¿Qué les ocurre a los animales durante un eclipse solar?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Esther Isorna Alonso, Profesora de Fisiología Animal, Universidad Complutense de Madrid

“Las aves caían del cielo y dejaban de cantar”, reza la primera observación registrada de un animal respondiendo a un eclipse solar, que data de mediados del siglo XVI.

Observaciones más recientes realizadas en zoológicos y en entornos naturales describen cambios de comportamiento en distintos grupos de animales, desde invertebrados hasta primates. Sin embargo, el análisis científico de los posibles efectos de un eclipse solar en los seres vivos es una tarea muy compleja que requiere la utilización de avances tecnológicos más allá de las meras observaciones.

¿Qué les pasará a los animales el 12 de agosto de 2026, cuando durante unos minutos en pleno día, la oscuridad repentina alterará de forma breve pero intensa el paisaje, la temperatura, el viento o la humedad relativa?

Los relojes biológicos: cómo la luz organiza la vida

Todos los organismos estudiados hasta la fecha, desde algas unicelulares hasta mamíferos, muestran ritmos en su comportamiento y fisiología sincronizados con los ciclos geofísicos ambientales. El más importante es el ciclo diario de luz y oscuridad que regula procesos tan diversos como los ciclos de sueño y vigilia, la actividad locomotora, la alimentación, la temperatura corporal o la secreción hormonal.

Muchos de estos ritmos no son simples respuestas pasivas a los cambios del ambiente. Los organismos poseemos mecanismos internos capaces de medir el paso del tiempo, conocidos como relojes biológicos o circadianos, que forman el conocido sistema circadiano.

Su función principal es permitir la anticipación de los cambios cíclicos del entorno, de modo que la fisiología y el comportamiento puedan ajustarse antes de que dichos cambios ocurran. Esta capacidad de organizar temporalmente la actividad del organismo supone una importante ventaja adaptativa, ya que optimiza procesos como la búsqueda de alimento, el descanso, la reproducción o la evitación de depredadores.

El término circadiano procede del latín circa diem (“alrededor de un día”), ya que estos ritmos presentan periodos cercanos a las 24 horas. Durante décadas, se desconocía cómo funcionaban estos relojes, pero el descubrimiento de los primeros “genes reloj” –instrucciones genéticas que regulan estos ritmos– hace unos 40 años reveló su base molecular. La característica más sorprendente de estos osciladores es que pueden seguir funcionando incluso en ausencia de señales externas, lo que nos permite mantener una referencia temporal interna.

No obstante, los relojes circadianos no funcionan de forma aislada. Para mantenerse ajustados al tiempo real necesitan sincronizarse continuamente con el entorno. La principal señal para esta puesta en hora es la luz del amanecer, que modifica la actividad de los genes reloj y reajusta cada día los osciladores internos para que permanezcan sincronizados con el ciclo diario de luz y oscuridad. La noche, sin embargo, es menos relevante para esa “puesta en hora”.

Por ello, en el eclipse que observaremos en la península ibérica, al ser próximo al anochecer natural, la señal será menos discordante para el sistema circadiano que si ocurriera en pleno mediodía. Así, se espera que sus efectos sobre la organización temporal interna sean aún menores.

De nadar menos a volver a la colmena

Aunque la duración de un eclipse solar es demasiado breve para alterar los relojes biológicos y, además, probablemente, la mayoría de los animales experimentarán este fenómeno solo una vez en su vida, estudios publicados en las últimas décadas en grupos muy diversos de animales muestran que un eclipse solar total puede desencadenar en ellos respuestas inmediatas.

En los ecosistemas acuáticos, numerosos organismos utilizan la luz para regular su posición en la columna de agua. De forma particular, los microorganismos que constituyen el zooplancton realizan migraciones verticales diarias, para optimizar su alimentación y reducir el riesgo de depredación. Durante algunos eclipses, se han observado ascensos temporales de ciertos microrganismos marinos pelágicos –en aguas abiertas, sin contacto directo con el fondo marino–, aumentos de la bioluminiscencia, reducción del movimiento natatorio de ciertos peces, menos movilidad en la columna de agua e, incluso, cambios de la coloración de su superficie corporal.

Los insectos terrestres también muestran respuestas rápidas a la desaparición de la luz. En general, los diurnos, como las mariposas o las hormigas, suelen reducir su actividad, descienden al suelo o buscan refugio. Por el contrario, algunas especies nocturnas pueden comenzar a activarse: grillos que emiten sonidos característicos de la noche, polillas que emergen de sus escondites diurnos, escarabajos peloteros que detienen su actividad y se entierran o luciérnagas que emiten destellos de luz e inician sus rituales de apareamiento.

Las abejas son un grupo especialmente interesante, dada la relevancia que tiene la luz solar en su ciclo diario vital. Durante la oscuridad total de un eclipse, se han registrado caídas drásticas de su actividad recolectora de néctar, regresando a la colmena como si el día hubiese acabado. De forma muy interesante, los vuelos de las abejas obreras durante las fases parciales del eclipse duraron más tiempo que los habituales con luz solar, demostrando una extraordinaria plasticidad de comportamiento para ajustar su actividad de vuelo a los cambios en la intensidad de luz durante el eclipse.

La influencia en el vuelo y el canto de las aves

Por su parte, algunas aves reducen su actividad de vuelo durante el tiempo de oscuridad total de un eclipse, con una rápida recuperación cuando reaparece la luz solar.

Incluso, ciertas especies disminuyen o interrumpen el canto diurno, cesan la actividad de alimentación y, en algunos casos, regresan temporalmente a los lugares donde normalmente descansan por la noche. Además, estas reacciones son más pronunciadas si el eclipse ocurre durante su estación reproductora.

Se ha descrito que, una vez finalizado el eclipse, gorriones, mirlos, estorninos y otras aves urbanas vuelven a cantar como si estuviera amaneciendo de nuevo. No obstante, estas respuestas difieren mucho entre individuos de una misma especie (algunos aumentan sus patrones de vocalizaciones durante el eclipse) y entre especies distintas (algunas parecen ignorar el fenómeno, especialmente, si la oscuridad no alcanza niveles comparables a los del crepúsculo habitual).

Teniendo en cuenta que el máximo de oscurecimiento durante un eclipse apenas dura unos minutos y que el resto del tiempo la intensidad lumínica es similar a la que las aves podrían experimentar durante un día nublado, no debe sorprendernos esta falta de consistencia en la respuesta de las aves al evento. En este sentido, sabemos que en el control de sus vocalizaciones intervienen reguladores endógenos (niveles hormonales) y una amplia variedad de factores ambientales además de la intensidad lumínica, sin contar las interacciones con otras aves o animales (incluyendo los seres humanos). Por todo ello, no podemos determinar si es la ausencia de luz la que determina las respuestas observadas o una combinación de los distintos factores que intervienen.

De la indiferencia de tu perro a la ansiedad de algún primate

En el caso de los mamíferos, los estudios realizados describen respuestas muy variables y de difícil generalización.

Algunos mamíferos nocturnos, como los murciélagos, abandonan sus refugios durante eclipses totales y vuelven rápidamente a sus comportamientos habituales al regresar la luz solar.

También sabemos que los animales de granja (ganado vacuno y ovino) interrumpen el pastoreo y se desplazan hacia sus establos, interpretando el eclipse como una transición hacia la noche. Las mascotas (perros y gatos) suelen mostrar indiferencia general (están muy adaptados a la luz artificial humana), aunque algunos parecen percibir la alteración ambiental y permanecen atentos a los cambios de comportamiento de las personas que los rodean.

Las observaciones realizadas en zoológicos describen diversos cambios comportamentales en los primates: algunas especies parecen iniciar conductas asociadas al anochecer, aunque mayoritariamente responden con signos de ansiedad generalizada (agrupamiento defensivo, vocalizaciones de alerta), como si estuvieran ante una situación estresante. Posiblemente, esta respuesta de ansiedad durante el eclipse no sea atribuible al propio eclipse, sino a la reacción de los humanos que les contemplan durante el mismo.

Sin desajuste de relojes biológicos

Los eclipses son acontecimientos impredecibles y demasiado raros para haber favorecido mecanismos de adaptación en los animales. Si fuese ventajoso responder a los cambios instantáneos asociados a ese fenómeno, todos los individuos de una especie mostrarían la misma respuesta adaptativa, pero no es así.

Lo que observamos durante un eclipse no son animales con relojes biológicos desajustados, sino respuestas fisiológicas inmediatas para afrontar un cambio ambiental excepcional. En cronobiología, este fenómeno se conoce como masking: la luz o la oscuridad modifican directamente el comportamiento sin alterar necesariamente los relojes internos, que continúan marcando la hora correcta.

En cierto modo, un eclipse solar representa un experimento natural extraordinario, una breve “confusión” que, sin cambiar las reglas biológicas que gobiernan el comportamiento animal, nos permite observar los engranajes del tiempo biológico en funcionamiento de una forma tan espectacular como poco frecuente.

Esquema sobre cómo influye un eclipse en los seres vivos.
Esther Isorna, María Jesús Delgado.

Este artículo fue publicado previamente por la Oficina de Transferencia de Conocimiento (OTC) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

The Conversation

Esther Isorna Alonso recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación PID2022-136288OB-C32

(MCIN/AEI//https://doi.org/10.13039/501100011033)

María Jesús Delgado Saavedra recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación PID2022-136288OB-C32

(MCIN/AEI//https://doi.org/10.13039/501100011033)organización

ref. ¿Qué les ocurre a los animales durante un eclipse solar? – https://theconversation.com/que-les-ocurre-a-los-animales-durante-un-eclipse-solar-285862

Terremotos en Venezuela: así se produjo el “doblete sísmico” que puede causar réplicas durante semanas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Belén Benito Oterino, Catedrática en el área de Mecánica de los Medios Continuos y Teoría de Estructuras de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Consecuencias de los dos terremotos del 24 de junio en Caracas. Mytaj1/Shutterstock

Este miércoles, 24 de julio, dos terremotos de magnitud superior a 7 sacudieron Venezuela con una diferencia de apenas 39 segundos. Primero se produjo un sismo de magnitud 7,2 y, poco después, otro de 7,5. Más que dos terremotos independientes, los registros indican que se trató de un fenómeno poco frecuente denominado doblete sísmico: dos grandes terremotos muy próximos en el tiempo y el espacio. Esta secuencia constituye un excelente ejemplo de cómo pueden interactuar las fallas activas.

Diferentes secuencias sísmicas

En la mayoría de las secuencias sísmicas, un terremoto principal libera gran parte de la energía acumulada durante décadas o siglos en una falla geológica, una fractura en la corteza terrestre a lo largo de la cual se desplazan dos bloques de roca.

