Las empresas no están en el centro de la transición verde en Europa, y eso la limita

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marta Ferrer-Serrano, Profesora en Dirección y Organización de Empresas, Universidad de Zaragoza

Halfpoint/Shutterstock

Europa está invirtiendo miles de millones de euros para hacer su economía más sostenible. Pero ¿quién impulsa realmente esta transición?

Parece lógico pensar que la transición hacia una economía circular, en la que los productos se reutilizan, se reparan y se reciclan en lugar de desecharse, depende en gran medida de las empresas. Diseñan productos, gestionan cadenas de suministro y, en última instancia, llevan las innovaciones al mercado. Aunque los consumidores –a través de sus decisiones de consumo– y las instituciones públicas –mediante la regulación, como el derecho a reparar– también han contribuido a impulsar este cambio, son las empresas quienes tienen la capacidad de trasladar esas demandas a soluciones concretas y a gran escala.

La realidad, sin embargo, es más compleja. En una investigación reciente, hemos analizado más de 200 proyectos de Horizonte Europa, la mayor estrategia de investigación y desarrollo (I+D) de Europa, involucrando más de 2 000 organizaciones desde 31 países diferentes. Los resultados muestran que, aunque las empresas están presentes, no ocupan posiciones centrales en la dirección de los procesos de I+D que nos empujan hacia la circularidad. Y esa diferencia puede tener consecuencias importantes.

Las empresas no participan en las fases iniciales de diseño

La política europea de innovación se articula en torno a grandes proyectos colaborativos que reúnen a empresas, universidades, centros de investigación y administraciones públicas. Mientras las empresas desempeñan un papel visible en la aplicación de soluciones, las universidades y centros de investigación ocupan posiciones centrales en estas redes de I+D, conectando actores y coordinando proyectos. El resultado es un modelo en el que quienes generan conocimiento también determinan cómo se articula la colaboración.

Esquema que representa la participación de los diferentes actores del sistema de innovación en Europa con colores
Participación de los diferentes actores del sistema de innovación en Europa. PRC= empresas privadas; REC= centros de investigación; HES= universidades; PUB= administraciones públicas. El tamaño de los nodos viene determinado por la contribución (€) de Horizonte Europa. El color indica la centralidad (importancia en la red). El grosor de los enlaces representa el número de proyectos. La dirección está relacionada con el papel de coordinación (origen) y de participación (destino).
Marta Ferrer Serrano

Esta división puede parecer funcional: unas organizaciones coordinan, otras implementan, pero la realidad es que introduce una tensión relevante. Las empresas conocen de primera mano las restricciones productivas, logísticas y de mercado. Cuando no participan en las fases iniciales de diseño, las innovaciones pueden no ajustarse plenamente a esas condiciones.

Esto no implica que las soluciones sean ineficaces, pero sí que pueden resultar más difíciles de escalar o integrar en procesos productivos reales. En una transición que exige cambios profundos en producción y consumo, este desajuste puede ralentizar los avances.




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Un sistema sostenido por muy pocos

El sistema europeo de innovación destaca por su capacidad de colaboración. Esa densidad de conexiones entre organizaciones es la que facilita el intercambio de conocimiento y la generación de nuevas ideas.

Sin embargo, en el ecosistema europeo tan solo un número reducido de actores, principalmente universidades y centros de investigación, ocupa posiciones clave en la red. Esta centralidad permite coordinar el sistema, pero genera dependencia: si estos actores reducen su participación, la red puede perder cohesión rápidamente. En ese contexto, el papel más periférico de las empresas también limita su capacidad para sostener o reconfigurar las dinámicas de colaboración.

¿Pero por qué las compañías no ocupan el centro? La coordinación de proyectos europeos requiere experiencia administrativa, conocimiento de los mecanismos de financiación y capacidad para gestionar estructuras complejas. Universidades y centros de investigación están especialmente preparadas para ello.

Las empresas operan bajo lógicas distintas, donde la flexibilidad, la rapidez y la eficiencia en la asignación de recursos son prioritarias. Asumir funciones de coordinación implica costes, mayor burocracia y retornos inciertos. Por ello, su posición refleja más un ajuste a incentivos que una exclusión.




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Un freno silencioso a la transición verde

Europa ha construido uno de los sistemas de innovación más ambiciosos para impulsar la sostenibilidad. Está bien financiado, promueve la colaboración y genera conocimiento de forma constante. Sin embargo, su estructura revela una limitación menos visible.

El reto, ahora mismo, no es aumentar la participación de las empresas, sino revisar su papel. Si la economía circular quiere consolidarse más allá de proyectos puntuales, será necesario reforzar la implicación empresarial en las fases donde se definen prioridades, estructuras de colaboración y objetivos. Esto requiere reducir barreras administrativas y generar incentivos que hagan viable su participación en roles de coordinación.

Mientras las empresas sigan siendo centrales en la ejecución pero periféricas en la toma de decisiones, la transición verde seguirá teniendo un límite difícil de superar. Porque no basta con innovar más: si quienes deben transformar la economía no participan en su dirección, la innovación difícilmente llegará a donde importa.

The Conversation

El estudio original ha sido financiado por diferentes instituciones listadas a continuación. Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria, Xunta de Galicia, ED431C 2022/37; Agencia Estatal de Investigación, PID2022-136983NB-I00; Agencia Estatal de Investigación, PID2023-146084OB-I00; Agencia Estatal de Investigación, PID2023-148350NB-C21; Gobierno de Aragón, S33_23R; Gobierno de Aragón, S64_20R; y Gobierno de Aragón, S64_23R.

ref. Las empresas no están en el centro de la transición verde en Europa, y eso la limita – https://theconversation.com/las-empresas-no-estan-en-el-centro-de-la-transicion-verde-en-europa-y-eso-la-limita-280522

¿En que consiste la misión SMILE que une a China y Europa en el espacio?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Vázquez Monzón, Profesor Ayudante Doctor, especializado en Astrofísica y Astrodinámica, Universidad Loyola Andalucía

Imagen de una mancha solar tomada por TRACE, observatorio Solar de la NASA. Wikimedia commons, CC BY

La Tierra vive rodeada por un escudo invisible que la protege continuamente de la actividad del Sol. Aunque no podamos verlo directamente, su existencia resulta esencial: sin él, la radiación solar erosionaría la atmósfera, los satélites quedarían mucho más expuestos y las tormentas geomagnéticas afectarían con mucha mayor intensidad a nuestra tecnología. Ese escudo recibe el nombre de magnetosfera, una gigantesca burbuja creada por el campo magnético terrestre que desvía gran parte de las partículas cargadas procedentes del Sol.

Imagen artística de la magnetosfera terrestre y su interacción con el viento solar.
NASA, CC BY

La misión Smile

Hoy en día, todavía conocemos de forma incompleta cómo funciona la magnetosfera. Precisamente para responder a esa cuestión nace SMILE (Solar wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer), una misión conjunta de la Agencia Espacial Europea ESA y la Academia China de Ciencias (CAS) diseñada para estudiar de manera global la interacción entre el Sol y la Tierra.

La misión supone un importante cambio de perspectiva. Durante décadas hemos estudiado la magnetosfera mediante mediciones realizadas en puntos concretos del espacio, como si intentáramos comprender un huracán observando únicamente pequeñas corrientes de aire aisladas. SMILE ofrecerá, por primera vez, una visión global del sistema.

