Alerta global por la presencia de la toxina cereulida en leche de fórmula infantil

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Rivas González, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología., Universidad de Salamanca

Desde hace algunas semanas, varias de las compañías lácteas más grandes del mundo –incluidas, entre otras, Nestlé, Danone, Granarolo y Lactalis– están retirando y bloqueando lotes de fórmula infantil, por el temor a que estén contaminados con una toxina llamada cereulida.

Esta situación ha provocado retiradas masivas de productos y ha suscitado gran preocupación entre los padres. La alerta es global y afecta a más de 60 países en todo el mundo.

Se estima que al menos 29 países europeos están involucrados. España no es una excepción: la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha emitido varias notificaciones de retirada preventiva de diversos lotes de leche de fórmula infantil por la posible presencia de cereulida.

Náuses, vómitos y diarreas

La cereulida es una toxina termoestable producida por las bacterias Bacillus cereus y Bacillus weihenstephanensis. Resistente al ácido y a las enzimas digestivas, provoca náuseas y vómitos intensos y cíclicos repentinos entre 30 minutos y seis horas después de su ingestión. También puede causar dolor abdominal y, a veces, diarrea. Incluso ocasionalmente da lugar a intoxicaciones graves relacionadas con insuficiencias hepáticas agudas.

En bebés pequeños, puede alterar el equilibrio sódico del cuerpo y provocar complicaciones como la deshidratación. Los posibles efectos negativos para la salud se consideran de bajos a moderados y dependen de la edad del bebé. Los neonatos y los bebés menores de seis meses tienen mayor riesgo de padecer enfermedades graves.

De todas formas, la acumulación de cereulida en productos alimenticios es un riesgo significativo porque no se destruye fácilmente mediante métodos de procesamiento o digestión de los alimentos. En algunos casos, incluso puede llegar a ser mortal.

El principal sospechoso: el aceite de ácido araquidonico

El motivo de la posible contaminación con cereulida ha sido rastreado hasta un ingrediente específico: el aceite de ácido araquidónico o ARA, suministrado a las compañías por un proveedor internacional. El ARA es un ácido graso omega-6 utilizado en la industria alimentaria. Los fabricantes de fórmulas infantiles lo emplean en algunos productos, de conformidad con el Reglamento (UE) 2016/127.

Dada la situación, la Comisión Europea solicitó a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) que emitiera asesoramiento científico urgente para respaldar las decisiones sobre la retirada de productos. Tras una evaluación rápida de los riesgos, la AESA ha establecido un nuevo nivel máximo de ingesta diaria segura para la cereulida.

El “síndrome del arroz frito”

Bacillus cereus es el principal agente causante del “síndrome del arroz frito” que se produce cuando el arroz hervido se deja a temperatura ambiente durante unas horas. Se estima que Bacillus cereus es responsable del 1,4 % al 12 % de todos los brotes de intoxicación alimentaria en el mundo. La bacteria produce enfermedades gastrointestinales de dos tipos: eméticas y diarreicas. El tipo emético, que a menudo es asociado con la ingesta de pasta y de arroz contaminado, surge por la presencia de la cereulida en los alimentos. En 2008, la muerte súbita de un adulto joven (20 años) fue asociada a una intoxicación alimentaria por_Bacillus cereus_.

Todo comenzó el 1 de octubre, cuando el joven enfermó tras ingerir restos de espaguetis con salsa de tomate, preparados cinco días antes y dejados en la cocina a temperatura ambiente. Después de asistir a clase, los calentó en el microondas. Inmediatamente después de comer, salió de casa para realizar actividades deportivas, pero regresó 30 minutos después y sufrió dolor de cabeza, dolor abdominal, náuseas y diarrea acuosa. Después de medianoche, se quedó dormido. A la mañana siguiente, a las 11:00, sus padres estaban preocupados porque no se había levantado. Cuando fueron a su habitación, lo encontraron muerto. Los análisis posteriores aislaron cepas eméticas de Bacillus cereus y se encontraron altos niveles de cereulida en los espaguetis.

Cocinar alimentos contaminados a las temperaturas recomendadas elimina las células vegetativas de Bacillus cereus. Sin embargo, las esporas de esta bacteria, que son resistentes al calor, pueden sobrevivir al proceso de cocción y volver a germinar si los alimentos se enfrían lentamente.

Si los alimentos se mantienen durante varias horas a temperaturas inadecuadas antes de servirlos –por encima de 5 °C en el caso de alimentos fríos o por debajo de 57 °C en alimentos calientes– pueden desarrollarse concentraciones peligrosas de bacterias o de toxinas antes del consumo.

El correcto almacenamiento de los alimentos es fundamental para evitar las intoxicaciones alimentarias en el hogar.

The Conversation

Raúl Rivas González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Alerta global por la presencia de la toxina cereulida en leche de fórmula infantil – https://theconversation.com/alerta-global-por-la-presencia-de-la-toxina-cereulida-en-leche-de-formula-infantil-275235

Reunión entre Petro y Trump: el día que el interés de los Estados se impuso a las rencillas y las ideologías

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Fernando Cvitanic, Docente de Relaciones Internacionales, Universidad de La Sabana

miss.cabul/shutterstock

El martes 4 de febrero, Gustavo Petro y Donald Trump dejaron una imagen hasta hace poco impensable. Esta se produjo cuando los mandatarios de Colombia y Estados Unidos se saludaron y recorrieron juntos el Paseo de la fama de los presidentes en la Casa Blanca.

Fue el preámbulo de una de la reuniones más esperadas de la política internacional reciente. Los hechos tuvieron lugar después de que Estados Unidos y Colombia hayan vivido las relaciones más tensas de los últimos tiempos. El balance del encuentro marca una nueva etapa, que retoma la colaboración de manera amistosa.

Un callejón diplomático con salida

El contexto no era favorable para Petro y este no tenía muchas opciones.

Poco después de la nueva toma de posesión de Trump, se produjo la primera crisis. El regreso de unos aviones con inmigrantes deportados provenientes de los Estados Unidos desencadenó una ola de amenazas por parte de Washington. Gracias a los mecanismos diplomáticos de Colombia, este primer incidente pudo ser paleado.

La gota que derramó la copa surgió con la captura de Nicolás Maduro y las subsiguientes críticas del presidente colombiano. A modo de respuesta, se registraron nuevas amenazas que abrían la posibilidad de que Estados Unidos hiciera lo mismo con Colombia.

Una llamada telefónica solicitada por Gustavo Petro sirvió para calmar a Estados Unidos y aclarar un panorama, que ahora se torna amistoso y con serios compromisos.

Los temas principales: narcotráfico, Venezuela y Ecuador

“Llegamos a acuerdos. Nos llevamos muy bien. Él y yo no éramos los mejores amigos, pero no me ofendió porque no nos conocíamos. Estamos trabajando en eso y en otras cosas, incluyendo sanciones. Creo que él fue fantástico, nos llevamos muy bien”, dijo en primer lugar Donald Trump desde su despacho.

Primaron las relaciones binacionales. Los líderes se retiraron la camiseta de la idolología para dejar en claro que los intereses de los Estados van primero.

En una reunión que alcanzó las dos horas y rodeado por otros asistentes, como el vicepresidente, J.D. Vance, el secretario de estado, Marco Rubio y el senador Bernie Moreno, la delegación colombiana se dio a la tarea, de la mano del ministro de defensa, Pedro Sánchez, de presentar los resultados en materia de lucha contra las drogas.

A la exposición de los logros en este rubro se sumó la extradición y la llegada a Texas de uno de los narcotraficantes más poderosos del Valle del Cauca, Pipe Tuluá. Este arribó a los Estados Unidos justamente el día de la reunión para cumplir una pena de varios años de cárcel por ingresar drogas a los Estados Unidos.

