Detectan atmósfera en un pequeño objeto transneptuniano, más allá de Plutón

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep M. Trigo Rodríguez, Investigador Principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias, Instituto de Ciencias del Espacio (ICE – CSIC)

Ilustración del cuerpo transneptuniano 2002 XV93 ocultando una estrella. / NAOJ / Ko Arimatsu, CC BY

Un pequeño objeto helado, situado más allá de Plutón y de la órbita del planeta Neptuno, ha sorprendido a los astrónomos al revelar, durante la ocultación de una estrella, que posee una tenue atmósfera. El hallazgo, logrado gracias a una campaña internacional liderada desde Japón y apoyada por astrónomos aficionados, desafía las teorías actuales sobre cómo los cuerpos pequeños del sistema solar, mucho más pequeños que Plutón, pueden mantener una envoltura gaseosa.

Cómo se ha encontrado

Profundizar en el conocimiento científico de objetos lejanos requiere estrategias muy originales y quizá inesperadas para el gran público.

Por ejemplo, a veces, los astrónomos observamos cómo una estrella o parte de ella “se oculta” brevemente cuando un planeta, un asteroide u otro objeto lejano del sistema solar pasa por delante de ella. Estos fenómenos reciben el nombre de “ocultaciones”, y los estudiamos mediante campañas internacionales de observación que nos permiten detectar detalles. Por ejemplo, si tienen anillos, satélites o incluso atmósferas, como acaba de ocurrir.

Utilizamos esta técnica desde hace unas décadas para aprender más sobre la forma, tamaño y propiedades de algunos de los cuerpos más alejados de nuestro sistema planetario: los objetos transneptunianos (TNO), aquellos que están más allá de la órbita de Neptuno.

Un nuevo Plutón

Hasta ahora, el único TNO con una atmósfera detectada era Plutón, con un tenue envoltorio cuya presión media se sitúa en torno a 10 microbares (μbar). Es decir, 100 000 veces menor que la de la Tierra. En las investigaciones de otros objetos situados más allá de Neptuno, con más de 500 km de diámetro, no se habían encontrado coberturas de gases, pero había podido calcularse un “límite máximo” para una posible atmósfera. Es decir: si existía, debía de ser extremadamente tenue, con presiones entre 1 y unos cientos de nanobares (nbar).

Se habían encontrado otros casos sin explicación. Por ejemplo, en Makemake, objeto transneptuniano catalogado como (136472). Con un diámetro de 1 430 km, es uno de los TNO de mayor tamaño y parece estar a día de hoy emitiendo metano, aunque el origen de ese envoltorio gaseoso de hidrocarburos sigue siendo incierto. ¿Quizás se debe al criovulcanismo? Sobre todo, brinda un buen ejemplo de los misterios que aún esconden cientos de cuerpos helados almacenados en la distante región transneptuniana, aunque no el último.

Un descubrimiento inesperado

En 2002 se descubrió un objeto transneptuniano con una órbita ligeramente excéntrica, que lo sitúa a distancias del Sol variables entre 34 y 44 unidades astronómicas; es decir, unas 40 veces más lejos del Sol que la Tierra, en promedio. Este lejano cuerpo helado, identificado provisionalmente como (612533) 2002 XV93, tiene un diámetro aproximado de 500 km.

La comunidad científica ha seguido a este objeto desde su descubrimiento, y nunca había revelado un comportamiento anómalo. Sin embargo, el 10 de enero de 2024 se realizó desde Japón una campaña para su seguimiento en un momento en el que se iba a producir una ocultación estelar, y los resultados no pudieron ser más sorprendentes: demostró que se encuentra envuelto en una atmósfera fina.

Los astrónomos, liderados por Ko Arimatsu, del Observatorio Astronómico Nacional de Japón, comprobaron que la estrella no se ocultaba repentinamente detrás del TNO, sino que su luz se atenuaba progresivamente, antes de ocultarse tras su silueta. Este efecto es consecuencia de la presencia de atmósfera alrededor del pequeño objeto. Arimatsu y colaboradores han estimado que dicha atmósfera es tenue pero con una presión superficial entre 100–200 nbar, muy por encima de los límites establecidos para TNO más grandes.

Es un hallazgo relevante porque demuestra que un TNO con un tamaño inferior al que se considera técnicamente un cuerpo planetario (en torno a 1 000 km) puede albergar, al menos de manera transitoria, una atmósfera.

El descubrimiento desafía los escenarios estándar de retención de gases volátiles y plantea muchas preguntas sobre la naturaleza de la atmósfera. ¿Cómo es posible que este pequeño objeto la tenga? Tal vez mantiene una actividad criovolcánica continua. O, quizá, podría ser consecuencia de un impacto reciente con otro objeto helado, similar a un cometa, que habría liberado una nube de material volátil que rodea al cuerpo de forma temporal. Sea cual sea el caso, el descubrimiento incrementa el interés en el estudio de esos objetos distantes.

Hilar fino

La técnica de las ocultaciones de estrellas por TNO no es trivial. Primero hay que predecir con gran precisión astrométrica cuando van a producirse las ocultaciones; después, comprobar si la sombra del objeto sobre la estrella puede observarse desde alguna región del globo terráqueo.

Los astrónomos recurrimos muy a menudo a la colaboración de aficionados, dado que para tener éxito en el seguimiento de estos fenómenos es necesario seguir cada ocultación desde un gran número de observatorios o lugares improvisados para la ocasión, distribuidos lo más homogéneamente posible sobre la superficie terrestre. La clave radica en que puedan trazarse muchas “cuerdas observacionales” que den cuenta si la distancia a ese pequeño astro en concreto enmascara una atmósfera, anillos o, incluso, algún satélite.

Otro aspecto interesante de este descubrimiento es que se ha realizado gracias a una colaboración profesional-amateur. Con excepción de un telescopio profesional, el resto de las observaciones se han obtenido con telescopios portátiles del tamaño más común entre los aficionados, obviamente dotados con cámaras digitales adecuadas para el seguimiento de estos fenómenos súbitos que requieren una gran precisión temporal.

A pesar de que la ocultación estelar fue positiva sólo desde tres lugares diferentes, ejemplifica el papel fundamental que pueden tener los astrónomos aficionados, particularmente en el campo del estudio de los cuerpos menores del sistema solar.

The Conversation

Josep M. Trigo Rodríguez recibe fondos del proyecto del Plan Nacional de Astronomía y Astrofísica PID2021-128062NB-I00 financiado por el MICINN y la Agencia Estatal de Investigación.

ref. Detectan atmósfera en un pequeño objeto transneptuniano, más allá de Plutón – https://theconversation.com/detectan-atmosfera-en-un-pequeno-objeto-transneptuniano-mas-alla-de-pluton-282352

L’inversac de Thau, ou quand une source sous-marine absorbe l’eau salée et menace les eaux souterraines

Source: The Conversation – France in French (2) – By Jean-Christophe Maréchal, Directeur de recherche – Hydrogéologue, BRGM

Au fond de la lagune de Thau, en Occitanie, la source de la Vise est régulièrement sujette à un phénomène dit d’inversac, où la source d’eau douce se met soudainement à absorber l’eau saumâtre. Ce mécanisme, jusque-là peu connu, expose les ressources en eau douce des côtes à un risque de salinisation. Grâce à un dispositif expérimental unique, des chercheurs français ont pu l’observer en direct. De quoi expliquer au passage pourquoi certaines villes des alentours souffrent, lors de ces épisodes, d’inondations en l’absence de pluies.


Un phénomène exceptionnel, appelé « inversac », menace les ressources d’eau souterraine autour de l’étang de Thau (une vaste lagune d’eau saumâtre) en Occitanie. En fonction des conditions météorologiques, la source sous-marine de la Vise (surnommée localement « le Volcan » ou « le Gouffre ») peut s’interrompre – et cesse alors momentanément d’apporter de l’eau douce dans la lagune.

Elle devient dès lors un point d’infiltration majeur d’eau salée de la lagune vers l’aquifère, provoquant une salinisation chronique des eaux souterraines si précieuses, et des épisodes d’inondation sans pluie dans la station thermale de Balaruc.

Avec des collègues, nous avons pu suivre le phénomène en direct grâce à des instruments spécifiques, une première mondiale, qui a notamment fait l’objet d’une publication scientifique en 2025. De quoi mieux comprendre les causes de ce phénomène jusque-là mystérieux, qui peut durer des mois : six mois pour les épisodes survenus en 2010 et en 2014, et même dix-huit mois pour celui survenu entre 2020 et 2022.

En zone côtière, les exutoires des eaux souterraines peuvent être sous-marins

Les eaux de pluie qui s’infiltrent à la surface de la terre rejoignent les nappes aquifères. Elles circulent ensuite dans le sous-sol jusqu’à des exutoires en surface : sources, zones humides et lits des rivières constituent autant de points bas du paysage vers lesquels convergent les eaux souterraines.

