¡Yo también soy buena en matemáticas! Esta es la manera de enseñar que cambia actitudes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Beltrán-Pellicer, Profesor del área de Didáctica de la matemática, Universidad de Zaragoza

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Piense en matemáticas, y más concretamente en la clase de matemáticas: ¿ha pensado en operaciones, fórmulas y ejercicios? Es lo habitual. Y sin embargo, tienen mucho más que ver con razonar, comunicar, resolver problemas, representar. Poner el foco de la enseñanza en uno u otro lado afecta a las emociones, el autoconcepto (si pensamos que se nos dan bien o mal) y las creencias del alumnado hacia las matemáticas de diferente manera.

Hemos investigado esas tres dimensiones (emociones, autoconcepto y creencias) cuando las clases de matemáticas pasan de tener un enfoque “instrumental” (basado en reglas y procedimientos aplicados sin significado) a uno “relacional” (fundamentado en una comprensión profunda de los contenidos). Y hemos comprobado que el segundo permite al alumnado vivir la asignatura de una manera más positiva, a sentirse más competentes en matemáticas y a construir una visión más rica de lo que significa hacerlas.

Si es objetivamente mejor, ¿por qué es tan difícil de adoptar este modelo en la clase de matemáticas? Los avances curriculares, las orientaciones internacionales y la literatura científica inciden en su importancia, pero el profesorado a menudo prefiere repetir modelos de enseñanza similares a los que experimentó en su día como estudiante, y los libros de texto no suelen favorecer este enfoque.

Un punto de partida instrumental

Basta echar un vistazo a los libros de texto habituales para comprobar que la enseñanza de las matemáticas, tanto en primaria como secundaria, sigue estando marcada por un enfoque instrumental: “Esto se hace así, ejercita, repite”.

Esto es precisamente lo que nos encontramos al analizar redacciones de un grupo de 19 estudiantes a comienzo de 4º de primaria: la mayoría describía las matemáticas como una asignatura centrada en operaciones. “Los problemas son multiplicaciones, sumas, restas…”, escribía un alumno.

En estas redacciones, los alumnos percibían su competencia en matemáticas como baja. Las emociones, cuando eran positivas, se limitaban a un “me gustan” sin mayor profundidad. El mensaje era claro: las matemáticas eran ejercicios aritméticos rutinarios que había que superar. No se hacían referencias al razonamiento y a la comprensión.

El giro hacia la resolución de problemas

En un modelo de enseñanza instrumental se fomenta una comprensión superficial de los contenidos, pues el aprendizaje de estos requiere de la memorización de una serie de reglas. ¿Quién no ha escuchado alguna vez la frase “no hace falta que lo entiendas ahora, simplemente hazlo”? Incluso en películas como Recuerdos del ayer (1991) aparece esta tendencia.

Las tareas a realizar suelen ser rutinarias, ejercicios, mientras que los problemas se reducen en muchas ocasiones a ejercicios con contexto que actúa como decorado, sin aportar. Es posible que en este modelo aparezcan problemas genuinos al final, que supongan un reto y para los que no haya una regla directa de resolución.




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Por qué los problemas de matemáticas son un rollo (y cómo evitarlo)


Por el contrario, en un modelo relacional se persigue una comprensión profunda de los contenidos. El objetivo ya no es aprenderse una serie de reglas sin significado, sino conectar la experiencia previa para construir nuevo conocimiento.

Para ello es imprescindible movilizar procesos que indican actividad matemática de calidad: resolución de problemas; razonamiento, conjetura y prueba; argumentación; comunicación; representación; conexiones dentro y fuera de las matemáticas. El aprendizaje a través de la resolución de problemas implica que el alumnado se enfrenta a problemas auténticos, cuidadosamente seleccionados, sin haber recibido instrucción previa que los convierta en ejercicios. Es en la resolución de estos problemas, con el adecuado andamiaje por parte del profesorado (normalmente en forma de preguntas), donde emerge el nuevo contenido.

Por ejemplo, calcular el área un cuadrado “inclinado” en una cuadrícula, es todo un problema. Si no se conoce el teorema de Pitágoras, claro:

Cálculo del área de un cuadrado inclinado en una cuadrícula de dos formas distintas

En la imagen podemos ver dos técnicas puestas en juego por el alumnado para resolverlo. Este problema da lugar a una extensión directa, pues si se plantea investigar el área de cuadrados con diferentes “inclinaciones”, la generalización te pone en bandeja el famoso teorema. Obsérvese que si primero se proporciona el teorema, como se haría en un modelo instrumental, el problema se convierte en un ejercicio rutinario.

Trabajando con el enfoque relacional

A lo largo del curso, nuestro grupo de 19 estudiantes trabajó con un modelo relacional, centrado en la resolución de problemas y en metodologías como las thinking classrooms, también conocidas en español como aulas para pensar, que surgen a raíz de un libro del profesor sueco Peter Liljedahl. En dicha obra se recoge una serie de técnicas que facilita la creación de una cultura de aula orientada a la resolución de problemas. Por ejemplo, que el alumnado se enfrente a ellos de pie, en pizarras borrables verticales y en grupos aleatorios de tres. De esta manera, la interacción se multiplica, al mismo tiempo que el docente se hace más consciente de qué está haciendo el alumnado.

El cambio fue radical. En junio, 15 de los 19 alumnos hablaban de las matemáticas como algo que tenía que ver con comprender, pensar, trabajar en grupo y encontrar sentido. Ya no se trataba de cuentas, sino de procesos. Una niña resumía así su experiencia:

“Las matemáticas para mí son poder entender los números. Me gusta trabajar en grupos en las pizarras en vez de hacerlo en solitario”.

Este cambio de enfoque no solo transformó la visión de la asignatura. También aumentó la autopercepción de competencia: seis estudiantes se sentían ahora “buenos en matemáticas”, frente a solo uno al inicio. Y en el plano emocional, 16 de 19 expresaban entusiasmo, diversión y tranquilidad, vinculando sus emociones positivas con actividades concretas como resolver problemas difíciles o colaborar en grupo.

El aula dejó de ser un lugar donde se repiten procedimientos para convertirse en un espacio de exploración y descubrimiento compartido.

El regreso al modelo expositivo

La historia, sin embargo, no acaba ahí. En enero del curso siguiente, ya en 5º de primaria, este mismo alumnado volvió a un enfoque instrumental, basado en ejercicios individuales y enseñanza expositiva. Volvimos a pedir redacciones a principios de curso en las que compartieran sus emociones y creencias sobre la asignatura. El contraste fue inmediato. Menos de la mitad de las redacciones incluían ahora una visión clara de las matemáticas, y muchas reflejaban aburrimiento o desánimo, como indica un alumno:

“Este año las mates son más aburridas porque la mayoría de las veces hacemos cuentas”.

Curiosamente, la percepción de competencia seguía siendo alta: doce alumnos se sentían seguros. Pero las emociones se tornaron negativas para quienes habían disfrutado de un aprendizaje relacional. La incoherencia entre lo que habían vivido antes y lo que ahora encontraban en clase generaba frustración.

Al mismo tiempo, otro grupo de estudiantes mostraba alivio: “No tenemos casi ningún problema difícil… me gustan las matemáticas”. Para algunos, la baja demanda cognitiva resultaba cómoda, aunque poco estimulante.

Lo que nos dicen estos hallazgos

Los resultados de esta pequeña investigación confirman algo que la literatura científica internacional lleva años subrayando: la cultura de aula condiciona la relación del alumnado con las matemáticas. Un enfoque basado en la resolución de problemas no solo proporciona aprendizajes significativos, sino que también fomenta emociones positivas y refuerza la confianza en las propias capacidades. Por el contrario, volver a un modelo instrumental puede erosionar ese vínculo, especialmente en quienes han descubierto que las matemáticas pueden ser algo más que cuentas.


Este artículo está basado en una investigación en la que ha colaborado Manuel Jesús Siaba-Lestón, maestro en el CEIP Plurilingüe Ricardo Tobío, Esteiro-Muros (La Coruña).

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Pablo Beltrán-Pellicer recibe fondos del grupo S60_23R -Investigación en Educación Matemática (Gobierno de Aragón).

Sergio Martínez-Juste recibe fondos del grupo S60_23R -Investigación en Educación Matemática (Gobierno de Aragón).