Sobre el tema del narcotráfico, el presidente Gustavo Petro indicó en la rueda de prensa posterior que la lucha es “contra los capos de los capos”, no contra los campesinos y destacó que la erradicación de los cultivos de coca continuará manualmente, sin recurrir al glifosato. Una decisión que contrasta con la tomada a finales del pasado año, cuando el Gobierno volvió a recurrir a este polémico herbicida tras estar suspendido su uso durante los diez años anteriores.

El segundo punto involucró a Venezuela. “Cómo reactivar a Venezuela en su vecindad; cuál es el papel de los Estados Unidos ahí y cómo dejar fluir, incluso con aportes de los Estados Unidos, unos flujos que están construidos desde hace tiempo, que son comunes”, señalo el presidente Petro en rueda de prensa.

Con esta declaración, el mandatario colombiano hizo referencia a la importancia de activar fronteras prósperas, permitiendo el flujo de energía colombiana a Venezuela para la extracción de petróleo. También destacó que las fronteras cerradas o con sanciones solo favorecen al narcotráfico, por lo que es posible que una vez sean retiradas estas restricciones para que ambos países puedan hacer negocios. Colombia vendiendo energía y comprando hidrocarburos y gas al país vecino sin ser castigada.

En tercer lugar se habló de la crisis con Ecuador, situación ante la cual el presidente norteamericano se ofreció como mediador para resolver la tensión.

Varios desafíos y un solo camino

La reunión deja una reflexión. Cuando las alternativas se han reducido al mínimo, optar por el único camino disponible no responde a la falta de voluntad, sino a una lectura estratégica del contexto.

Antes de la reunión volvimos a ver a un Gustavo Petro provocador, que hizo repensar a varios analistas sobre una posible estrategia enfocada en buscar la cancelación de la reunión. Pero, en las relaciones internacionales, algunas veces es mejor hacer oídos sordos al ruido y abrir la posibilidad a ese único camino que ya estaba planeado: una reunión exitosa que finalizó en buenos términos para las partes.

En el tablero, Colombia sigue siendo el mejor aliado para la lucha contra las drogas de Estados Unidos, pero el más vulnerable. Alejarse de su principal socio comercial sería una operación kamikaze.

En este escenario, la decisión no fue entre opciones equivalentes, sino entre actuar de manera racional o poner a los colombianos a asumir costos mayores por la inacción.

Solo entre enero y noviembre de 2025, Colombia ingresó 13.498,8 millones de dólares fruto de las exportaciones a Estados Unidos, lo que equivale al 30% del total exportado. Dineros de los que dependen familias de floricultores, caficultores, productores de cacao, entre otros sectores de materias primas. Sin esta inyección económica, el país sufriría una crisis económica sin precedentes.

Tranquilidad comercial y electoral

Pero el éxito no solo traslada un ambiente de tranquilidad a los diferentes gremios comerciales. De cara a las elecciones presidenciales, el presidente y, por ende, su sucesor suman puntos. La apertura al diálogo impulsa su imagen de forma más favorable y permite a muchos empresarios sentir la calma de los mercados. En el caso de los floricultores, esto se traduce en un próspero 14 de febrero (Día de San Valentín).

“Gustavo: Un gran Honor. Amor a Colombia: Donald Trump”, rezaba el pie de la fotografía que se tomaron los dos mandatarios al final de la reunión. Una imagen que inmortaliza el momento histórico que fortalece la relación de dos presidentes.

En palabras de Petro, ambos le demostraron al mundo que, a pesar de las diferencias, se pueda dialogar y superar las tensiones. No importa si eso implica salir del Salón Oval llevando gorras rojas con la palabra MAGA (Make America Great Again). Posteriormente, con marcador, el propio Petro corrigió con la letra ‘S’, para convertirlo en un “Make Americas Great Again”, tal como lo hubiera querido Bolívar.

The Conversation

Fernando Cvitanic no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Reunión entre Petro y Trump: el día que el interés de los Estados se impuso a las rencillas y las ideologías – https://theconversation.com/reunion-entre-petro-y-trump-el-dia-que-el-interes-de-los-estados-se-impuso-a-las-rencillas-y-las-ideologias-275054

Prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años: ¿realmente los protege?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ricard Martínez Martínez, Profesor de Derecho Constitucional. Director de la Cátedra de Privacidad y Transformación Digital, Universitat de València

Wirestock Creators/Shutterstock

La limitación de la edad de acceso a las redes sociales se ha situado en el centro del debate político estos días en España. Es una cuestión de extraordinaria complejidad que requiere de un acercamiento ponderado y basado en la evidencia.

Aunque el anuncio del presidente del gobierno español resulte novedoso, en realidad el Reglamento General de Protección de Datos de la UE, vigente desde 2018, permite fijar la capacidad legal para consentir el tratamiento de nuestros datos en servicios digitales entre los 13 a los 16 años. En España se decidió que fuera a partir de los 14.

Es necesario entender los hechos que nos conducen hasta aquí y el conjunto de medidas que deberían acompañar a esta limitación. El deber de verificar la edad se reguló en EE. UU. por la Children Online Privacy Protection Act de 1998, y en España desde el Reglamento de la LOPD de 2007. Esa obligación de verificación prácticamente no ha sido cumplida por ningún operador, salvo los esfuerzos de la española Tuenti.

En el caso de las redes sociales, la Unión Europea se ha reunido con las compañías desde la vicepresidencia de Viviane Reding y se han adoptado acuerdos y compromisos corporativos sin resultado práctico alguno. En la actualidad, la industria ha pasado de la aceptación displicente a la oposición cerrada.

Distintos informes, como los realizados por EU Kids Online, han venido constatando de forma consistente el crecimiento significativo de los riesgos de internet para los menores. Existe un descenso constante en la edad a la que los menores se conectan a internet, disponen de un móvil, consumen pornografía o se registran en una red social. El reciente Informe de UNICEF sobre el impacto de la tecnología en la infancia y la adolescencia confirma esta tendencia con datos ciertamente preocupantes que apuntan a un uso adictivo del smartphone y las redes, al crecimiento de la conflictividad o la exposición a la pornografía, acompañadas de una demanda de educación e incluso de desconexión.

El diagnóstico del informe impulsado por el Ministerio de Juventud e Infancia es demoledor. Señala que las redes sociales generan un contexto de alto riesgo para la salud mental y física de los menores, de sobreexposición al acoso y los delitos contra la libertad sexual, de acceso a la pornografía y de adquisición de hábitos y conductas nocivos.

Coincide con los estudios que vienen alertando sobre el crecimiento de las enfermedades mentales, de las autolesiones o del suicidio en niños, niñas y adolescentes. Las redes sociales pueden desplazar experiencias presenciales y reducir espacios de socialización autónoma, especialmente en usos intensivos.

Un modelo de negocio que busca el enganche

Distintas filtraciones parecen acreditar que los operadores de redes sociales han sido plenamente conscientes de los riesgos de su modelo de negocio y lo han fomentado. Las redes fomentan mecanismos de recompensa generando adicción. Estos se acentúan a través del scroll infinito, de la hiperestimulación y el uso nocturno que puede deteriorar la higiene del sueño. Cada like, emoji, chat o filtro de imagen responde a un objetivo claro: fomentar la vinculación, mantener la atención del usuario y monetizar la privacidad.

Además, los algoritmos de personalización favorecen el “enganche” del usuario y le proporcionan una visión de la realidad a través de filtros que generan una burbuja de contenidos a medida. Por otro lado, la monetización publicitaria parece incentivar la polarización, los discursos de odio, el negacionismo o la pornografía.

