Un corazón en un chip: órganos de laboratorio que se parecen cada vez más a los de verdad

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ángel Raya Chamorrro, Investigador ICREA y coordinador de RegenBell (IDIBELL), experto en medicina regenerativa, células madre y reprogramación celular, Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge (IDIBELL)

Corazón en un chip. IDIBELL

Cada año se invierten miles de millones de euros en el desarrollo de nuevos medicamentos –1 775 millones de euros solo en España en 2025–. Sin embargo, alrededor del 90 % de los candidatos se quedan por el camino y nunca llegan a los pacientes. Con frecuencia, el motivo no es la falta de eficacia, sino la aparición de señales de toxicidad que obligan a descartar compuestos potencialmente prometedores.

Entre los efectos adversos que más preocupan se encuentra la cardiotoxicidad, el daño que algunos fármacos pueden causar al corazón. Ante la más mínima sospecha, un candidato terapéutico puede ser descartado después de años de investigación y millones de euros de inversión. Pero ¿y si algunos de esos fármacos no fueran tan tóxicos como creemos?

El problema podría estar, al menos en parte, en cómo estudiamos el corazón en el laboratorio.

Modelos de laboratorio para probar medicamentos

Durante décadas, la investigación preclínica ha dependido principalmente de modelos animales y de cultivos celulares simplificados. Aunque estas herramientas han sido fundamentales para el progreso biomédico, tienen limitaciones importantes: los animales no siempre responden igual que los seres humanos y muchos modelos celulares no capturan completamente la complejidad del corazón.

En la mayoría de los modelos utilizados actualmente para evaluar la toxicidad de los fármacos, el foco se pone casi exclusivamente en los cardiomiocitos, las células responsables de la contracción cardíaca –y, por ende, las protagonistas indiscutibles del órgano–.

Pero el corazón es mucho más que eso: es un ecosistema complejo en el que intervienen también fibroblastos, que proporcionan estructura y soporte, y células endoteliales, que recubren los vasos sanguíneos y regulan numerosos procesos biológicos.

Añadir las células endoteliales en los modelos permitiría simular casi a la perfección la llegada real de los medicamentos al corazón, porque cuando un paciente toma un fármaco, este no entra en contacto directo con los cardiomiocitos –como pasa en los modelos de laboratorio tradicionales–.

El fármaco primero circula por el sistema vascular y atraviesa diferentes barreras biológicas antes de llegar al corazón. Ese recorrido fisiológico debería reproducirse en los modelos. La diferencia entre hacerlo o no puede parecer pequeña, pero resulta fundamental para entender cómo responde realmente el corazón a un tratamiento.

Además, las células endoteliales no constituyen una simple pared pasiva. Regulan el intercambio de moléculas entre la sangre y los tejidos, producen señales bioquímicas que influyen en las células circundantes y participan en la respuesta frente a agresiones externas. Además, diversos estudios sugieren que también desempeñan un papel protector frente a determinados tipos de daño cardíaco inducido por fármacos. Desde el grupo de Potencia de células madre, del RegenBell (IDIBELL), junto al IMB-CNM-CSIC, hemos probado que esto es así mediante un modelo que replica en miniatura el funcionamiento del corazón.

Un corazón en miniatura para evaluar fármacos de forma realista

En nuestro estudio, desarrollamos un modelo de corazón en chip, dispositivo en miniatura que combina ingeniería y biología para recrear algunas de las características fundamentales del corazón humano. Integraba los tres tipos principales de células cardíacas humanas (cardiomiocitos, fibroblastos y células endoteliales), y todas procedían de una misma línea de células madre, lo que reduce la variabilidad genética y permite reproducir mejor las interacciones celulares. Además, organizamos las células en compartimentos separados por una membrana semipermeable y atravesados por un flujo continuo de líquido que simulaba la circulación sanguínea.

Tricapa de células cardíacas que componen el corazón en un chip: cardiomiocitos, en verde; fibroblastos cardíacos, en turquesa; y células endoteliales, en rojo.
Tricapa de células cardíacas que componen el corazón en un chip: cardiomiocitos, en verde; fibroblastos cardíacos, en turquesa; y células endoteliales, en rojo.
Idibell.

Para comprobar si este enfoque más realista podía marcar la diferencia, expusimos nuestro modelo a doxorrubicina, un fármaco quimoterapéutico ampliamente utilizado y conocido por sus posibles efectos tóxicos sobre el corazón. Los resultados fueron reveladores. En los modelos convencionales sin células endoteliales, los cardiomiocitos sufrieron un deterioro estructural y funcional importante. Sin embargo, cuando el tejido cardíaco estaba protegido por una capa endotelial, como ocurre en la realidad, gran parte de su capacidad contráctil y de su organización celular se mantenían.

Esto sugiere que las células endoteliales no solo regulan la llegada de los fármacos al corazón, sino que también pueden activar mecanismos capaces de amortiguar parte de su toxicidad. Y plantea una cuestión que merece nuestra atención: algunos de los modelos utilizados actualmente podrían estar sobreestimando el riesgo de determinados compuestos simplemente porque no tienen en cuenta el papel que desempeña la capa endotelial.

¿Y si el problema no fueran los fármacos, sino los modelos?

Por supuesto, nuestro dispositivo no reproduce toda la complejidad de un corazón humano. Todavía estamos lejos de replicar completamente un órgano formado por millones de células que interactúan de manera dinámica y constante. Sin embargo, estas tecnologías representan un avance muy importante.

Durante décadas, hemos intentado predecir el comportamiento del organismo humano a partir de modelos necesariamente simplificados. Hoy empezamos a disponer de herramientas capaces de reproducir aspectos cada vez más fieles de nuestra biología. El objetivo no es solo reducir la experimentación animal, sino también construir sistemas predictivos que permitan identificar con mayor precisión qué medicamentos son realmente peligrosos y cuáles podrían estar siendo descartados antes de tiempo.

Al fin y al cabo, desarrollar mejores tratamientos depende de algo tan básico como disponer de mejores modelos para estudiarlos. Y, quizá, una de las lecciones más importantes sea que, para entender cómo responde el corazón a los medicamentos, necesitamos corazones de laboratorio que se parezcan cada vez más a los de verdad.

Ha colaborado en la realización de este artículo Berta Carceller Gental, biomédica.

The Conversation

Ángel Raya Chamorrro recibe fondos de Generalitat de Catalunya.

– ref. Un corazón en un chip: órganos de laboratorio que se parecen cada vez más a los de verdad – https://theconversation.com/un-corazon-en-un-chip-organos-de-laboratorio-que-se-parecen-cada-vez-mas-a-los-de-verdad-288757

Qué hacer si se impugna tu voto: consejos prácticos para las elecciones de mitad de legislatura

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Karen Figueroa-Clewett, Lecturer, Agents of Change program, Department of Political Science and International Relations, USC Dornsife College of Letters, Arts and Sciences

Muchos estados permiten inscribirse el mismo día en el colegio electoral. adamkaz/Getty Images

Ahora que las elecciones de mitad de legislatura de 2026 entran en su recta final, es importante que conozcas tus derechos por si se impugna tu voto.

La mejor manera de asegurarte de que tu voto se tenga en cuenta es defender tus propios intereses. Soy abogada y profesor de la iniciativa de defensa de los derechos civiles para estudiantes universitarios de la Universidad del Sur de California, Agents of Change. A continuación te indico varias formas sencillas de asegurarte de que tu voto se cuente y dos soluciones prácticas que puedes considerar si tu voto sigue siendo objeto de impugnación.

Una parte fundamental para asegurarte de que puedas votar consiste en realizar los preparativos necesarios antes incluso de llegar al colegio electoral. Sigue leyendo para saber cómo y dónde inscribirte, dónde y cuándo puedes votar, y a qué números llamar si necesitas información que no encuentres en Internet.

¿Está registrado para votar? Confírmelo

Antes de votar, debe asegurarse de que está registrado para votar. Puede verificar el estatus de su registro utilizando esta herramienta en línea. Si no puede usar una herramienta en línea, llame a su oficina electoral local o a una línea de ayuda para votantes como las que se enumeran en una sección a continuación.

Si se da cuenta de que no está registrado, puede usar esta herramienta de la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales para encontrar la solicitud de registro en línea de su estado. Si necesita hacer esto en persona, llame a su oficina electoral local para recibir instrucciones.

Para este momento, es posible que ya haya pasado la fecha límite para el registro de votantes en su estado. Pero puede que no sea demasiado tarde para que se registre.

