El terremoto de Rusia sacude el Pacífico, despierta un volcán y pone a prueba la ciencia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Luis González Fernández, Profesor Ayudante Doctor Didáctica de las Matemáticas, Universidad de Castilla-La Mancha

Zonas afectadas por el tsunami generado por el terremoto de Rusia, con epicentro en las Islas Comandante, mar de Bering, al este de la península de Kamchatka. NOAA / National Weather Service, CC BY

El 30 de julio de 2025, un terremoto de magnitud 8,8 ha sacudido la península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia, desencadenando alertas de tsunami en gran parte del océano Pacífico, desde Japón y Hawái hasta la costa oeste de Estados Unidos, Centroamérica y Oceanía. Este seísmo, uno de los más intensos de las últimas décadas y el octavo más fuerte registrado en la era moderna, ocurrió a menos de 20 kilómetros de profundidad y provocó olas de hasta 4 metros en zonas costeras cercanas, obligando a evacuar a la población y causando importantes daños materiales.

Cuando la tierra tiembla, el volcán Kliuchevskoi ruge

Tras el potente terremoto, el volcán Kliuchevskoi, el más alto y activo de Eurasia, despertó con una violenta erupción, expulsando ceniza y material incandescente desde su cráter principal de unos 700 metros de diámetro. Ríos de lava descendieron por su ladera occidental, un espectáculo que sorprendió a los científicos, ya que el volcán había estado inactivo durante varios meses.

Según los expertos, la fuerte sacudida sísmica probablemente alteró la presión interna del sistema magmático, facilitando la salida del magma acumulado. Con más de un centenar de erupciones registradas en los últimos 3 000 años, este gigante ha demostrado ser especialmente sensible a estas alteraciones tectónicas, lo que representa un riesgo adicional para las poblaciones cercanas.

¿Por qué tiembla tanto Kamchatka?

Kamchatka se sitúa en una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta, la fosa de Kuriles-Kamchatka, donde la enorme placa tectónica del Pacífico se hunde bajo la de Okhotsk. Este proceso, conocido como subducción provoca una acumulación constante de tensión tectónica, que se libera cada cierto tiempo en forma de terremotos de gran magnitud. No es un fenómeno nuevo, ya que en 1952 se registró un seísmo similar, con magnitud cercana a 9, lo que originó un tsunami con olas de hasta 18 metros. El reciente terremoto responde al mismo mecanismo físico, una fractura súbita en esta falla activa.

Magnitud, profundidad y energía liberada

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó la magnitud del terremoto en 8,8, con un hipocentro situado a unos 18,2 kilómetros de profundidad. Esta combinación genera una liberación de energía colosal, equivalente a miles de veces la bomba atómica de Hiroshima. Para ponerlo en perspectiva, fue aproximadamente 30 veces más fuerte que el terremoto de Kaikoura (Nueva Zelanda, 2016) y comparable, aunque algo menor, al de Tōhoku (Japón, 2011). Además, se esperan réplicas durante los próximos días o semanas, algunas de ellas potencialmente destructivas.

Cuando el mar se convierte en amenaza

El tsunami asociado se ha producido por el desplazamiento vertical del lecho marino durante el seísmo. Esta alteración súbita del fondo oceánico desplaza enormes volúmenes de agua, generando ondas que pueden cruzar el océano a velocidades superiores a los 700 km/h. Al acercarse a la costa, la velocidad disminuye, pero la altura de las olas aumenta considerablemente. En localidades rusas como Severo-Kurilsk se registraron olas superiores a los 3 metros, mientras que en Japón, aunque eran de menor intensidad (alrededor de 60 cm), se mantuvo la alerta durante varias horas.

De Japón a América, el océano pone a prueba los sistemas de alerta

La respuesta internacional ha sido inmediata. Japón ordenó la evacuación de alrededor de 2 millones de personas, incluyendo trabajadores de la central nuclear de Fukushima. Estados Unidos activó las alertas en Hawái, Alaska y toda la costa oeste, incluyendo California y Oregón. En América Latina, países como Perú, Ecuador y México pusieron también en marcha sus protocolos de emergencia.

Aunque las olas fueron moderadas en la mayoría de estas regiones, las medidas preventivas evitaron posibles tragedias. La buena coordinación entre agencias sismológicas y meteorológicas durante esta emergencia demuestra el valor de la cooperación internacional para gestionar riesgos en tiempo real, evitar daños materiales y salvar vidas.

¿Qué nos dice la ciencia sobre este tipo de fenómenos?

Cada terremoto de estas características supone una oportunidad para avanzar en el conocimiento científico. Los datos recogidos por sismógrafos, satélites y boyas oceánicas permiten a los geofísicos estudiar con más precisión cómo se propagan las ondas sísmicas y los tsunamis. Además, sirven para poner a prueba los modelos de predicción y mejorar los sistemas de alerta temprana. Gracias a estos avances, es posible avisar a la población con minutos de antelación, un tiempo que puede salvar miles de vidas.

Un contexto histórico de actividad sísmica extrema

Aunque no se trata del mayor terremoto registrado, el seísmo de Kamchatka entra en el grupo de los más intensos de la historia reciente. Su magnitud lo sitúa el nivel del devastador terremoto de Sumatra en 2004 y del ya citado de Tōhoku en 2011. Esta región ha vivido otros grandes temblores en el pasado, como los de 1952 y 1737, que provocaron tsunamis de hasta 60 metros de altura. Todo este historial nos recuerda que Kamchatka es una de las zonas más activas y peligrosas dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico.

¿Estamos preparados para el próximo gran terremoto?

El suceso ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de los países afectados. Si bien los protocolos han funcionado de forma razonable, sigue habiendo diferencias notables entre regiones en cuanto a infraestructuras, medios técnicos y preparación ciudadana. En zonas menos desarrolladas o con acceso limitado a comunicaciones, la capacidad de reacción sigue siendo limitada. La prevención, a través de la educación, la arquitectura sismorresistente y el fortalecimiento de las redes de alerta, es clave para afrontar futuros eventos de esta magnitud.

La advertencia silenciosa que viene del subsuelo

El terremoto de Kamchatka es un recordatorio contundente del poder de la naturaleza y de la necesidad de estar preparados. Su impacto no solo ha sido físico, sino también social y científico. Nos recuerda que vivimos en un planeta dinámico, en constante movimiento, y que la vigilancia geológica y la cooperación internacional son herramientas imprescindibles para reducir riesgos. Comprender estos fenómenos, anticiparse a ellos y actuar con rapidez puede marcar la diferencia entre una catástrofe contenida y una tragedia.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. El terremoto de Rusia sacude el Pacífico, despierta un volcán y pone a prueba la ciencia – https://theconversation.com/el-terremoto-de-rusia-sacude-el-pacifico-despierta-un-volcan-y-pone-a-prueba-la-ciencia-262250

Car tires are polluting the environment and killing salmon. A global plastics treaty could help

Source: The Conversation – Canada – By Timothy Rodgers, Postdoctoral Fellow in Environmental Engineering, University of British Columbia

In the 1990s, scientists restoring streams around Seattle, Wash., noticed that returning coho salmon were dying after rainstorms. The effects were immediate: the fish swam in circles, gasping at the surface, then died in a few hours.

Over the next several decades, researchers chipped away at the problem until in 2020 they discovered the culprit: a chemical called 6PPD-quinone that forms when its parent compound, a tire additive called 6PPD, reacts with ozone.

6PPD-quinone kills coho salmon at extraordinarily low concentrations, making it one of the most toxic substances to an aquatic species that scientists have ever found.

Today, a growing body of evidence shows that tire additives and their transformation products, including 6PPD-quinone, are contaminating ecosystems and showing up in people.

Now, alongside the researchers who made that initial discovery, we’re calling for international regulation of these chemicals to protect people and the environment.

Our recently published research outlines the hazard posed by tire additives due to their demonstrated toxicity and high emissions near people and sensitive ecosystems, how current regulations don’t do enough to protect us, and how we can do better.

Tires are complex chemical products

Tires are far from simple rubber rings. They’re complex chemical products made to endure heat, friction and degradation. For example, 6PPD is in tires to protect them from ozone, which causes tires to crack.

Unfortunately, little attention was paid to these chemicals until scientists discovered the impacts of 6PPD-quinone and realized these chemicals could be hazardous.