Responsabilidades sociales y administrativas

Por otra parte, es innegable que existe una cuota de responsabilidad social y administrativa. El primer contacto de un niño, niña o adolescente con una red social será propiciado por madres y padres o por el propio colegio, por ejemplo al adquirir un smartphone o al pedir tareas digitales

La ausencia de herramientas educativas para familias, y la presión que experimentan las familias cuando a ciertas edades sus hijos e hijas se enfrentan al ostracismo y el aislamiento si no están en una red social, hacen que la identidad digital en los primeros años dependa de adultos sin apoyos suficientes y de prácticas escolares a veces poco reflexivas o contradictorias con la protección de la infancia, como la publicación de vídeos en las redes sociales de los centros.

Legislar más allá de la prohibición

En este contexto, la acción legislativa emprendida por el Ministerio de Juventud e Infancia es adecuada. Parece urgente legislar con medidas eficaces, proporcionales y con garantías que aseguren el derecho a la identidad digital de nuestros niños, niñas y adolescentes. La limitación de la edad encuentra plena justificación en la garantía de un desarrollo adecuado de la personalidad.

Pero no es la única medida. Se requiere un diseño holístico que contemple políticas públicas proactivas y, al mismo tiempo, defina escenarios de responsabilidad. Desde una visión jurídica se hace imprescindible un enfoque que refuerce la disuasión, incluido si procede el incremento de la responsabilidad civil y penal. A la vez, hay que disciplinar la acción de los centros escolares y su responsabilidad.

La voz de los interesados

No obstante, existe un riesgo que no podemos obviar. Los niños, niñas y adolescentes deben tener voz. Deberíamos entender cómo hacer viable una socialización y un aprendizaje de la tecnología inspirado por valores democráticos e inclusivos. No podemos ser víctimas de la urgencia regulatoria y centrarnos exclusivamente en la prohibición.

Vivimos en la sociedad de la inteligencia artificial. Se requerirá de nosotros un nuevo modo de hacer las cosas y nuevas capacidades. No estamos en guerra con la tecnología, sino con un uso antisocial que cosifica a las personas.

Por último, los reguladores más directamente concernidos (Agencia Española de Protección de Datos, Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, y la Agencia Española de Supervisión de Inteligencia Artificial) deben pasar de la recomendación a la auditoría, la coerción y la sanción a las plataformas. Pasó el tiempo de contemporizar. Existe una firme voluntad de sus directivos de amenazar la regulación y romperla. La democracia nos hizo libres, nos convirtió de súbditos en ciudadanos: no permitamos que nos conviertan en siervos digitales empezando por nuestros niños, niñas y adolescentes.

The Conversation

Ricard Martínez Martínez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años: ¿realmente los protege? – https://theconversation.com/prohibir-el-acceso-a-las-redes-sociales-a-menores-de-16-anos-realmente-los-protege-275092

Prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años: ¿realmente les protege?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ricard Martínez Martínez, Profesor de Derecho Constitucional. Director de la Cátedra de Privacidad y Transformación Digital, Universitat de València

Wirestock Creators/Shutterstock

La limitación de la edad de acceso a las redes sociales se ha situado en el centro del debate político estos días en España. Es una cuestión de extraordinaria complejidad que requiere de un acercamiento ponderado y basado en la evidencia.

Aunque el anuncio del presidente del gobierno español resulte novedoso, en realidad el Reglamento General de Protección de Datos de la UE, vigente desde 2018, permite fijar la capacidad legal para consentir el tratamiento de nuestros datos en servicios digitales entre los 13 a los 16 años. En España se decidió que fuera a partir de los 14.

Es necesario entender los hechos que nos conducen hasta aquí y el conjunto de medidas que deberían acompañar a esta limitación. El deber de verificar la edad se reguló en EE. UU. por la Children Online Privacy Protection Act de 1998, y en España desde el Reglamento de la LOPD de 2007. Esa obligación de verificación prácticamente no ha sido cumplida por ningún operador, salvo los esfuerzos de la española Tuenti.

En el caso de las redes sociales, la Unión Europea se ha reunido con las compañías desde la vicepresidencia de Viviane Reding y se han adoptado acuerdos y compromisos corporativos sin resultado práctico alguno. En la actualidad, la industria ha pasado de la aceptación displicente a la oposición cerrada.

Distintos informes, como los realizados por EU Kids Online, han venido constatando de forma consistente el crecimiento significativo de los riesgos de internet para los menores. Existe un descenso constante en la edad a la que los menores se conectan a internet, disponen de un móvil, consumen pornografía o se registran en una red social. El reciente Informe de UNICEF sobre el impacto de la tecnología en la infancia y la adolescencia confirma esta tendencia con datos ciertamente preocupantes que apuntan a un uso adictivo del smartphone y las redes, al crecimiento de la conflictividad o la exposición a la pornografía, acompañadas de una demanda de educación e incluso de desconexión.

El diagnóstico del informe de expertos para el desarrollo de un entorno digital seguro para la juventud y la infancia impulsado por el Ministerio de Juventud e Infancia es demoledor. Señala que las redes sociales generan un contexto de alto riesgo para la salud mental y física de los menores, de sobreexposición al acoso y los delitos contra la libertad sexual, de acceso a la pornografía y de adquisición de hábitos y conductas nocivos.

Coinciden con los estudios que vienen alertando sobre el crecimiento de las enfermedades mentales, de las autolesiones o del suicidio en niños, niñas y adolescentes. Las redes sociales pueden desplazar experiencias presenciales y reducir espacios de socialización autónoma, especialmente en usos intensivos.

Un modelo de negocio que busca el enganche

Distintas filtraciones parecen acreditar que los operadores de redes sociales han sido plenamente conscientes de los riesgos de su modelo de negocio y lo han fomentado. Las redes fomentan mecanismos de recompensa generando adicción. Estos se acentúan a través del scroll infinito, de la hiperestimulación y el uso nocturno que puede deteriorar la higiene del sueño. Cada like, emoji, chat o filtro de imagen responde a un objetivo claro: fomentar la vinculación, mantener la atención del usuario y monetizar la privacidad.

Además, los algoritmos de personalización favorecen el “enganche” del usuario y le proporcionan una visión de la realidad a través de filtros que generan una burbuja de contenidos a medida. Por otro lado, la monetización publicitaria parece incentivar la polarización, los discursos de odio, el negacionismo o la pornografía.

Responsabilidades sociales y administrativas

Por otra parte, es innegable que existe una cuota de responsabilidad social y administrativa. El primer contacto de un niño, niña o adolescente con una red social será propiciado por madres y padres o por el propio colegio, por ejemplo al adquirir un smartphone o al pedir tareas digitales

La ausencia de herramientas educativas para familias, y la presión que experimentan las familias cuando a ciertas edades sus hijos e hijas se enfrentan al ostracismo y el aislamiento si no están en una red social, hacen que la identidad digital en los primeros años dependa de adultos sin apoyos suficientes y de prácticas escolares a veces poco reflexivas o contradictorias con la protección de la infancia, como la publicación de vídeos en las redes sociales de los centros.

Legislar más allá de la prohibición

En este contexto, la acción legislativa emprendida por el Ministerio de Juventud e Infancia es adecuada. Parece urgente legislar con medidas eficaces, proporcionales y con garantías que aseguren el derecho a la identidad digital de nuestros niños, niñas y adolescentes. La limitación de la edad encuentra plena justificación en la garantía de un desarrollo adecuado de la personalidad.

Pero no es la única medida. Se requiere un diseño holístico que contemple políticas públicas proactivas y, al mismo tiempo, defina escenarios de responsabilidad. Desde una visión jurídica se hace imprescindible un enfoque que refuerce la disuasión, incluido si procede el incremento de la responsabilidad civil y penal. A la vez, hay que disciplinar la acción de los centros escolares y su responsabilidad.

La voz de los interesados

No obstante, existe un riesgo que no podemos obviar. Los niños, niñas y adolescentes deben tener voz. Deberíamos entender cómo hacer viable una socialización y un aprendizaje de la tecnología inspirado por valores democráticos e inclusivos. No podemos ser víctimas de la urgencia regulatoria y centrarnos exclusivamente en la prohibición.

