Por qué dormimos peor que nunca aunque sepamos cada vez más sobre el sueño

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alfredo Rodríguez Muñoz, Catedrático de Psicología Social y de las Organizaciones, Universidad Complutense de Madrid

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Nunca habíamos sabido tanto sobre el sueño como ahora. Conocemos cuántas horas diarias se recomiendan, qué papel juega la regularidad, cómo influyen las pantallas y por qué dormir mal afecta a la salud física y mental. La investigación científica sobre el descanso ha avanzado de forma notable en las últimas décadas. Y, sin embargo, cada vez más personas duermen mal en todo el mundo.

En España, por ejemplo, esta realidad es especialmente visible. Casi la mitad de la población reconoce no descansar bien. Diversos estudios estiman que alrededor del 40 % de las personas presenta problemas de insomnio y que aproximadamente un 14 % lo padece de forma crónica. Además, la tendencia es ascendente. A comienzos de la década de 2010 la prevalencia de insomnio crónico se situaba en torno al 6 %, menos de la mitad de la actual, como mostraban estudios poblacionales previos.

Saber cada vez más sobre el sueño y dormir cada vez peor se ha convertido en una paradoja. Esta no se explica por una falta de información ni por desinterés individual, sino por la forma en que hemos organizado el tiempo, el trabajo y la vida cotidiana. Hoy cada vez es más difícil algo tan básico como descansar bien.

Cuando el conocimiento no basta

Durante años, el sueño se ha abordado como una cuestión individual. Si alguien duerme mal, se asume que no sigue las recomendaciones adecuadas o que mantiene hábitos poco saludables. Este enfoque tiene un efecto claro: desplaza la responsabilidad hacia la persona y deja en segundo plano las condiciones sociales y laborales, que influyen decisivamente en el descanso.

Sabemos qué hacer para dormir mejor, pero no siempre podemos hacerlo.

La evidencia en psicología del trabajo y salud laboral muestra qué factores predicen una peor calidad del sueño, incluso entre personas bien informadas sobre hábitos saludables. Estos incluyen las jornadas extensas, los horarios impredecibles y la dificultad para desconectar mentalmente del trabajo.

A ello se suma un cambio profundo en la forma en que se estructura el día. En muchos casos la jornada ya no tiene un final claro. Correos electrónicos, mensajes y tareas pendientes prolongan la activación mental hasta bien entrada la noche.

La investigación sobre hiperconectividad y telepresión ha mostrado que esta disponibilidad permanente se asocia con mayor activación fisiológica y con dificultades para conciliar y mantener el sueño. El cuerpo necesita señales claras de cierre para iniciar el descanso. Cuando la noche se convierte en una extensión del día, ese proceso se vuelve más difícil.

El problema es que las formas de trabajar han cambiado, pero la biología no lo ha hecho. El cerebro humano funciona en ciclos y necesita alternar activación y recuperación. Dormir no es una pausa pasiva, sino un proceso activo en el que se consolidan recuerdos, se regulan emociones y se restaura la capacidad de pensar con claridad. La falta de sueño afecta de manera consistente a la atención, la memoria y la toma de decisiones.

A este problema se suma un factor menos visible, pero fundamental: vivimos cada vez más alejados de nuestros ritmos biológicos naturales. El sueño está regulado por relojes internos que se sincronizan con la luz, la regularidad y la alternancia entre día y noche. Sin embargo, horarios irregulares, exposición prolongada a luz artificial, trabajo nocturno y jornadas que se extienden más allá del atardecer generan un desajuste circadiano persistente.

El resultado no es solo dormir menos, sino hacerlo en momentos biológicamente inadecuados. Esto reduce la calidad del descanso incluso cuando el tiempo total de sueño parece suficiente.

Además, no todas las partes del sueño se pierden por igual. Las últimas horas de la noche, que suelen recortarse cuando nos acostamos tarde o madrugamos, son especialmente importantes para la regulación emocional y la integración de la información. Su pérdida se asocia con mayor irritabilidad, menor flexibilidad cognitiva y una mayor tendencia a responder de forma impulsiva al día siguiente.

Dormir menos no implica solo estar más cansado, sino funcionar de otra manera.

A este desajuste estructural se añade un componente cultural. En muchos entornos, especialmente laborales, el cansancio se ha normalizado e incluso valorado. Dormir poco continúa asociándose al compromiso, la responsabilidad y la ambición.

Sin embargo, la investigación muestra que la fatiga crónica no solo reduce el rendimiento. También deteriora el clima laboral, la cooperación y la calidad de las decisiones.

El sueño como responsabilidad individual y como negocio

En paralelo, el discurso del bienestar ha tendido a convertir el sueño en un producto de consumo. Aplicaciones, dispositivos de seguimiento, relojes que supuestamente registran cada fase del descanso, colchones inteligentes y programas especializados prometen ayudarnos a dormir mejor.

Aunque algunas de estas herramientas pueden resultar útiles, muchas abordan el problema desde una lógica individual. Este enfoque se centra en optimizar hábitos o métricas, sin cuestionar las condiciones sociales y laborales que dificultan el descanso.

En algunos casos, esta obsesión por medir y hacerlo bien puede incluso empeorar el problema. En los últimos años se ha acuñado el término “ortosomnia” para describir la ansiedad por dormir correctamente según indican los datos de los dispositivos. Personas que duermen razonablemente bien comienzan a preocuparse en exceso por sus puntuaciones, fases y despertares. Esto incrementa la vigilancia nocturna y dificulta el descanso. La paradoja es evidente: cuanto más se intenta controlar el sueño, más se escapa.

Todos estos discursos presentan el sueño como algo que se compra, se mide y se mejora, en lugar de como una necesidad biológica básica que debería estar protegida. Esta lógica refuerza la idea de que dormir bien es un logro personal, cuando en realidad depende de cómo se organizan los tiempos, las expectativas y las normas colectivas.

Tal combinación de factores alimenta una paradoja difícil de resolver con soluciones rápidas. Intentamos corregir con tecnología un problema que hemos creado organizando mal el tiempo y el trabajo. Ninguna aplicación puede compensar jornadas impredecibles, hiperconectividad constante y la imposibilidad real de desconectar.

The Conversation

Alfredo Rodríguez Muñoz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Por qué dormimos peor que nunca aunque sepamos cada vez más sobre el sueño – https://theconversation.com/por-que-dormimos-peor-que-nunca-aunque-sepamos-cada-vez-mas-sobre-el-sueno-272400

¿Por qué a Donald Trump le fascina el petróleo venezolano?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eszter Wirth, Profesora de Economía Internacional (ICADE), Universidad Pontificia Comillas

Un buque petrolero en el lago Maracaibo (Venezuela). Wilfredor/Wikimedia Commons, CC BY

El sector hidrocarburífero venezolano ha sido campo de batalla entre el Estado y empresas privadas y ha estado sujeto a ciclos recurrentes de liberalizaciones seguidas de nacionalizaciones petroleras. Estas nacionalizaciones tienden a resurgir cuando los precios petroleros son altos, se descubren yacimientos abundantes o suben los volúmenes extraídos, como sucedió en los años 70 y la primera década de los 2000.

Reventón del pozo Barrosos II en Cabima, estado Zulia, el 14 de diciembre de 1922.
Fuente: Wikipedia, CC BY

El reventón del pozo Barroso II, en 1922, marcó el nacimiento de la Venezuela hidrocarburífera. Desde entonces hubo dos grandes ciclos de inversiones privadas seguidas de nacionalizaciones.

