Se cumplen 50 años de la muerte de Gustavo Pittaluga, el compositor que protegió la memoria de España en el exilio

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Pablo Fernández-Cortés, Profesor investigador. Departamento Interfacultivo de Música, Universidad Autónoma de Madrid

Gustavo Pittaluga (en el centro, de pie), junto al ‘Grupo de los cinco’ (de izquierda a derecha): Julián Bautista, Rodolfo Halffter, Fernando Remacha y Salvador Bacarisse. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, CC BY

El 8 de octubre de 1975, pocas semanas antes de la muerte de Franco, fallecía en Madrid Gustavo Pittaluga González del Campillo (1906-1975). Su entierro en el Cementerio Civil fue sobrio, sin homenajes. Como si con él se sepultara también la memoria de una modernidad interrumpida por la guerra y la dictadura.

En su biografía se cruzan nombres esenciales de la cultura española –su amigo Federico García Lorca, el cineasta Luis Buñuel o el poeta Rafael Alberti, entre otros– y el itinerario compartido por una generación que hizo de la creación artística un acto de resistencia y de libertad. El exilio llevó a Pittaluga de París a Estados Unidos, Cuba, México y otros países de América Latina, donde mantuvo viva la llama de la cultura de la República.

Medio siglo después, su figura, aún pendiente de un estudio riguroso, reclama su lugar en la memoria cultural de la España del siglo XX.

Los años de la guerra

Retrato de un hombre de traje apoyado en una balaustrada.
Retrato de Gustavo Pittaluga González del Campillo.
Miquelopezgarcia/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Antes del estallido de la Guerra Civil, Pittaluga era ya una de las voces más prometedoras de la renovación musical española. Discípulo de Manuel de Falla y cofundador del Grupo de los Ocho, compartía escena con los hermanos Ernesto y Rodolfo Halffter, Fernando Remacha, Salvador Bacarisse o Rosa García Ascot en la defensa de una música abierta a la modernidad europea y alejada del academicismo. Dirigía conciertos, escribía críticas, componía ballets exitosos como La romería de los cornudos –fruto de su colaboración con García Lorca y el también dramaturgo Cipriano Rivas Cherif para la bailarina “La Argentinita”– y proyectaba y difundía en París y Madrid la música de los jóvenes compositores españoles.

Todo se quebró con la sublevación militar. Pittaluga abandonó su actividad artística e ingresó como diplomático en el Ministerio de Estado. Poco después, en el verano de 1937 fue destinado a Washington como secretario de la embajada dirigida por Fernando de los Ríos. Allí defendió la legitimidad del gobierno republicano y, en silencio, comenzó a concebir un homenaje a su amigo Lorca, asesinado en Granada el año anterior, un lamento íntimo que cristalizaría en una obra musical de alto contenido simbólico.

Nueva York: Lorca y Calder en el MoMA

En 1941 llega a Nueva York y se reencuentra con Luis Buñuel, que trabajaba en el departamento de cine del Museum of Modern Art (MoMA). Allí, se integró en su equipo como adaptador cinematográfico, una labor discreta que le permitió acceder al circuito cultural neoyorquino y establecer vínculos con las vanguardias internacionales.

En ese mismo espacio Pittaluga estrenó su Llanto por Federico García Lorca. Escrita para voz recitada y orquesta de cámara a partir de fragmentos de Bodas de sangre, es una partitura madurada en silencio durante los años más inciertos de la guerra y el exilio.

El estreno, del que hasta ahora se desconocía la fecha y el lugar, tuvo lugar el 27 de abril de 1943 en el ciclo Serenade, organizado por la violinista y mecenas Yvonne Giraud, marquesa de Casa Fuerte, bajo la dirección de Vladimir Golschmann con el título abreviado de Elegy. La obra compartió programa con Profiteroles, del compositor estadounidense Theodore Chanler, y la primera interpretación en Nueva York de Les Danses Concertantes de Ígor Stravinsky, lo que situó de manera explícita el homenaje lorquiano en el corazón mismo del debate musical contemporáneo.

Mientras el franquismo imponía el silencio sobre Lorca, Pittaluga lo rescataba en Estados Unidos y convertía su memoria en un acto de resistencia y un puente hacia la modernidad.

Fuentes hemerográficas que han pasado inadvertidas hasta la fecha, revelan otro episodio desconocido de la estancia neoyorquina de Pittaluga: la participación, en 1944, en el documental Sculpture and Constructions dedicado al escultor Alexander Calder. Para este cortometraje, producido por el MoMA, el compositor escribió una breve partitura para piano, de gran economía expresiva, que apoyaba el movimiento rítmico e inestable de los móviles de Calder.

El documental Sculpture and Constructions, dirigido por Herbert Matter.

Muchas de las obras que Pittaluga compuso en los primeros años de su exilio muestran también su diálogo con la literatura contemporánea y su empeño por mantener viva la memoria republicana. Sobre poemas de Rafael Alberti escribió Metamorfosis del clavel (1943), un ciclo de canciones para voz y guitarra. Poco después creó el Homenaje a Díez Canedo (1944), basado en el poema Merendero del escritor extremeño Enrique Díez-Canedo, exiliado y fallecido ese mismo año en México. En esta obra, recitador y piano dialogan en clave expresionista sobre ritmos de chotis y habanera que traducen las tensiones del deseo, el desarraigo y la vida urbana del exilio.

Latinoamérica

Tras instalarse en México en 1945, el camino de Gustavo Pittaluga volvió a cruzarse con el de su amigo Luis Buñuel, esta vez en el cine. La música de Los olvidados (1950) y Subida al cielo (1952) lleva su firma –aunque en los créditos de la primera apareció acompañada de Rodolfo Halffter para sortear trabas sindicales–. En Los olvidados, la sonoridad áspera y tensa potencia la crudeza del retrato de la miseria urbana; en Subida al cielo, reelabora con ironía moderna las músicas populares rurales, fundiendo tradición y vanguardia.

Dos hombres mirando los fotogramas de una película en una imagen en blanco y negro.
Gustavo Pittaluga (derecha) en una imagen de 1950.
Archivo Emilio Casares/Base de datos de Iconografía Musical

El largo exilio de Pittaluga sigue siendo uno de los capítulos menos explorados de su biografía. En La Habana, Lima, Guatemala, Buenos Aires, Brasil o Ciudad de México desplegó una actividad incansable como conferenciante, director y divulgador. En cada escenario combinaba en sus programas a Isaac Albéniz, Enrique Granados y Falla con estrenos de sus obras y de otros autores españoles, trazando un puente entre la tradición y las nuevas corrientes de la modernidad.

El retorno

En 1958 Pittaluga volvió a España. El regreso, sin embargo, no significó la reintegración plena. La dictadura franquista imponía silencios y él optó por trabajar al margen de las instituciones oficiales. Se refugió en la música para teatro, cine y ballet, con colaboraciones discretas pero significativas como la banda sonora para El baile de Edgar Neville (1960) o la selección musical realizada para Viridiana de Buñuel (1961).

En 1960, la familia de García Lorca le confió la edición de las Canciones del teatro de García Lorca, reconstruidas a partir de los recuerdos de Concha e Isabel García Lorca y del escenógrafo Santiago Ontañón. El gesto era, además, un acto de reparación simbólica.

“He aquí los textos impresos. Tremendo es no tener los verbales”, escribió Pittaluga al prologar la edición de las Canciones españolas antiguas que se publicaron un año después. Ese mismo año armonizó canciones para Yerma, dirigida por Luis Escobar, primera representación comercial de Lorca en la España franquista. Le siguieron Bodas de sangre (1962) y La zapatera prodigiosa (1965), todas con música incidental suya.


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En los últimos años de su vida, se enfrentó a una profunda crisis personal y emocional. Según relató Rafael Alberti en una entrevista con Max Aub en 1969, Pittaluga se encontraba en un estado de grave deterioro físico y mental, “muy borracho, muy enfermo, muy perdido”. Alberti recordó también haberlo visto en Buenos Aires en una situación de descontrol, llegando a romper los cristales del hotel donde vivía y a tener que pagar constantemente por los daños ocasionados.

Su tumba en el Cementerio Civil de Madrid resume su destino: sencillo y coherente. Un final que contrasta con la intensidad de una vida atravesada por guerras, exilios y pérdidas, pero fiel hasta el final a la música, a sus amigos y a la memoria republicana.

