La educación de 0 a 3 años no es un gasto, sino una inversión en equidad educativa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Estefanía Hita Egea, Docente y formadora de profesorado experta en tecnología educativa y liderazgo, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Lordn/Shutterstock

Los primeros tres años de vida son decisivos para el desarrollo infantil. En este periodo se sientan las bases del lenguaje, la seguridad emocional y la forma en la que los niños se relacionan con su entorno. Lo que ocurre en este periodo influye en el aprendizaje y el bienestar a lo largo de toda la vida.

Por eso, la educación de 0 a 3 años no es solo una ayuda para conciliar. Es una herramienta clave para reducir desigualdades. Actuar en esta etapa permite compensar diferencias sociales antes de que se hagan visibles en la escuela.

Sin embargo, no todos los niños acceden a las mismas condiciones. El precio, los horarios, la estabilidad de los centros o la calidad de los proyectos cambian mucho según el lugar. Estas diferencias aparecen incluso antes de que los niños empiecen a hablar, y tienen consecuencias reales en su desarrollo.

España tiene una alta tasa de escolarización en la etapa de 0 a 3 años, con un 41,8 % de niños escolarizados, por encima de la media de la OCDE. Pero escolarizar no es lo mismo que garantizar igualdad de oportunidades. Lo importante no es solo cuántos niños asisten, sino en qué condiciones lo hacen.

La educación infantil como ascensor social

Hasta los tres años se desarrollan capacidades fundamentales para aprender. El lenguaje, la atención o la regulación emocional dependen en gran medida de los entornos en los que crecen los niños. Cuando estos entornos son estables y de calidad, los beneficios se mantienen en el tiempo.

Numerosos estudios internacionales coinciden en este punto. Organismos como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, la Organización Mundial de la Salud o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos señalan que la educación temprana tiene un impacto especialmente positivo en los niños que crecen en contextos más vulnerables. https://www.who.int/publications/i/item/97892400020986




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Actuar pronto es más eficaz que intervenir tarde. Corregir desigualdades cuando ya están consolidadas resulta más difícil y costoso. Por eso, la etapa de 0 a 3 años tiene un enorme potencial como ascensor social.

Pero este ascensor solo funciona con equipos estables, profesionales bien formados y una relación cercana con las familias.

España: una responsabilidad compartida

En España, esa etapa infantil sigue sin ocupar un lugar claro en las políticas educativas. El Gobierno central, las comunidades autónomas y los ayuntamientos comparten competencias. Sin embargo, la responsabilidad se reparte de tal forma que, en la práctica, nadie la asume del todo.

La falta de una apuesta clara y sostenida convierte dicho periodo de la vida en un espacio frágil. Las decisiones suelen depender del presupuesto disponible y cambian con facilidad. Esto afecta a la estabilidad de los centros, a los equipos educativos y a las familias.




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Aunque la escolarización ha crecido, las condiciones son muy desiguales según el territorio. Precios, horarios y calidad varían de una comunidad a otra, e incluso entre municipios. Con frecuencia, cada administración traslada el problema a la siguiente, sin poner en el centro lo que está en juego.

El caso del País Vasco ilustra bien estas tensiones entre administraciones. En municipios como Vitoria-Gasteiz, Oiartzun, Andoain o Irún, entre otros,familias y profesionales han alertado del impacto que determinados cambios en financiación y organización pueden tener sobre proyectos educativos ya consolidados.

Las decisiones, centradas fundamentalmente en criterios económicos y en el debate sobre el modelo de gestión y el reparto de responsabilidades sobre el reparto de responsabilidades entre el Gobierno autonómico y los ayuntamientos, afectan directamente a la estabilidad de los equipos, a la continuidad de los proyectos ya consolidados y a la posibilidad de generar vínculos educativos sólidos con los niños y sus familias. Cuando ninguna administración asume plenamente esta etapa como una prioridad educativa, son las familias y los propios centros quienes soportan las consecuencias.

Esta situación no es exclusiva del País Vasco. En otras comunidades autónomas se repite un patrón similar: cambios en regulación, financiación o ratios que responden más a la contención del gasto que a una planificación educativa a largo plazo. Aunque los contextos territoriales son distintos, el resultado se repite. Cuando la educación de 0 a 3 años queda atrapada en un juego de responsabilidades compartidas pero no asumidas, su potencial para reducir desigualdades se debilita de forma significativa.

Europa: cuando invertir en la infancia es una prioridad

En otros países europeos, la educación en esa etapa entiende de otra manera. No es un recurso complementario, sino una política educativa básica. Forma parte del estado del bienestar.

En Finlandia, por ejemplo, todas las familias tienen derecho a una plaza tras el permiso parental. El sistema combina educación, salud y apoyo a las familias. La pregunta no es cuánto cuesta, sino qué aporta.

En países como Suecia o Dinamarca ocurre algo similar. Los equipos son estables y los proyectos no dependen de decisiones puntuales. Existe un acuerdo amplio sobre la importancia de invertir en la primera infancia.

Estos países han entendido que invertir al principio reduce problemas después. Por eso, la educación de 0 a 3 años no se discute como un gasto, sino como una inversión social.

El reto pendiente

La etapa de 0 a 3 años es breve, pero fundamental. Una educación infantil de calidad en estos años no solo acompaña el desarrollo madurativo, sino que ayuda a prevenir desigualdades antes de que aparezcan en la escuela.

Aunque España ha avanzado en escolarización, el verdadero reto está en cómo se cuida esa etapa. Garantizar condiciones estables, profesionales formados y proyectos educativos sólidos requiere una apuesta clara y compartida por parte del Gobierno central, las comunidades autónomas y los ayuntamientos. Cuando estas decisiones se toman solo desde el criterio económico, se pierde de vista lo más importante: el desarrollo infantil.

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Estefanía Hita Egea no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La educación de 0 a 3 años no es un gasto, sino una inversión en equidad educativa – https://theconversation.com/la-educacion-de-0-a-3-anos-no-es-un-gasto-sino-una-inversion-en-equidad-educativa-270999

Comprender la competencia en clave constructiva: del boxeo a la empresa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Freije Uriarte, Catedrático emérito de Estrategia Empresarial, Universidad de Deusto

Jonathan Tomas, Unplash

En los últimos tiempos estamos volviendo a un ambiente internacional de confrontación geopolítica y económica. Junto con el temor a los conflictos bélicos, asistimos a la vuelta a tensiones proteccionistas que parecían cosa del pasado.

¿Es natural y sano que cada uno defienda lo suyo frente a sus rivales? En economía, ¿debe una región o una empresa luchar contra la competencia hasta eliminarla? ¿Puede la confrontación ser una fuente de autodesarrollo? ¿Qué podemos aprender de un contexto de confrontación constante como el boxeo?

La competencia es el pilar de la economía de mercado

En economía, la competencia se considera un pilar fundamental para el buen funcionamiento de los mercados y el crecimiento a largo plazo: incentiva la eficiencia global del sistema, conduce a un mejor uso de los recursos, a la innovación y al progreso tecnológico.

Las empresas, para conseguir atraer a los clientes, deben realizar mejoras continuas en la oferta. Eso incluye adaptaciones a los diferentes segmentos y ofertas con condiciones más ajustadas. Como resultado, mejora el bienestar de los consumidores y el crecimiento económico.

Por esa razón, la competencia debe protegerse a través de normas, procedimientos e instituciones (como las autoridades de defensa de la competencia existentes a nivel europeo, estatal y autonómico).

Competencia y empresa

En las memorias de sostenibilidad de las empresas también se considera a la competencia como uno de los stakeholders o partícipes sociales. Sin embargo, los criterios de la relación con este grupo están poco desarrollados.

En la lógica empresarial domina la confrontación. Tiene sentido, dado que la base de la competencia es el enfrentamiento en los mercados, la rivalidad, la lucha.
Además, la estrategia empresarial está repleta de lenguaje bélico: guerras comerciales, estrategias defensivas y ofensivas, dominio del mercado, poder de negociación, tomado de los tratados de estrategia militar, como el clásico “El Arte de la Guerra”, de Sun Tzu.

Las empresas, siguiendo esa lógica de rivalidad, tratan de destruir a sus competidores y adquirir posiciones dominantes. Por su parte, las autoridades públicas deben poner freno a estas prácticas, limitando la excesiva concentración en los mercados y evitando así los posibles abusos de poder.