Después se producen réplicas de menor magnitud mientras la corteza terrestre alcanza un nuevo equilibrio. Pero en un doblete sísmico ocurre algo diferente: dos terremotos de magnitud similar rompen casi consecutivamente en segmentos distintos de un sistema de fallas.

Las fallas no funcionan necesariamente como estructuras aisladas, sino que forman sistemas capaces de interactuar. Cuando una falla rompe no solo libera energía, sino que también modifica el estado de esfuerzos en las fallas vecinas. Si una de ellas ya estaba próxima a romper, ese cambio de esfuerzos puede ser suficiente para desencadenar un nuevo terremoto.

Este proceso se conoce como transferencia de esfuerzos de Coulomb. Aunque no permite predecir terremotos, sí ayuda a identificar qué fallas o qué zonas han experimentado un aumento de esfuerzos y, por tanto, presentan una mayor probabilidad de ruptura.

Un límite de placas activo

El origen de estos terremotos se encuentra en la interacción entre la placa tectónica del Caribe y la placa Sudamericana. A diferencia de Chile o Perú, donde predomina la subducción (una placa se introduce bajo la otra), el norte de Venezuela está dominado por un movimiento lateral entre ambas placas. La placa del Caribe se desplaza hacia el este respecto a Sudamérica a unos 20 milímetros por año.

Ese movimiento acumula deformación durante décadas o siglos hasta que la resistencia de las rocas se supera y se produce la ruptura de una falla. La energía liberada se propaga en forma de ondas sísmicas y cuando estas alcanzan la superficie terrestre provocan la sacudida que percibimos como un terremoto.

Los análisis preliminares indican que el sismo de magnitud 7,5 se produjo al sureste de Yumare y presentó un mecanismo de deslizamiento lateral derecho. Este era coherente con una ruptura en el sistema de fallas de Boconó, una de las principales estructuras tectónicas del norte de Venezuela.

Mapa que muestra la intensidad sísmica de uno de los terremotos ocurridos en Venezuela con colores azules y naranjas
Mapa de intensidad sísmica del terremoto de 7,5 grados de magnitud ocurrido el 24 de julio en Venezuela. La estrella representa el epicentro del terremoto. La zona de mayor magnitud sísmica tiene colores anaranjados.
USGS

Aunque los terremotos se representan como un punto en los mapas, un evento de magnitud 7,5 puede romper una superficie de unos 150 kilómetros de longitud y alrededor de 20 kilómetros de anchura, por lo que sus efectos se perciben a grandes distancias.

La profundidad también es determinante. Cuanto más superficial es el hipocentro, menor es la atenuación de las ondas sísmicas antes de alcanzar la superficie y más intensa suele ser la sacudida. En este caso, las estimaciones sitúan ambos hipocentros entre 10 y 20 kilómetros de profundidad, por lo que se consideran terremotos superficiales.

¿Cuál es el riesgo en la zona?

El norte de Venezuela es una de las regiones con mayor actividad sísmica del norte de Sudamérica. Desde comienzos del siglo XX se han registrado varios terremotos de magnitud igual o superior a 7. Uno de los más destructivos fue el terremoto de Caracas de 1967, de magnitud 6,6, que causó unos 240 fallecidos y el colapso de numerosos edificios.

Más recientemente, en septiembre de 2025, otro doblete sísmico de magnitudes 6,2 y 6,3 provocó una víctima mortal, más de un centenar de heridos y daños importantes en los estados de Zulia y Lara.

La magnitud y la profundidad influyen en los efectos de un terremoto, pero no son las únicas variables que determinan sus consecuencias. El riesgo sísmico, asociado a las pérdidas, se resume mediante una ecuación sencilla:

Riesgo = Peligro × Exposición × Vulnerabilidad

El peligro sísmico es elevado en el norte de Venezuela por la actividad del límite entre las placas del Caribe y Sudamérica. La exposición depende de la población y de las infraestructuras situadas en las zonas afectadas: un gran terremoto en un área poco poblada puede causar menos daño que otro menor bajo una ciudad.

La vulnerabilidad está relacionada con la capacidad de las construcciones para resistir el movimiento del terreno. En la región conviven edificios modernos con viviendas tradicionales, construcciones informales y edificaciones antiguas. Las más vulnerables son las viviendas de mampostería sin refuerzo, las autoconstruidas y los edificios anteriores a las normas modernas de diseño sismorresistente.

Además, muchas estructuras presentan deficiencias como escaso confinamiento de la mampostería, columnas cortas o ampliaciones realizadas sin un adecuado diseño estructural.

La combinación de un elevado peligro sísmico, una importante exposición y una vulnerabilidad todavía significativa explica el elevado riesgo de esta región.




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¿Qué cabe esperar ahora?

Tras un doblete sísmico es normal que continúen produciéndose réplicas durante días, semanas o incluso meses, algunas con magnitud superior a 5. Aunque la probabilidad de otro gran terremoto disminuye con el tiempo, no desaparece de forma inmediata.

Las réplicas son especialmente peligrosas porque pueden provocar el colapso de edificios ya dañados. Por ello, resulta prioritario inspeccionar las estructuras afectadas y restringir el acceso a aquellas que hayan perdido capacidad resistente.

La ciencia aún no puede predecir cuándo ocurrirá un terremoto, pero sí identificar las zonas de mayor peligrosidad, evaluar la vulnerabilidad de las construcciones y analizar cómo un gran sismo modifica el estado de esfuerzos en las fallas vecinas.

El doblete de Venezuela recuerda que los terremotos forman parte de un sistema dinámico en el que las fallas interactúan continuamente. No podemos detener el movimiento de las placas tectónicas, ni evitar la ruptura en fallas geológicas, pero sí reducir sus consecuencias mediante una adecuada planificación territorial, normas de construcción sismorresistentes y una gestión del riesgo basada en el conocimiento científico.

The Conversation

María Belén Benito Oterino es socia fundadora de la empresa Geolyder S.L, consultoría en temas de riesgo sísmico.

ref. Terremotos en Venezuela: así se produjo el “doblete sísmico” que puede causar réplicas durante semanas – https://theconversation.com/terremotos-en-venezuela-asi-se-produjo-el-doblete-sismico-que-puede-causar-replicas-durante-semanas-286213

Los desastres naturales desestabilizan las finanzas públicas, sobre todo en las economías en desarrollo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elena Ferrer Zubiate, Profesora Titular de Universidad. Departamento de Gestión de Empresas, Universidad Pública de Navarra, Universidad Pública de Navarra

Desbordamiento del río Po en el municipio italiano de Castelvetro Piacentino, en el norte de Italia. columbo.photog/Shutterstock

Cuando un desastre natural irrumpe en una región, la atención se centra, lógicamente, en las víctimas y los daños materiales. Pero hay otra dimensión menos visible y que cada vez gana más importancia: la financiera.

Desde el mundo académico se ha comenzado a explorar si los desastres naturales también influyen en el riesgo crediticio de los estados. Es decir, en su capacidad para endeudarse y en las condiciones en que lo hacen. Veamos qué nos dicen hasta ahora esos estudios y qué preguntas quedan aún abiertas.




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Por qué un desastre puede complicar las finanzas públicas

Tras una catástrofe, los gobiernos suelen aumentar el gasto en rescate, reconstrucción y ayudas a los afectados. Esto puede elevar el déficit y con él, el nivel de deuda pública. Si los mercados financieros perciben que esa deuda es menos sostenible, el coste de financiación del estado tiende a subir.

Este mecanismo depende de muchos factores: la magnitud del desastre, la situación previa de las finanzas públicas, la capacidad institucional del país o el acceso a seguros y ayuda internacional. Según el informe global para 2025 de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), la factura global de esos eventos podría acercarse a los 2,3 billones de dólares anuales (aunque estas estimaciones deben interpretarse con cautela por la cantidad de variables incluidas).

Qué dice la investigación: primeras evidencias

Los estudios pioneros apuntan a que la conexión existe, aunque los efectos varían según el tipo de catástrofe y el contexto económico del país. Algunas investigaciones sugieren que los desastres geofísicos (terremotos, erupciones volcánicas, deslizamientos de tierra, avalanchas) y meteorológicos (olas de calor, huracanes, tornados) tienden a elevar la prima de riesgo de los países (la tasa a la que se financian en los mercados internacionales) tanto a corto como a largo plazo. En cambio, los eventos hidrológicos (sequías, inundaciones) muestran efectos más transitorios.

En el caso de los países del Caribe, la exposición recurrente a huracanes puede limitar la capacidad de los gobiernos para emitir deuda en condiciones favorables. En Europa, un análisis de 92 desastres en 17 países entre 2007 y 2021 generó reacciones distintas en los mercados de deuda soberana: el impacto varía según la región y el tipo de calamidad.

El impacto sobre el riesgo soberano es mayor en los países de Europa del Sur y Europa del Este, mientras que Europa Occidental muestra efectos más moderados y Europa del Norte los menores. Los desastres geofísicos y climatológicos (terremotos, incendios, corrimientos de tierra, erupciones volcánicas) generan los mayores aumentos del riesgo soberano, superando a los hidrológicos y meteorológicos (sequías, lluvias extremas, inundaciones).

Se trata de un tipo de investigación joven y con matices. Ni todos los desastres tienen el mismo impacto, ni todos los países reaccionan igual.




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Un riesgo global, no solo local

Una de las conclusiones más relevantes de este estudio es que los desastres naturales no son eventos aislados. Sus consecuencias financieras se contagian. Cuando un país sufre una catástrofe, los inversores que tienen deuda de países vecinos o con economías similares también se ponen en alerta.

Un estudio reciente del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) sobre 52 economías entre los años 2000 y 2023 confirma que los riesgos físicos (daños directos a personas e infraestructuras) y los riesgos de transición (impactos económicos derivados de la transición ecológica) provocados por el cambio climático se trasladan a los rendimientos de los bonos soberanos, con efectos más pronunciados en economías en desarrollo y en países con altas emisiones.

Más expuestos y con menos recursos

Las investigaciones sugieren que las economías en desarrollo podrían ser más vulnerables a estos efectos al tener:

  • Menor margen fiscal para absorber daños imprevistos (menos fondos disponibles, capacidad para endeudarse o flexibilidad en sus presupuestos).

  • Acceso más limitado a instrumentos y mecanismos para identificar, evaluar, controlar y mitigar amenazas, proteger sus recursos, anticipar impactos negativos y tomar decisiones informadas frente a la incertidumbre.

  • Infraestructuras más frágiles.