Vivimos en la sociedad de la inteligencia artificial. Se requerirá de nosotros un nuevo modo de hacer las cosas y nuevas capacidades. No estamos en guerra con la tecnología, sino con un uso antisocial que cosifica a las personas.

Por último, los reguladores más directamente concernidos (Agencia Española de Protección de Datos, Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, AESIA) deben pasar de la recomendación a la auditoría, la coerción y la sanción a las plataformas. Pasó el tiempo de contemporizar. Existe una firme voluntad de sus directivos de amenazar la regulación y romperla. La democracia nos hizo libres, nos convirtió de súbditos en ciudadanos: no permitamos que nos conviertan en siervos digitales empezando por nuestros niños, niñas y adolescentes.

The Conversation

Ricard Martínez Martínez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años: ¿realmente les protege? – https://theconversation.com/prohibir-el-acceso-a-las-redes-sociales-a-menores-de-16-anos-realmente-les-protege-275092

Prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años: ¿de verdad les protege?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ricard Martínez Martínez, Profesor de Derecho Constitucional. Director de la Cátedra de Privacidad y Transformación Digital, Universitat de València

Wirestock Creators/Shutterstock

La limitación de la edad de acceso a las redes sociales se ha situado en el centro del debate político estos días en España. Es una cuestión de extraordinaria complejidad que requiere de un acercamiento ponderado y basado en la evidencia.

Aunque el anuncio del presidente del gobierno español resulte novedoso, en realidad el Reglamento General de Protección de Datos de la UE permite fijar la capacidad legal para consentir en el tratamiento de los datos en los servicios de la sociedad de la información en la franja de los 13 a los 16 años.

Es necesario entender los hechos que nos conducen hasta aquí y el conjunto de medidas que deberían acompañar a esta limitación. El deber de verificar la edad se reguló en EE.UU. por la Children Online Privacy Protection Act de 1998, y en España desde el Reglamento de la LOPD de 2007. Esa obligación de verificación prácticamente no ha sido cumplida por ningún operador, salvo los esfuerzos de la española TUENTI.

En el caso de las redes sociales, la Unión Europea se ha reunido con las compañías desde la vicepresidencia de Viviane Reding y se han adoptado acuerdos y compromisos corporativos sin resultado práctico alguno. En la actualidad, la industria ha pasado de la aceptación displicente a la oposición cerrada.

Distintos informes, como los realizados por EU Kids Online ENLACE, han venido constatando de forma consistente el crecimiento significativo de los riesgos de internet para los menores. Existe un descenso constante en la edad a la que los menores se conectan a internet ENLACE, disponen de un móvil, consumen pornografía o se registran en una red social. El reciente Informe de UNICEF ENLACE sobre el impacto de la tecnología en la infancia y la adolescencia confirma esta tendencia con datos ciertamente preocupantes que apuntan a un uso adictivo del smartphone y las redes, al crecimiento de la conflictividad o la exposición a la pornografía, acompañadas de una demanda de educación e incluso de desconexión.

El diagnóstico del informe del comité de personas expertas para el desarrollo de un entorno digital seguro para la juventud y la infancia impulsado por el Ministerio de Juventud e Infancia es demoledor. Señala que las redes sociales generan un contexto de alto riesgo para la salud mental y física de los menores, de sobreexposición al acoso y los delitos contra la libertad sexual, de acceso a la pornografía y de adquisición de hábitos y conductas nocivos.

Coinciden con los estudios ENLACES que vienen alertando sobre el crecimiento de las enfermedades mentales, de las autolesiones o del suicidio en niños, niñas y adolescentes. Las redes sociales pueden desplazar experiencias presenciales y reducir espacios de socialización autónoma, especialmente en usos intensivos.

Un modelo de negocio que busca el enganche

Distintas filtraciones parecen acreditar que los operadores de redes sociales han sido plenamente conscientes de los riesgos de su modelo de negocio y lo han fomentado. Las redes fomentan mecanismos de recompensa generando adicción. Estos se acentúan a través del scroll infinito, de la hiperestimulación y el uso nocturno que puede deteriorar la higiene del sueño. Cada like, emoji, chat, o filtro de imagen responde a un objetivo claro: fomentar la vinculación, mantener la atención del usuario y monetizar la privacidad.

Además, los algoritmos de personalización favorecen el “enganche” del usuario y le proporcionan una visión de la realidad a través de filtros que generan una burbuja de contenidos a medida. Además, la monetización publicitaria parece incentivar la polarización, los discursos de odio, el negacionismo o la pornografía.

Responsabilidades sociales y administrativas

Por otra parte, es innegable que existe una cuota de responsabilidad social y administrativa. El primer contacto de un niño, niña o adolescente con una red social será propiciado por madres y padres o por el propio colegio, por ejemplo al adquirir un smartphone o al pedir tareas digitales

La ausencia de herramientas educativas para familias, y la presión que experimentan las familias cuando a ciertas edades sus hijos e hijas se enfrentan al ostracismo y el aislamiento si no están en una red social, hacen que la identidad digital en los primeros años dependa de adultos sin apoyos suficientes y de prácticas escolares a veces poco reflexivas o contradictorias con la protección de la infancia, como la publicación de vídeos en suslas redes sociales de los centros.

Legislar más allá de la prohibición

En este contexto, la acción legislativa emprendida por el Ministerio de Juventud e Infancia es adecuada. Parece urgente legislar con medidas eficaces, proporcionales y con garantías que aseguren el derecho a la identidad digital de nuestros niños, niñas y adolescentes. La limitación de la edad encuentra plena justificación en la garantía de un desarrollo adecuado de la personalidad.

Pero no es la única medida. Se requiere un diseño holístico que contemple políticas públicas proactivas y, al mismo tiempo, defina escenarios de responsabilidad. Desde una visión jurídica se hace imprescindible un enfoque que refuerce la disuasión, incluido si procede el incremento de la responsabilidad civil y penal. A la vez, hay que disciplinar la acción de los centros escolares y su responsabilidad.

La voz de los interesados

No obstante, existe un riesgo que no podemos obviar. Los niños, niñas y adolescentes deben tener voz. Deberíamos entender cómo hacer viable una socialización y un aprendizaje de la tecnología inspirado por valores democráticos e inclusivos. No podemos ser víctimas de la urgencia regulatoria y centrarnos exclusivamente en la prohibición.

Vivimos en la sociedad de la inteligencia artificial. Se requerirá de nosotros un nuevo modo de hacer las cosas y nuevas capacidades. No estamos en guerra con la tecnología, sino con un uso antisocial que cosifica a las personas.

PPor último, los reguladores más directamente concernidos (AEPD, CNMC, AESIA) deben pasar de la recomendación a la auditoría, la coerción y la sanción a las plataformas. Pasó el tiempo de contemporizar. Existe una firme voluntad de sus directivos de amenazar la regulación y romperla. La democracia nos hizo libres, nos convirtió de súbditos en ciudadanos: no permitamos que nos conviertan en siervos digitales empezando por nuestros niños, niñas y adolescentes.

The Conversation

Ricard Martínez Martínez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años: ¿de verdad les protege? – https://theconversation.com/prohibir-el-acceso-a-las-redes-sociales-a-menores-de-16-anos-de-verdad-les-protege-275092

La geopolítica que se oculta tras los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Noah Eliot Vanderhoeven, PhD Candidate, Political Science, Western University

Los Juegos Olímpicos de este invierno no serán un evento deportivo internacional normal. Una nube de tensión geopolítica se cierne sobre las competiciones en Milán-Cortina, así como sobre la próxima Copa Mundial de Fútbol Masculino de la FIFA.

La tensión se intensificó tras el discurso del primer ministro Mark Carney en Davos, donde expuso su visión de un nuevo orden mundial para las potencias medias. Esto contrastó claramente con el discurso del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien siguió expresando su interés en adquirir Groenlandia.

