Seguir el rastro del dinero de Europa: las cifras de la inversión en ciencia contradicen el discurso

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rodrigo Maia Valença, Personal de investigación, Oficina de Proyectos Internacionales, Universidade da Coruña, Universidade da Coruña

El futuro es Europa. Edificio en Bruselas. Wikimedia commons, CC BY

La UE habla de algoritmos, datos e inteligencia artificial como si en ellos se jugara todo su futuro. En el debate político y en los medios de comunicación la inversión en IA y tecnología ocupa un lugar central. Sin embargo, cuando se sigue el rastro del dinero, los datos contradicen el relato dominante.

La mayor parte de la financiación de Horizonte Europa se dirige a ámbitos relacionados con el clima, la energía y el medio ambiente. Los proyectos en el área de la salud presentan, en promedio, presupuestos más elevados, mientras que la industria y las tecnologías digitales destacan por ser la temática con mayor oferta de proyectos, pero ninguno de estos dos ámbitos domina el volumen total de recursos. Las ciencias sociales y humanas, por su parte, ocupan un lugar claramente secundario.

He realizado un análisis de uno de los pilares del programa Horizonte Europa, el actual marco de investigación e innovación de la Unión Europea. En concreto, me centro en el Pilar II, relativo a los Desafíos Globales y Competitividad Industrial Europea para el periodo 2026–2027. Se trata de un instrumento de financiación y de una declaración de intenciones: a través de estos presupuestos, Bruselas decide qué problemas merecen atención prioritaria y qué tipo de sociedad aspira a construir.

Verde, digital y democrática

Para 2025–2027, la Comisión Europea subrayó tres metas estratégicas: la transición verde, la transición digital y el refuerzo de una Europa competitiva, inclusiva y democrática. Veamos cuanto dinero se ha destinado a cada una de esas grandes metas para ver qué mensaje transmite su distribución presupuestaria sobre la dirección que Europa quiere tomar.

En el Pilar II de Horizonte Europa se reparten más de 6 900 millones de euros entre 1 096 proyectos, con una financiación media de 6,3 millones de euros por proyecto.

La distribución del presupuesto por grandes áreas ofrece una primera visión de conjunto (véase Figura 1). A partir del análisis detallado de los datos, es posible extraer tres ideas principales.

Salud y industria

Los proyectos individuales vinculados a la salud cuentan, de media, con presupuestos superiores al conjunto, un 35 % más altos. En cambio, el área de mundo digital, industria y espacio concentra el 25 % de la oferta total de proyectos.

La primera razón de ello es que la investigación biomédica implica ensayos clínicos complejos; la segunda suele estar relacionada con la necesidad de mantener la competitividad industrial europea. Sin embargo, estos ámbitos no concentran la mayor parte del presupuesto total.

El caso de la inteligencia artificial presenta una mayor complejidad en el seguimiento de la financiación, dado su carácter transversal. La IA se incorpora de distintas formas en el conjunto del programa Horizonte Europa para impulsar objetivos específicos, sin constituir una prioridad independiente.

Clima y medio ambiente: donde se concentra el grueso del dinero

El mayor volumen de financiación se dirige a los ámbitos relacionados con el clima, la energía, la movilidad, la agricultura y el medio ambiente. Estas áreas absorben cerca del 46 % del presupuesto total, unos 3 200 millones de euros. Mirando solo la cifra desnuda, este bloque recibe más del doble de los recursos dedicados a digitalización, industria y el espacio, que se queda en 1 520 millones de euros.

La distribución del presupuesto señala la transición ecológica, y la inversión verde, como eje central de la visión europea de futuro, en línea con evaluaciones del Banco Central Europeo.

Las ciencias sociales en segundo plano

El punto más débil del reparto aparece en los ámbitos sociales. Los bloques dedicados a la cultura, la creatividad, la sociedad inclusiva y a la seguridad civil son los que reciben menos recursos, tanto en términos absolutos como relativos. En conjunto, no alcanzan el 15 % del total. Son los únicos que incorporan explícitamente la palabra “sociedad” en su denominación. Esto no es nuevo. Históricamente, la UE ha priorizado las ciencias naturales, la competitividad industrial y la innovación tecnológica, relegando las ciencias sociales y las humanidades a un papel secundario.

Diversos trabajos académicos apuntan que la tecnología y la inteligencia artificial deben integrarse con las humanidades y las ciencias sociales y económicas. No son ámbitos excluyentes: se refuerzan mutuamente. Los avances técnicos solo tienen sentido cuando responden a necesidades sociales reales.

La dimensión humana como reto

El balance que dibujan los presupuestos es más sobrio de lo que sugieren los grandes anuncios. Europa sitúa la sostenibilidad en el centro de su inversión, con la inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico como medios para alcanzar esos fines, no como objetivos en sí mismos. Encaja claramente con lo defendido por la European Climate Foundation, que destaca la necesidad de una transición industrial competitiva e inclusiva orientada hacia una economía sostenible.

La dimensión humana del cambio sigue siendo el aspecto más débil del reparto. Como se ha señalado en distintos análisis críticos, ninguna forma de inteligencia artificial puede sustituir el factor humano, y la inversión pública debería orientarse a beneficios sostenibles y duraderos para la sociedad.

El próximo programa, Horizonte Europa 2028–2034, promete ser más grande, más rápido y con mayor impacto. El desafío, sin embargo, no será solo invertir más, sino garantizar que la transición verde, la digital y la competitividad europea avancen de forma coordinada, sin perder su dimensión humana.

Seguiremos el rastro del dinero para comprobar hasta qué punto el discurso político se traduce en las cifras.

The Conversation

Rodrigo Maia Valença no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Los habitantes de las zonas rurales lo tienen difícil para acceder al coche eléctrico, pero también para pagar los carburantes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos María López Espadafor, Catedrático de Derecho Financiero y Tributario, Universidad de Jaén

VeugerStock/Shutterstock

Conducir un coche eléctrico es mucho más fácil en las ciudades, donde existen más puntos de recarga y las distancias entre ellos son cortas. En general, no ocurre así en las áreas rurales, en las que muchas veces no existen estaciones de carga y cuyos habitantes tienen a menudo que recorrer largas distancias.

Además, la capacidad económica de los habitantes de las zonas rurales por término medio suele ser inferior a la de los habitantes de los grandes núcleos urbanos, núcleos donde existen mayores posibilidades de acceso al transporte público. Teniendo en cuenta el elevado precio de los coches eléctricos, este factor también influye en la capacidad de compra de estos vehículos.

Estos ciudadanos, por tanto, lo tienen difícil para acceder al coche eléctrico, pero también para pagar los carburantes.

¿Qué impuestos pagamos por los combustibles?

Dentro de lo que se paga por un litro de gasóleo o de gasolina, la parte principal está constituida por impuestos: el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, en función del volumen de producto, y el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), en función del precio. En realidad, el tipo de gravamen del IVA no sólo se aplica al precio del carburante, sino también a otros conceptos, entre los que se incluye incluso la cuota del Impuesto sobre Hidrocarburos, dándose una sobreimposición entre ambos impuestos, es decir, podríamos decir que pagamos impuesto sobre impuesto.

El Impuesto sobre Hidrocarburos llega al consumidor final por traslación económica de la carga tributaria, dado que sólo se aplica y repercute en la primera fase del proceso de producción –o importación– y distribución del carburante, aunque influye necesariamente en el precio de las siguientes fases.

El IVA llega al consumidor final por traslación jurídica –repercusión– porque sí se devenga y se repercute en todas y cada una de las fases del proceso de producción o distribución, incluyendo también las importaciones y las adquisiciones intracomunitarias. Todo en un contexto dominado por la armonización fiscal en la Unión Europea.

Tanto el IVA como el Impuesto sobre Hidrocarburos son impuestos proporcionales porque el tipo de gravamen no va creciendo en función del mayor importe de la magnitud gravada. Esto los diferencia, por ejemplo, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, que es un impuesto progresivo donde el tipo de gravamen, el tanto por ciento de tributación, va creciendo progresivamente cuanto más alta sea la renta del sujeto.

La progresividad, como inspiradora del sistema tributario, representa un mandato de la Constitución (art. 31.1) para garantizar la justicia tributaria. Cuanto mayor peso tenga la tributación proporcional, menos progresivo será el sistema.

