Cada vez más solos en casa: el auge silencioso de los hogares unipersonales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elisa Brey, Profesora en sociología y opinión pública, experta en migraciones y vida urbana, Universidad Complutense de Madrid

mariamontoyart/Shutterstock

En España hay cada vez más personas que viven solas en su casa, en hogares unipersonales. Estos pasaron de cinco millones en enero de 2021 a más de 5,5 millones en julio de 2025, según el Instituto Nacional de Estadística. Esto supone un aumento del 10,8 % entre ambas fechas. Mientras tanto, los hogares de dos personas crecían un 9 %, los de tres apenas crecían un 1,6 % y los de cuatro o más personas disminuían muy ligeramente (-0,3 %).

En julio de 2025, España contaba con 19,6 millones de hogares. De este total, un 29 % eran de dos personas; un 28 %, unipersonales; un 23 %, de cuatro y más personas, y un 20 %, de tres. A pesar de su claro aumento, en España los hogares unipersonales no son la forma más habitual de vivir, pero podría serlo en los próximos años: aunque en julio de 2025 era más habitual vivir en hogares de dos personas, solo había 130 520 más de este tipo en comparación con los unipersonales. Y esta diferencia se ha reducido respecto a enero de 2021.

Diferencias por comunidades

Estamos cada vez más solos en casa, pero existen diferencias marcadas entre comunidades autónomas. Los datos muestran dos tendencias. En todo el arco mediterráneo, las Islas Baleares y Madrid predominan los hogares de dos personas sobre los hogares unipersonales. Un 26,7 % de la población vive en hogares unipersonales en esa áera, una de cada cuatro personas.

Mientras, en las zonas más rurales del norte de España, las dos Castillas, Extremadura y Canarias prevalecen los hogares unipersonales sobre los hogares de dos personas. En este caso, un 31,2 % de las personas vive en los primeros (una de cada tres).

Hay varios motivos por los cuales vivimos cada vez más solos en casa. El primero tiene que ver con la estructura por edad y sexo de la población y la esperanza de vida. España es un país con un cierto grado de envejecimiento. Desde 2022, más del 20 % de la población tiene más de 65 años. Además, la esperanza de vida de las mujeres es mayor que la de los hombres: 86,3 años para ellas, frente a 81,1 años para ellos, en 2025.

Mujeres viudas y parejas separadas

Por ello, muchas personas que viven solas son mujeres, posiblemente viudas, que pasan a vivir en un hogar unipersonal después de perder a su pareja. Estos casos generan preocupación cuando derivan en soledad no deseada.

Existen otros motivos vinculados a la diversificación de las formas de convivencia. Aumentan tanto los divorcios y las separaciones como las parejas que viven juntas, pero separadas, es decir “cada cual en su casa”.

La formación de hogares unipersonales queda supeditada entonces a dos condiciones. El primer factor es que los hijos o las hijas de esta nueva o antigua pareja ya no vivan con sus padres. El segundo factor que condiciona la formación de ese tipo de hogares es la existencia de recursos suficientes para afrontar el coste de dos viviendas.

La edad, el género, el ciclo vital y el precio de la vivienda, además del cambio en las formas de convivencia condicionan de este modo la formación o no de hogares unipersonales. Estos factores explican las dos tendencias antes observadas.

Población envejecida y menor precio de la vivienda

Donde la forma más habitual de vida son los hogares unipersonales, la población está más envejecida y el precio de la vivienda es menor. Aunque habría que analizar los mismos fenómenos con microdatos, así lo observamos en las zonas del norte de España, las dos Castillas y Extremadura.

A nivel regional, la proporción de personas de 65 años y más es de las más altas del país. Oscila entre un 20,1 % en Castilla La Mancha y un 28,4 % en Asturias. También se confirma la relación entre una mayor proporción de hogares unipersonales y unos menores precios de la vivienda.

Según el Observatorio de Vivienda Asequible de la oenegé Provivienda, en todas las regiones del norte, las dos Castillas, Extremadura y Canarias, los precios del alquiler alcanzaban un máximo de 500 euros en 2022, siendo de los más bajos de España.

En cuanto a los precios de la compra de vivienda, en 2025, según el mismo observatorio, eran menores en las regiones antes señaladas, donde predominan los hogares unipersonales.

¿Y nuestros vecinos europeos?

Si bien es cierto que aumentan los hogares unipersonales en España, su proporción no alcanza la media europea. En 2024, en la Unión Europea un 35 % de los hogares estaban formados por una sola persona, frente a un 28 % en España. Desde 2015, en todos los países la tendencia de este tipo de hogares es al alza, aunque hay cuatro excepciones: Eslovaquia –donde la proporción de hogares unipersonales ha disminuido de forma marcada entre 2015 y 2024– Hungría, Irlanda y Polonia, en los que la disminución fue mínima, según Eurostat.

Es cierto que vivimos cada vez más solos en casa en España, si bien hay dos factores clave que ralentizan esta tendencia. La primera es el coste de la vivienda, que sube por encima de los ingresos desde hace varios años. La segunda es la existencia de un régimen de bienestar “familista”, en el cual la familia y, por extensión, las redes locales de apoyo aportan soluciones y recursos donde el Estado y el mercado no llegan.

Siempre y cuando contemos con esta red familiar y vecinal extensa de apoyo, vivir solos en casa no necesariamente será sinónimo de estar solos.

The Conversation

Elisa Brey no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cada vez más solos en casa: el auge silencioso de los hogares unipersonales – https://theconversation.com/cada-vez-mas-solos-en-casa-el-auge-silencioso-de-los-hogares-unipersonales-267937

Claves para gestionar la ansiedad y las frustraciones de la vida universitaria (y adulta)

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Azahara Leonor Miranda Gálvez, Profesora Ayudante a Doctor, Universidad Loyola Andalucía

Krakenimages.com/Shutterstock

¿Qué buscamos cuando decidimos matricularnos en un grado universitario? ¿Qué supone sacar un título “con éxito”? A menudo nos enfocamos excesivamente en la nota final de las asignaturas, pero el verdadero desafío de esta etapa es aprender a cuidar nuestra mente mientras desarrollamos nuestro talento y nuestra faceta profesional.

Estudiar en la universidad implica tomar decisiones importantes, adaptarse incluso a cambios de ciudad o de grupo de amigos, y enfrentarse a la independencia por primera vez. Según datos recientes, más del 40 % de los estudiantes universitarios en España tienen síntomas de ansiedad o depresión durante su etapa académica. La presión por las notas, la incertidumbre sobre el futuro laboral y el síndrome del impostor –esa sensación de no estar a la altura– afectan a miles de jóvenes cada curso.




Leer más:
¿Qué preocupa a los estudiantes universitarios?


Aprender a manejar esas emociones y mantener la motivación puede marcar la diferencia entre “sobrevivir” y disfrutar realmente de la vida universitaria. Lo segundo solo es posible si aprendemos a controlar la ansiedad antes de un examen, a pedir apoyo cuando algo no sale como esperábamos o celebrar pequeños logros.

Este aprendizaje no solo nos ayudará a aprobar asignaturas: es la base para crecer como personas y como profesionales a lo largo de toda nuestra vida. Un estudio de próxima publicación que hemos realizado con universitarios españoles nos dejó un dato muy interesante: la inteligencia emocional influye muchísimo en cómo vivimos la ansiedad. No consiste únicamente en reconocer lo que sentimos; para que realmente nos ayude, necesitamos entender bien nuestras emociones y, sobre todo, saber gestionarlas.




Leer más:
La salud mental de los universitarios empeora: así podemos ayudar


Prácticas diarias de inteligencia emocional

La inteligencia emocional se puede practicar todos los días. Por ejemplo:

  • Confiando en nosotros: cuando un estudiante se siente capaz de preparar un examen complicado sin depender de nadie más, está mostrando autoeficacia, que favorece mejores resultados académicos.

  • Manteniendo la motivación: encontrar actividades que nos apasionen, incluso en los momentos más difíciles del semestre, ayuda a no perder el ritmo.

  • Gestionando la ansiedad: técnicas simples, como hacer pequeñas pausas o organizar bien el tiempo de estudio, ayudan a rendir mejor y sentirnos menos estresados.

  • Practicando mindfulness o atención plena: podemos dedicar unos minutos a la meditación al despertar, dándonos un momento para notar nuestra respiración y sensaciones antes de empezar el día.

