El precio del petróleo que muestran los mercados financieros no es el que pagan las refinerías

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Enrique Parra Iglesias, Profesor Titular de Universidad, Universidad de Alcalá

Westlight/Shutterstock

Cuando los medios anuncian que el petróleo cotiza a 96 dólares por barril están hablando de un contrato financiero negociado en una pantalla: el futuro llamado ICE Brent de primer mes (también Brent front-month o ticker B), que representa un compromiso de compra o venta para una entrega teórica en las semanas siguientes. Ese número es real pero está incompleto.

El precio que paga una refinería por un cargamento físico de crudo –los cientos de miles de barriles que llegan en un superpetrolero al puerto de Algeciras o al de Róterdam, por ejemplo– responde a una lógica distinta, construida sobre calidades del crudo, primas geográficas y las valoraciones diarias de dos empresas que casi nadie conoce fuera del sector: Platts y Argus, las dos agencias independientes que establecen los precios de referencia (benchmarks) para el petróleo físico y productos refinados.

Esta distinción en los precios del crudo, habitualmente invisible para el gran público, importa especialmente ahora: la crisis en el estrecho de Ormuz ha abierto una brecha sin precedente entre el precio financiero y el precio físico del petróleo, con consecuencias directas para la inflación, los márgenes de refino y, en última instancia, el precio de la gasolina en los surtidores europeos.

Futuros y físico: dos mercados que hablan idiomas distintos

Los contratos de futuros sobre el crudo Brent cotizan en Intercontinental Exchange (ICE) Futures Europe, en Londres, el mercado de referencia global para la negociación de energía, gas natural, emisiones y materias primas agrícolas.

La función de estos contratos es doble: permiten a los productores y los compradores cubrirse del riesgo de volatilidad en los precios, y atraen a inversores financieros que aportan liquidez, aunque no tengan intención de tocar un solo barril. Cuando vence el contrato, la mayoría de estos acuerdos se liquidan en efectivo. Solo una fracción mínima acaba en entrega real.

El mercado físico, en cambio, es opaco por diseño. Las transacciones de cargamentos reales no son públicas. Por eso existe el Dated Brent: la valoración diaria que publican S&P Global Platts y Argus Media a partir de las transacciones reportadas por los propios operadores durante una ventana de media hora al cierre de la sesión londinense. Este número –y no el futuro del ICE– es el que aparece en los contratos de suministro de la mayoría de las refinerías del mundo, habitualmente expresado como “Dated Brent ± un diferencial en dólares por barril”.

La calidad como determinante del precio real

Ese diferencial depende fundamentalmente de la calidad del crudo, que depende de dos variables críticas: la densidad –medida en grados API, a mayor gradación menor densidad– y el contenido en azufre. Un crudo ligero y dulce (light & sweet, alto API, bajo azufre) produce más gasolina y diésel por barril con menor coste de procesamiento. Por eso cotiza con prima. En cambio, un crudo pesado y ácido (heavy & sour) requiere refinerías más sofisticadas y produce más fuelóleo, de menor valor: de ahí su descuento estructural.

El Brent del mar del Norte (38 API, 0,37 % azufre) es el crudo de referencia. El Arab Light saudí se negocia con apenas descuentos, mientras que los del petróleo Maya mexicano (22 API, 3 % azufre) pueden superar los 15 dólares por barril. Los del Merey venezolano son de más de 20 USD/bbl por su alta densidad y contenido de azufre.

El resultado es que el precio del petróleo del que hablan los titulares de los medios generalistas no es uno: es una familia de precios diferenciados por origen, calidad y logística. Una refinería que paga 79,50 dólares por un barril de Urals (el petróleo ruso de referencia) cuando el Brent cotiza a 82 no está comprando más barato: está pagando lo que vale ese crudo específico para su configuración de refino y sus condiciones de transporte.

Una excepción relevante: cuando los futuros sí entran en el precio físico

El mecanismo Dated Brent no es universal, aunque se aplica cerca del 60 % del crudo mundial. Un caso especialmente relevante es el del crudo Arab Light, producido por Saudi Aramco: su precio oficial de venta mensual (Official Selling Price u OSP) se fija con un diferencial (prima o descuento) sobre el precio establecido en los mercados de referencia, por regiones, y es anunciado mensualmente por la propia petrolera saudí.

Para Asia, el OSP de Aramco se referencia al precio promedio de los crudos de Dubái y Omán. Para EE. UU., utiliza el índice ASCI (Argus Sour Crude Index), basado en crudos del golfo de México. Diferentes regiones, estrategias de precios distintas para el mismo crudo, lo que explica por qué las disrupciones logísticas –como el cierre del estrecho de Ormuz– afectan de manera asimétrica a los compradores según su situación geográfica. La lógica de precios OSP + diferencial es universal, pero la referencia sobre la que se calcula ese diferencial, no.

La brecha abierta en Ormuz

El cierre efectivo del estrecho de Ormuz a causa de la guerra entre Estados Unidos-Israel e Irán ha convertido el mecanismo de precios petroleros en un asunto de primera plana. El 2 de abril de 2026, el Dated Brent alcanzó 141,36 dólares por barril –el nivel más alto desde 2008, según datos de S&P Global Platts–, mientras que el futuro ICE de junio cerraba a 109,03 dólares: una diferencia de más de 32 dólares entre el petróleo físico y el contrato financiero. El 8 de abril, el Dated Brent marcó un máximo histórico de 144,42 dólares. Dos días después, tras el anuncio de tregua entre EE. UU. e Irán, el precio del petróleo físico se situó en torno a 131 dólares mientras el papel cotizaba alrededor de los 96.

Esta divergencia, lejos de ser una anomalía técnica, tiene consecuencias macroeconómicas directas. Las refinerías europeas que compraron crudo físico en esos momentos pagaron 35 dólares más por barril de lo que sugieren los titulares financieros. Esa diferencia se trasladará a los precios de los combustibles con un retardo de semanas, no de meses.

Plataformas como Trading Economics.com muestran solo el precio del futuro ICE (y lo advierten en letra pequeña). La oficina de estadística y análisis del Departamento de Energía de EE. UU.(EIA) publica para el Brent europeo un spot price (el precio pactado para transacciones inmediatas) con varios días de retraso, no el Dated Brent. El diario económico Financial Times y la agencia Reuters distinguen ambos precios en sus secciones de materias primas, especialmente en momentos de tensión geopolítica o económica.

La valoración diaria del Dated Brent de Platts solo es accesible mediante suscripción de pago a S&P Global Commodity Insights, a través de su plataforma Platts Global Alert, o redistribuido, por ejemplo, vía la agencia económica Bloomberg.

Estas particularidades informativas explican en gran medida por qué el gran público confunde el precio del futuro con el precio físico real.

Una implicación para el debate público

La confusión entre el precio financiero y el precio físico del petróleo no es inocua. Cuando los responsables de política energética, los medios y el público observan los futuros ICE, y ven 96 dólares, están ignorando que las refinerías pagan 131 por el crudo físico.

Pero hay una segunda capa de confusión igualmente extendida: el precio de la gasolina, el gasóleo o el queroseno para el cliente (antes de impuestos) no depende del valor absoluto del Brent, sino del crack spread, que es la diferencia de precio entre el petróleo crudo y los productos refinados (es decir, su margen de beneficio) y es la cifra clave para la economía del refino. Una refinería puede pagar más por el crudo y ver cómo sus márgenes se amplían si el crack spread del diésel sube más deprisa (o viceversa).

En la crisis actual, los crack spreads de los destilados medios (gasóleo, queroseno) se han disparado de forma independiente al crudo: el gasóleo ha cotizado con primas del orden de 50 dólares sobre el Brent, y el queroseno de aviación ha superado los 200 dólares por barril, según datos de IATA, muy por encima de lo que justificaría solo el precio del crudo.

