¿Podemos atajar el problema de la contaminación por plásticos sin prescindir totalmente de ellos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jesús María Frades Payo, Profesor TU del Dpto. de Ing. Química, Universidad de Castilla-La Mancha

Residuos plásticos en la costa cerca de la ciudad de Colón, en Panamá. Fotos593/Shutterstock

Las propiedades del plástico, como su ligereza, resistencia y características aislantes, hacen de él la primera opción para numerosos usos, por lo que se ha convertido en un material omnipresente hoy en día. Sin embargo, es el origen de diversos problemas ambientales; por ejemplo, al ser ingerido por animales en el medio natural. Pero ¿cómo podemos abordar esta situación sin prescindir totalmente de él?

Microplásticos y componentes tóxicos

Generalmente, el plástico tarda cientos de años en degradarse, pero las condiciones ambientales hacen que se desmenuce formando pequeñas partículas denominadas microplásticos. Este material está compuesto por un polímero, normalmente inerte, y aditivos, como los pigmentos y los plastificantes, que sirven para mejorar sus propiedades, pero que suelen dificultar el reciclado.

Algunos de estos aditivos son tóxicos. En ese caso, la legislación puede limitarlos, como ha ocurrido con algunos ftalatos (plastificantes) para tetinas y chupetes en muchos países. No obstante, la presencia de algunos componentes debería controlarse más, como el bisfenol A, prohibido ya en la Unión Europea, pero solo si tiene contacto con alimentos.

Aunque la mayoría de los plásticos provienen del gas natural y el petróleo, no son los principales responsables de su agotamiento, pues representan alrededor del 6 % del consumo.

El peor problema provocado por los plásticos es que un gran porcentaje de ellos, desechados como residuos, terminan en el medio ambiente.

Con el plástico hemos topado

En España, la concienciación sobre la necesidad de reducir el uso de este material y reciclarlo es todavía insuficiente, al igual que la gestión. Los porcentajes de residuos de envases reciclados por material en 2023 (último año con datos disponibles del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico) fueron: 79,18 % del papel, 69,81 % del vidrio y 46,15 % del plástico. El informe sobre envases de plástico de un solo uso refleja un porcentaje todavía peor: 41,3 %, lejos del objetivo establecido del 70 %.

A nivel mundial y centrándonos en los plásticos, aunque hay diferencias entre las zonas, el problema es general: se estima que solo aproximadamente el 9 % del plástico producido es reciclado.

La contaminación por este material no tiene fronteras, y gran parte de los residuos termina en los océanos. Alrededor del 80 % de la basura marina está compuesta de plástico.
Un reciente estudio estima que hay unas 3 200 kilotoneladas flotando, e indica que llegan al mar unas 500 kilotoneladas de plásticos por año; casi la mitad tiene su origen en la pesca.

Acumulación en el océano

Desde hace años oímos hablar de la “isla de plástico”, una expresión que no se corresponde con la realidad. La existencia de una isla de plástico sólida sería, de hecho, ideal, pues facilitaría su recogida.

Aunque no hay tal isla, sí se localizan grandes acumulaciones de basura en los cinco grandes sistemas de corrientes marinas (o giros océanicos) subtropicales, que se encuentran en el norte y sur del Atlántico, el océano Índico y el norte y sur del Pacífico. Se trata, sobre todo, de elevadas concentraciones de microplásticos que flotan suspendidos desde la superficie al fondo marino.

Tras analizar datos de diversos estudios, entre ellos la Expedición Malaspina 2010, el investigador Carlos Duarte y otros colegas estimaron que la cantidad de plástico que flota en la superficie del océano solo representa el 1 % de todo el que hay en los mares. Por tanto, parece producirse una pérdida de plástico que puede deberse a su fragmentación, la precipitación en el fondo y la ingesta por parte de los seres vivos, entre otras causas.

Los plásticos llegan a los océanos por distintas vías y a causa de diferentes actores. Por tanto, se pueden poner en marcha cambios para evitarlo.

Un reciente estudio señala que más del 80 % de los residuos en el Ártico son de plástico, y su origen es la pesca. En otra publicación se estimó una pérdida anual del 2 % de los equipos de pesca en el mundo. No se pretende demonizar esa actividad, pero sí señalar un sector que podría actuar mejor, existiendo ya alguna normativa e iniciativas al respecto.

Otro trabajo señala que los diez ríos con cuencas más pobladas (como el Yangtsé, el Indo y el Amarillo) transportan más del 90 % de los plásticos que llegan al mar. Si bien deducimos una pésima gestión de la basura en esas zonas, no toda es generada allí. En 2018, China prohibió la importación de residuos plásticos porque los países desarrollados se los enviaban incluso con compuestos tóxicos, pero esa exportación sigue existiendo hacia otros países, como Tailandia, Vietnam, Malasia, etc.




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Las cifras anteriores muestran que realmente el problema no lo generan solo habitantes de una parte del mundo, como a veces se interpretó malintencionadamente, sino que todos tenemos cierta implicación. Y, por tanto, todos tenemos la posibilidad de hacer algo al respecto.

Erre que erre con las tres erres

De las tres erres (reutilizar, reducir, reciclar) de la regla de la ecología, fallamos mucho a la hora de reducir. Si bien ha aumentado la concienciación de la población, necesitamos normas que obliguen a la reducción del consumo de plástico. Sirvan de ejemplo normativas europeas como aquellas que limitan los envases y residuos de envases.

Asimismo, el reciclado, escasísimo, debe fomentarse con normas, ayudas y tasas. Una medida eficaz recién implantada por 19 países europeos es el sistema de depósito, devolución y retorno de botellas de plástico y latas de bebida.

El 14 de agosto de 2025 finalizó un encuentro organizado por la ONU para conseguir el primer tratado de la historia contra la contaminación de los plásticos, que fracasó. No se acordó reducir la producción, y se dejó al arbitrio de los países controlar los aditivos peligrosos y facilitar el reciclaje con el diseño.

Para que las erres hagan efecto a nivel mundial, además, se precisa educar, legislar, invertir y ayudar a las regiones menos avanzadas en gestión de residuos, porque el beneficio de reducir la contaminación por plásticos repercutirá en todos.

The Conversation

Jesús María Frades Payo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Podemos atajar el problema de la contaminación por plásticos sin prescindir totalmente de ellos? – https://theconversation.com/podemos-atajar-el-problema-de-la-contaminacion-por-plasticos-sin-prescindir-totalmente-de-ellos-263139

De panaceas a venenos: así ha cambiado la percepción de algunos elementos químicos a lo largo de la historia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura Culleré Varea, Profesora titular de la Facultad de Ciencias de la Salud., Universidad San Jorge

GoodIdeas/Shutterstock

De sobra se conoce la toxicidad que presenta la exposición a algunos elementos químicos de la tabla periódica, como el radio, mercurio, plomo o el arsénico. No obstante, se ha necesitado mucho tiempo para que el avance de la ciencia fuera evidenciando su verdadero efecto de en nuestra salud. Un impacto que no siempre se percibió como nocivo, sino todo lo contrario.

¿Cuál eran los usos de estos elementos en sociedades antiguas y qué creencias había en torno a ellos?

Radio: un descubrimiento digno del Premio Nobel

Este elemento radioactivo fue descubierto en 1898 por Marie y Pierre Curie cuando estaban estudiando el uranio y sus propiedades, un hallazgo por el que ambos científicos recibieron el Premio Nobel.

El radio es el único metal alcalino-térreo radiactivo, y el más raro. Se forma en pequeñas cantidades cuando átomos de metales más comunes como el uranio o el torio se desintegran. Aunque en la actualidad se sabe que el radio causa, entre otros efectos adversos, anemia, cataratas, fractura de dientes, cáncer y muerte, todavía se desconoce la relación entre la cantidad y el tiempo necesarios para provocarlos.

