La mujer que Marx nunca quiso conocer: Flora Tristán y el socialismo que pudo cambiar la historia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Begoña Pérez Calle, Professor of Economics, Universidad de Zaragoza

Para Flora Tristán (París, 1803-Burdeos, 1844) la transformación debía ser integral y la comunicación con las masas asalariadas era tan importante como la difusión literaria de su modelo. Por ello no se limitó a escribir para quien pudiera pagar un libro y leerlo, sino que buscó sensibilizar directamente a las clases trabajadoras.

Su propuesta novedosa conllevaba un vínculo inseparable de la cuestión obrera con la cuestión femenina: no habría liberación proletaria sin liberación de las mujeres.

La emancipación era, pues, la condición necesaria para la justicia universal. Flora Tristán se adelantó así a debates que muchos años después ocuparían un lugar central en discursos feministas.

A pesar de nacer en un ambiente aristócrata, la escritora, pensadora socialista y feminista franco-peruana, considerada una de las pioneras del feminismo moderno y una precursora del movimiento obrero internacional, no se formó con institutrices. A los cuatro años, la desgracia aterrizó en su familia al morir el padre, Mariano Tristán y Moscoso, sin haber arreglado jurídicamente el matrimonio con su madre, Thérèse Laisnay. El derecho francés no consideraba legítimo un matrimonio solo religioso.

La joven viuda, esperando otro hijo y desprovista de patrimonio, marchó con Flora durante varios años al campo, y la pequeña familia acusó un importante descenso en su estatus social.

Su vida como una proscrita

Nuevamente en París, siendo una obrera adolescente, Flora Tristán se casó con su joven jefe, André Chazal, en 1821. Cuatro años más tarde, tras muchas desavenencias conyugales y esperando su tercer bebé, huyó de casa abandonando a su marido.

El divorcio no existía. La separación de los Chazal no era legal. Durante varios años, Flora vivió como una proscrita en Francia e Inglaterra. En 1833 cruzó el océano para reclamar su herencia en Perú ante los Tristán. En un principio, la familia la acogió bien y su tío le asignó algunas rentas, pero no le reconoció derecho a heredar.

Volvió a Europa dos años después, uniendo la experiencia personal adquirida con un gran trabajo de campo. Había desarrollado una metodología pionera para describir y denunciar las injusticias de raza, clase y género: viajar, dialogar, recoger datos utilizando el modelo de encuesta y construir modelos y propuestas.

Así, Flora Tristán, autodidacta, hizo verdadera ciencia social a partir de la observación de la realidad, desarrollando trabajos innovadores que fusionaron reflexión teórica y experiencia práctica.

En obras como Peregrinaciones de una paria (1838) o Paseos en Londres (1840) denunció la miseria y falta de instrucción en las clases trabajadoras, la miseria infantil, la prostitución y la discriminación femenina. Señaló las desigualdades estructurales de la sociedad capitalista como raíz de los problemas.

Frente a la situación existente, propuso su modelo de organización social, cuyo elemento central era un proletariado consolidado en la Unión Obrera. Este proletariado contaría con formación y protección social. No solo tenía que configurarse como fuerza productiva, sino que también debía transformar la historia.

Militante de un socialismo en ciernes

A partir de 1835 comenzó a gozar de éxito literario y fue respetada por círculos intelectuales. Precisamente con la Unión Obrera eligió ser militante de un socialismo naciente con estilo propio, ejerciendo cómo apóstol de sus ideas, modelos y teorías.

Comenzó así su Tour de France, un incansable ejercicio de comunicación de masas. Esta forma de vida era inusual en una mujer de su época. Pero Flora Tristán fusionó su talento intelectual con una misión redentora en la que creyó firmemente.

Su visión se caracterizó también por el rechazo a la violencia revolucionaria como único camino. Reconocía el antagonismo entre trabajo y capital, pero sus estrategias reformistas sociales se basaban en la fraternidad. Su fin era alcanzar la justicia y el amor universal.

Su vocación de mujer mesías le dio fuerza para liderar y comunicarse con miles de obreros y obreras en sus giras por Francia. Tenía la salud delicada, con un posible proceso tumoral, y tantos viajes la llevaron a exponerse al desgaste físico y al agotamiento.

Finalmente, los esfuerzos y un posible tifus aceleraron su muerte prematura en 1844, cuatro años antes de publicarse El manifiesto comunista.
Una vez fallecida, su voz no se incorporó al socialismo de Karl Marx y Friedrich Engels, señalado por este último como científico, que otorgaba prioridad casi exclusiva a la lucha de clases. Engels etiquetó las versiones anteriores como utópicas.

Sin embargo, basta recorrer las biografías de Robert Owen, Charles Fourier, los sansimonianos y la propia Tristán, para comprobar que “utopía” no es una calificación que describa lo que sus pensamientos y acciones significaron.

A finales de 1843, el filósofo alemán Arnolk Rüge aconsejó en París al joven Marx que fuera a conocer a Flora Tristán, pero este no lo hizo. Engels sí que dejó constancia de conocer su obra, pero el tono fue indiferente.

Siempre quedó en segundo plano

Tristán quedó en un segundo plano en la historia oficial del socialismo, a pesar de haber anticipado muchos de los debates que más tarde cobrarían importancia.

Más de un siglo después, la puesta en valor –importante y necesaria– del componente feminista de su discurso se apoderó de todos los demás elementos.
En la actualidad, resulta imprescindible reconocer plenamente a Flora Tristán, la pequeña aristócrata empobrecida que no pudo tener institutrices pero acabó aprendiendo de Owen y Fourier.

Y hay que reconocerla como una socialista del Romanticismo, como una pionera en las ciencias sociales, comunicadora de extraordinario talento y creadora de un modelo alternativo de sociedad, producción y trabajo: la Unión Obrera.

Cabe preguntarse qué habría ocurrido si hubiera vivido más. Sin duda jamás habría aceptado que su modelo de socialismo fuese calificado como “utópico”.
De haber llegado a 1864, con toda seguridad habría participado en la Primera Internacional y, por qué no, pese a ser mujer, su presencia arrolladora habría influido de algún modo en el rumbo del socialismo.

