La captura ilegal de loros en Costa Rica nos enseña que crear áreas protegidas no basta para preservar la fauna silvestre

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pedro Romero Vidal, Investigador Biología de la Conservación, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC)

Loro capturado en Costa Rica. Pedro Romero Vidal, CC BY-SA

A estas alturas, pocos dudan del profundo impacto que el ser humano está teniendo sobre el planeta. Basta con mirar a nuestro alrededor: encontrar un rincón no alterado por la acción humana resulta prácticamente imposible. Se estima que alrededor del 75 % de la superficie terrestre ha sido transformada por nuestras actividades, y no parece que nuestra especie esté pensando en bajar el ritmo.

Se habla con frecuencia del cambio climático, la pérdida de hábitats o la contaminación por plásticos, pero estos fenómenos son solo una parte de un problema mucho más amplio. Los impactos de las actividades humanas sobre los ecosistemas alcanzan hoy una magnitud comparable a las grandes crisis de biodiversidad que ha sufrido la Tierra a lo largo de su historia.

Comercio de fauna silvestre

El comercio de fauna silvestre representa una de las formas más perversas de sobreexplotación de la biodiversidad. Ya sea legal o ilegal, esta práctica tiene el potencial de provocar descensos drásticos en las poblaciones de numerosas especies. Y, a menudo, la frontera entre ambos tipos es difusa.

En lonjas de Cataluña, por ejemplo, se han detectado al menos cuatro especies de raya protegidas vendidas como si fueran legales, y la anguila europea –catalogada como en peligro crítico– continúa comercializándose con normalidad al amparo de la ley. En el caso del comercio ilegal, el reto es aún mayor: como cualquier otra actividad ilícita, es más difícil de controlar y extremadamente rentable.




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Al hablar de comercio ilegal de fauna, solemos pensar en elefantes abatidos por su marfil o en rinocerontes cazados por sus cuernos. Sin embargo, si atendemos al número de individuos traficados anualmente, cualquier mamífero se queda corto frente a los loros.

Captura y venta ilegal de loros

Loro de color verde con la frente roja sobre un alambre
Ejemplar de amazona frentirroja (Amazona autumnalis) en una casa.
Pedro Romero Vidal, CC BY-SA

Antes de la entrada en vigor de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), que regula el comercio global de especies amenazadas, se exportaron legalmente millones de loros, muchos de los cuales están hoy al borde de la extinción.

Aunque actualmente la captura y comercio de loros de origen salvaje está prohibida en casi todo el mundo, cada año se siguen extrayendo ilegalmente millones de ejemplares para abastecer la demanda internacional o local de mascotas.

Solo en Bolivia, se estima que podrían capturarse entre 300 000 y 500 000 ejemplares anualmente. Si hablamos de América Latina, esta práctica tiene raíces profundas, anteriores a la llegada de los europeos, y sigue muy arraigada en la cultura local.




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Costa Rica: un ejemplo de conservación

Cuando se habla de países exitosos en la protección de la biodiversidad, Costa Rica suele aparecer en lo alto de la tabla. Este pequeño país centroamericano se considera un modelo a escala mundial: más del 26 % de su territorio está bajo alguna figura de protección.

Gracias a políticas pioneras de pago por servicios ambientales, a la creación de un amplio sistema nacional de áreas protegidas y a una firme apuesta por el ecoturismo, el país logró algo poco común en el trópico: detener la deforestación y, con el tiempo, invertir la tendencia. Hoy, los bosques cubren de nuevo una parte sustancial del territorio, convirtiendo a Costa Rica en un referente internacional en materia de gestión ambiental.

Aunque solemos pensar que basta con declarar un área protegida para garantizar la conservación de la biodiversidad que alberga, la realidad es muy distinta. Estos espacios, por más extensos que sean, no están aislados de lo que ocurre en su alrededor: la caza furtiva, la tala y el comercio ilegal siguen penetrando en ellos. Y en este aspecto, lamentablemente, Costa Rica no es una excepción.

Proteger los hábitats es necesario, pero insuficiente

En un estudio reciente realizado en Costa Rica, un equipo de investigadores de distintos centros y universidades españolas hemos analizado el estado de las poblaciones de loros nativos. Los resultados muestran que, pese a las políticas de conservación y la extensa red de áreas protegidas, el comercio ilegal de loros sigue muy presente.

Dos loros verdes en una jaula
Una catita churica (Brotogeris jugularis) y un perico frente naranja
(Eupsittula canicularis) capturados en una jaula.

Pedro Romero Vidal, CC BY-SA

A lo largo de casi 2 000 kilómetros de recorridos de censo, detectamos loros nativos mantenidos como mascotas en cerca del 90 % de las localidades visitadas. Y no se trata de casos aislados: en el 80 % de las viviendas encuestadas se habían tenido –o aún se tenían– ejemplares capturados ilegalmente. Muchos pertenecían a especies amenazadas, como guacamayos y amazonas, extraídos de la naturaleza muy por encima de su disponibilidad en el medio silvestre. Este patrón podría empujar a sus poblaciones hacia un punto de no retorno, como ya ocurrió con el guacamayo de Spix –la especie que inspiró la película Río–, desaparecido en estado salvaje en parte por la captura ilegal.

La conservación de la fauna silvestre no puede reducirse a trazar líneas en un mapa y declarar áreas protegidas. Proteger los hábitats es necesario, pero insuficiente si no se afrontan también las actividades humanas responsables de la pérdida de especies, como la captura y el comercio ilegal de fauna.

De hecho, muchas de las localidades donde se registraron mascotas ilegales se encontraban junto a áreas protegidas. En ellas, los vecinos se mostraban orgullosos de las políticas ambientales del país, incluso mientras mantenían en sus hogares ejemplares de especies nativas capturadas ilegalmente, a veces a escasos metros de carteles que advertían sobre este delito. Un recordatorio claro de que conservar la naturaleza no depende solo de leyes y reservas, sino también de educación ambiental y, en el caso de América Latina, de ofrecer alternativas a una costumbre tan profundamente arraigada como tener perros y gatos en Europa.

The Conversation

Pedro Romero Vidal no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La captura ilegal de loros en Costa Rica nos enseña que crear áreas protegidas no basta para preservar la fauna silvestre – https://theconversation.com/la-captura-ilegal-de-loros-en-costa-rica-nos-ensena-que-crear-areas-protegidas-no-basta-para-preservar-la-fauna-silvestre-266689

La vida universitaria provoca menos ansiedad si tenemos autoestima y sentido de la coherencia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pedro Ángel Palomino Moral, Chair professor, Universidad de Jaén

Drazen Zigic/Shutterstock

En la etapa universitaria adquirimos nuevos conocimientos, forjamos amistades profundas, nos asomamos a las posibilidades profesionales… Pero también podemos ver tambalearse nuestra salud mental.

Diferentes investigaciones indican que entre el 30 y el 60 % de los estudiantes universitarios sufre ansiedad. Tiene sentido si consideramos que la vida universitaria representa un reto de adaptación y equilibrio, en la que se manifiestan diversos estresores que requieren atención y esfuerzo mantenido: clases, horarios, contenidos diversos según asignaturas, relaciones con compañeros y profesorado, retos económicos, nuevas responsabilidades… Además, la gestión adecuada y equilibrada del tiempo de estudio, ocio y descanso no suele ser sencilla, lo que puede afectar al bienestar y calidad de vida del estudiantado.

En un estudio que hemos desarrollado sobre una muestra representativa de 530 estudiantes andaluces –el 56,6 % mujeres, con una edad media de 20,11 años–, más del 60 % presentó niveles de ansiedad clínicamente relevantes, con puntuaciones más altas en las chicas. Los datos reflejaron que la ansiedad aumentaba cuando los estudiantes presentaban escasa autoestima y falta de sentido de la coherencia (SOC), definido como la capacidad que tienen las personas para percibir la vida como comprensible, manejable y significativa.