Ante esto, el Impuesto sobre Hidrocarburos convierte a nuestro sistema tributario en menos progresivo, considerado globalmente, y más alejado de los principios de justicia tributaria. En la práctica, este impuesto, ante la situación actual, hace a nuestro sistema menos justo.

Ya no se trata sólo de prevalencia o no de la extrafiscalidad medioambiental –es decir, de la utilidad de estos impuestos para cambiar el comportamiento o evitar la contaminación–, sino de que son los sectores menos favorecidos los que se ven obligados a soportar dicha extrafiscalidad.

Desventajas para los menos favorecidos

La apuesta por el coche eléctrico, ante el estado y precios actuales en la industria automovilística y de las infraestructuras de acceso a la recarga de energía eléctrica para vehículos, con una elevada presión fiscal sobre los carburantes, nos sitúa ante una situación especialmente gravosa para los sujetos de más reducida capacidad económica y para los habitantes de determinadas zonas rurales. A pesar de que estas últimas, precisamente, necesitan una mayor protección, ante la amenaza del serio riesgo de despoblación.

De alguna forma, tal panorama fiscal podría terminar afectando a los derechos fundamentales de ciertos sectores de la población. Esta situación representa un peligro que se veía venir desde hace tiempo y para el que no termina de ponerse remedio.

A la hora de justificar esta extrafiscalidad se suele aludir a que con la imposición de corte ambiental no se pretende, en principio, una finalidad fiscal o de mayor recaudación, sino reconducir los comportamientos de los ciudadanos hacia actitudes menos contaminantes que conllevarían una menor recaudación por tales impuestos.

De todos modos, es una idea no siempre entendible por los ciudadanos que, como ya se ha apuntado, suelen ser conscientes de que la mayor parte de lo que se paga por un litro de carburante corresponde a carga tributaria.

Esto debería obligar a una revisión de la tributación de los vehículos –Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte e Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica– y de los carburantes –Impuesto sobre Hidrocarburos– dada la situación en que se encuentran los sujetos de menor capacidad económica y los habitantes de ciertas zonas en serio peligro de despoblamiento (especialmente las áreas rurales de montaña).

De esta forma, ante las situaciones de vulnerabilidad socioeconómica, urge que los poderes públicos presten una mayor atención a los principios de capacidad económica, progresividad y no confiscatoriedad de la Constitución a la hora de establecer este tipo de medidas extrafiscales.

The Conversation

Carlos María López Espadafor no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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El tlacuache no tiene quien le escriba: las editoriales mexicanas relegan la literatura de los pueblos originarios

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María del Mar Ruiz Domínguez, Chair professor, Universidad de Almería

Brasero prehispánico con forma de tlacuache (zarigüeya), caracterizado como un escriba. El Coco Velazquez/Shutterstock

Robó el maíz. Para robarlo,

el Tlacuache lo pintó con los colores

del día y de la noche.

Así confundió a la Señora Lumbre,

y así el tiempo comenzó a tener

medida: las noches seguirían

a los días y los días a las noches.

“Tlacuache, ladrón del fuego” (Tecolote, 2017)

En un país como México, que atesora 68 lenguas originarias y una herencia cultural milenaria, se esperaría que las bibliotecas infantiles estuvieran inundadas de historias sobre el origen del maíz, o de revisiones sobre el comportamiento mítico de jaguares y tlacuaches (zarigüeyas) en las leyendas mayas, náhuatl o zapotecas.

Sin embargo, la realidad es otra: a pesar del auge de las narrativas de los pueblos originarios y de los deseos por preservar las lenguas en riesgo de extinción, los textos de literatura infantil y juvenil que abordan estas temáticas se enfrentan a barreras invisibles, pero firmes. La falta de atención no es casual: es el resultado de décadas de discriminación y políticas que priorizaron el español y su cultura sobre las lenguas de los pueblos originarios, tanto en el ámbito educativo como en otros contextos vitales.

También hay que tener en cuenta el contexto social del mercado editorial mexicano: en 2020 apenas el 6 % de la población habla alguna lengua indígena y no son los jóvenes, sino las personas mayores, las que más las utilizan. Por este motivo, los textos de literatura infantil y juvenil con temáticas de estas comunidades se suelen publicar en español o bien en formato biligüe (español-lengua originaria).

Un mercado bajo el amparo del Estado

Una investigación publicada recientemente y que ha analizado los catálogos de 90 editoriales mexicanas ha mostrado un dato preocupante: apenas el 56 % de los sellos publican textos de literatura para jóvenes que muestran historias, usos, costumbres, leyendas y tradiciones de los pueblos originarios.

Esta presencia resulta frágil, ya que la mayoría de estos títulos no nacen de la iniciativa privada, sino del impulso de programas gubernamentales promovidos por la Secretaría de Educación Pública (SEP) o por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), entre otros.

Bajo el amparo público surgieron colecciones como la Enciclopedia Infantil Colibrí en la que recopiladores, escritores e ilustradores aportaron relatos procedentes de la tradición indígena.

Un importante número de los relatos identificados se están publicando en formato bilingüe español/lengua originaria. Autores como Natalia Toledo o Miguel Cocom apuestan por ediciones bilingües, que permiten que los jóvenes de las comunidades se reconozcan en su propia lengua y costumbres, y que los hispanohablantes descubran la riqueza de su país.

El proyecto Sesenta y ocho voces, sesenta y ocho corazones va un paso más allá, al transformar los relatos originarios en piezas de animación narradas en sus lenguas originales.

Lecturas obligatorias

Es evidente que las iniciativas sufragadas por las instituciones públicas y con respaldo presupuestario han sido esenciales para acercar estas realidades a los jóvenes. Son títulos que además se han incluido en los listados de lecturas obligatorias de las escuelas mexicanas a través de las colecciones de “Libros del Rincón”.

A diferencia de los grandes grupos editoriales, que apenas cuentan con colecciones dedicadas a visibilizar los pueblos originarios, ha surgido un movimiento impulsado por sellos independientes y asociaciones como Gusanos de la memoria o Chuen México, XospaTronic o Taller Leñateros.

La renovación temática en las editoriales independientes iberoamericanas incluye, tal como señalan varios estudios, textos que muestran una realidad más territorial y diversa. Esto permite dar voz a las minorías y colectivos históricamente relegados. Un compromiso que se manifiesta aún de forma incipiente en el mercado mexicano a través de editoriales como Tecolote, Ideazapato o El Naranjo. Pese a todo, el esfuerzo resulta aún insuficiente para equilibrar la balanza.

¿Qué historias se están narrando?

Un análisis de los catálogos editoriales revela que los textos que tratan realidades de los pueblos originarios se agrupan preferentemente en dos tipos de narrativas:

  • Relatos de tradición oral. Son los textos con mayor presencia en las estanterías de las bibliotecas. Se trata de recopilaciones de mitos, leyendas y canciones que intentan preservar la cosmogonía de comunidades como la náhuatl, la maya o la zapoteca.

  • Cuentos literarios. Son relatos de autor que, aunque se inspiran en la tradición, proponen nuevas tramas para los jóvenes lectores de hoy en día.

Sin embargo, resulta llamativo que en los catálogos editoriales apenas figuren álbumes ilustrados que aborden realidades de los pueblos originarios. Mientras que en Europa o Estados Unidos resulta común que los autores “jueguen” con los cuentos clásicos y los reinventen, en México la literatura indígena aún se trata con una reverencia casi sagrada.

Esta carencia es aún más significativa, por cuanto Iberoamérica vive desde hace años un auge del formato álbum en sellos como Fondo de Cultura Económica (FCE), Cayuco, Claraboya ediciones o Ekaré, entre otros. Se trata de un soporte que otorga una gran libertad para recrear ficciones de una misma realidad.

Hacia una narrativa del encuentro y la diversidad

Para que un joven de una ciudad cualquiera no vea como algo extraño una leyenda mixe o un poema en tseltal, hacen falta más que buenas intenciones gubernamentales.

El cierre de esta brecha requiere un mercado editorial que entienda que la diversidad no es un nicho, sino la esencia misma de la identidad mexicana. No basta con publicar cuentos sobre indígenas. Se tiene que permitir que sean los propios autores de los pueblos originarios quienes tomen la palabra, reinterpreten y cuestionen su pasado y reinventen su futuro.

Solo así surgirá en México una literatura infantil y juvenil con voz propia, autóctona, arraigada en su diversidad y diferenciada de la de otros territorios. Publicaciones que valoren su riqueza cultural, que revisiten su pasado, pero con la mirada puesta en el mañana.

