Se estrena una nueva película dramática de Almodóvar pero… ¿de verdad ha abandonado el cineasta la comedia?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Javier Calvo Anoro, Profesor en el Grado en Comunicación Audiovisual, Universidad San Jorge

Patrick Criado y Bárbara Lennie en una escena de _Amarga Navidad_. El Deseo

Desde hace años hay en Pedro Almodóvar (Calzada de la Calatrava, 1949) una peculiaridad narrativa recurrente: la ruptura del tono trágico con inesperadas salidas humorísticas, muy breves, pero impactantes. La dama burguesa que reprende a su hija monja por interrumpirla mientras falsifica cuadros del pintor surrealista Chagall en Todo sobre mi madre; la recepcionista que comenta con una amiga, por teléfono, la rotundidad de sus deposiciones fecales en Hable con ella; el padre y el hijo que acuden a una boutique de segunda mano para vender, resignados, todo lo que la madre ha abandonado al huir del hogar, en La piel que habito. Son, como diría el crítico Roland Barthes, el punctum del filme, ese detalle especial e inesperado que atrae la atención de la imagen y altera su campo temático y formal.

Almodóvar es ese autor que recoge como nadie el testigo del esperpento español, que desplaza la tradición más popular a un primer plano y retrata lo folclórico desde la sabiduría de haberlo vivido. Pero es, también, el director más vanguardista, el que exuda underground en cada fotograma, el que refleja en su puesta en escena las tendencias globales en decoración, arte y moda. Eso también lo ha experimentado. Así es capaz de equilibrar, por un lado, la muñeca legionaria sobre el armario de la tele (en La flor de mi secreto) y, por otro, el jersey multicolor de Loewe en La habitación de al lado. cuyo precio alcanza las cuatro cifras.

Por eso, ante el inminente estreno de su vigesimocuarta película, Amarga Navidad, ¿qué cabe esperar?

Las dos vidas de Almodóvar

Amarga Navidad es también, a su manera, un juego de balanzas: la historia de un director (Leonardo Sbaraglia) que rueda una historia sobre una directora (Bárbara Lennie). Este contexto autorreferencial ya lo trabajó en obras como Dolor y gloria, una posición que se presume ideal para plantear algunas de las cuestiones que han orbitado sus trabajos más biográficos: la creatividad, la familia y la maternidad (¿no es dirigir una forma de dar a luz?) o, muy especialmente, la relación entre arte y vida.

Pero ¿cómo se sitúa esta nueva película en el corpus de su director? Hay muchas tentativas de clasificar la filmografía almodovariana. De manera habitual, se suele nombrar la celebérrima Todo sobre mi madre (1999) como punto de inflexión entre un Almodóvar más castizo y festivo y otro más maduro y autorreflexivo.

Una mujer con una gabardina roja delante de un cartel con una mujer con labios rojos.
Cecilia Roth en un fotograma de Todo sobre mi madre.
El Deseo / Teresa Isasi

En esta visión influyen dos aspectos. Por un lado, el unánime reconocimiento universal a la película, que acumuló destacados premios en certámenes cinematográficos de todo el mundo –y que culminó con la obtención del Óscar a la Mejor película extranjera–. Por otro, la sustitución del género de la comedia loca por un tono dramático mucho más contenido que suele entenderse, de manera popular, como algo más “serio”.

Esto es cuestionable. En realidad, antes de Todo sobre mi madre Almodóvar ya se manejaba bien en el terreno de los premios internacionales (ahí está su nominación al Óscar de 1989 con Mujeres al borde de un ataque de nervios) y del melodrama no cómico (La ley del deseo es de 1987). Sin embargo, es cierto que esta película marca un nuevo rumbo. En ella, el director de Kika deja atrás ciertos manierismos y referencias –el Madrid de los ochenta, la provocación hilarante– y adopta otros –el drama más trascendental y humano, la mirada internacional– porque también él se ha resituado en el mundo. Y, así, entendemos que esta evolución no puede ser sino fruto de su propia vida.

Hasta Mujeres…, la filmografía almodovariana tiene un escenario claro, Madrid, y unas formas dominantes (que no únicas): las de la comedia de enredo y provocación libertina, de múltiples líneas narrativas que se entrecruzan con cierto caos.

Esto no evita que aparezcan, de vez en cuando, otras orientaciones, como el drama más pasional de Entre tinieblas o el retrato neorrealista de ¿Qué he hecho yo para merecer esto?. Almodóvar va curtiéndose, a través de este camino, desde la experimentalidad de su primera obra hasta el dominio técnico y la limpieza narrativa de las posteriores, entre referencias clásicas al underground, el pop y el casticismo.

Cuatro mujeres sentadas en un sofá con las piernas cruzadas.
María Barranco, Rossy de Palma, Julieta Serrano y Carmen Maura en una fotografía promocional de Mujeres al borde de un ataque de nervios.
El Deseo DA S L U Foto Macusa Cores

A principios de los 90, sin embargo, el cineasta se alía con la productora francesa Ciby 2000 (que también ha aportado capital a la obra de autores como David Lynch o Emir Kusturica) y su mirada se internacionaliza. Tacones lejanos triunfa en Francia, Todo sobre mi madre rompe el Madrid nuclear y se traslada a la cosmopolita Barcelona, y La habitación de al lado nos lleva, de la mano de actrices de Hollywood, a otro continente.

El director es una figura cada vez más planetaria, pero, también, inevitablemente, más madura. La autorreferencialidad hilarante de Los amantes pasajeros (2013) es una excepción en una dirección que apuesta por códigos más trágicos como el drama familiar (Volver) o el thriller (La mala educación). Su propia vida acumula responsabilidades y preocupaciones: Almodóvar adquiere un compromiso político más marcado, su cuerpo comienza a experimentar el desgaste de la edad y su cine deja progresivamente de lado la frivolidad para adoptar un mayor realismo narrativo y formal.

Dulce y amarga Navidad

El último eslabón en esta cadena es, como decíamos al principio, esa Amarga Navidad sobre la cual cabe profetizar una continuidad en la etapa otoñal, comedida, de su obra, fruto de su proyección global y de su propia evolución como persona. Para bien o para mal, y como el resto de los mortales, Almodóvar no puede recuperar su tiempo perdido, pero tampoco le interesa hacerlo.

Los fans, aun así, seguiremos esperando en cada nueva película esos puntuales deslices cómicos, esos tímidos vistazos a su época más juguetona, que nos recuerdan, a golpe de impacto surrealista y cañí, quién es Pedro Almodóvar: en origen, un proletario forjado en los excesos de la Movida; después, un acomodado icono cultural; por siempre, el cineasta que mejor supo reflejar su propia vida en el arte.


¿Quiere recibir más artículos como este? Suscríbase a Suplemento Cultural y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Cultura Claudia Lorenzo.


The Conversation

Javier Calvo Anoro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Se estrena una nueva película dramática de Almodóvar pero… ¿de verdad ha abandonado el cineasta la comedia? – https://theconversation.com/se-estrena-una-nueva-pelicula-dramatica-de-almodovar-pero-de-verdad-ha-abandonado-el-cineasta-la-comedia-278267

El departamento financiero: de ‘llevar la contabilidad’ de la empresa a gestionar un ecosistema complejo y diverso

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rodrigo Martín García, Profesor de Finanzas, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

Natali _ Mis/Shutterstock

Durante décadas, la imagen del departamento financiero fue relativamente estable: contabilidad, facturación, fiscalidad, tesorería. Esa visión, de hecho, se mantiene en muchas pymes donde, a veces, la contabilidad y las obligaciones fiscales se externalizan. Por el contrario, en las empresas medianas y grandes, el departamento financiero agrupa diversidad de funciones: tesorería y gestión de liquidez, informes de gestión, fiscalidad, planificación y análisis financiero, control de gestión, financiación bancaria y del mercado de capitales, relaciones con los inversores, auditoría interna y cumplimiento normativo. Y, en muchas compañías, además, coordina los informes de sostenibilidad.

