Vox y la maquinaria del populismo: Torre Pacheco, Jumilla y otros odios fabricados

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marta Pérez-Escolar, Profesora e investigadora en la Facultad de Comunicación y Documentación, Universidad de Murcia

Roman Samborskyi/Shutterstock

El mordaz periodista Henry Louis Mencken desconfiaba de los líderes políticos. En su Chrestomathy, una selección de sus mejores escritos sobre una variedad de temas (incluidos la política, la música, la religión y la lengua y cultura estadounidenses), Mencken retrató a los populistas como oradores indiscretos y audaces que, motivados por sus propias aspiraciones, disfrazan sus discursos con un espectáculo contaminado, en ocasiones, por el resentimiento: simplifican sus mensajes, alimentan prejuicios y popularizan estereotipos para conseguir halagos fáciles.

En este terreno de confianza ciega es donde las narrativas de odio proliferan. De forma más provocativa, el filósofo Harry Frankfurt denominó bullshit a esos discursos manipuladores que ni siquiera se preocupan por la verdad.

Mientras que los mentirosos, al menos, reconocen que hay una verdad que ocultan o distorsionan, los prestidigitadores de patrañas (bullshit) fabrican diatribas oportunistas: mercantilizan el odio para ganar poder, convencer a la opinión pública y seducir a la audiencia. Los charlatanes son indiferentes a lo que es falso o verdadero. Lo único que les interesa es que su invectiva sea efectiva.

En estos términos, los líderes políticos actúan como auténticos charlatanes cuando utilizan el poder de la tribuna pública y mediática para inocular odio y resentimiento. Bajo el disfraz de “ciudadanos preocupados”, como los calificó Carolin Emcke en Contra el odio, los líderes populistas fingen hablar desde el sentido común y del interés general de los ciudadanos para escapar de la responsabilidad ética de sus palabras.

Esta estrategia discursiva, propia del populismo y de la demagogia moderna, articulan las narrativas de odio en la actualidad, especialmente, aquellas dirigidas contra la inmigración.

La ola de odio en Torre Pacheco (Murcia) así lo ilustra: los mensajes racistas y los bulos xenófobos alimentaron el clima de violencia en esta localidad murciana, según documentó el estudio de VerificaRTVE y EFE Verifica.

Otros sucesos confirman este patrón, como la prohibición de celebrar actos islámicos en espacios públicos en Jumilla (Murcia), la agresión a menores en el centro de acogida de Hortaleza (Madrid) o la publicación de Santiago Abascal en X donde instaba a hundir el barco “de negreros” de Open Arms.

Estos hechos son remanentes de la narrativa xenófoba cultivada, poco a poco, desde la retórica electoral, tal y como evidencia el estudio Populist Rhetoric and Hate Speech: Analyzing Xenophobic Narratives in Vox’s 2023 Election Campaign, que analizó la campaña de Vox en las elecciones de 2023.

Para comprender las ambiciones de un partido o candidato político basta con observar sus discursos en época de campaña electoral, cuando cada mensaje busca atraer la atención de la opinión pública.

Hoy en día, esta observación debe efectuarse también en redes sociales, donde lo que emerge no siempre es un debate democrático, sino que, con frecuencia, brotan retóricas incendiarias de odio que convierten a colectivos vulnerables, como los inmigrantes, en adversarios políticos y enemigos.

Mensajes de odio de Vox en X

El análisis del discurso político de los candidatos regionales de Vox en X durante la campaña electoral de 2023 demostró que el odio es un recurso sistemático de la comunicación digital del partido.

De entre más de 4 300 publicaciones en X, cerca del 17 % contenían mensajes de odio y una cuarta parte de ellos eran explícitamente xenófobos y dirigidos, sobre todo, a dos colectivos: los menores extranjeros no acompañados y la comunidad árabe-musulmana (especialmente, la marroquí).

La estrategia de odio de Vox fue muy selectiva: en Madrid, por ejemplo, los ataques se centraron en los menores migrantes, mientras que, en las zonas costeras, el blanco principal fue la población marroquí.

Estos mensajes se apoyaban, además, en tres grandes marcos retóricos. El más frecuente fue el victimista, que presentaba a los españoles como mártires de la inmigración y defendía una identidad nacional amenazada.

En segundo lugar, aparecía el discurso alarmista, que vinculaba a los migrantes con la inseguridad, la delincuencia y el terrorismo.

Finalmente, en menor proporción, se detectaron mensajes deshumanizantes, que comparaban a los inmigrantes con plagas o animales, con la intención de denigrar su condición humana.

Estos tres registros retóricos –victimista, alarmista y deshumanizante– reforzaban un relato binario de “nosotros contra ellos” y han dejado un legado de enfrentamiento social constante.

El contagio digital de la retórica xenófoba

El mismo estudio sobre Vox también demostró que el partido desplegó narrativas de odio de manera calculada para maximizar el impacto de su retórica en X.

La cuenta nacional del partido fue, con diferencia, la más activa, ya que difundió la mitad de los mensajes xenófobos. Con todo, figuras regionales como Rocío Monasterio, en Madrid, o Carlos Flores, en la Comunidad Valenciana, también desempeñaron un papel destacado como instigadores de odio contra los inmigrantes.

La estrategia populista de Vox incluía, además, picos de actividad en momentos clave del calendario electoral y de la agenda mediática como, por ejemplo, tras el caso Vinicius, que sirvió de excusa para intensificar ataques contra el mundo árabe y el racismo en el fútbol.

Asimismo, Vox vulneró el artículo 53 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General (LOREG) al difundir mensajes de odio racistas durante la jornada de reflexión del 27 de mayo de 2023, cuando estaba prohibido hacer actos de campaña o de propaganda política. Esta práctica confirmó la apuesta del partido por llevar la confrontación hasta el límite legal con tal de mantener la atención mediática.

El alcance de las publicaciones de odio en X generaron un notable nivel de interacción: miles de “me gusta”, comentarios y posts compartidos confirmaron que las narrativas racistas de Vox logran captar la atención de los usuarios y movilizar a la opinión pública.

Aprender, recordar y desenmascarar

En definitiva, los resultados del estudio confirman que Vox utiliza el discurso de odio no como un accidente retórico, sino como un instrumento populista de movilización política.

La selección de sus dianas, la combinación de los marcos victimistas, alarmistas y deshumanizadores, y la explotación de coyunturas mediáticas reflejan una estrategia política clara: amplificar el resentimiento y la división social para ganar visibilidad y apoyo electoral, a costa de erosionar la convivencia democrática.

Ante ello, resulta trascendental que la ciudadanía aprendan a reconocer y detectar los patrones de odio que, bajo distintos disfraces, repiten los populistas. Solo así será posible entrenar el pensamiento crítico y resistir a la seducción de los mensajes simplistas.

En este camino, la inteligencia artificial y el deep learning pueden contribuir, como complemento, a identificar el bullshit que alienta la polarización, pero la tarea más esencial sigue siendo humana: aceptar que la realidad no se reduce a un relato binario de “nosotros contra ellos”.

