Cuando Martín Gaite se fue a Nueva York y lo contó en ‘collages’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elisa Garrido Moreno, Profesora del Departamento de Historia del Arte (UAM), Universidad Autónoma de Madrid

Imagen de uno de los _collages_ del libro _Visión de Nueva York_ en el que Martín Gaite ‘sueña que es una artista singular que está trabajando en Nueva York’. C.L.R.

Entre septiembre de 1980 y enero de 1981, Carmen Martín Gaite residió en Nueva York como escritora visitante en el Barnard College. Había viajado hasta allí para impartir un curso de teoría literaria y se alojaba en un pequeño apartamento de Manhattan. Durante aquellos meses, también dio conferencias en distintas universidades americanas e hizo un viaje a Los Ángeles, invitada por el cineasta José Luis Borau. Fruto de aquella experiencia es una colección de más de 80 collages que hoy se conservan en su mítico cuaderno titulado Visión de Nueva York.

Portada del libro 'Visión de Nueva York' de Carmen Martín Gaite

Ediciones Siruela

Con motivo del centenario de su nacimiento, estamos redescubriendo la obra gráfica de esta autora, que ha sido expuesta recientemente en la Casa del Lector (Matadero Madrid) y en el Palacio de La Salina de Salamanca.

Diario de la experiencia

Los collages constituyen un auténtico diario visual. En su conjunto son un reflejo tanto su fascinación por la ciudad como de la necesidad de componer los recuerdos de su experiencia en fragmentos de imágenes.

Al igual que la pequeña Sara Allen descubre los secretos de Nueva York en Caperucita en Manhattan, los collages de Martín Gaite abren una ventana hacia el complejo territorio de la memoria. El sentir de una íntima experiencia se convierte en un material palpable formado por fragmentos dispersos de la ciudad que recomponen lo vivido, rescatan lo que parecía insignificante y, en conjunto, adquieren un sentido inesperado.

Los collages, que incorporan recortes de periódicos, revistas y fotografías de la ciudad, fueron realizados a lo largo de aquellos meses de estancia en Nueva York en un cuaderno personal. Al descubrir sus páginas captamos el dinamismo urbano, la superposición de voces y estímulos visuales que la autora percibía como un flujo incesante de imágenes. Entre anuncios publicitarios, encontramos a Mickey Mouse o Charlie Chaplin, Humphrey Bogart y Lauren Bacall junto a un puñado de dólares y una niña que juega con una boca de riego y deja salir un gran chorro de agua. Acompañando la escena, unas palabras manuscritas:

“Soñé que era una artista singular

que estaba trabajando en Nueva York.

Soñé que me aplaudían sin cesar

con Mickey, con la Betty y con Charlot”.

Una narración visual

Una particularidad excepcional de la obra gráfica de Martín Gaite es que sus creaciones son una naturaleza de “collages literarios”, si se me permite designarlos así. El collage no era una técnica nueva, pero sí el uso que ella hace de él. No solo utilizaba recortes de imágenes, fotografías y tipografías impresas para formar palabras, sino que combinaba el collage con su propia literatura manuscrita sobre el papel. De esta forma, daba luz a su maravilloso diálogo interior entre imagen y palabra.

Cada trozo de revista, cada recorte de periódico, cada imagen arrancada de su contexto original son clave en este relato personal. El gesto manual de cortar y pegar trozos diminutos se transforma en una forma de narrar algo más grande, más eterno. La misma mirada que en sus novelas se detiene en los detalles de una conversación, en la luz que entra por un visillo, o en el aleteo de una mariposa que se coló en el metro, aquí se concentra en la invisible conexión entre imágenes, colores y palabras, una tensión entre lo que se muestra y lo que se oculta.

Pequeños guiños de humor

Collage de la mujer ventanera.
La mujer ‘ventanera’ en el libro de Carmen Martín Gaite.
C.L.R.

Los collages también están cargados del humor característico de su autora. En uno de ellos ironiza con el éxito que ha encontrado en el continente americano, donde su trabajo es estupendamente acogido y no paran de invitarla a impartir conferencias muy bien remuneradas. Las palabras “dólar que vas por el aire, detén tu vuelo” están escritas junto a una máquina de escribir que flota en un halo surrealista y de la que salen billetes, en lugar de folios escritos.

En otro, la autora hace referencia a algunos conceptos centrales en su obra literaria, como la “mujer ventanera”. Aquella era protagonista de su ensayo Desde la ventana: enfoque femenino de la literatura española y fue motivo de una de sus conferencias en el país. Junto a la fotografía de una mujer que observa de espaldas a través de una cortina (Entre visillos), incluye a varias figuras y esculturas masculinas sobre pedestales. En recortes de letras de imprenta se lee “La visión de lo cotidiano en la narrativa femenina” mientras que la autora deja escrito de su puño y letra:

“A espaldas de los hombres y de sus pretenciosos pedestales, la mujer ventanera siempre ha sabido observar por su cuenta, escaparse de lo interior a lo exterior y meter dentro lo de fuera, a su modo, sin ruido ni alharacas”.

De puertas afuera

Como habitualmente hacía en su obra literaria, en sus collages Carmen Martín Gaite retrata la mirada femenina hacia el mundo exterior. La trepidante ciudad es observada por una mujer que ha sabido escapar del aquel único lugar que tan injustamente nos había sido asignado: la casa, lo doméstico, el espacio privado.

Quizá por eso, al contemplar estas piezas una siente que está entrando en un espacio de confidencia. La autora nos invita a participar en el juego de recomponer el mundo con lo que otros han desechado. Y en ese gesto hay algo mucho más grande de lo que puedan parecer aquellos diminutos trozos de periódico pegados en un cuaderno: la convicción de que la belleza puede surgir de lo mínimo, de lo fragmentario y de todo aquello que parecía perdido.

The Conversation

Elisa Garrido Moreno no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuando Martín Gaite se fue a Nueva York y lo contó en ‘collages’ – https://theconversation.com/cuando-martin-gaite-se-fue-a-nueva-york-y-lo-conto-en-collages-271157

‘El cuarto de atrás’, la experimentación silenciosa de Carmen Martín Gaite

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alicia Nila Martínez Díaz, Profesor Acreditado Contratado Doctor Filología Hispánica, Universidad Villanueva

Edición de Cátedra de _El cuarto de atrás_ de Carmen Martín Gaite. C.L.R.

A cien años del nacimiento de Carmen Martín Gaite, El cuarto de atrás destaca como uno de los títulos más singulares de la narrativa española del siglo XX. La novela transforma una noche de insomnio en una exploración impecable de la memoria, la identidad y la imaginación.

La prosa de la escritora salmantina brilla en esta obra por la originalidad de su arquitectura literaria: híbrida, juguetona y profundamente consciente del acto de escribir.

Su irrepetible mezcla de espontaneidad y rigor estilístico explica por qué la obra se mantiene viva a día de hoy. Ágil y cercana, es capaz de acompañar nuestras preguntas sobre quiénes somos y cómo narramos lo vivido.

‘El cuarto de atrás’ o el mapa de su autora

Ganadora del Premio Nacional de Narrativa en 1978, El cuarto de atrás arranca en una noche de insomnio, cuando la narradora recibe la visita inesperada de un personaje vestido de negro.

Ese “hombre de negro” no es solo un recurso de trama: funciona como catalizador de una poderosa cadena de recuerdos que permiten franquear los umbrales de la identidad, el pasado personal y el acto mismo de narrar. Gracias a este personaje, Carmen (la protagonista, a la vez autora y narradora) inicia un análisis en el que echa la vista atrás y, a partir de su historia, intenta comprenderse a sí misma.

Libro de memorias, relato fantástico, ensayo sobre el oficio o reflexión metaliteraria, pocas novelas condensan con tanta fidelidad los mimbres de la poética de Martín Gaite: la memoria como forma de conocimiento, la conversación como arquitectura narrativa y la subjetividad femenina como centro legítimo de la ficción.

La intimidad, un laboratorio literario

El cuarto de atrás marcará el punto de mayor experimentación y madurez en la obra de Martín Gaite. En sus páginas, la escritora lleva a término aquello que se intuía en Retahílas o Fragmentos de interior: la mezcla de géneros, la voz que conversa consigo misma, la arquitectura nocturna donde el pensamiento fluye sin jerarquías.

