Cómo aprenden las familias a convivir con una enfermedad rara: lo que nos enseña el síndrome de Sturge-Weber

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Isabel Buceta Toro, Vicedecana Grado Nutrición Humana y Dietética, Universidad Pontificia de Salamanca

Valery Zotev/Shutterstock

Recibir el diagnóstico de una enfermedad rara en la infancia supone un punto de inflexión para la vida de una familia. Más allá de los aspectos médicos, los padres y madres se enfrentan de forma abrupta a la incertidumbre, al miedo y a la necesidad de reorganizar su vida cotidiana. El impacto no es solo clínico: afecta a la esfera emocional, social, laboral y educativa, y obliga a reconstruir expectativas y proyectos vitales.

Las enfermedades raras, por definición, afectan a un número reducido de pacientes. Sin embargo, en conjunto, se estima que más de 300 millones de personas en el mundo conviven con alguna de ellas. En la mayoría de los casos, aparecen en la infancia y requieren cuidados prolongados. A pesar de ello, el conocimiento sobre cómo experimentan las familias este proceso sigue siendo limitado.

El síndrome de Sturge-Weber es una de estas enfermedades raras, con una prevalencia en Europa de 1 entre 20 000 y 1 entre 50 000 nacimientos. Se trata de un trastorno neurovascular congénito que puede manifestarse con malformaciones faciales, epilepsia, problemas visuales y alteraciones neurológicas. Su evolución es muy variable: cada niño o niña presenta una combinación distinta de síntomas y grados de afectación. Esta incertidumbre clínica se traslada directamente a la experiencia familiar.

De la ruptura biográfica a la adaptación

En un estudio reciente realizado con padres y madres de menores con síndrome de Sturge-Weber, analizamos cómo afrontan el cuidado de sus hijos y cómo construyen sentido en torno a esa experiencia. Más allá de medir niveles de estrés o carga, el objetivo fue comprender los procesos de adaptación psicológica que se desarrollan a lo largo del tiempo.

Los resultados muestran que el afrontamiento no es un proceso inmediato ni lineal. En las primeras etapas, tras el diagnóstico, predominan emociones intensas como el miedo, la culpa, la tristeza o la sensación de pérdida de control, algo ampliamente descrito en familias de niños con enfermedades crónicas.

Muchas familias llegan a describir este momento como una ruptura biográfica: la vida “tal y como se había imaginado” deja de existir, y es necesario reconstruirla desde nuevas coordenadas.

Con el paso del tiempo, sin embargo, aparecen estrategias más adaptativas. La aceptación de la situación, el afrontamiento activo y la búsqueda de información y apoyo social se van consolidando progresivamente. No se trata de una resignación pasiva, sino de un proceso activo en el que las familias aprenden a manejar la incertidumbre, a tomar decisiones complejas y a convivir con la enfermedad en el día a día.

La importancia del apoyo profesional

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que el sentido del cuidado –es decir, el significado que los padres atribuyen a su rol como cuidadores– también evoluciona con el tiempo, en línea con los modelos de construcción de significado en contextos de enfermedad y adversidad.

Al inicio, suele prevalecer la sobrecarga y el agotamiento emocional, pero en el transcurso de los años, muchas familias logran integrar ese cuidado en su identidad. Así encuentran un propósito que les permite sostenerlo a largo plazo, aunque las dificultades no desaparezcan.

Este proceso no ocurre en el vacío. Las familias de niños con enfermedades raras se enfrentan a barreras sociales constantes, como dificultades para acceder a recursos especializados o una escasa coordinación entre servicios sanitarios y educativos. Acudir al colegio, participar en actividades extraescolares o, simplemente, salir a espacios públicos pueden convertirse en fuentes de estrés añadido.

En este contexto, el apoyo profesional resulta clave. Nuestro estudio pone de manifiesto la importancia de acompañar a las familias más allá del momento del diagnóstico. Profesionales sanitarios y, especialmente, enfermeras y enfermeros, desempeñan un papel fundamental en la detección de necesidades emocionales, en la orientación sobre estrategias de afrontamiento y en el acompañamiento continuado a lo largo del proceso de cuidado.

Intervenciones ajustadas a la realidad

Pero el apoyo no debe limitarse al ámbito sanitario: el sistema educativo y los servicios sociales también tienen un papel esencial en la inclusión y el bienestar de estos niños y sus familias. Comprender cómo viven el cuidado, qué estrategias desarrollan y qué significado le atribuyen permite diseñar intervenciones más ajustadas a la realidad, evitando enfoques exclusivamente centrados en la patología.

Hablar de enfermedades raras implica, necesariamente, hablar de familias. Poner el foco en sus experiencias no solo contribuye a generar conocimiento científico, sino que también ayuda a visibilizar una realidad a menudo silenciada. Entender que la aceptación y la adaptación son procesos que se construyen con el tiempo –y que requieren apoyo– es un paso imprescindible para avanzar hacia sistemas sanitarios, educativos y sociales más humanos y sensibles a la diversidad de trayectorias vitales.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Cómo aprenden las familias a convivir con una enfermedad rara: lo que nos enseña el síndrome de Sturge-Weber – https://theconversation.com/como-aprenden-las-familias-a-convivir-con-una-enfermedad-rara-lo-que-nos-ensena-el-sindrome-de-sturge-weber-274649

¿Pueden los modelos cuánticos ayudarnos a entender el talento?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Manuel de Haro García, Profesor titular, Organización de Empresas (RR.HH. y Comportamiento Organizacional), Universidad Miguel Hernández

En física cuántica, una partícula no tiene una posición definida hasta que se observa. Antes de la medición, existe en una superposición de múltiples estados posibles, descritos por lo que se llama función de onda. Solo al observarla la función de onda colapsa a un estado concreto.




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Aplicado al talento, esto significa que una persona no es líder, analista o experto técnico de forma absoluta. Más bien, tiene el potencial de manifestarse en cualquiera de estos estados, dependiendo del contexto, el estímulo y la oportunidad. Es lo que podemos llamar “talento latente”: un conjunto de posibilidades que aún no se han manifestado.

Cuando reclutamos o evaluamos a alguien, no estamos midiendo una realidad estática sino estimando una función de onda de probabilidades: ¿qué tan probable es que esta persona tenga éxito en este rol específico, con este equipo concreto, en este momento particular?

Un perfil versátil tiene una función de onda extendida (puede manifestarse exitosamente en múltiples contextos), mientras que un especialista tiene una función de onda puntiaguda (excelencia concentrada en un dominio estrecho). En abstracto, ninguno es mejor, todo depende del problema que necesitemos resolver.

El principio de incertidumbre aplicado a la gestión

El principio de incertidumbre de Heisenberg establece que no podemos conocer con precisión infinita tanto la posición como el momento de una partícula simultáneamente. Si medimos una con exactitud, perdemos información sobre la otra.
En gestión del talento, esto se traduce en que no podemos conocer con total precisión y al mismo tiempo tanto el desempeño actual de un empleado como su potencial futuro. Si nos obsesionamos con medir el rendimiento presente con indicadores rígidos y evaluaciones milimetradas, perdemos de vista la capacidad de crecimiento y adaptación de las personas.

Las evaluaciones del desempeño tradicionales, que se centran únicamente en el “qué se logró”, pueden no capturar el cómo ni el hacia dónde se dirige el empleado. Para conocer el potencial, quizás necesitemos sacrificar algo de la precisión en la medición del rendimiento pasado y enfocarnos más en escenarios futuros.

Esto explica por qué muchas organizaciones fracasan cuando promueven a sus mejores ejecutores individuales a posiciones de liderazgo: estaban midiendo desempeño (posición actual) sin evaluar adecuadamente potencial (momento futuro).




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El entrelazamiento cuántico en los equipos

Uno de los fenómenos más contraintuitivos de la física cuántica es el entrelazamiento: dos partículas pueden estar tan conectadas que el estado de una afecta instantáneamente al estado de la otra, sin importar la distancia que las separe.

En las organizaciones, las personas y los equipos están profundamente entrelazados. El estado emocional, el compromiso y el desempeño de un miembro puede afectar directa e inmediatamente a todo el sistema, incluso si no trabajan físicamente juntos.

Si un miembro clave del equipo se siente desmotivado, el impacto puede ser casi instantáneo en la moral y productividad de sus compañeros. No ese trata solo de que haya mal ambiente, es que sus funciones de onda están entrelazadas. Esto explica por qué la rotación de una sola persona crítica puede desestabilizar completamente un equipo que funcionaba bien.

