España ya no exporta artistas musicales en español, los importa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lourdes Moreno Cazalla, Doctora en Comunicación. Autora del estudio para el Observatorio Nebrija del Español "El boom de la música urbana latina y la expansión del español a nivel global", Universidad Nebrija

Shakira actúa durante el Festival Global Citizen 2025 en el Great Lawn de Central Park en la Nueva York, NY, en septiembre de 2025. lev radin/Shutterstock

A finales del siglo XX, España podía reconocer en el mundo con claridad “su” música, desde el melódico Julio Iglesias, el pop luminoso de Mecano o la fuerza de Héroes del Silencio a la sensibilidad con toques aflamencados de Alejandro Sanz o el indie que marcó a una generación.

Sin embargo, en 2025 la pregunta ya no es qué define la identidad de la música española, sino si ese concepto sigue teniendo sentido dentro de un ecosistema en el que el español se ha vuelto global, híbrido y profundamente interconectado.

Esta es una de las reflexiones del nuevo informe del Observatorio Nebrija del Español, donde se detecta cómo España ha pasado de exportar voces a formar parte de una red transnacional en la que los acentos se cruzan y los ritmos se comparten.

De la exportación de artistas a la importación de éxitos

España ha actuado como uno de los grandes emisores de música en español. Durante los años 80 y 90 se produjo la profesionalización de la industria española, marcada por la concentración del mercado en manos de compañías multinacionales. A diferencia de lo que sucedía en otras naciones europeas, la transformación fue vertiginosa.

Así, si en 1980 siete sellos globales controlaban un 52 % del mercado, ya en 1985 solo cinco discográficas aglutinaban el 87 %. Este crecimiento se sumó a la confluencia de una explosión creativa y al apoyo de la radio, algunos programas de televisión y las revistas musicales. También las nuevas tecnologías de consumo físico musical –como el CD– interpretaron su papel en la expansión internacional de los grandes referentes del pop español.

Pero a partir de los años 2000, esa fórmula de éxito comenzó a cambiar, primero de una manera tímida y luego de forma estructural. Así, pasamos de lo físico a lo digital impulsados por el auge de una piratería que sumió a la industria en una crisis de ventas que acabó afectando a todo el sistema.

En ese punto de inflexión, en 2005, una colaboración entre la colombiana Shakira y el español Alejandro Sanz reveló que el idioma era un vector más poderoso que cualquier identidad nacional. La canción “La tortura” anticipó la explosión de un pop latino-global cuya arquitectura ya no dependía del país de origen del artista sino de su conexión con una comunidad lingüística transcontinental.

Desde entonces, España comenzó a importar sonidos, estilos, productores y narrativas que provenían de América Latina. Los datos son reveladores: cuando analizamos el consumo musical en España de las últimas dos décadas, siete de cada diez canciones se cantan en español. De hecho, el 94 % de la música que consume esta audiencia YouTube se canta en español, al igual que el 87 % de lo que escuchan en Spotify. Pero solo una cuarta parte de esas canciones son de intérpretes originarios de España. Es decir, el español que está dominando las listas de éxitos posee muchos acentos.

No obstante, esto no indica una pérdida de relevancia cultural de los artistas españoles, sino un desplazamiento del eje. Podría decirse que la identidad musical está dejando de ser local para convertirse en lingüística y relacional. Así el Spanish sound ya no se entiende como una estética propia y diferenciada de un país sino como parte de un espacio común compartido, el “orgullo latino” que puede surgir desde Medellín, San Juan o Buenos Aires a Ciudad de México, Miami, Cuenca, Terrassa o las islas Canarias.

La identidad musical por contribución

El auge de la música en español en el escenario global no surge de la nada, ni es simplemente algo que el viento del mercado ha traído consigo. Es más bien el punto de encuentro de corrientes históricas y tecnologías que, en los últimos 20 años, han ido reconfigurando las rutas por las que viaja la cultura en un planeta interconectado.

En los años 90 la música en español funcionaba como un mercado fragmentado, jerarquizado, con flujos unidireccionales (en España ligado al pop y en Estados Unidos, al Spanglish). Hoy, sin embargo, actúa como una comunidad digital, fluida, global y dopada por los algoritmos. Las plataformas que han borrado fronteras también han revelado un dato fundamental: el español es uno de los idiomas más escuchados del mundo en las listas de éxitos.

En este contexto, los artistas españoles navegan entre la idea de preservar ciertas raíces culturales mientras adoptan sonidos y estéticas que conectan con audiencias globales. Se observa un cambio generacional de artistas superventas del pop español como Estopa, Pablo Alborán o Dani Martín para pasar a Juan Magán, Rosalía, Quevedo y RVFV, referentes de propuestas que se integran en un lenguaje musical más amplio.


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Las mujeres facturan

Otro vector clave que impulsa la música en español es el femenino.

La presencia de Karol G y Rosalía en las listas de éxitos globales, junto a una figura transgeneracional como Shakira –quien constituye un caso singular de reinvención sostenida dentro de la industria latina–, permite observar un cambio de ciclo en la música popular contemporánea.

A ellas se suman intérpretes españolas con fuerte impronta internacional. Así, y según Chartmetric, para Aitana, Bad Gyal y Ana Mena México es su mercado secundario, mientras que Argentina lo es para Lola Índigo. Por tanto, la relevancia de estas artistas no puede entenderse ya como regional o local, sino como parte de un ecosistema cultural crecientemente interconectado que les permite disputar espacios simbólicos históricamente masculinizados.

En uno de sus conciertos en Madrid en 2024, Karol G subió al escenario a Amaia Montero, entonces excantante de La oreja de Van Gogh, en un momento que ejemplificaba la unión de dos generaciones musicales en español.

Su visibilidad y su forma de reinterpretar el género, lejos de ser un fenómeno aislado marca un hito en la historia de la representación femenina. Este empoderamiento femenino y latino que encarnan abre puertas para nuevas generaciones y legitima una diversidad de expresiones que amplían los márgenes en la cultura popular contemporánea desde el español.

Al final, la música en este idioma no es un tema de banderas, sino voces que conquistan. Lo que importa no es el origen del sonido, sino la amplitud de su eco.

The Conversation

Lourdes Moreno Cazalla no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. España ya no exporta artistas musicales en español, los importa – https://theconversation.com/espana-ya-no-exporta-artistas-musicales-en-espanol-los-importa-268594

Wikipedia cumple 25 años: ¿cómo la enciclopedia que la academia rechazaba se ha convertido en un bien público digital?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Martin Adalberto Tena Espinoza de los Monteros, Professor and Researcher in Information Science, Universidad de Guadalajara

T. Schneider/Shutterstock

Fundada el 15 de enero de 2001, Wikipedia cumple en estos días 25 años. Tras 25 años de historia, ha pasado de ser cuestionada por la academia a ser reconocida como un bien público global. Con más de 65 millones de artículos en su edición en inglés y presencia en más de 300 idiomas, hoy por hoy es reconocida como la mayor fuente de conocimiento colaborativo accesible y gratuito.

Su crecimiento ha logrado romper barreras geográficas y lingüísticas. Sin embargo, mantiene una lucha constante por ser más inclusiva. A través de iniciativas para reducir la brecha de género y visibilizar conocimientos del Sur Global, Wikipedia busca que el saber sea representativo.

Del estigma a la fiabilidad

Durante años, Wikipedia fue el enemigo en escuelas y bibliotecas. Se consideraba poco fiable porque cualquiera podía editarla, e incluso era común prohibir su uso y cita en los trabajos universitarios.

Las preocupaciones y discusiones sobre la fiabilidad de sus contenidos han sido objeto de constantes debates académicos y estudios críticos. Desafíos como los sesgos de género, las brechas geográficas, la calidad desigual entre idiomas y el vandalismo persistente son realidades vigentes que impactan fuertemente la credibilidad de Wikipedia.

Ante ello, la comunidad de wikipedistas ha afinado sus políticas y prácticas. Asimismo, el desarrollo de herramientas de verificación propias y externas ha mejorado la percepción sobre la enciclopedia. Aun así, la fiabilidad no es un estado fijo, sino un proceso en construcción permanente.

En la actualidad, tanto el ámbito de la educación como el mundo de la ciencia ven a Wikipedia como una aliada. Docentes e investigadores ayudan a mejorar los artículos con sus conocimientos. Sus aportaciones permiten que la sociedad acceda a información validada y de calidad.

La desconfianza inicial ha dado paso a alianzas y a una colaboración global. Universidades, instituciones culturales y ciudadanos construyen y mejoran juntos Wikipedia. El resultado es el acceso a un conocimiento humano, abierto, libre y gratuito.

