Maruja Mallo, una pintora… ¿surrealista?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Almudena Baeza Medina, Teórica del arte, profesora de Narrativa Audiovisual Interactiva en el Grado de Artes Digitales de la Facultad de Tecnología y Ciencia, Universidad Camilo José Cela

_Canto de las espigas_, de Maruja Mallo (1939). Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

En este 2025, la artista Maruja Mallo (Viveiro, 1902 – Madrid, 1995) ha sido protagonista de una concienzuda exposición antológica en España, Máscara y compás, que se ha podido ver en el Centro Botín de Santander y ahora en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. En ella se califica a Mallo de pintora surrealista pero… esta identidad está siendo cuestionada por la crítica especializada.

Por ejemplo, en el documental de Antón Reixa Maruja Mallo: mitad ángel, mitad marisco (2013), el crítico de arte Fernando Huici y la historiadora Estrella de Diego discrepan de otros expertos –Antonio Bonet Correa, Juan Manuel Bonet, Antón Castro, Isaac Díaz Pardo– y consideran a nuestra protagonista más geometrizante que surrealista. Igualmente, en la 59 Bienal de Venecia (2022), la comisaria Cecilia Alemani situó a la gallega como pionera entre creadoras dadaístas, surrealistas y geométricas, como si no fuese fácil ubicarla en un movimiento concreto.

_La verbena_, de Maruja Mallo (1927).
La verbena, de Maruja Mallo (1927).
VEGAP/Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

La mirada correcta

Se trata de dilucidar si la gafa “surrealista” es la más apropiada para disfrutar de la obra de Maruja o si existen otras más ajustadas.

Según De Diego, “no hay nada dejado al azar en el caso de Mallo”, lo que la separa de los surrealistas, siempre tan interesados en hacerlo surgir mediante toda clase de juegos. Igualmente, para Huici las estructuras geométricas que resplandecen en su obra expresan un rigor constructivo muy alejado de ensoñaciones y ocurrencias espontáneas características del movimiento al que se la quiere circunscribir.

Por otro lado, no se puede negar que la artista utiliza estrategias surrealistas, si entendemos el surrealismo como esa corriente de pensamiento que se burla de la gazmoñería del burgués oponiéndole la vida sin tabúes del inconsciente. Pensemos, por ejemplo, en su serie “Cloacas y campanarios” (1929-32). Esta trata, en palabras de Mallo, de “muerto, esqueleto, andrajo y huella” y muestra todo eso además de excrementos “abandonados en la tierra baldía”.

Podemos detenernos también en la estética personal de la artista, siempre muy pintada y vestida con colores fuertes que hacían las delicias de los creadores de la Movida. O revisar su forma grandilocuente de expresarse, con afirmaciones como “estoy en conexión con la Vía Láctea, con la astrología, la astronomía, la ciencia, el arte y con todo”, que nos recuerdan al histriónico Dalí.

Para dilucidar el peculiar “surrealismo” de la gallega hemos empezado por analizar una de las obras de la serie “Cloacas y Campanarios”, la más onírica, según Patricia Molins, comisaria de la muestra actual: Antro de fósiles (1930). Detrás de la fachada surrealista de este cuadro, los esqueletos, las ruinas, la sequedad, los reptiles… hay unos trazados geométricos rectores de la composición basados en la proporción áurea.

_Antro de fósiles_ en una imagen de la exposición _Máscara y compás_ del MNCARS.
Antro de fósiles en una imagen de la exposición Máscara y compás del MNCARS.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

En este cuadro, pero también en otros muchos de la artista –como las Verbenas (1926-28)–, se establecen zonas y puntos de intersección donde se coloca a los personajes y objetos clave para que la pintura resulte más equilibrada y se ordene de una manera clásica. Esto no tiene nada que ver con la imagen de la surrealista que pinta guiada por la inspiración y siguiendo los dictados del subconsciente que rechazan Huici y De Diego.

De la geometría a la cibernética

Lo interesante es que esta estrategia formal permite a Mallo crear una distancia con el tema, porque la geometría no marca una lectura jerárquica o autoritaria, tan propia de la perspectiva cónica: nada se impone, todo se despliega a la misma distancia. Las figuras pasan las unas a las otras y se amoldan, como si la geometría fuera un medio para generar un espacio igualitario y confortable a la visión.

_Naturaleza viva III_ de Maruja Mallo, 1942.
Naturaleza viva III de Maruja Mallo, 1942.
VEGAP/Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo

En este sentido, podríamos considerar que la llamativa simetría de las series de los 40 “Las naturalezas vivas” y “Las cabezas” son la verdadera excentricidad de Mallo y no el tema o el aire onírico de las piezas. Por ejemplo, hay una Naturaleza viva de 1943 en la que dos rosas rojas se encuentran a igual distancia de un eje de simetría que pasara por el centro de la composición en vertical y que dividirá ambas figuras en dos mitades extrañamente iguales. Sucede lo mismo en La cierva humana (frente), de 1948, con los moñetes de la joven. Pero una simetría tan acusada parece más propia de formas mecánicas que de los seres vivos.

Bajo esta perspectiva, Mallo sería una artista cibernética. Es decir, está interesada en esa forma de comunicación entre lo animado y lo inanimado que entiende la naturaleza como un gran mecanismo.

Pero también podríamos calificarla de creadora pop. Después de todo, en su serie de los atletas tanto los hombres como las mujeres son tan perfectos, estereotipados y graciosos como los Li’l Abner y Daisy Mae del cómic de los 50 de Al Capp. ¿O mejor consideramos que las series de las máscaras y los bañistas son más bien naif, dado que no hay perspectiva y es el afecto el que guía la composición, como sucede en las representaciones infantiles donde las figuras queridas son tan grandes como las casas o las montañas?

Fotografía en blanco y negro de una mujer cubierta de algas.
Maruja Mallo, Autorretrato con manto de algas, 1945.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Incluso podríamos circunscribir las fotografías de Maruja Mallo con manto de algas realizadas en Chile junto a Pablo Neruda en los años 40 en el Land Art, movimiento artístico que crea obras efímeras en la naturaleza con elementos encontrados y que se documenta por medio de la fotografía. ¿O deberíamos incluirlas en el terreno de la performance?

Como se ve, es complicado encontrar solo una corriente artística para definir las creaciones de la gallega. De las numerosas gafas que podríamos usar para revisar la obra de Maruja Mallo, mi favorita es la de “cibernética”.

Su curiosidad por la geometría guía su percepción desprejuiciada y le permite expresar un entramado de relaciones afectivas, culturales, ecológicas, feministas, políticas… con lo que se ponga por delante, sea corpóreo o incorpóreo, vivo o inanimado. Sus obras comunican cibernéticamente porque son propuestas liberadoras lanzadas al espacio para que surjan comunicaciones inesperadas con minerales, vegetales, animales o humanos. Estas imágenes activan la atención, no la capturan, y logran así hacer un vacío para que surja algo no programado.

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Almudena Baeza Medina no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Maruja Mallo, una pintora… ¿surrealista? – https://theconversation.com/maruja-mallo-una-pintora-surrealista-270825

¿Quién mató al gato de Schrödinger?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Antonio Aguilar Saavedra, Investigador científico del CSIC en física teórica de partículas elementales, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Gatos de ciudad, 1927 Library of congress EE UU, CC BY

Ni vivo, ni muerto, sino todo lo contrario. El gato de Schrödinger es la paradoja icónica de la mecánica cuántica, propuesta en 1935 como experimento mental por el físico Erwin Schrödinger. Según los principios cuánticos, un gato encerrado en una caja podría estar simultáneamente vivo y muerto – en superposición de estados – hasta que se abre la caja y se observa.

La superposición no se observa cotidianamente en sistemas macroscópicos. Pero ha sido verificada en partículas elementales y moléculas, y nos sirve para introducir uno de los principales aspectos sin resolver de la mecánica cuántica.

