¿Qué supone el ascenso al poder de un milenial en Hungría para élites y votantes jóvenes europeos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José-Francisco Jiménez-Díaz, Profesor Titular de Ciencia Política y de la Administración, Universidad Pablo de Olavide

Péter Magyar, vencedor de las últimas elecciones legislativas de Hungría, se hace un selfie con una seguidora en junio de 2024. Sarkadi Roland/Shutterstock

Líderes como Péter Magyar en Hungría o Zohran Mamdani en la alcaldía de Nueva York
reabren un debate recurrente en la política: ¿hasta qué punto importan la edad y generación de los dirigentes?

El enfoque social de las generaciones es muy adecuado para contextualizar los procesos de cambio sociopolítico. Generación alude a un grupo social, nacido en un intervalo temporal y socializado bajo la influencia de ciertos acontecimientos históricos en sus “años impresionables” (entre 15 y 25 años de edad).

Ese grupo sostiene relaciones sociales concretas con sus contemporáneos (todas las generaciones vivas) y sus coetáneos (las personas de su misma generación) en un momento histórico.

Pertenecer a una generación no determina el carácter, sino que apunta a ciertos acontecimientos que forjan las formas de relacionarse de un grupo social.

Marcados por la Guerra Fría

La hegemonía política europea y mundial está representada por presidentes y primeros ministros nacidos a mediados del siglo XX, entre 1940 y 1950. Es decir, los años impresionables de dichos dirigentes transcurrieron en plena Guerra Fría. Por ende, líderes mundiales relevantes son septuagenarios u octogenarios. Pero su relevo puede estar cerca.

Ante la hegemonía de líderes políticos más mayores, la llegada de un milenial a la política europea en 2026 rompe la tendencia gerontocrática de la escena mundial.
El ascenso al poder de Péter Magyar (1981) puede interpretarse como una señal de cambio en un contexto de desgaste político y fatiga de las democracias liberales, prolongado, al menos, desde 2010.

En buena medida, el movimiento de los indignados en España respondió a dicho desgaste en 2011, y estuvo liderado por las generaciones más jóvenes.

Hungría se ha tornado en un laboratorio para observar hasta qué punto el relevo generacional puede traducirse en cambio político real. Tras más de una década de dominio de Viktor Orbán, nacido en 1963, la aparición de un perfil más joven no solo introduce una alternativa electoral, sino también una narrativa de renovación.

La victoria de Magyar se vincula a su percepción como líder político menos ideologizado y “capaz de entender y reformar el sistema”. Los procesos de relevo generacional suelen ser graduales y coinciden con momentos de descontento social, en los que la ciudadanía busca figuras que encarnen ruptura más que continuidad.

De la hegemonía de los boomers a la llegada de los milenials.

Varias publicaciones recientes muestran que políticos nacidos en la posguerra civil española, como Felipe González, José María Aznar y Mariano Rajoy, dominaron el campo político hasta la segunda década del siglo XXI.

En España, la generación de dicha posguerra ha dominado la política durante casi cuatro décadas.
En Estados Unidos, Biden y Trump, nacidos en la década de 1940, han dirigido la política en el pasado decenio. En Israel, Benjamín Netanyahu (1949) ejerce como primer ministro, después de dos mandatos previos. Los presidentes de Portugal (Rebelo de Sousa, hasta marzo de 2026) e Italia (Mattarella, en el cargo desde 2015) también nacieron en los años 40. Los presidentes de China, India, Rusia y Turquía lo hicieron en los 50, al inicio de la Guerra Fría. Por último, el canciller alemán Friedrich Merz (1955) y el presidente Frank-Walter Steinmeier (1956) son coetáneos de los líderes anteriores.

Desde una mirada global, la política todavía sigue dominada, tras varias décadas, por la generación del baby boom.

Una nueva forma de conectar con los votantes jóvenes

Aunque ser líder de la generación milenial (que abarca a las personas nacidas en el periodo 1980-1995) no implica impulsar políticas distintas a las aplicadas por los líderes más mayores, sí parece representar ciertas posibilidades de cambio en sistemas políticos percibidos como anquilosados y desgastados.

El factor generacional marca diferencias claras en la relación con el electorado más joven.
Estudios del Eurobarómetro, del Pew Research Center y del Centro de Investigaciones Sociológicas apuntan a que las generaciones más jóvenes participan menos en la política convencional (menor afiliación a partidos, mayor abstención electoral) y están más descontentos con la democracia, pero no son apáticas. Es decir, la juventud se relaciona políticamente de otras maneras.

En ese escenario, los líderes más jóvenes parten con ventaja. Comparten códigos culturales, manejan con naturalidad las redes sociales y adoptan un lenguaje y estilo comunicativo más directo con el electorado joven. Esto facilita una conexión que desborda los canales institucionales clásicos.

Sin embargo, esta afinidad generacional tiene límites. Los votantes jóvenes son también los más volátiles y más críticos: cambian de preferencia con mayor rapidez y exigen coherencia entre discurso y resultados.

Como señalan diversos investigadores, se trata de una ciudadanía menos leal, pero más exigente y crítica. La afinidad generacional abre la puerta, pero no garantiza la fidelidad política. A medio plazo, la ciudadanía más joven tiende a cambiar sus preferencias en función de nuevas expectativas que ofrezcan otras opciones políticas.

¿Puede extenderse este relevo generacional en Europa?

En España, hay diversos ejemplos de liderazgos de la generación milenial: Pere Aragonès (1982), Gabriel Rufián (1982), Marga Prohens (1983), Fernando López Miras (1983), Irene Montero (1988), Ione Belarra (1987), Alvise Pérez (1990), etc.

Europa no es ajena a liderazgos jóvenes. Casos como el francés Emmanuel Macron (1977), el británico Rishi Sunak (1980), la finlandesa Sanna Marin (1985) o el ucraniano Volodímir Zelenski (1978) muestran que la edad puede convertirse en un activo político. Pero el posible “efecto contagio” del caso húngaro dependerá de varios factores.

Por un lado, existe un incentivo claro: muchos partidos europeos tienen dificultades para movilizar a los jóvenes y podrían apostar por perfiles generacionalmente más cercanos. Por otro, persisten los límites estructurales. Los partidos son organizaciones jerárquicas, burocratizadas y con líderes de recorrido dilatado, donde el acceso al liderazgo presidencial requiere trayectorias largas.

Esto significa que el relevo generacional no es automático ni uniforme. Más bien, aparece de forma gradual y desigual, especialmente en contextos de profunda crisis política.

Lo inevitable

Quienes ostentan el poder político tienden a perpetuarse en el mismo. Pero la vida está limitada temporalmente y el relevo político generacional termina por suceder.

Dicho relevo suele acontecer enmarcado en crisis políticas. En la próxima década, los milenials, hijos de los boomers, ascenderán al liderazgo y ello implicará cambios sociopolíticos notables.

La edad y generación de los liderazgos políticos importan, pero no por lo que son dichos liderazgos sino por lo que simbolizan y por las relaciones trabadas con el electorado. La llegada de la generación milenial no implica por sí misma una mutación de la política. Su importancia es simbólica y relacional: representa una demanda social de renovación, nuevas formas de comunicación y otras interacciones entre ciudadanía y
poder
.

En síntesis, la victoria electoral de Magyar en Hungría se enmarca en una tendencia más amplia. En un contexto de incertidumbre y de desgaste institucional, la llegada de líderes más jóvenes no implica tanto una nueva política como narrativas y promesas de cambio.

The Conversation

José-Francisco Jiménez-Díaz es miembro de la Asociación Española de Ciencia Política y de la Administración (AECPA). Recientemente ha recibido financiación, como investigador principal, para el Proyecto “Análisis generacional del liderazgo político presidencial en España: estudio del Gobierno central y del Gobierno andaluz”. Ayudas para el desarrollo de Líneas de Investigación Propias, VI Plan Propio de Investigación y Transferencia (2023-2026), Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla. Referencia: PPI2404. En el marco de dicho proyecto ha coordinado el libro titulado: Generaciones y liderazgos políticos en España y Europa. Tirant lo Blanch, Valencia, 2026. Colección: Ciencia Política, número 107. Páginas: 440. ISBN: 979-13-7021-823-2.

ref. ¿Qué supone el ascenso al poder de un milenial en Hungría para élites y votantes jóvenes europeos? – https://theconversation.com/que-supone-el-ascenso-al-poder-de-un-milenial-en-hungria-para-elites-y-votantes-jovenes-europeos-281397

Enfermedades del pasado: trilobites heridos, dinosaurios cojos y otros males prehistóricos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Blanca Moncunill Solé, Investigadora posdoctoral, Universidade da Coruña

Restos de fósiles marinos (Marruecos, Ordovícico), incluyendo trilobites, estrellas de mar, ofiuras, entre otros. Roman Deckert, CC BY-SA

En ocasiones, los paleontólogos descubren tejidos o estructuras extrañas en los restos fósiles que les hacen sospechar que estuvieron enfermos. La paleopatología es la disciplina científica que analiza estas alteraciones y nos permite conocer qué dolencias padecieron los organismos que habitaron la Tierra en épocas pasadas.

