Cómo la minería ilegal de oro ha provocado un repunte de la malaria en la Amazonía

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniela de Angeli Dutra, Lecturer in Zoology, Bangor University

Los precios del oro se encuentran en máximos históricos, y esto nos preocupa. Pero como ecólogos especializados en enfermedades, no es la inestabilidad económica lo que nos alarma, sino el hecho de que un aumento de la minería de este metal precioso podría tener un impacto devastador en la salud humana.

Nuestro equipo de investigadores de la Universidad de Stanford, la Universidad Federal de Mato Grosso y la Universidad Federal de Minas Gerais, en Brasil, ha determinado y cuantificado los efectos de la minería ilegal de oro en el reciente repunte de malaria en el territorio yanomami de la Amazonía brasileña, que sumió a esta población indígena aislada en una devastadora crisis sanitaria a principios de la década de 2020.

Un impulso gubernamental a la extracción

Cuando Jair Bolsonaro asumió la presidencia de Brasil en 2019, convirtió la desregulación medioambiental en un pilar fundamental de su programa, alegando que las protecciones medioambientales y de las tierras indígenas obstaculizaban el desarrollo económico del país. También transfirió la competencia en materia de demarcación de tierras indígenas de la Fundación Nacional del Indígena (FUNAI) al Ministerio de Agricultura.

Además, promulgó decretos destinados a desregular las actividades mineras a pequeña escala en la región amazónica. Los decretos no hacían distinción entre la minería regulada (y, por lo tanto, legal) fuera del territorio indígena y la minería dentro de las tierras indígenas, que es universalmente ilegal. Así, los mineros ilegales inundaron el territorio yanomami.

En enero de 2023, cuando Lula da Silva se aseguró la presidencia como sucesor de Bolsonaro, el número de mineros de oro ilegales en el territorio yanomami –el territorio indígena más grande de la Amazonía– había aumentado hasta los 20 000, lo que supone aproximadamente dos tercios de la población local yanomami.




Leer más:
La minería de oro es una de las industrias más destructivas e innecesarias del mundo: cómo acabar con ella


La malaria y la crisis sanitaria de los yanomami

Semanas después de que Lula da Silva asumiera el cargo, el medio de comunicación independiente Sumaúma publicó un reportaje en el que se citaban cifras impactantes sobre enfermedades y desnutrición entre los yanomami. Acompañado de imágenes del sufrimiento del pueblo yanomami, el informe motivó al presidente a declarar una crisis humanitaria.

El doctor Andre Siqueira, investigador del instituto Oswaldo Cruz (Fiocruz) y miembro del equipo de médicos enviado al territorio tras la declaración de la crisis, aseguró: “Las condiciones de la población eran devastadoras”. Casi todas las personas a las que se les hicieron pruebas dieron positivo en malaria.

Cómo la minería contribuye a la transmisión de la malaria

El reportaje de Sumaúma y el Instituto Sociaombiental informe en el que se basaba, relacionaban la afluencia de mineros de oro ilegales durante la Administración de Bolsonaro con la crisis sanitaria de los yanomami y la proliferación de la malaria.

Como investigadores que nos centramos en cómo las tendencias en el uso del suelo contribuyen a la propagación de parásitos, sospechábamos que la minería de oro y la malaria no eran factores independientes que contribuyeran a la misma crisis, sino parte de un sistema de causa y efecto que está devastando el territorio y a su población.

La minería ilegal de oro puede impulsar la malaria de múltiples maneras. En primer lugar, cuando los mineros talan bosques y abren brechas a lo largo de las riberas de los ríos para acceder a los yacimientos de oro, crean los focos de reproducción ideales para la especie de mosquito que transmite la malaria en la Amazonía.

En segundo lugar, cuando los mineros se desplazan al territorio, posiblemente desde zonas de alta incidencia de la malaria en toda Sudamérica, pueden llevar el parásito al territorio y aumentar su transmisión.

Por último, los mineros de oro a pequeña escala suelen utilizar mercurio para extraer partículas de oro de forma barata y sencilla. Este mercurio se vierte en los cursos de agua de toda la región, envenenando a las personas que dependen de los ríos para obtener agua y pescar, lo que debilita su sistema inmunológico y las hace más susceptibles a la infección por malaria.

Un análisis exhaustivo de los datos sobre las condiciones sanitarias y ambientales en la Amazonía recopilados por el Ministerio de Salud de Brasil nos permitieron no solo establecer con certeza la relación que los pueblos indígenas sospechaban desde hacía tiempo, sino también cuantificarla, haciéndola concreta y susceptible de actuación.

Nos sorprendieron los resultados. La relación era mucho más fuerte de lo que sospechábamos. Descubrimos que cada aumento del 0,03 % en la actividad minera provocaba un aumento del 20-46 % en los casos de malaria entre uno y dos años después, lo que se tradujo en un aumento del 300 % de la malaria en el territorio yanomami entre 2016 y 2023.

Comprender la asociación entre la minería de oro y la malaria que subyace a la crisis sanitaria de los yanomami es solo una pieza del rompecabezas. Esperamos que esta investigación sirva como herramienta para empoderar a las comunidades indígenas con información sobre su salud y para orientar las políticas que protejan tanto la salud humana como el medio ambiente. Nuestros datos indican que la prevención de la minería ilegal en las tierras indígenas puede proteger su salud y otros importantes patrimonios naturales y culturales.




Leer más:
Entre incertidumbres y éxitos: la lucha contra la malaria en los últimos cien años


Mejorar el acceso a la atención sanitaria

El Gobierno de Lula está llevando a cabo importantes iniciativas para expulsar a los mineros de oro ilegales y establecer centros de salud en el territorio yanomami. Aunque las hospitalizaciones por malaria han disminuido ligeramente desde 2023, las tasas de malaria entre los yanomami siguen siendo elevadas debido al efecto retardado que identificamos en nuestra investigación y a la dificultad de acceso a diagnósticos y tratamientos oportunos en regiones remotas.

Los investigadores están dando pasos importantes para cerrar esta brecha de accesibilidad. Un equipo internacional ha desarrollado “malakits”, que permiten a los miembros de la comunidad sin formación médica formal diagnosticar y tratar la malaria in situ. Estos esfuerzos revisten una importancia fundamental, dado que los efectos retardados de la minería ilegal de oro seguirán provocando una elevada incidencia de la malaria a menos que las comunidades tengan un amplio acceso al tratamiento.

También es importante garantizar los derechos plenos sobre la tierra de las poblaciones indígenas y empoderarlas para que defiendan sus territorios. Se ha demostrado que esta es una de las formas más eficaces de luchar contra la deforestación y proteger los ecosistemas.

Abordar la crisis de la malaria requiere diversificar la economía rural amazónica con miras a la sostenibilidad, de modo que las personas tengan opciones más allá de la minería y la tala. Brasil está dando pasos hacia este objetivo con el reciente lanzamiento de un plan nacional de desarrollo de la bioeconomía.

Los consumidores informados pueden dar prioridad a la compra de oro reciclado o abstenerse por completo de comprar oro para enviar un mensaje de que la extracción ilegal de oro no compensa el coste humano que conlleva. Al igual que con la campaña de los diamantes de sangre a principios de la década de 2000, el cambio real puede venir de la difusión de la información sobre el coste humano y medioambiental de la minería ilegal y de la exigencia de cadenas de suministro éticas.

Los llamamientos para proteger la región amazónica suelen hacerse en términos medioambientales. Queremos defender que salvar a la población de la Amazonía es también un imperativo de salud global. Proteger la selva, invertir en los derechos territoriales de los pueblos indígenas, fomentar oportunidades económicas saludables para las comunidades rurales y cuestionar el papel del oro en nuestra economía global forman parte de la prevención de la propagación continuada de una de las enfermedades infecciosas más mortíferas del mundo.

The Conversation

Daniela de Angeli Dutra contaba con la financiación de una beca del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos concedida a la profesora Erin Mordecai.

Riley Casagrande no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Cómo la minería ilegal de oro ha provocado un repunte de la malaria en la Amazonía – https://theconversation.com/como-la-mineria-ilegal-de-oro-ha-provocado-un-repunte-de-la-malaria-en-la-amazonia-282991

El talento latinoamericano emigra hacia España y vacía de capital humano a muchos países de la región

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Martín Flores Almendárez, Doctor en Educación y Maestro en Enseñanza de la Ciencia; Especialista en Capital Humano e integrante del CA en Gestión, Innovación Educativa y Tecnología, Universidad de Guadalajara

koldo_studio/Shutterstock

América Latina vive una paradoja demográfica muy particular. Muchos gobiernos miden el éxito económico mediante el flujo de remesas. Sin embargo, la región pierde hoy a sus mejores profesionales. Una hemorragia de capital intelectual y financiero que está transformando la fisonomía de sus clases medias profesionales.

