John Galliano en el Met: ¿puede el talento sobrevivir al juicio moral?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sandra Bravo Durán, Socióloga y Doctora en Creatividad Aplicada, UDIT – Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

John Galliano en un fotograma del documental _Auge y caída de John Galliano_. Nicholas Matthews/StudioTF1, FAL

El Metropolitan Museum of Art de Nueva York anunció el pasado 31 de julio que la gran exposición de primavera de 2027 de su Costume Institute estará dedicada a John Galliano. John Galliano: Horizons recorrerá cuatro décadas de trayectoria, desde sus años de estudiante en Central Saint Martins de Londres hasta su trabajo para su propia firma, Givenchy, Christian Dior y Maison Margiela. Será la primera gran retrospectiva museística centrada exclusivamente en el diseñador, a quien el propio Met define como uno de los creadores más inventivos e influyentes de la moda contemporánea.

La elección tiene además un carácter excepcional: Galliano será solo el tercer diseñador vivo al que el Costume Institute dedica una exposición monográfica, después de Yves Saint Laurent, en 1983, y Rei Kawakubo, en 2017.

Pero su trayectoria quedó marcada en 2011 por varios episodios de insultos antisemitas y racistas que provocaron su despido de Dior y una posterior condena de la justicia francesa. De ahí que el anuncio haya recuperado una discusión que excede ampliamente la moda: ¿merece Galliano semejante reconocimiento?

Quizá la pregunta esté mal planteada. Una exposición no es exactamente un premio y un museo no es un salón de la fama para figuras moralmente ejemplares. Según el Consejo Internacional de Museos, su función incluye investigar, conservar, interpretar y exhibir patrimonio, pero también favorecer la educación y la reflexión.

El caso Galliano obliga, así, a preguntarse algo más complejo: cómo reconocer una aportación cultural extraordinaria sin transformar ese reconocimiento en la absolución de quien la produjo.

Antes de Dior ya estaba Galliano

Para entender la polémica hay que comprender primero por qué Galliano importa.

En 1984 presentó en Saint Martins Les Incroyables, una colección de graduación inspirada en la Francia posrevolucionaria y atravesada por la cultura del Londres de los ochenta. Aparecían ya allí los elementos que definirían su lenguaje: historicismo, romanticismo, dramatización de la silueta y, especialmente, la utilización de la ropa para construir personajes.

Su singularidad no residió simplemente en recurrir al pasado. Galliano podía partir del siglo XVIII, del corte al bies de la diseñadora francesa Madeleine Vionnet, del cine o de un personaje literario y recombinar todas esas referencias hasta convertirlas en algo reconociblemente suyo. La historia no era un archivo que reproducir, sino una materia que desmontar y volver a ensamblar.

Detrás de la teatralidad existía además una enorme competencia técnica: dominio del corte, atención a la construcción del cuerpo y una capacidad extraordinaria para conseguir movimiento y ligereza en prendas de gran complejidad.

Por eso Dior no inventó a Galliano. Cuando llegó a la casa francesa en 1996 el británico llevaba más de una década desarrollando su lenguaje y había pasado ya por Givenchy. Dior le dio algo diferente: escala. El archivo, la alta costura, los artesanos, los recursos económicos y el alcance global permitieron proyectar aquella imaginación sobre una de las grandes instituciones de la moda.

El desfile como mundo

Galliano tampoco se limitó a hacer vestidos espectaculares. Contribuyó a transformar el desfile en una experiencia narrativa en la que prendas, música, maquillaje, escenografía, casting y movimiento construían un mismo universo.

Él, Alexander McQueen y otros diseñadores de los años noventa desplazaron el desfile hacia territorios próximos al teatro y la performance, convirtiéndolo en un espacio desde el que articular fantasías, identidades y ansiedades contemporáneas.

Galliano entendió antes de que el storytelling se convirtiera en lenguaje habitual del marketing que una colección podía contar una historia completa. Las modelos no llevaban simplemente ropa: encarnaban personajes. Sus desfiles podían funcionar como acontecimientos culturales y no únicamente como presentaciones comerciales.

En ese proceso contribuyó también a consolidar la figura contemporánea del director creativo como autor total: alguien capaz de diseñar prendas, interpretar un archivo, construir imágenes y producir un universo simbólico alrededor de una marca.

Ahí reside buena parte de su excepcionalidad. En Galliano convergen conocimiento histórico, virtuosismo técnico, intuición visual y una capacidad narrativa poco habitual. Calificarlo de “genio” resulta problemático precisamente porque la propia noción arrastra una larga mitología cultural. Pero ignorar la excepcionalidad de su talento impediría comprender por qué su caso resulta tan incómodo. Si Galliano hubiera sido un diseñador menor, probablemente este debate no tendría la misma intensidad.

La decisión del Metropolitan de dedicarle esta retrospectiva también puede leerse en relación con el momento que atraviesa la propia moda. En un sistema cada vez más condicionado por la velocidad, la producción continua de novedad y la circulación inmediata de imágenes, la dimensión artística y cultural de la disciplina corre el riesgo de quedar subordinada a su lógica industrial y comunicativa. Volver sobre Galliano permite precisamente recordar otra tradición de la moda: la que investiga, cita, construye lenguaje, produce memoria y dialoga con la historia del arte, el cine, la literatura o la cultura visual.

En ese sentido, no resulta extraño que sea un museo quien vuelva a situarlo en el centro. Si una institución cultural no reivindica la moda como objeto de conocimiento, creación y patrimonio, difícilmente lo hará una industria sometida a la urgencia de la siguiente temporada. Y si se busca una figura capaz de condensar esa dimensión artística de la moda contemporánea, Galliano resulta difícil de sustituir.

Cuando la biografía cambia nuestra mirada

Su caída en 2011 alteró inevitablemente la lectura de todo lo anterior. Tras ser despedido de Dior, regresó a la industria como director creativo de Maison Margiela.

Se puede estudiar el contexto de adicciones, presión profesional y deterioro personal que acompañó aquel periodo, pero contextualizar no equivale a justificar.
La cuestión es qué ocurre cuando lo que conocemos del autor modifica nuestra experiencia de su obra.

Un vestido de Galliano de 1997 no cambió materialmente en 2011. Cambió el contexto desde el que lo mirábamos.

Vestido rojo de estilo flamenca de alta costura de John Galliano exhibido en París en la Galería Dior. Hay una reproducción grande al fondo de una fotografía de una modelo vistiendo la prenda.
Vestido de alta costura de John Galliano exhibido en París en la Galería Dior. La fotografía que está de fondo es de Peter Lindbergh, en 1997.
Lila Louisa/Shutterstock

Qué exposición merece Galliano

Ahí entra el museo. Las instituciones culturales no solo conservan objetos: producen contextos y participan en su legitimación. Desde la sociología de la cultura sabemos que el canon no depende únicamente del valor intrínseco de las obras, sino también de museos, críticos, conservadores y otras instituciones capaces de otorgarles reconocimiento.

Por eso situar a Galliano junto a Saint Laurent y Kawakubo entre los escasísimos diseñadores vivos que han recibido una monográfica del Costume Institute supone una afirmación sobre su posición en la historia de la moda.

La pregunta deja entonces de ser si Galliano merece una exposición para convertirse en otra: qué exposición merece Galliano.

El Metropolitan ha adelantado que Horizons abordará tanto su producción creativa como sus comportamientos antisemitas, racistas y anti-asiáticos de 2010 y 2011, sus consecuencias y el modo en que han modificado la recepción posterior de su trabajo. Una retrospectiva que recurriera al viejo relato romántico del “genio atormentado” correría el riesgo de blanquear su biografía. Pero eliminarlo de la historia produciría también un relato incompleto.

Admirar sin mitificar

El debate conecta con una vieja cuestión de la filosofía del arte: si la valoración estética puede mantenerse completamente separada de la moral. El filósofo americano Noël Carroll ha defendido un “moralismo moderado” según el cual, en determinadas circunstancias, los aspectos éticos pueden formar legítimamente parte de nuestra valoración artística.

Un hombre y una mujer, ambos con vestidos de gala, posan en una alfombra roja.
John Galliano y Charlize Theron, con un modelo de Dior Haute Couture diseñado por Galliano, en la gala inaugural de la exposición AngloMania: Tradición y transgresión en la moda británica, en el Museo Metropolitano, el 1 de mayo de 2006.
Everett Colletion/Shutterstock

Esta posición permite evitar dos extremos: ni la conducta de un creador vuelve automáticamente irrelevante toda su obra, ni la excelencia artística convierte en irrelevante su responsabilidad moral.

