¿Cuáles son las verdaderas posibilidades de encontrar vida inteligente extraterrestre?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Vázquez Monzón, Profesor Ayudante Doctor, especializado en Astrofísica y Astrodinámica, Universidad Loyola Andalucía

El ser humano sigue buscando vida extraterrestre inteligente, a pesar de que las incógnitas son muchas más que las certezas. Joshua Earle / Unsplash. , CC BY-SA

La pregunta sobre si estamos solos en el universo es hoy más científica que filosófica. Sabemos que el cosmos está lleno de planetas y que la química de la vida no es exclusiva de la Tierra. Sin embargo, cuando descendemos al detalle –cuántos planetas son realmente habitables y qué sabemos de sus atmósferas– la respuesta se vuelve mucho más cauta. La realidad es que nuestros datos son todavía escasos y, en muchos casos, indirectos.

Astrobiología, lo que sabemos… y lo que no

La astrobiología ha demostrado que los ingredientes básicos de la vida (carbono, agua, fuentes de energía) son comunes. En la Tierra, algunos microorganismos sobreviven en ambientes extremos: volcanes submarinos, desiertos hipersalinos o regiones polares. Esto sugiere que la vida podría surgir en contextos muy variados.

Pero solo tenemos un ejemplo de vida: el terrestre. No sabemos si la aparición de organismos complejos fue casi inevitable o un accidente improbable. Tampoco sabemos si la inteligencia tecnológica es una consecuencia frecuente de la evolución o una rareza extraordinaria. La hipótesis del “gran filtro” plantea que existe un obstáculo, en algún punto entre materia inerte y civilizaciones interestelares, que hace que las segundas sean extremadamente improbables.

Exoplanetas habitables, abundantes, pero mal conocidos

Desde el descubrimiento del primer exoplaneta alrededor de una estrella parecida al Sol en 1995, el catálogo ha crecido hasta sumar miles. Misiones como Kepler y TESS han mostrado que los planetas son comunes en la galaxia.

Muchos se encuentran en la llamada “zona habitable”, la región alrededor de una estrella donde podría existir agua líquida en superficie. Pero este concepto es simplificador: estar en la zona habitable no garantiza océanos, ni atmósfera estable, ni protección frente a radiación intensa.

Y aquí aparece el punto crucial: los datos que tenemos sobre exoplanetas potencialmente habitables son extremadamente limitados.

En la mayoría de los casos, solo conocemos su radio, masa estimada y periodo orbital. A partir de esos datos, inferimos densidades promedio, lo que permite clasificar un planeta como probablemente rocoso o gaseoso. Pero desconocemos su tectónica, su campo magnético, su actividad volcánica o la composición real de su superficie.

Investigando condiciones habitables

En cuanto a atmósferas, nuestro conocimiento es aún más precario. Solo en algunos casos (generalmente planetas grandes y cercanos) se han podido estudiar mediante espectroscopía de tránsito. Incluso el potente James Webb Space Telescope apenas comienza a caracterizar atmósferas de “supertierras” o “minineptunos”, no de auténticas “Tierras gemelas” del tamaño y condiciones exactas de nuestro planeta.

Composición atmosférica del exoplaneta WASP-96 b.
NASA, ESA, CSA, STScI

Detectar oxígeno, metano u otros posibles biomarcadores en planetas rocosos pequeños es, hoy por hoy, extremadamente difícil. Las señales son débiles, los datos ruidosos y las interpretaciones ambiguas. El oxígeno, por ejemplo, puede generarse por procesos no biológicos, y el metano puede tener origen geológico. Separar señal biológica de procesos abióticos requiere observaciones repetidas y modelos atmosféricos muy detallados que todavía están en desarrollo.

En otras palabras, aunque hablamos de “planetas habitables”, en realidad estamos trabajando con estimaciones estadísticas más que con caracterizaciones completas. Nuestra muestra de mundos rocosos con atmósferas bien estudiadas es, literalmente, inexistente en comparación con la diversidad que suponemos que existe.

Buscar inteligencia: señales de radio y tecnofirmas

La búsqueda directa de vida inteligente se canaliza principalmente a través de iniciativas como la del Instituto SETI Institute, que emplea radiotelescopios para detectar señales artificiales en el rango de microondas, una banda relativamente silenciosa del espectro natural.

VLA (Very Large Array), un conjunto de 27 radio antenas colocadas en Nuevo México.
Alex Savello/NRAO

El problema es doble. Primero, temporal: una civilización tecnológica podría generar señales detectables solo durante una fracción muy breve de su existencia. La humanidad lleva poco más de un siglo emitiendo radio al espacio. Segundo, espacial: la Vía Láctea tiene unos 100 000 años luz de diámetro. Incluso una señal enviada desde “solo” 1 000 años luz implicaría un retraso milenario en cualquier respuesta.

Además, estamos suponiendo que otras civilizaciones utilicen tecnologías comparables a las nuestras. Podrían emplear métodos de comunicación que no detectamos o no reconocemos como artificiales. Por eso, también se buscan “tecnofirmas” o huellas indirectas de actividad tecnológica, como contaminación industrial en atmósferas lejanas o patrones energéticos anómalos.

Ejemplos de ‘tecnofirma’, cualquier propiedad o efecto que pueda ser medible y que proporcione evidencia científica de la existencia de tecnología y, por tanto, vida inteligente en el espacio, bien sea en el pasado o en la actualidad.
Wikimedia Commons., CC BY

Las distancias: el límite físico

La exploración directa es prácticamente inviable con la tecnología actual. La estrella más cercana, Próxima Centauri, está a más de cuatro años luz. A las velocidades de nuestras sondas más rápidas, un viaje hasta allí requeriría decenas de miles de años. Incluso propuestas futuristas que contemplan velas impulsadas por láser apenas rozan la viabilidad teórica.

Concepto de nave con una vela solar.
Bert Willemsen/ArtStation

Esto convierte la búsqueda en un ejercicio de paciencia y estadística. Observamos miles de estrellas, acumulamos datos y esperamos detectar anomalías consistentes.

Entonces, ¿cuáles son las posibilidades?

Sabemos que:

  • Los planetas son comunes.

  • Algunos están en zonas potencialmente habitables.

  • La química orgánica es abundante en el cosmos.

Pero no sabemos:

  • Cuán frecuente es la vida microbiana.

  • Si la vida compleja es habitual.

  • Si la inteligencia tecnológica es común o excepcional.

  • Cuánto duran las civilizaciones emisoras.

Y, sobre todo, no conocemos con suficiente detalle las atmósferas y condiciones reales de los exoplanetas rocosos en zonas habitables. Nuestra muestra es pequeña y nuestros instrumentos aún están en fase de aprendizaje.

La conclusión es prudente: las posibilidades no son despreciables, pero nuestra capacidad de evaluación todavía es limitada. En cierto sentido, estamos en una etapa preliminar, similar a la biología antes del microscopio moderno.

Las próximas décadas, con telescopios más grandes y técnicas más refinadas, podrían cambiar radicalmente el panorama. Hasta entonces, la pregunta sigue abierta, sostenida más por el asombro que por la evidencia concluyente.

The Conversation

Carlos Vázquez Monzón ha recibido fondos de la Unión Europea-NextGenerationEU, y de la Xunta de Galicia bajo la beca ED 431B 2020/38

ref. ¿Cuáles son las verdaderas posibilidades de encontrar vida inteligente extraterrestre? – https://theconversation.com/cuales-son-las-verdaderas-posibilidades-de-encontrar-vida-inteligente-extraterrestre-277276

Por qué cuando nos hacemos mayores el sueño se vuelve más ligero y cómo repercute en la salud

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elena Urrestarazu Bolumburu, Consultor Clínico. Servicio de Neurofisiología Clínica. Unidad de Sueño., Universidad de Navarra

Microgen/Shutterstock

Con el paso de los años, es normal notar que nuestro sueño cambia. Dormimos menos horas, nos despertamos más durante la noche y nos cuesta más conciliar el sueño. De hecho, existe una idea generalizada de que las personas mayores necesitan menos descanso nocturno.

