Muere Biruté Galdikas, la última de la trilogía de primatólogas que cambió el destino de los grandes simios

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sara Alvarez Solas, Directora de Desarrollo Académico Internacional, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Biruté Galdikas (1946-2026). Algimantas Barzdzius/Shutterstock

El paleoantropólogo británico Louis Leakey (1903-1972) impulsó a tres mujeres que se convirtieron en referentes mundiales en primatología. Grandes científicas, grandes luchadoras por los derechos de los animales y grandes inspiradoras para muchos de nosotros, que intentaremos seguir su legado para cambiar el mundo.

Estas tres mujeres fueron Dian Fosey (1932-1985), quien se desvivió por los gorilas y perdió la vida en esa lucha; Jane Goodall, gran inspiración y luchadora por la conservación de los chimpancés a quien despedimos hace tan solo unos meses; y Biruté Marija Filomena Galdikas, que desarrolló una formidable labor por la conservación de los orangutanes.

Cincuenta y cinco años dedicada a los orangutanes

Aunque quizá algo menos conocida en la cultura popular, Biruté Galdikas fue un gran referente en la ciencia y un pilar fundamental para los orangutanes, a cuya conservación dedicó más de 55 años. Con casi 80 años, murió el 24 de marzo rodeada de sus seres queridos en Los Ángeles, California.

Orangután macho en la reserva de Tanjung Puting, Borneo.
Wikimedia Commons., CC BY-SA

Galdikas fundó Camp Leakey en 1971, en la reserva de Tanjung Puting, en Borneo (Indonesia), donde desarrolló gran parte de sus investigaciones.

Su trabajo, dedicado al estudio de los orangutanes en libertad, cambió el curso de la conservación de estos animales. Nos mostró, a través de sus ojos, todo lo que había aprendido observando su comportamiento, alimentación, reproducción y estructura social durante décadas.

Así, nos enseñó que los orangutanes son más sociales de lo que se pensaba, documentando su comportamiento de forrajeo y su uso de herramientas. Además, describió sus largos ciclos de desarrollo, con una larga infancia y una baja tasa reproductiva, lo que los hace especialmente vulnerables.

El campamento sigue siendo hoy un centro clave de investigación y rehabilitación de orangutanes y un refugio para individuos rescatados del comercio ilegal.

Activista por los derechos de los animales

Pero Biruté Galdikas no solo fue una gran investigadora, sino que también se convirtió en la voz de estos primates ante el mundo.

Destaca su lucha ante la pérdida de hábitat a causa de la palma africana, demostrando que la educación ambiental es una de las principales herramientas para cambiar el destino de las especies en peligro.

Sus iniciativas para la rehabilitación y protección de orangutanes fueron avaladas por muchas instituciones y reconocidas con muchos premios, como el Tyler Prize for Environmental Achievement, el PETA Humanitarian Award, el United Nations Global 500 Roll of Honour, el Leakey Prize, el Golden Ark Award, el Premio Sierra Club Chico Mendes, el Premio Indonesia´s Hero of the Earth, etcétera.

Reflejos del Edén

Presidenta Honorífica del Proyecto Gran Simio, escribió Reflejos del Edén, entre muchas otros libros. En él, cuenta sus primeros 20 años en Borneo, a la sombra de los orangutanes, y destaca no solo la importancia de la conservación, sino también la conexión entre humanos y naturaleza.

px Birute Galdikas en la presentación de su libro, en 2012.
Wikimedia Commons., CC BY-SA

Biruté Galdikas ha demostrado que la investigación es clave para la conservación del hábitat de estos majestuosos animales.

Nos abrió los ojos para mostrarnos que, a través de la empatía y el conocimiento podemos invitar a la acción para forjar la coexistencia entre humanos y orangutanes. Con sus acciones de educación ambiental nos recordó que es urgente nuestra implicación para conservar una especie altamente amenazada por la caza furtiva y la destrucción de su hábitat, principalmente, debido a la expansión de la palma africana.

Entre todos podemos marcar la diferencia. Las pequeñas acciones hacen el cambio, y nosotros podemos cambiar nuestras costumbres e inclinarlas hacia las buenas prácticas. Juntos, podemos ayudar a que perdure la misión de una gran mujer, o mejor dicho, de tres grandes mujeres que nos han pasado el testigo.

The Conversation

Sara Alvarez Solas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Muere Biruté Galdikas, la última de la trilogía de primatólogas que cambió el destino de los grandes simios – https://theconversation.com/muere-birute-galdikas-la-ultima-de-la-trilogia-de-primatologas-que-cambio-el-destino-de-los-grandes-simios-279270

Meta y Google, declaradas culpables de provocar adicción: ¿un precedente a seguir en Europa y España?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francesc Feliu Pamplona, Profesor experto en litigación administrativa y responsabilidad sanitaria, Universitat de Barcelona

Jack_the_sparow/Shutterstock

Un jurado de Los Ángeles ha marcado un antes y un después. Una histórica sentencia del pasado 25 de marzo de 2026 condena a a Google –propietaria de YouTube– y a Meta –matriz de Instagram, Facebook y WhatsApp– a indemnizar con tres millones de dólares a una joven por los daños causados por el “diseño adictivo” de sus plataformas. No es solo una noticia de alcance internacional; es un espejo en el que Europa y, concretamente España, podrían seguir su ejemplo.

El diseño, encontrado “culpable”

El veredicto es revolucionario por su enfoque: no juzga el contenido, sino la arquitectura misma de la adicción. Y ante esta nueva frontera de la responsabilidad digital, la pregunta es ineludible: ¿contamos en nuestro ordenamiento con las herramientas para seguir ese camino? La respuesta es un sí rotundo.

Esta sentencia abre la puerta a la exigencia de responsabilidades en España, que ya cuenta con un arsenal jurídico preparado para proteger a los usuarios de algoritmos manipuladores.

En Europa, la IA bajo sospecha

El primer gran pilar para construir un caso similar en Europa ya está en pie. El reciente Reglamento de Inteligencia Artificial de la UE, una normativa pionera a nivel mundial, establece líneas rojas muy claras. Tal y como se ha debatido en el seno del Parlamento europeo, la ley prohíbe explícitamente aquellos sistemas de IA que utilicen técnicas subliminales que trascienden la conciencia humana para alterar el comportamiento de una persona de manera que le cause un perjuicio.

Su artículo 5 establece las “prácticas de inteligencia artificial prohibidas”, y ahí se incluyen los sistemas de IA que:

  • Tengan como objetivo o efecto alterar de manera sustancial el comportamiento humano con la probabilidad de causar perjuicios considerables.

  • Utilicen componentes subliminales (estímulos que trascienden la percepción humana) u otras técnicas manipulativas o engañosas que perjudiquen la autonomía y la capacidad de elección de las personas.

¿Acaso no es esta una descripción precisa de los algoritmos de diseño adictivo?

Mecanismos como el scroll infinito, la reproducción automática por defecto o el sistema de notificaciones constantes no son meras funcionalidades; son técnicas de ingeniería conductual diseñadas para capturar y retener nuestra atención, a menudo, explotando vulnerabilidades psicológicas que se acentúan cuando los usuarios, además, son menores de edad.

Actúan en un plano que escapa al control consciente del usuario, generando patrones de uso compulsivo. La nueva normativa europea, por tanto, no solo los regula, sino que los podría considerar directamente ilegales, abriendo una vía directa para reclamar contra quienes los diseñan y despliegan.

Arsenal jurídico español: un abordaje integral

Más allá de la normativa europea de futuro, la legislación española vigente ofrece un completo abanico de instrumentos para hacer frente a este desafío.

De forma sorprendentemente premonitoria, nuestro ordenamiento ya reconoce las adicciones “sin sustancia”. El artículo 2 de la Ley 1/2016, de atención integral de adicciones y drogodependencias, considera como adicciones comportamentales “las conductas excesivas en el uso de las tecnologías digitales y sus nuevas aplicaciones y, en particular, las relacionadas con el uso de las redes sociales y los videojuegos”.

La ley no solo lo reconoce, sino que en su artículo 51 insta a las administraciones a desarrollar medidas para prevenir los riesgos de su uso excesivo. Esto proporciona una base legal sólida para argumentar que el diseño que fomenta activamente estas conductas es, en sí mismo, una práctica ilícita.

Protección reforzada de los menores

El caso de Los Ángeles se centró en los daños sufridos por una joven que se volvió adicta durante su infancia. En España, la Ley Orgánica 8/2021, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, establece, en su artículo 46, el deber de las administraciones de fomentar “entornos digitales seguros” y de colaborar con el sector privado para proteger a los menores de contenidos y contactos nocivos. Un diseño que genera adicción es, por definición, un entorno digital inseguro para un menor.