Entender estas diferencias –crudo, producto, crack spread– es condición necesaria para entender por qué los precios al consumidor (precio antes de impuestos, PAI) se mueven como lo hacen, y por qué la exposición real de la economía europea a la crisis en el Golfo es mucho mayor de lo que los indicadores financieros convencionales sugieren.

Distinguir el precio del papel y del barril no es un ejercicio académico: es una condición necesaria para interpretar correctamente el impacto de las crisis energéticas sobre la inflación, la competitividad industrial y el bienestar de los hogares.

The Conversation

Enrique Parra Iglesias no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El precio del petróleo que muestran los mercados financieros no es el que pagan las refinerías – https://theconversation.com/el-precio-del-petroleo-que-muestran-los-mercados-financieros-no-es-el-que-pagan-las-refinerias-280524

La selección: funcionar bajo presión

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Catalán, Editora de Educación, The Conversation

Anton Vierietin/Shutterstock

¿Es usted de los que funcionan mejor “bajo presión”? En realidad, a todos nos pasa: una fecha de entrega ajustada, un contratiempo inesperado, una dificultad añadida nos hace ponernos las pilas y resolver una tarea más eficazmente que cuando tenemos todo el tiempo del mundo y todas las condiciones a nuestro favor. Otras veces, en cambio, el mero hecho de tener que responder a algo inmediata y rápidamente puede hacer que no seamos capaces de recordarlo: nos bloqueamos. ¿Por qué sucede esto?

Como explican Javier Andrés García Castro, José Manuel Fernández García y Luisa Daniela Viniegra, de la Universidad de Villanueva, la relación entre estrés y rendimiento cognitivo no está clara. Sabemos que cuando el estrés es intenso o prolongado, empeoran habilidades como la memoria de trabajo, la atención o la flexibilidad mental, al alterar el funcionamiento del córtex prefrontal. Y sin embargo, puntualmente puede ayudarnos a ser más resolutivos, a estar alerta y a tomar mejores decisiones en el momento.

Estos expertos nos cuentan que el estrés puede ser “bueno o malo”, pero no solo según la intensidad o duración de la situación que lo origina, sino según cada persona la percibe y la maneja. En su investigación han distinguido entre estrés “objetivo” y estrés “subjetivo” y han analizado su impacto en las funciones ejecutivas, esas que necesitamos para planificar, concentrarnos, controlar impulsos y adaptarnos a situaciones nuevas. Las conclusiones apuntan a que es el estrés subjetivo el que determina nuestra respuesta, no el tipo de situación o la cantidad de presión a la que se nos somete. ¿Cómo influye? Seguro que lo están imaginando: aquellas personas que viven el estrés de una manera más positiva y lo gestionan mejor son esas mismas que “funcionan mejor bajo presión”. Mucho mejor, además.




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Ojo, esto no quiere decir que cualquier situación de estrés mejore el rendimiento de estos seres afortunados: ellos también están sujetos a la “ley de Yerkes-Dodson”, según la cual, si la activación es demasiado alta (estrés elevado) se producen bloqueo y ansiedad intensa y el rendimiento empeora; si es demasiado baja, provoca apatía y aburrimiento. Algo que las investigadoras de la universidad de Cádiz Magdalena Holgado Herrero, Dara Hernández Roque y María José Foncubierta Rodríguez han comprobado en el caso de los docentes y del estrés laboral: un poco de conflicto puede ser estimulante para algunos profesores y profesoras. Es la personalidad resistente, o resiliente, que a veces viene de serie, pero que se puede mejorar.

Son hallazgos que nos dan pistas para entender el rendimiento y el aprendizaje durante la adolescencia: la corteza prefrontal (sistema racional) está madurando, y el sistema límbico (sistema emocional) disparado, lo que explica que en esta etapa seamos más propensos a sentirnos desbordados. También nos ayuda a replantearnos si son los estudiantes con mejor rendimiento los más propensos a sentir estrés o si precisamente ese estrés es el que les sirve para tener mejor rendimiento.




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Irene García Moya, Antonia María Jiménez Iglesias y Carmen Paniagua de la Universidad de Sevilla afirman que, como estudiantes, “nos irá mejor si entendemos que el estrés es una vivencia frecuente y no es algo necesariamente negativo”. Así proponen un cambio de planteamiento a aquellos alumnos que tienden a sufrirlo a menudo: pararnos a considerar si estamos interpretando la situación de manera excesivamente negativa (en el caso de un examen, pensando que seguro que suspendemos) y tratar de enfocarla con una luz más positiva (si estudio no tiene por qué irme mal; hacer el examen me ayudará a ver qué sé y qué no; incluso si no me va bien, podré recuperarlo más adelante).

Al final, el estrés es, como tantas otras experiencias, una mezcla entre una situación objetiva y cognitiva y una respuesta emocional y subjetiva. Y en la segunda parte, al menos, puede haber margen para mejorar, pensando no tanto en evitarlo como en aprender a afrontarlo. Aquí tienen esta selección de artículos para entenderlo mejor.




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The Conversation

– ref. La selección: funcionar bajo presión – https://theconversation.com/la-seleccion-funcionar-bajo-presion-279996

Suplemento cultural: ahora todo es autoficción

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Cultura, The Conversation

Imagen de una representación de _Casting Lear_. Barco Pirata

Una versión de este texto se publicó por primera vez en nuestro boletín Suplemento cultural, un resumen quincenal de la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música. Si quiere recibirlo, puede suscribirse aquí.


Hace unos días volví a ver Casting Lear, la obra de Andrea Jiménez que reimagina El rey Lear de Shakespeare en un formato contemporáneo para hablar de la relación de la propia dramaturga con su padre. Cuando abandoné el teatro alguien mascullaba: “Autoficción, autoficción, ahora todo es autoficción”.

Jiménez hace algo muy interesante con esta pieza, especialmente para el tema que nos ocupa, y es que, basándose en sí misma y su progenitor, retiene el derecho a la privacidad de este. Todo lo que cuenta a la audiencia tiene que ver con su propia experiencia; los detalles de las palabras o reacciones de su particular Lear se mantienen en la intimidad del escenario. Andrea Jiménez elabora una autoficción protegiendo, en cierta manera, a la persona que le ha inspirado la historia

Eso no siempre sucede. De vidas ajenas, un libro precioso de Emmanuel Carrère, desgajaba en ciertos pasajes los problemas matrimoniales del autor con quien ahora es su exmujer. Ella sintió que la obra invadía su privacidad y pidió incluir una cláusula en su divorcio que la defendiese: Carrère no podía dar más detalles de su vida en sus novelas.

Ahora que se ha estrenado Amarga Navidad y que Pedro Almodóvar presenta en la gran pantalla el debate de si los creadores tienen derecho a parasitar la vida de otras personas para contar historias, Andrea Cantos Martínez explica si en España estamos jurídicamente protegidos ante esto. La respuesta no es rotunda pero sí se inclina hacia un lado concreto.

Y por eso tiene sentido volver a debatir, como hicimos hace un año a propósito del caso del libro El odio, si este cuidado hacia los otros, hacia quienes alimentan los relatos, debe judicializarse o si es en realidad una cuestión moral que todos tenemos que sopesar.

Más allá de nuestra vista

Y si hablamos de reflexionar, hablamos de filosofía. La historia del pensamiento se remite, como todo, al contexto de quienes piensan, a la época que les ha tocado vivir. Y una civilización que busca surcar el espacio y habitar sus satélites necesita con urgencia una bioética del espacio que plantee las dudas que pueden surgir ahora que nuestro mundo se extiende hacia lo ultraterrestre.

No olvidemos, sin embargo, que aunque no abandonamos la Tierra hasta el siglo XX ya llevábamos milenios preguntándonos qué habría allá arriba. Después de todo, nuestros antepasados más remotos aprendieron, en algún momento, que su supervivencia dependía en gran parte de lo que sucedía con las estrellas.

