No solo es dormir una hora menos: qué provoca el cambio horario en la atención, el humor y el bienestar psicológico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Oliver Serrano León, Director y profesor del Máster de Psicología General Sanitaria, Universidad Europea

Este domingo 29 de marzo vuelve una escena conocida: el calendario oficial publicado en el BOE marca el inicio del horario de verano en España. En términos prácticos, el reloj se adelanta una hora de manera simultánea en todo el territorio, aunque con distinta hora oficial en la península y en Canarias, tal como recoge el Real Decreto que regula el cambio horario. Sobre el papel parece un ajuste menor. Pero para el cerebro no siempre lo es.

No se trata solo de una mala noche

Desde la psicología, lo relevante no es tanto la hora “perdida” como el desajuste que se produce entre el tiempo social y el tiempo biológico. Nuestro organismo funciona con ritmos circadianos, es decir, oscilaciones internas que regulan el sueño, la activación, la temperatura corporal, el apetito y buena parte de la regulación emocional. Cuando el horario oficial se adelanta de golpe, el cuerpo no siempre acompasa ese cambio al mismo ritmo. Por eso, muchas personas experimentan durante unos días una sensación parecida a un pequeño “jet lag social”: cuesta más dormirse, levantarse y rendir como si nada hubiera pasado.

Uno de los errores más frecuentes es pensar que el cambio se reduce a dormir una hora menos la madrugada del domingo. La evidencia apunta a algo más complejo. Una revisión reciente de 27 estudios concluye que la transición se asocia con efectos adversos sobre la duración y la calidad del sueño, además de más somnolencia diurna.

El impacto, además, parece ser más claro en las personas de cronotipo vespertino, es decir, aquellas que tienden a acostarse y activarse más tarde. No es solo una noche peor: en algunos casos hay varios días de adaptación incompleta.

Ese pequeño déficit de sueño tiene consecuencias psicológicas reconocibles. A menudo no aparece como un gran problema clínico, sino como una suma de “microdeterioros” cotidianos: más despistes, peor concentración, más lentitud mental, menor tolerancia a la frustración e irritabilidad.

La literatura científica sobre sueño, ritmos circadianos y salud mental muestra que las alteraciones del descanso y de la sincronía circadiana no solo afectan a cómo dormimos, sino también a la atención, la cognición y el estado de ánimo. En otras palabras: cuando el reloj biológico va desacompasado, también lo hacen parte de nuestros recursos psicológicos.

Atención, errores y fatiga: los efectos más inmediatos

El cambio de primavera también se ha relacionado con un aumento de la fatiga y con peor rendimiento en tareas que exigen vigilancia sostenida. No es casualidad que algunas investigaciones hayan observado efectos en contextos donde un pequeño descenso de alerta importa mucho.

Un estudio publicado en Current Biology encontró que el adelanto horario se asociaba con un incremento del 6 % en el riesgo de accidentes de tráfico mortales en Estados Unidos. El dato no significa que todas las personas vayan a conducir peor de forma llamativa, pero sí refuerza una idea básica: incluso una alteración aparentemente modesta del sueño puede tener efectos reales sobre la atención y el tiempo de reacción.

No afecta a todos por igual

Y como ocurre con casi todos los fenómenos psicológicos, no impacta del mismo modo en toda la población. Quienes suelen acostarse tarde, quienes ya arrastran deuda de sueño o quienes tienen horarios matutinos rígidos suelen notar más el desfase.

También los adolescentes constituyen un grupo especialmente sensible. Un estudio sobre sueño en esas edades tras el cambio de primavera observó que el ajuste puede dificultar el descanso y asociarse con un descenso del funcionamiento cognitivo. No resulta extraño: la adolescencia ya viene acompañada de una tendencia biológica a retrasar la hora de dormir, y el adelanto del reloj va justo en sentido contrario.

¿Puede afectar también al estado de ánimo?

Sí, pero aquí conviene ser prudentes. Sería exagerado afirmar que el adelanto de una hora “provoca” por sí solo trastornos psicológicos. La evidencia es más matizada. Por ejemplo, una conocida investigación realizada en Dinamarca encontró un aumento del 11 % en los episodios depresivos unipolares tras el cambio de otoño, no después del de primavera. Más recientemente, una investigación poblacional en Inglaterra encontró poca evidencia de un efecto agudo del cambio al horario de verano sobre los eventos de salud mental registrados en atención sanitaria.




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La lectura razonable, por tanto, no es alarmista: para la mayoría de las personas el cambio de hora no generará un problema clínico, pero sí puede empeorar temporalmente el humor, la energía y la regulación emocional, sobre todo si ya existía vulnerabilidad previa.

Esta cautela encaja bien con lo que se sabe sobre la relación entre ritmos biológicos y salud mental. Estudios recientes indican que, en personas con trastornos del estado de ánimo, las alteraciones de la fase circadiana pueden preceder a los síntomas del estado de ánimo. Eso no implica que el adelanto horario sea una causa única, pero sí ayuda a entender por qué un reajuste aparentemente trivial puede notarse más en algunas personas que en otras.

Cómo amortiguar el impacto

La mejor forma de afrontar el cambio no es dramatizarlo, pero tampoco ignorarlo. La investigación sobre adaptación circadiana recuerda que la luz matutina es una de las señales más potentes para adelantar el reloj biológico y que la luz vespertina tiende a retrasarlo.

Por eso ayuda exponerse a la luz natural por la mañana, evitar una sobreestimulación lumínica intensa por la noche y proteger especialmente el descanso los días previos y posteriores. También puede ser útil adelantar progresivamente 15 o 20 minutos la hora de acostarse en las jornadas anteriores, en lugar de esperar a que el cuerpo resuelva solo el desfase de un día para otro.

En definitiva, el cambio de hora funciona como un recordatorio incómodo pero útil: la mente no opera al margen del sueño, de la luz ni de los ritmos biológicos. Una sola hora puede parecer poco, pero cuando esos 60 minutos se traducen en peor descanso, más fatiga, menos atención y más irritabilidad, deja de ser solo un ajuste del reloj y se convierte también en una cuestión de bienestar psicológico.

The Conversation

Oliver Serrano León no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. No solo es dormir una hora menos: qué provoca el cambio horario en la atención, el humor y el bienestar psicológico – https://theconversation.com/no-solo-es-dormir-una-hora-menos-que-provoca-el-cambio-horario-en-la-atencion-el-humor-y-el-bienestar-psicologico-279465

Cómo las especies invasoras remodelan silenciosamente los ecosistemas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elena Angulo, Científico titular del CSIC, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC)

Introducidas en las islas, las cabras pueden alterar el paisaje en detrimento de las especies locales. Eduardo Bena/Shutterstock

Cuando se mencionan las invasiones biológicas, solemos pensar en un duelo dramático: un depredador foráneo que llega para erradicar a una presa nativa. Sin embargo, este enfoque en la extinción directa oculta una realidad mucho más insidiosa. Gran parte de las invasiones más devastadoras no se limitan a eliminar especies; remodelan el entorno alterando los hábitats, reconfigurando las interacciones y modificando los procesos de una forma que no se puede reflejar únicamente en las listas de especies invasoras.

Tomemos como ejemplo las cabras o los conejos –que alteran desde la dispersión de semillas hasta la capacidad de reforestación natural–, introducidos en islas de todo el planeta. Aunque su voracidad puede, efectivamente, llevar a la flora local a la extinción, su impacto cala más hondo. Estos herbívoros invasores despejan el sotobosque, aceleran la erosión y modifican los regímenes de incendios, dejando cicatrices en el paisaje mucho después de que los rebaños hayan desaparecido. Estos trastornos sistémicos amenazan la biodiversidad de forma tan profunda como la pérdida de una sola especie.