Este principio también opera entre líder y equipo. Un líder ansioso transmite ansiedad, un líder confiado, confianza. No es carisma ni habilidad de comunicación. Es entrelazamiento sistémico.

Para retener talento es crucial reconocer que no gestionamos individuos aislados sino redes de relaciones entrelazadas, donde el bienestar de uno afecta al sistema completo.




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De la máquina al sistema vivo

La forma en que concebimos la organización determina cómo gestionamos el talento.
Si vemos la organización como una máquina, el talento se convierte en una pieza reemplazable e intercambiable, optimizada para la eficiencia. Esto lleva a descripciones de puestos rígidas, evaluaciones de arriba hacia abajo y una búsqueda de “fit cultural” (“la alineación profunda entre los valores fundamentales, los comportamientos esperados y el propósito” del trabajador y los de la empresa) que en realidad significa uniformidad.

Si la vemos como un sistema vivo y en evolución, el talento se convierte en un componente integral, dinámico e interconectado con potencial inherente. Esto promueve la adaptabilidad, el aprendizaje continuo y la motivación intrínseca.
La diferencia no es semántica. Es operativa. En el modelo máquina contratamos para llenar vacantes. En el modelo sistema vivo contratamos para aumentar la complejidad y la capacidad adaptativa del sistema.




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Los cuantos del desarrollo profesional

En la física cuántica la energía no es continua sino que se presenta en paquetes discretos llamados cuantos. Un electrón no puede tener cualquier nivel de energía; solo están permitidos ciertos niveles específicos (a los que se llama niveles discretos).

Las habilidades y el conocimiento profesional funcionan de forma similar: no se desarrollan de manera continua y lineal sino a través de saltos cuánticos entre niveles discretos. No existe un punto medio entre saber programar con supervisión y ser un desarrollador informático autónomo. Hay un salto cualitativo, un cuanto de competencia que se adquiere o no.

Esto tiene implicaciones. En lugar de pensar en “mejorar un 10 % cada año” (visión continua), deberíamos estructurar el desarrollo como una serie de transiciones entre estados cualitativamente diferentes: de ejecutor a gestor, de especialista a experto, de técnico a estratega.

Cada salto requiere no solo más conocimiento, sino una reorganización fundamental de cómo la persona piensa, actúa y se relaciona. Es un cambio de estado, no una acumulación gradual.




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El efecto del observador en la evaluación

En física cuántica, el acto de medir una partícula cambia su estado. No es que descubramos cómo era, es que al observarla la forzamos a definirse.

En gestión del talento, el acto de evaluar el desempeño de una persona no es neutral. El hecho de que un empleado sepa que está siendo observado y medido cambia su comportamiento, su enfoque y, en última instancia, su desempeño. Es el equivalente organizacional del efecto Hawthorne: las personas se comportan diferente cuando saben que están siendo evaluadas.

Esto sugiere que la gestión del talento debe ser más participativa, donde líderes y empleados son parte activa del sistema y cocrean la realidad organizacional en lugar de ser observadores pasivos y sujetos de medición.

Las conversaciones de desarrollo deberían ser experimentos compartidos (“¿qué pasaría si probaras este rol?”) más que veredictos sobre capacidades fijas (“tu nivel de liderazgo es 3/5”).




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Abundancia latente, escasez manifiesta

La perspectiva cuántica resuelve la paradoja de la guerra por el talento. No hay escasez de talento potencial: hay un exceso de talento latente que no encuentra las condiciones para manifestarse.

El talento manifiesto (lo que llamamos alto desempeño) es escaso porque requiere una combinación única de dotación natural, esfuerzo sostenido y entorno de apoyo. Pero el talento latente es abundante: está en cada persona que no ha tenido la oportunidad, el contexto o el estímulo adecuado para que su función de onda colapse en excelencia observable.

La tarea de la gestión del talento no es encontrar a los pocos talentosos natos, sino crear las condiciones para que el vasto potencial latente se manifieste. No es caza de talentos. Es agricultura de excelencia.




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Más allá de la metáfora

Es importante aclarar que esto es una aplicación metafórica, no literal, de la física cuántica. No estamos aplicando ecuaciones de Schrödinger a evaluaciones de desempeño ni usando computación cuántica en recursos humanos.

Sin embargo, las metáforas no son decorativas. Son herramientas cognitivas que nos permiten pensar diferente. El interés en el liderazgo cuántico ha crecido significativamente: una revisión identificó alrededor de 55 publicaciones sobre el tema solo entre 2010 y 2020.

Lo valioso de esta perspectiva es que nos obliga a abandonar concepciones mecanicistas del talento (“tiene o no tiene”, “sirve o no sirve”) y adoptar una visión más dinámica, contextual y relacional. Nos recuerda que el talento no es una cosa que se posee sino un estado que emerge de la interacción entre capacidades, contextos y relaciones.

En un mundo donde la IA puede asumir cada vez más tareas técnicas, la capacidad humana de adaptarse, cocrear y manifestar nuevas formas de valor en contextos inciertos se vuelve el diferencial crítico.

Entender el talento como función de onda, superposición y entrelazamiento no es física aplicada. Es una invitación a liderar con humildad, reconociendo que el potencial humano es más vasto, dinámico y contextual de lo que nuestros sistemas actuales de medición pueden capturar.


La versión original de este artículo se publicó en la revista Telos de la Fundación Telefónica.

The Conversation

José Manuel de Haro García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Pueden los modelos cuánticos ayudarnos a entender el talento? – https://theconversation.com/pueden-los-modelos-cuanticos-ayudarnos-a-entender-el-talento-275470

Cómo lograr que los jóvenes que más lo necesitan terminen la secundaria obligatoria

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Fernández-Mellizo, Profesora de Sociología, Facultad de Educación, Universidad Complutense de Madrid, Universidad Complutense de Madrid

Aida Lopez Jimenez/Shutterstock

Carlos y Ana se han criado en familias vulnerables, en las que ninguno de sus progenitores ha concluido la educación obligatoria. Los dos jóvenes han encontrado dificultades en el sistema educativo. Sin embargo, mientras Ana ha logrado obtener un título de formación profesional de grado medio y trabaja como auxiliar de enfermería con contrato indefinido en un hospital, Carlos no ha logrado superar la educación secundaria obligatoria, tiene muchas dificultades para encontrar un trabajo y, cuando lo hace, es de carácter temporal.

Los jóvenes en contextos vulnerables son quienes presentan una mayor probabilidad de abandonar el sistema educativo antes de obtener una cualificación que les asegure una situación laboral adecuada. Al mismo tiempo, debido a su fragilidad desde el punto de vista del origen socioeconómico, la educación es precisamente para ellos una herramienta de protección y equidad. A medida que aumentan de cualificación, mejoran notablemente sus condiciones laborales y se difuminan las diferencias entre jóvenes vulnerables y no vulnerables.




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¿Cómo podemos entonces, desde los centros escolares, mejorar sus probabilidades de terminar la enseñanza obligatoria o incluso avanzar hacia ciclos formativos de grado medio de formación profesional que les permitan acceder al mercado de trabajo con ciertas garantías?

Abandonar los estudios sin la ESO

En España, el título de ESO (Educación Secundaria Obligatoria) permite continuar una ruta académica que posibilita llegar hasta la universidad. Abandonar la ESO antes de terminar hace más difícil volver al sistema educativo y dificulta enormemente la inserción laboral. Muchos chicos y chicas que no la terminan enlazan trabajos precarios y mal remunerados (como, por ejemplo, mozo de almacén o personal de limpieza). En caso de regresar al sistema educativo, estos jóvenes lo hacen principalmente a través de la formación profesional básica.




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La formación profesional en España se organiza en tres niveles:

  • Los Ciclos Formativos de Grado Básico (CFGB) son para aquellos que no tienen el título de ESO y puede dar acceso a trabajos como, por ejemplo, auxiliar administrativo.

  • Los Ciclos Formativos de Grado Medio (CFGM) requieren tener el título de ESO o hacer una prueba de específica de acceso, y permite trabajar, entre otras ocupaciones, como técnico en gestión administrativa.

  • Los Ciclos Formativos de Grado Superior (CFGS) requieren tener el título de Bachillerato, un CFGM o hacer una prueba específica de acceso, y cualifica para puestos entre los que está el de técnico superior en administración y finanzas.

