La selección: intervencionismo, expansionismo, imperialismo en el siglo XXI

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elba Astorga, Editora de Economía, The Conversation

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Que a nadie extrañe la vuelta estadounidense a una nueva versión de la doctrina Monroe, a la manera de Trump, puesta en evidencia hace justo una semana con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

La doctrina Monroe ha sido la base teórica de una política internacional con sus vecinos de continente caracterizada por el expansionismo, el intervencionismo y el imperialismo, una política que ha permitido a Estados Unidos expandir sus intereses económicos en América Latina (en Centroamérica, la fruta; en Panamá, la construcción del Canal; en Venezuela, el petróleo) y que ahora busca extenderse hacia los gélidos territorios groenlandeses.

La doctrina Monroe nació dos siglos atrás, en 1823, en el fragor de las luchas independentistas de los países americanos. La frase del presidente Monroe “América para los americanos” era, de origen, idealista, y planteaba la necesidad de que el destino de las jóvenes repúblicas americanas quedase fuera de cualquier injerencia europea.

La doctrina Monroe fue un manifiesto de emancipación geopolítica: la participación europea en los procesos independentistas hispanoamericanos implicaba para Estados Unidos un ataque a su propia seguridad. Para el nuevo país, la posibilidad de que surgiesen monarquías en América implicaba un riesgo de desestabilización. Por eso, para los estadounidenses, la libertad americana tenía que ser republicana.

Años después, en 1898, esta doctrina servirá al presidente William McKinley para reivindicar el derecho natural de Estados Unidos para obrar y disponer en los países latinoamericanos y del Caribe.

El primer gran ensayo de la propuesta de McKinley fue la guerra de independencia cubana, en 1898. En 1903, Estados Unidos apoyó que Panamá se separase de Colombia, tras el triunfo de los conservadores en la Guerra de los Mil Días, lo que favorecería los intereses de EE. UU. para la construcción del Canal de Panamá (1904-1914).

Luego, a lo largo del siglo XX, y bajo la excusa de sofocar movimientos insurgentes o evitar la instauración del comunismo en la región, vendría la presencia de tropas estadounidenses en República Dominicana, Haití, Nicaragua, Guatemala y la infructuosa incursión en la cubana Bahía de Cochinos (1961), en un intento de derrocar el régimen castrista.

En el Cono Sur participó veladamente, a través de operaciones de la CIA, en la instauración de dictaduras militares en Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, aunque luego se sumarían Brasil, Ecuador y Perú.

El siglo XX cierra con la invasión de la isla caribeña de Granada (1983) por el auge del marxismo, y la de Panamá (1989) para derrocar al dictador y antiguo aliado Manuel Noriega, acusado de narcotráfico.

Lo que el 1 de septiembre de 205 empezó como una gran operación de lucha contra el narcotráfico en aguas del Caribe, acabó, el 3 de enero de 2026, con la captura y traslado a Nueva York de Maduro y su mujer para ser juzgados por narcoterrorismo. Esta vuelta sin ambages a la doctrina Monroe queda claramente reflejada en en el documento sobre la estrategia de seguridad nacional presentada ante el Congreso de los Estados Unidos en diciembre de 2025.

La incursión estadounidense en territorio venezolano dibuja una estrella de cinco puntas, cinco vertientes geopolíticas que ganan importancia en 2026:

  1. El poder presidencial estadounidense busca expandirse y volverse imperial.

  2. Surge la doctrina Donroe: América para los estadounidenses.

  3. El objetivo, más que controlar ideologías, es dominar los recursos.

  4. Consecuencias geopolíticas: ¿cómo cambia el panorama en otras regiones? Pensemos en los casos China-Taiwán o Rusia-Ucrania.

  5. El peso y la importancia de los valores democráticos, el Estado de derecho o el libre comercio se desvanecen ante el resurgir del imperialismo estadounidense.

Esto no acaba aquí. El presidente Trump ha dejado claro su interés en ganar el control sobre otros territorios geoestratégicos: “Necesitamos a Groenlandia por motivos de seguridad nacional”. Y las alarmas han saltado en Europa.

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ref. La selección: intervencionismo, expansionismo, imperialismo en el siglo XXI – https://theconversation.com/la-seleccion-intervencionismo-expansionismo-imperialismo-en-el-siglo-xxi-273113

Los líderes cubanos acaban de perder un aliado clave en Maduro

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Joseph J. Gonzalez, Associate Professor of Global Studies, Appalachian State University

«¿Después de usted, presidente Maduro?». Una frase preocupante para el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. Juan Barreto/AFP via Getty Images

Las imágenes de Nicolás Maduro esposado y siendo escoltado a un centro de detención de Brooklyn sin duda habrán incomodado a los líderes políticos de La Habana.

“Cuba va a ser algo de lo que acabaremos hablando”, afirmó el presidente Donald Trump pocas horas después de la operación del 3 de enero de 2026 para capturar al presidente venezolano. El secretario de Estado, Marco Rubio, se hizo eco de la advertencia de Trump: “Si viviera en La Habana y estuviera en el Gobierno, estaría preocupado”.

Como historiador de Estados Unidos y Cuba, creo que las relaciones de Washington con La Habana han entrado en una nueva fase bajo la administración Trump. Atrás quedaron el “deshielo cubano” de Barack Obama y las sanciones menos restrictivas de Joe Biden. En su lugar, la administración Trump aparentemente ha adoptado una política de cambio de régimen mediante la máxima presión.

Si esta administración se sale con la suya, 2026 será el último año del régimen comunista en Cuba, y pretende lograrlo sin la intervención de las fuerzas armadas estadounidenses.

“No creo que necesitemos (tomar) ninguna medida”, dijo Trump el 4 de enero. Y añadió: “Cuba parece estar lista para caer”.

El amigo con derecho a roce de Cuba

Puede que Trump tenga razón. La captura de Maduro ha supuesto la pérdida efectiva del aliado más cercano de Cuba. El predecesor y mentor de Maduro, Hugo Chávez, era un admirador declarado del líder revolucionario cubano Fidel Castro.

Poco después de asumir el poder en 1999, el Gobierno de Chávez comenzó a suministrar petróleo en condiciones favorables a Cuba a cambio de médicos y, finalmente, la formación de las fuerzas de seguridad de Venezuela. No fue una coincidencia que 32 de los agentes de seguridad muertos mientras defendían a Maduro del avance de las fuerzas estadounidenses fueran cubanos.

Maduro sucedió a Chávez como presidente en 2013 y continuó con el apoyo del país a Cuba. En 2022, un miembro de la oposición venezolana afirmó que Caracas contribuyó con 60 000 millones de dólares estadounidenses a la economía cubana entre 2002 y 2022.

Una multitud sostiene banderas en alto.
Cubanos se reúnen en apoyo al líder venezolano Nicolás Maduro en La Habana el 3 de enero de 2026.
Adalberto Roque/AFP vía Getty Images

La generosidad de Maduro resultó insostenible. A principios de la década de 2010, Venezuela entró en una grave crisis provocada por la mala gestión económica, una dependencia excesiva del petróleo y las sanciones de Estados Unidos.

El apoyo de Venezuela a Cuba se redujo a un goteo en 2016. No obstante, el Gobierno de Maduro ha seguido suministrando petróleo a Cuba en secreto, eludiendo las sanciones estadounidenses, en cantidades muy inferiores a las necesidades de Cuba.

Tiempos difíciles en Cuba

La penuria de Venezuela y la presión de Estados Unidos hacen que los cubanos estén sufriendo privaciones a un nivel no visto desde el “período especial” de crisis económica que vivió el país entre 1991 y 1995, provocado por el colapso de la Unión Soviética y el fin de las generosas subvenciones del bloque.

Desde 2020, el PIB de Cuba se ha reducido en un 11 %, mientras que el valor del peso cubano sigue cayendo.

Los cubanos ya no tienen electricidad fiable ni acceso al agua. Las enfermedades transmitidas por mosquitos, que antes eran poco frecuentes, ahora están muy extendidas porque el gobierno no puede permitirse rociar pesticidas.

Para colmo, el sistema sanitario solo proporciona la atención más básica, y los hospitales tienen pocos o ningún medicamento.

Mientras tanto, las producciones industrial y agrícola han disminuido drásticamente, al igual que las importaciones de alimentos. Y aunque todavía no se ha producido una hambruna, la inseguridad alimentaria ha aumentado, con la mayoría de los cubanos sometidos a una dieta limitada y saltándose comidas. La delincuencia también se ha vuelto habitual en las calles de Cuba, que antes eran seguras.

