¿Tiene mi hijo altas capacidades? Qué significa realmente esa etiqueta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paloma Merello Giménez, Profesora Titular de Universidad en Finanzas y Contabilidad. Coordinadora de proyectos sobre desarrollo del talento, Universitat de València

shutterstock Olena Yakobchuk/shutterstock

La duda está presente en muchas familias, y puede aparecer porque el niño o niña se aburren en clase, muestra una sensibilidad intensa o parece “funcionar de otra manera”. ¿Será que tiene altas capacidades? La pregunta es comprensible porque hay más información disponible, más sensibilidad hacia la diversidad y también más miedo a no detectar a tiempo una necesidad educativa.

Debemos responder a esta pregunta con rigor. Un niño puede ser espabilado, curioso, creativo o sacar buenas notas sin presentar altas capacidades. También puede tenerlas y no parecerse al retrato popular del pequeño genio brillante o infeliz. Las simplificaciones, en cualquier dirección, confunden más de lo que ayudan.

¿Una lista de características?

No hay una lista mágica que revisar para responder a la duda de si un escolar tiene altas capacidades. Buena parte de la divulgación circula en forma de listas: diez señales, cinco rasgos, ocho pistas… Son textos atractivos porque ofrecen una respuesta rápida a una pregunta cargada de ansiedad. Sin embargo, muchos de esos rasgos pueden aparecer en perfiles muy distintos. Ninguno permite, por sí solo, identificar las altas capacidades.

El propio concepto ha cambiado mucho a lo largo de la historia. Se ha entendido como rasgo estable, como potencial en desarrollo, como rendimiento excepcional o como resultado de la interacción entre individuo, contexto, oportunidades y tiempo. Traducido a la vida cotidiana: no basta con que un niño “parezca muy listo”; hay que comprender cómo aprende, qué necesita y en qué entorno se desarrolla.

Evaluar de manera seria

Una evaluación seria no consiste en buscar certificados de excepcionalidad. Se nutre de pruebas cognitivas validadas, rendimiento académico, historia evolutiva, creatividad, intereses, motivación, contexto escolar y bienestar emocional. El objetivo no debe centrarse en buscar una etiqueta sino en determinar qué respuesta necesita. Esto no significa retrasar o evitar una valoración cuando hay indicios consistentes.




Leer más:
Tener altas capacidades no es lo que parece


En ocasiones, el debate entre profesionales sobre si la etiqueta corresponde o no puede ocupar demasiado espacio, y desviar la atención de la tarea importante de mirar al niño al completo y brindarle lo que necesita, enzarzándose con las familias en batallas que distraen toda la atención de lo importante, es decir acordar qué necesita para aprender y estar bien.

Minoría no significa medalla

Las altas capacidades hacen referencia a perfiles claramente por encima de la media en determinadas aptitudes. Por definición, hablamos de una minoría. Si la mayoría de padres de una clase creyeran que sus hijos pudieran tenerlas, probablemente estaríamos usando mal el concepto.

Ahora bien, debemos distinguir que ser minoría no equivale a pertenecer a una élite y que tener altas capacidades no dice nada sobre el valor de una familia ni sobre la calidad de la crianza. La etiqueta solo tiene sentido si ayuda a tomar decisiones educativas más ajustadas. No debería convertirse en una marca de estatus ni en un objetivo en sí mismo.




Leer más:
¿Es lo mismo ser inteligente que tener altas capacidades?


La investigación que sigue a individuos a lo largo de su vida muestra que las diferencias de capacidad son reales y relevantes, incluso dentro de los rangos altos. Esto implica que no conviene despachar el tema como una moda sin fundamento. Hay niños que pueden necesitar una forma distinta de aproximarse al aprendizaje. Además, la escuela a menudo hace más visibles algunos talentos como el verbal o matemático que otras formas de razonamiento, como la capacidad espacial. Algunas necesidades pueden quedar invisibles si solo miramos notas o conducta en clase.

Un clima competitivo de crianza

Muchas familias dudan porque quieren comprender mejor a sus hijos. Otras lo hacen porque sienten que cualquier oportunidad no detectada a tiempo puede condicionar su futuro. Esa inquietud no se refleja solamente en la duda sobre si el niño o la niña tiene altas capacidades. Aparece también en la necesidad de que destaque en idiomas, deporte, música; en que no abuse de las pantallas y en proteger su salud mental. La crianza sucede en un clima de información constante y optimización permanente donde la incertidumbre y la hiperresponsabilidad de las familias por dar la talla y las mejores oportunidades a sus hijos puede llegar a sobrecargarlos (tengan o no altas capacidades).




Leer más:
¿Es malo ser un padre o madre helicóptero?


Por ejemplo: la tendencia a apuntar a los niños a muchas actividades complementarias tras la jornada escolar pueden ofrecer pertenencia, aprendizaje y bienestar, pero un exceso de intensidad, amplitud o duración puede tener costes socioemocionales. De igual modo, una elevada carga de deberes se relaciona con más estrés frecuente en niños de 9 a 13 años.

Las altas capacidades tienen un fuerte componente neurobiológico y, aunque el contexto importa mucho en su desarrollo, la estimulación intensa no crea por sí sola un perfil de altas capacidades. Todos los niños necesitan descanso, juego, pertenencia y derecho a no convertir cada interés en un proyecto de futuro.




Leer más:
Por qué es preocupante que los niños no jueguen tanto como antes


Divulgar sin inflar ni ridiculizar

La conversación pública suele caer en dos excesos. Uno idealiza a estos niños como genios incomprendidos y otro ridiculiza a las familias que preguntan. El problema es que ambos simplifican.

Una divulgación responsable debería explicar que hablamos de una minoría real; que no hay una lista cerrada de señales y que la evaluación solo tiene sentido cuando ayuda a comprender y acompañar mejor. Ante dudas persistentes, lo razonable es hablar con el centro educativo, recoger información de distintos contextos y, si procede, solicitar una valoración psicopedagógica rigurosa.

Quizá la pregunta “¿tiene mi hijo altas capacidades?” sea solo el comienzo. La cuestión de fondo importante es qué necesita ese niño para aprender, crecer y vivir bien. Si la pregunta nace de la necesidad de responder a eso último, puede ser útil pero si queda atrapada en la comparación, la competición o la ansiedad adulta, pierde parte de su sentido.

The Conversation

Paloma Merello Giménez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Tiene mi hijo altas capacidades? Qué significa realmente esa etiqueta – https://theconversation.com/tiene-mi-hijo-altas-capacidades-que-significa-realmente-esa-etiqueta-283199

Que muchos paguen el IRPF (y que los más ricos paguen más), factores clave para financiar el estado del bienestar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sara Torregrosa Hetland, Investigadora Ramón y Cajal, Historia Económica, Universidad Pública de Navarra

xsprtd/Shutterstock

Cada año, el impuesto sobre la renta provee a los gobiernos con ingresos esenciales para llevar a cabo sus políticas. En la Unión Europea de los 27 supone, de media, entre un 9 y un 10 % del PIB. Pero no sólo es importante por su peso en la economía.

El impuesto sobre la renta es también un instrumento clave para la reducción de la desigualdad. Como suele ser progresivo (es decir, quien tiene más renta paga un porcentaje mayor), las rentas netas, tras el pago del impuesto, son menos desiguales que las rentas brutas. Esto, a su vez, puede contribuir a la reducción de la desigualdad con el paso del tiempo.

En esta época del año, muchos nos enfrentamos a la declaración fiscal. Esto es algo que los españoles en general no empezaron a hacer hasta mediados de los ochenta. En otros países, sin embargo, el impuesto sobre la renta tiene una historia más larga que merece la pena conocer.




Leer más:
¿Por qué pagar impuestos en el siglo XXI?


De impuesto de élites a impuesto de masas

Durante la primera mitad del siglo XX, el impuesto sobre la renta creció y se desarrolló en los países más avanzados. En un artículo reciente, el profesor Oriol Sabaté y yo hemos analizado su comportamiento en Suecia, Estados Unidos y Reino Unido.

Nuestro estudio muestra que el efecto de este impuesto en la reducción de la desigualdad fue más fuerte donde se aplicó de manera más generalizada, incorporando a la mayoría de la población en su red. Es decir, el secreto de la redistribución no está solo en la progresividad de los impuestos (donde se aplican tipos impositivos más altos a las rentas superiores), sino también en convertirlos en un fenómeno de masas.

Además, nuestro trabajo evidencia la gran precocidad del sistema fiscal sueco. Ya en la década de 1920 cerca de la mitad de la población del país hacía su declaración de la renta, un hito que los países anglosajones no alcanzarían hasta la Segunda Guerra Mundial. Para 1950, esta cifra superaba el 75 % en los tres países estudiados, consolidando la transición desde un impuesto “de élites” a un impuesto “de masas”.

Las guerras mundiales fueron eventos clave para la evolución de la fiscalidad. Ambas contiendas impulsaron la redistribución en el impuesto sobre la renta, pero con dinámicas diferentes. Durante la Primera Guerra Mundial se recaudó más dinero y, además, crecieron mucho los tipos impositivos aplicados a los más ricos. Durante la Segunda, la redistribución alcanzó niveles récord y los tipos impositivos aplicados a las clases altas volvieron a crecer, pero la progresividad del impuesto disminuyó. Esto se debió a que la base del impuesto fue ampliada drásticamente para incluir a las clases medias y bajas.