Un análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre 164 países estima que una sequía puede reducir el crecimiento del PIB en economías emergentes alrededor de 1,4 puntos porcentuales y deteriorar el saldo primario (la diferencia entre los ingresos tributarios de un Estado y lo que gasta en sus políticas públicas y en pagar a sus funcionarios). En cambio, en economías avanzadas el efecto fiscal es menos pronunciado.

En una línea similar, otro trabajo con datos de 98 países observa que los más vulnerables al cambio climático tienden a pagar más por financiarse en los mercados, aunque la causalidad es compleja y difícil de aislar.

El cambio climático como factor de riesgo financiero

Si los desastres naturales pueden afectar al riesgo soberano hoy, el cambio climático plantea preguntas sobre lo que podría ocurrir a largo plazo. Una simulación reciente sobre las calificaciones crediticias de 109 países sugiere que, bajo escenarios de altas emisiones, podrían producirse rebajas de calificación en varias decenas de países hacia 2030, con incrementos potenciales en el coste de la deuda soberana.

Estas proyecciones, que se basan en modelos matemáticos (con su correspondiente incertidumbre), muestran una tendencia que los gestores de riesgo y los responsables de diseñar las políticas económicas tienen cada vez más en cuenta.

Investigación en curso, preguntas abiertas

Los estudios sobre la conexión entre desastres naturales y riesgo soberano son relativamente recientes y requieren más evidencias, pero apuntan en una dirección clara: las consecuencias de una catástrofe natural no se limitan a los daños inmediatos, sino que pueden extenderse a la capacidad de un país para financiarse, lo que va a influir en su desarrollo a largo plazo. Entender mejor esa relación es, en sí mismo, una forma de prepararse para el día después.

The Conversation

Elena Ferrer Zubiate recibe fondos del proyecto de investigación de Fundación Ramón Areces – XXIII Concurso Nacional para la Adjudicación de Ayudas a la Investigación en Ciencias Sociales

Francisco J. López Arceiz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Los desastres naturales desestabilizan las finanzas públicas, sobre todo en las economías en desarrollo – https://theconversation.com/los-desastres-naturales-desestabilizan-las-finanzas-publicas-sobre-todo-en-las-economias-en-desarrollo-264209

Chaleur extrême : une découverte encourageante sur la capacité d’adaptation des aînés

Source: The Conversation – in French – By Daniel Gagnon, Associate professor, Université de Montréal

L’année 2024 a marqué la première fois où la température planétaire moyenne a dépassé le seuil de 1,5 °C fixé par l’Accord de Paris. Une conséquence directe de ce réchauffement climatique est l’intensification des vagues de chaleur qui représentent déjà une menace importante pour la santé humaine. Le Québec n’échappe pas à cette réalité : d’ici 2080, Montréal pourrait connaître entre 37 et 54 journées de plus de 30 °C par année, contre seulement 11 entre 1976 et 2005.


Les personnes aînées sont considérées comme la population la plus vulnérable à la chaleur. Lors des étés européens exceptionnellement chauds de 2022, 2023 et 2024, environ 84 % des 181 446 décès attribués à la chaleur sont survenus chez des adultes âgés de 75 ans et plus. Le constat était similaire lors du dôme de chaleur de 2021 dans l’Ouest canadien.

Carte de l’Amérique du Nord avec des zones en rouge, jaune, blanc et bleu
Carte des anomalies des températures (à deux mètres d’altitude) le 27 juin 2021 comparées à la moyenne de la même journée entre 2014-2020.
(Joshua Stevens/NASA Earth Observatory)

Or, le vieillissement de la population s’accélère rapidement, notamment au Québec, où une personne sur quatre aura plus de 65 ans d’ici 2031. Il est donc urgent de mieux comprendre pourquoi les personnes aînées sont plus à risque lors des périodes de forte chaleur, mais aussi de déterminer si cette vulnérabilité peut être atténuée.


Cet article fait partie de notre série La Révolution grise. La Conversation vous propose d’analyser sous toutes ses facettes l’impact du vieillissement de l’imposante cohorte des boomers sur notre société, qu’ils transforment depuis leur venue au monde. Manières de se loger, de travailler, de consommer la culture, de s’alimenter, de voyager, de se soigner, de vivre… découvrez avec nous les bouleversements en cours, et à venir.


Pourquoi le corps dissipe-t-il moins bien la chaleur avec l’âge ?

Les conséquences de la chaleur sur la santé découlent principalement d’une accumulation excessive de chaleur dans l’organisme. Comparativement aux jeunes adultes, les personnes aînées présentent généralement une augmentation plus prononcée de la température corporelle interne lors d’une exposition à la chaleur. Or, cette hausse ne commence pas subitement à 65 ans, mais apparaît progressivement dès l’âge adulte.




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Dans nos travaux, nous observons qu’à exposition égale à la chaleur, la température corporelle interne tend à augmenter d’environ 0,1 °C par décennie de vie. Autrement dit, une personne de 90 ans pourrait atteindre une température interne de près de 0,7 °C plus élevée qu’une personne de 20 ans placée dans les mêmes conditions. Ceci explique en partie pourquoi les personnes aînées sont plus susceptibles de développer des complications cardiovasculaires ou rénales à la chaleur.

Pour éviter une surchauffe, plusieurs mécanismes se mettent en place dans le corps pour perdre de la chaleur. Les vaisseaux sanguins de la peau se dilatent afin d’échanger davantage de chaleur avec l’environnement, une réponse physiologique appelée « vasodilatation cutanée ». Les glandes sudoripares, elles, produisent de la sueur dont l’évaporation permet de refroidir le corps.

Plusieurs études montrent que ces réponses deviennent moins efficaces avec l’avancée en âge. Dès 40 ans, l’être humain transpire généralement moins, alors que la vasodilatation cutanée est réduite lors d’une exposition à la chaleur. Jusqu’à récemment, la majorité des travaux suggéraient que ces limitations provenaient surtout des organes responsables de ces réponses, notamment les vaisseaux sanguins et les glandes sudoripares.

Cependant, une question demeurait largement irrésolue : le vieillissement affecte-t-il aussi les signaux nerveux envoyés par le cerveau pour déclencher ces mécanismes de protection ? En d’autres mots, le contrôle nerveux de la thermorégulation est-il lui aussi altéré avec l’âge ? C’est ce que nos derniers travaux ont tenté de découvrir.

Entraîner le corps à mieux tolérer les environnements chauds

Des expositions répétées à la chaleur peuvent entraîner une série d’adaptations physiologiques qui permettent au corps humain de mieux tolérer les environnements chauds. Ce phénomène, appelé acclimatation à la chaleur, est largement utilisé par les athlètes avant des compétitions disputées sous de fortes chaleurs ainsi que par les militaires avant un déploiement dans des régions chaudes.

L’acclimatation consiste généralement à s’exposer à la chaleur pendant 60 à 90 minutes par jour, sur une période de 7 à 14 jours, soit par l’exercice en environnement chaud, soit par des méthodes passives comme les bains chauds ou les saunas.

Les bénéfices sont multiples : la transpiration débute plus rapidement et devient plus abondante, les vaisseaux sanguins de la peau se dilatent plus tôt, la température corporelle interne de repos diminue et le cœur travaille moins fort lors d’une exposition à la chaleur. Résultat : pour une même chaleur, l’organisme subit moins de répercussions néfastes. Une grande partie de ces adaptations survient d’ailleurs dès la première semaine. Ce phénomène est connu depuis la fin des années 1700, et semble survenir chez tout le monde.

Cette stratégie pourrait être particulièrement utile au début de l’été dans les climats nordiques, alors que les premières vagues de chaleur surviennent avant que le corps ne se soit naturellement adapté aux températures élevées. Jusqu’à récemment, la communauté scientifique avait très peu de données sur la conservation de cette capacité d’adaptation chez les personnes aînées.


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L’âge avancé n’empêche pas le système nerveux de s’acclimater à la chaleur

Pour adresser cette question, nous avons comparé les réponses physiologiques à la chaleur de 15 personnes âgées de 60 à 78 ans à celles de 16 jeunes adultes âgés de 21 à 40 ans avant et après sept jours d’acclimatation à la chaleur réalisés dans des bains chauds quotidiens de 90 minutes à 40 °C.

Lors de ces expositions à la chaleur, nous avons mesuré les signaux nerveux responsables de la transpiration et de la dilatation des vaisseaux sanguins de la peau. Après les sept jours d’acclimatation, ces signaux étaient activés plus rapidement, ce qui signifie que le corps déclenchait ses mécanismes de perte de chaleur alors qu’il avait accumulé moins de chaleur. Cette réponse était associée à une transpiration et à une vasodilatation cutanée plus précoces.

Nous avons également observé une diminution progressive de la température corporelle interne de repos ainsi qu’une fréquence cardiaque moins élevée pendant les bains chauds, et ce, en maintenant des conditions identiques tout au long de l’expérience.




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Contrairement à notre hypothèse de départ, ces adaptations étaient comparables chez les jeunes adultes et les personnes aînées. Ces résultats, basés sur une trentaine d’individus, suggèrent que le vieillissement n’altère pas nécessairement la capacité du système nerveux à s’adapter à la chaleur.

Bien que cette découverte soit encourageante, d’autres questions demeurent. Il reste notamment à déterminer quelle dose minimale de chaleur (en termes d’intensité, de durée et de fréquence des expositions) est nécessaire pour induire des adaptations physiologiques bénéfiques. Dans notre étude, les participants ont réalisé sept bains quotidiens de 90 minutes à 40 °C, un protocole exigeant, quoique bien toléré. La faisabilité d’une telle approche à grande échelle demeure toutefois incertaine.

De futures recherches devront donc identifier des stratégies d’exposition à la chaleur plus simples et plus accessibles afin de favoriser l’adaptation des personnes vieillissantes aux épisodes de chaleur extrême de plus en plus fréquents.

La Conversation Canada

Daniel Gagnon a reçu des financements des Fonds de recherche du Québec – Santé, du Conseil de recherches en sciences naturelles et en génie du Canada et de la Fondation de l’Institut de Cardiologie de Montréal pour la réalisation du projet de recherche décrit dans cet article.

