Nuevas noticias del enigmático Planeta Nueve, y no son buenas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Óscar del Barco Novillo, Profesor asociado. Departamento de Física (área de Óptica)., Universidad de Murcia

Desde hace casi una década se ha postulado la existencia de un noveno planeta en el sistema solar. Se trataría de un gigante gaseoso helado situado más allá de la órbita de Neptuno y que explicaría el peculiar movimiento de algunos objetos denominados transneptunianos (TNO, por sus siglas en inglés).

En los últimos meses, ese hipotético “Planeta Nueve” ha suscitado gran interés en la comunidad científica. Mientras en mayo astrónomos taiwaneses encontraron indicios de su existencia en imágenes de archivo, en junio, un estudio de la Universidad Rice (Texas) y el Instituto de Ciencias Planetarias estadounidense determinó la probabilidad de que exista en un 40%.

Sin embargo, lo último no son buenas noticias. En julio, un trabajo publicado en la revista Nature Astronomy pone en entredicho la existencia de este supuesto mundo helado situado en los confines del sistema solar.

Y es aquí donde entraría en juego el recién descubierto objeto transneptuniano 2023 KQ₁₄, bautizado como “Ammonite”. Su reciente descubrimiento reduce la posibilidad de la existencia del enigmático Planeta Nueve.

Más allá de Neptuno

Todos podemos recitar prácticamente de carrerilla el nombre de los planetas del sistema solar en orden creciente a su distancia al Sol.

Mientras Mercurio, Venus, la Tierra y Marte son mundos rocosos de tamaño relativamente pequeño y alta densidad (planetas interiores), Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno constituyen los denominados gigantes gaseosos o planetas exteriores, formados principalmente por hidrógeno y helio.

¿Y qué hay más allá de Neptuno?

Por su trascendencia histórica destacamos a Plutón, el noveno planeta del sistema solar durante bastantes décadas. Sin embargo, una redefinición del concepto de planeta por la Unión Astronómica Internacional en 2006 lo redujo a la categoría de planeta enano o “plutoide”.

De hecho, Eris es el cuerpo TNO más masivo conocido hasta la fecha, incluso más que Plutón, aunque con un diámetro ligeramente inferior al anterior. Le sigue Makemake, el tercero en tamaño y que hace referencia a la deidad rapanui Make-Make. Y no podía faltar Sedna, otro planeta enano de la misma familia que el recién descubierto Ammonite.

¿Y en qué regiones del sistema solar se hallan ubicados estos objetos tan alejados del astro rey?

El cinturón de Kuiper y la nube de Oort

Más allá de Neptuno, el sistema solar está constituido por multitud de estos objetos TNO de diferentes tamaños y formas, muchos de los cuales son el origen de los cometas que observamos periódicamente en nuestros cielos.

Y se hallan situados en dos regiones remotas del sistema solar, abarcando desde unas 30 Unidades Astronómicas (AU por sus siglas en inglés, equivalente a la distancia media entre el Sol y la Tierra) hasta casi 1 año luz del Sol.

La región menos alejada (entre 30 y 50 AU del Sol) recibe el nombre de cinturón de Kuiper, en honor al astrónomo neerlandés-estadounidense Gerard Kuiper que predijo su existencia en 1951. Su forma es toroidal (similar a la de un donut) y, al igual que el cinturón de asteroides, se compone principalmente de pequeños cuerpos helados de cuando se formó el sistema solar, pero 20 veces más ancho y unas 200 veces más masivo.

Ya en los límites del sistema solar (a partir de unas 5 000 AU) encontramos la nube de Oort, una gigantesca capa esférica que contiene billones de cuerpos menores helados y que rodea el Sol, los planetas y el cinturón de Kuiper. A su vez, se divide en dos regiones diferenciadas: la nube de Oort interior o nube de Hills, con forma de espiral, y la nube de Oort exterior, de forma esférica.

Los “sednoides” y Ammonite

Volviendo a nuestro objeto en cuestión, 2023 KQ₁₄ o Ammonite, pertenece a un selecto club de cuerpos transneptunianos cuyas órbitas alrededor del Sol presentan las siguientes características: un amplio semieje mayor, un perihelio (o distancia más cercana al Sol) superior a 50 AU y una órbita muy excéntrica o aplanada, similar a la del planeta enano Sedna.

Además, se clasifican también como objetos separados en el sistema solar, ya que sus distancias de perihelio son lo suficientemente grandes como para que la gravedad de Neptuno no influya significativamente en sus órbitas.

Hasta la fecha, sólo han sido descubiertos cuatro sednoides. Por orden cronológico, encontramos al propio Sedna, 2012 VP₁₁₃, (541132) Leleakuhonua y 2023 KQ₁₄ o Ammonite. En particular, este último TNO fue hallado a través de observaciones registradas en marzo, mayo y agosto de 2023 utilizando el telescopio Subaru, del Observatorio Nacional de Japón.

La peculiar órbita de Ammonite

¿Y qué tiene de particular este recién descubierto objeto en el sistema solar exterior?

Se trata de su órbita alrededor del Sol, que es sustancialmente diferente a la de sus compañeros sednoides, aunque parece haber sido estable durante los últimos 4 500 millones de años.

Sin embargo, las simulaciones numéricas concluyen que los cuatro sednoides se encontraban en órbitas similares hace unos 4 200 millones de años. Ello implica que algo dramático sucedió en los confines del sistema solar unos 400 millones de años después de su nacimiento.

Así, el hecho de que Ammonite describa una órbita diferente a la de sus tres compañeros sednoides indica que el sistema solar exterior es mucho más complejo de lo que se creía, imponiendo nuevas restricciones a la posible localización del Planeta Nueve.

En otras palabras, de existir este hipotético planeta, su órbita deberá estar mucho más alejada del Sol de lo que indican las predicciones más actuales. O, incluso, que haya sido expulsado por completo de nuestro sistema solar.

¿El final del “Planeta nueve”?

Según el investigador principal del estudio, el Dr. Yukun Huang del Observatorio Astronómico Nacional de Japón, “el hecho de que la órbita actual de Ammonite no coincida con la de los otros tres sednoides reduce la probabilidad de la hipótesis del Planeta Nueve. Es posible que existiera un planeta en el sistema solar, pero posteriormente habría sido expulsado, lo que causó las órbitas inusuales que observamos hoy”.

En esencia, este nuevo avance astrofísico no conlleva el certificado de defunción del hipotético Planeta Nueve, pero le deja menos lugares en el sistema solar exterior para poder esconderse de nosotros.

The Conversation

Óscar del Barco Novillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Según un estudio, comer torreznos podría ser saludable: ¿cómo se explica esto?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Edwin Fernández Cruz, Director académico de Máster en Nutrición de Precisión y Epidemiología Nutricional, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Tradicionalmente, los torreznos han sido vistos como alimentos poco recomendables para la salud cardiovascular por su alto contenido en grasas y sal. Sin embargo, un estudio científico publicado en 2024 sorprendió al demostrar que el consumo moderado de este alimento, frito en aceite de oliva virgen extra y acompañado de una dieta rica en fibra vegetal, no solo no empeora los parámetros metabólicos, sino que incluso podría mejorar algunos indicadores de riesgo cardiovascular en mujeres con sobrepeso no sedentarias.

Pero ¿acaso es esto suficiente para redimir a este icónico alimento? ¿Puede un producto tan ligado a la tradición tener cabida en un patrón dietético considerado como saludable?

Efectos del consumo de torreznos

Los torreznos de Soria están elaborados a partir de panceta de cerdo curada y, posteriormente, frita, generalmente en aceite de oliva. En la actualidad, cuentan con una marca de garantía. El producto debe contemplar entre un 35 y 60 % de grasas y un 15-25 % de proteínas, con un aporte ínfimo de fibra o hidratos de carbono, según el pliego de condiciones de la Indicación Geográfica Protegida del torrezno. Aunque es un alimento de origen animal, el hecho de freírlo en aceite de oliva supone un aporte importante de ácidos grasos monoinsaturados a su composición.

Los torreznos también se pueden encontrar comercializados, en cuyo caso, se añaden algunos aditivos para su conservación.

El estudio de 2024 se realizó sobre una muestra de monjas clarisas de Soria con una intervención nutricional de aproximadamente 3 meses de duración. El trabajo comparó el consumo de una dieta alta en fibra y ácidos grasos monoinsaturados, incluyendo los torreznos, frente a una dieta control, en la que se incluían los torreznos sin el aporte extra de fibra.

Los resultados mostraron una mejora del perfil lipídico (disminución de colesterol total, LDL y triglicéridos y aumento de HDL) en ambos grupos, pero esta fue mucho más acusada en el grupo que consumió los torreznos. Además, también se observó una disminución en la presión arterial y parámetros antropométricos como la circunferencia de cintura en dicho grupo.