Respetar al rival merece la pena

Ahora, hagamos un paralelismo entre la competencia entre empresas y el boxeo. Desde el punto de vista psicológico, se han identificado capacidades transformativas de los elementos involucrados en el combate. Como en la economía, un reto desafiante hace crecer significativamente los niveles de motivación, resiliencia y autoexigencia.

La fuerza emocional generada por el desafío es un punto crítico de ajuste: puede facilitar el autoconocimiento o generar una experiencia destructiva. En su mejor expresión, la tensión competitiva obliga a reconocer los límites y a reorganizar, con más consciencia y equilibrio, los recursos propios y la acción.

Algo similar ocurre en la empresa. La comparación con competidores de referencia se convierte en la base de un proceso de mejora continua que propicia el crecimiento de la organización.

Para que surjan oportunidades hay que sembrar

En el deporte y en la empresa, el respeto y reconocimiento mutuo abonan el campo de la colaboración y el crecimiento compartido. Aunque en un principio no parezcan los socios idóneos, también son posibles las alianzas entre competidores. Lógicamente son más sencillas cuando la competencia no es directa y se pueden aprovechar las complementariedades entre los colaboradores.

Esto ocurre cuando los competidores están especializados en segmentos de actividad diferentes o tienen fuertes capacidades en zonas geográficas diversas, sean de distribución o acceso a autorizaciones.

Las farmacéuticas o las empresas cerveceras intercambian habitualmente licencias y marcas. De esa manera pueden acceder, con menor inversión y riesgo, a negocios que quedarían fuera de su alcance.

También en el deporte el respeto en la confrontación directa puede abonar el campo para nuevas oportunidades. Es el caso de los boxeadores Marco Antonio Barrera y Erik Morales. Durante años protagonizaron una rivalidad épica que, además de forjarlos como leyendas, los hizo reconocerse mutuamente. Años después, dirigen juntos uno de los pódcast en español más exitosos sobre boxeo. Juntos han demostrado que la competencia puede dar pie no solo al rendimiento sino también al crecimiento en distintos ámbitos.

Coopetir: colaborar y competir a la vez

El término coopetición, acuñado en 1996 por los profesores e investigadores Adam Brandenburger y Barry Nalebuff, combina cooperación y competencia, y consiste, básicamente, en la colaboración estratégica entre empresas que, al mismo tiempo, compiten en otros ámbitos del mercado. Las empresas pueden colaborar con rivales para alcanzar objetivos que ninguna podría lograr por sí sola. Pueden acceder a tecnologías, compartir costos o ampliar mercados.

Aunque tradicionalmente las empresas consideran que la competencia es incompatible con la cooperación, en la práctica esto es cada vez más común y una acción estratégica en diversos sectores. Grandes rivales, como Apple y Samsung en el suministro de componentes, o DHL y UPS compartiendo capacidades logísticas, han protagonizado grandes acuerdos cooperativos.




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Un beneficio para todos

La competencia respetuosa favorece a todos. A nivel colectivo, actúa como un mecanismo dinamizador de la economía, promoviendo la eficiencia, la innovación y el bienestar social. Individualmente, incentiva la mejora y crecimiento de los propios competidores. Y, por último, hace posible que surjan oportunidades de colaboración que no podrían generarse en entornos empresariales hostiles.

En definitiva, la competición debe venir acompañada de respeto. Y el respeto es contrario a la destrucción. De esta manera, además de mejorar el funcionamiento de los mercados, se abrirán más oportunidades para las empresas, más allá del puro incentivo de ganar a sus competidores.

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The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Comprender la competencia en clave constructiva: del boxeo a la empresa – https://theconversation.com/comprender-la-competencia-en-clave-constructiva-del-boxeo-a-la-empresa-272247

La “flota fantasma” rusa incrementa su operación en puertos españoles para burlar el bloqueo de la UE

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio García-Amate, Lecturer in Finance, Universidad Pública de Navarra

Buque Kairos de la “flota fantasma” rusa, sancionado por la Unión Europea, el Reino Unido y Suiza por el tráfico ilegal de petróleo. Todor Stoyanov-Raveo/Shutterstock

Las cifras extraídas de la base de datos LSEG (London Stock Exchange Group) indican un incremento significativo en el tránsito de petróleo ruso por aguas españolas. Antes de las sanciones que la Unión Europea (UE) impuso a Rusia con motivo de la invasión de Ucrania, el puerto de Ceuta ocupaba la posición 90.ª en el ranking europeo de descargas de petróleo ruso. Hoy, está en la 11.ª posición.

Mientras Bruselas trata de bloquear este tráfico, la “flota fantasma” rusa utiliza puertos españoles para exportar crudo a Europa. El objetivo es eludir las sanciones impuestas por la UE. Las consecuencias son económicas y geopolíticas, pero también medioambientales.

El sur de Europa como vía de entrada

Las sanciones a Rusia han redefinido el mapa de flujos de petróleo y gas rusos hacia la UE. La normativa vigente prohíbe la entrada de los barcos de la “flota fantasma” en puertos europeos. Sin embargo, la realidad es otra. Aunque en diciembre de 2025 el número de buques sancionados ascendía a casi 600, la lentitud en trasponer la Directiva UE 2024/1226 y en aplicar de forma efectiva las restricciones aprobadas por la UE genera una laguna jurídica que es aprovechada por la flota rusa.

Así, se han detectado violaciones de las sanciones europeas por entradas de buques sancionados en países como Chipre, España, Estonia, Grecia, Malta y Países Bajos.

Al cerrarse el norte de Europa, la flota rusa ha encontrado una vía alternativa de entrada en los países del sur. Entre 2022 y 2025, los países con más descargas de buques con petróleo de origen ruso fueron Italia, Grecia y España. La mayoría de estos buques han sido sancionados en algún momento posterior a su atraque en puertos europeos.

Pese a las prohibiciones, el crudo ruso sigue llegando a la UE, a menudo haciendo escalas en otros países. Los cargamentos provienen principalmente de Rusia, pero también de Egipto y Turquía, que actúan como intermediarios.

Esta infraestructura operativa no surgió de la noche a la mañana. La Unión Europea no empezó a sancionar oficialmente a buques de la “flota fantasma” hasta junio de 2024. Ese retraso hizo que Rusia tuviera tiempo suficiente para reorganizar su estrategia logística para exportar petróleo a la UE.

En el sur se han dado cada vez más casos de traspase de petróleo de un barco a otro en alta mar, con los daños medioambientales que esto pueda ocasionar. Eligen el sur porque necesitan aguas tranquilas y una ubicación estratégica para conectar con Asia, algo que el mar del Norte no ofrece.

Así actúa la “flota fantasma”

Las implicaciones de la operación de la “flota fantasma” van más allá de cuestiones económicas o geopolíticas. Estos buques generan riesgos físicos y medioambientales significativos. Se trata de una flota con barcos de gran edad y una operación insegura y precaria. Los petroleros con una antigüedad de entre 16 y 22 años son los más sancionados. Según el KSE Institute ucraniano, a partir de los 15 años decae el mantenimiento y las aseguradoras de primer nivel retiran su cobertura.

Para operar sorteando las restricciones legales, los buques suelen cambiar su bandera, su nombre o el armador. Las cinco banderas más sancionadas son las de Rusia, Gambia, Sierra Leona, Camerún y Omán. Los buques más antiguos, con máximo riesgo físico y medioambiental, utilizan principalmente la bandera rusa, seguida por la de países con regulación laxa como Curazao, Benín, Comoras, Guyana y Omán.

Además, la propiedad del buque se esconde para evitar posibles sanciones: las tres compañías con el mayor número de buques sancionados tienen su sede en UAE (Emiratos Árabes Unidos).




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España como centro logístico

España ha pasado a ser un enclave protagonista en la red de flujos del petróleo ruso. Entre los 20 puertos de la UE donde se han producido más atraques de buques posteriormente sancionados se encuentran Ceuta (11.º), Huelva (17.º) y Cartagena (20.º).

Un gráfico que muestra las principales rutas de buques sancionados con líneas de colores
Principales rutas de buques sancionados (2022-2025). A la izquierda, el país de carga, a la derecha, el país de destino.
Los autores, CC BY-SA

El riesgo físico y medioambiental en estos puertos derivado de la operación de la “flota fantasma” es elevado. Los buques sancionados por dos jurisdicciones (por ejemplo, UE y EE. UU.) tienen entre 15 y 30 años de antigüedad, con banderas de países variados. Por otro lado, la flota de buques sancionados por tres jurisdicciones destaca por su alto volumen de comercialización y la utilización de la bandera rusa.