  • Creando un circulo de apoyo: compartir los problemas con alguien de confianza hace que los retos del día a día sean más asumibles.

  • Pensando en el futuro: marcarnos metas, como elegir prácticas o asignaturas que nos interesen.

  • Celebrando los logros: cuando terminamos un proyecto o recibimos un buen comentario, tomemos un momento para disfrutarlo.

La inteligencia emocional nos permite encontrar un equilibrio entre el rendimiento y el bienestar, sin sacrificar uno por el otro. Como dijo Aristóteles, “la excelencia no es un acto, sino un hábito”: la práctica diaria de estas rutinas puede mejorar nuestra capacidad de exigirnos cuando podamos y perdonarnos cuando no hayamos podido.

Inteligencia emocional en el campus

Aunque es mucho lo que podemos hacer por nosotros mismos, para que realmente alcance su mayor potencial toda la universidad tiene que estar involucrada en esta búsqueda del bienestar: debe haber profesores comprometidos, tutorías útiles y accesibles, y espacios de apoyo donde los universitarios puedan sentirse escuchado.

Aprender a manejar las emociones requiere práctica constante y en diferentes espacios. Por ejemplo, mientras estudiamos, podemos notar cuándo estamos estresados y usar estrategias simples, como organizar los tiempos, tomar pausas o respirar hondo. También es muy importante el espacio de las tutorías, ya que los comentarios de los profesores nos pueden ayudar a sentirnos capaces.




Leer más:
Cómo dar retroalimentación que motive y mejore el aprendizaje


Al salir al mundo laboral, estas habilidades serán igual de valiosas. Nos permitirán gestionar plazos, resolver imprevistos, adaptarnos a nuevos equipos y saber pedir ayuda cuando la necesitemos.

Autorregulación emocional y resiliencia

La autorregulación emocional y la resiliencia son elementos de la inteligencia emocional y resultan esenciales para sentirnos mejor en la universidad. La autorregulación es la capacidad de manejar nuestros pensamientos, emociones y acciones para alcanzar metas. Estar autorregulado no es solo manejar el tiempo: también implica saber cuándo parar, fijar metas alcanzables, revisar cómo vamos y cambiar de estrategia si algo no funciona. Priorizar, anticipar problemas y preparar un buen lugar para estudiar nos ayuda a aprender por nuestra cuenta. Quienes lo practican rinden mejor y se sienten más tranquilos, porque saben adaptarse y no frustrarse cuando algo no sale como esperaban.




Leer más:
¿Qué es la atención plena y cuáles son sus beneficios en la escuela?


La resiliencia es nuestra capacidad de superar un mal momento y aprender de lo que pasó. No significa que nunca cometamos errores, sino que sabemos cómo superar un mal día o una mala nota, cuidarnos y seguir hábitos que nos ayuden a estar tranquilos y con energía. Por ejemplo, si sale mal un trabajo que hemos hecho en grupo, la autorregulación nos ayuda a no castigarnos ni sentirnos demasiado mal. La resiliencia, en cambio, nos anima a ver qué salió mal y a pensar un nuevo plan para mejorar.

Cuando unimos estas dos habilidades, nos enfrentamos a los retos de la universidad y de la vida con más confianza y calma.

Cuándo pedir ayuda profesional

Es importante reconocer cuándo el estrés o la ansiedad dejan de ser normales. Si llevamos semanas sin poder concentrarnos, puede ser un buen momento para pedir ayuda. Lo mismo si evitamos clases o exámenes, o si notamos cambios importantes en el sueño o el apetito.

La mayoría de las universidades cuentan con servicios de orientación psicológica gratuitos o gabinetes especializados. Pedir ayuda no es un fracaso, es una decisión inteligente. Porque cuidar nuestra mente no va a frenar nuestro talento: al contrario, es lo que nos permite desarrollarlo al máximo.

The Conversation

Azahara Leonor Miranda Gálvez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Claves para gestionar la ansiedad y las frustraciones de la vida universitaria (y adulta) – https://theconversation.com/claves-para-gestionar-la-ansiedad-y-las-frustraciones-de-la-vida-universitaria-y-adulta-267655

Todos los beneficios ambientales de pasarnos a una dieta basada en plantas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Noelia María Rodríguez Martín, Postdoctoral fellow, Instituto de la Grasa (IG – CSIC)

Pixel-Shot/Shutterstock

Nuestra dieta y cómo se producen los alimentos que incluye afecta a nuestra salud, pero también al medio ambiente. Aproximadamente un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por el ser humano están relacionadas con el cultivo, el procesamiento, el transporte, la distribución y la preparación de los alimentos.

Aunque no todos ellos tienen el mismo impacto en el planeta. En un nuevo estudio hemos comprobado que adoptar una dieta basada en plantas tiene efectos ambientales positivos, como la reducción de hasta un 46 % en nuestra huella de carbono, es decir, las emisiones de dióxido de carbono asociadas a nuestra actividad diaria.

En el trabajo, simulamos cuatro menús reales e isocalóricos (2 000 kcal/día) de una semana con cuatro patrones: mediterráneo (omnívoro), pescovegetariano, ovolactovegetariano y patrón 100 % vegetal (que en nutrición tratamos como dieta vegana, aunque este término conlleva otras implicaciones filosóficas).

Evaluamos dos ejes esenciales: la adecuación nutricional (es decir, que el menú cubra los nutrientes que necesitamos) y huella ambiental (los recursos que se consumen desde el campo al plato y los residuos diarios que se generan). Esta última incluye el equivalente de dióxido de carbono emitido (CO₂e), el uso de suelo, el consumo de agua y efectos sobre ecosistemas y los efectos en la salud humana (emisión de ozono y partículas, eutrofización, ecotoxicidad).

Nutrición: lo justo y necesario

Los cuatro patrones de dieta cumplen en cuanto a macronutrientes y proteína. En cierto modo, esto último es lo que más preocupa cuando se habla de dieta 100 % vegetal. Esto se debe a que las proteínas vegetales no tienen una composición de aminoácidos esenciales completa, pero la combinación típica de legumbres y cereales (lentejas con arroz), completa la composición de la proteína.

Respecto a otros nutrientes importantes, los datos confirman lo esperado. Las dietas vegetales aumentan la fibra y reducen el aporte en las grasas saturadas, lo que supone un perfil lipídico más saludable. No obstante, es necesario tener en consideración algunos nutrientes en el modelo 100 % de dieta vegetal, como el yodo y la vitamina D –aunque ambos realmente se cubren a través del consumo de sal yodada y la exposición solar– y la vitamina B12, que debe suplementarse.

En los omega-3, representados por los ácidos eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA), ningún modelo de dieta alcanzó los 250 mg/día establecidos en las recomendaciones. No obstante, existen formas para enriquecer el menú, como por ejemplo, añadiendo pescado azul, consumiendo aceites de pescado o de microalgas (para la opción 100 % vegetal) y




Leer más:
Omega-3: cúanto hay que tomar y qué alimentos son los mejores para obtenerlo


El calcio que se aporta en las dietas sin lácteos puede equipararse al de una dieta con lácteos gracias al calcio contenido en las bebidas vegetales y tofu fortificados. En resumen, podemos decir que “más alimentos vegetales, sí, pero bien planificados”.

Impacto ambiental: la huella que no se ve

En cuanto a las emisiones, el impacto cae teóricamente a medida que el menú (la dieta) se hace más vegetal: hasta un 46 % menos de CO₂e en el patrón 100 % vegetal frente al omnívoro. Este descenso no solo implica una reducción del efecto en el calentamiento global, ya que una menor emisión de CO₂e suele también implicar menos precursores de ozono y menos partículas secundarias, y una mejora en la calidad del aire.

Además, el efecto alcanza a la tierra y la biodiversidad: los menús más vegetales reducen el uso de suelo entre un 20 % y un 33 %. Esto también es sumamente importante: liberar tierra alivia la presión sobre los hábitats y preserva servicios ecosistémicos clave, como la polinización y la regulación hídrica, un frente decisivo para frenar la pérdida de biodiversidad.