Por otra parte, la Ley Orgánica 3/2018, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, es otra pieza clave, ya que los algoritmos adictivos se nutren de la ingente cantidad de datos personales que recopilan para crear perfiles conductuales ultrapersonalizados. Esta práctica choca frontalmente con la exigencia de un consentimiento libre e informado.

¿Puede considerarse “libre” un consentimiento prestado en una interfaz diseñada para manipular la voluntad del usuario? La respuesta “parece” negativa.

La responsabilidad de las plataformas: del diseño defectuoso al delito

El argumento central en el caso estadounidense –la responsabilidad por el diseño y no por el contenido– es la llave maestra que también podría abrir las puertas de los tribunales en España, pues es un precedente de suma importancia.

En este país y en Europa también tenemos normativa encamina a la protección de los usuarios frente a esas empresas multinacionales.

La Ley de servicios digitales (DSA) europea impone a las plataformas de muy gran tamaño la obligación de evaluar y mitigar los “riesgos sistémicos”, entre los que se incluyen los efectos negativos para la salud mental.

Esto va más allá de la mera moderación de contenidos. Un diseño adictivo es un riesgo sistémico inherente a la propia estructura del servicio. Esto permite superar el tradicional “puerto seguro” del artículo 16 de la Ley 34/2002, de 11 de julio, ya que la plataforma no actúa como un mero intermediario, sino como el arquitecto activo de un entorno perjudicial.

En la misma línea, la reciente Directiva 2024/2853 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre de 2024, sobre responsabilidad por productos defectuosos, que incluye el software y la IA, ofrece otra vía prometedora. Un algoritmo o una plataforma digital pueden ser considerados un “producto”. Si su diseño intrínseco causa un daño demostrado (como la adicción y los problemas de salud mental derivados), podría ser calificado como “defectuoso”, generando una responsabilidad civil directa para su desarrollador.

La vía penal, en los casos más graves

Un diseño algorítmico que, de forma deliberada y con conocimiento de sus efectos, cause un deterioro grave de la salud psíquica de una persona, especialmente si es vulnerable como un menor, podría ser analizado bajo el prisma de los delitos que atentan contra la integridad moral (art. 173 a 177 del Código Penal español).

Ahora bien, hace falta voluntad política y también valentía para enfrentarse judicialmente a estas empresas multinacionales. España y Europa no solo pueden, sino que deben tomar nota de que sí se puede.

The Conversation

Francesc Feliu Pamplona no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Meta y Google, declaradas culpables de provocar adicción: ¿un precedente a seguir en Europa y España? – https://theconversation.com/meta-y-google-declaradas-culpables-de-provocar-adiccion-un-precedente-a-seguir-en-europa-y-espana-279356

¿Por qué necesitamos los ‘me gusta’? El apego en tiempos de hiperconexión digital

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Julia Lijián, Personal Investigador en Formación, Universidad de La Rioja

s bbernard/Shutterstock

¿Mira el móvil esperando un mensaje que no llega? ¿Prefiere mantener distancia y contestar solo cuando le apetece? ¿A veces busca cercanía pero, cuando la tiene, siente la necesidad de alejarse? ¿Revisa una y otra vez quién ha visto sus historias o dado like a sus publicaciones?

Estas pequeñas reacciones apuntan directamente a nuestro estilo de apego. Es decir, la forma en que nos vinculamos con las personas y cómo buscamos cercanía y seguridad. Desde la infancia hasta la edad adulta, el apego moldea nuestras relaciones. Y hoy, en un mundo hiperconectado, también se cuela en nuestros chats, en los likes y en ese scroll que parece no tener fin.

Nuestro campamento base

Para explicar mejor la teoría del apego, formulada por John Bowlby, podemos usar como metáfora una excursión por la montaña.

Cada persona tiene su propio campamento base: un lugar donde descansar, recargar energías y sentirse a salvo. Ese campamento es, precisamente, la fuente de apego; o dicho de otro modo, las personas importantes en nuestra vida. Pero no todos nos relacionamos con ese campamento de la misma manera. La frecuencia con la que volvemos a él, la confianza con la que nos alejamos y la forma en que comprobamos que “sigue ahí” configuran nuestro estilo de apego.

Cuando una persona confía en que el campamento permanece disponible, puede explorar la montaña con seguridad y regresar solo cuando necesita provisiones: es el apego seguro. Si en lugar de eso, la mirada se dirige una y otra vez hacia el campamento, como si existiera el temor de perderlo de vista, estamos ante un apego ansioso.


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También hay quien prefiere mantenerse a distancia y depender lo menos posible de su refugio: al habla el apego evitativo. Y en algunos casos, acercarse al campamento no resulta del todo tranquilizador; es refugio y, al mismo tiempo, fuente de inquietud. Se trata de la desorientación propia del apego desorganizado.

Por tanto, es la forma en que nos relacionamos con ese “campamento”, más que el campamento en sí, la que modela cómo nos vinculamos, cómo buscamos intimidad y cómo regulamos la distancia y la soledad.




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Un imperativo biológico

El apego es un imperativo biológico tan antiguo como nuestra especie. Su función es simple y esencial para la supervivencia: ayudarnos a sentir protección y seguridad cuando las figuras importantes no están presentes.

En la infancia, se traduce en buscar el regazo de una persona cuidadora; en la vida adulta, en llamar a alguien o quedar para tomar un café; y en la era digital, en recibir un me gusta, comprobar el doble check o subir un story a instagram.

Acciones cotidianas como hacer scroll, revisar publicaciones o comprobar si esa persona está conectada son, en esencia, estrategias para reducir la distancia emocional y sostener el vínculo con las personas que nos importan.

Objetos de transición: mantitas y peluches… digitales

Durante la infancia, muchas personas se apegan intensamente a objetos, como una mantita o un peluche. Son los llamados “objetos de transición”, puentes que tienden a minimizar la polarización entre ausencia y presencia. Simbolizan y proveen cercanía, calma y seguridad cuando la figura de apego no se encuentra disponible.




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Sin embargo, en este nuevo paradigma digital, esos objetos han cambiado de forma. Las mantitas y los peluches han sido desplazados por los smartphones, a los que el filósofo surcoreano Byung-Chul Han ha denominado “peluches digitales”.

Este término no alude solo al dispositivo en sí, sino a todas las experiencias que posibilita: un chat fijado con su mejor amigo, una playlist en Spotify cuando baja el ánimo o scrollear infinitamente cuando aparece el nerviosismo o ante la necesidad de evasión y de búsqueda de emociones placenteras.

Estas experiencias ofrecen continuidad, previsibilidad y una sensación de disponibilidad permanente, tres ingredientes clave de la seguridad afectiva. O, como bien habrá identificado, fuente de apego seguro. Y es que, en palabras de Han: “El mundo parece estar digitalmente a mi entera disposición”.

Estilos de apego en el entorno digital

Basta con detenerse un momento a observar el propio uso del móvil para que seamos capaces de “autodefinir” nuestro estilo de apego.

¿Revisamos mensajes constantemente, esperamos respuestas inmediatas o medimos la interacción en me gusta y visualizaciones? El teléfono se convierte entonces en una especie de “base segura” portátil: un lugar al que acudir en busca de señales inmediatas de relación y validación. Así se manifiesta el apego ansioso en el entorno digital.

¿Respondemos a nuestro propio ritmo, marcamos distancia y evitamos una disponibilidad constante? La comunicación digital permite regular la necesidad de espacio personal, mantener distancia emocional y ejercer un control ilusorio ante el temor al abandono o al rechazo social. Este uso del smartphone representa el apego evitativo.

¿Buscamos conectar con alguien, pero cuando lo hacemos sentimos incomodidad o desconfianza? ¿Nos acercamos para luego alejarnos? Es lo que define un patrón de apego desorganizado.

El espacio virtual intensifica la dualidad y la ambivalencia al percibir escenarios y realidades paralelas: mi “yo online” versus mi “yo offline”. En este punto, nacen nuevas formas de comunicación afectiva de las que seguramente haya oído hablar: el ghosting, el love bombing o el breadcrumbing, entre otras muchas. Y desde luego, cada una daría para un artículo completo por sí sola.

Del mundo real al digital

Es posible que, mientras leía este artículo, se haya reconocido en más de un estilo de apego. Y es normal: aunque suele tener una tendencia dominante, no es algo puramente rígido. Según el contexto, cómo nos sintamos o el tipo de relación que tengamos con otras personas, podemos transitar entre distintos patrones de apego.

Concretamente, las personas con apego seguro mantienen un uso equilibrado y saludable en sus relaciones virtuales. Usan las redes sociales para conservar y fortalecer el contacto, pero el vínculo lo sostienen sobre todo fuera de la pantalla.

Sin embargo, incluso cuando en la vida offline existe un buen equilibrio, el entorno digital introduce dinámicas que pueden activar comportamientos propios de estilos de apego más inseguros.