La Luna vista en un eclipse solar el 6 de abril de 2026, fotografiada por los astronautas de Artemis II.
La Luna vista en un eclipse solar el 6 de abril de 2026, fotografiada por los astronautas de Artemis II.
NASA

Periodistas de hace medio siglo

Se cumplen 50 años del estreno de la película Todos los hombres del presidente, el relato de la investigación del caso Watergate a manos de los periodistas del Washington Post Bob Woodward y Carl Bernstein. Una gran parte de los que nos hemos dedicado a la prensa lo hicimos inspirados por relatos como los de estos dos reporteros. ¿Fue un error?

Repasamos la historia y el contexto de la película para definir qué ha cambiado en estas cinco décadas.

Lo de los autores y sus obras

Le pasó a Rosalía pero le podía haber pasado a cualquiera. En una entrevista con la escritora Mariana Enríquez, hablando de Picasso, la cantante dijo que no le molestaba “diferenciar al autor de su obra”. Las redes, que están a la que saltan, se le cayeron encima y ella pidió públicamente disculpas por no conocer el contexto completo de las acusaciones de maltrato que pesan sobre el pintor.

Hay dos detalles a discutir aquí. Por un lado está el tema de que no siempre conocemos la vida privada de los creadores (e incluso existe el debate de si esto es importante). Por otro lado, el detalle de que puede que, aun conociéndola, decidamos disfrutar (o no) de su arte.

María Durán Eusebio desglosa las diferentes corrientes de pensamiento para que cada uno reflexione sobre qué postura quiere (y puede) tomar.

Pequeños grandes temas

Hay ocasiones en las que el tema de un artículo parece pequeñito pero en realidad encierra una gran historia.

Uno podría pensar, por ejemplo, que este tema de Juan Martín Flores se va a centrar en la magia que supusieron para los espectadores programas televisivos como Chabelo y El Chavo del 8. Sin embargo, el autor los utiliza para analizar la educación que recibimos a través de la pequeña pantalla en una época en la que toda la sociedad compartía una serie de referentes. Una época que, por cierto, ya ha pasado.

Por otro, tenemos algo muy local que quiso hacerse internacional: el eslogan “Spain is Different”, usado de forma tanto seria como irónica. Además de la voluntad política de utilizarlo para promocionar el país como destino turístico, ¿alguna vez se ha preguntado cuál es la historia de esta frase y por qué nos solemos tomar a cachondeo su significado?

Y en último lugar, un asunto curiosísimo. Todos hemos leído, y utilizado, alguna vez el ampersand (que cada uno caligrafía como puede). Hablo del simbolito con el que indicamos “y”: &. El ampersand ha cruzado fronteras y siglos para seguir entre nosotros (e incluso volver un poco locos a los informáticos). Y, como relata Maximiliano Pascual Gómez Rodríguez, su historia es apasionante.

The Conversation

– ref. Suplemento cultural: ahora todo es autoficción – https://theconversation.com/suplemento-cultural-ahora-todo-es-autoficcion-280291

Día Mundial de la Cuántica: estado actual, retos y perspectivas de la computación cuántica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josu Etxezarreta Martinez, Investigador en computación cuántica, Universidad de Navarra

El 14 de abril se celebra el Día Mundial de la Cuántica. La propuesta surgió en 2021 como una iniciativa impulsada por científicos, educadores y divulgadores de distintos países. Con el tiempo, la iniciativa ha recibido el apoyo de diversas organizaciones científicas y académicas de todo el mundo, aunque no está ligada a una entidad concreta como ocurre con algunos días internacionales oficiales.

Se eligió el 14 de abril por su relación simbólica con la física cuántica. Esta fecha –según la representan en el mundo anglosajón, poniendo primero el número del mes y luego el del día– forma el 4.14, las tres primeras cifras redondeadas de la constante de Planck.

Max Planck fue el primero en proponer la cuantización de una magnitud física, y su constante marca la frontera entre el mundo clásico y el cuántico.

En nuestras vidas

Más de un siglo después, y tras innumerables avances tecnológicos derivados de la mecánica cuántica –como el transistor, el láser o la resonancia magnética–, nos encontramos ante una nueva frontera: la computación cuántica. Las supermáquinas en desarrollo prometen abordar problemas que la computación clásica no puede resolver eficientemente.

En un contexto dominado por el hype y el FOMO, es habitual encontrar afirmaciones sobre su impacto inmediato en ámbitos como el desarrollo de fármacos, nuevos materiales o la lucha contra el cambio climático. Pero ¿en qué punto estamos realmente?

La ventaja cuántica

La llamada ventaja cuántica se refiere a la capacidad de resolver problemas de forma más eficiente que con métodos clásicos. Esto no implica que un procesador cuántico sea más rápido en términos de operaciones por segundo, sino que puede requerir muchas menos operaciones para resolver ciertos problemas. De hecho, un supercomputador clásico actual puede alcanzar el orden del trillón (un millón de billones) de operaciones por segundo, mientras que los dispositivos cuánticos actuales operan en torno al millón por segundo.

Hasta ahora, dicha ventaja se ha demostrado experimentalmente en problemas sin aplicaciones prácticas directas. Esto ha desplazado la pregunta de si es posible la ventaja cuántica a si es posible lograr una ventaja cuántica útil.

¿Sabemos hacer algo con un ordenador cuántico?

Uno de los campos más prometedores es la simulación de sistemas físicos cuánticos. De hecho, esta fue la motivación original: si la naturaleza es cuántica, construyamos máquinas que sigan sus mismas reglas. Así, la simulación de la evolución de sistemas cuánticos de muchos cuerpos mediante técnicas como la descomposición de Trotter fue una de las primeras propuestas con ventaja teórica demostrada. Esto tiene implicaciones en el estudio de materiales magnéticos, materia condensada o física de partículas.

Ventajas químicas

En química cuántica, el potencial es especialmente relevante. Algoritmos como la estimación de fase o la diagonalización cuántica de Krylov podrían permitir estudiar sistemas complejos como el FeMoCo, responsable de la fijación del nitrógeno en la naturaleza. Comprender este proceso permitiría replicar de forma eficiente la producción de amoníaco, clave para fertilizantes y energía, frente a los métodos industriales actuales, mucho más costosos energéticamente.

La amenaza para la seguridad en comunicación y la IA cuántica

Más allá de la simulación, también existen algoritmos cuánticos con impacto en computación. El más conocido es el de Peter Shor, capaz de factorizar números grandes de manera eficiente, lo que supone una amenaza para la criptografía actual.

En el ámbito del machine learning y la inteligencia artificial, se han propuesto algoritmos como los variacionales, aunque aún no está claro si ofrecen ventajas reales. Propuestas recientes como la interferometría cuántica decodificada (DQI por sus siglas en inglés) sugieren posibles ventajas en problemas de optimización muy relevantes para la industria, pero todavía están lejos de aplicaciones prácticas.

Los errores y la presión de los algoritmos clásicos

Entonces, ¿por qué no tenemos ya ventajas cuánticas útiles? Los dispositivos actuales, en el orden de 100 cúbits (los equivalentes cuánticos de los bits clásicos), presentan errores frecuentes –aproximadamente uno cada mil operaciones–, lo que restringe la longitud de los algoritmos que pueden ejecutarse de forma fiable. Esto ha permitido que muchas de las demostraciones cuánticas sean rápidamente replicadas mediante técnicas clásicas avanzadas, como redes de tensores o métodos de propagación de operadores, que continúan mejorando y ejerciendo presión sobre el campo cuántico.

