Más recursos, más dudas: la reforma de la financiación autonómica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Guillermo Rodríguez Sánchez de la Nieta, Investigador, Hacienda Pública: Federalismo fiscal, Universidad de Castilla-La Mancha

María Jesús Montero, ministra de Hacienda, durante la presentación de la propuesta de financiación en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. La Moncloa

La financiación autonómica es uno de los pilares de los Estados descentralizados, como es el caso de España. De ella dependen servicios públicos esenciales como la sanidad, la educación o los servicios sociales, y su diseño condiciona tanto la capacidad de gasto de los gobiernos autonómicos como los incentivos fiscales a los que se enfrentan. Sin embargo, el sistema de financiación autonómica español acumula años de críticas y funciona, en la práctica, con un modelo caducado y prorrogado.

El Gobierno acaba de presentar ante el Consejo de Política Fiscal y Financiera, el principal órgano de coordinación fiscal entre el Estado y las comunidades, una nueva propuesta de financiación autonómica.

El contenido de la propuesta

La propuesta presentada por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, plantea una amplia reforma del sistema de financiación autonómica con el objetivo de aumentar los recursos del conjunto del sistema y reducir las diferencias de financiación entre comunidades.

Según las estimaciones del propio ministerio, el nuevo modelo permitiría que las comunidades dispusieran en 2027 de cerca de 21 000 millones de euros adicionales respecto al sistema vigente. No obstante, que la iniciativa no surja de un acuerdo multilateral en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera, sino de reuniones bilaterales entre el Gobierno y Esquerra Republicana, puede dificultar la construcción de un consenso autonómico amplio.

Población ajustada

El punto de partida del diseño es una revisión del criterio de población ajustada, que es el mecanismo central para repartir los recursos entre territorios. Se calcula a partir del padrón a 1 de enero de cada año y pondera los criterios establecidos por ley (demográficos y geográficos como envejecimiento, dispersión geográfica o insularidad) para definir la necesidad de gasto de cada comunidad.

La propuesta hace más específicas las variables ya existentes y añade otras nuevas (estructura por edades, gasto sanitario y educativo, envejecimiento, dispersión territorial, insularidad, costes fijos asociados a la baja densidad de población…) para fijar mejor las necesidades reales de gasto de cada comunidad.

La lógica es que las comunidades con mayores costes estructurales reciban más recursos por habitante. Con todo, la reforma se centra en redefinir variables y ponderaciones y deja en segundo plano otras posibles modificaciones, como la vinculación explícita entre el patrón efectivo de gasto de cada comunidad y la fórmula de población ajustada.

Cesión de tributos

Junto a esta revisión del reparto, el ministerio propone una mayor cesión a las comunidades autónomas de los impuestos estatales (IRPF, IVA e Impuesto de Sociedades, entre otros), cuya gestión y recaudación corresponde a la Agencia Tributaria.

La cesión del IRPF pasa del 50 al 55 % y la del IVA del 50 al 56,5 %. Este refuerzo de la cesión tributaria podría suponer hasta 16 000 millones de euros adicionales y se presenta como un avance en autonomía y corresponsabilidad fiscal.

Solidaridad interterritorial

La solidaridad interterritorial quedó contemplada en el artículo 138 de la Constitución española:

  1. El Estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad consagrado en el artículo 2 de la Constitución, velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español, y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular.

  2. Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales.

El nuevo modelo de financiación se completa con un doble mecanismo de solidaridad interterritorial:

  • Una nivelación horizontal entre comunidades, que refuerza la redistribución entre territorios con distinta capacidad tributaria.

  • Una nivelación vertical, financiada por el Estado y con una aportación estimada en unos 19 000 millones de euros, orientada a reducir de forma más intensa las diferencias de financiación.

Otras consideraciones

El Gobierno también propone a las comunidades, con carácter voluntario, un mecanismo para que puedan recibir parte del IVA generado por las pymes en su territorio y la creación de un fondo climático. En cualquier caso, una cláusula de garantía (“garantía de statu quo”) va a asegurar que ninguna comunidad reciba menos recursos en el arranque del nuevo sistema que los que recibe ahora con el modelo actual.

Se plantea además desplegar un nuevo modelo de gestión en red del sistema impositivo entre la AEAT y las haciendas autonómicas con el objetivo de que “cada administración autonómica asuma más competencias en la gestión de impuestos cedidos, en coordinación con la Administración Estatal”.

#¿Qué resuelve la propuesta?

La propuesta del ministerio de Hacienda incorpora algunos elementos que pueden considerarse avances respecto al debate reciente sobre financiación autonómica:

  1. Se aleja de una solución de financiación singular para Cataluña y plantea una reforma aplicable, al menos en su diseño formal, al conjunto de las comunidades de régimen común.

  2. Simplifica parcialmente la arquitectura del sistema al eliminar los fondos de convergencia autonómica y concentrar los mecanismos de redistribución en esquemas más explícitos de nivelación.

  3. Vuelve a situar en el centro del debate la revisión de la fórmula de población ajustada.

  4. Plantea un nuevo modelo de entregas a cuenta más ágil, orientado a reducir los retrasos con los que las comunidades reciben la financiación definitiva, una de las disfunciones más criticadas del sistema vigente.

¿Y qué deja pendiente?

Sin embargo, también deja abiertas cuestiones de fondo que condicionan seriamente su valoración:

  1. Su propio origen: la reforma nace de una negociación bilateral entre el Gobierno y uno de sus socios de gobierno, el partido independentista catalán Esquerra Republicana, y se presenta posteriormente al resto de comunidades de régimen común. Este enfoque dificulta la construcción de un consenso amplio y refuerza la percepción de que el diseño responde más a equilibrios políticos coyunturales que a un acuerdo multilateral estable.

  2. La fuerte inyección de recursos adicionales agrava un problema ya existente: la débil disciplina fiscal autonómica. Aumentar la financiación sin introducir mecanismos claros de corresponsabilidad en el gasto reduce los incentivos a una gestión eficiente y deja al Estado con menos margen para atender sus propias competencias y futuras incertidumbres.

  3. La creación del fondo climático o el mecanismo voluntario para la recaudación de una parte del IVA de las pymes introducen elementos de arbitrariedad en el sistema.

  4. Que los territorios perciban el IVA en función del domicilio fiscal de las empresas, y no del lugar donde se produce el consumo, es un criterio que puede generar distorsiones territoriales significativas.

  5. El “modelo en red” abre la puerta a una fragmentación administrativa, con riesgos de pérdida de eficiencia en la lucha contra el fraude.

A vueltas con el principio de ordinalidad

A todo lo anterior se suma el principio de ordinalidad, por el que la posición de cada comunidad autónoma en cuanto a su recaudación tributaria frente a su puesto en la recepción de fondos no debería variar tras la aplicación de los mecanismos de nivelación entre comunidades. La cuestión es que la opción de recaudar el IVA de las pymes introduce un criterio que favorece a unas regiones frente a otras por dos razones:

  1. El gran peso de estas empresas en las economías de Cataluña (18,4 %), Madrid (16,2 %) y Andalucía (15,7 %).

  2. En el caso de Cataluña, el saldo positivo de las relaciones comerciales de sus pymes con el resto de España hace que en, en esta comunidad, la recaudación total del IVA de las pymes sea superior que la generada por consumo interno.

Alcanzar un modelo de financiación mejor no pasa por preservar órdenes relativos, sino por avanzar hacia una nivelación integral, en la que todas las comunidades dispongan de los mismos recursos por habitante ajustado para financiar servicios públicos equivalentes. Utilizar la ordinalidad de forma puntual no solo introduce asimetrías adicionales, sino que desvía el debate del objetivo central de equidad que debería guiar una reforma estructural del sistema.

Sostener el Estado de bienestar

En definitiva, la propuesta reduce la dispersión en la financiación por habitante ajustado y contiene avances técnicos relevantes. Sin embargo, su origen bilateral y político, y la ausencia de un marco claro de incentivos fiscales limitan seriamente su alcance.

El descontento de buena parte de las comunidades autónomas anticipa, además, un recorrido político complejo. Más allá del diseño concreto, el principal desafío sigue siendo convertir esta iniciativa en un sistema de financiación estable, multilateral y predecible, capaz de sostener el Estado del bienestar sin erosionar la disciplina fiscal ni la cohesión territorial.

The Conversation

José Guillermo Rodríguez Sánchez de la Nieta recibe fondos de un contrato predoctoral de investigación cofinanciado por la Universidad de Castilla la Mancha y el Fondo Social Europeo

Juan José Rubio Guerrero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Más recursos, más dudas: la reforma de la financiación autonómica – https://theconversation.com/mas-recursos-mas-dudas-la-reforma-de-la-financiacion-autonomica-273507

Que Zuckerberg quiera matar el metaverso no significa que el metaverso esté muerto

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pavel Sidorenko Bautista, Profesor Titular de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

El éxito de videojuegos como _South Park_ para Fornite deja claro que las plataformas de realidad virtual colaborativa -metaverso- están en auge. Fornite.

Hace dos días, el gigante tecnológico Meta anunció el despido de más de 1 000 empleados (aproximadamente el 10 % de sus trabajadores). Esto afectará a los equipos encargados del desarrollo de sus visores de realidad virtual (Meta Quest 3 y Quest 3s) y su metaverso Horizon Worlds, que se enmarcan en la unidad Reality Labs de la compañía.