Otro indicador que evaluamos es el impacto del consumo de agua en una cuenca (AWARE). Este mide no solo los litros retirados (agua azul), sino también el impacto relativo de esa extracción según la escasez de la cuenca: cuánto reduce la disponibilidad para otras personas y para los ecosistemas. Aquí los cambios son moderados (baja un 5 % con la dieta 100 % vegetal) y dependen mucho del lugar y del método de cultivo. No todo el “agua” pesa igual: regar 100 litros en una zona seca supone un daño mayor que hacerlo en una cuenca húmeda. Por eso, elegir origen y prácticas agrícolas marca la diferencia.

Observamos también descensos en acidificación y eutrofización –liberación excesiva de nutrientes–, o lo que es lo mismo, menos presión sobre suelos y aguas, y también en ecotoxicidad. Esto implica menos contaminación difusa, menos estrés para ríos y mares y menor exposición humana a sustancias nocivas que viajan por la cadena alimentaria.

Ahora, un matiz con el pescado: los menús pescovegetarianos mejoran la mayoría de indicadores, pero pueden empeorar los relacionados con el ozono por la cadena de frío y los transportes largos. Aunque no todo el pescado tiene la misma huella; especie y origen, arte de pesca (mejor selectivas que de arrastre) y logística (proximidad, evitar transporte aéreo, cadenas cortas) marcan la diferencia en este contexto.




Leer más:
¿Pescado y marisco para Navidad? Cómo elegir el más saludable y sostenible según su etiqueta


Comparación de los efectos en el medio ambiente de las dietas pescetariana, ovolactovegetariana y 100% vegetal frente a una omnívora
Comparación de tres menús (pescetariano, ovolactovegetariano y 100% vegetal) frente a uno omnívoro, mostrando la reducción porcentual en once indicadores relacionados con la huella de carbono, efecto en el suelo y el agua y efecto en la salud humana y seres vivos. A mayor proporción de alimentos vegetales, mayores recortes en la huella.
Los autores, CC BY-SA

Cambios con efectos positivos reales

Lo que elegimos comer tres veces al día suma o resta frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Los menús más vegetales son una palanca inmediata y asequible tanto en casa como en comedores colectivos y compras públicas. Hablamos de impactos medibles: kilos de CO₂e evitados, metros cuadrados de suelo liberado y metros cúbicos de agua ahorrados.




Leer más:
Tres cambios cruciales en el sistema alimentario para no devorar el planeta


Además, esta transición permite avanzar hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU en la vida real: ODS 3 (salud), ODS 12 (consumo responsable) y ODS 13 (acción climática). Para acelerar el cambio hacen falta reglas claras y un mercado alineado: etiquetado de huella de carbono e información sobre nutrientes críticos, compra pública baja en carbono y apoyo a alimentos vegetales mínimamente procesados con fortificación inteligente.

Avanzar hacia las dietas pescetariana, ovolactovegetariana y vegana reduce la huella de forma acumulativa. Pero podemos empezar por un menú mediterráneo bien hecho con un alto consumo de vegetales.

Si empezamos de cero, nos vendrá bien el apoyo de un dietista-nutricionista con experiencia en alimentación basada en vegetales para evitar carencias. A partir de ahí, vayamos a lo práctico: menos carne (sobre todo de rumiantes) y más legumbres, cereales integrales, fruta, verdura y frutos secos; priorizando origen y temporada y eligiendo alimentos fortificados cuando aporten valor. Con pequeños cambios constantes y medibles, nuestro plato puede recortar emisiones, dar respiro a suelos y ríos y mejorar el aire sin renunciar a una dieta completa.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Todos los beneficios ambientales de pasarnos a una dieta basada en plantas – https://theconversation.com/todos-los-beneficios-ambientales-de-pasarnos-a-una-dieta-basada-en-plantas-271861

Ver ‘Love Actually’ estas navidades podría ser bueno para su salud

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Vanessa Chávez Peña, Profesora y Coordinadora de prácticas del Máster Universitario en Psicología General Sanitaria, Universidad Europea

Emma Thompson en una escena de _Love Actually_. Working Title

Ya estamos en diciembre, ya es Navidad y ya ha aparecido Love actually en la parrilla televisiva. O tal vez lo haya hecho The Holiday. Incluso puede habérsenos cruzado por ahí Barcelona, noche de invierno. Todas son historias con múltiples personajes en crisis que, risas mediante, acabarán en un final feliz… en plenas fiestas.

Las comedias corales navideñas han consolidado su lugar como un subgénero cinematográfico que combina humor, emoción y múltiples perspectivas sobre las relaciones humanas. Las películas antes mencionadas se han convertido en clásicos recurrentes de la programación en estas fechas gracias a su capacidad de entrelazar historias diversas con un hilo común.

Tráiler de Barcelona, noche de invierno.

Los beneficios del cine

En el artículo “Once alternativas al cine navideño convencional”, publicado en The Conversation en 2022, se indicaba que el cine navideño no era tanto un género como una categoría particular. En ella caben filmes de toda la vida, estrenos ad hoc y clásicos modernos de diferentes registros; comedias, aventuras o dramas. Títulos como ¡Qué bello es vivir!, Los fantasmas atacan al jefe y El día de la bestia, aunque no sean comedias puras, comparten ese tono cálido y colectivo que define estas narrativas.

Por otro lado, en 2022, la Organización Mundial de la Salud informó de que la pandemia de covid-19 había aumentado en un 25 % la prevalencia de la ansiedad y la depresión a nivel mundial. Frente a ello, el entretenimiento audiovisual se convirtió en una vía de escape y regulación emocional. Porque, al final, el arte y la creatividad desempeñan un papel crucial en la resiliencia emocional, actuando como recursos terapéuticos durante situaciones de crisis.

Una mujer joven sonríe delante de un hombre mayor en traje.
¿A quién no le va a gustar ver a Kate Winslet en The Holiday hacerse amiga de un guionista del Hollywood clásico en plena Navidad en Los Ángeles?
Universal Pictures

En este sentido, investigaciones clínicas también han demostrado que el humor tiene un rol especialmente valioso en situaciones de crisis como la pandemia, sobre todo por su impacto positivo en la salud mental durante situaciones adversas. Diversas indagaciones concluyen que la risa ayuda a reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés. El humor funciona como una estrategia eficaz de afrontamiento y puede mejorar el bienestar psicológico general.

Se ha demostrado también que los entrenamientos terapéuticos basados en el humor mejoran significativamente la alegría y reducen síntomas depresivos. Igualmente, refuerzan la capacidad de los pacientes con ansiedad y depresión de afrontar sus emociones. Bajo estas circunstancias, el humor ha demostrado incluso ser un amortiguador eficaz contra el estrés percibido.

Múltiples oportunidades de identificación

En este escenario las comedias corales navideñas –aquellas que entrelazan múltiples historias con un tono festivo y humorístico– han adquirido una relevancia especial como vehículos de conexión emocional, resiliencia y bienestar.

Como dice la Real Academia Española (RAE), una de las acepciones de “coral” se refiere a una obra literaria o cinematográfica que tiene un protagonista plural o colectivo. Por ello, las películas corales en general, sean dramáticas, de acción o de ciencia ficción, permiten, con su multiplicidad de personajes y tramas, que los espectadores se vean reflejados en distintos aspectos y perspectivas de la historia. Así, cada uno puede encontrar en alguna de ellas un reflejo de sus propias vivencias.

Diversos estudios han sugerido que el cine puede ayudar a los pacientes a obtener una “descarga emocional”, es decir, una liberación de emociones intensas que han sido reprimidas, contenidas o acumuladas con el tiempo.

Además, el séptimo arte activa procesos empáticos que favorecen la introspección y el procesamiento emocional. Es una herramienta para integrar dimensiones cognitivas y afectivas, facilitando el desarrollo emocional del espectador.

Sentémonos en el sofá

Esto nos lleva a pensar que el disfrutón cine coral navideño no solo cumple una función recreativa. También se erige como una herramienta psicológica de gran valor en contextos de crisis. Su capacidad para generar emociones positivas, facilitar la identificación emocional y promover la conexión social lo convierte en un recurso relevante para el estudio del bienestar psicológico en la era pospandémica.

Reír juntos, sobre todo en la época navideña, no solo fortalece los lazos entre las personas, sino que también se convierte en el mejor antídoto para disipar la tristeza y llenar el corazón de alegría y esperanza.

Un clásico navideño: Hugh Grant bailando en Love Actually.

