Aumenta el consumo de MDMA entre los jóvenes para socializar: ¿qué peligros esconde?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan López-Morales, Profesor Ayudante Doctor del Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales, Universidad de Granada

Desde que la pandemia irrumpió en nuestras vidas, el modo en que la juventud se relaciona ha cambiado radicalmente. Con las discotecas cerradas, los encuentros reducidos al mínimo y el aislamiento como norma, los vínculos sociales entre jóvenes se vieron entonces profundamente afectados.

Hoy, en la era postcovid, uno de los efectos más visibles de aquel aislamiento es el uso de sustancias como el MDMA (éxtasis) para facilitar la socialización en entornos de ocio. Una realidad social que no solo revela nuevas formas de interacción, sino que plantea serias alertas sobre los riesgos de violencia de género en estos contextos debido a los propios efectos de la sustancia.

En líneas generales, el consumo de drogas entre jóvenes ha aumentado significativamente en los últimos años. Según el Informe Mundial sobre las Drogas de Naciones Unidas de 2024, más de 296 millones de personas consumieron drogas en 2021, un 23 % más que en la década anterior.

En España, los datos de la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas, EMCDDA, (2023) confirman esta tendencia. Concretamente, el MDMA se ha convertido en la quinta sustancia más consumida por la juventud, con una prevalencia del 3,1 %. A nivel europeo, el aumento de la producción de MDMA refleja tácticas innovadoras y un crecimiento de la demanda mundial. Es el segundo estimulante ilegal más usado en Europa, después de la cocaína, según el Informe Europeo sobre Drogas de 2026.

Potencia la empatía y el bienestar

Pero ¿por qué precisamente el éxtasis? A diferencia de otras drogas, el MDMA no genera pérdida de conciencia, sino una percepción aumentada de las relaciones personales y una fuerte sensación de bienestar. Como explican los expertos, esta sustancia potencia la empatía, el contacto emocional y la extroversión. Es decir, hace más fácil hablar, abrirse, bailar y conectar.

Para una generación marcada por la ansiedad social postpandémica, la promesa de una “ayuda química” para soltarse y disfrutar puede resultar tremendamente atractiva.

En una investigación que llevamos a cabo donde participaron jóvenes españoles, mostramos datos que no dejan lugar a dudas: un 73 % de los encuestados afirmaba que el consumo de MDMA les ayudaba a perder la vergüenza, un 66 % decía sentir un intenso bienestar y más de la mitad aseguraba que la sustancia les aportaba una gran energía. Además, un 42 % de los participantes declaraba que el MDMA incrementaba su deseo sexual, una percepción que se disparaba al 81 % entre las mujeres encuestadas.

Estos datos, sin embargo, deben mirarse con cautela. La euforia emocional y el aumento de la confianza que provoca el éxtasis no son inocuos. Muy al contrario, pueden generar situaciones de vulnerabilidad, especialmente en espacios como discotecas o fiestas donde el control social disminuye y el alcohol se mezcla con otras drogas.

De hecho, distintos estudios advierten sobre la vinculación entre consumo de sustancias y violencia sexual. El Observatorio Noctámbul@s (2018) señalaba que más de la mitad de las mujeres entrevistadas había sufrido violencia sexual en espacios de ocio nocturno y que el consumo de alcohol y drogas sigue utilizándose como justificación por parte de los agresores.

De hecho, los efectos entactógenos del MDMA, como el aumento de la empatía y la apertura emocional, pueden facilitar situaciones de contacto físico no deseado, especialmente si existe una lectura distorsionada del consentimiento, alerta un informe recogido en la investigación de Noctámbul@s. El riesgo no radica en la sustancia en sí, sino en el uso que se hace de ella en un contexto todavía marcado por desigualdades de género y dinámicas machistas.

Posibles soluciones desde el Trabajo Social

Desde el trabajo social, esta realidad plantea desafíos urgentes y complejos. No se trata únicamente de prevenir el consumo desde una lógica punitiva o moralista, sino de entender qué necesidades emocionales, sociales o relacionales están siendo cubiertas –aunque sea temporalmente– a través del uso de sustancias.

Desde esta disciplina podemos abogar por generar espacios de socialización seguros donde la juventud pueda expresarse, vincularse y sentirse parte de un grupo sin recurrir al consumo como mediador. Esto implica diseñar estrategias comunitarias de reducción de daños, fomentar alternativas de ocio saludable y promover herramientas de gestión emocional desde la adolescencia.

Al mismo tiempo, esta lógica de intervención deberá incorporar una mirada feminista y de género en todos los niveles de intervención. Existen evidencias de cómo el consumo de MDMA puede actuar como un factor que aumenta la vulnerabilidad de las mujeres frente a situaciones de violencia sexual en contextos de ocio.

Las intervenciones no pueden ser neutras: deben reconocer cómo operan las desigualdades estructurales en las relaciones entre hombres y mujeres y cómo estas se acentúan en espacios donde el consentimiento se vuelve difuso y los estereotipos de género siguen vigentes.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Aumenta el consumo de MDMA entre los jóvenes para socializar: ¿qué peligros esconde? – https://theconversation.com/aumenta-el-consumo-de-mdma-entre-los-jovenes-para-socializar-que-peligros-esconde-254002

Cuando las bolsas suben, la información sobre sostenibilidad regula el optimismo de los expertos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cristina del Río Solano, Profesora Titular de Economía Financiera, Universidad Pública de Navarra

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Los analistas financieros desempeñan un papel clave en los mercados. A través de la valoración de los estados financieros y otros factores relacionados con aspectos sociales, ambientales y de gobernanza de las empresas, emiten sus recomendaciones, que influyen cada día en las decisiones económicas de los inversores individuales e institucionales.

Sin embargo, en periodos de entusiasmo alcista, los analistas tienden a emitir más recomendaciones de compra que de venta, mostrando un contagio del optimismo presente en el mercado en sus recomendaciones de inversión.

Por otra parte, en los últimos años, cada vez es mayor el número de empresas que publican informes de sostenibilidad con información ambiental, social y de gobernanza (ESG). Esto implica una mayor presencia de información no financiera disponible para los participantes del mercado.

Este artículo busca responder una pregunta relevante: ¿puede la información sobre sostenibilidad reducir el sesgo optimista de los analistas?

Sostenibilidad como freno al optimismo desmedido

Los analistas financieros están sujetos a sesgos cognitivos, como el producido por el sentimiento del inversor. Este fenómeno representa la actitud o expectativa (optimista o pesimista) de los participantes hacia el mercado o hacia determinados activos, y afecta a la toma de decisiones y la valoración de los activos.

En su actividad, los analistas emplean la información financiera para emitir sus predicciones y recomendaciones. Sin embargo, en los últimos años, también han incorporado información no financiera como una variable clave en sus pronósticos.

Cuando las empresas proporcionan información no financiera, la influencia del sentimiento del mercado en el optimismo de los analistas disminuye. Así, mejora la base informativa para el análisis y las recomendaciones dependen menos de las percepciones del mercado.

Los informes de sostenibilidad

Los informes de sostenibilidad recogen esta información no financiera y exponen cómo gestiona una empresa su impacto ambiental, social y de gobernanza (los llamados factores ESG). Se detallan aspectos como las emisiones de carbono, el uso de recursos y energía, las políticas laborales, la diversidad en la plantilla, la relación con las comunidades o la estructura de gobierno corporativo.

Esta información, clave dentro de la estrategia empresarial, aporta a los analistas financieros señales que no aparecen en los estados contables tradicionales. Al analizarlos, se obtiene información sobre la calidad de la gestión, los compromisos de sostenibilidad y la preparación de la empresa para un entorno económico cada vez más exigente en materia ambiental y social

¿Más información no financiera, menos estrategias de inversión?