Por eso, a la hora de evaluar el impacto de las invasiones biológicas no basta con considerar únicamente sus efectos en la flora y fauna nativas como hace la clasificación del impacto ambiental de taxones exóticos (EICAT, por sus siglas en inglés) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Como advertimos en un reciente estudio, generan un espectro de impactos que se extiende mucho más allá.

Ingenieros de los ecosistemas

Hemos catalogado 19 tipos distintos de impactos ambientales. 12 de ellos afectan a niveles superiores al de la especie: las comunidades, el funcionamiento de los ecosistemas o las condiciones abióticas, tales como el ciclo de los nutrientes, la estructura del hábitat o las propiedades físicas del suelo y del agua.

La omisión de estos efectos es crítica porque muchas especies invasoras actúan como “ingenieros de los ecosistemas”. No se limitan a habitar un entorno, sino que lo modifican activamente, influyendo en el destino de comunidades enteras. Por ejemplo, los conejos, al igual que ciertas hormigas, transforman el ecosistema que invaden de manera total, desde el suelo y la vegetación hasta la fauna.

Para capturar este matiz, hemos desarrollado una herramienta de evaluación complementaria: EEICAT, la clasificación extendida del impacto ambiental de las invasiones biológicas.

Del invasor a la invasión

EEICAT es una evolución: aporta una expansión necesaria a las evaluaciones de impacto. Basada en el modelo EICAT, desplaza la unidad de evaluación de la especie invasora al evento de invasión.

Bajo este nuevo marco, ahora se pueden tener en cuenta los 19 tipos de impactos, y a una población invasora se le pueden asignar una o varias categorías de gravedad en cualquier nivel ecológico. Con EEICAT, podemos revelar los efectos sobre las especies nativas, las comunidades, los procesos e incluso las condiciones abióticas del ecosistema. Se trata de un enfoque basado en cada invasión, y no en el invasor de forma global.

La necesidad de esta distinción es evidente en los ecosistemas acuáticos invadidos por el mejillón cebra (Dreissena spp.). En innumerables lagos y ríos, estos moluscos amenazan a las poblaciones de mejillones nativos mediante la competencia y la bioincrustación (su acumulación), un impacto clásico bien recogido por las evaluaciones estándar. Pero simultáneamente, transforman el ecosistema acuático en sí mismo: al filtrar partículas, reducen la turbidez, alteran los ciclos de nutrientes y desencadenan cambios en cascada en la vegetación y en las redes tróficas. EEICAT nos permite mapear tanto el golpe directo a la biodiversidad como la reingeniería sistémica del lago o del río.

Muchos mejillones de cebra formando un aglomerado en la orilla del mar
Mejillones cebra.
Sam Stukel (USFWS)/Flickr



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Una lógica similar se aplica al medio terrestre. La hormiga argentina (Linepithema humile) es tristemente célebre por eliminar a las hormigas nativas, simplificando las comunidades hasta convertirlas en ciudades fantasma donde, prácticamente, solo habita esta especie invasora. Pero su influencia es mucho más profunda. Al perturbar los mutualismos entre plantas e insectos, estas invasoras alteran la dispersión de semillas, la polinización, los ensamblajes de invertebrados e incluso los procesos del suelo. Estos efectos indirectos a nivel ecosistémico varían considerablemente según el clima y la integridad del ecosistema receptor.




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Dos hormigas juntan sus bocas mientras la cabeza de otra aparece un poco más abajo
Hormigas argentinas intercambiando fluidos (trofalaxia).
Davefoc/Wikimedia Commons, CC BY-SA

El contexto lo es todo

El reino vegetal ofrece, quizás, el argumento más claro a favor de este enfoque. Las especies de acacia, introducidas en todo el mundo, manifiestan su influencia de maneras radicalmente distintas. En Sudáfrica, actúan como supresores agresivos de la flora nativa y transformadores de la química del suelo mediante el enriquecimiento de nitrógeno. En la Europa mediterránea, la misma especie puede ejercer una presión competitiva moderada, pero modificar profundamente los regímenes de incendios, la acumulación de hojarasca y la hidrología.

Árbol con flores amarillas en un paisaje verde con un muro de piedra
La mimosa (Acacia dealbata) es una especie autraliana que se ha establecido en otras partes del mundo y se comporta como especie invasora, por ejemplo, en Galicia y el norte de Portugal.
Certo Xornal/Wikimedia Commons, CC BY

Adoptar EEICAT no significa reinventar la rueda. Podemos apoyarnos en las décadas de estudios de impacto que ya existen. Este marco recoge un conjunto más amplio de categorías que abarcan los niveles biológico, ecosistémico y abiótico. Utiliza los mismos cinco niveles de gravedad, desde Preocupación Mínima hasta Impacto Masivo, y con las mismas reglas de decisión.

Debido a que esta metodología se basa en la invasión, nos permite rastrear cómo una misma especie se comporta de manera diferente según la región, o cómo varios invasores acumulan su presión sobre un mismo ecosistema.

Gestionar la realidad, no solo las especies

Al adoptar el marco EEICAT, podemos finalmente capturar toda la magnitud de los efectos de las invasiones biológicas en los ecosistemas y adaptar las estrategias de gestión a las realidades complejas del mundo vivo, invasión por invasión.

Las invasiones biológicas no se resumen solo en la pérdida de especies; son también una reescritura silenciosa de los ecosistemas. Desde la química del suelo hasta la frecuencia de los incendios forestales, sus impactos resuenan en el medio ambiente mucho después de su llegada.

The Conversation

Elena Angulo recibe fondos de la Junta de Andalucía, proyectos de Excelencia.

Franck Courchamp recibe fondos de AXA Research Fund.

Laís Carneiro recibe fondos de AXA Research Fund.

– ref. Cómo las especies invasoras remodelan silenciosamente los ecosistemas – https://theconversation.com/como-las-especies-invasoras-remodelan-silenciosamente-los-ecosistemas-278731

Abandonar el sensacionalismo a la hora de informar sobre salud mental no basta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Bárbara Castillo Abdul, Docente e Investigadora Senior, UDIT – Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

DimaBerlin/Shutterstock

En los últimos años, la salud mental ha adquirido una visibilidad pública sin precedentes. Organizaciones internacionales, profesionales de la salud y activistas han impulsado campañas para reducir el estigma y mejorar la comprensión social de los trastornos mentales. Sin embargo, un aspecto que suele pasar desapercibido es cómo los medios de comunicación digitales –todavía la fuente principal de información de amplios sectores de la población— trasladan estos temas. ¿Hasta qué punto su representación contribuye a la comprensión social y a la reducción del estigma? Y sobre todo, ¿es suficiente con que la cobertura deje de ser explícitamente negativa?

Una investigación reciente publicada en BMC Psychiatry analiza, de forma sistemática, cómo los principales medios digitales de Iberoamérica trataron la salud mental a lo largo de 2023.

El estudio se basa en el análisis cuantitativo y cualitativo de más de 20 000 piezas informativas, con una muestra representativa de 1 226 noticias de 20 países iberoamericanos. Los resultados muestran que, aunque la mayoría de los contenidos analizados se sitúan en un tono “neutral”, esta neutralidad no equivale necesariamente a una mejora en la calidad informativa ni contribuye a la sensibilización social.

Más de la mitad de las noticias sobre salud mental tienen un tono neutral

El 56 % de las noticias sobre salud mental analizadas tiene un tono neutral, frente al 27 % de cobertura positiva y un 17 % de tono negativo.