Según memorandos internos de su director de tecnología, Andrew Bosworth, la empresa busca operar de manera más ágil y sostenible. Reduciendo el gasto de su división Reality Labs, reduce las pérdidas acumuladas superiores a 70 000 millones de dólares desde 2021.

Todo apunta a que Meta está dejando de apostar por el metaverso, para priorizar la inteligencia artificial y los dispositivos wearables. Una decisión que ha impactado drásticamente tanto en la industria del videojuego como en los mercados financieros.

Valor de las acciones de Meta el 14 de enero de 2025.
Pavel Sidorenko.

Golpe al mundo de los videojuegos

Uno de los golpes más duros para los entusiastas de la realidad virtual ha sido el cierre de tres estudios de videojuegos adquiridos por Meta: Twisted Pixel Games (autores de Deadpool VR), Sanzaru Games (creadores de la saga Asgard’s Wrath) y Armature Studio (responsables de la exitosa adaptación Resident Evil 4 VR).

Este movimiento sugiere que los títulos de alto presupuesto no lograron impulsar las ventas de hardware de la manera que Zuckerberg esperaba. Incluso, servicios populares como su aplicación de fitness en realidad virtual –Supernatural–, han detenido el desarrollo de actualizaciones.

Supernatural es un videojuego de fitness del metaverso Meta.

¿Hacia dónde mira Meta ahora?

El interés del gigante digital ha cambiado. De los mundos virtuales cerrados, se desplaza hacia la realidad aumentada y los dispositivos de uso diario con IA integrada y, en menor medida, al desarrollo del metaverso a través de dispositivos móviles.

Hoy, está redirigiendo sus inversiones hacia las gafas inteligentes potenciadas por IA, como las desarrolladas en colaboración con EssilorLuxottica (compañía propietaria de Ray-Ban y Oakley), que integran modelos de lenguaje de gran tamaño (LLMs) e interacción por voz en tiempo real. Y los resultados financieros reflejan este cambio de prioridades.

Nuevas gafas de Meta que combinan realidad virtual e inteligencia artificial.
Essilorluxottica.

Mientras las acciones de Meta caen ante la incertidumbre sobre sus planes de realidad virtual, las de EssilorLuxottica suben.

Zuckerberg ha destacado que estas gafas están superando las expectativas. Y están sirviendo como la plataforma ideal para su asistente de IA. De hecho, se estima que el mercado de gafas inteligentes podría alcanzar un valor de 200 000 millones de dólares para 2040. Una razón que justifica que Meta busque triplicar su producción junto a su socio estratégico.

Fortnite sí apuesta por el metaverso

A pesar del retroceso de Meta, otras plataformas demuestran que el concepto de metaverso –entendido como un espacio virtual social y de entretenimiento persistente– está más vivo que nunca.

Fortnite continúa consolidándose como un referente cultural. Y todo ello gracias a las colaboraciones de alto impacto que conectan con distintas generaciones. Tras el éxito rotundo de los crossovers, una colaboración oficial donde se introducen personajes, objetos, eventos y mecánicas de otras franquicias (películas, cómics, anime, música, etc.) dentro del juego. Algunos ejemplos son Los Simpson o KPop Demon Hunters, en 2025, y South Park este año.

Los Simpons en el juego Fornite.
Fornite.

South Park: Legado de Caos permite a los usuarios jugar con Stan, Kyle, Cartman y Kenny, protagonistas de la serie. Asimismo, introduce elementos disruptivos como la “vara de la verdad” y los “peditos de queso”. De esta manera, Fortnite apuesta por reforzar los vínculos con el público milennial mediante el factor nostalgia, además de atraer a nuevas audiencias emergentes. Y todo gracias a mecánicas de juego innovadoras con pases de batalla gratuitos que fomentan la interacción dentro de su ecosistema.

Asi funcionan los “peditos de queso” en el South Park de Fornite.

Roblox, puerta virtual a la publicidad inmersiva

Por su parte, el metaverso de la plataforma de videojuegos Roblox sigue demostrando una capacidad inigualable para atraer a las generaciones Z y Alfa. Ya ha alcanzado los 151 millones de usuarios activos diarios. A pesar de las controversias y denuncias relacionadas con la seguridad de los menores, sigue siendo el destino predilecto para los anunciantes que buscan un alcance masivo.

Recientemente, instituciones y empresas como la FIFA, Amazon o Hyundai han reforzado su presencia en Roblox. La FIFA amplió su acuerdo para lanzar FIFA Super Soccer, un espacio donde los jóvenes pueden interactuar con la cultura del fútbol de forma gamificada.

FIFA ha creado el juego Super Soccer para darse publicidad en el universo Roblox.
Roblox.

Amazon inauguró su Amazon Holiday Gift Shop. Ese espacio permite por primera vez la compra de productos físicos reales dentro del entorno virtual mediante la tecnología Amazon Anywhere. Por último, Hyundai ha recurrido a la plataforma para mostrar su visión de la robótica colaborativa con el robot Atlas.

El metaverso está vivo y coleando

No solo no ha muerto, sino que está evolucionando. Se mueve hacia plataformas de realidad virtual en tiempo real, que priorizan la comunidad y la accesibilidad antes que la inmersión total mediante dispositivos de realidad virtual.

Ejemplos de esta tendencia se ven en la evolución de títulos como Animal Crossing: New Horizons o World of Warcraft. Estos videojuegos buscan reforzar la socialización en tiempo real para que el espacio virtual sea, ante todo, un lugar de encuentro.

Mientras Meta sigue buscando el próximo gran dispositivo en las gafas con IA, el verdadero metaverso sigue creciendo en las pantallas de millones de jugadores. Estas personas ya habitan, compran y socializan en mundos digitales multipantalla todos los días.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Que Zuckerberg quiera matar el metaverso no significa que el metaverso esté muerto – https://theconversation.com/que-zuckerberg-quiera-matar-el-metaverso-no-significa-que-el-metaverso-este-muerto-273492

Academias de la lengua española: ¿descriptoras o prescriptoras del lenguaje?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Adrián Granados Navarro, Profesor de Lingüística Aplicada, Universidad Pablo de Olavide

ItzaVU/Shutterstock

¿Cuál es la función de una academia de la lengua? ¿Debe limitarse a registrar el uso que los hablantes hacen del idioma, o está ahí para distinguir lo correcto de lo incorrecto y establecer unas normas? Lo primero, el “descriptivismo”, y lo segundo, el “prescriptivismo”, son dos corrientes lingüísticas históricamente opuestas, que hoy vuelven a ponerse de manifiesto en el reciente artículo del académico y escritor español Arturo Pérez Reverte y las reacciones que ha suscitado.

Reverte denuncia en su artículo que la Real Academia Española (RAE) está abandonando su papel normativo, doblegándose a usos mayoritarios en prensa y redes sociales y perdiendo de vista la “autoridad superior de los grandes escritores”. Las respuestas apuntan al papel de la academia como “descriptora”, aunque fuentes internas de la RAE afirman que se analizarán las críticas de Pérez Reverte y se abordarán debates y propuestas.

Prescriptivismo: cómo debe usarse la lengua

Durante siglos, la lengua que interesaba en los entornos académicos y las universidades no era la cotidiana, sino la lengua escrita de prestigio, especialmente textos literarios canónicos u obras de grandes autores. El objetivo principal no era entender cómo hablaba la gente, sino cómo debía escribirse y hablarse correctamente, tomando como modelo a esos escritores. Esta tradición es la raíz del prescriptivismo.

El prescriptivismo lingüístico sostiene que existen formas correctas e incorrectas de usar la lengua, y que una de las tareas del lingüista es establecer normas, basadas en la lengua escrita, los autores prestigiosos, o el uso por parte de las élites culturales y educativas. En este enfoque, el cambio lingüístico suele verse como corrupción, y la variación, como error.




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Durante la mayor parte de la historia de la RAE, desde su creación en 1713, esta ha sido su misión, tal y como atestigua su lema: “Limpia, fija y da esplendor”, que data de 1715. Y esta es la función que, según Pérez Reverte, está abandonando lamentablemente la RAE, en una visión que dice compartir con otros académicos literatos.

El giro descriptivista: la lengua como objeto científico

A finales del siglo XIX y sobre todo en el XX, la lingüística empieza a definirse como ciencia empírica. Aquí surge el descriptivismo, que propone que la lingüística no debe decir cómo se debe hablar, sino describir cómo hablan realmente los hablantes. Para esta corriente, todas las variedades (dialectales, coloquiales, no estándar) son sistemas completos, no versiones “defectuosas”. Este cambio implica un desplazamiento del interés académico: de los textos literarios a los hablantes reales y sus usos lingüísticos.

Sede de la Escuela de Lexicografía de la ASALE, en Madrid.
Serrano, (187-189) en Madrid (foto: RAE) / Wikimedia, CC BY-SA

El descriptivismo lingüístico en la RAE no aparece de golpe, sino como un proceso gradual que se consolida a lo largo del siglo XX, especialmente cuando la Academia deja de concebir el español exclusivamente desde España y empieza a asumirlo como una lengua pluricéntrica.