Un grupo de personas en la calle
Cubanos hacen cola para comprar comida durante un corte de electricidad en La Habana el 3 de diciembre de 2025.
Yamil Lage/AFP via Getty Images

Desde que tomó el poder Maduro, la administración estadounidense ha esbozado políticas que parecen destinadas a aumentar la presión económica sobre Cuba y provocar un cambio de régimen. Por ejemplo, Estados Unidos ha dejado claro que ya no permitirá que Venezuela suministre petróleo a Cuba.

Al parecer, el Gobierno espera que, sin petróleo, el Gobierno cubano simplemente se derrumbe. O tal vez Trump espera que los cubanos, tan frustrados como están, derroquen a sus amos comunistas sin la ayuda de Estados Unidos.

Un régimen sin apoyo popular

En cualquier caso, el razonamiento de la administración tiene un posible fallo: los comunistas cubanos han sobrevivido a crisis como estas durante más de 60 años. Sin embargo, hay pruebas de que, a medida que la economía cubana se deteriora, también lo hace el apoyo al régimen.

Desde 2020, más de un millón de cubanos han abandonado el país, principalmente hacia Estados Unidos y países de habla hispana. Un colega cubano con acceso a investigaciones del Gobierno me dijo recientemente que la cifra se acerca más a los dos millones.

Y los que se quedaron tampoco están más satisfechos.

Cuba protesta en las calles

En una encuesta de opinión pública de 2024, una abrumadora mayoría de cubanos expresó su profunda insatisfacción con el Partido Comunista Cubano y el liderazgo del presidente Miguel Díaz-Canel.

Los cubanos también han llevado sus quejas a las calles. En julio de 2021, estallaron protestas en toda Cuba, exigiendo más libertad y un mejor nivel de vida. El Gobierno encarceló rápidamente a los manifestantes y los condenó a largas penas de prisión.

No obstante, las protestas esporádicas han continuado, a menudo de forma rápida y sin previo aviso, provocando una dura represión. En particular, el movimiento San Isidro, formado en 2018 para protestar contra las restricciones a la expresión artística, cuenta con un fuerte apoyo entre los jóvenes cubanos.

Cambio de actitud hacia Estados Unidos

A medida que los cubanos se han ido volviendo en contra de su Gobierno, se han vuelto más receptivos a Estados Unidos.

Durante mi primera visita en 1996, los cubanos culpaban al embargo estadounidense, en vigor desde principios de la década de 1960, de las privaciones que sufrían durante el “período especial”. Sin embargo, en la última década, he oído a los cubanos –al menos a los menores de 50 años– expresar más ira hacia su Gobierno que hacia el embargo estadounidense.

Una gran bandera estadounidense ondea sobre la calle.
Un triciclo utilizado como taxi está decorado con la bandera estadounidense en La Habana.
Yamil Lage/AFP vía Getty Images

No nos equivoquemos: los cubanos quieren que termine el embargo estadounidense. Pero ya no creen en el intento de su Gobierno de culpar a Washington de todos los problemas económicos y políticos de Cuba.

Parte de este cambio se debe a la extraordinaria emigración de cubanos: todos los cubanos que conozco tienen un familiar o un amigo en Estados Unidos. Internet también ha ayudado: ahora los cubanos pueden leer noticias extranjeras en sus teléfonos.

¿Liberadores bienvenidos?

Desde la captura de Maduro, he enviado mensajes a amigos en Cuba para evaluar el estado de ánimo. Todos menos uno de los seis amigos cubanos con los que logré contactar me dijeron que estaban receptivos a la intervención de Estados Unidos en Cuba, siempre y cuando eliminara el régimen que les hace la vida imposible.

Un amigo dijo: “Si los yanquis aparecieran hoy, la mayoría de nosotros probablemente los recibiríamos como libertadores”.

Es cierto que mi muestra es pequeña. Pero estas reacciones, procedentes de cubanos relativamente privilegiados que trabajan tanto en el sector privado como en el público, no pueden ser buenas noticias para lo que queda del régimen de Castro.

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Joseph J. Gonzalez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Los líderes cubanos acaban de perder un aliado clave en Maduro – https://theconversation.com/los-lideres-cubanos-acaban-de-perder-un-aliado-clave-en-maduro-273261

El fenómeno de Raynaud: cuando los dedos cambian de color por culpa del frío

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Leyre Riancho Zarrabeitia, Profesor asociado ciencias de la salud, Universidad de Cantabria

Con la llegada del frío algunas personas notan que sus dedos se vuelven blancos, azulados o violáceos. Este cambio viene acompañado de una sensación de dolor u hormigueo. Si alguna vez le ha pasado algo así, probablemente padezca el fenómeno de Raynaud. Se trata de un trastorno de la circulación que afecta a los dedos de las manos y de los pies, aunque también puede aparecer en la nariz, las orejas y los labios. Pero ¿a qué se debe? ¿Debemos preocuparnos? ¿Existe algún tratamiento?

El fenómeno de Raynaud se debe a una contracción excesiva de los vasos sanguíneos de pequeño tamaño en respuesta al frío y, en ocasiones, también al estrés emocional.

Esta contracción tiene tres fases que explican los cambios de color:

  1. La primera etapa es de palidez, debida a la reducción del flujo sanguíneo (isquemia) de la zona por la contracción de los vasos sanguíneos.

  2. La segunda fase muestra una coloración azulada (cianosis). La causa está en la desoxigenación de la sangre en el área afectada, debida a la reducción del flujo sanguíneo.

  3. Y en tercer lugar llega el enrojecimiento. Se debe al aumento del flujo sanguíneo (hiperemia reactiva), porque se dilatan los vasos sanguíneos en compensación.

Por esta razón los dedos se tornarán en primer lugar blancos, posteriormente entre azules y violáceos y finalmente rojos. Sin embargo, no todo el mundo presenta esta tríada: algunas personas solo muestran dos fases de este fenómeno.

Un fenómeno raro que suele ser benigno

Entre el 3 y el 5 % de la población mundial padece el fenómeno de Raynaud. Suele ser más frecuente en mujeres y en climas fríos. En España, un estudio realizado en Valencia calculó una prevalencia del 2.8 % en varones y del 3.4 % en mujeres.

En la gran mayoría de los casos, hasta el 90 % de las veces, es un proceso benigno y no asociado a ninguna patología. Sin embargo, en algunas ocasiones puede ser un efecto secundario tras el uso de fármacos como betabloqueantes y quimioterápicos, o de drogas como las anfetaminas. También ciertos factores ambientales, como la exposición a vibraciones, se han asociado con su aparición.

En un pequeño número de ocasiones el fenómeno de Raynaud puede manifestar asimismo una enfermedad hematológica o un problema vascular subyacentes. En otros casos es la forma de presentación de algunas enfermedades reumatológicas como la esclerosis sistémica, el lupus, el síndrome de Sjogren y la artritis reumatoide.

¿Cuándo debo acudir al médico?

Cuando el fenómeno se inicia a edades más avanzadas de lo habitual –entre los 15 y los 30 años–, podemos sospechar que pueda deberse a alguna enfermedad. Si aparece a partir de la treintena, es necesario estudiar sus causas.

Existen otros factores que pueden alertarnos de que hay alguna patología asociada:

  1. La asimetría. Cuando solo están afectados uno o dos dedos o solo ocurre en una mano.

  2. La gravedad de los ataques. Cuando estos aparecen con temperaturas templadas o son muy prolongados.

  3. La presencia de úlceras o heridas en las yemas de los dedos.

En estos casos conviene acudir al médico de cabecera para descartar que estemos ante un fenómeno de Raynaud secundario, en el que existan otras enfermedades subyacentes.

¿Cómo saber si tenemos un fenómeno de Raynaud secundario?

El primer paso es que el médico nos realice un interrogatorio exhaustivo. Tras eso, algunos datos analíticos y una capilaroscopia nos pueden ayudar a entender lo que pasa.

La “capilaroscopia periungueal” es una técnica no invasiva que permite valorar con un microscopio la microcirculación del lecho ungueal –el área de la epidermis que hay bajo la uña–. Para ello se mira el número y la forma de los capilares.

Típicamente, los capilares tienen forma de horquilla. La presencia de dilataciones, tortuosidades, hemorragias y zonas avasculares nos alertarán de la posibilidad de encontrarnos ante un fenómeno de Raynaud secundario.