Imagen artística de la nave SMILE.
ESA, CC BY

El aspecto más fascinante de la misión SMILE es que nos permitirá contemplar nuestro planeta desde una perspectiva diferente: no como un mundo aislado, sino como parte de un sistema dinámico conectado permanentemente con el Sol. Smile va a radiografíar el lazo que nos conecta directamente con nuestra estrella, un lazo convulso.

Un planeta bajo el viento solar

Aunque solemos imaginar el espacio como un lugar vacío y tranquilo, el Sol emite continuamente un flujo de partículas cargadas conocido como viento solar. Cuando este flujo alcanza la Tierra, la magnetosfera actúa como una barrera protectora: comprime el campo magnético en el lado orientado hacia el Sol y genera una larga cola magnética en el lado nocturno del planeta.

La mayor parte del tiempo, este escudo funciona de manera eficaz. Sin embargo, durante episodios de intensa actividad solar, como las erupciones solares o las eyecciones de masa coronal, enormes cantidades de energía alcanzan el entorno terrestre y alteran ese equilibrio. Entonces pueden producirse tormentas geomagnéticas capaces de afectar a satélites, sistemas GPS, comunicaciones de radio e incluso redes eléctricas.

Uno de los grandes problemas abiertos de la física espacial es comprender cómo se transfiere exactamente esa energía desde el Sol hasta la Tierra. Y precisamente ahí es donde SMILE aportará una visión completamente nueva.

Cómo fotografiar algo invisible

La gran innovación de la misión es que observará la magnetosfera terrestre en rayos X blandos, algo que nunca se ha realizado de forma global.

Cuando las partículas del viento solar interactúan con átomos neutros presentes alrededor de la Tierra, se produce un fenómeno denominado intercambio de carga. Durante ese proceso se generan emisiones débiles de rayos X que SMILE podrá detectar. Gracias a ello, la misión será capaz de “dibujar” los límites de la magnetosfera y seguir sus cambios casi en tiempo real.

La idea recuerda a iluminar los bordes de una burbuja transparente para poder distinguir finalmente su forma. De esta manera, los científicos podrán observar cómo el escudo magnético terrestre se comprime, se expande y se deforma bajo la influencia del viento solar.

Al mismo tiempo, la misión estudiará las auroras boreales y australes, que constituyen la manifestación visible de esa interacción entre el Sol y la Tierra. Cuando partículas solares penetran cerca de los polos y chocan con los gases de la atmósfera, generan emisiones luminosas de distintos colores.

Lo novedoso es que SMILE observará simultáneamente las auroras y la magnetosfera completa. Gracias a ello, los investigadores podrán relacionar directamente los cambios en el entorno magnético terrestre con sus efectos visibles en la atmósfera superior.

Una órbita diseñada para mirar la Tierra desde lejos

El lanzamiento de SMILE mediante un cohete Vega-C desde la Guayana Francesa, el 19 de mayo de 2026, podrá seguirse en directo desde el canal de la ESA. Una vez en el espacio, la nave seguirá una órbita muy elíptica que la llevará hasta unos 121 000 kilómetros de distancia sobre el hemisferio norte.

Esa trayectoria resulta fundamental para los objetivos científicos de la misión. Desde tan lejos, la sonda podrá contemplar enormes regiones de la magnetosfera de una sola vez, algo imposible para satélites situados en órbitas bajas.

La nave incorporará cuatro instrumentos científicos destinados a analizar partículas, campos magnéticos y emisiones en rayos X y ultravioleta. Con ellos, los investigadores esperan responder a tres preguntas esenciales: cómo entra la energía solar en la magnetosfera, qué desencadena determinadas perturbaciones magnéticas y cómo evolucionan las tormentas geomagnéticas.

Mucho más que investigación básica

SMILE busca responder cuestiones fundamentales sobre la relación entre el Sol y la Tierra, pero sus resultados tendrán también implicaciones prácticas importantes.

Nuestra sociedad depende cada vez más de tecnologías vulnerables al clima espacial. Satélites de comunicaciones, sistemas de navegación, aviación y redes eléctricas pueden verse afectados por episodios extremos de actividad solar.

De hecho, en 1859 una gigantesca tormenta geomagnética, el llamado evento Carrington, provocó fallos masivos en los sistemas telegráficos de la época. Un fenómeno similar tendría hoy consecuencias mucho mayores en una civilización profundamente dependiente de la electrónica y de la infraestructura espacial.

Se cree que el evento Carrington provocó en 1859 gigantescas auroras boreales, visibles desde cualquier punto del globo terrestre.
Wikimedia commons

Comprender mejor el comportamiento de la magnetosfera podría permitir anticipar y mitigar los efectos del clima espacial. Pero, además, Smile va a ofrecer datos nuevos sobre ese vínculo en permanente actividad que nos vincula al Sol.

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Carlos Vázquez Monzón no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿En que consiste la misión SMILE que une a China y Europa en el espacio? – https://theconversation.com/en-que-consiste-la-mision-smile-que-une-a-china-y-europa-en-el-espacio-283167

La literatura recupera la historia de los pueblos ocultos bajo los embalses franquistas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Diego Zorita Arroyo, Investigador postdoctoral en Estudios culturales hispánicos, Universitat de València

Salto de Entrepeñas, en la presa del embalse de Entrepeñas (provincia de Guadalajara, España), en 1956. Juan Miguel Pando Barrero. Archivo Pando, IPCE, Ministerio de Cultura y Deporte

La crisis climática está poniendo en tensión la gestión del agua en España, ya sea por el carácter torrencial de las lluvias o por los periodos prolongados de sequía.

En este contexto, las presas franquistas se han reivindicado como un legado inestimable del régimen que hemos de conservar y expandir. Se destaca que dichas presas nos protegen frente a las riadas y que aseguran que ni una gota de agua se pierda en el océano. Sin embargo, la belleza de estas grandes masas de agua oculta la historia de los pueblos que vivían en esos valles antes de su inundación.

Paco ‘El Rana’

Muchas personas quizá recuerden hoy uno de los apodos que recibió el dictador Francisco Franco: Paco “El Rana”. Este mote popular era consecuencia de la imagen pública que el régimen quiso ofrecer del dictador. Las apariciones de Franco en el NO-DO inaugurando infraestructuras hidráulicas se contaban por centenares. Tantas como el número de presas que se construyeron durante su gobierno.

Desde la aprobación en 1941 del Plan General de Obras Públicas hasta el final de la dictadura se construyeron un total de 382 presas. Estas obras aumentaron la capacidad de almacenamiento de los embalses españoles desde los 4 000 hectómetros cúbicos hasta los 37 000 en la década de los setenta.

El furor hidráulico que caracterizó el régimen franquista llegó a convertir a España en el país con más presas del mundo. El régimen no solo pretendía resolver la necesidad de agua en las ciudades y los campos. El agua se convirtió en el elemento a través del cual modernizar la estructura productiva del país.

Sin embargo, esta idea no se la inventó Franco.

El sueño regeneracionista

Los regeneracionistas fueron un grupo heterogéneo de intelectuales que surgió tras la pérdida de las últimas posesiones coloniales españolas. Este grupo defendía que el futuro del país pasaba por el pleno aprovechamiento de los recursos hídricos nacionales. Su diagnóstico identificaba la sequía del interior peninsular como el mal que lastraba el desarrollo del país. Solamente mediante la corrección de los desequilibrios hídricos que aquejaban el territorio nacional podría España modernizarse.

Defendían represar las aguas de los ríos para distribuirlas justamente y ampliar las zonas de cultivo a través de la irrigación. Desde 1880, las ideas regeneracionistas fueron ganando adeptos hasta convertirse en política de estado durante la dictadura de Primo de Rivera y, más tarde, con la República.