A simple vista, ese predominio de la neutralidad podría parecer una buena señal: menos sensacionalismo, menos estigmatización explícita. Pero esta neutralidad puede encubrir una forma más sutil de insensibilizarían el estigma, al presentar los trastornos mentales como fenómenos homogéneos y descontextualizados, sin explorar sus causas estructurales ni las experiencias vividas de las personas que los sufren.

Entre los trastornos más frecuentemente mencionados están la depresión, la ansiedad, el estrés, el suicidio, las adicciones y los trastornos neurocognitivos, lo que muestra que los contenidos de salud mental están presentes, pero no necesariamente con una profundidad analítica que favorezca el entendimiento social.

Este hallazgo es consistente con otras investigaciones en la región que han puesto el foco en cómo se encuadran informativamente temas particularmente sensibles. Por ejemplo, un estudio reciente exploró la cobertura del suicidio en medios iberoamericanos y detectó que las prácticas de encuadre periodístico tienden a enfatizar aspectos dramáticos o simplistas, con poca atención a los contextos psicosociales o a las recomendaciones de buenas prácticas periodísticas.

De forma complementaria, otro trabajo también subrayaba la presencia de enfoques noticiosos que priorizan imágenes estigmatizantes o superficiales por encima de narrativas que puedan fomentar la empatía y la comprensión profunda de las experiencias vinculadas a la salud mental.

La ausencia de sensacionalismo no basta

Estas evidencias convergen en una conclusión clave: la ausencia de sensacionalismo no garantiza necesariamente una cobertura que favorezca la alfabetización mediática, la responsabilidad comunicativa o la reducción del estigma social. En contextos donde la desinformación, los atajos narrativos y la saturación informativa son la norma, los enfoques “neutralmente planos” pueden legitimar representaciones insuficientes, que ni problematizan ni enriquecen el debate público.

Desde una perspectiva de investigación aplicada, estos resultados tienen implicaciones claras para profesionales de la comunicación, docentes, responsables institucionales y editores de medios. Primero, es necesario avanzar en la formación de periodistas y comunicadores en el tratamiento ético y riguroso de temas de salud mental, incorporando recomendaciones de asociaciones internacionales que promueven un enfoque contextualizado, sensible y no estigmatizante. Segundo, los equipos editoriales deberían reflexionar sobre cómo sus prácticas de selección y encuadre de noticias pueden influir en la percepción social de fenómenos complejos y multifactoriales.

Contextualizar para una cobertura responsable de la salud mental

En este sentido, organismos como la Organización Mundial de la Salud han subrayado que una cobertura responsable en salud mental no se limita a evitar enfoques sensacionalistas. Exige contextualizar los trastornos, incorporar fuentes expertas, visibilizar factores estructurales y promover narrativas que contribuyan activamente a la comprensión social y a la reducción del estigma.

Los estudios sobre el tema refuerzan la necesidad de una agenda de investigación y transferencia de conocimiento que conecte a académicos con los profesionales de la comunicación y la sociedad civil para construir, juntos, prácticas informativas que vayan más allá de la “neutralidad”.

The Conversation

Bárbara Castillo Abdul no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Abandonar el sensacionalismo a la hora de informar sobre salud mental no basta – https://theconversation.com/abandonar-el-sensacionalismo-a-la-hora-de-informar-sobre-salud-mental-no-basta-274319

Dos familias para un nuevo imperio de lujo y belleza: ¿tiene lógica la fusión Puig-Estée Lauder?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pedro Mir, Profesor de la Facultad de Económicas y Director Académico de ISEM Fashion Business School, Universidad de Navarra, Universidad de Navarra

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La belleza de lujo –el segmento premium de la cosmética y la perfumería– mueve al año más de 130 000 millones de euros a nivel mundial y está dominada por un puñado de conglomerados, casi todos europeos. En ese tablero, Estée Lauder compite desde Nueva York, con unos 14 000 millones de dólares en ventas en 2025, y Puig, desde Barcelona, superó por primera vez los 5 000 millones en ese mismo año. Es en este escenario donde se inscribe la noticia que ha sacudido al sector esta semana: ambas empresas están negociando una fusión.

Seis días es el tiempo transcurrido entre el nombramiento de José Manuel Albesa como consejero delegado (el primero en más de dos décadas ajeno a la familia Puig) y la confirmación de las negociaciones. Con ese nombramiento, la empresa separó las funciones de consejero delegado de las de presidente y Marc Puig se mantiene en la presidencia ejecutiva, con un foco explícito en operaciones corporativas. No se trataba, pues, de un ajuste de gobernanza rutinario: se estaba preparando la sala de máquinas.

Las cifras son de vértigo: de la fusión saldría un grupo combinado valorado en unos 40 000 millones de dólares, con ingresos anuales cercanos a los 20 000 millones. La reacción bursátil fue reveladora: las acciones de Estée Lauder cayeron casi un 8 %, las de Puig subieron un 3 %. Los inversores leen riesgo de integración para el comprador y prima de oportunidad para el grupo español. La cuestión es si esa lectura es miope.

Dos carteras que se completan como un rompecabezas

Para entender esta operación hay que saber un solo dato: 17 %. Ese es el peso de los perfumes en los ingresos de Estée Lauder. Compárese con el 72 % de Puig, o con la posición de L’Oréal y LVMH, que en los últimos años han convertido la perfumería en su categoría de mayor crecimiento.

Estée Lauder tiene un hueco estructural en la categoría más dinámica de la belleza de lujo. Sus marcas de perfumería son exquisitas pero ocupan nichos minoritarios. Le falta la potencia de la perfumería masiva de gama alta, exactamente el terreno donde Puig tiene tres marcas entre las diez más vendidas del mundo.

El contexto amplifica la urgencia. La perfumería vive lo que Marc Puig ha denominado un superciclo posterior a la pandemia: los perfumes de autor crecen al 14,5 % anual, el gasto en fragancias entre jóvenes de la generación Z se disparó un 44 % en 2024, y el hábito del «guardarropa olfativo» ha multiplicado el gasto por cliente. Kering desembolsó 3 500 millones por Creed y L’Oréal acaba de adquirir la división de belleza de Kering por 4 700 millones. La consolidación del sector es una carrera por el control de los perfumes de lujo. Y Estée Lauder va tarde.

La ecuación funciona también en dirección contraria. El cuidado de la piel representa apenas un 10 % de los ingresos de Puig, y la región de Asia-Pacífico solo el 9 % de sus ventas. Estée Lauder, con el 49 % de su facturación en productos para la piel y el 32 % de ventas en Asia, ofrece exactamente la diversificación que Puig necesita para dar el salto de escala. El matiz es que esas cifras reflejan un negocio que no atraviesa su mejor momento: sus ventas en cuidado de la piel cayeron un 12 % el último año fiscal. Puig no estaría comprando un negocio en marcha, sino un negocio que necesita reconstrucción.

Dos familias ante el espejo

Más allá de las cifras, esta operación es un matrimonio dinástico. Puig y Estée Lauder comparten un rasgo estructural poco frecuente en la industria: ambas son empresas familiares que cotizan en bolsa, ambas están dirigidas ahora por ejecutivos ajenos a la familia fundadora, y ambas utilizan acciones con voto diferenciado que permiten a las dinastías retener el control con una participación económica minoritaria.

Es precisamente esta simetría la que hace viable la conversación y, al mismo tiempo, la que la complica. ¿Quién gobierna la entidad resultante? ¿Qué familia cede poder? El verdadero pulso estará en la letra pequeña de los derechos de voto y en quién ocupa la presidencia del consejo.