Dudas razonables

Varios estudios han puesto en duda algunas propuestas de ventaja cuántica en machine learning. En ciertos casos, si los algoritmos pueden entrenarse eficientemente, también pueden ser simulados clásicamente. En otros, los problemas que tratan de resolver son demasiado simples para que haya ventaja cuántica. Las otras propuestas como DQI no tienen aún aplicaciones prácticas directas, por ahora, ya que abordan problemas que requieren una cierta estructura para ser eficientes.

La presión de los métodos clásicos y el estudio de los límites de las propuestas cuánticas son fundamentales para entender para qué puede servir un ordenador cuántico.

Corrigiendo errores a cambio de tiempo y tamaño

La solución a largo plazo pasa por la corrección cuántica de errores. Esta técnica consiste en construir cúbits lógicos fiables a partir de muchos cúbits físicos ruidosos. En principio, permite reducir los errores de forma arbitraria, pero a costa de un gran aumento en los recursos necesarios. Las estimaciones más aceptadas (aquí sólo tomo en cuenta artículos que han pasado revisión por pares) de los recursos necesarios para romper una clave criptográfica utilizada en la vida real (RSA-2048) hablan de requerir 20 millones de cúbits ruidosos y una ejecución de 8 horas. Esto para reducir la tasa de fallo a un error por cada billón de operaciones.

Aunque hay recientes propuestas que sugieren reducir estos requisitos a decenas o cientos de miles de cúbits, asumen avances tecnológicos que aún no se han logrado y que no son triviales. Pensemos que se han tardado más de 20 años en demostrar experimentalmente las propuestas originales de Alexei Kitaev del código de superficie. Aunque el progreso es rápido, se requiere tiempo para avanzar. Especialmente cuando tenemos procesadores de 100 cúbits y necesitamos decenas o cientos de miles de estos.

Luchando contra la naturaleza

El mensaje, sin embargo, no debe ser de pesimismo, sino de cautela. En un entorno dominado por el hype, es responsabilidad de la comunidad científica ser rigurosa y honesta sobre el estado real de la tecnología. La computación cuántica tiene un potencial enorme, pero su impacto transformador requiere todavía de avances fundamentales y ciencia básica. Es nuestra responsabilidad determinar de manera rigurosa para qué tareas puede ser útil un ordenador cuántico.

Mientras visitaba la Universidad de Cambridge tuve el placer de asistir a una charla impartida por el profesor Mikhail Lukin, líder mundial en computación cuántica basada en átomos fríos. En ella, Lukin remarcó que la corrección cuántica de errores trata de construir estados cuánticos a escalas nunca alcanzadas. En cierto modo, se trata de luchar contra la propia naturaleza, que tiende a confinar los efectos cuánticos a escalas muy pequeñas. Creo que conseguiremos desafiar a la constante de Planck realizando estas máquinas cuánticas, pero ¿sabremos qué hacer con ellas?

El Día mundial de la Cuántica es un gran momento para celebrar todo aquello que se consiguió en la denominada primera revolución cuántica en el siglo XX. Y también para abordar con optimismo esta nueva era en la que estamos inmersos: la segunda revolución cuántica.

The Conversation

Josu Etxezarreta Martinez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Día Mundial de la Cuántica: estado actual, retos y perspectivas de la computación cuántica – https://theconversation.com/dia-mundial-de-la-cuantica-estado-actual-retos-y-perspectivas-de-la-computacion-cuantica-280391

El sonido más poderoso del mundo: nuestro nombre

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Fernando Díez Ruiz, Associate professor, Universidad de Deusto

Aghavni Shahinyan/Shutterstock

En cualquier interacción humana, desde una conversación informal hasta una reunión profesional, hay un elemento simple pero extraordinariamente influyente: el nombre.

Dale Carnegie, en su libro Cómo ganar amigos e influir sobre las personas (1936), afirmaba que el nombre de una persona es para ella “el sonido más dulce e importante”. Con independencia del idioma. Podemos estar distraídos, mirando el móvil, andando por la calle pensando en otra cosa… Pero si alguien pronuncia nuestro nombre, nuestra atención se activa de inmediato, aunque desconozcamos la voz.

Nombrar a alguien durante una conversación no es un gesto trivial. Más bien, se trata de una herramienta psicológica y neurológica que potencia la atención, refuerza la conexión interpersonal y, en muchos casos, mejora la comunicación.

Este fenómeno no es sólo una intuición social. Como veremos a continuación, estudios de neurociencia, psicología social y comunicación respaldan que el uso del nombre propio hace que nuestro cerebro reaccione de forma única, con efectos que pueden transformar radicalmente la interacción interpersonal.

El nombre como imán de atención

Uno de los hallazgos más claros proviene de estudios de neuroimagen: cuando escuchamos nuestro propio nombre, el cerebro se activa de forma específica. Se estimulan áreas de la corteza temporal y frontal implicadas en el reconocimiento personal y el procesamiento social, con una respuesta mayor que cuando se oyen otros nombres.

El patrón de activación no es un accidente: nuestro nombre es uno de los estímulos más relevantes para nuestro cerebro desde la infancia, lo que explica por qué capta inmediatamente nuestra atención incluso cuando no estamos prestando atención consciente. Es como un interruptor cerebral.

Identidad, reconocimiento y respeto

La psicología social señala que el nombre propio no es solo una etiqueta arbitraria: representa una parte fundamental de la identidad de la persona.

Cuando dirigimos la palabra a alguien usando su nombre, transmitimos reconocimiento, personalización y respeto por su singularidad.

Este efecto se traduce, en la práctica, en mayor receptividad del interlocutor. El uso del nombre puede hacer que la otra persona se sienta escuchada, valorada y considerada, ingredientes clave en cualquier relación, ya sea personal o profesional.




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Potenciador de conexiones y relaciones

Diversos estudios muestran que recordar y utilizar el nombre de alguien favorece relaciones más sólidas. Según investigaciones en psicología social, el uso deliberado de los nombres puede facilitar interacciones más positivas, promover la inclusión y generar vínculos más fuertes en contextos diversos.

Este mecanismo es particularmente útil en situaciones de networking, enseñanza, liderazgo y atención al cliente, donde establecer una conexión rápida y auténtica puede marcar la diferencia.

Psicología y sensibilidad social

Algunas investigaciones recientes han explorado fenómenos menos intuitivos relacionados con el nombre. Por ejemplo, se ha propuesto el concepto de alexinomia, que describe la dificultad o ansiedad que algunas personas experimentan al usar nombres propios en la interacción social. Esta respuesta puede manifestarse tanto al dirigirse a otros por su nombre como al escuchar el propio, y no debe confundirse con simples dificultades de memoria.

Este fenómeno psicológico puede dificultar el establecimiento de relaciones fluidas y revela hasta qué punto el nombre está cargado de significado emocional en nuestras interacciones.

Sugiere además que, aunque el uso del nombre puede ser beneficioso, no siempre resulta neutro en la interacción social. Factores emocionales, como los descritos en la alexinomia, pueden influir en cómo se percibe y utiliza, por lo que su empleo requiere cierto grado de sensibilidad interpersonal.

El nombre y la perecepción social

Más allá de la atención y la conexión, los nombres también pueden influir en las percepciones sociales. Investigaciones en psicología social han observado que los nombres pueden estar asociados, en algunos casos, a percepciones sobre rasgos personales como competencia, popularidad o inteligencia.

Por ejemplo, estudios han mostrado que ciertos nombres percibidos como más clásicos o convencionales tienden a asociarse con mayor competencia o fiabilidad, mientras que nombres menos comunes o más modernos pueden vincularse a rasgos como creatividad, pero también a menor seriedad en contextos formales.

Aunque este tipo de efectos pueden ser culturales o contextuales, reflejan cómo los nombres, más allá de identificar, pueden influir en nuestra percepción social de los demás.

Buenas prácticas: uso equilibrado del nombre

El uso del nombre no garantiza éxito mecánico en la comunicación. De hecho, expertos en comunicación advierten que su utilización excesiva o artificial puede funcionar en contra de la conexión genuina, llegando a percibirse como forzada o manipuladora.