Gregorio Morales Ordóñez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¡Yo también soy buena en matemáticas! Esta es la manera de enseñar que cambia actitudes – https://theconversation.com/yo-tambien-soy-buena-en-matematicas-esta-es-la-manera-de-ensenar-que-cambia-actitudes-265224

Cuando el Corán coincide con la OMS: así influye la religión en la lactancia materna

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Manuel Martínez Linares, Profesor de Enfermería, Universidad de Granada

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Siguen existiendo barreras para la lactancia materna. Si todas las criaturas entre los 0 y 6 meses de edad estuvieran amamantadas de forma óptima, se podría salvar la vida a más de 820 000 cada año. Sin embargo, la realidad es que solo el 44 % reciben alimentación mediante lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida.

En España, más del 90 % de las mujeres deciden iniciar la lactancia materna en el momento del nacimiento, pero únicamente el 35 % sigue haciéndolo a los 6 meses, a pesar de los beneficios que mantenerla les puedan suponer.

A pesar de la evidencia existente, persisten las barreras que dificultan la promoción de la lactancia materna exclusiva. Por ejemplo, el escaso apoyo laboral para que las mujeres puedan seguir realizándola. También falta preparación previa antes del parto y los mitos que mantienen la idea de que la lactancia materna exclusiva es insuficiente para satisfacer al bebé. Todo esto sin olvidar la falta de disponibilidad de recursos humanos, materiales y económicos, [así como de personal sanitario correctamente preparado], a pesar de que lo hay (https://internationalbreastfeedingjournal.biomedcentral.com/articles/10.1186/s13006-024-00630-3).

No alcanzar los objetivos marcados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en lo que respecta a la lactancia genera pérdidas. Estas pueden ser económicas, de 302 000 millones de dólares anuales, pero también se malogran los beneficios que genera para el bebé, la madre, la sociedad y el medio ambiente. La OMS recomienda la lactancia materna de forma exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y de forma complementaria hasta los 2 años.

Aunque los programas de promoción de lactancia materna exclusiva llevados a cabo por profesionales de la matronería han demostrado su utilidad, esto no es suficiente. También deben incorporar un asesoramiento sobre los motivos que influyen en las mujeres en la elección y el abandono de la lactancia materna exclusiva.

La religión es una parte más a tener en cuenta

Las personas pueden concebir y vivir sus creencias religiosas como parte de su ser de forma holística. No tenerlo en cuenta en la práctica clínica puede considerarse como una falta de interés por parte del profesional sanitario y convertirse en una barrera para la comunicación y la creación de confianza.

En cambio, se ha comprobado que las tasas de lactancia materna exclusiva al nacer difieren según la creencia religiosa de la madre. Así, la adherencia es mayor entre las mujeres musulmanas en comparación con las cristianas.

Esto se explica porque la lactancia materna también se puede ver influida por prácticas y creencias culturales. Por lo tanto, en la promoción del amamantamiento hay que tener en cuenta factores religiosos y culturales que van a condicionar no solo el inicio, sino también su mantenimiento, tal y como reflejan los estudios realizados al respecto.

Nuevos hallazgos sobre este tema

Recientemente hemos llevado a cabo un estudio con mujeres musulmanas y cristianas de Melilla. Los resultados indican que, independientemente de su ideología religiosa, la reincorporación a la actividad laboral tras el parto es el momento que condiciona la continuidad de la lactancia materna. Este es, por lo tanto, un factor determinante para abandonarla.

Sin embargo, las mujeres musulmanas practicantes mantienen en una mayor proporción la lactancia materna hasta los dos años de edad de la criatura porque así se indica en el Corán. En las mujeres cristianas, independientemente de que se identifiquen como practicantes o no, no suele ocurrir así.

El apoyo que las mujeres reciben por parte de sus parejas y familiares también ayuda a continuar con la lactancia. A este respecto, para todas mujeres, “la tradición del biberón” familiar influye en el abandono de esa práctica. La pareja y la madre son personas fundamentales para el abandono o continuidad del amamantamiento, a quienes hay que añadir la suegra en el caso de las mujeres musulmanas.

Las recomendaciones y experiencias de la suegra pueden decantar tanto el abandono como la continuidad de este tipo de alimentación. En este sentido, las mujeres musulmanas cuentan, además de con el mandato coránico, lo que genera una mayor influencia social y apoyo.

Tener conocimientos sobre lactancia materna también contribuye. Es en el programa de preparación al parto y la maternidad donde este conocimiento se puede adquirir, a partir de la información proporcionada por el personal de matronería. Sin embargo, las mujeres musulmanas acuden en menor medida a este tipo de atención que se oferta. En cambio, las mujeres cristianas que sí suelen acudir, sobre todo si se trata de su primer embarazo, aseguraron que les proporciona seguridad a la hora de comenzar a dar lactancia materna, las empoderaba y les hacía aumentar la confianza en sí mismas para poder hacerlo.

Queda mucho trabajo por delante

Los organismos internacionales y nacionales en materia de salud dicen que la lactancia materna es la mejor forma para alimentar a una criatura. A pesar de que hay organizaciones de profesionales de la sanidad que trabajan por ello, los motivos de su abandono siguen siendo los mismos. La incorporación al trabajo o creer que la leche producida no alimenta, son algunos de ellos.

Además, sigue sin haber profesionales de la matronería de referencia, tanto en atención primaria como en atención hospitalaria, cuya función principal sea dedicar el tiempo necesario a concienciar, ayudar y acompañar a las embarazadas y madres. Todo ello terminaría repercutiendo en un ahorro para la madre, la familia, el sistema sanitario y el medio ambiente en general, con independencia de la religión que profesen las familias.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Cuando el Corán coincide con la OMS: así influye la religión en la lactancia materna – https://theconversation.com/cuando-el-coran-coincide-con-la-oms-asi-influye-la-religion-en-la-lactancia-materna-264825

Por qué el apoyo mayoritario a Palestina no se traducirá en la creación de un Estado

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maha Nassar, Associate Professor in the School of Middle Eastern and North African Studies, University of Arizona

Estadounidenses pro palestinos se reúnen en Nueva York en una marcha hacia la ONU el 18 de septiembre de 2025. Selcuk Acar/Anadolu via Getty Images

Es probable que el reconocimiento de un Estado palestino domine los debates en la Asamblea General de la ONU que se celebra esta semana en Nueva York.

De los 193 Estados miembros, unos 150 reconocen ya el Estado palestino. Australia, Canadá y el Reino Unido se han convertido en los últimos en hacerlo. Y se espera que ese número aumente en los próximos días, ya que varios países más anunciarán oficialmente un reconocimiento similar.

El hecho de que una serie de naciones occidentales estén añadiendo sus nombres a la lista casi universal del sur global supone una importante victoria diplomática para la causa de una nación independiente, soberana y autónoma para los palestinos. Por el contrario, implica una gran derrota diplomática para Israel, especialmente dos años después de contar con el apoyo masivo de las naciones occidentales tras el ataque del 7 de octubre por parte de Hamás.

Como estudiosa de la historia moderna de Palestina, sé que este momento diplomático lleva décadas gestándose. Pero también soy consciente de que ya se han producido avances simbólicos e insignificantes sobre esta cuestión.

La realidad sin Estado

La lucha por la creación de un Estado palestino se remonta al menos a 1967. Durante la guerra de los seis días contra una coalición de Estados árabes, Israel conquistó y amplió su control militar sobre el resto de lo que era la Palestina histórica , una franja de tierra que se extiende desde el río Jordán, al este, hasta el mar Mediterráneo, al oeste.

Al término de la guerra, Israel había tomado el control de Cisjordania, Jerusalén Este y la Franja de Gaza.

A diferencia de lo que ocurrió tras la guerra de 1948, que condujo a su independencia, Israel optó por no conceder la ciudadanía israelí a los palestinos que vivían en las zonas recién conquistadas. En su lugar, comenzó a gobernarlos mediante una serie de órdenes militares.

Un hombre extiende los brazos para enfatizar su discurso mientras se encuentra de pie ante un atril.
Yasser Arafat se dirige a la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1974.
Bettmann / Contributor

Estas órdenes controlaban casi todos los aspectos de la vida palestina, y muchas siguen vigentes en la actualidad. Por ejemplo, si un agricultor quiere cosechar sus olivos cerca de un asentamiento judío en Cisjordania, necesita un permiso. O
si un trabajador de Gaza quiere trabajar dentro de Israel, necesita un permiso israelí. Incluso rezar en una mezquita o iglesia en Jerusalén Este depende de la obtención de un permiso.