Once they started looking, researchers found many tire additives, including 6PPD-quinone, in streams near roads, in dust and in the air — wherever there are roads, there is tire additive contamination.

Although 6PPD-quinone is most lethal to coho, it is also lethal to several other species of salmonids, and it may be toxic to aquatic plants and terrestrial invertebrates.

We know that exposure to tire wear particles and the chemicals that leach from them affect other aquatic species that are used as indicators of toxicological risk. This widespread contamination occurs because emissions of tire additives are high.

Every time we drive, we produce particles from tire wear, and those particles release additives into the environment. Tires lose 10-20 per cent of their mass over their lifetime. That means driving emits over one million tonnes of tire particles to the environment in both the United States and the European Union every year.

All those tire particle emissions represent a large source of chemicals to the environment and high human exposures, especially in cities. Researchers have started to find tire additives and their transformation products in people.

Although more research is needed on how tire additives affect people, 6PPD is classified as a reproductive toxin, and other tire additives and their transformation products have been associated with increased cancer risk in exposed populations.

Emerging research with mice indicates that some tire additives and their transformation products impact mammals, with studies showing neurotoxicity, damage to multiple organ systems and impaired fertility from 6PPD-quinone.

That’s why our team of environmental scientists is calling for urgent global action.

Plastics treaty

We’re not arguing that tires shouldn’t have additives, but those additives must be safer. That’s why we are calling for a process that replaces 6PPD and other tire additives with safer alternatives. Tire additives should be nonhazardous across their entire life cycle, and manufacturers should be transparent about what tire additives they are using and what their hazards are.

Next week, governments from around the world are meeting to negotiate a global treaty to end plastic pollution. We call for tires to be explicitly included in the treaty, and we want to see strong measures around plastic additives including tire additives.

We want to see:

  • Deadlines for phasing out hazardous chemicals;
  • The ability to mandate alternatives;
  • Transparency around the chemicals used in tires;
  • Independent panels for evaluating additive alternatives and for assessing additive effects;
  • Dedicated working groups focused on tire additives due to their large emissions and demonstrated ecological impacts.

The good news is that we’ve done this before. After scientists found a hole in the ozone layer, the world banded together under the Montréal Protocol to phase out the most damaging chemicals to the ozone layer. Today, the ozone layer is recovering, averting millions of cases of skin cancer and helping combat climate change. We need the same level of ambition and urgency now.

Making tires nonhazardous for the environment would help safeguard coho salmon populations, restoring traditional foods to Indigenous Peoples across the Pacific Northwest and protecting a species vital for aquatic ecosystems.

Since roads are built where people are, reducing the hazard from tire particle pollution would reduce one source of exposure to potentially toxic chemicals, and ensure a future where fewer people are impacted by chemical pollution. It’s time for global action on tire additives, before their impacts become even harder to ignore.

The Conversation

Timothy Rodgers receives funding from the British Columbia Salmon Restoration and Innovation Fund.

Rachel Scholes receives funding from the Natural Sciences and Engineering Research Council of Canada, the Canadian Foundation for Innovation, the BC Knowledge Development Fund, and the BC Salmon Restoration and Innovation Fund.

Simon Drew receives funding from the British Columbia Salmon Restoration and Innovation Fund.

ref. Car tires are polluting the environment and killing salmon. A global plastics treaty could help – https://theconversation.com/car-tires-are-polluting-the-environment-and-killing-salmon-a-global-plastics-treaty-could-help-261832

‘Pay us what you owe us:’ What the WNBA’s collective bargaining talks reveal about negotiation psychology

Source: The Conversation – Canada – By Ryan Clutterbuck, Assistant Professor in Sport Management, Brock University

WNBA all-star players, led by Indiana Fever’s Caitlin Clark and the Minnesota Lynx’s Naphessa Collier, recently made headlines by wearing “Pay Us What You Owe Us” T-shirts during the pregame warm-up.

The T-shirts, which are now available for purchase, were a demonstration of players’ frustrations with the WNBA owners and the ongoing collective bargaining agreement negotiation. The collective agreement sets out the terms and conditions of employment (like salaries and benefits) between the league and its players, and is set to expire Oct. 31, 2025.

Reportedly, players are asking for increased revenue sharing (the current agreement stipulates WNBA players receive only nine per cent of league revenue, relative to their NBA peers who receive 50 per cent), increased compensation (the average WNBA salary is US$147,745) and other benefits.

Central to these demands is the perception that, despite a surge in popularity, media attention and viewership, WNBA players are still being underpaid and are undervalued.

Negotiations for a new collective agreement are ongoing. But as the T-shirts and subsequent public statements from the players and the WNBA show, there is increasing frustration with how the process is unfolding.

What is ‘owed’ to WNBA players?

Debate over what is “owed” to WNBA players has intensified recently. ESPN commentator Pat McAfee, for example, has suggested the league should simply increase players’ salaries by US$30,000 per player, saying that contracts like Clark’s are “an embarrassment.”

But others argue this discussion should go beyond players’ salaries. Syracuse University sport management professor Lindsey Darvin writes:

“The question isn’t whether the WNBA can afford to pay players what they’re worth; it’s whether the league can afford not to make the investments necessary to realize its full potential.”

According to Darvin, because the WNBA is an economically inefficient — and arguably exploitative — business, its focus should be on increasing revenue, and not simply on reducing its labour costs. For example, with the goal to satisfy increasing market demands for the WNBA, strategies to increase revenue could include expanding the league to new markets, scheduling more games at the 3 p.m. Eastern time slot and increasing the number of regular season games from 44 to 60 or more.

In sport management classrooms and negotiation workshops at Brock University, we call this “expanding the pie” — working collaboratively, as opposed to combatively, to grow the game and the business so that both players and owners benefit over the long term. But this is easier said than done.

Information shapes negotiation outcomes

While it’s still early in the negotiation process, there are lessons that can be learned from this round of collective bargaining. One of those lessons has to do with making and receiving first offers. In particular, two psychological concepts are at play: information asymmetry and the anchoring effect.

Information asymmetry occurs when one party holds more relevant knowledge than the other. For example, in a typical job negotiation, the employer knows the number of applicants for the position, how much the company is willing to pay and what compensation trends look like across the sector. The candidate, by contrast, lacks most if not all of this information and thus enters the negotiation at a distinct disadvantage.

The question is: who should make the first salary offer? The general rule is that when you lack critical information, it’s better to let the other side make the first move.

In the case of the WNBA’s negotiations, the information asymmetry problem is not so obvious. The owners likely have a certain perspective on what is acceptable in terms of sharing league revenue and improving working conditions. But the players possess their own kind of leverage, regarding their willingness to protest or walk out entirely.

The league made its initial proposal to the players in early July, but it was not well received.

The ‘anchoring effect’ can skew negotiations

Another problem influencing negotiations is the “anchoring effect.” This occurs when an initial offer influences subsequent offers and counteroffers, and ultimately has an impact on the final outcome.

Garage-sale aficionados may recognize this tendency, as buyers often negotiate with the seller’s sticker price in mind, haggling to earn a 25 or 50 per cent discount on an item without considering whether the item is actually worth the cost. Here, the sticker acts as the anchor.

While sticker prices and first offers are not inherently malicious, some sale prices and first offers are intended to manipulate buyers and negotiators representing the other side. Savvy negotiators deploy strategic anchors, but even they can sometimes miss.

In maritime terms, anchor scour occurs when a ship’s anchor fails to catch hold and instead drags across the seabed, destroying ecosystems caught in its path.

In negotiations, a similar process can unfold. When initial moves and first offers fail to catch hold because they are perceived to be unfair by the other side, it can damage relationships and can make subsequent negotiations even more difficult.

Now, the WNBA may face the consequences of a poorly received anchor. According to WNBA player representative, Satou Sabally, the WNBA’s initial offer was a “slap in the face”.

New York Liberty’s Breanna Stewart called the players’ meeting with the league on July 17 to discuss a new collective bargaining agreement a “wasted opportunity” while Chicago Sky player Angel Reese called the negotiations “disrespectful.”

It’s time to right the ship

Though it’s still early days, we expect negotiations to heat up in the coming weeks as the Halloween deadline to reach a deal approaches.

There is still time to right the ship, so to speak, but to do so, WNBA players and owners must internalize the potentially disastrous impacts that can come from negotiating over an imagined “fixed pie” instead of expanding it, and dropping anchors that fail to address the other sides’ key interests.

