“Esta es mi vida”: claves psicológicas y riesgos de la sobreexposición en redes sociales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Oliver Serrano León, Director y profesor del Máster de Psicología General Sanitaria, Universidad Europea

Anicka S/Shutterstock

“Hoy me han despedido y no sé qué hacer con mi vida”. “Acabo de salir de terapia y me siento rota”. “Aquí están las cosas que me da vergüenza admitir”. Frases como estas, acompañadas de vídeos llorando en TikTok o Instagram o hilos interminables en X, se han convertido en fenómenos virales. Lo que antes se reservaba a la intimidad de un diario personal o una charla con un amigo, hoy se expone ante millones de personas.

El oversharing –la tendencia a compartir en exceso la vida privada en redes– crece a un ritmo vertiginoso, impulsado por la promesa de empatía, validación y compañía digital. Pero ¿qué nos lleva a abrirnos de esta forma? ¿Qué ganamos y qué arriesgamos al desnudar nuestras emociones en público?

Confesiones virales e hilos emocionales

En TikTok, cobra fuerza la tendencia conocida como “social media is fake, here are things I’m ashamed to admit” (“las redes sociales son falsas, aquí hay cosas que me avergüenza admitir”, resumido en el hashtag #socialmediaisfake), donde usuarios –muchos de ellos de la generación Z– comparten sus inseguridades más profundas, desde la ansiedad ante la carrera profesional hasta temores sobre su valía personal. Este tipo de contenido despierta empatía y solidaridad, pero también abre la puerta a comparaciones poco saludables.

Por otra parte, en Reddit o X proliferan los hilos confesionales, donde frases como “necesito contar esto porque no puedo más” inician relatos de desahogo emocional, rupturas, soledad o ansiedad. Estas narrativas generan respuestas masivas de desconocidos que ofrecen consejos o simplemente compañía virtual.

En el ámbito familiar, un ejemplo específico es el fenómeno del sharenting, cuando progenitores publican detalles íntimos sobre sus hijos en redes sociales. Aunque muchas veces bienintencionado, este comportamiento puede afectar la autoestima y privacidad de los menores, pues crean una imagen idealizada e incluso expuesta sin su consentimiento.

¿Por qué compartimos tanto lo privado?

La validación digital –mediante likes y comentarios– activa circuitos de recompensa en el cerebro, incluyendo zonas como el núcleo accumbens, que también responden a estímulos gratificantes en entornos cara a cara. Esta retroalimentación rápida puede desencadenar una liberación de dopamina y reforzar la tendencia a compartir contenidos altamente emocionales.

Sin embargo, reducir el fenómeno del oversharing a un simple “subidón de dopamina” resulta demasiado simplista. Las motivaciones para exponer lo íntimo en redes sociales incluyen también factores sociales, culturales y psicológicos más amplios. Atribuir nuestras conductas digitales únicamente a este neurotransmisor no cuenta con respaldo neurocientífico ni promueve una comprensión profunda.

El apoyo social es otro motor clave de la sobreexposición en redes sociales. Compartir experiencias difíciles en redes puede generar una sensación de comunidad y contención, especialmente cuando hay respuestas empáticas de desconocidos. Algunas investigaciones señalan que publicar relatos sobre enfermedades mentales en redes facilita el acceso a redes informales de apoyo, aprendizaje de estrategias de afrontamiento y sensación de pertenencia.

Durante la pandemia, también se observó que el apoyo digital tuvo un impacto positivo en la salud mental de muchos usuarios, aunque se enfatizó que el tipo y la calidad de dicho soporte es lo que determina su eficacia.

Por último, también aparece el efecto catártico: plasmar lo que sentimos en forma de texto o vídeo permite organizar los pensamientos y enfrentar emociones. El oversharing puede verse como una versión digital de un diario íntimo, solo que con una audiencia dispuesta –y lista para responder– en tiempo real.

Los riesgos del oversharing

Sin embargo, esta transparencia emocional puede acarrear graves consecuencias. En TikTok, no faltan ejemplos de usuarios que comparten crisis personales para meses después afrontar críticas virales, burlas o incluso amenazas tras haber dejado al descubierto áreas de su vida que preferirían olvidar.

La comparación social es otro riesgo frecuente. Ver a otros compartir sus procesos de terapia o duelo puede generar presión para hacer lo mismo, como si la visibilidad fuera una prueba de autenticidad. Este dinamismo puede aumentar la ansiedad y la sensación de insuficiencia en quienes no se sienten preparados para exponer tanto.

La dependencia de la aprobación externa entra en juego cuando nuestro bienestar emocional empieza a medirse en interacciones digitales: si una publicación íntima no tiene suficiente eco, es fácil sentirse rechazado o ignorado. Esto impulsa a compartir más, con mayor intensidad emocional, en busca de esa respuesta confirmatoria.

Además, la huella digital emocional es duradera. Incluso contenidos eliminados pueden persistir en capturas o difundirse indirectamente, reaparecer cuando menos lo esperamos y afectar a nuestra reputación personal o profesional.

Por último, el ejemplo del sharenting nos recuerda otro tipo de vulnerabilidad emocional: la de quienes no tienen voz –los niños–, cuyos límites se exceden sin que ellos puedan decidirlo, generando consecuencias psicológicas a largo plazo.

Privacidad emocional como autocuidado

Antes de compartir, vale preguntarse: ¿qué busco realmente al publicar? ¿Necesito validación o contención genuina, es decir, alguien que pueda escucharme y sostener mis emociones en un espacio seguro?

Reflexionar ayuda a evitar la exposición impulsiva. De hecho, establecer límites claros permite sentirnos seguros y emocionalmente equilibrados: tal como señalan expertos en salud mental, identificar y aplicar nuestros propios límites es crucial para el bienestar psicológico.

Definir qué aspectos personales no queremos exponer –como salud mental, relaciones o conflictos familiares–no solo nos protege, sino que fortalece la autoestima. Las herramientas de privacidad en redes sociales, como compartir contenido solo con “mejores amigos”, restringir comentarios o limitar la visibilidad de las publicaciones, son recursos valiosos para mantener un equilibrio entre conexión emocional y protección personal.

Además, la dimensión offline sigue siendo fundamental. El apoyo presencial, ya sea de familiares, amistades o profesionales, suele ofrecer una escucha más auténtica y sostenida que las interacciones digitales. De hecho, algunas investigaciones han demostrado que combinar grupos de apoyo a través de internet y de forma física beneficia la recuperación emocional y permite responder mejor a necesidades individuales.

Por último, los registros privados –como llevar un diario, grabar notas de voz o expresar las emociones a través del arte– también ofrecen vías seguras para procesar sentimientos sin exponerse públicamente.

La paradoja de compartir: autenticidad frente a vulnerabilidad

El oversharing refleja una paradoja de nuestra época: buscamos autenticidad y conexión en redes sociales, pero terminamos exponiendo nuestras heridas en escaparates donde la empatía convive con el juicio y lo privado puede volverse público para siempre.

Compartir puede tener efectos positivos inmediatos –validación, apoyo, catarsis–, pero también encierra riesgos que van desde la ansiedad social hasta la vulnerabilidad a largo plazo.

Cuidar nuestra privacidad emocional no es un signo de aislamiento, sino una forma consciente de autocuidado. En un ecosistema digital que premia la sobreexposición, reservar espacios de intimidad puede ser el gesto más valioso para proteger nuestra salud mental.

The Conversation

Oliver Serrano León no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. “Esta es mi vida”: claves psicológicas y riesgos de la sobreexposición en redes sociales – https://theconversation.com/esta-es-mi-vida-claves-psicologicas-y-riesgos-de-la-sobreexposicion-en-redes-sociales-264428

Cinco claves para entender las tensiones que vive Colombia rumbo a su cita con las urnas de 2026

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mariana Ramos Algarra, Asesora de procesos académicos de la Especialización en Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario y Justicia Transicional y Profesora de la Facultad de Estudios Jurídicos, Políticos e Internacionales, Universidad de La Sabana, Universidad de La Sabana

La política electoral en Colombia está marcada por límites geográficos. Veredas donde las disidencias de las FARC imponen control, pueblos bajo el Clan del Golfo, la principal banda de narcotráfico del país, o municipios en los que la guerrilla del ELN regula la entrada y salida de candidatos.