Un bien público digital para el mundo

Wikipedia es una infraestructura esencial para el acceso al conocimiento en internet. Su historia como fuente de acceso libre y de código abierto es un ejemplo único del potencial de las tecnologías abiertas.

Su modelo colaborativo le ha permitido construir y contribuir a un acceso al conocimiento más equitativo. Su valor como proyecto fue reconocido en 2025 por la Digital Public Goods Alliance (DPGA). Esta iniciativa, respaldada por la ONU, gestiona un registro de bienes digitales que resultan de interés público: software de código abierto, modelos de IA, estándares y contenidos digitales.

El reconocimiento de Wikipedia como bien público digital certifica que cumple con estándares de software abierto, contenido libre y protección de la privacidad. Esta distinción también destaca su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La misión de la Fundación Wikimedia, la organización responsable de sustentar el proyecto Wikipedia, también se beneficia de esta acreditación y de su consecuente valoración.

Al ser un recurso gratuito, accesible y libre de barreras comerciales, Wikipedia contribuye a reducir la brecha digital. Su modelo democratiza el acceso a la información a nivel global y garantiza que el conocimiento sea un recurso compartido y protegido para las generaciones futuras.

Sin embargo, en la actualidad este modelo enfrenta un desafío existencial: el auge de la Inteligencia Artificial generativa. Wikipedia es una de las fuentes principales para entrenar los grandes modelos de lenguaje. Este fenómeno obliga al proyecto a repensar su sostenibilidad y a defender su valor como fuente primaria de información generada y verificada por personas. Frente la automatización, Wikipedia reivindica el factor humano como el único capaz de producir conocimiento enciclopédico confiable, algo que la tecnología por sí sola no puede reemplazar.

Proteger Wikipedia frente al futuro digital

A pesar de su consolidación como infraestructura libre y gratuita, la viabilidad de Wikipedia como modelo y plataforma abierta enfrenta, junto con otros proyectos de conocimiento libre, desafíos y amenazas globales. Estas presiones han venido generando temores sobre la fragmentación de internet y la posible vulneración de los derechos humanos en el entorno digital.

En este escenario, la gobernanza de internet es una prioridad. Según los principios impulsados por la UNESCO, es vital que internet se mantenga como un recurso basado en los derechos humanos, abierto y accesible para todos.

Sin embargo, las políticas diseñadas para regular los entornos digitales a menudo no consideran la naturaleza única de los bienes públicos digitales. Con ello se pone en riesgo el principio de cooperación global, necesario para un futuro inclusivo en este ámbito.

Frente a estos riesgos, y en el marco del Pacto Digital Mundial de las Naciones Unidas, la Fundación Wikimedia ha liderado una carta abierta instando a los Estados miembros de las Naciones Unidas a proteger los proyectos de conocimiento libre y colaborativo.

Este llamado es un recordatorio de que la sostenibilidad de Wikipedia y otros proyectos de interés público no depende solo de su comunidad, sino de un marco normativo global que reconozca que el acceso al saber es un derecho humano fundamental y un pilar del desarrollo de la sociedad.

25 años de conocimiento humano

Celebrar el 25 aniversario de Wikipedia es una muestra y una defensa de que el conocimiento no es un producto estático, sino un proceso social vivo.

El lema “El conocimiento es humano” nos recuerda que detrás de cada artículo hay una comunidad global que defiende la verdad y la apertura. Lo que comenzó como un experimento audaz es hoy un patrimonio compartido. Proteger su legado no representa solo un acto de preservación tecnológica: implica garantizar que, en el futuro digital, el conocimiento sea un derecho, libre, accesible, de todos y para todos.

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Martin Adalberto Tena Espinoza de los Monteros es miembro del Capítulo Wikimedia México. Wikimedia México es el capítulo de la Fundación Wikimedia en México, creado con objeto de difundir los proyectos de la misma en ese país. Los capítulos son organizaciones locales de wikipedistas y de personas interesadas en los proyectos de Wikipedia que pretenden difundir el conocimiento libre y la información.

ref. Wikipedia cumple 25 años: ¿cómo la enciclopedia que la academia rechazaba se ha convertido en un bien público digital? – https://theconversation.com/wikipedia-cumple-25-anos-como-la-enciclopedia-que-la-academia-rechazaba-se-ha-convertido-en-un-bien-publico-digital-272651

¿Se quedarán sin nieve los Pirineos por culpa del cambio climático?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep Bonsoms, Postdoctoral researcher and professor, Universitat de Barcelona

Fusión de la nieve en primavera en el Pirineo occidental. Josep Bonsoms, CC BY-SA

La nieve es uno de los elementos más característicos de las montañas y del invierno en gran parte del mundo. Más allá de su valor paisajístico, esta desempeña un papel clave en el funcionamiento de los ecosistemas de montaña y en múltiples actividades socioeconómicas.

Sin embargo, la nieve es también un componente del sistema climático especialmente sensible al calentamiento global. En las últimas décadas, su cantidad, duración y comportamiento han mostrado cambios significativos.

No nieva igual todos los inviernos

La nieve presenta una marcada variabilidad temporal y espacial. En las montañas de la península ibérica, los inviernos pueden alternar entre años con abundantes nevadas y otros casi sin nieve.

Esta variabilidad no es homogénea. Las cotas bajas y sectores como el Pirineo oriental son más irregulares debido a su posición frente a los flujos atlánticos, mientras que cordilleras occidentales y septentrionales actúan como barrera, captando la mayor parte de la humedad y dejando condiciones más secas hacia el este. Este fenómeno, conocido como sombra pluviométrica, también es observable en otras montañas españolas como Sierra Nevada.

A escala local, además, el relieve y el viento influyen también en la acumulación de nieve. En conjunto, estos factores hacen que las tendencias espacio-temporales de la nieve muestren una elevada heterogeneidad.

¿Hay menos nieve en el hemisferio norte?

A escala del hemisferio norte, la cobertura de nieve ha disminuido de forma acelerada desde la década de 1980. Este descenso se atribuye principalmente al aumento de la temperatura vinculado al cambio climático de origen antrópico. Este fenómeno ha dado lugar a lo que se conoce como sequía nival hidrológica, es decir, cuando la acumulación de nieve es insuficiente o la fusión es demasiado rápida y se genera un déficit respecto a un periodo histórico concreto.

Aun así, durante la estación fría, en cotas elevadas y en latitudes altas, la acumulación de nieve depende más de la precipitación que de la temperatura. En las latitudes medias de la cuenca del Mediterráneo, la precipitación presenta una elevada variabilidad anual y decadal, sin que se observen tendencias claras a lo largo del periodo histórico.

En los Pirineos, en cotas elevadas (>2 000 m), donde las temperaturas se mantienen bajo cero, las tendencias recientes (2000-2020) son neutras o ligeramente positivas. Sin embargo, en periodos más largos (1958–2017) se observa una disminución generalizada del número de días con nieve en el suelo y del espesor medio.

Además, en este sistema montañoso se detecta una fusión cada vez más temprana en la temporada y más intensa, asociada a un aumento de la energía disponible para derretir la nieve. Este fenómeno se ha relacionado con una mayor frecuencia de situaciones anticiclónicas durante la primavera. Estos periodos de estabilidad atmosférica favorecen la entrada de masas de aire templado, incrementan la radiación y el calor sensible, y aceleran la fusión. Estas situaciones atmosféricas se producen actualmente con temperaturas más elevadas debido al calentamiento global.




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¿Qué pasará en el futuro?

Los estudios basados en simulaciones climáticas coinciden en proyectar una disminución de la nieve en el hemisferio norte, independientemente del modelo climático utilizado y del escenario de emisiones de gases de efecto invernadero considerado, tanto moderado como alto.

En los Pirineos, las proyecciones apuntan a una reducción generalizada de la nieve, especialmente en las cotas bajas, donde pequeños aumentos de temperatura determinan si la precipitación cae en forma de nieve o de lluvia.

Aun así, la nieve no desaparecerá de esta cadena montañosa, ni siquiera a finales de siglo. En concreto, las proyecciones para finales del siglo XXI (2080–2100) anticipan reducciones de la precipitación nival que oscilan entre el −9 % en un escenario de emisiones moderadas (entre 2 500 y 3 000 m) y el −29 % en un escenario de altas emisiones (entre 1 000 y 1 500 m), en comparación con el clima histórico (periodo 1960–2006).

Estos cambios afectan también la duración de la temporada de nieve, la rapidez de la fusión y los picos de escorrentía, es decir, el agua que circula por la superficie. Un aumento de 1 °C puede reducir hasta un 30 % la nieve estacional a 1 500 m.