La FP básica, poco efectiva

Los Ciclos Formativos de Grado Básico atraen a jóvenes que, tras haber abandonado la ESO, vuelven a reincorporarse al sistema educativo. Sin embargo, aunque son muchos los que se matriculan en la FP básica, pocos consiguen este título profesional y menos continúan hacia el ciclo medio de FP; por tanto, su efectividad para conseguir que estos jóvenes logren una adecuada inserción laboral queda en entredicho.




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Las posibilidades de emancipación de estos jóvenes disminuyen considerablemente. Sus primeras experiencias laborales son muy precarias, puesto que, con dificultad, consiguen trabajos temporales con un alto nivel de rotación y mal remunerados.

Se ha comprobado que acceder al mercado laboral mediante empleos precarios genera “cicatrices” profundas que condicionan negativamente la trayectoria laboral de los jóvenes, especialmente en el caso de quienes que han abandonado la ESO y que proceden de ámbitos socioeconómicos vulnerables.

Esto afecta negativamente a su proceso de consolidación como ciudadanos adultos y no les permite tomar decisiones vitales importantes, como puede ser formar una familia. En el caso de faltarles una red de apoyo familiar o si tienen dependientes a su cargo, la probabilidad de caer en una situación de pobreza se eleva.

FP media y superior, verdaderas vías de equidad

El éxito en las trayectorias laborales aumenta considerablemente si los jóvenes se han titulado en formación profesional media o superior. En estos casos se incrementa la probabilidad de estar ocupado, de tener un contrato indefinido y de recibir un salario por encima de los 1 000 euros (en 2019). El porcentaje de jóvenes vulnerables con contrato indefinido en su empleo actual y con un salario superior a los 1 000 euros es 40 puntos (porcentuales) superior al de aquellos que abandonaron la ESO sin lograr titularse.

Además, cuando los jóvenes tienen un título de Formación Profesional de Grado Superior, las diferencias laborales entre los jóvenes vulnerables y no vulnerables prácticamente desaparecen. Por ejemplo, en ambos colectivos, la proporción de contratos indefinidos ronda el 64 %, y la de temporales, el 26 %. La educación estaría, por tanto, actuando como un “escudo protector” ante la precariedad laboral.

¿Cómo lograr reducir el abandono escolar temprano entre los jóvenes que pertenecen a grupos socioeconómicamente vulnerables, y ayudarlos a conseguir un título de FP medio o superior?

Detección precoz y reorientación curricular

Detectar cuanto antes en sus trayectorias académicas
posibles dificultades educativas de los alumnos y ofrecer un refuerzo a quienes lo necesitan es una vía obvia y eficaz para reducir el abandono. En la educación secundaria se pueden impulsar medidas de reorientación curricular que apliquen un enfoque más basado en competencias que en conocimientos, como saber llevar las cuentas de un negocio más que saber hacer cálculos matemáticos complejos.

En general, mejorar y reforzar los servicios de orientación y seguimiento académico de los centros educativos, especialmente en aquéllos localizados en barrios de bajo nivel socioeconómico, para que los jóvenes conozcan todas las posibilidades educativas existentes dentro de los diferentes ciclos de formación profesional y sus ventajas laborales.




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También habría que replantear los ciclos básicos y tratar de que, mediante ellos, los estudiantes sigan estudiando hasta lograr una titulación educativa adecuada para la inserción laboral; por ejemplo, como auxiliar administrativo.

Apoyo económico y orientación laboral

De la misma forma, habría que potenciar las becas a los jóvenes de bajo nivel socioeconómico en los diferentes niveles de FP, tanto para aquellos estudiantes que siguen una trayectoria ininterrumpida como para aquéllos que regresan al sistema educativo tras haberlo abandonado previamente. En la medida de lo posible, debería ampliarse su número y cuantía, para llegar a más estudiantes y que el dinero que reciben contribuya a la economía de su hogar.

Por último, fuera ya del ámbito de la política educativa, se deberían fomentar los servicios orientación laboral a los jóvenes en su acceso al mercado de trabajo, con el fin de facilitarles las herramientas, estrategias y contactos necesarios para conseguir un empleo de calidad.

The Conversation

María Fernández-Mellizo recibe fondos de Ayuda en Acción.

Marta Rahona López recibe fondos de Ayuda en Acción.

ref. Cómo lograr que los jóvenes que más lo necesitan terminen la secundaria obligatoria – https://theconversation.com/como-lograr-que-los-jovenes-que-mas-lo-necesitan-terminen-la-secundaria-obligatoria-255250

¿Qué pasaría si la Tierra dejara de girar?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Julio Ballesta Claver, Profesor Titular de didáctica de las ciencias experimentales, Universidad de Granada

Object99/Shutterstock

Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curiosos de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com


Pregunta formulada por Ella, de 15 años, del IES Miguel de Cervantes (Granada)


Te subes en un autobús y notas cómo te balanceas cuando el conductor acelera, frena o toma una curva… y dices en voz alta: “¿No hay forma de estar aquí quieto?”. ¿Y es que acaso crees que vives en un planeta que no se mueve?

Parece mentira, pero vivimos sobre un auténtico bólido. Los días y las noches se suceden no porque el Sol se mueva alrededor de la Tierra, sino porque nuestro planeta gira sobre sí mismo a una velocidad de hasta 1600 km/h.

Es cierto que no notamos que nuestro planeta gira. Eso ocurre porque siempre viajamos a la misma velocidad. Es como estar dentro de un tren con raíles nuevos: si las ventanillas estuvieran tapadas, podrías caminar por él sin dificultad y apenas notarías que se está moviendo, salvo por el sonido del traqueteo del tren. Solo percibimos el movimiento cuando cambia. ¿Increíble, no?

¿Y si la Tierra se detuviera de golpe?

Imaginémonos que ese tren parara en seco. Sin quererlo, haríamos una visita forzosa al conductor desde nuestro asiento, ya que seguiríamos avanzando a la velocidad del tren. Este fenómeno fue descrito por el científico italiano del siglo XVII Galileo Galilei y, más tarde, formulado por Isaac Newton en su primera ley: la inercia, o sea, la tendencia de los cuerpos a mantener su estado de movimiento si nada los frena o acelera.

Ley de inercia en acción.
Casilda Pardo / Wikimedia Commons., CC BY

Si la rotación terrestre se detuviera de golpe, las personas, árboles, edificios y océanos que hay sobre ella seguirían moviéndose por inercia hacia la orientación del sentido de giro, hacia el este, a más de mil kilómetros por hora. A esa velocidad, podrías recorrer la distancia entre Huelva y Sevilla, por ejemplo, ¡en apenas tres minutos!

¿Cómo quedarían el día y la noche?

El planeta quedaría dividido en dos hemisferios, no existiendo alternancia entre el día y la noche. Mientras un hemisferio quedaría permanentemente iluminado por un Sol inmóvil, dando con ello un día eterno y abrasador, el otro estaría sumido en una noche perpetua, extremadamente fría. No habría amaneceres ni atardeceres, solo una franja estrecha de transición entre ambos.

Una región de formación estelar en la Gran Nube de Magallanes.
ESA / Hubble., CC BY

El cielo nocturno también cambiaría y sería mucho más aburrido. Normalmente, las estrellas parecen moverse por el cielo porque la Tierra gira sobre sí misma. Sin ese movimiento, las estrellas quedarían fijas en el firmamento. En el hemisferio nocturno –el único desde el que podrían observarse–, el calendario del zodíaco perdería su sentido, ya que siempre veríamos las mismas constelaciones, como si todos fuéramos Libra o Acuario, según el momento en que la Tierra se detuviera.

Los planetas tampoco cruzarían el cielo cada noche. Sin embargo, sí se percibiría un lento desplazamiento de un día para otro sobre un fondo de estrellas inmóviles, mostrando por fin la Tierra su movimiento real alrededor del Sol.

¿Qué ocurriría con la atmósfera y los océanos?

Mientras el aire seguiría moviéndose como hace hoy, hacia el este y a más de mil kilómetros por hora (formando un muro de viento devastador a su paso), los océanos generarían olas gigantescas a escala planetaria, similares a las que aparecen en el planeta Miller de la película Interstellar (2014). Avanzarían sobre los continentes como tsunamis.

Incluso, la gravedad cambiaría ligeramente: al dejar de girar, pesaríamos un poco más que ahora.

¿Cómo mediríamos el tiempo en una Tierra inmóvil?

Sin amaneceres ni atardeceres, el día de 24 horas dejaría de tener sentido y el tiempo tendría que medirse con relojes artificiales.