El problema de la medida

La interpretación ortodoxa de la mecánica cuántica, llamada interpretación de Copenhague, introduce una separación entre sistema y observador. El observador, cuando mide una propiedad del sistema, provoca que esa propiedad pase a tener un valor definido, lo que en cuántica se denomina “colapso del estado”.

Este tema ha sido tratado extensamente tanto en literatura especializada como en divulgación. Pero aquí nos vamos a centrar en otro aspecto diferente, y para ilustrarlo, nada mejor que renovar un ejemplo clásico.

El gato de Schrödinger 2.0

Consideremos ahora una versión más sofisticada del experimento hipotético del gato de Schrödinger utilizando cúbits. Los cúbits son las unidades de información básicas de los computadores cuánticos. Pueden encontrarse en un estado |0>, |1>, o en una superposición de ambos.

Dos científicos, Alice y Bob, tienen cada uno un cúbit, “A” y “B” respectivamente. Instalan una caja con otro cúbit “C” y un dispositivo tal que, si C está en estado |0>, libera un veneno mortal, mientras que si está en estado |1>, abre la caja y deja escapar al gato.

Alice y Bob preparan el sistema de tres cúbits en un estado entrelazado |ABC> = |000> + |111> y encierran al pobre gato en la caja. Y se marchan cada uno con sus respectivos cúbits a sus laboratorios, situados en extremos opuestos de la ciudad.

Mientras Alice o Bob no observen el estado de sus cúbits, nada malo puede pasar: el cúbit C del que depende la vida del gato no se encuentra en un estado definido. Pero, tan pronto uno de ellos observe su cúbit, lo forzará a definirse: bien |0>, bien |1>. Y con ello arrastrará a todo el estado entrelazado de los tres cúbits a colapsar, en |000> o en |111>. En el primer caso el gato morirá, mientras que en el segundo caso podrá escapar de la caja.

Inevitablemente, Alice acaba por observar el estado de su cúbit A, con tan mala fortuna que obtiene el resultado |0> y su medida hace colapsar el estado entrelazado a |000>. De forma que el gato muere. Un instante después, Bob también observa su cúbit B, que tras la medida de Alice ya ha colapsado a un estado definido |0>.

Alice y Bob, ¿quién miró primero?

Naturalmente, la muerte de su gato enfurece a Schrödinger, quien denuncia a Alice y Bob por el experimento. En el juicio, la acusación particular afirma que fue Alice quien observó su cúbit en primer lugar, haciendo colapsar el estado a |000>, y por tanto conduciendo al fatal desenlace. Sin embargo, la abogada de Alice tiene un as en la manga, y ha solicitado un informe pericial a Albert Einstein.

Einstein admite que, para cualquier testigo en el sistema de referencia de la ciudad, Alice observó su cúbit antes de que Bob lo hiciera. Pero también hace notar la gran distancia entre los laboratorios de Alice y Bob, y el minúsculo instante de tiempo transcurrido entre que Alice observó su cúbit A y Bob hizo lo propio con B.

Einstein señala que la diferencia de tiempo entre ambas observaciones es menor que el tiempo que tardaría la luz en desplazarse entre ambos laboratorios, llamando al intervalo entre ambas observaciones “de tipo espacio” en su jerga. Y manifiesta que, de acuerdo con su teoría de la relatividad, en estos casos el orden temporal es relativo: depende del sistema de referencia.

Einstein afirma bajo juramento que para otro testigo viajando a suficiente velocidad, fue Bob quien en primer lugar observó su cúbit B y obtuvo |0>, colapsando así el sistema. Y por tanto, fue Bob quien provocó el trágico desenlace. Ante estos argumentos el juez no puede determinar la culpabilidad de Alice o de Bob, y se ve obligado a declarar a ambos no culpables de la muerte del gato. No sin antes reconvenirlos por la realización del experimento.

Experimentos con muones

La interpretación de Copenhague de la medida (colapso del estado) se lleva mal con la relatividad especial. De acuerdo con esta interpretación, para un sistema A-B entrelazado en el que se realizan medidas en ambos subsistemas, es la primera medida la que colapsa el estado común. Pero, ¿cuál es la primera? ¿Miró primero Alice, o fue Bob quien activó el veneno?

En determinadas situaciones (intervalos de tipo espacio entre las medidas), el orden temporal es relativo según quien lo describa.

Y las paradojas relativas al entrelazamiento cuántico y el tiempo no se limitan a “determinar la culpabilidad” como en el caso de Alice y Bob. Recientemente se ha descrito otro experimento, hipotético pero realizable (sin necesidad de gatos), que presenta una paradoja aún más intrigante.

Supongamos una pareja de dos muones A y B (partículas inestables de espín ½) en un estado entrelazado. El estado análogo para cúbits sería |AB> = |01> – |10>. Sobre el muón A efectuamos medidas de espín casi simultáneas a la desintegración del muón B.

Aquí el orden temporal también es relativo, como en el caso de Alice y Bob. Pero hay más: la naturaleza misma de la correlación entre la medida realizada en el muón A y la desintegración del muón B varía de forma radical dependiendo de quién lo describa. Lo cual resulta cuando menos inquietante.

¿Es la mecánica cuántica la teoría definitiva?

Estas paradojas nos sugieren que la interpretación de Copenhague de la medida no es más que una herramienta de cálculo. Aunque minoritaria, esta corriente de pensamiento no es nueva. En palabras de N. Mermin:

“Si me viera obligado a resumir en una sola frase lo que dice la interpretación de Copenhague, sería: “¡Cállate y calcula!”.

¿Hay una teoría subyacente a la mecánica cuántica que explique estas paradojas? Tal vez, cuando consigamos unificar la mecánica cuántica con la relatividad general, sepamos la respuesta.

Nota: ningún gato fue dañado durante la escritura de este artículo.

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Juan Antonio Aguilar Saavedra es IP1 del proyecto de investigación “Fenomenología de física de partículas en colisionadores y factorías de neutrinos, en el modelo estándar y sus extensiones” PID2022-142545NB-C21, del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación 2021-2023.

ref. ¿Quién mató al gato de Schrödinger? – https://theconversation.com/quien-mato-al-gato-de-schrodinger-269969

Emergencia universitaria en ciencias de la salud: faltan profesores

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Quintana Alonso, Vicedecano de Ordenación Académica. Profesor de Enfermería, Universidad Pontificia de Salamanca

PeopleImages.com/Shutterstock

En la universidad española las plantillas docentes envejecen, las jubilaciones se acercan y la llegada de nuevo profesorado se produce tarde y con dificultades. Este problema de relevo generacional también sucede fuera de España, y es especialmente acusado en las titulaciones de Ciencias de la Salud.

Las titulaciones sanitarias avanzan con lentitud: los docentes universitarios pasan una parte importante de su vida laboral encadenando contratos temporales con escasa remuneración y con poco margen para investigar o formarse, lo que retrasa su progreso y su consolidación profesional.

Pero que las carreras se desarrollen de manera tan lenta es un problema cuando vemos que casi el 40 % del profesorado europeo supera los 50 años. Sustituir a estos perfiles requiere profesionales con doctorado, experiencia investigadora y formación pedagógica.

El déficit en España

En España la tendencia es aún más acusada. Solo las universidades públicas necesitarían 2 600 profesores más para desarrollar adecuadamente la docencia en Medicina. Este déficit se agrava con la previsión de jubilaciones en los próximos años, dado que buena parte del profesorado que sostiene la estructura docente pertenece a las cohortes de mayor edad. Esto afectará a la capacidad de las universidades para mantener asignaturas complejas, supervisar prácticas clínicas y liderar la innovación curricular.




