Agua de lastre: los peligrosos polizones que viajan en los barcos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Seoane Parra, Profesor Pleno de Ecología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Estudiando los contaminantes en el agua de lastre, en una investigación conjunta entre las Universidades del País Vasco, Cádiz y la Politécnica de Valencia. Jone Bilbao.

Cada día, miles de barcos atraviesan los océanos cargados de mercancías, llevando contenedores, petróleo o cereales de un lugar a otro del mundo. Aunque transportan algo más que eso. En el agua de lastre de los barcos, necesaria para mantener la estabilidad durante la navegación, viajan como polizones millones de microorganismos.

Anualmente, los barcos desplazan unos 10 000 millones de toneladas de agua de lastre en sus viajes. Tengamos en cuenta que el comercio marítimo mueve más del 80 % de las mercancías que se transportan en el planeta. Ese trasiego equivale a mover alrededor de 7 000 especies distintas cada hora y provocar una invasión biológica cada nueve semanas, según estimaciones de la Organización Marítima Internacional (OMI).

Pasajeros indeseados

Recientemente, en una investigación conjunta entre las Universidades del País Vasco, Cádiz y la Politécnica de Valencia, hemos abordado esta problemática. Para ello, hemos realizado una serie de trabajos en tres de los principales puertos de España: Algeciras, Valencia y Bilbao. El estudio, que forma parte del proyecto ECOTRANSEAS, destapa algunos puntos débiles de la normativa actual.

Desde septiembre de 2024, la OMI obliga a los buques a instalar sistemas de tratamiento para reducir el número de organismos vivos que descargan en los puertos. Sin embargo, el estándar conocido como ‘D-2’ solo contempla dos categorías de tamaño: organismos mayores de 50 micras y los que están entre 10 y 50 micras. Todo lo que queda por debajo, como el picoplancton y nanoplancton, se ignora, a excepción de tres bacterias indicadoras de contaminación fecal.

Los más pequeños evaden los filtros

Sin embargo, hemos observado que la mayoría del fitoplancton presente en el agua de esos puertos es menor de lo contemplado en esta normativa. El dato es contundente: en Algeciras, esos organismos menores de 10 micras representan de media el 86 % de la biomasa fitoplanctónica total; en Bilbao, el 78 %; y en Valencia, el 96 %.

La paradoja es que, a pesar de su dominio absoluto y de su potencial impacto, ese grupo no está regulado por la normativa internacional que controla las descargas de agua de lastre. La razón podría ser la dificultad de estudio de organismos de tan pequeño tamaño, pero esto no debería ser óbice para su inclusión en la regulación.

Ciencia al servicio de la bioseguridad marina

Nuestra investigación revela que, entre los organismos menores de 10 micras, se encuentran especies capaces de producir toxinas, formar proliferaciones nocivas o sobrevivir en condiciones extremas dentro de los tanques de los barcos. Una vez liberadas en nuevos ecosistemas, pueden expandirse rápidamente y generar impactos devastadores sobre la biodiversidad, la pesca y la salud humana.
Para llevar a cabo este estudio, combinamos tres metodologías: microscopía óptica, análisis de pigmentos por HPLC y secuenciación genética mediante eDNA metabarcoding. Esa estrategia multimétodo permitió detectar tanto la abundancia como la diversidad de especies presentes, incluidas muchas que pasarían desapercibidas con técnicas convencionales.

Así, hemos detectado, además, la presencia persistente de 55 especies de microalgas nocivas en los tres puertos, que pueden provocar desde mortandades masivas de peces hasta intoxicaciones en mariscos: afectan directamente a la salud pública y al sector pesquero. De ellas, 36 son productoras de toxinas y 19 tienen capacidad de generar grandes proliferaciones que alteran los ecosistemas. Algunas, como las pertenecientes a los géneros Alexandrium o Pseudo-nitzschia, son viejas conocidas de quienes vigilan las mareas rojas en diferentes partes del mundo.

Urgen controles más rigurosos

El estudio propone la revisión de la normativa, con la inclusión de una categoría regulatoria específica para organismos menores de 10 micras.

Por otro lado, reclamamos límites concretos para especies de algas nocivas, independientemente de su tamaño, del mismo modo que ya se hace con bacterias como Escherichia coli o Vibrio cholerae. Dar una mayor importancia a las especies que ya generan problemas en las regiones en las que se encuentran es un aspecto que debería ser tenido en cuenta.

Asimismo, otra debilidad del sistema actual son las pruebas de certificación de los equipos de tratamiento de agua de lastre, que se realizan en condiciones de laboratorio que distan de la realidad. En la mayoría de los puertos, las concentraciones de fitoplancton son muy inferiores a las que se usan en los ensayos, lo que genera una falsa sensación de seguridad sobre la eficacia de los sistemas.

En un contexto de cambio climático y aumento del comercio marítimo, el riesgo de dispersión de especies invasoras y algas nocivas a través del agua de lastre no hará más que crecer. Por eso, es necesario adaptar la normativa internacional a la realidad científica actual y desarrollar herramientas de detección rápida que permitan actuar a tiempo.

Adaptación de un artículo publicado en la revista Campusa de la Universidad del País Vasco (EHU).

The Conversation

Sergio Seoane Parra recibe fondos del Ministerio de Ciencia, innovación y universidades, y del Gobierno Vasco.

Jone Bilbao Antolin recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Investigación y Universidades y del Gobierno Vasco.

ref. Agua de lastre: los peligrosos polizones que viajan en los barcos – https://theconversation.com/agua-de-lastre-los-peligrosos-polizones-que-viajan-en-los-barcos-276081

Arrancan los Juegos Paralímpicos de Invierno con menos mujeres y sin discapacidad intelectual representada

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carmen Sarah Einsle, Profesora ayudante doctora de Organización de Empresas, Universidad de Alicante

La esquiadora española Audrey Pascual, durante la concentración previa a los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina 2026 en los Alpes. Comité Paralímpico Español

Los Juegos Olímpicos y Paralímpicos son hoy el mayor escaparate del deporte internacional. Simbolizan la diversidad y del avance hacia competiciones igualitarias e inclusivas. En París 2024, por primera vez, los Juegos Olímpicos alcanzaron la paridad numérica entre atletas. Sin embargo, este tipo de igualdad no siempre se traduce en una representación equivalente, especialmente en la cobertura mediática del deporte femenino.

La verdadera equidad no se agota en el equilibrio de las cuotas. Requiere transformar una estructura deportiva diseñada históricamente por y para hombres, garantizando que las atletas cuenten con las mismas condiciones de profesionalización y visibilidad que sus compañeros.

En el ámbito paralímpico, el desafío es aún más complejo. Persisten brechas de género pronunciadas. Ciertos colectivos, como los deportistas con discapacidad intelectual, siguen teniendo un acceso muy limitado o inexistente a la competición de élite, especialmente en los Juegos de Invierno, que se celebran entre el 6 y el 15 de marzo.

Igualdad de género: avances que no llegan a todos los deportes

Como apuntábamos antes, la paridad alcanzada en París 2024 marcó un hito en el deporte olímpico. No obstante, al observar los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina 2026, la situación cambia. Las cuotas oficiales del Comité Paralímpico Internacional establecen 665 plazas: 323 para hombres, 176 para mujeres y 166 de sexo indistinto.

Aunque las categorías mixtas buscan ampliar la participación, la presencia femenina sigue siendo claramente inferior. Además, dichas pruebas mixtas a menudo reproducen dinámicas que terminan marginando a las mujeres o desincentivando su presencia.

El movimiento paralímpico también ha sido analizado desde perspectivas académicas que cuestionan la idea de que la paridad esté ya conseguida. Investigaciones recientes señalan que, aunque la participación femenina ha crecido, las desigualdades estructurales persisten, afectando no solo a la competición, sino también a las oportunidades de patrocinio y a los roles de liderazgo.