Dans la calanque de Port-Miou, seul un léger courant à peine visible en observant l’écume formée par les vagues contre les rochers indique la présence d’un débit de plusieurs mètres cubes par seconde, quelques mètres sous la surface de la mer. L’eau presque douce (plus légère que l’eau très salée de la Méditerranée) forme une nappe froide sur la mer, plus chaude en été.
Xerti, CC BY-SA

En zone côtière, les exutoires des eaux souterraines peuvent être sous-marins, situés dans la mer ou dans des lagunes côtières. Jouant un rôle important pour les écosystèmes marins côtiers, ils sont diffus ou ponctuels selon le type d’aquifère. Dans ce dernier cas, le plus souvent en contexte karstique, il s’agit de sources sous-marines. Elles sont particulièrement nombreuses en Méditerranée grâce à la forte présence de roches calcaires propices aux phénomènes karstiques.

En France, la source sous-marine de Port-Miou, au large de la calanque, est sans doute la mieux connue et est observée par les scientifiques depuis de nombreuses années.

Plus à l’Ouest, dans l’Hérault, il existe plusieurs autres sources sous-marines qui émergent dans la lagune de Thau. Parmi elles, la source sous-marine de la Vise, située au large de Balaruc, draine un aquifère côtier primordial pour les habitants de cette région au climat chaud et sec de type méditerranéen.

Géographie de la source sous-marine de la Vise. En (a), la localisation de la source dans la lagune de Thau, en (b) une vue en plan du cône (anomalie bathymétrique liée au débit d’eau de la source) autour de la source au large de Balaruc et enfin en (c) vue en coupe du cône et du point d’émergence (griffon) de la source.
Fourni par l’auteur

En effet, les eaux souterraines y sont prélevées pour l’alimentation en eau potable des villages voisins, pour l’irrigation aussi, mais surtout elles alimentent les thermes de Balaruc-les-Bains, première station thermale de France en nombre de curistes. Malheureusement, cette ressource d’eau douce précieuse est menacée par un phénomène exceptionnel : l’inversac.

L’inversac, ou quand les flux d’eau s’inversent et une source absorbe l’eau saumâtre

Bien connue des pêcheurs et des ostréiculteurs, la source de la Vise est située dans la lagune de Thau, à une profondeur de 30 mètres au large de Balaruc. Cette profondeur est exceptionnelle pour l’étang de Thau, dont la profondeur moyenne excède rarement 4 m à 5 m : les flux d’eau souterraine ont creusé et érodé la roche pour créer un grand cône sous-marin situé autour de l’émergence. Cette profondeur attire les amateurs de plongée sous-marine qui peuvent ainsi pratiquer leur sport au cœur d’un site remarquable.

La source est localisée au sommet d’un conduit karstique subvertical qui relie la lagune de Thau à une nappe aquifère captive (c’est-à-dire sous pression) située en profondeur dans les calcaires du Jurassique. Le débit de la source est généralement de l’ordre de 100-150 litres par seconde (l/s), et augmente avec le niveau d’eau dans la nappe après des pluies intenses. C’est une eau douce et chaude (20 °C), car réchauffée par les flux d’eau d’origine profonde qui alimentent également la station thermale de Balaruc.

Or, depuis la fin des années 1950, on observe des épisodes temporaires d’inversion des flux d’eau au niveau de la source. Le résultat ? Une interruption brutale de l’arrivée d’eau douce d’origine souterraine, suivie d’une absorption des eaux de la lagune par la source. En hydrologie karstique, ce phénomène est connu sous le nom d’inversac, nom qui désigne une cavité karstique alternativement absorbante ou émissive, selon les conditions hydrologiques.

Depuis la fin des années 1950, la source de la Vise a commencé, à plusieurs reprises, à absorber l’eau saumâtre de la lagune.

La plupart du temps, les inversacs sont des pertes-émergences situées le long d’une rivière : selon les niveaux d’eau, la rivière s’infiltre dans la cavité karstique (fonctionnement en perte) ou alors cette dernière déverse de l’eau dans la rivière (fonctionnement en émergence).

Dans le cas de la Vise, l’inversac se produit en lien avec l’étang de Thau. Selon les conditions hydroclimatiques, la source va tantôt déverser l’eau douce, tantôt absorber l’eau salée de l’étang.

Explication du mécanisme d’inversac (a) en régime normal, la pression au sein de l’aquifère captif est supérieure à la pression exercée par le niveau d’eau dans la lagune, les flux d’eau sont ascendants au sein du conduit karstique (b) lorsque la pression au sein de l’aquifère devient inférieure à la pression de l’étang, les flux deviennent descendants et la source absorbe l’eau de l’étang (régime d’inversac).
Fourni par l’auteur

Un dispositif de mesure unique au monde

Pour mieux comprendre ce phénomène, les hydrogéologues du BRGM, en collaboration avec la société ANTEA, ont conçu un dispositif inédit spécialement consacré à la mesure des débits de la source sous-marine. Il s’agit d’un tube d’une longueur d’environ cinq mètres et d’un diamètre d’un mètre, posé sur l’émergence, composé de trois compartiments.

(a) Position du dispositif sur le griffon de la source sous-marine de la Vise, (b) vue descriptive du dispositif.
Fourni par l’auteur

Le tube inférieur récolte l’eau douce sortant des principaux griffons (points d’émergence) présents au fond de la lagune. Au-dessus, un débitmètre électromagnétique permet de mesurer le débit vertical au sein du tube intermédiaire. Il est surmonté d’un tube de tranquillisation destiné à réguler les flux d’eau et à réduire les turbulences pour assurer une bonne qualité de la mesure du débit. Des capteurs de température, de salinité et de pression sont installés dans le dispositif pour compléter les mesures.

Un inversac observé en direct en novembre 2020

Installé en juin 2019 par des scaphandriers professionnels, il a permis d’observer en direct un inversac qui s’est produit le matin du 27 novembre 2020. En effet, à 9 h 40 exactement, le débit de la source s’est brutalement inversé : d’un débit ascendant d’environ 120 l/s, il est passé à un débit descendant de 350 l/s.

Simultanément, les capteurs ont mis en évidence la présence d’une eau complètement différente : une eau salée et froide (comme la lagune) s’est substituée, au sein du tube de mesures, à l’eau douce et chaude qui provenait précédemment de la nappe aquifère. À cet instant, la source a commencé à absorber l’eau de la lagune, qui a envahi progressivement la nappe aquifère.

Cet inversac a duré seize mois, durant lesquels environ 7 millions de mètres cubes d’eau salée se sont infiltrés, provoquant l’intrusion de 200 000 tonnes de sel dans l’aquifère. En 2014, la salinisation progressive de la nappe provoquée par la succession des inversacs a nécessité la fermeture du captage d’eau souterraine de Cauvy, qui alimentait en eau potable Balaruc-les-Bains.

La répétition successive des inversacs menace également la ressource en eau thermale, dont l’usage est important pour l’activité économique du secteur. Plusieurs maraîchers exploitants ont également arrêté leur activité à cause de la salinisation de leur puits, tandis que de nombreux forages domestiques ont été touchés. Le sel est aussi remonté dans les sols, menaçant les espaces verts en affaiblissant un grand nombre d’arbres de la commune.

En complément des mesures à la source de la Vise, un réseau d’observation a été installé pour surveiller les niveaux d’eau de la lagune et de la nappe aquifère.

L’analyse détaillée de toutes ces données a permis de montrer que l’inversac s’est enclenché à un moment bien particulier, où une tempête marine accompagnée d’un coup de vent marin avait induit une hausse du niveau de l’étang. Et cela, au moment même où, au contraire, le niveau de la nappe aquifère était au plus bas, par manque de précipitation et de recharge. Résultat : la pression exercée par la masse d’eau salée de l’étang est devenue plus élevée que la pression de la nappe : les écoulements d’eau se sont alors brusquement inversés. C’est ce mécanisme que nous avons décrit dans notre article publié dans la revue Nature Communications Earth and Environment.

« Bouchon de sel » et inondations sans pluie

Restait à expliquer une bizarrerie locale : alors que les inversacs se déroulent en période de sécheresse, lorsque le niveau de la nappe aquifère est au plus bas, ils sont systématiquement accompagnés d’inondations dans la ville de Balaruc-les-Bains. Ceci est d’autant plus étonnant qu’aucun épisode de pluie ne précède ces inondations qui frappent les sous-sols, les caves et les parkings souterrains de la commune, causant de nombreux dégâts.

Cette curiosité hydrologique est à rapprocher des mesures observées dans les piézomètres des environs : chaque inversac est suivi d’une augmentation rapide des niveaux d’eau de la nappe d’environ 2,3 m. Cette hausse est expliquée par le contraste de densité entre les eaux : l’eau salée de la lagune est environ 3 % plus lourde que l’eau douce.