Teniendo en cuenta lo dañino que puede llegar a ser este metal, es sorprendente que a principios del siglo XX se usara de manera tan frecuentemente. Entre otros muchos ejemplos, las pinturas luminosas, como las empleadas en las esferas de los relojes que brillaban en la oscuridad, contenían radio, lo que solía hacer enfermar por cáncer a las personas que trabajan con ellas.

Más llamativo resulta todavía saber que hasta la década de 1940 existía la creencia de que su radiactividad era beneficiosa, haciendo más fuerte a quien lo ingiriera y proporcionándole energía. Por ello, se comercializaban viales con uno de sus compuestos (el cloruro de radio), así como cremas elaboradas con este metal para mejorar la piel. Tal era el desconocimiento sobre sus efectos adversos que a principios del siglo pasado existían los surtidores de radio, que lo añadían al agua con el fin de hacerla más saludable.




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Un traguito de mercurio para alcanzar la eternidad

El mercurio (Hg), único metal líquido a temperatura ambiente, es un mineral que puede ser muy dañino para los sistemas nerviosos, digestivo e inmunitario, así como para los pulmones, los riñones, piel y ojos cuando se inhala o ingiere.

Está clasificado por la OMS como una de las 10 sustancias químicas más peligrosas para la salud pública y, si bien su uso es en la actualidad muy limitado, todavía se sigue usando en algunas pilas y bombillas fluorescentes compactas de bajo consumo.

La intoxicación por este metal líquido puede producir el síndrome del sombrerero loco, un cuadro psicótico o depresivo acompañado de manifestaciones neurológicas (cefaleas, temblores, ataxia cerebelosa, etc.).

A pesar de su toxicidad, en la antigüedad se usaban en tratamientos para enfermedades como la lepra o el estreñimiento, y los alquimistas creían que su consumo incluso podía prolongar la vida hasta hacer alcanzar la inmortalidad. Pero, además de sus aplicaciones en salud, durante los imperios egipcio y romano se usaba como elemento de bisutería y pigmento en cosmética.




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Plomo: de la medicina a la guerra

El plomo es un elemento altamente tóxico y acumulativo que afecta principalmente al sistema nervioso de niños y adultos. También puede producir debilidad en los dedos, las muñecas o los tobillos, y anemia tras una exposición prolongada.

A día de hoy tiene un uso muy limitado, dirigido a la fabricación de baterías para vehículos, en blindaje radiológico (gracias a su capacidad para proteger contra radiación), así como cubierta para cables de teléfono, televisión o Internet.

Antiguamente, era un material mucho más extendido. Por ejemplo, siglos atrás se utilizaba en láminas para escribir, en la antigua Roma servía para fabricar tuberías y en la Edad Media se incorporaba a los revestimientos del armazón de madera de las flechas [https://desguacesballestero.es/el-plomo-un-metal-con-mucha-historia-2/].

Diversos compuestos con plomo se usaban además como astringentes, en farmacia y medicina, para controlar la secreción de fluidos, así como en pinturas, tintes del cabello e insecticidas.




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Arsénico: el elixir que tantas enfermedades curaba

El uso del arsénico (As) ha disminuido considerablemente debido a sus propiedades tóxicas, limitándose a la industria para la fabricación de vidrios y componentes electrónicos. Pero, aproximadamente 2400 años atrás, se empleó en la preparación de productos terapéuticos por médicos griegos tan importantes como Hipócrates y Dioscórides.

La popularidad de este metal como agente terapéutico llegó a su cúspide a principios y mediados del Siglo XX, cuando era empleado para tratar patologías diversas, desde enfermedades venéreas como la sífilis, pasando por la diabetes, hasta ser recetados como tónicos (vigorizantes), fortificantes y elixires. Hasta principios del S XIX la mezcla de este mineral con oro se molía y se añadía a pinturas; y las puntas de las balas se elaboraban con arsénico fusionado con plomo.

Sabiendo ya algunos detalles del uso de estos cuatro elementos a lo largo de la historia, merece la pena prestar atención a una frase del célebre médico y alquimista del Renacimiento Paracelso, considerado el padre de la toxicología: “todo es tóxico dependiendo de la dosis, la presentación, la vía de exposición y los factores medioambientales”. Una frase que se podría completar añadiendo una puntilla: “y de los avances científicos de la época”.

The Conversation

Laura Culleré Varea no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. De panaceas a venenos: así ha cambiado la percepción de algunos elementos químicos a lo largo de la historia – https://theconversation.com/de-panaceas-a-venenos-asi-ha-cambiado-la-percepcion-de-algunos-elementos-quimicos-a-lo-largo-de-la-historia-264559

‘Candidozyma auris’, el peligroso patógeno que surgió del cambio climático

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Guillermo Quindós-Andrés, Catedrático de Microbiología Médica, Departamento de Inmunología, Microbiología y Parasitología, Facultad de Medicina y Enfermería (UPV/EHU) & Instituto de Investigación Sanitaria Biobizkaia, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Microfotografía de _Candidozyma auris_. CDC / Stephanie Rossow

Hace relativamente poco que sabemos de su existencia: Candidozyma auris –sinónimo de Candida auris– fue descrito por primera vez en 2009 en Japón, en una paciente que padecía una otitis externa (su apellido “auris” significa “del oído”). Pero rápidamente se ha convertido en una amenaza global para la salud pública.

El principal motivo de preocupación es que este hongo microscópico resiste a los antifúngicos empleados habitualmente en el tratamiento de las candidiasis: fluconazol, anfotericina B y, en menor medida, las equinocandinas. A esto debemos añadir que es un hongo termotolerante, resistente a la desecación y persistente en la piel humana y en los ambientes hospitalarios, lo que permite su contagio por contacto entre personas.

Cabe recordar aquí también que las micosis, infecciones por hongos microscópicos, causan cada año la muerte de más de 1,5 millones de personas, una mortalidad superior a la causada por la tuberculosis o la malaria. Además, las micosis resistentes a los tratamientos son cada más frecuentes. Por este motivo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 2022 una lista de hongos de interés prioritario que requieren más atención y recursos para su diagnóstico y tratamiento.

Así actúa Candidozyma auris

En contraste con otras especies de Candida que forman parte de la microbiota intestinal, Candidozyma auris coloniza la piel. Las personas afectadas eliminan grandes cantidades de hongos, contaminando la ropa, el suelo y los instrumentos médicos (fómites). En estos lugares, el hongo resiste al estrés ambiental y puede persistir semanas. Para conseguir su erradicación se requiere una limpieza intensiva con productos clorados, luz ultravioleta o vapor de peróxido de hidrógeno y una estricta higiene de manos.

En general, las micosis superficiales (pie de atleta, tiña o candidiasis vaginal) son muy frecuentes, pero no implican riesgos importantes. Y aunque la mayoría de las personas colonizadas por Candidozyma auris tampoco desarrollan una enfermedad, algunas sí pueden sufrir candidiasis graves: la mortalidad es superior al 30 % en personas con inmunodeficiencia cuando penetra en heridas quirúrgicas o en la sangre a través de dispositivos intravenosos. Puede afectar a órganos internos, como corazón (endocarditis y miocarditis), huesos (osteomielitis) o cerebro (meningitis).




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Los brotes infecciosos resultan más frecuentes en UCI, unidades de reanimación y residencias geriátricas, donde los pacientes son más vulnerables.

El diagnóstico es complejo porque las técnicas convencionales no son suficientes y se requieren técnicas moleculares que no están disponibles en todos los laboratorios. Además, el tratamiento es difícil por la resistencia de muchos de los aislamientos clínicos de Candidozyma auris, lo que obliga, en ocasiones, a combinar fármacos durante semanas para conseguir la curación.

Una rápida expansión en Europa

En Europa, según el último informe publicado por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) (11 de septiembre de 2025), la propagación de Candidozyma auris mantiene un ritmo acelerado y representa una amenaza para las personas ingresadas en hospitales. Hasta 2023, se han declarado 4 012 candidiasis y colonizaciones de piel y mucosas en la Unión Europea, con una mayor incidencia en España (1 807 infecciones), Grecia (852) e Italia (712). Solo en 2023 hubo 1 346 casos en 18 países.