The Conversation

Juan Pablo Fernández-Cortés no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Se cumplen 50 años de la muerte de Gustavo Pittaluga, el compositor que protegió la memoria de España en el exilio – https://theconversation.com/se-cumplen-50-anos-de-la-muerte-de-gustavo-pittaluga-el-compositor-que-protegio-la-memoria-de-espana-en-el-exilio-266735

Cuando Colón confundió lo que era una milla y llegó a América

Source: The Conversation – (in Spanish) – By J. Guillermo Sánchez León, Instituto Universitario de Física Fundamental y Matemáticas (IUFFyM), Universidad de Salamanca

Pintura romántica de la llegada de Cristóbal Colón a América (Dióscoro Puebla, 1862). Museo del Prado / Wikimedia Commons.

En 1999, la sonda espacial Mars Climate Orbiter de EE. UU. se precipitó sobre Marte al utilizar sus programadores, por error, el pie en lugar del metro. Colón tuvo más suerte: cinco siglos antes asignó un valor equivocado a la milla árabe y el error le llevó descubrir un nuevo continente.

Un marino en Salamanca

A finales de 1486, Cristóbal Colón se trasladó a Salamanca, sabiendo que los Reyes Católicos residirían temporalmente en esta ciudad. En aquella época, la corte no tenía una sede fija. Esperaba convencerles de que apoyasen su proyecto de alcanzar las Indias siguiendo una ruta directa a través del Atlántico, como alternativa al itinerario portugués que bordeaba África. Esta misma propuesta ya se la había presentado al rey de Portugal Juan II, que la había rechazado, probablemente aconsejado por el astrónomo salmantino Diego Ortiz de Calzadilla (o de Villegas).

En la biografía Vida y viajes de Cristóbal Colón (1828), Washington Irving cuenta que, en Salamanca, el navegante se enfrentó “a una imponente hilera de maestros, frailes y dignatarios eclesiásticos” que ridiculizaron su idea de la redondez de la Tierra: “¿Habrá alguno tan necio que crea que hay antípodas con los pies opuestos a los nuestros…?”. Sin embargo, los profesores de Salamanca en el siglo XV no cuestionaban que la Tierra era esférica, pero sí tenían motivos para desaconsejar la propuesta de Colón.

La Tierra era una esfera

Desde al menos el siglo VI a. e. c., filósofos y astrónomos griegos como Pitágoras, Platón y Aristóteles sostenían que la Tierra era una esfera, tanto por razones filosóficas (la esfera era considerada la figura geométrica perfecta), como por evidencias empíricas.

Durante los eclipses de Luna, la sombra de la Tierra era siempre circular. Además, los marinos observaban que, en la ruta desde el sur de Grecia a Alejandría, iban apareciendo en el horizonte nuevas constelaciones, lo que era explicable en una Tierra redonda.

El método de Eratóstenes.
Francesco De Lorenzo / Sociedad Geográfica Española (Boletín 76 ), CC BY

El reto de medir su tamaño

Eratóstenes de Cirene (276–194 a. C.) fue más lejos: midió el tamaño de la Tierra, comparando, en el solsticio de verano, las sombras del Sol al mediodía en Siena (actual Asuán) y en Alejandría. En Siena, el Sol estaba en el cénit y no proyectaba sombra, mientras que en Alejandría un gnomon –aguja que marca la sombra en un reloj de sol– sí la proyectaba, formando un ángulo cincuenta veces menor que el de una circunferencia.

Para calcular el perímetro de la Tierra solo tenía que multiplicar por 50 la distancia entre Siena y Alejandría –que estimó en 5 000 estadios–, con lo que obtuvo un total de 250 000 estadios (unidad de medida de longitud en la Antigüedad). Frecuentemente se dice ese valor es muy próximo al real.

En cualquier caso, su medida no fue la que se popularizó. Durante siglos, el tamaño de la Tierra aceptado fue el descrito por Claudio Ptolomeo (siglo II d. C.) en su Geographia. Le otorgó un perímetro de 180 000 estadios egipcios (unos 28 350 km, un 30 % menor que el real), basado en las medidas de Posidonio (c. 100 a. e. c.).

Este había observado que la estrella Canopus se veía en el horizonte en Rodas, mientras que en Alejandría se encontraba en un ángulo equivalente a 1/48 la longitud de la circunferencia. Multiplicando 48 por la distancia entre ambas ciudades, que se estimó en 3 750 estadios, resultan los 180 000 estadios.

El mundo según Ptolomeo (reconstrucción de Johannes de Armsshein. Ulm.1482).
Wikipedia, CC BY

Los errores de Colón

En el siglo IX, el astrónomo persa Al-Farghānī, al servicio del califa Al-Mamun, escribía en su Compendio de Astronomía: “la longitud de un grado en la circunferencia de la Tierra es de 56 millas y dos tercios de una milla […]. Este cálculo fue aceptado y validado por numerosos sabios. Por lo tanto, cuando multiplicamos la longitud de un grado de la circunferencia por el total del círculo, es decir, 360 grados, obtenemos que la circunferencia total de la Tierra es de 20 400 millas”.

Colón consideró relevante esta información, como hace constar en una nota manuscrita a su ejemplar del Imago mundi de Pedro d’Ailly (disponible en la Biblioteca Colombina).

El problema surge al interpretar el valor de 1 milla. Al-Farghānī empleaba la unidad árabe de Al-Mamun, que sabemos equivale a 1 973 metros (m). Por tanto, 20 400 millas son 40 248 km, muy próximo al real (unos 40 000 km).

En la Europa medieval, a menudo, se interpretó erróneamente esa milla como romana (1 481 m), con lo que el perímetros equivaldría según estos calculos a 30 212 km.

Colón, por su parte, empleó una equivalencia de unos 1 250 m, similar a la usada en las cartas portulanas o manuales de navegación medieval, como recoge Adan Szaszdi en su ensayo La legua y la milla de Colón (1958). Ello reducía la circunferencia terrestre a 25 500 km.

Reconstrucción del Mapa de por un autor alemán en 1867.
Wikipedia

De Canarias a Japón

Aunque menor a los 30 000 km, valor más aceptado en su época, lo que hacía distinta la propuesta de Colón era su convicción de que Asia se extendía hacia el este más de lo que entonces se creía y que, tras ella, se encontraba Cipango (Japón). Pensó que podía llegar a Asia navegando hacia el oeste en pocos miles de kilómetros. Esta idea probablemente la había tomado de Toscanelli.

Los profesores de Salamanca no aceptaban esta heterodoxa propuesta; en consecuencia, desaconsejaron el viaje. Sin embargo, el dominico fray Diego de Deza, catedrático de Prima de Teología y maestro del príncipe don Juan, le brindó su apoyo. Mientras estuvo en Salamanca, Colón se hospedó en el convento dominico de San Esteban. En los años siguientes, la influencia de Deza fue decisiva para que lograse finalmente el respaldo de Isabel la Católica, lo que le abriría el camino hacia el Nuevo Mundo.

Colón había supuesto un tamaño de la Tierra menor del real, pero no muy distinta a la que sus contemporáneos asumían. Su error fundamental fue atribuir a Asia una extensión mucho mayor de la que tiene, lo que reducía sustancialmente la distancia a navegar. Pocas meteduras de pata en la historia han tenido consecuencias tan trascendentales. Habría que esperar a la vuelta al mundo de Magallanes-Elcano para conocer la verdadera dimensión de la Tierra.

The Conversation

J. Guillermo Sánchez León no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Grandes incendios… ¿forestales?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rafael Delgado Artés, Profesor Univeritat Politècnica de València. Prevención y Extinción de Incendios Forestales, Universitat Politècnica de València

Tierras de cultivo y encinas quemadas tras el incendio de Molezuelas de la Carballeda en agosto de 2025, que afectó a las provincias de Zamora y León. LFRabanedo/Shutterstock

Los actuales grandes incendios forestales evolucionan muy rápido, de manera que a menudo la terminología que usamos para definirlos deja incluso de ser válida en poco tiempo. Hemos ido superando etapas a medida que la realidad se impone sobre las etiquetas.

Superamos la primera definición de gran incendio forestal y ahora hablamos de incendios de sexta generación. También los dejamos de medir en hectáreas, y ahora lo hacemos en términos de emergencias. O por poner otro ejemplo, hace tiempo que los expertos advierten que la era de la extinción debe acabar porque ha demostrado su ineficacia y una vez constatada la paradoja de la extinción, que supone que al eliminar los incendios menos graves, se fomenta que en el futuro sean más extremos.