Este sistema de permisos servía como un recordatorio constante a los palestinos que vivían en los territorios ocupados de que carecían de control sobre sus propias vidas cotidianas. Mientras tanto, las autoridades intentaban aplastar la idea de la nacionalidad palestina mediante políticas como la prohibición de exhibir públicamente su bandera. Eso, y otras expresiones de identidad nacional en los territorios ocupados, podían acarrear penas de hasta 10 años de prisión.

Estas políticas encajan con la creencia, expresada en 1969 por la entonces primera ministra israelí Golda Meir, de que «en esta zona no existe tal cosa como los palestinos».

El auge del nacionalismo palestino

Casi al mismo tiempo que Meir hizo ese comentario, los palestinos comenzaron a organizarse en torno a la idea de la creación de un Estado.

Aunque la idea ya se había planteado anteriormente, la creación de un Estado se codificó como doctrina oficial en una resolución en febrero de 1969 en Egipto. Esto ocurrió durante una sesión del Consejo Nacional Palestino, el órgano legislativo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que se formó en 1964 como representante oficial de sus ciudadanos en los territorios ocupados.

Esa resolución pedía un Estado libre, secular y democrático en Palestina –incluido todo el Estado de Israel– en el que musulmanes, cristianos y judíos tuvieran los mismos derechos.

A partir de ese momento, la lucha contra la ocupación tomó dos caminos paralelos: la presión diplomática y la resistencia armada.

Pero los acontecimientos sobre el terreno socavaron la idea de un único Estado para todos según lo previsto en la resolución de El Cairo.

El final inconcluso de la guerra árabe-israelí de 1973 abrió la puerta a una mayor diplomacia entre Israel y los Estados árabes. Egipto e Israel decidieron que la diplomacia les ayudaría a alcanzar sus objetivos, lo que culminó en el tratado de paz entre Egipto e Israel de 1979. Pero el tratado también dejó a los palestinos sin el apoyo árabe unificado.

Mientras tanto, a lo largo de la década de 1970, la ocupación israelí se profundizó y afianzó con la construcción de asentamientos israelíes, especialmente en Cisjordania.

La OLP respondió en 1974 con la publicación de lo que se conoció como el Plan de 10 Puntos, en el que se orientaban hacia la búsqueda del establecimiento de una autoridad nacional en cualquier parte de la Palestina histórica que pudiera ser liberada.

Luego, en 1988, un año después del inicio de la primera intifada palestina, la OLP declaró unilateralmente la independencia en los territorios ocupados en 1967.

La medida fue en gran medida simbólica: Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este seguían bajo ocupación, y la OLP se encontraba entonces en el exilio en Túnez.

Pero representó la unión de los palestinos en el exilio –la mayoría de los cuales procedían de ciudades y pueblos que ahora formaban parte del Estado de Israel– con los palestinos de los territorios ocupados.

La declaración fue redactada por el poeta palestino Mahmoud Darwish, que creció en Israel, y proclamada por Yasser Arafat, líder de la OLP en el exilio.

También fue un momento de gran esperanza. Lo que la mayoría de los palestinos querían era que la comunidad internacional los reconociera como un organismo nacional, merecedor de un lugar en la mesa con otros Estados-nación.

Compromiso y rechazo

Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Este comprenden alrededor del 22 % de la Palestina histórica. Por lo tanto, la declaración significaba efectivamente que los palestinos renunciaban al 78 % restante de lo que consideraban su tierra.

La reacción de la comunidad internacional ante la declaración de la OLP fue dividida. Muchos países del Sur Global que habían sido colonizados en el pasado reconocieron inmediatamente la independencia palestina.

Unos 78 países avalaron la declaración. Israel la rechazó de plano, al igual que Estados Unidos y la mayoría de los países occidentales.

La oposición de Washington fue tal que Estados Unidos denegó el visado a Arafat antes de su previsto discurso ante las Naciones Unidas en su sede de Nueva York. Como resultado, la reunión de diciembre de 1988 tuvo que trasladarse a Ginebra.

Aunque se negaron a aceptar la condición de Estado palestino, Estados Unidos e Israel comenzaron a reconocer a la OLP como órgano representativo del pueblo palestino. Esto formaba parte de los Acuerdos de Oslo, un proceso diplomático que muchos creían que trazarían una hoja de ruta para una eventual solución de dos Estados.

Mientras que algunos palestinos consideraban los acuerdos como un avance diplomático, otros se mostraron más escépticos, entre ellos Darwish y el profesor palestino-estadounidense Edward Said, que creían que Oslo era un regalo envenenado: aunque se presentó como un paso hacia una solución de dos Estados, el acuerdo no decía nada sobre un Estado palestino en el ínterin.

En realidad, los Acuerdos de Oslo no han conducido a la creación de un Estado. Más bien, crearon un sistema de autonomía fragmentada bajo la recién creada Autoridad Palestina que, aunque estaba destinada a ser provisional, se ha convertido en permanente.

A la Autoridad Palestina solo se le concedieron poderes limitados y se le privó de una independencia real. Aunque tenía cierta influencia en la educación, la sanidad y los servicios municipales, Israel mantuvo el control de las tierras, los recursos, las fronteras y la economía palestinas. Esto sigue siendo así hoy en día.

Nuevo impulso para el reconocimiento del Estado

La desilusión con los Acuerdos de Oslo contribuyó a la segunda intifada, mucho más violenta de 2000 a 2005.

Mahmoud Abbas, líder de la Autoridad Palestina tras Arafat, respondió impulsando de nuevo el reconocimiento internacional de la condición de Estado.

Y en 2012, la Asamblea General de la ONU votó a favor de mejorar el estatus de Palestina, elevándolo de «observador no miembro» a «Estado observador no miembro».

Dos hombres se dan la mano.
La delegación palestina en la Asamblea General de la ONU antes de la votación para elevar el estatus de Palestina a Estado observador no miembro en 2012.
Stan Honda/AFP via Getty Images

En teoría, esto significaba que los palestinos ahora tenían acceso a organismos internacionales, como la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia.

Pero cualquier cambio significativo en el estatus de la soberanía palestina tendría que pasar por el Consejo de Seguridad de la ONU, no por la Asamblea General.

Estados Unidos sigue oponiéndose a que los palestinos obtengan la condición de Estado independiente. Mientras tenga derecho de veto en el Consejo de Seguridad, la consecución de un Estado verdaderamente soberano seguirá estando fuera de discusión. Y eso seguirá siendo así, independientemente de lo que hagan otros miembros del Consejo de Seguridad como Francia y el Reino Unido.

De hecho, muchos palestinos y otros críticos del statu quo afirman que las naciones occidentales están utilizando la cuestión de la condición de Estado palestino para inhibirse en la tarea diplomática mucho más difícil de hacer responsable a Israel de lo que un organismo de la ONU acaba de describir como un genocidio en Gaza.

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Maha Nassar no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Por qué el apoyo mayoritario a Palestina no se traducirá en la creación de un Estado – https://theconversation.com/por-que-el-apoyo-mayoritario-a-palestina-no-se-traducira-en-la-creacion-de-un-estado-265837

El engaño de la luz dorada del otoño, bajo la mirada de la física

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Manuel Peña García, Catedrático del Área de Ingeniería Eléctrica, Universidad de Granada

Subbotina Anna/Shutterstock

Imagine que está tranquilamente en casa y de repente recibe una de esas “llamadas de la suerte”. Al otro lado del teléfono, un famosísimo presentador vocifera entusiasmado que está en directo y que puede ganar un millón de euros si responde a la siguiente pregunta: ¿de qué color es la luz del otoño?

¿Qué contestaríamos usted o yo? ¿Y mil personas al azar? No tengo pruebas ni dudas de que muchos responderíamos “dorada”. Pero no todos. ¿No todos? ¿Acaso es una sensación subjetiva? Pensemos antes de contestar. Pero rápido, que estamos en directo.

¿Qué dice la física?

En el hemisferio norte, el otoño es el periodo en el que la Tierra se acerca al Sol desde un punto en el que días y noches tienen igual duración (equinoccio de otoño) hasta su máxima cercanía (solsticio de invierno). Comienza el 22 de septiembre y finalizará el 21 de diciembre. Para nuestros vecinos del hemisferio sur, esta época es la primavera.

Aunque esta definición requiere algunos matices, nos da la primera pista para responder a la pregunta del millón.