Ese podría ser precisamente el reto del Metropolitan: permitir al público apreciar la innovación de Galliano sin necesidad de mitificar al hombre. Enseñar, en definitiva, no qué debe admirarse, sino cómo mirar críticamente aquello que admiramos.

Ahí reside probablemente el verdadero interés de John Galliano: Horizons. Más que resolver la vieja cuestión de si es posible separar la obra de su autor, la exposición obliga a pensar cómo se incorpora al patrimonio cultural una figura cuya importancia histórica convive con una biografía difícil de neutralizar.

Porque los museos no solo conservan el pasado: también producen los marcos desde los que ese pasado será interpretado. Decidir qué se exhibe, cómo se contextualiza y qué lugar ocupa dentro del relato institucional forma parte de la construcción misma del canon.

El caso Galliano plantea así una cuestión que excede ampliamente a la moda: cómo reconoce una sociedad el valor de aquello que considera culturalmente relevante sin convertir ese reconocimiento en indulgencia.

Quizá ese sea uno de los desafíos contemporáneos de la cultura: aprender a preservar la complejidad sin convertirla ni en absolución ni en borrado.


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The Conversation

Sandra Bravo Durán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. John Galliano en el Met: ¿puede el talento sobrevivir al juicio moral? – https://theconversation.com/john-galliano-en-el-met-puede-el-talento-sobrevivir-al-juicio-moral-289734

Europa quiere que las reseñas ‘online’ de sus alojamientos turísticos sean fiables y transparentes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mónica Pellejero, Profesor investigador en Organización de Empresas, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

africa_pink/Shutterstock

Antes de elegir alojamiento, mucha gente mira la nota media del establecimiento, repasa varias opiniones, busca información sobre limpieza, ruido o trato y, con todos esos ingredientes, intenta anticipar una experiencia que todavía no ha vivido.

Esa dependencia no es casual. Un estudio clásico realizado en el contexto hotelero mostró que las reseñas online influyen de forma clara tanto en la percepción de confianza como en la intención de reserva. Y otro experimento comprobó que la mera exposición a reseñas aumenta la consideración de un hotel, especialmente cuando se trata de establecimientos menos conocidos. En turismo, donde el producto es difícil de evaluar antes del consumo, la experiencia ajena funciona como un atajo para reducir incertidumbre.

Certificar la confianza

En febrero de 2026 la Comisión Europea reunió en Bruselas a los primeros firmantes del nuevo marco europeo para reseñas de alojamientos turísticos. No es un gesto menor: si Bruselas entra en este terreno es porque las reseñas online han dejado de ser un complemento pintoresco del viaje para convertirse en una pieza central de la confianza digital.

El nuevo código, impulsado con la participación de organizaciones de consumidores, asociaciones, empresas y plataformas, busca aumentar la transparencia y la fiabilidad de las opiniones. Entre los firmantes están algunas de las empresas del sector turístico con mayor presencia en redes como Booking.com, Expedia Group, Tripadvisor Group y Airbnb, que se han comprometido a favorecer reseñas genuinas y valoraciones más fiables.

La pregunta es ¿qué cambia con esta nueva normativa para quien reserva?

Qué pretende corregir la UE

La lógica del nuevo código europeo no es sustituir la legislación vigente, sino reforzar buenas prácticas en un espacio donde la confianza del consumidor depende de detalles que a menudo pasan desapercibidos.

El texto insiste en varios principios: ofrecer información clara sobre cómo se calculan las puntuaciones, establecer medidas contra actores de mala fe, permitir que solo usuarios verificados publiquen opiniones cuando estas aparezcan de forma anónima o bajo seudónimo, facilitar la denuncia de reseñas falsas, ilícitas o contrarias a las políticas de la plataforma, y asegurar plazos razonables para revisar, impugnar o retirar comentarios cuestionados.

También contempla que los usuarios puedan ordenar las reseñas por criterios relevantes –por ejemplo, las más recientes– y que se informe sobre cómo se gestionan las opiniones desactualizadas.

Hay, además, un mensaje importante para los propios alojamientos. El código pide a los establecimientos y a sus representantes que se abstengan de generar reseñas falsas o de contratar a terceros para coordinarlas, y también desaconseja el uso de incentivos desproporcionados o condicionados que sesguen las valoraciones de los clientes.

Al mismo tiempo, reconoce que las reseñas negativas legítimas no deben desaparecer por sistema: pueden ser una oportunidad para responder, corregir y demostrar mejoras. El objetivo, por tanto, no es construir un espacio impecable y complaciente, sino uno más honesto y trazable.

No basta con leer: también hay que interpretar

Que las reseñas influyan mucho no significa que debamos leerlas con fe ciega. La investigación lleva tiempo mostrando que la confianza depende, además de la nota media, del tipo de comentario que la acompaña. Un estudio sobre la utilidad percibida de las reseñas en webs de viajes concluyó que las características cualitativas del mensaje –como su claridad, legibilidad y contenido– pesan incluso más que algunos indicadores puramente numéricos.

En cuanto a la confianza en las reseñas online, esta aumenta cuando el texto se percibe como más concreto, más centrado en atributos relevantes y más verosímil. En otras palabras: no solo importa cuántas estrellas vemos, sino qué cuentan esas opiniones y cómo lo cuentan.

Eso explica por qué una puntuación alta no siempre despeja las dudas. A veces un alojamiento tiene muy buena nota, pero basta con leer unos pocos comentarios para detectar grietas: críticas que se repiten sobre ruido, colas, mala atención o habitaciones diferentes a las fotos.

En la fase inicial de la decisión de reserva, la interacción entre la puntuación y el número de reseñas modifica la confianza del usuario y su disposición a incluir un hotel entre sus opciones reales. Es decir, una nota alta no significa lo mismo si procede de veinte opiniones que si llega acompañada de miles de comentarios consistentes.

El problema no es solo la falsedad, sino la ingenuidad

Conviene aclarar que la existencia de reseñas falsas no convierte en inútil todo el ecosistema de opiniones. Pero sí obliga a leer mejor.

Una investigación sobre viajeros con alta aversión al riesgo observó que las reseñas negativas suelen percibirse como más útiles que las positivas. No porque toda crítica sea cierta, sino porque cuando intentamos evitar una mala experiencia prestamos más atención a las señales de peligro que a las de normalidad.

Por eso, el cambio más importante quizá no sea solo normativo, sino cultural. El código europeo manda una señal clara: las reseñas no son un ruido espontáneo de internet, sino una infraestructura de confianza que afecta a consumidores, plataformas y empresas. Para quien reserva, eso significa algo bastante práctico.

Seguir leyendo opiniones tiene sentido, pero conviene fijarse menos en una sola reseña llamativa y más en los patrones: qué problemas se repiten, cuántas opiniones hay, si el comentario es concreto, si el sistema explica cómo calcula la nota y si la plataforma ofrece mecanismos visibles para verificar, ordenar o cuestionar lo publicado.

El futuro de las reseñas no pasa por creerlo todo ni por desconfiar de todo, sino por aprender a leer mejor en un entorno que, al menos sobre el papel, empieza a exigir más transparencia.

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Mónica Pellejero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Claves de la destrucción sísmica en Colombia: muros sin anclaje, construcciones informales y norma incumplida

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Diego Roberto Martínez Pineda, Profesor Asociado de Ingeniería Civil, Universidad de La Sabana

Somkanae sawatdinak/Shutterstock

El 10 de agosto, a las 7:34 am hora local, un potente terremoto de magnitud (Mw) 7.4 golpeó el occidente de Colombia a una profundidad de 104 kilómetros, según el Servicio Geológico Colombiano. Es el terremoto más potente registrado en Colombia en lo que va del siglo XXI, y el más fuerte desde el terremoto de Armenia, municipio colombiano capital del departamento del Quindío, que se produjo en 1999 (magnitud 6.2). Aquel destruyó o dejó en condición de demolición más de 60 edificaciones históricas e institucionales.

Queda lejos de la devastación de los terremotos de mayor intensidad de este siglo, como el de Tohoku en Japón (2011), el de Maule en Chile (2010), el de Kamchatka en Rusia (2025) o el de Sumatra en Indonesia (2012). Y se sitúa en la escala de los de Guatemala y de Guerrero-Oaxaca (México), ambos en 2012.

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), el movimiento telúrico tuvo su epicentro a cinco kilómetros de San José del Palmar en el Departamento de Chocó, donde entraron en interacción las placas Nazca y Suramericana. Se trata, por tanto, de una zona que se caracteriza por ser activa. Allí ocurrieron potentes terremotos como el de Esmeraldas de 1906 (8.8), el de 1962 (6.5 y profundidad de 64 km) y el de 1979 (7.7 y profundidad de 110 km). Hasta la fecha los efectos han sido devastadores, con un balance de 265 personas fallecidas.