Han tenido lugar brotes muy recientes en Chipre, Francia y Alemania, y se ha alcanzado el nivel de endemia en regiones de España, Grecia, Italia y Rumanía en menos de siete años.

La punta del iceberg

El informe detecta lagunas importantes en los sistemas de vigilancia epidemiológica y en las directrices para la prevención y el control de las infecciones. Aunque la mayoría de los países cuentan con laboratorios de referencia en micología, solo 17 tienen un sistema nacional de vigilancia y 15 disponen de esas directrices.

Cabe suponer, entonces, que las cifras citadas serían solo la punta del iceberg, ya que se desconoce la frecuencia de la enfermedad fuera de los hospitales. Así mismo, con el aumento del número de infecciones y su distribución geográfica, el control de la epidemia se complica y el riesgo de propagación crece.

España fue el primer país de Europa en notificar un brote de infección hospitalaria por Candidozyma auris. Ocurrió en 2016 en el Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia y todavía persiste. Según Javier Pemán, microbiólogo médico de este hospital, “las infecciones siguen concentrándose en los mismos servicios y hospitales, pero hay una mayor concienciación de médicos y pacientes, se han establecimiento protocolos específicos de vigilancia y se aplican de forma más temprana medidas de control”.

Origen de Candidozyma auris
Posible origen de Candidozyma auris y retos médicos asociados con este hongo.
Elena González-Miranda

Al calor del cambio climático

La aparición simultánea de diferentes linajes de Candidozyma auris ha reforzado la hipótesis de su origen ambiental. El aumento de la temperatura global asociado al cambio climático habría favorecido a este hongo, resistente a los ciclos de humedad y desecación, y permitido su posterior adaptación al entorno humano.

En cuanto a su origen, es probable que Candidozyma auris haya saltado desde las marismas al ambiente rural y de aquí al entorno urbano, gracias a la participación de hospedadores-transmisores como aves migratorias, pequeños mamíferos y personas. El aislamiento del hongo en muestras de marismas, playas, piscinas, polvo atmosférico, perros y anfibios refuerza esta hipótesis.

Es su adaptación al aumento de temperatura lo que le habría permitido superar nuestra barrera de endotermia (zona de exclusión térmica): muchos hongos no sobreviven en los mamíferos por su elevada temperatura corporal. La alteración de los nichos ecológicos por la agricultura, el uso de pesticidas o la urbanización habría facilitado este paso.




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Por lo demás, los estudios de secuenciación genómica completa (WGS) han identificado seis linajes o clados de Candidozyma auris, geográfica y genéticamente distintos, con variable virulencia y resistencia a los antifúngicos. Sin embargo, hay candidiasis causadas por cualquiera de los linajes en todo el mundo debido al aumento de los desplazamientos de las personas.

Linajes de Candidozyma auris
Características de los linajes de Candidozyma auris.
Guillermo Quindós-Andrés

Actualmente, el reto más importante al que nos enfrentamos es entender mejor la biología de Candidozyma auris para poder desarrollar formas más eficaces de prevención de su diseminación, métodos más rápidos de diagnóstico y nuevos fármacos y vacunas más efectivos.

The Conversation

Guillermo Quindós-Andrés no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Candidozyma auris’, el peligroso patógeno que surgió del cambio climático – https://theconversation.com/candidozyma-auris-el-peligroso-patogeno-que-surgio-del-cambio-climatico-265449

Fragilidad y discapacidad en la vejez: dos caras de la misma moneda

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jaime Barrio Cortes, Médico de familia e investigador senior en Fundación para la Investigación e Innovación Biosanitaria en Atención Primaria (FIIBAP). Director del Máster en Salud Escolar y docente en Facultad de Salud, Universidad Camilo José Cela

PeopleImages.com – Yuri A/Shutterstock

El mundo está envejeciendo a un ritmo sin precedentes. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2030 una de cada seis personas tendrá más de 60 años, y en 2050 este grupo alcanzará los 2 100 millones.

Llegar a edades más avanzadas es un logro de la sociedad moderna, pero no siempre va acompañado de buena salud. Se calcula que entre el 10 % y el 50 % de los mayores de 65 años presentan fragilidad, especialmente a partir de los 80, mientras que la discapacidad afecta a 1 300 millones de personas en todo el mundo (es decir, al 16 % de la población). Mantener la autonomía y la calidad de vida de los mayores es, por tanto, una prioridad de salud pública global.

Aunque vivimos más años que nunca, no siempre lo hacemos con la salud que desearíamos. La fragilidad es habitual y silenciosa: pasa desapercibida hasta que se producen caídas, hospitalizaciones o pérdida de independencia. Sin embargo, lejos de ser un destino inevitable, puede detectarse a tiempo y, con intervenciones sencillas, prevenirse o incluso revertirse.

Qué significa ser “frágil”

La fragilidad es un síndrome multidimensional que no equivale simplemente a envejecer. Muchas personas de 80 o 90 años mantienen plena independencia, mientras que otras experimentan pérdida de fuerza y energía en edades más tempranas. Entonces, el organismo dispone de menos reservas fisiológicas y responde con mayor dificultad a situaciones de estrés como una infección, una caída o una cirugía.

Los signos más característicos son la debilidad muscular, la fatiga persistente, la lentitud al caminar y la pérdida de peso no intencionada. Una persona frágil todavía puede realizar sus actividades diarias, pero lo hace con menor eficacia y mayor riesgo de complicaciones. Sin un abordaje temprano, esta vulnerabilidad puede progresar hacia la discapacidad, es decir, la dificultad para vestirse, bañarse, cocinar o moverse de forma autónoma.

Cómo se relacionan la fragilidad y la discapacidad

Aunque estrechamente ligadas, la fragilidad y la discapacidad no suponen lo mismo. La primera se puede revertir, mientras que la segunda tiende a ser más estable e irreversible. Sin embargo, ambas condiciones suelen coexistir y se retroalimentan: la fragilidad aumenta el riesgo de discapacidad, y la discapacidad acelera el deterioro físico y psicológico.

Además, tanto una como otra no solo afectan a la salud individual, sino también al entorno familiar y social. Cuando una persona mayor desarrolla fragilidad o discapacidad, aumenta la carga de cuidados que deben asumir sus allegados y el sistema sociosanitario, con consecuencias emocionales, económicas y laborales.

Cómo detectar la fragilidad a tiempo

El gran reto es que la fragilidad no siempre resulta evidente. Por eso los expertos recomiendan realizar cribados periódicos a partir de los 70 años en consultas de atención primaria. Existen pruebas sencillas como medir la fuerza de agarre con la mano o la velocidad al caminar unos metros y realizar cuestionarios breves que ayudan a identificar a las personas en riesgo.




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Reconocer este estado de forma precoz es crucial, ya que en ese momento las intervenciones tienen mayor impacto. Además, la educación sanitaria juega un papel fundamental: si la población y las familias saben reconocer signos como la fatiga crónica, la reducción de actividad o la pérdida de peso, será más fácil pedir ayuda a tiempo.

Estrategias de prevención

La buena noticia es que la fragilidad no es inevitable. Numerosos estudios muestran que adoptar ciertos hábitos puede retrasar o incluso prevenir su aparición.

  • Actividad física regular: el ejercicio es la intervención más efectiva. Programas que combinan fuerza, resistencia, equilibrio y flexibilidad –como caminar, hacer ejercicios con bandas elásticas y practicar yoga o taichí– reducen el riesgo de caídas, mejoran la movilidad y refuerzan la masa muscular. Es importante que sea adaptado a las capacidades de cada persona y que resulte agradable y sostenible en el tiempo.

  • Nutrición adecuada: una alimentación equilibrada, con suficiente proteína diaria (carne, pescado, legumbres, lácteos), es clave para preservar músculo y energía. También son fundamentales la vitamina D, el calcio y la vitamina B12, nutrientes que suelen escasear en mayores y que influyen en huesos, músculos y sistema nervioso. Mantener una buena hidratación resulta igualmente esencial.