Thomas Deshayes a reçu des financements des Fonds de recherche du Québec – secteur Santé (FRQS), du Conseil de recherches en sciences naturelles et en génie du Canada (CRSNG), MITACS et de l’Institut de recherche Robert-Sauvé en santé et en Sécurité du travail (IRSST).

ref. Chaleur extrême : une découverte encourageante sur la capacité d’adaptation des aînés – https://theconversation.com/chaleur-extreme-une-decouverte-encourageante-sur-la-capacite-dadaptation-des-aines-283324

De Southampton à Belfast : comment Nigel Farage fait entrer les thèmes de l’extrême droite dans le débat public britannique

Source: The Conversation – in French – By Karine Tournier-Sol, Professeur de civilisation britannique contemporaine, Université de Toulon

Les émeutes racistes de Southampton, en Angleterre, et de Belfast, en Irlande du Nord, début juin 2026, illustrent la manière dont certains faits divers impliquant des immigrés sont mobilisés par Nigel Farage et les autres forces britanniques d’extrême droite pour alimenter les débats sur l’immigration et dénoncer un supposé traitement discriminatoire des Britanniques blancs. En durcissant son discours autour d’un « racisme anti-Blancs » et du slogan White Lives Matter, Farage, qui fait la course en tête dans les sondages conduits en vue d’éventuelles législatives anticipées, contribue à normaliser des thèmes auparavant cantonnés aux marges de l’extrême droite.


Les récents événements survenus à Southampton puis à Belfast ont fourni à Nigel Farage une nouvelle occasion de relancer le débat sur l’immigration, thème central du projet politique porté par Reform UK. Dans les deux cas, un crime particulièrement choquant commis par une personne issue de l’immigration a servi de déclencheur. Le leader de Reform UK s’en est emparé pour dénoncer les conséquences de ce qu’il qualifie d’immigration de masse et ce qu’il présente comme un traitement injuste des Britanniques blancs par les autorités.

Ces épisodes s’inscrivent dans une dynamique observable depuis les émeutes de Southport à l’été 2024, où certains faits divers sont récupérés à des fins politiques. Ce phénomène ne se limite pas à Nigel Farage : il mobilise plus largement l’ensemble de l’écosystème d’extrême droite britannique. Farage y joue toutefois un rôle singulier, en contribuant à faire entrer dans le débat public des thèmes longtemps restés cantonnés aux marges de l’extrême droite.

Southampton : de l’émotion à la récupération politique

À Southampton d’abord, dans le sud de l’Angleterre, les violences ont suivi la diffusion, le 1er juin, d’une vidéo de l’arrestation d’Henry Nowak. Ce jeune étudiant de 18 ans avait été poignardé, le 3 décembre dernier, par Vickrum Digwa, membre de la communauté sikh. Alertés par le frère de Digwa, qui avait signalé une prétendue agression raciste contre ce dernier, les policiers arrivés sur les lieux traitent Digwa comme la victime et Nowak comme le suspect. Sur les images enregistrées par les caméras embarquées des policiers, on les voit procéder à l’arrestation de Nowak et le menotter alors qu’il gît au sol, mortellement blessé. On l’entend répéter aux policiers qu’il a été poignardé et qu’il ne peut plus respirer – « I can’t breathe », les mêmes mots que George Floyd avant sa mort en 2020 – mais ceux-ci ne le croient pas. Il perd connaissance avant de succomber à ses blessures.

La diffusion de ces images a suscité une vive émotion dans le pays. Alors que le père de Nowak avait demandé à ce que la mort de son fils ne soit pas exploitée pour attiser les tensions et la haine, c’est précisément l’inverse qui s’est produit.

Nigel Farage a été prompt à s’emparer de ce fait divers tragique. Dans une vidéo publiée sur les réseaux sociaux, il a établi le parallèle avec George Floyd et le mouvement Black Lives Matter, mais en inversant la lecture : il a dénoncé une « société à deux vitesses » dans laquelle « les droits et les privilèges des Blancs comptent moins que ceux des minorités ethniques » ; il a appelé à mettre fin aux « préjugés anti-Blancs », ajoutant que « les vies des Blancs comptent autant que celles des Noirs » (« White Lives Matter just as much as Black Lives ») ; il a également remis en cause les politiques destinées à lutter contre les discriminations et à améliorer la représentation des minorités. Enfin, il a encouragé les Britanniques à réagir avec une « rage pure et froide » à l’assassinat de Henry Nowak.

Dans le même temps, l’ensemble de la mouvance d’extrême droite s’est rapidement mobilisée. Le 2 juin au soir, une manifestation organisée devant le commissariat de Southampton a dégénéré en affrontements avec la police. Au sein d’une foule mêlant habitants locaux bouleversés par la tragédie et militants venus porter un message politique, l’activiste d’extrême droite Tommy Robinson, de son vrai nom Stephen Yaxley-Lennon, a appelé à obtenir « justice pour Henry », dénonçant une « police raciste » et affirmant que « les Blancs sont traités comme des citoyens de seconde zone par le gouvernement ». À ses côtés se trouvaient plusieurs figures de l’extrême droite britannique.

Belfast : une mécanique similaire

Une semaine plus tard, l’agression au couteau de Stephen Ogilvie à Belfast (Irlande du Nord) par un réfugié soudanais a une nouvelle fois servi de déclencheur, reproduisant la même mécanique : amplification sur les réseaux sociaux, récupération politique et mobilisation de militants d’extrême droite sur le terrain. Grièvement blessé lors de l’attaque, Ogilvie a survécu mais a perdu un œil.

Les images de l’agression ont rapidement circulé sur les réseaux sociaux et ont été relayées par l’ensemble de l’écosystème d’extrême droite britannique, de Reform UK à Tommy Robinson, en passant par Restore Britain, nouveau parti fondé par Rupert Lowe après sa rupture avec Reform UK. Robinson a notamment relayé les lieux des rassemblements prévus, une publication ensuite partagée par Elon Musk.

Malgré les appels au calme des responsables politiques nord-irlandais et de la police, une nuit de violence a suivi, pendant laquelle des dizaines de militants d’extrême droite, souvent vêtus de noir et masqués, ont incendié des véhicules, des commerces et des logements dans ce qui s’apparente à une véritable chasse aux étrangers. Ces violences ont été qualifiées de « pogroms racistes » par plusieurs médias.

Un schéma désormais récurrent

La séquence de Southampton et Belfast n’est pas nouvelle. Il s’agit là d’un schéma désormais récurrent, qui s’observe régulièrement au Royaume-Uni depuis les émeutes qui ont suivi le meurtre de trois fillettes à Southport (Angleterre) en juillet 2024. À l’époque déjà, une campagne de désinformation sur les réseaux sociaux avait présenté à tort l’auteur de l’attaque comme un demandeur d’asile musulman récemment arrivé dans le pays. L’information s’était propagée rapidement, alimentant des manifestations largement investies par l’extrême droite qui avaient dégénéré en violences dans plusieurs villes britanniques.

Nigel Farage, fraîchement élu à Westminster, s’était alors retrouvé au cœur de la controverse. C’est à cette occasion qu’il avait repris à son compte l’expression de « police à deux vitesses » (two-tier policing), contribuant à faire entrer dans le débat public un thème jusque-là largement cantonné aux marges de l’extrême droite britannique. Il établissait déjà un parallèle avec les manifestations Black Lives Matter de 2020, affirmant que les personnes y ayant participé avaient bénéficié d’un traitement plus favorable de la part de la police.

Le même phénomène s’est reproduit à l’été 2025 à Epping (Angleterre), après l’agression sexuelle d’une adolescente par un demandeur d’asile. Partie d’une émotion bien réelle au sein de la population locale, la mobilisation a rapidement été investie par l’extrême droite et a débouché sur une vague de manifestations à travers le pays devant des hôtels hébergeant des demandeurs d’asile. Certaines de ces mobilisations ont dégénéré et plusieurs établissements ont été pris pour cible.

Tous les faits divers ne suscitent pas une telle mobilisation. Ceux qui sont mis en avant par l’extrême droite sont ceux qui peuvent être reliés à la question migratoire. Le fait divers devient alors la preuve supposée d’un problème plus général lié à l’immigration de masse. Les réseaux sociaux jouent un rôle essentiel dans cette dynamique, permettant à la fois la circulation rapide d’informations –et de désinformation – et la coordination des mobilisations.

Quand les thèmes des marges gagnent le centre

On l’a vu, Nigel Farage n’est pas le seul acteur à s’emparer de ces faits divers. Mais ce qui distingue Farage est sa capacité à récupérer des éléments de langage issus des marges de l’extrême droite et à les placer au cœur du débat public.

Les scandales liés aux grooming gangs, ces réseaux d’exploitation sexuelle de jeunes filles dans lesquels des hommes d’origine pakistanaise étaient surreprésentés, illustrent bien cette dynamique. Farage a contribué très tôt à politiser cette affaire. Mais d’autres figures de l’extrême droite, comme Tommy Robinson et Rupert Lowe, s’en sont également emparées.

Les événements de Southampton et de Belfast marquent une nouvelle étape. Jusqu’à présent, Farage dénonçait principalement les conséquences de l’immigration, l’échec des politiques migratoires ou encore ce qu’il qualifie de « police à deux vitesses ». Avec les références aux « préjugés anti-Blancs », au « racisme anti-Blancs » ou encore au slogan « White Lives Matter », il franchit désormais un nouveau cap.

L’ensemble de ces thèmes repose sur une même idée : celle selon laquelle les Britanniques blancs seraient aujourd’hui victimes d’un traitement injuste ou discriminatoire. En reprenant à son compte ces éléments de langage, Farage participe à diffuser bien au-delà des marges de l’extrême droite des thèmes qui y circulaient déjà depuis plusieurs années, contribuant ainsi à leur normalisation.

Cette évolution témoigne d’une nouvelle radicalisation discursive. Alors que Farage et ses partis successifs s’étaient jusqu’à présent inscrits dans un nationalisme civique, les références aux « Blancs » et au « racisme anti-Blancs » introduisent une dimension plus explicitement raciale.

Pourquoi Farage durcit son discours

Cela peut sembler paradoxal. Nigel Farage s’est toujours efforcé de tracer une ligne de démarcation claire avec les partis d’extrême droite, et en particulier avec la figure de Tommy Robinson. Cette stratégie lui a permis de se présenter comme une alternative plus respectable tout en défendant des positions très fermes sur l’immigration. Le chercheur Aurélien Mondon parle à cet égard de « légitimation par contraste » : en se distinguant de figures plus extrêmes, Farage apparaît plus modéré. Le curseur de ce qui est acceptable dans le débat public est déplacé vers la droite, et on assiste à une normalisation des idées et du discours anti-immigration.

Aujourd’hui pourtant, alors que Reform UK fait la course en tête dans les sondages depuis plus d’un an et tente de se présenter comme un parti de gouvernement crédible, la radicalisation récente du discours de Farage, mais aussi de la politique migratoire prônée par Reform UK, peut sembler contre-intuitive.

Elle peut se lire comme une stratégie pour tenter de contrer la pression exercée sur sa droite : Robinson jouit d’une popularité importante parmi les membres de Reform UK (61 % ont une opinion favorable de lui). Sa manifestation Unite the Kingdom, qui a rassemblé 150 000 personnes à Londres en septembre 2025, témoigne également de sa capacité de mobilisation.