Se han identificado procesos patológicos en una gran diversidad de organismos extintos, desde protozoos hasta vertebrados. No obstante, son más frecuentes en aquellos grupos que poseen partes duras (más fáciles de fosilizar), como huesos o conchas.

Además de aportar datos sobre la biología y ecología de esos organismos, su estudio también es relevante para entender el origen, la distribución y la evolución de las enfermedades a lo largo del tiempo.

¿Cómo funciona la paleopatología?

La comparativa entre presente y pasado es clave para entender los males que afectaron a los seres prehistóricos. Para lograr un diagnóstico, la paleopatología se apoya en una premisa fundamental: las enfermedades se desarrollan de forma comparable en especies actuales y extintas.

Los avances tecnológicos han permitido un importante salto cualitativo en esta disciplina. Al igual que en medicina, los fósiles con anomalías se escanean a alta resolución, usando lo que conocemos como TAC. Con los resultados, es posible observar estructuras y tejidos internos y profundizar en el diagnóstico de la dolencia sin dañar el resto fósil.

Distintos huesos patológicos, incluyendo un fémur de mamut del Pleistoceno con enfermedad infecciosa, hoja de sasafrás eocénica con daños causados por insecto, fémures humanos de edad romana con malformaciones, y un húmero de dinosaurio con marcas de depr
A. Hueso de elefante, posiblemente mamut, del Pleistoceno. Se observan unos enormes agujeros relacionados con alguna probable dolencia infecciosa. B. Hoja de sasafrás, datada de aproximadamente el Eoceno. Las zonas ausentes del interior fueron causadas por daños de insectos. C. Fémures de humanos de la edad romana, con malformaciones consecuencia de fracturas u otras lesiones. D. Húmero de Saurolophus, del Cretácico Superior de Mongolia, en distintas vistas. Las flechas señalan marcas de mordedura hechas por un dinosaurio carnívoro.
A. Wellcome Library, London; CC BY 4.0.; B. Kevmin, CC BY-SA 3.0.; C. Wellcome Library, London; CC BY 4.0; D. David W.E. Hone & Mahito Watabe, CC BY 4.0, CC BY-SA



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A la caza del trilobites!

Los trilobites, con más de 22 000 especies descritas, son el emblema del Paleozoico (539-251 millones de años). Estos artrópodos extintos, provistos de un caparazón duro, habitaron ambientes marinos de prácticamente todo el mundo. Además, fueron algunos de los primeros organismos en experimentar la depredación en sus propias carnes.

En algunos restos de trilobites se han podido observar partes truncadas o melladas. Científicamente estas lesiones se ha interpretado como posibles mordeduras de depredadores. En algunos casos, los bordes de estos bocados muestran signos de remodelación, sugiriendo que fueron ataques de depredación infructuosos. Por esa vez, el trilobites se salvó.

Espécimen de trilobites con marcas relacionadas con depredación. La remodelación sugiere que el animal sobrevivió al ataque.
Espécimen TMP.1983.021.0034 de trilobites Gabriellus kierorum (Cámbrico). En la figura A se observa el espécimen completo, y en B un aumento de la anomalía. Con flechas blancas se señala ese truncamiento, con cierto grado de remodelación. Se interpreta como un evento de depredación infructuoso.
Bicknell y Holland, 2020, CC BY-NC-SA

Pero ¿quién se comía a estos animales? Se cree que lo más probable es que sus depredadores fueran otros invertebrados durófagos, como cefalópodos, asteroideos, artrópodos, etc. Algunos tenían conos orales y otros estaban provistos de espinas en las patas, similares a las de los actuales cangrejos de herradura. También los había que presentaban apéndices frontales que funcionarían como martillos. Fuera la herramienta que fuera, les permitía romper su caparazón biomineralizado.

Históricamente, se había pensado que los principales depredadores eran los anomalocáridos. No obstante, hoy en día existen dudas al respecto. Se sugiere que sólo los depredaban justo después del proceso de muda, cuando el caparazón del trilobites no estaba endurecido.

Además de lesiones relacionadas con la depredación, en los trilobites también se han identificado anomalías asociadas a otros procesos. Por ejemplo, alteraciones del desarrollo, complicaciones durante la muda o enfermedades causadas por parásitos.

Renqueando en el Jurásico

En los restos óseos y dentales de dinosaurios mesozoicos se han identificado un sinfín de alteraciones patológicas. Algunas se interpretan como traumatismos (fracturas, amputaciones, etc), otras como infecciones, y también se han documentado enfermedades degenerativas o alteraciones del desarrollo.

Pero los dinosaurios no sólo nos han dejado restos esqueléticos, sino también evidencias de su actividad. Estas huellas o rastros (conocidas como icnitas) pueden aportar información sobre su locomoción como, por ejemplo, la velocidad a la que se desplazaban, o de comportamiento, si se movían en manada o en solitario.

Además, algunas icnitas sugieren que ciertos dinosaurios presentaban problemas en la marcha. En estos rastros se observa una asimetría en la longitud de los pasos. Es decir, alternaban zancadas largas con otras más cortas. Una hipótesis sugiere que este patrón podría indicar una marcha irregular, posiblemente para evitar cargar una de las extremidades. El origen, entre otras causas, podría ser una herida o una artritis. Aunque no son tan habituales como las patologías en hueso y dientes, se han identificado marchas irregulares en distintos tipos de dinosaurios.

Fragmento del rastro de huellas de dinosaurio saurópodo en Colorado del Jurásico Superior, con posibles problemas en la marcha, y parámetros de estudio.
Fragmento del rastro de huellas de dinosaurio saurópodo en Colorado (EE. UU.), yacimiento West Gold Hill del Jurásico Superior, con posibles problemas en la marcha. En C se muestran los parámetros que se miden para estudiar el rastro.
Romilio et al. (2025), CC BY

Por otra parte, en el estudio de las huellas también pueden observarse malformaciones en los dedos y en las palmas. Se han identificado icnitas de dinosaurios con dedos ausentes, fracturados o deformados, así como extremidades curvadas o irregulares. También algunos con excrecencias anómalas, e incluso huellas completamente torcidas. Estas formas aberrantes probablemente reflejan lesiones del animal (fracturas, infecciones, etc.) o alteraciones durante su desarrollo.




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Evidencias que el tiempo borró

No todas las enfermedades que afectaron a los organismos del pasado pueden detectarse en el registro fósil. La escasa preservación de tejidos blandos genera un importante sesgo, ya que la mayoría de lesiones y dolencias no dejan huella en las estructuras duras ni en los restos de su actividad. Además, las respuestas del tejido óseo suelen ser lentas y, en algunos casos, pueden tardar años o incluso décadas en desarrollarse. Por ello, muchas enfermedades, especialmente las de carácter letal, no dejan rastro alguno en los fósiles y permanecen fuera de nuestro conocimiento en el tiempo profundo.

Otro problema es el mimetismo tafonómico. Durante el enterramiento y otros procesos tafonómicos pueden generarse alteraciones similares a las lesiones patológicas, como abrasiones o fracturas. Por ello, el equipo investigador a cargo del estudio debe ser cauteloso y prestar especial atención a los detalles para evitar identificar enfermedades donde no las hay.

La paleopatología nos enseña que la enfermedad ha existido desde que la propia vida se inició. Aunque rara vez deja huella en el registro fósil, cuando lo hace nos permite asomarnos a las historias de los organismos de una manera completamente inusual: no solo cómo vivían, sino también cómo enfermaban, resistían o no lograban sobrevivir. Incluso en el pasado más remoto, la vida nunca estuvo libre de sus propias fragilidades.

The Conversation

Blanca Moncunill Solé recibe financiación de la Agencia Estatal de Investigación y del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades a través de un contrato Ramón y Cajal (RYC2023-045129-I), así como de la Xunta de Galicia, en el marco del programa “Axudas para a consolidación e estruturación de unidades de investigación competitivas e outras accións de fomento nas universidades do Sistema universitario de Galicia (SUG)” (ED431B 2024/03).

ref. Enfermedades del pasado: trilobites heridos, dinosaurios cojos y otros males prehistóricos – https://theconversation.com/enfermedades-del-pasado-trilobites-heridos-dinosaurios-cojos-y-otros-males-prehistoricos-280438

Linces que matan gatos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Clavero Pineda, Científico titular CSIC, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC)

Programa de Conservación Ex-situ del Lince Ibérico”

Las mascotas pueden actuar como depredadoras de fauna silvestre, pero también pueden convertirse en presas, especialmente cuando tienen libertad para salir de las casas o viven directamente en la calle. Por ejemplo, los perros son presas frecuentes de los cocodrilos en Australia y de leopardos en ciudades de India.

En los últimos días se ha difundido en redes sociales y en la prensa el caso de un lince ibérico que ha matado a varios gatos callejeros en Cabañas de Yepes (Toledo). La espectacularidad de la noticia reside en la confianza con la que el animal se mueve por el entorno urbano, aparentemente indiferente a la cercanía de personas y vehículos.

No es el primer caso registrado de linces que atacan a gatos y, gracias a la notable recuperación del lince ibérico, es previsible que sigamos viendo situaciones similares en el futuro.