En 2022, la Misión de Observación Electoral (MOE) identificó 319 municipios en riesgo. La situación no ha mejorado mucho en 2025. Su directora, Alejandra Barrios, alerta que, hoy por hoy, hay regiones del país “donde los candidatos no van a poder hacer campaña de manera libre”. Un condicionante para una democracia que, aunque formalmente estable, sigue en el alambre ante el imperio de las armas.

Magnicidios, atentados y secuestros

Esta no es una preocupación abstracta. Desde finales de los ochenta, ningún ciclo presidencial ha transcurrido completamente libre de atentados o asesinatos de candidatos. Los magnicidios de Jaime Pardo Leal (1987), Luis Carlos Galán (1989), Bernardo Jaramillo (1990), Carlos Pizarro (1990), Álvaro Gómez Hurtado (1995), hasta llegar al caso más reciente de Miguel Uribe Turbay (2025), nos muestran el trágico final de líderes que querían cambiar el país desde su visión.

A estos episodios se suman los atentados, secuestros y agresiones contra candidatos presidenciales y otros dirigentes políticos. La violencia marcó las campañas de 2002, 2006, 2014 y 2022, lo que demuestra su presencia recurrente en el escenario electoral.

El reciente atentado contra Uribe Turbay, quien falleció pocas semanas después de ser tiroteado, revela de nuevo la fragilidad de las garantías democráticas. Esta secuencia revive la persistencia de una lógica violenta, que convierte el ejercicio democrático en algo profundamente incierto y vulnerable.

La historia reciente confirma que la violencia política en Colombia no es un accidente electoral, sino la manifestación visible de tensiones más hondas que nunca se han resuelto y que llegan intactas al 2026. Identificarlas es fundamental, no solo para explicar por qué el pasado sigue repitiéndose, sino para anticipar qué hará de esta contienda un escenario especialmente vulnerable.

A la luz de este panorama, pueden trazarse cinco claves para entender las tensiones que marcarán las elecciones. Tanto las legislativas del próximo marzo como las presidenciales, cuya primera vuelta está prevista para el 31 de mayo de 2026:

1. Un marco incompleto tras el acuerdo de paz

El Acuerdo de Paz firmado en 2016 con las FARC significó un punto de inflexión en la historia reciente, pero no logró consolidar una política de Estado en materia de seguridad y control territorial.

La ausencia de una estrategia de seguridad sostenida permitió que múltiples y antiguos actores armados (ELN, disidencias de las FARC y grupos paramilitares, entre otros) expandieran su influencia, restableciendo formas de gobernanza paralela en regiones históricamente golpeadas por el conflicto.

La estrategia de la llamada “paz total”, aunque ambiciosa en su planteamiento de negociar simultáneamente con distintos grupos, no ha logrado contener la violencia ni desmontar los incentivos económicos que alimentan la guerra.

Por el contrario, la necesidad de decretar el “estado de conmoción interior” en regiones como el Catatumbo y el recrudecimiento de la violencia urbana y rural en departamentos como Arauca, Valle del Cauca y Cauca evidencia que, lejos de superarse, el conflicto ha mutado. De cara al 2026, la disputa electoral se moverá en un terreno desigual, donde las garantías de seguridad dependerán de dinámicas locales más que de una política nacional coherente.

En lugar de un fortalecimiento institucional uniforme, lo que se observa es una reconfiguración del conflicto. Este refleja los vacíos de poder estatal, que pierde presencia territorial y muestra la debilidad de la fuerza pública, según apunta el expresidente, Juan Manuel Santos.

2. Polarización y desconfianza institucional

La actual polarización no solo divide ideas; genera una desconfianza activa hacia instituciones clave. El propio presidente, Gustavo Petro, ha cuestionado públicamente la legitimidad de la Registraduría Nacional, lo que erosiona la credibilidad del árbitro electoral.

La desinformación se convierte en una herramienta política para desacreditar adversarios o sembrar dudas sobre el proceso electoral en contextos polarizados como el colombiano.

En este clima, la contienda del 2026 enfrenta un riesgo inédito: que el resultado no sea evaluado por los actores políticos en función de su legitimad democrática e institucional, sino de su conveniencia. Es decir, más que la competencia entre proyectos de país, el gran interrogante es si el perdedor reconocerá los resultados sin abrir la puerta a una nueva crisis de gobernabilidad.

3. El peso del narcotráfico y las economías ilegales

Las economías ilícitas dejaron de ser un fenómeno periférico. En regiones como el Catatumbo, Putumayo, Cauca, Nariño y Urabá antioqueño operan como poderes paralelos que condicionan la vida política y social.

La Misión de Observación Electoral (MOE) ha definido una matriz de riesgos, que establece amenazas clave para la participación política. Entre estos riesgos destaca la financiación ilegal de campañas, que distorsiona el proceso electoral y representa un factor indicativo de posible fraude en los comicios.

La inseguridad es otro de los peligros detectados por el MOE. Desde las elecciones de 2022, más de 300 municipios estuvieron en riesgo alto o extremo por la convergencia de actores armados y economías ilícitas.

Estos territorios funcionan aún como sistemas de gobernanza paralela. Las organizaciones criminales no solo financian su guerra mediante el narcotráfico, la minería ilegal o la extorsión, sino que condicionan la vida cotidiana y limitan la autonomía del voto en zonas rurales.

La novedad de cara a 2026 no radica únicamente en la persistencia de estos fenómenos, sino en su fragmentación. Ya no existe un bloque hegemónico como los cárteles de los noventa o el paramilitarismo de los 2000, sino múltiples redes criminales. Algunas tienen vínculos internacionales, por ejemplo, con los carteles mexicanos que convergen en los mismos territorios. Este reacomodo hace más difícil una respuesta estatal coherente y aumenta la incertidumbre sobre las garantías democráticas.

4. Fragmentación política y del electorado

El sistema político colombiano vive un proceso de atomización que intenta trascender la polarización tradicional entre izquierda y derecha. Para las presidenciales de 2026 se evidencia una amplia proliferación de aspirantes. La Registraduría ha contabilizado 69 comités promotores de firmas, que ya recolectan apoyos ciudadanos, muchos de ellos con perfiles independientes y alejados de los partidos tradicionales.

Figuras como Vicky Dávila, Abelardo de la Espriella y Juan Daniel Oviedo, entre otros, se proyectan como outsiders. Otras figuras políticas, como Claudia López, David Luna, Mauricio Lizcano, Daniel Palacios o Mauricio Cárdenas, se postulan como candidatos independientes sin vinculación a ningún partido político.

En este contexto, las consultas interpartidistas de marzo serán decisivas. Si no logran articular candidaturas únicas, la atomización se profundizará, dispersando el voto y debilitando la capacidad de construir mayorías.

Tanto el Centro Democrático como el Pacto Histórico han anunciado su intención de definir un candidato único en las próximas semanas, con el fin de evitar esa dispersión interna y fortalecer su proyección nacional de aquí a marzo. De no concretarse estos acuerdos, la fragmentación del electorado podría persistir. Este hecho profundiza la volatilidad del escenario electoral y anticipa mayores desafíos de gobernabilidad.

5. Retorno de la violencia contra candidatos

Desde la Constitución de 1991, Colombia no había presenciado el asesinato de un candidato presidencial en ejercicio. Hasta el atentado del pasado 7 de junio contra Miguel Uribe Turbay.

Este hecho rompió más de tres décadas de relativa protección a los aspirantes presidenciales y reabrió una herida que parecía cerrada. La violencia contra Uribe Turbay no solo evoca aquel pasado sangriento, sino que advierte sobre un presente en el que la competencia electoral vuelve a estar marcada por el riesgo físico, tanto para los aspirantes a la presidencia como para quienes buscan un escaño en el Congreso.

La amenaza sobre los candidatos plantea un desafío crítico para las elecciones de 2026. Si el Estado es incapaz de garantizar la seguridad de quienes aspiran a la presidencia y al Congreso, la legitimidad misma del proceso democrático queda conculcada.

Los comicios del próximo año pondrán a prueba, una vez más, la capacidad del Estado y de la sociedad colombiana para sostener una democracia que, aunque resistente, continúa vulnerable frente a antiguas y nuevas amenazas. El desenlace no solo definirá quién gobierne, sino si el país logra blindar su sistema democrático frente a la violencia, la fragmentación y la desconfianza que lo acechan.