Los riesgos que nadie quiere oír

Hay una paradoja fundamental que atraviesa toda la operación: Puig y Estée Lauder no son iguales. En los últimos tiempos la empresa barcelonesa ha crecido al 7,8 % mientras Estée Lauder ha caído un 8 %. Fusionarse con un conglomerado de 57 000 empleados en plena reestructuración podría diluir exactamente lo que hace diferente a Puig.

El calendario también suscita dudas. Puig informó el mes pasado de una desaceleración en el crecimiento de sus perfumes durante el tercer trimestre, una señal de que el superciclo podría estar entrando en fase de maduración. Si la perfumería es la categoría que justifica esta fusión, cabe preguntarse si se está negociando cerca del pico del ciclo.

La pregunta correcta

En un sector donde Kering vende, L’Oréal compra y la consolidación avanza a ritmo acelerado, la fusión Puig-Estée Lauder no ocurre en el vacío sino en un tablero en reconfiguración. La pregunta no es si la operación tiene lógica industrial, pues la tiene, sino si dos organizaciones con culturas distintas pueden integrarse sin destruir lo que las hace valiosas por separado.

Puig tiene los perfumes que Estée Lauder necesita, Estée Lauder tiene la red mundial y el negocio de cuidado de la piel que Puig no puede construir solo. En la belleza, como en la perfumería, la mezcla perfecta sobre el papel no siempre queda bien sobre la piel.

The Conversation

Pedro Mir no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Dos familias para un nuevo imperio de lujo y belleza: ¿tiene lógica la fusión Puig-Estée Lauder? – https://theconversation.com/dos-familias-para-un-nuevo-imperio-de-lujo-y-belleza-tiene-logica-la-fusion-puig-estee-lauder-279280

¿Cómo saber si un estudiante ha aprendido, aunque use inteligencia artificial?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Presentación Ángeles Caballero García, Catedrática de Universidad. Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación. Facultad de Educación, Universidad Camilo José Cela

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La irrupción de la inteligencia artificial generativa ha vuelto frágil el trinomio clásico de la evaluación universitaria “trabajo autónomo + actividades prácticas + examen final”. Hoy, un estudiante puede producir en minutos un informe bien estructurado y con tono académico.

Prohibir la IA o convertir la evaluación en una caza de trampas no arregla el problema de fondo: lo que está en cuestión no es la tecnología, sino cómo demostramos que hay aprendizaje real, autoría y pensamiento, más allá de un producto final pulido.

Un problema pedagógico

La evaluación apoyada en trabajo autónomo, práctica y examen acumulativos ya era débil antes de la IA: favorece la reproducción de contenidos, castiga el error como “fallo” (penalizando equivocaciones en lugar de integrarlos en el aprendizaje) y deja poco rastro del proceso de aprendizaje. La IA no crea este problema; lo visibiliza.

La evaluación que hoy necesita la educación superior no es una técnica concreta, sino un cambio de lógica y de paradigma. En lugar de preguntarse “¿Cómo se detecta si hay IA?”, habría que preguntarse “¿Qué evidencias demuestran que el estudiante ha aprendido y puede transferir lo aprendido?”. Recuadrar así el problema nos mueve del control a la calidad pedagógica y obliga a revisar qué entendemos por aprender, enseñar y evaluar.

Evaluar procesos y no resultados

¿Cómo evaluar de forma justa y más acorde con los nuevos tiempos? ¿Cómo asegurarnos que se adquieren capacidades y competencias necesarias? Podemos poner en práctica de otro tipo de tareas que permitan evaluar el razonamiento y asegurar la autoría de las respuestas, como defensas orales, microtareas de retroalimentación inmediata, entrevistas académicas o debates guiados.

Esta manera de evaluar también se puede aplicar en el caso de trabajos realizados en casa, recogiendo evidencias del proceso en distintas fases –borradores, revisiones, explicaciones, reflexiones– que permiten ver la evolución del aprendizaje.

En todos estos casos, la inteligencia artificial se integra de forma ética y transparente, pidiendo al estudiante que explique cómo la ha usado, qué aportó la herramienta y qué aportó él o ella, de modo que se pueda evaluar su pensamiento crítico, su capacidad para detectar errores y su criterio a la hora de tomar decisiones.

Microtareas de evaluación

Las “microtareas” son ejercicios muy breves en los que el estudiante explica qué haría ante una situación concreta y por qué, haciendo visible su razonamiento y su autoría.

Por ejemplo, ante un problema sencillo –como elegir la mejor estrategia para resolver un conflicto en un equipo– basta pedirle que explique los pasos que seguiría, cómo comprobaría la información (incluida la generada por IA) y por qué opta por una solución; así, la evaluación surge de su proceso de pensamiento, no de un examen.

Enfocarse al mundo real

Las tareas que se encarguen, tanto para el aula como para hacer en casa, deberían ser similares a las que afrontarán en la vida profesional: encarar problemas abiertos, casos reales o verosímiles, tantear múltiples soluciones y asumir restricciones éticas, sociales o profesionales, es decir, límites que condicionan cómo pueden actuar.

Por ejemplo, si deben proponer una solución para mejorar un servicio público, una restricción podría ser respetar la privacidad de los datos, cumplir una normativa profesional, ajustarse a un presupuesto concreto o garantizar que la propuesta no discrimina a ningún colectivo; estos límites obligan a tomar decisiones responsables, igual que en la vida real.

Evaluación dialógica y explicativa

Explicar y dialogar son parte del proceso de aprender. Por eso cobran fuerza en este planteamiento estrategias didácticas como las defensas orales, las entrevistas académicas, los debates guiados o la justificación de decisiones.

La oralidad permite verificar lo que se ha aprendido y lo que se ha comprendido, reducir desigualdades, evidenciar el pensamiento propio y reforzar la responsabilidad intelectual. Invita al estudiante a argumentar, aclarar sus dudas, defender sus ideas y mostrar cómo ha llegado a ellas.

Evaluar la metacognición

Los estudiantes pueden trabajar la metacognición cuando responden a preguntas como: ¿qué han aprendido? ¿Qué les ha costado más? ¿Qué errores cometieron? ¿Qué harían distinto? ¿Qué papel jugó la IA en mi proceso de aprendizaje?

Este tipo de preguntas refuerzan la autonomía, fortalecen la motivación y conectan la evaluación y el aprendizaje.

Evaluar el propio uso de la IA

Este currículum competencial no prohíbe la inteligencia artificial, sino que la integra críticamente. Esto se logra evaluando el criterio del estudiante cuando la usa. Al entregar una tarea, por ejemplo, podemos pedirle que incorpore una breve declaración de uso de esta herramienta dentro del propio trabajo –al final del documento, en un anexo o justo después de la actividad–.

En ese apartado, que podría titularse Uso de inteligencia artificial en mi proceso, explicaría cómo la ha utilizado y por qué, qué herramientas empleó, qué partes del trabajo fueron propias, qué decisiones tomó, qué límites puso y cómo verificó la información generada.

De este modo, la evaluación sigue centrada en el juicio, la reflexión y la responsabilidad del estudiante.

Evaluación formativa y justa

Finalmente, la evaluación debe ser formativa: es decir, debe orientar al estudiante. Para que la corrección o retroalimentación sea significativa tienen que ayudarle a mejorar.

