La selección: la importancia de la educación financiera

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elba Astorga, Editora de Economía, The Conversation

pogonici/Shutterstock

Muy pronto en la vida comienza nuestra relación con el dinero: desde las primeras monedas dejadas por Ratoncito Pérez a cambio de pequeños dientes de leche (compra-venta) a las pagas de padres y abuelos (rentas). Y bueno es aprender pronto a gestionarlo.

Empoderar para decidir

La educación financiera no es solo cuestión de concienciar y transmitir información, sino de empoderar a las personas para que se sientan capaces de tomar decisiones acertadas de ahorro e inversión.

Más allá de entender conceptos económicos básicos (inflación, tasas de interés, diversificación), la educación financiera también consiste en aprender a aplicar esos conocimientos en la vida cotidiana.

Para invertir es importante conocer y comprender las características de los productos de inversión y ahorro: cuentas, depósitos, fondos, acciones, bonos. Y, para ahorrar de manera consistente en el tiempo, disciplina: anticipar, o al menos monitorizar, y controlar los ingresos y gastos.

La condición humana

Un elemento que dificulta el ahorro es nuestra propia naturaleza: más allá del pensamiento racional, a la hora de tomar decisiones tendemos a elegir el gasto inmediato y su fogonazo de dopamina a postergar la recompensa del ahorro (y sus intereses). Caemos en la tentación del consumo y dejamos el guardar para más adelante.

La cuestión es que la llegada de las tecnologías financieras ha facilitado tanto los pagos que los usuarios han dejado de percibirlos como lo que son: gastos. Apenas un clic en el ordenador o pasar el teléfono inteligente por la terminal de pago aumentan el riesgo de hacer compras impulsivas y, por tanto, hacen caer la capacidad de ahorro.

La eficiencia fintech pone a prueba, pues, nuestra capacidad de tomar decisiones racionales en el uso de nuestro dinero.

Educación financiera para reducir la desigualdad y la pobreza

La educación financiera trasciende el bienestar de las familias, se globaliza y participa en la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS). Tres ejemplos:

  • Es clave para alcanzar el objetivo 1, la erradicación de la pobreza, pues permite tomar decisiones financieras informadas.

  • La educación financiera de las mujeres es determinante si se quiere alcanzar la igualdad de género (objetivo 4): mejora las perspectivas de autonomía económica y acceso a recursos financieros (préstamos, ahorro, inversión).

  • El diseño y aplicación de programas de educación financiera puede ayudar a reducir la desigualdad económica (objetivo 10).

Las edades del ahorro

Lo cierto es que las decisiones de ahorro e inversión dependen de factores que van más allá del conocimiento, la racionalidad y la autoconfianza: las necesidades y posibilidades financieras no son las mismas comenzando el propio proyecto vital y profesional que alcanzada ya la edad de retiro.

Pero, además, hay que tomar en cuenta la aversión al riesgo, que va a depender del perfil del inversor (de más arriesgado a más conservador) y determinará qué instrumento financiero se adapta mejor a la relación entre su disposición a perder (riesgo) y sus expectativas de ganancias (rentabilidad).

Llegada la jubilación, haber tenido un ahorro planificado y haber sido capaz de tomar decisiones de inversión adecuadas ayudará a obtener unas rentas que, más allá de la pensión, permitan una buena calidad de vida durante un periodo que cada vez tiende a ser más largo.

The Conversation

ref. La selección: la importancia de la educación financiera – https://theconversation.com/la-seleccion-la-importancia-de-la-educacion-financiera-253591

Los incendios disparan las emisiones de CO₂ y empañan los logros de la descarbonización

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Víctor Resco de Dios, Catedrático de Ingeniería Forestal y Cambio Global, Universitat de Lleida

Incendio en Guatemala en febrero de 2024. NASA, CC BY-NC-SA

Las concentraciones de dióxido de carbono (CO₂) atmosférico alcanzaron una nueva plusmarca en el 2024, según el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Las concentraciones medias mundiales en superficie de los principales gases de efecto invernadero alcanzaron máximos sin precedentes el año pasado, con el dióxido de carbono en 423,9 partes por millón (o ppm), el metano en 1942 partes por billón (ppb) y el óxido nitroso en 338 ppb.

En la década de 1960, el CO₂ se acumulaba en la atmósfera a razón de 0,8 partes por millón cada año (esto es, aumentos anuales del 0,00008 %). Este crecimiento se triplicó entre 2011 y 2020, situándose en los 2,4 ppm anuales. Y la tasa de crecimiento de dióxido de carbono entre 2023 y 2024 ha ascendido hasta los 3,5 ppm, el mayor incremento anual desde que comenzaron las mediciones modernas en 1957.

Aumento de las medias anuales de dióxido de carbono atmosférico.
WMO/NOAA/SIO, CC BY-NC-SA

Antes de dejarnos arrastrar por el tremendismo, vale la pena sumergirse en estos datos y bucear hasta entender las causas de estos incrementos. Nos encontraremos con varias sorpresas gratas que nos recordarán que todavía podemos mitigar el cambio climático y aunar el crecimiento económico con la descarbonización.

La economía se está descarbonizando

El aumento en las concentraciones de CO₂ depende del balance entre las emisiones y las absorciones de este gas (los “sumideros”). Esto es, las concentraciones pueden aumentar si lo hacen las emisiones, o si disminuye la capacidad de absorción, o de almacenaje, por parte de los sumideros. Aunque parezca difícil de creer, lo cierto es que la economía mundial se está descarbonizando: cada vez producimos con menos emisiones de CO₂.

La intensidad del carbono, esto es, las emisiones de CO₂ por dólar de PIB, alcanzaron su pico en 1920, y llevan cayendo de manera casi lineal desde 1968. Esto nos indica, por un lado, que las políticas destinadas a disminuir las emisiones han fracasado: las emisiones empezaron a disminuir décadas antes de conferencias como la de Río de Janeiro (1992) y del Protocolo de Kyoto (1997), y ese descenso no se ha acelerado a pesar de las incontables cumbres climáticas. Pero también cabe una lectura positiva: la descarbonización de la economía es una realidad imparable, a pesar de las zancadillas que tratan de imponer gobiernos y multinacionales negacionistas.

Por otro lado, estos datos muestran que los países emergentes pueden crecer con muchas menos emisiones que hace unas décadas. Estados Unidos, que siempre ha sido el principal emisor, llegó a generar 1,6 kg de CO₂ por cada dólar de PIB en 1917, cuando alcanzó su pico de intensidad de carbono. Sin embargo, el récord de emisiones en China se quedó en 1,1 kg CO₂ por dólar en 1960, cuando llegó a su máximo. India, que parece haber alcanzado su techo de crecimiento de emisiones por ahora, mostró una intensidad de carbono máxima de 0,73 kg por dólar en 1992.

Este resultado es muy importante porque nos indica que el crecimiento económico es cada vez más independiente de las emisiones, y que los países del sur global podrán mejorar sus estándares de vida con menos emisiones de las que requirieron los Estados ricos.

Por qué han subido las emisiones

Bajo esta realidad, cabe preguntarse por qué se han incrementado entonces las emisiones de dióxido de carbono. Las bajadas en la intensidad del carbono no impactarán sobre las emisiones si el PIB aumenta muy rápido. Esto es, de poco sirve que emitamos menos CO₂ por unidad de PIB, si el PIB no para de crecer. Las emisiones solo disminuirán si la descarbonización de la economía avanza más rápidamente que el crecimiento económico. Y aunque es cierto que la descarbonización sigue un ritmo más tibio de lo que a muchos nos gustaría, no es menos cierto que llevamos décadas en la imparable senda de la descarbonización económica.

Ahora bien, el fenómeno que está pulverizando los récords de crecimiento de emisiones, según el informe de la OMM, no lo encontramos en la actividad económica, sino en la actividad de los incendios. En 2023, Canadá sufrió la peor epidemia pírica de su historia, con 15 millones de hectáreas abrasadas: las emisiones asociadas a estos incendios fueron mayores a las de cualquier otro país (excepto las de los tres superemisores: EE. UU., China e India).