¿Bastan estos resultados para afirmar que los torreznos pueden formar parte de una dieta saludable? No del todo. Es fundamental interpretar los hallazgos en su contexto.

El torrezno en el contexto de una dieta saludable

En primer lugar, el estudio se hizo en 40 mujeres de entre 18 y 90 años, por lo que los resultados pueden no ser extrapolables a toda la población, ni ser generalizados para todas las edades. Harían falta estudios adicionales, con criterios de inclusión más estrictos y una población mucho más numerosa, diferenciada por edad y sexo, para poder extraer conclusiones más robustas y aplicables a la población general.

En segundo lugar, según las últimas recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), el consumo de carne magra es opcional y puede estar presente entre 0 y 3 raciones a la semana (100-125 g), limitando las carnes procesadas por su contenido en grasas saturadas y sal. Los torreznos tienen un nivel de proteínas que puede ser similar a otros productos cárnicos como la pechuga de pollo. Sin embargo, su alto contenido en grasas, aunque sean monoinsaturadas, no permitiría más que un consumo ocasional dentro de este grupo de alimentos.

En el estudio realizado con las clarisas, el consumo fue de 150 gramos de torrezno, dos veces por semana, lo que se aleja de las recomendaciones nutricionales indicadas por la AESAN. Además, debe tenerse en cuenta que se ingería siempre acompañado de verduras, lo que incrementa el aporte de fibra en la ingesta y podría influir en la digestión y absorción de las grasas del torrezno.

Y por último, en tercer lugar, la fritura es una técnica culinaria cuyo consumo no se recomienda de forma habitual. Ciertamente, freír en aceite de oliva podría permitir el paso de algunos compuestos bioactivos interesantes al torrezno. Sin embargo, esto excluiría el uso de otros aceites vegetales que podrían ser más económicos, pero que no favorecerían al perfil lipídico del alimento como el uso del aceite de oliva.

Entonces, ¿se deben excluir los torreznos?

El estado de salud de la persona puede marcar la idoneidad de incluir torreznos en un patrón dietético habitual. No podemos concluir que este producto se comporte como una ración de carne semanal que reemplace a otros derivados cárnicos de ave (pollo, pavo), considerados los más saludables del grupo alimentario, sin tener en cuenta la práctica de actividad física de la persona y la presencia de patologías que requieran cambios en la alimentación.

A la hora de valorar la ingesta de grasas, es importante considerar el patrón dietético global. Por ejemplo, la dieta mediterránea presenta una ingesta notable de grasas monoinsaturadas, más eficaces en la prevención de la mortalidad cardiovascular y la enfermedad coronaria que las dietas bajas en grasa y colesterol.

Por otro lado, existen patrones dietéticos que sí priorizan una elevada ingesta de grasas y proteínas, como la dieta cetogénica, en la que el consumo de hidratos de carbono es muy reducido. Ciertamente, este patrón dietético ha mostrado potencial terapéutico para diversas enfermedades, incluyendo la epilepsia, la obesidad y ciertos tipos de cáncer, aunque sus posibles mecanismos de acción aún no han sido esclarecidos.

Sin embargo, simultáneamente, las dietas ricas en grasa también han sido identificadas como una de las principales causas de obesidad y como un posible factor de riesgo para el cáncer de mama. A su vez, un exceso de energía, especialmente derivada de dietas ricas en grasa, podría afectar negativamente a la función cognitiva. Esto se debe a un aumento en el estrés oxidativo relacionado con una sobreproducción de ácidos grasos libres circulantes y una inflamación sistémica. No obstante, estos resultados no permiten afirmar que una dieta alta en grasas provoque trastornos cognitivos.

El efecto de los torreznos sobre el apetito

Derivado de lo anterior, hay que tener en cuenta que el tipo de grasa que se incluye en la dieta (saturada/insaturada) puede tener un efecto sobre las hormonas del apetito. La grelina (hormona del hambre) disminuye más con grasas monoinsaturadas que poliinsaturadas, mientras que el polipéptido inhibidor gástrico (GIP) (hormona saciante) aumenta su efecto. Dado que los torreznos fritos en aceite de oliva aumentan su contenido en ácidos grasos monoinsaturados, sería interesante conocer sus efectos sobre la sensación de saciedad tras su consumo.

En definitiva, el torrezno puede incluirse de forma moderada en el contexto de una dieta mediterránea, acompañado de una adecuada ingesta de fibra y siempre que no sustituya a otras fuentes proteicas. Ahora bien, su efecto en el organismo dependerá del estado de salud de cada persona y debe valorarse de forma individual, evitando extrapolar recomendaciones poblacionales que podrían no ser apropiadas para todos.

The Conversation

Edwin Fernández Cruz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Neumonía, meningitis y otras enfermedades causadas por neumococos: la importancia de la vacunación

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jenaro Astray Mochales, Grupo de trabajo sobre vacunas de la Sociedad Española de Epidemiologia (SEE). Epidemiólogo, Sociedad Española de Epidemiología

Bacterias ‘Streptococcus pneumoniae’. Tatiana Shepeleva/Shutterstock

La bacteria Streptococcus pneumoniae o neumococo fue descubierta en 1881 prácticamente a la vez por Louis Pasteur y George Miller Sternberg, y desde entonces ya se identificó su capacidad para producir diversas enfermedades.

Aunque la infección por S. pneumoniae puede ser leve o inocua –la presencia del microorganismo en la nasofaringe no ocasiona síntomas–, es conocida y temida por generar dolencias graves como neumonía invasiva (neumonía con diseminación en la sangre del neumococo), meningitis, bacteriemia, artritis y endocarditis.

La vacunación es una forma muy efectiva de protección, especialmente para niños pequeños, personas mayores e individuos con problemas de salud. Su origen se remonta a 1926, cuando quedó demostrado que la cápsula de la bacteria (una estructura que rodea su superficie) proporcionaba inmunidad. Entonces se crearon antisueros en animales que redujeron la mortalidad por infección de neumococo del 25 % al 7,5 %.

Poco después, la introducción de la penicilina también produjo una disminución significativa de los fallecimientos asociados al microorganismo, pero la presión antibiótica generó a su vez elevados niveles de resistencia a este tipo de fármacos.

¿A cuántas personas afecta?

A finales del siglo XX la neumonía seguía siendo la tercera causa de muerte a nivel mundial, con S. pneumoniae como principal agente implicado. Hoy en día, se han identificado más de 100 serotipos distintos en función de los polisacáridos (un tipo de molécula de carbohidrato) presentes en la cápsula de la bacteria.

La carga de enfermedad basada en hospitalizaciones y muertes por serotipos no incluidos en las vacunas sigue siendo elevada. Un estudio realizado en España entre 2016 y 2022 estimó una tasa de hospitalización anual de 108,9 por cada 100 000 habitantes. Además, este porcentaje aumentaba con la edad, alcanzando 748 ingresos por cada 100 000 habitantes en personas a partir de 90 años.

Si lo desglosamos por dolencias, las tasas de hospitalización debidas a neumonía, meningitis y sepsis causadas por este microorganismo fueron de 25,4, 0,7 y 3,5 por 100 000 habitantes, respectivamente. En nonagenarios, el volumen de ingresos por neumonía y sepsis alcanzó valores de 241,6 y 22 por 100 000 habitantes. En los menores de un año destaca la meningitis, con 3,4 hospitalizaciones por 100 000 habitantes.

¿Cuál es la gravedad y el coste de la enfermedad?

Globalmente, la letalidad de los pacientes hospitalizados por enfermedad neumocócica alcanzó el 14,4 %, con valores del 7,9 % para la neumonía, 10,6 % para la meningitis y 19,8 % para la sepsis, aunque debemos recordar que estos porcentajes aumentan con la edad. La mortalidad entre los pacientes que presentaban alguna patología subyacente resultó mayor que entre los que no la sufrían (16 % y 3,2 %, respectivamente), lo cual supone que los primeros tenían 5,7 veces más riesgo de morir.

Además, el coste anual de hospitalizaciones superó 383 millones de euros. Todos estos datos ponen de manifiesto que el uso de las nuevas vacunas y la mejora de los protocolos de vacunación de personas de mayor edad y con comorbilidades podrían ayudar a reducir la alta carga de enfermedad y de mortalidad por infección neumocócica en España.

Tipos de vacunas antineumocócicas

Las vacunas contra el neumococo van dirigidas a la cápsula polisacárida de los diferentes serotipos de neumococo que producen patologías graves con mayor frecuencia. Se generan a partir de unas moléculas que están en dicha cápsula, formadas por la unión de una gran cantidad de monosacáridos o azúcares simples con capacidad de generar anticuerpos.