Quedarían alterados, de paso, nuestros ritmos biológicos. En un mundo sin rotación, el sueño, la atención y el estado de ánimo se desajustarían profundamente. Solo podríamos adaptarnos creando entornos artificiales de luz y oscuridad para seguir adelante.

¿Podríamos vivir en una Tierra que no gira?

A más largo plazo, a lo largo de millones de años, el campo magnético del planeta se debilitaría. Este campo nos protege del viento solar o radiaciones dañinas del espacio gracias al movimiento del hierro líquido existente en el núcleo terrestre. Sin rotación, ese escudo perdería eficacia y la radiación del Sol y del espacio afectarían a todo el planeta, especialmente a los seres vivos. Dañarían nuestro ADN y aumentaría el riesgo de enfermedades.

Por si fuera poco, en el hemisferio iluminado, las temperaturas extremas y la radiación constante del Sol harían muy difícil la vida, al evaporar el agua y alterar gravemente la atmósfera.

En el hemisferio nocturno, esa radiación podría manifestarse en auroras mucho más frecuentes y visibles fuera de las regiones polares. Como indica Cixin Liu en su cuento La Tierra errante, este hemisferio sería muy frío, tanto que el oxígeno y el nitrógeno se solidificarían en la superficie.

Así que ya sabes: la próxima vez que veas un amanecer, recuerda lo importante del movimiento invisible de nuestra Tierra. Gracias a él son posibles el día y la noche continuos, el clima, el tiempo y toda la vida que conocemos.


El museo interactivo Parque de las Ciencias de Andalucía y su Unidad de Cultura Científica e Innovación colaboran en la sección The Conversation Júnior.


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Julio Ballesta Claver no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Qué pasaría si la Tierra dejara de girar? – https://theconversation.com/que-pasaria-si-la-tierra-dejara-de-girar-275135

‘El Mencho’ y la cortina de humo que oculta el norte: tráfico de armas, lavado de dinero y caso Epstein

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Karina G. García Reyes, Profesora Investigadora del departamento de Criminología de la UWE Bristol, University of the West of England

Me sumo a los análisis críticos de colegas mexicanos que nos recuerdan que la ola de violencia que se vivió en México el 22 de febrero 2026 en la captura de El Mencho no es novedad. Situaciones similares se han vivido recientemente en el país. En 2024, con El Mayo Zambada y, en 2016, con Joaquín el Chapo Guzmán. Y si nos vamos más atrás encontraríamos al menos tres casos más desde los 2000.

Desde la academia hemos repetido hasta el cansancio que la estrategia de “descabezar los cárteles” no sólo no funciona para detener el tráfico de drogas ilegales, sino que genera a corto y largo plazo consecuencias negativas para la sociedad. Especialmente para los grupos más vulnerables: los negocios y emprendedores locales, niños y jóvenes de escasos recursos en los estados más afectados por el narcotráfico.

La narrativa falaz de Estados Unidos de que unos cuantos narcos “poderosos” en México son los responsables y mentes maestras de negocios multimillonarios de alcances internacionales, sigue marcando el rumbo de la estrategia de seguridad en países como México.

El refrito de una película ya vista

El resultado es consistentemente negativo. Lo único que cambian son los nombres de los narcos caídos o encarcelados, los estados donde se dan los enfrentamientos y los nombres de quienes gobiernan el país. Fuera de estas variables, el arresto de El Mencho pareciera un refrito de una película ya muy vista.

El paso lógico para quienes nos ocupamos de temas de seguridad y violencia de narcotráfico en México es preguntarnos los posibles escenarios después del “triunfo”, al menos simbólico, del Gobierno de México al detener, aunque sin vida, a uno de los narcotraficantes más peligrosos en el país.

A pocos días de este evento repentino, la oferta de análisis crítico y sobre las consecuencias de la caída de El Mencho es abundante, precisamente porque lamentablemente es un patrón recurrente.

A través de mi investigación intento identificar la lógica de la violencia del narcotráfico desde diferentes ángulos, incluyendo diferentes voces. Desde esta trinchera analítica, he podido también identificar los mitos de la guerra contra el narcotráfico producidos en Estados Unidos, y reproducidos en México, que desde mi punto de vista son los que impiden que este país realmente avance en temas de seguridad.

Tres claves para el análisis crítico

En esta ocasión me gustaría reflexionar en tres temas que no podemos dejar fuera de un análisis crítico.

1. En México tenemos que dejar de reproducir el discurso del narco todopoderoso creado en Estados Unidos. Este mito tiene una función importante en nuestro país vecino. El narco mexicano, o colombiano o de cualquier país menos de Estados Unidos, es el “enemigo” necesario para justificar la guerra contra el narcotráfico.

Si bien es cierto que el crimen organizado en México, el cual sin duda incluye empresarios y figuras políticas, tiene un gran poder el país, también es cierto que su influencia termina en la frontera norte.

Los verdaderos líderes del narcotráfico no están en México o en países del Sur Global, están en el norte, en países como Estados Unidos y Reino Unido donde las ganancias del crimen organizado se pueden lavar y administrar fácilmente porque justo son estos países quienes ponen las reglas del juego. Y evidentemente las reglas están a su favor.

2. Ligado al punto anterior, hay que recordar que la guerra contra las drogas tiene objetivos económicos y políticos para Estados Unidos como gobierno, pero también para sus empresarios. Este es el caso de la industria armamentística. Desde la academia no podemos dejar de señalar la hipocresía y las contradicciones del Gobierno estadounidense. Por un lado, nos exigen controlar el crimen organizado, pero por el otro lado se niegan a legislar para que las armas que son producidas y vendidas de manera legal en su país no lleguen a manos de criminales en México.

La violencia de la lucha contra las drogas y los muertos los pone México, mientras que las armas las pone Estados Unidos. Frente a la constante negativa de Estados Unidos de diseñar leyes y políticas para combatir el lavado de dinero, y su negativa a implementar estrategias que prevengan el tráfico de armas hacia México, resulta problemático que desde la academia sigamos reproduciendo el discurso de que Estados Unidos realmente busca combatir el crimen organizado. Si hay algo que ha dejado bien en claro Estados Unidos en los últimos años es que su única prioridad es proteger los intereses del país y en particular el de sus ciudadanos más poderosos.

3. No podemos dejar de resaltar el hecho de que esta detención se da justo después de una noticia que sí podemos calificar como sin precedentes en la historia contemporánea: la detención del expríncipe Andrés bajo sospecha de mala conducta en un cargo público en Inglaterra. Los cuestionamientos hacia el Gobierno de Trump sobre la poca o nula rendición de cuentas por parte de los implicados en el caso de red de tráfico de menores de Jeffrey Epstein en Estados Unidos ponen de manifiesto, una vez más, la hipocresía y la falta de transparencia de la administración Trump.

¿Qué conexión tiene este tema con la detención de El Mencho en México? En apariencia ninguna, pero desde la reflexión académica sirve para cuestionar si esto fue orquestado como una cortina de humo para distraer la atención internacional del caso Epstein y su conexión con Trump y otros líderes políticos y empresariales en Estados Unidos.

Eduardo Guerrero, uno de los analistas más importantes en temas de seguridad en México, comentó que la detención de El Mencho le tomó por sorpresa. Y si tomamos en cuenta que la inteligencia necesaria para el operativo del fin de semana vino de Estados Unidos, no resulta descabellado hacer la correlación de eventos.

Más de lo mismo

Los siguientes meses se encargarán de confirmar las predicciones de mis colegas. Habrá enfrentamientos en algunas zonas del país. Lamentablemente, habrá más homicidios y violencia ligada al reajuste de poderes regionales. Sin embargo, como ya se ha visto, las drogas seguirán cruzando la frontera, El Mencho será sustituido, algunos grupos y células del crimen organizado desaparecerán y otros surgirán, pero al final, es más de lo mismo.

Termino con la reflexión con la que empiezo mi libro Morir es un alivio. ¿Cómo es posible que a nivel internacional tengamos una guerra contra las drogas? Ello cuando la evidencia científica y académica es apabullante en señalar que es una estrategia fallida y que genera mucha más violencia del potencial daño que nos busca proteger. ¿Cómo permitimos que una política fallida eclipse los titulares, mientras vemos en tiempo real como el Gobierno de Estados Unidos protege a pedófilos, verdaderos señores y amos del crimen organizado?