The Conversation

María del Mar Ruiz Domínguez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El tlacuache no tiene quien le escriba: las editoriales mexicanas relegan la literatura de los pueblos originarios – https://theconversation.com/el-tlacuache-no-tiene-quien-le-escriba-las-editoriales-mexicanas-relegan-la-literatura-de-los-pueblos-originarios-272638

La economía de la mentira: la desinformación generada por IA puede frenar el crecimiento real y socavar la cohesión social

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Deniz Torcu, Adjunct Professor of Globalization, Business and Media, IE University

shutterstock

Hace unos días, The Guardian publicó una advertencia contundente: según Yvette Cooper, ministra del Interior británica, gobiernos extranjeros, con Rusia como actor destacado, están difundiendo vídeos falsos generados por inteligencia artificial para debilitar el apoyo occidental a Ucrania y fomentar la división en países europeos.

Estas campañas no son simples maniobras propagandísticas. Forman parte de una estrategia de desinformación a gran escala cuyo impacto va mucho más allá de la política. La desinformación, especialmente cuando utiliza IA generativa, se está convirtiendo en un riesgo económico estructural.

A menudo se interpreta la desinformación como un fenómeno social, político o cultural. Sin embargo, cada vez más investigaciones señalan que tiene efectos directos sobre la economía real. La erosión de la confianza, la polarización social, el retraso en decisiones de inversión, la desestabilización del mercado laboral y la dificultad para aprobar políticas públicas eficaces generan un coste económico creciente.

La confianza, un activo económico que se deteriora rápidamente

La confianza no es una abstracción moral sino un recurso económico con impacto directo en el crecimiento. Investigadores como Robert Putnam y Luigi Guiso han demostrado que los países con mayores niveles de confianza interpersonal e institucional obtienen mejores resultados en inversión, productividad e innovación. Las instituciones internacionales también lo reconocen: el Banco Mundial incorpora la calidad institucional y la confianza en sus análisis de gobernanza.

La desinformación deteriora este recurso de forma acelerada. Cuando la ciudadanía duda de la autenticidad de lo que ve, escucha o lee, el consenso mínimo que permite coordinar decisiones económicas desaparece.

La evidencia económica confirma este efecto: la OCDE ha demostrado que la caída de la confianza institucional, uno de los primeros efectos de un entorno informativo contaminado, aumenta la incertidumbre, reduce la eficacia de las políticas públicas y frena las decisiones de inversión. Su informe “Trust and Public Policy” ofrece un análisis detallado de cómo la erosión de la confianza afecta al desempeño económico.

A ello se suma un creciente cuerpo de investigación que muestra cómo la desinformación erosiona variables económicas clave. Un modelo desarrollado por el investigador y profesor japonés Taiji Harashima demuestra que la difusión de información falsa reduce la confianza mutua, esencial para coordinar expectativas y productividad. Una revisión internacional de 2024 concluye que la desinformación debilita la legitimidad institucional y dificulta la implementación de políticas públicas. En Europa, un informe del observatorio de medios digitales IBERIFIER documenta cómo la degradación del ecosistema informativo agrava tensiones y afecta directamente a la gobernanza.

Cuando la confianza se erosiona, la economía pierde uno de sus fundamentos: la previsibilidad. Invertir, contratar o innovar se vuelve más difícil en sociedades que ya no comparten una base común de hechos.

Cuando una mentira se hace viral, la economía lo nota

La IA generativa ha transformado la escala y la velocidad de la desinformación. Ya no hace falta una maquinaria propagandística compleja. Se calcula que los deepfakes crecieron un 550 % entre 2019 y 2023, lo que ilustra hasta qué punto la capacidad de producir manipulación digital.

Basta un vídeo creado en segundos que simule declaraciones inexistentes para alterar la conversación pública. Un ejemplo reciente es el vídeo de del expresidente estadounidense Joe Biden, difundido durante la campaña presidencial de 2024, en el que se mostraba un futuro caótico bajo un hipotético segundo mandato de Biden. Este tipo de materiales buscan sembrar miedo, manipular la opinión pública, modificar agendas mediáticas, amplificar tensiones políticas y erosionar la confianza pública.

El vídeo, generado con IA, fue ampliamente compartido en redes sociales antes de que se confirmara que era falso y formó parte de un patrón más amplio de manipulación informativa durante la campaña.

Incertidumbre creciente y menor inversión

La inversión depende de la previsibilidad y estabilidad del entorno. La proliferación de vídeos falsos, audios manipulados o campañas coordinadas introduce ruido informativo y aumenta la percepción de riesgo.

Según un análisis de la consultora Deloitte, los países con tienden a registrar un crecimiento del PIB per cápita más alto y un aumento de diez puntos porcentuales en la proporción de personas que confían puede elevar el crecimiento anual del PIB real per cápita en alrededor de medio punto porcentual.

Es decir, pequeñas variaciones en la confianza social pueden tener efectos acumulativos significativos sobre la economía, lo que convierte a la desinformación en un riesgo económico mucho más profundo de lo que parece a simple vista.

Un riesgo sistémico para un continente ya tensionado

Europa afronta una combinación de retos sin precedentes. Envejecimiento acelerado, pérdida de competitividad industrial, dependencia exterior en tecnología y energía, tensiones geopolíticas en Ucrania, también en Oriente Medio, y presión migratoria creciente.

En este escenario, la desinformación funciona como un amplificador de fragilidades. No genera los problemas, pero los magnifica hasta convertirlos en crisis.

La alerta publicada por The Guardian debe leerse en este marco. La instrumentalización de la mentira con fines geopolíticos se inserta en un contexto en el que la desinformación ha sido identificada como uno de los principales riesgos globales. Para el Foro Económico Mundial (World Economic Forum), la desinformación y la información errónea constituyen el riesgo más grave a corto plazo a escala mundial, ya que puede erosionar la cohesión social, intensificar la polarización e incrementar la inestabilidad política en sociedades ya tensionadas.

En este sentido, los países que consigan reforzar sus defensas informativas y su resiliencia institucional estarán mejor posicionados para sostener su crecimiento y estabilidad, mientras que aquellos más expuestos a la desinformación podrían experimentar un deterioro de su cohesión social, su atractivo inversor y su influencia internacional.

Qué puede hacer Europa para mitigar el impacto económico

Las respuestas existen y muchas están ya sobre la mesa.

  • Regulación tecnológica y trazabilidad obligatoria. El Digital Services Act y el AI Act de la Unión Europea suponen avances importantes, pero no suficientes. La trazabilidad de contenidos generados por IA, como marcas de agua digitales obligatorias, será esencial para impedir que vídeos manipulados se difundan sin control.

  • Educación mediática para toda la población. La alfabetización informacional no debe limitarse a jóvenes y estudiantes. Es necesario formar también a adultos, trabajadores y responsables públicos. Los países nórdicos ofrecen un ejemplo valioso: en países como Finlandia, la educación mediática está presente desde la infancia y se extiende a lo largo de toda la vida, con políticas públicas que integran la alfabetización mediática en todos los niveles del sistema educativo y en programas de formación continua para adultos.

  • Fortalecimiento de los medios y del ecosistema informativo. La OCDE y el Foro Económico Mundial han señalado que un periodismo sólido es un estabilizador económico, no solo democrático. Apoyar medios rigurosos y reforzar los mecanismos de verificación contribuye a reducir la incertidumbre.

Políticas públicas que regeneren el capital social

La cohesión social también es una inversión económica. Estudios recientes muestran que son las sociedades con mayores niveles de confianza, inclusión y estabilidad institucional las que tienden a registrar mejor desempeño económico. Un análisis de 2025 demuestra que la cohesión social tiene efectos positivos, directos e indirectos, sobre el crecimiento, especialmente a través de una mayor inversión. Además, la política de cohesión de la Unión Europea ha documentado históricamente que reducir desigualdades territoriales y sociales contribuye al desarrollo económico sostenible.

Por ello, fortalecer la igualdad de oportunidades, la participación ciudadana y el tejido comunitario no es solo una cuestión democrática: es una estrategia económica que aumenta la resiliencia frente a la desinformación y facilita la adopción de políticas públicas eficaces.