La exclusión menos visible

Existe otra brecha crítica y menos conocida: la de los deportistas con discapacidad intelectual. Su inclusión en el programa paralímpico se ve muy limitado. Tras su salida del programa oficial después de Sídney 2000 por cambios en los sistemas de clasificación, su regreso a partir de Londres 2012 ha sido, en el mejor de los casos, parcial.

En París 2024, solo 151 deportistas con discapacidad intelectual compitieron, apenas un 3 % del total de los atletas paralímpicos. Su presencia se limitó a tres deportes (atletismo, natación y tenis de mesa) de las 22 disciplinas existentes. La situación en invierno es aún más drástica: no pueden participar en unos Juegos de Invierno desde Nagano 1998.

Diversas organizaciones como Virtus ya reclaman su reincorporación para Francia 2030. Argumentan que la ausencia prolongada de este colectivo no refleja la diversidad real de las personas con discapacidad ni los principios inclusivos del movimiento paralímpico.

Participar no es lo mismo que estar incluido

El crecimiento de este movimiento es incuestionable en cifras y profesionalización. Sin embargo, el aumento del número total de participantes no garantiza la equidad.

La igualdad real exige analizar quién accede a programas de formación, quién dispone de recursos para competir y qué tipos de discapacidad encuentran espacio dentro del sistema competitivo. Si algunos grupos siguen quedando fuera o cuentan con menos opciones de participación, la inclusión continúa siendo parcial.

Una oportunidad para avanzar

Los datos de Milán-Cortina 2026 no deben verse como un fracaso, sino como una oportunidad para identificar los retos pendientes. El debate sobre la reincorporación de atletas con discapacidad intelectual para 2030 muestra que el sistema empieza a cuestionar sus propias exclusiones.

El auge del deporte paralímpico ofrece un buen momento para corregir desequilibrios históricos. No basta con aumentar el número de atletas: es necesario rediseñar las competiciones para que reflejen la diversidad real. Esto implica revisar tanto el diseño de las pruebas como el reparto de oportunidades, especialmente en disciplinas donde la presencia femenina es aún escasa.

Los Juegos Paralímpicos han transformado la percepción social del deporte adaptado, abriendo oportunidades impensables hace solo unas décadas. Sin embargo, los datos muestran que el progreso no ha beneficiado a todos por igual. Para que el movimiento sea plenamente inclusivo debe abordar dos frentes prioritarios: la igualdad de género efectiva y la representatividad total.

Esto requiere mejorar los programas de apoyo, potenciar la representación mediática y eliminar las barreras que aún dificultan las carreras deportivas de muchas mujeres. Además, se necesita incluir a los deportistas con discapacidad intelectual. Su actual ausencia desdibuja los principios de equidad del movimiento.

En definitiva, si el movimiento paralímpico aspira a representar a todo el colectivo, su próximo gran paso no debe ser solo crecer en tamaño, sino en justicia y equilibrio. Solo así pasaremos de una integración numérica a una inclusión auténtica.

The Conversation

Carmen Sarah Einsle no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Arrancan los Juegos Paralímpicos de Invierno con menos mujeres y sin discapacidad intelectual representada – https://theconversation.com/arrancan-los-juegos-paralimpicos-de-invierno-con-menos-mujeres-y-sin-discapacidad-intelectual-representada-275739

Bailes, teatros y reglas: la Regencia más allá de ‘Los Bridgerton’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lara López Millán, Docente Universitaria de Artes y Educación, Universidad Camilo José Cela

Fotograma de la última temporada de _Los Bridgerton_. Liam Daniel/Cortesía de Netflix

Desde su estreno en 2020, la serie Los Bridgerton no solo revitalizó el drama de época, sino que lo transformó en un espectáculo intenso y sensual. Lo que parecía otra historia más ambientada en la alta sociedad londinense pronto se convirtió en un fenómeno global gracias a su deslumbrante propuesta estética y a su forma de reimaginar el romance clásico. La serie presenta una Regencia vibrante, donde los bailes parecen preludios del deseo y los matrimonios, la culminación de pasiones largamente contenidas.

Vídeo sobre el rodaje de la cuarta temporada de Los Bridgerton, recientemente estrenada.

En este universo estilizado, los jóvenes de la alta sociedad desafían convenciones y el amor romántico se erige como principio rector de las decisiones vitales. Sin embargo, surge la pregunta: ¿hasta qué punto esta visión coincide con la realidad histórica de la Inglaterra de principios del siglo XIX?

¿Qué fue realmente la Regencia?

El periodo de la Regencia (1811–1820) comenzó cuando el príncipe de Gales asumió oficialmente las funciones reales debido a la incapacidad de su padre, Jorge III, convirtiéndose poco después en Jorge IV. Aunque hoy el término evoca elegancia y refinamiento, en realidad esta etapa estuvo marcada por tensiones políticas, guerras –como el tramo final de las napoleónicas– y profundas desigualdades sociales.

La sociedad británica de comienzos del siglo XIX giraba en torno a una élite aristocrática y terrateniente que concentraba las tierras y el poder político. El rango determinaba sus oportunidades matrimoniales y el acceso a recursos. La fortuna familiar era tan decisiva como el linaje, y la reputación funcionaba como un capital social indispensable.

Londres se transformaba cada año en el epicentro de la Season, la temporada social que reunía a la aristocracia y la gentry (clase de terratenientes) en bailes, recepciones, veladas teatrales y presentaciones en sociedad. En ellas, las jóvenes debutantes eran introducidas al mercado matrimonial y las familias consolidaban alianzas estratégicas.

Ilustración en blanco y negro de la presentación de unas jóvenes a la reina.
Ceremonia de presentación de las debutantes en sociedad a la reina en su baile anual. Ilustración para The Illustrated London News, 31 de marzo de 1860.
Wikimedia Commons

Los bailes: coreografías sociales sin espontaneidad romántica

En el imaginario contemporáneo, alimentado en gran medida por las adaptaciones audiovisuales, el baile aparece como el espacio privilegiado de la atracción. Sin embargo, en la Regencia histórica, la pista de baile era menos un territorio de desahogo emocional que una coreografía social estrictamente reglamentada. Las danzascountry dances, cuadrillas, reels– seguían secuencias fijas y no había improvisación ni contacto prolongado.

La interacción física estaba cuidadosamente codificada: las manos se tomaban solo en momentos precisos y las figuras coreográficas distribuían la atención entre varias parejas, diluyendo cualquier intimidad excesiva. Las jóvenes recién “salidas” a la sociedad no podían bailar indiscriminadamente. La etiqueta aconsejaba no conceder varias piezas al mismo caballero, y tanto aceptar como rechazar una invitación tenía implicaciones sociales.

Dibujo de un grupo de gente bailando en un salón.
‘The Ball Room’ (1813). Thomas Rowlandson and James Green. Publicado por Rudolph Ackermann en Londres.
Metropolitan Museum

A ello se sumaba la presencia constante de chaperonas, cuya función era supervisar interacciones y proteger la reputación de la joven. Bailar no era una declaración de deseo, sino un acto social vigilado cuyo exceso podía comprometer la reputación.

Teatros y salones: espacios públicos, reputaciones privadas

Los bailes no eran los únicos escenarios donde se representaba el orden social. Los teatros y salones privados desempeñaban un papel central en la vida de la élite durante la Regencia. Instituciones como el Theatre Royal Drury Lane funcionaban como mapas visibles de la jerarquía social, donde la disposición de los palcos reflejaba claramente las diferencias de rango, pues los mejores lugares ofrecían no solo visibilidad del escenario, sino también visibilidad social.

Dibujo del interior de un teatro.
Interior del Theatre Royal, Drury Lane, circa 1808. Lámina 32 de Microcosm of London.
Wikimedia Commons

En el teatro, la presencia de cada asistente era en sí misma una forma de mostrarse y reafirmar su posición social. Dicha dinámica continuaba en los salones privados, donde las invitaciones y las precedencias se calculaban cuidadosamente, reuniendo a determinadas familias para facilitar alianzas.

