Dónde están y cómo se establecen las bases militares de EE. UU., el arma con la que Trump castiga a sus aliados

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Salvador Sánchez Tapia, Profesor de Análisis de Conflictos y Seguridad Internacional, Universidad de Navarra

Base militar estadounidenses Pavel Chagochkin/Shutterstock

En declaraciones hechas en uno de los momentos más bajos de las relaciones transatlánticas desde 1945, el canciller alemán, Friedrich Merz, refiriéndose a las negociaciones mediadas por Pakistán, opinó que Estados Unidos está “siendo humillado por el liderazgo iraní.” En airada respuesta, el secretario de Guerra De Estados Unidos, Pete Hegseth, anunciaba hace unos días la intención de retirar de territorio alemán 5 000 de los más de 35 000 soldados norteamericanos actualmente desplegados en alguna de las cuarenta instalaciones que Estados Unidos mantiene en ese país.

El anuncio es algo oportunista, pues la reducción podría haber estado prevista desde antes de la declaración de Merz. Lo importante, sin embargo, es que, de nuevo, la administración norteamericana hace un uso instrumental de las bases como elemento coercitivo, como ya hizo días antes en España e Italia acogiéndose a su “falta de apoyo” a la guerra con Irán.

No está de más, por tanto, hacer ahora una reflexión sobre el sistema norteamericano de bases militares, su significado y su valor.

Hay bases militares desde la guerra del Peloponeso

El uso de bases militares es tan antiguo como la propia historia de la humanidad. En su Historia de la guerra del Peloponeso, Tucídides relata cómo Esparta establece una en Decelia para facilitar la derrota final de Atenas.

Más recientemente, Gran Bretaña apuntaló su imperio gracias a una tupida red global de instalaciones para el carboneo de los buques de la Royal Navy.

Hoy, países como el propio Reino Unido, Francia, Italia, Japón o China mantienen despliegues militares permanentes en bases allende sus fronteras, aunque de entidad relativamente reducida si se compara con la presencia militar exterior norteamericana, cifrada en unos 180 000 soldados estacionados permanentemente en no menos de 68 bases principales dispersas por todo el mundo.

Interés estrategico

Los Estados no abren bases por filantropía, sino por interés estratégico. En el caso concreto de Estados Unidos, las bases le ayudan a posicionarse de una manera ventajosa frente a potenciales rivales o enemigos. También permiten reducir el plazo de respuesta ante eventuales ataques y mejorar su conocimiento y alerta sobre posibles escenarios de empleo de sus fuerzas mediante, por ejemplo, la instalación de sensores.

Asimismo, facilitan la proyección de fuerzas desde esos escenarios, permiten el apoyo logístico a fuerzas en tránsito, o reducen los costes de transacción en los que se incurriría de no existir dichas instalaciones y hubiera que negociar su apertura ad hoc.

Junto a esas ventajas, la instalación y uso de bases comporta también un importante coste económico y, a veces, diplomático. Por regla general, establecer bases requiere el consentimiento soberano de la nación anfitriona, que a veces se obtiene negociando desde una posición de desigualdad. Así ocurrió en los casos de Alemania y Japón, inermes después de la guerra, ofreciendo, además, contraprestaciones para hacer más aceptable el acuerdo.

En otras ocasiones, su apertura es traumática, como sucedió en el caso del atolón de Chagos y la isla de Diego García, que implicó la deportación de unos 2 000 nativos chagosianos.

Cómo instala EE. UU. sus bases

Cuando decide instalar una base, Estados Unidos suscribe un acuerdo internacional con el Estado que la acoge en el que se detallan aspectos como los siguientes: los términos de la cesión, los límites al uso de la base y las autorizaciones específicas que deba hacer el Estado anfitrión y –muy importante– el estatus legal, fiscal y jurídico del personal que la ocupa.

Frecuentemente, como sucede en el caso de España, las bases son de uso compartido. La nación anfitriona obtiene importantes ventajas de la instalación de bases norteamericanas. En primer lugar, la convierte en un punto de interés preferencial para la seguridad de Estados Unidos, lo que puede disuadir a otros de cualquier intento de desestabilización o, en último extremo, agresión. La presencia de medios militares norteamericanos otorga, así, un plus de protección a la nación que los acoge –piénsese, por ejemplo, en lo ventajoso que es para España contar con ciertos medios de la US Navy en la base de Rota–, y puede granjearle un trato preferencial.

En el terreno económico, la presencia de bases militares norteamericanas puede comportar un importante impulso a zonas relativamente deprimidas como la Bahía de Cádiz.

Cómo surgen los problemas

No todo son ventajas, sin embargo. El despliegue de fuerzas militares norteamericanas en un país lo convierte, automáticamente, en objetivo potencial –en el caso más extremo, incluso nuclear– en conflictos en los que, en otras circunstancias, no estaría implicado.

Puede, también, ser un elemento de fricción indeseada entre usuario y anfitrión en casos en los que ambos difieran sobre la legitimidad de una causa que requiera el empleo de las bases. Las bases militares sirven, como se ha dicho, a los intereses estratégicos de la potencia que las despliega. Su número, ubicación, tipo y dimensiones están, por tanto, supeditados a esos intereses.

La disminución de la huella militar norteamericana en Europa es coherente con el incremento del interés de Estados Unidos en el Indo-Pacífico y con su voluntad de que el viejo continente asuma mayores cotas de responsabilidad en su propia defensa. Pero no tiene por qué ser preocupante si se hace con arreglo a un plan coordinado con los aliados que garantice el anclaje norteamericano a la seguridad continental.

La administración norteamericana puede optar por castigar a sus socios díscolos con el cierre de bases. Sin duda, estos sufrirán, pero también lo harán los propios intereses estratégicos de Estados Unidos, que perderá puntos de apoyo ya establecidos en Europa. Esto conduciría a destejer la tupida red de aliados y socios que fabricó pacientemente durante décadas y que tan útil le ha resultado.

The Conversation

Salvador Sánchez Tapia no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Dónde están y cómo se establecen las bases militares de EE. UU., el arma con la que Trump castiga a sus aliados – https://theconversation.com/donde-estan-y-como-se-establecen-las-bases-militares-de-ee-uu-el-arma-con-la-que-trump-castiga-a-sus-aliados-282938

Elegir estudios: guía para aprender a decidir sin bloquearse

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mercedes Villasana Terradillos, Investigadora Principal Proyecto Orión / Directora Máster Universitario en Psicopedagogía y Máster Universitario en Profesor de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato + Máster Universitario en Psicopedagogía, Universidad Pontificia Comillas

Cuando un estudiante se pregunta “¿Qué estudio?”, suele sentir que debe encontrar una respuesta rápida, cerrada y definitiva, como si se jugara el futuro en una sola decisión. Sin embargo, elegir estudios se puede vivir como un aprendizaje: cómo tomar una decisión informada, realista y con sentido personal.

Una decisión vocacional de calidad integra cuatro elementos: autoconocimiento, información del sistema educativo, conocimiento del mundo profesional y estrategias para decidir. Articular bien estos cuatro planos es fundamental; podemos conocer muy bien las carreras existentes, y aun así tomar la decisión equivocada al no tener en cuenta los otros componentes.

Autoconocimiento e inseguridad

Uno de los errores más habituales es decidir sin suficiente autoconocimiento. Entender bien qué nos interesa, qué valoramos, qué metas perseguimos o con qué recursos contamos. A veces el problema es un autoconcepto (una idea de nosotros mismos) dañado por experiencias de fracaso o por mensajes del entorno que reducen la confianza para decidir. Frases como “me da igual todo” o “no se me da nada bien” suelen esconder bastante más inseguridad que indiferencia.

Otro error frecuente es decidir con información escasa, poco específica o mal organizada. Es habitual guiarse por ideas generales como “tiene salidas” o “me han dicho que…”, sin conocer bien la oferta formativa o las condiciones reales de cada opción.




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Todo ello ocurre, además, en un contexto de sobreinformación en el que distinguir entre datos útiles y ruido es fundamental. Para orientarse con rigor conviene acudir a fuentes oficiales y actualizadas: QEDU, para consultar qué estudiar y dónde en la universidad; TodoFP, para la oferta de Formación Profesional; o el Observatorio de las Ocupaciones del SEPE, para información sobre perfiles profesionales, tendencias del empleo y mercado de trabajo.