Muchos estados permiten el registro el mismo día en el sitio de votación. Puede encontrar las leyes de su estado sobre el día de la votación detalladas aquí. Pídale al trabajador electoral, en el centro de votación que le corresponda, un formulario de registro para el mismo día; complete el formulario y luego solicite una “boleta condicional”. Una boleta condicional permite a los funcionarios electorales contabilizar su voto después de verificar su elegibilidad como votante. Si no puede buscar en línea, puede llamar a su oficina electoral local para averiguar si puede registrarse el mismo día de las elecciones.

Tres jóvenes con mochilas, hablando; uno de ellos está leyendo algo en un portapapeles que sostiene en la mano.
Marchellos Scott, a la derecha, ayuda a los estudiantes del Morehouse College a rellenar un formulario de inscripción en el censo electoral en un puesto de inscripción de la universidad el 19 de agosto de 2024, en Atlanta.
Elijah Nouvelage/AFP via Getty Images

Reúna los documentos para verificar su identidad

Las leyes de identificación de votantes generalmente se refieren a la votación en persona, no las boletas en ausencia ni las boletas enviadas por correo.

Si vive en un estado que requiere verificar la identidad para el voto en persona, reúna los documentos requeridos, que pueden variar desde licencias de conducir hasta estados de cuenta bancarios con información de identificación, antes de dirigirse al lugar de votación que le corresponda. Puede encontrar la información de contacto de la oficina electoral de su condado aquí. Esta página web incluye una tabla que enumera los documentos de identificación aceptables de cada estado y las posibles excepciones para algunas personas. También puede llamar a su oficina electoral local para averiguar qué se requiere.

Votantes ausentes: Localice las normas de verificación de identidad de su estado aquí.

Encuentre el lugar de votación correcto

Puede asegurarse de que se dirige al lugar de votación correcto con esta herramienta. O llame a la oficina electoral de su condado para encontrar el centro de votación que le corresponde y su horario de operación; puede buscar la información de contacto de la oficina electoral de su condado aquí.

Una vez que sepa cuál es su lugar de votación y su horario, puede ir allí y registrarse. En la mayoría de los casos, se le entregará una boleta, se le mostrará dónde votar y se le pedirá que deposite su boleta en una máquina o una urna, luego de lo cual podrá continuar alegremente con su vida.

Es en el momento del registro donde las cosas pueden salir mal.

Problemas en su centro de votación

Aquí se presentan posibles problemas al momento de votar y formas de solucionarlos.

Posibilidad #1: Máquinas de votación descompuestas.

Si le piden que se vaya debido a que las máquinas se descompusieron, no se vaya. Pida que le den una boleta de papel.

Posibilidad #2: Está esperando en la fila y los funcionarios informan que el centro de votación ha cerrado.

Si llego a la fila del centro de votación antes de que cerrara, no permita que lo rechacen a la hora del cierre si no ha votado. Tiene el derecho legal de votar en esas circunstancias, así que permanezca en la fila y espere para emitir su voto.

Posibilidad #3: No está en la lista de votantes registrados.

Si le dicen que no puede votar porque su nombre no está en la lista de votantes, pídale al trabajador del sitio de votación que verifique nuevamente y que revise la lista de votantes suplementarios. Si aún no logran encontrar su nombre, pídale al trabajador electoral que verifique si usted se encuentra en el lugar correcto.

Tres personas sentadas frente a las pantallas de sus ordenadores en una mesa cubierta con un mantel negro
Los miembros de las mesas electorales quieren que votes. Pero a veces surgen problemas.
Brendan Smialowski/AFP via Getty Images

Posibilidad #4: Alguien dice que no tiene derecho a votar.

Si su elegibilidad para votar sigue siendo cuestionada pese a que está seguro de estar en el lugar de votación correcto, solicite emitir un voto provisional, que está disponible en todos los estados, excepto en Idaho y Minnesota. Puede encontrar detalles sobre las reglas de votación provisional de su estado aquí.

Haga un seguimiento de su boleta provisional aquí.

Llame a una línea de ayuda

Si no recibe una boleta provisional, llame a una línea de ayuda para obtener asistencia electoral. Aquí hay cuatro líneas directas, administradas por miembros de la coalición no partidista Protección Electoral, que pueden ayudarlo:

Inglés: 866-OUR-VOTE/866-687-8683, The Lawyers’ Committee for Civil Rights Under Law

Español: 888-VE-Y-VOTA/888-839-8682, Fondo de Educación de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados

Idiomas asiáticos: 888-API-VOTE/888-274-8683, Voto Estadounidense de Asiáticos e Isleños del Pacífico

Árabe: 844-YALLA-US/844-925-5287, Instituto Árabe Estadounidense

Denuncie la intimidación de votantes

Si alguien trata de asustarlo para que vote o para que no vote por un candidato, manténgase firme y exija una boleta en el sitio de votación, llame a una línea de ayuda para denunciar la intimidación y más tarde presente una queja por teléfono ante el FBI al 800-CALL-FBI – 800-225-5324 – o por internet en tips.fbi.gov.

Demande

Si aún no se le permite votar, considere emprender acciones legales, aunque primero obtenga asesoramiento sobre su situación particular en una de las líneas de ayuda, que cuentan con abogados gratuitos. Es buena idea anotar los nombres de las personas que le impidieron votar y pedir a las personas que presenciaron el incidente su información de contacto.

Esta es una versión actualizada de una noticia que se publicó originalmente el 28 de octubre de 2024.

The Conversation

Karen Figueroa-Clewett no trabaja para ninguna empresa u organización que pudiera beneficiarse de este artículo, ni presta servicios de consultoría a ninguna de ellas, ni posee acciones de ninguna de ellas, ni recibe financiación de ninguna de ellas, y no ha declarado ninguna afiliación relevante más allá de su cargo académico.

– ref. Qué hacer si se impugna tu voto: consejos prácticos para las elecciones de mitad de legislatura – https://theconversation.com/que-hacer-si-se-impugna-tu-voto-consejos-practicos-para-las-elecciones-de-mitad-de-legislatura-291090

Así son los ‘ninis informativos’: el 53 % de los jóvenes ni confía ni se interesa por las noticias

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Roncesvalles Labiano Juangarcía, Profesora Contratada Doctora, Departamento de Periodismo, Universidad de Navarra

Una democracia sana requiere ciudadanos bien informados. Aunque los jóvenes han mostrado tradicionalmente menos interés por el consumo de noticias que el resto de la población española, algunas investigaciones recientes revelan un preocupante aumento de la brecha informativa intergeneracional.

En general, y según los datos del Digital News Report España 2026 elaborado por investigadores de la Universidad de Navarra, los españoles consultan las noticias con menor frecuencia que hace siete años. Si en 2019 nueve de cada diez españoles se informaban una vez al día, en 2026 lo hacen ocho de cada diez.

Entre los menores de 25 años el descenso ha sido mucho más acusado al pasar del 77 % en 2019 al 54 % en 2026. En el otro extremo, el 7 % de los jóvenes afirma no informarse nunca, aproximadamente el doble que el resto de la población.

Revertir esta tendencia parece complicado si nos atenemos a dos motores principales para estar informado: el interés y la confianza en las noticias. Por lo que se refiere al primero, el 54 % de los españoles está muy interesado en la información frente al 33 % de los jóvenes de 18 a 24 años. La distancia intergeneracional ha pasado de 13 puntos en 2019 a 21 puntos en 2026.

Los datos de confianza tampoco son muy alentadores: solo el 25 % de los jóvenes confía habitualmente en las noticias, ocho puntos menos que el conjunto de la población española (33 %). La combinación de escaso interés y poca confianza permite identificar un grupo especialmente significativo, los “ninis informativos”, ciudadanos que no muestran ni interés ni confianza en la información. En España representa el 35 % de la población, pero entre los menores de 25 años alcanza al 53 %.

Lo paradójico es que esto ocurre en un momento en el que la oferta de contenidos es prácticamente ilimitada y acompaña a los jóvenes allí donde pasan buena parte de su tiempo. Redes sociales, plataformas de vídeo, buscadores, aplicaciones móviles y, más recientemente, chatbots de inteligencia artificial conviven hoy con la televisión, la radio y los medios impresos y digitales.