Por tanto, se ha pasado de registrar lo que ocurre en la empresa a gestionar un sistema complejo de riesgos: de liquidez, solvencia, regulatorios, reputacionales y, más recientemente, los riesgos ESG (medioambientales, sociales y de gobernanza). Para responder a estos retos, en muchas empresas las funciones del departamento financiero se han convertido en una sucesión de juegos malabares.




Leer más:
Modelo ESG: El medioambiente, la sociedad y el buen gobierno, claves de la empresa actual


Los mimbres de un departamento financiero

La contabilidad constituye el núcleo de las funciones del departamento financiero. De ella, se nutren las áreas de fiscalidad y tesorería. Alrededor se encuentran las funciones transversales:

  • Operaciones, que genera las funciones básicas (contabilidad, tesorería) de un departamento financiero.

  • Control de gestión y elaboración de informes (reporting), para poder tomar decisiones informadas.

  • Auditoría interna y cumplimiento normativo (compliance), para que todo se haga conforme a las normas y a las políticas internas.

Sobre estos cimientos se apoyan la planificación financiera y fiscal y la relación con los inversores. El objetivo: tomar las mejores decisiones de inversión y financiación.




Leer más:
Creación de valor económico, ¿alquimia o realidad?


Liquidez y financiación en un entorno complejo

Entre julio de 2022 y septiembre de 2023, el Banco Central Europeo elevó los tipos de interés desde 0 hasta el 4 %. Aunque posteriormente han ido bajando, recordemos que a partir de 2012 estuvieron por debajo del 1 % y al 0 % de 2016 a 2022.

Aquí se presenta el primer malabar: asegurar que la empresa cumpla a tiempo sus compromisos financieros. Sin embargo, cuando los costes financieros suben (lo que se produce con las variaciones al alza en los tipos de interés) entran en juego medidas como refinanciar préstamos, renegociar condiciones, ajustar plazos de cobro a clientes y de pago a proveedores, emitir deuda, reducir dividendos para reforzar fondos propios o solicitar nuevas aportaciones a los socios.

Este tipo de decisiones no pueden tomarse sin un análisis suficiente o apoyándose en la intuición y no en los datos financieros de la empresa. De ahí la necesidad de construir un sistema de previsión por escenarios, estableciendo límites y alertas tempranas y aplicando una disciplina de decisiones basada en un cuadro de mando financiero (una herramienta de gestión que reúne los indicadores clave de rendimiento, ingresos, beneficios, etc., y permite medir la salud financiera de la empresa) y el permanente diálogo con los bancos.




Leer más:
Las nuevas cuentas del Real Madrid: ingresos récord, pero también una deuda financiera sin precedentes


Navegar la inflación regulatoria de la sostenibilidad

El segundo malabar es la adaptación al despliegue regulatorio que se ha venido produciendo en el ámbito de la sostenibilidad. La Directiva de Información Corporativa sobre Sostenibilidad (CSRD) amplió el perímetro de información de sostenibilidad de 11 000 a más de 50 000 empresas en la UE. No obstante, la Directiva stop-the-clock, de abril de 2025, ha retrasado dos años su aplicación en muchas compañías, y podría hacer que el 80 % de las inicialmente previstas quedaran exentas.

Para los departamentos financieros, el cumplimiento de normativas nacionales y supranacionales implica interpretar normas (que a veces se revisan sobre la marcha), coordinar información repartida por toda la empresa y garantizar su fiabilidad, juntando las piezas de un rompecabezas en movimiento.

En este caso, la solución está en tratar la sostenibilidad como un cierre contable más y asignar responsables claros, criterios homogéneos, controles internos y trazabilidad. Así, podrá proporcionar reportes consistentes, incluso en caso de ajustes normativos.




Leer más:
La sostenibilidad se ha vuelto insostenible en la Unión Europea


Tecnología y ciberriesgos

La digitalización y la inteligencia artificial están automatizando tareas financieras rutinarias: asientos contables, clasificación de gastos y modelos de previsión de tesorería.

Esto permite enfocarse en actividades de mayor valor. Pero, como contrapartida, incorpora nuevos riesgos: dependencia de sistemas opacos, ciberseguridad, posibles sesgos difícilmente trazables en modelos de previsión, y la necesidad de apostar por perfiles que conjuguen competencias financieras, tecnológicas y de análisis de datos.

La coordinación entre el departamento financiero y el de tecnologías de la información (IT) es clave en la prevención y detección de fraudes (internos y externos). El tercer malabar es, pues, triple: automatizar sin renunciar a la toma de decisiones, reforzar el control sin obstaculizar y mantener a raya la burocracia.

La solución, en este caso, pasa por la segregación de funciones, la monitorización continua, la formación y la integración de finanzas e IT en un marco único de gestión del riesgo, priorizando trazabilidad y respuesta ante incidentes. Algunos llaman a esto un ecosistema transversal de datos.




Leer más:
Ciberseguridad y resiliencia empresarial: cómo protegerse de un ciberataque


Más allá del organigrama

La estructura y el peso del área financiera indican qué metas u objetivos persigue la empresa y con qué herramientas cuenta para lograrlo. En el contexto actual, desde el departamento financiero se toman decisiones que van más allá del organigrama y afectan a distintas cuestiones. Por ejemplo, cómo afronta la empresa el riesgo climático, respeta los derechos laborales en su cadena de suministro o aprovecha las oportunidades de la transición verde y digital.

Por eso, son claves los controles internos, una adecuada formación y actualización de habilidades, saber atraer y retener talento, y contar con una cultura corporativa ética y responsable. Y, por supuesto, invertir en análisis de datos y en plataformas de business intelligence para el análisis de datos en el entorno empresarial, y de planificación de recursos empresariales (ERP).

Con esas herramientas es posible, por una parte, centralizar y automatizar la gestión de los procesos clave, y por la otra, detectar errores, anomalías o malas prácticas. De ello dependen la estabilidad del empleo, los plazos de pago a proveedores, la calidad de información a inversores y la credibilidad de los compromisos de sostenibilidad.




Leer más:
La recopilación e interpretación de datos es una parte fundamental de la estrategia empresarial


Recursos ‘todoterreno’

Los malabares del departamento financiero no son un número de circo que pueda contemplarse desde la grada. Además de la liquidez y los impuestos, hay varias bolas que no pueden caer, como la capacidad para combinar finanzas, sostenibilidad, gestión de riesgos y tecnología. Para ello, es clave contar con recursos todoterreno, establecer alianzas con otros departamentos de la empresa y disponer de expertos externos.