Como resultado, es probable que los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 perturben de manera singular el objetivo declarado por el Comité Olímpico Internacional de que el deporte una al mundo bajo una misma bandera. En lugar de silenciar el conflicto político, los Juegos podrían amplificarlo.

La política detrás de los anfitriones

La misión unificadora de los Juegos Olímpicos se sitúa en una posición incómoda, sobre todo si se tienen en cuenta debates pasados sobre la moralidad de celebrarlos en Estados represivos. Durante décadas, los críticos han argumentado que esos regímenes utilizan los Juegos para mejorar su imagen global y promover sus objetivos políticos y económicos.

Los eventos deportivos internacionales proporcionan una amplia cobertura mediática y exposición de marca. Esa atención es especialmente atractiva para quienes buscan legitimidad en la escena mundial. El acceso a una audiencia occidental brinda a estos Estados la oportunidad de “lavar su imagen” a través de una percepción cuidadosamente construida.

Los regímenes represivos han recurrido cada vez más a esta estrategia. Las investigaciones muestran que la proporción de eventos deportivos internacionales organizados por autocracias se redujo del 36 % en 1945-1988 al 15 % en 1989-2012, pero ha repuntado hasta el 37 % desde 2012.

El lavado deportivo y el acuerdo olímpico

El sportswashing, o lavado deportivo, consiste en utilizar el deporte para desviar la atención del público de conductas poco éticas. En el caso de los eventos internacionales, el objetivo suele ser mejorar la reputación del país anfitrión utilizando la inmensa popularidad del deporte para “evitar” el escrutinio relacionado con los abusos de los derechos humanos o el retroceso democrático.

El lavado deportivo también puede servir para establecer una mayor aceptación global de los regímenes represivos, especialmente cuando las instituciones occidentales aceptan su riqueza y consienten sus objetivos.

Las organizaciones deportivas internacionales también se benefician de este acuerdo. Los anfitriones autoritarios son más propensos a aceptar la construcción de costosas instalaciones deportivas de un solo uso, ya que no se enfrentan a las repercusiones que puede tener en una democracia el utilizar fondos públicos para un evento que reporta pocos beneficios a los ciudadanos.

En algunos casos, estos regímenes incluso han estado dispuestos a sobornar a funcionarios con el objetivo de obtener los votos necesarios para ganar las licitaciones para albergar estos eventos deportivos.

Del lavado deportivo al nacionalismo

A menudo existe una relación simbiótica entre los regímenes represivos y las organizaciones deportivas internacionales. Sin embargo, es poco probable que el evento de Milán-Cortina sirva para el lavado deportivo que hemos visto recientemente. En cambio, es posible que los relatos políticos de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 sean más explícitamente nacionalistas.

El deporte es un poderoso vehículo para la retórica nacional. Puede reforzar la identidad social de una persona o la forma en que se percibe a sí misma en relación con los demás. Así, anima a la gente a verse como miembros de un equipo o de un país, celebrando la victoria como un éxito colectivo o interpretando la derrota como una pérdida simbólica.

El deporte también posee un fuerte simbolismo que puede ser explotado para construir una identidad de país. Por ello, esta identidad conecta con formas primitivas de ideología nacional.

Tensiones políticas de cara a Milán-Cortina

En el período previo a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, una serie de conflictos geopolíticos ha intensificado las tensiones en torno al evento. Entre ellos se incluyen la invasión estadounidense de Venezuela, el deseo de Trump de anexionar tanto Groenlandia como Canadá a Estados Unidos y sus continuas disputas comerciales con quienes eran aliados tradicionales.

Ya sea por la tensión entre la Unión Europea y Estados Unidos o entre estos y Canadá, hay muchas historias que pueden reactivar la retórica nacionalista.

El campeonato de hockey sobre hielo 4-Nations Face-Off, que Canadá ganó hace un año, demostró lo rápido que se puede movilizar el nacionalismo canadiense en medio de tensas negociaciones comerciales con Estados Unidos. Cualquier partido olímpico de hockey sobre hielo entre ambos alimentará la imaginación nacional de los dos países y de sus líderes políticos.

Dinamarca y Estados Unidos también están en el mismo grupo en el torneo masculino de hockey sobre hielo, lo que significa que tendrán que enfrentarse entre sí en la fase de liguilla.

El torneo masculino de hockey sobre hielo de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1980 en Lake Placid, Nueva York, supuso un momento crucial en la Guerra Fría. Cuando Estados Unidos, el equipo que nadie creía que podría ganar, venció a los favoritos, el Ejército Rojo de la Unión Soviética, se consideró un “milagro sobre el hielo”.

Dadas las amenazas de Trump contra Groenlandia, un territorio danés, el enfrentamiento olímpico entre los dos equipos podría servir como el propio “milagro sobre el hielo” de Dinamarca.

Un medallero propicio para la manipulación política

Más allá del hockey sobre hielo, todo apunta a que estos Juegos Olímpicos de Invierno serán fructíferos para Estados Unidos, ya que los equipos de Noruega y Rusia, que suelen ser los favoritos, están inmersos en diferentes problemas.

Noruega, líder histórico en medallas de los Juegos Olímpicos de Invierno, y tradicionalmente una potencia en los deportes nórdicos y las pruebas de esquí, se enfrenta a un enorme escándalo por haber hecho trampas en el salto de esquí. Por su parte, los atletas rusos siguen sin poder competir bajo su bandera nacional debido a la guerra en Ucrania y solo se les permite participar como atletas individuales neutrales previamente seleccionados.

Es probable que Trump le dé mucha importancia a cualquier buen resultado de Estados Unidos, comparando cualquier éxito con los de la UE y Canadá.

Durante su segundo mandato, Trump ha recibido a numerosos atletas en la Casa Blanca y ha vinculado públicamente el éxito deportivo con la fortaleza nacional. Celebró la participación estadounidense en la Ryder Cup de golf y el 4-Nations Face-Off, incluso cuando Estados Unidos fue derrotado en ambas.

Por lo tanto, el éxito de los Juegos Olímpicos de Invierno podría proporcionar capital político en un momento delicado. En medio de su ataque a Venezuela y su objetivo declarado de adquirir Groenlandia, los principales países futbolísticos y los poderosos de la UE –entre ellos Francia y Alemania– han hecho tentativas de reconsiderar su participación en la Copa Mundial Masculina de 2026, organizada en gran parte por Estados Unidos.

Pero primero, los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 ofrecerán una serie de enfrentamientos que servirán a los objetivos nacionalistas de Trump, Carney y los líderes de la Unión Europea.

The Conversation

Noah Eliot Vanderhoeven no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La geopolítica que se oculta tras los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 – https://theconversation.com/la-geopolitica-que-se-oculta-tras-los-juegos-olimpicos-de-invierno-de-milan-cortina-2026-275161

Prohibir las redes sociales a menores de 16 en España: lo que falta por saber

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Tatiana Íñiguez Berrozpe, Profesora Titular del área de Sociología, Universidad de Zaragoza

iamsevensix/Shutterstock

La noticia saltó el 3 de febrero y el debate ya está en la calle, en los medios, en las familias, en los centros educativos: “España va a prohibir el uso de las redes sociales para menores de 16 años”. Ante un tema de tal relevancia para nuestros menores, todos nos hemos lanzado a opinar al respecto. Pero aún no se conocen los detalles de la enmienda. Y los detalles, como veremos a continuación, son mucho más que detalles.

Lo que sabemos: responsabilidad compartida

El Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha especificado que esta prohibición de acceso a las redes sociales obligará a las plataformas digitales a incorporar sistemas efectivos de verificación de la edad. La medida otorga responsabilidad individual a los usuarios menores y a sus familias, pero también de manera sistémica a las propias redes sociales.