The Conversation

María Begoña Pérez Calle no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La mujer que Marx nunca quiso conocer: Flora Tristán y el socialismo que pudo cambiar la historia – https://theconversation.com/la-mujer-que-marx-nunca-quiso-conocer-flora-tristan-y-el-socialismo-que-pudo-cambiar-la-historia-264214

José Capilla, rector de la Universitat Politècnica de Valencia: “La IA nos obliga a revisar cómo enseñamos y cómo evaluamos”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Catalán, Editora de Educación, The Conversation

José Capilla, rector de la UPV. Vicente Lara-ACOM UPV

La inteligencia artificial generativa llegó al mundo académico con grandes promesas de transformación (personalización de itinerarios de aprendizaje, retroalimentación en tiempo real, tutores virtuales) pero hoy, tres años después de su aparición, todavía no está claro si su impacto está siendo positivo. Lo que sabemos hasta la fecha es que su gran potencial solamente puede desarrollarse con un conocimiento profundo de su funcionamiento y que su aplicación depende casi exclusivamente de la ética personal de cada usuario.

Hablamos con José Capilla, rector de la Universitat Politècnica de València y presidente de la Sectorial de Digitalización de la Crue (Conferencia de rectores y rectoras de la universidad española), de esta herramienta tecnológica tan disruptiva en el mundo universitario, de la posibilidad de imponer ciertas normas comunes y de regular su uso, y de cómo pueden las instituciones de educación superior aprovechar la oportunidad y responder al desafío.

¿Qué está suponiendo la inteligencia artificial para el funcionamiento de las universidades?

Parece que la inteligencia artificial lleva diez años con nosotros, porque nos hemos acostumbrado muy rápido, pero en realidad Open AI salió hace menos de tres años. Sin embargo, ha irrumpido en la vida académica de una manera espectacular. Uno de los grandes retos que tenemos es actualizar tanto las estructuras como el personal de la universidad para entenderlas y conocerlas también nosotros, porque los estudiantes ya las están usando, y no necesariamente bien. Y eso plantea ciertos peligros.

Su postura hacia la IA es positiva, la considera una “aliada estratégica”.

No soy partidario de limitar el uso ni de prohibir. Creo que lo que hay que hacer es instruir y buscar la manera de utilizarla lo mejor posible. Todas las nuevas tecnologías, cuando llegan, necesitan de un periodo de análisis. Tenemos que entender cómo nos va a transformar y cómo podemos aprovecharla. Y estamos reflexionando sobre cómo cambiar las metodologías de enseñanza y aprendizaje y de evaluación, porque no pueden seguir siendo las mismas. Quizás podamos evaluar y enseñar centrándonos más en competencias blandas. Y al mismo tiempo, dedicarnos a conocer a fondo esas herramientas de IA que evolucionan a una velocidad impresionante. Hay que incorporar estas tecnologías, aprender a usarlas, aprender qué sesgos pueden tener y, desde luego, incidir mucho en los aspectos éticos sobre su uso.

El gran peligro es la brecha que se puede crear. Antes se hablaba de brecha digital, ahora yo creo que podemos hablar de brecha de IA.

No se trataría tanto de incluir nuevas asignaturas de inteligencia artificial, sino de introducir competencias en IA dentro de las materias de manera transversal. Probablemente sí que puedan ser útiles algún tipo de microcredenciales, con instrucciones de corta duración, orientadas a todo tipo de disciplinas. Pero la revisión de los métodos de enseñanza tiene que ser transversal.

¿Es algo fácil de llevar a cabo?

Esta tecnología evoluciona mucho más deprisa que la capacidad que tenemos de modificar nuestros planes de estudios. Ese es otro gran reto: la rigidez de las normas universitarias, el marco legal, para poder actualizar los contenidos de los planes de estudios o los propios planes. A lo mejor hay algunos que tienen que desaparecer y crearse otros nuevos.

¿Existe un desfase entre lo que ofrecen los planes de estudio de las universidades y lo que necesita la sociedad?

A veces va la universidad por delante y es la propia industria la que tiene que recurrir a los grandes especialistas que están moviendo la frontera del conocimiento. Pero hay desfases, claro. Seguimos con un sistema para aprobar planes de estudios que desde que se hace una propuesta para un grado hasta que se pone en marcha y salen los primeros titulados pueden haber pasado 7 años. Y hay campos donde en siete años todo cambia radicalmente. En el ámbito de las tecnologías, necesitamos más agilidad.

Creo que la regulación es excesiva. Establecida con muy buena intención para controlar la calidad, sin duda, pero no tenemos más que compararnos con lo que pasa en el mundo anglosajón, ver la agilidad que tienen sus universidades porque no se les han impuesto estos corsés. Desde luego tiene que haber entidades independientes que puedan evaluar la calidad y hay que ser transparentes. Pero aquí hemos querido poner unas reglas que garanticen que todos lo hacemos muy bien y al final no está muy claro que lo estemos garantizando, y sin embargo, añadimos trabas para progresar.

¿Cómo lo estamos supliendo las universidades? En la UPV, y sé que otras universidades lo hacen, con los títulos propios y la formación permanente. Ahí podemos dar respuesta a lo que determinadas industrias y sectores necesitan y rompemos el desfase. Por nuestra universidad, por ejemplo, pasan cada año 35 000 estudiantes en formación continua, que son distintos de los de enseñanzas regladas. Esto fomenta y enriquece la relación entre universidad y empresa.

De todas maneras, hay que tener cuidado con un utilitarismo excesivo de la formación superior: también hay que dar formación básica que no está orientada a la empleabilidad. La empleabilidad es fundamental, pero no toda la formación tiene que estar ahí. Y lo mismo pasa con la investigación: debe haber investigación básica en paralelo a la investigación aplicada. Se trata de encontrar un equilibrio. En España a nivel de investigación realmente con respecto al tamaño que tenemos somos una potencia, por la cantidad de publicaciones científicas y de calidad que aportamos. Pero si miramos la parte de patentes, ahí ya cojeamos. Eso lo tenemos que trabajar.

¿Cuáles son ahora mismo las grandes preocupaciones en la universidad española en relación con las nuevas tecnologías?

Estamos viviendo un momento crucial en cuanto a la digitalización de las universidades. La digitalización no es algo nuevo, empezó hace muchos años y las universidades estuvimos ahí desde el primer momento, lo cual no quiere decir que estemos siempre a la cabeza, porque esto es una carrera acelerada. Curiosamente, las universidades que empezaron a digitalizarse antes se encuentran con que ahora pueden estar por detrás de algunas que han empezado después pero se han incorporado con una tecnología más madura. Claramente, es preciso planificar e invertir.

En el tema de la administración electrónica y la contabilidad analítica, en Crue estamos haciendo un diagnóstico de cómo lo están poniendo en marcha las universidades, y antes del verano ya más de la mitad tenían estrategias elaboradas, seguramente ahora sean casi las dos terceras partes. Somos un grupo muy heterogéneo: universidades de distinto tamaño, distintas especializaciones, públicas y privadas.