Impuesto sobre la renta y estado del bienestar

Desde la orientación socialdemócrata de Suecia hasta la más liberal de Estados Unidos, distintos impuestos sobre la renta se pueden vincular a modelos diferentes de estados del bienestar. La redistribución por vía de este impuesto creció durante la primera mitad del siglo XX en los tres países analizados en nuestro artículo, pero lo hizo de manera diferente.

El Reino Unido destaca como el país que generó el sistema más redistributivo, al combinar un gran tamaño con una considerable progresividad. En Estados Unidos, el impuesto tuvo, en general, un menor alcance, aunque creció de manera muy importante en los años cuarenta. Finalmente, Suecia tuvo sistemáticamente la base fiscal más amplia, pero también el sistema menos progresivo de los tres. En buena parte, esto se debe a la aplicación de impuestos locales.

El impuesto sobre la renta en España

España no tuvo un impuesto sobre la renta comparable hasta 1932, cuando apareció la “Contribución general sobre la renta”. Durante los siguientes 40 años, este impuesto y sus sucesores alcanzaban apenas a un 1 % de los hogares, y recaudaban en torno al 0,15 % del PIB.

Hasta los años de la Transición, el sistema fiscal español seguía siendo pequeño y basado en impuestos indirectos. La redistribución de la renta brillaba por su ausencia. Con la democracia, esto empezó a cambiar. El actual IRPF se introdujo en 1978, al mismo tiempo que se daban pasos hacia el desarrollo del estado del bienestar.

El impuesto sobre la renta hoy

A partir de 1970, los sistemas fiscales en muchos países avanzados han ido perdiendo progresividad, reduciendo los tipos aplicados a las rentas altas. Tras varias décadas de convergencia, el porcentaje del PIB que se recauda en impuestos sobre la renta en España es bastante parecido al de los países analizados en el artículo: entre el 9,1 % español y el 11,3 % sueco.

El tipo efectivo del impuesto sobre la renta español hoy en día está cerca del 15%, un nivel que países más avanzados alcanzaron en los años cuarenta del siglo pasado. Cabe preguntarse, por tanto, sobre la influencia de estas diferencias fiscales en los niveles de desigualdad social y de desarrollo del sistema de bienestar de los países analizados.

The Conversation

Sara Torregrosa Hetland no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Que muchos paguen el IRPF (y que los más ricos paguen más), factores clave para financiar el estado del bienestar – https://theconversation.com/que-muchos-paguen-el-irpf-y-que-los-mas-ricos-paguen-mas-factores-clave-para-financiar-el-estado-del-bienestar-282084

Zapatero reabre el debate de la regulación de los ‘lobbies’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan José Rastrollo Suárez, Catedrático de Derecho Administrativo, Universidad de Salamanca

José Luis Rodríguez Zapatero. OSCAR GONZALEZ FUENTES/Shutterstock

Las noticias sobre las actividades atribuidas al expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero han vuelto a abrir un debate que reaparece con frecuencia en las democracias contemporaneas: cómo regular la influencia política de quienes han ocupado cargos públicos.

Más allá de polémicas momentáneas y de posiciones partidistas, el caso pone de nuevo sobre la mesa un viejo problema: la falta de un marco claro y homogéneo sobre lobby, transparencia e influencia institucional en España.

Mientas el debate resurge con cada nuevo escándalo, siguen sin culminar su tramitación iniciativas directamente relacionadas con esta materia, como el Proyecto de Ley de transparencia e integridad de las actividades de los grupos de interés o el Anteproyecto de Ley Orgánica de Integridad Pública.

1. ¿Qué es realmente un lobby (y por qué no es necesariamente algo negativo)?

Aunque el término lobby esté rodeado de mala fama, influir en las decisiones públicas no es, por sí mismo, algo ilegítimo. Empresas, sindicatos, organizaciones de muy distinto tipo, universidades o territorios tratan cada día de trasladar sus intereses, demandas y propuestas a quienes toman las decisiones que pueden afectarles. En una democracia plural, esa interlocución forma parte del procedimiento normal de diseño y ejecución de las políticas públicas.

Quienes toman decisiones y elaboran las normas que regulan nuestra vida cotidiana necesitan información, conocimiento experto y contacto con la realidad social y económica sobre la que legislan o gobiernan. Por eso, aquellos que representan intereses de diverso tipo ante responsables públicos deberían poder hacerlo sin presunción de culpa en un marco que garantice la trazabilidad de sus contactos y la publicidad de los intereses defendidos.

El problema aparece, precisamente, cuando esa influencia se ejerce sin reglas claras ni controles suficientes. Es entonces cuando pueden llegar a surgir prácticas poco transparentes muy difíciles de distinguir de la corrupción.

El lobby es, en esencia, la representación organizada de intereses ante los poderes públicos. Las llamadas “puertas giratorias” hacen referencia al paso de antiguos responsables públicos al sector privado, sobre todo en ámbitos sobre los que pudieron decidir o influir previamente desde el cargo que ocupaban, con el consiguiente riesgo de conflictos de interés.

El tráfico de influencias, en cambio, es un supuesto más grave: una actuación ilícita que consiste en utilizar indebidamente una posición de poder (o cercanía al poder) para favorecer intereses particulares.

El problema, por tanto, no es la influencia en sí, sino la falta de reglas claras: registros públicos y mecanismos de supervisión que permitan distinguir entre interlocución legítima y prácticas opacas.

2. ¿Por qué España sigue sin regular adecuadamente la influencia política?

La regulación de los grupos de interés no es una excepción en las democracias de nuestro entorno. Cada vez más países la asumen como un pilar esencial dentro de su sistema institucional.

Para empezar, la Unión Europea ha ido reforzando en los últimos años sus mecanismos de transparencia e integridad pública. En ese aspecto destaca la creación del Registro de Transparencia, en activo desde 2011, que obliga desde 2021 a las organizaciones que quieren influir en las instituciones europeas a declarar a quién representan, qué intereses defienden, qué recursos destinan a esta finalidad y cuáles son sus fuentes de financiación.

Más recientemente, la Directiva (UE) de 2026 sobre la lucha contra la corrupción ha venido a armonizar y reforzar las tipificaciones penales de corrupción en la Unión, al tiempo que incorpora un enfoque preventivo basado en integridad, evaluación de riesgos, estrategias nacionales y cooperación institucional.

Países como Canadá y Estados Unidos llevan décadas regulando el lobby de forma específica. En los últimos veinte años, además, muchos Estados europeos e iberoamericanos –entre ellos, Francia, Irlanda, Alemania, Chile, Perú, Brasil o Finlandia– han aprobado normas para incrementar la transparencia y el control en torno a la realización de estas actividades. Esta es la tendencia actual: más registro, más trazabilidad y más luz sobre los contactos entre grupos de interés y responsables públicos.

España, sin embargo, sigue sin contar con un marco estatal claro y homogéneo sobre lobby y representación de intereses.

Muy probablemente, una de las razones detrás de la falta de interés en regular la cuestión está en la mala imagen que estas actividades han arrastrado durante años, demasiado a menudo asociadas a prácticas clientelares, tráfico de influencias o corrupción. Esta falta de confianza ha terminado por generar una paradoja difícil de justificar: la influencia política existe y se ejerce a diario, pero sigue funcionando sin reglas claras y comunes en buena medida.

Pero además pesa otro factor: la falta de incentivos de quienes gobiernan a contener sus posibles excesos. Si el “arte de influir” y las relaciones construidas en torno al poder político quedaran sometidas a una regulación más exigente, a mayores obligaciones de transparencia, supervisión y rendición de cuentas se complicaría la vida de algunos de nuestros dirigentes una vez abandonados los cargos públicos.

3. ¿Se desactivarían sospechas con una legislación clara?

Una regulación adecuada de los grupos de interés en España ayudaría a desactivar sospechas y prejuicios sobre una actividad que, bien encauzada, podría contribuir a consolidar una democracia más abierta y participativa. La opacidad, en cambio, perjudica sobre todo a quienes actúan de forma legítima, al colocarles bajo una sospecha permanente que no deberían soportar.

La regulación del lobby no sirve solo para controlar el poder. También puede reforzar la confianza en las instituciones democráticas y hacer más creíble el principio de integridad pública.

Además unas reglas claras beneficiarían a todos: a los cargos públicos, porque reducirían sospechas y acusaciones genéricas; a empresas, asociaciones y ONG porque evitarían la sensación de opacidad y garantizarían una igualdad real de acceso a quienes toman las decisiones; a exdirigentes y responsables públicos, porque limitarían la desconfianza sobre su actividad y también a los medios de comunicación, porque contarían con información verificable. Sin embargo, cuanta menos regulación existe, más fácil resulta que cualquier actividad posterior se perciba como sospechosa.

Por esa razón, parte del propio sector profesional vinculado a la representación de intereses lleva años reclamando marcos más claros y homogéneos. APRI, la asociación de profesionales de las relaciones institucionales, cuenta con un Código de Conducta propio desde 2011, renovado en 2021, que recoge compromisos de identificación, declaración del interés defendido y transparencia, respeto a las incompatibilidades y confidencialidad. El texto añade, además, una previsión especialmente significativa: quienes hayan ocupado cargos públicos deben esperar tres años antes de vincularse a la asociación, salvo que ya ejercieran con anterioridad la actividad de asuntos públicos.

Además, hay que destacar algunos esfuerzos realizados a nivel autonómico: en Cataluña, el Registro de grupos de interés exige a quienes se inscriben aceptar un Código de conducta común elaborado por la Generalitat, con obligaciones de transparencia, identificación, actualización de la información y respeto a las incompatibilidades.