El primer ciclo de nacionalismo perolero: el origen de PDVSA

Entre los años 1920-1950, la extracción estuvo controlada por empresas extranjeras como Shell (Reino Unido-Países Bajos) o Standard Oil y Gulf Oil (EE. UU.). En los años 1950 y 1960, el Estado venezolano incrementó los impuestos y regalías y renegoció las concesiones para obtener mayor soberanía sobre sus materias primas.

Como consecuencia, la inversión privada y la producción de crudo descendieron paulatinamente en los 60-70 y la Administración de Carlos Andrés Pérez llevó a cabo la primera nacionalización petrolera el 1 de enero de 1976, justo hace 50 años. Sin embargo, no fue una nacionalización abrupta y se negoció con las multinacionales, que fueron indemnizadas. Pese a ser 100 % de propiedad estatal, Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA) pudo operar con autonomía e interferencia política mínima.

Reservas de petróleo y gas natural venezolanas en % de las reservas mundiales.
Fuente: US Energy Information Administration

El segundo ciclo de liberalización y grandes inversiones comenzó en los 90, ante la incapacidad del Estado de afrontar los gastos de exploración y explotación del petróleo extrapesado de la Faja del Orinoco. A las empresas multinacionales se les ofreció un marco contractual especial, con amplias garantías ante cambios políticos.

El segundo ciclo de nacionalismo petrolero: el chavismo

Hugo Chávez llegó a la presidencia en 1999 y fue siempre crítico con la apertura del sector al capital extranjero. No obstante, evitó cambiar el régimen contractual y fiscal hasta 2005. Dicha tardanza se explicó por las garantías que ofrecieron los contratos firmados en los 90 y el hecho de que las multinacionales todavía llevaban a cabo importantes proyectos de inversión entre 1999 y 2004.

La subida de los precios hidrocarburíferos entre 2004 y 2013, la finalización de los proyectos con las empresas multinacionales y los despidos de los trabajadores petroleros que participaron en el paro general de 2002-2003, incentivaron al gobierno chavista a endurecer las condiciones fiscales y a renacionalizar el sector en 2007. Más que una expulsión total de las empresas extranjeras o una confiscación generalizada, fue una renacionalización política y contractual. Este proceso sirvió para capturar y redistribuir la renta petrolera y convertir a PDVSA en un instrumento político al servicio del régimen.

Entre 2003 y 2012 se llevaron a cabo numerosos proyectos sociales financiados con rentas petroleras, las llamadas Misiones Bolivarianas. Fueron muy populares pues redujeron la pobreza y la desigualdad. Pero también exacerbaron el carácter rentista del Estado, sin mejorar la productividad del sector ni diversificar la economía. Al contrario, el resultado de la renacionalización fue el colapso de la inversión y la extracción de hidrocarburos a largo plazo, limitando la incorporación de nuevas tecnologías.

Producción y consumo de productos petroleros en miles de barriles diarios.
Fuente: US Energy Information Administration

Cuando Nicolás Maduro asumió la presidencia, en 2013, heredó un sistema de misiones totalmente dependiente las rentas petroleras que, a partir de 2014, comenzaron su caída libre por el desplome de la producción de PDVSA, el descenso de los precios internacionales y la hiperinflación doméstica. Maduro descompuso varias de las misiones redistributivas y mantuvo solo aquellas de mera subsistencia, para evitar los estallidos sociales y retroalimentar el clientelismo político.

El Gobierno trató de atraer inversión extranjera, incluyendo operadoras de países aliados como Rusia o China, para extraer el crudo de la Faja del Orinoco y gas en alta mar. Pero la inestabilidad social, el colapso económico y las sanciones estadounidenses habían desalentado a las multinacionales.

¿Cuál será el interés de Trump?

La renacionalización petrolera de 2014 no fue ilegal, pues los recursos naturales pertenecen a Venezuela, ni tampoco una confiscación generalizada. Pero dos petroleras estadounidenses –ExxonMobil y ConocoPhillips– se negaron a colaborar con el gobierno chavista, mientras que Chevron continuó operando. El Estado expropió los activos de las multinacionales no colaboradoras y ambas se enfrentaron a años de litigios internacionales, que ganaron. Sin embargo, el Estado venezolano aún no ha pagado plenamente las indemnizaciones debido al colapso económico.

Es cierto que, pese a contar con las mayores reservas globales de crudo, el sector petrolero venezolano sufre de subinversión crónica y falta de personal cualificado. Adicionalmente, estas reservas son de petróleo pesado, muy viscoso y con una elevada huella de carbono. De ahí que tenga elevados costes de refino, aunque es un hidrocarburo adecuado para las refinerías estadounidenses del Golfo de México.

Según Rystad Energy, Venezuela necesitaría invertir 110 000 millones de dólares para restaurar los niveles de producción de hace 15 años, el doble de lo que las petroleras estadounidenses invirtieron a nivel global en 2024. Queda por ver si estas mostrarán el mismo entusiasmo que Trump por el petróleo venezolano, especialmente visto el escenario actual, plagado de incógnitas político-jurídicas y precios relativamente bajos.

Cobra entonces más peso la idea de que a Estados Unidos le interesa, sobre todo, impedir que sus rivales políticos, Rusia, China e Irán, con buenas relaciones con el Gobierno actual de Venezuela, controlen el petróleo venezolano y lo conviertan en un arma estratégica futura.

The Conversation

Eszter Wirth no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué a Donald Trump le fascina el petróleo venezolano? – https://theconversation.com/por-que-a-donald-trump-le-fascina-el-petroleo-venezolano-272672

Estados Unidos cruza la línea: Venezuela y el regreso del intervencionismo abierto en América Latina

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Victor Hugo Perez Gallo, Assistant lecturer, Universidad de Zaragoza

Tomas Ragina/Shutterstock

Durante años, Estados Unidos ha presentado su política exterior como defensora de un “orden internacional basado en reglas”. Ese lenguaje ha servido para legitimar sanciones, presiones diplomáticas y operaciones encubiertas, especialmente en América Latina. Sin embargo, la reciente captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses rompe de forma abrupta con esa retórica.

No es una acción más dentro del conflicto con Venezuela. Se trata de una intervención directa contra un jefe de Estado en ejercicio, ejecutada sin mandato internacional y sin mediación multilateral. Dicho sin rodeos: Estados Unidos ha cruzado una línea que decía defender.

Este artículo no evalúa el carácter democrático del gobierno venezolano ni el historial del chavismo. El problema aquí es otro y más profundo: qué implica para América Latina –y para el sistema internacional– que la principal potencia mundial se arrogue el derecho de capturar gobiernos por la fuerza.

De la presión al atropello del precedente

Hasta ahora, la estrategia estadounidense frente a Venezuela había sido indirecta. Sanciones económicas, bloqueo financiero, aislamiento diplomático y deslegitimación política. Un asedio prolongado que, aunque devastador, se mantenía dentro de una zona gris del derecho internacional.

La captura de un presidente en funciones supone un salto cualitativo. Ya no hablamos de presión, sino de intervención soberana directa. De la suspensión unilateral de las reglas cuando dejan de ser útiles.

Como advierte el experto en relaciones internacionales estadounidense Stephen Walt, el poder hegemónico se vuelve inestable cuando confunde fuerza con autoridad. Los precedentes no se evalúan por su eficacia inmediata, sino por el tipo de mundo que ayudan a construir. Y el mundo que se perfila tras esta acción es uno donde la soberanía es condicional y la legalidad, selectiva.

América Latina: advertencia para todos

Para América Latina, el mensaje es inequívoco. No importa el signo ideológico, el tamaño del país o su grado de alineamiento: ningún Estado está completamente a salvo si entra en la categoría de “inaceptable” para Washington.