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Por qué el desgaste laboral en la universidad afecta sobre todo a los docentes más jóvenes


La precariedad en la universidad tampoco favorece la incorporación de nuevos perfiles. La actual temporalidad, la rotación contractual y los salarios poco competitivos actúan como frenos para que profesionales clínicos con alta cualificación se planteen una carrera académica estable. Esta situación dificulta tanto el acceso como la permanencia del profesorado novel.

Enfermería confirma la tendencia

Las disciplinas sanitarias comparten problemas estructurales, aunque Enfermería ofrece una radiografía especialmente clara. Estudios recientes indican que la consolidación académica plena, con doctorado y formación pedagógica avanzada, se alcanza en torno a los 54 años. Esta edad tan tardía es consecuencia de etapas prolongadas en la práctica clínica y falta de estructuras para una transición más temprana hacia la docencia y la investigación.

En la práctica esto significa que, cuando un profesor consigue finalmente la estabilidad y la formación necesarias para ejercer plenamente como docente universitario, está más cerca de la jubilación que del momento en que inició su carrera profesional. Como consecuencia, sus años efectivos de contribución académica son relativamente pocos, lo que limita la capacidad de las instituciones para renovar equipos docentes y consolidar proyectos a largo plazo.

Un problema que atraviesa fronteras

La situación española encaja en un panorama internacional que avanza en la misma dirección. En Estados Unidos, la American Association of Colleges of Nursing (Asociación de Facultades de Enfermería) alerta cada año de la escasez de profesorado con doctorado, un problema que lleva a muchas facultades a limitar la admisión de estudiantes por falta de docentes cualificados.

En Medicina, la Association of American Medical Colleges describe un envejecimiento progresivo del profesorado, sin apreciarse planes claros para encontrar un relevo adecuadamente preparado para los profesores que se jubilan.

En esta misma línea, en el Reino Unido el Medical Schools Council observa un descenso continuo de académicos clínicos y una creciente dificultad para atraer profesionales que combinen experiencia asistencial y carrera académica, un equilibrio fundamental en las titulaciones sanitarias.

Acreditación, exigencias y acceso difícil

¿Por qué no llegan estos profesionales a ser docentes universitarios en edades más tempranas? España cuenta con un sistema de acreditación exigente que busca garantizar la calidad del profesorado universitario. Este marco es esencial, pero puede resultar difícil de alcanzar para quienes han desarrollado la mayor parte de su trayectoria en la asistencia sanitaria.

Un ejemplo habitual es el de una enfermera, un médico o un fisioterapeuta con años de experiencia clínica que, cuando decide dar el salto a la universidad, se encuentra con que se valoran de forma central indicadores como haber publicado múltiples artículos en revistas científicas de impacto, haber participado en proyectos de investigación competitivos y haber realizado actividades académicas en el extranjero, como estancias prolongadas o colaboraciones formales.

Reunir ese conjunto de méritos rara vez está al alcance de quien sigue trabajando a turnos en un centro sanitario mientras intenta iniciar su recorrido académico. El resultado es una entrada lenta y complicada para profesionales altamente cualificados que podrían aportar un gran valor a la docencia universitaria.

La universidad como embudo del sistema sanitario

El debate público se centra con frecuencia en la falta de profesionales sanitarios, las listas de espera o las dificultades de los hospitales para cubrir vacantes. Sin embargo, la capacidad de formar a esos profesionales depende de algo previo y esencial: la universidad.

Una universidad sin suficientes docentes no solo tendrá dificultades para ampliar plazas en titulaciones sanitarias, también corre el riesgo de no poder mantener su oferta actual.

La Organización Mundial de la Salud advierte de un déficit global de profesionales de la salud para 2030. ¿Cómo podrá responder el sistema sanitario a la demanda creciente de profesionales si la universidad pierde capacidad para formarlos?

Actuar ahora para proteger el futuro

La respuesta no pasa por abrir más facultades, sino garantizar que existe un cuerpo docente suficiente, preparado y estable.

Facilitar la transición desde la clínica hacia la academia, promover el doctorado temprano, ofrecer estabilidad laboral al profesorado novel y revisar los sistemas de acreditación para que reflejen de forma más ajustada la realidad de las trayectorias profesionales en las titulaciones sanitarias son medidas urgentes. Europa y Estados Unidos ya discuten estrategias para afrontar este reto. España necesita incorporarse a este debate con decisión.

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Raúl Quintana Alonso no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Emergencia universitaria en ciencias de la salud: faltan profesores – https://theconversation.com/emergencia-universitaria-en-ciencias-de-la-salud-faltan-profesores-271240

¿Por qué es tan letal el virus de la peste porcina africana?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Luis Franco Serrano, Profesor de Ciencias de la Salud, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

Tras la detección del virus de la peste porcina africana en Cerdanyola del Vallès (Barcelona), se decretó el confinamiento de 39 granjas de cerdos en las inmediaciones del foco de la infección. elmar gubisch/Shutterstock

La inquietud desatada por el regreso a España del virus de la peste porcina africana (PPA) tiene justificación: arroja unas cifras de mortalidad altísimas, cercanas al 100 %, y todos los cerdos y jabalíes contagiados suelen morir en una o dos semanas tras la infección. Además, por si fuera poco, los animales enfermos pueden ser asintomáticos durante algunos días, transmitiendo más fácilmente la enfermedad.

Ataque directo al sistema inmune

Tal poder devastador se debe a una estrategia ofensiva muy específica: el virus ataca directamente al sistema defensivo del animal. En concreto, infecta y destruye macrófagos y monocitos. Estas células habitualmente son la primera línea de defensa, y su drástica reducción deja al animal completamente desprotegido.

Además, la PPA causa también la destrucción de los linfocitos, células del sistema inmune encargadas de producir anticuerpos. Pese a que el virus no es capaz de penetrar en esos linfocitos, puede inducirlos a entrar en apoptosis (muerte celular programada). ¿Cómo lo consigue?

Cuando son infectados, los macrófagos liberan ciertas sustancias proinflamatorias, llamadas citocinas, como el TNF-alpha. Estas sustancias sirven como señal para que el organismo active las defensas específicas, es decir, los linfocitos. Sin embargo, la activación excesiva del sistema inmunológico provoca el efecto contrario: una inducción a la muerte de linfocitos. Esto es así porque el cuerpo interpreta que la reacción puede resultar dañina y pone en marcha un mecanismo de seguridad denominado AICD (Muerte Celular Inducida por Activación, por sus siglas en inglés).

Una vez que las defensas del animal están gravemente dañadas, el virus ataca a las células endoteliales, las que recubren los vasos sanguíneos. Esto causa hemorragias internas y edemas pulmonares. Adicionalmente, en un intento de reparar los daños, el propio organismo intenta tapar las fugas creando coágulos generalizados. Esos tres procesos llevan inevitablemente a un fallo multiorgánico que causa la muerte del animal.

Sin vacuna ni tratamiento

El virus de la peste porcina africana es el único miembro conocido de la familia Asfarviridae. Se trata de un virus gigante y con un ADN complejo que tiene la capacidad de replicarse en el citoplasma de la célula sin necesidad de entrar al núcleo. Los únicos virus conocidos que utilizan el mismo mecanismo son los de la viruela o de la viruela del mono, aunque evolutivamente no están relacionados.

Estrategias de infección similares desarrollan los virus hemorrágicos como el del ébola o el de Marburgo, que también atacan a los macrófagos y producen además un síndrome hemorrágico.

Ese carácter único, así como el hecho de que no tenga equivalentes evolutivos en humanos, explica que no dispongamos a día de hoy de ninguna vacuna preventiva ni tratamientos aprobados y disponibles a nivel europeo. Aunque actualmente se utiliza una inmunización en Vietnam, no está autorizada para administrarse en Europa. La razón es que, al tratarse de una vacuna de virus vivo atenuado, no permitiría distinguir en un laboratorio animales infectados de vacunados. Además, ha habido polémica por la muerte de muchos cerdos inmunizados con ese fármaco en algunas provincias del país asiático.