Redes sociales como única fuente informativa

La explicación a esta paradoja se encuentra en parte en la transformación de las principales vías de acceso a las noticias. Las redes sociales son el ejemplo más evidente: el 59 % de los menores de 25 años las utiliza para estar informado (12 puntos más que el conjunto de la población) y el 47 % las considera su principal fuente de noticias (23 puntos más). La televisión muestra prácticamente la relación inversa: continúa siendo la principal fuente para el 41 % de los españoles, pero solo para el 23 % de los jóvenes.

Todo esto refleja no solo el cambio de un dispositivo por otro, sino la transformación generacional del modelo de consumo de información. Antes el ciudadano buscaba las noticias y ahora le llegan mientras hace otras cosas.

Y aquí aparece otra de las contradicciones más interesantes: los jóvenes recurren a las redes pero no se fían de ellas. Solo el 15 % de los menores de 25 años afirma confiar en las noticias que encuentra en redes sociales. Más de la mitad, el 55 %, desconfía de ellas. Esta aparente incoherencia ayuda a entender uno de los cambios más profundos del actual ecosistema informativo: la confianza ya no determina por sí sola qué fuente o medio informativo se usa. La elección depende también de la comodidad, inmediatez, quién nos presenta las noticias y cómo captan nuestra atención.

Los influencers ganan a los medios tradicionales

Ahí radica uno de los grandes desafíos para los medios tradicionales. Su principal competidor no es una fuente que los jóvenes consideren más fiable, sino simplemente alguien que aparece antes y encaja mejor con su forma de consumir contenidos: los creadores de contenidos o influencers. El 36 % de los jóvenes los usa para estar informado frente al 23 % de la población total.

¿Cuál es su principal atractivo en comparación con los medios tradicionales? La mayoría los percibe más entretenidos (69 %), cercanos (61 %), comprensibles (54 %) y auténticos (39 %). Son atributos que no tienen que ver estrictamente con la calidad periodística de la información, sino con conectar con la gente.

Sin embargo, los medios siguen conservando ventaja en atributos estrictamente informativos, como la fiabilidad, el conocimiento o la imparcialidad. Por lo tanto, pueden seguir siendo considerados más creíbles y rigurosos y, al mismo tiempo, dejar de ocupar el centro de la dieta informativa juvenil. Ese es probablemente uno de los grandes desafíos para el periodismo. La credibilidad continúa siendo imprescindible, pero ya no basta para garantizar relevancia ni consumo.

Buscando cercanía, claridad y entretenimiento

Los medios compiten en un ecosistema donde las personas no eligen únicamente en función de quién ofrece la información más fiable. Compiten también por la atención, la cercanía, la claridad, el entretenimiento, la personalidad y la capacidad para integrarse de manera natural en las rutinas digitales.

Eso no significa que el periodismo deba convertirse en un producto de entretenimiento ni imitar a los influencers. Tampoco que deba sacrificar rigor para conseguir clics o visualizaciones. Significa que no puede dar por supuesto que la credibilidad o el rigor, por sí solos, garantizan una audiencia.

La cuestión ya no consiste únicamente en conseguir que los jóvenes vuelvan a los medios. Antes habrá que entender por qué se han alejado, qué esperan cuando buscan información, por qué determinadas voces consiguen captar su atención y cómo puede el periodismo trasladar a los nuevos entornos aquello que continúa constituyendo su principal ventaja: ofrecer información fiable, contrastada y relevante para comprender el mundo.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Así son los ‘ninis informativos’: el 53 % de los jóvenes ni confía ni se interesa por las noticias – https://theconversation.com/asi-son-los-ninis-informativos-el-53-de-los-jovenes-ni-confia-ni-se-interesa-por-las-noticias-288236

Más allá del coste económico: por qué las exhumaciones de víctimas de la Guerra Civil y la dictadura nos benefician a todos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Ángel Estévez Paz, Profesor de Psicología Social de la Universidad Complutense de Madrid., Universidad Complutense de Madrid

El debate en torno a la inversión económica que requieren los proyectos de exhumaciones de víctimas de la guerra civil y la dictadura no debería centrarse en el cálculo del coste por cada víctima identificada, pues con ello se confunde coste y valor.

Desde la perspectiva de la ciencia social, es esencial que, al valorar su relación coste/beneficio, aprendamos a observar sus efectos en términos de convivencia social. Ello aun cuando no se logre la identificación por ADN de los restos, ya que han pasado más de 90 años desde el golpe de Estado que provocó la Guerra Civil.

“Pérdida ambigua”, el trauma del cuerpo ausente

Cuando una persona desaparece en un contexto de violencia política y su cuerpo nunca es encontrado, sus seres queridos pueden transitar lo que en psicología se denomina “pérdida ambigua”. Un duelo que no puede cerrarse porque falta el principal elemento que cualquier cultura necesita para procesar una muerte: el cuerpo.

Un estudio de 2021 con familiares de personas desaparecidas en el sur de Sri Lanka lo resume así: la ambigüedad no resuelta actúa como barrera para adaptarse al duelo y se asocia con síntomas depresivos y con conflictos relacionales sostenidos en el tiempo.

El patrón se repite en contextos muy distintos. La ausencia del cuerpo no es un trámite pendiente, es un segundo daño añadido al trauma primigenio (el causado por la muerte del ser querido), que se mantiene de forma indefinida, afectando incluso a las siguientes generaciones.

En la región de Somalilandia, un estudio con 74 familiares de víctimas de la dictadura de Siad Barre encontró que las exhumaciones ayudan a combatir la pérdida ambigua y permiten un entierro culturalmente apropiado aun en ausencia de procesos judiciales. Buscar los restos de los desparecidos no puede devolverle la vida a los asesinados, pero sí dar paz a sus familias.

Más allá del núcleo familiar directo de las víctimas, el efecto social está menos estudiado, pero tiene mayor visibilidad. En Guatemala, donde el conflicto armado dejó más de 200 000 muertos o desaparecidos, la Fundación de Antropología Forense documentó cómo el propio acto de exhumación transforma las fosas en lugares de memoria e identidad, y redignifica a comunidades –mayoritariamente mayas–, que el Estado había etiquetado como “vidas desnudas” para justificar su exterminio.

España no es diferente

A este respecto, por mucho que se empeñara en lo contrario la maquinaria de comunicación franquista, “Spain is not diferent”, y nunca lo ha sido.




Leer más:
Más allá del ‘Spain is Different’: lo que el relato turístico no cuenta sobre España


Un estudio, publicado en 2025 en International Journal for Crime, Justice
and Social Democracy
, centrado en España, documenta que los emplazamientos de exhumación abiertos han creado espacios donde familias, arqueólogos y comunidades locales colaboran. Esa colaboración fomenta la revisión de la memoria colectiva y el reconocimiento público de las injusticias del pasado, generando un efecto que no queda confinado al círculo familiar.

Otro estudio etnográfico con familiares de desaparecidos realizado por la AMEDE (Asociación por la Recuperación de la Memoria Democrática, Social y Política de San Fernando, Cádiz) identificó tres parejas de emociones dominantes durante el proceso de exhumación: pena y dolor, orgullo y coraje, indignación y solidaridad. Concluyó que, a través de la exhumación, las familias buscan dignificar la memoria de los desaparecidos y reclaman el pago de una deuda social contraída durante el golpe de Estado y la dictadura.

Relación de la sociedad con las familias de las víctimas

Hay al menos dos formas de entender la relación entre las familias de las víctimas y el resto de la sociedad. La primera concibe a la sociedad actual como protectora (quien gasta) en atención de una familia que sufre “pena y dolor”. Es la lógica que evalúa estos procesos en términos de coste/beneficio, la misma que reduce la identificación de una víctima al porcentaje del coste que le corresponde.

La segunda concibe a la sociedad como deudora. Responsable de su propia historia, está obligada moral y legalmente a asumir el coste de las exhumaciones porque así lo exige la deuda contraída con esas familias, a quienes hemos de devolver su “orgullo” y reconocer “su coraje”.

Ambos modelos, sin embargo, mantienen una separación entre “la sociedad” y “la familia” que tal vez no sea más que un artificio. ¿Acaso esas familias no son parte de la sociedad? ¿Acaso la sociedad no es, al menos de un modo conceptual, una familia más grande?

¿Es que esos muertos no son nuestros? ¿No debería sentirse indignada y solidaria la sociedad entera? Los asesinados eran tan españoles como quienes los asesinaron y tan españoles como lo somos quienes nacimos después. La deuda, entonces, no es de una sociedad abstracta hacia una serie familias concretas, sino de una sociedad concreta, la nuestra, que ha de indignarse y solidarizarse junto a cada familia y, a la vez, consigo misma.