Estudios previos han observado que las recomendaciones de compra de los analistas de inversión suelen aportar menos información útil que las de venta. Además, el sentimiento de mercado influye en ese contenido informativo.

Por otra parte, está la creciente presencia de información no financiera. Una alta divulgación en sostenibilidad puede hacer que el valor informativo de las recomendaciones de inversión sea menor, reduciendo la importancia del papel de los analistas financieros como intermediarios de la información.

En cambio, las recomendaciones de venta sobre empresas con baja divulgación resultan mucho más informativas, especialmente cuando el sentimiento inversor es optimista, y mejoran la rentabilidad de las carteras de inversión.

Sin embargo, el patrón se invierte en periodos de bajo optimismo: en ese contexto, las recomendaciones de compra sobre empresas con alta divulgación en sostenibilidad contienen mayor valor informativo que las recomendaciones de venta sobre empresas con baja divulgación.

En otras palabras, el contenido informativo de las recomendaciones de los analistas depende tanto del sentimiento del mercado como de la calidad de la información de sostenibilidad de las empresas.

La divulgación en sostenibilidad y su importancia en los mercados

Más que una obligación normativa, los informes de sostenibilidad son un reflejo de la gestión empresarial y la transparencia de la organización. De ahí su impacto en los mercados financieros. Además, reducen el exceso de optimismo que los analistas muestran cuando el sentimiento de mercado está al alza.

La divulgación de la sostenibilidad de las empresas añade transparencia informativa a los mercados, reduce el sesgo optimista de los analistas financieros y aumenta la calidad de sus recomendaciones.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Cuando las bolsas suben, la información sobre sostenibilidad regula el optimismo de los expertos – https://theconversation.com/cuando-las-bolsas-suben-la-informacion-sobre-sostenibilidad-regula-el-optimismo-de-los-expertos-276423

Más allá de la regla: ¿cómo puede influir el ciclo menstrual en la actividad física de las mujeres?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Alejandra Angel Laguna, Profesora Fisioterapia integral en la mujer, Universidad de La Sabana

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En los últimos años se ha producido un aumento drástico en la participación deportiva y en programas de ejercicio físico por parte de las mujeres. Sin embargo, la mayoría de los protocolos de entrenamiento siguen basados en hallazgos sobre atletas masculinos. Lo mismo se evidencia en redes sociales, donde influencers del ejercicio físico y el deporte suelen compartir rutinas y consejos que responden a las respuestas fisiológicas de los hombres.

Una clave para entender las diferencias en el comportamiento de los cuerpos masculinos y femeninos cuando practicamos ejercicio radica en las peculiaridades del ciclo menstrual de las mujeres. Además, pueden presentarse síntomas que condicionan dichas respuestas.

Cuatro fases con diferentes efectos

Las mujeres que deciden llevar una vida activa deben identificar no solo los propósitos del entrenamiento, sino también aspectos logísticos como el tiempo con el que cuentan, el tipo de actividad física y el lugar donde la llevan a cabo. Luego se recomienda que un profesional realice una evaluación inicial para valorar las capacidades físicas, los factores de riesgo y los antecedentes. Así pueden establecerse los objetivos y la progresión adecuada de la carga de ejercicio.

En este contexto, entender la influencia del ciclo menstrual resulta clave, pues se trata de un indicador de bienestar. Regulado por el sistema hipotálamo-hipófisis-ovario, es un proceso biológico que está influido por aspectos psicoemocionales, culturales, sociopolíticos y ambientales.

Dicho ciclo empieza el primer día de la menstruación y finaliza en el inicio de la siguiente. Su rango normal está entre 21 a 35 días, con variaciones fisiológicas que dependen de la edad de la mujer. Se divide en cuatro fases, cada una con sus efectos físicos y psicológicos:

  • Fase folicular (entre los días 1 y 14). La hormona folículo estimulante favorece la producción en el ovario de 17-β estradiol (la hormona estrogénica más potente en humanos) e inhibina B (hormona que actúa como un marcador importante del funcionamiento de la reserva ovárica), iniciando la preparación para la ovulación.

    En esta etapa, las mujeres suelen experimentar mayor capacidad aeróbica, mejor vasodilatación, estabilización del estado de ánimo y control motor más eficiente, así como una capacidad aumentada de reparación muscular. No obstante, algunos estudios también refieren mayor riesgo de lesión del ligamento cruzado anterior.

  • Fase proliferativa (del día 8 al 12 después de la menstruación). De manera casi paralela, el 17-β estradiol estimula el crecimiento del tejido del endometrio. Al finalizar la fase, esta capa del útero alcanza su máximo desarrollo y está preparada para un posible embarazo. Durante la fase proliferativa, las mujeres suelen tener más energía y un mejor estado de ánimo.

  • Ovulación (14 días antes de la siguiente menstruación). Se caracteriza por un aumento en los niveles de la hormona luteinizante, con el estrógeno en su mayor esplendor. Esto propicia que el ovario libere el óvulo maduro, para que viaje hacia las trompas de falopio con el objetivo de ser fecundado. Algunas mujeres pueden experimentar incremento en su deseo sexual o dolor pélvico.

  • Fase lútea (del día 16 al 28). Después de la ovulación, el ovario forma una estructura temporal llamada “cuerpo lúteo”, que produce progesterona y pequeñas cantidades de estrógenos. Estas hormonas preparan el útero para recibir un posible embarazo, haciendo que su revestimiento sea más grueso y nutritivo. Si el óvulo es fecundado e implantado, da comienzo el embarazo. Pero si no ocurre la fecundación, el cuerpo lúteo deja de funcionar, disminuyen las hormonas y el revestimiento del útero se desprende, dando lugar a la menstruación.

    En este periodo, el aumento de la progesterona puede provocar un incremento de la temperatura corporal, retención de líquidos, fatiga, mayor dependencia del metabolismo de los carbohidratos, cambios en el estado de ánimo y una disminución de la energía y el apetito.

También es importante comprender que la principal influencia del ciclo menstrual en los procesos de entrenamiento y recuperación se relaciona con el metabolismo, condicionado por distintas variables; entre ellas, la acción hormonal sobre las células del cuerpo.

Por esta razón, las respuestas fisiológicas durante y después de sesiones de ejercicio dependerán del momento del ciclo menstrual en el que se encuentre la mujer, el nivel de entrenamiento previo, la composición corporal y el tipo de actividad que se practique, entre otros factores.

Fase folicular frente a fase lútea

Investigaciones recientes han centrado su atención en dos fases específicas del ciclo: la folicular y la lútea. Ambas se asocian con cambios importantes en las respuestas al ejercicio.

En primer lugar, la capacidad aeróbica es superior durante el primer periodo en comparación con el segundo, aunque los efectos negativos derivados de las fluctuaciones hormonales durante la fase lútea pueden mitigarse si se ingiere glucosa durante el ejercicio.

Con relación a la fuerza, la etapa folicular también ha demostrado ser más favorable que la lútea. Los altos niveles de estrógeno favorecen el crecimiento muscular e inhiben la degradación de proteínas, por lo cual se recomienda realizar ejercicios de fuerza y aprovechar las condiciones fisiológicas que facilitan la respuesta del organismo al entrenamiento en esa etapa del ciclo menstrual.

Así mismo, varios estudios describen beneficios evidentes al entrenar fuerza durante la fase folicular en las extremidades inferiores (por ejemplo, cuádriceps). Otros trabajos sugieren que las ganancias de fuerza en los brazos pueden ser similares sin importar en qué estado del ciclo se encuentre.

También conviene tener en cuenta que la fuerza alcanza su punto más bajo durante la fase lútea: aumenta la progesterona y caen los estrógenos, generando un aumento de la temperatura basal –es decir, en reposo– y una reducción de la disponibilidad de glucosa por los músculos, algo fundamental para realizar ejercicios de fuerza máxima. Por eso se sugiere realizar actividades de baja intensidad –respiración consciente, pilates, yoga o caminar– y priorizar otras capacidades físicas.