Carnívoros que matan a otros carnívoros

Que un lince ibérico mate gatos domésticos no deja de ser su comportamiento natural como superdepredador en ecosistemas mediterráneos. Hace ya casi tres décadas, se publicó un estudio de referencia sobre cómo los mamíferos carnívoros matan a individuos de otras especies de ese mismo grupo. El patrón se repite en múltiples sistemas, con leones, leopardos y hienas que matan guepardos, zorros que matan martas y garduñas y linces boreales que llegan incluso a matar lobos.

Pintura que muestra a un gato con restos de un pájaro que ha matado y un zorro que lo mira
Cuadro de Bruno Liljefors ‘Zorro sorprendiendo a un gato’.

Del mismo modo, los linces ibéricos matan zorros, meloncillos y ginetas cuando éstos se encuentran dentro de los límites de sus áreas de campeo. Incluso pueden atacar a tejones, unos animales que en ocasiones les superan en peso.

Como resultado, los territorios ocupados por linces tienen densidades muy bajas de otros carnívoros medianos y pequeños. Esta “limpieza” territorial genera un efecto en cadena: la reducción de los llamados mesocarnívoros favorece a las poblaciones de presas, especialmente las de conejo, el principal alimento del lince ibérico. Se da así la paradoja de que el lince, en lugar de perjudicar al conejo, contribuye a su recuperación.

Malo para los gatos, también para los linces

Un lince no distingue entre un carnívoro silvestre y un gato doméstico y si hay gatos viviendo en su territorio, intentará eliminarlos. Este comportamiento puede generar rechazo en los colectivos dedicados al cuidado de los gatos que viven en colonias. Sin embargo, y aunque estas personas se afanen en los cuidados, conviene recordar que los gatos que viven en la calle lo hacen, en general, en muy malas condiciones, también cuando no interactúan con carnívoros silvestres. Estos animales se enfrentan a peleas, enfermedades, ataques de perros, episodios de maltrato y un elevado riesgo de atropello.

La presencia de gatos en las calles y en el medio natural es por tanto mala para estos animales, pero también para las especies con las que interactúan.

Los gatos domésticos pueden transmitir diversas enfermedades a la fauna, entre ellas la leucemia felina, especialmente preocupante por la gravedad y facilidad de contagio. En 2007, un brote de esta enfermedad, originado por el contacto con gatos en las inmediaciones de El Rocío (Huelva), estuvo a punto de acabar con la población de linces de Doñana. Si los equipos de campo de los proyectos LIFE no hubieran estado trabajando sobre el terreno, es más que probable que una de las dos poblaciones de linces que quedaban en ese momento hubiese desaparecido.

El lince observado en Cabañas de Yepes probablemente no va a contraer leucemia felina, porque está vacunado contra la enfermedad, como ocurre con todos los individuos que han sido reintroducidos o capturados en los programas de conservación. Sin embargo, no es posible garantizar la inmunización de todos los ejemplares de lince, y menos aún a medida que la población continúe expandiéndose.

Lince en una camilla mientras dos veterinarios con mascarillas y bata miran una pantalla
Los linces que pasan por control veterinario (porque han nacido en cautividad o porque han sido capturados) tienen puesta la vacuna de la leucemia felina.
Programa de Conservación Ex-situ del Lince Ibérico

La Ley de Bienestar Animal

La interacción entre linces y gatos en Cabañas de Yepes ha generado una reacción social inesperada. En redes sociales, lejos de celebrar el regreso de una especie emblemática que estuvo a punto de desaparecer, muchos mensajes se centran en el drama de la muerte de los gatos y reclaman medidas contra el lince. Para muchas personas, la protección de los gatos de la calle debería llevar a intervenir contra los linces. En los casos extremos, incluso se llega a plantear su sacrificio. Invariablemente, estos mensajes se apoyan en la reciente Ley de Bienestar Animal.

La Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, aprobada en contra de gran parte de la comunidad científica y de los colegios profesionales de veterinarios y biólogos, otorga un alto grado de protección a las colonias felinas, estableciendo que los gatos tienen derecho a permanecer en el lugar donde se han asentado. En la mayor parte de los casos ese lugar es simplemente el lugar que alguien eligió para comenzar a aportar comida.




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La ley, además, atribuye a los ayuntamientos la responsabilidad sobre el cuidado de estas colonias. Por eso, cuando un lince ataca a los gatos, la gente exige al ayuntamiento que tome cartas en el asunto. Sin embargo, los ayuntamientos no tienen ninguna competencia para intervenir sobre una especie protegida como el lince ibérico.

Lince ibérico tumbado en un terreno con tierra y hierba
Lince ibérico.
Programa de Conservación Ex-situ del Lince Ibérico

Los gatos, mejor en casa

Plantear situaciones como la de Cabañas de Yepes en términos de un conflicto causado por el lince parte de una premisa equivocada: que un pueblo de 300 habitantes no es el hábitat de un lince, pero sí el de los gatos callejeros. Pero los gatos no deberían estar en la calle, por una serie de poderosas razones.

En primer lugar, los gatos matan muchísimos animales. Según nuestras estimaciones preliminares, los gatos domésticos con acceso al exterior o viviendo en él estarían matando centenares de millones de animales al año en España. Esta cifra supera por márgenes amplísimos a las asociadas a atropellos o a la actividad cinegética.




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Quienes defienden la presencia de gatos en la calle suelen plantear que está en la naturaleza depredadora de los gatos matar otros animales, obviando que no es parte de la naturaleza que los gatos vivan y sean cuidados fuera de los hogares. En cualquier caso, el argumento sería el mismo para normalizar que un depredador salvaje mate a los gatos con los que se encuentre.

Además, los gatos callejeros suponen un enorme riesgo sanitario tanto para la fauna como por las enfermedades parasitarias que transmiten a las personas. El impacto de salud pública que tienen parásitos como Toxoplasma gondii, que se cree relacionado con un tercio de los casos de esquizofrenia, es en general ignorado. La costumbre de los gatos de enterrar sus excrementos en sustratos sueltos hace que un porcentaje muy alto de los parques infantiles, especialmente sus areneros, tengan huevos de Toxocara cati, un parásito responsable de la larva migrans visceral.

En la calle, los gatos viven mal y poco y, a menudo, mueren de forma violenta. A veces, las menos, porque se encuentran con un lince. La solución no es, por tanto, limitar al lince, sino entender que, por su seguridad, por la salud pública y por la integridad de la fauna, el lugar de los gatos domésticos no es la calle, sino el hogar, o, cuando esto no sea posible, recintos confinados.

La verdadera noticia no debería ser la pérdida de unos gatos domésticos en un entorno que no les corresponde, sino el triunfo, notable por infrecuente, de una naturaleza salvaje que vuelve a reclamar su espacio.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Linces que matan gatos – https://theconversation.com/linces-que-matan-gatos-281389

Si más del 80 % de las mujeres sufren síntomas en la menopausia, ¿por qué los lugares de trabajo siguen ignorándolo?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lidia de la Iglesia Aza, Professor of Labour Law and Social Security, Universidade de Santiago de Compostela

Roman Samborskyi/Shutterstock

Durante mucho tiempo, la menopausia se ha considerado un asunto privado, pero el silencio que la rodea choca cada vez más con la realidad demográfica. Las mujeres mayores de 50 años constituyen el grupo de más rápido crecimiento en la población activa en muchos países, y la mayoría experimentará la menopausia durante su vida laboral.

A pesar de ello, los lugares de trabajo, las políticas y la investigación siguen tratando la menopausia como un asunto personal en lugar de estructural. El resultado es un profundo desajuste entre las experiencias vividas por las mujeres y los entornos en los que trabajan.

Desde el punto de vista médico, la menopausia es una etapa natural de la vida que marca el fin de la menstruación debido a la pérdida de la función ovárica. El periodo de transición que la precede –conocido como perimenopausia– puede durar entre dos y ocho años. Los síntomas varían mucho: algunas mujeres apenas notan cambios, mientras que otras sufren sofocos, sudores nocturnos, insomnio, dolor articular, cambios de humor, irritabilidad, ansiedad, dificultades cognitivas y fatiga.

Más del 80 % de las mujeres experimentan síntomas, y para aproximadamente un tercio de ellas son graves. Estos síntomas pueden durar años y afectar significativamente al funcionamiento diario, incluyendo el rendimiento laboral, la concentración y el bienestar emocional.




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El “segundo techo de cristal”

La magnitud del problema es enorme. A nivel mundial, 657 millones de mujeres tienen entre 45 y 59 años, y casi la mitad de ellas forman parte de la población activa. Solo en el grupo de países que forman el G7, las mujeres en edad de menopausia representan el 11 % del total de trabajadores. La Comisión Europea ha reconocido abiertamente que
“no existe una recopilación de datos a escala de la UE sobre esta cuestión” y que la investigación sigue estando fragmentada.

Los datos de los que disponemos son preocupantes. En Europa, la brecha de empleo entre hombres y mujeres se amplía con la edad, y los estudios sugieren que los síntomas de la menopausia contribuyen a que las mujeres reduzcan su jornada laboral, cambien de puesto o abandonen por completo el mercado laboral.