Elegir por modas o etiquetas

También es frecuente caer en las modas o el prestigio percibido de ciertos títulos, sin conocer las tareas reales y las condiciones del trabajo. Para orientar correctamente a un estudiante debemos entender que no se elige aquello que no se conoce. Pero tampoco basta con que una opción suene atractiva. Una frase como “me gusta la psicología” es insuficiente si no se comprenden sus distintos ámbitos, funciones, metodologías y exigencias concretas.

A esto se suma otra dificultad común: anticipar mal las consecuencias de la elección. Muchas frustraciones posteriores nacen de no prever aspectos como el esfuerzo requerido, los tiempos, las renuncias, los requisitos o la coherencia entre una opción y las metas futuras. También es habitual creer que solo existe un camino posible para alcanzar un objetivo cuando, en realidad, muchas metas permiten itinerarios variados.




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Cuando decidir se vuelve abrumador

Intentar considerar todo a la vez puede fácilmente llevar al bloqueo. No solo es que existan muchas carreras, sino que necesitamos reducir la complejidad de la decisión jerarquizando criterios o eliminando alternativas paso a paso. Para evitar la parálisis o decisiones precipitadas, debemos darnos cuenta que no podemos conseguir a la vez seguridad económica, vocación, prestigio, cercanía y bienestar: necesitamos decidir qué pesa más, qué es más importante para nosotros.

Sin olvidar lo importante que es no dejar en manos de opiniones ajenas o de referentes poco fundamentados una decisión tan clave. Es natural que estas decisiones estén fuertemente influenciadas por el contexto. Vivimos en un momento de gran incertidumbre y con un mercado laboral cambiante, condicionado por los avances tecnológicos y las transformaciones sociales. Esto nos lleva a mirar el futuro bajo presión, especialmente en relación con la empleabilidad y sus condiciones de vida.

Qué valoran realmente los estudiantes

Según datos recientes, el alumnado de 2º de Bachillerato prioriza sobre todo factores prácticos vinculados a la conciliación: buenas condiciones económicas, horarios compatibles con la vida personal, estabilidad laboral y posibilidad de hacer bien su trabajo. La tendencia es similar en chicos y chicas, aunque ellos tienden a valorar algo más el componente económico y ellas puntúan ligeramente más la estabilidad, el horario y la excelencia profesional.

En este escenario, las universidades tienen un papel clave. La orientación no debería limitarse a “elegir carrera”, sino a ayudar a tomar decisiones informadas, realistas y coherentes con el perfil personal, conectando autoconocimiento, oferta formativa y conocimiento del mundo profesional.

El papel de las universidades en la orientación

La universidad debe aportar información fiable y actualizada sobre itinerarios, requisitos, experiencias formativas y salidas profesionales. Pero también acompañar a lo largo de la trayectoria, porque muchas decisiones relevantes se toman ya dentro de la carrera y se ajustan cuando el estudiante contrasta expectativas con experiencia.

Igualmente esencial es la colaboración entre universidades y centros escolares, para que estudiantes y familias dispongan de canales claros de orientación y apoyo. En esta línea se sitúa el Proyecto Orión, que ofrece la herramienta gratuita “Mi espacio vocacional”, basada en evidencia y organizada en tres etapas: exploración (cuestionarios sobre intereses, valores, bienestar y fortalezas), toma de decisión (construcción de un itinerario realista) y valoración (revisión y ajuste). Todo ello apoyado en tutoría, orientación y, si el estudiante lo desea, participación familiar.




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Aprender a elegir

Elegir estudios es una decisión importante, sí, pero no irreversible. Lo más ajustado es entenderla como un proceso revisable, acompañable y abierto a ajustes. Quizá esa sea la clave de la orientación vocacional contemporánea: no ayudar solo a elegir “bien” una vez, sino enseñar a decidir mejor a lo largo de la vida.

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Mercedes Villasana Terradillos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Elegir estudios: guía para aprender a decidir sin bloquearse – https://theconversation.com/elegir-estudios-guia-para-aprender-a-decidir-sin-bloquearse-277897

Las empresas no están en el centro de la transición verde en Europa, y eso la limita

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marta Ferrer-Serrano, Profesora en Dirección y Organización de Empresas, Universidad de Zaragoza

Halfpoint/Shutterstock

Europa está invirtiendo miles de millones de euros para hacer su economía más sostenible. Pero ¿quién impulsa realmente esta transición?

Parece lógico pensar que la transición hacia una economía circular, en la que los productos se reutilizan, se reparan y se reciclan en lugar de desecharse, depende en gran medida de las empresas. Diseñan productos, gestionan cadenas de suministro y, en última instancia, llevan las innovaciones al mercado. Aunque los consumidores –a través de sus decisiones de consumo– y las instituciones públicas –mediante la regulación, como el derecho a reparar– también han contribuido a impulsar este cambio, son las empresas quienes tienen la capacidad de trasladar esas demandas a soluciones concretas y a gran escala.

La realidad, sin embargo, es más compleja. En una investigación reciente, hemos analizado más de 200 proyectos de Horizonte Europa, la mayor estrategia de investigación y desarrollo (I+D) de Europa, involucrando más de 2 000 organizaciones desde 31 países diferentes. Los resultados muestran que, aunque las empresas están presentes, no ocupan posiciones centrales en la dirección de los procesos de I+D que nos empujan hacia la circularidad. Y esa diferencia puede tener consecuencias importantes.

Las empresas no participan en las fases iniciales de diseño

La política europea de innovación se articula en torno a grandes proyectos colaborativos que reúnen a empresas, universidades, centros de investigación y administraciones públicas. Mientras las empresas desempeñan un papel visible en la aplicación de soluciones, las universidades y centros de investigación ocupan posiciones centrales en estas redes de I+D, conectando actores y coordinando proyectos. El resultado es un modelo en el que quienes generan conocimiento también determinan cómo se articula la colaboración.

Esquema que representa la participación de los diferentes actores del sistema de innovación en Europa con colores
Participación de los diferentes actores del sistema de innovación en Europa. PRC= empresas privadas; REC= centros de investigación; HES= universidades; PUB= administraciones públicas. El tamaño de los nodos viene determinado por la contribución (€) de Horizonte Europa. El color indica la centralidad (importancia en la red). El grosor de los enlaces representa el número de proyectos. La dirección está relacionada con el papel de coordinación (origen) y de participación (destino).
Marta Ferrer Serrano

Esta división puede parecer funcional: unas organizaciones coordinan, otras implementan, pero la realidad es que introduce una tensión relevante. Las empresas conocen de primera mano las restricciones productivas, logísticas y de mercado. Cuando no participan en las fases iniciales de diseño, las innovaciones pueden no ajustarse plenamente a esas condiciones.

Esto no implica que las soluciones sean ineficaces, pero sí que pueden resultar más difíciles de escalar o integrar en procesos productivos reales. En una transición que exige cambios profundos en producción y consumo, este desajuste puede ralentizar los avances.




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Un sistema sostenido por muy pocos

El sistema europeo de innovación destaca por su capacidad de colaboración. Esa densidad de conexiones entre organizaciones es la que facilita el intercambio de conocimiento y la generación de nuevas ideas.

Sin embargo, en el ecosistema europeo tan solo un número reducido de actores, principalmente universidades y centros de investigación, ocupa posiciones clave en la red. Esta centralidad permite coordinar el sistema, pero genera dependencia: si estos actores reducen su participación, la red puede perder cohesión rápidamente. En ese contexto, el papel más periférico de las empresas también limita su capacidad para sostener o reconfigurar las dinámicas de colaboración.

¿Pero por qué las compañías no ocupan el centro? La coordinación de proyectos europeos requiere experiencia administrativa, conocimiento de los mecanismos de financiación y capacidad para gestionar estructuras complejas. Universidades y centros de investigación están especialmente preparadas para ello.

Las empresas operan bajo lógicas distintas, donde la flexibilidad, la rapidez y la eficiencia en la asignación de recursos son prioritarias. Asumir funciones de coordinación implica costes, mayor burocracia y retornos inciertos. Por ello, su posición refleja más un ajuste a incentivos que una exclusión.