La obra desborda todas las etiquetas. No es memoria, pero tampoco ficción pura; no es ensayo y, sin embargo, piensa con esa libertad; no es diario personal, aunque respira intimidad. En un panorama literario marcado por el realismo y la épica social, Martín Gaite llegaba como portadora de otra luz: una literatura de matices, de introspección y de una profundidad psicológica deslumbrante.

Retrato de una mujer con el pelo corto y un gorro.
Retrato a lápiz de Carmen Martín Gaite a los 65 años.
Alexandrapociello/Wikimedia Commons, CC BY-SA

La novela convirtió lo doméstico en territorio literario, lo pequeño en revelación y lo íntimo en una forma de verdad. El cuarto de atrás es su texto más libre, pero también el más exacto. Un laboratorio narrativo donde experiencia e imaginación se confunden hasta producir una obra irrepetible.

La propia autora lo expresaba con nitidez en una entrevista: “Mientras vas viviendo, vas acumulando material narrativo. La vida es una especie de sarta de cuentos”. En esa convicción se sostiene la arquitectura fragmentaria de la novela.

Porque Carmen Martín Gaite renovó la novela española sin alardes vanguardistas. Fue una de las primeras escritoras españolas capaces de experimentar sin estridencias, con una audacia silenciosa que abriría caminos insospechados para las generaciones posteriores. Esto no surgió de un deseo de ruptura, sino de la búsqueda de una formulación que reflejase con nitidez su experiencia interior. Desde ahí fue capaz de reconocer lo ajeno y dialogar con ello, acogiendo tradiciones europeas sin perder su voz.

La escritura femenina como forma de revelación

En El cuarto de atrás la voz femenina es una atmósfera. Corre por el libro como una corriente cálida que se materializa en un modo de mirar y recordar, convirtiendo la rutina en materia luminosa.

Martín Gaite escribe desde un lugar privado, donde el detalle doméstico –una caja de lata, una fotografía perdida, un perfume– puede desvelar lo esencial. Para ella, lo cotidiano contiene un modo de mirar que conecta con una genealogía europea de escritoras –Virginia Woolf, Katherine Mansfield– que hicieron de la intimidad su laboratorio literario. Como Woolf, entendió pronto que la imaginación y la voz femenina necesitan “una habitación propia”.

Pero el libro también recuperó la herencia literaria de la Europa de entreguerras. La ironía introspectiva de Italo Svevo, el juego identitario de Luigi Pirandello, el monólogo sinuoso de James Joyce y la ligereza meditativa de Natalia Ginzburg encuentran acomodo en su obra sin que esta pierda acento propio.

Esta capacidad de acoger lo ajeno y convertirlo en una forma española de mirar el mundo es una de sus mayores aportaciones.

Una literatura atemporal

Puede que se cumplan cien años del nacimiento de Martín Gaite, pero el tiempo no pasa por sus obras.

Su prosa tiene claridad y hondura. En sus páginas, la memoria es un ser vivo; la intimidad, una forma de inteligencia, y la conversación, un modo de pensar. Sus personajes no desean conquistar el mundo; quieren comprenderlo, sobrevivirlo, reinventarlo. Y en esa búsqueda, el lector llega para reconocerse.

Por eso sus novelas no envejecen. Porque hablan desde un lugar que sigue siendo muy nuestro, ese espacio íntimo donde cada vida guarda su propio misterio.

The Conversation

Alicia Nila Martínez Díaz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘El cuarto de atrás’, la experimentación silenciosa de Carmen Martín Gaite – https://theconversation.com/el-cuarto-de-atras-la-experimentacion-silenciosa-de-carmen-martin-gaite-270748

La ficción del amor según Carmen Martín Gaite

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gemma Márquez Fernández, Profesora lectora de literatura española moderna y contemporánea, Universitat de Barcelona

Retrato de Carmen Martín Gaite en la exposición _El Equilibrio y el Caos: una mirada al mundo de Carmen Martín Gaite_, de 2014. Universidad Carlos III, CC BY-NC-SA

El amor es un cuento que nos contamos a nosotros mismos, y cuando nos lo contamos mal nos exponemos a un descalabro. Esta es una de las ideas esenciales del ensayismo de Carmen Martín Gaite. Y a ella se añade otra: a lo largo de la historia, los riesgos de la ficción amorosa han afectado sobre todo a la mujer.

No sabemos si la escritora salmantina habría suscrito la consigna de la feminista estadounidense Kate Millet: “el amor ha sido el opio de las mujeres”. Pero tampoco parece estar muy lejos de ella en su obra ensayística. Martín Gaite constata que la mujer lleva siglos colmando su ansia de libertad y reconocimiento mediante el amor.

Ahora bien, ese amor no lo ha definido ella misma, sino los modelos culturales. Modelos, por cierto, que dan gato por liebre: prometen plenitud y acaban propiciando una continua dependencia de la mirada masculina.

Martín Gaite trata este tema con una habilidad singular: la de encontrar agazapado el discurso cultural en nuestros gestos más cotidianos y nuestros deseos más íntimos. Por eso sus ensayos consiguen que nos interroguemos y nos encontremos.

Narraciones en soledad

Así sucede en La búsqueda de interlocutor (1974), obra que señala la clave del problema según la autora: la intolerancia a la soledad. Esa resistencia explicaría que las mujeres hayan asumido las distintas versiones de la relación amorosa que la cultura les ha proporcionado.

El dilema es que la soledad es fundamental para componer un relato propio sobre una misma. Solo así se evitaría la trampa de picar en el ajeno. La búsqueda de interlocutor describe con lucidez esa trampa: quedar a la intemperie existencial cuando el cuentito ya no se sostiene.

Artículo de Carmen Martín Gaite en la revista _Triunfo_ en octubre de 1970.
Artículo de Carmen Martín Gaite en la revista Triunfo en octubre de 1970.
Triunfo digital

¿Qué une a Emma Bovary, Marilyn Monroe y el ama de casa de los 60 entregada al fetichismo consumista? Todas ellas han construido sus vidas sobre relatos ajenos: la literatura, el cine o la publicidad les han dado imágenes con las que identificarse. Al hacerlo así, se han convertido en criaturas que se buscan en los ojos de los hombres. Pero cuando falla ese espejo, la imagen cae y no se sabe o no se puede llenar el vacío con otro relato de una misma.

A Martín Gaite le parece sustancial crear esa nueva narración, sin la cual no puede sostenerse la personalidad. Tanto es así que advierte de su importancia a las feministas de los 70. No habrá emancipación, afirma la autora, si no se enraíza en un proceso íntimo de elaboración subjetiva.

De la devastación al diálogo

Para ello es necesario saber narrar, contarse el propio mundo con atención, paciencia y palabras bien afiladas. Ese es el hallazgo de El cuento de nunca acabar (1983), ensayo que describe el vínculo entre amor y narración y se pregunta por la posibilidad de una ficción amorosa que no desemboque en devastación emocional.

Martín Gaite afirma que nos hacemos en la mirada y los cuentos de la madre. Después, nos empezamos a entrenar como narradores para encandilar a los adultos con nuestros propios cuentos. El deseo de replicar esa sensación de reconocimiento nos lanza más tarde a la aventura amorosa: perseguimos “nuestro ‘yo’ reflejado en los ojos del otro”.

Sin embargo, esa persecución es el problema mismo: queremos afirmarnos en la persona amada, y así la ocultamos con nuestros propios deseos, heridas y fantasías. Superponemos nuestro cuento al suyo.

Lo deseable sería, en cambio, basar la relación en un diálogo cuidadoso para evitar esas proyecciones. Pero Martín Gaite no cree demasiado en esa posibilidad: “Yo, la verdad, lo veo muy difícil”. Y, sin embargo, no quiere acabar de desecharla. Por eso la inventa en sus novelas y la confía al futuro.