Decidir cómo manejar todos los malabares simultáneamente, y sin que ninguno caiga, es la misión principal del departamento financiero. Un auténtico ejercicio de funambulismo.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. El departamento financiero: de ‘llevar la contabilidad’ de la empresa a gestionar un ecosistema complejo y diverso – https://theconversation.com/el-departamento-financiero-de-llevar-la-contabilidad-de-la-empresa-a-gestionar-un-ecosistema-complejo-y-diverso-272631

Monográfico de Bienestar Digital: Retos y soluciones en la era de la hiperconexión

Source: The Conversation – (in Spanish) – By The Conversation España, Editor, The Conversation

Jacob Lund/Shutterstock

Descargue nuestro monográfico de 170 páginas dedicado al Bienestar digital

¿Por qué las chicas adolescentes se sienten peor que los chicos? Uno de cada tres niños usa el móvil en los restaurantes de comida rápida: ¿qué consecuencias tiene? Niños y grupos de WhatsApp: ¿cuándo y cómo?

Son algunos de los temas que hemos abordado a lo largo de los últimos 15 meses en torno a una temática que preocupa especialmente a la sociedad: el bienestar digital de los menores. A través de más de sesenta textos hemos funcionado como agregadores de conocimiento multidisciplinar sobre bienestar digital aportado por sociólogos, educadores, psicólogos, pediatras, legisladores, expertos en ciberseguridad, psiquiatras, lingüistas… Y como colofón, los hemos reunido en un monográfico que no tiene desperdicio.

Pasen y lean este compendio actualizado que esperamos que, como sociedad, nos ayude a optimizar nuestra relación con la tecnología de una manera crítica y responsable, aprovechando todo su potencial sin que eso implique una pérdida de nuestro bienestar.

The Conversation

ref. Monográfico de Bienestar Digital: Retos y soluciones en la era de la hiperconexión – https://theconversation.com/monografico-de-bienestar-digital-retos-y-soluciones-en-la-era-de-la-hiperconexion-278828

El estrés, personalizado y con control, puede ser un aliado para ciertas tareas en el aprendizaje

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Javier Andrés García Castro, Profesor de Psicología, Universidad Villanueva

Rido/Shutterstock

El estrés forma parte de la vida diaria, especialmente en la universidad. Exámenes, trabajos y exposiciones ponen a prueba la capacidad de los estudiantes para concentrarse y tomar decisiones. Todo ello en un contexto global en el que la salud mental juvenil preocupa cada vez más.

Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertan del aumento del estrés motivado por las condiciones de vida de las sociedades industrializadas y su relación con problemas de salud mental. Pero la ciencia no lo tiene claro en relación con el rendimiento cognitivo: ¿el estrés empeora nuestras funciones mentales o puede mejorarlas?

Una reciente investigación analizó cómo influyen dos tipos de estrés, el objetivo y el subjetivo, en las llamadas funciones ejecutivas. Un rol que condiciona las habilidades mentales que usamos para planificar, concentrarnos, controlar impulsos y adaptarnos a situaciones nuevas.

Resultados contradictorios

En efecto, la relación entre estrés y funciones ejecutivas está lejos de ser clara. Algunos estudios señalan que el estrés, sobre todo cuando es intenso o prolongado, empeora habilidades como la memoria de trabajo, la atención o la flexibilidad mental, al alterar el funcionamiento del córtex prefrontal.

Sin embargo, otras investigaciones han encontrado justo lo contrario. En situaciones de estrés moderado, ciertas personas rinden mejor en tareas que exigen concentración y control cognitivo. Y un tercer grupo de trabajo no detecta ningún efecto significativo.

Estas conclusiones tan dispares sugieren que no basta con preguntar si el estrés es “bueno o malo”, sino que es necesario tener en cuenta factores como la intensidad, la duración, el tipo de tarea y, sobre todo, cómo cada persona percibe y maneja la situación. Solo así se puede interpretar adecuadamente el efecto del estrés sobre la cognición.

Dos formas de experimentar el estrés

La manera en la que percibimos el estrés podría ser clave, más allá del estrés objetivo que estemos experimentando en un momento determinado.

En este sentido, podemos distinguir dos tipos de estrés. El estrés objetivo es el que experimentamos en relación a una situación vital concreta. Por ejemplo, cuando nos subimos a un avión si nos da miedo, cuando tenemos muchas tareas que hacer en poco tiempo o cuando nos sentimos evaluados. Por otro lado, el estrés subjetivo depende de la evaluación que cada persona haga de esas situaciones objetivas.

El estrés subjetivo es más determinante que el objetivo

Al realizar el estudio sobre las dos clases de estrés, objetivo y subjetivo, apareció un dato llamativo. La situación creada para generar presión –hacer las pruebas frente a una cámara generando una situación de evaluación– no cambió apenas el rendimiento de los estudiantes.

En cambio, el rendimiento cognitivo, especialmente el de muy alto nivel, estuvo claramente influenciado por la experiencia subjetiva de estrés de las personas. Quienes reportaron una mayor percepción subjetiva de estrés tendieron a rendir mejor en una tarea que exigía agilidad mental y flexibilidad cognitiva para encontrar palabras con rapidez.

Cuando estos estudiantes ya estresados se enfrentaban a la situación de estrés objetivo (la evaluación mediante una cámara), su rendimiento fue incluso mayor. En conjunto, esto sugiere que no es solo la situación externa lo que influye, sino sobre todo cómo cada persona evalúa y percibe el estrés. El acento recae en la importancia de la vivencia que cada uno hace de la situación vital que está atravesando, más allá de las circunstancias objetivas.

Una posible explicación

¿Cómo se explica que más estrés pueda asociarse a un mejor rendimiento en algunos casos? Una posible respuesta se encuentra en la ley de Yerkes-Dodson, formulada en 1908 por los psicólogos Robert M. Yerkes y John D. Dodson. Según esta propuesta, el rendimiento mejora a medida que aumenta la activación o el nivel de alerta, pero solo hasta cierto punto. Si la activación es demasiado baja –apatía, aburrimiento– o demasiado alta –bloqueo, ansiedad intensa–, el rendimiento empeora.

Implicaciones para la vida académica

Estos resultados cuestionan la idea de que el estrés siempre produce un efecto perjudicial sobre el rendimiento cognitivo. En algunos casos, puede tener un efecto positivo, especialmente en tareas que requieren coordinación de varias habilidades mentales.

Esto no significa que el estrés crónico sea bueno. Sabemos que, mantenido en el tiempo, puede afectar a la salud física y mental. Pero sí sugiere que aprender a gestionar el estrés mediante estrategias psicológicas adecuadas puede ayudar a potenciar nuestro rendimiento cuando se alcanza el punto óptimo de activación.

Estrategias como la planificación, el entrenamiento en control de la atención o el mindfulness podrían ayudar a situar ese nivel de activación en la zona óptima.
Por tanto, el mensaje es claro: no todo el estrés es igual, y nuestra forma de vivirlo puede ser determinante. Entender mejor esa relación podría ayudar a diseñar entornos educativos que no eliminen el estrés por completo, sino que lo conviertan, cuando sea posible, en un aliado del aprendizaje.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. El estrés, personalizado y con control, puede ser un aliado para ciertas tareas en el aprendizaje – https://theconversation.com/el-estres-personalizado-y-con-control-puede-ser-un-aliado-para-ciertas-tareas-en-el-aprendizaje-277341

¿De verdad ‘la primavera la sangre altera’? Lo que dicen la psicología y la biología

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Oliver Serrano León, Director y profesor del Máster de Psicología General Sanitaria, Universidad Europea

margouillat photo/Shutterstock

Con la llegada de la primavera reaparece la idea popular: que “la sangre se altera”. Se usa para explicar de todo: más energía, más deseo, más sociabilidad… y también más irritabilidad o impulsividad.

Desde la psicología, el interés no está en el refrán, sino en la evidencia científica: ¿hay algo real detrás de esa sensación colectiva de “aceleración” o se trata únicamente de un relato cultural que se repite cada año?

