La señal más nítida de la fusión de dos agujeros negros: LIGO confirma una predicción de Stephen Hawking

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Óscar del Barco Novillo, Profesor asociado. Departamento de Física (área de Óptica)., Universidad de Murcia

Recreación artística de la colisión de dos agujeros negros y la intensa emisión de ondas gravitacionales asociadas a su inminente fusión. Créditos: LIGO Caltech, Maggie Chiang for Simons Foundation. CC BY

El 14 de enero de 2025, los instrumentos del observatorio de ondas gravitacionales LIGO, en Estados Unidos, detectaron una nítida señal asociada a uno de los eventos más violentos del universo: dos agujeros negros situados a unos 1 300 millones de años luz habían colisionado, dejando un rastro inequívoco de su posterior fusión.

Denominada GW250114 (en referencia a la fecha de su observación), esta señal de ondas gravitacionales ha permitido conocer con mayor precisión las masas y velocidades de rotación de los agujeros negros iniciales y el resultante de su fusión. Además, se ha logrado confirmar una de las más importantes predicciones de Stephen Hawking sobre el área de los agujeros negros. Es, hasta el momento, la señal más nítida de la fusión de dos colosos cósmicos.

Los resultados del sensacional hallazgo han sido publicados en la revista Physical Review Letters, en cuya redacción han participado más de 1 700 autores pertenecientes a 318 centros de investigación y universidades de todo el mundo.

Pero ¿qué señal se ha detectado? ¿Qué son las ondas gravitacionales y cómo se originan estas perturbaciones en el cosmos?

Oscilaciones inferiores al tamaño de un átomo

Cuando un astro masivo –como los agujeros negros que se han detectado– presenta un movimiento de aceleración, se generan unas perturbaciones características que viajan por el universo a la velocidad de la luz, comprimiendo y estirando el espacio a su paso. El efecto sería similar al de arrojar una piedra a un estanque, donde las ondas se propagan desde el punto de impacto hacia el exterior.

Estas ondas gravitacionales son consecuencia natural de la teoría de la relatividad general, aunque el mismo Einstein no creía que fuera factible detectarlas debido a la extrema debilidad de estas ondulaciones.

Incluso en eventos cósmicos tan violentos como la colisión de dos agujeros negros o estrellas de neutrones, la amplitud de las perturbaciones que alcanzarían la Tierra sería mil veces menor que el tamaño de un protón.

Recreación artística de la producción de ondas gravitacionales al colisionar dos estrellas de neutrones. Créditos: NASA, R. Hurt/Caltech-JPL.
CC BY

Habría que esperar 100 años desde la predicción de Einstein para descubrir estos nuevos mensajeros en el cosmos, abriendo una nueva era en la observación del universo.

Interferometría óptica por láser

No era tarea fácil el hallazgo de estas ínfimas perturbaciones del espacio-tiempo, ya que los investigadores necesitaban instrumentos capaces de detectar oscilaciones del tamaño del attómetro o de una trillonésima parte del metro.

¿Y cómo se consiguió semejante hazaña tecnológica, tan impensable en los años posteriores al desarrollo de la teoría de la relatividad general?

La respuesta está en la interferometría óptica por láser, una técnica de medición ultraprecisa consistente en hacer superponer dos o más haces de luz para crear un patrón típico de máximos y mínimos. El análisis detallado de este patrón interferencial permite determinar tamaños inferiores al de un átomo.

Patrón anular resultante de las interferencias entre dos haces luminosos. Un cambio en esta configuración de máximos y mínimos permitirá a los investigadores conocer si una onda gravitacional ha estirado y/o comprimido el espacio por el que viaja cada haz láser. Elaborado por el autor.
CC BY

El fundamento teórico de la interferencia óptica es fácil de entender. Cuando las crestas de las ondas de un haz luminoso coinciden perfectamente con los valles del otro haz, se produce una interferencia destructiva total o mínimo. Por el contrario, cuando las crestas de un haz coinciden perfectamente con las del otro, se produce una interferencia constructiva total o máximo.

Interferencias constructivas o máximos (izquierda) y destructivas o mínimos (derecha) como resultado de las interferencias entre dos ondas. Crédito: Caltech-JPL.
CC BY

A medida que las ondas se desplazan la una sobre la otra se genera un amplio abanico de interferencias, lo que se traduce en diferentes intensidades o brillos en el patrón interferencial, desde los mínimos destructivos hasta los máximos constructivos.

Detectores de ondas gravitacionales

En base a este principio básico interferencial operan los detectores de ondas gravitacionales del mundo, entre los que destacan LIGO en Estados Unidos (con dos instrumentos idénticos separados unos 3 000 kilómetros), VIRGO en Italia y KAGRA en Japón. Estos tres observatorios trabajan de forma conjunta (el consorcio LVK) y ha logrado identificar hasta la fecha unas 300 fusiones de agujeros negros.

Están construidos siguiendo el diseño de un interferómetro de Michelson, donde cada haz láser recorre una determinada distancia o brazo antes de interferir y producir el correspondiente patrón de máximos y mínimos. En el caso de LIGO, cada brazo tiene una longitud de unos 4 kilómetros.

Ilustración esquemática del detector de ondas gravitacionales LIGO basado en un interferómetro de Michelson. Cuando un haz láser (1) incide sobre un espejo orientado a 45º (2), éste se divide en otros dos haces, cada uno de los cuáles recorre un camino o brazo de longitud diferente. Una vez que cada haz es reflejado en su último espejo (3), regresan al espejo orientado (2), interfieren y generan el patrón interferencial de máximos y mínimos en el fotodetector (4). Créditos: Caltech/MIT/LIGO Lab.
CC BY

Cuando una onda gravitacional incide desde la parte superior del interferómetro, los brazos del dispositivo se estiran y contraen a su paso, produciendo variaciones del patrón interferencial de máximos y mínimos. Estas ínfimas perturbaciones permiten el estudio de las señales de ondas gravitacionales, así como de los eventos cósmicos que las originan.

GW250114, la señal más potente

Diez años después de la detección de la primera señal de ondas gravitacionales GW150914, la instrumentación mejorada de LIGO (incluyendo avances en ingeniería cuántica de precisión) ha permitido aumentar la sensibilidad del interferómetro, reduciendo considerablemente el ruido de la señal.

En este sentido, la relación señal-ruido (o SNR por su siglas en inglés) de GW250114 es hasta tres veces mayor que la de GW150914, constituyendo la señal de onda gravitacional más potente detectada hasta la fecha.

Reducción del ruido de las señales de ondas gravitacionales en LIGO desde la primera detectada (GW150914, arriba) hasta la actual (GW250114, abajo). En ambos gráficos, la curva violeta representa los datos registrados por el dispositivo (combinando la señal de ondas gravitacionales y el ruido del detector), mientras que la curva verde muestra el mejor ajuste compatible con las predicciones de la relatividad general. Créditos: LIGO/J. Tissino (GSSI)/R. Hurt (Caltech-IPAC).
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¿Y qué información portaba esa nítida GW250114?

Como apuntábamos al principio, un análisis exhaustivo de la señal ha determinado que dos agujeros negros de entre 30 y 40 masas solares colisionaron a unos 1 300 millones de años luz de la Tierra. Este estudio previo a la fusión es de menor dificultad, ya que a medida que giran en espiral, los agujeros negros progenitores van perturbando el espacio-tiempo y generando ondas gravitacionales.

La verdadera dificultad radica una vez que se ha producido la fusión, pues la señal no es tan clara. Durante esta nueva fase, conocida como fase de relajación, el agujero negro resultante vibra como una campana golpeada, generando distintos modos de ondas gravitacionales.

En particular, los investigadores lograron identificar con seguridad dos modos de vibración, permitiendo calcular la velocidad de rotación y la masa del agujero negro final, la cual resultó ser de unas 63 masas solares.

Animación de una fusión de dos agujeros negros consistente con el evento de ondas gravitacionales GW250114. La primera parte del vídeo muestra la espiral y fusión de ambos agujeros negros, así como la posterior fase de relajación y los dos modos de vibración identificados con seguridad. Créditos: H. Pfeiffer, A. Buonanno (Max Planck Institute for Gravitational Physics), K. Mitman (Cornell University).

El área de los agujeros negros nunca decrece

Una vez conocidas las masas y velocidades de rotación de los agujeros negros, los investigadores son capaces de calcular el área de estos fascinantes objetos cósmicos.

En el caso de la señal GW250114, los análisis posteriores determinaron que
los agujeros negros iniciales tenían una superficie total de 240 000 kilómetros cuadrados (aproximadamente el tamaño del Reino Unido), mientras que la superficie del agujero negro resultante resultó ser de unos 400 000 kilómetros cuadrados (casi el tamaño de Suecia).

Estos resultados son compatibles con el denominado “teorema del área del agujero negro”, una idea propuesta por Stephen Hawking en 1971 que
afirma que la superficie total de los agujeros negros no puede disminuir.
Cuando los agujeros negros se fusionan, sus masas se combinan, aumentando su superficie.

Cuando dos agujeros negros se fusionan, el área del agujero negro final es mayor que la suma de las áreas de los agujeros negros progenitores. Créditos: Caltech/MIT/LIGO Lab., Lucy Reading-Ikkanda/Simons Foundation.
CC BY

En 2021 se realizó una comprobación inicial empleando los datos de la primera señal GW150914, con un nivel de confianza del 95 %. Tras el análisis de la nueva señal GW250114, dicho nivel ha alcanzado el 99,999 %, lo cual implica que ahora estamos mucho más seguros de que Stephen Hawking estaba en lo cierto.