No todo es blanco o negro. El complejo ecosistema actual está hilvanado con matices y con infinitas gamas de grises que contextualizan los dilemas sociales en su justa dimensión. Porque, al final, como recordaba el protagonista de Macbeth, la vida es “una historia cantada por un idiota llena de ruido y furia, que nada significa”.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Vox y la maquinaria del populismo: Torre Pacheco, Jumilla y otros odios fabricados – https://theconversation.com/vox-y-la-maquinaria-del-populismo-torre-pacheco-jumilla-y-otros-odios-fabricados-264717

Liderazgo de servicio: cuando las personas del equipo están por encima del lucimiento personal del líder

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Benito Yáñez Araque, Profesor Administración de Empresas en Escuela de Ingeniería Industrial y Aeroespacial, Universidad de Castilla-La Mancha

El liderazgo de servicio prioriza a las personas y a la comunidad alphaspirit.it/Shutterstock

Sean gestores de lo público o de lo privado, los líderes que ponen primero a las personas –los líderes servidores– mitigan la depresión, reducen la resistencia al cambio y elevan la capacidad adaptativa en las organizaciones. Y, además, se puede enseñar a ser un líder de este tipo.

Los diferentes estilos de liderazgo –como el autocrático, el transaccional, el transformacional o el carismático– tienen impactos distintos en el clima laboral y social, y en el desempeño y bienestar de los trabajadores y ciudadanos. Entre estos estilos, el de líder servidor (servant leader) ocupa un lugar singular: por encima de su lucimiento personal, está orientado hacia el otro, prioriza su crecimiento y la administración responsable de los recursos que están bajo su gestión.

A diferencia del liderazgo transformacional, que se centra en mover al grupo hacia metas organizativas, el liderazgo servidor reorienta la ambición del líder hacia el desarrollo y empoderamiento del seguidor y la comunidad. Esa diferencia, que puede parecer sutil, marca la diferencia en los resultados: menor resistencia al cambio, mayor capital social y bienestar.




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¿El líder servidor nace o se hace?

La polémica viene de antiguo, pero los datos actuales ofrecen una respuesta concluyente. La evidencia acumulada indica que, si bien hay rasgos de personalidad que predisponen al liderazgo, particularmente el de servicio se aprende, se institucionaliza y se refuerza. Datos procedentes de investigaciones realizadas en España en sectores como la hostelería, la sanidad o las finanzas apuntan a una idea simple: el liderazgo servidor no es una cualidad innata sino un conjunto de comportamientos aprendidos que generan resultados medibles.

Por ejemplo, en contextos laborales tensos, el liderazgo servidor se combina con un mayor compromiso de los trabajadores y reduce síntomas depresivos en la plantilla al activar redes de apoyo y mejorar el capital social. También se ha observado que, cuando el liderazgo servidor potencia la inteligencia emocional de los equipos, disminuye la resistencia al cambio.

Además, a escala de empresa, la capacidad de adaptación mejora cuando los directivos, a través de este estilo de liderazgo, fomentan vínculos de confianza dentro y fuera de la organización, con efectos especialmente pronunciados en las empresas familiares.

En este mismo ámbito, sabemos que, en posiciones directivas, emerge un patrón de liderazgo sostenible en el que, en promedio, las mujeres destacan por encima de los hombres.

En definitiva, los datos confirman que se ejerce un liderazgo servidor al diseñar y promover entornos que refuercen el servicio a las personas y a todos los grupos de interés.




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La ética como “sistema operativo”, no como postureo

El liderazgo servidor no va de gestos amables sino de arquitectura institucional, de diseñar reglas, rutinas y métricas de largo plazo. Empieza desde el primer momento, con cómo se selecciona y promociona al personal. Se añaden rutinas de aprendizaje que plantean: “¿A quién servimos y cómo? ¿El líder se sirve a sí mismo o sirve a los empleados, a los clientes, a los ciudadanos…?”.

Sigue con qué medimos. Más allá de los indicadores financieros, como las pérdidas y ganancias, hay que incorporar indicadores de calidad en las relaciones, apoyo percibido, equidad y aprendizaje. Y cerramos con transparencia operativa: debe haber trazabilidad en las decisiones, y la gestión de conflictos de interés, y, por defecto, una verificación documental de méritos, no por excepción.

Todo eso es ética aplicada: más servicio, más integridad y más gestión responsable de los recursos.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Liderazgo de servicio: cuando las personas del equipo están por encima del lucimiento personal del líder – https://theconversation.com/liderazgo-de-servicio-cuando-las-personas-del-equipo-estan-por-encima-del-lucimiento-personal-del-lider-264930

¿Por qué no deberíamos pedir a la IA que nos resuma un libro para la escuela?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Esther Nieto Moreno de Diezmas, Catedrática y Directora del Departamento de Filología Moderna, Universidad de Castilla-La Mancha

Pese a que la mayoría no entendemos cómo lo consigue, lo cierto es que la capacidad de la inteligencia artificial para resumir un texto más o menos largo (novela, ensayo, informe o paper académico) resulta asombrosa. Cuando el tiempo apremia, las exigencias son muchas y variadas y, como es tan fácil recurrir a ello, ¿cómo no pedir un poco de ayuda a una tecnología tan rápida, fácil y gratuita?

Un resumen de un texto hecho por la inteligencia artificial puede ser muy útil para obtener una orientación rápida sobre su contenido. Pero conviene pararse a analizar en qué estamos ahorrando exactamente y cuáles son las contrapartidas. No es lo mismo que, en un contexto profesional o de investigación, se aprovechen estos resúmenes para elegir bibliografía relevante o seleccionar materiales docentes, que utilizar ChatGPT para evitar una lectura obligada en la escuela.

Cuándo sí es útil la IA

Hay contextos escolares en los que puede tener mucho sentido apoyarnos en la IA. Por ejemplo, si nos piden que escojamos un libro para leerlo, podemos obtener resúmenes o recomendaciones que nos den criterios para la elección. O nos puede servir para obtener informaciones puntuales para un trabajo, como guía para luego profundizar.

Pero si la tarea consiste, precisamente, en leer un libro y resumirlo con el fin de trabajar la competencia lectora (algo imprescindible en primaria, pero también necesario practicar y seguir desarrollando en secundaria y la universidad), acudir a la IA nos ahorrará tiempo, pero nos hará perder algo que es incluso más preciado: el desarrollo del pensamiento crítico y de capacidades cognitivas y socioemocionales fundamentales para el aprendizaje.

Problemas de fiabilidad

Para empezar, los resúmenes de la IA no son siempre totalmente fiables. Existen las llamadas “alucinaciones”, es decir, información inventada, pero verosímil, que no aparece en ningún momento en el texto original. La IA puede generar inexactitudes como confusión de personajes, fechas, datos, etc.

A un nivel más profundo, puede incluir sesgos, al darle más peso a interpretaciones más probables estadísticamente o que se hayan expuesto en primer lugar en el texto. Además, la IA tiende a simplificar la riqueza interpretativa, quedándose en lo literal y ofreciendo una visión incompleta o distorsionada.

Una tarea que permite crecer al cerebro

Pero aún más importante es el papel que tiene la lectura profunda de libros completos y la elaboración de resúmenes como parte del proceso de aprendizaje, especialmente cuando se trata de estudiantes que todavía están adquiriendo sus habilidades lectoras.

En estos casos, si confiamos en la IA para elaborar resúmenes y dejamos de leer los libros completos, podemos estar limitando nuestro desarrollo cognitivo y afectivo y nuestra capacidad de aprender.

Leer un libro en su totalidad implica mucho más que extraer información: es una actividad compleja que activa la atención, la memoria, el razonamiento y la imaginación. El proceso de lectura profunda nos permite percibir matices, estructuras y capas de significado que se pierden inevitablemente en un resumen.

Al privilegiar los atajos y la lectura superficial, debilitamos las conexiones cognitivas que sostienen la concentración prolongada y la comprensión de alto nivel.