De igual forma, la presencia de autoanticuerpos nos harán sospechar una enfermedad reumatológica subyacente. Se trata de anticuerpos que van dirigidos contra estructuras propias en sangre, como los anticuerpos antinucleares y los anticuerpos anticentrómero y los antitopoisomerasa.

¿Cómo tratarlo?

La principal medida para controlar el fenómeno de Raynaud es minimizar la exposición al frío usando guantes y ropa cálida, así como calentadores de manos y agua caliente. También es recomendable evitar cambios bruscos de temperatura y proteger todo el cuerpo del frío, ya que la pérdida de calor general favorece la vasoconstricción periférica.

Además, hay que evitar factores agravantes como el consumo de tabaco, que también contrae los vasos sanguíneos.

El estrés emocional puede actuar asimismo como factor precipitante. Por eso, técnicas como la respiración controlada y la relajación pueden ser útiles en algunos pacientes.

En la mayoría de los casos, identificar los desencadenantes y llevar a cabo estas medidas básicas suele ser suficiente. De esta forma se evita que afecte a la calidad de vida.

En los casos en que los episodios son frecuentes o incapacitantes, por su duración o intensidad, se pueden emplear diversos fármacos vasodilatadores. Los más usados son los bloqueantes de los canales de calcio, si bien existen muchas terapias disponibles que han demostrado reducir el número y la gravedad de los ataques.

Si este es su caso, y sus dedos han empezado a ponerse blancos o azules con el frío, ya conoce la causa. Con estas medidas podrá controlar sus síntomas y disfrutar del invierno en la medida de lo posible.

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Leyre Riancho Zarrabeitia no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El fenómeno de Raynaud: cuando los dedos cambian de color por culpa del frío – https://theconversation.com/el-fenomeno-de-raynaud-cuando-los-dedos-cambian-de-color-por-culpa-del-frio-272417

¿Escuelas especiales para niños con discapacidad? A veces, sí

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Rodríguez Herrero, Profesor del Departamento de Pedagogía, Universidad Autónoma de Madrid

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¿Es deseable y prioritario que todo el alumnado con discapacidad se integre en las mismas aulas que los demás? ¿O aprende y se desarrolla mejor, en algunos casos, en centros diseñados específicamente para sus necesidades?

El debate sobre si la educación inclusiva en escuelas ordinarias (todos los niños juntos en el mismo centro) puede convivir con la educación especial (escuelas específicas para niños con discapacidad) se ha agudizado desde que la ley educativa española estableciera la primera como la modalidad deseable y más inclusiva, instando a que “en el plazo de diez años (…), los centros ordinarios cuenten con los recursos necesarios para poder atender en las mejores condiciones al alumnado con discapacidad”.

Actualmente, el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes está elaborando el Plan Estratégico de Educación Inclusiva 2025, que pretende concretar respuestas educativas “que garanticen el derecho a la presencia, la participación y el aprendizaje de todo el alumnado”, partiendo de la base de que “las barreras para el acceso y la participación en contextos ordinarios siguen siendo una realidad para muchos alumnos y muchas alumnas”. Este planteamiento establece, por tanto, que lo deseable para todo el alumnado es el acceso a escuelas ordinarias.

En línea con lo dispuesto en esta ley española, diversos autores y colectivos entienden la educación especial (que hasta la fecha ha sido una de las modalidades de escolarización fundamentales para el alumnado con discapacidad) como una opción segregadora. Sin embargo, ¿puede ser la educación especial pertinente para algunos alumnos, en el ejercicio de su derecho a la educación?

Del principio universal a la realidad concreta

Aunque la inclusión en escuelas ordinarias pueda parecer un principio incuestionable, la realidad de algunos alumnos y sus familias muestra que, en ocasiones, no es una prioridad para ellos.

La educación debería partir de las circunstancias concretas de cada alumno. Esto implica aceptar que, en algunos casos, el principio de educación inclusiva en escuelas ordinarias debe repensarse de forma situada y atendiendo a su singularidad.

Una aplicación rígida de la educación inclusiva podría, paradójicamente, debilitar un pilar fundamental: la atención a la diversidad. En este sentido, algunos autores afirman que en la medida en que la definición más básica de la educación es esencialmente inclusiva, debe ser precisamente diferenciadora.

Una educación inclusiva con sentido

En un estudio reciente introducimos el concepto de “educación inclusiva con sentido”. En él cuestionamos que las escuelas ordinarias sean necesariamente la mejor opción, en la práctica, para todos los alumnos con discapacidad, incluso cuando cuentan con recursos. Este concepto pretende contribuir a que se tomen decisiones sobre las modalidades de escolarización que vayan más allá de un principio establecido a priori como deseable para todos, reconociendo las tensiones existentes.

En ocasiones, y dependiendo de las circunstancias y necesidades concretas del alumnado y sus familias, la educación inclusiva en aulas ordinarias puede no ser adecuada. Factores como el cuidado de la salud física, el bienestar psicológico o la posibilidad de establecer vínculos de amistad con compañeros con intereses similares pueden hacer que la educación especial sea la opción más beneficiosa para algunos alumnos con discapacidad.

Por esta razón abogamos por una aplicación flexible de la idea de escuela inclusiva, que tenga en cuenta la diversidad real y la singularidad de cada alumno. Entender la educación especial como una opción segregadora sin más no reconoce que para algunos alumnos este tipo de modalidad es su vía de acceso a la sociedad.

Inclusión y grupos de referencia

En particular, esta reflexión es especialmente oportuna en el caso del alumnado con discapacidad intelectual y altas necesidades de apoyo. ¿Qué sentido tiene, por ejemplo, incluir a un adolescente cuyos aprendizajes realmente significativos tienen que ver con habilidades básicas de comunicación o autocuidado en un grupo de alumnos de la misma edad sin discapacidad, que se encontrarían estudiando fracciones o geometría?

Para alcanzar una educación inclusiva, la LOMLOE propone el diseño universal para el aprendizaje (DUA), que consiste en concretar metodologías didácticas que proporcionen múltiples medios de enseñanza, expresión y motivación en el alumnado. También se está promoviendo, en los últimos años, la codocencia o docencia compartida como metodología para atender a la diversidad.

Sin embargo, no se trata (sólo) de cómo enseñar y aprender, sino de los conocimientos que se adquieren. Y estos debieran estar en el campo de posibilidades de las capacidades de cada alumno y ser valiosos para ellos.

Vivencias de exclusión en la escuela inclusiva

En este sentido, ni el mejor diseño universal del aprendizaje que podamos imaginar nos ayudaría a enseñar contenidos no asimilables desde las circunstancias de los alumnos con más necesidades de apoyo.

Su incorporación en el aula ordinaria junto con otros alumnos sin discapacidad de la misma edad puede ser una forma de violencia que no tenga en cuenta sus circunstancias. Una experiencia aparentemente inclusiva puede transformarse en vivencias de exclusión. Esto ocurre cuando, por ejemplo, el alumno con discapacidad debe aprender contenidos distintos a los del resto de la clase; o salir del aula de manera frecuente, en grupos segregados.

Qué ocurre tras la etapa escolar

La educación que se recibe en la edad escolar afecta a nuestra vida adulta. En este sentido, también es necesario que nos planteemos qué aprendizajes son más útiles para una vida plena en sociedad de los estudiantes con discapacidad.

Hay experiencias en escuelas especiales que se han demostrado positivas para la inclusión social de personas con discapacidad a lo largo de la vida, gracias al aprendizaje de conocimientos relevantes y a un adecuado desarrollo psicosocial y físico.

También existen experiencias excelentes en escuelas ordinarias y otras “potencialmente excluyentes para la vida adulta, por vivencias de aislamiento, falta de amistades genuinas, etc.”

Aplicación crítica y concreta

La educación debería reconocer la singularidad sin renunciar a principios generales, asumiendo que puede haber casos para quienes la formación junto con alumnos semejantes puede ser beneficiosa y deseable. Es decir, la educación inclusiva es un principio que debe ser aplicado de manera crítica y concreta, no abstracta y teórica.

Además, la educación especial ha sido históricamente un foco de innovación y transferencia pedagógica hacia la escuela ordinaria, como muestran los inicios de Maria Montessori en su atención a niños con discapacidad o el trabajo por competencias desarrollado durante décadas en estos centros. Por ello, su existencia no supone un retroceso, sino la conservación de un recurso fundamental para la formación de muchos alumnos.