En un modelo tradicional, la evaluación clasifica, actúa como un filtro: el estudiante realiza una tarea, recibe una nota y el proceso concluye ahí. La calificación funciona como una etiqueta que determina si “ha cumplido” o “no ha cumplido”, sin ofrecer información útil para mejorar, ni espacio para revisar errores; el mensaje implícito es que equivocarse tiene consecuencias negativas, pero no oportunidades de aprendizaje.

Una evaluación formativa transforma ese mismo momento en un proceso orientador: el docente analiza el trabajo, señala los aciertos, identifica con claridad qué aspectos pueden fortalecerse y explica cómo hacerlo, de modo que el estudiante comprende qué ha aprendido y qué pasos puede dar para avanzar y mejorar, lo que convierte la evaluación en un acompañamiento continuo. Así, en lugar de cerrar caminos, la evaluación se convierte en un recurso que abre posibilidades, fortalece la comprensión y ayuda a aprender mejor.

Un aprendizaje visible

En síntesis, evaluar en tiempos de la IA nos obliga a indagar cómo el estudiante piensa, decide, se equivoca, aprende y actúa con criterio. Supone pasar de certificar productos (exámenes, trabajos) a hacer visible el aprendizaje, de medir respuestas a comprender procesos, de penalizar el error a reconocerlo como evidencia de pensamiento.

Porque cuando el atajo es perfecto, lo verdaderamente transformador no es prohibirlo, sino atrevernos a cambiar el camino.

The Conversation

Presentación Ángeles Caballero García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Cómo saber si un estudiante ha aprendido, aunque use inteligencia artificial? – https://theconversation.com/como-saber-si-un-estudiante-ha-aprendido-aunque-use-inteligencia-artificial-276430

El fin de la diversidad prometida: la nueva arquitectura étnica del régimen chino

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio César Moreno Cantano, Doctor en Historia Contemporánea, Universidad Complutense de Madrid

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El 12 de marzo de 2026, la Asamblea Nacional Popular de China aprobó la Ley de Promoción de la Unidad y el Progreso Étnico, una normativa que consolida y legaliza la política asimilacionista del presidente Xi Jinping hacia las 55 minorías étnicas del país.

La ley, descrita como “fundamental y comprehensiva en el ámbito del trabajo étnico”, representa un giro radical respecto a las garantías de autonomía cultural que China prometió durante décadas.

La homogeneización forzada

La nueva legislación establece el mandarín como lengua principal de enseñanza en todos los centros educativos, reemplazando progresivamente la educación de lenguas maternas como el uigur, el mongol o el tibetano. Como señala Yalkun Uluyol, investigador de Human Rights Watch, esta ley constituye un “cambio radical” respecto a la política de la era de Deng Xiaoping, cuando se garantizaba a las minorías el derecho a utilizar sus propias lenguas.

El Artículo 15 de la ley establece que los centros educativos deberán utilizar el mandarín como principal medio de instrucción, mientras que las lenguas maternas solo podrán estudiarse como una asignatura independiente. La ley acelerará la represión sistemática contra las minorías étnicas, particularmente en el Tíbet y la región noroccidental de Xinjiang.

Durante sus recientes visitas al Tíbet, Xi Jinping elogió los esfuerzos de las autoridades locales para contener el “separatismo” y participó en ceremonias en escuelas residenciales que promueven la educación en mandarín.

Esta normativa proporcionará una justificación legal de facto para los esfuerzos de reubicación forzada en Xinjiang. Las autoridades chinas ya han traslado coercitivamente a miles de uigures hacia el interior del país como fuente de trabajo forzado o como método para diluir su influencia política. Estas prácticas se suman a la represión previa en Xinjiang, que incluye prisión masiva, esterilización forzada y programas de “reeducación” destinados a destruir las prácticas culturales y religiosas centenarias.

El profesor Allen Carlson, experto en política china de la Universidad de Cornell (EE. UU.), advierte que “la ley Promoción de la Unidad Étnica y el Progreso afianzará aún más esta tendencia al hacer mayor hincapié en la asimilación”. “La ley deja más claro que nunca que en la República Popular China del presidente Xi Jinping los pueblos deben esforzarse más por integrarse con la mayoría Han y, sobre todo, ser leales a Beijing”, añade.

La criminalización de la identidad étnica

Más allá de las restricciones lingüísticas, se introducen disposiciones que criminalizan actividades consideradas separatistas o de extremismo religioso. La normativa permite procesar a los padres que transmitan a sus hijos opiniones “perjudiciales para la unidad y el progreso étnico”. Se prohíbe a las familias minoritarias impedir matrimonios basados en la identidad étnica, una táctica destinada a disolver las comunidades étnicas en la mayoría Han.

Este género de medidas demuestran que la evolución de la política étnica en China ha experimentado un giro radical, pasando de la autocrítica histórica a una asimilación coercitiva justificada por la seguridad nacional.

En 1981, bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, el Partido Comunista de China emitió una resolución histórica que admitía explícitamente haber cometido un “grave error” al no mostrar el debido respeto por el derecho a la autonomía de las minorías, especialmente durante la violencia de la Revolución Cultural. Sin embargo, la dirección actual bajo Xi Jinping ha abandonado este remordimiento en favor de un control a toda costa, motivado por el temor a que la diversidad étnica política provoque un colapso estatal similar al de la Unión Soviética, que el PCCh atribuye a la pérdida de control sobre los territorios periféricos.

Este cambio de paradigma se apoya en una nueva arquitectura ideológica donde el concepto de “mezclado” (jiaorong) ha pasado de ser un tema de debate a un dogma central. Intelectuales influyentes, como el historiador Xu Jilin, han reforzado esta postura al citar el modelo de Estados Unidos.

Xu argumenta que el poder del sistema estadounidense no emana de su diversidad, sino de una cohesión social mantenida históricamente por el dominio de la cultura anglosajona. Según esta interpretación, las políticas de identidad contemporáneas y el énfasis en la raza son amenazas directas a la estabilidad nacional, una lección que Beijing ha interiorizado para justificar la supresión de identidades competitivas en regiones como Xinjiang, Tíbet y Mongolia Interior.

Desmantelando antiguos compromisos

En consecuencia, el Estado ya no busca movilizar a las minorías para la revolución, sino controlar a la población mediante la homogeneización lingüística y cultural, desmantelando las promesas de autonomía de las constituciones de 1954 y 1982 para asegurar una lealtad absoluta al poder central.

Lo que desde Occidente se identifica como una fase de asimilación forzada, el marco de gobernanza chino lo define como un proceso de experimentación institucional bajo el paraguas del Partido, orientado a fortalecer la resiliencia nacional frente a las tensiones geopolíticas y asegurar la sostenibilidad de un modelo que prioriza la unidad de mando sobre cualquier fragmentación de identidad periférica.

La ley de “unidad étnica” china constituye, en definitiva, un salto cualitativo en la política de asimilación forzada, transformando políticas dispersas en un marco legal único que amenaza la supervivencia misma de las culturas minoritarias en el país.

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Antonio César Moreno Cantano no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El fin de la diversidad prometida: la nueva arquitectura étnica del régimen chino – https://theconversation.com/el-fin-de-la-diversidad-prometida-la-nueva-arquitectura-etnica-del-regimen-chino-278476

¿Hay alguna forma de soñar lo que nos apetezca siempre que queramos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Quevedo-Blasco, Doctor en Psicología. Laboratorio del Sueño y Promoción de la Salud (Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento-CIMCYC), Universidad de Granada

Master1305/Shutterstock

Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curios@s de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com


Pregunta formulada por Alberto, de 14 años. IES La Madraza, Granada.