Desde una perspectiva sociológica, se puede hablar de una auténtica “teatralidad social”. La sociedad funcionaba como una performance reglada, en la que cada individuo desempeñaba un papel condicionado por su posición y las expectativas colectivas.

Matrimonio: alianza económica antes que romance

En todo este contexto, el matrimonio no era principalmente la culminación de una historia de amor. Para las familias con hijas en edad de casarse, la temporada londinense era una inversión social con objetivos claros. Encontrar un esposo adecuado significaba garantizar estabilidad económica y preservar el estatus, mientras que para los varones el matrimonio podía aportar liquidez o legitimidad social. La elección sentimental quedaba subordinada a criterios de conveniencia; el amor no era imposible, pero difícilmente bastaba por sí solo.

La literatura de la época refleja esta realidad. En las novelas de Jane Austen, el afecto y la compatibilidad emocional son centrales, pero nunca al margen de la posición económica. En Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, el desenlace feliz combina tanto atracción como el respeto mutuo con seguridad económica, mostrando que el amor solo podía prosperar dentro de los límites impuestos, lejos de la pasión desenfrenada idealizada en la ficción moderna.

Las adaptaciones literarias de las novelas de Jane Austen (como esta de Orgullo y prejuicio) han idealizado los bailes en sociedad.

¿Qué hacemos entonces con la imagen seductora que hoy asociamos a la Regencia? Parte de su atractivo reside precisamente en la distancia entre pasado y presente. Los Bridgerton no pretende ser un documental, sino una reinterpretación estilizada que toma elementos históricos y los reordena según sensibilidades contemporáneas.

Esa operación cultural no es ingenua. Al suavizar la rigidez de las jerarquías y convertir el matrimonio en triunfo del amor, la serie proyecta sobre el siglo XIX valores propios del XXI. Más que una ventana fiel a 1815, ofrece un espejo en el que reconocemos nuestras propias expectativas sobre la libertad y el romance.

Quizá ahí radique la clave de su persistente fascinación. Al contrastar la Regencia reglamentada con su versión romántica contemporánea, no solo aprendemos algo sobre el pasado, sino también sobre cómo entendemos el amor y por qué seguimos necesitando historias que transformen sistemas rígidos en escenarios de elección individual.


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The Conversation

Lara López Millán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Bailes, teatros y reglas: la Regencia más allá de ‘Los Bridgerton’ – https://theconversation.com/bailes-teatros-y-reglas-la-regencia-mas-alla-de-los-bridgerton-276442

El legado económico de los señoríos del Antiguo Régimen

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniel Oto-Peralías, Associate Professor of Economics, Profesor Titular de Economía, Universidad Pablo de Olavide

Castillo del señorío de Jadraque, concedido en 1434 a doña María de Castilla (nieta del rey Pedro I de Castilla) como dote por su boda con don Gómez Carrillo, en la actual provincia de Guadalajara (España). BearFotos/Shutterstock

En el imaginario colectivo español, los señoríos del Antiguo Régimen (XVI-XIX) gozan de mala fama. Se trataba de una forma de ordenación territorial de la península ibérica de origen medieval, por la cual las tierras y sus habitantes quedaban sometidos a un titular privado. Según quién ejerciera los derechos jurisdiccionales, estos podían ser nobiliarios, eclesiásticos o de órdenes militares, mientras que las tierras no sometidas a dicho régimen se consideraban de realengo.

Como escribía a principios del siglo XX el historiador Claudio Sánchez-Albornoz:

“al solo nombre oído se alzan en la mente castillos almenados con mazmorras sombrías y horcas sangrantes adornadas con despojos humanos…”.

El refranero castellano ofrece ejemplos (menos siniestros) de esta mala visión de los señoríos, como “en lugar de señorío no hagas tu nido” o “en tierra de señorío ni lo que piso es mío”.

Pero ¿eran tan temibles los señoríos? ¿Se vivía peor en los señoríos que en los lugares de realengo, pertenecientes a la Corona? Más importante aún: ¿han tenido un legado económico negativo los señoríos del Antiguo Régimen?

El legado económico del régimen señorial

La mitad de la población española en el Antiguo Régimen era vasalla de un señor, quien ejercía amplias competencias jurisdiccionales. Los señores nombraban a cargos y oficios concejiles, juzgaban en segunda instancia, establecían ordenanzas y podían disfrutar de ciertos monopolios sobre actividades económicas. Además, solían recaudar tributos cedidos por la Corona y eran, a veces, grandes propietarios.

En un trabajo reciente recopilo datos de los más de 20 000 pueblos recogidos en el Censo de Floridablanca de 1787 para responder a estas preguntas. Lo primero que hago es analizar si los municipios que fueron señoríos nobiliarios son en la actualidad más pobres que los de realengo. Encuentro que, efectivamente, los antiguos pueblos de señorío tienen un 4 % menos de renta per cápita, menos vehículos por persona y menor nivel educativo, y además experimentaron un menor crecimiento demográfico en el siglo XX.

¿Por qué los antiguos lugares de señorío son relativamente más pobres en la actualidad? Quizás simplemente se deba a que eran originariamente más pobres y menos poblados. Desafortunadamente, se presenta aquí un problema: es prácticamente imposible saber cómo eran inicialmente los lugares concedidos en señorío para el conjunto de España, ya que muchos de ellos se remontan a la Alta Edad Media.

Granada: último territorio repartido en señoríos

Para abordar este problema, me centro en los señoríos granadinos, creados por los Reyes Católicos tras la conquista de Granada. La concesión de estos señoríos fue precipitada y careció de sistematicidad, por varias razones: el apremio por recompensar a los nobles que habían prestado ayuda en la guerra, el desconocimiento del terreno y la confusión generada por los topónimos locales.

Escudo del señorío de Sanlúcar, concedido en 1295 por el rey Sancho IV a Guzmán el Bueno, y confirmado mediante privilegio de donación por Felipe IV en octubre de 1297.
Fuente: Wikimedia Commons, CC BY-NC

El carácter improvisado y asistemático de la concesión de estos señoríos es fundamental, ya que permite compararlos de forma rigurosa con las tierras de realengo. Así, exceptuando los grandes núcleos urbanos reservados a la Corona, los señoríos granadinos fueron inicialmente equivalentes a las localidades de jurisdicción real.

Los hallazgos obtenidos resultan contraintuitivos: durante la segunda mitad del siglo XVIII, los pueblos de señorío presentaban niveles de población, desarrollo y condiciones de vida análogos a los de realengo.

Asimismo, no se observa en ellos una mayor desigualdad social, factor determinante para el desempeño económico de largo plazo. Es más, los lugares de señorío experimentaron un crecimiento demográfico similar a los de realengo durante el siglo XIX y la primera década del XX. No fue hasta la segunda década de dicho siglo cuando los antiguos señoríos iniciaron una senda de menor crecimiento, que se ha prolongado hasta la actualidad.

Menor presencia del Estado central en los señoríos

Surge entonces el interrogante de por qué el legado negativo de los señoríos se manifestó tan tardíamente, casi un siglo después de su abolición. La respuesta puede residir en el hallazgo principal del estudio: la escasa presencia de la administración regia en estos territorios. Estos contaban con menos empleados con sueldo real y menos establecimientos de la Corona y oficinas de Correos.

En la transición al Estado liberal en el siglo XIX, los antiguos lugares de señorío fueron con menor frecuencia elegidos sede de partido judicial y de casas cuartel de la recién creada Guardia Civil. Además, continuaron albergando menos oficinas de Correos durante todo el siglo XIX y también menos servicio telegráfico a comienzos del XX.

En suma, la infraestructura del Estado central fue menor en los señoríos, una característica que persistió durante todo el siglo XIX y hasta bien entrado el XX. Existe también evidencia de que la información y las reales órdenes fluían mejor en los lugares de realengo que en los de señorío y las actas de las Cortes de Castilla revelan quejas frecuentes de las poblaciones de realengo sobre la actitud laxa de los señores respecto al cumplimiento de las órdenes de la Corona.

