Cautela ante el posible hallazgo de materia oscura en el universo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ruth Lazkoz, Catedrática de Física Teórica, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

El mapa de la Vía Láctea, y sus más de mil millones de estrellas, creado por la misión GAIA de la ESA ESA/Gaia/DPAC, CC BY

No importa de dónde venga la afirmación de que se ha detectado la materia oscura por primera vez. En cualquier caso, hay que cogerla con pinzas. Todo proceso de observación científica requiere prudencia, y para la astrofísica actual es un problema de una complejidad prácticamente inabordable. Se hace necesaria otra rama de la ciencia para resolver el misterio: la física de partículas.

Vamos a plantear el dilema desde esa óptica: ¿cómo se puede afirmar haber podido detectar algo invisible, es decir, que no interactúa de forma electromagnética?

El lenguaje de la luz

La materia oscura no emite ni absorbe fotones, ni cambia su trayectoria cuando se encuentra con ellos. O sea, no habla el lenguaje de la luz. Y eso es porque carece del aparato fonador necesario: no tiene carga eléctrica, el cuanto del campo electromagnético.

Pero este problemita no es exclusivo de la materia oscura, y por ahí podemos ir desentrañando la maraña. Los neutrinos tampoco interactúan con la luz. Sin embargo, al chocar con neutrones producen partículas cargadas: electrones y protones. Los electrones son los más ágiles y versátiles para interactuar con la luz.

Resumiendo, la física de los neutrinos es un generador de electromagnetismo y, por supuesto, de sus cuantos: los fotones. ¿Podría ser aplicable la física de esas partículas a la física de la materia oscura?

La materia oscura y los rayos gamma

¿Y si la materia oscura fuera algún WIMP (siglas en inglés de Partículas Masivas de Interacción Débil), es decir, otro tipo de partícula poco dada a la interacción, como ocurre con los neutrinos? El estudio del astrofísico japonés Tomonori Totani se basa en esa propuesta: en la detección de rayos gamma en el halo de la Vía Láctea como evidencia de haber observado materia oscura.

Pongámonos en el caso de que estuviera, efectivamente, hecha de algún WIMP. En ese caso, quizá sus colisiones con hadrones producirían cascadas de partículas cargadas y rastros de luz asociados. Y podría ser detectada.

Entre los posibles productos de esos choques destacan los quarks, que al no poder vagar libres, se asociarían formando piones neutros. Seguimos el proceso y esos piones neutros decaen en rayos gamma. Y ya tenemos justo lo que queríamos: un canal de producción de la radiación electromagnética más energética imaginable: los rayos gamma que ha detectado el laboratorio Fermi en el halo de la Vía Láctea, y sirven al investigador nipón como señal de materia oscura.

Con los rayos gamma por fin contamos con algo que podemos detectar preservando además la esencia de su origen físico. Estos fotones con frecuencia tan alta que caen en la ventana de los rayos gamma tienen una tremenda facilidad para atravesar la materia ordinaria de la galaxia. Solo los frenan procesos muy energéticos y estadísticamente desfavorecidos. No solo eso: atraviesan el halo de materia oscura como un cuchillo a la mantequilla, y podemos rastrear su fuente.

El halo de la Vía Láctea

Hasta aquí la explicación desde la cuántica. Ahora es el turno del otro socio mayoritario en busca de respuestas: la astrofísica. Esta va a ser la encargada de contarnos qué es eso del halo que acabamos de deslizar con un cuchillo de rayos gamma, fingiendo inocencia. Recurro a una metáfora añeja.

La parte brillante de la galaxia, el disco, es como el filamento de una bombilla incandescente real, de las que han caído en desuso. Es donde están las estrellas. Ahora, tal y como se estila en física, imaginemos que el vidrio de la bombilla es esférico, ¿cómo si no? Esta sería la frontera del halo. Del mismo modo que la bombilla está llena de argón, el halo está lleno de materia oscura. Los tamaños relativos también encajan en el relato: el disco galáctico para nuestra galaxia es de 50 000 millones de años luz de radio, y el halo, unas 5 veces mayor.

El halo de materia oscura tiene un impacto astrofísico incontestable. Contiene la mayoría de la masa de la galaxia y sus aledaños, muchísima más que toda la que suman las estrellas del disco. Por ejemplo, en la Vía Láctea por cada kilogramo de materia ordinaria hay entre 5 y 9 kilos de materia oscura. Así que, lógicamente, es la que domina los procesos gravitatorios a escalas galácticas. Pero la supuesta evidencia de materia oscura detectada por los investigadores japoneses no tiene que ver con la gravedad, sino con la luz.

Evidencia luminosa

Usando datos del telescopio Fermi-LAT, Totani afirma haber encontrado un exceso difuso de rayos gamma, es decir, “más rayos gamma de lo esperado”. Además, ese exceso tiene una “energía típica” –un valor que se repite mucho– de alrededor de 20 gigaelectronvoltios (GeV), que es simplemente una forma de medir cuán energéticos son esos rayos gamma. Este valor podría correspondería a un WIMP de unos pocos GeV. Es decir, partículas de materia oscura.

La suave geometría

Se entiende que ese extra de radiación es difuso porque no aparece concentrado en un punto ni procede de una fuente identificable. Al contrario, se extiende suavemente por una región amplia del cielo. Además, la distribución de ese exceso de fotones energéticos es casi esférica y decae en la misma manera que perfiles muy populares para construir modelos de materia oscura.

El autor del trabajo argumenta que no se conoce ningún tipo de fuente astrofísica que produzca una señal con esas dos características concretas. Por un lado, está la presencia de ese pico de radiación, y por el otro, esa geometría tan suave y extendida. Por todo esto, con prudencia, señala que podría ser candidata a la primera evidencia de materia oscura.

Comparando con galaxias enanas

Para comprobar si esta posible señal tiene sentido contamos con un recurso clave: las galaxias enanas. Son sistemas con muy pocas estrellas, casi sin gas, sin apenas formación estelar y sin agujeros negros activos. En resumen, tienen una actividad astrofísica prácticamente nula. A cambio, están dominadas por la materia oscura; de hecho, puede suponer hasta el 90 % de su masa. Esas características las convierte en laboratorios ideales para buscar materia oscura. Si existiese, detectar la señal en el centro de la Vía Láctea sería pan comido.

Pero Fermi-LAT no ha encontrado nada de ese tipo, algo que el propio Totani reconoce. Más aún, el trabajo no ofrece ningún mecanismo que explique esa discrepancia.

Avanzando en el conocimiento

Las gigantescas burbujas emisoras de rayos gamma fueron descubiertas por el Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi de la NASA. Son como un reloj de arena, con una extensión de unos 50 000 años luz de extremo a extremo, comparable al tamaño de la parte central y más densa del disco estelar de la Vía Láctea.
ESA/XMM-Newton/G. Ponti et al. 2019; ESA/Gaia/DPAC (Milky Way map), CC BY

La extracción de la señal limpia obtenida por los investigadores japoneses requiere un proceso de limpieza exquisita. Procesos astrofísicos de tan alta complejidad podrían inducir notables irregularidades en un halo pretendidamente esférico.

Por ejemplo, hay que restar el efecto de las burbujas de Fermi, dos gigantescas nubes de rayos gamma que salen del centro de la galaxia. Probablemente son restos de un episodio violento del pasado y su presencia dificulta la detección de una señal tenue como el exceso de luz supuestamente detectado y que se ha relacionado con materia oscura.

Ahora solo nos queda esperar a ver si se pincha la burbuja del sueño de la detección de la materia oscura. Pero incluso cuando eso suceda, todo el proceso para dar o quitar la razón al audaz proponente tiene valor. El mérito radica en una sucesión de vueltas y vueltas a un mismo circuito. En cada trazado vamos conociendo mejor las curvas y las rectas. Hasta que llegue un día que un gran descubrimiento nos saque por la tangente, abriendo una infinita autopista de conocimiento.

The Conversation

Ruth Lazkoz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cautela ante el posible hallazgo de materia oscura en el universo – https://theconversation.com/cautela-ante-el-posible-hallazgo-de-materia-oscura-en-el-universo-270815

El curioso comportamiento de algunas aves que usan plantas frescas y aromáticas en sus nidos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Garrido Bautista, Investigador posdoctoral, Universidad de Castilla-La Mancha

Ejemplar de estornino negro (_Sturnus unicolor_). Erni/Shutterstock

La construcción de nidos es un comportamiento prácticamente universal en las aves. Estas estructuras son un rasgo tan distintivo de estos animales como lo son sus plumas o alas. Los nidos son el soporte estructural para los huevos, pollos y los propios progenitores que lo construyen, protegiéndolos frente a depredadores y otros factores ambientales.

La mayoría de las aves usan materiales orgánicos para su construcción, como ramas o musgo, pero también inorgánicos como barro y otros de origen antropogénico, como plásticos. Todos estos materiales conforman la base estructural de un nido, pero en su superficie también se encuentran otros añadidos tras la terminación de la estructura –como plumas o pelo– con funciones muy diversas, en muchos casos relacionados con la selección sexual. Entre estos elementos incorporados a posteriori se encuentran las plantas verdes frescas, como aquellas que utilizamos comúnmente para agregar sabor, color y aroma a alimentos.

Comportamiento intrigante

La incorporación de fragmentos frescos de plantas, muchas veces aromáticas, o incluso de flores, es un comportamiento que ha intrigado a muchos científicos durante décadas. Hasta donde sabemos, esta conducta solo la exhiben unas pocas especies entre las miles que existen actualmente, lo que la hace más intrigante.




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Cuando hablamos de material vegetal verde y fresco nos referimos a hojas completas o fragmentos de ellas, hierbas y flores, que aunque no son verdes pueden adoptar funciones similares. Este tipo de material casi siempre se incorpora cuando la estructura del nido está terminada y se mantiene hasta la puesta de los huevos, aunque hay especies, como el herrerillo común (Cyanistes caeruleus) que continúan aportando material verde hasta que los polluelos abandonan el nido. Otras especies de aves que muestran esta conducta son el estornino pinto (Sturnus vulgaris), el estornino negro (Sturnus unicolor) y, aunque solo existe un reporte en China, el gorrión rutilante (Passer cinnamomeus).