Un virus ultrarresistente

Otro aspecto preocupante del patógeno es su extremada resistencia y persistencia en el ambiente. Mientras que muchos virus solo duran minutos en contacto con el aire y sin fluidos corporales, el de la peste porcina africana puede aguantar incluso meses en suelos de corrales, especialmente en épocas frías. Se inactiva fácilmente con temperaturas superiores a 60 grados, pero es muy resistente a la congelación y a cambios en el pH. Esta característica le permite sobrevivir durante mucho tiempo en cualquier superficie, haciendo que el contagio entre animales estabulados resulte muy fácil.

El origen del brote podría estar en un laboratorio

Recientemente, las autoridades han abierto una investigación para determinar si el origen del brote podría estar vinculado a las instalaciones del IRTA-CReSA, un centro de investigación animal situado a apenas un kilómetro de la zona afectada, tras confirmarse que el virus hallado en los jabalíes es una cepa inusual en el medio natural y coincide con la utilizada habitualmente en el complejo científico.

La clave del caso reside en la genética del virus. Las variantes que circulan actualmente por Europa provienen de un brote inicial en Georgia en el año 2007; sin embargo, durante su expansión por el continente a lo largo de casi dos décadas, ha ido mutando y diferenciándose del original. Sorprendentemente, la secuenciación de las muestras recogidas en España ha revelado que el virus detectado es genéticamente idéntico a la cepa primigenia de “Georgia 2007”.

No se contagia a las personas

Pese a que podemos actuar como transmisores indirectos –con nuestras ropas, residuos, ruedas del coche, etc.–, la infección de las personas es actualmente imposible. Los virus son muy específicos y requieren entrar dentro de las células y producir interacciones moleculares muy concretas que únicamente pueden darse en la especie para la que están especializados. Nunca se ha registrado un salto de este virus porcino al humano, como sí ocurre, por ejemplo, en los virus de la gripe porcina o aviar.

Por lo tanto, la preocupación de las autoridades se centra en que el virus infecte masivamente a los cerdos de las instalaciones de producción alimentaria y que esto provoque una grave crisis económica en el sector.

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Luis Franco Serrano no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué es tan letal el virus de la peste porcina africana? – https://theconversation.com/por-que-es-tan-letal-el-virus-de-la-peste-porcina-africana-271638

Sí a Dios, pero no a la Iglesia: así es el cambio religioso para muchos latinoamericanos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Matthew Blanton, PhD Candidate, Sociology and Demography, The University of Texas at Austin

Una mujer participa en una procesión del Cristo de Mayo en Santiago de Chile, llevando en procesión por la ciudad una reliquia del crucifijo de una iglesia destruida. AP Photo/Esteban Felix

En una región conocida por sus cambios tumultuosos, algo se ha mantenido notablemente constante durante siglos: América Latina se considera católica.

La transformación de 500 años de la región en un bastión católico pareció culminar en 2013, cuando el argentino Jorge Mario Bergoglio fue elegido como el primer papa latinoamericano. América Latina es, desde entonces, el corazón de la Iglesia católica: alberga a más de 575 millones de fieles, más del 40 % de todos los católicos del mundo. Las siguientes regiones más grandes son Europa y África, cada una de las cuales alberga al 20 % de los católicos del mundo.

Aún así, el panorama religioso de la región está cambiando. En primer lugar, los grupos protestantes y pentecostales han experimentado un crecimiento espectacular. En 1970, solo el 4 % de los latinoamericanos se identificaban como protestantes; en 2014, la proporción había aumentado hasta casi el 20 %.

Pero, incluso mientras aumentaba el número de protestantes, otra tendencia ganaba terreno silenciosamente: una proporción cada vez mayor de latinoamericanos abandonaba por completo la fe institucional. Y, como muestra mi investigación, este declive religioso presenta una diferencia sorprendente con respecto a los patrones de otros lugares: aunque cada vez son menos los latinoamericanos que se identifican con una religión o asisten a los servicios religiosos, la fe personal sigue siendo fuerte.

Tres mujeres con túnicas blancas y gorros de noche junto a una gran cruz de madera.
Mujeres conocidas como ‘animeras’, que rezan por las almas de los difuntos, caminan hacia una iglesia para las festividades del Día de los Muertos en Telembi, Ecuador.
AP Photo/Carlos Noriega

Declive religioso

En 2014, el 8 % de los latinoamericanos afirmaba no profesar ninguna religión. Esta cifra es el doble del porcentaje de personas que se criaron sin religión, lo que indica que el crecimiento es reciente y proviene de personas que abandonaron la iglesia ya en la edad adulta.

Sin embargo, desde entonces no se había realizado ningún estudio exhaustivo sobre el cambio religioso en América Latina. Mi nueva investigación, publicada en septiembre de 2025, se basa en dos décadas de datos de encuestas realizadas a más de 220 000 personas en 17 países latinoamericanos. Estos datos proceden del Americas Barometer, una gran encuesta regional realizada cada dos años por la Universidad de Vanderbilt (EE. UU.) que se centra en la democracia, la gobernanza y otras cuestiones sociales. Dado que plantea las mismas preguntas sobre religión en todos los países y a lo largo del tiempo, ofrece una visión inusualmente clara de los patrones cambiantes.

En general, el número de latinoamericanos que declaran no tener afiliación religiosa aumentó del 7 % en 2004 a más del 18 % en 2023. La proporción de personas que dicen no tener afiliación religiosa creció en 15 de los 17 países, y se duplicó con creces en siete.

En promedio, el 21 % de las personas en Sudamérica dicen no tener afiliación religiosa, en comparación con el 13 % en México y Centroamérica. Guatemala, Perú y Paraguay son los países tradicionalmente más religiosos, con menos del 9 % que se identifica como sin afiliación, mientras que Uruguay, Chile y Argentina son los tres países menos religiosos de la región.

Otra pregunta que suelen utilizar los estudiosos para medir el declive religioso es la frecuencia con la que las personas acuden a la iglesia. Entre 2008 y 2023, la proporción de latinoamericanos que acuden a la iglesia al menos una vez al mes disminuyó del 67 % al 60 %. Por su parte, el porcentaje de personas que nunca acuden a la iglesia aumentó del 18 % al 25 %.

El patrón generacional es evidente. Entre las personas nacidas hasta la década de 1940, algo más de la mitad afirma acudir a la iglesia con regularidad. Cada generación posterior muestra un descenso más pronunciado, hasta llegar a solo el 35 % en el caso de los nacidos en la década de 1990. La afiliación religiosa muestra una trayectoria similar: cada generación está menos afiliada que la anterior.

Religiosidad personal

Sin embargo, en mi estudio, también examiné una medida de religiosidad menos utilizada, que cuenta una historia diferente.

Esa medida es la “importancia religiosa”: la importancia que las personas otorgan a la religión en su vida cotidiana. Podríamos considerarla como religiosidad “personal”, en contraposición a la religiosidad “institucional”, vinculada a congregaciones y denominaciones formales.

Un foco ilumina una fila en zigzag de personas que llevan chaquetas, mientras que el resto de la multitud permanece oculta en la oscuridad.
Personas asisten a una misa con motivo del Día Internacional contra el Abuso y el Tráfico Ilícito de Drogas en Buenos Aires, Argentina, el 26 de junio de 2024.
AP Photo/Rodrigo Abd

Al igual que la asistencia a la iglesia, la importancia religiosa general es alta en América Latina. En 2010, aproximadamente el 85 % de los latinoamericanos de los 17 países cuyos datos analicé dijeron que la religión era importante en su vida cotidiana. El 60 % dijo “muy importante” y el 25 % dijo “algo importante”.