El impacto en el lugar de trabajo está bien documentado. Un estudio de 2021, por ejemplo, reveló que casi un millón de mujeres en el Reino Unido habían dejado sus empleos debido a los síntomas de la menopausia. Esto suele coincidir con el momento álgido de la carrera profesional de las mujeres, cuando están preparadas para ocupar puestos de alta dirección. Esto ha llevado a algunos investigadores a denominar a esta salida generalizada el “segundo techo de cristal”.

Condiciones laborales

En todos los sectores, las mujeres señalan que sus entornos de trabajo suelen agravar los síntomas. La mala ventilación, las altas temperaturas, los uniformes sintéticos, la falta de acceso a agua fría, los horarios rígidos, el trabajo por turnos y la autonomía limitada intensifican las molestias.

El resultado es un círculo vicioso en el que los síntomas empeoran, el trabajo se vuelve más duro, el estrés aumenta y los síntomas se intensifican aún más. Estos factores llevan a muchas mujeres a trabajar menos, cambiar de empleo o jubilarse anticipadamente. No se trata de un fracaso personal, sino estructural.

Sin embargo, las investigaciones también muestran que el apoyo marca una diferencia significativa. Las mujeres lo llevan mejor cuando cuentan con jefes comprensivos, compañeros que las apoyan, horarios flexibles y acceso a adaptaciones como el control de la temperatura o cambios en el uniforme.

Las instituciones internacionales están empezando a tomar nota. La Sociedad Europea de Menopausia y Andropausia ha publicado recomendaciones para el lugar de trabajo, mientras que la Organización Internacional del Trabajo también destaca la menopausia como un problema laboral global.




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Algunos gobiernos nacionales han tomado medidas similares. El Parlamento del Reino Unido, por ejemplo, ha puesto en marcha múltiples investigaciones sobre la discriminación por menopausia, una en 2019 y otra en 2021.

En Islandia, la Asociación sobre la Menopausia de la Mujer se fundó en 2013 y aparece en la página web del Gobierno nacional. La concienciación también está creciendo en los países nórdicos.

En Irlanda, el tema aparece en recomendaciones políticas, mientras que en Francia ha recibido recientemente atención de los medios nacionales.

Protecciones significativas para las trabajadoras

Aunque las recomendaciones y la atención mediática son positivas, no equivalen a protecciones consagradas legalmente para todas las trabajadoras. Entonces, ¿cómo serían realmente unas medidas eficaces para las empleadas en menopausia?

En primer lugar, los lugares de trabajo deberían incluirla en las evaluaciones de riesgos laborales. En la práctica, esto significa garantizar un control adecuado de la temperatura y la ventilación, proporcionar uniformes transpirables y permitir modalidades de trabajo flexibles. También implica formar al personal directivo y crear culturas de trabajo abiertas y libres de estigmas.

Estos cambios son sencillos y económicos, pero requieren concienciación y compromiso.

En última instancia, abordar la menopausia en el ámbito laboral no es solo una cuestión de salud. Es una cuestión de igualdad, dignidad y justicia. Las mujeres no deberían tener que elegir entre su salud y su carrera profesional. Abordar adecuadamente esta cuestión también beneficia a las empresas: cualquier lugar de trabajo que apoye a las mujeres menopáusicas retendrá experiencia, liderazgo y talento.

A medida que la población envejece y la vida laboral se prolonga, ignorar la menopausia ya no es una opción. El silencio debe terminar, y el lugar de trabajo debe evolucionar para reflejar las realidades de la mitad de la población.

The Conversation

Lidia de la Iglesia Aza recibe financiación del Instituto Sindical Europeo (ETUI).

ref. Si más del 80 % de las mujeres sufren síntomas en la menopausia, ¿por qué los lugares de trabajo siguen ignorándolo? – https://theconversation.com/si-mas-del-80-de-las-mujeres-sufren-sintomas-en-la-menopausia-por-que-los-lugares-de-trabajo-siguen-ignorandolo-281195

40 años del accidente de Chernóbil: del pánico al replanteamiento del uso de la energía nuclear en Europa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Armando Jiménez San Vicente, Profesor del Grado en Relaciones Internacionales, Universidad Francisco de Vitoria

Esta foto fue tomada desde un helicóptero al día siguiente de la explosión. Muestra el reactor de Chernóbil destruido, una de las cuatro unidades que estaban en funcionamiento en la central ucraniana en 1986. USFCRFC/IAEA/Flickr, CC BY-SA

El accidente del reactor nuclear de Chernóbil, en la URSS, hace 40 años, representa el mayor desastre de su tipo en la historia y generó un punto de inflexión sobre el uso de la energía nuclear en Europa que aún perdura.

La catástrofe ha marcado la percepción social, así como las políticas públicas energéticas del viejo continente, por cuatro décadas, transformando la gobernanza nuclear a nivel internacional e impulsando el abandono institucional de esta tecnología.

Sin embargo, la crisis energética global y la inteligencia artificial podrían reconfigurar la estrategia energética nuclear de Europa.

Todo ocurrió el 26 de abril de 1986. El peor accidente nuclear de la historia tuvo lugar como resultado de fallos en el diseño y la operación de los reactores. En realidad, fue una combinación de fallos humanos, diseño defectuoso del reactor RBMK y la desactivación de sistemas de seguridad que provocaron una enorme explosión que expulsó grandes cantidades de material radiactivo a la atmósfera, varias veces superior a las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki.

El impacto humano, político y ambiental

Las consecuencias fueron catastróficas: cientos de personas muertas (31 de ellas fallecieron en el momento) o afectadas por la radiación, a la que estuvieron expuestas más de ocho millones de personas en Ucrania y en otros países.

Instituciones como la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el Organismo Internacional de Energía Atómica (OEIA) debaten la suma de fatalidades, que podrían alcanzar los 100 000 muertos. Se calcula que ha habido entre 9 000 y 3 000 muertes causadas por cáncer y anomalías congénitas en las regiones afectadas del norte y este de Europa (Bielorrusia, Ucrania, Rusia, Alemania y Reino Unido).

La nuble tóxica radiactiva alcanzó el 40 % de Europa. Materiales radiactivos como el cesio-137 siguen presentes en el medioambiente, cerca de medio siglo después, según el Comité Científico de las Naciones Unidas sobre los Efectos de la Radiación Atómica. El evento destruyó el llamado “bosque rojo”, con una mortalidad masiva de flora y fauna.

Edificios abandonados de una ciudad inundada de vegetación con la central de Chernóbil al fondo
Una vista aérea de la ciudad de Pripyat, abandonada desde el accidente, situada a tres kilómetros de la central nuclear de Chernóbil.
Petr Pavlicek/OIEA/Flickr, CC BY-SA

El pánico generalizado

Podemos señalar que el impacto de Chernóbil fue multidimensional. Más allá de la tragedia humana y ambiental, el desastre redefinió la estrategia energética de Europa por cuatro décadas. Esta incluía el abandono paulatino de las energías nucleares como resultado del pánico generalizado a los riesgos del accidente radiactivo.

La pésima política de gestión de las crisis por parte de la Unión Soviética disparó un miedo generalizado en la población de Europa que resuena en los grupos ecologistas, políticos y representantes de la UE. Fue tal su impacto social que pese a la altísima dependencia energética del Viejo Continente, la capacidad instalada se ha venido desmantelando desde la tragedia.

El proceso de desmantelamiento de la energía nucleare ha pasado por varias etapas. Desde una creciente legitimidad y cuestionamiento a finales de los 80 a un abandono por parte de Alemania del modelo en los 90. La preocupación por el cambio climático y la seguridad ambiental de los 2000, aunada al incidente de la central de Fukushima (Japón), terminaron de condenar a la energía nuclear al ostracismo.




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Países como Italia y Suiza se sumaron al rechazo nuclear, mientras que Francia, Reino Unido y Europa del Este mantuvieron o han expandido sus capacidades.

Europa enfrentará en los próximos años una demanda de generación eléctrica que no alcanza para la nueva etapa de desarrollo tecnológico. Sobre todo, para impulsar la digitalización y la inteligencia artificial, dos áreas estratégicas para el futuro desarrollo. El informe Draghi sobre la competitividad de la Unión Europea (UE) destaca esa necesidad. El Viejo Continente está inmerso en una transición energética, sustentada en las energías renovables que buscan en el fondo la soberanía energética, pero que avanza lenta frente a las disrupciones tecnológicas.




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El ecosistema energético y la inestabilidad geopolítica global

Los mercados energéticos son altamente volátiles y vulnerables a los conflictos geopolíticos. Testimonio de ello son los efectos en el suministro y precio de los hidrocarburos después de la invasión de Ucrania en el 2022, y recientemente con el conflicto en medio oriente. Estos eventos han causado importantes disrupciones en el mercado de gas natural y petróleo.




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Estas variables han puesto de manifiesto la fragilidad del ecosistema energético y la vulnerabilidad europea por su alta dependencia de las energías fósiles externas.

Múltiples voces llaman a repensar la estrategia energética europea en el mediano plazo, a no esperar a nuevas tecnología que mejoren la producción, intermitencia y almacenamiento de las energías renovables; a no cerrar la puerta a la siempre constante energía nuclear.

Muchos tabúes se construyeron hace cuatro décadas sobre los riesgos y gestión de las plantas nucleares. Hoy representan una alternativa viable para mantener a Europa en la competencia tecnológica global. La estrategia fue desconectarlas, en lugar de mejorar su desempeño y gestión. Es necesaria una revalorización estratégica de la producción nuclear de electricidad.