Además, estudios recientes indican que el aumento de la temperatura debido al cambio climático contribuye a una mayor evaporación y a una mayor cantidad de humedad disponible en la atmósfera, lo que puede dar lugar a un incremento de episodios extremos de precipitación en forma de nieve, como la borrasca Filomena de 2021, siempre que la temperatura se sitúe por debajo del punto de fusión.




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Implicaciones para el clima y los ecosistemas

La nieve es un factor clave en las zonas de montaña. Actúa como un regulador hidrológico natural: almacena agua durante los meses fríos y la libera de forma progresiva en primavera y verano. Su disminución altera los picos de escorrentía, afecta a la disponibilidad de recursos hídricos y condiciona la producción hidroeléctrica.

La nieve desempeña un papel fundamental en el clima debido a su alto albedo, ya que refleja gran parte de la radiación solar. La pérdida de cobertura nival incrementa la absorción de energía en la superficie, generando retroalimentaciones que aumentan la temperatura.

Los cambios en la nieve influyen también en los ecosistemas de montaña, en la fenología de la vegetación –en sus ciclos biológicos– y en la evolución de los glaciares, que dependen de una cubierta nival persistente para retrasar la exposición del hielo durante el verano. Además, el aumento de episodios de lluvia sobre nieve, favorecidos por temperaturas más elevadas, puede desencadenar crecidas rápidas e inundaciones, como la ocurrida en el municipio de Vielha (Lérida) en 2013, con elevados costes económicos.




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En este contexto, el cambio climático plantea un desafío estructural para los sistemas naturales y económicos de montaña. Afrontar este nuevo escenario requiere avanzar en estrategias de adaptación y mitigación que permitan gestionar el agua, el territorio y las actividades de montaña.

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Josep Bonsoms recibe financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España (PRE2021-097046).

ref. ¿Se quedarán sin nieve los Pirineos por culpa del cambio climático? – https://theconversation.com/se-quedaran-sin-nieve-los-pirineos-por-culpa-del-cambio-climatico-272626

Guerra silenciosa en alta mar: ¿cómo operan los barcos fantasma?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paula Lamo, Profesora e investigadora, Universidad de Cantabria

Nightman1965/Shutterstock

A simple vista podría parecer un petrolero más. Tenía el casco oxidado, bandera extranjera y una ruta aparentemente comercial. Nada que llamara la atención en un océano por el que navegan decenas de miles de buques cada día. Sin embargo, el 7 de enero de 2026 Estados Unidos interceptó y detuvo el petrolero Marinera (antes conocido como Bella 1) en aguas del Atlántico Norte durante la operación “Lanza del Sur”, que culminó tras varias semanas de seguimiento.

No fue una inspección rutinaria ni un problema administrativo. Estados Unidos lo abordó porque las autoridades lo consideran parte de una red de transporte que evade sanciones internacionales y opera fuera de los controles habituales del comercio marítimo.

Flotas en la sombra

Se trataba de un barco encuadrado en lo que expertos llaman “barcos fantasma” o “flotas en la sombra”. Esto es, petroleros que, aunque figuran en registros oficiales, cambian de nombre, de bandera y de propietario con frecuencia para ocultar su actividad real y sortear sanciones económicas.

Este tipo de buques aparece y desaparece de los sistemas de seguimiento, realiza transferencias de carga en alta mar y suele estar asociado al transporte de crudo procedente de países sometidos a embargos, como Venezuela e Irán.

Estamos viviendo días de gran intensidad informativa. Así que la noticia de la detención ha acaparado titulares, aunque casi siempre presentada como un episodio aislado del pulso geopolítico entre Estados Unidos y los países sancionados. Y esto puede resultar engañoso.

Una flota paralela al margen de la ley

El problema no es este petrolero concreto, sino la normalización de una flota paralela que opera desde hace años al margen de las reglas del comercio global y que solo aflora cuando uno de estos buques es interceptado, se hunde o provoca un incidente. Los barcos fantasma no son una excepción ni una anomalía: son el síntoma de un sistema marítimo que tolera la opacidad como parte de su funcionamiento.

El término suena a película de aventuras fantástica. Pero la realidad, como en casi siempre en estas comparaciones cinematográficas, es mucho más prosaica y peligrosa. Estos buques existen porque el sistema marítimo internacional lo permite. Las banderas de conveniencia, pensadas en origen para facilitar el comercio, se han convertido en una herramienta perfecta para diluir responsabilidades.

Registrar un barco en determinados países implica menos controles, menos preguntas y una enorme dificultad para saber quién está realmente detrás. Cuando a eso se le suma un entramado de empresas pantalla y aseguradoras opacas, el resultado es un buque que navega legalmente, pero fuera del radar político.

Las vías alternativas del petróleo

En los últimos años, este tipo de flota ha crecido de forma silenciosa al calor de las sanciones internacionales. Así, por ejemplo, cuando se bloquean las exportaciones de petróleo de un país, el crudo no desaparece. Busca caminos alternativos. Y esos caminos, cada vez más, pasan por petroleros que no figuran en las rutas habituales, que realizan transferencias de carga en alta mar y que aparecen y desaparecen de los sistemas de seguimiento como si el océano se los tragara.

La operación estadounidense de estos días apunta precisamente a eso. No es un gesto aislado ni improvisado: eEs un aviso. Un mensaje de que Washington está dispuesto a perseguir esas rutas invisibles y a tratar el mar como un espacio donde también se hacen cumplir las sanciones. También significa que el océano ya no es un territorio neutro. Es un escenario más de la confrontación económica y geopolítica global.

¿Esto es algo nuevo? Ni mucho menos. En los últimos años hemos visto casos que, en su momento, parecieron episodios confusos y hoy encajan mejor en este patrón que se describe. Uno de los más llamativos por su relevancia internacional ocurrió en pleno conflicto en Siria. En los meses finales del régimen de Bashar al-Assad, cuando el control del territorio se desmoronaba y la atención internacional estaba puesta en el frente terrestre, un buque se hundió en el Mediterráneo en circunstancias nunca del todo aclaradas. Diversas informaciones periodísticas apuntaban a que estaba siendo utilizado para sacar material militar del país, aprovechando el caos del momento.

Y no es un caso aislado o que ocurre únicamente al calor de los conflictos militares: también se reportan en toda la UE. Nunca hay una confirmación oficial concluyente. No son barcos de guerra, no van escoltados por fragatas ni figuraban en comunicados oficiales. Son, en apariencia, un buque comercial más. Y, sin embargo, sus hundimientos o interceptaciones revelan hasta qué punto los barcos civiles pueden convertirse en piezas clave de operaciones estratégicas cuando los Estados necesitan moverse rápido y sin dejar rastro.

Sistemas que emiten señales incompletas

Esa falta de confirmación oficial tiene también una explicación técnica concreta. El control del tráfico marítimo se apoya en sistemas como el AIS, un transpondedor que emite de forma continua la identidad, posición y rumbo de los buques. En condiciones normales es una herramienta básica de seguridad, pero en estos casos se convierte en una vía de ocultación. El sistema puede apagarse durante tramos sensibles o emitir señales incompletas, haciendo que el barco “desaparezca” de los mapas de seguimiento.

A ello se suma el uso de transferencias de carga barco a barco en alta mar (operaciones conocidas como ship-to-ship) que permiten mezclar o redistribuir mercancías lejos de puertos y autoridades. Combinadas con cambios frecuentes de nombre, bandera y propietario legal, estas técnicas hacen que un buque siga siendo visible en los registros formales, pero que su carga sea prácticamente imposible de rastrear con certeza.

Ahí es, precisamente, donde los barcos fantasma dejan de ser una curiosidad técnica para convertirse en un problema político de primer orden. Facilitan la evasión de sanciones e introducen un nivel de opacidad que desestabiliza el sistema internacional.

Cuando no se sabe quién transporta qué, ni bajo qué autoridad real navega un buque, la rendición de cuentas desaparece, y con ella la capacidad de prevenir accidentes, conflictos o desastres ambientales, denunciados por numerosas organizaciones como The Ocean Foundation.

Distorsión de precios y competencia desleal

Obviamente, estos barcos no operan en el vacío. Afectan al mercado energético, distorsionan precios y generan competencia desleal frente a operadores que sí cumplen las normas. También ponen en riesgo a las tripulaciones, que trabajan en condiciones precarias y, en caso de incidente, quedan abandonadas a su suerte en un limbo jurídico.

Y su existencia mina la credibilidad de las sanciones internacionales, que pierden eficacia cuando siempre hay una ruta alternativa dispuesta a sortearlas.

Por eso la detención de un petrolero no es una anécdota. Es una fotografía de algo mucho más grande. De una economía sumergida que navega sobre el agua aprovechando vacíos legales y la dificultad de vigilar millones de kilómetros cuadrados de océano. De una guerra silenciosa que no se libra con misiles, sino con contratos opacos, registros lejanos y transpondedores apagados.