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Un freno silencioso a la transición verde

Europa ha construido uno de los sistemas de innovación más ambiciosos para impulsar la sostenibilidad. Está bien financiado, promueve la colaboración y genera conocimiento de forma constante. Sin embargo, su estructura revela una limitación menos visible.

El reto, ahora mismo, no es aumentar la participación de las empresas, sino revisar su papel. Si la economía circular quiere consolidarse más allá de proyectos puntuales, será necesario reforzar la implicación empresarial en las fases donde se definen prioridades, estructuras de colaboración y objetivos. Esto requiere reducir barreras administrativas y generar incentivos que hagan viable su participación en roles de coordinación.

Mientras las empresas sigan siendo centrales en la ejecución pero periféricas en la toma de decisiones, la transición verde seguirá teniendo un límite difícil de superar. Porque no basta con innovar más: si quienes deben transformar la economía no participan en su dirección, la innovación difícilmente llegará a donde importa.

The Conversation

El estudio original ha sido financiado por diferentes instituciones listadas a continuación. Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria, Xunta de Galicia, ED431C 2022/37; Agencia Estatal de Investigación, PID2022-136983NB-I00; Agencia Estatal de Investigación, PID2023-146084OB-I00; Agencia Estatal de Investigación, PID2023-148350NB-C21; Gobierno de Aragón, S33_23R; Gobierno de Aragón, S64_20R; y Gobierno de Aragón, S64_23R.

ref. Las empresas no están en el centro de la transición verde en Europa, y eso la limita – https://theconversation.com/las-empresas-no-estan-en-el-centro-de-la-transicion-verde-en-europa-y-eso-la-limita-280522

¿En que consiste la misión SMILE que une a China y Europa en el espacio?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Vázquez Monzón, Profesor Ayudante Doctor, especializado en Astrofísica y Astrodinámica, Universidad Loyola Andalucía

Imagen de una mancha solar tomada por TRACE, observatorio Solar de la NASA. Wikimedia commons, CC BY

La Tierra vive rodeada por un escudo invisible que la protege continuamente de la actividad del Sol. Aunque no podamos verlo directamente, su existencia resulta esencial: sin él, la radiación solar erosionaría la atmósfera, los satélites quedarían mucho más expuestos y las tormentas geomagnéticas afectarían con mucha mayor intensidad a nuestra tecnología. Ese escudo recibe el nombre de magnetosfera, una gigantesca burbuja creada por el campo magnético terrestre que desvía gran parte de las partículas cargadas procedentes del Sol.

Imagen artística de la magnetosfera terrestre y su interacción con el viento solar.
NASA, CC BY

La misión Smile

Hoy en día, todavía conocemos de forma incompleta cómo funciona la magnetosfera. Precisamente para responder a esa cuestión nace SMILE (Solar wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer), una misión conjunta de la Agencia Espacial Europea ESA y la Academia China de Ciencias (CAS) diseñada para estudiar de manera global la interacción entre el Sol y la Tierra.

La misión supone un importante cambio de perspectiva. Durante décadas hemos estudiado la magnetosfera mediante mediciones realizadas en puntos concretos del espacio, como si intentáramos comprender un huracán observando únicamente pequeñas corrientes de aire aisladas. SMILE ofrecerá, por primera vez, una visión global del sistema.

Imagen artística de la nave SMILE.
ESA, CC BY

El aspecto más fascinante de la misión SMILE es que nos permitirá contemplar nuestro planeta desde una perspectiva diferente: no como un mundo aislado, sino como parte de un sistema dinámico conectado permanentemente con el Sol. Smile va a radiografíar el lazo que nos conecta directamente con nuestra estrella, un lazo convulso.

Un planeta bajo el viento solar

Aunque solemos imaginar el espacio como un lugar vacío y tranquilo, el Sol emite continuamente un flujo de partículas cargadas conocido como viento solar. Cuando este flujo alcanza la Tierra, la magnetosfera actúa como una barrera protectora: comprime el campo magnético en el lado orientado hacia el Sol y genera una larga cola magnética en el lado nocturno del planeta.

La mayor parte del tiempo, este escudo funciona de manera eficaz. Sin embargo, durante episodios de intensa actividad solar, como las erupciones solares o las eyecciones de masa coronal, enormes cantidades de energía alcanzan el entorno terrestre y alteran ese equilibrio. Entonces pueden producirse tormentas geomagnéticas capaces de afectar a satélites, sistemas GPS, comunicaciones de radio e incluso redes eléctricas.

Uno de los grandes problemas abiertos de la física espacial es comprender cómo se transfiere exactamente esa energía desde el Sol hasta la Tierra. Y precisamente ahí es donde SMILE aportará una visión completamente nueva.

Cómo fotografiar algo invisible

La gran innovación de la misión es que observará la magnetosfera terrestre en rayos X blandos, algo que nunca se ha realizado de forma global.

Cuando las partículas del viento solar interactúan con átomos neutros presentes alrededor de la Tierra, se produce un fenómeno denominado intercambio de carga. Durante ese proceso se generan emisiones débiles de rayos X que SMILE podrá detectar. Gracias a ello, la misión será capaz de “dibujar” los límites de la magnetosfera y seguir sus cambios casi en tiempo real.

La idea recuerda a iluminar los bordes de una burbuja transparente para poder distinguir finalmente su forma. De esta manera, los científicos podrán observar cómo el escudo magnético terrestre se comprime, se expande y se deforma bajo la influencia del viento solar.

Al mismo tiempo, la misión estudiará las auroras boreales y australes, que constituyen la manifestación visible de esa interacción entre el Sol y la Tierra. Cuando partículas solares penetran cerca de los polos y chocan con los gases de la atmósfera, generan emisiones luminosas de distintos colores.

Lo novedoso es que SMILE observará simultáneamente las auroras y la magnetosfera completa. Gracias a ello, los investigadores podrán relacionar directamente los cambios en el entorno magnético terrestre con sus efectos visibles en la atmósfera superior.

Una órbita diseñada para mirar la Tierra desde lejos

El lanzamiento de SMILE mediante un cohete Vega-C desde la Guayana Francesa, el 19 de mayo de 2026, podrá seguirse en directo desde el canal de la ESA. Una vez en el espacio, la nave seguirá una órbita muy elíptica que la llevará hasta unos 121 000 kilómetros de distancia sobre el hemisferio norte.

Esa trayectoria resulta fundamental para los objetivos científicos de la misión. Desde tan lejos, la sonda podrá contemplar enormes regiones de la magnetosfera de una sola vez, algo imposible para satélites situados en órbitas bajas.

La nave incorporará cuatro instrumentos científicos destinados a analizar partículas, campos magnéticos y emisiones en rayos X y ultravioleta. Con ellos, los investigadores esperan responder a tres preguntas esenciales: cómo entra la energía solar en la magnetosfera, qué desencadena determinadas perturbaciones magnéticas y cómo evolucionan las tormentas geomagnéticas.

Mucho más que investigación básica

SMILE busca responder cuestiones fundamentales sobre la relación entre el Sol y la Tierra, pero sus resultados tendrán también implicaciones prácticas importantes.

Nuestra sociedad depende cada vez más de tecnologías vulnerables al clima espacial. Satélites de comunicaciones, sistemas de navegación, aviación y redes eléctricas pueden verse afectados por episodios extremos de actividad solar.

De hecho, en 1859 una gigantesca tormenta geomagnética, el llamado evento Carrington, provocó fallos masivos en los sistemas telegráficos de la época. Un fenómeno similar tendría hoy consecuencias mucho mayores en una civilización profundamente dependiente de la electrónica y de la infraestructura espacial.

Se cree que el evento Carrington provocó en 1859 gigantescas auroras boreales, visibles desde cualquier punto del globo terrestre.
Wikimedia commons

Comprender mejor el comportamiento de la magnetosfera podría permitir anticipar y mitigar los efectos del clima espacial. Pero, además, Smile va a ofrecer datos nuevos sobre ese vínculo en permanente actividad que nos vincula al Sol.