Actuar desde la ‘comunitas’ para sanar la democracia

En esta lógica suprafamiliar, comprometerse a sanar (o al menos a dejar de dañar) a estas familias es, al mismo tiempo, contribuir a sanar (o al menos a dejar de dañar) a nuestra sociedad (en abstracto) y nuestra democracia (en concreto).

Existe un nosotros (al que la antropología cultural llama “comunitas”) del que todos formamos parte como miembros de una misma especie, de un mismo país, de una misma comunidad, de una misma familia, etc.

La represión desagregó a sus víctimas de todos esos colectivos: les negó su libertad, su nacionalidad, su humanidad y, finalmente, su vida. Con cada exhumación de una víctima de la Guerra Civil y la dictadura en nuestro país una familia recupera a un familiar, España recupera a un español y la humanidad entera recupera a un ser humano. La familia aprehende esos huesos; la sociedad aprende de ellos.

Sólo tengo constancia de dos estudios sociológicos válidos y fiables en los que se haya preguntado a la población española en su conjunto sobre su opinión al respecto de las exhumaciones de víctimas del franquismo: el estudio número 2 760 del CIS (2008) y la encuesta realizada por SocioMétrica para el diario El Español en torno al 20-N de 2025, coincidiendo con el 50 aniversario de la muerte de Franco.

En la encuesta del CIS, el 64,1 % de los encuestados se mostró a favor de los trabajos de identificación de las víctimas. En el estudio de 2025, esa cifra subió a un 68,2 % de la población favorable a la “exhumación de fosas y recuperación de cadáveres”.

El Español compartió unos días después los microdatos de ese estudio. En ellos se desagregan los resultados en función del partido político al que habían votado los encuestados. Los resultados evidenciaron una clara inclinación general a favor de estos procesos, incluyendo a los votantes del PP.

Sin embargo, el titular que todos recordaremos de aquel 50 aniversario de la muerte del dictador fue: “El 36 % de los españoles, a favor de lo que supuso Franco para España y el 56 % en contra; con empate entre los jóvenes”.

Desconexión moral

La psicología advierte sobre mecanismos de desconexión
moral
, como minimizar las consecuencias de la guerra y la dictadura y difuminar la responsabilidad de las violaciones de derechos humanos, ente otros. Estos procesos no son exclusivos de quienes ejercen la violencia en el momento en que ocurre. Son, también, las herramientas psicológicas con las que las generaciones posteriores se distancian, reescriben, moderan o directamente invierten el juicio moral sobre esa violencia con el paso del tiempo.

Frente a este proceso de erosión de la historia, la exhumación de víctimas
cumple una función que ninguna otra medida de memoria democrática puede
sustituir: hace literalmente imposible el negacionismo frente a la presencia material del cuerpo de otro ser humano.

Nuestro cerebro puede cuestionarse de forma abstracta si “hubo cosas buenas y cosas malas” en la dictadura, pero resulta mucho más difícil a nivel cognitivo sostener ese relato como justificación de la violencia cuando se está ante la evidencia física de un cráneo humano con el orificio de un disparo en la nuca. En esa escena vemos los restos mortales de una persona, con un nombre y una familia que ha seguido buscándole y que reivindica su derecho a despedirse de sus restos.

El “giro forense” de la memoria

La literatura científica acerca del “giro forense” que encontramos en los estudios de memoria sobre el caso español documenta precisamente esto: el hueso no es solo prueba científica. Es un espejo que devuelve concreción e irrefutabilidad a un pasado que el debate político puede, de otro modo, seguir discutiendo indefinidamente en términos abstractos y, por tanto, manipulables.

Desde esta perspectiva (la social/comunitaria), cada exhumación no es solo un acto de reparación y justicia hacia una familia concreta, aunque lo sea en primer lugar y por encima de todo. Es también, para el comunitas de una sociedad concreta, la nuestra, una forma de prevenir el autoritarismo. También representa un recordatorio material, verificable y difícil de negar de las consecuencias últimas de la deshumanización del diferente.

No se puede valorar una medida de reparación moral sin comprender antes el daño que repara. En el modelo clásico de duelo de Kübler-Ross, la negación es la primera de cinco fases. En el más evidenciado enfoque del psicólogo William Worden, aceptar la realidad de la pérdida es la primera de cuatro tareas que deben realizarse para poder progresar. Para ambas teorías, las personas que transitan un duelo no puede avanzar mientras no reconozcan y tomen plena conciencia de lo que han perdido. Las sociedades, sospecho, tampoco.

The Conversation

Miguel Ángel Estévez Paz colabora en proyectos de investigación y acompañamiento psicosocial a víctimas de violencia política en Colombia y España financiados por diferentes entidades públicas.

Declara su implicación personal en la temática como nieto y sobrino nieto de represaliados que fueron encarcelados durante la dictadura en España cuya historia sigue aún tratando de esclarecer y documentar.

– ref. Más allá del coste económico: por qué las exhumaciones de víctimas de la Guerra Civil y la dictadura nos benefician a todos – https://theconversation.com/mas-alla-del-coste-economico-por-que-las-exhumaciones-de-victimas-de-la-guerra-civil-y-la-dictadura-nos-benefician-a-todos-289795

La federación española financiará la congelación de óvulos de las futbolistas de la selección: claves médicas y éticas de la iniciativa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Adrián Villalba Felipe, Profesor asociado en Universidad Internacional de Valencia (VIU) e Investigador Postdoctoral en Institut Cochin (Université Paris Cité, Francia), Universidad Internacional de Valencia

YAKOBCHUK VIACHESLAV/Shutterstock

La reproducción plantea un conflicto ineludible con las exigencias del deporte de élite, ya que la etapa de mayor fertilidad femenina coincide exactamente con los años de máximo rendimiento profesional. Esta presión estructural empuja a las futbolistas a posponer la maternidad y a asumir ciertos riesgos al terminar su carrera.

Tras escuchar las demandas de Alexia Putellas, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha ofrecido financiar la conservación de óvulos de las jugadoras de la selección, una medida que sigue el ejemplo de equipos ingleses. La RFEF ultima un acuerdo con un centro de fertilidad, pero las condiciones exactas se presentarán durante la segunda quincena de septiembre.

Ahora debemos preguntarnos si esta iniciativa pionera representa un auténtico avance en los derechos laborales o si desplaza la responsabilidad hacia la biología, eludiendo una transformación estructural que el deporte necesitaría para integrar la maternidad de forma natural.

Marcando el reloj biológico en el calendario deportivo

Las mujeres nacen con un número limitado de óvulos: el cronómetro de la edad reproductiva arranca con la primera menstruación, pero a partir de los 35 años, tanto la cantidad como la calidad de dichos óvulos disminuyen drásticamente.

Para esquivar ese envejecimiento, la medicina recurre a la congelación de óvulos en edad temprana, extrayéndolos en su mejor momento. Estas células sexuales se conservan intactas en nitrógeno líquido a muy baja temperatura, lo que mantiene su calidad de forma casi indefinida.

La paciente necesita recibir medicación hormonal durante unas dos semanas, un tratamiento que estimula los ovarios. En un ciclo menstrual convencional, el tejido reproductor selecciona y madura un único óvulo, que madura dentro de un folículo (una especie de saco protector en el ovario). El resto de los folículos que se activan ese mes acaban desapareciendo de forma natural.

La medicación altera esta norma biológica al aportar una dosis extra de hormonas que rescatan a todos esos folículos para que no se pierdan, logrando que crezcan de forma simultánea. Estimular muchos óvulos a la vez es indispensable para la congelación, ya que obtener solo uno por mes haría imposible acumular la cantidad necesaria para garantizar opciones de éxito en el futuro.

Los especialistas extraen después los óvulos mediante una intervención quirúrgica ambulatoria y guiada por ecografía, introduciendo una fina aguja para aspirar el líquido de los folículos. Una vez almacenados, esos óvulos se pueden fecundar en el laboratorio mediante técnicas in vitro muchos años después de su congelación. El embrión resultante se transfiere posteriormente al útero para lograr su implantación, un procedimiento clínico muy habitual hoy en día.

Las futbolistas pueden valerse de estos métodos científicos para pausar su fertilidad, aunque deben salvar el escollo de las leyes deportivas, ya que las normativas mundiales antidopaje prohíben varias hormonas necesarias para la estimulación. Sin embargo, se permiten ciertas excepciones en tratamientos reproductivos previamente declarados.

De Silicon Valley a la selección española

Hace una década, compañías tecnológicas como Apple y Facebook fueron pioneras en financiar la congelación de óvulos para retener el talento femenino, una decisión no exenta de polémica.