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Muchas aplicaciones están diseñadas para generar respuestas intermitentes y gratificantes: número de likes, reacciones inesperadas o mensajes que llegan sin preaviso. Además, estas “comunicaciones digitales” introducen aspectos como la ambigüedad, la comparación social o señales emocionales poco claras.

Como resultado, es común que aparezcan conductas más impulsivas u obsesivas: revisar el móvil con frecuencia, estar pendiente de las notificaciones o sentir que el dispositivo debe estar siempre a mano, casi como si fuera una extensión del propio cuerpo.

No se trata de un cambio en el estilo de apego, sino de que el contexto digital modifica temporalmente su funcionamiento, creando condiciones que favorecen una mayor desregulación emocional y afectiva. Incluso personas con una base segura pueden experimentar momentos de incertidumbre, ansiedad o tensión en sus vínculos a través de su smartphone.

Hacia una conexión más saludable

Los espacios digitales se han convertido en el escenario principal de nuestras relaciones. No reemplazan los lazos tradicionales, pero sí los transforman y reconfiguran.

Observarnos sin juicio, notando cuándo usamos el móvil por auténtico deseo de conexión y cuándo por ansiedad o necesidad de control, nos da poder de decisión en lugar de una reacción automática. Gestos simples pueden marcar la diferencia: espaciar las comprobaciones del “en línea”, reconocer cuándo scrolleamos por aburrimiento o priorizar el contacto humano frente a interacciones asíncronas y superficiales.

Es una oportunidad para tomar conciencia y relacionarnos de una forma más equilibrada en un mundo hiperconectado. Así, el teléfono dejará de ser un “peluche” al que aferrarnos por miedo y se convertirá en una herramienta al servicio de algo profundamente humano: conectar, consolarse y sentirse parte de algo más grande.

The Conversation

Julia Lijián recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades para la formación de profesorado universitario
correspondiente al año 2024, en el marco del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación (PEICTI) 2024-2027.

Raquel Falcó no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Por qué necesitamos los ‘me gusta’? El apego en tiempos de hiperconexión digital – https://theconversation.com/por-que-necesitamos-los-me-gusta-el-apego-en-tiempos-de-hiperconexion-digital-277675

Impuestos al carbono, ayudas a las renovables, normas de emisiones… ¿Qué políticas climáticas funcionan realmente?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Xavier Fernández-i-Marín, ‘Ramon-y-Cajal’ Fellow, Universitat de Barcelona

Trygve Finkelsen/Shutterstock

En las últimas dos décadas, los países de todo el mundo han intensificado drásticamente sus políticas climáticas. El número de medidas climáticas se ha cuadruplicado desde el año 2000, y algunos conjuntos de datos muestran que se han multiplicado hasta por quince.

Los gobiernos aplican ahora docenas de políticas diferentes al mismo tiempo: impuestos sobre el carbono, subvenciones a las energías renovables, códigos de construcción, normas de emisión, financiación de la investigación y mucho más. Todas ellas funcionan conjuntamente, se influyen mutuamente y afectan de forma conjunta a las emisiones.

Pero cuando las emisiones disminuyen (o no), ¿cómo sabemos qué políticas merecen el crédito? ¿Cuáles marcan realmente la diferencia en cualquier circunstancia? Ese es el reto al que se enfrentan hoy en día los investigadores de políticas climáticas, y hemos encontrado una forma de resolverlo.

En una nueva investigación hemos analizado 1 737 políticas climáticas individuales en 40 países durante 32 años, e identificamos 28 políticas que reducen de manera consistente las emisiones en diversos contextos. Más importante aún, desarrollamos un nuevo enfoque que podría transformar la forma en que los investigadores evalúan las políticas en cualquier campo en el que la complejidad siga aumentando.

Métodos anticuados

Los enfoques tradicionales para evaluar las políticas climáticas tienen dificultades para adaptarse a esta nueva realidad.

Algunos investigadores estudian las políticas de forma aislada. Este tipo de investigación puede ser útil, pero es como juzgar a un futbolista solo cuando juega en solitario, ignorando a sus compañeros de equipo. Los resultados, ya sean positivos o negativos, podrían no ser aplicables cuando el jugador se une a un equipo diferente con tácticas diferentes.

Otros investigadores analizan “paquetes” de políticas completos. Para ampliar nuestra metáfora futbolística, esto es como juzgar el rendimiento de todo un equipo sin identificar qué jugadores individuales contribuyen más. En este caso, se sabe si el equipo está ganando o perdiendo, pero no por qué.

Un estudio de gran repercusión de 2024 aplicó una estrategia diferente: buscar descensos repentinos en las emisiones y luego comprobar qué políticas se habían introducido justo antes. Pero incluso este enfoque corre el riesgo de pasar por alto las políticas que funcionan gradualmente a lo largo del tiempo en lugar de producir resultados inmediatos y espectaculares.

El problema fundamental de analizar todas las políticas simultáneamente para ver cuáles funcionan realmente es que rápidamente te topas con un muro estadístico. Demasiadas variables, datos insuficientes. Es como intentar resolver una ecuación con más incógnitas que conocidos.

Un filtro estadístico

Nuestra solución utiliza un enfoque estadístico similar a una serie de filtros de calidad cada vez más estrictos.

Piénselo de esta manera: cuando hay demasiadas explicaciones posibles para algo que ha sucedido, se necesitan filtros para separar los efectos reales del ruido estadístico. Para ello, utilizamos lo que los estadísticos denominan “priores bayesianos”, que son, en esencia, diferentes conjuntos de supuestos sobre cómo deberían comportarse las políticas.

Es importante destacar que nuestro enfoque no se limita a elegir un filtro y ceñirse a él. En cambio, buscamos políticas que pasen por múltiples filtros diferentes. Si una política resulta eficaz en diferentes pruebas con diferentes supuestos, podemos estar más seguros de que funciona.

Entonces, ¿qué políticas son realmente efectivas?

Nuestro enfoque conservador identificó 28 políticas climáticas con un alto grado de certeza de reducción de emisiones. Estas abarcan una amplia gama de tipos de instrumentos:

  • Precios e impuestos sobre el carbono (8 políticas): los impuestos sobre el carbono en todos los sectores, los sistemas de comercio de emisiones, las tasas por congestión y los impuestos especiales sobre los combustibles fósiles muestran efectos sólidos, incluso cuando se controlan todas las demás políticas. Esto contradice la afirmación de que los precios del carbono solo parecen eficaces porque suelen ir acompañados de medidas complementarias.



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  • Eficiencia energética y normas (5 políticas): los códigos de energía para edificios, las normas de emisión atmosférica, las normas mínimas de rendimiento energético y los límites de velocidad en las autopistas reducen de forma sistemática las emisiones.

  • Energías renovables e investigación (11 políticas): el gasto en I+D en captura de carbono, energía nuclear, hidrógeno, eficiencia energética y energías renovables, así como la planificación de la expansión de las energías renovables y los sistemas de subasta, impulsan de forma fiable la reducción de emisiones.

  • Informes y rendición de cuentas (3 políticas): los requisitos de información sobre las emisiones de gases de efecto invernadero en todos los sectores tienen efectos significativos.

  • Reducción de las subvenciones (1 política): la eliminación de las subvenciones a los combustibles fósiles en el transporte reduce las emisiones.




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Las medidas que más convienen a cada país

Para ilustrar las implicaciones en el mundo real, hemos modelado las emisiones en Portugal en cuatro sectores: edificios, energía, industria y transporte. Si Portugal hubiera aplicado las 28 políticas eficaces con la máxima rigurosidad desde 2000, el ahorro acumulado de emisiones ascendería a 538 Mt CO₂eq. Esto equivale a un año completo sin emisiones en estos sectores para Corea del Sur, cuya economía es aproximadamente seis veces mayor que la de Portugal.

El análisis específico de cada país es fundamental, ya que permite identificar oportunidades claras y concretas. Alemania, por ejemplo, podría mejorar la acción climática mediante límites de velocidad más estrictos en las autopistas. Australia, Canadá y Japón podrían mejorar significativamente su rendimiento mediante impuestos especiales más elevados sobre los combustibles fósiles (impuestos que gravan a los fabricantes en lugar de a los consumidores). Nuestro análisis permite a los responsables políticos identificar los puntos ciegos de estrategias climáticas que, por lo demás, son ambiciosas.

Los protagonistas

Nuestra investigación muestra que una acción climática eficaz no depende de encontrar una solución perfecta. Existen múltiples vías, pero algunos instrumentos resultan más fiables que otros: la fijación de precios del carbono, los impuestos y la inversión en investigación sobre energías renovables son los protagonistas que mejorarán cualquier “equipo” al que se unan.

Países como Suecia y Noruega han aplicado con éxito las 28 políticas eficaces (aunque con diferente intensidad), lo que demuestra que este enfoque es políticamente viable. Pero incluso líderes climáticos como Alemania tienen puntos ciegos, como los límites de velocidad en las autopistas mencionados anteriormente.