Cuando el estrés deja de ser adaptativo

Desde la perspectiva de los psicólogos Richard Lazarus y Susan Folkman, la ansiedad se entiende como una respuesta emocional derivada de la valoración cognitiva que la persona hace de su situación personal. Así, la vida universitaria puede ser estimulante, atractiva y desafiante para unos, o amenazante y excesiva para otros. Dicho de otro modo, no pesan tanto las demandas externas sino cómo la persona las interpreta, las evalúa y construye sus respuestas.

Si el estudiante considera que una demanda académica, social o personal supera sus capacidades, aparece la ansiedad como señal de desajuste. En este sentido, la ansiedad puede entenderse como un indicador de desequilibrio entre las exigencias del entorno y los recursos de afrontamiento disponibles, lo que hace necesario reforzar recursos protectores como el apoyo social, el sentido de coherencia, el afrontamiento funcional (basado en la solución de problemas, la aceptación y la reinterpretación positiva) o la autoestima.

El sentido de coherencia y la autoestima funcionan como escudos psicológicos

Analizando las trayectorias de los estudiantes que participaron en nuestro estudio, identificamos que hay dos elementos que nos protegen frente a la ansiedad: el SOC y la autoestima. En cualquier contexto, estos dos rasgos actúan como mecanismos psicológicos de integración, que nos protegen emocionalmente, amortiguan el impacto de los estresores y permiten una interpretación más comprensible, manejable y significativa de las exigencias y demandas externas.

Otra conclusión interesante es que tanto el SOC como la autoestima están más presentes cuanto mayor es el apoyo social y más positiva es la dinámica familiar positiva de los estudiantes.

Preparados para resistir a la sobrecarga académica y la presión social

La sobrecarga académica, la inadecuada planificación del proceso de estudio y aprendizaje, la presión social o las dificultades económicas pueden hacer a los estudiantes caer en la ansiedad si no están emocionalmente preparados.

Tradicionalmente, los enfoques de intervención sobre la ansiedad se han centrado en identificar el problema (una vez aparece) y los síntomas. Sin embargo, el llamado modelo salutogénico de Aaron Antonovsky ofrece una perspectiva alternativa: identificar los recursos que promueven la salud, el desarrollo humano, la capacidad de respuesta o la adaptación. Es decir, prevenir (dotando de herramientas psicológicas) mejor que curar, haciendo al estudiantado más resistente a las situaciones estresantes gracias al apoyo social, un funcionamiento familiar sano y buenas dosis de autoestima.

La autoeficacia y el optimismo también nos protegen

En la jerga se habla de Recursos Generalizados de Resistencia (GRR) para referirse a aquellos recursos internos y externos que permiten a los estudiantes comprender, manejar y dar sentido a las tensiones de la vida universitaria. Dos de los recursos internos más poderosos son el SOC y la autoestima, pero también se incluyen en la lista la autoeficacia (creencia en las propias capacidades), el optimismo, la resiliencia o las habilidades de afrontamiento activo del estrés y manejo de problemas.

En cuanto a los recursos externos, se refieren a aquellos relacionados con la red y el entorno del estudiante: el apoyo social, la red de ayuda de proximidad a partir de amigos y compañeros, las relaciones familiares funcionales, la pertenencia a grupos, las asociaciones, etc. Al aportar ayuda incondicional al estudiante, refuerzan su capacidad de manejar las demandas.

También las relaciones positivas con docentes y la mentoría pueden contribuir a evitar que la ansiedad aparezca. La propia institución universitaria puede contribuir a crear contextos académicos saludables, significativos y accesibles mediante los programas de tutorización, apoyo psicológico, orientación académica y mentoría.

Así se crea un ecosistema facilitador del bienestar emocional en el marco de una cultura participativa, orientada al desarrollo humano, que debe estar cimentada en valores compartidos de respecto, esfuerzo, equidad, solidaridad e inclusión donde la salud también es un valor conectado con la sostenibilidad y el desarrollo humano.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. La vida universitaria provoca menos ansiedad si tenemos autoestima y sentido de la coherencia – https://theconversation.com/la-vida-universitaria-provoca-menos-ansiedad-si-tenemos-autoestima-y-sentido-de-la-coherencia-266694

Impulsando el Día Mundial ‘One Health’: nos va la vida en ello

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jesús Pérez Gil, Catedrático de Universidad, Dpto. Bioquímica y Biología Molecular, Facultad de Ciencias Biológicas, Universidad Complutense de Madrid

Este 3 de noviembre se celebra el Día Mundial One Health o, en español, “Una Sola Salud”. Es una oportunidad para hacer a todos conscientes de que la salud global requiere un cuidado a múltiples niveles, muchos de ellos preventivos, y en todos los casos multidisciplinares.

Uno de los mayores impactos son los efectos del cambio climático en nuestra salud. Los daños que causan las altas temperaturas en la salud de las personas más vulnerables es lo más visible del “iceberg”, pero hay mucho más.

Una sola salud

El enfoque One Health o “Una Sola Salud” advierte que hay que abordar la salud de un modo integral. Los humanos no somos piezas aisladas en el entorno que habitamos. No somos burbujas, ni iglús, todo nos afecta.

Muchos de los problemas y desafíos más severos tienen que ver con cuestiones que se inician o extienden desde o hacia la salud animal. Las especies que nos sirven para producir alimentos, nuestras mascotas, y las especies silvestres integradas en todos los ecosistemas interaccionan de múltiples modos con los seres humanos, y esa interacción se proyecta de forma global sobre el medio ambiente y el planeta en su conjunto. No somos islas.

La conexión animal-humano

La epidemia de covid-19 que todos tenemos presente fue un claro ejemplo de esta interacción. Se trata de una zoonosis, es decir, una enfermedad transmitida por un patógeno que salta entre diferentes especies animales y el hombre.

En el caso de la covid-19, aun se está debatiendo cuál fue la especie animal original. Pero es solo un ejemplo de múltiples enfermedades zoonóticas que han afectado a la salud humana a lo largo de la historia, incluyendo las recientes encefalopatía bovina espongiforme (el mal de las “vacas locas”), el síndrome respiratorio agudo severo (SARS-Cov-1), el ébola, la gripe aviar, el síndrome respiratorio del oriente medio (MERS) y otras.

Lejos de culpabilizar a los animales silvestres, se sabe que cuando un virus puede infectar a múltiples especies, su efecto es menos devastador que cuando sólo hay una especie huésped. Por desgracia, la reducción de hábitats, la agricultura, la ganadería y el cambio climático están produciendo la extinción de muchas especies, generando una pérdida de diversidad.

Los diferentes ecosistemas empobrecidos son mucho menos adaptables a condiciones cambiantes, y menos capaces de absorber y amortiguar el impacto de factores diversos. El hacinamiento humano y de los animales estabulados, el aumento significativo de animales de compañía y la alta movilidad global de las personas, animales y mercancías acaban configurando un cóctel perfecto para futuras pandemias.

Cambio climático

Pero la visión One Health abarca mucho más.

Las evidencias científicas son incontestables: llevamos años, décadas, registrando de forma progresiva un incremento sostenido de la temperatura media del planeta. Cada año registramos récords de temperaturas en múltiples localidades, en invierno y en verano, en el hemisferio norte y el sur.

La temperatura media de los océanos es más alta que nunca, lo cual parece estar alterando la dinámica de sus corrientes y flujos de materia y vida. El hielo de los casquetes polares, y también el de los glaciares de nuestras montañas, no deja de retroceder, o incluso de desaparecer.

Hay un amplio acuerdo en que la salud del planeta está comprometida, y que la actividad humana durante el último siglo, incluyendo el gasto masivo de combustibles fósiles y la liberación de CO₂ a la atmósfera, tiene mucho que ver en ello. La alteración dramática del equilibrio de energía, agua y recursos está ya suponiendo un impacto muy importante sobre la sostenibilidad de los ecosistemas que compromete el futuro cercano de muchas especies, y también de la sociedad humana tal y como la conocemos.