En definitiva, cuanto más visible y reglado es el intento de influir, más fácil resulta distinguir entre interlocución legítima y prácticas irregulares.

The Conversation

Juan José Rastrollo Suárez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Zapatero reabre el debate de la regulación de los ‘lobbies’ – https://theconversation.com/zapatero-reabre-el-debate-de-la-regulacion-de-los-lobbies-283634

¿Está entrando Cuba en la fase final de su crisis histórica?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carmen Beatriz Fernández, Profesora de Comunicación Política en la UNAV, el IESA y Pforzheim, Universidad de Navarra

No deja de ser sorprendente la extraordinaria capacidad de ciertos sistemas para sobrevivir a su propia decadencia. Cuba representa hoy uno de ellos. La isla atraviesa una de las crisis más profundas de su historia contemporánea: colapso energético, inflación estructural, éxodo masivo, deterioro institucional y una pérdida creciente de capacidad estatal para garantizar incluso funciones básicas. Un estado fallido.

Sin embargo, pese a la magnitud y la evidencia del deterioro, el cambio político sigue sin producirse. ¿Cómo puede sostenerse un sistema que parece incapaz de reformarse y, al mismo tiempo, demasiado debilitado para perpetuarse?

Tal vez la respuesta esté precisamente fuera de sus márgenes. En las últimas semanas, el contexto hemisférico ha introducido un nuevo factor disruptivo. Hace unos días, la Casa Blanca publicó una lista de “enemigos de América” neutralizados por Donald Trump, encabezada simbólicamente por Nicolás Maduro. Poco después, Washington anunció la imputación de Raúl Castro por asesinato, en un movimiento sin precedentes que lo expone, al menos formalmente, a cadena perpetua (o lo que quiera que signifique “perpetuo” para un hombre de 94 años), incluso a la pena de muerte.

Más allá de su dimensión jurídica, ambos hechos deben interpretarse como señales políticas de un Donald Trump necesitado de éxitos visibles antes de que ocurran las elecciones de mitad de período –midterms– del próximo noviembre.

Tras errores estratégicos en Irán y una creciente percepción de desgaste internacional, el presidente estadounidense tiene un incentivo claro para llegar a las elecciones legislativas de noviembre mostrando victorias tangibles en política exterior. Las elecciones de mitad de período decidirán el equilibrio interno de poder en Washington y su campaña condiciona la narrativa de eficacia presidencial que Trump necesita reconstruir. En este escenario, Cuba aparece como un objetivo particularmente funcional.

Un adversario en horas muy bajas

Satisfecho con los resultados obtenidos en Venezuela tras la incursión y detención de Maduro el pasado 3 de enero, Trump valora una intervención directa y relativamente sencilla, que representa un escenario políticamente rentable: un adversario histórico, debilitado, con escasa capacidad de respuesta y profundamente conectado con el imaginario electoral de Florida, donde la comunidad cubano-americana sigue siendo decisiva.

La combinación entre presión judicial, endurecimiento diplomático, estrangulamiento financiero, demostraciones de fuerza naval y militar y aislamiento internacional puede convertirse en una forma de intervención hostil que incluso haga innecesario el despliegue militar real.

El caso cubano no es solamente un asunto de presión externa, sino de cómo esa presión puede actuar como una fuerza disruptiva sobre un sistema que ha demostrado ser incapaz de transformarse desde dentro. En teoría de sistemas, algunos órdenes institucionales alcanzan un grado tal de rigidez que bloquean cualquier posibilidad de adaptación incremental. Todo intento de reforma queda absorbido por inercias burocráticas, mecanismos de autopreservación y estructuras de control diseñadas precisamente para impedir alteraciones profundas. Cuba encarna ese fenómeno con claridad.

Durante décadas, el régimen ha demostrado una notable habilidad para sobrevivir mediante ciertos ajustes: pequeñas aperturas económicas, cambios administrativos y sustituciones generacionales cuidadosamente controladas. Reformas suficientes para aliviar tensiones; nunca suficientes para alterar el núcleo del poder.

Como ocurría en Venezuela, una explicación de la permanencia de ese equilibrio precario está en la llamada paradoja de la Reina Roja. Tomada de Alicia a través del espejo y aplicada en teoría evolutiva y política, la paradoja describe una carrera en la que hay que correr constantemente para permanecer en el mismo lugar.

Supervivencia entre los márgenes

En sistemas políticos anquilosados, el equilibrio no se mantiene por inmovilidad, sino por adaptación continua. Cada actor ajusta su conducta para sobrevivir al deterioro general: el Estado reprime y flexibiliza simultáneamente, los ciudadanos desarrollan estrategias cotidianas de evasión y resistencia, las familias sobreviven gracias a remesas, la emigración funciona como válvula de escape, las pequeñas economías informales compensan parcialmente el colapso institucional mientras el Gobierno hace la vista gorda. Todos se mueven y todo cambia, pero sin salirse de los márgenes.

El sistema está demasiado deteriorado para seguir funcionando eficazmente, pero todavía suficientemente intacto para impedir su propia transformación. Es aquí donde la lógica de la innovación disruptiva ofrece una clave útil. En el ámbito empresarial, las transformaciones más profundas rara vez surgen desde el centro del sistema dominante. Emergen desde los márgenes: soluciones imperfectas y dinámicas periféricas que erosionan la estructura establecida hasta hacerla inviable.

Aplicado al cambio social y político, el principio es similar. Los sistemas cerrados rara vez se reforman voluntariamente. Cambian cuando fuerzas externas o que actúan desde los márgenes del sistema alteran sus condiciones de equilibrio. Eso constituye la presión geopolítica estadounidense.

La presión internacional actúa, sin duda, en los márgenes –cuando no abiertamente fuera– de las convenciones de Naciones Unidas y de los principios clásicos del derecho internacional, concebidos precisamente para proteger la soberanía de las naciones y, sobre todo, a sus pueblos frente al abuso de la fuerza.

El gesto disruptivo como posible solución

Las instituciones multilaterales como Naciones Unidas, atrapadas en sus propios equilibrios burocráticos y vetos cruzados, han terminado muchas veces protegiendo más a los gobernantes que a los gobernados, burlando así la intención original de quienes las concibieron. En ese vacío de eficacia internacional es donde cobra sentido la lógica del gesto disruptivo, un movimiento brusco que rompe piezas, altera posiciones y obliga a reconsiderar el orden entero de la mesa. Solo después, entre los fragmentos, podrá evaluarse qué merece ser reconstruido y bajo qué nuevas reglas.

No importa tanto que Donald Trump, por ejemplo, tenga o no una estrategia transformadora ni democratizadora para la isla como que la perturbación externa pueda desestabilizar un equilibrio extremadamente precario. La disrupción no garantiza dirección, pero puede abrir posibilidades de transición o simplemente acelerar el colapso.

Los procesos disruptivos son poderosos precisamente porque rompen inercias. El cambio desde los márgenes puede liberar energías sociales contenidas durante décadas. La historia muestra que los regímenes autoritarios suelen resistir mejor la presión gradual que los choques. Y Cuba enfrenta hoy varios a la vez: pérdida del petróleo venezolano, crisis del turismo, deterioro de infraestructuras (especialmente la eléctrica), deslegitimación generacional y ahora una renovada hostilidad estadounidense.

The Conversation

Carmen Beatriz Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Está entrando Cuba en la fase final de su crisis histórica? – https://theconversation.com/esta-entrando-cuba-en-la-fase-final-de-su-crisis-historica-283504

Ultraprocesados: ¿un concepto claro o un cajón de sastre nutricional?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lidia Daimiel Ruiz, Investigadora Principal – Control Nutricional del Epigenoma – Nutrición de Precisión en Obesidad, IMDEA NUTRICIÓN

En las últimas décadas, nuestra forma de alimentarnos ha cambiado drásticamente. Lo que antes eran platos preparados desde cero en la cocina se ha visto desplazado por formulaciones industriales listas para consumir. El término “alimentos ultraprocesados” ha saltado de los laboratorios científicos a los titulares de prensa y a las conversaciones cotidianas. Pero ¿sabemos realmente identificarlos?

Lo que parece una distinción sencilla –simplemente diferenciar entre “comida real” y “comida basura”– es, en realidad, un laberinto que genera confusión tanto en los expertos como en los consumidores.

El reto de reconocer lo que comemos

Para el consumidor medio, identificar un alimento ultraprocesado no siempre es intuitivo. Según un estudio del Observatorio del Consumidor de EIT Food, mientras que la mayoría adjudica fácilmente las bebidas energéticas (61 %) a esa categoría, existen grandes dificultades para catalogar otros productos cotidianos. Muchos consumidores subestiman su consumo real porque no califican así a alimentos como los yogures edulcorados o ciertos panes industriales.

Y no es de extrañar esta confusión, ya que ni siquiera hay una definición de alimento ultraprocesado que cuente con un consenso amplio dentro de la comunidad científica. Según la percepción común, el procesamiento ocurriría en fábricas y consistiría en añadir “químicos”, ignorando que técnicas básicas como triturar o fermentar también son formas de procesamiento.

Esta “invisibilidad” es preocupante. En países como el Reino Unido, por ejemplo, los ultraprocesados representan más del 50 % de la ingesta calórica total, cifra que se dispara en niños y adolescentes. En España se observa una tendencia de consumo similar.

La controversia de la clasificación

La herramienta más utilizada para clasificar estos alimentos es el sistema NOVA, que agrupa los productos según la extensión y el propósito del procesamiento industrial, más que por su contenido nutricional. Y aquí es donde surge la mayor controversia.