Sin embargo, la evidencia científica sugiere que el problema no es una menor necesidad, sino una menor capacidad para generar un sueño profundo y continuo. El cerebro envejecido continúa necesitando descansar, pero le cuesta más hacerlo bien. Sigue “durmiendo”, pero lo hace de forma más superficial. Es como si el interruptor que mantiene el sueño estable perdiera firmeza con el paso del tiempo.

Qué ocurre en el cerebro para que el sueño se vuelva más ligero

Uno de los principales factores del peor descanso con el avance de la edad es la pérdida de estabilidad del sistema que regula el sueño y la vigilia. En el cerebro joven, este sistema funciona como un interruptor firme: o estamos despiertos o estamos dormidos. Según cumplimos años, algunas neuronas encargadas de promover y mantener el sueño se van perdiendo, y otras que sostienen la vigilia también se debilitan. Como consecuencia, el cerebro cambia de estado con mayor facilidad, lo que favorece un sueño más ligero y fragmentado.

A esto se suma el envejecimiento del reloj biológico. El núcleo supraquiasmático, un grupo de neuronas que coordina los ritmos circadianos de todo el organismo, sigue funcionando, pero el día se vuelve más corto y se adelanta, y además su señal se vuelve menos intensa. Esto favorece que las personas mayores tiendan a dormirse y despertarse antes y explica por qué el sueño nocturno es menos consolidado y más sensible a estímulos externos, al tiempo que aumenta la somnolencia durante el día. El cerebro recibe una señal menos clara de cuándo debe dormir y cuándo mantenerse despierto.

Otro cambio importante afecta a la llamada presión de sueño, que se acumula a lo largo del día y nos empuja a dormir por la noche, y que depende en parte de una sustancia conocida como adenosina. En el envejecimiento, el cerebro sigue acumulando cansancio, pero responde peor a esa señal. Aunque la necesidad de dormir sigue existiendo, le cuesta más traducirse en un sueño profundo y continuo.

Además, dicho sueño profundo, fundamental para la recuperación cerebral, también se ve directamente afectado por los cambios estructurales del cerebro. Esta fase del sueño se genera sobre todo en regiones frontales, que con la edad pierden grosor y conexiones. Como resultado, las ondas cerebrales lentas que caracterizan el sueño profundo se vuelven más débiles y menos frecuentes –especialmente al inicio de la noche–, cuando antes eran más abundantes.




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Durante el sueño, el cerebro también emite señales breves que ayudan a consolidar los recuerdos del día. Con el envejecimiento, esas señales disminuyen y se coordinan peor con el sueño profundo.. Esto contribuye a que el aprendizaje y la memoria se vuelvan menos eficientes, incluso en personas mayores sanas.

Por último, el envejecimiento afecta a las conexiones que permiten que las distintas regiones del cerebro trabajen de forma sincronizada durante la noche. Aunque las neuronas que generan el sueño sigan presentes, sus señales se propagan peor. El resultado es un sueño menos profundo, más fragmentado y menos reparador.

Es importante destacar que, aunque el sueño del anciano sano es más frágil, estos cambios no implican necesariamente problemas cognitivos, sino que se consideran parte del envejecimiento fisiológico del cerebro.

No todo es biología

A estos cambios biológicos se suman factores no estrictamente cerebrales que influyen de forma decisiva en el sueño de la persona anciana y que, a menudo, interactúan con los mecanismos neurobiológicos ya descritos. La pérdida de rutinas diarias, como horarios laborales regulares, actividad física estructurada o exposición constante a la luz natural, debilita las señales externas que ayudan a sincronizar el reloj biológico, amplificando la fragmentación del sueño.

En esta época de la vida son más frecuentes los trastornos del sueño como el insomnio y la apnea obstructiva del sueño que van a fragmentarlo. Al mismo tiempo, una mayor carga de enfermedades crónicas, como el dolor persistente, las enfermedades cardiovasculares o respiratorias, y los trastornos del estado de ánimo, introducen despertares nocturnos adicionales y reduce la continuidad del descanso.

A ello se añade el uso frecuente de fármacos que, aunque necesarios, pueden alterar la arquitectura del sueño: desde hipnóticos y ansiolíticos que modifican el descanso profundo, hasta antidepresivos, betabloqueantes o diuréticos que interfieren con el inicio, la estabilidad o la continuidad del sueño.

En conjunto, estos factores actúan como moduladores que no explican por sí solos el envejecimiento del sueño, pero sí pueden intensificarlo y hacerlo clínicamente relevante cuando se superponen a un cerebro ya más vulnerable.




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Cuando el sueño deja de ser “normal”: deterioro cognitivo y demencia

En los últimos años se ha acumulado una evidencia creciente sobre los efectos nocivos de la privación de sueño y de los trastornos del sueño en la salud cerebral. Dormir mal no solo se asocia a peor rendimiento cognitivo a corto plazo, sino también a un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia a largo plazo.

Este creciente interés ha puesto el foco en el sueño de las personas mayores, una etapa de la vida en la que el descanso cambia de forma casi universal. Sin embargo, uno de los mayores retos actuales es trazar una línea clara entre los cambios del sueño que forman parte del envejecimiento normal, sin consecuencias negativas físicas o mentales, y aquellos que pueden constituir una manifestación temprana de procesos neurodegenerativos aún subclínicos. Ante una persona que con la edad comienza a percibir empeoramiento de las características de su sueño (más despertares, más superficial, etc), no existen biomarcadores que permitan determinar si son cambios esperables normales con la edad o efectivamente se trata de una manifestación de procesos neurodegenerativos.

Aunque es normal que el sueño se vuelva más ligero con la edad, algunos cambios van más allá de lo esperable y pueden indicar un envejecimiento cerebral no saludable. Uno de los principales signos de alerta es una fragmentación marcada y progresiva del sueño, con múltiples despertares nocturnos prolongados y una sensación persistente de descanso no reparador, incluso cuando el tiempo total en cama es adecuado. A diferencia del envejecimiento normal, en estos casos el sueño pierde estabilidad y continuidad.




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Otro signo relevante es la aparición o el empeoramiento rápido de somnolencia diurna excesiva, especialmente cuando interfiere con la actividad cotidiana o aparece de forma desproporcionada respecto a las horas dormidas. Este patrón sugiere una pérdida de la capacidad del sueño para cumplir su función restauradora.

Desde el punto de vista neurocognitivo, resulta especialmente preocupante la coexistencia de alteraciones del sueño con cambios cognitivos sutiles, como dificultades recientes de memoria, atención o aprendizaje, aunque todavía no cumplan criterios de deterioro cognitivo. La investigación indica que esta combinación puede reflejar procesos neurodegenerativos incipientes.

También se consideran señales de alarma los cambios cualitativos del sueño, más que su simple acortamiento: desaparición casi completa del sueño profundo, reducción clara del sueño REM o una inversión progresiva del ritmo sueño–vigilia, con mayor actividad nocturna y somnolencia diurna. Estos patrones no son típicos del envejecimiento sano.

Por último, merece atención la necesidad creciente de hipnóticos o sedantes para dormir, así como la pérdida brusca de eficacia de tratamientos que antes sí funcionaban. En estos casos, el problema no suele ser solo de insomnio, sino de una alteración subyacente de los mecanismos cerebrales del sueño. Todos estos signos no permiten por sí solos diagnosticar una enfermedad neurodegenerativa, pero sí señalan la conveniencia de evaluar el sueño como un posible marcador temprano de riesgo, especialmente cuando los cambios son recientes, progresivos y se asocian a alteraciones cognitivas.

The Conversation

Elena Urrestarazu Bolumburu no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Por qué cuando nos hacemos mayores el sueño se vuelve más ligero y cómo repercute en la salud – https://theconversation.com/por-que-cuando-nos-hacemos-mayores-el-sueno-se-vuelve-mas-ligero-y-como-repercute-en-la-salud-277924

Colombia tendrá un Congreso fragmentado y su próximo presidente dependerá de alianzas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mariana Ramos Algarra, Asesora de procesos académicos de la Especialización en Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario y Justicia Transicional y Profesora de la Facultad de Estudios Jurídicos, Políticos e Internacionales, Universidad de La Sabana, Universidad de La Sabana

Las elecciones legislativas del 8 de marzo de 2026 dejaron un mensaje político claro: el sistema de partidos colombiano continúa profundamente dividido. Ningún proyecto político logró consolidar una mayoría que le permita gobernar sin alianzas. El nuevo Congreso, que entrará en funciones el próximo 20 de julio, estará caracterizado por su fragmentación.