Los jóvenes cualificados que migran, pertenecientes a las generaciones mileniales (de entre 30 y 45 años aproximadamente) y centeniales (de 16 a 30), no buscan solo la supervivencia económica. Estos trabajadores persiguen estabilidad institucional y seguridad jurídica, además de anhelar mejores oportunidades de desarrollo profesional en entornos más estables. Se trata de las generaciones que poseen mayor nivel formativo de la historia regional y su movilidad representa una gran transferencia de talento.

España es el principal destino europeo para este valioso grupo de jóvenes, ya que la afinidad lingüística y la cercanía cultural facilitan mucho su adaptación. Esto evita las barreras de idioma presentes en otros países.

En el pasado, Norteamérica era el principal imán migratorio, pero el sueño americano ha perdido su brillo original. El modelo de bienestar europeo resulta ahora mucho más atractivo.

Factores del cambio de rumbo

Este desplazamiento de interés responde a cuatro factores determinantes que separan a las generaciones actuales de sus predecesoras:

  1. La seguridad como bien público. El éxito en Norteamérica se medía por la capacidad de consumo y la acumulación de capital. España ofrece, en cambio, la recuperación del espacio público.

  2. El arbitraje cultural y la barrera del idioma. A diferencia de sus padres o abuelos, que aceptaban procesos de asimilación cultural forzada en entornos anglosajones, los mileniales y centeniales valoran la identidad. España permite una integración orgánica.

  3. El marco legal. Mientras que las políticas migratorias en Estados Unidos se han vuelto cada vez más restrictivas y punitivas, España ha diseñado alfombras rojas para el talento y el capital. Sirva como ejemplo el programa ATRAE (Ayudas para incentivar la incorporación de talento consolidado) de la Agencia Estatal de Investigación, dotado con 40 millones de euros.

  4. La conciliación vida-trabajo. España representa el equilibrio: una economía conectada con la Unión Europea, pero con un ritmo de vida que permite el disfrute del patrimonio y la cultura. Es el paso del “vivir para trabajar” al “trabajar para vivir”.

La exportación del activo más valioso

La tradicional fuga de cerebros ha cambiado de forma. Según el Instituto Nacional de Estadística de España (INE), hay un crecimiento sin precedentes de profesionales graduados que emigran a grandes urbes españolas. Los flujos de profesionales extranjeros se concentran principalmente en Madrid y Barcelona, por las oportunidades corporativas, y en Valencia, Málaga y Alicante, por un equilibrio entre calidad de vida y auge tecnológico. Este fenómeno forma parte de los sistemas globales de migración, para los que la seguridad y la cultura actúan como potentes atractores.

Esto es crucial en momentos de inestabilidad regional. Para los mileniales y la generación Z, España es un refugio sin barreras. El nuevo visado para teletrabajadores, contemplado en la Ley de Empresas Emergentes, facilita enormemente este proceso. Los profesionales ya no necesitan un contrato de trabajo local. Ingenieros o consultores de Latinoamérica pueden mudarse fácilmente, realizando una elección geográfica que les permite ganar en dólares o euros y vivir en un entorno de primer mundo.

Inseguridad sistémica: El factor de empuje

¿Por qué emigra un joven con buena educación? La respuesta está en la debilidad de las instituciones y la inestabilidad del sistema, que expulsa de forma directa al talento. En América Latina, la incertidumbre afecta la vida diaria. La violencia y la inflación constante frenan el desarrollo, mientras que los títulos universitarios ya no garantizan el ascenso social.

Los jóvenes enfrentan mercados de trabajo muy estresantes. La conciliación entre vida y empleo es casi inexistente y faltan políticas que protejan el bienestar de los trabajadores.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala la vulnerabilidad regional. Los niveles de satisfacción ante las crisis son bajos. La tranquilidad social europea ofrece algo invaluable: la normalidad.

La seguridad en España permite una mayor libertad económica. El dinero ya no se gasta en blindaje personal, como sucede en diversas ciudades latinoamericanas desarrolladas pero inseguras, entre ellas Monterrey (México) o Sao Paulo (Brasil). Esos recursos se destinan ahora a nuevos emprendimientos.

El capital que no vuelve y el vacío de la nación

La emigración de profesionales altamente cualificados genera costos significativos para los países latinoamericanos al reducir el retorno de la inversión realizada en capital humano, debilitar la capacidad de innovación y disminuir la base fiscal futura.

Este proceso suele acompañarse de la internacionalización del patrimonio privado, evidenciada por el creciente interés de las family offices (gestoras de patrimonios personales o familiares) latinoamericanas en el mercado inmobiliario español como mecanismo de diversificación y protección frente a la volatilidad económica regional.

En el caso de México, la modernización del Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM) refuerza esta dinámica al ampliar la cooperación en servicios y facilitar la movilidad de profesionales cualificados, fortaleciendo el atractivo de España.

Propósito de valor más allá de la gentrificación

Bajo este paraguas diplomático, el perfil cualificado de Latinoamérica –y de México en particular– es percibido en España como un activo estratégico para la economía del conocimiento europea.

No se trata de una llegada pasiva de rentistas. Estos profesionales se integran plenamente en el mercado laboral y aportan conocimiento especializado a sectores clave del país.

Las autoridades españolas diferencian bien estos perfiles migratorios. Aprecian a quienes pagan impuestos y dinamizan la innovación. Su éxito real depende de su integración en la sociedad.

Si bien el Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM) facilita el acceso institucional, la inserción y legitimidad social de estos migrantes depende, principalmente, de su capacidad para generar conocimiento, integrarse al entorno productivo y participar en la vida económica y cultural del país receptor.

Un debate de conciencias sobre el derecho al futuro

Este movimiento de jóvenes profesionales no es solo económico. Refleja el deseo de vivir en sociedades más justas. Los jóvenes buscan instituciones sólidas que premien el esfuerzo. La partida no ocurre por desinterés hacia su patria, sino que representa una respuesta lógica para asegurar el bienestar propio.

El fenómeno expone las debilidades de los gobiernos latinoamericanos, que son incapaces de retener a las mentes más brillantes. Es una señal que alerta sobre la crisis del actual contrato social en muchos de estos países.

España se beneficia al recibir este valioso capital humano. Mientras tanto, América Latina enfrenta un desafío urgente de retención y un problema de confianza democrática, derivada de la falta de oportunidades y de seguridad.

Es urgente abrir un debate profundo sobre esta realidad. Debemos reconstruir la confianza en nuestras propias naciones. Si no actuamos, el talento seguirá buscando su futuro fuera.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. El talento latinoamericano emigra hacia España y vacía de capital humano a muchos países de la región – https://theconversation.com/el-talento-latinoamericano-emigra-hacia-espana-y-vacia-de-capital-humano-a-muchos-paises-de-la-region-282819

La Antártida como laboratorio de paz: España impulsa una estación científica internacional

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Belén López Tárraga, Assistant researcher, Universidad de Salamanca

Una expedición llega a la base Esperanza, estación científica de Argentina en la Antártida. LouieLea/Shutterstock

Mientras las noticias diarias constatan una fragmentación geopolítica global y el levantamiento de nuevos muros científicos e industriales, existe un lugar del mundo donde la inercia es otra. En el polo sur del planeta, las delegaciones internacionales continúan reuniéndose anualmente bajo el amparo de la Secretaría del Tratado Antártico, como ocurrió recientemente en la 48.ª Reunión Consultiva del Tratado Antártico en Hiroshima, Japón. El objetivo es salvaguardar un territorio que, según las normas que la rigen, es una reserva natural consagrada a la paz y a la investigación.

Sin embargo, tras las bambalinas de este oasis multilateral, la operatividad cotidiana afronta sus propios dilemas en el siglo XXI. Históricamente, la inmensa mayoría de las infraestructuras de investigación permanente en el continente blanco han permanecido bajo una propiedad y operación estrictamente nacionales. Cada bandera iza su soberanía científica sobre sus propios módulos residenciales y laboratorios.