Como ocurre con la película Love Actually, donde cada historia detalla que el amor –en todas sus formas– es el mejor regalo, estas películas nos ofrecen el humor como vínculo universal. Además, al reunir a personajes de varias generaciones, el cine coral navideño se convierte en un espacio seguro donde podemos reír, recordar y, sobre todo, sentirnos acompañados.

En un contexto donde la salud mental se ha convertido en una prioridad global, podemos considerar que seguir las peripecias amorosas del primer ministro británico encarnado por Hugh Grant no solo entretiene… sino que también sana. Así que arrebujémonos en el sofá bajo una buena manta y veamos una película.

The Conversation

María Vanessa Chávez Peña no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Ver ‘Love Actually’ estas navidades podría ser bueno para su salud – https://theconversation.com/ver-love-actually-estas-navidades-podria-ser-bueno-para-su-salud-268590

Europa busca reducir la brecha de género en las nóminas a través de la ley de transparencia salarial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura Pérez Ortiz, Profesora de Economía. Grupo de Investigación Socio Economía del Trabajo (SET-LASE), Universidad Autónoma de Madrid

Ink Drop / Shuptterstock

Entre el 17 de noviembre y el 31 de diciembre de 2025 las mujeres europeas trabajarán gratis, según denuncia la UE a través de la campaña #EUEqualPayDay. Esta injusticia se explica porque existe una brecha salarial entre hombres y mujeres del 12 %. Es decir, de media, por cada 100 euros que cobran los hombres las mujeres solo reciben 88. En España, esta brecha es del 9,2 %, según Eurostat.

Para visibilizar este problema, la Unión Europea promulgó la Ley de Transparencia Salarial, que debe trasponerse a la legislación de todos sus Estados miembros y que entrará en vigor en junio de 2026.

¿Por qué las mujeres y los hombres cobran diferente?

La brecha salarial se explica por las siguientes causas:

  • Hay una mayor proporción de mujeres que trabajan a tiempo parcial. El 20,1 % de las mujeres y el 6,7 % de los hombres trabajaron a tiempo parcial en el tercer trimestre de 2025, según la Encuesta de Población Activa. Esta diferencia se debe a que las mujeres siguen asumiendo mayores responsabilidades en las labores de los cuidados. El 27 % de las mujeres y tan solo el 9 % de los hombres que trabajan a tiempo parcial lo hacen para ocuparse de los cuidados y otras obligaciones familiares. Las mujeres solicitan más permisos, excedencias o reducciones de jornada para conciliar la vida personal y la laboral. Como es evidente, cuando una persona trabaja menos horas recibe un salario menor.

  • Los niveles salariales de los sectores masculinizados y feminizados son distintos. Los hombres trabajan más en la industria o la construcción y las mujeres en puestos de trabajo del sector servicios (sanidad, educación, empleo en el hogar, etc.). Este fenómeno se conoce como segregación horizontal. En términos generales, los trabajos feminizados requieren una menor cualificación e incorporan menos innovación tecnológica y, por lo tanto, una menor productividad y remuneración. Asimismo, son trabajos que se valoran menos.

  • Existen diferencias relevantes en las categorías profesionales que ocupan hombres y mujeres. Hay una mayor de presencia de hombres en los puestos de responsabilidad (dirección, gerencia). Por el contrario, hay una mayor representación de mujeres en puestos con menores responsabilidades (administración, puestos técnicos más bajos). Por lo tanto, los salarios son mayores para los hombres que para las mujeres. En este caso se habla de segregación vertical.

Otras razones que explican las brechas salariales son la edad, la formación, la antigüedad en el puesto de trabajo, etc. No obstante, persisten las diferencias salariales aunque se eliminen estas características. La evidencia empírica es abrumadora y se observa a nivel mundial, tanto en los países ricos como en los países en desarrollo.

La remuneración no es igual si el trabajo lo realiza un hombre o una mujer, incluso para el mismo empleo. La cultura organizativa, los estereotipos en los empleos, las diferencias en la flexibilidad y el diseño de complementos o extras salariales son constantes fuentes de discriminación salarial.

¿Por qué hay que eliminar la brecha salarial?

En primer lugar, la eliminación de la brecha salarial es una cuestión de justicia social y de equidad. Así lo reconocen múltiples agendas internacionales. El Convenio nº 100 sobre igualdad de remuneración de la Organización Internacional del Trabajo y los ODS 5 (Igual de género), ODS 8 (Empleo decente y crecimiento económico) y el ODS 10 (Reducir las desigualdades) de la Agenda 2030 de Naciones Unidas así lo expresan.

Adicionalmente hay razones económicas y monetarias que justifican la eliminación de las diferencias salariales. Si las mujeres perciben salarios inferiores pierden capacidad de compra, repercutiendo negativamente en el crecimiento de la economía, medido a través del PIB.




Leer más:
Indicadores económicos para un mundo en transformación: ¿Qué mide y qué no mide el PIB?


¿Qué proponen la OIT y la UE para reducir la brecha salarial?

El Convenio nº 100 de la OIT es uno de los principales instrumentos para eliminar la brecha salarial.

Una idea central para avanzar en la equiparación salarial es el principio de “igual salario para el mismo trabajo”. Esto significa suprimir la discriminación directa. Pero también hay que asegurar una “remuneración igual por trabajo del mismo valor”, es decir, eliminar la discriminación indirecta que proviene de la desigual participación en el mercado de trabajo.

Para evaluar el valor del trabajo, la OIT propone fijarse en competencias, cualificaciones, responsabilidades, esfuerzo y condiciones de trabajo.

La UE asume estos principios de igualdad de retribución entre trabajadores y trabajadoras por un trabajo igual o de igual valor en el [artículo 157] del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Además, aprobó la Estrategia Europea para la Igualdad de Género 2020-2025 que busca garantizar la igualdad de participación y de oportunidades en el mercado laboral. Esta estrategia establece la necesaria eliminación de la brecha retributiva de género. Finalmente, la Unión Europea ha aprobado la Directiva 2023/970 sobre Transparencia Salarial.

¿Qué hace España para reducir la brecha salarial?

España ya tiene gran parte del trabajo hecho. La Ley de Igualdad de 2007 y el Real Decreto 902/2020, de igualdad retributiva entre mujeres y hombres, introducen gran parte de las exigencias internacionales y de la Directiva de la UE.

También existen herramientas de transparencia retributiva, como la valoración de puestos de trabajo, los registros y las auditorías retributivas. El Instituto de las Mujeres pone todas estas herramientas a disposición en su página web. Además, se han elaborado de forma conjunta por los agentes sociales en la mesa de diálogo social, por lo que su aceptación es mayor.

Implicaciones de la aplicación de la directiva europea

La trasposición de la directiva europea a la legislación española incorporará novedades a la regulación existente. Algunas de ellas son la obligación de introducir una banda salarial en las ofertas de empleo, reforzar las sanciones por incumplimientos o ampliar los seguimientos y revisiones periódicas para los registros retributivos.

Estas medidas contribuirán a la igualdad retributiva, pero también a la igualdad de género y a tener una sociedad más justa para todo el mundo.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Europa busca reducir la brecha de género en las nóminas a través de la ley de transparencia salarial – https://theconversation.com/europa-busca-reducir-la-brecha-de-genero-en-las-nominas-a-traves-de-la-ley-de-transparencia-salarial-268229

¿Por qué no es recomendable descargar la cisterna con la tapa del inodoro levantada?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Rivas González, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología., Universidad de Salamanca

Parkin Srihawong/Shutterstock

Todos hacemos caca es el incuestionable título de un clásico libro infantil escrito por el japonés Taro Gomi. Por desgracia, no todos los inodoros ofrecen una buena descarga para eliminar los restos fecales. Además, el vaciado del inodoro es una fuente potencial de transmisión de microorganismos infecciosos, porque puede generar grandes cantidades de aerosoles que contienen microbios. Ante esa realidad, ¿hay diferencia entre bajar la tapa del inodoro o dejarla levantada?

El dilema es relativamente nuevo. Hacia el año 315 (siglo IV), Roma tenía alrededor de 150 letrinas públicas, a menudo ubicadas cerca de baños públicos, y muchas de ellas contaban con largos bancos de mármol para uso comunitario. En aquel escenario, la socialización prevalecía ante la privacidad. Y continuo siendo de esa manera durante bastantes décadas.