Mezcla de fragmentos de plantas frescas y flores de uno de los nidos de estornino negro que los autores han estudiado en la Sierra de Madrid.
Mezcla de fragmentos de plantas frescas y flores de uno de los nidos de estornino negro que los autores han estudiado en la Sierra de Madrid.
Javier Sierro

Una selección minuciosa

A diferencia de los materiales estructurales (barro, ramas, etc.), las plantas parecen seleccionarse minuciosamente, ya que las aves escogen una pequeña fracción no aleatoria de variedades entre la flora local. Además, existen diferencias geográficas y sexuales entre y dentro de cada especie.

Según pudimos observar investigadores de las Universidades de Coímbra y de Granada, el herrerillo común, por ejemplo, selecciona principalmente la menta en los alrededores de Coímbra (Portugal) y el marrubio en Sierra Nevada. Otros trabajos han reportado que el herrerillo común prefiere la milenrama y el tomillo borriquero en los bosques de Córcega (Francia).

Además, en esta especie, solo la hembra aporta estas plantas al nido y lo hace desde la incubación de los huevos hasta el momento en que los polluelos se independizan. Por su parte, el estornino pinto parece ser algo menos selectivo, con un rango de plantas seleccionadas muy superior al herrerillo común, tanto en poblaciones de Estados Unidos como de Alemania. Y un patrón similar se puede observar en el estornino negro, su pariente más cercano, que incluso puede añadir flores al nido. En ambas especies de estornino, solo los machos aportan el material verde fresco y siempre antes de la incubación.

Pero lo verdaderamente llamativo de estas plantas es su perfil químico. Se ha comprobado que muchas de las especies seleccionadas son aromáticas, es decir, que emiten cantidades significativas de compuestos volátiles al entorno. Son estos compuestos terpenoides, como el limoneno o sabineno, los que han llamado la atención de los científicos por sus propiedades antimicrobianas e insecticidas.




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Posibles utilidades de las plantas frescas

Diversos estudios han puesto a prueba la hipótesis de si las plantas frescas aromáticas reducen la carga de parásitos y bacterias patógenas en los nidos. Aunque la evidencia a favor es elevada, tiene matices. La mayoría de los estudios realizados con el herrerillo común han encontrado un efecto antiparasitario y antimicrobiano de las plantas aromáticas, pero no todos los grupos de parásitos se ven afectados de forma similar.

En un estudio que hicimos en Coímbra, donde introdujimos experimentalmente menta en unos nidos y hierba en otros, vimos que la primera reducía la población de ácaros hematófagos (aquellos que se alimentan de sangre), pero no la de larvas hematófagas de moscas. Este mismo patrón también se ha observado en otras poblaciones de herrerillo común y con otros grupos de parásitos.

Otra hipótesis que explica el uso de plantas frescas aromáticas se basa en la capacidad de los compuestos volátiles para estimular sistemas fisiológicos, como el inmunitario. Al igual que con la capacidad para reducir o matar parásitos y bacterias, existen matices en cuanto a la evidencia a favor, ya que las plantas aromáticas parecen estimular distintos componentes según la planta o mezcla de plantas empleada.

Hay casos donde las plantas aromáticas provocan un aumento de parámetros como el hematocrito, el número de glóbulos blancos o el crecimiento de los polluelos, pero en otras muchas ocasiones no se ha observado efecto alguno. Estos resultados discrepantes también los encontramos en la población de Coímbra. Incluso algunos estudios han encontrado evidencias a favor y en contra en la misma población de estudio y con la misma planta aromática.

Por último, existen otras hipótesis que, en vez de basarse en el perfil químico de las plantas para explicar su uso, lo hacen en su estructura macroscópica. Este enfoque señala a las plantas frescas como ornamentos que usan los machos para indicar su calidad individual y atraer a potenciales parejas o incluso para mantener el vínculo de pareja durante la época reproductora. Tal explicación se ha propuesto para el estornino pinto y el negro, cuyos machos introducen flores en los nidos junto a la mezcla de plantas frescas.

En la población de estornino negro en la Sierra de Madrid que nuestro equipo de investigación estudia no es raro encontrar flores entremezcladas con hojas de diversas especies de plantas. No obstante, se desconoce qué mecanismo podría estar detrás de esta señal o cuál sería su contenido informativo, ya que se trata de un comportamiento aparentemente barato en términos energéticos que cualquier estornino podría realizar.




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Incógnitas y lo que queda aún por hacer

Aun con todo el conocimiento acumulado en torno a estas observaciones, quedan muchas incógnitas por resolver. ¿Tienen las plantas frescas una misma función universal o han adoptado funciones distintas según la especie y región geográfica? Aun no disponemos de una suerte de árbol filogenético para este comportamiento, por lo que desconocemos si es un carácter ancestral o derivado que ha aparecido varias veces en la evolución de las aves.

Sin embargo, las actuales diferencias geográficas y entre especies en la función y composición de plantas frescas parecen apuntar más bien a una diversificación funcional, es decir, que las plantas frescas habrían adoptado funciones distintas en diferentes especies (o incluso entre poblaciones de la misma especie). Tampoco hay estudios que hayan explorado nuevas funciones potenciales distintas a las ya probadas.

Por otra parte, si este comportamiento es adaptativo, debería incrementar el éxito reproductivo de la pareja. Recientemente se ha publicado un metaanálisis que ha encontrado un efecto positivo del material verde fresco en el éxito reproductivo, pero sólo en función de cómo se diseñe el experimento.

Por otro lado, para que un carácter sea adaptativo, debe ser heredable. A día de hoy, desconocemos qué porcentaje de la variabilidad de este comportamiento viene determinado por factores genéticos y ambientales o sociales, por lo que son esenciales futuros estudios que aborden la heredabilidad de dicha conducta. Incluso no sería descartable que, en ciertas poblaciones, incorporar plantas frescas no sea un fenómeno adaptativo, es decir, que en vez de aumentar el éxito reproductivo lo disminuya.

Aún queda mucho por descubrir de este fascinante comportamiento, y las futuras líneas de investigación deberían apuntar a los rincones inexplorados del uso de plantas frescas. Quienes hemos investigado de forma exhaustiva este fenómeno todavía no podemos responder con rotundidad a por qué las aves usan plantas frescas y aromáticas en sus nidos. Quizás unas especies le den un uso y otras le den otro distinto. Esperemos tener una respuesta clara y rotunda en los próximos años.

The Conversation

Jorge Garrido Bautista no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El curioso comportamiento de algunas aves que usan plantas frescas y aromáticas en sus nidos – https://theconversation.com/el-curioso-comportamiento-de-algunas-aves-que-usan-plantas-frescas-y-aromaticas-en-sus-nidos-269572

Victoria Camps: “La IA nos ayuda, pero también limita nuestra libertad”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lola Delgado, Editora de Política y Sociedad, The Conversation

Javier Arias

Victoria Camps, catedrática emérita de Filosofía moral y política, es una de las mentes más lúcidas de la filosofía en España. Fue senadora y se desempeñó como presidenta de la Sección Séptima del Consejo de Estado y consejera permanente de este órgano. Haber vivido la política desde dentro le otorga la facultad de analizar con rigor crítico sus limitaciones, contradicciones y retos. Con esta doble mirada habla con nosotros y se pasea por las grandes inquietudes de nuestro tiempo: la conquista de las libertades, el papel de la tecnología, los deseos, la soledad o el individualismo de algunos jóvenes. En su último libro, La sociedad de la desconfianza (Arpa Editores, 2025) analiza por qué hemos dejado de confiar en muchas de las cosas que nos rodean como la política o las instituciones y nos hemos refugiado en círculos íntimos. Entre algoritmos que condicionan nuestras decisiones y vínculos humanos que se debilitan, emergen muchas preguntas urgentes.

¿En qué momento hemos perdido la confianza como sociedad? ¿Es que no confiamos ya en nada?

En casi nada. Confiamos en núcleos pequeños, en el núcleo familiar, en el núcleo de amigos. En la política es evidente que cada vez confiamos menos. Confiamos poco en las instituciones porque no cumplen las expectativas que ponemos en ellas. Confiamos poco en las grandes corporaciones y en esas empresas que deberían darnos servicios. Cuesta mucho entender que las eléctricas o los bancos, es decir, las grandes compañías, no nos ayuden. La inteligencia artificial lo hace, y eso es un progreso, pero también nos complica la vida. En muchas ocasiones, las relaciones personales han ido decreciendo porque todo lo hacemos a través de pantallas, a través de máquinas, a través de robots que nos contestan. Vivimos en un mundo que se nos hace bastante hostil, todo ha empeorado por ese clima de polarización, de confrontación, de guerras que parecen cotidianas y con las que no hay manera de acabar. En fin, necesitamos dar un salto hacia adelante que resulte realmente prometedor. La sociedad está cambiando mucho, hay necesidades muy nuevas.
Gran parte de la sociedad tiene la impresión de que todo es caótico a su alrededor: guerras, migrantes perseguidos, odio, cambio climático, nacionalismos, líderes extremistas…

¿Estamos en un periodo histórico especialmente pesimista?

El siglo pasado fue un siglo malo, un siglo de dos grandes guerras en las que murió mucha gente, donde se perdieron muchas cosas. Pero luego hubo un rebrote que permitió hacer la Declaración Universal de los Derechos Humanos y, por ejemplo,
crear el estado de bienestar en Europa. Ahora tenemos más conciencia que antes de los peligros del fascismo. Los Estados están más estructurados democráticamente, con poderes separados (aunque a veces no lo parezca) que intentan, en definitiva, frenar los despropósitos. Pero ha habido, por supuesto, épocas socialmente malas. Ha habido épocas de grandes retrocesos. Ahora sería el momento de dar un salto hacia un mundo distinto, hacer un cambio, una revolución. Si miramos atrás en la historia, vemos un cierto progreso. El propio liberalismo fue un progreso al considerar que el sujeto, el ser humano, debía ser considerado un sujeto libre, un sujeto de libertades básicas. Luego eso ha evolucionado de una forma indebida, porque ese sujeto libre no ha sabido autolimitarse. Por eso hay que esperar. A pesar de la desconfianza, hay que tener esperanza en que, si algo puede mejorar, dependerá de nosotros.