A medida que la política climática sigue expandiéndose y aumenta la presión para garantizar que realmente dé resultados, este enfoque proporciona una nueva y poderosa herramienta. Ayuda a los responsables políticos a evitar el desperdicio de recursos en medidas ineficaces, al tiempo que identifica estrategias probadas que funcionan en diferentes contextos.

Más allá de la acción climática

Si bien nuestros hallazgos proporcionan a los responsables políticos una lista clara de políticas climáticas que realmente funcionan, el enfoque en sí mismo es igualmente significativo.

La complejidad de las políticas no es exclusiva del clima. Sanidad, educación, regulación financiera, política social: en todas estas áreas, los gobiernos siguen añadiendo nuevos programas, nuevas normas y nuevos incentivos. Los investigadores de todo el mundo se enfrentan a la misma pregunta: ¿qué intervenciones específicas funcionan realmente cuando todo está entremezclado?

Nuestro enfoque de filtrado ofrece una plantilla. Cuando las políticas se multiplican, los métodos de evaluación tradicionales tienen dificultades para seguir el ritmo. Este nuevo enfoque permite a los investigadores modelar todo simultáneamente, manteniendo al mismo tiempo el rigor estadístico: identificar lo que realmente funciona en entornos complejos.

The Conversation

Xavier Fernández-i-Marín es investigador Ramón y Cajal con la beca RYC2019-028369-I.

Yves Steinebach recibe financiación del Consejo Noruego de Investigación (subvención número 335073 – Proyecto ACCELZ).

Christoph Knill y Markus Hinterleitner no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

– ref. Impuestos al carbono, ayudas a las renovables, normas de emisiones… ¿Qué políticas climáticas funcionan realmente? – https://theconversation.com/impuestos-al-carbono-ayudas-a-las-renovables-normas-de-emisiones-que-politicas-climaticas-funcionan-realmente-277914

Drones que inspeccionan el hueco del ascensor

Source: The Conversation – (in Spanish) – By David Martín Moncunill, Profesor Investigador en Interacción con IA, Universidad Camilo José Cela

Pixag0/Shutterstock

España es uno de los países con mayor número de ascensores por habitante y este dato no es una mera curiosidad. Los ascensores son infraestructuras que se usan a diario y que requieren de un correcto mantenimiento. Éste debe garantizar su funcionamiento y su vida útil con un coste considerable para sus propietarios.

Por otra parte, aunque los accidentes de ascensores en nuestro país son extremadamente infrecuentes, las consecuencias suelen ser de extrema gravedad. De ahí el interés de un buen mantenimiento.

Configurando el robot autónomo aéreo para inspección y mantenimiento de ascensores en sus laboratorios.
El robot aéreo autónomo de Hovering Solutions.
CARE-IMD Consortium (https://care-imd.eu)

Inspectores voladores autónomos

¿Pero cómo aseguramos un buen mantenimiento de los ascensores? Llegados a este punto, entran en juego los robots aéreos autónomos, capaces de realizar inspecciones en espacios confinados y entornos sin cobertura GPS.

Los vehículos autónomos no tripulados –UAVs, por sus siglas en inglés– se pueden utilizar en sectores donde la inspección tradicional implica riesgos para los operarios, costes elevados o dificultades de acceso, como ocurre en el sector energético, el sector del agua y en obra civil.

La navegación por este tipo de infraestructuras suele ser principalmente en horizontal. El verdadero reto aparece cuando lo que se necesita es un vuelo en vertical. Haciendo un símil con nuestra capacidad de movimiento, sería como intentar mantenerse a flote en medio de una piscina dando saltos constantes hacia arriba, en lugar de aprovechar la flotabilidad en el agua para nadar a lo largo de la misma.

En general, los UAVs requieren fuerza (y energía) para desplazarse, son inestables ante ráfagas de aire y aumentan los problemas de maniobrabilidad. Si a esto le sumamos el espacio confinado del hueco y los cables de ascensor que discurren por el mismo, el reto técnico que supone la navegación manejarlos es más que considerable.

El gemelo digital elaborado por la UCJC mostrando un plano general del hueco del ascensor escaneado mediante el UAV de Hovering Solutions.
El gemelo digital elaborado por la UCJC mostrando un plano general del hueco del ascensor escaneado mediante el UAV de Hovering Solutions.
CARE-IMD Consortium (https://care-imd.eu)

Volando entre cables a oscuras

Como parte del proyecto de investigación CARE-IMD, hemos desarrollado un sistema de inspección de ascensores que ha supuesto retos técnicos de gran relevancia respecto a la estimación y navegación en estructuras geométricamente repetitivas.

Gracias a la fusión de datos obtenidos a través de los sensores, y adaptando los algoritmos para la gestión de alturas en espacios sin referencia GNSS –sistema global de navegación por satélite–, hemos logrado mejoras significativas en la navegación autónoma de drones en escenarios verticales. Para ello, necesitan distintas tipologías de sensores destinados a verificar la detección de elementos como cables o guías.

Un gemelo inteligente

La información recogida por nuestros drones es transferida a un gemelo digital, una réplica virtual del ascensor que, a diferencia de un simple modelo 3D, contiene información que permite realizar simulaciones, predecir fallos antes de que ocurran y probar mejoras en un entorno seguro.

Así, el gemelo digital posibilita centralizar, visualizar y analizar el estado de las infraestructuras inspeccionadas en una pantalla, convirtiéndose en una herramienta de apoyo a la toma de decisiones técnicas y operativas.

El núcleo es un visualizador 3D interactivo que facilita la navegación por el gemelo digital de la infraestructura. Sobre este modelo, se superponen capas de información que el usuario puede explorar mediante distintas vistas, niveles de zoom, secciones y filtros. En un mismo entorno, se integran datos geométricos, fotográficos y de sensores, con un alto nivel de detalle y calidad gráfica.

La plataforma permite visualizar grandes volúmenes de datos en dispositivos con capacidades limitadas, como tablets y teléfonos móviles. Se amplía, así, el acceso a este tipo de contenidos a un público mucho más amplio.

El sistema de IA integrado en el gemelo digital elaborado por la UCJC mostrando la probabilidad de detección de una grieta.
El sistema de IA integrado en el gemelo digital elaborado por la UCJC mostrando la probabilidad de detección de una grieta.
CARE-IMD Consortium (https://care-imd.eu)

Toda la información sobre defectos encontrados se etiqueta, con lo que es posible generar visualizaciones temáticas, listados estructurados y reportes fácilmente interpretables.

Inspección y mantenimiento en entornos pequeños y oscuros

Los resultados demuestran que adoptar esta tecnología para la inspección y el mantenimiento de ascensores reduce el consumo de energía, además de mejorar la competitividad, la seguridad y la eficiencia de las infraestructuras que usamos a diario.

El UAV de Hovering Solutions vuela entre los cables del hueco del ascensor mientras realiza su inspección.
El UAV de Hovering Solutions vuela entre los cables del hueco del ascensor mientras realiza su inspección.
CARE-IMD Consortium (https://care-imd.eu)

Y sus ventajas no terminan en el hueco de un ascensor: la habilidad de los UAVs para volar en estos espacios puede ser aplicable a otros entornos pequeños y oscuros, por ejemplo en centrales hidroeléctricas, instalaciones mineras, redes de distribución y saneamiento o, incluso, en aplicaciones de seguridad y defensa.

Asimismo, se podría adaptar a otras aplicaciones que requieran el cumplimiento de otras normativas de inspección y empleen distintos algoritmos de IA para dar soporte a las tareas de simulación, inspección y mantenimiento.

The Conversation

El proyecto CARE-IMD con número de registro CPP2021-008858 ha sido financiado por MCIN/AEI /10.13039/501100011033 y por la Unión Europea NextGenerationEU/ PRTR.

– ref. Drones que inspeccionan el hueco del ascensor – https://theconversation.com/drones-que-inspeccionan-el-hueco-del-ascensor-270922

China, territorio de muchas culturas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lili Wang, Profesora de lengua y cultura china, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Algunas personas bailan yangko en Luannan, para celebrar el tradicional festival de Primavera chino, en febrero de 2025. chinahbzyg/Shutterstock

China no es solo tierra, historia o cultura, sino que también es su gente.

El uso de la palabra “China” para referirse al gigante asiático se atestiguó por primera vez en 1516 en el Livro de Duarte Barbosa, donde el portugués narraba sus viajes por los mares del sureste asiático.

Sin embargo, los propios habitantes del país lo denominan “Zhong Guo”, “nación del centro”. El origen de este nombre se remonta al origen de su civilización, que a su vez está relacionada con la cultura mayoritaria en la China actual.