Gráfico que muestra con colores la antigüedad y la bandera de los buques atracados en puertos españoles entre 2022-2025
Perfil de riesgo que suponen los buques en puertos españoles (2022-2025) según su antigüedad, con cada color indicando una procedencia.
Los autores, CC BY-SA

El caso de Ceuta presenta el escenario más preocupante desde el punto de vista medioambiental. Se trata de un puerto con un alto volumen de descargas, la mayoría desde buques posteriormente sancionados por hasta dos y tres jurisdicciones, con antigüedad de entre 15 y 28 años y banderas como las de Sierra Leona, Camerún y Panamá. Estos buques operan con estándares de seguridad poco estrictos.

Gráfico que muestra con colores la antigüedad y la bandera de los buques atracados en Ceuta entre 2022-2025
Perfil de riesgo en el puerto de Ceuta (2022-2025) según la antigüedad de los buques, con cada color indicando el país de la bandera.
Los autores, CC BY-SA

Un problema creciente

Los datos revelan un caso flagrante. Se trata de un buque con bandera de Camerún, sancionado el 25 de febrero de 2025 por la UE, que descargó en Ceuta casi 900 000 barriles de crudo el 12 de septiembre de 2025. Este barco provenía del puerto de Murmansk (Rusia).

Además, la “flota fantasma” rusa busca nuevas entradas a la UE. Puertos como los de El Hierro, Motril y Vilagarcía de Arousa, que no habían recibido cargamentos antes de las sanciones a Rusia, sí lo han hecho tras el estallido de la guerra. En 2023, por ejemplo, fueron descargados en ellos más de 1 800 000 barriles por buques provenientes de Rusia con una antigüedad de entre 15 y 23 años.

El volumen de operaciones de la “flota fantasma” rusa en aguas españolas está aumentando. España importa millones de barriles de petróleo ruso transportados en buques antiguos e inseguros. Esto no solo contraviene la normativa europea sobre las sanciones a Rusia, sino que genera riesgos medioambientales y físicos que no pueden ignorarse.

La solución a este problema implica no solo aplicar las sanciones vigentes a los buques de la “flota fantasma” rusa, sino también buscar vías para impedir el atraque y las operaciones de trasvase de buques sospechosos. Si no se actúa ya, la próxima noticia podría ser una catástrofe ecológica como la ocurrida a finales de 2002 frente las costas de Galicia.

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Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad se financia en parte a través de convenios de investigación sobre temas diversos relacionados con energía y medioambiente firmados con el Ente Vasco de la Energía, Iberdrola, Petronor e Ihobe-Agencia Vasca del Medioambiente.

Antonio García-Amate no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La “flota fantasma” rusa incrementa su operación en puertos españoles para burlar el bloqueo de la UE – https://theconversation.com/la-flota-fantasma-rusa-incrementa-su-operacion-en-puertos-espanoles-para-burlar-el-bloqueo-de-la-ue-273250

Accidente de Adamuz: por qué el acero no tiene la culpa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Manuel Torralba, Catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid, IMDEA MATERIALES

Cuando los ingenieros diseñamos materiales para una determinada aplicación, lo hacemos de acuerdo a normas que nos indican qué propiedades deben reunir esos materiales para soportar sus condiciones más extremas de uso.

Si consideramos un raíl de ferrocarril, puede estar expuesto a fenómenos de corrosión, desgaste y, sobre todo, tensiones de tipo dinámico, que pueden provocar daños por fatiga. Combinar todas estas propiedades no es sencillo, por lo que al diseñar y fabricar el acero para raíles es esencial buscar un equilibrio y poner toda la atención en el daño que podría provocar un fallo motivado por cada uno de estos requerimientos.

La corrosión y el desgaste pueden generar defectos perfectamente detectables en inspecciones que no tienen por qué ser muy próximas entre sí, ya que el daño sobre el raíl nunca provocaría una rotura catastrófica en un periodo breve de tiempo (semanas o meses).

Otra cosa son las tensiones de tipo dinámico. Si un material supera su límite de fatiga –el número de ciclos de tensión que es capaz de soportar sin que se inicie una grieta–, esta aparecerá y empezará a crecer, inicialmente despacio, hasta alcanzar un tamaño crítico. Una vez se alcanza ese tamaño crítico, la grieta crece a tal velocidad que puede producir un fallo catastrófico en minutos, o incluso segundos.

El acero es el material más fiable de todos

Que un accidente ferroviario como el que ha tenido lugar recientemente en Adamuz se deba a una “mala calidad” del acero es poco probable, por varias razones. Para empezar, el acero es, sin duda, de entre todos los materiales de construcción, el más fiable: de cada cien probetas ensayadas, cien tienen resultados dentro de un estrechísimo margen de error.

En el caso de los aceros para raíles, hablamos de aceros de composiciones muy ajustadas para que cumplan con las propiedades mecánicas requeridas y que, además, permita que se puedan soldar.

Los ingenieros, que avalan con su firma los proyectos, calculan con márgenes de seguridad muy amplios y estándares de calidad que garantizan que los materiales nunca lleguen a superar sus límites de fatiga. Y esos márgenes vienen establecidos por normas internacionales.

Los fabricantes de los aceros implicados en el accidente (uno más antiguo y otro muy reciente) han producido miles de kilómetros de raíles, de acuerdo con normas muy estrictas y bajo criterios de garantía de calidad extremos. Hablamos de raíles que no han tenido ningún problema, fabricados con acero ajustado a norma, soldable y calculado para soportar la carga estática de un tren de varios cientos de toneladas y que, circulando a 250 kilómetros por hora, produce unas tensiones dinámicas muy por debajo de su límite de fatiga.

Si el acero está bien fabricado, y las certificaciones de calidad así lo aseguran, es muy improbable que ese acero se rompa en “condiciones de servicio”.

Soldaduras en el punto de mira

¿Y qué se debe esperar de la soldadura? Los raíles de ferrocarril se sueldan mediante una tecnología, llamada aluminotermia, que asegura la continuidad metálica con un acero de composición muy parecida a los de los raíles que tiene la futura soldadura a cada lado.

Parece que, en el caso concreto de las vías donde se produjo el accidente de Adamuz, había aceros de distinta composición. Los raíles de ambos lados están hechos con aceros de alta soldabilidad, por lo que es seguro que en la llamada “zona afectada por el calor” no se han producido fragilizaciones. De ser así, hubieran dado lugar a un accidente mucho antes.

Una soldadura “puede dar problemas” si se ejecuta de forma inapropiada, pero aquí la calidad se asegura de dos maneras. En primer lugar, dejando en manos de soldadores acreditados su ejecución. Y en segundo lugar, inspeccionando una por una, por inspección visual y por métodos que permiten ver la soldadura “por dentro”, todas las soldaduras realizadas. Por tanto, cuando se entrega una ejecución, se garantiza que todas las soldaduras se han hecho correctamente.

Cómo ha ocurrido lo imposible

A pesar de todo, en la tragedia de Alcamuz se baraja la opción de que una soldadura haya fallado y un trozo de raíl se haya fracturado, de forma catastrófica.

¿Cómo ha podido ocurrir, si era imposible que ocurriera?

Si la continuidad metálica desaparece (porque falla la soldadura) y los dos tramos de raíl quedan separados, cada vez que una rueda pase por encima de esos raíles estará trasladando una tensión en las proximidades de los extremos, muy superior a la tensión de diseño. Esto provocará que, en algún momento, se supere el límite de fatiga y se genere una grieta en el raíl. Esa grieta empezará a crecer y, cuando supere un determinado tamaño crítico, provocará una rotura catastrófica.

¿Y qué le pudo pasar a la soldadura?. Pues de momento todo indica que o bien hubo un mal diseño del material de la soldadura (en este momento, se está hablando de una posible elección inapropiada por culpa de una redacción equivocada del pliego de condiciones); o bien se produjo un defecto inicial en la ejecución de la soldadura tan pequeño que no fue detectado en el análisis posterior a su ejecución. Por supuesto pudieron pasar otras cosas, pero a priori no podemos presuponer malas practicas sin un peritaje adecuado.

Prevenir mejor que curar

Cuando somos jóvenes, es difícil que fallen algunos sistemas y no precisamos de revisiones periódicas; vamos al médico cuando nos duele algo. Y el médico, entonces, utiliza diversos medios para hacer un diagnóstico y arreglar el problema. Cuando alcanzamos cierta edad, no podemos esperar a que los problemas den la cara, debemos hacernos revisiones cada vez más frecuentes para evitar que los problemas generen un fallo catastrófico.