Este episodio reactiva una memoria histórica que la región nunca logró cerrar del todo: golpes, tutelas, gobiernos derrocados o disciplinados.

Desde la teoría de la autonomía latinoamericana, el abogado y diplomático argentino Juan Carlos Puig advertía que cuando las grandes potencias actúan sin límites claros, los Estados periféricos reducen su margen de maniobra y refuerzan conductas defensivas. El resultado no suele ser democratización, sino repliegue, militarización y desconfianza estructural.

La historia latinoamericana ofrece ejemplos elocuentes: el derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954, impulsado por Estados Unidos, es señalado por numerosos historiadores como un punto de inflexión regional. Autores como Piero Gleijeses y Greg Grandin han mostrado cómo aquel golpe contribuyó a radicalizar a amplios sectores de la izquierda latinoamericana y alimentó procesos posteriores –entre ellos, la Revolución cubana, la prolongada guerra interna en Colombia y otros movimientos insurgentes–, al cerrar las vías reformistas y reforzar la percepción de que el cambio pacífico era inviable bajo tutela externa.

No es casual que este tipo de acciones empujen a los gobiernos latinoamericanos a buscar contrapesos fuera del continente (China y Rusia), endurecer el control interno y desconfiar aún más de los mecanismos regionales existentes (OEA).

El coste político para Estados Unidos

Desde una lógica de poder inmediato, la operación puede parecer un éxito. Desde una lógica histórica, es un error estratégico.

Antonio Gramsci(1891-1937) explicó que la hegemonía se sostiene tanto por consenso como por coerción. Cuando la coerción se impone sin consenso, la hegemonía entra en crisis. En el plano internacional, esto se traduce en pérdida de legitimidad, incluso entre aliados.

Por su parte, el economista y sociólogo italiano Giovanni Arrighi] mostró en 1994 que las potencias en declive tienden a sustituir autoridad por fuerza. El problema es que ese recurso acelera el desgaste del liderazgo global. En un contexto de competencia con China y Rusia, este tipo de intervenciones refuerza la narrativa de un orden occidental arbitrario e hipócrita.

Lejos de fortalecer su posición, Estados Unidos alimenta la desconfianza global y legitima, indirectamente, que otros actores hagan lo mismo en sus respectivas áreas de influencia.

El retorno del poder sin reglas

El filósofo y jurista alemán Carl Schmitt (1888-1995) sostuvo que soberano es quien decide sobre el estado de excepción. Aplicado a la política internacional, este principio tiene consecuencias devastadoras: si la excepción se normaliza, el derecho internacional deja de ser un marco y se convierte en un instrumento.

Eso es exactamente lo que está en juego. No Venezuela. No Maduro. Sino la idea misma de que existen límites al ejercicio del poder.

Cuando esos límites se cruzan sin consecuencias, la política internacional entra en una fase más cruda, más inestable y más peligrosa. América Latina ya ha vivido ese escenario. Y sabe que nunca termina bien.

La pregunta relevante ya no es qué ocurrirá en Venezuela, sino otra, mucho más inquietante: ¿qué credibilidad puede tener un “orden internacional basado en reglas” cuando quien lo proclama demuestra que puede violarlo sin consecuencias?

Una vez aceptado ese precedente, no hay retorno posible. El derecho deja de ordenar el mundo y el poder vuelve a gobernarlo sin máscaras.

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Victor Hugo Perez Gallo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Estados Unidos cruza la línea: Venezuela y el regreso del intervencionismo abierto en América Latina – https://theconversation.com/estados-unidos-cruza-la-linea-venezuela-y-el-regreso-del-intervencionismo-abierto-en-america-latina-272725

‘Marketing’ en tiempo real: de la sudadera de Maduro al montacargas del Louvre

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Mancera Rueda, Profesora Titular de Lengua Española (Facultad de Filología), Universidad de Sevilla

Montaje de la marca Origin publicado en la red social X.

La detención de Nicolás Maduro en Estados Unidos ha sido uno de los acontecimientos políticos más comentados de los últimos años. Las redes sociales han desempeñado un papel central tanto en la difusión inmediata de las imágenes como en la circulación de interpretaciones sobre el alcance político, diplomático y simbólico de una acción sin precedentes, impulsada por la administración de Donald Trump.

Junto a estas lecturas, se ha hecho visible otro aspecto del suceso: el carácter icónico de unas imágenes en las que un detalle aparentemente secundario (una sudadera deportiva de una marca norteamericana) acaba ocupando un lugar central en la cobertura informativa, ya sea por una elección irrelevante o por una decisión estratégicamente significativa, según la lectura.

Con el mensaje publicado en X/Twitter: “Bienvenido a Estados Unidos. Lamentablemente, nuestra camiseta RTX ‘Patriot Blue’ no estará disponible hasta la primavera. ¡Pero ya se puede reservar!”, la marca de ropa Origin USA ha aprovechado la exposición mediática de uno de sus artículos para una estrategia publicitaria que empieza a ser frecuente en redes sociales: el marketing en tiempo real.

El texto iba acompañado de una composición visual elocuente: a un lado, una fotografía del dirigente venezolano esposado, luciendo la sudadera azul; al otro, la imagen del mismo producto, tal y como se comercializa en la página web. La relación entre el acontecimiento político y el objeto de consumo no se explicitaba más allá de la irónica “bienvenida” a los Estados Unidos dirigida a Maduro, pero resultaba inmediata para cualquier lector familiarizado con la actualidad.

En cuestión de horas, una escena cargada de significado institucional se transformaba en soporte publicitario, integrándose en la lógica promocional mediante un mensaje breve, irónico y sin marcas explícitas de valoración.

La actualidad se convierte en oportunidad

El marketing en tiempo real consiste en introducir un mensaje comercial en una conversación ya en marcha para aprovechar un pico de atención. El objetivo es claro: convertir visibilidad informativa en earned media, es decir, en difusión por los propios usuarios.

Lo interesante, sin embargo, no es solo la rapidez de la reacción, sino cómo se formula discursivamente. La marca no comenta el arresto ni adopta una posición política. El acontecimiento no se convierte en tema del mensaje, sino en su contexto implícito: algo que se da por sabido y que no necesita explicación. El arresto deja de exigir una lectura política o moral y pasa a funcionar como recurso de atención.




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Del acontecimiento al objeto

En el caso de Maduro, la atención se desplaza rápidamente en este tuit hacia un elemento secundario: la prenda que vestía el detenido. El mensaje publicitario reorganiza así el foco del lector, llevándolo del sujeto político al objeto material.

Este mecanismo no es excepcional. Algo similar ocurrió tras el robo de joyas en el Museo del Louvre, cuando la empresa alemana fabricante del montacargas utilizado por los ladrones lanzó una campaña con el lema “Cuando hay que hacer las cosas rápido”, acompañada de la imagen del dispositivo empleado en el asalto. En ambos casos, un acontecimiento grave y altamente mediatizado se convierte en escenario promocional.

Qué hace el lenguaje para que funcione

Desde el punto de vista lingüístico, estos mensajes comparten varias operaciones que actúan de forma combinada. En primer lugar, destaca la ausencia deliberada de valoración. No hay adjetivos ni juicios explícitos. Esta neutralidad protege a la marca desde el punto de vista reputacional y, al mismo tiempo, traslada al receptor la tarea de interpretar la asociación propuesta.

A ello se suma una economía extrema del decir. Los mensajes son breves porque confían en el conocimiento compartido del contexto, lo que facilita la circulación del mensaje.

El humor introduce otro elemento decisivo. No se trata de provocar risa abierta, sino de generar un contraste suave entre la solemnidad del acontecimiento y la banalidad del mensaje comercial. Ese contraste actúa como amortiguador discursivo, suavizando la lectura y facilitando que el mensaje circule sin rechazo inmediato.