Ha mencionado la inteligencia artificial como un progreso dentro del mundo de la desconfianza, pero también como algo que nos puede complicar las cosas. ¿Qué riesgos éticos observa en ella y cómo debería regularse su uso?

La inteligencia artificial es un progreso para la humanidad. Es decir, nos puede ayudar mucho y nos ayuda ya en muchos aspectos. Por ejemplo, a calcular porque lo hace mucho más rápido que la inteligencia humana. También puede ser muy beneficiosa
aplicada a diagnósticos médicos, a tratamientos, etcétera. Sin duda es un gran avance. Pero también limita en parte nuestra libertad. Nos impone una manera de hacer las cosas. Lo vemos continuamente cuando queremos buscar algo, pero la web quiere que lo hagamos de una manera determinada, lo cual repercute en el aprendizaje. Hace falta que los gobiernos y los supragobiernos regulen la IA.
Pero tenemos también que insistir en autorregularnos con respecto al uso que hagamos de todas las ventajas que ofrece.

Las redes sociales hoy en día fomentan una comunicación inmediata, a menudo agresiva. ¿Qué virtudes cívicas deberíamos recuperar para humanizar el impacto digital?

Quizá lo mejor sería no usar las redes sociales, que es lo que hago yo. No participar de ellas también es una opción. No tenemos por qué estar en todos lados. Se nos ofrecen muchas cosas y parece que hay que estar en todas. Si supiéramos discernir más… Yo conozco a gente que no ha tenido móvil nunca, que son profesionales pero no quieren ser dependientes de un móvil. Creo que uno mismo tendría que ser capaz de decir no a las cosas, aunque los demás las tengan; así, tomas decisiones más individuales. Vivimos en un mundo muy individualizado, pero en realidad el ser humano como tal toma pocas decisiones y se mete en todo aquello que le ofrecen como una necesidad nueva.

Usted ha reflexionado profundamente sobre la tolerancia: ¿cómo se traza la línea entre la libertad de expresión y el discurso del odio que se palpa en las redes?

Es difícil, pero sobre todo hay que fomentar la autorregulación. No podemos
decir que unos insultos son odio y otros no. Tenemos que conocer siempre el contexto y autorregularnos. No hay autocontrol porque solo acepto los límites que me imponen desde fuera, que son los de la ley. Pero si la ley no me dice, por ejemplo, que no puedo decir tacos en el Parlamento, pues ahí hacemos
lo que nos da la gana. La ley es el límite en un estado de derecho. Un mundo liberal tiende a disminuir las prohibiciones, a poner menos límites, porque da más libertad al individuo, sobre todo esa libertad que es tan difícil de delimitar: la libertad de expresión. Hay que poner más límites desde fuera y no celebrar el insulto público.

Diferencia en su último libro dos tipos de libertad, la positiva y la negativa. ¿Cuál es el concepto que tiene ahora mismo nuestra sociedad?

Los filósofos llamamos libertad negativa a esa libertad de hacer todo lo que
me apetece, todo lo que me interesa y me conviene con el único límite que
ponen el derecho y la ley. No es una libertad que lleve al progreso, a la mejora
del mundo o de uno mismo. No es una libertad que se pregunte qué debo hacer en el sentido moral del concepto, sino que se deja llevar. La libertad positiva es la que tiene en cuenta la propia mejora de uno mismo y la de la sociedad en la toma de decisiones.

¿Cree que nos estamos convirtiendo en una sociedad sin valores?

Yo no diría eso, porque tenemos muchos más valores hoy que hace cien años. Por ejemplo, contamos con unos derechos humanos consensuados. El valor de la libertad y el valor de la igualdad se han desarrollado mucho, y eso es nuevo, tiene pocos
siglos de existencia. Por lo tanto, esos valores existen; lo que ocurre es que
son abstractos, teóricos. La dificultad es llevarlos a la práctica y hacerlo
de la mejor manera, porque a veces en torno a, por ejemplo, lo que debe ser la igualdad de oportunidades, cada persona opina algo distinto y no se llega a un acuerdo. Tener un código ético no resuelve nada. Lo que lo resuelve es la práctica del código, que es más complicado que elaborarlo.

Usted ha defendido la ética como una guía para la vida democrática. ¿Qué principios considera más urgentes en una sociedad marcada por la polarización?

El valor que deberíamos intentar practicar más es el respeto mutuo. Etimológicamente, la palabra viene del latín respicere, que significa “mirar dos veces”. Pues eso: hay que mirar dos veces a una persona, detenernos en sus rasgos
para respetarla. De todas las virtudes cívicas que deberíamos recuperar en momentos de polarización, la más importante sería ese respeto mutuo que significa escuchar, que significa reflexionar otra vez.

Ese es quizá otro de los retos de nuestra sociedad: saber reflexionar, tener un espíritu crítico ante lo que nos rodea… Pero ¿cómo podemos enseñar a los más jóvenes a hacerlo?

La idea de que hay que transmitir un espíritu crítico está en todas las leyes
de educación de la democracia; otra cosa es que se sepa poner en práctica.
Entendemos el espíritu crítico como algo que parece que tiene que salir espontáneamente. Como si la cosa fuera tan fácil como poner a un joven ante un
problema y preguntarle: “¿Y tú, qué opinas?”. Eso no es espíritu crítico. Formar el carácter es inculcarlo también. Es decir, establecer la relación entre lo que está bien y lo que está mal. En términos generales, es algo que se aprende con el ambiente. Se aprende creando lo que algunos llaman círculos virtuosos, donde cada cual piensa por sí mismo.

¿Qué papel cree que debería desempeñar la filosofía en la formación ciudadana
de las nuevas generaciones?

El objetivo de la filosofía es intentar comprender mejor el mundo y comprenderse
uno a sí mismo. Y hacerlo desde una perspectiva global, intentando ver qué es aquello que nos satisface, cómo debería ser y aportar algo que sirva para mejorar.
La filosofía sirve para razonar mejor, hacer las preguntas adecuadas, tener hábitos de pensamiento, conceptualizar mejor las situaciones para hacer las preguntas más adecuadas. Es un trabajo de hábitos de pensamiento. Hoy se da mucho pábulo a las emociones. Las emociones son importantes porque motivan el comportamiento. El odio es una pasión, un sentimiento que hay que descartar siempre. Pero la indignación es buena. La indignación ante las injusticias, ante lo que está ocurriendo en Gaza. Aristóteles decía que es muy fácil enfadarse. Todo el mundo sabe hacerlo, pero hay que enfadarse bien, por la causa adecuada.

Dedica mucho espacio al deseo en su último libro. ¿De dónde nace el deseo de muchos jóvenes de tenerlo todo, aquí y ahora?

Nace de una economía de consumo que llega por todas partes. Siempre digo que a los niños no hay que enseñarles a consumir, que ellos lo hacen en cuanto entienden el valor del dinero. Pero eso no tiene límites. Porque han ido desapareciendo casi todas las normas y el esfuerzo de autodominio es, para mí, comparable al que existía cuando la religión tenía más peso y era más potente en la vida de las personas. Antes, la fuerza de la religión y del pecado era muy grande, separar entre lo que se debía desear y lo que no. El simple deseo ya estaba condenado. La
religión cumplía esa función de enseñarle a la persona a autodominarse. En cuanto nos hemos secularizado, lo que antes hacía la religión ahora no lo hace nadie. Y claro que la autolimitación impuesta por la doctrina religiosa no era la adecuada, pero deberíamos tener una autolimitación que no sea impuesta desde fuera.

Asegura que el individualismo moderno ha ido deshaciendo todos los lazos, salvo los familiares. Sin embargo, hay miles de personas mayores que viven solas, que no tienen apoyo familiar…

La soledad no deseada es una expresión que aparece mucho actualmente y que se asocia, sobre todo, a la soledad de los mayores porque es algo intrínseco a la mayor esperanza de vida. Quienes viven más van perdiendo la pareja, los amigos, las posibilidades de relacionarse y las capacidades físicas, lo que distancia a estas personas del mundo. Tienen una especie de cansancio de vivir y, ante las novedades como la inteligencia artificial, se sienten aún más distantes. Dicen eso de que “Bueno, es que ya no tengo ganas de meterme y aprender otra cosa…”. Claro, eso es algo que deberíamos aprender a corregir, porque la esperanza de vida debería ir acompañada también de una reflexión sobre cómo hacer para que las ganas de vivir no se pierdan.

Decía Nietzsche que la grandeza de un hombre se mide por la soledad que es
capaz de soportar… ¿Será que los humanos no somos grandes entonces? Hay miles de personas que no son capaces de vivir con ella, e incluso es la causa de muchos suicidios. ¿Cree que no nos han enseñado desde pequeños a valorar y disfrutar de la soledad?

Seguramente es verdad que no hemos aprendido. No me gusta decir que no nos han enseñado, porque lo que hacemos es culpar a los demás de algo que uno debe ir aprendiendo sin que se lo enseñen explícitamente. Vivimos en un mundo donde se valora mucho la independencia y existen modos de vida distintos. Por ejemplo, parejas que prefieren vivir separadas, pero seguir siendo pareja. Si realmente
valoramos la independencia, la autonomía de la persona, deberíamos ser más capaces de disfrutar la soledad, pero también hay que tener recursos para llevar bien el estar solos. La bióloga italiana y premio nobel Rita Levi-Montalcini, en su libro El as en la manga. Los dones reservados a la vejez, decía que las personas deben, precisamente, tener alguna baza para hacer frente a la vejez con ganas, gozando
de la vida. Ese as en la manga pueden ser muchas cosas: la música, el arte, la
lectura… Pero lo que más nos ayuda son las relaciones de amistad.

¿Por qué a pesar de ser unos privilegiados vivimos en la era del pesimismo y
de las contradicciones? ¿A lo mejor es que no lo somos tanto?