The Conversation

Mariana Ramos Algarra no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cinco claves para entender las tensiones que vive Colombia rumbo a su cita con las urnas de 2026 – https://theconversation.com/cinco-claves-para-entender-las-tensiones-que-vive-colombia-rumbo-a-su-cita-con-las-urnas-de-2026-264185

Medir (y entender) la incertidumbre para tomar mejores decisiones

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Anabel Forte Deltell, Doctora en Matemáticas y profesora en la Universidad de Valencia, Departamento de Estadística e Investigación Operativa, Universitat de València

Es irremediable, nos inquieta no saber. Es una sensación intrínseca al ser humano que suele poner el foco en el futuro –qué pasará mañana–. Pero la incertidumbre no vive solo en el calendario. También se instala en los porqués, en la comprensión de los procesos que desembocan en lo que sucede: ¿por qué mido 1,65 metros? ¿Qué nos lleva –o no– a desarrollar un cáncer? ¿Qué genes influyen en cierta enfermedad? No es solo preguntarse si, al lanzar una moneda, saldrá cara, sino qué mecanismos físicos y contextuales empujan ese resultado y en qué medida lo hacen.

No hay bola de cristal: la realidad es compleja, ruidosa y a veces caprichosa; y nuestro conocimiento resulta inevitablemente limitado. Lo que sí tenemos es un lenguaje para cuantificar esa falta de certeza y convertirla en algo con lo que podamos tomar decisiones: la probabilidad. Y contamos con una disciplina que ancla ese lenguaje a lo que observamos y medimos: la estadística.

La probabilidad de lo que nos preocupa

Quizás aterrizar la idea en un ejemplo nos ayude a entenderlo mejor. Pensemos en el cáncer de pulmón. La preocupación personal sobre la presencia de esta enfermedad se formula en términos binarios –“¿me tocará o no?”–, pero la respuesta a esta duda razonable la encontramos en la probabilidad. No es lo mismo que nos digan que la probabilidad de que desarrollemos esta dolencia es de un 3 %, de un 20 % o de un 80 %, ¿cierto? Ninguna cifra garantiza el desenlace final, pero cambiará las decisiones que tomemos respecto a la frecuencia con la que nos haremos revisiones, nuestros hábitos y nuestras prioridades.

La cuestión está entonces en cómo determinar esa probabilidad. Podemos centrarnos en la búsqueda de estimaciones construidas con datos de personas con condiciones parecidas de edad, exposición ambiental, hábitos, antecedentes, etc., sin perder de vista que se tratará de eso, de una estimación y, como tal, tendrá asociada, de nuevo, cierta incertidumbre. Así pues, un estudio serio no afirmará “su riesgo es de un 3 %” como si fuera una propiedad revelada, sino, “dadas sus características y los datos disponibles, el riesgo está muy probablemente entre un 1 % y un 5 %”. Además, ese “muy probablemente” también puede cuantificarse, tratando de poner rango y coherencia a lo que sabemos y a lo que no.

¿Y de qué depende la calidad de esa estimación? Pues básicamente de tres pilares. Primero, los datos: no se trata solo de cuántos, sino también de cuán bien representan a la población que nos importa. Segundo, el diseño: cómo se recogen esos datos, con qué controles, con qué cuidado para evitar sesgos. Tercero, el modelo: la simplificación matemática y las técnicas estadísticas que usamos para realizar la estimación y de cuya aplicabilidad dependerá obtener mejores o peores resultados con los mismos datos. Unos datos suficientes, obtenidos con un buen diseño y analizados con la técnica correcta nos llevarán siempre un paso más hacia el éxito.

A partir de aquí, asoma otra pregunta: qué variables están realmente implicadas en el riesgo. Volviendo al cáncer de pulmón, podemos valorar factores como tabaco, contaminación, ocupación, actividad física… Pero, ojo, porque ver que dos cosas se mueven juntas no basta para concluir que una causa la otra. Es posible que un gran estudio observacional encuentre que quienes hacen más deporte tienen menos cáncer de pulmón, pero quizá el vínculo real sea que quienes hacen más deporte no fuman.

Es lo que, en estadística, llamamos confusión. Para despejarla, necesitamos trabajar en ese segundo pilar del que hablábamos: diseños más específicos y exigentes nos permitirán elegir mejor qué variables incluir en el modelo o qué técnicas estadísticas serán más efectivas para dar una mejor respuesta con una mejor medida de la incertidumbre.

¿Cuánto me afecta?

Superada esa fase, la siguiente cuestión es la magnitud. No basta con saber si un factor influye, también necesitamos saber cuánto cambia el riesgo. Aquí conviene distinguir entre riesgo absoluto y relativo. Decir que “fumar duplica el riesgo” es hablar en términos relativos: si una persona no fumadora tiene 10 % de riesgo, duplicarlo lleva al 20 %. Suena igual de contundente cuando el riesgo pasa de 0,5 % a 1 %, pero el impacto práctico es distinto.

En este sentido, al hacer referencia al efecto de tal o cual hábito, puede que, en los medios de comunicación, hablen de riesgos relativos, de probabilidades o de ratio de probabilidades, pero lo verdaderamente importante es que esa jerga acabe convertida en números que quien lo lea pueda situar en su vida.

Y una última obviedad que nunca sobra: al ver escrito uno de estos valores, puede que se presente también un porcentaje. Es importante no confundirlo con una probabilidad y, en ese sentido, la probabilidad nunca supera el 100 %. Dar un valor es fácil. Interpretarlo y entender las reglas que lo rigen, ya no tanto.

Breve guía para entender la probabilidad

Volvamos al momento en que le informan de su probabilidad de sufrir cáncer de pulmón. Lo habitual es verla expresada en porcentajes (entre 0 % y 100 %). También puede expresarse en tanto por uno —3 % es 0,03; 20 % es 0,2— o como “x de cada N” donde, por ejemplo, uno de cada 1 000 equivaldría a 0,1 % (0,001) o tres de cada diez, a un 30 %.

El problema surge cuando, en un mismo texto, se mezclan formatos, ya que tendemos a fijarnos más en el total (N) que en la parte (x) y podemos creer que “uno de cada 1 000” supone un riesgo mayor que “uno de cada 100”, cuando en realidad estamos hablando de un 0,1 % frente a un 1 %.

Entendido el número, toca interpretarlo y, para ello, contamos con dos miradas diferentes. La mirada frecuentista entiende la probabilidad como la frecuencia con que veríamos un evento al repetir el proceso muchas veces. Funciona muy bien en contextos controlables y repetibles. Pero al hablar de la probabilidad de lluvia o de que una persona enferme –donde no podemos “repetir” el mismo día o la misma vida–, resulta más natural la mirada bayesiana, que trata la probabilidad como un grado de credibilidad coherente y actualizable con nueva evidencia mediante el teorema de Bayes.

Estas dos perspectivas también ayudan a entender la incertidumbre de las estimaciones. Los rangos de valores plausibles de los que hablábamos antes reciben el nombre de intervalos de confianza bajo el paradigma frecuentista o de intervalos de credibilidad bajo el bayesiano. En ambos casos, nos ayudan a medir la fiabilidad de la estimación. No es lo mismo un riesgo estimado entre 1 % y 5 % que entre 1 % y 10 %. Quizá ambas cifras nos dejen igual de tranquilos ante la enfermedad, pero el primer intervalo es más preciso y, por tanto, más informativo sobre lo que sabemos e indica, posiblemente, mejores datos o un mejor uso de estos.

En definitiva, la incertidumbre está presente en cualquier proceso cotidiano y no es posible eliminarla, pero sí medirla. Al hacerlo la volvemos visible y honesta. Probabilidad y estadística no prometen certezas, pero sí mejores preguntas y decisiones más conscientes. No se trata de controlar un bosque lleno de rincones oscuros sino de caminar por él con mejor criterio.


La versión original de este artículo ha sido publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.


