Que Zuckerberg quiera matar el metaverso no significa que el metaverso esté muerto

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pavel Sidorenko Bautista, Profesor Titular de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

El éxito de videojuegos como _South Park_ para Fornite deja claro que las plataformas de realidad virtual colaborativa -metaverso- están en auge. Fornite.

Hace dos días, el gigante tecnológico Meta anunció el despido de más de 1 000 empleados (aproximadamente el 10 % de sus trabajadores). Esto afectará a los equipos encargados del desarrollo de sus visores de realidad virtual (Meta Quest 3 y Quest 3s) y su metaverso Horizon Worlds, que se enmarcan en la unidad Reality Labs de la compañía.

Según memorandos internos de su director de tecnología, Andrew Bosworth, la empresa busca operar de manera más ágil y sostenible. Reduciendo el gasto de su división Reality Labs, reduce las pérdidas acumuladas superiores a 70 000 millones de dólares desde 2021.

Todo apunta a que Meta está dejando de apostar por el metaverso, para priorizar la inteligencia artificial y los dispositivos wearables. Una decisión que ha impactado drásticamente tanto en la industria del videojuego como en los mercados financieros.

Valor de las acciones de Meta el 14 de enero de 2025.
Pavel Sidorenko.

Golpe al mundo de los videojuegos

Uno de los golpes más duros para los entusiastas de la realidad virtual ha sido el cierre de tres estudios de videojuegos adquiridos por Meta: Twisted Pixel Games (autores de Deadpool VR), Sanzaru Games (creadores de la saga Asgard’s Wrath) y Armature Studio (responsables de la exitosa adaptación Resident Evil 4 VR).

Este movimiento sugiere que los títulos de alto presupuesto no lograron impulsar las ventas de hardware de la manera que Zuckerberg esperaba. Incluso, servicios populares como su aplicación de fitness en realidad virtual –Supernatural–, han detenido el desarrollo de actualizaciones.

Supernatural es un videojuego de fitness del metaverso Meta.

¿Hacia dónde mira Meta ahora?

El interés del gigante digital ha cambiado. De los mundos virtuales cerrados, se desplaza hacia la realidad aumentada y los dispositivos de uso diario con IA integrada y, en menor medida, al desarrollo del metaverso a través de dispositivos móviles.

Hoy, está redirigiendo sus inversiones hacia las gafas inteligentes potenciadas por IA, como las desarrolladas en colaboración con EssilorLuxottica (compañía propietaria de Ray-Ban y Oakley), que integran modelos de lenguaje de gran tamaño (LLMs) e interacción por voz en tiempo real. Y los resultados financieros reflejan este cambio de prioridades.

Nuevas gafas de Meta que combinan realidad virtual e inteligencia artificial.
Essilorluxottica.

Mientras las acciones de Meta caen ante la incertidumbre sobre sus planes de realidad virtual, las de EssilorLuxottica suben.

Zuckerberg ha destacado que estas gafas están superando las expectativas. Y están sirviendo como la plataforma ideal para su asistente de IA. De hecho, se estima que el mercado de gafas inteligentes podría alcanzar un valor de 200 000 millones de dólares para 2040. Una razón que justifica que Meta busque triplicar su producción junto a su socio estratégico.

Fortnite sí apuesta por el metaverso

A pesar del retroceso de Meta, otras plataformas demuestran que el concepto de metaverso –entendido como un espacio virtual social y de entretenimiento persistente– está más vivo que nunca.

Fortnite continúa consolidándose como un referente cultural. Y todo ello gracias a las colaboraciones de alto impacto que conectan con distintas generaciones. Tras el éxito rotundo de los crossovers, una colaboración oficial donde se introducen personajes, objetos, eventos y mecánicas de otras franquicias (películas, cómics, anime, música, etc.) dentro del juego. Algunos ejemplos son Los Simpson o KPop Demon Hunters, en 2025, y South Park este año.

Los Simpons en el juego Fornite.
Fornite.

South Park: Legado de Caos permite a los usuarios jugar con Stan, Kyle, Cartman y Kenny, protagonistas de la serie. Asimismo, introduce elementos disruptivos como la “vara de la verdad” y los “peditos de queso”. De esta manera, Fortnite apuesta por reforzar los vínculos con el público milennial mediante el factor nostalgia, además de atraer a nuevas audiencias emergentes. Y todo gracias a mecánicas de juego innovadoras con pases de batalla gratuitos que fomentan la interacción dentro de su ecosistema.

Asi funcionan los “peditos de queso” en el South Park de Fornite.

Roblox, puerta virtual a la publicidad inmersiva

Por su parte, el metaverso de la plataforma de videojuegos Roblox sigue demostrando una capacidad inigualable para atraer a las generaciones Z y Alfa. Ya ha alcanzado los 151 millones de usuarios activos diarios. A pesar de las controversias y denuncias relacionadas con la seguridad de los menores, sigue siendo el destino predilecto para los anunciantes que buscan un alcance masivo.

Recientemente, instituciones y empresas como la FIFA, Amazon o Hyundai han reforzado su presencia en Roblox. La FIFA amplió su acuerdo para lanzar FIFA Super Soccer, un espacio donde los jóvenes pueden interactuar con la cultura del fútbol de forma gamificada.

FIFA ha creado el juego Super Soccer para darse publicidad en el universo Roblox.
Roblox.

Amazon inauguró su Amazon Holiday Gift Shop. Ese espacio permite por primera vez la compra de productos físicos reales dentro del entorno virtual mediante la tecnología Amazon Anywhere. Por último, Hyundai ha recurrido a la plataforma para mostrar su visión de la robótica colaborativa con el robot Atlas.

El metaverso está vivo y coleando

No solo no ha muerto, sino que está evolucionando. Se mueve hacia plataformas de realidad virtual en tiempo real, que priorizan la comunidad y la accesibilidad antes que la inmersión total mediante dispositivos de realidad virtual.

Ejemplos de esta tendencia se ven en la evolución de títulos como Animal Crossing: New Horizons o World of Warcraft. Estos videojuegos buscan reforzar la socialización en tiempo real para que el espacio virtual sea, ante todo, un lugar de encuentro.

Mientras Meta sigue buscando el próximo gran dispositivo en las gafas con IA, el verdadero metaverso sigue creciendo en las pantallas de millones de jugadores. Estas personas ya habitan, compran y socializan en mundos digitales multipantalla todos los días.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Que Zuckerberg quiera matar el metaverso no significa que el metaverso esté muerto – https://theconversation.com/que-zuckerberg-quiera-matar-el-metaverso-no-significa-que-el-metaverso-este-muerto-273492

Academias de la lengua española: ¿descriptoras o prescriptoras del lenguaje?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Adrián Granados Navarro, Profesor de Lingüística Aplicada, Universidad Pablo de Olavide

ItzaVU/Shutterstock

¿Cuál es la función de una academia de la lengua? ¿Debe limitarse a registrar el uso que los hablantes hacen del idioma, o está ahí para distinguir lo correcto de lo incorrecto y establecer unas normas? Lo primero, el “descriptivismo”, y lo segundo, el “prescriptivismo”, son dos corrientes lingüísticas históricamente opuestas, que hoy vuelven a ponerse de manifiesto en el reciente artículo del académico y escritor español Arturo Pérez Reverte y las reacciones que ha suscitado.

Reverte denuncia en su artículo que la Real Academia Española (RAE) está abandonando su papel normativo, doblegándose a usos mayoritarios en prensa y redes sociales y perdiendo de vista la “autoridad superior de los grandes escritores”. Las respuestas apuntan al papel de la academia como “descriptora”, aunque fuentes internas de la RAE afirman que se analizarán las críticas de Pérez Reverte y se abordarán debates y propuestas.

Prescriptivismo: cómo debe usarse la lengua

Durante siglos, la lengua que interesaba en los entornos académicos y las universidades no era la cotidiana, sino la lengua escrita de prestigio, especialmente textos literarios canónicos u obras de grandes autores. El objetivo principal no era entender cómo hablaba la gente, sino cómo debía escribirse y hablarse correctamente, tomando como modelo a esos escritores. Esta tradición es la raíz del prescriptivismo.