Tomar las riendas

Eso sí, esa apuesta por el futuro no dará fruto si no nos comprometemos a un trabajo: pasar del relato de La Cenicienta al de El Gato con Botas. Será necesario hacer como el felino protagonista, que inventa una ficción para construir su libertad. Así se deshace de lo que otros dicen que es o no es: contándose tan bien su propia historia que tanto él mismo como los demás tienen que creer en ella.

Para Martín Gaite, no habrá camino a otras narraciones amorosas –en caso de que las quisiéramos inventar– si las mujeres no toman las riendas de su propia historia interior.

En la actualidad, la copiosa cosecha narrativa de las novelistas es una indagación en ese sentido. Autoras como Sara Mesa, Elisa Victoria o Andrea Abreu, entre otras, están contando el cuento propio de sus protagonistas. El tiempo dirá si para inventar o no, entre todas, ficciones amorosas inéditas.

The Conversation

Gemma Márquez Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La ficción del amor según Carmen Martín Gaite – https://theconversation.com/la-ficcion-del-amor-segun-carmen-martin-gaite-270706

La IA y el futuro del trabajo: buscar el equilibrio entre la gestión humana y la gestión del algoritmo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Adrián Serrano Sanz, Personal Docente e Investigador, Universidad San Jorge

Doriano Solinas / iStock

Cuando se habla de trabajo e inteligencia artificial la opinión parece oscilar entre un tecnooptimismo exacerbado y un tecnopesimismo profético. Lejos de los grandes debates, la relación entre la IA y el futuro del empleo plantea problemáticas no tan evidentes a las que es necesario dedicar tiempo de análisis.

En este artículo se reflexiona sobre la incipiente tensión entre la gestión algorítmica y humana de las organizaciones partiendo de la opinión de la parte de la relación laboral a la que habitualmente se presenta como damnificada: los trabajadores.

Inteligencia artificial y el futuro del trabajo

En febrero de 2025 se publicó el Eurobarómetro 554 sobre IA y el futuro del trabajo. Entre otras cuestiones, los encuestadores preguntaron a los más de 25 000 ciudadanos europeos participantes cuál era su opinión sobre el uso de las tecnologías digitales y la IA.

La percepción global sobre su uso en el puesto de trabajo fue, en términos generales, favorable. El informe señala que el 62 % de los participantes manifestaron una actitud positiva frente a un 32 % que respondió negativamente. A simple vista, podría decirse que los ciudadanos europeos están notablemente a favor de la inteligencia artificial en el trabajo. No obstante, los resultados por países dan un color distinto a estos datos.

Mientras que en el norte de Europa las actitudes son claramente positivas, el optimismo desciende a medida que se avanza hacia el sur. A modo de ejemplo, en Dinamarca el 86 % de los encuestados valoran de modo favorable esta cuestión mientras que en Portugal solamente el 48 % opina lo mismo.

¿Qué opiniones genera el impacto de la IA en el mercado de trabajo?

A nivel europeo, el 66 % de los participantes están de acuerdo en dos cosas. En primer lugar, que la IA eliminará más puestos de trabajo de los que creará. En segundo lugar, que robará puestos de trabajo de las personas.

Aquí los resultados por países se invierten y aquellos que anteriormente mostraban una postura menos conforme están de acuerdo con estas afirmaciones. Para continuar con las diferencias entre norte y sur, el 80 % de los griegos concuerdan en que desaparecerán más puestos de trabajo de los que se crearán a consecuencia de la inteligencia artificial, frente a un 45 % de los daneses.

¿Y sobre los impactos en áreas críticas del puesto de trabajo?

Independientemente de las diferencias anteriores, existe una opinión notablemente compartida sobre este punto. Cuando se pregunta sobre la utilización de la IA para despedir empleados, el 78 % de los encuestados muestran posicionamientos en contra. En Dinamarca, el 94 % de los entrevistados muestran su desacuerdo, mientras que en Portugal ese porcentaje es del 70 %. Polonia y Rumanía son los países en los que los encuestados se muestran más conformes con el uso de la IA para el proceso de despido de trabajadores (33 y 28 % respectivamente).

Se pregunta también sobre el uso de sistemas de inteligencia artificial para la monitorización de los trabajadores. Los resultados van en el mismo sentido con un 63 % de los entrevistados en desacuerdo. En cuanto a la selección automática de candidatos y la evaluación del desempeño, el porcentaje de valoraciones desfavorables es del 57 %.

En contraste con la ilusión de unanimidad, en esta revisión de algunos de los resultados del Eurobarómetro se aprecia que las opiniones están lejos de ser homogéneas. Variables como la idiosincrasia, la confianza o los valores asociados al trabajo de cada país influyen en la postura de los ciudadanos europeos, poniendo en tela de juicio ese supuesto consenso global.

Gestión algorítmica y gestión humana: una tensión incipiente

La diferencia entre la aparente unanimidad social sobre la bondad de la IA y lo que muestran los datos es algo que las organizaciones deben recordar. En su proyección hacia el futuro, a las compañías les conviene no olvidar la parte humana que las conforma ni la necesidad de que determinadas acciones sigan siendo ejecutadas por personas y no de manera automatizada y mediada por la racionalidad algorítmica.

En el ámbito laboral, las promesas de la inteligencia artificial y sus desarrolladores están destinadas a potenciar la productividad y agilizar los procesos, algo que no implica necesariamente la mejora de los puestos de trabajo ni del empleo en general, aunque esta asociación se realice a menudo.

Si bien el uso de la IA puede parecer positivo en un nivel superficial, también puede tener consecuencias contraproducentes para la organización. A modo de ejemplo, podría generar un incremento de los niveles de estrés hasta derivar en cuadros de burnout (un estado de agotamiento emocional, despersonalización y pérdida de eficacia en el trabajo), contribuir al aislamiento y la soledad en el empleo o aumentar la carga de trabajo. Así lo señalan Sue Cantrell, Jason Flynn y Nic Scoble-Williams (2025) en su contribución al informe “Tendencias Globales de Capital Humano 2025” publicado por Deloitte, donde uno de los resultados más preocupantes de los efectos silenciosos de la inteligencia artificial era que el 77 % de los trabajadores encuestados afirmaban que el uso de la misma había aumentado su carga de trabajo y disminuido su productividad.

En los últimos años, desde la gestión de personal se ha hecho hincapié en la necesidad de potenciar aspectos del trabajo que no son los puramente productivos, como la cohesión interna o la construcción de trabajos con significado, entre otros. Estos aspectos “humanos” del empleo son aún más relevantes en la actualidad, considerando las expectativas laborales de las futuras generaciones de trabajadores. A modo de ejemplo, de acuerdo a los datos, la ausencia de percepción de propósito en el empleo es un factor que genera ansiedad y estrés en buena parte de los trabajadores pertenecientes a la llamada generación Z, así como también en los millennials.

En muchos aspectos, el enfoque de gestión basado en lo humano choca frontalmente con la racionalidad que impone la gestión algorítmica. Como señala el filósofo francés Eric Sadin: “lo humano representa (…) el agente con el cual hay que negociar continuamente y que termina inevitablemente por hacer más lenta la gran máquina económica”, por lo que en muchas ocasiones la oposición entre gestión humana y gestión algorítmica se resuelve en “descalificar la acción humana en beneficio de un ‘ser computacional’ que se juzga superior”.

Parece claro entonces que el futuro del trabajo deberá pasar también por resolver la tensión entre la productividad aumentada propuesta por la IA y sus promotores, y los ritmos humanos. Esto es, resolver la tensión entre la gestión algorítmica y la gestión humana.


Una versión de este artículo se publicó en la revista Telos de la Fundación Telefónica.

The Conversation

Adrián Serrano Sanz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La IA y el futuro del trabajo: buscar el equilibrio entre la gestión humana y la gestión del algoritmo – https://theconversation.com/la-ia-y-el-futuro-del-trabajo-buscar-el-equilibrio-entre-la-gestion-humana-y-la-gestion-del-algoritmo-267677

Más allá de las definiciones: la importancia de enseñar el vocabulario de forma profunda

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nuria Calet Ruiz, Profesora Titular del Departamento Psicología Evolutiva y de la Educación. Universidad de Granada, Universidad de Granada

PeopleImages.com /Shutterstock

Martina tiene nueve años y, cuando su maestra le pide que lea en voz alta un párrafo de un texto, lo hace correctamente y sin dificultades. ¿Como es posible entonces que al terminar apenas ha entendido lo que ha leído?