The Conversation

Anabel Forte Deltell colabora con Telos, la revista que edita Fundación Telefónica.

ref. Medir (y entender) la incertidumbre para tomar mejores decisiones – https://theconversation.com/medir-y-entender-la-incertidumbre-para-tomar-mejores-decisiones-264928

Ventajas de la realidad virtual para la clase de Educación Física

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Salvador Pérez Muñoz, Profesor en el área de Educacion Física y Ciencias del Deporte, Universidad Pontificia de Salamanca

Práctica de voleibol con gafas de realidad virtual. sportoakimirka/Shutterstock

Actualmente, la tecnología ha cambiado muchos aspectos en nuestra vida, desde lo que hacemos cada día hasta cómo aprendemos en el colegio. Incluso la Educación Física está cambiando gracias a nuevas herramientas mezclan lo físico con lo digital.

Según nuestra reciente investigación, la realidad virtual, la realidad aumentada y la realidad mixta pueden ayudar a que los estudiantes se sientan más motivados. También pueden mejorar su forma de moverse y aprender. Además, pueden hacer que todos los alumnos participen, sin importar sus necesidades. Así, la clase se vuelve más inclusiva.

Realidad virtual, aumentada y mixta en educación física

Antes de explicar cómo aplicar estas tecnologías, definamos a qué nos referimos con cada una de ellas:

  • La realidad virtual crea un mundo totalmente digital e inmersivo donde la persona puede moverse e interactuar con lo que ve.

  • La realidad aumentada añade imágenes o sonidos digitales al mundo real. No cambia lo que hay alrededor, solo lo mejora. Así, las personas ven más detalles y sienten más interés.

  • La realidad mixta une lo mejor de las dos anteriores: mezcla objetos digitales con el entorno real. Todo ocurre al mismo tiempo y de forma interactiva.




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Su uso en Educación Física no supone reemplazar el ejercicio con tecnologías, sino justo lo contrario. Dichas tecnologías sirven para hacer la actividad física más divertida y variada, ayudándonos a movernos más.

¿Cómo usarlas?

Existen programas que permiten correr, hacer yoga o corregir posturas. También ayudan a medir cómo lo estamos haciendo. Incluso es posible convertir el ejercicio en un juego.

Todo esto se hace mientras nos movemos, con la ayuda y la guía de un asistente virtual. La experiencia es activa, realista y muy atractiva.




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Por ejemplo, FitXR ofrece la posibilidad de entrenar sin salir de casa utilizando gafas de realidad virtual. Esta aplicación es una opción ideal para quienes no tienen tiempo de ir al gimnasio o no se sienten cómodos en ese entorno. Por su parte, Jumpr, FunFit y Starri utilizan la realidad aumentada para realizar ejercicio físico usando el móvil. Otra aplicación que utiliza la realidad mixta es Holofit, con la que ses realizan carreras o ejercicios en entornos virtuales superpuestos al espacio real.

Los beneficios para la Educación Física

  1. Mejora de habilidades para moverse. varios estudios muestran que usar estas herramientas ayuda a mejorar el movimiento. Por ejemplo, con la realidad aumentada, los estudiantes pueden ver en tiempo real si están colocando correctamente sus cuerpos y pueden corregir errores.

  2. Creación de lugares seguros para practicar deportes difíciles o peligrosos, como esquiar o escalar, gracias a la realidad virtual.

  3. Más motivación y ganas de participar. El elemento tecnológico puede hacer que el ejercicio sea más divertido, ya que introducen elementos lúdicos e interactivos. En este sentido, también se ha descubierto que algunos videojuegos que obligan a moverse aumentan el interés y el compromiso por practicar deportes.

  4. Ayuda para estudiantes con necesidades especiales. Estas tecnologías permiten que todos los alumnos puedan participar, incluso quienes tienen dificultades. Se pueden adaptar las actividades para que sean seguras y efectivas para cada persona. Varios trabajos] [muestran] que usar realidad virtual y aumentada mejora la motivación, la memoria y el control del cuerpo en estudiantes con diversidad funcional.

  5. Diseño de clases de manera más personalizada, adaptando la actividad para cada alumno, según su ritmo y nivel.

  6. Beneficios cognitivos. Este tipo de actividades mejora la atención y la memoria, favorece la interacción y estimula la creatividad. Además, crea un buen contexto para usar metodologías activas en las clases de Educación Física.




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Desafíos y cuestiones a tener en cuenta

El uso de esta tecnología en la clase de Educación Física, o para hacer ejercicio en casa, no debe consistir solamente en ponerse unas gafas de realidad virtual y empezar a hacer ejercicio o dárselas a los estudiantes. Es imprescindible disponer de tecnologías específicas, algo que no está al alcance de todo el mundo, y entender lo suficiente para manejar el software. También se necesita un lugar amplio para usarlas bien y muchas de ellas cuentan con opciones de pago que limitan su potencial en la enseñanza de la Educación Física.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Ventajas de la realidad virtual para la clase de Educación Física – https://theconversation.com/ventajas-de-la-realidad-virtual-para-la-clase-de-educacion-fisica-257664

La selección: Freud, adolescentes y sueños

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Catalán, Editora de Educación, The Conversation

Estatua de Freud hecha por David Černý en Praga. Gagarin Iurii/Shutterstock

Hace unos días tuve un sueño curioso. Pero no lo voy a contar aquí. Sé que no hay nada más aburrido que leer o escuchar el sueño de otra persona. De hecho, se podría considerar que “He tenido un sueño rarísimo” es una de las frases que más pavor produce en quien la recibe, casi comparable a leer en un whatsapp “Espera, que te mando un audio”.

Aun así, es difícil resistir la tentación de encontrarle sentido a lo que soñamos. Desde que tenemos constancia escrita de las vicisitudes del ser humano, los sueños han sido una preocupación recurrente. Eran uno de los instrumentos de los dioses de la mitología griega, por ejemplo, para inspirar o confundir a los pobres mortales.




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A principios del siglo XX Sigmund Freud quiso convertirlos en ciencia. En su artículo El libro que cambió cómo nos conocemos, Fernando Díez explica lo que supuso la publicación de La interpretación de los sueños:

“Freud escribió: ‘El sueño es la realización (disfrazada) de un deseo reprimido’. Esta idea, simple en apariencia, sacudió los cimientos de la psicología y la filosofía occidentales”, nos explica Díez. Y es que, aunque efectivamente hoy sabemos que los sueños no son necesariamente representaciones de deseos reprimidos, entender que hay toda una dimensión inconsciente de nuestra mente, formada de recuerdos, emociones y sentimientos que no tenemos racionalmente categorizados, es algo que hoy damos por hecho gracias en parte a Freud.




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Uno de los secretos de La interpretación de los sueños es que tiene, pese a ser un libro con intención científica, una gran riqueza literaria. Freud entendía el poder de las historias. Sus famosos complejos de Edipo y Electra aprovechan la fuerza de las narraciones y los personajes clásicos para explicar comportamientos que aún hoy forman parte de la psicología moderna, como nos explica Joan Tahull de la Universidad de Lleida en su artículo Edipo y Electra en los adolescentes de hoy.




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Algunas madres o padres se habrán encontrado ante esta situación: mi hija o hijo, que tan dulcemente escuchaba mis historias y me miraba con admiración, es hoy una persona adolescente a la que parece que todo lo que hago o digo molesta. Bienvenidos al proceso de separación-individuación. Tahull explica que los complejos freudianos de Edipo o Electra hoy “se reinterpretan como una fase natural del desarrollo emocional, no necesariamente ligado a la sexualidad o al deseo, sino a la necesidad de construir una identidad autónoma”. El adolescente deja de ver a sus padres como figuras omnipotentes y comienza a cuestionarlos, compararse con ellos, rivalizar e incluso idealizar.




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Aunque las familias de hoy son muy distintas de las de los pacientes de Freud, y los modelos de crianza podríamos decir que drásticamente diferentes, lo que no cambia, explica Tahull, es “que todo adolescente necesita diferenciarse emocionalmente de sus padres” para construir su identidad. Así, este proceso no es un trastorno, sino un ritual social y psicológico, un conflicto necesario para madurar.

Como vemos, la psicología moderna ha reubicado las metáforas freudianas, que mantienen su fuerza. Y para celebrarlo, y recordar al pionero psiquiatra en el mes en que se cumplen 86 años de su muerte, aquí va esta selección de artículos sobre su legado y sobre lo que hoy sabemos de psicología adolescente y de sueños.