Existen dos tipos de vacunas principales: las conjugadas y las no conjugadas, también llamadas polisacáridas. A este último grupo pertenece la vacuna antineumocócica polisacárida 23-valente, que incluye los 23 serotipos más frecuentemente implicados en la enfermedad en adultos.

Sin embargo, tiene dos inconvenientes: no estimula la memoria inmunológica y proporciona una inmunidad poco intensa, particularmente por debajo de los 2 años de edad.

Por su parte, en las vacunas conjugadas (VNC) los polisacáridos están unidos a un antígeno proteico que incrementa la respuesta inmunitaria, gracias a lo cual producen memoria inmunológica y estimulan la inmunidad de las mucosas. En la década de 1990 se probó una modalidad conjugada que contenía antígenos frente a siete serotipos de S. pneumoniae, y posteriormente se desarrollaron vacunas que cubrían un mayor número de serotipos: VNC10, VNC13, VNC15, VNC20 y VCN21.

Estas nuevas inmunizaciones han mostrado ser eficaces y seguras en los ensayos clínicos. La estrategia para desarrollarlas es incluir nuevos serotipos que cubran los que causan más casos de enfermedad. Actualmente, la tendencia es sustituir la VNC20 por la VNC21, aprobada para adultos mayores de 18 años en Europa.

Indicaciones de las vacunas disponibles

La vacuna antineumocócica de polisacáridos capsulares 23-valente está indicada para mayores de 2 años con factores de riesgo y para todas las personas a partir de 65 años, mientras que las conjugadas 15 y 20-valente pueden administrarse a partir de las 6 semanas de edad. Hay que destacar que la modalidad 20-valente mejora la protección frente a siete serotipos adicionales predominantes en el adulto.

Se recomienda el uso de vacunas conjugadas para todos los adultos a partir de 65 años y para las personas de 19 a 64 años con ciertas condiciones de riesgo. Por lo general, es suficiente con una dosis una vez en la vida.

Las coberturas vacunales en España en niños son excepcionalmente buenas, al igual que en mayores de 65 años. Sin embargo, no existen datos oficiales sobre dicha cobertura en las personas con indicación de inmunizarse como pacientes inmunodeprimidos (incluida la infección por VIH), individuos inmunocompetentes con fístula de LCR, implante coclear, antecedente de enfermedad neumocócica, cirrosis hepática, diabetes, patologías cardíacas, respiratorias, neuromusculares y hematológicas, enfermedad celíaca, obesidad mórbida, síndrome de Down, alcoholismo o tabaquismo.

Conclusión y recomendaciones

La vacunación antineumocócica es una herramienta esencial y efectiva en la lucha contra las patologías causadas por S. pneumoniae. Es necesario mantener una vigilancia epidemiológica adecuada para identificar los cambios en la distribución de serotipos causantes de enfermedad.

En España se debe hacer hincapié en la vacunación de personas que tienen condiciones de riesgo por padecer enfermedades subyacentes o por su edad avanzada. Además, se deben continuar con las estrategias actuales de vacunación en niños y en personas mayores, promoviendo estudios de efectividad vacunal.

Se recomienda consultar a un profesional de salud para obtener una orientación adecuada sobre cómo prevenir la enfermedad neumocócica.


Artículo escrito con el asesoramiento de la Sociedad Española de Epidemiología.


The Conversation

Ángela Domínguez García es investigadora de los proyectos financiados siguientes: Proyecto PI24/00692 y PI19/00354 del Instituto de Salud Carlos III, Grant Agreement 801495-EU-JAV y AGAUR 2021-SGR-00702. Es miembro del Consell Assessor de Salut Pública de l’Agència de Salut Pública de Catalunya y miembro del Consell Assessor en Vacunacions de l’Agència de Salut Pública de Catalunya. Es Coordinadora del Grupo de Trabajo sobre Vacunaciones de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y miembro de la Comisión Asesora de Comunicación de la SEE.

Iván Martínez-Baz es investigador principal del proyecto PI23/01519 y beneficiario de un contrato Miguel Servet CP22/00016, financiados por el Instituto de Salud Carlos III. Es miembro del Grupo de Trabajo sobre Vacunaciones de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE)

Jesús Castilla es co-investigador principal del proyecto PI23/01519 y es beneficiario de un contrato de intensificación (INT24/00070), ambos obtenidos en convocatorias públicas de financiación de la investigación del Instituto de Salud Carlos III. Es miembro del consorcio VEBIS financiado por el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) para la evaluación de la efectividad e impacto de vacunas. Es miembro del Grupo de Trabajo sobre Vacunaciones de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE)

Pere Godoy es investigador del CIBERESP y IRBLleida, actualmente IP de los Proyectos PI21/01883 y Project PI18/01751 del Instituto de Salud Carlos III. Coordina el Programa EPICET de CIBERESP. Es miembro del Consell Assessor en Vacunacions de l’Agència de Salut Pública de Catalunya. Es miembro del Grupo de Trabajo deVigilancia de la Salud Pública y de Vacunaciones de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y miembro de la Comisión Asesora de Comunicación de la SEE.

Carme Miret Lopez, Irene Barrabeig Fabregat, Irma Casas García, Jenaro Astray Mochales y José Tuells no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Neumonía, meningitis y otras enfermedades causadas por neumococos: la importancia de la vacunación – https://theconversation.com/neumonia-meningitis-y-otras-enfermedades-causadas-por-neumococos-la-importancia-de-la-vacunacion-259915

Un día en la escuela de 2035: la educación del futuro será inmersiva, colaborativa y con inteligencia artificial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Guillermo José Navarro del Toro, Profesor Investigador, Universidad de Guadalajara

wavebreakmedia/Shutterstock

Vivimos en un mundo donde la inteligencia artificial conversa con estudiantes, los exámenes han sido reemplazados por desafíos reales y los salones de clase ya no tienen muros. A la vista de estas transformaciones, cabe preguntarse: ¿cómo será la escuela dentro de una década? Este artículo explora las señales del presente que ya están transformando el futuro de la educación.

Aprender sin ir a clase

Imagine que un día normal de clases ya no implica despertarse, tomar el autobús y sentarse en un pupitre. En lugar de eso, se pone unas gafas de realidad aumentada o entra a una plataforma inmersiva desde casa, desde un parque o desde otro país.

Las tecnologías de realidad virtual (VR) y realidad aumentada (AR) permiten que estudiantes exploren un volcán en erupción o recorran la antigua Roma sin moverse de su silla. En 2035, aprender será sinónimo de explorar, construir, colaborar y experimentar, más allá de cuatro paredes.

¿Y si el profesor fuera una IA?

Lejos de una escena de ciencia ficción, existen en la actualidad herramientas de inteligencia artificial como Khanmigo de Khan Academy, Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2019, o el propio ChatGPT que pueden conversar con estudiantes, responder dudas e incluso diseñar ejercicios a medida.

En el futuro cercano, estas IA funcionarán como mentoras personales. Le conocerán tan bien que podrán adaptar los contenidos a su ritmo, su estilo y sus intereses. Pero no sustituirán a los docentes humanos. Al contrario, les darán más tiempo para lo que realmente importa: acompañar emocionalmente, guiar el pensamiento crítico y ayudar a encontrar una voz propia.

Proyectos transformadores en vez de exámenes

Muchos estudiantes sueñan con un mundo sin exámenes. Puede que eso llegue antes de lo que se piensa. Los ejercicios tradicionales se están reemplazando por proyectos del mundo real, donde se aprende resolviendo problemas auténticos: diseñar un sistema de reciclaje para el barrio, programar una app accesible o mejorar la alimentación en la escuela.

La evaluación no será una prueba con nota final, sino un proceso continuo, con portafolios digitales, retroalimentación en tiempo real y reflexión personal.

El nuevo rol de los docentes

En 2035, los docentes seguirán siendo esenciales, pero no como transmisores de información. Serán diseñadores de experiencias, facilitadores del pensamiento, entrenadores de habilidades humanas.

Iniciativas como Education Reimagined o HundrED ya están impulsando esta transformación. Estas plataformas conectan a los educadores y muestran cómo se pueden crear espacios más humanos, inclusivos y significativos.

Aprender toda la vida

Quizá la mayor revolución es que la educación ya no será una etapa que se termina. Aprender será parte de nuestra vida adulta, profesional y personal. Tendremos trayectorias educativas flexibles, adaptadas a nuestros cambios, trabajos y pasiones.

Instituciones como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ya promueven el reconocimiento del aprendizaje a lo largo de la vida y fuera de las escuelas tradicionales.

La escuela del futuro ya está en construcción. Y no depende solo de la tecnología: depende de cómo decidamos educar, acompañar y formar a las nuevas generaciones. Porque aunque cambien los formatos, el propósito sigue siendo el mismo: aprender a ser humanos, en un mundo cada vez más complejo.