Las universidades somos estructuras muy complejas, con muchísimos servicios comunes, transversales, y una contabilidad analítica permite mayor transparencia y rendición de cuentas. También hemos ido desarrollando a lo largo de los años herramientas para que el investigador o profesor gestione directamente por la intranet, portales para la investigación. Todo esto es digitalización.

Y también la seguridad…

Sin duda: la ciberseguridad es una preocupación importante. Somos entidades especialmente abiertas, por fuera y por dentro, y no es fácil contar con unas estructuras suficientemente blindadas.

Tenemos cortafuegos, pero eso no evita pequeños incidentes. Estamos siempre pendientes para que no sean graves, con sistemas estructurados en función de la sensibilidad de la información, con partes más blindadas, partes más accesibles… pero en este momento es una gran preocupación. Tenemos que actualizar continuamente servidores y servicios operativos, desechar ordenadores útiles porque ya no están al día de las necesidades de seguridad que se nos plantean.

Una de las inquietudes que plantea el uso de la IA por parte del alumnado tiene que ver con la evaluación… Ahora es más complicado distinguir qué ha hecho el alumno y qué la máquina.

Así es. Existe una preocupación generalizada en las universidades con lo que ocurre con la redacción de trabajos fin de grado y fin de máster, por ejemplo. Tenemos que buscar mecanismos que garanticen la originalidad de esos trabajos. No se trata de impedir que se utilicen las herramientas de inteligencia artificial, pero debemos asegurar que hay un trabajo original del estudiante y un aprendizaje. Y cambiar cómo se les evalúa.

Hemos visto que hasta las revistas científicas han publicado artículos elaborados totalmente con una herramienta de inteligencia artificial: esto demuestra lo difícil que es de detectar, es un reto enorme.

¿En qué áreas dentro de la educación superior puede ser más ventajosa la IA?

Las herramientas de inteligencia artificial nos han permitido automatizar tareas de gestión tediosas. También hay herramientas que se están desarrollando para que complementen y enriquezcan la tarea de tutorización del profesorado, y que el estudiante pueda incluso ir autoevaluándose. Bien empleada, es una herramienta utilísima.

Cuando empezó a hablarse de la enseñanza online, hace muchos años, mucha gente predecía que toda la enseñanza acabaría siendo online. Yo creo que no. La enseñanza presencial es fundamental porque tiene muchas cosas que lo online no puede suplir de ninguna manera. La IA puede ayudar, pero no sustituir. Puede mejorar la experiencia en los campus, potenciar y amplificar el rendimiento, pero habrá que ir al laboratorio, habrá que tener el contacto humano dentro del campus con el profesorado, con los investigadores, con los compañeros. El periodo de enseñanza presencial en la universidad es básico: construyen redes de relaciones humanas que luego en lo personal y en lo profesional se mantienen toda la vida. Todo eso es irreemplazable.

Peter Thiel, empresario tecnológico fundador de Paypal y Palantir, recomienda a los jóvenes que no vayan a la universidad. Ha puesto en marcha un programa para financiar a los que dejen los estudios universitarios y pongan en marcha empresas. ¿Qué opina?

El otro día, en una reunión con funcionarios de la UNESCO, nos hablaron del fenómeno de la desconfianza hacia las instituciones de educación superior. Me parece muy preocupante. En muchos aspectos nos tenemos que reinventar para estar siempre pegados a la realidad de la sociedad y las necesidades de la economía. Es verdad que las oportunidades de aprendizaje que hay ahora son innumerables, pero eso no significa que no sean necesarias las universidades. Sí creo que tenemos la obligación de trabajar muy pegados a la realidad, no se nos puede ir de la cabeza, de nuestras estrategias. Los doctorados industriales, las prácticas en empresas, la formación dual, cada vez van a ser elementos más importantes en la educación universitaria.

The Conversation

ref. José Capilla, rector de la Universitat Politècnica de Valencia: “La IA nos obliga a revisar cómo enseñamos y cómo evaluamos” – https://theconversation.com/jose-capilla-rector-de-la-universitat-politecnica-de-valencia-la-ia-nos-obliga-a-revisar-como-ensenamos-y-como-evaluamos-269149

La vitamina D podría ser una clave para acabar con los miomas uterinos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Corachán García, Investigadora Postdoctoral en Medicina Reproductiva, Instituto de Investigación Sanitaria La Fe

Una de cada tres mujeres en edad reproductiva presenta miomas uterinos, unos tumores que crecen en la capa muscular del útero. A pesar de ser benignos, causan síntomas que afectan notablemente a la calidad de vida. En concreto, las personas afectadas experimentan reglas abundantes y dolorosas, anemia, dolor en la parte baja del abdomen, incontinencia urinaria, infertilidad y aborto recurrente.

Aunque existen distintos tratamientos, como terapias hormonales y procedimientos quirúrgicos, no hay ninguno totalmente eficaz ni sin efectos secundarios. Pero ¿y si algo tan sencillo e inocuo como la vitamina D fuera la solución? Veamos primero cómo se aborda actualmente este extendido problema.

Los límites de los tratamientos

El tratamiento más habitual es la cirugía. Existen dos opciones: la eliminación solo de los miomas, conocida como miomectomía, o la extirpación del útero completo, lo que se conoce como histerectomía. Este último es el único método capaz de eliminarlos por completo, pero también impide que las pacientes puedan quedarse embarazadas en el futuro.

En cuanto a la miomectomía, más de la mitad de las mujeres vuelve a presentar miomas en los cinco años posteriores a la cirugía. Por tanto, a pesar de ser un tratamiento muy invasivo, no es efectivo. Además, estas intervenciones suponen un alto coste a los sistemas de sanidad: el gasto anual estimado es de 34 000 millones de dólares en Estados Unidos, 348 millones de euros en Alemania y 120 millones en Francia.

Como alternativa, existe la opción de los medicamentos. Para comprender cómo funcionan, debemos tener en cuenta que son las hormonas sexuales, los estrógenos y la progesterona, los que controlan el crecimiento de los miomas. Basándose en esto, los fármacos bloquean la acción de dichas hormonas.

Ahora bien, las hormonas sexuales tienen un papel clave en la reproducción femenina. Esto quiere decir que los medicamentos que las bloquean producen síntomas similares a la menopausia como sofocos, osteoporosis e infertilidad. Por este motivo, no pueden administrase durante periodos largos, lo cual conlleva que los miomas vuelvan a crecer cuando se deja el tratamiento. Además, al causar infertilidad, tampoco son una opción en mujeres que quieran quedarse embarazadas.

