Más allá del currículum: los migrantes altamente cualificados mejoran los procesos organizativos de las empresas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Morillas, Assistant professor of Management at ICADE School of Economics and Business Administration, Universidad Pontificia Comillas

Gorodenkoff/Shutterstock

Las nuevas políticas migratorias estadounidenses han alcanzado a los migrantes altamente cualificados. Desde otoño de 2025 el Gobierno de EE. UU. aplica fuertes restricciones sobre la visa de trabajo H-1B, destinada a graduados universitarios altamente especializados. Algunos advierten de que estas políticas podrían dañar la capacidad de innovación del país.

Este debate pone de relieve hasta qué punto el talento internacional se ha vuelto crucial en la innovación y el crecimiento económico de los países. Sin embargo, a los migrantes altamente cualificados a menudo se les reduce a sus credenciales formales, aunque sus aportaciones vayan mucho más allá de los títulos.

Conocimientos y habilidades

Cuando pensamos en migrantes altamente cualificados solemos imaginar científicos, ingenieros o expertos tecnológicos reclutados por sus cualificaciones formales. Nos imaginamos sus títulos, sus habilidades de programación y sus certificaciones, pero esa imagen es incompleta.

Analizamos la experiencia laboral cotidiana de 46 migrantes altamente cualificados en empresas multinacionales y hemos encontrado que estos profesionales contribuyen con mucho más de lo que revela su currículum. Aportan un conjunto amplio de habilidades tácitas: saberes prácticos, internalizados y experienciales, adquiridos al vivir y trabajar en distintos países y culturas.

Estas habilidades no aparecen en los currículos. Se aprenden durante años trabajando en entornos laborales complejos y diversos. Por ejemplo, aprenden a leer entre líneas en negociaciones interculturales, a percibir expectativas no dichas en colaboraciones internacionales o a detectar sutiles fallos de comunicación que, de otro modo, podrían pasar desapercibidos.

Sin embargo, las organizaciones rara vez reconocen estas contribuciones. Los sistemas de recursos humanos tienden a recompensar lo medible: títulos, cargos y certificaciones. Las habilidades tácitas, en cambio, pasan desapercibidas.

Cinco formas de fortalecer a las empresas

En nuestra investigación, encontramos cinco maneras en que las habilidades tácitas de los migrantes altamente cualificados moldean de manera silenciosa el funcionamiento de las empresas multinacionales:

  1. Ampliación de oportunidades de negocio. Los migrantes suelen tener una comprensión profunda de los mercados internacionales. Un especialista en biotecnología al que entrevistamos utilizó su conocimiento de las preferencias de los clientes, desarrollado a través de su trabajo en Alemania y otros lugares, para ayudar a su empresa a adaptar productos para clientes globales.

  2. Sostenimiento de la colaboración especializada entre departamentos. Las organizaciones complejas a menudo tienen un diseño de equipos cerrados. Los migrantes que han trabajado en equipos multidisciplinares desarrollan una intuición especial para tender puentes entre, por ejemplo, ingenieros, científicos y especialistas en finanzas. De este modo, facilitan los flujos de trabajo e impulsan soluciones más innovadoras.

  3. Mejoran los flujos de conocimiento informal entre departamentos. Con frecuencia, los migrantes internacionales crean nuevos espacios para compartir conocimiento. Un científico con el que hablamos organizó reuniones informales de intercambio de datos entre equipos de investigación, reduciendo barreras de información. Al hacerlo, actuó como un puente informal entre unidades que normalmente trabajan en compartimentos estancos, facilitando que el conocimiento circulara más allá de los canales formales.

  4. Superación de barreras de comunicación. El idioma y las normas culturales a menudo bloquean la colaboración en lugares de trabajo internacionales. La sensibilidad intercultural de los migrantes les permite reducir tensiones, adaptar nuevos estilos de comunicación y garantizar una coordinación más fluida entre equipos diversos.

  5. Detección de áreas ciegas en la inclusión en organizaciones. Muchos migrantes, a partir de sus experiencias personales al ser tratados como el otro, identifican dónde las culturas organizacionales excluyen por inercia. Algunos movilizaron esas experiencias para impulsar programas de diversidad e inclusión, presionando a las empresas para crear entornos más acogedores para el talento global.

Repensar qué significa ‘habilidad’

En una era de competencia global por el talento, reconocer las habilidades tácitas es crucial. Las multinacionales dependen de la innovación, pero a menudo infravaloran, precisamente, los recursos que la alimentan.

Si se ve a los migrantes altamente cualificados no solo como “talento importado”, sino como portadores de un conocimiento diverso y sensible al contexto, las organizaciones pueden desbloquear nuevas perspectivas de mercado, mejorar la colaboración entre departamentos y fomentar lugares de trabajo más inclusivos.

Más que “habilidades blandas” hablamos de habilidades tácitas, es decir, capacidades aprendidas en la experiencia y difíciles de convertir en credenciales. Cuando se activan en el día a día, refuerzan tres capacidades clave en multinacionales:

  1. Ganar ventaja en mercados globales.

  2. Compartir conocimiento entre equipos y filiales.

  3. Trabajar con fluidez en entornos multiculturales.

No decimos que por sí solas estas habilidades “garanticen” el éxito, sino que sostienen procesos organizativos que lo hacen posible: la innovación, la coordinación, el aprendizaje.

Para el liderazgo empresarial, los responsables de recursos humanos y los responsables políticos, esto implica replantearse cómo se define “habilidad”. Habilidad no es solo lo certificado o medible: también es lo vivido, internalizado y practicado. Al pasar por alto estas habilidades ocultas se corre el riesgo de desaprovechar un talento que impulsa silenciosamente la innovación cada día.

The Conversation

Durante el tiempo que duró este estudio Miguel Morillas trabajó como investigador postdoctoral en la Universidad de Copenhague.

ref. Más allá del currículum: los migrantes altamente cualificados mejoran los procesos organizativos de las empresas – https://theconversation.com/mas-alla-del-curriculum-los-migrantes-altamente-cualificados-mejoran-los-procesos-organizativos-de-las-empresas-274750

As the climate changes, what does the future hold for the Winter Olympic and Paralympic Games?

Source: The Conversation – Canada – By Daniel Scott, Professor and Strategic Director for Climate Change Education in Environment, University of Waterloo

The 25th Winter Olympic Games are upon us, with Italy set to host the Games for the fourth time. The schedule at the 2026 Milano Cortina Winter Olympics is set to look similar to previous iterations of the event: a mix of snow and ice sports held on what is meant to be mountainous, wintry terrain.

Except the snowy cold winter that comes to mind when you picture the Olympic Games may not be tenable for much longer. Climate change is reshaping winter sport worldwide. In the Northern Hemisphere, the winter season has shortened over the last 50 years, with low elevation regions warming at twice the rate of global warming, leading to widespread declines in snowpack.

Snow sport athletes are experiencing these changes firsthand. In recent years, several International Ski and Snowboard Federation World Cup events have been cancelled due to poor snow and unsafe conditions.

In 2023, nearly 300 concerned athletes sent a letter to the federation demanding more action on climate change and a “geographically reasonable” race schedule aligned with evolving weather realities.

A 2021 survey of 339 professional and Olympic winter athletes and coaches from 20 countries found 90 per cent were concerned about how climate change will affect the future of winter sports.

For the Winter Olympic and Paralympic Games, climate change could fundamentally impact where the Games can be held in the future. In 2022, the International Olympic Committee delayed the selection of the 2030 host city so that it could obtain a clearer understanding of the climate risk of potential future host locations.

Our 2024 study of 93 potential host locations — those with the necessary infrastructure in place to host such a spectacle — found that even with advanced snowmaking, a significant number would no longer have reliable snow in future. By the 2050s, the pool of potential Olympic hosts halved, and worryingly, few (17 to 31) had viable conditions to host the Paralympics.

Olympic and Paralympic peril

a map of the world highlighting potential sites for the games
A map highlighting the potential climate reliability of Winter Olympics host sites in the by 2050s.
(Author provided)

Our recent study explores a wide range of strategies to mitigate the risks posed by climate change to the Winter Olympics and Paralympics. Each strategy requires careful evaluation by Olympic and Paralympic committees, host cities and sport federations. Many involve trade-offs that can impact the ability of communities to host the games, the athlete and spectator experience, and potentially, the sustainability of the Games.

For example, the location of snow sports venues further away from the main host city where the indoor events are held could enhance climate reliability. However, that would increase travel times and emissions, as well as reduce the ability of spectators to see some competitions.

At this year’s Milano Cortina Games, venues are dispersed between sites across northern Italy. That will make it more challenging for athletes and fans to mingle, a setback to team unity and spirit. Several more athletes than usual won’t be able to attend the opening or closing ceremonies because they’ll be competing several hundred kilometres away.