Pasados unos cuantos siglos, la situación ha cambiado mucho, pero aún así, todavía hay más de 3 000 millones de personas en todo el mundo que no tienen acceso a baños seguros y limpios. ¡Más de un tercio de la población mundial! Los cientos de millones de personas que a estas alturas siguen sin disponer de inodoros se ven obligados a defecar en público o al aire libre, por ejemplo, en las cunetas de las calles, entre los arbustos o en aguas abiertas. Esto causa graves problemas de salud pública, al propagar patógenos fecales que contaminan el agua, el suelo y los alimentos, a la vez que genera sentimientos significativos de vulnerabilidad, vergüenza e impotencia, y provoca importantes problemas sociales, especialmente para mujeres y niñas, que se enfrentan a un mayor riesgo de violencia sexual y humillación.

En este contexto tiene sentido que “El retrete es un lugar para la paz y el progreso” fuese el lema del Día Mundial del Retrete en 2024, promovido por la ONU, para destacar el saneamiento seguro como un derecho humano fundamental.

La invención del inodoro con cisterna

Al parecer, el mérito de inventar el precursor del inodoro con cisterna recae en Sir John Harington, ahijado de Isabel I, quien en 1592 diseñó un aparato con una cisterna elevada y un pequeño tubo por el que el agua arrastraba los desechos. Sin embargo, el ingenio fue ignorado durante casi dos siglos. Resurgió con fuerza en 1775, cuando el relojero y mecánico escocés Alexander Cumming resolvió un problema clave, al desarrollar y patentar el tubo de desagüe con forma de “S” (o sifón) situado bajo el retrete, cuya función era crucial para sellar y eliminar de manera efectiva los malos olores.

Además de los malos olores, de los inodoros escapan también aerosoles cargados de microorganismos. Entre otros, diversas especies bacterianas de los géneros Aeromonas, Bacillus, Campylobacter, Clostridium, Escherichia, Klebsiella, Pseudomonas, Salmonella, Serratia, Shigella o Staphylococcus. De hecho, numerosos estudios han demostrado que la descarga del inodoro puede formar estos aerosoles debido al movimiento del agua: burbujeo, remolinos y salpicaduras, provocando la emisión de aerosoles que contienen microorganismos intestinales o urinarios.

El peligro de los baños públicos no ventilados

En 2015, un estudio confirmó la contaminación por Escherichia coli patógena y resistente a los antimicrobianos en 56 baños públicos del área metropolitana de Minneapolis-St. Paul en Minnesota (Estados Unidos).

Los baños públicos no ventilados, o con ventilación insuficiente, plantean un mayor riesgo de infección cruzada. De hecho, las áreas cercanas a todo tipo de inodoros y urinarios suelen presentar una contaminación alta, lo que indica que necesitan regímenes de limpieza estrictos.

La transmisión en estos casos no se previene evitando tocar el retrete o sentarse en él, como solemos pensar. Los microorganismos se pueden transmitir también por acumulación de patógenos en el cuerpo y en la ropa del usuario a través de la aerosolización durante la descarga del inodoro o el urinario, es decir, al tirar de la cisterna. También se puede transmitir por la inhalación directa de aerosoles o la transmisión indirecta tras la deposición de patógenos aerosolizados en diversas superficies del baño como toallas, pastillas de jabón contaminadas, la manija de la cisterna, los grifos o los propios pomos de las puertas.

Muchos patógenos entéricos se encuentran en alta concentración en las heces y, por lo tanto, en los inodoros después de la defecación, particularmente durante episodios de diarrea aguda. Por ejemplo, una persona infectada llega a eliminar hasta 100.000 millones de unidades formadoras de colonias (UFC) de Salmonella y Shigella por heces. Las personas infectadas con virus entéricos pueden eliminar 1 billón de virus por gramo de heces. Tras la descarga, las bacterias y los virus pueden dispersarse en las partes externas del inodoro y otras superficies del baño.

Bajar la tapa del inodoro reduce los aerosoles, pero no los elimina

Varios estudios informan de que bajar la tapa del inodoro reduce la cantidad de gotas visibles y pequeñas durante y después de la descarga entre un 30 % y un 60 %. Por esta razón, los especialistas médicos y de salud pública tradicionalmente han aconsejado cerrar la tapa del inodoro antes de tirar de la cadena. Sin embargo, un problema que a menudo se pasa por alto es que un porcentaje importante de los aerosoles se escapa a través del espacio de aire entre la taza y el asiento, incluso con la tapa cerrada.

Parece ser que son necesarios datos adicionales sobre el papel de la tapa del inodoro como una medida de control. De lo que no cabe ninguna duda es que la desinfección habitual de todas las superficies del baño es aconsejable para reducir la potencial contaminación viral y bacteriana.

The Conversation

Raúl Rivas González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué no es recomendable descargar la cisterna con la tapa del inodoro levantada? – https://theconversation.com/por-que-no-es-recomendable-descargar-la-cisterna-con-la-tapa-del-inodoro-levantada-271999

‘Sadfishing’: exhibir el sufrimiento en las redes sociales para buscar compasión (y reacciones)

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Oliver Serrano León, Director y profesor del Máster de Psicología General Sanitaria, Universidad Europea

aslysun/Shutterstock

Una joven publica en TikTok un vídeo llorando, sin dar muchos detalles. Alguien en Instagram comparte un texto largo sobre una ruptura o una crisis personal. Un influencer cuenta su diagnóstico de salud mental en un directo. Son escenas que se repiten, con distintos rostros y matices, pero una misma dinámica de fondo: mostrar el sufrimiento personal de forma pública, con la intención de recibir consuelo, apoyo o validación. Este comportamiento se conoce como sadfishing.

¿Qué es el sadfishing?

El término sadfishing fue acuñado por la escritora Rebecca Reid en un artículo publicado en 2019, donde analizaba publicaciones emocionales en redes sociales que parecían buscar una respuesta de apoyo masiva. El neologismo, que transforma el término “catfishing” (crear una identidad falsa en redes) cambiando “cat” (gato) por “sad” (triste), hace alusión a la idea de utilizar la tristeza como cebo para atraer atención emocional.

No se trata simplemente de expresar emociones en redes, algo completamente válido y humano. El sadfishing apunta a un uso más estratégico o exagerado del sufrimiento, que genera una respuesta del entorno digital: likes y comentarios de apoyo, interacciones que refuerzan la conducta.

Una necesidad de ser vistos (y validados)

Psicológicamente, es posible entender el sadfishing como una forma de búsqueda de validación social. En entornos donde la autoestima se construye (al menos en parte) a través de la respuesta de los demás, mostrar vulnerabilidad puede ser una estrategia para sentirse visto, querido o comprendido, una forma de pedir apoyo emocional y reconocimiento afectivo.

Esta necesidad se relaciona con el concepto de “sostén emocional” o “apoyo contenedor”: la capacidad del entorno (en este caso, digital) para acoger la expresión emocional sin juicio y con empatía. Así, la pertenencia no surge solo de la conexión, sino del reconocimiento de la vulnerabilidad compartida.

Algunas investigaciones también indican que ese uso emocional de las redes sociales está vinculado con la necesidad de regulación emocional y con estilos de apego más ansiosos. Esto sugiere que la relación entre emociones y plataformas digitales es profunda y merece atención clínica y educativa.

También hay un componente cultural. En la era digital, muchas personas han crecido narrando su vida online. Compartir emociones, incluso las dolorosas, se convierte en una extensión de esa narrativa. Las fronteras entre lo público y lo privado, entre lo auténtico y lo performativo, se vuelven borrosas.

¿Autenticidad o estrategia emocional?

El sadfishing plantea preguntas complejas sobre la autenticidad. Algunos casos pueden parecer manipulativos o exagerados, pero juzgar intenciones en un entorno como el digital es difícil. Lo que para un espectador puede parecer una dramatización, para la persona que publica puede constituir una forma genuina de procesar sus emociones.

Desde un punto de vista psicológico, conviene observar el contexto y la frecuencia. Si alguien recurre constantemente a publicar contenido triste para obtener reacciones, podría estar cayendo en un patrón de regulación emocional poco saludable. En cambio, si se trata de una expresión puntual en un momento difícil, podría considerarse una vía válida de catarsis.