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Carlos Vázquez Monzón no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿En que consiste la misión SMILE que une a China y Europa en el espacio? – https://theconversation.com/en-que-consiste-la-mision-smile-que-une-a-china-y-europa-en-el-espacio-283167

La literatura recupera la historia de los pueblos ocultos bajo los embalses franquistas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Diego Zorita Arroyo, Investigador postdoctoral en Estudios culturales hispánicos, Universitat de València

Salto de Entrepeñas, en la presa del embalse de Entrepeñas (provincia de Guadalajara, España), en 1956. Juan Miguel Pando Barrero. Archivo Pando, IPCE, Ministerio de Cultura y Deporte

La crisis climática está poniendo en tensión la gestión del agua en España, ya sea por el carácter torrencial de las lluvias o por los periodos prolongados de sequía.

En este contexto, las presas franquistas se han reivindicado como un legado inestimable del régimen que hemos de conservar y expandir. Se destaca que dichas presas nos protegen frente a las riadas y que aseguran que ni una gota de agua se pierda en el océano. Sin embargo, la belleza de estas grandes masas de agua oculta la historia de los pueblos que vivían en esos valles antes de su inundación.

Paco ‘El Rana’

Muchas personas quizá recuerden hoy uno de los apodos que recibió el dictador Francisco Franco: Paco “El Rana”. Este mote popular era consecuencia de la imagen pública que el régimen quiso ofrecer del dictador. Las apariciones de Franco en el NO-DO inaugurando infraestructuras hidráulicas se contaban por centenares. Tantas como el número de presas que se construyeron durante su gobierno.

Desde la aprobación en 1941 del Plan General de Obras Públicas hasta el final de la dictadura se construyeron un total de 382 presas. Estas obras aumentaron la capacidad de almacenamiento de los embalses españoles desde los 4 000 hectómetros cúbicos hasta los 37 000 en la década de los setenta.

El furor hidráulico que caracterizó el régimen franquista llegó a convertir a España en el país con más presas del mundo. El régimen no solo pretendía resolver la necesidad de agua en las ciudades y los campos. El agua se convirtió en el elemento a través del cual modernizar la estructura productiva del país.

Sin embargo, esta idea no se la inventó Franco.

El sueño regeneracionista

Los regeneracionistas fueron un grupo heterogéneo de intelectuales que surgió tras la pérdida de las últimas posesiones coloniales españolas. Este grupo defendía que el futuro del país pasaba por el pleno aprovechamiento de los recursos hídricos nacionales. Su diagnóstico identificaba la sequía del interior peninsular como el mal que lastraba el desarrollo del país. Solamente mediante la corrección de los desequilibrios hídricos que aquejaban el territorio nacional podría España modernizarse.

Defendían represar las aguas de los ríos para distribuirlas justamente y ampliar las zonas de cultivo a través de la irrigación. Desde 1880, las ideas regeneracionistas fueron ganando adeptos hasta convertirse en política de estado durante la dictadura de Primo de Rivera y, más tarde, con la República.

Sin embargo, fue la dictadura franquista la que realizó los sueños del regeneracionismo hidráulico gracias a la energía y el capital que España recibió de los Estados Unidos a partir de 1953. Subvirtieron, no obstante, el impulso antioligárquico que definía el espíritu regeneracionista.

La historia oculta de las presas franquistas

El NO-DO celebró la carrera hidráulica como una intervención providencial del Estado para traer la abundancia a los españoles. Sin embargo, las presas y los embalses esconden una historia oculta.

Su construcción suponía la inundación de pueblos que vivían de los recursos procedentes de los ríos y los valles fluviales. Estas comunidades intentaron resistir la inundación, arriesgando en muchas ocasiones sus vidas. Las promesas de reubicación en pueblos de nueva planta no paliaban el dolor de abandonar sus hogares.

Y es que los embalses no solo destruían la arquitectura de los pueblos. También arrasaban con los medios de subsistencia de las comunidades que los habitaban. Los campesinos se veían forzados a convertirse en trabajadores industriales de las empresas encargadas de la construcción de las presas. Muchos otros de los obreros eran prisioneros políticos que realizaban trabajos forzados para “expiar sus pecados” durante la Guerra Civil.

Reconstruir estas historias constituye un reto. En los archivos oficiales de la dictadura no hay rastro de la resistencia y el dolor que supuso la política hidráulica franquista, aunque algunos antropólogos recabaron los testimonios de estos primeros refugiados ambientales.

Sin embargo, la narrativa abre una ventana a la realidad existencial de los pueblos inundados por el franquismo, especialmente la novela testimonial de la década de los 50 y los 60. El control férreo de los medios de comunicación por parte del Estado franquista motivó a los novelistas de estas décadas a levantar acta de la realidad en la literatura.

Dentro de este campo, podemos considerar algunas novelas claves sobre pueblos inundados. Central eléctrica (1956) de Jesús López Pacheco muestra el dolor de los campesinos forzados a trabajar en la infraestructura que destruiría su propio pueblo. En el volumen de relatos El río (1963), Ana María Matute recupera la vida y las costumbres en Mansilla de la Sierra antes de la construcción del embalse que lo inundaría. El pantano (1967) de Santiago Lorén retrata la resistencia de una comunidad campesina a que sus muertos, enterrados en el cementerio de la antigua villa, queden sepultados bajo las aguas del embalse.

Portada de 'Distintas formas de mirar el agua' de Julio Llamazares.

Penguin Libros

Muerto Franco, la urgencia por testimoniar de las tropelías del régimen desapareció. Sin embargo, se hacía necesario reconstruir la memoria de las comunidades olvidadas bajo las aguas de los pantanos. En esta nueva corriente memorialista, encontramos otro grupo de novelas, más contemporáneas.

Camino de sirga (1988), de Jesús Moncada, es la novela que mejor retrata la dependencia de estas comunidades del río, en este caso el Ebro. La obra pretende preservar la memoria de la comunidad perdida con la inundación del pueblo. Para ello elabora un retrato coral donde la historia del lugar se construye sobre los recuerdos personales de todos sus habitantes. Distintas formas de mirar el agua (2015), de Julio Llamazares, aborda las diversas perspectivas que las diferentes generaciones de una misma familia tienen sobre el impacto del embalse del Porma sobre su antiguo pueblo.

Historias para la España vacía

En La España vacía, Sergio del Molino identificaba dos representaciones extremas del mundo rural que servían para ocultar su realidad. Por un lado, los imaginarios bucólicos que lo presentaban como un armónico espacio de liberación de las tensiones urbanas. Por el otro, los imaginarios tremendistas, que lo presentaban como un reducto ajeno a la civilización y amenazante. El libro defendía que el problema de la España rural era la ausencia de relatos en los que reconocerse.

No obstante, las novelas sobre pueblos inundados mencionadas también constituyen relatos en los que la España vacía puede reconocerse. En ellas se esclarece una de las múltiples causas del masivo éxodo rural durante la segunda mitad del franquismo: los campesinos que se vieron obligados a abandonar sus pueblos emigraron en muchos casos a las ciudades cercanas. Los embalses franquistas son, por tanto, una de las fuerzas que vaciaron el campo en la España de los 60.

Portada de 'Camino de sirga', de Jesús Moncada.

Anagrama

Sin embargo, estas novelas no solo narran el trauma de la inundación y exilio. También cuentan las resistencias que ejercieron estos campesinos. En Central Eléctrica los nuevos obreros prenden fuego a los barracones de los ingenieros hidráulicos. En Camino de Sirga, los vecinos se coordinan para conseguir un mejor trato por la expropiación de sus casas. En Pantano, luchan por la protección de sus muertos.

Lejos de presentar la despoblación rural como un destino aciago, estas novelas permiten a los habitantes de la España vacía conectar con la historia de sus resistencias pasadas.


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Diego Zorita Arroyo recibe fondos de la Conselleria de Educació, Cultura i Universitats. Generalitat Valenciana. APOSTD 2025
CIAPOS/2024/169

ref. La literatura recupera la historia de los pueblos ocultos bajo los embalses franquistas – https://theconversation.com/la-literatura-recupera-la-historia-de-los-pueblos-ocultos-bajo-los-embalses-franquistas-278498

Veinte días de 2011 eximen a Shakira de pagar a la Hacienda española los impuestos de ese año

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Benja Anglès Juanpere, Profesor titular de Derecho financiero y tributario, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

Shakira, en septiembre de 2011, durante un concierto celebrado en Río de Janeiro. A.RICARDO/Shutterstock

La Audiencia Nacional de España acaba de dar la razón a Shakira, obligando a Hacienda a devolver lo pagado indebidamente por la cantante en concepto de los impuestos de la renta y de patrimonio correspondientes al ejercicio 2011, y anula las sanciones que le fueron impuestas.