À cette concurrence s’ajoute désormais celle de Rupert Lowe. Depuis sa rupture avec Reform UK et la création de Restore Britain, il cherche à incarner une option alternative plus radicale à Farage. Les enquêtes montrent qu’il bénéficie lui aussi d’une image positive auprès d’une large partie des membres de Reform UK, et l’élection partielle de Makerfield (très suivie dans l’ensemble du pays, car elle s’est soldée par l’élection du travailliste Andy Burnham, qui peut désormais briguer le poste de premier ministre laissé vacant par Keir Starmer) a montré sa capacité à capter une partie de l’électorat de Reform UK : la candidate de Restore Britain Rebecca Shepherd a glané quelque 7 % des suffrages, dont une grande partie seraient sans doute allés, si elle ne s’était pas présentée, au représentant de Reform UK Robert Kenyon (34,7 %).

Cela agace visiblement Nigel Farage, qui s’efforce publiquement de minimiser la portée de cette menace, mais on peut penser que sa radicalisation supplémentaire est une tactique pour tenter de la désamorcer.

Il y a d’ailleurs une certaine ironie à cette situation. Farage accuse aujourd’hui Lowe d’entraver les perspectives de Reform en scindant le vote de droite. Or c’est précisément ce qu’il a lui-même fait pendant des années au parti conservateur avec ses partis successifs, du UKIP à Reform UK. L’arroseur est, aujourd’hui, arrosé.

Les événements de Southampton et de Belfast illustrent un phénomène qui dépasse largement ces deux affaires. En reprenant des thèmes et des éléments de langage longtemps associés aux marges de l’extrême droite, Nigel Farage contribue à les installer au cœur du débat politique britannique. Plus encore que ses succès électoraux, c’est peut-être là que réside aujourd’hui son influence la plus durable.

The Conversation

Karine Tournier-Sol ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. De Southampton à Belfast : comment Nigel Farage fait entrer les thèmes de l’extrême droite dans le débat public britannique – https://theconversation.com/de-southampton-a-belfast-comment-nigel-farage-fait-entrer-les-themes-de-lextreme-droite-dans-le-debat-public-britannique-285823

Céline Dion, la superstar qui rapproche le Québec et la France

Source: The Conversation – in French – By Adeline Vasquez-Parra, Maître de conférences, Université Lumière Lyon 2

La fête nationale du Québec, célébrée le 24 juin, offre l’occasion de revenir sur l’un des évènements québécois de l’année : les dix concerts parisiens de Céline Dion. À chaque nouvelle tournée de la chanteuse québécoise, le même phénomène se produit : files d’attente interminables, billets épuisés en quelques minutes. Au-delà de la « starification », que révèle son parcours entre le Québec et la France ?


Née en 1968, Céline Dion appartient à un Québec que l’on pourrait aujourd’hui qualifier de « disparu ». Dernière d’une fratrie de 14 enfants, elle grandit au sein d’une société canadienne-française rurale encore marquée par la tradition : familles nombreuses et forte empreinte catholique.

Sa naissance coïncide toutefois avec l’entrée du Québec dans la modernité car Céline Dion est d’abord une enfant de « la révolution tranquille », cette période de mutations sociales et économiques qui voit l’État québécois se moderniser sous l’impulsion du gouvernement de Jean Lesage (1960-1966). L’éducation et la santé passent sous le contrôle de l’État provincial retirant à l’Église catholique sa tutelle historique. La langue française s’affirme comme langue de l’espace public et de l’activité économique.

À partir de la révolution tranquille, il ne s’agit plus seulement d’assurer la survie d’une minorité francophone mais de bâtir une société moderne capable de se prendre en main par le biais de l’État provincial.

Cette double appartenance explique en partie la place singulière de Céline Dion dans l’imaginaire collectif québécois. Comme l’a montré le chercheur Frédéric Demers, elle occupe une position centrale dans le panthéon québécois précisément parce qu’elle sert de « pont entre continuités et mutations ». Son parcours a réconcilié le Québec avec les valeurs entrepreneuriales et celles du succès professionnel, longtemps taboues, et les a exportées à l’international. C’est de cette conversion (non dénuée de sarcasme) que traite, en partie, le film de Valérie Lemercier Aline, sorti en 2020 en France.

Rapprochement France-Québec

La fin des années 1960 témoigne aussi d’un rapprochement inédit entre la France et le Québec. L’Exposition universelle de Montréal de 1967 offre au Québec une visibilité internationale sans précédent tout comme le célèbre « vive le Québec libre ! » lancé par le général de Gaulle depuis le balcon de l’hôtel de ville de Montréal. Sans résumer les relations franco-québécoises à cet épisode, celui-ci contribue à renforcer les échanges institutionnels entre les deux sociétés.

L’un des aspects les plus complexes du parcours de Céline Dion réside pourtant dans son rapport à l’identité québécoise puisqu’elle a toujours évité les prises de position politiques explicites. Lors des référendums sur la souveraineté du Québec de 1980 et de 1995, elle demeure prudente. Cette neutralité contraste avec toute une génération d’artistes québécois connus en France dans les années 1960 et 1970, tels Gilles Vigneault ou Félix Leclerc, pour qui la chanson constituait un instrument d’émancipation nationale.

La première superstar québécoise

Car l’intérêt historique de Céline Dion dans l’étude des relations France-Québec tient aussi à sa trajectoire exceptionnelle dans un contexte de mondialisation accélérée où son image puise à la fois dans l’américanité et la francophonie. Au cours des années 1980 et surtout 1990, la libéralisation des marchés et la multiplication des chaînes de télévision permettent l’essor des industries du divertissement et démocratisent l’accès aux productions culturelles.

La carrière musicale de Céline Dion accompagne plusieurs moments emblématiques de cette mondialisation culturelle principalement associée au triomphe des industries culturelles américaines. Sa présence à la cérémonie de gala du président Bill Clinton en 1994, puis sa participation à l’ouverture des Jeux olympiques d’Atlanta en 1996 et le succès planétaire de My Heart Will Go On pour la bande-son du film Titanic en 1998 la consacrent comme une diva nord-américaine.

La journaliste Denise Bombardier observera rétrospectivement dans son Dictionnaire amoureux du Québec qu’il a fallu « attendre que les États-Unis la décrètent mégastar pour qu’enfin la France, dédouanée par les Américains en quelque sorte, l’adopte et la consacre à son tour ».

Céline Dion est peut-être la première chanteuse québécoise massivement adoptée par les Français parce qu’elle incarne d’abord une forme de modernité nord-américaine.

Ainsi, « les années Céline », du début des années 1990 à la fin des années 2000, correspondent à un nouveau rapport entre les Français et le Québec. Ce dernier y importe des codes très en vogue de la culture nord-américaine. Les humoristes Anthony Kavanagh ou Stéphane Rousseau connaissent un certain succès avec leur one-man show, la présentatrice Julie Snyder importe le rythme rapide des talk-shows à l’américaine avec son émission, « Vendredi, c’est Julie », diffusée sur France 2.

La Québécoise : un symbole

La grande nouveauté qu’a introduit Céline Dion en France tient peut-être au fait qu’elle soit une Québécoise. Pendant longtemps, les représentations françaises du Canada historique ont été dominées par des figures masculines héritées de la relation coloniale originelle où explorateurs, coureurs de bois, aventuriers et bûcherons, répondant à des codes précis de virilité, incarnaient une certaine représentation française de l’Amérique du Nord. Jusqu’au XXᵉ siècle, les grandes personnalités québécoises connues en France demeurent des hommes que l’on pense à Robert Charlebois, ou encore Marcel Béliveau.

Certes, la France avait déjà découvert Ginette Reno ou Diane Dufresne avant Céline Dion, mais aucune n’avait occupé une place aussi centrale dans l’imaginaire populaire. Alors qu’elle tient une place d’héroïne nationale au Québec, comme l’indique la chercheuse en musique populaire Line Grenier, sa réception en France semble opérer un même déplacement. Ni totalement étrangère ni véritablement française, mais tout aussi « héroïque » et « nationale ».

Un paysage mémoriel sonore partagé

Céline Dion emprunte à une mémoire musicale commune. Le projet de Maison de la chanson et de la musique du Québec dont l’ouverture est prévue à Montréal en 2028 repose sur une intuition particulièrement innovante : et si ce qui reliait le Québec au monde était avant tout une mémoire sonore partagée ?

Depuis la création des Francofolies de La Rochelle en 1985, puis des FrancoFolies de Montréal en 1989, les échanges musicaux entre les deux rives de l’Atlantique n’ont cessé de croître. Ces festivals ont beaucoup contribué à faire circuler les artistes francophones et à intégrer la chanson québécoise à un espace culturel transnational.

Le succès de Céline Dion ne doit toutefois pas masquer la diversité de cette production musicale. Des artistes comme Les Cowboys Fringants ou plus récemment Angine de Poitrine ont développé d’autres manières d’incarner le Québec sur la scène française. Plus récemment, les voix autochtones comme Elisapie contribuent à faire entendre des rapports plus complexes à la langue française et à l’identité québécoise.

Malgré leur reconnaissance critique et leur popularité, peu de ces artistes ont cependant réussi à fédérer un public aussi vaste et bigarré que celui de Céline Dion.

The Conversation

Adeline Vasquez-Parra ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Céline Dion, la superstar qui rapproche le Québec et la France – https://theconversation.com/celine-dion-la-superstar-qui-rapproche-le-quebec-et-la-france-285777

Comment la « nouvelle norme » de l’été 2026 met à l’épreuve la résilience climatique de l’Europe

Source: The Conversation – France (in French) – By Júlia de Freitas Sampaio, Postdoctoral researcher, University of Luxembourg

Alors que les populations d’une large partie de l’Europe suffoquent sous une vague chaleur sans précédent, l’urgence est d’adopter enfin des mesures coordonnées au plus haut niveau pour faire face à ces températures extrêmes.


Nous ne sommes qu’en juin, mais l’Europe subit déjà sa deuxième vague de chaleur extrême en deux mois. Les températures ont dépassé les 44 °C dans plusieurs régions du continent. Des alertes canicule sont désormais en vigueur dans plusieurs pays, dont six au niveau rouge, le plus extrême.

La France a placé 72 de ses 96 départements en alerte rouge. Au moins 40 personnes se sont noyées en tentant d’échapper à la chaleur.

En Espagne, les températures ont atteint un pic de 45,1 °C, avec 101 décès liés à la chaleur recensés rien qu’au mois de mai, soit le chiffre le plus élevé jamais enregistré pour ce mois.

Le Royaume-Uni a battu son record historique de température pour le mois de juin. Les villes ferment les écoles, les réseaux électriques sont mis à rude épreuve et les hôpitaux signalent une forte augmentation des urgences liées à la chaleur.