Lo primero que llama la atención es que el invierno en nuestro hemisferio coincida con la menor distancia al Sol, ya que cuanto más cerca estemos, más radiación solar llega a la Tierra. Sin embargo, es la inclinación de los rayos en cada estación y no la distancia a nuestra estrella es lo que determina la cantidad de luz y calor que recibimos.

Como en otoño la elevación solar máxima va decreciendo y sabemos que el color del cielo pasa del azul al amarillo-rojizo cuando el Sol está más bajo, es lógico que su luz parezca más dorada.

Entonces, la luz del invierno ¿debería ser más dorada todavía? ¿Y los primeros días de primavera?

Pero a mí la primavera se me antoja multicolor. Y el invierno blanco aunque no nieve. ¿Y a usted?

Es más, el otoño puede ser lluvioso, lo que limpia la atmósfera de aerosoles que enrojecen el cielo… A la física no le gusta esa imagen otoñal eminentemente dorada.

Sonata de otoño

Si alguien consagró su pluma a describir la luz, ése fue D. Ramón del Valle-Inclán, el otro gran manco de nuestra literatura.

“Aquel renacimiento de nuestros amores fue como una tarde otoñal de celajes dorados, amable y melancólica”.

En su Sonata de otoño (1902), Valle nos pinta el ocaso de una vida amada con un sentimiento jamás igualado en las letras españolas. Y lo hace desde el otoño de su Galicia natal, que para él era, ante todo, dorado.

Este otro pasaje es especialmente revelador:

“Yo también los evoqué un día lejano, cuando la mañana otoñal y dorada envolvía el jardín húmedo y reverdecido por la constante lluvia de la noche. Bajo el cielo límpido, de un azul heráldico, los cipreses venerables parecían tener el ensueño de la vida monástica”.

Sin reparos en describir la mañana como dorada y azul al mismo tiempo.

Y no solo Valle. Son incontables los grandes literatos (¡y pintores!) que han soñado un otoño entre rayos dorados. Desde Octavio Paz hasta Juan Ramón Jiménez. Pero, ¿por qué contradicen a la física? Quizá el poeta moguereño nos de una pista:

“Esparce octubre, al blando movimiento del sur, las hojas áureas y las rojas…”.

¿Es posible que imaginemos el otoño en tonos dorados solo porque es el color característico de las hojas en esta estación? ¿Existe algo en nosotros que acertada o equivocadamente asocie un color a otras sensaciones o viceversa?

Fuego rojo, fuego azul y una misteriosa hipótesis

Si nos hubieran preguntado por el color del fuego o de las cosas muy calientes, la respuesta habría sido más fácil: rojo. Todo el mundo asocia el rojo al calor. Hasta llegar el rojo vivo, expresión de algo extremadamente caliente. ¿Y de qué color son las cosas muy frías? Blancas o azuladas, por supuesto.

Pero la física, que es una aguafiestas, vuelve a la carga con una pregunta burlona: si la llama del soplete es azulada y la de una cerilla, roja, ¿cuál está más caliente? Independientemente de lo que estemos quemando, que influye mucho en el color, si observamos una llama es frecuente que su interior (más caliente) sea azulado y su exterior (más frío), rojo.

El color de las estrellas

También las estrellas azules son más calientes que las rojas. Este hecho lo explica la “curva de emisión del cuerpo negro”, que durante décadas trajo de cabeza a los físicos y desembocó en el desarrollo de la mecánica cuántica. Vamos, que si algún color debe asignarse a las temperaturas, es el azul a las altas y el rojo a las bajas. Y esto es incontestable.

Entonces, ¿por qué asociamos el último a lo caliente? La respuesta es breve: lo hacemos y punto. La llamada “hipótesis del tono-calor” se estableció hace más de un siglo, pero no está claro por qué nuestro cerebro contradice a la física.

El ser humano ha evolucionado durante cientos de milenios junto a fuegos de combustibles vegetales, rojos y poco calientes. ¿Es posible que haya quedado grabado en lo más profundo de nuestro ser que lo caliente es rojo? Yo creo que sí, pero no está demostrado. Como también es posible que las hojas doradas que tapizan árboles y suelos en otoño nos hagan concebir esta estación de ese color.

Literatura y arte dicen que la luz del otoño es dorada sin que la física esté totalmente conforme. Cabe pensar que se trate de una asociación mental atávica. ¿Será aceptable para ganar el millón?

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Antonio Manuel Peña García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El engaño de la luz dorada del otoño, bajo la mirada de la física – https://theconversation.com/el-engano-de-la-luz-dorada-del-otono-bajo-la-mirada-de-la-fisica-264439

50 años de las últimas ejecuciones del franquismo: ¿por qué fue “inútil” la sangre derramada?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gaizka Fernández Soldevilla, Responsable del Área de Archivo, Investigación y Documentación, Centro Memorial para las Víctimas del Terrorismo

Acampada ante el consulado español en Ámsterdam el 2 de septiembre de 1975 en protesta por el consejo de guerra contra José Antonio Garmendia Artola y Angel Otaegi, integrantes de ETA. Mientras que al primero se le conmutó la condena de muerte, Otaegi fue fusilado el 27 de septiembre de ese mismo año. Fotograaf Onbekend/Anefo/Wikimedia Commons, CC BY

El 27 de septiembre de 1975, hace 50 años, la dictadura llevó a cabo sus cinco últimas ejecuciones, también las últimas de la historia de España. En Madrid fueron fusilados tres miembros del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota): José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz. En Burgos y Barcelona, dos integrantes de ETApm (ETA político-militar): Ángel Otaegi Etxeberria y Juan Paredes Manot o Manotas (Txiki).

Habían sido condenados a muerte por el asesinato de los agentes de la Policía Armada Lucio Rodríguez Martín y Ovidio Díaz López y de los guardias civiles Gregorio Posada Zurrón y Antonio Pose Rodríguez.

68 víctimas mortales entre 1968 y 1975

A finales de la década de los sesenta, organizaciones de extrema izquierda, ultraderecha y nacionalistas radicales habían comenzado a cometer atentados en todo el planeta. En España, ese ciclo de violencia coincidió con la etapa final del régimen. Entre 1968 y 1975 bandas terroristas como ETA, el FRAP y los GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre) causaron 68 víctimas mortales.

La mayoría llevaban la firma de ETA, que había apostado por la estrategia de acción-reacción-acción: cometer atentados para provocar una represión salvaje hasta que estallara una “guerra revolucionaria”. En efecto, la dictadura respondió con leyes, estados de excepción, detenciones masivas, malos tratos y torturas.

Ahora bien, la espiral de acción-reacción no llegó hasta sus últimas consecuencias. La represión era un pilar fundamental del régimen y jamás desapareció, pero se había ido aminorando con el tiempo. Fue importante el papel de Tomás Garicano Goñi, ministro de Gobernación entre 1969 y 1973, quien intentó modernizar las Fuerzas de Orden Público (FOP) para minimizar su faceta más brutal, aunque sus efectos no se vieron a corto plazo.

Indultos pragmáticos

A pesar de que los tribunales siguieron dictando sentencias de muerte desde septiembre de 1963 hasta febrero de 1974, todos los condenados por delitos de sangre con connotaciones políticas fueron indultados por el Gobierno franquista. Ese perdón, más que a consideraciones morales, respondía a dos motivos pragmáticos. El primero, sortear un obstáculo al acercamiento del régimen a Europa occidental. Y el segundo, en palabras del vicepresidente (1967-1973) y luego presidente (1973) Luis Carrero Blanco, no caer en la “trampa” de los terroristas: “hacer mártires”.

En 1973 hubo un punto de inflexión. A consecuencia del creciente malestar de las FOP y de las presiones de la ultraderecha, que lo acusaba de ser un blando, Garicano se vio obligado a dimitir en junio. Y el 20 de diciembre ETA mató a Carrero Blanco, a su escolta y a su chofer.

El nuevo presidente, Carlos Arias Navarro, anunció un proyecto de “democratización del régimen” conocido como “Espíritu del 12 de febrero”. Cosechó el apoyo del sector aperturista del franquismo, pero también el rechazo tanto de la oposición antifranquista como de la extrema derecha. En cualquier caso, a consecuencia del miedo al contagio de la Revolución de los Claveles portuguesa, a la conflictividad laboral, estudiantil y vecinal, así como a las presiones internas, solo logró cambios legislativos menores.