Además, en el contexto del alto rendimiento, las mujeres están expuestas a problemas específicos como la llamada triada de la atleta femenina (TAF). Definida por el Colegio Americano de Medicina Deportiva como un espectro de interrelaciones entre la disponibilidad de energía, la función menstrual y la densidad mineral ósea, se manifiesta con trastornos alimentarios, amenorrea y osteoporosis.

En definitiva, comprender el ciclo menstrual no solo es clave para la salud femenina, sino también una herramienta poderosa que permite optimizar el rendimiento físico y el bienestar. Siempre acompañándolo de estilos de vida saludables como la alimentación balanceada, la buena hidratación, la higiene del sueño, la gestión emocional y las visitas regulares a profesionales de la salud.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Más allá de la regla: ¿cómo puede influir el ciclo menstrual en la actividad física de las mujeres? – https://theconversation.com/mas-alla-de-la-regla-como-puede-influir-el-ciclo-menstrual-en-la-actividad-fisica-de-las-mujeres-269952

Alfabetización, regulación y herramientas: tres claves para el futuro de la generación alfa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Deniz Torcu, Adjunct Professor of Globalization, Business and Media, IE University

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A los 8 años, Noelia lleva dos o tres años consumiendo vídeos recomendados por algoritmos. Ni en la escuela, ni en casa, porque todavía es pequeña, nadie le ha explicado qué es una fuente fiable, cómo se fabrica un titular o por qué algunas historias emocionan más que informan. Cuando llegue a clase de pensamiento crítico, si es que existe, sus hábitos epistémicos, es decir, su manera de decidir qué creer, a quién creer y qué merece ser compartido, ya estarán formándose.

Noelia pertenece a la generación alfa, la primera en la historia que crece expuesta a desinformación algorítmica a gran escala antes de desarrollar los instrumentos cognitivos para evaluarla.

El impacto de esta exposición temprana se puede observar en dos informes de referencia publicados con un año de diferencia. El Foro Económico Mundial, en su Informe de riesgos globales 2024, identifica la desinformación generada por IA como el riesgo global más severo a dos años vista, por encima de conflictos armados y fenómenos climáticos extremos, advirtiendo que actores externos e internos la utilizarán para ensanchar las fracturas políticas y sociales.

Si uno se encuentra con esta desinformación de adulto por primera vez, es posible que su filtro crítico haga que salten las alertas. Pero ¿y si está “acostumbrado” a ello desde la infancia?

Mapa de interconexiones del riesgo de desinformación: cuanto más grueso el trazo, mayor la influencia mutua entre riesgos, con la polarización social, la erosión de derechos y libertades cívicas y los efectos adversos de la IA como vecinos más próximos.
Mapa de interconexiones del riesgo de desinformación: cuanto más grueso el trazo, mayor la influencia mutua entre riesgos, con la polarización social, la erosión de derechos y libertades cívicas y los efectos adversos de la IA como vecinos más próximos.
Informe de Riesgos Globales 2025, Foro Económico Mundial

El siguiente informe, publicado un año después, confirma que la desinformación lidera de nuevo los riesgos a corto plazo y puede alimentar la inestabilidad y minar la confianza en la gobernanza. Dos ediciones consecutivas apuntando al mismo problema no pueden ser una coincidencia: son una señal de que la ventana para actuar se está cerrando.

Clasificación de los riesgos globales según la gravedad de su impacto previsto a dos y diez años, elaborada a partir de la encuesta a más de 900 expertos internacionales. La desinformación encabeza el ranking a corto plazo por segundo año consecutivo.
Informe de Riesgos Globales 2025, Foro Económico Mundial

Un problema de capital humano, no solo de civismo

Lo que estos informes no analizan es de qué manera incide este problema en las aulas y los dormitorios de niños que aún no han desarrollado las herramientas para discernir. Los datos de la los estudios de la OCDE revelan que solo el 7 % de los estudiantes alcanza el nivel de lectura avanzado en el que se consolida la capacidad de establecer distinciones entre hecho y opinión a partir de señales implícitas en el texto; el 93 % restante sale del sistema educativo obligatorio sin haber desarrollado plenamente esa competencia.

El promedio esconde, además, diferencias notables entre sistemas: en España la cifra baja al 5 %, y solo en 13 de los 81 países y economías evaluados más del 10 % de los estudiantes alcanza ese nivel, con Singapur a la cabeza. Ningún sistema educativo, ni siquiera el mejor, está cerca de resolverlo.

El rendimiento medio en los países de la OCDE registró en PISA 2022 una caída sin precedentes: el equivalente a tres cuartos de curso escolar en matemáticas y medio curso en lectura respecto a 2018.
OCDE, PISA 2022

La UNESCO añade otro dato que cierra el círculo: dos tercios de los creadores de contenido digital no verifican sistemáticamente la información antes de compartirla. Son los mismos adultos que producen el ecosistema informativo que los niños consumen cada día. Conviene subrayarlo porque desplaza el foco: la desinformación no es solo un problema de máquinas que generan contenido falso, sino de un ecosistema humano que lo produce y lo comparte sin contrastar.

Capital humano y costes económicos

Esto no es solo un déficit cívico; es un problema de capital humano con costes económicos medibles. La propia OCDE, en su informe sobre el futuro de la economía digital de 2024, advierte que los riesgos de la IA, entre ellos la desinformación, amenazan directamente la productividad y la cohesión social de las economías avanzadas.

Una generación que no puede evaluar la fiabilidad de la información que consume no está equipada para los mercados laborales del siglo XXI, donde el juicio crítico sobre datos e información es ya una competencia básica.

Cuanto más ‘nativos digitales’, peor

La diferencia se ve mejor con ejemplos. Dos días antes de las elecciones eslovacas de 2023 se viralizó un audio fabricado con IA en el que el candidato Michal Šimečka parecía discutir cómo amañar los comicios; en otro clip, “anunciaba” una subida del precio de la cerveza que nunca propuso.

Ante un contenido así, un adulto de hoy aplica, aunque sea de forma imperfecta, reflejos aprendidos en un ecosistema informativo más lento: preguntarse de dónde sale, buscar si algún medio lo recoge.

Esto no es especulación. El test de susceptibilidad a la desinformación de la Universidad de Cambridge, validado con más de 8 000 participantes, encontró que los adultos jóvenes identifican peor los titulares falsos que los mayores, y que a más tiempo de ocio en línea, peor capacidad de discernimiento. Quienes crecieron dentro del ecosistema algorítmico ya distinguen peor, no mejor.

En la generación siguiente, el reflejo desaparece del todo: en una encuesta nacional del Stanford History Education Group a más de 3 000 estudiantes de secundaria, el 96 % no supo identificar que una web que negaba el papel humano en el cambio climático tenía vínculos con la industria fósil, un dato que estaba a una búsqueda de distancia.

Un adulto de la generación alfa, con exposición aún más temprana, no tendrá que desaprender malos hábitos: el hábito de verificar nunca habrá llegado a formarse.

Primer cambio: alfabetización

Ante este diagnóstico, tres cambios de política educativa son urgentes y accionables.

El primero es integrar la alfabetización mediática en el currículo como asignatura obligatoria con estándares evaluables y sostenida por docentes formados, no como taller optativo ni proyecto piloto.

La lógica es directa: lo que no se mide no se prioriza, y lo que el profesorado no domina no puede enseñarlo. En 2024, la UNESCO apoyó a 32 países para desarrollar políticas y estrategias nacionales de alfabetización mediática e informacional.




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Cómo integrar la alfabetización mediática en la educación


Sin formación docente específica, esas estrategias difícilmente llegan al aula. El Parlamento Europeo, en su resolución de octubre de 2025 sobre protección de menores en entornos digitales, también pidió explícitamente que las medidas educativas acompañen a la regulación tecnológica.