En 2024 nos encontramos nuevamente con unas emisiones desproporcionadas por los muchos incendios que afectaron a zonas tropicales como Brasil y Bolivia.

Imagen de satélite que muestra los incendios en Pantanal (Brasil) en septiembre de 2024.
NASA

Los incendios en este 2025 también nos ha dejado con unas emisiones de récord en países como España que, con una estimación de 19 millones de toneladas de CO₂ emitido, se acerca peligrosamente a las emisiones por generación eléctrica (25 Mt).




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Los incendios afectan al balance de dióxido de carbono de distintas formas. La más conocida es la liberación del carbono almacenado en los ecosistemas. Pero los efectos de los megaincendios se dejan notar durante muchos años porque dejan tras de sí amplias zonas con vegetación rala y, en consecuencia, áreas donde apenas hay fotosíntesis (el proceso por el que las plantas absorben CO₂ de la atmósfera).

La conjunción entre cambio climático e incendios forestales, por tanto, está creando un bucle peligroso: el cambio climático favorece a los megaincendios que, a su vez, liberan cantidades colosales de dióxido de carbono a la atmósfera, lo que aumenta la intensidad del cambio climático en un círculo vicioso.




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La buena noticia

La buena noticia es que los incendios se pueden prevenir. Hace años advertíamos del advenimiento de la era de los fuegos que no se pueden apagar, debido a la intensidad creciente de los incendios. Este fenómeno se agrava año tras año, pero se puede evitar.

Para ello, necesitamos gestionar en torno al 5 % del territorio forestal. La ciencia e ingeniería forestal nos ha mostrado el camino, que ha demostrado su eficiencia en muchas regiones del mundo.

La descarbonización de la economía es un paso imprescindible para disminuir las emisiones, pero el esfuerzo resultará fútil si no viene acompañada de una gestión a gran escala del territorio. Las emisiones inducidas por megaincendios están contrarrestando las mejoras en la intensidad de carbono que ha desarrollado la economía mundial durante las últimas décadas. Ahora necesitamos ponernos manos a la obra desde la concordia y la evidencia, sustituyendo la ideología por el método científico, la ingeniería y el humanismo.

The Conversation

Víctor Resco de Dios recibe fondos de MICINN.

ref. Los incendios disparan las emisiones de CO₂ y empañan los logros de la descarbonización – https://theconversation.com/los-incendios-disparan-las-emisiones-de-co-y-empanan-los-logros-de-la-descarbonizacion-267644

Diversidad e inclusión: una estrategia para aumentar la rentabilidad

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Deniz Torcu, Adjunct Professor of Globalization, Business and Media, IE University

Si uno solo leyera los titulares de la guerra cultural contra las políticas de diversidad e inclusión pensaría que su aplicación en las empresas es puro postureo. Según los detractores, contratar con criterios de diversidad baja el listón, los programas de inclusión son caros y prescindibles, o solo sirven en sectores “blandos” como el marketing o las ONG.

La pregunta de fondo es: ¿los equipos directivos más diversos ayudan a que las empresas funcionen mejor? En los últimos cinco años, la evidencia se ha vuelto cada vez más clara, y más incómoda para quienes sostienen lo contrario.

Más diversidad, más rentabilidad

En 2023, la consultora estratégica McKinsey & Company analizó 1 265 empresas en 23 países. El informe resultante, Diversity Matters Even More, señala que las compañías con mayor diversidad de género en sus equipos ejecutivos tienen un 39 % más de probabilidades de superar financieramente a sus pares. La cifra también es del 39 % en diversidad étnica y cultural.

Ya en 2020, en plena pandemia y con más empresas analizadas, las cifras eran de 25 % y 36 % respectivamente. Es decir, la mejora en los datos era consistente pese a las condiciones adversas.

¿Por qué mejoran los datos?

Un liderazgo diverso cambia cómo se toman las decisiones: se reducen los puntos ciegos, se cuestionan supuestos, se anticipan riesgos y se diseñan productos más ajustados a una base de clientes cada vez más heterogénea.

Además, esa base está cambiando rápidamente: los análisis demográficos del think tank estadounidense Brookings Institution muestran que en Estados Unidos –y, de manera similar, en Europa– los jóvenes son ya mucho más diversos que las generaciones anteriores. Ignorar esa realidad equivale a diseñar para un consumidor que ya no existe.

La macroeconomía también lo respalda

El Banco Mundial, en su informe Women, Business and the Law 2024, muestra que las mujeres disfrutan en promedio de solo el 64 % de igualdad formal frente a los hombres (esto es que, en el papel, hombres y mujeres deben recibir el mismo trato y tener los mismos derechos pero en el mundo real esta igualdad no se cumple), y que la brecha entre lo que dice la ley y lo que se aplica en la práctica es aún mayor.

Estudios complementarios de la misma institución –como el Gender Employment Gap Index (GEGI)– estiman que si se cerraran las brechas de empleo entre hombres y mujeres, el PIB per cápita de los países podría aumentar en torno a un 19 % en promedio, llegando incluso a más del 40 % en economías con desigualdades mayores. Además, la nueva metodología del informe no se limita a medir las normas escritas sino también su implementación efectiva, subrayando que la inclusión depende de sistemas que funcionen, no solo de leyes bien intencionadas.

La OCDE calculó en 2023 a partir de datos de nueve economías, que si las empresas con menor representación femenina en la alta dirección alcanzaran al menos el promedio de la muestra (20 %), la productividad agregada aumentaría en 0,6 %. Puede parecer un porcentaje modesto, pero, en términos macroeconómicos, es un empujón notable y constante.

El FMI, por su parte, lanzó en 2022 una estrategia para integrar la igualdad de género en todas sus políticas. La conclusión central: cerrar las brechas de género no solo impulsa el crecimiento, también refuerza la estabilidad macroeconómica.

Y en el terreno del comercio, un informe conjunto OMC–Banco Mundial (2020) documenta cómo las mujeres ganan con la apertura comercial y cómo las políticas inclusivas de género amplían las oportunidades de las economías enteras.

Más digitalización y educación

Finalmente, la ONU, en su informe Gender Snapshot 2024, advierte que la brecha digital de género tiene un coste económico directo: la menor participación de las mujeres en el uso de internet podría suponer una pérdida estimada de 500 000 millones de dólares en países de ingresos bajos y medios durante los próximos cinco años.


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El informe también recuerda que el 65 % de las mujeres usó internet en 2023 frente al 70 % de los hombres, y que las mujeres siguen teniendo un 8 % menos de probabilidades de poseer un teléfono móvil.

En cuanto a escolarización, un dato esperanzador: si en 2015 el 46 % de las jóvenes no acaban la enseñanza secundaria diez años después ese porcentaje ha caído hasta el 39 %.

Según estimaciones del Banco Mundial de 2018 sobre [los costes de la falta de escolarización] de las niñas, si las mujeres con educación primaria solo ganan entre un 14 y un 19 % más que las mujeres sin educación, las que han completado la educación secundaria ganan casi el doble que las mujeres que han completado la primaria.

Así pues, la desigualdad de género no solo es una injusticia sino también una enorme ineficiencia económica.

Evidencia europea: gobernanza y riesgo

El Banco Central Europeo ha publicado estudios que vinculan directamente diversidad con desempeño. Un documento de trabajo de 2022 muestra que los bancos con consejos más diversos en género conceden menos crédito a empresas altamente contaminantes. Esto significa mejor filtrado de riesgo climático en un mundo donde la transición energética ya es un riesgo financiero.

En 2025, otro informe del BCE analizó cómo el perfil de los consejeros –incluida la diversidad de género– se relacionaba con el desempeño bancario. Según el informe, la incorporación de mujeres consejeras se asocia con una mejora (aunque modesta) en la rentabilidad. En suma, la diversidad en los consejos se vincula con un gobierno corporativo más sólido.