Sí, somos privilegiados. Somos privilegiados porque vivimos en un mundo desarrollado y teóricamente civilizado, aunque esta última sea una palabra que podríamos discutir mucho si la aplicamos a nosotros mismos. Pero si nos comparamos,
por ejemplo, con los migrantes que llegan cada día en esas embarcaciones
que muchas veces se quedan a medio camino, pues realmente somos privilegiados. El mundo, en general, está viviendo su mejor época: las mujeres disfrutan hoy de una vida mucho mejor que hace cien años, no hay esclavos, existen unos derechos
fundamentales reconocidos… Es decir, se han ido consiguiendo muchas cosas y hemos progresado moralmente. Pero estamos enfadados, estamos hartos de un mundo
que no nos acaba de gustar. Hemos llegado a unos extremos de libertad individualista egoísta, de entender la libertad como satisfacer solo los propios deseos, hacer lo que uno quiere mientras la ley se lo permita, es decir, no pensar en el otro.

¿Por qué desconfiamos tanto de la política?

Porque es lo que tenemos más presente y vemos más a menudo. Yo no creo que la política vaya mucho peor que otras cosas. Es cierto que el Parlamento siempre ha sido un poco una olla de grillos, pero yo creo que ahora hemos llegado a unos extremos tremendos, por el ascenso de los partidos de extrema derecha, y a veces de extrema izquierda también. Todo está muy distorsionado, se ha pervertido mucho
y se desvirtúa el sentido que debería tener la democracia. No se puede insultar,
ni lanzar determinadas expresiones racistas. No se llegan a discutir los temas porque nos perdemos en tonterías y en debates ridículos.

Esta entrevista se publicó originalmente en la Revista Telos de la Fundación Telefónica, y forma parte de un número monográfico dedicado a los derechos digitales.

The Conversation

ref. Victoria Camps: “La IA nos ayuda, pero también limita nuestra libertad” – https://theconversation.com/victoria-camps-la-ia-nos-ayuda-pero-tambien-limita-nuestra-libertad-271133

El lado oscuro de los videojuegos: cómo los ‘chats’ ponen en riesgo a los más pequeños

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Verónica Jimeno Jiménez, Profesora Titular Victimología, área Psicología Social, Universidad de Castilla-La Mancha

DENIS NOVIKOV/ ISTOCK ], CC BY

¿En qué nos fijamos al seleccionar un videojuego para nuestros hijos, sobrinos o nietos? Probablemente, en que no sea violento, que esté adaptado a su edad y que fomente la creatividad. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en una cuestión clave: ¿con quién pueden interactuar los más pequeños mientras juegan? Muchos videojuegos permiten la comunicación directa con otros jugadores, y esa conexión puede incluir tanto a menores como a adultos desconocidos.

Videojuegos como Roblox, Minecraft, Fortnite, Among Us o Call of Duty se han convertido en referentes del ocio digital entre niños y adolescentes. Más allá de su atractivo visual o de sus dinámicas de juego, todos ellos comparten una característica que suele pasar desapercibida para muchas familias: permiten la comunicación directa entre jugadores, a través de chats de texto o voz.

Esta funcionalidad, diseñada para fomentar la interacción y el trabajo en equipo, también abre la puerta a que menores se relacionen con personas desconocidas, sin filtros ni supervisión. Lo que comienza como una partida aparentemente inofensiva puede derivar en situaciones de riesgo, especialmente cuando los adultos responsables no conocen el alcance de estas herramientas de comunicación.

Accesibles por defecto

En los chats de los videojuegos cualquier usuario puede enviar mensajes o iniciar conversaciones privadas, ya que muchos juegos permiten la comunicación libre por defecto. Este acceso sin filtros facilita que adultos desconocidos puedan contactar con menores.

Este tipo de contacto puede dar lugar a lo que se conoce como grooming, un delito que consiste en que una persona adulta contacte con un menor por medios electrónicos “con el fin de hacerle participar en cualquier actividad sexual”. Los chats de videojuegos se han convertido en una vía particularmente sensible para este fenómeno, porque los menores suelen bajar la guardia pensando que “solo están jugando” y no imaginan que podrían estar en contacto con alguien con intenciones peligrosas.

A diferencia de otros abusos sexuales en línea, que pueden ocurrir de forma más directa –como el envío de pornografía infantil, sextorsión o contactos sexuales explícitos inmediatos–, el grooming es un proceso gradual de manipulación. En España, Save the Children realizó en 2023 un análisis sobre grooming en línea dentro del informe titulado Por una justicia a la altura de la infancia, en el que se revisaron cerca de 400 sentencias judiciales, de las cuales 33 correspondían específicamente a casos de grooming o abuso sexual a través de internet.

Dicho informe reveló que las víctimas habían sido mayoritariamente niñas (57,4 %), con una edad media de 13 años, mientras que los agresores eran en su mayoría varones jóvenes sin antecedentes penales. El modus operandi incluye engaño, coacción y corrupción, y en el 90 % de los casos se propone un encuentro físico.




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En Europa, el European Online Grooming Project identificó patrones similares en Bélgica, Italia, Noruega y Reino Unido. Además, se observó que entre el 19 % y el 23 % de adolescentes habían recibido solicitudes sexuales de adultos por internet, con mayor prevalencia en Reino Unido y países nórdicos, seguidos por España e Italia.

Factores de riesgo comunes incluyen el uso intensivo de redes sociales y videojuegos, perfiles con connotaciones sexuales y baja percepción del riesgo en varones.

La tendencia es creciente y los expertos insisten en la importancia de la prevención y la educación digital para las familias. De hecho, el Comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría ha emitido una alerta específica sobre los riesgos asociados a los chats en la plataforma Roblox. Los pediatras advierten que, en algunos casos, esta exposición ha estado vinculada a fenómenos de autolesión, acceso a material sexual explícito, ansiedad, alteraciones del estado de ánimo y cambios significativos en la conducta de los menores.

¿Qué podemos hacer las familias?

La prevención comienza por la información. Es fundamental que los padres y adultos responsables conozcan las funciones de los juegos que utilizan los menores. Antes de dar acceso a videojuegos online es fundamental que nos informemos sobre los videojuegos que más les interesan, especialmente si incluyen chats y cómo se gestionan.

Debemos configurar adecuadamente los controles parentales. Supervisar tanto el tiempo de juego como las partidas ayuda a detectar posibles riesgos y a compartir la experiencia. Fomentar la comunicación y la confianza en casa es clave para que niños y niñas se sientan cómodos contando cualquier situación incómoda o sospechosa. Finalmente, debemos educarles en el uso responsable de internet, recordándoles la importancia de no compartir información personal ni aceptar invitaciones de desconocidos, refuerza su seguridad y autonomía en el entorno digital.




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Los videojuegos pueden ser una fuente de diversión, aprendizaje y socialización, pero también esconden riesgos que no debemos subestimar. Los chats integrados, presentes en la mayoría de los juegos online, son un canal de comunicación directo y sin filtros entre la habitación de nuestros hijos y cualquier persona en el mundo. Como adultos, nuestra responsabilidad es informarnos, supervisar y educar para que el juego siga siendo seguro. Evitemos que este canal de comunicación se convierta en un canal de victimización.


La versión original de este artículo se ha publicado en la Revista Telos, de Fundación Telefónica.

The Conversation

María Verónica Jimeno Jiménez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El lado oscuro de los videojuegos: cómo los ‘chats’ ponen en riesgo a los más pequeños – https://theconversation.com/el-lado-oscuro-de-los-videojuegos-como-los-chats-ponen-en-riesgo-a-los-mas-pequenos-265231

Barcelona, una ciudad íntimamente ligada al mar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Xavier Baró Queralt, Profesor Adjunto. Doctor en Historia, Universitat Internacional de Catalunya

Panorámica de Barcelona del siglo XIX dibujada por Adolphe Rouargue y Émile Rouargue. Grabado de Eduard Willmann. Deutschland und die Welt/Wikimedia Commons

¿Qué fue primero, Barcelona o el Mediterráneo? La relación de la ciudad catalana con el mar es tan antigua como el remoto descubrimiento de la navegación. Es muy probable que cuando varios cientos de laietanos (pueblo íbero) se asentaron en la ladera de la montaña de Montjuïc en el siglo VI a. e. c., no se plantearan que el poblado generaría, al cabo del tiempo, la ciudad actual.

En cualquier caso, si por algo es conocida Barcelona es por su origen romano. La Colonia Julia Augusta Faventia Paterna Barcino se supone que se fundó entre el 15 y el 10 a. e. c. Los romanos se centraron en su alto nivel estratégico, porque su situación en la costa del Mediterráneo occidental les era de gran utilidad. Ellos fueron quienes crearon un puerto que servía de punto de conexión con el resto de los enclaves mediterráneos, ya que el Mare Nostrum era uno de los ejes vertebradores del Imperio.

Por supuesto, durante este tiempo a Barcino llegaron aceite, vino y cereales, pero también personas con su propio credo religioso. De hecho, fue una de las primeras ciudades de la Hispania Citerior en recibir el cristianismo.

Un mármol romano con texto en latín ('COL IVL AVG FAV PAT BARCIN', abreviatura de 'Colonia Julia Augusta Faventia Paterna Barcino') que describe Barcino.
Un mármol romano con texto en latín (‘COL IVL AVG FAV PAT BARCIN’, abreviatura de ‘Colonia Julia Augusta Faventia Paterna Barcino’) que describe Barcino.
jaycross/Flickr, CC BY

En el siglo II contaba con unos 3 500 habitantes, que tenían que protegerse de las invasiones germánicas. La ruralización generó una nueva ciudad, más pequeña y frágil, y tras la ocupación musulmana en 718, estuvo durante ocho décadas bajo tutela islámica. Pero el apoyo de los francos de Carlomagno ayudó a conquistarla de nuevo. Nacía la Marca Hispánica.

Barcelona se abre al Mediterráneo: la Baja Edad Media

Bajo el reinado de Jaime I de Aragón, la Corona de Aragón impulsó con decisión la política marítima y apostó por llevar a cabo la conquista de las Baleares en 1229. En ello pesó mucho la motivación religiosa, ya que el monarca se sentía llamado a expandir la fe católica. En ese momento, Barcelona ya tenía unos 45 000 habitantes.