La tierra divina

La primera obra mitológica de China, el Clásico de las montañas y los mares, relata cómo los dioses establecieron en la Tierra las “nueve regiones”. A este territorio se le dio el nombre de “Shenzhou”, un lugar divino que ocupaba el puesto central en el planeta. Por eso China acabaría autodenominándose el Reino del Centro. Shenzhou se situaba en las cuencas media y baja de los ríos Amarillo y Yangtsé, en el centro-este de la China actual. Allí se levantó, hace más de 4 000 años la llamada civilización de Huaxia, predecesora de la actual etnia han.

Dibujo de un hombre cabalgando las olas sobre un carro.
Ilustración en una edición del siglo XVI del Clásico de las montañas y los mares, hecha por Jiang Yinghao.
Wikimedia Commons

Todo estuvo a cargo de las deidades según esos mitos. La primera obra médica de China, el Clásico de Medicina Interna del Emperador Amarillo, o su primer registro de técnicas agrícolas, el Xia Xiao Zheng, también son considerados de origen divino, así como la creación de los sinogramas, los famosos caracteres chinos, entre otros.

El primer uso de los sinogramas se observa en el texto clásico fundacional I Ching, que se traduciría como “libro de las mutaciones”. Sirve como oráculo para quien lo lee, pero también como tratado de sabiduría filosófica. De este libro surgen conceptos fundamentales en la cultura oriental como el taichi, el yin y el yang, los ocho trigramas y su combinación, los 64 hexagramas.

No obstante, su influencia no queda ahí. Esta obra sentó las bases de una de las ideas centrales de la cultura china: el cielo, la tierra y el ser humano son uno. Es decir, las divinidades y la humanidad están íntimamente ligadas.

Gobernados por los hijos del cielo

Asimismo, aunque se sucedieran muchas dinastías a lo largo de los siglos, todas se legitimaron por mandato de los dioses, por lo que los sucesivos emperadores siempre se hicieron llamar “hijos del cielo”.

Los habitantes de Shenzhou recibían dos denominaciones: Hua y Han. En el primer caso, Hua significa “flor”, por lo que existía una vinculación con la tierra a través de la referencia al “reino del centro”, un lugar donde las flores se abren en todo su esplendor. Por su parte, Han hace referencia a la Vía Láctea, vinculado al cielo, como aparece recogido en el Clásico de poesía de hace más de 3 000 años de antigüedad. De ese vocablo también derivan nombres como el río Han (Hanshui), la dinastía Han (Hanchao), el pueblo han (Hanren), el idioma chino (Hanyü) y los caracteres chinos (Hanzi).

Caligrafía china a un lado y un dibujo de naturaleza al otro.
Edición ilustrada del Clásico de poesía con caligrafía del emperador Qianlong, del siglo XVIII.
National Palace Museum/Wikimedia Commons

Históricamente, al menos antes del siglo XIII, no existía la noción moderna de “etnias” y en Shenzhou solo se distinguía entre los han y los extranjeros, en donde se incluían todos aquellos que habitaban el territorio pero no formaban parte de la cultura han.

Además, hay que tener en cuenta que China fue gobernada en dos ocasiones por pueblos foráneos. Durante la primera, en el siglo XIII, la dinastía Yuan, fundada por los mongoles, conquistó el Tíbet y lo incorporó al territorio chino. Tras un siglo de dominio mongol, los han recuperaron el poder y establecieron la dinastía Ming. Más tarde, en el siglo XVII, la dinastía Qing, fundada por los manchúes, integró nuevamente Mongolia al imperio. Tras su caída, Manchuria pasó finalmente a formar parte de China.

Diversidad de culturas

La llamada “cuestión étnica” surgió tras la fundación de la República Popular China en 1949. El país reconoció oficialmente 56 grupos étnicos. Aparte de los han, se consideró otras 55 etnias minoritarias, como los zhuang, hui, tibetanos, manchúes, mongoles, uigures, gaoshanes o los luoba. Todas ellas se concentran principalmente en el suroeste, noroeste y noreste del país, contando muchas con regiones o distritos autónomos.

Según datos de 2021, la población han asciende a 1 280 millones de personas, lo que representa el 91,11 % del total de los habitantes de China. Las minorías étnicas suman unos 125 millones de personas, es decir, el 8,89 %, siendo los zhuang el grupo más numeroso con más de 18 millones.

Pintura al óleo del rey Guesar montado en un reno.
Pintura al óleo del rey Guesar montado en un reno.
Wellcome Collection/Wikimedia Commons, CC BY

Estas minorías se diferencian de los han en sus orígenes, religiones, lenguas, tradiciones y formas de vida. A lo largo de los siglos, han desarrollado culturas fascinantes. Entre los ejemplos más destacados se encuentran las tres grandes epopeyas heroicas: la tibetana El rey Guesar, el escrito más largo del mundo; la mongola Jangar; y el poema del pueblo kirguís Manas.

Asimismo, el arte del muqam uigur de Xinjiang, mezcla de cantos, danzas, música popular y clásica, está reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Además, las técnicas textiles del pueblo li, las danzas de los bai y los dai, las gastronomías de los grupos uigur, tujia y coreano chino, las vestimentas de los miao y la arquitectura de los dong, entre otras, constituyen tesoros culturales de la humanidad.

Durante milenios, estos pueblos se han influido mutuamente y han convivido en la tierra divina de Shenzhou, dando lugar a la considerable diversidad cultural que vemos en la China actual. Cada una de las lenguas, tradiciones y expresiones artísticas de sus 56 grupos étnicos aportan algo de su característico color. Estos tesoros culturales de la tierra de Shenzhou son como un jardín en constante floración, cuya riqueza debe atribuirse a todos sus pueblos.


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Lili Wang no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. China, territorio de muchas culturas – https://theconversation.com/china-territorio-de-muchas-culturas-278550

La masculinidad igualitaria también es mejor para los hombres

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carmen María Galvez Sánchez, Professor. Faculty of Psychology and Speech Therapy. Universidad de Murcia, Universidad de Murcia

shutterstock JeannieR/Shutterstock

No existe una sola forma de ser hombre. Sin embargo, debido a la educación recibida y a los estereotipos de género muchos viven siguiendo las normas de la “masculinidad hegemónica”. Este término recoge el modelo de masculinidad que una sociedad suele considerar normal o ideal. Por eso tiende a ser una de las formas de vivir la masculinidad que más se acepta socialmente. Pero, ¿son más saludables unos modelos que otros?

Normalmente un hombre de verdad se relaciona con ser fuerte físicamente, no mostrar emociones, competir todo el tiempo, ser independiente, viril, exitoso, racional, tener un carácter duro y, a veces, ser agresivo.

El problema es que esta forma de entender la masculinidad puede crear relaciones injustas, porque pone a algunos hombres por encima de otros. Así, suele aumentar la desigualdad, ya que se considera mejor a un tipo de hombre y se menosprecia a los que no encajan en ese modelo y a las mujeres. Esto demuestra que las ideas que aprendemos sobre cómo ser hombre o mujer influyen en cómo nos tratamos y en cómo nos relacionamos.

Se ha observado cómo estas formas de entender la masculinidad pueden tener un impacto negativo en la vida de las personas y en las relaciones sociales. Varias investigaciones han demostrado cómo las presiones sociales para cumplir con los estereotipos de la masculinidad hegemónica pueden generar en los hombres problemas de salud mental, comportamientos de riesgo y dificultades en las relaciones interpersonales.

Estas expectativas aparecen en cosas cotidianas, aunque a veces pasen desapercibidas. Muchos hombres sienten presión al tener que aguantar –reprimir algunas emociones como la tristeza y el miedo–, resolver los problemas por sí solos y evitar mostrarse vulnerables. Todo esto para encajar en lo que la masculinidad hegemónica define como ser un hombre de verdad.

El problema es que, con el tiempo, esta forma de vivir puede tener consecuencias negativas. Por ejemplo, aumentar el estrés, dificultar pedir ayuda cuando se tiene un problema –incluidos los de salud– y empeorar la manera de manejar el dolor y la frustración. En algunos casos también se relaciona con adicciones, conductas violentas y otros problemas que dañan la salud física y mental. Estos afectan tanto a los propios hombres como a las personas que los rodean.

Surge entonces la pregunta: ¿Qué otras formas de masculinidad existen? ¿Cómo se puede vivir la masculinidad de manera más sana?

Hacia la masculinidad igualitaria

Existen otras opciones. La “masculinidad igualitaria” es un modelo alternativo basado en la igualdad de género y el respeto mutuo. Esta forma de ser hombre busca alejarse de las normas de la masculinidad hegemónica, que a menudo relacionan ser hombre con dominar, competir, ser agresivo y colocarse por encima de otras personas.

La masculinidad igualitaria promueve valores como la empatía, la colaboración, la expresión de las emociones, el cuidado y la corresponsabilidad en las relaciones personales, familiares y sociales. Así, se propone una forma de ser hombre que no se basa en sentirse superior a otros géneros, sino en la igualdad y el respeto en las relaciones.