El caso de Luna, estudiante en 2035

Un día en la escuela del futuro: el caso de Luna, estudiante de 14 años en 2035.

Luna se despierta a las 7:30, no con una alarma, sino con su asistente de inteligencia artificial personalizado, AURA, que le recuerda suavemente su cronograma del día. No tiene que ir a ninguna escuela física: su aula está en la nube.

Mientras desayuna, revisa su proyecto colaborativo global sobre microplásticos en los océanos. Está trabajando con tres estudiantes de Argentina, Japón y Sudáfrica. Hoy tienen una sesión inmersiva en realidad aumentada con Dreamscape para ver cómo los residuos afectan la vida marina en tiempo real.

Dreamscape Learn es una innovadora plataforma educativa que fusiona la narrativa cinematográfica con la tecnología inmersiva para transformar la forma en que se enseña y se aprende. A través de experiencias interactivas basadas en storytelling, los estudiantes son transportados a mundos virtuales donde resuelven problemas reales dentro de contextos narrativos envolventes. Esta metodología no solo capta la atención y despierta la curiosidad, sino que también fortalece habilidades clave como el pensamiento crítico, la colaboración y la toma de decisiones, logrando una conexión emocional con el contenido que favorece un aprendizaje más profundo y duradero.

A las 9:00, se conecta a través de sus gafas AR de Labster a una simulación donde “viaja” al fondo del mar. Allí, con IA integrada, puede conversar con científicos simulados, plantear hipótesis y probar soluciones, como nuevos materiales biodegradables.

Luego, en lugar de un examen, graba un vídeo explicando su propuesta de solución. Su profesora humana, que la acompaña como mentora, le da retroalimentación emocional y académica. La IA también analiza el vídeo y sugiere mejoras basadas en pensamiento crítico, claridad y fuentes utilizadas.

A media tarde, Luna asiste a una clase de ética digital, donde discute con su grupo las implicaciones de crear inteligencia artificial con emociones. Termina el día programando un asistente ecológico para ayudar a personas mayores, desde la plataforma colaborativa Global Nomads, a reducir su consumo energético.

Un horizonte educativo al alcance de la mano

La historia de Luna, aunque ambientada en un aparente futuro, no es una fantasía distante, sino un reflejo de lo que ya está ocurriendo en nuestro presente. Las herramientas que marcaron su aprendizaje, como la inteligencia artificial adaptativa, la realidad aumentada, la realidad virtual y las plataformas de colaboración global no son ciencia ficción: existen hoy y están revolucionando la educación.

Plataformas como Dreamscape Learn combinan narrativas inmersivas con tecnología VR para fomentar el pensamiento crítico y la exploración activa. Labster permite a estudiantes de todo el mundo acceder a laboratorios virtuales donde experimentan sin riesgo ni limitaciones físicas. Global Nomads conecta a jóvenes de distintos contextos para promover el diálogo intercultural y la empatía global.

Lo que Luna vive es el horizonte educativo que tenemos al alcance de la mano. Esta historia es, en realidad, una invitación urgente: a innovar, a transformar las aulas y a preparar a las nuevas generaciones. No para el mundo que fue, sino para el mundo que ya está siendo.

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Guillermo José Navarro del Toro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Un día en la escuela de 2035: la educación del futuro será inmersiva, colaborativa y con inteligencia artificial – https://theconversation.com/un-dia-en-la-escuela-de-2035-la-educacion-del-futuro-sera-inmersiva-colaborativa-y-con-inteligencia-artificial-259649

Edificios que se montan y se desmontan: la economía circular se cuela en la construcción

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Manuel Cabrero, Catedrático. Estructuras Arquitectónicas y Construcción con Madera. Cátedra Madera Onesta, Universidad de Navarra

La industria de la construcción genera unos 2 200 millones de toneladas anuales de residuos a nivel global. Ocskay Mark/Shutterstock

Estamos ya más que acostumbrados a reciclar nuestros residuos domésticos. En España, por ejemplo, se gestionan cada año millones de toneladas de envases. Pero ¿sabía que los edificios y sus materiales también pueden reciclarse? Más aún, ¿imaginaba que un edificio puede desmontarse completamente y volverse a montar?

La Fórmula 1, a menudo laboratorio de innovaciones, nos ofrece un ejemplo tangible: el “pit box” de Red Bull, el F1Holzhaus (literalmente, “la casa de madera”). Se estrenó en el Gran Premio de España de 2019 y es desde entonces el “hogar” del equipo en Europa. Cada Gran Premio, catorce trabajadores ensamblan sus 1 221 metros cuadrados en solo 32 horas (y los desmontan en menos de un día).

Este edificio refleja un cambio en la concepción de la construcción, que ahora apuesta ineludiblemente por edificios sostenibles, capaces de adaptarse, modificarse y reutilizarse.

Los residuos de la construcción

La industria de la construcción es una de las mayores generadoras de residuos: unos 2 200 millones de toneladas anuales a nivel global. En Europa, cerca de 450 millones de toneladas, el 40 % del total de todos los residuos.

Más del 90 % de los desechos provienen de demoliciones, pero no deben olvidarse aquellos generados en obra (materiales sobrantes o rotos) y los que se producen durante la fabricación. Estos últimos pasan muy desapercibidos, pero aquí tiene un dato: las vigas de madera que podemos ver en un edificio son solo el 20 % de la madera original. Hasta el 80 % se ha quedado por el camino desde el bosque como residuos de producción (serrín, retales, partes desechadas…).

Este escenario revela los límites del modelo lineal –fabricar, usar, desechar–, que aún domina. Para contrarrestarlo, la economía circular propone el diseño para el desmontaje como estrategia. En él se reemplaza la demolición por un desmontaje sistemático, que permita recuperar y revalorizar los componentes.

Este cambio de paradigma (de “usar, tirar” a “usar, reusar, reciclar”), ya presente en otros ámbitos, comienza su andadura en la construcción a través de diversas iniciativas a nivel mundial que buscan integrar estos conceptos en edificios del futuro más seguros, sostenibles y duraderos. Son la muestra de cómo conseguirlo a partir de un diseño consciente, basado en conceptos como modularidad y estandarización. A esto se une un diseño adecuado de uniones reversibles, que permiten desmontar sin dañar (y por tanto, facilitan la reutilización) y herramientas digitales ya disponibles como los “pasaportes de materiales”, documentos digitales que localizan y cuantifican los productos y materiales del edificio, lo que simplificará enormemente su futura reutilización.




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¿No tenemos ya suficientes edificios? El reto de aprovechar mejor los actuales


De residuos a materiales de construcción

Pero, evidentemente, la solución no es solo desmontar y reusar lo ya construido. En este cambio de modelo, del lineal al circular, es crucial también transformar los residuos en recursos. Se trata de superar el cascading, el “reciclaje” tradicional, en el que se reutilizan en productos de menor valor (como ejemplo, los residuos de madera que se trituran para fabricar paneles). En contraste, el upcycling propone que materiales ya descartados tengan una nueva vida como elementos de mayor valor o utilidad.




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Ya existen ideas concretas para aplicar el upcycling en construcción. Como hemos visto, casi todos sus residuos provienen de la demolición. Pero ¿y si esa basura de la construcción no fuera al vertedero? ¿Y si sirviera para hacer un nuevo edificio? Esa es el área de trabajo y exploración del diseñador español Lucas Muñoz. Observe el mobiliario y las lámparas del restaurante MO de Movimiento o del espacio CoLab de Sancal (ambos en Madrid) y piense cómo pueden estar hechos, a partir de qué materiales. ¿Lo adivina? Todo está fabricado con los residuos del local anterior.

También es necesario actuar en los residuos de producción (recuerde ese 80 % de madera que se pierde en el trayecto de la madera del bosque al edificio). A modo de ejemplo, el Proyecto PRISMA es una iniciativa que propone la fabricación de productos de alto valor añadido, como bloques de construcción (ladrillos de madera) a partir de los residuos sobrantes de los aserraderos que, de otro modo, irían a la producción de energía (serían quemados) o la fabricación de paneles.

Como ya hemos dicho, gracias al upcycling el residuo pasa a tener un valor mayor. Para ello es necesario buscar nuevas soluciones imaginativas. ¿Construir un edificio con botellas de refresco de plástico PET? Dicho y hecho: mire la fachada de EcoArk en Taiwan, construida encajándolas. Y por supuesto, el edificio es también enteramente desmontable.

Un edificio de color ocre en un parque
El edificio EcoArk en Taiwán, construido como sede de la Exposición Internacional de Flora de Taipei, es el primer edificio del mundo construido con basura, más de 1,5 millones de botellas de plástico PET.
Richie Chan/Shutterstock

Vallas que se montan y se desmontan

En realidad, nada de esto es nuevo. Lo hemos hecho durante generaciones, en una relación razonable y sana con nuestro entorno.