El papel del pensamiento crítico

Más allá de la comprensión, la lectura íntegra fomenta el pensamiento crítico, ya que enfrentarse a los argumentos en toda su complejidad invita a evaluar, cuestionar y elaborar juicios propios, en lugar de absorber pasivamente contenidos ya digeridos.

El contacto directo con un texto estimula la creatividad y la interpretación personal. Cada lector construye significado a partir de un diálogo activo con la obra, un proceso que es central en la experiencia literaria.

Cuando leemos el libro completo y lo resumimos sin ayuda tecnológica, estaremos fortaleciendo habilidades metacognitivas, que son las que nos ayudan a decidir qué incluir, qué omitir y cómo articular las ideas de forma coherente. Estas capacidades favorecen la retención y el aprendizaje profundo. Resumir no es solo acortar un texto, es aprender a pensar, y esta capacidad no se puede delegar en la IA.




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La dimensión afectiva de leer

Además, la dimensión estética y emocional de la lectura y el placer que reporta el ritmo de la prosa, la tensión narrativa o la identificación con los personajes no puede ser replicada en un resumen. Este componente afectivo constituye un elemento clave para despertar y mantener la motivación intrínseca por leer.

Diversos estudios apuntan a que la lectura nos hace más felices y contribuye al desarrollo de la empatía y el bienestar emocional, tanto en la adolescencia como a lo largo de la vida. Leer por placer desde edades tempranas se asocia con un mejor desempeño cognitivo, mejor salud mental, disminución del estrés, menos problemas de conducta y mayor atención.

La lectura, la comprensión, la capacidad de síntesis y el pensamiento crítico se desarrollan de forma gradual a lo largo de la escolaridad. El uso de herramientas como la IA desde edades tempranas puede interferir en ese proceso. Además de impedir o ralentizar la consolidación de competencias esenciales, recurrir a ella como solución rápida contribuye a la tecnodependencia y a la consecuente pérdida de autonomía.




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Un uso moderado y responsable

La inteligencia artificial puede ser una herramienta valiosa para apoyar la comprensión, orientar la lectura o facilitar el acceso a ciertos contenidos. Pero no conviene usarla como sustituto del acto de leer y menos aún en edad escolar. Este es un periodo crucial para la adquisición de competencias lectoras, críticas y analíticas y para promover el hábito lector.

La lectura es una experiencia profunda, personal y formativa que no se reduce a datos ni a resúmenes; implica reflexión, interpretación y conexión emocional. Usar la IA con criterio puede enriquecer el proceso, pero nunca reemplazar el valor insustituible de enfrentarse directamente con el texto.


La versión original de este artículo ha sido publicada en la Revista Telos, de Fundación Telefónica.

The Conversation

Esther Nieto Moreno de Diezmas recibe fondos de la Universidad de Castilla-La Mancha.

ref. ¿Por qué no deberíamos pedir a la IA que nos resuma un libro para la escuela? – https://theconversation.com/por-que-no-deberiamos-pedir-a-la-ia-que-nos-resuma-un-libro-para-la-escuela-265302

Las últimas noticias sobre el cometa extrasolar 3I/ATLAS llegan desde Marte

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep M. Trigo Rodríguez, Investigador Principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias, Instituto de Ciencias del Espacio (ICE – CSIC)

El cometa interestelar 3I/ATLAS capturado por el espectrógrafo multiobjeto Gemini (GMOS) en Gemini Sur, Cerro Pachón, Chile, el 27 de agosto de 2025. International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA/Shadow the Scientist Image Processing: J. Miller & M. Rodriguez (International Gemini Observatory/NSF NOIRLab), T.A. Rector (University of Alaska Anchorage/NSF NOIRLab), M. Zamani (NSF NOIRLab)

Entre los esfuerzos realizados a nivel internacional por estudiar la naturaleza y la composición del cometa interestelar 3I/ATLAS, la Agencia Europea del Espacio (ESA) desveló ayer los primeros resultados obtenidos por varios ingenios espaciales que orbitan Marte.

Las imágenes de ExoMars desmontan rumores infundados

Eran muy esperadas estas imágenes. Sobre todo, por las especulaciones sobre la presunta naturaleza artificial del objeto, a pesar de que todas las observaciones obtenidas desde su descubrimiento indican que se trata de un cometa.

ExoMars capturó con su Sistema de Imagen de Superficie en Color y Estéreo (CaSSIS) una serie de imágenes que permitieron construir esta secuencia donde la apariencia difusa y cometaria del 3I/ATLAS es perfectamente visible, entre las estrellas de fondo.
Sistema de imagen de superficie en color y estéreo (CaSSIS), ExoMars

De hecho, en una escalada potenciada por los amantes de las pseudociencias y ciertos medios de comunicación, una imagen tomada por el rover Perseverance desde la superficie de Marte alentó teorías surrealistas por su forma oblonga.

Los profesionales que nos dedicamos a seguir estos cuerpos nos hacíamos cruces, pues dicha forma es consecuencia del movimiento aparente de un objeto luminoso durante una exposición prolongada. De hecho, cualquier persona puede hacer fotos similares de estrellas o planetas si no conecta los motores de su telescopio para contrarrestar el movimiento de rotación terrestre. Debemos tener en cuenta que las cámaras de Perseverance no están diseñadas para corregir el efecto de rotación del planeta rojo ni mucho menos seguir el movimiento propio de los objetos en el cielo.




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Desgraciadamente –quizás por la falta de medios y personal a consecuencia de los recortes gubernamentales–, hasta la propia NASA cometió por unas horas el error de no desmentir que esa imagen deformada correspondía al cometa 3I/ATLAS, muchísimo más débil y difuso. Posteriormente, el experto Simeon Schmauß confirmó que se trataba del satélite Fobos.

Imagen del cometa 3I/ATLAS obtenida por el orbitador ExoMars-TGO.
ExoMars-Trace Gas Orbiter (ESA)

Avances en la comprensión sobre la naturaleza del cometa 3I/ATLAS

Además, recientemente se descubrió que la coma del 3I/ATLAS posee una alta tasa de producción de átomos de níquel ionizado. También presenta un cociente de níquel y hierro no vista anteriormente ni en cometas del sistema solar ni en el también interestelar 2I/Borisov, caracterizado por una actividad cometaria restringida. No se puede descartar que la naturaleza de ese cuerpo kilométrico que es 3I/ATLAS fuese rocosa, con significante presencia de granos de hierro y níquel. En nuestro sistema solar, algunos meteoritos primigenios denominados condritas son más ricos en esos granos metálicos que otros.

Las primeras observaciones polarimétricas del 3I/ATLAS, lideradas por el finlandés Zury Gray, también arrojan datos interesantes. Según las conclusiones de este estudio, el objeto posee una polarización negativa sin precedentes claros entre asteroides y cometas, incluido 2I/Borisov. Su comportamiento podría indicar que porta hielo de agua y que se asemeja en cierto modo a objetos helados –en la categoría de los objetos transneptunianos pequeños– y a un centauro (un tipo de cometas que cruzan las órbitas de los planetas gigantes) llamado (5145) Pholus.

La presencia de hielo de agua en la coma del 3I/ATLAS ha sido confirmada por otro trabajo basado en datos obtenidos por el telescopio Gemini Norte desde Hawái.