Para romper esta inercia, España ha decidido dar un paso estratégico al frente en el tablero polar. A través del documento informativo de trabajo Estudio conceptual sobre una Estación Antártica Internacional: una posible vía para fomentar la cooperación, el Gobierno español ha puesto sobre la mesa un estudio conceptual que analiza la viabilidad institucional, científica y logística de crear una Estación Antártica Internacional (IAS, por sus siglas en inglés) gestionada conjuntamente.

No es una iniciativa aislada. Coincide con la publicación del documento de la Comisión Europea A European Framework for Science Diplomacy. España colidera este nuevo ecosistema de política exterior coordinando sus grupos de trabajo. La propuesta plantea una pregunta clave: en un entorno tan extremo, ¿debemos pasar de la cooperación coordinada a una auténtica cooperación integrada?

Compartir el barco, pero no la casa: la paradoja logística

Hasta la fecha, la solidaridad en los hielos antárticos funciona de forma excelente, pero externa. Los programas nacionales cooperan ampliamente compartiendo redes de transporte, buques oceanográficos, servicios técnicos o logística en las ciudades portuarias que sirven como puerta de entrada al continente. Lo hacen movidos por incentivos tangibles de coste, seguridad, fiabilidad y minimización del impacto ambiental.

No obstante, cuando se trata de activos fijos, las bases compartidas son una absoluta anomalía. La estación Concordia, operada conjuntamente por Francia e Italia, destaca como uno de los poquísimos ejemplos que demuestran que la cogestión es posible. Pero la realidad imperante sigue siendo la de infraestructuras concebidas como compartimentos estancos individuales.

La propuesta de una Estación Antártica Internacional no pretende duplicar las instalaciones ya consolidadas ni desplazar las dinámicas actuales en las que un país invita a científicos de otras latitudes a pasar una temporada en su base. El verdadero reto radica en demostrar si una base de titularidad multinacional puede aportar un valor cooperativo e investigador añadido que justifique los enormes retos técnicos y de gestión que implica.

Las tres columnas que sostienen una base multinacional

Para que el concepto de esta base resulte operativamente creíble, científicamente justificado e institucionalmente viable, el informe remitido por España contempla tres requisitos interconectados:

1. Ciencia de frontera a gran escala. Una base duradera no se justifica con proyectos cortos o fragmentados. Debe acoger misiones científicas globales a largo plazo. Por ejemplo, estudiar el cambio climático continental o las redes de observación por satélite. Estos desafíos superan el presupuesto y la capacidad de un solo país.

2. Infraestructura de provisión colectiva. El estudio demuestra que la base debe centrar su actividad en tareas colectivas. Esto incluye laboratorios comunes de alta tecnología y servicios de telecomunicaciones integrados. También exige aplicar normas idénticas de seguridad y formación para todo el personal técnico.

3. Gobernanza por consenso. La estación internacional no necesita nuevas leyes ni tratados complicados que frenen el proyecto, ya que el sistema actual funciona bien mediante las normas existentes. La gestión se basará en proteger el medioambiente y repartir los costes de forma justa entre los países.

La diplomacia científica como clave geopolítica

Es en este diseño donde la propuesta antártica española encaja con el espíritu del nuevo Marco Europeo de Diplomacia Científica. Las directrices de la Comisión Europea recuerdan que, en el panorama contemporáneo, la ciencia y la innovación ya no se limitan a la producción de conocimiento puro: se han convertido en una “divisa geopolítica” indispensable.

La diplomacia científica actúa como un puente de confianza capaz de mantener abiertos canales de comunicación cuando las relaciones diplomáticas tradicionales sufren tensiones. Además, es la herramienta idónea para asegurar la gobernanza justa de los bienes comunes globales (global commons), es decir, espacios compartidos por la humanidad como el espacio exterior, los océanos o las áreas polares.

Históricamente, grandes infraestructuras como, por ejemplo, la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), en Suiza, han demostrado que se puede sentar a cooperar en un laboratorio a naciones que mantienen profundas rivalidades fuera de él. Una Estación Antártica Internacional bajo el paraguas del Tratado Antártico nacería con esa misma vocación: un faro de multilateralismo y paz en una de las fronteras más sensibles de la Tierra.

La soberanía del mañana

El estudio liderado por España no plantea una utopía imposible. Su texto defiende un avance paso a paso a partir de las costumbres actuales. La idea podría comenzar con un proyecto piloto pequeño y de bajo riesgo. Cualquier avance futuro requerirá dialogar con los científicos de todo el mundo y calcular con transparencia el impacto ambiental sobre el hielo.

Con este paso, España se sitúa al frente de la política polar. El país demuestra una visión clara para los retos de este siglo. En el tablero internacional, el liderazgo ya no depende de plantar una bandera solitaria. El éxito futuro radica en la capacidad de investigar juntos bajo un mismo techo. Una cuestión que, sin duda, se verá reflejada en la primera Estrategia Polar Española, que será publicada próximamente.

The Conversation

Ana Belén López Tárraga no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. La Antártida como laboratorio de paz: España impulsa una estación científica internacional – https://theconversation.com/la-antartida-como-laboratorio-de-paz-espana-impulsa-una-estacion-cientifica-internacional-285763

La influencia de la ideología en la percepción psicológica de las marcas alimenticias

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alejandro Magallares, Profesor Titular del Departamento de Psicología Social y de las Organizaciones, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

Decía certeramente Brillat Savarin (si le suena el nombre es porque un queso lleva el nombre de este gastrónomo francés) “dime lo qué comes y te diré quién eres”. Esta idea hace referencia a que las cosas con que nos alimentamos pueden influir en cómo nos sentimos, pensamos o nos comportamos.

En psicología, nos hemos afanado en indagar si este aforismo tan brillante –la hipótesis “somos lo que comemos”– tiene sustento empírico.

Así, hay estudios que ponen de manifiesto que los alimentos ecológicos nos hacen sentir felices y esperanzados, y que existe una relación entre el consumo de comida picante y las cogniciones agresivas.

Recientemente también se han realizado investigaciones que sugieren que la hipótesis complementaria podría ser igualmente cierta. Por ejemplo, algunos trabajos han hallado que los votantes conservadores muestran una preferencia por los productos alimenticios más naturales y tradicionales. Es la hipótesis que llamamos “comemos lo que somos”.

A continuación veremos un par de ejemplos para que el lector entienda mejor en que consiste esta teoría.

Hincando la rodilla en la NFL

Colin Kaepernick, quarterback del equipo de fútbol americano San Francisco 49ers, decidió arrodillarse durante el himno nacional de los Estados Unidos a lo largo de la temporada 2016 de la NFL como una protesta simbólica contra la injusticia racial y la brutalidad policial en su país. Su gestó provocó reproches del mundo conservador (entre ellos, el del presidente Trump durante su primer mandato), acusándole de una postura antipatriótica y antimilitar.

Una de las críticas más furibundas fue lanzada por John Schnatter, el fundador de la cadena de pizzas Papa John’s. Según el millonario estadounidense, este tipo de actos reivindicativos afectaban negativamente a la liga deportiva y, en consecuencia, reducían las ventas de los principales patrocinadores (entre los cuales estaba Papa John’s).

Al poco tiempo, el empresario, envuelto en otra polémica (utilizo la palabra que empieza con “n” para referirse a los afroamericanos), acabó dimitiendo de su propia compañía. Años después, Schnatter se lamentaba amargamente de que la calidad de los productos alimenticios estaba empeorando desde que se habían alejado de “los valores conservadores” que habían hecho famosas sus pizzas en todo el mundo.

En el ambiente tan polarizado en el que vivimos, ¿cómo se perciben estos posicionamientos ideológicos de una marca? Hemos citado un ejemplo de derechas, pero al otro lado del espectro ideológico también encontramos empresarios que hacen campañas para causas más de izquierdas. Es el caso de los helados Ben & Jerry’s, compañía que se posicionó contra el racismo durante los disturbios por el asesinato de George Floyd.

¿Puede influir en el modo en que percibimos determinados alimentos el hecho de que ciertas empresas tomen partido con posturas políticas concretas?

Comemos lo que somos

En nuestra investigación tratamos de comprobar si estos posicionamientos de marcas a favor de causas más conservadoras (como el ejemplo de las pizzas) o más de izquierdas (el caso de los helados) pueden afectar efectivamente a la percepción de marcas.

Según nuestros resultados, los participantes con ideología de izquierda percibieron las marcas asociadas con la derecha como menos saludables y más desagradables en comparación con las vinculadas a la izquierda. Por el contrario, no observamos efectos significativos entre los participantes de derechas.

Es decir, los participantes de izquierdas percibieron los productos teñidos de un posicionamiento político contrario al suyo como peores.