WNBA players and WNBA team owners now have, in front of them, a once-in-a-generation opportunity to transform professional women’s sport in North America, through creatively and collaboratively expanding the pie and paying the players what they’re owed.

The Conversation

Michele K. Donnelly has received funding from the Social Sciences and Humanities Research Council (SSHRC).

Michael Van Bussel and Ryan Clutterbuck do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. ‘Pay us what you owe us:’ What the WNBA’s collective bargaining talks reveal about negotiation psychology – https://theconversation.com/pay-us-what-you-owe-us-what-the-wnbas-collective-bargaining-talks-reveal-about-negotiation-psychology-261731

Israel’s attack on Syria: Protecting the Druze minority or a regional power play?

Source: The Conversation – Canada – By Spyros A. Sofos, Assistant Professor in Global Humanities, Simon Fraser University

A new round of violence recently erupted in southern Syria, where clashes between local Druze militias and Sunni fighters have left hundreds dead.

In response, Israel launched airstrikes in and around the province of Sweida on July 15, saying it was acting to protect the Druze minority and to deter attacks by Syrian government forces.

The strikes mark Israel’s most serious escalation in Syria since December 2024, and they underline a growing trend in its foreign policy: the use of minority protection as a tool of regional influence and power projection.

The Druze minority

The Druze, a small but strategically significant ethno-religious group, have historically occupied a precarious position in the politics of Syria, Israel and Lebanon.

With an estimated million members across the Levant — a sub-region of west Asia that forms the core of the Middle East — the Druze have often tried to preserve their autonomy amid broader sectarian and political upheavals. In Syria, they make up about three per cent of the population, concentrated largely in the southern province of Sweida.

Following the collapse of Bashar al-Assad’s regime in Syria in late 2024 and the rise of a new Islamist-led government under Ahmed al-Sharaa, the Druze in southern Syria have resisted central authority.

Though not united in their stance, many Druze militias have rejected integration into the new Syrian army, preferring to rely on local defence networks. The latest wave of violence, sparked by the abduction of a Druze merchant, has been met with both brutality from pro-government forces and military retaliation by Israel.

Truly protecting Syrian minorities?

Israeli officials says they intervened to protect the Druze, which is not unprecedented. Over the past year, Israel has increasingly portrayed itself as a defender of threatened minorities in Syria — rhetoric that echoes past efforts to align with non-Arab or marginalized groups, such as the Kurds and certain Christian communities.

This strategy may be less about humanitarian goals and, in fact, much more deeply political.

By positioning itself as a regional protector of minorities, Israel could be seeking to craft a narrative of moral authority, particularly as it faces growing international outrage over its policies in the West Bank and Gaza. This is an example of what scholars refer to as strategic or nation branding by states to cultivate legitimacy and influence through selective interventions and symbolic gestures.

But Israel’s actions may not just concern image. They could also be part of a broader geopolitical strategy of containment and fragmentation.

The new authorities in Syria are seen as a significant threat, particularly because of the presence of Islamist factions operating near the Israeli-occupied Golan Heights. By creating what is in effect a buffer zone in southern Syria, Israel’s goal may be to prevent the entrenchment of hostile entities along its northern border while also capitalizing on Syria’s internal fragilities.

Strategic risks

With sectarian tensions resurfacing in Syria, the Israeli government probably sees an opportunity to build informal alliances with disaffected groups like the Druze, who may be skeptical of the new Syrian government. This reflects a shift in Israel’s foreign policy from reactive deterrence to proactive strategic disruption.

This approach is not without risks. While some Druze leaders have welcomed Israeli support, others — particularly in Syria and Lebanon — have accused Israel of stoking sectarian tensions to justify military intervention and advance territorial or security aims.

Such accusations echo longstanding criticisms that Israel’s involvement in regional conflicts is often guided less by humanitarian concern and more by cold strategic calculation.

This new phase in Israeli foreign policy also fits into a broader pattern I’ve previously written about — the increasing revisionism of Israel’s regional strategy under Benjamin Netanyahu’s leadership. That strategy seemingly seeks to upend multilateral norms, bypass traditional diplomacy and pursue influence through direct engagement — often militarized — with non-state entities and marginalized communities.




Read more:
How Israel’s domestic crises and Netanyahu’s aim to project power are reshaping the Middle East


Israel’s July 15 strikes, and an attack on Syria’s Ministry of Defence in Damascus the following day, have drawn strong condemnation from Arab states, Turkey and the United Nations.

While Israeli officials have justified the attacks as defensive and humanitarian, the intensity and symbolic targets suggest a deeper intention: to demonstrate operational reach, and, more importantly, actively engage in a redesign of the region with fragmentation and state weakness as the main objective.

Fragmentation of the Middle East

The United States, while expressing concern over the violence, has largely remained silent on Israel’s expanding role in Syria. This could further embolden Israeli actions in a region where international norms are being increasingly upended and traditional great power engagement is waning.

Sectarian clashes are likely to continue in Sweida and beyond as Syria’s central government struggles to reassert control. That means that for Israel, the opportunity to deepen its footprint in southern Syria under the guise of minority protection remains.

But despite its effort to present itself as a stable, moral presence in an otherwise chaotic neighbourhood, Israel could be undermining the very stability it says it wants to protect as it militarizes humanitarianism.

The world is not not just witnessing a series of airstrikes or another episode of sectarian violence in the Middle East. It’s watching a profound transformation in the regional order — one in which traditional borders, alliances and identities are being reshaped.

Amid this environment, Israel’s role could evolve not just as a military power, but as a revisionist nation navigating, and helping to bring about, the fragmentation of the Middle East.

The Conversation

Spyros A. Sofos does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Israel’s attack on Syria: Protecting the Druze minority or a regional power play? – https://theconversation.com/israels-attack-on-syria-protecting-the-druze-minority-or-a-regional-power-play-261648

8 policies that would help fight poverty in South Africa’s economic hub Gauteng

Source: The Conversation – Africa – By Adrino Mazenda, Senior Researcher, Associate Professor Economic Management Sciences, University of Pretoria

Poverty goes beyond income. It often arises when health, education and opportunities fall short of meeting people’s needs.

Individuals are classified as impoverished when they face deprivation in one-third or more of the indicators in a multidimensional poverty index. The index reflects the various influences on socioeconomic class. These include housing, sanitation, electricity, cooking fuel, nutrition and school attendance.

The index is one of the most comprehensive measures of poverty. The fact that the multidimentional index captures multiple dimensions enables it to reflect overlapping disadvantages. And provides a fuller picture of well-being. Other monetary measures such as income aren’t as comprehensive.

About 18% of the world’s population are poor by the definition of the multidimentional poverty index. Sub-Saharan Africa is especially affected, with a multidimensional poverty rate nearing 59%.

In South Africa, it is at around 40%. This means it experiences four in 10 of the dimensions of poverty.

The province of Gauteng is South Africa’s economic hub. Nevertheless it contains pockets of severe deprivation. About 4.6% of households are poor. In some wards up to 68% are severely deprived.

We are social scientists with research histories in food systems and livelihoods, public policy and economics of human capital. We recently conducted a study focused on Gauteng. We wanted to determine what could enable poor and vulnerable households to move out of those categories.

We used a modelling exercise that allowed us to isolate the most relevant factors for this transition.

The study found six factors: education, age, income, working time, medical aid and being a recipient of a low income municipal support grant. We concluded from this that attending to these six variables was the foundation for upward mobility.

Conversely, vulnerability to economic shocks, such as job loss or food insecurity, can trigger rapid downward mobility.

Based on our findings we make eight policy recommendations. These include boosting education and skills training, better healthcare and affordable, reliable transport.

Range of factors

Multidimensional poverty intersects with socioeconomic class structures. It reinforces inequality by placing individuals into hierarchical groups. These range from the affluent and middle class to the transient, vulnerable, and chronically poor.

These disparities shape access to resources, opportunities and upward mobility.

Lower-class households differ from middle-class and affluent (non-poor) households across multiple dimensions. These differences include income stability, consumption patterns, access to services, asset ownership, social capital and vulnerability to shocks.

In the light of this we adopted a multidimensional poverty approach to classify households. We used various dimensions and indicators of poverty to assess the extent of deprivation and associated poverty levels.

We calculated the deprivation score and classified households into three levels: not poor, moderate poverty (vulnerable), and severe poverty (chronically poor).

