¿Se puede tener a la vez déficit de atención y trastorno obsesivo compulsivo?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sylvie Pérez Lima, Psicopedagoga. Psicóloga COPC 29739. Profesora tutora de los Estudios de Psicología y Educación, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

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Cuando hablamos del trastorno del déficit de atención e hiperactividad y del trastorno obsesivo compulsivo solemos imaginar dos mundos separados: uno asociado a la impulsividad y las dificultades para mantener la atención; el otro, a la necesidad de control, la rigidez y la repetición.

Pero la realidad clínica y educativa es bastante más compleja. Un estudio reciente ha encontrado que ambos trastornos se presentan juntos con más frecuencia de la que imaginamos, y cuando lo hacen transforman la manera en que los síntomas se expresan. Condicionan la respuesta terapéutica y qué tipo de acompañamiento resulta más adecuado, tanto en la escuela como en la vida diaria.

Las personas que en la edad adulta tienen el doble diagnóstico han solido presentar un inicio más precoz. Han sido niños o adolescentes con síntomas más marcados, problemas de conducta o incluso tics, afectándoles de manera más intensa en su vida diaria.

Déficits compartidos en funciones ejecutivas

Podemos atender y acompañar mejor a los niños y niñas en los que se presentan ambos trastornos si comprendemos el origen neurobiológico de las conductas que desarrollan: los déficits compartidos en TDAH y TOC en la inhibición, flexibilidad cognitiva, planificación o atención sostenida.




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Los circuitos frontoestriatales del cerebro están en la base de estas funciones.
Recientes estudios muestran que tanto en TDAH como en TOC aparecen alteraciones en ellos, aunque en sentido contrario:

  • En el TDAH suele observarse hipoconectividad, que se traduce en impulsividad, dificultad para sostener la atención o iniciar tareas, así como una fuerte implicación de los procesos de recompensa. Es decir, en el TDAH, los circuitos cerebrales que responden a estímulos inmediatos o gratificantes están más activos o son más determinantes en la conducta. Se produce entonces una mayor sensibilidad a las recompensas inmediatas, lo que hace que resulte más fácil centrarse en actividades estimulantes y más difícil iniciar o mantener tareas que no ofrecen un beneficio rápido.

  • En el TOC predomina la hiperconectividad, que se asocia a la sobreinhibición, el perfeccionismo y la rigidez cognitiva. Esto implica una inhibición exagerada de la respuesta, que no tiene que ver con ser introvertido, sino con un exceso de control que favorece el perfeccionismo y los patrones de repetición propios del TOC. Estos patrones de hipercontrol, junto a la tendencia a frenar en exceso la propia conducta y el pensamiento, son los que dificultan el poder detener una acción o idea una vez iniciada.

Un cerebro que acelera y bloquea

La presencia simultánea de circuitos hiperactivados, característicos del TOC, y otros hipoactivados, propios del TDAH, explica por qué algunos niños y adolescentes pueden oscilar entre impulsividad y sobrecontrol. Parecen hipervigilantes con los demás y, al mismo tiempo, incapaces de regularse.

Ambos trastornos comparten parte de su vulnerabilidad genética, y existen genes o variantes que aumentan el riesgo de ambos. Pero estos mecanismos de riesgo no buscan “explicar” a la persona desde un déficit. Se trata de entender para ajustar expectativas y sostener mejor a quienes viven con un cerebro que acelera y bloquea a la vez.




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Lo que nos dice la investigación es que cuando TDAH y TOC coexisten no es por casualidad. Hay piezas que se cruzan: déficits en funciones ejecutivas, circuitos frontoestriatales implicados en el control cognitivo e incluso ciertos factores genéticos compartidos. Pero también hay piezas que funcionan de forma muy distinta.

Este doble movimiento, convergente y divergente a la vez, nos recuerda que, más que pensar en diagnósticos separados, necesitamos comprender cómo se organizan estos mecanismos en cada caso, porque es ahí donde se juega el acompañamiento clínico y educativo.

¿Qué observamos en casa y en el aula?

Cuando el TDAH y el TOC conviven, la clínica se mezcla, dando lugar a patrones que desconciertan tanto a las familias como al profesorado.

En el aula, podemos encontrarnos con alumnos que parecen impulsivos, pero que, al mismo tiempo, necesitan verificar constantemente todo para sentirse seguros. O con aquellos que quieren empezar una tarea, pero quedan atrapados revisando mentalmente si lo ha entendido “bien”, mientras la inquietud propia del TDAH les impide sostener la atención para avanzar.

A ojos de los demás, esta combinación puede verse así:

  • Tiempos de trabajo muy irregulares: momentos de rapidez e impulsividad seguidos de bloqueos provocados por dudas o rituales internos.

  • Cambios bruscos entre movimiento y rigidez: pasar de no parar quieto a quedarse fijado en un detalle mínimo.

  • Dificultad para iniciar tareas (por miedo a equivocarse o por falta de foco) y dificultad para terminarlas (por revisiones excesivas).

  • Errores que parecen despistes. A menudo vienen de pensamientos intrusivos, de la necesidad de sentir control o de las dificultades en sostener la atención.

  • Frustración elevada. Vivir entre la desorganización del TDAH y la autoexigencia rígida del TOC es especialmente agotador.

¿Qué ocurre en la adolescencia?

En la adolescencia, se intensifican las demandas: emocionalmente, por la propia etapa; académicamente, por el aumento de la carga escolar y social. Las obsesiones pueden volverse más intrusivas y la impulsividad más disruptiva, generando una tensión entre control y autonomía.

Este tira y afloja frecuentemente se refleja en dificultades para planificar o completar tareas largas, gestionar el estrés académico y encontrar un sentido de identidad: muchos adolescentes se preguntan por qué lo que les parece fácil a otros, a ellos les cuesta tanto.

Desde fuera, puede parecer que “hay dos versiones del mismo alumno”. Y, en parte, es cierto: el sistema ejecutivo tira en direcciones distintas —una hacia la impulsividad y la rapidez; otra hacia el control y la repetición— y la persona queda en medio intentando regular ambas fuerzas, muchas veces sin tener aún las herramientas para hacerlo.

¿Qué puede ayudar en el día a día?

Para quien acompaña (sea familia o escuela), es importante entender que no se trata de “confundir diagnósticos”, sino de reconocer su posible combinación. No basta con tratar solo el TDAH o solo el TOC, sino que puede ser necesario pensar en estrategias que respondan a su interacción. Algunas claves para esta cotidianidad son:

  • Entender qué fuerzas se mueven por dentro. Un mismo niño puede ser muy impulsivo y muy rígido. No es una contradicción: es una forma de buscar calma. Si lo entendemos, dejamos de pensar “lo hace a propósito” o “no quiere”. Conviene entonces recordar que no es elección, observar sin juzgar y pensar qué necesita regular.

  • Dar estructura sin agobiar. La estructura ha de aportar seguridad. Pero no debe ser inflexible, para no aumentar la ansiedad. Puede ser útil llevar a cabo rutinas visibles, fragmentar las tareas en pasos cortos y establecer límites claros desde la calma.

  • Evitar que el tiempo se les caiga encima. El TDAH desordena y el TOC bloquea, así que las ayudas externas deben contribuir al equilibrio. Las herramientas que nos pueden servir son: temporizadores visuales, establecer pausas programadas, anticipar los cambios de actividad o entornos, y acompañar verbalmente cuándo parar.

  • Reducir la presión por buscar la perfección. Tenemos que recordar que por dentro estos niños y niñas viven una lucha: quiero que quede perfecto, pero no puedo sostenerlo. Y eso les desgasta enormemente y puede afectar su autoestima. Les ayuda que valoremos especialmente el proceso más que el resultado y los pequeños éxitos o avances. También recordarnos en voz alta que no es necesaria la perfección y evitar comparaciones.

  • Validar lo que sienten y recuperar el control. Muchos de los bloqueos parecen desobediencia pero son miedo o saturación. Si conseguimos nombrarlo, diciendo por ejemplo “veo que esto te cuesta, vamos a hacerlo por partes”, la tensión suele bajar.
    También es importante dar las instrucciones de una en una, y evitar preguntas abiertas, ofreciendo por ejemplo alternativas. Si en vez de preguntar “qué quieres hacer”, les proponemos si hacer X o Y, pueden recuperar un control seguro y ganar en autonomía.

  • Trabajar desde el vínculo. Para favorecer la regulación es importante que haya un vínculo con los adultos de referencia. De este modo favorecemos el aprendizaje. La clave se encuentra en no entrar en confrontación.

Acompañar a un niño con TDAH y TOC no va de corregir, sino de comprender. Adoptar una perspectiva más humana, más pedagógica y más compartida entre casa, escuela y salud ayuda a entender el comportamiento para encontrar las estrategias que optimicen el acompañamiento.