La respuesta matizada es clara: sí, existen mecanismos biológicos y psicológicos plausibles y respaldados por investigación, pero no implican que la primavera nos vuelva locos, ni afectan a todo el mundo por igual. La clave está en cómo cambian la luz, los ritmos circadianos, el sueño, ciertos sistemas neuroquímicos y el contexto social.

En este sentido, conviene matizar que la “alteración” primaveral no equivale necesariamente a bienestar. Resulta más preciso hablar de aumento de activación que de mejora emocional. Y activarse más no siempre significa sentirse mejor: para algunas personas se traduce en mayor iniciativa y energía, mientras que para otras puede manifestarse como inquietud, irritabilidad o dificultad para regular las emociones.

Comprender esta diferencia permite superar explicaciones simplistas y entender por qué una misma estación puede vivirse de forma muy distinta según el estado psicológico previo, los hábitos de sueño y el contexto vital de cada persona.

La luz como regulador psicológico invisible

El gran cambio ambiental en primavera no es que los campos se llenen de flores ni que podamos empezar a prescindir de la ropa de abrigo: es el incremento de horas de luz. La luz es el principal sincronizador del reloj biológico y regula procesos directamente vinculados al estado de ánimo, la activación y la motivación.

En humanos se han observado variaciones estacionales en el sistema que genera y determina la actividad del neurotransmisor serotonina, clave para la regulación emocional, la impulsividad y la conducta social. Estudios de neuroimagen han mostrado cambios estacionales en la disponibilidad del transportador de serotonina, asociados a la duración de la luz solar diaria, lo que sugiere una relación directa entre el llamado fotoperiodo (la cantidad de tiempo en que estamos expuestos a la luz diariamente) y la regulación afectiva.

Por otro lado, revisiones recientes sobre el llamado “cerebro estacional” explican cómo los cambios en la luz y los ritmos circadianos pueden modular la vulnerabilidad psicológica y la estabilidad emocional.

Traducido a experiencia cotidiana: más luz suele asociarse a más activación, más iniciativa y mayor energía subjetiva. Para muchas personas esto se vive como bienestar, pero otras, especialmente si ya existe estrés o desregulación previa, pueden experimentar hiperactivación, inquietud o irritabilidad.

El sueño se resiente

Aparte de cambiar la luz, la primavera también modifica el sueño. Estudios basados en grandes muestras poblacionales han mostrado que en esta estación se adelanta el despertar y se reduce ligeramente la duración del descanso nocturno, con modificaciones en los ritmos circadianos.

Dormir menos no solo implica cansancio. Desde la psicología se sabe que esa alteración se asocia a mayor reactividad emocional, menor control inhibitorio y más impulsividad. Además, revisiones sobre cambios estacionales y ajustes horarios describen alteraciones transitorias del sueño que afectan especialmente a determinados cronotipos y perfiles vulnerables.

Esto ayuda a entender por qué algunas personas viven la primavera con “más energía”, mientras otras experimentan una peor regulación emocional.

¿Y qué pasa con las hormonas?

Por si fuera poco, también existe evidencia de patrones estacionales en sistemas hormonales humanos. Un análisis masivo de registros médicos lo mostró en distintos ejes endocrinos, incluyendo hormonas sexuales como testosterona y estradiol, con oscilaciones a lo largo del año.

Esto no significa que la primavera active automáticamente el deseo sexual o la conducta social, pero sí indica que el organismo no funciona igual en todas las estaciones, y que pequeños cambios biológicos pueden amplificarse psicológicamente a través de expectativas culturales, aprendizaje social y contexto.

El lado menos romántico: cuando la primavera no es bienestar

Existe un dato consistente y poco conocido: los picos de suicidio se concentran en primavera en muchos países. Este fenómeno ha sido descrito tanto en estudios clásicos como en análisis contemporáneos.

No implica causalidad directa, pero sí interacción entre factores: mayor energía disponible para actuar, persistencia de desesperanza, comparación social y cambios biológicos en ritmos circadianos.

Algo similar ocurre con la manía (exaltación del estado de ánimo y menos necesidad de dormir): se han descrito picos estacionales en ingresos hospitalarios y descompensaciones afectivas en primavera-verano.

Revisiones más amplias confirman patrones estacionales en trastornos mentales graves y trabajos específicos vinculan específicamente la primavera con la manía y la conducta suicida.

Desde una perspectiva clínica, esto obliga a una lectura responsable: la primavera no es solo “época feliz”, también es una fase de transición biológica y psicológica que puede desestabilizar a personas vulnerables.

Entonces, ¿es cierto el refrán?

En esencia, sí… pero mal explicado. La primavera no “altera la sangre” de forma mística, pero sí modifica sistemas reales de activación:

  • Cambios en luz y ritmos circadianos: regulación neurobiológica del ánimo y la activación.

  • Cambios en el sueño: más reactividad e impulsividad en algunos perfiles.

  • Cambios sociales: más interacción, más comparación social, más estimulación.

  • En minorías vulnerables, mayor riesgo de descompensación afectiva y conductual.

Lo que el refrán llama “sangre alterada” se puede definir, científicamente, como un aumento de activación biopsicosocial.

Una lectura psicológica útil

Hay tres claves prácticas que brinda la psicología para afrontar de una manera más saludable la llegada de la primavera:

  • Cuidar el sueño: la regularidad horaria y la exposición a luz natural por la mañana son factores protectores reales.

  • Diferenciar energía de bienestar: más activación no siempre equivale a mejor regulación emocional.

  • No romantizar el malestar: no debemos atribuir el insomnio intenso, la impulsividad, las conductas de riesgo o la ideación suicida a “la estación”; son señales clínicas que requieren atención profesional.

En definitiva, la primavera no transforma a las personas por arte de magia, pero sí reorganiza el equilibrio entre biología, mente y contexto. Y como casi todo en psicología, no actúa de forma uniforme: depende de la historia personal, el estado emocional previo, el sueño, el estrés y la vulnerabilidad psicológica.

The Conversation

Oliver Serrano León no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿De verdad ‘la primavera la sangre altera’? Lo que dicen la psicología y la biología – https://theconversation.com/de-verdad-la-primavera-la-sangre-altera-lo-que-dicen-la-psicologia-y-la-biologia-274643

El polvo de nuestros hogares, un depósito de contaminantes: así varía su composición en diferentes ciudades españolas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Velázquez Gómez, Titulado Superior de Actividades Técnicas y Profesionales (Análisis de contaminantes en matrices ambientales), Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Vitalii Stock/Shutterstock

No podemos evitar estar expuestos al polvo. Hoy día, las personas pasamos el 90 % del tiempo en ambientes de interior: viviendas, vehículos, escuelas, tiendas, oficinas, gimnasios… Entramos en contacto con él a través de la piel, lo inhalamos día y noche e incluso lo ingerimos, especialmente durante la infancia.

Su composición es tan compleja que resulta imposible hacer una lista cerrada de sus constituyentes. Entre ellos pueden encontrarse restos biológicos (células de la piel, pelo, insectos), inorgánicos (arena, hollín, ceniza) y microplásticos. Esta mezcla permite además que se peguen a él fracciones de partículas más pequeñas y moléculas de diferentes productos químicos liberados desde artículos de nuestro día a día.