Working time had the strongest effect. Part- or full-time work greatly lowered odds of severe poverty (chronic poverty) and moderate poverty (transient poverty). Working time refers to the duration that a person is engaged in paid employment or work-related activities. This is usually between 35 and 45 hours per week for full-time employment. And fewer than 35 hours per week for part-time employment.

Some factors only influenced certain groups. For severe poverty, transport access, household health, food parcel reliance, household size, and skipping meals were significant. For moderate poverty, gender, food parcel reliance and skipping meals mattered. And for the vulnerable non-poor (middle class), distance from public transport was the only additional factor.

Social grants and being part of the black population group showed little influence. Transitions and the ability to transcend poverty classes were driven mainly by direct socio-economic factors.

These dynamics underscore the precariousness of low-income households. They also highlight the importance of targeted interventions to break cycles of poverty.

Higher education, stable income and access to full-time work, drastically reduce the odds of remaining in severe or moderate poverty or being vulnerable. Medical aid access and municipal assistance programmes that provide free or subsidised basic services, also serve as protective factors. These help households meet essential health and welfare needs.

However, several structural and socio-economic constraints hinder transitions out of poverty. For example, living a greater distance from public transport increases the likelihood of severe poverty and vulnerability.

Food insecurity, measured by skipping meals or dependence on food parcels, remains a persistent marker of entrenched deprivation.

Gender disparities suggest underlying labour market or social vulnerabilities that require targeted policy interventions. For example, male-headed households are more likely than female-headed households to be moderately poor.

What can be done

Escaping multidimensional poverty in Gauteng requires targeted, practical and complementary interventions. Examples include subsidised transport, decentralised clinics, or housing closer to jobs.

This will enable grants to be translated to improved well-being.

We suggest eight areas for improvement:

  • access to education, vocational training and digital skills. This will help to increase employment prospects

  • public works and youth entrepreneurship support. This will boost income generation

  • social protection like indigent benefits, food vouchers and subsidised medical aid

  • food security. This can be done through community gardens and nutrition programmes

  • support for female-headed households and young people

  • affordable, reliable public transport. Services also need to be decentralised

  • data-driven municipal planning to guide infrastructure and service investments

  • consistently tracking progress against defined objectives.

The province implements multiple poverty-reduction initiatives. These include expanded public works, township economy support, food gardens, free basic services, subsidised housing, and public transport projects.

These efforts address income, food security and mobility. But they have limited impact due to persistent barriers. This is because many, particularly young people, don’t have market-relevant skills. In addition, spatial inequality results in long, costly commutes. And housing shortages and rising food prices deepen vulnerability.

Fragmented funding, weak coordination and inadequate data tracking also undermine progress.

The Conversation

Massimiliano Tani receives funding from Australian Research Council (unrelated to this article).

Adrino Mazenda and Catherine Althaus do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. 8 policies that would help fight poverty in South Africa’s economic hub Gauteng – https://theconversation.com/8-policies-that-would-help-fight-poverty-in-south-africas-economic-hub-gauteng-261388

Modi’s visit to Ghana signals India’s broader Africa strategy. A researcher explains

Source: The Conversation – Africa (2) – By Veda Vaidyanathan, Associate, Harvard University Asia Center, Harvard Kennedy School

Ghana has historically been an anchor of Indian enterprise and diplomacy on the African continent.

New Delhi and Accra formalised ties in 1957. At the time, their partnership was grounded in shared anti-colonial ideals and a common vision for post-independence development. India offered counsel on building Ghana’s institutions, including its external intelligence agency. Meanwhile, Indian teachers, technicians, and traders regularly travelled to the west African country in search of opportunity.

The July 2025 visit of the Indian prime minister, Narendra Modi, to Ghana – the first by an Indian leader in over three decades – came at a critical moment for the continent. As the global order shifts towards multi-polarity, countries like Ghana are navigating a complex landscape, which includes western donors scaling back commitments. This has opened space to deepen cooperation through pragmatic, interest-driven collaborations with longstanding partners like India. Speaking at the Munich Security Conference, Ghana’s President John Mahama captured the spirit of this global realignment, noting that

as bridges are burning, new bridges are being formed.

Against this backdrop, Prime Minister Modi’s visit offered an opportunity to both revive and recalibrate bilateral ties. The visit carried a strong economic and strategic orientation. Ghana positioned itself as a partner in areas where India holds comparative advantage, such as pharmaceuticals. Over 26% of Africa’s generic medicines are sourced from India. The Food and Drugs Authority’s (Ghana’s regulator of pharmaceutical standards) listing of foreign pharmaceutical manufacturing facilities is dominated by Indian firms.

Defence cooperation was also on the agenda. Ghana is looking to India for training, equipment and broader security engagement in response to rising threats from the Sahel and coastal piracy.

This emphasis on shared security interests is underscored by Ghana’s alignment with India on counter-terrorism. President Mahama for instance has condemned the Pahalgam terrorist attacks that occurred in April, 2025.

Reviving economic ties

Economic ties are at the heart of this renewed engagement between the two countries. Bilateral trade currently stands at around US$3 billion. Both leaders aim to double it to US$6 billion over the next five years. Currently, Ghana enjoys a trade surplus with India. This is mainly due to gold exports, which account for over 70% of its shipments. Cocoa, cashew nuts, and timber are also key exports, while imports from India include pharmaceuticals, machinery, vehicles, and various industrial goods.

India has invested more than US$2 billion in Ghana. These investments span private capital, concessional finance and grants across 900 projects. India now ranks among Ghana’s top investors. Indian firms and state-backed institutions play a key role in critical infrastructure development. Landmark projects include the 97km standard gauge Tema-Mpakadan Railway Line and the Ghana-India Kofi Annan ICT Centre, a hub for innovation and research.

In an earlier study, I documented the perspectives of Indian entrepreneurs in Ghana. The findings underscored the country’s appeal as a land of economic opportunity. In interviews, Indian businesses highlighted Ghana’s stable political environment. An expanding consumer base, and relatively transparent regulatory framework were also mentioned. Together, these factors continue to attract investor interest.

This economic momentum likely paved the way to pursue a closer bilateral relationship, marked by the elevation to a ‘Comprehensive Partnership’.

While delegates in the July visit addressed issues such as financial inclusion, healthcare and agriculture, the tangible outcomes were limited. Four memoranda of understanding were signed. They cover cooperation on traditional medicine, regulatory standards and cultural exchange. The creation of a joint commission to structure and advance bilateral collaboration across priority sectors was also signed.

Moving forward, Ghana offers India an entry point into west Africa’s resource landscape. With reserves of gold, bauxite, manganese and lithium, Ghana is well positioned to contribute to India’s needs for critical minerals. President Mahama’s invitation for investment in mineral extraction and processing aligns with India’s National Critical Mineral Mission, New Delhi is looking for supply chains for its energy transition. It creates an opportunity for Indian mining companies to expand into African markets.




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The world is rushing to Africa to mine critical minerals like lithium – how the continent should deal with the demand


Pragmatic diplomacy

With nearly US$100 billion in trade, cumulative investments of nearly US$75 billion, and a 3.5 million strong diaspora, the broader contours of India’s Africa policy is increasingly pragmatic and issue based.

New Delhi’s evolving relations with Accra reflects this. It comes as Ghana is making sweeping economic reforms domestically, particularly in fiscal management and debt restructuring.

This ambitious “economic reboot” hinges on attracting private sector investment. In this context, the Indian diaspora, already deeply embedded in Ghana’s commercial networks, is well positioned to foster stronger economic ties.

In his address to Ghana’s Parliament, The Indian Prime Minister spoke of development cooperation that is demand driven and focused on building local capacity and creating local opportunities. This approach “to not just invest, but empower”, signals India’s growing intent to anchor relationships in mutual agency, rather than dependency.