Los grandes incendios ya no son solo “forestales”

También este verano de 2025 –desgraciadamente– hemos podido ver novedades en el comportamiento del fuego y extraer enseñanzas. Una de las más notorias es que todo parece indicar que pronto deberemos dejar de calificar estos incendios como forestales y tendremos que buscar un adjetivo más adecuado para la actual problemática, una vez quede claro que ya no estamos enfrentándonos exclusivamente a fuegos que afectan a terrenos forestales.

Lo anterior quedó demostrado, por ejemplo, en el incendio del pasado mes de agosto en Molezuelas de la Carballeda (Zamora), con más de 13 000 ha agrícolas –o agrícolas abandonadas– quemadas. No era, por tanto, un área forestal. Aunque este fenómeno, que parece que ahora será habitual, ya se había observado en el incendio ocurrido en la comarca del Alto Palancia (Castellón) en 2009.

Otro argumento todavía de mayor peso que apoyaría este cambio de denominación es que el terreno forestal, en otras palabras, el bosque, ya no es el sujeto principal a proteger contra el fuego. La realidad de los sucesos se impone y hemos aprendido que el auténtico sujeto de protección –como en cualquier otro riesgo natural– ha de ser la comunidad humana, con sus vidas (incluyendo las del operativo de extinción), bienes e infraestructuras.

Niveles de la defensa contra el fuego

En cualquier caso, hay que aceptar que los incendios son riesgos que están en plena evolución. Y si aceptamos esto y definimos con la mayor nitidez posible el sujeto y el objeto del riesgo, la construcción de la defensa será mucho más sencilla y eficiente.

Así, cualquier riesgo tiene tres componentes. El primero, la peligrosidad. Es decir, la potencia destructora del evento de acuerdo con el período de retorno esperable. En segundo lugar está la exposición (el número de personas expuestas) y finalmente la vulnerabilidad, que es la susceptibilidad de los afectados frente a la emergencia.

Sabiendo esto, la defensa contra el riesgo de incendio se puede (y se debe) enfocar desde distintos niveles de manera coordinada: la mitigación es una estrategia a largo plazo que incide sobre la reducción del peligro actual. Para los incendios, habría que reducir la carga de combustible disponible, mejorar la salud de los bosques, mitigar el cambio climático… Hablamos, en definitiva, de grandes acciones.




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En un nivel inferior, la adaptación es una táctica que persigue reducir el riesgo con la disminución de la exposición del sujeto a proteger. En nuestro caso, consistiría en el alejamiento, en la medida de lo posible, de cualquier comunidad de un posible fuego. Esta es una medida efectiva y, aunque muy difícil de cumplir a rajatabla, hay que tenerla en cuenta en los futuros planes de ordenación del territorio, especialmente en zonas periurbanas.

Finalmente, la protección (y la autoprotección) actúa sobre la vulnerabilidad de la comunidad. No es sencillo ser exhaustivo y sintético a la vez, pero supone un amplio abanico de acciones posibles: alejar suficientemente la vegetación de las edificaciones (de manera que las llamas, y principalmente el humo, en caso de incendio, no suponga una amenaza), prever vías seguras de entrada y salida al núcleo urbanizado en caso de emergencia, tener equipos e infraestructuras, convertir las viviendas y las parcelas urbanizadas en espacios seguros o defendibles… Y sobre todo, formar a la comunidad expuesta a este riesgo en lo que tiene que hacer y cómo, y muy especialmente en lo que no tiene que hacer.




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Otras medidas necesarias consisten en la preparación de la respuesta operativa una vez la emergencia se produce, para que esta respuesta pueda ser lo más segura, eficiente y eficaz. El mantenimiento de las infraestructuras y la asunción de protocolos por todas las partes implicadas son dos de estas medidas, pero no las únicas.

No existe el riesgo cero

No obstante, también habrá que aceptar que simplemente no hay ni habrá soluciones únicas ni mágicas que nos permitan eliminar el riesgo de incendios, porque en emergencias el riesgo cero no existe. Sí tenemos la posibilidad de desarrollar planes realistas con estrategias y tácticas que nos permiten minimizarlo, y es en lo que debemos trabajar. Especialmente debemos priorizar las acciones a medio y largo plazo para mejorar la resiliencia de nuestra estructura socioterritorial frente a la rápida y constante evolución del riesgo que plantea el fuego en nuestro tiempo.

The Conversation

Rafael Delgado Artés es miembro de Plataforma Forestal Valenciana y Profesor de la Universitat Politècnica de València

ref. Grandes incendios… ¿forestales? – https://theconversation.com/grandes-incendios-forestales-266818

El auge del anime: de fenómeno ‘otaku’ a cultura global

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Horno López, Profesor Titular de Universidad, Universidad de Jaén

Fotograma de _Guardianes de la noche: La fortaleza infinita_. IMDB

En apenas unos años, el anime ha pasado de ser un producto de nicho, asociado casi en exclusiva a los aficionados más apasionados –los llamados otaku–, a convertirse en un fenómeno cultural de alcance global. El reciente estreno de la película Guardianes de la noche: la fortaleza infinita, que ha superado los 640 millones de dólares de recaudación global, así lo demuestra.

Para comprender esta transformación, diversos autores han propuesto una clasificación en distintas generaciones que permite analizar con mayor claridad su evolución a lo largo del tiempo.

La denominada “Pregeneración” del anime (1910-1950) engloba los primeros experimentos animados realizados en Japón. Con la “Primera Generación” (1950-1970) surgen las series televisivas y se define un estilo gráfico propio, aunque orientado al público infantil. La “Segunda Generación” (1970-1983) amplía horizontes al introducir tramas más adultas, consolidando al anime como medio narrativo versátil. La “Tercera Generación” (1983-1995), conocida como la “Edad de Oro”, diversifica géneros y formatos, incorpora los vídeos domésticos (OVA) y conquista por primera vez al público occidental. En esta etapa se estrenan internacionalmente series de anime reconocidas como Sailor Moon, Campeones: Oliver y Benji, Los caballeros del zodiaco y, por supuesto, Dragon Ball.




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Y, finalmente, la “Cuarta Generación” (1995-actualidad) se caracteriza por la digitalización y la globalización, que consolidan al anime como una industria de alcance mundial.

La evolución tecnológica

Sin embargo, lo que vemos hoy en pantalla va más allá de aquel inicio digital de los años noventa, cuando el anime circulaba sobre todo en páginas no oficiales de internet o en algunos canales privados.

La irrupción de las plataformas de streaming ha transformado radicalmente su distribución y producción. Netflix, entre otras, no solo ha multiplicado su audiencia, sino que ha impulsado nuevas creaciones con total libertad estilística. Títulos como Devilman Crybaby (2018) y Aggretsuko (2020) evidencian esa diversidad, combinando elementos visuales y temáticos que desafían las categorías tradicionales.

También podemos mencionar Made in Abyss (2017), donde la estética infantil contrasta con su crudeza narrativa, logrando una propuesta madura y emocionalmente intensa.

Imagen de una serie de anime.
Ilustración de la serie Made in Abyss.
Netflix

Entre los títulos que marcaron un punto de inflexión destaca Shingeki no Kyojin (Ataque a los titanes, 2013), cuya narrativa épica y violencia estilizada atrajeron a un público nuevo, incluso ajeno al anime. Esta serie podría considerarse la cabeza visible de una nueva era: una animación japonesa más ambiciosa, global y emocionalmente compleja.

En la misma línea de evolución técnica y visual se encuentra DoroHeDoro (2020), adaptación del manga de la dibujante Q Hayashida. Su producción fue posible gracias al avance de las imágenes generadas por ordenador (CGI), que permitió trasladar con fidelidad los intrincados escenarios y personajes del manga. El estudio MAPPA combinó modelado tridimensional con texturas bidimensionales, consiguiendo un estilo híbrido que preserva la esencia del dibujo original. Este logro marcó un precedente en este tipo de obras que inicialmente fueron consideradas “inadaptables”.

Llegan los primeros cazadores de demonios

Como decíamos al inicio, otro fenómeno reciente es Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba, cuyo éxito explotó tras la adaptación animada del manga homónimo iniciada en 2019 por el estudio Ufotable. La historia de los hermanos Tanjirō y Nezuko contra los demonios combina acción y emoción, logrando resonar con audiencias de todas las edades. El episodio 19, con la espectacular “Danza del Dios del Fuego”, es ya un referente por su técnica de animación a mano y el uso magistral de la técnica de la rotoscopia.

Su secuela cinematográfica, Tren infinito (2020), arrasó en taquilla, pero ha sido La fortaleza infinita (2025) la que, hasta el momento, ha pulverizado todos los récords, convirtiéndose en la película de anime más taquillera de la historia.