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Pablo Rodríguez Herrero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Escuelas especiales para niños con discapacidad? A veces, sí – https://theconversation.com/escuelas-especiales-para-ninos-con-discapacidad-a-veces-si-271024

Groenlandia: colocarse de parte de los inuit

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ludovic Slimak, Archéologue, penseur et chercheur au CNRS, Université de Toulouse

74º escuadrón de cazas interceptores F-89 en la base aérea de Thule, en Groenlandia, en 1955. United States Air Force – Menard, David W. / Wikipedia

Es 16 de junio de 1951. El explorador francés Jean Malaurie avanza en trineos tirados por perros por la costa noroeste de Groenlandia. Había llegado solo, de forma impulsiva, con unos escasos ahorros del CNRS, oficialmente para trabajar en los paisajes periglaciales. En realidad, este encuentro con pueblos cuya relación con el mundo era de otra naturaleza forjaría un destino singular.

Ese día, tras largos meses de aislamiento entre los inuit, en el momento crítico del deshielo, Malaurie avanza con algunos cazadores. Está agotado, sucio, demacrado. Uno de los inuit le toca el hombro: “Takou, mira”. Una espesa nube amarilla se eleva hacia el cielo. A través del catalejo, Malaurie cree al principio que se trata de un espejismo: “una ciudad de hangares y tiendas de campaña, de chapas y aluminio, deslumbrante bajo el sol entre el humo y el polvo […] Hace tres meses, el valle estaba tranquilo y desierto. Había plantado mi tienda, un día claro del verano pasado, en una tundra virgen y llena de flores”.

El aliento de esta nueva ciudad, escribirá, “no nos abandonará jamás”. Las excavadoras tentaculares raspan la tierra, los camiones vomitan los escombros al mar, los aviones dan vueltas. Malaurie es proyectado de la edad de piedra a la era atómica. Acaba de descubrir la base secreta estadounidense de Thule, cuyo nombre en clave es Operación Blue Jay, uno de los proyectos de construcción militar más ambiciosos y rápidos de la historia de los Estados Unidos.

La base estadounidense de Thule a principios de la década de 1950.
U.S. Army, The Big Picture — Operation Blue Jay (1953), CC BY

Tras este nombre anodino se esconde una logística faraónica. Estados Unidos teme un ataque nuclear soviético por la ruta polar. En un solo verano, unos 120 barcos y 12 000 hombres se han movilizado en una bahía que hasta entonces solo había conocido el silencioso deslizamiento de los kayaks. Groenlandia contaba entonces con unos 23 000 habitantes. En 104 días, sobre un suelo permanentemente helado, surge una ciudad tecnológica capaz de albergar los gigantescos bombarderos B-36, portadores de ojivas nucleares.

A más de 1 200 kilómetros al norte del círculo polar ártico, en un secreto casi total, Estados Unidos acaba de levantar una de las bases militares más grandes jamás construidas fuera de su territorio continental. En la primavera de 1951 se había firmado un acuerdo de defensa con Dinamarca, pero la base de Thule ya estaba en marcha: la decisión estadounidense se había tomado en 1950.

La anexión del universo inuit

Malaurie comprende inmediatamente que la desmesura de la operación supone, de hecho, una anexión del universo inuit. Un mundo basado en la velocidad, la máquina y la acumulación acaba de penetrar de forma brutal y ciega en un espacio regido por la tradición, el ciclo, la caza y la espera.

El arrendajo azul (“Blue Jay” en inglés) es un pájaro ruidoso, agresivo y extremadamente territorial. La base de Thule se encuentra a medio camino entre Washington y Moscú por la ruta polar. En la era de los misiles hipersónicos intercontinentales, ayer soviéticos, hoy rusos, es esta misma geografía la que sigue sustentando el argumento de la “necesidad imperiosa” invocado por Donald Trump en su deseo de anexionar Groenlandia.

La base de Thule tiene una posición estratégica entre Estados Unidos y Rusia.
U.S. Army, The Big Picture — Operation Blue Jay (1953), CC BY

El resultado inmediato más trágico de la Operación Blue Jay no fue militar, sino humano. En 1953, para asegurar el perímetro de la base y sus radares, las autoridades decidieron trasladar a toda la población inughuit local a Qaanaaq, a unos cien kilómetros más al norte. El traslado fue rápido, forzado y sin consulta, rompiendo el vínculo orgánico entre este pueblo y sus territorios ancestrales de caza. Un “pueblo raíz” desarraigado para dar paso a una pista de aterrizaje.

Es en este momento de cambio radical donde Malaurie sitúa el colapso de las sociedades tradicionales inuit, en las que la caza no es una técnica de supervivencia, sino un principio organizador del mundo social. El universo inuit es una economía del sentido, hecha de relaciones, gestos y transmisiones, que dan a cada uno reconocimiento, papel y lugar. Esta coherencia íntima, que constituye la fuerza de estas sociedades, también las hace extremadamente vulnerables cuando un sistema externo destruye repentinamente sus fundamentos territoriales y simbólicos.

Consecuencias del colapso de las estructuras tradicionales

Hoy en día, la sociedad groenlandesa está ampliamente urbanizada. Más de un tercio de los 56 500 habitantes vive en Nuuk, la capital, y casi toda la población reside ahora en ciudades y localidades costeras sedentarizadas. El hábitat refleja esta transición brutal.

En las grandes ciudades, una parte importante de la población ocupa edificios colectivos de hormigón, muchos de ellos construidos en los años sesenta y setenta, a menudo vetustos y superpoblados. La economía se basa en gran medida en la pesca industrial orientada a la exportación. La caza y la pesca de subsistencia persisten. Las armas modernas, los GPS, las motos de nieve y las conexiones por satélite acompañan ahora a las antiguas costumbres. La caza sigue siendo un referente identitario, pero ya no estructura la economía ni la transmisión.

Las consecuencias humanas de esta ruptura son enormes. Groenlandia presenta hoy en día una de las tasas de suicidio más altas del mundo, especialmente entre los jóvenes inuit. Los indicadores sociales contemporáneos de Groenlandia –tasa de suicidio, alcoholismo, violencia intrafamiliar– están ampliamente documentados. Numerosos trabajos los relacionan con la rapidez de las transformaciones sociales, la sedentarización y la ruptura de las transmisiones tradicionales.

Maniobras militares estadounidenses en Thule.
U.S. Army, The Big Picture — Operation Blue Jay (1953), CC BY

Volvamos a Thule. El inmenso proyecto secreto iniciado a principios de la década de 1950 no tiene nada de provisional. Radares, pistas, torres de radio, hospital: Thule se convierte en una ciudad totalmente estratégica. Para Malaurie, el hombre del arpón está condenado. No por una falta moral, sino por una colisión de sistemas. Advierte contra una europeización que no sería más que una civilización de chapa esmaltada, materialmente cómoda, pero humanamente empobrecida.

El peligro no reside en la irrupción de la modernidad, sino en la llegada, sin transición, de una modernidad sin interioridad, que opera en tierras habitadas como si fueran vírgenes, repitiendo, cinco siglos después, la historia colonial de América.

Espacios y contaminaciones radiactivas

El 21 de enero de 1968, esta lógica alcanza un punto de no retorno. Un bombardero B-52G de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, comprometido en una misión permanente de alerta nuclear del dispositivo Chrome Dome, se estrella en el hielo marino a unos diez kilómetros de Thule. Transportaba cuatro bombas termonucleares. Los explosivos convencionales de las bombas nucleares, destinados a iniciar la reacción, detonaron con el impacto. No se produjo una explosión nuclear, pero la deflagración dispersó plutonio, uranio, americio y tritio por una amplia zona.

En los días siguientes, Washington y Copenhague lanzan el Proyecto Crested Ice, una vasta operación de recuperación y descontaminación antes del deshielo primaveral. Se movilizan unos 1 500 trabajadores daneses para raspar el hielo y recoger la nieve contaminada. Varias décadas más tarde muchos de ellos iniciarán procedimientos judiciales, alegando que trabajaron sin la información ni la protección adecuadas. Estos litigios se prolongarán hasta 2018-2019, dando lugar a indemnizaciones políticas limitadas, sin reconocimiento jurídico de responsabilidad. Nunca se llevará a cabo una investigación epidemiológica exhaustiva entre las poblaciones inuit locales.

Hoy rebautizada como Pituffik Space Base, la antigua base de Thule es uno de los principales nodos estratégicos del dispositivo militar estadounidense. Integrada en la Fuerza Espacial de los Estados Unidos, desempeña un papel central en la alerta antimisiles y la vigilancia espacial en el Ártico, bajo un régimen de máxima seguridad. No es un vestigio de la Guerra Fría, sino un eje activo de la geopolítica contemporánea.