Sin embargo, fue la dictadura franquista la que realizó los sueños del regeneracionismo hidráulico gracias a la energía y el capital que España recibió de los Estados Unidos a partir de 1953. Subvirtieron, no obstante, el impulso antioligárquico que definía el espíritu regeneracionista.

La historia oculta de las presas franquistas

El NO-DO celebró la carrera hidráulica como una intervención providencial del Estado para traer la abundancia a los españoles. Sin embargo, las presas y los embalses esconden una historia oculta.

Su construcción suponía la inundación de pueblos que vivían de los recursos procedentes de los ríos y los valles fluviales. Estas comunidades intentaron resistir la inundación, arriesgando en muchas ocasiones sus vidas. Las promesas de reubicación en pueblos de nueva planta no paliaban el dolor de abandonar sus hogares.

Y es que los embalses no solo destruían la arquitectura de los pueblos. También arrasaban con los medios de subsistencia de las comunidades que los habitaban. Los campesinos se veían forzados a convertirse en trabajadores industriales de las empresas encargadas de la construcción de las presas. Muchos otros de los obreros eran prisioneros políticos que realizaban trabajos forzados para “expiar sus pecados” durante la Guerra Civil.

Reconstruir estas historias constituye un reto. En los archivos oficiales de la dictadura no hay rastro de la resistencia y el dolor que supuso la política hidráulica franquista, aunque algunos antropólogos recabaron los testimonios de estos primeros refugiados ambientales.

Sin embargo, la narrativa abre una ventana a la realidad existencial de los pueblos inundados por el franquismo, especialmente la novela testimonial de la década de los 50 y los 60. El control férreo de los medios de comunicación por parte del Estado franquista motivó a los novelistas de estas décadas a levantar acta de la realidad en la literatura.

Dentro de este campo, podemos considerar algunas novelas claves sobre pueblos inundados. Central eléctrica (1956) de Jesús López Pacheco muestra el dolor de los campesinos forzados a trabajar en la infraestructura que destruiría su propio pueblo. En el volumen de relatos El río (1963), Ana María Matute recupera la vida y las costumbres en Mansilla de la Sierra antes de la construcción del embalse que lo inundaría. El pantano (1967) de Santiago Lorén retrata la resistencia de una comunidad campesina a que sus muertos, enterrados en el cementerio de la antigua villa, queden sepultados bajo las aguas del embalse.

Portada de 'Distintas formas de mirar el agua' de Julio Llamazares.

Penguin Libros

Muerto Franco, la urgencia por testimoniar de las tropelías del régimen desapareció. Sin embargo, se hacía necesario reconstruir la memoria de las comunidades olvidadas bajo las aguas de los pantanos. En esta nueva corriente memorialista, encontramos otro grupo de novelas, más contemporáneas.

Camino de sirga (1988), de Jesús Moncada, es la novela que mejor retrata la dependencia de estas comunidades del río, en este caso el Ebro. La obra pretende preservar la memoria de la comunidad perdida con la inundación del pueblo. Para ello elabora un retrato coral donde la historia del lugar se construye sobre los recuerdos personales de todos sus habitantes. Distintas formas de mirar el agua (2015), de Julio Llamazares, aborda las diversas perspectivas que las diferentes generaciones de una misma familia tienen sobre el impacto del embalse del Porma sobre su antiguo pueblo.

Historias para la España vacía

En La España vacía, Sergio del Molino identificaba dos representaciones extremas del mundo rural que servían para ocultar su realidad. Por un lado, los imaginarios bucólicos que lo presentaban como un armónico espacio de liberación de las tensiones urbanas. Por el otro, los imaginarios tremendistas, que lo presentaban como un reducto ajeno a la civilización y amenazante. El libro defendía que el problema de la España rural era la ausencia de relatos en los que reconocerse.

No obstante, las novelas sobre pueblos inundados mencionadas también constituyen relatos en los que la España vacía puede reconocerse. En ellas se esclarece una de las múltiples causas del masivo éxodo rural durante la segunda mitad del franquismo: los campesinos que se vieron obligados a abandonar sus pueblos emigraron en muchos casos a las ciudades cercanas. Los embalses franquistas son, por tanto, una de las fuerzas que vaciaron el campo en la España de los 60.

Portada de 'Camino de sirga', de Jesús Moncada.

Anagrama

Sin embargo, estas novelas no solo narran el trauma de la inundación y exilio. También cuentan las resistencias que ejercieron estos campesinos. En Central Eléctrica los nuevos obreros prenden fuego a los barracones de los ingenieros hidráulicos. En Camino de Sirga, los vecinos se coordinan para conseguir un mejor trato por la expropiación de sus casas. En Pantano, luchan por la protección de sus muertos.

Lejos de presentar la despoblación rural como un destino aciago, estas novelas permiten a los habitantes de la España vacía conectar con la historia de sus resistencias pasadas.


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Diego Zorita Arroyo recibe fondos de la Conselleria de Educació, Cultura i Universitats. Generalitat Valenciana. APOSTD 2025
CIAPOS/2024/169

ref. La literatura recupera la historia de los pueblos ocultos bajo los embalses franquistas – https://theconversation.com/la-literatura-recupera-la-historia-de-los-pueblos-ocultos-bajo-los-embalses-franquistas-278498

Veinte días de 2011 eximen a Shakira de pagar a la Hacienda española los impuestos de ese año

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Benja Anglès Juanpere, Profesor titular de Derecho financiero y tributario, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

Shakira, en septiembre de 2011, durante un concierto celebrado en Río de Janeiro. A.RICARDO/Shutterstock

La Audiencia Nacional de España acaba de dar la razón a Shakira, obligando a Hacienda a devolver lo pagado indebidamente por la cantante en concepto de los impuestos de la renta y de patrimonio correspondientes al ejercicio 2011, y anula las sanciones que le fueron impuestas.

Todo el caso Shakira se reduce, básicamente, a establecer si su residencia fiscal estaba en España durante los años 2011, 2012, 2013 y 2014, lo que determinaría si estaba obligada o no a pagar impuestos en España.

Según la legislación española, una persona debe tributar en España por los dos citados impuestos en caso de que su residencia habitual se ubique en territorio español, con independencia del lugar donde estén situados sus bienes.

De este modo, no solo tener la nacionalidad determina la obligación de tributar en España, sino también tener la residencia efectiva en el territorio (esto es, residir más de 183 días al año).

El acuerdo del 23

En 2023, Shakira llegó a un acuerdo con la Fiscalía española y aceptó reconocer haber cometido fraude fiscal los años 2012, 2013 y 2014. Además, pagó la deuda tributaria que se le reclamó (más las sanciones correspondientes). Todo con el objetivo de reparar el daño causado a la Hacienda pública y evitar el posible ingreso en prisión en caso de condena.




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En cambio, la cantante no aceptó el mismo criterio para 2011 (hasta 2015 la cantante declaró las Bahamas como lugar de residencia fiscal) y decidió recurrir la resolución administrativa. Ahora, tres años después, una nueva sentencia, en este caso de la Audiencia Nacional, le da la razón y considera que en 2011 no podía considerarse que tuviera residencia en España. Por tanto, ese año no estaría sujeta a tributar por los impuestos de la renta y de patrimonio.