Estos hallazgos no provienen de activistas sino de supervisores financieros: la diversidad en la gobernanza es un factor de estabilidad.

¿Por qué persisten los mitos?

El mito sobrevive por dos razones:

  1. Porque la homogeneidad se siente cómoda: menos discusiones, decisiones más rápidas. Pero fluidez no equivale a calidad. Los equipos diversos generan más fricción, pero esa fricción produce análisis más sólidos y decisiones más robustas.

  2. Porque los beneficios no son inmediatos. Contratar perfiles diversos sin crear un entorno inclusivo lleva a la frustración de las personas y a una mayor rotación.

Qué deben hacer los líderes

Hemos visto cómo la inclusión es el multiplicador que convierte la diversidad en rendimiento. Tomando en cuenta la evidencia, las empresas deben incorporar la diversidad y la inclusión (D&I) en su estrategia de negocio:

  • Dejando de tratar la D&I como un gasto prescindible. Los datos son más contundentes en 2023 que en 2020.

  • Cerrar la brecha entre discurso y práctica. La nueva metodología del Banco Mundial es un buen modelo: medir la brecha entre lo que se dice y cómo se implementa para corregirla.

  • Integrar la diversidad en la gestión de riesgos. Si el BCE encuentra correlaciones entre la diversidad en los consejos y el desempeño bancario cualquier comité de riesgos debería tomar nota de esto.

  • Pensar en productividad y mercado. La OCDE ya lo midió: incluso pequeños aumentos en representación femenina generan ganancias agregadas.

No es un gesto sino una ventaja

La diversidad en las organizaciones no es un accesorio ideológico ni un gesto reputacional. Es una ventaja operativa y financiera.

Las organizaciones que lo han entendido ya reasignan capital, mejoran su gobernanza y ejecutan con más éxito. Las que no, siguen discutiendo consignas mientras el mercado avanza.

En un mundo volátil, ignorar la diversidad no es neutral: es autodestructivo.


La versión original de este artículo ha sido publicada en la Revista Telos, de Fundación Telefónica.

The Conversation

Deniz Torcu no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Diversidad e inclusión: una estrategia para aumentar la rentabilidad – https://theconversation.com/diversidad-e-inclusion-una-estrategia-para-aumentar-la-rentabilidad-265824

El carisma del mal: cómo los rasgos psicopáticos se han normalizado en la cultura del éxito

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Dolores Fernández Pérez, Profesora Ayudante Doctora. Departamento de Psicología, Universidad de Castilla-La Mancha

Kevin Spacey encarnó al turbio y despiadado Frank Underwood, vicepresidente de Estados Unidos, en la serie _House of Cards_. Melinda Sue Gordon / Knight Takes King Prod.

Vivimos en una sociedad que premia la audacia y la frialdad. Lo vemos en series como House of Cards, donde Frank Underwood asciende pisando a quien haga falta. En Succession, Logan Roy domina su imperio familiar a base de miedo y control. Incluso en El lobo de Wall Street el exceso se celebra como si fuera genialidad.

Estas historias no han inventado nada: reflejan una idea extendida, que “el fin justifica los medios”. Y ese mismo modo de actuar también aparece, a veces, en la vida real.

La psicopatía se ha estudiado durante décadas. En los años cuarenta se describió como encanto superficial, ausencia de culpa, frialdad emocional y conducta impulsiva. Más tarde, se crearon herramientas para medirla y se demostró que estos rasgos no solo aparecen en criminales. También están presentes, en menor grado, en personas aparentemente normales y exitosas. Algunas funcionan bien en la sociedad e incluso son capaces de alcanzar el poder.

Perfiles difíciles de detectar

No obstante, este tipo de perfiles oscuros son difíciles de detectar. Suelen convivir con buenas habilidades sociales. De manera que su encanto inicial puede ocultar sus fallos y su comportamiento dañino y peligroso. A corto plazo pueden parecer líderes ideales, pero a largo plazo dejan conflictos, miedo y desgaste.

En las empresas, sobre todo en la cúpula, el carisma frío, el gusto por el riesgo y la manipulación pueden vender un buen liderazgo. Muchas compañías persiguen resultados inmediatos, seguridad aparente, gestos firmes, decisiones rápidas. La empatía, en cambio, se ve como una debilidad. Incluso en las entrevistas se valora más el aplomo que la ética de la persona.

Así se cuelan máscaras bien pulidas, una apariencia de control que puede deslumbrar y ocultar señales de abuso o incompetencia. Después, esa frialdad y la ambición impulsan el ascenso, aunque a menudo acaban debilitando el entorno que los sostiene.

Dos grandes psicópatas

La historia reciente nos deja ejemplos claros. Bernie Madoff mantuvo durante años una imagen de respetabilidad mientras dirigía una enorme estafa piramidal que hizo perder 50 000 millones de dólares a miles de inversores. Madoff usaba el dinero que entraba de nuevos clientes para pagar a los antiguos y hacerles creer que estaban ganando rendimientos. En realidad, no había ninguna inversión detrás, solo movía dinero de unos a otros hasta que todo colapsó.

Kenneth Lay, de Enron, parecía un visionario mientras su empresa maquillaba cuentas y ocultaba deudas, hasta provocar una de las mayores quiebras de la historia y arruinar a miles de personas. Ambos mostraban carisma y sangre fría hasta que todo se derrumbó.

En política ocurren situaciones similares. Donald Trump ha construido su imagen en torno a la fuerza y la confrontación constante. Usa mensajes simples y combativos, domina el escenario y no muestra dudas. A muchos seguidores eso les inspira admiración, pese a su tono agresivo y a su escasa disposición al diálogo y el consenso.

Algo parecido pasa con líderes que impulsan guerras actuales. La invasión de Ucrania por Rusia o la ofensiva de Israel en Gaza, con decenas de miles de civiles muertos y desplazados y un caso por genocidio ante la Corte Internacional de Justicia, muestran cómo decisiones frías pueden destruir miles de vidas civiles. Quienes más sufren esas guerras rara vez son quienes las inician. Y, sin embargo, sus responsables suelen ser venerados como símbolos de fuerza.

La “tríada oscura” y el poder

Los psicólogos buscan entender por qué este tipo de personalidades prospera. Se habla de la “tríada oscura”: narcisismo, maquiavelismo y psicopatía. Combinadas, transmiten confianza, dominio y resistencia al estrés. Esto puede ayudar a alcanzar el poder, pero conlleva riesgos. Este metaanálisis muestra algo importante: tales rasgos ayudan a llegar arriba, pero no garantizan eficacia una vez allí. Algunos líderes logran resultados a corto plazo; otros hunden la moral de sus equipos y toman decisiones temerarias. Un poco de audacia ayuda en un momento de crisis. Pero un exceso de la misma rompe la confianza y la ética.

Hay rasgos que pueden frenar esos efectos. La responsabilidad, la amabilidad o la estabilidad emocional ayudan a regular la impulsividad. También favorecen decisiones justas. Sin ellos, la frialdad se convierte en temeridad. Además, los equipos con climas cooperativos y reglas claras resisten mejor a estos perfiles.

El problema es que, en entornos muy competitivos, esas cualidades suelen estar ausentes. Y cuando un líder frío asciende, tiende a rodearse de personas parecidas. Así se crean culturas que expulsan a quienes valoran la cooperación y el respeto.

La política debería aprender de esto. Un país no es una empresa, pero ambos comparten riesgos. El culto al líder erosiona los controles. La transparencia cede ante el relato heroico. La oposición se convierte en enemigo. Gobernar no es ganar siempre, es cuidar de todos.

Conviene matizar. No todos los líderes son psicópatas ni presentan rasgos de ese tipo. Tampoco todos los que muestran algunos de esos rasgos resultan dañinos.
La audacia, por ejemplo, puede ser valiosa en situaciones de emergencia. Sin embargo, la audacia sin empatía se convierte en temeridad. Por tanto, el problema surge cuando esos rasgos se combinan de forma desequilibrada.