Ainsi, au moment de l’inversac, le conduit karstique vertical se remplit en quelques minutes d’eau salée sur sa hauteur totale, estimée à environ 70 m. Il en résulte une augmentation brutale de 2,3 m de la pression exercée par la lagune sur la nappe aquifère. Cette onde de pression se propage ensuite rapidement dans la nappe aquifère captive jusqu’à plusieurs kilomètres en quelques heures, provoquant une hausse des niveaux d’eau, et donc des inondations, même en l’absence de pluie.

Cette hausse inattendue des niveaux d’eau explique l’apparente contradiction entre la soudaineté du déclenchement d’un inversac et sa très longue durée. Si un coup de vent sur l’étang provoquant une hausse de son niveau de quelques centimètres peut déclencher un inversac, il ne suffit pas d’une accalmie météorologique pour que le système revienne à son état normal initial. Pour retrouver des flux ascendants dans le conduit karstique, la pression de la nappe aquifère doit vaincre cette surpression de 2,3 m provoquée par l’intrusion de sel, qui agit alors comme une sorte de « bouchon » sur la source sous-marine.

De ce fait, seule une très forte pluie sur le causse d’Aumelas, sur les hauteurs du bassin de Thau, peut recharger suffisamment la nappe aquifère pour provoquer une augmentation de niveau supérieure à 2,3 m, capable de vaincre le bouchon de sel. C’est ce qui s’est déroulé le 14 mars 2022 lorsqu’un épisode pluvieux de plusieurs jours, supérieur à 100 millimètres, a mis fin à cet inversac.




À lire aussi :
Comment le changement climatique perturbe la recharge des eaux souterraines


Depuis les années 1950, les inversacs se répètent et s’accélèrent. En cause, les pompages d’eau souterraine, mais surtout la succession des sécheresses, qui provoquent une baisse du niveau de la nappe. Jusqu’à présent, le système revient toujours à son état normal après quelques mois, mais qu’en sera-t-il dans le futur lorsque la recharge naturelle déclinera et que le niveau de la mer montera ?

Il n’est pas exclu que le système bascule définitivement en inversac, provoquant ainsi une salinisation complète et définitive de l’aquifère du Jurassique. C’est pour cette raison qu’un projet d’expérimentation est en cours avec le Syndicat mixte du bassin de Thau pour explorer les moyens possibles de réduire les effets d’un inversac et de préserver la nappe aquifère.


Cette étude a pu être menée dans le cadre du projet de recherche DEM’Eaux Thau (2017-2022).

The Conversation

D’un montant de 5,3 millions d’euros, le financement du projet DEM’Eaux Thau a été assuré à 42% par le ministère de l’Enseignement supérieur et de la Recherche et la Région Occitanie (dans le cadre du Contrat de Plan Etat-Région 2015-2020), à 11% par le fonds européen FEDER, à 17% par l’Agence de l’eau Rhône-Méditerranée-Corse, à 4% par Montpellier Méditerranée Métropole, à 2% par Balaruc-les-Bains et à 1% par le Syndicat Mixte du Bassin de Thau. Le reste du financement du projet (23%) a été apporté grâce à la participation financière de la plupart des partenaires

Bernard Ladouche et Claudine Lamotte ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur poste universitaire.

ref. L’inversac de Thau, ou quand une source sous-marine absorbe l’eau salée et menace les eaux souterraines – https://theconversation.com/linversac-de-thau-ou-quand-une-source-sous-marine-absorbe-leau-salee-et-menace-les-eaux-souterraines-281672

Des milieux pauvres en oxygène ont-ils permis l’émergence des photosymbioses qui ont changé la face de la Terre ?

Source: The Conversation – France in French (2) – By Christophe Robaglia, Professeur de biologie, Aix-Marseille Université (AMU)

La photosynthèse fixe le carbone atmosphérique sous forme de molécules organiques essentielles à la vie et produit l’oxygène présent dans l’atmosphère et dans les mers. Elle a été acquise par le monde vivant grâce à des intégrations cellulaires successives en « poupées russes », les photosymbioses. En mimant les étapes précoces des photosymbioses, nous suggérons, dans notre article publié dans Current Biology, que l’oxygène serait un facteur déterminant pour les amorcer en milieu hypoxique (c’est-à-dire à faible teneur en oxygène) – la fourniture de carbone pouvant être un évènement secondaire.


En convertissant le rayonnement solaire en énergie utilisable par le monde vivant, la réaction de photosynthèse a profondément modifié l’ensemble de la planète Terre. La photosynthèse permet la conversion du carbone provenant du dioxyde de carbone (CO₂) atmosphérique en matière organique complexe, principalement sous forme de sucres qui alimentent une grande partie des formes de vie, dont les sociétés humaines. Une autre conséquence de la photosynthèse, qui a eu des conséquences majeures à l’échelle planétaire, est la production d’oxygène. Celle-ci est causée par la cassure de molécules d’eau qui initie le flux énergétique d’électrons qui permet la fixation du carbone en sucres.

La photosynthèse oxygénique est apparue chez un groupe particulier de bactéries, les cyanobactéries, dont des traces fossiles remontent à 3,8 milliards d’années et dont des descendants existent encore aujourd’hui. L’oxygène produit a permis le métabolisme aérobie, plus énergétique, qui a conduit à l’émergence d’organismes unicellulaires prédateurs. Certains ont intégré des cyanobactéries, bénéficiant à leur tour de la photosynthèse, c’est ce que l’on appelle la photosymbiose. Les lointains descendants de ces organismes sont devenus les algues et les plantes actuelles.

Des emboîtements en « poupées russes » secondaires et tertiaires

L’histoire ne s’arrête pas là puisque, à plusieurs reprises, d’autres organismes prédateurs ont intégré ceux déjà issus de la première photosymbiose, créant des emboîtements en « poupées russes » secondaires et tertiaires. Par exemple, les coraux, apparus il y a environ 500 millions d’années, sont des animaux hébergeant des organismes photosynthétiques unicellulaires issus d’une photosymbiose secondaire, les dinoflagellés.

Nous avons développé un système expérimental permettant l’évolution en laboratoire d’étapes précoces de la transition entre une relation prédateur-proies vers une relation hôte-photosymbionte. Il comprend un organisme unicellulaire prédateur du groupe des ciliés, Tetrahymena thermophila et des proies photosynthétiques. Les ciliés sont des unicellulaires, très abondants dans les écosystèmes aquatiques, dont font partie les paramécies. la cyanobactérie Synechoccoccus elongatus permet de mimer les événements de photosymbiose primaire et la microalgue verte eucaryote Chlorella variabilis permet de mimer les événements de photosymbiose secondaire.

Des cellules de Tetrahymena thermophila ont phagocyté des algues unicellulaires (Chlorella variabilis), celles-ci ne sont pas digérées et peuvent fournir de l’oxygène issu de la photosynthèse.
Fourni par l’auteur

Grâce à la fluorescence naturelle des organismes photosynthétiques, nous avons combiné la microscopie et la cytométrie de flux, qui permet de quantifier et de trier des cellules suivant leur taille ou leur fluorescence pour observer le trajet des proies à l’intérieur des cellules prédatrices.

Une gloutonnerie extraordinaire

Nous avons ainsi caractérisé cette dynamique de la phagocytose jusqu’à l’élimination sous forme de boulettes fécales. Ceci a montré la gloutonnerie du prédateur unicellulaire qui peut ingérer jusqu’à 160 cyanobactéries ou 40 microalgues en moins d’une heure et les éliminer progressivement pendant plusieurs heures. Curieusement, de nombreuses proies sont rejetées sans être digérées totalement, voire pas du tout, suggérant qu’une transition simple entre l’état de proie et celui de symbionte intracellulaire ne nécessiterait que l’interruption de la rejection.

Afin d’évaluer les conditions environnementales permettant l’initiation d’une symbiose, nous avons placé le prédateur et ses proies dans des milieux pauvres en carbone assimilable ou en absence oxygène, et mesuré la survie du prédateur. Nous avons ainsi montré que les proies photosynthétiques favorisent considérablement la survie en milieu hypoxique alors qu’elles procurent un avantage faible, voire inexistant, dans un milieu pauvre en carbone. L’hypoxie induit aussi une condition physiologique atténuant sa propre cause, puisque le transit intracellulaire des proies est considérablement ralenti, favorisant ainsi l’utilisation de l’oxygène produit par la photosynthèse des proies.

Ce résultat n’était pas vraiment attendu, car il est généralement admis que le moteur principal des photosymbioses est la fourniture de carbone sous forme de sucres. Nous montrons donc que la production d’oxygène en conditions hypoxiques peut être une cause primaire de l’amorce d’une symbiose photosynthétique.

Les milieux hypoxiques ont été prépondérants pendant une grande partie de l’histoire de notre planète et sont toujours fréquents, en particulier dans les environnements aquatiques et marins. Leur incidence augmente même sous l’influence de perturbations anthropiques et de l’augmentation des températures. L’exploration de ces milieux pourrait donc révéler de nouvelles associations photosymbiotiques. Nous anticipons maintenant que le système expérimental que nous avons développé nous permettra d’étudier les mécanismes moléculaires et cellulaires stabilisant une proie en symbionte, qui restent largement inconnus. Au-delà de la compréhension d’un mécanisme fondamental d’association entre organismes ces travaux pourraient avoir des applications de biologie synthétique, pour construire, par exemple, de nouvelles associations productrices de biocarburants.