El papel cambiante del Estado en el crecimiento económico

Esta menor presencia y capacidad del Estado no fue un problema para los lugares de señorío durante el Antiguo Régimen, cuando la Administración regia apenas prestaba servicios ni invertía en los municipios. En realidad, la autoridad señorial podía ser ventajosa al hacer de contrapeso frente a las excesivas demandas de la Corona.

En cambio, en el siglo XX, particularmente a partir de su segunda década, el Estado empezó a invertir mucho más para promover el desarrollo económico del país, principalmente en infraestructuras y educación. Los antiguos pueblos de señorío comenzaron a crecer menos justo cuando el Estado empezó a aumentar notablemente el gasto público. Ello sugiere que los pueblos de señorío quedaron rezagados porque se beneficiaron menos de dicha inversión pública al contar con lazos más débiles con el Estado.

Resulta un tanto paradójico que fueran los descendientes de los antiguos vasallos, en lugar de estos, quienes más sufrieran las consecuencias económicas de los señoríos, y ello debido a un rasgo institucional –la limitada capacidad del Estado para cubrir esos territorios– que cobró especial relevancia tardíamente, cuando el Estado empezó a desempeñar un papel desarrollista.

The Conversation

Daniel Oto-Peralías agradece el apoyo financiero del Carnegie Trust for the Universities of Scotland (subvención 70433), del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (subvenciones ECO2017-86780-R y PID2023-150985NB-I00) y de la Junta de Andalucía-FEDER (proyecto I+D+i P20_00808).

ref. El legado económico de los señoríos del Antiguo Régimen – https://theconversation.com/el-legado-economico-de-los-senorios-del-antiguo-regimen-271992

Qué son las centrifugadoras de Irán y por qué son importantes para crear bombas atómicas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Vanessa Tabernero, Profesora contratada doctora / Decana Adjunta Grado Química, Universidad de Alcalá

Instalación de enriquecimiento de uranio de Fordow, en Irán. NASA/Wikimedia Commons, CC BY

La operación Furia Épica ha vuelto a poner encima del tablero mundial el conflicto entre Irán-Israel y EE. UU. En junio de 2025, en el contexto de este enfrentamiento, fueron bombardeadas las centrifugadoras instaladas en Natanz y Fordow, que se usaban para enriquecer uranio.

La razón de atacar estos puntos calientes es que, con estas centrifugadoras, Irán estaría más cerca de conseguir un arma nuclear.

Cascada de centrifugadoras de gas en una planta de Estados Unidos.
US Dept. of Energy.

El término nos recuerda a la lavadora, y lo cierto es que el funcionamiento es el mismo: un recipiente que da vueltas a mucha velocidad, para separar el agua de la ropa en nuestro caso. Pero cuando hablamos de centrifugadoras nucleares, lo que hacemos es separar dos elementos que están mezclados y que difieren muy, muy poquito, el uno del otro.

El uranio, punto de partida

El uranio (U) que se obtiene de una mina no vale por sí mismo para el uso nuclear. La razón es que, en la Tierra, de forma natural, hay una mezcla de dos tipos de uranio: el 235 y el 238. Con esta notación, nos referimos al número másico, es decir, el número de neutrones y protones que hay en el núcleo.

Considerando que el uranio tiene un número atómico de 82 (protones en el núcleo), podemos deducir fácilmente que, entre el U-235 y el U-238, la diferencia está en el número de neutrones y es muy pequeña, de solo 3 neutrones uno respecto al otro.

De esos dos isótopos, solo el U-235 sirve para fabricar combustibles y bombas. Se necesita una riqueza del 90 % para tener el uranio necesario para preparar armamento nuclear. Además, para hacerlo aún más complejo, el U-235 es el menos abundante –representa solo un 0,7 % del uranio natural–.

Separar el que sirve para bombas del que no

Existen varias maneras de separar isótopos. Una se basa en la difusión: un gas puede escapar de un recipiente por medio de una apertura de manera proporcional a la energía cinética de sus partículas, la cual a su vez depende de su masa. Así, si son dos gases los que tenemos a presión, escapará antes el más ligero, pues sus moléculas tendrán más velocidad.

Aplicando este principio, se puede proceder a la separación isotópica y, de acuerdo a la masa de los isótopos mencionados, es de esperar que el U-235 escape antes que el U-238. Para lograrlo, antes hay que seguir otro largo proceso químico.

En primer lugar, tenemos que pasar el uranio a estado gaseoso: lo conseguimos convirtiéndolo en hexafluoruro de uranio (UF6), tras hacerlo reaccionar con el siempre reactivo flúor. La mezcla gaseosa tendrá U(235)F6 y U(238)F6 y, cuando se centrifuguen estos dos compuestos, el más ligero se “escapará” antes.

Otra forma de separación de gases es por centrifugación, es decir, dando vueltas. Las centrifugadoras constan de un tambor que gira rápidamente, de forma que el compuesto más pesado que contiene el U-238 es lanzado hacia la parte exterior, mientras que el que contiene el U-235, más ligero, se acumula en la parte central. Después, se calienta la parte inferior para generar corrientes de convección que lanzan el U-235 hacia arriba, donde se recoge, mientras que el U-238 se acumula en la parte inferior.

Para este método, también necesitamos uranio en estado gaseoso, es decir, como UF6.

Lavadoras atómicas

Las centrifugadoras nucleares deben rotar a 1 500 revoluciones por segundo –volviendo a la comparativa inicial, pensemos que una lavadora centrifugando rota típicamente a entre 500 y 1 300 revoluciones por minuto–.

Los detalles técnicos sobre estos aparatos son alto secreto, pero está claro que serán más eficaces cuanta mayor velocidad consigan y cuanto más tiempo estén funcionando.

Asimismo, los materiales de los que están hechos los rotores son un gran tema de investigación, ya que conseguir motores más eficientes y más rápidos permite mejorar el proceso.

Por otra parte, el uso de la tecnología centrífuga gaseosa para enriquecer isótopos reduce el consumo de energía considerablemente (entre un 2 y un 2,5 %), en comparación con las técnicas más convencionales –las plantas de difusión–.

Después de esta separación, se requiere otro procedimiento: volver a tener el uranio como sólido, lo que implica separarlo del flúor. Químicamente, se consigue mediante una reacción llamada reducción.

Un peligro geopolítico

El organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA) señala que Irán acumula, aproximadamente, 275 kilos de uranio enriquecido al 60 % y que el nivel necesario para fabricar bombas atómicas sería de un 90 %, pero estos datos pueden no estar actualizados.

Desde la revolución de 1979, Irán pasó a ser una república islámica y las naciones occidentales han temido que el país pueda usar su programa nuclear para producir armas atómicas.

El ataque físico con misiles de 2025 es el más reciente, precedido, en enero de 2010, por un ciberataque a la planta de centrifugadoras de Natanz, cuando un virus informático tomó el control de las máquinas y les ordenó autodestruirse.

Hoy, la operación Furia Épica ha derrocado al líder islamista religioso y político del país. Aun así, ¿seguirán girando las centrifugadoras?

The Conversation

Vanessa Tabernero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Qué son las centrifugadoras de Irán y por qué son importantes para crear bombas atómicas – https://theconversation.com/que-son-las-centrifugadoras-de-iran-y-por-que-son-importantes-para-crear-bombas-atomicas-277273

La NASA anuncia grandes cambios en el programa lunar Artemis

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gordon Osinski, Professor in Earth and Planetary Science, Western University

Ilustración de los astronautas del Artemis en la Luna. (NASA)

Mientras esperamos el lanzamiento de la histórica misión tripulada Artemis II para órbitar la Luna, la NASA ha anunciado cambios importantes en todo el programa Artemis.

La próxima misión, Artemis III, ya no llevará a seres humanos a la superficie de nuestro satélite, como estaba planeado, sino que realizará una serie de pruebas tecnológicas en la órbita terrestre baja. Será Artemis IV entonces el primer alunizaje tripulado, y sucederá en algún momento de 2028.