Por eso, el verdadero arte está en integrarlo de forma natural y respetuosa, ajustando el uso del nombre a la situación comunicativa y al estilo personal de cada interlocutor.

Usarlo con criterio y humanidad

Llamar a las personas por su nombre no es una cuestión menor: es una práctica respaldada por la neurociencia y la psicología social que activa la atención, potencia la empatía y refuerza la identidad personal dentro de la interacción. Desde la atención al cliente hasta la enseñanza o el liderazgo, saber usar el nombre de forma adecuada puede ser una herramienta poderosa para construir relaciones más humanas, respetuosas y eficaces.

En un mundo donde la comunicación personal auténtica es cada vez más valorada, el nombre propio emerge como un elemento central para conectar de manera significativa. Utilizarlo con empatía y precisión puede marcar la diferencia entre una conversación que pasa desapercibida y una que realmente impacta.

The Conversation

Fernando Díez Ruiz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El sonido más poderoso del mundo: nuestro nombre – https://theconversation.com/el-sonido-mas-poderoso-del-mundo-nuestro-nombre-272965

Infraestructuras, liberalización y menos impuestos hacen a Madrid más competitiva dentro de la eurozona

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Emilio José González González, Profesor de Economía, Universidad Nebrija

Área de negocios de las Cinco Torres, en Madrid, por la noche. Jose Luis Vega/Shutterstock

La globalización obliga a ser más competitivos en un mercado en el que España compite, cada vez más, con países con costes laborales muy bajos. Reducir esos costes no es una opción porque implicaría recortar de forma drástica el nivel de renta y de bienestar de las familias españolas.

Para mejorar la productividad hace falta apostar por la tecnología y la innovación, que aportan valor y compensan el efecto de unos costes laborales más elevados. Ambos factores son clave para impulsar las exportaciones y el crecimiento económico. Finalmente, el círculo virtuoso se cierra con un mayor nivel de vida de los ciudadanos y el mantenimiento de los sistemas de protección social.

En lo que va de siglo, la región de la eurozona que más ha avanzado en competitividad ha sido la Comunidad de Madrid. Así lo demuestra nuestro estudio, Shedding Light on Global Competitiveness by Analyzing Regional Competitiveness within the European Monetary Union, realizado junto a las profesoras Susana Cortés Rodríguez (UNED) y Olga Butenko Nesterenko (Universidad Nebrija), publicado en Revista de Economía Mundial.

El caso de la eurozona

Cuando los países pierden competitividad pueden recuperarla si su moneda se deprecia o se devalúa. Pero los países que han adoptado el euro no pueden hacerlo cuando se trata de ser más competitivos frente a otros territorios que también forman parte de la eurozona. La razón es que, al compartir una misma moneda, es el Banco Central Europeo el que diseña y ejecuta la política monetaria de todos los países miembros. Renunciar al tipo de cambio plantea un reto adicional cuando la competencia es entre territorios con una moneda común.

En nuestro estudio analizamos cómo ha evolucionado entre 2003 y 2021 la competitividad en las regiones fundadoras del euro. Nos centramos en las regiones, no en los países, porque la industria se concentra en zonas específicas. Esto genera desigualdades que debemos tener en cuenta.

Medimos la competitividad con los costes laborales unitarios, que relacionan costes laborales y productividad. Este indicador es útil para comparar países con niveles similares de desarrollo. Además, permite evaluar los ajustes salariales y de precios ante la pérdida de competitividad, así como los efectos de las políticas y las decisiones empresariales sobre la productividad.

Buenos vecinos

Nuestro análisis muestra que la competitividad no está repartida de forma uniforme en la geografía de la eurozona. Las regiones más industrializadas del centro y norte de Europa, como Baviera o Île-de-France, son las más competitivas. Las del sur, como Andalucía o Calabria, están a la cola. Estas diferencias se mantienen y evolucionan, influidas por la productividad, el capital humano y la especialización económica. Dicho de otra forma, aunque los costes laborales unitarios se reduzcan, las regiones más competitivas, las del centro de la UE, siguen siendo las más competitivas de la eurozona, y las de la periferia continúan estando en el furgón de cola.

Detectamos un fenómeno interesante: el efecto vecindad. Como las dinámicas económicas siguen patrones geográficos y de concentración industrial, si una región mejora su competitividad, las regiones vecinas también lo hacen.

El atractivo de la gran ciudad

También descubrimos el papel clave de las grandes áreas metropolitanas. Madrid, Viena y Lisboa han escalado posiciones gracias a su capacidad para atraer talento, inversión y actividades basadas en el conocimiento. Pero este crecimiento urbano puede aumentar las desigualdades entre regiones. Además, plantea el problema de la despoblación en las regiones menos competitivas, que es un problema especialmente acuciante en las áreas periféricas de la eurozona.

El caso de Madrid es especialmente interesante pues, durante el periodo objeto de estudio, pasó de la posición 44ª a la 14ª en el ranking de competitividad de las regiones de la eurozona. Estos resultados son el fruto de las inversiones en infraestructuras llevadas a cabo desde la década de los 80 y a una política de liberalización, desregulación y menores impuestos desplegada a partir de la década de los 90.

Otras campeonas españolas

Otras regiones españolas que también han mejorado en competitividad respecto a las regiones de la eurozona son Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía, País Vasco y Navarra. En este sentido, el cuadrante noreste (País Vasco, Navarra, La Rioja, Aragón, Cataluña y parte de la Comunidad Valenciana), que es el más industrializado, sigue siendo el más competitivo. A ello se unen los desarrollos que han tenido lugar en Murcia, una región eminentemente agrícola, y Andalucía, que se beneficia de la existencia de clústeres tecnológicos como el de Málaga.

Desde el punto de vista político, creemos que es urgente diseñar estrategias regionales. Debemos fomentar la reindustrialización, la innovación y mejorar el capital humano. Si no lo hacemos, las regiones menos competitivas corren el riesgo de quedar atrapadas en el estancamiento, lo que agravaría las brechas socioeconómicas en la eurozona.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Infraestructuras, liberalización y menos impuestos hacen a Madrid más competitiva dentro de la eurozona – https://theconversation.com/infraestructuras-liberalizacion-y-menos-impuestos-hacen-a-madrid-mas-competitiva-dentro-de-la-eurozona-261838

Las series españolas de Netflix (casi) no parecen españolas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maria Fitó-Carreras, Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Universitat Internacional de Catalunya

Claudia Salas y Luis Tosar en una imagen de la serie _Salvador_, estrenada en 2026. Jaime Olmedo/Netflix

Sería generalista, arriesgado y posiblemente impreciso afirmar que la series españolas de Netflix no parecen españolas. No obstante, tampoco es una afirmación del todo desmesurada.

Las series nacionales que hemos disfrutado durante décadas en la televisión lineal siempre se han caracterizado por el costumbrismo, la presencia del folclore español, el humor local, las referencias propias de su tiempo y de ciertas subtramas basadas en conflictos familiares o sociales muy enraizados en la historia reciente del país.

Farmacia de guardia, Médico de familia, Cuéntame cómo pasó, Los Serrano, Los hombres de Paco, Aquí no hay quién viva y su spin off La que se avecina tienen un sello nacional que, nos guste o no, es altamente incuestionable y beben de un imaginario made in Spain que las hace únicas e irrepetibles. Estas producciones hablan directamente al espectador español, con referencias compartidas, ritmos pausados, temporadas largas, personajes entrañables y, de una forma u otra, se adhieren al sustrato cultural nacional.

Netflix: ¿una ventana para lo español?