The Conversation

Sylvie Pérez Lima no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Se puede tener a la vez déficit de atención y trastorno obsesivo compulsivo? – https://theconversation.com/se-puede-tener-a-la-vez-deficit-de-atencion-y-trastorno-obsesivo-compulsivo-269951

¿Aprender Matemáticas en Historia? Así se conectan asignaturas, conocimientos y experiencias

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paula Alejandro Garrido, Estudiante de Doctorado, Universidad de Huelva

Sala de profesores del centro en el que se hizo la investigación. Paula Alejandra Garrido.

La mente no es un vaso para llenar, sino una lampara para encender, decía Plutarco. Sin embargo, en muchos países –incluido España– el modelo escolar convencional sigue centrado en llenar vasos: transmitir contenidos, seguir el libro de texto, completar fichas y evaluar con exámenes escritos. Este enfoque prioriza memorizar y volcar después esos contenidos en un papel, aunque se olvidarán con facilidad y no es siempre cómo nuestro cerebro aprende.

En una sociedad marcada por el cambio constante, esta forma de enseñar corre el riesgo de no ser útil. Por ejemplo, fragmentar el aprendizaje por áreas o asignaturas no siempre ayuda a prepararse para un mundo que nos exigirá adaptarnos a nuevas realidades, comprender la interconexión de todo y realizar un buen uso de la tecnología si no se enseñan prácticas conscientes y responsables.

Cada vez que se revisan los currículos académicos, se modifican asignaturas, contenidos, metodologías… pero ¿y si lo que necesitamos no es añadir más, sino conectar mejor? Esta es la idea que está detrás del enfoque de “currículum integrado”.

Del fragmento a la conexión

El currículum integrado no es una moda metodológica, sino una manera distinta de concebir la enseñanza. Su finalidad es superar la fragmentación del conocimiento, conectando saberes y experiencias.

Frente al enfoque disciplinar, es decir, a la división del conocimiento en diferentes áreas y asignaturas, propone trabajar problemáticas cercanas a partir de los intereses, necesidades o preguntas reales del alumnado.




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Por ejemplo, no es lo mismo trabajar el cuidado y conservación del entorno de manera aislada, que aprovechar el comentario de un alumno acerca de ello para elaborar un proyecto.

Esto se puede conseguir a través de distintas metodologías:

  • Las WebQuest, que consisten en el empleo de recursos digitales con los que el alumnado explora y analiza información online mediante tareas diseñadas a priori por el docente. De esta manera, se prima el desarrollo de competencias digitales, habilidades de pensamiento crítico y de búsqueda de información, en un entorno controlado y seguro.

  • El “pensamiento de diseño” (design thinking) combina colaboración, creatividad y producciones tangibles buscando, de forma innovadora, abordar y solucionar problemas, delegando al docente la tarea de guía y promotor de ideas.

  • En el aprendizaje basado en proyectos se desarrollan productos que integran las diferentes áreas de conocimiento con la finalidad de potenciar tanto habilidades duras como blandas. Esta estrategia prima la colaboración y parte del contexto real teniendo en cuenta los intereses del alumnado.

Redes neuronales, experiencias y contextos

La neurociencia explica que las redes neuronales constituyen sistemas dinámicos formados por muchas unidades simples interconectadas, que aprenden a través de la contextualización y asociación de experiencias. En definitiva, se trata de un modelo que “aprende” ajustando sus conexiones internas de acuerdo a los estímulos que recibe.

El pedagogo y psicólogo estadounidense Jonh Dewey ya advertía que los aprendizajes desligados de la experiencia cotidiana acaban volviéndose inservibles a largo plazo. El conocimiento cobra sentido cuando se convierte en experiencia viva recurriendo a saberes y contenidos muy diversos.




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Esto no elimina el valor del trabajo disciplinar. Contenidos como la resolución formal de operaciones matemáticas o ciertos aspectos de gramática pueden abordarse de una forma más directa dentro del proyecto: calcular distancias, escribir textos vinculados a la temática o mejorar la caligrafía para elaborar un producto final. En estos casos, trabajar ciertos componentes de forma aislada facilita la comprensión de los mismos.

Estudio de un caso: una escuela que conecta

Para analizar qué ocurre al llevar estas ideas a la práctica, realizamos un estudio de caso en un centro público rural de carácter compensatorio, puesto que atiende a una población con desventajas socioeducativas significativas. En este centro, situado en la provincia de Huelva, se ha puesto en marcha un currículo basado en el aprendizaje basado en proyectos. A través de entrevistas, observaciones y documentos, recogimos las voces de docentes y estudiantes.

En el caso del curso que hemos documentado, el proyecto central que vertebraba todo el aprendizaje de ese año era La huella del tiempo, dedicado a Albert Einstein. Los demás proyectos –que se trabajan a lo largo del curso y se conectan entre sí– se organizan en cinco ejes estables: “Vivir en sociedad” (entorno y patrimonio), “El mundo en el que vivimos” (del pueblo al universo), “Actividad científica y tecnológica”, “Seres vivos” y “Ser humano y salud”.




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Un ejemplo de esta conexión fue la canción sobre la fotosíntesis: se compuso en Música, se escribió en Lengua y se explicó en Conocimiento del Medio dentro del proyecto de “Seres vivos”, propio del tercer trimestre. Aunque no pertenece directamente al proyecto de Einstein, forma parte de esta lógica globalizadora en la que todos los proyectos se conectan y el aprendizaje fluye entre áreas y momentos del año.

Cada curso, los trabajos y creaciones del alumnado se recogen en un libro que se imprime y cada estudiante recibe un ejemplar. En el aparecen textos, fotografías, experimentos, dibujos y relatos elaborados durante los proyectos. Las familias colaboran aportando materiales, participando en actividades y contribuyendo a algunas de las creaciones. El libro se convierte así en un símbolo de unión y aprendizaje compartido entre escuela, comunidad y entorno.

Dar sentido al aprendizaje: mejorar la motivación

Una docente explicaba la importancia de este tipo de enfoques educativos en un contexto con alumnado con muy baja motivación: “No es igual que uno explique cosas aleatorias a que le demos un sentido coherente. Trabajando de esta forma, ese granito de motivación se puede transformar en algo muy grande”. Cuando los proyectos parten de la realidad cercana, los niños se implican de otra manera y los aprendizajes se vuelven significativos y duraderos.

En este curso, Einstein se volvió cercano gracias a experimentos sencillos sobre luz y energía, la recreación de su infancia y la conexión con fenómenos cotidianos. El alumnado descubría que este genio también había sido un niño curioso y con dificultades.

Ilusionar a los propios docentes

Otra profesora confesó: “Nosotras nos nutrimos de la ilusión de los niños, pero también de la nuestra propia.”. El enfoque integrado permitió a muchos redescubrieron como profesionales creativos, capaces de diseñar experiencias más vivas y menos burocráticas.

Esta ilusión se podría ver reflejada en gestos cotidianos: docentes que buscan ideas nuevas desde casa, maestras que diseñan canciones o materiales propios, equipos que se quedan por la tarde decorando pasillos para sorprender al alumnado y la energía colectiva que envuelven preparativos como la jornada de puertas abiertas.

‘Me gusta mi escuela’: la cohesión de la comunidad

El currículum integrado, en esta escuela, favorece la coordinación entre docentes, genera un clima de colaboración con las familias y refuerza la identidad del centro como comunidad educativa. Todo ello lo podemos comprobar a través de las entrevistas y la observación: las familias participan decorando espacios, asistiendo a actividades, colaborando en talleres y acompañando la lectura en casa. Los docentes destacan que esta metodología ha mejorado la comunicación con las familias y ha fortalecido el sentido de pertenencia al centro.

Las resistencias, sin embargo, existen: apego al libro de texto, miedo a perder nivel académico o dudas de algunas familias. El centro las aborda mediante el diálogo, evidencias y transparencia. Mostrar el trabajo, compartir los productos finales y observar la evolución de los estudiantes ayudan a transformar estas ideas.

Más que leyes, prácticas vivas

Desde la LOGSE (1990) hasta la LOMLOE, las leyes educativas españolas han introducido términos como globalización, interdisciplinariedad o competencias clave. La UNESCO exige currículos “más relevantes y contextualizados”, y la OCDE pide un enfoque flexible y centrado en el alumnado.

Pero, en la práctica, los marcos legales se convierten en obstáculos si no se acompañan de recursos y confianza. Las leyes deberían traducirse en tiempo, formación práctica, estabilidad de los claustros y confianza institucional para que los centros innoven sin miedo. Sin estos apoyos, los discursos sobre competencias y globalización se quedan en papel.

Un currículum integrado no es una receta mágica, pero sí una brújula. Nos recuerda que aprender tiene que ver con conectar: conectar unos conocimientos con otros, conectar al profesorado y al alumnado, conectar saberes y emociones, escuela y vida.