Lamentablemente, el físico británico falleció en 2018, años antes de que su teorema del área de los agujeros negros fuera confirmado experimentalmente.

Detectores de ondas gravitacionales en el espacio

En un futuro próximo, la detección de ondas gravitacionales de baja frecuencia (inaccesibles para los interferómetros terrestres como LIGO) será una prioridad en astrofísica, pues permitirá descubrir sistemas binarios ultracompactos en nuestra galaxia o fusiones de agujeros negros supermasivos en los centros galácticos.

Para ello, las agencias espaciales NASA y ESA están llevando a cabo un proyecto conjunto para construir un interferómetro en el espacio. Se llamará LISA (Laser Interferometer Space Antenna) y constará de tres naves espaciales, orbitando a cinco millones de kilómetros entre sí y formando un triángulo equilátero.

LISA utilizará un interferómetro láser, similar en principio a los detectores terrestres como LIGO, pero con brazos mucho mas largos para lograr la sensibilidad necesaria que permita detectar las ondas gravitacionales de baja frecuencia.

Recreación artística del proyecto LISA, un gigantesco interferómetro en el espacio formado por tres naves espaciales separadas millones de kilómetros entre sí. Su sensibilidad será de tal magnitud que logrará identificar fusiones de agujeros negros supermasivos. Crédito: NASA.
CC BY

El 14 de septiembre de 2015 se abrió una nueva ventana a la observación del cosmos, y no cabe duda de que su futuro es muy prometedor.

The Conversation

Óscar del Barco Novillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La señal más nítida de la fusión de dos agujeros negros: LIGO confirma una predicción de Stephen Hawking – https://theconversation.com/la-senal-mas-nitida-de-la-fusion-de-dos-agujeros-negros-ligo-confirma-una-prediccion-de-stephen-hawking-268373

Más inteligentes pero también más vulnerables a los trastornos mentales: el precio de la evolución

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Adriana Castro Zavala, Neurocientífica, Universidad de Málaga

Burdun Iliya/Shutterstock

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) se caracteriza por la distracción, la impulsividad o la dificultad para concentrarse. Sin embargo, algunos científicos creen que lo que actualmente entendemos como “trastorno” pudo haber sido una ventaja adaptativa para la supervivencia humana en el pasado.

Por ejemplo, rasgos asociados al TDAH como curiosidad, búsqueda de novedad y energía elevada, si lo pensamos bien, son cualidades que podrían mejorar la caza y la recolección. Es decir, lo que hoy genera dificultades en una oficina o aula, pudo haber sido una herramienta de supervivencia esencial hace miles de años.

Esto plantea una pregunta, ¿y si ciertos trastornos mentales fueran residuos evolutivos de rasgos que nos ayudaron a evolucionar? Pues es precisamente a lo que apuntan las conclusiones de un reciente estudio que ha escrutado minuciosamente el rastro genético de nuestros ancestros.

En busca de “fósiles invisibles”

La paleontología nos enseña que a medida que el cráneo crecía y se transformaba, también lo hacía el cerebro que contenía. Por ejemplo, Homo erectus, que vivió hace entre unos 2 millones y 120 000 años, tenía un cerebro de unos 900 cm³, mientras que Homo sapiens contaba con uno de 1.350 cm³. Pero esos números solo nos dicen cuándo creció el cerebro, no cómo empezó a pensar, sentir o imaginar.

Exposición de cráneos de distintas especies del género _Homo_ en el Museo de Historia Natural de Londres.
Exposición de cráneos de distintas especies del género Homo en el Museo de Historia Natural de Londres.
IR Stone/Shutterstock

Por esta razón, el foco de los científicos se ha desplazado de los huesos a las moléculas, y concretamente al genoma. El ADN puede entenderse como un archivo biológico que guarda las instrucciones para construir y mantener nuestro cuerpo, pero también funciona como una biblioteca de “fósiles invisibles”. Cada mutación es un registro del pasado, una pista sobre cómo la selección natural moldeó el cerebro, el cuerpo y la conducta.

Una de las herramientas más poderosas para descifrar esas huellas son los estudios de asociación del genoma completo, conocidos como GWAS (Genome-Wide Association Studies). Dichos análisis comparan el ADN de miles o millones de personas para identificar pequeñas variaciones, llamadas polimorfismos de un solo nucleótido o SNP.

Gracias a un GWAS podemos saber qué variantes genéticas están relacionadas con una mayor área de corteza prefrontal, con la memoria, con la inteligencia fluida o incluso con la probabilidad de desarrollar un trastorno mental.

Dos oleadas de evolución

Esa fue precisamente la técnica que aplicó un grupo de investigación para desvelar las variantes genéticas relacionadas con el cerebro humano: su anatomía, sus habilidades cognitivas y, algo menos esperado, su vulnerabilidad psiquiátrica. El estudio, publicado recientemente en la revista Cerebral Cortex, analizó el ADN de más de 200 000 generaciones humanas, en un lapso temporal que abarca desde hace más de cinco millones de años hasta apenas unas décadas.

Con este enfoque lograron crear una línea temporal de la evolución genética y descubrir no solo cuándo aparecieron los genes que moldearon el cerebro moderno, sino también los que aumentaron nuestra propensión a la creatividad o al sufrimiento mental.

Así detectaron dos grandes oleadas de evolución. La primera, entre tres millones y 300 000 años atrás, coincidió con la diversificación de los primeros Homo, como Homo habilis y Homo erectus, especies que fabricaban herramientas, dominaban el fuego y mostraban un aumento progresivo del cerebro.

La segunda ocurrió entre 300 000 y 2 000 años atrás, con un punto culminante hace unos 55 000 años, cuando Homo sapiens se expandió fuera de África. Esta etapa estaba relacionada con cambios más acelerados en el cerebro, la cognición y el comportamiento, ya que muchas de las habilidades o conductas que definen a nuestra especie como el lenguaje, la planificación o la imaginación, surgieron en esa etapa de transformación. Es decir, bastante tarde en nuestra historia como seres humanos.

Durante esa segunda oleada, el cerebro humano se reorganizó. La corteza cerebral, la capa externa relacionada con el pensamiento abstracto, la memoria y el lenguaje, se expandió, sobre todo en regiones como el área de Broca, involucrada en el lenguaje y la cognición simbólica.

Los genes más jóvenes, surgidos hace entre 50 000 y 5 000 años, se expresan con más fuerza en esas zonas y muestran mayor actividad durante el desarrollo prenatal, cuando el cerebro empieza a formar sus circuitos básicos.

El precio de una mente compleja

Sin embargo, las mismas variantes genéticas que potenciaron nuestra inteligencia, creatividad y empatía parecen haber traído consigo una mayor vulnerabilidad a los trastornos mentales.

Según el estudio de Cerebral Cortex, dichas variantes se asocian a depresión, ansiedad y TDAH y son, en promedio, mucho más jóvenes que las relacionadas con la inteligencia o el tamaño del cerebro. Además, se concentran precisamente en las áreas vinculadas al lenguaje, la imaginación y la empatía. Los investigadores proponen que, a medida que el cerebro se volvió más complejo y flexible, también aumentó su susceptibilidad a la desregulación emocional. La evolución, en cierto modo, habría intercambiado estabilidad por creatividad.

El origen del TDAH

Algo similar sugieren otros trabajos. Uno de los genes más estudiados en relación con el TDAH es el DRD4, que codifica un receptor del neurotransmisor dopamina vinculado a la atención y la búsqueda de recompensas. Su variante 7R, asociada a rasgos como la impulsividad y la búsqueda de novedad, se ha relacionado con una mayor probabilidad de TDAH en entornos modernos. Sin embargo, investigaciones con poblaciones nómadas, como los ariaal de Kenia, muestran que los hombres portadores de 7R tenían mejor estado nutricional que los no portadores, mientras que ocurría lo contrario en los grupos asentados.

En otras palabras, los rasgos que hoy consideramos problemáticos pudieron ser subproductos adaptativos de una mente en expansión. Por ejemplo, la ansiedad ayudaba a anticipar peligros, la impulsividad a explorar nuevos territorios y la hipersensibilidad emocional a fortalecer los vínculos sociales.

Así, los mismos genes que nos dieron una mente flexible y adaptable, y que alguna vez garantizaron nuestra supervivencia, son también los que podrían influir en nuestra fragilidad emocional.

The Conversation

Adriana Castro Zavala no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Más inteligentes pero también más vulnerables a los trastornos mentales: el precio de la evolución – https://theconversation.com/mas-inteligentes-pero-tambien-mas-vulnerables-a-los-trastornos-mentales-el-precio-de-la-evolucion-268401

El mercado del CO₂ ayuda a reducir emisiones pero también afecta al valor de las empresas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gabriel Lozano Reina, Profesor del Departamento de Organización de Empresas y Finanzas, Universidad de Murcia

BOY ANTHONY/Shutterstock

Cuando hablamos del precio del CO₂ solemos pensar en medioambiente y cambio climático. Sin embargo, ese precio también se ha convertido en un auténtico termómetro financiero: sube o baja y, con ello, arrastra a empresas de sectores tan distintos como la energía, la aviación, la banca o la tecnología.