The Conversation

Este trabajo ha sido financiado parcialmente con por el Vicerrectorado de Investigación de la Universidad Internacional de La Rioja a través del proyecto “Nuevos Horizontes en Internet de las Cosas y NewSpace (NewIoT)” (Referencia: PP-2024-13),

ref. Guerra silenciosa en alta mar: ¿cómo operan los barcos fantasma? – https://theconversation.com/guerra-silenciosa-en-alta-mar-como-operan-los-barcos-fantasma-273145

El laberinto de la soledad: anatomía de una crisis de salud pública

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jose Juan Rivero Pérez, Profesor universitario: Intervención psicología de la salud, habilidades del terapeuta en psicología de la salud, experto en psicología positiva, Universidad Europea

David Michael Bellis/Shutterstock

La soledad no deseada es una de las crisis existenciales y de salud pública más relevantes. Y lo es en una época definida por la hiperconectividad digital y el individualismo. Esta paradoja, propia de la sociedad moderna, trasciende toda frontera y barrera generacional. Sus ramificaciones impactan en el bienestar y la salud mental de la población. ¿Cuál es la naturaleza psicológica de este fenómeno multifactorial? ¿Qué papel juegan las redes sociales? ¿Qué consecuencias supone la desconexión sobre nuestra vida?

En primer lugar es fundamental distinguir entre dos conceptos: el aislamiento social y la soledad no deseada. Ambos a menudo se confunden, pero no son lo mismo.

El aislamiento social implica la ausencia de contacto social y es una condición objetiva que podemos cuantificar. Por ejemplo: falta de amigos, vivir solo, tener pocas interacciones fuera del entorno virtual.

Por contraste, la soledad no deseada es una experiencia intrínseca, subjetiva y de carácter emocional. Se trata de una carga negativa que genera malestar y sufrimiento. Surge cuando las relaciones sociales que poseemos son diferentes, en calidad y cantidad, de las que anhelamos. En España, el 20 % de las personas se encuentra en esta situación, aunque casi la mitad dice haberla vivido alguna vez en la vida.

La soledad es una sensación visceral de desconexión emocional o ausencia de apoyos significativos. Puede experimentarse incluso estando rodeado de personas, porque el problema no está solo en la cantidad, sino en la calidad del vínculo. Comprender esta diferencia es crucial.

Los lazos se debilitan y aumenta el individualismo

La soledad crónica en adultos se alimenta de rupturas en tres pilares relacionales: pareja, familia y amistad. Antes estos lazos ofrecían seguridad, pero hoy su fragilidad se debe a una profunda reconfiguración de los valores sociales y económicos.

Una serie de enemigos silenciosos están debilitando nuestros lazos afectivos:

  • Masificación y movilidad urbana. Las grandes ciudades facilitan el anonimato y diluyen la responsabilidad comunitaria. La constante movilidad dificulta la formación de lazos vecinales profundos y estables.

  • Precarización laboral y falta de tiempo. La presión por la productividad y las largas jornadas reducen el tiempo necesario para cultivar relaciones significativas. El tiempo libre se consume en la recuperación o el consumo, no en la construcción de relaciones sanas.

  • Debilitamiento del lazo familiar extenso. Las estructuras familiares cambiantes y la falta de contacto entre generaciones reducen la red de apoyo inmediato.

Sin embargo, el factor que más deteriora los vínculos es la filosofía de la autosuficiencia radical. Hoy, la autonomía, la independencia absoluta y la soledad disfrazada de tiempo para uno mismo parecen la máxima realización personal.

Esta doctrina del “yo primero” tiene consecuencias devastadoras. Fomenta las relaciones frágiles, al permitir desvincularse ante el primer conflicto. Se demoniza la interdependencia, se genera terror a la vulnerabilidad y se bloquea la intimidad real.

Al priorizar el crecimiento individual, se impone una cultura del descarte. Los conflictos se resuelven con la eliminación del vínculo en lugar de su reparación. La soledad se convierte en el coste inevitable de esta búsqueda.

Las redes sociales: el instrumento de la soledad

Las redes sociales no son la causa, pero sí el instrumento que amplifica esta filosofía. Ofrecen una ilusión de conexión mientras profundizan el aislamiento emocional. El ecosistema digital está diseñado para la idealización y la comparación social negativa.

  • Identidad e idealización. Los usuarios presentan una versión editada y exitosa de su vida. Esto genera una presión que hace que las interacciones reales parezcan fallidas.

  • Magnificación de la carencia. La exposición constante a narrativas de éxitos activa el miedo a perderse experiencias. Esto magnifica la percepción de las propias carencias y alimenta la envidia.

  • Validación superficial. La obsesiva búsqueda de likes genera una dependencia excesiva de la validación social externa. De lo contrario, la persona se siente vulnerable, sola e insuficiente, y pierde su sentido de identidad.

La calidad de la interacción digital es clave, pero rara vez es nutritiva:

El factor de la edad

La soledad se manifiesta con matices distintivos en cada edad.

En personas mayores se relaciona con pérdidas vitales inevitables (fallecimiento de seres queridos, deterioro de la salud). La brecha digital también aumenta el aislamiento. Los factores protectores son la calidad de las relaciones sociales previas y el involucramiento comunitario.

En jóvenes, la soledad está impulsada por la presión social, la búsqueda de identidad y la dependencia excesiva de la validación de redes sociales. Aunque sean frecuentes, las interacciones online resultan superficiales y no suplen el apoyo emocional profundo. Dejan una sensación constante de vacío y dificultad para desarrollar habilidades de conexión genuina.

Problemas de salud mental asociados a la soledad crónica

La soledad no deseada es un factor de riesgo psicológico y médico de primer orden. Cuando se cronifica, sus efectos son graves:

  1. Trastornos del estado de ánimo y ansiedad. La soledad no deseada es un potente predictor de la depresión. La sensación prolongada de desconexión lleva a un estado de indefensión. Aumenta la ansiedad social y es un factor de riesgo significativo para la ideación suicida.

  2. Impacto cognitivo y autoestima. La falta de estimulación social y el estrés crónico se han vinculado a un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia con un deterioro más rápido de la función cognitiva. La soledad prolongada se asume como un fallo personal, que deteriora la autoestima y la visión negativa de uno mismo.

  3. Trastornos de la conducta. La falta de apoyo dificulta la regulación emocional. Las personas solitarias pueden recurrir al consumo de sustancias o a la sobrealimentación para compensar el vacío. También puede generar hipervigilancia social, que perpetúa la desconfianza.

La soledad no deseada es el coste psicológico y social de una individualización impuesta. Desmontarla requiere reconocer que la interdependencia no es una debilidad, sino la clave de la resiliencia humana. El esfuerzo debe redirigirse hacia construir vínculos significativos y proteger relaciones de calidad.

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Jose Juan Rivero Pérez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El laberinto de la soledad: anatomía de una crisis de salud pública – https://theconversation.com/el-laberinto-de-la-soledad-anatomia-de-una-crisis-de-salud-publica-271696

¿Cómo decide un dentista si recetar un antibiótico? Solo algunos países tienen guías clínicas de referencia para guiarles

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maruxa Zapata Cachafeiro, Profesora de Salud Pública, Universidade de Santiago de Compostela

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A todos nos suena eso de que hay que usar bien los antibióticos. Probablemente haya visto un anuncio o un cartel en su centro de salud alertando sobre su pérdida de efectividad. Actualmente, la resistencia de las bacterias a estos medicamentos son una de las principales amenazas para la salud mundial.

Todos hemos contribuido, en mayor o menor medida, a llegar a este punto. Como pacientes, muchos nos hemos saltado alguna dosis de antibiótico, no hemos completado el tratamiento o directamente nos hemos tomado las pastillas que nos habían sobrado de un tratamiento anterior. Otra parte importante de responsabilidad la tiene el sector sanitario, ya que muchas veces se prescriben de forma innecesaria o inadecuada.

La forma de atajarlo parece clara. Si los profesionales prescriben estos fármacos solo cuando son necesarios y los pacientes les hacemos caso, tendríamos esta parte del problema resuelto. Pero no es tan fácil. Por lo menos para los dentistas.

¿Qué pensaría si su dentista le hace una receta de antibiótico y el principio activo que indica es “depende”? Pues eso es lo que deberían prescribir en algunos casos si emplearan como fuente de información solamente las guías de práctica clínica a las que tienen acceso.

No todos los países tienen una guía de referencia

Estas guías son conjuntos de recomendaciones elaboradas por expertos y organismos como ministerios de salud, asociaciones profesionales de dentistas o la Organización Mundial de la Salud, para ayudar en la toma de decisión y que están basadas en una revisión sistemática de la evidencia científica disponible.