Ejecución de Puig Antich

Pese a su supuesto reformismo, el Gobierno respondió al aumento de la “subversión” con mano dura. Así confirmó la pena máxima impuesta a Salvador Puig Antich, integrante del MIL (Movimiento Ibérico de Liberación), que había matado al subinspector Francisco Anguas Barragán. Fue ejecutado mediante garrote vil el 2 de marzo de 1974. Ese mismo día fue ajusticiado un hombre que había asesinado a un guardia civil.

La ejecución de Puig Antich no originó una gran campaña de protesta, por lo que se dedujo que el coste de la medida era asumible. Sin embargo, no sirvió para detener la ofensiva terrorista.

Tampoco fue suficiente como para aplacar a la ultraderecha, que rompió públicamente con el Gobierno tras el atentado indiscriminado de ETA en la cafetería Rolando, perpetrado el 13 de septiembre de 1974. En esta acción terrorista murieron 13 personas y unas 70 resultaron heridas.

En octubre, el sector más liberal abandonó el Gobierno Arias, con lo que el proyecto “democratizador” desapareció. No obstante, su salida fue insuficiente para los inmovilistas, que siguieron a la contra. El presidente conservaba el respaldo de Franco, que era el más importante, pero su posición era cada vez más débil. Necesitaba un golpe de efecto.

Durante 1975, los terroristas causaron un total de 33 víctimas mortales. El 25 de abril de ese año, el Gobierno decretó el estado de excepción en Vizcaya y Guipúzcoa para potenciar la actuación policial contra ETA. En una de las publicaciones de la banda se podía leer: “La acción de [el pueblo de] Euskadi ha sido clave en el proceso que ha llevado al Régimen del Espíritu del 12 de febrero a las mayores brutalidades de signo ultra”.

En agosto y septiembre se celebraron cuatro consejos de guerra (dos ordinarios y dos sumarísimos). Se ajustaron a la legislación vigente en aquel momento, pero estamos hablando de una dictadura: no contaban con las garantías exigibles en un Estado de derecho, por lo que no pueden ser considerados juicios justos desde la perspectiva actual.

Con todo, no debemos olvidar que los procesados eran miembros activos de organizaciones terroristas. Había algunos indicios sobre su responsabilidad en los cargos que se les imputaban. Por ejemplo, Txiki fue reconocido por seis testigos. Uno de ellos aseguró que “la cara del asaltante que le encañonó no la olvidaría en mucho tiempo”.

A la postre se condenó a la pena capital a ocho miembros del FRAP y a tres de ETApm por su participación en el asesinato de cuatro funcionarios.

Presión internacional sin efecto

Ni las movilizaciones en España, ni las presiones internacionales de entidades como la ONU, la Comunidad Europea y el Vaticano, influyeron en el ánimo de Arias Navarro. Tampoco las voces críticas que, dentro del propio régimen, recomendaron clemencia. El 26 de septiembre de 1975 el Gobierno conmutó seis de las sentencias de muerte, pero dio el “enterado” a las cinco restantes. Los fusilamientos se produjeron al día siguiente.

La imagen de prosperidad, normalidad institucional y modernidad occidental que el régimen había pretendido proyectar al mundo se evaporó. Era evidente que fue una dictadura hasta el final.

Las ejecuciones no neutralizaron el terrorismo: la semana después se produjeron 9 asesinatos. Tampoco sirvieron para traer de vuelta al redil a la ultraderecha, ni para fortalecer la posición de Arias Navarro, ni para dar un balón de oxígeno a la moribunda dictadura, que no sobreviviría al fallecimiento de Franco el 20 de noviembre. En palabras del abogado Marc Palmés Giró, se trató de “sangre inútil”.

También fue inútil la sangre derramada por los terroristas, que no consiguieron sustituir una dictadura por otra. Causaron casi 500 víctimas mortales entre 1976 y 1982. A pesar de la violencia de uno u otro signo, la transición democrática saldría adelante.

The Conversation

Gaizka Fernández Soldevilla no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. 50 años de las últimas ejecuciones del franquismo: ¿por qué fue “inútil” la sangre derramada? – https://theconversation.com/50-anos-de-las-ultimas-ejecuciones-del-franquismo-por-que-fue-inutil-la-sangre-derramada-264648

Dieta con amplitud de miras: los alimentos que protegen a los más pequeños contra la miopía

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Belén Ropero Lara, Profesora Titular de Nutrición y Bromatología – Directora del proyecto BADALI, web de Nutrición. Instituto de Bioingeniería, Universidad Miguel Hernández

Ver niños con gafas es bastante habitual, pero tal vez nos sorprenda saber que uno de cada tres menores en el mundo sufre miopía. Si no se trata, puede contribuir a un bajo rendimiento académico. Ante esta situación, ¿podemos hacer algo para prevenirla? ¿Ayuda la dieta más allá de las consabidas zanahorias? Recientes estudios, por ejemplo, apuntan al papel protector del omega-3 y otros nutrientes.

Una pandemia de miopía en ascenso

No es un asunto para tomárselo a la ligera. Aunque parezca benigna, las personas con miopía tienen más posibilidades de desarrollar complicaciones oculares como cataratas, glaucoma o desprendimiento de retina. Estos son los riesgos que correrán los más de 3 300 millones de personas que se verán afectadas por esta alteración visual en 2030.

Además, la manifestación más grave, cuando la graduación supera las 5-6 dioptrías, puede degenerar en ceguera irreversible.




Leer más:
Vivimos una pandemia galopante de miopía: ¿qué consecuencias puede tener?


Si bien es cierto que los hijos de padres con miopía tienen más posibilidades de sufrirla, no es ni mucho menos la única causa. Uno de los factores de riesgo más importantes radica en dedicar mucho tiempo a actividades en las que miramos de cerca, como el uso de pantallas. Los estudios realizados en diferentes países muestran que pasar poco tiempo al aire libre influye mucho en el riesgo de padecerla.

Por esta razón, algunos consejos para ayudar a cuidar nuestra vista son dedicar al menos 90 minutos al día a actividades al aire libre y reducir el tiempo con pantallas y otras actividades de cerca.

La influencia de la dieta en la visión

A veces tratamos de convencer a los niños de que las zanahorias son buenas para la vista y así animarlos a comerlas. No nos falta razón, ya que tanto la zanahoria como el boniato o las espinacas contienen muchos carotenos. En el ojo, estas sustancias naturales se convierten en retinal, que forma parte de la rodopsina, uno de los pigmentos que nos permiten ver.

El retinal también se puede obtener a partir de la vitamina A, que podemos encontrar en el huevo, el hígado o los quesos maduros. En esta conversión interviene el zinc, presente en carne, huevos, cereales integrales, frutos secos y legumbres. Por lo tanto, un déficit de vitamina A o de zinc pueden producir alteraciones en la visión. Además, de ninguno de los dos solemos tomar suficiente cantidad.

La ausencia de otras vitaminas también puede provocar alteraciones en la visión. Debemos prestar especial atención a aquellas de las que es habitual tener deficiencia, como las vitaminas B9 (ácido fólico), E y C. Estos nutrientes los encontraremos, de nuevo, en fruta, verdura, frutos secos, legumbres, huevos y cereales integrales.

Un completo menú antimiopía

Parte de las investigaciones sobre el efecto de la alimentación en la vista se han centrado más específicamente en la miopía. Así, acaba de publicarse un estudio en el que la ingesta de ácidos grasos omega-3 era menor en niños (6-8 años) con esa afección. Además, los resultados apuntan a que otro tipo de grasas, las saturadas, tienen el efecto contrario: son un factor de riesgo.

Resultados similares se habían obtenido anteriormente en otra investigación con adolescentes (12-19 años). En ese caso, una ingesta diaria elevada del ácido graso omega-3 llamado EPA podría estar asociada con un menor riesgo del tipo de miopía más grave.

Los ácidos grasos omega 3, incluido el EPA, los encontramos en mayor cantidad en pescado graso, y por eso se recomienda que una de las 3-4 raciones de pescado a la semana sea de este tipo. Eso sí, los niños deben evitar el atún rojo, el emperador o pez espada por su alto contenido en mercurio. Por su parte, las evitables grasas saturadas las encontramos en la carne, la bollería, el chocolate y los aceites de coco y palma.

Otros trabajos analizan el impacto del tipo de dieta en general. Los resultados apuntan a que una alimentación rica en vitaminas, minerales, fibra y baja en grasas saturadas, a la vez que se modera la ingesta de energía, podría ralentizar la progresión de la miopía.