La jornada electoral, que coincidió con consultas presidenciales de tres coaliciones, no solo redefinió la composición del Congreso para el periodo del 2026-2030, sino que también ofreció señales tempranas sobre el tipo de competencia política que marcará la carrera hacia la presidencia.

Más que una simple redistribución de curules (escaños), los resultados revelan un Congreso plural, un recambio parcial de liderazgos legislativos y una competencia presidencial que comienza a estructurarse alrededor de cuatro bloques políticos relevantes.

  • En primer lugar, el bloque progresista cercano al Gobierno y primera fuerza política en el recién electo Congreso. Está representado por el Pacto Histórico, cuyo candidato presidencial, Iván Cepeda, aparece liderando las encuestas.

  • En segundo lugar, el sector de derecha representado por Abelardo de la Espriella, quien no participó en las consultas presidenciales, pero cuya lista al Senado obtuvo cuatro curules.

  • En tercer lugar, la coalición de derecha y centroderecha, fortalecida en las consultas presidenciales tras la victoria de Paloma Valencia y con una presencia significativa en el Congreso. Esta convergencia partidista está encabezada por el Centro Democrático, partido liderado por el expresidente Álvaro Uribe.

  • En cuarto lugar, un espacio de centro que no salió fortalecido en las elecciones legislativas y que mostró menor capacidad de movilización en las consultas, pero que aún busca consolidarse como alternativa y podría resultar decisivo en la conformación de mayorías en el próximo Congreso.

Un Congreso plural y sin mayorías clara

Los resultados del Senado muestran que el partido oficialista Pacto Histórico se consolida como la mayor fuerza política con 25 escaños. Le sigue el partido de oposición Centro Democrático con 17. Detrás se encuentran partidos tradicionales como el Partido Liberal, con 13, el Partido Conservador, con 10, el Partido de la U, con 8, y Cambio Radical, con 7, además de otras fuerzas políticas minoritarias que completan el mapa legislativo.

Aunque el bloque progresista del Pacto Histórico emerge como la mayor bancada, está lejos de alcanzar las mayorías. En el Senado, requiere 52 curules para alcanzar la mayoría simple y controlar la agenda legislativa. El resultado confirma que ningún proyecto político podrá gobernar sin negociar con otras fuerzas.

El panorama en la Cámara de Representantes refuerza esta tendencia. De un total de 161 representantes, el Pacto Histórico consolida 37 escaños, once más que en las elecciones legislativas del 2022. El Centro Democrático alcanzó 28 curules, doce adicionales a las elecciones pasadas. El Partido Liberal logró otros 28, perdiendo cinco escaños con respecto al periodo anterior, y el Partido Liberal obtuvo 19, ocho menos.

La dispersión de fuerzas en ambas Cámaras muestra que el próximo presidente necesitará construir acuerdos amplios para aprobar reformas, incluso si cuenta con una bancada significativa. Ninguna de las dos fuerzas políticas dominantes –Pacto Histórico y Centro Democrático– logra acercarse a una mayoría legislativa, lo que implicará para el próximo Gobierno negociar con partidos tradicionales y bancadas intermedias que conservan un papel decisivo en la formación de coaliciones.

Este escenario no es completamente nuevo en la política colombiana. Desde la apertura multipartidista de las últimas décadas, los presidentes han gobernado a través de coaliciones legislativas. Sin embargo, la actual fragmentación refuerza la importancia que han tomado los partidos medianos y el peso de los acuerdos políticos posteriores a la elección presidencial.

Recambio político parcial en el Congreso

Más allá de la distribución de curules, estas elecciones también dejaron un fenómeno llamativo: varias figuras con trayectoria, relevancia y peso político no lograron regresar al Congreso.

Entre quienes quedaron fuera se encuentran líderes con amplia visibilidad y peso en sus regiones, como Jorge Enrique Robledo, catalogado como mejor senador en las encuestas. Tampoco estarán presentes los liberales Richard Aguilar, Alejandro Chacón, Jaime Durán, Horacio José Serpa, Juan Carlos Lozada ni los verdes Angélica Lozano, Inti Asprilla y Katherine Miranda. Tampoco tendrán espacio parlmentario los conservadores Antonio Zabaraín, Germán Blanco, Juan Diego Gómez y Soledad Tamayo, ni los congresistas del Partido de la U José Alfredo Gnecco y Juan Felipe Lemos y el senador de Cambio Radical Carlos Fernando Motoa, entre otros.

La salida de algunos de estos dirigentes refleja un recambio político parcial dentro del legislativo. No se trata, sin embargo, de una renovación completa: muchas de las estructuras partidistas tradicionales continúan presentes e incluso lograron la reelección de congresistas investigados. Al mismo tiempo, varias figuras con alto perfil en la opinión pública, pero con menor respaldo de estructuras electorales o maquinarias partidistas, tampoco consiguieron mantener su escaño. Lo que se observa es, más bien, una recomposición de liderazgos y redes electorales dentro del Congreso.

En varios casos, estas derrotas también sugieren cambios en las dinámicas electorales, donde nuevas figuras comienzan a disputar espacios que estuvieron dominados por liderazgos consolidados.

Las consultas presidenciales ordenan la competencia

La jornada electoral incluyó así mismo las consultas presidenciales de tres coaliciones políticas, un mecanismo mediante el cual diferentes coaliciones seleccionan un candidato único para competir en la elección presidencial.

En la consulta de la derecha y centro derecha se impuso la senadora Paloma Valencia con más de 3,23 millones de votos. Un poderoso respaldo para la candidata más votada de la jornada, que consolida su posición dentro de ese bloque político.

Otro de los resultados más llamativos fue el del economista Juan Daniel Oviedo, quien pertenecía también a la consulta de la derecha y se convirtió en el segundo candidato más votado entre todas las consultas, obteniendo cerca del 18 % del total de los votos emitidos.

La consulta del centro fue finalmente ganada por Claudia López, aunque con niveles de participación relativamente bajos, obteniendo apenas 573 000 votos. Algo similar ocurrió con la consulta del bloque progresista, donde el vencedor Roy Barreras obtuvo una votación de poco más de 256 000 votos.

La disparidad en los niveles de participación entre consultas ofrece pistas sobre la capacidad de movilización de cada bloque político y abren paso a una nueva tercera opción viable. Según estos análisis, la disputa estaría entre los candidatos que lideran las encuestas: Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella.

Un sistema político en reacomodo

Las elecciones del 8 de marzo no produjeron un giro abrupto en la política colombiana, pero sí evidencian un sistema en proceso de reacomodo. El Congreso sigue evidenciando un desgaste de los partidos tradicionales y una profunda fragmentación política, mientras que las consultas presidenciales terminaron de definir el tarjetón del próximo 31 de mayo.

Los resultados no solo anticipan la competencia presidencial que se desarrollará en los próximos meses. También delinean las condiciones bajo las cuales ejercerá el poder una vez termine la contienda electoral. El presidente que llegue a la Casa de Nariño enfrentará un Congreso plural, donde ninguna fuerza domina el escenario y donde su capacidad de impulsar su agenda legislativa, en buena medida, dependerá de su capacidad para articular mayorías legislativas duraderas.

The Conversation

Mariana Ramos Algarra no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Colombia tendrá un Congreso fragmentado y su próximo presidente dependerá de alianzas – https://theconversation.com/colombia-tendra-un-congreso-fragmentado-y-su-proximo-presidente-dependera-de-alianzas-277926

‘El agente secreto’, memoria del pasado y presente brasileño

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Carlos Pérez García, Profesor Titular de Universidad – Área de Dibujo, Universidad de Málaga

Wagner Moura en una imagen de _El agente secreto_. MK2

“Nunca he hecho una película ambientada, por ejemplo, en 1900 porque no es lo que he vivido. En 1977 tenía nueve años y recuerdo algo”, ha declarado Kleber Mendonça Filho a propósito de su última obra, El agente secreto. El filme comienza de manera significativa con fotografías fijas documentales, sugiriendo desde el principio su vocación de memoria histórica. A continuación, un texto indica que estamos en el Brasil de la dictadura militar, durante el carnaval de 1977, como indicaba su director.