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El verdadero punto de inflexión llega con la incorporación activa de las academias fuera de España y la creación de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) en 1951. Actualmente cuenta con 23 corporaciones, en América, España, Filipinas y Guinea Ecuatorial, e incluye países en los que el español nunca ha sido lengua oficial pero en los que hay una gran cantidad de hablantes. Por ejemplo, la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), que atiende a más de 60 millones de hispanohablantes en Estados Unidos.

El descriptivismo se consolida claramente en obras panhispánicas elaboradas conjuntamente por todas las academias, como la Nueva gramática de la lengua española (2009), el Diccionario panhispánico de dudas (2005), o el Diccionario de americanismos(2010). En estas obras, se describen usos reales antes de valorarlos, se reconoce la variación geográfica y social, y la norma se presenta como resultado del uso, no como imposición externa.

El conflicto de fondo

El debate no es solo técnico, sino ideológico y académico. El prescriptivismo está ligado a autoridad cultural, tradición literaria, estandarización y educación formal. El descriptivismo está ligado a método científico, observación empírica e igualdad entre variedades lingüísticas.

Lo que es innegable es que el lenguaje y los hablantes evolucionan. “Ca si no fuessen, errarían en las cosas que ouiessen de fazer” (“Porque, de no ser así, se equivocarían en lo que deben hacer”, dicho en castellano alfonsí, del siglo XIII) y los textos actuales se leerían con este estilo.

Es cierto que los nuevos usos pueden chirriar a oídos de numerosos hablantes (incluso de los que se consideran descriptivistas), pero muchos de dichos usos son pasajeros y, si perduran, es porque habrán pasado el filtro democrático del uso mayoritario sostenido.

Evolución y tensión histórica

Este conflicto no es exclusivo del español, sino que se da en todas las lenguas. El escritor británico Stephen Fry, en su contribución a la obra What makes us human? (“¿Qué nos hace humanos?), dedica estas líneas a los prescriptivistas del inglés, entre los que él mismo se incluía en el pasado (traducción propia):

“¿Pero sienten burbujas en el estómago y salivan de disfrute por el lenguaje? ¿Dejan que el deslizar de la punta de la lengua sobre el paladar los sumerja en un éxtasis eufórico y embriagador? ¿Emparejan palabras imposibles por puro sexo fonético? ¿Usan la lengua para seducir, encandilar, excitar, satisfacer, reafirmar y estimular a sus interlocutores? ¿Hacen algo de esto? Lo dudo. Están demasiado ocupados mirando con desdén al dependiente de la tienda por su errata en un cartel”.

En conclusión, el debate suscitado por las palabras de Pérez Reverte no es, en realidad, una disputa coyuntural ni un simple desacuerdo personal, sino la manifestación visible de una tensión histórica que atraviesa toda la reflexión sobre el lenguaje.

La RAE se encuentra hoy en un punto de equilibrio complejo entre dos misiones legítimas pero potencialmente contradictorias: orientar normativamente a los hablantes y describir con rigor científico una lengua viva, diversa y en permanente cambio.

Quizás un término medio sería la creación de una sección con palabras o usos en cuarentena, hasta que el paso del tiempo dicte sentencia. En cualquier caso, es en esa tensión permanente –incómoda, imperfecta, pero necesaria– donde reside la función real de una academia de la lengua hoy.

The Conversation

Adrián Granados Navarro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Academias de la lengua española: ¿descriptoras o prescriptoras del lenguaje? – https://theconversation.com/academias-de-la-lengua-espanola-descriptoras-o-prescriptoras-del-lenguaje-273489

¿La ‘viuda de’ y nada más? La ‘viuda de’ y mucho más: la labor de las impresoras de obras lingüísticas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carmen Martín Cuadrado, Profesora e investigadora del departamento de Lengua Española y Teoría de la Literatura, Universidad Complutense de Madrid

Mujeres empleadas en la Oficina de Prensa Victoria en Londres, Inglaterra. Grabado en color, 1861. The International Printing Museum

¿Cuántas veces en la actualidad los titulares subordinan la identidad de una mujer a la de un hombre?: la expareja de Piqué, la mujer de Nadal, la esposa de Pedro Sánchez… ¿Por qué se esconden los nombres femeninos aun siendo sus contribuciones, al menos, equivalentes a los de su pareja?

Dibujo en color de dos mujeres en una imprenta.
Dos chicas en la imprenta por Paul Louis Joseph Berthon.
Royal Albert Memorial Museum and Art Gallery

A lo largo del tiempo, la sociedad patriarcal ha seguido esta tónica y las mujeres han quedado silenciadas y relegadas al hogar y la educación de los hijos, excluidas mayoritariamente de los círculos del conocimiento.

La historia de la imprenta, por ejemplo, siempre se ha escrito sobre nombres masculinos (Gutenberg, Aldo Manucio, Christophe Plantin, etc.). Sin embargo, en las sombras de los talleres también trabajaban mujeres, mujeres que no solo encuadernaban, corregían o ayudaban, sino que firmaban, dirigían y publicaban libros.

Viudas e hijas al mando

En el ámbito de la lingüística, las mujeres se encargaron de imprimir, entre otras obras, repertorios de gran valor para entender la historia, la producción y el contexto de los textos que se han ocupado de la descripción del español.

En una época en la que la educación femenina era un privilegio, muchas de ellas accedieron al oficio por herencia: al morir sus maridos –impresores reconocidos– tuvieron que asumir el control de los talleres.

Así, sus nombres comenzaron a aparecer en los colofones de los libros. A veces lo hacían precedidos de una expresión reveladora: “viuda de” –viuda de Escribano, viuda de Roca, viuda de Joaquín Ibarra, etc–. Otras veces la herencia era filial –hija de Ibarra, hijas de J. Colomar, hijas de J.F.Gens, etc.–. Y, en muy pocas ocasiones, firmaban con su nombre completo –doña Rosa Sanz, María de Quiñones, Juana Millán, entre otras–. Detrás de esta aparente subordinación se escondía un conocimiento profundo acerca del tipo de prensa, el proceso de impresión, las negociaciones con autores y libreros, la tipología textual editada, etc.

Los best-sellers lingüísticos de la época

En el siglo XVI, por ejemplo, impresoras como Antonia Ramírez, Isabel Ana Sebastiá y la viuda de Bernardo Noguès decidieron llevar a la imprenta la obra de Antonio de Nebrija, el máximo representante del humanismo lingüístico español.

Tanto su obra gramatical para enseñar latín (las Introductiones latinae) como sus repertorios léxicos (el Diccionario latino-español, 1492, y el Vocabulario español-latín, ¿1495?) se publicaron una y otra vez en España, Europa, América y Asia. Se convirtieron entonces en el manual oficial de las universidades españolas, el referente para la descripción gramatical de las lenguas autóctonas de Asia y América y el modelo lexicográfico para los diccionarios posteriores, respectivamente.

Las obras de Nebrija se tradujeron, actualizaron, modificaron y versionaron abundantemente. Y en esta tarea estuvieron implicadas las mujeres impresoras, demostrando que estaban actualizadas y que apostaban por aumentar y engrandecer sus talleres tipográficos.

_Arte de la lengua maya_, de Gabriel de San Bonaventura impreso por la viuda de Bernardo Calderon.
Arte de la lengua maya, de Gabriel de San Bonaventura impreso por la viuda de Bernardo Calderon.
Internet Archive

En el siglo XVII, pero en suelo americano, Paula de Benavides heredó el taller de su marido. Allí se hizo cargo de la primera impresión del Arte mexicano de Diego de Galdo Guzmán (1642), del Arte de la lengua maya de Gabriel de San Buenaventura (1684) y también de una nueva edición del Vocabulario manual de las lenguas castellana y mexicana de Pedro de Arenas (1683).

Estos textos fueron redactados en el Nuevo Mundo y ejemplifican lo que se conoce como lingüística misionera. En ellos, los misioneros describían las lenguas indígenas para aprenderlas con el objetivo de llevar la palabra de Dios a los habitantes de esas nuevas tierras en su propio idioma. Aunque muchos fueron manuscritos, otros salieron de imprentas dirigidas por mujeres.

Grandes gramáticas europeas

En la misma época, pero en territorio peninsular, diversas causas modificaron considerablemente el objetivo de los textos lingüísticos. Entre ellas podemos encontrar la apertura de España a Europa, el crecimiento del comercio y el afianzamiento de las relaciones mercantiles, los matrimonios entre miembros de las monarquías de diferentes países y el auge de las universidades europeas. Así, los textos pasaron de ser un instrumento de acercamiento a una lengua muerta a reflejar las necesidades sociales, económicas y políticas de una sociedad que había cambiado.

En este nuevo contexto europeo se enmarca la publicación de numerosos textos lexicográficos y gramaticales en las más importantes ciudades europeas que nos permiten conocer la historia de la lingüística en este periodo. Al frente de algunos de los talleres que lanzaron estas obras se encontraban mujeres como la viuda de Marc Orry, quien en 1616 publicó la segunda edición del Tesoro de las dos lenguas francesa y española de César Oudin, uno de los diccionarios hispanofranceses más importantes del XVII.