  • Cuidado de la mente y el ánimo: el deterioro cognitivo y la depresión a menudo se asocian a la fragilidad. Participar en actividades intelectuales (leer, aprender cosas nuevas, resolver juegos), mantener vínculos sociales y pedir apoyo psicológico cuando es necesario ayuda a conservar la motivación y la autoestima.

  • Redes sociales y comunitarias: el aislamiento es un gran enemigo del envejecimiento saludable. Contar con amistades, familia, asociaciones o centros comunitarios no solo aporta compañía, sino que también favorece la adherencia a rutinas saludables y proporciona ayuda en momentos de necesidad.

  • Revisiones médicas y manejo de la medicación: controlar enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, fibrilación auricular o insuficiencia cardíaca evita complicaciones que precipitan la fragilidad. Además, la polimedicación (tomar muchos fármacos a la vez) puede aumentar riesgos como mareos o caídas; por eso es recomendable revisar periódicamente los tratamientos con un profesional de salud.

Una mirada social y colectiva

La prevención de la fragilidad no depende solo de las decisiones individuales. También influyen el entorno y las políticas públicas. Ciudades amigables con las personas mayores, con calles accesibles, transporte adaptado, espacios verdes y servicios comunitarios, favorecen un envejecimiento activo y seguro.

Además, invertir en programas comunitarios de ejercicio, nutrición y apoyo a cuidadores reduce la carga sobre hospitales y residencias, a la vez que mejora la calidad de vida de las personas mayores.

La fragilidad y la discapacidad no deben asumirse como un destino inevitable de la vejez. Detectar la fragilidad temprano y actuar con medidas sencillas –ejercicio, buena alimentación, vínculos sociales y revisiones médicas– permite conservar la independencia y retrasar el deterioro.

En definitiva, se trata de cambiar la mirada sobre el envejecimiento: en lugar de esperar a que aparezcan las complicaciones, adoptar un enfoque preventivo y activo que favorezca una vejez más saludable, autónoma y plena.

The Conversation

Jaime Barrio Cortes no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Fragilidad y discapacidad en la vejez: dos caras de la misma moneda – https://theconversation.com/fragilidad-y-discapacidad-en-la-vejez-dos-caras-de-la-misma-moneda-264426

Jimmy Kimmel no es primer cómico censurado en Estados Unidos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Doina Repede, Profesora de Lengua española, Universidad de Granada

Jimmy Kimmel con el actor Billy Crystal en un programa de _Jimmy Kimmel Live!_ de 2024. Jimmy Kimmel Live!

A lo largo de la historia, la comedia ha sido una de las mejores formas de cuestionar el poder y burlarse de él. Ya en la antigua Grecia, dramaturgos como Aristófanes se reían de los líderes y mostraban sus abusos. En la Edad Media, los bufones podían decirle al rey lo que nadie más se atrevía.

También hoy en día los cómicos ridiculizan el poder, señalan sus errores y los critican. Por eso, la risa, muchas veces, más que entretenimiento, funciona como una herramienta para mantener la democracia viva y la sociedad alerta.

De la crítica y sátira política a la censura

Caricatura en la que el rey Jorge III recibe un puñetazo en la nariz del presidente estadounidense James Madison durante la Guerra de 1812.
En esta caricatura de William Charles, el rey Jorge III recibe un puñetazo en la nariz del presidente estadounidense James Madison durante la Guerra de 1812.
Librería del Congreso de los Estados Unidos.

Por ejemplo, en Estados Unidos, la crítica y la sátira política tienen una historia larga. En el siglo XVIII, los colonos ya se burlaban del gobierno británico con caricaturas y escritos. Benjamin Franklin usaba la sátira para cuestionar a los británicos durante la independencia. En el siglo XIX, escritores como Mark Twain recurrían a ella y a la ironía para criticar la esclavitud y el racismo presente en el país.

En los siglos XX y XXI la tradición no se detuvo. La sátira encontró en los presidentes su blanco favorito. Así, hubo risas a costa de Richard Nixon, Ronald Reagan, Bill Clinton, George Bush, Barack Obama y… Donald Trump.

Pero cuando uno ya no se siente libre para opinar, criticar, reírse del poder, la democracia empieza a tambalearse. Y no hay señal más peligrosa para una democracia que cuando el poder intenta callar a quienes lo cuestionan, ya sea con amenazas, persecuciones o censura.

La situación actual

Es el caso reciente de Jimmy Kimmel y su programa Jimmy Kimmel Live! (ABC), que se canceló de forma repentina poco después de un comentario que aludía al movimiento MAGA (siglas de Make America Great Again), tras el asesinato de Charlie Kirk.

La Casa Blanca negó haber ejercido presiones, pero lo cierto es que Donald Trump celebró públicamente la cancelación. Además, Brendan Carr, presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) nombrado por Trump, llegó a pedir directamente que se despidiera a Kimmel, asegurando que había que tomar medidas “por las buenas o por las malas”. Y la petición –o, mejor dicho, la amenaza– se cumplió.

Nueve días después, tras días de titulares y un fuerte respaldo por parte de la población, el programa volvió a emitirse en Estados Unidos. Kimmel regresó con un monólogo cargado de emoción, ironías y un contundente desafio: “No hay nada más antiestadounidense que cancelar a un cómico”. El desafío no gustó, evidentemente.

El monólogo de regreso de Jimmy Kimmel duró más de lo normal y aprovechó para tratar el tema de su cancelación y la libertad de expresión.

El presentador Stephen Colbert sí que parece que tendrá ese destino, ya que CBS no renovará su late night en 2026. La emisora afirma que el motivo es económico, pero se sospecha que la cancelación tiene que ver con las críticas que el presentador hizo a un acuerdo al que la cadena llegó con Trump. Parece que para el poder no existe la regla más sabia de todas las reglas: no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti.

Lo ocurrido con Kimmel y Colbert no es un caso aislado en Estados Unidos. En el pasado, otros cómicos corrieron –con mayor o menor fortuna– la misma suerte por atreverse a ridiculizar el poder.

El humor como contrapoder

Mort Sahl (1927-2021) fue uno de los primeros comediantes en Estados Unidos en usar la comedia para hablar de política y actualidad. Su estilo era directo, irónico y muy cercano al público. Subía al escenario con notas en la mano y comentaba noticias y decisiones de los líderes con humor y crítica. Su éxito empezó a decaer tras el asesinato de John F. Kennedy en 1963. Su interés por los detalles del caso, su cuestionamiento de la versión oficial y su humor más oscuro hicieron que las cadenas de televisión se distanciaran de él y muchos de sus shows fueran cancelados. Aunque no fue prohibido oficialmente, su carrera en la televisión se vio afectada.

Durante los años 50, Lenny Bruce, uno de los comediantes más importantes de Estados Unidos, también fue vetado en televisión. Su humor no era solo para hacer reír: era para abrir los ojos. Hablaba de todo lo que la sociedad de aquel entonces prefería callar: política, religión, racismo, sexualidad… y lo hacía sin tapujos. No le importaba incomodar. Su objetivo era cuestionar las normas y mostrar las contradicciones de la sociedad. Y por su humor “obsceno” fue arrestado y juzgado varias veces.

Por su parte, Dick Gregory cambió por completo la forma de hacer humor afroamericano. Tenía un estilo sofisticado, satírico y evitaba los estereotipos y los chistes manidos. Fue el primer afroamericano en aparecer como invitado en el Tonight Show de la NBC, un logro histórico para la época. Pero a medida que su activismo político crecía, su presencia en televisión comenzó a disminuir. A finales de los años 60 muchas cadenas y programas evitaban invitarlo, mostrando cómo el humor podía incomodar.

De los Smothers Brothers a Howard Stern

Artículo en el que se anuncia la cancelación del programa de los Smothers Brothers.
Artículo en el que se anuncia la cancelación del programa de los Smothers Brothers.
The Calgary Herald, 3 de abril de 1969.