Siguiendo la pista de la vitamina D

En la búsqueda de alternativas terapéuticas llamó la atención uno de los factores de riesgo: las mujeres con miomas presentan niveles de vitamina D más bajos que las mujeres sin miomas. Entonces, ¿podría este compuesto frenar su desarrollo? Es la misma pregunta que se hizo la comunidad científica, y comenzó a investigar en profundidad.

Pero en primer lugar, ¿qué es la vitamina D? Conocida como “la vitamina del sol”, ya que la mayor parte se produce naturalmente en la piel con la exposición a la luz solar, se trata de un nutriente esencial para que el cuerpo humano funcione correctamente. Su cometido principal reside en ayudar al organismo a absorber el calcio, un proceso necesario para tener huesos fuertes y sanos.




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Aunque eso no es todo. También resulta indispensable para el adecuado funcionamiento del sistema inmunitario, muscular y nervioso. De hecho, los niveles bajos de vitamina D se relacionan con multitud de enfermedades.

Experimentos prometedores

Para averiguar si la vitamina D puede ser un tratamiento viable de los miomas, el primer paso fue estudiar su efecto en el laboratorio. Los primeros experimentos demostraron que frenaba el crecimiento de las células de mioma cultivadas in vitro. Después, se confirmó que reducía el tamaño de estos tumores en un modelo animal de ratón, sin efectos secundarios sobre su salud.

Esos resultados sentaron las bases para evaluar el tratamiento en mujeres con miomas y déficit de vitamina D. En primer lugar, los investigadores comprobaron que cuando las afectadas eran tratadas con dosis altas de esa vitamina, el crecimiento de los miomas se frenaba.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que un exceso de vitamina D es malo: puede causar náuseas, vómitos, debilidad o fallo en el funcionamiento de los riñones. Teniendo esto en cuenta, un estudio reciente ha demostrado que dosis bajas de la vitamina reducen también el tamaño de los miomas. Estos confirma que no hace falta usar cantidades tan elevadas para frenar su crecimiento, reduciendo los posibles efectos secundarios de la terapia.

Como hemos comentado, los medicamentos actuales causan infertilidad en las pacientes con miomas, y tal vez se está preguntando si eso también ocurriría con la vitamina D. Pues bien, lo que se sabe hasta la fecha es que no solo no influye negativamente en la fertilidad, sino que incluso puede mejorarla.

Los resultados son esperanzadores, pero hay que tener en cuenta que el efecto de la vitamina D solo se ha probado en mujeres con niveles de este nutriente por debajo de la normalidad. Esto quiere decir que no se sabe si reduciría el tamaño de los miomas en mujeres con niveles normales.

Por último, es importante recordar que el tratamiento siempre debe ser prescrito por personal sanitario cualificado, dado el riesgo de ingerir dosis elevadas de esa vitamina. Además, cada mujer y cada mioma son únicos, por lo que los tratamientos pueden variar de una persona a otra.

En resumen, la vitamina D podría frenar el crecimiento de los miomas o incluso prevenir su aparición. Es un tratamiento seguro, sin efectos negativos sobre la fertilidad y, además, económico. Su uso podría mejorar la calidad de vida de muchas mujeres y reducir los costes para los sistemas de salud públicos. Aunque todavía se necesitan más estudios, parece que podría ser una clave para acabar con los miomas.

The Conversation

Ana Corachán García recibe fondos del Instituto de Salud Carlos III (CD23/00157) y la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo (Comunidad Valenciana) (CIGE/2023/072).

Hortensia Ferrero recibe fondos del Instituto de Salud Carlos III, Cofundado por el Fondo Social Europeo (FSE) «Invertir en tu futuro» a través del Programa Miguel Servet (CP20/00120); (PI21-00184) y (PI24/00961), así como del Ministerio de ciencia e Innovación y Universidades (CNS2024-154868).

ref. La vitamina D podría ser una clave para acabar con los miomas uterinos – https://theconversation.com/la-vitamina-d-podria-ser-una-clave-para-acabar-con-los-miomas-uterinos-267754

Suplemento cultural: lo de la Rosalía

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Cultura, The Conversation

Fotograma del videoclip ‘Berghain’ de Rosalía. Rosalía/YouTube

“Lo segundo es chingarte, lo primero es Dios” cantaba Rosalía en “Hentai” hace más de tres años, un tema erótico que levantó ampollas y provocó alabanzas. En esa y otras referencias anteriores ya quedaba claro que para la artista la religión es algo importante en su proceso creativo (y probablemente personal). Por eso, aunque ahora se haya sumado estéticamente a la santidad, la búsqueda espiritual de Rosalía no es frívola y viene de lejos.

Se acaba de publicar LUX, su nuevo álbum, uno de los lanzamientos que más expectación ha causado desde que hace poco más de dos semanas Rosalía lo presentase al mundo en Times Square, Nueva York, y la madrileña plaza de Callao. Después del rugido internacional que fue Motomami, la cantante se ha dedicado a leer, investigar, componer y mezclar idiomas para elaborar una obra majestuosa en la que en vez de mirar hacia fuera ha decidido mirar hacia dentro, inspirándose, entre otras, en místicas cristianas.

Además de la música, Rosalía siempre ha cuidado la precisión de las letras que incluye en sus canciones. Y lo ha hecho sonoramente (en “Chicken Teriyaki” la voz era un instrumento más de percusión) y lingüísticamente (adaptándose al lenguaje del género en el que canta). Pero también lo ha hecho literariamente. Como queda patente ya en su primer single, “Berghain”, todo lo que escribe, cada referencia, cada metáfora, tiene un porqué.

El movimiento MABA

En cambio, hay otras decisiones que se toman y que nadie sabe muy bien de dónde vienen. La afición del presidente estadounidense Donald Trump por reconstruir Washington es una de ellas. Uno de sus empeños en esta segunda legislatura es el de hacer que su país vuelva a ser “bello” (‘Make America Beautiful Again’) y por lo visto se ha encomendado a los romanos para lograrlo, aunque en Estados Unidos no haya ningún tipo de vínculo histórico con esa Antigüedad. Pero, como nunca nos cansamos de decir, cualquier cosa que queramos hacer ya fue barruntada y ejecutada por los romanos… y los poderosos lo saben.