Acabemos con otro ejemplo de carreras: los encierros de San Fermín en Pamplona. Las vallas que protegen al público a lo largo de sus 848 metros de recorrido están hechas de pino silvestre del vecino valle del Roncal. Sus 900 postes, 2 700 tablones y 2 500 cuñas no son fabricados nuevos cada año (apenas se renueva un 2 % anualmente). Todo el vallado se desmonta tras las fiestas, se almacena y se vuelve a montar el año siguiente.

Esta estrategia demuestra cómo una gestión circular, en realidad basada en un conocimiento ancestral, es ahora el futuro de la construcción en el camino a un uso más eficiente y sostenible de los recursos.

The Conversation

José Manuel Cabrero recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación, del Fondo Europeo de Desarrollo Regional y de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.

Rayder Willian Leonardo Laura recibe fondos de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.

ref. Edificios que se montan y se desmontan: la economía circular se cuela en la construcción – https://theconversation.com/edificios-que-se-montan-y-se-desmontan-la-economia-circular-se-cuela-en-la-construccion-260156

Cuando el arte cruza fronteras, ¿pierde un país su memoria?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Elvira Lezcano González, Personal docente e investigador, especializada en Gestión e Interpretación del Patrimonio, Universidade da Coruña

Dos operarios colocan el ‘Busto de mujer joven’ de Picasso en el Museo de Arte Reina Sofía para una exposición en 2022 después de que se intentase su venta ilegal en el extranjero en 2015. Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2022

Imagine que hereda un álbum familiar lleno de retratos con nombres, fechas y recuerdos de las generaciones que le precedieron.

Con el paso del tiempo algunas fotos van desapareciendo: alguien se lleva una, otra se extravía. El álbum, antes completo, empieza a perder coherencia. La historia se fragmenta y algunas personas desaparecen del relato. Esta situación, entendida como una metáfora de la memoria colectiva, puede trasladarse al patrimonio cultural. Cuando este no se protege, corre el riesgo de dispersarse, perderse o caer en el olvido.

La UNESCO, organismo dependiente de la ONU especializado en cultura, ciencia y educación, define el patrimonio cultural como “el legado que heredamos del pasado, con el que vivimos hoy en día y que transmitiremos a las generaciones futuras”. Este patrimonio incluye elementos tangibles e intangibles, dentro de los que encontramos bienes muebles (monumentos, edificios, yacimientos) e inmuebles (objetos que pueden ser trasladados, como cuadros, retablos, manuscritos, muebles, tapices, objetos litúrgicos y numismáticos, entre otros).

La Convención de París de 1978, también relacionada con la UNESCO, reafirma que los bienes muebles son parte del patrimonio común de la humanidad y que cada Estado es moralmente responsable de su salvaguarda. Aunque este organismo internacional ofrece recomendaciones y directrices, no impone leyes. La regulación efectiva depende de cada Estado.

En general, en el ámbito europeo, existen normas armonizadas, como algunas directivas y reglamentos referidos a la restitución de bienes culturales robados, sobre importación o exportación fuera de la UE. Estas normas buscan impedir el tráfico ilícito y proteger el patrimonio de los Estados miembros.

En España, la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español define una categoría específica de protección, la de los Bienes de Interés Cultural (BIC). Así se denominan los que poseen la máxima protección, que requieren una declaración, –excepto los que son ya considerados genéricos, como hórreos o castillos, entre otros–. Tanto los bienes muebles como los inmuebles pueden ser declarados BIC, lo que depende de las Comunidades Autónomas. En la actualidad todas las comunidades españolas poseen su propia ley de patrimonio.

¿Por qué proteger los bienes muebles?

Los bienes muebles son frágiles, portátiles y, por tanto, especialmente vulnerables. Entre los riesgos a los que se enfrentan se encuentran el deterioro por abandono, incorrecto almacenamiento o restauraciones inadecuadas, su venta o expolio, el tráfico ilícito o la salida ilegal del país.

Pintura de Jesucristo prendido por Pilatos y un soldado.
El Ecce Homo de Caravaggio se expone en el Museo del Prado, tras la cesión en préstamo del nuevo propietario que lo adquirió después de que la obra fuese declarada BIC y se prohibiese su salida de España.
Museo del Prado

El control legal sobre su exportación tiene lógica: los bienes de interés cultural no pueden salir del país libremente. Esto no implica negar su exhibición internacional, pero sí obliga a tramitar permisos.

Como regla general en España, los bienes con menos de 100 años no requieren autorización, los de más de esa antigüedad, incluidos en inventarios o catálogos generales, requieren permiso y los BIC o incoados como tales no pueden salir de forma definitiva ni con posibilidad de venta.

Existe el debate sobre si estas medidas perjudican al mercado del arte y las antigüedades. Es cierto que pueden frustrarse algunas operaciones de venta internacional. Sin embargo, como nos explica Laura Carro Abarrategui, gestora cultural especializada en arte contemporáneo:

“las restricciones no afectan de forma significativa al arte contemporáneo, no existen tantos condicionantes a la hora de trasladarlo, exhibirlo o venderlo. En cambio, las obras de grandes maestros ya fallecidos, cuyo valor es incalculable para el patrimonio histórico y cultural español, sí están sujetas a limitaciones. Pero, en términos porcentuales, son pocas las operaciones que se frustran. Algunas transacciones de gran peso económico pueden interrumpirse, pero estas restricciones son necesarias: debemos cuidar, mantener y difundir nuestro patrimonio, pero en ningún caso, perderlo”.

En efecto, se trata de un equilibrio entre protección e intercambio cultural.

Mirando al pasado: ventas, expolios y descontextualización

El patrimonio español ha sufrido numerosas ventas y pérdidas, algunas legales en su momento, pero que supusieron la enajenación y desarraigo de obras clave.

Un ejemplo clásico, en este caso de un bien inmueble, es la adquisición y traslado piedra a piedra, por parte del magnate de la prensa americana, William Randolph Hearst, del conjunto monástico de Santa María la Real de Sacramenia (Segovia) que en la actualidad se exhibe en Miami. No se trata de un caso aislado ni, en su momento, ilegal.

Fotografía del claustro de un monasterio.
El monasterio de Santa María la Real de Sacramenia, originalmente localizado en Segovia (España) y actualmente reconstruido en Miami (EE. UU.).
Rolf Müller/Wikimedia Commons, CC BY-SA

En lo que se refiere al patrimonio mueble, son conocidos algunos ejemplos poco exitosos de exportación e intento de venta ilegal de ciertos bienes, como el del Caravaggio descubierto hace unos años en España poco antes de ser subastado o el del Picasso-Botín.

Este último se trató de un caso de exportación ilícita en el que el banquero Jaime Botín intentó sacar de España, ilegalmente, el cuadro Busto de mujer joven de Picasso, adquirido previamente sin el permiso exigido por su valor histórico. A pesar de la negativa del Ministerio de Cultura, ocultó la obra e intentó trasladarla en 2015 a Suiza en su yate privado. Fue descubierto por las autoridades francesas y condenado a una multa millonaria y a tres años y un día de cárcel.

Hoy en día, las leyes protegen, aunque no consiguen evitar del todo que se cometan delitos. En España, las fuerzas de seguridad del Estado colaboran en esta tarea. Tanto la Policía Nacional, con la Brigada de Investigación del Patrimonio Histórico, como la Guardia Civil con su Grupo de Patrimonio Histórico (UCO), trabajan en el rastreo de piezas robadas, expoliadas o el tráfico ilícito. También cooperan con Europol, Interpol y otros organismos internacionales, pues en el ámbito internacional determinados delitos, robos arqueológicos o casos como los expolios del Estado Islámico, muestran que la protección es urgente.

Según Interpol, el tráfico de bienes culturales es “una actividad de bajo riesgo y alta rentabilidad para redes delictivas”.

Esta organización intergubernamental ha desarrollado un software, ID-Art, de reconocimiento de imágenes en el que están registrados más de 150 000 bienes culturales. La aplicación coteja así la fotografía introducida con una amplia base de datos de objetos artísticos robados.

Aunque iniciativas como esta contribuyen a la recuperación de numerosas piezas, muchas de ellas nunca llegan a aparecer. Ejemplo de ello son las pinturas de Francis Bacon sustraídas en 2015 del domicilio particular de su heredero en Madrid. Aunque cuatro de ellas han sido recuperadas gracias a la intervención de la Policía Nacional, diez años después la quinta permanece en paradero desconocido.