Sin embargo, según hemos descubierto en nuestro reciente estudio, en el que hemos analizado las guías de prescripción de antibióticos existentes a nivel internacional, no todas tienen la misma calidad ni son igual de fiables. Ni siquiera todos los países tienen una.

En primer lugar, hallamos que no todos los dentistas van a tener un documento de referencia: tan solo nueve países disponen de guías sobre prescripción de antibióticos para patologías orales. Además, únicamente 10 de las 17 analizadas pueden ser clasificadas como “recomendadas” si nos basamos en su calidad. Incluso dos guías se clasifican como “no recomendadas”.

Los dentistas de Bélgica, España, Escocia y Reino Unido son los más afortunados, ya que son los que tienen acceso a las guías de mayor calidad.

Por ejemplo, en España, el documento que cumplía los requisitos para ser considerado como guía de práctica clínica es la Guía Terapéutica Antimicrobiana del Área Aljarafe, creada desde la Consejería de Salud de Andalucía y actualizada desde el Plan Nacional de Resistencia a los antibióticos del Ministerio de Salud.

Otros organismos que tienen guías recomendadas son el Ministerio de Salud de Chile, el Real Colegio de Cirujanos de Inglaterra, la Organización Mundial para la Salud, el KCE Belgian Health Care Knowledge Centre, la Asociación Dental Americana y el Programa Escocés de Efectividad Clínica Dental.

¿Qué antibióticos recetan los dentistas?

No todos los aspectos son negativos: en general, en la mayoría de los casos las guías disponibles están de acuerdo en que el dentista debe prescribir como primera opción la amoxicilina (un derivado de la famosa penicilina de Fleming). Según los estudios, este es uno de los principios activos que más prescriben los dentistas, así que lo están haciendo bien.

Entre las guías también hay bastante concordancia en la duración de este tratamiento, aunque en algunas directamente no se hacía referencia al tiempo.

Sin embargo, la concordancia disminuye cuando analizamos los principios activos que se recomiendan para tratar enfermedades concretas. Y el problema es mucho mayor cuando el paciente es alérgico a la amoxicilina (algo relativamente frecuente, ya que hasta un 25 % de la población podría serlo). En ese caso, las recomendaciones se vuelven muy dispares. El 29 % de las guías recomendaba metronidazol, el 24 % azitromicina, el 24 % clindamicina, el 18 % cefalosporinas y 6 % doxiciclina. Y esas diferencias no están justificadas.

Cómo mejorar las guías

Estos documentos tienen además mucho margen de mejora en algunos aspectos concretos: el rigor de la evidencia, la forma de presentar la información y la aplicabilidad de las recomendaciones de prescripción de antibióticos.

Mejorar todos estos aspectos podría facilitar el uso de estas guías y ayudar a los dentistas a tomar las mejores decisiones. Además, será menos probable que se informen a través de otras fuentes que a priori podrían estar más sesgadas como, por ejemplo, la industria farmacéutica, ya que siempre tendrá detrás intereses comerciales.

El objetivo final está claro: necesitamos reducir el consumo de antibióticos innecesarios. No podemos quedarnos parados. El problema de las resistencias a los antibióticos ya no es una amenaza, es una realidad. En Europa mueren alrededor de un centenar de personas al día por resistencias a los antimicrobianos. Es urgente actuar de forma conjunta, y necesitamos que los profesionales sanitarios dispongan de fuentes fiables y prácticas que les permitan tener la seguridad de que están tomando la mejor decisión para sus pacientes.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Cómo decide un dentista si recetar un antibiótico? Solo algunos países tienen guías clínicas de referencia para guiarles – https://theconversation.com/como-decide-un-dentista-si-recetar-un-antibiotico-solo-algunos-paises-tienen-guias-clinicas-de-referencia-para-guiarles-266119

La ciencia pierde fuerza en la toma de decisiones climáticas internacionales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gian Carlo Delgado Ramos, Tenured professor and researcher, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

PeopleImages/Shutterstock

La humanidad, la biodiversidad y el planeta Tierra enfrentan múltiples crisis de manera simultánea. La matriz energética mundial sigue siendo mayormente fósil –en más de 80 %– y el consumo creciente y desigual de energía y materiales constituye la causa principal de la responsabilidad climática diferenciada entre países.

Producto de la distribución desigual de la riqueza, se estima que el 10 % de la población más acomodada es responsable del 77 % de las emisiones globales asociadas a la propiedad privada de capital. El 40,7 % de la población más pobre, que accede a sólo 0,6 % de la riqueza global, figura en cambio entre la más vulnerable, y no sólo a los impactos del cambio climático.

Más allá del binomio energía-clima, la persistencia de formas de producción poco sostenibles y la extracción y consumo creciente de recursos están degradando la base material de la reproducción de la vida debido a la pérdida de la biodiversidad, la degradación y desertificación, así como la contaminación de aire, suelos, agua dulce, océanos y costas.

La transgresión de las fronteras planetarias es tal que ha puesto en riesgo la viabilidad de la vida, al menos tal y como la conocemos. No solo la biodiversidad y los ecosistemas están en crisis, la salud del planeta (y evidentemente la nuestra) también se encuentra bajo amenaza debido a la generación y exposición a una gran diversidad de contaminantes persistentes y tóxicos, incluyendo los plásticos que prácticamente ya se encuentran en todas las cadenas alimenticias.

Decisiones contra el negacionismo climático

En este contexto de agudización del cambio climático e impactos cada vez más severos y potencialmente irreversibles, la ciencia para la toma de decisiones en materia ambiental y climática está perdiendo fuerza y relevancia, sobre todo en lo que respecta a la cooperación internacional.

En sentido opuesto a lo que recomienda la ciencia, algunos gobiernos relajan sus compromisos y medidas o bien han hecho valer políticamente el negacionismo climático (caso, por ejemplo, de Argentina y Estados Unidos.

Otros han ampliado los marcos temporales de sus metas. Es el caso de la prohibición de la venta de vehículos de gasolina y diésel en Europa para 2035, un objetivo que ahora se propone sea solo del 90 % para ese año.

Más grave aún, algunos gobiernos están repetidamente negociando los hallazgos de la ciencia. Esto genera condiciones adecuadas para afianzar el status quo, priorizar el corto plazo, apalancar los privilegios de algunos e hipotecar el futuro de la vida humana y de otras formas de existencia.

Se implementaron medidas para evitar cualquier consenso tanto en las negociaciones para un acuerdo internacional sobre la contaminación plástica en agosto de 2025 como en la eventual aprobación del resumen para tomadores de decisiones de la séptima edición del informe Perspectiva del Medio Ambiente Mundial (GEO-7), el pasado noviembre.

En ambos casos se cuestionaron los mecanismos procedimentales, se criticaron los argumentos científicos, muchas veces sin contar con evidencias, y se buscó la imposición de narrativas como condicionante para otorgar el refrendo de dichos documentos. Estas prácticas, que pareciera se están convirtiendo en la norma, han permitido a países como Estados Unidos, Arabia Saudita, Irán y Rusia agotar los tiempos de negociación, crear puntos muertos y bloquear tanto la movilización de evidencias y de información como la construcción de consensos.

El caso del GEO-7 establece un precedente indeseable al no haber logrado un consenso en torno al resumen para tomadores de decisiones. Desgraciadamente, existe el riesgo de que se repitan situaciones similares en informes como los del Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC) o la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).




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Financiación climática

A la situación por la que cruza la ciencia para la toma de decisiones, se suma la notable erosión del financiamiento, resultado de las actuales condiciones económicas en muchos países y de las tensiones geopolíticas en curso que gradualmente se traducen en el redireccionamiento de la inversión pública hacia el gasto en seguridad y defensa.

El propio sistema de Naciones Unidas, que depende de las donaciones de los países miembro, recortó un 17 % su presupuesto y un 18 % su personal en 2025, con riesgo de terminar el año con déficit. Para 2026, los recortes ascenderán al 20 %, 3.700 millones de dólares.

La asistencia y cooperación internacional está asimismo disminuyendo y, con ello, los recursos para, por ejemplo, atender cuestiones humanitarias, de cambio climático y el medio ambiente.

En el caso de los dos principales donadores, Estados Unidos y Alemania, se constatan ajustes importantes. A principios de 2025, el Gobierno federal del primer país rescindió 4.000 millones de financiamiento al fondo verde climático (GCF), a la vez que la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) terminó con el 98,3 % del financiamiento a la acción climática. Alemania redujo un 8 % el presupuesto de 2025 del Ministerio para la Cooperación Económica y el Desarrollo de Alemania (BMZ), mientras que aumentó el gasto en defensa en 20 %.