Changing the schedule

Given that the Paralympics are held after the Olympics, they are especially at risk due to climate change. The “one bid, one city” agreement, which requires a host city to stage both Games at the same venues, may need to be reconsidered.

This agreement has elevated para sport to new levels of visibility and excellence. However, our research suggests that it cannot survive climate change, and losing the Paralympics would be a devastating setback for winter sport.

The solution? Adjust the schedule so the the Paralympics can be held earlier.

a map of the world highlighting potential sites for the games
A map highlighting the potential climate reliability of Winter Paralympics host sites in the by 2050s.
(Author provided)

Our analysis revealed that holding the Winter Olympics and Paralympics three weeks earlier in the year has tremendous potential to increase the number of climate reliable hosts.

Moving the Olympics so the Games begin in late January or the first week of February, and the Paralympics in late February or the first week of March, nearly doubled the number of climate-reliable host locations for the Paralympics. That would help safeguard the “one bid, one city” arrangement through the mid-century and into the late century, if the Paris Climate Agreement’s goals are achieved.

Other options that ensure snow reliability include having the two events overlap, alternating the years the Games are hosted or putting the events in two separate locations in the same year. But each of these introduces political and logistics challenges.

What about snowmaking?

The increased reliance on snow-making has drawn criticism, particularly after the 2022 Beijing Games used nearly 100 per cent machine-made snow. Snow-making has been used at every Winter Olympics since 1980 in Lake Placid, and will be increasingly integral in the future.

Our analysis found that without snow-making, the snow sports program of the Winter Games as we currently know it is simply not possible. In the absence of snow-making, the number of climate-reliable potential hosts for the Olympic Games declines to four or less by 2050.

There are important sustainability concerns that must be addressed when it comes to snow-making, like how to reduce the energy and water demands of the practice and how to reduce the impacts on local biodiversity. Snow-makers are putting effort into improving the technology to reduce negative environmental impact, but more work is needed to make the practice more efficient.




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While it has its drawbacks, without snow-making, the Games would increasingly become unfair and unsafe for athletes. Events and competitions would need to be cancelled, and eventually, it would become impossible to include snow sports in the Winter Games.

While no outdoor sport will escape the consequences of accelerating climate change, snow sports are the canary in the coal mine. The global sports community must work together to advocate for strong climate action to achieve the goals of the Paris Climate Agreement, protect the safety of future Olympians and Paralympians and preserve the cultural heritage of this global celebration of sport for generations to come.

The Conversation

Madeleine Orr receives funding from the Social Science and Humanities Research Council of Canada.

Daniel Scott and Robert Steiger do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. As the climate changes, what does the future hold for the Winter Olympic and Paralympic Games? – https://theconversation.com/as-the-climate-changes-what-does-the-future-hold-for-the-winter-olympic-and-paralympic-games-274921

Glyphosate: What Indigenous communities have suspected for years about the dangers of the herbicide

Source: The Conversation – Canada – By Charles Z. Levkoe, Canada Research Chair in Equitable and Sustainable Food Systems, Lakehead University

There have been renewed questions around the safety of the herbicide glyphosate in light of the recent retraction of an influential peer-reviewed research article. Originally published in 2000 in the academic journal Regulatory Toxicology and Pharmacology, the article claimed that glyphosate posed no risk to human health.

Glyphosate is widely used in forestry, agriculture and land-use management. Commercially sold under brands such as Roundup, it’s the most widely used herbicide in Canada.

In the journal’s retraction notice, the (co)editor-in-chief wrote: “Concerns were raised regarding the authorship of this paper, validity of the research findings in the context of misrepresentation of the contributions by the authors and the study sponsor and potential conflicts of interest of the authors.”

These potential conflicts raise questions about the study’s authorship and results, and renew concerns about the safety of glyphosate. According to Health Canada, consuming foods treated with glyphosate does “not result in any human health concern to any segment of the population.” This aligns with findings from other governments, including the United States, New Zealand and Australia.

Scientific research is an essential part of protecting the health and well-being of people and the planet, but it only tells part of the story. And despite some conclusions that glyphosate poses no risk, there have long been concerns regarding its impacts on the environment and human health, particularly from Indigenous communities.

Our ongoing research, in partnership with the Animbiigoo Zaagi’igan Anishinaabek (AZA) First Nation in northwestern Ontario, about the impact of glyphosate being sprayed on their traditional territory demonstrates that policymakers and researchers need to learn from the experiences of people living and working on the land.

Concerns over glyphosate

Our research focuses on glyphosate’s impacts on AZA’s relationships with the land along with the forestry companies and provincial government that use and regulate the herbicide on their territory. Through our work with 14 First Nations that are part of the Understanding Our Food Systems project, several communities expressed great concern about environmental contaminants on their territories.

Members of the AZA have been particularly distressed about the impacts of glyphosate on their traditional food systems, the land and watershed, and the community’s health for several years. People who live and work on the land have noticed many changes and called for research and action to address these concerns.

In 2015, the International Agency for Research on Cancer classified glyphosate as “probably carcinogenic to humans” based on “limited” evidence it causes cancer in people and “sufficient” evidence it causes cancer in animals.

This has been of particular concern for many Indigenous communities in terms of the impact of glyphosate being sprayed on the berries, animals, medicines and fish that make up their traditional food systems.

While several health-related issues have been connected to glyphosate use, such as destruction of cells, inflammation that can damage healthy tissue and weakening of the immune system’s ability to defend the body against infections and disease, there is no clear consensus on what level is considered safe.

Working closely with AZA, our team of researchers from Lakehead University and the Thunder Bay District Health Unit conducted a series of sharing circles and interviews with Elders, Knowledge Keepers, hunters, gatherers and youth to learn from their observations and experiences.

The ultimate goal of our ongoing research is to better understand the community’s experiences and perspectives of glyphosate to ensure they retain access to traditionally hunted, harvested and grown foods and to protect the environments they depend on.

Listening to Indigenous people

AZA members pointed to ways that traditional knowledge could be used to better understand the impacts of environmental contamination. Those who participated in the conversations shared experiences of finding fewer animals and plants in areas sprayed with glyphosate, making access to traditional foods difficult.

Many participants said animals were more diseased and that harvested and hunted foods did not taste, smell or look the same as they did previously. Disruptions to the cycles of the land and the loss of species impact the community’s food security as well as its self-determination and ability to transfer knowledge to future generations.

Western science tends to dominate policymaking and regulation. However, Indigenous knowledge has a lot to contribute to research and decision-making. Two-eyed seeing, described by Mi’kmaw Elder Albert Marshall, is a way to integrate Indigenous and western ways of knowing, foster deeper understanding and create more holistic, balanced approaches for the benefit of all.




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This demands that policymakers take seriously the concerns voiced by Indigenous people around environmental contamination. It also requires more transparent communication, accessible information and testing of waterways, animals and the land.

Listening to Indigenous people and learning from their observations and experiences is essential to protect the lands and waters where they hunt, harvest, and grow foods and medicines, and to ensure the health and well-being of all human and non-human kin.

This article was co-authored by Dorothy Rody from the Animbigoo Zaagi’igan Anishnaabek First Nation, Kim McGibbon, a public health nutritionist at the Thunder Bay District Health Unit, and Liz Lovell, a former master’s student in health sciences at Lakehead University.

The Conversation

Charles Z. Levkoe receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada, Indigenous Services Canada and the Thunder Bay District Health Unit.

ref. Glyphosate: What Indigenous communities have suspected for years about the dangers of the herbicide – https://theconversation.com/glyphosate-what-indigenous-communities-have-suspected-for-years-about-the-dangers-of-the-herbicide-274389

Voici les espoirs de médailles du Canada aux Jeux olympiques d’hiver de 2026, du hockey au ski acrobatique

Source: The Conversation – in French – By Taylor McKee, Assistant Professor, Sport Management, Brock University

L’époque où les athlètes canadiens se contentaient de participer aux Jeux olympiques est révolue. L’excellence est désormais une attente du programme olympique. Les athlètes sont considérés comme les ambassadeurs de leur pays et les symboles de la fierté nationale.


Cette attente sera au premier plan des Jeux Olympiques d’hiver de Milano Cortina 2026, qui se déroulent dans un contexte de tensions géopolitiques récentes. Il n’est donc pas étonnant que le nouveau slogan évoque l’unité et le patriotisme : « Nous sommes tous Équipe Canada ».

S’il ne fait aucun doute que tous les athlètes olympiques sont censés jouer et performer sous pression, les succès historiques du Canada aux Jeux d’hiver ont créé des attentes élevées. Le pays a établi un record du plus grand nombre de médailles d’or remportées par un pays hôte lors d’une seule édition des Jeux olympiques d’hiver avec 14 médailles à Vancouver en 2010.

Professeur en gestion du sport à l’Université Brock, lorsque je demande à mes étudiants de premier cycle quels athlètes canadiens, selon eux, ressentent le plus de pression pour remporter l’or aux Jeux olympiques, la plupart répondent le hockey, même si cette réponse est peut-être trop simpliste.