Viajar y dejar huella

Esta semana hice un viaje: con mochila, asiento de avión apretado, horarios justos, tensión a la hora del embarque y todas esas pequeñas rutinas a las que nos hemos acostumbrado en el siglo XXI.

Sin embargo, en el XVII, el príncipe Cosimo III de Medici se movía de otra forma. Así se recorrió la península ibérica con un séquito de veintisiete personas, en el que se encontraban un diplomático, encargado de escribir la crónica de su viaje, y un pintor florentino, que plasmaba, en tinta negra sobre papel, las vistas de los lugares que iban visitando.

Ahora, un equipo de académicos españoles ha iniciado un proyecto de investigación en el que analizarán algunas de las imágenes de ese artista: Pier Maria Baldi. Lo hacen, entre otras cosas, porque esos dibujos, además de dar testimonio de un viaje, desvelan secretos de localizaciones que no han llegado a nuestros días.

La magia del cine

Volvemos al cine (y a la literatura) porque está estrenándose en varios países (con cuentagotas y gran expectación) la nueva adaptación de la novela del argentino Manuel Puig, El beso de la mujer araña. Esta vez el filme adopta el formato musical (porque bebe de la representación que se hizo en Broadway en los 90) y tiene en Jennifer Lopez a su mejor embajadora.

Como hay todavía muchos lugares en los que la fecha de estreno está pendiente, Laura Martínez Català, experta en la figura del autor, nos sumerge en los atractivos de la novela para animar a quien todavía no la haya leído a que no espere más. Y si alguien se pregunta, con cansancio, si estamos ante el enésimo remake hollywoodiense, Martínez Catalá tiene una reflexión: cómo podría dejar de ser revisitado un libro “que quiebra esquemas, desafía discursos intransigentes y nos sacude el alma tan suave como dolorosamente”.

De palabras y signos

Y acabamos como empezamos: hablando de lenguaje (no de Rosalía, aunque el álbum probablemente traiga cola), una facultad humana tan práctica como mágica.

Por ejemplo, leyendo los comentarios de este artículo sobre la diferencia que hay entre los subtítulos y el doblaje de un producto audiovisual aprendí de su autora que leer palabras agresivas o malsonantes nos resulta más violento que escucharlas. Por eso a veces en un idioma no sale escrito exactamente lo que el actor acaba de decir en otro. Esas y muchas otras razones son las que explica Marta González Quevedo a la hora de analizar las diferencias de traducción que existen en las películas y las series.

Otro ejemplo de la maleabilidad del lenguaje lo analiza Iván Ramírez Sánchez al explicar cómo el español comienza a beber de los términos utilizados en el mundo de los videojuegos, un “idioma” que provoca la creación de verbos tan desconocidos para mí como ‘farmear’, ‘kitear’ o ‘mainear’.

Y por último, uno de mis artículos favoritos de todos los tiempos: ¿por qué usamos metáforas espaciales cuando queremos hablar del paso del tiempo?

The Conversation

ref. Suplemento cultural: lo de la Rosalía – https://theconversation.com/suplemento-cultural-lo-de-la-rosalia-269021

Por qué perdimos el hábito dormir en dos turnos y cómo modificó nuestra percepción del tiempo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Darren Rhodes, Lecturer in Cognitive Psychology and Environmental Temporal Cognition Lab Director, Keele University, Keele University

Albert Joseph Moore/Shutterstock

El sueño continuo es un hábito moderno, no un fruto natural de nuestra evolución. Y eso ayuda a explicar por qué muchos de nosotros seguimos despertándonos a las 3 de la madrugada y nos preguntamos si algo va mal. Puede ser útil saber que se trata de una experiencia profundamente humana.

Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, dormir ocho horas seguidas no era lo habitual. En cambio, la gente solía descansar en dos turnos cada noche, a menudo denominados “primer sueño” y “segundo sueño”. Cada uno de estos periodos duraba varias horas, separadas por un intervalo de vigilia de una hora o más en mitad de la noche. Los registros históricos de Europa, África, Asia y otros lugares describen cómo, al caer la noche, las familias se acostaban temprano y luego se despertaban alrededor de la medianoche durante un rato antes de volver a dormir hasta el amanecer.

Dividir la noche en dos partes probablemente cambió la percepción del tiempo. El intervalo de silencio daba a las noches un punto medio claro, lo que puede hacer que las largas tardes de invierno parezcan menos continuas y sean más fáciles de soportar.

El intervalo de medianoche no era tiempo muerto, sino tiempo consciente, que determinaba cómo se experimentan las largas noches. Algunas personas se levantaban para ocuparse de tareas como avivar el fuego o cuidar de los animales. Otras se quedaban en la cama para rezar o reflexionar sobre los sueños que acababan de tener. Las cartas y los diarios de la época preindustrial mencionan que la gente aprovechaba las horas de tranquilidad para leer, escribir o incluso socializar tranquilamente con la familia o los vecinos. Y muchas parejas aprovechaban este despertar de medianoche para tener relaciones íntimas.

La literatura de épocas tan lejanas como la de Homero y Virgilio contiene referencias a una “hora que pone fin al primer sueño”, lo cual indica lo habitual que era la noche de dos turnos.

Cómo perdimos el “segundo sueño”

La desaparición del segundo sueño se produjo a lo largo de los dos últimos siglos debido a profundos cambios sociales. La iluminación artificial es uno de ellos. En los siglos XVIII y XIX, las lámparas de aceite, la iluminación de gas y, finalmente, la luz eléctrica comenzaron a convertir la noche en un tiempo de vigilia más aprovechable. En lugar de acostarse poco después de la puesta del sol, la gente empezó a quedarse despierta hasta más tarde bajo la luz de las lámparas.

Desde el punto de vista biológico, la luz brillante por la noche también modificó nuestros relojes internos (nuestro ritmo circadiano) e hizo que nuestros cuerpos fueran menos propensos a despertarse después de unas pocas horas de sueño. El momento en que se expone a la luz es importante. La luz normal de una habitación antes de acostarse suprime y retrasa la melatonina, lo que a su vez retarda la llegada del sueño.

La Revolución Industrial transformó no solo la forma de trabajar de las personas, sino también la forma de dormir. Los horarios de las fábricas fomentaban un único bloque de descanso. A principios del siglo XX, la idea de ocho horas ininterrumpidas había sustituido al ritmo centenario de dos periodos de sueño.

En estudios del sueño de varias semanas de duración que simulan las largas noches de invierno en la oscuridad y prescinden de los relojes o la luz del atardecer, las personas que participan suelen acabar adoptando dos periodos de sueño con un intervalo de vigilia tranquilo. Un estudio de 2017 sobre una comunidad agrícola de Madagascar sin electricidad descubrió que la mayoría de las personas seguían durmiendo en dos segmentos, levantándose alrededor de la medianoche.