Como profesor, explorador, geólogo planetario y miembro del Equipo Científico de Artemis III, he estado asistiendo a la NASA en el desarrollo de la formación en geología para los astronautas.

Mi investigación consiste en estudiar muestras del Apolo y meteoritos lunares para comprender mejor la geología de la Luna.

¿Por qué los cambios?

Aunque no se ven afectados por el anuncio de la NASA de la semana pasada, los recientes retrasos en la misión Artemis II son un síntoma de los retos a los que se ha enfrentado todo el programa durante años.

Tras un revés inicial debido a una fuga de hidrógeno líquido que se produjo durante un ensayo general el 3 de febrero, surgieron más problemas para Artemis II durante el segundo ensayo general con combustible real del 19 al 20 de febrero. Como resultado, la fecha de lanzamiento se posopone, como mínimo, al 1 de abril.

Esto supondría más de tres años desde la primera misión Artemis. Unos intervalos tan largos entre misiones limitan la capacidad de perfeccionar los sistemas rápidamente y hacen que los mismos problemas (por ejemplo, las fugas de combustible) sigan repitiéndose. Con la pérdida de más de 4 000 empleados –aproximadamente el 20 % de su plantilla– en 2025, la NASA también se enfrenta a importantes desafíos en materia de personal, lo que supone una carga adicional para el programa Artemis.

Estos retos parecen haber sido reconocidos por el nuevo administrador de la NASA, Jared Isaacman, quien escribió en recientemente en las red social X que “los días en que la NASA lanzaba cohetes lunares cada tres años han terminado”.

Una parte importante del plan consiste en estandarizar la “etapa superior” del cohete Space Launch System (SLS), que es la parte que impulsa la nave espacial desde la órbita terrestre baja hacia la Luna.

Un programa Artemis revitalizado

Han circulado muchas noticias desde el anuncio de la NASA sobre la reorganización del programa Artemis, muchas de ellas refiriéndose a la “cancelación” de la misión Artemis III, lo que no se atiene a la realidad. Muchas personas, incluido yo mismo, pensamos que los nuevos planes no solo son más realistas, sino que ponen emoción a la aventura.

Es cierto que Artemis III ya no será el primer alunizaje tripulado desde Apolo 17 en 1972.
En su lugar, la misión lanzará la cápsula tripulada Orión a la órbita terrestre baja, donde los astronautas llevarán a cabo pruebas espaciales de tecnologías críticas, como los sistemas de soporte vital, propulsión y comunicaciones.

Mientras esté en órbita, también se espera que Orión se acople con uno o los dos módulos lunares desarrollados comercialmente por las empresas SpaceX y Blue Origin. Esto tiene sentido, ya que el plan original de Artemis pasaba directamente de Artemis II a la superficie de nuestro satélite sin probar estos aspectos críticos de la misión.

Un traje espacial
El prototipo de traje espacial Artemis, el AxEMU, desarrollado por Axiom Space.
(KBR/Axiom Space)

La tripulación también podría probar los nuevos trajes espaciales diseñados por Axiom Space, lo cual es importante porque estos trajes aún no se han utilizado en una misión espacial real.

Por lo tanto, este nuevo plan reduce los riesgos y aumenta las probabilidades de éxito de una misión tripulada a la superficie de la Luna en 2028: Artemis IV en lugar de Artemis III.

La parte más emocionante y sorprendente del reciente anuncio fue que la NASA intentará no solo uno, sino dos alunizajes en 2028, y luego enviará una misión cada año a partir de entonces. Esto se parece mucho más al programa Apolo, que lanzó 11 misiones tripuladas en cuatro años.

¿Qué pasa con la Puerta de Enlace Lunar?

Hubo una omisión notable en el anuncio de la semana pasada: ninguna mención a la Plataforma Orbital Lunar Gateway.
En los planes originales, el segundo alunizaje, Artemis IV, debía llegar a la superficie de la Luna a través de esa pequeña estación orbital.

Lunar Gateway es muy importante para Canadá porque albergará Canadarm3, brazo robótico de última generación, con inteligencia artificial integrada, que supone una contribución de 2 000 millones de dólares al programa Artemis.

Mientras la NASA elabora los planes para la segunda misión a la superficie lunar y sus sucesoras, espero que la Lunar Gateway con su Canadarm3 siga formando parte del proyecto.

The Conversation

Gordon Osinski fundó la empresa Interplanetary Exploration Odyssey Inc. Recibe financiación del Natural Sciences and Engineering Research Council de Canadá y de la Agencia Espacial Canadiense.

ref. La NASA anuncia grandes cambios en el programa lunar Artemis – https://theconversation.com/la-nasa-anuncia-grandes-cambios-en-el-programa-lunar-artemis-277416

‘Et tu, latín’: ¿podemos enseñar lenguas clásicas de manera moderna?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Manuel Márquez Cruz, Profesor e investigador en el Departamento de Lingüística, Estudios Árabes, Hebreos, Vascos y de Asia Oriental, Universidad Complutense de Madrid

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Cuando llevaba tres años impartiendo la asignatura de Latín en 4º de ESO me di cuenta de que no llegaba a conectar con los alumnos, puesto que el proceso de aprendizaje resultaba monótono. No era falta de interés por su parte, ni falta de entusiasmo por la mía: era un choque de mundos.

En clase, el latín seguía sonando a listas de palabras, declinaciones y aprendizaje memorístico mientras que fuera, todo era interacción y pequeñas “píldoras” de conocimiento en vídeo y en audio. Una gran parte del profesorado de latín coincidía en que había que cambiar algo si el objetivo era despertar el interés por el estudio y la comprensión de esta lengua, teniendo en cuenta que son pocas las horas lectivas de esta asignatura y que el perfil del alumno es más digital.

¿Por qué replantear la enseñanza del latín hoy?

Tradicionalmente se ha enseñado latín a través de la memorización de declinaciones, reglas y vocabulario. No son metodologías que motiven especialmente al alumnado, sobre todo en niveles de aprendizaje inicial o cursos cero.

A estas metodologías hoy se añade el hecho de que el actual enfoque de la asignatura es compentencial, es decir: los aspectos culturales y el legado patrimonial han adquirido una especial relevancia en detrimento del conocimiento lingüístico. El profesor no solo debe enseñar la lengua, sino la historia, la geografía, la sociedad y la literatura latina, así como la pervivencia del latín y de la cultura romana en nuestros días, tanto desde una perspectiva material (arqueología, inscripciones) como inmaterial (religión, mitología…).

Mucho contenido en poco tiempo

Todo ese contenido tiene, en la ESO, tres horas semanales; en el Bachillerato, cuatro. En el caso del Bachillerato, aunque el latín se puede estudiar durante dos cursos, el ritmo de clase lo marca la prueba de acceso a la universidad, que se convierte en el objetivo primordial.

El resultado es que el tiempo dedicado a los contenidos de lengua es muy reducido y obliga a concentrar teoría y ejercicios prácticos.

La brecha generacional

No solo las horas son pocas. Los estudiantes están habituando a aprender (y socializar) en entornos digitales, lo que genera una brecha cada vez más pronunciada entre un aprendizaje tradicional y otro más acorde a los tiempos que vivimos y a las leyes educativas vigentes.

¿Podemos articular un enfoque metodológico que ayude a desarrollar en el alumnado las competencias exigidas en estudiantes y futuros profesionales de este siglo XXI: trabajo cooperativo, pensamiento crítico, autonomía y competencia digital?

Clase invertida: vídeos y audios en casa

Ya existen propuestas didácticas que buscan cambiar el modus operandi del aula, yendo de la tradicional explicación magistral al aprendizaje activo. Entre ellas, el modelo de “aula invertida” tiene mucho potencial para el latín.

Este enfoque, el aula invertida aplicada al latín, propone el estudio de los contenidos fuera del aula mediante breves vídeos, materiales escritos de refuerzo o audios, dedicando el tiempo de clase a resolver dudas, ampliar contenidos y realizar actividades que profundicen en las competencias adquiridas, de manera individual o en equipos.