El prescriptivismo lingüístico sostiene que existen formas correctas e incorrectas de usar la lengua, y que una de las tareas del lingüista es establecer normas, basadas en la lengua escrita, los autores prestigiosos, o el uso por parte de las élites culturales y educativas. En este enfoque, el cambio lingüístico suele verse como corrupción, y la variación, como error.




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Durante la mayor parte de la historia de la RAE, desde su creación en 1713, esta ha sido su misión, tal y como atestigua su lema: “Limpia, fija y da esplendor”, que data de 1715. Y esta es la función que, según Pérez Reverte, está abandonando lamentablemente la RAE, en una visión que dice compartir con otros académicos literatos.

El giro descriptivista: la lengua como objeto científico

A finales del siglo XIX y sobre todo en el XX, la lingüística empieza a definirse como ciencia empírica. Aquí surge el descriptivismo, que propone que la lingüística no debe decir cómo se debe hablar, sino describir cómo hablan realmente los hablantes. Para esta corriente, todas las variedades (dialectales, coloquiales, no estándar) son sistemas completos, no versiones “defectuosas”. Este cambio implica un desplazamiento del interés académico: de los textos literarios a los hablantes reales y sus usos lingüísticos.

Sede de la Escuela de Lexicografía de la ASALE, en Madrid.
Serrano, (187-189) en Madrid (foto: RAE) / Wikimedia, CC BY-SA

El descriptivismo lingüístico en la RAE no aparece de golpe, sino como un proceso gradual que se consolida a lo largo del siglo XX, especialmente cuando la Academia deja de concebir el español exclusivamente desde España y empieza a asumirlo como una lengua pluricéntrica.




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El verdadero punto de inflexión llega con la incorporación activa de las academias fuera de España y la creación de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) en 1951. Actualmente cuenta con 23 corporaciones, en América, España, Filipinas y Guinea Ecuatorial, e incluye países en los que el español nunca ha sido lengua oficial pero en los que hay una gran cantidad de hablantes. Por ejemplo, la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), que atiende a más de 60 millones de hispanohablantes en Estados Unidos.

El descriptivismo se consolida claramente en obras panhispánicas elaboradas conjuntamente por todas las academias, como la Nueva gramática de la lengua española (2009), el Diccionario panhispánico de dudas (2005), o el Diccionario de americanismos(2010). En estas obras, se describen usos reales antes de valorarlos, se reconoce la variación geográfica y social, y la norma se presenta como resultado del uso, no como imposición externa.

El conflicto de fondo

El debate no es solo técnico, sino ideológico y académico. El prescriptivismo está ligado a autoridad cultural, tradición literaria, estandarización y educación formal. El descriptivismo está ligado a método científico, observación empírica e igualdad entre variedades lingüísticas.

Lo que es innegable es que el lenguaje y los hablantes evolucionan. “Ca si no fuessen, errarían en las cosas que ouiessen de fazer” (“Porque, de no ser así, se equivocarían en lo que deben hacer”, dicho en castellano alfonsí, del siglo XIII) y los textos actuales se leerían con este estilo.

Es cierto que los nuevos usos pueden chirriar a oídos de numerosos hablantes (incluso de los que se consideran descriptivistas), pero muchos de dichos usos son pasajeros y, si perduran, es porque habrán pasado el filtro democrático del uso mayoritario sostenido.

Evolución y tensión histórica

Este conflicto no es exclusivo del español, sino que se da en todas las lenguas. El escritor británico Stephen Fry, en su contribución a la obra What makes us human? (“¿Qué nos hace humanos?), dedica estas líneas a los prescriptivistas del inglés, entre los que él mismo se incluía en el pasado (traducción propia):

“¿Pero sienten burbujas en el estómago y salivan de disfrute por el lenguaje? ¿Dejan que el deslizar de la punta de la lengua sobre el paladar los sumerja en un éxtasis eufórico y embriagador? ¿Emparejan palabras imposibles por puro sexo fonético? ¿Usan la lengua para seducir, encandilar, excitar, satisfacer, reafirmar y estimular a sus interlocutores? ¿Hacen algo de esto? Lo dudo. Están demasiado ocupados mirando con desdén al dependiente de la tienda por su errata en un cartel”.

En conclusión, el debate suscitado por las palabras de Pérez Reverte no es, en realidad, una disputa coyuntural ni un simple desacuerdo personal, sino la manifestación visible de una tensión histórica que atraviesa toda la reflexión sobre el lenguaje.

La RAE se encuentra hoy en un punto de equilibrio complejo entre dos misiones legítimas pero potencialmente contradictorias: orientar normativamente a los hablantes y describir con rigor científico una lengua viva, diversa y en permanente cambio.

Quizás un término medio sería la creación de una sección con palabras o usos en cuarentena, hasta que el paso del tiempo dicte sentencia. En cualquier caso, es en esa tensión permanente –incómoda, imperfecta, pero necesaria– donde reside la función real de una academia de la lengua hoy.

The Conversation

Adrián Granados Navarro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Academias de la lengua española: ¿descriptoras o prescriptoras del lenguaje? – https://theconversation.com/academias-de-la-lengua-espanola-descriptoras-o-prescriptoras-del-lenguaje-273489

¿La ‘viuda de’ y nada más? La ‘viuda de’ y mucho más: la labor de las impresoras de obras lingüísticas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carmen Martín Cuadrado, Profesora e investigadora del departamento de Lengua Española y Teoría de la Literatura, Universidad Complutense de Madrid

Mujeres empleadas en la Oficina de Prensa Victoria en Londres, Inglaterra. Grabado en color, 1861. The International Printing Museum

¿Cuántas veces en la actualidad los titulares subordinan la identidad de una mujer a la de un hombre?: la expareja de Piqué, la mujer de Nadal, la esposa de Pedro Sánchez… ¿Por qué se esconden los nombres femeninos aun siendo sus contribuciones, al menos, equivalentes a los de su pareja?

Dibujo en color de dos mujeres en una imprenta.
Dos chicas en la imprenta por Paul Louis Joseph Berthon.
Royal Albert Memorial Museum and Art Gallery

A lo largo del tiempo, la sociedad patriarcal ha seguido esta tónica y las mujeres han quedado silenciadas y relegadas al hogar y la educación de los hijos, excluidas mayoritariamente de los círculos del conocimiento.

La historia de la imprenta, por ejemplo, siempre se ha escrito sobre nombres masculinos (Gutenberg, Aldo Manucio, Christophe Plantin, etc.). Sin embargo, en las sombras de los talleres también trabajaban mujeres, mujeres que no solo encuadernaban, corregían o ayudaban, sino que firmaban, dirigían y publicaban libros.

Viudas e hijas al mando

En el ámbito de la lingüística, las mujeres se encargaron de imprimir, entre otras obras, repertorios de gran valor para entender la historia, la producción y el contexto de los textos que se han ocupado de la descripción del español.

En una época en la que la educación femenina era un privilegio, muchas de ellas accedieron al oficio por herencia: al morir sus maridos –impresores reconocidos– tuvieron que asumir el control de los talleres.

Así, sus nombres comenzaron a aparecer en los colofones de los libros. A veces lo hacían precedidos de una expresión reveladora: “viuda de” –viuda de Escribano, viuda de Roca, viuda de Joaquín Ibarra, etc–. Otras veces la herencia era filial –hija de Ibarra, hijas de J. Colomar, hijas de J.F.Gens, etc.–. Y, en muy pocas ocasiones, firmaban con su nombre completo –doña Rosa Sanz, María de Quiñones, Juana Millán, entre otras–. Detrás de esta aparente subordinación se escondía un conocimiento profundo acerca del tipo de prensa, el proceso de impresión, las negociaciones con autores y libreros, la tipología textual editada, etc.