Dicho de otro modo: el coste de contaminar no solo afecta a la factura de la luz o al cemento con el que se construye una vivienda, sino también a la valoración bursátil de muchas compañías europeas.

¿Qué es el EU-ETS?

Desde 2005 funciona en Europa el EU Emissions Trading System (EU-ETS), el mayor mercado regulado de carbono del mundo. Se basa en una idea muy simple: poner un límite total a las emisiones de CO₂ y repartir permisos entre las empresas. Si una compañía logra contaminar menos de lo que le corresponde, puede vender su excedente a otras empresas que se pasen del cupo. Es un sistema de “pagar por contaminar” que busca que reducir emisiones sea rentable para las empresas.

En la práctica, esto ha convertido al CO₂ en un activo financiero con su propio precio, que sube y baja según la oferta de permisos, la demanda de energía, los cambios regulatorios o incluso las crisis geopolíticas.

CO₂, una ‘bola de billar’ financiera

En nuestro estudio, publicado en Journal of Commodity Markets, hemos analizado datos de varias empresas europeas entre los años 2013 y 2025, desde grandes contaminadores (como cementeras, siderúrgicas o empresas del sector de la construcción) hasta compañías de baja huella de carbono (como empresas de servicios o farmacéuticas). La pregunta era clara: ¿cómo afecta la volatilidad del CO₂ –es decir, sus subidas y bajadas repentinas– al valor que tienen en bolsa estas empresas?

Esto nos ha permitido ver cómo los golpes del precio del CO₂ se transmiten de manera distinta en cada contexto y qué sectores sufren más en el corto y en el largo plazo:

  1. El CO₂ sí mueve los mercados. Lo primero que comprobamos es que su precio no vive aislado: sus altibajos se transmiten con fuerza al valor en bolsa de las empresas. Es como una bola de billar que, al chocar, hace que otras piezas se muevan.

  2. Los golpes son rápidos. La mayor parte de estos efectos ocurren a corto plazo, en cuestión de días. Cuando la UE anuncia una reforma, cuando estalla una crisis energética o cuando un país se retira de un acuerdo climático, el precio del CO₂ sufre una sacudida y al instante los mercados reaccionan.

  3. Las empresas más contaminantes son las más vulnerables. No sorprende que las compañías con grandes emisiones –petroleras, acereras, cementeras, eléctricas– sufran más. Para ellas, cada subida del CO₂ supone un aumento directo de costes. En nuestro análisis aparecen como “receptoras netas” de volatilidad: absorben más golpes de los que reparten.

  4. Las empresas de baja emisión tampoco se libran. Es curioso que compañías de sectores con pocas emisiones también sientan el impacto. ¿Por qué? Porque los mercados financieros reaccionan en bloque: los inversores interpretan las subidas del CO₂ como una señal de regulaciones más estrictas y esto afecta incluso a quienes no dependen directamente de combustibles fósiles. En algunos casos, estas empresas se comportan como transmisoras de volatilidad, arrastrando a otros valores.

  5. Los momentos clave dejan huella. En 2015, con el Acuerdo de París, se vieron picos de transmisión y el CO₂ se convirtió en referencia de la ambición climática.

Entre 2018 y 2020 –con la puesta en marcha de la reserva de estabilidad del mercado para intentar resolver los desequilibrios estructurales entre la oferta y la demanda, y la aparición de la pandemia–, la volatilidad se disparó y alcanzó tanto a empresas muy contaminantes como a las menos expuestas. Además, la reforma del sistema dentro del Objetivo 55 para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión Europea, reforzó la ambición climática de la UE.

En 2022, la guerra de Ucrania provocó un desplome temporal de los precios del CO₂, pero después el mercado se recuperó y volvió a presionar a los sectores intensivos en energía.

¿Por qué debe importar a las empresas?

El mensaje es claro: el CO₂ ya no es solo un tema ambiental, sino un riesgo financiero de primera línea. Para una cementera o una eléctrica, los permisos de emisión son un coste que puede dispararse de un día para otro. Esto obliga a integrar el “riesgo carbono” en la estrategia: mejorar la eficiencia energética, invertir en tecnologías limpias o diseñar planes de cobertura financiera que amortigüen la volatilidad.

Para las empresas de baja emisión, como farmacéuticas o de servicios, la lección es distinta: aunque sus procesos no dependan del carbón o el petróleo, tampoco pueden ignorar el mercado de carbono. La reacción de los inversores ante subidas del CO₂ puede afectar a su valoración y a la percepción de su sostenibilidad.

¿Por qué debe importar a los inversores?

Cada vez más, los mercados leen el precio del CO₂ como una señal de futuro. Si sube, interpretan que habrá regulaciones más duras y costes mayores para ciertas industrias. Si baja, anticipan relajación o menor ambición climática. Esto influye en las decisiones de inversión, en las estrategias ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) y en la gestión de riesgos de fondos y carteras.

En la práctica, el CO₂ se ha convertido en un barómetro financiero que condiciona dónde fluye el capital: hacia empresas que muestran resiliencia y adaptación, lejos de aquellas que parecen vulnerables.

¿Por qué debe importar a los ciudadanos?

Aunque parezca lejano, todo esto nos afecta en la vida diaria. El precio del CO₂ influye en la factura de la luz, en el coste del transporte y en el precio del cemento con el que se construyen casas y carreteras.

Cuando una crisis dispara la volatilidad del CO₂, esa inestabilidad se transmite a la economía real. En 2018, por ejemplo, el alza del CO₂ fue uno de los factores que encareció el precio mayorista de la electricidad en varios países europeos, con impacto directo en la factura de los hogares.

CO₂, un actor financiero de primer orden

El mercado europeo de carbono nació como una herramienta para reducir emisiones al menor coste posible. Hoy, veinte años después, se ha convertido también en un actor financiero de primer orden: su volatilidad afecta al valor de las empresas, a las decisiones de inversión y, en última instancia, a la economía de todos.

Estos efectos son cada vez más intensos y, sobre todo, inmediatos. Además, si las empresas no se anticipan al riesgo climático, pueden ver comprometida su competitividad y su empleo. Por eso, comprender el papel del CO₂ no puede ser un asunto reservado a reguladores o especialistas en sostenibilidad: también importa a directivos, inversores y ciudadanos.

En el camino hacia una economía descarbonizada, el precio del carbono será tanto una señal de política climática como un indicador financiero clave. Y anticiparse a sus sacudidas puede marcar la diferencia entre perder competitividad o aprovechar la transición verde como una oportunidad.

The Conversation

Gabriel Lozano Reina recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (proyecto PID2024-159036NA-I00) y de la Fundación Cajamurcia.

Diego Rodríguez-Linares Rey recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (proyecto PID2024-159036NA-I00) y de la Fundación Cajamurcia.

J. Samuel Baixauli recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (proyecto PID2024-159036NA-I00) y de la Fundación Cajamurcia.

Susana Alvarez Diez recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (proyecto PID2024-159036NA-I00) y de la Fundación Cajamurcia.

ref. El mercado del CO₂ ayuda a reducir emisiones pero también afecta al valor de las empresas – https://theconversation.com/el-mercado-del-co-ayuda-a-reducir-emisiones-pero-tambien-afecta-al-valor-de-las-empresas-264845

Una cara oculta del acoso escolar: la violencia psicológica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alicia Mariscal, Profesora del Área de Lingüística General y miembro del Instituto de Investigación en Lingüística Aplicada (ILA), Universidad de Cádiz

SpeedKingz/Shutterstock

Los padres de María acaban de cambiar de domicilio y ella ha sido escolarizada en un nuevo centro. Tiene 12 años y aún no conoce a nadie, pero viene con ganas de hacer nuevas amistades. Sin embargo, no le resulta fácil. El grupo de niñas de su clase está muy jerarquizado y aquellas que lo lideran parecen poco dispuestas a aceptarla.

Los comentarios jocosos, las miradas y los gestos desagradables hacen que María no se sienta integrada. No hay ningún ataque directo, pero las burlas y cuchicheos son frecuentes. Cuando en clase hay que hacer grupos, nadie se quiere poner con ella y, en el recreo, aunque sí la dejan participar, se cambian las reglas del juego para perjudicarla.

¿Cómo puede determinar su familia si se trata de una situación de acoso? A María no la han amenazado abiertamente; tampoco es fácil definir las actitudes de desprecio o exclusión que van minando su confianza día a día. La frontera entre una broma inocente y una situación sostenida en el tiempo con intención de aislar o hacer sufrir es, a veces, difícil de establecer desde fuera. Por eso, es importante determinar la constancia y el efecto psicológico en la víctima para poder tomar medidas.

¿Por qué lo llamamos acoso?

El verbo acosar procede del latín cursus, que significaba originariamente “carrera”, y este de la raíz indoeuropea kers- (“correr”). Aunque aún mantiene ese sentido inicial de “correr detrás de alguien”, ya que la RAE lo define como “perseguir, sin darle tregua ni reposo, a un animal o a una persona”, presenta actualmente otras connotaciones negativas adicionales, en el sentido de “apremiar de forma insistente a alguien con molestias o requerimientos”.

Más allá del acoso físico evidente, con el uso repetido de la violencia sobre alguien en situación vulnerable para dañarla o intimidarla, la dinámica entre acosadores y víctimas suele basarse en razones de “raza, color, nacionalidad, minusvalía, religión, orientación sexual o cualquier otra circunstancia” y en cualquier otro elemento que diferencie a la víctima del resto (en el caso concreto de María, ser nueva en el centro).