Las producciones cinematográficas, como ha sucedido en prácticamente todos los ámbitos de la industria cultural y de entretenimiento, se han hecho más transnacionales y homogéneas, especialmente desde 2015, con la llegada a España de plataformas de vídeo bajo demanda como Netflix, Amazon Prime Video, Max, Apple TV o Disney+, entre otras. Estas permiten que los productos nacionales se exhiban más allá de nuestras fronteras, y puedan, en el mejor de los casos, conquistar audiencias internacionales.

En Netflix este cambio se empezó a hacer visible con series como La casa de papel, Élite, Las chicas del cable, Berlín y Respira. Más recientemente, series como Salvador, La chica de la nieve o El cuco de cristal, confirman como esta tendencia sigue consolidándose.

Un hombre dispara a alguien fuera de campo.
Alex García en una escena de la última temporada de El cuco de cristal.
Julio Vergne/Netflix

Así ha cambiado la ficción seriada nacional

Netflix se ha convertido en un laboratorio donde las series españolas experimentan cambios narrativos y estéticos que buscan funcionar tanto dentro como fuera de España, lo cual resulta razonable si tenemos en cuenta su alto coste de producción.

Como consecuencia, se observa una cierta estandarización emocional de las series españolas producidas bajo el paraguas de la plataforma. Los conflictos son cada vez más universales: trauma, identidad, deseo, culpa o ambición. Lo local aparece menos como tema y más como decoración, como parte del sello autoral o como guiño al espectador nacional. Esta semilla narrativa puede funcionar, con ligeros cambios, en otros países, lo que permite a Netflix capitalizar más la producción. Es un fenómeno lógico, pero invita a reflexionar sobre cómo estos cambios afectan a la identidad de nuestras historias.

La música es uno de los elementos más visibles de la transformación de la ficción española en Netflix. Ya no se limita a melodías o canciones que apelan a la nostalgia nacional, sino que recurre con frecuencia a hits globales que puedan resonar con audiencias internacionales. Ejemplo de ello son la utilización de “Felicità” de Al Bano & Romina Power, un clásico italiano de los 80, en Berlín, o “Bella Ciao”, un himno partisano que popularizó la resistencia italiana durante la Segunda Guerra Mundial, en La casa de papel.

La dirección de arte y el diseño global de producción de las series españolas en Netflix son más cercanos al cine hollywoodiense. El uso de cliffhangers –momentos de tensión intensa– continuados entre capítulos o ritmos más altos y más escenas con acción y dramatismo también son signos de esta internacionalización narrativa por el influjo de la plataforma.

Conviene subrayar que estos cambios no son exclusivos del caso español, sino que se extienden a otros contextos nacionales donde las plataformas también están redefiniendo los códigos de producción de las series.

Cuando lo español habla al mundo en Netflix

En cierta manera, la mayoría de las producciones españolas surgidas de Netflix mantienen una esencia nacional que subyace tanto en el subtexto como en la construcción de algunos personajes. Por tanto, es más apropiado hablar de glocalización –lo global adaptado a lo local– que de canibalismo cinematográfico global.

Se produce, por tanto, una hibridación cultural muy interesante al replicar temáticas contemporáneas abordadas sin complejo y desde un contexto reconocible. Es decir, se mezclan lo global y lo local: los temas son universales (deseo, trauma, ambición…), pero siempre están tratados desde un contexto español, casi en un segundo plano, que los hace reconocibles para el público local.

Dicho de otro modo: la narrativa de las series españolas funciona tanto dentro como fuera de nuestras fronteras porque lo específico se minimiza. Esta dinámica podría cuestionar si la exportación no está poniendo en riesgo la identidad cultural de las producciones españolas, que parece orientarse cada vez más hacia la maximización de beneficios.

Todo lo anterior nos lleva a pensar que hemos pasado de una España que hablaba de sí misma en las series a una España hablándole al mundo con producciones más ambiciosas y menos costumbristas y estereotipadas, pero con un ADN muy propio de la cultura plural nacional.

Por tanto, quizá esta sea la verdadera transformación: antes contábamos historias para mirarnos y ahora las contamos sabiendo que nos están mirando. La cuestión no es si Netflix ha cambiado el cine y las series españolas, es si sabremos seguir siendo nosotros mismos mientras aprendemos a hablar en este nuevo altavoz glocal.


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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Las series españolas de Netflix (casi) no parecen españolas – https://theconversation.com/las-series-espanolas-de-netflix-casi-no-parecen-espanolas-275372

La importancia de tener en cuenta el valor social de las presas que se derriban para recuperar los ríos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rafael Miranda Ferreiro, Investigador en el Instituto de Biodiversidad y Medioambiente (BIOMA), Universidad de Navarra

Demolición del azud del Molino Ventura, en el río Cega, Navafría (Segovia). Confederación Hidrográfica del Duero, CC BY-SA

La eliminación de barreras, como presas y azudes, es una estrategia cada vez más utilizada para restaurar ecosistemas fluviales. En Europa, estas acciones son clave para alcanzar el objetivo de 25 000 kilómetros de ríos de curso libre establecido por la reciente normativa sobre restauración de la naturaleza para 2030.

Sin embargo, la aceptación social de estos derribos sigue siendo desigual, y la oposición local –a menudo vinculada a arraigos culturales, a una escasa conciencia ecológica y a la desinformación– puede influir en los esfuerzos de restauración o incluso obstaculizarlos.

La percepción social, la tradición cultural y el apego al paisaje

Hace unos años, en una localidad del norte de Navarra, la Administración foral convocó una reunión con técnicos y paisanos de los pueblos de la zona. Se exponía en aquel encuentro un ambicioso proyecto que implicaba el derribo de varias presas obsoletas, con el fin de incrementar la conectividad del río y favorecer, en concreto, el ascenso de especies migradoras como los salmones.

Durante la explicación de los hitos y acciones del proyecto, se mencionó el nombre de una presa ubicada en un pueblo cercano. Fue entonces cuando una mujer, como un resorte, se puso en pie y declaró que no podía derribarse. Explicó que por el camino que pasaba por encima de aquella presa, la Virgen del pueblo era acompañada en la romería de mayo. Era una razón más que suficiente para replantearse el derribo.

De la misma manera que las presas sólo se pueden derribar cuando ya no están en uso y su licencia de explotación ha terminado, aquella presa tenía un valor cultural e intangible que no se puede despreciar y que no constaba en ningún registro oficial.

Los pros y contras de las presas y los embalses

La gestión de presas sigue siendo un tema polémico socialmente. Aunque los impactos sobre la biodiversidad resultan evidentes, también es cierto que estas construcciones y sus embalses aportan beneficios significativos a la sociedad, como la producción de energía renovable, el suministro de agua o la creación de espacios para el baño y la pesca recreativa, además de usos culturales que a menudo solo se identifican escuchando a la comunidad.

A la vez, los efectos sobre la biodiversidad pueden variar en intensidad según su distribución y estado de conservación. Contar con un conocimiento más preciso sobre su situación contribuirá a mejorar la toma de decisiones, especialmente en lo relativo a especies de alto valor recreativo, como la trucha o el salmón atlántico.

Midiendo la alteración provocada por las presas

Tradicionalmente, en los estudios sobre los impactos de las presas se han considerado, en primer lugar, los kilómetros de río fragmentados. Pero cuando buscamos priorizar el desmantelamiento de presas obsoletas, no deberíamos valorar únicamente la longitud de los tramos liberados, sino también la biodiversidad fluvial y su conservación.

En esta línea, se han desarrollado indicadores que consideran la presencia de las poblaciones de peces, como principales “usuarios” de los ríos. Pero no es suficiente: resulta imprescindible incorporar la percepción social sobre las presas, sus impactos y los servicios ecosistémicos que aportan con el fin de determinar la relación coste‑beneficio de restaurar la conectividad desde todas las perspectivas implicadas.