Cuatro décadas después, el desastre de Chernóbil sigue influyendo tanto en la percepción pública como en la formulación de políticas relacionadas con el uso de la energía nuclear y la autosuficiencia estratégica de Europa. La alta dependencia energética sigue condicionando la competitividad de la UE.

En el contexto del 40 aniversario del accidente adquiere renovada relevancia repensar la alternativa nuclear.

The Conversation

Armando Jiménez San Vicente no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. 40 años del accidente de Chernóbil: del pánico al replanteamiento del uso de la energía nuclear en Europa – https://theconversation.com/40-anos-del-accidente-de-chernobil-del-panico-al-replanteamiento-del-uso-de-la-energia-nuclear-en-europa-280652

Qué son los minipúblicos y cómo fomentan la democracia deliberativa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María G. Navarro, Docente e investigadora. Departamento de Historia del Derecho y Filosofía Jurídica, Moral y Política, Universidad de Salamanca

Studio Romantic/Shutterstock

Los llamados minipúblicos son instituciones de participación política. Estos entornos de gobernanza se conforman a partir de la selección de una muestra estadísticamente representativa que refleja las características y diversidad de la ciudadanía. Para llegar a dicha muestra se recurre normalmente a fórmulas casi aleatorias, incluyendo el sorteo. Se obtiene así un patrón acorde a la sociedad civil.

La selección del minipúblico se complementa, en algunas ocasiones, con un conjunto de expertos y/o de ciudadanos interesados.

En los minipúblicos deliberativos, la sociedad civil acepta implícitamente el compromiso de profundizar en las posibilidades lógico-discursivas, sociopolíticas y ético-jurídicas de cuestiones que atañen al interés público. Su desempeño tiene lugar en el marco de una discusión asamblearia a través de sofisticadas formas de interacción argumentativa. Diversos especialistas han puesto de relieve que se trata de instituciones inusuales, cuyo rol ha sido poco frecuente para la elaboración de políticas públicas en sistemas democráticos.

A pesar de su limitada incidencia política, los minipúblicos constituyen en la actualidad una seña de identidad de la Unión Europea. Se utilizan con el propósito de conformar opinión pública y también con el objetivo de informar sobre procesos para la toma de decisiones.

Se trata, por tanto, de un colectivo seleccionado con el propósito de confiarle la tarea de convertirse en razonador grupal. Resulta extraordinario pensar en las interacciones que se generan dentro de semejante agregado de ciudadanos.

Microcosmos deliberativo

Minipúblico es un concepto amplio, que engloba un complejo conjunto de instituciones políticas entre las que destacan los jurados, asambleas y células ciudadanas, así como las conferencias de consenso, la encuesta deliberativa o los G1000.

El G1000 es una cumbre ciudadana, que nació en Bélgica en 2011 para abrir espacios de deliberación democrática. En Madrid se celebró un G1000 el 4 de marzo de 2017 para canalizar proyectos de los presupuestos participativos.

Existe un debate entre teóricos y profesionales de la participación y la deliberación políticas acerca de la conveniencia de emplear la selección aleatoria frente a la estratificación. Sobre todo cuando se quieren establecer determinados criterios sociodemográficos.

El politólogo estadounidense James Fishkin (2009) está a favor de la selección aleatoria como estándar para un microcosmos deliberativo. El muestreo aleatorio es para muchos la clave que permite garantizar a la ciudadanía una idéntica oportunidad para ejercer su derecho a la participación.

También suele decirse que el uso de cuotas asegura la presencia de diferentes grupos sociales y perspectivas. Por ejemplo, la configuración de minipúblicos a partir de cuotas es esencial para sobremuestrear grupos excluidos, no solo con el objetivo de garantizar su presencia, sino también con el propósito de aumentar la probabilidad de que se escuche su voz.

Actualmente, se está ejecutando Voces, un proyecto de investigación liderado desde el área de Filosofía moral y política del Departamento de Historia del Derecho y Filosofía Jurídica, Moral y Política de la Universidad de Salamanca. Los objetivos del proyecto guardan una estrecha relación con la dimensión moral y política de la voz propia y la sociología de la relación con el mundo. Unas ideas recogidas por el sociólogo de origen alemán Hartmut Rosa en su obra Resonancia.

Desde la visión de este autor, vinculado a la Escuela de Frankfurt, resonar, como el propio concepto expresa, tiene una base biológica, psicológica y relacional. No consiste en ofrecer un eco, sino una respuesta. Esto implica contar con una voz propia, que se pone en común a través de la relación mutua y socialmente significativa.

Crítica decolonial

A pesar del uso de muestreos aleatorios y de cuotas para incorporar las voces de grupos marginados, pocos estudios examinan las relaciones de poder asimétricas y otros mecanismos de exclusión que acompañan a estas innovaciones democráticas, tal como señala el profesor Subhabrata Bobby Banerjee en su crítica decolonial a la democracia deliberativa.

Publicaciones recientes también identifican un hecho anómalo en los estudios sobre democracia deliberativa: la notable falta de información acerca de los rasgos identitarios y sociales de la ciudadanía involucrada en los procesos participativos. Esta omisión, lejos de ser un detalle menor, constituye un obstáculo significativo para comprender cómo y por qué razón determinadas características específicas de los individuos y grupos inciden en la dinámica y en los resultados de dichos procesos.

Igualmente, esta observación puede vincularse a la teoría crítica racial desarrollada por Charles R. Lawrence, quien argumenta que el racismo inconsciente influye también en las acciones gubernamentales. Según este jurista estadounidense, atribuimos importancia a la raza incluso cuando no somos conscientes de estar haciéndolo. La ubicuidad del racismo es tal que deberíamos preguntarnos hasta qué punto nuestros marcos jurídicos pueden garantizar la protección igualitaria y, aún más, hasta qué punto existen consecuencias raciales desproporcionadas e indeseables que, paradójicamente, se derivan de nuestros propios ideales de igualdad.

Racismo estructural inconsciente

Basta con realizar una búsqueda rápida de imágenes de minipúblicos para observar una mayoría de personas blancas y unos pocos individuos racializados, que cumplen con lo que podría considerarse la cuota de igualdad.

En este sentido cabe preguntarse si la mera presencia de personas racializadas basta para que su voz sea escuchada, cuando estamos marcados, conscientemente o no, por señales de racismo. ¿Qué tipo de igualdad invocamos con los minipúblicos? ¿Tienen en cuenta estas instituciones participativas de la sociedad civil los efectos colaterales de la injusticia testimonial provocados por el racismo estructural inconsciente?

Aunque se observa un giro decolonial en las investigaciones sobre democracia deliberativa, resulta fundamental no solo expandir el alcance de la igualdad en los minipúblicos: también debemos interrogarnos sobre la razón de ser de este ideal en sociedades pluralistas, abiertas al diseño innovador, plenamente democrático y rupturista, si fuera necesario, de la propia cultura deliberativa.

Cultura deliberativa

La clave está en el diseño o rediseño de nuestra propia cultura deliberativa tal y como han puesto de manifiesto las politólogas feministas Karen Celis y Sarah Childs. Esta agenda teórico-práctica es precisamente la que se plantea cumplir el proyecto Voces, mediante la ejecución de al menos tres de sus objetivos generales:

  1. Desarrollar un enfoque crítico feminista en todos los aspectos del proceso de indagación de las fuentes bibliográficas, el análisis de experiencias deliberativas y la selección de metodologías aplicadas.

  2. Promover la investigación colaborativa con perspectiva de género en el campo de los estudios sobre democracia deliberativa y la teorización sobre minipúblicos y asambleas.

  3. Historiar e interpretar el desarrollo y la comprensión de los debates actuales acerca del alcance y los límites de la participación política desde parámetros innovadores.

The Conversation

María G. Navarro recibe fondos del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica de Innovación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y, en particular, del Subprograma Estatal de Generación de Conocimiento en su calidad de investigadora principal del proyecto «VOCES: El impacto del sesgo de edad en las democracias deliberativas» con referencia: PID2022-137447NB-I00

ref. Qué son los minipúblicos y cómo fomentan la democracia deliberativa – https://theconversation.com/que-son-los-minipublicos-y-como-fomentan-la-democracia-deliberativa-242666

¿Imitar o diferenciarse? Claves estratégicas para pequeñas empresas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Beatriz Domínguez Bronchal, Profesora Titular de Universidad en Organización de Empresas, Universidad de Zaragoza

patpitchaya/Shutterstock

Ya señaló Aristóteles, hace más de 2 000 años, que en el punto medio está la virtud. Esta idea, trasladada al mundo de los negocios, sirve para que las empresas traten de definir su posicionamiento estratégico en el mercado.

Por un lado, ser distinto al resto permite ocupar un espacio competitivo propio, reduciendo enfrentamientos directos con la competencia. Por otro, imitar a sus rivales hace que el mercado entienda mejor su propuesta y la acepte con naturalidad pues no se sale de lo que se considera habitual. Desde esta perspectiva, un posicionamiento que equilibre imitación y diferenciación parece, a priori, la mejor opción.