Bajo este sistema, alimentos con perfiles nutricionales radicalmente distintos terminan en la misma categoría. Por ejemplo, una barrita de chocolate y una hamburguesa vegetal enriquecida con fibra y proteínas pueden ser catalogadas igualmente como ultraprocesados.

Los críticos señalan que NOVA carece de criterios suficientemente objetivos, lo que genera controversia entre especialistas en nutrición. Además, advierten de que los sistemas de clasificación actuales tienden a simplificar en exceso la realidad, equiparando el grado de procesamiento con un impacto negativo en la salud, una relación que no siempre está respaldada por la evidencia científica.

Lo que dice la ciencia

Ante semejante escenario, la comunidad científica trabaja para poner orden. Con ese propósito, uno de nuestros recientes artículos ha analizado la validez y fiabilidad de las herramientas que usamos para medir el consumo de los alimentos ultraprocesados.

Nuestra revisión sistemática concluye que, aunque los instrumentos actuales son generalmente fiables, su validez varía de manera considerable. Uno de los grandes obstáculos es que la información detallada sobre el procesamiento industrial suele ser propiedad de las empresas y no está disponible para los investigadores.

Hace falta, por tanto, desarrollar reglas de codificación más transparentes y objetivas que permitan entender realmente qué alimentos pueden considerarse ultraprocesados y cómo afectan a nuestra salud.

La paradoja del consumidor

Por otra parte, y a pesar de que el 65 % de los consumidores europeos teme que este tipo de productos causen problemas de salud a largo plazo, como obesidad o diabetes, su consumo no deja de crecer. ¿Por qué? La respuesta está en la tríada de la conveniencia: sabor, precio y falta de tiempo.

Muchos ciudadanos se sienten atrapados: saben que no son saludables, pero son baratos, rápidos y apetecibles. Además, fuera de casa, el entorno alimentario a menudo no ofrece alternativas que no sean ultraprocesadas.

La ciencia intenta arrojar luz sobre esta paradoja y sus consecuencias. Tal es el objetivo del proyecto HEALTH-UP, impulsado por el centro de investigación biomédica CIBERobn para responder dudas tecnológicas científicas y sanitarias.

Concretamente, HEALTH-UP busca arrojar luz sobre los mecanismos biológicos que vinculan a los ultraprocesados con enfermedades crónicas. Para ello, no solo analiza los nutrientes (como el exceso de sal o azúcar), sino también el impacto de los aditivos y las alteraciones estructurales de los alimentos durante el procesamiento industrial.

Así, combinando estudios observacionales en humanos, modelos animales, ensayos clínicos y herramientas de biocomputación, el proyecto trata de aislar y comparar efectos específicos: desde cómo influye la modificación de la matriz alimentaria –por ejemplo, al transformar un alimento entero en una versión altamente refinada-, hasta el impacto de su composición nutricional o la presencia de aditivos. Este enfoque permite, por ejemplo, evaluar si dos productos con un perfil nutricional similar pueden tener efectos distintos en la salud debido a su grado de procesamiento o a los ingredientes añadidos.

Solo a través de una investigación rigurosa podremos ofrecer al consumidor una guía clara que le permita navegar por el supermercado con seguridad y salud.

The Conversation

Lidia Daimiel Ruiz recibe fondos de Ministerio de Ciencia e Innovación. Ella miembro de Sociedad Española de Nutrición, Sociedad Española de Nutrición Comunitarias, Healthy Aging Think and Do Tank EIT-Food, American Society of Nutrition, International Society of Nutrigenomics/Nutrigenetics, Sociedad Española de Arteriosclerosins, AtheroNET COST, SENESCENCE2030 COST.

Alberto Dávalos recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), Fundación Ramón Areces, Instituto de Salud Carlos III (a través del CIBEROBN) y la Comunidad de Madrid. Es miembro de la American Society of Nutrition (ASN), Sociedad Española de Arteriosclerosis, Austrian Atherosclerosis Society (AAS), ISEV Plant Tas Force, ISEV Milk Task Force, y Red Iberoamericana de Nutriómica y Nutrición de Precisión.

Iván Cavero Redondo recibe fondos de la Consejería de Educación de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (SBPLY/24/180225/000053), del Instituto de Salud Carlos III (PI21/00008), del FECYT (FCT-24-21330) y de la Universidad de Castilla-La Mancha (2024-TRAN-36529 y 2025-GRIN-38419).

ref. Ultraprocesados: ¿un concepto claro o un cajón de sastre nutricional? – https://theconversation.com/ultraprocesados-un-concepto-claro-o-un-cajon-de-sastre-nutricional-282913

¿Puede una persona ciega disfrutar de la ópera?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura Cruz García, Profesora universitaria de traducción y accesibilidad audiovisual, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Imagen de la ópera _Ariadna y Barbazul_ representada en el Teatro Real (Madrid) a principios de 2026. Teatro Real

La experiencia de disfrutar de una ópera desde la butaca de un teatro es verdaderamente peculiar y única. Más allá de ser un mero entretenimiento, constituye una expresión artística que conjuga lo visual y lo sonoro mediante una combinación de distintas artes: la música de una orquesta, el canto, la representación teatral e incluso la danza.

Una persona con plena capacidad visual y auditiva realiza de manera inconsciente un esfuerzo mental para recibir y comprender todos esos elementos a través de dos sentidos. Por el oído percibirá la música instrumental, las voces de los cantantes y los mensajes que transmiten y, por la vista, captará la dramatización de las personas en el escenario, junto con elementos visuales concretos como la iluminación, el vestuario y los decorados.

Ante tantos elementos visuales y auditivos que se conjugan para dar lugar a una creación artística única, cabe preguntarse qué posibilidad tiene una persona ciega de disfrutar de una ópera.

Si bien es cierto que percibirá la música y las voces de los divos, no sabrá qué acciones se desarrollan sobre el escenario mientras tanto, ni cuál es el ambiente visual que crean los decorados. Su experiencia, por tanto, no será completa, sino que estará mermada por la falta de visión.

Una técnica de accesibilidad

En ese momento entra en juego la audiodescripción, la “forma en que las personas con problemas visuales pueden tener acceso a la información visual por medio de descripciones adecuadas”. Estas descripciones de los elementos visuales no deben superponerse al habla de los personajes, sino que se insertan en las pausas entre los diálogos.

La audiodescripción se usa para hacer accesibles a las personas ciegas o con problemas de visión todo tipo de producciones audiovisuales (películas, series, documentales, etc.), espectáculos en directo (obras de teatro y ópera, musicales), monumentos, museos y entornos naturales, entre otros.

En las óperas que ofrecen servicio de audiodescripción, las descripciones se transmiten por radio o sistemas inalámbricos. Por ello, las personas ciegas asistentes disfrutan de la obra mediante receptores individuales con auriculares o a través de aplicaciones que descargan en sus móviles.

Un nuevo inconveniente

Evidentemente, ante un maremágnum de información de todo tipo, las descripciones serán breves y abarcarán los elementos imprescindibles para que el espectador pueda entender la trama y disfrutar de la ópera sin llegar a saturarse con un exceso de información.

Sin embargo, cuando parece que todo está resuelto, surge un nuevo desafío. Si la obra operística en particular es de origen extranjero y se canta en su idioma original, el espectador necesitará la traducción a su lengua mediante los llamados “sobretítulos” para poder entender a los artistas.

Se trata del equivalente a los subtítulos que leemos cuando vemos películas en versión original subtitulada en la televisión o el cine. La denominación “sobretítulos” (frente a “subtítulos”) se debe a su ubicación con respecto al escenario; mientras que en la tele los subtítulos se encuentran en la parte inferior de la pantalla, en la ópera se proyectan en la parte superior.

Si tomamos como ejemplo la archiconocida ópera italiana La Traviata, de Verdi, entendemos que si se representa en Italia, los espectadores italianos no necesitan los sobretítulos para poder entender la trama. Pero cuando se representa en España, son esenciales para saber de qué trata la historia.

Mucha gente actuando sobre un escenario vestidos de época.
Una representación de La traviata en 2008.
Florida Gran Opera/Wikimedia Commons, CC BY

Sin embargo, la persona ciega no entiende lo que cantan las voces y, por lo tanto, no puede seguir la trama. Esto es, a menos que se aplique otra modalidad de accesibilidad: la audiosubtitulación.

Mucha información

La audiosubtitulación consiste en la oralización o lectura en voz alta de los sobretítulos. Es decir, que el texto escrito en pantalla se convierte en un mensaje hablado sincronizado con la obra (a veces completo y a veces reformulado y abreviado). Con la incorporación de este otro elemento, el canal auditivo recibe una gran cantidad de información de distinta índole (música, voces de los cantantes, descripción de lo que ocurre en el escenario y lectura de los sobretítulos).

La conjunción de la audiodescripción y la audiosubtitulación en la ópera representa un avance significativo hacia una experiencia cultural más inclusiva, ya que amplía el acceso a los elementos visuales que se encuentran en el escenario y que enriquecen la comprensión global de la obra. Con ello, el esfuerzo cognitivo que implica recibir toda la información únicamente mediante el oído se convierte en una oportunidad para una participación más plena, autónoma y satisfactoria del público con discapacidad visual.

Mientras España y Alemania tienen tradición de integrar estas dos modalidades, otros países adoptan diferentes enfoques para evitar saturar al espectador con tanta información y facilitar una escucha cómoda de los elementos musicales.