Debemos imaginar entonces un barrio marítimo con una actividad desbordante y, sobre todo, con una nueva clase social: mercaderes y comerciantes que organizaron gremios que velaban por sus intereses. La creación en 1262 del Consulado de Mar (Consolat de Mar) –institución jurídica imprescindible para regular el comercio marítimo de la Corona de Aragón– ejemplifica a la perfección este crecimiento. El periodo también generó una nueva arquitectura y en el siglo XIV se creó la Llotja de Mar para facilitar las operaciones comerciales.

Vista de las fachadas principal y lateral del edificio de la Llotja. Gente paseando por el Passeig d'Isabel II. A la izquierda, los porches de Xifré.
La Lonja de Barcelona (Llotja del Mar) en el siglo XIX, por Antoni Roca Sallent.
Arxiu Históric de la Ciutat de Barcelona/Wikimedia Commons

Sin embargo, si el mar había traído prosperidad, así mismo trajo desolación, crisis y muerte: la peste negra de 1348. Superada la epidemia, el desarrollo económico y comercial se trasladó a Valencia, que vivió su momento de mayor prosperidad en el siglo XV.

La Edad Moderna: ¿decadente?

Tres acontecimientos marcaron ese siglo XV, y sus consecuencias se dejaron sentir durante varios siglos. En primer lugar, la unión dinástica entre Fernando de Aragón e Isabel la Católica implicó un traslado de poder a Castilla: había nacido la Monarquía Hispánica. El establecimiento de la capitalidad en Madrid hizo que Barcelona se viera más alejada de la corte de los Habsburgo.

Sin embargo, por la ciudad pasaron personajes célebres como san Ignacio de Loyola o Miguel de Cervantes, quien elogió a la Ciudad Condal definiéndola en el Quijote como “archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza, única”.

En segundo lugar, la conquista de Constantinopla por parte de los turcos en 1453 provocó que el Mediterráneo dejase de ser un espacio seguro para la navegación. La noticia causó, además, un gran impacto en la cristiandad.

Y el tercer cambio que se produjo fue el descubrimiento de América en 1492. A partir de ese momento, el comercio internacional se desplazó al Atlántico.

Este panorama nos puede hacer pensar en un declive general de la ciudad. Pero si bien es cierto e indiscutible en líneas generales, los negocios marítimos no desaparecieron totalmente.

Dibujo de Barcelona realizado en 1563 por el artista flamenco Antony van den Wyngaerde.
Dibujo de Barcelona realizado en 1563 por el artista flamenco Antony van den Wyngaerde.
Wikimedia Commons

Los siglos XVII y XVIII tampoco fueron boyantes para Barcelona. La Guerra de los Segadores (1640-1652) y la Guerra de Sucesión (1701-1715) la debilitaron, mientras que el establecimiento de la dinastía de los Borbones implicó un proceso de centralización del reino, aunque la ciudad se mantuvo como núcleo comercial marítimo. La Real Junta Particular de Comercio de Barcelona (1758), bajo el reinado de Fernando VI, contribuyó a dinamizar el comercio interior y exterior, a lo que se unió la decisión posterior de Carlos III de reactivar, una vez más, la actividad marítima y decretar el libre comercio.

En esta Barcelona ilustrada sobresalió la figura del historiador Antoni de Capmany, quien escribió la primera crónica marítima de la ciudad. Es la época en la que se consolidaron las llamadas fábricas de indianas, que tanto progreso y riqueza generarían en Barcelona. El puerto se convirtió entonces en un elemento clave para impulsar la industrialización del país.

Una ciudad que se reinventa

Tras el freno a la actividad local que supuso la Guerra de Independencia (1808-1814), a partir de 1850 la aparición del ferrocarril, la industria y el proteccionismo inauguraron un periodo de brutales desigualdades entre las clases sociales. El mismo Friedrich Engels afirmó que Barcelona era “el centro fabril más importante de España, que tiene en su haber histórico más combates de barricadas que ninguna otra ciudad del mundo”.

Foto de la fàbrica 'Juan Batlló' en Barcelona en 1890.
Foto de la fábrica ‘Juan Batlló’ en Barcelona en 1890.
Wikimedia Commons

La ciudad creció a un ritmo vertiginoso y los barceloneses demandaron el derribo de las murallas, un proceso que se inició en 1854. Posteriormente comenzó a prepararse la Exposición Universal de 1888. Barcelona se presentaba ante el mundo como una capital moderna, abierta al Mediterráneo y al resto de Europa; la Ciudad Condal se había convertido en una urbe seductora que lideraba la actividad económica y mercantil en España. Esto comportó la llegada masiva de población del sur del país, configurando una urbe heterogénea y diversa.

Por otra parte, muchos ciudadanos emigraron a Cuba para desarrollar allí sus actividades económicas. No podemos ningunear en este punto el peso del comercio de esclavos, en el que participaron (y con el que se enriquecieron) algunos barceloneses. Es, también, el momento del Modernismo, que tanta impronta ha dejado en la arquitectura de la ciudad.

Un siglo XX complejo y esperanzador

A principios del siglo XX, barrios como la Barceloneta reflejaron la dimensión marítima de la ciudad. Apareció el interés por el baño y en 1912 se inauguraron los baños de la Mar Bella, activos hasta la década de 1940.

Por un lado, la zona marítima reflejaba un modo de vida marinero y obrero que a menudo estaba marcado por la pobreza y la escasez de sus trabajadores. Y a la vez, Barcelona seguía siendo una ciudad de contrastes y las clases más adineradas centraban su interés en el deporte del remo.

Bañistas jugando entre las olas a principios del siglo 19.
Bañistas jugando entre las olas en los baños de San Sebastián (1914), fotografía tomada por Carles Fargas i Bonell en la playa de la Barceloneta.
Fons Carles Fargas i Bonell/Memòria Digital de Catalunya

La ciudad volvió a cobrar importancia con la Exposición Internacional de 1929, cuando superó el millón de habitantes. Este desarrollo se vio truncado súbitamente con el estallido de la Guerra Civil. Barcelona vivió con dramatismo los bombardeos, la falta de abastecimiento y los caminos del exilio (que se llevó a cabo también por mar). Igualmente, la posguerra fue funesta para un lugar que había apoyado a la República y se identificaba por su catalanidad. Es la Barcelona sórdida narrada por Carmen Laforet en Nada.

Con los años del desarrollismo franquista (a partir de 1959), la urbe se abrió al turismo y a una nueva globalización. Esto generó, por fin, un desarrollo económico sostenido en el tiempo. Una nueva oleada migratoria procedente de las zonas más deprimidas de España hizo crecer la ciudad y su área metropolitana. Pero las aberraciones urbanísticas, sobre todo en la periferia, reflejaron las incoherencias de un régimen inmóvil en lo político pero liberal en términos económicos. Tras la muerte de Franco en 1975 Barcelona abrazó con ilusión el inicio de las reformas democráticas.

Su última gran transformación (decididamente marítima) tuvo lugar a raíz de los Juegos Olímpicos de 1992. Se impulsó la apertura hacia el mar, modificando profundamente el litoral y dignificando un espacio marítimo prácticamente olvidado. Desde entonces, el puerto se ha consolidado como hub logístico y de cruceros.

Esto también ha abierto el necesario debate sobre el control del turismo masivo, que puede generar, entre otras cosas, procesos de gentrificación en los barrios de la ciudad. Y todo eso sin olvidar la masiva llegada de migrantes de los cinco continentes.

Actualmente, Barcelona se muestra como una capital mediterránea de primer orden, una ciudad con una historia larga y dilatada y con una relación perenne con el mar.

The Conversation

Xavier Baró Queralt no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Barcelona, una ciudad íntimamente ligada al mar – https://theconversation.com/barcelona-una-ciudad-intimamente-ligada-al-mar-265632

‘Marketing’ digital: cuanto más tiempo pasemos en las redes, más posibilidades de que las marcas nos enganchen

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nélida Dávila Espuela, Profesora Departamento de Marketing, Universidad Complutense de Madrid

Rawpixel.com/Shutterstock

Cada día dedicamos una parte importante de nuestro tiempo a las redes sociales. Deslizamos el dedo, vemos fotos y vídeos, seguimos historias y comentamos publicaciones. Y, entre toda esa actividad, aparecen contenidos de marcas. En 2025, los usuarios pasan de media 2,5 horas al día en esas plataformas, lo que explica por qué los contenidos de marca forman parte de nuestra rutina digital.

Si algunas marcas pasan desapercibidas, otras despiertan sensaciones de confianza, cercanía o familiaridad. A veces, incluso, nos llevan a repetir compra o a recomendarlas casi sin darnos cuenta. ¿Por qué ocurre eso?, ¿qué tienen esas marcas que otras no transmiten?

En una investigación reciente abordamos esta cuestión desde una perspectiva poco explorada: no solo analizamos lo que publican las marcas, sino también cómo vivimos las redes sociales. Revisamos más de dos décadas de investigaciones sobre redes y lealtad, y estudiamos la rutina digital de 455 usuarios pertenecientes a la generación X y a los millenials: su tiempo diario de uso, los contenidos que consumían y su relación con las marcas.

Esta combinación permitió construir un modelo que integra tiempo de uso, diferencias generacionales y características del contenido para explicar cómo se forma la fidelidad en entornos digitales. El hallazgo fue claro: existe un factor decisivo en la lealtad hacia las marcas que casi siempre se había ignorado. Ese factor es el tiempo diario que pasamos conectados.

El tiempo en redes: un predictor silencioso

En marketing digital suele asumirse que el contenido determina la reacción del usuario: un vídeo llamativo, una imagen cuidada o un mensaje emocional deberían generar respuestas positivas. Sin embargo, nuestros datos muestran que, antes de analizar qué se publica, debemos entender en qué contexto se recibe. Y ese contexto empieza con una pregunta clave: ¿cuánto tiempo pasamos cada día en las redes sociales?