Todo esto debería hacernos pensar: ¿qué estamos premiando cuando aplaudimos a un líder? ¿Su capacidad de imponerse o de cuidarnos? Cada vez que celebramos la frialdad, normalizamos que el poder pase por encima de las personas. Quizá sea hora de revisar nuestro ideal de éxito. El carisma del mal deslumbra, pero suele dejar tras de sí miedo, desgaste y daño colectivo.

The Conversation

Dolores Fernández Pérez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El carisma del mal: cómo los rasgos psicopáticos se han normalizado en la cultura del éxito – https://theconversation.com/el-carisma-del-mal-como-los-rasgos-psicopaticos-se-han-normalizado-en-la-cultura-del-exito-264655

El infundado temor de volver a coger peso tras un cáncer de mama

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cristina Roldán Jiménez, Profesora de Fisioterapia, Universidad de Málaga

La fisioterapia permite realizar un enfoque terapéutico y personalizado de la actividad física, incluido el ejercicio de fuerza, en las pacientes de cáncer de mama que han sufrido una intervención quirúrgica. Kaboompics.com/Pexels, CC BY

Cada año, más de 2 millones de personas reciben el diagnostico de cáncer de mama en el mundo. Aunque puede afectar a ambos sexos, es mucho más prevalente en mujeres; de hecho, es el tipo de cáncer más frecuente en la población femenina.

Gracias a los avances médicos, muchas pacientes superan la enfermedad, pero deben hacer frente a cambios físicos, psíquicos, sociales, familiares y laborales que les obligan a llevar una nueva vida en cuestión de semanas.

Y en el caso de haber sufrido una cirugía, hay que añadir una cicatriz interna: el miedo a coger peso con los brazos y realizar actividades cotidianas. ¿Está justificada esa aprensión?

El miedo al linfedema

La limitación del uso del brazo después de una operación por cáncer de mama ha sido un palo en la rueda en la recuperación de estas pacientes desde hace décadas. Su supuesta justificación era la posibilidad de que los tratamientos oncológicos dañen el sistema linfático, que podría entenderse como un sistema circulatorio independiente (a través de sus canales, vasos y capilares, repartidos por todo el organismo, circula la linfa).

En ciertas zonas, como la axila, encontramos ganglios linfáticos, una especie de pequeñas estaciones que depuran la linfa retirando sustancias que deben de ser eliminadas del organismo. Además, esos ganglios guardan relación con el sistema inmunitario. En algunas ocasiones, están afectados por el tumor y es necesario extirparlos, lo que afecta a la circulación del sistema linfático. Otras veces, la aplicación de radioterapia en la zona también puede alterar esa circulación, aumentando el riesgo de linfedema.

El linfedema es una acumulación de líquido (linfa) en la extremidad superior, lo que provoca síntomas como dolor y pesadez, así como alteraciones de la función y el aspecto externo del brazo.

Siempre se creyó que la actividad de la extremidad superior aumentaba el riesgo de padecer linfedema, por lo que se recomendaba no usarla. Por ejemplo, en los años 70 se aconsejaba evitar cualquier ejercicio que aumentase el flujo sanguíneo, y en los años 80 había una larga lista de cosas que no podía hacer la paciente con su brazo.

Del “reposo oncológico” al movimiento como motor de recuperación

Tales prohibiciones se sumaban a la prescripción de reposo, cuyo objetivo era aliviar el cansancio. De hecho, hasta 1989 no se publicó el primer estudio sobre los beneficios del ejercicio aeróbico en el paciente oncológico y, concretamente, en las mujeres con cáncer de mama.

A principios del siglo XXI empezaron a aparecer publicaciones que referían los posibles beneficios del ejercicio para la función física y el peso corporal en las pacientes. Además, caminar durante la quimioterapia o la radioterapia parecía mitigar el cansancio. Actualmente, las principales organizaciones oncológicas indican que la actividad física debe formar parte del tratamiento del cáncer.

Mujer haciendo ejercicio
Las principales guías oncológicas recomiendan que las pacientes con cáncer de mama realicen ejercicio físico adaptado desde el momento del diagnostico y a lo largo del tratamiento de la enfermedad.
Pexels

¿Qué ejercicio se puede hacer después de una cirugía por cáncer de mama?

Tanto el ejercicio aeróbico como el de fuerza están recomendados antes, durante y después de un cáncer de mama, lo que incluye el ejercicio con pesas en las extremidades superiores. Multitud de estudios indican que esta actividad no solo es segura, sino que además mejora los síntomas en aquellas pacientes que ya tienen linfedema. De hecho, también se aconseja para prevenir su aparición.

Pero sabemos que decir no es hacer: múltiples barreras dificultan la práctica de ejercicio en las pacientes. En un período de tiempo muy corto, han sufrido muchos cambios físicos: pérdida de masa muscular, pérdida de función, aumento de peso, cansancio, dolor… También ignoran qué hacer o cuándo empezar.

El papel de la fisioterapia

En primer lugar, debemos tener en cuenta que el ejercicio es recomendable siempre y cuando sea individualizado. Y aquí entra entra en juego la fisioterapia, imprescindible para realizar un enfoque terapéutico y personalizado del ejercicio.

De la mano de la fisioterapia, la paciente tiene que empezar a mover el brazo justo después de la cirugía. Poco a poco deben ir incluyéndose movimientos y actividades en el día a día, hasta comenzar a coger peso en torno a la cuarta o sexta semana tras la operación.




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Aunque es esperable dejar un período de recuperación e ir aumentando el peso paulatinamente, no hay tope en la cantidad que puede cogerse. Cualquier pauta que contemple una limitación está basada en el mito que relaciona esa actividad con la aparición de linfedema.

Un mito por desterrar

Hacer frente a una enfermedad como el cáncer de mama y sus secuelas es una experiencia difícil. Unirlo, además, a la falsa creencia de que la paciente ya no podrá volver a realizar actividades cotidianas, como coger a un nieto en brazos o ser independiente para hacer la compra, sólo conduce al miedo, a la fragilidad y a una privación de los beneficios que procura el ejercicio.

Aunque ya la ciencia nos ha mostrado que usar el brazo después de una cirugía por cáncer de mama es seguro y beneficioso, aún queda por difundir este mensaje que llegue a toda la sociedad.

The Conversation

Cristina Roldán Jiménez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El infundado temor de volver a coger peso tras un cáncer de mama – https://theconversation.com/el-infundado-temor-de-volver-a-coger-peso-tras-un-cancer-de-mama-265544

Hay tantos “idiomas del amor” como especies en el planeta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Federico Zurita Martínez, Profesor del Departamento de Genética. Imparto docencia en Genética y en el Master en "Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos" en la Universidad de Granada., Universidad de Granada

Apareamiento de escarabajos de la especie _Rhagonycha fulva_. Wirestock Creators/Shutterstock

Nunca una termita subterránea como Reticulitermes grassei construirá el termitero de una especie que anida en la madera, como Kalotermes flavicollis. Tampoco una cigüeña levantará un nido de paloma ni una abeja fabricará un panal de avispa. A una cebra no hay que enseñarle a huir de una leona, ni a un ñu de un cocodrilo.

Son comportamientos que no se aprenden y forman parte del repertorio innato de cada especie. Están controlados por los genes y , por tanto, se heredan. Surgen de forma automática cuando aparece el estímulo específico, y todos los individuos de la especie responden de manera prácticamente idéntica.

Señales que seducen (y a quién)

Las diferencias anatómicas, fisiológicas y de comportamiento entre los dos sexos atraen al sexo contrario. El abanico de plumas de un pavo real “enamora” a las hembras de pavo real, pero las gallinas son insensibles a él. Se han descrito hasta 14 000 cantos distintos en pájaros: cada especie tiene su propio “idioma musical”. Para las hembras, el canto de un macho de su especie es afrodisíaco y el de un macho de otra, irrelevante.