En cuanto a otros nutrientes, se ha visto que los niños con miopía toman menos vitamina A, mientras que la vitamina C también se ha relacionado con menor riesgo en adolescentes. Además, tanto tomar mucha proteína como mucha sal se ha asociado con más posibilidades de sufrirla tanto en niños como en adolescentes.

Un factor muy relacionado con la alimentación es el exceso de peso. Un gran estudio de más de 1,3 millones de adolescentes en Estados Unidos mostró una relación positiva entre el índice de masa corporal y la incidencia de miopía. Esta era mayor en chicos y chicas con sobrepeso u obesidad, pero también en aquellos con peso insuficiente.

La conclusión principal de todo esto es que sí podemos hacer algo para que los más pequeños tengan menos posibilidades de sufrir miopía. Aunque lo primordial es reducir el tiempo de pantalla y aumentar el que pasan en actividades al aire libre, la dieta también puede ser de ayuda. Por eso es fundamental basarla en alimentos naturales como el pescado, la fruta, la verdura y las hortalizas, las legumbres, los cereales integrales, los frutos secos y los huevos.

A la postre, se trata en buena medida de seguir una dieta saludable.

The Conversation

Ana Belén Ropero Lara no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Dieta con amplitud de miras: los alimentos que protegen a los más pequeños contra la miopía – https://theconversation.com/dieta-con-amplitud-de-miras-los-alimentos-que-protegen-a-los-mas-pequenos-contra-la-miopia-265299

A Paramount–Warner Bros. Discovery merger could give Trump even more influence over US media – shaping the news and culture Americans watch and stream

Source: The Conversation – USA – By Pawel Popiel, Assistant Professor of Journalism, Washington State University

A fundamental restructuring of U.S. media is underway, with potentially huge consequences. Giuliano Benzin, iStock/Getty Images Plus

Following unprecedented threats from Federal Communications Commission Chairman Brendan Carr, major affiliate station owners Nexstar and Sinclair Broadcasting pressured Disney’s ABC to pull Jimmy Kimmel’s show off the air over his comments related to Charlie Kirk’s killing.

The cancellation is a harbinger of what could happen under a fundamental restructuring of U.S. media that will take place if the proposed Paramount Skydance and Warner Bros. Discovery merger is approved by the Trump administration.

The deal, first revealed on September 11, 2025, would erase one of the five remaining movie studios and concentrate oversight of two of the country’s most prominent newsrooms – CNN and CBS, both targets of the Trump administration’s ire – under one owner with strong ties to Donald Trump.

Based on research from the Global Media & Internet Concentration Project, our analysis shows that Paramount Skydance-Warner Bros. Discovery would gain control of more than a quarter of the US$223 billion U.S. media market, along with influence over film, television, streaming and the cloud infrastructure upon which digital media increasingly depends.

The combined entity would acquire nearly half of the cable television market, including HBO and CNN. The merger would nearly double Paramount’s share of the video streaming market, uniting HBO Max, Paramount+ and Discovery.

By combining two major Hollywood film studios, it would also capture nearly one-third of the film production market.

This is exactly the type of merger that U.S. antitrust agencies have historically scrutinized because of concerns that excessive market concentration gives too much power to a few companies.

In media markets, such concerns are pronounced: Concentration threatens media diversity and increases the risk of media bias and ideological manipulation.

A mega-conglomerate like Paramount-Warner Bros. Discovery would control a vast share of U.S. viewership. Subject to pressure from or, worse, alignment with the Trump administration, the merged company could promote and protect the administration’s interests.

A social media post by Donald Trump saying 'Great News for America' that Jimmy Kimmel's show was 'cancelled,' which is not correct; it was suspended.
Donald Trump has made no secret of his distaste for Jimmy Kimmel.
Donald Trump account, Truth Social

Cloud control

By combining media production and valuable brands such as Harry Potter, DC Comics and Barbie, the merged giant would gain great negotiating power with competing streaming companies, advertisers and distributors. The merged companies could also secure more lucrative streaming deals, better licensing windows and higher per subscriber and ad rates with cable providers.

The 2023 Hollywood writers and actors strikes opposed the exploitative impact of streaming and AI on creative workers’ compensation. The new media giant would wield significant bargaining power over those media workers.

The merger’s potential detrimental impact extends beyond film and television industries.

Paramount is helmed by David Ellison, and the merger is backed by his father, Larry Ellison. Ellison senior owns the world’s fifth-largest cloud provider, Oracle.

Cloud providers are the critical infrastructure for streaming platforms, ferrying digital content from streamers to viewers. As streaming becomes the dominant mode of media consumption, the Ellison family’s control over this infrastructure could give Paramount-Warner Bros. Discovery another lever of power over its competitors.

Diversity denied

With potential size and reach to rival Disney and Comcast’s NBC Universal, Paramount-Warner Bros. Discovery could become another massive media outlet with right-wing ties.

The proposed deal follows the Trump administration’s $1.1 billion cuts in public media funding. These cuts – affecting PBS, NPR and more than 1,500 affiliated local news stations across the country, all accused by Trump of “partisan bias” – effectively accelerate the ongoing demise of local, independent news.

Concurrently, Rupert Murdoch’s Fox Corp. has settled its dynastic succession, ensuring Fox remains a core channel for the American right.

If the merger is approved, Fox Corporation, the conservative Sinclair Broadcasting and Paramount-Warner Bros. Discovery would control one-third of all U.S. media.

This consolidation would further cement the partisan media model driving deepening political polarization in the U.S., as public and local news media lose funding. The deal also would undermine already declining media independence, fundamental to holding the powerful – whether corporations or politicians – to account.

Wielding regulation

The Trump administration has not shied away from using antitrust law and communications regulation to exercise political control over media.

Before initiating its merger with Warner Bros. Discovery, Paramount was acquired by David Ellison’s Skydance Media. Ahead of the government’s merger review, amid regulatory signals it could affect the review process, Paramount-owned CBS paid $16.5 million dollars to Donald Trump to settle a lawsuit Trump filed based on allegations of “deceptive” editing of an interview with his political opponent Kamala Harris. Editing of interviews is a standard editorial practice.

Shortly after, the merger was approved by the FCC with strict political conditions: hiring an ombudsman to oversee CBS’s reporting and eliminating all of the network’s diversity, equity and inclusion initiatives.

David Ellison accepted these conditions, promising to eliminate all of Paramount’s U.S.-based DEI programs. For the ombudsman role, he hired Kenneth Weinstein, former CEO of the conservative Hudson Institute and ambassador to Japan under the first Trump administration.

Since then, the Paramount CEO also has pursued Bari Weiss, a prominent conservative voice, to guide “the editorial direction” of the CBS news division. Ellison’s moves signal that editorial independence at CBS, and soon perhaps CNN, may be subject to ideological oversight.

Two men, one with his arm around the shoulder of the other.
Oracle’s Larry Ellison and son David Ellison, head of Skydance, attend a Los Angeles film premiere on May 14, 2013.
Eric Charbonneau/Invision/AP

Meanwhile, Ellison’s father, Larry Ellison, has ties to Donald Trump going back to the first Trump administration. The New York Times in an April 2025 profile said that Ellison “may be closer to Mr. Trump than any mogul this side of” Elon Musk.

The senior Ellison has been playing a key role in negotiations over the future ownership of TikTok. His ties to Trump run deep enough to likely make him one of the main beneficiaries of the TikTok deal currently in negotiation between the United States and China.

Trump has shown an appetite for coercing media companies. For instance, ABC settled a Trump lawsuit in late 2024 with a $15 million donation to the as-yet-unbuilt Trump Library.

By placing two major news outlets in the hands of a family with ties to Trump, the Paramount-Warner Bros. Discovery merger would facilitate such control.




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ABC’s and CBS’s settlements with Trump are a dangerous step toward the commander in chief becoming the editor-in-chief


What Orbán did – but faster

This is the “Hungarian model” on speed.

Viktor Orbán, Hungary’s authoritarian leader, spent a decade asserting increasing control over that nation’s media.

The Trump administration is poised to accomplish the same in less than a year – and at greater scale.

In addition to helping allies buy a growing share of U.S. media, in his first eight months Trump also has managed to score conciliatory overtures from the nation’s tech billionaires, who fired fact-checkers at major social media platforms, curbed moderation of hateful content and asserted rigid editorial control over the op-ed pages at The Washington Post, one of the country’s most prominent newspapers.

If the Paramount-Warner Bros. Discovery merger is approved and Larry Ellison joins Andreessen Horowitz as part of the impending TikTok deal, a movie studio, CBS, CNN, Fox, 185 Sinclair-owned TV stations and a major social media platform will have owners with strong ties to Trump.