The Conversation

Deniz Torcu no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La economía de la mentira: la desinformación generada por IA puede frenar el crecimiento real y socavar la cohesión social – https://theconversation.com/la-economia-de-la-mentira-la-desinformacion-generada-por-ia-puede-frenar-el-crecimiento-real-y-socavar-la-cohesion-social-271712

¿Por qué la universidad celebra a santo Tomás de Aquino cada 28 de enero?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Anna Peirats, Catedrática de Humanidades, Universidad Católica de Valencia

_Liber ethicorum des Henricus de Alemannia_, de Laurentius de Voltolina. Kupferstichkabinett Berlin/Wikimedia Commons

A finales de enero muchas universidades celebran un acto solemne dedicado a un maestro medieval, Tomás de Aquino, referente del saber desde el siglo XIII. Su figura contribuyó a sentar las bases de la docencia y de la investigación universitaria.

París: formación y método

Tomás de Aquino llegó a la Universidad de París hacia 1245, un centro que se había consolidado como uno de los focos intelectuales más dinámicos de Europa. Allí accedió al grado de bachiller bíblico, centrado en la lectura y comentario de la Sagrada Escritura, y más tarde alcanzó el grado de bachiller sentenciario.

Ilustración medieval de una reunión de médicos en una universidad.
Reunión de médicos en la Universidad de París, de Étienne Colaud, del manuscrito Chants royaux.
Biblioteca Nacional, París / Gallica

Tomás de Aquino asimiló el método escolástico característico de la universidad medieval, que integraba la lectura y el comentario de textos, el planteamiento argumentado de problemas teóricos y el debate entre maestros y estudiantes. Su pensamiento tuvo un papel decisivo en la integración del aristotelismo en la universidad medieval. Al mismo tiempo, articuló una relación ordenada entre razón y fe orientada a la búsqueda de la verdad y la Iglesia Católica le consideró doctor angélico, doctor común y doctor de la humanidad.

Sus obras Summa theologiae y Summa contra gentiles circularon en las universidades europeas y se incorporaron a la enseñanza reglada. Estos textos contribuyeron a fijar criterios rigurosos de argumentación y método para la comunidad científica.

El reconocimiento universitario

Durante la década de 1250 la Universidad de París atravesó una crisis institucional de gran alcance. En 1253 los maestros seculares interrumpieron de forma colectiva la enseñanza, como respuesta a un conflicto con las órdenes mendicantes de los dominicos y los franciscanos por el acceso a las cátedras. El enfrentamiento cuestionó el estatuto académico de estas órdenes y derivó en su exclusión temporal de la universidad. Entre los afectados se encontraba Tomás de Aquino. El conflicto se resolvió tras la intervención del papa Alejandro IV mediante la bula Quasi lignum vitae, que les autorizaba a continuar con sus escuelas públicas y a acceder a las cátedras de la universidad.

Un año después, Tomás de Aquino recibió la licencia para enseñar Teología (licentia docendi), lo que le otorgó plena legitimidad académica. El inicio público de su magisterio en Sagrada Escritura quedó marcado por la lección inaugural de 1256 en París, con el discurso conocido como Rigans montes. Para esa ocasión eligió el versículo del Salmo 103: “Rigans montes de superioribus suis; de fructu operum tuorum satiabitur terra” (“Regando los montes desde arriba, la tierra se saciará del fruto de tus obras”).

Esta imagen ofrece una clave para comprender el orden del saber. La doctrina procede de lo alto y llega a la comunidad académica a través de quienes han recibido autoridad para enseñar. El doctor transmite un conocimiento que exige método, precisión y responsabilidad en el uso de la palabra. En esta figura se reconoce un modelo de rigor académico, servicio a la verdad y continuidad de la tradición universitaria.

La autoridad que la universidad reconoció a Tomás de Aquino se vio reforzada más tarde por el reconocimiento eclesial. El papa Juan XXII lo canonizó el 18 de julio de 1323 con la bula Redemptionem misit. Más tarde, Pío V lo proclamó doctor de la Iglesia (1567).

La memoria material de Tomás de Aquino se vincula a la abadía de Fossanova (en el centro de Italia), lugar donde murió en 1274. Allí permaneció su cuerpo durante casi un siglo, depositado en un sarcófago que hoy se conserva como testimonio histórico.

Una fecha cambiante

Su conmemoración litúrgica se fijó en un primer momento el 7 de marzo, fecha de su muerte. Esta elección planteó dificultades, ya que coincidía con frecuencia con la Cuaresma, periodo en el que se restringían los actos públicos y las ceremonias académicas.

La situación cambió cuando el papa Urbano V ordenó el traslado de las reliquias de Tomás de Aquino a Toulouse, en Francia. La recepción tuvo lugar el 28 de enero de 1369 en el convento de los Jacobinos, antiguo convento de la Orden de los Predicadores, donde se conservan en la actualidad.

Altar y relicario de santo Tomás de Aquino en la Iglesia de los Jacobinos en Toulouse (Francia).
Altar y relicario de santo Tomás de Aquino en la iglesia de los Jacobinos en Toulouse (Francia).
Didier Descouens/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Entre los siglos XIV y XV, las universidades europeas adoptaron esta fecha como marco adecuado para ceremonias institucionales. No obstante, la configuración definitiva de la festividad se produjo en el siglo XX. Este proceso se inscribe en la reforma del calendario litúrgico posterior al Concilio Vaticano II. En 1969, el papa Pablo VI promulgó la carta apostólica Mysterii Paschalis, en la que se estableció el criterio de mantener en el calendario común solo aquellas celebraciones consideradas de valor universal para la Iglesia.

Así, la conmemoración religiosa de Tomás de Aquino quedó fijada el 28 de enero, una decisión que proporcionó un marco litúrgico estable.

Difusión europea y continuidad institucional

La memoria de Tomás de Aquino recibió un respaldo institucional cuando León XIII publicó Aeterni Patris (1879). Esta encíclica consideró su pensamiento como eje fundamental de la enseñanza superior frente a las corrientes materialistas de su tiempo. Un año después, el breve Cum hoc sit (1880) lo declaró patrono de las universidades y escuelas católicas.

Con estas disposiciones, León XIII presentó a Tomás de Aquino como referente intelectual para la investigación y la enseñanza superior. En España, una Real Orden publicada en 1922 reconoció la festividad de Santo Tomás de Aquino como Fiesta del Estudiante.

Pintura con un religioso en el medio que sostiene un libro.
El triunfo de santo Tomás de Aquino, de Benozzo Gozzoli.
GrandPalaisRmn (musée du Louvre) / Hervé Lewandowski

De esta manera, se aseguró su continuidad como acto institucional en el sistema universitario. La celebración se difundió junto con el modelo parisino por universidades de toda Europa. Fuera de este continente, el arraigo es también significativo en Filipinas.

Solemnidad y simbolismo académico

La festividad de Santo Tomás se asocia desde la Edad Media a la figura del doctor universitario y en el acto se hace visible la dimensión pública de la autoridad intelectual. La ceremonia se acompaña de cantos solemnes, y los signos externos –la toga, el birrete, el libro y el anillo– refuerzan su significado. En conjunto, poseen un valor institucional y una continuidad de la tradición universitaria.

La pervivencia de esta celebración responde a la continuidad de un modelo de universidad más que a una lógica confesional. En centros que mantienen una relación con el calendario litúrgico romano, Tomás de Aquino se integra en los actos solemnes del curso académico. En otros contextos, formados en tradiciones anglicanas o protestantes, es un referente intelectual de la comunidad científica. Esta diversidad de enfoques permite entender cómo su legado se ha asumido de distintas maneras en la transmisión del saber a lo largo de la historia. En su figura, la comunidad científica reconoce un modelo de rigor intelectual y de estudio orientado a la búsqueda de la verdad.

Por este motivo, celebramos cada 28 de enero al maestro que otorgó a la razón un estatuto de autoridad universitaria y que definió la investigación como una responsabilidad institucional.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Por qué la universidad celebra a santo Tomás de Aquino cada 28 de enero? – https://theconversation.com/por-que-la-universidad-celebra-a-santo-tomas-de-aquino-cada-28-de-enero-273717

‘Ya nadie cree en nada’: qué nos dice la filosofía de Hannah Arendt sobre los tiroteos en Minneapolis

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Stephanie A. (Sam) Martin, Frank and Bethine Church Endowed Chair of Public Affairs, Boise State University

A pesar de las pruebas que indican lo contrario, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, declaró en una rueda de prensa celebrada el 24 de enero de 2026 que Alex Pretti ‘llegó armado… y atacó’ a los agentes, quienes tomaron medidas para ‘defender sus vidas’. AP Photo/Julia Demaree Nikhinson

En Minneapolis, Estados Unidos, dos recientes enfrentamientos mortales con agentes federales de inmigración han provocado no solo dolor e ira, sino también una lucha inusualmente clara sobre lo que está en juego.