The Conversation

Veda Vaidyanathan is Fellow, Foreign Policy and Security Studies, at a leading Indian think tank.

ref. Modi’s visit to Ghana signals India’s broader Africa strategy. A researcher explains – https://theconversation.com/modis-visit-to-ghana-signals-indias-broader-africa-strategy-a-researcher-explains-261187

La selección: la tecnología no tiene boca, pero también se equivoca

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura G. de Rivera, Ciencia + Tecnología, The Conversation

cat_theboss/Shutterstock

Quizá se haya preguntado alguna vez cómo puede una red social como LinkedIn recomendarle seguir a gente que, en realidad, sí conoce, pero no pertenece a su círculo profesional o laboral. Es porque se emplea una tecnología de inteligencia artificial (IA) conocida como redes neuronales gráficas, que funciona trazando y hallando conexiones –de todo tipo– entre distintos nodos. Esos nodos pueden ser personas, como ocurre en LinkedIn. Pero también pueden ser principios activos de medicamentos y enfermedades, con lo que esta clase de algoritmos resultan útiles para encontrar cierto vínculo entre una sustancia y el mecanismo de acción para tratar una dolencia y, así, sugerir nuevos usos para fármacos ya existentes.

Y todo ello, sin necesidad de andar probando uno por uno en el laboratorio durante largos y costosos procesos. Los investigadores no se pueden ahorrar, eso sí, el momento de comprobar si ese fármaco sugerido por la IA de verdad funciona en la realidad. Puede ser que sea un éxito. Pero también puede ser que no. Eso debemos recordarlo siempre.

Que las predicciones de un algoritmo no son fiables al cien por cien lo saben bien todos aquellos presos que han visto rechazada su petición de libertad condicional por la decisión de un programa de deep learning. De hecho, los estudios demuestran que la capacidad predictiva de los algoritmos en el ámbito penitenciario es muy limitada: en torno a la mitad de las veces fallan. Para más inri, fallan sobre todo con las personas más marginadas históricamente, entre ellas, los inmigrantes, a los que la Tabla de Valoración de Riesgo que se usa en cárceles españolas otorga automáticamente entre un 85 % y un 100 % de probabilidades de quebrantamiento de la ley.

Un ejemplo más de que la inteligencia artificial no está pensada para favorecer a minorías ni a grupos vulnerables es el caso de las personas con discapacidad, que son quienes más barreras encuentran para beneficiarse de las nuevas herramientas… y quienes más la necesitan. La solución, según los expertos, pasa por tenerles en cuenta desde el principio, en el diseño de esos programas informáticos. Porque de nada sirven las pomposas promesas de la tecnología si luego, en la práctica, no podemos aprovecharla todos por igual. La clave está no solo en el diseño atractivo, sino también en la utilidad del producto diseñado.

Nos corresponde, en última instancia, a los ciudadanos defender cómo queremos que sea esa tecnología que invade cada rincón de la sociedad. Aunque, para entrar en el debate público y poder saber lo que queremos, antes tenemos que saber también lo que tenemos, lo que nos ofrecen. Y la mejor forma de entenderlo es llamando a las cosas por su nombre, sin dejarnos confundir por métáforas que convierten a la IA en persona, presentándola como poseedora de inteligencia superior a la humana.

Así que aquí les dejamos algunos deberes para poner a trabajar eso que todos tenemos, que nos sale gratis y que no tiene impacto medioambiental: nuestro cerebro.

The Conversation

ref. La selección: la tecnología no tiene boca, pero también se equivoca – https://theconversation.com/la-seleccion-la-tecnologia-no-tiene-boca-pero-tambien-se-equivoca-261981

Plantes décoratives mais toxiques vendues à La Réunion : informer sur les risques

Source: The Conversation – in French – By Adrien Maillot, Epidémiologiste, spécialisé en toxicologie médicale, Agence nationale de sécurité sanitaire de l’alimentation, de l’environnement et du travail (Anses)

À La Réunion, des plantes décoratives sont vendues dans le commerce alors qu’elles sont potentiellement toxiques par contact cutané ou si des parties du végétal sont ingérées de manière accidentelle, par exemple par des enfants. La vigilance doit être de mise pour trois d’entre elles, en particulier, car elles sont très prisées alors qu’elles sont particulièrement à risque.


Située dans l’océan Indien, à l’est de Madagascar, La Réunion est un département français d’outre-mer à la géographie contrastée. Cette île volcanique d’environ 2 500 km2 – soit la taille du Luxembourg – se distingue par son relief accidenté et son climat tropical.

Comprendre la richesse des plantes de La Réunion

Elle présente, sur une surface restreinte, une étonnante diversité de paysages : forêts humides en altitude, savanes littorales semi-sèches, falaises abruptes ou encore cirques montagneux.

Grâce à la variété de ses microclimats, l’île offre des conditions idéales pour le développement d’une flore d’une richesse exceptionnelle, dont environ un tiers est endémique (c’est-à-dire des espèces végétales que l’on ne trouve qu’à La Réunion, ndlr).

Plantes ornementales en vente sous les tropiques : attention aux risques

À La Réunion, le commerce de végétaux à vocation ornementale occupe une place importante dans l’économie locale. Pépinières, marchés, grandes surfaces spécialisées : l’offre en végétaux exotiques y est abondante, portée par une forte demande de la population.

Cependant, certaines plantes commercialisées sur l’île présentent des risques pour la santé humaine. Leur toxicité naturelle peut entraîner divers effets indésirables : intoxications par ingestion (notamment chez l’enfant), réactions allergiques respiratoires, irritations ou brûlures cutanées en cas de contact, voire photosensibilisation (la photosensibilisation correspondant à une réaction anormale de la peau après exposition au soleil).

L’Agence nationale de sécurité sanitaire de l’alimentation, de l’environnement et du travail (Anses) a récemment alerté sur ce sujet. À la demande du ministère de la santé, elle a engagé un travail d’identification des plantes toxiques vendues dans les territoires ultra-marins, en vue de les intégrer à la liste des végétaux à risque établie, dans un premier temps, pour la France hexagonale.

À noter qu’en France, un arrêté impose depuis 2020 une information à l’acquéreur au moment de la vente de plantes commercialisées potentiellement dangereuses pour la santé (étiquette, pancarte, brochure…).

État des lieux de la situation

Une étude spécifique a été menée par le Dispositif de toxicovigilance de l’océan Indien (DTV-OI) à la demande des autorités sanitaires, avec un focus sur l’île de La Réunion et Mayotte. Ce travail d’expertise s’appuie sur une approche croisée mobilisant plusieurs sources : la littérature scientifique, les observations cliniques recueillies dans les établissements de santé réunionnais (via la base de données du DTV-OI), ainsi que les cas enregistrés dans la base nationale des centres antipoison.

Comme il n’a pas été possible de se procurer une liste officielle de végétaux commercialisés à Mayotte, le travail a dû être restreint à La Réunion mais s’appliquera tout de même à Mayotte.

Au total, 41 espèces végétales présentant un risque de toxicité pour la santé humaine ont été identifiées. Trois d’entre elles se distinguent par une dangerosité élevée qui peut entraîner de graves effets sur la santé, comme en témoignent les données du DTV-OI et/ou des publications scientifiques. Il s’agit de l’agave d’Amérique (Agave Americana), du pignon d’Inde (Jatropha curcas L.) et de la fleur de corail (Jatropha podagrica).

Les fiches d’information sur ces plantes peuvent être consultées sur Plantes-risques.info. Ce site, qui dépend du ministère de la santé, présente les espèces végétales classées par la réglementation comme présentant un risque pour la santé humaine, si on les ingère, si on respire leurs pollens ou en cas de contact avec la peau ou les yeux.

Focus sur les trois plantes potentiellement les plus dangereuses

Que faut-il retenir concernant ces trois plantes les plus à risque de toxicité pour la santé humaine à La Réunion et à Mayotte ?

  • L’agave d’Amérique dont le nom local à La Réunion est le choka bleu (Agave americana)

Très appréciée pour son esthétisme et sa résistance à la sécheresse, l’agave d’Amérique ou choka bleu est largement présente dans les jardins de l’île de La Réunion et en milieu naturel. Pourtant, ses feuilles et tiges contiennent des substances irritantes.

Un contact avec la peau peut entraîner, quelques heures après l’exposition, des rougeurs et une sensation de brûlure. En cas de piqûre par les épines situées à l’extrémité des feuilles, des lésions cutanées douloureuses peuvent apparaître, avec un risque de surinfection. Une atteinte traumatique de l’œil est également possible.

La projection de sève dans l’œil ou le contact indirect avec l’œil (par l’intermédiaire des mains) peut provoquer un gonflement des paupières, des douleurs intenses, une rougeur, voire une atteinte de la cornée.