Todo el caso Shakira se reduce, básicamente, a establecer si su residencia fiscal estaba en España durante los años 2011, 2012, 2013 y 2014, lo que determinaría si estaba obligada o no a pagar impuestos en España.

Según la legislación española, una persona debe tributar en España por los dos citados impuestos en caso de que su residencia habitual se ubique en territorio español, con independencia del lugar donde estén situados sus bienes.

De este modo, no solo tener la nacionalidad determina la obligación de tributar en España, sino también tener la residencia efectiva en el territorio (esto es, residir más de 183 días al año).

El acuerdo del 23

En 2023, Shakira llegó a un acuerdo con la Fiscalía española y aceptó reconocer haber cometido fraude fiscal los años 2012, 2013 y 2014. Además, pagó la deuda tributaria que se le reclamó (más las sanciones correspondientes). Todo con el objetivo de reparar el daño causado a la Hacienda pública y evitar el posible ingreso en prisión en caso de condena.




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En cambio, la cantante no aceptó el mismo criterio para 2011 (hasta 2015 la cantante declaró las Bahamas como lugar de residencia fiscal) y decidió recurrir la resolución administrativa. Ahora, tres años después, una nueva sentencia, en este caso de la Audiencia Nacional, le da la razón y considera que en 2011 no podía considerarse que tuviera residencia en España. Por tanto, ese año no estaría sujeta a tributar por los impuestos de la renta y de patrimonio.

Residencia fiscal 2011: Bahamas

A diferencia de los ejercicios posteriores, por los que sí fue condenada en 2023, en 2011 no existía vínculo conyugal con un residente español (aunque sí había una relación sentimental estable) ni hijos menores de edad residentes en España. Por lo tanto, no existía unidad familiar, ni se podía acreditar que radicara en territorio español el núcleo principal o la base de sus actividades o intereses económicos.

En una resolución de 19 de diciembre de 2022, el Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC) abordó la configuración del concepto de centro de intereses económicos señalando: “ha de atender tanto a la renta como al patrimonio del contribuyente, teniendo en cuenta no solo el lugar de ubicación de esos bienes o de obtención de las rentas, sino donde se gestionan o donde tienen lugar los ingresos o los gastos del contribuyente”.

Por el contrario, la sentencia señala que el entramado empresarial que se atribuía a la cantante aquel año, así como el desarrollo mayoritario de su actividad económica, radicaba fuera del territorio español. De hecho, señala que la estancia de Shakira en España fue de 163 días, 20 menos de los 183 días estipulados por la ley: “Por tanto, que Bahamas sea o no un paraíso fiscal en 2011 es irrelevante, porque la recurrente ha probado la permanencia de al menos 183 fuera de España (lo cual no es discutido)”.

Lo que pasó en 2011 no afecta a los tres años siguientes

Los magistrados recalcan que la situación analizada se circunscribe al ejercicio 2011 y que los cambios producidos en las circunstancias de la residencia de la cantante en ejercicios posteriores no afectan al ejercicio objeto de la sentencia. Por tanto, este pronunciamiento tampoco afectaría a las conclusiones y condena de los años posteriores (2012, 2013 y 2014).

No obstante, la Agencia Tributaria ya ha anunciado que recurrirá la sentencia ante el Tribunal Supremo. Así pues, por el momento, esta resolución no sería firme y habrá que esperar a un nuevo pronunciamiento judicial.

Bien podría dedicar esta frase a la Agencia Tributaria: “Te creíste que me heriste, y me volviste más dura”. En cualquier caso, se trata de una buena noticia para la cantante, que tras perder en tres ejercicios, ahora ha conseguido un tanto que, aunque no le da la victoria, sí sabe a gol del honor. Veremos qué dice el VAR del Supremo.

The Conversation

Benja Anglès Juanpere no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Veinte días de 2011 eximen a Shakira de pagar a la Hacienda española los impuestos de ese año – https://theconversation.com/veinte-dias-de-2011-eximen-a-shakira-de-pagar-a-la-hacienda-espanola-los-impuestos-de-ese-ano-283187

Avales públicos en pandemia: de medida urgente a herramienta para la recuperación de las pequeñas empresas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Enrique Acebo, Profesor de Organización de Empresas, Universidad de León

tigercat_lpg/Shutterstock

Durante los meses más duros del confinamiento derivado de la covid-19, los gobiernos abrieron el grifo del crédito para evitar un colapso del tejido productivo. En España, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) movilizó 140 000 millones de euros en líneas de avales para sostener la liquidez de las empresas. La pregunta incómoda apareció enseguida: ¿estábamos prolongando la agonía de firmas inviables, las llamadas empresas zombis, o tendiendo un salvavidas para que negocios viables sobrevivieran a un shock sin precedentes?

Para dar una respuesta a este interrogante hemos analizado más de 400 000 empresas españolas. Y encontramos que las ayudas no se limitaron a apoyar a compañías viables. En muchos casos, también facilitaron una recuperación real y medible de empresas que estaban en peores condiciones.

¿Qué es una empresa zombi?

Una empresa zombi es aquella que sigue operando gracias a condiciones externas favorables (financiación a bajos tipos de interés o garantías de préstamos públicos) pero que no genera ingresos suficientes para cubrir sus costes financieros. El debate surge porque, si se dirigen recursos públicos y privados a negocios improductivos, el conjunto de la economía pierde dinamismo, se frena la inversión en innovación y cae la productividad.

Antes de 2020 ya se alertaba de ese riesgo, pero la pandemia planteó un dilema distinto: el shock sanitario obligó a cerrar temporalmente sectores enteros que en condiciones normales eran viables. De ahí que los gobiernos tuvieran que decidir si dejaban que el mercado hiciera su trabajo de “selección natural” o evitaban una crisis aún mayor interviniendo masivamente?




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Las empresas zombis existen e influyen en la competitividad y el empleo


El experimento natural de las garantías ICO

Entre 2020 y 2021 el ICO avaló gran parte de los nuevos préstamos para que el crédito siguiera fluyendo durante los confinamientos y la reapertura. La cobertura alcanzó hasta el 80 % en pymes (que constituyen el 99,8 % de las empresas en España) y se situó entre el 60 y el 70 % en empresas mayores.

Hemos analizado 181 526 pymes que accedieron a estas garantías y las comparamos con otras 220 179 que no lo hicieron, considerando su tamaño, sector de actividad y situación financiera previa (zombi o no-zombi). La comparación permite observar no solo si sobrevivieron más empresas con apoyo, sino si mejoraron también en ingresos y número de trabajadores.

La sorpresa: las pequeñas empresas zombis resucitan

Los resultados desafían lo esperado. Entre las empresas pequeñas (con plantillas de 10 a 49 personas) clasificadas como zombis, aquellas que recibieron avales del ICO registraron un aumento de ingresos cercano al 80 % frente a las que no lo hicieron. Dos años después, su empleo había crecido alrededor del 30 % y su tasa de recuperación, medida como abandono del estatus zombi, alcanzó el 46,2 % frente al 34,9 % de las no apoyadas. No hablamos de compañías mantenidas artificialmente a flote sin cambios reales. Hablamos de negocios que, gracias a un empujón de liquidez, reordenaron operaciones, recuperaron clientes y volvieron a generar empleo.

Las microempresas (con menos de 10 trabajadores) zombis también mejoraron, aunque de forma más contenida, con alzas en torno al 20 % en ingresos y al 5 % en empleo. Su mayor vulnerabilidad estructural y la falta de músculo para acometer cambios explican parte de esa diferencia. Sin embargo, el impacto de las ayudas fue mayor que el registrado entre las microempresas no zombis (con diferenciales alrededor del 13 % en ingresos y del 3 % en empleo, en comparación con las que no recibieron ayudas).