Este modelo puede ayudar a construir sociedades más inclusivas y justas, porque cuestiona las normas de género rígidas que limitan a las personas. La idea principal es que cada persona tiene la capacidad de cambiar, elegir cómo quiere relacionarse y vivir su identidad sin esas presiones sociales.

El desarrollo de masculinidades igualitarias comienza comprendiendo cómo las normas de género influyen en lo que creemos que debe ser un hombre y en cómo nos relacionamos con los demás.

Cuando se trabaja con hombres desde un enfoque de género se pueden analizar y cuestionar muchas ideas aprendidas sobre la masculinidad. Es lo que plantea bell hooks (pseudónimo escrito en minúsculas) en su libro El deseo de cambiar: hombres, masculinidad y amor. Esto abre espacio para vivirla de forma más auténtica, con más conexión emocional y relaciones más sanas. A través del diálogo y la reflexión, muchos hombres han empezado a cambiar su manera de entender y vivir la masculinidad.

Los hombres también pueden cuidar

Una parte fundamental de este proceso de cambio se basa en la participación de los hombres en las actividades de cuidado en la vida diaria. Tradicionalmente el cuidado se ha asociado con lo femenino. Sin embargo, las tareas de cuidado ofrecen a los hombres la oportunidad de desarrollar habilidades de empatía, comunicación y colaboración. Estas habilidades son esenciales para promover relaciones saludables y una sociedad más justa.

Los cuidados incluyen desde cocinar una comida para un ser querido hasta cuidar de los hijos, de las personas mayores o de quienes lo necesiten, así como acompañar a las amistades en momentos difíciles. También autocuidarse. Todas estas acciones del día a día demuestran que no es cierta la idea de que ser hombre no puede estar relacionado con cuidar o mostrar compasión.

Al promover masculinidades igualitarias no solo estamos trabajando para el beneficio de los hombres individualmente, sino también para la creación de sociedades más saludables, inclusivas y justas.

Debemos ayudar a los hombres a explorar y aceptar toda la diversidad de sus experiencias humanas. El objetivo es que todas las personas puedan desarrollarse plenamente, sin que su género limite lo que pueden sentir, hacer o llegar a ser.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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Más allá de mensajes inspiradores y estadísticas, la brecha de género no desaparece

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Deniz Torcu, Adjunct Professor of Globalization, Business and Media, IE University

shutterstock Studio Romantic/Shutterstock

Cada mes de marzo, las redes sociales se llenan de mensajes inspiradores, campañas corporativas y declaraciones institucionales que celebran el liderazgo femenino. Durante unos días, el espacio público parece alineado: la igualdad avanza, el talento femenino florece, las empresas se comprometen.

Pero cuando el ruido digital se apaga y observamos los datos comparados, el optimismo se enfría.

Según el Global Gender Gap Report 2025 del World Economic Forum, el mundo ha cerrado aproximadamente el 68,8 % de la brecha global de género, y, al ritmo actual, se necesitarán alrededor de 123 años para alcanzar la paridad completa.

Más de un siglo

A ese ritmo, ninguna persona que hoy participe en el debate público verá alcanzada la paridad económica global.

Y esta estimación no se limita a ingresos: el índice mide participación económica, educación, salud y empoderamiento político en 148 economías. Mientras educación y salud están relativamente cerca de la paridad en muchas regiones, la participación económica y el poder político siguen siendo las dimensiones más rezagadas.

La conclusión es clara: la visibilidad pública de la igualdad avanza más rápido que su arquitectura económica.

Igualdad como ingreso vs. igualdad como capacidad

La economía convencional ha tendido a identificar igualdad con convergencia de ingresos. Si así fuese, al disminuir la brecha salarial el problema estaría en vías de solución. Sin embargo, el enfoque de Amartya Sen obliga a ampliar la mirada. La igualdad no es solo ingreso, sino expansión de capacidades reales: la libertad efectiva para elegir trayectorias vitales. Desde este enfoque, la desigualdad salarial no es solo una diferencia de ingresos, sino una restricción estructural de capacidades.

Una mujer puede tener acceso formal al mercado laboral y, sin embargo, enfrentar restricciones estructurales que limitan su agencia: interrupciones de carrera, penalización por maternidad, menor acceso a redes informales de poder o sesgos en promoción. La cuestión no es solo cuánto gana, sino cuánto puede decidir.

Desde esta perspectiva, las estadísticas laborales no son simplemente indicadores distributivos: son indicadores de libertad real.

La penalización por ser mamá: una lógica acumulativa

Uno de los mecanismos más persistentes de desigualdad es la penalización por ser mamá motherhood penalty. La evidencia muestra que los salarios de las mujeres tienden a estancarse o disminuir tras la maternidad, mientras que los hombres no enfrentan una penalización equivalente.

Esta brecha no responde solo a discriminación directa, sino a un diseño del mercado laboral que premia la continuidad y disponibilidad total. Las interrupciones asociadas al cuidado afectan la acumulación de capital humano y la progresión salarial, generando efectos que se amplifican con el tiempo.

En la Unión Europea, las mujeres ganan el 77 % del ingreso anual de los hombres y acumulan una brecha de pensiones del 25 % en la vejez.

La penalización no es puntual: es acumulativa.

El Global Wage Report 2024–25 de la OIT confirma que los hombres ganan más que las mujeres a lo largo de toda la distribución salarial, tanto en economías de ingresos bajos como altos, y que la desigualdad aumenta cuando se consideran formas de empleo no asalariado. La brecha de ingresos no es episódica: es estructural.

La desigualdad salarial de hoy es la desigualdad patrimonial de mañana.

Claudia Goldin y los ‘trabajos codiciosos’

La premio Nobel Claudia Goldin ha mostrado que buena parte de la brecha salarial en economías avanzadas no se explica solo por discriminación directa, sino por la estructura de ciertas ocupaciones altamente remuneradas. Los ‘trabajos codiciosos’ (greedy jobs), que exigen disponibilidad continua, jornadas extensas y total flexibilidad penalizan cualquier interrupción. Cuando el cuidado infantil recae desproporcionadamente sobre las mujeres, estas dinámicas amplifican la desigualdad.

El problema no es solo quién accede al mercado laboral, sino cómo está diseñado. A escala global, la participación laboral femenina ronda el 47 %, frente al 72 % de participación masculina, según el Banco Mundial. Pero, incluso cuando la participación aumenta, los incentivos internos del mercado siguen generando divergencias salariales a lo largo del ciclo vital.

Economía del cuidado, bienes públicos y reproducción social

La economía feminista, con autoras como Nancy Folbre, ha subrayado que el trabajo de cuidados genera capital humano y cohesión social, pero sus beneficios no se reflejan plenamente en quienes lo realizan. En términos económicos, se trata de una actividad con externalidades positivas mal internalizadas.

Datos de UN Women indican que las mujeres realizan al menos 2,5 veces más trabajo de cuidados no remunerado que los hombres, lo que limita su participación laboral y afecta sus trayectorias salariales. El informe Care Work and Care Jobs de la OIT advierte además que el aumento de la demanda de cuidados, impulsado por los cambios demográficos, puede profundizar estas brechas si no se adoptan políticas públicas transformadoras.

La desigualdad no es abstracta: en la UE, el 92 % de los hombres en pareja con hijos trabajan a tiempo completo, frente al 67 % de las mujeres. Más que una elección individual, esta diferencia refleja cómo la estructura del cuidado condiciona la trayectoria profesional femenina y distorsiona la asignación de tiempo y recursos en la economía.

Esa asimetría no es solo laboral; es fiscal, contributiva y patrimonial.

Estado del bienestar y redistribución del riesgo

El Estado del bienestar surge precisamente para corregir fallos de mercado y redistribuir riesgos sociales.

Políticas como permisos parentales, educación infantil pública o subsidios de cuidado no son meras concesiones simbólicas: son instrumentos de corrección económica.

En la Unión Europea, el Gender Equality Index 2025 sitúa el nivel agregado de igualdad en 63,4 puntos sobre 100, lo que confirma que la paridad sigue estando, como mínimo, a medio siglo de distancia al ritmo actual de progreso.

Hay fuertes contrastes estructurales. Mientras que en el ámbito de salud la igualdad de género alcanza 86,2 puntos y en el el del dinero 73,9, el dominio de poder (que mide la representación en la toma de decisiones políticas, económicas y sociales) apenas llega a 40,5 puntos, el más bajo de todos.

En otras palabras, Europa ha avanzado, pero de forma desigual y a un ritmo que hace inviable hablar de convergencia acelerada. La arquitectura institucional es más robusta que en otras regiones del mundo, pero los datos muestran que las transformaciones profundas siguen siendo graduales.

España, un ejemplo concreto

En 2021, España estableció 16 semanas remuneradas e intransferibles para cada progenitor, en línea con la Directiva europea de conciliación (2019/1158).