Lo de Alcamuz posiblemente no hubiera pasado si se hubiera atendido a los síntomas –tanto usuarios como algunos trabajadores de los trenes llevaban meses reportando vibraciones fuera de lo normal– y se hubieran hecho las revisiones pertinentes.

Todavía ignoramos lo que realmente pasó: habrá que esperar a la evaluación definitiva de los peritos. Para tranquilidad de todos, los ingenieros metalúrgicos tenemos medios, herramientas y conocimientos suficientes para escudriñar lo ocurrido. Exactamente del mismo modo que un médico forense puede averiguar con precisión la causa de un fallecimiento.

No tengo la menor duda de que pronto se sabrá, con todo detalle, qué generó el fallo y qué repercusiones tuvo en el resto de la infraestructura. Y ese informe también podrá aclarar si se pudo prevenir.

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José Manuel Torralba no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Accidente de Adamuz: por qué el acero no tiene la culpa – https://theconversation.com/accidente-de-adamuz-por-que-el-acero-no-tiene-la-culpa-274491

El acero en el centro del debate

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paula Alvaredo Olmos, Profesora Titular en Ciencia e Ingeniería de Materiales, Universidad Carlos III

Apirak Rungrueang/Shutterstock

Cada vez que se habla de infraestructuras, transición energética o reindustrialización, el acero vuelve al centro del debate. No es sorprendente: se trata del material estructural más utilizado del planeta.

El acero está ahí cuando cruzamos un puente, cuando entramos en un edificio, cuando subimos a un tren o encendemos la luz. Buena parte del entorno construido que hace posible nuestra vida cotidiana depende directa o indirectamente de este material.

¿Por qué es el material más utilizado? Porque combina bajo coste y disponibilidad, eso sin duda. Pero también porque reúne propiedades difíciles de encontrar juntas en otros materiales: alta resistencia mecánica, capacidad de deformarse sin romperse, durabilidad, facilidad de fabricación, reciclabilidad y una enorme versatilidad. Precisamente por eso es también uno de los materiales más estudiados y mejor conocidos por la ingeniería moderna.

Sin embargo, esa fiabilidad no es automática. El buen comportamiento del acero depende de cómo se fabrica, de su composición química y, de forma muy especial, de cómo se calienta y se enfría a lo largo de su vida. Es decir, de su historia térmica.

Entender cómo influyen el calor, el enfriamiento y el contenido de carbono es clave para explicar por qué el acero funciona tan bien… y por qué ciertos procesos industriales exigen un control tan estricto.

El acero “recuerda” el calor

Una idea fundamental, y a lo mejor poco intuitiva de la ciencia de materiales, es que el acero no tiene propiedades fijas e inmutables. Su dureza, su resistencia o su capacidad para absorber energía dependen no solo de qué acero es, sino también de su historia térmica. Es decir, de cómo ha sido calentado y enfriado durante su fabricación y transformación.

Podemos decir que el acero, en cierto modo, “recuerda” el calor. Aunque una pieza no muestre ningún cambio visible, a nivel interno pueden producirse reorganizaciones que alteran su comportamiento mecánico. Por eso, dos componentes fabricados con el mismo acero pueden responder de forma distinta ante una misma carga si han seguido trayectorias térmicas diferentes. Esta “memoria térmica” explica tanto la enorme versatilidad del acero como la necesidad de controlar cuidadosamente los procesos térmicos.

La ventaja de la sensibilidad al calor

Lejos de ser un inconveniente, la sensibilidad al calor es una de las grandes ventajas del acero. La ingeniería la aprovecha mediante los tratamientos térmicos, que permiten ajustar sus propiedades utilizando la temperatura y el tiempo como herramientas de diseño.

Un tratamiento térmico consiste, de forma simplificada, en calentar el acero hasta una determinada temperatura, mantenerlo durante un tiempo controlado y enfriarlo después a una velocidad concreta. El objetivo no es maximizar una propiedad aislada, sino encontrar el equilibrio adecuado entre resistencia y capacidad de deformarse sin romperse, del que depende la fiabilidad de muchas estructuras durante décadas de servicio.

Aquí aparece una idea clave: el tiempo es tan importante como la temperatura. Dos aceros pueden alcanzar la misma temperatura máxima y, sin embargo, comportarse de forma muy distinta si el enfriamiento ha sido más rápido o más lento. Este principio explica por qué un mismo acero puede ofrecer prestaciones muy diferentes dependiendo de cómo se haya tratado térmicamente.

Esta idea resulta intuitiva incluso fuera del ámbito técnico. Programas televisivos como “Forjado a fuego” muestran cómo una misma pieza de acero puede comportarse de forma radicalmente distinta según cómo se enfríe tras salir del fuego. Aunque en televisión el proceso parezca artesanal, el principio es exactamente el mismo que rige los tratamientos térmicos industriales: entender cómo la temperatura, el tiempo y la composición interactúan para determinar el comportamiento final del material.

El papel de la composición: pequeñas cantidades, grandes efectos

El acero es, esencialmente, una aleación de hierro y carbono. Aunque el carbono esté presente en pequeñas cantidades, su influencia es enorme: variaciones muy pequeñas pueden cambiar de forma significativa cómo el acero responde al calentamiento y al enfriamiento.

El carbono determina en gran medida la respuesta del acero a los tratamientos térmicos, pero no actúa solo. Otros elementos de aleación, añadidos en cantidades controladas, permiten ajustar propiedades como la resistencia, la tenacidad o la durabilidad. Por eso, aceros con composiciones muy similares pueden comportarse de forma distinta si su composición o su historia térmica no son exactamente iguales.

Para entender esta relación entre composición y temperatura, ingenieros y científicos utilizan modelos conceptuales como el diagrama hierro–carbono, bien conocido —y sufrido— por generaciones de estudiantes de ingeniería. Aunque no describe piezas reales, actúa como un mapa que ayuda a comprender por qué pequeñas variaciones de composición y temperatura tienen un efecto tan grande en el comportamiento del acero.

Por qué las vías ferroviarias se fabrican con acero

Nada de esto significa que el acero utilizado en infraestructuras críticas sea un material impredecible. Todo lo contrario: en aplicaciones como las vías ferroviarias se emplean aceros al carbono específicamente diseñados para uso ferroviario, con composiciones cuidadosamente ajustadas para ofrecer un comportamiento mecánico estable, predecible y duradero.

Estos aceros se seleccionan precisamente por su fiabilidad frente a cargas repetidas, desgaste y largos periodos de servicio. Su composición y sus tratamientos térmicos no son fruto del azar, sino del conocimiento acumulado sobre cómo responde el acero cuando se controla correctamente el calor.

Cuando el calor deja de ser uniforme: soldadura y zona afectada por el calor

La mayor parte de los tratamientos térmicos industriales se realizan en condiciones muy controladas y uniformes. Sin embargo, no todos los procesos que implican calor permiten ese mismo grado de control. En algunos casos, el calor se aplica de forma intensa y localizada.

La soldadura es un buen ejemplo. Durante este proceso, una región muy concreta del acero alcanza temperaturas elevadas, mientras que el material circundante permanece relativamente frío. El enfriamiento posterior se produce de manera rápida y no homogénea, dando lugar a una zona cercana a la unión que ha experimentado un ciclo térmico distinto al del resto del componente: la zona afectada por el calor (ZAC).

Aunque visualmente no se distinga, la ZAC puede presentar propiedades diferentes porque su historia térmica ha cambiado. Por eso, la soldadura exige procedimientos tan estrictos: no porque el acero sea un material poco fiable, sino precisamente porque su comportamiento frente al calor es bien conocido y debe gestionarse con cuidado.

La soldadura del acero exige procedimientos estrictos. No porque el acero sea un material poco fiable, sino precisamente porque su comportamiento frente al calor es bien conocido y debe gestionarse con cuidado.

Entender el acero para confiar en él

Que el acero sea el material estructural más utilizado del mundo no es una coincidencia. Su éxito no se basa en que sea insensible o inmutable, sino en que su respuesta a la temperatura, al tiempo y a la composición es conocida, predecible y controlable. Esa sensibilidad al calor, lejos de ser una debilidad, es lo que permite adaptar el acero a aplicaciones muy distintas manteniendo altos niveles de fiabilidad.

Comprender cómo el acero cambia —aunque no lo veamos— es clave para valorar la ingeniería que hay detrás de las infraestructuras que utilizamos cada día. En un mundo que sigue construyéndose, moviéndose y transformándose sobre acero, entender el papel del calor y del carbono es una forma de entender por qué este material sigue siendo, y seguirá siendo, uno de los pilares fundamentales de nuestra sociedad.