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Karina G. García Reyes no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘El Mencho’ y la cortina de humo que oculta el norte: tráfico de armas, lavado de dinero y caso Epstein – https://theconversation.com/el-mencho-y-la-cortina-de-humo-que-oculta-el-norte-trafico-de-armas-lavado-de-dinero-y-caso-epstein-276889

De Caracas a Teherán: la diplomacia de Trump y su impacto en los mercados de hidrocarburos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eszter Wirth, Profesora de Economía Internacional (ICADE), Universidad Pontificia Comillas

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A principios de 2026 el petróleo cotizaba a 60 dólares por barril, su nivel más bajo en los últimos cuatro años, en medio de expectativas de precios a la baja y un aparente exceso de oferta mundial. Las expectativas de que la intervención estadounidense en Venezuela impulsara la extracción contuvieron los precios, que ni siquiera los esfuerzos de la OPEP+ lograron elevar. Sin embargo, en las últimas semanas el barril ha alcanzado los 70 dólares, reflejando las nuevas tensiones en Oriente Medio.

¿’Déjà vu’ de enero?

La amenaza de Donald Trump de escalar el conflicto militar con Irán ha adquirido en las últimas semanas un tono cada vez más agresivo. Los despliegues navales y aéreos en Oriente Medio recuerdan a las movilizaciones de Washington en Venezuela del pasado enero y al despliegue ruso en la frontera ucraniana hace cuatro años. Una vez que están movilizados equipos y buques, retirarlos sin entrar en combate resulta políticamente costoso, con el riesgo de que la amenaza pierda credibilidad si no desemboca en acciones.

Mientras tanto, las negociaciones entre las autoridades estadounidenses e iraníes en Ginebra sobre el enriquecimiento de uranio siguen estancadas. Los dirigentes iraníes se mantienen firmes y rechazan concesiones significativas, posponiendo cualquier avance.

Queda la incógnita de cómo se desarrollaría una posible intervención estadounidense. La retórica de Trump y el intenso despliegue militar sugieren que su estrategia sería derrocar al régimen de Teherán y ejercer una presión máxima similar a la observada en Venezuela, sustituyendo al líder supremo Ali Khamenei por una figura que esté dispuesta a seguir las órdenes de la Casa Blanca.

El estrecho de Ormuz, epicentro del riesgo… otra vez

Las tensiones entre Trump e Irán se han trasladado inmediatamente a los mercados energéticos a través de la “prima de riesgo geopolítico”, el sobrecoste financiero generado por la inestabilidad y las tensiones.

Un elemento clave es el estrecho de Ormuz: cualquier riesgo de conflicto en la región genera una prima de riesgo porque por ese paso transita alrededor de una quinta parte del petróleo mundial, proveniente de los grandes exportadores del Golfo –Arabia Saudí, Kuwait, Irak, Emiratos Árabes Unidos– y una cuarta parte del gas natural licuado (GNL), mayormente procedente de Catar.

Aunque un conflicto armado podría interrumpir el comercio en el estrecho de forma parcial –de hecho, Irán anunció la semana pasada su cierre temporal para la realización de ejercicios militares–, un cierre total y prolongado de Ormuz es poco probable, tanto por razones militares como económicas. Geográficamente, el estrecho es relativamente ancho y sus rutas de navegación se encuentran en aguas de Irán y Omán, no es un cuello de botella estrechísimo que se pueda bloquear con un par de barcos.

Además, el bloqueo prolongado significaría un suicidio económico para Irán. Su economía depende en gran medida del tránsito libre de mercancías, hidrocarburíferas y no hidrocarburíferas, a través del estrecho. Aunque el país envía al exterior cerca de 23 millones de toneladas de trigo al año, también necesita importar grandes volúmenes de productos agrícolas para abastecer su mercado interno. En caso de cierre, se dispararía el precio del petróleo, pero también devastaría sus ingresos y podría arrastrar a más países vecinos.

En el mercado de gas natural el impacto es más indirecto, pero igualmente relevante. Irán es un productor importante y comparte con Catar el mayor yacimiento del mundo. Las sanciones o posibles daños en sus infraestructuras podrían tensionar el mercado regional y reducir la oferta de GNL, afectando a Europa y Asia. Además, al ser el petróleo y el gas bienes sustitutivos, un repunte del petróleo suele incrementar también la cotización del gas.

El precio del gas natural de referencia en Estados Unidos (Henry Hub) ha registrado gran volatilidad en 2026, en parte debido a la ola de frío que azota al país. En el TTF neerlandés, el mercado gasista de referencia para Europa, el gas subió esta semana de los 29 € por megavatio hora a 33,5 €.

¿Estará Trump tensando la cuerda más de lo que le conviene?

Un bloqueo del estrecho, aunque fuera breve, encarecería el petróleo y crearía una espiral inflacionista global, incluida la de EE. UU. Dicho escenario sería incompatible con la prioridad de Trump de aliviar el alza de precios antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato para retener el máximo de escaños para los republicanos.

Sin embargo, la lógica política puede ser más compleja: la Casa Blanca podría confiar en que el shock fuese breve, liberando reservas estratégicas o pidiendo aumentos de producción a países aliados. Trump incluso podría confiar en que el coste económico fuese compensado por una política exterior exitosa. El problema es que los mercados hidrocarburíferos tienden a reaccionar con rapidez y a corregirse con lentitud, de modo que incluso una interrupción corta puede dejar efectos persistentes en las expectativas y precios.

The Conversation

Eszter Wirth no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. De Caracas a Teherán: la diplomacia de Trump y su impacto en los mercados de hidrocarburos – https://theconversation.com/de-caracas-a-teheran-la-diplomacia-de-trump-y-su-impacto-en-los-mercados-de-hidrocarburos-276683

De licántropos y nahuales a ‘furros’ y ‘therians’: la identidad humana siempre fue un poco animal

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Fabian Acosta Rico, Doctor en Antropología Social , Universidad de Guadalajara

El término completo en inglés para therians es therianthropic, que en su desglose etimológico significa animal salvaje (therion) y hombre (anthrōpos). El hombre animal o bestial, así sería su definición literal.

No es tan nuevo. Nos recuerda a Mowgli, el niño lobezno de El libro de la selva, o a Tarzán, el hombre mono. Personajes de la literatura, las historietas anglosajonas y el cine. Y he aquí, en los therians, a sus nuevos y contemporáneos reinventores.

Esta idea persistió en el mito de los licántropos u hombres lobos. Más que seres malignos, estos fungían como guardianes de los bosques.

En tiempos más arcaicos y culturas animistas se creía en la igualdad espiritual entre bestias, plantas, hombres y cualquier otra manifestación de la naturaleza. El nahual, conectado con el animal totémico de la tribu, podía, simbólicamente, romper su forma humana y transformarse chamánicamente en el oso, el cuervo, el lobo o el ciervo. Todo ello envuelto en la sacralidad.

Sobre el tema se puede revisar la obra clásica de Mircea Eliade: El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis.

Mito y envidia del animal

El movimiento therian no se remonta directamente a estas épocas. Pero si es una reminiscencia de esa ancestral conexión, mezclada con algo de la envidia que ha sentido el hombre por el animal.

Lo vemos en el mito de Epimeteo, el titán que, por encomienda de Zeus, repartió todos los dones a los animales de la creación. El último en la fila, el hombre, no recibió nada. Ni garras afiladas, ni alas, ni colmillos. Un ser indefenso al que rescata otro titán, Prometeo, con el fuego y la razón robados a los dioses.

Esta envida ancestral es superada gracias al imperio de la fe cristiana y sus dos caras. Por un lado, la teocéntrica: Dios, el dispensador de vida, el referente y dador de sentido. Y, por otro, la antropocéntrica, con el hombre Dios encarnado en el Cristo Jesús.

Antes de los therians fue el carnaval

Como dato curioso, cabe recordar que en el Medievo existían precedentes de therians, con permisos acotados para ejercer su vinculación con las bestias. Con la máscara de la bestia que mejor simbolizaba su proclividad pecadora, desfilaban en el carnaval hombres y mujeres disfrazados de cabras lujuriosas, cerdos glotones o urracas chismosas. Se puede consultar el capítulo sobre el significado de las fiestas carnavalescas del libro Símbolos fundamentales de las ciencias sagradas, de René Guénon.

Tuvo que morir Dios, por el imperio de la razón, la ciencia y la tecnología, para que el ser humano, ahora hijo de “natura” y esculpido por la evolución, fuera plenamente libre. Libre moral y ontológicamente. Libre de todo esencialismo creacionista, dispuesto a soñar con toda licencia en ser, deconstruidamente, lo que le viniera en gana.