The Conversation

ref. La selección: Freud, adolescentes y sueños – https://theconversation.com/la-seleccion-freud-adolescentes-y-suenos-264539

Así afectará el cambio climático al oleaje de los océanos, las rutas marítimas y la geopolítica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gabriel Ibarra Berastegui, Catedrático de Mecánica de Fluidos, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Es previsible que los cambios en el viento y la altura de ola en el Mediterráneo afecte a la importancia geopolítica del canal de Suez. Byvalet/Shutterstock

La mayor parte de los estudios científicos sobre clima se centran en las proyecciones futuras de temperatura debidas a las emisiones de gases de efecto invernadero. Un fenómeno que también afecta al oleaje de los mares.

Investigadores de la Universidad del País Vasco hemos analizado cómo el sistema atmósfera-océano terrestre absorbe los cambios de temperatura debidos al cambio climático e impacta en el medio marino. El calentamiento de la atmósfera se traslada de manera no lineal a los vientos y olas dando lugar a patrones complejos y con grandes diferencias en los distintos mares.

Los resultados obtenidos muestran que la evolución previsible del viento y la altura de las olas será muy desigual en los distintos océanos hasta finales del siglo XXI, con implicaciones futuras de tipo económico y geopolítico.

El Ártico: menos hielo y más olas

Un informe de la OCDE) señala las ventajas que el deshielo en el Ártico podría representar para el transporte marino de mercancías: se estima que el tiempo de tránsito se reducirá en un 40 % con respecto a la ruta actual entre Asia y Europa.

Sin embargo, una vez desaparecido el hielo, aunque sea de forma parcial, nuestro pronóstico indica que para finales de siglo, el Ártico sufrirá el incremento más importante de viento y altura de olas de todos los océanos.

Este importante aumento, sin duda, dificultará la navegación por lo que, incluso en ausencia de hielo, quizás haga que el tránsito comercial por el Polo Norte siga siendo casi imposible.

Por ello, es improbable que esta combinación de cambios en el Ártico resulte en un debilitamiento sustancial del tráfico marítimo que, a través de Suez y finalizando en el Mediterráneo, conecta hoy Asia y Europa.




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El Mediterráneo: olas, energías renovables y seguridad

El Mediterráneo constituye un eslabón clave en una segunda ruta marítima: la del petróleo y gas que se teje desde el Índico hacia Europa. En nuestra investigación, ambos mares muestran un comportamiento opuesto al del Ártico, con reducciones notables de viento y olas hasta finales de siglo. A nivel global, el Mediterráneo es el mar del que se esperan las mayores disminuciones tanto en viento como en altura de olas hasta el año 2100.

La década de 2010-2020 representa un punto de inflexión para un mar que en las pasadas décadas ha tenido un comportamiento constante y que ahora, hasta final de siglo, se encamina hacia una reducción de su viento y oleaje.

Proyecciones de cambios en la altura de ola hasta 2100 en el Mediterráneo.
Proyecciones de cambios en la altura de ola hasta 2100 en el Mediterráneo.
Gabriel Ibarra, CC BY-SA

La incipiente implantación de plantas de extracción de energía de las olas podría verse comprometida ya que el diseño elegido en la primera planta operativa del Mediterráneo, situada en Jaffa (Israel), se basa en unos pistones cuyo rendimiento depende de la altura de ola. La previsible disminución de altura de la olas trae nuevos desafíos al desarrollo tecnológico de futuras plantas similares en el Mediterráneo.

Por otro lado, también se esperan cambios en el sector eólico y los parques marinos proyectados para las próximas décadas, que deberán hacer frente a una caída en su producción debido a la disminución de la velocidad del viento.




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A lo largo del eje central del Mediterráneo, por donde transitan dos rutas marítimas fundamentales, las disminuciones de viento y oleaje estimadas en nuestro trabajo son del 2 % por década hasta finales del siglo.

Estos futuros cambios favorecerán una navegación más fluida en el Mediterráneo, lo cual conllevará un reto de seguridad adicional debido a la proliferación esperable de actividades ilegales, como el tráfico de armas, de drogas y personas.

Por ello, la propia estabilidad futura de los países ribereños representa en sí misma un reto para hacer del Mediterráneo un mar seguro para el tráfico de mercancías y el suministro energético.




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¿Se puede contar con rutas alternativas a futuro?

Un menor oleaje reduce tiempos de navegación y costes, por lo que estos cambios futuros debidos al cambio climático reforzarán el papel de esas dos rutas marítimas centradas en el Mediterráneo. Uno de los principales patrones globales que emergen en las proyecciones de vientos y olas hasta 2100 es una intensa asimetría entre los hemisferios Norte y Sur, concentrándose en este último los mayores incrementos. Por ello, hay que considerar, además, que la vía alternativa al Mediterráneo, es decir, rodeando África, se verá dificultada debido a un sostenido incremento de viento y olas esperable para las próximas décadas en el Indico y Atlántico Sur.

Este debilitamiento en las perspectivas de consolidación de rutas alternativas incrementa todavía más la importancia geopolítica de tres nodos clave en dichas rutas: el canal de Suez, el estrecho de Bab-el-Mandeb y el estrecho de Ormuz, crucial para el suministro global de gas y petróleo. Así lo confirman las recientes tensiones bélicas en el golfo Pérsico. Paradójicamente, hemos visto que en esta reciente crisis la relevancia clave de estos nodos ha actuado como factor de estabilización para el comercio mundial, ya que la proyección simultánea de los intereses vitales contrapuestos de diferentes actores internacionales ha resultado en el mantenimiento de las rutas abiertas.

Pacífico Norte y acceso al Atlántico

En otras zonas como el Atlántico y Pacífico Norte también se prevén reducciones de viento y altura de olas. Esto se traducirá en una navegación más fluida y con menos costes, reforzándose así la importancia geopolítica del canal de Panamá como eslabón estratégico en el tráfico marítimo mundial.

Los recientes movimientos por parte de Estados Unidos para asegurar su control constituyen un indicador de la extraordinaria relevancia que en las próximas décadas se espera tenga el canal de Panamá. Entre las razones de esta importancia destaca el esperable incremento del tráfico en las próximas décadas debido a una navegación cada vez más fluida.




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Geopolítica de las olas

Cuanto más favorables resultan las perspectivas geofísicas de consolidación de las actuales rutas de navegación hasta 2100, mayor es el potencial disruptivo que concentran los eslabones clave que las integran ante acontecimientos desestabilizadores de orden geopolítico.

Ante la falta de nuevas rutas alternativas, los actores interesados deberán concentrar sus esfuerzos en el control total o parcial de las actuales, lo cual paradójicamente puede dar lugar a acuerdos inesperados como el señalado más arriba en la reciente crisis del Golfo Pérsico.

Todavía se requieren estudios más regionalizados sobre la evolución, frecuencia e intensidad de futuros eventos marinos extremos. Con ellos será posible la previsión de escenarios para una mejor adaptación, planificación y gestión de los océanos. Esto permitirá también perfilar con más detalle las implicaciones económicas y geopolíticas derivadas de los cambios que sufran.

The Conversation

Gabriel Ibarra Berastegui recibe fondos de la Universidad del País Vasco.

ref. Así afectará el cambio climático al oleaje de los océanos, las rutas marítimas y la geopolítica – https://theconversation.com/asi-afectara-el-cambio-climatico-al-oleaje-de-los-oceanos-las-rutas-maritimas-y-la-geopolitica-260769

Cuatro maneras de hacer más participativa e igualitaria la clase de música

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paloma Bravo-Fuentes, Profesora sustituta interina del área de Didáctica de la Expresión Musical, Universidad de Jaén

SeventyFour/Shutterstock

La música es un lenguaje universal que nos emociona, despierta recuerdos y nos conecta con los demás, sin necesidad de palabras. Pero, como toda forma de expresión, también refleja nuestra sociedad y sus desigualdades. A lo largo de la historia, mujeres compositoras han sido invisibilizadas; instrumentos y géneros musicales han quedado encasillados según el género; y la diversidad cultural, muchas veces, no ha encontrado un espacio en las aulas.

Aquí propongo estrategias concretas y sencillas para llevar la música a las aulas como herramienta transformadora.