El MET neoyorquino en un descanso.
El MET neoyorquino en un descanso.
Briar Patch Photos/Shutterstock

Por ejemplo, en EE. UU. y Reino Unido se suele optar por insistir en el uso de la audiointroducción, presente siempre que se ofrece la audiodescripción de una obra. Consiste en un audio que se emite unos quince minutos antes de la representación o durante los intermedios y que ofrece una sinopsis del libreto e información sobre la escenografía, los personajes y su vestuario. Otra práctica habitual para evitar interferir con la música y las voces de los cantantes es proporcionar el texto traducido locutado antes de cada acto.

Entre los teatros que ofrecen algunos de estos servicios se encuentran el Deutsche Oper (Berlín), el Metropolitan Opera (MET) (Nueva York), el Royal Ballet and Opera (Londres), el Teatro Colón (Buenos Aires) o el Teatro Municipal de Santiago (Santiago de Chile).

En España, salvo el caso del Gran Teatro del Liceo de Barcelona y el Teatro Real de Madrid, que ofrecen audiodescripción mediante soluciones tecnológicas sincronizadas, su aplicación en la ópera sigue siendo limitada y se basa en iniciativas puntuales, lo que pone de relieve el carácter aún incipiente de la accesibilidad en este ámbito.


¿Quiere recibir más artículos como este? Suscríbase a Suplemento Cultural y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Cultura Claudia Lorenzo.


The Conversation

Laura Cruz García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Puede una persona ciega disfrutar de la ópera? – https://theconversation.com/puede-una-persona-ciega-disfrutar-de-la-opera-275993

La emoción moldea cómo aprendemos y los nuevos métodos biométricos intentan aprovecharlo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Angel Ezquerra, Profesor Titular, Didáctica de las Ciencias Experimentales, UCM, Universidad Complutense de Madrid

vectorfusionart/Shutterstock

Un grupo de estudiantes observa cómo dos bolas con distinta masa caen a la vez. Este hecho contradice su intuición. Las caras de sorpresa, confusión y enfado se suceden. Después, cuando tratan de explicar lo ocurrido, la descripción se entremezcla con la emoción que sintieron al verlo. No solo cuentan lo que pasó; además, transmiten sus emociones en la explicación, como si las cuestiones afectivas hubieran quedado adheridas al concepto. Esto abre una vía fascinante: las emociones no solo acompañan al aprendizaje, sino que pueden moldear la forma en que explicamos la ciencia.

Este patrón –la emoción que reaparece en la explicación científica– no es anecdótico. Hoy, los nuevos métodos biométricos adaptados al contexto educativo son capaces de registrar en tiempo real cómo pensamos, sentimos y decidimos mientras aprendemos ciencias. Y eso es oro puro para la investigación en Didáctica de las Ciencias. En nuestro grupo de investigación Neurodidáctica, Ciencia y Sociedad de la Universidad Complutense de Madrid llevamos años trabajando en esta frontera del conocimiento. El proceso que relatamos al principio es solo el resultado de uno de nuestros últimos estudios.

Una nueva ventana al aprendizaje

La investigación educativa tradicionalmente ha recopilado datos mediante la observación directa, realizando entrevistas, aplicando cuestionarios, utilizando formularios de evaluación o grabando los hechos en vídeos o audios.

Sobre estos instrumentos de recogida de información se han implementado estrategias como el estudio de caso, la etnografía, el análisis documental, la estadística o el análisis de contenido. Todas estas herramientas son valiosísimas, pero tienen límites. No está claro si los participantes pueden percibir y expresar con precisión sus opiniones, emociones o conductas. Además, pueden estar influidos por la deseabilidad social –tendencia de las personas a responder encuestas o comportarse de manera que agraden a los demás, ajustándose a normas sociales aceptables en lugar de reflejar sus verdaderas creencias o acciones–.

Los métodos biométricos permiten ir más allá porque registran respuestas fisiológicas, neurológicas o conductuales que ocurren de forma automática, sin filtro consciente. Entre otros, podemos destacar la electroencefalografía (EEG), la respuesta galvánica de la piel (GSR), la variabilidad de la frecuencia cardiaca (HRV), el reconocimiento facial de expresiones (FER), la resonancia magnética nuclear (fMRI) o el seguimiento ocular (eye-tracking) para saber qué miran los estudiantes. Estas técnicas no sustituyen a los métodos clásicos, los complementan con una precisión inédita.

Reconocimiento facial de expresiones en el aula

¿Qué siente un estudiante cuando explora un experimento científico? ¿Curiosidad, duda, sorpresa? Nuestro método automatizado permite detectar y analizar esas expresiones faciales durante actividades científicas.

El sistema se apoya en un conjunto de algoritmos capaces de realizar en milisegundos una tarea que antes exigía días de trabajo a un equipo de especialistas. El Sistema de Codificación Facial (FACS), adaptado por nuestro grupo para su uso en situaciones de aprendizaje, primero identifica la presencia de un rostro en la imagen. Después, marca distintos puntos de referencia sobre cejas, labios, contorno de ojos, nariz… y mide su posición y las variaciones de la distancia entre ellos. Estos puntos se comparan con modelos estadísticos entrenados con miles de rostros.

Para el ámbito educativo, este avance abre una ventana inédita. Por primera vez, es posible observar cómo las emociones surgen y se transforman en tiempo real, mientras los estudiantes manipulan materiales, resuelven incógnitas o se enfrentan a un desafío experimental. En otras palabras, las expresiones faciales –tan fugaces y universales como invisibles al ojo no entrenado– se convierten en una herramienta fiable para comprender mejor cómo aprendemos.

Patrones emocionales que se repiten

En nuestro grupo de investigación, hemos analizado multitud de vídeos de estudiantes realizando actividades de indagación científica. Y hemos podido detectar patrones emocionales que se repiten.

Hemos observado cómo se modulan la implicación y la atención al manipular materiales de laboratorio, cómo surge la sorpresa ante resultados inesperados, o cómo aparece la alegría al resolver un reto. El conocimiento de estos patrones permite a los docentes saber cuándo dejar explorar, cuándo intervenir aportando información o cuándo apoyar emocionalmente a sus estudiantes.

En un estudio reciente, identificamos tres respuestas emocionales específicas ante fenómenos que contradecían las ideas previas de los estudiantes. Así, observamos cómo en algunos aparecía sorpresa, en otros enfado, mientras otros mezclaban ambas emociones. Resultó estimulante explorar cómo los estudiantes sorprendidos no se movilizaron más allá de disfrutar de la fascinación de lo nuevo, mientras los estudiantes con cierto o mucho enfado buscaron con ahínco resolver su desazón.

Las emociones aparentemente negativas resultaron un acicate para movilizar recursos y resolver su mala conjetura inicial. Además, resultó muy llamativo que las emociones experimentadas durante la observación del fenómeno fueran reproducidas por los estudiantes al explicarlo pocos minutos después.

En otro experimento que aún no hemos publicado, planteamos un debate con estudiantes de bachillerato. Luego, recogimos cómo en cada tipo de intervención –centrada en el contenido, en el interlocutor o en la audiencia– surgían diferentes tipos de emociones. Confusión al comenzar a hablar o cuando trataban de armar un argumento, miedo al terminar una exposición y dejarla al dictamen de los demás, alegría mostrando cercanía con otro interviniente…

Un nuevo paradigma para la educación científica

Los métodos biométricos permiten adentrarnos en zonas que antes eran inalcanzables. Gracias a ellos, podemos comprender mejor cómo se forman y se inhiben las concepciones alternativas en la amígdala cerebral, cómo diseñar actividades que tengan en cuenta la carga cognitiva del alumnado y cómo ajustar la enseñanza a la dimensión emocional del aprendizaje.

No olvidemos que pensamos como somos, como fisiológicamente somos.

Así, estos datos pueden ayudar a los profesores a diseñar estrategias de andamiaje (de acompañamiento) emocional y argumentativo.

Retos éticos y neuroderechos

Más allá de los aspectos técnicos, el uso de medidas biométricas en investigación educativa abre un conjunto de desafíos éticos que no pueden pasarse por alto.

Además de garantizar el consentimiento informado y la gestión segura y anonimizada de los datos –requisitos ya clásicos en la investigación–, surgen ahora cuestiones ligadas al carácter intrusivo de algunas técnicas.

Métodos como la fMRI requieren exposiciones prolongadas y físicamente exigentes, mientras que otros implican la grabación continua de vídeo, la monitorización fisiológica o la consideración del historial médico del participante para interpretar adecuadamente las señales basales.

A ello se suma que muchas de estas mediciones revelan información sobre estados internos y procesos emocionales que, en ocasiones, ni siquiera son accesibles a la propia conciencia del sujeto. Es decir, estas tecnologías amplían nuestra capacidad de observación, pero también nos obligan a reconsiderar hasta dónde es legítimo conocer, registrar e interpretar la intimidad biológica de las personas.

No se trata de catalogar esas herramientas como positivas o negativas, sino de reconocer que introducen un nuevo marco ético que debe ser pensado con la misma profundidad con la que avanza la tecnología.

Nuevas preguntas en el estudio del aprendizaje

Estas tecnologías están cambiando las preguntas que nos hacemos. Ya no debemos limitarnos a observar lo que los estudiantes dicen o hacen. Ahora podemos analizar también cómo sienten y cómo procesan la información mientras aprenden.

Así, los docentes empezamos a disponer de evidencias que nos hacen más sensibles, más cercanos a los cambios que experimenta nuestro alumnado cuando está aprendiendo. Se abre una oportunidad extraordinaria para formar docentes capaces de interpretar señales que antes eran invisibles, para construir una enseñanza de las ciencias más precisa, más humana.