En las pequeñas empresas, la elección entre imitar o diferenciarse puede ser clave para su supervivencia. Un estudio reciente aborda este dilema y muestra que, para las pequeñas empresas, el punto medio no siempre es la opción más adecuada. Dicho de forma sencilla, el estudio concluye que la decisión depende de dos cuestiones: a quién se toma como rival de referencia y cuánto se pisa su mismo terreno.

Por qué puede funcionar imitar al líder

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que, para una pequeña empresa, parecerse al líder del sector suele ser una decisión inteligente. Los datos muestran que, habitualmente, imitar al líder da mejores resultados que tratar de diferenciarse de él.

La explicación es sencilla: el líder ya ha educado al mercado y ha mostrado qué prácticas, productos y comportamientos se consideran adecuados. Al imitarlo, no solo se gana legitimidad, sino que se adopta un posicionamiento que ya ha demostrado que funciona. Además, rara vez provoca reacciones en el líder que pequeñas empresas le imiten. Al estar centrado en competir con empresas más grandes, suele prestar poca atención a las pequeñas. Como resultado, imitar al líder otorga mayor legitimidad y, como se opera fuera de su radar competitivo, resulta poco probable recibir sus represalias.




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Pacto tácito y tolerancia mutua entre pymes

La lógica cambia cuando el punto de referencia no es el líder, sino otra pequeña empresa. En ese caso, parecería poco aconsejable que una pequeña empresa imitase a otra de tamaño similar porque aquí sí estaría operando directamente bajo su radar competitivo. Sin embargo, la dinámica que existe entre estas empresas hace que el resultado sea diferente al esperado.

En este contexto, las pequeñas empresas alcanzan una especie de pacto tácito: se evitan ataques directos para no desencadenar una escalada competitiva que acabaría siendo costosa para todos. El hecho de compartir tamaño, recursos y formas de operar facilita el entendimiento. Esto da lugar a que las pequeñas empresas decidan respetarse mutuamente en lugar de intercambiar acciones competitivas. Dicho de otra manera, mientras que al líder las pequeñas empresas no le importan lo suficiente como para competir con ellas, las pequeñas empresas se importan demasiado entre sí como para arriesgarse a competir.

Por eso, parecerse a otras empresas de tamaño similar no siempre intensifica la rivalidad. En muchos casos, rebaja la tensión competitiva y la mantiene dentro de límites manejables. Ahora bien, esta lógica tiene un límite. Los beneficios de la tolerancia mutua no crecen sin fin. Llega un punto donde el exceso de similitud puede incrementar la agresividad competitiva, erosionando los resultados de las empresas.




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El factor clave: dónde se compite

Las consecuencias de la imitación y la diferenciación varían en función de dónde se opera. No es lo mismo que la pequeña empresa se parezca a un competidor lejano que a otro que opera en los mismos mercados, en lo que llamamos solapamiento de mercado. La localización en la misma área geográfica en la que opera el rival altera sustancialmente las consecuencias económicas de la posición competitiva con la que la empresa opera.

Cuando una pequeña empresa se parece mucho al líder y además opera en los mismos mercados, resulta más difícil beneficiarse de la imitación. Aunque el líder siga sin tener a esta empresa en su punto de mira, ambos buscan a los mismos clientes y recursos. Y ahí el tamaño importa. En su lucha por clientes y recursos, el líder cuenta con ciertas ventajas, como mayor poder de negociación, una reputación más consolidada o una capacidad financiera superior. Por eso, aunque imitar al líder sigue siendo una buena estrategia para reafirmar la legitimidad de la pequeña empresa, su rentabilidad se reduce cuando el solapamiento entre ambos es elevado.

El solapamiento de mercado también cambia las reglas cuando el punto de referencia son otras pequeñas empresas. Como decíamos antes, los beneficios de la imitación no son ilimitados: existe un punto de inflexión en el que se rompe la tolerancia mutua y surge una mayor rivalidad.

Cuando las empresas pequeñas coinciden en muchos mercados, ese punto de inflexión se alcanza antes y es mejor diferenciarse más que cuando el solapamiento de mercado es bajo. Una imitación excesiva puede tensar la relación competitiva hasta hacerla insostenible y romper la tolerancia mutua. El reto está en seguir siendo lo suficientemente parecido para coexistir, pero diferenciándose lo bastante como para no resultar intercambiables a ojos del cliente.




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Lecciones clave para pequeñas empresas

Para definir el posicionamiento estratégico óptimo de una pequeña empresa se debe atender a dos cuestiones clave: cuál es su punto de referencia y dónde compite la empresa.

La dinámica competitiva con el líder del sector es muy distinta de la que se establece con otras pequeñas empresas, y los efectos de imitar o diferenciarse dependen de la medida en que las empresas coincidan en los mismos mercados. Cuanto mayor es la coincidencia, menores son las ventajas de la imitación y mayores los beneficios de diferenciarse.

The Conversation

Beatriz Domínguez Bronchal recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y del Gobierno de Aragón para la financiación de sus trabajos de investigación.

Raquel Orcos Sánchez recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y de la Universidad de La Rioja para el desarrollo de sus líneas de investigación.

Sergio Palomas Doña recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y del Gobierno de Aragón para la financiación de sus trabajos de investigación.

ref. ¿Imitar o diferenciarse? Claves estratégicas para pequeñas empresas – https://theconversation.com/imitar-o-diferenciarse-claves-estrategicas-para-pequenas-empresas-274234

Después de Artemis II, el gran reto es cómo asegurar la energía para vivir en la Luna

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paula Lamo, Profesora e investigadora, Universidad de Cantabria

Representación de una posible colonia lunar. NASA/SAIC/Patt Rawlings., CC BY-SA

Durante décadas, imaginábamos que vivir fuera de la Tierra sería algo parecido a lo que mostraba la serie Los Supersónicos: un entorno limpio, automático y maravillosamente cómodo. Casas suspendidas en el aire, coches voladores, botones que lo resolvían todo y una tecnología tan perfecta que parecía no necesitar ni mantenimiento ni electricistas. Allí, el futuro era una mezcla de superficies brillantes y ninguna avería.

Serie Los Supersónicos.
Hanna Barbera.

La Luna real, si algún día la habitamos de verdad, se parecerá poco a eso.

Después de Artemis II: colonia más que misión

Después del éxito de Artemis II, la conversación espacial ya no gira solo en torno a volver a la Luna, sino en torno a algo más difícil: cómo quedarse allí. El problema deja de parecerse a serie animada y empieza a asemejarse a algo mucho más terrestre: una infraestructura.

Suena poco glamuroso, pero la primera colonia lunar se parecerá más a una instalación crítica que a una fantasía futurista. En concreto, será algo más cercano a una urbanización con placas solares, baterías, consumos esenciales y miedo a que falle la instalación, que a lo que hemos visto en la ciencia ficción clásica. Porque una colonia no es una misión.

Una misión puede permitirse ser espectacular. Una colonia no. Una misión llega, cumple objetivos y regresa. Una colonia tiene que seguir funcionando mañana, pasado mañana y durante la noche lunar. Tiene que mantener soporte vital, control térmico, comunicaciones, iluminación, movilidad, robots, ordenadores y, con el tiempo, probablemente, también sistemas para extraer recursos y fabricar parte de lo necesario para seguir allí.

¿Electrificaremos la Luna como hemos electrificado la Tierra?

En una casa, un corte de luz fastidia. En la Luna, compromete el oxígeno, el agua o la temperatura. Por eso, el futuro hábitat lunar depende menos de cohetes, cápsulas o trajes, para poner el foco en algo más prosaico y, seguramente, mucho más decisivo: la tecnología energética que llevamos años desarrollando aquí abajo.

Hay una paradoja interesante en todo esto. Parte de lo que puede mantener viva una colonia lunar no se está ensayando solo en la industria aeroespacial. También, se está probando desde hace años en barrios, fábricas, islas y bases remotas, viviendas con autoconsumo, polígonos electrificados o microrredes que han aprendido a vivir con paneles solares, baterías y sin red de respaldo.

No habrá detrás una gran red eléctrica nacional, ni habrá interconexiones, ni posibilidad de importar electricidad cuando falte. Habrá una microrred aislada donde generación, almacenamiento y consumo tendrán que coordinarse con una disciplina casi obsesiva. Y aquí aparece la parte menos intuitiva: el gran problema no será el Sol. Será la noche.

El día, la noche y la cara oculta de la Luna

En gran parte de la superficie lunar, hay aproximadamente dos semanas de luz seguidas de otras dos de oscuridad. Eso cambia por completo la escala del problema. En la Tierra, debido a su diseño en relación a su coste-beneficio, una batería doméstica típica puede servir para ahorrar en la factura o para aguantar sin conexión a la red unas horas o quizás uno o dos días. En la Luna, el almacenamiento no es un complemento, sino una condición de habitabilidad.

Conviene desmontar, además, un malentendido muy persistente: la cara oculta de la Luna no está siempre a oscuras. Es oculta para nosotros, no para el Sol. La Luna siempre nos enseña la misma cara porque gira sobre sí misma al mismo ritmo que orbita la Tierra. Pero eso no la condena a una mitad perpetuamente iluminada y otra en sombra: en promedio, ambas reciben una cantidad muy parecida de luz solar. Desde el punto de vista energético, la diferencia importante no es tanto estar en la cara visible o en la oculta como estar o no cerca del polo sur lunar.