La imagen termina de cerrar el proceso. Al yuxtaponer la escena del arresto o la del robo con la fotografía del producto tal y como aparece en la página web de la marca, se establece una relación visual directa que el texto no necesita explicar.

Del anuncio al humor continuado

Una vez activado este reencuadre, el proceso ya no depende solo de la marca. En el caso de la detención de Maduro, los usuarios comenzaron a integrar la imagen en cadenas de humor continuado, reutilizándola en contextos cada vez más alejados del acontecimiento original: montajes del dirigente venezolano junto a los Reyes Magos o comparaciones irónicas con la chaqueta militar que vestía Osama Bin Laden. El arresto dejaba de leerse como una noticia y pasaba a funcionar como material visual para el meme.

La audiencia como legitimadora

Las reacciones de los internautas consolidan este desplazamiento. Comentarios como “Victoria de marketing del año”, “Esto es marketing al nivel de Don Draper” o “Denle un aumento al equipo de marketing” evaluaban la escena no desde la política, sino desde la pericia publicitaria. Otros ironizaban: “Ni siquiera tenéis stock, pero Dios os da marketing gratis”, o “Maduro está dando patrocinio gratis a todo el mundo”. La conversación ya no giraba en torno al arresto, sino en torno a cómo se había sabido explotar por parte de la marca.

Visibilización y mensaje

La conversión de una detención política o de un robo espectacular en reclamos publicitarios no son anécdotas aisladas. Más que preguntarnos si estas campañas son ingeniosas o provocadoras, conviene observar qué condiciones comunicativas las hacen posibles. En ese desplazamiento (del acontecimiento al objeto publicitario, del objeto al meme) se redefine hoy una parte central del espacio público digital: qué se vuelve visible, qué circula con facilidad y qué queda momentáneamente al margen del juicio moral.

El lenguaje no elimina la dimensión ética de los acontecimientos, pero puede relegarla a un segundo plano, invitando a mirar antes el ingenio del mensaje que las implicaciones del hecho. En esa suspensión de la evaluación se juega una transformación profunda de cómo circula el sentido y de cómo se construye la responsabilidad en la comunicación digital contemporánea.

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Ana Mancera Rueda no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Marketing’ en tiempo real: de la sudadera de Maduro al montacargas del Louvre – https://theconversation.com/marketing-en-tiempo-real-de-la-sudadera-de-maduro-al-montacargas-del-louvre-272742

‘We the People of Venezuela’: la vía constitucional para superar la ocupación y avanzar hacia la soberanía

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Andrés Morales-Barreto, Coordinador académico y profesor del Departamento de Teoría Jurídica y de la Constitución de la Facultad de Estudios jurídicos, políticos e internacionales, Universidad de La Sabana

Manifestación convocada por la oposición a Maduro en agosto de 2024. Giongi/Shutterstock

Tras una operación militar estadounidense que incluyó bombardeos y la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo, el presidente Donald Trump declaró el 3 de enero de 2026 que Estados Unidos dirigirá temporalmente Venezuela hasta lograr una transición segura, adecuada y juiciosa. La afirmación plantea un dilema que va más allá del hecho militar. Bajo qué modelo de autoridad se ejercerá ese poder, con qué límites y cómo se compatibiliza con el principio de soberanía popular que estructura el constitucionalismo latinoamericano.

La mayoría de las constituciones de la región, incluida la venezolana de 1999, proclaman que la soberanía reside en el pueblo, acompañada de catálogos de derechos y límites al poder. Ese lenguaje resuena con la tradición estadounidense, cuya Constitución comienza con “We the People, una fórmula que afirma que la fuente del poder no es el gobierno sino la ciudadanía, y que toda autoridad es legítima solo si actúa bajo reglas y límites claros. Si esa idea sirve como fundamento del constitucionalismo, también funciona como estándar para evaluar cualquier transición, incluso una presentada como liberación.

La libertad no se mide por quién cae

En América Latina, la palabra liberación ha tenido significados opuestos. Puede asociarse a transiciones democráticas que desmontaron dictaduras, pero también a episodios en los que la fuerza sirvió para imponer gobiernos, reordenar instituciones y cerrar el pluralismo. Por eso la memoria cultural del continente insiste en una intuición básica. La libertad no se mide solo por quién cae, sino por lo que queda en pie. Dicho de otra manera, el desenlace puede ser celebrado y aun así producir consecuencias institucionales inesperadas.

Una parte del debate público se ha concentrado en el derecho internacional y el uso de la fuerza. La Carta de las Naciones Unidas prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, con excepciones como la autodefensa ante un ataque armado o la autorización del Consejo de Seguridad. Ese marco busca evitar que el poder militar se convierta en un método normal para reconfigurar gobiernos.

Pero también conviene aclarar un punto conceptual. La fuerza no es un elemento natural del derecho; es su última excepción. Un sistema jurídico no se define solo por sancionar, sino por ordenar conductas y generar expectativas compartidas. Si el derecho se redujera a castigos, sería un mecanismo puramente represivo. Y la represión difícilmente puede ser la base de reconstrucción institucional para un país que ha vivido años de coerción estatal.

Este punto conecta con la discusión sobre democracia. Los Estados del mundo afirman ser democráticos bajo modelos distintos. Y la democracia no se agota en un procedimiento para contar votos. En América Latina, además, el gobierno no se elige mediante colegios electorales como en Estados Unidos, y la experiencia histórica ha mostrado que puede haber elecciones sin libertad plena, con censura, captura de tribunales o persecución de la oposición, incluso con violencia contra candidatos . Por eso, el debate venezolano debe centrarse en qué tipo de democracia se busca reconstruir.

Modelo de democracia

Aquí la democracia representativa se vuelve central. El sistema interamericano, a través de la Carta Democrática Interamericana, plantea un modelo que no reduce la democracia al evento electoral, sino que la vincula con el Estado de Derecho, los derechos fundamentales y el pluralismo político. Su premisa es clara. Sin instituciones capaces de limitar al Ejecutivo (Presidente), la democracia se convierte en una etiqueta vacía. Una democracia representativa requiere separación de poderes, justicia independiente, prensa libre, competencia real y garantías efectivas para la oposición. También exige deliberación. No es solo gobierno de mayorías, sino un sistema que escucha y protege el disenso. Un reto que tendrá Venezuela para gestionar el chavismo.

Esa definición vuelve a tensionar las declaraciones de Trump sobre dirigir Venezuela. Si la democracia se funda en soberanía popular, una transición conducida desde el exterior solo puede justificarse si está estrictamente orientada a devolver capacidad de decisión al pueblo, con límites verificables y con apertura efectiva del pluralismo. De lo contrario, la transición corre el riesgo de convertirse en administración de facto hasta nuevo aviso, una fórmula que históricamente ha degradado a los países de Latinoamérica, incluso cuando se anuncia como puente.

Autodeterminación de los pueblos

Esta discusión también conecta con el principio de autodeterminación de los pueblos. Diversos instrumentos internacionales reconocen que los pueblos tienen derecho a determinar libremente su condición política y su desarrollo. Pero esa autodeterminación se vuelve insuficiente si las instituciones internas han sido vaciadas y la oposición ha sido tratada como enemigo. La Declaración de los derechos del hombre y el ciudadano de 1789 sostuvo que donde no hay garantía de derechos ni separación de poderes no hay constitución. Traducido al presente, sin controles y sin pluralismo, hablar de voluntad popular puede ser una ficción.