La tendencia para 2026 no parece que vaya a cambiar pues, además del retiro de todo financiamiento al GCF por parte de EUA), la lista de otros casos similares continua, incluyendo Argentina en América Latina, que ya recortó el 80 % del presupuesto climático-ambiental. Otros países como Canadá, Francia y Reino Unido han planteado contracciones al presupuesto de ayuda internacional, aunque todavía mantienen su apoyo a la agenda climática.

China es, hasta ahora la excepción, lo cual sugiere que estamos ante una situación de reajustes geoeconómicos y geopolíticos. Al contrario que Occidente, en 2025 el país asiático mantuvo sin cambios su gasto en defensa, pero aumentó 8,4 % el financiamiento a la ayuda internacional, por ejemplo, al impulsar proyectos que propicien el desarrollo sostenible.




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Geopolítica y ciencia

Debido al ascenso de China en diversos ámbitos, incluyendo el primer lugar en publicación de artículos científicos en las más prestigiosas revistas del mundo, las tensiones que protagoniza con Estados Unidos no deben sorprender, así como tampoco el refrendo de la doctrina Monroe, calificada en la actualidad como “corolario de Trump”.

En su más reciente Estrategia de Seguridad Nacional, Estados Unidos reafirma que América es para los estadounidenses y llama a Europa a sumarse a defender la identidad de Occidente. También se detiene a expresar su rechazo a “…las ideologías desastrosas de cambio climático y del cero neto que tanto han dañado a Europa, amenazado a Estados Unidos y subsidiado a nuestros adversarios (sic)”.

La situación en la que nos encontramos, tanto en términos políticos, económicos y sociales, pero también culturales y discursivos, desgraciadamente plantea condiciones adecuadas para dirigirnos aceleradamente hacia un escenario de transgresión de las fronteras planetarias. Contexto en el que la politización de la ciencia ha llegado al extremo de la falacia ad hominem, es decir, un error lógico derivado de atacar y desacreditar a un actor en lugar de refutar su argumento.

El “error lógico”, dígase de la Casa Blanca, es sin embargo funcional para alejarse de los acuerdos internacionales, desestimando a la ciencia y calificándola de ideología. Hace sólo unos días, Donald Trump decidió retirar a Estados Unidos de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y de otros 65 grupos multilaterales de la ONU, principalmente vinculados al medio ambiente, las energías renovables, el desarrollo, la educación y la promoción de la democracia y los derechos humanos.




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¿Por qué es importante la ciencia para la política?

De cara al avance de múltiples crisis, el papel de la ciencia para la política debería ser fortalecido entendido no sólo como aquella que busca informar el proceso de toma de decisiones de los gobiernos, sino como la que además se dirige a informar, empoderar y movilizar a todos los actores sociales con la finalidad de generar soluciones basadas en alianzas, colaboraciones y diálogo.

La ciencia para la política significa poco si no apuesta por la vida, la justicia y la construcción sistémica de soluciones plurales, sensibles a los contextos locales y con visión a largo plazo.

La transformación a fondo de los factores o causas de las múltiples crisis en curso es obligada y el tiempo para hacerlo, y hacerlo de manera justa e incluyente, se reduce.

En un escenario de desequilibrios hacia el que nos dirigimos, los límites de la adaptación harán en algún momento obsoleto el mecanismo de “pérdidas y daños” propuesto en el marco de las negociaciones climáticas con el fin de compensar a países vulnerables por impactos climáticos inevitables. Lo cual implica que los mayores afectados seguirán siendo los más pobres.

Para el Sur Global esto reafirma que la acción climática es en gran medida una cuestión de política de desarrollo y justicia social donde no sólo la velocidad y el alcance de los cambios es importante, sino también qué es lo que se está transformando, cómo y en beneficio de quién.

Esta cuestión abre sin duda la interrogante de qué tipo de gobernanza multilateral, nacional y subnacional puede realmente responder a la urgencia y complejidad que plantea el avance de múltiples crisis y cuáles son los actores que a esas distintas escalas podrían impulsarla de manera exitosa y coordinada a pesar de las adversidades imperantes.

The Conversation

Gian Carlo Delgado Ramos ha participado en diversos informes y redes internacionales de investigación en cambio climático y sostenibilidad. Fue rapporteur del Multidisciplinay Expert Scientific Advisory Group del GEO-7, ente encargado de validar la integridad científica del informe. Participó en el 5to y 6to informe de evaluación del IPCC y actualmente es CLA en el informe especial de Cambio Climático y Ciudades. Es director del hub de CDMX de la UCCRN, integrante del Comité Ejecutivo de la REDCiC–Red Mexicana de Científicos/as por el Clima, así como del Comité Asesor de Innovate4Cities 2026

ref. La ciencia pierde fuerza en la toma de decisiones climáticas internacionales – https://theconversation.com/la-ciencia-pierde-fuerza-en-la-toma-de-decisiones-climaticas-internacionales-272589

Comer tiene género: cómo los estereotipos influyen en nuestra alimentación

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Purificación García Segovia, Catedrática de Tecnología de Alimentos, Universitat Politècnica de València

Imagine una comida con su grupo de amistades más cercano. De la carta, los hombres tenderán a pedir platos más contundentes, carnes rojas, hamburguesas… Las mujeres, por lo general, optarán por ensalada, pescado, opciones “más ligeras”. ¿Y a la hora del postre? ¿Cuántos hombres eligen tomarse ellos solos un delicioso postre? Sin embargo, es muy habitual que las mujeres propongan compartir postre o incluso se abstengan de tomarlo.

¿Coincidencia? No. Son expectativas sociales que hemos interiorizado tan profundamente que las confundimos con preferencias personales.

Esta influencia no se ejerce de forma consciente. De hecho, si preguntáramos directamente, la mayoría negaríamos que el género influye en nuestras elecciones alimentarias. Los estereotipos de género actúan como un filtro que moldea nuestras elecciones y percepciones en diversos ámbitos de la vida, incluida la comida. Estas expectativas culturales sobre los roles de género influyen en cómo vemos y seleccionamos los alimentos, asociando ciertos tipos de alimentos e incluso la cantidad de ingesta de los mismos con la masculinidad o la feminidad.

La comida es identidad

El acto de comer va más allá de la función nutritiva. La comida es identidad. Es un lenguaje con el que comunicamos quiénes somos, o quiénes creemos que debemos ser, según nuestro género. Y ese lenguaje se adquiere desde la infancia, y se va reforzando con las influencias sociales y culturales que regulan nuestros hábitos alimentarios.

¿Pero hasta qué punto estos estereotipos siguen vigentes? ¿Son iguales en todas las culturas? ¿Están cambiando con las nuevas generaciones?

Estas preguntas llevaron a nuestro equipo de investigación de la Universitat Politècnica de València a diseñar un estudio multicultural entre España y Ecuador. El objetivo era saber si realmente siguen existiendo asociaciones entre la comida y el género.

A menudo, las personas no pueden o no quieren revelar las razones subyacentes de sus elecciones de productos. Por lo tanto, si preguntáramos directamente “¿cree que hay alimentos de hombres y alimentos de mujeres?”, la mayoría respondería con un “no” o con frases como “No quiero ser sexista, pero…”. Las personas suelen dar respuestas que consideran socialmente aceptables, ocultando, incluso a sí mismas, sus verdaderos sesgos.

Los participantes de nuestro estudio realizaron un ejercicio muy simple para mitigar estos sesgos. Observando fotografías de diferentes platos, desde una ensalada hasta un plato de embutidos, pasando por salmón, carne con verduras, tarta de chocolate o un bol de frutas, debían “personificarlos”. Se les planteaba: si ese alimento fuera una persona, ¿sería masculino o femenino? ¿De qué edad? ¿Qué estilo de vida llevaría?

Esta técnica permite que afloren creencias y sentimientos inconscientes. Al hablar de una persona imaginaria en lugar de referirse a uno mismo, se pueden expresar asociaciones que, de otro modo, habrían sido censuradas.

Carne para ellos, ensalada para ellas: un patrón universal

De este modo encontramos que alimentos como frutas, ensaladas y dulces se asociaron con el género femenino. Por el contrario, las carnes y los embutidos se siguen relacionando con el género masculino.

No son asociaciones sutiles. Un simple plato de embutido fue identificado como “masculino” por la mayoría de los participantes, tanto en España como en Ecuador. ¿La razón? La carne sigue siendo vista como símbolo de fuerza, energía y virilidad. Las verduras, en cambio, se asocian con el cuidado y la salud, atributos tradicionalmente vinculados a la feminidad.