Por todo ello, estudiar las sustancias presentes en el polvo nos permite vigilar la contaminación y evaluar los factores que influyen en la presencia de ciertos compuestos. Recientemente, hemos llevado a cabo una investigación para analizar cómo varía geográficamente su composición en seis ciudades españolas: Barcelona, Madrid, Granada, Valladolid, Salamanca y Algeciras.

Los productos químicos a los que nos exponemos

Los humos del tabaco, vehículos y fábricas; las pinturas y barnices; los aditivos plásticos y retardantes de llama aplicados en los muebles; los productos de higiene personal… Miles de productos químicos de nuestro entorno se consideran contaminantes.

La liberación de productos químicos desde los tratamientos retardantes de llama, los aditivos plásticos y procesos de combustión, entre otros, contribuye a la contaminación del polvo en los ambientes de interior.
Carlos Velázquez Iglesias (@carlosvelazqueziglesias)

Pese a haber sido aprobados para su uso, algunos de estos compuestos han demostrado ser tóxicos para el ser humano y el medioambiente. Por ejemplo, los hidrocarburos (los humos), los metales pesados y algunos pesticidas pueden provocar cáncer y los aditivos plásticos (bisfenoles, ftalatos, alquilfenoles) pueden alterar el funcionamiento normal de las hormonas (disrupción endocrina), generando problemas de fertilidad. Por eso, deben ser retirados y sustituidos por una alternativa segura. Si esto no es posible, su uso debe reducirse al máximo.

Todos estos compuestos pueden acabar en el polvo, de manera que podemos considerarlo como un libro de visitas en el que se va registrando la presencia de productos químicos. Analizándolo, se puede obtener información sobre su origen y la antigüedad de su emisión, así como de los hábitos que los producen.




Leer más:
¿Qué peligros tienen los microplásticos y el bisfenol A para la salud humana?


El polvo en los hogares de España

En nuestro estudio, en todas las áreas identificamos compuestos relacionados con actividades económicas y materiales, como la nicotina y los aditivos plásticos. Por otro lado, hay también compuestos vinculados con productos o procesos, y estos pueden ser de dos tipos: no persistentes o persistentes en el medioambiente.

Un ejemplo de los primeros pueden ser los hidrocarburos producidos por la quema de combustibles (vehículos, industrias, calefacciones, cocinas) y se caracterizan por desaparecer en un tiempo determinado, pese a poder ser tóxicos. Los segundos, como el pesticida DDT, aparecen en las casas aunque lleven prohibidos más de 40 años.

Los niveles más altos se encontraron para los hidrocarburos de vehículos e industria petroquímica y del acero inoxidable; el pesticida DDT, asociado a su utilización en el pasado; la nicotina del tabaco; algún ftalato y retardante de llama, como aditivos plásticos y tratamientos de muebles.




Leer más:
Más allá del glifosato: radiografía de los pesticidas presentes en los cultivos europeos


Diferencias entre regiones

Es posible especular sobre qué factores influyen en la contaminación del polvo. En zonas como Salamanca, Valladolid y Granada, el uso mayoritario del suelo para la agricultura se relaciona con la aparición de pesticidas. En zonas urbanas con alta densidad de población como Madrid y Barcelona, los humos del tráfico y aditivos plásticos se relacionan con una alta densidad de vehículos y un elevado consumo de plástico. En Algeciras, la aparición de hidrocarburos del petróleo en el polvo señala a la industria petroquímica como el origen más probable.

Al clasificar las muestras en base a su parecido químico, pueden distinguirse aquellas que tienen más cantidad de los contaminantes más tóxicos y, por tanto, las que presentan mayor riesgo para la salud humana. Esta relación permite identificar qué casas presentan mayor contaminación dentro de una misma zona de estudio y así delimitar zonas de riesgo.

Se puede ejemplificar bien con el caso de Algeciras. Allí las muestras se separan en dos grupos: las que tienen niveles elevados de hidrocarburos, a favor del viento de poniente que arrastra la contaminación, y las que están en contra, con niveles menores.

También la presencia de hidrocarburos en ciudades como Barcelona y Madrid puede achacarse a diferencias climáticas: algunas muestras provenían de zonas en las que los inviernos son más secos y fríos. Esto hace posible pensar que un mayor uso de calefacción o mejores condiciones de aislamiento condicionan los niveles de estos contaminantes en el interior de las casas.

Por su lado, el DDT solo aparece de forma reseñable y generalizada en las muestras de Granada, lo cual lleva a pensar que su presencia se debe a un uso pasado o incluso a su transporte unido al polvo proveniente del continente africano, donde su utilización aún está permitida. Del mismo modo, otras zonas agrícolas como Valladolid o Salamanca muestran restos del pesticida malatión.

Otros grupos de contaminantes, como los ftalatos, aparecen en grandes cantidades muy parecidas, sin distinción del área que se estudie. Su uso generalizado en materiales plásticos corrobora esta contaminación extendida por todas las casas incluidas en el trabajo.

Una herramienta para vigilar la contaminación

La aparición del polvo en los ambientes de interior es inevitable y su contaminación, difícil de impedir. Sin embargo, podemos intentar minimizar su acumulación y, con ello, reducir el riesgo asociado a la exposición.

La gran utilidad que tiene el polvo como indicador de la contaminación lo convierte en una buena herramienta para vigilar los niveles de compuestos químicos y cómo se dispersan en diferentes áreas. Esta información sirve para vigilar las emisiones (quién, cómo, cuándo y dónde se generan) y controlar la contaminación.

Por todo esto, estudiar el polvo es una herramienta útil para evaluar los riesgos y pedir a las autoridades leyes más seguras y justas. Por ejemplo, la pobreza es un marcador de riesgo por ser las zonas contaminadas aquellas donde el precio del alquiler y la vivienda suele ser más bajo.

Además, detectar los contaminantes presentes en los hogares permite equiparar lo que la legislación considera teóricamente una cantidad segura y el riesgo real. De esta forma, es posible definir políticas de calidad del aire más ajustadas a la evidencia científica que velen por la salud de las personas.

The Conversation

Miguel Velázquez Gómez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El polvo de nuestros hogares, un depósito de contaminantes: así varía su composición en diferentes ciudades españolas – https://theconversation.com/el-polvo-de-nuestros-hogares-un-deposito-de-contaminantes-asi-varia-su-composicion-en-diferentes-ciudades-espanolas-276461

No todas las dietas basadas en plantas son saludables para el cerebro

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Bruno Bizzozero Peroni, Investigador postdoctoral, Universidad de Castilla-La Mancha; Universidad de la República Uruguay

Jacek Chabraszewski/Shutterstock

En los últimos años, las dietas basadas en plantas han ganado popularidad por sus beneficios para la salud y el medioambiente. Cada vez más personas reducen el consumo de alimentos de origen animal convencidas de que comer más vegetales es sinónimo de comer mejor. Sin embargo, cuando hablamos de salud mental, la realidad es más compleja, y no todas las dietas basadas en plantas son igual de saludables para nuestro bienestar psicológico.

Uno de los errores más comunes que cometemos es asumir que eliminar o reducir los alimentos de origen animal garantiza una alimentación equilibrada. Sin embargo, una dieta puede estar técnicamente basada en plantas y, al mismo tiempo, estar dominada por productos ultraprocesados como bollería, refrescos, snacks salados, cereales refinados y sustitutos vegetales altamente procesados.

Las dietas vegetales saludables están caracterizadas por un alto consumo en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, aceite de oliva, cereales integrales y té, entre otros alimentos de origen vegetal mínimamente procesados. Al mismo tiempo, presentan un bajo consumo de productos de origen animal –como grasas animales, lácteos, carnes rojas y procesadas, aves u otros derivados– y de alimentos vegetales poco saludables o ultraprocesados.