Riesgos psicológicos

Aunque compartir emociones puede ser liberador, el sadfishing también tiene riesgos. Uno de ellos es la exposición emocional vulnerable en contextos poco empáticos. Internet no siempre responde con cuidado. Quienes comparten su malestar pueden ser objeto de burla, incredulidad o incluso acoso.

Otro riesgo es la dependencia de la reacción externa. Cuando el alivio emocional depende exclusivamente de la respuesta digital, se debilita la capacidad de autogestión emocional. Esto puede reforzar un ciclo en el que la persona necesita publicar para desahogarse, generando una suerte de “recompensa intermitente” similar a la de otras conductas adictivas.

Este mecanismo también está presente en el uso compulsivo de redes sociales. Diversos estudios en neurociencia han demostrado que estas plataformas activan los mismos circuitos de recompensa que otras adicciones conductuales, especialmente a través del refuerzo social intermitente (como los “me gusta” y los comentarios). Estas investigaciones explican que este tipo de retroalimentación impredecible potencia la conducta repetitiva y difícil de controlar.

Además, el sadfishing puede trivializar problemas serios de salud mental. Cuando todo se convierte en contenido, existe el peligro de reducir el sufrimiento a una narrativa estética o a una marca personal. Algunos expertos han advertido sobre los riesgos de la “hipervisibilidad emocional” entre adolescentes en plataformas como Instagram y TikTok.

Una cultura emocional hiperconectada

Vivimos en una cultura donde la emocionalidad se ha vuelto visible, compartible y muchas veces monetizable. El sadfishing se vela como un síntoma de esa transformación. No es un fenómeno patológico en sí mismo, pero sí refleja cómo las plataformas han cambiado la forma en que nos vinculamos con nuestras emociones y con los demás.

La clave está en fomentar una alfabetización emocional que permita distinguir entre expresión saludable y dependencia digital. Y también en promover espacios (online y offline) donde mostrar vulnerabilidad no sea una estrategia desesperada, sino una posibilidad segura y contenida.

El sadfishing nos recuerda que, tras las pantallas, hay personas buscando alivio, conexión o simplemente ser escuchadas. Como sociedad digital, necesitamos dejar de juzgar rápidamente las formas en que otros expresan su malestar y, en su lugar, abrir conversaciones más empáticas sobre cómo acompañarnos emocionalmente en estos tiempos hiperconectados.

A veces, el llanto en un vídeo no es solo una estrategia: es una pregunta lanzada al vacío, esperando que alguien responda.

The Conversation

Oliver Serrano León no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Sadfishing’: exhibir el sufrimiento en las redes sociales para buscar compasión (y reacciones) – https://theconversation.com/sadfishing-exhibir-el-sufrimiento-en-las-redes-sociales-para-buscar-compasion-y-reacciones-269689

Reciclar metales es un negocio prioritario a nivel ambiental, económico y geopolítico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gumersindo Feijoo Costa, Catedrático de Ingeniería Química. Centro de Excelencia CRETUS de la Red CiGUS, Universidade de Santiago de Compostela

Reciclar aluminio requiere un menor consumo de energía y emite menos gases de efecto invernadero que extraerlo de la naturaleza. Dmitry Markov152/Shutterstock

El acceso a las materias primas siempre ha sido un tema de enorme trascendencia a lo largo de la historia, de forma que ha llegado a causar el auge y caída de imperios. También en el presente. Controlar los yacimientos para la extracción de minerales es una de las fuerzas motrices del momento geopolítico que vivimos.

En consecuencia, la implantación de una verdadera economía circular de los metales es un eje prioritario. Son materiales que durante el reciclaje mantienen intactas sus propiedades fisicoquímicas, pudiendo aplicarlos en la fabricación del mismo tipo de productos del cual se ha originado su chatarra.

El gesto de reciclar una simple lata de aluminio

Un ejemplo de este tipo de materiales es el aluminio. La obtención del aluminio primario (a partir de materias primas vírgenes) necesita de tres grandes etapas:

  1. Extracción de la roca que lo contiene, la bauxita, mediante minería a cielo abierto en regiones tropicales.

  2. Obtención de la alúmina (óxido de aluminio) mediante el proceso Bayer, que se basa en la cocción a alta temperatura de la bauxita con sosa.

  3. Separación del aluminio elemental del óxido mediante cubas electrolíticas con criolita fundida.

Para obtener una tonelada de aluminio primario se necesita un gasto energético de 15 megavatios (lo que consumen unos 5 000 hogares durante un día) y una emisión directa e indirecta de gases de efecto invernadero de 15 toneladas de dióxido de carbono equivalente (aproximadamente, lo que emiten 15 000 coches al recorrer 10 kilómetros).

Esa misma cantidad obtenida a partir de aluminio reciclado reduce drásticamente tanto el consumo de energía como la emisión de gases de efecto invernadero. Así, con el reciclado de tan solo 10 latas de aluminio ya se ahorra la emisión de 1,5 kg de dióxido de carbono equivalente.

Al monetizar estos procesos se visualiza la gran ventaja económica de reciclar. Con la venta de una tonelada de aluminio a unos 2 200 €, el margen de beneficio del aluminio reciclado se puede situar entre 3-5 veces más favorable.




Leer más:
Minería urbana: ¿realidad o leyenda?


Diagrama esquemático de la obtención de aluminio primario (a partir de materias primas vírgenes) y secundario (reciclado). Se indica la energía y emisiones de dióxido de carbono equivalente por cada tonelada de aluminio producido
Diagrama esquemático de la obtención de aluminio primario (a partir de materias primas vírgenes) y secundario (reciclado). Se indica la energía y emisiones de dióxido de carbono equivalente por cada tonelada de aluminio producido.
Gumersindo Feijoo, CC BY-SA

El cobre: un metal muy codiciado

Otro ejemplo es el cobre, un metal que ha sido trascendente en el desarrollo de las civilizaciones e imperios. Fue, además, uno de los primeros metales utilizados por el hombre, y su aleación con estaño en la prehistoria originó la Edad de Bronce.

Fue clave durante el Imperio romano. Estaba presente, por ejemplo, en las transacciones económicas (para acuñar monedas), en la ingeniería (construcción de cañerías) y en las legiones romanas (elaboración de diversas armas). Con la aparición de la siderurgia su valor menguó, pero a partir del siglo XX, con la invención del generador eléctrico por Michael Faraday, nuevamente se aupó al pódium de los metales estratégicos por sus excelentes propiedades en la conductividad eléctrica.

Su valor económico es elevado. El precio de futuros en el mercado internacional ronda los cinco dólares por libra (453,6 gramos). Este valor explica que de forma recurrente existan noticias sobre robos de cable de cobre, sobre todo en las líneas de ferrocarril.

Existen dos grandes sistemas de extracción de cobre: a cielo abierto o minería subterránea; ambas poseen importantes impactos ambientales. Por ello, reciclar este metal es un buen ejemplo de sostenibilidad, ya que puede ser reutilizado indefinidamente sin perder su calidad o propiedades.

Reciclar cobre utiliza entre un 70-95 % menos de energía que extraerlo y procesarlo, lo que supone una huella de carbono de entre 0,3-0,5 kilogramos de dióxido de carbono equivalente por kilogramo de cobre producido. En el caso de su extracción, la huella de carbono depende del sistema de minería (a cielo abierto o en pozos), pero oscila entre los 4-5 kilogramos de dióxido de carbono equivalente por kilogramo de cobre.

La chatarra de cobre en el hogar se puede encontrar en el cableado antiguo, tuberías de fontanería o en los electrodomésticos. Reciclar es tan simple como separarlos y llevarlo al centro más próximo para su valorización.

Tierras raras, tierras deseadas

La denominación de tierras raras hace referencia a los 15 elementos químicos del grupo de los lantánidos, junto con el escandio y el itrio, de gran aplicación en los sectores industrial, médico y de defensa. Se utilizan, por ejemplo, para fabricar tecnología láser, lentes de telescopios, bicicletas y coches eléctricos, fibra óptica, televisiones, misiles y equipos de resonancia magnética nuclear.

Su denominación se debe a que inicialmente se encontraron dentro de minerales raros en el subsuelo, y su “problema” no radica en la escasez sino en su acceso porque algunos países acaparan la mayoría de sus reservas. China posee un monopolio del 37 % de las reservas mundiales de tierras raras.