Impacto del cambio climático en salud

Uno de los mayores impactos que quizá de forma imperceptible para todos estamos empezando a sentir tiene que ver con los efectos del cambio climático en nuestra salud. En 2024, casi 63 000 personas de 32 países europeos murieron a causa del exceso de calor.

Estas muertes de las personas más vulnerables es solo la punta del iceberg, pues el efecto del cambio climático es mucho mayor para la salud de las personas, de los animales y del medio ambiente.

Este cambio climático promueve que patógenos y vectores de patógenos extiendan su distribución hacia latitudes más altas y que sus ciclos de vida se aceleren, con lo cual se extienden muchas enfermedades hasta alcanzar regiones donde antes no existían. Por ejemplo, acaba de notificarse la detección por primera vez de mosquitos en Islandia, un lugar donde hasta ahora eran desconocidos, asociada a récords de temperaturas.

También provoca cambios en el ciclo del agua, aumentando la temperatura, aumentando el nivel del mar y cambiando regímenes hídricos que causan grandes lluvias torrenciales con mayor intensidad y frecuencia, como las que tristemente acontecieron hace aproximadamente un año en el levante español, con sus tristes consecuencias. Más de 230 muertos en un sólo episodio. Un año después, volvemos a recibir noticias de danas en el litoral levantino casi cada día.

El cambio climático también causa el desplazamiento de poblaciones a consecuencia de la desertificación, la falta de agua o la pérdida de recursos, lo que conlleva un empeoramiento de las condiciones higiénicas y socioeconómicas de los pueblos, redundando de forma inmediata en su salud. Peor alimentación, peor entorno, menores oportunidades de desarrollo, generan sin duda peor salud y tensionan los sistemas sociosanitarios.

Impulsemos One Health

Necesitamos que las estructuras que gestionan las condiciones de salud de nuestra sociedad incorporen esta visión, que debe ser también altamente cooperativa.

El enfoque One Health se centra sobre todo en mantener un equilibrio entre la salud de las personas, de los animales y del medioambiente, basado intrínsecamente en la prevención. Organismos como el Banco Mundial ya ponen de relieve datos económicos enfatizando que los gastos en prevención son sólo del 10 % respecto a los beneficios económicos que conllevan. La mitad del PIB mundial depende de la naturaleza, y los ecosistemas sanos sustentan alrededor del 40 % de los empleos a escala mundial. Es decir, que el enfoque One Health, además de mejorar nuestra salud, también garantiza el mantenimiento de nuestros sistemas económicos.

Médicos, farmacéuticos, veterinarios, biólogos, enfermeros, psicólogos, sociólogos, deben trabajar juntos para adelantarse y prevenir el impacto de tantos factores sobre la salud.

Las normas, las leyes, las políticas, deben incorporar este abordaje para garantizar mejor calidad del agua, del aire, ciudades mejores, más amigables y más sostenibles, o un seguimiento más eficiente de las condiciones ambientales que producen mayor impacto en nuestra salud.


Además de los firmantes, han participado en este artículo Rita de la Plaza (Tesorera del Consejo General de Colegios Farmacéuticos) y Miquel Molins (Secretario del Consejo General de Colegios Oficiales de Veterinarios). Ambos son miembros, como los firmantes, de la Directiva de la Plataforma One Health de España.


The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Impulsando el Día Mundial ‘One Health’: nos va la vida en ello – https://theconversation.com/impulsando-el-dia-mundial-one-health-nos-va-la-vida-en-ello-267026

Entre la sobreinformación y la precariedad profesional: las raíces del deterioro periodístico en España

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco J. Pérez Latre, Profesor. Director Académico de Posgrados de la Facultad de Comunicación, Universidad de Navarra

Krysja/Shutterstock

El paso del tiempo invita a la reflexión. Hace tres años, el libro Crisis de confianza: el descrédito de los medios (2007-2022) “”) alertaba sobre un deterioro de los medios de comunicación que, lejos de revertirse, parece haberse consolidado.

Los datos más recientes del Digital News Report del Instituo Reuters confirman esta tendencia a la baja en la confianza ciudadana en las noticias. En 2017, la cifra en España se situaba en un 51 %; hoy se ha desplomado hasta el 31 %,, marcando el nivel más bajo de la última década.

Este dato no es solo un número, sino el reflejo de un clima de incertidumbre y escepticismo que afecta al sector mediático y, por extensión, a su rol fundamental en una sociedad democrática.

El informe también señala que solo un 10 % de los españoles paga por noticias en línea, lo que evidencia la dificultad de sostener un modelo de negocio basado en la calidad en un entorno de acceso mayoritariamente gratuito.

Además, el Digital News Report 2024 ya apuntaba un aumento de la “evasión de noticias”, con un porcentaje significativo de la población que se siente “abrumado” por la cantidad de información.

El impacto del nuevo escenario digital

La transformación digital es un factor estructural clave para comprender este fenómeno. Hemos transitado de un ecosistema informativo de relativa “escasez mediática” a uno caracterizado por una sobreabundancia de contenidos. El consumo actual de noticias es multipantalla, descentralizado y, a menudo, fragmentado, lo que contribuye a diluir el papel tradicional del periodista como principal mediador de la información.

En este contexto, los periodistas compiten como intermediarios con múltiples fuentes y plataformas, desde los algoritmos de las redes sociales hasta los influencers. Esta dinámica tiene consecuencias significativas.

Los algoritmos, diseñados para maximizar la interacción, pueden crear “burbujas de filtro” que refuerzan los sesgos existentes y contribuyen a la polarización social. La inmediatez y la búsqueda del “clic” a menudo priman sobre el rigor y la verificación, facilitando la propagación de desinformación.

Como resultado, las audiencias migran hacia espacios donde la fiabilidad informativa no siempre está garantizada, erosionando la base de un debate público informado.

La dimensión interna: el bienestar profesional como factor de calidad

Más allá de los factores externos, es pertinente dirigir la mirada hacia las condiciones internas de la profesión periodística. La crisis económica que ha afectado al sector durante años ha influido en una precarización de las condiciones laborales que se ha vuelto crónica.

Según el Informe Anual de la Profesión Periodística 2024 de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), la precariedad y los bajos salarios son los principales problemas que aquejan a los periodistas en España. La salud mental de los profesionales de la comunicación y los medios se ha convertido ya en objeto de estudio y preocupa seriamente en el sector.

Cuestiones como la sobrecarga de trabajo, unos salarios poco competitivos y la presión constante por la inmediatez están impactando directamente en la calidad del producto informativo. Este contexto ayuda a explicar la fuga de talento experimentado hacia otros sectores y las dificultades para atraer y retener a las nuevas generaciones.

Es razonable pensar que no se puede generar un periodismo de alta calidad de forma sostenida si el bienestar de los profesionales no se considera un activo estratégico. La calidad informativa está intrínsecamente ligada a la capacidad de los periodistas para investigar, contrastar y analizar la información sin presiones indebidas.

Hacia un modelo de confianza interconectado

Una forma útil de abordar este complejo problema es concebir la confianza como un ecosistema. Su solidez no depende de un único elemento, sino del equilibrio entre varios factores interconectados entre los que destacan:

  • La calidad de los contenidos que se ofrecen.

  • Unas condiciones laborales dignas para los periodistas.

  • El buen gobierno corporativo de las empresas de comunicación.

  • La capacidad de establecer una conexión significativa y transparente con las audiencias.

Desde esta perspectiva, la debilidad en uno de los pilares, como podría ser actualmente el bienestar de los profesionales, afecta a la estabilidad de todo el sistema.

Un periodista precarizado tendrá más dificultades para producir información de calidad, lo que a su vez mermará la confianza de la audiencia y la sostenibilidad del medio.