Ahora, la iniciativa de la federación española nos lanza hacia el mismo debate moral dentro del deporte. Financiar esta técnica parece otorgar plena autonomía reproductiva a las jugadoras, ya que en teoría les permite decidir el momento ideal para formar una familia, pero algunos especialistas en ética advierten sobre las aristas de una realidad compleja.

Y es que esa aparente libertad podría ocultar una presión estructural sobre la mujer: el entorno competitivo empujaría a las atletas a alterar su propia biología.

A esta presión laboral se suma el riesgo de presentar la técnica como un seguro de fertilidad infalible. Los especialistas recuerdan que las técnicas de reproducción asistida no garantizan un embarazo futuro, por lo que a menudo genera una falsa sensación de control.

Cambiar las reglas de juego

Las futbolistas asumirían de ese modo un proceso médico sin padecer ninguna enfermedad, convirtiendo su planificación familiar en un producto dependiente del calendario competitivo. Intervendrían sus cuerpos para encajar en un ecosistema laboral diseñado históricamente para hombres.

Desde este punto de vista, aunque la congelación de óvulos supone un avance médico indudable para las deportistas profesionales, tal vez el verdadero éxito sería cambiar las reglas del juego. Esto significaría reformar las estructuras laborales del deporte de alta competición para que la maternidad sea plenamente compatible con la carrera en activo, garantizando contratos protegidos, adaptando las cargas de entrenamiento y ofreciendo recursos reales de apoyo familiar.

Quién sabe si este es tan solo el primer paso para que el talento femenino nunca más requiera de una pausa obligada del reloj biológico.

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Adrián Villalba Felipe recibe fondos del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y el European Research Council (ERC).

– ref. La federación española financiará la congelación de óvulos de las futbolistas de la selección: claves médicas y éticas de la iniciativa – https://theconversation.com/la-federacion-espanola-financiara-la-congelacion-de-ovulos-de-las-futbolistas-de-la-seleccion-claves-medicas-y-eticas-de-la-iniciativa-290989

El arte del ‘ligoteo’ molecular

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Irene Toledo Alday, Investigadora predoctoral en física de nanoestructuras y materiales avanzados, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

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El ligoteo es un fenómeno difícil de predecir. Una miradita, una sonrisa cómplice, un contacto visual que dura unos segundos más de lo esperado… Con el tiempo, lo que empezó como una interacción tímida puede transformarse en una relación funcional: dos personas que se entienden, coordinan sus rutinas y construyen una historia compartida.

Sabemos identificar con facilidad el principio y el final de esas historias. Lo difícil es explicar qué ocurre entre medias. No existe un manual universal ni una serie de pasos infalibles que funcionen en todas las relaciones. Cada encuentro depende de múltiples factores: afinidad, contexto, momento… y una buena dosis de imprevisibilidad.

En química y biología molecular ocurre algo sorprendentemente parecido.

Encuentros esporádicos que se convierten en algo más

Muchas moléculas, como proteínas o péptidos, pasan gran parte de su existencia encontrándose con otras moléculas en su entorno. Se acercan, prueban distintas orientaciones, se separan y vuelven a encontrarse. Es un proceso lleno de ensayo y error que recuerda bastante a una primera cita: nadie sabe muy bien cómo terminará la conversación, pero pequeñas señales pueden marcar la diferencia.

Este fenómeno se conoce como agregación. Durante la agregación, distintas moléculas empiezan a juntarse sin formar todavía una estructura bien definida. Son encuentros tentativos, agrupaciones inestables que pueden disolverse con facilidad. Como en cualquier noche de bar, la mayoría de estos encuentros no prospera demasiado.

Sin embargo, de vez en cuando ocurre algo distinto.

Cuando las condiciones –la concentración, la temperatura o el entorno químico– son adecuadas, las moléculas dejan de agruparse de forma aleatoria y empiezan a organizarse espontáneamente en estructuras ordenadas y estables.

Hablamos de uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza: el autoensamblaje. Consiste en la capacidad que tienen componentes relativamente simples de organizarse por sí solos en estructuras complejas sin necesidad de un director externo. Es como si, tras la fase de ligoteo molecular, las moléculas decidieran formalizar la relación y construir algo juntas.

¡Aquí “hay química”!

El secreto de este proceso está en las interacciones intermoleculares. Aunque no podamos verlas directamente, esas fuerzas actúan como las reglas invisibles del baile molecular. Algunas moléculas se atraen gracias a puentes de hidrógeno; otras interaccionan mediante fuerzas de Van der Waals; y, en muchos casos, las llamadas interacciones hidrofóbicas empujan a ciertos grupos químicos a mantenerse juntos para evitar el contacto con el agua.

En el fondo, todo depende de la compatibilidad. Algunas moléculas encajan bien porque sus cargas eléctricas se complementan; otras prefieren permanecer juntas porque comparten la misma aversión al agua. En química utilizamos nombres técnicos para estas interacciones. En el mundo de las relaciones humanas probablemente diríamos simplemente que “hay química”.

Procesos fundamentales para la vida

Cuando ese equilibrio de fuerzas se alcanza, el resultado puede ser extraordinario. A partir de componentes diminutos pueden surgir fibras nanométricas, láminas moleculares o redes tridimensionales capaces de comportarse como materiales completamente nuevos.

Este fenómeno no es una simple curiosidad científica. El autoensamblaje está en el corazón de muchos procesos fundamentales de la vida. Las membranas celulares, por ejemplo, existen gracias a la capacidad de ciertas moléculas lipídicas para organizarse espontáneamente en estructuras ordenadas. Muchas proteínas también dependen de este principio para adoptar la forma tridimensional que les permite desempeñar su función dentro de las células.

Cuando la unión hace… la enfermedad

Pero, como ocurre en las relaciones humanas, no todas las historias de agregación tienen un final feliz.

En algunos casos, ciertas proteínas pueden agregarse de manera descontrolada y formar estructuras extremadamente estables… pero perjudiciales. Estas proteínas se ensamblan en fibrillas altamente ordenadas que se acumulan en el cerebro y están asociadas a enfermedades neurodegenerativas como el álzheimer o el párkinson. Son, por así decirlo, relaciones moleculares demasiado persistentes: estructuras que se forman con facilidad pero que luego resultan muy difíciles de deshacer.

Comprender cómo se produce esa transición, desde los primeros encuentros moleculares hasta estas estructuras altamente organizadas, es uno de los grandes retos de la biomedicina actual.

En busca de supermateriales

Paradójicamente, el mismo proceso que puede contribuir al desarrollo de enfermedades también representa una de las herramientas más prometedoras de la ciencia de materiales. Desde mediados del siglo XX, el autoensamblaje se ha convertido en un principio fundamental de la nanotecnología. Investigadores de todo el mundo estudian cómo diseñar moléculas capaces de organizarse por sí mismas para crear nuevos materiales, sensores, dispositivos electrónicos o sistemas de liberación controlada de fármacos.

En cierto modo, el objetivo es aprender el arte del ligoteo molecular.

Si los científicos logran comprender con precisión qué interacciones favorecen el autoensamblaje y cómo controlarlas, podrían diseñar moléculas que se organicen de forma predecible para construir materiales funcionales a escala nanométrica. Sería como dominar las reglas invisibles que transforman un encuentro casual en una relación estable.

Por ahora, ese conocimiento sigue siendo incompleto. Las interacciones que conducen al autoensamblaje son sutiles, dependen de múltiples factores y, en muchos casos, siguen siendo difíciles de predecir. Pero cada avance en su comprensión acerca un poco más a los científicos a descifrar este fenómeno.

Quizá, después de todo, las moléculas y las personas no sean tan diferentes. Ambas empiezan con interacciones aparentemente aleatorias. Algunas se disipan rápidamente, mientras que otras evolucionan hacia estructuras más estables. Y, en ocasiones, cuando todo encaja, surge algo nuevo, ordenado y funcional.

En química lo llamamos autoensamblaje. En la vida cotidiana, simplemente amor.

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Este artículo fue finalista del Premio Luis Felipe Torrente de Divulgación sobre Medicina y Salud, organizado por la Fundación Lilly y The Conversation

– ref. El arte del ‘ligoteo’ molecular – https://theconversation.com/el-arte-del-ligoteo-molecular-289421

¿Puede la ética empresarial ayudar a construir puentes en tiempos de polarización?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco Fernández Beltrán, Director del Máster en Innovación en Comunicación, Universitat Jaume I

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Si hoy por hoy le cuesta confiar en los gobiernos, en los medios de comunicación o incluso en las instituciones, consuélese: no está solo. La desconfianza se ha convertido en uno de los rasgos más característicos de la sociedad actual.