Tras el asesinato de Alex Pretti el 24 de enero, los funcionarios federales afirmaron que los agentes de la Patrulla Fronteriza que dispararon al menos 10 veces actuaron en defensa propia.

Sin embargo, los análisis hechos por medios independientes mostraron que la víctima sostuvo un teléfono, no un arma, durante todo el enfrentamiento. De manera similar, los informes contradictorios sobre la muerte de Renée Good unas semanas antes han intensificado los llamamientos a una revisión independiente y a la transparencia. Las autoridades estatales y locales de Minnesota han descrito enfrentamientos con las agencias federales por el acceso a las pruebas y la autoridad investigadora.

Este patrón es importante porque, en crisis que evolucionan rápidamente, las primeras declaraciones oficiales a menudo se convierten en el andamiaje sobre el que se construye el juicio público. A veces, esas declaraciones resultan ser precisas. Pero otras veces no lo son.

Cuando el público experimenta repetidamente la misma secuencia –afirmaciones seguras, revelaciones parciales, explicaciones cambiantes, pruebas retrasadas, mentiras– el daño puede durar más que cualquier incidente aislado. Esto enseña a la gente que “los hechos” son simplemente un instrumento más del poder, distribuido estratégicamente. Y una vez que esa lección cala, incluso las declaraciones veraces se reciben con recelo.

Y cuando las versiones del Gobierno cambian constantemente, la democracia paga el precio.

La mentira en la política

No se trata de un problema nuevo. Durante la guerra de Secesión estadounidense (1861-1865), por ejemplo, el presidente Abraham Lincoln gestionó la cobertura hostil de la prensa con una mezcla contundente de represión y moderación. Su administración cerró cientos de periódicos, arrestó a editores y censuró las líneas telegráficas, incluso cuando el propio Lincoln era a menudo objeto de burlas personales y maliciosas.

El escándalo Irán-Contra de la década de 1980 trajo consigo intentos igualmente falsos por parte de la administración Reagan de controlar la percepción pública, al igual que las afirmaciones engañosas del presidente sobre las armas de destrucción masiva en el período previo a la guerra de Irak de 2003.

Durante la era de Vietnam, la brecha entre lo que los funcionarios decían en público y lo que sabían en privado era especialmente marcada.

Tanto la administración Johnson como la de Nixon insistieron repetidamente en que la guerra estaba dando un giro y que la victoria estaba cerca. Sin embargo, las evaluaciones internas describían un agotador estancamiento.

Esas contradicciones salieron a la luz en 1971, cuando The New York Times y The Washington Post publicaron los llamados “Papeles del Pentágono”, un informe clasificado del Departamento de Defensa sobre la toma de decisiones de Estados Unidos en Vietnam. La administración Nixon se opuso ferozmente a la publicación del documento.

Varios meses después, la filósofa política Hannah Arendt publicó un ensayo en la revista New York Review of Books titulado “La mentira en la política”. También se reimprimió en una colección de ensayos titulada Crisis de la República.

Arendt, una refugiada judía que huyó de Alemania en 1933 para escapar de la persecución nazi y del riesgo muy real de ser deportada a un campo de concentración, argumentó que cuando los gobiernos tratan de controlar la realidad en lugar de informar sobre ella, el público deja de creer y se vuelve cínico. La gente “pierde el rumbo en el mundo”, escribió.

“Ya nadie cree en nada”

Arendt articuló por primera vez este argumento en 1951 con la publicación de Los orígenes del totalitarismo, en el que examinaba el nazismo y el estalinismo. Lo perfeccionó aún más en sus reportajes para The New Yorker sobre el juicio de Adolf Eichmann en 1961, uno de los principales coordinadores del Holocausto.

Arendt no se preguntaba por qué mienten los funcionarios. En cambio, le preocupaba lo que le sucedía al público cuando la vida política entrenaba a los ciudadanos para que dejaran de insistir en un mundo compartido y factual.

Arendt consideraba que los Papeles del Pentágono eran más que una historia sobre Vietnam. Eran la prueba de un cambio más amplio hacia lo que ella denominó “creación de imagen”, un estilo de gobierno en el que gestionar la audiencia se vuelve al menos tan importante como cumplir la ley. Cuando la política se convierte en espectáculo, los hechos reales no son una limitación, sino un accesorio que se puede manipular.

El mayor peligro de la mentira organizada y oficial, advirtió Arendt, no es que la gente crea algo que es falso. Es que las distorsiones repetidas y estratégicas hacen imposible que los ciudadanos se orienten en la realidad.

“El resultado de una sustitución constante y total de la verdad factual por mentiras no es que la mentira sea ahora aceptada como verdad y la verdad difamada como mentira”, escribió, “sino que el sentido con el que nos orientamos en el mundo real… [se] destruye”.

Una mujer canosa con un cigarrillo, con aire pensativo.
La teórica política Hannah Arendt en 1963.
Bettman/Getty Images

La filósofa reforzó aún más este punto con una frase que resulta especialmente conmovedora en el entorno informativo fragmentado, rápido y conflictivo de hoy en día. “Si todo el mundo te miente constantemente, la consecuencia no es que creas las mentiras, sino que ya nadie cree en nada”, escribió. “Un gobierno mentiroso tiene que reescribir constantemente su propia historia… dependiendo de cómo sople el viento político. Y un pueblo que ya no puede creer en nada no puede tomar una decisión. Se ve privado no solo de su capacidad de actuar, sino también de su capacidad de pensar y juzgar”.

Cuando los funcionarios mienten una y otra vez, la cuestión no es que una sola mentira se convierta en una verdad aceptada, sino que la historia sigue cambiando hasta que la gente no sabe en qué confiar. Y cuando esto ocurre, los ciudadanos no pueden deliberar, aprobar o disentir de forma coherente, porque ya no existe un mundo compartido.

Mantener la legitimidad

Arendt ayuda a aclarar lo que nos está mostrando Minneapolis y por qué la postura actual del Gobierno estadounidense es importante más allá de una ciudad.

Las redadas de inmigración son operaciones diseñadas para generar un alto nivel de conflicto. Se llevan a cabo rápidamente, a menudo sin visibilidad pública, y exigen a las comunidades afectadas que acepten como legítima una fuerte presencia federal. Cuando se producen asesinatos en ese contexto, la verdad y la transparencia son esenciales. Protegen la legitimidad del gobierno ante la opinión pública.

La información sobre el caso Pretti muestra por qué. A pesar de que los líderes del Gobierno federal emitieron declaraciones definitivas sobre el supuesto comportamiento amenazante de la víctima –dijeron que Pretti se acercó a los agentes apuntándoles con un arma–, las pruebas en vídeo contradicen esa versión oficial.

La cuestión no es que cada detalle controvertido de un suceso complejo y vertiginoso cause daño al público. Se trata de que, cuando los funcionarios hacen afirmaciones que parecen claramente incompatibles con las pruebas disponibles –como en las versiones iniciales de lo que ocurrió con Pretti–, esa discrepancia es en sí misma perjudicial para la confianza del público.

Las declaraciones distorsionadas, junto con la divulgación tardía, las pruebas selectivas o la resistencia interinstitucional a las investigaciones externas, llevan al público a la conclusión de que los relatos oficiales son una estrategia para controlar la historia, y no una descripción de la realidad.

La verdad es un bien público

La política no es un seminario de claridad absoluta, y las afirmaciones contradictorias siempre forman parte del proceso. Las democracias pueden sobrevivir a la manipulación, las relaciones públicas e incluso a falsedades ocasionales.

Pero las observaciones de Arendt muestran que es la normalización de la deshonestidad flagrante y la ocultación sistemática lo que amenaza a la democracia. Esas prácticas corroen la base factual sobre la que se construye el consentimiento democrático.

La Constitución de los Estados Unidos asume que el pueblo es capaz de lo que Arendt denominó “juicio”: ciudadanos que pueden sopesar las pruebas, asignar responsabilidades y actuar a través de la ley y la política.