La politización no sale a cuenta

Una conclusión del estudio es que, probablemente, no sea una estrategia comercial idónea posicionarse tan claramente a favor de una determinada causa porque, si bien se consiguen adhesiones de un bando, también se pueden perder cientos de clientes que tienen una postura política opuesta.

De hecho, a pesar de que Ben Cohen y Jerry Greenfield (los fundadores de la mencionada marca de helados) llevan años solidarizándose con determinadas causas progresistas, recientemente han acabado perdiendo el control de la compañía. Según la prensa especializada, la gota que acabó colmando el vaso fue la guerra de Gaza, un tema que dividió profundamente a los votantes de izquierdas y de derechas. Preferencias gastronómicas al margen.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. La influencia de la ideología en la percepción psicológica de las marcas alimenticias – https://theconversation.com/la-influencia-de-la-ideologia-en-la-percepcion-psicologica-de-las-marcas-alimenticias-270385

Desigualdad en el aprendizaje, protección de datos y criterios de evaluación: los tres dilemas éticos de la IA en el aula

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Diego Fernando Avila Clavijo, Investigador de Competencias Digitales Docentes, Universitat de Barcelona

Robalito/Shutterstock

La inteligencia artificial ya está en las aulas universitarias: muchos profesores utilizan herramientas de este tipo para preparar clases, diseñar actividades o resolver dudas. También se emplean para redactar los trabajos que entregan los estudiantes. Cada día, este uso supone tomar decisiones que no son solo técnicas, sino éticas, y que afectan a grupos numerosos y perfiles muy distintos.

Varios estudios e informes recientes han analizado cuáles son las principales tensiones del uso de la inteligencia artificial generativa en el aula, tanto por parte de los estudiantes como de los docentes.

En esta línea, he investigado para mi tesis doctoral la percepción de varios docentes universitarios competentes en esta tecnología sobre este tipo de decisiones y cómo les afectan en su día a día. Tanto la investigación previa como las conclusión de mis conversaciones plantean tres dilemas clave que explican por qué la tecnología no genera los mismos resultados en todas partes.

1. Rapidez vs equidad

La inteligencia artificial es rápida. Resume textos, redacta borradores y crea preguntas en segundos. Puede ahorrar mucho tiempo. Eso parece una ventaja evidente.
Si esa rapidez no va acompañada de orientación clara, algunos estudiantes harán preguntas precisas y revisarán lo que reciben, pero otros aceptarán el primer resultado sin comprobarlo. Por eso, los estudiantes más avanzados, o quienes ya dominan estas herramientas, parten con ventaja. Quienes no, pueden depender por completo del sistema o entregar textos que no comprenden.

Proteger la equidad exige enseñar cómo preguntar, cómo verificar información y cómo detectar errores. También exige fijar límites claros. Sin esa guía, la inteligencia artificial puede aumentar las desigualdades, como advierte la OCDE en su informe sobre IA, equidad e inclusión.




Leer más:
Cuanto más confiamos en la inteligencia artificial, menos aprendemos con ella


2. Personalización vs privacidad

Otra promesa es el aprendizaje “a la medida”. La IA puede recomendar contenidos o ajustar ejercicios según el ritmo de cada estudiante. Esto puede ayudar a quienes necesitan apoyo adicional.

Pero para hacerlo necesita datos. Registra tiempos, respuestas y patrones de uso. En algunos casos analiza incluso la forma de escribir o resolver problemas.

En este punto aparece una tensión concreta: cuanto más personalizada es la ayuda que ofrece la IA, más información necesita recopilar sobre el estudiante. Por tanto, el problema estriba en definir qué datos son realmente necesarios, con qué finalidad se usan, quién puede acceder a ellos y durante cuánto tiempo se conservan, tal como señalan las directrices éticas de la Comisión Europea para educadores.

En muchos centros no hay normas claras sobre esto. El docente debe decidir si utiliza una herramienta externa o si limita la información que comparte. Puede optar por no introducir datos sensibles o desactivar funciones que recopilan más información.

La innovación avanza rápido. La protección de datos lo hace más despacio. El dilema no es elegir entre innovar o no innovar. Es decidir cuánto dato estamos dispuestos a entregar para mejorar el aprendizaje. Cada ajuste “a la medida” deja un rastro digital.

Ante esto, una actuación prudente sería aplicar el principio de minimización de datos: usar solo la información estrictamente necesaria, evitar introducir datos sensibles o identificables del alumnado en herramientas externas, informar con claridad sobre el uso de estas plataformas y priorizar, cuando sea posible, soluciones institucionales con garantías de protección de datos, como recomienda la Oficina del Comisionado de Información del Reino Unido (ICO).

3. Automatización vs a criterios compartidos

La evaluación es un terreno delicado. La IA puede detectar similitudes, sugerir comentarios o proponer una nota inicial. También puede ayudar al estudiante a mejorar su texto antes de entregarlo. Surgen entonces dos preguntas. ¿Qué hacer si se sospecha que un trabajo fue elaborado con esta herramienta? ¿Es adecuado usarla para evaluar?

Más allá del dilema planteado antes (que al usar plataformas externas se comparten datos del estudiante e incluso una tarea sencilla puede quedar almacenada fuera de la universidad), delegar en un sistema automático puede reducir el criterio del docente si no se establecen marcos compartidos que preserven el juicio profesional, como advierten investigaciones recientes sobre integridad académica y ChatGPT. No todos los sistemas explican cómo funcionan. Tampoco responden igual en todas las materias.

Algunos profesores cambian sus actividades. Piden explicar el proceso que el estudiante ha seguido o defender el trabajo en voz alta. Otros reclaman reglas claras sobre cuándo y cómo usar IA en evaluación. Sin criterios compartidos, cada aula opera con normas distintas. Eso genera incertidumbre.




Leer más:
Seis pasos para integrar la IA en el aula universitaria


Más allá de la habilidad individual

Estos dilemas muestran que el debate no se resuelve solo con más formación digital. Incluso docentes con experiencia reconocen que las tensiones siguen ahí.

La IA puede mejorar el aprendizaje y abrir oportunidades nuevas. Pero también puede ampliar desigualdades, aumentar el uso de datos personales y automatizar decisiones que requieren juicio humano.




Leer más:
Cuatro maneras de experimentar con la inteligencia artificial en el aula universitaria


Si la tecnología ya forma parte de la educación superior, el siguiente paso es construir reglas claras sobre equidad en el uso, protección de datos y límites de la automatización, tal como recomienda la UNESCO. De lo contrario, dilemas estructurales seguirán resolviéndose, día tras día, en la soledad del aula.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Desigualdad en el aprendizaje, protección de datos y criterios de evaluación: los tres dilemas éticos de la IA en el aula – https://theconversation.com/desigualdad-en-el-aprendizaje-proteccion-de-datos-y-criterios-de-evaluacion-los-tres-dilemas-eticos-de-la-ia-en-el-aula-275580

¿Hará posible la computación cuántica que las empresas conozcan, antes que el propio cliente, sus decisiones de compra futuras?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura Sáez Ortuño, Profesora Dept. Empresa, Universitat de Barcelona, Universitat de Barcelona

vs148/shutterstock

Imaginemos la situación: hace tiempo que no compra en una de sus tiendas online favoritas. No ha tomado una decisión consciente, simplemente ha dejado de entrar. Sin embargo su comportamiento ya encendió las alarmas de la empresa semanas antes. De hecho, es muy posible que le hayan identificado como cliente en riesgo mucho antes de que usted dejara de comprar.

¿Cómo es esto posible? Un estudio científico muestra cómo los modelos cuánticos mejoran la predicción del abandono de clientes de comercio electrónico.

Una nueva línea de investigación sugiere que la computación cuántica, combinada con nuevas técnicas matemáticas, podría anticipar con mayor precisión decisiones que los consumidores no han tomado todavía. Hemos analizado hasta qué punto estos modelos pueden mejorar la predicción del abandono de clientes y los resultados apuntan a un cambio de paradigma.

Un problema clave para las empresas

El comportamiento de los consumidores está lleno de matices. No responde a patrones simples sino que cambia con el tiempo, depende del contexto y combina factores económicos, psicológicos y situacionales.

A diferencia de la cancelación, el abandono rara vez es explícito y suele producirse de forma gradual: menos visitas, menos compras, más intervalos entre las interacciones.