En 2023, el grupo que la consideraba “algo importante” se redujo al 19 %, mientras que el grupo que la consideraba “muy importante” aumentó al 64 %. La importancia personal de la religión estaba creciendo, incluso cuando la afiliación y la asistencia a la iglesia estaban disminuyendo.

La importancia de la religión muestra el mismo patrón generacional que la afiliación y la asistencia: las personas mayores tienden a reportar niveles más altos que los jóvenes. En 2023, el 68 % de las personas nacidas en la década de 1970 afirmaron que la religión era “muy importante”, en comparación con el 60 % de las personas nacidas en la década de 1990.

Sin embargo, cuando se compara a personas de la misma edad, el patrón se invierte. A los 30 años, el 55 % de las personas nacidas en la década de 1970 calificaron la religión como muy importante. Compárese eso con el 59 % de los latinoamericanos nacidos en la década de 1980 y el 62 % de los nacidos en la década de 1990. Si esta tendencia continúa, las generaciones más jóvenes podrían acabar mostrando un mayor compromiso religioso personal que sus mayores.

Afiliación frente a creencia

Lo que estamos viendo en América Latina, en mi opinión, es un patrón fragmentado de declive religioso. La autoridad de las instituciones religiosas está disminuyendo: cada vez menos personas profesan una fe y menos asisten a los servicios religiosos. Pero las creencias personales no se están erosionando. La importancia de la religión se mantiene estable, e incluso está creciendo.

Este patrón es muy diferente al de Europa y Estados Unidos, donde el declive institucional y las creencias personales tienden a ir de la mano.

El 86 % de las personas no afiliadas en América Latina dicen creer en Dios o en un poder superior. Esto contrasta con solo el 30 % en Europa y un 69 % en Estados Unidos.

Una proporción considerable de latinoamericanos no afiliados también cree en los ángeles, los milagros e incluso están convencidos de que Jesús volverá a la Tierra durante su vida.

En otras palabras, para muchos latinoamericanos, dejar atrás una etiqueta religiosa o dejar de ir a la iglesia no significa dejar atrás la fe.

Un hombre con un colorido gorro de punto y un jersey o chaqueta brillante sostiene una pequeña muñeca con una túnica blanca rodeada de volutas de humo.
Un guía espiritual indígena aimara bendice una estatua del niño Jesús con incienso después de una misa de Epifanía en una iglesia católica de La Paz, Bolivia, el 6 de enero de 2025.
«AP

Este patrón distintivo refleja la historia y la cultura únicas de América Latina. Desde la época colonial, la región ha estado marcada por una mezcla de tradiciones religiosas. A menudo, la gente combina elementos de las creencias indígenas, las prácticas católicas y los nuevos movimientos protestantes, creando formas personales de fe que no siempre encajan perfectamente en una iglesia o institución concreta.

Debido a que los sacerdotes solían ser escasos en las zonas rurales, el catolicismo se desarrolló en muchas comunidades con poca supervisión directa de la iglesia. Los rituales domésticos, las fiestas de los santos locales y los líderes laicos contribuyeron a configurar la vida religiosa de forma más independiente.

Esta realidad pone en tela de juicio la forma en que los estudiosos suelen medir el cambio religioso. Los marcos tradicionales para medir el declive religioso, desarrollados a partir de datos de Europa occidental, se basan en gran medida en la afiliación religiosa y la asistencia a la iglesia. Pero este enfoque pasa por alto la vibrante religiosidad fuera de las estructuras formales y puede llevar a los estudiosos a conclusiones erróneas.

En resumen, América Latina nos recuerda que la fe puede prosperar incluso cuando las instituciones se desvanecen.

The Conversation

Matthew Blanton recibe fondos del Instituto Nacional Eunice Kennedy Shriver de Salud Infantil y Desarrollo Humano. El contenido es responsabilidad exclusiva de los autores y no representa necesariamente las opiniones oficiales de los Institutos Nacionales de Salud.

ref. Sí a Dios, pero no a la Iglesia: así es el cambio religioso para muchos latinoamericanos – https://theconversation.com/si-a-dios-pero-no-a-la-iglesia-asi-es-el-cambio-religioso-para-muchos-latinoamericanos-271645

La selección: 3I/ATLAS, más allá de Kim Kardashian

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lorena Sánchez, Responsable de Eventos. Editora de Ciencia y Tecnología, The Conversation

Crystal Eye Media/Shutterstock

Del más allá llegó 3I/ATLAS. “3” de tercero, “I” de interestelar, ATLAS porque es el nombre del sistema de telescopios que lo descubrió (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System). El 1 de julio de 2025 un telescopio de la red, desde Chile, informó de que un cuerpo extraordinario había entrado en nuestro sistema solar. Y así fue como se puso en marcha la ciencia y, simultáneamente, la máquina del misterio. 31/ATLAS, un inmaculado cuerpo de hielo, ha dado pie a una alucinación colectiva: la llegada de una nave extraterrestre de tecnología avanzada.

Comienza así un relato que reúne a la radiante Kim Kardashian, al administrador de la NASA Sean Duffy y al portavoz de los extraterrestres desde la Universidad de Harvard, el polémico físico Avi Loeb. Tras una discusión sobre el Apolo 11 en redes sociales, Kardashian irrumpió con una pregunta a Duffy: “Espera… ¿¿¿¿¿¡¡¡¡¡¡¡¿¡¿cuál es la verdad sobre 3I/ATLAS?!?!!!!!!!?????”, escribió en X sin escatimar exclamaciones. Sean Duffy respondió que es un cometa y que nada dice que se trate de una nave alienígena. Pero el atento Avi Loeb olió la oportunidad, criticó la respuesta de la NASA por considerarla evasiva e invitó a Kim Kardashian a unirse a su equipo de investigación para explorar el cometa. ¡Bravo, Loeb!

El asteroide 3I/ATLAS es el tercer visitante interestelar detectado –tras ʻOumuamua y Borisov– Desde el punto de vista científico, constituye una oportunidad única para estudiar la composición y dinámica de otros sistemas planetarios.

José María Trigo, investigador principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias del ICE–CSIC, ha tenido un papel importante en el seguimiento y estudio del tercer visitante interestelar. El compromiso de Trigo con la divulgación le ha llevado a publicar varios artículos en The Conversation explicando minuciosamente la naturaleza del cometa y las razones de sus rarezas. Sus textos han atraído lectores por miles, muchos de ellos, no nos engañemos, deseosos de encontrar entre líneas una prueba definitiva de que la ciencia oculta algo.

La alucinación colectiva no solo la alimenta Avi Loeb. También le da pan titulares que subrayan lo “misterioso”, vídeos virales insinuando motores ocultos y la inestimable ayuda de la IA para generar imágenes del cometa como un objeto metálico de extraña geometría. Algunos bulos afirman que 3I/ATLAS se dirige hacia la Tierra y que la NASA ha activado en secreto su sistema de defensa planetaria. El visitante llegó, y con él una vieja conocida: la sospecha hacia la ciencia que oculta la verdad, que “no muestra bien las fotos” o que “nos engañó con lo del alunizaje”.

¿Está creciendo en la sociedad el pensamiento anticientífico? Víctor Resco de Dios, catedrático de Ingeniería Forestal y Cambio Global de la Universitat de Lleida, recoge en su artículo en The Conversation esta frase de un personaje de Teen Titans Go: “Si ves a un científico, aplástalo como la cucaracha que es”. Pero Resco de Dios añade algo más que subrayo: “El movimiento anticientífico no está generalizado. El estudio más amplio hasta la fecha, con casi 72 000 participantes en 68 países, concluye que la ciudadanía muestra una gran confianza en la ciencia. Los anticiencia son un grupo minoritario, aunque de gran influencia política”.