En cas d’ingestion accidentelle, des douleurs buccales, une sensation de brûlure, une salivation excessive, des vomissements, des diarrhées et un gonflement de la gorge sont possibles.

  • Le pignon d’Inde (Jatropha curcas)

Utilisé comme plante ornementale, le pignon d’Inde est un petit arbuste qui contient des esters de phorbol dans ses graines, qui s’avèrent très toxiques. Leur ingestion entraîne, dans les heures qui suivent, des vomissements, douleurs abdominales et diarrhées parfois sanglantes, pouvant provoquer une déshydratation sévère.

Les feuilles et tiges renferment également un latex toxique, irritant pour la peau, les yeux et la bouche.

Feuilles et graines de pignon d’Inde
Les graines du pignon d’Inde sont très toxiques. De plus, les feuilles et tiges de ce petit arbuste renferment un latex irritant.
Vinayaraj, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia, CC BY

En cas de contact cutané, des rougeurs, une sensation de brûlure et des cloques peuvent apparaître quelques heures après. En cas d’ingestion par accident, une sensation de brûlure, une salivation excessive et un gonflement de la gorge sont possibles. En cas de projection dans l’œil ou de contact avec les mains contaminées, des douleurs intenses, un gonflement des paupières, une rougeur, voire une atteinte plus grave peuvent survenir.

  • La fleur de corail ou baobab nain, dont le nom local à La Réunion est ti baobab (Jatropha podagrica)

Très répandue car très décorative, la fleur de corail ou ti baobab est une plante ornementale est intégralement toxique : feuilles, fleurs, graines et racines contiennent des substances irritantes.

Le contact cutané peut entraîner des rougeurs et une sensation de brûlure dans les heures suivant l’exposition. L’ingestion de parties de la plante peut provoquer une sensation de brûlure, une salivation excessive et un gonflement de la gorge.

En cas de projection dans l’œil, ou de contact indirect via les mains, peuvent apparaître un gonflement des paupières, des douleurs intenses, une rougeur, voire une atteinte plus sérieuse de l’œil.

Vers une meilleure prévention : des recommandations concrètes

Ces trois espèces ne figurent pas encore sur la liste officielle des plantes à risque encadrées par l’arrêté du 4 septembre 2020 qui impose une information au moment de la vente. L’Agence de sécurité sanitaire (Anses) a recommandé leur inscription à l’image de ce qui existe déjà dans l’Hexagone pour le laurier-rose, le datura ou la belladone par exemple.




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Certaines de ces espèces, déjà inscrites sur la liste de l’arrêté de 2020, sont également commercialisées à La Réunion ou à Mayotte. Le risque n’est donc pas limité aux plantes spécifiques à l’outre-mer.

Pour chaque plante concernée, l’Anses produit une information standardisée sur les risques sanitaires, les parties toxiques, les voies d’exposition, les gestes de prévention et la conduite à tenir en cas d’exposition.

Chacun peut également agir en adoptant les bons réflexes. De façon pragmatique, il est possible de réduire les risques au quotidien :

  • éviter de planter des espèces potentiellement dangereuses dans les zones fréquentées par des enfants ;

  • s’informer avant d’acheter une plante ornementale ;

  • demander conseil aux pépiniéristes ;

  • sensibiliser son entourage.

Au-delà du commerce : une vigilance élargie

Si ce travail s’est concentré sur les plantes commercialisées, les recommandations émises peuvent s’appliquer à l’ensemble des espèces présentes sur l’île, qu’elles soient vendues, introduites ou naturellement présentes.

Des travaux complémentaires ont d’ailleurs été réalisés pour actualiser la liste des plantes à risque pour la santé humaine, qu’elles soient commercialisées ou non. La liste des plantes à risque reste évolutive, et pourra être actualisée en fonction des signalements, des données toxicologiques et des connaissances scientifiques disponibles.

En cas d’intoxication : quelle conduite tenir ?

En cas de troubles sévères ou de signes de détresse vitale (difficultés pour respirer, perte de conscience…) après avoir été exposé par accident à une plante potentiellement toxique, voici la conduite à tenir :

  • appeler sans délai le 15 ou le 112, ou le 114 pour les personnes malentendantes

  • si un enfant a mis des feuilles ou des baies à la bouche, lui rincer l’intérieur de la bouche avec un linge humide, de lui laver les mains et appeler un centre antipoison, ou consulter un médecin en cas de symptôme ou au moindre doute sur l’identification de la plante

Comment contacter un centre antipoison ?

  • Le numéro téléphonique national des centres antipoison (ORFILA) 24h/24 et 7j/7 est le +33 (0)1 45 42 59 59.
  • ne pas attendre que des symptômes surviennent pour prendre l’avis d’un centre antipoison en cas d’ingestion d’une plante toxique.

À noter enfin que ces plantes sont également toxiques pour les animaux. En cas d’ingestion, contacter sans délai un centre antipoison vétérinaire.

The Conversation

Adrien Maillot est membre expert du groupe de travail « Vigilance des toxines naturelles » de l’Anses.

Sandra Sinno-Tellier ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Plantes décoratives mais toxiques vendues à La Réunion : informer sur les risques – https://theconversation.com/plantes-decoratives-mais-toxiques-vendues-a-la-reunion-informer-sur-les-risques-261725

Les Néandertaliens auraient-ils accompagné leur viande d’une bonne quantité d’asticots ?

Source: The Conversation – in French – By Melanie Beasley, Assistant Professor of Anthropology, Purdue University

Les larves de mouches peuvent se nourrir d’animaux en décomposition. Melanie M. Beasley

Les asticots étaient-ils un mets de base du régime alimentaire des Néandertaliens ? Cela expliquerait pourquoi ces derniers présentent des taux d’azote-15 dignes d’hypercarnivores.


Pendant longtemps, les scientifiques ont pensé que les Néandertaliens étaient de grands consommateurs de viande. Des analyses chimiques de leurs restes semblaient indiquer qu’ils en mangeaient autant que des prédateurs de haut niveau comme les lions ou les hyènes. Mais en réalité, les Hominini – c’est-à-dire les Néandertaliens, notre espèce, et d’autres parents proches aujourd’hui éteints – ne sont pas des carnivores spécialisés. Ce sont plutôt des omnivores, qui consomment aussi de nombreux aliments d’origine végétale.

Il est possible pour les humains de survivre avec un régime très carnivore. De fait, plusieurs groupes de chasseurs-cueilleurs traditionnels du Nord, comme les Inuits, ont pu survivre principalement grâce aux aliments d’origine animale. Mais les Hominini ne peuvent tout simplement pas tolérer de grandes quantités de protéines comme les grands carnivores. Chez l’humain, un excès prolongé de protéines sans une quantité suffisante d’autres nutriments peut entraîner une intoxication protéique – un état débilitant, voire mortel, historiquement appelé « famine du lapin ».

Alors, comment expliquer les signatures chimiques retrouvées dans les os de Néandertaliens, qui suggèrent qu’ils mangeaient énormément de viande sans problème apparent ?

Je suis anthropologue et j’étudie l’alimentation de nos lointains ancêtres grâce à des éléments comme l’azote. De nouvelles recherches que mes collègues et moi avons menées suggèrent qu’un ingrédient secret dans le régime des Néandertaliens pourrait expliquer ces signatures chimiques : les asticots.

Les rapports isotopiques renseignent sur ce qu’un animal a mangé

Les proportions d’éléments spécifiques retrouvées dans les os d’un animal permettent d’avoir un aperçu de son alimentation. Les isotopes sont des formes alternatives d’un même élément, dont la masse diffère légèrement. L’azote possède deux isotopes stables : l’azote-14 (le plus courant) et l’azote-15 (plus lourd et plus rare). On note leur rapport sous la forme δ15N, mesuré en « pour mille ».

À mesure que l’on monte dans la chaîne alimentaire, les organismes ont relativement plus d’azote-15 en eux. L’herbe, par exemple, a une valeur de δ15N très faible. Un herbivore, lui, accumule l’azote-15 qu’il consomme en mangeant de l’herbe, de sorte que son propre corps a une valeur de δ15N légèrement plus élevée. Les animaux carnivores ont le ratio d’azote le plus élevé dans un réseau alimentaire ; l’azote-15 de leurs proies se concentre dans leur corps.