Residencia fiscal 2011: Bahamas

A diferencia de los ejercicios posteriores, por los que sí fue condenada en 2023, en 2011 no existía vínculo conyugal con un residente español (aunque sí había una relación sentimental estable) ni hijos menores de edad residentes en España. Por lo tanto, no existía unidad familiar, ni se podía acreditar que radicara en territorio español el núcleo principal o la base de sus actividades o intereses económicos.

En una resolución de 19 de diciembre de 2022, el Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC) abordó la configuración del concepto de centro de intereses económicos señalando: “ha de atender tanto a la renta como al patrimonio del contribuyente, teniendo en cuenta no solo el lugar de ubicación de esos bienes o de obtención de las rentas, sino donde se gestionan o donde tienen lugar los ingresos o los gastos del contribuyente”.

Por el contrario, la sentencia señala que el entramado empresarial que se atribuía a la cantante aquel año, así como el desarrollo mayoritario de su actividad económica, radicaba fuera del territorio español. De hecho, señala que la estancia de Shakira en España fue de 163 días, 20 menos de los 183 días estipulados por la ley: “Por tanto, que Bahamas sea o no un paraíso fiscal en 2011 es irrelevante, porque la recurrente ha probado la permanencia de al menos 183 fuera de España (lo cual no es discutido)”.

Lo que pasó en 2011 no afecta a los tres años siguientes

Los magistrados recalcan que la situación analizada se circunscribe al ejercicio 2011 y que los cambios producidos en las circunstancias de la residencia de la cantante en ejercicios posteriores no afectan al ejercicio objeto de la sentencia. Por tanto, este pronunciamiento tampoco afectaría a las conclusiones y condena de los años posteriores (2012, 2013 y 2014).

No obstante, la Agencia Tributaria ya ha anunciado que recurrirá la sentencia ante el Tribunal Supremo. Así pues, por el momento, esta resolución no sería firme y habrá que esperar a un nuevo pronunciamiento judicial.

Bien podría dedicar esta frase a la Agencia Tributaria: “Te creíste que me heriste, y me volviste más dura”. En cualquier caso, se trata de una buena noticia para la cantante, que tras perder en tres ejercicios, ahora ha conseguido un tanto que, aunque no le da la victoria, sí sabe a gol del honor. Veremos qué dice el VAR del Supremo.

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Benja Anglès Juanpere no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Veinte días de 2011 eximen a Shakira de pagar a la Hacienda española los impuestos de ese año – https://theconversation.com/veinte-dias-de-2011-eximen-a-shakira-de-pagar-a-la-hacienda-espanola-los-impuestos-de-ese-ano-283187

Avales públicos en pandemia: de medida urgente a herramienta para la recuperación de las pequeñas empresas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Enrique Acebo, Profesor de Organización de Empresas, Universidad de León

tigercat_lpg/Shutterstock

Durante los meses más duros del confinamiento derivado de la covid-19, los gobiernos abrieron el grifo del crédito para evitar un colapso del tejido productivo. En España, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) movilizó 140 000 millones de euros en líneas de avales para sostener la liquidez de las empresas. La pregunta incómoda apareció enseguida: ¿estábamos prolongando la agonía de firmas inviables, las llamadas empresas zombis, o tendiendo un salvavidas para que negocios viables sobrevivieran a un shock sin precedentes?

Para dar una respuesta a este interrogante hemos analizado más de 400 000 empresas españolas. Y encontramos que las ayudas no se limitaron a apoyar a compañías viables. En muchos casos, también facilitaron una recuperación real y medible de empresas que estaban en peores condiciones.

¿Qué es una empresa zombi?

Una empresa zombi es aquella que sigue operando gracias a condiciones externas favorables (financiación a bajos tipos de interés o garantías de préstamos públicos) pero que no genera ingresos suficientes para cubrir sus costes financieros. El debate surge porque, si se dirigen recursos públicos y privados a negocios improductivos, el conjunto de la economía pierde dinamismo, se frena la inversión en innovación y cae la productividad.

Antes de 2020 ya se alertaba de ese riesgo, pero la pandemia planteó un dilema distinto: el shock sanitario obligó a cerrar temporalmente sectores enteros que en condiciones normales eran viables. De ahí que los gobiernos tuvieran que decidir si dejaban que el mercado hiciera su trabajo de “selección natural” o evitaban una crisis aún mayor interviniendo masivamente?




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Las empresas zombis existen e influyen en la competitividad y el empleo


El experimento natural de las garantías ICO

Entre 2020 y 2021 el ICO avaló gran parte de los nuevos préstamos para que el crédito siguiera fluyendo durante los confinamientos y la reapertura. La cobertura alcanzó hasta el 80 % en pymes (que constituyen el 99,8 % de las empresas en España) y se situó entre el 60 y el 70 % en empresas mayores.

Hemos analizado 181 526 pymes que accedieron a estas garantías y las comparamos con otras 220 179 que no lo hicieron, considerando su tamaño, sector de actividad y situación financiera previa (zombi o no-zombi). La comparación permite observar no solo si sobrevivieron más empresas con apoyo, sino si mejoraron también en ingresos y número de trabajadores.

La sorpresa: las pequeñas empresas zombis resucitan

Los resultados desafían lo esperado. Entre las empresas pequeñas (con plantillas de 10 a 49 personas) clasificadas como zombis, aquellas que recibieron avales del ICO registraron un aumento de ingresos cercano al 80 % frente a las que no lo hicieron. Dos años después, su empleo había crecido alrededor del 30 % y su tasa de recuperación, medida como abandono del estatus zombi, alcanzó el 46,2 % frente al 34,9 % de las no apoyadas. No hablamos de compañías mantenidas artificialmente a flote sin cambios reales. Hablamos de negocios que, gracias a un empujón de liquidez, reordenaron operaciones, recuperaron clientes y volvieron a generar empleo.

Las microempresas (con menos de 10 trabajadores) zombis también mejoraron, aunque de forma más contenida, con alzas en torno al 20 % en ingresos y al 5 % en empleo. Su mayor vulnerabilidad estructural y la falta de músculo para acometer cambios explican parte de esa diferencia. Sin embargo, el impacto de las ayudas fue mayor que el registrado entre las microempresas no zombis (con diferenciales alrededor del 13 % en ingresos y del 3 % en empleo, en comparación con las que no recibieron ayudas).

Lecciones para la próxima crisis

Estos resultados tienen importantes implicaciones para el diseño de políticas públicas en futuras crisis pues:

  1. Refutan los recelos hacia las ayudas públicas por, supuestamente, generar despilfarro y una mala asignación de recursos. Estos resultados demuestran que el apoyo gubernamental, si se dirige adecuadamente, puede facilitar la recuperación real de las empresas en dificultades, y no solo posponer su inevitable salida del mercado.

  2. Sugieren que las intervenciones deben tener en cuenta el tamaño de las empresas, siendo las pequeñas las que más se benefician de estas ayudas.

El estudio también revela que los ingresos se recuperan más rápidamente que el empleo. Este patrón es típico en las recuperaciones económicas: las empresas primero estabilizan su cuenta de resultados y luego, gradualmente, aumentan su fuerza laboral.

Una segunda oportunidad que funciona

La evidencia española sugiere que las políticas de apoyo durante la pandemia no dieron lugar a una zombificación de la economía. Por el contrario, las pequeñas empresas zombis que recibieron apoyo no solo sobrevivieron, sino que muchas se transformaron en negocios viables, contribuyendo nuevamente al crecimiento económico y al empleo. Este estudio demuestra que, en circunstancias excepcionales, abrir el grifo del crédito público para mantener vivas a las empresas golpeadas es la estrategia correcta a seguir.