Para que exista acoso, este debe ser intencional y realizado de forma continuada por aquellos que se consideran superiores a la víctima. En otras palabras, al acosar los abusos se centran en un supuesto desequilibrio de poder.

Ataques por medio del lenguaje

A veces el acoso escolar no supone un acto de discriminación hacia las personas que son percibidas como diferentes, sino como un tipo de violencia psicológica que los acosadores dirigen hacia sus iguales.

Se trata de situaciones que no se limitan al uso de la fuerza o la violencia física, sino en las que se recurre al lenguaje para atacar, angustiar a la víctima y hacerla sentir inferior, y resultan mucho más difíciles de detectar que los golpes y moratones.

Esto puede llevar a la somatización, cuando la víctima anticipa que le va a ocurrir de nuevo y entra en un continuo estado de alerta y ansiedad. Por ejemplo, María ya acude al colegio nerviosa y preocupada, independientemente de si ese día recibe algún ataque. También a la rendición, cuando se siente incapaz de controlar la situación, deja de defenderse y adopta una actitud pasiva ante el acoso.

La violencia psicológica

El acoso infantil y juvenil llevado a cabo a través de las palabras, ya sean estas orales o escritas, consiste en el menosprecio y la denigración repetida de la víctima por medio de insultos, burlas, humillaciones, críticas destructivas y comentarios despectivos e hirientes.

Este tipo de acoso verbal puede conllevar también la difusión de mentiras, que sirven para difamar a la víctima o a su familia. Además, se acompañan con frecuencia de otros comportamientos no verbales que implican otras formas de violencia de carácter físico, psicológico (por ejemplo, por medio del silencio hostil y la privación de afecto) o social (mediante el aislamiento y la exclusión de la víctima): estas dos últimas serían aplicables al caso de María.

El chantaje emocional

Además de la descortesía efectuada a través del lenguaje, el acosador suele apelar al miedo para manipular a la víctima y someterla a su voluntad. Para ello, recurren a un tipo de chantaje emocional conocido como “castigador”, basado en amenazas: algunas explícitas y otras más implícitas.

Estas agresiones verbales malintencionadas suelen producirse de forma repetida, hasta que la víctima acaba desarrollando un estado de “vulnerabilidad aprendida”, caracterizada por la “pasividad, ansiedad y depresión que aparece cuando una persona piensa que no puede controlar su entorno, que está a merced de los acontecimientos o que sus acciones no producen los efectos esperados”.

Rechazo familiar y escolar

La Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar recomienda a las familias la creación de un clima de confianza, que permita a los hijos compartir sus problemas y preocupaciones. También recalca la importancia de la observación permanente “ante posibles señales que puedan alertarnos de que se está produciendo acoso: disminución del rendimiento escolar, pérdida o sustracción de material escolar, repentinos cambios de humor, temor a ir al colegio, insomnio o lesiones físicas”.




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Esta lacra social a veces se produce a escondidas del profesorado, de manera que puede pasar desapercibida en los centros educativos. Por eso, la prevención desde los primeros niveles de escolarización resulta fundamental para favorecer las relaciones simétricas y el respeto mutuo.

Se trata de construir un estilo de comunicación asertivo y empático entre los estudiantes, así como entre estos y sus docentes, para que el alumnado se sienta seguro al contar a sus profesores cualquier situación de violencia de la que sean testigos, ya sean verbales o no verbales, directas o más sutiles.




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¿Qué hacer una vez detectado el acoso?

Si en el centro educativo se identifica un posible caso de acoso, se deben seguir estrictamente y de forma inmediata los correspondientes protocolos de actuación e intervención, en estrecha colaboración con las familias, para poner freno al acoso lo antes posible tanto dentro como fuera del aula.

Para que exista una educación de calidad, hemos de contrarrestar el acoso escolar —y los efectos psicológicos tan destructivos que produce en las personas que lo sufren— con valores que favorezcan la convivencia y luchar contra toda forma de violencia social, incluida la ejercida a través del lenguaje.

The Conversation

Alicia Mariscal no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Una cara oculta del acoso escolar: la violencia psicológica – https://theconversation.com/una-cara-oculta-del-acoso-escolar-la-violencia-psicologica-267896

COP30 de Brasil: una cumbre incierta, pero imprescindible para la acción climática

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Fernando Valladares, Profesor de Investigación en el Departamento de Biogeografía y Cambio Global, Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC)

Pescador en el río Amazonas a su paso por Brasil. Anna ART/Shutterstock

Nuestro planeta bate más de un centenar de récords climáticos cada año, con sequías, incendios, huracanes y heladas nunca antes registradas. Mientras tanto, hay personas que acumulan mayores riquezas que ningún emperador de la historia, números asombrosos de personas que sufren y mueren de hambre mientras producimos el doble de la comida necesaria para alimentarnos, crecientes conflictos por el agua, migraciones desesperadas que no son bien recibidas y pueblos originarios que son ignorados no ya al reclamar lo que es suyo, sino al denunciar la insostenibilidad de la relación del norte global con la naturaleza.

Una muestra de todo esto se dará cita en noviembre de 2025 en Brasil en la COP30, la trigésima cumbre del clima de Naciones Unidas. En ella se congregarán los líderes mundiales con el objetivo de tomar medidas para mitigar el calentamiento global y adaptarnos a él.

Los contrastes de la COP30

Como en otras cumbres climáticas, aunque en esta de manera más evidente al celebrarse en Brasil, el evento es el reflejo de las contradicciones del mundo en el que vivimos.

Países pobres afectados por un clima furioso en el que no han influido en absoluto convivirán con los países que les imponen deudas imposibles de pagar y que están gobernados por negacionistas climáticos o una de sus últimas variantes, los retardistas.

Mientras algunos participantes llegarán en barco siguiendo el curso del río Amazonas, otros lo harán en sus aviones privados. Mientras a unos les preocupa del cambio climático cómo mantener su modelo de negocio y sus desmesurados beneficios trimestrales, a otros les preocupa cómo sobrevivir a la próxima ola de calor y a la crisis de las cosechas.

Los lobbies de las empresas más contaminantes, fundamentalmente la media docena de grandes petroleras y todas sus derivadas, volverán a ser la representación más numerosa y también la más eficaz a la hora de neutralizar cualquier posible acuerdo para desembarazarnos de los combustibles fósiles.

En un momento histórico en el que el país que más ha hecho por alterar el clima con sus emisiones, Estados Unidos, se desvincula del Acuerdo de París y no estará presente en esta COP, cientos de científicos del clima nos harán sentir miedo y miles de representantes de pueblos indígenas nos harán sentir vergüenza. Miedo por los escenarios climáticos inseguros por los que ya estamos transitando y vergüenza por la más que discreta acción climática de unas décadas cargadas tan solo de buenos propósitos.




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Mujer con una diadema con plumas en un atril de la COP28
Isabel Prestes da Fonseca, representante de la comunidad indígena brasileña, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP28, celebrada en Dubái (Emiratos Árabes Unidos) el 1 de diciembre de 2023.
COP28/Christophe Viseux/Flickr, CC BY-NC-SA

El cambio climático más peligroso ya está aquí

La temperatura global aumentó más de 0,4 °C durante los últimos dos años. En agosto de 2024 se cumplieron 12 meses con un incremento promedio de 1,6 °C respecto a la temperatura de referencia del periodo 1880-1920.

Este aumento de la temperatura fue provocado por uno de los episodios periódicos de calentamiento tropical del fenómeno de El Niño, pero muchos científicos quedaron desconcertados por su magnitud. El incremento fue el doble de lo esperado para el débil El Niño de 2023-2024.

La mayor parte del resto del calentamiento se debió a la restricción de las emisiones de aerosoles por parte de los buques, impuesta en 2020 por la Organización Marítima Internacional para combatir el efecto de los contaminantes de aerosoles en la salud humana.

Los aerosoles son pequeñas partículas que aumentan la extensión y el brillo de las nubes, que reflejan la luz solar y tienen un efecto refrigerante sobre la Tierra. Cuando se reducen –y, por tanto, las nubes–, la Tierra se oscurece y absorbe más luz solar, lo que aumenta el calentamiento global. El enfriamiento por aerosoles y, por lo tanto, la sensibilidad climática, ha sido subestimada en los análisis del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas.

El calentamiento global causado por la reducción de los aerosoles de los barcos no desaparece cuando el clima tropical entra en su fase fría de La Niña. Por lo tanto, la temperatura global no desciende mucho por debajo del nivel de 1,5 °C de calentamiento establecido como límite seguro en el Acuerdo de París, sino que oscila cerca o por encima de ese nivel.

Las altas temperaturas de la superficie del mar y el aumento de los puntos calientes oceánicos continuarán, con efectos nocivos para los arrecifes de coral y otras formas de vida marina. La mayor consecuencia para los seres humanos en la actualidad es el aumento de la frecuencia y la gravedad de los fenómenos climáticos extremos, como tormentas, inundaciones, olas de calor y sequías.

El cambio climático polar tiene el mayor efecto a largo plazo sobre la humanidad, y sus repercusiones se ven aceleradas por el aumento de la temperatura global. Como resultado del deshielo, es altamente probable que la circulación meridional de retorno del Atlántico (AMOC) se detenga en los próximos 20-30 años algo no incluido en el último informe del IPCC. Tomar medidas radicales para reducir el calentamiento global podría evitarlo.