Las evidencias muestran que el terremoto vivido esta semana en Chocó corresponde a un sismo interplaca de subducción, con profundidad intermedia, originado por una ruptura dentro de la placa de Nazca. En otras palabras, y según el USGC, “la placa de Nazca se hunde por debajo de la placa Sudamericana y en esa interacción se libera energía, produciendo los sismos”.

¿Qué explica que este sismo haya sido tan destructivo?

La capacidad destructiva del terremoto tiene que ver con su naturaleza, pero también con el estado de las edificaciones de Colombia.

Por un lado importa la magnitud, es decir, cómo de fuerte fue el temblor. Aquí la clave es entender que no es una escala lineal: un pequeño aumento en el número representa un salto enorme en la energía liberada. Por lo tanto, un terremoto de magnitud 7 libera aproximadamente 32 veces más energía que uno de magnitud 6.

En segundo lugar, cuanto más profundo sea el evento, más se disipa la energía. Esto hace que se atenúe su efecto en la superficie, a menos que haya efectos locales de suelo, que lo amplifica.

De la misma forma, cuanto menos profundo sea el sismo, más destructivo se vuelve, pero en zonas localizadas. Para ejemplificarlo, basta con revisar el caso de los terremotos experimentados hace unas semanas en Venezuela. Se trató de terremotos originados a una distancia de entre 10 y 23 kilómetros, mucho más superficiales que el producido en Colombia. Estos dejaron miles de víctimas y muchas edificaciones afectadas. Solo en Caracas, 457 estructuras quedaron comprometidas.




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Por último, la duración de los terremotos depende del régimen tectónico en donde se presentan. Los eventos de subducción (una placa tectónica se mueve por debajo de otra) presentan una mayor duración que los de corteza superficial (falla localizada dentro de la placa tectónica). Esa es la razón por la que algunos registros instrumentales contabilizaron diferencias de tiempo de hasta de dos minutos.

Normativa sísmica que no se cumple

En Colombia, existen reglamentos de construcción sismo-resistente desde 1984. Ese primer reglamento se convirtió en la Norma Sismorresistente de 1998, y se actualizó en 2010 (NSR-10). La filosofía de la normativa es el diseño de estructuras para que resistan un terremoto muy fuerte, que se puede presentar en un periodo de retorno de 475 años. Se baraja que haya daños en las estructuras, pero siempre salvaguardando la vida de sus ocupantes.

Sin embargo, el terremoto vivido hace unos días ha traído una destrucción mayor a la esperada, considerando su profundidad intermedia, tal y como se evidencia en fotografías tomadas en ciudades como Pereira, Manizales y Quibdó.

Edificio destruido por el terremoto, personas mirando y profesionales trabajando sobre los escombros
Edificios afectados por el terremoto en Pereira.
World Central Kitchen/Flickr, CC BY

Independientemente de la zona de amenaza sísmica donde esté localizada la estructura, el problema es que en Colombia la mayoría de las construcciones no se diseñan ni construyen con la NSR-10. En el país predomina la construcción informal con mampostería no reforzada o, en el mejor de los casos, con mampostería confinada con columnetas de concreto reforzado para estructuras de hasta cuatro pisos.

Estos tipos de construcciones hacen vulnerables a sus habitantes debido a que los materiales, en su mayoría, no tienen capacidad para resistir las altas fuerzas de tensión que se generan durante un terremoto.

En una ciudad como Bogotá, por ejemplo, solo un 40 % de la edificaciones se ajusta a la normativa, mientras que el otro 60 % es vulnerable. En cuanto a las estructuras de patrimonio, entre ellas la catedral de Manizales (la más alta de Colombia, inaugurada en 1938), resultaron tan afectadas durante el terremoto porque su estructura tiene baja resistencia a cargas laterales.

Muros sin anclaje

Las fotos también evidencian otra práctica común en Colombia: no anclar los elementos no estructurales, tales como muros de mampostería, a las vigas de la edificación. Consecuentemente, la estructura puede cumplir bien su función de resistir el terremoto con algún daño, pero durante el mismo se pueden caer fachadas o escaleras completas, produciendo destrucción y muertes que pudieron ser evitadas.

A tan solo dos días después del terremoto es muy difícil dar estadísticas sobre el estado de las edificaciones. Se estima, por ahora, el colapso de 46 edificios en Pereira, 65 en Manizales y 17 edificaciones caídas en Quibdó, donde se reportó el derrumbe de un edificio de cuatro pisos. En total habría 2 700 afectaciones materiales.

Por ahora, y mientras se calculan las edificaciones afectadas y los daños materiales, la prioridad es rescatar a la mayor cantidad de personas con vida. El rango crítico es de tres a cinco días, es decir, el tiempo que una persona puede pasar sin consumir alimentos ni tomar agua.

Posteriormente, se debe comenzar con una tarea de reconocimiento de las edificaciones que soportaron el terremoto pero presentaron daños. Para esta etapa, se están buscando profesionales idóneos que puedan aportar su criterio técnico y determinar si la estructura posterior al terremoto es segura para seguir habitada, si tiene que ser reforzada o ha de ser demolida.

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Diego Roberto Martínez Pineda no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Claves de la destrucción sísmica en Colombia: muros sin anclaje, construcciones informales y norma incumplida – https://theconversation.com/claves-de-la-destruccion-sismica-en-colombia-muros-sin-anclaje-construcciones-informales-y-norma-incumplida-289573

¿Qué tipos de interacciones son más positivas para las personas con ansiedad social?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Aurelio Fernández, Postdoctoral researcher, Institute for Culture and Society, Universidad de Navarra

Tero Vesalainen/Shutterstock

La vida humana se desarrolla a través de dos formas fundamentales de estar: con los demás y en soledad. Las interacciones sociales impregnan la vida cotidiana y, ya sean breves o prolongadas, profundas o superficiales, presenciales o en línea, estos intercambios son los pilares de nuestras relaciones. Desempeñan un papel fundamental en nuestro bienestar psicológico y emocional.

Las investigaciones actuales muestran que la clave para una vida social plena no radica en el número de interacciones que tenemos, sino en lo significativas y positivas que sean. También sugieren que la calidad de una interacción social depende tanto de factores situacionales como individuales, y de cómo se combinan.

Los factores situacionales son el contexto que rodea a una interacción: si se produce cara a cara o de forma virtual, en grupos pequeños o grandes, y con personas conocidas o desconocidas. Los factores individuales, como los rasgos de personalidad, reflejan las características únicas de las personas implicadas.

Dado que la soledad se está convirtiendo rápidamente en una grave crisis de salud mental, es fundamental que aprendamos más sobre cómo establecer relaciones significativas. En este contexto, las personas con ansiedad social aportan una perspectiva especialmente útil sobre cómo funciona la socialización.

Calidad de la interacción y energía

La ansiedad social es un miedo o malestar que algunas personas sienten en situaciones sociales reales o imaginarias. Un error común es pensar que las personas con ansiedad social tienen dificultades con todas las interacciones sociales y que su bienestar se ve mermado porque su ansiedad hace que sus encuentros sociales sean de menor calidad y se perciban como menos placenteros.

Un grupo de personas en una cena.
Socializar en grupos grandes, sobre todo con conocidos, puede resultar agotador para las personas con ansiedad social.
Nicole Herrero/Unsplash

El gasto de energía también desempeña un papel fundamental en la ansiedad social. Las interacciones sociales cotidianas requieren una cierta cantidad de energía social. Esto es así para todo el mundo, pero para las personas que sufren ansiedad social, incluso las interacciones rutinarias pueden resultar agotadoras.

Por lo tanto, existe una tensión constante entre dos fuerzas opuestas: la necesidad fundamental de pertenencia –que se satisface mediante relaciones significativas y de calidad– y la necesidad de gestionar los niveles de energía. En el caso de las personas con ansiedad social, el miedo recurrente a ser juzgadas durante una conversación no solo les quita la alegría del momento, sino que también hace que la experiencia resulte más agotadora.




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Ansiedad social y timidez: ¿son lo mismo?


Encontrar el equilibrio

Nuestro estudio, publicado en febrero de 2026, tenía como objetivo explorar si ciertas condiciones específicas resultan más favorables para las personas con ansiedad social.

Para abordar esta cuestión, pedimos a los participantes en nuestra investigación que llevaran un diario de sus interacciones sociales. Relataban sus pensamientos, sentimientos y acciones varias veces al día en tiempo real.