La idea de poder soñar exactamente lo que nos apetezca, en el momento que queramos, resulta muy atractiva. Imaginar que podemos “elegir” nuestros sueños como si fueran una película antes de dormir es algo que mucha gente se ha planteado alguna vez.

Sin embargo, y siendo realistas, no existe actualmente una forma de tener un control absoluto y constante sobre los sueños. El cerebro, cuando dormimos por la noche, funciona de manera en gran parte automática y sigue procesos que no dependen completamente de nuestra voluntad consciente.

Aun así, esto no significa que no se pueda influir de algún modo: existen técnicas que, con práctica, pueden aumentar significativamente las probabilidades de dirigir o moldear de alguna manera el contenido de nuestras “aventuras” bajo las sábanas.

Trucos para antes o después de dormir

Para empezar, una de las herramientas más útiles es llevar un diario de sueños. Consiste en anotar todo lo que recuerdes justo al despertar, aunque sean fragmentos o sensaciones vagas. Este hábito mejora la memoria onírica (o capacidad de recordar los sueños) y hace que el cerebro preste más atención a esas imágenes o historias. Con el tiempo, también ayuda a identificar patrones o elementos recurrentes (personas, lugares, situaciones extrañas) que pueden servir como señales de que estás soñando.

También puede ayudar la denominada “incubación de sueños”. Consiste en centrarte intensamente en una idea, imagen o situación antes de dormir. Por ejemplo, puedes imaginar con detalle que estás en una playa, que hablas con una persona concreta o que te tomas un helado gigante. Cuanto más vívida y repetida sea esa visualización, más probabilidades hay de que aparezca en el sueño. Aunque no es una garantía de que suceda, claro.

Tú llevas las riendas

Uno de los fenómenos más estudiados en este fascinante ámbito de nuestra mente es el “sueño lúcido”, o sea, cuando alguien es consciente de que está soñando mientras el sueño ocurre. En algunos casos, esa consciencia permite intervenir en el desarrollo del sueño: cambiar escenarios, tomar decisiones voluntarias o incluso alterar las reglas “físicas” del mundo onírico, como volar o atravesar paredes. Aunque no todas las personas experimentan sueños lúcidos de forma natural, muchas pueden aprender a tenerlos con entrenamiento.

Una técnica para conseguirlo son los “chequeos de realidad”. Durante el día, varias veces, te detienes y te preguntas si estás soñando. Quizá te parezca extraño, pero al repetirlo con frecuencia se convierte en un hábito mental que puede trasladarse al sueño. Cuando eso ocurre, puedes darte cuenta de que lo que estás viviendo no es real, lo que desencadena un sueño lúcido. Algunos ejemplos de chequeos incluyen mirar un texto dos veces (en los sueños suele cambiar), observar tus manos o intentar atravesar un objeto con un dedo.

El momento del sueño también es importante. Los sueños más intensos y narrativos (reales o elaborados) ocurren durante una fase denominada sueño REM, que se repite varias veces a lo largo de la noche, y con mayor frecuencia en el último tercio. Aquí se encuentra una de las principales diferencias entre los “terrores nocturnos” y las “pesadillas”. Los primeros aparecen en sueño no REM (concretamente, en las fases de sueño profundo), mientras que las pesadillas ocurren en fase REM.

Registro de sueño en el Laboratorio del Sueño y Promoción de la Salud de la Universidad de Granada.
CIMCYC / UGR

Dormir bien, mantener horarios regulares y evitar interrupciones bruscas ayuda a recordar mejor los sueños y aumenta las posibilidades de tener experiencias más vívidas.

Cuando dormimos, el cerebro es incontrolable

De todos modos, hay que ser realista: es imposible garantizar que cada noche soñarás exactamente lo que quieres, como si eligieras una película en una plataforma, ni mantener un control total de principio a fin. Incluso las personas con mucha experiencia en sueños lúcidos no lo consiguen siempre, y a veces los sueños pueden volverse inestables o cambiar de forma inesperada.

El cerebro sigue generando contenido de manera espontánea, y esa es precisamente una de las características fundamentales de esas experiencias oníricas que tanto nos intrigan.


El museo interactivo Parque de las Ciencias de Andalucía y su Unidad de Cultura Científica e Innovación colaboran en la sección The Conversation Júnior.


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Raúl Quevedo-Blasco no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Hay alguna forma de soñar lo que nos apetezca siempre que queramos? – https://theconversation.com/hay-alguna-forma-de-sonar-lo-que-nos-apetezca-siempre-que-queramos-279045

Las reacciones a ‘Torrente, presidente’: ¿vivimos una crisis de la ironía?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marcos Jiménez González, Profesor de Estética y Teoría de las Artes, Universidad de Zaragoza

Gabino Diego y Santiago Segura en una imagen de _Torrente, presidente_. Sony Pictures

El pasado 13 de marzo aterrizó en las salas españolas Torrente, presidente, de Santiago Segura, doce años después de su anterior entrega.

Un hombre señala un cartel con un personaje interpretado por él mismo.
Santiago Segura en la premiere de Torrente presidente.
Sony Pictures Spain

La película llegó a los cines sin haber tenido pase de prensa ni haber lanzado el tráiler. Su estreno estaba pensado, de acuerdo con las palabras de Segura, para los fans de la saga y para que nada ni nadie les estropeara la experiencia de verla por primera vez, así como los cameos, los chistes… Explicó en una entrevista que quería evocar algo parecido a lo que él había sentido al ver por sorpresa a Sean Connery como Ricardo Corazón de León en Robin Hood, príncipe de los ladrones (1991).

El filme cuenta la historia de ascenso y caída de José Luis Torrente Galván en su empeño por liderar el partido político Nox (parodia del actual Vox), lo que lleva la caricatura a un extremo que no había sido explorado en las películas anteriores. Hasta la quinta entrega, su protagonista era moralmente despreciable y encarnaba un estereotipo de español arcaico, racista, machista y homófobo. Sin embargo, más allá del hedor franquista, no estaba asociado a ningún partido político concreto del momento: retrataba una realidad deformada, irónica, que conjuga muy bien con la tradición esperpéntica española.

No obstante, la sexta entrega ha generado una controversia que en las otras cinco era anecdótica: el retrato crítico de una sociedad chusca a través de un personaje despreciable y ambiguo, que había funcionado de manera extraordinaria en las películas anteriores, ahora suscita una necesidad imperiosa de situarlo políticamente. Pero ¿por qué esta sensación es más general hoy que hace veintiocho años?

Cambios sociales

En primer lugar, José Luis Torrente no ha evolucionado, pero la sociedad española sí lo ha hecho. La opacidad irónica propiamente posmoderna de 1998 no es igual que la transparencia metamoderna de 2026. Y eso se nota tanto en el personaje como en su acogida por parte del público.

Un hombre gordo posa delante de una mesa con la bandera de España y un póster de una mujer desnuda en la pared.
Imagen de la primera entrega de la serie sobre Torrente: Torrente, el brazo tonto de la ley.
IMDB

La impronta irónica con la que está hecha la película, propia de la ficción estadounidense de los años noventa –de la que un buen ejemplo sería Homer Simpson–, no se sostiene de un modo tan evidente en la narrativa actual. La independencia entre la moral y la estética no está tan clara y la crítica social de un estereotipo mediante la ironía precisa ahora de explicaciones, representaciones más transparentes y literales.

Santiago Segura ha tenido que aclarar en varias ocasiones que Torrente es un personaje de ficción, que no tiene nada que ver con él. Dicha explicación se ha hecho más frecuente con el paso de los años. A pesar de que parece una obviedad, hay espectadores incapaces de establecer esta distancia entre el autor y el personaje; cuestión aún más compleja si además se requiere captar la distancia propia de su característica ironía.