The Conversation

Angel Ezquerra recibe fondos de convocatorias de apoyo a la investigación.

ref. La emoción moldea cómo aprendemos y los nuevos métodos biométricos intentan aprovecharlo – https://theconversation.com/la-emocion-moldea-como-aprendemos-y-los-nuevos-metodos-biometricos-intentan-aprovecharlo-276700

Alain Aspect, Premio Nobel: “No conozco ninguna aventura en la historia de la humanidad tan extraordinaria como el surgimiento de la física cuántica”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lorena Sánchez, Responsable de Eventos. Editora de Ciencia y Tecnología, The Conversation

Alain Aspect es actualmente profesor en el Institut d’Optique Graduate School y la École polytechnique e investigador emérito del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) de Francia. Wikimedia commons/ © Ecole polytechnique / Institut Polytechnique de Paris / J.Barande, CC BY

No es extraño que Alain Aspect hable de aventura. Podría decirse que el físico francés, premio Nobel en 2022, sigue entrelazado con las novelas de Julio Verne que leía en su juventud. Aspect es un protagonista destacado en esa gesta que narra con entusiasmo, la cuántica. Disparando fotones en su laboratorio, demostró el entrelazamiento, ese fenómeno al que Einstein se resistía y llamó “acción fantasmal a distancia”.

Con los experimentos de Aspect, la cuántica dejó de ser filosofía y se hizo ciencia. Además, allanó el camino para el desarrollo de la computación y la encriptación cuántica, base para la seguridad de las máquinas venideras que transformarán el mundo (más todavía). Recibió el premio Nobel de Física 40 años después de aquellos experimentos y acaba de publicar un libro que recoge lo aprendido en este tiempo. Se titula Si Einstein lo hubiera sabido (Editorial Debate).

La primera pregunta es consecuencia directa del título de su libro… ¿Einstein habría cambiado de opinión si hubiera conocido sus experimentos?

Me gusta pensar que quizá, como John Bell y yo mismo, habría aceptado la idea del entrelazamiento cuántico. Pero en muchos textos suyos muestra que para él el realismo era absolutamente esencial. Así que no creo que hubiera renunciado a esto. Después de pensar en ello durante 40 años y ser un gran admirador de Einstein, quizás mi cerebro es capaz de reproducir parte de su pensamiento, pero sería presuntuoso querer llegar a alguna conclusión de la que no quepa duda. Mi conjetura es que habría renunciado al localismo.

¿Realismo? ¿Localismo? Es el centro de tres décadas de debate entre Einstein y Niels Bohr, que se considera la mayor discusión intelectual del siglo pasado. ¿Es posible explicarlo en una respuesta?

Según Einstein, el mundo está compuesto por objetos con propiedades definidas, a lo que él llama realidad física. Además, los objetos sólo interactúan localmente (localismo). Para Einstein, la mecánica cuántica que describía Bohr era incompleta porque violaba el localismo o implicaba que no había realismo (las partículas no tenían propiedades fijas hasta medirse).

Bien, esta era la visión de Einstein. Algo que parece lógico, pero debemos renunciar a ella. A día de hoy se han realizado numerosos experimentos que muestran que la naturaleza es “no-local” o “no-real” en el sentido clásico.

¿Cuál habría sido su reacción ante el hecho de tener que renunciar a uno de los dos conceptos?

Mi conjetura es que habría renunciado a la localidad. El entrelazamiento cuántico es absolutamente increíble, pero el método científico nos permite hacer experimentos que lo demuestran. Por raro que parezca, así es el mundo.

El entrelazamiento es lo que usted demostró con sus experimentos y el comienzo de la cuántica como ciencia. ¿Cuál es esta propiedad tan extraordinaria?

Imagina que tienes una máquina que lanza monedas aleatoriamente a dos personas distintas (llamémosles Alice y Bob). Esas monedas son una metáfora de los fotones que yo usé en mis experimentos. Hasta que la moneda no llega a Alice, en el último momento, no tiene un valor definido, no sabemos si será cara o cruz. Cuando Alice mide su partícula, es decir, cuando coge la moneda y ve que es, por ejemplo, cara, el resultado de Bob se correlaciona inmediatamente, incluso a distancia. Es decir, también para Bob saldrá cara. Eso es lo que demostré en mi experimento de 1982, el que me llevó al Premio Nobel.

¿Usted fue el físico que demostró que Einstein estaba equivocado?

Quiero matizar esta respuesta. Mucha gente dice que Einstein era un genio de la relatividad, pero que en realidad no entendía la mecánica cuántica. Esto es absolutamente falso. La persona más importante en el desarrollo de la física cuántica hasta 1924 fue él. Quiero dejar esto claro. Y sí, hay una paradoja en el sentido de que yo demostré que Einstein estaba equivocado. Pero estaba equivocado en un punto, en la forma en la que él quería interpretar el entrelazamiento. Así que cuando la gente dice: “Ah, ya veo, usted es el hombre que demostró que Einstein estaba equivocado”, yo respondo: “¡Espera! Hay algo más importante, y es que Einstein fue quien anticipó que el entrelazamiento es algo tan extraordinario”.

¿Qué llevó a la cuántica? ¿Fue una crisis de la física clásica?

A principios del siglo pasado tenían datos que la física clásica no les permitía comprender. Por ejemplo, sabían que la materia está compuesta por cargas positivas y negativas que se atraen entre sí. Entonces, ¿por qué no colapsa sobre sí misma debido a este hecho?

Otro ejemplo: cuando se calienta la materia, emite luz. Pero no podían entender esa luz emitida utilizando la física clásica. Se tardó 25 años en desarrollar la física cuántica completa, entre 1900 y 1925, llegando finalmente a una teoría que describe ambos fenómenos.

Ahora bien, este fue solo el primer paso para empezar a desarrollar una buena teoría. El segundo paso es más complejo: una teoría eficaz debe predecir fenómenos nuevos, no solo explicar los antiguos. Así que requería encontrar predicciones que nadie había comprobado nunca.

¿El entrelazamiento cuántico, por ejemplo?

Así es. El entrelazamiento estaba en las ecuaciones, pero nadie lo había observado directamente. La serie de experimentos que realicé, junto a los de John Clauser y Anton Zeilinger, demostraron que, por extraordinario que sea, es una característica real del mundo.

El método científico exige que las nuevas predicciones de una teoría sean corroboradas por el experimento. Solo así podemos saber que se está en terreno seguro. Esto es lo que más me interesa explicar, como profesor, y lo que intento hacer en mi libro: la solidez del método científico.

¿Qué hace más extraordinaria la cuántica que avances como los de Galileo o Newton?

La física clásica supuso un gran esfuerzo: las revoluciones galileana y newtoniana son extraordinarias. Pero la mecánica cuántica es algo totalmente diferente. Describe objetos en un espacio abstracto. Cuando intentas representar la mecánica cuántica en nuestro espacio, el resultado es una locura. He leído mucho, muchos artículos científicos, y no puedo entender cómo llegaron a esa maravillosa teoría que es la física cuántica. ¡Aquellas personas eran genios! No conozco ninguna aventura en la historia de la humanidad tan extraordinaria como el surgimiento de la física cuántica.

Sé que usted es un mago aficionado y que hace trucos con cartas. ¿Lo utiliza para explicar física a sus alumnos?

No es nada pedagógico, solo una afición. Cuando hago trucos de magia delante de mis compañeros o colegas, gente que ya sabe física, le pongo “palabras cuánticas”. Supongamos que hago un truco y parece que la carta salta del mazo a mi mano. Entonces digo: “Todos sabéis que esto es, por supuesto, el efecto túnel cuántico”. Pero nunca uso trucos de magia delante de mis alumnos, lo hago para entretener a mis amigos.

La ciencia no es magia. Como mago, no se me permite revelarles el truco. En ciencia ocurre exactamente lo contrario: hay que explicar el truco.

¿Y usted es de ese tipo de persona que quiere saber cuál es el truco?

Sí. Es la primera vez que pienso en esa comparación y me parece interesante. Cuando veo un espectáculo de magia la mayoría de las veces no entiendo lo que realmente está pasando. Sé que hay un truco y estoy satisfecho con eso. En física cuántica, hay quien observa el experimento, confirma los resultados y se conforma con eso. La actitud es que no hace falta preocuparse por “qué significa realmente” la mecánica cuántica; basta con usar sus ecuaciones para predecir resultados experimentales. Es la física que se conoce como el “cállate y calcula”, no trates de entender por qué. Pero yo quiero saber más allá del cálculo, quiero conocer el truco. El problema es que, cuando realmente intento descubrirlo, me encuentro con esta loca idea de la no localidad, que parece magia.

Hay quien asocia esa loca idea que menciona, el entrelazamiento cuántico, con la teletransportación o la telepatía. ¿Es esta una de las razones por las que la cuántica resulta tan atractiva para la sociedad?

Eso es una tontería. Hay tecnologías extraordinarias en camino que no son tan descabelladas como la telepatía o la teletransportación. Creo que la razón por la que la gente está entusiasmada con el desarrollo de las tecnologías cuánticas es por su impacto en la historia. La mecánica cuántica permitió la invención del transistor y, colocando muchos transistores en un chip, se obtiene un ordenador. También propició la invención del láser. Los ordenadores y los láseres han tenido un profundo impacto en la sociedad. Ahora bien, estamos ante algo totalmente nuevo. Existe la esperanza de que, utilizando el entrelazamiento y el hecho de que podemos manipular objetos cuánticos, se desarrollen nuevas aplicaciones tan extraordinarias como lo han sido los ordenadores con transistores.