Más de nueve de cada diez europeos consideran urgente que las autoridades públicas protejan a los menores en línea: por el impacto de las redes sociales en su salud mental (93%), el ciberacoso (92%) y la falta de mecanismos de verificación de edad (92%).
Eurobarómetro especial sobre la Década Digital

Segundo cambio: regulación

El segundo cambio es regular los algoritmos que consumen los menores y vincular el acceso progresivo a redes sociales con competencias verificadas.

Australia fue el primer país en dar el paso más drástico: en noviembre de 2024 aprobó una ley que prohíbe a los menores de 16 años tener cuentas en redes sociales, con multas de hasta 50 millones de dólares australianos a las plataformas que incumplan.

Desde que la ley entró en vigor, las plataformas han revocado el acceso a cerca de 4,7 millones de cuentas identificadas como de menores. España anunció una medida equivalente en febrero de 2026. Pero la prohibición sin acompañamiento educativo no resuelve el problema de fondo: más bien, lo aplaza.




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Redes sociales y adolescentes: prohibir no basta


La propuesta más sólida va más allá de restringir el acceso. Se trata de condicionarlo progresivamente a competencias verificadas. El Parlamento Europeo ha pedido prohibir los algoritmos de recomendación y captación para menores y desactivar por defecto las funcionalidades más adictivas. En cuanto a la Ley de IA europea prohíbe desde febrero de 2025 los sistemas que manipulan cognitiva y conductualmente a grupos vulnerables, incluyendo específicamente a los niños.




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¿Por qué no puedo parar? Patrones de diseño adictivos y tecnología que ‘engancha’


Tercer cambio: financiar herramientas de verificación

El tercer cambio no es otro que financiar públicamente infraestructura de verificación integrada en el aula. Las herramientas de verificación o fact-checking no pueden ser un recurso de nicho para periodistas o académicos: tienen que ser tan accesibles y universales como los libros de texto, con financiación estatal estable, integración curricular y actualización continua.

La Comisión Europea ha abierto en abril de 2026 convocatorias por valor de 63,2 millones de euros para apoyar la seguridad en línea y las competencias digitales. El consenso político existe, lo que falta es trasladarlo al aula de forma sistemática y permanente, y no como respuesta a los titulares del día.

La ventana para actuar se está cerrando

Estas tres propuestas comparten una lógica escalonada: formamos a las personas, regulamos los entornos y dotamos de herramientas. Forman un sistema de medidas coordinadas, y ninguna requiere esperar a que la tecnología cambie. Requieren que cambie la política educativa.

La generación alfa ya está consumiendo contenido, ya está formando criterios, ya está decidiendo qué creer. La pregunta es si cuando sus miembros lleguen al mercado laboral, a las urnas y a tomar las decisiones que importan, habrán aprendido a distinguir lo que es verdad de lo que alguien quiere que crean que es verdad. Eso no lo resuelve ningún algoritmo: lo resuelve la educación.

The Conversation

Deniz Torcu no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Alfabetización, regulación y herramientas: tres claves para el futuro de la generación alfa – https://theconversation.com/alfabetizacion-regulacion-y-herramientas-tres-claves-para-el-futuro-de-la-generacion-alfa-283225

Dónde vernos en persona

Source: The Conversation – (in Spanish) – By The Conversation España, Editor, The Conversation

CC BY-NC-SA

🔴 25 de junio, 18.00h-19.30h

Aniversario: 8 años de The Conversation, con Ángeles Caballero, Martín Barreiro y Aitana Castaño. Espacio Fundación Telefónica (Madrid).

🔴 23 a 26 de junio

Congreso SEE-APE.
Encuentro de profesionales de la epidemiología (Pamplona)
Mesa redonda: El arte de comunicar y divulgar en Salud Pública

🔴 Del 15 al 17 de julio

Curso de verano “La aventura de divulgar ciencia en español con éxito”.
Santander, Palacio de la Magdalena, sede de la Universidad Internacional Menédez Pelayo (UIMP).

🔴 18 de septiembre, 17:00h

Ciclo ¡Explícamelo!, de Fundación la Caixa. Astrofísica/astronomía: “¿Cómo afectan a nuestro cuerpo los cuerpos celestes?”. Caixa Forum Madrid.

🔴 Del 3 al 6 de noviembre

Festival de ciencia ÍNSULA: Una aventura científica por el Océano,
la Tierra y el Cielo de Canarias
. Gabinete literario de Las Palmas de Gran Canaria.

The Conversation

– ref. Dónde vernos en persona – https://theconversation.com/donde-vernos-en-persona-285845

La caja de Pandora de la IA: el significado del veto a Anthropic en todo el mundo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mateo García Silva, PhD Candidate in Data Governance & AI, Universidad de Castilla-La Mancha

Anthropic es una destacada empresa estadounidense de inteligencia artificial fundada por antiguos investigadores de OpenAI. Son los creadores de Claude. PhotoGranary02/Shutterstock

Cuenta el mito (mythos) griego que los dioses entregaron a Pandora una vasija con la orden de no abrirla jamás. Cuando la curiosidad pudo con ella, todos los males del mundo escaparon de su interior, sin que hubiera ya forma de devolverlos dentro.

El pasado viernes (12 de junio) la Administración Trump ordenó sorpresivamente a Anthropic suspender el acceso a sus últimos modelos de IA, Fable 5 y Mythos 5, a cualquier ciudadano extranjero, dentro o fuera de EE. UU. Y así, abrió la caja de Pandora de la IA. Previamente, el 5 de marzo de 2026, el Pentágono hizo pública una decisión insólita: declarar que la empresa Anthropic es “un riesgo para la cadena de suministro”. Ahora ha ido más allá.

Ante las dificultades de realizar esa discriminación de usuarios en la práctica, la compañía ha optado por desactivar el modelo para todo el mundo.

Veto al acceso a modelos por parte de extranjeros

La medida marca un antes y un después en el desarrollo de la inteligencia artificial, ya que por primera vez el Gobierno norteamericano ha decidido restringir el acceso a determinados modelos de IA a extranjeros.

El detonante, según Anthropic, fue que las autoridades habían identificado un método para eludir (jailbreak) las salvaguardas de seguridad de Fable 5, que podía desbloquear las capacidades de ciberseguridad del modelo y poner en riesgo la seguridad nacional de EE. UU.

Las capacidades que tienen estas herramientas para encontrar fallos en los sistemas informáticos y rendijas por las que colarse para obtener información los convierten en una potente arma para los ciberdelincuentes. La empresa respondió que el fallo era limitado, no universal, y que la misma técnica podría afectar a modelos de competidores no sujetos a la misma restricción.

Más allá del episodio concreto, este precedente reconfigura el tablero.

El botón rojo de la IA

Hasta ahora, los controles de exportación se aplicaban a cosas tangibles: chips, máquinas de litografía, software. Lo de Fable demuestra que un gobierno puede vetar y controlar el acceso global a un servicio de IA instantáneamente, sin que los usuarios, empresas o gobiernos afectados puedan hacer nada.

Al igual que con la caja de Pandora, una vez abierta no hay forma de volver a meter su contenido dentro. Así, aunque Washington revierta la orden, el mensaje es irreversible: ha quedado demostrado que tiene el control y que, si quiere, puede ejercerlo. Esa certeza pasa a formar parte del cálculo de todo Estado y toda empresa que dependa de modelos estadounidenses, y no hay marcha atrás posible para una capacidad que ya se ha exhibido.

En la era de la IA, el acceso a los modelos más avanzados es crítico, ya que no se trata de un sector más, sino que se ha convertido en una tecnología que está transformando la economía, la sanidad, la defensa y la educación, entre otros.

Así, quien dispone de los mejores modelos, datos e infraestructura (lo que se conoce como el AI Stack) obtiene ventaja en casi todo lo demás.