Les espoirs du curling

Il est certain que les Canadiens attendent de bons résultats des équipes masculines et féminines de hockey, et ce pour une bonne raison. Le Canada est le pays le plus titré de l’histoire olympique en hockey sur glace, avec 23 médailles remportées.

Pourtant, de nombreux amateurs de hockey canadiens reconnaissent la force d’autres nations dans ce sport. Les Canadiens aiment et détestent à la fois les Suédois, les Finlandais, les Slovaques, les Tchèques et les Américains qui jouent pour leurs équipes de la Ligue nationale de hockey. Une défaite face à ces joueurs et ces équipes est dévastatrice, mais explicable.

Le curling, c’est une autre histoire. Ici, les attentes sont claires : des médailles d’or. Les téléspectateurs occasionnels des Jeux olympiques ne réalisent peut-être pas que les Écossais et les Suisses occupent les trois premières places du classement mondial de curling masculin et que les Suissesses ont remporté deux des quatre derniers championnats du monde.

Cela dit, les équipes canadiennes sont redoutables. L’équipe masculine, menée par Brad Jacobs, a remporté l’or en 2014 à Sotchi, et l’équipe féminine, menée par Rachel Homan, est actuellement classée n° 1 mondiale. Loin d’être une affaire conclue, les curleurs canadiens font partie des athlètes les plus scrutés à l’approche de Milan Cortina.




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Les espoirs du patinage de vitesse

Le Canada a des chances réalistes de remporter des médailles en patinage de vitesse sur piste courte et sur piste longue. Laurent Dubreuil est le médaillé d’argent en titre du 1000 m et a terminé quatrième du 500 m à Pékin en 2022.

Ivanie Blondin et Isabelle Weidemann sont membres de l’équipe de poursuite par équipe, médaillée d’or en titre et médaillées d’argent dans d’autres distances. L’épreuve de poursuite par équipe est l’une des plus passionnantes des Jeux olympiques en patinage de vitesse sur longue piste et mérite certainement d’être inscrite dans votre calendrier.

En patinage de vitesse sur courte piste, discipline qui offre généralement les moments les plus dramatiques et les arrivées les plus intenses à chaque édition des Jeux olympiques, le Canada a de sérieuses chances de remporter des médailles avec une équipe complète de 10 patineurs qui se rendront à Milan.

L’équipe féminine compte dans ses rangs Kim Boutin, quadruple médaillée olympique, qui participera à ses troisièmes Jeux olympiques d’hiver consécutifs. Boutin a remporté des médailles dans les trois épreuves individuelles féminines à Pyeongchang en 2018, puis a ajouté une médaille de bronze au 500 m à Pékin en 2022. Au cours de la dernière décennie, elle a remporté 17 médailles aux Championnats du monde de patinage de vitesse sur piste courte de l’ISU et deux autres titres mondiaux aux Championnats de 2025, remportant l’or au relais 3000 m féminin et au relais mixte.


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Les espoirs du ski acrobatique

Beaucoup de Canadiens pourraient penser que le patinage de vitesse a rapporté le plus de médailles au Canada au fil des ans. Le patinage de vitesse compte 23 épreuves au total entre la courte piste et la longue piste aux Jeux olympiques de cette année, et le Canada a remporté sa première médaille en patinage de vitesse en 1932.

Cependant, bien qu’il n’ait été ajouté comme sport à part entière qu’en 1992, le Canada a remporté 30 médailles au total dans un autre sport, dont la première médaille d’or canadienne remportée à domicile par Alexandre Bilodeau en 2010 : le ski acrobatique.

Alliant agilité et sens artistique, le ski acrobatique est sans aucun doute l’une des disciplines les plus captivantes et les plus exaltantes.

Les épreuves de ski se composent de huit disciplines distinctes. Le Canada compte de nombreux prétendants aux médailles, avec en tête « le plus grand skieur de bosses de tous les temps », Mikaël Kingsbury, qui vient de remporter le 10 janvier la victoire en bosses masculines à Val Saint-Côme, marquant ainsi une 100e victoire en Coupe du monde pour le skieur.

Et puis, il y a le hockey.




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Les espoirs du hockey sur glace

Cette année marque le début d’une nouvelle ère pour le hockey féminin, puisque les joueuses professionnelles participeront pour la première fois aux Jeux olympiques, suite à la création de la Ligue professionnelle féminine de hockey.

Depuis 1990, une seule équipe autre que le Canada et les États-Unis – la Finlande en 2019 – a atteint la finale des Championnats du monde de hockey sur glace. Le Canada a remporté la médaille de bronze cette année-là.

Médaillée d’or lors de cinq des sept Jeux olympiques précédents, l’équipe féminine canadienne aborde cette année en position de faible favorite, tandis que l’équipe américaine défend son titre de championne du monde.

Compte tenu de l’histoire riche de ces deux équipes et des tensions actuelles entre les deux nations, leur confrontation sera sans aucun doute l’un des moments les plus passionnants de cette année.

Du côté des hommes, une longue attente touche à sa fin : les joueurs de la NHL font leur retour aux Jeux olympiques. Le capitaine canadien Sidney Crosby visera sa troisième médaille d’or olympique.

Le retour des talents professionnels s’accompagne d’une source de tension familière pour les amateurs de hockey canadien : la consternation autour des gardiens de but.

Le Canada reste l’un des favoris du tournoi, brillant avec de nombreuses superstars en attaque et en défense, mais les inquiétudes persistantes concernant les gardiens de but continuent d’alimenter les doutes de certains admirateurs.

Les espoirs olympiques ne manquent pas

L’équipe canadienne compte de nombreux autres espoirs de médailles à Milano Cortina, depuis les skieurs alpins et les athlètes de ski cross aux planchistes, patineurs artistiques et skieurs acrobatiques.

Mais le simple fait d’assister aux Jeux lorsque cela est possible peut être une expérience enrichissante en soi.

Malgré le cynisme et le scepticisme à l’égard du Comité international olympique, les Jeux olympiques d’hiver offriront aux athlètes canadiens l’occasion d’atteindre l’excellence sportive mondiale.

Si nous savons que la pression crée des diamants, ces athlètes pourraient bientôt prouver qu’elle peut aussi produire de l’or.

La Conversation Canada

Taylor McKee reçoit un financement du Conseil de recherches en sciences humaines du Canada.

ref. Voici les espoirs de médailles du Canada aux Jeux olympiques d’hiver de 2026, du hockey au ski acrobatique – https://theconversation.com/voici-les-espoirs-de-medailles-du-canada-aux-jeux-olympiques-dhiver-de-2026-du-hockey-au-ski-acrobatique-275038

Le plus ancien vomi fossile par un animal terrestre nous indique le menu d’un prédateur ayant vécu il y a 290 millions d’années

Source: The Conversation – in French – By Arnaud Rebillard, Doctorant en paléontologie, Museum für Naturkunde, Berlin

On connaissait les crottes fossiles, appelées coprolithes. Mais une découverte récente montre que les régurgitations peuvent elles aussi se fossiliser. Sur le site paléontologique de Bromacker, en Allemagne, un fossile très particulier a été mis au jour : un régurgitalithe, c’est-à-dire un vomi fossile. Cette régurgitation regroupe des restes osseux appartenant à trois animaux différents et provient d’un prédateur appartenant aux synapsides (groupe d’animaux incluant les mammifères modernes), déjà découvert sur ce site.

Les roches de cette localité, âgées d’environ 290 millions d’années (Permien inférieur), ont déjà livré des plantes, des amphibiens et des reptiles exceptionnellement bien conservés, ainsi que de nombreuses traces de pas. Cette fois, notre équipe a découvert un petit amas d’os partiellement digérés, sans structure ni forme régulière, suggérant qu’il ne s’agissait pas d’un excrément mais bien de restes régurgités par un prédateur. Cette découverte vient d’être publiée dans Scientific Reports.

Comment avons-nous déterminé qu’il s’agissait de vomi fossilisé ?

Ce fossile se présente sous la forme d’un amas osseux compact. Un tel regroupement d’os n’a jamais été découvert à Bromacker, et suggère que ces restes ont été ingérés puis rejetés par un prédateur, soit par défécation ou régurgitation. Dans le cas des coprolithes (crottes fossilisées), les restes osseux sont généralement préservés à l’intérieur d’une matrice sédimentaire d’origine organique (matière fécale) visible, riche en phosphore, issu de l’activité bactérienne liée à la digestion des os. Or, dans le cas de ce spécimen, les restes osseux ne sont pas entourés d’une telle matrice. Une analyse des éléments chimiques par micro-XRF (Spectrométrie de fluorescence des rayons X) a confirmé une quasi-absence de phosphore dans cette matrice. Cette absence de phosphore est caractéristique des régurgitalithes (régurgitations fossilisées) comparé aux coprolithes, fortement concentré en phosphore, dû à un temps de digestion plus long.