Lecciones para la próxima crisis

Estos resultados tienen importantes implicaciones para el diseño de políticas públicas en futuras crisis pues:

  1. Refutan los recelos hacia las ayudas públicas por, supuestamente, generar despilfarro y una mala asignación de recursos. Estos resultados demuestran que el apoyo gubernamental, si se dirige adecuadamente, puede facilitar la recuperación real de las empresas en dificultades, y no solo posponer su inevitable salida del mercado.

  2. Sugieren que las intervenciones deben tener en cuenta el tamaño de las empresas, siendo las pequeñas las que más se benefician de estas ayudas.

El estudio también revela que los ingresos se recuperan más rápidamente que el empleo. Este patrón es típico en las recuperaciones económicas: las empresas primero estabilizan su cuenta de resultados y luego, gradualmente, aumentan su fuerza laboral.

Una segunda oportunidad que funciona

La evidencia española sugiere que las políticas de apoyo durante la pandemia no dieron lugar a una zombificación de la economía. Por el contrario, las pequeñas empresas zombis que recibieron apoyo no solo sobrevivieron, sino que muchas se transformaron en negocios viables, contribuyendo nuevamente al crecimiento económico y al empleo. Este estudio demuestra que, en circunstancias excepcionales, abrir el grifo del crédito público para mantener vivas a las empresas golpeadas es la estrategia correcta a seguir.

Para los responsables de políticas públicas que deban enfrentarse al diseño de mecanismos extraordinarios por razones de emergencia o de recuperación, el mensaje es claro: el apoyo financiero del Estado puede ser una herramienta poderosa para la recuperación económica, especialmente cuando se enfoca en las empresas pequeñas que muestran mayor agilidad y capacidad de adaptación.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Avales públicos en pandemia: de medida urgente a herramienta para la recuperación de las pequeñas empresas – https://theconversation.com/avales-publicos-en-pandemia-de-medida-urgente-a-herramienta-para-la-recuperacion-de-las-pequenas-empresas-268524

Eurovision 2026 : les Européens « unis par la musique », vraiment ?

Source: The Conversation – in French – By Florent Parmentier, Secrétaire général du CEVIPOF. Enseignant, Sciences Po

Par-delà la victoire surprise de la candidate bulgare Dara et les chiffres d’audience toujours massifs, la 70ᵉ édition du concours Eurovision, le « plus grand événement musical en direct du monde », aura reflété les tensions qui traversent actuellement le continent.


Pour sa 70ᵉ édition, célébrée à la Stadthalle de Vienne (Autriche) et organisée par l’ÖRF, le groupe audiovisuel public autrichien, le concours Eurovision a, une fois encore, été profondément marqué par la géopolitique européenne et les dynamiques internationales.

Depuis sept décennies maintenant, ce concours se proclame apolitique, par la lettre (son règlement) et par l’esprit (promotion d’une forme d’unité européenne et pacifisme post-1945). Pourtant, c’est aussi un champ de frictions politiques, culturelles et médiatiques entre des imaginaires et des États, où nombre d’acteurs entendent se saisir de la visibilité de l’événement afin de promouvoir leurs priorités politiques et leurs valeurs.

Prendre un peu de recul est nécessaire pour évaluer la portée de l’édition 2026, loin du vacarme des polémiques et de la transe d’un spectacle télévisé de plus de trois heures pour la seule finale. Désormais installé dans le paysage médiatique international mondial, « l’événement monstre » (selon l’expression de l’historien Pierre Nora) que constitue l’Eurovision donne la mesure de la géopolitique actuelle.

Longévité du concours, concurrence des récits

Le rassemblement viennois a souligné combien l’Eurovision est devenu un rituel médiatique et symbolique continental : il a réuni des dizaines de millions de téléspectateurs, et drainé vers Vienne des dizaines de milliers de spectateurs, de fans, de touristes et de professionnels. Si l’édition 2026 a pu rencontrer un tel succès malgré le boycott de cinq pays – l’Espagne, l’Irlande, l’Islande, les Pays-Bas et la Slovénie –, c’est que cette grand-messe musicale, séculière et commerciale rencontre une tendance profonde de la géopolitique contemporaine : le besoin de jalons collectifs et la lutte des narratifs.

En effet, les relations internationales sont désormais dominées par une succession ininterrompue de sommets, expositions, concours, commémorations, défilés, qui sont autant de jalons collectifs car fortement médiatisés. Le calendrier mondial est scandé par ces événements. Mais il est aussi marqué par les affrontements auxquels ces événements donnent lieu : en faire partie ou non, telle est la question.

La charge géopolitique extra-européenne

Le bilan géopolitique de l’Eurovision 2026 ne saurait être complet s’il ne comprenait son lot de polémiques, fugaces ou fondamentales.

Cette année, la principale polémique a porté sur la participation au concours de Noam Bettan, candidat franco-israélien porté par la KAN, l’audiovisuel public de Tel-Aviv. Sa présence avait suscité des débats acharnés et mené au boycott des cinq pays sus-cités au nom de la condamnation de la politique du gouvernement Nétanyahou à l’égard des Palestiniens. Le 11 mai, à la veille du début du concours, le New York Times a d’ailleurs publié une longue analyse consacrée à la façon dont Israël utilisait l’Eurovision comme un outil de soft power.

Le premier ministre Pedro Sanchez a affirmé que l’Espagne était « du bon côté de l’Histoire » en boycottant l’édition de cette année au nom du respect du droit international et des droits de l’homme. Rappelons que les polémiques sur la participation d’Israël au concours (le pays a été admis en 1973) sont récurrentes au sein de l’UER depuis des années. Elles ont enflé avec l’exclusion de la Russie et de la Biélorussie en 2022, et été considérablement amplifiées par les opérations militaires destructrices et meurtrières de l’armée israélienne à Gaza menées en représailles des massacres commis par le Hamas, le 7 octobre 2023. Depuis lors, plusieurs groupes audiovisuels ont agité le spectre du boycott, et cinq d’entre eux ont mis cette fois cette menace à exécution – une rupture avec les éditions 2024 et 2025 qui n’avaient pas connu de boycott, alors même que la guerre à Gaza était plus intense.

Ce ne fut pas la seule polémique ayant marqué l’édition 2026. Quelques heures avant la finale du 16 juin, le patron de l’Eurovision, le Britannique Martin Green, a évoqué un possible retour de la Russie au concours. Ce jugement choque à Kiev et chez ses soutiens, alors même que Moscou a été exclu depuis 2022, organise son propre concours, l’Intervision, et continue de bombarder massivement l’Ukraine.

Par ailleurs, si depuis 2013 la Turquie ne participe plus à l’Eurovision, qu’elle juge « immorale » car certains musiciens affichent explicitement leur appartenance à la communauté LGBTQIA+, elle a été irritée par la chanson du groupe croate Lelek, qui a mis en lumière le sicanje, une tradition remontant à l’époque de l’occupation ottomane : les jeunes femmes catholiques de Croatie et de Bosnie-Herzégovine se faisaient alors souvent tatouer les mains et le visage pour ne pas être prises de force en concubines par des militaires ottomans.

Polyphonie en hymne à la diversité

À plusieurs égards, l’Eurovision 2026 a également illustré les accords et désaccords de l’Europe actuelle.

Une Europe qui est restée unie lorsqu’il a fallu exclure la Russie en 2022, mais qui s’avère divisée en ce qui concerne le sort d’Israël, redessinant la carte du concours. C’est aussi une Europe qui s’interroge sur l’équilibre entre souveraineté culturelle et mondialisation : si la gagnante bulgare a concouru en anglais, 60 % des pays ont chanté dans leur langue en 2026, y compris dans l’Europe nordique qui présente généralement des candidats chantant en anglais, contre seulement 24 % en 2016.

Classiquement, on a retrouvé une Europe avec un certain nombre d’invariants dans sa géographie affective, traversée par les proximités géographiques et les diasporas : le jury chypriote a voté pour la Grèce et réciproquement, la Suède a voté pour la Finlande, le Monténégro pour la Serbie, la Norvège pour le Danemark, l’Albanie pour l’Italie. Tout juste pourra-t-on s’étonner, pour un concours qui a vu la victoire du groupe ABBA en 1974 avec Waterloo, des douze points attribués par le jury britannique à la candidate française Monroe.