Una de las razones podría ser que desconoce el significado de muchas de las palabras. Este escenario, más común de lo que pensamos, nos recuerda algo esencial: leer no es solo descifrar palabras, necesitamos acceder al significado del mensaje. En esa comprensión, el vocabulario es una pieza central.

En las aulas, muchos estudiantes tropiezan con palabras que no conocen y se pierden en el camino hacia la comprensión. Enseñar el vocabulario de forma profunda, sistemática y temprana puede ser la solución.

No es solo cuántas palabras conocemos

Aunque sabemos que el vocabulario es uno de los pilares clave para lograr una lectura eficaz, a menudo su enseñanza se limita a dar a los niños definiciones de las palabras que aparecen en el margen de los libros. Pero no debemos centrarnos únicamente) en cuántas palabras conocemos, sino también en cómo de bien las conocemos.

La teoría de la calidad léxica apunta a que la comprensión lectora mejora cuanto más profundamente conocemos cada palabra. ¿Qué significa conocer “bien”? Significa no solo saber cómo se escribe (conocimiento ortográfico) y cómo suena con exactitud (conocimiento fonológico) o qué significa en este y otros contextos, sino también conocer sinónimos y antónimos, integrarla con nuestros conocimientos previos y utilizarla en varias frases (conocimiento semántico). Cuanto más precisos y completos sean estos conocimientos, más rápido y de forma más fiable accedemos a ellos durante la lectura, lo que permitirá que la comprensión lectora fluya.

Por el contrario, con un conocimiento superficial o poco preciso, podemos reconocer las palabras cuando las utilizan otras personas, pero no logramos recordarlas de manera espontánea, identificar sus diferentes matices de significado, ni emplearlas con soltura. Esta limitación afecta directamente la comprensión lectora.




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Pongamos un ejemplo: la palabra advertir. Si un alumno solo la ha visto una vez en una definición al inicio del curso, es probable que tenga una idea vaga y confusa. En cambio, si la ha trabajado de manera profunda y conoce detalles de su significado (avisar o llamar la atención sobre algo), además de algunos sinónimos (avisar, prevenir, alertar) y antónimos (ignorar, desatender), y sabe cómo se escribe (advertir) y cómo suena, su representación mental será mucho más completa y precisa.

Así, podrá comprender frases en distintos contextos, como “El profesor advirtió del peligro de cruzar solo” o “No advirtió que había un error en su tarea”. Contar con ese conocimiento más profundo le permitirá acceder con facilidad al significado de lo que lee. Por ello, una enseñanza eficaz del vocabulario debe centrarse en enriquecer y reforzar toda la información que rodea a cada palabra.

Cuanto antes, mejor

En este desarrollo del vocabulario, los niños que desde los momentos iniciales desarrollan un buen vocabulario se convierten en mejores lectores y, gracias a ello, aprenden nuevas palabras con mayor facilidad. Por el contrario, los niños que no tienen un buen conocimiento de las palabras pueden quedarse atrás respecto a sus compañeros.

Este fenómeno se conoce como el [efecto Mateo]: los estudiantes con un vocabulario rico tienden a mejorar cada vez más, mientras que quienes parten con un vocabulario limitado pueden tener dificultades para alcanzar a sus compañeros.

Por eso, cuanto antes actuemos, mejor: aumentaremos las oportunidades de romper el ciclo de desventaja, especialmente en el alumnado que crece en contextos socioculturales desfavorecidos o que presentan dificultades.

Enfoques activos de vocabulario

Pero ¿cómo puede un docente enseñar vocabulario de forma realmente profunda y sistemática? La clave está en promover enfoques activos. En lugar de ofrecer una definición, podemos proporcionar múltiples oportunidades para discutir, explorar y practicar el uso de las palabras en distintos contextos a lo largo del curso.




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Debemos tener en cuenta los siguientes factores a la hora de abordar una enseñanza más sistemática del vocabulario:

  • Trabajo sistemático: lo más importante no es cuántas palabras se enseñan, sino cómo se enseñan, facilitando repeticiones en distintos contextos y oportunidades para usarlas. Esto se debe hacer de manera coordinada desde los primeros años de Primaria y, en el caso de Infantil, trabajándolo de forma oral.

  • Selección estratégica: no es posible enseñar todas las palabras que los niños encontrarán al leer. Debemos priorizar las más útiles para la comprensión: que tengan una carga semántica (sustantivos, verbos, adjetivos o adverbios) que la mayoría de los niños aún no conozca, con una frecuencia media (“pan”, “agua” o “casa” suelen aprenderse en la vida cotidiana). Es importante trabajar el vocabulario académico, es decir, palabras y expresiones que no son comunes en el habla cotidiana, pero sí que aparecen en el lenguaje escrito.

    Por supuesto, hay situaciones en las que será necesario enseñar palabras más básicas, especialmente con alumnos que presentan dificultades o provienen de entornos con menor exposición al lenguaje, o palabras específicas de las distintas materias, como “fotosíntesis”. En estos casos, los docentes de cada área podrían elaborar una lista de vocabulario para trabajar durante el año escolar o incluso que los libros de texto incluyan ya esta selección estratégica y actividades correspondientes para trabajarlas a lo largo del curso.

  • Enseñanza explícita: aunque los niños aprenden muchas palabras en su día a día (a través de la lectura compartida o en una conversación), es importante trabajar el vocabulario académico especialmente de forma explícita, ya que mejora la retención de las palabras y profundiza el significado de las mismas. Se podría combinar la enseñanza implícita con enseñanza explícita. Es decir, encontrar las palabras clave en textos (orales o escritos) y realizar actividades con ellas.

  • Trabajo profundo: plantear actividades donde el alumno tenga un papel activo en el conocimiento de la palabra y buscar sus sinónimos y antónimos. Por ejemplo: contar una experiencia donde aparezca la palabra a trabajar, incluirla en ejemplos cotidianos o situaciones, usarla en distintos contextos o explicar el significado a un [compañero]. Además, se recomienda trabajar aspectos sobre su ortografía y fonología, planteando actividades de escritura y de conciencia fonológica.

    Enseñar estrategias para aprender nuevas palabras, como el análisis de las partes de la palabra o inferir el significado por el contexto, puede resultar muy beneficioso.

    Otros recursos que se pueden utilizar para este trabajo activo son los organizadores gráficos como el modelo flayer, y enfoque estructurados como el modelo SEEC; los seis pasos que describe Robert J. Marzano, o el protocolo VALE-K, más recomendado para infantil.

  • Exposición repetida: para aprender bien una palabra, los estudiantes necesitan encontrarla varias veces en diferentes contextos. Un conocimiento profundo (ortográfico, fonológico y semántico) se obtiene a través de múltiples exposiciones a las palabras en contextos significativos.

  • Repaso, repaso y repaso: por último, para que se consolide mejor su aprendizaje en la memoria conviene planificar momentos de repaso de las palabras.

Vocabulario en casa

El aprendizaje del vocabulario no ocurre solo en el colegio: empieza mucho antes, en casa, y continúa cada día en las conversaciones cotidianas. Para que las palabras se aprendan de manera profunda es fundamental que los niños tengan múltiples exposiciones a ellas y oportunidades para usarlas en distintos contextos. Por eso, trabajar el vocabulario en casa puede ser una estrategia muy beneficiosa.

La cantidad y calidad del lenguaje en el hogar se relacionan estrechamente con el desarrollo del vocabulario y la comprensión lectora a largo plazo. Actividades como la lectura compartida donde nos detengamos en palabras desconocidas para explicarles su significado; conversaciones interactivas donde se amplíen sus respuestas y les planteemos preguntas, en las que se usen palabras nuevas; comentar lo que ven o escuchan; o el uso de aplicaciones educativas acompañadas por adultos son formas sencillas pero poderosas ampliar el conocimiento de las palabras fuera del aula. Así se consolida la comprensión lectora y el desarrollo del lenguaje. En este sentido, lo mejor es que coordinemos lo que se hace en el aula con lo que se hace en casa. Por ejemplo, los docentes podrían sugerir a las familias lecturas que estén relacionadas con los libros que se trabajan en el aula.