Volviendo a Plutarco, quizá el reto de la escuela del siglo XXI sea precisamente este: encender lámparas en lugar de llenar vasos. La experiencia analizada demuestra que, cuando se apuesta por integrar y no fragmentar, en las aulas prende la curiosidad y la creatividad y florece el sentido de comunidad.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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El lado oscuro de la Navidad: ¿por qué en estas fechas se amplifican las tensiones?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Dolores Fernández Pérez, Profesora Ayudante Doctora. Departamento de Psicología, Universidad de Castilla-La Mancha

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Cada diciembre vuelve a nuestras pantallas el Grinch, ese personaje verde, gruñón y atrincherado en su montaña. Observa desde lejos cómo el resto del mundo se deja llevar por luces, villancicos y entusiasmo colectivo. Nos recuerda que la Navidad no despierta las mismas emociones en todas las personas. Y que, bajo la superficie de una época idealizada que se nos muestra como luminosa, también aparecen tensiones, incomodidades y comportamientos poco amables.

Aunque pueda sorprender, existe investigación que ha intentado capturar el “espíritu navideño”. Un estudio de neuroimagen identificó un patrón de activación cerebral específico cuando personas que celebran estas fiestas veían imágenes navideñas, frente a quienes no tienen esa tradición. Esas reacciones estaban ligadas a emociones agradables y a la sensación de formar parte de algo. Esto sugiere que la Navidad puede generar estados emocionales diferentes.

Narcisismo y maquiavelismo para cenar

La investigación sobre la Tríada Oscura (psicopatía subclínica, narcisismo y maquiavelismo) señala que estos rasgos no describen necesariamente a personas violentas, sino a quienes procesan la empatía y las relaciones sociales de manera distinta.

La psicopatía subclínica se vincula con menor empatía y con lo que se ha denominado “prosocial apathy” –desinterés por ayudar cuando el esfuerzo no compensa–; el narcisismo, con la búsqueda de estatus; y el maquiavelismo, con el uso instrumental de los demás.

La Navidad puede amplificar estas diferencias. Mientras muchas personas viven las fiestas navideñas como un impulso a la generosidad, otras las perciben como un guion social que siguen más por obligación que por convicción. Eso no implica que estas personas se comporten mal. Quienes presentan los rasgos citados pueden cooperar cuando la situación ofrece beneficios en términos de imagen, reciprocidad futura o acceso a recursos.

Regalar para recibir reconocimiento social

Diciembre se ha convertido en un escenario público con cenas de empresa, reuniones familiares, donaciones e intercambios de regalos. Aquí los rasgos narcisistas pueden ser especialmente evidentes. El modelo de admiración y rivalidad distingue dos formas de narcisismo: una más expansiva, carismática y orientada a buscar reconocimiento (admiración) y otra más defensiva, competitiva y hostil (rivalidad). En un contexto como la Navidad, la admiración puede favorecer gestos generosos cuando hay reconocimiento social, mientras que la rivalidad puede derivar en frialdad, distancia o conflictos en las reuniones familiares.

En algunos casos, las tensiones navideñas no surgen del ambiente, sino de pequeñas maniobras destinadas a recuperar protagonismo: dramatizar conflictos, llegar tarde a propósito, provocar discusiones o usar el silencio como forma de castigo.

No siempre se busca cariño; a veces se busca impacto. Esta idea encaja con trabajos que relacionan algunas formas de narcisismo con la necesidad de reafirmar la propia relevancia cuando la atención se dirige hacia otros.

Los regalos son otro de los elementos más reveladores para entender el lado psicológico de la Navidad. No todos expresan lo mismo, ni nacen con la misma intención. Un estudio sobre narcisismo y regalos en parejas románticas mostró que las personas con más rasgos narcisistas tienden a dar presentes que sirven tanto para fortalecer la relación como para señalar estatus o poder. Investigaciones posteriores han observado que la admiración se relaciona con una mayor tendencia a hacer regalos (especialmente cuando estos permiten reforzar una imagen positiva de la persona). La rivalidad, en cambio, se asocia con menor disposición a regalar y con menos interés genuino para hacerlo.

La caridad mal entendida

Algo similar ocurre con las donaciones solidarias. Una investigación reciente sobre la Tétrada Oscura (que añade el sadismo a la triada clásica) mostró que las personas con puntuaciones más altas en ese conjunto de rasgos tienden a priorizar el propio interés y a valorar más el reconocimiento público que la ayuda en sí, también en el ámbito caritativo.

Además, la Navidad puede intensificar las dinámicas familiares. En algunos hogares, se amplifican los patrones en formas complejas de relacionarse, como la necesidad de atención, la susceptibilidad a sentirse excluido o la búsqueda de control sobre los demás. En estos contextos, algunas personas reaccionan mal a la alegría ajena, convierten los planes en motivo de conflicto o transforman momentos de celebración (como la apertura de regalos) en pequeños espectáculos de tensión.

Por tanto, la Navidad es, en el fondo, un amplificador emocional. No nos vuelve mejores ni peores sino más visibles. Quien es cálido se intensifica y quien es estratégico también. Quien se siente vulnerable puede vivir estas fechas con distancia; quien busca reconocimiento lo encuentra en los rituales sociales. Aceptar esta diversidad emocional no solo hace más fácil convivir con nuestros “Grinchs”: también nos recuerda que la bondad (la de verdad) no se fuerza ni se programa.

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Dolores Fernández Pérez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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“Pequeñas” cosas que debemos a Albert Einstein

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco José Torcal Milla, Profesor Titular. Departamento de Física Aplicada. Centro: EINA. Instituto: I3A, Universidad de Zaragoza

Albert Einstein (Photograph by , Princeton, N.J.)
Oren Jack Turner / Wikimedia Commons.

Si preguntásemos a pie de calle por el nombre de un científico, las respuestas se repartirían mayoritariamente entre Albert Einstein, Marie Curie, Isaac Newton, Stephen Hawking y científicos locales, como Santiago Ramón y Cajal, o aparecidos en el cine, como Robert Oppenheimer.

Según algunas encuestas, los cuatro primeros se quedarían con aproximadamente entre el 60 % y el 90 % de las respuestas y Albert Einstein saldría ganador, por goleada.

Retrato de Marie Skłodowska-Curie (1867 – 1934).
Wikimedia Commons.

Ahora bien, si preguntásemos a continuación por qué conocen a Einstein, la inmensa mayoría de los encuestados responderían ¡la teoría de la relatividad!, aunque no supieran de que trata tal teoría… Estaremos de acuerdo en que Einstein contribuyó al progreso de la ciencia con este logro, aunque también lo hizo en otros ámbitos, menos conocidos y de gran importancia en nuestro día a día.

Cuatro artículos pioneros

En 1905, antes de dar a conocer su teoría más reconocida, Albert Einstein publicó cuatro artículos merecedores, cada uno de ellos, del premio Nobel:

Efecto fotoeléctrico: emisión de electrones (en rojo) de una placa metálica al recibir suficiente energía transferida desde los fotones incidentes (líneas onduladas).
Wikimedia Commons., CC BY
  • Sobre el movimiento de pequeñas partículas suspendidas en un líquido estacionario, según lo requiere la teoría cinética molecular del calor, en el que proporcionó evidencia empírica de la realidad del átomo y dio crédito a la mecánica estadística, una rama de la física relegada por aquel entonces.

  • Sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento, avanzadilla de su gran teoría, en el que Einstein concilió las ecuaciones de Maxwell del electromagnetismo y las leyes de la mecánica clásica: propuso la velocidad de la luz como la máxima velocidad alcanzable, sólo accesible para los fotones.

  • ¿Depende la inercia de un cuerpo de su contenido de energía?, en el que Einstein dedujo la ecuación más famosa de todos los tiempos o, al menos, la más reproducida en camisetas y tazas de desayuno. La equivalencia entre la masa de un cuerpo en reposo y la energía en que puede convertirse: E=mc².

Parecen resultados importantes y lo son. ¿Pero de qué nos sirve todo esto a la gente de a pie?

Sincronización de relojes

Cada vez que alguien abre Google Maps o el navegador del coche, el buen funcionamiento del GPS depende directamente de la teoría de la relatividad de Einstein.

Los satélites que forman el sistema GPS se mueven muy deprisa y se encuentran lejos de la superficie terrestre, donde la influencia gravitatoria de la Tierra es menor. Einstein descubrió que el tiempo no avanza al mismo ritmo en cualquier circunstancia: la gravedad y la velocidad del objeto lo modifican. Los relojes de los satélites, por tanto, tienden a adelantarse o retrasarse respecto a los que hay en la superficie de la Tierra.

Telstar, el primer satélite de comunicaciones lanzado al espacio, en 1962.
NASA.