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Paula Alvaredo Olmos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El acero en el centro del debate – https://theconversation.com/el-acero-en-el-centro-del-debate-274492

¿Es mayor de 35 años y aún no es madre? Así es el estigma que viven las mujeres ‘incompletas’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María del Carmen Sánchez-Miranda, Área de Antropología Social, Universidad de Jaén

Drazen Zigic/Shutterstock

Aunque en las últimas décadas se ha ampliado el reconocimiento social de la diversidad de trayectorias vitales, la maternidad opera como una norma que condiciona la vida de muchas mujeres. No ser madre después de los 35 años sigue generando presiones, estigmas y desigualdades que atraviesan los ámbitos social, laboral y emocional.

El discurso contemporáneo sobre las mujeres incorpora de forma creciente la idea de elección individual. La maternidad aparece, al menos en términos normativos, como una posibilidad entre otras. Sin embargo, esta aparente apertura convive con una realidad persistente: la maternidad continúa ocupando un lugar central en la construcción social de la identidad femenina.

Cuando una mujer supera los 35 años sin haber sido madre –ya sea por decisión propia, por dificultades reproductivas o por circunstancias vitales– su trayectoria sigue siendo objeto de juicio.

La maternidad como norma cultural

A pesar de los cambios sociales, la maternidad se sigue asociando a la idea de una vida femenina “plena” o “realizada”. El mandato de la maternidad adopta formas más sutiles, pero no desaparece. No se presenta únicamente como una opción vital, sino como una expectativa implícita que estructura las representaciones sobre lo que significa ser mujer.

Dicha expectativa se intensifica a partir de cierta edad: a partir de los 35 años se activa el discurso del llamado “reloj biológico”. Más allá de su dimensión biológica, se trata de una construcción social que establece una temporalidad normativa para la maternidad y refuerza el control simbólico sobre el cuerpo y las decisiones reproductivas de las mujeres.

En este contexto, la ausencia de maternidad suele interpretarse como una responsabilidad individual y rodeada de la necesidad de justificar las decisiones personales de las mujeres. La maternidad deja así de situarse en el ámbito de la elección para convertirse en una norma cultural cuyo incumplimiento requiere demasiadas explicaciones.

Invisibilidad social y jerarquías simbólicas

La no maternidad también tiene implicaciones en el ámbito de las relaciones. En muchos entornos, el hecho de ser madre continúa funcionando como eje organizador de la vida adulta y genera dinámicas de pertenencia y exclusión que sitúa a las mujeres sin hijos en una posición periférica.

Persisten representaciones que asocian la no maternidad con la soledad, la falta de vínculos o una supuesta orientación individualista.

Estas ideas colocan a las mujeres sin hijos en un lugar secundario dentro de espacios de la vida adulta y se convierte en tema central de socialización. Conversaciones y actividades cotidianas giran en torno a la crianza, reforzando la idea de que esta experiencia constituye el núcleo de la vida femenina.

Esta jerarquización simbólica genera la invisibilidad de otras formas de relación, cuidado y compromiso y contribuyen a percibir la identidad de las mujeres en una sociedad marcada por profundos roles tradicionales.

Impacto emocional, legitimidad y estigma

A pesar de los avances normativos y culturales, los estigmas asociados a la no maternidad siguen presentes. La idea de la mujer “incompleta”, “egoísta” o “fracasada” continúa formando parte del imaginario colectivo, aunque se exprese de manera menos explícita que en décadas anteriores.

El discurso del reloj biológico refuerza los estigmas al situar la responsabilidad de la no maternidad exclusivamente en las mujeres. La presión social no procede únicamente del entorno cercano, sino también de representaciones mediáticas y culturales que siguen mostrando la maternidad como destino natural e inevitable.

Las narrativas influyen tanto en la valoración social como en la forma en que las propias mujeres interpretan su experiencia vital, con efectos directos sobre la autoestima y el sentido de pertenencia.

Las consecuencias emocionales de este mandato social son relevantes. La presión constante por explicar la no maternidad puede generar sentimientos de culpa, inseguridad o insuficiencia, incluso cuando las decisiones tomadas responden a un proyecto de vida coherente.

Más allá de la maternidad

El análisis de estas dinámicas muestra que, pese a los avances discursivos, la maternidad sigue funcionando como una norma social que organiza la vida de las mujeres. No ser madre después de los 35 años se mantiene como una desviación respecto al modelo dominante.

Cuestionar esta lógica no implica restar valor a la maternidad, sino situarla claramente en el ámbito de la elección y no de la obligación. Reconocer la diversidad de trayectorias vitales resulta fundamental para avanzar hacia una sociedad en la que las mujeres no tengan que justificar continuamente sus decisiones ni su validez en función de un único modelo de vida.

The Conversation

María del Carmen Sánchez-Miranda no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Seguir el rastro del dinero de Europa: las cifras de la inversión en ciencia contradicen el discurso

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rodrigo Maia Valença, Personal de investigación, Oficina de Proyectos Internacionales, Universidade da Coruña, Universidade da Coruña

El futuro es Europa. Edificio en Bruselas. Wikimedia commons, CC BY

La UE habla de algoritmos, datos e inteligencia artificial como si en ellos se jugara todo su futuro. En el debate político y en los medios de comunicación la inversión en IA y tecnología ocupa un lugar central. Sin embargo, cuando se sigue el rastro del dinero, los datos contradicen el relato dominante.

La mayor parte de la financiación de Horizonte Europa se dirige a ámbitos relacionados con el clima, la energía y el medio ambiente. Los proyectos en el área de la salud presentan, en promedio, presupuestos más elevados, mientras que la industria y las tecnologías digitales destacan por ser la temática con mayor oferta de proyectos, pero ninguno de estos dos ámbitos domina el volumen total de recursos. Las ciencias sociales y humanas, por su parte, ocupan un lugar claramente secundario.

He realizado un análisis de uno de los pilares del programa Horizonte Europa, el actual marco de investigación e innovación de la Unión Europea. En concreto, me centro en el Pilar II, relativo a los Desafíos Globales y Competitividad Industrial Europea para el periodo 2026–2027. Se trata de un instrumento de financiación y de una declaración de intenciones: a través de estos presupuestos, Bruselas decide qué problemas merecen atención prioritaria y qué tipo de sociedad aspira a construir.

Verde, digital y democrática

Para 2025–2027, la Comisión Europea subrayó tres metas estratégicas: la transición verde, la transición digital y el refuerzo de una Europa competitiva, inclusiva y democrática. Veamos cuanto dinero se ha destinado a cada una de esas grandes metas para ver qué mensaje transmite su distribución presupuestaria sobre la dirección que Europa quiere tomar.

En el Pilar II de Horizonte Europa se reparten más de 6 900 millones de euros entre 1 096 proyectos, con una financiación media de 6,3 millones de euros por proyecto.

La distribución del presupuesto por grandes áreas ofrece una primera visión de conjunto (véase Figura 1). A partir del análisis detallado de los datos, es posible extraer tres ideas principales.

Salud y industria

Los proyectos individuales vinculados a la salud cuentan, de media, con presupuestos superiores al conjunto, un 35 % más altos. En cambio, el área de mundo digital, industria y espacio concentra el 25 % de la oferta total de proyectos.

La primera razón de ello es que la investigación biomédica implica ensayos clínicos complejos; la segunda suele estar relacionada con la necesidad de mantener la competitividad industrial europea. Sin embargo, estos ámbitos no concentran la mayor parte del presupuesto total.

El caso de la inteligencia artificial presenta una mayor complejidad en el seguimiento de la financiación, dado su carácter transversal. La IA se incorpora de distintas formas en el conjunto del programa Horizonte Europa para impulsar objetivos específicos, sin constituir una prioridad independiente.

Clima y medio ambiente: donde se concentra el grueso del dinero

El mayor volumen de financiación se dirige a los ámbitos relacionados con el clima, la energía, la movilidad, la agricultura y el medio ambiente. Estas áreas absorben cerca del 46 % del presupuesto total, unos 3 200 millones de euros. Mirando solo la cifra desnuda, este bloque recibe más del doble de los recursos dedicados a digitalización, industria y el espacio, que se queda en 1 520 millones de euros.

La distribución del presupuesto señala la transición ecológica, y la inversión verde, como eje central de la visión europea de futuro, en línea con evaluaciones del Banco Central Europeo.