De ahí la contradicción del movimiento estadounidense: el país quiere ser a la vez el gran desarrollador mundial de IA mientras se guarda la potestad de priorizar y decidir quién y cómo accede a sus avances. No obstante, ambas aspiraciones pueden llegar a ser contradictorias en la práctica, ya que muchos países podrán replantearse los riesgos de hacer depender su economía y su infraestructura crítica de un proveedor que se reserva el derecho a desconectarlo.

¿Un nuevo impulso a la soberanía digital?

La consecuencia última lógica de este hecho podría ser una huida de la dependencia tecnológica de los grandes actores del mundo de la IA y un refuerzo de la búsqueda de lo que se conoce como soberanía digital.

Así, a la luz de este último episodio, apostarlo todo a un único proveedor aparece cada vez más claramente como una estrategia arriesgada, ya se llame este Washington o Pekín.

Este episodio puede acelerar el movimiento en pos de alcanzar una IA soberana no dependiente de agentes externos. No obstante, es importante matizar este punto y afirmar que el verdadero objetivo realista no es la autosuficiencia total, sino la autonomía estratégica: diversificar, controlar los puntos críticos y evitar el cierre por un solo actor.

Una verdad incómoda para Europa

En particular, para la Unión Europea, este episodio refleja una verdad incómoda. Mientras que se ha apostado todo al efecto Bruselas y a su poder normativo en el mundo digital como forma de influir en el tablero geopolítico (Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), Ley de Inteligencia Artificial (AI Act), etc.), la realidad es que el caso de Fable demuestra que controlar a las empresas que efectivamente desarrollan la tecnología puede resultar mucho más decisivo que regular cómo se usa.

Quien controla el modelo puede apagarlo; quien solo lo regula, no. Aunque la regulación sigue siendo necesaria, el caso de Fable pone de relieve las limitaciones de una estrategia digital basada exclusivamente en la regulación.

En consecuencia, la UE podría reaccionar y verse empujada finalmente a desarrollar un ecosistema de IA propio si no quiere depender únicamente de actores externos. Lo que aportaría nuevos argumentos a la archidebatida Autonomía Estratégica europea.

No obstante, la paradoja final es que una medida pensada para proteger los intereses nacionales estadounidenses puede acabar erosionando su propio liderazgo en la carrera de la IA: al recordarle al mundo que esa tecnología tiene un interruptor en Washington, ha dado a todos los demás la mejor razón para reducir su dependencia tecnológica del gigante norteamericano y construir capacidades propias.

Así, Estados Unidos ha abierto su propia caja de Pandora: al descubrir al mundo su poder sobre la tecnología, ha liberado una certeza que ya no podrá devolver a su interior.

The Conversation

Mateo García Silva no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. La caja de Pandora de la IA: el significado del veto a Anthropic en todo el mundo – https://theconversation.com/la-caja-de-pandora-de-la-ia-el-significado-del-veto-a-anthropic-en-todo-el-mundo-282896

Libélulas, joyas vivas de la prehistoria amenazadas por el ser humano

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Patricia Casanueva Gómez, Profesora del departamento de Ciencias Experimentales, Universidad Europea Miguel de Cervantes

La libélula de cuatro manchas posee unas alas coloridas y con un complejo entramado de venas que le aporta un poderoso vuelo. Patricia Casanueva Gómez.

Sobre los inmensos pantanos del Carbonífero, hace más de 300 millones de años, gigantescas libélulas del tamaño de una gaviota patrullaban los cielos primitivos. Algunas superaban los setenta centímetros de envergadura. Eran los primeros odonatos –el orden que hoy agrupa a las libélulas y los caballitos de agua–, los grandes depredadores voladores de un planeta exuberante pero todavía extraño, anteriores a las flores y a los pájaros. Lo más asombroso es que aquellas criaturas no desaparecieron del todo.

Las libélulas actuales, mucho más pequeñas, ligeras y discretas, siguen conservando casi intacto un diseño morfológico y de comportamiento que convirtió a sus antepasados en máquinas de caza perfectas. Pocos animales vivos pueden presumir de una historia evolutiva tan antigua y exitosa. Mientras continentes enteros cambiaban de forma e innumerables especies surgían y se extinguían, ellas continuaron sobrevolando ríos y lagunas con una eficacia casi inalterable.

Algunas de ellas fueron capaces de sobrevivir a volcanes, glaciaciones y meteoritos. Sin embargo, hoy su existencia se tambalea por amenazas procedentes de nosotros mismos, los humanos.

Un depredador casi perfecto

Observar una libélula de cerca es contemplar una obra maestra de la evolución. Sus enormes ojos ocupan gran parte de la cabeza y le proporcionan una visión casi total de cuanto sucede a su alrededor: apenas existe un pequeño punto ciego detrás de ella.

Cada ojo está formado por miles de diminutas lentes independientes, llamadas omatidios, capaces de detectar incluso luz ultravioleta y polarizada, algo invisible para el hombre. Con esta capacidad visual tan extraordinaria, algunas especies alcanzan tasas de éxito en la caza cercanas al 95 %, una eficacia superior a la de muchos grandes depredadores vertebrados.

Cabeza de la libélula tigre con sus enormes ojos verdes que le proporcionan una visión de casi 360º. En la parte inferior, en negro y amarillo se aprecian las rotundas mandíbulas.
Francisco Campos Sánchez-Bordona.

Las alas también esconden una prodigiosa ingeniería mecánica. A diferencia de la mayoría de los insectos, las libélulas pueden mover de forma independiente los pares de alas delanteras y traseras. Gracias a ello, son capaces de permanecer inmóviles en el aire, volar hacia atrás o cambiar de dirección de forma instantánea, como pequeños helicópteros biológicos. A este prodigioso vuelo, también ayuda la presencia de numerosas venas que atraviesan en todas direcciones, con dibujos específicos que simulan trabajadas vidrieras.

Las alas de las libélulas están recorridas por venas que les dan ese aspecto de
Luís Fernando Sánchez-Sastre.

Una vida repartida entre el agua y el aire

La mayor parte de la vida de una libélula transcurre lejos de nuestra vista. Mientras el adulto, volador y colorido, apenas vive unas semanas o meses, su previa fase larvaria habita en el fondo de ríos y lagunas durante meses o años, dependiendo de factores como la temperatura.

Allí, ocultas entre el barro o la vegetación acuática, las larvas son también depredadoras feroces. Poseen una estructura única llamada “máscara”: un brazo articulado oculto bajo la cabeza que disparan hacia delante a gran velocidad para capturar presas como si fuese un arpón retráctil.

Cuando llega el momento de la transformación, la larva abandona el agua durante la noche y trepa por una piedra, un tallo o una rama. Entonces ocurre uno de los procesos más delicados del mundo de los insectos: el adulto emerge lentamente del exoesqueleto larvario o exuvia, despliega sus alas y espera inmóvil a que su nuevo cuerpo se endurezca. Durante esas horas es completamente vulnerable pero, poco después, el que fuera depredador acuático se adueña del aire.

Libélula tigre emergiendo de su exuvia adherida a una roca junto a un arroyo. El exoesqueleto ya vacío permanece fijo en el sustrato mientras el insecto completa su metamorfosis endureciendo su cuerpo y alas al secase al sol.
Francisco Campos Sánchez-Bordona.

Agentes de control de plagas

Aunque solemos asociarlas a la fragilidad, son cazadoras implacables: mosquitos, moscas y mariposas pueden acabar atrapados por sus patas, convertidas en una especie de cesta espinosa que se cierra en pleno vuelo. Sus larvas acuáticas son capaces de capturar renacuajos e, incluso, pequeños peces.