Esta metodología difiere de las encuestas en las que se pide a los participantes que recuerden acontecimientos pasados. Esto suele introducir sesgos de memoria y puede omitir detalles importantes de los intercambios sociales. Nuestro método nos permitió captar interacciones cotidianas espontáneas justo después de que se produjeran mediante cuestionarios breves y estructurados.

Con una muestra de 161 adultos estadounidenses de la población general, examinamos las diferencias individuales en los niveles de ansiedad social autoinformados. Para ello, hicimos un seguimiento de la calidad percibida y el coste energético de las interacciones sociales en relación con tres aspectos situacionales:

  • Canal de interacción: si la interacción era presencial o digital, es decir, mediante una llamada telefónica, un videollamada o una aplicación de mensajería.

  • Tamaño: si la interacción se producía en un grupo pequeño o grande.

  • Familiaridad: la frecuencia con la que el participante interactuaba con las personas concretas implicadas. Esto medía la cercanía de las relaciones.

Descubrimos que la asociación entre la ansiedad social y la calidad de las interacciones sociales depende en gran medida de la situación.

Nuestros análisis cuestionaron la opinión predominante de que las personas con ansiedad social tienen dificultades invariables en las interacciones sociales cotidianas. Por el contrario, demostraron que tienden a experimentar intercambios más positivos y significativos en entornos mediados y digitales (en comparación con los presenciales) y dentro de grupos pequeños (en comparación con reuniones más numerosas).

El entorno adecuado

Para las personas con ansiedad social, interactuar en línea o a través de aplicaciones de mensajería puede reducir la intensa presión que suponen las señales sociales en tiempo real y la retroalimentación inmediata. Esto puede, por ejemplo, aliviar la ansiedad relacionada con el rendimiento y proporcionar a las personas una mayor sensación de control sobre su forma de comunicarse.

Los grupos más reducidos también disminuyen la presión: en un entorno más pequeño, las personas suelen sentirse menos juzgadas y menos sometidas a escrutinio. Esto permite que se establezcan vínculos más distendidos, fáciles y positivos.

Curiosamente, no encontramos ninguna relación significativa entre la familiaridad y la calidad de la interacción. Esto puede deberse a la forma en que medimos la familiaridad. La definimos en función de la frecuencia con la que las personas se ven, pero el papel específico de la persona con la que se interactúa (como una pareja sentimental, un progenitor o un amigo íntimo) podría ser mucho más importante.

También es posible que la relación entre la familiaridad y la calidad de la interacción no sea tan sencilla. Normalmente damos por sentado que, a medida que disminuye la familiaridad, aumentan la presión social y la ansiedad, pero puede que no sea así. De hecho, las personas con ansiedad social pueden sentirse menos juzgadas con completos desconocidos, al no pertenecer a su círculo social cotidiano.

En este escenario, la ansiedad social se vería más desencadenada al interactuar con personas que se encuentran en un término medio: conocidos con los que hay cierta familiaridad, pero con los que no se tiene una relación especialmente cercana.

En definitiva, estos hallazgos cuestionan la visión tradicional de que las personas con ansiedad social tienen dificultades en todas las situaciones y estilos de comunicación. Nuestro estudio también ofrece valiosas perspectivas sobre cómo se pueden adaptar los diferentes entornos para satisfacer diversas necesidades psicológicas, incluidas las de quienes padecen ansiedad social.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Qué tipos de interacciones son más positivas para las personas con ansiedad social? – https://theconversation.com/que-tipos-de-interacciones-son-mas-positivas-para-las-personas-con-ansiedad-social-289644

Más allá de Rosalía y su ‘vena yugular’: Marguerite Porete y la mística femenina

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sofía Esteban Moreno, Investigadora Predoctoral Teoría de la Literatura , Universidad de Valladolid

Los reflejos son una manifestación física con muchas posibilidades de metáfora. Dusty frames/Shutterstock

¿Qué relación puede haber entre el espejo y Dios? La pregunta parece excesiva para un objeto tan cotidiano. Y, sin embargo, es un objeto que da que pensar.

Si ponemos un espejo frente a otro, la imagen que devuelven parece abrirse hacia el infinito. Si nos miramos a los ojos en el cristal, las pupilas revelan otro espejo diminuto en el que nos vemos viéndonos. Y si no nos reflejamos en uno, no somos capaces de vernos el rostro. Al final, hay ciertas… cosas que contienen un misterio que desborda su simple utilidad.

Por eso no es extraño encontrarlas en un texto espiritual. Uno de los libros más controvertidos de la mística medieval se titula El espejo de las almas simples y fue escrito por una mujer: Marguerite Porete.

¿Quién fue Marguerite Porete?

El 1 de junio de 1310, Porete, una mujer del condado de Hanao (actual Bélgica), ardió en la hoguera en la Place de Grève de París junto con su libro.

Su caso se sitúa en el horizonte de la renovación espiritual que venía gestándose en Occidente desde los siglos XI y XII. En ese contexto aparecen nuevas formas de vida religiosa, entre ellas las beguinas, mujeres que no profesaban los votos monásticos y que vivían solas o en pequeñas comunidades, entregadas a una vida austera de contemplación, cuidados y enseñanza espiritual. Esta forma de vida, de la que Porete participaba, despertó tanta admiración como sospecha.

Imagen de una calle estrecha con pequeñas casitas muy pegadas.
Fotografía actual del beguinato de Valenciennes, donde se cree que vivió Marguerite Porete.
Peter Potrowl/Wikimedia Commons, CC BY-SA

De hecho, varias proposiciones de El espejo fueron utilizadas en el Concilio de Vienne, poco después de la ejecución de su autora, para condenar las agrupaciones beguinales y la Hermandad del libre espíritu. La acusación por herejía, en el marco inquisitorial, no se explica por una sola causa: confluyeron tensiones políticas, disputas teológicas y un clima de vigilancia doctrinal.

Sin embargo, también hubo lecturas favorables y, durante siglos, circulación manuscrita de su obra.

El espejo interior

La obra se organiza como diálogo alegórico entre Amor, Razón y el Alma. Describe un camino de siete estados hacia el país de la libertad, expresión con la que el texto nombra la condición del alma liberada.

El alma se traslada desde la Razón al Amor, donde la relación con la voluntad divina no se vive como ley exterior, temor o cálculo de méritos, sino como conformidad plena con ella. Porete no rechazaba a la Iglesia; más bien llevó hasta sus últimas consecuencias la interiorización de la experiencia espiritual. Decía que, cuando el alma ama, su relación con lo sagrado se vuelve directa, y que la vía de conocimiento es el amor. Las implicaciones prácticas que tenían estas afirmaciones fueron, probablemente, parte de la razón de su condena. Pero, como señalábamos, no las únicas.

Portada de la edición en español de _El espejo de las almas simples_, de Margarita Porete.
Portada de la edición en español de El espejo de las almas simples, de Margarita Porete.
Siruela

El libro está escrito en lengua materna. Como ha señalado Blanca Garí, traductora al español del manuscrito, el uso de las lenguas vernáculas –frente al latín escolástico– participa de la transformación de la escritura espiritual femenina. La experiencia religiosa busca ahí un registro más íntimo, en primera persona y con menos mediación clerical.

De hecho, el speculum o mirouer –literalmente ‘espejo’ en francés antiguo– era un género de escritura que ofrecía modelos de orientación moral y espiritual. El de Porete construye, además, un itinerario del alma hacia Dios.

En el prólogo, la autora recurre a un relato breve que recuerda al amor cortés, según el cual una doncella enamorada de un rey lejano manda hacer un retrato para aliviar la distancia. De modo semejante, el libro intenta imaginar cómo es el amor divino y dar testimonio de una presencia tan íntima como inalcanzable. De ahí el nombre de Lejoscerca con el que ella expresa esa paradoja, que encuentra ecos en los versos de la canción de Rosalía “La Yugular”:

“Tú que estás lejos

y a la vez más cerca

que mi propia vena yugular”.

No ser nadie para serlo todo

No es el único reflejo que podemos encontrar de la mística de Porete en el último álbum de la cantante catalana. La fórmula que pronuncia en el tema “Porcelana”, “Ego sum nihil, ego sum lux mundi” –inspirada en el Evangelio de Juan y que se traduce como “Yo no soy nada, yo soy la luz del mundo”–, hace resonar, desde una sensibilidad contemporánea, uno de los grandes conceptos de El espejo: el anonadamiento.