Quizás uno de los actos de censura política hacia cómicos más claros en una democracia fue el que sufrieron los hermanos Smothers. Tom y Dick Smothers tenían su show de comedia y variedades, The Smothers Brothers Comedy Hour, en la CBS. El programa era un éxito en horario de máxima audiencia, combinando música, comedia y activismo político.
Pero CBS empezó a recortar partes “molestas” del programa para ajustarse a los censores de la cadena, hasta que canceló el programa repentinamente en 1969. Bromas sobre Lyndon B. Johnson y Richard Nixon, críticas a la guerra de Vietnam e invitados molestos hicieron que las presiones políticas y el miedo a perder dinero de los anunciantes terminaran con el programa prematuramente.

Los Smothers Brothers demandaron y ganaron el juicio a CBS, pero el daño ya estaba hecho.

A Kathy Griffin su humor irónico y a veces ofensivo le causó serios problemas. En 2017 posó con una cabeza ensangrentada del presidente Donald Trump. La broma fue considerada de muy mal gusto. Perdió su trabajo en CNN, varios de sus shows fueron cancelados e incluso fue investigada e interrogada por el Servicio Secreto.

La censura llegó también a la radio. Howard Stern, una de las figuras más icónicas de las ondas en Estados Unidos, era famoso por su estilo provocador. Su forma directa y a veces escandalosa de hablar le generó tanto críticas como un público fiel, convirtiéndolo en un referente de lo denominado “shock jock”, es decir, la utilización de bromas o melodramatismos exagerados para entretener a la audiencia –aunque alienando a una parte de ella–. A lo largo de su carrera, Stern se enfrentó a la censura y las multas de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), lo que le convirtió en un símbolo de los debates sobre libertad de expresión en los medios.

A la vista está que la risa puede incomodar, ofender o irritar, pero mantiene viva la democracia. Y cuando se intenta silenciarla, lo que se apaga no es solo una broma, es la posibilidad misma de cuestionar el poder.

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Doina Repede no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Jimmy Kimmel no es primer cómico censurado en Estados Unidos – https://theconversation.com/jimmy-kimmel-no-es-primer-comico-censurado-en-estados-unidos-265722

La dieta mediterránea es un antídoto contra la soledad

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pedro Manuel Rodríguez Muñoz, Profesor Titular de Universidad, Universidad de Castilla-La Mancha

Soloviova Liudmyla/Shutterstock

“Me di cuenta de que llevaba meses comiendo solo, frente a la pantalla del televisor”, cuenta Carlos, un hombre de 62 años que, tras jubilarse, vio cómo sus interacciones sociales disminuían drásticamente. “No me sentía mal físicamente, pero había algo que faltaba”. Lo que Carlos no sabía es que esa falta de conexión social, reflejada en algo tan cotidiano como comer solo, puede tener efectos profundos en la salud mental.

Hoy sabemos que la soledad no es solo una sensación, sino un factor de riesgo para la salud comparable al tabaquismo o la obesidad. Y comer sin compañía se ha identificado como una de sus formas más comunes.

Así, un estudio longitudinal realizado en Japón mostró que las personas mayores que comían solas tenían una probabilidad significativamente mayor de desarrollar síntomas depresivos, especialmente quienes vivían con otros pero no compartían mesa. En este sentido, otra investigación en adultos de Corea del Sur, publicada en 2020, también ha vinculado la commensality (el hábito de comer en compañía) a una menor depresión e ideación suicida. Además, programas de comidas comunitarias para mayores en ese país han demostrado mejorar las conexiones sociales y el bienestar.

En definitiva, comer solo es más que un hábito: es un claro factor de riesgo que agrava la soledad y afecta directamente al bienestar mental.

La dieta mediterránea fomenta los vínculos sociales

En este contexto surge una pregunta interesante: ¿puede la forma en que comemos protegernos frente a la soledad? La dieta mediterránea es conocida mundialmente por sus beneficios para la salud física –prevención cardiovascular, control de peso, menor riesgo de diabetes…–, pero cada vez hay más pruebas de que también impacta positivamente en la salud mental.

De hecho, un metaanálisis publicado en la revista Nutrition Reviews evaluó estudios aleatorizados y demostró que intervenciones basadas en ese tipo de patrón alimentario reducían de manera significativa los síntomas depresivos en adultos, una conclusión compartida por importantes ensayos clínicos como el proyecto SMILES.

Lo relevante es que la dieta mediterránea no se limita a los nutrientes: también fomenta la reunión alrededor de la mesa, donde se comparte tiempo y conversación. Esta dimensión actúa como un factor protector frente al aislamiento, al generar redes de apoyo y una sensación de pertenencia. Funciona como una “vacuna social”: cada encuentro refuerza vínculos, reduce el estrés y crea un espacio cotidiano para la expresión emocional.

Porque como explica un estudio publicado en la revisa Nutritional Psychiatry, la alimentación saludable se debe entender también como un acto relacional: planificar, preparar y compartir los alimentos es tan importante como lo que se come para sostener la resiliencia emocional.

Más allá de las pantallas

En un mundo donde la comida rápida y las cenas solitarias frente al televisor o frente a cualquier dispositivo se han vuelto la norma, recuperar la esencia de la dieta mediterránea supone volver a la mesa compartida.

Por ejemplo, tener la televisión encendida durante las comidas familiares se ha asociado con menor calidad dietética y peor clima emocional. Además, mientras miramos pantallas tomamos gran parte de los alimentos que ingerimos al día, lo que suele relacionarse con patrones alimentarios menos saludables (más ultraprocesados, refrescos, snacks…). Además, al comer distraídos, no percibimos bien la saciedad.

De forma más amplia, las comidas familiares sin pantallas se han vinculado con mejor nutrición y mayor bienestar psicosocial en niños y adolescentes.

Bastan pequeños cambios: planificar comidas con familiares o amigos, unirse a iniciativas comunitarias o, simplemente, hacer de la mesa un espacio de conversación sin pantallas. En adultos mayores, los programas de comidas compartidas reducen la soledad y mejoran el bienestar, por lo que una reunión semanal puede ser un buen punto de partida.

En definitiva, la soledad es un problema global, pero la solución puede estar en algo tan cotidiano como comer juntos. La dieta mediterránea, con su combinación de alimentos saludables y convivencia, ofrece un modelo asequible y realista para nutrir el cuerpo y fortalecer la conexión humana. Porque al final, la comida es mucho más que energía: es un puente hacia la compañía y la salud mental.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. La dieta mediterránea es un antídoto contra la soledad – https://theconversation.com/la-dieta-mediterranea-es-un-antidoto-contra-la-soledad-241541

Evitar las ‘tecnoferencias’ en familia y fortalecer los vínculos afectivos, las claves de la crianza digital

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Tabuenca Agramonte, Doctorando. Atención de enfermería en la infancia y adolescencia, Universidad de Navarra

MARIA PETRISHINA/ ISTOCK

En un mundo donde lo digital es omnipresente –desde la educación hasta el entretenimiento– no podemos acompañar a nuestros hijos sin sumergirnos con ellos en su universo virtual. Hoy, ser padres responsables nos obliga a comprender el entorno digital en el que nuestros hijos crecen, para guiarles con criterio y no desde la ignorancia. Exige también hablar con ellos, conocerles y que sepan acudir a nosotros.

Por eso, quedarse tranquilo una vez instalado un control parental en los dispositivos que usan es engañarse. El 60 % de los menores sabe cómo saltárselo y más de la mitad cree que no deberían tenerlo. El control parental puede ser útil, pero nunca la herramienta principal.

Nuestra propuesta: hacer nosotros mismos un buen uso, responsable y ético, de las tecnologías para que los jóvenes aprendan con nuestro ejemplo. Además de ello, debemos promover el vínculo afectivo y proteger la privacidad.