Los best-sellers lingüísticos de la época

En el siglo XVI, por ejemplo, impresoras como Antonia Ramírez, Isabel Ana Sebastiá y la viuda de Bernardo Noguès decidieron llevar a la imprenta la obra de Antonio de Nebrija, el máximo representante del humanismo lingüístico español.

Tanto su obra gramatical para enseñar latín (las Introductiones latinae) como sus repertorios léxicos (el Diccionario latino-español, 1492, y el Vocabulario español-latín, ¿1495?) se publicaron una y otra vez en España, Europa, América y Asia. Se convirtieron entonces en el manual oficial de las universidades españolas, el referente para la descripción gramatical de las lenguas autóctonas de Asia y América y el modelo lexicográfico para los diccionarios posteriores, respectivamente.

Las obras de Nebrija se tradujeron, actualizaron, modificaron y versionaron abundantemente. Y en esta tarea estuvieron implicadas las mujeres impresoras, demostrando que estaban actualizadas y que apostaban por aumentar y engrandecer sus talleres tipográficos.

_Arte de la lengua maya_, de Gabriel de San Bonaventura impreso por la viuda de Bernardo Calderon.
Arte de la lengua maya, de Gabriel de San Bonaventura impreso por la viuda de Bernardo Calderon.
Internet Archive

En el siglo XVII, pero en suelo americano, Paula de Benavides heredó el taller de su marido. Allí se hizo cargo de la primera impresión del Arte mexicano de Diego de Galdo Guzmán (1642), del Arte de la lengua maya de Gabriel de San Buenaventura (1684) y también de una nueva edición del Vocabulario manual de las lenguas castellana y mexicana de Pedro de Arenas (1683).

Estos textos fueron redactados en el Nuevo Mundo y ejemplifican lo que se conoce como lingüística misionera. En ellos, los misioneros describían las lenguas indígenas para aprenderlas con el objetivo de llevar la palabra de Dios a los habitantes de esas nuevas tierras en su propio idioma. Aunque muchos fueron manuscritos, otros salieron de imprentas dirigidas por mujeres.

Grandes gramáticas europeas

En la misma época, pero en territorio peninsular, diversas causas modificaron considerablemente el objetivo de los textos lingüísticos. Entre ellas podemos encontrar la apertura de España a Europa, el crecimiento del comercio y el afianzamiento de las relaciones mercantiles, los matrimonios entre miembros de las monarquías de diferentes países y el auge de las universidades europeas. Así, los textos pasaron de ser un instrumento de acercamiento a una lengua muerta a reflejar las necesidades sociales, económicas y políticas de una sociedad que había cambiado.

En este nuevo contexto europeo se enmarca la publicación de numerosos textos lexicográficos y gramaticales en las más importantes ciudades europeas que nos permiten conocer la historia de la lingüística en este periodo. Al frente de algunos de los talleres que lanzaron estas obras se encontraban mujeres como la viuda de Marc Orry, quien en 1616 publicó la segunda edición del Tesoro de las dos lenguas francesa y española de César Oudin, uno de los diccionarios hispanofranceses más importantes del XVII.

Con la llegada de los Borbones se unificó la legislación en torno al libro y se crearon compañías de impresores y libreros. En estas nuevas circunstancias, las impresoras siguieron haciéndose cargo de los talleres familiares. También se responsabilizaron de la publicación de gramáticas de diferente tipología, textos sobre lenguas no europeas, diccionarios, producción académica y otras obras importantes para la historia del español.

Ilustración de mujeres introduciendo papel en imprentas del libro.
Ilustración de mujeres introduciendo papel en imprentas.
Libro ‘J. C. F. Pickenhahn & Sohn Buchdruckerei’.

Las grandes imprentas

Sin duda alguna, uno de los talleres más importantes del siglo XVIII en España fue el de Francisco del Hierro, su viuda y sus herederos. De sus prensas salió, por ejemplo, el Diccionario de autoridades de la Academia Española (1726-1739), el primer lexicón de la Academia.

La otra gran imprenta del siglo la regentó hasta su muerte Joaquín Ibarra. Después, su viuda Manuela Contera fue la responsable de la publicación del Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana de Esteban Terreros y Pando (1786, 1787, 1888), el gran diccionario monolingüe no académico del siglo XVIII. También estuvo detrás del Arte de escribir por reglas y con muestras según la doctrina (1798, 1802) y la Ortología y diálogos de caligrafía (1804) de Torcuato Torío de la Riva. Estas obras se convirtieron, por su sencillez y originalidad, en manuales de referencia para las escuelas de primera enseñanza desde comienzos del siglo XIX.

Durante el siglo XIX, las editoriales se dieron cuenta de que los textos lingüísticos daban beneficios económicos. Por ello, las mujeres se esforzaron en publicar obras “rentables”.

La _Nueva gramatica latina escrita con sencillez filosófica_ de Luis de Mata y Araujo, impresa por Rosa Sanz.
La Nueva gramatica latina escrita con sencillez filosófica de Luis de Mata y Araujo, impresa por Rosa Sanz.
Internet Archive

Destacaron en aquel momento las contribuciones de la imprenta de la viuda de Hernando (heredera de una de las imprentas y librerías más importantes del XIX), encargada de numerosas ediciones de la Gramática y la Ortografía la Real Academia Española. También sobresalieron los papeles de doña Rosa Sanz, quien imprimió Nueva gramática latina, escrita con sencillez filosófica (1821 y 1825), y la viuda de Ramón Joaquín Domínguez, a cargo de varios diccionarios generales y de especialidad entre 1849 y 1857.

Estas son solo algunas de las 172 impresoras que hemos identificado en nuestra investigación. Su labor y su esfuerzo demuestran que la imprenta no era solo un oficio manual, sino un acto intelectual, pues eran muy conscientes de las obras que querían publicar y de las razones que las llevaban a hacerlo. Mientras el mundo dudaba de la capacidad femenina para pensar o crear, ellas imprimían tratados gramaticales, diccionarios, manuales escolares, diálogos y ortografías, y lo hacían con conocimiento y valentía.

Recuperarlas hoy no es solo un acto de justicia; es una forma de comprender que la cultura, la educación, la lingüística y la palabra escrita también se sostuvieron sobre manos femeninas.


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Formo parte del proyecto de I+D+i “Biblioteca Virtual de la Filología Española. Fase V: renovación y actualizaciones. Nuevos recursos y aplicaciones. PID2024-155270NB-I00”, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Agencia Estatal de Investigación, 10.13039/501100011033, Fondo Europeo de Desarrollo Regional.

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ref. ¿La ‘viuda de’ y nada más? La ‘viuda de’ y mucho más: la labor de las impresoras de obras lingüísticas – https://theconversation.com/la-viuda-de-y-nada-mas-la-viuda-de-y-mucho-mas-la-labor-de-las-impresoras-de-obras-linguisticas-270029

Más recursos, más dudas: la reforma de la financiación autonómica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Guillermo Rodríguez Sánchez de la Nieta, Investigador, Hacienda Pública: Federalismo fiscal, Universidad de Castilla-La Mancha

María Jesús Montero, ministra de Hacienda, durante la presentación de la propuesta de financiación en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. La Moncloa

La financiación autonómica es uno de los pilares de los Estados descentralizados, como es el caso de España. De ella dependen servicios públicos esenciales como la sanidad, la educación o los servicios sociales, y su diseño condiciona tanto la capacidad de gasto de los gobiernos autonómicos como los incentivos fiscales a los que se enfrentan. Sin embargo, el sistema de financiación autonómica español acumula años de críticas y funciona, en la práctica, con un modelo caducado y prorrogado.

El Gobierno acaba de presentar ante el Consejo de Política Fiscal y Financiera, el principal órgano de coordinación fiscal entre el Estado y las comunidades, una nueva propuesta de financiación autonómica.

El contenido de la propuesta

La propuesta presentada por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, plantea una amplia reforma del sistema de financiación autonómica con el objetivo de aumentar los recursos del conjunto del sistema y reducir las diferencias de financiación entre comunidades.