El régimen venezolano ha sido denunciado por violaciones graves de derechos humanos. Reconocerlo es indispensable para entender por qué muchos celebran su caída. Pero una transición democrática no se define por remover al gobernante, sino por restablecer condiciones institucionales para que el pueblo decida sin miedo, sin censura y sin coerción. Ese estándar no debe exigirse selectivamente. Aplica a cualquier actor externo que pretenda conducir una transición, sea Estados Unidos u otra potencia.

La pregunta final no es solo quién gobernará Venezuela, sino qué significa gobernar en nombre de un pueblo. “We the People” no es un eslogan. Es un estándar constitucional. La transición venezolana será un camino para devolver soberanía bajo límites, o será un poder excepcional que promete democracia más adelante. De esa diferencia depende el futuro del pueblo de Venezuela y la credibilidad de la democracia representativa en Latinoamérica.

The Conversation

Sergio Andrés Morales-Barreto no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘We the People of Venezuela’: la vía constitucional para superar la ocupación y avanzar hacia la soberanía – https://theconversation.com/we-the-people-of-venezuela-la-via-constitucional-para-superar-la-ocupacion-y-avanzar-hacia-la-soberania-272677

Suplemento cultural: 2026, un buen momento para la ‘marujomanía’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Cultura, The Conversation

Bienvenidos a 2026 y a la “marujomanía”, o “mallomanía”, como bautizó Estrella de Diego a este movimiento en la entrevista que le hicimos hace unos días. Con la catedrática de Historia del Arte no hablamos solo de Maruja Mallo (de hecho, hablamos mucho más de la exposición que ha comisariado en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid, y que sigue abierta hasta el 25 de enero Warhol, Pollock y otros espacios americanos), pero sí que le preguntamos cómo creía ella que debíamos denominar a la gallega: ¿era el arte de Mallo surrealista? ¿O lo surrealista era ella misma?

En el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía se puede ver hasta el 16 de marzo la exposición Máscara y compás, una retrospectiva de la carrera de la artista. Tras pasear por la magnífica muestra uno comprende, como dice De Diego, a “un personaje complejo, culto y con un control en sus obras que era todo menos surrealista”. Almudena Baeza Medina, por su parte, defiende que, de todas las etiquetas que se le ocurren para definir a Maruja Mallo, la que más le gusta es la de “cibernética”, porque sus obras “son propuestas liberadoras lanzadas al espacio para que surjan comunicaciones inesperadas con minerales, vegetales, animales o humanos”.

Tanto Warhol, Pollock y el arte estadounidense del siglo XX como Maruja Mallo son dos opciones fabulosas que visitar si están en Madrid en las próximas semanas. Y si no, acérquense al museo de su localidad; siempre hay algo interesante en ellos. Le robo a Estrella de Diego otra de sus frases para recibir este año: “cada día que uno se levanta es una buena noticia, una buena noticia para aprender en general y para aprender para enseñar”. Aprendamos con alegría, pues.

La directora

Ya ha pasado el Concierto de Año Nuevo y todos hemos dado las tradicionales palmas al ritmo de la Marcha Radetzky. Pero este 2026, además, la Orquesta Filarmónica de Viena ha incluido en su repertorio, por segundo año en su historia (el primero fue 2025), obras compuestas por mujeres. En concreto, dos.

Una de las que sonaron en la Sala Dorada del Musikverein fue la estadounidense Florence Price. La otra, la austriaca Josephine Weinlich, fundó la primera orquesta de mujeres en Europa. Es bastante fascinante constatar la labor de creadoras como ella que no solo abrieron espacios para nosotras, sino que directamente los fabricaron. Y lo hicieron en una época en la que la señora que llevaba la batuta podía recibir una crítica (y no me la invento) que decía “sobre todo ello reina la atenta ama de casa, perdón, directora, con mano segura y ojo rápido”.

Pues eso.

‘Selfie’ aquí y ‘selfie’ allá

Vivimos rodeados de imágenes. Tal vez demasiadas. En mi móvil he acumulado más fotos en cinco años que las que había hecho en los 35 anteriores. Y cada una de ellas quiere decir algo, independientemente de la calidad que tenga.

La fotografía siempre ha tenido ese poder. Cuando Robert Capa retrató al miliciano en la guerra civil española, creó un icono, una metáfora del sufrimiento y la aleatoriedad de la contienda. ¿Realmente el hombre acababa de ser derribado por la bala? Los estudios actuales dicen que no, pero la imagen provocó lo que Capa quería que provocase.

Es decir, una imagen no es inocua. Tampoco lo fue en los inicios de esa nueva tecnología, aunque todavía se estuviese probando su utilidad. Por eso cuando sociólogos, científicos y curiosos decidieron dirigir sus objetivos a los pueblos indígenas, el retrato que hicieron de ellos decía más de quien estaba tomando la foto que de quien posaba para ella.

Las aventuras de Ulises

2026 también será el año de la Odisea. No lo digo yo, ni siquiera Homero desde donde quiera que esté. Lo dicen las expectativas que Hollywood ha puesto sobre el nuevo proyecto de Christopher Nolan (recordemos que el anterior, Oppenheimer, mano a mano con Barbie, reventó las salas de medio mundo).

Esta vez, el director británico ha decidido atreverse con el poema épico por excelencia, aunque las imágenes que se están publicando del rodaje y las declaraciones que están haciendo sus responsables han empezado a poner a la audiencia (y a los amantes del mundo clásico) a la defensiva. Habrá que esperar a julio para saber qué sucede en la pantalla.

Mientras tanto, recomendamos leer (o releer) una de las obras fundacionales de la literatura. Pero no porque forme parte del canon, sino porque no deja de ser una gran historia de aventuras, y una narración plagada de voces femeninas.

The Conversation

ref. Suplemento cultural: 2026, un buen momento para la ‘marujomanía’ – https://theconversation.com/suplemento-cultural-2026-un-buen-momento-para-la-marujomania-272578

El talón de Aquiles de Europa: las tierras raras dejan a la UE expuesta a las condiciones de negocio impuestas por China

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gracia Abad Quintanal, Profesora Agregada de Relaciones Internacionales, Universidad Nebrija

Pla2na/Shutterstock

Para fabricar coches, componentes informáticos de inteligencia artificial, productos médicos y armas necesitamos elementos de tierras raras. Y esta demanda los ha convertido en el centro de una renovada competencia entre las principales potencias mundiales.

En este nuevo panorama, Estados Unidos y Europa se encuentran en desventaja, ya que China controla hasta el 90 % del comercio mundial de tierras raras. En gran medida esto se debe a que, durante décadas, ha promovido de forma discreta pero continua la extracción y el refinado de estas materias primas.

Ya en la década de 1950 China comenzó a explotar el yacimiento de Bayan Obo, en Mongolia Interior, que actualmente es la mina de tierras raras más grande del mundo. Paulatinamente fue aumentando significativamente sus inversiones para convertirse, en la década de 1990, en el líder mundial en producción y refinado. Hoy en día, la República Popular China extrae estas materias primas tanto dentro de sus propias fronteras como en otros países, especialmente en África, aunque gran parte del refinado sigue realizándose en la propia China.

Esto significa que, cuando el impulso continuo hacia las energías renovables y los sistemas de IA de alta potencia provocó un aumento de la demanda de tierras raras, China ya contaba con una amplia red para la extracción y el refinado de estos productos.

En el otro extremo del espectro, Europa va a la zaga tanto de Estados Unidos como de la República Popular China en la producción de tierras raras. Sin embargo, necesita estos materiales críticos para fabricar productos de alta tecnología, como compuestos farmacéuticos y coches eléctricos, e importa una proporción muy elevada de ellos de China, entre el 40 % y el 100 %, dependiendo de la fuente y de las materias primas incluidas.