El sistema GPS corrige este efecto aplicando las ecuaciones de la relatividad especial y general. Si no lo hiciera, el posicionamiento tendría errores de varios kilómetros al cabo de un solo día.
Del mismo modo, la infraestructura de internet y de las telecomunicaciones modernas depende de una sincronización extremadamente precisa entre relojes distribuidos por todo el planeta, muchos de ellos también en satélites.

Si no se corrigieran dichos relojes acorde con la relatividad general, las redes eléctricas, los pagos electrónicos, la navegación aérea y el propio internet sufrirían fallos importantes.

Cada conexión, cada videollamada y cada transacción bancaria se beneficia, sin que lo notemos, del modo en que Einstein cambió nuestra comprensión del tiempo y de la gravedad.




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Paneles solares: cuestión de fotones

Los paneles solares modernos funcionan gracias al efecto fotoeléctrico, que fue explicado por Einstein en 1905 –fue este mérito lo que se premió con el Nobel en 1921–.

Planteó que la luz está formada por paquetes de energía llamados fotones y que, cuando un fotón con suficiente energía golpea ciertos materiales, puede arrancar un electrón de su superficie. Esa expulsión de electrones es lo que genera corriente eléctrica en una célula solar.

Todo panel fotovoltaico doméstico, toda farola solar y cada pequeño cargador solar portátil se basan exactamente en el proceso que este científico describió: luz que libera electrones y electrones que generan electricidad.




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Videollamadas y pantallas digitales

La fotografía digital, las cámaras de los móviles, las webcams y prácticamente cualquier sistema moderno de captura de imágenes funcionan también gracias al mismo efecto. En los sensores CCD y CMOS, que sustituyen a la película fotográfica clásica, cada punto de la imagen es una minúscula celda que libera electrones cuando recibe luz.

Esa liberación es medida electrónicamente y convertida en una imagen digital. El principio físico detrás de cada foto, vídeo o videollamada cotidiana es exactamente el que Einstein describió en 1905.

Láseres grandes y pequeños

Los láseres, que hoy en día aparecen en muy diversas aplicaciones, funcionan siguiendo un mecanismo que predijo Einstein: la emisión estimulada. En un artículo de 1917, aventuró que un átomo podía ser “forzado” a emitir luz idéntica a la que recibía, creando un haz de luz extremadamente puro, concentrado y ópticamente coherente.

Décadas después, esta predicción se convirtió en el principio de funcionamiento del láser. Hoy en día, encontramos láseres en lectores de códigos de barras en el supermercado, en ratones ópticos, en impresoras láser, en reproductores de CD, en fibra óptica para internet y en algunos procedimientos médicos.

Láseres de estado sólido emitiendo en distintos colores. (Wikipedia)
CC BY-SA

Medicina nuclear

La energía nuclear y varias técnicas médicas modernas dependen de la ecuación E=mc². Esa relación establece que una pequeña cantidad de masa encierra una enorme cantidad de energía.

La comprensión de este vínculo permitió explicar el funcionamiento de los núcleos atómicos y abrió el camino a los reactores nucleares, pero también a usos médicos esenciales, como la radioterapia o las exploraciones PET (tomografía por emisión de positrones), que permiten diagnosticar enfermedades detectando pequeñas cantidades de radiación procedente de desintegraciones atómicas.

Aunque no sea algo que una persona use directamente cada día, sí afecta profundamente a la salud pública y al tratamiento de millones de pacientes alrededor del globo.

En definitiva, cada vez que alguien recibe un radiodiagnóstico o un tratamiento basado en física nuclear, consulta un trayecto en su GPS o carga su teléfono móvil con un panel solar, está aprovechando de algún modo una de las ideas de Albert Einstein.

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Francisco José Torcal Milla no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. “Pequeñas” cosas que debemos a Albert Einstein – https://theconversation.com/pequenas-cosas-que-debemos-a-albert-einstein-270468

Un sistema pionero con microalgas para eliminar contaminantes y fomentar la economía circular

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio León Vaz, Investigador Postdoctoral, Universidad de Valladolid; Universidad de Huelva

Microalgas del género _Chlorella_ vistas al microscopio. Antonio Leon Vaz

La contaminación doméstica e industrial afecta cada vez más a la calidad del agua. En muchos casos, está tan sucia que deja de ser potable y ya no puede usarse para el consumo. La expansión de la industria y la creciente demanda de productos fabricados constituyen algunas de las principales causas de este serio problema.

Cada vez producimos y consumimos más, lo que genera más y más residuos que terminan afectando a los ríos, lagos y mares. Cuidar el agua significa también cuidar cómo vivimos y lo que consumimos.




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¿Por qué usar microalgas?

Una de las tecnologías que se usan actualmente para limpiar aguas contaminadas es el uso de microalgas, organismos microscópicos con la capacidad de eliminar dióxido de carbono y otras sustancias dañinas del medio.

Precisamente, un grupo de investigadores de la Universidad de Huelva y de la Universidad de Umeå (Suecia) hemos desarrollado un sistema para eliminar metales pesados del agua. Este sistema utiliza microalgas que se pegan a un material hecho con azufre residual y aceite de cocina usado, formando una biopelícula que atrapa cadmio, cobre y plomo.

Eliminar estos metales es fundamental, ya que se encuentran entre los más abundantes en las aguas residuales generadas por la minería. Además, la contaminación del agua debido a la extracción de minerales es un problema serio y muy extendido.

Fotográfia del Río Tinto (Huelva)
Fotográfia del Río Tinto (Huelva).
Antonio Leon Vaz

Dos ejemplos claros los encontramos en las regiones donde se ubican las universidades mencionadas. Mientras que Huelva es una provincia con una larga tradición minera ligada al entorno del río Tinto; en el norte de Suecia se acaba de descubrir el mayor depósito de tierras raras de Europa.

Un filtro natural

Las microalgas usadas en nuestro sistema provienen de zonas muy frías del norte de Europa. Pueden soportar temperaturas muy bajas y días en los que casi no hay sol. Esa resistencia las hace muy especiales y útiles para limpiar el agua, incluso en lugares con condiciones difíciles.

Los resultados de nuestro estudio, publicado en la revista Green Chemistry, demuestran que, además de ser eficaz, este método es respetuoso con el medio ambiente. Como apuntábamos más arriba, lo interesante es que usa materiales que normalmente se tiran, como el aceite de cocina usado o el azufre residual de los procesos industriales, para crear una especie de “filtro natural” donde las microalgas hacen su trabajo.

Gracias a este sistema se logra eliminar el 95 % del cobre y del cadmio y más de la mitad del plomo del agua en solo 8 horas. Esto se consigue usando microalgas del tipo Chlorella, las cuales tienen una forma esférica, son muy pequeñas (de 1 a 5 micras) y pueden vivir en muchos lugares, como ríos, lagos o incluso aguas residuales.

Además, el proceso puede repetirse varias veces, por lo que resulta una solución sostenible y reutilizable. Pero lo más sorprendente es que los metales que se eliminan pueden recuperarse y volver a usarse. De esta forma, el sistema ofrece una solución doblemente sostenible: limpia el agua y reutiliza recursos.




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Un futuro prometedor

Además de contribuir al desarrollo de esta aplicación, en la Universidad de Huelva se continúa trabajando para aprovechar al máximo el potencial de esos vegetales microscópicos. Nuestro objetivo se dirige a que no solo puedan eliminar metales pesados, sino también otros contaminantes.

Un estudio que se acaba de publicar en la revista Toxics ha demostrado que algunas microalgas también pueden “alimentarse” de compuestos orgánicos procedentes de la producción de petróleo. Estos son contaminantes especialmente peligrosos, ya que se acumulan fácilmente en el agua y afectan a peces, aves y, finalmente, a las personas.

Nuestros hallazgos abren la puerta a continuar con el estudio de la eliminación de otros contaminantes utilizando microalgas adheridas a otro sistema sostenible. Podía resultar una solución prometedora a un problema para el que todavía no existe un tratamiento que funcione al 100 %.

En definitiva, los diferentes grupos científicos que estamos implicados en este tipo de investigaciones buscamos soluciones más sostenibles que imitan a la propia naturaleza. La idea es transformar un problema ambiental en una oportunidad: usar microalgas para limpiar lo que la actividad humana ensucia.

The Conversation

Antonio León Vaz recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y fondos Next Generation a través de un contrato postdoctoral Juan de la Cierva- Formación (JDC2022-049636-I).

ref. Un sistema pionero con microalgas para eliminar contaminantes y fomentar la economía circular – https://theconversation.com/un-sistema-pionero-con-microalgas-para-eliminar-contaminantes-y-fomentar-la-economia-circular-269084

Libros ‘para niñas’ y libros ‘para niños’: ¿tiene sentido esta división?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ángeles Terol Cazorla, Doctoranda en Psicología de la Educación, Universidad Autónoma de Madrid

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La Navidad está a la vuelta de la esquina y muchos abrimos el navegador en busca del regalo ideal. Basta teclear “juguetes para niños” y “juguetes para niñas” para que el algoritmo haga su magia: coches, construcciones y juguetes de acción para ellos y cocinitas, muñecas y juguetes de fantasía para ellas.