Con la llegada de los Borbones se unificó la legislación en torno al libro y se crearon compañías de impresores y libreros. En estas nuevas circunstancias, las impresoras siguieron haciéndose cargo de los talleres familiares. También se responsabilizaron de la publicación de gramáticas de diferente tipología, textos sobre lenguas no europeas, diccionarios, producción académica y otras obras importantes para la historia del español.

Ilustración de mujeres introduciendo papel en imprentas del libro.
Ilustración de mujeres introduciendo papel en imprentas.
Libro ‘J. C. F. Pickenhahn & Sohn Buchdruckerei’.

Las grandes imprentas

Sin duda alguna, uno de los talleres más importantes del siglo XVIII en España fue el de Francisco del Hierro, su viuda y sus herederos. De sus prensas salió, por ejemplo, el Diccionario de autoridades de la Academia Española (1726-1739), el primer lexicón de la Academia.

La otra gran imprenta del siglo la regentó hasta su muerte Joaquín Ibarra. Después, su viuda Manuela Contera fue la responsable de la publicación del Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana de Esteban Terreros y Pando (1786, 1787, 1888), el gran diccionario monolingüe no académico del siglo XVIII. También estuvo detrás del Arte de escribir por reglas y con muestras según la doctrina (1798, 1802) y la Ortología y diálogos de caligrafía (1804) de Torcuato Torío de la Riva. Estas obras se convirtieron, por su sencillez y originalidad, en manuales de referencia para las escuelas de primera enseñanza desde comienzos del siglo XIX.

Durante el siglo XIX, las editoriales se dieron cuenta de que los textos lingüísticos daban beneficios económicos. Por ello, las mujeres se esforzaron en publicar obras “rentables”.

La _Nueva gramatica latina escrita con sencillez filosófica_ de Luis de Mata y Araujo, impresa por Rosa Sanz.
La Nueva gramatica latina escrita con sencillez filosófica de Luis de Mata y Araujo, impresa por Rosa Sanz.
Internet Archive

Destacaron en aquel momento las contribuciones de la imprenta de la viuda de Hernando (heredera de una de las imprentas y librerías más importantes del XIX), encargada de numerosas ediciones de la Gramática y la Ortografía la Real Academia Española. También sobresalieron los papeles de doña Rosa Sanz, quien imprimió Nueva gramática latina, escrita con sencillez filosófica (1821 y 1825), y la viuda de Ramón Joaquín Domínguez, a cargo de varios diccionarios generales y de especialidad entre 1849 y 1857.

Estas son solo algunas de las 172 impresoras que hemos identificado en nuestra investigación. Su labor y su esfuerzo demuestran que la imprenta no era solo un oficio manual, sino un acto intelectual, pues eran muy conscientes de las obras que querían publicar y de las razones que las llevaban a hacerlo. Mientras el mundo dudaba de la capacidad femenina para pensar o crear, ellas imprimían tratados gramaticales, diccionarios, manuales escolares, diálogos y ortografías, y lo hacían con conocimiento y valentía.

Recuperarlas hoy no es solo un acto de justicia; es una forma de comprender que la cultura, la educación, la lingüística y la palabra escrita también se sostuvieron sobre manos femeninas.


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The Conversation

Formo parte del proyecto de I+D+i “Biblioteca Virtual de la Filología Española. Fase V: renovación y actualizaciones. Nuevos recursos y aplicaciones. PID2024-155270NB-I00”, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Agencia Estatal de Investigación, 10.13039/501100011033, Fondo Europeo de Desarrollo Regional.

Formo parte del proyecto de I+D+i “Biblioteca Virtual de la Filología Española. Fase V: renovación y actualizaciones. Nuevos recursos y aplicaciones. PID2024-155270NB-I00”, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Agencia Estatal de Investigación, 10.13039/501100011033, Fondo Europeo de Desarrollo Regional.

ref. ¿La ‘viuda de’ y nada más? La ‘viuda de’ y mucho más: la labor de las impresoras de obras lingüísticas – https://theconversation.com/la-viuda-de-y-nada-mas-la-viuda-de-y-mucho-mas-la-labor-de-las-impresoras-de-obras-linguisticas-270029

Irán, una revuelta y dos relatos: cómo cada bando ha intentado adaptar a sus intereses la narrativa de las protestas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ali Mamouri, Research Fellow, Middle East Studies, Deakin University

Desde el estallido de la actual ola de protestas en Irán han surgido dos narrativas muy contrapuestas para explicar lo que está ocurriendo en las calles.

Para el poder iraní, los disturbios se presentan como un complot orquestado desde el extranjero. Argumentan que se trata de un intento impulsado desde fuera para desestabilizar al Estado mediante la manipulación, la infiltración y las operaciones psicológicas sobre la ciudadanía.

Para la oposición, los mismos acontecimientos se enmarcan como un levantamiento nacional arraigado en agravios de larga data. Argumentan que las protestas señalan una ruptura entre la sociedad y el sistema político.

La forma en que se cuenta un conflicto es un componente clave en la guerra. Las protestas en Irán tienen dos relatos muy diferentes.

La elaboración de narrativas como guerra psicológica

En la era digital, la guerra psicológica ha ido más allá de la propaganda convencional y ha entrado en el ámbito de lo que los académicos Ihsan Yilmaz y Shahram Akbarzadeh llaman operaciones estratégicas de información digital.

Las operaciones psicológicas funcionan como instrumentos diseñados por el poder no solo para suprimir la disidencia sino también para alterar la forma en que los individuos perciben la realidad, la legitimidad y las posibilidades políticas. Su objetivo es cognitivo y emocional pues:

  • Inducen al miedo, la incertidumbre y la impotencia.

  • Sirven para desacreditar a los oponentes.

  • Construyen una sensación de inevitabilidad en torno a un determinado escenario político.

Estas técnicas son empleadas no solo por los Estados sino también, y cada vez más, por actores no estatales.

Las plataformas de redes sociales se han convertido en los principales escenarios de esta lucha psicológica. Los hashtags, los memes, las imágenes manipuladas y los comentarios coordinados, a menudo amplificados por cuentas automatizadas, se utilizan para enmarcar acontecimientos, señalar culpables y moldear respuestas emocionales a gran escala.

Es necesario subrayar que el público no es un receptor pasivo de estas narrativas. Las personas que simpatizan con un determinado encuadre lo reproducen, refuerzan y controlan activamente dentro de las cámaras de eco digitales. De este modo, florece el sesgo de confirmación y se descartan o atacan las interpretaciones alternativas.

Por ello, el control de la narrativa no es una dimensión secundaria del conflicto sino un campo de batalla central. La forma en que se enmarca un levantamiento puede determinar su trayectoria. Puede determinar si sigue siendo pacífico o se vuelve violento, y si la represión interna o la intervención extranjera se consideran justificadas o inevitables.

La narrativa del régimen iraní

El régimen iraní ha enmarcado sistemáticamente el levantamiento actual como un complot orquestado por Israel, Estados Unidos y los servicios de inteligencia aliados. En esta narrativa, las protestas no serían una expresión de descontento interno, sino una continuación del enfrentamiento entre Israel e Irán. Esto, según se argumenta, forma parte de una campaña más amplia para derrocar al régimen y sumir al país en el caos.

Dos semanas después del inicio de las protestas, el Estado organizó grandes manifestaciones a favor del régimen. Poco después, el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, declaró que estas manifestaciones habían «frustrado el plan de los enemigos extranjeros que iban a llevar a cabo mercenarios nacionales».

El mensaje era claro: la disidencia no solo era ilegítima, sino traicionera. Se describía a quienes participaban en ella como instrumentos de potencias externas, en lugar de ciudadanos con reivindicaciones políticas.

Demonizar la disidencia tiene un doble propósito. No solo es un método para silenciar a la oposición sino también una herramienta para manipular la percepción y moldear las respuestas emocionales.

Al presentar a los manifestantes como agentes extranjeros, el régimen busca fabricar conformidad, desanimar a los partidarios indecisos y proyectar una imagen de popularidad generalizada. El objetivo no es simplemente castigar a los críticos, sino señalar que la disidencia pública tendrá graves consecuencias.

Para reforzar esta narrativa, las cuentas de las redes sociales favorables al régimen han difundido contenidos que mezclan el encuadre ideológico con material factual selectivo. Los análisis que sostienen que los acontecimientos en Irán siguen un conocido «manual de cambio de régimen», así como declaraciones israelíes que sugieren operaciones de inteligencia dentro de Irán. Una característica común de este enfoque es la selección selectiva de comentarios de expertos o datos aislados para justificar la represión.

El momento y la amplificación de este tipo de contenidos también son significativos. Las redes sociales se utilizan mediante manipulación algorítmica para que el discurso del régimen se vuelva viral y margine las opiniones contrarias.

Al mismo tiempo que se va desarrollando, esta campaña digital se ve reforzada por formas más tradicionales de control. Las restricciones y los cortes de internet limitan el acceso a fuentes de información alternativas. Esto permite a los medios de comunicación estatales dominar las comunicaciones y frustrar los desafíos a la narrativa oficial.

En este entorno, la historia del régimen funciona tanto como propaganda como instrumento estratégico. Su objetivo es redefinir el levantamiento, deslegitimar la disidencia y preservar la autoridad, controlando la forma en que se interpretan los acontecimientos.