Voces femeninas olvidadas

A lo largo de la historia, mujeres compositoras han quedado en la penumbra, silenciadas por estructuras que privilegiaron otras voces, voces masculinas. Recuperar sus obras y contar sus historias en las aulas no solo es un gesto de justicia, sino también una forma de mostrar a niñas y niños que la creatividad no tiene género.




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De esta manera, en clase se pueden incluir aportaciones de compositoras menos conocidas tales como Elisabeth Jaquet de La Guerre (1665-1729) compositora de la corte de Luis XIV o Amy Beach (1867-1944) quién escribió la primera sinfonía compuesta por una mujer americana, en el repertorio a trabajar.




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En el aula podemos escuchar sus composiciones más accesibles, entender por qué se conocen menos y qué aportaron a la historia de la música. También se puede proponer a los estudiantes que investiguen sobre figuras de la historia de la música menos conocidas.

Pueden utilizar catálogos digitales como el de la International Music Score Library Project (IMSLP), bases de datos de bibliotecas nacionales y universitarias, o recursos especializados como el Oxford Music Online o el portal Women in Music.

Existen repositorios académicos (Google Scholar, Dialnet) en los que una búsqueda por palabras clave como “female composer”, “women in music history” o “compositoras olvidadas” ofrecerá resultados útiles para sus investigaciones. También pueden recurrir a plataformas de escucha (YouTube, Spotify, Naxos Music Library), donde cada vez se encuentran más grabaciones de obras recuperadas.

Estereotipos en la elección de instrumento musical

En algunos contextos educativos, aún persisten prejuicios: los niños son animados a tocar ciertos instrumentos como la guitarra o la batería; las niñas, hacia otros como la flauta o el piano.

En el aula se pueden organizar actividades en las se prueben diversos instrumentos sin sugerencias previas del profesorado. Resulta interesante concluir esta tarea con una “ronda de reacciones” en la que el alumnado comparta qué instrumento le ha sorprendido, cuál le ha gustado y por qué.

Músicas de otras culturas

La música de diferentes partes del mundo es una puerta directa a otras culturas. Enseñarla potencia el respeto
hacia lo distinto y ayuda al alumnado a ver la riqueza que nos rodea.

Mostrar vídeos breves de conciertos o actuaciones de diferentes culturas, indicando su origen o significado cultural y destacando los distintos elementos (ritmos, danzas, instrumentos) que se utilizan ayuda a abrir el horizonte crítico de los alumnos y fomenta su creatividad.

Por ejemplo, podemos utilizar el asalato (también llamado kass-kass), un instrumento de África Occidental formado por dos pequeñas calabazas unidas por un cordel. Su sonido surge al agitarlo y golpearlo entre sí y contra las manos, creando ritmos sorprendentes que acompañan cantos y danzas en celebraciones comunitarias.

Escuchar y ver cómo se toca este instrumento permite al alumnado reflexionar sobre cómo la música nace de los materiales disponibles en cada entorno y cómo, a partir de algo aparentemente sencillo, se pueden construir complejas tradiciones rítmicas. Además, la comparación con instrumentos más familiares, como las maracas o las castañuelas, ayuda a reconocer similitudes y diferencias, favoreciendo el respeto hacia la diversidad cultural.

Sacar la música del aula

Organizar talleres de música compartida los cuales pueden adoptar dos formatos complementarios: por un lado, talleres teóricos, en los que se expliquen de manera sencilla los rasgos de una pieza o corriente musical; y, por otro, talleres prácticos, donde alumnado y familias puedan tocar instrumentos, cantar o bailar juntos. Ambos enfoques se enriquecen mutuamente, ya que entender el contexto de una música ayuda a valorarla más cuando se interpreta en grupo.

Un ejemplo concreto sería un taller en el que las familias sean invitadas a traer canciones tradicionales de su cultura de origen. Algunas pueden animarse a interpretarlas en directo si tocan un instrumento, mientras que otras pueden compartir grabaciones o enseñar letras y significados. El alumnado, por su parte, puede preparar breves presentaciones para introducir los estilos escuchados o acompañar las piezas con percusión sencilla en clase. De este modo, se genera un espacio de encuentro intergeneracional y multicultural que refuerza el vínculo entre escuela y comunidad.




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En cuanto a la organización, no se trata de que el profesorado lo asuma en solitario, fuera de su horario y sin recursos. Lo más viable es plantearlo como una iniciativa del centro educativo, apoyada por la dirección y reconocida dentro del proyecto pedagógico, de manera que forme parte de la programación oficial. Así se pueden destinar tiempos específicos, coordinar con las asociaciones de familias y contar con apoyos logísticos para que la actividad sea sostenible y tenga continuidad.

En tiempos de pantallas, cuando la necesidad de empatía y conexión humana aumenta, la educación musical no solo enseña conceptos sino a escuchar con el corazón, valorar cada voz y crear un futuro donde nadie quede fuera.

The Conversation

Paloma Bravo-Fuentes no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuatro maneras de hacer más participativa e igualitaria la clase de música – https://theconversation.com/cuatro-maneras-de-hacer-mas-participativa-e-igualitaria-la-clase-de-musica-262887

Europa avanza en IA, pero no todas sus regiones van al mismo ritmo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maria R. Vicente, Profesora de Economía Aplicada, Universidad de Oviedo

gopixa/Shutterstock

La inteligencia artificial (IA) es uno de los grandes motores del cambio económico del mundo. Estados Unidos y China están a la cabeza. La Unión Europea también apuesta por la IA, especialmente con el Programa Década Digital 2030. Este plan busca que al menos el 75 % de las empresas usen estas tecnologías para 2030. Pero este objetivo tiene un problema: no todas las regiones europeas están avanzando al mismo ritmo.

¿Qué regiones están liderando la adopción empresarial de la IA? ¿Quiénes están atrás? ¿Hay relación con la conocida brecha digital?

Responder a estas preguntas es el objetivo de nuestra investigación académica, publicada en la revista Telecommunications Policy. Ahí estudiamos las diferencias que existen entre las distintas regiones europeas en cuanto al uso empresarial de la IA. Identificamos las regiones en cabeza y las rezagadas, y también analizamos los factores que podrían explicar esas diferencias. Para ello usamos datos regionales del año 2024, procedentes de Eurostat.

¿Existen diferencias regionales?

Los resultados muestran que las regiones danesas y belgas lideran el uso de IA. Destacan también Viena (Austria) y la región occidental de Eslovenia. En el extremo opuesto se encuentran la mayoría de las regiones rumanas, algunas búlgaras y Melilla (España).

Uso empresarial de IA en las regiones de la UE.
Fuente: elaboración propia

Pero también hay diferencias dentro de los países. Las naciones más avanzadas en IA presentan mayores desigualdades internas. Este es el caso de Dinamarca y Bélgica. En cambio, en Rumanía y Hungría las diferencias internas son menores. Esto se explica por el patrón de difusión en forma de S: en los países más rezagados, la adopción es lenta y no surgen grandes brechas entre sus regiones. Por el contrario, en los más avanzados, donde el proceso es más acelerado, algunas regiones despegan antes que otras. Y esto dar lugar a brechas internas.

¿Cómo se explican estas diferencias?

Estudiamos la relación entre el uso de la IA y los tres niveles de brecha digital (acceso, uso, y resultados). Para ello usamos modelos estadísticos tomando en cuenta las características de cada región y también las de las regiones vecinas.
Observamos, por una parte, que las empresas que ya usaban tecnologías digitales son las que emplean IA y, además, que su uso en regiones cercanas favorece una mayor adopción de la inteligencia artificial.

Sin embargo, parece existir cierta competencia por los recursos entre regiones. Cuando las vecinas están muy digitalizadas, una región parece usar menos IA.

En resumen, nuestros resultados muestran que es clave reforzar la base digital en las zonas que van más lentas. Se trataría de evitar así que la IA acabe ampliando aún más las desigualdades entre territorios.

También es importante aprovechar bien los recursos que ya existen, como la red europea de centros de innovación digital. Todo ello con el objetivo último de fomentar la colaboración y el intercambio de conocimientos entre regiones y empresas.


Carla Álvarez Rodríguez, investigadora contratada en el Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo, es coautora de este artículo y ha recibido fondos del Programa Investigo del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (AYUD/2023/36906).