Según las estimaciones del propio ministerio, el nuevo modelo permitiría que las comunidades dispusieran en 2027 de cerca de 21 000 millones de euros adicionales respecto al sistema vigente. No obstante, que la iniciativa no surja de un acuerdo multilateral en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera, sino de reuniones bilaterales entre el Gobierno y Esquerra Republicana, puede dificultar la construcción de un consenso autonómico amplio.

Población ajustada

El punto de partida del diseño es una revisión del criterio de población ajustada, que es el mecanismo central para repartir los recursos entre territorios. Se calcula a partir del padrón a 1 de enero de cada año y pondera los criterios establecidos por ley (demográficos y geográficos como envejecimiento, dispersión geográfica o insularidad) para definir la necesidad de gasto de cada comunidad.

La propuesta hace más específicas las variables ya existentes y añade otras nuevas (estructura por edades, gasto sanitario y educativo, envejecimiento, dispersión territorial, insularidad, costes fijos asociados a la baja densidad de población…) para fijar mejor las necesidades reales de gasto de cada comunidad.

La lógica es que las comunidades con mayores costes estructurales reciban más recursos por habitante. Con todo, la reforma se centra en redefinir variables y ponderaciones y deja en segundo plano otras posibles modificaciones, como la vinculación explícita entre el patrón efectivo de gasto de cada comunidad y la fórmula de población ajustada.

Cesión de tributos

Junto a esta revisión del reparto, el ministerio propone una mayor cesión a las comunidades autónomas de los impuestos estatales (IRPF, IVA e Impuesto de Sociedades, entre otros), cuya gestión y recaudación corresponde a la Agencia Tributaria.

La cesión del IRPF pasa del 50 al 55 % y la del IVA del 50 al 56,5 %. Este refuerzo de la cesión tributaria podría suponer hasta 16 000 millones de euros adicionales y se presenta como un avance en autonomía y corresponsabilidad fiscal.

Solidaridad interterritorial

La solidaridad interterritorial quedó contemplada en el artículo 138 de la Constitución española:

  1. El Estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad consagrado en el artículo 2 de la Constitución, velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español, y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular.

  2. Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales.

El nuevo modelo de financiación se completa con un doble mecanismo de solidaridad interterritorial:

  • Una nivelación horizontal entre comunidades, que refuerza la redistribución entre territorios con distinta capacidad tributaria.

  • Una nivelación vertical, financiada por el Estado y con una aportación estimada en unos 19 000 millones de euros, orientada a reducir de forma más intensa las diferencias de financiación.

Otras consideraciones

El Gobierno también propone a las comunidades, con carácter voluntario, un mecanismo para que puedan recibir parte del IVA generado por las pymes en su territorio y la creación de un fondo climático. En cualquier caso, una cláusula de garantía (“garantía de statu quo”) va a asegurar que ninguna comunidad reciba menos recursos en el arranque del nuevo sistema que los que recibe ahora con el modelo actual.

Se plantea además desplegar un nuevo modelo de gestión en red del sistema impositivo entre la AEAT y las haciendas autonómicas con el objetivo de que “cada administración autonómica asuma más competencias en la gestión de impuestos cedidos, en coordinación con la Administración Estatal”.

#¿Qué resuelve la propuesta?

La propuesta del ministerio de Hacienda incorpora algunos elementos que pueden considerarse avances respecto al debate reciente sobre financiación autonómica:

  1. Se aleja de una solución de financiación singular para Cataluña y plantea una reforma aplicable, al menos en su diseño formal, al conjunto de las comunidades de régimen común.

  2. Simplifica parcialmente la arquitectura del sistema al eliminar los fondos de convergencia autonómica y concentrar los mecanismos de redistribución en esquemas más explícitos de nivelación.

  3. Vuelve a situar en el centro del debate la revisión de la fórmula de población ajustada.

  4. Plantea un nuevo modelo de entregas a cuenta más ágil, orientado a reducir los retrasos con los que las comunidades reciben la financiación definitiva, una de las disfunciones más criticadas del sistema vigente.

¿Y qué deja pendiente?

Sin embargo, también deja abiertas cuestiones de fondo que condicionan seriamente su valoración:

  1. Su propio origen: la reforma nace de una negociación bilateral entre el Gobierno y uno de sus socios de gobierno, el partido independentista catalán Esquerra Republicana, y se presenta posteriormente al resto de comunidades de régimen común. Este enfoque dificulta la construcción de un consenso amplio y refuerza la percepción de que el diseño responde más a equilibrios políticos coyunturales que a un acuerdo multilateral estable.

  2. La fuerte inyección de recursos adicionales agrava un problema ya existente: la débil disciplina fiscal autonómica. Aumentar la financiación sin introducir mecanismos claros de corresponsabilidad en el gasto reduce los incentivos a una gestión eficiente y deja al Estado con menos margen para atender sus propias competencias y futuras incertidumbres.

  3. La creación del fondo climático o el mecanismo voluntario para la recaudación de una parte del IVA de las pymes introducen elementos de arbitrariedad en el sistema.

  4. Que los territorios perciban el IVA en función del domicilio fiscal de las empresas, y no del lugar donde se produce el consumo, es un criterio que puede generar distorsiones territoriales significativas.

  5. El “modelo en red” abre la puerta a una fragmentación administrativa, con riesgos de pérdida de eficiencia en la lucha contra el fraude.

A vueltas con el principio de ordinalidad

A todo lo anterior se suma el principio de ordinalidad, por el que la posición de cada comunidad autónoma en cuanto a su recaudación tributaria frente a su puesto en la recepción de fondos no debería variar tras la aplicación de los mecanismos de nivelación entre comunidades. La cuestión es que la opción de recaudar el IVA de las pymes introduce un criterio que favorece a unas regiones frente a otras por dos razones:

  1. El gran peso de estas empresas en las economías de Cataluña (18,4 %), Madrid (16,2 %) y Andalucía (15,7 %).

  2. En el caso de Cataluña, el saldo positivo de las relaciones comerciales de sus pymes con el resto de España hace que en, en esta comunidad, la recaudación total del IVA de las pymes sea superior que la generada por consumo interno.

Alcanzar un modelo de financiación mejor no pasa por preservar órdenes relativos, sino por avanzar hacia una nivelación integral, en la que todas las comunidades dispongan de los mismos recursos por habitante ajustado para financiar servicios públicos equivalentes. Utilizar la ordinalidad de forma puntual no solo introduce asimetrías adicionales, sino que desvía el debate del objetivo central de equidad que debería guiar una reforma estructural del sistema.

Sostener el Estado de bienestar

En definitiva, la propuesta reduce la dispersión en la financiación por habitante ajustado y contiene avances técnicos relevantes. Sin embargo, su origen bilateral y político, y la ausencia de un marco claro de incentivos fiscales limitan seriamente su alcance.

El descontento de buena parte de las comunidades autónomas anticipa, además, un recorrido político complejo. Más allá del diseño concreto, el principal desafío sigue siendo convertir esta iniciativa en un sistema de financiación estable, multilateral y predecible, capaz de sostener el Estado del bienestar sin erosionar la disciplina fiscal ni la cohesión territorial.

The Conversation

José Guillermo Rodríguez Sánchez de la Nieta recibe fondos de un contrato predoctoral de investigación cofinanciado por la Universidad de Castilla la Mancha y el Fondo Social Europeo

Juan José Rubio Guerrero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Más recursos, más dudas: la reforma de la financiación autonómica – https://theconversation.com/mas-recursos-mas-dudas-la-reforma-de-la-financiacion-autonomica-273507

Ontario’s proposed nuclear waste repository poses millennia-long ethical questions

Source: The Conversation – Canada – By Maxime Polleri, Assistant Professor, Université Laval

The heat produced by the radioactive waste strikes you when you enter the storage site of Ontario Power Generation at the Bruce Nuclear Generating Station, near the shore of Lake Huron in Ontario.