Veremos lo que deparan las observaciones futuras, pero algunas de esas propiedades anómalas quizás sean indicadoras de la prolongada estancia del cometa en el frío espacio interestelar. Durante ese tiempo podría haber acumulado sobre su superficie motas de polvo y hielos que se haya ido encontrando tras vagar cientos, o quizás miles, de millones de años.

Para comprender mejor la composición química del visitante, los científicos de la ESA también han intentado captar su espectro de luz mediante los espectrómetros OMEGA y SPICAM, ambos de la sonda Mars Express (ESA), y NOMAD, del ExoMars-Trace Gas Orbiter. En este punto, no está claro si la coma y la cola eran lo suficientemente brillantes como para obtener una caracterización espectral.

En noviembre, nuevas observaciones de la sonda Juice

Justo a finales de octubre, 3I/ATLAS alcanzará su mínima distancia al Sol; se espera que entonces la sublimación de la componente de hielos sea máxima. Justo pocos días después, la sonda espacial Jupiter Icy Moons Explorer (Juice) comenzará sus observaciones detalladas del objeto.

Lo cierto es que todos esperamos que el cometa 3I/ATLAS vuelva a colocarse en una geometría adecuada para poder ser seguido con nuestros telescopios. La segunda semana de noviembre, su distancia angular al Sol será ya suficiente para “recuperarlo”, probablemente como un objeto difuso de magnitud estelar +12, es decir, un billón de veces más débil que las estrellas más luminosas y sólo al alcance de telescopios de tamaño mediano. Hará falta buscar un cielo oscuro y emplear cartas celestes detalladas indicando su posición exacta, como las que facilita Sky Live.

El 19 de diciembre se encontrará a 268 millones de kilómetros de la Tierra, su mayor proximidad a nuestro planeta. Tras ese fugaz y lejano encuentro podremos seguir observando cómo pierde brillo y regresa finalmente al frío espacio interestelar. Un estudio reciente apunta a que 3I/ATLAS podría llevar vagando por la Vía Láctea cientos de millones de años, ya que no ha sufrido encuentros significativos con estrellas de la galaxia en los últimos diez millones de años.

La misión Comet Interceptor, a la espera del próximo visitante interestelar

Mientras ocurre todo esto, la ESA está desarrollando una nueva misión espacial dedicada al futuro encuentro de este tipo de cuerpos espaciales, llamada Comet Interceptor. Está previsto que la nueva sonda despegue en 2029 para mantenerse en el espacio hasta que surja la oportunidad de ser lanzada con destino a otro cometa interestelar.

El interés por aprender de 3I/ATLAS es enorme. De hecho, a finales de octubre presentaré el seguimiento realizado del objeto en una reunión de la misión Comet Interceptor en el Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial (ESTEC), la sede de la ESA en Holanda.

Gracias a los actuales programas de seguimiento podríamos llegar a descubrir un cometa interestelar cada pocos años y se espera que, teniendo una sonda preparada en el espacio, alguno alcanzase el sistema solar con una geometría y velocidad adecuada para ser visitado por Comet Interceptor. Una aventura que podría estar a la altura de lo que cuenta la novela Cita con Rama, de Arthur C. Clarke.

The Conversation

Josep M. Trigo Rodríguez recibe fondos del proyecto del Plan Nacional de Astronomía y Astrofísica PID2021-128062NB-I00 financiado por el MICINN y la Agencia Estatal de Investigación.

ref. Las últimas noticias sobre el cometa extrasolar 3I/ATLAS llegan desde Marte – https://theconversation.com/las-ultimas-noticias-sobre-el-cometa-extrasolar-3i-atlas-llegan-desde-marte-266798

Las arquitecturas invisibles atrapan el Nobel de Química 2025

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio M. Rodríguez García, Profesor Titular de Universidad, Química Orgánica, Universidad de Castilla-La Mancha

Susumu Kitagawa, Richard Robson y Omar Yaghi, ganadores del Nobel de Química 2025. Niklas Elmehed © Nobel Prize Outreach, CC BY-NC

Construir materiales cristalinos con espacios gigantescos a escala atómica capaces de capturar, almacenar y transformar moléculas no solo parece el guion de una película futurista. También es un sueño científico hecho realidad por los galardonados por el Premio Nobel de Química este año.

Susumu Kitagawa, Richard Robson y Omar M. Yaghi han desarrollado los entramados metal-orgánicos (MOF, por sus siglas en inglés), una clase de materiales que ha revolucionado la química de materiales y que abre nuevas vías para abordar desafíos globales como el cambio climático, la escasez de agua o la transición hacia energías limpias.

El poder de las “jaulas” moleculares

Los MOF son redes tridimensionales formadas por nodos metálicos conectados mediante moléculas orgánicas. Esta combinación crea una estructura cristalina altamente porosa: hasta el 90 % de su volumen puede ser vacío y un solo gramo puede desplegar una superficie interna de hasta 6 000 m². Dicho de otro modo, una cucharadita de polvo de MOF puede tener una superficie equivalente a la de un campo de fútbol.

Su verdadera revolución es que son diseñables a la carta. Al cambiar el tipo de metal y las moléculas orgánicas, los investigadores pueden ajustar con precisión el tamaño de los poros, la forma de los canales y la química de sus paredes internas para hacer que interactúen con moléculas concretas. Esta modularidad es posible gracias a la llamada química reticular, una disciplina que construye materiales siguiendo patrones topológicos predecibles, casi como diseñar edificios con piezas de Lego moleculares.

Por qué son tan importantes

Son muchas sus aplicaciones, con impacto en ámbitos muy importantes de la vida diaria. Por ejemplo, sirven para:

  • Captura y almacenamiento de gases contaminantes. Algunos MOF atrapan dióxido de carbono, incluso a bajas concentraciones, algo esencial para reducir las emisiones industriales y, en el futuro, capturar CO₂ directamente del aire.

  • Transición energética limpia. Su capacidad para almacenar hidrógeno y metano de manera densa y segura los convierte en aliados clave para desarrollar combustibles limpios y avanzar hacia una economía descarbonizada.

  • Obtención de agua en lugares áridos. Existen MOF que absorben vapor de agua, incluso cuando la humedad es mínima, lo que permite diseñar dispositivos portátiles que “fabrican” agua potable a partir del aire del desierto.

  • Catálisis de precisión y química sostenible. Al actuar como microfábricas moleculares, los MOF pueden catalizar reacciones dentro de espacios confinados. Con ello, imitan la precisión de las enzimas y reducen el consumo energético y la generación de residuos.

  • Medicina avanzada y sensores. Su enorme superficie y la facilidad para modificarlos con moléculas activas los hace útiles en imagen biomédica, liberación controlada de fármacos o sensores químicos de alta sensibilidad.

De curiosidad académica a tecnología transformadora

Hace apenas dos décadas, los MOF eran un experimento de laboratorio con nombres complejos y aplicaciones hipotéticas. Hoy son una plataforma tecnológica en rápido desarrollo, estudiada tanto por grupos académicos como por grandes empresas químicas y energéticas.

Sus posibilidades se han multiplicado gracias a técnicas de síntesis más eficientes –que incluyen métodos ecológicos como la mecanoquímica o la sonoquímica, en las que las reacciones químicas se activan con métodos mecánicos o mediante ondas sonoras, respectivamente– y a herramientas de simulación computacional que permiten predecir estructuras antes de fabricarlas.

Un Nobel que mira al futuro

El galardón de 2025 no premia solo un descubrimiento elegante, sino que pone el foco en una nueva forma de pensar la química de materiales: pasar del ensayo y error a la ingeniería molecular racional.