We believe the promised benefits of a Paramount-Warner Bros. Disovery merger, including lower streaming prices, pale next to the damage it would do to media diversity and pluralism.

By acquiring greater control over film production, TV and streaming, the merger would dramatically reconfigure the very media institutions that shape U.S. culture and politics.

The Trump administration’s review of this merger may further cement the administration’s political control over the U.S. media.

The Conversation

Pawel Popiel receives funding from funding from the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada and the Department of Canadian Heritage.

Dwayne Winseck receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada and the Department of Canadian Heritage.

Hendrik Theine receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada and the Department of Canadian Heritage.

Sydney Forde receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada and the Department of Canadian Heritage.

ref. A Paramount–Warner Bros. Discovery merger could give Trump even more influence over US media – shaping the news and culture Americans watch and stream – https://theconversation.com/a-paramount-warner-bros-discovery-merger-could-give-trump-even-more-influence-over-us-media-shaping-the-news-and-culture-americans-watch-and-stream-265699

The Mediterranean: Both a graveyard and a bottomless money pit due to EU border policies

Source: The Conversation – Canada – By Luna Vives, Associate Professor of Geography and Migration, Université de Montréal

Over the last decade, European governments have invested heavily to militarize their sea borders and outsource control responsibilities to partners in Africa and the Middle East.

But despite exponentially growing border budgets, people continue to take to the sea to reach EU territory, encountering violence and death. It’s time to admit that this repressive strategy has failed and to ask what should come next.

In late 2013, shortly after the Lampedusa shipwrecks off the coast of Italy that claimed more than 400 lives, the Italian government deployed Operation Mare Nostrum in the central Mediterranean. More than 150,000 people were rescued in the following 12 months.

But with a monthly cost of nine million euros, the operation was deemed economically unsustainable.

A year later, in November 2015, Frontex (the EU’s Border and Coast Guard) deployed Operation Triton to replace Mare Nostrum. The shift in names reflected a parallel shift in logic. Mare Nostrum (“our sea” in Latin, a nod to its role in sustaining life and bringing people together) was designed as a search-and-rescue mission. Meanwhile, Operation Triton (named after the mighty Greek god) focused on dismantling smuggling networks.

Turning point

The operation marked a turning point in the EU’s approach to migration control at sea. Frontex’s legitimacy, mandate and resources expanded dramatically post-2015. At the same time, European governments ramped up militarization and accelerated the delegation of border control to countries of departure.

In the central Mediterranean, Italy transferred 270 million euros to Libya’s ruling elites by 2021, mainly to bolster the country’s capacity to intercept migrant boats — often detected by Frontex drones surveilling the disputed Libyan rescue zone.

Meanwhile, the EU allocated 465 million euros from its Emergency Trust Fund for Africa (also created in 2015) to bolster migration and border control efforts by the Libyan government.

To this day, those “rescued” by Libyan forces are put in EU-funded detention centres where abuses are well documented and African migrants are allegedly sold as slaves.

Leaving migrants adrift

To the east, the EU agreed to pay Turkey nine billion euros between 2016 and 2023 to prevent people from Syria, Afghanistan and other war-torn countries from crossing into Greece in search of safety.

Boats crowded with entire families were — and are, to this day — pushed back to Turkey or left adrift under the very eyes of Frontex.

The same tactics soon spread westward. In 2019, Spain and the EU transferred more than 460 million euros to Morocco, plus additional funds for training and assets. Much of these transfers were, again, earmarked to develop the country’s capacity to patrol the seas and intercept migrant boats. More recently, the EU and Spain reached similar agreements with Mauritania worth over 500 million euros.

Drastic cuts to public spending have become mainstream in the EU, yet governments do not hesitate to foot hefty bills for border enforcement. Frontex’s projected budget for the 2021-2027 period is a whopping 11 billion euros. Additionally, an unknown amount is allocated to contracts with private companies that provide border technology.

The European Commission has proposed tripling this level of investment for its 2028-2034 Migration, Borders and Security initiative for a total investment of 81 billion euros.

Deaths at sea on the rise

All evidence suggests that these investments over the course of the last decade have failed to result in a safer sea or a more secure border.

The main objective of post-2015 maritime border policy was to dismantle criminal networks and prevent drownings. Instead, it has pushed people into the hands of professional smugglers, who have seen their profits soar as they exploit the lives of people on the move. Death has increased as a direct result of externalization.

The EU’s efforts to manage maritime migration also sought to stop illegal border crossings. Yet safe and legal pathways to the EU remain extremely scarce. People fleeing persecution who have the right to seek international protection and workers responding to the labour demands of an aging Europe continue to leave their communities in search of a hope only the sea offers.

Deaths at sea, violence against migrants and government investment are increasing simultaneously along the EU’s external maritime border. Over the last decade, the Mediterranean has become not only a graveyard, but also a bottomless money pit.

Looking ahead

What are the options? The most obvious is to create a functioning system for the selection and recruitment of workers and refugees at origin.

There is also room for more ambitious programs: a recent study found that most people in the EU would favour large-scale regularization for people without status already in the territory.

The United Nations-endorsed Global Compact for Migration designed to improve co-operation on global migration issues offers an even more daring road map for a strategy that taps into the potential of government-managed mobility.

There are many possibilities. Whatever the choice, once thing is clear: militarization and delegation of border control are not only expensive but also ineffective.

The Conversation

Luna Vives receives funding from SSHRC.

ref. The Mediterranean: Both a graveyard and a bottomless money pit due to EU border policies – https://theconversation.com/the-mediterranean-both-a-graveyard-and-a-bottomless-money-pit-due-to-eu-border-policies-264756

Kids in child care need healthy movement — and guidelines can improve their health

Source: The Conversation – Canada – By Sophie M Phillips, Post-Doctoral Associate, School of Occupational Therapy, Western University

Healthy movement behaviours support young children’s physical, mental and social development, and shape lifelong habits. These habits include engaging in physical activity, reducing sedentary screen time and obtaining sufficient sleep, including naps.

National 24-hour movement guidelines for children exist in Canada, with recommendations on physical activity, sedentary and screen time and sleep.

Nevertheless, only 13 percent of young children in Canada are meeting these guidelines.

Over one million young children (aged birth to five years) in Canada attend child care, spending most of their weekday waking hours in these settings. The number of children enrolled in child care is projected to rise with the rollout of the national Early Learning and Child-Care Plan, which comes with reduced fees for parents.

Child-care settings play an influential role in healthy movement behaviours and early childhood development, offering a unique and primary environment for supporting these behaviours — and a prime location to enact movement guidelines. Despite this, discrepancies remain in the quality of child care across Canada, and only the Northwest Territories and British Columbia specify a duration of required physical activity in their regulations.

We are researchers in the Child Health and Physical Activity Lab at Western University. Our work is concerned with supporting child-care educators in providing healthy movement behaviour environments for the children in their care.




Read more:
Kids’ physical activity before age 5 matters so much because of the developing brain


Movement guidelines

Guidelines help to establish clear expectations for the operation of child-care centres, promoting consistent and high-quality care. They also provide direction and objectives for educators, supporting their understanding of responsibilities and effective practices. Research shows that children in centres with formal physical activity guidelines are more active, demonstrating the value of guidelines in promoting healthy behaviours in child-care settings.

Using the best available evidence and expert consensus, with partners, we have created the first ever Canadian Best Practice Guidelines for Healthy Movement Behaviour in Childcare.

Partners including national child-care organizations (Canadian Child Care Federation, Childcare Resource and Research Unit, Association of Early Childhood Educators Ontario); public health agencies (City of Hamilton Public Health, Grey Bruce Public Health, Ottawa Public Health); ParticipACTION; Métis Nation of Ontario Early Learning and Child Care; as well as other research experts and child-care educators.

The guidelines were developed using a rigorous and inclusive approach. Key steps in the development process included:

  • Hosting a national consensus meeting with child-care organizations, public health agencies, research experts and child-care educators to collaboratively determine direction, content and priorities;

  • Drafting guidelines based on the consensus meeting discussions, along with key national and international documents in this area: the World Health Organization’s standards for healthy eating, physical activity, sedentary behaviour and sleep in early childhood education and care settings; British Columbia’s active play standard; a similar Australian active play standard and our lab’s previously developed PLAY policy.