En el polo sur, el Sol se mantiene muy bajo sobre el horizonte, pero ciertas crestas y bordes de cráteres permanecen iluminados durante periodos mucho más largos que el resto de la superficie. Por eso, las agencias espaciales llevan años mirando esa región para reducir al máximo la noche “larga”.

Así, una base en latitudes medias tendría que sobrevivir casi dos semanas sin generación solar directa, mientras que una base bien situada en el polo sur puede acortar mucho ese vacío. Sin embargo, esto exige un diseño bastante más delicado: paneles en elevaciones concretas, sombras larguísimas, cableados entre zonas con distinta iluminación y una microrred calculada casi al milímetro.

Prepararse para los fallos

Ese último detalle importa mucho porque obliga a pensar en arquitecturas híbridas: energía solar, baterías, probablemente, almacenamiento térmico o químico para periodos largos y, si se quiere continuidad real, algún sistema adicional de alta fiabilidad.

Entonces, si ya conocemos la tecnología que vamos a usar, nos queda decidir qué combinación de esas tecnologías se adapta y resiste mejor cuando algo falla. Y en la Luna fallarán cosas.

El regolito lunar es abrasivo, la radiación castiga la electrónica y las temperaturas son extremas. En este escenario, el mantenimiento será complicado y cada kilo de repuesto enviado desde la Tierra convertirá cualquier avería en un problema logístico y económico. En una urbanización, un inversor averiado puede solucionarse con una simple llamada al instalador. En la Luna, puede ser una crisis operativa.

La tecnología no puede permitirse el lujo de fallar

Por eso, el salto de Artemis II a Artemis III y Artemis IV importa tanto. No hablamos solo de un nuevo alunizaje tripulado. Debemos resolver cómo sostener una presencia humana en un lugar donde no existe red de respaldo, donde la noche dura días y donde la tecnología no puede permitirse el lujo de fallar.

Y eso explica también por qué la Luna importa tanto para Marte. No solo porque esté más cerca, ni porque permita ensayar operaciones. Importa porque obliga a aprender algo que Marte exigirá sin perdonar errores: cómo construir una economía energética mínima fuera de la Tierra.

En Marte, la energía tendrá que mantener “encendida” una base y producir agua, oxígeno, calor, movilidad, fabricación local y, probablemente, parte del combustible necesario para regresar. En la Luna, un fallo sería grave, pero en Marte puede ser definitivo.

¿Hito espacial o adaptación tecnológica?

La primera colonia lunar, si llega, no será solo un hito espacial. Será algo más revelador: la primera comunidad energética extraterrestre.

Durante años, pensamos que la conquista del espacio dependería, sobre todo, de motores más potentes y materiales más ligeros. Pero ahora, puede que dependa también de algo mucho menos espectacular y bastante más importante: saber diseñar una instalación eléctrica que no falle.

La ciencia ficción nos enseñó a mirar al cielo. La tecnología, más prosaica y más honesta, nos está enseñando algo bastante más difícil: cómo quedarnos allí sin que salte el automático.

The Conversation

Este trabajo ha sido apoyado por el Gobierno Regional de Cantabria y financiado por la UE bajo el proyecto de investigación 2023-TCN-008 UETAI. También, fue financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación de España MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por FEDER, UE bajo el proyecto de investigación PID2021-128941OB-I00, “Transformación Energética Eficiente en Entornos Industriales”. Además, fue financiado parcialmente por la Consejería de Educación, Formación y Universidades del Gobierno de Cantabria a través del Contrato Programa del Gobierno de Cantabria y la Universidad de Cantabria a través del proyecto 04.50.00.VQ25.541A.646.62, “Habilitando entornos residenciales más sostenibles mediante la transformación inteligente y activa de la energía eléctrica”.

ref. Después de Artemis II, el gran reto es cómo asegurar la energía para vivir en la Luna – https://theconversation.com/despues-de-artemis-ii-el-gran-reto-es-como-asegurar-la-energia-para-vivir-en-la-luna-280836

Chernóbil, 40 años después: un refugio natural en guerra

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Germán Orizaola, Profesor Titular de Zoología / Associate Professor of Zoology, Universidad de Oviedo

Trabajo de campo en la Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania), mayo de 2019 Germán Orizaola (Universidad de Oviedo), CC BY

El 26 de abril se cumplen 40 años de la explosión en el reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil (Ucrania), que causó la mayor liberación de material radiactivo al medio ambiente de la historia. Las predicciones en el momento del accidente indicaban que la zona afectada se convertiría en un lugar inhabitable, desprovisto de vida durante miles de años. Una idea que sigue en la mente de mucha gente.

Pero la realidad es bien distinta. Cuatro décadas después, Chernóbil se ha transformado en una de las mayores reservas naturales de Europa. Con una extensión de más de 4 500 km², su superficie es mayor que la de casi cualquier parque nacional del continente. En esa zona la actividad humana ha cesado prácticamente por completo, dejando espacio a la naturaleza.

Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania), noviembre de 2019.
Denis Vishnevskiy (Chornobyl Radiation and Ecological Biosphere Reserve), CC BY

La situación actual de la fauna

Los trabajos desarrollados durante años por investigadores ucranianos e internacionales han mostrado que Chernóbil mantiene hoy una diversidad y abundancia de fauna excepcional. Allí se encuentra ahora la mayor densidad de lobos de toda Europa. El oso pardo, que había sido cazado hasta la extinción, vuelve a ocupar sus bosques. La zona es el hábitat natural de linces boreales, castores, nutrias, urogallos, cigüeñas negras, pigargos… Más de 200 especies de aves se han visto en la zona, muchas de ellas amenazadas a nivel continental.




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Un ejemplo revelador es el de los caballos de Przewalski. Una especie recuperada de la extinción a partir de sólo doce ejemplares mantiene hoy en el área una de las mayores poblaciones naturales del mundo. Desde su liberación en 1998, su población se ha multiplicado por siete. Los caballos no muestran ningún síntoma de mala salud, ocupando incluso el “bosque rojo”, una de las zonas más afectadas inicialmente por la contaminación radiactiva.




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Caballo de Przewalski en la Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania), enero de 2017.
Denis Vishnevskiy (Chornobyl Radiation and Ecological Biosphere Reserve), CC BY

El territorio se encuentra en plena trasformación ambiental. Los campos de cultivo han sido sustituidos por bosques. La superficie forestal se ha duplicado desde el accidente. Las especies dependientes de la actividad agrícola, como golondrinas, aguiluchos y cernícalos, han disminuido su abundancia. Sin embargo, especies forestales como pigargos, águilas moteadas y alcotanes han incrementado su número. Estos procesos son consecuencia del cambio ecológico, no de la radiación.

Bosque en la Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania), julio de 2019.
Denis Vishnevskiy (Chornobyl Radiation and Ecological Biosphere Reserve), CC BY

Desde 2016, trabajamos en Chernóbil evaluando la situación de la naturaleza de la Zona de Exclusión. Mediante campañas de muestreo de varias semanas y trabajo en el laboratorio hemos examinado el estado de diferentes organismos, desde bacterias hasta vertebrados.

Gran parte de nuestros trabajos han estudiado el estado de salud de anfibios como la rana de San Antonio Oriental (Hyla orientalis). Estas ranas no presentan diferencias en indicadores de estado fisiológico, ni en su edad, entre Chernóbil y otras zonas de Ucrania sin contaminación radiactiva. Los actuales niveles de radiación en Chernóbil no parecen afectar a su salud.

Examen de estado fisiológico en un macho de rana de San Antonio oriental (Hyla orientalis), Zona de Exclusión de Chernóbil, mayo de 2017.
Germán Orizaola (Universidad de Oviedo), CC BY

Nuestras investigaciones sí han encontrado ejemplos de adaptación y evolución rápida en estas ranas. Los ejemplares que viven en zonas afectadas severamente por contaminación radiactiva son más oscuras. Una piel más oscura, con más melanina, habría dado más capacidad de supervivencia frente a la radiación en estos anfibios.




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Chernóbil como zona de guerra

En febrero de 2022 las tropas rusas iniciaron, a través de Chernóbil, un intento de invasión a gran escala de Ucrania. Además del sufrimiento que experimenta el pueblo ucraniano, la guerra que aún continúa ha cambiado radicalmente la situación de la Zona de Exclusión.

A consecuencia de la guerra han muerto varios técnicos que habían trabajado a lo largo de los años estudiando la naturaleza de la zona. La actividad militar en la frontera con Bielorrusia ha aumentado considerablemente. Una frontera que antes era totalmente permeable se ha vallado en parte, impidiendo el paso natural de fauna. Los puentes que atravesaban varios ríos de la zona han sido volados, haciendo casi imposible el acceso a la parte este de la Zona de Exclusión.

Puente sobre el río Uzh, destruido durante la ocupación rusa de la Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania), mayo de 2022.
Denis Vishnevskiy (Chornobyl Radiation and Ecological Biosphere Reserve), CC BY

El área quemada durante la invasión rusa de Chernóbil se ha estimado en 22 000 hectáreas. Varios caballos de Przewalski han muerto al pisar minas dentro de la Zona de Exclusión. El impacto total que el incremento de actividad humana está teniendo sobre la fauna está por evaluar.