Uso responsable de las tecnologías

En un amplio estudio en EE UU de 2020, el 68 % de los padres reconocía sentirse distraído por su teléfono mientras pasa tiempo con sus hijos, y un 73 % admitía haberlo usado en restaurantes durante momentos compartidos en familia.

Estos datos muestran cómo los dispositivos están ganando terreno en espacios que deberían ser de encuentro, diálogo y afecto. Los niños aprenden observando, por lo que su manera de interactuar con pantallas y redes está directamente influida por lo que ven en casa. ¿Podemos esperar que nuestros hijos no vivan pegados a una pantalla… si nosotros no somos capaces de vivir fuera de ella?

Mostrarles que podemos estar sin mirar el móvil y sabemos aburrirnos puede servirles a ellos para tolerar mejor el aburrimiento. Bien encauzado, es catalizador de cambio y motor de la creatividad en adultos y también en niños.

Otro aspecto en el que es importante dar un buen ejemplo es evitando el sharenting, la práctica de compartir fotos o datos de menores en redes sociales. Es importante considerar los aspectos legales y éticos de esta práctica, y pedir permiso a los hijos antes de publicar contenido. Pero si preguntamos a nuestros hijos qué opinan sobre que publiquemos fotos suyas, la mayoría dirá que les incomoda, les avergüenza y les frustra.




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Peligros de la exposición de menores en redes sociales: una moda que debemos y podemos evitar


Promover el vínculo afectivo

En la era de las pantallas, surge un fenómeno preocupante: la tecnoferencia parental. Se refiere a situaciones en las que los dispositivos tecnológicos interrumpen o interfieren en las interacciones entre padres e hijos, afectando su relación.

Esta situación es común: nuestros hijos se acercan a contarnos algo y no les escuchamos porque estamos mirando una pantalla. Si ocurre de manera esporádica o mientras estamos trabajando desde casa, los niños suelen comprender que existe una responsabilidad que atender y que no siempre es posible responder de inmediato. Sin embargo, cuando esto sucede de forma repetida en momentos de ocio o de tiempo en familia, el mensaje que reciben es diferente: pueden interpretar que la pantalla tiene más importancia que lo que desean compartir.

Llevado al extremo, cuando los dispositivos interrumpen constantemente la relación, podemos estar dificultando el desarrollo de un apego seguro e incluso provocando un sentimiento de soledad en nuestros hijos. Frente a este sentimiento de soledad, nuestros hijos pueden intentar “anestesiarlo” acudiendo a su teléfono y las redes sociales.

Compartir tiempo diariamente sin pantallas, por ejemplo durante las comidas, o unas horas antes de dormir, previene su uso problemático, reduce el estrés de toda la familia y fomenta una relación familiar de calidad.

Protección de la privacidad

La educación a través del buen ejemplo es imprescindible, pero debe apoyarse también en un control técnico (como el uso del control parental) y la mediación activa: dialogar abiertamente sobre los riesgos y oportunidades de internet así como las normas de uso. Este enfoque fomenta la confianza, fortalece el pensamiento crítico y ayuda a los jóvenes a proteger su privacidad.

En España, por ejemplo, casi el 70 % de los jóvenes cumplen lo pactado con sus padres, al contrario de lo que ocurre si simplemente imponemos el uso del control parental. Además, algunos estudios observan que este enfoque ayuda a los niños y adolescentes a ser más conscientes de los peligros de internet y a desarrollar habilidades críticas, tan necesarias en nuestra era de la desinformación.

La propuesta es sencilla: nuestros hijos deben saber que pueden contar con nosotros para lo que necesiten. Acompañarles en la era digital con confianza y sin miedo requiere retrasar la entrega del teléfono móvil, combinar el control parental con ser adultos modelo. Apagar el teléfono para escucharles y mirarles a los ojos es el primer paso para que aprendan a usar la tecnología de forma crítica, responsable y ética. Porque educar en lo digital no es solo vigilar: es acompañar.


La versión original de este artículo ha sido publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.


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ref. Evitar las ‘tecnoferencias’ en familia y fortalecer los vínculos afectivos, las claves de la crianza digital – https://theconversation.com/evitar-las-tecnoferencias-en-familia-y-fortalecer-los-vinculos-afectivos-las-claves-de-la-crianza-digital-264234

No basta con saber matemáticas para enseñarlas bien

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniel Martín-Cudero, Profesor del área de Didáctica de la Matemática, Universidad Rey Juan Carlos

M_Agency/Shutterstock

Igual que conocer una receta no convierte a alguien en chef, dominar los contenidos de cualquier asignatura no garantiza poder transmitirlos con eficacia. Además de conocer los ingredientes, un buen chef sabe cómo prepararlos, presentarlos y adaptarlos al gusto de quien los va a comer.

Lo mismo pasa con los profesores: saber mucho sobre un tema no implica ser capaz de enseñarlo. En el caso de las matemáticas, esta diferencia se vuelve aún más evidente. Un buen profesor de matemáticas debe conocer bien los temas, pero también debe saber explicarlos de forma clara, comprensible y motivadora, según las necesidades y el nivel de sus estudiantes.

Esta diferencia entre saber matemáticas y saber enseñarlas puede parecer sutil, pero en realidad es fundamental. Enseñar bien matemáticas, o cualquier otra disciplina, no se aprende de un día para otro. Se necesita formación, experiencia y un profundo conocimiento especializado.

El conocimiento especializado del profesor de matemáticas

En los últimos años se ha investigado mucho sobre qué tipo de conocimientos necesita el profesorado para enseñar matemáticas adecuadamente. Uno de los modelos más reconocidos es el que se conoce en el ámbito académico como “conocimiento especializado del profesor de matemáticas”.

Según este paradigma, el conocimiento del docente va más allá de saber matemáticas, más allá incluso de tener buenas habilidades para transmitir sus conocimientos: tiene que enseñar a pensar y entender las matemáticas.




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Juegos de mesa para hablar de matemáticas sin que nadie se dé cuenta


Dominar la materia

Para enseñar bien, es preciso dominar la materia que se enseña. En el caso que nos ocupa, el conocimiento especializado consiste en tres componentes principales.

  1. El conocimiento de los temas, es decir, qué se enseña, por qué es importante y para qué se usa. El profesor ha de preguntarse: ¿cuáles son los conceptos que deben dominar los estudiantes? ¿Qué sentido tiene estudiarlos? ¿Cómo ayuda ese conocimiento a desarrollar otras habilidades matemáticas?

  2. El conocimiento de la estructura matemática. No se trata de manejar conceptos de manera aislada, sino de entender cómo se relacionan y van progresando a lo largo de los años escolares. Esto es, ¿qué conexiones existen entre los temas? ¿Qué conocimientos deben haberse consolidado antes de introducir otros nuevos?

  3. El conocimiento de las prácticas matemáticas, que tiene que ver con saber cómo se explican, se representan y se justifican las ideas matemáticas. Por ejemplo, ¿cómo se puede demostrar que una respuesta es correcta? ¿Qué ejemplos ayudan a entender mejor un concepto? ¿Cuántas formas distintas existen de resolver un problema?

Dominar la manera de enseñar

En cuanto al conocimiento pedagógico del contenido, también se puede dividir en tres componentes.

  1. El conocimiento de la enseñanza de las matemáticas: cómo enseñar y qué materiales usar. Se trata de identificar qué métodos y estrategias son más efectivos para un tema concreto. Además de qué recursos o materiales pueden hacer que los estudiantes lo entiendan mejor.

  2. El conocimiento de las características del aprendizaje de las matemáticas: cómo los estudiantes piensan y entienden las matemáticas. ¿Qué dificultades suelen tener los estudiantes? ¿Cómo pueden cambiar sus ideas a medida que aprenden?

  3. El conocimiento de los estándares de aprendizaje de las matemáticas, que consiste en saber qué se espera en cada curso y cómo analizar estas metas de forma crítica. ¿Cuáles son los objetivos específicos para este nivel? ¿Cómo puedo evaluar si los estudiantes los están alcanzando? ¿Qué aspectos podrían mejorarse o adaptarse según el contexto?