Soy lo que dicta mi autopercepción. ¿Y si me percibo como un animal desafiando todo humanismo antropocéntrico? ¿Qué me lo impide? Es así como surge, en plena modernidad, allá por los años 90 del siglo pasado, el movimiento therian, en el marco del temprano internet.

La postmodernidad arrastra cierto pesimismo a manera de desencanto de las promesas de la modernidad. El hombre, emancipado de Dios, tomó posesión de “natura” cual tierra de conquista. La misma que, fiel al credo del progreso, expolió hasta el límite. En el afán de crear su propio paraíso terrenal empleando el musculo tecno-científico, conjuró la distopía del cambio climático, del desastre ecológico. Es el antropocentrismo de la modernidad, depredando el mundo sin conciencia.

Generaciones como los milenial y los centenial han reaccionado avergonzándose de su humanidad. Renegaron del piramidal especismo, que colocaba al ser humano en la cumbre de la cadena alimenticia.

Esta misantropía con causa animó al movimiento therian, todavía marginal. Abjurar de mi propia humanidad, comprendiendo que podemos aprender de la sencillez instintiva del animal. En esa admiración moral, algunos vieron viable mimetizarse con las bestias.

Hijos del poshumanismo

Aunque los therians no tienen de momento un credo oficial, podemos atribuirles, uno por uno, los rasgos antropológicos y culturales de su movimiento, que sería el poshumanismo.

Carente de una esencia o forma arquetípica, el poshumanismo dice que el ser humano es un ser arrojado, por naturaleza, al mundo sin un plan o destino. Inexorablemente, está en constante transformación evolutiva. Carente de definición, puede convertirse en cualquier cosa, accidental o deliberadamente.

El therian decide parcialmente identificarse con un animal y las circunstancias culturales lo facultan para hacerlo. Le dan la justificación para montar su postmoderno carnaval, pero no como oda al pecado. Su mascarada es más un juego de niños menores que aman y admiran, no chamánicamente, un animal.

Antes que los therians, los furros, quienes muy probablemente sean sus antecesores en el mundo friki, surgido en este caso entre la comunidad otaku (seguidores y admiradores de la cultura pop japonesa), figuraban en ese mundo cultural como los más repudiados.

“El “furro”, más estético y lúdico

El “furro”, por un asunto estético y lúdico, gusta de disfrazarse de personajes de animales antropomórficos de anime o manga, como los populares Beastar o Retsuko.

Rechazados dentro de la subcultura del cosplay (afición por disfrazarse de personajes de ficción), el furro no lanza manifiestos ni desnuda su alma hablando de su identidad animal. Gusta de ir a convenciones de cómic, vistiendo sus botargas de tiernos personajes de animación.

En contraste con la discrecionalidad del furro, el therian busca escaparate y micrófono sobre todo en las redes sociales e intenta formar manada con otros iguales, que portan máscaras de zorro, perro, gato, etc.

El repudio a los therians los ha puesto en el disparadero como parte del catálogo de neurodivergentes de esta postmodernidad. Pero, sin exageraciones ni alarmismos, no pasan de ser una tribu urbana. Una de muchas, generada por las condiciones culturales, sociales, antropológicas y hasta religiosas de esta modernidad liquida.

No son la joven vanguardia del galopante transhumanismo. Lo suyo no pasa de ser un pasatiempo pueril que hace reminiscencia con el ancestral animismo. Una fusión del primitivo chamanismo con el moderno poshumanismo.

Dando un vaticinio, es muy probable que los therians, igual que ocurrió con los emos, sean sólo una moda pasajera que se magnificó como movimiento de tribu urbana gracias a las redes sociales y a internet. La red siempre esta ávida de sensacionalismo y exotismo y los therians calificaron para ser la noticia del momento, hasta que otra excentricidad de la postmodernidad los destrone.

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Fabian Acosta Rico no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. De licántropos y nahuales a ‘furros’ y ‘therians’: la identidad humana siempre fue un poco animal – https://theconversation.com/de-licantropos-y-nahuales-a-furros-y-therians-la-identidad-humana-siempre-fue-un-poco-animal-276608

Más allá de la mirada: ‘Sorda’, ‘Sirāt’ y el poder del sonido cinematográfico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Manuel Nicolás Meseguer, Profesor titular del Departamento de Comunicación y Director del Aula de Cine, Universidad de Murcia

Imagen de la película _Sorda_. Distinto Films

Dos de las películas españolas más relevantes de 2025, Sorda, de Eva Libertad, y Sirāt, de Oliver Laxe, han situado el sonido en el centro de su desarrollo, hasta el punto de que esta última también ha sido nominada al Óscar a Mejor Sonido. Son obras muy distintas, pero en ambas el tratamiento sonoro ocupa un lugar estructural.

La dimensión sonora es consustancial al lenguaje cinematográfico y su relevancia narrativa, expresiva y sensorial resulta incuestionable. Cuanto más sólido es un proyecto y más riguroso es el trabajo de puesta en escena, mayor atención se concede al diseño sonoro y a su potencial expresivo.

Sin embargo, la atención consciente del espectador al plano sonoro sigue siendo menor que la que presta al plano visual. Se suele decir que la audiencia solo se da cuenta del sonido cuando es malo. Conviene recordar también que solo en una sala de cine, con las condiciones acústicas y técnicas para las que fue concebida la película, puede apreciarse plenamente su experiencia sonora. El minucioso y costoso trabajo de diseño, edición y mezcla está pensado para ese entorno. En el ámbito doméstico, lo que escuchamos es necesariamente una versión reducida de ese trabajo.

¿Seguro que una imagen vale más que mil palabras?

Pocas frases están tan gastadas como esa que asegura que “una imagen vale más que mil palabras”. Una palabra, un silencio, una melodía o una atmósfera sonora pueden poseer la misma potencia estética que cualquier imagen. El valor narrativo o expresivo de un elemento visual o sonoro no depende de la cantidad de estímulos ni de su espectacularidad, sino de su pertinencia dentro del proceso comunicativo.

Nuestra experiencia cotidiana lo confirma: el oído es esencial en la percepción del mundo. El oído construye espacio, anticipa presencias, genera memoria y activa emociones.

Cuando el sonido tomó la palabra

La irrupción del sonido sincronizado en 1927 transformó radicalmente la historia del cine. El cambio afectó a las profesiones creativas –guionistas, intérpretes, directores, músicos– y a los oficios técnicos y de producción. A partir de entonces no bastaba con controlar la luz: también había que dominar el registro y el montaje del sonido. Cambiaron las infraestructuras y se transformó la experiencia del espectador.

Con la banda sonora –conformada por palabras, efectos, atmósferas, música y silencio– el control emocional adquirió una precisión inédita. El montaje incorporó un nuevo instrumental expresivo que ampliaba las posibilidades de significación. No hubo vuelta atrás. Incluso cineastas que han optado por películas prácticamente “no habladas”, como Jacques Tati, Michel Hazanavicius o Pablo Berger, han hecho un uso extraordinariamente creativo del sonido.

Desde entonces, la cuestión no ha sido si el sonido es importante, sino cómo se integra en la construcción del sentido.

‘Sorda’ y la quiebra del punto de escucha

Sorda, escrita y dirigida por Eva Libertad y protagonizada por Miriam Garlo y Álvaro Cervantes, se estrenó en la sección Panorama de la Berlinale en febrero de 2025. La protagonista del film es Ángela, una mujer sorda que afronta la conmoción vital de la maternidad junto a su pareja oyente, Héctor. Con este punto de partida, la percepción sonora se sitúa en el centro de la experiencia.

Ángela nos coloca en la posición de quien debe “escuchar con la mirada”. En su rostro percibimos la dificultad de seguir el ritmo comunicativo de las personas oyentes. La secuencia del parto, con mucha gente hablando a la vez incluso con mascarilla, adquiere una intensidad particular. Igualmente, la de la sobremesa con los compañeros de trabajo de Héctor resulta exasperante. La lectura labial no basta; los audífonos le generan malestar. En los entornos oyentes, el personaje encarna una fricción constante, bien por sobreprotección o bien por una inconsciente falta de consideración.

A lo largo de la primera mitad, la película apela a la empatía del espectador, dirigiendo su mirada hacia situaciones que evidencian la entrañable complicidad de los protagonistas y las actitudes de empoderamiento de Ángela.