Cuando hizo sus experimentos, ¿pensó que tendrían aplicación?

Justo después de hacer el experimento no tenía ni idea de que algún día habría aplicaciones. Para mí, todo había terminado. Había zanjado el debate entre Bohr y Einstein, y ya está. Después supe su importancia en el desarrollo de la criptografía cuántica, pero nunca imaginé en absoluto que pudiera llevarme al Premio Nobel.

¿En qué momento nos encontramos en el desarrollo de la computación cuántica?

¿Dónde estamos? Estamos en medio. Hay avances espectaculares: hace unos años ni siquiera se podía soñar que la gente fuera capaz de entrelazar cientos o, quizá, miles de cúbits, con una excelente fidelidad cuántica. Hay avances increíbles en el hardware, es decir, en el tipo de sistema que usamos: átomos neutros, iones, fotones, circuitos superconductores, etc. Cada rama ha progresado mucho, y nadie puede decir si una es mejor que la otra. Y esto es emocionante.

Hay que darse cuenta de que aún no tenemos el ordenador cuántico ideal que corrija los errores. Necesitamos trucos matemáticos para reconocer que hay un fallo y corregirlo. Esta es una tarea extremadamente difícil, pero progresa todo el tiempo.

Por ejemplo, Juan Ignacio Cirac, que es un teórico, está totalmente involucrado en el desarrollo de ecuaciones.

Por otro lado, cientos de matemáticos trabajan en cómo podemos utilizar de manera eficiente los ordenadores cuánticos, ya sea el que tenemos ahora o cuando tengamos uno ideal.

¿Podemos confiar en la seguridad de la criptografía cuántica?

La criptografía cuántica es diferente por naturaleza a la de la computación clásica. La seguridad del sistema que tenemos ahora se basa en la hipótesis de que tu adversario no es mucho más avanzado que tú, ya sea en computación o en matemáticas. En cambio, la criptografía cuántica se basa en las leyes fundamentales de la física. Por lo tanto, a menos que demostremos que es errónea, es absolutamente segura. Sea cual sea el nivel de tu adversario.

Entonces, ¿es una buena idea que los gobiernos y personas como yo invirtamos en la computación cuántica?

Los gobiernos no tienen otra opción. Si no invierten en la computación cuántica y esta resulta tan extraordinaria como creemos, estarán perdidos.

¿Y qué tiene que decir a la gente de a pie? ¿Qué hago con mis ahorros?

Esto se llama capital riesgo, así que está en tus manos.

Permítame terminar con una pequeña frivolidad. Sé que, entre otras muchas cosas, usted está interesado en cocinar un huevo perfecto, pero ¿qué es “un huevo perfecto”?

Bueno, es una tecnología: un huevo cocido a 64º C. Para cocinar un huevo a 64 grados centígrados necesitas un termostato, una máquina que mantenga el agua a esa temperatura. Pero lo importante no es solo el huevo, sino lo que se pone encima. Yo pongo trufa, foie gras y cosas por el estilo. Esto es lo importante.


Esta entrevista se publicó originalmente en la Revista Telos de la Fundación Telefónica, y forma parte de un número monográfico dedicado a la física cuántica.


The Conversation

ref. Alain Aspect, Premio Nobel: “No conozco ninguna aventura en la historia de la humanidad tan extraordinaria como el surgimiento de la física cuántica” – https://theconversation.com/alain-aspect-premio-nobel-no-conozco-ninguna-aventura-en-la-historia-de-la-humanidad-tan-extraordinaria-como-el-surgimiento-de-la-fisica-cuantica-282883

Las mejores fotos de la Vía Láctea en 2026

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Óscar del Barco Novillo, Profesor asociado. Departamento de Física (área de Óptica)., Universidad de Murcia

Espectacular panorámica de la Vía Láctea registrada desde el Monte Taranaki en la isla Norte de Nueva Zelanda. La imagen está compuesta por 78 fotogramas individuales en un intervalo temporal de unos 75 minutos y forma parte de las 25 instantáneas seleccionadas en la novena edición de los premios Fotógrafo del Año de la Vía Láctea 2026. Créditos: Brendan Larsen / Capture the Atlas. CC BY

La “Vía Láctea”, nacida según la mitología griega de la leche derramada por la diosa Hera mientras amamantaba a Hércules, también ha sido conocida como el “Río Plateado” o como “La Columna Vertebral de la Noche”, tal y como la describen las culturas del desierto del Kalahari, en el sur de África. Ese inmenso arco luminoso que atraviesa el cielo concentra en su región central, el bulbo galáctico, decenas de miles de millones de estrellas y algunos de los paisajes más fascinantes observables desde la Tierra

En 2026, los astrofotógrafos seleccionados por Capture The Atlas en la novena edición de los premios Fotógrafo del año de la Vía Láctea 2026 han retratado la majestuosidad de nuestra galaxia desde algunos de los lugares más remotos del planeta. También han logrado captar fenómenos difíciles de apreciar incluso para observadores experimentados.

En las imágenes aparecen auroras boreales rojizas sobre la Bretaña francesa, haces láser creando “estrellas artificiales” sobre el desierto de Atacama, lluvias de meteoros en La Palma o gigantescas nebulosas visibles únicamente desde el hemisferio sur. Todo ello bajo cielos idóneos para la observación astronómica.

Desgraciadamente, casi un tercio de la población mundial no tiene acceso a una visión nítida de la Vía Láctea debido al creciente problema de la contaminación lumínica en nuestras ciudades y campos.

En palabras de Dan Zafra, cofundador y editor de Capture the Atlas: “Estas fotografías también nos recuerdan lo escasos que se están volviendo los cielos verdaderamente oscuros”.

Cerro Paranal en el desierto de Atacama (Chile)

Desde el desierto de Atacama en Chile, a unos 2 600 metros sobre el nivel del mar, la densa región central de nuestra galaxia surca el firmamento mostrando su arco característico.

A la izquierda de la imagen, en tonos azulados, se distinguen dos pequeñas galaxias del Grupo Local al que pertenece la Vía Láctea. Nos referimos a las Nubes de Magallanes, dos galaxias separadas entre sí unos 75 000 años luz y visibles en todo su esplendor desde el hemisferio sur.

Las tonalidades verdosas y rojizas tienen su origen en el fenómeno denominado luminiscencia nocturna o airglow. Esta emisión de luz, muy tenue, durante la noche se debe a la ionización de las moléculas de oxígeno y nitrógeno en capas altas de la atmósfera bajo la intensa radiación solar diurna. Al oscurecerse el cielo, estas moléculas se recombinan emitiendo fotones de luz roja, verde o amarilla.

En el centro de la imagen aparece el Observatorio Paranal de ESO (European Southern Observatory, por sus siglas en inglés), formado por 4 telescopios principales con un diámetro de espejo primario de 8,2 metros cada uno. La Unidad de Telescopio número 4 (UT4) recibe el nombre de Yepun y emite 4 haces de luz láser naranja perfectamente visibles en esta instantánea.

La función de estos láseres anaranjados es la de estimular los átomos de sodio en la atmósfera superior a unos 90 km de altura en la mesosfera, haciéndolos brillar para crear “estrellas artificiales”. Esto permite a los investigadores corregir a tiempo real el desenfoque y “parpadeo” de los objetos celestes debido a las turbulencias atmosféricas.

Desierto de los Pináculos (Australia Occidental)

A escasos kilómetros de la ciudad de Cervantes, en Australia Occidental, se halla el desierto de los Pináculos.

Este inhóspito lugar alberga miles de pilares de roca caliza que se elevan sobre arenas amarillas. La peculiaridad astronómica radica en que estas formaciones apuntan casi perfectamente hacia el Polo Sur Celeste, en oposición al Polo Norte Celeste cercano a la estrella polar. Esta característica ha sido muy codiciada por los astrofotógrafos, pues todos los objetos celestes se mueven en el cielo austral describiendo circunferencias alrededor de estos pináculos.

En esta bella imagen, donde el brillo de la Vía Láctea domina de forma sublime la bóveda celeste, puede apreciarse sobre el horizonte la luminiscencia nocturna en tonalidades verdosas. A la derecha, en tonos rojizos, aparece la Nebulosa de Gum, visible en su totalidad desde el hemisferio sur, con un tamaño angular de casi 40 º (equivalente a unas 80 lunas llenas).

Pen Hir (Bretaña francesa)

El prominente arco de la Vía Láctea recorre el cielo nocturno desde la península Pen Hir, en la Bretaña francesa. En esta hermosa panorámica de campo amplio se pueden apreciar auroras boreales en tono rojizo (a la derecha de la imagen), además de la renombrada luminiscencia nocturna en tonos verdosos.

La mancha blanquecina en el centro de la imagen corresponde a la luz zodiacal, originada por la reflexión de la luz solar en granos de polvo interplanetario concentrados cerca del plano del sistema solar. En ambos hemisferios aparece en primavera, justo después del atardecer real. Por eso se le llama “falso anochecer”. En otoño, sin embargo, es visible justo antes del amanecer real y se conoce como “falso amanecer”.

A la izquierda del haz de luz zodiacal, justo debajo del arco de la Vía Láctea, se distingue una estructura rojiza en forma de semicircunferencia que rodea al cinturón de Orión y la nebulosa M42. Se trata del Bucle de Barnard, una inmensa nebulosa de emisión de gas y polvo ionizado, situada a unos 1 500 años luz de nosotros. A su lado, con forma redondeada, la nebulosa Lambda Orionis completa este bello mosaico en la constelación de Orión.