Aunque el patrón general era similar en España y Ecuador, en este último los estereotipos de género relacionados con la comida se manifestaron con mucha mayor fuerza. Todo era blanco o negro: comida masculina o femenina. En España, en cambio, aunque las asociaciones carne-masculino y verduras/frutas-femenino seguían presentes, había mayor flexibilidad.

¿Qué nos dice esto? Que estos estereotipos no son innatos ni universales. Son culturales, maleables y están cambiando, aunque a velocidades muy diferentes según dónde miremos.

¿Por qué seguimos comiendo según nuestro género?

Desde la infancia, se sigue transmitiendo que ciertos alimentos asumen ciertos roles. Los niños que comen mucho son “fuertes” y las niñas que comen porciones pequeñas son “delicadas”. Estos mensajes, además, se recalcan constantemente en la publicidad. Los anuncios de carne muestran hombres haciendo barbacoas, y reuniones con amigos. Los yogures, las ensaladas y los productos más “ligeros” se publicitan casi exclusivamente con y para mujeres preocupadas por su figura. Estos anuncios siguen reforzando los estereotipos de género.

Un estudio reciente muestra que los hombres que siguen dietas veganas o vegetarianas son percibidos como menos masculinos debido al estereotipo social que asocia la carne y su consumo con la masculinidad. Esto tiene impacto en las relaciones sociales y la percepción de identidad de quienes eligen dietas basadas en vegetales .

Además, existe un juicio social, que condiciona nuestras elecciones. Cuando comemos con otros comensales, creemos que nos están evaluando (por ejemplo, en parejas) y tendemos a elegir alimentos socialmente asociados con su género. Un hombre que pide una ensalada en una comida de trabajo puede ser calificado de “más femenino”. Una mujer que pide un chuletón grande puede ser calificada de “más masculina”. Afortunadamente, no siempre sucede, pero la posibilidad de ese juicio social está ahí y puede condicionar nuestras elecciones.

La importancia de ser conscientes de lo que comemos

Los estereotipos de género culturalmente construidos condicionan qué comemos y cuánto comemos, pero sobre todo, nuestra salud. Los hombres que evitan los alimentos saludables porque los perciben como “poco masculinos”, así como las mujeres que restringen sus porciones o evitan ciertos alimentos para no ser juzgadas, limitan la libertad de elección y pueden alejarse de dietas más equilibradas y saludables.

Los estereotipos de género pueden estar asociados a conductas alimentarias de riesgo. En concreto, las normas culturales asociadas a la feminidad (enfoque en delgadez y control del peso) pueden actuar como factores de riesgo para trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes y jóvenes, especialmente en mujeres.

La próxima vez que usted se siente a comer, observe qué pide y qué piden quienes le rodean. Observe si hay patrones. Observe si, en algún momento, se censura: “mejor pido esto en lugar de aquello”. Y pregúntese: ¿esto lo elegí yo, o lo eligió por mí una expectativa sobre cómo debe comer alguien de mi género?

The Conversation

Purificación García Segovia recibe fondos de la Generalitat Valenciana para la realización del estudio de investigación cuyos resultados se mencionan en parte en el artículo.

Maria del Carmen Molina Montero recibe fondos de la Universitat Politècnica de València para su contrato predoctoral.

ref. Comer tiene género: cómo los estereotipos influyen en nuestra alimentación – https://theconversation.com/comer-tiene-genero-como-los-estereotipos-influyen-en-nuestra-alimentacion-270689

‘Los domingos’ y la filosofía: ¿cómo afrontar la religión creamos o no en ella?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Agustín Moreno Fernández, Profesor de Filosofía, Universidad de Granada

Fotograma de _Los domingos_, con Blanca Soroa, que interpreta a la protagonista, Ainara. BTEAM

En otoño se estrenó en los cines españoles Los domingos, la última película de Alauda Ruiz de Azúa. El argumento es sencillo: a punto de acabar el instituto, Ainara, una adolescente cuya madre ha fallecido, anuncia en su familia que está considerando ser monja de clausura en vez de ir a la universidad. Cómo reciben sus allegados la noticia, cómo intentan disuadirla y cómo vive ella su vocación son los temas centrales del filme.

Ganadora de la Concha de Oro en el último festival de San Sebastián, la película es también una de las más taquilleras en las salas españolas, donde se mantiene meses después de su estreno. Esto demuestra que ha conseguido conquistar a la crítica y también a todo tipo de públicos.

La religión en el centro

Una de las virtudes de esta producción es mostrar las dificultades que tenemos los seres humanos para comunicarnos de forma íntima y profunda sobre aquello que más nos importa. Por ejemplo, la toma de decisiones cruciales que afectan al futuro, en las que cuentan mucho nuestra forma de ver el mundo y el sentido que damos a la vida. Estos, a la vez que tienen un gran protagonismo en la propia biografía, son indemostrables e irreductibles en su dimensión de apuesta personal.

Ruiz de Azúa bien podría resultar una seguidora de Ortega y Gasset. Ambos asumen que Dios, la religión y tantos otros elementos forman parte de esas circunstancias de la vida con las que algunos se encuentran. Y a ellas atiende Ainara, la protagonista, recordando a la máxima orteguiana: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

Dos posturas antagónicas

La directora del filme se declara no religiosa. Estaría en línea con Sigmund Freud cuando, sin hallar en él sentimiento religioso alguno, y a pesar de considerar la religión una ilusión, se mostró interesado y presto a analizarlo, sin derecho a negarlo, en El malestar en la cultura.

En la ficción, el personaje que más desacredita lo divino es la tía Maite. Cual filósofa, combina algunas tesis de pensadores contemporáneos con raíces antiguas y considera a Dios y la religión en términos parecidos a los suyos: como proyección imaginativa (como Ludwig Feuerbach); opio del pueblo (Karl Marx); fenómeno de masas manipuladas por sacerdotes (Friedrich Nietzsche) y resultado de traumas psicológicos no superados, como perder un progenitor a quien se busca sustitución simbólica (Freud).

Tal vez Maite defendería mejor estos argumentos sin sus estallidos emocionales y alejándose de su interés en que Ainara no decida en contra de su visión del mundo sin Dios. Porque ¿busca Maite verdaderamente su bien y respeta a su sobrina a pesar de la discrepancia?

Una adolescente habla con un hombre mientras una mujer los mira.
Ainara le explica a su tío su vocación ante la mirada de Maite.
BTEAM

El personaje de sor Isabel está en las antípodas de Maite y pugna por ser el referente con más peso para Ainara. Sus intervenciones sobre el discernimiento de la adolescente no albergan dudas: el Señor la está llamando. Y, ante las reservas por la corta edad de la joven, esgrime que Él tiene sus propios tiempos. Sor Isabel y Ainara interpretan una experiencia del amor divino que demanda la entrega a su servicio de forma irresistible, y ese sentimiento sirve para justificar la decisión de hacerse monja de clausura.

Pero, si a esta superiora le importa respetar la voluntad de Dios, ¿por qué asume sin mayor escrutinio el sentimiento manifestado por Ainara? ¿Qué sabe ella –ni nadie– sobre los tiempos de Dios? ¿No sería recomendable buscar más signos genuinos de la vocación de una adolescente antes de que tome esa decisión? El afán y el provecho de sumar una nueva y joven hermana en el convento, ¿no podría ir en detrimento de lo mejor para la candidata? Tal vez hasta podría perjudicar una indagación más esclarecida de la supuesta voluntad divina.

Intentando comprender

El filósofo estadounidense Thomas Kuhn señaló que hay paradigmas o visiones del mundo tan diferentes que pueden resultar idiomas entre los que no fuera posible comunicarse. ¿Cómo situarse ante ellos en nuestras indemostrables concepciones últimas de la vida?

Nadie podría dejar de asumir los misterios del cosmos y del ser humano. Como defiende el filósofo y teólogo Juan Antonio Estrada, cualquier pretendida palabra divina siempre resulta inevitablemente humana, esté o no inspirada por Dios. Y cualquier persona con experiencias religiosas, como Ainara, las tiene a través de sus condicionamientos socioculturales, psicológicos y biográficos. Las religiones, la mística, las experiencias espirituales que expresan un más allá invisible, ¿se reducen a esos factores y circunstancias que las modelan, o pueden tener un referente real o sobrenatural –el mismo Dios, si es el caso– tras ellas?

Imagen de una monja en una iglesia.
Nagore Aramburu interpreta a sor Isabel, la madre superiora.
BTEAM

La tía Maite, sor Isabel y Ainara parecen tener clara su postura. Pero tarde o temprano podrían revisar el carácter certero que le han atribuido a su punto de vista. Podrían acoger una duda saludable y humana y reconocer las propias limitaciones y la ausencia de certezas objetivas. Podrían, sin cambiar de posición, ponerse en el lugar del otro, preguntarse si sus creencias son expresión o raíz de actitudes huidizas y reactivas o asertivas y constructivas, y examinarlas, viendo si redundan en su propio bien y en el de los demás.