Saber cuándo un cliente va a dejar de comprar –el churn– es uno de los grandes retos del marketing actual. No solo por la pérdida directa de ingresos para las empresas, sino porque resulta mucho más caro captar nuevos clientes que retener los que ya se tienen.

Más allá de la IA tradicional

Los modelos de machine learning han mejorado mucho en los últimos años, pero tienen dificultades para captar en toda su dimensión la complejidad del proceso de compra.

Aquí es donde entra la computación cuántica. A diferencia de los ordenadores clásicos, que trabajan con bits (0 o 1), los sistemas cuánticos utilizan cúbits, capaces de representar múltiples estados simultáneamente.

Esto permite modelizar relaciones mucho más ricas entre variables y explorar estructuras de datos que antes resultaban inabordables.

El enfoque: geometría, entropía y cuántica

En nuestra investigación propusimos un nuevo método que combina computación cuántica con herramientas matemáticas avanzadas: la optimización geométrica-entropía cuántica. Este enfoque se basa en tres ideas principales:

  1. Representar a los clientes en espacios de alta dimensión, donde sus patrones de comportamiento se describen con mayor precisión. En lugar de usar pocos datos, el modelo utiliza muchos a la vez. Así se obtiene una visión más completa del comportamiento de cada persona. Por ejemplo, no solo analiza cuánto gasta sino que también observa cada cuánto compra, cuándo fue su última compra y cómo ha cambiado su actividad. Esto permite distinguir entre alguien que reduce sus compras y alguien que se mantiene estable.

  2. Utilizar geometría avanzada para entender cómo se relacionan estos patrones entre sí. El modelo compara a los clientes para identificar comportamientos similares. Esto ayuda a detectar patrones comunes. Por ejemplo, puede observar que algunos clientes compran cada vez menos durante varias semanas antes de abandonar. Si otro cliente empieza a comportarse igual, el modelo lo detecta.

  3. Incorporar medidas de entropía que estabilizan el modelo y evitan predicciones erráticas. El modelo incorpora un sistema que hace las predicciones más estables. Así evita reaccionar ante cambios pequeños o puntuales. Por ejemplo, si un cliente no compra durante unos días el modelo no asume que se irá. Solo detecta riesgo si ese cambio se mantiene en el tiempo.

En conjunto, esto permite detectar señales mucho más sutiles de cambio en el comportamiento del consumidor.

La prueba: datos reales de clientes

Para comprobar si este enfoque funciona, realizamos un estudio empírico con datos reales de comercio electrónico: miles de clientes y más de un millón de transacciones.

Los resultados muestran que el modelo cuántico mejora de forma consistente la capacidad de predicción respecto a métodos tradicionales y a otros enfoques más simples.

En la práctica, esto significa que puede identificar mejor qué clientes están a punto de abandonar, incluso cuando las señales son débiles o aparentemente invisibles.

Dicho de otra forma: permite detectar el problema antes de que sea evidente.

Tecnología avanzada, intuiciones humanas y límites éticos

Este tipo de modelos no solo mejora la predicción, sino que cambia la lógica del marketing. Permite, por ejemplo, intervenir en el momento preciso con ofertas personalizadas, priorizar a los clientes con mayor riesgo real, optimizar campañas de fidelización o simular cómo reaccionarán los consumidores ante diferentes decisiones de compra.

Así, el marketing dejaría de reaccionar a lo que ya ha pasado para anticiparse a lo que está a punto de suceder.

Curiosamente, incluso con modelos tan sofisticados, las variables que mejor explican el abandono siguen siendo bastante intuitivas.

El tiempo desde la última compra, la frecuencia o el nivel de gasto siguen siendo claves. La diferencia es que ahora podemos analizarlas en contextos mucho más complejos y detectar patrones que antes pasaban desapercibidos. La tecnología no sustituye la comprensión del consumidor: la amplifica.

A pesar de los avances, la computación cuántica todavía está en desarrollo y muchas de estas aplicaciones se implementan en entornos experimentales o simulados.

Además, surge una cuestión inevitable: ¿hasta qué punto es aceptable anticipar las decisiones de los individuos antes de que estos las tomen? El uso de datos personales, la privacidad y la influencia sobre el comportamiento del consumidor plantean retos éticos que deben abordarse en paralelo al desarrollo tecnológico.

Un cambio de fondo

La computación cuántica ya no es solo una promesa lejana sino una herramienta que puede mejorar problemas reales, por ejemplo en el marketing.

El cambio más importante, sin embargo, es conceptual. Si durante décadas el objetivo había sido entender al consumidor, ahora se puede empezar a anticiparlo. Y eso redefine la relación entre empresas y personas: más personalizada, más predictiva y también más compleja.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. ¿Hará posible la computación cuántica que las empresas conozcan, antes que el propio cliente, sus decisiones de compra futuras? – https://theconversation.com/hara-posible-la-computacion-cuantica-que-las-empresas-conozcan-antes-que-el-propio-cliente-sus-decisiones-de-compra-futuras-282687

Cuando la Luna escribe el guion: el eclipse en la historia del cine

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alfonso Méndiz Noguero, Catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad y rector, Universitat Internacional de Catalunya

Imagen promocional de _Apocalypto_, de Mel Gibson, en la que un eclipse juega un papel importante en la historia. Icon Entertainment

El 12 de agosto de 2026 asistiremos a un eclipse excepcional: será el primero que atraviese la península en más de un siglo y coincidirá, además, con el pico de las Perseidas y una alineación de planetas. Sin embargo, todos los eclipses tienen algo de excepcional y de mágico, y así lo vemos reflejado a lo largo de la historia del cine.

El Séptimo Arte descubrió desde muy pronto el potencial narrativo de este fenómeno astronómico. Los eclipses solares han servido a los guionistas para provocar asombro, anunciar apocalipsis, desencadenar amenazas o aportar un extraordinario realismo visual. Su presencia en la pantalla constituye una pequeña pero fascinante historia paralela a la historia del cine.

Del espectáculo astronómico a la fantasía cinematográfica

Las primeras representaciones del eclipse aparecen en el cine mudo, cuando la propia imagen en movimiento era todavía una novedad. Un ejemplo paradigmático es El eclipse: El cortejo entre el Sol y la Luna (1907), de Georges Méliès. Considerada la primera película de ficción que describe un eclipse solar, transforma una explicación astronómica en una fantasía humorística donde el Sol y la Luna adquieren rasgos humanos y protagonizan un peculiar cortejo romántico.

Imagen en movimiento de un sol con cara humana escondiéndose detrás de una luna también con cara humana.
Un momento de El eclipse: El cortejo entre el Sol y la Luna.
Wikimedia Commons

Pocos años después, el eclipse pasó a formar parte del imaginario visual del expresionismo alemán. En Los Nibelungos (1924), de Fritz Lang, los cielos oscurecidos y las atmósferas crepusculares evocan simbólicamente la idea del eclipse como presagio de tragedia. El propio Lang volvería a explorar la fascinación por los fenómenos celestes en La mujer en la Luna (1929), donde la aventura espacial incorpora imágenes fantasmagóricas que conectan la oscuridad con la leyenda y la fascinación.

Camelot bajo la sombra de la Luna

Ningún ámbito cinematográfico ha explotado tanto el eclipse como las adaptaciones de la novela de Mark Twain Un yanqui en la corte del rey Arturo. En ellas, el fenómeno deja de ser un espectáculo natural para convertirse en una herramienta de poder o un modo de escapar de una situación apurada.

La primera adaptación relevante fue A Connecticut Yankee in King Arthur’s Court (1921), dirigida por Emmett J. Flynn en Estados Unidos. Su protagonista utiliza el conocimiento de un eclipse inminente para convencer a la corte del rey Arturo de que posee poderes mágicos. La oscuridad del cielo se convierte así en una demostración de autoridad basada en el contraste entre la ciencia que él posee y la superstición de quienes le escuchan.

El recurso reapareció en la adaptación de 1931 de David Butler, y alcanzó su versión más popular en la comedia musical de 1949. Dirigida por Tay Garnett y protagonizada por Bing Crosby, la película utiliza el eclipse para establecer un momento decisivo en la narración. También la animación cinematográfica ha creado su propia versión en Bugs Bunny in King Arthur’s Court (1978), producción estadounidense de Warner Bros., donde el conejo más famoso del cine emplea el mismo truco para impresionar a los habitantes de Camelot.

Transformaciones, destinos y metáforas

Con el paso de las décadas, el eclipse dejó de representar únicamente el choque entre conocimiento y superstición para convertirse en símbolo de transformación vital.