En Los esquimales del Polo: los últimos reyes de Thule, Malaurie muestra que los pueblos indígenas nunca tienen cabida en las consideraciones estratégicas occidentales. Ante las grandes maniobras del mundo, la existencia de los inuit se vuelve tan periférica como la de las focas o las mariposas.

Las declaraciones de Donald Trump no dan lugar a un mundo nuevo. Su objetivo es generalizar en Groenlandia un sistema que lleva setenta y cinco años en vigor. Pero la postura de un hombre no nos exime de nuestras responsabilidades colectivas. Escuchar hoy que Groenlandia “pertenece” a Dinamarca y depende de la OTAN, sin siquiera mencionar a los inuit, equivale a repetir un viejo gesto colonial: concebir los territorios borrando a quienes los habitan.

Los inuit siguen siendo invisibles e inaudibles. Nuestras sociedades siguen representándose a sí mismas como adultos frente a poblaciones indígenas infantilizadas. Sus conocimientos, sus valores y sus costumbres quedan relegados a variables secundarias. La diferencia no entra en las categorías a partir de las cuales nuestras sociedades saben actuar.

Siguiendo a Jean Malaurie, mis investigaciones abordan lo humano desde sus márgenes. Ya se trate de sociedades de cazadores-recolectores o de lo que queda de los neandertales, cuando los despojamos de nuestras proyecciones, el Otro sigue siendo el ángulo muerto de nuestra mirada. No sabemos ver cómo se derrumban mundos enteros cuando la diferencia deja de ser pensable.

Malaurie concluía su primer capítulo sobre Thulé con estas palabras:

“No se habrá previsto nada para imaginar el futuro con altura”.

Por encima de todo, hay que temer no la desaparición brutal de un pueblo, sino su relegación silenciosa y radical a un mundo que habla de él sin mirarlo ni escucharlo nunca.

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Ludovic Slimak no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Groenlandia: colocarse de parte de los inuit – https://theconversation.com/groenlandia-colocarse-de-parte-de-los-inuit-273258

Así usamos la inteligencia artificial para devolver la voz a pacientes de ELA

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jordi Linares Pellicer, Dr. en informática y profesor en la Universitat Politècnica de València, Universitat Politècnica de València

Nuestra voz nos define. No es solo un instrumento para comunicar palabras: transmite nuestra personalidad, nuestra esencia. Una broma dicha con nuestra propia entonación tiene un significado diferente al de una voz sintética. Un “te quiero” susurrado con nuestro timbre único llega de una manera que ninguna voz robótica puede replicar.

Para los enfermos de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), perder la voz significa perder una parte fundamental de su identidad. Esta enfermedad neurodegenerativa va despojando progresivamente a quienes la padecen de sus capacidades motoras, incluido el habla. Los sistemas de comunicación aumentativa les permiten seguir expresándose, pero a través de voces genéricas que no tienen nada que ver con quienes fueron.

En el grupo de investigación VertexLit, perteneciente al Instituto Valenciano de Investigación en Inteligencia Artificial (VRAIN) de la Universitat Politècnica de València, nos propusimos cambiar eso. Nuestro proyecto ha conseguido clonar la voz de Fran Vivó, un paciente de ELA, devolviéndole algo que parecía perdido para siempre.

Más allá de lo funcional

Este trabajo no pretendía resolver un problema estrictamente técnico. Los pacientes de ELA disponen ya de sistemas que les permiten comunicarse mediante texto o voces sintéticas predefinidas . Lo que nosotros buscábamos era diferente: devolver dignidad.

Cuando Fran puede volver a “hablar” con su propia voz, con su prosodia, su tono, sus particularidades, algo cambia profundamente en él y en sus familiares. No es una mejora práctica en sentido estricto, pero representa un aporte enorme a la calidad de vida emocional de los afectados. Es poder escuchar de nuevo a la persona que conocían, recordarla en algo tan propio como su manera de hablar.

El reto real no está en la tecnología en sí misma, sino en ajustarla a las fuentes disponibles. Porque cuando alguien pierde la voz, las grabaciones que conserva suelen ser escasas y de calidad variable: notas de audio en el móvil, vídeos familiares, quizás algún mensaje guardado por casualidad.

Inyectar emoción en las palabras

El proyecto ha implicado identificar las mejores herramientas y modelos disponibles, y realizar entrenamientos específicos que permitan no solo mantener las características originales de la voz, sino inyectar elementos de emoción y expresividad.

Los sistemas actuales de clonación de voz son capaces de replicar con notable fidelidad el tono y el timbre de una persona. Sin embargo, cuando hablamos no solo emitimos una señal acústica característica: también tenemos un ritmo particular, usamos muletillas, hacemos pausas en ciertos momentos y modulamos las frases de formas que nos identifican tanto como nuestra propia voz. Esta dimensión expresiva, lo que podríamos llamar nuestra “huella prosódica”, es precisamente lo que hemos querido capturar.

Para conseguirlo, utilizamos modelos de inteligencia artificial que analizan en profundidad las grabaciones disponibles del paciente. Estos modelos extraen patrones de entonación, variaciones dialectales, cadencias y otros rasgos que definen su manera única de expresarse. El resultado es un perfil detallado que va mucho más allá de las características puramente acústicas de la voz.

Con ese perfil, transformamos cualquier texto que se quiera generar antes de pasarlo al sistema de clonación. En lugar de sintetizar directamente las palabras escritas, las adaptamos para que reflejen cómo las diría realmente esa persona: con sus pausas, sus énfasis y sus giros característicos. De este modo, la voz generada no solo suena como el paciente, sino que habla como él.

Nuestra meta es crear una plataforma accesible que permita, sin tecnicismos, entrenar el sistema con grabaciones disponibles y generar nuevas locuciones. Queremos que tanto el enfermo como sus familiares puedan producir mensajes en un entorno de máxima privacidad, convirtiendo esta tecnología en un complemento humano a los sistemas de comunicación actuales.

Un puente entre el mundo y las personas

Vivimos un momento crucial para la inteligencia artificial. Por desgracia, recibe más atención por sus potenciales abusos que por los beneficios que ya está aportando en campos como la salud o la calidad de vida. Se habla mucho de regularla, y es importante distinguir: lo que hay que regular son sus aplicaciones, no la investigación ni la exploración de sus posibilidades.

Para quienes investigamos en este terreno, el sentido de la inteligencia artificial está en usarla como puente, como intermediario inteligente entre la complejidad del mundo y las personas, especialmente aquellas con necesidades especiales.

Este proyecto está ahora en proceso de escalado. Trabajamos para que pueda estar disponible a través de asociaciones y organismos, permitiendo que otros afectados realicen el proceso con autonomía. El objetivo es contemplar más posibilidades, no solo para enfermos de ELA, sino para todas las personas que ven afectada su comunicación.

Utilizar la inteligencia artificial como un elemento que nos asiste, nos complementa y se adapta a las características únicas de cada individuo. Eso, en definitiva, es lo que buscamos.

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Jordi Linares Pellicer no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Así usamos la inteligencia artificial para devolver la voz a pacientes de ELA – https://theconversation.com/asi-usamos-la-inteligencia-artificial-para-devolver-la-voz-a-pacientes-de-ela-270897

No, un mono no podría haber pintado ese cuadro: lo que revela el arte abstracto sobre la mente humana

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Olvido Perea García, Profesor Distinguido especializado en investigaciones de Biología y Psicología Evolutiva, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

_Una visita al estudio del artista_, pintura de Gabriel von Max. Wikimedia Commons

Quien haya visitado una galería de arte abstracto habrá oído alguna vez el comentario de “esto lo hace mi perro”. La idea parece convincente: si una obra no representa nada reconocible, cualquiera podría producirla. Sin embargo, la investigación muestra que esa intuición es falsa. Cuando observamos con atención, somos capaces de distinguir si una obra abstracta fue creada por un ser humano o por un animal, incluso sin saber explicar cómo lo hacemos.

Esto plantea una pregunta interesante: ¿qué señales visuales nos permiten detectar intención en un conjunto de trazos, manchas o líneas? Y, sobre todo, ¿hay algo en la manera humana de dejar marcas que nos resulte reconocible incluso cuando el autor no es un artista profesional?

Sabemos qué pintó un ser humano

Nuestro reciente estudio aporta nuevas respuestas. Recogimos diez pinturas abstractas creadas por personas sin entrenamiento formal en artes plásticas y diez elaboradas por chimpancés, sacados de la colección Schretlen (cedida por el museo de historia natural NATURALIS, en Leiden, Países Bajos). Todas ellas se mostraron a voluntarios en una prueba en la que debían decidir si cada imagen procedía de una persona o de un chimpancé.