The Conversation

Maria R. Vicente recibe fondos del Programa Investigo del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (AYUD/2023/36906).

Ana Suárez Álvarez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Europa avanza en IA, pero no todas sus regiones van al mismo ritmo – https://theconversation.com/europa-avanza-en-ia-pero-no-todas-sus-regiones-van-al-mismo-ritmo-262134

Cómo hacer cálculos avanzados de física nuclear sin ser un experto

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Manuela Rodríguez Gallardo, Profesora Tiular de Universidad en Física Atómica, Molecular y Nuclear, Universidad de Sevilla

Sergey Nivens/Shutterstock

Aunque pueda sonar chocante, la física nuclear no es solo un asunto relacionado con la energía o las bombas atómicas: está detrás de tecnologías que usamos cotidianamente sin notarlo. Pero, ¿podemos hacer cálculos de esas reacciones nucleares del día a día? Gracias a herramientas como Theo4Exp, hacer cálculos avanzados de física nuclear puede resultar mucho más sencillo de lo que imaginamos.

El núcleo atómico

Tras la confirmación de su existencia en 1911, gracias al experimento de Ernest Rutherford, la investigación del núcleo atómico vivió una etapa de avances vertiginosos durante la primera mitad del siglo XX. Se abrió un mundo hasta entonces desconocido.

Representación aproximada del átomo de helio-4: en el núcleo los protones están representados en rojo y los neutrones en azul.
Wikimedia Commons., CC BY

Los propios investigadores de la época no sabían hasta donde podían llegar, como se muestra en la película Oppenheimer (Christopher Nolan, 2023). En esta, podemos ver cómo Robert Oppenheimer, junto a un nutrido equipo de investigadores, cambia el rumbo de la historia durante la Segunda Guerra Mundial gracias al desarrollo de la bomba atómica, en 1945. Aunque la bomba atómica lo que realmente libera es energía nuclear, mucho más intensa que la atómica.

Su uso en el día a día

La investigación en física nuclear abarca mucho más que el ámbito militar. Se utiliza en nuestro día a día para proporcionarnos electricidad, para el tratamiento del cáncer con radioterapia así como para su diagnóstico usando radiofármacos, para el estudio de obras de arte (incluyendo la datación por carbono-14), etc.

Pero hay algo más que le debemos al núcleo atómico. Se trata de nuestra mayor fuente de energía diaria, el Sol, que nos envía energía gracias a las reacciones nucleares de fusión (unión de dos núcleos para formar otro más pesado) que se producen continuamente en su interior.

Comportamientos por estudiar

Alguien puede pensar que a estas alturas ya está todo dicho sobre el núcleo atómico. Pero lo cierto es que hay muchos núcleos poco conocidos que tienen estructuras exóticas, que pueden romperse fácilmente o transferir parte de sus componentes (protones y neutrones) a otro núcleo, al chocar con él. La investigación básica para conocer las propiedades de estos núcleos atípicos es relevante para poder llegar a aplicaciones en nuestra vida cotidiana.

Muchos de los avances de la física nuclear se llevan a cabo en grandes instalaciones especializadas que cuentan con aceleradores de partículas, reactores, detectores e instrumentación especializada. En ellas, se realizan experimentos que permitan aprender sobre la estructura de los núcleos y cómo se comportan si los hacemos chocar entre ellos.

Pero ¿y si para estudiar el comportamiento de los núcleos atómicos no hiciera falta hacer pruebas reales y el resultado pudiera simularse de forma sencilla en un ordenador? ¿Avanzaría la física más rápido?

La física nuclear como ciencia abierta

Ahí es donde nace Theo4Exp, una plataforma de acceso virtual desarrollada dentro de un proyecto con financiación de la Comisión Europea que permite que cualquier persona con nociones básicas de física pueda realizar cálculos.

Para ello es necesario introducir (o elegir) los datos del problema en una interfaz amigable, que convertirá esos datos en un fichero de entrada del programa, hará el cálculo y le devolverá los resultados. Estos se podrán ver en ficheros de texto o gráficamente en la misma plataforma. El usuario no tendrá que preocuparse de todo el proceso intermedio, sólo decidir de qué núcleo quiere ver la estructura o qué par de núcleos quiere hacer chocar.

Theo4Exp se compone de tres plataformas: dos de ellas están dedicadas a cálculos de estructura y una a reacciones nucleares. MeanField4Exp, hospedada en IFJ PAN en Cracovia, y Structure4Exp, hospedada en la Universidad de Milán, se complementan entre ellas, ofreciendo una gran variedad de modelos sobre la estructura nuclear.

Instalaciones del Centro Nacional de Aceleradores, en Sevilla.

Mientras, la plataforma Reaction4Exp, hospedada en la Universidad de Sevilla, permite realizar cálculos de reacciones nucleares que estiman la probabilidad de que, tras el choque, el núcleo que hemos lanzado –el proyectil– pueda estar en diferentes situaciones. Concretamente estar igual, haber pasado a un estado de más energía, haberse roto en diferentes fragmentos o haber transferido parte de él al núcleo con el que choca.

Plataforma web Reaction4Exp.

¿Quién usa esta plataforma?

Es ahora cuando nuestro lector se pregunta: ¿quién usa realmente estos cálculos y con qué propósito? Para empezar, antes de hacer un experimento de física nuclear en una gran instalación es necesario tener estimaciones previas sobre su viabilidad y cuáles podrían ser los resultados. Por otro lado, tras el experimento, esta plataforma es útil para el estudio de los datos en comparación con modelos teóricos. O para realizar cálculos más avanzados a medida que la investigación los vaya requiriendo.

En ciencia básica, estos cálculos pueden servir para estudiar la estructura de un núcleo y su comportamiento. Y también para simular procesos nucleares en las estrellas. Sin embargo, su fin último es el desarrollo de tecnología nuclear.

Otro uso de Theo4Exp es la formación en los estudios de máster de los futuros investigadores que realizarán experimentos en las instalaciones de física nuclear.

¿Puedo entonces jugar a ser un científico nuclear?

Se ha mencionado más arriba que la energía nuclear es mucho más intensa que la atómica. ¿Por qué razón? Si la manera que tienen de interactuar entre sí los componentes del núcleo atómico, neutrones y protones fuera la bien conocida fuerza eléctrica, la energía que se liberaría al romper un núcleo sería aproximadamente igual que al romper un átomo –por romper un átomo se debe entender separar el núcleo atómico de los electrones que andan alrededor del mismo–. Además, la fuerza eléctrica dentro del núcleo es repulsiva porque solo hay cargas positivas, los protones.

Entonces, ¿cómo se mantienen los componentes del núcleo unidos? Tiene que existir otra fuerza atractiva, es decir, que los una y no los separe. Y necesariamente debe ser más potente que la eléctrica.

Experimento para principiantes

¿Cómo podemos comprobar de una manera relativamente sencilla que existe esa fuerza de unión y que es muy intensa? Pues hagamos chocar dos núcleos atómicos, un núcleo de helio-4 (esto quiere decir 2 protones y 2 neutrones) y un núcleo de plomo-208 (82 protones y 126 neutrones). Alguien, un físico nuclear o más bien un grupo de ellos, realiza ese experimento en un gran acelerador lanzando el proyectil con una energía de 40 megaelectronvoltios (MeV) y mide la probabilidad de que ambos núcleos salgan después del choque intactos. También pueden medir cuánto se desvía el núcleo más pequeño, helio-4, de su línea incidente. Eso implica medir un ángulo y la probabilidad para cada ángulo, lo que se conoce como dispersión elástica.

Dispersión elástica del helio-4 contra plomo-208. Se puede observar como el helio-4 se desvía de su linea incidente debido a la interacción nuclear.
CC BY-SA

Nosotros podemos acudir a la plataforma Reaction4Exp y clicar en elastic scattering. Escogemos nuestro proyectil, helio-4, nuestro blanco, plomo-208, la energía a la que lanzamos el proyectil, 40 MeV, y el tipo de interacción entre ellos. Tomemos primero sólo la interacción eléctrica y hacemos el cálculo. En unos segundos tenemos el resultado y, si colocamos juntos el cálculo y los datos experimentales, resulta que no casan.