Quienes pasan más tiempo conectados muestran niveles más altos de lealtad hacia las marcas que siguen: confían más en ellas, las recomiendan más y tienen mayor intención de repetir compra. No porque las marcas sean mejores, sino porque están más presentes en su vida digital. Se integran en momentos cotidianos y esa familiaridad silenciosa crea cercanía y fortalece el vínculo.

Dos generaciones, dos formas de vivir las redes

Esto nos llevó a preguntarnos quiénes son los usuarios que más tiempo dedican a las redes. Los millenials, que han crecido junto a estas plataformas, siguen siendo quienes los que se llevan la palma. Las redes son para ellos un espacio de relación, inspiración y socialización cotidiana. La generación X también las usa, pero de forma más instrumental. Dedica menos tiempo y las emplea, sobre todo, para informarse o mantenerse en contacto.

En promedio, los millenials pasan tres horas al día en redes sociales frente a la hora y media de la generación X, lo que puede explicar las diferencias en exposición y compromiso (engagement) con las marcas.

Estas diferencias importan porque condicionan la posibilidad de que una marca construya una relación duradera. Como en las relaciones personales, la frecuencia de contacto es determinante.

No todo lo que se publica genera lealtad

Pasar más tiempo en redes no basta para generar fidelidad. Lo que convierte esa exposición en una relación sólida es el tipo de contenido que el usuario encuentra. Identificamos tres categorías con impacto claro en la lealtad:

  1. El contenido relevante: información útil, ideas inspiradoras o mensajes significativos. Cuando una marca aporta valor, genera más confianza.

  2. Las promociones y ventajas reales. Descuentos, sorteos o concursos crean reciprocidad y fortalecen la relación, sobre todo entre usuarios activos.

  3. El contenido que llega a través del entorno social. Las recomendaciones de amigos o contactos influyen más que los mensajes corporativos, y quienes pasan más tiempo en redes están más expuestos a esta circulación.

Sin embargo, uno de los resultados más llamativos es que, cuando se analiza junto al tiempo de uso, la calidad estética del contenido no predice la lealtad del usuario. Un vídeo impecable o una fotografía muy cuidada pueden captar su atención, pero no generan necesariamente un vínculo sostenido. La fidelidad se construye a partir de la utilidad, la cercanía y la conexión social.

La lealtad se construye con tiempo

Más que centrándose únicamente en qué publicar, las marcas conseguirán el compromiso si son capaces de entender cómo viven los usuarios las redes y cuánto tiempo pasan en ellas. Conocer su rutina digital les permitirá adaptar sus contenidos de manera más eficaz. No es tan necesario alcanzar la perfección estética como aportarles valor y formar parte de sus conversaciones digitales.

En un entorno digital cada vez más saturado, las marcas que consiguen fidelizar son aquellas que entienden cómo viven los usuarios las redes y qué esperan de ellas. Cuanto mayor es nuestra presencia en estas plataformas, mayor es la probabilidad de que ciertas marcas se integren en nuestra rutina y generen un vínculo basado en la familiaridad y la confianza.

Ahora bien, el tiempo por sí solo no garantiza esa relación. Se trata de estar presentes y aportando contenido que realmente encaje con la experiencia digital del usuario.

El tiempo que pasamos conectados, a veces casi sin darnos cuenta, moldea más de lo que imaginamos nuestras decisiones, nuestras preferencias y las marcas que dejamos entrar en nuestro día a día.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ‘Marketing’ digital: cuanto más tiempo pasemos en las redes, más posibilidades de que las marcas nos enganchen – https://theconversation.com/marketing-digital-cuanto-mas-tiempo-pasemos-en-las-redes-mas-posibilidades-de-que-las-marcas-nos-enganchen-270483

Más paridad, menos colaboración: la paradoja de la igualdad en la investigación científica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Iñaki Úcar, Profesor Asistente de Estadística, Universidad Carlos III

Los científicos varones tienden a formar equipos con investigadores de su mismo género. This is Engineering / Unsplash., CC BY

La presencia de mujeres en la investigación ha crecido de forma constante en todas las disciplinas. Este avance numérico convive, sin embargo, con un fenómeno menos visible que ayuda a explicar por qué la desigualdad sigue presente en el mundo académico: la homofilia de género, es decir, la tendencia a colaborar con personas del mismo sexo. Lejos de desaparecer, esta dinámica ha ganado fuerza con el tiempo, y lo hace de manera desigual para hombres y mujeres.

En un estudio reciente, analizamos más de 28 millones de artículos publicados entre 1980 y 2019 en todas las áreas del conocimiento, para entender cómo la presencia de mujeres y hombres transforma las redes de colaboración científica.

Colaboración entre géneros, patrón asimétrico

En 1980, la investigación estaba fuertemente marcada por la brecha de género. En áreas como Mecánica o Electroquímica las mujeres apenas firmaban un 8 % de los artículos publicados. Resulta aún más llamativo que, incluso en áreas que hoy solemos considerar “tradicionalmente femeninas” –como estudios de familia–, ellas apenas alcanzaban el 25 % de las autorías.

Al igual que sucede en el mercado laboral, la presencia de mujeres en la ciencia ha crecido de forma sostenida durante las últimas cuatro décadas. Con la incorporación progresiva de mujeres a campos tradicionalmente masculinizados, cabría esperar que aumentaran las publicaciones firmadas por equipos mixtos.

Pero los datos muestran algo muy distinto: la colaboración entre mujeres y hombres toca valores mínimos cuando ellas alcanzan entre un 35 % y un 40 % de representación en un área, es decir, en el punto en que el campo deja de estar claramente dominado por hombres.

¿Por qué justo ahí? Una explicación posible es el desequilibrio histórico de poder en la academia: los hombres han ocupado durante décadas la mayoría de las posiciones de influencia y pueden percibir que una presencia femenina creciente amenaza ese privilegio. Como reacción, tienden a reforzar el statu quo, colaborando preferentemente entre ellos y dejando fuera a las mujeres.

Las mujeres, más proclives a alianzas mixtas

Podríamos pensar que las mujeres reaccionan igual, pero los datos muestran lo contrario. En las áreas donde ellas son mayoría –por encima del 55 %–, la homofilia de género cae a mínimos. Una posible explicación es que los hombres siguen ocupando, incluso en esos campos, la mayoría de los puestos de mayor poder, prestigio y acceso a recursos. Colaborar con ellos puede abrir puertas a más visibilidad, financiación y oportunidades.

En otras palabras, mientras los hombres tienden a reforzar alianzas para mantener su posición, las mujeres suelen mostrarse más abiertas a las colaboraciones mixtas, porque estas les permiten avanzar en un sistema donde el prestigio académico continúa inclinado a favor de los hombres.

Por qué importa con quién se publica

En la academia, publicar es sinónimo de progresar laboralmente. Las colaboraciones abren la puerta a nuevos proyectos, financiación y oportunidades de promoción. Cuando esas redes se concentran en grupos mayoritariamente masculinos, son los varones quienes mantienen un acceso preferente a los recursos que impulsan una carrera científica.

Este desequilibrio tiene efectos duraderos. Aunque aumente la participación de mujeres en un campo, las dinámicas de colaboración no siempre cambian al mismo ritmo. Ellas siguen encontrando más obstáculos para firmar como primeras autoras, reciben menos citas y tienen más difícil acceder a los círculos de influencia que marcan el paso dentro de la academia.

Además, numerosos estudios muestran que la colaboración entre géneros es beneficiosa para todos. Los entornos diversos reducen el estrés, distribuyen mejor la carga de trabajo y mejoran el rendimiento.

Sobre todo, los equipos mixtos producen resultados más innovadores e influyentes que los formados por personas muy similares. En consecuencia, reducir la homofilia es clave para mejorar tanto la eficiencia de las organizaciones como la experiencia profesional de cada persona.

Paridad numérica no significa integración

Que la homofilia aumente justo cuando un campo avanza hacia la paridad plantea una paradoja: lograr equilibrio numérico no es suficiente para garantizar la igualdad. En las últimas décadas se han desplegado numerosas iniciativas –como, por ejemplo, programas para atraer a más mujeres a las carreras STEM, medidas de conciliación o sistemas de cuotas– que han conseguido el objetivo más tangible: hoy hay más mujeres investigando en todos los campos.

Pero tener más mujeres no implica necesariamente más colaboración entre géneros. La distribución desigual de recursos, la existencia de redes ya consolidadas y los incentivos ligados a posiciones históricamente dominantes hacen que las formas de trabajar sigan favoreciendo a quienes han ocupado el poder durante décadas. Por ello, el avance hacia una ciencia más equitativa no se mide solo en porcentajes: también requiere actuar sobre las formas de relación y colaboración.

La igualdad no termina en la puerta del laboratorio, se construye dentro de él: en qué correos se envían para proponer coautorías, a quién se invita a un proyecto y quién aparece en la firma final.

Por el momento, la homofilia funciona como un mecanismo silencioso que mantiene desigualdades incluso cuando las cifras parecen equilibradas. Reconocerlo es un paso imprescindible para que la ciencia sea no solo diversa, sino realmente inclusiva.

The Conversation

Iñaki Úcar ha recibido financiación del Gobierno de Madrid (Comunidad de Madrid) a través del Acuerdo Plurianual con la UC3M en la iniciativa Fostering Young Doctors Research (CONCIERGE-CM-UC3M), en el marco del V PRICIT. Asimismo, ha recibido fondos para el APC de la Universidad Carlos III de Madrid (Acuerdo CRUE-Madroño 2025).