Una responsabilidad compartida para la reconstrucción

Si aceptamos este enfoque sistémico, la reconstrucción de la confianza se presenta como una tarea compartida. Los medios de comunicación tienen la oportunidad de liderar el cambio, invirtiendo en la calidad del periodismo y en el desarrollo de su capital humano.

Esto implica no solo apostar por la innovación y los nuevos formatos, sino también por unas condiciones laborales que permitan ejercer la profesión con rigor y ética.

Las universidades, por su parte, pueden contribuir formando a profesionales con una visión integral, dotados de herramientas técnicas, una sólida base ética y capacidad de adaptación a un entorno en constante evolución.

Finalmente, las audiencias también desempeñan un papel activo. Su exigencia crítica, su disposición a valorar y apoyar el periodismo de calidad –incluso económicamente– y su alfabetización mediática para discernir entre fuentes fiables y desinformación son fundamentales para la salud del ecosistema informativo.

Restablecer el equilibrio de este ecosistema es un reto complejo, pero indispensable para el futuro del periodismo y, en última instancia, de nuestra sociedad.

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Francisco J. Pérez Latre no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Entre la sobreinformación y la precariedad profesional: las raíces del deterioro periodístico en España – https://theconversation.com/entre-la-sobreinformacion-y-la-precariedad-profesional-las-raices-del-deterioro-periodistico-en-espana-267082

¿Seguimos emigrando? Una fotografía del reciente éxodo español a Europa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Iria Vázquez Silva, Profesora Ayudante doctora de Sociología, especialista en Estudios de Género, Universidade de Vigo

oatawa/Shutterstock

Han pasado 17 años desde el estallido de la gran crisis de 2008 que provocó, junto a una precariedad laboral galopante, la reciente ola de emigración de jóvenes (y no tan jóvenes) españoles hacia destinos europeos como Francia, Reino Unido o Alemania. Este éxodo difícil de cuantificar quedó retratado en el documental En tierra extraña (2014), de Icíar Bollaín, en el que una generación de españoles puede verse retratada.

Casi dos décadas después nos preguntamos: ¿seguimos emigrando?, ¿adónde?, ¿cuáles son los principales motivos de esta emigración?

Efectivamente, sabemos que la reanudación de la emigración desde España se produce de mano de la más reciente crisis económica entre 2008 y 2014, pero no se extingue en los años de bonanza. Así, tras la interrupción de la movilidad forzada por la pandemia, las salidas migratorias desde España se retoman con fuerza: más de medio millón de personas abandonan España en el año 2022 y unas 600 000 lo hacen en 2023.

Reemigrar para probar suerte

Muchas de estas personas emigrantes son, así mismo, inmigrantes que residían anteriormente en España, personas que reemigran y prueban suerte en un nuevo país europeo (una realidad menos conocida, pero muy relevante). Sin embargo, también hay muchas personas autóctonas españolas que emigran. Estas representan aproximadamente un 20 % del total de las salidas.

¿Y dónde van? Los destinos europeos son los preferidos. Y, dentro de estos, Francia, Reino Unido y Alemania despuntan, colocándose en las primeras posiciones, y representando un tercio de los movimientos.

En cuanto a la composición por sexo, los datos oficiales nos indican que emigran un poco más los hombres que las mujeres, pero no son diferencias de gran magnitud. Su edad media se sitúa en los 36 años, por lo que quizás no son tan jóvenes como se presume: las edades que predominan son las de personas adultas.

Pero ¿cuáles son sus planes? Nuestro trabajo Investigación y retorno de la “nueva emigración española” nos permite profundizar en los proyectos migratorios de la reciente emigración española postpandemia. En este sentido, se pueden detallar dos grupos claramente diferenciados: una parte de esta emigración ha retornado a España, aunque no necesariamente a sus localidades de origen, mientras que otra gran parte continúa anclada en Europa.

Qué ancla a los españoles en otros países

Y de ahí nuestras preguntas: ¿qué países aglutinan hoy esa emigración?, ¿qué explica que la nueva ola migratoria permanezca en Europa?, ¿qué variables de arraigo son fundamentales para comprender la permanencia en los países de destino?

Los motivos de ese anclaje en Europa pueden resumirse en tres tipos:

  • La consolidación de la carrera laboral y económica.

  • Las cuestiones vinculadas al ciclo de vida familiar (por ejemplo, tener pareja e hijos/as en destino).

  • Los motivos que, de un modo más bien involuntario, hacen imposible el regreso a España.

Así, algunas autoras como la socióloga Aleksandra Grzymala-Kazlowska han usado el concepto de “anclaje social” para referirse a cómo las personas emigrantes encuentran puntos de apoyo con el fin de restaurar su estabilidad socio-psicológica en los países de destino.

Su trabajo cuestiona ese perfil individualizado de adultos jóvenes “móviles” en Europa, señalando que esta reciente emigración busca experiencias vitales ancladas, ligadas a las condiciones materiales que moldean las vidas de los migrantes, preocupados principalmente por encontrar un buen empleo a largo plazo, seguridad financiera y estabilidad emocional.

Simplificando, podemos distinguir dos perfiles, aquellos que tienen motivos sólidos para permanecer en destino y los que más bien, a pesar de no tener anclaje en Europa, no encuentran motivos para retornar a España.

Es decir, por una parte encontramos aquellos emigrantes españoles satisfechos con su vida en Europa –a nivel laboral y personal– que han ido estableciéndose de modo permanente en Francia, Reino Unido y Alemania. Y, por otra, los que, aunque desearían regresar a España y no se sienten tan vinculados al país de destino europeo, no pueden materializar el retorno por diferentes razones.

Estas causas pueden ser pérdidas económicas o en derechos sociales, motivos familiares (descendencia y/o parejas mixtas), situaciones económicas vulnerables (por ejemplo, la necesidad de enviar remesas a España) o, por último, la certeza de una difícil integración laboral en España.

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Antía Pérez-Caramés ha recibido fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades para la realización dos proyectos de I+D+I de cuyos resultados se inspira este artículo: “La nueva emigración desde España: perfiles, estrategias de movilidad y activismo político transnacional” (CSO2016-80158-R) y “Crisis, dinámicas migratorias y condiciones de vida de la población migrante en España. Análisis comparado de los efectos de la Gran Recesión y la Gran Pandemia” (PID2020-118716RB-I00).

Belén Fernández-Suárez recibe fondos para el proyecto “Digitalización del trabajo y movilidades en Europa: Migraciones de retorno y nomadismo digital (REMOTEWORK, PID2023-148842NB-I00) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Alberto Capote Lama y Iria Vázquez Silva no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. ¿Seguimos emigrando? Una fotografía del reciente éxodo español a Europa – https://theconversation.com/seguimos-emigrando-una-fotografia-del-reciente-exodo-espanol-a-europa-264651

Los planes arquitectónicos de Donald Trump demuestran que la antigua Roma sigue estando de moda

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Israel Campos Méndez, Profesor Titular de Historia Antigua, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Donald Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca con una maqueta de la ampliación de la Casa Blanca y el nuevo arco del triunfo que quiere construir en Washington. White House, CC BY

Cuando en el año 54 a. e. c. Julio César todavía no había terminado de conquistar toda la Galia (Francia), ya había proyectado que la mejor forma de asegurarse un lugar en la posteridad debía ser invertir en obra pública. Llevaba cinco años de guerra contra los galos y veía que el final se encontraba cerca. Por ese motivo, consiguió que se autorizara el inicio de la muy necesaria ampliación del foro romano, por medio de la construcción de lo que acabaría llamándose el Foro Julio. De esta forma, el centro político de Roma, donde tenían lugar las asambleas del pueblo y estaban presentes los edificios públicos más importantes, tendría un nuevo espacio de expansión.

La guerra civil que se inicia entre César y sus rivales políticos en Roma y lo grande de la empresa provocaron que hasta el año 46 a. e. c. el Foro Julio no pudiera ser inaugurado de forma oficial. En él se dispuso una enorme plaza rectangular para alojar una estatua ecuestre de César. Además, había un lugar primordial para un templo dedicado a la diosa romana Venus Generatrix, de quien la familia Julia se consideraba descendiente. Se completaba el espacio con un comicio para las reuniones públicas y una zona de mercados y tabernas para el entretenimiento de la población.