Estructura del modelo y elementos de conocimiento involucrados.

De las fracciones a los porcentajes

Para ilustrarlo, podemos usar un ejemplo sencillo con el concepto de fracción.

Imaginemos que tenemos una tableta de chocolate dividida en 8 partes iguales y nos comemos 3 pedazos. En este caso, la fracción que representa la cantidad de chocolate que hemos comido es 3/8 y la que no hemos comido 5/8. Aquí se enseña el concepto de fracción como una parte de un todo. Se busca que el estudiante entienda qué significa una fracción y cómo se representa.

Las fracciones se utilizan para describir cantidades que no son enteras, desde recetas de cocina hasta repartos, medidas, distancias, probabilidades, entre muchos otros contextos cotidianos. Además, las fracciones se conectan con otros conceptos matemáticos. Por ejemplo, 3/8 también puede entenderse como la división de 3 entre 8, y a medida que avanzamos, se relaciona con números decimales o porcentajes. Así, comprender esta estructura ayuda a los estudiantes a conectar las fracciones con otros conocimientos previos y futuros, facilitando un aprendizaje progresivo y coherente.

Para enseñar bien este concepto, el docente debe saber cómo representarlo, explicarlo y justificarlo. Por ejemplo, ¿cómo mostrar visualmente qué es 3/8? ¿Cómo ayudar al estudiante a comprobar que 3/8 más 5/8 es igual a 1? ¿Qué ejemplos cotidianos se pueden usar para reforzar el significado?




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Si las fracciones nos rodean en la vida cotidiana, ¿por qué cuesta entenderlas en clase?


Visualizar y manipular las fracciones

A este respecto, usar dibujos, diagramas o materiales manipulativos ayuda a los estudiantes a visualizar lo que significa “una parte de un todo”. Se puede emplear también juegos, recursos digitales interactivos o actividades manipulativas para reforzar la idea. Un buen docente debe saber elegir la representación más adecuada según el grupo y el momento de aprendizaje.

Un error muy frecuente que cometen los estudiantes es pensar que 1/8 es más grande que ¼, solo porque 8 es mayor que 4, sin comprender que el número en el denominador indica en cuántas partes se divide el todo. Saber anticipar este tipo de errores permite al docente diseñar actividades que ayuden a fortalecer la comprensión del concepto y a corregir ideas equivocadas de forma efectiva.

Finalmente, el docente debe conocer qué se espera que los estudiantes logren respecto a las fracciones en su nivel educativo. Por ejemplo, en un grado específico se espera que los alumnos puedan comparar y ordenar fracciones con el mismo denominador, mientras que en grados posteriores deben realizar operaciones con fracciones o conectarlas con decimales y porcentajes. Este conocimiento permite planificar actividades alineadas con los objetivos curriculares, evaluar el progreso de los estudiantes de manera pertinente, y adaptar la enseñanza según el contexto o las necesidades del grupo.

El papel de las creencias

El conocimiento especializado también tiene en cuenta lo que los profesores creen sobre las matemáticas y su enseñanza. Estas creencias, aunque a veces no se dicen en voz alta o ni siquiera se piensan conscientemente, influyen en las decisiones pedagógicas y en la forma de interactuar con el alumnado.

No solo afectan la forma de enseñar, sino también la motivación y el rendimiento de los estudiantes.

En definitiva, la manera en que un profesor entiende las matemáticas influye directamente en cómo las enseña. Si las ve como un proceso de exploración y descubrimiento, es más probable que fomente una enseñanza participativa. En este caso valorará más el razonamiento y no solo la respuesta correcta.

En cambio, una visión más cerrada puede llevar a clases basadas en la repetición y la memorización.

Transformar la formación de los docentes

La competencia matemática es esencial para la ciudadanía en un mundo cada vez más digitalizado. Sin profesorado capaz de traer eficazmente el saber matemático al aula, se corre el riesgo de que las matemáticas sigan percibiéndose como un conjunto de reglas incomprensibles, alejadas de la vida real.

Los estudios ya han mostrado qué conocimientos necesitan los docentes para enseñar mejor. Ahora el reto es ponerlo en práctica, con acciones que los ayuden a seguir aprendiendo, compartir experiencias, reflexionar sobre su enseñanza y conectar la formación docente con los desafíos concretos del aula.

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Daniel Martín-Cudero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Por qué la infidelidad femenina todavía se condena y de la masculina se presume

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Victor Hugo Perez Gallo, Assistant lecturer, Universidad de Zaragoza

Helena de Troya huyó con Paris y dejó a Menelao con los “cuernos” más célebres de la literatura. Desde entonces, la infidelidad se cuenta y se juzga con desigualdad: cuando la comete un hombre, se romantiza como aventura; cuando la comete una mujer, se castiga como traición imperdonable.

Este doble rasero tiene una genealogía larga y obstinada. No se trata solo de moral o de sentimientos, sino de una arquitectura cultural y política que ha colocado el deseo femenino bajo vigilancia estricta.

Monogamia: más economía que amor

Friedrich Engels lo planteó con contundencia en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884): la monogamia no nació del amor romántico, sino de la economía. Según él, el control sobre la herencia obligó a los hombres a asegurarse de que sus descendientes fueran efectivamente suyos, imponiendo así la fidelidad a las mujeres mientras ellos mantenían cierto margen para relaciones ocasionales.

No obstante, reducir el origen de la monogamia únicamente a la lógica de la propiedad privada resulta insuficiente. Hoy sabemos, gracias a los estudios de la biología evolutiva y la antropología, que la cuestión es mucho más compleja: el ser humano no es estrictamente monógamo por naturaleza y, de hecho, existen múltiples modelos de apareamiento en distintas culturas y especies.

De ahí que, más allá del análisis económico de Engels, convenga considerar también factores biológicos, sociales y culturales que han configurado históricamente la institución monógama. En este sentido, las formas de organización familiar responden a un entramado dinámico de intereses materiales, estrategias reproductivas y regulaciones morales. Por ello, cualquier explicación convincente debe integrar dimensiones económicas, pero también los marcos simbólicos y normativos que cada sociedad utiliza para legitimar sus vínculos afectivos.

Literatura e historia: el archivo del prejuicio

Cleopatra suele recordarse más por su supuesto magnetismo erótico que por su inteligencia política. Como señala la Premio Pulitzer Stacy Schiff en su biografía Cleopatra: A Life (2010), buena parte de la tradición historiográfica y literaria ha privilegiado el mito de la seductora por encima del análisis de su agudeza política.

Helena, por su parte, ha quedado inmortalizada como “la pérfida” que desató una guerra, aunque La Ilíada no repare demasiado en las esclavas sexuales que pasaban por las tiendas de los héroes griegos.

La asimetría atraviesa los siglos: mientras Julio César pudo acumular amantes sin que eso empañara su prestigio militar, Cleopatra quedó reducida durante siglos a la etiqueta de “amante peligrosa”. En este contraste se observa el patrón cultural: la infidelidad masculina se normaliza, incluso se celebra; la femenina se estigmatiza y se convierte en motivo de condena social.

De Beauvoir a Butler: género y control

Simone de Beauvoir (1949-2011) señaló en El segundo sexo que “no se nace mujer: se llega a serlo”, subrayando cómo las normas culturales moldean la feminidad y sus restricciones. La fidelidad obligatoria fue uno de esos moldes.

Décadas más tarde, Judith Butler, una de las teóricas de género más influyentes e los últimos tiempos, mostró en Gender Trouble que el género no es una esencia fija, sino una performance regulada. En este marco, la fidelidad femenina se convierte en un acto performativo impuesto: una demostración de sumisión al orden patriarcal, mientras que la infidelidad masculina funciona como acto de poder que refuerza la masculinidad.