En un mundo que necesita urgentemente tecnologías para capturar CO₂, gestionar el agua, almacenar energía limpia y reducir residuos industriales, los MOF son una pieza clave del futuro sostenible.

Además, este Nobel lanza un mensaje inspirador: la química, a menudo vista como sinónimo de contaminación, también puede ser una herramienta poderosa para proteger el planeta. Los entramados metal-orgánicos son la prueba de que imaginar y construir estructuras invisibles, átomo a átomo, puede tener un impacto muy real en nuestra vida cotidiana y en la salud del medio ambiente.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Las arquitecturas invisibles atrapan el Nobel de Química 2025 – https://theconversation.com/las-arquitecturas-invisibles-atrapan-el-nobel-de-quimica-2025-266917

La selección: Premio Luis Felipe Torrente de Divulgación sobre Medicina y Salud Fundación Lilly-The Conversation

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Colado, Redactor jefe / Editor de Salud y Medicina, The Conversation

sfam_photo/Shutterstock

“Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo”.

Con este fragmento de la canción de Mercedes Sosa “Todo cambia” arrancaba el artículo ganador del Premio Luis Felipe Torrente de Divulgación sobre Medicina y Salud Fundación Lilly-The Conversation, un penetrante análisis sobre la validez de los testamentos vitales en los individuos aquejados por una demencia. “¿Existen cambios tan radicales que hagan que una persona deje de ser ella misma?”, se pregunta y hace preguntarnos su autor, Luis Espericueta, de la Universidad de Granada.

Entre las 132 candidaturas que se han presentado al certamen, dirigido a investigadores, doctorandos y docentes universitarios menores de 35 años, las propuestas han sido muy diversas en fondo y forma, como ilustra el tono más desenfadado del segundo premio: Partirse de risa: el origen científico del ja, ja, ja. Marta Calderón García, de la Universidad Miguel Hernández, nos invita a embarcarnos en un amenísimo viaje por los pormenores psicológicos, neurobiológicos y culturales de la risa humana.

Lo que no cambia es la voluntad de claridad y la pasión por la ciencia que también transmiten los ocho artículos finalistas, publicados durante estos últimos tres meses en The Conversation. Sus autores, por ejemplo, son capaces de situarnos en un ring (la placenta) donde libran un trascendental combate los genes paternos y maternos durante el desarrollo de feto; o de imaginar a las células mandándose mensajes de WhastApp (las vesículas extracelulares), como si una película de Pixar se tratara.

Queda, por tanto, demostrado que las metáforas constituyen una poderosa herramienta para hacer divulgación. Encontramos otro exponente de su buen uso en el artículo Neurohambruna: cómo la escasez de comida reprograma a los hijos de la guerra, donde se compara el cuerpo de las embarazadas con un canal de noticias: “todo lo que ocurre afuera –lo que la madre come, cómo se siente, etc.– se traduce en mensajes químicos que informan al bebé sobre el entorno donde crecerá”, escribe la autora. Y sin salir de la biomedicina de vanguardia, también hemos aprendido que las células madre cancerígenas son “como brasas escondidas, invisibles pero activas, esperando el momento justo para arder otra vez”.

Además, gracias a esta variopinta antología podrá ponerse al día de las últimas novedades en materia farmacológica –los medicamentos biosimilares y el papel de los excipientes en los fármacos– o averiguar si puede considerarse como “normal” algún consumo de alcohol.

Y, por supuesto, no podía faltar el gran tema de nuestro tiempo: el artículo ¿Se fiaría del criterio de ChatGPT para su diagnóstico médico? Por si acaso, busque una segunda opinión pondera con sentido común los pros y contras del uso de la inteligencia artificial en el ámbito de la salud. Porque como cantaba Mercedes Sosa, “cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo”, y necesitamos más que nunca voces autorizadas que nos iluminen en estos tiempos de furia y ruido.

P. D. En memoria de Luis Felipe Torrente, que nos dejó hace poco más de un año y que desde esta quinta edición honra con su nombre al Premio. Su magisterio sigue siendo una brújula para todos quienes hacemos The Conversation.

Feliz lectura.

The Conversation

ref. La selección: Premio Luis Felipe Torrente de Divulgación sobre Medicina y Salud Fundación Lilly-The Conversation – https://theconversation.com/la-seleccion-premio-luis-felipe-torrente-de-divulgacion-sobre-medicina-y-salud-fundacion-lilly-the-conversation-266554

¿Preparados para lo inesperado? Así respondieron los ciudadanos españoles al apagón de abril

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raquel González del Pozo, Profesora ayudante doctora. Departamento de Economía Aplicada, Universidad de Valladolid

Un policía local regula el tráfico en Cartagena (Murcia) durante el apagón del pasado 28 de abril. Los semáforos dejaron de funcionar, lo que creó problemas en muchas ciudades españolas. P4K1T0/Wikimedia Commons, CC BY

Entre pandemias, olas de calor, crisis energéticas y ciberataques a infraestructuras y sistemas básicos, actualmente las emergencias son más probables que excepcionales. Sin embargo, ¿estamos preparados para lo inesperado? La evidencia sugiere que no: seguimos confiando en que, si algo pasa, alguien vendrá rápidamente a solucionarlo.

Aunque se haya avanzado en infraestructuras y respuesta institucional, la preparación ciudadana sigue siendo mínima. De hecho, desde la Unión Europea se ha insistido en los últimos meses en la importancia de que cada hogar disponga de un pequeño kit de supervivencia para afrontar posibles emergencias.

El apagón del 28 de abril: una prueba real

El 28 de abril de 2025 a las 12.32 del mediodía, un apagón masivo dejó sin electricidad a buena parte de la península ibérica. En pocos minutos, miles de hogares y negocios quedaron desconectados.

El corte duró solo unas horas pero bastó para paralizar los transportes, dejar sin cobertura a millones de personas y generar una sensación generalizada de desconcierto. Y, aunque a principios de abril un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) señalaba que el 69 % de los españoles se consideraba preparado para subsistir 72 horas en caso de catástrofe, lo cierto es que el apagón demostró lo contrario.

La mayoría de los hogares no disponía de linternas, pilas, radio, efectivo ni provisiones básicas –como agua o alimentos que pudieran conservarse y consumirse sin electricidad–. Además, pocos tenían un plan familiar para actuar en caso de emergencia.




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Miedo, confianza y falta de previsión

Ante una emergencia, las reacciones no son las mismas, pues intervienen factores como la edad, el género, el entorno o incluso el nivel educativo. Se han identificado varios perfiles altamente vulnerables a las situaciones de emergencia: las personas mayores de 65 años, los turistas, las personas con un nivel socioeconómico bajo y los hogares con niños. También la situación de incomunicación contribuye a aumentar la vulnerabilidad.

A partir de los datos recopilados por el CIS en la encuesta flash sobre el apagón eléctrico, he analizado la respuesta de los ciudadanos españoles a dicha emergencia. Los resultados ofrecen una radiografía clara del comportamiento social ante una crisis imprevista.

Casi uno de cada tres encuestados reconoció haber sentido miedo durante el apagón, un porcentaje especialmente alto entre las mujeres (29,7 % frente al 14,4 % de los hombres) y las personas jóvenes. Esta diferencia también se aprecia por grupos de edad; paradójicamente, en porcentaje, los mayores de 54 años se mostraron menos afectados por la caída de la energía.