Para los responsables de políticas públicas que deban enfrentarse al diseño de mecanismos extraordinarios por razones de emergencia o de recuperación, el mensaje es claro: el apoyo financiero del Estado puede ser una herramienta poderosa para la recuperación económica, especialmente cuando se enfoca en las empresas pequeñas que muestran mayor agilidad y capacidad de adaptación.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Avales públicos en pandemia: de medida urgente a herramienta para la recuperación de las pequeñas empresas – https://theconversation.com/avales-publicos-en-pandemia-de-medida-urgente-a-herramienta-para-la-recuperacion-de-las-pequenas-empresas-268524

La selección: guerra en el Golfo, cierre de Ormuz, inestabilidad e incertidumbre en el sector petrolero

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elba Astorga, Editora de Economía, The Conversation

Vista aéreas de petroleros navegando por un estrecho de Ormuz- Boukhatala Chamseddine/Shutterstock

Desde febrero de este año, la guerra de Estados Unidos-Israel contra Irán está descalabrando los mercados energéticos mundiales. Los ataques a las infraestructuras petroleras de los países del golfo Pérsico y la imposibilidad de paso de buques cisterna y butaneros por el estrecho de Ormuz está repercutiendo en la oferta de los hidrocarburos y sus derivados (y, por tanto, en sus precios). Esta crisis afecta no solo a los combustibles: también a los fertilizantes, algo que amenaza a la campaña agrícola mundial de esta temporada, y a las materias primas para la producción de plásticos, indispensables para las economías del sudeste asiático.

En marzo, la Agencia Internacional de la Energía, liberó 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas (un tercio del total), en un intento de contener los efectos negativos sobre la economía mundial de lo que ha llamado “la mayor disrupción de suministro petrolero de la historia”.

Pero los expertos más optimistas confían en que el mercado energético acabe ajustándose, como pasó en 2022 tras la invasión rusa a Ucrania, sin provocar una recesión global. No obstante, esta vez Ormuz está cerrado y eso constriñe la oferta petrolera y marca la gran diferencia con respecto a 2022.

Sumando tensión geoeconómica al mercado energético, Emiratos Árabes Unidos (EAU) se ha descolgado de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el cartel creado en 1960 por los países productores para ganar control sobre el petróleo. La salida de EAU ocurre en un momento en el que los países del Golfo deberían cooperar, pues son víctima de ataques a sus infraestructuras y no hay posibilidad de paso vía Ormuz para sus exportaciones.

A medida que se acerca el verano aumenta la demanda de hidrocarburos y uno de los sectores más afectados por la menor oferta y los precios más altos es el de la aviación civil. En el caso de Europa, ya se están produciendo recargos y cancelaciones en los vuelos de algunas de sus aerolíneas. Al cerrarse Ormuz, ha quedado patente la dependencia europea del queroseno de los países del Golfo: antes del inicio de la guerra, a finales de febrero de 2026, importaba de allí unos 375 000 barriles diarios netos.

Dado que el queroseno representa entre el 20 % y el 40 % de los costes operativos totales de las aerolíneas, el encarecimiento del combustible las obliga a ajustar su programación: reducir frecuencias, cancelar las rutas con menores márgenes de ganancias, concentrar operaciones y proteger los trayectos más rentables.

Si volar se hace más caro, el modo de viajar de los turistas cambia: reservas más tempranas, estancias más reducidas, fechas de viaje adaptadas a los precios de temporada, viajes a destinos más cercanos, menos gastos de viaje o, incluso, simplemente quedarse en casa.

Una característica del mercado petrolero que ha salido a la luz con la crisis del Estrecho es la desconexión que hay entre el petróleo físico y la especulación financiera.

En los mercados de materias primas el petróleo se negocia a futuro: un compromiso para una entrega teórica en una fecha futura. Estas operaciones permiten a los productores y los compradores cubrirse del riesgo de volatilidad en los precios y atraen a inversores financieros que aportan liquidez al mercado. La cuestión es que, la mayoría de las veces, solo una pequeña fracción de lo negociado acaba en entrega real.

En cambio, el precio del petróleo que llega y se transforma en las refinerías depende de cuestiones como las calidades del crudo, las primas geográficas y las valoraciones diarias de dos agencias independientes que establecen los precios de referencia para el petróleo físico y sus productos refinados.

Para los consumidores finales, los cambios se hacen visibles más temprano o más tarde, según el sentido de la variación en los precios. Cuando aumentan, ese incremento se traslada rápidamente al precio final de la gasolina y el diésel para evitar la caída de los márgenes de beneficio. Por contra, cuando el petróleo baja el descenso suele ser mucho más lento. Los economistas llaman a esto el efecto “cohetes y plumas” (rockets and feathers): los precios suben como cohetes y bajan como plumas.

Los precios de los combustibles reflejan el coste del petróleo pero también incorporan el precio de la incertidumbre. Esta crisis ocurre en un momento geoeconómico caótico en el que la globalización y el libre comercio han perdido peso. Por tanto, quizás la gran lección a aprender es que la seguridad energética es crucial para la estabilidad económica y la seguridad nacional de los países.

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ref. La selección: guerra en el Golfo, cierre de Ormuz, inestabilidad e incertidumbre en el sector petrolero – https://theconversation.com/la-seleccion-guerra-en-el-golfo-cierre-de-ormuz-inestabilidad-e-incertidumbre-en-el-sector-petrolero-282984

¿Se puede medir el sufrimiento humano? Una pregunta incómoda para la medicina

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José María Domínguez Roldán, Profesor de Bioética de la Facultad de Ciencias de la Salud y de la Vida, Universidad CEU Fernando III

Wasana Kunpol/Shutterstock

En la práctica clínica contemporánea pocos conceptos resultan tan decisivos y, a la vez, tan elusivos como el de sufrimiento. A pesar de su centralidad en la medicina, particularmente en los ámbitos de la enfermedad grave, la cronicidad y el final de la vida, la literatura muestra una notable pobreza en su clasificación. Esta carencia no es meramente académica: tiene consecuencias directas en la toma de decisiones clínicas, éticas y jurídicas.

En España, la Ley Orgánica 3/2021 de regulación de la eutanasia introduce un elemento de singular relevancia. En los dos supuestos habilitantes para solicitarla, figura como criterio la existencia de un “sufrimiento intolerable”. Esta formulación, aparentemente clara, encierra dificultades de primer orden: ¿cómo se mide el sufrimiento? ¿Qué tipo de sufrimiento se está considerando? ¿Bajo qué criterios puede calificarse como intolerable o irreversible?

El primer problema es conceptual. Como ya señalara el médico estadounidense Eric J. Cassell, el padecimiento no se identifica exclusivamente con el dolor físico ni se limita a él, sino que constituye una amenaza percibida para la integridad de la persona en su conjunto. De ahí se deriva una afirmación capital: no sufren los cuerpos, sino las personas. Esa idea obliga a renunciar a cualquier intento de reducir el sufrimiento a parámetros exclusivamente biológicos y a reconocer su carácter radicalmente impersonal.

Sin embargo, esta ampliación conceptual introduce una segunda dificultad: es una experiencia subjetiva. A diferencia de otros parámetros clínicos (un dato analítico o una prueba de imagen), no se puede cuantificar directamente. Solo puede ser referido por quien lo experimenta. Y lo que constituye una fuente de sufrimiento para una persona puede no serlo para otra. Esta subjetividad hace que su valoración clínica sea indirecta y mediada por la interpretación.