The Conversation

Christophe Robaglia a reçu des financements de l’ANR, Projet-ANR-21-CE20-0035 PHOCEE

Gaël Brasseur et Loïc Quevarec ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur poste universitaire.

ref. Des milieux pauvres en oxygène ont-ils permis l’émergence des photosymbioses qui ont changé la face de la Terre ? – https://theconversation.com/des-milieux-pauvres-en-oxygene-ont-ils-permis-lemergence-des-photosymbioses-qui-ont-change-la-face-de-la-terre-278135

I’ve investigated a hantavirus outbreak. Here’s what I can tell you about the cruise ship cluster

Source: The Conversation – Global Perspectives – By Craig Dalton, Conjoint Associate Professor, School of Medicine and Public Health, University of Newcastle

Ivan Glusica/Pexels

The cruise ship cluster of hantavirus cases continues to grow. The World Health Organization reports that as of May 6 there were eight cases, three of whom are confirmed by laboratory testing as hantavirus. In recent days, we heard three passengers had died.

Now some passengers are being medically evacuated from the cruise ship MV Hondius. Other passengers have disembarked and are returning home. Swiss authorities have confirmed a passenger on the ship is now a confirmed case and is receiving care in a Zurich hospital.

I’m a public health physician with a special interest in respiratory diseases. I’ve also investigated a hantavirus outbreak.

Here’s what investigators want to know about the current cluster of cases. This includes gathering evidence to see if the virus is transmitting from person to person.

Back in 1993, there was an unknown pathogen

In 1993, I was a young epidemic intelligence service officer working at the United States Centers for Disease Control. I was deployed to the deserts of the south-western US to help investigate a frightening outbreak, mainly among Navajo people.

Adults in their 20s and 30s were becoming suddenly unwell. They would develop a fever and cough, then rapidly progress to severe respiratory failure as fluid leaked into their lungs. Some appeared well enough to be dancing in the evening and were dead within hours.

The investigation team was nervous. We did not yet know the pathogen, how it was spreading, or whether we were at risk.

One of the first recognised cases was a well-known runner, so we initially wondered whether infection might be linked to inhaling something stirred up in desert dust. A leak from a remote military biowarfare laboratory was also considered, as was plague that was endemic to the area.

After laboratory testing, the cause was identified as a new hantavirus, later known as Sin Nombre virus. The virus attacked the small blood vessels of the lungs and was linked to exposure to the urine, faeces and saliva of infected deer mice. Mice numbers had increased dramatically and were entering homes and workplaces across affected communities.

A crucial finding was that, like most hantaviruses, Sin Nombre virus did not appear to spread from person to person. Family clusters were explained by shared exposure to rodents or rodent-contaminated environments, especially during cleaning or other close contact with contaminated objects or dust.

That is why many of us were surprised years later when Andes virus, a South American hantavirus, was shown to spread occasionally from person to person.

This remains uncommon, but it has been documented, including in outbreaks in Argentina – the country from which the MV Hondius departed before the current suspected outbreak.

What would a disease detective do now?

The first step in any outbreak investigation is to confirm the diagnosis. At this stage, the difference between a “suspected” and “confirmed” case still matters.

Investigators need to know whether all severe respiratory illnesses in the cluster are due to hantavirus, or whether confirmed cases are occurring against a background of another infection, such as influenza or COVID.

The next step is to build a timeline. The timing of when symptoms started is often the first clue to where and how people were exposed.

According to WHO, the ship departed Ushuaia, Argentina, on April 1 2026. The first known case developed symptoms on April 6. Other cases developed symptoms later in April.

Let’s focus our attention on the first three cases.

Hantavirus pulmonary syndrome describes the respiratory symptoms that follow after the type of hantavirus infection that mainly attacks the lungs. These typically develop two to four weeks after exposure. However, illness can appear as early as one week and as late as eight weeks after infection.

That makes the first case difficult to explain as an exposure acquired on the ship after departure. Symptoms started on April 6, only five days after leaving Argentina. That’s shorter than the usual incubation period (the period from infection to showing symptoms) and even shorter than the lower end commonly cited.

So for that case, it’s more plausible for that person to have been exposed in Argentina before boarding. There are emerging reports of a bird-watching activity that might have led to rodent exposure.

The later cases are more ambiguous. They could have been exposed before departure, or during shore activities in Argentina, or elsewhere. But their timing also raises another possibility: transmission from the first case to close contacts on board.

This is where the epidemiology becomes interesting.

Did the virus spread from person to person?

The second case was a close contact of the first. This creates two plausible explanations. They may have both been exposed to the same infected rodent (or its urine or droppings, for example). Alternatively, it’s very likely the second case contracted the infection from the first case.

The third case was not part of that same close family unit. If investigators find this person shared the same excursions in Argentina as the first two, the outbreak may still be explained by a common source. But if there was no shared rodent exposure, suspicion of person-to-person transmission increases.

This does not mean person-to-person transmission is proven. It means it becomes one of the leading hypotheses to test.

If human-to-human transmission is not the explanation, investigators would need to consider a less tidy chain of events.

The first case would have had a pre-boarding exposure with a short incubation period. The second case would need either the same exposure with a longer incubation period, or infection from the first case.

The third case would need either an independent exposure to infected rodents before boarding, or another exposure during the voyage. None of these is impossible. But as more cases appear, and if they cluster in time around contact with earlier cases, the human-to-human hypothesis becomes harder to dismiss.

The approximate gap between the first case’s illness and the later cases is also important. If person-to-person transmission is occurring, severe hantavirus illness is likely to coincide with a higher risk of being infectious and infecting others. So we would expect symptoms that start two to three weeks after close contact with an earlier severe case, and this is what we’re seeing from the cruise ship.

What are the public health implications?

The practical public health response must therefore cover both possibilities: a common environmental source and limited person-to-person spread.

That means detailed interviews about pre-boarding travel, shore excursions, wildlife exposure, rodent sightings, cabin locations, cleaning activities, shared dining, shared transport, and close contact with ill passengers.

It also means laboratory confirmation in multiple cases, sequencing of viral samples where possible, and careful reconstruction of who had contact with whom, and when.

Genetic fingerprinting can explore if the virus has the same historical mutation that allowed human-to-human transmission to emerge in previous outbreaks (which were easily controlled with basic isolation and infection control). If a new mutation was found, this would raise concerns of greater transmission risks.

For the public and health authorities considering receiving the passengers from the quarantined ship, the key message is not to panic.

Most hantaviruses are not spread between people. Even with Andes virus, person-to-person transmission is uncommon and usually requires close or prolonged contact. WHO currently assesses the risk to the global population as low. This virus does not spread like influenza or COVID.

But for outbreak investigators, this is exactly the sort of cluster that demands disciplined shoe-leather epidemiology: confirm the diagnosis, build the timeline, test the competing hypotheses, and let the pattern of exposure, illness and laboratory evidence tell the story.

The Conversation

Craig Dalton receives funding from the Commonwealth Department of Health, Disability and Ageing.

ref. I’ve investigated a hantavirus outbreak. Here’s what I can tell you about the cruise ship cluster – https://theconversation.com/ive-investigated-a-hantavirus-outbreak-heres-what-i-can-tell-you-about-the-cruise-ship-cluster-282365

Vacunas caducadas: qué riesgos existen y cuáles no

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Pérez Caballero, Profesor de Parasitología y Enfermedades Parasitarias, Universidad de León

wisely/Shutterstock

El término “caducado” se asocia de forma inmediata con peligro. En la vida cotidiana, consumir un producto fuera de fecha puede implicar un riesgo, y es lógico que esta idea se traslade a las vacunas. Sin embargo, en el ámbito sanitario no siempre significa lo mismo. Aunque se usan de forma preventiva, las vacunas son también fármacos y, como tales, cuentan con una fecha de caducidad. Pero ¿qué pasa si se administra una inmunización caducada?

No todas las vacunas funcionan igual ni se diseñan de la misma forma: buscan el mismo objetivo –entrenar al sistema inmunitario para reconocer a un patógeno y responder con rapidez si entra en contacto con él–, pero no lo consiguen de la misma manera.

Existen varias estrategias para enseñar a nuestras defensas sin causar la enfermedad, diferencias que son importantes para entender su estabilidad y su conservación.

¿Cómo se diseñan las vacunas?

Algunas vacunas utilizan versiones debilitadas del microorganismo y generan una respuesta muy completa. Otras emplean patógenos inactivados o fragmentos que no pueden replicarse, pero que siguen siendo reconocidos por nuestro cuerpo.

Además, en los últimos años se han desarrollado variedades basadas en material genético, como las de ARN y ADN. Estas no contienen el microorganismo, sino que aportan instrucciones para que nuestras células produzcan una parte de él. Así se activa la respuesta inmunitaria.