Si se permite que la AMOC se detenga, se producirán graves problemas, como el aumento del nivel del mar en varios metros y un clima extremo especialmente en Europa y la costa oriental de Norteamérica. Sería un auténtico punto de no retorno.




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Mapa terrestre que muestra con una línea el recorrido de la AMOC justo a la costa de América en el océano Atlántico
La AMOC es el componente atlántico de la corriente oceánica global, un sistema de circulación oceánica a gran escala que transporta calor, sal, carbono y otros elementos biogeoquímicos.
NOAA

Lo esencial que se espera de la COP30

Dos estudios publicados en Nature Climate Change en febrero de 2025 analizaban que el hecho de haber superado el umbral de 1,5 ºC en 2024 podría indicar que hemos entrado en un período de varias décadas con calentamiento global medio de 1,5 ºC.

Según los autores, se necesitan esfuerzos muy rigurosos de mitigación climática para mantener los objetivos del Acuerdo de París a nuestro alcance. Pero hay sobrada evidencia de que el objetivo más importante de dicho Acuerdo, limitar el aumento de temperatura a 1,5 ºC, parece perdido. Lo importante es que si no se toman acciones más agresivas en mitigación rápidamente, pasará lo mismo con el objetivo de mantener las temperaturas por debajo de los 2 ºC.

Las expectativas ante la COP30, como en todas las cumbres del clima, son altas, a pesar de las incertidumbres científicas, sociales, políticas y económicas. Los dos temas centrales para este encuentro son limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales y los compromisos de financiación climática.

La neutralidad de carbono –equilibrio entre las emisiones emitidas y retiradas de la atmósfera– es tan difícil como urgente. Este año es clave porque los 195 países firmantes del Acuerdo de País deben presentar nuevas contribuciones nacionales (NDC, por sus siglas en inglés), las medidas que pretenden adoptar para limitar el calentamiento del planeta. Cada cinco años, este documento debe presentarse a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. De momento solo 68 países han aportado sus NDC. Las NDC 3.0 –que representan la tercera ronda de contribuciones de cada país– tienen que ser progresivas y más ambiciosas que las NDC actuales.

En materia financiera, la COP29, celebrada en Bakú (Azerbaiyán), consiguió un acuerdo a la desesperada y en el último momento para fijar la nueva meta de financiación climática. El acuerdo contemplaba que los países ricos aportarían, al menos, 300 000 millones de dólares anuales a los de menos recursos hasta 2035, dentro de un compromiso más amplio de hasta 1,3 billones de dólares. Esta cifra es muy inferior a la planteada inicialmente, y vemos que cumbre tras cumbre se pospone la implementación de esta ayuda económica a los países más pobres.




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La esperanza es lo último que se pierde

El hecho de que ninguna nación haya seguido el ejemplo de Estados Unidos de abandonar el Acuerdo de París es esperanzador. Quedan incertidumbres respecto a grandes emisores como China o India, y preocupa la debilidad política de la Unión Europea en materia ambiental y climática. Pero las COP han permitido alcanzar acuerdos incluso en las situaciones más difíciles. Además, suponen dos semanas en las que el cambio climático domina las agendas de todos los países y sólo eso resulta alentador.

Es preciso negociar cada punto sin desfallecer por escasas que sean las posibilidades de acuerdos significativos entre países y dentro de cada país. Hay demasiado en juego para plantear esta COP de otra manera.

The Conversation

Fernando Valladares no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. COP30 de Brasil: una cumbre incierta, pero imprescindible para la acción climática – https://theconversation.com/cop30-de-brasil-una-cumbre-incierta-pero-imprescindible-para-la-accion-climatica-269110

La rebeldía narrativa de Manuel Puig en ‘El beso de la mujer araña’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura Martínez Català, Investigador en formación (personal PDI), Universitat de Lleida

Jennifer López en una escena de la última versión de _El beso de la mujer araña_. Roadside Attractions

Se ha estrenado en Estados Unidos y en algunos países de Hispanoamérica la nueva adaptación cinematográfica de la cuarta novela del escritor argentino Manuel Puig: El beso de la mujer araña (1976). Traducida a más de veinte idiomas, ha suscitado múltiples interpretaciones y revisiones artísticas.

Tan solo tres años después de su publicación, el director teatral italiano Marco Mattolini la llevó a los escenarios de su país y al año siguiente se representó la versión española, adaptada por el propio Puig y dirigida por José Luis García Sánchez. Pero fue sobre todo la repercusión de la propuesta de Mattolini –fervorosamente aplaudida por parte de críticos y espectadores– la que despertó en cine el interés por esta novela.

La primera (y, hasta hace unos meses, única) película inspirada en El beso de la mujer araña, dirigida por Héctor Babenco, llegó a las salas de cine en 1985, nueve años más tarde de la aparición del formato narrativo original. A estas relecturas les sucedió un musical (en el que se inspira el último filme), estrenado en 1992 en el West End de Londres y en 1993 en Broadway, así como otras versiones independientes.

Rompedora en forma y fondo

Esta afluencia de aproximaciones a la novela tiene su origen en el hecho de que en el momento de su publicación fue considerada revolucionaria. Y es que ya su confección formal es rompedora.

El beso de la mujer araña fue concebida casi en su totalidad mediante el empleo de diálogos directos entre los protagonistas de la obra: Luis Alberto Molina (un homosexual de 36 años condenado por corrupción de menores) y Valentín Arregui (un preso político de 26 años que cumple condena por su pertenencia a un grupo marxista). Ambos personajes conversan para matar el tiempo en la celda que comparten en una penitenciaría de Buenos Aires en el año 1975.

La década de 1970 en Argentina estuvo marcada por cambios políticos intensos, pues a mediados de la misma se instauró en el país la dictadura militar. Que los protagonistas fueran un homosexual y a un marxista convencido no podía menos que despertar, como ya había ocurrido con la anterior novela de Puig –The Buenos Aires Affair– la ira de los censores. Fueron especialmente sancionadas las afirmaciones de Molina, quien no solo abrazaba su exacerbada sensibilidad y su atracción por otros hombres, sino que no escondía su identidad femenina.

En apoyo al personaje, Puig incluyó nueve notas a pie de página, como si la novela se tratara en algunos puntos de un ensayo. Dichas notas, que pueden ser leídas u obviadas sin que ello afecte a la acción, son paráfrasis de discursos psicológicos reales que elucubran sobre el posible origen de la homosexualidad. La localización de estos datos no fue inocente, tal como declaró el autor en varias entrevistas:

“ese material científico pensaba filtrarlo en el texto de ficción, pero vi que era imposible. Luego pensé que toda esa información nos había sido violentamente escamoteada […]. Así que introduje todo ese material tal como nos había sido escamoteado, violentamente”.

En la última nota, y tras la máscara de la ficticia doctora A. Taube, se esconde la voz de Manuel Puig. Este perseguía, según varios investigadores de la obra, bien educar a un lector ignorante en cuanto a la homosexualidad, bien deslegitimar a aquellos que, como en el caso de ciertos sectores políticos argentinos de la época, expresaban opiniones negativas preconcebidas sobre la misma. Gracias a esas notas, pero especialmente a la última, el lector puede llegar a conocer también el punto de vista del autor.

Imagen de unas páginas de _El beso de la mujer araña_ en las que se pueden ver las amplias notas al pie.
Imagen de unas páginas de El beso de la mujer araña en las que se pueden ver las amplias notas al pie.
L.M.C.

Es precisamente la ignorancia la que posibilita la aparición de la primera nota, justo después de que Valentín le confiese a su compañero de celda: “yo de gente de tus inclinaciones sé muy poco”. El diálogo a tres entre Valentín, Molina y las notas desaparece cuando se produce un acercamiento real entre los dos personajes. A partir de entonces, ya no son necesarias.

La magia del séptimo arte

Para que los protagonistas pudieran entablar una relación sincera, Puig necesitaba un canal que los uniera, pues eran demasiado distintos entre sí. Este canal no fue otro que el cine.

Cartel de una película clásica con una mujer caminando.
Cartel de la versión cinematográfica de El beso de la mujer araña de 1985.
FilmAffinity

A las ocho de la tarde se apagan las luces de la penitenciaría y se hace la oscuridad. El gran amante del cine que es Molina comienza, como todos los días, a contarle una película a Valentín. Son estas narraciones las que hacen que emerjan los temas más trascendentes de la obra. Molina habla de su madre, quien le ama sin condiciones a pesar de ser un “amoral”, según reza su informe policial; y del mesero de quien está enamorado, así como de su convicción sobre la posición inferior de la mujer respecto al hombre. Valentín exterioriza el sufrimiento que le causa cumplir con el desapego emocional que le exige la lucha política, así como la añoranza de una mujer que no es su novia y que, además, es de clase alta. También aborda temas como la represión sexual, las torturas policiales y las misiones que ha llevado a cabo con su grupo marxista. Pero, sobre todo, cuestiona a Molina, a quien trata de inculcar que ni mujeres ni hombres homosexuales deben “dejarse basurear”.

Y ambos discuten sobre temas tan controvertidos como la política (Molina opina, por ejemplo, que “todos los políticos son iguales”, mientras que Valentín afirma que “los maquis fueron verdaderos héroes”), la religión (Valentín la niega, pero termina deseando que exista Dios), el sexo (heterosexual y homosexual), etc. Las películas, por tanto, trascienden la celda y les empujan a evolucionar juntos. En palabras del preso político: “Sí, fuera de la celda están nuestros opresores, pero adentro no. Aquí nadie oprime a nadie”.