Mais rien de tout cela n’aurait dû être une surprise.

L’Europe est le continent qui se réchauffe le plus rapidement sur Terre, à un rythme environ deux fois supérieur à la moyenne mondiale, et les scientifiques alertent depuis des décennies sur le fait que le changement climatique d’origine humaine allait rendre les vagues de chaleur plus fréquentes et plus intenses. Les projections actuelles prévoient que les cinq prochaines années battront encore davantage de records, faisant de ce phénomène une « nouvelle norme ».

Les étés que les Européens ont connus dans leur enfance n’existent plus. Les vagues de chaleur extrême ne constituent plus une anomalie, mais la nouvelle référence. Autrement dit, la question n’est plus de savoir si ces vagues de chaleur reviendront, mais si les villes européennes seront capables d’y résister.

Une catastrophe climatique qui n’est pas traitée comme telle

Les vagues de chaleur extrêmes font plus de victimes en Europe que tout autre phénomène climatique.

Selon l’Organisation mondiale de la santé (OMS), plus de 175 000 personnes meurent chaque année à cause de la chaleur sur l’ensemble du continent européen.

Malgré ces chiffres, les températures extrêmes n’ont pas été traitées avec la même urgence que d’autres catastrophes, telles que les tempêtes, les feux de forêt ou les inondations. La plupart des gouvernements continuent d’improviser sans réponse coordonnée face aux vagues de chaleur extrême, celles-ci étant encore trop souvent considérées comme un simple désagrément météorologique plutôt que comme un danger mortel.

Ce cadrage commence toutefois à évoluer. Lors de la COP30, le Bureau des Nations unies pour la réduction des risques de catastrophe (NDRR) a lancé un nouveau cadre de gouvernance des risques liés aux vagues de chaleur extrême. Il a officiellement reconnu la canicule comme l’une des menaces climatiques les plus meurtrières et les moins bien gérées à l’heure actuelle.

Bien que ce cadre constitue un pas en avant, des décennies de politiques fragmentées, une réflexion axée sur les crises à court terme et un sous-investissement chronique dans les services publics ont laissé l’Europe dangereusement exposée.

En conséquence, chaque été qui s’écoule sans progrès significatifs est un été de plus qui coûtera des vies humaines.

L’Europe n’est pas construite pour ça

Un rapport récent de la Commission britannique sur le changement climatique a fait valoir que le pays a été conçu pour un climat qui n’existe plus, avertissant que les températures dépassant les 40 °C deviennent de plus en plus courantes. On pourrait en dire autant de pratiquement tous les pays européens.

Les villes ont été conçues pour une autre époque, avec des routes, des trottoirs et des bâtiments en béton qui absorbent et retiennent la chaleur plutôt que de la réfléchir, transformant les zones urbaines en véritables fournaises dont la température est supérieure de quatre à six degrés par rapport à leur environnement.

Plusieurs villes européennes ont déjà pris des mesures. Par exemple, Paris s’est engagée à planter 170 000 arbres dans les espaces publics, et Marseille procède au débitumage de places historiques et cartographie les itinéraires piétonniers ombragés.

Certains pays prennent des mesures en remplaçant les revêtements routiers classiques par des surfaces rafraîchissantes et de la peinture routière réfléchissante, en repensant les codes de construction et les espaces publics dans une optique de refroidissement passif.

Mais aucune de ces mesures ne s’attaque au problème sous-jacent. L’Europe continue d’être largement alimentée par les énergies fossiles, et ses systèmes alimentaires, son parc immobilier et ses réseaux de transport ont tous un lourd bilan carbone.

L’empreinte carbone de l’Union européenne (UE) s’élève à environ 9 tonnes équivalent CO₂ par personne et par an, ce qui est bien supérieur à la moyenne mondiale, qui est d’environ 5 tonnes.

Des progrès sont certes en cours, mais leur rythme n’est pas assez rapide.

Voyager en train reste plus cher que l’avion sur de nombreux itinéraires. Les normes de construction autorisent encore celle de bâtiments qui deviendront bientôt inhabitables. Les « îlots de fraîcheur » urbains, les cheminements ombragés dans l’espace public et les actions de proximité proactives auprès des personnes âgées vivant seules restent l’exception plutôt que la règle.




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Des plans d’action en cas de canicule existent dans certaines villes, mais peu d’entre eux sont juridiquement contraignants. Encore moins de localités disposent des budgets nécessaires pour concrétiser leurs ambitions.

Les actions individuelles ont leur importance – manger moins de viande ou prendre moins l’avion font certes une différence à grande échelle, mais le compte à rebours continuera tant que les émissions ne seront pas réduites à la source.

Les actions individuelles ne peuvent se substituer à des changements systémiques que seuls les gouvernements et les institutions sont en mesure de mettre en œuvre.

En matière de changement climatique, l’adaptation et l’atténuation doivent aller de pair. Aucun de ces deux volets ne saurait attendre.

La fenêtre d’action se rétrécit

L’UE prépare une stratégie de résilience climatique qui devrait être présentée fin 2026 et introduire des règles juridiquement contraignantes et des outils de suivi afin de coordonner les actions entre les États membres. C’est un pas dans la bonne direction.

Mais, comme le montre clairement la vague de chaleur de cette semaine, le fossé entre ce qui est prévu et ce qui se passe déjà sur le terrain ne cesse de se creuser rapidement.

La question n’est pas seulement de savoir comment faire face à la prochaine vague de chaleur, mais surtout de savoir comment gouverner, financer et reconstruire un continent qui vit déjà dans un futur différent.

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Júlia de Freitas Sampaio ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Comment la « nouvelle norme » de l’été 2026 met à l’épreuve la résilience climatique de l’Europe – https://theconversation.com/comment-la-nouvelle-norme-de-lete-2026-met-a-lepreuve-la-resilience-climatique-de-leurope-286164

Pourquoi l’Europe a besoin d’une Bourse unique et transparente

Source: The Conversation – France (in French) – By Angelo Riva, Economist, Professor at the INSEEC Grande Ecole, Affiliate Researcher at the Paris School of Economics, Academic Fellow at the Institut Louis Bachelier, INSEEC Grande École

En promouvant un marché pour les marchés financiers, l’Union européenne stimule une forme de concurrence. À qui profite vraiment cette dernière ? Aux grandes entreprises ? Aux PME ? Aux investisseurs privés ? Reste qu’un marché financier unique – la Bourse européenne – aurait des avantages nombreux. Quels sont-ils ? Comment y parvenir ?


Dans le sillage des rapports Letta (2024) et Draghi (2025), la question d’une bourse européenne unique est revenue d’actualité. Le chancelier allemand Friedrich Merz a appelé à créer un marché des capitaux suffisamment large et profond pour que les entreprises européennes se financent plus facilement. Christine Lagarde, présidente de la BCE, a formulé le même diagnostic : l’Europe souffre d’une fragmentation excessive des marchés financiers.

En effet, l’Union européenne compte 295 plateformes de trading, 14 chambres de compensation et 32 dépositaires centraux. Pour Lagarde et Merz, cette dispersion draine la liquidité, affaiblit les introductions en Bourse et pousse les entreprises à chercher des capitaux ailleurs. Faut-il laisser les échanges se disperser entre des centaines de plateformes, souvent opaques, ou les concentrer sur un marché unique et transparent ?

L’Union européenne a fait le choix de la dispersion avec la directive Market in Financial Instruments Regulation (MiFIR, 2007), en organisant un « marché pour les marchés » où de nombreuses plateformes se concurrencent pour attirer les ordres. Cette concurrence peut réduire les commissions payées par les investisseurs pour négocier sur un marché et améliorer la liquidité, surtout pour les grandes entreprises dont les titres sont arbitrés, souvent à haute fréquence, entre plusieurs places.




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Un impact sur la qualité des marchés

Toutefois, ses effets sont plus incertains pour les petites et moyennes entreprises. Surtout, lorsque des plateformes opaques concurrencent des marchés transparents, la plupart des travaux soulignent une dégradation de la qualité de marché : les grandes institutions financières, mieux informées et capables d’intervenir sur plusieurs plateformes, en tirent avantage, au détriment des autres investisseurs.

La Bourse est une institution qui transforme l’épargne en investissement. Lorsqu’une entreprise veut se développer, elle peut émettre et vendre ses titres sur le marché primaire auprès d’investisseurs. Mais ceux-ci n’acceptent de les acheter que s’ils sont assurés de pouvoir les revendre rapidement, à un prix « sincère », selon l’expression utilisée dans la France du XIXᵉ siècle, c’est-à-dire un prix qui reflète fidèlement la rencontre entre l’offre et la demande.

Liquide et transparent

La qualité du marché secondaire, celui où les titres déjà émis s’échangent, est donc essentielle. Plus un marché est liquide, plus il est facile d’acheter ou de vendre rapidement sans faire varier fortement le prix. Plus il est transparent, plus les investisseurs peuvent observer les prix et les volumes, moins ils craignent d’être désavantagés face aux grandes institutions financières.

C’est ici qu’une bourse unique et transparente présente de grands avantages. Si les ordres sont concentrés sur un même marché transparent, ils se rencontrent plus facilement. Les prix reflètent mieux l’information disponible. L’épargne est alors mieux orientée : les entreprises solides peuvent se financer à moindre coût, tandis que les investisseurs disposent de signaux de prix plus fiables.

L’histoire financière montre que ces effets ne dépendent pas d’une conjoncture spécifique ni d’un contexte macroéconomique ou institutionnel particulier. Le déclin du marché obligataire du New York Stock Exchange (NYSE) et son déplacement vers les marchés de gré à gré (marchés Over-the-Counter, ou OTC) en offrent une illustration éclairante. Jusqu’à la fin des années 1920 pour les obligations municipales et au milieu des années 1940 pour les obligations d’entreprises, le NYSE proposait en effet un marché transparent, où les coûts de transaction étaient nettement inférieurs à ceux observés sur les marchés OTC fragmentés du début du XXIᵉ siècle.

Cette transparente prénégociation favorisait les investisseurs particuliers. Progressivement, les grandes institutions financières ont déplacé la négociation obligataire vers les marchés OTC qui répondaient davantage à leurs intérêts, en leur offrant flexibilité, commissions négociables et opportunités de rentes informationnelles. Une fois la liquidité déplacée vers le marché de gré à gré, les externalités de réseau ont verrouillé ce nouvel équilibre.