Imagen del cuarto 'Bacon' recuperado, en 2025, tras el robo diez años antes.
Imagen del cuarto ‘Bacon’ recuperado, en 2025, tras el robo diez años antes.
Policía Nacional

Biznietos del patrimonio

Los medios de comunicación son un vehículo útil para mostrar la realidad del problema. Aunque en ocasiones ofrecen un enfoque sensacionalista y sin continuidad, en otras sirven para una mayor visibilización de ciertos acontecimientos, para dejar constancia del valor de las piezas y para concienciar y reivindicar su valor cultural y simbólico para la comunidad local o nacional.

El pódcast La Fortuna es una herramienta valiosa para comprender los delitos contra el patrimonio cultural desde múltiples enfoques, no relacionados con el robo físico de objetos, sino con la apropiación simbólica de la cultura de un pueblo que esto supone.

Como señala el arqueólogo Carlos León Amores en el primer episodio, al referirse a los pecios (restos de barcos naufragados), foco de interés para los llamados “cazatesoros”: “Todos somos biznietos de estos barcos. Los tesoros no son solo oro: son parte de la historia de nuestros antepasados”.

Gracias a relatos como estos, la sociedad empieza a entender que proteger el patrimonio no es solo burocracia, sino responsabilidad colectiva. No somos sus dueños, sino sus custodios temporales. Cuidarlo es garantizar que la memoria, el arte y la historia sigan vivas. ¡Larga vida a los álbumes familiares y al patrimonio de nuestros pueblos!

The Conversation

María Elvira Lezcano González es miembro de la Asociación para al Interpretación del Patrimonio (AIP) y del Comité Español de Historia del Arte.

ref. Cuando el arte cruza fronteras, ¿pierde un país su memoria? – https://theconversation.com/cuando-el-arte-cruza-fronteras-pierde-un-pais-su-memoria-260044

Las claves para ser una universidad emprendedora

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maite Couto-Ortega, Innovación, Emprendimiento, Adopción y Transferencia de Tecnología, Valorización de Resultados y Cooperación Universidad-Empresa, Mondragon Unibertsitatea

El mayor peso del conocimiento en la economía y el fenómeno de la globalización están transformando la educación superior. Las universidades deben preparar a los estudiantes para el aprendizaje permanente, de modo que no se queden rezagados ante las demandas cambiantes del mercado laboral.

Para afrontar este reto, es importante que se transformen en universidades emprendedoras. Europa, por ejemplo, impulsó reformas en su sistema de enseñanza superior para hacerlo más atractivo y competitivo a nivel global.

Gobernanza universitaria

Cuando, además de formar e investigar, las instituciones de educación superior innovan y fomentan el emprendimiento hablamos de universidades emprendedoras: motores de desarrollo económico y social de las regiones en las que se desempeñan. Esto les permite dar una mejor respuesta a las demandas del mercado y maximizar su impacto en la sociedad. No obstante, adoptar este enfoque en la docencia, la investigación y la divulgación les obliga a transformar su modelo de gobernanza universitaria.

La gobernanza de una organización se refiere al diseño, definición e implementación de las estrategias y estructuras que le van a permitir alcanzar sus objetivos. Para comprender cómo afecta el tipo de gobernanza al comportamiento emprendedor analizamos el caso de la facultad de Ingeniería de Mondragon Unibertsitatea, una universidad cooperativa que forma parte del grupo empresarial del mismo nombre.

Cooperativismo: compromiso y colaboración

Mondragon Unibertsitatea, de la que forma parte la Escuela Politécnica Superior, tiene sus orígenes en el movimiento cooperativo iniciado por el sacerdote vasco José María Arizmendiarrieta, a mediados de la década de los 50 del siglo pasado en el pueblo de Mondragón (Guipúzcoa).




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Su funcionamiento se basa en la participación y las contribuciones de tres grupos de miembros:

  1. Miembros trabajadores, que incluyen al personal docente y no docente.

  2. Miembros beneficiarios, los estudiantes.

  3. Miembros colaboradores, principalmente empresas, instituciones y administraciones locales (por ejemplo, municipios y entidades intermunicipales), con igual representación en las Juntas de Gobierno y Asambleas Generales de la universidad y sus facultades.

Internamente, esta universidad cooperativa orienta sus objetivos mediante planes estratégicos cuatrienales, que cada año se complementan con los respectivos planes de gestión.

En términos de organización, utiliza una matriz en la que las tres misiones universitarias –enseñanza, investigación y transferencia y aprendizaje permanente– se sitúan en el plano vertical. Y en el plano horizontal, las materias de estudio: la mecánica y la electrónica. De este modo, las personas que participan en el proceso educativo responden a las necesidades de las tres misiones.

En general, en las organizaciones cooperativas, la gobernanza se alinea con los principios de gestión participativa, solidaridad en la distribución de recursos e intercooperación. Además, busca fortalecer el compromiso y la colaboración entre los cooperativistas para generar un sentido de pertenencia y una gestión inclusiva.

Comportamientos emprendedores

Que una universidad tenga una orientación emprendedora implica que enfoca su estrategia hacia comportamientos emprendedores como la capacidad de innovación, la asunción de riesgos y la proactividad para cumplir con las tres misiones universitarias.

Las líneas punteadas sugieren que los antecedentes y el contexto pueden influir en la gobernanza de MGEP; las flechas con línea continua muestran cómo antecedentes, contexto y gobernanza impactan en los comportamientos emprendedores.
Fuente: elaboración propia

Estos comportamientos se manifiestan mediante el uso de metodologías novedosas y en constante evolución, la generación de nuevos espacios para la investigación y en la calidad de la misma.

Con la transferencia de valor a la sociedad y el impulso a la formación continua –la tercera misión de las universidades, más allá de la enseñanza y la investigación– se fomentan la relación con las empresas y el emprendimiento académico. Esto se traduce en beneficios como: una mayor conexión con el sector productivo, la generación de nuevas iniciativas emprendedoras y una oferta académica dinámica y adaptable.

La gobernanza de la Escuela Politécnica

Una vez identificados los comportamientos emprendedores, el objetivo de nuestra investigación fue profundizar en la comprensión de cómo estos se interrelacionan con los elementos clave de la gobernanza universitaria en la Escuela Politécnica Superior Mondragon Unibertsitatea.

La gobernanza cooperativa de la MGEP se basa en estructuras horizontales para impulsar la participación individual, la comunicación abierta, el sentido de pertenencia y el aprendizaje continuo de todos sus miembros para una toma de decisiones transparente y equitativa.

En una organización cuya gobernanza es cooperativa, los comportamientos emprendedores pueden integrarse en las tres misiones universitarias (docencia, investigación, divulgación). Hay tres mecanismos clave que facilitan esta integración:

  1. El compromiso con una visión a largo plazo, animada por la apropiación compartida y un fuerte sentido de identificación con el desarrollo de la región.

  2. El uso de herramientas de gestión que permitan y alienten al personal a identificar y aprovechar activamente las oportunidades, incluyendo la participación en el capital y los incentivos.

  3. La práctica de vincular la toma de decisiones a la participación colectiva de las partes interesadas, fomentando la cohesión y la visión compartida.

Estos mecanismos, que fortalecen el compromiso, la innovación y la conexión con el entorno productivo, pueden servir de referencia para otras universidades. Aunque no todas las instituciones tienen una naturaleza cooperativa, muchas pueden adaptar estos enfoques para fomentar los comportamientos emprendedores y promover una cultura de participación, autogestión y toma de decisiones colaborativa.

The Conversation

Pertenezco a la universidad estudiada en el artículo

Davide Hahn, Lucía Rodríguez-Aceves y Tommaso Minola no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Las claves para ser una universidad emprendedora – https://theconversation.com/las-claves-para-ser-una-universidad-emprendedora-251396

La digitalización cambia el negocio de los seguros

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ivan Sosa Gómez, Doctor en Economía y Empresa. Profesor e investigador en la UCJC, Universidad Camilo José Cela

En los últimos años, el fenómeno insurtech (de insurance, seguro, y technology, tecnología) ha servido para rediseñar el modelo de negocio de las aseguradoras. Las empresas insurtech incorporan las nuevas tecnologías (big data, IA) al sector para el desarrollo de productos más eficientes.

Este cambio afecta directamente a los asegurados pues impacta en cómo se contrata un seguro, cómo se diseñan las coberturas o cuánto paga para asegurar sus riesgos.

De oficinas a aplicaciones

Si hace unos años contratar un seguro requería visitas presenciales a las sucursales de las compañías aseguradoras, hoy es posible tanto la contratación de seguros como la atención al cliente en minutos y desde el móvil.

La digitalización del sector incluye el uso de la inteligencia artificial para evaluar los daños tras un siniestro mediante el envío de imágenes a través de la app de la aseguradora. Esto reduce los tiempos de espera y mejora la experiencia de usuario de los asegurados. La optimización del proceso hace que, a su vez, los clientes esperen respuestas más rápidas y procesos más simples de las empresas.