Si se enseña a la gente que la “verdad” es siempre contingente y siempre táctica, el daño va más allá de la desinformación. Un público confuso y desconfiado es más fácil de manejar y más difícil de movilizar para una participación democrática significativa. Se vuelve menos capaz de actuar, porque la acción requiere un mundo compartido en el que las decisiones puedan ser comprendidas, debatidas y cuestionadas.

Los tiroteos de Minneapolis no son solo una discusión sobre el uso de la fuerza. Son una prueba de si las instituciones públicas tratarán los hechos y la verdad como un bien público, algo que se le debe a la comunidad precisamente cuando las tensiones son más altas. Si la vida democrática depende de un contrato social entre los gobernados y los gobernantes, ese contrato no puede sostenerse sobre arenas movedizas. Requiere una realidad compartida suficiente para soportar el desacuerdo.

Cuando los funcionarios reescriben los hechos, el daño no es solo para el registro. El daño afecta a la creencia básica de que un público democrático puede saber lo que ha hecho su gobierno.

The Conversation

Stephanie A. (Sam) Martin no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Ya nadie cree en nada’: qué nos dice la filosofía de Hannah Arendt sobre los tiroteos en Minneapolis – https://theconversation.com/ya-nadie-cree-en-nada-que-nos-dice-la-filosofia-de-hannah-arendt-sobre-los-tiroteos-en-minneapolis-274470

La selección de Eva Catalán: motivación y deseo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Catalán, Editora de Educación, The Conversation

Klochkov SCS/Shutterstock

Nos ha pasado a todos: soñamos con algo especial, grande o pequeño (desde un abrigo precioso y carísimo que esperamos encontrar de rebajas a un viaje, pasando por un ascenso, un trabajo muy deseado, un premio o que determinada persona nos corresponda con su amistad o con su amor); durante semanas, meses, puede que años, es lo primero que pensamos al despertar.

Intuimos, sabemos, que nuestra vida cambiará cuando lo logremos. Y cuando lo logramos, es cierto: cambia. Durante unas horas, unos días, unos meses… pero en un momento dado aquel objetivo ideal pierde su brillo, se vuelve habitual, y ya no nos hace tan felices. Así estamos diseñados. Y tiene un nombre: adaptación hedónica.

Este fenómeno fue descrito por los expertos estadounidenses Philip Brickman y Donald T. Campbell en 1971. Deseamos algo, lo logramos; pasamos a desear otra cosa. El filósofo Spinoza ya consideraba en el siglo XVII el deseo como la expresión de la esencia humana.

Y como explica Juan Antonio Moreno Murcia de la Universidad Miguel Hernández en su artículo sobre los propósitos de año nuevo, desear, querer cosas que no tenemos, es lo que nos mueve, lo que nos empuja a actuar: el motor de nuestra existencia. Podemos existir sin deseo, desde luego. Pero es una existencia bien distinta. Con menos saborcillo, también con muchos menos sinsabores.

Hay distintas maneras de desear. A la hora de elegir objetivos, las motivaciones, es decir las razones por las que queremos algo, pueden marcar la diferencia entre perseverancia y procrastinación, satisfacción y frustración. De ahí que cuando nos marcamos propósitos de año nuevo, la clave del éxito no esté tanto en qué queremos lograr como en para qué o por qué lo queremos.

Esto tiene implicaciones no solo cuando nos apuntamos al gimnasio, sino también cuando elegimos un grado universitario, estudiamos para un examen, o decidimos nuestro destino de vacaciones. Si el objetivo es extrínseco y superficial (estar más delgado, sacarse un título, recibir un reconocimiento externo, lucirnos en redes sociales), curiosamente, la motivación puede flaquear antes.

Es una de las razones por las que algunos propósitos de año nuevo están condenados al fracaso o por la que cuando premiamos a un estudiante si saca buenas notas no estamos favoreciendo tanto sus ganas de aprender como sus ganas de recibir la recompensa. Además, este tipo de motivación extrínseca conduce más a menudo a la “adaptación hedónica” de la que hablaba al principio.

Sin quitar importancia a la satisfacción momentánea de llevar un abrigo bonito, estas lecturas nos enseñan que se puede ser intencional y estratégico incluso para desear cosas y encontrar la motivación en las que nos toca hacer, aunque no las hayamos deseado.

The Conversation

ref. La selección de Eva Catalán: motivación y deseo – https://theconversation.com/la-seleccion-de-eva-catalan-motivacion-y-deseo-274228

Por qué es tan significativo el tiroteo de Alex Pretti en Minneapolis

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mark Shanahan, Associate Professor of Political Engagement, University of Surrey

Dos agentes federales de inmigración de la ciudad de Minneapolis están acusados de haber derribado al suelo y luego disparado mortalmente a Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos de 37 años. El asesinato tuvo lugar a poco más de un kilómetro y medio del lugar donde, semanas antes, otro ciudadano estadounidense, Renee Good, fue presuntamente asesinado a tiros por agentes federales.

El último incidente provocó airadas protestas de los habitantes de Minneapolis, que quieren que se ponga fin a las operaciones de control de la inmigración en su ciudad.

¿Por qué el envío de agentes federales de inmigración ha causado tantos problemas en Minnesota?

Donald Trump ha descrito la inmigración ilegal como “la mayor invasión de la historia”. De hecho, desde su regreso a la Casa Blanca, en enero de 2025, varias ciudades de Estados Unidos han asistido al despliegue de la Guardia Nacional con la intención de sofocarla. Aunque el Tribunal Supremo dictaminó que Trump no tenía autoridad para tales despliegues, hemos visto a agentes federales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos librando la batalla principalmente contra las minorías en ciudades con liderazgo demócrata. Entre ellas Mineápolis, una ciudad gobernada por los demócratas en un estado liderado por los demócratas.

El gobernador es Tim Walz, que se presentó a la vicepresidencia en la candidatura de Kamala Harris contra Trump en las elecciones de 2024. Walz se ha enfrentado a acusaciones, que él niega, de pasar por alto un supuesto fraude generalizado en la financiación de programas de seguridad social, en el que supuestamente estarían involucrados sectores de la comunidad somalí-estadounidense.

Aunque la mayoría de estas acusaciones han sido refutadas, dieron a Trump motivos para enviar agentes federales. Esto ha aumentado las tensiones entre los funcionarios estatales y la administración, provocando muertes brutales e innecesarias en la comunidad y enfrentando a los ciudadanos de Minnesota con los funcionarios del gobierno federal.

El derecho a portar armas

La segunda enmienda se introdujo en la Constitución de los Estados Unidos en 1791 a través de la Carta de Derechos, debido a una profunda desconfianza hacia el poder militar centralizado y al deseo de garantizar que el recién formado gobierno federal no pudiera desarmar a la población.

Los padres fundadores concebían un “derecho natural de resistencia y autoprotección”. Las acciones de Trump al enviar agentes federales armados para llevar a cabo operaciones de aplicación de la ley en varios estados parecen cumplir las preocupaciones de los padres fundadores.

Los agentes están pisoteando no solo el derecho de los ciudadanos a portar armas, recogido en la segunda enmienda, sino también su derecho a la libertad de reunión, recogido en la primera enmienda.

¿Cómo han afectado los tiroteos mortales a la popularidad de Trump?

La popularidad de Trump está en declive. Su incapacidad para cumplir las promesas económicas esbozadas en su campaña electoral, su enfoque disperso de las relaciones internacionales y la creciente brecha entre la retórica y los logros han dañado su posición en las encuestas.

En una encuesta de la CNN publicada el 16 de enero, casi seis de cada diez encuestados describieron el primer año de Trump en el cargo como un fracaso, ya que el presidente se centró en prioridades equivocadas.

Y el apoyo del que goza está disminuyendo rápidamente, ya que los agentes federales de inmigración parecen estar fuera de control, persiguiendo a muchos más ciudadanos documentados que a inmigrantes ilegales, sembrando el miedo y actuando como si estuvieran por encima de la ley.

Ante lo que parece ser un alto nivel de manipulación psicológica por parte de los funcionarios de Seguridad Nacional, los votantes se están volviendo en contra de la creciente autocracia de esta administración. Y empiezan a creer más en las pruebas difundidas por los medios de comunicación que en las declaraciones altamente polémicas de los lugartenientes de Trump.

Barack Obama y Bill Clinton rompen el silencio

En Estados Unidos existe una larga tradición, y un acuerdo implícito entre los expresidentes, de evitar las críticas públicas al presidente en ejercicio. Esa reticencia a hablar es, por lo general, una muestra de respeto hacia el cargo y un reconocimiento de los retos únicos y difíciles que plantea la presidencia.