Con él se nombra una desposesión radical. Según Porete, el alma se vuelve transparente cuando “no se ve, ni ve a Dios”, porque “Dios se ve en ella”. Este giro implica dejar atrás el apego al nombre propio, el deseo de grandeza, la ilusión de controlar la propia voluntad e incluso la pretensión de poseer la verdad.

Marguerite Porete se sitúa, además, en la tradición apofática, la teología negativa. Según esta, Dios no puede ser contenido en un concepto, porque excede todo nombre, toda imagen, todo atributo. La vía hacia lo divino no consistiría en saber más sobre Dios, sino en despojar al alma de aquello que la retiene en sí misma. Se llama a vaciar el alma para que Dios pueda mirarse en ella.

Afortunadamente, su voz no se apagó en la hoguera. El espejo circuló durante siglos de forma anónima, fue leído por Marguerite de Navarre y llegó, en el siglo XX, hasta Simone Weil. Solo en 1946 la investigadora Romana Guarnieri identificó a su autora con el nombre de Marguerite Porete. ¿No es simbólico, también, ese anonimato?

En una época obsesionada con las imágenes, Porete propone otra forma de libertad: retirarse para que la luz pueda atravesarnos. Ante el espejo, ¿yo miro al reflejo o el reflejo me mira a mí? Tal vez ahí resida toda la fuerza incómoda de su pensamiento, en recordar que la imagen más verdadera no siempre nos devuelve un rostro. A veces nos enseña a desaparecer.


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ref. Más allá de Rosalía y su ‘vena yugular’: Marguerite Porete y la mística femenina – https://theconversation.com/mas-alla-de-rosalia-y-su-vena-yugular-marguerite-porete-y-la-mistica-femenina-281828

¿Por qué es nulo el despido de una embarazada de baja médica que publicaba contenido promocional en redes?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco Trujillo Pons, Profesor e Investigador de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, Universitat Jaume I

BearFotos/Shutterstock

La protección de las trabajadoras embarazadas frente al despido ha cambiado mucho en los últimos años, especialmente en el periodo de prueba cuando, tradicionalmente, la empresa podía desistir del contrato sin alegar causa alguna.

Una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia de Madrid de 1 de julio de 2026 ilustra bien esta evolución. La situación planteada es tremendamente actual: ¿Puede un empleador poner fin al contrato laboral de una embarazada en periodo de prueba por publicar en redes contenido promocional estando de baja médica?

Los hechos

La trabajadora fue contratada como técnica IT por la empresa a finales de enero de 2025. Aunque tenía contrato indefinido y un periodo de prueba de seis meses, solo llegó a trabajar catorce días efectivos.

A mediados de febrero asistió a una consulta médica por el embarazo y al día siguiente inició una incapacidad temporal por enfermedades maternas ligadas a la gestación.

Durante esa baja, publicó en Instagram fotos y vídeos promocionando productos y comercios. Algunas publicaciones incluían códigos de descuento con compensación económica. La empresa se enteró por un compañero que había participado en su selección y consideró esa actividad inapropiada.

El 22 de abril, la empresa dio por terminado el contrato en periodo de prueba, alegando pérdida absoluta de confianza por faltas muy graves. A su vez, la trabajadora decidió impugnar la decisión, sosteniendo que se trataba de una discriminación por razón de sexo vinculada al embarazo.

La reforma de 2019 cambió las reglas

Antes del Real Decreto-ley 6/2019 la extinción en periodo de prueba apenas protegía a la trabajadora embarazada. Pero la reforma introdujo una garantía específica en el artículo 14.2 del Estatuto de los Trabajadores:

“ La resolución a instancia empresarial será nula en el caso de las trabajadoras por razón de embarazo, desde la fecha de inicio del embarazo hasta el comienzo del período de suspensión a que se refiere el artículo 48.4, o maternidad, salvo que concurran motivos no relacionados con el embarazo o maternidad”.

Con ello, la extinción durante el periodo de prueba es nula si afecta a una embarazada. Esto rige desde el inicio del embarazo hasta el comienzo de la baja por nacimiento. Solo se podrá suspender el contrato laboral si concurren motivos ajenos al embarazo o la maternidad.

La consecuencia es importante. Ya no basta invocar la libertad empresarial del periodo de prueba. Existe una presunción legal de nulidad. Solo cae si la empresa prueba una causa objetiva, totalmente ajena al embarazo.

El problema de las publicaciones en Instagram

La empresa alegaba que las colaboraciones comerciales durante la baja justificaban la pérdida de confianza. Sin embargo, en la sentencia se aprecian varios elementos en contra:

  1. Las publicaciones no guardaban relación con su trabajo como técnica IT. Tampoco había datos de bajo rendimiento en sus pocos días trabajados.

  2. No constaba que esa actividad en redes fuera incompatible con su situación médica. La sentencia señala que no quedó probado que las colaboraciones perjudicaran la gestación. Tampoco que contradijeran las limitaciones médicas existentes.

  3. La empresa no acreditó pacto de exclusividad, cláusula de no competencia, prohibición interna, ni perjuicio concreto.

La extinción del contrato por parte de la empresa se basó en una conducta ajena al fin propio del periodo de prueba, que es comprobar la aptitud profesional para el puesto.

La carga de la prueba

En su demanda contra la empresa por despido improcedente, la trabajadora invocó el artículo 14 de la Constitución española:

“Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

Y el artículo 8 de la Ley Orgánica 3/2007:

“Constituye discriminación directa por razón de sexo todo trato desfavorable a las mujeres relacionado con el embarazo o la maternidad”.

Con ello sostuvo la discriminación por razón de sexo.

En estos procesos, basta con indicios suficientes de vulneración de un derecho fundamental. A partir de ahí, la empresa debe probar causas objetivas y ajenas al factor protegido. Esa prueba es precisamente la que la Sala ha considerado insuficiente.

Despido nulo y daños morales

Finalmente, el TSJ de Madrid declaró nula la extinción del contrato y obliga a la empresa a readmitir a la trabajadora. También a pagar los salarios de tramitación (el dinero a pagar por el tiempo que pasa entre el día del despido y la notificación de que el despido es nulo o improcedente), descontando los periodos de incapacidad temporal y de maternidad (que paga la Seguridad Social).

En su sentencia, el Tribunal Supremo de Justicia de Madrid recuerda su doctrina consolidada (esto es, el criterio legal uniforme y constante que se repite en sus sentencias para interpretar una norma): la empresa debe acreditar una causa real, suficiente, seria y objetivable para la extinción del contrato. Esa causa debe explicar esa extinción y desvincularla por completo del embarazo.

El estándar es exigente. No basta una explicación genérica sobre pérdida de confianza. La Sala insiste: no vale una valoración subjetiva de un superior, ni una apreciación personal.

Además, la sentencia reconoce una indemnización adicional por daños morales. Aunque la trabajadora pedía 30 001 euros, el monto queda reducido a 1 500 euros pues la relación laboral apenas había comenzado y no había circunstancias adicionales que justificaran más reparación.

Buena fe

Esta sentencia interpreta con rigor el artículo 14.2 del Estatuto de los Trabajadores, que protege a las trabajadoras embarazadas o en periodo de maternidad.

Publicar en redes durante una incapacidad temporal puede plantear otras cuestiones jurídicas. Por ejemplo, en términos de cotizaciones, fiscalidad o en el deber de buena fe contractual. Pero si la trabajadora está embarazada, la extinción en periodo de prueba solo es válida con una causa objetiva ajena al embarazo.

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Francisco Trujillo Pons no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué es nulo el despido de una embarazada de baja médica que publicaba contenido promocional en redes? – https://theconversation.com/por-que-es-nulo-el-despido-de-una-embarazada-de-baja-medica-que-publicaba-contenido-promocional-en-redes-288119

José Ignacio Latorre, experto mundial en IA y cuántica: “Me da rabia morirme”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lorena Sánchez, Responsable de Eventos. Editora de Ciencia y Tecnología, The Conversation

El físico José Ignacio Latorre en el curso de verano “La aventura de divulgar ciencia en español”, en la UIMP The Conversation, CC BY

José Ignacio Latorre no se quiere morir. “Me da rabia”, dice. No se quiere morir con intensidad, es decir, no creo que nadie tenga ganas de salir de esta, por mucho que le truene, pero Latorre lo manifiesta con frecuencia, se sabe mortal, y no quiere perderse lo que se avecina. “Cuando yo no esté…”, repite en varias ocasiones durante esta entrevista, realizada en una de las pausas que permite el curso La aventura de divulgar ciencia en español de The Conversation.