Frente a todo eso, divulgadores y científicos sostienen un equilibrio frágil: hablar de incertidumbres sin que estas se conviertan en ovnis metálicos. En la feria de ciencia ÍNSULA, la investigadora del IAC Julia de León, experta en misiones de defensa planetaria, habló de 31/ATLAS ante 200 estudiantes de secundaria. Proyectó una diapositiva con una nave extraterrestre tachada con una gran X roja: “A ver si así queda claro que no son extraterrestres”, decía. Y añadía la reflexión seria: “Desde la ciencia hay una enorme responsabilidad a la hora de comunicar lo desconocido”.

Quizá la solución no sea combatir cada idea estrafalaria. A fin de cuentas, también somos muchos los que recibiremos al próximo visitante interestelar –sea el cuarto, el décimo o el centésimo– con más curiosidad científica que sospecha.

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ref. La selección: 3I/ATLAS, más allá de Kim Kardashian – https://theconversation.com/la-seleccion-3i-atlas-mas-alla-de-kim-kardashian-271427

La conversación docente: un superpoder contra el acoso escolar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Catalán, Editora de Educación, The Conversation

Anton Vierietin / Shutterstock, CC BY

Seguro que alguna vez en la infancia ha pensado o discutido con los amigos sobre cuál sería su superpoder preferido. Los más habituales son volar, ser invisible, teletransportarse o, ahora que Stranger Things vuelve a estar de moda, esa telequinesis que permite a su protagonista Once lanzar a los malos por los aires con un mero movimiento de brazo. A ningún niño ni adolescente se le ocurriría imaginarse con el superpoder del autocontrol: ser capaces de entender lo que sentimos y gestionarlo de la mejor manera.

Y sin embargo, es un auténtico superpoder: quizá no sirva para salvar al mundo de los planes de un malvado ente diabólico, pero es una de las habilidades más útiles para una vida feliz. En ese ecosistema delicado de convivencia que se establece en las escuelas y las aulas, puede ser la herramienta más eficaz para limitar o erradicar el sufrimiento y los traumas que provoca el acoso escolar. Así nos lo explica Rocío González Suárez, experta en Psicología Educativa, en su artículo Cómo la autorregulación emocional ayuda a afrontar y reducir el acoso escolar.

Si las emociones son complejas de definir y gestionar para un adulto, imaginemos para un niño o adolescente, con un cerebro en desarrollo y muchas menos posibilidades de entender y dominar la frustración, la soledad, la vergüenza, la envidia o el miedo. Esta experta propone una educación emocional desde las etapas más tempranas, con una serie de pautas con eficacia demostrada, para que “las tres figuras clásicas del acoso –víctima, agresor y observador–, diferentes en su papel, pero unidas por una misma necesidad”, aprendan a regular lo que sienten.

Pero no basta con aprender ese “superpoder” de la autorregulación emocional para que el acoso desaparezca. Toda la comunidad educativa, familias y escuelas, se pongan de acuerdo y se aseguren de que niños y niñas se sienten arropados y escuchados cuando acuden a los adultos. Esta es una de las conclusiones de un reciente proyecto en 160 escuelas catalanas, que han monitorizado y evaluado las expertas de la Universitat Oberta de Calaunya Irene Montiel y Patricia Hernández Hidalgo. Nos dejan en su artículo cinco principios básicos a aplicar por directivos, administrativos, docentes y familias.

Además, estas semanas hemos publicado artículos sobre cómo se diferencian el hiperfoco del flujo mental y lo que ocurre en las mentes de niños con altas capacidades, autismo, alta sensibilidad o hiperactividad cuando se concentran tanto en una cosa que pierden el control sobre su atención; cuáles son las cinco claves para que una escuela sea un ligar seguro para sus estudiantes; cómo la realidad virtual o la historia oral pueden hacer la clase de historia más entretenida y motivadora; cómo aprovechar la ‘dieta mediática’ de los adolescentes para trabajar el pensamiento crítico; cómo enseñar vocabulario de manera profunda y sus implicaciones en la comprensión lectora y algunas ideas para usar móviles y tabletas en el aula con valor añadido.

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ref. La conversación docente: un superpoder contra el acoso escolar – https://theconversation.com/la-conversacion-docente-un-superpoder-contra-el-acoso-escolar-271591

Suplemento cultural: 100 años con Carmiña

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Cultura, The Conversation


Este texto se publicó por primera vez en nuestro boletín Suplemento cultural, un resumen quincenal de la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música. Si quiere recibirlo, puede suscribirse aquí.


Decía la historiadora del arte Estrella de Diego en una entrevista que los 80 en Nueva York fueron la “época divertida de la ciudad”. Y esa diversión, esa excitación, esa sobreabundancia de estímulos que le presumimos a la Gran Manzana, también brotan de la obra de Carmen Martín Gaite Visión de Nueva York. Resulta fascinante abrir cualquier página de ese álbum que la autora creó a partir de su estancia norteamericana y sentir en la tripa exactamente lo que ella quería transmitir.

Hay cientos de Carmiñas, porque Carmen Martín Gaite no se acaba nunca. Está la ensayista, la que analizaba el amor, las narraciones y el efecto que tenían en nosotros. Está la reflexiva, la que escribía desde la memoria y relataba de forma individual o coral todo lo que observaba desde su cuarto. Está la expansiva, la que necesitaba imágenes además de palabras para iluminar lo que la hacía sentir el mundo que la rodeaba. Y está, en definitiva, la que desarrolló una forma de ver la realidad desde los ojos de una mujer.

Dicen muchas creadoras hoy en día, desde Siri Hustvedt a Meryl Streep, que las mujeres siempre han estado ahí para recibir las obras hechas por hombres, pero que ellos no nos han extendido la misma cortesía, relegándonos a una sección paralela “para chicas”.

Martín Gaite fue una autora respaldada por la crítica (desde el Premio Café Gijón al Príncipe de Asturias pasando por el Nadal), por el público y por las generaciones que la siguieron y vieron en su insaciable curiosidad, su reflexión constante y su experimentación narrativa una inspiración. Pero al ver quiénes hablan, estudian y escriben mayoritariamente sobre su centenario solo deseo que cada vez más semejante fenómeno literario trascienda géneros y barreras y sea leída por todo el mundo.

El mal no puede ser banal

Me abruma el mal puro. Es un hecho que tengo que combatir todas las mañanas cuando abro el periódico, porque hay gente (no mucha, pero sí muy ruidosa) que encarna el mal en su esencia y que, lamentablemente, está en puestos de responsabilidad.

Sin embargo, la mayor parte de las personas no tiene dentro ese instinto destructivo. El problema suele ser otro: la connivencia, la cobardía, las circunstancias, la mediocridad de pensamiento…

Hannah Arendt, en su obra Einchmann en Jerusalén, analizó los actos de un hombre, un oficial nazi, que no era malo como tal pero que había hecho cosas horribles y a partir de ahí acuñó el concepto de la “banalidad del mal”. Se cumplen 50 años de la muerte de Arendt y lo mejor que podemos hacer para recordarla es considerar en qué situaciones contemporáneas sigue vigente esa banalidad.

¿Resignificar o no resignificar?

El futuro del Valle de Cuelgamuros (antes conocido como el Valle de los Caídos) en la Comunidad de Madrid es un tema que trae cola desde hace años. Porque… ¿qué podemos hacer con un mausoleo creado a mayor gloria de un dictador en el que trabajaron, oprimidos, miles de presos tras la guerra civil española? ¿Qué significado le damos a semejante mamotreto? Y, en consecuencia, ¿cómo planteamos qué hacer con los vestigios monumentales de lugares que nos recuerdan épocas penosas?