Algunas de las obras usadas en el estudio. A la izquierda, obras hechas por chimpancés, parte de la colección Schretlen. A la derecha, obras hechas por personas sin entrenamiento formal.
Larissa M. Straffon, Juan O. Perea-García, Tijmen den Blaauwen, Mariska E. Kret, CC BY

Las imágenes se presentaron en dos versiones: tal cual fueron creadas y también en una versión modificada digitalmente, en la que se igualaron color y textura. Así se eliminaban pistas superficiales para comprobar si la diferencia estaba realmente en la estructura de la composición. En ambos casos, los participantes acertaron por encima del azar: incluso tras manipular las imágenes, seguían distinguiendo autorías humanas de autorías animales.

Este resultado sugiere que existe algún tipo de “firma humana” reconocible incluso en obras no profesionales. Pero ¿qué aspectos concretos de una imagen evocan esa sensación de intención?

Buscando patrones

Para explorarlo, hicimos otro estudio. Un nuevo grupo de participantes evaluó las mismas veinte obras según varios criterios: intencionalidad, equilibrio, complejidad y organización. Además, debían indicar cuánto les gustaba cada pieza.

Las obras humanas recibieron puntuaciones más altas en todos los aspectos salvo en complejidad. Es decir, no eran necesariamente más recargadas, pero sí parecían más equilibradas y organizadas, y transmitían una mayor sensación de propósito. Cuando los autores analizaron cómo contribuían estas tres características (equilibrio, organización y complejidad) a las valoraciones de intencionalidad y preferencia, encontraron conexiones claras en todos los casos.

En otras palabras, cuando una composición reparte sus elementos de forma coherente y presenta un cierto orden interno, tendemos a interpretarla como producto deliberado de una mente humana. Esas claves, que percibimos de manera casi automática, parecen guiar nuestras decisiones incluso sin que podamos verbalizarlas.

¿Por qué presentamos esta tendencia? Como especie, no podemos evitar ver patrones. Nuestra visión parece estar especialmente afinada para detectar variaciones sutiles en distribución y organización. Esto hace que busquemos señales de intención en prácticamente cualquier disposición que nos rodea. Los lectores más veteranos recordarán el entusiasmo por lo que parecía ser una cara en la superficie de Marte. ¿Acaso no nos ha recordado alguna vez un enchufe a una cara humana?

A lo largo de la evolución, reconocer cuándo un patrón había sido producido por otro ser humano probablemente supuso una ventaja. Identificar rastros, señales o símbolos creados por nuestros semejantes habría facilitado la cooperación y la comunicación a través del espacio y el tiempo. Que funcionemos así incluso en un museo no es más que un eco moderno de una habilidad ancestral.

Dónde está la intención

Otro punto interesante del estudio es la relación entre intencionalidad y preferencia. Las obras que parecían más deliberadas también tendían a gustar más, lo que sugiere que quizá estemos predispuestos a prestar atención y a valorar positivamente los patrones que creemos generados por otros humanos.

Una foto en blanco y negro de un mono sujetando unos pinceles sentado sobre unos óleos.
A mediados del siglo pasado era bastante común experimentar con simios cautivos dejándoles pintar con óleos. En la foto aparece Peter, también conocido como Pierre Brassau, del zoo sueco Borås Djurpark.
Wikimedia Commons

En conjunto, estos resultados permiten desmontar una idea común: el arte abstracto no es un conjunto de manchas aleatorias, ni mucho menos algo indistinguible de los trazos de un animal. Aunque a primera vista pueda parecer caótico, contiene rasgos de equilibrio, estructura y organización que nuestro cerebro interpreta como señales de una mente detrás del gesto.

Esto tampoco significa que cualquier persona pueda replicar la obra de un gran artista. Los experimentos solo comparan obras de estudiantes con los dibujos espontáneos de chimpancés. Pero sí muestran que, incluso en niveles muy básicos de producción artística, hay un sello humano reconocible: un modo particular de distribuir las formas que transmite intención.

El hallazgo también ayuda a entender por qué seguimos debatiendo qué es arte y qué no lo es. Parte de ese debate surge porque tratamos de identificar intención en las imágenes. Cuando la percibimos, asignamos significado, valor o emoción. Cuando no la vemos, la atribuimos a un niño o un animal. Sin embargo, incluso sin darnos cuenta, nuestro cerebro detecta patrones formales propios de la acción humana.

En resumen, nuestro estudio muestra por primera vez de manera explícita que ciertos rasgos formales como el equilibrio, la complejidad u organización interactúan para generar la impresión de intencionalidad en una obra. Y esa impresión nos permite identificar correctamente qué piezas han sido creadas por personas, incluso cuando no son artistas y aunque la obra sea abstracta.

La próxima vez que alguien diga “esto lo pinta mi perro”, quizá valga la pena recordar que incluso los garabatos menos deliberados llevan la huella de una mano humana.


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Juan Olvido Perea García recibe fondos de NAWA-Ulam (Agencia de Intercambio Académico Polaca) y es Profesor Distinguido por una ayuda Beatriz Galindo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Larissa M Straffon recibe fondos del Consejo Noruego de Investigación a través de su Centro de Excelencia Centre for Early Sapiens Behaviour, SapienCE y del Consejo Europeo de Investigación a través del proyecto ‘Evolution of Cognitive Tools for Quantification’ (QUANTA). El estudio aquí reportado fue parcialmente financiado por la Universidad de Leiden, Países Bajos, y la Fundación John Templeton (beca no. 61403 a LMS).

ref. No, un mono no podría haber pintado ese cuadro: lo que revela el arte abstracto sobre la mente humana – https://theconversation.com/no-un-mono-no-podria-haber-pintado-ese-cuadro-lo-que-revela-el-arte-abstracto-sobre-la-mente-humana-270032

Mediciones del mar en los confines del mundo: la ciencia española en la Antártida

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Bismarck Jigena Antelo, Profesor Titular de Unversidad, Area de Ciencias y Técnicas de la Navegación y Ciencias Marinas, Universidad de Cádiz

Buque de investigación BIO Las Palmas, fondeado en la bahía de Puerto Foster (Isla Decepción), frente a la Base Antártica Española (BAE) Gabriel de Castilla.
Biskmarck, J. A. et al

En los confines más australes del planeta, donde convergen hielo, volcanes y océano, investigadores españoles han registrado con precisión las fluctuaciones del nivel del mar en las islas Decepción y Livingston, dos enclaves estratégicos de las islas Shetland del Sur. El océano refleja los cambios del clima global: almacena calor, recibe agua del deshielo y muestra sus efectos a través de las variaciones del nivel del mar. Más allá de los resultados, es también una historia de perseverancia y ciencia en un entorno extremo.

Caldera volcánica en isla Decepción.
Wikimedia Commons., CC BY

Trabajo de campo (helado)

En la Antártida se concentra cerca del 70 % del agua dulce del mundo; pequeñas variaciones en su masa de hielo influyen en las costas de todo el planeta. Además, como área protegida por el Tratado Antártico, la región constituye un laboratorio natural ideal para estudiar los efectos del cambio climático.

Nuestro proyecto combinó sensores oceanográficos modernos con un estricto control geodésico para establecer referencias precisas. Ampliamos mediciones previas de corta duración y generamos un registro continuo a largo plazo. Estos datos sirven de puente entre las observaciones de campo y la altimetría satelital, contribuyendo a mejorar la monitorización del nivel del mar en la Antártida.

Y es que, aunque los satélites proporcionan una visión global, las observaciones locales son indispensables para validar sus mediciones.

Medidas y georeferenciación de sensores llevadas a cabo por los autores.
Bismarck Jigena Antelo.

Con este objetivo, se establecieron dos estaciones cercanas a las bases españolas Gabriel de Castilla (Isla Decepción) y Juan Carlos I (Isla Livingston), puntos clave para obtener referencias fiables del nivel del mar y comprender la dinámica del océano Austral.

Laboratorio natural en el fin del mundo

La isla Decepción es una caldera volcánica activa inundada por el mar. Su bahía, llamada Puerto Foster, combina refugio natural con riesgos geológicos, lo que convierte la medición del nivel del mar en un desafío técnico. Livingston, en contraste, es una isla abierta al océano, moldeada por glaciares y sometida a condiciones marinas más dinámicas. Juntas representan dos escenarios distintos para estudiar el comportamiento del océano.