Le bon classement (deuxième place) du candidat présenté par Israël démontre, une fois encore, que la politique n’explique pas tous les palmarès du concours : le groupe audiovisuel israélien KAN présente régulièrement d’excellents artistes, des chansons attrayantes et des chorégraphies qui suscitent l’intérêt. En outre, par-delà le boycott de certains pays, certaines autres opinions publiques ont manifesté leur sympathie pour Israël. Dans les votes en faveur de Noam Bettan, la part des soutiens artistiques et politiques est difficile à évaluer, sans même parler des soupçons de manipulation en sa faveur dans plusieurs États. Là encore, politique, technique, marketing et chorégraphies se sont mêlés.

Enfin, et c’est peut-être plus surprenant, on perçoit une Europe qui peut vivre une crise en son sein, mais continuer d’exercer une certaine attractivité au-delà de ses frontières, comme en témoigne l’expansion en novembre prochain du concours à l’Asie une première. L’Eurovision s’est même étendue aux antipodes avec l’Australie, membre affiliée de l’Union européenne de radio-télévision (UER) et participante depuis une dizaine d’années, et le Canada s’interroge sérieusement sur sa participation.

En dépit de tout, l’historien et prospectiviste israélien Yuval Noah Harari, détracteur de Benyamin Nétanyahou, rappelle combien ce modèle peut être nécessaire aujourd’hui :

« Aujourd’hui, alors que des forces politiques remettent en cause de nombreuses institutions internationales et que des technologies telles que les réseaux sociaux et l’intelligence artificielle menacent de pousser les gens à s’éloigner les uns des autres au lieu de les rapprocher, l’Eurovision offre un rappel d’une vision très différente de l’avenir. »

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

ref. Eurovision 2026 : les Européens « unis par la musique », vraiment ? – https://theconversation.com/eurovision-2026-les-europeens-unis-par-la-musique-vraiment-283128

Entre l’art et le luxe, des liaisons dangereuses ?

Source: The Conversation – France (in French) – By Élodie de Boissieu, Professeure associée en marketing, EM Normandie

Le film *Parthenope* (2025), de Paolo Sorrentino, fait la part belle aux créations de la marque Yves Saint Laurent et les met en scène de façon appuyée. Capture d’écran/AllôCiné

D’un côté, l’art offre une légitimité culturelle aux marques de luxe ; de l’autre, la culture s’appuie sur le luxe pour s’offrir une plus grande visibilité. Un rapprochement de plus en plus marqué qui ne va pas sans risques, en particulier pour la liberté artistique.


En 2023, l’artiste plasticien britannique Ryan Gander déclarait :

« Les raisons pour lesquelles les artistes veulent travailler avec des marques et les raisons pour lesquelles les marques veulent travailler avec des artistes sont probablement très différentes. »

Dans les années 1930 et avant qu’Andy Warhol ne sacralise le parfum Chanel No 5, la créatrice de mode Elsa Schiaparelli priait Salvador Dali de créer pour elle une collection d’objets de mode. De cette amitié artistique naît, entre autres, la célèbre robe Homard (1937) immortalisée par la plus subversive des célébrités de l’époque, Wallis Simpson future duchesse de Windsor, qui la porte peu avant son mariage avec l’ex-roi Edward VIII et se fait photographier par Cecil Beaton pour le magazine Vogue. Se dépeignant elle-même comme surréaliste, Schiaparelli offre sa marque comme lieu d’expression de l’œuvre artistique de Dali : le luxe reste à sa place d’éditeur d’art et l’artiste n’est contraint que techniquement.

Près d’un siècle plus tard, les collaborations entre marques et artistes se sont considérablement transformées et les co-brandings fonctionnels aux objectifs partagés ont laissé la place à une prédominance du luxe à tous les niveaux de la scène artistique.

Exposition Schiaparelli, Musée des arts décoratifs (Paris), 2022.
Élodie de Boissieu

Omniprésence du luxe dans l’art

Malgré une réduction récente du nombre de consommateurs, l’achat de produits de luxe est perçu comme un investissement presque rassurant dans le contexte économique actuel. Aussi, toute caution culturelle et artistique supplémentaire renforce la valeur spécifique de l’objet à laquelle il est attaché. Offrir une légitimité culturelle à sa marque pour l’éloigner d’une vision purement consumériste est devenu stratégique. Par ailleurs, une présence dans le monde de l’art lui permet de cultiver son aura d’exclusivité en augmentant l’écart, la distance psychologique qui la sépare avec ses consommateurs au risque de les exclure encore davantage.

Exposition « Chanel fait son numéro », Grand Palais Éphémère (Paris), 2023.
Élodie de Boissieu

À l’opposé, la présence du luxe sur la scène artistique et culturelle le rend plus accessible, car il s’introduit partout dans l’espace public. Ainsi, quand les marques de luxe s’invitaient dans des musées pour dévoiler leur histoire et leur patrimoine dans le but de rallonger le temps de conversation avec leur public et ce, sans parler transaction, celles-ci se font désormais agents culturels en curant elles-mêmes les collections des artistes mises en avant dans leurs boutiques (boutique Guerlain à Paris). Certaines autres vont même jusqu’à ouvrir leur propre musée dédié à leur marque (Galerie Dior, musée Bréguet, Musée Yves Saint Laurent, Fondation Azzedine Alaïa, musée Baccarat, etc.) transformant leurs produits grâce à des procédés muséographiques en véritables objets d’art.

Tandis que quelques marques de montres et d’alcool prenaient place sur le plateau de tournage de James Bond, celles-ci commandent des films à leur effigie (Veuve Clicquot, Christian Dior, Chanel et certains grands groupes créent même des structures consacrées au monde du cinéma (Saint Laurent Productions pour le groupe Kering, 22 Montaigne Entertainment pour LVMH, Prada Film Fund pour Prada).

Alors qu’elles se glissaient au gré des humeurs des chanteurs (de Zadig et Voltaire chez Philippe Delerm à LVMH pour Booba), inspiraient déjà de grands auteurs à la fin du XIXᵉ siècle (Au Bonheur des Dames, d’Émile Zola, pour le Bon Marché), les marques de luxe deviennent de véritables créatrices de contenu musicaux (Hedi Slimane chez Céline) ou curatrices de romans (Charlotte Casighari avec Leïla Slimani dans les Rendez-vous littéraires de Chanel). De simple sponsor financier à travers le co-branding, la marque s’est imposée par sa toute-puissance symbolique sur la scène artistique et indique désormais au visiteur, au cinéphile, au lecteur ce qu’il faut regarder pour faire partie de sa communauté.

Le luxe a-t-il vocation à nous proposer une vision du monde ? En principe, c’est le rôle de l’artiste de la donner. Au lieu d’« artifier » la consommation du luxe, l’art serait-il en passe d’être « luxifié ? »

« Le luxe, c’est la liberté d’esprit, l’indépendance, bref, le politiquement incorrect », disait déjà Christian Dior. Mais si le message semble rappeler celui porté par les artistes eux-mêmes, la marque de luxe ne répond pas au même objectif quand elle pénètre la sphère de l’art.

Dilution du luxe

Il est vrai que la hausse spectaculaire observée sur les prix du luxe, l’explosion du marché de la seconde main, de la contrefaçon et des dupes ainsi que la valse créative (« the Great Fashion Reset ») observés dans la mode et le luxe ces deux dernières années dénotent un essoufflement créatif.

Ce contexte a conduit les marques à revoir leur stratégie pour regagner en authenticité et surtout en désirabilité vis-à-vis de leurs consommateurs. Lancer des sneakers en éditions limitées ou faire habiller ses étendards par l’artiste japonaise Yayoi Kusama et réinterpréter les icônes de la maison ne suffisent plus pour inscrire la marque dans l’intemporalité. Il est vrai qu’à démultiplier les partenariats sans cohérence explicite et parfois avec les mêmes artistes (Takashi Murakami a collaboré en 2003 et en 2025 avec Louis Vuitton), à s’exposer dans des lieux de vente artifiés ou à recruter des artistes de la scène artistique (Pharrell Wiliams chez Tiffany’s et Louis Vuitton, Virgil Abloh chez Louis Vuitton, Nigo chez Kenzo, etc.) comme directeurs de studio, la marque se confond désormais avec l’artiste qu’il emploie quitte à diluer parfois son propre héritage et à gommer ses spécificités.