Las dietas vegetales no saludables también limitan la ingesta de productos de origen animal. Pero, a diferencia de las anteriores, se asocian con un mayor consumo de bebidas azucaradas, dulces, harinas refinadas, patatas fritas y otros ultraprocesados de origen vegetal. También con un menor consumo de alimentos vegetales saludables.

Esta diferenciación resulta crucial, dado que la calidad de los alimentos importa tanto o más que el hecho de que sean de origen vegetal.

Qué dice la evidencia científica más reciente

Para analizar cómo distintos tipos de dietas basadas en plantas se asocian con la salud mental y neurocognitiva, realizamos una revisión sistemática y un metaanálisis que incluyó datos de más de 700 000 adultos procedentes de distintos países.

Los resultados fueron claros: las dietas basadas en plantas saludables se asocian con una menor probabilidad de ansiedad, depresión y malestar (distrés) psicológico en estudios transversales. También con un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia en estudios de seguimiento a largo plazo.

Por el contrario, las dietas vegetales poco saludables podrían resultar perjudiciales para la salud mental y neurocognitiva.

Es importante subrayar que no se analizaron dietas vegetales estrictas (como las vegetarianas o veganas), sino patrones dietéticos basados en plantas. Es decir, se consideraron dietas vegetales saludables aquellas que implicaban un mayor consumo de alimentos vegetales de alta calidad nutricional y una menor ingesta tanto de alimentos vegetales no saludables como de productos de origen animal.

¿Por qué la calidad de la dieta afecta a la salud mental?

Existen varias explicaciones biológicas plausibles. Las dietas vegetales saludables aportan fibra, antioxidantes, polifenoles y grasas insaturadas. Se trata de nutrientes con efectos antiinflamatorios y antioxidantes que favorecen la salud cerebral.

Además, estos componentes podrían influir positivamente en otros mecanismos como la microbiota intestinal, un actor clave en el eje intestino-cerebro y en la regulación del estado de ánimo.

En cambio, las dietas ricas en azúcares añadidos y productos ultraprocesados pueden provocar picos de glucosa, inflamación de bajo grado y alteraciones metabólicas. Todo ello se han relacionado con síntomas depresivos y deterioro cognitivo. Aunque sean de origen vegetal, este tipo de alimentos no dejan de ser opciones poco favorables para la salud mental.

Qué implicaciones tiene todo esto para la vida diaria

Nuestros resultados no cuestionan los beneficios de reducir el consumo de alimentos de origen animal, pero sí invitan a ir un paso más allá. No se trata solo de comer menos carne o más vegetales, sino de elegir bien qué alimentos vegetales ponemos en el plato.

Priorizar frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales, a la vez que limitamos los ultraprocesados –aunque lleven etiquetas verdes o veganas–, puede ser una estrategia acertada. No solo para la salud física, sino también para prevenir problemas de salud mental y deterioro cognitivo a largo plazo.

Un mensaje clave en un momento crucial

En un contexto de creciente interés por el vegetarianismo, el veganismo y la sostenibilidad, este mensaje resulta especialmente pertinente. La transición hacia dietas más basadas en plantas es una oportunidad para mejorar la salud poblacional y ambiental, pero solo si se acompaña de criterios de calidad nutricional.

Nuestro estudio sugiere que una dieta basada en plantas, saludable y no restrictiva podría desempeñar un papel en la reducción del riesgo de síntomas asociados a trastornos mentales y neurocognitivos. Sin embargo, es importante interpretar estos resultados con prudencia. Aunque los hallazgos son prometedores, la evidencia disponible todavía presenta limitaciones y es necesario contar con más estudios longitudinales que confirmen estas asociaciones.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. No todas las dietas basadas en plantas son saludables para el cerebro – https://theconversation.com/no-todas-las-dietas-basadas-en-plantas-son-saludables-para-el-cerebro-275040

Kast devuelve a Chile a la derecha y arranca su mandato con muros fronterizos y medidas contra la inmigración

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Fernando Cvitanic, Docente de Relaciones Internacionales, Universidad de La Sabana

mbzfotos/Shutterstock

La reciente victoria de José Antonio Kast y su llegada a la presidencia de Chile no han supuesto ninguna sorpresa. Se divisaba tras el escrutinio en primera vuelta. La candidata Jeannette Jara había obtenido el 26.8 % de los votos y Kast el 23.9 %. Había ocho candidatos más en la contienda, pero las cartas estaban echadas. Mientras la centro izquierda de Gabriel Boric entró a apoyar a Jara, los otros dos candidatos de la derecha tradicional, Evelyn Matthei y Johannes Kaiser, se encargaron de juntar fuerzas por el candidato ultraconservador, que logró salir triunfador con un 58 % de los votos.

Lo anterior marca una derrota tajante de la izquierda en el país austral que, con un pasado anti-Pinochet, acaba de elegir un presidente que se ha declarado admirador de la dictadura (1973-1990) y que además es hijo de un padre que algunas fuentes señalan como un partidario del movimiento nazi.

En ese orden de ideas, surge un cambio drástico de la política en Chile. Este nace en respuesta a los vacíos del gobierno de Gabriel Boric y los desafíos en cuanto a seguridad y migración. Dos de las mayores preocupaciones de la sociedad chilena, que se convirtieron en ejes de la campaña de Kast.

Un escudo fronterizo con ecos de Trump

La llegada al poder de Kast el pasado 11 de marzo marca su inicio con la puesta en marcha del Plan Escudo Fronterizo, que inundará de muros, alambres de púas y zanjas la zona norte del país.

Siguiendo con el estilo de Donald Trump, el presidente electo pondrá en marcha su política antiinmigración y ha anunciado que se reunirá en los próximos días con los ministros de seguridad, defensa, interior y justicia para comenzar a hacer realidad sus promesas de campaña.

Esta nueva agenda diluye la memoria sobre los tiempos de Pinochet, y la izquierda de Boric se convierte en la gran perdedora. El gobierno de éste se inició en 2021, cuando contaba solo con 35 años. Emergía su liderazgo con una fuerza contundente, avalada por un estallido social sin precedentes, que se posesionó de la narrativa del cambio de la constitución. Más de cuatro años después, el presidente Boric sale de la Casa de la Moneda con un legado que al interior es fútil, pero que en el extranjero se ve con otros ojos.

Las razones internas y externas

Al interior del país, la imagen de Boric no es percibida del mismo modo que la proyectada en el plano internacional. Dentro de Chile, el incremento de los delitos y la inseguridad ofrecieron una imagen negativa lo suficientemente poderosa para que los ciudadanos, una vez más, decidieran saltar de la izquierda a la derecha, como ha ocurrido en los últimos años en otros países de la región.

Las cifras del Indicador Nacional de Crimen Organizado (2022-2024), un informe de la Universidad de San Sebastián, lo refieren. “En 2024 se ingresaron al Ministerio Público 86.323 hechos delictivos relacionados con crimen organizado, un 21,6 % más que en 2023. Al comparar con 2022, el incremento asciende a 31,8 %, lo que equivale a 20.825 más en solo dos años”.

Pero esta respuesta va acompañada también de los pocos resultados del gobierno. El plebiscito constitucional de diciembre de 2023 recibió una negativa contundente en las urnas. La iniciativa, que buscaba reemplazar la constitución, obtuvo casi un millón y medio de votos menos que el “no”, lo que dejo al Gobierno sin base para sacar a flote el plan propuesto en campaña.