Dentro de esas perspectivas han de estar, sin duda, los servicios que estas infraestructuras nos brindan y los valores intangibles –como los identitarios– que condicionan la percepción que tenemos de nuestro entorno. Estos últimos han sido tradicionalmente los más difíciles de abordar en la gestión de ecosistemas, lo que pone aún más de relieve la necesidad de fomentar una buena comunicación y la participación ciudadana en este tipo de procesos.

La percepción social en la valorización de las presas

El objetivo del proyecto ConnectFish es evaluar los impactos de las presas sobre los peces ibéricos teniendo en cuenta tanto los aspectos biológicos como aquellos sociales relacionados con los servicios ecosistémicos que los ríos nos ofrecen –zonas recreativas, suministro de energía y alimentos, valor cultural, etc.– y la percepción que tenemos de ellos.

Nos hemos centrado en las cuencas del Deva-Cares, del Oria y del Bidasoa, debido a las características peculiares de los ríos cantábricos y sus poblaciones. Al encuestar a los habitantes de las áreas aledañas, hemos encontrado que existe una brecha significativa entre los beneficios percibidos y los impactos reconocidos de las presas.

Un río en cuya margen izquierda puede verse los restos de una pared que correspondía a una presa
Presa derribada en Ituren, norte de Navarra, en el río Bidasoa. Imagen tomada el 25 de mayo de 2018.
Rafael Miranda, CC BY-SA

Si bien se percibe que en los ríos del entorno hay un exceso de obstáculos, la población prioriza su uso recreativo y productivo frente a cualquier actuación que implique su retirada. Cabría destacar que entre la población encuestada no han calado ciertos bulos (como el derribo de presas en uso) que sí parecen estar extendidos en otros entornos. Su vinculación con el territorio y el conocimiento directo de la zona facilita una mayor capacidad para contrastar la información falsa con la realidad.

Esta información preliminar muestra que las presas tienen, sin lugar a dudas, un valor social, en muchos casos identitario, que no debe desestimarse.

Nuestros hallazgos reafirman la importancia de fortalecer la concienciación de las partes interesadas sobre los impactos de las barreras fluviales y los beneficios de su eliminación al planificar intervenciones específicas. Es fundamental involucrar a las comunidades locales, en particular a los grupos más implicados, para fortalecer la aceptación social de estas acciones y mejorar la gobernanza ambiental.

Hay que tener en cuenta no solo los servicios ecosistémicos tradicionales, sino también los valores intangibles, como los bienes culturales o los vínculos identitarios con el territorio de las personas que lo habitan.

The Conversation

Rafael Miranda Ferreiro recibe fondos de la Fundación Biodiversidad a través del proyecto ConnectFish. El proyecto ConnectFish cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU. Las opiniones y conclusiones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona o personas que ostenten la autoría de las mismas, y no reflejan necesariamente los puntos de vista de las entidades que apoyan económicamente el proyecto.

Ana Villarroya Ballarín ha recibido fondos de la Fundación Biodiversidad a través del proyecto ConnectFish.

– ref. La importancia de tener en cuenta el valor social de las presas que se derriban para recuperar los ríos – https://theconversation.com/la-importancia-de-tener-en-cuenta-el-valor-social-de-las-presas-que-se-derriban-para-recuperar-los-rios-278268

¿Quién fue Emmi Pikler y cómo transformó los cuidados en las ‘casas cuna’?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Estela Isequilla Alarcón, Profesora Sustituta Interina del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación. Área de especialización en dislexia y en inclusión educativa., Universidad de Málaga

hedgehog94/Shutterstock

Aunque hoy nos parece obvio que para desarrollarse adecuadamente un bebé necesita más que comida, bebida y cuidados físicos, hace apenas un siglo que esta idea era bastante revolucionaria. La importancia del contexto y de los vínculos afectivos en el desarrollo infantil en general, y en el caso de niños que no crecen con sus progenitores en particular, fue algo en lo que Emmi Pikler, pediatra austriaca, fue pionera.

Su investigación del comportamiento de los bebés y niños pequeños procedentes de orfanatos permitió comprender mejor la importancia del apego y del respeto a los ritmos naturales del desarrollo.

Junto con su esposo, el pedagogo György Pikler, compartía la convicción de que los niños necesitan crecer en un entorno emocionalmente seguro para poder establecer relaciones sociales sanas y desarrollarse de manera equilibrada.

Cuidados infantiles a principios del XX

Pikler nació en Viena a comienzos del siglo XX, dónde estudió la carrera de Medicina y realizó sus prácticas en el Hospital Universitario de Viena junto al doctor Pirquet, un pediatra especializado en enfermedades infecciosas, primer profesor y catedrático de Pediatría de la Universidad Johns Hopkins en 1909.

Pikler también cooperó con el profesor Hans Salzer, un cirujano pediátrico del Hospital Mauthner Markhof. Este profesional le enseñó la importancia de que los niños sientan el tacto de sus cuidadoras y se acostumbren poco a poco a ellas, respetando su espacio y su ritmo.

Una mirada respetuosa

A partir de la influencia de estos dos mentores, Pikler desarrolló una mirada respetuosa hacia la infancia, comprendiendo la importancia de cuidar a los niños de forma consciente y evitando emociones o sensaciones de inseguridad o incomodidad.

Para ello, antes de cualquier intervención se les explicaba qué se iba a hacer y qué se esperaba de ellos, fomentando así una relación basada en la confianza con el médico. También se valoraban aspectos como la comodidad de la ropa, el contacto con el aire libre y la existencia de espacios lúdicos adecuados en el hospital.




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La importancia del entorno

Pikler comenzó a incorporar a las familias en los tratamientos infantiles. Las visitaba en sus propios hogares. Su labor no se limitaba a atender enfermedades, sino que realizaba un seguimiento continuo del desarrollo de los niños. Pikler entendía que la salud física está estrechamente relacionada con el entorno familiar, el clima emocional y las condiciones de vida cotidianas.

A partir de 1946, y durante más de cuarenta años, dirigió una casa cuna en Budapest conocida posteriormente como el Instituto Pikler, situada en la calle Lóczy. Allí se atendía a bebés y niños pequeños que no podían recibir los cuidados de sus madres.

El síndrome del hospitalismo

En este contexto, Pikler reflexionó profundamente sobre el llamado “síndrome del hospitalismo”, que afectaba a los niños criados en orfanatos sin vínculos afectivos estables. El síndrome se refería a las dificultades emocionales y de personalidad en la edad adulta que algunos de estos huérfanos desarrollaban.

Pikler entendía que la salud no se reducía a una buena alimentación o a un peso adecuado, sino que incluía el movimiento libre, el juego y, sobre todo, la creación de vínculos afectivos significativos y duraderos con las personas que estaban en la vida de estos niños.

El apego no materno

En concreto, en el Instituto Pikler se llevaron a cabo estudios a los niños huérfanos durante años. Las educadoras observaban de manera sistemática a pequeños grupos de niños y registraban diariamente sus comportamientos y avances, prestando especial atención a su desarrollo emocional y psicológico. Esta labor permitió comprender mejor las necesidades reales de la infancia y reforzó la importancia de una educación basada en el respeto, la observación y el afecto.

Pikler demostró que, aunque el vínculo que se establece con una cuidadora no sea idéntico al que se crea con una madre en el hogar, los niños pueden igualmente desarrollar un apego seguro si reciben cuidados estables, respetuosos y afectuosos. Estas cuidadoras tenían un trato cercano con los chicos huérfanos.




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Seguridad y autonomía

Desde su desempeño como pediatra, Pikler promovió una pedagogía basada en el respeto, autonomía y cercanía con los niños desde los primeros años de vida. El objetivo es que el niño se sienta seguro en su entorno y capaz de resolver por sí mismo los pequeños retos que se le presentan.

Esta autora tenía en consideración estos cuatro principios pedagógicos:

  • Valorar y respetar la autonomía de los niños y niñas.

  • Mantener relaciones afectivas estables con un número reducido de educadoras.