Foro de Julio en Roma.
Foro Julio en Roma.
Viacheslav Lopatin/Shutterstock

Las funciones prácticas de uso estaban aseguradas, pero no podemos ignorar cuál era la intencionalidad que había detrás de esta construcción. Se trataba de un ejercicio de demostración de poder iniciado cuando el pulso contra Pompeyo el Grande, su principal rival político, y el sector conservador del senado romano empezaba a barruntar un futuro enfrentamiento militar.

Al mismo tiempo, se convirtió en el escenario perfecto donde terminar de confirmar su triunfo, no solo en las guerras contra los galos, sino, principalmente, la victoria contra Pompeyo en la ciudad griega de Farsalia y las demás batallas importantes que tuvieron lugar entre los años 49 y 45 a. e. c. de guerra civil y que abarcaron África y la península ibérica.

Las construcciones en la antigua Roma

César no fue el único gobernante romano en entender la importancia de la construcción de edificios que no solo resolvían necesidades públicas, sino que funcionaban como escaparate de sus propios logros personales o el ejercicio personalista del poder.

De hecho, durante la época de la república se esperaba de los magistrados que invirtieran parte de su capital en un ejercicio de generosidad cívica. De esta forma se revertían sobre la ciudad los beneficios económicos que obtenían desde sus puestos de poder político.

Sin embargo, a partir de la instauración del imperio, desde Augusto en adelante, los emperadores entendieron que su poder también se reflejaba en la capacidad para dejar su impronta urbana a través de la construcción de edificios que actuasen como una gran pintada que dijera: “Fulanito estuvo aquí”. El complejo palaciego de la Domus Aurea (literalmente “Casa de Oro”) fue construido para satisfacer la megalomanía de Nerón en esa misma línea. Posteriormente en el área que ocupaba se construyó el Coliseo.

Pasión histórica por la Antigüedad

Ha quedado por tanto asumida, dentro del imaginario colectivo occidental, la idea de que propaganda y ostentación encuentran en el mundo romano un lugar donde inspirarse.

Los grandes palacios, teatros o iglesias de los siglos XVII al XIX reproducían los esquemas constructivos del clasicismo. El monumento nacional a Víctor Manuel II –también conocido como Altare della Patria– a los pies del Capitolio de Roma es una imitación del famoso “Altar de Pérgamo”. El Imperio napoleónico utilizó el arco del triunfo romano como elemento de celebración de las victorias militares –como muestra el que se encuentra en París–.

Maqueta del diseño de una ciudad.
Maqueta del diseño de Berlín según los planos del arquitecto nazi Albert Speer.
Bundesarchiv, Bild 146III-373, CC BY-SA

Y en el siglo XX, las dictaduras personalistas fascistas miraron también a la Antigüedad para generar los instrumentos visuales con los que transmitir la grandeza y el triunfalismo. De esta forma, su arquitectura utilizó la retórica de la grandeza del pasado clásico como un vehículo para glorificar el poder y la estabilidad del régimen. Mussolini encargó el “Palazzo della Civiltà Italiana” como un nuevo coliseo rectangular. Y la maqueta del proyecto de Hitler para la nueva capital de Alemania evocaba una nueva Roma.

Imperio llama a Imperio

En estos días, ha llamado la atención un nuevo ejemplo de cómo dicha cultura sigue siendo referente para la transmisión de estos propósitos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, proyecta construir un enorme arco del triunfo en la ciudad de Washington con motivo de la conmemoración del 250 aniversario de la independencia de este país.

Estados Unidos es un territorio que no tiene un pasado vinculado con la huella del Imperio romano. Por eso, resulta enormemente llamativo comprobar cómo está plagado de recreaciones arquitectónicas que buscan entroncar directamente con este pasado. Cuando se construyeron la mayoría de ellos –pensemos en el Capitolio, el obelisco del Monumento a Washington, el Lincoln Memorial, etc.– se podía entender que la antigüedad clásica estuviera ejerciendo aún una influencia destacable en el modelo político y de propaganda. Sin embargo, en el momento actual, cualquier evocación directa a símbolos arquitectónicos de un pasado remoto nos parece un tanto paradójica.

La razón podría ser que en estos tiempos el gobierno conservador norteamericano está interesado en romper con cualquier “modernidad” y buscar en los “modelos tradicionales” la recuperación de una época dorada perdida. La remodelación del ala este de la Casa Blanca, cuya construcción anterior tenía una clara evocación neoclásica, se ha proyectado como un enorme salón de baile. Si nos fiamos de los planos difundidos, reproducen el interior de una basílica romana cargada de columnas corintias y rosetones en el techo. El proyecto del arco del triunfo está coronado también por una enorme estatua de lo que debe ser una diosa alada de la victoria.

Un hombre sujeta una foto de un salón dorado y explica algo ante otros hombres sentados alrededor.
Donald Trump muestra la maqueta de su nuevo proyecto de Casa Blanca y una imagen de cómo será el salón de baile en una reunión con el secretario de la OTAN Mark Rutte.
White House, CC BY

Esto confirma que los modelos icónicos procedentes del mundo romano antiguo están dando forma a programas propagandísticos. Pero se trata de un uso que queda separado de los valores arquitectónicos intrínsecos de los edificios tomados como referentes. Después de todo, las basílicas en la antigua Roma eran espacios públicos pensados para que los magistrados pudieran impartir justicia y la población desarrollara sus negocios protegida de las inclemencias del tiempo. Lo único que pervive en su diseño actual es la utilización interesada de una idea de ese imperio que todavía sirve para lanzar un determinado discurso.

Porque lo que evoque a la grandeza de Roma continúa siendo percibido como sinónimo de grandeza actual. Después de todo, esa época es el espejo donde nos seguimos mirando.


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Israel Campos Méndez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Los planes arquitectónicos de Donald Trump demuestran que la antigua Roma sigue estando de moda – https://theconversation.com/los-planes-arquitectonicos-de-donald-trump-demuestran-que-la-antigua-roma-sigue-estando-de-moda-268457

El cerebro no sólo piensa, también quema grasa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Enrico Castroflorio, Neurocientífico especializado en función sináptica y lípidos, Universitat de les Illes Balears

Kateryna Kon/Shutterstock

Durante décadas, los libros de Biología repitieron la misma idea: las neuronas solo funcionan gracias al azúcar y la glucosa es su combustible exclusivo, su “gasolina premium”.

No obstante, un nuevo estudio publicado en Nature Metabolism acaba de dar la vuelta a esa historia: las neuronas también pueden quemar grasa para producir energía. Y no de forma excepcional, sino como parte de su funcionamiento cotidiano.

Este descubrimiento cambia cómo entendemos el metabolismo cerebral. Las sinapsis (las estructuras por las que las neuronas se comunican entre sí) almacenan pequeñas gotas de grasa que pueden ser utilizadas como fuente directa de energía cuando el cerebro lo necesita. En otra palabras: nuestro cerebro no solo piensa, también “quema” lípidos.

Las gotas de grasas que alimentan el pensamiento

Un equipo liderado por investigadores de la Universidad de Yale y Cornell ha identificado una enzima clave, llamada DDHD2, como una lipasa sináptica: su función es romper los triglicéridos contenidos en las gotitas de grasa para liberar ácidos grasos que las mitocondrias pueden quemar para producir ATP, la moneda energéticas de las células.

En un ensayo animal, los científicos bloquearon DDHD2 en ratones y observaron que las neuronas se llenaban de estas gotitas, haciendo que el cerebro perdiera energía rápidamente. Además, los animales entraron en un estado de letargo o torpor similar al que se observa durante el ayuno extremo o la hibernación, reduciendo su temperatura corporal de varios grados.