Retrato del cineasta Kleber Mendonça Filho en el rodaje de _El agente secreto_.
Retrato del cineasta Kleber Mendonça Filho en el rodaje de El agente secreto.
Festival de cine de Cannes

El agente secreto se presentó en el Festival de Cannes, donde consiguió premios importantes, y es candidata a los Óscar de 2026 en cuatro categorías, incluyendo mejor película internacional y mejor película. No parece casualidad que se haya estrenado menos de un año después que Aún estoy aquí, un sobrio docudrama premiado en los Óscar de 2025 como mejor película internacional. En él, su director, Walter Salles, reconstruía la detención, tortura y asesinato en 1971 del arquitecto Rubens Paiva, opositor a la dictadura brasileña.

“Creo que hay algo en el aire. Los últimos diez o doce años en Brasil han sido traumáticos en cierto modo y, probablemente, han revelado heridas que no han sanado completamente porque a mí país no se le da bien mirar al pasado”, afirma Mendonça Filho. “En Brasil, cuando la extrema derecha comenzó a surgir hace diez años pensé que era realmente extraño y raro que estuvieran trayendo de vuelta cosas que se guardaban en un museo: palabras, actitudes, misoginia, homofobia, racismo interno”.

Contra la desmemoria

El director se refiere al gobierno de Jair Bolsonaro, presidente de Brasil desde 2019 a 2023, cuyo mandato conllevó amplios recortes presupuestarios para el sector público, en particular para la educación. De acuerdo con el tema que nos ocupa, también desmanteló los programa estatales de memoria y verdad sobre la represión de la dictadura militar brasileña.

En este sentido, ambas películas pueden verse como una respuesta artística a esas políticas de extrema derecha. Aún estoy aquí optó por un naturalismo dramático de tratamiento más clásico, al estar basada en un libro de Marcelo Rubens Paiva, hijo de la víctima protagonista. Por contraste, Mendonça Filho apuesta en El agente secreto por abordar la memoria histórica brasileña desde la ficción, con un audaz planteamiento de múltiples tonos y texturas que termina desbordando etiquetas y géneros.

El agente secreto es un thriller político dramático, pero también un artefacto politonal que navega con ritmo lento y sinuoso por la sátira social, la comedia negra, lo grotesco e incluso lo “fantástico” en cierto sentido. Así, en una escena chocante se literaliza la leyenda urbana de la “pierna peluda”, un eufemismo utilizado en la prensa de entonces para eludir la censura al referirse a la violencia policial sobre transeúntes nocturnos en zonas de cruising.

La película se erige así en un ambicioso retrato de costumbres de la época que aspira a reconstruir la memoria colectiva de Brasil desde un cine sensorial, que representa la naturalización de la corrupción y la violencia cotidiana pero también sus particularidades culturales. Lo primero se detecta en la larga escena inicial de la gasolinera, en donde la tensión viene dada por la presencia constante de un cadáver a cielo abierto. También se ve en el elevado (y aparentemente rutinario) recuento en la prensa de los muertos del carnaval. “Por un Brasil mejor, con menos violencia”, dice uno de los personajes cuando brindan en una escena posterior. La película incluye también un homenaje al cine, las salas y los proyeccionistas de aquellos años, con especial alusión a Tiburón (1975), una película que obsesionó realmente a Mendonça Filho siendo un niño.

Detrás de ese rico resultado está la decisión estética inicial del cineasta de no realizar una película “sobre la dictadura”, sino de ampliar el foco para representar la atmósfera del Brasil de los setenta e incorporar recuerdos emocionales de su propia infancia.

Memoria colectiva y personal

El director ha explicado que la investigación con material de archivo de su anterior película, el documental ensayístico Retratos fantasmas, le preparó para El agente secreto.

Cartel de _Lucio Flavio o passageiro da agonia_.
Cartel de Lucio Flavio o passageiro da agonia.
FilmAffinity

Su primera intención era realizar un thriller al estilo de los años setenta, tomando como referentes el cine del Nuevo Hollywood y películas brasileñas de malandros como Lucio Flavio: el pasajero de la agonía, de Héctor Babenco. Pero el intenso trabajo documental que realizó sobre las viejas salas cines de su ciudad natal, Recife, para aquel documental le llevó a un territorio artístico más amplio que conectó con sus recuerdos de niñez.

El cineasta también retoma sus preocupaciones previas sobre violencia social, como ya ocurría en sus películas Doña Clara y Bacurau (codirigida esta última con Juliano Dornelles). El guion de El agente secreto, escrito por Mendonça Filho a lo largo de tres años, se le fue revelando: sus amigos leyeron los borradores y enseguida le indicaron que su historia sobre la dictadura brasileña en 1977 resonaba claramente con el Brasil de Bolsonaro.

Por ejemplo, el acoso a la educación superior pública es encarnado en la película por un empresario corrupto conectado con el régimen militar. El personaje visita la universidad del protagonista con el objetivo de someterla a recortes y despidos y así privatizar sus investigaciones en favor de su propia empresa. También se retrata el enfrentamiento clasista y racista que genera la desigualdad estructural entre el sur, más desarrollado y rico, y el norte de Brasil, una fractura social que aparece en varias escenas.

La lógica del pasado también dialoga con el Brasil contemporáneo de otras formas. El personaje de Doña Sebastiana (Tânia Maria), la anciana que acoge a refugiados y disidentes perseguidos por el régimen militar, está inspirada en algo que Mendonça Filho detectó durante la época de Bolsonaro. Ese algo estaba en el malestar popular, en las conversaciones cotidianas y en el hecho de que la gente, especialmente en Recife, buscó unirse de nuevo para ayudar a los demás.

Las noticias falsas de corrupción que publica la prensa sobre Armando, el protagonista (Wagner Moura), parecen entroncar con el amplio uso de las fake news que hace hoy la extrema derecha. Y los programas recientes de memoria histórica aparecen encarnados en dos jóvenes investigadoras del presente, incluyendo las dificultades que afrontan en su trabajo.

“No voy a hablar de esto contigo”, dice el hijo de Armando tras admitir que apenas recuerda lo sucedido con su padre cuando huía de la represión de la dictadura brasileña. A diferencia de otros países donde se han enjuiciado crímenes de dictaduras previas y se ha afrontado la memoria sobre ellos, esa es, para Mendonça Filho, una descripción precisa de la relación que muchos de sus compatriotas siguen teniendo con un pasado “demasiado desagradable”.


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The Conversation

Juan Carlos Pérez García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘El agente secreto’, memoria del pasado y presente brasileño – https://theconversation.com/el-agente-secreto-memoria-del-pasado-y-presente-brasileno-277112

Seis pasos para integrar la IA en el aula universitaria

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jessica Ortega Barón, Profesora del Departamento de Psicología Social, Universitat de València

Kotin/Shutterstock

La rápida incorporación de la inteligencia artificial en el contexto universitario ha generado tanto entusiasmo como preocupación. Por un lado, para los docentes promete mayor capacidad de personalización de la enseñanza al perfil de cada estudiante, permitiendo así una educación más inclusiva.

Por otro lado, preocupa el impacto que su uso indiscriminado puede tener en los estudiantes, no solo en su aprendizaje sino incluso en su desarrollo cognitivo.

En un estudio reciente se evaluó la actividad cerebral mediante electroencefalogramas en alumnado universitario durante la realización de una tarea en tres condiciones: sin ayuda, con motores de búsqueda en internet y con herramientas de IA. Los resultados mostraron una menor activación y conectividad neuronal en el grupo que utilizó estas herramientas, lo que plantea interrogantes sobre su impacto en los procesos cognitivos implicados en el aprendizaje.

¿Qué opinan los estudiantes?

En nuestra investigación reciente, hemos comprobado que un 61.4 % utilizan chatbots en sus estudios universitarios (36.3 % raramente, 62.1 % ocasionalmente y un 0.7 % siempre).

La percepción del alumnado respecto a su uso es ambivalente: aunque consideran que mejora su comprensión de los conceptos, también les preocupa la dificultad para distinguir si la información es fiable, la posible dependencia en la realización de tareas académicas y el deterioro de sus habilidades de expresión escrita.