Estas islas han sido centros de referencia para el programa antártico español y acumula décadas de mediciones mareográficas. Nuestro proyecto se apoyó en ese legado científico, incorporando instrumentación avanzada para actualizar y ampliar los registros existentes.

Midiendo el pulso del océano

En 2011, se instalaron estaciones mareográficas y meteorológicas en ambas islas: DECMAR en Decepción y LIVMAR en Livingston. Cada estación incluía sensores de presión sumergidos para medir el peso de la columna de agua, junto con sondas CTD, instrumentos oceanográficos de alta precisión que miden la conductividad, la temperatura y la profundidad.

En tierra, las estaciones fueron conectadas a puntos geodésicos mediante nivelación de alta precisión –técnica topográfica para medir diferencias de altura entre puntos con exactitud milimétrica– y posicionamiento GNSS –Sistema Global de Navegación por Satélite–. Ello permitió que cada lectura se integrara en un marco de referencia internacional, un paso esencial para diferenciar los cambios oceánicos reales de los movimientos verticales del terreno.

Control altimétrico de los sensores de presión fondeados en isla Decepción.
Bismarck Jigena Antelo.

El sistema también registró presión atmosférica y otros parámetros necesarios para corregir las variaciones. Durante los inviernos antárticos, los equipos funcionaron de forma autónoma, resistiendo meses de tormentas, hielo y ausencia de mantenimiento. Al regresar en verano, los instrumentos se encontraban cubiertos de nieve, pero seguían operativos y registrando datos valiosos.

Dos años bajo el hielo

Durante más de dos años, se recopilaron datos de mareas, ciclos estacionales y marejadas provocadas por tormentas. A pesar de las condiciones extremas, la precisión alcanzada fue centimétrica.

La comparación entre estaciones reveló diferencias constantes: Decepción, situada en una caldera cerrada, mostró mayor dependencia de las condiciones atmosféricas y geotérmicas locales; Livingston, abierta al océano, registró señales representativas del comportamiento del océano Austral.

Conjuntamente, estos datos constituyen una de las referencias más fiables del nivel del mar en las Shetland del Sur y son fundamentales para la monitorización climática de la región.

Su significado para el planeta

Variaciones aparentemente pequeñas en el nivel del mar tienen grandes repercusiones en los modelos climáticos. Así, las mediciones locales ayudan a mejorar las predicciones sobre el futuro de las costas en un escenario de calentamiento. También sirven para calibrar misiones satelitales como CryoSat-2 y Sentinel-6, esenciales para garantizar la coherencia de las observaciones globales.

La misión de la Agencia Espacial Europea Sentinel lleva un radar altímetro para observar cambios en la superficie del mar con una precisión de centímetros.
ESA., CC BY

La Antártida experimenta, además, movimientos verticales del terreno debido a cambios en la carga de hielo. Las conexiones geodésicas establecidas permiten separar estos movimientos de las variaciones reales del nivel del mar, mejorando la interpretación de las señales a largo plazo.

Ciencia española en la frontera

Este proyecto, que integra geodesia, geofísica, oceanografía y climatología, forma parte de la sostenida contribución española a la investigación polar. Se hizo posible gracias a la colaboración entre universidades, programas nacionales, bases antárticas y buques de investigación.

Trabajar en la Antártida exige afrontar fallos de equipos, congelación de instrumentos y dificultades logísticas. Sin embargo, cada dato recuperado demuestra la resiliencia de los equipos y el valor científico del esfuerzo.

Las mediciones en Decepción y Livingston muestran que, incluso en los lugares más remotos, es posible observar con precisión los mecanismos del cambio global. Escuchar el pulso del océano es escuchar la transformación continua de nuestro planeta.

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Los autores agradecen el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación de España (proyectos CGL2007-28768-E/ANT, CTM2008-03113-E/ANT, CTM2009-07251/ANT) y la asistencia logística en las Campañas Antárticas Españolas (2009-2013) en las Bases Antárticas Españolas Gabriel de Castilla (Decepción) y Juan Carlos I (Livingston), así como a las tripulaciones de los Buques de Investigación BIO Las Palmas (A-52) y BIO Hespérides (A-33).
Agradecemos a la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo (AECID) y a la Universidad de Cádiz, que financiaron los estudios de Doctorado del Dr. Bismarck Jigena Antelo, y cuyos resultados son materia del presente artículo.

Juan J. Muñoz y Juan Manuel Vidal Pérez no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Mediciones del mar en los confines del mundo: la ciencia española en la Antártida – https://theconversation.com/mediciones-del-mar-en-los-confines-del-mundo-la-ciencia-espanola-en-la-antartida-269828

No es solo anisakis: parásitos que pueden llegar al plato (y cómo evitarlo)

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Pérez Caballero, Profesor de Parasitología y Enfermedades Parasitarias, Universidad de León

Recreación del protozoo parásito _Toxoplasma gondii_. Kateryna Kon/Shutterstock

El anisakis se ha convertido en el parásito más famoso por ser un riesgo asociado a comer pescado crudo. Sin embargo, no es el único que puede llegar a nuestro plato. Hay otras especies que también se transmiten a través de alimentos habituales como pescado, carne y verduras. El peligro depende, sobre todo, de cómo se preparan y cómo se consumen. Por ello, con buena información y unos pocos hábitos saludables ese riesgo puede casi desaparecer.

Anisakis: cuando el pescado se come crudo

Anisakis es un género de pequeños gusanos cuyas especies son marinas. Son parásitos que pueden aparecer en pescados y cefalópodos –como merluza, bacaladillas y calamares–. No siempre está presente, pero su detección es más frecuente hoy gracias a una mejor vigilancia.

Un informe reciente de AZTI, un centro científico y tecnológico especializado en el medio marino y la alimentación, ha encontrado Anisakis en el 100 % de las merluzas europeas analizadas (según 223 muestras tomadas del puerto de Burela, en Lugo, entre 2019 y 2021). También hallaron el parásito en el 20 % de las anchoas.

Anisakis detectados en un arenque.
Anisakis detectados en un arenque.
Wikimedia Commons, CC BY

Estos datos han generado titulares llamativos, pero no significan que toda merluza sea peligrosa. El riesgo surge cuando se come pescado crudo o poco hecho como sushi, ceviche y boquerones en vinagre.

Si el parásito sigue vivo puede provocar anisakiasis, una infección digestiva con dolor abdominal, náuseas y vómitos. En algunas personas también puede causar reacciones alérgicas, desde leves hasta más intensas.

Los casos son poco comunes, pero la prevención no admite dudas: cocinar el pescado o congelarlo antes de consumirlo crudo. En casa basta con congelarlo a –20 °C durante al menos cinco días. En bares y restaurantes esta medida es obligatoria por ley (Real Decreto 1420/2006).

Trichinella: la carne poco hecha también tiene riesgo

Trichinella spiralis provoca la triquinelosis o triquinosis. Este parásito puede estar en la carne de cerdo y, sobre todo, en animales de caza como el jabalí. A simple vista la carne parece normal, de modo que hace falta un análisis sanitario.

Varios ejemplares de _Trichinella spiralis_, vistos al microscopio.
Varios ejemplares de Trichinella spiralis, vistos al microscopio.
olgaru79/Shutterstock

La infección aparece al comer carne cruda o poco cocinada. Primero produce malestar digestivo y después fiebre, dolores musculares o cansancio. En casos graves puede afectar al corazón y al sistema nervioso.

La prevención es tan sencilla como eficaz: cocinar bien la carne elimina el parásito. También resulta importante evitar productos sin control veterinario, como embutidos caseros y carne de caza sin analizar. Gracias a estas medidas la triquinelosis es hoy poco frecuente en Europa.

Tenias: el riesgo de la carne poco cocinada

Las tenias (Taenia spp.) son parásitos planos que pueden llegar al ser humano a través de la carne de cerdo y de vacuno. Las especies más habituales son Taenia saginata (vinculada al vacuno) y Taenia solium (asociada al cerdo).

El contagio ocurre cuando se consume carne que no ha sido cocinada lo suficiente. Las formas larvarias (cisticercos) pueden sobrevivir si la temperatura interna del alimento no alcanza los niveles necesarios para destruirlas. Una vez ingeridas, se desarrollan en el intestino y pueden pasar desapercibidas durante semanas.

Los síntomas suelen ser leves y consisten en molestias digestivas, pérdida de apetito y adelgazamiento. Sin embargo, en el caso de Taenia solium, existe un riesgo añadido: si los huevos del parásito se ingieren accidentalmente, pueden dar lugar a cisticercosis. Se trata de una infección en la que las larvas se alojan en tejidos como el músculo o, en casos graves, el cerebro.