Este experimento clave demuestra que las neuronas dependen de la combustión de grasa para mantener su actividad eléctrica y comunicarse entre sí.




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Sinapsis con hambre: cuando la electricidad impulsa el metabolismo

El estudio fue todavía más allá: los autores observaron que la actividad eléctrica de las neuronas regula directamente el uso de grasa. Cuando los investigadores inhibían la comunicación eléctrica entre neuronas, las gotas de lípidos se acumulaban. Y, por el contrario, cuando se permitía que las neuronas se activaran, las grasas se consumían más rápido,

Es decir, cada impulso nervioso viene acompañado de un pequeño “chispazo metabólico”. ¿Y cómo funciona?

Las sinapsis utilizan su reserva local de lípidos para generar ATP, la moneda energética que las células utilizan para “comprar” reacciones bioquímicas y, así, mantener la maquinaria de reciclaje de vesículas sinápticas. Incluso en ausencia de glucosa, las neuronas pueden seguir funcionando gracias a esta “combustión de emergencia”.

Si lo pensamos, el proceso es muy similar a la forma en que los músculos recurren a la grasa cuando se agota el azúcar durante el ejercicio intenso.

Implicaciones para las enfermedades neurológicas

Si bien ya se conocía que la mutación en el gen DDHD2 produce una rara enfermedad hereditaria llamada paraplejia espástica compleja tipo 54, que causa debilidad motora, discapacidad intelectual y problemas de visión, este nuevo estudio explica por qué. Sin DDHD2, las neuronas no pueden liberar los ácidos grasos que necesitan para producir energía. El resultado deriva en el colapso metabólico local en las sinapsis, que afecta a la transmisión neuronal y, como consecuencia, a la función cognitiva.

Además, este descubrimiento abre una nueva línea de investigación sobre el papel de los lípidos en otras patologías cerebrales. [Enfermedades como el alzhéimer], el párkinson o la esclerosis lateral amiotrófica se han asociado con alteraciones en el metabolismo lipídico del cerebro.

Por tanto, nuevas terapias basadas en el mantenimiento del metabolismo lípidico o en lípidos sintéticos podrían ser la clave para mantener o facilitar la correcta comunicación entre neuronas en enfermedades donde este diálogo neuronal se interrumpe, con consecuencias devastadoras.




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Unas neuronas más “flexibles” de lo que creíamos

Más allá de la curiosidad científica, este trabajo nos recuerda que el cerebro es un sistema metabólicamente flexible y sorprendentemente adaptable. Puede usar azúcar, lactato, cuerpos cetónicos (productos de desecho de las grasas) y, como ahora sabemos gracias a este estudio, las neuronas recurren constantemente a sus propias reservas de grasa para mantenerse activas.

Con este nuevo trabajo, la frontera entre metabolismo y pensamiento se difumina: cada idea, cada recuerdo, cada movimiento depende de un equilibrio energético que las neuronas ajustan con precisión. Saber que su función también es quemar grasa dentro de sus sinapsis añade una capa más de complejidad y belleza a las células del cerebro.

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Enrico Castroflorio recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidad, Agencia Estadal de Investigación. Trabaja como investigador senior para Laminar Pharmaceuticals y es Profesor y Colaborador de Universidad de las Islas Baleares (UIB).

ref. El cerebro no sólo piensa, también quema grasa – https://theconversation.com/el-cerebro-no-solo-piensa-tambien-quema-grasa-268254

Cómo sobreviven las catrinas y los altares de muertos a Halloween y TikTok sin perder su identidad

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mayra Antonieta Sandoval Quintero, Investigadora en el Instituto Universitario de Investigación en Estudios Latinoamericanos, Universidad de Alcalá

Una catrina en el desfile del Día de Muertos en Ciudad de México. Eve Orea/Shutterstock

El Día de Muertos es una tradición que ha atravesado décadas de transformación y representa, actualmente, la expresión cultural más emblemática de México. Sin embargo, estos cambios se han visto acelerados en los últimos años debido a la presencia de esta celebración en redes sociales, donde se proyecta como un espectáculo visual.

En TikTok, Instagram y YouTube, los altares y las catrinas son representados con disfraces de Halloween y retos virales. Una mezcla que combina lo sagrado y lo festivo con lo viral.

El espectáculo patrimonial

La inclusión del Día de Muertos en la lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO en 2008 lo ha convertido en un símbolo patrimonial de lo mexicano, que se ha visto impulsado por políticas culturales y turísticas.

El desfile de la Ciudad de México, inspirado en la película de James Bond Spectre (2015), trasladó la celebración del espacio doméstico al espacio público. A ello se suman ferias, festivales y rutas turísticas que promocionan la “experiencia” del Día de Muertos como producto cultural.

En este contexto, las redes sociales amplifican la puesta en escena. En TikTok, los vídeos muestran los preparativos de ofrendas, los concursos de catrinas o los maquillajes rituales. Este desplazamiento de elementos vernáculos hacia medios digitales refleja cómo la tradición se transforma en espectáculo, pero mantiene la emoción colectiva de recordar a los muertos. Lo que antes era un acto íntimo hoy se convierte en contenido que se comparte, al que se da “me gusta”, pero que aún así afirma la identidad y el sentido de pertenencia.

De la tradición indígena a la cultura pop

El Día de Muertos es el resultado de mezclar prácticas mesoamericanas de culto a los ancestros con las conmemoraciones ibéricas y católicas del Día de Todos los Santos. Ese sincretismo etnoterritorial, como lo define la antropología, dio lugar a una celebración profundamente identitaria.

En la actualidad, sin embargo, se vive otra ola de sincretismo. El encuentro entre la herencia indígena y la cultura pop global se fusionan. En TikTok abundan vídeos donde las ofrendas tradicionales incorporan calabazas, luces LED o disfraces inspirados en películas como Coco (Pixar/Disney, 2017).

Este fenómeno puede leerse desde la perspectiva de las “culturas híbridas”, que Néstor García Canclini instauró en su obra del mismo título. En línea con este concepto acuñado por el antropólogo de origen argentino, pero afincado en México, este tipo de expresiones culturales no consisten en una simple imitación de lo extranjero, sino en una reapropiación, donde los símbolos globales son reinterpretados. Así, el altar con veladoras y papel picado coexiste con filtros digitales, lo que demuestra que las identidades culturales no desaparecen, sino que se transforman.

Globalización mediática y consumo simbólico

El poder de los medios y del mercado también ha influido en la resignificación actual. Un ejemplo claro es la campaña de la cerveza Victoria, que desde hace años crea cortometrajes, productos y piezas publicitarias inspiradas en los mitos prehispánicos del inframundo.

En uno de los vídeos virales recientes, la marca cervecera mezcla el relato mítico de Mictlán (el inframundo de la mitología mexica y nahua) con la historia moderna de la cerveza, produciendo un discurso que une lo ancestral y lo comercial. Es decir, la identidad con la modernidad.

Estas estrategias incluyen cervezas con sabor a cempasúchil (la flor tradiconal del Día de Muertos), narrativas de “orgullo mexicano” y colaboraciones con artistas, como el bailarín Isaac Hernández.

Su implantación a través del marketing y la publicidad revela cómo la identidad cultural se convierte en un lenguaje de marca vivencial. No obstante, también evidencia que las empresas recurren a los símbolos, como el Día de Muertos, no solo para vender, sino para reconectar emocionalmente al público con su cultura y con el producto desde el terreno del consumo.

De esta manera, la patrimonialización del Día de Muertos, impulsada por el turismo y las redes sociales, funciona como un espejo de la sociedad, donde se expresa tanto el orgullo identitario como la apropiación comercial de lo sagrado.

De los altares blancos al meximalismo identitario y la tropicalización

Otro debate reciente visible en TikTok es el de los llamados “altares blancos” o “altares minimalistas”. Algunos vídeos muestran cómo las tendencias de diseño contemporáneo, marcadas por el gusto neutro y las estéticas de catálogo, se han trasladado a la tradición del altar. En ellos, las flores de cempasúchil se sustituyen por arreglos blancos, las veladoras de colores por luces frías, y los objetos personales del difunto por elementos decorativos.