¿Qué pueden hacer los docentes? La clave no es evitar la IA sino hablar de su uso en el aula, y establecer unas pautas para utilizarla de forma responsable. En esta línea, y a partir de nuestro estudio sobre la percepción del alumnado, ofrecemos una serie de recomendaciones prácticas para integrarla en la docencia universitaria sin comprometer la adquisición de competencias y habilidades.

1. Límites claros y espacios libres de inteligencia artificial

El alumnado valora positivamente que el profesorado establezca directrices claras desde el inicio de la asignatura sobre el uso de la IA, con el fin de evitar confusiones y malentendidos.

El docente debe especificar si permite su uso, en qué tareas está autorizado y en cuáles no, ofreciendo orientaciones claras. Por ejemplo, puede permitirse usar la IA puede para obtener una visión general de la temática, pero no para resolver las preguntas de la actividad planteada. Asimismo, resulta importante establecer las consecuencias de un uso inadecuado, como la repetición de la tarea.




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Ante la preocupación del alumnado por una posible dependencia excesiva de la IA o por la pérdida de habilidades, como la expresión escrita, resulta recomendable combinar actividades con y sin el uso de esta herramienta.

Algunas tareas en las que es preferible no utilizar la IA ni ningún dispositivo electrónico son los debates en el aula, la resolución de casos o la exposición oral de trabajos, ya que fomentan la reflexión, el pensamiento crítico y las competencias comunicativas.

Por el contrario, la IA puede ser especialmente útil en tareas más automatizadas, como la búsqueda de artículos sobre una temática concreta o la elaboración de listados de recursos relevantes, como vídeos o lecturas.

2. Declaración responsable de uso

Más que intentar detectar de forma infalible si un trabajo se ha hecho con IA, algo que hoy por hoy ninguna herramienta puede garantizar al cien por cien, resulta más efectivo adoptar un enfoque preventivo y pedagógico.

Una medida útil es solicitar al alumnado que acompañe sus trabajos con una declaración responsable en la que indiquen si han utilizado la IA, expliquen cómo la han empleado y confirmen que se han ajustado a las directrices establecidas al inicio por el profesorado.




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¿Usar ChatGPT para redactar el trabajo de fin de grado es copiar?


También conviene diseñar actividades personalizadas, vinculadas a experiencias de aula, procesos de trabajo o reflexiones propias, e incorporar explicaciones orales de los trabajos entregados.

3. Trabajar en clase la elaboración de comandos

El alumnado reconoce que le gustaría recibir formación para saber usar mejor la IA por parte de la universidad. Por tanto, además de realizar cursos específicos, es conveniente que el profesorado enseñe a elaborar comandos adecuados con ejemplos relacionados con la asignatura.

Los expertos señalan cinco pautas para elaborar adecuadas instrucciones a la IA: contextualizar la instrucción; utilizar un lenguaje claro y conciso; ser específico; concretar el tipo de respuesta que se desea; y refinar el resultado obtenido con nuevas indicaciones.

4. Trabajar las respuestas de la IA en el aula

El alumnado reconoce que la IA no siempre ofrece información verídica. Sin embargo, un 23 % copia literalmente o realiza cambios menores en el contenido generado para sus tareas académicas.

Plantear actividades que incorporen el uso de la IA y que permitan al profesorado guiar al alumnado, ayudándole a discernir si la información generada es adecuada, verídica y pertinente para el propósito de la tarea, es una manera de potenciar la reflexión crítica.

5. Tutorías intermedias, borradores y defensas orales

El alumnado también señala que el uso de la IA puede facilitar la realización automática de tareas sin garantizar una comprensión real de los contenidos. Por tanto, es conveniente diseñar actividades de evaluación centradas en el proceso y no solo en el producto final.

Estas pueden ser tutorías intermedias, la entrega de borradores o la defensa oral del trabajo, actividades obligan al alumnado a explicar, argumentar y responder sobre el contenido de sus tareas y el procedimiento seguido para elaborarlas, permitiendo al profesorado comprobar su nivel de comprensión y reduciendo el riesgo de que deleguen el proceso de aprendizaje en la IA.

6. Unificar criterios entre la facultad

Como el alumnado percibe discrepancias entre las demandas de cada docente respecto al uso de la IA, también resulta conveniente que, si la universidad ha establecido guías de buenas prácticas o directrices específicas, tanto el profesorado como el alumnado las conozcan y las apliquen de forma coherente. Eso sí, siempre en consonancia con los objetivos pedagógicos de la asignatura.

Estos seis pasos pueden ayudar enormemente a un uso más abierto y controlado de esta tecnología con enorme capacidad para optimizar el ámbito educativo. Si los estudiantes entienden que lo que se busca es proteger su capacidad de aprendizaje y su propio desarrollo cognitivo, se sentirán más seguros a la hora de decidir cómo usar la IA para que complemente, y no sustituya, su desarrollo.

The Conversation

Jessica Ortega Barón recibe fondos de Vicerectorat de Formació Permanent, Transformació Docent i Ocupació de la Universitat de València (PIEE-2734305 y PIEE-3328636).

Vicerectorat de Formació Permanent, Transformació Docent i Ocupació de la Universitat de València (PIEE-2734305 y PIEE-3328636).

Maria Dolores Gil Llario recibe fondos de Vicerectorat de Formació Permanent, Transformació Docent i Ocupació de la Universitat de València (PIEE-2734305 y PIEE-3328636

Olga Fernández García recibe fondos de Vicerectorat de Formació Permanent, Transformació Docent i Ocupació de la
Universitat de València (PIEE-2734305 y PIEE-3328636).

Verónica Estruch García recibe fondos de Vicerectorat de Formació Permanent, Transformació Docent i Ocupació de la Universitat de València (PIEE-2734305 y PIEE-3328636).

Vicente Morell-Mengual recibe fondos del Vicerectorat de Formació Permanent, Transformació Docent i Ocupació de la Universitat de València (PIEE-2734305 y PIEE-3328636).

ref. Seis pasos para integrar la IA en el aula universitaria – https://theconversation.com/seis-pasos-para-integrar-la-ia-en-el-aula-universitaria-274452

¿Qué hacer ante el discurso radical de un adolescente?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Silvia Díaz Fernández, Investigadora Ramón y Cajal, Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS – CSIC)

Shooting Star Studio/Shutterstock

Comentarios irónicos que normalizan estereotipos, bromas reiteradas sobre colectivos concretos, referencias constantes a “lo políticamente correcto” o uso de jerga específica que denota familiarización con entornos de potencial radicalización (por ejemplo, uso de palabras como simp)… ¿qué podemos hacer los adultos, en casa y en la escuela, ante estos posicionamientos por parte de los adolescentes?

Nuestra reacción puede marcar la diferencia. Si respondemos señalando, culpabilizando o prohibiendo, reforzamos el marco que este perfil de usuario ya maneja: la idea de que existe una élite moral que silencia a quienes “dicen la verdad”. La estigmatización puede convertirse en combustible identitario.

¿Piensan eso realmente?

Cuando escuchemos una expresión, una frase o un discurso claramente radicalizado o que incita al odio por determinados colectivos, debemos ser conscientes de que esas ideas no suelen partir del adolescente que las dice, sino de lo que las redes han querido enseñarles. Eso no quiere decir que haya que pasarlo por alto.

Plataformas como TikTok, YouTube o Instagram no son simples espacios de sociabilidad; son entornos diseñados bajo una lógica empresarial muy concreta. Su modelo económico depende de capturar y retener atención, por lo que siempre priorizan contenido controvertido y que genere tráfico.




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Por eso, los mensajes antifeministas, racistas o contra la libertad de identidad sexual no deben entenderse como un fenómeno aislado o meramente ideológico. Muchos chicos que consumen este contenido no lo hacen, al menos de entrada, porque “odien el feminismo” o el progresismo social en general. Lo hacen porque se lo encuentran más, porque lo potencian los algoritmos para activar emociones potentes –agravio, frustración, sensación de injusticia– y se articulan en formatos breves, virales y fácilmente compartibles.

Un malestar con base real

Por ejemplo, en el caso del antifeminismo, nos encontramos ante la siguiente situación. Muchos adolescentes crecen en un contexto de transformación acelerada de los roles de género sin que necesariamente dispongan de herramientas simbólicas para interpretar esos cambios.