En analysant les rapports d’isotopes stables de l’azote, nous pouvons reconstruire les régimes alimentaires des Néandertaliens et des premiers Homo sapiens durant la fin du Pléistocène, qui s’étendait de 11 700 à 129 000 ans avant notre ère (av. n. è.). Les fossiles provenant de différents sites racontent la même histoire : ces Hominini ont des valeurs de δ15N élevées. Ces valeurs les placeraient typiquement au sommet de la chaîne alimentaire, aux côtés des hypercarnivores tels que les lions des cavernes et les hyènes, dont le régime alimentaire est composé à plus de 70 % de viande.

Mais peut-être y avait-il quelque chose d’autre dans leur alimentation qui gonfle ces valeurs ?

Découvrir le menu des Néandertaliens

Notre suspicion s’est portée sur les asticots, qui pouvaient être une source différente d’azote-15 enrichi dans le régime alimentaire des Néandertaliens. Les asticots, qui sont les larves de mouches, peuvent être une source de nourriture riche en graisses. Ils sont inévitables après avoir tué un autre animal, facilement collectables en grande quantité et bénéfiques sur le plan nutritionnel.

Pour explorer cette possibilité, nous avons utilisé un ensemble de données qui avait été initialement créé dans un but très différent : un projet d’anthropologie médico-légale axé sur la manière dont l’azote pourrait aider à estimer le temps écoulé depuis la mort.

J’avais initialement collecté des échantillons contemporains de tissu musculaire et des asticots associés au Centre d’anthropologie médico-légale de l’Université du Tennessee, à Knoxville, pour comprendre comment les valeurs d’azote évoluent pendant la décomposition après la mort.

Bien que ces données soient pensées pour aider dans des enquêtes actuelles sur des morts, nous les avons, nous, réutilisées pour tester une hypothèse très différente. Nous avons ainsi trouvé que les valeurs des isotopes stables de l’azote augmentent modestement à mesure que le tissu musculaire se décompose, allant de -0,6 permil à 7,7 permil.

Cette augmentation est plus marquée dans les asticots eux-mêmes, qui se nourrissent de ce tissu en décomposition : de 5,4 permil à 43,2 permil. Pour mettre ces valeurs en perspective, les scientifiques estiment que les valeurs de δ15N des herbivores du Pléistocène varient entre 0,9 permil et 11,2 permil. On enregistre pour les asticots des mesures pouvant être presque quatre fois plus hautes.

Notre recherche suggère que les valeurs élevées de δ15N observées chez les Hominini du Pléistocène tardif pourraient être gonflées par une consommation tout au long de l’année de mouches larvaires enrichies en 15N trouvées dans des aliments d’animaux séchés, congelés ou stockés.

Les pratiques culturelles influencent l’alimentation

En 2017, mon collègue John Speth a suggéré que les valeurs élevées de δ15N chez les Néandertaliens étaient dues à la consommation de viande putréfiée ou en décomposition, en se basant sur des preuves historiques et culturelles des régimes alimentaires chez les chasseurs-cueilleurs de l’Arctique.

Traditionnellement, les peuples autochtones considéraient presque universellement les aliments d’animaux entièrement putréfiés et infestés de mouches larvaires comme des mets très recherchés, et non comme des rations de survie. En fait, de nombreux peuples laissaient régulièrement et, souvent intentionnellement, les aliments d’origine animale se décomposer au point où ils grouillaient de mouches larvaires et, dans certains cas, commençaient même à se liquéfier.

Cette nourriture en décomposition émettait inévitablement une puanteur si intense que les premiers explorateurs européens, les trappeurs et les missionnaires en étaient dégoûtés. Pourtant, les peuples autochtones considéraient ces aliments comme bons à manger, voire comme une gourmandise. Lorsqu’on leur demandait comment ils pouvaient tolérer cette odeur nauséabonde, ils répondaient simplement : « Nous ne mangeons pas l’odeur. »

Des pratiques culturelles des Néandertaliens similaires pourraient bien être la clé de l’énigme de leurs valeurs élevées de δ15N. Les Hominini anciens coupaient, stockaient, conservaient, cuisaient et cultivaient une grande variété de produits. Toutes ces pratiques enrichissaient leur régime alimentaire paléolithique avec des aliments sous des formes que les carnivores non-Hominini ne consomment pas. Des recherches montrent que les valeurs de δ15N sont plus élevées pour les aliments cuits, pour les tissus musculaires putréfiés provenant de spécimens terrestres et aquatiques et, selon notre étude, pour les larves de mouches se nourrissant de tissus en décomposition.

Les valeurs élevées de δ15N des asticots associées aux aliments animaux putréfiés aident à expliquer comment les Néandertaliens ont pu inclure une grande variété d’autres aliments nutritifs au-delà de la simple viande, tout en affichant des valeurs de δ15N typiques de celles des hypercarnivores.

Nous suspectons que les valeurs élevées de δ15N observées chez les Néandertaliens reflètent la consommation régulière de tissus animaux gras et de contenus d’estomac fermentés, beaucoup étant à l’état semi-putride ou putride, ainsi que le bonus inévitable des mouches larvaires vivantes et mortes enrichies en 15N.

Ce qui reste encore inconnu

Les asticots sont une ressource riche en graisses, dense en nutriments, ubiquitaire et facilement disponible, et tant les Néandertaliens que les premiers Homo sapiens, tout comme les chasseurs-cueilleurs modernes, auraient tiré profit de leur pleine exploitation. Mais nous ne pouvons pas affirmer que les mouches larvaires seules expliquent pourquoi les Néandertaliens ont de telles valeurs élevées de δ15N dans leurs restes.

Plusieurs questions concernant ce régime alimentaire ancien restent sans réponse. Combien d’asticots une personne devait-elle consommer pour expliquer une augmentation des valeurs de δ15N au-delà des valeurs attendues dues à la consommation de viande seule ? Comment les bienfaits nutritionnels de la consommation de mouches larvaires changent-ils en fonction du temps de stockage des aliments ? Des études expérimentales supplémentaires sur les variations des valeurs de δ15N des aliments transformés, stockés et cuits selon les pratiques traditionnelles autochtones pourraient nous aider à mieux comprendre les pratiques alimentaires de nos ancêtres.

The Conversation

Melanie Beasley a reçu un financement de la Haslam Foundation pour cette recherche.

ref. Les Néandertaliens auraient-ils accompagné leur viande d’une bonne quantité d’asticots ? – https://theconversation.com/les-neandertaliens-auraient-ils-accompagne-leur-viande-dune-bonne-quantite-dasticots-262079

David Ricardo : premier théoricien de l’économie

Source: The Conversation – in French – By Éric Pichet, Professeur et directeur du Mastère Spécialisé Patrimoine et Immobilier, Kedge Business School

David Ricardo, économiste, philosophe et député, est considéré comme l’un des économistes libéraux les plus influents de l’école classique aux côtés d’Adam Smith. Store norske leksikon

Plus de deux siècles ans après la parution de ses Principes de l’économie politique et de l’impôt, le retour de Donald Trump à la Maison Blanche ramène au premier plan sa théorie sur l’équivalence budgétaire ou « neutralité ricardienne ». Une réponse à l’envolée des déficits publics ? Les politiques budgétaires actuelles sont-elles ricardiennes ?


Le Britannique David Ricardo (1772-1823) peut à bon droit revendiquer le titre de premier théoricien de l’économie. Dans la lignée d’Adam Smith, le fondateur de l’école classique, il a tellement influencé la politique économique du Royaume-Uni du XIXe siècle que John Maynard Keynes affirmait mi-ironique, mi-admiratif qu’il avait conquis l’Angleterre comme la Sainte Inquisition avait conquis l’Espagne. Karl Marx lui-même le considérait comme le premier économiste à faire de l’antagonisme des intérêts de classe, de l’opposition entre salaire et profit, profit et rente, le point de départ de ses recherches dans le Capital, en 1867.

Plus de deux siècles ans après la parution de ses Principes de l’économie politique et de l’impôt (1817), le retour de Donald Trump à la Maison Blanche ramène au premier plan deux de ses théories. En décidant de rompre brutalement avec soixante-dix-huit ans de réduction des barrières tarifaires dans le commerce international, le président états-unien s’oppose aujourd’hui frontalement à la théorie des avantages comparatifs.




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La promulgation, le 4 juillet 2025, jour de l’indépendance américaine, du Big Beautiful Bill décline la doctrine fiscale et budgétaire du second mandat Trump. Cette dernière est fondée sur des réductions d’impôts massives pour les plus riches, une flambée des dépenses militaires et de lutte contre l’immigration et des coupes drastiques dans les dépenses sociales, notamment de santé des plus pauvres.