Este espacio, que es símbolo de falta de libertad, se proyecta sobre los personajes: no solo están presos físicamente, sino que también lo estaban internamente. En este rincón de una inhumana penitenciaría de la que no pueden salir se sienten, por primera vez, realmente libres. Los veintidós días que han compartido les han otorgado, a cada uno de manera distinta, un sentimiento cercano a la felicidad. La violencia real y simbólica que castigaba a Valentín y Molina (y, por extensión, a la sociedad) por no ceñirse a un orden establecido, que les constreñía dentro y fuera de los muros de la cárcel, no puede derrocar la dignidad que Manuel Puig les confiere. Al final, ganan ellos.

Una novela como esta, que quiebra esquemas, desafía discursos intransigentes y nos sacude el alma tan suave como dolorosamente, ¿cómo podría dejar de ser revisitada?

The Conversation

Laura Martínez Català recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación como beneficiaria de una beca predoctoral sujeta a un proyecto de investigación

ref. La rebeldía narrativa de Manuel Puig en ‘El beso de la mujer araña’ – https://theconversation.com/la-rebeldia-narrativa-de-manuel-puig-en-el-beso-de-la-mujer-arana-266514

Del grafeno al cepillo de dientes: celebramos el Día Mundial de los Materiales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Ygnacio Pastor Caño, Catedrático de Universidad en Ciencia e Ingeniería de los Materiales, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

metamorworks/Shutterstock

Cada mañana, al despertar, estamos rodeados por una orquesta silenciosa de materiales que sostienen nuestra vida: el grafito que favorece la ventilación y regulación térmica en colchones y almohadas; cerámica avanzada que sirve para prótesis para las articulaciones y dentales, o el bioplástico reforzado con fibras vegetales del cepillo de dientes, que promete desintegrarse sin dejar huella.

Los materiales, antes discretos y secundarios, han dejado de ser meros soportes para convertirse en auténticos protagonistas del cambio tecnológico y ambiental.

El origen de la fiesta

El interés por estos avances ha crecido tanto que la Federación Europea de Sociedades de Materiales (FEMS) impulsó el Día Mundial de los Materiales (DMM), que el 5 de noviembre de 2025 conmemora su vigesimotercera edición. El objetivo es celebrar los descubrimientos, concienciar sobre su importancia y destacar los retos éticos y ecológicos asociados a su uso. La Universidad Politécnica de Madrid ha sido pionera, ininterrumpidamente durante estos veintitrés años, de esta iniciativa.

En la primera edición (sobre todo simbólica), se presentaron pequeños fragmentos de cerámica de última generación, metales hasta entonces inexistentes, polímeros, biomateriales… Nadie sabía entonces que serían el punto de partida de una odisea científica que nos ha llevado hasta hoy.

Hitos recientes

En los últimos años, la ingeniería de los materiales se ha incorporado a los objetos más comunes. Los avances recientes permiten imaginar –y fabricar– productos más eficientes, duraderos y sostenibles:

Las posibilidades van del espectáculo técnico a transformaciones concretas:

Eficiencia energética: materiales con conductividad optimizada y menor masa reducen el consumo en transporte y electrónica.

Durabilidad radical: la autoreparación estructural implica menos fallos catastróficos en infraestructuras críticas.

Elección basada en el ciclo de vida: con el reciclaje atómico, el fin de vida deja de ser desecho y se convierte en materia prima de nuevo.

Innovación funcional cotidiana: ropa que regula la temperatura activamente, envases que se degradan de forma controlada, sensores embebidos en objetos comunes…

Reducción de residuos tóxicos: el uso de materiales biocompatibles o reciclables minimiza la huella química de nuestra tecnología.

Los materiales no solo son soporte pasivo, sino también protagonistas del cambio hacia una sociedad más eficiente, circular y resiliente.

Del laboratorio al futuro

Desde el ya casi legendario grafeno, aquel “átomo de carbono en dos dimensiones”, la lista de materiales disruptivos crece sin parar:

Materiales bidimensionales: con atractivos nombres como fosforeno, dicalcogenuros y carbinos, han ampliado la paleta, permitiendo sorprendentes propiedades eléctricas, térmicas y ópticas que prometen construir nuestro futuro.

Aleaciones metálicas ligeras con memoria y autorreparación: metales con complejas estructuras jerárquicas que reaccionan cerrando microgrietas que se forman en su interior por fatiga, como nos pasa a los humanos.

Materiales híbridos, bioinspirados y biomateriales: consiguen integrar proteínas, nanocelulosa y polímeros naturales para lograr sostenibilidad y funcionalidad.

El reciclaje atómico: permite grandes avances para la economía circular a escala molecular. Se trata de romper enlaces químicos selectivamente para reconstruir materiales sin sacrificar su rendimiento.

Materiales para energía: electrodos de óxidos nanoporosos para baterías ultrarrápidas, supercondensadores de grafeno y catálisis para captación de CO₂ .

Materiales “vivientes” o adaptativos: estructuras capaces de modificar sus propiedades en respuesta a estímulos del entorno, gracias a la integración de sensores y mecanismos de autorregulación en su propia composición.

Cada hito no ha sido un destello aislado, sino una constelación que reconfigura cómo diseñamos y usamos materiales.

De adorno a imperativo

La sostenibilidad ya es una función de diseño obligatoria, no una opción cosmética. Imaginemos un material híbrido reciclable de alta conductividad: una matriz de polímero biodegradable reforzada con nanofibras de celulosa modificadas, que podrían proceder de residuos agrícolas.

Este tipo de material podría emplearse, por ejemplo, en carcasas de dispositivos electrónicos o componentes de vehículos eléctricos. Su estructura permite una reciclabilidad molecular, capaz de romper y regenerar los enlaces bajo condiciones controladas sin perder propiedades. Su capacidad de autorreparación alarga su vida útil, evitando reemplazos frecuentes.

Así, la innovación en materiales se convierte en una vía concreta para un diseño verdaderamente sostenible.

Este desarrollo es coherente con el imperativo de que toda innovación debe pensarse desde su ciclo de vida: origen, uso, y desecho o reutilización.

Objetos cotidianos que podrían transformarse

¿Qué cosas cotidianas podrían cambiar gracias a los materiales?

Las baterías de teléfonos y ordenadores portátiles serían ultraligeras, recargables en cuestión de minutos y plenamente reciclables, sin recurrir a metales tóxicos. La indumentaria deportiva ajustaría de forma activa su temperatura al entorno y, al final de su vida útil, podría reincorporarse a nuevos ciclos textiles. Las pantallas y los dispositivos wearables se presentarían como láminas delgadas y flexibles, con una huella ambiental sensiblemente menor.

En el ámbito de la automoción, los componentes se autorrepararían y prolongarían de manera significativa su vida útil. Incluso los envases alimentarios monitorizarían en tiempo real el estado del producto (regularían la humedad y detectarían gases de descomposición) y, tras su uso, se reintroducirían en los ciclos productivos sin dejar residuos nocivos.

El Día Mundial de los Materiales

Y así, como todo buen experimento que termina donde empezó, la historia vuelve al origen: aquellos fragmentos simbólicos depositados en un laboratorio en el primer Día Mundial de los Materiales, apenas fragmentos translúcidos, han acabado infiltrándose en la vida cotidiana.

Hoy ese mismo espíritu late en los objetos que nos rodean: en los teléfonos que vibran, en los coches que aprenden, en la ropa que promete ser más inteligente incluso que nosotros.

Nada se pierde, todo se transforma… y, con suerte, se recicla.

¡Feliz Día Mundial de los Materiales!

The Conversation

José Ygnacio Pastor Caño no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Del grafeno al cepillo de dientes: celebramos el Día Mundial de los Materiales – https://theconversation.com/del-grafeno-al-cepillo-de-dientes-celebramos-el-dia-mundial-de-los-materiales-268372

¿Amar es destruir? Rosalía, ‘Berghain’ y la (de)construcción del amor romántico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Jesús Tinedo-Rodríguez, Profesor Ayudante Doctor, Universidad de Córdoba, Universidad de Córdoba

Fotograma del videoclip de ‘Berghain’ de Rosalía. Rosalía/YouTube

¿Qué es el amor? En lingüista estadounidense George Lakoff probablemente respondería afirmando que ‘el amor es un viaje’. Esto es lo que en Lingüística se conoce como metáfora conceptual, porque se describe una experiencia que es concreta –como un viaje– para hablar de otra más abstracta e intangible –el amor–.

Estas metáforas se manifiestan en la lengua a través de expresiones. Cuando una pareja dice que sus integrantes “han tomado caminos distintos”, el marco conceptual para explicar que se han separado es el de dos viajeros que han compartido parte del trayecto y ahora eligen nuevos destinos. Es decir, la metáfora subyacente es que el amor se conceptualiza como viaje.

Al hablar de amor, es interesante pensar en cómo se crea esta idea. Especialmente el ideal del amor romántico que asocia elementos como la dominación y los celos a las relaciones de pareja. Bajo este tipo de construcciones del amor hay metáforas como: ‘el amor es destrucción’, ‘el amor es posesión’ o ‘el amor es sufrimiento’. Estas conceptualizaciones forman parte de la cultura profunda y se manifiestan en expresiones como “quien bien te quiere te hará sufrir”.