Dificultades y carencias

Durante el incidente, los ciudadanos señalaron diversas dificultades relacionadas con la falta de suministros y recursos básicos. Entre los principales problemas destacaron la ausencia de una fuente de energía no eléctrica para cocinar (36,3 %), la falta de un aparato de radio (16,7 %) y la imposibilidad de comunicarse (14,1 %).

Este último aspecto estuvo estrechamente vinculado con las emociones experimentadas durante la crisis. El miedo fue mayor entre quienes no lograron acceder a información durante las primeras horas, lo que refleja la importancia de la conectividad digital incluso en contextos de emergencia. Centrándonos en este aspecto, más de la mitad de los encuestados (55,3 %) indicó que una de las principales cosas que echó en falta fue el funcionamiento de los teléfonos y uno de cada cuatro mencionó la falta de conexión a internet o de acceso a las redes sociales (26,5 %).

La preparación material fue igualmente limitada. La mayoría de los hogares carecía de recursos básicos y pocos habían previsto cómo actuar en caso de emergencia. Según los datos del CIS, solo un 33,6 % de los encuestados declaró disponer de algún tipo de kit o material de emergencia. Por otra parte, el acceso a la información también resultó determinante: el 59,6 % consideró insuficiente la información proporcionada por el Gobierno español.

En definitiva, el estudio pone de manifiesto que, aunque la sociedad se perciba preparada, su reacción ante la emergencia muestra falta de previsión.




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Prepararse también es cultura

En los últimos años, España ha sufrido una pandemia, inundaciones, una tormenta de nieve, incendios forestales y un apagón general que han afectado a amplias zonas del territorio. Todo esto en un contexto internacional marcado por crisis energéticas, tensiones geopolíticas y amenazas cibernéticas. Estos episodios, distintos entre sí en naturaleza pero similares en consecuencias, muestran que las emergencias ya no son hechos aislados sino una realidad recurrente que pone a prueba tanto la capacidad institucional como la preparación ciudadana.

Más allá del impacto inmediato, el apagón del 28 de abril puso de relieve la falta de una cultura de prevención. Si en España la preparación ante emergencias sigue viéndose como algo lejano o innecesario, en otros países europeos –como Alemania, Suiza o los países nórdicos– las campañas de autoprotección y los simulacros forman parte de la vida cotidiana. Por ejemplo, en Alemania se promueven planes familiares de emergencia y campañas para almacenar agua y alimentos; en Suiza la ley garantiza, desde 1963, que cada persona disponga de una plaza en un refugio subterráneo, y en los países nórdicos los gobiernos distribuyen manuales y guías ciudadanas que explican cómo actuar ante apagones o crisis.




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Sin alarmismos

Contar con una linterna, una radio o una reserva mínima de agua, medicinas y alimentos no es alarmismo sino una muestra de responsabilidad. Aprender a prever riesgos, a comunicarse cuando falla la tecnología y a apoyarse en la solidaridad vecinal no implica vivir con miedo, sino actuar con conciencia.

Las catástrofes naturales y emergencias de los últimos tiempos ponen de manifiesto que la seguridad no está garantizada y que requiere anticipación, responsabilidad y una respuesta ciudadana calmada y solidaria.

The Conversation

Raquel González del Pozo recibe fondos del proyecto: PID2021-122506NB-I00 (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades / Agencia Estatal de Investigación).

ref. ¿Preparados para lo inesperado? Así respondieron los ciudadanos españoles al apagón de abril – https://theconversation.com/preparados-para-lo-inesperado-asi-respondieron-los-ciudadanos-espanoles-al-apagon-de-abril-266607

Premio Nobel de Física a los experimentos pioneros que allanaron el camino para las computadoras cuánticas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rob Morris, Professor of Physics, School of Science and Technology, Nottingham Trent University

El Premio Nobel de Física 2025 ha sido otorgado a tres científicos por el descubrimiento de un efecto que tiene aplicaciones en dispositivos médicos y computación cuántica.

John Clarke, Michel Devoret y John Martinis llevaron a cabo una serie de experimentos hace unos 40 años que terminaron moldeando nuestra comprensión de las extrañas propiedades del mundo cuántico. Es un premio muy oportuno, ya que en 2025 se cumple el centenario de la formulación de la mecánica cuántica.

En el mundo microscópico, una partícula puede a veces atravesar una barrera y aparecer al otro lado. Este fenómeno se denomina efecto túnel cuántico. Los experimentos de los galardonados demostraron el efecto túnel en el mundo macroscópico, es decir, el mundo visible a simple vista. Y corroboraron que podía observarse en un circuito eléctrico experimental.

El efecto túnel cuántico tiene posibles aplicaciones futuras en la mejora de la memoria de los teléfonos móviles y ha sido importante para el desarrollo de los qubits, que almacenan y procesan información en ordenadores cuánticos. También tiene aplicaciones en dispositivos superconductores, capaces de conducir la electricidad con muy poca resistencia.

John Clarke, nacido en Gran Bretaña, es profesor de Física en la Universidad de California, Berkeley. Michel Devoret nació en París y es profesor F. W. Beinecke de Física Aplicada en la Universidad de Yale. John Martinis es profesor de Física en la Universidad de California, Santa Bárbara.

¿Qué es el efecto túnel cuántico?

El efecto túnel cuántico es un fenómeno contraintuitivo por el cual las diminutas partículas que componen todo lo que podemos ver y tocar pueden aparecer al otro lado de una barrera sólida, que en otras circunstancias se esperaría que las detuviera.

Desde que se propuso por primera vez, en 1927, se ha observado en partículas muy pequeñas y es responsable de nuestra explicación de la desintegración radiactiva de átomos grandes en átomos más pequeños y en algo bautizado como partícula alfa. Sin embargo, también se predijo que podríamos ver este mismo comportamiento en cosas más grandes: es lo que se denomina efecto túnel cuántico macroscópico.

¿Cómo podemos ver el efecto túnel cuántico?

La clave para observar este efecto túnel macroscópico es algo llamado unión Josephson, que consiste en una especie de un cable roto sofisticado. El cable no es un cable típico como el que se utiliza para cargar el teléfono, sino que es un tipo especial de material conocido como superconductor. Un superconductor no tiene resistencia, lo que significa que la corriente puede fluir a través de él indefinidamente sin perder energía. Los superconductores se utilizan, por ejemplo, para crear campos magnéticos muy fuertes en los escáneres de resonancia magnética (RM).

¿Cómo nos ayuda esto a explicar este extraño comportamiento de túnel cuántico? Si colocamos dos cables superconductores uno al lado del otro, separados por un aislante, creamos nuestra unión Josephson. Normalmente se fabrica en un solo dispositivo que, con unos conocimientos básicos de electricidad, no debería conducir la electricidad. Sin embargo, gracias al túnel cuántico, podemos ver que la corriente puede fluir a través de la unión.

Los tres galardonados demostraron el efecto túnel cuántico en un artículo publicado en 1985 (es habitual que transcurra tanto tiempo antes de que se concedan los premios Nobel). Anteriormente se había sugerido que el efecto túnel cuántico estaba causado por una avería en el aislante. Los investigadores comenzaron enfriando su aparato experimental hasta una fracción de grado del cero absoluto, la temperatura más fría que se puede alcanzar.

El calor puede proporcionar a los electrones de los conductores la energía suficiente para atravesar la barrera. Por lo tanto, tendría sentido que cuanto más se enfriara el dispositivo, menos electrones escaparan. Sin embargo, si se produce el efecto túnel cuántico, debería haber una temperatura por debajo de la cual el número de electrones que escapan ya no disminuiría. Los tres galardonados descubrieron precisamente esto.