Personalizado y flexible

La digitalización ha traído la personalización en el diseño de los seguros. La posibilidad de recopilar, organizar, analizar e interpretar datos –para extraer información relevante y tomar decisiones optimizadas– ha permitido a las compañías adaptar sus productos al perfil de cada usuario.

Por ejemplo, hay seguros de salud que ajustan el precio en función del estilo de vida del asegurado o seguros de coche que calculan la prima según sus hábitos de conducción, recogidos por sensores en el vehículo (pay how you drive) (“paga según cómo conduzcas”).

Este tipo de productos ya están activos en Europa. Algunas insurtechs, como la británica By Miles, ofrecen un seguro de automóvil por el que el asegurado paga por los kilómetros recorridos. En salud, hay startups que tienen como clientes a empresas que ofrecen –como parte de sus beneficios laborales– pólizas ajustadas en cobertura y precios al estilo de vida de los empleados.

Aunque productos de este tipo favorecen a los usuarios responsables, también abren el debate sobre la privacidad y el uso de datos personales.

¿Qué está pasando en el sector?

El auge de insurtechs ha provocado la aparición de cientos de startups de seguros en todo el mundo. Estas empresas no sustituyen a las aseguradoras tradicionales, pero aportan al sector la agilidad y las soluciones tecnológicas que los grandes grupos no pueden desarrollar con rapidez.

El mercado global de insurtech en 2023 fue de 22 000 millones de dólares. Las proyecciones indican que este mercado podría llegar a alcanzar los 306 500 millones en 2030, lo que supone una tasa de crecimiento anual cercana al 45 %. Este incremento exponencial se explica, en gran medida, por la entrada de nuevos actores tecnológicos, la inversión en soluciones de automatización y personalización, y la presión que ejerce el ecosistema insurtech sobre las aseguradoras tradicionales para modernizar sus modelos de negocio.

El ecosistema ‘insurtech’

La transformación no es solo digital: también está cambiando el enfoque del negocio de los seguros. Se está pasando de vender productos a construir ecosistemas de valor. En términos de estrategia empresarial, hablamos de redes de entidades interconectadas (organizaciones, individuos y tecnologías) que colaboran para crear más y mejor valor para las empresas (más oportunidades de negocio, un crecimiento más rápido y mayor adaptabilidad, por ejemplo).

Las grandes compañías de seguros también se han apuntado a la digitalización y operan con modelos en los que la contratación, gestión y atención al cliente se realizan en ecosistemas digitales cerrados. Y hay plataformas específicas que permiten a las aseguradoras integrar sistemas de pagos digitales y automatización de siniestros.

En este nuevo modelo de negocio la colaboración es la clave: las insurtechs buscan el crecimiento y la innovación a través de asociaciones empresariales. De ahí que la capacidad de una aseguradora para construir ecosistemas se haya convertido en una fuente crítica de ventaja competitiva.

¿Qué implican estos cambios para el asegurado?

Para los consumidores, esto supone contrataciones más simples y rápidas, precios potencialmente más justos –basados en el comportamiento real del cliente– y acceso a un mayor número de servicios a través de dispositivos móviles.

Pero la digitalización también obliga a pensar en cuestiones como la protección de los datos personales de los usuarios, en cómo evitar la exclusión de perfiles considerados de riesgo o garantizar una atención humana cuando esta sea necesaria.

Una transformación imparable

El sector asegurador está pasando de una estructura tradicional a un ecosistema digital centrado en el usuario. Lo que antes era un contrato difícil de entender ahora es una relación en tiempo real entre personas, datos y tecnología. Y este nuevo contexto puede beneficiar tanto a las aseguradoras como a los asegurados.

La clave está en aprovechar las ventajas de la digitalización sin perder el foco humano. Porque, al final, asegurar no es sólo una cuestión de tecnología, sino de proteger a las personas frente a los riesgos reales de su día a día.

The Conversation

Ivan Sosa Gómez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La digitalización cambia el negocio de los seguros – https://theconversation.com/la-digitalizacion-cambia-el-negocio-de-los-seguros-258805

Por qué usted y su vecino tienen diferente opinión sobre las políticas climáticas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Oxana Soimu, Associate Researcher, Universidad de Deusto

Sylverarts Vectors/Shutterstock

¿Por qué algunas personas apoyan con ímpetu políticas para frenar el cambio climático mientras que otras se muestran escépticas o priorizan otros problemas? ¿Es solo una cuestión de estar informado o de confianza en lo que dice la ciencia? Nuestra investigación dice que no. La forma en que valoramos las políticas ambientales parece que está muy influida por quiénes somos, dónde vivimos, qué ideología tenemos o cuánto ganamos al mes.

En el marco del proyecto DECIPHER encuestamos a más de 1 500 personas de distintos países europeos, desde profesionales expertos hasta ciudadanos sin formación técnica, para saber qué temas consideran más importantes al diseñar políticas ambientales y los resultados fueron reveladores: nuestras preocupaciones ambientales no son tan compartidas como solemos creer.

Lo ambiental también es social

Solemos pensar que las decisiones ambientales deben ser como fórmulas de laboratorio, pero en realidad están impregnadas de valoraciones humanas. Por ejemplo: las mujeres valoran mucho más que los hombres temas como la igualdad de género o la protección de colectivos vulnerables. Las personas con menores ingresos dan más importancia al acceso al agua, la salud o la educación.

Quienes se identifican con ideas progresistas priorizan la equidad social, mientras que los sectores conservadores ponen el foco en la estabilidad económica o la seguridad.

Estas diferencias no significan que unos estén “equivocados” y otros “acertados”, sino que cada grupo ve la sostenibilidad desde su propia experiencia de vida. Y eso debería tenerse en cuenta al hacer políticas.

¿Y si el problema es que siempre escuchamos a los mismos?

En los procesos donde se definen las prioridades ambientales, suelen participar mayoritariamente personas con altos niveles educativos, ingresos medios-altos y profesiones técnicas. Esto deja fuera muchas voces y, con ellas, muchas preocupaciones reales. Es lo que se conoce como el sesgo “WEIRD” (por sus siglas en inglés): las decisiones las toman personas occidentales, educadas, industrializadas, ricas y en democracias.

Cuando esto ocurre, se priorizan temas como las emisiones o la innovación tecnológica, pero se deja en segundo plano aquello que preocupa a buena parte de la población: la pobreza, el acceso a lo esencial, como a los servicios básicos, o la equidad social, que sigue siendo un anhelo.




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Hay puntos en común

A pesar de las diferencias, también hallamos un fuerte consenso en torno a temas como la salud, la educación, el agua o la seguridad alimentaria. Estos aspectos fueron valorados como “muy importantes” por casi todos los encuestados, sin importar su género, ideología o ingresos.

Estos temas pueden ser claves para construir políticas climáticas que sumen apoyos, en lugar de dividir. Si se explican bien, pueden servir como “puertas de entrada” a acciones más ambiciosas. Asimismo, para que las políticas ambientales funcionen y sean justas, no basta con tener buenos datos. También hay que escuchar y fortalecer los mecanismos de participación ciudadana como jurados populares.

Al final, lo que descubrimos en nuestro estudio es muy claro: la gente no mira los problemas ambientales de manera objetiva, sino con las lentes de su propia realidad. Una persona con trabajo estable no ve el cambio climático igual que alguien que lucha por pagar el alquiler y tener la nevera llena. Y es entendible. Lo importante es reconocer esa diversidad y tejer políticas que recojan esa rica pluralidad.




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La batalla contra el cambio climático no puede ganarse sin comprender cómo piensan y qué valoran las personas. Así, no es suficiente perfeccionar dispositivos o establecer metas de carbono neutro; hace falta vincular las decisiones políticas con la realidad social. Nuestro estudio muestra que cada postura hacia el cambio climático brota de una identidad social. Por eso no se pueden diseñar las políticas a ciegas y se deben escuchar esas voces diversas para caminar hacia un mañana más verde y más justo.

The Conversation

Oxana Soimu recibe fondos del Programa Horizon Europe y tiene vínculo laboral con la Universidad de Deusto.

Aitziber Mugarra recibe fondos del Programa Horizon Europe (Grant Agreement Nº 101056898) y tiene vínculo laboral con la Universidad de Deusto. Las opiniones y puntos de vista expresados son exclusivamente de los autores y no reflejan necesariamente los de la Unión Europea ni los de la Agencia Ejecutiva Europea de Clima, Infraestructuras y Medio Ambiente (CINEA). Ni la Unión Europea ni la autoridad que concede la subvención se responsabilizan de ellas.