Bruno Alazard, ex-directeur digital chez LVMH et consultant e-commerce dans le luxe, confiait lors d’un entretien :

« Il y a dix ans, le directeur artistique interprétait les codes de la marque dans le respect de son identité, il y a cinq ans, il était choisi pour son fan-club qui venait aux défilés et faisait le buzz, maintenant il est supposé porter une vision sur le monde, la marque de luxe est holistique. »

Après avoir étendu la marque dans tous les domaines de la consommation de produits et de services, les managers du luxe investissent l’art non plus seulement comme un élément narratif, mais comme un domaine d’extension de leur marque à part entière, offrant aux consommateurs un accès à l’immatérialité du luxe.

Confusion des genres

« Une esthétique foncièrement publicitaire… le nombre de travellings aboutissant sur du vide. »

« Une beauté factice et trop ostentatoire […] l’omniprésence de marques de luxe transforme le film en exhibition de mode. »

Présenté à Cannes en 2024, le film Parthenope, de Paolo Sorrentino, a été largement critiqué, mettant en lumière les confusions de genre entre commerce de luxe et art et pointant du doigt YSL Productions dont la marque éponyme s’immisce artificiellement dans des scènes du film tels des panneaux publicitaires.

Cette mainmise dans les arts visuels, média particulièrement investi par les maisons de luxe pour sa portée auprès de la jeune génération, démontre l’ultraesthétisation de l’art au détriment de la liberté artistique. La perception de l’artiste et son rôle dans la société commencent à se modifier. De la haute cuisine à la haute couture, le chef ou le directeur de la création se transforme peu à peu en créateur artistique à la tête d’ateliers tandis que l’artiste ne fait plus qu’interpréter les icônes de la maison. Quand l’artiste contemporain n’est pas toujours bien compris, l’artiste qui collabore prend lui aussi des risques réputationnels.

Or, la jeune génération, qui passe ses marques favorites au crible de l’éthique sociale et culturelle, ne risque-t-elle pas de voir dans cette domination du luxe sur l’art une façon de s’approprier la scène artistique, et de pratiquer l’art washing, une nouvelle forme d’appropriation, cette fois-ci artistique ? Quand le directeur omnicanal et data (Chief Omnichannel and Data Officer) de LVMH Gonzague de Pirey craint un lissage de la création par le trop grand usage de l’IA dans le luxe, l’artiste, quant à lui, ne doit-il pas craindre un « lissage » de ses créations par les marques de luxe ?

The Conversation

Élodie de Boissieu ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Entre l’art et le luxe, des liaisons dangereuses ? – https://theconversation.com/entre-lart-et-le-luxe-des-liaisons-dangereuses-279033

Mali’s military leader is consolidating power. Why this is dangerous

Source: The Conversation – Africa (2) – By Salah Ben Hammou, Postdoctoral Research Associate, Rice University

Malian officials announced on 4 May 2026 that junta leader General Assimi Goïta would take on the post of defence minister after the killing of General Sadio Camara a week earlier.

Camara’s death occurred amid an offensive by the Azawad Liberation Front (FLA) and Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin, which launched attacks across Mali. Insecurity persists in Mali despite years of military rule, which was justified on promises of restoring order and defeating insurgent violence.

On the surface, Goïta’s decision to absorb the defence portfolio appears to be a pragmatic wartime measure, aimed at ensuring continuity within the armed forces during a period of instability.

But the move also follows a broader political path that has become visible in Mali since the junta seized power in 2020. Rather than institutionalising military rule, Goïta has concentrated authority around the presidency, tightened control over the state’s coercive apparatus, and relied on a small circle of military elites.

As political scientists who have extensively published and written on military coups and regime trajectories in west Africa, we observe this behaviour is not unique to Mali. It is the third country in the region to see military leaders consolidate their authority around individual leaders rather than the armed forces.

Across the post-coup Sahel, military regimes have shifted from presenting themselves as temporary “corrective” interventions to becoming personalised systems of rule. The other two examples are Captain Ibrahim Traoré, who took power in Burkina Faso in September 2022, and Niger’s General Abdourahamane Tiani, who seized power in July 2023.

The distinction matters because military regimes governed collectively by officer coalitions retain some internal balance and institutional constraint. As power becomes concentrated around a single ruler, however, decision-making revolves around personal loyalty rather than broader military or state interests.

Military rule and personalisation in Mali

Goïta (then a colonel) and his companions in Mali toppled President Ibrahim Boubacar Keita in August 2020. The coup architects initially presented themselves as reluctant interveners. At the time, observers expected a short transition. Within months the regional body Ecowas had lifted its financial embargo.

Goïta pledged elections within 18 months, then 24.

A constitutional revision passed in 2025 removed the provision that had previously barred him from standing in any future presidential election. Political parties were banned. The transitional legislative body was filled by presidential decree. And civilian oversight institutions, including the electoral observation body, were dissolved.

The armed forces were restructured along lines scholars recognise as counterbalancing. This is best described as a coup-proofing mechanism. Regimes create parallel armed structures with distinct reporting lines to make it more difficult for any group to move against them.

In Mali, three specialised military units were created with overlapping counter-terrorism mandates that report to the executive. The police were also placed under military discipline.

Goïta assumed the defence portfolio, appointed the former chief of staff of the armed forces, Major General Oumar Diarra, as delegate minister, and named a new chief of staff to replace him.

The defence portfolio controls the largest share of the state budget, grown from 11.5% to 14.5% of GDP since 2020. It is where Mali’s relationship with Africa Corps, which since 2023 has replaced French forces in counter-terrorism operations, is managed daily.

As defence minister since the coup, Camara had been the primary link with Africa Corps.

The appointment of Diarra is consistent with what scholars describe as the rotation of commanders to limit the accumulation of loyalty around any single figure. Diarra had served as chief of staff since 2020.

Burkina Faso and Niger

In Burkina Faso and Niger, too, there have been signs that military regimes are concentrating power around individual military leaders rather than a collective of officers.

Traoré is perhaps the clearest example of this trend. Since seizing power in 2022, he has cultivated an image of himself as a revolutionary anti-colonial figure, drawing comparisons to the iconic Burkinabè leader Thomas Sankara.

Coordinated social media campaigns glorified Traoré while attacking critics. This was combined with nationalist rhetoric and highly publicised economic reforms. All helped elevate his image as the symbolic saviour of Burkinabè society.

Allegations of assassination attempts and coup conspiracies helped rally public support around Traoré as a besieged national leader. They also served as valuable pretexts for targeting political opponents and rivals in the military.

Traoré has appointed family members and trusted allies to strategic positions. Individuals like his brother, Inoussa Traoré, hold senior positions and help curate the regime’s digital message while maintaining links with sympathetic civil society.

Elections are repeatedly delayed and Burkinabes are urged to “forget about democracy”. Traoré is slated to remain in power until 2029.

In Niger, Tiani, the former commander of Mohamed Bazoum’s Presidential Guard, has extended his rule until at least 2030.

Much like Goïta, he has made the timeline conditional on the state of the country’s security.

Tiani dissolved political parties, promoted himself to army general, a first in Niger, and was cast as a national hero. He has reportedly retreated almost entirely from public life and conducts government from within the presidential guard compound.

From there, Tiani has militarised the civilian administration and placed trusted figures around him. General Salifou Mody at defence serves as his principal relay with Russian partners and with the chief of staff of the armed forces, General Moussa Salaou Barmou.

The regime also moved to repress political opponents through civilian-facing institutions, such as the Commission de lutte contre la délinquance économique, financière et fiscale.

The perils of personalism

For decades, political scientists have highlighted the dangers and weaknesses of personalist political systems. Concentrating power around a single ruler often weakens the institutions needed for effective governance and long-term stability.

In military-ruled countries like those in the Sahel, the consequences can be especially severe. Armed forces may be reorganised less around operational effectiveness than around protecting the ruler from rivals and internal threats.

Promotions and command positions become tied to loyalty, parallel security structures proliferate, and mistrust within the officer corps deepens. On the battlefield, these dynamics can undermine coordination and reduce the military’s ability to respond effectively to insurgent violence.

The Conversation

The authors do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Mali’s military leader is consolidating power. Why this is dangerous – https://theconversation.com/malis-military-leader-is-consolidating-power-why-this-is-dangerous-282923