No obstante, según los datos el barómetro Edelman, un estudio global que mide cada año el nivel de confianza pública en las distintas organizaciones e instituciones públicas y privadas, las empresas mantienen niveles relativamente estables de confianza. El 64 % de la población confía en las empresas en general (y el 78 % en su propio empleador), superando la confianza depositada en los gobiernos (53 %), los medios (54 %) e incluso las ONG (58 %).

De la empresa que dialoga a la empresa mediadora

Durante décadas, la comunicación corporativa ha defendido la importancia de la empresa que dialoga con sus públicos, que escucha, rinde cuentas y responde a las expectativas sociales. Sin embargo, el catedrático de Ética Domingo García-Marzá ha señalado que la legitimidad de la empresa no proviene solo de su capacidad de comunicar, sino de su disposición a someter sus decisiones a procesos de justificación pública basados en el diálogo ético con los grupos afectados.

En las empresas conviven personas con diferentes trayectorias vitales, valores y visiones del mundo, pero no por ello enfrentadas. Desde esta perspectiva, surge la idea de la empresa como un puente entre diferentes miembros de la sociedad. No para sustituir a las instituciones, sino para contribuir –por su capacidad de organización, influencia y generación de sentido– a recomponer la confianza social.

Esta concepción conecta con la ética cívica de la filósofa Adela Cortina, para quien las organizaciones forman parte del entramado moral de la sociedad y tienen la responsabilidad de promover valores compartidos que hagan posible la convivencia democrática. Como mediadora, la función de la empresa no será la neutralización del conflicto, sino crear las condiciones para un diálogo razonable entre partes que exponen sus diferencias.

Por qué de verdad importa el propósito

Este papel mediador solo puede sostenerse sobre un propósito auténtico y compartido. Las investigaciones y análisis sobre el propósito en las organizaciones muestran que éste no es un recurso retórico, sino un marco normativo que orienta la toma de decisiones y refuerza la legitimidad social de la empresa.

Se puede entender el propósito de las empresas como una infraestructura ética, en la medida en que establece los criterios a partir de los cuales rinde cuentas ante la sociedad. De alguna manera, determina su carácter, su manera de ser en el mundo. Y, en línea con las ideas de Cortina, ese propósito solo es legítimo si se traduce en prácticas que respeten la dignidad de las personas y contribuyan al bien común.

El propósito debe actuar no sólo como faro común, sino como esencia de una identidad compartida, como elemento central de unión y afinidad. Cuando el propósito es creíble, conecta el desempeño económico con la responsabilidad social, y evita la deriva hacia el greenwashing y otras prácticas de maquillaje corporativo.

Convivir, escuchar, colaborar

Para convertirse en un aglutinador social, la empresa no debe intentar cambiar las opiniones de la gente ni tomar partido en los debates políticos. Su papel es más práctico, y también más pedagógico. Basta con facilitar que personas con diferencias convivan, se escuchen y colaboren en objetivos comunes. Esto significa pasar de dialogar a crear puentes reales.

La empresa puede ser un foro privilegiado para la experimentación de un diálogo constructivo, en el que se enseñe a escuchar sin juzgar, a debatir sin descalificar y a buscar soluciones comunes. En el día a día, esta aspiración debe manifestarse en reglas internas pero, sobre todo, en una cultura corporativa que promueva reuniones en las que se reserve un espacio explícito para las objeciones, que facilite equipos transversales, que permita la colaboración entre personas con experiencias, valores y sensibilidades distintas, y que establezca canales seguros para plantear desacuerdos y críticas.




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Para ello, es fundamental abundar en la formación de los mandos en la escucha activa, la mediación y la resolución de conflictos. También implica reconocer a quienes formulan preguntas incómodas y garantizar que toda aportación reciba una respuesta, aunque finalmente no sea incorporada. Así se crea un entorno de seguridad psicológica y se evita que la discrepancia se convierta en silencio en unos casos, o en confrontación violenta en otros. El diálogo no puede ser un principio abstracto, sino que ha de vivirse en las maneras de reunión, decisión, evaluación y resolución de conflictos.

En este sentido, el papel de los directivos es fundamental por su carácter de modelo. Deben dar ejemplo con la asunción del propósito corporativo en primera persona, con la consulta a los otros –sobre todo cuando tienen opiniones diversas– antes de la toma de decisiones importantes, y con el compromiso de responder con respeto a todo tipo de críticas.

El propósito de la empresa debe dejar de ser una simple frase bonita, un eslogan atractivo para la web, y ser inspirador de estas prácticas diarias.




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Inteligencia artificial, ética y responsabilidad empresarial

Este debate adquiere una relevancia particular en el ámbito de la inteligencia artificial. Las empresas están liderando el desarrollo y la implementación de sistemas algorítmicos que influyen en el empleo, el consumo, la información y la toma de decisiones. Como advierte el filósofo Patrici Calvo, la ética de la inteligencia artificial no puede reducirse a códigos voluntarios, sino que debe integrarse en la gobernanza organizacional y en la cultura corporativa.

Desde esta perspectiva, la empresa mediadora tiene un papel clave. Debe actuar como garante de un uso responsable de la IA, incorporando principios de justicia, explicabilidad y responsabilidad en el diseño y despliegue de estas tecnologías.

La ética aplicada a la IA se convierte así en una extensión natural de la responsabilidad social empresarial y del propósito corporativo, un ejercicio en el que, de nuevo, las personas afectadas deben poder opinar sobre el impacto y las consecuencias de las acciones empresariales.

Una oportunidad histórica para las empresas

El capital de confianza del que hoy dispone la institución empresarial puede erosionarse si no hay coherencia entre su propósito y sus acciones, si la ética no está presente en la toma de decisiones, o si la tecnología se utiliza sin responsabilidad y pensamiento crítico.

Pero estamos también ante una oportunidad única. En un tiempo de polarización y desconfianza, la empresa mediadora, que siga un propósito corporativo ético y que se mantenga como un espacio de diálogo real y efectivo, puede contribuir a reconstruir los vínculos que sostienen la vida en común, los que mantienen unidas nuestras sociedades.

Como se apunta desde la ética cívica, el poder económico no es moralmente neutro, sino que implica siempre una responsabilidad hacia la sociedad de la que forma parte. Y ahora tiene la oportunidad de ejercerla adecuadamente.

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Francisco Fernández Beltrán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Puede la ética empresarial ayudar a construir puentes en tiempos de polarización? – https://theconversation.com/puede-la-etica-empresarial-ayudar-a-construir-puentes-en-tiempos-de-polarizacion-279720

Miles de agentes de IA ‘deciden’ unirse para un ciberataque masivo por sorpresa: el reciente caso de OpenAI

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Lazcano, Directora del Instituto Universitario de Inteligencia Artificial, Universidad Francisco de Vitoria

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En julio de 2026, unos 1 200 agentes de inteligencia artificial de OpenAI encontraron una forma de comunicarse entre ellos, pese a que habían sido diseñados para trabajar de manera aislada. Según reconoce la compañía, durante sus evaluaciones internas de seguridad, descubrieron que las acciones de estos bots “no estaban alineadas con la intención de sus tareas asignadas: se comunicaron a través de canales no autorizados, aprovecharon vulnerabilidades en la infraestructura compartida, obtuvieron acceso a internet y accedieron a sistemas de terceros”.

Durante varios días, intercambiaron más de 70 000 mensajes y archivos. Y alrededor de 700 terminaron participando en un ataque contra Hugging Face, una plataforma colaborativa para la comunidad de programadores de modelos de IA, bases de datos y aplicaciones.

Lo más interesante no es que una inteligencia artificial haya cometido un ataque informático: es que nadie le pidió que lo hiciera.

Las pruebas se salieron de control

Los agentes de IA –que no son más que sistemas informáticos capaces de planificar y ejecutar acciones de forma autónoma para cumplir un objetivo específico con mínima intervención humana– estaban participando en un plan de pruebas de ciberseguridad.

Para poder realizar el test de forma fiable, es necesario que los agentes no hayan resuelto previamente las pruebas; de esta forma, es posible analizar si realmente son capaces de encontrar soluciones con lo que han aprendido. Ante este reto, los bots identificaron vulnerabilidades y accedieron a recursos que no estaba previsto que utilizasen. También encontraron una manera de crear un canal de comunicación con otros agentes, convirtiendo la tarea individual en colectiva.