Mujer durmiendo en un sofá con un vestido de seda.
¿Soñando con un segundo sueño?
John Singer Sargent/Shutterstock

Inviernos largos y oscuros

La luz regula nuestro reloj interno e influye en la rapidez con la que percibimos el paso del tiempo. Cuando esas señales se desvanecen, como en invierno o bajo la luz artificial, nos desorientamos.

En invierno, la luz matutina más tardía y más débil dificulta la sincronización circadiana. Esa luz de la mañana es especialmente importante para regular los ritmos circadianos porque contiene una mayor cantidad de luz azul, que es la longitud de onda más eficaz para estimular la producción de cortisol por parte del cuerpo y suprimir la melatonina.

En laboratorios de aislamiento temporal e investigaciones en cuevas, las personas estudiadas han vivido durante semanas sin luz natural ni relojes, o incluso en oscuridad constante. Pues bien, muchos individuos contaron mal el paso de los días, lo que demuestra lo fácil que es perder la noción del tiempo sin señales luminosas.

Distorsiones similares se producen en el invierno polar, donde la ausencia de amaneceres y atardeceres puede hacer que el tiempo parezca suspendido. Las personas nativas de latitudes altas y los residentes de larga duración con rutinas estables suelen adaptarse mejor a los ciclos de luz polares que los visitantes de corta duración, pero esto varía según la población y el contexto. Los residentes se adaptan mejor cuando su comunidad comparte un horario diario regular, por ejemplo. Y un estudio de 1993 sobre la población islandesa y sus descendientes que emigraron a Canadá reveló que estas personas presentaban índices inusualmente bajos de trastorno afectivo estacional en invierno. El estudio sugirió que la genética podría ayudar a esta población a lidiar con el largo invierno ártico.

Las investigaciones del Laboratorio de Cognición Temporal Ambiental de la Universidad de Keele (Inglaterra), del que soy director, muestran lo fuerte que es este vínculo entre la luz, el estado de ánimo y la percepción del tiempo. En una realidad virtual de 360 grados, los participantes vieron seis clips con escenas del Reino Unido y Suecia de unos dos minutos de duración. Estos voluntarios consideraron que las grabaciones duraban más en las escenas nocturnas o con poca luz que en las escenas diurnas o con más luz. El efecto fue más pronunciado en los participantes que declararon tener un estado de ánimo bajo.

Una nueva perspectiva sobre el insomnio

Los médicos especialistas en sueño señalan que los despertares breves son normales y suelen producirse en las transiciones entre fases, incluida la fase cercana al sueño REM, que se asocia con sueños vívidos. Lo importante es cómo respondemos.

La percepción de la duración en el cerebro es elástica: la ansiedad, el aburrimiento o la escasez de luz tienden a alargar el tiempo, mientras que el compromiso y la calma pueden comprimirlo. Sin ese intermedio en el que antiguamente nos levantábamos y hacíamos algo o charlábamos con nuestra pareja, despertarse a las 3 de la madrugada a menudo hace que el tiempo discurra con lentitud. En este contexto, la atención se centra en el paso del tiempo y los minutos que pasan pueden parecer más largos.

La terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) aconseja a las personas que se levanten de la cama después de unos 20 minutos tras despertarse, realicen una actividad tranquila con luz tenue, como leer, y luego vuelvan cuando tengan sueño.

Los expertos en sueño también sugieren tapar el reloj y dejar de medir el tiempo cuando se tiene dificultad para dormir. Aceptar con calma el estado de vigilia, junto con la comprensión de cómo nuestra mente percibe el tiempo, puede ser la forma más segura de volver a descansar.

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Darren Rhodes no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Por qué perdimos el hábito dormir en dos turnos y cómo modificó nuestra percepción del tiempo – https://theconversation.com/por-que-perdimos-el-habito-dormir-en-dos-turnos-y-como-modifico-nuestra-percepcion-del-tiempo-269513

Castigos, partes y otros errores frecuentes en la escolarización de los niños con autismo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lidia Arroyo Navajas, Docente Facultad de Educación, Universidad Internacional de Valencia

El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo definida por dificultades en la comunicación e interacción social, así como comportamientos e intereses restringidos y repetitivos. Se presenta en una amplia variedad de formas y suele afectar al procesamiento sensorial (hiper o hiporreactividad). En España, más del 1 % de escolares, entre infantil, primaria y secundaria, están diagnosticados.

Los niños y niñas con este trastorno tienen dificultades en la adaptación a la escuela. La falta de formación específica del profesorado y el personal escolar, y la falta de recursos adecuados y sensibilidad institucional impiden que se atienda de manera adecuada a las necesidades sensoriales, emocionales y de apoyo individualizado que requieren estos escolares.

A continuación explicamos algunos errores comunes en la atención a estos alumnos en el seno de los centros escolares ordinarios.

Firmeza mal entendida: más ansiedad y rechazo

Existe cierta confusión entre las “pataletas” (explosiones emocionales debidas a la sobrecarga sensorial o emocional) y las conductas maleducadas o desafiantes.

En el alumnado autista son frecuentes las crisis de desregulación (meltdown, pataleta, o shutdown, ensimismamiento), respuestas no voluntarias a la sobrecarga sensorial o emocional. Cuando el profesorado no está formado en autismo, tiende a leer la desregulación como desobediencia.

Esto conduce a recomendaciones hacia las familias de “ser más firmes” o “no ceder”, reforzando un enfoque conductista que resulta contraproducente. El trastorno del espectro autista suele coincidir con la ansiedad y la depresión: reaccionar con castigos o riñas puede agravar estos comportamientos, aumentando la angustia del menor y generando rechazo profundo hacia la escuela.




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Algunas madres con las que hablo en mi consulta relatan que tardan más de dos horas cada mañana en lograr que su hijo se vista y salga de casa. Esta resistencia no es fruto de desobediencia, sino de ansiedad provocada por entornos que los niños con esta neurodivergencia experimentan como inseguros y abrumadores.

Es fundamental entender que muchos niños con autismo no obedecen, se levantan de la silla o intentan salir del aula no para desafiar, sino porque no entienden lo que ocurre o existe una sobreestimulación sensorial que el adulto no percibe. Por ejemplo, tras un ruido intenso o un cambio imprevisto, el alumno puede taparse los oídos, gritar o esconderse; en lectura silenciosa, en cambio, puede bromear para llamar la atención aun sin señales de sobrecarga.