Las ciencias sociales en segundo plano

El punto más débil del reparto aparece en los ámbitos sociales. Los bloques dedicados a la cultura, la creatividad, la sociedad inclusiva y a la seguridad civil son los que reciben menos recursos, tanto en términos absolutos como relativos. En conjunto, no alcanzan el 15 % del total. Son los únicos que incorporan explícitamente la palabra “sociedad” en su denominación. Esto no es nuevo. Históricamente, la UE ha priorizado las ciencias naturales, la competitividad industrial y la innovación tecnológica, relegando las ciencias sociales y las humanidades a un papel secundario.

Diversos trabajos académicos apuntan que la tecnología y la inteligencia artificial deben integrarse con las humanidades y las ciencias sociales y económicas. No son ámbitos excluyentes: se refuerzan mutuamente. Los avances técnicos solo tienen sentido cuando responden a necesidades sociales reales.

La dimensión humana como reto

El balance que dibujan los presupuestos es más sobrio de lo que sugieren los grandes anuncios. Europa sitúa la sostenibilidad en el centro de su inversión, con la inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico como medios para alcanzar esos fines, no como objetivos en sí mismos. Encaja claramente con lo defendido por la European Climate Foundation, que destaca la necesidad de una transición industrial competitiva e inclusiva orientada hacia una economía sostenible.

La dimensión humana del cambio sigue siendo el aspecto más débil del reparto. Como se ha señalado en distintos análisis críticos, ninguna forma de inteligencia artificial puede sustituir el factor humano, y la inversión pública debería orientarse a beneficios sostenibles y duraderos para la sociedad.

El próximo programa, Horizonte Europa 2028–2034, promete ser más grande, más rápido y con mayor impacto. El desafío, sin embargo, no será solo invertir más, sino garantizar que la transición verde, la digital y la competitividad europea avancen de forma coordinada, sin perder su dimensión humana.

Seguiremos el rastro del dinero para comprobar hasta qué punto el discurso político se traduce en las cifras.

The Conversation

Rodrigo Maia Valença no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Seguir el rastro del dinero de Europa: las cifras de la inversión en ciencia contradicen el discurso – https://theconversation.com/seguir-el-rastro-del-dinero-de-europa-las-cifras-de-la-inversion-en-ciencia-contradicen-el-discurso-272102

Los habitantes de las zonas rurales lo tienen difícil para acceder al coche eléctrico, pero también para pagar los carburantes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos María López Espadafor, Catedrático de Derecho Financiero y Tributario, Universidad de Jaén

VeugerStock/Shutterstock

Conducir un coche eléctrico es mucho más fácil en las ciudades, donde existen más puntos de recarga y las distancias entre ellos son cortas. En general, no ocurre así en las áreas rurales, en las que muchas veces no existen estaciones de carga y cuyos habitantes tienen a menudo que recorrer largas distancias.

Además, la capacidad económica de los habitantes de las zonas rurales por término medio suele ser inferior a la de los habitantes de los grandes núcleos urbanos, núcleos donde existen mayores posibilidades de acceso al transporte público. Teniendo en cuenta el elevado precio de los coches eléctricos, este factor también influye en la capacidad de compra de estos vehículos.

Estos ciudadanos, por tanto, lo tienen difícil para acceder al coche eléctrico, pero también para pagar los carburantes.

¿Qué impuestos pagamos por los combustibles?

Dentro de lo que se paga por un litro de gasóleo o de gasolina, la parte principal está constituida por impuestos: el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, en función del volumen de producto, y el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), en función del precio. En realidad, el tipo de gravamen del IVA no sólo se aplica al precio del carburante, sino también a otros conceptos, entre los que se incluye incluso la cuota del Impuesto sobre Hidrocarburos, dándose una sobreimposición entre ambos impuestos, es decir, podríamos decir que pagamos impuesto sobre impuesto.

El Impuesto sobre Hidrocarburos llega al consumidor final por traslación económica de la carga tributaria, dado que sólo se aplica y repercute en la primera fase del proceso de producción –o importación– y distribución del carburante, aunque influye necesariamente en el precio de las siguientes fases.

El IVA llega al consumidor final por traslación jurídica –repercusión– porque sí se devenga y se repercute en todas y cada una de las fases del proceso de producción o distribución, incluyendo también las importaciones y las adquisiciones intracomunitarias. Todo en un contexto dominado por la armonización fiscal en la Unión Europea.

Tanto el IVA como el Impuesto sobre Hidrocarburos son impuestos proporcionales porque el tipo de gravamen no va creciendo en función del mayor importe de la magnitud gravada. Esto los diferencia, por ejemplo, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, que es un impuesto progresivo donde el tipo de gravamen, el tanto por ciento de tributación, va creciendo progresivamente cuanto más alta sea la renta del sujeto.

La progresividad, como inspiradora del sistema tributario, representa un mandato de la Constitución (art. 31.1) para garantizar la justicia tributaria. Cuanto mayor peso tenga la tributación proporcional, menos progresivo será el sistema.

Ante esto, el Impuesto sobre Hidrocarburos convierte a nuestro sistema tributario en menos progresivo, considerado globalmente, y más alejado de los principios de justicia tributaria. En la práctica, este impuesto, ante la situación actual, hace a nuestro sistema menos justo.

Ya no se trata sólo de prevalencia o no de la extrafiscalidad medioambiental –es decir, de la utilidad de estos impuestos para cambiar el comportamiento o evitar la contaminación–, sino de que son los sectores menos favorecidos los que se ven obligados a soportar dicha extrafiscalidad.

Desventajas para los menos favorecidos

La apuesta por el coche eléctrico, ante el estado y precios actuales en la industria automovilística y de las infraestructuras de acceso a la recarga de energía eléctrica para vehículos, con una elevada presión fiscal sobre los carburantes, nos sitúa ante una situación especialmente gravosa para los sujetos de más reducida capacidad económica y para los habitantes de determinadas zonas rurales. A pesar de que estas últimas, precisamente, necesitan una mayor protección, ante la amenaza del serio riesgo de despoblación.

De alguna forma, tal panorama fiscal podría terminar afectando a los derechos fundamentales de ciertos sectores de la población. Esta situación representa un peligro que se veía venir desde hace tiempo y para el que no termina de ponerse remedio.

A la hora de justificar esta extrafiscalidad se suele aludir a que con la imposición de corte ambiental no se pretende, en principio, una finalidad fiscal o de mayor recaudación, sino reconducir los comportamientos de los ciudadanos hacia actitudes menos contaminantes que conllevarían una menor recaudación por tales impuestos.

De todos modos, es una idea no siempre entendible por los ciudadanos que, como ya se ha apuntado, suelen ser conscientes de que la mayor parte de lo que se paga por un litro de carburante corresponde a carga tributaria.

Esto debería obligar a una revisión de la tributación de los vehículos –Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte e Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica– y de los carburantes –Impuesto sobre Hidrocarburos– dada la situación en que se encuentran los sujetos de menor capacidad económica y los habitantes de ciertas zonas en serio peligro de despoblamiento (especialmente las áreas rurales de montaña).

De esta forma, ante las situaciones de vulnerabilidad socioeconómica, urge que los poderes públicos presten una mayor atención a los principios de capacidad económica, progresividad y no confiscatoriedad de la Constitución a la hora de establecer este tipo de medidas extrafiscales.

The Conversation

Carlos María López Espadafor no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Los habitantes de las zonas rurales lo tienen difícil para acceder al coche eléctrico, pero también para pagar los carburantes – https://theconversation.com/los-habitantes-de-las-zonas-rurales-lo-tienen-dificil-para-acceder-al-coche-electrico-pero-tambien-para-pagar-los-carburantes-273424

¿Por qué la universidad celebra a santo Tomás de Aquino cada 28 de enero?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Anna Peirats, Catedrática de Humanidades, Universidad Católica de Valencia

_Liber ethicorum des Henricus de Alemannia_, de Laurentius de Voltolina. Kupferstichkabinett Berlin/Wikimedia Commons

A finales de enero muchas universidades celebran un acto solemne dedicado a un maestro medieval, Tomás de Aquino, referente del saber desde el siglo XIII. Su figura contribuyó a sentar las bases de la docencia y de la investigación universitaria.

París: formación y método

Tomás de Aquino llegó a la Universidad de París hacia 1245, un centro que se había consolidado como uno de los focos intelectuales más dinámicos de Europa. Allí accedió al grado de bachiller bíblico, centrado en la lectura y comentario de la Sagrada Escritura, y más tarde alcanzó el grado de bachiller sentenciario.