Massive white containers encase spent nuclear fuel, protecting me from the deadly radiation that emanates from them. The number of containers is impressive, and my guide explained this waste is stored on an interim basis, as they wait for a more permanent solution.

I visited the site in August 2023 as part of my research into the social acceptability of nuclear waste disposal and governance. The situation in Ontario is not unique, as radioactive waste from nuclear power plants poses management problems worldwide. It’s too dangerous to dispose of spent nuclear fuel in traditional landfills, as its radioactive emissions remain lethal for thousands of years.

To get rid of this waste, organizations like the International Atomic Energy Agency believe that spent fuel could be buried in deep geological repositories. The Canadian government has plans for such a repository, and has delegated the task of building one to the Nuclear Waste Management Organization (NWMO) that’s funded by Canadian nuclear energy producers.

In 2024, NWMO selected an area in northwestern Ontario near the Township of Ignace and the Wabigoon Lake Ojibway Nation as a potential site for a deep geological repository. Now, a federal review has begun bringing the project closer to potential reality.

Such repositories raise complex ethical questions around public safety, particularly given the millennia-long timescales of nuclear waste: How to address intergenerational issues for citizens who did not produce this waste but will inherit it? How to manage the potential dangers of these facilities amid short-term political cycles and changing public expectations?

Rethinking the cost-benefit calculus

While NWMO describes the deep geological repository as the safest way to protect the population and the environment, its current management plan does not extend beyond 160 years, a relatively short time frame in comparison with the lifespan of nuclear waste. This gap creates long-term public safety challenges, particularly regarding intergenerational ethics. There are specific issues that should be considered during the federal review.

NWMO argues that the deep geological repository will bring a wide range of benefits to Canadians through job creation and local investment. Based on this narrative, risk is assessed through a cost-benefit calculus that evaluates benefits over potential costs.

Academics working in nuclear contexts have, however, criticized the imbalance of this calculus, as it prioritizes semi-immediate economic benefits, like job creation, over the long-term potential impacts to future generations.

In many official documents, a disproportionate emphasis on short-term economic benefits is present over the potential dangers of long-term burial. When risks are discussed, they’re framed in optimistic language and argue that nuclear waste burial is safe, low risk, technically sound and consistent with best practices accepted around the world.

This doesn’t take into account the fact that the feasibility of a deep geological repository has not been proven empirically. For the federal review, discussions surrounding risks should receive an equal amount of independent coverage as those pertaining to benefits.

Intergenerational responsibilities and risks

After 160 years, the deep geological repository will be decommissioned and NWMO will submit an Abandonment License application, meaning the site will cease being looked after.

Yet nuclear waste can remain dangerous for thousands of years. The long lifespan of nuclear waste complicates social, economic and legal responsibility. While the communities of Ignace and Wabigoon Lake Ojibway Nation have accepted the potential risks associated with a repository, future generations will not be able to decide what constitutes an acceptable risk.

Social scientists argue that an “acceptable” risk is not something universally shared, but a political process that evolves over time. The reasons communities cite to decide what risks are acceptable will change dramatically as they face new challenges. The same goes for the legal or financial responsibility surrounding the project over the centuries.

In the space of a few decades, northwestern Ontario has undergone significant municipal mergers that altered its governance. Present municipal boundaries might not be guarantees of accountability when millennia-old nuclear waste is buried underground. The very meaning of “responsibility” may also undergo significant changes.

NWMO is highly confident about the technical isolation of nuclear waste, while also stating that there’s a low risk for human intrusion. Scientists that I’ve spoken with supported this point, stating that a deep geological repository should not be located in an area where people might want to dig.

The area proposed for the Ontario repository was considered suitable because it does not contain significant raw materials, such as diamonds or oil. Still, there are many uncertainties regarding the types of resources people will seek in the future. It’s difficult to make plausible assumptions about what people might do centuries from now.

Communicating long-term hazards

a yellow triangular sign with a nuclear symbol.
Current governing plans around nuclear waste disposal have limited time frames which do not fully consider intergenerational public safety.
(Unsplash)



Read more:
100,000 years and counting: how do we tell future generations about highly radioactive nuclear waste repositories?


When the repository is completed, NWMO anticipates a prolonged monitoring phase and decades of surveillance. But in the post-operation phase, there is no plan for communicating risks to generations of people centuries into the future. The long time frame of nuclear materials complicates the challenges of communicating hazards. To date, several attempts have surrounded the semiotics of nuclear risk; that is, the use of symbols and modes of communication to inform future generations.

For example, the Waste Isolation Pilot Plan in New Mexico tried to use various messages to communicate the risk of burying nuclear waste. However, the lifespan of nuclear waste vastly exceeds the typical lifespan of any known human languages.

Some scientists even proposed a “ray cat solution.” The project proposed genetically engineering cats that could change color near radiation sources, and creating a culture that taught people to move away from an area if their cat changed colour. Such projects may seem outlandish, but they demonstrate the difficulties of developing pragmatic long-term ways of communicating risk.

Current governing plans around nuclear waste disposal have limited time frames that don’t fully consider intergenerational public safety. As the Canadian federal review for a repository goes forward, we should seriously consider these shortcomings and their potential impacts on our society. It is crucial to foster thinking about the long-term issues posed by highly toxic waste and the way it is stored, be it nuclear or not.

The Conversation

Maxime Polleri has received funding from the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada.

ref. Ontario’s proposed nuclear waste repository poses millennia-long ethical questions – https://theconversation.com/ontarios-proposed-nuclear-waste-repository-poses-millennia-long-ethical-questions-273181

AI disruptions reveal the folly of clinging to an idealized modern university

Source: The Conversation – Canada – By Dani Dilkes, PhD student, Digital Learning, Ontario Institute for Studies in Education, University of Toronto

In the past five years, higher education has been in a seemingly endless state of disruption.

In early 2020, the COVID-19 pandemic resulted in a mass rapid pivot to emergency remote teaching. In shifting to unfamiliar digital learning environments, instructors scrambled to replicate classroom learning online. When restrictions lifted, many institutions pushed for a “return to normal,” as though the pre-pandemic educational standard was ideal.

Now, with generative AI disruptions, we are seeing a similar desire to cling to an idealized vision of the modern university. AI has unsettled long-established forms of assessment, simultaneously instigating a return to older assessment models in the interest of “academic integrity.”

If students navigating higher education believe the goal is to pass rather than to learn, then student misuse of generative AI technologies is nothing more than a rational action by a rational agent.

For meaningful university education, we need to shift to a process of building relations and knowledge with others through dialogue and critical inquiry. Part of this means taking lessons from pre-industrial forms of learning and contemporary educational movements.

We also need to shift from compliance-based assessments and grading to meaningful and supportive feedback and opportunities for growth, rooted in teaching and learning with care.

‘Knowledge factory’ invites generative AI misuse

Modern higher education systems in North America often function as a “production enterprise” or a “knowledge factory” focused on research outputs and producing skilled graduates.

Philosopher Jean-François Lyotard described how contemporary education is designed to manufacture educated individuals whose primary role is to contribute to the optimal functioning of society — a class of people he refers to as “intelligentsia.”

He argued that education produces two categories of intelligentsia: “professional intelligentsia” capable of fulfilling pre-existing social roles, and “technical intelligentsia” capable of learning new techniques and technologies to contribute to social progress and advancement.

These roles align with some actions being taken in higher education institutions to respond to generative AI interruptions. For example, institutions are:

If we concede that the primary purpose of higher education is to feed the workforce and enable social and economic progress — a “knowledge factory” or “production enterprise” — then ensuring graduates are authentically skilled at AI or enabling them to develop AI literacy can be seen as rational responses to generative AI disruption.

Misalignment with meaningful learning

Mirroring the observations of Lyotard, cultural critic Henry Giroux argues that when shaped by market-driven forces, the purpose of higher education shifts from democratic learning and critical citizenship to producing “robots, technocrats and compliant workers.”

This infusion of corporate culture in higher education has created the conditions that make it particularly vulnerable to generative AI.