Nous avons aussi scanné le fossile en 3D (CT-scan). Cette approche non destructive a permis de reconstituer virtuellement chaque os et de les identifier avec précision. Le régurgitalithe contient notamment :

  • un maxillaire d’un petit reptile quadrupède (Thuringothyris), avec la plupart des dents encore en position ;

  • un humérus appartenant à Eudibamus, un reptile bipède ;

  • un métapode (os du pied ou de la main) d’un diadectide, un herbivore de taille nettement plus grande.

Au total, trois animaux différents et de tailles variées, ont été ingérés puis partiellement régurgités par un même prédateur.

Pourquoi cette découverte est-elle importante ?

Les régurgitalithes sont très rares dans le registre fossile, et aucun n’avait encore été décrit dans un environnement terrestre aussi ancien. Cette découverte représente ainsi le plus ancien vomi fossile de vertébré terrestre connu.

Elle ouvre aussi une fenêtre inédite sur le comportement alimentaire des prédateurs du Permien inférieur. Deux carnivores suffisamment grands pour avoir ingéré ces proies sont connus à Bromacker : Dimetrodon, reconnaissable à sa crête dorsale, et un autre synapside carnivore de taille comparable, Tambacarnifex.

La diversité des restes contenus dans ce régurgitalithe suggère un comportement opportuniste, où ces prédateurs ingéraient tout ce qui était à leur portée. De plus, ce régurgitalithe agit comme une véritable capsule temporelle, renfermant les restes de plusieurs animaux ayant vécu exactement à la même période, peut être même au jour près. Ce spécimen nous permet ainsi de vérifier la coexistence réelle de ces trois animaux.

Quelles suites donner à cette recherche ?

Cette étude nous invite à reconsidérer certaines accumulations d’ossements fossiles, parfois interprétées comme des coprolithes ou des dépôts sédimentaires. Elle montre que les régurgitalithes pourraient être plus fréquents qu’on ne le pensait, mais encore largement sous-identifiés.

À l’avenir, la combinaison de scans 3D, d’analyses chimiques et de comparaisons anatomiques détaillées pourrait permettre de reconnaître d’autres vomis fossiles et de mieux relier ces vestiges aux prédateurs à leur origine. Ces travaux ouvrent de nouvelles perspectives pour reconstruire les réseaux trophiques (ensemble des interactions d’ordre alimentaire entre les êtres vivants d’un écosystème, ndlr) anciens et mieux comprendre le fonctionnement des écosystèmes terrestres il y a près de 300 millions d’années.


Tout savoir en trois minutes sur des résultats récents de recherches commentés et contextualisés par les chercheuses et les chercheurs qui les ont menées, c’est le principe de nos « Research Briefs ». Un format à retrouver ici.

The Conversation

Arnaud Rebillard ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Le plus ancien vomi fossile par un animal terrestre nous indique le menu d’un prédateur ayant vécu il y a 290 millions d’années – https://theconversation.com/le-plus-ancien-vomi-fossile-par-un-animal-terrestre-nous-indique-le-menu-dun-predateur-ayant-vecu-il-y-a-290-millions-dannees-275013

Prix de l’or : montée, chute… et rebond. Que se passe-t-il avec la valeur refuge ?

Source: The Conversation – in French – By David McMillan, Professor in Finance, University of Stirling

Les tensions politiques à l’échelle mondiale ont contribué aux variations spectaculaires des prix de l’or. (Shutterstock)

Fin janvier, le prix de l’or a atteint un sommet historique d’environ 5500 $ US (7480 $ CAD). Le 30 janvier, il a enregistré l’une des plus fortes baisses journalières jamais constatées, chutant de près de 10 %.


Il s’agissait d’un retournement spectaculaire, après un marché haussier de l’or qui avait progressé de plus de 300 % au cours de la dernière décennie, de plus de 150 % sur les cinq dernières années et, fait plus marquant, de 75 % depuis l’annonce des tarifs douaniers de Donald Trump lors de ce qu’il a appelé le « Liberation Day ». Pour comprendre cela, il faut examiner certains facteurs ayant conduit à cette hausse.

Les raisons peuvent être grossièrement classées en deux catégories. La première concerne l’incertitude sur les marchés et le rôle de l’or comme « valeur refuge ». En tant qu’actif financier, l’or ne génère aucun revenu, contrairement aux actions (qui peuvent verser des dividendes) ou aux obligations (qui offrent des coupons). Ainsi, en période faste, l’or est délaissé au profit des actions, et en période de taux d’intérêt élevés, au profit des obligations.

Cependant, en période de risque et d’incertitude accrus, la tangibilité de l’or lui confère de la valeur. Cela a été observé lors de la crise financière (et de la crise de la dette souveraine qui a suivi) ainsi qu’au début de la pandémie de Covid-19. À ces moments, les prix des actions et les taux d’intérêt étaient bas, ces derniers atteignant des niveaux historiquement faibles, et l’or est devenu l’actif privilégié, car il offrait la possibilité de rendements supérieurs par rapport au risque.

Ces périodes de crise peuvent souvent être géopolitiques, ce qui est le cas actuellement avec la guerre en Ukraine suite à l’invasion russe, ainsi que les tensions persistantes au Moyen-Orient.




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La guerre en Ukraine est-elle en voie d’être résolue ?


L’effet Trump

Le prix de l’or reste pour l’instant soutenu par l’incertitude créée par les droits de douane de Trump, qui affectent non seulement le commerce et la croissance mondiaux, mais aussi le système financier international, où le dollar américain sert de monnaie de référence et de devise de cotation des matières premières.

L’utilisation des droits de douane de cette manière mine la confiance dans le dollar, surtout lorsqu’ils sont menacés comme mesure punitive — comme Trump l’a récemment fait contre des pays européens pour s’opposer à son projet d’annexer le Groenland.

Des manifestants anti-Trump tiennent des pancartes avec le drapeau du Groenland
Trump a menacé d’augmenter les droits de douane en raison de ses projets sur le Groenland.
(Shutterstock)

De plus, stimulé par un dollar américain faible, qui a perdu 10 % sur un an, l’achat d’or a été important, y compris par les banques centrales dans le cadre de leurs réserves.

Petite précision : bien que l’on évoque souvent un remplacement du dollar américain comme monnaie de réserve par les banques centrales, les avoirs étrangers en bons du Trésor américain atteignent un niveau record, ce qui contredit cette idée.

Le niveau d’endettement des pays ne montre aucun signe de ralentissement. Par exemple, le projet de loi de Trump, One Big Beautiful Bill Act, qui prévoit des réductions d’impôts et des augmentations de dépenses pour la sécurité des frontières et la défense, devrait ajouter plusieurs milliers de milliards de dollars à la dette américaine.

La deuxième raison de la hausse à long terme du prix de l’or réside dans son utilisation croissante au sein des portefeuilles d’investissement à des fins spéculatives. Le rôle de « valeur refuge » de l’or implique une corrélation négative avec les actions : lorsque l’un progresse, l’autre recule, et inversement.

Cependant, avec le S&P500 (l’indice suivant les 500 plus grandes entreprises cotées aux États-Unis) atteignant également des records historiques, actions et or ont plutôt évolué dans le même sens. Cela indique que les investisseurs achètent les deux types d’actifs.

Un facteur majeur dans la progression de l’or comme actif d’investissement (et pas seulement comme valeur refuge) est la montée des fonds négociés en bourse (FNB), qui en facilitent l’achat pour les investisseurs non professionnels.




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Alors pourquoi la chute ?

Ce n’est pas un événement unique, mais le résultat d’une accumulation de petits changements et des fluctuations habituelles du sentiment des investisseurs. Le risque géopolitique reste élevé en Ukraine et au Moyen-Orient (plus calme en Israël et à Gaza, mais pas en Iran). Certains signes sont toutefois positifs.

L’utilisation intermittente des droits de douane par Trump comme levier de négociation politique (cette fois concernant le Groenland) a aussi contribué à la hausse puis à la chute de l’or. La nomination de Kevin Warsh comme nouveau gouverneur de la Réserve fédérale américaine devrait réduire le risque économique.

Bien que Warsh soutienne généralement la préférence de Trump pour des taux d’intérêt bas — une position qui inquiète certains investisseurs en raison des risques inflationnistes — il souhaite également réduire la taille du bilan de la Fed. Il est donc peu probable qu’il y ait un assouplissement monétaire complet.

Le comportement des investisseurs a également joué un rôle. Les bénéfices ne sont réalisés qu’au moment de la vente, et certains ont choisi de vendre de l’or sur un marché à des niveaux élevés, déclenchant une baisse des prix qui a ensuite entraîné d’autres ventes.