Daniel Palacios González no da respuestas exactas, sino que a través de estudios e investigaciones, presenta cuestiones que no podemos olvidar a la hora de valorar la “resignificación” de determinadas localizaciones que no siempre, por su significado primigenio, pueden establecer el diálogo con la actualidad que nos gustaría que mantuvieran.

Una mirada atrás

En estas últimas semanas hemos revisado mucho el pasado y eso siempre ayuda a entender el presente. Empezamos, en un mes centrado en el tema de la dictadura, recordando la relación de amor-odio que Francisco Franco tuvo con las ciudades españolas: no las soportaba porque muchas de ellas se habían declarado republicanas y resistentes al invasor, pero una vez conquistadas las necesitaba para estabilizar su régimen.

Una de esas ciudades oprimidas y después explotadas fue Barcelona, una villa que, en este caso, sí que mantuvo un romance eterno con el Mediterráneo. Serrat le puso poesía a esa pareja pero nosotros repasamos los datos históricos que definieron la identidad marítima de la Ciudad Condal.

Y si algo tampoco se acaba nunca eso es la Escuela de Salamanca, que cumple 500 años en 2026 y que ha dejado un legado imposible de abarcar. El legado de Francisco Suárez, uno de sus grandísimos herederos, tampoco se acaba. Como desglosa Ángel Poncela-González en su texto, Suárez “defendió que la ley no nace de la fuerza, sino de la razón; que la soberanía pertenece al pueblo y que la libertad humana es el fundamento de la justicia”. Hablamos del siglo XVI pero también hablamos de 2025.

Tras este batiburrillo de artículos sobre la importancia de conocer la historia, merece la pena detenerse en este último texto sobre la Antártida, un continente que estamos protegiendo con ahínco y al que, tal vez sin quererlo, puede que le estemos robando su memoria.

The Conversation

ref. Suplemento cultural: 100 años con Carmiña – https://theconversation.com/suplemento-cultural-100-anos-con-carmina-271355

En las alturas de Kirguistán buscamos descifrar y proteger los grabados rupestres del valle de Saimaluu Tash

Source: The Conversation – (in Spanish) – By David Martín Freire-Lista, Geólogo. Investigador Ramón y Cajal. Atracción de talento. Especialista en patrimonio cultural, Instituto Geológico y Minero de España (IGME – CSIC)

Vista general del valle glaciar de Saimaluu Tash (Kirguistán). D.M.F.L.

A más de 3 000 metros sobre el nivel del mar, en la cordillera kirgui de Ferganá, los grabados rupestres del valle de Saimaluu Tash cuentan la historia de una población que se resiste a perder sus tradiciones ancestrales. No lo hacen con palabras, sino con imágenes: mapas de situación y migración de ungulados, así como escenas de caza ilustran las piedras de este valle glaciar.

Son los petroglifos de Saimaluu Tash (piedra estampada en kirguís), uno de los conjuntos de arte rupestre más grandes y mejor conservados del mundo, con decenas de miles de grabados que abarcan desde la Edad del Bronce hasta el periodo túrquico.

Estos petroglifos no son solo arte: son vestigios de la memoria de una cultura nómada a punto de desaparecer. Reflejan escenas cinegéticas, mapas y lugares apropiados para la caza y el pastoreo, combinado influencias locales e indoeuropeas. Las representaciones más frecuentes son principalmente íbices y ciervos. También aparecen lobos, zorros, jabalíes, así como figuras antropomórficas, escenas de caza y agrícolas y animales domesticados como caballos, camellos, vacas, yaks y perros.

Vista general del río de piedras con grabados rupestres en el valle de Saimaluu Tash.
D.M.F.L.

Además, en ellos se pueden observar senderos en zigzag, indicando rutas de tránsito de animales cinegéticos. Estos grabados parecen tener una ubicación comunicativa. Por lo tanto, estas piedras ofrecen un registro excepcional de la evolución de la caza y sus útiles. Son testigos de un tiempo en que pastores y agricultores de altura dejaron su visión grabada en las piedras para quien supiera leerla, aportando un testimonio excepcional sobre la tradición nómada centro asiática.

Una misión científica para proteger

En este paisaje de glaciares, morrenas y praderas de altura, el equipo internacional multidisciplinar que dirijo desarrolla un estudio pionero: analizar las piedras que sirven de soporte a estos grabados. Los geólogos Ramón Jiménez y Javier Luengo, del Centro Nacional Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), están analizando su petrografía y porosidad. Con los resultados se podrán explicar las características petrofísicas que han permitido el grabado de arte rupestre y su conservación.

Analizando el color y la rugosidad de los mismos grabados se podrá obtener información sobre las técnicas utilizadas y su edad relativa. Además, utilizando técnicas de termoluminiscencia en los restos de cazuelas cerámicas encontradas en la excavación arqueológica a 1,70 metros y espectroscopía de masas en los carbones encontrados al lado de estas cazuelas, se podrá conocer la edad de los petroglifos.

La geomorfóloga Julia García-Oteyza Ciria estudiará la formación de las morrenas y las datará para reconstruir la evolución glaciar del valle y relacionarla con los periodos de ocupación nómada en los que se realizaron los grabados. Esto permitirá determinar no solo cómo se acumularon las piedras, sino también cómo el relieve influyó en las que se elegían para ser grabadas, ya que se puede observar una gran concentración de petroglifos en la acumulación de piedras longitudinal al valle, pero también existen miles de bloques dispersos con grabados rupestres.

Estas piedras, acumuladas por procesos glaciares durante miles de años, presentan una brillante pátina de color oscuro. Al raspar esta pátina, resurge un color pardo, generando un contraste cromático que permitió la creación y conservación del arte rupestre. Los biólogos Sergio Pérez-Ortega, científico titular del Real Jardín Botánico (CSIC), y Asunción de los Ríos, investigadora científica del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), especialistas en diversidad de líquenes y microorganismos asociados a sustratos líticos, analizarán mediante métodos moleculares la composición biológica y el desarrollo de estas pátinas para comprender los procesos que, sin proponérselo, han hecho más visibles los petroglifos.

Grabado de cabras montesas en una piedra el río de piedras de Saimaluu Tash.
D.M.F.L.

El proyecto cuenta con un pilar fundamental: la arqueóloga Aidai Sulaimanova, que actúa como enlace entre el IGME-CSIC y las instituciones kirguisas, aportando además el marco histórico y cultural necesario para interpretar los hallazgos. Su participación garantiza que el trabajo científico esté alineado con las necesidades de preservación y valorización del patrimonio local.

Este conocimiento será esencial para plantear estrategias de conservación frente a amenazas como la meteorización, el cambio climático o el creciente turismo. Después de todo, la investigación pretende sentar las bases científicas para proteger el lugar e incluirlo en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Mirar al pasado para proteger el futuro

El valle glaciar de Saimaluu Tash es un escenario singular: depósitos morrénicos, lagos en forma de corazón, laderas esculpidas por la erosión, y un microclima que, paradójicamente, ha ayudado a preservar los grabados. Al investigar en él no solo queremos conocer la historia geológica de las piedras, sino entender el contexto que permitió que estos grabados rupestres se hayan conservado casi intactos durante miles de años. Después de todo, la historia geológica del valle está entrelazada con la historia humana que estos representan.

Aunque su difícil acceso, a seis horas de camino por un sendero y nueve meses al año bajo nieve, ha protegido los grabados, las huellas del cambio climático y el vandalismo empiezan a ser visibles. La nieve, la altura y el aislamiento son aliados, pero no eternamente. De hecho, el glaciar que originó este espectacular paisaje está desapareciendo.

Grabado de cazador en una piedra del río de piedras de Saimaluu Tash.
Grabado de cazador en una piedra del río de piedras de Saimaluu Tash.
D.M.F.L.