  • Tomar conciencia tanto del entorno del niño como de la propia actitud del adulto.

  • Cuidar la salud física y emocional de manera integral.

Ritmos variables

Aunque su intención inicial era simplemente ofrecer buenos cuidados a los niños del instituto, Emmi Pikler acabó sentando las bases de un enfoque educativo que hoy influye en escuelas y familias de todo el mundo. Defendía que no se debía forzar ni adelantar el desarrollo motor del bebé. En lugar de ello, proponía preparar espacios y materiales adecuados para que los niños, movidos por su curiosidad natural, pudieran explorar y descubrir el mundo a su propio ritmo. Respetar estos tiempos favorece la confianza, la seguridad y la conciencia corporal.

Asimismo, Pikler subrayó la importancia de una relación afectuosa y respetuosa entre el niño y el adulto de referencia. Esto requiere una observación atenta, comprender las dificultades individuales y adaptarse a las necesidades de cada niño, sin imponer actividades para las que aún no esté preparado.

¿Cómo lograr el apego?

Este enfoque de Pikler coincidió en el tiempo con el trabajo del psiquiatra británico John Bowlby, quien desarrolló el concepto del apego y su importancia en el desarrollo infantil.

En este sentido, las ideas de Bowlby y Pikler coinciden en la importancia de ofrecer continuidad, seguridad y estabilidad emocional a los más pequeños. La teoría del apego es clave en la infancia, debido a que los niños experimentan diversas vivencias y relaciones emocionales durante su infancia.

El trabajo de Pikler demostró que, con cuidados constantes, observación individualizada y vínculos afectivos sólidos, los niños que no crecen con sus madres pueden desarrollarse de forma saludable.

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Estela Isequilla Alarcón no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Quién fue Emmi Pikler y cómo transformó los cuidados en las ‘casas cuna’? – https://theconversation.com/quien-fue-emmi-pikler-y-como-transformo-los-cuidados-en-las-casas-cuna-269302

La caída de Orbán y el fin del veto húngaro: qué gana Europa y qué significa para España

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Armando Alvares Garcia Júnior, Profesor de Derecho Internacional y de Relaciones Internacionales, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Péter Magyar, vencedor de las elecciones húngaras, pronuncia un discurso el pasado 7 de marzo. Istvan Csak/Shutterstock

El 12 de abril de 2026 Hungría vivió un vuelco electoral sin precedentes. Péter Magyar, líder del recién creado partido Tisza, obtuvo el 54 % de los votos y 138 escaños en el Parlamento unicameral de 199 miembros.

Viktor Orbán, cuyo partido Fidesz cayó al 38 % con 55 representantes, reconoció la derrota y llamó al vencedor para felicitarlo.

La participación ciudadana rozó el 78 %, la cifra más alta desde la transición postcomunista, evidenciando un hartazgo colectivo frente a años de clientelismo, concentración mediática y estancamiento económico.

Esta ventaja le confiere a Tisza la capacidad de reformar la Constitución y derogar las llamadas “leyes cardinales” que Fidesz diseñó para perpetuar su dominio.

Las prioridades del nuevo Gobierno

Con esa supermayoría, el nuevo Gobierno podrá restablecer la independencia judicial, garantizar el pluralismo de medios y crear las condiciones exigidas por Bruselas para desbloquear los 18 000 millones de euros retenidos por presuntas irregularidades en el Estado de derecho y en la gestión de fondos estructurales.

Durante más de una década, Budapest utilizó el principio de unanimidad en política exterior como palanca para frenar iniciativas comunitarias. Orbán vetó repetidamente paquetes sancionadores contra Moscú, desde restricciones al crudo ruso hasta limitaciones al transporte marítimo fantasma. También obstaculizó créditos de emergencia para Kiev, incluidos los 90 000 millones de euros previstos para evitar el colapso financiero de Ucrania mientras resistía la invasión.

Estas acciones debilitaron la respuesta europea a la agresión rusa, aunque también aislaron a Hungría del núcleo de la Unión, convirtiéndolo en un actor alineado con intereses externos más que con los valores compartidos de los Veintisiete.

El ascenso de Magyar abre una vía para revertir esas trabas. Su programa prioriza el cumplimiento de los hitos impuestos por la Comisión: reforma del sistema de nombramiento de jueces, auditoría de contratos públicos y garantía de acceso a la información.

Ejecutar esas medidas permitirá liberar los recursos congelados y redirigirlos hacia inversiones en carreteras, escuelas y hospitales que han sufrido años de subinversión. Asimismo, la ayuda militar y económica a Ucrania podrá fluir sin objeciones húngaras, reforzando el flanco oriental de la OTAN y dificultando la capacidad de Rusia para sostener su campaña.

Para la institución comunitaria, el cambio supone un alivio estratégico. La supermayoría elimina la posibilidad de que un solo Estado bloquee decisiones en materia de sanciones, política de defensa o ampliación. Países de los Balcanes occidentales ven acelerada su perspectiva de adhesión, mientras que los debates sobre migración ordenada y seguridad cibernética ganan previsibilidad.

Ursula von der Leyen ha destacado que el retorno de Hungría al consenso comunitario mejora la eficacia del Consejo Europeo y fortalece la posición de la Unión frente a potencias que intentan explotar sus divisiones.

En el plano ideológico, el triunfo de Tisza erosiona la red transnacional que Orbán alimentó para sostener fuerzas iliberales. A través de fondos, think tanks (laboratorios de ideas) y líneas de crédito, el régimen húngaro financió a partidos y movimientos afines en toda Europa.

Adiós a los préstamos para Vox

En España, Vox recibió 9,2 millones de euros en préstamos de una entidad bancaria budapestina vinculada al entorno gubernamental, recursos utilizados en campañas electorales recientes. Con la salida de Orbán del poder, ese canal de financiación se seca, dejando a la ultraderecha española menos respaldada por estructuras externas y obligándola a buscar alternativas nacionales.

Para Madrid, el escenario trae ventajas tangibles. La liberación de los fondos de cohesión significa que comunidades autónomas con déficits de infraestructura podrán acceder antes a partidas para autovías, plantas de desalinización y mejoras ferroviarias.

Los presupuestos plurianuales de la Unión, antes retenidos por vetos húngaros, se aprobarán ahora con mayor celeridad, inyectando liquidez en proyectos de transición energética, como parques eólicos marinos y redes de hidrógeno.

Además, las investigaciones sobre la financiación húngara de Vox añaden presión reputacional y judicial sobre el partido, lo que puede limitar su margen de maniobra y condicionar su papel en el debate público español.

Ese contexto reduce parcialmente la capacidad de las narrativas abiertamente hostiles al proyecto europeo para marcar la agenda y ofrece al Gobierno más espacio político para avanzar en acuerdos comerciales, programas de cooperación científica e iniciativas sociales, aun cuando el peso electoral de la ultraderecha siga dependiendo sobre todo de dinámicas internas.

Los sectores productivos también se benefician. Empresas catalanas de tecnología de la información han manifestado interés en licitaciones húngaras, mientras que compañías vascas de maquinaria industrial ven renovadas oportunidades en el mercado centroeuropeo tras la llegada de fondos europeos destinados a la mejora de la competitividad.

Asimismo, la estabilización del entorno institucional húngaro reduce el riesgo percibido por inversores españoles que consideran expandir sus operaciones en la región.

El triunfo de Magyar no es un ajuste menor: es un impulso decisivo que reordena prioridades, restaura credibilidad y muestra que los designios de un bloque pueden cambiar cuando la ciudadanía exige responsabilidad y transparencia.

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Armando Alvares Garcia Júnior no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. La caída de Orbán y el fin del veto húngaro: qué gana Europa y qué significa para España – https://theconversation.com/la-caida-de-orban-y-el-fin-del-veto-hungaro-que-gana-europa-y-que-significa-para-espana-280515