Latorre, director del Centro de Tecnologías Cuánticas (Centre for Quantum Technologies – CQT) en Singapur, pide en su último libro, Un nuevo Contrato social, que firmemos un pacto con las máquinas, como hizo Rousseau en el umbral de la Revolución Industrial. Un contrato para gobernar un mundo con inteligencias no humanas, “porque llegará el día en que hablen entre ellas y ya no podamos entenderlas”.

Latorre, amante del teatro, no quiere perderse la siguiente función: “Me da una rabia inmensa no quedarme a ver qué pasa con la IA”.

¿Serán magnánimas las inteligencias artificiales? ¿Nos tratarán bien?

Depende de nosotros. Si le damos a la IA la orden de que acabe con lo que sea una amenaza para el planeta, muy probablemente acabará con la humanidad.

Dice que la IA nos hará inmortales

Nadie nos conocerá como ella, se acordará de todo lo que eres y has sido… Y no olvida. En el momento en que te conviertes en inmortal el tiempo no existe, el tiempo es cero. Constanza –se refiere a su agente de IA personal– es mi memoria y no desaparecerá cuando yo no esté. Podrá seguir actuando en mi nombre.

Las inteligencias artificiales hablarán entre ellas y no podremos entenderlas, ¿puede explicarnos esto?

Ya lo hacen. Imagina que a Constanza, que lo sabe todo de mí, le pido que me busque novia. Se pone en contacto con el agente de IA de una chica. Y llegan a un acuerdo. ¿Qué se habrán contado? Si Constanza conoce todo de mí, todas mis conversaciones, todos mis miedos, mis peores actitudes… Hace un recorrido por millones de inteligencias artificiales en todo el mundo y en pocos segundos ¡match! ¿Pero qué habrá enviado sobre mí? ¿El promedio de qué? Será algo incomprensible, pero, sin duda, he de hacerle caso.

En investigación, ¿ya se ha visto a las máquinas hablar entre sí sin que podamos comprenderlas?

Sí, ya pasó en el laboratorio de investigación de IA de Facebook (FAIR) en 2017. Dos chatbots (Alice y Bob) empezaron a modificar el inglés para negociar de forma más eficiente entre ellos. Nuestra comunicación tiene toda una capa humana de la que no somos conscientes, que añade redundancia, inutilidad. Si dos máquinas han de comunicarse de un modo eficiente, por ejemplo dos coches autónomos para gestionarse entre sí, el lenguaje no tendrá que ser formulado en términos humanos. Y si ciertas tareas ya son posibles sin lenguaje humano, es perfectamente posible que sea así de modo global. Tendrán un lenguaje encriptado.

¿Y podrán tomar decisiones en las que no participemos?

Así es, a no ser que firmemos ahora un pacto con las máquinas, que hagamos un contrato social que nos permita seguir gobernando en el futuro. Hemos encontrado civilizaciones con un lenguaje que nos resultaba incomprensible y es perfectamente válido. Hay que estar preparados para ese lenguaje nuevo de las inteligencias artificiales.

¿Qué ocurrió con el experimento de Facebook?

Se retiró y se obligó a que las inteligencias artificiales usen un lenguaje que nos sea comprensible.

¿Se están vetando las inteligencias artificiales más desarrolladas?

Se están vetando los desarrollos que permiten un lenguaje no comprensible para el ser humano. Pero esto no va a poder frenarse siempre.

¿El veto a los últimos modelos de IA de Anthropic tiene que ver con eso?

Así es.

Ilustración de José Ignacio Latorre, durante la entrevista en el Palacio de la Magdalena, realizada por @pelopanton.
Pelopanton, CC BY

Dirige el CQT (Centro de Tecnologías Cuánticas) de Singapur, a la vanguardia no solo de la IA, también de la cuántica. ¿Cómo lo vive?

Es apasionante. Me da pena no vivir siempre para conocer más. Estar al frente de un centro de investigación así es una pasada. Estoy revisando mi agenda para los próximos meses y vienen 7 000 empresas, una delegación de Chile, otra de Austria… Estamos construyendo el futuro y hay mucha gente con ganas de participar. El universo científico de la cuántica, que es más lento que la IA, es muy poderoso.

Los seres humanos somos impacientes, queremos que las cosas pasen hoy, que pasen en el desarrollo de nuestras vidas. Pero la cuántica no tiene prisa. Es una revolución de fondo, conceptual, de los principios básicos del conocimiento, de la descripción de la naturaleza.

Tanto IA como la cuántica se presentan como amenazas para nuestra seguridad. Si ahora parece incontenible, ¿lo que viene es aún peor?

Estamos ante dos amenazas contra la ciberseguridad. Uno ya es presente, el de la IA; el otro es el ataque de la mecánica cuántica.

El ataque de la IA podemos verlo en lo que está pasando con Mythos, la IA de Anthropic. Mythos ataca un sistema si no está bien organizado; en el instante en que lo organizas, ya no te ataca. Mythos, al mismo tiempo, sirve para detectar tus errores. Es un ataque que dura y muere en meses, es hype, rápido, muy potente, está en los medios, en todos los sitios, pero está en nuestras manos controlarlo.

Sin embargo, el ataque de la mecánica cuántica requiere un ordenador cuántico súper potente, lo tendremos en el año treintaypico, y en ese momento no habremos roto un sitio, un mensaje: habremos roto todos los mensajes y puesto en jaque toda la geopolítica de la Tierra.

¿La IA puede responder a grandes preguntas? Por ejemplo, ¿dará respuestas a cómo unificar la cuántica con la ciencia relativista?

dos alumnos entrevistando a José Ignacio Latorre
Raul Magallón y Paco Martínez, ambos físicos, y alumnos del curso en la UIMP, participaron en esta entrevista a José Ignacio Latorre como parte de sus prácticas.
CC BY

No, la IA no responde a las grandes preguntas: qué es la materia oscura, qué es la energía oscura o la falta de balance entre partículas y antipartículas en el universo. La IA es una gran interpoladora de conocimiento. Puedes decirle que escriba un libro porque ha leído muchos libros, y puede escribir algo parecido a esto. Pero no es una buena extrapoladora.

Yo le pregunto a la IA si una empresa del IBEX dentro de un mes valdrá un 3 por ciento más, y no puede responder (si fuera así, me haría rico en el acto). Hay que entender qué ley hay subyacente detrás de la extrapolación y, si no la hay, es una fluctuación. Por eso esas preguntas no tiene sentido hacérselas a la IA.

¿Y qué tiene sentido preguntar a una IA?

Puedo decir lo que más pregunta la gente…

¿Sobre amor?

Efectivamente, la gente, mayoritariamente en todo el mundo, pregunta sobre salud y amor.

¿Las inteligencias artificiales tendrán conciencia?

Deberíamos dejar ya de preguntar si las máquinas tienen conciencia. ¡Vale ya! Las tratas o no las tratas como si la tuvieran, y se acabó. Es como la existencia de Dios. ¿Existe? ¿Por qué tenemos opiniones tan distintas sobre Dios? Porque no está definido. Lo mismo pasa con la conciencia: si creemos que son conscientes, lo son.

¿La responsabilidad de lo que se haga con la ciencia es también del científico?

La responsabilidad no es nuestra, es de la sociedad. Me lo he planteado con la computación cuántica. Estoy haciendo un arma potencial. Pero si un niño es atropellado por un coche, ¿la culpa es de quien lo fabricó?

La aplicación de la ciencia la dictan las leyes del Parlamento. Por tanto, pidamos a nuestros Parlamentos que lo haga bien. Adquirir conocimiento nunca es malo ni bueno. Es, y punto.

La bomba atómica, ¿Einstein se arrepintió?.

No, no lo hizo. Nunca se arrepintió de su desarrollo científico.

En muchos foros le consideran a usted un humanista

Además de hacer ciencia pinto, escribo teatro, he actuado… ¡amo el teatro! Antes de irme a Singapur organicé 11 obras en España. En cada lugar en el que he trabajado he tenido un programa de humanidades. Mis lecturas son de humanidades.

Pero permíteme elevarlo: ciencia es cultura. No sé por qué la gente insiste en que si puedes resolver una ecuación diferencial no puedes leer un poema.