En definitiva, aprender vocabulario no es memorizar listas ni abordarlo de manera superficial, sino conocer en profundidad las palabras, conectarlas entre sí y utilizarlas en diferentes contextos. Es la clave para el éxito lector y se puede trabajar desde las primeras etapas.

The Conversation

Nuria Calet Ruiz recibe financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades a través del Programa de estancias de movilidad en centros de educación superior e investigación para investigadores senior ‘Salvador de Madariaga’ (Ref. PRX23/00585).

Eliane Segers no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Más allá de las definiciones: la importancia de enseñar el vocabulario de forma profunda – https://theconversation.com/mas-alla-de-las-definiciones-la-importancia-de-ensenar-el-vocabulario-de-forma-profunda-266286

El mundo niega la protección a las anguilas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Clavero Pineda, Científico titular CSIC, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC)

Anguila europea jack perks/Shutterstock

Los científicos tenemos información de sobra para saber que la crítica situación en la que se encuentran varias especies de anguila debe llevar a dejar de pescarlas, venderlas y comerlas. Sin embargo, la demanda de la anguila no para de crecer, en buena parte fomentada por el mercado del lujo, en el que el consumo de especies raras, y por ello caras, se convierte en una suerte de demostración de estatus. Las administraciones e instituciones con capacidad de actuar para proteger a las anguilas han sido siempre muy reticentes a hacerlo, y acaba de perderse una nueva oportunidad para ello en la última convención de las partes del convenio CITES.

Las anguilas del género Anguilla son un conjunto de 17 especies de peces muy parecidas entre sí. Todas esas especies se reproducen en el mar, cada una de ellas en una zona concreta, que solo en algunos casos conocemos con precisión. Tras nacer, migran a lejanos ríos y humedales para crecer. Más tarde, al alcanzar la madurez, vuelven a su lugar de nacimiento para reproducirse y morir.

Todas las anguilas europeas nacen en un lugar aún desconocido dentro del área que conocemos como Mar de los Sargazos, salida y destino de dos épicas migraciones de miles de kilómetros, las mayores entre todas las especies del género.

Mal estado de conservación

La mayor parte de las especies de anguila, por no decir todas ellas, tienen un mal estado de conservación, con declives poblacionales en los que la explotación comercial juega un papel fundamental, aunque pueda no ser su única causa.

La amenaza es mayor para las especies más intensamente explotadas: las anguilas europea (A. anguilla), japonesa (A. japonica) y americana (A. rostrata). El caso más extremo es el de la anguila europea, que se considera en peligro crítico de extinción (la máxima categoría de amenaza) desde 2008. Las especies japonesa y americana, al igual que la anguila de aleta larga de Nueva Zelanda (A. dieffenbachii), se consideran en peligro de extinción. Por dar contexto a las categorías de amenaza, estas cuatro especies de anguilas enfrentan un mayor riesgo de extinción que el lince ibérico o el panda gigante.

Frenar el comercio internacional

La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) es un tratado multilateral para la protección de especies amenazadas que son objeto de comercio internacional, estableciendo límites en función de su grado de amenaza. Para ello, las especies de interés se incluyen en diferentes apéndices.

El Apéndice I debe incluir “todas las especies amenazadas de extinción que están, o pueden estar, afectadas por el comercio”, mientras el Apéndice II agrupa especies que, si bien no están necesariamente amenazadas, podrían llegar a estarlo si su comercio no se regula de forma estricta. Este último contempla también la posibilidad de incluir especies que no están amenazadas, pero pueden confundirse en el formato en el que se comercialicen con especies de los apéndices I o II.

El comercio internacional de las especies del Apéndice I queda en la práctica prohibido (solo se autorizaría “en circunstancias excepcionales”), mientras con las especies del Apéndice II podría hacerse un comercio internacional, a condición de que una evaluación formal acredite que éste “no será perjudicial para su supervivencia”.

Actualmente, solo la anguila europea está amparada por la CITES, que la incluye en su Apéndice II. En la vigésima convención de las partes de CITES, celebrada en Samarcanda (Uzbekistán) a finales de noviembre, se discutió la propuesta de la Unión Europea y Honduras de incluir a todas las especies del género Anguilla en el Apéndice II, el que figuraba ya la anguila europea. Sin embargo, una amplia mayoría de las partes (más del 75 %) se opuso al cambio.

Una oportunidad perdida

Se pierde, así, una oportunidad de mejorar el pobre papel que juega la CITES en la conservación de las anguilas. Teniendo en cuenta la grave situación en la que se encuentran varias especies del género, la propuesta era incluso descafeinada. Podía haber sido más ambiciosa si, como sugirió la Comisión Europea, se hubiese incluido a la anguila europea en el Apéndice I. Pero ante la presión del sector económico que explota la anguila, la comision optó por una propuesta más ligera.

Esta presión se ejerce a través de una entidad llamada Sustainable Eel Group, que tiene en nómina a renombrados estudiosos de la anguila y desarrolla una intensa y efectiva actividad lobista en las instituciones europeas. El grupo se opuso a la propuesta de la Comisión, argumentando que si la anguila europea entrase en el Apéndice I de CITES “sería imposible su explotación comercial”.

Como científico, me parece sorprendente que ese cese de la explotación de una especie al borde de la extinción se vea como un problema. El abandono de la pesca y comercialización debería ser un objetivo prioritario para la conservación de la anguila europea.

El reto de proteger a las anguilas

En mi opinión, las especies más amenazadas del género Anguilla deberían estar incluidas en el Apéndice I de CITES. Al menos cuatro especies cumplen sin lugar a dudas los criterios para ello, por estar amenazadas de extinción y verse afectadas por el comercio internacional.

Además, la protección estricta de las especies más amenazadas debería complementarse con la inclusión de las restantes en el Apéndice II, por tener un estado de conservación desfavorable (ocurre en varios casos) o por la posibilidad de confundirlas con otras anguilas más amenazadas al comercializarse. Esto último es relevante porque todas las especies de anguilas sirven entre sí de sustitutos en el mercado, tanto al natural como en formas procesadas.

La protección de las anguilas es, por diferentes motivos, una tarea compleja. Por un lado, al ser especies migradoras, utilizan un gran número de hábitats, y necesitan que todos ellos estén en un estado ecológico aceptable. Por otro, las amenazas que se ciernen sobre las distintas especies de anguilas son diversas, incluyendo, además de la sobrepesca, la pérdida de hábitats por el efecto barrera de presas, la aparición de parásitos y otras especies invasoras, la contaminación y/o desaparición de sistemas acuáticos o el cambio climático.

Para complicar más el escenario, la mayoría de las especies de anguilas tienen amplias áreas de distribución que abarcan múltiples países, cada uno con sus marcos legales y sus prioridades de conservación.

Información de sobra para dejar de comer anguilas

Tenemos información de sobra para saber que tenemos que dejar de pescar, vender y comer anguilas. Y podemos hacerlo con un coste social pequeño y fácilmente compensable mediante una moratoria en su explotación comercial. La coordinación internacional es imprescindible para que la protección de las anguilas sea efectiva, pero existen pocos marcos en los que pueda cristalizar esa coordinación. La CITES parece una de las mejores opciones para que lo hiciera, pero lamentablemente sigue sin servir para ese fin. Mientras CITES se decide a dar el paso de proteger a las anguilas, la Comisión Europea tendría potestad para vedar la pesquería de la anguila europea, algo que su consejo asesor en materia de pesca le lleva pidiendo sin éxito desde hace años. Frenar el comercio legal de anguilas entre países dificultaría también el comercio ilegal, a menudo ligado a pesquerías legales, y tendría el potencial de reducir la demanda de estos amenazados animales.

Si no somos capaces de adoptar medidas urgentes y aparentemente sencillas, como las que llevarían a proteger las anguilas, ¿cómo decidiremos cambios tan ambiciosos como los necesarios para afrontar la emergencia climática?