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The global race is on to secure critical minerals. Why do they matter so much?


Aranceles e interferencia estatal

Durante el último año, la guerra arancelaria a tres bandas desatada por la Administración Trump, en la que están implicados Estados Unidos, la UE y China, ha puesto de relieve la vulnerabilidad europea, que necesita urgentemente mantener el suministro de estos materiales a precios razonables. Por su parte, China es muy consciente de su ventaja económica, geopolítica y estratégica, y está decidida a no perderla.

Es evidente que Pekín está dispuesto a hacer todo lo posible para proteger su monopolio. En abril de 2025, China introdujo restricciones drásticas a sus exportaciones de estos materiales. Esto acaparó parte del debate en la cumbre UE-China celebrada en julio, donde se alcanzó un acuerdo provisional para levantar las restricciones.

No obstante, a finales de septiembre, el Gobierno neerlandés decidió tomar el control de Nexperia, una empresa de propiedad china con sede en los Países Bajos que se dedica principalmente a la producción de chips informáticos para la industria automovilística. La medida se tomó ante el intento de la empresa de eludir la legislación neerlandesa sobre propiedad intelectual.

El 9 de octubre, Pekín tomó represalias anunciando que volvería a limitar la exportación de tierras raras y tecnología a la UE. En concreto, iba a exigir licencias de exportación para todos los productos fabricados con más del 0,1 % de tierras raras procedentes de China, además de prohibir todas las exportaciones de tierras raras para la producción de armas. Las medidas amenazaban con ejercer una enorme presión sobre la industria manufacturera europea.

Sin embargo, la situación podría haberse calmado, al menos temporalmente, después de que el 19 de noviembre el Gobierno neerlandés anunciara, como gesto de “buena voluntad”, que se suspendía la incautación de Nexperia.




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Chinese controls on rare earths could create challenges for the west’s plans for green tech


Chantaje económico

La situación planteada por las restricciones a la exportación chinas era tan grave que la Unión Europea incluso consideró, durante la reunión del Consejo Europeo celebrada en octubre, activar su mecanismo “antielusión”, una medida destinada a ser utilizada en situaciones de chantaje económico por parte de terceros países. Aunque, finalmente, no ha sido necesario

En estos momentos la UE sigue dos líneas de acción complementarias para mejorar su situación en relación con las tierras raras y los minerales críticos: las negociaciones con China y la diversificación de las fuentes de las que obtiene estos productos.

En lo que respecta a las negociaciones, la UE, a petición de su comisario de Comercio, Maroš Šefčovič, ha creado un “canal especial” de comunicación con China para tratar de garantizar el suministro. En este marco, los funcionarios europeos y chinos pueden trabajar juntos para dar prioridad a las solicitudes presentadas por las empresas de la UE. Hasta ahora, la iniciativa ha tenido éxito, ya que en pocos días desde el anuncio de la medida se han aprobado más de la mitad de las 2 000 solicitudes.

Además, a principios de noviembre, la UE se sumó finalmente al acuerdo alcanzado previamente por Estados Unidos y China para que esta última pudiera relajar temporalmente (durante un año) sus restricciones a la exportación mencionadas anteriormente.

En ese momento, la UE también estaba considerando otras medidas, incluida la aplicación de aranceles, para obligar a China a suministrarle tierras raras. Es posible que estas intenciones hayan facilitado el acuerdo.

Diversificación del suministro

Dado que China está claramente dispuesta a aprovechar su dominio de las tierras raras, la UE también tendrá que asegurarse su suministro en otros lugares. Con este fin, se aprobó una normativa destinada a garantizar el suministro de materias primas críticas. También se ha creado el plan RESourceEU para garantizar las materias primas, reducir la dependencia e impulsar la competitividad. Este plan se inspira en el de diversificación energética REPowerEU, puesto en marcha tras la invasión de Ucrania por Rusia en febrero de 2022.

La diversificación se basará tanto en la producción de estos materiales dentro de la UE como en las importaciones de terceros países distintos de la República Popular China. Dado que Europa no cuenta actualmente con minas de tierras raras en activo, gran parte de las materias primas procederán de una serie de iniciativas de reciclaje.

Aunque esta estrategia plantea retos en términos de costes económicos y medioambientales, es una batalla que la UE no puede permitirse perder si quiere tener alguna posibilidad de alcanzar una posición favorable en el orden mundial.

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Gracia Abad Quintanal no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El talón de Aquiles de Europa: las tierras raras dejan a la UE expuesta a las condiciones de negocio impuestas por China – https://theconversation.com/el-talon-de-aquiles-de-europa-las-tierras-raras-dejan-a-la-ue-expuesta-a-las-condiciones-de-negocio-impuestas-por-china-270806

La primera persona que firmó una obra literaria fue una mujer: Enheduanna

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Zaradat Domínguez Galván, Profesora de Literatura, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Disco de Enheduanna, encontrado en una cámara del templo Larsa de Nin-Gal (el Gig-par-ku). Penn Museum

Cuando preguntamos quién fue el primer autor literario de la historia, muchos piensan en Homero. La imagen del poeta ciego de la Antigua Grecia suele ocupar el podio de la tradición literaria occidental.

Pero lo cierto es que debemos mirar mucho más atrás, más allá de Grecia, más allá incluso del alfabeto, y dirigir nuestros ojos hacia el origen mismo de la escritura: la antigua Mesopotamia. Allí, hace más de 4 000 años, una mujer firmó su obra con su propio nombre: Enheduanna.

¿Quién fue Enheduanna?

Enheduanna vivió alrededor del año 2 300 a. e. c., en la ciudad de Ur, lo que hoy es el sur de Irak. Su figura destaca por varios motivos: fue suma sacerdotisa del dios lunar Nanna, lo cual le confirió un gran poder político y religioso. Además, fue hija del rey Sargón de Akkad, fundador del primer imperio mesopotámico, y, sobre todo, autora de una obra literaria de profundo contenido teológico, político y poético.

“Enheduanna” no era su identificación personal, sino un título religioso que podría traducirse como “alta sacerdotisa, ornamento del cielo”. Su verdadero nombre sigue siendo un misterio. Lo que no se discute es su impacto: Enheduanna escribió, firmó y dejó constancia de su autoría, lo que la convierte en la primera persona, hombre o mujer, que conocemos por haber hecho esto.

Escritura, poder y espiritualidad

La escritura cuneiforme ya existía desde mediados del cuarto milenio antes de nuestra era. Había surgido como una herramienta administrativa, útil para llevar registros económicos, controlar impuestos o contabilizar ganado. Sin embargo, hacia la época de Enheduanna, había empezado a emplearse también para expresar ideas religiosas, filosóficas y estéticas. Era un arte sagrado, vinculado a la diosa Nisaba, patrona de los escribas, el grano y el conocimiento.

En este contexto, la figura de esta autora es especialmente reveladora. Su obra combina una profunda devoción religiosa con un mensaje político claro. Su poesía se enmarca en una estrategia imperial: legitimar la dominación de Akkad sobre las ciudades sumerias mediante un lenguaje común, una fe compartida y un discurso teológico unificado.

Una obra de alto vuelo

De Enheduanna se conservan varias composiciones, entre las que destacan:

  • Exaltación de Inanna: un largo himno en el que ensalza a la diosa del amor y la guerra, Inanna, pidiéndole ayuda en tiempos de exilio. Se considera su obra más personal y poderosa.

  • Los himnos del templo: un conjunto de 42 himnos dedicados a distintos templos y divinidades de Sumer. Aquí, Enheduanna construye un mapa espiritual del territorio, exaltando la conexión entre religión y poder político.