En Lady Halcón (1985), de Richard Donner, se cuenta la historia de dos amantes que se ven separados por la luz y la oscuridad. Maldecidos por un obispo, ella se convierte en un halcón de día y él en un lobo de noche. Nunca pueden verse, hasta que un mágico eclipse de Sol consigue que los dos puedan encontrarse simultáneamente bajo forma humana. El fenómeno astronómico funciona aquí como una interrupción temporal de las leyes que gobiernan su condena.

En un ventanuco en la pared se ve cómo la luna cubre parcialmente el sol.
El eclipse de Lady Halcón.
20th Century Fox

Otras películas emplean también el eclipse como marco emocional. El drama Eclipse (1994), dirigido por Jeremy Podeswa, sitúa su historia en las semanas previas a un eclipse solar para reforzar la introspección de sus personajes. Algo similar ocurre en Judy Berlin (1999), de Eric Mendelsohn, donde un eclipse prolongado altera la rutina de una comunidad y empuja a sus habitantes a revisar sus vidas.

Más recientemente, Apocalypto (2006), dirigida por Mel Gibson, utiliza un eclipse durante una ceremonia de sacrificio humano. La repentina oscuridad es interpretada por los sacerdotes mayas como una señal divina y cambia el destino del protagonista. En otro registro, La saga Crepúsculo: Eclipse (2010), de David Slade, convierte el eclipse en metáfora del triángulo amoroso entre los tres personajes protagonistas: Bella, Edward y Jacob.

Oscuridad, monstruos y amenazas cósmicas

El eclipse también ha demostrado ser un eficaz generador de miedo. En La tienda de los horrores (1986), dirigida por Frank Oz, una planta extraterrestre aparece en la Tierra coincidiendo con un eclipse extraordinario, dotando al fenómeno de resonancias sobrenaturales.

La ciencia ficción recurrió igualmente a este recurso. En Pitch Black (2000), de David Twohy, un eclipse libera criaturas letales que permanecían ocultas por la luz de varios soles. Pero la película más emblemática de este apartado es, sin duda, Lara Croft: Tomb Raider (2001), dirigida por Simon West. En ella, una alineación planetaria asociada a un eclipse de Sol desencadena la búsqueda de un artefacto capaz de controlar el tiempo. Durante la casi totalidad del metraje, la idea del eclipse está presente en la narración y en la mente de los personajes.

Finalmente, en Hellboy (2004), del mexicano Guillermo del Toro, la llegada del demonio a la Tierra debido a un conjuro nazi se convierte en ocasión de salvar al mundo y de abrir un portal al infierno, justamente gracias a un eclipse solar.

Crímenes bajo un cielo oscurecido

La capacidad del eclipse para alterar la percepción de la realidad lo ha convertido también en aliado de relatos criminales y sobrenaturales. En Dolores Claiborne (1995), de Taylor Hackford y basada en la novela de Stephen King, un eclipse solar sirve de telón de fondo para un misterio familiar y un antiguo crimen.

Una mujer mira hacia arriba en un contrapicado mientras, tras ella, la luna tapa al sol.
Kathy Bates en una escena de Dolores Clairbone.
Warner Bros.

En España, Verónica (2017), dirigida por Paco Plaza, sitúa el célebre eclipse del 11 de julio de 1991 en el centro de una historia de terror inspirada en el llamado “caso de Vallecas”, en el que una adolescente murió tras haber participado en una sesión de ouija. El fenómeno astronómico actúa simultáneamente como detonante y culminación de los sucesos paranormales.

Cuando el eclipse ocurrió de verdad

Finalmente, la utilización más espectacular de un eclipse en la historia del cine no tuvo lugar en una ficción sobre el tema. En Barrabás (1961), historia del criminal que fue indultado por Poncio Pilatos en lugar de Jesucristo, el director Richard Fleischer decidió rodar la escena de la crucifixión durante un eclipse solar auténtico, pues el Evangelio dice que “el Sol se oscureció desde el mediodía hasta las tres”.

La filmación tuvo lugar el 15 de febrero de 1961 cerca de Roccastrada, en la Toscana italiana. El director de fotografía Aldo Tonti dispuso las cámaras para registrar los escasos minutos de semioscuridad disponibles. No hubo posibilidad de repetir tomas ni de corregir errores; la secuencia se rodó con varias cámaras, sin efectos especiales. El resultado proporcionó una intensidad visual imposible de recrear artificialmente en aquella época.

Ese fue un caso excepcional, pero la atracción del eclipse sigue viva para los cineastas. Más de un siglo después de Méliès, el cine sigue encontrando en él una fuente incomparable de misterio, fascinación y amenaza.


¿Quiere recibir más artículos como este? Suscríbase a Suplemento Cultural y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Arte + Humanidades Claudia Lorenzo.


The Conversation

Alfonso Méndiz Noguero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Cuando la Luna escribe el guion: el eclipse en la historia del cine – https://theconversation.com/cuando-la-luna-escribe-el-guion-el-eclipse-en-la-historia-del-cine-285450

Cómo el entorno cambia el canto de los pájaros

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Garrido Bautista, Investigador posdoctoral, Universidad de Castilla-La Mancha

El jilguero (_Carduelis carduelis_) es un ave paseriforme pequeña, de unos 12 cm. Su característica más distintiva es su colorido plumaje, con una máscara roja en la cara, alas negras con una franja amarilla, y un canto muy alegre Colin Davis / Unsplash., CC BY-SA

Prácticamente todos los animales usan la comunicación acústica a diario. Piense en cualquier sonido emitido por un animal: el ladrido de un perro, el relinche de un caballo o el canto de un pájaro.

Estas vocalizaciones, tan dispares y variadas como especies hay en nuestro planeta, intervienen en multitud de contextos sociales. Algunos ejemplos son la intimidación de rivales para defender un territorio o disuadir depredadores, pero también funcionan como señales atractivas para buscar parejas o, simplemente, para mantener el contacto con sus compañeros en una sesión de caza.

Una comunicación efectiva depende, por pura definición, de la señal acústica producida por el emisor y de su estado cuando alcanza al receptor. Entre ambos, se encuentra el ambiente físico a través del cual los sonidos se propagan: puede ser el aire en el caso de animales terrestres o el agua en los animales acuáticos.

No es lo mismo cantar en el bosque que en la llanura

Bajo las premisas de la teoría de la evolución, la pregunta parece obvia: ¿favorece la selección natural aquellas señales acústicas que se transmiten de la forma más eficiente posible en un ambiente determinado? O, en otras palabras, ¿el hábitat moldea las características físicas de las vocalizaciones? Esto precisamente es lo que sostiene la hipótesis de la adaptación acústica, propuesta en la década de 1970 por los biólogos Eugene Morton, Haven Wiley y Douglas Richards. El ambiente, por tanto, también debería moldear la diversificación de las vocalizaciones y la sensibilidad de los sistemas sensoriales receptores.

Cuando el sonido se propaga, este se distorsiona paulatinamente a causa de la atenuación, reflexión, dispersión y absorción que sufre por parte de los propios elementos del hábitat, como arbustos, árboles o roquedos. La hipótesis de la adaptación acústica predice que, en lugares cerrados como un bosque frondoso, las vocalizaciones favorecidas por la selección natural deberían ser largas y graves –de baja frecuencia–, ya que los sonidos agudos sufren mayor difracción y se distorsionan. En cambio, en hábitats abiertos como una pradera o una sabana, esta penalización sobre las frecuencias agudas se reduce, por lo que deberían abundar vocalizaciones de alta frecuencia.

La diferencia entre frecuencias altas y bajas se basa en cuántas vibraciones o ciclos ocurren por segundo (medidos en hercios, Hz). Las bajas (menos de 250 Hz) –sonidos graves– tienen ondas largas que viajan largas distancias y atraviesan los cuerpos sólidos sin dificultad. Las frecuencias altas (más de 2 000 Hz) –sonidos agudos– son direccionales, con ondas cortas que se reflejan y absorben fácilmente.

Los gorriones desmontan la hipótesis

Un reciente estudio publicado en la revista Bioacoustics ha puesto a prueba estas predicciones en un hábitat abierto, usando el canto del chingolo de Bachman (Peucaea aestivalis), un pequeño gorrión propio de pinares ricos en sotobosque del este norteamericano.

Durante la primavera, los machos de chingolo de Bachman exhiben dos tipos de canto para atraer a las hembras, uno común y otro raro, presente solo en un 5-23 % de los machos. Los investigadores replicaron ambos cantos en altavoces y midieron su distorsión a diferentes distancias, desde 1,5 m hasta 80 m, la distancia máxima de un territorio de chingolo. También lo hicieron a dos alturas, una al nivel del sotobosque y otra al de los troncos de los árboles.