Margarita Torre ha recibido financiación del Gobierno de Madrid (Comunidad de Madrid) a través del Acuerdo Plurianual con la UC3M en la iniciativa Fostering Young Doctors Research (CONCIERGE-CM-UC3M), en el marco del V PRICIT. Asimismo, ha recibido fondos para el APC de la Universidad Carlos III de Madrid (Acuerdo CRUE-Madroño 2025). Además, cuenta con financiación de la Fundación Española para la Ciencia, MCIN/AEI /10.13039/501100011033, mediante el proyecto PID2022-142457OB-I00.

ref. Más paridad, menos colaboración: la paradoja de la igualdad en la investigación científica – https://theconversation.com/mas-paridad-menos-colaboracion-la-paradoja-de-la-igualdad-en-la-investigacion-cientifica-269024

Coexistencia con grandes carnívoros en Europa: cuando el sensacionalismo eclipsa la ciencia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Martín Boer-Cueva, Ecologist and Environmental Consultant, Universidad Autónoma de Madrid

Dos ejemplares de lobo ibérico. LFRabanedo/Shutterstock

Los grandes carnívoros siempre han tenido un fuerte valor simbólico en las sociedades humanas. Desde los lobos, retratados como astutos o malvados en cuentos como Caperucita Roja, hasta los osos, que adornan los escudos de ciudades como Berlín, Berna o Madrid, estos animales han formado parte de nuestra cultura durante siglos. Hoy, en Europa, se han convertido además en piezas del tablero político, utilizadas como armas simbólicas y como chivos expiatorios en un contexto cada vez más polarizado.

Durante muchos siglos, los grandes carnívoros europeos estuvieron en declive debido a la persecución y destrucción de sus hábitats, sobreviviendo solo en refugios remotos. En las últimas décadas, especies como el lobo, el oso pardo y los linces –ibérico y euroasiático– están regresando gracias a la protección legal y el abandono rural, que favorece la recuperación de hábitats y de presas naturales.

Este resurgimiento ha despertado entusiasmo, pero también críticas, sobre todo relacionadas con la seguridad de las personas y las pérdidas económicas causadas por sus ataques en comunidades rurales.

Un debate que ignora las evidencias científicas

El debate público, sin embargo, cada vez más sensacionalista y más dominado por el miedo, se está radicalizando y dejando de lado la evidencia científica.

Algunos partidos y grupos de presión han utilizado la conservación de estas especies para impulsar agendas contrarias a las políticas ambientales, presentando el conflicto como un enfrentamiento entre “élites urbanas” y comunidades rurales. Una narrativa simplista que poco ayuda a encontrar soluciones reales.

La percepción de que los lobos se han multiplicado hasta convertirse en una plaga es otra idea errónea. Aunque sus poblaciones han aumentado en algunas regiones, la recuperación ha sido gradual y desigual. Por ejemplo, el censo español 2021–2024 identificó 333 manadas, solo 36 más que en 2014, lejos de las 500 necesarias para garantizar su viabilidad genética. Pese a esta evidencia, el Congreso español ha permitido nuevamente la caza de lobos al norte del río Duero.




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Los osos pardos también generan controversia. Un ejemplo emblemático es el de los Alpes italianos, donde los crecientes conflictos con los humanos amenazan la conservación a largo plazo de la población local de osos, aún pequeña y genéticamente aislada. En 2023, un ataque mortal en Italia protagonizado por una osa con crías volvió a encender el debate sobre la gestión y la coexistencia con los osos y, más en general, sobre los compromisos que conlleva la reintroducción de grandes carnívoros en zonas altamente frecuentadas por el ser humano.

Un tractor con una pancarta que dice en alemán 'el lobo está subvencionado, el granjero está arrunidao' es seguido por otros tractores por una carretera
Pancarta que dice ‘el lobo está subvencionado, el granjero está arruinado’ en una protesta de agricultores en Alemania.
Conceptphoto.info/Flickr, CC BY

Medidas no letales para evitar daños

No obstante, la ciencia es clara: la coexistencia entre humanos y grandes carnívoros es posible y necesaria. Así como las comunidades rurales tienen derecho a mantener su medio de vida, todos tenemos la responsabilidad de conservar los ecosistemas que nos sostienen. Ecosistemas que también dependen de los grandes carnívoros para mantenerse sanos y resilientes.




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Las estrategias no letales para controlar las posibles acciones negativas de estas especies son eficaces y, en muchos casos, más efectivas que las letales. Estudios sobre lobos muestran que las eliminaciones generalizadas o aleatorias, cuando no se dirigen a individuos conflictivos, no reducen la depredación y, a veces, incluso la aumentan.

Medidas como cercados eléctricos, presencia humana en los pastos, perros guardianes y resguardo nocturno del ganado han demostrado reducir los ataques y favorecer la convivencia. Su implementación puede ser costosa o poco conocida, por lo que los gobiernos deberían promoverla mediante ayudas económicas, apoyo técnico y participación comunitaria.

En casos específicos, la eliminación selectiva de individuos conflictivos puede ser necesaria y compatible con la conservación a largo plazo, restaurando la confianza de las comunidades locales.

Un oso observa sobre unas rocas
Oso pardo.
Vincenzo Penteriani, CC BY-SA

Los ataques son raros, pero hay que proteger a las personas

Otro mito común es que los grandes carnívoros representan una amenaza grave para los humanos. Los ataques son muy raros en Europa y suelen derivarse de conductas humanas de alto riesgo. Campañas de información dirigidas a turistas y a quienes viven en zonas con grandes carnívoros pueden enseñar conductas más seguras y ayudar a prevenir accidentes.

No obstante, en los casos de individuos que repetidamente generan conflictos que pueden poner en riesgo vidas humanas, las decisiones sobre gestión no pueden basarse prioritariamente en buscar compromisos con las opiniones de grupos o activistas que, sin conocimientos técnicos, tienden a priorizar al animal de manera estricta. Proteger a un oso que ha causado un ataque mortal sin considerar la seguridad de las personas puede generar rechazo en las comunidades locales y, a la larga, poner en riesgo a más osos si las autoridades no actúan de manera adecuada.

De cara al futuro, la conversación sobre grandes carnívoros debe guiarse por la ciencia y la empatía. La gestión basada en evidencia solo funciona si reconoce a quienes se ven más afectados. Construir confianza requiere políticas transparentes, compensaciones adecuadas y herramientas no letales accesibles.

También es necesario cambiar la narrativa mediática, que a menudo presentan la información sobre los grandes carnívoros de manera exagerada o sesgada, dificultando la convivencia.

Los grandes carnívoros no deberían ser tratados como marionetas políticas entre lo urbano y lo rural o entre la Europa de izquierdas y la de derechas. La verdadera amenaza al medio de vida rural suele encontrarse en la marginación económica y la presión de la agricultura industrial. Sin embargo, los grandes carnívoros se convierten en chivos expiatorios. Si basamos nuestras decisiones en ciencia, equidad y empatía, es posible imaginar una Europa donde humanos y grandes carnívoros coexistan de manera sostenible.

The Conversation

Vincenzo Penteriani es miembro de IBA (International Association for the Bear Conservation and Management, EEUU).

Giulia Bombieri, Marco Salvatori y Martín Boer-Cueva no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Coexistencia con grandes carnívoros en Europa: cuando el sensacionalismo eclipsa la ciencia – https://theconversation.com/coexistencia-con-grandes-carnivoros-en-europa-cuando-el-sensacionalismo-eclipsa-la-ciencia-268417

¿Tiene fundamentos científicos la resignificación del Valle de los Caídos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniel Palacios González, Personal Docente e Investigador, Historia del Arte, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

Imagen del Valle de Cuelgamuros, antes conocido como el Valle de los Caídos. Ana Martinez de Mingo/Shutterstock

El 11 de noviembre se hizo público el resultado del concurso de proyectos convocado por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana español el pasado mes de abril para la “resignificación” del Valle de los Caídos, antiguo mausoleo de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera, que también acoge los cuerpos de otras 33 000 personas llevadas durante la dictadura y la Transición, hasta 1983.

Resultó ganadora la propuesta “La base y la cruz”, de los estudios Pereda Pérez Arquitectos y Lignum S. L., que recibirán 4 millones de euros como honorarios para realizar una intervención que costará otros 26 millones de euros.

Detalle del proyecto ‘La base y la cruz’ para el Valle de los Caídos.

Se propone así una “gran grieta” que, según el secretario general de Agenda Urbana, Iñaqui Carnicero, transformará el Valle y se enfrentará “a la monumentalidad del conjunto existente”. Se eliminará la escalinata vertical que da acceso a la basílica y en su lugar se construirá un nuevo soportal a los pies del templo. Se argumenta desde el Gobierno que dará “más protagonismo a la naturaleza”, así como que “invita al diálogo y a una visión más plural, más democrática, donde se incluyan muchas perspectivas”.

Normalmente las políticas públicas están respaldadas por evidencias científicas, ya sea para la planificación de un nuevo viaducto o la próxima campaña de vacunación antigripal. No obstante, esta decisión parece estar basada más en creencias que en datos empíricos.

Políticas públicas y convicciones

La socióloga Sarah Gensburger y la politóloga Sandrine Lefranc, ambas investigadoras del Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po), han señalado en su trabajo que las políticas de memoria siguen siendo políticas.

Lo que entendemos como políticas de memoria han tendido a ser estrategias que pretenden debilitar la legitimidad de regímenes anteriores y buscan disuadir a quienes apoyan sus ideas. Se sustentan sobre la convicción de que conocer las violencias y tragedias del pasado permitirá construir en el presente sociedades pacíficas y tolerantes, evitando así que conflictos similares vuelvan a producirse.

Sin embargo, esas evocaciones de carácter pedagógico y reconciliador, basadas en la hipótesis de que “el que olvida, repite”, utilizan un argumento político que no es una evidencia psicológica. Los estudios de las últimas décadas han demostrado, de hecho, lo contrario.

Gensburger y Lefranc han trabajado sobre el caso francés y han resuelto que la multiplicación de políticas de memoria discurrió en paralelo al aumento de los votantes de extrema derecha. Ponen ejemplos anteriores que han determinado que las actividades pedagógicas en lugares como Auschwitz-Birkenau en lugar de favorecer el diálogo han dado pie a ideas chovinistas y de aislamiento, especialmente en el caso de jóvenes israelíes. O en Bélgica, donde algunos programas didácticos sobre la Primera Guerra Mundial generaron deseos de venganza y no de pacifismo.

El discurso autorizado del patrimonio

Al mismo tiempo que las decisiones sobre la resignificación del Valle se basan en creencias en lugar de hechos científicos, también se ven mediadas por lo que puede denominarse la ideología del patrimonio.

La historiadora francesa Françoise Choay, especialista en urbanismo y arquitectura, señalaba que la invención del monumento histórico está basada en la oportuna confusión que genera que tanto construcciones conmemorativas como restos antiguos se etiqueten como monumentos, aunque sean figuras opuestas.