Esta escena también se repite en las campañas publicitarias navideñas: las niñas protagonizan anuncios de muñecas y los niños aparecen en anuncios de vehículos y construcción.

Pero ¿quién dice, y por qué, que un muñeco o una cocinita de juguete solo pueden interesar a una niña, o que un coche o una construcción a un niño? ¿Y qué pasa con los libros infantiles? Desde muy temprano, los adultos podemos, sin desearlo, transmitir mensajes estereotipados sobre lo que supuestamente “corresponde” a cada sexo. Pero también podemos esforzarnos por evitarlo.

Estereotipos en la escuela

Al llegar al colegio, los estereotipos se expresan de otras maneras. Pequeñas diferencias en cómo el profesorado orienta o anima a su alumnado pueden hacer que los niños se alejen de la lectura o la escritura, y las niñas pierdan interés por las matemáticas y la tecnología. A menudo, se refuerzan expectativas distintas: mientras a ellos se les anima a imaginarse como científicos, a ellas se les suele elogiar por su habilidad para escribir.

Estas señales, a veces imperceptibles, influyen en lo que los propios escolares creen que “debe gustarles” y en lo que piensan sobre sus propias capacidades.

Leer es “cosa de chicas”

Socialmente, y en los ámbitos educativos, existe la percepción, apoyada por los datos, de que las niñas son mejores en Lengua, Literatura, y en materias relacionadas con la capacidad de comunicación y la comprensión lectora; de ahí que, en algunos ámbitos, se puede llegar a instalar la idea de que “leer es cosa de chicas”.

Pero ¿son peores los niños en la asignatura de Lengua? ¿O estas diferencias se van consolidando desde la infancia dentro de un sistema educativo que, a veces sin proponérselo, refuerza expectativas distintas? Lo cierto es que estas brechas acaban reflejándose en los hábitos y en los resultados académicos: los niños terminan leyendo menos y obteniendo peores resultados. En el promedio de la OCDE-18, hay países en los que las niñas superan hasta 10 puntos a los niños en comprensión lectora.




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Y cuanto menos leen, más se convencen de que no les gusta o de que no se les da bien. Las niñas, en cambio, suelen mantener un interés alto por la lectura incluso sin un apoyo especial. Es una buena noticia, pero también refuerza la idea de que leer es “de chicas”, lo que termina limitando a unos y encasillando a otras.

¿Existen los “libros para niños”?

Para fomentar la lectura en los niños, es habitual ofrecerles cómics, manuales de videojuegos o libros de no ficción. La intención es positiva, pero detrás hay una idea discutible: que los niños no elegirían por sí solos la fantasía o la poesía, porque es lo que “leen las niñas”.

La poesía es un ejemplo claro. A menudo se asocia con la ternura o el amor, emociones que la masculinidad tradicional suele evitar. Por eso, cuando se trabaja poesía con niños, muchas veces se enfoca desde la fuerza, los héroes o el valor. Sin querer, se mantienen los mismos estereotipos que intentamos romper: ¿por qué no habría de interesar a un niño una historia de amor, o emociones como la ternura?

Cuando un niño rompe la norma

Cuando un niño elige lo que sus compañeros y la sociedad en general consideran un “libro para niñas”, pueden llegar a hacerse comentarios de burla o incluso insultos con tono homófobo.

Este control no viene de la autoridad adulta, sino de sus propios compañeros. Es lo que algunas investigaciones llaman vigilancia de la masculinidad, una especie de policía informal que cuida que nadie se aleje del guión de cómo “debe ser un hombre”. Curiosamente, esta presión social suele ser más intensa con los niños que con las niñas.




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Ahora bien, no todos los niños lo viven igual. Los considerados “populares” suelen tener más margen. Si el grupo ya los percibe como muy masculinos, pueden saltarse algunas normas sin que nadie cuestione su identidad. Parece una masculinidad más abierta, pero es una versión “reempaquetada” en la que solo los más valorados pueden permitirse desafiar las reglas.

Los niños también quieren ser princesas

Los libros pueden reforzar estereotipos… o desmontarlos. Todo depende de cómo se usen. La literatura crea espacios donde los niños pueden imaginar, preguntarse cosas y explorar quiénes quieren ser.

Un ejemplo es el libro My Princess Boy, que cuenta la historia de un niño a quien le encantan los vestidos brillantes y las coronas. Muchos adultos pensarían que este libro no interesa a los niños, pero una investigadora lo utilizó en una lectura guiada con resultados muy distintos.

Durante la sesión, los niños escucharon, miraron las ilustraciones y comenzaron a hacer preguntas. Hablaron de ropa, de gustos y de lo que significa “ser niño” o “ser niña”. Algunos, que al principio se reían o incomodaban, terminaron diciendo que cualquiera puede vestirse como más le guste.

Lo valioso no fue solo el mensaje final, sino el camino recorrido. El libro abrió un espacio seguro para pensar sin miedo, para poner palabras a emociones calladas y para cuestionar ideas que parecían intocables.

Actividades similares, como juegos de roles guiados, muestran algo parecido. En un clima seguro, muchos niños se atreven a expresarse como realmente quieren, sin miedo a las burlas. No solo amplían su forma de jugar; también desarrollan valores relacionados con la igualdad y los derechos LGTBIQ+ desde la infancia.

Regalar algo más que un juguete

Los estereotipos no desaparecen solos. Se transmiten a través de juguetes, libros y pequeños gestos del día a día. Pero también pueden transformarse con decisiones conscientes.

Las fiestas navideñas son una buena oportunidad para hacerlo. Los regalos no son solo entretenimiento: también dicen algo sobre lo que esperamos de quienes los reciben. Por eso, elegir un libro o un juguete sin etiquetas es una forma de decirles que sus gustos importan y que no tienen que encajar en moldes rígidos.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Libros ‘para niñas’ y libros ‘para niños’: ¿tiene sentido esta división? – https://theconversation.com/libros-para-ninas-y-libros-para-ninos-tiene-sentido-esta-division-271026

Las empresas tecnológicas maduran y endurecen los sistemas de evaluación de sus empleados

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Domingo Verano-Tacoronte, Profesor de Dirección de Recursos Humanos. Área de Organización de Empresas. Facultad de Economía, Empresa y Turismo, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

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En 2025, Google ha vuelto a reformar el sistema de evaluación del desempeño de sus trabajadores. La compañía, que durante años fue símbolo de una cultura abierta y participativa, ha optado por un modelo más selectivo, más ligado a la retribución variable y más exigente con el rendimiento.

Tras esta decisión hay algo más que un ajuste interno: se trata del reflejo de un cambio estructural en el modo en que las grandes empresas tecnológicas –de Microsoft a Apple, pasando por OpenAI o Meta– están repensando cómo gestionan su talento en un entorno de competencia feroz por la inteligencia artificial y la eficiencia operativa.

De la cultura del crecimiento a la cultura del impacto

Desde su creación, Google cultivó una identidad corporativa basada en la innovación descentralizada, los proyectos experimentales y un ambiente casi académico. Sin embargo, el contexto ha cambiado. Ahora, el auge de la inteligencia artificial generativa, la presión de los inversores por resultados más tangibles y la saturación de algunos mercados digitales han forzado a la empresa a revisar su modelo.

El nuevo sistema –denominado Googler Reviews and Development (GRAD)– simplifica la frecuencia de las evaluaciones (ahora anuales) y amplía la proporción de empleados que pueden alcanzar las categorías de mayor rendimiento, pero refuerza la relación entre desempeño y compensación, sobre todo en la asignación de bonus y paquetes de acciones. En otras palabras, se trata de concentrar más recompensa en menos personas, sin aumentar el gasto total.

El cambio no es trivial: marca el paso de una cultura de crecimiento inclusiva (“todos aportan algo”) a una cultura de impacto (“no todos aportan lo mismo”). En la práctica, Google está enviando a su plantilla un mensaje de competitividad interna: quienes destaquen recibirán más, quienes se mantengan en el promedio verán menos crecimiento salarial o variable.

Un entorno que empuja a competir

Varias razones explican esta deriva. La primera es el entorno competitivo del talento. Las empresas tecnológicas se disputan a profesionales de su área escasos y cotizados: ingenieros, científicos de datos y expertos en IA. En ese contexto, la diferenciación salarial es un arma de retención.