Cela inclut les ventes automatiques (« stop-loss ») et les ventes par des hedge funds et autres investisseurs institutionnels, qui doivent liquider leurs positions pour éviter de lourdes pertes.

Après la forte chute du 30 janvier, le prix de l’or a rebondi quelques jours plus tard, enregistrant la plus forte hausse quotidienne depuis 2008.

Les corrections sont toujours possibles, et les mouvements actuels semblent excessifs. On peut toutefois supposer qu’ensuite, le marché se stabilisera et reprendra une trajectoire haussière, certes plus lente qu’avant la chute.

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David McMillan ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Prix de l’or : montée, chute… et rebond. Que se passe-t-il avec la valeur refuge ? – https://theconversation.com/prix-de-lor-montee-chute-et-rebond-que-se-passe-t-il-avec-la-valeur-refuge-275195

Comment la corruption s’est installée en Espagne

Source: The Conversation – in French – By Bertrand Venard, Professeur / Professor, Audencia

Le socialiste Pedro Sanchez est arrivé au pouvoir en 2018 dans la foulée d’un scandale de corruption qui avait mis à mal le gouvernement de droite en place jusque-là. Mais au cours des années suivantes, des affaires tout aussi graves ont éclaboussé son entourage le plus proche. Les théories de la criminologie permettent de mieux comprendre le phénomène par lequel la corruption se propage au sein d’une société et, particulièrement, de ses élites politiques.


Depuis plusieurs mois, une gigantesque affaire de corruption secoue l’Espagne au plus haut niveau de l’État. Le premier touché par ce scandale est le premier ministre Pedro Sanchez, élu justement à l’origine pour lutter contre la fraude.

Pour un moraliste, le spectacle ibérique a toutes les apparences d’un vaste roman d’hypocrisie, si minutieusement façonné, si délicatement brodé, qu’on pourrait croire qu’il répond à quelque obscure vocation artistique et vicieuse de l’âme humaine. Mais l’œil du chercheur en criminologie y voit matière à illustrer de nombreuses théories.

La pandémie de Covid-19, contexte favorable à la corruption

Les affaires criminelles trouvent souvent leur origine dans un contexte propice.

Pedro Sanchez fut porté au pouvoir en 2018, à 46 ans, sur les décombres du scandale Gürtel qui avait causé la chute du gouvernement du Parti populaire (PP, droite) conduit par Mariano Rajoy.

Sanchez était alors, aux yeux d’un peuple désolé, semblable à un jeune héros de roman, sauveur d’une Espagne lasse des scandales, baigné d’une lumière moderne, incarnant la promesse d’une transparence immaculée et joyeuse. Il entérina son statut en remportant les élections législatives anticipées d’avril puis de novembre 2019, avant de perdre de peu celles de 2023, demeurant toutefois au pouvoir grâce à des alliances politiques. Quelques années plus tard, le voici prisonnier des mêmes ombres qu’il avait autrefois prétendu combattre.

Le drame de la pandémie de Covid-19 fut un terreau fertile à l’expansion de la corruption. La pandémie, avec son cortège d’angoisse, d’incertitudes et de décisions précipitées, fit exploser les systèmes de contrôle, dernier rempart face à la tentation humaine. Sous le prétexte de l’urgence absolue, les règles furent oubliées, les appels d’offres suspendus, les vérifications enterrées. Un contexte délétère qui fut propice à la montée en puissance du parti d’extrême droite Vox.

Dans cette atmosphère de fin du monde, un homme providentiel, Koldo Garcia, conseiller du ministre des transports de 2018 à 2021, apparut avec l’aura de l’homme de confiance du pouvoir. Grâce aussi à la proximité qui le liait au ministre des transports, José Luis Abalos, fidèle allié de Pedro Sanchez, Koldo Garcia put naviguer sans résistance dans les couloirs de l’administration espagnole apeurée, s’appropriant commandes et contrats, ses relations lui valant brevet de compétences. Les millions se déversaient pour des masques pas toujours fournis, tandis que de multiples commissions secrètes venaient rémunérer les intermédiaires sans scrupules comme Koldo Garcia.

La corruption étendit ensuite ses ramifications jusque dans le cercle le plus intime du premier ministre. Ainsi, Begoña Gomez, l’épouse du chef du gouvernement, s’est trouvée impliquée à son tour dans les ondoiements opaques de l’attribution de certains contrats publics. Un autre scandale concerna le frère du premier ministre David Sanchez, qui a bénéficié d’un poste public, exempt de toute activité réelle, mais chèrement rémunéré.

Les théories du crime, ou la science au chevet de l’âme humaine

Les criminologues, tels des botanistes examinant les évolutions d’une plante vénéneuse, peuvent décortiquer cette affaire selon trois approches.

D’une part, la théorie des activités routinières, développée en 1979 par Cohen et Felson, montre comment la pandémie – en abolissant la vigilance – a facilité l’émergence d’un pacte de corruption grâce à trois composantes : l’existence d’un « agresseur » motivé et d’une cible vulnérable, et l’absence du gardien capable de protéger cette cible. Effectivement, c’est bien un manque de surveillance qui a permis à ces affaires de corruption de prospérer.

D’autre part, la théorie de l’association différentielle, élaborée à partir de 1939 par Sutherland, explique la façon dont, dans certains cercles du parti au pouvoir, la corruption s’est transmise comme une routine mondaine : on y apprenait à considérer la déviance non comme un crime, mais comme une technique administrative souple, semblable à ces « accommodements » subtils auxquels s’adonnent des privilégiés pour sauver les apparences tout en gardant leurs privilèges.

Enfin, la théorie de la neutralisation de Sykes et Matza (1957) révèle ce talent qu’ont les responsables politiques pour justifier la gravité de leurs actes. Les justifications étaient multiples pour annihiler le moindre sentiment de culpabilité : comme dans d’autres cas similaires, les coupables évoquèrent l’urgence, minimisèrent l’ampleur des irrégularités commises ou soulignèrent le respect impérieux des règles de loyauté à l’égard d’un cercle d’amis… malheureusement corrompus.

La façade éthique, ou l’art de sauver les apparences

Lorsque l’affaire de corruption éclata, doublée par un scandale à caractère sexuel, le parti du premier ministre fit montre d’une célérité étrange : il s’est empressé d’exclure de ses rangs des personnalités de premier plan comme José Luis Ábalos et Santos Cerdán, dénoncer et condamner verbalement l’horreur de la corruption.

Mais ces gestes semblaient davantage destinés à produire une impression de vertu qu’à restaurer une réelle moralité. Ce que l’on vit n’était pas un sursaut de conscience, mais l’instauration d’une façade éthique : un vernis discret, apposé pour masquer la pourriture, comme ces touches de peinture que l’on ajoute à un meuble délabré pour qu’il paraisse sous un jour présentable.

L’histoire de Pedro Sanchez et de son cercle intime est moins celle d’une chute spectaculaire que celle, plus triste et plus banale, d’une lente transformation – celle par laquelle le pouvoir, insensiblement, se mue en privilège, et la vertu proclamée pour le faire élire se transforme en opportunité déréglée. Le peuple espagnol, témoin de ce spectacle répétitif, se retrouve à un point de désolation totale, observant avec tristesse et lassitude pessimiste la répétition infinie des mêmes erreurs humaines. Tandis que la vertu se débat dans la boue que l’on avait promis d’assécher, l’Espagne contemple son hiver moral – un hiver qui semble ne devoir finir qu’au prix d’une lucidité douloureuse.

The Conversation

Bertrand Venard ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Comment la corruption s’est installée en Espagne – https://theconversation.com/comment-la-corruption-sest-installee-en-espagne-273839

Géopolitique des Jeux olympiques d’hiver : sous la glace des sports de glisse, le feu des confrontations internationales

Source: The Conversation – in French – By Cyrille Bret, Géopoliticien, Sciences Po

Onéreux, contraints par le réchauffement climatique, survalorisant les pays riches du Nord : au moment où l’Italie de Giorgia Meloni ouvre les JO d’hiver 2026, dans un contexte marqué notamment par les contestations de la présence d’agents de l’ICE (la fameuse police de l’immigration des États-Unis) et par la polémique désormais récurrente sur l’absence des sélections nationales russe et biélorusse, le grand événement hivernal quadriannuel est confronté à de nombreuses crises internationales…


Les XXVe Jeux olympiques (JO) d’hiver seront bien plus que sportifs !

Comme les autres grandes compétitions sportives internationales fortement médiatisées, à l’instar de la récente Coupe d’Afrique des nations de football au Maroc ou de la Coupe du monde de l’été prochain aux États-Unis, au Mexique et au Canada, ils seront géopolitiques, malgré leur neutralité politique officielle.