En el ámbito internacional, la imagen de Boric es más favorable. Representa a la izquierda latinoamericana y es moderado. En su momento fue crítico con las elecciones atípicas de Venezuela, en las cuales nunca se presentaron las actas de votación. Tampoco dejó a un lado la oportunidad de reprobar el rol de Nayinb Bukele, presidente de El Salvador.

Actualmente, Boric tiene 40 años y, aunque es producto de una coyuntura, con seguridad seguirá en la carrera política. La izquierda que representa cede terreno a Jose Antonio Kast, un dirigente de trayectoria amplia, tres veces candidato, que detenta un 57 % de popularidad. Su éxito se suma a la tendencia regional de hacer un viraje a la derecha, constatado en países como Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador y Paraguay.

Pero ese péndulo, que se ha hecho una constante en Chile desde que Michelle Bachelet recibió el poder de Ricardo Lagos, no solo es un reflejo de un país con una dicotomía entre la derecha y la izquierda, sino de una región que se vuelca para encontrar cambios. Algo que es producto de un ejercicio democrático, en el que la gente vota con el corazón en la primera vuelta y con la razón en la segunda.

The Conversation

Fernando Cvitanic no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Kast devuelve a Chile a la derecha y arranca su mandato con muros fronterizos y medidas contra la inmigración – https://theconversation.com/kast-devuelve-a-chile-a-la-derecha-y-arranca-su-mandato-con-muros-fronterizos-y-medidas-contra-la-inmigracion-272207

Por qué, incluso con buenos datos, a veces las organizaciones se equivocan

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elene Igoa Iraola, Profesora e Investigadora Universitaria, Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad de Deusto

VectorMine/Shutterstock

Desde que nos despertamos hasta que nos acostamos tomamos miles de decisiones, en muchas ocasiones de manera inconsciente. Algunas son del día a día y no tienen mayores consecuencias (por ejemplo, qué ropa ponernos o qué camino elegir para ir al trabajo), pero hay otras que impactan directamente en nuestra vida profesional.

Muchas de estas decisiones no pasan por un análisis personal consciente, simplemente suceden. Y, sin embargo, tienen implicaciones mucho más relevantes de lo que solemos imaginar. En ellas influyen nuestros hábitos, nuestras creencias, el contexto en el que nos movemos e incluso el estado emocional del momento.

¿Cuántas de las decisiones que tomamos cada día son realmente conscientes?
¿Hasta que punto nuestras elecciones profesionales responden a un análisis racional o, simplemente, a intuiciones que apenas percibimos?

Dos maneras de pensar y decidir

Nuestra mente opera a través de dos sistemas de toma de decisiones. El primero, el tipo 1, es automático, rápido e intuitivo. Funciona casi sin esfuerzo consciente y nos permite reaccionar con agilidad ante estímulos cotidianos. El segundo, o tipo 2, es más reflexivo, analítico y deliberado; requiere mayor atención y energía cognitiva.

Este modelo fue popularizado por Daniel Kahneman, quien mostró que ambos sistemas no son opuestos, sino complementarios:

  • El pensamiento Tipo 1 es extraordinariamente eficiente. Gracias a él podemos reconocer patrones, interpretar emociones y tomar decisiones rápidas cuando el tiempo lo premia. Sin embargo, precisamente por su rapidez, también es más vulnerable a los atajos mentales. Cuando estos atajos generan errores de manera sistemática y predecible, hablamos de sesgos cognitivos.

  • El pensamiento Tipo 2, más lento y exigente, permite contrastar información, cuestionar supuestos y evaluar alternativas. Pero no puede estar activado permanentemente porque consume muchos recursos cognitivos y energía. Por eso, en entornos de presión, incertidumbre o sobrecarga informativa –es decir, en la mayoría de las organizaciones actuales– tendemos a apoyarnos más de lo que creemos en el sistema automático.

Cómo influyen los sesgos en la empresa

Los sesgos cognitivos no son rarezas psicológicas ni errores de personas poco competentes. Son patrones universales de toma de decisiones y afectan a directivos, mandos intermedios y profesionales técnicos por igual.

En la selección de personal, por ejemplo, puede aparecer el sesgo de afinidad: tendemos a valorar mejor a quienes se parecen a nosotros en trayectoria, estilo o forma de comunicarse.

En la evaluación del desempeño, el efecto halo puede llevarnos a extrapolar una cualidad positiva concreta a la valoración global del profesional.

En la gestión del cambio, el sesgo de statu quo nos inclina a preferir mantener lo conocido antes que asumir la incertidumbre de lo nuevo.

Cuando estos mecanismos se repiten, generan decisiones que parecen razonables en el momento, pero que pueden afectar a la diversidad, la innovación o la competitividad a medio plazo.

En la actualidad se pueden identificar más de 200 sesgos cognitivos que influyen en nuestra manera de interpretar y tomar decisiones.

El mito de la objetividad organizacional

Muchas organizaciones invierten grandes cantidades de recursos en datos, indicadores y herramientas tecnológicas. Sin embargo, con frecuencia se descuida un elemento esencial: el proceso psicológico mediante el cual interpretamos esa información.

Cuando interpretamos datos o la conducta de un compañero, la información pasa inevitablemente por nuestras expectativas previas, experiencias acumuladas y marcos mentales. Dos directivos pueden analizar el mismo informe y llegar a conclusiones distintas no por falta de rigor, sino porque sus sistemas de pensamiento activan distintos supuestos.

Creer que la incorporación de más datos elimina los sesgos es, en gran medida, una ilusión. Sin conciencia psicológica, incluso el análisis más sofisticado puede estar guiado por intuiciones no examinadas.

En este punto resulta pertinente recordar la reflexión del filósofo y científico Michael Polanyi, quien afirmó: “We know more than we can tell” (“Sabemos más de lo que podemos expresar”). Una parte importante de nuestro conocimiento es tácito, implícito y difícil de formalizar. Precisamente por ello, muchas decisiones se apoyan en intuiciones que no siempre somos capaces de explicar, pero que influyen de forma decisiva en nuestras elecciones.

Los campos de actuación de los sesgos

Se pueden distinguir tres niveles de actuación de los sesgos:

  1. Individual (personal). Tiene que ver con cómo cada persona percibe e interpreta la realidad. Nuestras experiencias previas, emociones o creencias influyen en qué información atendemos y cómo la interpretamos.

  2. Instrumental. Los sesgos también pueden introducirse a través de las herramientas que utilizamos para analizar la información: indicadores, métricas o sistemas de evaluación que orientan nuestra atención hacia determinados resultados y no hacia otros.

  3. Organizacional (de contexto). Factores como la cultura de las organizaciones, las normas informales, las jerarquías o las presiones del contexto pueden reforzar ciertas interpretaciones y decisiones, consolidando determinados sesgos colectivos.

Los sesgos cognitivos no son simples fallos individuales, sino mecanismos profundamente arraigados en la manera en que pensamos y decidimos. Comprender la interacción entre intuición y análisis permite mejorar la calidad de las decisiones y reducir errores.