Muchas vacunas combinan varios antígenos –la parte del patógeno que reconoce el sistema inmunitario– en una sola dosis. Es el caso de las trivalentes, tetravalentes o hexavalentes, que protegen frente a varias enfermedades a la vez.

Por ejemplo, algunas vacunas infantiles combinan protección frente a difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis y hepatitis B. Esto reduce el número de inyecciones y simplifica los calendarios vacunales.

Como el sistema inmunitario puede responder a varios estímulos al mismo tiempo, estas combinaciones no hacen la vacuna más agresiva, pero sí requieren un diseño cuidadoso.

Todas las diferencias señaladas influyen en su eficacia y estabilidad; por eso son clave para entender la caducidad.

¿Qué más contienen las vacunas?

En este aspecto, también es importante saber qué contiene una vacuna. El componente principal es el antígeno, que permite al sistema inmunitario reconocer el patógeno. Muchas incluyen además adyuvantes, sustancias que refuerzan la respuesta inmunitaria y ayudan a que la protección sea más eficaz.

Y, finalmente, las vacunas incorporan estabilizantes y conservantes, cuya función reside en mantener el producto en condiciones adecuadas durante el almacenamiento y el transporte.

Todos estos componentes están diseñados para garantizar la seguridad y eficacia, pero no pueden mantenerse estables de forma indefinida: con el paso del tiempo, algunos pueden degradarse o perder actividad. Este proceso es lento y depende de factores como la temperatura y la luz.

Una interrupción en la cadena de frío puede acelerar la pérdida de estabilidad; de ahí que la conservación en temperaturas adecuadas sea tan importante como el tiempo.

¿Qué pasa si se administra una vacuna caducada?

La fecha límite no indica que una vacuna se vuelva peligrosa de forma inmediata. En la mayoría de los casos, administrar una inmunización caducada no implica un riesgo inmediato para la salud. No se convierte en un producto tóxico ni genera efectos adversos distintos a los habituales.

Lo que indica este límite es hasta cuándo el fabricante puede garantizar que la vacuna mantiene todas sus propiedades. Es decir, a partir de ese momento no se puede asegurar que funcione como se espera. Si ha perdido estabilidad, la respuesta inmunitaria será menor, algo importante porque puede traducirse en una protección insuficiente. Por eso las fechas de caducidad se establecen con criterios muy conservadores: el objetivo es asegurar que cada dosis ofrezca la protección prevista.

¿Cómo se gestionan estos casos en salud pública?

Cuando se detecta la administración de una vacuna caducada se activan protocolos específicos con el objetivo de evaluar cada situación. Entonces se analizan factores como el tipo de vacuna, el tiempo desde su caducidad y las condiciones de conservación. Con esta información, los profesionales deciden si es necesario revacunar o hacer seguimiento.

Estos incidentes también se revisan para detectar posibles fallos en los sistemas de control. Así se mejoran los procedimientos y se reduce la probabilidad de que se repitan. Todo forma parte de los programas de vigilancia farmacológica, cuyo objetivo es garantizar la seguridad y la eficacia.

¿Se han dado casos reales?

Los casos de administración de vacunas caducadas son poco frecuentes, pero ocurren. Cuando se detectan, suelen comunicarse y revisarse los protocolos. Aunque en la mayoría de las situaciones no se producen consecuencias graves, puede ser necesario repetir la dosis para asegurar la protección.

La administración de vacunas caducadas muestra hasta qué punto es importante entender cómo funcionan realmente las intervenciones sanitarias. No todos los riesgos son iguales, ni todas las situaciones deben interpretarse de forma automática.

En este caso, la clave está en distinguir entre seguridad y eficacia. Mientras que el riesgo inmediato para la salud suele ser bajo, una posible pérdida de protección sí puede tener consecuencias si no se detecta y se corrige.

Comprender estos matices permite evaluar mejor este tipo de situaciones y evitar interpretaciones alarmistas. En un contexto en el que estos casos pueden aparecer de forma puntual en los medios, contar con información clara y rigurosa resulta esencial para mantener la confianza en la salud pública.

The Conversation

Raúl Pérez Caballero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Vacunas caducadas: qué riesgos existen y cuáles no – https://theconversation.com/vacunas-caducadas-que-riesgos-existen-y-cuales-no-278639

Un ‘Benjamin Button hidrológico’: el curioso caso del río Guadiana en las Tablas de Daimiel

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco J. Moreno Díaz del Campo, Profesor de Historia Moderna, Universidad de Castilla-La Mancha

Pasarela en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (Ciudad Real, España). joserpizarro/Shutterstock

En el 2008, llegó a las carteleras El curioso caso de Benjamin Button, película basada en un breve relato escrito en 1922 por F. Scott Fitzgerald. Su protagonista nace con el aspecto físico de un octogenario que, a medida que pasa el tiempo, ve cómo su cuerpo rejuvenece mientras que sus experiencias son sentidas de una manera “normal”. Button vive la vida al revés, rejuvenece y, en cierto modo, vuelve al origen, pues fallece siendo un niño.

Un efecto similar se ha producido a raíz de las lluvias caídas en los primeros meses de 2026, que han convertido el tramo inicial del Guadiana, en el entorno del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, en un “Benjamin Button hidrológico”. Sus aguas retroceden, discurren río arriba y terminan infiltrándose en la tierra. Aunque el fenómeno no es nuevo, no es tan conocido; en gran medida porque no resulta habitual.

En este enclave de Castilla-La Mancha, las tablas fluviales representan un ecosistema de humedal único en Europa Occidental, caracterizado por el desbordamiento de ríos en tramos llanos con muy poca pendiente y que actúan como grandes encharcamientos en los márgenes de su curso.

En condiciones normales, Las Tablas de Daimiel se formaban por la confluencia de dos ríos. Por un lado, el Cigüela, nacido en las serranías conquenses, que llegaba a Daimiel después de atravesar la llanura manchega. Por otro, el Guadiana, que nacía en los Ojos –hoy secos–, donde recuperaba en superficie el agua sobrante del acuífero subterráneo situado bajo La Mancha para unirla, kilómetros después, a las procedentes del Campo de Montiel, que discurrían por el Azuer, uno de sus afluentes.

Durante siglos, el sistema fluvial de Las Tablas funcionó de manera equilibrada. Agua, clima y suelos dieron lugar a un ecosistema dominado por un bosque mediterráneo progresivamente humanizado. Desde el siglo XIII, la Orden de Calatrava favoreció la roturación de tierras y su conversión en dehesas destinadas al pasto de ganado –generalmente ovino– que, cada invierno, llegaba a la zona procedente de las tierras altas de Castilla.




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Molinos como presas

Agua, bosque y pastos convivieron en Las Tablas en un escenario natural con unas enormes potencialidades económicas. Aquel espacio, conocido entonces como Real Dehesa de Zacatena, gozó de protección, al menos desde que Felipe II dictó unas ordenanzas con el objetivo de regular los aprovechamientos forestales, piscícolas y cinegéticos que, desde entonces, estuvieron vigilados por un guarda mayor.

Uno de los elementos más prototípicos del lugar fueron los molinos de ribera, de enorme importancia en la época preindustrial. Incluso puede decirse que, en una región seca como La Mancha, fueron más numerosos y económicamente más determinantes que los gigantes a los que se enfrentó don Quijote.

Varios de ellos datan de época musulmana. Sin embargo, el sistema de molinos hidráulicos del Alto Guadiana quedó configurado a lo largo del siglo XVI. A mediados de aquella centuria, entre los Ojos del Guadiana y el límite oriental de Zacatena –en un tramo de unos veinticinco kilómetros de río– llegaron a funcionar diez ingenios. Los molinos del Guadiana también actuaron como puentes y pesquerías, así como eficaces presas que retuvieron el agua del río y ampliaron la superficie encharcada.

Aunque su uso y gestión dieron lugar a pleitos y conflictos institucionales, el sistema funcionó con eficacia durante siglos. Cuando las ideas ilustradas propias del setecientos persiguieron aumentar las tierras cultivables y desecar el cauce del Guadiana, se hizo imprescindible derruir algunos de estos molinos y limitar el funcionamiento de otros. El fracaso de aquellos proyectos mantuvo en pie la mayoría de estos ingenios hasta bien entrado el siglo XX, cuando la dictadura franquista recuperó las ideas del siglo XVIII. En aquella ocasión no hubo marcha atrás.




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Un río que busca regresar a su origen

Los trabajos de canalización del Guadiana que se llevaron a cabo a finales de los años 1960, hicieron más profundo el cauce natural del río, alteraron el curso de las aguas, redujeron el encharcamiento de la ribera y limitaron la capacidad de molienda de las piedras que hasta entonces habían sido el motor de la economía local. Las presas fueron inutilizadas y el paisaje cambió radicalmente.