Lejos de ser una amenaza para nosotros –ni pican, ni muerden, ni producen veneno alguno–, las libélulas son en realidad grandes aliadas: un metaanálisis publicado en Journal of Animal Ecology calcula que una sola larva de libélula puede eliminar una media de 40 larvas de mosquito al día, lo que las convierte en uno de los agentes de control biológico más eficaces que existen. Además, investigadores de la Universidad de Turku han estimado que las poblaciones de cazadores en un solo estanque pueden capturar cerca de 700 000 mosquitos y quíronomos en un único verano.

Con un delicado diseño, parecen frágiles, sin embargo las libélulas destacan por su extraordinaria resistencia evolutiva. Sus alas ligeras y su visión precisa las convierten en auténticas supervivientes de los ecosistemas acuáticos.
Luís Fernando Sánchez-Sastre.

Fascinados por su delicada belleza

La fascinación que provocan no es nueva ni exclusiva de Occidente. En Japón, las libélulas han sido veneradas desde tiempos inmemoriales: el país llegó a llamarse Akitsushima –“Isla de las libélulas”–, y el propio libro de historia más antiguo de Japón, el Kojiki (siglo VIII), recoge esa denominación. Para los samuráis, representaban el valor y la victoria –hasta el punto de que las llamaban kachimushi, el “insecto invencible”– y su imagen se grababa en cascos, empuñaduras y armaduras.

Hoy siguen siendo un motivo recurrente en la poesía japonesa del género haiku, en los lacados, en la cerámica y en los jardines tradicionales, un universo estético donde la fugacidad de su vuelo evoca el paso de las estaciones.

Los centinelas de nuestros ríos

Hay que tener en cuenta otro aspecto de estos insectos y es su extraordinaria sensibilidad a la salud del agua. Allí donde desaparecen, casi siempre hay un ecosistema deteriorado.

La contaminación, la canalización de ríos, la destrucción de vegetación ribereña, los pesticidas o la sobreexplotación de acuíferos son las principales causas de la destrucción de los lugares donde habitan estos insectos. Las larvas de libélula están entre las primeras perjudicadas, pues necesitan aguas limpias y oxigenadas para sobrevivir.

Por eso, los científicos consideran a los odonatos excelentes bioindicadores: su presencia revela la calidad ambiental de un río mucho antes de que el deterioro resulte evidente para nosotros. No es casual que en algunos lugares de Castilla la intuición popular las bautizara con el nombre de enclaraguas.

Precisamente, esa sensibilidad las convierte hoy en víctimas silenciosas de nuestra transformación del paisaje.

Ríos limpios y bien conservados como este en la provincia de Ávila, son esenciales para la supervivencia de las libélulas durante su fase larvaria. La calidad del agua y la riqueza vegetal determinan el éxito de uno de los grupos animales más antiguos del planeta.
Luís Fernando Sánchez-Sastre.

Un futuro posible para un linaje ancestral

Resulta paradójico que las libélulas sobrevivieran a extinciones masivas, cambios climáticos naturales y transformaciones planetarias durante cientos de millones de años, pero que, en apenas unas décadas, muchas especies hayan comenzado a desaparecer de lugares donde fueron abundantes durante siglos.

Algunas, como la espectacular Macromia splendens, sobreviven en poblaciones pequeñas y fragmentadas, ocultas en unos pocos ríos bien conservados. Otras retroceden lentamente a medida que el agua pierde calidad o desaparece.

Macromia splendens, incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, en la categoría ‘En peligro de Extinción’.
Wikimedia Commons., CC BY

Mientras tanto, especies más termófilas avanzan hacia el norte favorecidas por el aumento global de las temperaturas, redibujando el mapa de la biodiversidad europea. El cambio climático crea vencedores y vencidos entre estos supervivientes del pasado.

Conservar las libélulas significa conservar algo más que unos insectos hermosos. Significa proteger los ríos y humedales de los que depende buena parte de la vida. Significa preservar un linaje que ya volaba sobre la Tierra mucho antes de la aparición del ser humano.

Ese patrimonio se defiende hoy ampliando el conocimiento de la biología y situación de estos fascinantes insectos y sus ecosistemas, gracias a la labor conjunta de aficionados y científicos. Y así ocurre también en España, donde en los últimos años se desarrollan iniciativas a distintas escalas: desde trabajos de divulgación de alcance regional dedicados al gran público hasta proyectos de investigación de escala nacional que estudian su respuesta al cambio climático en los Parques Nacionales españoles.

Cada libélula que todavía patrulla un arroyo es, en cierto modo, un fragmento vivo de la prehistoria que ha llegado hasta nosotros desafiando el tiempo. Hoy, además de resistir, los odonatos siguen cuidando en silencio de nuestros ríos, humedales y ecosistemas acuáticos. Estaban aquí mucho antes de que nosotros llegáramos. Lo mínimo es asegurarnos de que estos guardianes silenciosos puedan seguir haciéndolo.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Libélulas, joyas vivas de la prehistoria amenazadas por el ser humano – https://theconversation.com/libelulas-joyas-vivas-de-la-prehistoria-amenazadas-por-el-ser-humano-283803

La ciencia necesita humanidad. Cuenta atrás para el curso de verano ‘La aventura de divulgar ciencia’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By The Conversation España, Editor, The Conversation

Imagen de la edición del año 2024 en la que Juan Luis Arsuaga ofreció un taller de anatomía en la playa. UIMP, CC BY

Comienza la cuenta atrás: queda menos de un mes para que dé comienzo la quinta edición del curso de verano de The Conversation La aventura de divulgar ciencia en español con éxito.

Del 15 al 17 de julio, en el Palacio de la Magdalena, sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, vamos a “quemar las naves”.

El curso, abierto a todos los públicos, está dirigido tanto a personas con curiosidad por la ciencia como a estudiantes, docentes, investigadores y profesionales interesados en aprender nuevas formas de comunicar el conocimiento científico. Adelanto que cerrará con sorpresa: un aperitivo del eclipse que nos vamos a comer.

La información completa y el programa pueden consultarse en la página oficial del curso, que es posible gracias al apoyo de la Universidad de Navarra, la Fundación Ramón Areces y la Fundación Lilly.

Hace falta más humanidad que nunca

Con el lema “Lo humano, primero”, esta edición propone una reflexión sobre el papel de la divulgación científica en una época marcada por el avance de la inteligencia artificial.

Si las máquinas son capaces de generar textos, imágenes o respuestas cada vez más sofisticadas, ¿qué elementos siguen siendo exclusivamente humanos? Hicimos esta pregunta a Ricardo Piñero, el “filósofo optimista” que participará en el curso, en una entrevista para abrir boca: “Creo en la potencialidad del ser humano. Somos seres muy, muy jugosos”, dice Piñero.

A partir de esta pregunta, el curso explorará algunas de las cuestiones más relevantes para la comunicación de la ciencia contemporánea, entre ellas, la ética. Para desmenuzarla, contamos con una voz humana relevante, la del experto en inteligencia artificial y cuántica José Ignacio Latorre. No hay que perderse su propuesta de futuro: “Un gran pacto para integrarnos con las máquinas”.

En el lado opuesto a las máquinas está el ecólogo e investigador del CSIC Fernando Valladares. Volaremos cometas con él para reivindicar el juego, el viento y el cielo como esos espacios donde somos más humanos. Pregunta Valladares: ¿sabes por qué vuela una cometa?. La respuesta no es lo esperado.

Trataremos la mentira, como algo en lo que somos mejores que ChatGPT, y lo haremos de mano de la antropóloga Candela Antón, el periodista Ramón Salaverría y el experto en geopolítica Juan Luis Manfredi. Dice Manfredi: “Mentir es diplomacia”.

El lujo de contar con la matemática y reconocida divulgadora Clara Grima nos llevará a explorar matemáticas invisibles, y el musicólogo Mario Muñoz, conductor de Correspondencias en Radio Clásica – RTVE.es, tiene este reto: incorporar la música a la divulgación de la ciencia.