Hoy en día, las comunidades nómadas de Kirguistán conservan un estilo de vida ancestral basado en el pastoreo y la convivencia en las montañas. Cada verano, las familias se desplazan a los pastos altos y levantan sus yurtas, hogares circulares tradicionalmente de fieltro. Allí crían caballos, vacas, yaks y ovejas que pastan en las praderas.

Los que viven en los alrededores de Saimaluu Tash mantienen hoy una relación más territorial que ritual con los antiguos grabados rupestres. Aunque continúan usando esos mismos pastos y montañas, ya no se instalan en Saimaluu Tash en verano, pues la zona está protegida. Más que como parte activa de sus prácticas tradicionales, su vínculo actual con los petroglifos es de respeto e identidad: reconocen el sitio como un legado de sus antepasados y un símbolo cultural de la región.

Ahora, más de siglo después de la primera visita del pintor, etnógrafo y topógrafo Nikolay Gavrilovich Khludov en 1902, la ciencia española, en colaboración con expertos kirguises, vuelve a escuchar el mensaje grabado en las piedras de Saimaluu Tash hace miles de años. El reto es doble: descifrarlas y, sobre todo, asegurarnos de que sigan hablando durante muchos más milenios.

The Conversation

David Martín Freire-Lista es un contratado Ramón y Cajal. Atracción de Talento del IGME-CSIC. Esta publicación es parte del contrato RYC2023-042760-I, financiada por MCIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el ESF+

ref. En las alturas de Kirguistán buscamos descifrar y proteger los grabados rupestres del valle de Saimaluu Tash – https://theconversation.com/en-las-alturas-de-kirguistan-buscamos-descifrar-y-proteger-los-grabados-rupestres-del-valle-de-saimaluu-tash-265416

¿Por qué la IA no habla igual todos los idiomas? La brecha lingüística que esconden los algoritmos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Isabel Durán Muñoz, Profesora Titular de Universidad, Universidad de Córdoba

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Cuando usamos una inteligencia artificial para traducir un texto, responder una pregunta o escribir un correo, tendemos a imaginar que funciona igual en cualquier idioma. La idea resulta lógica: si es “inteligente”, debería manejar todas las lenguas con la misma soltura. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Los modelos no rinden igual en inglés que en español, ni en español que en euskera. ¿Por qué? ¿Es una limitación tecnológica inevitable o el reflejo de desigualdades más profundas del mundo digital?

Para entenderlo, hay que mirar la base de estas tecnologías: los datos. Los modelos de lenguaje, como ChatGPT, se entrenan con cantidades inmensas de texto, tanto originales como creados por personas que los han entrenado. Pero aquí aparece la primera gran asimetría: la mayor parte del contenido escrito en la red está en inglés. No es una preferencia del modelo, simplemente es lo que hay.

Idiomas de entrenamiento

OpenAI, la empresa que hay detrás de ChatGPT, y otras compañías no publican porcentajes exactos del peso de cada idioma en el entrenamiento, y los modelos tampoco pueden calcularlos con los datos que manejan. Aun así, la tendencia es evidente: el inglés domina con diferencia este contexto, seguido por grandes idiomas globales como el español, el francés o el alemán. Con bastante distancia, encontramos lenguas con presencia digital limitada como son el catalán o el galés. Y a una distancia aún mayor, idiomas minoritarios cuyo rastro textual en internet es escaso o casi inexistente.

Con esta distribución, el resultado es previsible: los modelos funcionan mejor en los idiomas con más datos. No se trata de afinidad, sino de oportunidad de aprendizaje. Cuando un modelo ve millones de ejemplos en inglés, aprende mejor su gramática, su vocabulario, sus distintos registros y su trasfondo cultural. En cambio, cuando recibe pocos ejemplos en una lengua tiene menos material para deducir patrones fiables.




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Esto explica por qué, en algunos idiomas, sobre todo en inglés, la inteligencia artificial parece más precisa y natural, mientras que en otros comete errores: fallos de concordancia, expresiones que suenan “traducidas”, construcciones rígidas o un estilo demasiado neutro o poco familiar. La falta de datos afecta también al tipo de escritura: lenguas que usan el alfabeto latino suelen estar mejor cubiertas que aquellas con sistemas menos extendidos digitalmente, como la escritura árabe o alfabetos indígenas, donde la escasez de ejemplos genera más errores.

¿Se puede reducir esta brecha?

Afortunadamente, la IA moderna no se limita a reproducir pasivamente esta desigualdad. Existen numerosas estrategias diseñadas para mitigar de alguna manera la falta de datos en idiomas escasos. Una de las más importantes es el equilibrado del corpus, es decir, el número de textos que emplea para responder. Así pues, incluso si el inglés es miles de veces más abundante, durante el entrenamiento se puede aumentar la frecuencia con la que el modelo consulta idiomas minoritarios y reducir la exposición al inglés. Es una forma de evitar que los idiomas minoritarios queden sepultados.

Otra técnica clave es la transferencia multilingüe. Los modelos no aprenden cada idioma por separado: comparten representaciones internas. Si el modelo aprende español, parte de ese conocimiento se aprovecha para el portugués o el italiano. Del mismo modo, el alemán refuerza al neerlandés. Esta transferencia ayuda a los idiomas con pocos datos siempre que pertenezcan a una familia lingüística con parientes más abundantes. En cambio, lenguas más aisladas –como japonés o coreano– se benefician menos de este proceso.

Enseñar idiomas a la IA

También se generan datos sintéticos mediante traducción automática o se utilizan corpus paralelos multilingües, como documentos de organismos internacionales o versiones de Wikipedia, para aprender equivalencias entre idiomas. En etapas posteriores, intervienen instructores humanos nativos, que corrigen expresiones poco acertadas, refuerzan el tono adecuado y afinan detalles culturales que los datos masivos no capturan.

Por último, existen técnicas específicas para evitar lo que se llama “olvido catastrófico”: cuando el modelo sigue entrenándose con datos en un idioma dominante y, sin querer, empieza a degradar lo que sabía en idiomas minoritarios. De esta manera, los métodos de regularización y de aprendizaje continuo ayudan a mantener cierto equilibrio.




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¿Qué ocurre con la diversidad lingüística?

Aun así, ningún recurso técnico puede compensar completamente la falta de datos en una lengua y con poca renovación de su contenido, por lo que el inglés sigue siendo la lengua predominante y, por tanto, la brecha persiste.

Esto abre una pregunta importante: ¿puede la inteligencia artificial contribuir a la pérdida de diversidad lingüística? Es un riesgo real. Si funciona mejor en inglés, algunas personas pueden preferir usarla en ese idioma. Si los textos generados tienden a un estilo homogéneo, pueden influir en la escritura institucional, académica o mediática y desplazar, así, registros locales. Y si una lengua apenas aparece en internet, puede quedar fuera de las herramientas tecnológicas que moldean cada vez más nuestra comunicación.

Revitalizar lenguas minoritarias

También hay un potencial opuesto: la IA puede revitalizar lenguas minoritarias. Puede generar materiales educativos, ayudar a documentar vocabulario, servir como interlocutora en procesos de aprendizaje o apoyar proyectos de digitalización. Con voluntad política y cultural, la tecnología puede ser una aliada.

El rendimiento desigual de la IA entre lenguas no es solo una cuestión técnica: es un espejo de las desigualdades del mundo real. No se trata de preguntar si la IA habla mejor unos idiomas que otros, puesto que la respuesta resulta clara: sí, lo hace. La pregunta es cómo podemos construir un futuro en el que la tecnología no reproduzca, sino que reduzca, las brechas lingüísticas.

The Conversation

Isabel Durán Muñoz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué la IA no habla igual todos los idiomas? La brecha lingüística que esconden los algoritmos – https://theconversation.com/por-que-la-ia-no-habla-igual-todos-los-idiomas-la-brecha-linguistica-que-esconden-los-algoritmos-270017