Las tres dimensiones del sufrimiento

Ante esta complejidad, resulta imprescindible avanzar hacia una clasificación, aunque sea de carácter operativo. Desde una perspectiva médica integradora cabe distinguir, al menos, tres dimensiones relevantes del sufrimiento:

  • Orgánico. Este es derivado de alteraciones físicas y medibles: dolor, falta de aire, fatiga crónica, etc. Posee una base biológica identificable y, en principio, susceptible de intervención terapéutica. Sin embargo, la relación entre lesión y sufrimiento es compleja: el dolor no siempre genera un sufrimiento proporcional, y no todo sufrimiento se debe a un daño orgánico.

  • Emocional o psicológico. Vinculado a estados afectivos como la ansiedad, la depresión, el miedo y la culpa. Este tipo de padecimiento puede coexistir con una enfermedad orgánica o presentarse de forma relativamente autónoma. Su relevancia es indiscutible en contextos como el diagnóstico de enfermedad grave y la pérdida de autonomía.

  • Existencial o espiritual. Este es, probablemente, el más difícil de estudiar. Se refiere a la percepción de pérdida de sentido, de identidad o de dignidad. Aparece de forma paradigmática en situaciones de enfermedad avanzada, dependencia o vulnerabilidad extrema. Nos recuerda que el ser humano es, en esencia, un Homo patiens.

A estas dimensiones cabe añadir otras complementarias. Por ejemplo, el sufrimiento social, derivado del aislamiento o la pérdida de rol. O el moral, asociado a conflictos de valores. En conjunto, estas formas configuran una experiencia multidimensional que no puede fragmentarse sin empobrecer su comprensión.

El sufrimiento invisible

Conviene subrayar, además, que el sufrimiento no se limita a los escenarios clínicos clásicos. Está presente en múltiples situaciones humanas, muchas de ellas invisibles o insuficientemente reconocidas.

Un ejemplo relevante es el suicidio. En España, según datos oficiales, en 2024 se registraron 3 953 defunciones por esa causa. La cifra, por sí sola, revela que el sufrimiento, especialmente el de naturaleza psíquica, constituye un fenómeno mucho más amplio, profundo y extendido de lo que a menudo se reconoce en el debate público.

El padecimiento que conduce al suicidio no siempre es visible ni fácilmente objetivable, pero su realidad es incuestionable.

¿Tratable o irreversible?

Otro problema es la dificultad para diferenciar entre el sufrimiento tratable y el considerado irreversible.

Desde un punto de vista clínico, la irreversibilidad suele asociarse con la evolución de una enfermedad o con la ausencia de alternativas terapéuticas eficaces. Sin embargo, cuando el sufrimiento es de naturaleza psicológica o existencial, esta categoría se vuelve extraordinariamente incierta. La historia clínica muestra que las experiencias de sufrimiento intenso pueden modificarse con el tiempo, mediante intervención terapéutica, acompañamiento o cambios vitales.

Finalmente, merece atención específica el sufrimiento asociado a la enfermedad mental. Se trata de una modalidad singular, caracterizado por su intensidad y, en ocasiones, por su dificultad para ser comunicado. Con frecuencia, además, es objeto de sospecha o de infravaloración social, lo que añade una carga adicional al propio padecimiento.

En definitiva, el sufrimiento humano no es una magnitud fácilmente medible, sino una experiencia compleja, multidimensional y profundamente personal. La medicina debe resistir la tentación de simplificarlo. El derecho, cuando lo utiliza como criterio decisivo, debe hacerlo con plena conciencia de sus límites. Porque allí donde intentamos medir, el sufrimiento nos recuerda que comprender sigue siendo, en último término, la tarea esencial.

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José María Domínguez Roldán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Se puede medir el sufrimiento humano? Una pregunta incómoda para la medicina – https://theconversation.com/se-puede-medir-el-sufrimiento-humano-una-pregunta-incomoda-para-la-medicina-280744

‘Me equivoqué’: una manera de mejorar la participación y la confianza en el aula

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan-Antonio Moreno-Murcia, Catedrático de Universidad, Universidad Miguel Hernández

¿Por qué, para muchos estudiantes, el objetivo es aprobar, o sacar una nota determinada, pero no se implican en el aula ni participan? Muchos alumnos escuchan, cumplen y responden cuando se les pide, incluso tienen buenos resultados, pero participan poco y evitan exponerse. Más allá de lo interesantes o relevantes que encuentre los contenidos, o del tipo de tarea que se proponga, uno de los factores clave está en cómo se presenta el profesor ante el alumnado y qué relación establece con ellos y con la disciplina.

Cada vez hay más evidencias de que mostrarse humano, reconocer dudas y no tener siempre la última palabra son cualidades que favorecen esa relación. La humildad intelectual, entendida como la capacidad de reconocer los propios límites y mostrarse abierto al aprendizaje, desplaza el protagonismo del ego hacia el proceso de enseñar y aprender.

Dicho de otro modo: esta modestia o humanidad no es una cualidad secundaria, sino una de las herramientas más eficaces para mejorar el aprendizaje.

Hallazgos recientes demuestran, como veremos a continuación, que cuando el profesorado no necesita parecer infalible, el alumnado se siente más seguro para participar, preguntar y equivocarse. La autoridad no desaparece, pero deja de apoyarse en la imposición y empieza a construirse sobre la confianza.

El profesor no tiene todas las respuestas

La evidencia confirma algo que muchos docentes han intuido: los estudiantes se implican más cuando sus docentes admiten dudas o errores. En estos contextos aumenta la sensación de aceptación, el sentido de pertenencia y disminuye el miedo a equivocarse.

Cuando el error se percibe como amenaza, la respuesta habitual es el silencio: muchos chicos y chicas que están interesados en la materia prefieren no participar. En cambio, cuando el docente lo normaliza, los estudiantes se atreven a preguntar y a probar. El aprendizaje deja de ser una búsqueda de la respuesta correcta y se convierte en exploración.

Los entornos que gestionan el error de forma constructiva generan mayor confianza y creencias más adaptativas sobre el aprendizaje. La humildad intelectual, en este sentido, no es solo una actitud, sino una herramienta pedagógica.

Menos control, más confianza

Durante mucho tiempo, la autoridad docente se ha asociado con el control y la distancia emocional. Sin embargo, este modelo puede tener efectos negativos. Los estilos autoritarios se relacionan con menor bienestar y mayor agotamiento en el alumnado.

Frente a ello, la evidencia apunta a modelos basados en la confianza. Los estudiantes no aprenden mejor cuando se sienten vigilados, sino cuando se sienten acompañados. La autoridad cambia de base: se construye sobre la coherencia, la justicia y el respeto.




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Las emociones del docente también influyen. La forma de reaccionar ante el error o la participación condiciona la implicación del alumnado. Un clima tenso inhibe; uno respetuoso facilita. Más que controlar todo lo que ocurre, resulta más eficaz cuidar cómo ocurre.

Sentirse seguro para aprender

Aprender no es solo un proceso cognitivo, también es emocional. Por eso cuando los estudiantes perciben cercanía y comprensión, presentan menos ansiedad y mayor implicación.

Se trata de generar una sensación de pertenencia: si el alumnado siente que forma parte del proceso y que puede equivocarse sin ser juzgado, su disposición a aprender cambia. A veces basta un pequeño gesto para alterar ese equilibrio. Una reacción inadecuada ante un error puede hacer que un estudiante deje de intervenir durante semanas. Por el contrario, cuando el docente valora el intento antes que el acierto, la confianza se recupera.