Pero Trump 2.0 no es una presidencia normal. El estilo del 47 º presidente es combativo y vengativo, y parece haber una sensación cada vez mayor de que está desfasado con respecto a los deseos y los intereses del país que dirige.

La marcha de Trump hacia la autocracia crea crisis en las que se considera a sí mismo el héroe que el país necesita para superar sus males. Pero us predecesores tienen una opinión diferente.

Tanto Obama denunciando el ataque a los valores fundamentales estadounidenses como Clinton expresando su condena de las “horribles escenas” de Minneapolis, que califica como “inaceptables” y evitables, los expresidentes demócratas no se han contenido. Cabe destacar que el único expresidente republicano vivo, George W. Bush, se ha mantenido hasta ahora en silencio.

¿Qué se puede hacer para evitar más violencia?

Lo más sencillo sería que Trump pusiera fin al despliegue de agentes federales de inmigración en Minneapolis y se abstuviera de tomar medidas similares en el futuro. Es evidente que está buscando una salida y enviar a su “zar de la frontera”, Tom Homan, a Minneapolis para dirigir las operaciones podría ser el primer paso para rebajar la tensión. Pero Trump detesta que le señalen sus errores y, al menos más allá de Minneapolis, es mucho más probable que redoble las actividades de control de la inmigración.

Siendo realistas, lo más probable es que el Congreso muestre su fuerza y se niegue a financiar más actividades federales de control de la inmigración. Los demócratas podrían forzar otro cierre del Gobierno por esta cuestión, y solo necesitan que unos pocos republicanos cambien de opinión para rechazar el presupuesto de 2026 del Departamento de Seguridad Nacional.

A nivel público, cuanto mayor sea el escrutinio de las agencias de control de la inmigración, más rigurosa será la verificación de las declaraciones oficiales y más unánime será la oposición a la política de deportación de Trump.

Estamos en año de elecciones intermedias y, si la presión pública aumenta, los legisladores republicanos podrían alejarse de la línea de Trump. Aunque actualmente controla las palancas del poder, ese control sigue siendo frágil. Incluso Trump podría darse cuenta pronto de que una autocracia abierta, violenta y coercitiva no es sinónimo de votos.

The Conversation

Mark Shanahan tiene una nueva colección editada, Trump Unbound, que saldrá a la venta en octubre de 2026 y será publicada por Palgrave Macmillan.

ref. Por qué es tan significativo el tiroteo de Alex Pretti en Minneapolis – https://theconversation.com/por-que-es-tan-significativo-el-tiroteo-de-alex-pretti-en-minneapolis-274409

En defensa del ocio: de Stevenson a las redes sociales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Santiago Iñiguez de Onzoño, Presidente IE University, IE University

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El dicho italiano “Dolce far niente” –“qué dulce es no hacer nada”– alaba la dedicación al ocio, al relax, el descanso y, en general, a todo lo que no entraña trabajo ni obligaciones.

Pocas personas se pueden permitir el lujo de no hacer nada. Aunque acariciemos la ilusión tentadora de dedicarnos enteramente al ocio en el caso remoto de ganar una lotería o cuando lleguemos a la jubilación, lo cierto es que empleamos la mayor parte de nuestro tiempo a tareas asociadas a obligaciones, deberes adquiridos o sobrevenidos.

Poco tiempo para el ocio

De acuerdo con las clasificaciones comunes sobre el uso del tiempo, se suele hablar de tres categorías fundamentales de espacios dedicados a tareas ineludibles, salvo fuerza mayor:

  1. El trabajo pagado (paid work), referido a la ocupación profesional ligada a un sueldo.

  2. El trabajo no pagado (unpaid work), referido fundamentalmente a las ocupaciones familiares, mantenimiento de casa, o compras.

  3. El cuidado personal (personal care), que incluye descanso, comida, aseo personal o ejercicio.

Estos tres grandes capítulos pueden ocupar, de media, alrededor del 85 % del día, aunque el porcentaje puede variar, lógicamente, dependiendo de las circunstancias personales y de las prácticas sociales. La conclusión, a los efectos de este artículo, es que tan solo disponemos de un 15 % de nuestro tiempo para el ocio. Y, dada la intensidad de las otras tareas, es comprensible que una gran mayoría aproveche para no hacer nada dulcemente. O, en su versión más pasiva, sentarse frente al televisor o una pantalla.




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Tiempo propio

Una de las demandas de los jóvenes profesionales, especialmente tras la pandemia, es el balance entre la vida profesional y la vida privada. Esto se refleja en la reducción de la jornada, la ampliación de las vacaciones o la consolidación del teletrabajo, aunque impliquen una disminución del salario.




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Su mayor valoración del bienestar personal (wellbeing) y el equilibrio mental y físico, implica la ampliación del espacio dedicado al ocio, ya que el tiempo no se puede estirar. De ahí la búsqueda de fórmulas para aumentar la productividad y mantener la dedicación a la empresa que a la vez permitan disfrutar de más tiempo de uso discrecional.

Por mi parte, no veo la necesidad de una separación tajante entre los diversos usos del tiempo, e incluso considero conveniente que la frontera entre las distintas categorías sea difusa. Es normal hablar de cuestiones del trabajo en casa, para pedir consejo o desahogarse, aunque el exceso al contar chismes de la oficina puede hartar a las parejas.

Además, tiene lógica que, si hay temas importantes en el trabajo, los maduremos con más sosiego durante el fin de semana. De forma análoga, cuando vivimos problemas familiares es probable que los compartamos con nuestros colegas más próximos.

Un ocioso dinámico

La ociosidad no significa no hacer nada o sentarse de forma pasiva delante de un televisor. Aunque me conmueven las personas de edad que miran al horizonte, concentrados, quizás ensimismados en sus recuerdos, y pienso que la contemplación de escenas sublimes de la naturaleza son inspiradoras, suscribo el carácter activo, dinámico, del ocio.

En su ensayo En defensa de los ociosos (1877), el escritor británico Robert Luis Stevenson afirmaba:

“La capacidad para el ocio implica un apetito universal y un fuerte sentimiento de identidad personal”.

Stevenson animaba a dedicar tiempo al ocio, a estar en la calle, a la socialización, convencido de que se aprendía más de la experiencia directa que de los libros. El escritor lo experimentó en su propia vida. A pesar de sus problemas de salud, con dificultades respiratorias crónicas, viajó extensamente, hasta los lejanos Mares del Sur, en unos periplos que para su época eran estratosféricos.




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Un ocio virtuoso

Por su parte, el filósofo británico Bertrand Russell escribió su ensayo Elogio de la ociosidad (1932) desde una perspectiva reivindicativa y social. Conmovido por las circunstancias de los trabajadores de su época, y haciendo crítica de la concepción liberadora del trabajo propuesta por el protestantismo liberal, afirmaba: “La creencia de que el trabajo es virtuoso ha causado un inmenso daño”.

Russell, que abogaba por acortar la semana laboral, consideraba que el empleo del tiempo libre debía estar orientado (“Hay que reconocer que el uso sabio del ocio es producto de la civilización y la educación”). También señalaba que los placeres de las poblaciones urbanas se han vuelto fundamentalmente pasivos.




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Dos caras de la misma moneda

Al contrario que Russell, pienso que la mejor manera de concebir trabajo y entretenimiento es considerarlos como dos partes inseparables de la vida, que dan sentido a nuestra existencia, algo que ya está presente en el origen etimológico de ocio (en latín otium) y negocio (nec-otium), como conceptos complementarios.

El balance y el énfasis que se ponga en cada una de ellas depende de las características individuales, de la personalidad de cada sujeto, de que nos hace más felices y nos proporciona más satisfacción, pero ninguna de las dos variables de la ecuación debería ser cero. En todo caso, en línea con lo ya mencionado, el tiempo dedicado a tareas no retribuidas es también un genuino trabajo.




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Usos del ocio

Si el tiempo dedicado al ocio tiene, potencialmente, consecuencias positivas, sería conveniente analizar y decidir en qué actividades lo empleamos. Siguiendo a Stevenson, una parte significativa debería estar relacionada con la socialización, pero también habría que dedicar tiempo al desarrollo personal, al aprendizaje de cosas nuevas.