Habrá debate, con participación del alumnado. ¿Si hubiera que elegir entre arte y ciencia, con qué nos quedamos? Van a defender sus posiciones el microbiólogo y reconocido divulgar Ignacio López Goñi y el filósofo Ricardo Piñero.

De todos y para todos

La inclusión será otro de los ejes centrales de esta edición. Bajo el epígrafe de “los invisibles”, el curso abordará cómo diseñar proyectos de divulgación accesibles para personas con discapacidad y cómo incorporar perspectivas diversas a la comunicación científica. En esta jornada, participa Lluís Montoliu, genetista y biotecnólogo que centra gran parte de su investigación en enfermedades raras. Es experto en albinismo, considerado una enfermedad rara de origen genético. Montolliu conversará con Rubén Romero García, conocido como @rubenelalbino, un proyecto divulgativo donde explica el albinismo de forma cercana y con gran sentido del humor. El objetivo es contribuir a una divulgación más abierta, capaz de llegar a públicos cada vez más amplios y heterogéneos.

Las sesiones de tarde las ocuparán talleres prácticos sobre comunicación científica, narrativas innovadoras y uso del vídeo para divulgar, impartidos por especialistas como Pilar Perla y el experto en uso de IA para el formato audiovisual Bienvenido León. Más allá de transmitir conocimientos, el curso pretende proporcionar herramientas concretas para que investigadores, docentes y comunicadores puedan conectar mejor con la sociedad.

La aventura de divulgar ciencia en español con éxito reivindica el rigor, la creatividad y la sensibilidad, la comprensión del mundo como una tarea colectiva y donde la IA nos traiga sin cuidado.

The Conversation

– ref. La ciencia necesita humanidad. Cuenta atrás para el curso de verano ‘La aventura de divulgar ciencia’ – https://theconversation.com/la-ciencia-necesita-humanidad-cuenta-atras-para-el-curso-de-verano-la-aventura-de-divulgar-ciencia-284983

Apúntate al 8º aniversario de The Conversation

Source: The Conversation – (in Spanish) – By The Conversation España, Editor, The Conversation

El jueves, 25 de junio, celebramos los 8 años de la edición en español de The Conversation con una mesa redonda sobre periodismo riguroso, conocimiento experto y comunicación en tiempos de desinformación. El evento, al que nos encantaría que nos acompañaran, se celebrará en el Espacio Fundación Telefónica. Participan en la mesa redonda Ángeles Caballero, Aitana Castaño y Martín Barreiro; modera Claudia Lorenzo, editora de Arte y Humanidades de The Conversation.

Reserve su entrada gratuita aquí.

Desde que The Conversation arrancó, una frase ha guiado el trabajo de sus editores: «Rigor académico, oficio periodístico».

El objetivo de la plataforma ha sido siempre acercar el conocimiento experto al público general, facilitando que cada persona pueda formarse su propio criterio acerca del mundo que la rodea. En un contexto como el actual, donde la desinformación circula con rapidez y los bulos encuentran cada vez más espacio, este propósito resulta más relevante que nunca.

La mesa redonda

En este encuentro, y a través de una mesa redonda con voces destacadas del periodismo y la divulgación, pondremos en valor la importancia de un periodismo serio y comprometido, así como de una información basada en hechos, fuentes contrastadas y evidencias. Un espacio para reflexionar sobre cómo comunicar con rigor en tiempos de incertidumbre y ruido informativo. Para ello, contaremos con la participación de Ángeles Caballero y Aitana Castaño, periodistas, y de Martín Barreiro, meteorólogo; esta conversación estará moderada por la editora de Arte y Humanidades de The Conversation, Claudia Lorenzo.

Ángeles Caballero colabora actualmente en El País, donde realiza crónica política, social y entrevistas; en el programa Hora 25 y el pódcast La cena de los idiotés de la Cadena SER; y en La Sexta y TVE. Es autora de los libros Los parques de atracciones también cierran y Orfidal y Caballero, ambos de la editorial Arpa. Durante veinte años se dedicó a la prensa económica en diferentes cabeceras, además de colaborar para medios como El Confidencial, Vanity Fair y Onda Cero, y compaginó su tarea como directora de nuevo negocio de la agencia de comunicación Trescom con la fundación de la revista digital Ctxt.

Aitana Castaño ha sido redactora de La Nueva España, La Voz de Asturias y los informativos de RTPA (Radiotelevisión del Principado de Asturias), y jefa editorial de La Cuenca del Nalón. Ha colaborado para publicaciones sobre minería, las cuencas mineras, el movimiento obrero o el periodismo en Asturias y Galicia. Desde el año 2023 forma parte del «Comando Norte», en el programa Hoy por Hoy de la Cadena SER. Además, ha codirigido el pódcast Dalle mio nena, y ha publicado en la editorial Pez de Plata los libros Los niños de humo, Carboneras, Rastros de ceniza y Las madrinas.

Claudia Lorenzo Rubiera (moderadora) es la editora de Arte y Humanidades en The Conversation. Periodista y escritora, está especializada en información cultural y cinematográfica en medios como Kinótico, Jotdown, Vanity Fair, SModa, GQ Spain o Atlántica XXII. También ha trabajado en comunicación de eventos culturales y en programas de televisión, y ha coescrito el libro divulgativo El cine en 100 preguntas.

Martín Barreiro es meteorólogo, físico y divulgador científico. Desarrolla su labor en RTVE, donde acerca la información meteorológica y climática al gran público con un enfoque riguroso y accesible. Además, colabora en el programa Directo al Grano a través de la sección «Antes de Marte», dedicada a cuestiones ambientales, científicas y de sostenibilidad. Ha trabajado en investigación y comunicación meteorológica en distintos medios e instituciones y es coautor del libro El Extraordinario Planeta A. Su trayectoria combina ciencia, comunicación y divulgación para fomentar una mejor comprensión de los desafíos climáticos y ambientales de nuestro tiempo.

The Conversation

– ref. Apúntate al 8º aniversario de The Conversation – https://theconversation.com/apuntate-al-8-aniversario-de-the-conversation-285622

Violences sexuelles sur mineurs : deux siècles de bruit médiatique et d’inertie

Source: The Conversation – in French – By Anne-Claude Ambroise-Rendu, Professeur d’histoire contemporaine, Université de Versailles Saint-Quentin-en-Yvelines (UVSQ) – Université Paris-Saclay

Malgré les révélations qui éclatent régulièrement dans l’actualité à leur sujet, les violences sexuelles sur mineurs restent invisibilisées dans la société, et la protection au quotidien des enfants et des adolescents reste défaillante. Remise en perspective de cette inertie, qui persiste face à la libération de la parole, alors que des associations continuent de se mobiliser chaque semaine en mémoire de la jeune Lyhanna, retrouvée morte dans le Gers, le 4 juin 2026.


La déferlante médiatique du traitement de l’affaire Lyhanna témoigne de l’incapacité qui est toujours et encore celle de notre société à entendre, à voir et donc à répondre à la question des violences sexuelles exercées sur les mineurs.

Elle rappelle aussi ce qu’ont été les flux et les reflux qui ont marqué l’histoire des révélations médiatiques de ces violences. Pour spectaculaires qu’elles aient été, elles ont eu peu d’effets pratiques quant à la protection au quotidien des enfants et adolescents.

Des victimes effacées par le bruit médiatique ?

Ce crime et sa découverte provoquent la stupeur pourtant, la « révélation » n’est pas inédite.