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Al mismo tiempo que el discurso público plantea –con razón y urgencia– la necesidad de masculinidades más igualitarias, corresponsables y no violentas, los procesos de socialización masculina siguen anclados, en buena medida, en lógicas tradicionales de éxito asociadas a la competencia, la acumulación y la validación a través del estatus. Es decir, reciben constantemente, y por diferentes vías, planteamientos contradictorios.

Empatizar y escuchar

Desde una perspectiva preventiva, el primer movimiento debería ser empático. Empatía no significa legitimar posiciones reaccionarias, sino reconocer que detrás de ciertos discursos hay experiencias de desorientación o pérdida de referencias.

Escucharles, entender sus necesidades y deseos desde su perspectiva, es la mejor manera de prevenir y contrarrestar esos mensajes.

Es importante abrir espacios de conversación, tanto en casa como en los centros educativos, en los que se puedan discutir tensiones y conflictos sin reducirlos a consignas.

Y también trabajar la alfabetización mediática desde una perspectiva crítica: comprender cómo operan los algoritmos, por qué ciertos contenidos se recomiendan de forma recurrente, qué significa que una plataforma priorice la interacción por encima de la deliberación. Existen experiencias muy interesantes al respecto.




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Gobernanza tecnológica

Y, sobre todo, implica asumir que esto no va sólo de adolescentes. El ecosistema digital responde a intereses económicos y decisiones políticas. Si las plataformas premian el conflicto porque genera clics, estamos ante una cuestión de gobernanza tecnológica y regulación del mercado, no ante un déficit moral juvenil. Desplazar la responsabilidad exclusivamente hacia las familias o hacia los propios chicos es una forma de invisibilizar esa dimensión estructural.

Hablar, explicar y escuchar no es ingenuidad; es estrategia. La radicalización no se desactiva mediante el silencio ni mediante el castigo automático, sino generando condiciones para que otras formas de pertenencia y de masculinidad sean pensables y vivibles.

Diálogo para elaborar pensamiento

En lugar de plantear la confrontación como “corregir”, es más útil crear condiciones en las que adolescentes puedan hablar de lo que han visto o escuchado en redes y sentir que se les toma en serio. Mantener conversaciones en las que los adolescentes puedan expresarse favorece que elaboren sus propias ideas en lugar de limitarse a reproducir consignas.

Desde ese punto, se puede trabajar el pensamiento crítico de forma gradual y contextualizada, animando a explorar distintas fuentes por curiosidad, no por obligación. Fomentar que compartan su perspectiva y escuchar sin juzgar mejora la comunicación y genera oportunidades para que miren más allá de lo que les “enseñan” los algoritmos sin que sientan que su identidad está siendo atacada.

Desde nuestra acción individual no podemos cambiar la estructura del capitalismo digital, que explota malestares sociales específicos en edades tempranas con fines económicos. Pero lo que sí está en nuestras manos es reflexionar sobre nuestra participación en las redes sociales, el contenido que recibimos y ser conscientes de que ningún mensaje radical suele ser fortuito y espontáneo, sino que está meditado y medido. Hagamos al menos lo mismo, reflexionemos antes de escribir, compartir o comentar.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Qué hacer ante el discurso radical de un adolescente? – https://theconversation.com/que-hacer-ante-el-discurso-radical-de-un-adolescente-275707

Trump se crea sus propios dolores de cabeza: golpea el mercado petrolero, amenaza la economía global y ya no sabe cuándo acabará la guerra

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eszter Wirth, Profesora de Economía Internacional (ICADE), Universidad Pontificia Comillas

Robert V Schwemmer/Shutterstock

El anuncio de la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de las reservas estratégicas de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) no ha logrado el efecto calmante esperado. El petróleo Brent sigue cotizando cerca de 100 dólares por barril y el gas natural TTF, de referencia en Europa, supera los 50 euros por megavatio hora. Los mercados tampoco dieron credibilidad a las declaraciones de Trump, quien aseguró que el conflicto en Irán estaba cerca de terminar.

Un parche temporal poco útil

Es más, el nerviosismo se exacerbó ante los nuevos bombardeos contra tres buques petroleros en Irak y Dubái, que acabaron en llamas. Estas acciones sugieren que el conflicto se prolongará semanas y el estrecho de Ormuz seguirá bloqueado, la situación que la administración Trump pretendía evitar.

Hay que recordar que por el estrecho de Ormuz transitan, en circunstancias normales, una quinta parte del petróleo mundial y una cuarta parte del gas natural licuado. La cantidad de reservas estratégicas que la IEA ha prometido liberar (entre 1,2 y 4 millones de barriles diarios durante unos meses) no se acerca a los entre 15 y 20 millones de barriles diarios que circulan por el estrecho. Por tanto, el mercado percibe la acción de la IEA como un simple parche temporal.

Esta liberación es mucho mayor en volumen que la de 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, pero se enfrenta a un shock más brusco. Aquel año, los 32 países de la IEA liberaron unos 182,7 millones de barriles, la mitad de lo anunciado ayer, pero su objetivo fue mitigar las sanciones impuestas voluntariamente por los países occidentales contra las exportaciones rusas.

¿Un fracaso estratégico para Trump?

Trump probablemente quería volver a conseguir un cambio de régimen al estilo venezolano, sustituyendo al líder supremo por una figura más dócil para la Casa Blanca, forzar un acuerdo de paz desfavorable para Irán y desmilitarizar al país. Pero las autoridades iraníes se niegan a seguir negociando con Trump y acaban de nombrar como líder a Mojtaba, el hijo de Alí Jameneí, quien proviene de un ala más dura que su padre. Para lograr una desmilitarización nuclear, Estados Unidos probablemente necesitaría llevar a cabo una invasión terrestre arriesgada.

Mientras tanto, las relaciones diplomáticas estadounidenses con sus aliados del Golfo, que abogaban por evitar el conflicto militar, están empeorando. Acusan al régimen de Trump de no proveer sistemas de defensa antiaérea o interceptores contra los ataques iraníes. También hay rumores de que Israel les está empujando a la guerra con ataques falsamente atribuibles a Irán.

Lo que no vio Trump

Todavía no se ve una espiral inflacionista plena en los datos estadísticos (que se actualizarán a finales de marzo). El último dato disponible del IPC estadounidense aún refleja la situación previa al shock: la inflación general de febrero estaba en torno al 2,4 % interanual y la subyacente en 2,5 %, muy cerca del objetivo de la Reserva Federal (Fed). Pero el banco central estadounidense y los economistas advierten de que si se alarga el shock energético puede reavivar la inflación, llevándola por encima del 3 %.

Ese escenario chocaría con la prioridad de Trump de frenar la subida de los precios antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato para mantener el mayor número posible de escaños republicanos, ya que el ciudadano medio hará responsable de lo que pasa. Irónicamente, la Fed tendrá menos margen para llevar a cabo otro de los grandes deseos de Trump: bajar tipos de interés.

El presidente estadounidense intenta amortiguar el coste político mediante varias acciones. Del paquete total de 400 millones de barriles aprobado por la IEA, Estados Unidos aportará algo más del 40 %, sacrificando una parte de sus propias reservas. Además, EE. UU. ha suavizado las sanciones a la exportación de los hidrocarburos rusos, al emitir una licencia temporal que permite entregar y vender a la India crudo y productos petrolíferos rusos hasta abril, para que el petróleo siga transitando en el mercado global.

Resulta paradójico que Rusia, aliada política de Teherán, sea uno de los países que más se han beneficiado del conflicto militar en términos económicos. Tras dos años de sanciones, precios hidrocarburíferos bajos y déficits fiscales, el shock petrolero de las últimas semanas juega a favor del régimen de Putin.