La narrativa de la oposición

Aunque la oposición está dividida, dos grupos principales se han mostrado activos en la formulación de la narrativa de la oposición: los que apoyan la depuesta monarquía iraní y el grupo armado disidente Mojahedin-e-Khalq (MEK). A pesar de sus diferencias, ambos han contribuido a la misma historia.

Han elaborado una narrativa persuasiva, enmarcando el levantamiento como una emergencia moral que requiere intervención externa, en particular por parte de Estados Unidos e Israel. Esta narrativa no representa todas las voces de la oposición, pero ha ganado visibilidad a través de las redes sociales, los medios de comunicación en el exilio y las redes de activistas. Su objetivo principal es llamar la atención internacional sobre el conflicto y defender, y luego provocar, un cambio de régimen en Irán.

Una técnica central ha sido la legitimación y el fomento de la violencia. Los llamamientos a la protesta armada y la confrontación directa con las fuerzas de seguridad marcan un claro cambio de las movilizaciones civiles reclamando mejoras hacia un levantamiento violento de la población.

El elevado número de víctimas entre las fuerzas estatales –hasta el 11 de enero, se hablaba de más de 114– es un ejemplo de la eficacia de esta técnica. Esta escalada se justifica a menudo como necesaria para mantener vivo el movimiento y generar un nivel de derramamiento de sangre que obligue a la intervención internacional.

Según observadores internacionales, los enfrentamientos entre manifestantes armados y fuerzas estatales han provocado un número significativo de víctimas en ambos bandos.

Una segunda estrategia ha sido la de engordar las cifras de víctimas. El número de muertos que dan las plataformas de la oposición son mucho mayores que las cifras aportadas por organismos independientes.

Esta exageración tiene un claro propósito psicológico y político. Su objetivo es conmocionar e influir en la opinión internacional, presentar la situación como genocida o excepcional, y aumentar la presión sobre los gobiernos extranjeros para que actúen militarmente.

Un tercer elemento ha sido el uso de la intimidación y la coacción retórica. En algunas apariciones en los medios, opositores de alto perfil han amenazado a los comentaristas favorables al régimen, advirtiendo de represalias una vez que el poder cambie de manos.

Este lenguaje tiene múltiples funciones. Busca silenciar los puntos de vista alternativos, proyectar confianza e inevitabilidad, y presentar la situación como una lucha entre el bien y el mal. Al mismo tiempo, esta retórica corre el riesgo de alienar al público indeciso y reforzar las afirmaciones del régimen de que el levantamiento conducirá al caos o a una política de venganza.

Estas prácticas revelan cómo parte de la oposición también ha adoptado la guerra narrativa como herramienta estratégica. Esta narrativa se utiliza para amplificar la violencia, exagerar los daños y suprimir las interpretaciones contrarias. Su objetivo es redefinir el levantamiento no solo como una revuelta interna, sino como una crisis humanitaria y de seguridad que exige la intervención extranjera.

Al hacerlo, refleja el propio esfuerzo del régimen por convertir la narración en un arma en un conflicto en el que la percepción es tan importante como el poder.

De diferentes maneras, ambas narrativas acaban marginando a los propios manifestantes. Reducen un movimiento popular diverso a un instrumento de lucha por el poder, ya sea para legitimar la represión en el país o para justificar la intervención del extranjero.

The Conversation

Ali Mamouri no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Irán, una revuelta y dos relatos: cómo cada bando ha intentado adaptar a sus intereses la narrativa de las protestas – https://theconversation.com/iran-una-revuelta-y-dos-relatos-como-cada-bando-ha-intentado-adaptar-a-sus-intereses-la-narrativa-de-las-protestas-273598

La cara oculta de la nueva pirámide nutricional estadounidense

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Alfonso Revenga Frauca, Profesor asociado de nutrición humana y dietética, Universidad San Jorge

La nueva edición de las Guías Dietéticas para Estadounidenses (en adelante, GDA) de 2025-2030 ha generado un importante revuelo en medios y redes sociales, provocando una polarización entre seguidores y detractores. Su propuesta es, cuando menos, disruptiva, tanto en su representación gráfica como en sus recomendaciones. Pero apenas se ha hablado del fondo del asunto: por primera vez desde 1980, tras nueve ediciones en cuarenta y cinco años, se ha eludido el procedimiento científico estándar establecido para su elaboración.

Cambio radical

El aspecto más llamativo de las GDA 2025-2030 es su representación gráfica, que rompe radicalmente con MyPlate (guía representada en forma de plato y vigente desde 2010) y con cualquier propuesta “piramidal” típica, desde sus orígenes en 1992 a sus evoluciones. Su actual plasmación es una suerte de pirámide invertida que crea un gradiente visual, de más a menos, entre los alimentos más recomendados, en la parte superior, y los menos, abajo.

Representación gráfica de las nuevas guías nutricionales estadounidenses.
Dietary Guidelines For Americans

No es un formato novedoso. En 2017, el Instituto Flamenco de Vida Saludable hizo una propuesta idéntica, pero con dos diferencias claras: además de explicar el porqué de este gráfico y su interpretación, sus contenidos eran netamente diferentes –e incluso contradictorios– con las actuales GDA.

La proteína animal asciende a lo más alto

En lo que se refiere a sus contenidos, las nuevas guías incluyen evidentes autocontradicciones y mensajes cuestionables a la luz de la ciencia:

  • El texto recomienda no superar el 10 % del valor calórico total con las grasas saturadas. Sin embargo, al mismo tiempo, aconseja el consumo habitual de carne y sebo de vacuno, mantequilla y lácteos enteros. El gráfico refuerza esta idea.

  • En la pirámide, los cereales integrales son los más perjudicados (vértice inferior) sin embargo, cuando se comparan las raciones/día propuestas con las raciones de los alimentos más destacados resultan ser idénticas: entre 2 y 4.

  • Las legumbres no aparecen en la representación gráfica a pesar de su papel central en los patrones dietéticos saludables. Esta omisión simbólica refuerza la centralidad de la proteína animal en el nuevo relato.

Giro de guion

Estas guías se actualizan cada cinco años mediante un riguroso procedimiento supervisado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS). Durante dos años, y a través de un mecanismo de total transparencia que incluye un periodo de consulta pública, un panel independiente de 10 a 20 expertos, denominado Comité Asesor de las Guías Alimentarias, analiza la evidencia y elabora un informe. Una vez finalizado, este se remite al USDA y al HHS, que redactarán las GDA en base a sus recomendaciones.

Pero todo cambió en la edición actual. Una vez que la administración Trump recibió el informe de 421 páginas del Comité Asesor, se implantó un proceso de revisión inédito y exprés (de menos de 6 meses) para “corregir las deficiencias” del documento original. Un panel alternativo de expertos emitió su propio informe –The Scientific Foundation For The Dietary Guidelines For Americans– sin los habituales mecanismos de transparencia y participación pública. En apenas 90 páginas, expone las preocupaciones sobre el dosier original, las recomendaciones que acepta o rechaza de él y la “evidencia” que dará forma a las actuales GDA.

Nada ilustra mejor este giro que la tabla inicial de este informe alternativo: una lista de verificación o checklist que muestra, una a una, qué se ha hecho con las 56 recomendaciones del Comité Asesor (aceptarlas, aceptarlas parcialmente o rechazarlas). El resultado es elocuente: solo 14 se aceptan íntegramente, 12 parcialmente y 30 se rechazan por completo.




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De esta manera, la administración hace una ostentación clara e inequívoca de lo que le parece el informe original del Comité Asesor, en lo que podría interpretarse como una manifestación de “malismo”. El checklist funciona como un “mira lo que hago con tus recomendaciones” elevado a categoría de mensaje. También se dedica medio folio a “apoyar la salud de la testosterona en los hombres” (página 64), un elemento innecesario a la luz de las necesidades en salud pública, pero que encaja con una exaltación ideológica de la masculinidad.

El informe alternativo también añade otras capas de inquietud: muchos de sus autores presentan importantes vínculos con la industria láctea y del ganado vacuno (como se puede comprobar consultando las páginas 11-18 del informe alternativo), sectores particularmente beneficiados por las nuevas GDA.

La justificación y la falacia

En un episodio de instrumentalización científica, las guías actuales sostienen que la crisis de salud de los estadounidenses es consecuencia de las propias recomendaciones federales promovidas durante décadas. Esta argumentación constituye una falacia post hoc ergo propter hoc: asumir que, porque algo ocurre después, fue causado por lo anterior. Según su lógica, las antiguas GDA habrían impulsado alimentos de muy baja calidad y altamente procesados, responsables de la epidemia de obesidad y enfermedades crónicas.

En realidad, ninguna versión previa de las GDA ha recomendado refrescos, snacks dulces o salados, bollería, cereales de desayuno azucarados ni otros ultraprocesados; más bien al contrario, los ha desaconsejado o relegado claramente. Además, la evidencia disponible muestra que el seguimiento de los estadounidenses de las guías ha sido históricamente bajo. Por tanto, culpar a las ediciones previas de ser la causa de la mala alimentación y de sus consecuencias es, como mínimo, un ejercicio de demagogia.