Una pareja se coge de las manos mientras pasea en bici en el atardecer.
El lenguaje va muy entrelazado con la forma en la que entendemos las relaciones.
Everton Vila/Unsplash

Para deconstruir este elemento cultural, conviene tener en cuenta la hipótesis de Sapir-Whorf, o hipótesis de la relatividad lingüística, que sostiene que la lengua influye en la manera en la que pensamos. En su versión fuerte propone que la lengua determina el pensamiento, mientras que en su versión débil plantea que simplemente lo condiciona. Y cuando hablamos de lengua, necesariamente nos referimos al binomio lengua-cultura porque son realidades indisociables, dos caras de una misma moneda.

En este sentido, la música es un elemento clave de la cultura. Hay artistas, como Rosalía, que poseen un dominio excepcional de las lenguas, los sonidos y las culturas. Gracias a ello la cantante catalana –junto con su equipo– logra articular con la precisión de una cirujana de los pentagramas distintos elementos semióticos, creando significados que funcionan como un espejo para la sociedad y actúan como un revulsivo.

Así es como ha tejido las bases de LUX, su nuevo álbum, un ejemplo de plurilingüismo e interculturalidad que además se inspira en la mística femenina a través de la asociación de mujeres a lenguas y culturas (por ejemplo: Juana de Arco al francés o Sun Bu’er al chino). Su primer sencillo, “Berghain”, es una declaración de intenciones de lo que se podrá escuchar en la obra completa.

Pero ¿cómo se conceptualiza el amor en “Berghain”? Hablemos de la lingüística del amor en Rosalía.

‘El amor es comunión’: Sein Blut ist mein Blut

La canción comienza en alemán con paralelismos de la construcción “Seine [X] ist meine [X]” (“Su [X] es mi [X]”) en la que se manifiesta claramente la dimensión espiritual de la obra mediante la completa identificación de los amantes.

Se fusionan identidades donde la voz lírica asume la identidad de la persona amada haciendo propios sus miedos, su ira, su forma de amar y hasta lo biológico, su sangre. Estas manifestaciones lingüísticas tienen como elemento subyacente la metáfora conceptual de ‘el amor es unión’, pero dada la naturaleza espiritual y carnal con la que se formula, probablemente lo más acertado sería repensar la metáfora como ‘el amor es comunión’.

Con maestría, Rosalía rompe con esa conceptualización del amor romántico con una metáfora muy poderosa en el verso “Wie ein Blei-Teddybär…, Deshalb ist mein Herz so schwer”, al crear un contraste con el “osito de peluche” y “el osito de plomo” con quien se identifica para afirmar que su corazón pesa mucho por todo lo que guarda en él.

De esta forma, se activa una nueva metáfora (‘las emociones son cargas físicas’) que interactúa con la anterior, deconstruyendo el ideal de amor romántico. Concebir el amor como comunión puede convertirse, paradójicamente, en una carga para el cuerpo y el alma.

‘El amor es transmutación’: Solo soy un terrón de azúcar

Tras la liturgia viene la confesión, y para ello Rosalía usa el español. Estos versos retoman la metáfora anterior y hay manifestaciones lingüísticas que forman parte de metáforas ligadas al marco generado por ‘el amor es comunión’. En el verso “Sé que me funde el calor”, la metáfora subyacente es ‘el amor es transformación’; el calor que da el amor transforma pero, en este caso, la transformación se enmarca dentro un marco negativo: la fundición, es decir, la pérdida de la propia identidad.

Además, cuando afirma ser “solo un terrón de azúcar” se realza esto porque el amor puede ser dulzura, pero a su vez fragilidad. Es decir, el yo poético experimenta la transmutación por el amor; un amor tóxico que carga y que destruye.


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‘El amor es posesión’: I’ll fuck you till you love me

La lengua inglesa rompe con la liturgia y la divinidad. El verso “I’ll fuck you till you love me” (“Te follaré hasta que me ames”) probablemente sea el más complejo de toda la canción porque encarna una contradicción que rompe con le metáfora de ‘el amor es comunión’.

Si bien el amor es la unión de almas y cuerpos, aquí ambos se disocian porque el sentimiento se conceptualiza como una dominación del alma a través del cuerpo. Esto alude claramente a las relaciones en las que se busca generar dependencia emocional con el sexo, es decir, realmente es una deconstrucción de la metáfora ‘el amor es dominación’. La frase no tiene un carácter sexual, sino que busca desmontar el amor romántico.

Así, el verso actúa como un acto de habla que no es eficaz por su propia contradicción. La intención y el medio se contradicen reactivando el marco religioso que atraviesa la canción. Lo “diabólico” no reside en los usos de un registro vulgar, sino en la perversión del ideal amoroso: el amor que promete la salvación termina, paradójicamente, siendo una condena terrenal.

The Conversation

Antonio Jesús Tinedo-Rodríguez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Amar es destruir? Rosalía, ‘Berghain’ y la (de)construcción del amor romántico – https://theconversation.com/amar-es-destruir-rosalia-berghain-y-la-de-construccion-del-amor-romantico-268907

¿Qué queda del referéndum del Sáhara Occidental tras la reciente resolución 2797 de la ONU?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María López Belloso, Profesora e Investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de deusto, Universidad de Deusto

Manifestación a favor de la independencia del Sáhara Occidental en el campamento de refugiados de Tinduf (Argelia) en 2008. Natalia de la Rubia/Shuttersock

Desde la ruptura del alto el fuego en Guerguerat –el principal puesto fronterizo que conecta el Sáhara Occidental con Mauritania– en noviembre de 2020, el conflicto del Sáhara Occidental transita una fase de hostilidades de baja intensidad y diplomacia intermitente.

Esta misma fase quedó marcada por el reconocimiento, en diciembre de 2020, de la soberanía marroquí por parte de la Administración Trump, encajado en la lógica de los Acuerdos de Abraham: un paquete de medidas para normalizar las relaciones árabe-israelíes al que se sumaron Emiratos Árabes Unidos, Baréin y, más tarde, Marruecos y Sudán. Lanzado en 2020, combinó incentivos políticos y estratégicos.

En el caso marroquí, la normalización con Israel –con reapertura de oficinas de enlace y cooperación en seguridad, tecnología y economía– se correspondió con el respaldo de Washington a la posición de Rabat sobre el Sáhara. Desde entonces, la propuesta de “autonomía bajo soberanía marroquí” de 2007 ha escalado como opción “realista” para varios actores influyentes, mientras el referéndum de autodeterminación se ha ido desdibujando en la práctica.

A partir de entonces, varios actores recalibraron públicamente su enfoque: estados del Golfo reforzaron su apoyo al plan de autonomía, mientras que Francia y Alemania lo definieron como “serio y creíble”. Llamó sobre todo la atención el viraje de España –potencia administradora del territorio pendiente de descolonización–, quien pasó en 2022 a señalar la propuesta marroquí como “la base más seria, realista y creíble” para una solución en un polémico giro del Gobierno.

Contenido de la resolución

La resolución 2797, adoptada el 31 de octubre de 2025, llega precisamente en ese clima y lo consolida: renueva un año más el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) y ordena una revisión estratégica en seis meses.

El texto preserva la presencia de la ONU sobre el terreno y su función de verificación, pero evita abrir nuevas vías sustantivas –en derechos humanos o en la dimensión electoral que, en origen, debía sustentar el referéndum–, lo que redunda en continuidad operativa con poco oxígeno político.

Esta resolución renueva la MINURSO y ordena una revisión en seis meses, pero el corazón del texto late en otra parte: el lenguaje consagra la autonomía marroquí como horizonte “realista” y omite el referéndum. No es un simple matiz; es un desplazamiento del marco. La “solución mutuamente aceptable” ya no incluye, de facto, la opción independentista, y eso reconfigura el sentido del proceso auspiciado por la ONU.

De ahí nace la paradoja central: se sostiene la misión creada para organizar una consulta que el propio Consejo ha sacado del guion. La MINURSO mantiene la verificación y la mínima estabilidad en el terreno, pero sin una salida política coherente con el mandato original. La revisión semestral, lejos de ser una palanca evidente de cambio, podría funcionar como válvula de escape: ajustes técnicos y poco más, mientras la pregunta incómoda –qué significa hoy “autodeterminación” sin consulta– queda sin respuesta.

El texto evita reforzar dos pilares sensibles: un componente robusto de derechos humanos y las capacidades electorales que darían credibilidad a cualquier mecanismo de decisión futura. En un escenario de hostilidades de baja intensidad, esa omisión deja huecos de protección y reduce los incentivos para contener abusos a ambos lados del muro.

La aritmética diplomática

Estados Unidos impulsa el encuadre y varios países europeos lo acompañan, como España, cuya condición de potencia administradora pivotó en 2022 y calificó la autonomía como la base “más seria y realista”, movimiento que arrastró el debate europeo.

Rusia y China se abstienen: no dinamitan la continuidad de la misión, pero marcan distancia ante un texto inclinado hacia Rabat.

Argelia optó por ausentarse para subrayar que, a su juicio, el expediente del Sáhara Occidental sigue siendo un proceso de descolonización pendiente, cuya solución debe pasar por un mecanismo de autodeterminación auténtico –incluida la opción de independencia– y no por la consagración de la autonomía marroquí como único horizonte “realista”.