Some key characteristics of the knowledge factory model of education include standardized tests and assignments, large class sizes, an emphasis on productivity over process and the use of grades to indicate performance. Many of these existing practices are outdated and often misaligned with meaningful learning.

For example, traditional exams shift learners’ focus from learning to performing, often amplifying existing inequities. Debates around the efficacy of lectures have been raging for years.

Grading practices are inconsistent and have a detrimental effect on learners’ desire to learn and willingness to take risks. When students feel a lack of autonomy, they tend towards avoiding failing rather than learning. This is another compelling reason for students to adopt technologies that remove any friction or discomfort caused by learning.

Importantly, these conditions pre-date the arrival of generative AI. Generative AI simply highlights how instrumental logic — the factory model of university — can hinder learning.

Alternative ways to imagine education

In a time of information abundance and overlapping crises of deepening social divides, climate breakdown and rising authoritarianism, those with the agency to shape higher education (including educators, policymakers, staff and students) can draw on alternative visions of higher education to create meaningful places of learning.

Pre-industrial education served markedly different purposes than the current model of education, creating environments that would likely have been much more resistant to generative AI disruption.

In the ancient world, Plato’s Academy was a place of educational inquiry fostered through discussion, a multiplicity of perspectives and a focus on student well-being.

Access to the academy was exclusive, with the majority of students being wealthy enough to cover their own expenses — and only two documented female students. However, in spite of this elitism, the absence of standardized curricula, exams and formal grading allowed learning to be built on relationships and dialogue.

Contemporary educational movements

Higher education can, and historically has, offered more than a pathway to economic advancement. Multiple emerging ways of teaching and engaging learners also offer alternative visions of higher education that recentre learning and the learner.

The ungrading movement refocuses education on learning by emphasizing meaningful feedback and curiosity and moving away from compliance-motivated grading practices.

The open education movement resists the transactional nature of industrial education. It empowers learners to become producers of knowledge and reimagines the boundaries of education to expand beyond the classroom walls.

Other modern educational movements, commonly associated with the work of philosopher Nel Noddings in the 1980s, place an ethic of care at the centre of teaching and learning. Teaching with care focuses on creating learning climates that holistically support learners and educators. It also recognizes and embraces diversity, and acknowledges the need to repair educational systems.

Each of these approaches offer alternative visions of higher education, which may be less susceptible to AI automation — and more aligned with higher education as places of democratic learning and connection.

The university of the future

The knowledge factory model is outdated and ill-suited to meaningful
learning. In this form of education, generative AI technologies will increasingly outperform students.

Reimagining higher education today is neither nostalgic nor Utopian. The students of today come to post-secondary institutions needing, above all, hope; we owe it to them to help them find meaningful purpose while learning to navigate an increasingly complex world.

The Conversation

The authors do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. AI disruptions reveal the folly of clinging to an idealized modern university – https://theconversation.com/ai-disruptions-reveal-the-folly-of-clinging-to-an-idealized-modern-university-266720

Russia’s full-scale invasion of Ukraine outlasts the Soviet fight with the Nazis – here’s what history tells us about Kyiv’s prospects

Source: The Conversation – UK – By Stefan Wolff, Professor of International Security, University of Birmingham

Russia’s so-called “special military operation” in Ukraine passed a significant milestone on January 13. It has now outlasted the 1,418 days it took Vladimir Putin’s notorious predecessor, the Soviet dictator Joseph Stalin, to bring his war against Nazi Germany to a successful conclusion.

The two wars are hard to compare in any reasonable way. But there are nonetheless some important parallels worth pointing out. Perhaps the most wishful parallel is that aggression never pays.

After some initial setbacks, Stalin’s Soviet Union turned things around on the battlefield and drove the German aggressors and their allies out of the country. This was possible because of the heroism of many ordinary Soviet citizens and because of the massive support the US gave to the Soviet war effort.

Ukrainian heroism is unquestionably key to understanding why Russia has not prevailed in its aggression against Ukraine. Support from western allies is, of course, also part of this explanation. But the inconsistent, often hesitant and at times lacklustre nature of this support also explains why Kyiv is increasingly on the back foot.

It would be easy to put most of the blame for recent Ukrainian setbacks on the US president, Donald Trump, and his approach to ending the war. Back in the second world war, there were several German attempts to cut a deal with the western allies in order to be able to focus the entire war effort against the Soviet Union. Such efforts were consistently rebuffed and the anti-Nazi coalition remained intact until Germany’s surrender.

Now, by contrast, a deal is more likely than not to be made between Trump and Putin. Emboldening rather than weakening Russia, such a deal would come at the steep price of Ukrainian territorial concessions and the continuing threat of further Russian adventurism in Europe.

But it is also important to remember that Trump has only been back in the White House for a year, and that Russia’s full-scale invasion of Ukraine started almost four years ago. During the first three of these years, the western coalition supporting Ukraine firmly stood its ground against any concessions to Russia in the same way as the allies of the second world war rejected a deal with Germany.

What they did not do, however, is offer the unconditional and unlimited support that would have put Ukraine in a position to defeat the aggressor. Endless debates over what weapons systems should be delivered, in which quantities, how fast and with what conditions attached have rightly frustrated Ukrainians and their war effort. This may have become worse under Trump, but it did not start with him.

Nor can all the blame for the dire situation in which Ukraine now finds itself be attributed only to the imperfections of the support it received. Lest we forget, Russia committed the unprovoked crime of aggression against its neighbour and is violating key norms of international humanitarian law on a daily basis with its relentless campaign against Ukraine’s critical infrastructure.

Yet several major corruption scandals in Ukraine, including one that left key energy installations insufficiently protected against Russian air raids, have hampered Kyiv’s overall war effort as well. They have undermined the country’s resilience, weakened public and military morale and have made it easier for Ukraine’s detractors in the west to question whether defending the country is worth taxpayers’ money.

The parallel to the second world war is again interesting here. There is now much hand wringing in the west over corruption in Ukraine – a problem as old as the country has been independent – and the democratic legitimacy of its president, government and parliament.

Volodymyr Zelensky, the democratically elected and still widely supported leader of a country defending itself against an existential threat, also has to justify constantly why he will not violate his country’s constitution and sign over territory to its aggressive neighbour.

But back in the 1940s, western allies had few qualms to support Stalin. They supported Stalin despite him being a murderous dictator who had used starvation as a tactic to commit acts of genocide against Ukrainian farmers, executed almost the entire officer corps of the Polish army and was about to carry out brutal mass deportations of tens of millions of people.

On the fence

The choices the western allies made in the 1940s when they threw their support behind Stalin may have been morally questionable. But they were driven by a keen sense of priorities and a singular focus on defeating what was at the time the gravest threat.

That too is missing today, especially in Trump’s White House. Not only does Trump seem to find it hard to make up his mind whether it is Putin or Zelensky who is to blame for the war and the lack of a peace deal, he also lacks the sense of urgency to give this war his undivided attention.

Worse than that, some of the distractions Trump is pursuing are actively undermining efforts to achieve peace. Threatening to take over Greenland, an autonomous part of staunch US and Nato ally Denmark, hardly sends the message of western unity that Putin needs to hear to bring him to the negotiating table.

Other distractions, like the military operation against Venezuela and the threats of renewed strikes against Iran, create yet more uncertainty and instability in an already volatile world. They stretch American resources and highlight the hypocrisy and double standards that underpin Trump’s America-first approach to foreign policy.

Putin is neither Hitler nor Stalin. But Trump is not comparable to American wartime leaders Roosevelt or Truman either, and there is no strong leader like Churchill in sight in Europe. The war in Ukraine, therefore, is likely to mark a few more milestones of questionable achievement before there might be another opportunity to prove again that aggression never pays.