Esta medida no es meramente simbólica. Al hacer el permiso intransferible, modifica incentivos y reduce la expectativa de que la interrupción laboral recaiga exclusivamente sobre la madre.

Desde una perspectiva institucional y de capacidades, la medida redistribuye los costes sociales del cuidado y amplía la libertad efectiva de ambos progenitores.

Es un ejemplo de reforma estructural, no de alineamiento discursivo.

Empoderamiento político y arquitectura presupuestaria

En el Global Gender Gap Report 2025 del Foro Económico Mundial, la medición por dimensiones revela que, si bien algunos componentes como educación o salud están mucho más cerca de la paridad, la brecha en empoderamiento político sigue siendo relativamente amplia.

Esto no es un detalle estadístico: sin representación equilibrada en la toma de decisiones, las prioridades presupuestarias y regulatorias tienden a reproducir las mismas estructuras que generan desigualdad.

La arquitectura económica no es neutra. Está vinculada al poder político.

Implicaciones macroeconómicas: eficiencia y crecimiento

La desigualdad de género no es únicamente una cuestión normativa. Es también una cuestión macroeconómica.

El Banco Mundial, a través de su informe Women, Business and the Law, subraya que las restricciones estructurales que limitan la participación femenina reducen el potencial de crecimiento y la acumulación de capital humano.

Desde la teoría del crecimiento y del bienestar, limitar la participación femenina implica una asignación subóptima del talento y una pérdida de productividad agregada. Cuando, además, las mujeres en la UE perciben solo el 77 % del ingreso anual de los hombres y acumulan una brecha de pensiones del 25 %, la desigualdad deja de ser un problema distributivo para convertirse en una ineficiencia estructural.

Narrativa rápida, estructura lenta

El fenómeno del gender washing surge en este contexto: la proliferación de discursos, campañas y compromisos públicos que proyectan alineamiento con la igualdad sin alterar de manera sustantiva las reglas que producen desigualdad.

Adoptar el lenguaje inclusivo o lanzar iniciativas simbólicas es relativamente sencillo. Rediseñar incentivos laborales, redistribuir el trabajo de cuidados o modificar trayectorias profesionales consolidadas exige reformas institucionales profundas y sostenidas.

La diferencia no es menor. Las narrativas se transforman en ciclos mediáticos; las instituciones, en ciclos generacionales. Entre hashtags y estadísticas existe, por tanto, una brecha de velocidad. Y cuando el principal índice global proyecta 123 años para alcanzar la paridad, la cuestión no es si el debate es suficientemente intenso, sino si las reformas son suficientemente estructurales.

La desigualdad no desaparece por acumulación de discursos ni por consenso retórico. Solo se reduce cuando cambian las reglas que distribuyen tiempo, ingresos y poder económico.

Hoy, los datos muestran que ese cambio existe, pero avanza a un ritmo que está lejos de ser transformador.

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Deniz Torcu no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Más allá de mensajes inspiradores y estadísticas, la brecha de género no desaparece – https://theconversation.com/mas-alla-de-mensajes-inspiradores-y-estadisticas-la-brecha-de-genero-no-desaparece-277868

Cómo evitar que el talento deportivo se convierta en una carga para los menores

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maite Aurrekoetxea Casaus, Profesora Doctora en Sociología en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad de Deusto

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¿Qué significa destacar en un deporte? En edades infantiles y preadolescentes esto puede reflejar muchas cosas, además de un talento innato. Por ejemplo, una maduración biológica temprana, la calidad y cantidad del entrenamiento e incluso el rol dentro del equipo.

Para los padres y profesores puede ser difícil detectar y gestionar las altas capacidades deportivas de los más jóvenes. Para esto último, el entorno del menor es un factor clave.

Para empezar, en vez de fijarse en quien gana, conviene fijarse en indicadores menos visibles. Por ejemplo, poniendo el foco en el desarrollo de las habilidades motrices, la comprensión de diferentes situaciones motrices, la autorregulación del error, la transferencia entre deportes y la sensibilidad al feedback.

Cuidado con las expectativas familiares

La implicación parental puede ser un arma de doble filo. Por un lado, el apoyo protege el bienestar y la adherencia. Por otro, la presión afecta al disfrute y la motivación. Si esta última se impone, el deporte puede pasar de ser un espacio de exploración y disfrute a convertirse en una obligación que hay que repetir cada fin de semana.

El entorno familiar debe entender algo muy importante: evitar la imposición de expectativas no significa desentenderse, sino acompañar de otra manera.

El primer cambio pasa por transformar el lenguaje verbal y aumentar las experiencias de lenguaje motriz. Si la conversación gira exclusivamente en torno a resultados (cuántos goles, quién ha marcado, si ha ganado), el mensaje es que el valor depende del marcador. Es mejor preguntar si ha aprendido o cómo resolvió un error, porque así se desplaza el foco hacia el proceso.

Acompañar no es decidir por el menor, sino permitirle participar en elecciones razonables. Por ejemplo, qué frecuencia de entrenamientos asumir, qué metas plantearse de cara a la temporada o cómo afrontar las posibles renuncias. El razonamiento hipotético-deductivo no se alcanza hasta alrededor de los 12 años. Hasta ese momento, no hay un estado madurativo de elección propia.

Menos etiquetas y más variedad

También conviene vigilar las etiquetas, que parecen positivas pero pueden volverse pesadas. Convertir el talento en identidad (“eres un crack”,“así vas llegar lejos”) puede estrechar el margen de error y aumentar el miedo a fallar.

En la variedad está el gusto. Si siempre se practica el mismo deporte y no prueba otras actividades, su desarrollo motor se vuelve más limitado. Cuando la experiencia se reduce a una sola modalidad también se reducen las oportunidades de moverse y de resolver situaciones variadas.

La variedad no es una distracción del talento. Al contrario, es lo que permite desarrollarlo con una visión más rica, flexible y preparada para el futuro.

La especialización favorece el ‘burnout’

En este contexto se corre un riesgo. Muchas familias no dicen explícitamente “especialízate”, pero las expectativas se traducen en una presión de lógica externa que afecta a las situaciones y sus conductas. Más entrenamientos, más inversión en entrenadores privados, más torneos y menos espacios para la diversificación y libertad de elección y toma de decisiones.

Una vez la familia entra en la lógica de “hay que aprovecharlo ya”, el joven deportista puede percibir más conductas directivas y de presión que coartan su libertad de elección y decisión. Hay datos claros de que esas conductas se relacionan con más burnout y menos motivación autónoma.

Este burnout es un predictor en la devaluación del deporte y el riesgo de abandono. Si no hay decisiones propias, ni un entorno saludable, convertimos el clima en el idóneo para que se erosionen el disfrute y la continuidad en el deporte.

El peligro de las lesiones

En paralelo, y a veces de forma acumulativa con lo psicológico, la especialización y el volumen de entrenamientos elevan el riesgo de lesiones. Desde organismos y entidades se está denunciado dicha sobrecarga, que se traduce tanto en lesiones agudas como en patologías que derivan de un exceso de repetición a edades tempranas, y que conllevan incluso enfermedades.

Entre las lesiones identificadas se incluyen cuadros frecuentes como distensiones musculares, la llamada “rodilla de corredor” y lesiones de rótula. También otras más graves como fracturas de vértebra, la osteocondritis disecante, las lesiones ligamentarias del codo y las fracturas por estrés.

Por el contrario, realizar menos de dos horas por semana de entrenamiento reduce el riesgo de lesiones deportivas agudas. También hay que tener presente que aquellos deportistas especializados en deportes individuales tienen un mayor riesgo de sobrecarga, mientras que los atletas de deportes de equipo pueden ser más propensos a sufrir lesiones traumáticas agudas.

El papel de los profesionales del deporte

Organizaciones como la estadounidense NATA (Asociación Nacional de Entrenadores Atléticos) plantean una serie de recomendaciones que ayuden a generar entornos seguros para los menores deportistas con talento.

Estas recomendaciones dejan claro que los profesionales no son espectadores pasivos. Educadores físico deportivos, entrenadores y clubes tienen una capacidad real para modular el entorno en el que se desarrollan estas personas con talento.

El objetivo debe ser tratar de generar situaciones donde prime el placer de compartir. Mientras, se desarrollan las habilidades motrices básicas y las capacidades técnicas, perceptivas, físicas y psicológicas a largo plazo. Evaluar el progreso implica mirar cómo aprende el menor.

En este sentido, la clave es que el profesional sea un puente con la familia y el club, pero, sobre todo, un guía del maravilloso mundo del deporte en edad escolar. Reducir tensiones invisibles es una responsabilidad compartida. Cuando se acuerdan expectativas realistas sobre carga, descanso y estudios, el menor deja de sentir que debe acelerar para no quedarse atrás. La formación y los protocolos ayudan, pero los mensajes coherentes en casa son igual de decisivos.