Argel denunció, además, que el texto desnaturaliza el mandato original de MINURSO al renovar la misión sin referéndum ni refuerzo de derechos humanos; ignora el dictamen de la Corte Internacional de Justicia de 1975 y las resoluciones de la Asamblea General sobre el estatus del territorio; y refleja el viraje político. Son factores que, en su lectura, vacían de contenido jurídico el marco de la ONU y perpetúan el statu quo bajo una pátina de estabilidad.

Consecuencias para las partes

El efecto neto en los incentivos es claro. Para Marruecos, validación incremental: estabilidad operativa y consagración política de la autonomía, sin contrapartidas sustantivas nuevas. Para el Frente Polisario, el mensaje es que la vía plebiscitaria ha quedado fuera del escenario.

Con la resolución 2797 el Consejo de Seguridad completa un viraje que venía gestándose desde 2020: del marco jurídico de descolonización, centrado en el referéndum, a un marco político de arreglo que privilegia la autonomía marroquí.

La misión se renueva alejada de su proposito; el instrumento jurídico (la consulta) se diluye y el resultado es claro: prevalece la realpolitik –la estabilidad y los alineamientos– sobre la vigencia operativa del derecho internacional en este conflicto.

La Unión Europea contribuye también a esta deriva. Pese a que el Tribunal de Justicia de la UE confirmó en octubre de 2024 que los acuerdos de comercio y pesca no pueden aplicarse al Sáhara Occidental sin el consentimiento de su pueblo, Bruselas ha explorado fórmulas para mantener flujos comerciales y pesqueros, desde nuevas negociaciones ad hoc hasta arreglos interinos con Marruecos que tensan el cumplimiento estricto de las sentencias. Es una búsqueda de puentes regulatorios que, en la práctica, bordea el fallo judicial en nombre del interés económico y la estabilidad con Rabat.

En suma, la resolución 2797 consagra el paso del derecho a la política como gramática dominante de la resolución del conflicto. Para el Sáhara Occidental, eso significa una ONU que gestiona el statu quo y una UE que busca atajos alrededor de sus propios fallos cuando chocan con intereses estratégicos. El mensaje de fondo –también para otras crisis– es incómodo: la fuerza del derecho cede terreno ante el derecho de la fuerza diplomática.

The Conversation

María López Belloso recibe fondos de distintas organizaciones públicas para la financiación de los proyectos de investigación (HEUROPE, Agencia Estatal de Investigación; Kutxa Fundazioa).

ref. ¿Qué queda del referéndum del Sáhara Occidental tras la reciente resolución 2797 de la ONU? – https://theconversation.com/que-queda-del-referendum-del-sahara-occidental-tras-la-reciente-resolucion-2797-de-la-onu-268871

Las diatomeas, una caja de sorpresas químicas para sobrevivir en la oscuridad

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Rodríguez-Márquez, Investigador predoctoral, Universidad de Cádiz

Fotografía a microscopía electrónica de barrido de una cadena de células de la especie de diatomea céntrica _Skeletonema pseudocostatum_ aislada en la bahía de Cádiz. Juan Rodríguez-Márquez y Ana Bartual.

Las diatomeas son pequeñas algas unicelulares protegidas por una cápsula de sílice (frústula). Hablamos de organismos clave en los ecosistemas marinos, responsables de un 20 % de la fijación de carbono global.

Fotografía a microscopía electrónica de barrido de la frústula de una diatomea céntrica de la especie Thalassiosira eccentrica (foto izquierda) donde se puede apreciar el patrón de su diseño (foto derecha).
Ana Bartual.

Forman parte del fitoplancton marino, base de la red trófica de la que dependen seres vivos de todos los tamaños, desde diminutos copépodos hasta grandes depredadores.

Además, son ubicuas y cosmopolitas: habitan desde regiones polares hasta tropicales, tanto en aguas abiertas como en zonas costeras. El registro fósil de sus frústulas de sílice evidencia que existen desde el Jurásico (hace entre unos 200 y 145 millones de años), si bien fue durante el Cretácico (hace entre 145 y 66 millones de años) cuando comenzaron a diversificarse y a convertirse en un componente fundamental del plancton marino.

¿Por qué son tan exitosas?

Las diatomeas poseen una alta capacidad de división, algo que, que unido a una eficiente capacidad de incorporar nutrientes del agua, les permite aprovechar rápidamente los recursos disponibles. Esto facilita la aparición de floraciones masivas en las zonas costeras.

Cuando los nutrientes se agotan, las diatomeas se hunden al fondo marino, permaneciendo en la oscuridad. Y cuando las condiciones vuelven a ser favorables, es decir, hay de nuevo nutrientes, pueden reactivarse y reflorecer. Esta ventaja adaptativa es típica en distintas especies de diatomeas polares durante los meses de noche polar.

Secretos químicos para sobrevivir

En las últimas décadas, se ha observado que las diatomeas presentan un complejo y variado arsenal químico que les da ventajas adaptativas. El papel que estos compuestos juegan en el medio natural es tan diverso como diversas son las especies que los producen.

Entre los compuestos químicos que producen, están los aldehídos poliinsaturados (PUAs), cuya función biológica es aún objeto de estudio. Una de las funciones propuestas –y testada experimentalmente– es que estos compuestos actúan como defensa química de las diatomeas frente a sus depredadores.

La forma en la que los PUAs protegen a estos organismos es mermando la capacidad de reproducción de sus depredadores, fundamentalmente, los copépodos, un tipo de crustáceos de pequeño tamaño. Estudios recientes muestran que elevadas concentraciones de aldehídos pueden llegar a ser perjudiciales también para larvas de distintas especies de peces, como es el caso del pez cebra. Además, estos compuestos químicos pueden funcionar desplazando a otras especies competidoras del fitoplancton, lo que podría explicar el éxito de las diatomeas en el océano actual.

Comunicación silenciosa

Funcionan, además, como señales de comunicación intercelular, es decir, entre diatomeas. También para la comunicación con su entorno e, incluso, con otros organismos, como las bacterias que interaccionan con ellas.

Es decir, las diatomeas emplean estás moléculas para transmitir información entre ellas mismas o con el resto de células del entorno. De hecho, se ha comprobado que permiten sincronizar el comportamiento de muchas diatomeas, facilitando respuestas colectivas frente a cambios ambientales, por ejemplo, en respuesta a situaciones de estrés, como la escasez de nutrientes.

Esta falta de nutrientes es común al final de las floraciones y se ha comprobado experimentalmente que, en dicha situación, los aldehídos poliinsaturados pueden actuar como señales químicas que inducen la muerte celular programada. En floraciones naturales, cuando esto ocurre, las diatomeas sedimentan hacia el lecho marino: escapan de la zona iluminada de la columna de agua y entran en un área de total oscuridad.

¿Qué efecto tiene la oscuridad sobre la producción de estos aldehidos?

Para estudiar este efecto, simulamos en el laboratorio las floraciones de dos especies de diatomeas, Cyclotella cryptica y Skeletonema pseudocostatum, sometiéndolas posteriormente a completa oscuridad durante 75 días. Tras este periodo, indujimos su refloración y nos centramos en estudiar cómo crecían y cuántos PUAs producían tras ese proceso. Los PUAs se analizaron mediante una técnica denominada cromatografía de gases/masas.

Observamos que, tras este periodo de latencia y oscuridad, las diatomeas crecieron de nuevo óptimamente y no se redujo su capacidad de producir PUAs. Por el contrario, su arsenal químico aumentó: fueron capaces de producir hasta el doble de aldehídos que los que habían producido antes del periodo de oscuridad.

Una estrategia de supervivencia inesperada

Nuestro estudio reveló un aspecto desconocido hasta ahora de las diatomeas. Aunque su capacidad para permanecer en la oscuridad ya era un hecho conocido, se desconocía por completo que ese estado pudiera afectar a la producción de PUAs de forma tan significativa.

Fotografía a microscopía óptica de distintas especies de diatomeas de la bahía de Cádiz.
Ana Bartual.

Este hallazgo muestra que la latencia en oscuridad es una estrategia mucho más compleja de lo que se pensaba y que apoya, en parte, el notable éxito ecológico de las diatomeas en los océanos. Al incrementar su producción de PUAs durante los periodos de oscuridad, no solo refuerzan sus defensas químicas frente a depredadores, sino que también potencian su capacidad de comunicación y coordinación colectiva.

Nuestros resultados muestran que la oscuridad, como parte del ciclo de vida de las diatomeas, tiene un efecto estimulador sobre la producción de PUAs. Este descubrimiento profundiza en la comprensión de uno de los productores primarios más importantes del planeta y revela detalles clave sobre su interacción con el medio y los organismos que les rodean.

The Conversation

Juan Rodríguez-Márquez recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (Formación de Profesorado Universitario 2023 – Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2021-2023).
Esta investigación se realizó bajo el marco del proyecto FICOEXPLORA (Ref.RTI2018-101272-B-I00).

Ana Bartual Magro ha recibido fondos de la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad del Gobierno de España para el desarrollo del proyecto FICOEXPLORA (Ref.RTI2018-101272-B-I00).

ref. Las diatomeas, una caja de sorpresas químicas para sobrevivir en la oscuridad – https://theconversation.com/las-diatomeas-una-caja-de-sorpresas-quimicas-para-sobrevivir-en-la-oscuridad-265418