The Conversation

Miguel Clavero Pineda es investigador principal del proyecto CRAYMAP (PID2020-120026RB-I00), financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, en el cuál se enmarca este trabajo

ref. El mundo niega la protección a las anguilas – https://theconversation.com/el-mundo-niega-la-proteccion-a-las-anguilas-270893

El nuevo ‘mandato estadounidense’ en Gaza: en qué consiste la Resolución 2803 en la que no participan los palestinos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Aritz Obregón Fernández, Investigador y profesor de Derecho internacional, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

La Resolución 2803 fue aprobada en el Consejo de Seguridad de la ONU el pasado 17 de noviembre. lev radin/Shutterstock

Más de 100 años después del Mandato Británico de Palestina ha comenzado el nuevo mandato estadounidense que se extenderá, al menos, hasta finales de 2027.

Con 13 votos a favor y las abstenciones críticas de China y Rusia, así como con el apoyo político de algunos Estados árabes y musulmanes, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas respaldó y legitimó a mediados de noviembre el Plan integral del presidente Donald Trump a través de la Resolución 2803 (2025).

Nos encontramos ante una decisión sui generis que rompe con la práctica habitual del Consejo de Seguridad en la formulación de sus resoluciones: el preámbulo es extremadamente corto, se califica la situación en la Franja de Gaza como una amenaza para la paz regional y la seguridad de los Estados vecinos y no se ampara en el Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas para autorizar la fuerza armada.

Contenido de la resolución

En línea con el Plan Integral, la resolución ha creado una Junta de Paz a fin de supervisar la reconstrucción, recuperación económica y desmilitarización absoluta de la Franja de Gaza. No así para garantizar el fin de ocupación israelí y que el pueblo palestino ejerza su derecho a la libre determinación.

Este gobierno transitorio cuenta con amplios poderes para llevar a cabo su labor y tendrá el mando general de todo lo que acontezca en Gaza. Está previsto que la gestión diaria de los servicios públicos esté a cargo de un comité tecnocrático apolítico palestino constituido por palestinos cualificados y expertos internacionales.

La resolución no detalla tampoco la composición de la Junta, si bien sabemos que estará dirigida por el presidente Trump y compuesta por otros líderes, como Tony Blair, y jefes de Estado de la región.

Para hacer frente a los desafíos de seguridad, se ha creado una Fuerza Internacional de Estabilización encargada de garantizar la seguridad de la zona y los civiles, desarmar a Hamás y otros actores no estatales y desmilitarizar Gaza. Asimismo, está previsto que capacite y apoye a unas fuerzas policiales palestinas sin presencia de Hamás que Egipto y Jordania llevan meses formando.

Esta fuerza multinacional no constituirá una operación de cascos azules al uso, sino lo que los especialistas denominan “fuerzas de imposición de la paz”, autorizadas a utilizar la fuerza armada para cumplir su mandato.

En este sentido, destaca la amplitud de la autorización del uso de la fuerza, alejándose de la práctica de establecer mandatos específicos. Visto el crítico comunicado de Hamás sobre la resolución, cabe plantearse qué ocurrirá si la organización sigue rechazando desarmarse al amparo de su derecho para hacer uso de la fuerza contra fuerzas de ocupación.




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¿Tiene Palestina derecho a hacer uso de la fuerza armada contra Israel?


La fuerza internacional contará presumiblemente con fuerzas militares de Azerbaiyán, Egipto, Indonesia, Catar y Turquía y comenzará a desplegarse en enero de 2026.

Plan para parte de Gaza sin palestinos

El elemento más reseñable es la ausencia de los palestinos tanto durante el proceso de negociación del plan de paz y la resolución como durante el nuevo mandato estadounidense. Más allá del comité tecnocrático, sometido a la supervisión de la Junta, no se ha buscado el consentimiento previo de la Organización para la Liberación de Palestina o la Autoridad Nacional Palestina en la creación de la Junta, ni en el despliegue de la Fuerza Internacional de Estabilización.

Durante esta etapa tampoco se contempla recabar la opinión del pueblo palestino; por el contrario, la resolución ha explicitado que la fuerza multinacional deberá coordinarse estrechamente con Egipto e Israel.

De la misma manera, la retirada de Israel del territorio de la Franja de Gaza que mantiene ocupado militarmente se hará de forma paulatina, condicionada a “hitos y plazos de desmilitarización” que se pactarán entre la fuerza multinacional, Israel y la Junta. En todo caso, se prevé que Israel conserve una “zona de seguridad” alrededor de la Franja hasta que no exista una “amenaza terrorista resurgente”.

Un diálogo condicionado a que solo cumpla Palestina

Otro aspecto particularmente negativo de la resolución es que solamente se refiere a Gaza, rompiendo la integridad territorial de Palestina, y no reafirma el compromiso con la solución de los dos Estados, limitándose a comprometerse al impulso de un diálogo para acordar un “horizonte político” de coexistencia pacífico y próspero.

Este diálogo parece estar condicionado, al igual que el periodo de transición de la Junta, a que la reconstrucción esté avanzada y la Autoridad Nacional Palestina “cumpla plenamente” con un programa de reformas no concretado.

Probablemente, el mejor análisis de la situación lo haya aportado un funcionario israelí al señalar que la resolución debilita la causa palestina: “Se les exige que realicen cambios tan estrictos y radicales que las posibilidades de que lo consigan son nulas. Para conseguir un Estado, tendrían que convertirse en algo parecido a Suecia”.

Tampoco es alentador que el mando de todo este intento esté dirigido únicamente por Estados Unidos, un actor que ha demostrado reiteradamente que es un aliado incondicional de Israel. Sin ir más lejos, al día siguiente de la aprobación de la resolución, votó en contra de una resolución en favor del derecho a la autodeterminación del pueblo palestino.

Con todo, la resolución ha sido saludada por la Autoridad Nacional Palestina con una declaración en la que subraya su derecho a la autodeterminación. Ante la disyuntiva de que continúen los crímenes de Israel y este mandato estadounidense, sobre el que existen serias dudas de su licitud, se ha tenido que optar por el mal menor.

Mientras tanto, Israel, que rechaza abiertamente la creación del Estado palestino, sigue con su política de colonización de Cisjordania e insiste en que la única solución para Gaza es la emigración de la población gazatí.

The Conversation

Aritz Obregón Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El nuevo ‘mandato estadounidense’ en Gaza: en qué consiste la Resolución 2803 en la que no participan los palestinos – https://theconversation.com/el-nuevo-mandato-estadounidense-en-gaza-en-que-consiste-la-resolucion-2803-en-la-que-no-participan-los-palestinos-270543

Peste porcina africana: la hipótesis del bocadillo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ignacio López-Goñi, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología (SEM), Universidad de Navarra

Una familia de jabalíes busca comida junto a una carretera. Davide Zanin Photography/Shutterstock

Hasta el momento se han detectado nueve casos de jabalíes muertos por peste porcina africana en el municipio de Cerdanyola del Vallés (Barcelona). Es decir, por un enfermedad que se erradicó en España en 1995.

La primera pregunta que surge es de dónde ha venido el virus, cómo ha vuelto a España después de 30 años sin detectarse ningún caso. Se ha sugerido que el origen del brote provenga de restos de un bocadillo con embutido contaminado por el virus: la hipótesis del bocadillo. Suena curioso, pero ¿es posible que empezara así?

Muy contagioso, pero no patógeno para el ser humano

Endémica en el África subsahariana, la peste porcina africana se detectó por primera vez en Kenia a principios del siglo pasado. El ciclo biológico original del virus que la causa es una transmisión entre garrapatas y cerdos salvajes, como el facóquero común, de donde puede saltar a cerdos domésticos.

El patógeno se transmite muy fácilmente por contacto directo (vía oral o nasal) entre estos animales y por garrapatas del género Ornithodorus. Es capaz de permanecer viable más de tres meses en carnes y embutidos, más de un año en sangre refrigerada e incluso varios años en carne congelada. En jabalíes muertos, puede sobrevivir varios meses si el cadáver está en un lugar frío.