La segunda es la presión por resultados y eficiencia. Después de años de expansión, muchas tecnológicas viven un proceso de contención: menos contrataciones, reestructuración de equipos y más exigencia de productividad por empleado. De ahí la necesidad de vincular de forma más estricta el desempeño con la recompensa.

También influye la madurez organizativa. En una empresa con decenas de miles de empleados la informalidad deja de ser funcional. Para sostener la innovación y controlar costes, necesita procesos de evaluación estandarizados, jerarquizados y calibrados. El ideal de “equipo creativo libre” da paso a una meritocracia más estructurada y, a menudo, más dura.

Por último, hay un factor simbólico y financiero. Google, como parte de Alphabet, cotiza en bolsa y debe demostrar a los inversores que combina ambición tecnológica con disciplina operativa. La adopción de sistemas más exigentes de gestión del rendimiento proyecta hacia el mercado una imagen de control y responsabilidad.

Un patrón que se repite

Google no es la única. Microsoft, Meta y Apple siguen trayectorias parecidas, aunque con matices. Microsoft mantiene la retórica del desarrollo continuo y el aprendizaje, pero también ha endurecido las consecuencias del bajo rendimiento: quien no mejora su calificación entra en “zona de riesgo”. Meta, por su parte, ha sido aún más tajante, utilizando las evaluaciones como mecanismo de selección negativa tras sus despidos masivos de 2023 y 2024. En conjunto, el sector parece converger hacia un modelo de gestión del rendimiento de alto apalancamiento: menos personas, más exigencia y una distribución más desigual de los incentivos.

Las promesas del nuevo modelo

Desde una óptica de dirección de recursos humanos, los argumentos a favor son claros:

  1. Mejora la alineación entre desempeño y recompensa: quienes más contribuyen reciben más, reforzando la justicia distributiva basada en el mérito.

  2. Puede elevar la motivación de los empleados de alto rendimiento y atraer talento externo que busca entornos meritocráticos con recompensas diferenciales.

  3. Permite controlar el presupuesto de compensación, ya que la masa salarial total no aumenta, solo se redistribuye internamente.

Además, al simplificar el proceso de evaluación y fomentar conversaciones continuas de retroalimentación, Google intenta recuperar la esencia formativa de la evaluación: que esta no sea solo una nota, sino una oportunidad de aprendizaje y desarrollo profesional.

Los riesgos de una meritocracia más dura

Sin embargo, los inconvenientes son considerables. El más evidente es el riesgo de injusticia percibida. Cuando la mayoría ve reducida su recompensa relativa puede crecer la sensación de inequidad y desmotivación, especialmente entre quienes desempeñan funciones menos visibles o de soporte, pues la percepción de trato justo influye más en el compromiso que la cantidad de la recompensa.

Otro riesgo es el aumento del estrés y la ansiedad laboral. En entornos hipercompetitivos, los empleados pueden sentir una presión constante por “destacar”, lo que a medio plazo se traduce en fatiga, rotación o desgaste emocional.

También existe el problema de la subjetividad: en cualquier sistema de evaluación dependiente del juicio de los mandos, la falta de calibración puede generar arbitrariedad. Sin una sólida formación de los evaluadores y una estructura de revisión interdepartamental, el sistema puede perder legitimidad.

Por último, también hay un riesgo estratégico: el cortoplacismo. Si la recompensa se concentra en logros inmediatos se puede penalizar el trabajo colaborativo, la innovación exploratoria o las tareas de mantenimiento que sostienen el largo plazo.

Un síntoma del cambio de era

El caso de Google es, en el fondo, un síntoma de un cambio de era en las tecnológicas. Durante años, estas compañías simbolizaron la utopía de la creatividad sin límites. Hoy, en un contexto de presión financiera y de competencia global por la inteligencia artificial, se enfrentan al reto de equilibrar innovación y disciplina, libertad y responsabilidad, creatividad y control.

La meritocracia no desaparece: simplemente se hace más selectiva. Y el reto para la gestión de recursos humanos será asegurar que, en esa búsqueda de excelencia, no se erosione la cultura que hizo grandes a estas empresas: la confianza en las personas y la apuesta por su desarrollo.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Las empresas tecnológicas maduran y endurecen los sistemas de evaluación de sus empleados – https://theconversation.com/las-empresas-tecnologicas-maduran-y-endurecen-los-sistemas-de-evaluacion-de-sus-empleados-269758

¿Cómo leemos a Jane Austen hoy en día?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Jesús Lorenzo Modia, Catedrática de Filología Inglesa, Universidade da Coruña

C. Peiro/Shutterstock

El 16 de diciembre de 2025 se celebra el 250 aniversario del nacimiento de la escritora británica Jane Austen, una mujer que, paradójicamente, no fue tan ampliamente conocida en su época y publicó sus novelas de forma anónima.

De hecho, la primera de ellas, Sentido y sensibilidad (1811), se presentó escrita “por una dama”. La siguiente, Orgullo y prejuicio, salió firmada “por la autora de Sentido y sensibilidad”. Sin embargo, Austen alcanzó cierta popularidad entre las élites culturales en su tiempo y se corrió pronto la voz de quién estaba detrás de sus libros. Como ejemplo de ello, podemos citar la dedicatoria de “la autora” de la novela Emma (1815) al príncipe regente y futuro Jorge IV, quien le había expresado su admiración.

Sin embargo, su obra languideció en el olvido desde su fallecimiento en 1817 hasta la publicación de un volumen conmemorativo de la novelista por parte de su sobrino James Austen-Leigh, en 1869. Entre entonces y los años 40 del siglo XX progresó el reconocimiento de su obra por parte de la crítica y de un público lector culto. No obstante, no fue hasta la segunda mitad de ese siglo cuando sus novelas llegaron al gran público, mayoritariamente a través de películas y series. Hoy en día Jane Austen es más que una escritora: es una marca.

Un libro hecho con flores que indica el aniversario de Jane Austen.
Una exhibición floral en Bath, Inglaterra, recuerda el 250 aniversario del nacimiento de Jane Austen.
PJ Photography/Shutterstock

¿De dónde viene Jane Austen?

Para conocer el mundo de esta escritora, hemos de tener en cuenta, en primer lugar, sus orígenes familiares y sociales.

Austen pertenecía a la gentry británica, un grupo social rural que normalmente recibía rentas de sus propiedades y no tenía necesidad de ganarse el sustento a diario. Sin embargo, este no era el caso de la familia de la escritora. Su padre era un clérigo anglicano que no poseía propiedades y que completaba sus escasos emolumentos educando alumnos internos en la casa rectoral que le cedía la parroquia.

Cuando falleció su progenitor, sus hermanos tenían carreras profesionales y vidas independientes, pero ella, su madre y su hermana Cassandra carecían de hogar y rentas suficientes. Como consecuencia, tuvieron que abandonar la casa parroquial y deambular por varias residencias temporales.

Finalmente, su hermano Edward, que había sido adoptado por un pariente rico que poseía grandes mansiones en el sur de Inglaterra, le ofreció al grupo familiar una pequeña casita rural perteneciente a Chawton House (Alton, Hampshire). Esta casa hoy está abierta al público como museo, el Jane Austen’s House Museum.

Además, conviene recordar que en aquel momento histórico las mujeres de su grupo social debían atenerse a un código de conducta personal y público bastante restrictivo. Aunque muchas escritoras trabajaban y publicaban, escribir profesionalmente no estaba incluido en ese código –especialmente si se trataba de textos de ficción– y era mal visto. Por lo tanto, nadie en su entorno debía conocer que ella era novelista, aunque según fueron saliendo sus novelas, se convirtió, como dijimos, en un secreto a voces.

Imagen de una casa de ladrillo marrón que alberga ahora la casa-museo de Jane Austen.
Chawton, uno de los hogares de Jane Austen.
Henry Lawford/Shutterstock, CC BY

Todos estos datos arrojan luz sobre las dificultades que la escritora tuvo para escribir y publicar. Un dato simbólico es que, en el epitafio de su tumba en la nave de la catedral de Winchester redactado por su hermano Henry, nada indicaba que se trataba de la lápida de una escritora. Ya en 1870, su sobrino instaló otra placa en la que se indicaba la identidad literaria de quien allí estaba enterrada, y en 1900 se incorporaron por suscripción popular unas vidrieras conmemorativas. Ahora, en 2025, se acaba de erigir una estatua en honor de la autora en los jardines de la catedral.

Ayer y hoy

La escritora vivió entre los años 1775 y 1817. En términos históricos y literarios significa que estamos ante el período conocido, en el Reino Unido, como la Regencia –entre 1795 y 1837, aunque la regencia oficial que le da nombre solo abarcase de 1811 a 1820–. También fue el tiempo del desarrollo del imperio colonial, la Revolución industrial, la Revolución francesa y, en términos literarios, del romanticismo inglés.