The Conversation

Stefan Wolff is a past recipient of grant funding from the Natural Environment Research Council of the UK, the United States Institute of Peace, the Economic and Social Research Council of the UK, the British Academy, the NATO Science for Peace Programme, the EU Framework Programmes 6 and 7 and Horizon 2020, as well as the EU’s Jean Monnet Programme. He is a Trustee and Honorary Treasurer of the Political Studies Association of the UK and a Senior Research Fellow at the Foreign Policy Centre in London.

ref. Russia’s full-scale invasion of Ukraine outlasts the Soviet fight with the Nazis – here’s what history tells us about Kyiv’s prospects – https://theconversation.com/russias-full-scale-invasion-of-ukraine-outlasts-the-soviet-fight-with-the-nazis-heres-what-history-tells-us-about-kyivs-prospects-273383

Most of the world just agreed on something: a new treaty to protect our oceans

Source: The Conversation – UK – By Gemma Ware, Host, The Conversation Weekly Podcast, The Conversation

gabrielvieiracosta/Shutterstock

In a moment being celebrated by global marine conservationists, a new UN high seas treaty comes into force on January 17 providing a new way to govern the world’s oceans.

Formally known as the Biodiversity Beyond National Jurisdiction agreement, it will allow for the creation of protected areas in international waters, like national parks. It will also set out ways of sharing genetic materials from the high seas – and any future profits derived from them.

Agreed in June 2023, the treaty enters into force after Morocco became the 60th country to ratify it in September. Since then it has been ratified by a further 21 countries, and signed by another 64 who are committed to doing so. There are some notable absences. Russia has not signed the treaty. The US signed it in 2023 under the Biden administration, but has not ratified it.

The treaty has some grey areas – notably its powers to regulating fishing in international waters. It also won’t be able to regulate mining on the seabed, something already covered by the International Seabed Authority.

Yet, at a time of heightened geopolitical tensions, this is a rare moment when most of the world has come together in agreement to try and protect our oceans. In this episode of The Conversation Weekly podcast, we speak to Callum Roberts, professor of marine conservation at the University of Exeter in the UK, about how the treaty came to be and the challenges now facing its implementation.

“I think that the high seas treaty will be breaking new ground for international regulation because at the moment what we have doesn’t do the job effectively,” says Roberts, adding that “this will be a test of our ability to move in a cooperative direction.”

Listen to the interview with Callum Roberts on The Conversation Weekly podcast. You can also read more about the high seas treaty on The Conversation.

This episode of The Conversation Weekly was written and produced by Mend Mariwany and Gemma Ware. Mixing by Michelle Macklem and theme music by Neeta Sarl. Gemma Ware is the executive producer.

Newsclips in this episode from France 24 English.

Listen to The Conversation Weekly via any of the apps listed above, download it directly via our RSS feedor find out how else to listen here. A transcript of this episode is available via the Apple Podcasts or Spotify apps.

The Conversation

Callum Roberts receives funding from Convex Insurance Group and EU Synergy, and UK Natural Environment Research Council. He is a board member of Nekton and Maldives Coral Institute. He was awarded a Pew Fellowship in Marine Conservation in 2000.

ref. Most of the world just agreed on something: a new treaty to protect our oceans – https://theconversation.com/most-of-the-world-just-agreed-on-something-a-new-treaty-to-protect-our-oceans-273500

As US and Denmark fight, Greenland’s voices are being excluded once again

Source: The Conversation – UK – By Anna Katila, Presidential Fellow, School of Policy & Global Affairs, City St George’s, University of London

Danish foreign minister, Lars Løkke Rasmussen, has said there is still a “fundamental disagreement” over the future of Greenland following talks at the White House.

The US president, Donald Trump, has repeatedly stated that he wants Greenland to become part of the US, warning that only America can protect Greenland from Russia and China. As Vice-President J.D. Vance and Secretary of State Marco Rubio were meeting the Danish and Greenlandic foreign ministers, the White House posted an image on X portraying Greenland at crossroads between the sunny US and the doom of Russia and China.

The meeting was held amid announcements that Denmark and Greenland are strengthening military presence in the Arctic with European Nato allies.

Denmark’s leaders have reacted strongly in rejecting the push by Trump to acquire Greenland, saying that the island, as a territory of the Kingdom of Denmark, must not be either sold or taken by force. But Greenlandic politicians were dissatisfied with the early exclusion of their voices in Copenhagen’s action.

Representatives of Greenland were angered following a fractious online meeting on January 6 between Danish and Greenlandic politicians. Pipaluk Lynge, the co-chair of Greenland’s foreign affairs committee, criticised the failure to invite Greenlanders to participate in an important meeting about the unfolding situation.

Lynge stated that the exclusion was “neo-colonialist”. With around 90% of Greenlanders being Indigenous Inuit, the Danish failed to respect the Indigenous rights and follow the principle: nothing about Greenland without Greenlanders.

Leaders of Greenland’s five political parties recently released a statement, underlining their right to self-determination: “We don’t want to be Americans, we don’t want to be Danish, we want to be Greenlanders. The future of Greenland must be decided by Greenlanders.”

The US threats to acquire Greenland – if necessary by force – and the Danish government’s firm response revealed the issues of who has authority in Greenland’s foreign affairs, and whether Indigenous voices are being listened to.

Some Greenlanders feel that the Danish government should let Greenland lead its foreign policy. Greenland’s foreign minister, Vivian Motzfeldt, suggested they meet with the US alone..

Under the Danish constitution, Denmark controls foreign affairs for the kingdom as a whole, including Greenland. But the 2009 Self-Government Act mandates cooperation with Greenland.

Also Greenland’s government, the Naalakkersuisut, has powers to act on its own in limited foreign policy matters that exclusively concern Greenland. The Greenlandic government and parliament extensively decide about the domestic affairs.

Denmark recognises Greenland’s right to seek independence. If the people of Greenland are in favour of independence, they can initiate a process of negotiations between the Danish government and Naalakkersuisut. The agreement would be put to a referendum in Greenland, and it would need the consent of the Danish parliament.

Relationship between Denmark and Greenland

Over centuries, the relationship between Denmark and Greenland has been chequered by a number of issues. The legacy of the colonial period, underdevelopment, and the way in which historic and ongoing human rights violations have been addressed remain significant points of contention.

In the 1960s and 1970s, Indigenous women faced forced birth control measures by Danish doctors. The Danish prime minister, Mette Frederiksen, made a formal apology on behalf of Denmark last September after the conclusion of a three-year long investigation into the scandal.

Danish social services only stopped using parental competency tests, which failed to account for cultural and language differences, on Greenlandic families last May. The tests had been used to justify the removal of Indigenous children from their families. Greenlandic parents were nearly six times more likely to have their children taken by social services, with the Danish government now looking to review 300 cases of forced removal.

In 2014, Denmark rejected the invitation to participate in the Greenland Reconciliation Commission established by the Greenland’s parliament, Inatsisartut, indicating there was no need for reconciliation. Things have improved since and, in 2022, Denmark and Greenland agreed to collaborate on a research project to examine the colonial past. But this project only began last year.

Road to self-determination

Greenland’s independence appears unlikely in the near future, despite the burdened relationship with Denmark and strong popular support.

A poll conducted in January 2025 indicated that 56% of Greenlanders were in favour of independence. This figure was 68% as recently as 2019. Crucially, in 2025 85% of Greenlanders were against joining the US.

The poll also showed 45% were opposed to independence if it meant a decrease in living standards. The economic future of Greenland is a key issue in the independence debate with approximately a half of the government’s revenue coming from an annual grant from Denmark.

In the 2025 general election, in which independence and Trump’s earlier statements were key issues, five of the six main parties supported Greenland becoming fully autonomous. However, they disagreed on how fast this should happen.

The Democratic party won, arguing for a gradual approach and entered into a coalition with three other parties. The second largest party, Naleraq, campaigned on having a referendum in the next few years but became the sole opposition.

The question of Greenland’s future is about the next generations of its Indigenous people. With the Danish commitment to allow progress towards independence, becoming part of the US represents a more uncertain future with possibly reduced rights and self-determination. Listening to the Indigenous leaders and decision-makers would allow a more nuanced understanding of the current security crisis and its human consequences.