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Esto supone un cambio en el papel del docente, que deja de ser un mero transmisor de contenidos para convertirse en el guía que selecciona, diseña y organiza recursos y que utiliza las clases presenciales para acompañar la reflexión y la práctica.

Paralelamente, el estudiantado asume un rol más activo puesto que gestiona su ritmo de estudio, prepara la clase con antelación y participa en tareas cooperativas que le obligan a explicar, comparar y aplicar lo aprendido.

Píldoras en línea

Esta metodología adquiere un especial potencial cuando se integra en un ecosistema digital, mediante el uso de plataformas de aprendizaje de electrónico como Moodle o Google Classroom.

Se puede así estructurar la iniciación al latín con lecciones autocontenidas: breves píldoras informativas en forma de vídeos y audios con transcripciones, actividades de autoevaluación con retroalimentación, ejercicios nivelados de refuerzo y formularios de evaluación formativa (la que proporciona información sobre cómo está yendo el proceso de aprendizaje y qué necesidades quedan por cubrir) y sumativa (la que ofrece evidencias sobre el grado de aprendizaje o conocimiento adquirido).

Este diseño facilita tanto una modalidad docente presencial como semipresencial o de autoformación a distancia.

Motivación: el corazón del cambio

En paralelo al rediseño metodológico y tecnológico, la motivación del alumnado es un indicador clave de éxito. Los estudios que han analizado el impacto de estos enfoques muestran mejoras significativas en la actitud hacia el estudio del latín y en la disposición a continuar estudiando esta lengua.

Un ejemplo de la puesta en marcha de esta metodología es el curso de iniciación al aprendizaje del latín, diseñado en el Laboratorio vivo de Lingüística Aplicada a la Enseñanza de Lenguas de la Universidad Complutense de Madrid, por el que han pasado más de 500 alumnos de las aulas de ESO de la Comunidad Autónoma de Madrid.




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Sus resultados han sido positivos en términos de motivación y adquisición de conocimientos, lo que se traduce en un aumento del interés sostenido y en una mejora de la percepción de la utilidad de la materia y del nivel de adquisición de conocimientos.

Este contexto educativo del latín conecta con la experiencia cotidiana del alumnado en el estudio de otras materias, al tiempo que moderniza la imagen de una lengua clásica que, no olvidemos, es origen y madre de nuestro idioma.

La tecnología como catalizador

En definitiva, el uso de recursos electrónicos para la puesta en marcha de metodologías activas en el aprendizaje del latín no solo consigue mejorar los resultados académicos, sino también transformar la relación afectiva del alumnado con esta materia.

El estudiante percibe el latín como un reto asumible, intelectualmente estimulante y conectado con su realidad digital, por lo que es más proclive a dedicar tiempo y esfuerzo a su estudio.

La tecnología, en este sentido, actúa como catalizador, puesto que hace viable un uso más flexible del tiempo, facilita la personalización del aprendizaje y permite que la clase se convierta en un taller de experimentación lingüística más que en un ejercicio rutinario de traducción.

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Manuel Márquez Cruz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Et tu, latín’: ¿podemos enseñar lenguas clásicas de manera moderna? – https://theconversation.com/et-tu-latin-podemos-ensenar-lenguas-clasicas-de-manera-moderna-273170

Los efectos en la economía personal de las decisiones de los bancos centrales: ¿por qué los tipos de interés importan?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rebeca García-Ramos, Profesora de Economía Financiera, Universidad de Cantabria

graletta/Shutterstock

Para entender la política monetaria, resulta útil la metáfora del termostato. Cuando los precios crecen demasiado rápido, el banco central “sube la temperatura” aumentando los tipos de interés. Esto encarece el crédito, frena la demanda agregada y ayuda a controlar la inflación. Si la economía se enfría demasiado, la autoridad monetaria “baja la temperatura”: reduce los tipos para abaratar la financiación y estimular el consumo y la inversión.

La política monetaria es el conjunto de decisiones con las que un banco central influye en el precio y la cantidad de dinero en circulación para mantener la estabilidad de los precios y favorecer un crecimiento económico sostenido. Su principal herramienta son los tipos de interés de referencia, que determinan el coste de la financiación para bancos, hogares y empresas. También influyen en la rentabilidad del ahorro.

Aunque su formulación pueda parecer técnica, sus efectos son muy concretos: se reflejan en las cuotas de las hipotecas, en el precio del alquiler, en el acceso al crédito, en el empleo y en el poder adquisitivo. Esta forma de actuación tiene sus raíces en las aportaciones de grandes economistas clásicos:

  • Knut Wicksell (1851-1926): introdujo la idea del tipo de interés natural, un umbral que indica cuándo los tipos de mercado pueden sobrecalentar o enfriar la economía.

  • John Maynard Keynes(1883-1946): señaló que los ciclos económicos están determinados por la demanda agregada y por las expectativas de empresas y consumidores. Cuando confían en el futuro, aumentan el gasto y la inversión, lo que impulsa el crecimiento; cuando prevén dificultades, reducen su actividad y la economía puede entrar en recesión.

  • Milton Friedman (1912-2006): representante de la tradición monetarista, sostuvo que la inflación es, en esencia, un fenómeno monetario de largo plazo: aparece cuando la cantidad de dinero en la economía crece de forma sostenida por encima de la producción de bienes y servicios.

Estas diferentes perspectivas muestran que la política monetaria no es aleatoria. Responde a la evolución de los precios y la actividad económica, y su finalidad es mantener la economía equilibrada.

Canales de transmisión a la economía doméstica

La política monetaria no solo ocurre en los mercados o en los despachos de los bancos centrales: sus efectos llegan a la vida cotidiana. Los cambios en los tipos de interés afectan a las decisiones de compra, ahorro o inversión. Algunos de los principales canales de transmisión de sus efectos son:

  • Vivienda: con tipos altos, las hipotecas se encarecen. Parte de la demanda de compra se desplaza al alquiler y puede tensionar el mercado. Con tipos bajos, la compra es más accesible y el mercado tiende a reequilibrarse.

  • Mercado laboral: el coste del crédito condiciona la inversión de las empresas. Si el crédito es caro, se posponen proyectos y se frena la contratación. Si es barato, aumenta la expansión y la creación de empleo.

  • Consumo financiado: las compras a plazos (de productos como móviles, coches o electrodomésticos) dependen de los tipos de interés. Una política restrictiva encarece las cuotas; los tipos bajos las abaratan y fomentan el consumo.

  • Ahorro e inversión: los tipos influyen en la remuneración del ahorro y en la valoración de bonos y acciones. Mayor rentabilidad implica mayor riesgo. Con tipos altos, el ahorro ofrece mayores rendimientos mientras que, con tipos bajos, rinde menos y para ahorradores conservadores aumenta el atractivo de los productos a largo plazo, que combinan seguridad y rentabilidad.




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La inflación: una razón práctica para prestar atención

La inflación reduce la renta real. Si los precios suben más rápido que los salarios, el poder de compra disminuye. Este efecto es más fuerte en los jóvenes pues, al estar empezando sus vidas laborales, suelen tener salarios y ahorros bajos. Además, afrontan gastos importantes, como alquiler, equipamiento y transporte.

La política monetaria no controla todos los factores que impulsan la inflación. Existen shocks de oferta (eventos que alteran repentinamente la oferta de un bien o servicio) o conflictos geopolíticos. Aun así, es la herramienta central para anclar expectativas y evitar espirales de precios y salarios.

El ciclo económico

La economía se mueve en ciclos, alternando fases de crecimiento y de desaceleración.

Durante la expansión, aumentan el empleo, el crédito y el consumo. Si la demanda crece demasiado, surgen presiones inflacionistas. Entonces, para contenerlas, el banco central sube los tipos de interés. Esto encarece los préstamos, modera el gasto y ayuda a controlar los precios. Con el tiempo, la economía se enfría y se reduce la presión sobre los precios.