Reciclar estos elementos químicos es una cuestión que supera el ámbito ambiental y económico y pasa al terreno geopolítico, como demuestra la dependencia europea del acceso a estos recursos.




Leer más:
La revolución científica que permitirá acabar con la gran escasez de Europa de tierras raras y la dependencia de China


Solo un 1 % de las tierras raras que se utilizan en componentes electrónicos se reciclan actualmente. Nos encontramos ante un enorme reto de innovación para lograr, por una parte, la reutilización de los productos y, en segundo lugar, la extracción y reciclado de estos materiales tras el fin de vida de los productos. La alternativa no es plausible. Continuar con la minería masiva de las tierras raras conlleva numerosos impactos ambientales

Símbolos químicos de las tierras raras, que incluyen el escandio, itrio y los 15 elementos de la familia de los lantánidos
Símbolos químicos de las tierras raras, que incluyen el escandio, itrio y los 15 elementos de la familia de los lantánidos.
Gumersindo Feijoo, CC BY-SA

Conocer la composición de los productos que utilizamos para consumir responsablemente es una gran fuerza impulsora para que las empresas opten por extender el ciclo de vida de los productos, reparando, reutilizando y, finalmente, reciclando los componentes básicos para introducirlos de nuevo en el ciclo productivo, tal y como propone el modelo de sociedad basado en la economía circular.

The Conversation

Gumersindo Feijoo Costa no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Reciclar metales es un negocio prioritario a nivel ambiental, económico y geopolítico – https://theconversation.com/reciclar-metales-es-un-negocio-prioritario-a-nivel-ambiental-economico-y-geopolitico-269567

Sin permiso y sin nombre: las mujeres que también hicieron ciencia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Iria Bello Viruega, Filología Inglesa, Universitat de les Illes Balears

Ilustración que muestra a Florence Nightingale (1820-1910), impulsora de la ciencia moderna de la enfermería, en un hospital durante la guerra de Crimea. Museo Florence Nightingale

En Una habitación propia (1929), Virginia Woolf imaginó a Judith Shakespeare, la hermana ficticia de William. Igual de talentosa que su hermano, Judith no tuvo acceso a la educación ni a una carrera como escritora. Aislada y frustrada, acabó quitándose la vida.

Aunque inventada, la historia de Judith refleja la de muchas mujeres reales que quisieron participar en el mundo del conocimiento y no pudieron. Una de ellas fue Maria Winkelmann, astrónoma alemana del siglo XVIII.

Winkelmann trabajó junto a su marido, el astrónomo Gottfried Kirch. Una noche, mientras él dormía, observó un cometa que su esposo no había visto. Juntos descubrieron estrellas y compartieron investigaciones. Pero cuando Kirch murió, la Academia de Ciencias de Berlín rechazó la solicitud de Winkelmann para ocupar su puesto, pese a estar cualificada y contar con apoyos. Era mujer. Y eso bastaba para excluirla.

Chocar contra muros

Su caso no fue excepcional. Durante siglos, las mujeres interesadas en la ciencia se encontraron con muros institucionales y sociales. La Royal Society británica, considerada la sociedad científica más antigua del mundo, no admitió a mujeres como miembros de pleno derecho hasta 1945. Las dos primeras fueron la cristalógrafa Kathleen Lonsdale y la microbióloga Marjory Stephenson.

Retrato de Caroline Herschel (1751-1848).
Wikimedia Commons, CC BY

Antes de ellas, incluso las científicas más brillantes solo podían ser “miembros honorarios”, como Caroline Herschel, otra astrónoma que trabajó junto a su hermano y firmaba con su nombre.

Desde la Edad Media, las universidades se habían convertido en guardianas del saber. Pero las puertas estaban cerradas a ellas. En instituciones como Oxford o Cambridge se exigía celibato y se pensaba que las mujeres distraían a los profesores. El acceso a bibliotecas e instrumentos científicos estaba restringido. La ciencia, como profesión y como comunidad, era un mundo de hombres.

Otros caminos hacia el conocimiento

Santa Hildegarda y su comunidad de monjas en una miniatura del siglo XIII.
Wikimedia Commons, CC BY

Paradójicamente, la idea de que las mujeres comenzaron a participar en la ciencia solo en el siglo XX es un mito… del siglo XIX. Las universidades sí estuvieron cerradas hasta bien entrado el siglo XX, pero en épocas anteriores existieron otros caminos hacia el conocimiento. Por ejemplo, algunos monasterios permitieron a mujeres nobles llevar vidas dedicadas al estudio. Mujeres como Hildegarda de Bingen, en el siglo XII, escribieron tratados médicos, filosóficos y musicales.

Con la Reforma protestante, muchos conventos se cerraron, y eso dificultó más el acceso de las mujeres a los centros del saber. Y aunque solemos pensar que la Europa protestante fue más progresista en cuestiones de género, la historia dice lo contrario. Italia, país católico, dio más oportunidades a las mujeres en el ámbito científico. Allí obtuvieron títulos universitarios Bettisia Gozzadini, Elena Cornaro Piscopia, Laura Bassi, Maria Agnesi o Anna Manzolini.

Además, el conocimiento no estaba concentrado solo en las universidades durante el Renacimiento. También florecía en las cortes, donde los príncipes ofrecían mecenazgo a científicos, artistas y filósofos. Las mujeres nobles tenían acceso a estos espacios, y muchas participaron activamente en los círculos intelectuales. La alfabetización entre las clases altas aumentó, y con ella la posibilidad de que las mujeres estudiaran y discutieran ideas.

Más adelante, en el siglo XVIII, surgieron los salones, sobre todo en París, como espacios alternativos de intercambio. Allí, las anfitrionas organizaban encuentros entre científicos, artistas y filósofos. En Inglaterra, el círculo de las Bluestockings –mujeres cultas como Elizabeth Montagu o Frances Boscawen– permitió a algunas mujeres ganar visibilidad en el mundo del pensamiento.

Retroceso en el siglo XIX

Margaret Cavendish, duquesa de Newcastle (1623 -1673).
Wikimedia Commons, CC BY

Sin embargo, con la Revolución Científica llegaron las academias, que comenzaron a sustituir a las cortes como lugares privilegiados de saber. Aunque prometían racionalidad y universalidad, muchas mantuvieron la exclusión de las mujeres. Margaret Cavendish, duquesa de Newcastle, fue invitada a participar en la Royal Society, pero nunca fue admitida. En cambio, algunas academias italianas sí contaron con mujeres como miembros, algo inusual en el resto de Europa.

La profesionalización de la ciencia en el siglo XIX supuso un retroceso. A medida que las universidades se consolidaron como únicos centros científicos y el “científico” se convirtió en profesor universitario, las mujeres quedaron relegadas. Aunque algunas siguieron participando en historia natural, filosofía experimental o medicina, sus contribuciones fueron silenciadas, negadas o firmadas por otros.

¿Por qué fueron tan invisibles? Por al menos tres razones. La primera, la presión social. Filósofos y moralistas defendían que ellas debían quedarse en casa. Con la teoría de la “complementariedad sexual”, se argumentaba que hombres y mujeres eran distintos por naturaleza y no debían competir en el mismo terreno. Una mujer interesada en la ciencia era vista como una anomalía, o incluso como una amenaza.

La segunda, la clase social. Las mujeres nobles, que no tenían que cuidar directamente de sus hijos ni trabajar, contaban con más tiempo y recursos para estudiar. Por eso muchas de las figuras destacadas eran aristócratas. Margaret Cavendish, por ejemplo, fue escritora, filósofa y pionera en debatir ideas científicas gracias a su posición privilegiada.

Y la tercera razón: el tipo de actividades que realizaban. Muchas mujeres no eran autoras de tratados, pero sí traductoras, editoras, comentaristas o ayudantes. Hoy lo llamaríamos “mediación del conocimiento”. Traducir un texto científico requería conocimientos profundos del tema. Elizabeth Craven, Maria Ardinghelli, Anna Maria Lenngren y otras ayudaron a difundir ideas clave en Europa. Su trabajo fue fundamental, aunque raramente reconocido.

También hubo mujeres que trabajaron junto a maridos, hermanos o padres sin figurar nunca en los créditos como las ya citadas Caroline Herschel o Maria Winkelmann. Eran ayudantes invisibles, sí, pero no inexistentes.