La vía de entrada más frecuente del virus es a través de alimentos o productos contaminados que sirven de alimento a cerdos o jabalíes. Además, al ser muy estable en el ambiente, puede transmitirse a través de material contaminado como vehículos, ropa, calzado, herramientas, piensos…

La enfermedad solo afecta a cerdos salvajes y domésticos, y su mortalidad puede llegar al 100 %. No existe ni tratamiento ni vacuna comercial, aunque hay varios prototipos en desarrollo. Y, por último, hay que aclarar que no es un virus zoonotico, es decir, no resulta patógeno para el ser humano. Consumir carne o embutidos contaminados no supone ningún riesgo para las personas.

Las dos oleadas del virus en Europa

El virus se detectó por primera vez en Europa en 1957. Llegó a Portugal desde Angola en avión, a través del catering. Los desperdicios de la comida fueron consumidos por cerdos de una granja próxima al aeropuerto.

Aunque este primer brote logró controlarse, en 1960 se desencadenó una primera oleada en Europa. Desde Portugal, el virus entró en España por Badajoz y se extendió por todo el país. Durante los años siguientes, otros países europeos también resultaron afectados: Italia, Francia, Malta, Bélgica y Países Bajos. Fueron sacrificados millones de cerdos y se establecieron estrictas medidas de control.

Se tardaron 35 años en erradicar la enfermedad, oficialmente en 1995. La excepción ha sido la isla de Cerdeña (Italia), donde los cerdos se crían libremente en contacto con los jabalíes y la peste porcina africana ha seguido siendo endémica (aunque no se ha detectado ningún caso desde 2019). Se ha sugerido que el virus entró en la isla en 1978 a través de alimentos contaminados procedentes de España.

Después de esta primera “ola” epidémica, que duró desde 1960 hasta 1995, una segunda oleada ocurrió en 2007. En este caso, el virus entró por barco por el puerto de Poti, en Georgia. De nuevo, fueron cerdos domésticos que se alimentaron de restos de comida de un barco procedente de África.

Desde Georgia, la infección se diseminó por el este de Europa: desde Armenia a Rusia y de ahí a Ucrania, Bielorrusia, Lituania, Letonia, Estonia y Polonia, donde se han notificado casos tanto en jabalíes silvestres como en explotaciones de cerdo doméstico. En los últimos años se han detectado brotes en otros países europeos como Alemania, Italia, República Checa, Grecia y Rumanía, siendo este último el más afectado. Desde 2019 hay una propagación lenta pero constante por gran parte de los países europeos y alrededores.

Y el virus ha seguido viajando: la enfermedad llegó a China en 2018 y de ahí se ha extendido por otros países asiáticos, con Vietnam como uno de los países más afectados. Se ha estimado que solo en China fueron sacrificados más de 200 millones de cerdos. En 2021, el virus llegó al continente americano, a través de República Dominicana. A principios de febrero de 2023, la peste porcina africana estaba presente en más de 50 países de los cinco continentes.

La tormenta perfecta

Como vemos, el virus está presente en poblaciones de jabalíes y cerdos domésticos en varios países, especialmente de Europa del Este. El tráfico, comercio y movimiento de personas y mercancías por Europa es muy intenso, a lo que hay que sumar que el patógeno puede permanecer meses en carnes, embutidos y otros alimentos.

En otras ocasiones se ha documentado su entrada a través de restos de comida contaminada. Llevamos años con una gestión de la población de jabalíes muy cuestionable: se ha estimado que su población en España puede superar los dos millones de ejemplares. Son animales que se reproducen fácilmente, sin depredadores, carroñeros que se acercan al ámbito urbano para alimentarse.

Que el virus haya podido entrar en España a través de jabalíes o cerdos infectados que viajaran desde el este de Europa es muy improbable, porque el movimiento de estos animales es limitado y está controlado. La hipótesis más plausible, efectivamente, es que fuera transportado por el ser humano y que haya infectado a jabalíes a través de restos de comida contaminada.

Desde hace años se sabe que el control de la población de jabalíes es una de las herramientas más efectivas contra la peste porcina africana. Este evento es una demostración más de que a la naturaleza no solo hay que protegerla, sino que también hay que gestionarla.

The Conversation

Ignacio López-Goñi no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Peste porcina africana: la hipótesis del bocadillo – https://theconversation.com/peste-porcina-africana-la-hipotesis-del-bocadillo-271274

Terraplanismo, espíritus y teorías conspirativas: ¿por qué hay creencias impermeables a las pruebas?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eli Elster, Doctoral Candidate in Evolutionary Anthropology, University of California, Davis

_La pesadilla_, de Johann Heinrich Füssli. Wikimedia Commons

El 22 de febrero de 2020, Mad Mike Hughes remolcó un cohete casero hasta el desierto de Mojave y se lanzó al cielo. ¿Su objetivo? Comprobar que la Tierra era plana desde el espacio. Era su tercer intento y, trágicamente, resultó fatal. Hughes se estrelló poco después del despegue y murió.

El apodo de Hughes, Mad Mike, puede parecer muy acertado. ¿Acaso no es una locura arriesgar la vida luchando por una teoría que fue refutada en la antigua Grecia?

Pero la convicción de Hughes, aunque sorprendente, no es única. En todas las culturas registradas, las personas han mantenido creencias firmes que parecían carecer de pruebas a su favor, algo que podríamos denominar “creencias extraordinarias”.

Para los antropólogos evolutivos como yo, la omnipresencia de este tipo de creencias es un enigma. El cerebro humano evolucionó para formar modelos precisos del mundo, y la mayoría de las veces lo hacemos bastante bien. Entonces, ¿por qué las personas también suelen adoptar y desarrollar creencias que carecen de pruebas sólidas que las respalden?

En una nueva reseña publicada en la revista Trends in Cognitive Sciences, propongo una respuesta sencilla: las personas llegan a creer en la Tierra plana, los espíritus y las vacunas con microchips por las mismas razones por las que llegan a creer en cualquier otra cosa. Sus experiencias les llevan a pensar que esas creencias son ciertas.

Teorías de creencias extraordinarias

La mayoría de los científicos sociales han adoptado un punto de vista diferente sobre este tema. Ciertas creencias sobrenaturales, las teorías conspirativas y la pseudociencia han sorprendido a los investigadores por ser totalmente impermeables a las pruebas que las contradicen. En consecuencia, han asumido que la experiencia no es relevante para la formación de esas creencias. En cambio, se han centrado en otros dos factores explicativos.

La primera explicación común son los sesgos cognitivos. Muchos psicólogos sostienen que los seres humanos poseen atajos mentales para razonar sobre cómo funciona el mundo. Por ejemplo, las personas son muy propensas a ver intenciones e inteligencia detrás de acontecimientos aleatorios. Un sesgo de este tipo podría explicar por qué la gente suele creer que las deidades controlan fenómenos como el clima o las enfermedades.

El segundo factor es la dinámica social: las personas adoptan ciertas creencias no porque estén seguras de que son ciertas, sino porque otras personas las tienen o porque quieren transmitir algo sobre sí mismas a los demás. Por ejemplo, algunos teóricos de la conspiración pueden adoptar creencias extrañas porque dichas creencias vienen acompañadas de una comunidad de creyentes leales y solidarios.

Ambos enfoques pueden explicar en parte cómo las personas llegan a tener creencias extraordinarias. Pero descartan tres formas en las que la experiencia, junto con los otros dos factores, puede moldear esas ideas.

vast grassy landscape with blue sky and white clouds
La ciencia dice una cosa, pero tus ojos te dicen que la Tierra parece bastante plana.
sharply_done/E+ via Getty Images

La experiencia como filtro

En primer lugar, propongo que la experiencia puede actuar como un filtro. Determina qué creencias extraordinarias pueden difundirse con éxito entre la población.

Tomemos como ejemplo la teoría de que la Tierra es plana. Sabemos con absoluta certeza que es falsa, pero no es más o menos errónea que la teoría de que la Tierra tiene forma de cono. Entonces, ¿qué hace que solo el terraplanismo tenga éxito frente a otras alternativas igualmente incorrectas?

La respuesta es tan obvia como parece: la Tierra parece plana cuando estamos sobre ella, no tiene forma de cono. La evidencia visual favorece una creencia extraordinaria sobre las demás. Por supuesto, la evidencia científica muestra claramente que nuestro planeta es redondo, pero resulta extraño que algunas personas prefieran confiar en lo que les dicen sus ojos.