The Conversation

Eszter Wirth no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Trump se crea sus propios dolores de cabeza: golpea el mercado petrolero, amenaza la economía global y ya no sabe cuándo acabará la guerra – https://theconversation.com/trump-se-crea-sus-propios-dolores-de-cabeza-golpea-el-mercado-petrolero-amenaza-la-economia-global-y-ya-no-sabe-cuando-acabara-la-guerra-278260

La Agencia Internacional de la Energía libera 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas y provoca un efecto rebote en los mercados

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Fernando De Llano Paz, Profesor Titular de Universidad en Departamento de Empresa. Línea de investigación: Economía de la Energía, Universidade da Coruña

Andrew Angelov/Shutterstock

La decisión de la Agencia Internacional de la Energía de liberar 400 millones de barriles de petróleo no ha servido para calmar los mercados. Al contrario, más bien parece que ha contribuido a la alarma, visto el impulso de los precios: una nueva subida del 10 %, hasta valores ya cercanos a los 100 dólares para el barril Brent. Recordemos que hace tres meses, en diciembre de 2025, el mismo barril cotizaba sobre los 60 dólares. Por tanto, el incremento en estos tres meses es de en torno al 70 %.

Infraestructuras atacadas y Ormuz cerrado: se prende la mecha

El conflicto bélico entre Israel-EE. UU e Irán está provocando inestabilidad en los mercados y una subida de precios mantenida desde comienzos de marzo. El 2 fue el primer día de cotización de los mercados energéticos tras el inicio de los ataques, y en los 12 primeros días del mes, el precio del petróleo Brent ha pasado de los 73 dólares al cierre del viernes 27 de febrero a los 99 dólares del mediodía del jueves 12 (con un pico de casi 110 dólares el día 8).

Estos ascensos son el efecto tanto del cierre del estrecho de Ormuz como de los ataques a las infraestructuras petroleras de los países de la región y a los buques petroleros que todavía se encuentran en el estrecho, que se ha convertido en un punto geopolítico caliente. Recordemos que por allí pasa en torno al 35 % del petróleo comercializado por vía marítima y que su destino principal es la zona de Asia-Pacífico, con China, India y Japón a la cabeza.

¿Qué son las reservas estratégicas de petróleo?

Ante este comportamiento alcista se pueden activar algunos mecanismos para contener los efectos negativos sobre la economía mundial. Así, hay un grupo de 32 países, todos pertenecientes a la OCDE y que conforman la Agencia Internacional de la Energía, que disponen de una carta: la liberación de parte de sus reservas estratégicas. En otras ocasiones, esta medida ha logrado distender el mercado: en 1991, durante la guerra de Irak; en 2005, tras el paso del huracán Katrina; en 2011, tras la subida provocada por la Primavera Árabe; y dos veces en 2022, tras el estallido de la guerra de Ucrania.

Después de la crisis del petróleo de 1973, los países de la OCDE tomaron la decisión de almacenar preventivamente petróleo y gas natural. El objetivo no es otro que protegerse ante el riesgo de una posible ruptura de suministro. De esta forma, cada país está llamado a almacenar crudo en su territorio por una cantidad mínima: al menos el equivalente al consumo de petróleo y sus derivados durante 90 días y de gas natural durante 20 días.

Liberación de reservas y efecto rebote

La decisión tomada por unanimidad por los 33 países miembros de la IEA este 12 de marzo implica la mayor liberación de reservas de petróleo de su historia: 400 millones de barriles. Nada más y nada menos que un tercio de todas sus reservas estratégicas almacenadas. A efectos de dimensionar esta decisión, pensemos que dicha cantidad es más del doble de la liberada tras el inicio de la guerra de Rusia contra Ucrania y el equivalente a cuatro días de demanda mundial de petróleo.

El mercado sabía, y posiblemente esperaba, que se pondría en marcha el mecanismo de la liberación de reservas para tratar de minorar los precios. Con lo que no contaba era con el mensaje oculto: si se liberan tantas reservas, posiblemente sea porque el riesgo de ruptura de suministro sea mayor del que reflejaba un barril a 90 dólares.

Lo que el mercado está captando con esos 400 millones de barriles en la calle es que la vuelta a la normalidad, el día después del final del conflicto, no parece que vaya a ser inmediato. Los buques podrán volver a pasar el estrecho de Ormuz, pero seguramente la capacidad de producción, que es o que garantiza que haya oferta de petróleo, será menor que la que había antes de esta guerra.

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Fernando De Llano Paz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La Agencia Internacional de la Energía libera 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas y provoca un efecto rebote en los mercados – https://theconversation.com/la-agencia-internacional-de-la-energia-libera-400-millones-de-barriles-de-sus-reservas-estrategicas-y-provoca-un-efecto-rebote-en-los-mercados-278233

¿Qué es el estrecho de Ormuz y por qué su cierre es tan importante para la economía mundial?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Warren Mabee, Director, Queen’s Institute for Energy and Environmental Policy, Queen’s University, Ontario

El ataque conjunto lanzado por Estados Unidos e Israel contra Irán comenzó el 27 de febrero y ha desencadenado un conflicto de rápida evolución que podría extenderse por todo Oriente Medio.

La respuesta de Irán ya ha incluido ataques contra bases estadounidenses en países vecinos tan lejanos como Catar y Omán, y ha cerrado el estrecho de Ormuz, amenazando con incendiar los barcos que entren en él.

El estrecho de Ormuz es un brazo de mar de 55 kilómetros de ancho entre Irán y Omán, que separa el golfo Pérsico del mar Arábigo. Se trata de una zona geográfica especialmente importante en términos del sector energético y una de las rutas marítimas más transitadas y estratégicamente significativas del mundo.

El cierre ha interrumpido los envíos de petróleo y gas desde la región y ha sacudido los mercados de todo el mundo. Normalmente, por estas aguas circulan unos 13 millones de barriles de petróleo al día, lo que supone alrededor del 31 % de los envíos mundiales de petróleo. El bloqueo del paso por el estrecho está afectando, sin duda, a los precios mundiales del petróleo.

De hecho, un cierre de corta duración de partes del estrecho, en febrero de 2025, provocó un aumento del 6 % en el precio del petróleo.

Por qué es importante el estrecho de Ormuz

El cierre del estrecho afecta a los principales puertos de Irak, Kuwait, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, así como al propio Irán. Para varios de estos países, es la principal ruta por la que el petróleo llega a los mercados mundiales.

El 2 de marzo, el primer día de cotización tras el inicio de los ataques, el crudo Brent, el principal petróleo de referencia en los mercados, alcanzó unos 79 dólares por barril antes de descender ligeramente. El West Texas Intermediate, el índice de referencia norteamericano, alcanzó los 71 dólares por barril, lo que supuso un aumento del 6 %.

Los aumentos se han mantenido y podrían persistir mientras el conflicto siga interrumpiendo el tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz. A 12 de marzo, el precio del barril de Brent cotiza en torno a los 98 dólares (aunque el 8 de marzo llegó a costar unos 109 dólares el barril).

A lo largo de los últimos 50 años, las subidas del precio del petróleo han presagiado a menudo una próxima recesión económica. Algunos acontecimientos, como la primera y la segunda crisis del petróleo en los años 70 y principios de los 80, provocaron cambios estructurales en las economías mundiales.

¿Podría volver a ocurrir esto hoy en día?

Lecciones de la primera crisis del petróleo

La primera crisis del petróleo comenzó en octubre de 1973, cuando la Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo (OAPEC, más tarde OPEP) impuso un embargo a las exportaciones de petróleo a Estados Unidos como respuesta al apoyo de este país a Israel.

Esto provocó que los precios del petróleo se cuadruplicaran en dos meses, lo que causó una caída de la bolsa y una recesión en Estados Unidos. En aquel momento, los países de la OPEP estaban bien coordinados y Estados Unidos no tenía suficiente capacidad de producción para satisfacer sus propias necesidades.

Aunque EE. UU. tenía los medios económicos para importar petróleo de otras fuentes, esta medida mantuvo altos los precios mundiales y muchos otros países sufrieron el aumento de los costes. Las consecuencias de la primera crisis del petróleo afectaron al sector del automóvil, al sector energético y a la política energética estadounidense.

Hoy en día, los países de la OPEP no colaboran estrechamente con Irán. En cambio, muchos de estos países, junto con Rusia y otras naciones productoras de petróleo, acordaron aumentar la producción, nada más comenzar el conflicto, en unos 206 000 barriles diarios para intentar estabilizar los mercados. Ahora, la Agencia Internacional de la Energía acaba de anunciar que saca 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas, en un intento de contener los precios.