Existe un ocio sano y necesario derivado de las relaciones interpersonales, fundamental para la felicidad y la convivencia social. Pero también hay otro que nos hace crecer hacia dentro, derivado de la reflexión, de la lectura, de la contemplación de obras de arte. Y posiblemente haya un ocio menos encomiable, incluso perjudicial, aunque existe una máxima generalmente respetada por la que, en su tiempo libre, la gente hace lo que le viene en gana, siempre que no perjudique al resto.




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A juzgar por las estadísticas, miembros de todas las generaciones invierten una parte significativa del ocio en las redes sociales. Son plataformas de relación interpersonal que han reemplazado, en muchos casos, las formas tradicionales de conectar, informarse y conocer. Con frecuencia debatimos sobre qué principios deberían regir las relaciones en ese medio social y cómo deberían reflejar las mismas pautas de comportamiento y respeto que rigen para el entorno físico, evitando la impunidad que confieren el anonimato y la ausencia.




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Educar para el ocio

En uno de sus toques de ironía, el filósofo danés Soren Kierkegaard afirmaba:

“De todas las cosas ridículas, la que más ridícula me parece es estar ocupado”.

Probablemente no se reía tanto del comportamiento de las personas trabajadoras o diligentes como de las que viven sumergidas en una actividad de forma reactiva. En el trabajo y en el ocio, lo importante no es tanto estar ocupado sino aprovechar esos momentos para dar sentido a nuestra existencia.

Es esperable que los desarrollos de la inteligencia artificial generativa sustituyan muchas de las tareas profesionales en todo tipo de trabajos y sectores, por lo que, previsiblemente, aumentará el tiempo de ocio. Esa variación en la ecuación de los tiempos dedicados a diversas actividades debería ser objeto de análisis, y asunto de estudio para los educadores, de forma que preparemos mejor a los ciudadanos del futuro para el uso de su tiempo de ocio.


Una versión de este artículo su publicó en LinkedIn.

The Conversation

Santiago Iñiguez de Onzoño no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. En defensa del ocio: de Stevenson a las redes sociales – https://theconversation.com/en-defensa-del-ocio-de-stevenson-a-las-redes-sociales-274308

Dormir, moverse y comer bien: las claves científicas de una infancia con calidad de vida

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Álvaro de Pano Rodríguez, Profesor Lector en el Departamento de Ciencias de la Educación (área de Expresión Corporal), Universitat de Lleida

David Tadevosian/Shutterstock

Cada vez son más los niños y adolescentes que duermen poco, apenas practican ejercicio y pasan horas y horas frente a una pantalla. La consecuencia no es solo física: afecta a su autoestima, su energía diaria y su bienestar emocional.

En un momento en que aumentan el sedentarismo, la obesidad y la ansiedad infantil, entender qué factores construyen realmente el bienestar juvenil es una prioridad social y educativa.

En los últimos años, desde el grupo Moviment Humà de la Universitat de Lleida, hemos analizado cómo los hábitos diarios –actividad física, alimentación, sueño y entorno– influyen en la salud y calidad de vida de niños y adolescentes. Para ello hemos trabajado con más de 700 escolares de entre 8 y 16 años en distintas comunidades de España, combinando datos de condición física, composición corporal, analíticas y cuestionarios sobre bienestar.

Un corazón en forma es un tesoro

En uno de los estudios del proyecto observamos que los niños y niñas con mejor resistencia física y más masa muscular presentaban menor grasa corporal y estilos de vida más saludables.

Tener un corazón capaz de responder bien al esfuerzo no solo mejora el rendimiento deportivo, sino que protege la salud cardiovascular y emocional a largo plazo. La evidencia científica confirma que una buena capacidad cardiorrespiratoria en la infancia se asocia con menor riesgo de enfermedad cardíaca y metabólica en la edad adulta.

Por eso, fomentar la actividad física desde edades tempranas es una inversión directa en bienestar futuro.




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Comer bien y moverse: un binomio inseparable

En otra investigación observamos que quienes seguían mejor la dieta mediterránea eran también los que más se movían y tenían un menor índice de masa corporal. A medida que avanzaban en la pubertad, la adherencia mejoraba, lo que sugiere una mayor conciencia sobre la alimentación saludable con la edad.

El hallazgo clave fue que comer bien y moverse más se potencian mutuamente. La dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva y pescado, se asocia con menor riesgo cardiovascular y con un mejor bienestar psicológico incluso en edades tempranas.

Los hábitos saludables no actúan por separado: el cuerpo y la mente forman un sistema interconectado que se refuerza cuando la rutina es equilibrada.

Dormir bien, comer bien y vivir en entornos activos

En otro análisis, evaluamos la calidad de vida relacionada con la salud de los participantes. Los resultados mostraron que dormir bien y seguir una dieta mediterránea eran los factores más claramente asociados con un mayor bienestar físico, emocional, social y escolar.

Dormir bien no solo mejora el ánimo y el rendimiento escolar, sino que protege la salud mental y cognitiva de niños y adolescentes.

Aun así, las horas de sueño infantil han disminuido de forma preocupante en los últimos años debido al exceso de pantallas y al uso de dispositivos electrónicos antes de dormir.




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Además, los jóvenes que viven en ciudades o zonas urbanas con más recursos (deportivos, educativos y sociales) presentan puntuaciones más altas que los de municipios pequeños. La investigación confirma que los niños que crecen en entornos urbanos con acceso a zonas verdes o espacios de juego muestran niveles más altos de bienestar y actividad física.

El mensaje es evidente: los hábitos individuales importan, pero el entorno también. Facilitar espacios donde sea posible moverse, descansar y alimentarse bien es una responsabilidad compartida entre familia, escuela y comunidad.

Sentirse en forma también es salud

Más allá de los indicadores físicos, quisimos entender cómo los jóvenes se perciben a sí mismos. Observamos que quienes se sentían en mejor forma física eran también quienes mostraban niveles más saludables de composición corporal y colesterol bueno (HDL).

Esto demuestra que la autopercepción física es un termómetro muy fiable del bienestar real. Sentirse en forma refleja, en gran medida, cómo está el cuerpo y cómo se experimenta emocionalmente. De hecho, la evidencia muestra que una imagen corporal positiva y una buena autopercepción física se asocian con mayor autoestima y satisfacción vital durante la adolescencia.

Además, en entornos deportivos mixtos apenas hallamos diferencias entre chicos y chicas en la forma en que valoran su estado físico. Esto sugiere que compartir espacios de práctica favorece una relación más sana y equitativa con el propio cuerpo.

El corazón joven responde bien al esfuerzo

Otra línea del proyecto analizó cómo responde el corazón de los jóvenes al ejercicio intenso midiendo la troponina cardíaca, una proteína que se libera tras esfuerzos exigentes.

Las concentraciones aumentaron de forma transitoria, pero siempre dentro de los rangos normales, lo que demuestra que la práctica física intensa, cuando está supervisada, es segura para el corazón infantil y adolescente. Un argumento más para perder el miedo a que los niños y niñas practiquen deporte con intensidad y regularidad.

Un bienestar que se entrena en comunidad

Cuando se integran todos estos resultados, la conclusión es sencilla pero poderosa: el bienestar no se hereda, se entrena. Dormir bien, moverse con frecuencia, comer equilibradamente, sentirse en forma y mantener un corazón fuerte forman un círculo virtuoso que refuerza la salud física y emocional. Pero este equilibrio no depende solo del individuo: requiere entornos escolares y comunitarios que faciliten los buenos hábitos.

Crear escuelas y barrios donde el descanso, la actividad física y la alimentación saludable sean posibles no solo previene enfermedades: cultiva generaciones más activas, seguras y felices.

The Conversation

Álvaro de Pano Rodríguez recibe fondos de COR-School, Assessment of various health parameters and physical activity levels in Primary and Secondary School” (Grant PID2020-117932RB-I00).Consolidated research group Human Movement, Generalitat de Catalunya (021 SGR 01619).

Joaquin Reverter Masia recibe fondos de COR-School, Assessment of various health parameters and physical activity levels in Primary and Secondary School” (Grant PID2020-117932RB-I00).Consolidated research group Human Movement, Generalitat de Catalunya (021 SGR 01619)

Alejandro Legaz Arrese no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Dormir, moverse y comer bien: las claves científicas de una infancia con calidad de vida – https://theconversation.com/dormir-moverse-y-comer-bien-las-claves-cientificas-de-una-infancia-con-calidad-de-vida-268534