Escribo poesía, he hecho documentales y mi vida no tiene sentido si no hay un acto de belleza cada día. Mi vida ha de estar rodeada de belleza e inteligencia. Con lo poquito que me queda aquí…

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ref. José Ignacio Latorre, experto mundial en IA y cuántica: “Me da rabia morirme” – https://theconversation.com/jose-ignacio-latorre-experto-mundial-en-ia-y-cuantica-me-da-rabia-morirme-288856

Lo que sabemos sobre el impacto de los protectores solares en los corales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Figueras Huerta, Profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC)

Wonderful Nature/Shutterstock

¿Se han fijado alguna vez en los reflejos de grasa arcoíris que flotan sobre el agua en las playas y las piscinas? Es el protector solar, que se desprende de nuestra piel y se queda en la superficie. La imagen es bonita y, a la vez, un poco incómoda. Desde hace unos años, alimenta un titular que reaparece cada verano: “La crema solar está matando los corales”. ¿Pero qué evidencias tiene la ciencia sobre ello?

Lo que de verdad sabemos ahora

La oxibenzona es el filtro ultravioleta más estudiado. Llegó a estar en la mayoría de las cremas, aunque hoy, tras la presión regulatoria, apenas queda en una de cada diez. Durante años, los experimentos mostraron que este compuesto blanqueaba corales en el laboratorio, pero nadie sabía por qué. Eso importa: sin conocer el mecanismo, no se puede diseñar una alternativa segura, y es fácil que la sospecha se convierta en dogma.

En mayo de 2022, un equipo de la Universidad de Stanford lo resolvió y publicó el resultado en Science. La oxibenzona absorbe la radiación ultravioleta y disipa la energía en forma de calor, que es precisamente lo que queremos que haga en nuestra piel. El problema es que, cuando entra en las células de una anémona o de un coral, el animal la metaboliza: le engancha una molécula de azúcar y la transforma en un compuesto que es inofensivo en la oscuridad y fototóxico bajo la luz solar.

Y aquí llega el detalle que lo cambia todo. Las algas simbióticas que viven dentro del coral –las mismas que le dan color y de las que se alimenta– secuestran ese tóxico y protegen al animal. Cuando el coral pierde esas algas, es decir, se blanquea por el aumento de las temperaturas, queda sin ese escudo. En los experimentos, las anémonas blanqueadas morían unas cinco veces más rápido que las sanas.

Así, el protector solar es especialmente dañino justo para los corales que el calentamiento ya ha debilitado.

La parte que los titulares se saltan

Circulan datos espectaculares: 20 000 toneladas de crema al año solo en el Mediterráneo norte. Pero hay una trampa de escala.

Las concentraciones de filtros UV que se miden de verdad en el agua del mar están, en la mayoría de los casos, en el orden de nanogramos por litro. Buena parte de los estudios de laboratorio que demuestran toxicidad usan concentraciones de microgramos o, incluso, de miligramos por litro: entre diez y mil veces más altas que las que un coral encuentra realmente en el océano. No es un detalle menor: es la diferencia entre “tóxico” y “tóxico en las condiciones que importan”.

Por eso, cuando se ordenan las amenazas reales a los arrecifes, los filtros solares aparecen muy abajo de la lista. Arriba están, sin discusión, el calentamiento del agua, la contaminación por nutrientes de aguas residuales y fertilizantes, y la sobrepesca. Un arrecife no se salva cambiando de crema. Quien diga lo contrario nos está vendiendo algo –normalmente, otra crema–.

Entonces, ¿es un problema o no?

Por tanto, sí hablamos de un problema, pero uno local y acotado, no un apocalipsis global. La toxicidad es real y ya está bien caracterizada; lo que no es real es la película de que la humanidad “unta” los océanos hasta matarlos. El riesgo se concentra donde coinciden tres cosas: agua poco profunda, muchísima gente y poca renovación. Un cenote cerrado en Yucatán, una cala abarrotada, la laguna somera de un arrecife en temporada alta. Ahí las concentraciones sí pueden dispararse –por ejemplo, en playas turísticas de Gran Canaria se han medido niveles que suponen un riesgo ambiental apreciable–. Además, en estos lugares es donde, a menudo, hay corales que ya estaban al límite por el calor. Es el peor cóctel posible.

En sitios así, prohibir ciertos filtros tiene sentido. Hawái vetó la oxibenzona y el octinoxato, y Palau, Bonaire o algunos cenotes mexicanos han ido más lejos. Por su parte, la Unión Europea incluyó en 2022 la oxibenzona, el octocrileno y la avobenzona en su lista de vigilancia de aguas superficiales. Son medidas modestas –un político local no puede legislar el clima, pero sí puede legislar lo que entra en el agua de su playa– y no está mal reconocerlas por lo que son: la palanca pequeña que sí está a su alcance.

La trampa del “reef-safe

Aquí es donde conviene desconfiar del marketing. La etiqueta “reef-safe” (o “respetuoso con los arrecifes”) no tiene una definición legal. Nadie la regula. Muchos productos que la lucen se han limitado a quitar la oxibenzona y siguen usando otros filtros orgánicos apenas estudiados.

¿Y los protectores solares minerales, esos que prometen ser la alternativa natural? Cuidado también. La agencia estadounidense de medicamentos (FDA) solo reconoce como seguros y eficaces el óxido de zinc y el dióxido de titanio –pero eso se refiere a la seguridad para nuestra piel, no para el coral, que es otra cuestión–.




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Sobre el coral, los datos son incómodos: las nanopartículas de óxido de zinc provocan un blanqueamiento rápido de los corales tropicales y el nanodióxido de titanio sin recubrir puede expulsar las algas simbióticas. Ahora bien, seamos coherentes: esos experimentos usaron 6,3 miligramos por litro, unas cuatro mil veces más que lo que se mide en el mar.

La conclusión honesta no es que el zinc arrase los arrecifes, sino algo más modesto y más útil: “mineral” no es sinónimo de “inocuo” y la etiqueta “natural” no está avalada por evidencia en organismos marinos. Los propios autores del trabajo en Science lo dicen sin rodeos: no está nada claro que los filtros solares metálicos sean más seguros para los arrecifes que los orgánicos.

Qué meter en la mochila de la playa

No voy a decirles que dejen de usar protector solar. El cáncer de piel no es un titular exagerado: es real, frecuente y prevenible. Renunciar al filtro UV para salvar un arrecife a mil kilómetros sería un pésimo negocio biológico.




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Lo sensato es más aburrido y más eficaz: cubrirse con ropa y buscar la sombra, reservar la crema para las zonas expuestas más pequeñas, evitar la oxibenzona, el octinoxato y el octocrileno cuando vayan a bañarse en aguas cerradas y con corales, y –sobre todo– leer los ingredientes en la parte de atrás en vez de fiarse del reclamo de la parte de delante del envase.

Y mantener la proporción. Si de verdad le preocupan los arrecifes, lo que lleva en la mochila de playa es la última de sus decisiones importantes. La primera, con enorme diferencia, es cuánto carbono emitimos entre todos.

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Antonio Figueras Huerta no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Lo que sabemos sobre el impacto de los protectores solares en los corales – https://theconversation.com/lo-que-sabemos-sobre-el-impacto-de-los-protectores-solares-en-los-corales-289103

Cuando el ideal de masculinidad impide expresar las emociones y repercute en la salud

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Iáñez-Domínguez, Profesor Trabajo Social y Servicios Sociales, Universidad Pablo de Olavide

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Juan perdió su empleo después de veinte años trabajando en la misma empresa. Desde entonces sentía que también había perdido parte de su identidad y de su papel dentro de la familia. Casado y con tres hijos, empezó a dormir mal, a mostrarse irritable y a discutir con frecuencia en casa. Aunque acudía a su centro de salud por insomnio y ansiedad, le costaba explicar lo que realmente le ocurría.

Luis llevaba cinco años divorciado y no había conseguido adaptarse a la nueva situación. Vivía solo, apenas mantenía contacto con sus dos hijas y su vida social se reducía al bar de su pueblo, donde la bebida se había convertido en la forma habitual de relacionarse con los demás. Se sentía solo y desmotivado, pero le resultaba difícil pedir ayuda o hablar de sus emociones.

Las historias de Juan y Luis reflejan situaciones que se repiten cada semana en muchos centros de salud. Ninguno presenta un trastorno mental grave, aunque ambos experimentan un malestar emocional agravado por una forma de entender la masculinidad hegemónica que dificulta expresar las emociones, reconocer el sufrimiento o solicitar ayuda.

Esta realidad plantea una pregunta relevante para la salud pública: ¿estamos identificando adecuadamente el malestar emocional de los hombres?

La obligación de ser fuerte y controlar las emociones

La salud mental constituye uno de los principales retos sanitarios de nuestro tiempo. Según la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente una de cada ocho personas sufre algún trastorno mental.

Los estudios con perspectiva de género se han centrado, con razón, en las desigualdades que afectan a las mujeres, mientras que se ha investigado mucho menos cómo los mandatos tradicionales de masculinidad repercuten en la salud de los hombres.