De même que les éditions précédentes des JO estivaux comme hivernaux, les XXVᵉ Jeux olympiques d’hiver mettront aux prises les stratégies de soft power des États-Unis (232 athlètes en Italie), de la Chine (125 athlètes) et de leurs rivaux (120 athlètes japonais et 71 de Corée du Sud). Comme pour les JO d’été, le palmarès des médailles sera considéré comme un attribut de puissance.

Organisés par la ville de Milan et la station de montagne de Cortina d’Ampezzo du 6 au 22 février 2026, ils constituent déjà un enjeu international, comme en attestent les nombreuses polémiques qu’ils ont déjà générées : le déploiement en Italie du service états-unien de lutte contre l’immigration, Immigration and Customs Enforcement (ICE), fait débat en Europe, car il est autorisé par un gouvernement Meloni proche de la présidence Trump ; les « éléphants blancs » – ces infrastructures sportives édifiées spécialement pour l’événement et qui risquent de ne plus être utilisées une fois les JO passés –, coûteux financièrement et écologiquement, défraient une nouvelle fois la chronique et irritent les opinions européennes, soucieuses de protection de l’environnement ; en outre, l’apparition dans l’affaire Epstein du nom de Casey Wasserman, président du Comité d’organisation des prochains JO d’été, qui se tiendront à Los Angeles en 2028, suscite le trouble ; classiquement, l’exclusion de la compétition des comités olympiques russe et biélorusse est au centre de l’attention, ainsi que la participation d’un contingent de neuf Israéliens, qui a déjà donné lieu à diverses actions de protestation ; enfin, les autorités italiennes sont vigilantes dans le cyberespace pour éviter intrusions, disruptions et sabotages. Autrement dit, des risques hybrides pèsent sur la très théorique trêve olympique.

Aussi importantes soient-elles, ces polémiques ne donnent pas la mesure des enjeux géopolitiques structurels propres aux Jeux olympiques d’hiver. Ceux-ci sont aujourd’hui confrontés à plusieurs défis mondiaux proprement politiques. Certains sont communs avec les JO d’été et les grandes Coupes du monde (bonne gouvernance, empreinte environnementale, exploitation commerciale, etc.). D’autres leur sont spécifiques : sous le blanc des pistes de ski et de patinage, le feu de la géopolitique contemporaine couve.

Une compétition condamnée à court terme par le réchauffement climatique et les transformations sociétales ?

La viabilité des Jeux olympiques d’hiver est aujourd’hui remise en cause non seulement par les militants écologistes, mais aussi par les citoyens et les édiles des villes potentiellement candidates à l’organisation de ces compétitions.

Non seulement les domaines skiables traditionnels s’amenuisent en Europe, terre de naissance des sports d’hiver, mais en outre, le Comité international olympique (CIO) a parfois bien du mal à recueillir suffisamment de candidatures pour accueillir la compétition en raison de son empreinte environnementale, de son coût financier et de son impact sociétal.

Comme les hôtes de ces événements sont des villes et non des États, la dimension locale est essentielle. Et le prestige des JO d’hiver éclipse de moins en moins leurs coûts environnementaux. En conséquence, les villes candidates sont désormais souvent de très grandes cités éloignées des montagnes : Sotchi en 2014, Pékin en 2022. Comme si les JO d’hiver pouvaient d’affranchir du climat et de la géographie !

Rareté de la neige, inquiétudes écologiques, réticences citoyennes et municipales, etc. : tout concourt à rendre obsolètes les Jeux d’hiver. Ils apparaissent comme une débauche financière et écologique très « XXᵉ siècle » et très « Trente Glorieuses ».

Toute la difficulté, pour les JO d’hiver, est de ne pas devenir les otages des débats internationaux entre climatosceptiques et climato-anxieux. Et, inversement, de trouver ce qui, dans l’esprit olympique d’hiver, est adapté aux aspirations des populations locales, de la Gen Z et du grand public en général : respect de la nature, pratique sportive de plein air, valorisation du local… À défaut, ils fondront comme neige au soleil. Les villes organisatrices sauront-elles dépasser le simple greenwashing ou plus exactement le snow-washing ?

Les JO d’hiver, un monde sans le Sud et sans la Russie (depuis 2018) ?

Le deuxième défi international des JO d’hiver est leur représentativité internationale, qui est contestée.

Créés à Chamonix en 1924, soit plus de vingt ans après les JO d’été, ils ont longtemps été une vitrine pour les sélections européennes, concurrencées par d’autres pays de l’hémisphère Nord – États-Unis, Russie et Canada, puis Japon et enfin Chine et Corée. Pour le géopoliticien, ils conservent une tonalité très « guerre froide », notamment marquée par les affrontements entre sélections états-uniennes, canadiennes et soviétiques sur la patinoire de hockey sur glace.

Malgré la première participation d’athlètes du Bénin, des Émirats arabes unis et de Guinée-Bissau aux JO 2026, les sportifs du Sud global sont largement sous-représentés. En outre, plusieurs athlètes en provenance du Nord sont sélectionnés par des pays du Sud.

Les JO d’hiver semblent difficilement pouvoir remplir la mission olympique de contribuer au dialogue sportif mondial quand une bonne partie de l’humanité n’y est pas représentée. La mission revendiquée par le CIO de « promouvoir la paix (§ 4 des missions du CIO selon la Charte olympique) est aujourd’hui précaire tant les délégations du Sud sont réduites au symbole.

À cette division géographique et climatique s’ajoute, depuis plusieurs éditions, une fracture économique : les sports d’hiver sont onéreux, pour les pratiquants amateurs comme pour ceux de haut niveau. L’esprit olympique est, là aussi, écorné, car il est particulièrement difficile de faire des JO d’hiver un instrument du « sport pour tous » (§ 13 des missions du CIO selon la Charte olympique).

La représentativité internationale de l’événement est devenue encore plus contestée depuis l’exclusion du comité olympique russe pour les trois dernières éditions des JO d’hiver et du comité olympique biélorusse depuis deux éditions. Les scandales de dopage, la répression de l’opposition interne puis l’invasion de l’Ukraine ont conduit le CIO à n’admettre que des participations individuelles de ressortissants russes et biélorusses. Cela crée pour les anciennes Républiques socialistes soviétiques (RSS) en tension avec Moscou et Minsk une fenêtre d’opportunité. En Italie, les sélections nationales de l’Estonie (32 athlètes), de la Lettonie (67 athlètes), de la Lituanie (17 athlètes) et de l’Ukraine (46 athlètes) seront particulièrement visibles et donc valorisées.




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Toute la difficulté, pour les JO d’hiver, est de cesser d’être un « événement pour pays riches » et « une compétition pour pays de l’hémisphère Nord ». L’intégration réussie du Japon et de la Corée du Sud (qui organisèrent l’événement respectivement en 1972 puis en 1998 et en 2018) est un gage d’ouverture et d’attractivité. Toutefois, loin de réunir le monde, pour le moment, les JO d’hiver soulignent sa division entre Nord et Sud ainsi qu’entre riches et pauvres.

Ce clivage s’est manifesté dans les audiences des derniers JO : alors que les JO d’été de Paris 2024 ont rassemblé au total près de 5 milliards de téléspectateurs, les JO d’hiver de Pékin 2022 n’ont, eux, attiré que 2,2 milliards de téléspectateurs, soit moins de la moitié.

Là encore, les villes organisatrices sont placées devant un défi planétaire : celui consistant à organiser des JO d’hiver réellement inclusifs.

Une vitrine pour les « puissances moyennes » ?

Le repositionnement international des JO d’hiver pourrait peut-être venir de la « sur-visibilité » dont y disposent des « puissances moyennes » pour reprendre l’expression traditionnelle de la géopolitique française, remise à l’honneur par le premier ministre canadien à Davos il y a peu. En effet, les superpuissances des JO d’hiver ne sont pas seulement les superpuissances économiques et militaires mondiales.

Les États-Unis et la Chine ont un palmarès impressionnant avec la 3ᵉ et la 4ᵉ place au classement des médailles pour les JO d’hiver de Pékin 2022. Quant à la Russie, elle obtenait à chaque édition, comme l’URSS avant elle, un solide socle de médailles avant son exclusion du CIO. Mais, aux JO d’hiver, les pays dominants sont les pays « petits » ou moyens » : Norvège (1ère au classement des médailles sur l’intégralité des JO d’hiver), Canada (2ᵉ délégation en 2026), Allemagne (2ᵉ au classement des médailles pour les JO 2022), France, Italie, Suisse, etc.

Au contraire, les palmarès des JO d’été reflètent fidèlement la hiérarchie économique et militaire mondiale. Aux JO d’hiver, les « petits » pays peuvent plus aisément déployer une stratégie d’influence. Les grandes délégations de puissances moyennes seront celles de l’Italie (196 athlètes), de l’Allemagne (185 athlètes), de la France (160 athlètes), de la Suède (110 athlètes), de la Finlande (103 athlètes) et de la Norvège (80 athlètes).