La seguridad emocional no es un añadido, es una condición del aprendizaje. Cuando el alumnado se siente respetado, puede centrarse en comprender. Cuando no, parte de su atención se dedica a protegerse.




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Un profesor que también aprende

Otra señal poderosa es que el docente se muestre como alguien que sigue aprendiendo. No mediante discursos, sino en la práctica. Cuando incorpora ideas del alumnado o reconoce que revisa sus planteamientos, transmite que aprender es una actitud permanente.

Este enfoque coincide con las recomendaciones de la UNESCO del aprendizaje a lo largo de la vida. No se trata solo de formación continua, sino de apertura al cambio.

Además, este posicionamiento influye en el alumnado. Los entornos que promueven el desarrollo profesional docente favorecen la implicación y la mentalidad de crecimiento.




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Enseñar al corregir

La forma de dar retroalimentación influye directamente en cómo el alumnado entiende el aprendizaje. Cuando solo se señalan errores, muchos estudiantes asocian aprender con fallar. En cambio, cuando se reconoce el esfuerzo y se orienta la mejora, la respuesta cambia.

Si los docentes transmiten la idea de que las capacidades no son innatas o fijas y que pueden desarrollarse aumenta la persistencia y el rendimiento, además de la seguridad psicológica. No se trata de evitar la corrección, sino de cambiar su sentido.

No es lo mismo decir “esto está mal” que “vamos a ver cómo mejorarlo”. Cuando el docente no necesita imponer su criterio, la retroalimentación se convierte en ayuda, no en juicio. Pequeños cambios en cómo se dice tienen un gran impacto.




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Lo que los estudiantes no olvidan

La relación con el docente es uno de los factores que más influyen en el aprendizaje. Con el tiempo, muchos estudiantes olvidan contenidos, pero no cómo se sintieron al aprender. La cuestión no es solo cuánto sabe el docente, sino qué experiencia genera.

Por eso cuando el aula es un espacio donde se puede preguntar, equivocarse y participar sin miedo, además del rendimiento, mejora la relación con el conocimiento.

La humildad intelectual es una manera de exigir mejor y de reforzar la autoridad porque se ejerce de manera más justa y cercana. Porque muchas veces enseñar bien no consiste en demostrar lo que uno sabe, sino en crear las condiciones para que otros quieran aprender. Y para eso, a veces, lo más poderoso que puede hacer un profesor es algo aparentemente sencillo: dejar de tener siempre la razón.

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Juan-Antonio Moreno-Murcia no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Me equivoqué’: una manera de mejorar la participación y la confianza en el aula – https://theconversation.com/me-equivoque-una-manera-de-mejorar-la-participacion-y-la-confianza-en-el-aula-280287

Cómo diagnosticar el deterioro cognitivo precozmente con ayuda de la IA

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paula Prieto Fernández, Doctora en Ciencias Humanas y Sociales, Universidad Pontificia de Salamanca

Elnur/Shutterstock

Olvidar una palabra, perder el hilo de una conversación o tardar más en responder no siempre enciende las alarmas. De hecho, el deterioro cognitivo leve –una fase temprana asociada a enfermedades como el alzhéimer– suele pasar desapercibido durante años.

Y ese retraso importa: cuando aparecen los síntomas evidentes, el daño cerebral ya puede ser significativo. Por suerte, algo está cambiando: la inteligencia artificial empieza a detectar señales mucho antes de que sean visibles para médicos, familiares o incluso para la propia persona.

Cuando el lenguaje revela lo que la memoria oculta

Nuestro cerebro deja huella en cómo hablamos. No solo en lo que decimos, sino en cómo lo decimos. En las fases iniciales del deterioro cognitivo leve, aparecen cambios muy sutiles: frases más simples, menor riqueza léxica o pequeñas pausas que antes no existían. Son alteraciones tan finas que el oído humano no suele percibirlas. Sin embargo, los sistemas de inteligencia artificial sí pueden hacerlo.

Estos modelos analizan patrones lingüísticos y acústicos –como la velocidad del habla, la entonación o la complejidad gramatical– para identificar desviaciones respecto al funcionamiento cognitivo esperado. Basta una conversación de unos minutos para que un sistema de inteligencia artificial extraiga cientos de variables –desde características acústicas hasta patrones prosódicos– y construya un perfil cognitivo.

En distintos estudios, el análisis automático del lenguaje ha logrado diferenciar personas con deterioro cognitivo leve de aquellas sin afectación, mostrando una utilidad diagnóstica prometedora, incluso para anticipar qué personas desarrollarán alzhéimer en el futuro.




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La voz como biomarcador invisible

La clave está en que estas herramientas, los “biomarcadores de voz”, capturan cambios que aún no son clínicamente evidentes, como las citadas alteraciones en la velocidad del habla (la persona tarda más en responder o hace más pausas), cambios en la entonación y el ritmo (voz más monótona o menos expresiva), aumento de errores lingüísticos (dificultad para encontrar palabras o uso de términos más vagos) o patrones sutiles en el lenguaje como frases más cortas y simples.

Además, la IA puede detectar cambios en el comportamiento digital, como una menor interacción en el uso del móvil, una reducción en la frecuencia de mensajes o llamadas e incluso dificultades en tareas cotidianas como escribir correctamente, navegar por internet e interactuar con asistentes virtuales. Son indicadores casi imperceptibles en una evaluación clínica tradicional, pero pueden ser detectados precozmente mediante algoritmos de inteligencia artificial.

Este enfoque abre la puerta a una monitorización continua y no invasiva del funcionamiento cognitivo, algo especialmente relevante si tenemos en cuenta que el deterioro cognitivo leve afecta a un porcentaje significativo de la población mayor. Entre un 12 % y un 20 % de las personas mayores de 60-65 años padecen esta condición, y el riesgo aumenta significativamente según se cumplen años.

Promesas y cautelas necesarias

A pesar de su potencial, estas herramientas no están exentas de limitaciones.
En primer lugar, muchos estudios se han realizado con muestras poco diversas, lo que puede afectar a su generalización. También existen riesgos de sesgo algorítmico: el lenguaje y la voz están profundamente influenciados por factores culturales, educativos y sociales.

Además, surgen importantes cuestiones éticas: ¿quién tiene acceso a estos datos?
¿Cómo se garantiza la privacidad? ¿Qué ocurre si una aplicación detecta riesgo sin supervisión clínica? La detección precoz no siempre es beneficiosa si no va acompañada de un contexto adecuado de intervención y apoyo.




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Hacia un nuevo modelo de diagnóstico

La inteligencia artificial no sustituirá al profesional sanitario, pero sí puede transformar su forma de trabajar. Estas herramientas podrían integrarse como sistemas de cribado en atención primaria, aplicaciones de seguimiento domiciliario o plataformas de telemedicina, facilitando una detección más temprana y accesible.

En un contexto en el que las enfermedades neurodegenerativas siguen aumentando, anticiparse unos años puede marcar la diferencia. En el caso del deterioro cognitivo, el tiempo no solo es oro: es memoria.

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Paula Prieto Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo diagnosticar el deterioro cognitivo precozmente con ayuda de la IA – https://theconversation.com/como-diagnosticar-el-deterioro-cognitivo-precozmente-con-ayuda-de-la-ia-280971

900 años de Urraca I de León: querer fue su poder

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Alberto Moráis Morán, Director del Departamento de Patrimonio Artístico y Documental/ Profesor Titular, Universidad de León

Retrato de la reina Urraca I de León pintado por Carlos Múgica y Pérez en el siglo XIX. Museo del Prado

La Historia Compostelana, importantísima crónica redactada en la sede jacobea durante el primer tercio del siglo XII, recoge una declaración de viva voz de Urraca I: “(…) El emperador Alfonso, al acercarse la hora de su muerte, me entregó en Toledo todo su reino (…)”.