Ilustración medieval de una reunión de médicos en una universidad.
Reunión de médicos en la Universidad de París, de Étienne Colaud, del manuscrito Chants royaux.
Biblioteca Nacional, París / Gallica

Tomás de Aquino asimiló el método escolástico característico de la universidad medieval, que integraba la lectura y el comentario de textos, el planteamiento argumentado de problemas teóricos y el debate entre maestros y estudiantes. Su pensamiento tuvo un papel decisivo en la integración del aristotelismo en la universidad medieval. Al mismo tiempo, articuló una relación ordenada entre razón y fe orientada a la búsqueda de la verdad y la Iglesia Católica le consideró doctor angélico, doctor común y doctor de la humanidad.

Sus obras Summa theologiae y Summa contra gentiles circularon en las universidades europeas y se incorporaron a la enseñanza reglada. Estos textos contribuyeron a fijar criterios rigurosos de argumentación y método para la comunidad científica.

El reconocimiento universitario

Durante la década de 1250 la Universidad de París atravesó una crisis institucional de gran alcance. En 1253 los maestros seculares interrumpieron de forma colectiva la enseñanza, como respuesta a un conflicto con las órdenes mendicantes de los dominicos y los franciscanos por el acceso a las cátedras. El enfrentamiento cuestionó el estatuto académico de estas órdenes y derivó en su exclusión temporal de la universidad. Entre los afectados se encontraba Tomás de Aquino. El conflicto se resolvió tras la intervención del papa Alejandro IV mediante la bula Quasi lignum vitae, que les autorizaba a continuar con sus escuelas públicas y a acceder a las cátedras de la universidad.

Un año después, Tomás de Aquino recibió la licencia para enseñar Teología (licentia docendi), lo que le otorgó plena legitimidad académica. El inicio público de su magisterio en Sagrada Escritura quedó marcado por la lección inaugural de 1256 en París, con el discurso conocido como Rigans montes. Para esa ocasión eligió el versículo del Salmo 103: “Rigans montes de superioribus suis; de fructu operum tuorum satiabitur terra” (“Regando los montes desde arriba, la tierra se saciará del fruto de tus obras”).

Esta imagen ofrece una clave para comprender el orden del saber. La doctrina procede de lo alto y llega a la comunidad académica a través de quienes han recibido autoridad para enseñar. El doctor transmite un conocimiento que exige método, precisión y responsabilidad en el uso de la palabra. En esta figura se reconoce un modelo de rigor académico, servicio a la verdad y continuidad de la tradición universitaria.

La autoridad que la universidad reconoció a Tomás de Aquino se vio reforzada más tarde por el reconocimiento eclesial. El papa Juan XXII lo canonizó el 18 de julio de 1323 con la bula Redemptionem misit. Más tarde, Pío V lo proclamó doctor de la Iglesia (1567).

La memoria material de Tomás de Aquino se vincula a la abadía de Fossanova (en el centro de Italia), lugar donde murió en 1274. Allí permaneció su cuerpo durante casi un siglo, depositado en un sarcófago que hoy se conserva como testimonio histórico.

Una fecha cambiante

Su conmemoración litúrgica se fijó en un primer momento el 7 de marzo, fecha de su muerte. Esta elección planteó dificultades, ya que coincidía con frecuencia con la Cuaresma, periodo en el que se restringían los actos públicos y las ceremonias académicas.

La situación cambió cuando el papa Urbano V ordenó el traslado de las reliquias de Tomás de Aquino a Toulouse, en Francia. La recepción tuvo lugar el 28 de enero de 1369 en el convento de los Jacobinos, antiguo convento de la Orden de los Predicadores, donde se conservan en la actualidad.

Altar y relicario de santo Tomás de Aquino en la Iglesia de los Jacobinos en Toulouse (Francia).
Altar y relicario de santo Tomás de Aquino en la iglesia de los Jacobinos en Toulouse (Francia).
Didier Descouens/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Entre los siglos XIV y XV, las universidades europeas adoptaron esta fecha como marco adecuado para ceremonias institucionales. No obstante, la configuración definitiva de la festividad se produjo en el siglo XX. Este proceso se inscribe en la reforma del calendario litúrgico posterior al Concilio Vaticano II. En 1969, el papa Pablo VI promulgó la carta apostólica Mysterii Paschalis, en la que se estableció el criterio de mantener en el calendario común solo aquellas celebraciones consideradas de valor universal para la Iglesia.

Así, la conmemoración religiosa de Tomás de Aquino quedó fijada el 28 de enero, una decisión que proporcionó un marco litúrgico estable.

Difusión europea y continuidad institucional

La memoria de Tomás de Aquino recibió un respaldo institucional cuando León XIII publicó Aeterni Patris (1879). Esta encíclica consideró su pensamiento como eje fundamental de la enseñanza superior frente a las corrientes materialistas de su tiempo. Un año después, el breve Cum hoc sit (1880) lo declaró patrono de las universidades y escuelas católicas.

Con estas disposiciones, León XIII presentó a Tomás de Aquino como referente intelectual para la investigación y la enseñanza superior. En España, una Real Orden publicada en 1922 reconoció la festividad de Santo Tomás de Aquino como Fiesta del Estudiante.

Pintura con un religioso en el medio que sostiene un libro.
El triunfo de santo Tomás de Aquino, de Benozzo Gozzoli.
GrandPalaisRmn (musée du Louvre) / Hervé Lewandowski

De esta manera, se aseguró su continuidad como acto institucional en el sistema universitario. La celebración se difundió junto con el modelo parisino por universidades de toda Europa. Fuera de este continente, el arraigo es también significativo en Filipinas.

Solemnidad y simbolismo académico

La festividad de Santo Tomás se asocia desde la Edad Media a la figura del doctor universitario y en el acto se hace visible la dimensión pública de la autoridad intelectual. La ceremonia se acompaña de cantos solemnes, y los signos externos –la toga, el birrete, el libro y el anillo– refuerzan su significado. En conjunto, poseen un valor institucional y una continuidad de la tradición universitaria.

La pervivencia de esta celebración responde a la continuidad de un modelo de universidad más que a una lógica confesional. En centros que mantienen una relación con el calendario litúrgico romano, Tomás de Aquino se integra en los actos solemnes del curso académico. En otros contextos, formados en tradiciones anglicanas o protestantes, es un referente intelectual de la comunidad científica. Esta diversidad de enfoques permite entender cómo su legado se ha asumido de distintas maneras en la transmisión del saber a lo largo de la historia. En su figura, la comunidad científica reconoce un modelo de rigor intelectual y de estudio orientado a la búsqueda de la verdad.

Por este motivo, celebramos cada 28 de enero al maestro que otorgó a la razón un estatuto de autoridad universitaria y que definió la investigación como una responsabilidad institucional.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Por qué la universidad celebra a santo Tomás de Aquino cada 28 de enero? – https://theconversation.com/por-que-la-universidad-celebra-a-santo-tomas-de-aquino-cada-28-de-enero-273717

‘Ya nadie cree en nada’: qué nos dice la filosofía de Hannah Arendt sobre los tiroteos en Minneapolis

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Stephanie A. (Sam) Martin, Frank and Bethine Church Endowed Chair of Public Affairs, Boise State University

A pesar de las pruebas que indican lo contrario, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, declaró en una rueda de prensa celebrada el 24 de enero de 2026 que Alex Pretti ‘llegó armado… y atacó’ a los agentes, quienes tomaron medidas para ‘defender sus vidas’. AP Photo/Julia Demaree Nikhinson

En Minneapolis, Estados Unidos, dos recientes enfrentamientos mortales con agentes federales de inmigración han provocado no solo dolor e ira, sino también una lucha inusualmente clara sobre lo que está en juego.

Tras el asesinato de Alex Pretti el 24 de enero, los funcionarios federales afirmaron que los agentes de la Patrulla Fronteriza que dispararon al menos 10 veces actuaron en defensa propia.

Sin embargo, los análisis hechos por medios independientes mostraron que la víctima sostuvo un teléfono, no un arma, durante todo el enfrentamiento. De manera similar, los informes contradictorios sobre la muerte de Renée Good unas semanas antes han intensificado los llamamientos a una revisión independiente y a la transparencia. Las autoridades estatales y locales de Minnesota han descrito enfrentamientos con las agencias federales por el acceso a las pruebas y la autoridad investigadora.

Este patrón es importante porque, en crisis que evolucionan rápidamente, las primeras declaraciones oficiales a menudo se convierten en el andamiaje sobre el que se construye el juicio público. A veces, esas declaraciones resultan ser precisas. Pero otras veces no lo son.