Producida por Sony, Ufotable y Aniplex, esta nueva entrega combina animación 2D y 3D con una precisión visual sobresaliente. Este hecho le ha valido el premio a la “Mejor Animación Internacional 2025” en los Critics Choice Awards. Así mismo, el uso del color como elemento distintivo de cada personaje enriquece la puesta en escena y facilita la comprensión dentro de la abundancia visual. El resultado es un espectáculo vibrante que convierte cada secuencia en un despliegue tan vertiginoso y cautivador que resulta imposible apartar la vista.


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K-Pop y demonios, una combinación de oro

Dentro de este panorama globalizado destaca también Las guerreras del K-Pop (2025), una coproducción de Sony Pictures Animation y Netflix, dirigida por Maggie Kang y Chris Appelhans. La cinta fusiona el fenómeno musical coreano con la acción sobrenatural, narrando la historia de un grupo de cantantes que también son cazadoras de demonios. Bajo su estética colorida y musical, la película aborda temas universales como la amistad, la identidad y la aceptación personal.

Aunque no es un anime japonés en sentido estricto, su lenguaje visual –colores intensos, expresividad chibi y dinamismo en las escenas de combate– bebe claramente de esta estética. Su éxito fue inmediato: se convirtió en la película animada más vista de Netflix, con varias canciones en el la lista Billboard Hot 100, incluida “Golden”, que alcanzó el número uno. Su impacto confirma la expansión del “espíritu anime” más allá de las producciones japonesas, en una animación global e híbrida. Es lo que algunos autores ya denominan “animesque”.

Videoclip de ‘Golden’, el gran éxito musical de Las guerreras del K-Pop.

Este tipo de obras demuestra que el anime ha dejado de ser un producto cultural limitado a su país de origen o a un público específico. Hoy forma parte del lenguaje del entretenimiento contemporáneo, donde la animación oriental y occidental se influyen mutuamente. Producciones japonesas que rompen con los cánones tradicionales conviven con creaciones occidentales que adoptan su estética hasta volverse casi indistinguibles.

La ‘Quinta Generación’ del anime

Todo ello apunta a que nos encontramos ante una “Quinta Generación” del anime: una etapa definida no solo por los avances técnicos y el aprovechamiento de la animación híbrida, sino también por una voluntad de desdibujar fronteras y explorar nuevas formas de contar historias.

En definitiva, el anime ha dejado de ser una expresión reservada a un público concreto para convertirse en una de las voces más poderosas e influyentes de la cultura del entretenimiento. Un territorio fértil donde, paradójicamente, lo mainstream y lo otaku se encuentran para dar forma a un lenguaje común que trasciende fronteras y generaciones.

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Antonio Horno López no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El auge del anime: de fenómeno ‘otaku’ a cultura global – https://theconversation.com/el-auge-del-anime-de-fenomeno-otaku-a-cultura-global-266540

Redes sociales: contraindicaciones de una herramienta poderosa para informar sobre salud

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto Bermejo Cantarero, Profesor Ayudante Doctor. Enfermería. , Universidad de Castilla-La Mancha

Have a nice day Photo/Shutterstock

El potencial de las redes sociales en el ámbito de la salud es innegable. Plataformas como Twitter (ahora X), YouTube, Facebook, Instagram y TikTok han democratizado el acceso a información sobre prevención, tratamientos y hábitos saludables, además de permitir la creación de comunidades de profesionales y pacientes que comparten experiencias, dudas y apoyo emocional. Esta interacción puede mejorar el cumplimiento de los tratamientos y contribuir al bienestar de quienes conviven con enfermedades crónicas.

También se han revelado como una herramienta poderosa para la divulgación científica. Profesionales sanitarios e investigadores pueden comunicar hallazgos, combatir bulos y ofrecer orientación directa al público general.

Bulos atractivos y convincentes

Sin embargo, esta misma rapidez con la que se difunde la información se convierte en un arma de doble filo cuando los contenidos no están debidamente contrastados. La desinformación circula con facilidad y puede llegar a millones de personas en cuestión de horas antes de ser desmentida. Noticias falsas, teorías pseudocientíficas o consejos sin base clínica se presentan de forma atractiva y convincente, dificultando que el usuario medio distinga entre información fiable y contenido engañoso.

Un ejemplo reciente podemos verlo en el estudio de 2025 de la Universidad de Sídney (Australia), que analizó cerca de 900 publicaciones en Instagram y TikTok en las que influencers promocionaban pruebas médicas como escáneres corporales completos o un “test del temporizador de los óvulos” para predecir la fertilidad futura. Más del 80 % de estos mensajes tenían un tono claramente promocional y apenas mencionaban las limitaciones o la ausencia de evidencia científica.

A su vez, en España se han documentado más de 500 bulos de temática sanitaria difundidos en redes sociales, como la promoción de supuestas terapias “naturales” contra el cáncer, infusiones de bicarbonato o dietas milagrosas. Muchas de estas patrañas estaban construidas sobre fuentes aparentemente fiables, pero manipuladas o descontextualizadas.

La confidencialidad, en entredicho

Uno de los mayores retos para los profesionales de la salud es proteger la confidencialidad del paciente en entornos digitales. Aunque existan normativas claras de protección de datos, compartir imágenes, anécdotas clínicas o casos –aunque sea de manera anónima– puede suponer una vulneración de derechos fundamentales.

A esto se suma una realidad preocupante: muchas plataformas digitales no cuentan con políticas suficientemente estrictas para garantizar la privacidad de la información sanitaria. El resultado puede ser la filtración de datos sensibles o su uso indebido con fines comerciales, sin que el usuario sea plenamente consciente de ello.

Varios casos recientes ponen de relieve la fragilidad de la privacidad en entornos digitales. Revisiones de apps de salud femenina han mostrado que gran parte de estos servicios recopilan y comparten datos íntimos con terceros sin políticas claras ni consentimiento informado. En España, una brecha en la Sociedad Española de Oncología expuso la información clínica de más de 2 000 pacientes, mientras que en Suecia una farmacia fue multada con 3,2 millones de euros por enviar datos sensibles a la compañía Meta sin avisar a los usuarios.

La formación en ciberseguridad y ética digital debe ser una prioridad en el ámbito sanitario para garantizar una adecuada gestión de la información. Saber cómo, cuándo y qué compartir (y qué no) en redes sociales debe ser parte del currículo formativo en todas las disciplinas sanitarias.

La sobreexposición de los profesionales

En los últimos años ha surgido también una presión creciente hacia los sanitarios para que mantengan una “presencia activa” en redes, ya sea compartiendo contenido educativo, resolviendo dudas o participando en campañas de concienciación. Si bien esta labor puede tener un impacto positivo, también conlleva riesgos de sobrecarga, fatiga digital y desgaste emocional.

La interacción constante, los comentarios malintencionados o la exposición pública a críticas afectan al bienestar de muchos profesionales. Es necesario reconocer estos riesgos y encontrar formas de apoyarlos, sin exigir una implicación digital que acabe perjudicando su salud mental o su desempeño clínico.

¿Y la inteligencia artificial?

Un fenómeno emergente que añade complejidad al panorama es el uso de la inteligencia artificial (IA) en la búsqueda y difusión de información sanitaria. Herramientas como asistentes virtuales, chatbots o motores de búsqueda con IA están transformando cómo accedemos a datos médicos. No obstante, su fiabilidad depende de la calidad de los contenidos con los que han sido entrenados.

Además, los algoritmos tienden a personalizar la información que muestran, reforzando creencias previas en lugar de ofrecer contenidos basados en evidencia. Este sesgo de confirmación, amplificado por la tecnología, puede agravar la difusión de bulos y generar desconfianza en las fuentes oficiales.

¿Qué podemos hacer?

Ante la creciente influencia de las redes sociales en el ámbito de la salud, resulta primordial fomentar un uso responsable y consciente de estas plataformas. Es necesario desarrollar estrategias para combatir la desinformación mediante la verificación de contenido y la educación en alfabetización mediática.

Las campañas de concienciación pueden ayudar de manera efectiva en este sentido, educando a los usuarios sobre cómo evaluar la credibilidad de la información que consumen y comparten. Además, los profesionales de la salud deben asumir un papel proactivo en la difusión de contenido veraz y basado en evidencia.

Es necesario establecer normas claras para proteger los datos sanitarios en entornos digitales, garantizando la confidencialidad del paciente. Las plataformas deben aplicar políticas más estrictas y asumir mayor responsabilidad frente a los contenidos engañosos o peligrosos para la salud pública.