2. La experiencia como chispa

Mi segundo argumento es que la experiencia actúa como chispa para las creencias extraordinarias. Las experiencias extrañas, como las alucinaciones auditivas, son difíciles de explicar y comprender. Por eso, las personas hacen todo lo posible por explicarlas y, al hacerlo, se les ocurren creencias que parecen adecuadamente extrañas.

Para esta vía, la parálisis del sueño es un buen caso de estudio. Este fenómeno se produce en el espacio entre el sueño y la vigilia: sentimos que estamos despiertos, pero no podemos movernos ni hablar. Es aterrador y bastante común. Y, curiosamente, quienes lo padecen suelen sentir como si hubiera un agente amenazante sentado sobre su pecho.

Como científico, interpreto la parálisis del sueño como el resultado de una confusión neuronal. Pero no es difícil imaginar cómo alguien sin formación científica –es decir, casi todos los seres humanos a lo largo de la historia– podría interpretar la experiencia como una prueba de la existencia de seres sobrenaturales.

La experiencia como herramienta

Para mí, la tercera vía potencial hacia creencias extraordinarias es especialmente intrigante. En muchos casos, las personas no solo adoptan dichas creencias, sino que desarrollan prácticas inmersivas que hacen que parezcan verdaderas.

Por ejemplo, imagine que es usted una agricultora que vive en las tierras altas de Lesoto, en el sur de África, donde realiza trabajo de campo etnográfico. Sufre una serie de abortos espontáneos y quiere saber por qué. Así que acude a una curandera tradicional, quien le dice que puede obtener la respuesta de sus antepasados bebiendo una bebida alucinógena. Usted toma la bebida y, poco después, comienza a ver espíritus que le hablan y le explican los motivos de su desgracia.

Chamán con traje colorido y collares sirviendo con un cucharón de una olla de barro
Un chamán podría administrar una sustancia psicoactiva que afecta la forma en que experimentas el mundo que te rodea.
Luis Acosta/AFP vía Getty Images

Es evidente que una experiencia como esta podría reforzar su creencia en la existencia de los espíritus. Estas prácticas inmersivas, como la oración, la danza ritual y el uso religioso de sustancias psicoactivas, crean pruebas que hacen que las creencias asociadas parezcan ciertas.

¿Qué viene después?

Las creencias extraordinarias no son intrínsecamente buenas o malas. En particular, las creencias religiosas proporcionan significado, seguridad y un sentido de comunidad a miles de millones de personas.

Sin embargo, algunas creencias extraordinarias son motivo de gran preocupación. Concretamente, la desinformación sobre ciencia y política es muy peligrosa. Al reconocer cómo esas creencias se forman a partir de la experiencia, los investigadores pueden encontrar mejores formas de combatir su propagación.

No obstante, es igualmente importante que la perspectiva que sugiero pueda fomentar una mayor compasión y afinidad hacia las personas que tienen creencias que parecen muy diferentes a las suyas. No están “locas” ni son insinceras. Como cualquier otro ser humano, consideran que las pruebas están de su parte.

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Eli Elster no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Terraplanismo, espíritus y teorías conspirativas: ¿por qué hay creencias impermeables a las pruebas? – https://theconversation.com/terraplanismo-espiritus-y-teorias-conspirativas-por-que-hay-creencias-impermeables-a-las-pruebas-271317

Suplemento cultural: perder la cabeza con las series

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Cultura, The Conversation

Imagen promocional de la quinta temporada de _Stranger Things_. Netflix

Este texto se publicó por primera vez en nuestro boletín Suplemento cultural, un resumen quincenal de la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música. Si quiere recibirlo, puede suscribirse aquí.


Hace unas semanas mi padre me preguntó si ya se había estrenado la quinta temporada de Stranger Things. “No, le dije, hasta finales de noviembre nada”. Y, señalándome una lista de Netflix, insistió: “Pero entonces ¿por qué está entre lo más visto de la plataforma?”

No tengo ni idea de la razón real, pero mi primera respuesta, basada en la experiencia personal, fue indicarle que probablemente la gente estaba volviendo a ver la cuarta temporada porque se había estrenado en 2022 y nadie se acordaba del punto en el que habíamos dejado la trama.

Elena Neira y Juan Luis García Fernández explican por qué los nuevos modos de visionado de las series no ayudan nada a que los personajes, las historias y el desarrollo de las mismas se asienten en nuestra cabeza. En una semana vemos una serie del tirón y no volvemos a ella hasta dos años después, cuando nos hemos olvidado incluso de cómo se titulaba. Es inquietante pensar que, si no cambiamos nuestra forma de interactuar con las plataformas, dejaremos de utilizar todo el potencial de nuestra mente y, al final, esta se acabará acostumbrando a trabajar menos.

Yo, por mi parte, antes de abordar la quinta entrega me leí el desglose de capítulos de Stranger Things que estaba en la Wikipedia y vi los últimos dos de la temporada anterior. Así me preparé para volver a Hawkins.

Prima ballerina assoluta

Hace unos meses, en una exposición dedicada al fotoperiodismo de Marisa Flórez, vi una foto que esta le había hecho a la rusa Maya Plisetskaya cuando ella dirigía el Ballet del Teatro Lírico Nacional español.

En la imagen, en blanco y negro, un grupo de bailarinas vestidas con tutús claros rodeaba sobre un escenario a la coreógrafa, que a cambio llevaba un traje negro. La potencia de la imagen en la que se retrataba a unas artistas tan fuertes con apariencia tan delicada se exacerbaba al colocarse, en el montaje expositivo, al lado de una imagen de las primeras mujeres que habían entrado en el ejército.

He pensado mucho en esa imagen, de firme fragilidad, mientras leía el repaso que Laura Hormigón (también fantástica bailarina) hace de la carrera de la rusa en el año en el que se han cumplido cien años de su nacimiento.

Los jóvenes que quieren triunfar

Confesaré que, para lo enganchada que estuve a la primera edición de Operación Triunfo, estoy bastante desconectada de su formato actual.

No obstante, ayuda mucho tener a autores como José Ángel Baños Saldaña y Guillermo Sánchez Ungidos, capaces de analizar cómo este programa de telerrealidad, además de contar la historia de un grupo de soñadores, es un espejo de la industria musical. Y al verla reflejada en este cristal, con tantas horas de emisión y de retrato generacional, podemos fijarnos en sus puntos fuertes… pero también en los más débiles.

El dictador cinéfilo (pero no tanto)

Y, en unas semanas en las que recordamos los 50 años de la muerte de Franco y, por tanto, del principio del fin del franquismo, me gustaría fijarme en la relación que la dictadura española tuvo con el séptimo arte.

Porque, como cuenta Emeterio Diez Puertas, “el franquismo fue el primer régimen que pensó y practicó una política cinematográfica en España”. Es muy interesante analizar cómo, de la mano de la dictadura, se dio poder a la Iglesia, la patronal y el ejército para controlar lo que se exhibía, distribuía y producía. Estos sectores tenían mano en la censura, el dinero que se movía en la industria, la propaganda que se transmitía (el NO-DO es el ejemplo más claro) y la violencia política que se justificaba en los entornos artísticos.

Algunos ejemplos de los que hemos hablado aquí serían los doblajes que se hacían para intentar reparar los diálogos censurables (y que acababan siendo más sórdidos), la creencia de que “el elemento femenino” no podía graduarse en la especialidad de Dirección en la Escuela de cine o el hecho de que la Segunda República acabase siendo la antagonista de numerosas producciones franquistas que buscaban ensalzar el propio régimen.

Por cierto, Francisco Franco “ha sido el único gobernante español que ha escrito un guión y que lo ha rodado, casi por su cuenta, como productor ejecutivo: Raza”.

Si están cerca de un cine que todavía la exhiba, aprovecho para recomendarles La cena, una comedia situada en los primeros días de la dictadura.

The Conversation

ref. Suplemento cultural: perder la cabeza con las series – https://theconversation.com/suplemento-cultural-perder-la-cabeza-con-las-series-271356