Une alternance de régimes

Dans un autre contexte, au tournant du XXᵉ siècle, la Bourse de Paris détenait un monopole légal sur les titres cotés, contesté par « la Coulisse », marché de gré à gré très actif. Des réformes très rapprochées ont fait alterner trois régimes : concurrence illégale avant 1893, concurrence libre jusqu’en 1898, puis rétablissement du monopole. Dans les années 1890, la Coulisse dominait en volume, mais cette concurrence a dégradé la qualité du marché.

En effet, après la violente crise de 1895, qui avait son épicentre en Coulisse, le retour au monopole et l’imposition de règles de transparence à la Coulisse ont permis de recentrer les échanges sur la Bourse, tandis que la Coulisse se spécialisait sur des titres plus jeunes et risqués. La qualité globale du marché parisien s’en est trouvée nettement améliorée.




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Autre exemple : entre 1890 et 1913, les bourses de Milan et de Gênes, pourtant soumises à une législation commune, ont développé des organisations très différentes. À Gênes un marché opaque, animé par un grand nombre d’intermédiaires et fortement influencé par les grandes banques, capables d’exploiter leur avantage informationnel. À Milan, au contraire, un marché plus restreint et organisé, fondé sur la criée, assurait une plus grande transparence. Malgré des volumes plus élevés à Gênes jusqu’en 1907, la qualité du marché y était inférieure, et cette opacité a contribué à fragiliser le système, faisant de la place génoise l’épicentre de la crise de 1907. Les autorités ont alors imposé un alignement sur le modèle milanais, entraînant une centralisation des échanges et une amélioration durable de la qualité de marché.

Au-delà de la concurrence ?

La leçon est claire : la concurrence n’est pas la panacée. Lorsque les transactions se dispersent et, notamment, se déplacent vers des lieux où les ordres ne sont pas visibles, le prix public devient moins représentatif. Les investisseurs qui restent sur le marché transparent voient une partie de la liquidité leur échapper. En pratique, la qualité de marché se détériore, surtout pour les moins puissants : petits investisseurs et entreprises.

Euronews, 2026.

Un marché européen unique et transparent ne résoudrait pas tout, mais il répondrait à une faiblesse structurelle. Il renforcerait la compétitivité de l’Europe face aux grandes places états-uniennes, aux marchés intégrés par un réseau informatique unique, le consolidated tape. Les Européens, quand ils investissent et entreprennent, alimentent trop souvent avec leur épargne et leurs entreprises les places américaines. En 2024, la capitalisation boursière des places européennes représentait environ 73 % du PIB de l’Union européenne, contre 270 % du PIB aux États-Unis.

Un obstacle essentiellement politique

Comme l’illustrent les prises de position de Merz et de Lagarde, ces faiblesses et ces risques apparaissent désormais de plus en plus clairement. Pourtant, l’obstacle principal à la consolidation en Europe est politique. La formation d’un marché européen unifié se heurte à la tension entre Paris et Francfort. Euronext, qui regroupe notamment Paris, Amsterdam, Bruxelles, Lisbonne, Dublin, Oslo et Milan, se présente comme le candidat naturel à la consolidation. Mais Deutsche Börse, l’opérateur de Francfort, est plus grand, plus diversifié, et contrôle des infrastructures majeures, comme Eurex et Clearstream.

Derrière cette rivalité industrielle se jouent des enjeux de souveraineté financière : qui contrôlerait la formation des prix ? Où seraient localisées les infrastructures stratégiques ? Quel superviseur aurait le dernier mot ? Les résistances institutionnelles sont fortes, car une Bourse européenne déplacerait du pouvoir économique entre États. Cette difficulté n’est pas nouvelle. Des tentatives de rapprochement entre Euronext et Deutsche Börse ont déjà échoué. L’histoire financière offre ici un nouvel enseignement : la rivalité intense entre les places de Montréal et de Toronto a freiné le développement du marché financier canadien au XIXᵉ siècle, conduisant entreprises et investisseurs à se tourner vers les États-Unis.

Si l’Europe veut transformer son épargne abondante en investissement productif, elle doit construire un marché plus profond, transparent et intégré. L’histoire enseigne que lorsqu’elle fragmente l’information et la liquidité, la concurrence affaiblit le marché qu’elle prétend dynamiser.

The Conversation

Angelo Riva ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Pourquoi l’Europe a besoin d’une Bourse unique et transparente – https://theconversation.com/pourquoi-leurope-a-besoin-dune-bourse-unique-et-transparente-285489

Quand l’IA s’invite dans nos relations, la véritable intimité tend à disparaître

Source: The Conversation – France in French (3) – By Luke Brunning, Lecturer in Applied Ethics, University of Leeds

L’intimité suppose de la spontanéité. Alberto Menendez Cervero/Shutterstock

À l’heure où les outils d’IA générative sont à portée de clic, il est tentant de les interroger autour de petits et grands problèmes de la vie. Mais les solliciter comme des coachs pour nos interactions sociales et amoureuses est-il sans risques ? Ce qui relève de l’intime ne nécessite-t-il pas justement de la curiosité et du lâcher-prise ?


Le PDG de l’application de rencontres Hinge a récemment laissé entendre que la génération Z, qui « peine à trouver la confiance nécessaire pour se mettre en avant », utilise des outils d’intelligence artificielle (IA) pour l’aider à trouver l’amour. Elle a expliqué que les suggestions de conversation générées par l’IA de Hinge visent à aider les utilisateurs à exprimer qui ils sont.

De l’essor fascinant des applications de rencontre basées sur l’IA et de leur impact social incertain jusqu’au battage médiatique autour des entreprises d’applications de rencontre promettant une révolution dans le domaine des rencontres en ligne, partout où l’intimité peut être encouragée par l’IA, il existe une entreprise qui encourage les gens à en tirer parti.

Des applications d’IA tierces sont utilisées pour rendre nos conversations plus drôles ou nos profils plus séduisants. Les gens utilisent des outils d’IA spécialement conçus pour les entraîner à mieux communiquer avec les autres, ou se contentent d’utiliser des chatbots existants comme ChatGPT pour gérer les conflits dans leurs relations ou gérer leur vie sociale.

Préjugés et failles de confidentialité

Comprendre comment l’IA façonne la vie intime fait partie de mon travail en tant que chercheur spécialiste de l’amour et des relations. Ce qui a commencé comme un exercice théorique, explorant la signification morale d’une utilisation possible de l’IA, a rapidement trouvé un prolongement dans une salle de classe.

Un étudiant en commerce m’a raconté un jour comment il avait utilisé un modèle d’IA pour l’aider à résoudre un désaccord avec sa petite amie. « C’était comme un ami », m’a-t-il dit, « et ça m’a aidé à mieux comprendre le point de vue de ma petite amie ». L’IA l’a aidé à exprimer ses propres sentiments avec plus de clarté et à s’entraîner à mener une conversation difficile. Qui ne serait pas tenté d’utiliser ces outils pour bénéficier d’un soutien lorsqu’il s’agit de sortir avec quelqu’un, de se faire des amis, de gérer des tensions familiales ou de prendre soin de sa santé mentale ?

Il existe des raisons évidentes d’inviter à la prudence face à ces tentations, du moins jusqu’à ce que nous ayons une meilleure compréhension de leurs effets à long terme. Les experts s’inquiètent de la précision de l’IA lorsqu’elle émet des conseils, ainsi que du fait que ces outils et modèles sont entraînés sur des données qui reflètent toute une série de préjugés sur les êtres humains, leurs interactions et ce à quoi ressemble une bonne intimité. Il existe également des préoccupations de longue date en matière de confidentialité concernant les risques liés au partage de nos vies les plus intimes avec des entreprises technologiques.

Une compréhension simpliste de l’intimité

Il existe des raisons moins évidentes, mais d’autant plus importantes, d’être prudent. Celles-ci sont liées à la nature même de l’intimité.

La normalisation du recours à l’IA pour servir d’intermédiaire et façonner l’intimité sape la curiosité de soi. Les tentatives visant à anticiper la vie intime, à modeler et à affiner les interactions, ainsi qu’à éviter les désaccords ou les frictions émotionnelles, risquent de remplacer le désir de découvrir ce que nous pensons, ressentons et voulons sur le moment.

L’attrait du contrôle prend le pas sur les bienfaits et le plaisir de la curiosité. Des recherches empiriques suggèrent que les personnes curieuses sont apparemment moins hostiles, plus ouvertes à l’inconnu et plus disposées à laisser les autres s’exprimer, et que la curiosité nous aide à éviter les excès liés aux déséquilibres de pouvoir – autant de facteurs importants dans l’intimité.

La facilité d’accès aux outils d’IA destinés à favoriser l’intimité peut conduire à se laisser tenter par une compréhension simpliste de la vie intime elle-même. Les rencontres amoureuses, par exemple, risquent d’être perçues comme un défi à relever, la conversation comme un domaine dans lequel il faut exceller, et les disputes comme des batailles à gagner. L’intimité est bien plus qu’un jeu dans lequel on échange des propos jusqu’à atteindre une satisfaction mutuelle. L’intimité est désordonnée, dynamique, incarnée et imprévisible. La véritable intimité, c’est l’improvisation, pas un récit scénarisé.

Lâcher prise et prendre des risques

Certains peuvent avancer que les outils d’IA nous aident à acquérir les compétences nécessaires pour tirer son épingle du jeu dans cette improvisation chaotique. Mais, de mon point de vue, c’est plutôt faux. Tout comme il a été démontré que l’IA pouvait nous appauvrir en compétences professionnelles, ou rendre les gens moins aptes à raisonner de manière critique, nous devrions craindre qu’elle n’entraîne une déqualification intime : l’érosion des capacités nécessaires pour imaginer, rechercher et entretenir l’intimité que nous désirons.

Ces compétences – que j’appelle « l’autonomie amoureuse » – se développent et se maintiennent dans la pratique. Aucun conseil ni aucun modèle de phrases de drague ne peuvent remplacer le pouvoir d’action que nous procure le fait de nous découvrir, en situation, en menant des conversations difficiles, en prenant des risques, en faisant le premier pas et en exprimant nos sentiments.

Il y a là aussi des considérations esthétiques. Voulons-nous vraiment que notre vie intime prenne ce ton homogène, fade et dépourvu de nuances culturelles que privilégie l’IA générative ? Les choses sont meilleures et plus riches lorsque nous embrassons ce que le philosophe libéral John Stuart Mill appelait les « expériences de vie ». L’exploration, l’incohérence, l’esprit ludique et le plaisir de s’exprimer doivent être célébrés. L’humanité et l’attention se manifestent autant dans la manière dont nous communiquons que dans ce que nous communiquons.