El regadío intensivo y la alteración de la dinámica natural del Guadiana condujeron a una situación insostenible. Las Tablas perdieron su equilibro natural, puesto que las aguas superficiales (cada vez más escasas) dejaron de encontrarse con las subterráneas, que ya no manaban del acuífero por la sobreexplotación a la que se le sometió.

Fue entonces cuando algunos recordaron el efecto regulador de las presas de los molinos, pero el estado de ruina en que se encontraban tras años de inactividad hizo imposible su rehabilitación. Sin embargo, el plan de regeneración hídrica que se puso en marcha en los años ochenta del siglo XX recuperó la esencia de su funcionamiento.

Para salvar Las Tablas se levantaron varias presas. Las dos más importantes fueron la de Puente Navarro y la del Morenillo. La primera se sitúa a la salida del Parque, a escasos metros del antiguo molino de El Navarro, mientras que la segunda se alza allí donde el Cigüela y el Guadiana se encuentran. La misión de ambas es mantener el nivel encharcamiento y asegurar una mínima lámina de agua, algo que, en los últimos años, ni tan siquiera ha sido posible debido, en parte y entre otros factores, a los efectos del cambio climático y la presión antrópica, que han reducido las lluvias y aumentado las extracciones del acuífero que antes alimentaba de manera natural al Guadiana.

La tercera presa es el molino de Molemocho (restaurado en 1998), que hunde sus cimientos en el río y que cierra la superficie encharcada de Las Tablas por su extremo suroriental.

La existencia de estas tres barreras cobra sentido en momentos puntuales, marcados por la abundancia de lluvias, dando lugar a fenómenos como el que ha ocurrido este año o como el acaecido durante el ciclo húmedo que tuvo lugar entre 2009 y 2013, un periodo de lluvias por encima de la media.

Cuando el cielo es generoso, el Cigüela vierte en Las Tablas y la superficie encharcada llega a su límite. Entonces, el agua rebasa la barrera central (presa del Morenillo), sigue su camino y desborda Puente Navarro. Si los niveles de encharcamiento persisten, incluso se hace necesario abrir las compuertas del Molemocho.

Es justo en ese momento cuando, como Button, el Guadiana desafía el orden natural y su corriente remonta el cauce en busca de su origen. El fenómeno no solo es curioso, sino muy positivo porque el agua termina infiltrándose en el subsuelo y contribuye a la recarga del acuífero.

Cierto es que es una situación anómala, temporalmente corta y que suele durar lo que dura la inundación máxima de Las Tablas, pero no es menos verdad que alerta acerca de la necesidad de controlar los niveles de encharcamiento y de lo mucho que la historia de las infraestructuras hidráulicas de aquella comarca puede enseñar a propios y extraños del lugar.

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Francisco J. Moreno Díaz del Campo forma parte del Proyecto de Investigación «PERMASEPI. Percepción y materialidad de los sistemas socio-ecológicos en la Península Ibérica (siglos XIV-XVIII)» (PID2024-155668NA-100) financiado por el MICIU, la AEI y por el FEDER.

ref. Un ‘Benjamin Button hidrológico’: el curioso caso del río Guadiana en las Tablas de Daimiel – https://theconversation.com/un-benjamin-button-hidrologico-el-curioso-caso-del-rio-guadiana-en-las-tablas-de-daimiel-281209

¿Tendremos avispas este verano? Las papeleras, alfareras y asiáticas tienen todo a su favor

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep Maria Bas Lay, Professor i investigador de la UdG, Universitat de Girona

Avispa velutina o asiática. Wirestock Creators/Shutterstock

La primavera y el verano es época de avispas, eso seguro. Molestas, irritantes, muchas veces construyen sus nidos en zonas urbanas, bajo tejados, en jardines y en diversas estructuras. Una situación que genera mucha interacción con los humanos, con riesgo de picaduras y problemas derivados si no tenemos cuidado.

Existen poco más de un centenar de especies de véspidos en toda España. La mayoría son especies solitarias, como las avispas alfareras, que a menudo pasan desapercibidas. Más conocidas son, sin embargo, las avispas sociales, como las papeleras, con sus nidos de celdas hexagonales, que construyen con material vegetal y agua.

A menudo no las aceptamos, pero hay que decir que desempeñan un papel importante en muchas interacciones de la naturaleza, ya sea como depredadoras o como polinizadoras; unos roles estratégicos para la estructura y el equilibrio de las redes de interacción en la naturaleza.

La avispa asiática sale de su refugio en primavera

La mayoría de estas avispas son autóctonas, pero en los últimos años se han añadido especies exóticas que llegan por acción voluntaria o involuntaria de los humanos, como es el caso de la avispa asiática (Vespa velutina).

No ha sido una aparición natural, sino provocada por el movimiento de mercancías desde China, con la primera detección en Francia en 2004. Desde entonces se ha extendido rápidamente por toda Europa, a una media de 50–60 km anuales. Se considera una especie invasora, especialmente por sus impactos demostrados sobre el sector primario de la apicultura.

Las claves de su éxito son que tienen pocos competidores, depredadores y parásitos, y que encuentran los recursos necesarios para aumentar su abundancia y ampliar su distribución.

La avispa asiática presenta un ciclo de vida de un año. Las reinas fecundadas del año anterior, que salen de sus refugios invernales hacia febrero-marzo, construyen por sí solas los nidos embrionarios en lugares protegidos, a poca altura.

¿Cuáles son sus escondites?

En ellos ponen los primeros huevos fecundados, de los que nacen las avispas obreras. A partir de ese momento, la reina ya no sale del nido. Serán las obreras quienes trabajarán e iniciarán la búsqueda de los recursos necesarios (azúcares, proteína, celulosa y agua) para hacer crecer el nido hacia un nido primario.

Más adelante, generalmente construirán un segundo nido más grande, llamado secundario. Lo harán en una zona más elevada, como copas de árboles, cornisas de edificios, salientes de paredes o cuevas en acantilados. Es aquí, ya hacia el otoño, cuando aparecen los machos (de huevos no fecundados) y las reinas vírgenes. Los machos fecundarán a estas reinas, que se prepararán para pasar el invierno en algún lugar resguardado y protegido. El resto de la colonia va muriendo (reina vieja, obreras y machos) al entrar el invierno. Y así se inicia un nuevo ciclo.

Además del efecto social, con casos graves sobre la salud de las personas, el principal impacto demostrado de esta especie es sobre el sector de la apicultura, especialmente cuando los nidos son medianos o grandes en verano y otoño.




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‘Bufé libre’ permanente en los panales

Las avispas visitan las granjas de colmenas para encontrar el “bufé libre” de proteína (la abeja de la miel,Apis mellifera) que necesitan para alimentar a sus larvas. Los visitan de forma periódica y recurrente.

Esto supone que capturan abejas obreras delante de las colonias, con la consiguiente afectación directa de la recolección de néctar y polen, la pérdida de reservas y un debilitamiento general de las colonias de abejas, que las hace más vulnerables a enfermedades y a factores ambientales adversos.

La gran capacidad de dispersión de las nuevas reinas, que pueden volar varios kilómetros en un solo día, contribuye a la rápida expansión y a la presión constante sobre las granjas de colmenas.

Por todos estos motivos que se hace imposible su erradicación en las zonas donde ya ha llegado. Todo juega a su favor.

Mejores opciones para combatirlas

No hay estudios que demuestren que determinadas acciones sean efectivas para minimizar su impacto, como por ejemplo trampear reinas en primavera.




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Ahora bien, sí se puede mejorar el manejo y la gestión de las granjas de colmenas in situ desde el sector de la apicultura, en función de la presencia de esta especie.

Los apicultores realizan trashumancia para evitar su presencia y ajustan temporalmente el movimiento de las colonias, o utilizan distintas herramientas para proteger las colmenas de la abeja de la miel, aunque presentan limitaciones, especialmente en periodos de alta presión.

La opción prioritaria desde el Grupo de Investigación de Biología Animal de la Universidad de Girona son las trampas Koldo adaptadas (KBA), modificadas a partir del diseño original del apicultor Koldo Belasko.

Trampa Koldo Belasko para la avispa velutina.

Esta trampa está diseñada para capturar obreras y reinas de manera selectiva delante de las colmenas sin afectar a las abejas, permitiendo un control más sostenible y aplicable en granjas de distintos tamaños.

Toda la información científica disponible y la que se pueda generar en el futuro sobre la gestión de la avispa asiática es clave como estrategia para establecer protocolos que permitan su control, ya sea para reducir los riesgos para las personas, para otros polinizadores o para la protección de las colonias de abejas de la miel. En este último caso, no se compromete la producción de miel y otros productos apícolas, y se establece un control selectivo y sostenible.

La avispa asiática ha llegado para quedarse.