Este fenómeno, más allá del gusto estético, plantea una reflexión sobre la identidad. El altar mexicano no responde al principio de “menos es más”, sino a una lógica del meximalismo, donde “más es más”: colores, aromas, texturas y símbolos que cuentan una historia viva. Frente a la homogeneización del diseño global, el altar tradicional actúa como resistencia simbólica, por lo que no se trata de una tendencia decorativa, sino de una forma de reafirmar la historia colectiva y los vínculos afectivos que sostienen la identidad mexicana.

Otros contenidos virales muestran cómo la cultura mexicana se reapropia de su identidad al revivir el Día de Muertos sobre la tradición del Halloween. Las catrinas vuelven a tener protagonismo frente a los zombies o monstruos anglosajones, en un proceso de tropicalización. Una suerte de mezcla festiva, donde lo local se fortalece al dialogar con lo global.

A diferencia de los años ochenta y noventa, cuando Halloween ganaba terreno porque representaba lo moderno y extranjero, hoy el Día de Muertos se vive con orgullo y creatividad.

Sin embargo, vale la pena preguntarse si esta revitalización se sostiene desde lo comunitario o desde el espectáculo. Películas como Coco o Spectre o eventos como el “paseo ciclista de Día de Muertos”, donde se encienden luces y se usan disfraces, pueden ser al mismo tiempo mecanismos de difusión y de superficialización del rito. De esta manera, la frontera entre tradición y el performance se vuelve cada vez más difusa.

Es en esa mezcla de altar y filtro digital, de catrina y lente pop, de mercado y memoria donde se encuentra la expresión contemporánea de una identidad mexicana que dialoga con el mundo sin perder su raíz. Porque, como toda tradición, el Día de Muertos no se conserva: se vive.

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Mayra Antonieta Sandoval Quintero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo sobreviven las catrinas y los altares de muertos a Halloween y TikTok sin perder su identidad – https://theconversation.com/como-sobreviven-las-catrinas-y-los-altares-de-muertos-a-halloween-y-tiktok-sin-perder-su-identidad-268422

Aumenta la brecha en competencias entre España y otros países desarrollados: ¿qué significa?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ángel Soler Guillén, Vicedecano de Estudios de Postgrado de la Facultat d’Economia, Universitat de València

MnManu/Shutterstock

¿Es más competente una persona que ha terminado estudios de postgrado que otra que tiene solamente un grado universitario? Parece lógico que sí: cuantos más años hemos estudiado, mejores serán nuestras competencias reales en el ámbito profesional. Pero similar nivel de estudios no equivale a un similar nivel de competencias. Especialmente entre países.

El programa PISA, que evalúa las competencias de los estudiantes en matemáticas, ciencias y lectura, nos ofrece datos para analizar con mayor precisión la relación entre la educación, el capital humano y el desempeño económico de los países y los individuos.

Los resultados que ofrece esta evaluación internacional muestran la importancia de las competencias reales (en términos de su capacidad para desenvolverse en la vida cotidiana y la actividad laboral) en comparación con la mera acumulación de años de enseñanza. Y mientras que PISA nos habla de los jóvenes de 15 años, el reciente informe de la OCDE sobre el nivel de competencias de la población adulta es la traslación a la población en edad de trabajar del mismo enfoque.

Aplicar lo que hemos aprendido

Este último estudio ofrece información sobre el nivel de competencias básicas (matemáticas, comprensión lectora y resolución adaptativa de problemas) de la población entre 16 y 65 años. Esto permite comparar a España con otros países de la OCDE (países desarrollados todos ellos) y tener en cuenta aspectos como la edad del individuo, el nivel de estudios terminados y la situación entre distintas generaciones, como hemos hecho en nuestro último estudio.




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Incluso podemos distinguir qué parte de las diferencias en competencias entre grupos o países se debe a que unas personas han estudiado más años o alcanzado niveles educativos más altos, y qué parte obedece a que, aun con el mismo nivel de estudios, algunos grupos o países desarrollan más o menos competencias que otros.

En las competencias de una persona influyen factores diversos relacionados con características personales y familiares o la propia actividad laboral, pero el papel del sistema educativo y su mejor o peor funcionamiento es, sin duda, fundamental. Por eso el informe tiene en cuenta tanto qué efecto tiene acumular más o menos años de estudios y completar niveles más avanzados de enseñanza o no como aspectos más cualitativos sobre las competencias alcanzadas en los sucesivos niveles de enseñanza.

¿Por qué empeora el nivel en España?

La comparación con la media de los países de la OCDE muestra una brecha desfavorable para España. El nivel de competencias es para todas las franjas de edad más bajo en las tres competencias básicas investigadas.

Además, esa distancia aumenta generación tras generación. Para la cohorte de 25 a 34 años (la más joven con edad suficiente para haber completado su etapa educativa), la brecha triplica a la de la cohorte de 55 a 65 años. Es decir, los jóvenes españoles están el triple de lejos del nivel habitual de competencias de los jóvenes de los países desarrollados que las personas de 55 a 65 años respecto a la media para ese grupo de edad.




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Es interesante observar que, mientras que el nivel de estudios influye de una manera previsible en los resultados (es decir, la brecha es menor con los países del entorno a medida que las personas tienen niveles más elevados de estudios), en el caso de las competencias que se adquieren en cada nivel educativo, la distancia es cada vez mayor: a igualdad de nivel de estudios, las competencias de las sucesivas generaciones están cada vez más lejos de las de sus coetáneos de los países desarrollados.

El resultado más llamativo es que, en términos globales, los españoles nacidos en los sesenta y próximos a jubilarse (cohorte de 55 a 65 años) muestran más competencias a igualdad de estudios completados que sus coetáneos de la OCDE. Sin embargo, para las cohortes posteriores esa ventaja desaparece y se va convirtiendo en una brecha negativa cada vez más grande.

Más competencias que sus mayores, pero menos que sus coetáneos europeos

En definitiva, ¿tienen los jóvenes españoles más competencias básicas que sus mayores? Sí, pero ese avance se ha producido en todos los países y, de hecho, España es uno de los cinco países desarrollados donde es más débil. Como resultado, los jóvenes españoles están más lejos de sus coetáneos de la OCDE que quienes nacieron en los 60, una generación que se formó íntegramente con el modelo de la EGB.

En otras palabras, mientras otros países de la OCDE han logrado que sus jóvenes con el mismo nivel educativo alcancen competencias básicas más altas, en España ese progreso ha sido menor, de modo que, incluso con los mismos estudios completados, los españoles suelen mostrar un nivel medio de competencias inferior al de sus homólogos en otros países.

Frenesí legislador

Se trata de un resultado decepcionante en el contexto de los esfuerzos realizados en materia educativa durante las últimas décadas. La lista de reformas en este ámbito desde los 80 conforma una auténtica sopa de letras de leyes orgánicas: LOU, LODE, LOGSE, LOPEG, LOCE, LOE, LOMCE, LOMLOE, LOSU… Esto convierte a España en un caso un tanto atípico de frenesí legislador caracterizado por una sistemática falta de consenso, con una sucesión de normas a veces contradictorias, otras veces efímeras o incluso no aplicadas realmente.

La enseñanza necesita políticas coherentes y sostenidas en el tiempo, al caracterizarse por periodos de maduración muy prolongados. Hay que pensar que, en la actualidad, un graduado universitario típico puede acumular fácilmente 20 años de estudios en los diferentes niveles de enseñanza.

Esa falta de una política educativa consensuada, coherente y prolongada puede haber contribuido a que el progreso conseguido por España en términos de competencias no pueda calificarse de adecuado si se compara con el habitual en otros países desarrollados.

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Ángel Soler Guillén recibe fondos de Fundación BBVA.