¿Por qué es importante?

En aquel momento, los tres científicos intentaban demostrar mediante experimentos esta teoría en desarrollo sobre el efecto túnel cuántico macroscópico. Incluso durante el anuncio del premio de 2025, Clarke restó importancia al descubrimiento, a pesar de que ha sido fundamental en muchos avances que se encuentran a la vanguardia de la física cuántica actual.

La computación cuántica sigue siendo una de las oportunidades más interesantes que se vislumbran para un futuro próximo y es objeto de importantes inversiones en todo el mundo. Esto conlleva mucha especulación sobre los riesgos para nuestras tecnologías de cifrado.

También resolverá en última instancia problemas que están fuera del alcance incluso de los superordenadores más grandes de la actualidad. Los pocos ordenadores cuánticos que existen hoy en día se basan en el trabajo de los tres premios Nobel de Física de 2025 y, sin duda, serán objeto de otro premio Nobel de Física en las próximas décadas.

Ya estamos aprovechando estos efectos en otros dispositivos, como los dispositivos superconductores de interferencia cuántica (SQuID), que se utilizan para medir pequeñas variaciones en los campos magnéticos de la Tierra, lo que nos permite encontrar minerales bajo la superficie. Los SQuID también tienen usos en medicina: pueden detectar los campos magnéticos extremadamente débiles que emite el cerebro. Esta técnica, conocida como magnetoencefalografía o MEG, puede utilizarse, por ejemplo, para encontrar el área específica del cerebro desde la que emanan las crisis epilépticas.

No podemos predecir si tendremos ordenadores cuánticos en nuestros hogares, o incluso en nuestras manos, ni cuándo. Sin embargo, una cosa es segura: la velocidad de desarrollo de esta nueva tecnología se debe en gran parte a los ganadores del premio Nobel de Física de 2025, que demostraron el efecto túnel cuántico macroscópico en circuitos eléctricos.

The Conversation

Rob Morris no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Premio Nobel de Física a los experimentos pioneros que allanaron el camino para las computadoras cuánticas – https://theconversation.com/premio-nobel-de-fisica-a-los-experimentos-pioneros-que-allanaron-el-camino-para-las-computadoras-cuanticas-266986

Grandes incendios… ¿forestales?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rafael Delgado Artés, Profesor Univeritat Politècnica de València. Prevención y Extinción de Incendios Forestales, Universitat Politècnica de València

Tierras de cultivo y encinas quemadas tras el incendio de Molezuelas de la Carballeda en agosto de 2025, que afectó a las provincias de Zamora y León. LFRabanedo/Shutterstock

Los actuales grandes incendios forestales evolucionan muy rápido, de manera que a menudo la terminología que usamos para definirlos deja incluso de ser válida en poco tiempo. Hemos ido superando etapas a medida que la realidad se impone sobre las etiquetas.

Superamos la primera definición de gran incendio forestal y ahora hablamos de incendios de sexta generación. También los dejamos de medir en hectáreas, y ahora lo hacemos en términos de emergencias. O por poner otro ejemplo, hace tiempo que los expertos advierten que la era de la extinción debe acabar porque ha demostrado su ineficacia y una vez constatada la paradoja de la extinción, que supone que al eliminar los incendios menos graves, se fomenta que en el futuro sean más extremos.

Los grandes incendios ya no son solo “forestales”

También este verano de 2025 –desgraciadamente– hemos podido ver novedades en el comportamiento del fuego y extraer enseñanzas. Una de las más notorias es que todo parece indicar que pronto deberemos dejar de calificar estos incendios como forestales y tendremos que buscar un adjetivo más adecuado para la actual problemática, una vez quede claro que ya no estamos enfrentándonos exclusivamente a fuegos que afectan a terrenos forestales.

Lo anterior quedó demostrado, por ejemplo, en el incendio del pasado mes de agosto en Molezuelas de la Carballeda (Zamora), con más de 13 000 ha agrícolas –o agrícolas abandonadas– quemadas. No era, por tanto, un área forestal. Aunque este fenómeno, que parece que ahora será habitual, ya se había observado en el incendio ocurrido en la comarca del Alto Palancia (Castellón) en 2009.

Otro argumento todavía de mayor peso que apoyaría este cambio de denominación es que el terreno forestal, en otras palabras, el bosque, ya no es el sujeto principal a proteger contra el fuego. La realidad de los sucesos se impone y hemos aprendido que el auténtico sujeto de protección –como en cualquier otro riesgo natural– ha de ser la comunidad humana, con sus vidas (incluyendo las del operativo de extinción), bienes e infraestructuras.

Niveles de la defensa contra el fuego

En cualquier caso, hay que aceptar que los incendios son riesgos que están en plena evolución. Y si aceptamos esto y definimos con la mayor nitidez posible el sujeto y el objeto del riesgo, la construcción de la defensa será mucho más sencilla y eficiente.

Así, cualquier riesgo tiene tres componentes. El primero, la peligrosidad. Es decir, la potencia destructora del evento de acuerdo con el período de retorno esperable. En segundo lugar está la exposición (el número de personas expuestas) y finalmente la vulnerabilidad, que es la susceptibilidad de los afectados frente a la emergencia.

Sabiendo esto, la defensa contra el riesgo de incendio se puede (y se debe) enfocar desde distintos niveles de manera coordinada: la mitigación es una estrategia a largo plazo que incide sobre la reducción del peligro actual. Para los incendios, habría que reducir la carga de combustible disponible, mejorar la salud de los bosques, mitigar el cambio climático… Hablamos, en definitiva, de grandes acciones.




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En un nivel inferior, la adaptación es una táctica que persigue reducir el riesgo con la disminución de la exposición del sujeto a proteger. En nuestro caso, consistiría en el alejamiento, en la medida de lo posible, de cualquier comunidad de un posible fuego. Esta es una medida efectiva y, aunque muy difícil de cumplir a rajatabla, hay que tenerla en cuenta en los futuros planes de ordenación del territorio, especialmente en zonas periurbanas.

Finalmente, la protección (y la autoprotección) actúa sobre la vulnerabilidad de la comunidad. No es sencillo ser exhaustivo y sintético a la vez, pero supone un amplio abanico de acciones posibles: alejar suficientemente la vegetación de las edificaciones (de manera que las llamas, y principalmente el humo, en caso de incendio, no suponga una amenaza), prever vías seguras de entrada y salida al núcleo urbanizado en caso de emergencia, tener equipos e infraestructuras, convertir las viviendas y las parcelas urbanizadas en espacios seguros o defendibles… Y sobre todo, formar a la comunidad expuesta a este riesgo en lo que tiene que hacer y cómo, y muy especialmente en lo que no tiene que hacer.




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Otras medidas necesarias consisten en la preparación de la respuesta operativa una vez la emergencia se produce, para que esta respuesta pueda ser lo más segura, eficiente y eficaz. El mantenimiento de las infraestructuras y la asunción de protocolos por todas las partes implicadas son dos de estas medidas, pero no las únicas.

No existe el riesgo cero

No obstante, también habrá que aceptar que simplemente no hay ni habrá soluciones únicas ni mágicas que nos permitan eliminar el riesgo de incendios, porque en emergencias el riesgo cero no existe. Sí tenemos la posibilidad de desarrollar planes realistas con estrategias y tácticas que nos permiten minimizarlo, y es en lo que debemos trabajar. Especialmente debemos priorizar las acciones a medio y largo plazo para mejorar la resiliencia de nuestra estructura socioterritorial frente a la rápida y constante evolución del riesgo que plantea el fuego en nuestro tiempo.