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Josep Maria Bas Lay no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Tendremos avispas este verano? Las papeleras, alfareras y asiáticas tienen todo a su favor – https://theconversation.com/tendremos-avispas-este-verano-las-papeleras-alfareras-y-asiaticas-tienen-todo-a-su-favor-281942

IA en los hospitales: estos son los derechos que podrían estar en riesgo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María José Parejo Guzmán, Profesora Titular de la Facultad de Derecho, Universidad Pablo de Olavide

frank60/Shutterstock

La inteligencia artificial ya se utiliza en hospitales para priorizar pacientes, apoyar diagnósticos o recomendar tratamientos. Estas herramientas prometen mayor eficiencia y rapidez e, incluso, pueden ayudar a reducir listas de espera.

Sin embargo, junto a estas ventajas surgen preguntas que no son solo técnicas, sino también jurídicas: ¿qué ocurre si un algoritmo ignora las preferencias del paciente? ¿Quién responde cuando una decisión automatizada afecta a derechos fundamentales?

La inteligencia artificial ya está transformando la medicina. Ahora toca preguntarse cómo garantizar que esa transformación respete los derechos de pacientes y profesionales.

Cuando el algoritmo no ve a la persona

La práctica sanitaria nunca ha sido completamente neutral. Las decisiones médicas están atravesadas por valores, creencias y preferencias personales.

Un paciente puede rechazar una transfusión de sangre, solicitar una dieta específica por motivos religiosos o expresar preferencias sobre el final de la vida. Estas decisiones forman parte del ejercicio de la autonomía personal y del derecho a la salud. Sin embargo, muchos sistemas de inteligencia artificial no están diseñados para tener en cuenta esas dimensiones. Funcionan a partir de grandes volúmenes de datos y patrones estadísticos, pero no siempre incorporan variables relacionadas con las convicciones personales o culturales.

Esto puede generar situaciones problemáticas: recomendaciones médicas que no respeten la voluntad del paciente o decisiones automatizadas que, sin pretenderlo, ignoren aspectos esenciales de su identidad.

El riesgo de una discriminación invisible

Otro de los grandes desafíos es el de los sesgos algorítmicos. Si los sistemas de inteligencia artificial se entrenan con datos incompletos o poco representativos, pueden reproducir desigualdades existentes.

Este debate ya está presente en la literatura científica y también en el ámbito divulgativo. En relación al uso de la IA para la prevención de enfermedades, surgen interrogantes sobre privacidad, equidad y control de los datos.

En el ámbito clínico, el problema puede ser aún más delicado. Una herramienta que priorice pacientes o recomiende tratamientos podría perjudicar indirectamente a determinadas minorías, si sus necesidades específicas no están contempladas en los datos de partida.

No se trataría de una discriminación directa, sino de algo más difícil de detectar: una desigualdad incorporada en el propio sistema.

¿Qué ocurre con los profesionales sanitarios?

La introducción de la inteligencia artificial también plantea preguntas para médicos y personal sanitario. ¿Y si un algoritmo recomienda una actuación que entra en conflicto con las convicciones del profesional? ¿Debe seguir la indicación técnica o su propio criterio ético?

Un sistema informático no puede sustituir el juicio clínico ni la responsabilidad profesional. Los sistemas deben entenderse como herramientas de apoyo, no como sustitutos de la decisión humana. De lo contrario, existe el riesgo de desdibujar tanto la responsabilidad como la libertad de conciencia en la práctica médica.

Datos sensibles y decisiones automatizadas

Para que la inteligencia artificial tenga en cuenta las preferencias del paciente, sería necesario incorporar información especialmente sensible, como sus creencias religiosas o convicciones personales.

Aquí aparece otro problema jurídico relevante: la protección de datos. La religión es considerada un dato especialmente protegido por la normativa europea y su uso exige garantías estrictas.

Esto obliga a encontrar un equilibrio complejo: cómo respetar las convicciones del paciente sin comprometer su privacidad.

Investigaciones recientes han subrayado estos desafíos, como un trabajo reciente sobre inteligencia artificial y diversidad religiosa en sanidad publicado en la revista Religions, donde destacamos la necesidad de adaptar el marco jurídico a los entornos sanitarios digitalizados e incorporar garantías frente a posibles vulneraciones de derechos.

Asimismo, otros estudios han señalado la importancia de repensar la gobernanza de la inteligencia artificial en el ámbito del derecho a la salud para evitar que la innovación tecnológica genere nuevas desigualdades o erosione la autonomía del paciente.

¿Qué garantías necesitamos?

Ante estos desafíos, la clave no es frenar la innovación, sino acompañarla de garantías adecuadas. Entre ellas, destacan la supervisión humana de las decisiones automatizadas, la transparencia de los algoritmos, la evaluación de impacto en derechos fundamentales y la incorporación de acomodaciones razonables en entornos digitales.

Esto implica diseñar sistemas capaces de adaptarse a las necesidades reales de los pacientes, incluyendo sus convicciones personales, sin comprometer la equidad del sistema sanitario.

La inteligencia artificial puede mejorar la medicina, hacerla más eficiente y, en muchos casos, más precisa. Pero también puede transformar silenciosamente la forma en que se toman decisiones sobre la salud.

Por eso, el debate no es solo tecnológico. Es, ante todo, un debate sobre derechos. Si los sistemas de inteligencia artificial no se diseñan con estos principios en mente, corremos el riesgo de que decisiones aparentemente neutras terminen afectando a la autonomía del paciente, la igualdad o la libertad de conciencia.

La inteligencia artificial ya está en los hospitales. La verdadera cuestión no es si debemos usarla, sino cómo garantizar que refuerce –y no debilite– los derechos fundamentales que sustentan la atención sanitaria.

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María José Parejo Guzmán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. IA en los hospitales: estos son los derechos que podrían estar en riesgo – https://theconversation.com/ia-en-los-hospitales-estos-son-los-derechos-que-podrian-estar-en-riesgo-279179

El mandato de Guterres termina este año: ¿cómo se elige al secretario general de Naciones Unidas?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Aritz Obregón Fernández, Investigador y profesor de Derecho internacional, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

El actual secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, finaliza su segundo mandato de cinco años en diciembre de 2026. Mientras considera su futuro, en el que sin duda se vislumbra la escritura de sus memorias sobre su paso por el cargo, la organización se encuentra inmersa en el proceso de elección de la persona que le sustituirá.

La Carta de Naciones Unidas simplemente establece que la Secretaría General es elegida por la Asamblea General por recomendación del Consejo de Seguridad, otorgando a los cinco miembros permanentes –China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia– el control de la elección con su derecho a veto.

Durante décadas, la persona era elegida por el Consejo de Seguridad y la Asamblea General se limitaba a refrendarla. Tras reiterados llamamientos a adoptar un proceso más transparente e inclusivo, desde 2015 se viene tratando de configurar un proceso de elección estructurado en permanente mejora.

En abril se dio inicio formal a la carrera con un diálogo interactivo público de los candidatos con los Estados y la sociedad civil en el que expusieron su visión de Naciones Unidas y respondieron a sus preguntas.

La siguiente fase, en mayo o junio, será la celebración de reuniones a puerta cerrada con los miembros del Consejo de Seguridad, seguidas de deliberaciones privadas entre ellos. En julio comenzarán las encuestas informales en el órgano. Se prevé que en un primer momento todos los miembros utilicen papeletas iguales para optar entre “apoya”, “desaconseja” o “no tiene opinión”.

Más adelante harán uso de papeletas diferenciadas entre los miembros permanentes y electos. En ese momento clave conoceremos, mediante filtraciones interesadas, si alguno de los cinco grandes “desaconseja” a alguna de las personas candidatas. De manera similar, se esperan sondeos más informales entre todos los Estados de la Asamblea General.

Los intercambios del Consejo de Seguridad podrían demorarse algunos meses hasta que logren consensuar, al menos, un candidato no controvertido. Entonces, aprobará una resolución por, al menos, nueve votos afirmativos y sin ningún voto en contra de los miembros permanentes, recomendando su elección.

Será entonces cuando la Asamblea General se pronuncie sobre el candidato propuesto. En el último trimestre del año conoceremos a la persona que sustituirá a Guterres.

Habilidades diplomáticas, comunicativas y multilingües

Los candidatos deben encarnar los más elevados estándares de eficiencia, competencia e integridad y un firme compromiso con los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas. Además, es conveniente que cuenten con capacidad de liderazgo y gestión demostrada, extensa experiencia en relaciones internacionales y habilidades diplomáticas, comunicativas y multilingües. Asimismo, se suele subrayar la necesidad de que sea independiente, una alusión crítica a la práctica de “reservar” altos cargos de la organización para garantizar apoyos.

La elección también deberá tener presente la rotación regional, un criterio ampliamente aceptado para garantizar un equilibrio regional en la elección de los cargos más importantes de Naciones Unidas que no siempre se respeta. Si esta vez se observa, todo parece indicar que el candidato provendrá de uno de los 33 Estados de América Latina y el Caribe.

A este criterio se le suma el de género, que ha adquirido un protagonismo predominante durante este proceso. En el Pacto para el Futuro de 2024, los Estados se lamentaron de que entre los nueve secretarios generales que ha habido todavía no se haya elegido a una mujer y llamaron a considerar tal posibilidad. Una investigación muestra que, al menos, 92 Estados se han comprometido públicamente a ello, entre ellos Francia y Reino Unido. China se ha pronunciado en este sentido recientemente.