Lorenzo Serrano Martínez recibe fondos de Fundación BBVA

ref. Aumenta la brecha en competencias entre España y otros países desarrollados: ¿qué significa? – https://theconversation.com/aumenta-la-brecha-en-competencias-entre-espana-y-otros-paises-desarrollados-que-significa-267776

Así ha evolucionado el negacionismo de la industria de los combustibles fósiles para impedir la acción climática

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José María Baldasano Recio, Catedrático Emérito de Ingeniería Ambiental

Pan Demin/Shutterstock

La industria de los combustibles fósiles sabía desde la década de 1950 que podía causar un cambio climático, y a finales de la década de 1970 conocía que lo haría con toda seguridad. Sin embargo, en lugar de cambiar la orientación del modelo energético, se ha dedicado a librar una campaña multimillonaria de negación, ocultación, desinformación y retardismo para impedir la adopción de políticas climáticas y de descarbonización.

Las primeras advertencias

Durante las décadas de 1950 y 1960, desde el ámbito científico se explicó en estudios, medios de comunicación y testimonios ante los gobiernos, especialmente al de Estados Unidos, y se alertó a la industria de los combustibles fósiles de que su combustión provocaba y estaba aumentando la concentración de CO₂ en la atmósfera, lo que, con el tiempo, provocaría un cambio climático de origen antrópico.

En las décadas de 1970 y 1980, la industria de los combustibles fósiles tenía una amplia evidencia de la amenaza potencialmente grave que representaban para el clima terrestre. Realizaba informes e investigaciones propias. El programa de investigación de ExxonMobil predijo el calentamiento global con gran precisión, y otras grandes empresas tenían una comprensión similar de la evidencia científica existente. Sin embargo, en lugar de alertar al público sobre la inminente crisis climática y tomar medidas, ocultaron lo que sabían.

El consenso científico sobre el calentamiento global en la década de 1990 ya estaba bien definido. La comunicación pública de dicho consenso comenzó con el testimonio crucial ante el Congreso de EE. UU. del científico climático estadounidense James Hansen y la creación del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) en 1988, así como la publicación progresiva de sus seis informes desde 1990 a 2023.




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Tácticas de desinformación

A medida que el cambio climático se convertía en noticia de primera plana y crecía la necesidad política para abordarlo, la industria de los combustibles fósiles, sus asociaciones y sus aliados ideológicos iniciaron una masiva campaña para socavar la comprensión pública del problema y bloquear la adopción de medidas políticas significativas.

Desde entonces, se ha negado y puesto en duda activamente la ciencia climática, se ha confundido al público y a los políticos, y se ha impedido la aplicación de políticas climáticas y de energía mediante la desinformación. Imitando a la industria tabacalera, una táctica clave fue –y sigue siendo– exagerar la incertidumbre científica y afirmar falsamente que no existe consenso entre los expertos científicos y, por lo tanto, no hay base para actuar.

Otras tácticas han incluido denigrar los modelos climáticos, presentar el enfriamiento global como una interpretación alternativa de los datos científicos y fingir ignorancia sobre la perceptibilidad del calentamiento antropogénico.




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Mentiras económicas

Las corporaciones de los combustibles fósiles también se dedicaron a promover un alarmismo económico. Un “plan de comunicaciones” de 1995 de la Global Climate Coalition de la industria presentó como principales mensajes públicos no solo “la continua incertidumbre científica”, sino también “económica: pérdida de empleos, mayores costos de la energía, menor competitividad” y “soberanía: Estados Unidos cede la política energética y ambiental a la burocracia internacional”.

Difundió su desinformación directamente a través de anuncios engañosos, informes empresariales, información inadecuada a los accionistas e indirectamente financiando organizaciones negacionistas del cambio climático y políticos de derecha.

Investigaciones recientes han revelado que la industria de los combustibles fósiles también ocultó y engañó durante mucho tiempo al público y a los políticos sobre los graves daños a la salud que estos generan.

La campaña de desinformación coincidió con el esfuerzo de décadas de promover una agenda antigobernanza y antiregulación que afirmaba que el cambio climático (y otros temas) debían dejarse en manos del mercado, y que el gobierno no era, ni podía ser, la solución.

La realidad, como bien señaló el economista Nicolas Stern, es que el cambio climático es una falla del mercado donde “quienes dañan a otros emitiendo gases de efecto invernadero no pagan su externalización”, lo que requiere la acción del gobierno para abordarlo.

Sin embargo, a mediados de la década de 1990, en gran parte debido a la desinformación promovida por la industria de los combustibles fósiles y sus aliados, muchos ciudadanos y líderes políticos se habían convencido de “confiar en el mercado” y evitar la regulación del cambio climático.

Un cambio de registro

A mediados de la década de 2000, a medida que se fortalecía el consenso sobre el actual cambio climático, la industria de los combustibles fósiles cambió su estrategia de la negación pública rotunda del cambio climático a formas más sutiles e insidiosas de propaganda.

Entre sus distintas estrategias, se presentaba el cambio climático como un “riesgo” en lugar de una “realidad”. Incluso después de que la comunidad científica hubiese declarado que el cambio climático era “inequívoco”.

Usan el greenwashing o el ecoblanqueo en la publicidad para presentar a las empresas y organizaciones como conscientes del medio ambiente y comprometidas con las tecnologías bajas en carbono. Sin embargo, de 2008 a 2022 las empresas de petróleo y gas nunca gastaron más del 1 % de sus presupuestos anuales colectivos en proyectos bajos en carbono.

Falsas promesas

Muchas compañías han hecho promesas de alcanzar emisiones netas cero que sus modelos de negocios no pueden lograr. Utilizan una retórica basada en la “responsabilidad individualizada”, en la que trasladan la culpa del cambio climático a los consumidores promoviendo la huella de carbono individual –caso paradigmático de British Petroleum– y su papel en el sostenimiento de la “demanda”, a pesar de que gran parte de esta demanda podría satisfacerse con energías renovables.

Promueven el “solucionismo de los combustibles fósiles”, presentando su industria como una parte esencial e inevitable de la solución a la crisis climática, en contradicción con la evidencia científica de que la producción y el uso continuado de combustibles fósiles la empeorará. Y utilizan juegos de trileros tecnológicos en los que minimizan los daños climáticos de los combustibles fósiles. Por ejemplo, comercializando falsamente el metano como “limpio” y promoviendo tecnologías ineficaces y costosas como la captura y almacenamiento de carbono.

A medida que el costo de la energía solar y eólica van disminuyendo, la industria de los combustibles fósiles presenta falsamente las alternativas limpias y renovables a los combustibles fósiles como poco fiables e inviables. Junto a estas tácticas de propaganda, una gran desinformación climática sigue proliferando en las redes sociales, promovida en gran medida por fuentes relacionadas con la industria de los combustibles fósiles.

La desinformación obstaculiza la acción climática

Estas tácticas siguen siendo omnipresentes y muy influyentes. En 2022, el IPCC concluyó que la desinformación y la politización de la ciencia del cambio climático por parte de intereses creados “han sembrado incertidumbre e impedido el reconocimiento del riesgo” y “han limitado la acción climática”.

Las encuestas muestran sistemáticamente que una parte significativa de la población sigue dudando de la realidad e importancia del actual cambio climático. El Foro Económico Mundial ha concluido que la desinformación es ahora uno de los principales riesgos globales.

En un reciente informe, el Panel Internacional sobre el Entorno de la Información asegura que la mayor barrera para la acción climática puede que no sea la falta de conocimiento científico, sino la “difusión mundial de información errónea que atenta contra la confianza pública y la voluntad política”.

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José María Baldasano Recio no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Así ha evolucionado el negacionismo de la industria de los combustibles fósiles para impedir la acción climática – https://theconversation.com/asi-ha-evolucionado-el-negacionismo-de-la-industria-de-los-combustibles-fosiles-para-impedir-la-accion-climatica-268056