Pero ¿por qué? Es tentador describir lo ocurrido con atribuciones humanas: decir que los agentes “quisieron” colaborar, “decidieron” atacar o, incluso, “conspiraron juntos” sería una forma intuitiva de contarlo. Sin embargo, nos llevaría a una conclusión equivocada.

Estos sistemas no se comportan de manera autónoma porque tengan deseos o intenciones, sino porque fueron diseñados para ello. Tampoco tienen la capacidad de generar un objetivo propio. Basta con que tengan una meta indicada por un humano y suficiente capacidad para encontrar estrategias que les acerquen a cumplirlo.

AL final, solo buscaban maximizar la recompensa

En el caso de OpenAI, los agentes estaban siendo evaluados mediante una prueba llamada ExploitGym, con la misión de encontrar determinadas vulnerabilidades para obtener una recompensa.

El problema apareció cuando algunos descubrieron que podían conseguir una puntuación mejor utilizando caminos que no coincidían con la intención de la prueba.

Esto se conoce como reward hacking: el sistema aprende a maximizar la recompensa, aunque para ello siga caminos no previstos y explote una debilidad en la forma en que sus programadores han definido el objetivo. Aquí es donde parece que crean su propio objetivo.

Si a una persona le decimos “consigue la máxima puntuación en esta prueba”, probablemente asumirá que debe resolver correctamente el examen. Un agente optimizador es capaz de llegar a una conclusión mucho más literal: “encuentra cualquier manera de conseguir la mejor puntuación”.

Y cuanto más capaz es el sistema, más sofisticados pueden ser esos atajos.

La unión hace la fuerza, también para los bots

En la investigación que se llevó a cabo, OpenAI identificó precisamente el reward hacking como uno de los principales factores que contribuyeron al incidente. Los agentes llegaron a buscar formas de manipular el propio sistema de evaluación y sus registros.

A este factor, se une el trabajo colaborativo entre agentes. Compartir información con sistemas trabajando en problemas similares se convierte en una estrategia útil para optimizar aún más. Eso fue exactamente lo que ocurrió.

Los agentes descubrieron que podían utilizar un mecanismo interno llamado Artifactory como un improvisado tablón de mensajes. En pocas horas, decenas de agentes de IA comenzaron a usarlo, pero después fueron cientos. En total, unos 1 200 participaron. Y esta cooperación no fue explícitamente programada.

Habían identificado que la probabilidad de obtener la recompensa era mayor si compartían el trabajo, de manera que la tarea asignada a cada uno de ellos contribuía a lograr el objetivo. Para esto, no se necesita una voluntad colectiva, simplemente que esta cooperación sea útil para su objetivo.

Como siempre, en el fondo hay un fallo humano

Es habitual imaginar el riesgo de la integración de la IA como una secuencia: primero una IA adquiere conciencia, después desarrolla objetivos propios y finalmente decide actuar contra nosotros.

El caso de OpenAI muestra una realidad mucho más mundana. Un sistema puede seguir persiguiendo el objetivo que nosotros le hemos dado y, aun así, desarrollar comportamientos que no habíamos previsto. Puede encontrar herramientas que no sabíamos que podía utilizar. Puede descubrir que otro agente es un recurso útil. Puede intentar evitar una penalización. Hasta puede adoptar objetivos que otros agentes le transmiten.

En realidad, esto ya lo hemos visto antes. El AI Index 2026 de Stanford registró 362 incidentes relacionados con sistemas de IA en 2025. Y es que la evaluación de seguridad avanza más lentamente que las capacidades de los modelos.

La solución, mejorar la supervisión

En 2018, los filósofos Filippo Santoni de Sio y Jeroen van den Hoven, en su trabajo Meaningful Human Control over Autonomous Systems: A Philosophical Account (“Control humano sobre sistemas autónomos; una explicación filosófica”) lo dejan claro: no basta con que haya una persona supervisando un sistema. Para que exista control humano real, deben existir una conexión entre las decisiones del sistema y las razones humanas para estos objetivos, además de una posibilidad efectiva de intervención.

En este incidente había humanos. Había reglas. Había sistemas de evaluación. Había mecanismos de aislamiento. Pero los agentes encontraron caminos que no estaban contemplados en el diseño.

En este contexto, no se trata solo de mantener a una persona “en el circuito”, hay garantizar que esa persona pueda realmente entender, intervenir y detener al sistema, si es necesario.

Porque cuanto más capaces sean los agentes, menos podremos confiar en que harán únicamente aquello que imaginamos cuando escribimos sus instrucciones.

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Ana Lazcano no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Miles de agentes de IA ‘deciden’ unirse para un ciberataque masivo por sorpresa: el reciente caso de OpenAI – https://theconversation.com/miles-de-agentes-de-ia-deciden-unirse-para-un-ciberataque-masivo-por-sorpresa-el-reciente-caso-de-openai-290974

Las vacunas contra la covid-19 ayudan al sistema inmunitario a encontrar tumores que antes se le escapaban

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jennifer Martínez Geijo, Estudiante predoctoral del programa de Biomedicina y Ciencias de la Salud, Universidad de León

TY Lim/Shutterstock

Cuando pensamos en el sistema inmunitario, solemos imaginarlo luchando contra virus o bacterias. Sin embargo, también funciona como un equipo de seguridad que patrulla constantemente una ciudad en busca de actividades sospechosas. Cada día aparecen en nuestro cuerpo miles de células con mutaciones potencialmente peligrosas que podrían dar lugar a tumores, pero la mayoría son eliminadas antes de que lleguemos siquiera a notar su existencia. Pero si nuestras defensas son capaces de detectar células cancerosas, ¿por qué aparece el cáncer?

La respuesta es que los tumores son expertos en pasar desapercibidos. A diferencia de virus y bacterias, que son claramente extraños para nuestro organismo, las células tumorales proceden de nuestro propio cuerpo. Aunque acumulan alteraciones que las hacen peligrosas, siguen conservando muchas características normales. Esto dificulta que el sistema inmunitario las identifique como una amenaza.

Hoy sabemos que la evolución de un cáncer no depende únicamente de las células tumorales, sino también de la compleja interacción que mantienen con el sistema inmunitario.

La revolución de la inmunoterapia

Durante décadas los tratamientos contra el cáncer se han basado en la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. En los últimos años la inmunoterapia introdujo una idea diferente. En lugar de atacar al tumor de forma directa, ¿por qué no ayudar al propio sistema inmunitario a hacer el trabajo?

Las células inmunitarias disponen de mecanismos de control que actúan como frenos para evitar que una respuesta excesiva dañe tejidos sanos; el problema es que algunos tumores han aprendido a aprovecharlos para esconderse. Imaginemos un coche de policía persiguiendo a un delincuente. Aunque el motor funcione perfectamente y el vehículo tenga combustible suficiente, la persecución no llegará muy lejos si el freno permanece activado. Los llamados “inhibidores de puntos de control inmunitario” liberan ese freno y permiten que el sistema inmunitario vuelva a actuar contra el tumor.

Sin embargo, existe una limitación importante. Para que esta estrategia funcione el sistema inmunitario debe haber detectado previamente la presencia del cáncer. Por eso los investigadores distinguen entre tumores “calientes”, fácilmente reconocibles por nuestras defensas, y tumores “fríos”, que pasan prácticamente desapercibidos.

Conseguir que estos últimos se vuelvan visibles es uno de los grandes retos de la oncología actual.

La sorpresa de las vacunas de ARN mensajero

Aquí es donde entra en juego la pregunta que buscamos responder en este artículo. ¿Puede una vacuna diseñada para prevenir una infección viral ayudar a combatir el cáncer?

La pregunta parece extraña, pero un estudio reciente sugiere que las vacunas de ARN mensajero frente a la covid-19 podrían potenciar la eficacia de algunos tratamientos oncológicos. El hallazgo no significa que estas vacunas curen el cáncer por sí solas. Lo que hacen es algo igual de interesante: parecen ayudar al sistema inmunitario a reconocer tumores que antes pasaban desapercibidos.

Representación de la posible sinergia entre la vacunación frente a la COVID-19 y la inmunoterapia basada en inhibidores de puntos de control inmunitario. Imagen de elaboración propia realizada con BioRender.com.

Tras la vacunación el organismo entra temporalmente en estado de alerta. Aunque esta respuesta está dirigida contra el virus, sus efectos pueden extenderse más allá de la infección.