Paralelismos con la segunda crisis del petróleo

El conflicto actual en Irán puede tener más paralelismos con la segunda crisis del petróleo. En 1979, la Revolución iraní provocó una caída de la producción mundial de petróleo de aproximadamente un 7 %.

Aunque esta caída puede parecer pequeña, el precio del crudo se duplicó en los primeros meses de 1980, lo que provocó escasez de combustible y recesiones económicas en muchos países. Hoy en día, sin embargo, Irán desempeña un papel menos importante en el mercado mundial del petróleo, con una producción que representa alrededor del 4 % del total anual.

Según la Agencia de Información Energética de Estados Unidos, los mayores productores de energía son Estados Unidos (22 %), Arabia Saudí (11 %) y Rusia (11 %), seguidos de Canadá (6 %) y China (5 %).

La capacidad de Irán para influir en el mercado mundial se ha reducido, mientras que el papel de Estados Unidos ha aumentado drásticamente. Por lo tanto, es menos probable que el mercado responda con importantes aumentos de precios ante el conflicto actual.

La incógnita en la situación actual es el estrecho de Ormuz. El mayor puerto para las exportaciones de petróleo de Arabia Saudí es Ras Tanura, en el golfo Pérsico, donde la refinería local fue objeto de un ataque con drones el 2 de marzo.

Un cierre total del estrecho supone una pérdida potencial de al menos cinco millones de barriles diarios en los envíos desde Ras Tanura, que probablemente no podrían ser absorbidos rápidamente por el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, especialmente ahora que la capacidad de refinado se ve afectada por el conflicto.

¿Crisis corta o crisis larga?

Al empezar los ataques, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dijo que el conflicto duraría al menos entre cuatro y cinco semanas, pero podría prolongarse mucho más.

Que la crisis actual sea una perturbación a corto plazo o el comienzo de un acontecimiento geopolítico de mayor envergadura dependerá en gran medida de la evolución de la situación en el estrecho de Ormuz y sus alrededores en los próximos días y semanas.

The Conversation

Warren Mabee recibe financiación del Consejo de Investigación en Ciencias Naturales e Ingeniería.

ref. ¿Qué es el estrecho de Ormuz y por qué su cierre es tan importante para la economía mundial? – https://theconversation.com/que-es-el-estrecho-de-ormuz-y-por-que-su-cierre-es-tan-importante-para-la-economia-mundial-278215

¿Por qué cuando alguien bosteza nos contagia su bostezo?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Romero-Castillo, Profesor de Psicobiología e investigador en Neurociencia Cognitiva, Universidad de Málaga

Ver a dos personas bostezando a la vez aumenta la probabilidad de que te contagien sus bostezos (y leer la palabra “bostezo” también genera contagio). Entonces, puedes contar las veces que bostezas leyendo este artículo…¿Cuántas serán? (Andrey Sayfutdinov/Shutterstock)

Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curios@s de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com


Pregunta formulada por el curso de 1⁰ Bachillerato del IES África (Madrid)


Abres la mandíbula por completo, inhalas profundamente, luego exhalas brevemente y cierras la mandíbula. ¡Ah! Este es uno de los ritos más antiguos del reino animal.

Sí, del reino animal. Lo que quiere decir que las mascotas también bostezan. Algo que seguro has visto si tienes gatos o perros en casa. Pero eso no es todo. La mayoría de animales con columna vertebral lo hacen: aves, cocodrilos, tortugas… ¡Incluso los peces! Es más, se ha descubierto recientemente que los peces se contagian los bostezos.

Y es que esa es una de las propiedades más notables de este fenómeno: su contagio. Pero resulta que los seres humanos no solo bostezamos al ver a alguien hacerlo, sino que simplemente leer sobre ellos o pensar en ellos puede provocarlos. La cuestión entonces es: ¿por qué se nos “pegan” con tanta facilidad?

Abriendo boca con los primeros bostezos

El verbo «bostezar» deriva del latín oscitāre, que significa abrir la boca (el gesto más característico). Una vez abierta, el bostezo progresa con la inevitabilidad de un estornudo. Es decir, cuando empieza, no se puede frenar.

En el desarrollo humano, surge en el tercer trimestre de gestación. A este lo llamamos bostezo espontáneo y persiste tras el nacimiento. Después, a medida que crecemos, la frecuencia y sus desencadenantes aumentan. Y surge el otro tipo de bostezo: por contagio.

Pero sucede algo curioso: no es posible contagiárselo a una niña o niño menor de 5 años (aproximadamente). Asimismo, leer o escuchar un cuento sobre bostezos tampoco tiene efecto antes de los 6 años. Esto se debe a que las dos capacidades cognitivas más importantes para entender a otros seres maduran más tarde: hablamos de la empatía y la cognición social.

Una señal para facilitar la supervivencia

Efectivamente, la neurociencia apunta a que los bostezos están vinculados a la empatía (comprender los sentimientos y emociones de otra persona) y la cognición social (inferir sus pensamientos e intenciones) porque sincronizan el comportamiento de los grupos. Es decir, han llegado hasta nuestros días porque comunican sin necesidad de palabras un mensaje casi universal. Pero ¿cuál?

Se trata de un mensaje relacionado con estados desagradables: somnolencia, aburrimiento, hambre y estrés.

Especialmente, el bostezo serviría como aviso para facilitar la supervivencia. Esto es, al observar a una persona abrir la boca, instintivamente intuyes que está experimentando uno de esos estados, por lo que se activa en ti una señal automática de aumentar la vigilancia. Y, además, su contagio permitiría sincronizar una mayor vigilancia en todo el grupo, mejorando así la preparación colectiva contra amenazas externas.

También se han ofrecido otras explicaciones para los bostezos: enfriar el cerebro, reestablecer gases pulmonares o igualar la presión auditiva. Pero no tienen consenso entre la comunidad científica. Y, debido a su efecto contagioso, este comportamiento no puede explicarse recurriendo exclusivamente a funciones fisiológicas. Por eso, la hipótesis comunicativa es por el momento la más aceptada.

Desde el punto de vista de quien debe recibir estos avisos, se ha descubierto que el contagio está alterado en personas con trastornos que afectan a la empatía y la cognición social, como el autismo y la esquizofrenia. Y al contrario, las personas más empáticas se contagian más.

Estos resultados indican que el contagio depende de tener buenas aptitudes sociales. Unas aptitudes en las que participan unas células muy especiales del cerebro: las neuronas espejo.

Mecanismos cerebrales del contagio

Las neuronas espejo se activan simplemente cuando observamos a alguien realizar alguna acción. Es como si sus movimientos se recrearan en nuestro cerebro (como si fuera un espejo donde se reflejan), aunque no lleguemos físicamente a hacerlos. Estas neuronas desempeñan un papel fundamental para comprender o imitar las acciones de otras personas.

Al ver una cara de bostezo, las neuronas espejo de una zona del cerebro llamada giro frontal inferior se ponen a trabajar. Y no solo ellas: las técnicas de neuroimagen han identificado otras regiones cerebrales más específicamente relacionadas con el contagio del bostezo. Estas son el cíngulo posterior, el surco temporal superior y la corteza prefrontal ventromedial, todas relacionadas con la empatía y el comportamiento social.

Para cerrar boca

En suma, el bostezo es una forma de comunicación no verbal ancestral, una manera de decir “permanece alerta tú que yo ahora mismo no puedo”. Y su contagio serviría para transmitir ese mensaje al resto de integrantes de un grupo. Además, no hay que olvidar que está presente en multitud de animales, lo que corrobora la enorme antigüedad de este ritual.

Un detalle final, por si te lo habías preguntado: los bostezos también se pueden contagiar entre especies. Puedes comprobarlo por tu cuenta e intentar “pegárselo” a tu gato, tu perro o tu cocodrilo. O contagiarte tú de sus bostezos. La empatía también actúa con otros animales porque el ser humano nunca ha dejado de serlo.


El museo interactivo Parque de las Ciencias de Andalucía y su Unidad de Cultura Científica e Innovación colaboran en la sección The Conversation Júnior.


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Jorge Romero-Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué cuando alguien bosteza nos contagia su bostezo? – https://theconversation.com/por-que-cuando-alguien-bosteza-nos-contagia-su-bostezo-276316