¿Quiénes son las personas candidatas?

Tras la retirada de Virginia Gamba por parte de Maldivas, cuatro personas compiten por la Secretaría General. Los Estados de la región latinoamericana, lejos de lograr acordar una candidatura común, han presentado a tres personas. Brasil, Chile y México nominaron a la expresidenta, exdirectora de ONU-Mujeres y ex alta comisionada de los Derechos Humanos, Michelle Bachelet. El actual Gobierno chileno retiró su respaldo nada más llegar al poder.

Argentina, por su parte, nominó al nacional Rafael Mariano Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica. Costa Rica hizo lo propio con la secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, Rebeca Gynspan.

Fuera de la región, el único candidato es el expresidente senegalés Macky Sall, nominado por Burundi y rechazado como candidato por la Unión Africana.

En caso de que ninguna de las candidaturas obtuviera el consenso necesario, no es descartable que surjan otras nuevas.

El próximo lo tendrá más difícil

No hay que perder de vista que el secretario general es el primer funcionario de la organización. Su poder se deriva, en gran medida, de sus capacidades de diálogo, negociación, lograr consenso e inventiva.

La persona elegida tendrá que liderar una organización en crisis financiera, sometida a presiones de desfinanciación por parte de Estados Unidos, una reforma del organismo urgente y necesaria que no llega –ni hay visos reales de que se dé– y una irrelevancia creciente en el ámbito de la paz y seguridad internacional. Y todo ello en un contexto internacional tremendamente convulso. Sea quien sea, le espera un trabajo endiablado.

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Aritz Obregón Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El mandato de Guterres termina este año: ¿cómo se elige al secretario general de Naciones Unidas? – https://theconversation.com/el-mandato-de-guterres-termina-este-ano-como-se-elige-al-secretario-general-de-naciones-unidas-282085

Por qué saber escuchar es la habilidad democrática más importante de la era digital

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sara Kells, Director of Program Management at IE Digital Learning and Adjunct Professor of Humanities, IE University

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En una conversación típica de hoy en día, no es difícil darse cuenta de cuándo alguien ha dejado de escuchar. Su atención se desvía, su respuesta llega demasiado rápido o su mirada se dirige hacia alguna pantalla. La conversación continúa, pero ya se ha perdido algo esencial. Hablamos más que nunca a través de plataformas, dispositivos y espacios digitales, pero ¿nos estamos escuchando realmente unos a otros?

El debate público actual tiende a centrarse en el discurso. Las cuestiones sobre quién puede hablar, qué debe regularse y si la libertad de expresión está amenazada dominan las discusiones sobre la vida digital. Se trata, sin duda, de preocupaciones importantes, pero se basan en una suposición que rara vez examinamos: que ser escuchado es una consecuencia natural de hablar.

## El valor para hablar con sinceridad

Los antiguos atenienses entendían que el discurso democrático requería dos cosas en igual medida: el derecho a hablar y el valor para hablar con sinceridad.

Pero ambos ideales dependen de la presencia de algo que los atenienses rara vez discutían explícitamente, porque en el ágora simplemente se daba por sentado: una audiencia dispuesta a recibir genuinamente lo que se decía.

Hablar y escuchar no son preocupaciones rivales. Son dos caras de la misma práctica cívica, y no se puede defender una sin prestar atención a la otra. Hoy en día, hemos invertido una enorme energía en proteger y ampliar el derecho a hablar. Sin embargo, hemos prestado mucha menos atención a lo que ocurre en el lado receptor.




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Escuchamos para responder en lugar de para comprender

Escuchar no es una actividad pasiva. No es simplemente la ausencia de hablar, ni equivale a oír palabras a medida que pasan. Escuchar bien es comprometerse con lo que dice otra persona como algo significativo, algo que puede entenderse, interpretarse y responderse en sus propios términos.

Los filósofos llaman a esto “asimilación”: la disposición a recibir con precisión lo que alguien ha dicho antes de reaccionar ante ello. En la práctica, esto significa interiorizar un argumento el tiempo suficiente para comprenderlo genuinamente, en lugar de responder a una versión simplificada o distorsionada del mismo. Significa distinguir lo que una persona realmente ha afirmado de lo que hemos supuesto que quería decir. Significa tratar a la persona que habla como un participante en un intercambio compartido, no como un obstáculo que hay que superar.

Esto es más difícil de lo que parece. Tendemos a escuchar para responder en lugar de para comprender. Buscamos el momento en que podamos rebatir, el punto débil del argumento, la oportunidad para exponer nuestro propio punto de vista. Esto no es escuchar. Es esperar.

La distinción es de enorme importancia en la vida democrática. Cuando los ciudadanos se enfrentan a caricaturas de opiniones contrarias en lugar de a las opiniones mismas, el debate público pierde su capacidad de producir algo más que ruido. El desacuerdo se convierte en una actuación. La discusión se convierte en teatro. Y la posibilidad de una persuasión genuina, de cambiar realmente de opinión a la luz de lo que otra persona ha dicho, desaparece silenciosamente.




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Los entornos digitales dificultan la escucha

Las plataformas que ahora albergan la mayor parte de nuestra conversación pública no se diseñaron pensando en la escucha. Se diseñaron para la participación, que es algo muy diferente.

La participación, tal y como la miden las principales plataformas de redes sociales, significa clics compartidos, reacciones y tiempo dedicado. El contenido que despierta emociones fuertes –especialmente la indignación, la ira y la alarma moral– suele obtener buenos resultados según estas métricas. El contenido que invita a una reflexión cuidadosa, en cambio, no suele hacerlo.

El resultado es un entorno informativo que recompensa sistemáticamente el tipo de comunicación menos propicio para la escucha genuina: rápida, declarativa, cargada de emoción y diseñada para provocar una reacción en lugar de suscitar una respuesta.

A esto se suma la forma en que los algoritmos nos presentan el contenido. Rara vez nos encontramos con argumentos en su forma completa, formulados por las personas que los sostienen, en el contexto en el que se presentaron. En cambio, solemos encontrarnos con fragmentos, capturas de pantalla, resúmenes y paráfrasis, a menudo seleccionados precisamente porque son fáciles de descartar o ridiculizar. En otras palabras, se nos está entrenando para interactuar con caricaturas. Y las caricaturas no requieren escucha. Solo requieren una reacción.

Las consecuencias para la vida democrática son graves. Una esfera pública en la que la gente habla constantemente pero rara vez se siente realmente escuchada no es saludable. Es una esfera en la que se acumula la frustración, se endurecen las posiciones y cada vez resulta más difícil encontrar el terreno común necesario para la toma de decisiones colectiva. No se trata simplemente de un problema tecnológico. Es un problema cívico. Y exige una respuesta cívica.




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Cómo enseñar (y practicar) la escucha

La buena noticia es que la escucha, a diferencia del diseño algorítmico, es algo sobre lo que podemos influir directamente. Es una habilidad, y las habilidades se pueden enseñar.

En el ámbito educativo, esto significa crear espacios donde los estudiantes practiquen la comprensión de forma deliberada. Los profesores pueden, por ejemplo, organizar debates en los que se pida a los estudiantes que reformulen el argumento de un compañero hasta que este quede satisfecho antes de ofrecer una crítica. Esta práctica crea un entorno en el que la participación equitativa es una expectativa estructural más que una idea de último momento, y donde el desacuerdo se trata como una oportunidad para comprender en lugar de para ganar.

La misma lógica se aplica más allá del debate en vivo. Se puede pedir a los estudiantes que escuchen un pódcast, vean un vídeo o lean un artículo con una tarea en mente: ¿puedes explicar su argumento de forma imparcial antes de decidir si estás de acuerdo con él?

No se trata simplemente de ejercicios de clase: son ensayos para la vida democrática.

Estos hábitos también se pueden cultivar fuera de la educación formal. Antes de responder a algo que nos provoque, hagamos una pausa lo suficientemente larga como para preguntarnos si hemos entendido el argumento real. Antes de criticar una postura, reformulémosla en términos que su defensor reconocería. Separemos lo que una persona ha dicho de nuestras suposiciones sobre por qué lo ha dicho. Se trata de pequeños ajustes, pero si se practican de forma constante, cambian la calidad del intercambio.

Una democracia que únicamente enseña a la gente a hablar libremente solo ha hecho la mitad del trabajo. En la antigua Grecia, el ágora no era un escenario: era un lugar de intercambio. Recuperar ese espíritu, en las aulas, en las conversaciones y en los espacios digitales que ahora habitamos juntos, comienza con la habilidad más silenciosa y exigente de aprender a escuchar de verdad.

The Conversation

Sara Kells no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Por qué saber escuchar es la habilidad democrática más importante de la era digital – https://theconversation.com/por-que-saber-escuchar-es-la-habilidad-democratica-mas-importante-de-la-era-digital-282208