Les entreprises qui cherchent à s’immiscer dans notre vie intime à l’aide de leurs outils d’IA nous promettent de nous rendre plus performants et de nous aider à réussir sur le « marché des rencontres ». Mais nous devrions refuser ce discours. On a un jour demandé à Daniel Arnold, photographe de rue influent, pourquoi il préférait encore photographier sur pellicule plutôt que d’utiliser des appareils numériques, plus faciles et plus immédiats. Sa réponse : « La photographie numérique est un dialogue avec le succès, tandis que la photographie argentique est un dialogue avec l’échec. » Photographier en argentique signifie ne pas « être précieux, calculateur », mais vivre l’instant présent, agir et voir comment les choses se déroulent.

C’est pour cette même raison que nous devrions embrasser l’intimité « à l’ancienne », sans l’intervention de l’IA. C’est en lâchant prise et en renonçant à la possibilité de s’entraîner, d’ajuster et de peaufiner notre approche avant d’aller vers quelqu’un que la véritable aventure de l’intimité peut commencer.

The Conversation

Luke Brunning ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Quand l’IA s’invite dans nos relations, la véritable intimité tend à disparaître – https://theconversation.com/quand-lia-sinvite-dans-nos-relations-la-veritable-intimite-tend-a-disparaitre-285287

Feux de forêt, mégafeux : comment mieux prévoir leur propagation et limiter les risques ?

Source: The Conversation – in French – By Marcos Rodrigues Mimbrero, Profesor Titular en Análisis Geográfico Regional, Universidad de Zaragoza; AXA Research Fund

La pyrogéographie utilise des données et des modèles en temps réel, afin de fournir aux équipes d’urgence des informations actionnables sur la propagation des feux en fonction du vent, de la température, de la topographie, de la sécheresse, de la végétation ou du type de couverture végétale. Apiguide/Shutterstock (no reuse)

L’ampleur des dégâts causés par les feux de forêt ne cesse de s’aggraver à l’échelle mondiale. Les incendies dangereux sont plus intenses et plus fréquents, alimentés à la fois par le changement climatique et par l’empreinte humaine sur les paysages – dont on parle moins, mais qui est également très importante.

Pour prévenir les dégâts, il faut pouvoir évaluer précisément les risques, notamment les trajectoires et l’évolution des mégafeux.


Les données mettent en évidence une tendance claire : nous sommes confrontés à des feux de forêt de plus en plus dévastateurs qui provoquent des catastrophes d’une ampleur jusqu’alors inconnue. Selon l’Agence européenne pour l’environnement, 3 770 kilomètres carrés de terres brûlent en moyenne en Europe, chaque année, et 45 000 personnes ont été déplacées à cause des feux de forêt entre 2008 et 2023. Ceci entraîne des pertes annuelles estimées à 2,5 milliards d’euros dans l’Union européenne.

Au cours de l’été 2025, l’Europe a connu les incendies de forêt les plus violents de ces deux dernières décennies en termes de superficie brûlée. Des incendies violents sur la péninsule ibérique ont ravagé 6 720 kilomètres carrés de terres, faisant le triste bilan de huit victimes.




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À l’autre bout du globe, le Chili a également connu des incendies stupéfiants, qui ont entraîné des catastrophes particulièrement douloureuses. En février 2024, l’incendie de Valparaíso-Viña del Mar a coûté la vie à 136 personnes et détruit près de 7 000 habitations. De même, en janvier dernier, à Concepción–Penco, un autre incendie a tué 21 personnes et rasé plus de 2 000 habitations.

La « pyrogéographie », où comprendre le comportement des feux à différentes échelles spatiales et temporelles

Il est essentiel de comprendre le potentiel de ces incendies à dévaster les communautés et les écosystèmes. Par conséquent, les recherches récentes en pyrogéographie se concentrent sur l’analyse du comportement du feu à différentes échelles spatiales et temporelles.

Dans ce contexte, deux approches technologiques sont particulièrement efficaces pour évaluer les impacts des incendies. En premier lieu, la télédétection (imagerie satellite, capteurs thermiques, plateformes aériennes), qui est essentielle pour reconstituer les impacts passés, pour la détection précoce et la surveillance en temps réel des feux en cours. Ensuite, les outils de simulation et de prévision, qui nous permettent d’identifier les configurations du paysage favorisant l’embrasement et la propagation du feu, et de comprendre la complexité des feux de forêt.

L’idée est d’utiliser ces connaissances pour participer à l’aménagement du territoire, afin de faire face aux risques croissants de feux de forêt et de mégafeux qui menacent nos communautés.

La télédétection pour cartographier les traces laissées par les feux de forêt passés

Pour quantifier l’ampleur de ces événements, nous exploitons l’imagerie satellite et des outils analytiques avancés afin d’évaluer deux variables principales : l’intensité et la sévérité des mégafeux.

  • L’intensité mesure la puissance du feu, c’est-à-dire le taux de libération d’énergie pendant la combustion, et aide à localiser les points chauds thermiques.

  • La sévérité évalue les conséquences : les dégâts matériels laissés dans le sillage de l’incendie.

En analysant des bandes spectrales spécifiques, nous pouvons par exemple quantifier la chute drastique de la productivité végétale, mesurant ainsi efficacement les difficultés de l’écosystème à se régénérer.

Les récents incendies de Barroca Grande (Portugal, août 2025) et des Trinitarias (Chili, janvier 2026) sont de bons exemples.

En combinant les données thermiques FIRMS de la Nasa et les images Copernicus Sentinel-3 de l’Agence spatiale européenne (ESA), nous pouvons visualiser la crise des incendies à la fois dans l’espace et dans le temps. Ces images révèlent une réalité stupéfiante : des panaches de fumée s’étendant sur des centaines de kilomètres dans l’atmosphère.

Les données d’intensité révèlent que plus de 95 % de la superficie totale finalement touchée a brûlé en une seule journée au Chili, le 18 janvier. C’est la définition même d’un « comportement explosif du feu » : des événements si rapides qu’ils dépassent les capacités des efforts traditionnels de lutte contre les incendies.

Au-delà de la chaleur immédiate, notre analyse de la sévérité fournit des indicateurs essentiels aux efforts de reconstruction. Au Portugal, 57 782 hectares ont été calcinés.

En recoupant ces niveaux de dégâts avec les types de combustibles, les conditions météorologiques locales et la topographie, nous pouvons concevoir des plans de restauration écologique précis et aider le secteur agricole à se reconstruire d’une manière qui, espérons-le, sera plus résiliente face aux futurs incendies.

Modélisation du comportement du feu et évaluation des risques

Dans le domaine de l’évaluation et de la gestion des risques d’incendie, deux stratégies prédominent.

La plus courante repose sur des évaluations à court terme : les indices quotidiens de risque d’incendie que l’on voit aux informations combinent les dangers météorologiques actuels et la vulnérabilité locale. C’est, par exemple, le principe de base du Système européen d’information sur les incendies de forêt (EFFIS).




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À l’autre extrémité du spectre se trouve un outil plus stratégique appelé « simulation quantitative ». Plutôt que de se concentrer sur ce qui pourrait se passer demain (ou ce qui se passe actuellement), cette approche utilise des techniques de modélisation avancées pour orienter la planification à long terme et l’atténuation des risques.

Pour anticiper les effets possibles de saisons plus chaudes et plus sèches, ainsi que ceux de la transformation des paysages (par exemple, l’abandon des terres), nous évaluons l’exposition aux mégafeux en combinant la modélisation empirique (qui tire les leçons des feux qui se sont réellement produits dans l’histoire et de leur comportement) et la modélisation stochastique (qui utilise des algorithmes complexes pour simuler des milliers de scénarios hypothétiques).

Concrètement, nous étudions les incendies passés pour évaluer dans quelle mesure un paysage est susceptible de favoriser ou de freiner de futurs incendies, et déterminer dans quelle mesure nous y sommes potentiellement exposés, ou à quel point nous sommes menacés par ceux-ci. Pour quantifier cette exposition, nous identifions d’abord les facteurs spécifiques à l’origine des départs de feu : d’origine humaine ou naturelle. Ensuite, nous déclenchons des milliers d’incendies théoriques sur un « jumeau numérique » du paysage.

Nous exécutons ces simulations sous divers scénarios climatiques afin de générer des schémas réalistes d’exposition aux incendies. Il en résulte un ensemble d’indicateurs clairs et exploitables, qui nous indiquent non seulement où un incendie est susceptible de se déclarer, mais aussi quelle sera sa virulence.

Cette transition d’une approche réactive à une approche proactive nous permet de mettre en œuvre des stratégies plus efficaces. Qu’il s’agisse de réorganiser les combustibles forestiers, de mettre à jour les codes de construction urbains ou de concevoir des quartiers résistants au feu, ces décisions s’appuient sur des données.

En quoi cela aide-t-il en cas d’urgence ?

Le véritable test de ces technologies a lieu lors d’une situation d’urgence. Dans un contexte opérationnel, la modélisation de la propagation des incendies passe d’une planification stratégique à une course contre la montre.

Le programme WIFIRE de l’Université de Californie à San Diego, par exemple, fournit des informations en temps réel aux équipes d’intervention en cas d’incendie de forêt.

En intégrant des données satellitaires en temps quasi réel à des prévisions météorologiques de haute résolution, les chercheurs peuvent générer des projections qui prédisent la trajectoire d’un incendie dans les heures à venir.

L’un des outils les plus efficaces dans le cadre d’une évacuation opérationnelle est l’utilisation d’« isochrones » – des courbes de niveau sur une carte qui représentent l’heure d’arrivée prévue du feu (par exemple, 30, 60 ou 90 minutes à partir de la position actuelle).

La superposition de ces courbes de niveau sur des points de déclenchement (crêtes, routes ou repères spécifiques) permet aux responsables des services d’urgence d’automatiser le processus décisionnel.


Le mécénat scientifique d’AXA fait désormais partie du Fonds Axa pour le progrès humain, qui regroupe les engagements philanthropiques du Groupe et des mutuelles d’assurance Axa dans les domaines de la science, de la nature, de la solidarité et de la culture. Avant 2025, ce mécénat scientifique global était assuré par le Fonds Axa pour la recherche, qui a soutenu plus de 750 projets à travers le monde depuis sa création en 2007. Pour en savoir plus, rendez-vous sur Fonds Axa pour le progrès humain.

The Conversation

Marcos Rodrigues Mimbrero a reçu des financements du Ministerio de Ciencia, Innovación y Univesidades, de l’Agencia Estatal de Investigación et du Fonds Axa pour le progrès humain.

Jorge Félez Bernal a reçu des financements du Fonds Axa pour le progrès humain.

ref. Feux de forêt, mégafeux : comment mieux prévoir leur propagation et limiter les risques ? – https://theconversation.com/feux-de-foret-megafeux-comment-mieux-prevoir-leur-propagation-et-limiter-les-risques-285896