Para intervenir de forma ajustada, ante señales de sobrecarga conviene reducir estímulos, permitir una pausa breve en un lugar tranquilo (muchas escuelas ya cuentan con un “rincón de la calma”), ofrecer auriculares y usar instrucciones cortas y literales. Es útil anticipar los cambios con apoyos visuales, dar tiempo de transición, desglosar las tareas en pasos pequeños y permitir elegir entre dos opciones equivalentes. Resulta práctico pactar una señal sencilla para pedir pausa o ayuda y reforzar de forma específica las conductas adecuadas cuando aparecen.

No aceptar el uso de auriculares

Las aulas ordinarias están diseñadas para un perfil neurológico estándar, y a menudo, como ocurre en España en las aulas de secundaria, hay un número de alumnos muy elevado, hasta 30 por clase. Para el alumnado con hipersensibilidad sensorial, frecuente en los trastornos del espectro autista, estos espacios pueden resultar insoportables por los ruidos constantes, reverberaciones, luces fluorescentes, olores intensos, falta de espacios de calma. Esta sobreestimulación genera desregulación, fatiga y conductas de huida.

Los docentes deben permitir que estos estudiantes acudan al aula con auriculares provistos de cancelación activa de ruido, pues constituyen un ajuste sensorial básico para mitigar la sobrestimulación. Aunque el reglamento de régimen interno del centro prohíba el uso de auriculares durante el horario lectivo, hay que tener en cuenta que en el caso de los estudiantes con autismo debidamente diagnosticados no se trata de un uso recreativo, sino por motivos de salud o discapacidad reconocida.

Modelos actualmente disponibles en España, como los Sony WH-1000XM5 o los Bose QuietComfort 45, han demostrado reducir la activación fisiológica en niños autistas.

Castigar las ausencias o exigir justificación médica

Cuando el entorno escolar se vuelve intolerable, muchas familias optan por ausencias intermitentes, adaptaciones horarias o incluso desescolarización temporal. Estas decisiones, lejos de ser respetadas, comprendidas y acompañadas, desencadenan la apertura de protocolos de absentismo, con el consiguiente señalamiento institucional.

Para evitar sanciones, se exigen informes médicos. Sin embargo, el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos ha recordado que los pediatras y médicos no deben justificar faltas escolares: su función se limita a informar sobre el estado de salud. La justificación corresponde a los tutores legales, y el centro aplica su normativa educativa; el informe médico acredita la situación clínica, pero no “da o quita” la justificación.

No apoyar la atención domiciliaria en secundaria

La educación secundaria supone un punto de inflexión para una parte del alumnado con autismo. El aumento de las exigencias académicas, un entorno más anónimo y más agresivo sensorialmente que en los centros de primaria provocan un deterioro en el bienestar de los escolares autistas. En España, se estima que el 70 % de los estudiantes con TEA presenta algún trastorno mental como ansiedad o depresión.

Por este motivo, muchos adolescentes con autismo no pueden sostener una escolarización ordinaria: desarrollan síntomas de desregulación crónica, insomnio, ataques de pánico o conductas de evitación. En algunos casos, aparecen pensamientos suicidas, como sucedió en el caso de Lucía, una niña con TEA que se quitó la vida en Tenerife tras sufrir acoso escolar. Otros se ven involucrados en situaciones de ciberacoso, una forma de violencia que afecta especialmente al alumnado neurodivergente.




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La única opción viable para muchos es la solicitud de atención educativa domiciliaria. Pero algunos centros educativos no aceptan informes médicos privados. Esta negativa carece de amparo normativo. Tal rechazo fuerza a las familias a volver al sistema público, con tiempos de espera excesivos que impiden una intervención oportuna.

Los estudiantes que acceden a la escolarización domiciliaria también denuncian deficiencias: los contenidos no siempre se ajustan a los planes individualizados del centro, y el aprendizaje recae exclusivamente sobre ellos o sobre sus familias, lo que les obliga a jornadas interminables de tareas sin acompañamiento docente efectivo.

No priorizar la protección frente al acoso

Los casos de acoso escolar hacia menores autistas también están en aumento en todo el mundo. Las familias relatan (según testimonios recogidos en mi práctica profesional que se incluyen aquí a modo ilustrativo, no como muestra estadística) burlas, exclusión o agresiones físicas o verbales, sin una respuesta clara por parte de los centros.

Incluir de verdad supone más esfuerzo

La inclusión exige mucho más que ubicar físicamente a un alumno autista en un aula ordinaria. Es necesario que los docentes entiendan qué es el autismo, en sus muchas presentaciones, y tengan herramientas pedagógicas para adaptar su enseñanza a este perfil de estudiante; también, que los centros pongan de su parte aceptando el uso de auriculares de cancelación del ruido, apoyando y escuchando a las familias en sus decisiones, aceptando los informes médicos privados y activando un ambiente de comprensión y respeto entre todos los alumnos para reducir al máximo el acoso escolar.

Ubicar alumnos autistas en aulas ordinarias sin ajustes ni comprensión es una forma encubierta de exclusión. La escuela debe ser un entorno que proteja, comprenda y acompañe. Es urgente revisar el modelo educativo desde una mirada ética y estructural, porque están en juego los derechos, la salud y la dignidad de miles de niños y sus familias.

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Lidia Arroyo Navajas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Castigos, partes y otros errores frecuentes en la escolarización de los niños con autismo – https://theconversation.com/castigos-partes-y-otros-errores-frecuentes-en-la-escolarizacion-de-los-ninos-con-autismo-258744

La vitamina D podría ser una clave para acabar con los tumores de útero

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Corachán García, Investigadora Postdoctoral en Medicina Reproductiva, Instituto de Investigación Sanitaria La Fe

Una de cada tres mujeres en edad reproductiva presenta miomas uterinos, unos tumores que crecen en la capa muscular del útero. A pesar de ser benignos, causan síntomas que afectan notablemente a la calidad de vida. En concreto, las personas afectadas experimentan reglas abundantes y dolorosas, anemia, dolor en la parte baja del abdomen, incontinencia urinaria, infertilidad y aborto recurrente.

Aunque existen distintos tratamientos, como terapias hormonales y procedimientos quirúrgicos, no hay ninguno totalmente eficaz ni sin efectos secundarios. Pero ¿y si algo tan sencillo e inocuo como la vitamina D fuera la solución? Veamos primero cómo se aborda actualmente este extendido problema.