El público de la época valoraba su crítica a una sociedad que no permitía cambios, aunque seguía considerándola una escritora conservadora y tradicional. Al mismo tiempo que los lectores criticaban anacronismos ridículos, valoraban la existencia de una sociedad que no optaría por los cambios radicales igualitarios propuestos por la Revolución francesa. Por ello, en el siglo XX se la leyó como una autora clásica. También se elogió su fina ironía y su crítica social, así como su capacidad para presentar las emociones humanas con el decoro necesario, enfatizando a menudo los modales de una sociedad ya caduca.

Pero… ¿cómo interpretamos sus textos hoy en día?

Una compilación de cuatro de las novelas de Austen.
Una compilación de cuatro de las novelas de Austen.
Joel Rice/Shutterstock

Pues ya en el último cuarto del siglo pasado emergió una visión más moderna de la escritora. Mientras sus coetáneos valoraban la libertad de las mujeres, siempre y cuando defendiesen el statu quo de las diferentes clases sociales, se empezó a plantear que sus novelas también podían ser feministas, ya que defendían un cambio sustancial en la situación económica y social de las damas.

Austen criticaba con aguda ironía la estricta sociedad patriarcal y clasista de su tiempo y abogaba por la libertad de elección de las mujeres en materia amorosa, pero incidía en que ellas estaban muy limitadas si carecían de una renta que les permitiese vivir.

Razón y corazón

Estamos pues, como hoy en día, ante la decisión de la prevalencia de la razón o del corazón en muchas de sus heroínas. Ella defiende que el pragmatismo y la libertad para enamorarse deben ir de la mano, no el romanticismo a ultranza poco realista.

En suma, su obra cuenta con tal complejidad y está sujeta a tantas interpretaciones que, al tiempo que se aprecia su escepticismo con los valores tradicionales de su tiempo, es interpretada como la escritora romántica por excelencia.

Desde finales del siglo XX, la producción de películas y series ha contribuido a la difusión de sus novelas y ha favorecido una consideración más romantizada de sus textos. Se idealizan las imágenes de la vida en la Inglaterra del siglo XVIII, con sus característicos bailes, campiñas, fiestas y ropajes, sin considerar globalmente las dificultades de muchos de los personajes y la crítica social que plantea la propia Austen.

Quizá ahora preferimos entregarnos al romance de sus novelas, pero no deberíamos olvidar la crítica cultural y social que planteaban.

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María Jesús Lorenzo Modia es catedrática de Filología inglesa en la Universidade da Coruña y directora de la sede de Galicia de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. También es miembro de los proyectos de investigación “Posthuman Intersections in Irish and Galician Literatures” del MINECO y “Mujeres (Re-)presentando geografías múltiples en culturas anglófonas (1800-2000)” de la Generalitat valenciana.

ref. ¿Cómo leemos a Jane Austen hoy en día? – https://theconversation.com/como-leemos-a-jane-austen-hoy-en-dia-262458

Quién controla a quienes administran justicia: un repaso histórico por el poder judicial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Anna Peirats, Catedrática de Humanidades, Universidad Católica de Valencia

Alfonso X, impulsor de las _Siete partidas_, y su corte retratados en una iluminación del _Libro de los juegos_. Wikimedia Commons

La reciente condena del Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, por el Tribunal Supremo marca un hito judicial sin precedentes en la democracia española. También funciona como una prueba de resistencia para el sistema de división de poderes. Cuando la máxima autoridad encargada de promover la justicia recibe una pena de inhabilitación por vulnerar la ley, surge un interrogante: ¿podemos garantizar la imparcialidad de quien dirige la acusación pública?

El fallo, dictado en noviembre de 2025, obliga a examinar los mecanismos que impiden que la justicia se convierta en un instrumento político. Este desafío enlaza con conflictos arraigados en la historia europea que influyen en la arquitectura de nuestra Constitución.

El precedente histórico

La sociedad medieval se enfrentaba a un problema elemental: la autoridad que gobernaba solía ser la misma que juzgaba. El rey dictaba leyes, nombraba jueces, dirigía ejércitos y decidía sobre la vida y la hacienda de sus súbditos. Para impedir que esa concentración de funciones derivara en abuso, se desarrollaron mecanismos de control.

Privilegios I, nº 51 del siglo XII. Documento en el que se registran los decreta establecidos por las Cortes de León en 1188.
Privilegios I, nº 51 del siglo XII. Documento en el que se registran los decreta establecidos por las Cortes de León en 1188.
Archivo de la Catedral de Ourense/Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Registro Memoria del Mundo – UNESCO: 2013

Uno de los primeros hitos fue la creación de las Cortes de León de 1188, convocadas por Alfonso IX, reconocidas por la UNESCO como la primera manifestación documental del parlamentarismo europeo. Estas Cortes incorporaron por primera vez a los representantes del pueblo llano en la toma de decisiones, junto al clero y la nobleza. Esto obligó al rey Alfonso IX a aceptar un límite a su poder: nadie podía perder la libertad o los bienes sin un juicio previo, y los oficiales regios debían responder por los abusos cometidos en el ejercicio de su cargo.

Estos principios se reforzaron en el siglo XIII con la obra legislativa de Alfonso X. La Tercera Partida del Código de las Siete Partidas, dedicada a la administración de justicia, definía con detalle qué significaba juzgar rectamente. El juez debía actuar con honestidad, sin enemistad ni interés propio, y debía respetar la reserva procesal. La justicia se entendía como una función pública regulada por normas. La legitimidad del cargo dependía de la rectitud con la que se aplicaba la ley.

Pero las normas no bastaban. En muchas ciudades, corregidores y alcaldes acumulaban poder político, económico y judicial. Para evitar abusos, la Corona creó la figura del pesquisidor, un enviado especial con autoridad para investigar irregularidades. Acudía a localidades donde aparecían indicios de procesos alterados, favoritismos o filtraciones indebidas. Sus informes podían conducir a la pérdida total de funciones o a la suspensión del cargo.

La voluntad de frenar arbitrariedades se consolidó con las Cortes de Toledo de 1480, cuando los Reyes Católicos situaron la justicia en el centro del nuevo Estado. Allí se reformó el Consejo Real para desplazar la presencia nobiliaria y sustituirla por letrados formados en Derecho. Se reorganizó la Chancillería como tribunal superior profesionalizado y se establecieron “veedores” (examinadores) encargados de supervisar la actuación de los oficiales locales.

Durante los siglos XV al XVII, la Corona perfeccionó esta arquitectura mediante visitas, auditorías y procedimientos destinados a impedir que la autoridad se ejerciera como un privilegio personal. La justicia pasó a entenderse como una tarea definida por normas y no por la conveniencia del funcionario.

De Montesquieu a la Constitución de 1978

Portada de la edición en francés de 'El espíritu de las leyes' de Montesquieu.
El espíritu de las leyes según Montesquieu.
Wikimedia Commons

La respuesta intelectual a siglos de abusos cristalizó en la obra de Montesquieu. En El espíritu de las leyes (1748), advirtió que “todo estaría perdido” si una sola persona asumía la facultad de dictar leyes, ejecutar decisiones públicas y juzgar delitos. Su teoría nació para frenar la arbitrariedad de gobiernos anteriores y se convirtió en la base del constitucionalismo moderno: el poder debe limitar al poder.

La Constitución española de 1978 recoge este principio garantista y establece una distribución de funciones que impide la concentración de autoridad. Al definir España como un “Estado social y democrático de Derecho” (art. 1.1), impone la sujeción de todos los poderes a la Ley. La seguridad jurídica y la obligación de los poderes públicos de actuar conforme al ordenamiento constitucional refuerzan este principio.

El ordenamiento actual separa con claridad las fases del proceso penal. La investigación de los delitos no depende del Gobierno, sino de jueces y fiscales, con apoyo de la Policía Judicial. Esta actúa al servicio de ambos, de modo que la autoridad política queda al margen de la investigación criminal. La potestad de juzgar pertenece de forma exclusiva al Poder Judicial, cuyos miembros son independientes y sujetos únicamente a la ley.

En este marco, el Ministerio Fiscal ocupa una posición singular. Su misión es promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad. Su estructura es jerárquica y el rey nombra al fiscal general a propuesta del Gobierno, oído el Consejo General del Poder Judicial. La Constitución y su Estatuto Orgánico establecen que sus actos quedan sujetos al control judicial. Esto garantiza su autonomía funcional y preserva su actuación conforme a la legalidad.

De la sentencia a la vigencia del sistema

¿Y quién se encarga de esta labor? El Tribunal Supremo. Este organismo está formado por magistrados con una trayectoria amplia y un sistema de nombramiento basado en méritos y experiencia. Esta composición refuerza su independencia, y por esta razón la ley le atribuye el enjuiciamiento del fiscal general.