Así lo consideró, pragmáticamente, William James en Las variedades de la experiencia religiosa. Después de todo, cabe el resentimiento con la vida, tanto en formas de afirmar a Dios como de negarlo, siendo religioso o no siéndolo.

Alauda Ruiz de Azúa observa y describe como una científica social. Advierte implícitamente lo mismo que la antropóloga Manuela Cantón en La razón hechizada: las preconcepciones hostiles que solo consideran la religión como alienante o manipuladora no ayudan a comprenderla.

Pero su película, integradora de ambigüedades, también posibilita la administración de una justa dosis de perspectiva, ganada, entre otras, por la llamada filosofía de la sospecha. En la constitución y funcionamiento de la religión, inspirada o no por lo divino, están no sólo las grandezas sino también las miserias y los intereses humanos, materiales e inconscientes. Es preciso mostrarlos, y sospechoso no hacerlo.

The Conversation

Agustín Moreno Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Los domingos’ y la filosofía: ¿cómo afrontar la religión creamos o no en ella? – https://theconversation.com/los-domingos-y-la-filosofia-como-afrontar-la-religion-creamos-o-no-en-ella-271442

Acuerdo UE-Mercosur: ¿por qué lo rechazan los agricultores?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Julián Briz Escribano, Catedrático emérito, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Protesta de agricultores durante la cumbre de la UE el 18 de diciembre de 2025 en la plaza de Luxemburgo de Bruselas, frente al Parlamento Europeo. PP Photos/Shutterstock

Después de décadas de negociaciones, el pasado 9 de enero la Unión Europea respaldó por mayoría cualificada la firma de un acuerdo comercial con el Mercado Común del Sur (Mercosur) –integrado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia y con Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam como asociados–. Previsiblemente, el acuerdo se firmará el próximo 17 de enero.

Desde el principio de las negociaciones, el acuerdo ha generado amplios debates y ha provocado el descontento de muchos agricultores, que critican el desconocimiento de su realidad por parte de los burócratas de Bruselas, cuestiones relacionadas con la Agenda 2030 y la asimetría de los Estados miembros en temas agrarios.

Esa insatisfacción ha derivado en numerosas protestas, como las ocurridas en los últimos días, que reflejan un malestar estructural del campo europeo frente a políticas que, desde la perspectiva de muchos agricultores, ponen en riesgo su viabilidad económica y la equidad competitiva del mercado agrícola comunitario.

Tensiones entre agricultores e instituciones europeas

Recientes estudios sobre movimientos de protesta agraria han mostrado que las reformas de la Política Agraria Común (PAC) –especialmente aquellas asociadas a mayores exigencias medioambientales y a la simplificación burocrática– han dado lugar a tensiones persistentes entre los agricultores y las instituciones europeas.

Las protestas que han generado no son inéditas, sino parte de una historia de movilizaciones que han influido en la evolución de la PAC desde sus primeras décadas. Las quejas de los agricultores abarcan desde la gran carga de regulaciones ambientales que deben cumplir hasta la percepción de que los mecanismos de apoyo financiero no reflejan adecuadamente los desafíos económicos contemporáneos del sector.




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¿Cómo perciben los agricultores la transición hacia la sostenibilidad marcada por la PAC?


¿Qué supone el acuerdo con Mercosur?

El acuerdo comercial entre la UE y el bloque sudamericano del Mercosur se ha negociado durante décadas y pretende crear una de las zonas de libre comercio más amplias del mundo. Aunque sus defensores destacan los beneficios macroeconómicos y geopolíticos de eliminar aranceles y facilitar el comercio entre regiones, numerosos agricultores en Europa han expresado su oposición por considerar que la apertura comercial puede traducirse en competencia “desleal” frente a productos agrícolas que no están sujetos a las mismas normas ambientales y sanitarias de la UE.

El acuerdo supone la eliminación de los aranceles del 35 %, que tenían que pagar las empresas europeas por acceder a los países del Mercosur. Esto multiplicará los flujos comerciales en la mayor área comercial del mundo, en un momento donde las relaciones con EE. UU. pasan por una situación crítica.

Como suele ocurrir, hay sectores perjudicados por la nueva competencia en las importaciones (cereales, arroz, vacuno o miel) y otros con posibilidad de expansión de mercado (aceites, vinos, porcino, lácteos).

Este tipo de acuerdos de libre comercio tiene efectos diferenciados sobre el comercio agroalimentario y puede generar tensiones específicas en sectores sensibles. Por ejemplo, la política de subsidios de la UE –parte integral de la PAC– afecta a la dinámica competitiva entre productores europeos y socios comerciales, así como las oportunidades de acceso al mercado para productores del Mercosur.

Manifestantes con pancartas con lemas en francés como
Protesta del sector agrario en Francia el 14 de octubre de 2025.
Pierre Laborde/Shutterstock

Manifestaciones recientes y demandas del sector

El 18 de diciembre de 2025, miles de agricultores europeos bloquearon el centro de Bruselas con tractores para protestar contra lo que consideran un recorte del presupuesto de la PAC y contra la firma del acuerdo entre la UE y Mercosur. Estas movilizaciones coincidieron con una cumbre de líderes europeos, subrayando la capacidad del movimiento agrario para influir en la agenda política comunitaria.

Organizaciones agrarias, como la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja), la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), denunciaban que la propuesta del Marco Financiero Plurianual para 2028-2034 implicaría una reducción significativa de los fondos dedicados a las ayudas directas y al desarrollo rural, lo que, según sus representantes, pone en riesgo la seguridad alimentaria y la cohesión territorial en Europa.

Paralelamente, los manifestantes cuestionan que el acuerdo Mercosur se negocie sin mecanismos de reciprocidad que obliguen a que los productos importados cumplan con los mismos estándares ambientales, sanitarios y laborales que los productores europeos están obligados a respetar.

Estos movimientos expresan no solo reclamos económicos, sino también resistencias culturales ante cambios estructurales del sector y tensiones entre globalización comercial y políticas públicas nacionales o regionales. En particular, en las protestas de 2023-2024 los agricultores articularon demandas sobre precios justos, cargas administrativas y reglas de comercio internacional en el marco de una política agrícola que se enfrenta a la transición hacia sostenibilidad ambiental y competitividad global.

Además, algunos análisis señalan que las reformas ambientales vinculadas a la PAC, aunque necesarias para cumplir los objetivos climáticos de la UE, han sido percibidas como desigualmente costosas para pequeños y medianos productores –los primeros disponen de menos recursos para afrontar los cambios–, lo cual alimenta las tensiones entre agricultura tradicional y modelos de producción sostenibles.

Políticas agrícolas y comerciales más equilibradas

Las protestas de los agricultores europeos contra la PAC y el acuerdo con Mercosur reflejan una profunda disyuntiva entre las políticas comunitarias de sostenibilidad y liberalización comercial, por un lado, y la demanda de seguridad económica y estabilidad del sector agrario, por el otro. Estas movilizaciones ponen en evidencia la necesidad de diseñar políticas agrícolas y comerciales más equilibradas, que consideren tanto la competitividad internacional como la equidad social y ambiental dentro de la UE.

A pesar del descontento del sector, el presidente rotatorio de Mercosur, el canciller de Paraguay, Rubén Ramírez, ha asegurado que las medidas de salvaguarda para los agricultores europeos aprobadas por la Comisión Europea en diciembre “no forman parte del histórico acuerdo de libre comercio suscrito en Montevideo en diciembre del año pasado”.

El frente multipolar que se vislumbra nos traerá previsiblemente más protestas tanto a nivel comunitario como nacional y local, solapándose con otros aspectos de la coyuntura internacional, como los temas financieros de ayuda a Ucrania y las posturas trumpistas en comercio exterior, que sirven de marco para el desarrollo de la PAC. El declive geopolítico de la UE en el nuevo contexto, que desplaza el centro decisorio del Atlántico al Pacífico, supone una razón de peso para afianzar la sostenibilidad alimentaria como arma estratégica.

The Conversation

Julián Briz Escribano es presidente y fundador de PRONATUR, miembro de la Academia Francesa de Agricultura, miembro de las Juntas directivas de la World Green Infrastructure Network y la Federacion Europea de Infraestructuras Verdes EFB.

Isabel de Felipe Boente pertenece a la Junta Directiva de PRONATUR.

ref. Acuerdo UE-Mercosur: ¿por qué lo rechazan los agricultores? – https://theconversation.com/acuerdo-ue-mercosur-por-que-lo-rechazan-los-agricultores-273259