Se pierde la ironía

Con esto se llega a la segunda razón por la que el protagonista, en su sexta entrega, resulta controvertido: el tambaleo del ejercicio irónico hace que un personaje que se presenta como no ejemplar pueda llegar a serlo, dependiendo del contexto. Esta ha sido una de las grandes sorpresas de Torrente, presidente.

En Imitación y experiencia, así como en Universal concreto, el filósofo español Javier Gomá explica este fenómeno detenidamente. En la tradición narrativa hay personajes que pueden considerarse modelos a seguir y que aúnan distintos valores sociales, expresando, en definitiva, una manera de deber-ser. Son casos como los de Aquiles, Sigfrido, Frodo Bolsón o Harry Potter, entre otros.

Por otro lado, existen personajes que no han sido pensados para ser imitados ni tomados como referencia. Estos nacieron con las formas de narración modernas y gozan de cierto éxito en la actualidad. Don Quijote, Hamlet, Fausto o Raskólnikov son algunos de los prototipos que Gomá considera excepcionales, cuya actitud no es ni imitable ni generalizable.

El conflicto surge cuando el espectador invierte la función original de estos perfiles. Sobre todo, cuando un carácter excepcional se convierte en un modelo universal. Si esto ocurre se cae en el mimetismo o en la mala imitación, la cual conduce a recrear modelos no beneficiosos ni social ni moralmente, elevando lo vulgar a lo ejemplar.

Algo así ocurre con Torrente en su concepción literal: lejos de recibirse como el extraordinario ejercicio irónico que es, se convierte en un referente excepcional, moral y político, lo que anula las posibilidades de la ironía y abre el camino a la imitación.

Torrente distorsionado

Quizá el problema descrito ya se palpaba en 1998 con Torrente, el brazo tonto de la ley. Sin embargo, ahora parece el tema fundamental de su estreno. Torrente, presidente está resultando un éxito de taquilla. Por eso, los conflictos explicados van ligados a unas líneas políticas que conciben la película desde dos perspectivas igualmente distorsionadas.

Por un lado, los distintos movimientos políticos y sociales surgidos durante los últimos años (MeToo,
Black Lives Matter, etc.) hacen que personajes que en los años noventa parecían fanfarrones y campechanos a pesar de sus faltas no gocen de la misma consideración ahora por parte de algunos sectores de la izquierda. Por otro, parte de la derecha cae en el mimetismo y en la confusión entre el autor y el personaje, algo que Santiago Segura ha rechazado en multitud de ocasiones.

La ironía original queda así desplazada, en crisis. La sociedad, dividida y retratada en la película, se expone a sí misma en la interpretación viciada de una saga que pretende mantenerse en la ironía posmoderna de los años noventa, pero a la que ahora le resulta imposible hacerlo.


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Marcos Jiménez González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Las reacciones a ‘Torrente, presidente’: ¿vivimos una crisis de la ironía? – https://theconversation.com/las-reacciones-a-torrente-presidente-vivimos-una-crisis-de-la-ironia-279006

La guerra en Irán redibuja el mapa del turismo mundial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Tomás Arnau Domínguez, Departamento de Economía Aplicada, Universitat de València

Aeropuerto de Dubái. shanid chirammal house/Shutterstock

En 2025, el turismo internacional no se frenó pese a la inestabilidad global. Según ONU Turismo, el año pasado, el volumen global de viajeros internacionales fue de más de 1 500 millones, por encima de los niveles previos a la pandemia. La cuestión ya no es si la geopolítica reduce los viajes, sino cómo está cambiando el mapa del turismo.

El turismo sigue creciendo, pero ya no igual

Durante mucho tiempo las crisis geopolíticas tenían un efecto casi automático sobre esta actividad: menos viajeros, menos reservas y menos actividad.

Después de la caída abrupta en los desplazamientos provocada por la pandemia, el turismo internacional ha ido creciendo, pese a la acumulación de conflictos e incertidumbre. No obstante, los flujos se están reconfigurando y uno de los mejores ejemplos está en los países del Golfo. En los últimos años, esta región ha invertido miles de millones de dólares para consolidarse como destino turístico innovador y gran nodo de conexión entre Europa, Asia y África.

Antes del comienzo de la guerra en Irán, esa estrategia parecía consolidada. Dubái recibió en 2025 casi 20 millones de turistas internacionales y Doha (Catar) fue designada capital del turismo del Golfo 2026. Pero para mantener esas ventajas se debe garantizar la conectividad en las comunicaciones y la estabilidad en los países, cuestiones que la guerra ha puesto en entredicho.

Quién gana y quién pierde

En turismo, la percepción del riesgo pesa casi tanto como el riesgo real. Un destino puede no estar directamente afectado por una guerra o una crisis, pero si queda asociado a una situación de inestabilidad, muchos viajeros optan por alternativas que les resultan más tranquilizadoras.

Cuando aumenta la incertidumbre, muchos viajeros no dejan de viajar, pero sí cambian de destino. Eligen lugares que perciben como más seguros, más accesibles o más predecibles. En otras palabras, el turismo no desaparece: se mueve.

Ese desplazamiento ya se está viendo en las zonas de influencia de donde se libra la guerra entre EE. UU.-Israel e Irán. La crisis en Oriente Próximo ha empujado parte de la demanda hacia destinos considerados más seguros. Por ejemplo, algunas grandes compañías turísticas han reforzado su capacidad en las Islas Canarias tras salir temporalmente de Oriente Próximo.

Estos movimientos no se producen por motivos turísticos, el patrimonio cultural, la gastronomía o la naturaleza, sino que vienen dados por factores geopolíticos: la estabilidad política, la conectividad aérea, los visados o la percepción internacional del riesgo.

Viajar se hace más caro

Tras el comienzo de los ataques, a principios de marzo, aeropuertos clave de Oriente Medio como los de Dubái, Doha y Abu Dabi sufrieron cierres o restricciones. Este no es un asunto menor: Oriente Medio concentra el 14 % del tráfico aéreo internacional en tránsito, y Dubái, Abu Dabi, Doha y Baréin mueven juntos unos 526 000 pasajeros al día.

Esta reconfiguración también afecta a otros nodos de conexión aérea. Cuando rutas clave quedan interrumpidas, el tráfico aéreo se redirige hacia otras alternativas más seguras u operativamente estables. El aeropuerto de Estambul, hub de conexión estratégico entre Europa, Asia y África, podría verse beneficiado por la inestabilidad en el Golfo y reforzar su papel como punto intermedio global, captando pasajeros que antes conectaban vía Dubái, Doha o Abu Dabi. Esto tiene implicaciones para el transporte aéreo y también para el turismo urbano: más escalas implican más pernoctaciones, más consumo turístico y mayor visibilidad internacional del destino.

A eso se suma el coste económico directo. El Consejo Mundial del Viaje y el Turismo (WTTC) calcula que el conflicto con Irán está provocando pérdidas diarias de unos 510 millones de dólares para el turismo. Una parte de ese impacto acaba trasladándose al viajero en forma de trayectos más caros, más largos y más inciertos.

Los viajeros también cambian

En contextos de incertidumbre, los turistas ajustan sus decisiones. Aumentan las reservas con cancelación flexible, cobra más importancia el seguro de viaje y crece el interés por destinos cercanos o bien conectados.

También pesa más la relación entre precio y seguridad. Un destino puede seguir siendo atractivo pero si genera dudas o implica más costes muchos viajeros optan por alternativas más simples.