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2026-2030: cinco años en los que China busca consolidar su poder global mediante la tecnología, la autosuficiencia y la proyección exterior

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Vázquez Rojo, Doctor en Economía. Profesor e Investigador en la UCJC, Universidad Camilo José Cela

Feria comercial en Cantón (China). Daniel Pawer/Shutterstock

China acaba de publicar su XV Plan Quinquenal, la hoja de ruta con la que fija las prioridades económicas, industriales y tecnológicas del país para los próximos cinco años.

El correspondiente a 2026-2030 arranca con un diagnóstico claro: los conflictos geopolíticos se intensifican, el déficit de gobernanza global aumenta y las cuestiones de seguridad ganan peso. Además, en clara referencia a EE. UU., identifica como amenazas el auge del proteccionismo, el hegemonismo y la política de poder.

En este contexto, China parte de una posición de fortaleza: compite, e incluso lidera, sectores y tecnologías clave, y es, desde hace años, un centro manufacturero global. Este avance ha elevado el nivel de vida de sus ciudadanos y ha impulsado la transición hacia industrias de mayor valor añadido.

Sin embargo, estas fortalezas conviven con desequilibrios internos. El sector inmobiliario, antiguo motor de crecimiento, continúa deteriorándose y el consumo interno es reducido. China representa el 32 % de la inversión mundial y genera un tercio de las manufacturas, pero apenas consume el 13 % global.

Este desajuste genera un desequilibrio estructural: la capacidad productiva supera la demanda doméstica. Como resultado, el país depende de las exportaciones para absorber ese exceso, lo que alimenta tensiones comerciales con el resto del mundo.

China buscar dar un salto tecnológico

Pekín busca consolidarse como superpotencia tecnológica y dejar atrás su papel como fábrica de bienes de bajo valor añadido. Durante décadas, el país creció como plataforma manufacturera global, con salarios bajos, mano de obra abundante y una inversión masiva en capacidad productiva.

Este modelo le permitió industrializarse y reducir la pobreza, pero también generó límites a su crecimiento y desarrollo. De ahí que haya ido desplazando su modelo económico hacia sectores más especializados, en los que el crecimiento depende menos del volumen de producción.

El nuevo plan quinquenal acelera esta transición mediante el impulso de las “nuevas fuerzas productivas de calidad”: innovar y ser eficientes en sectores punteros (IA, robótica, nuevos materiales, biomedicina, industria aeroespacial), a la vez que desarrolla tecnologías emergentes como la computación cuántica, el hidrógeno o las comunicaciones 6G.

Además, el plan busca hacer de la IA una herramienta transversal para mejorar la eficiencia y la productividad empresarial, automatizando procesos, ajustando el consumo energético en tiempo real, detectando fallos en el control de calidad y reduciendo los tiempos de diseño.

La autosuficiencia como respuesta a EE. UU.

Este avance se enfrenta a un límite externo: los cuellos de botella estratégicos. La guerra tecnológica con Estados Unidos ha restringido el acceso de China a materiales y procesos claves para el desarrollo de la IA.

Ante estas restricciones, China busca, más que aumentar la capacidad, optimizarla. Para ello, desarrolla sistemas propios de hardware y software (un stack tecnológico soberano) que le hagan autosuficiente.

Por ejemplo, mediante la creación de una red nacional integrada que redistribuya la carga de trabajo digital. Esto implica enviar datos a los centros donde haya capacidad libre, aunque estén a miles de kilómetros, para evitar cuellos de botella y exprimir al máximo la infraestructura existente.

La transición energética como eje del nuevo modelo

El XV Plan Quinquenal integra por primera vez clima y energía en un mismo capítulo estratégico. Para 2030, el gobierno fija objetivos vinculantes: reducir las emisiones por unidad de PIB en un 17 % y elevar la cuota de energías no fósiles al 25 % del consumo total.

El núcleo de esta transformación es una electrificación masiva que abarca transporte, industria y consumo doméstico. Esto genera un ciclo de retroalimentación: la transición energética impulsa la demanda de equipos donde China ya tiene ventajas: baterías, paneles solares o vehículos eléctricos, que en 2024 ya representaban el 10 % del PIB.

El nuevo sistema energético chino se basa en generar energía a gran escala a partir de fuentes renovables y nucleares. El plan impulsa bases solares, eólicas e hidráulicas en el norte y oeste del país, donde hay más recursos naturales disponibles.

Sin embargo, los principales centros de consumo están en el este, donde se concentra la industria. Por eso, está construyendo al menos 15 nuevas líneas de ultra alta tensión que permitan transportar grandes volúmenes de electricidad a largas distancias.

En paralelo, para evitar cortes de suministro, busca impulsar sistemas de almacenamiento –como centrales hidroeléctricas reversibles y baterías– que permiten guardar energía cuando sobra y usarla cuando falta.

Con todo, China mantiene su industria del carbón. El Gobierno lo define como una “piedra de lastre” necesaria para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico. Esta decisión responde al temor a la inestabilidad social. Tras las crisis energéticas de 2021 y 2022, las autoridades priorizan asegurar el suministro y proteger el empleo en las regiones mineras.

Esta diversificación refuerza la seguridad nacional al reducir la dependencia de importaciones energéticas y la exposición a shocks externos.

Impulso al consumo interno

El plan identifica una debilidad estructural: la demanda interna sigue siendo insuficiente. El origen está en un modelo basado en la inversión industrial, lo que ha generado un exceso de producción que impide que el consumo interno actúe como motor principal del crecimiento económico.

Como resultado, se produce lo que el Gobierno chino llama “involución”, una competencia empresarial destructiva en un mercado saturado. Intentando ganar cuota de mercado, las empresas aumentan la producción y reducen precios, incluso por debajo del coste. El objetivo no es tanto obtener beneficios como sobrevivir frente a sus competidores. El resultado es una espiral a la baja: caen los márgenes empresariales, se presionan los salarios y disminuye la rentabilidad de las inversiones.

Para corregirlo, el plan propone “ordenar la competencia”: regular la capacidad productiva, intervenir precios y fomentar fusiones para reducir la fragmentación del mercado. Incluso contempla fondos para cerrar instalaciones obsoletas en sectores con exceso de capacidad.

Al mismo tiempo, en el lado de la demanda, busca impulsar el consumo aumentando los ingresos (con subidas del salario mínimo) y ampliando la protección social (mejorando la cobertura sanitaria, las pensiones o el acceso a servicios públicos) para reducir la necesidad de ahorrar.

Hacia la construcción de un nuevo orden

El plan quinquenal cambia la estrategia internacional china: ya no se trata de integrarse en el sistema global sino de configurar uno nuevo. En un contexto que el documento describe como “inestable y dominado por el unilateralismo”, China busca ganar capacidad de acción y aumentar su influencia global.

Para llevar esta estrategia a la práctica quiere que la llamada Nueva Ruta de la Seda ya no se limite a grandes infraestructuras físicas. El plan ahora es que los países receptores adopten tecnología, financiación y sistemas de gestión chinos para crear relaciones de dependencia que refuercen el liderazgo de Pekín y amplíen su influencia económica y tecnológica.

En cuanto a gobernanza global, se presenta como defensor del Sur Global y utiliza plataformas como los BRICS (grupo de economías emergentes) o la Organización de Cooperación de Shanghái para promover un orden multipolar.

Como “gran potencia responsable”, también aspira a aumentar su influencia en asuntos públicos globales como el clima, la ciberseguridad o la reducción de la pobreza.

Además, en términos de soft power (poder blando), China pretende proyectar una imagen “creíble, amable y respetable” y expandir sus industrias culturales, como la literatura, los videojuegos, el cine o la animación.

Con todos estos mecanismos el país busca exportar, además de tecnología, su propio modelo de desarrollo.

Un plan decisivo para el futuro de China y del mundo

El nuevo plan quinquenal busca consolidar a China como una gran potencia tecnológica, autosuficiente y global. El cambio que plantea es estructural: dejar de competir por costes y hacerlo por control tecnológico. La finalidad es poder ocupar posiciones centrales en las cadenas de valor, definir estándares industriales y aumentar su influencia en la economía global.

De cara al exterior, Pekín percibe un vacío en la gobernanza global que aspira a ocupar con su propio modelo de gobernanza, que combina financiación, desarrollo de infraestructuras y exportación tecnológica con una menor exigencia política a sus socios. Sin embargo, su principal desafío es interno: impulsar el consumo exige reformas profundas –salarios, redistribución, Estado del bienestar– que China lleva décadas posponiendo.

The Conversation

Juan Vázquez Rojo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. 2026-2030: cinco años en los que China busca consolidar su poder global mediante la tecnología, la autosuficiencia y la proyección exterior – https://theconversation.com/2026-2030-cinco-anos-en-los-que-china-busca-consolidar-su-poder-global-mediante-la-tecnologia-la-autosuficiencia-y-la-proyeccion-exterior-278464