El desafío consiste en encontrar un equilibrio entre el aprovechamiento de las ventajas que ofrecen estas herramientas y la protección de la privacidad y la ética profesional. Con un enfoque crítico y regulado, las redes sociales pueden convertirse en un recurso poderoso para la educación y la comunicación sanitaria sin poner en riesgo la integridad de la información

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Alberto Bermejo Cantarero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Redes sociales: contraindicaciones de una herramienta poderosa para informar sobre salud – https://theconversation.com/redes-sociales-contraindicaciones-de-una-herramienta-poderosa-para-informar-sobre-salud-258051

El hallazgo de un mecanismo que protege contra las enfermedades autoinmunes, Nobel de Medicina 2025

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ignacio J. Molina Pineda de las Infantas, Catedrático de Inmunología, Centro de Investigación Biomédica, Universidad de Granada

Representación de un linfocito T, célula clave en la inmunidad humana. Vink Fan/Shutterstock

La respuesta inmunitaria humana es capaz de reconocer a los antígenos (sustancias que nuestro sistema inmune identifica como extrañas o potencialmente peligrosas) gracias a un receptor expresado en la superficie de unos glóbulos blancos llamados linfocitos, que permitirá a cada linfocito reconocer a un antígeno y solamente a uno. Gracias a que ese receptor se genera de manera completamente aleatoria durante el desarrollo celular, vamos a generar una cantidad enorme de receptores diferentes. Así podremos reconocer a una cantidad también enorme de antígenos presentes en la naturaleza.

Ahora bien, si la generación del receptor se produce al azar, es muy posible que algunos de ellos reconozcan por error las moléculas del organismo, lo que daría lugar a autoinmunidad, o sea, una respuesta inmunitaria contra nuestro propio cuerpo. Para evitarlo, contamos con poderosos mecanismos que eliminan a estos linfocitos autorreactivos mientras se están generando, de manera que evitamos que salgan a la sangre (la periferia). Es lo que conocemos como tolerancia central.

Pero ¿qué pasa si a este procedimiento biológico se le escapa alguna célula autorreactiva? En este caso, el desarrollo de autoinmunidad parece inevitable.

No tan deprisa: afortunadamente, tenemos otro mecanismo para asegurar que esas células que hubieran podido escapar son inactivadas en la periferia, evitando así el desarrollo de patologías autoinmunes como la diabetes tipo I, la enfermedad celíaca o el lupus. Este es el sensacional descubrimiento que ha deparado el Premio Nobel de Medicina 2025 al japonés Shimon Sakaguchi y los estadounidenses Mary E. Brunkow y Fred Ramsdell.

Dibujo de una mujer y dos hombres
Mary E. Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi, los galardonados con el Premio Nobel de Medicina y Fisiología 2025.
Premio Nobel

Las células T reguladoras salen a la luz

Desde la década 1970, los expertos postulaban la existencia de células que tuvieran la capacidad de suprimir la respuesta inmunitaria en la periferia, evitando así una reacción excesiva que pudiera ocasionar efectos adversos en el organismo. Se sugirió que eran una subpoblación de los linfocitos T CD8+, pero fue imposible demostrarlo experimentalmente. Durante años se instauró entre los inmunólogos la idea de que esas células supresoras no existían.

Shimon Sakaguchi, sin embargo, no se dio por vencido y siguió investigando en este campo. Sus esfuerzos, en contra del pensamiento imperante, se vieron recompensados en 1995, cuando probó claramente la existencia de células con capacidad de regular negativamente la respuesta inmunitaria. Sakaguchi las llamó células T reguladoras.

Lo sorprendente fue que estas células no se encontraban en el compartimento de células T CD8+, como se pensó inicialmente, sino en la otra gran subpoblación de linfocitos T: los llamados CD4+. Sakaguhi demostró, igualmente, que se caracterizaban por expresar en la superficie celular otra molécula, llamada CD25. Sencillamente, se había estado buscando estas células en el linaje equivocado.

Identificando la mutación

En paralelo, los otros dos ganadores del premio, Mary E. Brunkow y Fred Ramsdell, trabajaban en la resolución de otro misterio. Desde hacía años, los científicos disponían de una cepa de ratones muy peculiares que se había originado espontáneamente. Eran los ratones scurfy (escamosos), caracterizados por el desarrollo de una autoinmunidad grave, generalizada y multiorgánica, que daba como resultado la muerte prematura de los animales. Brunkow y Ramsfell observaron que la mutación que dio lugar a esa cepa se encontraba en un gen que bautizaron como Foxp3.

¿Y cómo conectamos ambos descubrimientos? Los investigadores desde hoy reconocidos con el Nobel también estudiaron una enfermedad en humanos muy similar a la sufrida por los ratones, y así contribuyeron a descubrir que la mutación en personas del gen equivalente al Foxp3 de ratón (su ortólogo) producía una enfermedad conocida como IPEX, que cursaba con una autoinmunidad igualmente devastadora. La razón es que Foxp3 es imprescindible para que se generen las llamadas células T reguladoras naturales. Producidas en la glándula del timo, son las que previenen el desarrollo de autoinmunidad y el mantenimiento de la tolerancia periférica.

Al carecer de estas células, los pacientes aquejados de IPEX no pueden mantener la tolerancia y desarrollan procesos autoinmunitarios graves y generalizados (caracterizados por una desregulación de la respuesta inmunitaria, poliendocrinopatía, endocrinopatía y un patrón de herencia asociado al cromosoma X). Fue un descubrimiento fundamental: las células T reguladoras son las guardianas de la tolerancia periférica, un hecho que fue corroborado más tarde por muchos otros estudios.

Células T reguladoras inducidas

Adicionalmente, en el esfuerzo de prevenir autoinmunidad, la naturaleza nos ha dotado de un segundo mecanismo para mantener la proverbial tolerancia periférica. Las células T reguladoras no solo se producen a nivel central en el timo, sino que pueden inducirse en la periferia. En efecto, si las células vírgenes T CD4+ son estimuladas en presencia de determinados factores solubles (citocinas) podemos conseguir que se expandan y viajen hacia esa subpoblación reguladora, añadiendo una capa más en el control de la autoinmunidad.

¿Y podemos aplicar estos descubrimientos a la clínica? Desde luego que sí. Si expusiéramos a un paciente con autoinmunidad a una potente acción de las células T reguladoras, entonces quizá podríamos detener o incluso revertir su problema. Esta idea está siendo perseguida con ahínco, y hay registrados un total de 338 ensayos clínicos que intentan modular la actividad de las células T reguladoras para tratar ciertas enfermedades autoinmunes.

Pero no solo eso. También podrían usarse en la prevención del rechazo de trasplantes e, incluso, en el tratamiento de tumores. En este último caso, buscaríamos justo lo contrario: disminuir la actividad de las células T reguladoras para que el sistema inmunitario montase una respuesta antitumoral más potente.

Estos hallazgos nos vuelven a mostrar cómo un descubrimiento de las ciencias básicas es aplicado al tratamiento de enfermedades humanas. Gracias a Shimon Sakaguchi, Mary E. Brunkow y Fred Ramsdell sabemos que las células T reguladoras brillan con luz propia en la regulación de la respuesta inmunitaria.

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El laboratorio del Dr. Ignacio J. Molina ha recibido fondos competitivos de investigación de organismos ministeriales españoles, autonómicos (Junta de Andalucía) y de Action for AT, United Kingdom Charity.

ref. El hallazgo de un mecanismo que protege contra las enfermedades autoinmunes, Nobel de Medicina 2025 – https://theconversation.com/el-hallazgo-de-un-mecanismo-que-protege-contra-las-enfermedades-autoinmunes-nobel-de-medicina-2025-266828

El dolor sin pixelar de la infancia gazatí: la publicación de imágenes de niños muertos y heridos cuando no son de los ‘nuestros’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Guillermo Gurrutxaga Rekondo, Periodista. Profesor de Periodismo., Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

El rostro de un niño asoma entre las sábanas azules que cubren parte de su pequeño cuerpo. No tendrá más de cinco años. En su cabeza aún son visibles las manchas de sangre que impregnan las vendas que rodean su cráneo. Cinco hombres sostienen la camilla metálica sobre la que yace en lo que parece la morgue de un hospital.