Devant l’envolée prévisible d’un déficit public déjà record au sein des pays de l’OCDE, il est utile de revenir sur une autre théorie de Ricardo, l’équivalence budgétaire ou « neutralité ricardienne ».

Équivalence ricardienne

The Principles of Political Economy and Taxation (1817).
Wikimedia

L’équivalence ricardienne exposée dans Principes de l’économie politique et de l’impôt (1817), puis développée dans un article peu connu intitulé Funding System de l’Encyclopedia Britannica de 1820, est en réalité plus une simple expérience de pensée intuitive, une curiosité intellectuelle, qu’une véritable théorie.

Face à la dette publique anglaise colossale léguée par les guerres napoléoniennes – 250 % du PIB –, David Ricardo s’interroge sur la meilleure manière de la réduire. Il imagine alors un pays sans dette qui doit gérer le coût d’une guerre de 20 millions de livres, dans un contexte où le taux d’intérêt est de 5 %. Cette guerre peut être payée soit en une seule fois, soit par le biais d’un impôt perpétuel d’un million de livres, soit par le biais d’un impôt de 1,2 million de livres pendant quarante-cinq ans.

Sous certaines conditions très restrictives – que Joseph Schumpeter qualifiait de « vice ricardien » –, dont certaines utopiques comme la totale rationalité des citoyens, Ricardo conclut que toutes ces solutions sont équivalentes. Que les particuliers paient contraints et forcés un impôt ou qu’ils souscrivent volontairement un emprunt versant un intérêt garanti, ils transfèrent une partie de leurs ressources à l’État. Il n’y a donc pas de différence économique entre l’emprunt et l’impôt, seulement une différence comptable, par la hausse du taux d’épargne des ménages à hauteur de la dette, et… une différence sociale puisque les intérêts de cette nouvelle dette modifieront la répartition des revenus.

Les impôts levés pour payer les intérêts des emprunts s’analysent comme un transfert des mains du contribuable dans celles du créancier de l’État. Autrement dit, un mécanisme de redistribution des revenus en faveur des détenteurs d’obligations aux dépens de la population – et non pas, comme on le croit souvent, d’une génération à une autre. Quand les détenteurs de la dette publique sont des résidents du pays, comme c’était à peu près le cas à l’époque (mais plus maintenant, puisque les obligations de l’État français sont détenues à plus de 50 % par des non-résidents), que les intérêts de l’emprunt soient payés ou non, la nation ne s’en trouvera ni plus ni moins riche.

Dettes et impôts équivalents

Au moment de la crise de 1929, Keynes remet en cause un dogme budgétaire issu de la pensée de Smith et de Ricardo selon lequel les comptes publics devaient toujours rester équilibrés. Pour relancer l’économie, Keynes enseigne dans sa Théorie générale de l’emploi, de l’intérêt et de la monnaie de 1936, qu’un déficit budgétaire déclenché par une hausse des dépenses publiques est le seul moyen de sortir d’une grave dépression économique.

Cette vision du rôle de l’État éclipse les classiques. Elle constitue le nouveau dogme de la politique budgétaire des pays développés jusqu’aux années 1970, où le cumul du chômage et de l’inflation conduit certains économistes à rompre avec le keynésianisme pour réinventer la macroéconomie.

C’est ainsi qu’en 1974, Robert Barro, qui ignorait alors l’équivalence ricardienne, publie un article « Are Government Bonds Net Wealth ? » où il montre que, là encore sous certaines conditions très restrictives, les deux grands modes de financement modernes des dépenses publiques que sont la dette et l’impôt sont strictement équivalents. Par conséquent, une politique de relance budgétaire est « neutre » sur l’activité économique, ce qui implique qu’elle ne produit aucun effet « keynésien » comme le multiplicateur des dépenses, ou « néoclassique/antikeynésien » comme l’effet d’éviction.

Selon lui, les anticipations rationnelles des agents accroissent l’épargne privée à l’exact montant du déficit public lié à la relance budgétaire. En substituant la dette publique à l’impôt, le gouvernement ne modifie pas la valeur actuarielle des impôts futurs et, partant, le revenu permanent des ménages. C’est cette théorie qui sera rapidement qualifiée d’« effet Ricardo-Barro » notamment par Buchanan en 1976. Il soulignera que la contestation par Barro de l’efficacité des politiques budgétaires a un objet : montrer que le mode de financement des dépenses publiques – par impôt ou par emprunt – constitue un problème secondaire par rapport aux pertes d’efficience engendrées par un niveau excessif de dépenses publiques, financées par des impôts distordants.

Tests empiriques

Depuis, de nombreuses études empiriques ont analysé les effets de l’accroissement des déficits publics sur l’épargne des ménages. En France, une étude publiée par la Direction générale du Trésor et de la politique économique (DGTPE) en 2004 suggère que les ménages, de la zone euro et en France, suivent, mais en partie seulement, un comportement ricardien :

« Une hausse de 1 point de PIB du déficit public structurel serait compensée par une augmentation de ¾ de point de PIB de l’épargne privée, ce qui serait cohérent avec un comportement largement ricardien des ménages de la zone euro. »

Un document de l’OCDE de 2015 met en évidence une relation non linéaire entre la dette publique et le multiplicateur keynésien. Celui-ci serait positif lorsque l’endettement est limité, mais deviendrait négatif lorsque la dette dépasse un seuil compris selon les pays entre 65 et 75 % du PIB. Pour les auteurs, cela peut s’expliquer par deux cas de figure :

  • par la psychologie des agents économiques qui fixeraient un seuil psychologique au-delà duquel la charge de la dette est perçue comme insupportable,

  • par le fait que le service de la dette entraîne une éviction interne trop importante des ressources allouées aux autres postes du budget de l’État, ce qui ne permet plus d’assurer le financement des dépenses publiques productives (entendues comme permettant l’augmentation de la productivité marginale du capital privé).

En conclusion, on peut affirmer que l’équivalence ricardienne n’est globalement pas validée dans sa forme pure.

L’analyse de l’évolution des déficits publics et de l’épargne privée dans les pays de l’OCDE met toutefois en évidence une équivalence partielle entre eux, qui peut correspondre à l’existence de comportements ricardiens dans une partie de la population en particulier lorsque la dette publique est plus élevée.

Les politiques budgétaires actuelles sont-elles ricardiennes ?

David Ricardo.
Wikimediacommons

Pour éviter tout malentendu, Ricardo précisait bien, à l’opposé des politiques budgétaires actuelles, son hostilité de principe à la dette publique pour couvrir les dépenses extraordinaires de l’État, car ce moyen tend « à nous rendre moins industrieux et à nous aveugler sur notre situation ». Selon lui, le meilleur moyen d’éviter le recours à l’emprunt public et l’augmentation des impôts reste la gestion parcimonieuse des fonds publics. Elle est fondée sur le principe selon lequel l’État connaît moins bien que le marché les besoins des citoyens et qu’il doit donc s’en tenir à ses fonctions régaliennes.

En revanche, il est un aspect de la doctrine budgétaire de Donald Trump qui s’inscrit dans la droite ligne de la pensée de Ricardo : la volonté de réduire les dépenses sociales. Ricardo fustige les mesures de soutien matériel aux pauvres :

« La tendance manifeste et directe de la législation anglaise sur les indigents est diamétralement en opposition avec [mes] principes, qui sont de toute évidence. Ces lois, bien loin de répondre au vœu bienfaisant du législateur, qui ne voulait qu’améliorer la condition des pauvres, n’ont d’autre effet que d’empirer à la fois et celle du pauvre et celle du riche ; au lieu d’enrichir les pauvres, elles ne tendent qu’à appauvrir les riches. »

Peut-être la grande différence avec Donald Trump est que David Ricardo défendait une vision utilitariste du monde. Son non-interventionnisme était pragmatique et non doctrinaire. En faisant confiance au privé, c’était pour lui la meilleure manière d’atteindre le seul but légitime de tout gouvernement : le bonheur du peuple qui vit sous sa juridiction.

The Conversation

Éric Pichet ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. David Ricardo : premier théoricien de l’économie – https://theconversation.com/david-ricardo-premier-theoricien-de-leconomie-260608