En este caso también, cocinar bien la carne de cerdo y de vacuno elimina el parásito. Adicionalmente, conviene evitar productos procedentes de animales sin control veterinario y mantener buenas prácticas de higiene durante la manipulación de los alimentos. En los países con controles sanitarios estrictos, la teniasis es cada vez menos frecuente. Aun así, sigue siendo importante conocer y aplicar las medidas básicas de seguridad alimentaria.

Toxoplasma: un riesgo invisible y extendido

Toxoplasma gondii es uno de los parásitos más comunes del mundo. Se calcula que una de cada tres personas ha estado en contacto con él.

Puede encontrarse en carne cruda o poco hecha. También en frutas o verduras contaminadas que no se han lavado bien.

En la mayoría de las personas la infección pasa desapercibida, pero en embarazadas e individuos con defensas bajas puede causar problemas graves. Durante el embarazo, el parásito puede transmitirse al feto y provocar daños en el desarrollo neurológico y visual.

Las medidas de prevención son igualmente simples: cocinar bien la carne (más de 70 ºC durante al menos dos minutos), lavar con cuidado frutas y verduras y limpiar los utensilios después de manipular alimentos crudos nos ayudará a evitar la infección.

Las mujeres embarazadas deberían, además, evitar el contacto con las heces de gato, otra fuente posible de contagio.

Un riesgo real, pero fácil de controlar

Que existan parásitos en los alimentos no significa que debamos alarmarnos. Los controles sanitarios actuales limitan al mínimo el riesgo de infección.

En la mayoría de los casos el contagio ocurre por malas prácticas en casa. Por ejemplo, cocinar poco la comida, conservarla a temperatura incorrecta o descuidar la limpieza. Cocinar bien, refrigerar adecuadamente y mantener una buena higiene son hábitos sencillos que marcan la diferencia.

Protegernos no exige renunciar al placer de comer. Basta con conocer los riesgos y actuar con sensatez. Las personas informadas toman decisiones más seguras. Entender cómo se previenen estas infecciones nos permite disfrutar del sushi, del jamón y del ceviche sin miedo, pero con conocimiento.

Comer bien también es una forma de cuidar la salud. Y, en definitiva, la buena alimentación también es ciencia.

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Raúl Pérez Caballero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. No es solo anisakis: parásitos que pueden llegar al plato (y cómo evitarlo) – https://theconversation.com/no-es-solo-anisakis-parasitos-que-pueden-llegar-al-plato-y-como-evitarlo-272226

España suspende en formación emprendedora: por qué es importante y cómo mejorar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pau Sendra Pons, Profesor de Contabilidad, Universitat de València

insta_photos/Shutterstock

Crear empleo, crecer económicamente, estimular la innovación, atraer inversión o aumentar la competitividad son objetivos comunes y recurrentes de cualquier economía mundial. Aunque las recetas para lograrlo varíen, hay un elemento que contribuye de manera significativa a conseguirlos: el emprendimiento, entendido como la puesta en marcha de proyectos empresariales basados en ideas innovadoras orientadas a la creación de valor.

Pero si preguntamos a cualquier niño o niña qué es lo que quieren ser de mayores, “emprendedor” o “emprendedora” no suele ser una respuesta habitual. Y sin embargo, es importante darles a conocer esta opción profesional y animarles a tenerla en cuenta.

Lo que se conoce como “formación emprendedora” –toda aquella que ayuda a una persona a convertir una idea de negocio innovadora en un proyecto empresarial real– pone al talento joven frente a un itinerario profesional que muchos aún no se habían planteado recorrer. En España, pese a los avances alcanzados en los últimos años, los jóvenes todavía no muestran una preferencia clara por emprender frente a otras alternativas de empleo por cuenta ajena.

Por otro lado, esta formación les dota de competencias y habilidades que, con independencia de que finalmente emprendan o no, favorecen una forma de trabajar ágil, resolutiva y alineada con las exigencias del entorno actual.

Suspensos en formación emprendedora

En España la formación emprendedora sigue siendo una asignatura pendiente: en una escala de 1 a 10, la educación y formación emprendedora en la etapa escolar apenas llega a un 2,6 según la valoración experta. Su evolución no está siendo muy prometedora: de un aprobado ajustado (5,1) en 2022 se descendió a un preocupante 2,1 en 2023, seguido del ligero avance citado.

En la etapa universitaria y de formación profesional, la puntuación alcanza un 5,2, una mejora notable respecto al 4,3 de 2023, y sigue una tendencia claramente ascendente. Pese a este avance, se sitúa lejos de niveles considerados sólidos. De hecho, el 68,4 % de los universitarios afirma no haber asistido a cursos de emprendimiento.

Valoración de los expertos (1-10) de la educación y formación emprendedora en la etapa escolar y postescolar.
Fuente: Informe Global Entrepreneurship Monitor: datos sobre España 2024-25.

Aun así, el emprendimiento ha ganado relevancia dentro de la educación superior en los últimos años: el 92 % de las universidades españolas desarrollan iniciativas para fomentarlo, más del 75 % de las universidades públicas cuentan con estructura propia en este ámbito y casi el 60 % dispone de recursos destinados específicamente a esas acciones.

Situación parecida en el resto del mundo

Los países de la Unión Europea obtienen resultados ligeramente superiores a los de España en la formación emprendedora escolar. En cambio, se sitúan por debajo en la formación postescolar: España alcanza un 5,2, frente al 4,5 de la media europea.

¿Y a escala mundial? Tanto en la etapa escolar como en la postescolar, los resultados son heterogéneos y en ningún caso superan el 6,5 en la valoración experta de la formación emprendedora escolar ni el 7,1 en la postescolar.

Formación y educación emprendedora escolar en el mundo según la National Expert Survey de GEM para 2024. Ilustración creada por el Banco Mundial.
GEM National Expert Survey (https://www.gemconsortium.org/data/key-nes).
Formación y educación emprendedora postescolar en el mundo según la National Expert Survey de GEM para 2024. Ilustración creada por el Banco Mundial.
GEM National Expert Survey (https://www.gemconsortium.org/data/key-nes)

Ahora bien, aunque la formación es relevante, no es el único condicionante: la infraestructura comercial de un país, su cultura, la facilidad en el acceso a financiación o la simplificación burocrática, entre otros aspectos, también influyen de forma notable y determinan que unos países presenten mayores tasas de emprendimiento que otros.




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¿Un talento innato?

La capacidad de emprender no es algo con lo que se nazca, pero tampoco depende solo de la formación que se reciba. Es el resultado de una combinación de predisposiciones personales, experiencias, aprendizajes y contexto.

La educación primaria, secundaria y superior tienen un papel destacado en dar a conocer el emprendimiento como vocación profesional y, a su vez, en dotar al estudiantado de las herramientas, los conocimientos y las destrezas para poder decantarse por esa opción.

Favorecer la formación emprendedora

Integrar la formación emprendedora en la educación escolar supone introducir desde etapas tempranas cuestiones clave como la innovación, la generación de valor compartido, la creatividad, el pensamiento crítico, la toma de decisiones en contextos de incertidumbre y la iniciativa personal. Existen varias formas de enseñar emprendimiento: de manera transversal, como asignatura obligatoria o como optativa. Integrarlo transversalmente en el currículum representa el enfoque más extendido en etapas tempranas a nivel europeo.




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En la educación superior, lo fundamental ahora es:

  • Consolidar buenas prácticas, reforzando e institucionalizando programas de formación y asesoramiento dirigidos al talento emprendedor universitario.

  • Dotar de mayores recursos, incrementando no solo la financiación, sino también la disponibilidad de espacios seguros de aprendizaje y de infraestructura tecnológica.

  • Comunicar bien lo que hay disponible, haciendo visible la estrategia emprendedora de los centros, su propósito y el alcance esperado de sus iniciativas. Este empeño requiere el compromiso del sector educativo, de los decisores políticos y, en definitiva, de la sociedad.

Todo ello desde un enfoque multidisciplinar, promoviendo equipos de trabajo en los que participe estudiantado de distintas áreas de conocimiento. A mayor diversidad de perfiles, mayor facilidad para identificar oportunidades de emprendimiento que resulten exitosas.

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Pau Sendra Pons no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. España suspende en formación emprendedora: por qué es importante y cómo mejorar – https://theconversation.com/espana-suspende-en-formacion-emprendedora-por-que-es-importante-y-como-mejorar-272925