En definitiva, las GDA 2025-2030 no solo resultan científicamente controvertidas y contradictorias, sino también hacen gala de un radicalismo procedimental importante, aportando una receta que combina unos pocos ingredientes saludables con generosas dosis de ideología e intereses corporativos.

The Conversation

Juan Alfonso Revenga Frauca es consultor de la Interprofesional de los aceites de orujo de oliva (ORIVA)

José Miguel Soriano del Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La cara oculta de la nueva pirámide nutricional estadounidense – https://theconversation.com/la-cara-oculta-de-la-nueva-piramide-nutricional-estadounidense-273475

Lo que la antigua Atenas nos enseña sobre el debate y la disidencia en la era de las redes sociales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sara Kells, Director of Program Management at IE Digital Learning and Adjunct Professor of Humanities, IE University

Monumento a Sócrates y Confucio en Atenas, Grecia. Collection Maykova/Shutterstock

En la antigua Atenas, el ágora era un foro público donde los ciudadanos podían reunirse para deliberar, discrepar y decidir juntos. Se regía por principios sociales profundamente arraigados que garantizaban un debate animado, inclusivo y saludable.

Hoy en día, nuestras plazas públicas se han trasladado a internet, a los canales y foros digitales de las redes sociales. Estos espacios carecen en su mayoría de normas y códigos comunitarios; en su lugar, son los algoritmos los que deciden qué voces se alzan por encima del clamor y cuáles quedan sepultadas bajo él.

La idea optimista de que internet es un espacio radicalmente democrático parece un recuerdo lejano. Nuestras conversaciones están ahora moldeadas por sistemas opacos diseñados para maximizar la participación, no la comprensión. La popularidad algorítmica, y no la precisión o la imparcialidad, determina el alcance.

Esto ha creado una paradoja. Disfrutamos de una libertad de expresión sin precedentes, pero nuestro discurso está limitado por fuerzas que escapan a nuestro control. Las voces fuertes dominan; las matizadas se desvanecen. La indignación viaja más rápido que la reflexión. En este panorama, la participación igualitaria es prácticamente inalcanzable, y el discurso honesto puede conllevar un riesgo muy real.

En algún lugar entre los escalones de piedra de Atenas y las pantallas de hoy, hemos perdido algo esencial para nuestra vida democrática y nuestro diálogo: el equilibrio entre la igualdad de voz y el valor de decir la verdad, incluso cuando es peligroso. Dos antiguos ideales atenienses de libertad de expresión, la isegoria y la parresía, pueden ayudarnos a recuperarlo.

Ideas antiguas que aún nos guían

En Atenas, la isegoria se refería al derecho a hablar, pero no se limitaba al mero derecho o acceso. Señalaba una responsabilidad compartida, un compromiso con la justicia y la idea de que la vida pública no debía estar gobernada únicamente por los poderosos.

El término parresía puede definirse como audacia o libertad para hablar. Una vez más, hay un matiz: la parresía no es franqueza imprudente, sino valentía ética. Se refería al deber de decir la verdad, incluso cuando esa verdad provocaba incomodidad o peligro.

Estos ideales no eran principios abstractos. Eran prácticas cívicas, aprendidas y reforzadas a través de la participación. Los atenienses entendían que el discurso democrático era tanto un derecho como una responsabilidad, y que la calidad de la vida pública dependía del carácter de sus ciudadanos.

La esfera digital ha cambiado el contexto, pero no la importancia de estas virtudes. El acceso por sí solo no es suficiente. Sin normas que apoyen la igualdad de voz y fomenten la verdad, la libertad de expresión se vuelve vulnerable a la distorsión, la intimidación y la manipulación.

La aparición de contenidos generados por la inteligencia artificial intensifica estas presiones. Los ciudadanos deben ahora navegar no solo por las voces humanas, sino también por las producidas por máquinas, que difuminan los límites de la credibilidad y la intención.

Cuando ser escuchado se convierte en un privilegio

En las plataformas contemporáneas, la visibilidad se distribuye de forma desigual y, a menudo, impredecible. Los algoritmos tienden a amplificar las ideas que desencadenan emociones fuertes, independientemente de su valor. Las comunidades que ya se enfrentan a la marginación pueden verse ignoradas, mientras que aquellas que prosperan con la provocación pueden dominar la conversación.

En internet, la isegoria se ve desafiada de una nueva manera. Pocas personas están formalmente excluidas de ella, pero muchas son estructuralmente invisibles. El derecho a hablar sigue existiendo, pero la oportunidad de ser escuchado es desigual.

Al mismo tiempo, la parresía se vuelve más precaria. Hablar con honestidad, especialmente sobre temas controvertidos, puede exponer a las personas al acoso, la tergiversación o el daño a su reputación. El coste del valor ha aumentado, mientras que los incentivos para permanecer en silencio o retirarse a las cámaras de eco han crecido.


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Formar ciudadanos, no audiencias

Los atenienses comprendieron que las virtudes democráticas no surgen por sí solas. La isegoria y la parresía se mantuvieron gracias a hábitos aprendidos a lo largo del tiempo: escuchar como deber cívico, hablar como responsabilidad compartida y reconocer que la vida pública dependía del carácter de sus participantes. En nuestra época, el equivalente más cercano es la educación cívica, el espacio en el que los ciudadanos practican las disposiciones que requiere el discurso democrático.

Al convertir las aulas en ágoras a pequeña escala, los estudiantes pueden aprender a habitar la tensión ética entre la igualdad de voz y la integridad en el discurso. Las actividades que invitan al diálogo compartido, a la participación equitativa y a la atención a las voces más silenciosas les ayudan a experimentar la isegoria no como un derecho abstracto sino como una práctica viva de la equidad.

En la práctica, esto significa mantener discusiones y debates en los que los estudiantes tienen que verificar la información, articular y justificar argumentos, revisar sus opiniones públicamente o participar respetuosamente con posturas contrarios. Todas estas habilidades cultivan el coraje intelectual asociado con la parresía.

Es importante destacar que estas experiencias no prescriben lo que los estudiantes deben creer. En cambio, ensayan los hábitos que hacen que las creencias sean responsables ante los demás: la disciplina de escuchar, la voluntad de ofrecer razones y la disposición a refinar una posición a la luz de nuevos conocimientos. Estas prácticas restauran la sensación de que la participación democrática no es meramente expresiva, sino relacional y construida a través del esfuerzo compartido.

Lo que la educación cívica ofrece en última instancia es práctica. Crea ágoras en miniatura donde los estudiantes ensayan las habilidades que necesitan como ciudadanos: hablar con claridad, escuchar con generosidad, cuestionar las suposiciones y relacionarse con quienes piensan de manera diferente.

Estos hábitos contrarrestan las presiones del mundo digital. Ralentizan la conversación en espacios diseñados para la velocidad. Introducen la reflexión en entornos diseñados para la reacción. Nos recuerdan que el discurso democrático no es una actuación, sino una responsabilidad compartida.

Volver al espíritu del ágora

El reto de nuestra era no es solo tecnológico, sino también educativo. Ningún algoritmo puede enseñar responsabilidad, valentía o equidad. Estas son cualidades que se forman a través de la experiencia, la reflexión y la práctica. Los atenienses lo entendían intuitivamente, porque su democracia se basaba en que los ciudadanos de a pie aprendieran a hablar como iguales y con integridad.

Hoy nos enfrentamos al mismo reto. Si queremos plazas públicas digitales que apoyen la vida democrática, debemos preparar a los ciudadanos para que sepan habitarlas con sabiduría. La educación cívica no es un enriquecimiento opcional, sino el campo de entrenamiento de los hábitos que sustentan la libertad.

El ágora puede haber cambiado de forma, pero su propósito perdura. Hablar y escuchar como iguales, con honestidad, valentía y cuidado, sigue siendo el corazón de la democracia. Y esto es algo que podemos enseñar.

The Conversation

Sara Kells no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Lo que la antigua Atenas nos enseña sobre el debate y la disidencia en la era de las redes sociales – https://theconversation.com/lo-que-la-antigua-atenas-nos-ensena-sobre-el-debate-y-la-disidencia-en-la-era-de-las-redes-sociales-272923

Ni un solo culpable ni una causa única: el de la vivienda es un problema poliédrico y complejo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jesús Zamora Bonilla, Catedrático de Filosofía de la Ciencia, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

shisu_ka/Shutterstock

La carestía de la vivienda es, sin duda, el principal problema socioeconómico de la mayor parte de las economías avanzadas, y muy especialmente de España, donde un renqueante crecimiento de los salarios y una elevada precariedad laboral hacen que el precio de los pisos los convierta cada vez más en un auténtico bien de lujo.

Además, 2026 comienza con dos nuevos retos en el mercado de la vivienda de alquiler: la renovación de los contratos que venzan este año puede encarecer significativamente los alquileres, pues los propietarios pueden ajustarlos a precio de mercado. A consecuencia de ello, el Gobierno español ha anunciado una bonificación fiscal a los arrendadores que no suban los alquileres a sus inquilinos. Esta propuesta ha puesto en pie de guerra tanto a la derecha como a la izquierda del espectro político español.