Gran parte de los laboratorios de investigación de la Zona de Exclusión fueron destruidos y saqueados durante los meses que duró la ocupación rusa de Chernóbil. Numerosos vehículos, ordenadores y material científico desaparecieron o fueron dañados intencionadamente.

Consecuencias de la invasión rusa de la Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania): armamento abandonado y laboratorios saqueados, mayo 2022.
Denis Vishnevskiy (Chornobyl Radiation and Ecological Biosphere Reserve), CC BY

La investigación internacional ha cesado casi en su totalidad en la zona. Aún bajo estas circunstancias, el personal de la Reserva Natural de Chernóbil sigue manteniendo parte de sus trabajos de seguimiento de especies y ecosistemas. Gracias a su labor es posible tener una información que será imprescindible para entender en el futuro la situación de la naturaleza de Chernóbil.

Un laboratorio único que conservar

Chernóbil sigue siendo un área con valores naturales excepcionales y un laboratorio único en el que estudiar el impacto a medio y largo plazo de un accidente nuclear. Se ha convertido, además, en un símbolo a nivel mundial de los procesos de renaturalización que ocurren cuando la actividad humana cesa en un área.

Debe ser prioritario conservar la zona no sólo como un lugar de memoria sobre el accidente, sino también como un lugar clave para la conservación y el estudio de la diversidad biológica. Cuando termine la guerra será necesario potenciar la zona como reserva natural y restaurar Chernóbil como el fantástico lugar de cooperación científica internacional que era.

The Conversation

Germán Orizaola ha recibido fondos del Consejo de Seguridad Nuclear-España (SUBV/29-2021), de la Swedish Radiation Safety Authority (SSM2018-2038; SSM2017-269) y de la Carl Tryggers Stiftelse-Suecia (CTS 16: 344).

ref. Chernóbil, 40 años después: un refugio natural en guerra – https://theconversation.com/chernobil-40-anos-despues-un-refugio-natural-en-guerra-280483

Cómo predecir la probabilidad de extinción de peces de agua dulce para salvarlos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Emili García-Berthou, Catedrático de Ecología, Universitat de Girona

El esturión europeo o sollo (_Acipenser sturio_) es una especie considerada en peligro crítico de extinción (CR) por la UICN y extinguida en España. Fotografía de: Vladimir Wrangel/Shutterstock

Algunas especies han desaparecido y nunca volverán: se extinguieron para siempre. Este fenómeno se ha dado desde siempre en la historia de la Tierra, pero la humanidad ha aumentado mucho las tasas de extinción, unas mil veces, especialmente en los últimos siglos.

Entre algunas de las extinciones globales famosas destacan la del dodo, el tilacino o tigre de Tasmania, el mamut lanudo, o la paloma migratoria. En las islas Baleares, por ejemplo, los humanos provocamos la desaparición de varias especies endémicas, como una especie de cabra, el lirón gigante de Mallorca o una musaraña de dientes rojos. Los animales endémicos son muy frecuentes en islas y se definen como las que solo se encuentran en zonas muy concretas.

También hemos producido muchas extinciones locales o “extirpaciones”, que se dan cuando una especie desaparece de una zona geográfica concreta pero todavía existe en otras partes del mundo. Más rápidas y frecuentes, suponen el inicio de las extinciones globales.

En España se han extinguido oficialmente 32 especies en los últimos siglos, como la foca monje del Mediterráneo, la lamprea de río o el esturión europeo. Por ejemplo, la foca monje fue víctima de la destrucción y alteración del hábitat litoral y los efectos directos e indirectos de la pesca, mientras que el esturión desapareció por la pesca para consumir sus huevas (caviar) y por la construcción de embalses que impiden su migración y reproducción en los ríos.

samaruc (Valencia hispanica)
El samaruc (Valencia hispanica) es un pez endémico de la costa mediterránea española, considerado Vulnerable (VU) por la UICN.
Cortesía de Salvador Peiró

Las especies de agua dulce: esas grandes desconocidas

Las aguas dulces son esenciales para la humanidad. Por ello, se sitúan también entre los ecosistemas más alterados y amenazados. Los hábitats de aguas continentales se ven amenazados por la construcción de embalses, la extracción de agua, la contaminación y la introducción de especies exóticas invasoras. De ahí que los anfibios, los moluscos de agua dulce o los peces continentales estén entre los grupos taxonómicos más amenazados.

A menudo, los ecólogos hablamos de peces continentales o ecosistemas de aguas continentales, más que de agua dulce, porque muchas lagunas costeras y algunas de zonas interiores son más saladas que el mar. Y aunque estas aguas ocupan una pequeña parte del planeta, albergan una enorme biodiversidad, porque las cuencas hidrográficas a menudo actúan como islas biogeográficas que favorecen la formación de especies y endemismos.

El 96,5 % del agua está en los océanos, que ocupan un 71 % de la superficie del planeta, mientras que los ríos y lagos contienen menos del 0,02% del total de agua y el 3 % del agua dulce, que está sobre todo en glaciares o aguas subterráneas. No obstante, el 51 % de los peces son de agua dulce: más de 19 200 especies de un total de 37 553, aproximadamente.

anguila europea (Anguilla anguilla)
La anguila europea (Anguilla anguilla) es una especie considerada en peligro crítico de extinción (CR) por la UICN.
Lorenz Seebauer, CC BY-SA

En estado de conservación desconocido

Solo conocemos el estado de conservación de aproximadamente el 6 % de los más de 2 millones de plantas y animales reconocidos por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en 2020. Mientras que dicho estado se conoce para la mayoría de anfibios, aves y mamíferos, no es así en la mayor parte de especies de los grupos menos estudiados, como insectos y moluscos, especialmente en países tropicales. El conocimiento del de los peces es intermedio.

La lista roja de la UICN y la legislación de la mayoría de los países requieren información precisa para determinar el estado de conservación de una especie. Por ejemplo, para que se considere amenazada por la UICN, esencialmente se tiene que demostrar que ha disminuido su tamaño poblacional o su distribución geográfica en los últimos años. Sin embargo, estos dos datos no se conocen bien para la mayoría de las especies.

En un artículo que acabamos de publicar, demostramos que se puede predecir el estado de conservación de los peces continentales utilizando variables que sí están disponibles.

Durante varios años, compilamos una enorme base de datos de 52 variables para 10 631 especies de peces continentales y desarrollamos un modelo de aprendizaje automático (basado en una técnica llamada “Random forests”) para predecir el estado de peligro global. Es decir, para ver su riesgo de extinguirse en todo el mundo. Los principales predictores de peligro incluyen variables de hábitat, el orden taxonómico, características hidrológicas e indicadores de perturbación, subrayando la interacción entre ecología, geografía y presiones humanas.

De acuerdo con nuestro trabajo, los modelos alcanzaron mayor precisión (es decir, certeza en la predicción) para especies no amenazadas en comparación con especies amenazadas. Las primeras tendían a encontrarse en regiones con mayor disponibilidad de agua, densidad moderada de embalses, mínima alteración del hábitat, baja huella humana y un producto interno bruto (PIB) estable.

Estas variables indican la importancia de no alterar el hábitat de los peces para su conservación. En general, disminuir el caudal de los ríos reduce la abundancia de los peces, mientras que construir embalses además altera el hábitat fluvial y la hidrología (muy importantes para la reproducción de muchos de ellos).

Se asociaron valores extremos de factores ambientales y socioeconómicos con especies amenazadas, seguramente porque las especies especialistas de hábitats concretos, como humedales, lagos o ríos de montaña, tienden a estar más amenazadas.

Distribución global del número de especies de peces continentales amenazadas
Distribución global del número de especies de peces continentales amenazadas. Fuente: Murphy et al. (2026),
https://doi.org/10.1038/s41467-025-68154-w, CC BY
Probabilidad de peligro predicha en función de la disponibilidad de agua
Probabilidad de peligro predicha en función de la disponibilidad de agua (potencia media del río, mostrada a la derecha). Fuente: Murphy et al. (2026),
https://doi.org/10.1038/s41467-025-68154-w, CC BY

El enfoque general y reproducible de este artículo debería facilitar la evaluación del riesgo de extinción y guiar una conservación proactiva de la biodiversidad. Se puede aplicar a muchos otros grupos taxonómicos poco estudiados y priorizar el análisis de las especies potencialmente más amenazadas.

Con estos métodos, será más fácil estimar qué especies seguramente están en riesgo, en qué regiones, por qué causas y tomar las medidas para evitar que desaparezcan.

The Conversation

Emili García-Berthou recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, MICIU/AEI/ 10.13039/501100011033) (proyecto PID2023-146173NB-C21)

Christina A Murphy recibe apoyo en especie del U.S. Geological Survey, Maine Cooperative Fish and Wildlife Research Unit.

J. Andrés Olivos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo predecir la probabilidad de extinción de peces de agua dulce para salvarlos – https://theconversation.com/como-predecir-la-probabilidad-de-extincion-de-peces-de-agua-dulce-para-salvarlos-279044