Sin embargo, las sensaciones de seguridad de la protagonista se van deteriorando y en el tramo final se produce una ruptura decisiva: se quiebra el “punto de escucha”, utilizando el término del teórico Michel Chion. El espectador es situado abruptamente en la perspectiva auditiva de Ángela. La operación desestabiliza la narración y convierte el silencio en experiencia física. No se trata de una mera ausencia de sonido, sino de un desplazamiento perceptivo que conduce al espectador oyente a una experiencia sensorial que lo vuelve a conectar con Ángela.

La decisión es arriesgada porque altera la comodidad del relato y expone al espectador a una percepción que le es extraña. El sonido –o su supresión– se convierte así en herramienta ética además de estética.

‘Sirāt’: un (alta)voz clama en el desierto

Sirāt, dirigida por Oliver Laxe a partir de un guion coescrito con Santiago Fillol, se estrenó en la Selección Oficial del Festival de Cannes en mayo de 2025. En su recorrido por el desierto, la película reúne a un grupo de raveros y a un padre que, acompañado por su hijo pequeño, busca a su hija. El destino común es una rave perdida entre Marruecos y Argelia. A medida que avanzan, los vehículos, con sus pasajeros, van quedando a la deriva.

En este trayecto exterior e interior, el sonido construye el espacio y la historia tanto como la imagen. En puntos decisivos de la trama, como el momento en el que un grupo de vehículos decide escapar de la escolta militar, la realidad suena en su crudeza y simplicidad. Los ruidos de motores, las bocinas y la fricción de los neumáticos sobre los caminos pedregosos ofrecen un espectáculo épico junto a las imágenes de los camiones a la carrera envueltos por una nube de arena.

Además, el minucioso diseño de sonido de la película entrelaza de forma orgánica esos sonidos ásperos de un entorno hostil con la música trance y drone creada por Kangding Ray. En el inicio del film, los altavoces abren la puerta a la música techno y nos hacen compartir de forma explícita el trance de los que participan en la rave. Desde ese momento, los altavoces acompañan a los protagonistas en su viaje y contribuyen a que la presencia de la música fluya entre lo diegético (que sucede dentro de la película) y lo extradiegético (que solo ocurre para los espectadores) hasta el desenlace.

Es lo que sucede en momentos tan fascinantes como el que nos hace transitar entre las sensaciones místicas de los fieles musulmanes que giran alrededor de la Kaaba (en La Meca) y los camiones rodando por el desierto mientras aparece sobreimpreso el título de la película alrededor del minuto 29.

La experiencia sonora de Sirat, por tanto, articula intensas sensaciones físicas, con emociones viscerales y momentos de conmoción, contribuyendo decisivamente a convertir el viaje en experiencia mística y trascendental.

El cine desde la escucha

Sorda y Sirāt colocan la sensibilidad auditiva en el centro de la experiencia cinematográfica. En ambos casos, el dispositivo sonoro forma parte del relato y se manifiesta de manera explícita, convirtiéndose en una herramienta esencial para que cada película alcance sus objetivos.

En Sorda, se trata de que el espectador reconozca otras formas de conocer el mundo y contribuya a ampliar –y hacer más inclusivo– nuestro ecosistema comunicativo.

En Sirāt, el sonido nos hace participar sensorial y espiritualmente del viaje de los personajes. Los ritmos repetitivos de la música se funden con la realidad y generan una atmósfera envolvente que, como respuesta al impacto emocional de los sucesos, invita a una calmada introspección.


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Manuel Nicolás Meseguer no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Más allá de la mirada: ‘Sorda’, ‘Sirāt’ y el poder del sonido cinematográfico – https://theconversation.com/mas-alla-de-la-mirada-sorda-sirat-y-el-poder-del-sonido-cinematografico-275985

¿Se ha descubierto la primera “luna” fuera del sistema solar?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Vázquez Monzón, Profesor Ayudante Doctor, especializado en Astrofísica y Astrodinámica, Universidad Loyola Andalucía

“Exoluna” orbitando su planeta (imagen artística). NASA, ESA, and L. Hustak (STScI)., CC BY

En los últimos meses, la comunidad astronómica se ha visto sacudida por una pregunta que muchos aficionados al cosmos se han planteado alguna vez: ¿existen lunas alrededor de planetas fuera del sistema solar? Aunque ya se han confirmado más de 6 000 exoplanetas, hasta ahora ninguna luna extrasolar había sido verificada de forma concluyente. Sin embargo, recientes observaciones sugieren que podríamos estar acercándonos a ese esperado hito científico.

El protagonista de esta historia es HD 206893 B, un objeto masivo situado a unos 133 años luz de la Tierra, en la constelación de Capricornio. Con una masa estimada de unas 23 veces la de Júpiter, se encuentra en una región difusa de la clasificación astronómica, a medio camino entre un planeta gigante y una enana marrón. Observado desde hace años captando directamente su luz con grandes telescopios, este mundo ya era peculiar por su atmósfera rica en polvo y por su juventud.

Ahora, además, ha revelado un movimiento inesperado: un sutil “vaivén” que podría delatar la presencia de un cuerpo acompañante.

Exoplaneta HD 206893 B, con su “luna”.
NASA, CC BY

Cómo se ha “visto” lo invisible

Detectar una luna alrededor de un exoplaneta es un reto formidable. Los planetas suelen descubrirse cuando transitan frente a su estrella o cuando su gravedad hace oscilar ligeramente a la estrella anfitriona. Las lunas, en cambio, son mucho más pequeñas y sus efectos, mucho más débiles. En el sistema solar, los satélites son omnipresentes, pero extrapolar esa experiencia a otros sistemas ha resultado extremadamente difícil.

En este caso, los investigadores han utilizado una técnica llamada astrometría, que consiste en medir con extrema precisión pequeños cambios en la posición de un objeto. Para ello, emplearon el instrumento GRAVITY, instalado en el Very Large Telescope Interferometer (VLTI), en el desierto de Atacama. Este sistema combina la luz de varios telescopios para alcanzar una precisión extraordinaria, capaz de medir desplazamientos diminutos.

El análisis de los datos reveló un pequeño movimiento de ida y vuelta del exoplaneta que se repite cada nueve meses. Ese “bamboleo” es coherente con la idea de que no se mueve solo, sino que está siendo perturbado por otro cuerpo que lo orbita. A diferencia de otros métodos, aquí no se detecta directamente la luz del supuesto satélite, sino su influencia gravitatoria sobre el planeta anfitrión.

Más grande de lo esperado

Si este objeto adicional es realmente una luna, se trataría de algo radicalmente distinto a cualquier satélite conocido. Las estimaciones preliminares apuntan a una masa de alrededor de 0,4 veces la de Júpiter, casi nueve veces la masa de Neptuno. Para hacernos una idea, la masa de la luna más grande del sistema solar, Ganímedes, es apenas una fracción diminuta de la masa de la Tierra.

Un satélite tan masivo plantea preguntas fundamentales. ¿Tiene sentido llamarlo “luna” o sería más apropiado hablar de un sistema binario de dos cuerpos gigantes? La distinción no es meramente terminológica. Las lunas regulares del Sistema Solar se forman en discos de material alrededor de los planetas, pero generar un objeto de semejante tamaño requeriría condiciones extremas o mecanismos alternativos, como la formación conjunta de ambos cuerpos a partir del mismo colapso gravitatorio.

La posible existencia de una exoluna tan masiva obligaría a revisar los modelos actuales de formación de satélites. También reforzaría la idea de que la arquitectura de los sistemas planetarios puede ser mucho más diversa de lo que sugiere nuestro propio vecindario cósmico. En este sentido, HD 206893 B se suma a una creciente lista de objetos que desafían las categorías tradicionales y difuminan la frontera entre planetas y estrellas fallidas.

¿Es realmente una exoluna?

Aquí es donde la prudencia se vuelve esencial. Aunque los datos son sugerentes, los propios autores del estudio subrayan que no se trata de una confirmación definitiva. La señal detectada podría deberse, en principio, a efectos instrumentales, a variaciones orbitales más complejas o a limitaciones en los modelos empleados para interpretar los datos.

La cautela está respaldada por precedentes. En el pasado, candidatos a exolunas alrededor de Kepler-1625b o Kepler-1708b generaron gran expectación, pero análisis posteriores arrojaron resultados ambiguos o, incluso, negativos. A ellos, se suma el caso de WASP‑49b, donde señales espectroscópicas inusuales –como una nube de sodio desplazada– han sido interpretadas por algunos estudios como posibles indicios indirectos de un satélite, aunque sin consenso ni confirmación definitiva.

La historia reciente recuerda que, en ciencia, las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias.