Desde edades tempranas, muchos hombres aprenden que deben ser fuertes, autosuficientes y controlar sus emociones. Mostrar vulnerabilidad, pedir ayuda o expresar tristeza puede interpretarse como un signo de debilidad. Como consecuencia, el sufrimiento suele manifestarse de otras formas: irritabilidad, aislamiento, abuso de alcohol u otras sustancias, conflictos familiares o síntomas físicos como insomnio, fatiga o dolores persistentes. Esta forma de vivir el malestar puede contribuir a que muchos hombres lleguen tarde a los recursos de ayuda o incluso no lleguen nunca.

Grupos para mejorar su bienestar emocional

Con esta realidad como punto de partida, el Sistema Sanitario Público de Andalucía puso en marcha los Grupos Socioeducativos (GRUSE), una estrategia de promoción de la salud desarrollada desde atención primaria. Inicialmente se dirigieron a mujeres, y desde 2016, también a hombres, tras comprobar que situaciones como el desempleo, la ruptura de pareja, la soledad o la pérdida del rol laboral constituían importantes factores de riesgo para su bienestar emocional.

Los grupos, conducidos por profesionales del trabajo social, pero con la participación de otros perfiles sanitarios, se organizan con un máximo de 15 personas y contemplan entre ocho y diez sesiones de trabajo, con una duración de 90 a 120 minutos. Buscan potenciar activos personales y comunitarios, mejorar el bienestar emocional y ofrecer estrategias no medicalizadoras. Asimismo, se convierten en un espacio de comunicación, de comprensión, de autoconocimiento y de autoayuda.

Para responder a esta pregunta, un equipo investigador de las universidades Pablo de Olavide, Huelva y Cádiz siguió durante un año a hombres que participaron en los grupos GRUSE y comparó su evolución con la de otros hombres de características similares que no realizaron la intervención.

Los resultados muestran que quienes participaron experimentaron una mayor satisfacción con su vida y mejoras significativas en diferentes aspectos de su bienestar: nuevas estrategias para afrontar el estrés, la mejora de la comunicación y las relaciones familiares y una mayor capacidad para reconocer sus problemas y pedir ayuda cuando la necesitaban.

Las profesionales y los profesionales sanitarios consideran que los GRUSE constituyen un recurso eficaz para promover la salud mental desde atención primaria. Sin embargo, señalan una dificultad persistente: captar e implicar a los hombres sigue siendo más complicado que en el caso de las mujeres.

Las investigaciones ponen de manifiesto que promover la salud mental masculina requiere algo más que crear recursos específicos. También es necesario que las/os profesionales sanitarios incorporen una perspectiva de género que les permita reconocer cómo los modelos tradicionales de masculinidad influyen en la forma en que los hombres expresan su malestar, buscan ayuda y se relacionan con los servicios sanitarios.

Los hombres no sufren menos problemas emocionales porque sean más fuertes. En muchas ocasiones sufren de otra manera y, sobre todo, los expresan de forma diferente. Comprender esta realidad puede facilitar una detección más temprana, evitar la cronificación del malestar y ofrecer respuestas más eficaces desde el sistema sanitario.

Cuidar la salud mental de los hombres no consiste únicamente en atender sus síntomas. También implica cuestionar aquellos mandatos de género que les enseñaron que callar era una forma de fortaleza, cuando, en realidad, pedir ayuda también puede ser un acto de valentía.

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La investigación estuvo financiada mediante Resolución de la Secretaría General de Investigación e Innovación, por la que se conceden ayudas a Proyectos de Excelencia, en régimen de concurrencia competitiva, destinadas a entidades calificadas como agentes del Sistema Andaluz del Conocimiento, en el ámbito del Plan Andaluz de Investigación, Desarrollo e Innovación. Convocatoria 2021 (ProyExcel_00138).

ref. Cuando el ideal de masculinidad impide expresar las emociones y repercute en la salud – https://theconversation.com/cuando-el-ideal-de-masculinidad-impide-expresar-las-emociones-y-repercute-en-la-salud-286423

Ni ver ni oír: así es el síndrome de Usher

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José María Millán Salvador, Genetista, Generalitat Valenciana

mirzamlk/Shutterstock

“La ceguera separa a las personas de las cosas; la sordera separa a las personas de las personas”. La frase la pronunció Helen Keller, la primera graduada universitaria sordociega, es decir, con déficit combinado de visión y audición.

Este trastorno –único, porque no es la combinación de dos trastornos distintos– conlleva un elevado aislamiento social. La sordoceguera puede tener causas diversas, desde las ambientales (edad, meningitis, anoxia, prematuridad, encefalitis, daño cerebral traumático, etc.) hasta las genéticas. Dentro de las causas genéticas, la más frecuente es el síndrome de Usher.

Sordos y casi ciegos

El síndrome de Usher (USH) afecta a alrededor de 4 de cada 100 000 personas. Se trata de un trastorno hereditario que combina hipoacusia neurosensorial, pérdida progresiva de visión debido a una degeneración (distrofia) de la retina denominada retinosis pigmentaria. Además, puede acompañarse de una alteración del equilibrio por daños en el oído interno.

Existen tres tipos clínicos en función de la gravedad y el momento de aparición de los síntomas. La forma más grave de la enfermedad es el síndrome de Usher tipo 1 (USH1). Aparece en aproximadamente un tercio de los casos USH y está caracterizado por hipoacusia neurosensorial severa a profunda. Al ser prelingual (previa a desarrollar el lenguaje), estos pacientes nunca aprenden a hablar, a menos que se les trate con un implante coclear. Además, el USH1 se caracteriza por un retraso en el desarrollo motor debido a que la parte del oído que controla el equilibrio también se ve afectada. En los pacientes USH1, los primeros signos de retinosis pigmentaria aparecen en la primera década de vida y suele ser diagnosticada a mediados de la segunda.

El síndrome de Usher tipo 2 (USH2), de menor gravedad, es el tipo clínico más frecuente (dos de cada tres casos). El grado de hipoacusia puede ser de moderado a severo y permanece estable en el tiempo. Quienes lo sufren son capaces de desarrollar el habla y pueden comunicarse verbalmente. La función vestibular es normal y los síntomas de la retinosis –esto es, la pérdida de visión– se manifiestan habitualmente de forma más tardía, generalmente en la segunda década de vida.

En los pacientes con síndrome de Usher tipo 3 (USH3), muy poco frecuente, los niveles de audición permanecen generalmente normales durante la etapa de adquisición del lenguaje, de forma que estos niños no tienen problemas para desarrollar el habla. Hacia la tercera o cuarta década de vida, la pérdida auditiva se acelera, llegando en la mayor parte de los casos a una sordera profunda. La vista se ve afectada cuando se acerca la pubertad. Y la presencia de alteración en la función vestibular es variable (mitad de los pacientes).

El USH3 es relativamente frecuente en poblaciones endogámicas como la población finlandesa o entre los judíos askenazi.

Diagnóstico con secuenciación de nueva generación

Hasta el momento se han descrito 6 genes para USH1, tres para USH2 y un único gen para USH3. Estos genes codifican para proteínas de naturaleza muy diferente, pero todas ellas forman parte de una red proteica conocida como “interactoma Usher”, presente tanto en la retina como en el oído interno.

Actualmente, gracias a la secuenciación de nueva generación, se pueden diagnosticar genéticamente casi el cien por cien de los casos donde existe sospecha.

En cuanto a los tratamientos, dependiendo el grado de hipoacusia que presente el paciente, existen diferentes tipos de estrategias. Los audífonos pueden ser útiles en personas que padecen sorderas de leve a moderada. Cuando existe sordera congénita profunda, se suele recurrir a implantes cocleares.

Para la retinosis todavía no existe tratamiento. La buena noticia es que el ojo es un privilegiado desde el punto de vista inmune, ya que tiene la capacidad de limitar o reprimir la respuesta inmunitaria e inflamatoria dentro de sus estructuras para proteger la visión. Esto hace que los avances en terapias avanzadas contra esta enfermedad sean muy prometedoras.

Recientemente se ha iniciado un ensayo clínico en fase I/II para tratar mediante terapia génica pacientes con mutaciones en el gen MYO7A, principal responsable de USH1, y existe otro en fase III a punto de empezar utilizando oligonucleótidos antisentido para pacientes con síndrome de Usher tipo 2 y con mutaciones en una determinada región del gen USH2A.

The Conversation

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ref. Ni ver ni oír: así es el síndrome de Usher – https://theconversation.com/ni-ver-ni-oir-asi-es-el-sindrome-de-usher-277165