Este foco en las propias plataformas, aunque insuficiente, dado que se queda sólo en su limitación de uso por edad, es relevante, ya que supera las narrativas de responsabilidad individual para que el compromiso en la regulación y la rendición de cuentas recaiga sobre los verdaderos artífices de unas redes sociales con algoritmos opacos, diseño adictivo y escaso control de contenidos.




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Sabemos también que la medida sigue la estela de países como Australia, cuya regulación entró en vigor en septiembre y a la que se sumarán otras similares como Francia o Portugal. En esta línea, el Parlamento Europeo también ha propuesto limitar el acceso a menores de 16 años o requerir el consentimiento parental entre los 13 y 16 años.

Lo que falta por saber

Lo que no sabemos es casi todo lo demás. Y deberíamos empezar por definir lo que la ley define como “red social”. En Australia, por ejemplo, han quedado fuera de esta prohibición WhatsApp o Telegram, aplicaciones de inteligencia artificial generativa o páginas de apuestas en línea. ¿Son menos dañinas estas plataformas? ¿Qué redes sociales entrarán en la normativa española? ¿Se tendrán en cuenta las plataformas de vídeo y streaming? ¿Y juegos como Roblox?




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Otra de las grandes cuestiones que se plantean es cómo se va a implementar la herramienta de la “Cartera Digital Beta” para la verificación de edad al iniciar sesión en las redes sociales, medida que puede tener impacto en toda la población española que las use.

Y, unido a ello, cómo se va a solucionar y gestionar el posible, y más que probable, uso clandestino y no supervisado por parte de los menores de estas plataformas, tanto por parte de las propias corporaciones como por parte de familias y comunidad educativa.

Evidencias tras la medida

Es importante saber qué evidencias se han tenido en cuenta para el diseño de la medida. Afirmar tajantemente que las redes sociales son la causa de muchos de los problemas de salud mental de los jóvenes es una visión simplificadora. Es cierto que las zonas del cerebro que regulan el autocontrol, el razonamiento y la atención maduran en la adolescencia tardía, por lo que la autogestión en dedicación de tiempo y acceso a contenido digital debe ser supervisada.

Pero no se pueden ignorar investigaciones previas que indican que un uso responsable y equilibrado de pantallas puede ser más positivo que su uso inexistente. Por ejemplo, el uso equilibrado correlaciona con mayor sentido de pertenencia al centro educativo y mejor rendimiento académico.




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Incluso Unicef afirma que para muchos menores, las redes sociales son un salvavidas que les da acceso al aprendizaje, la conexión y la autoexpresión. La soledad es otro de los grandes problemas de la adolescencia actualmente, especialmente en colectivos minoritarios o desfavorecidos, y las redes pueden ayudar a mitigar esta desconexión con sus iguales.

No olvidar otros factores

En este sentido, se corre el riesgo de confundir correlación con causalidad y no tener en cuenta que las redes sociales pueden ser más un amplificador de problemáticas preexistentes que la causa de las mismas. La calidad de la evidencia sobre el impacto del uso de redes en la salud mental de los menores es modesta. Cuando tenemos en cuenta otras variables contextuales y personales, el efecto de éstas es poco significativo. Cuando los problemas tienen raíces sociales, es poco probable que las restricciones técnicas por sí solas los resuelvan.

En definitiva, una prohibición que trata a las redes sociales como el principal problema, en lugar de plantear preguntas más profundas sobre por qué ocurren ciertos comportamientos y cuestiones sociales que afectan en gran medida a nuestros menores (acoso, misoginia, racismo, presión académica, etc.) desplazaría la solución de estas cuestiones a un foco con menor peso en su bienestar.

Evaluación de impacto

Para quienes nos dedicamos a investigar esta cuestión, uno de los aspectos principales que nos queda por saber es cómo, cuándo y con qué indicadores va a medirse el impacto de esta medida. En Australia el sistema de evaluación de impacto se está centrando básicamente en analizar si el método de verificación de edad está funcionando, con resultados no muy alentadores, ya que la precisión es muy variable según plataforma y perfiles de usuarios, y se dan errores cerca del umbral de los 16 años. De momento, no se han planteado mediciones de más alcance (salud mental, resultados académicos).

Si la medida en España está enfocada a minimizar o mitigar los “efectos negativos” del uso de redes sociales por parte de los menores, deben plantearse criterios claros, transparentes y mensurables de evaluación de impacto.




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Medidas educativas y papel de las familias

Otras preguntas que habrá que resolver son: ¿la prohibición vendrá acompañada de medidas educativas en pro del uso responsable? ¿Qué papel tendrán las familias en esta medida y cómo acompañarlas? ¿Cómo se regularán el resto de usos digitales de los menores?

Más allá de las prohibiciones, se tendrán que plantear las medidas socializadoras y educativas que deberían acompañar a esta propuesta para responder a estas preguntas.

Esperaremos a la publicación de la norma para poder hacer una interpretación en clave científica.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Prohibir las redes sociales a menores de 16 en España: lo que falta por saber – https://theconversation.com/prohibir-las-redes-sociales-a-menores-de-16-en-espana-lo-que-falta-por-saber-275104

¿Y si desacralizamos la opinión, al menos la periodística?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Chelo Sánchez Serrano, PDI en Facultad de Comunicación, Universidad Pontificia de Salamanca

Igor Link/Shutterstock

Si la democracia es el gobierno de la opinión, “no el de los filósofos platónicos o el de los científicos”, parafraseando al politólogo Fernando Vallespín, la España democrática lo viene ejercitando, otorgando el poder a una opinión pública conformada a través de los medios y canales que la modelan y reflejan.

Pero ¿se trata de la opinión de todos o de la opinión autorizada que se obtiene como subconjunto restringido de la opinión pública, de quienes son dignos de tener una opinión? ¿Son igual de solventes y respetables todas las opiniones o depende de quién y dónde se formulen? ¿Y qué pasaría si el periodismo volviera a ser más informativo, contribuiríamos a rebajar la polarización y la desconfianza?

Un problema que viene de lejos

La opinión es una necesidad humana, un paso en el proceso de la información al conocimiento y un nivel más del método de interpretación sucesiva de la realidad que es el periodismo, cuyo sustento esencial es la información.

Sin embargo, la actualidad ha dejado de ser muchas veces un proceso informativo para convertirse en un estado opinativo. No es algo nuevo: los académicos y profesionales llevamos años identificando y reflexionando a partir de un modelo de periodismo sin información.

Lo de los pseudoperiodistas, aunque parezca la última gran crisis, no es más que otro elemento sumatorio en la degeneración al que las malas prácticas, la confusión entre información y cualquier otra práctica comunicativa y un modelo de negocio cortoplacista nos han ido abocando. Sigue haciéndose buen periodismo, y la información solvente y compartida es y será un elemento de justicia social.

La pérdida de credibilidad en el periodismo y la desafección por las noticias tiene muchas causas, y entre ellas se encuentra este proceso de editorialización continuo de la profesión y el cuestionamiento de la figura profesional de los periodistas.

Tampoco es nada nuevo. Algunos de los que lean este artículo quizá recuerden un libro publicado en los 90 bajo el título Periodistas. Polanquistas, sindicato del crimen, tertulianos y demás tribus. Y acaba de llegar a las librerías un nuevo ensayo bajo la sugerente descripción de Tertulianos. Un viaje a la industria de la opinión en España.

De los tertulianos de café a las opiniones viralizadas

Si hace años nos hubieran dicho que alguien haría carrera como tertuliano, seguramente le hubiéramos desmentido. “Ya nadie se acuerda, pero hubo un tiempo en que no existían los contertulios”, escribía Elvira Lindo en un artículo en El País en el año 2008. Ese es un ejercicio diletante, para entretenerse, no un trabajo: tertuliano somos todos, apuntaríamos con total rotundidad hace 40 años.