The Conversation

Anna Katila does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. As US and Denmark fight, Greenland’s voices are being excluded once again – https://theconversation.com/as-us-and-denmark-fight-greenlands-voices-are-being-excluded-once-again-273131

‘Heated Rivalry’ : quand la joie queer perturbe la culture masculine du hockey

Source: The Conversation – in French – By JJ Wright, Assistant Professor, Sociology and Gender Studies, MacEwan University

La fascination pour Heated Rivalry, la nouvelle romance de Crave adaptée du roman populaire de Rachel Reid, ne tient pas seulement à l’originalité de l’intrigue, mais aussi au fait que les deux personnages principaux s’épanouissent dans « une joie queer » malgré des circonstances difficiles.

Ainsi, la série ouvre de nouvelles perspectives sur les relations, la masculinité et la société.

La série est centrée sur une romance entre deux joueurs de hockey professionnels, Ilya Rozanov (Connor Storrie) et Shane Hollander (Hudson Williams), qui sont rivaux dans une ligue de hockey fictive.

La joie queer dans Heated Rivalry bouscule l’ordre de la masculinité traditionnelle dans le hockey et rend possibles de nouvelles façons de se connecter aux autres. Comme l’explique ma recherche sur la joie queer, cette forme de joie possède un pouvoir transformateur et collectif, capable de réinventer le monde au-delà des normes oppressives.

Il n’est donc pas surprenant que, loin de se limiter à sa large base de fans queer, les femmes hétérosexuelles soient également accros. Les hommes attentifs à leurs émotions et capables de montrer leur vulnérabilité restent rares dans un monde dominé par la manosphère et sa misogynie violente.


25-35 ans : vos enjeux, est une série produite par La Conversation/The Conversation.

Chacun vit sa vingtaine et sa trentaine à sa façon. Certains économisent pour contracter un prêt hypothécaire quand d’autres se démènent pour payer leur loyer. Certains passent tout leur temps sur les applications de rencontres quand d’autres essaient de comprendre comment élever un enfant. Notre série sur les 25-35 ans aborde vos défis et enjeux de tous les jours.


Culture du hockey et masculinité

Dans l’univers de Heated Rivalry, Ilya et Shane sont constamment confrontés à la dure réalité de la culture du hockey et à ses attentes envers les hommes. Ces attentes reflètent fidèlement la réalité du hockey professionnel.

Comme le dit le joueur vétéran Scott Hunter (joué par François Arnaud) aux médias après avoir révélé publiquement son homosexualité : « Je ne voulais pas être cette chose que les joueurs de hockey utilisent comme une insulte. » Sa déclaration montre clairement que la masculinité dans le hockey repose sur la nécessité de prouver que l’on n’est ni faible, ni efféminé, ni homosexuel.

Scott et Kip s’embrassent dans « Heated Rivalry ». (Crave).

Dans cette culture, le stoïcisme émotionnel, la domination physique et l’objectivation systématique des femmes sont utilisés pour affirmer son pouvoir sur les autres.

Ce contexte explique l’absence actuelle de joueurs ouvertement gais dans la Ligue nationale de hockey (LNH).

Répression émotionnelle

La colère est la seule émotion que les hommes sont autorisés à exprimer dans le hockey. Les bagarres alimentées par la rage et le jeu physique punitif sont récompensées par des acclamations et des gestes érigés en spectacle. Cette restriction émotionnelle a des conséquences au-delà de la patinoire.

Elle contribue à normaliser une culture où la misogynie, le racisme, l’homophobie, la transphobie et le capacitisme sont souvent rejetés comme des « propos de vestiaire ».

Un rapport publié en 2022 par Hockey Canada a révélé que sur les 512 pénalités infligées pour harcèlement sur la glace, 61 % visaient l’orientation sexuelle ou l’identité de genre, devant celles liées à la race (18 %) et au handicap (11 %).

Ce n’est pas un environnement où les joueurs homosexuels, en particulier ceux qui sont racisés ou handicapés, peuvent se sentir en sécurité, et encore moins s’épanouir dans leur homosexualité.

Pourtant, Heated Rivalry met l’accent sur la joie, ce qui rend la série particulièrement captivante. Voir Ilya et Shane tisser une connexion profonde et passionnée dans un sport conçu pour maintenir les hommes émotionnellement fermés est particulièrement marquant. La joie queer émerge malgré la dureté de la culture du hockey et se forge dans un milieu hostile.

Visibilité et résistance

Heated Rivalry a suscité un véritable engouement sur Internet qui a donné lieu à des soirées de visionnage publiques, des discussions de groupe et des conversations en ligne sur les types d’hommes — et de relations sexuelles — que nous pouvons imaginer. Cette excitation partagée reflète le plaisir de voir quelque chose qui était longtemps tabou devenir visible et célébré.

La représentation queer reste largement axée sur la douleur et la souffrance, mais Heated Rivalry ne se limite pas à un scénario queer tragique et insiste sur la joie, bouleversant l’ordre social qui cherchait historiquement à priver les personnes queers de plaisir et d’épanouissement.

Cette perturbation est particulièrement puissante lorsqu’elle est mise en parallèle avec les réalités du hockey contemporain. En 2024, la LNH a brièvement interdit le ruban arc-en-ciel, confirmant ainsi que le hockey n’est pas accessible à tous.

À peu près à la même époque, certains joueurs ont refusé de porter les maillots Pride lors de matchs spéciaux, invoquant principalement leurs convictions religieuses ou les lois anti-LGBT du Kremlin. La LNH a réagi en interdisant complètement ces maillots.

L’interdiction du ruban Pride a été levée après un tollé général, mais celle des maillots spéciaux reste en vigueur. Ces réalités expliquent pourquoi les joueurs homosexuels continuent de se cacher et pourquoi l’histoire d’un joueur russe contraint au secret résonne autant.

Il en va de même pour le choix de Hudson Williams, qui est à moitié coréen, pour incarner Shane Hollander dans un sport encore largement dominé par les Blancs.


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Consentement et intimité

L’hypermasculinité du hockey a des conséquences réelles. En 2022, il a été révélé que Hockey Canada avait versé 8,9 millions de dollars depuis 1989 dans le cadre d’accords à l’amiable pour des affaires d’abus sexuels, mettant au jour une culture du droit acquis, du silence et de l’impunité.




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Acquittement des hockeyeurs : le système judiciaire est inhospitalier aux victimes d’agression sexuelle. Il faut trouver d’autres façons de les soutenir


La joie queer dans Heated Rivalry se révèle transformatrice grâce à son érotisme éthique. Dans mes recherches, j’ai montré que la joie sexuelle queer peut détourner les cultures sexuelles de celle du viol, favorisant la réciprocité, l’authenticité et un plaisir pleinement vécu.

C’est pourquoi les moments où Ilya demande le consentement à Shane avant l’acte sexuel sont si importants : ils démantèlent l’idée selon laquelle les hommes ont droit au corps des autres et que les processus de consentement gâchent le moment.

Ce qui rend les scènes de sexe de Heated Rivalry différentes, c’est qu’elles ne reposent pas sur le cliché familier des hommes gais qui se battent pendant les rapports sexuels alors qu’ils luttent contre leur homophobie intériorisée. Au contraire, elles montrent de la tendresse, de la curiosité érotique et un engagement affectif.

Même les podcasts populaires de type « hockey bros » Empty Netters et What Chaos ont abordé la série avec sérieux, commentant ouvertement son impact émotionnel et son érotisme.

De telles conversations commencent à assouplir les normes rigides autour de la masculinité, du désir et du plaisir accepté. Une fois la joie queer rendue visible, il devient plus difficile d’accepter une culture sportive — et une société — qui insiste pour la rendre impossible.

La Conversation Canada

JJ Wright reçoit des financements du Conseil de recherches en sciences humaines du Canada et de Sécurité publique Canada. 

ref. ‘Heated Rivalry’ : quand la joie queer perturbe la culture masculine du hockey – https://theconversation.com/heated-rivalry-quand-la-joie-queer-perturbe-la-culture-masculine-du-hockey-273300