Probabilidad de que el choque entre los núcleos elegidos sea elástica en función del ángulo en el que se desvía el núcleo proyectil. Panel izquierdo solo con interacción eléctrica. Panel derecho con interacciones eléctrica y nuclear.
Manuela Rodríguez.

Modelemos ahora una interacción atractiva y mucho más intensa que la eléctrica, solo cuando los núcleos estén cerca. Volvemos a calcular, ahora con la suma de estas dos interacciones y, ¡sorpresa!, experimento y cálculo coinciden. Podríamos decir que hemos hecho ciencia y hemos comprobado que existe una fuerza atractiva entre protones y neutrones que es más fuerte que la eléctrica.

La física nuclear hoy en día, como la mayoría de disciplinas científicas, se orienta hacia una ciencia abierta en la que todos los resultados y avances puedan ser consultados y reproducidos. En ese sentido, el desarrollo de plataformas de acceso virtual que faciliten información, cálculos y resultados está convirtiéndose en una puerta de entrada a un conocimiento más colaborativo y global.

The Conversation

Manuela Rodríguez Gallardo recibe o ha recibido fondos de la Junta de Andalucía, de la Agencia Estatal de Investigación y del Ministerio de Ciencia e Innovación de España así como de la Comisión Europea, para llevar a cabo sus investigaciones.

Carla Tatiana Muñoz Chimbo trabaja para la Fundación de la Investigación de la Universidad de Sevilla (FIUS) y recibe fondos del proyecto EURO-LABS, del Ministerio de Ciencia e Innovación y la Agencia Estatal de Investigación a través del proyecto PID2023-146401NB-I00.

ref. Cómo hacer cálculos avanzados de física nuclear sin ser un experto – https://theconversation.com/como-hacer-calculos-avanzados-de-fisica-nuclear-sin-ser-un-experto-263557

‘Fungi ficción’: por qué los hongos son los nuevos extraterrestres en la ciencia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Fuentes Antón, Profesor de Didáctica de las Ciencias Experimentales, Universidad de Salamanca

La imagen de un alienígena con mandíbula retráctil es icónica, pero en varias películas contemporáneas la verdadera amenaza no es una criatura del espacio, sino un organismo híbrido: un hongo parasitario, una red biológica o una fuerza que se extiende silenciosa e impredecible.

En Alien: Covenant (2017), los neomorfos, organismos derivados de los que aparecen en Alien: El octavo pasajero (1979) brotan de esporas mutadas. En la serie Star Trek: Discovery, que se empezó a emitir en 2017, los viajes intergalácticos dependen de una red micelial, formada por filamentos muy delgados de hongos que conecta a las plantas y a los miembros del reino fungi en un ecosistema.

Incluso en la olvidada versión cinematográfica de Super Mario Bros. de 1993, el reino distópico está definido por un hongo inteligente que ha colonizado la ciudad.

Y es que la biología real de los hongos –sus capacidades de parasitar, conectar ecosistemas y adaptarse a entornos extremos– ha inspirado algunas de las metáforas extraterrestres más impactantes del cine y la televisión.

Esporas mutantes

En Alien: Covenant, los protagonistas aterrizan en un planeta aparentemente hospitalario, solo para descubrir un ecosistema mutado, debido a los eventos sucedidos tras Alien: Prometheus (2012). En ese entorno selvático, un organismo desata una oleada de sucesos trágicos para los habitantes de la nave Covenant. Un hongo, similar a los del género Lycoperdon, suelta esporas que, al ser inhaladas por los humanos, desatan un proceso biológico letal que da vida a los neomorfos.

Dichas esporas parecen originarse por contaminación con un fluido negro mutagénico, liberado en la película previa, sugiriendo que algo tan habitual como un hongo inofensivo podría convertirse en un arma biológica devastadora.

Curiosa pero erróneamente, la descripción del hongo que causa todo ese desastre se parece a la de Clostridium tetani, el organismo responsable de la enfermedad del tétanos, que en la realidad es una bacteria, no un hongo.

Diferencias aparte, existen hongos patógenos que puede causar problemas en la salud humana por inhalación, responsables de enfermedades como la aspergilosis o la histoplasmosis.




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Redes intergalácticas: Star Trek: Discovery

En Star Trek: Discovery, la nave USS Discovery navega el universo mediante el “motor de esporas”, una tecnología que utiliza la red micelial como sustento para el viaje instantáneo. Este sistema conecta galaxias en una vasta red de filamentos vivos, de manera asombrosamente biológica.

Inspirada en el libro Mycelium Running (2005) del micólogo Paul Stamets, la serie concibe esta red como el tejido vital de la galaxia.

Aunque pueda parecer difícil de creer o imaginar, el micelio es una estructura existente en la Tierra, el aparato vegetativo de los hongos. Su funcionamiento es similar al de las raíces de los árboles y puede extenderse a kilómetros de distancia, como una autentica red de comunicación entre el organismo y su entorno.

Otra curiosidad que ensalza la importancia de los hongos en la ciencia ficción es que, en esta serie de televisión, el personaje del teniente y astromicólogo inventor del motor de esporas lleva el nombre del propio Paul Stamets, una de las figuras más sobresalientes del mundo de la micología y el estudio de los hongos.

Tal ha sido la contribución de Stamets al conocimiento fúngico que incluso existe una especie nombrada en su honor: Psilocybe stametsii.




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Hongos en clave pop: Super Mario Bros.

La película de acción Super Mario Bros. (1993), considerada un fracaso taquillero, introdujo un concepto sorprendentemente visual: el reino distópico de Dinohattan está corrompido por una especie de hongo inteligente.

El antiguo rey, convertido en un ente fúngico, ejerce su control mediante una forma simbiótica que abarca toda la ciudad.

Tráiler de la película Super Mario Bros. (1993)

En este caso, esa relación simbiótica entre el hongo y la urbe vuelve a recordarnos fenómenos muy comunes en el desarrollo de los hongos como micorrizas y líquenes: dos estrategias que permiten interrelacionarse de forma simbiótica a los hongos con plantas y con algas respectivamente. Y generando importantes beneficios para todos ellos.

Mientras que las micorrizas, asociación subterránea entre el micelio del hongo y ciertos vegetales, son importantes para que los árboles puedan obtener nutrientes y extender sus raíces en profundidad y longitud, los líquenes pueden colonizar ambientes extremos donde ninguno de los organismos que lo conforman podría existir por sí mismo.

Los líquenes son colonizadores primigenios de entornos yermos como rocas. En estos medios sin apenas nutrientes, solo esta asociación puede sobrevivir: mientras que el alga aporta alimento al hongo gracias a la fotosíntesis (proceso que el hongo no puede realizar), el alga obtiene protección frente a la desecación y obtiene agua gracias a las hifas del hongo, las cuales pueden entrar en cualquier grieta o fisura, por minúscula que sea.

Aunque la película no obtuviera el éxito deseado, podemos ver esa asociación simbiótica entre el hongo y la ciudad, ayudando a los personajes principales, los hermanos Luigi y Mario, a devolver el orden a Dinohattan.




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¿Qué nos dicen estos hongos-alienígenas?

Ya sea por su poder de contagio biológico, la habilidad para conectar entornos o transformar lo doméstico, estos relatos nos presentan lo familiar como inquietante.

Los hongos que nos rodean en la vida real poseen el mismo potencial para parasitar, crear redes de comunicación entre ecosistemas y resistir condiciones extremas. Pero cuando la ficción toma esas propiedades biológicas y las magnifica, surge un tipo de extraterrestre plausible, inquietante y, en cierto modo, aterrador.

Estas historias nos invitan a ver la micología con nuevos ojos: no como simple temática ecológica o gastronómica, sino como imaginación vibrante que puede restituir nuestro sentido de lo asombroso.

En cada espora o micelio ficticio hay una oportunidad para comprender mejor nuestra relación con lo no humano y el potencial oculto que yace debajo del suelo y, quizá, más allá del cielo.

The Conversation

Sergio Fuentes Antón no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Fungi ficción’: por qué los hongos son los nuevos extraterrestres en la ciencia – https://theconversation.com/fungi-ficcion-por-que-los-hongos-son-los-nuevos-extraterrestres-en-la-ciencia-262910