Palabras que nos hemos tragado ya: ¿qué saben otros que usted no sepa? Usted puede ser tertuliano, escribía el periodista Javier Valenzuela. Hoy hay cientos de personas que viven de hacer tertulia, una carrera profesional que les puede reportar, mientras estén en la cresta de la ola, considerables beneficios económicos y sociales. Ser contertulio abre hoy muchas otras puertas, pero también puede cerrar algunas.

Quién se lo iba a decir a los insignes conversadores de los siglos XIX y XX, aquellos que hacían tertulia en los cafés y casinos pagándose el café. Quién nos iba a decir hace 30 años que en 2026 cualquiera podría opinar de manera pública en Zamora y viralizarse su opinión en Viena, incluso negarle las evidencias a un experto y recibir el aplauso público. Pero ahí estamos, porque ese gobierno de la opinión, que es la democracia, y los nuevos canales de comunicación lo garantizan en buena medida. Y ¡bendito sea!, aunque cada vez nos haga más complejo entendernos.

Menos tertulias en la radio

Las tertulias, que surgieron en la radio española en los años 80 como la consolidación de un periodismo ejercido ya en democracia, han derivado en un género tremendamente espectacularizante, omnipresente en televisión e incluso en formato pódcast conversacional (ya sea solo audio o vídeo). Un espectador puede tener la sensación de que hoy en la tele todo es tertulia y opinión.

En la radio ha ocurrido lo contrario: el tiempo dedicado a la tertulia en el total de la programación de la radio generalista ha ido reduciéndose. Al mismo tiempo, sigue practicándose mayoritariamente desde su conceptualización original: un género periodístico para el análisis, el intercambio de ideas y opiniones y el respeto en la discusión.

Las excepciones que “se salen del tiesto” generalmente se suelen reconducir como parte de la praxis propia del periodismo radiofónico. Uno de los ejemplos más recientes se producía en una de las emisiones en directo del programa Hoy por Hoy de la Cadena SER.

Sin embargo, frente a la ausencia tradicional del editorial radiofónico, en los últimos 20 años han ido floreciendo los monólogos y los comentarios de opinión de los autores de los principales programas de radio. Espacios de opinión con una altísima penetración e influencia pública. Otra derivada de la editorialización.

El reto de desacralizar la opinión

Antes de que el desafío del periodismo del futuro sea opinar sin hechos irremediablemente –ya me he encontrado con algún estudiante que ante mi pregunta de cuál es la noticia, responde que “mi opinión es la noticia”–, podríamos valorar retirar discretamente a “los cuarteles de invierno” tanta opinión periodística, desacralizarla en beneficio de los hechos y la información. Eso requiere un cambio del modelo de negocio y de la estrategia periodística de muchos medios, así como de una ciudadanía valiente y responsable, capaz de volver a darle el valor a la información, incluso de pagar por ella.

Si todos llevamos un tertuliano dentro, no todos podemos ni sabemos hacer información periodística. Escribía el profesor Gabriel Galdón que el periodismo, si no está corrompido, es un saber prudencial, que comunica de manera adecuada las realidades humanas actuales, realidades que a los ciudadanos les es útil conocer para actuar libre y solidariamente.

Cuando se recurre a la primera persona, se opina y se defienden unas u otras causas en las páginas de información, en las tertulias, en los perfiles corporativos o personales en redes, se está cruzando una importante línea. Parece que ya la hemos sobrepasado. Y no, no se trata de no defender la libertad de expresión y opinión, se trata de salvaguardar la libertad de información y de colocar a las noticias y a la información de nuevo en el centro del periodismo, sin atajos.

The Conversation

Chelo Sánchez Serrano no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Y si desacralizamos la opinión, al menos la periodística? – https://theconversation.com/y-si-desacralizamos-la-opinion-al-menos-la-periodistica-274925

Por qué es tan importante proteger las ‘bibliotecas de Alejandría’ de los microorganismos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Seoane Parra, Profesor Pleno de Ecología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Cepas de la Colección Vasca de Cultivos de Microalgas (BMCC). Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea

La biblioteca de Alejandría fue un gran centro del saber de la Antigüedad que llegó a albergar, según los expertos, hasta 700 000 ejemplares. Una serie de acontecimientos a lo largo de los siglos acabaron con esa joya del conocimiento y se perdieron para siempre documentos con miles de años de historia que contenían información irreemplazable para la cultura humana.

Representación artística del siglo XIX de la biblioteca, basada parcialmente en la evidencia arqueológica disponible en la época.
O. Von Corve, CC BY

Hoy, en nuestras universidades y centros de investigación, nos encontramos con pequeñas “Alejandrías” en forma de colecciones de cultivos de microorganismos. En ellas, se alberga información única sobre procesos, formas de vida y compuestos, resultado de millones de años de evolución.

La misión de estas colecciones es preservar y conocer la diversidad genética de los grupos taxonómicos en nuestro planeta y ponerla a disposición de múltiples fines. Son la materia prima de innumerables procesos biotecnológicos en campos tan diversos como la medicina, la alimentación, los biomateriales o las energías limpias, y forman parte de desafíos globales como la falta de antibióticos o la crisis alimentaria.

Cuidado de la cepas

El día a día de una colección de cultivos consiste en preservar los organismos, identificarlos y suministrar las cepas a instituciones científicas o al sector empresarial. Cada vez con mayor frecuencia, también se incluyen tareas de caracterización de compuestos o procesos que pueden tener interés industrial.

Todo ello requiere de personal cualificado, encargado de la identificación taxonómica y de la caracterización de compuestos de interés y de personal técnico para las labores de mantenimiento y conservación de las cepas. Además, hacen falta unas infraestructuras físicas e informáticas que aseguren que todas estas tareas se llevan a cabo con seguridad, calidad y con una gestión eficaz de los registros.

Sin estas condiciones, resulta difícil asegurar un mantenimiento adecuado de las cepas que permitan la reproducibilidad –reproducir los mismos experimentos con los mismos organismos en distintos laboratorios– de las investigaciones.

El mantenimiento entraña una gran dificultad, inherente al tamaño de los organismos a preservar. Esto no solo complica su identificación, sino también su conservación, por la facilidad de contaminación que presentan los cultivos.

Microalgas, una jugosa promesa

En la actualidad, se encuentran registradas en la Federación Mundial de Colecciones de Cultivos de Microorganismos (WFCC-MIRCEN WDCM) 884 colecciones con más de 4 millones de cepas. Entre ellos, están las microalgas, como las que alberga la Colección Vasca de Cultivos de Microalgas (BMCC).

Su relevancia ha crecido notablemente gracias al desarrollo biotecnológico de los últimos años. Están presentes en nuestra vida cotidiana: en la alimentación humana y animal, en la cosmética, en nuevos materiales biodegradables y aplicaciones biomédicas.

Por su interés económico y ecológico, estos organismos se han integrado en las políticas a través de documentos como el Pacto Verde Europeo o la Estrategia de la Granja a la Mesa. La UE las considera parte de la solución a las crisis medioambiental, energética y alimentaria del planeta.

Pilares de la ciencia aplicada

No obstante, todo el futuro prometedor que presentan las microalgas y otros microorganismos solo podrá existir si las colecciones de cultivos pueden cumplir sus funciones y, hoy en día, esto no es una tarea fácil.

En ocasiones, estas colecciones dependen de pequeños grupos de investigación que carecen de financiación estable para las exigentes tareas de aislamiento y mantenimiento de los organismos, y la falta de compromiso institucional pone en riesgo su continuidad.

Su mantenimiento es considerado, muchas veces, como ciencia básica, y los recursos que se le dedican suelen ser muy inferiores a los que recibe la ciencia aplicada. Sin embargo, es fácil intuir que la ciencia aplicada con estos microorganismos no tiene ningún recorrido sin la labor de las colecciones.

Hoy contamos con un patrimonio de valor incalculable en dichas colecciones, y en ellas podría encontrarse la clave para afrontar muchos de los desafíos actuales y futuros.