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‘El pisito’, un problema social

La situación no es nueva. Ya quedó plasmada en la hermosa tragicomedia de Rafael Azcona y Marco Ferrari El pisito, filmada en 1958 y cuyo título he tomado prestado aquí. La gravedad y extensión del problema lo convierte, además, en terreno abonado para la aparición de discursos que, con buena o mala fe, fomentan la subversión del consenso democrático y la justificación de políticas autoritarias.

Escena de “El pisito” (1958). Fuente: FlixOlé, YouTube.

En mis trabajos recientes sobre la ontología de los problemas sociales (o sea, en qué consiste que algo sea un “problema social” y, sobre todo, qué hace que algo sea el problema social que es y no otro más o menos distinto), he explicado que la “construcción social del problema” es un proceso dirigido, fundamentalmente, a identificar a un grupo de personas como los principales responsables del problema. Bien sea en el sentido de que son sus causantes, o en el sentido de que deben ser quienes carguen (económicamente o de otro modo) con la parte más sustancial de la posible solución (y muy a menudo, ambas cosas a la vez).

Tendemos a pensar en un problema con más claridad (aunque no con más objetividad) cuando tenemos una teoría sencilla que nos permite identificar a sus culpables, o al menos, a quienes “deberían” hacer lo que nos parece más obvio que “habría que hacer” para solucionarlo.

Así, en la derecha, gana adeptos la idea de que la vivienda se haría más asequible si, simplemente, hubiese menos extranjeros viviendo en el país. Pero lo cierto es que aplicar esta política supondría una catástrofe social y económica, y una clara violación de los derechos humanos.




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En la izquierda, por su parte, ha cundido la idea de que “el sujeto responsable” del problema de la vivienda lo constituyen los “especuladores”, los “acaparadores” y los “rentistas”. Y que la solución estaría en prohibir la adquisición de una casa salvo para vivir en ella: “una vivienda, una familia”, sentenció hace poco el parlamentario Gabriel Rufián, de Esquerra Republicana de Catalunya.

Retórica política

En el caso de la vivienda, el término acaparador describiría, si acaso, a quienes deciden comprar varios pisos en distintos lugares con el objetivo de pasar una temporada en cada uno, teniéndolos vacíos entretanto, no para quien los compra con el objetivo de que otras personas puedan vivir en ellos a cambio de un alquiler.

Por otra parte, especular, en el sentido financiero del término, es, de hecho, prácticamente lo contrario de lo que suele hacerse cuando se invierte en viviendas. Las inversiones especulativas son las que llevan asociado un alto grado de incertidumbre sobre el valor futuro de los activos. En cambio, invertir en vivienda es justo lo que se recomienda al inversor que no quiere especular.

Algo semejante ocurre con el término rentista, que suele aplicarse a la persona que vive de las rentas, olvidando que la inversión, o sea, la creación de capital (y la vivienda es, económicamente hablando, un tipo de capital) es indispensable para el crecimiento económico y sería inviable si se prohibiese obtener una renta como fruto de las inversiones.

Los factores que hacen encarecer el mercado de la vivienda son muchos, muy diferentes entre sí y no admiten soluciones resumibles en eslóganes. Por ejemplo, la evolución demográfica es un factor principal y ninguna de las dos teorías monocausales la tiene en cuenta.

Imaginemos una ciudad de 100 000 habitantes, organizados en familias de cuatro miembros, y 25 000 viviendas. Si no se producen cambios, esas viviendas no serán suficientes cuando los hijos de esas familias quieran independizarse. Y seguirán siendo escasas aunque una cuarta parte de esos hijos decidiesen emigrar a otra ciudad.

Como la demografía, hay otras cuestiones a tener en cuenta, no siempre iguales en todas partes, en el tema de la vivienda.




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En alquiler o compra pero accesible

Lo importante no es tanto el modo de propiedad de la vivienda como las condiciones de su uso. De hecho, es conveniente que coexistan diferentes sistemas de propiedad para hacer que el acceso a la vivienda sea más flexible y seguro. Por ejemplo, si una parte de la población no se plantea trabajar muchos años seguidos en la misma ciudad, no solo es útil, sino necesario, que existan suficientes viviendas disponibles para alquilar.

Lo fundamental no es prohibir radicalmente la posesión o adquisición de “más de un piso por familia”, sino fomentar que los pisos, los posea quien los posea, sean puestos en alquiler en cantidad suficiente y en condiciones ventajosas para los inquilinos.




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Desde el punto de vista económico la vivienda es una forma de capital. O sea, un bien que sirve para generar una utilidad durante un periodo prolongado de tiempo. Además, en comparación con otros bienes de capital (como los coches), es mucho más duradero y su demanda es muy poco variable, lo que la convierte, como ya hemos visto, en un capital típicamente no especulativo.

Esto ha hecho que, para la mayoría de los ciudadanos poco atraídos por la actividad empresarial o la especulación financiera, la inversión en vivienda (empezando por la habitual) haya sido el modo más natural de invertir, es decir, de convertirse en propietarios de capital. Pero esta tendencia se rompe si la vivienda se hace tan cara que los sueldos normales dejan de permitir su compra.

Son muchas las causas

La idea de “una nación de propietarios” no tiene por qué ser incompatible con la de “una nación de inquilinos”. Si en un país casi toda la vivienda fuera propiedad pública, en el fondo sería propiedad de sus ciudadanos, aunque cada uno viviese de alquiler.

De modo más directo, el Estado podría fomentar la creación de fondos de inversión social inmobiliaria, que dedicasen su capital íntegramente a construir o adquirir viviendas para alquilar en condiciones socialmente justas (y no necesariamente a quienes participen del fondo) y en los que la gente pudiese invertir sus ahorros con rentabilidad, seguridad y buen trato fiscal.

Aferrarse a una teoría monocausal del problema de la vivienda, aunque resuene de modo armonioso con los principios ideológicos propios, es cerrar la puerta a encontrar una solución mínimamente viable y efectiva.

La ingenua “construcción social” del problema de la vivienda, ejercida como la búsqueda de un chivo expiatorio, es perniciosa por las injusticias e ineficiencias a las que puede dar lugar de manera inmediata.

Pero, además, hace perder de vista el carácter multicausal y muy complejo que suelen tener los problemas sociales, en los que cada elemento posee múltiples causas y consecuencias que van tanto en un sentido como en el contrario.

The Conversation

Jesús Zamora Bonilla no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Ni un solo culpable ni una causa única: el de la vivienda es un problema poliédrico y complejo – https://theconversation.com/ni-un-solo-culpable-ni-una-causa-unica-el-de-la-vivienda-es-un-problema-poliedrico-y-complejo-273281

Qué es la Grokipedia de Elon Musk y en qué se diferencia de Wikipedia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rafael Conde Melguizo, Investigador en el grupo ECSiT, Tecnología e Innovación para la Sociedad, la Cultura y la Educación, UDIT – Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

Captura de pantalla de la entrada a Grokipedia.

El pasado 17 de octubre de 2025, Elon Musk anunció el lanzamiento de Grokipedia, una enciclopedia online similar a Wikipedia pero que, según el empresario sudafricano, “no tendría sesgos y contaría la verdad y solo la verdad”.

Tanto en esta presentación como en el pasado, Elon Musk había acusado a Wikipedia de estar sesgada políticamente. Como reacción, la Fundación Wikimedia, responsable de su mantenimiento y de otras iniciativas asociadas (Wikicommons, Wikidata, etc.), recordó que Wikipedia tiene un sistema de edición y moderación basado en humanos donde todo el mundo, de cualquier ideología o condición, está invitado a participar y carece de ánimo de lucro.

Dada la importancia de Wikipedia como fuente de información global, y teniendo en cuenta el peso mediático de cualquier declaración o lanzamiento de Elon Musk, parece necesario aclarar este debate y explicar qué es Grokipedia, cómo funciona Wikipedia y en qué se diferencian, pues, más allá de la similitud en el nombre, son diferentes.

Conocimiento libre y referenciado

Wikipedia ofrece un diseño fiable basado en los principios cooperativos y de conocimiento libre de la primera internet. Esta afirmación se fundamenta en que su diseño nos permite editar y verificar su contenido. La información sin referenciar o sin fuentes fiables es borrada, ya que se trata de una fuente de información secundaria.

Por otro lado, no se puede incorporar a Wikipedia un nuevo descubrimiento o un evento social. Primero, este debe ser recogido en una publicación de acreditada solvencia. Posteriormente, se volcaría esta información en Wikipedia referenciando la fuente original. Este es el motivo por el que suele quedar a salvo de desinformaciones que se viralizan rápidamente en las redes sociales, donde no existen sistemas de moderación tan exigentes.

Posibilidad pública de rectificar

Una vez la información está en Wikipedia, si consultamos un texto y dudamos de su veracidad, sesgo o incorrección, podemos acceder a la fuente original y contrastar nosotros mismos si es correcto. En caso de que, como Elon Musk, pensemos que se trata de una información sesgada, todos podemos participar en la página de discusión y exponer nuestros motivos solicitando fuentes alternativas.

Si esto no es suficiente, podemos editar nosotros mismos el texto y añadir nuevas fuentes. En caso de no ser compartido nuestro punto de vista por la comunidad, podemos solicitar la revisión por un bibliotecario en la página de discusión.