La melena de un león atrae a las leonas, pero no a las tigresas. Además se ha descrito que la longitud de dicha pelambrera está relacionada con el éxito en la competencia con otros machos y con la esperanza de vida reproductiva del ejemplar que la porta. Se ha visto también que sus crías tienen una mayor tasa supervivencia.

El dorso plateado de un gorila surge tras una descarga notable de testosterona, indica madurez sexual y liderazgo, y resulta irresistible para las hembras de gorila, pero no para las de chimpancé.

El dorso plateado de los gorilas se relaciona con la descarga de testosterona.
Wikimedia Commons., CC BY

Los órganos que emiten señales en los machos, coevolucionan con los órganos receptores que poseen las hembras de esa especie al unísono: ellos emiten señales, ellas desarrollan sentidos que las interpretan y reaccionan en consecuencia a esas señales. Si la evolución concertada de los dos sexos se desacompasa, la especie se acaba extinguiendo, cosa que ha ocurrido infinidad de veces a lo largo de la evolución.

También ocurre que, a veces, esos sistemas no son perfectos. Un león puede rugir con fuerza, lucir una melena espléndida y defender con éxito su territorio, pero tener fertilidad reducida por un recuento bajo de espermatozoides o, incluso, esterilidad si no tiene espermatogénesis. La apariencia no siempre correlaciona exactamente con la salud reproductiva.

Feromonas teledirigidas

Junto a los estímulos visuales y sonoros, hay otro lenguaje químico: las feromonas. Las feromonas sexuales son moléculas que se liberan al medio por uno de los sexos y que no se ven, pero son detectadas por el sexo opuesto, y funcionan en este como seductoras.

También son específicas de especie, reforzando así el aislamiento reproductivo: evitan que hembras de una especie respondan a las feromonas emitidas por machos de otra, lo que supondría un gasto de energía inútil ya que, en caso de producirse, la cópula no sería productiva. Están ampliamente distribuidas en el reino animal, lo que evidencia un origen evolutivo muy antiguo.

Nosotros, los humanos

Nuestra especie no puede escapar por completo de su propia biología: emitimos y descodificamos señales constantemente. Por ejemplo, las secreciones de las glándulas areolares de la madre estimulan el reflejo de succión en los recién nacidos humanos. Está demostrado que los bebés responden a su olor incluso antes de haber sido alimentados previamente. Inducen respuestas como la orientación de la cabeza y movimientos orales en el bebé, facilitando la localización del pezón y el reflejo natural de succión.

Por otra parte, la androstadienona, una potencial feromona humana derivada de la testosterona que se encuentra en el sudor, el semen y otros fluidos corporales masculinos, parece estar implicada en el atractivo sexual, aunque su efecto depende del contexto.

Al igual que en otras especies, respondemos a estas señales, aunque en nosotros se añade una complejidad extraordinaria: la que aporta la cultura, esa segunda naturaleza que poseemos.

El tiempo no pasa en balde

De la misma manera que un león envejecido pierde parte de su melena y resulta menos atractivo para el sexo opuesto, en los humanos hay señales que evidencia la pérdida de vigor reproductivo. Un ejemplo evidente es la simetría facial, que suele asociarse a belleza y salud. Con la edad, el rostro refleja el paso del tiempo y esa percepción de atractivo tiende a disminuir. La pérdida de tersura en la piel y la flacidez muscular contribuyen también a ello.

De alguna manera el envejecimiento lanza señales de que nuestro potencial reproductivo decae. A todo eso se suman otros factores: la expresión, la voz, los recursos que posee cada individuo o la salud que proyecta.

Catherine Hakim, en su libro Capital erótico: el poder de fascinar a los demás, analiza cómo estos aspectos influyen en la percepción de atractivo. En los humanos, cortejo y elección de pareja combinan instintos, feromonas y cultura en una mezcla compleja y variable según el contexto social.

Lo fascinante es pensar que detrás de cada persona que nos atrae hay millones de años de evolución y siglos de cultura compartida, organizados en lo más recóndito de nuestro ser.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Hay tantos “idiomas del amor” como especies en el planeta – https://theconversation.com/hay-tantos-idiomas-del-amor-como-especies-en-el-planeta-265494

“Lo estás haciendo bien”: un mensaje básico en matemáticas, sobre todo para las niñas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Villarroya Gaudó, Profesora Titular de Universidad del área de Arquitectura y Tecnología de Computadores. Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón, Universidad de Zaragoza

BearFotos/Shutterstock

Niños y niñas comienzan su etapa académica, a los 5 años, con aptitudes matemáticas similares, pero tan pronto como un año después, a los 6, se observa que las niñas van tomando miedo a la asignatura y pierden confianza: piensan que se les da mal.

Si pensamos que una materia académica se nos da mal, lo que se denomina “baja autoconfianza”, es más probable que nuestros resultados sean peores y nuestro interés disminuya. Si nos estresamos ante a un examen de matemáticas (algo que ocurre a muchos niños ya a los seis años), también se notará en nuestro rendimiento.

Nuestro grupo de investigación hizo una encuesta a 2 000 escolares de primaria en Aragón para investigar qué papel juegan el miedo y la autoconfianza de niños y niñas a lo largo de la educación primaria, tanto en matemáticas como en lengua.

Encontramos que en el primer ciclo (entre 6 y 7 años, 1º y 2º de primaria) niñas y niños mostraban preferencias similares entre ambas asignaturas y además pensaban que eran igual de buenos en las dos. Sin embargo, en el segundo ciclo (8 y 9 años) ya aparecen diferencias: los niños se consideran mejores en matemáticas que las niñas, y estas se sienten más competentes en lengua.

En tercer ciclo (10-11 años) esta diferencia continúa creciendo. Por ejemplo, solo el 54,9 % de las niñas pensaban que se les dan bien o muy bien las matemáticas, frente al 71,5 % de los niños.

Pero curiosamente, en la asignatura de matemáticas no hay diferencias estadísticamente significativas entre los resultados académicos de las niñas y los niños en Aragón. Es decir, las niñas y niños tienen resultados igual de buenos, pero ellas sienten que se les da peor. Y este sentimiento les aleja de las matemáticas.

Ansiedad matemática

También observamos diferencias en la preocupación ante los exámenes. Ya las más pequeñas se preocupan más que ellos por las pruebas escolares de cualquier asignatura, especialmente en matemáticas.

Esta preocupación aumenta con los años en todos los estudiantes, pero la brecha de género persiste. En tercer ciclo, muchas declaran estar muy preocupadas con frecuencia. En cambio, en lengua, la preocupación es similar en ambos géneros, incluso entre los niños, que en general se sienten menos competentes en esa asignatura.




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Evitar la competitividad y las prisas

Está demostrado que cambiar la manera en la que enseñamos y examinamos las matemáticas tiene un gran impacto en los resultados, el miedo y la autoconfianza, particularmente de las alumnas. Se consigue, por ejemplo, quitando los límites de tiempo estresantes, haciendo actividades colaborativas en vez de competitivas y reduciendo la importancia de los errores.

Hay más factores que influyen, como ciertos estereotipos: las matemáticas se consideran para gente “brillante”, y desde muy pequeñas, las chicas se consideran más trabajadoras, pero menos inteligentes. Los estereotipos también hacen que a veces los profesores subestimen la capacidad matemática de sus alumnas. La opinión de las familias también puede tener un gran impacto sobre la autopercepción de los alumnos, incluso cuando obtienen buenas notas.

Por otro lado, muchas maestras de primaria sienten ansiedad por las matemáticas, y estos sentimientos se transmiten a las alumnas y no a los alumnos, probablemente porque se se ven reflejadas en ellas.

Desconocimiento de los docentes

En nuestro estudio, analizamos brevemente la opinión de los profesores. Queríamos saber si eran conscientes de la autopercepción negativa de sus alumnas. El 90 % del profesorado pensaba que las chicas nunca o casi nunca sentían que se les daban mal las matemáticas. Si los docentes no detectan esta situación, porque las niñas tienen buenos resultados o, al menos, resultados acordes con los que obtienen en otras asignaturas, es difícil que pueden aplicar medidas para reforzar la autoestima de las alumnas.