Es como si encendiera las luces de una habitación oscura y, de repente, el sistema inmunitario pudiese ver lo que antes permanecía oculto. El resultado es que tumores previamente invisibles se vuelven detectables. En otras palabras, pasan de ser “fríos” a “calientes”.

El doble golpe de vacuna e inmunoterapia

Una vez que el tumor ha sido identificado, la inmunoterapia puede desplegar todo su potencial. Sin embargo, el tumor no permanece pasivo. Al detectar la presión del sistema inmunitario intenta volver a ocultarse activando mecanismos que frenan la respuesta defensiva. Y es aquí donde aparece la posible sinergia. La vacuna ayuda al sistema inmunitario a identificar tumores que antes pasaban desapercibidos, mientras que los inhibidores de puntos de control impiden que el cáncer vuelva a activar esos frenos.

Los investigadores analizaron pacientes con cáncer de pulmón o melanoma tratados con inhibidores de puntos de control inmunitario. Aquellos que habían recibido una vacuna de ARN mensajero frente a la covid-19 alrededor del inicio del tratamiento presentaron una supervivencia significativamente mayor. En personas con cáncer de pulmón avanzado, la supervivencia media aumentó de 21 a 37 meses. Resultados similares se observaron en pacientes con melanoma, lo que sugiere que el fenómeno podría extenderse a distintos tipos de tumores.

En resumen, el resultado es una especie de doble golpe: la vacuna pone en alerta al sistema inmunitario, mientras que la inmunoterapia evita que el tumor lo frene. Cuando ambas actúan a la vez, la respuesta antitumoral parece ser más eficaz.

Más allá de la pandemia

La pandemia aceleró el desarrollo de las vacunas de ARN mensajero y demostró que esta tecnología podía llegar rápidamente a millones de personas. Ahora, estudios como el que hemos explicado sugieren que sus aplicaciones podrían ir mucho más allá de las enfermedades infecciosas.

Comprender cómo estas vacunas modulan el sistema inmunitario podría abrir nuevas estrategias para mejorar tratamientos ya existentes, aunque convertir estas prometedoras ideas en herramientas clínicas requerirá todavía años de investigación.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Las vacunas contra la covid-19 ayudan al sistema inmunitario a encontrar tumores que antes se le escapaban – https://theconversation.com/las-vacunas-contra-la-covid-19-ayudan-al-sistema-inmunitario-a-encontrar-tumores-que-antes-se-le-escapaban-283414

Tesoro de Villena: ¿qué más se puede hacer para prevenir robos de patrimonio?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maria Victoria Vivancos Ramón, Catedrática directora del Instituto Universitario de Restauración del Patrimonio de la Universitat Politècnica de València, Universitat Politècnica de València

El Tesoro de Villena expuesto en el museo en marzo de 2026. Paco Burgada/Shutterstock

Es poco más que sorprendente que en apenas cinco meses se hayan sustraído tres de las colecciones de oro histórico más importantes de este país.

El primero de ellos fue el perpetrado en el Museo Arqueológico provincial de Badajoz, donde se robaron 149 monedas del tesoro de Villanueva de la Serena. Apenas tres meses después fue el turno del Museo de Albacete, donde en tiempo récord (dos minutos) se sustrajeron 200 monedas de oro. Y la pasada madrugada del 27 de agosto tuvo lugar el robo del segundo conjunto de orfebrería prehistórica más importante de Europa: el Tesoro de Villena. Esto ha hecho evidente que las medidas de seguridad de esos museos no funcionaron, o fueron insuficientes.

¿Qué es un plan de conservación preventiva?

El plan de conservación preventiva que cualquier centro museístico debe implementar en su institución consiste en un conjunto de medidas orientadas a evitar que un bien cultural sufra ningún daño: es decir, anticiparse a los riesgos para evitar la pérdida de valor del objeto o su desaparición.

En España, el marco que regula estos planes preventivos tiene su origen en 2011, cuando el Instituto de Patrimonio Cultural (IPCE) aprobó el Plan Nacional de Conservación Preventiva. Dentro de este marco legal se sitúan de manera explícita el robo, expolio y vandalismo entre los riesgos a contemplar.

Sin embargo, ese propio documento admite que la planificación institucional para aplicar estos principios en el día a día de los museos sigue siendo muy rudimentaria en España; una autocrítica oficial que, releída quince años después, ayuda a entender por qué el marco existente sobre el papel no impidió lo ocurrido en Badajoz, Albacete ni Villena.

Tras analizar los datos publicados sobre las medidas de seguridad que protegían el Tesoro de Villena, es evidente que no ocurrió un fallo en cuanto a escasez de medios, pues el MUVI contaba con cámara acorazada, cinco anillos de alarma y certificación de nivel 3 de seguridad actualizada. Fueron la rapidez del asalto y la falta de vigilancia in situ las que le ganaron la partida a la respuesta de la policía local.

No se trata de hacer leña del árbol caído en estos momentos, pues estoy convencida de que los habitantes de este municipio ya se sienten bastante afectados por lo acontecido. El haber perdido su patrimonio y uno de los elementos más importantes de su identidad ya es una gran pérdida. Es momento de análisis, reflexión y aprendizaje, y para ello existen medidas preventivas que los conservadores llevan tiempo debatiendo y que ahora conviene reconsiderar.

Réplicas en sala, originales bajo custodia

Las réplicas en sala con los originales bajo custodia reforzada ya tienen precedente en España, pues existe desde hace décadas un sector altamente especializado en reproducciones arqueológicas de muchísima calidad. Aplican técnicas como la fotogrametría o el prototipado digital, con acabados que en ocasiones hacen muy difícil discernir el original de la réplica.

El propio MUVI expuso una réplica del Tesoro entre 2022 y 2024, mientras se terminaban las obras del museo definitivo. Un modelo similar es la Neocueva de Altamira, que desde 2001 sustituye el acceso a la cueva original, cerrada por conservación, y recibe anualmente más de 250 000 visitantes.

Catalogación exhaustiva

La catalogación exhaustiva de cada pieza es otra herramienta preventiva que no evita el robo, pero que puede evitar que el objeto sea vendido, y permite alertar a las autoridades para poder identificarlo y recuperarlo en el caso de que reaparezca en el mercado. Esta hipótesis es la que los expertos consideran más que plausible en los tres casos españoles.

Son varias las herramientas internacionales que ayudan en este cometido y que los gestores deberían conocer. Imprescindibles son la Base de Datos de Obras de Arte Robadas de Interpol, que reúne cerca de 57 000 objetos con información policial certificada, junto con su aplicación gratuita ID-Art, que permite a cualquiera comprobar con una fotografía si una pieza figura como robada. También el Art Loss Register, que tiene registrados más de 700 000 objetos y es consultado habitualmente por casas de subastas, aseguradoras y museos antes de adquirir una pieza.

El Consejo Internacional de Museos (ICOM), por su parte, elabora Listas Rojas por país y categoría de objeto, útiles para alertar sobre qué tipo de bienes corren mayor riesgo de expolio.

Formación del personal

La formación del personal es otra pieza clave de esta cadena preventiva, desde la dirección hasta el equipo de restauración y conservación, pasando por el personal de sala y seguridad: todos ellos custodian, en distinto grado, la responsabilidad de proteger la colección. A esto se suma la necesidad de un presupuesto y unas condiciones laborales acordes, porque unos sueldos dignos también son, indirectamente, una medida de seguridad.

También se plantea una mejor distribución de la financiación entre museos estatales y municipales, ya que estos últimos custodian a menudo piezas de relevancia mundial con presupuestos muy inferiores a los de sus hermanos mayores.

Más vale prevenir que lamentar: es lo que les planteo cada año a mis alumnos del Grado de Conservación y Restauración de Bienes Culturales al iniciar mi asignatura de conservación preventiva. El día de mañana, muchos de ellos van a destinar su actividad profesional al cuidado y conservación de estas colecciones en los museos, y la responsabilidad que eso conllevará será enorme. Por eso también les insisto en que, como para todo en la vida, una buena preparación que les garantice diseñar un plan de conservación preventiva robusto y una buena dosis de sentido común será lo que marque la diferencia en su desempeño profesional.

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Maria Victoria Vivancos Ramón no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Tesoro de Villena: ¿qué más se puede hacer para prevenir robos de patrimonio? – https://theconversation.com/tesoro-de-villena-que-mas-se-puede-hacer-para-prevenir-robos-de-patrimonio-290738