Estos bibliotecarios son elegidos en procesos democráticos en los que cualquiera puede participar. No exento de posibles errores, es un sistema que combate los sesgos mediante el debate y los equilibrios propios de una sociedad democrática.

En su contra, es un sistema que alarga las decisiones de edición de artículos. Se generan discusiones largas y, en ocasiones, deja fuera temas relevantes por carecer de atención suficiente por los medios o la academia. Es el caso de deportes minoritarios o artistas fuera de los circuitos comerciales habituales, que no consiguen enlaces a medios mayoritarios o artículos científicos que justifiquen su presencia en Wikipedia, aunque su importancia en algunos círculos sociales sea real.

Grokipedia, origen privado

Grokipedia es un proyecto administrado por xAI, una startup de inteligencia artificial fundada el 12 de julio de 2023 por Elon Musk. Actualmente, aún desconocemos el algoritmo que ha creado el contenido, el proceso de aprendizaje al que ha sido sometido o las fuentes con que se ha entrenado.

En caso de dudas, podemos sugerir ediciones con un formulario emergente, pero no podemos editar el texto, ni hablar con un humano que nos exponga los motivos que lo fundamentan. Esto no significa que el contenido de Grokipedia no sea válido o correcto, pero no tenemos manera de comprobarlo.

Artículos copiados y politizados

Diferentes estudios plantean que gran parte del contenido de Grokipedia está copiado literalmente de Wikipedia. Sin embargo, esos mismos estudios indican que hay entradas relacionadas con temas de debate político donde aparecen modificaciones que se inclinan hacia el discurso público de Elon Musk.

Por ejemplo, en la página sobre cambio climático, Wikipedia afirma que existe un consenso científico casi unánime sobre la intervención humana en el calentamiento global. La página está copiada casi literalmente en Grokipedia, salvo que sustituye el énfasis en la unanimidad por párrafos críticos al consenso, por lo que existe una reinterpretación del texto copiado, pero sin aportar fuentes o sin que sepamos cuál ha sido el proceso o los criterios de dicha reinterpretación.

¿Rapidez a cambio de veracidad?

A su favor, Grokipedia es un sistema mucho más rápido de creación de nuevos artículos, pues estos no están sometidos a un proceso de deliberación, ni existe un debate acerca de lo que es o no relevante como para tener página propia.

Así, mientras Wikipedia nos ofrece confianza, Grokipedia nos pide fe.

Wikipedia exige la participación activa del lector en la interpretación del contenido, propia del mundo académico y del primer internet; Grokipedia ofrece la rapidez del acceso a la información en un clic, propia del mundo actual y la inteligencia artificial.

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The Conversation

Rafael Conde Melguizo es miembro de Wikimedia España.

ref. Qué es la Grokipedia de Elon Musk y en qué se diferencia de Wikipedia – https://theconversation.com/que-es-la-grokipedia-de-elon-musk-y-en-que-se-diferencia-de-wikipedia-270989

España ya no exporta artistas musicales en español, los importa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lourdes Moreno Cazalla, Doctora en Comunicación. Autora del estudio para el Observatorio Nebrija del Español "El boom de la música urbana latina y la expansión del español a nivel global", Universidad Nebrija

Shakira actúa durante el Festival Global Citizen 2025 en el Great Lawn de Central Park en la Nueva York, NY, en septiembre de 2025. lev radin/Shutterstock

A finales del siglo XX, España podía reconocer en el mundo con claridad “su” música, desde el melódico Julio Iglesias, el pop luminoso de Mecano o la fuerza de Héroes del Silencio a la sensibilidad con toques aflamencados de Alejandro Sanz o el indie que marcó a una generación.

Sin embargo, en 2025 la pregunta ya no es qué define la identidad de la música española, sino si ese concepto sigue teniendo sentido dentro de un ecosistema en el que el español se ha vuelto global, híbrido y profundamente interconectado.

Esta es una de las reflexiones del nuevo informe del Observatorio Nebrija del Español, donde se detecta cómo España ha pasado de exportar voces a formar parte de una red transnacional en la que los acentos se cruzan y los ritmos se comparten.

De la exportación de artistas a la importación de éxitos

España ha actuado como uno de los grandes emisores de música en español. Durante los años 80 y 90 se produjo la profesionalización de la industria española, marcada por la concentración del mercado en manos de compañías multinacionales. A diferencia de lo que sucedía en otras naciones europeas, la transformación fue vertiginosa.

Así, si en 1980 siete sellos globales controlaban un 52 % del mercado, ya en 1985 solo cinco discográficas aglutinaban el 87 %. Este crecimiento se sumó a la confluencia de una explosión creativa y al apoyo de la radio, algunos programas de televisión y las revistas musicales. También las nuevas tecnologías de consumo físico musical –como el CD– interpretaron su papel en la expansión internacional de los grandes referentes del pop español.

Pero a partir de los años 2000, esa fórmula de éxito comenzó a cambiar, primero de una manera tímida y luego de forma estructural. Así, pasamos de lo físico a lo digital impulsados por el auge de una piratería que sumió a la industria en una crisis de ventas que acabó afectando a todo el sistema.

En ese punto de inflexión, en 2005, una colaboración entre la colombiana Shakira y el español Alejandro Sanz reveló que el idioma era un vector más poderoso que cualquier identidad nacional. La canción “La tortura” anticipó la explosión de un pop latino-global cuya arquitectura ya no dependía del país de origen del artista sino de su conexión con una comunidad lingüística transcontinental.

Desde entonces, España comenzó a importar sonidos, estilos, productores y narrativas que provenían de América Latina. Los datos son reveladores: cuando analizamos el consumo musical en España de las últimas dos décadas, siete de cada diez canciones se cantan en español. De hecho, el 94 % de la música que consume esta audiencia YouTube se canta en español, al igual que el 87 % de lo que escuchan en Spotify. Pero solo una cuarta parte de esas canciones son de intérpretes originarios de España. Es decir, el español que está dominando las listas de éxitos posee muchos acentos.

No obstante, esto no indica una pérdida de relevancia cultural de los artistas españoles, sino un desplazamiento del eje. Podría decirse que la identidad musical está dejando de ser local para convertirse en lingüística y relacional. Así el Spanish sound ya no se entiende como una estética propia y diferenciada de un país sino como parte de un espacio común compartido, el “orgullo latino” que puede surgir desde Medellín, San Juan o Buenos Aires a Ciudad de México, Miami, Cuenca, Terrassa o las islas Canarias.

La identidad musical por contribución

El auge de la música en español en el escenario global no surge de la nada, ni es simplemente algo que el viento del mercado ha traído consigo. Es más bien el punto de encuentro de corrientes históricas y tecnologías que, en los últimos 20 años, han ido reconfigurando las rutas por las que viaja la cultura en un planeta interconectado.

En los años 90 la música en español funcionaba como un mercado fragmentado, jerarquizado, con flujos unidireccionales (en España ligado al pop y en Estados Unidos, al Spanglish). Hoy, sin embargo, actúa como una comunidad digital, fluida, global y dopada por los algoritmos. Las plataformas que han borrado fronteras también han revelado un dato fundamental: el español es uno de los idiomas más escuchados del mundo en las listas de éxitos.

En este contexto, los artistas españoles navegan entre la idea de preservar ciertas raíces culturales mientras adoptan sonidos y estéticas que conectan con audiencias globales. Se observa un cambio generacional de artistas superventas del pop español como Estopa, Pablo Alborán o Dani Martín para pasar a Juan Magán, Rosalía, Quevedo y RVFV, referentes de propuestas que se integran en un lenguaje musical más amplio.


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Las mujeres facturan

Otro vector clave que impulsa la música en español es el femenino.

La presencia de Karol G y Rosalía en las listas de éxitos globales, junto a una figura transgeneracional como Shakira –quien constituye un caso singular de reinvención sostenida dentro de la industria latina–, permite observar un cambio de ciclo en la música popular contemporánea.

A ellas se suman intérpretes españolas con fuerte impronta internacional. Así, y según Chartmetric, para Aitana, Bad Gyal y Ana Mena México es su mercado secundario, mientras que Argentina lo es para Lola Índigo. Por tanto, la relevancia de estas artistas no puede entenderse ya como regional o local, sino como parte de un ecosistema cultural crecientemente interconectado que les permite disputar espacios simbólicos históricamente masculinizados.

En uno de sus conciertos en Madrid en 2024, Karol G subió al escenario a Amaia Montero, entonces excantante de La oreja de Van Gogh, en un momento que ejemplificaba la unión de dos generaciones musicales en español.

Su visibilidad y su forma de reinterpretar el género, lejos de ser un fenómeno aislado marca un hito en la historia de la representación femenina. Este empoderamiento femenino y latino que encarnan abre puertas para nuevas generaciones y legitima una diversidad de expresiones que amplían los márgenes en la cultura popular contemporánea desde el español.

Al final, la música en este idioma no es un tema de banderas, sino voces que conquistan. Lo que importa no es el origen del sonido, sino la amplitud de su eco.

The Conversation

Lourdes Moreno Cazalla no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. España ya no exporta artistas musicales en español, los importa – https://theconversation.com/espana-ya-no-exporta-artistas-musicales-en-espanol-los-importa-268594