Cuando la inflación baja y la economía pierde impulso, el banco central puede bajar los tipos. Esto abarata el crédito y estimula la inversión y el consumo. Los ciclos económicos explican por qué un préstamo puede variar mucho en pocos años y por qué la creación de empleo se acelera o se modera según la fase del ciclo.

Expectativas y comunicación: la pieza menos visible

La política monetaria también funciona mediante señales. Cuando un banco central comunica sus planes, empresas y hogares ajustan sus decisiones antes del cambio. Es como un aviso de tráfico: al conocer la dirección, la economía se prepara.

Por eso, la comunicación no es un detalle: es una herramienta clave que moldea las expectativas y la realidad económica. Como dijo Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008:

“La política monetaria puede estimular la economía incluso cuando los tipos de interés son bajos, pero requiere credibilidad y comunicación clara”.

Idea final

La economía no es un lenguaje críptico, reservado a expertos. Es un mapa de incentivos y decisiones cotidianas. Entender cómo funciona el termostato monetario ayuda a interpretar los cambios y tomar mejores decisiones.

La historia demuestra algo fundamental: sin estabilidad de precios, no hay crecimiento sostenible. En palabras de Paul Volcker, uno de los grandes arquitectos de la política monetaria contemporánea:

“La estabilidad de precios es la base de una economía próspera”.

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Rebeca García-Ramos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Los efectos en la economía personal de las decisiones de los bancos centrales: ¿por qué los tipos de interés importan? – https://theconversation.com/los-efectos-en-la-economia-personal-de-las-decisiones-de-los-bancos-centrales-por-que-los-tipos-de-interes-importan-276259

Lo que el ADN ambiental revela: las huellas ocultas de los gigantes del mar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Chloé Fernandez, PhD Student in Marine Zoology , Universitat de València

Un rorcual común emerge de las aguas con un pez entre sus fauces. KAMONRAT/Shutterstock

El mar Mediterráneo es refugio de algunos de los animales más grandes del océano.
Entre las nueve especies de cetáceos comunes en sus costas occidentales se encuentran el rorcual común (Balaenoptera physalus), la segunda ballena más grande del mundo, y el cachalote (Physeter macrocephalus). Estas especies pueden alcanzar hasta 23 y 18 metros de longitud, respectivamente, y constituyen poblaciones genéticamente aisladas de sus congéneres del Atlántico.

A pesar de su impresionante tamaño, estos enormes animales pueden resultar difíciles de observar. El cachalote, por ejemplo, habita principalmente en aguas oceánicas abiertas, donde se alimenta de calamares y peces de profundidad que pueden encontrarse a más de 1 500 metros. Sus inmersiones pueden durar entre 30 y 60 minutos, tras las cuales asciende brevemente a la superficie para respirar y recuperarse durante cinco a quince minutos antes de iniciar una nueva zambullida.

Debido a su tamaño y comportamiento, estas ballenas corren un alto riesgo de colisión con embarcaciones y también se ven afectadas por otras actividades humanas, como el tráfico marítimo, la contaminación acústica o la degradación de hábitat. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), en su Lista Roja de Especies Amenazadas, clasifica a las poblaciones mediterráneas de ambas especies en peligro.

Para protegerlas, la ciencia busca comprender mejor su ecología y sus hábitos, y así desarrollar planes de conservación efectivos y basados en evidencias sólidas.

Formas de estudiar a los cetáceos en ambientes marinos

Existen diversas técnicas para el estudio y seguimiento de cetáceos que la comunidad científica emplea de manera complementaria. Los censos visuales, por ejemplo, han sido hasta la fecha el método más utilizado. Consisten en observar directamente a los animales desde una plataforma –ya sea una embarcación o una aeronave– a lo largo de transectos predefinidos. Es decir, estableciendo una línea recta a través de un área para registrar datos de forma como la presencia, distribución, abundancia, etapa de desarrollo (cría, juvenil o adulto) y comportamiento.

Por otro lado, los registros acústicos permiten detectar las vocalizaciones producidas por los cetáceos mediante el uso de hidrófonos. Estos instrumentos, que funcionan de forma análoga a los micrófonos en el aire, captan sonidos submarinos que posteriormente pueden analizarse con software especializado, facilitando la identificación de especies e incluso, en algunos casos, de individuos.

El uso de dispositivos electrónicos adheridos a los cetáceos constituye otro método altamente eficaz para el seguimiento individual. Esta técnica, conocida como tagging, emplea sensores que permiten rastrear los desplazamientos de los animales y registrar variables ambientales. La información obtenida resulta clave para conocer sus áreas de distribución, patrones de comportamiento y uso del hábitat, aspectos fundamentales para diseñar estrategias de conservación más precisas.

Cuando los cetáceos mueren, con frecuencia varan en costas cercanas y, aunque pueda parecer paradójico, estos eventos también proporcionan información valiosa. A partir de animales varados es posible obtener muestras genéticas, parasitológicas o patrones de dieta, entre otras. Eso permite después evaluar el estado de las poblaciones, sus interacciones ecológicas, amenazas, origen y estructura genética.




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Una pequeña molécula con mucha información

En la última década ha cobrado gran relevancia un método innovador basado en el estudio de una molécula fundamental: el ácido desoxirribonucleico, más conocido como ADN. Este enfoque se sustenta en el hecho de que todos los seres vivos están formados por una o más células que contienen ADN, una molécula que almacena la información genética responsable, entre otros aspectos, de la identidad de la especie.

Las células son liberadas continuamente al medio natural a través de procesos como la descamación de la piel, la excreción de heces o la liberación de gametos. Invisibles al ojo humano, estas partículas se encuentran ampliamente distribuidas en el ambiente –en el suelo, el agua, el aire o incluso la nieve–. En el caso de los animales marinos, como rorcuales y cachalotes, el ADN se libera, por ejemplo, cuando se desprenden fragmentos de piel, o al defecar en el agua.

El ADN ambiental: una herramienta revolucionaria para la investigación

Cuando una ballena atraviesa una zona, deja tras de sí restos celulares que actúan como una señal inequívoca de su presencia. Una simple muestra de agua puede contener esa señal en forma de fragmentos de ADN ambiental, los cuales se extraen y secuencian para analizar su composición genética.

Desde principios del siglo XXI, una técnica conocida como metabarcoding permite aislar y amplificar ADN de múltiples especies presentes en una misma muestra ambiental. Mediante análisis informáticos, las secuencias obtenidas pueden identificarse a nivel de especie o de grupos taxonómicos concretos, permitiendo determinar qué organismos estuvieron presentes en la zona de muestreo durante un periodo previo a la toma de la muestra.

De este modo, una única muestra de agua, procesada adecuadamente, puede revelar la presencia no solo de cetáceos como cachalotes o rorcuales, sino también de otros vertebrados marinos.




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¿Cómo puede esta técnica ayudar a estudiar a las ballenas?

Desde la Unidad de Zoología Marina de la Universidad de Valencia hemos recolectado de manera sistemática, desde 2023, muestras de agua a lo largo de la costa de la Comunidad Valenciana para su análisis mediante ADN ambiental. Y los resultados son especialmente relevantes, ya que han permitido detectar material genético de hasta cinco especies de cetáceos –incluidos el rorcual común y el cachalote–, así como diferentes especies de peces, tiburones, rayas y tortugas marinas.

Estas detecciones hacen posible identificar áreas frecuentadas por los animales y analizar patrones espaciales y estacionales, información que puede compartirse con organizaciones gubernamentales para el diseño de áreas marinas protegidas o la implementación de medidas específicas de conservación.

Además, es posible integrar este enfoque con el uso de embarcaciones que ya navegan regularmente por el Mediterráneo –como ferris, buques de investigación o barcos de pesca– para la recolección de muestras de agua. Proyectos dedicados al estudio de cetáceos y otros vertebrados marinos, como LIFE CONCEPTU MARIS en el Mediterráneo occidental, aprovechan embarcaciones comerciales tanto para la observación abordo como para la toma sistemática de muestras destinadas al análisis de ADN ambiental.