Recordemos que las matemáticas son importantes en el día a día, imprescindibles incluso para hacer un bizcocho de chocolate. Además son necesarias en un gran número de profesiones tecnológicas, muchas que ya conocemos y otras que ni siquiera somos capaces de imaginar. No podemos permitirnos que los miedos y falsas creencias alejen a muchas niñas de las matemáticas, y menos que condicionen su futuro profesional.




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Cambiar el método

Debemos darles a las niñas todas las oportunidades. Para ello hay que modificar la forma de enseñar y, sobre todo, de examinar las matemáticas. Hay que apoyar al profesorado, combatir los estereotipos y promover palabras de aliento desde las familias y la sociedad para cambiar esta tendencia. A nosotras alguien nos dijo que lo hacíamos bien y por ello disfrutamos tanto de nuestra profesión. Díganselo más a muchas más niñas. “Lo estáis haciendo bien”.

The Conversation

María Villarroya Gaudó es investigadora del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón de la Universidad de Zaragoza. Ha recibido fondos de Instituto de las Mujeres, FECyT y Cátedra de Igualdad y Género de la Universidad de Zaragoza y el Gobierno de Aragón para el proyecto Una ingeniera en cada cole y el libro 10001 amigas ingenieras. Ella es Profesora Titular de la Universidad de Zaragoza y miembro de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas en Aragón.

Elena Fillola es miembro de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas, en la rama de Aragón.

ref. “Lo estás haciendo bien”: un mensaje básico en matemáticas, sobre todo para las niñas – https://theconversation.com/lo-estas-haciendo-bien-un-mensaje-basico-en-matematicas-sobre-todo-para-las-ninas-260762

Tres cambios cruciales en el sistema alimentario para no devorar el planeta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jaime Martínez Valderrama, Científico Titular, Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA – CSIC)

CC BY-NC-SA

Desde nuestra época como cazadores y recolectores, hemos ido transformando el territorio para lograr obtener los alimentos que necesitamos para subsistir. Hemos talado bosques, roturado tierras, amansado aguas y desarrollado diversas sustancias y materiales con el fin de ir enmendando a una naturaleza revoltosa que se resistía a nuestro apetito. Así, desbordamos las previsiones de Malthus, quien supuso que seríamos incapaces de seguir el ritmo de crecimiento demográfico y que no habría suficientes alimentos para todos.

Pero lo logramos. Tanto como para que en la actualidad haya la misma preocupación por la epidemia de obesidad que por las hambrunas.

Diversas tecnologías han permitido producir, conservar y distribuir un flujo continuo de alimentos por casi todo el planeta. El coste ambiental ha sido demoledor: a la agricultura y la ganadería se le achacan buena parte de nuestro variado surtido de problemas medioambientales.

Diferentes estudios calculan que el sistema alimentario global provoca el 26 % de gases de efecto invernadero, el 80 % de la deforestación y el 70 % del consumo de agua dulce, además de ser la mayor causa de pérdida de biodiversidad terrestre. A esto hay que sumar el impacto de las prácticas agrícolas no sostenibles, que erosionan y salinizan el suelo, agotan nutrientes y acuíferos y contaminan con agroquímicos ecosistemas terrestres y acuáticos.

Ante este panorama, en un reciente estudio publicado en Nature, un equipo internacional de investigadores proponemos revisar el modelo actual de producción de alimentos para mitigar su enorme impacto en el planeta.

Así, sugerimos una serie de estrategias dirigidas a conservar y recuperar los ecosistemas terrestres con el fin, precisamente, de proteger nuestra seguridad alimentaria. Nos referimos a elementos esenciales como son el suelo, el agua y la biodiversidad, tres víctimas de los procesos de desertificación.

Una tubería de agua y dos invernaderos en un paisaje montañoso.
El uso insostenible de los recursos hídricos en numerosas regiones áridas ha propiciado efímeros milagros económicos y una duradera inseguridad hídrica.
Jaime Martínez Valderrama, CC BY-NC-SA



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1. Reducir el desperdicio alimentario

La primera propuesta es bastante obvia y consiste en no tirar a la basura lo que tanto trabajo, energía y recursos cuesta producir. Puede resultar sorprendente, pero casi un tercio de lo que producimos no nos lo comemos. Es más, en ocasiones estos alimentos ni siquiera llegan a los circuitos comerciales por dos razones.

En primer lugar, la sobreproducción hace que el precio del producto sea inferior a su coste de producción y al agricultor no le merezca la pena recogerlo. La segunda razón es que los alimentos no sean lo suficientemente bonitos y homogéneos, lo que parece espantar a un consumidor más atento al aspecto que a los nutrientes.

Reducir el desperdicio alimentario en un 75 % para 2050 podría liberar más de 13 millones de kilómetros cuadrados de tierra, lo que supone ahorrar recursos y dejar de emitir 102 gigatoneladas (102 000 millones de toneladas) de CO₂-eq.

Sandías abiertas sobre un terreno agrícola seco
Sandías no cosechadas debido a su bajo precio pudriéndose bajo el sol (agosto de 2025).
Juan Vázquez Navarro, CC BY-NC-SA

2. Restaurar suelos degradados

Nuestra segunda propuesta es restaurar el 50 % de las tierras degradadas para 2050, con un enfoque particular en las áreas agrícolas. Con ello se podría recuperar la funcionalidad ecológica de 3 millones de kilómetros cuadrados de zonas agrícolas (con un potencial de mitigación de emisiones de 21 Gt CO₂-eq) y de casi otros 9 millones de km² de zonas naturales (con un potencial de mitigación de 128 Gt CO₂-eq).

Esta restauración no solo impulsa la recuperación de la biodiversidad y la fijación de carbono en los ecosistemas, sino que también fortalece a las comunidades locales y a los pequeños agricultores al promover prácticas sostenibles de gestión de la tierra.

3. Aumentar el consumo de alimentos marinos

La tercera vía destaca el enorme potencial de los alimentos marinos obtenidos de forma responsable, que requieren muchos menos recursos. Sustituir el 70 % de la carne roja producida de manera insostenible y el 10 % de los vegetales por algas y sus derivados podría liberar 17,5 millones km² de tierra destinada a pastos, forraje y piensos (como ocurre con la soja y el maíz forrajero por ejemplo). Al mismo tiempo, se reduciría de forma significativa el impacto del sistema alimentario global: desde las emisiones de gases de efecto invernadero (145 Gt CO₂-eq) hasta la degradación de la tierra, la deforestación, el uso excesivo de agua y la pérdida de biodiversidad.

Los peces pelágicos (aquellos que viven en el océano alejados de la costa), los salmónidos silvestres y los bivalvos de cultivo proporcionan más nutrientes con menos emisiones y una huella hídrica y química sintética casi nula en comparación con la mayoría de las fuentes de alimentos de origen animal terrestre.

Imagen aérea que muestra numerosos campos de cultivo
La transformación del territorio para alimentarnos ha creado diversos tipos de degradación que amenazan nuestra seguridad alimentaria e hídrica. Recuperar los recursos degradados es esencial revertir esta tendencia.
PNOA 2022, Instituto Geográfico Nacional, Fondo Español de Garantía Agraria, Comunidad Autónoma de Andalucía, Comunidad Autónoma de Extremadura y O.A. Centro Nacional de Información Geográfica, CC BY

Tres convenciones que deben ir en una misma dirección

Nuestra propuesta pretende de esta manera abordar conjuntamente los objetivos de las tres Convenciones de Naciones Unidas surgidas de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro (1992) y dedicadas a los principales retos ambientales de la Tierra:

  • La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), enfocada en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mitigar el cambio climático.

  • El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), orientado a la conservación de la biodiversidad.

  • La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), centrada en combatir la degradación de tierras áridas, semiáridas y subhúmedo secas, promoviendo prácticas de manejo sostenible del suelo y fomentando el desarrollo de comunidades afectadas.