Según la hipótesis de la adaptación acústica, el canto común –más frecuente y, por tanto, favorecido por la selección natural– debería poseer unas características físicas que facilitaran una propagación más eficiente que la del canto raro.

Los resultados revelaron que ambas vocalizaciones exhiben propiedades físicas ligeramente distintas: el canto común del chingolo tiene una menor propensión a degradarse que el canto raro. Esto, a priori, apoyaría la hipótesis de la adaptación acústica. Sin embargo, el resultado clave fue que la vocalización menos frecuente no se propagó con menos eficiencia que la común; al contrario, ambas se distorsionaron a lo largo del recorrido (de los 1,5 m a los 80 m) de la misma manera. Y lo mismo ocurrió a las dos alturas examinadas.

En conclusión, los resultados no apoyaron la hipótesis de la adaptación acústica, ya que los dos cantos del chingolo se propagaron, en términos relativos, de forma similar en su hábitat.

Cuestión de parentesco evolutivo más que de hábitat

¿Y qué ocurre con el resto de pájaros? ¿Se cumple la hipótesis? Pues la evidencia a favor es escasa: son más los estudios que no la demuestran que los que sí. Un primer metaanálisis publicado hace casi 20 años encontró que la frecuencia del canto de los pájaros tiende a ser más baja en los hábitats cerrados, en línea con la hipótesis, pero la magnitud del efecto fue muy pequeña.

Es decir, el hábitat, aunque relativamente importante, no parecía ser el principal motor evolutivo del canto de los pájaros y su diversificación. Esto se ha visto posteriormente reforzado por otras dos investigaciones recientes. La primera, publicada en 2021, analizó las vocalizaciones de más de 5 000 especies de aves cantoras paseriformes y encontró que los patrones geográficos no se deben a las características del hábitat, sino a la ascendencia común entre especies, es decir, al mayor o menor parentesco evolutivo entre ellas. Además, el propio tamaño corporal es el que constriñe la frecuencia del canto: aves más grandes emiten vocalizaciones de menor frecuencia, sencillamente porque tienen aparatos fonadores más grandes.

Un segundo estudio, publicado el año pasado, tampoco encontró que el hábitat tenga un papel trascendental en la evolución de las vocalizaciones en vertebrados en general. En aves, sin embargo, sí se observó un efecto débil del hábitat sobre el ancho de banda de la frecuencia, en la dirección predicha por la hipótesis. Pero ese efecto estuvo explicado, de nuevo, por el parentesco evolutivo cuando se analizó la variación entre especies de aves.

El contexto físico no es el único factor que influye

Uno podría imaginarse cómo las aves ajustan finamente su canto para que se propague a la mayor distancia posible sin distorsionarse, atravesando árboles, arbustos y cualquier elemento que se interponga en su camino. Sin embargo, la realidad es que, como ya intuyó Darwin, el entorno no solo es el hábitat físico donde vive un organismo. También hay que tener en cuenta cómo afecta la presencia de depredadores, competidores y potenciales parejas, que tienen mucho que decir en la evolución del canto.

Por otra parte, no podemos olvidar lo más importante: cualquier rasgo se expresa y selecciona dentro de las restricciones físicas del organismo. Así, un canto de baja frecuencia será posible solo en especies con aparatos fonadores grandes y resonantes, algo de lo que carecen la gran mayoría de aves cantoras alrededor del mundo, por su pequeño tamaño corporal.

Por tanto, que el entorno, el hábitat, tiene un impacto evolutivo sobre el canto de las aves es seguramente innegable, pero quizás su peso se ve difuminado, en la mayoría de los casos, por otros factores más importantes.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Cómo el entorno cambia el canto de los pájaros – https://theconversation.com/como-el-entorno-cambia-el-canto-de-los-pajaros-286472

¿Quién es el líder de la selección española del Mundial 2026?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Atela, Profesor Doctor Deusto Business School y Facultad de Ingeniería, Universidad de Deusto

Nico Williams sostiene la Copa del Mundo. White House

El 18 de diciembre de 2022 Argentina venció a Francia en la final del Mundial de Catar y, por poner solo un ejemplo, la CNN tituló: “Lionel Messi acaba de ganar su primer Mundial de fútbol”. En singular, él solo.

El 19 de julio de 2026 España venció a Argentina 1-0 en la final del Mundial celebrado en EE. UU., Canadá y México.

La imagen es simbólica: Messi, la figura que mejor ha representado el liderazgo individual heroico de las últimas dos décadas se despedía del torneo derrotado por una selección que ganó sin depender solo de una estrella.

Si la sociedad occidental sobrevalora, mitifica y mistifica al individuo y desatiende el desarrollo del equipo, el Mundial de 2026 es, probablemente, la confirmación deportiva más nítida de esta tesis.




Leer más:
El mito (y el timo) del liderazgo


El mito del capitán único

La investigadora Katrien Fransen bautizó esa idea en 2014 como “el mito del capitán como líder principal”: tras encuestar a más de 4.000 deportistas, comprobó que el 44 % no reconocía a su capitán como líder en ninguno de los cuatro roles que sostienen a un equipo deportivo:

  • Rol de tarea: enfocado en los objetivos tácticos y técnicos, lo ejercen quienes dirigen el juego y organizan a los compañeros en el campo.

  • Rol social: a cargo de los que trabajan la cohesión y el bienestar del grupo dentro y fuera del campo.

  • Rol motivacional: desempeñado por los que mantienen alta la moral del equipo (también después de las derrotas).

  • Rol externo: estos son los embajadores del grupo. Gestionan las relaciones con la directiva, los medios de comunicación, los patrocinadores o la afición.

Un estudio con futbolistas españoles llegó a una conclusión parecida: la estructura de liderazgo más eficaz no es la de una sola persona al mando, sino la que se reparte entre varios roles y personas. Los programas de desarrollo de liderazgo sistémico en el deporte han probado que cuando dicho liderazgo se reparte de verdad, el equipo se vuelve más resistente, incluso si pierde a alguna de sus piezas clave por lesión, marcha o retirada. Esa capacidad de sobrevivir a la ausencia de cualquier individuo es, en el fondo, la mejor definición posible de lo que es un proyecto sostenible en el tiempo.

El talento colectivo no es la suma de talentos individuales

La suma de talentos individuales no explica por sí sola el rendimiento de un equipo. El factor decisivo es lo que llamamos armonía social: la capacidad de generar cohesión y de permitir que cada persona aporte lo mejor de sí al servicio de un objetivo compartido.

Si la inteligencia colectiva no depende del promedio de los cocientes intelectuales individuales sino de la armonía social del grupo, la excelencia en cualquier actividad deportiva en equipo no depende de juntar a “los mejores” y esperar a que la magia ocurra por sí sola. Y esto es, casi al pie de la letra, lo que los grandes medios internacionales atribuyeron a España tras la final.

‘El líder es el equipo’ (Pedri, 2024)

ESPN tituló que, en un torneo dominado por superestrellas, fue el espíritu de equipo el que ganó el Mundial para España: “No existe el ‘yo’ en la selección española”.

Fox Sports contrapuso ambos modelos sin matices: para Argentina, Messi es la estrella; para España, la estrella es el equipo, y ningún jugador –“ni siquiera Lamine Yamal”– está por encima del sistema humano.

El propio capitán, Rodri, rebajó su protagonismo la víspera de la final y atribuyó el título a “una maduración lenta” construida junto al seleccionador.

The Washington Post cita al entrenador De la Fuente, ya con la copa en las manos, definiendo a su plantilla como “un grupo, un equipo, una familia”.

Este no es un relato construido a posteriori: dos años antes, Pedri ya afirmaba que el liderazgo era de todo el equipo, sin que nadie estuviera por encima del resto:

“Los capitanes nos ayudan mucho, pero creo que la gran diferencia con los demás países es que nosotros somos un equipo y no hay un líder por encima de los demás”.

El ‘equipazgo’ como ventaja competitiva

En 2015, el experto en gestión y diseño organizacional Henry Mintzberg señaló: “Basta de liderazgo. Es hora del equipazgo (communityship)”. Y lo define como el pegamento social que sustituye a la “idea heroica e individualista del liderazgo”.