Déjà, le 19 août 1988, au journal télévisé de 20 heures sur Antenne 2, la journée d’information sur les violences sexuelles subies par les enfants impulsée par Hélène Dorlhac, secrétaire d’État à la famille, était annoncée par Christine Ockrent en ces mots, sur un ton grave :

« Il faut en parler, il faut oser en parler, malgré la gêne, les tabous et le risque aussi de briser des silences qui ne sont pas toujours ceux de l’ignorance. Les enfants aussi sont victimes des perversités et des violences sexuelles dans des proportions qu’on ose à peine imaginer : une fille sur quatre, un garçon sur huit. »

Après les évocations régulières, faites par la Gazette des tribunaux, au début du XIXᵉ siècle, des affaires de criminalité sexuelle sur mineurs, la fin du siècle donnait au sujet, par la voie de la presse généraliste et notamment de la presse populaire, une visibilité réelle. Autour de 1898 et du vote de la loi sur la répression des violences, voies de fait, actes de cruauté et attentats commis envers les enfants, les récits d’abus sexuels et d’incestes se multipliaient dans les colonnes de faits divers, conjuguant euphémisme et moralisme sans s’intéresser de près aux victimes de ces actes « immoraux » et « odieux ».

Interview d’Anne-Claude Ambroise-Rendu sur la littérature et la prise de conscience des violences sexuelles sur mineurs (Association Stop aux violences sexuelles, 2017).

Outre que le soupçon pesait très lourd alors sur la parole de l’enfant, les effets à long terme du crime n’étaient guère envisagés. De surcroît, les journaux privilégiaient nettement les affaires sanglantes, et donc les viols suivis d’assassinats, et passaient encore assez largement sous silence l’ordinaire plus quotidien des violences sexuelles perpétrées dans le cadre supposé protecteur des relations familiales ou de voisinage, c’est-à-dire l’attentat à la pudeur sans violence.

Les deux premiers tiers du XXᵉ siècle ne dérogent pas à cette règle de l’ellipse, qui élimine en quelque sorte les victimes de la scène d’un drame avant tout perçu comme une atteinte à la morale sociale et à l’honneur, et les médias abordent même sensiblement moins le sujet. Néanmoins, en 1948, le Monde, relatant le viol et le meurtre d’une petite fille de 9 ans, reconnaît que le « drame [est] hélas assez banal en soi ».

Mais cette banalité-là reste encore largement liée au meurtre : la pédocriminalité n’est pas clairement identifiée comme telle par la presse.

Le tournant des années 1980

Radio et télévision entrent en lice à la fin des années 1970 et se font l’écho du vaste débat qui anime une partie de la société. En libérant la parole et les corps, les années qui suivent Mai-68 marquent une rupture incitant les médias à explorer les silences de l’intimité et à dénoncer les tabous.

La publicité nouvelle faite à la pédophilie et à sa défense prend une dimension politique : en l’inscrivant dans une remise en question globale et radicale de l’ordre social et moral, les défenseurs d’une pratique pédophile exempte de violence et de contrainte tentent de lui attribuer une légitimité et d’en faire une véritable culture. Les enfants ont aussi droit à la sexualité, clament-ils, donnant de fait davantage de visibilité à la question.

Le climat change nettement avec les années 1980 : la famille est revalorisée et la protection de l’enfance redevient un souci majeur. Les voix dissidentes des années précédentes se taisent peu à peu.

En 1986, lors des débats des Dossiers de l’écran, Alain Gérôme donne directement et conjointement la parole à trois femmes ayant été victimes de pères ou de frères incestueux ou ayant dénoncé les agissements d’un époux incestueux, parmi lesquelles Eva Thomas qui vient de publier le Viol du silence, et à des téléspectateurs aux avis partagés. Le standard téléphonique SVP 11 11 est submergé par une véritable « avalanche de témoignages », la plupart dénonciateurs. Le lendemain, la presse écrite tout entière donne un très large écho à ce moment télévisuel, annonçant : « La honte a changé de camp. »

Après l’émission de Mireille Dumas Bas les masques sur l’enfance violée, en avril 1995, éclate l’affaire Dutroux et la dramatisation des propos médiatiques s’accentue notablement. Les médias découvrent le marché de la pédophilie (baby porno, tourisme sexuel, etc.), et la presse et la télévision affermissent inexorablement les liens entre actes pédophiles et violence meurtrière en amalgamant assassins et violeurs.

Les développements de l’affaire d’Outreau (2004-2005), dans laquelle 13 accusés sur 17 sont finalement blanchis, incitent les médias à un revirement, véritable contre-déferlante médiatique : la parole de l’enfant est l’objet de nouvelles prudences, voire d’un retour en force du soupçon, l’expertise psychiatrique est relativisée, la magistrature critiquée et la question de l’erreur judiciaire, si présente au XIXᵉ siècle, est revivifiée.

À partir de 2017, les vagues successives des différents #MeToo (#BalanceTonPorc, #MeTooinceste) et, en 2020 et 2021, la publication successive du Consentement, de Vanessa Springora, et de la Familia Grande, de Camille Kouchner, relancent la dynamique de la « révélation ».

Une inertie face aux violences sexuelles

Après des décennies d’une médiatisation faite de flux et de reflux, l’ordinaire des violences sexuelles est encore largement invisibilisé. Pour un meurtre qui défraie la chronique, des milliers de cas de violences sexuelles beaucoup plus ordinaires ne passent pas la rampe de l’exposition médiatique, même lorsqu’elles sont révélées à la justice.

Tout se passe souvent comme, si en dépit de l’histoire, du Code pénal et de l’indignation générale que suscitent ces actes, la violence extrême et la brutalité létale demeuraient la mesure étalon du crime. Les institutions ne sont pas seules en cause parce qu’elles témoignent, telles qu’elles sont, de la répugnance du « système » à affronter ce qui n’est pas seulement une question, mais bien un problème.

L’attentat à la pudeur a bien été qualifié de crime dès 1810, crime précisé et élargi en 1832 avec l’attentat sans violence sur mineur, mais l’exercice de la justice n’étant pas toujours fidèle à l’esprit du Code pénal, ces affaires judiciaires ont été régulièrement traitées soit avec répugnance, soit avec négligence.

La croissance des dénonciations depuis les années 1980, dans le contexte d’un élargissement général du champ des comportements sanctionnés, et l’augmentation des condamnations pour viol montrent qu’il ne se passe pas rien et que les choses avancent. Reste qu’aujourd’hui encore 86 % des plaintes sont classées sans suite, chiffre qui témoigne de la difficulté de la police comme de la justice à entendre la parole des plaignant·es et à la considérer comme un élément susceptible d’établir la réalité du crime.

La législation a n’est pas seule en cause, même si, depuis le Code pénal de 1810, les lois, y compris celles de la République, sont rédigées et votées par des hommes, pour des hommes. La loi de juillet 1989, allongeant les délais de prescription pour les crimes sexuels sur mineurs, a été portée par des femmes de gauche : Michèle André, Denise Cacheux, Frédérique Bredin et Yvette Roudy, soutenues par Roselyne Bachelot.

Et la législation sur les violences sexuelles sur mineurs a connu des ratés évidents : la loi de décembre 1980 redéfinissant le viol et le code de 1994 ont marqué une régression par rapport au code de 1810 en transformant le crime d’attentat à la pudeur sans violence en délit d’atteinte sexuelle. Mais c’est surtout la mise en œuvre qui pèche, c’est-à-dire la prise en compte effective et pratique par la justice et l’ensemble du corps social de cette criminalité.

La pensée dominante crée un effet de système qui, d’une part, renforce la possibilité de l’emprise et, d’autre part, contribue à la tolérance de la délinquance sexuelle : cet effet s’appelle la domination masculine. Une domination valorisant historiquement une sexualité masculine prédatrice et conquérante qui se manifeste des blagues sexistes au viol et, profondément incorporée par les individus hommes et femmes, fait le lit des abus.

The Conversation

Anne-Claude Ambroise-Rendu ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Violences sexuelles sur mineurs : deux siècles de bruit médiatique et d’inertie – https://theconversation.com/violences-sexuelles-sur-mineurs-deux-siecles-de-bruit-mediatique-et-dinertie-285500