À défaut de pouvoir devenir universels, les JO d’hiver pourraient-ils devenir une enceinte où les « puissances moyennes », de moins en moins alignées sur les États-Unis, la Chine et la Russie, se montreraient et se valoriseraient ?

De 2026 à 2034 : réeuropéaniser les JO d’hiver ?

Pour répondre à ces défis mondiaux, les villes organisatrices d’Italie (pour l’édition 2026) et de France (pour l’édition 2030) ont commencé à infléchir les modalités d’organisation des JO. Elles ont essayé de se démarquer du gigantisme de l’édition 2022 organisée par Pékin en ventilant les compétitions entre plusieurs sites (sept pour l’édition 2026). Elles ont également intégré des sports moins consommateurs d’infrastructures comme le ski-alpinisme qui ne nécessite pas de remontées mécaniques. Et elles ont ouvert la compétition à des représentants (symboliques) du sud.

À long terme, ces deux éditions européennes des JO d’hiver réussiront-elles à infléchir la dynamique écologique, économique et politique de cette compétition ? Ou bien les JO d’hiver 2034, qui auront lieu dans l’Utah, reprendront-ils la trajectoire antérieure ? Au CIO comme dans le monde, les Européens réussiront-ils à endosser et promouvoir leur rôle d’avocats du développement durable ? Rappelons qu’en France, les Jeux d’hiver de Grenoble en 1968 et, encore plus, ceux d’Albertville en 1992 s’étaient distingués par ce qu’ils ont laissé en matière d’infrastructures de transport, permettant le désenclavement des Alpes…

The Conversation

Cyrille Bret ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Géopolitique des Jeux olympiques d’hiver : sous la glace des sports de glisse, le feu des confrontations internationales – https://theconversation.com/geopolitique-des-jeux-olympiques-dhiver-sous-la-glace-des-sports-de-glisse-le-feu-des-confrontations-internationales-275042

Voici les espoirs médaillés du Canada aux Jeux olympiques d’hiver de 2026, du hockey au ski acrobatique

Source: The Conversation – in French – By Taylor McKee, Assistant Professor, Sport Management, Brock University

L’époque où les athlètes canadiens se contentaient de participer aux Jeux olympiques est révolue. L’excellence est désormais une attente du programme olympique. Les athlètes sont considérés comme les ambassadeurs de leur pays et les symboles de la fierté nationale.


Cette attente sera au premier plan des Jeux Olympiques d’hiver de Milano Cortina 2026, qui se déroulent dans un contexte de tensions géopolitiques récentes. Il n’est donc pas étonnant que le nouveau slogan évoque l’unité et le patriotisme : « Nous sommes tous Équipe Canada ».

S’il ne fait aucun doute que tous les athlètes olympiques sont censés jouer et performer sous pression, les succès historiques du Canada aux Jeux d’hiver ont créé des attentes élevées. Le pays a établi un record du plus grand nombre de médailles d’or remportées par un pays hôte lors d’une seule édition des Jeux olympiques d’hiver avec 14 médailles à Vancouver en 2010.

Professeur en gestion du sport à l’Université Brock, lorsque je demande à mes étudiants de premier cycle quels athlètes canadiens, selon eux, ressentent le plus de pression pour remporter l’or aux Jeux olympiques, la plupart répondent le hockey, même si cette réponse est peut-être trop simpliste.

Les espoirs du curling

Il est certain que les Canadiens attendent de bons résultats des équipes masculines et féminines de hockey, et ce pour une bonne raison. Le Canada est le pays le plus titré de l’histoire olympique en hockey sur glace, avec 23 médailles remportées.

Pourtant, de nombreux amateurs de hockey canadiens reconnaissent la force d’autres nations dans ce sport. Les Canadiens aiment et détestent à la fois les Suédois, les Finlandais, les Slovaques, les Tchèques et les Américains qui jouent pour leurs équipes de la Ligue nationale de hockey. Une défaite face à ces joueurs et ces équipes est dévastatrice, mais explicable.

Le curling, c’est une autre histoire. Ici, les attentes sont claires : des médailles d’or. Les téléspectateurs occasionnels des Jeux olympiques ne réalisent peut-être pas que les Écossais et les Suisses occupent les trois premières places du classement mondial de curling masculin et que les Suissesses ont remporté deux des quatre derniers championnats du monde.

Cela dit, les équipes canadiennes sont redoutables. L’équipe masculine, menée par Brad Jacobs, a remporté l’or en 2014 à Sotchi, et l’équipe féminine, menée par Rachel Homan, est actuellement classée n° 1 mondiale. Loin d’être une affaire conclue, les curleurs canadiens font partie des athlètes les plus scrutés à l’approche de Milan Cortina.




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Les espoirs du patinage de vitesse

Le Canada a des chances réalistes de remporter des médailles en patinage de vitesse sur piste courte et sur piste longue. Laurent Dubreuil est le médaillé d’argent en titre du 1000 m et a terminé quatrième du 500 m à Pékin en 2022.

Ivanie Blondin et Isabelle Weidemann sont membres de l’équipe de poursuite par équipe, médaillée d’or en titre et médaillées d’argent dans d’autres distances. L’épreuve de poursuite par équipe est l’une des plus passionnantes des Jeux olympiques en patinage de vitesse sur longue piste et mérite certainement d’être inscrite dans votre calendrier.

En patinage de vitesse sur courte piste, discipline qui offre généralement les moments les plus dramatiques et les arrivées les plus intenses à chaque édition des Jeux olympiques, le Canada a de sérieuses chances de remporter des médailles avec une équipe complète de 10 patineurs qui se rendront à Milan.

L’équipe féminine compte dans ses rangs Kim Boutin, quadruple médaillée olympique, qui participera à ses troisièmes Jeux olympiques d’hiver consécutifs. Boutin a remporté des médailles dans les trois épreuves individuelles féminines à Pyeongchang en 2018, puis a ajouté une médaille de bronze au 500 m à Pékin en 2022. Au cours de la dernière décennie, elle a remporté 17 médailles aux Championnats du monde de patinage de vitesse sur piste courte de l’ISU et deux autres titres mondiaux aux Championnats de 2025, remportant l’or au relais 3000 m féminin et au relais mixte.


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Les espoirs du ski acrobatique

Beaucoup de Canadiens pourraient penser que le patinage de vitesse a rapporté le plus de médailles au Canada au fil des ans. Le patinage de vitesse compte 23 épreuves au total entre la courte piste et la longue piste aux Jeux olympiques de cette année, et le Canada a remporté sa première médaille en patinage de vitesse en 1932.

Cependant, bien qu’il n’ait été ajouté comme sport à part entière qu’en 1992, le Canada a remporté 30 médailles au total dans un autre sport, dont la première médaille d’or canadienne remportée à domicile par Alexandre Bilodeau en 2010 : le ski acrobatique.

Alliant agilité et sens artistique, le ski acrobatique est sans aucun doute l’une des disciplines les plus captivantes et les plus exaltantes.

Les épreuves de ski se composent de huit disciplines distinctes. Le Canada compte de nombreux prétendants aux médailles, avec en tête « le plus grand skieur de bosses de tous les temps », Mikaël Kingsbury, qui vient de remporter le 10 janvier la victoire en bosses masculines à Val Saint-Côme, marquant ainsi une 100e victoire en Coupe du monde pour le skieur.

Et puis, il y a le hockey.




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Les espoirs du hockey sur glace

Cette année marque le début d’une nouvelle ère pour le hockey féminin, puisque les joueuses professionnelles participeront pour la première fois aux Jeux olympiques, suite à la création de la Ligue professionnelle féminine de hockey.

Depuis 1990, une seule équipe autre que le Canada et les États-Unis – la Finlande en 2019 – a atteint la finale des Championnats du monde de hockey sur glace. Le Canada a remporté la médaille de bronze cette année-là.

Médaillée d’or lors de cinq des sept Jeux olympiques précédents, l’équipe féminine canadienne aborde cette année en position de faible favorite, tandis que l’équipe américaine défend son titre de championne du monde.

Compte tenu de l’histoire riche de ces deux équipes et des tensions actuelles entre les deux nations, leur confrontation sera sans aucun doute l’un des moments les plus passionnants de cette année.

Du côté des hommes, une longue attente touche à sa fin : les joueurs de la NHL font leur retour aux Jeux olympiques. Le capitaine canadien Sidney Crosby visera sa troisième médaille d’or olympique.

Le retour des talents professionnels s’accompagne d’une source de tension familière pour les amateurs de hockey canadien : la consternation autour des gardiens de but.

Le Canada reste l’un des favoris du tournoi, brillant avec de nombreuses superstars en attaque et en défense, mais les inquiétudes persistantes concernant les gardiens de but continuent d’alimenter les doutes de certains admirateurs.