Además, muchas desarrollaron saberes prácticos que hoy consideramos científicos. Las comadronas, por ejemplo, fueron durante siglos las responsables de la atención médica de las mujeres. Y figuras como Florence Nightingale transformaron la enfermería en una profesión científica y moderna.

La historia de las mujeres en la ciencia no es solo la de las que triunfaron, sino también la de todas aquellas que quedaron fuera. Es la historia de las Judith Shakespeare reales. Pero también es la historia de cómo, incluso sin permiso, muchas pensaron, observaron, tradujeron, enseñaron y descubrieron. Y de cómo, poco a poco, dejaron de estar en la sombra.


Este artículo resultó ganador del VI Concurs de Divulgació Científica de la Universitat de les Illes Balears en la categoría Dona i Ciència.


The Conversation

Iria Bello Viruega no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Sin permiso y sin nombre: las mujeres que también hicieron ciencia – https://theconversation.com/sin-permiso-y-sin-nombre-las-mujeres-que-tambien-hicieron-ciencia-269948

Políticas antimujer en Estados Unidos: el laboratorio reaccionario que deberíamos vigilar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miren Gutiérrez, Investigadora, Universidad de Deusto

Las salidas de tono de Donald Trump se viralizan rápidamente, como ocurrió cuando llamó piggy (“cerdita”) a una periodista que le preguntaba sobre sus relaciones con Jeffrey Epstein. Después insultó a otra reportera.

Estos dos episodios dieron la vuelta al mundo. Y es normal que así fuera porque no se trata de anécdotas aisladas, sino de una estrategia que usa la misoginia para silenciar la crítica.

Ponemos mucha atención a lo escandaloso –que lo es–, pero menos en los profundos cambios que se despliegan silenciosamente en EE. UU. contra el bienestar de las mujeres como parte de una ofensiva autoritaria y patriarcal.

El aumento de la mortalidad materno-infantil

En primer lugar, el cierre de los servicios de salud reproductiva ha provocado un aumento de la mortalidad materna e infantil en los estados que han impuesto prohibiciones; la evidencia demuestra que las restricciones tienen un impacto directo en la vida y la salud de las madres

En 2022, con la anulación de la sentencia Roe vs. Wade –que reconocía el derecho constitucional al aborto en 1973–, la Corte Suprema de EE. UU. eliminó la protección constitucional del derecho al aborto, dejando a cada estado la facultad de prohibirlo. Desde entonces, una docena de estados han impuesto vetos casi totales, lo que ha llevado al cierre de clínicas de aborto y a la desaparición de servicios de salud reproductiva en amplias regiones del país.

Estos cierres no solo afectan el acceso al aborto, sino también a la atención prenatal, la anticoncepción, la detección de cáncer y el manejo de complicaciones del embarazo.

Un análisis del Gender Equity Policy Institute muestra que las mujeres que viven en estados con prohibición tienen casi el doble de riesgo de morir durante el embarazo, el parto o en el posparto que las que residen en estados donde el aborto es legal.

Texas, que implementó una prohibición casi total, ofrece un ejemplo extremo. En el primer año bajo la aplicación de esta medida, la mortalidad materna aumentó un 56 %, con disparidades raciales profundas: las mujeres negras tuvieron una tasa de mortalidad materna 2,5 veces mayor que la de las blancas.

Esto viene acompañado de un aumento de la mortalidad infantil. En Texas, las muertes de niños o niñas crecieron un 13 % en el año posterior a la prohibición, con un aumento de los fallecimientos atribuibles a anomalías congénitas graves, lo que sugiere que muchos embarazos que antes se interrumpían por razones médicas ahora se llevan a término, con consecuencias fatales.

Deterioro de la esperanza de vida

Las desigualdades en el acceso a la salud han tenido un impacto en la expectativa de vida de las mujeres negras, especialmente en estados del sur, rurales y segregados, donde la precariedad sanitaria se solapa con el racismo estructural.

Aunque diversos análisis muestran que la esperanza de vida de la población negra ha sido sistemáticamente inferior a la de la población blanca, las mejoras en este área se han estancado.

Cuando se observa la situación de las mujeres negras en condados rurales y estados históricamente segregados, varios estudios muestran que su esperanza de vida media está en un rango de 72,5 a 74,9 años, por debajo de los más de 80 años que alcanzan en promedio la población femenina blanca.

Organizaciones como Black Women’s Health Imperative han documentado cómo la combinación de sesgo racial en la atención, falta de seguro médico, mayores tasas de enfermedades crónicas y barreras para desplazarse para recibir atención se traducen en más muertes evitables y una reducción de años de vida.

Análisis como los del National Partnership for Women & Families documentan cómo las sucesivas administraciones de Trump han impulsado un desmantelamiento de programas orientados a promover la igualdad. Por ejemplo, la eliminación de programas de apoyo a la conciliación ha echado a cientos de miles de mujeres fuera del mercado de trabajo o hacia empleos más precarios, revirtiendo avances logrados en materia de protección frente a la discriminación en el trabajo.

Un eje central de este retroceso ha sido la eliminación o vaciamiento de programas federales de equidad de género. La reinterpretación de normas como la Orden Ejecutiva 11246 –que obligaba a los contratistas federales a aplicar programas de acción afirmativa–, junto con órdenes que paralizan las actividades de promoción de la igualdad, han supuesto la eliminación de mecanismos que promovían la contratación de mujeres y minorías en sectores estratégicos.

La calidad de vida de las familias de bajos ingresos –entre ellas, un elevado porcentaje de mujeres solas– se ha visto afectada por recortes de subvenciones destinadas a cumplir la Fair Housing Act –Ley de Vivivenda Justa–. Investigaciones periodísticas muestran que la Casa Blanca ha ordenado la cancelación de las ayudas que el Departamento de Vivienda destinaba a organizaciones sin ánimo de lucro encargadas de investigar denuncias de discriminación en alquileres e hipotecas. La reducción de esta financiación deja a muchas comunidades sin defensa frente a desalojos injustos, cláusulas abusivas o discriminación por género, raza y discapacidad.

Otras áreas de retroceso

También se han reducido los fondos a programas de apoyo a las víctimas de violencia de género y trata. Un informe del Brennan Center for Justice detalla que se han cancelado cientos de millones de dólares en subvenciones, incluyendo programas que proporcionan servicios a las afectadas.

A su vez, un análisis del Council on Criminal Justice describe cómo estos recortes afectan así mismo la formación de enfermeras forenses que atienden a víctimas de violencia sexual.

Los recortes se combinan con cambios normativos y más condiciones para otorgar ayudas. La revista The New Republic documenta cómo se imponen nuevas normas a las beneficiarias de fondos federales, prohibiendo destinar recursos a programas que aborden la violencia como problema estructural.

En paralelo, se han impulsado medidas que restringen el derecho al voto. El Brennan Center for Justice, que monitorea la legislación electoral, advierte de que varias iniciativas buscan imponer requisitos más estrictos de prueba de ciudadanía y documentación de identidad, lo que privaría del voto a millones de electores que no disponen de pasaporte o certificado de nacimiento actualizado.

Estas exigencias podrían tener un impacto sobre las mujeres que han cambiado de apellido tras el matrimonio o el divorcio, pues muchas no tienen documentos que coincidan con su nombre legal actual: se estima que hasta 69 millones de mujeres están en esta situación.

Organizaciones como la NAACP Legal Defense Fund y la ACLU –Unión Americana de Libertades Civiles– han llevado a los tribunales disposiciones administrativas que intentaban introducir requisitos adicionales de prueba de ciudadanía.

Estos cambios se suman a la reducción de oficinas, horarios y recursos para el voto anticipado o por correo, lo que dificulta el acceso al voto de quienes enfrentan más barreras de tiempo, movilidad y cuidado –como mujeres cuidadoras o trabajadoras con varios empleos–, y se inscriben en una tendencia más amplia de debilitamiento del legado de la Voting Rights Act.

La experiencia estadounidense demuestra que las políticas regresivas tienden a perjudicar a los sectores más vulnerables, especialmente a las mujeres de bajos ingresos.

The Conversation

Miren Gutiérrez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Políticas antimujer en Estados Unidos: el laboratorio reaccionario que deberíamos vigilar – https://theconversation.com/politicas-antimujer-en-estados-unidos-el-laboratorio-reaccionario-que-deberiamos-vigilar-271173