La fotografía, tomada en Gaza, es del pasado jueves 25 de septiembre y fue difundida por una agencia y publicada por medios internacionales, entre ellos, españoles. Es de esas fotos ante las que cuesta mostrarse indiferente, aunque la reacción que causa en quien la ve sea tan breve que, incluso con los ojos humedecidos, continúe con sus quehaceres diarios.

La escena recoge el funeral del pequeño, según indica el pie de foto. A falta, incluso, de féretro, se ve al detalle su cara. Difícilmente podrá saberse si su madre y su padre viven o forman parte, como él, de las 680 000 personas que, según la relatora especial de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese, han fallecido a consecuencia de lo que la propia organización denomina genocidio.

Afortunadamente, en nuestro contexto no hay bombardeos que maten a niños o los dejen sin hogar. Pero esto último, salvadas las distancias, ocurrió también en la dana que el 29 de octubre de 2024 asoló a la Comunidad Valenciana. En ese caso no fueron bombas, sino la lluvia, la que convirtió sus viviendas en insalubres. No los vimos llorando frente a la cámara. No, al menos, con su rostro identificado.

Qué dice la legislación española

Por un lado, la legislación española impide la difusión de la imagen de un niño o niña incluso en situaciones tan cotidianas como una riña en el parque. Lo hacen desde la propia Constitución española hasta la Ley Orgánica 8/2021, cuyo artículo 3 incide en la protección de “la imagen del menor desde su nacimiento hasta después de su fallecimiento”.

Por otro, en los propios medios de comunicación españoles se imponen códigos éticos. Están recogidos en manuales y libros de estilo internos que todas las personas que conforman la redacción deben cumplir. Entre las directrices hay normas que, con frecuencia, van más allá, incluso, que las propias leyes.

Pero ni leyes ni códigos éticos se están cumpliendo en el actual contexto de violencia indiscriminada al que están sometidos estos niños y niñas por parte del Gobierno de Israel. Tampoco en lo relacionado con sus imágenes.

No es algo nuevo, ni siquiera en relación con Palestina. Una investigación halló que la mayoría de fotografías publicadas en la prensa generalista española durante 2010 sobre el conflicto palestino-israelí en las que aparecían bebés, niños y jóvenes transgredía la normativa legal y vulneraba principios de la deontología periodística.

Porque, por ejemplo, el Manual de Estilo de RTVE justifica la difusión de imágenes de menores, incluso en informaciones contrarias a sus intereses, siempre que se “empleen los medios precisos para garantizar su anonimato”, como no incluir su “su nombre ni su imagen” o “distorsionar su rostro”.

De Kim Phuc a Aylan

El mundo conserva en su retina el rostro de Kim Phuc, la niña vietnamita de 9 años que corría desnuda junto a otros niños ante la pasividad de unos soldados, mientras la piel se le caía afectada por las quemaduras ocasionadas por el napalm lanzado sobre civiles. Aquella fotografía le valió el Pulitzer al fotógrafo vietnamita Nick Ut, aunque hay controversia sobre su autoría.

Afortunadamente, la sociedad cuenta con el impagable trabajo de reporteras y reporteros gráficos que, en muchas ocasiones, se juegan la vida para trasladar al mundo el sufrimiento humano y, en concreto, el de las personas más vulnerables. Gracias a su labor, también las generaciones posteriores podemos vislumbrar, con una sola foto, la injusticia, el horror y el terror.

El 2 de septiembre se cumplían 10 años de la icónica imagen del niño sirio Aylan. La fotoperiodista turca Nilufer Demir inmortalizó su cuerpo de tres años postrado, boca abajo, en una orilla del Mediterráneo. Viajaba con su madre, su hermano y su padre en la huida a una Europa que les cerraba, como sigue cerrando, las puertas a quienes huyen de la guerra y el hambre. Su pequeña embarcación de madera volcó.

La publicación de la fotografía parecía romper la indiferencia de quienes en aquel entonces gobernaban Europa. El primer ministro británico entonces, David Cameron, se confesó “conmovido” y la canciller alemana, Angela Merkel, se mostró concernida por la tragedia que aquella imagen reflejaba.

Solo unos pocos medios pixelaron, es decir, difuminaron hasta hacerla borrosa, la cara del pequeño Aylan, a quien su padre tuvo que enterrar, al igual que a la madre y a otro hermano del pequeño.

Pocas cosas habrá tan íntimas como el recuerdo de un hijo muerto. Pero el padre de Aylan no podrá borrar de su memoria la cabeza del pequeño, con su pelo corto, la camiseta roja y el pantaloncito azul, al igual que los zapatitos sin calcetines que vestía aquel fatídico 2 de septiembre.

Argumentos a favor

La publicación de rostros de niñas y niños sin un retoque que impida su identificación tiene argumentos a favor. Entre ellos, y sobre todo, dar a a conocer para concienciar y cambiar las cosas por su capacidad de impactar.

Desde aquella fotografía de Aylan, otras 30 000 personas han muerto en el Mediterráneo. Muchas de ellas, niñas y niños como él. Como los de Gaza, a quienes con frecuencia se retrata sin preservar su rostro con el alma y el cuerpo castigados por las bombas y el hambre. Tan niños y niñas como los nuestros, pero a los que los medios de comunicación, al igual que la injusticia, tratan de manera diferente. ¿Será que no tienen futuro?

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Guillermo Gurrutxaga Rekondo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El dolor sin pixelar de la infancia gazatí: la publicación de imágenes de niños muertos y heridos cuando no son de los ‘nuestros’ – https://theconversation.com/el-dolor-sin-pixelar-de-la-infancia-gazati-la-publicacion-de-imagenes-de-ninos-muertos-y-heridos-cuando-no-son-de-los-nuestros-265951

La industria audiovisual convierte a Turquía en un destino de telenovela

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Martín Flores Almendárez, PTC Asociado "B"; Especialista en Capital Humano e integrante del CA en Gestión, Innovación Educativa y Tecnología, Universidad de Guadalajara

Imagen de la serie turca _Aski Hatirla_ (Recuerda el amor). IMDB

En la era digital, la información y el entretenimiento viajan a la velocidad de un clic. Un fenómeno cultural logra trascender fronteras y, sorprendentemente, convertirse en motor económico: así ha ocurrido con el auge de las series de televisión y telenovelas turcas.

Lo que en principio fue una forma de escape y drama para millones de personas, se transformó en puente que conecta la ficción con la realidad, impulsando un inesperado movimiento de turismo internacional hacia Turquía.

Para entender este fenómeno, debemos hablar del concepto de soft power (“poder blando”), una herramienta cultural y política que un país utiliza de manera sutil para influir en otros. A diferencia del hard power, en el que el país se basa en la fuerza militar o económica, el soft power se centra en la atracción y la persuasión. Turquía ha dominado esta estrategia a través de sus producciones televisivas.

Un viaje sin salir de casa

Las series turcas no son solo historias de amor y desamor. Son, en esencia, ventanas a un mundo fascinante.

Cuando un espectador se sienta a ver, por ejemplo, Binbir Gece o Kara Sevda, no solo se sumerge en la trama de los personajes, sino que también es testigo de la imponente belleza de Estambul, la mística Capadocia o la historia de Ankara.

Una pareja habla delante de unas ruinas.
Una escena de la serie turca Atiye con los yacimientos arqueológicos de Anatolia como telón de fondo.
IMDB

Los majestuosos paisajes, los bazares llenos de vida y los monumentos históricos se convierten en el telón de fondo de cada escena, generando en los espectadores una conexión visual y emocional tan fuerte que despierta en ellos un deseo profundo de conocer esos lugares.

Esta experiencia se asemeja a un déjà vu, una sensación de haber caminado ya por esas calles o de haber contemplado esos atardeceres. Las series actúan como una especie de “teletransportador” visual, que reduce la distancia y hace que destinos que antes parecían lejanos e inaccesibles, se sientan cercanos y alcanzables.

Este vínculo entre la ficción y la realidad no es causal, es el resultado de una estrategia deliberada y exitosa.

El salto de espectador a turista

Algunos estudios y datos económicos han confirmado la relación directa entre el crecimiento de las exportaciones de series turcas con el aumento del turismo internacional en el país.

La correlación entre los picos de audiencia y el incremento en las búsquedas de vuelos y reservas de hoteles es innegable. Pero ¿cómo se logra este salto de ser un simple espectador a convertirse en un turista? Existen varios mecanismos clave:

  1. El imaginario espacial: la televisión tiene el poder de hacer que lugares lejanos se sientan familiares. Al ver continuamente la belleza del Bósforo o las cúpulas de la Mezquita Azul, estos sitios se graban en la mente de los espectadores y se convierten en “sueños alcanzables”.