Les espoirs olympiques ne manquent pas

L’équipe canadienne compte de nombreux autres espoirs de médailles à Milano Cortina, depuis les skieurs alpins et les athlètes de ski cross aux planchistes, patineurs artistiques et skieurs acrobatiques.

Mais le simple fait d’assister aux Jeux lorsque cela est possible peut être une expérience enrichissante en soi.

Malgré le cynisme et le scepticisme à l’égard du Comité international olympique, les Jeux olympiques d’hiver offriront aux athlètes canadiens l’occasion d’atteindre l’excellence sportive mondiale.

Si nous savons que la pression crée des diamants, ces athlètes pourraient bientôt prouver qu’elle peut aussi produire de l’or.

La Conversation Canada

Taylor McKee reçoit un financement du Conseil de recherches en sciences humaines du Canada.

ref. Voici les espoirs médaillés du Canada aux Jeux olympiques d’hiver de 2026, du hockey au ski acrobatique – https://theconversation.com/voici-les-espoirs-medailles-du-canada-aux-jeux-olympiques-dhiver-de-2026-du-hockey-au-ski-acrobatique-275038

Des échecs à la victoire : la longue marche de Montréal vers les Jeux olympiques

Source: The Conversation – in French – By Florent Lefèvre, Stagiaire postdoctoral en histoire du sport, Université du Québec à Montréal (UQAM)

Avant 1976, Montréal a perdu plus qu’elle n’a gagné. Mais à force d’échecs, la ville a appris une chose essentielle : aux Jeux olympiques, la victoire se joue aussi en coulisses.


Dès le XIXe siècle, Montréal entretient un lien singulier avec l’idéal olympique. En 1844, la ville organise les premiers « Jeux olympiques de Montréal », des compétitions ouvertes au public et récompensées par des médailles, bien avant la renaissance officielle des Jeux modernes en 1894 par le baron Pierre de Coubertin. Lorsque celui-ci visite Montréal en 1889, il découvre une ville marquée par une forte dualité culturelle, à la croisée des mondes européen et nord-américain.

Cette identité hybride forge progressivement l’ambition olympique de la métropole. En 1904, le Montréalais Étienne Desmarteau offre à la délégation du Canada sa première médaille d’or olympique individuelle, renforçant encore le lien entre la ville et le mouvement olympique. À partir de 1954, le Service des Parcs de la Ville de Montréal organise des « Olympiades des Parcs » qui réunissent les meilleurs jeunes athlètes des différents terrains de jeux sous le signe des valeurs olympiques.




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Les premières candidatures : apprendre par l’échec

À partir des années 1930, Montréal affirme clairement son ambition olympique. Sous l’impulsion du maire Camillien Houde et du Comité olympique canadien, la ville dépose plusieurs candidatures pour l’organisation des Jeux d’hiver, notamment pour 1932, 1944 et 1956. Elle met alors en avant ses atouts naturels et culturels – climat hivernal, proximité des Laurentides, infrastructures sportives – ainsi que son statut de métropole francophone en Amérique du Nord.

En 1929, Montréal devient la première ville canadienne à briguer les Jeux olympiques d’hiver de 1932. Toutefois, le Comité international olympique (CIO) attribue les Jeux à Lake Placid, conformément à la Charte olympique de l’époque, qui privilégie le pays hôte des Jeux d’été. Les États-Unis organisant les Jeux d’été à Los Angeles en 1932, le pays conserve donc la primauté pour l’organisation des Jeux d’hiver.

La ville se représente en 1939 pour les Jeux de 1944 et se trouve même pressentie pour accueillir ceux de 1940. Cependant, les bouleversements géopolitiques et le déclenchement de la Seconde Guerre mondiale mettent un terme à ces projets. En 1949, Montréal soumet un dossier solide pour les Jeux de 1956, avec le soutien des autorités fédérales, provinciales et municipales, et en proposant un dispositif partagé avec la ville de Mont-Tremblant. Malgré ces efforts, les membres du CIO préfèrent Cortina d’Ampezzo, en Italie.

Ces échecs répétés ne freinent pas Montréal. Au contraire, ils permettent à la ville de se faire connaître du CIO, de renforcer son expertise organisationnelle et de développer une véritable culture sportive. C’est dans ce contexte que se consolident les « Olympiades des Parcs », témoignant d’un investissement durable dans le sport amateur.

1972 : Jean Drapeau et l’apprentissage de la diplomatie olympique

Au début des années 1960, le maire Jean Drapeau adopte une approche radicalement différente. Fasciné par l’olympisme lors d’un voyage à Lausanne en 1963, il comprend l’importance des réseaux et de la diplomatie olympique. En novembre 1965, il annonce la candidature de Montréal pour les Jeux d’été de 1972, sans consultation préalable de l’Association olympique canadienne (AOC), ce qui provoque des tensions internes.

Après négociations, un compromis est trouvé : Montréal vise les Jeux d’été, Calgary-Banff ceux d’hiver. Drapeau mène alors une vaste campagne internationale, multipliant les rencontres avec les membres du CIO en Europe et en Amérique latine. Malgré cette mobilisation, Montréal n’est pas favorite, le CIO privilégiant un retour des Jeux en Europe. En 1966, les Jeux de 1972 sont attribués à Munich (été) et Sapporo (hiver). L’échec est net, mais la méthode est désormais éprouvée.

1976 : la victoire diplomatique de Jean Drapeau

Fort de l’expérience acquise, Jean Drapeau relance la candidature de Montréal pour les Jeux de 1976. La première bataille se joue au niveau national face à Toronto et Hamilton. Après deux tours de scrutin serrés, Montréal obtient l’appui décisif de l’AOC.

Sur la scène internationale, Drapeau affine sa stratégie : il rassure sur les capacités financières de la ville, consolide ses soutiens et rencontre individuellement les membres influents du CIO (28 membres du CIO vont se rendre à l’Expo67). Lors de la Session du CIO en 1970, trois visions s’affrontent : Moscou, Los Angeles et Montréal. Au premier tour, Moscou arrive en tête, suivie de Montréal, tandis que Los Angeles est éliminée. Au second tour, le report des voix permet à Montréal de l’emporter. Après plusieurs décennies de tentatives, Montréal devient ville olympique.

1976 : autopsie d’un vote olympique et géopolitique

Après l’échec de 1972, Jean Drapeau transforme sa stratégie : il se pose en diplomate et en défenseur de l’idéal olympique. À travers ses échanges avec Gaston Meyer, influent rédacteur en chef du journal L’Équipe, il découvre l’ampleur des pressions exercées sur le CIO. Les États-Unis soutiennent activement Los Angeles, jusqu’à impliquer le président Richard Nixon, tandis que le chancelier allemand Willy Brandt appuie Moscou dans le cadre de l’Ostpolitik et de la détente Est-Ouest. Le vote olympique devient alors un véritable champ de bataille géopolitique.


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Face à ces manœuvres, Drapeau adopte une posture singulière. Là où Los Angeles et Moscou invoquent finances et diplomatie en pleine Guerre froide, Montréal défend l’olympisme et l’indépendance du sport face aux intérêts politiques et professionnels. Ce discours, inspiré de Coubertin, permet au CIO de sortir d’une situation de forte pression sans se ranger ouvertement derrière une grande puissance.

En choisissant Montréal, le CIO affirme ainsi son autonomie.

Montréal avait également présenté l’obtention des JO comme un atout pour le Canada et le Québec, pour montrer à la population ce que sont les grands sports universels olympiques. En effet, ces sports demeurent en retrait, notamment au Québec où l’on pratique très majoritairement le hockey en hiver et le baseball et le football américain en été.




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Montréal, une ville transformée par l’olympisme

L’histoire des candidatures olympiques de Montréal démontre que les échecs peuvent devenir des leviers de réussite. Chaque tentative a renforcé la capacité de la ville à se projeter sur la scène internationale et à maîtriser les codes de la diplomatie sportive. Sous l’impulsion de Jean Drapeau, Montréal réussit une « passe de trois » exceptionnelle : l’Expo 67, les Jeux olympiques de 1976 et l’implantation des Expos de Montréal.

Ces succès s’inscrivent dans le contexte plus large de la Révolution tranquille, période de profonde transformation du Québec. À travers ces grands projets, Montréal incarne un Québec moderne, ouvert sur le monde, capable de rivaliser avec les grandes métropoles internationales. L’olympisme devient alors bien plus qu’un événement sportif : il s’affirme comme un outil de rayonnement, d’affirmation identitaire et de diplomatie culturelle.

La Conversation Canada

Tegwen Gadais a reçu des financements de la part du ministère de l’éducation du Québec. Il est le co-titulaire de la chaire UNESCO sur le sport pour le développement, la paix et l’environnement.

Florent Lefèvre ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Des échecs à la victoire : la longue marche de Montréal vers les Jeux olympiques – https://theconversation.com/des-echecs-a-la-victoire-la-longue-marche-de-montreal-vers-les-jeux-olympiques-273298