Con el fin de protegerlo, es indispensable un compromiso institucional firme que asegure no solo su conservación, sino también su desarrollo, sin depender de financiación ocasional o inestable. De lo contrario, quienes hoy toman decisiones podrían convertirse en los responsables de la “quema” de estas imprescindibles bibliotecas de Alejandría en pleno siglo XXI.

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Sergio Seoane Parra recibe fondos del Gobierno Vasco

ref. Por qué es tan importante proteger las ‘bibliotecas de Alejandría’ de los microorganismos – https://theconversation.com/por-que-es-tan-importante-proteger-las-bibliotecas-de-alejandria-de-los-microorganismos-270188

‘Ciudad sin sueño’ en la Cañada Real: el cine como acto de reivindicación política

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elisa Brey, Profesora en sociología y opinión pública, experta en migraciones y vida urbana, Universidad Complutense de Madrid

Bilal y Toni en _Ciudad sin sueño_, de Guillermo Galoe. BTEAM Pictures

Nominada a cinco Premios Goya de la Academia de Cine española, la película Ciudad sin sueño, dirigida por Guillermo Galoe, tiene la Cañada Real Galiana como principal escenario.

La Cañada Real es un gran asentamiento informal y lineal situado en un tramo de una antigua vía pecuaria a su paso por la Comunidad de Madrid, con unos 15 kilómetros de longitud. Nació como ocupación progresiva de terrenos públicos destinados originalmente al paso de ganado trashumante, donde familias de bajos recursos fueron (auto)construyendo sus propias viviendas.

El argumento central de Ciudad sin sueño gira en torno a la amistad de dos chicos adolescentes, uno de etnia gitana y el otro marroquí. Sus vidas están a punto de separarse, porque ambos van a abandonar el lugar donde crecieron y con el que están familiarizados. Mientras que el primero, Toni, se irá con sus padres y sus hermanos a un piso de realojo en Madrid, Bilal se marchará con su familia a vivir a Francia.

Si bien se trata de una ficción, la película proyecta un tono de documental y cuenta con actores naturales cuyas relaciones son anteriores a la película. La obra se rodó a lo largo de seis años de inmersión comunitaria, durante los cuales se llevaron a cabo talleres con vecinos y vecinas. Fruto de este trabajo nació Ciudad sin sueño, que expande el universo del corto rodado en 2023 Aunque es de noche. Este último había recibido el Premio Goya al Mejor Cortometraje de Ficción, entre otros reconocimientos.

Además de poder considerarse un proyecto social, la película se puede leer en clave política.

El retrato de los barrios vulnerables

Ciudad sin sueño es un ejemplo más de una larga trayectoria de filmes localizados en zonas urbanas desfavorecidas. En España, encontramos un caso reciente en El 47, multipremiado en los Goya de 2025. Narra la historia real de un conductor de autobuses que, en 1978, secuestró su propio vehículo de la línea 47 para demostrar que este podía subir a Torre Baró, un barrio humilde de Barcelona. Su objetivo era mejorar la conexión de este con el centro de la ciudad.

Otro ejemplo es el documental Palmeras en positivo, de 2025, que relata un proceso de participación ciudadana en el barrio cordobés de Palmeras. Fue realizado para el proyecto europeo IN-HABIT, cuyo objetivo es promover la salud y el bienestar en ciudades pequeñas y medianas.

El punto común con Ciudad sin sueño es que todas ellas le dan la voz a vecinos y vecinas de los barrios, por muy vulnerables que sean sus condiciones de vida, y estos se convierten en los protagonistas. Observamos esta misma tendencia en las películas de Ken Loach o de los hermanos Dardenne, centrados en los grupos sociales más excluidos del Reino Unido o de Bélgica, respectivamente.

El acto de darles voz y protagonismo

En Ciudad sin sueño se retratan los sectores 5 y 6 de la Cañada Real Galiana, afectados por cortes de luz desde el 2 octubre de 2020. La decisión fue entonces ejecutada por la empresa Naturgy. Poco después, el Juzgado de Instrucción número 42 de Madrid archivó la denuncia contra la decisión de la empresa.

Por contra, el Defensor del Pueblo ha criticado repetidamente los cortes de luz. El Gobierno de España, a través del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, cuenta con un grupo interministerial desde 2021 para coordinar soluciones y, tras la recriminación del Consejo de Europa en 2025, el ministro Pablo Bustinduy ha impulsado acciones conjuntas con el Defensor del Pueblo para restablecer la electricidad y avanzar en realojos.

Desde hace más de cinco años –que incluyen seis inviernos–, 4 500 adultos y niños se ven afectados por esta carencia, como denuncia la Plataforma Cívica Luz Ya para Cañada Real.

Pero la batalla venía de antes. En 2008, el documental La ciudad invisible. Voces de la Cañada Real, dirigido por Lucía Mbomío, ya denunciaba la vulnerabilidad en la que se encontraban la Cañada Real y sus habitantes, en los límites de la ciudad de Madrid.

Guillermo Galoe dirige una escena de _Ciudad sin sueño_ en la Cañada Real.
Guillermo Galoe dirige una escena de Ciudad sin sueño en la Cañada Real.
BTEAM Pictures

Escoger este escenario como localización de una película es, en sí, una decisión de carácter político. Da visibilidad a un lugar y un sector de la población que hacen frente a una larga batalla y que sufren el estigma de ver el barrio asociado a la droga en el imaginario urbano colectivo.

Frente a ello, Galoe propone una mirada honesta: no niega la existencia del tráfico de droga, pero sí vemos cómo los personajes envueltos en ello sufren sus consecuencias. Habla de la señora anclada a su casa por asegurar un servicio continuo de venta, o de los niños y niñas que conviven con drogadictos. Aunque los cortes de luz no sean la temática principal, la película muestra cómo dificultan la vida cotidiana de todos, sea cual sea la actividad a la que se dedican vecinos y vecinas.

Comunidad e infancia

A pesar de la vulnerabilidad, los cortes de luz o la expulsión de la población, Ciudad sin sueño transmite dignidad y esperanza.

La película pone el foco en relaciones de convivencia –intercultural e intergeneracional–, redes de apoyo y arraigos territoriales. Esto se retrata tanto en la relación de Toni con Bilal como en la de Toni con su abuelo.

Fotografía de un adolescente de perfil y otro de frente.
Imagen de Ciudad sin sueño.
BTEAM Pictures

La historia de amistad entre los adolescentes va más allá del tiempo que pasan juntos en pantalla, ya que ellos mismos participan en la creación de contenidos, como se ve en las imágenes que graban con sus móviles, cambiando los filtros de color. Al volverse multitonal, el ambiente adquiere un carácter mágico y bello.

Esta visión es diametralmente opuesta a la imagen construida socialmente de la Cañada Real como espacio excluido. Además, la película le da el protagonismo a la adolescencia y la infancia, cuestionando el punto de vista adultocéntrico que domina la realidad social.

El cine como herramienta de reivindicación política

Así, estos tres elementos hacen que Ciudad sin sueño pueda considerarse una herramienta de reivindicación política: la atención a las redes locales y los arraigos; la mirada de los protagonistas y el retrato de la convivencia intercultural entre dos chicos, gitano y marroquí, que pertenecen a dos grupos sociales especialmente discriminados en España, en un contexto actual marcado por el auge de discursos antimigratorios.

La apuesta de Guillermo Galoe ofrece luz, visibilidad, dignidad y esperanza a un espacio muy vulnerable como es la Cañada Real Galiana y, especialmente, a los vecinos y vecinas de sus sectores 5 y 6.


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Elisa Brey no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Ciudad sin sueño’ en la Cañada Real: el cine como acto de reivindicación política – https://theconversation.com/ciudad-sin-sueno-en-la-canada-real-el-cine-como-acto-de-reivindicacion-politica-273983