Por qué importa

Más allá del impacto mediático, este posible hallazgo es relevante por varias razones. Demuestra el poder de nuevas técnicas observacionales para explorar fenómenos antes inalcanzables y abre una vía independiente a los métodos clásicos de detección. Además, amplía nuestro marco teórico sobre cómo se forman y evolucionan planetas y satélites.

Las lunas también ocupan un lugar especial en la búsqueda de vida fuera de la Tierra. Aunque el caso de HD 206893 B es demasiado extremo para albergar condiciones habitables, cada nuevo descubrimiento contribuye a comprender mejor la diversidad de entornos que existen en la galaxia.

Así, a pesar de que todavía no hay una exoluna confirmada, el posible compañero de HD 206893 B sitúa a la astronomía en un momento especialmente estimulante. Las próximas observaciones y el escrutinio riguroso de la comunidad científica decidirán si estamos ante una ilusión pasajera o ante el primer ejemplo real de una luna más allá del sistema solar. Mientras tanto, conviene seguir esta historia de cerca: podría marcar el inicio de una nueva etapa en la exploración de otros mundos.

The Conversation

Carlos Vázquez Monzón ha recibido fondos de la Unión Europea-NextGenerationEU, y de la Xunta de Galicia bajo la beca ED 431B 2020/38

ref. ¿Se ha descubierto la primera “luna” fuera del sistema solar? – https://theconversation.com/se-ha-descubierto-la-primera-luna-fuera-del-sistema-solar-274867

Lo que el caso de Madrid nos enseña sobre la gestión de residuos: tratarlos no es suficiente

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nicolás Martínez Ramón, Investigador predoctoral en análisis de sistemas energéticos, IMDEA ENERGÍA

RomaMCS/Shutterstock

En 2035 solo el 10 % de los residuos municipales podrán acabar en vertedero, según el objetivo marcado por el Parlamento Europeo. Con menos de diez años por delante, España parte de una situación muy alejada de esta meta: cerca de la mitad de los residuos siguen recalando en en vertedero.

Abordar el tramo que falta hasta alcanzar el objetivo supone un gran esfuerzo, particularmente en aquellos municipios densamente poblados, donde las instalaciones de tratamiento de residuos se encuentran necesariamente cerca de las áreas residenciales.

Ejemplos de otros países europeos

En algunos lugares de Europa, este objetivo se ha alcanzado ya combinando distintos enfoques. Los Países Bajos son un ejemplo claro del uso intensivo de incineradoras. Tanto es así que en periodos puntuales han tenido que importar residuos de otros lugares para mantener la operación de las plantas.

Existen otros casos (por ejemplo, el modelo alemán) en los que se apuesta por sistemas de separación en origen altamente exigentes, acompañados de políticas públicas que reducen los impropios. Estos impropios son los materiales que se depositan en el contenedor equivocado y que dificultan el reciclaje. Aun así, tampoco en estos modelos se prescinde del tratamiento térmico del rechazo, es decir, de aquellos residuos que no pueden reciclarse ni aprovecharse en las primeras etapas de tratamiento. La diferencia no está tanto en las tecnologías disponibles como en dónde se sitúan los mayores esfuerzos en la gestión del sistema.

España presenta realidades muy diversas, desde pequeños municipios rurales hasta grandes áreas metropolitanas con combinaciones de distintas estrategias y tecnologías. En términos generales, la incineración es menos habitual que en los países del norte de Europa y se concentra sobre todo en las grandes ciudades.

El caso de Madrid

Madrid resulta interesante porque dispone de un sistema de tratamiento tecnológicamente complejo donde conviven plantas de reciclaje, compostaje, digestión anaerobia, vertedero e incineración.

Hoy en día, Madrid está todavía lejos del objetivo marcado por la Unión Europea: alrededor del 45 % de los residuos madrileños siguen terminando en vertedero. Buena parte de la reducción conseguida depende de que la incineradora de Valdemingómez opere prácticamente al límite de su capacidad.

Un paisaje verde con montículos y una infraestructura con chimeneas para la gestión de residuos
Parque de gestión de residuos de Valdemingómez.
IES MANUEL GARCÍA BARROS A ESTRADA – PONTEVEDRA/Flickr, CC BY-SA

Además, el cierre previsto de la incineradora en torno a 2035 obliga a plantear alternativas. Prescindir de ella sin una solución equivalente implicaría un aumento inmediato de la deposición en vertedero, mientras que su sustitución por tecnologías emergentes como la gasificación o la pirólisis –descomposición de los residuos a altas temperaturas en ausencia de oxígeno– abre un debate sobre hasta qué punto el problema puede resolverse únicamente desde el tratamiento.

Por todo ello, Madrid constituye un caso de estudio revelador a la hora de evaluar hasta qué punto un sistema apoyado en tecnologías de tratamiento avanzadas puede conseguir una reducción en el vertido sin cambios profundos en la generación de residuos y las políticas públicas que condicionan la aparición del rechazo.

¿Es más efectivo eliminar los residuos o evitarlos y reciclarlos?

Esta tensión entre tecnología y prevención supone un rasgo típico en la gestión de residuos, donde las respuestas se han apoyado principalmente en soluciones de tratamiento, frente a un avance menos ambicioso en las estrategias de prevención, reutilización y reciclaje de calidad.

En este sentido, un estudio que hemos liderado investigadores de la Unidad de Análisis de Sistemas de IMDEA Energía ha demostrado que, incluso sustituyendo la incineradora por tecnologías avanzadas de tratamiento como la gasificación y la pirólisis, un sistema de gestión de residuos como el de Madrid toparía con un límite estructural de alrededor del 40 % de tasa de vertido bajo escenarios optimistas de separación.

A pesar de ese límite, y aunque son necesarias otras soluciones, la incorporación de estas tecnologías resulta interesante dado que amplían la funcionalidad del sistema, contribuyendo a satisfacer la demanda de productos de alto valor como hidrógeno o combustibles circulares avanzados.

Los estudios identifican medidas eficaces para reducir estructuralmente la producción aguas arriba de residuos que no pueden reciclarse: fiscalidad que penalice envases complejos, una responsabilidad ampliada del productor más exigente o requisitos de ecodiseño, es decir, diseñar los productos desde el inicio para que generen menos impacto y sean más fáciles de desmontar y reciclar.




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Estas medidas requieren marcos regulatorios de ámbito nacional o europeo, ya que afectan directamente al diseño y comercialización de los productos. Otras, en cambio, pueden activarse a escala local, una vez establecidos esos marcos, mediante el diseño de instrumentos económicos, sistemas de recogida más exigentes o incentivos vinculados a la calidad del residuo.

En este contexto se sitúa la reintroducción de la tasa de residuos urbanos en Madrid en 2023, en aplicación del principio de “quien contamina paga”. Todos los municipios de más de 5 000 habitantes tenían de plazo hasta el 2025 para implantar una tasa de basuras.

Aunque la obligación de implantar esta tasa deriva de la legislación estatal, su configuración a nivel municipal determina en gran medida su capacidad para modificar comportamientos y reducir los impropios.

Buscar las causas para aplicar soluciones

En definitiva, reducir el vertido no es una cuestión solo de elegir la “mejor” tecnología, sino también de abogar por un enfoque integral que actúe sobre las causas del problema. La experiencia muestra que, sin políticas públicas ambiciosas que actúen sobre la prevención, el diseño de productos y la calidad de los residuos que generamos, incluso las soluciones más avanzadas acabarán topando con los mismos muros.

La buena noticia es que las herramientas de apoyo a la gestión existen y están bien documentadas. Tanto modelos matemáticos para dirigir los sistemas de gestión de residuos hacia un desempeño más sostenible, como estrategias para empujar políticas públicas que reduzcan la presencia de impropios y rechazos. Combinar estas herramientas con innovación tecnológica permite no solo cumplir objetivos, sino también avanzar hacia un modelo de gestión de residuos más justo, capaz de contribuir a la transición energética y alineado con los principios de la economía circular.

The Conversation

Nicolás Martínez Ramón recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación.

Diego Iribarren Lorenzo participa en proyectos financiados por entidades como el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Unión Europea.

Javier Dufour Andía participa en proyectos financiados por entidades como el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Unión Europea y es miembro del Executive Board de Hydrogen Europe Research

ref. Lo que el caso de Madrid nos enseña sobre la gestión de residuos: tratarlos no es suficiente – https://theconversation.com/lo-que-el-caso-de-madrid-nos-ensena-sobre-la-gestion-de-residuos-tratarlos-no-es-suficiente-273311