Roque de los Muchachos (La Palma, España)

Desde el Roque de los Muchachos, en la isla canaria de la Palma, el arco de la Vía Láctea se impone sobre el Gran Telescopio Canarias (GTC). Con un espejo primario de 10,4 metros de diámetro formado por 36 segmentos hexagonales, este observatorio astronómico es considerado como el mayor telescopio reflector óptico e infrarrojo del mundo en activo.

La imagen final es el resultado de un laborioso proceso de posproducción donde se han combinado datos registrados a partir de seis cámaras durante cinco noches en La Palma. La resolución final alcanza, aproximadamente, los 400 megapíxeles.

Esta panorámica capta con detalle las Gemínidas, una lluvia de meteoros
visible en diciembre cuyo radiante –la zona del cielo donde parecen convergen estas estrellas fugaces– es, precisamente, la constelación de Géminis. Con una tasa de actividad superior a los 120 meteoros por hora, las Gemínidas superan en frecuencia a las Perseidas o “Lágrimas de San Lorenzo”, tan populares en el verano septentrional.

The Conversation

Óscar del Barco Novillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Las mejores fotos de la Vía Láctea en 2026 – https://theconversation.com/las-mejores-fotos-de-la-via-lactea-en-2026-282646

Ataque a una mezquita en San Diego: las interpretaciones racistas de la historia europea están inspirando a los extremistas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ibrahim Al-Marashi, Adjunct Professor, IE University; California State University San Marcos

El Centro Islámico de San Diego el 18 de mayo, pocas horas después del tiroteo. Leonard LMT/Wikimedia Commons, CC BY

El lunes 18 de mayo, dos agresores, de 17 y 18 años, atacaron el Centro Islámico de San Diego, donde se encuentran una mezquita y una escuela, y mataron a tres adultos. Los agresores llevaban insignias de las SS nazis y tenían las palabras “guerra racial” escritas en sus armas.

El ataque pone de relieve la importancia central de la historia europea en el discurso y la ideología de la extrema derecha mundial. Fue la última manifestación mortal del uso de la historia europea como arma para justificar la violencia en Estados Unidos.

Pero esto no es solo un problema de EE. UU. La historia de Europa también se mencionó explícitamente en el manifiesto del autor del tiroteo de Christchurch de 2019 en Nueva Zelanda. El ataque de Christchurch se inspiró a su vez en el ataque de Anders Breivik de 2011 en Noruega, motivado principalmente por una violenta cosmovisión nacionalista blanca.

Todos estos atacantes se inspiraron en Adolf Hitler y las SS para justificar la violencia tanto antisemita como islamófoba. Pero en el imaginario nacionalista blanco, la historia europea comienza mucho antes. Se remonta a visiones de una raza blanca pura en las épocas griega y romana, y a la idolatría de figuras históricas como Carlos Martel, el líder franco que derrotó a un ejército musulmán en Tours en 732.




Leer más:
La extrema derecha 2.0 está obsesionada con la antigua Roma


También se apoya en gran medida en las imágenes de las Cruzadas europeas para reconquistar Tierra Santa, que comenzaron en el siglo XII. Los Caballeros Templarios –la orden de monjes guerreros cristianos de la época de las Cruzadas– han cautivado la imaginación popular de la extrema derecha en Europa y Estados Unidos, especialmente entre la derecha alternativa o alt-right.

Los actores políticos de todo el espectro invocan el pasado para otorgar legitimidad al presente y sugerir inevitabilidad en el futuro. Pero para los líderes de extrema derecha, la historia europea es especialmente fácil de instrumentalizar. Proporciona un conjunto ya preparado de memes, metáforas, imágenes y tropos que legitiman el discurso de odio –y los delitos de odio– en nombre de la protección de los europeos cristianos frente a la amenaza percibida de los invasores judíos y musulmanes.




Leer más:
¿Por qué crece la extrema derecha en Europa?


Señales de alerta

En 1992, pisé por primera vez el Centro Islámico de San Diego. Como estudiante universitario en la UC San Diego, estaba allí para anunciar que nuestra Asociación de Estudiantes Musulmanes estaba recaudando fondos para los primeros refugiados musulmanes bosnios que llegaban a nuestro condado. Tuvimos que celebrar esta reunión porque la mayoría de los feligreses de la mezquita ni siquiera sabían que hubiera musulmanes en la antigua Yugoslavia.

Avancemos hasta mayo de 2026: dos agresores utilizaron una cámara para grabar su masacre en el centro y la retransmitieron en la plataforma Discord, con las palabras “guerra racial” grabadas en sus pistolas. La costumbre de escribir en las armas de fuego no es un incidente aislado en la historia de los ataques islamófobos, ni tampoco lo es grabarlos en vídeo.

En marzo de 2019, un hombre nacido en Australia atacó dos mezquitas en Christchurch, Nueva Zelanda. Mató a 51 personas y filmó su ataque, retransmitiéndolo en Facebook. El vídeo sigue circulando por internet a día de hoy.




Leer más:
El final de la inocencia de los neozelandeses ante la extrema derecha


El atacante de Christchurch utilizó cinco armas grabadas con los nombres de diversas figuras históricas europeas y batallas contra los musulmanes, así como el insulto racistakebab remover” (“eliminador de kebab”), un siniestro eufemismo para referirse a la limpieza étnica que está vinculado a la guerra civil bosnia de 1991-1995.

La frase es un homenaje al líder serbobosnio Radovan Karadžić, el mismo señor de la guerra cuyos crímenes contra la humanidad llevaron a tantos refugiados bosnios a huir del país –y muchos de los que llegaron a EE. UU. se establecieron en San Diego–. Fue Karadžić quien asoció los “kebabs” con los musulmanes bosnios. “Eliminar el kebab” sigue siendo un meme islamófobo entre la extrema derecha europea, donde las omnipresentes tiendas de kebabs del continente se equiparan a menudo con la inmigración musulmana.

El atacante de Nueva Zelanda también grabó batallas de las Cruzadas en sus armas, y en su manifiesto en línea nombró a Anders Breivik como su héroe. Breivik detonó una bomba en el centro de Oslo en 2011, matando a 8 personas antes de masacrar a otras 69. Breivik estaba obsesionado con las Cruzadas medievales, y se disfrazó de caballero templario en su propio manifiesto.

El ataque del neocruzado neozelandés inspiró dos atentados en Estados Unidos al mes siguiente. En abril de 2019, tres miembros de una milicia de Kansas que se autodenominaba “Los Cruzados” fueron detenidos antes de que pudieran llevar a cabo un complot para poner una bomba en un complejo de apartamentos donde vivían familias musulmanas somalíes y una mezquita.

Ese mismo mes, un estudiante de 19 años entró en una sinagoga del norte del condado de San Diego y abrió fuego contra los fieles que conmemoraba el último día de la Pascua judía, matando a una mujer de 60 años e hiriendo a otras tres personas. Este mismo agresor había intentado anteriormente incendiar una mezquita local, inspirado por el tiroteo de Christchurch.

Este agresor era estudiante de Enfermería en la Universidad Estatal de California en San Marcos, donde yo imparto clases, y estudiaba en un edificio justo enfrente de mi Departamento de Historia. Les dijo a los estudiantes que admiraba a Hitler, y sus compañeros lo denunciaron a nuestra administración, que no actuó ante las advertencias de que estaba utilizando la historia como arma.




Leer más:
“Para la extrema derecha mundial apoyada por Musk, Trump, Milei y Bolsonaro, el nazismo sigue siendo una referencia insuperable”


La historia utilizada como arma legitima la violencia

Siguiendo los pasos del tirador de Nueva Zelanda y del de la Universidad Estatal de California en San Marcos, los dos tiradores de la mezquita de San Diego llevaron a cabo su mortífero ataque con el fin de motivar futuros ataques imitativos.

Según se informa, sus manifiestos conciben su tiroteo como una “cruzada”. Incluso se autodenominaron los “hijos” del atacante de Nueva Zelanda.

El 24 de abril de 2026, regresé al Centro Islámico, no como estudiante, sino como profesor de Historia para impartir una conferencia comunitaria. Y, como historiador, estaba especialmente cualificado para advertirles de que, basándome en mi estudio de la historia de la islamofobia pasada en nuestra zona y a nivel mundial, existía un riesgo creciente de ataques violentos, incluso contra el propio centro. Trágicamente, mi temor se hizo realidad apenas unas semanas después.

En esa conferencia, lamenté que, mientras que la historia de las Cruzadas es omnipresente, ni en mi campus ni en toda la zona de San Diego existe una sola asignatura o programa dedicado a la historia tanto de los musulmanes estadounidenses como de los árabes estadounidenses. Esta es una asignatura por la que he estado presionando y luchando desde 2012, cuando me mudé definitivamente a la zona.

Podemos combatir la radicalización que se deriva de una versión racista y fantaseada de la historia europea. Podemos hacerlo no solo impartiendo clases sobre las conquistas militares y las cruzadas de Europa, sino también sobre la rica y larga historia de los musulmanes y árabes corrientes que llegaron tanto a EE. UU. como a Europa, tratando de construir un futuro mejor tanto para sus hijos como para sus nuevos países de acogida.

The Conversation

Ibrahim Al-Marashi no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Ataque a una mezquita en San Diego: las interpretaciones racistas de la historia europea están inspirando a los extremistas – https://theconversation.com/ataque-a-una-mezquita-en-san-diego-las-interpretaciones-racistas-de-la-historia-europea-estan-inspirando-a-los-extremistas-283604