Cruz Enrique Borges has received funding from the European Union’s Horizon Europe research and innovation programme under grant agreement No 101056898. The views and opinions expressed are however those of the author(s) only and do not necessarily reflect those of the European Union or European Climate, Infrastructure and Environment Executive Agency (CINEA). Neither the European Union nor the granting authority can be held responsible for them.

Leandro Ferrón recibe fondos del Programa Horizon y tiene vínculo laboral con la Universidad de Deusto.

ref. Por qué usted y su vecino tienen diferente opinión sobre las políticas climáticas – https://theconversation.com/por-que-usted-y-su-vecino-tienen-diferente-opinion-sobre-las-politicas-climaticas-260138

La trampa de los grandes modelos de lenguaje: ver conciencia donde solo hay palabras

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ramón López de Mántaras, Profesor de investigación del CSIC, Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial (IIIA – CSIC)

SeventyFour/Shutterstock

La irrupción de los modelos de lenguaje de gran escala (LLM, por sus siglas en inglés), como ChatGPT, ha desatado un debate apasionado en torno a su posible naturaleza consciente.

No son pocos los usuarios –entre ellos personas con formación científica o humanística– que aseguran haber percibido signos de vida interior, emociones e incluso voluntad en estos sistemas. Sostienen que ciertos intercambios verbales revelan emociones complejas, empatía, autoconciencia e incluso sufrimiento.

Esta ilusión ha sido descrita por el científico y filósofo estadounidense Douglas Richard Hofstadter como una peligrosa confusión entre el uso sofisticado del lenguaje y la vivencia subjetiva de una conciencia real. Su crítica apunta a la forma en que muchos entusiastas interpretan la complejidad verbal como una señal de interioridad, sin reparar en la diferencia crucial entre generar lenguaje y tener experiencias. Es precisamente esta distinción –entre producción textual y subjetividad vivida– la que permite cuestionar la idea de que un sistema lingüístico pueda, por sí solo, alcanzar conciencia.

La ilusión de conciencia y el efecto ELIZA

Este fenómeno no es nuevo. En 1966, el científico informático Joseph Weizenbaum desarrolló Eliza, un sencillo programa que imitaba a un terapeuta. A pesar de su simplicidad, muchos usuarios llegaron a creer que el sistema los comprendía. Esta reacción preocupó profundamente al creador del programa, quien advirtió en su influyente libro Computer Power and Human Reason (1976) de los riesgos éticos y epistemológicos de atribuir vida mental a un software.

Los modelos de lenguaje como ChatGpt no comprenden

Hoy, sesenta años más tarde, con la capacidad verbal de los LLM, el efecto Eliza ha regresado amplificado. Los sistemas actuales no solo reformulan preguntas, sino que generan textos con coherencia narrativa, referencias filosóficas, giros estilísticos e incluso formas de humor. Sin embargo, esta competencia verbal no implica interioridad ni comprensión.

Los LLM no comprenden los conceptos que enuncian ni tienen experiencia de aquello que describen. El efecto Eliza consiste en proyectar conciencia allí donde solo hay estructuras lingüísticas generadas estadísticamente. Es fruto de sofisticadas técnicas que maximizan la probabilidad de la siguiente palabra en función de patrones extraídos de enormes corpus lingüísticos.

La fluidez de los modelos de lenguaje

Una de las grandes trampas epistémicas de los LLM es su fluidez. Su capacidad para construir discursos con cohesión y elegancia gramatical los vuelve extremadamente persuasivos. El científico y filósofo estadounidense Douglas Hofstadter (2007) ha llamado a esta habilidad “fluidez superficial”. Es decir, la capacidad de combinar términos y frases sin que ello implique reflexión o conciencia real. Lo que parece pensamiento profundo es, en realidad, un sofisticado espejismo verbal.

Se trata, en términos del filósofo Luciano Floridi (2019), de una “inteligencia artificial sin semántica”. O, en términos del filósofo de la ciencia Daniel Dennett (2018), de “habilidades sin comprensión”.

¿Cómo es ser un murciélago?

Para comprender por qué la fluidez verbal no equivale a conciencia, conviene volver a la filosofía. El filósofo Thomas Nagel, en su célebre ensayo What Is It Like to Be a Bat? (1974) (¿Cómo es ser un murciélago?), sostiene que la conciencia implica un punto de vista subjetivo, una cualidad fenomenológica que escapa a la descripción objetiva.

Esta opacidad de la experiencia subjetiva –llamada qualia– define para Nagel la conciencia como algo radicalmente distinto de cualquier simulación computacional. Por más que comprendamos el funcionamiento del cerebro de un murciélago, nunca sabremos qué se siente al ser uno.

Los modelos de lenguaje no tienen experiencias internas. Generan frases que “hablan” del amor, el miedo o la muerte, pero no sienten amor, miedo ni saben lo que significa morir. Carecen de lo que el filósofo Thomas Metzinger (2003) llama “modelos de sí mismos con acceso consciente”. Son máquinas sin punto de vista.

Un sistema sin cuerpo

Para profundizar en esta distinción, la fenomenología del filósofo francés Maurice Merleau-Ponty resulta especialmente reveladora. Merleau-Ponty argumenta que la conciencia no es un mero proceso mental ni un conjunto de datos simbólicos, sino que está inseparablemente ligada al cuerpo y a la experiencia encarnada del mundo. En su Fenomenología de la percepción (1945), describe la conciencia como una experiencia donde el cuerpo no es solo un objeto, sino el sujeto primordial a través del cual se percibe y se habita el mundo.

Pretender que un sistema sin cuerpo, sin mundo vivido y sin temporalidad interna pueda experimentar conciencia equivale a despojarla de sus condiciones esenciales.

Los LLM pueden articular frases sobre el sufrimiento o la belleza, pero no pueden habitarlas, ya que carecen totalmente de las experiencias sensorio-motoras que según Merleau-Ponty son condición sine qua non para la conciencia genuina.

La habitación china

En una línea similar, el filósofo John Searle (1980) ilustra esta ausencia de comprensión mediante su experimento mental de la habitación china. Una persona sin conocimientos de chino puede perfectamente responder a preguntas en ese idioma si dispone de un manual con reglas sintácticas precisas. A los ojos de un observador externo, parecería que comprende. Pero no hay comprensión real, solo manipulación sintáctica.

Así funcionan, para Searle, los sistemas computacionales: pueden simular comprensión, pero no poseen intencionalidad ni experiencia consciente. Esta analogía aplica directamente a los LLM: producen textos verosímiles sin comprensión semántica ni intención comunicativa.

La crítica del filósofo Hubert Dreyfus complementa esta perspectiva. En What Computers Can’t Do (Lo que los ordenadores no pueden hacer, 1972), insiste en que la inteligencia humana emerge de una relación práctica y encarnada con el mundo, una habilidad para navegar contextos complejos que los algoritmos no poseen. Así, aunque los LLM puedan generar textos coherentes y sofisticados, carecen de la comprensión experiencial y situacional que fundamenta la conciencia y la inteligencia humana.

La ilusión de conciencia en los LLM es un espejismo que nace de proyectar experiencias humanas en máquinas que carecen de cuerpo y experiencia.

La trampa del espejo

La clave del problema no reside en las máquinas, sino en los humanos. Lo que ocurre en muchos casos es que proyectamos sobre las máquinas nuestros propios esquemas cognitivos. Es lo que Hofstadter llama “la trampa del espejo”: creemos ver una mente donde solo hay palabras. Vemos conciencia porque queremos verla, porque en el fondo anhelamos encontrar un reflejo de nuestra interioridad. Como explica la socióloga Sherry Turkle (2011), no buscamos máquinas conscientes, sino relaciones significativas –aunque sean ilusorias– con entidades que nos devuelvan “la mirada”.

Esta proyección puede tener consecuencias importantes. A nivel afectivo, corremos el riesgo de desarrollar vínculos con entes que no pueden corresponderlos. A nivel epistemológico, confundimos apariencia con realidad. A nivel social, podríamos legitimar decisiones automatizadas que simulan empatía sin tenerla y ello podría debilitar nuestra comprensión de lo humano al confundir simulación con experiencia. A nivel legal podría incluso conducir a otorgar derechos y responsabilidades a sistemas que no pueden experimentarlos.

Si no aprendemos a distinguir entre lenguaje y experiencia, entre forma y fondo, entre simulacro y sujeto, corremos el riesgo de caer en una nueva forma de animismo tecnocientífico.

Antes de proclamar que las máquinas han despertado, quizá deberíamos despertar nosotros de nuestra fascinación por sus reflejos.

The Conversation

Ramón López de Mántaras no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La trampa de los grandes modelos de lenguaje: ver conciencia donde solo hay palabras – https://theconversation.com/la-trampa-de-los-grandes-modelos-de-lenguaje-ver-conciencia-donde-solo-hay-palabras-261278