  2. La identificación emocional: los espectadores se enamoran de los personajes, sus historias y vidas, y desean replicar sus experiencias. Surge el deseo de visitar el café donde se conocieron, el bazar donde compraron el regalo o el puente donde se declararon su amor. Estos deseos se transforman en metas de viaje concretas que dan forma a un itinerario.

  3. La viralidad en redes sociales: la popularidad de las series ha generado comunidades de seguidores en línea que, a través de hashtags, vídeos e historias, amplifican la belleza de Turquía. La promoción boca a boca o, en este caso, de pantalla a pantalla, convierte locaciones específicas en “lugares imperdibles” para tomarse una foto para Instagram, transformando un simple destino en un punto de visita obligada para los fans.

  4. El efecto “celebridad”: la fama de los actores y las historias detrás de los rodajes han inspirado la creación de “tours de locaciones”, un concepto similar a los que existen para sagas como Harry Potter o series como Emily en París. La gente viaja para seguir los pasos de sus personajes favoritos, creando itinerarios temáticos que profundizan su conexión con la historia y el lugar, y que incluso les permiten sentir que son parte de la narrativa.

Un hombre y una mujer hablan en un parque.
Escena de la serie turca Kara Sevda.
IMDB

Un fenómeno con lecciones globales

Si bien es difícil cuantificar con exactitud cuántos turistas viajan a Turquía impulsados únicamente por las telenovelas, la ficción televisiva ha demostrado ser un “impulsor de demanda turística”. No se reemplazan otras motivaciones para viajar, pero sí aumenta significativamente el número de visitantes y el gasto que éstos realizan en el destino.

En resumen, este fenómeno nos enseña una lección valiosa sobre la economía y la cultura en el siglo XXI. Revela que una audiencia que a menudo se considera pasiva puede convertirse en la fuerza motriz de un movimiento transnacional. Más allá de las tramas de amor y desamor, las series turcas han demostrado que la cultura también viaja. Al hacerlo, deja una huella imborrable en la economía global.

Así que, la próxima vez que se siente a ver una serie, recuerde que no solo está viendo una historia; está, sin saberlo, soñando con un nuevo destino. Y tal vez, solo tal vez, ese sueño lleve a su próxima gran aventura, donde el protagonista será usted.


Diana Laura Núñez Ornelas, estudiante de Negocios Internacionales y becaria honorífica, ha participado en la redacción de este artículo.

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Juan Martín Flores Almendárez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La industria audiovisual convierte a Turquía en un destino de telenovela – https://theconversation.com/la-industria-audiovisual-convierte-a-turquia-en-un-destino-de-telenovela-264948

Del punk a los memes: la risa rebelde que sigue cuestionando las narrativas oficiales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sebastian Silva C., Profesor de Comunicación Social, Universidad de La Sabana

Concierto de Green Day en Berlín en 2009. Gillyberlin/Flickr, CC BY

El punk enseñó que reírse del sistema era también resistirlo. Ese gesto, lejos de ser un vestigio contracultural del pasado, sigue vivo en la cultura digital. La risa rebelde que todavía se canta en conciertos ahora circula en pantallas y timelines de Instagram y TikTok. Unas formas de expresión que cuestionan lo políticamente correcto y recuerdan que la comunicación auténtica es un acto de libertad humanista, porque permite reír, cuestionar y crear vínculos sin filtros, en pleno auge de la inteligencia artificial.

En los años setenta, una generación de jóvenes en Londres y Nueva York levantó su voz –y su guitarra eléctrica– contra el sistema. No lo hicieron con solemnidad, sino con una carcajada inconforme, una estética estridente y una ideología que defendía la libertad individual, la crítica al consumismo, el rechazo a las jerarquías hegemónicas y la incorrección política. Así nació el punk: una filosofía que transformó la música, la moda y que hoy sirve de metáfora para entender el papel de la risa y la resistencia en la cultura digital.

Del garaje a los macroconciertos

El punk no fue únicamente un género musical nacido del rock; fue una declaración política y cultural. Inspirado por el hartazgo frente a la crisis económica, el desempleo juvenil y la rigidez de las instituciones, defendió valores como el do it yourself (hazlo tú mismo), la horizontalidad, la crítica al poder y la desconfianza hacia los discursos dominantes.

En los setenta, los Sex Pistols fueron pioneros en convertir la inconformidad y la incorrección en discurso mainstream, como lo relata el investigador Jon Savage en el libro England’s Dreaming: Sex Pistols and Punk Rock. The Clash, por su parte, expandió ese gesto con fusiones musicales y contenido político consciente. Hoy, sus lecciones resuenan de forma análoga a un meme. Este puede ser tan revelador como un riff de guitarra para cuestionar estructuras de poder.

The Clash interpretan ‘Should I Stay or Should I Go’ en directo en Nueva York.

En los noventas y los dos mil, bandas como Green Day llevaron el “hazlo tú mismo” y la crítica social a audiencias masivas, mostrando que la rabia juvenil podía también escalar a la cultura del entretenimiento y lo aparentemente insignificante.

Concierto de Green Day en el festival de Reading (1995).

Por su parte, los integrantes de NOFX, activos desde 1983, tradujeron la irreverencia punk en un lenguaje cotidiano y humorístico, mezclando melodías pegajosas con una sátira que cuestionaba el orden social desde lo cotidiano.

El meme es el mensaje

Si entre los setenta y los dos mil el escenario era el garaje o el concierto improvisado, hoy ese escenario es el “ambiente digital”. Este lo conforman las redes sociales, los medios e internet en general, según la definición del teórico de la comunicación Sergio Roncallo-Dow.

La risa rebelde heredada del punk se ha transformado en un lenguaje universal basado en memes, hilos virales y vídeos irónicos que ridiculizan las narrativas oficiales. Además de la guitarra distorsionada, ahora circula un gif que desarma al político de turno o un meme que expone con humor lo absurdo de ciertas políticas públicas.

Marshall McLuhan, gran teórico de la comunicación, advirtió que el medio no solo transmite mensajes, sino que moldea la forma en que vivimos. En la cultura digital, los memes y las plataformas funcionan como los nuevos entornos donde se juega la inconformidad frente a las narrativas que dominan la opinión pública. La risa cuestionadora es hoy un acto comunicativo que humaniza, conecta y genera conversaciones genuinas sobre las realidades desnudas de la política y el poder.

Conexión cultural pop

Como dejó escrito Sergio Roncallo-Dow y recogen otros autores, la comunicación auténtica no puede desligarse de la cultura que la produce. La cultura pop y los entornos mediáticos no son simples distracciones, sino escenarios donde se configuran sensibilidades y formas de pensamiento. Desde esta mirada, la risa rebelde del punk y su eco en las formas actuales de interacción entre personas son una muestra de cómo la comunicación puede y debe tener una conexión cultural profunda, entendiendo que la cultura no es sólo lo “culto” de las élites, sino también lo popular.

En palabras de Roncallo-Dow: “La cultura pop piensa, y lo hace desde sus propios lenguajes, generando formas de sensibilidad y de conocimiento que no deben ser subestimadas”.

El arte de la incorrección política

La fuerza del punk no radicaba solo en la estridencia de su música, sino en la capacidad de reírse del sistema, de ridiculizar lo solemne y de transformar la incomodidad en un espectáculo colectivo.

En la cultura digital, los memes (visuales, rápidos, con humor ácido y sátira viral) representan la continuidad de esa tradición. Se ríen de presidentes, de algoritmos y de instituciones. Parafraseando a Roncallo-Dow, “la cultura pop piensa” y, podríamos añadir, también ríe.

En ese sentido, un meme político no es un chiste banal: es un gesto artístico que revela contradicciones y hace visibles tensiones sociales que otros discursos prefieren silenciar.

El arte, ya sea un pogo (baile) en un concierto punk o un gif que recorre timelines, humaniza porque nos permite reconocernos en la risa compartida. La incorrección política es su combustible: un recordatorio de que no todo debe ser solemne, de que el humor es una manera de pensar y de resistir. En tiempos donde las narrativas oficiales buscan imponer extremos ideológicos y uniformidad, el arte de reírse del poder es un acto de libertad y, sobre todo, de humanidad.