Esta estrategia permite reducir costes, minimizar la huella ambiental del muestreo y fomentar una ciencia más abierta, colaborativa y cercana a la ciudadanía.

The Conversation

Chloé Fernandez es estudiante de doctorado de la Unidad de Zoología Marina del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universidad de Valencia. Su tesis se ha desarrollado en el marco del proyecto CETABIOENA y ha sido financiada por la Generalitat Valenciana a través del Plan Gent (Conselleria de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital).

Natalia Fraija Fernández es parte de la Unidad de Zoología Marina del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universidad de Valencia. Ha sido IP del proyecto Monitoring Cetacean Biodiversity using Environmental DNA (CETABIOENA) financiado por la Conselleria de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital de la Generalitat Valenciana bajo el programa para el apoyo a personas investigadoras con talento Plan Gen-T y ha participado en el proyecto Conservation of Cetaceans and Pelagic Sea Turtles in Med: Managing Actions for their Recovery and Sustainability (CONCEPTU MARIS) financiado por el programa LIFE de la Unión Europea.

ref. Lo que el ADN ambiental revela: las huellas ocultas de los gigantes del mar – https://theconversation.com/lo-que-el-adn-ambiental-revela-las-huellas-ocultas-de-los-gigantes-del-mar-265559

Oxígeno oscuro: ¿podríamos respirar si no existiera la luz del Sol?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Vasco Francisco, Microbiólogo, Universitat de Barcelona

Fondo marino. yannis papanastasopoulos / Unsplash., CC BY-SA

¿De dónde procede el oxígeno que respiramos? La respuesta fácil y rápida sería: “de las plantas”. Pero no salen los cálculos, así que indagamos un poco más y vemos que hay que añadir a la ecuación organismos mucho más pequeños, que en conjunto forman una enorme biomasa: el fitoplancton, compuesto por algas unicelulares y cianobacterias.

Plantas, algas y cianobacterias necesitan la luz y el agua para producir oxígeno. Además, para poder realizar lo que se conoce como fotosíntesis, captan dióxido de carbono, por lo que deben ser nuestras aliadas contra el cambio climático.

Su objetivo realmente no es producir oxígeno, sino poder construir su cuerpo creando materia orgánica de cero. Pero el caso es que lo producen, y esto ha permitido el desarrollo de la vida compleja en nuestro planeta (además de grandes extinciones).

Las cianobacterias utilizan la luz solar para hacer la fotosíntesis. En la imagen, Prochlorococcus marinus.
Wikimedia Commons., CC BY

¿Qué es el oxígeno oscuro?

Sin embargo, ¿puede producirse este elemento de otra manera? ¿Sin luz? ¿O, incluso, sin necesidad de seres vivos? La respuesta es sí. El oxígeno “oscuro” es esencial para las comunidades que viven en zonas sin oxígeno, a grandes profundidades.

A día de hoy, se conocen varias formas en que algunos microbios pueden generar oxígeno sin necesidad de la luz solar. En alguno de los casos, es el objetivo, y en otros, tan solo un desecho de otra reacción necesaria, como ocurre en la fotosíntesis.

Nitrosopumilus maritimus, uno de los seres vivos más pequeño, de 0.2 micrometros de diámetro.
Wikimedia Commons., CC BY

“Yo me lo guiso, yo me lo como”

Por ejemplo, existe un microorganismo llamado Nitrosopumilus maritimus que, para obtener energía, necesita amoniaco y oxígeno en muy bajas concentraciones. Pero lo increíble es que se puede fabricar su propio oxígeno cuando no está presente en el medio.

¡Imagine quedarse sin aire y ser capaz de construirse una bombona de oxígeno para seguir viviendo! Pues este microbio lo hace mediante la dismutación del óxido nítrico (NO), una vía metabólica –sucesión de reacciones químicas donde un sustrato inicial se transforma y da lugar a productos finales– en la que se producen oxígeno (O₂) y dinitrógeno (N₂).

Una vía similar sucede en la bacteria Candidatus Methylomirabilis oxyfera, que vive en ambientes sin oxígeno. Sin embargo, lo necesita para oxidar el metano y usarlo como fuente de energía, así que lo produce de la misma manera que la anterior.

Recientemente, se ha observado también la liberación de oxígeno en un tipo de microbios que respiran nitrato (NO₃⁻); concretamente, en dos cepas bacterianas del grupo Deferribacterota. Lo hacen a través de una vía conocida como la reducción desasimilatoria de nitrato a amonio (DNRA).

Cuando “sudar” oxígeno es una forma de sobrevivir

Uno de los ejemplos más estudiados se da por la transformación de una sustancia tóxica llamada clorito (ClO₂⁻), en la que se libera cloruro (Cl⁻) y oxígeno (O₂). Esta reacción química permite a ciertos microbios eliminar dicha sustancia dañina para la célula, desintoxicándose. Es parecido a cuando una persona come demasiado picante y su cuerpo se pone a trabajar a tope para procesar y eliminarlo. En el proceso, se liberan compuestos que no eran el objetivo principal, como el sudor. Así, podemos decir que estos microorganismos, “sudan” oxígeno, no porque lo necesiten, sino como un efecto secundario de “limpiarse”.

Por otro lado, se puede liberar oxígeno a partir de otras sustancias tóxicas llamadas especies reactivas de oxígeno, como el peróxido de hidrógeno (H₂O₂, similar al que usamos como desinfectante).

Puede ocurrir de dos maneras. Una de ellas es por medio de enzimas, que son como una especie de herramientas que ayudan a las células a llevar a cabo las reacciones químicas. Las que participan en este proceso son la catalasa y la superóxido dismutasa, que tratan de reducir la toxicidad de las especies reactivas de oxígeno que pueda haber en la célula. Esta reacción es “fácil” y no necesita energía. De hecho, se puede producir sin la participación de ningún ser vivo. Se da cuando las especies reactivas de oxígeno reaccionan con ciertos metales como el hierro. Esto no sucede con la misma facilidad con la molécula de agua (H₂O), porque es mucho más estable y se necesita mucha energía para romperla –como la energía que aporta el Sol para la fotosíntesis, en la que sí se “divide” el agua–.

Cómo extraer oxígeno del agua sin luz

Se ha observado la ruptura de la molécula de agua en reacción con ciertos metales. Hay algunos microorganismos que necesitan captar metales como el cobre para sobrevivir, y lo hacen con unas moléculas llamadas metanobactinas.
Lo sorprendente es que cuando estas metanobactinas se unen a ciertos metales, pueden extraer los electrones del agua (H₂O), rompiéndola y liberando oxígeno como consecuencia.

Nódulo de manganeso.
Wikimedia Commons., CC BY

Y algo más sorprendente aún es que también puede suceder de forma abiótica, es decir, sin la intervención de seres vivos. En el fondo del océano, ciertos minerales pueden actuar como pequeñas baterías naturales, capaces de romper las moléculas de agua y generar, así, oxígeno, sin luz ni vida. Se trata de nódulos polimetálicos, “piedritas” del fondo del mar llenas de metales como manganeso, cobre y níquel, que se forman muy lentamente con el tiempo. Estos metales pueden crear diferencias de voltaje, algo que provee la energía necesaria para esta reacción.

Lo que el oxígeno oscuro nos enseña sobre la vida

Hemos visto la gran variedad de reacciones en las que se libera oxígeno sin luz y, conforme más se investiga, más formas aparecen. Estas investigaciones explican la presencia aparentemente paradójica de organismos que respiran oxígeno en ambientes donde no lo hay.

Además, podría arrojar luz sobre el origen de la vida y la vida en otros planetas. Incluso, se podría usar la base de estas reacciones para generar oxígeno en futuros escenarios a los que nos quisiéramos mudar desde la Tierra.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Oxígeno oscuro: ¿podríamos respirar si no existiera la luz del Sol? – https://theconversation.com/oxigeno-oscuro-podriamos-respirar-si-no-existiera-la-luz-del-sol-258601