Eso modifica el perfil de la demanda. En 2025, Allianz aumentó un 9 % su facturación en seguros de viaje y las anulaciones concentraron más de la mitad de las incidencias. Se sigue queriendo viajar pero el viajero se vuelve más cauteloso y más sensible al riesgo.

La estabilidad importa

Para muchos destinos, transmitir seguridad, conectividad y previsibilidad se ha convertido en una parte central de su atractivo. Lo que pasa en el Golfo lo demuestra. Dubái, Doha o Abu Dabi habían construido una propuesta basada en lujo, innovación, grandes eventos y eficiencia aeroportuaria. Pero esa ventaja depende de que las rutas funcionen y de que la percepción de seguridad se mantenga. Cuando eso falla, no solo pierde el destino afectado: se reordena el mapa entero.

Por eso algunos países ganan peso. No siempre son los más baratos ni los más espectaculares, sino los que ofrecen menos fricción al viajero: mejores conexiones, menos incertidumbre y una imagen de normalidad.

El principal efecto de la geopolítica sobre el turismo mundial no parece ser, al menos por ahora, un colapso general. Lo que estamos viendo es un sistema más fragmentado, más desigual y más sensible a la percepción del riesgo.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. La guerra en Irán redibuja el mapa del turismo mundial – https://theconversation.com/la-guerra-en-iran-redibuja-el-mapa-del-turismo-mundial-278211

El ADN de un cementerio islámico medieval en Ibiza revela una isla conectada con África

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ricardo Rodriguez Varela, Research in Molecular Archaeology, Department of Archaeology and Classical Studies, Stockholm University, Stockholm University

Muro defensivo que rodea el Castillo de Eivissa en Dalt Vila, el casco antiguo de Ibiza. Alexandre.ROSA/Shutterstock

Cuando pensamos en la Ibiza medieval, solemos imaginar una pequeña isla en el extremo de Europa. Sin embargo, nuevas evidencias genéticas muestran una realidad muy distinta. Lejos de estar aislada, Ibiza formaba parte de las redes políticas, comerciales y militares del mundo islámico medieval, con conexiones que alcanzaban no solo el norte de África, sino también regiones del África subsahariana.

Las fuentes históricas ya apuntaban en esa dirección. Sabemos que al-Ándalus y el Magreb estuvieron conectados durante siglos por rutas marítimas, intercambios comerciales, movimientos militares y desplazamientos de población. También sabemos que esas redes enlazaban con las rutas transaharianas que llegaban hasta el Sahel y África occidental. Lo que no sabíamos con tanta claridad era hasta qué punto esas conexiones se reflejaban en las personas que vivieron y murieron en lugares concretos como Ibiza.

Relatos desde la tumba

En un estudio publicado en Nature Communications, analizamos el ADN de 13 individuos enterrados en un cementerio islámico de Ibiza entre los siglos X y XII. Combinando datos genéticos, arqueológicos e históricos, reconstruimos patrones de movilidad, mezcla genética y enfermedad en esta comunidad insular medieval.

Ibiza se incorporó al mundo islámico en el año 902, en el marco de la expansión omeya desde Córdoba. Todo indica que aquella integración no fue solo un cambio político: también implicó una profunda reorganización social y la llegada de nuevas poblaciones. A partir de entonces, la isla pasó a formar parte de las redes que unían al-Ándalus, el norte de África y el Mediterráneo occidental.

Los resultados genéticos reflejan esa integración. Las personas analizadas presentan ascendencias relacionadas con Europa, el norte de África y el África subsahariana, a menudo, combinadas en un mismo individuo. Este patrón no concuerda con la hipótesis de una única migración. Más bien apunta a un proceso continuado de movilidad e interacción entre distintas regiones del mundo islámico.

Mapa de los terrotorios musulmanes mediterráneos y transmediterrános en la península ibérica (a). Plan de la excavación en la calle Bartomeu Vicent Ramon, Ibiza, correspondiente al cementerio de Madina Yabisa. Las etiquetas de los enterramientos estudiados aparecen en rojo.
R. R. Varela et al.

Siglo X, tiempo de mestizaje

Al estimar cuándo se mezclaron esas ascendencias, observamos que los componentes genéticos europeos y norteafricanos se combinaron solo unas pocas generaciones antes de la vida de estos individuos. En promedio, esta mezcla parece haberse iniciado poco después de la incorporación de Ibiza al mundo islámico a comienzos del siglo X.

Es decir, la diversidad genética de la isla no fue el resultado de un proceso lento de siglos, sino de una transformación relativamente rápida que, probablemente, ocurrió en Ibiza mismo o en otras regiones del al-Ándalus.

Desde el África subsahariana

Dos individuos resultan especialmente reveladores. Ambos presentan ascendencia subsahariana clara, pero procedente de regiones distintas. Uno muestra afinidades genéticas con poblaciones de Senegambia, en África occidental; mientras que el otro se relaciona más estrechamente con poblaciones del área del Chad, en África central.

Gracias al uso de bases de datos genómicas africanas modernas, hemos podido identificar estos vínculos con una precisión inédita en contextos europeos medievales.

Estos hallazgos encajan bien con el contexto histórico. Ambos individuos datan del periodo almorávide, una etapa en la que las Baleares quedaron integradas en una red política y militar que conectaba el Magreb, al-Ándalus y regiones más meridionales del África occidental. Las fuentes árabes describen precisamente esas rutas de intercambio, comercio y movilidad. El ADN aporta ahora una evidencia biológica directa de que esas conexiones también implicaron desplazamientos humanos.

Ricardo Rodríguez Varela en el laboratorio de ADN antiguo del Centre for Palaeogenetics (Estocolmo).
David Díaz del Molino.

Más allá de la ascendencia

Otro resultado importante del estudio es que religión e identidad cultural no pueden reducirse al origen genético. Uno de los individuos enterrados según el rito islámico presenta muy poca ascendencia norteafricana. Esto recuerda que, en la Iberia medieval, la pertenencia a una comunidad dependía también de la conversión, la lengua, la educación, las normas jurídicas o la integración social, y no solo de la ascendencia biológica.

La investigación no se limita al ADN humano. Así mismo analizamos patógenos antiguos presentes en los restos y detectamos varias infecciones virales, entre ellas el virus de la hepatitis B y el parvovirus B19.

Lepra sin señales de exclusión

De forma especialmente relevante, uno de los individuos portaba Mycobacterium leprae, la bacteria responsable de la lepra. A pesar de ello, fue enterrado siguiendo las prácticas funerarias islámicas habituales y sin señales evidentes de exclusión. Si la enfermedad ya se había manifestado en vida, este hallazgo sugiere que la lepra no implicaba necesariamente estigmatización o segregación en esta comunidad.

En conjunto, los datos apuntan a una sociedad formada por varias fases de movilidad, contacto y mestizaje. La Ibiza medieval, lejos de ser un lugar periférico, formaba parte de un mundo interconectado que unía la península ibérica, el norte de África y el África subsahariana.

En este contexto, el ADN antiguo no sustituye a la arqueología ni a las fuentes escritas. Pero añade una nueva línea de evidencia que permite medir la movilidad humana del pasado y comprender mejor cómo se formaron las sociedades medievales.

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Anders Götherström recibe fondos de Vetenskapsrådet (research grant VR2019-00849).

Ricardo Rodriguez Varela no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El ADN de un cementerio islámico medieval en Ibiza revela una isla conectada con África – https://theconversation.com/el-adn-de-un-cementerio-islamico-medieval-en-ibiza-revela-una-isla-conectada-con-africa-278586