A pesar de las claras interdependencias entre las tres convenciones y del papel central que desempeña la tierra para alcanzar sus objetivos, la mayor parte de la investigación sobre su implementación ha tratado los acuerdos de manera separada. En términos de inversiones financieras y de atención, los esfuerzos para combatir la degradación de la tierra son muy desiguales en el caso de los tres acuerdos.

A raíz de las Conferencias de las Partes (COP) de las tres convenciones de Río, celebradas en el último trimestre de 2024, se han impulsado iniciativas conjuntas como el Trío de Río para promover soluciones integradas y sistémicas.

Las COP mostraron un creciente interés en priorizar la tierra y su degradación, así como en reconocer el papel indispensable de los suelos y de la agricultura sostenible para resolver estas crisis.

Sin embargo, los sistemas alimentarios aún no se han incorporado plenamente a los acuerdos intergubernamentales ni reciben la atención suficiente. Las estrategias se centran más en restaurar ecosistemas degradados mediante iniciativas emblemáticas como la Gran Muralla Verde o el Desafío de Bonn.

Aprovechar el potencial de unos sistemas alimentarios sostenibles e integrados no solo ayudaría a alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible, sino que también permitiría a los países garantizar un derecho humano recientemente reconocido: el derecho a un medio ambiente limpio y saludable.

The Conversation

Jaime Martínez Valderrama recibe fondos de l Fundación Biodiversidad.

Emilio Guirado recibió fondos de Fundación Biodiversidad.

Fernando Tomás Maestre Gil no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Tres cambios cruciales en el sistema alimentario para no devorar el planeta – https://theconversation.com/tres-cambios-cruciales-en-el-sistema-alimentario-para-no-devorar-el-planeta-263369

Reparar la barrera cerebral: ¿una nueva vía para frenar el alzhéimer?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elisa Rodríguez Ortega, Profesor Contratado Doctor, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

El alzhéimer es el tipo de demencia más frecuente de todas las que existen, representando entre un 60 y un 70 % de los casos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Solo en España, por ejemplo, unas 800 000 personas están diagnosticadas con este trastorno, que afecta sobre a todo a mujeres. Además, se estima que, para el 2050, el número de personas con alzhéimer podría triplicarse.

Un enemigo escurridizo

Desde el descubrimiento de la enfermedad, en 1901, se ha intentado sin éxito conseguir una cura. Una de las mayores dificultades para ello es que no tiene una única causa. Por el contrario, se han identificado muchos factores que pueden fomentar su desarrollo. Solo el 5 % de los casos se asocian a causas genéticas, el llamado alzhéimer familiar. En el 95 % restante, conocido como alzhéimer esporádico, no se sabe exactamente su causa.

Entre algunos de los factores identificados destaca la acumulación de placas de proteína beta-amiloide (capaces de alterar la comunicación entre neuronas), los ovillos neurofibrilares de proteína TAU (acumulaciones anómalas de esta proteína en las neuronas) y la neuroinflamación cerebral.

Además, se ha constatado que la barrera hematoencefálica, la estructura celular que protege el cerebro, puede jugar un papel fundamental en el inicio y progresión del alzhéimer. Y esa ha sido precisamente la diana de un reciente estudio que podría aportar nuevas armas en la lucha contra esta esta enfermedad.




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El papel clave de la barrera que protege el cerebro

Desde hace más de dos décadas, existen medicamentos para el alzhéimer leve o moderado. Así, la galantamina o el donepezilo pueden ser útiles para los déficits cognitivos y conductuales.

En los últimos años, se han aprobado fármacos basados en anticuerpos monoclonales que ayudan a reducir las placas de beta-amiolide y ralentizan la progresión de la enfermedad, aunque no la hacen desaparecer.

Nuestro sistema nervioso requiere de sistemas de protección especiales y uno de ellos es la citada barrera hematoencefálica, que se encuentra en el sistema nervioso central, incluyendo el encéfalo y la médula espinal.

Formada por vasos sanguíneos y diversos tipos de células, su principal función es no dejar que algunas moléculas pasen de la sangre al sistema nervioso central, especialmente las de gran tamaño, evitando que dañen el tejido. De esta forma, ayuda a controlar el entorno de las células, favoreciendo su supervivencia.

En personas sanas, esta muralla ayuda a eliminar proteínas como la beta-amiloide. Sin embargo, en pacientes con alzhéimer no realiza bien su función de limpieza, lo que conlleva a que la proteína se acumule en forma de placas. Un desajuste que, hasta ahora, no se sabía cómo ocurría.




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Reparar la barrera hematoencefálica en ratones: un primer paso

Como apuntábamos más arriba, el estudio que acaba de publicarse en la revista Nature ha explorado el papel de la barrera hematoencefálica en el alzhéimer. Los autores encontraron que los receptores LRP1, presentes en células de esta estructura, cumplen un rol importante en la eliminación de beta-amiloide. Así, la menor actividad de los receptores LRP1 está estrechamente relacionada con la disfunción de la barrera y el déficit cognitivo.

Los investigadores intentaron modular estos receptores con el fin de ver qué ocurría. Para ello, sintetizaron unas moléculas a las llamaron A40-POs y que ayudan a que se mantenga el equilibrio de receptores LRP1. El objetivo era “reprogramar” la barrera para que cumpliese con su función de eliminar beta-amiolide.

Para llevar a cabo su investigación usaron un modelo de ratón con alzhéimer (el APP/PS1) y tomaron ejemplares de roedores sanos como controles. El objetivo del experimento era comprobar si el tratamiento con A40-POs era capaz de eliminar beta-amiolide y restaurar la barrera en los ratones que presentaban la enfermedad. Además, evaluaron el aprendizaje y la memoria de los animales y su calidad de vida.

Los resultados fueron sorprendentes: el tratamiento produjo una rápida eliminación de casi la mitad del beta-amiolide, permitiendo recuperar la estructura de la barrera cerebral en un 78 %. Según apuntan los datos, este nuevo tratamiento consiguió mejoras cognitivas que perduraban hasta 6 meses después de su aplicación.




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Investigación para seguir avanzando

Este avance abre la puerta a investigar con más detalle cómo la barrera del cerebro se ve alterada en el alzhéimer y cómo se puede recuperar su funcionalidad, logrando la mejora de los pacientes.

Sin embargo, los resultados deben ser tomados con cautela. Recordemos que no todos los ensayos llevados a cabo con éxito en roedores son extrapolables al ser humano. Cada año se prueban cientos de moléculas que funcionan en animales pero no que no tienen los mismos resultados en personas, o los tienen acompañados de efectos secundarios graves. El tiempo medio requerido para comercializar un fármaco es de más de 10 años. En el caso del alzhéimer, han pasado periodos de más de 20 años sin que haya salido al mercado un tratamiento nuevo.

Después de más de un siglo de investigación alrededor de esta enfermedad, todavía nos queda mucho por saber de ella. Pero estudios como el que hemos comentado ayudan a entender mejor sus entresijos y tener un mejor conocimiento de los mecanismos involucrados en su desarrollo, lo que permite diseñar nuevas terapias. Solo continuando con la investigación se logrará algún día una cura o una forma de prevenir un trastorno con un impacto tan grande en nuestra sociedad.

The Conversation

Elisa Rodríguez Ortega no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Reparar la barrera cerebral: ¿una nueva vía para frenar el alzhéimer? – https://theconversation.com/reparar-la-barrera-cerebral-una-nueva-via-para-frenar-el-alzheimer-267184

‘Smart Purple Villages’: la revolución rural inteligente con rostro de mujer

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gisela Palma Pinar, Doctora en Geografía especializada en zonas rurales inteligentes y sostenibles ( Smart Villages), Universidad Complutense de Madrid

Representación de un pueblo inteligente (_smart village_). Unión Europea

El mundo rural ha comenzado a transitar hacia un modelo de desarrollo más moderno, sostenible y digitalizado en los últimos años. La combinación de tecnologías inteligentes, transición verde e innovación social ha marcado un nuevo horizonte para los pueblos, no solo como espacios productivos, sino también como entornos habitables, inclusivos y equitativos.