Esto no implica en absoluto prescindir de líderes formales –los equipos de fútbol tienen capitán y seleccionador, igual que cualquier organización necesita de figuras formales de referencia–, sino evitar que el club, la empresa o el equipo dependan de solo uno de ellos. Cuando el liderazgo se reparte, el sistema entero sobrevive a la ausencia de cualquiera de sus piezas.

Como ejercicio sencillo –pero extremadamente retador– proponemos al lector la siguiente pregunta aplicada a su organización o equipo:

¿Quién es aquí el líder?

La mejor señal de que el grupo funciona realmente como un equipo sería no poder responder con un solo nombre. Sea en una selección campeona del mundo, en la sala de un consejo de administración o en una pyme, el patrón de comportamiento se repite:

Donde el liderazgo se concentra en una sola persona, el proyecto es más frágil. Donde se reparte, el equipo es mucho más difícil de derrotar.

The Conversation

Pablo Atela, Ph.D. ha recibido fondos para investigación, consultoría y formación provenientes de varios organismos públicos y privados de España, Mexico, Chile, Colombia, Guatemala y Panamá, y es consultor en Shackleton Innovation.

– ref. ¿Quién es el líder de la selección española del Mundial 2026? – https://theconversation.com/quien-es-el-lider-de-la-seleccion-espanola-del-mundial-2026-287935

No basta con reducir emisiones: el cambio climático y las olas de calor exigen planes que protejan vidas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Hoyas Calvo, Catedrático de Ingeniería Aeroespacial, Universitat Politècnica de València

Capturing Images/Shutterstock

El calor de este verano no es como el de siempre. Según AEMET, entre 1975 y 2025 se registraron 78 olas de calor en España, pero su evolución es lo más relevante: entre 1975 y 1984 había de media tres días al año en situación de ola de calor; entre 2016 y 2025, la media fue de 22. Ahora son más frecuentes, afectan a más provincias, duran más días y son más intensas.

La pregunta incómoda es: ¿están nuestros planes climáticos preparados para el clima que ya tenemos o siguen diseñados para el clima que dejamos atrás?

Mitigar y adaptarse: las dos caras de la acción climática

Cuando se habla de política climática, suele pensarse en reducir emisiones para mitigar el aumento de las temperaturas. Es imprescindible: cuanto más se caliente el planeta, más frecuentes e intensas serán las olas de calor. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), el organismo científico de Naciones Unidas encargado de evaluar el conocimiento disponible sobre este tema, concluye que muchos fenómenos extremos ya han aumentado por la influencia humana y seguirán haciéndolo con más calentamiento.

Pero reducir emisiones no protege por sí solo frente a los impactos que ya están ocurriendo. También hay que adaptarse: preparar ciudades, hospitales, viviendas, infraestructuras, agricultura, agua y protección social para un clima más extremo.

Mitigar evita que el problema empeore; adaptarse reduce los daños presentes. Una política climática eficaz necesita ambas cosas.

Qué son las NDC y por qué importan

Cada país presenta ante Naciones Unidas sus planes climáticos nacionales, conocidos como Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional o NDC, por sus siglas en inglés. Son los compromisos que los países formulan dentro del Acuerdo de París.

Las NDC nacieron centradas en la mitigación, es decir, la reducción de emisiones, pero cada vez incorporan más adaptación: cómo proteger a la población, la economía y los ecosistemas frente a los impactos climáticos. Muestran, en resumen, cómo un país entiende la emergencia climática.

En un estudio reciente publicado en Nature Communications, analizamos las 158 NDC disponibles de los 195 países registrados ante Naciones Unidas. Hemos usado inteligencia artificial (IA) y validación humana para ver cómo conectan sus planes climáticos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible(ODS).

En nuestro estudio, la IA no sustituye el juicio experto: ayuda a analizar documentos largos, heterogéneos y difíciles de comparar. Las NDC de cada país usan lenguajes, prioridades y niveles de detalle distintos, y la IA permite detectar patrones comunes, conexiones implícitas y ausencias relevantes.

Más de la mitad de los países analizados no mencionan explícitamente los ODS en sus planes climáticos, aunque muchas conexiones aparecen en el significado del texto. Analizar solo palabras clave puede ocultar relaciones importantes entre clima, salud, energía, agua, agricultura, biodiversidad o adaptación. El resultado es claro: los países no están planeando la transición climática de la misma manera.

De hecho, el hueco es notable: apenas el 1 % del texto de las NDC desarrolla explícitamente cómo la acción climática y el desarrollo sostenible se refuerzan mutuamente. La mayoría de los países tratan ambas agendas como si avanzaran por separado, cuando en realidad se necesitan.

Un mundo que planifica de forma desigual

Los países de renta alta suelen poner el acento en la salud, la transición energética o la transformación industrial. Muchos países de renta baja y media, en cambio, priorizan necesidades más inmediatas: agua, alimentos, energía, agricultura, recursos naturales y biodiversidad.

No es que unos entiendan mejor el cambio climático que otros; es que lo viven desde posiciones distintas. Para algunos, la transición significa electrificación, eficiencia o innovación. Para otros, está más ligada a sequías, inseguridad alimentaria y acceso básico a agua y energía.

Hay, sin embargo, un punto ciego que comparten ricos y pobres por igual: la educación y la igualdad de género apenas aparecen en los planes climáticos, sea cual sea el nivel de renta del país. Es una ausencia preocupante, porque sin personal cualificado para anticipar desastres y sin políticas que tengan en cuenta el impacto distinto del cambio climático sobre hombres y mujeres, cualquier plan de adaptación se queda corto.

La conclusión es clara: no existe una receta universal. Un buen plan climático debe partir de la realidad de cada país, pero integrar siempre mitigación, adaptación y desarrollo sostenible.

El peligro de las políticas en silos

Una de las ideas centrales de nuestro estudio es que las políticas climáticas pueden generar sinergias, pero también conflictos. Rehabilitar viviendas, por ejemplo, puede reducir emisiones, mejorar la salud y proteger frente al calor. En cambio, una infraestructura mal planificada puede dañar ecosistemas, comunidades locales o recursos hídricos.

Por eso no basta con diseñar políticas aisladas. Las olas de calor muestran bien esa interdependencia: no son solo un fenómeno meteorológico, sino también un problema de salud, vivienda, urbanismo, energía, empleo y desigualdad. La OMS advierte de que el calor extremo aumenta la mortalidad y agrava problemas cardiovasculares, respiratorios y renales, especialmente entre mayores, niños, embarazadas y personas con menos recursos.




Leer más:
No todas las muertes causadas por las olas de calor se deben a las altas temperaturas: el efecto de la contaminación


En una ciudad con poco arbolado, mucho asfalto y viviendas mal aisladas, el calor no afecta a todos por igual. Adaptarse al cambio climático es, por tanto, también una cuestión de justicia social.

Y, hablando de justicia social, la deuda. Setenta y nueve países atraviesan dificultades de deuda, sesenta de ellos vulnerables al clima. Pagar intereses deja poco margen para invertir en resiliencia. Los canjes de deuda por naturaleza o clima podrían aliviar ambos problemas, pero siguen siendo la excepción.

Planificar el clima que viene

El momento es especialmente importante. Las NDC se revisan cada cinco años y la nueva ronda, programada para el 2030, debe orientar los compromisos climáticos hasta 2035. Lo que los países decidan ahora condicionará emisiones, infraestructuras, inversiones y modelos de desarrollo. Por eso, la ambición climática no debería medirse solo en toneladas de CO₂ evitadas, sino también en la capacidad de anticipar riesgos, reducir desigualdades y evitar nuevos problemas sociales, económicos o ambientales.

España necesita reducir emisiones, pero también adaptarse rápidamente a un clima más extremo, porque el calor no espera a que los planes sean perfectos y, probablemente, este sea uno de los veranos más fríos que veremos en el resto de nuestra vida.

The Conversation

Sergio Hoyas Calvo recibe fondos del Gobierno de España (CIN/AEI/10.13039/501100011033) y la Generalitat Valenciana (CIPROM/2024/35) para sus estudios en Aerodinámica y Turbulencia

J. Alberto Conejero recibe fondos de la Generalitat Valenciana, proyecto PROMETEO CIPROM/2022/21.

Ricardo Vinuesa recibe fondos de ERC, NSF and DOD.

– ref. No basta con reducir emisiones: el cambio climático y las olas de calor exigen planes que protejan vidas – https://theconversation.com/no-basta-con-reducir-emisiones-el-cambio-climatico-y-las-olas-de-calor-exigen-planes-que-protejan-vidas-286498