Del patriarcado clásico al digital

El patriarcado clásico regulaba el deseo femenino a través de leyes y religión. Hoy, el patriarcado digital lo hace por medio de redes sociales, rumores virales y geolocalización. Paradójicamente, nunca fue tan fácil ser infiel: aplicaciones, chats y redes multiplican las infidelidades emocionales y virtuales. Ahora, las pruebas no son cartas escondidas, sino capturas de pantalla.

Debemos tener en cuenta que reducir la infidelidad al sexo es un error. Existen variantes emocionales, virtuales e incluso ideológicas, dependiendo de los pactos explícitos o implícitos en cada pareja. Este carácter plural confirma que no hablamos de un “asunto privado”, sino de un fenómeno social donde se cruzan deseo, normas y poder.

La revolución sexual, la secularización de nuestras normas sociales y el feminismo del siglo XX erosionaron la naturalización de la infidelidad masculina y la condena de la femenina. Cada vez más mujeres reivindican su derecho a una sexualidad sin estigmas, mientras algunos hombres cuestionan la masculinidad hegemónica que les obliga a exhibir conquistas amorosas.

Aun así, el cambio es parcial. La infidelidad femenina sigue cargada de reproche social, y la masculina, de indulgencia.

En un contexto donde las relaciones de pareja tienden a ser más flexibles y negociadas, la fidelidad ha dejado de ser una norma universal para convertirse en un pacto que cada pareja define. Como señala el sociólogo inglés Anthony Giddens en La transformación de la intimidad (1992), las sociedades contemporáneas avanzan hacia un “amor confluente”: vínculos más igualitarios, menos basados en la obligación y más en la negociación continua.

Desde esta perspectiva, la clave no estaría en blindar el compromiso mediante reglas externas, sino en construir relaciones donde el amor y el deseo no se sostengan en la vigilancia y el control.

Una cuestión de interpretación

La infidelidad, en cualquiera de sus formas, seguirá existiendo. Lo que sí puede cambiar es la forma en que la interpretamos y, sobre todo, el desigual reparto de culpas y permisos que arrastra una genealogía patriarcal.

Como recuerda Judith Butler, las normas de género son performativas: se repiten, se reafirman y moldean nuestras percepciones de lo aceptable. El verdadero desafío entonces no es erradicar las aventuras extramatrimoniales sino desarmar la herencia cultural que convierte la libertad sexual masculina en trofeo y la femenina en pecado.

Porque, al final, lo más obsceno no es que alguien busque placer fuera de la pareja. Lo obsceno es que, miles de años después de Helena y Cleopatra, todavía sigamos juzgando con dos varas distintas el mismo deseo.

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Victor Hugo Perez Gallo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Por qué la infidelidad femenina todavía se condena y de la masculina se presume – https://theconversation.com/por-que-la-infidelidad-femenina-todavia-se-condena-y-de-la-masculina-se-presume-264163

El debate sobre si usar o no sustancias psicodélicas para evitar que perros y otros animales sufran

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Luis Alberto Henríquez Hernández, Profesor de Toxicología. Departamento de Ciencias Clínicas, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

shutterstock StockMediaSeller/Shutterstock

Para considerar que un animal terrestre goza de bienestar se deben cumplir cinco requisitos: estar libre de hambre, sed y desnutrición; libre de temor y angustia; libre de molestias físicas y térmicas; libre de dolor, lesiones y enfermedades; y libre para expresar comportamientos propios de su especie.

Son las cinco libertades esenciales establecidas por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) en 1965, que desde entonces ha seguido trabajando para garantizar el bienestar animal, una cuestión que abarca dimensiones científicas, éticas, económicas, culturales, sociales, religiosas y políticas.

En España, la reciente entrada en vigor de la Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, ha puesto en el debate público y político esa cuestión.

El sufrimiento animal es más complejo de lo que parece

Durante décadas, el bienestar animal se ha evaluado a través de indicadores fisiológicos y conductuales, como la frecuencia cardíaca, los niveles de cortisol o la presencia de comportamientos estereotipados. Sin embargo, la ciencia del comportamiento ha demostrado que el sufrimiento emocional en los animales es real y se explica por múltiples factores. Este es el caso de perros que viven largos periodos en refugios y que pueden desarrollar trastornos compatibles con la ansiedad generalizada o la depresión, condiciones que afectan gravemente su calidad de vida y dificultan su adopción.

No obstante, el sufrimiento animal puede estar presente de forma cotidiana, afectando no solo al animal sino también a sus dueños. Este es el caso de los problemas de comportamiento relacionados con la separación, que se estima afecta al 14-20 % de los perros. Los animales con ansiedad por separación suelen mostrar vocalización excesiva, conductas destructivas y eliminación inadecuada en ausencia del dueño. Pueden salivar, jadear, vomitar o dejar de comer. Al regresar el dueño, buscan contacto constante. Esto afecta gravemente a su bienestar y puede llevar al abandono o cambio de hogar de la mascota.

El tratamiento de la ansiedad por separación suele ser complejo y prolongado, ya que requiere la educación del propietario, modificaciones en el entorno y terapia conductual para el animal. Los tratamientos farmacológicos convencionales, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), no siempre son efectivos, y a menudo requieren semanas para hacer efecto. Aquí es donde los psicodélicos podrían ofrecer una alternativa terapéutica disruptiva.

¿Qué sabemos sobre los efectos de los psicodélicos en animales?

En los últimos años, las sustancias psicodélicas han despertado un renovado interés en el ámbito de la salud mental humana. Estudios clínicos rigurosos respaldan su uso potencial en el tratamiento de la depresión resistente, la ansiedad o el trastorno de estrés postraumático. Pero ¿podrían los psicodélicos jugar algún papel en el bienestar de los animales?

La hipótesis es plausible: teniendo los animales mecanismos neuroquímicos similares a los humanos, estas sustancias podrían también ejercer un efecto terapéutico en ellos. Históricamente, los estudios con animales han sido clave para comprender los mecanismos neurobiológicos de sustancias psicodélicas como la psilocibina, la DMT o la LSD, pero nunca se han realizado estudios con un enfoque de bienestar.

Sin embargo, estudios preliminares y observacionales sugieren que pequeñas dosis de ciertos psicodélicos, administrados de forma periódica, podrían modular la ansiedad en cánidos sin inducir efectos psicoactivos ni alucinógenos. Así, perros con trastornos de ansiedad severos tratados con microdosis de 1cP-LSD (un análogo legal de la LSD) parecen mejorar la regulación emocional, especialmente cuando el contexto social (vínculo con el cuidador) también es favorable.

Reconocer la vida mental compleja de los animales

Cualquier aproximación psicodélica en animales plantea dilemas éticos considerables. ¿Es lícito alterar el estado de conciencia de un animal, incluso con fines terapéuticos? ¿Cómo evaluar si una experiencia psicodélica es subjetivamente beneficiosa en una especie que no puede comunicar verbalmente? Para abordar estas preguntas, se requiere una ciencia rigurosa, pero también una filosofía del bienestar que reconozca la vida mental compleja de los animales y acepte que pueden tener experiencias internas ricas y susceptibles de ser moduladas.

¿Lograrían estas sustancias promover comportamientos exploratorios, juego o resolución creativa de problemas, como ocurre en humanos?

El bienestar también implica experiencias positivas

Podríamos estar ante un cambio de paradigma. Si reconocemos que los animales poseen estados mentales complejos y que su bienestar implica además experiencias positivas, es necesario explorar herramientas éticas y seguras para mejorar su vida. Esto requiere evidencia científica sólida, revisión ética y conocimiento profundo del comportamiento y consciencia animal.

Tal vez ha llegado el momento de ir más allá de las cinco libertades y considerar la riqueza de la experiencia consciente como parte del bienestar animal. En ese contexto, los psicodélicos podrían tener un papel relevante.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. El debate sobre si usar o no sustancias psicodélicas para evitar que perros y otros animales sufran – https://theconversation.com/el-debate-sobre-si-usar-o-no-sustancias-psicodelicas-para-evitar-que-perros-y-otros-animales-sufran-262541