  • Otros himnos fragmentarios, entre ellos uno dedicado a su dios Nanna.

Estos ejemplos no son simples textos religiosos: están estructurados con gran sofisticación, cargados de simbolismo, emoción y visión política. En ellos, Enheduanna aparece como mediadora entre dioses y humanos; entre su padre, el emperador, y las ciudades conquistadas.

¿Por qué no la conocemos?

Resulta chocante que Enheduanna no figure en los manuales escolares ni en la mayoría de cursos universitarios de literatura. Pocas personas fuera de los estudios de historia antigua o de género han oído hablar de ella.

Tableta, copia del himno Inanna B/Ninmesharra/Exaltación de Inanna, escrito por Enheduana.
Tableta, copia del himno Inanna B/Ninmesharra/Exaltación de Inanna, escrito por Enheduana.
Masha Stoyanova/Penn Museum

Es lícito preguntarse si el olvido de Enheduanna responde a una invisibilización sistémica de las mujeres en la historia cultural. Como apunta la historiadora del arte Ana Valtierra Lacalle, durante siglos se ha negado la presencia de mujeres escribas o artistas en la Antigüedad, a pesar de las evidencias arqueológicas que prueban que sabían leer, escribir y administrar recursos.

Enheduanna no fue una anomalía aislada: su existencia demuestra que las mujeres participaron activamente en el desarrollo de la civilización mesopotámica, tanto en la esfera religiosa como intelectual. El hecho de que ella fuera la primera persona en firmar un texto con su nombre debería tener el lugar que merece en la historia de la humanidad.

Enheduanna representa no solo un hito literario, sino también un símbolo poderoso de la capacidad de las mujeres para crear, pensar y liderar desde el origen mismo de la cultura escrita. Su voz resuena desde las tablillas de arcilla con una fuerza que atraviesa los milenios, puesto que con ella la historia comienza no solo con palabras, sino con una voz, con una experiencia subjetiva y con una conciencia autorreflexiva del acto de escribir que no debería pasar desapercibida.

The Conversation

Zaradat Domínguez Galván no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La primera persona que firmó una obra literaria fue una mujer: Enheduanna – https://theconversation.com/la-primera-persona-que-firmo-una-obra-literaria-fue-una-mujer-enheduanna-267800

¡Ya vienen los drones magos!

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Israel Quintanilla, Profesor de Ingeniería Aeroespacial, Universitat Politècnica de València

Espectáculo de drones en la ciudad china de Chongqing. dyl0807/Shutterstock

La tradición de los Reyes Magos ilusiona a niños y mayores por todo lo que conlleva: escribir la carta con los regalos deseados, ir a la cabalgata para ver desfilar a sus Majestades los Reyes Magos de Oriente y sus pajes reales, al cartero real, los acróbatas y malabaristas, las carrozas multicolor y los miles de caramelos que vuelan por los aires. Pero, sobre todo, lo que mas se espera es el despertar del día 6 de enero para abrir los regalos y compartir esa alegría con nuestros seres queridos.

A nuestras edades ya sabemos quiénes compran, empaquetan y transportan los regalos hasta el hogar. Ahora bien, sería posible, en un futuro próximo, que estos fueran depositados en los balcones y jardines por alguna tecnología con capacidad de ello. Sería posible que flotas de drones surcaran las aerovías de las ciudades para trasportar los regalos hasta las viviendas iluminadas. Porque, como parece que dijo Julio Verne, “todo lo que un hombre es capaz de imaginar, otro hombre es capaz de llevarlo a cabo”.

Cabalgata de los Reyes Magos en Madrid.
Wikimedia Commons., CC BY-SA

Tecnología cotidiana

Para que una tecnología se integre en la sociedad, se requiere de tres condicionantes obligados: que se encuentre en estado avanzado de desarrollo, que responda a una demanda de la sociedad y que haya una normativa que la regule.

El 1 de enero de 2021 entró en vigor una normativa europea sobre operaciones de drones que permite realizar vuelos en cualquier tipo de entorno, urbano o rural, siempre que se garantice la seguridad operacional. El 26 de enero de 2023 se aprobó otra sobre la gestión del espacio aéreo de estos vehículos (U-Space).

La conjunción de ambas regulaciones permite el vuelo de múltiples drones con capacidad de transporte, gestionados por un proveedor de servicios aéreos para vuelos en entornos urbanos y rurales.

Origen militar

Los drones surgieron en los inicios de la Primera Guerra Mundial, cuando se introdujo la aviación y fueron utilizados para entrenar a los pilotos de las fuerzas aéreas británicas (RAF) en el combate aéreo. Han pasado más de 100 años y, desde entonces, no han dejado de usarse en el terreno militar.

Tras un siglo de evolución tecnológica, actualmente, integran la tecnología más avanzada del ámbito aeronáutico. Además, son aeronaves capaces de volar de forma automática e integran sensores de todo tipo (RGB, multiespectral, térmicos, LiDAR, medición de gases…) para aplicaciones antes inimaginables. Asimismo, pueden garantizar la seguridad operacional e incorporar paracaídas.

Dron Ehang 184, creado en China para transporte de pasajeros.
Wikimedia Commons., CC BY

Taxis autónomos aéreos

Ya se emplean para transportar mercancías y pasajeros (en China, hay dos empresas certificadas para transporte de personas), con plataformas específicas de despegue y aterrizaje (vertipuertos). Integran en sus funcionalidades el resto de tecnologías en desarrollo (inteligencia artificial, 5G, Big Data, internet de las cosas, ciberseguridad…).

Existen, por otro lado, sistemas aún en desarrollo que permitirán la gestión del espacio aéreo especifico para drones, de forma que se pueda compatibilizar el vuelo de múltiples aeronaves autónomas con operaciones recurrentes de forma organizada y con la seguridad operacional necesaria. Los sistemas Detect and Avoid –sistemas de alerta de tráfico y evasión de colisión–, por ejemplo, facilitarán, en un futuro cercano, el vuelo de drones de forma autónoma.

Demanda real de la sociedad

En el caso concreto de España, la primera normativa de drones entró en vigor en el año 2014. Actualmente, hay más de 190 000 pilotos certificados para volar drones y más de 100 000 operadoras (empresas) dedicadas a la explotación comercial de esas aplicaciones.

Abarcan los campos de geomática y gestión del territorio, agricultura (desde generación de mapas prescriptivos hasta aplicaciones fitosanitarias), inspecciones industriales y energéticas (eléctrica, fotovoltaica y eólica), operaciones logísticas, ámbitos portuarios, biodiversidad, o seguridad y emergencias.

La Policía Nacional, la Guardia Civil, las policías autonómicas y las policías Locales tienen drones integrados en su operativa, además de los bomberos, protección civil y el Ejército, con la Unidad Militar de Emergencias (UME) como abanderada.

Una ayuda en momentos críticos

Así, se utilizaron drones en el volcán de la Palma para el seguimiento de los ríos de lava y medición de temperaturas.

En el caso de la dana, ocurrida en Valencia en 2024, se emplearon en las fases de emergencia y postemergencia con las siguientes misiones: búsqueda de desaparecidos; apoyo en rescates; vigilancia y revisión de infraestructuras críticas; realización de cartografía en 3D para análisis de daños y medición de volúmenes afectados; peritaciones de daños agrícolas y aplicación de fitosanitarios para evitar plagas; medición de gases atmosféricos; determinación de elementos del subsuelo (georradar); realización de batimetrías para revisión de las desembocadura del Turia y la Albufera; o lectura de matrículas de los coches apilados con IA para identificación. En 50 días, hubo un total de 1 360 operaciones aéreas, de las que el 78 % fueron realizadas con drones.