Las organizaciones que comprendan estos procesos estarán mejor preparadas para diseñar entornos que favorezcan decisiones más conscientes, equilibradas y estratégicas. Porque en última instancia, la calidad de una organización depende también de la calidad de las decisiones que toman quienes la dirigen.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Por qué, incluso con buenos datos, a veces las organizaciones se equivocan – https://theconversation.com/por-que-incluso-con-buenos-datos-a-veces-las-organizaciones-se-equivocan-276349

La buena investigación no depende del número de publicaciones. ¿Por qué la medimos así?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Anna Peirats, Catedrática de Humanidades, Universidad Católica de Valencia

fizkes/Shutterstock

¿Cómo se mide la calidad de un investigador? Imaginemos la siguiente situación: dos investigadores presentan su candidatura a una promoción universitaria. El primero ha publicado doce artículos en tres años. La mayoría aparece en revistas indexadas en bases de datos internacionales que seleccionan publicaciones según criterios de calidad editorial. El segundo ha dedicado cinco años a un proyecto complejo y ha obtenido una estancia de investigación. Ha producido menos artículos, pero ha generado datos reutilizados por otros grupos y ha formado a varios doctorandos. Parte de su trabajo ha tenido una influencia directa en políticas públicas.

Cuando una comisión debe decidir quién tiene mejor trayectoria científica, ¿qué pesa más? En muchos sistemas universitarios la respuesta depende del número de publicaciones, el factor de impacto (índice que calcula cuántas veces se citan, de media, los artículos de una revista durante un periodo concreto), la posición de la firma del autor (en el orden de firmas de un artículo científico) o las citas acumuladas (el número de veces que se citan sus artículos).




Leer más:
¿Cuánto cuesta formar a un investigador en España? Demasiado como para perderlo


Estas métricas permiten ordenar candidatos con rapidez. Sin embargo, fueron concebidas para describir patrones agregados de producción científica, es decir, tendencias generales sobre cómo, cuánto y dónde publica la comunidad científica en su conjunto: volumen de artículos, ritmos de crecimiento, colaboración entre países o campos y circulación de citas.

No se diseñaron para sustituir el juicio cualitativo sobre trayectorias individuales, que exige valorar la originalidad, la solidez metodológica, la capacidad de liderazgo y la contribución real al avance del conocimiento.

Evaluar no es contar

Durante las últimas décadas, en la universidad se ha consolidado un principio: la calidad científica de un investigador depende del número de publicaciones en revistas consideradas de alto impacto y en el volumen de citas recibidas. Resumido en un principio que ha marcado generaciones de investigadores, “publicar o perecer”, este enfoque cuantitativo suponía que a mayor número de artículos o papers en poco tiempo, mayor posibilidad de conseguir reconocimiento académico en la universidad.

Al no ser tan fácilmente cuantificables, la trayectoria profesional a largo plazo, el impacto social del conocimiento y la integridad científica quedaban relegados, mientras que se fomentaron dinámicas encaminadas a maximizar la presencia “cuantificable” en revistas académicas, como la fragmentación de una misma investigación en varios artículos (salami slicing), la duplicación de contenidos o la traducción de un mismo trabajo con el objetivo de aumentar el número de publicaciones.




Leer más:
La trampa financiera de la ciencia en abierto


Desde la propia comunidad científica surgieron, desde comienzos de la década de 2010, críticas a este modelo de evaluación. En 2012 se publicó la San Francisco Declaration on Research Assessment (DORA), que cuestionó el uso del factor de impacto como criterio para evaluar investigadores. En 2015 se difundió el Leiden Manifesto, con diez principios para un uso responsable de los indicadores. Más tarde, en 2022, se creó la Coalition for Advancing Research Assessment, que promueve reformas estructurales en los sistemas de evaluación.

A estas iniciativas se suman los Hong Kong Principles y la Singapore Statement on Research Integrity. Todas han señalado las limitaciones de este sistema y la necesidad de prestar mayor atención al contenido, la integridad y la aportación cualitativa de la investigación.

La burocratización de la promoción universitaria

En España se ha avanzado por parte de los organismos oficiales de acreditación y evaluación, alineados con la normativa europea de reforma de la investigación. Sin embargo, a nivel interno, en muchas universidades a la hora de aspirar a una promoción, gana quien más puntos acumula, y los méritos se fragmentan en apartados independientes que no permiten evaluar una trayectoria de manera cualitativa. La calidad de la investigación tiende a identificarse con aquello que resulta más sencillo de contabilizar, y la evaluación se vuelve un proceso burocrático en el que, por ejemplo, el uso de plantillas fijas impide reconocer méritos relevantes porque no encajan en una casilla concreta.

Esto tiene un efecto en cómo los propios investigadores definen sus prioridades, condicionando los ritmos de trabajo y generando una presión estructural. También aumenta el riesgo de incurrir en malas prácticas. Algunos investigadores recurren a revistas depredadoras que prometen publicaciones rápidas a cambio de elevadas tarifas (APC), sin procesos reales de revisión externa.

Falta de transparencia

La falta de transparencia agrava este escenario. Los criterios no siempre se conocen con antelación ni se explicitan con claridad. La comunidad universitaria apenas participa en su definición o revisión. En términos de gobernanza interna no existen garantías suficientes frente a conflictos de interés, dinámicas endogámicas o evaluaciones difíciles de verificar.

Cuando se presentan reclamaciones,
es frecuente que aparezca el silencio administrativo con carácter negativo. También en casos de impugnaciones tras una resolución definitiva.
Esta situación genera indefensión jurídica y debilita la confianza en el sistema de evaluación.

Currículum narrativo y evaluación responsable

Una alternativa a este sistema cuantitativo es el currículum narrativo, una herramienta de evaluación más contextualizada.
Su finalidad es permitir una lectura cualitativa de la trayectoria investigadora y situar los méritos en su contexto real.

El currículum narrativo se articula a partir de perfiles académicos definidos y de un número limitado de aportaciones relevantes. Este formato permite valorar dimensiones que rara vez encajan en plantillas rígidas: liderazgo científico, formación de equipos, ciencia abierta, colaboración interdisciplinar, impacto social, responsabilidad en la gestión de datos o promoción de buenas prácticas.

La experiencia de los Países Bajos muestra que este enfoque puede aplicarse con coherencia cuando se definen los perfiles académicos, se limita el número de aportaciones evaluables y se invierte en la formación de las comisiones. Esta práctica, integrada de manera efectiva, previene los conflictos de interés y se refuerza con mecanismos de auditoría externa.

Cómo la evaluación define el modelo universitario

El sistema de evaluación influye en qué temas reciben atención, qué proyectos se consideran viables y qué riesgos intelectuales se asumen. Si se premia la productividad inmediata, se favorecen resultados rápidos y fragmentados. Si se reconoce la coherencia a largo plazo y la integridad científica, se incentivan investigaciones más sólidas y socialmente relevantes.

Muchas universidades europeas han asumido compromisos formales con la Comisión Europea a través del sello Human Resources Strategy for Researchers, que exige el cumplimiento de los principios del European Charter for Researchers: evaluación transparente, criterios claros, ausencia de conflictos de interés y procedimientos verificables. Además, requiere auditorías, planes de acción y seguimiento periódico.

Impacto en la calidad del conocimiento

La forma de evaluar a los investigadores no es un detalle administrativo. Cada criterio de evaluación envía un mensaje claro por parte de la institución: esto es lo que valoramos, esto es lo que cuenta.

En ese gesto se define qué tipo de universidad se quiere construir y qué modelo de ciencia se considera valioso. Y de esa elección depende, además de la credibilidad de una institución, la calidad del conocimiento que se transmite a la sociedad.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. La buena investigación no depende del número de publicaciones. ¿Por qué la medimos así? – https://theconversation.com/la-buena-investigacion-no-depende-del-numero-de-publicaciones-por-que-la-medimos-asi-275028