En este marco surge el concepto de Smart Purple Villages –Pueblos Inteligentes Violetas, en su traducción literal–, una evolución del modelo Smart Villages que integra la igualdad de género como eje central del progreso rural y reconoce el papel de las mujeres y de los colectivos menos representados en la gobernanza, el emprendimiento y la innovación.

Mientras que las Smart Villages principalmente se han centrado en la sostenibilidad y la transformación digital, las Smart Purple Villages añaden una dimensión imprescindible: la participación activa de las mujeres, la inclusión social y la reducción de las desigualdades en el medio rural.

Este enfoque busca un desarrollo inteligente, sostenible y más equitativo, alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en especial el ODS 5 (igualdad de género) y el ODS 10 (reducción de las desigualdades).

Igualdad digital y visibilización

Cada 15 de octubre se celebra el Día Internacional de las Mujeres Rurales, un recordatorio de su contribución esencial a la economía y la sostenibilidad del medio rural. Sin embargo, su visibilización sigue siendo insuficiente. Muchas mujeres rurales afrontan desigualdades laborales, brechas digitales y una participación limitada en espacios de decisión, a pesar de su papel crucial en la innovación y la cohesión comunitaria.

Por ello, surgen iniciativas específicas enfocadas en la formación, el emprendimiento y el liderazgo femenino:

  • Desafío Mujer Rural (Instituto de las Mujeres /Fondo Social Europeo): promueve la consolidación de empresas lideradas por mujeres, fomentando la innovación y la competitividad de los proyectos empresariales.

  • Red Rural Nacional (RRN): programa de actividades para mujeres rurales que incluye formación, generación de redes, actividades económicas en el sector agrario y agroalimentario y comunicación para visibilizar sus iniciativas.

  • FADEMUR: Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales que trabaja para eliminar la triple discriminación que enfrenta ese colectivo, fomentar la creación de cooperativas y mejorar la capacitación profesional.

  • EMPODERA: proyecto socio-ambiental que desarrolla competencias para el empleo verde, con enfoque inclusivo hacia municipios rurales y promoviendo a mujeres emprendedoras como referentes.

  • SARA: proyecto europeo que detecta dificultades en el emprendimiento femenino rural y proporciona formación y apoyo para crear negocios sostenibles ligados a los pueblos inteligentes.

  • EWA (Empowering Women in Agrofood): programa de EIT Food (Unión Europea) que capacita a mujeres emprendedoras del sector agroalimentario mediante formación intensiva, tutoría y networking.

  • Estrategia Emprendedora 2030 (UATAE MUJER): difunde buenas prácticas de emprendimientos sostenibles liderados por mujeres, promoviendo nuevos estilos de comercio basados en solidaridad y respeto al entorno.

Estas iniciativas se alinean con estrategias europeas como Smart Rural 21 y Smart Rural 27, que combinan sostenibilidad, tecnología y cohesión social, ahora reforzadas con la perspectiva de género.

El principio fundamental de las Smart Purple Villages es que no hay desarrollo inteligente sin igualdad. A partir de esta premisa, los territorios rurales pueden reinventarse mediante proyectos que combinen tecnología, emprendimiento y cooperación.

Los sectores clave incluyen:

  • Emprendimiento femenino y empleo local: cooperativas y pequeñas empresas lideradas por mujeres que utilizan herramientas digitales para comercializar productos locales, servicios turísticos y artesanías. Programas como Cooperativas Rurales de Servicios de Proximidad de FADEMUR fomentan la creación de empleo femenino mediante cooperativas.

  • Educación y capacitación digital: alfabetización tecnológica para mujeres, jóvenes y mayores. Reduce la brecha digital y genera oportunidades laborales a través de programas como Pueblos en Clave Digital.

  • Cuidado y bienestar comunitario: tecnologías de asistencia, redes de voluntariado y soluciones inteligentes para mejorar la atención a personas mayores y dependientes, integrando el modelo Smart Silver con enfoque de género.

  • Turismo sostenible e inclusivo: destinos turísticos gestionados desde la perspectiva de género, promoviendo la economía circular, la cultura local y el equilibrio entre tradición e innovación.

  • Gobernanza participativa: inclusión de mujeres en la toma de decisiones locales y en la gestión de proyectos de desarrollo rural, fomentando un enfoque comunitario más inclusivo.

Casos inspiradores en España

Algunos territorios rurales ya aplican estrategias “violeta inteligentes”:

  • Castilla y León: iniciativas LEADER o la iniciativa Lánzate Rural, que impulsan redes de mujeres emprendedoras con productos agroalimentarios digitales.

  • Galicia: desarrolla un programa para mejorar las capacidades digitales e incrementar las oportunidades laborales.

  • Andalucía: comarcas como Sierra Mágina, en Jaén, promueven procesos participativos con enfoque de género en los territorios rurales.

  • Castellón: varios municipios comienzan a diseñar estrategias que dan prioridad a los grupos más desfavorecidos como las mujeres, incorporando igualdad de oportunidades en sus planes de digitalización rural.

También se desarrollan las iniciativas Smart Silver y Purple Villages, orientadas a la atención inteligente de personas mayores, con fuerte presencia femenina en servicios de proximidad y cuidados digitales. Estos casos demuestran cómo la combinación de innovación tecnológica y liderazgo femenino puede transformar la ruralidad.

Financiación y cooperación: claves del éxito

El desarrollo de Smart Purple Villages requiere cooperación entre administraciones públicas, universidades, empresas y comunidades locales. Entre las fuentes y programas más relevantes se encuentran:

  • Iniciativa LEADER: apoyo a proyectos locales de desarrollo rural sostenible.

  • Fondos Next Generation EU: financian la transición verde y digital, con inclusión de la perspectiva de género.

  • Programas Interreg: cooperación transfronteriza, como España-Portugal, para fortalecer digitalización y sostenibilidad.

  • Pacto Verde Europeo y Agenda Digital 2030: marco estratégico para la digitalización inclusiva y la transición ecológica.

Estas herramientas garantizan que la digitalización vaya acompañada de formación, sensibilización y acceso equitativo a recursos, transformando el territorio rural en un espacio más competitivo, resiliente e inclusivo.

A pesar de los avances, persisten desafíos importantes como brechas digitales y salariales que limitan el potencial de muchas mujeres rurales. También la falta de conectividad, dificultades para acceder al crédito y escasa representación femenina en cargos de decisión, sin olvidar el riesgo de “digitalización sin igualdad”, donde la tecnología beneficie solo a unos pocos.

No obstante, la tendencia es positiva: jóvenes mujeres regresan a sus pueblos impulsadas por proyectos digitales y sostenibles. La integración de innovación, cultura local y liderazgo femenino puede convertirse en motor de la nueva ruralidad europea.

Hacia un futuro rural igualitario e inteligente

Las Smart Purple Villages representan una visión renovada del desarrollo rural: un modelo que une tecnología, sostenibilidad e igualdad de género para construir comunidades más cohesionadas y resilientes.

España, con experiencia en programas Smart Villages y creciente apuesta por la igualdad digital, tiene la oportunidad de liderar este proceso. La clave estará en fortalecer redes locales, promover cooperación público-privada y garantizar que la digitalización llegue a todas las personas, sin distinción de género o lugar.

En última instancia, las Smart Purple Villages nos invitan a imaginar un futuro rural donde la inteligencia no se mida solo en datos o dispositivos, sino en la capacidad de crear territorios más justos, inclusivos y sostenibles, donde las mujeres rurales sean protagonistas del cambio.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ‘Smart Purple Villages’: la revolución rural inteligente con rostro de mujer – https://theconversation.com/smart-purple-villages-la-revolucion-rural-inteligente-con-rostro-de-mujer-266934