The Conversation

Sebastian Silva C. no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Del punk a los memes: la risa rebelde que sigue cuestionando las narrativas oficiales – https://theconversation.com/del-punk-a-los-memes-la-risa-rebelde-que-sigue-cuestionando-las-narrativas-oficiales-266045

¿Qué necesitan saber los escolares sobre sexo? Respuestas desde la psicología infantil y juvenil

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sylvie Pérez Lima, Psicopedagoga. Psicóloga COPC 29739. Profesora tutora de los Estudios de Psicología y Educación, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

Monkey Business Images/Shutterstock

Entre las múltiples demandas que se le hacen a la escuela del siglo XXI, una de las más relevantes es su papel en la educación sexual. Una educación sexual rigurosa, inclusiva y basada en evidencia, como defiende la UNESCO, es la mejor manera de garantizar o, al menos, contribuir a que los niños y adolescentes puedan tomar decisiones informadas, y puedan cuidar de su salud y de su bienestar afectivo, emocional y social.

Pero ¿cuáles son los contenidos adecuados, según la edad, y qué cuestiones deben dejarse para el ámbito familiar?

Llegar antes que la pornografía

Diversos estudios evidencian que el conocimiento del alumnado favorece el uso de anticonceptivos y reduce las conductas de riesgo. Incluso puede ayudar a retrasar el inicio de las relaciones sexuales, cuya tendencia actual es a adelantarse.

También se ha generalizado la exposición a contenido sexual a través de internet, en muchos casos a edades muy tempranas. Cuando esto sucede sin tener conocimientos previos puede generar reacciones emocionales fuertes como asco, shock o confusión en un primer momento, pero también otras más profundas como síntomas evitación emocional (ocurre en más del 50 % de los casos).

¿Qué debe enseñar la escuela y cuándo?

En primer lugar, es necesario diferenciar primaria y secundaria, distinguiendo qué priorizar en cada etapa. Los niños pequeños aprenden primero a reconocer emociones básicas, mientras que en la adolescencia se intensifica la experiencia emocional y la búsqueda de identidad.
La evidencia sugiere una progresión coherente que ya recoge en mayor o menor medida, por ejemplo, el currículum educativo de las diferentes comunidades autónomas en España.

  1. En educación primaria conviene centrarse en habilidades socioemocionales, conocimiento básico del cuerpo, límites y respeto, así como en la prevención del abuso de manera adecuada a la edad.

    En primero y segundo (6-8 años), los objetivos son desarrollar la autoestima y seguridad personal, aprender a comprender y expresar emociones y reconocer la importancia de los límites propios y de los otros. Se puede trabajar con cuentos sobre la diversidad familiar, juegos que identifiquen las emociones o actividades que ayuden a conocer las partes del cuerpo.

    En tercero y cuarto (8-10 años) los objetivos se amplían a saber pedir ayuda, normalizar los cambios en el cuerpo o identificar situaciones de incomodidad. Podemos trabajar con dinámicas de grupo sobre amistad y respeto, y empezar con las primeras nociones sobre la pubertad.

    En ciclo superior (10-12 años) conviene reforzar la prevención del abuso y el conocimiento sobre los cambios físicos y emocionales de la pubertad y adolescencia. A esta edad ya se empiezan a introducir talleres para luego poder trabajar con debates.

  2. En secundaria se incorporan contenidos más concretos sobre anticoncepción, diversidad, pornografía, consentimiento y prevención de la violencia. Los objetivos de trabajo se focalizan en proporcionar conocimientos, pensamiento crítico y competencias socioemocionales que complementen lo aprendido en primaria y acompañen su desarrollo.

    Por ejemplo, puede explicarse de manera práctica el uso del preservativo y presentar distintos métodos anticonceptivos, para que, cuando ocurra la relación sexual, sea segura y consentida. También se puede trabajar la diversidad afectivo-sexual y de género con ejemplos cotidianos, sin imponer modelos de vida, sino desnaturalizando la discriminación.

    Respecto a la pornografía y el consumo de contenidos sexuales en internet, se trata de favorecer un pensamiento crítico que permita diferenciarla de la sexualidad real y reflexionar sobre estereotipos y consentimiento. En esta etapa educativa, se incorpora el trabajo con dinámicas y debates sobre relaciones sanas y tóxicas, el consentimiento expreso y la prevención de la violencia sexual y de género.




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La pornografía miente: por qué no sirve para aprender


Educación emocional y educación sexual

Aprendizaje y educación están condicionados por el desarrollo cognitivo y emocional de los alumnos: no sólo la edad es importante, sino el momento individual de desarrollo y la madurez. Esto es posible si integramos la educación afectiva y emocional en la educación sexual.

Las competencias emocionales son un conjunto de habilidades que permiten identificar, comprender y regular las emociones propias y ajenas, así como utilizar esta información para guiar el pensamiento y la conducta. Están ligadas al bienestar psicológico, el rendimiento académico y la prevención de conductas de riesgo. Desarrollarlas fortalece la autoestima y contribuye tanto a promover relaciones sanas como a prevenir conductas sexuales de riesgo o comportamientos impulsivos o agresivos.




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¿Qué dice la ley sobre la educación emocional en la escuela?


En este sentido, podemos decir que la educación sexual se cimenta en una buena educación emocional. Cuanto mejor sepan los niños y niñas de primaria conocerse, entender sus emociones, expresarlas y gestionarlas y comprender las de los demás, no sólo estaremos favoreciendo un clima de convivencia sano en la escuela, sino que estaremos sentando las bases para una buena educación sexual.

Neurodiversidad y educación sexual

Aunque falta aún investigación relativa al alumnado con discapacidad intelectual, autismo u otras necesidades especiales, crece la evidencia sobre la necesidad de adaptar contenidos de consentimiento, relaciones y derechos a su comprensión. Estudios recientes recuerdan adaptar a esta situación la educación sexual y afectiva. Es crucial reconocer y promover los derechos sexuales de todas las personas, incluyendo a aquellas con necesidades educativas especiales.

Esto implica garantizar su derecho a la información, a la educación y a la toma de decisiones sobre su cuerpo y sus relaciones, fomentando su autonomía personal y su autoestima. Por ejemplo, proponiendo formatos como pictogramas, vídeos con lenguaje de señas o material en lectura fácil, y asegurando personas o lugares de referencia donde acudir en caso de necesidad.

Calidad y duración de los programas

Las actuaciones breves y puntuales tienen poco impacto; la recurrencia y la evaluación continua aumentan la efectividad. Un metaestudio de 2023 confirma que los programas con mayor duración, mejor estructura y contenidos diversos (incluyendo afectividad, sexualidad y derechos) tienen efectos más sólidos sobre actitudes, conocimientos y conductas. Por ello no basta con un taller o charla, sino que la educación sexual debe formar parte de los contenidos curriculares.

¿Qué evitar desde la escuela?

Los valores personales, las creencias familiares y la moral individual son espacio de la familia y del entorno cultural o religioso de cada alumno. La UNESCO recuerda que no corresponde a la educación formal transmitir visiones particulares sobre sexualidad o género ni emitir juicios sobre orientación sexual o identidad de género.

Por esta razón se deben evitar discursos de vergüenza, culpa o miedo como método de prevención y eludir aspectos muy íntimos como prácticas sexuales específicas si no hay permiso familiar o el uso de lenguaje muy explícito que no sea apropiado para la edad.

El futuro de la educación sexual

Fomentar la transparencia y la colaboración con las familias es el camino a seguir. En estudios donde los padres recibieron sesiones de formación o recursos para hablar de sexualidad, aumentó la comodidad y frecuencia de esas conversaciones, mejorando el efecto de la educación escolar. Recientes investigaciones europeas coinciden en señalar que cuando la familia se implica, se ve reforzado el éxito de los programas que se aplican.

En cualquier caso se trata de un esfuerzo conjunto que no podemos seguir retrasando: una encuesta realizada en noviembre de 2023 en España mostraba que la mitad de los jóvenes de 16 a 29 años no había recibido educación sexual alguna, ni de su familia, ni en su centro educativo.

Todavía es mayor el porcentaje de jóvenes que declaran que no han obtenido una educación afectivo-sexual de calidad. Y sólo poco más del 10 % de ellos se muestra completamente satisfecho con este tipo de educación recibida en el ámbito familiar (11,1 %) o escolar (12,2 %).

Es responsabilidad de todos revertir esta tendencia: la educación sexual no solo contribuye a una vida más informada y plena, sino también a una sociedad más sana e igualitaria.

The Conversation

Sylvie Pérez Lima no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Qué necesitan saber los escolares sobre sexo? Respuestas desde la psicología infantil y juvenil – https://theconversation.com/que-necesitan-saber-los-escolares-sobre-sexo-respuestas-desde-la-psicologia-infantil-y-juvenil-265303