  • Distributing a survey among attendees of the consensus meeting, as well as broader experts and advocates in the field, to gather feedback and assess agreement on the draft guidelines; and,

  • Finalizing the guidelines based on expert feedback via the survey responses.

The resulting guidelines serve as a series of best practices for educators, program directors and child-care centres to promote healthy movement behaviours.

From guidelines to practice

While guidelines are important, simply introducing new guidelines may not be enough to effectively improve healthy movement behaviours in child care.

Rather, combining guidelines with professional development designed to enhance educators’ skills and confidence to provide movement opportunities may help effectively put guidelines into practice.

However, importantly, few educators across Canada receive training relating to healthy movement; many also report limited knowledge and confidence in their ability to lead physical activity in their roles.

To address this issue, our lab created the TEACH e-Learning course, focused on promoting physical activity, limiting sedentary screen time and supporting the development of children’s fundamental movement skills within child-care centres.




Read more:
Kids’ physical activity in child care is essential — how an online course equips educators to lead the way


The course, developed with educators and movement experts, has been tested across Canada. It’s led to significant improvements in educators’ knowledge, confidence, sense of control and intentions related to movement behaviour practices with the young children in their care.

The course, alongside the guidelines, may better equip educators to confidently implement movement opportunities for children.

Guidelines in action

The next steps for the best practice guidelines will involve testing them, with the TEACH e-Learning course, in participating child-care centres across Ontario.

Piloting and testing is required to assess the guidelines’ acceptability and feasibility, which could lead to modifications. This will also help to determine whether this approach leads to changes in child-care environments, educator practices and children’s movement.

Once the final stages of testing and evaluating the guidelines are completed, they will be made publicly available and freely accessible on our lab’s website. Our vision is that Canada-wide child-care centres can benefit from this resource.

Child care in Canada is at a pivotal point with implementation of the 2021 Canada-Wide Early Learning and Child Care Plan. This draws on the earlier (2017) Multilateral Early Learning and Child Care Framework’s principles: affordability, accessibility, quality and inclusivity. This government initiative works towards ensuring all children have access to high-quality early learning and child care that supports their development and lifelong well-being.

The best-practice guidelines support this vision as a critical aspect of creating more active and health-promoting child-care centres to best support the health and development of young children across the country.

This article was co-authored with Emily Sussex, an undergraduate summer research intern in the Child Health and Physical Activity Lab.

The Conversation

Sophie M Phillips is supported by the Canadian Institutes of Health Research (CIHR).

Trish Tucker receives funding from the Canada Foundation of Innovation, Canadian Institutes of Health Research, Social Sciences and Humanities Research Council, and the Children’s Health Research Institute.

ref. Kids in child care need healthy movement — and guidelines can improve their health – https://theconversation.com/kids-in-child-care-need-healthy-movement-and-guidelines-can-improve-their-health-264826

Economic sanctions need a rethink: evidence shows they raise food prices and hurt the poor most

Source: The Conversation – Africa – By Sylvanus Kwaku Afesorgbor, Associate Professor of Agri-Food Trade and Policy, University of Guelph

Economic sanctions are widely viewed by academics and policymakers as a better alternative to military interventions to pressure governments to change objectionable policies. The idea is simple: instead of using weapons, squeeze the ruling elite economically until they change their behaviour.

The use of economic sanctions has been rising steadily. According to recent data from the Global Sanctions Database, the number of active sanctions grew by 31% in 2021 compared to 2020, and this upward trend continued through 2022 and 2023.

In Africa, several countries are currently subject to sanctions imposed by the United States, the United Nations or the European Union. These African states include the Central African Republic, the Democratic Republic of Congo, Guinea, Guinea-Bissau, Mali, Libya, Somalia, South Sudan and Zimbabwe. It’s not mere coincidence that most of these countries are listed in the World Food Programme’s hunger hotspots.

Sanctions could have unintended consequences for citizens and they are usually the ones who pay the price. When sanctions hit food systems, the impact can be devastating.

I study economic sanctions and their unintended adverse effects on developing countries. In a recent study conducted with my colleagues, we looked at how economic sanctions affected food security across 90 developing countries between 2000 and 2022. We wanted to explore potential links between sanctions and starvation amid growing global concerns about food insecurity .

We focused on two key indicators: food prices and undernourishment (meaning the share of people who don’t get enough calories to live a healthy life).

We measured food prices using the Food and Agriculture Organization’s food consumer price index. This index captures changes in the overall cost of food and non-alcoholic beverages typically purchased by households.

We also used the organisation’s prevalence of undernourishment computation. This is a key indicator under Sustainable Development Goal 2.1, which tracks progress toward ending hunger by 2030.

Our results are sobering. When sanctions are in place, food prices rise by about 1.2 percentage points compared to periods without sanctions. That might sound small, but in low-income countries where families spend half their income on food, even tiny increases make life harder. This is outside other external factors that may lead to price hikes, such as demand and supply patterns.

We also found that undernourishment goes up by 2 percentage points during sanction periods. For countries with millions already living on the edge of hunger, that’s a huge additional burden.

Why sanctions raise food insecurity

Sanctions ripple through economies in several ways, and food is often caught in the middle.

First, sanctions disrupt food imports. This is a critical concern for many developing countries that rely heavily on international markets to feed their populations. Between 2021 and 2023, Africa’s food imports totalled about US$97 billion. At the country level, for example, Ethiopia and Libya imported food worth US$3 billion, Sudan US$2.3 billion and the Democratic Republic of Congo US$1.2 billion. Sanctions can further restrict trade or increase transportation costs, making food both scarcer and more expensive.

Second, sanctions restrict access to essential agricultural inputs, such as fertilisers, pesticides and machinery. They also impede technology transfers. For instance, farmers in sub-Saharan Africa apply on average only 9kg of fertiliser per hectare of arable land, compared with 73kg in Latin America and 100kg in South Asia. These constraints reduce yields, increase production costs and make it harder for farmers to sustain output.

Third, sanctions shake financial systems, reduce people’s incomes and encourage hoarding. Households already on tight budgets are forced to cut back or switch to cheaper, less nutritious food.

Finally, sanctions often result in cuts to food assistance, as targeted countries lose access to international aid. For example, the recent suspension of US humanitarian assistance to Sudan forced the closure of 80% of the country’s emergency food kitchens. This impact is particularly severe given that some of the largest food donors, such as the United States and the European Union, are also among the most frequent users of sanctions.

The end result is simple: higher food prices, less food on the table and more hunger.

Not all sanctions are equal

We also found that the type of sanction matters.

Food as a weapon of warfare

The UN has warned for years against using food as a weapon. In 2018, Resolution 2417 explicitly condemned starvation as a tool of war or political pressure. Yet in practice, sanctions often restrict food, medicine and agricultural inputs even when “humanitarian exemptions” exist on paper.

Food insecurity in Africa is worsening. According to the World Health Organization, one in five people on the continent faces hunger, and the number of undernourished continues to grow. Sanctions add to this crisis.

And the moral dilemma is clear. The people most harmed – poor families, small farmers and children – are the ones least responsible for the behaviour that triggers sanctions.

While sanctions aim to punish regimes, they often punish ordinary people instead.

What needs to change

Sanctions are unlikely to disappear from global politics. But their design and humanitarian fallout need rethinking. There are three steps that could reduce the damage.

  • First, stronger humanitarian exemptions: make sure food, fertilisers and aid can move freely, without being blocked.

  • Second, track the impact of sanctions: international agencies like the Food and Agriculture Organization and the World Food Programme should monitor how sanctions affect food systems and sound the alarm quickly.

  • Third, rethink the strategy: if sanctions end up fuelling hunger, instability and migration, they may do more harm than good in the long run.

If the world is serious about ending hunger by 2030, then the unintended consequences of sanctions cannot be ignored. Sanctions must be redesigned to protect the most vulnerable, otherwise they risk becoming not just a diplomatic tool, but a driver of food crises.

The Conversation

Sylvanus Kwaku Afesorgbor receives funding from the Ontario Ministry of Agriculture, Food and Agribusiness (OMAFA). Kwaku also consults occasionally for the African Development Bank and the African Economic Research Consortium. He is the Executive Founder of the international think tank, Centre for Trade Analysis and Development (CeTAD Africa), based in Accra, Ghana.

ref. Economic sanctions need a rethink: evidence shows they raise food prices and hurt the poor most – https://theconversation.com/economic-sanctions-need-a-rethink-evidence-shows-they-raise-food-prices-and-hurt-the-poor-most-265296