Muerto el infante Sancho Alfónsez en la batalla de Uclés un año antes, tras el fallecimiento del rey Alfonso VI, debía reinar ella, la hija primogénita (Sahagún, 1080-Saldaña, 1126), viuda de Raimundo de Borgoña desde 1107. Así, por primera vez en la Europa latina una mujer se convertía en soberana propietaria de un reino.

Efigie de Urraca I sobre un caballo.
Efigie de Urraca I del Tumbo A.
Archivo de la catedral de Santiago de Compostela.

El 1 de julio de 1109, sin acompañamiento ni mediación masculina, Urraca I comenzó a gobernar Hispania, integrada por los reinos de León, Galicia, Castilla y Toledo, el condado de Portugal y los dominios de Campos y las Extremaduras. Las acciones y circunstancias de la Inperatrix moldearon en el regnum legionense formas inéditas de gobierno de profundo alcance histórico y cultural.

Del trono al rechazo historiográfico

En el desarrollo del gobierno de Urraca I hubo dos asuntos determinantes. Por un lado, el Infantazgo, una institución feudal específica de León había sido gestada por Ramiro II y su hija Elvira y que asignaba a una mujer célibe de la familia real la gestión de un vasto patrimonio y la memoria política del linaje. Por otro lado, fue esencial la reactivación en el inicio de su reinado de las relaciones con la todopoderosa Orden de Cluny –vínculo heredado de sus padres, Alfonso VI y Constanza de Borgoña–.

Urraca I necesitaba neutralizar las aspiraciones sobre la Corona leonesa de su cuñado Enrique de Borgoña, quien pretendía destronar a la soberana con el respaldado de la gran abadía borgoñona. Así, con un propósito estratégico, Urraca I ya había entregado a Cluny el monasterio gallego de San Vicente de Pombeiro. En 1120 la reina donó además a Cluny la iglesia de San Nicolás de Villafranca.

Urraca I había sido educada en el principio del buen gobierno por Pedro Ansúrez y su esposa Elo Alfonsez, y también por los presbíteros Pedro y Sancho y el canónigo burgalés Domingo Falcóniz. A lo largo de los diecisiete años que mediaron entre su coronación y su muerte, la reina se rigió por una inquebrantable voluntad de ejercer su autoridad.

En 1109 asumió desposarse con Alfonso I de Aragón: “(….) después de la muerte de mi padre (…) me casé contra mi voluntad con el sanguinario y cruel tirano aragonés, uniéndome a él en nefando y execrable matrimonio”. Sin embargo, tras un año y una desastrosa convivencia entre ambos (esposos y reinos), se separó del Batallador con el consentimiento de la curia regia.

En medio de severas adversidades, para salvaguardar la integridad territorial de su reino, Urraca I combatió a aragoneses, portugueses y almorávides y desplegó una variada capacidad de negociar, superior al de sus contrincantes (nobles o clérigos), lo que irritaba completamente a estos. Estas transacciones calculadas provocaron un profundo rechazo en cronistas contemporáneos y posteriores, como se lee en la Historia Compostelana. Sucesivos autores religiosos la tacharon de voluble, indolente, temeraria y saqueadora. Además, le imputaron ser causa de inestabilidades políticas y sociales.

Ante esas tergiversaciones, historiadores e historiadoras de las últimas cinco décadas han desprendido la figura de la reina de perfiles prejuiciosos.

Un matronazgo regio

Ahora podemos reconocer en Urraca I un denodado esfuerzo por alejarse de las pretensiones tutelares de algunos aristócratas y eclesiásticos gallegos o castellanos, y encontrar lealtad de otros en Toledo, Tierra de Campos o Asturias.

Su mandato constituyó un novedoso, disruptivo y referencial periodo en el que se inauguró un modo de practicar el poder regio. Se acompañaba este de un sofisticado y complejo proyecto político que utilizaba las artes y la arquitectura para proyectar una imagen que refrendara su soberanía y su ejercicio del poder.

La creación artística concebida durante su gobierno en esos vastos territorios reflejó altos niveles de vanguardia y sofisticación iconográfica y conceptual. Según reflejan los diplomas, la reina retomó el matronazgo y el amor por las artes y los libros heredado de su abuela Sancha, de sus tías Urraca y Elvira o de su madre Constanza.

Espléndidas creaciones

Hasta fechas recientes, el arte hispano de estas áreas en torno al 1100 se había atribuido por defecto a la figura del padre, Alfonso VI, o del hijo, Alfonso VII. Se detectaba entonces un improbable vacío, un silencioso interregno de la creación plástica, donde parecía que la arquitectura, la pintura, la escultura, las artes del libro y la fabricación de bienes de lujo habían cesado. Imposible.

Placa de marfil procedente de la iglesia de Santo Sepulcro de León con la imagen de los peregrinos de Emaús y en ‘Noli me tangere’, Nueva York, Metropolitan Museum.
Marie-Lan Nguyen/Wikimedia Commons, CC BY

Hoy sabemos que entre 1110 y 1130, aproximadamente, se llevaron a cabo en el Reino de León espléndidas creaciones. Retomando las experiencias en el trabajo del marfil de las décadas anteriores, a partir de la primera década del siglo XII emergió una nueva naturalidad y expresividad, con narraciones más complejas y técnicas más depuradas, labras más profundas en el marfil y el hueso, como en las placas que la reina entregó a la iglesia del Santo Sepulcro de León.

Del mismo modo, la escultura de los edificios que patrocinó refleja el trabajo de artesanos de formación internacional, a la vanguardia, que dotaron a las portadas esculpidas del transepto de San Isidoro de León de formas del arte contemporáneo, desde Saint-Sernin de Toulouse hasta Pamplona, de Santiago de Compostela hasta Montefaro.

El control de la imagen, en su vertiente oficial, llegó a cotas excelsas bajo la tutela de la reina. Se entiende así la compleja iconografía de las monedas acuñadas durante su reinado. En ellas, la efigie de la soberana se mostró frontal, tocada con perlas, según el estilo bizantino de las vírgenes talladas en marfil del Museo del Louvre o del Victoria & Albert de Londres. De las cecas de León y Toledo salieron nuevas soluciones figurativas, donde por primera vez en la historia europea se representó a la reina de cuerpo entero o vinculada heráldicamente con un león.

El aniversario de los 900 años de la muerte de Urraca I permite conmemorar a una reina tenaz, gran administradora y promotora de las artes. Pero, sobre todo, a una experimentada política, sagaz en los pactos a los que llegó, beligerante en el campo de batalla e invulnerable ante las épocas convulsas que experimentó. Sobrevivió a guerras, revueltas, viudedad, divorcio, escarnio público, enfrentamientos con su hijo, el futuro rey y a la reticencia de parte del episcopado hispano. Querer fue su poder.

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José Alberto Moráis Morán recibe fondos del Proyecto I+D+i (Agencia Estatal de Investigación) «Arte funerario en las catedrales de León y Castilla (siglos XI‑XV): de la materialidad a la receptividad del patrimonio inmaterial» (Ref. PID2023‑150540NB-100).

Gerardo Boto Varela no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. 900 años de Urraca I de León: querer fue su poder – https://theconversation.com/900-anos-de-urraca-i-de-leon-querer-fue-su-poder-282080