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Esto tiene que ver con el hecho de que el origen de los monumentos modernos está en la Italia del siglo XV. En aquel momento se vio en los símbolos de la Roma imperial un medio para legitimar la dominación económica y política por parte de las élites económicas, militares y religiosas.

Estas ideas se extendieron durante la construcción de los estados-nación con lo que el historiador Eric Hobsbawm llamó “tradiciones inventadas”. Así se denominan los artefactos y prácticas que se presentan o perciben como históricos pero que son recientes y están conscientemente “disfrazados” de antiguos para parecer legítimos (como es el mismo Valle de los Caídos con su arquitectura historicista de los años 50).

Además, se adoptaron en marcos legales y protocolos internacionales como la Carta de Atenas (1931), la Carta de Venecia (1964), los convenios de La Haya (1954) y las cartas de ICOMOS y la UNESCO.

Todas iban a la zaga de Alois Riegl, historiador del arte al servicio del Imperio Austrohúngaro. Riegl teorizó los “hechos” y “valores objetivos” por los cuales se determina un monumento como “documento original” a conservar. Al definirlo como “antiguo”, “conmemorativo” o “histórico”, se ocultaba la agenda política detrás de la decisión de conservarlo.

La investigadora australiana Laurajane Smith advierte sin embargo de que la forma dominante y legitimada de pensar, escribir y hablar sobre las prácticas de gestión del patrimonio es solo una: el llamado “discurso autorizado”. Esto imposibilita un debate real que conduzca a cambios en las prácticas de gestión y planificación: puede discutirse la resignificación del monumento pero no el derecho mismo a la existencia.




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En este sentido vemos que la existencia del Valle de los Caídos no ha sido discutida. Al contrario, se le han añadido más capas de valor. Alfredo González-Ruibal, arqueólogo español, afirma que la decisión incluso trata con más “tacto” al monumento que a otro patrimonio de mayor valor. A él no le “apetece dialogar en el Valle de los Caídos”, porque “el Valle es la dictadura. No hay ambigüedad ni matiz. Es un monólogo en el que no cabe diálogo alguno”. En este sentido, lo que la resignificación demuestra es la continuidad en el culto al monumento pero con una nueva capa de aparente “dialogismo”.

La trampa de la resignificación

Monumentos como el dedicado a los “judíos asesinados de Europa” en Berlín, el Museo Sitio de la Memoria ESMA en Buenos Aires o el contra-monumentoFragmentos” en el Museo Nacional de Colombia comparten esa apuesta por hacer de memorias negativas espacios de diálogo y confrontación con el pasado. Al hacerlo asumen que estos monumentos tienen la cualidad dialógica per se, una creencia atribuida a artefactos que acumulan una larga historia cultural.

Monumento por la Memoria de los Judíos Asesinados en Europa en Berlín.
Monumento por la Memoria de los Judíos Asesinados en Europa en Berlín.
Marek Mróz/Wikimedia Commons, CC BY

Esa idea no solo reproduce una relación imaginaria con aquello que etiquetamos como “monumento”, sino que además, como demuestran mis trabajos junto a José María Durán Medraño, ignora que no todas las personas tienen el mismo derecho al espacio público ni lo ocupan de la misma manera. El espacio viene con unas condiciones materiales previas.

Las del Valle de los Caídos, por ejemplo, son las de una dictadura que impuso la desposesión y explotación de millones de personas. Estas personas no van a dialogar con una estructura de estas características porque su memoria –generalmente oral y precaria– no tiene unas dimensiones materiales equiparables a las del Valle para disputar el relato. Por tanto, pensar que un monumento construido por el franquismo puede tener un uso “dialógico” es una ilusión que va más allá de toda fundamentación empírica.

Solo hay que observar el agravio comparativo que surge al ver cómo la memoria de las mujeres que sobrevivieron a la represión estuvo basada en la precariedad. Durante décadas debieron esquivar a los agentes del Estado para poder dejar ofrendas florales clandestinas sobre las fosas comunes donde se habían abandonado los cadáveres de sus compañeros, hijos, maridos, padres. Solo la financiación fruto de la autoorganización familiar, vecinal, militante o la suscripción popular permitió que esos lugares contasen con humildes jardines, placas y monolitos que cambiaran su significado.

De hecho, esta precariedad continúa. Así lo demuestran experiencias como la vivida en Valencia, donde el memorial demandado por la Plataforma de Asociaciones de Familiares de Víctimas del Franquismo de las Fosas Comunes de Paterna para alojar los restos exhumados en uno de los conjuntos de fosas más grandes del estado sigue sin completarse por falta de financiación.

The Conversation

Daniel Palacios González es investigador en la Universidad Nacional de Educación a Distancia como parte del contrato JDC2023-052126-I, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades / Agencia Estatal de Investigación y por el Fondo Social Europeo Plus.

ref. ¿Tiene fundamentos científicos la resignificación del Valle de los Caídos? – https://theconversation.com/tiene-fundamentos-cientificos-la-resignificacion-del-valle-de-los-caidos-269866

Cuando la resistencia antimicrobiana está en el aire que respiramos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Giulia Gionchetta, Postdoc Junior Leader Fellow La Caixa, Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA – CSIC)

La contaminación puede acelerar a evolución de bacterias resistentes a los antibióticos. Denis Kashentsov / Unsplash., CC BY

Cada respiración es una mezcla compleja de vida y química. En cada metro cúbico de aire, especialmente en las ciudades, flotan millones de partículas diminutas conocidas como material particulado (PM, por sus siglas en inglés).

El tamaño de estas partículas es esencial, ya que no todas afectan por igual a la salud humana. Aquellas que miden 2,5 μm (PM₂.₅) –es decir, 0,0025 mm– y las que miden 10 μm (PM₁₀) son las que más se han asociado con enfermedades cardiovasculares, cáncer de pulmón o asma. Pero una nueva línea de investigación sugiere un riesgo adicional y silencioso: su papel como vehículo de la resistencia antimicrobiana.

La resistencia a los antibióticos, una amenaza global reconocida por la OMS, causo más de 1,2 millones de muertes en 2019. Las proyecciones sugieren que podría convertirse en la primera causa de mortalidad a nivel global para 2050. Tradicionalmente, se ha estudiado en hospitales, aguas residuales o alimentos, pero la atmósfera empieza a considerarse como un “nuevo” escenario donde los microorganismos pueden intercambiar genes de resistencia y sobrevivir más tiempo gracias a las partículas que los transportan.

Filtrador de bioaerosol SASS3100 (Research International) utilizado para capturar la componente microbiologica presente en el aire durante el proyecto ARISE.

“Autobús” de resistencia genética

Estudios recientes demuestran que las partículas finas de PM₂.₅ pueden transportar bacterias vivas, fragmentos de ADN y genes de resistencia a través del aire urbano. Una investigación global publicada en The Lancet Planetary Health mostró una correlación directa entre los niveles de contaminación por PM₂.₅ y la prevalencia de infecciones resistentes en más de 100 países.

Pero la historia no acaba ahí. Investigadores del Tianjin Institute of Environmental and Operational Medicine demostraron en el laboratorio que el material particulado no solo transporta bacterias: también favorece la transferencia horizontal de genes, es decir, el intercambio de ADN resistente entre microorganismos.

Esto ocurre porque las partículas ricas en carbono orgánico, metales pesados y contaminantes generan estrés oxidativo, una condición que estimula los mecanismos bacterianos de defensa y mutación. En otras palabras, la contaminación del aire podría estar acelerando la evolución microbiana.

Hospitales, escuelas y residencias, más vulnerables

El hallazgo es particularmente preocupante en entornos cerrados donde la ventilación es limitada, como hospitales, escuelas o residencias. En estos espacios, las partículas finas pueden acumular microorganismos resistentes procedentes de pacientes, polvo, productos de limpieza o tráfico exterior.

Un estudio publicado en Microbiome analizó el aire de un hospital de Guangzhou (China) y detectó genes de resistencia de origen clínico flotando en el PM₂.₅, algunos asociados con infecciones graves.

Los autores advirtieron que el “resistoma aéreo” –genes de resistencia a los antibióticos que viajan por el aire, principalmente a través de aerosoles y partículas en la atmósfera– hospitalario podría representar un riesgo ocupacional para el personal sanitario y un vector subestimado para la comunidad.

En paralelo, una revisión reciente afirma que tanto el PM₂.₅ como el PM₁₀ actúan como reservorios de bacterias resistentes en entornos urbanos e industriales. Por ello, subraya la necesidad de incluir la calidad del aire en las estrategias de control de resistencia.

El tráfico y los compuestos orgánicos volátiles

Dentro de ese mismo aire contaminado, también encontramos los compuestos orgánicos volátiles (VOC, por sus siglas en inglés), emitidos por el tráfico, productos de limpieza o plásticos. Estos compuestos, además de irritar las vías respiratorias, pueden interactuar con los microorganismos del aire y alterar su comportamiento.

Investigaciones recientes sugieren que los VOC también afectan a la estructura de comunidades microbianas en aerosoles. Aunque todavía se estudia su papel exacto, parece claro que la combinación de partículas, química orgánica y microbiota aérea genera un escenario propicio para la persistencia y transmisión de genes resistentes a antibióticos.

La calidad del aire, protagonista

Reconocer el papel del aire supone un cambio de paradigma. Si los genes de resistencia a antibióticos pueden viajar con el polvo, combatir este problema ya no es solo cuestión restringida a los hospitales o la administración de antibióticos.

Es necesario revisar y actualizar las políticas de calidad del aire interior, urbanismo y energía. Asimismo, reducir la contaminación no solo salvaría vidas por enfermedades respiratorias: también podría frenar la expansión global de las bacterias resistentes.

The Conversation

Giulia Gionchetta recibe fondos de La Caixa Foundation (Postdoc la Caixa Junior Leader Fellow)

ref. Cuando la resistencia antimicrobiana está en el aire que respiramos – https://theconversation.com/cuando-la-resistencia-antimicrobiana-esta-en-el-aire-que-respiramos-269834