La responsabilidad penal de esta figura se sitúa en manos de un órgano que no depende del Gobierno y que ocupa la posición más alta dentro de la justicia ordinaria. Este diseño asegura un control estable, ajeno a la orientación política del Ejecutivo y a la persona que ocupe el cargo.

Lo que el juicio del Tribunal Supremo contra el fiscal general indica es que existe la posibilidad constitucional y democrática de controlar a los altos cargos de un Estado, aunque estos trabajen en contacto con el Poder Judicial, y de frenar posibles abusos de poder. Independientemente de la valoración de la sentencia, este hecho, como hemos visto, es una conclusión lógica tras siglos de construcción de un Estado de Derecho que se reconoce vulnerable, pero que busca siempre ocasión de corregirse ante la ley.


Este artículo se ha elaborado en coautoría con Lucía Giménez Peña, graduada en Derecho y alumna del Doble Máster de Acceso a la Abogacía y Procura + Máster en Formación Permanente en Derecho Marítimo Gestión Económico-Estratégica de la Empresa Marítimo-Portuaria de la Universidad Católica de Valencia.

The Conversation

Anna Peirats no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Quién controla a quienes administran justicia: un repaso histórico por el poder judicial – https://theconversation.com/quien-controla-a-quienes-administran-justicia-un-repaso-historico-por-el-poder-judicial-271054

Australia se está recuperando del peor ataque terrorista sufrido en su territorio: ¿se podría haber evitado?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Greg Barton, Chair in Global Islamic Politics, Alfred Deakin Institute for Citizenship and Globalisation, Deakin University

Con 15 civiles y un hombre armado muertos hasta el momento, y otras 40 personas heridas, Australia se recupera del peor acto terrorista cometido en su territorio. Dos hombres armados abrieron fuego contra una comunidad judía que se había reunido para celebrar la primera noche de Hanukkah en Archer Park, en la famosa playa Bondi Beach de Sídney.

La policía ha confirmado que los dos presuntos atacantes eran padre e hijo, de 50 y 24 años. El padre, Sajid Akram, que tenía licencia para poseer seis armas de fuego, fue abatido por la policía. El hijo, Naveed Akram, permanece bajo custodia policial en el hospital.

Dado que se trataba claramente de un ataque antisemita, las autoridades lo declararon poco después como un acto de terrorismo, es decir, un acto de violencia por motivos políticos. Esta calificación también proporciona a las autoridades recursos adicionales para responder y llevar a los responsables ante la justicia.

Mientras los australianos tratan de asimilar su conmoción y su dolor, ha surgido cierta indignación en la comunidad por la falta de medidas suficientes para proteger a los judíos australianos del creciente antisemitismo evidente desde el ataque de Hamás a Israel en octubre de 2023 y la consiguiente guerra de Gaza.

Lo que sabemos sobre los presuntos atacantes

El director general de la ASIO (Organización Australiana de Inteligencia de Seguridad), Mike Burgess, ha dicho que uno de los presuntos atacantes era “conocido” por la ASIO, aunque no especificó cuál. Ser “conocido” por las autoridades puede significar simplemente que alguien ha estado asociado con redes y comunicaciones que han causado preocupación a las autoridades. La televisión pública australiana ABC ha informado de que Naveed Akram llamó la atención de las autoridades tras la detención del líder de la célula del Estado Islámico en Sídney, Isaac El Matari, en julio de 2019.

Sin embargo, hay cientos de personas que llaman la atención de las autoridades por su contacto, tanto en línea como fuera de ella, con redes e individuos extremistas. Con recursos limitados (y los recursos de las autoridades siempre serán limitados, independientemente de la financiación de que dispongan), tienen que aplicar un sistema de clasificación para evaluar la amenaza que puede suponer un individuo o un grupo, y gestionar el riesgo lo mejor que pueden.

Evalúan cuidadosamente lo que se dice y el lenguaje utilizado, por ejemplo, y comprueban si la persona tiene antecedentes de violencia. Por muy enfadada y molesta que esté la gente, como es comprensible, tras un incidente tan horrible, hay que reconocer que las autoridades no pueden simplemente detener a todo aquel que exprese ideas extremistas o tenga vínculos pasajeros con elementos extremistas.

Aún necesitamos saber más sobre este ataque terrorista y los presuntos atacantes, pero hasta la fecha no hay pruebas de que exista una red en funcionamiento. Dado que los presuntos autores eran padre e hijo, técnicamente se ajusta al perfil de un ataque “aislado”, como vimos en el asalto al Lindt Cafe de Sídney en 2014 y en Christchurch en 2019.

Es muy difícil para las autoridades predecir y, por lo tanto, prevenir los ataques de actores solitarios. Por su naturaleza, a menudo no hay señales previas de la posibilidad de violencia. Además, los lugares públicos como la reserva de Bondi Beach requieren amplios recursos para su vigilancia, lo que significa que no todos pueden estar adecuadamente protegidos.

Como señaló Burgess en su evaluación anual de amenazas, “nuestra mayor amenaza sigue siendo un actor solitario que utiliza un arma fácil de conseguir”. Lamentablemente, eso ha demostrado ser cierto.

La naturaleza cambiante de la amenaza terrorista en Australia

En los últimos años se ha prestado mucha atención al auge del extremismo y el terrorismo de extrema derecha.

Una de las mejores guías al respecto es la evaluación anual de amenazas de Burgess. En ella explica que, hace una década, solo uno de cada diez casos que seguía la ASIO estaba relacionado con extremistas de derecha, ya que la mayor parte de su atención se centraba en los grupos islamistas radicales. Sin embargo, en los últimos años, la proporción se ha acercado a una de cada dos investigaciones relacionadas con el extremismo de derecha. En otras palabras, gran parte de la atención y los recursos de la ASIO se dedican ahora necesariamente a la lucha contra ese extremismo, especialmente tras el atentado terrorista de Christchurch, en el que 51 personas fueron asesinadas a tiros por un terrorista australiano de extrema derecha durante la oración del viernes en dos mezquitas de Nueva Zelanda.

En términos más generales, el terrorismo islámico sigue siendo una amenaza mundial. El Estado Islámico y Al Qaeda continúan activos en Oriente Medio y, cada vez más, en África, así como en Asia Central y Afganistán. En general, las autoridades están haciendo un buen trabajo a la hora de controlar cualquier amenaza que estas redes puedan suponer en Australia.

No hay duda de que el ambiente general entre los grupos propalestinos y judíos se ha vuelto mucho más febril a raíz del ataque de Hamás y la guerra de Gaza. Hay mucha ira y frustración, ya que cada día se retransmiten escenas de violencia y sufrimiento, y hemos visto un aumento tanto del antisemitismo como de la islamofobia desde que comenzó la guerra, simplemente por la forma en que se desarrolla en la imaginación de la gente.

Pero incluso en las protestas que hemos visto durante muchos meses, el número de personas que podrían utilizar este sentimiento para incitar a la violencia es reducido.

Una vez más, no hay pruebas de que el tiroteo de Bondi formara parte de una red más amplia, y es muy difícil detener el ataque de un actor solitario en un lugar público.

Por otra parte, el hombre cuyo acto heroico, muy elogiado, de arrebatarle una de las armas al presunto tirador ha sido identificado como Ahmed Al-Ahmed, un musulmán de 43 años propietario de una frutería. Se espera que la valentía de este hombre, que nos mostró lo mejor de la humanidad en medio de lo peor, ponga fin a cualquier análisis simplista que culpe a la comunidad musulmana de tal violencia. Ya hemos visto esto en Estados Unidos, y Australia debe hacerlo mucho mejor.

¿Ha hecho lo suficiente el Gobierno?

Es muy difícil garantizar la seguridad total de los eventos públicos al aire libre. Los edificios son relativamente fáciles de proteger, pero un parque en la playa lo es mucho menos.

No podemos cerrar todas las lagunas ni frustrar todos los riesgos. No podemos impedir que la gente recurra a la violencia, ni podemos controlar todos los pensamientos de odio.

Es evidente que el Gobierno australiano debe hacer más para detener el terrorismo, y los eventos públicos son un objetivo obvio para destinar más esfuerzos. Pero va a costar mucho trabajo averiguar dónde podemos utilizar mejor los recursos.

The Conversation

Greg Barton es rector (director académico) de la Universidad Deakin Lancaster Indonesia (DLI). Greg recibe financiación del Consejo Australiano de Investigación. Participa en una serie de proyectos financiados por el Gobierno australiano cuyo objetivo es comprender y combatir el extremismo violento en Australia, el sudeste asiático y África.

ref. Australia se está recuperando del peor ataque terrorista sufrido en su territorio: ¿se podría haber evitado? – https://theconversation.com/australia-se-esta-recuperando-del-peor-ataque-terrorista-sufrido-en-su-territorio-se-podria-haber-evitado-272081