Navidad de 2050, Valencia

La cabalgata, en su paso por la plaza del Ayuntamiento, muestra sus mejores galas: infinidad de drones, de todos los tamaños y tipología, se acicalan con luces navideñas y muestran orgullosos los regalos en su panza. Sobrevuelan por encima de Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente y su cohorte: los acróbatas, las carrozas… Miles de caramelos vuelan hacia las manos de los niños, golpeando algunas cabezas que, despistadas, miran embelesados los drones.

El centro de control de U-Space lleva preparándose todo el año. El panel principal de la sala muestra la ciudad digital con la posición de los drones y las rutas a seguir. El director de operaciones, sentado detrás de los controladores, suspira y da la orden: ¡que despeguen los Drones Magos!


The Conversation

Israel Quintanilla, como investigador de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) recibe fondos de proyectos de investigación europeos, nacionales y autonómicos.

ref. ¡Ya vienen los drones magos! – https://theconversation.com/ya-vienen-los-drones-magos-269966

La ‘receta’ social, una medida urgente en la era de la nueva longevidad

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jordi Miralbell Guerin, Doctor en Filosofía y Periodista. Director del Campus de la Experiencia, Universitat Internacional de Catalunya

Lucigerma/Shutterstock

Asistimos hoy a la llegada de los baby boomers a la jubilación. Según la tendencia marcada en los últimos años, estas personas nacidas entre 1957 y 1973 vivirán dos o tres décadas más que sus antecesores.

Son los protagonistas de “la nueva longevidad”. Como señala el psicólogo y gerontólogo Javier Yanguas en su libro Pasos hacia la nueva vejez (Destino, 2021), este nuevo período de su vida va a constar de tres etapas cronológicas con necesidades diferentes: una primera fase –históricamente nueva– en la que se sentirán mayores pero no viejos; una segunda de “fragilización”, en la que que aparecerá el dialogo con la patología; y, solo en la tercera fase, la dependencia.

Así son los nuevos mayores

El panorama ha cambiado, y las necesidades de los nuevos mayores también: ya no son las mismas de hace 20 o 30 años. No necesitan alfabetización digital. Han vivido la emancipación de la mujer y su avance en la vida pública.

Intelectualmente más preparadas, estas personas tienen un planteamiento ante el propio cuidado que difiere del de las otras generaciones. No quieren depender de sus hijos y valoran alcanzar un proyecto de vida en el que esté presente de un modo equilibrado su bienestar, su salud y sus relaciones sociales. Sin embargo, el autocuidado, la autonomía personal y el envejecimiento activo es un horizonte que les resulta insuficiente. Reclaman más.

Este es, en síntesis, el retrato dibujado en las conclusiones del I Seminario sobre la nueva longevidad, celebrado entre el 23 y 25 de octubre en Calonge i Sant Antoni (Girona) y organizado por el Campus de la Experiencia de la Universitat Internacional de Catalunya. Expertos de 16 universidades de todo el mundo constataron que las demandas de la generación que está llegando hoy a la jubilación no son únicamente sanitarias y asistenciales, sino también educativas, relacionales y de sentido.

¿Qué hacer con ese tiempo extra?

Como señala Yanguas, estos nuevos jubilados se encuentran mayoritariamente en buenas condiciones pero se ven abocados a una nueva vida post-laboral sin un propósito claro. Van a vivir más años que sus predecesores, pero ¿qué van a hacer con el tiempo extra? No se sabe, ni está prevista una respuesta clara.

Es una situación frustrante para ellos y para los demás, porque no se trata de alargar los años de vida, sino de llenar de vida los años, dotando esa etapa de sentido y propósito.

Además, los nuevos mayores son en muchas ocasiones víctimas de la soledad no deseada, que es la “epidemia silenciosa” de nuestro tiempo. Hoy día se estima que la sufren un 13,4 % de los españoles y que el 22,9 % experimenta este sentimiento durante todo el día. En Europa, alrededor de 30 millones de personas se sienten solas con frecuencia.

Esta soledad puede ser física, psicológica o espiritual, y, junto con la falta de sentido, tiene consecuencias en la salud: mayor sedentarismo, aislamiento, patologías y adicciones. Varios estudios coinciden en que el sentimiento de soledad provoca ansiedad, depresión y deterioro cognitivo en las personas mayores.




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Así afecta la soledad al cerebro de las personas mayores


Por tanto, abordar la falta de sentido y la soledad no constituye un reto de orden sanitario sino social, y está mayoritariamente sin resolver.

Por este motivo, los expertos y académicos convocados en el citado encuentro animaron a trabajar desde el ámbito universitario con las instituciones públicas. El objetivo es medir los aspectos críticos de la “nueva longevidad” y diseñar políticas e iniciativas que van más allá del mero fomento del envejecimiento activo, el ejercicio físico y la autonomía personal.

Ocio “significativo”

La dotación de sentido en esta etapa de la vida procedería fundamentalmente del número y de la calidad de las relaciones sociales, particularmente entre iguales. Diversos estudios constatan que cuando las personas se vinculan a actividades “significativas” –clases interactivas, voluntariado, senderismo, talleres, viajes, etc.– recuperan el sentido vital y la pertenencia a un grupo. Esta participación y colaboración favorece además el bienestar y la calidad de vida.

El ocio, qué duda cabe, ocupa un lugar preeminente. Un ocio escogido libremente que fomente un verdadero empoderamiento de los mayores y su adaptación al contexto en el que viven: un mundo que cambia.

La educación universitaria para adultos mayores se revela como un medio óptimo para lograr este objetivo, al propiciar el crecimiento personal y la construcción de relaciones satisfactorias y sólidas entre iguales.
Así lo consagra el Principio 1 del Pilar Europeo de Derechos Sociales (2017), donde se garantiza el derecho a una educación, formación y aprendizaje permanente inclusivos y de calidad para que todos puedan participar plenamente en la sociedad y gestionar las transiciones laborales.

Una urgencia: la prescripción social

Para los expertos reunidos en Calonge urge extender iniciativas enmarcadas en la denominada “prescripción social” de los adultos mayores, como complemento de la prescripción médica. Se trata de una filosofía y una política pública ampliamente extendida en países del ámbito anglosajón que parte de una idea tan simple como radical: que la salud tiene una dimensión social muy importante.

Una intervención pequeña –una conversación, un momento de acompañamiento– puede cambiar el rumbo de una vida, mejorar la autonomía personal y la salud. Es un enfoque holístico que conecta a las personas con actividades significativas gracias al apoyo comunitario, que potencia su bienestar y su sentido vital.

Es decir, la prescripción social debe pasar de ser algo excepcional a algo esperado. Para ello, las administraciones, los ayuntamientos, los servicios de salud y las universidades deben colaborar impulsando medidas.

El vínculo entre el sistema sanitario y los recursos comunitarios ha de hacerse más tangible mediante la creación de redes de confianza, coordinación y conexión en las que estén presentes actividades, universitarias, culturales, artísticas, musicales, etc. Cada aula, parque o cafetería puede convertirse en un espacio de prescripción social. Y aunque cada proyecto sea distinto, todos forman parte, en realidad, de una misma red informal de fomento de bienestar.

Hay que construir puentes no solo entre salud y comunidad, sino también entre generaciones, culturas y disciplinas. De este modo no solo mejorará el bienestar individual, sino que también se transformará la manera en que las sociedades cuidan, conectan y prosperan en los tiempos de “la nueva longevidad”.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. La ‘receta’ social, una medida urgente en la era de la nueva longevidad – https://theconversation.com/la-receta-social-una-medida-urgente-en-la-era-de-la-nueva-longevidad-270234