The Conversation

Rafael Delgado Artés es miembro de Plataforma Forestal Valenciana y Profesor de la Universitat Politècnica de València

ref. Grandes incendios… ¿forestales? – https://theconversation.com/grandes-incendios-forestales-266818

El auge del anime: de fenómeno ‘otaku’ a cultura global

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Horno López, Profesor Titular de Universidad, Universidad de Jaén

Fotograma de _Guardianes de la noche: La fortaleza infinita_. IMDB

En apenas unos años, el anime ha pasado de ser un producto de nicho, asociado casi en exclusiva a los aficionados más apasionados –los llamados otaku–, a convertirse en un fenómeno cultural de alcance global. El reciente estreno de la película Guardianes de la noche: la fortaleza infinita, que ha superado los 640 millones de dólares de recaudación global, así lo demuestra.

Para comprender esta transformación, diversos autores han propuesto una clasificación en distintas generaciones que permite analizar con mayor claridad su evolución a lo largo del tiempo.

La denominada “Pregeneración” del anime (1910-1950) engloba los primeros experimentos animados realizados en Japón. Con la “Primera Generación” (1950-1970) surgen las series televisivas y se define un estilo gráfico propio, aunque orientado al público infantil. La “Segunda Generación” (1970-1983) amplía horizontes al introducir tramas más adultas, consolidando al anime como medio narrativo versátil. La “Tercera Generación” (1983-1995), conocida como la “Edad de Oro”, diversifica géneros y formatos, incorpora los vídeos domésticos (OVA) y conquista por primera vez al público occidental. En esta etapa se estrenan internacionalmente series de anime reconocidas como Sailor Moon, Campeones: Oliver y Benji, Los caballeros del zodiaco y, por supuesto, Dragon Ball.




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Y, finalmente, la “Cuarta Generación” (1995-actualidad) se caracteriza por la digitalización y la globalización, que consolidan al anime como una industria de alcance mundial.

La evolución tecnológica

Sin embargo, lo que vemos hoy en pantalla va más allá de aquel inicio digital de los años noventa, cuando el anime circulaba sobre todo en páginas no oficiales de internet o en algunos canales privados.

La irrupción de las plataformas de streaming ha transformado radicalmente su distribución y producción. Netflix, entre otras, no solo ha multiplicado su audiencia, sino que ha impulsado nuevas creaciones con total libertad estilística. Títulos como Devilman Crybaby (2018) y Aggretsuko (2020) evidencian esa diversidad, combinando elementos visuales y temáticos que desafían las categorías tradicionales.

También podemos mencionar Made in Abyss (2017), donde la estética infantil contrasta con su crudeza narrativa, logrando una propuesta madura y emocionalmente intensa.

Imagen de una serie de anime.
Ilustración de la serie Made in Abyss.
Netflix

Entre los títulos que marcaron un punto de inflexión destaca Shingeki no Kyojin (Ataque a los titanes, 2013), cuya narrativa épica y violencia estilizada atrajeron a un público nuevo, incluso ajeno al anime. Esta serie podría considerarse la cabeza visible de una nueva era: una animación japonesa más ambiciosa, global y emocionalmente compleja.

En la misma línea de evolución técnica y visual se encuentra DoroHeDoro (2020), adaptación del manga de la dibujante Q Hayashida. Su producción fue posible gracias al avance de las imágenes generadas por ordenador (CGI), que permitió trasladar con fidelidad los intrincados escenarios y personajes del manga. El estudio MAPPA combinó modelado tridimensional con texturas bidimensionales, consiguiendo un estilo híbrido que preserva la esencia del dibujo original. Este logro marcó un precedente en este tipo de obras que inicialmente fueron consideradas “inadaptables”.

Llegan los primeros cazadores de demonios

Como decíamos al inicio, otro fenómeno reciente es Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba, cuyo éxito explotó tras la adaptación animada del manga homónimo iniciada en 2019 por el estudio Ufotable. La historia de los hermanos Tanjirō y Nezuko contra los demonios combina acción y emoción, logrando resonar con audiencias de todas las edades. El episodio 19, con la espectacular “Danza del Dios del Fuego”, es ya un referente por su técnica de animación a mano y el uso magistral de la técnica de la rotoscopia.

Su secuela cinematográfica, Tren infinito (2020), arrasó en taquilla, pero ha sido La fortaleza infinita (2025) la que, hasta el momento, ha pulverizado todos los récords, convirtiéndose en la película de anime más taquillera de la historia.

Producida por Sony, Ufotable y Aniplex, esta nueva entrega combina animación 2D y 3D con una precisión visual sobresaliente. Este hecho le ha valido el premio a la “Mejor Animación Internacional 2025” en los Critics Choice Awards. Así mismo, el uso del color como elemento distintivo de cada personaje enriquece la puesta en escena y facilita la comprensión dentro de la abundancia visual. El resultado es un espectáculo vibrante que convierte cada secuencia en un despliegue tan vertiginoso y cautivador que resulta imposible apartar la vista.


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K-Pop y demonios, una combinación de oro

Dentro de este panorama globalizado destaca también Las guerreras del K-Pop (2025), una coproducción de Sony Pictures Animation y Netflix, dirigida por Maggie Kang y Chris Appelhans. La cinta fusiona el fenómeno musical coreano con la acción sobrenatural, narrando la historia de un grupo de cantantes que también son cazadoras de demonios. Bajo su estética colorida y musical, la película aborda temas universales como la amistad, la identidad y la aceptación personal.

Aunque no es un anime japonés en sentido estricto, su lenguaje visual –colores intensos, expresividad chibi y dinamismo en las escenas de combate– bebe claramente de esta estética. Su éxito fue inmediato: se convirtió en la película animada más vista de Netflix, con varias canciones en el la lista Billboard Hot 100, incluida “Golden”, que alcanzó el número uno. Su impacto confirma la expansión del “espíritu anime” más allá de las producciones japonesas, en una animación global e híbrida. Es lo que algunos autores ya denominan “animesque”.

Videoclip de ‘Golden’, el gran éxito musical de Las guerreras del K-Pop.

Este tipo de obras demuestra que el anime ha dejado de ser un producto cultural limitado a su país de origen o a un público específico. Hoy forma parte del lenguaje del entretenimiento contemporáneo, donde la animación oriental y occidental se influyen mutuamente. Producciones japonesas que rompen con los cánones tradicionales conviven con creaciones occidentales que adoptan su estética hasta volverse casi indistinguibles.

La ‘Quinta Generación’ del anime

Todo ello apunta a que nos encontramos ante una “Quinta Generación” del anime: una etapa definida no solo por los avances técnicos y el aprovechamiento de la animación híbrida, sino también por una voluntad de desdibujar fronteras y explorar nuevas formas de contar historias.

En definitiva, el anime ha dejado de ser una expresión reservada a un público concreto para convertirse en una de las voces más poderosas e influyentes de la cultura del entretenimiento. Un territorio fértil donde, paradójicamente, lo mainstream y lo otaku se encuentran para dar forma a un lenguaje común que trasciende fronteras y generaciones.

The Conversation

Antonio Horno López no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El auge del anime: de fenómeno ‘otaku’ a cultura global – https://theconversation.com/el-auge-del-anime-de-fenomeno-otaku-a-cultura-global-266540