Cuando el público experimenta repetidamente la misma secuencia –afirmaciones seguras, revelaciones parciales, explicaciones cambiantes, pruebas retrasadas, mentiras– el daño puede durar más que cualquier incidente aislado. Esto enseña a la gente que “los hechos” son simplemente un instrumento más del poder, distribuido estratégicamente. Y una vez que esa lección cala, incluso las declaraciones veraces se reciben con recelo.

Y cuando las versiones del Gobierno cambian constantemente, la democracia paga el precio.

La mentira en la política

No se trata de un problema nuevo. Durante la guerra de Secesión estadounidense (1861-1865), por ejemplo, el presidente Abraham Lincoln gestionó la cobertura hostil de la prensa con una mezcla contundente de represión y moderación. Su administración cerró cientos de periódicos, arrestó a editores y censuró las líneas telegráficas, incluso cuando el propio Lincoln era a menudo objeto de burlas personales y maliciosas.

El escándalo Irán-Contra de la década de 1980 trajo consigo intentos igualmente falsos por parte de la administración Reagan de controlar la percepción pública, al igual que las afirmaciones engañosas del presidente sobre las armas de destrucción masiva en el período previo a la guerra de Irak de 2003.

Durante la era de Vietnam, la brecha entre lo que los funcionarios decían en público y lo que sabían en privado era especialmente marcada.

Tanto la administración Johnson como la de Nixon insistieron repetidamente en que la guerra estaba dando un giro y que la victoria estaba cerca. Sin embargo, las evaluaciones internas describían un agotador estancamiento.

Esas contradicciones salieron a la luz en 1971, cuando The New York Times y The Washington Post publicaron los llamados “Papeles del Pentágono”, un informe clasificado del Departamento de Defensa sobre la toma de decisiones de Estados Unidos en Vietnam. La administración Nixon se opuso ferozmente a la publicación del documento.

Varios meses después, la filósofa política Hannah Arendt publicó un ensayo en la revista New York Review of Books titulado “La mentira en la política”. También se reimprimió en una colección de ensayos titulada Crisis de la República.

Arendt, una refugiada judía que huyó de Alemania en 1933 para escapar de la persecución nazi y del riesgo muy real de ser deportada a un campo de concentración, argumentó que cuando los gobiernos tratan de controlar la realidad en lugar de informar sobre ella, el público deja de creer y se vuelve cínico. La gente “pierde el rumbo en el mundo”, escribió.

“Ya nadie cree en nada”

Arendt articuló por primera vez este argumento en 1951 con la publicación de Los orígenes del totalitarismo, en el que examinaba el nazismo y el estalinismo. Lo perfeccionó aún más en sus reportajes para The New Yorker sobre el juicio de Adolf Eichmann en 1961, uno de los principales coordinadores del Holocausto.

Arendt no se preguntaba por qué mienten los funcionarios. En cambio, le preocupaba lo que le sucedía al público cuando la vida política entrenaba a los ciudadanos para que dejaran de insistir en un mundo compartido y factual.

Arendt consideraba que los Papeles del Pentágono eran más que una historia sobre Vietnam. Eran la prueba de un cambio más amplio hacia lo que ella denominó “creación de imagen”, un estilo de gobierno en el que gestionar la audiencia se vuelve al menos tan importante como cumplir la ley. Cuando la política se convierte en espectáculo, los hechos reales no son una limitación, sino un accesorio que se puede manipular.

El mayor peligro de la mentira organizada y oficial, advirtió Arendt, no es que la gente crea algo que es falso. Es que las distorsiones repetidas y estratégicas hacen imposible que los ciudadanos se orienten en la realidad.

“El resultado de una sustitución constante y total de la verdad factual por mentiras no es que la mentira sea ahora aceptada como verdad y la verdad difamada como mentira”, escribió, “sino que el sentido con el que nos orientamos en el mundo real… [se] destruye”.

Una mujer canosa con un cigarrillo, con aire pensativo.
La teórica política Hannah Arendt en 1963.
Bettman/Getty Images

La filósofa reforzó aún más este punto con una frase que resulta especialmente conmovedora en el entorno informativo fragmentado, rápido y conflictivo de hoy en día. “Si todo el mundo te miente constantemente, la consecuencia no es que creas las mentiras, sino que ya nadie cree en nada”, escribió. “Un gobierno mentiroso tiene que reescribir constantemente su propia historia… dependiendo de cómo sople el viento político. Y un pueblo que ya no puede creer en nada no puede tomar una decisión. Se ve privado no solo de su capacidad de actuar, sino también de su capacidad de pensar y juzgar”.

Cuando los funcionarios mienten una y otra vez, la cuestión no es que una sola mentira se convierta en una verdad aceptada, sino que la historia sigue cambiando hasta que la gente no sabe en qué confiar. Y cuando esto ocurre, los ciudadanos no pueden deliberar, aprobar o disentir de forma coherente, porque ya no existe un mundo compartido.

Mantener la legitimidad

Arendt ayuda a aclarar lo que nos está mostrando Minneapolis y por qué la postura actual del Gobierno estadounidense es importante más allá de una ciudad.

Las redadas de inmigración son operaciones diseñadas para generar un alto nivel de conflicto. Se llevan a cabo rápidamente, a menudo sin visibilidad pública, y exigen a las comunidades afectadas que acepten como legítima una fuerte presencia federal. Cuando se producen asesinatos en ese contexto, la verdad y la transparencia son esenciales. Protegen la legitimidad del gobierno ante la opinión pública.

La información sobre el caso Pretti muestra por qué. A pesar de que los líderes del Gobierno federal emitieron declaraciones definitivas sobre el supuesto comportamiento amenazante de la víctima –dijeron que Pretti se acercó a los agentes apuntándoles con un arma–, las pruebas en vídeo contradicen esa versión oficial.

La cuestión no es que cada detalle controvertido de un suceso complejo y vertiginoso cause daño al público. Se trata de que, cuando los funcionarios hacen afirmaciones que parecen claramente incompatibles con las pruebas disponibles –como en las versiones iniciales de lo que ocurrió con Pretti–, esa discrepancia es en sí misma perjudicial para la confianza del público.

Las declaraciones distorsionadas, junto con la divulgación tardía, las pruebas selectivas o la resistencia interinstitucional a las investigaciones externas, llevan al público a la conclusión de que los relatos oficiales son una estrategia para controlar la historia, y no una descripción de la realidad.

La verdad es un bien público

La política no es un seminario de claridad absoluta, y las afirmaciones contradictorias siempre forman parte del proceso. Las democracias pueden sobrevivir a la manipulación, las relaciones públicas e incluso a falsedades ocasionales.

Pero las observaciones de Arendt muestran que es la normalización de la deshonestidad flagrante y la ocultación sistemática lo que amenaza a la democracia. Esas prácticas corroen la base factual sobre la que se construye el consentimiento democrático.

La Constitución de los Estados Unidos asume que el pueblo es capaz de lo que Arendt denominó “juicio”: ciudadanos que pueden sopesar las pruebas, asignar responsabilidades y actuar a través de la ley y la política.

Si se enseña a la gente que la “verdad” es siempre contingente y siempre táctica, el daño va más allá de la desinformación. Un público confuso y desconfiado es más fácil de manejar y más difícil de movilizar para una participación democrática significativa. Se vuelve menos capaz de actuar, porque la acción requiere un mundo compartido en el que las decisiones puedan ser comprendidas, debatidas y cuestionadas.

Los tiroteos de Minneapolis no son solo una discusión sobre el uso de la fuerza. Son una prueba de si las instituciones públicas tratarán los hechos y la verdad como un bien público, algo que se le debe a la comunidad precisamente cuando las tensiones son más altas. Si la vida democrática depende de un contrato social entre los gobernados y los gobernantes, ese contrato no puede sostenerse sobre arenas movedizas. Requiere una realidad compartida suficiente para soportar el desacuerdo.

Cuando los funcionarios reescriben los hechos, el daño no es solo para el registro. El daño afecta a la creencia básica de que un público democrático puede saber lo que ha hecho su gobierno.

The Conversation

Stephanie A. (Sam) Martin no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Ya nadie cree en nada’: qué nos dice la filosofía de Hannah Arendt sobre los tiroteos en Minneapolis – https://theconversation.com/ya-nadie-cree-en-nada-que-nos-dice-la-filosofia-de-hannah-arendt-sobre-los-tiroteos-en-minneapolis-274470