Los límites de los tratamientos

El tratamiento más habitual es la cirugía. Existen dos opciones: la eliminación solo de los miomas, conocida como miomectomía, o la extirpación del útero completo, lo que se conoce como histerectomía. Este último es el único método capaz de eliminarlos por completo, pero también impide que las pacientes puedan quedarse embarazadas en el futuro.

En cuanto a la miomectomía, más de la mitad de las mujeres vuelve a presentar miomas en los cinco años posteriores a la cirugía. Por tanto, a pesar de ser un tratamiento muy invasivo, no es efectivo. Además, estas intervenciones suponen un alto coste a los sistemas de sanidad: el gasto anual estimado es de 34 000 millones de dólares en Estados Unidos, 348 millones de euros en Alemania y 120 millones en Francia.

Como alternativa, existe la opción de los medicamentos. Para comprender cómo funcionan, debemos tener en cuenta que son las hormonas sexuales, los estrógenos y la progesterona, los que controlan el crecimiento de los miomas. Basándose en esto, los fármacos bloquean la acción de dichas hormonas.

Ahora bien, las hormonas sexuales tienen un papel clave en la reproducción femenina. Esto quiere decir que los medicamentos que las bloquean producen síntomas similares a la menopausia como sofocos, osteoporosis e infertilidad. Por este motivo, no pueden administrase durante periodos largos, lo cual conlleva que los miomas vuelvan a crecer cuando se deja el tratamiento. Además, al causar infertilidad, tampoco son una opción en mujeres que quieran quedarse embarazadas.

Siguiendo la pista de la vitamina D

En la búsqueda de alternativas terapéuticas llamó la atención uno de los factores de riesgo: las mujeres con miomas presentan niveles de vitamina D más bajos que las mujeres sin miomas. Entonces, ¿podría este compuesto frenar su desarrollo? Es la misma pregunta que se hizo la comunidad científica, y comenzó a investigar en profundidad.

Pero en primer lugar, ¿qué es la vitamina D? Conocida como “la vitamina del sol”, ya que la mayor parte se produce naturalmente en la piel con la exposición a la luz solar, se trata de un nutriente esencial para que el cuerpo humano funcione correctamente. Su cometido principal reside en ayudar al organismo a absorber el calcio, un proceso necesario para tener huesos fuertes y sanos.




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Aunque eso no es todo. También resulta indispensable para el adecuado funcionamiento del sistema inmunitario, muscular y nervioso. De hecho, los niveles bajos de vitamina D se relacionan con multitud de enfermedades.

Experimentos prometedores

Para averiguar si la vitamina D puede ser un tratamiento viable de los miomas, el primer paso fue estudiar su efecto en el laboratorio. Los primeros experimentos demostraron que frenaba el crecimiento de las células de mioma cultivadas in vitro. Después, se confirmó que reducía el tamaño de estos tumores en un modelo animal de ratón, sin efectos secundarios sobre su salud.

Esos resultados sentaron las bases para evaluar el tratamiento en mujeres con miomas y déficit de vitamina D. En primer lugar, los investigadores comprobaron que cuando las afectadas eran tratadas con dosis altas de esa vitamina, el crecimiento de los miomas se frenaba.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que un exceso de vitamina D es malo: puede causar náuseas, vómitos, debilidad o fallo en el funcionamiento de los riñones. Teniendo esto en cuenta, un estudio reciente ha demostrado que dosis bajas de la vitamina reducen también el tamaño de los miomas. Estos confirma que no hace falta usar cantidades tan elevadas para frenar su crecimiento, reduciendo los posibles efectos secundarios de la terapia.

Como hemos comentado, los medicamentos actuales causan infertilidad en las pacientes con miomas, y tal vez se está preguntando si eso también ocurriría con la vitamina D. Pues bien, lo que se sabe hasta la fecha es que no solo no influye negativamente en la fertilidad, sino que incluso puede mejorarla.

Los resultados son esperanzadores, pero hay que tener en cuenta que el efecto de la vitamina D solo se ha probado en mujeres con niveles de este nutriente por debajo de la normalidad. Esto quiere decir que no se sabe si reduciría el tamaño de los miomas en mujeres con niveles normales.

Por último, es importante recordar que el tratamiento siempre debe ser prescrito por personal sanitario cualificado, dado el riesgo de ingerir dosis elevadas de esa vitamina. Además, cada mujer y cada mioma son únicos, por lo que los tratamientos pueden variar de una persona a otra.

En resumen, la vitamina D podría frenar el crecimiento de los miomas o incluso prevenir su aparición. Es un tratamiento seguro, sin efectos negativos sobre la fertilidad y, además, económico. Su uso podría mejorar la calidad de vida de muchas mujeres y reducir los costes para los sistemas de salud públicos. Aunque todavía se necesitan más estudios, parece que podría ser una clave para acabar con los miomas.

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Ana Corachán García recibe fondos del Instituto de Salud Carlos III (CD23/00157) y la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo (Comunidad Valenciana) (CIGE/2023/072).

Hortensia Ferrero recibe fondos del Instituto de Salud Carlos III, Cofundado por el Fondo Social Europeo (FSE) «Invertir en tu futuro» a través del Programa Miguel Servet (CP20/00120); (PI21-00184) y (PI24/00961), así como del Ministerio de ciencia e Innovación y Universidades (CNS2024-154868).

ref. La vitamina D podría ser una clave para acabar con los tumores de útero – https://theconversation.com/la-vitamina-d-podria-ser-una-clave-para-acabar-con-los-tumores-de-utero-267754

¿Debe supeditarse la transición energética al decrecimiento económico?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pere Roura Grabulosa, Catedrático emérito de Física, Universitat de Girona

Aerogeneradores en la provincia de Zaragoza, España. Greens and Blues/Shutterstock

Con el carbón, empezó la Revolución Industrial. Facilitó la obtención del hierro y el acero para fabricar máquinas que se movían gracias al trabajo mecánico del motor de vapor que, a su vez, funcionaba con carbón. La capacidad de trabajo de un obrero se multiplicó. Fue el inicio del período de progreso más espectacular de la humanidad.

Actualmente, nos resulta evidente la relación entre la disponibilidad de fuentes abundantes de energía y el desarrollo económico y social. Sin embargo, el papel singular de la energía en el funcionamiento de las sociedades avanzadas no se reveló de forma indiscutible hasta que los países de la OPEP limitaron la extracción de petróleo. Fue el origen de las crisis de los años 1973-1975 y 1979-1981.

Sin relación de causalidad

Desde entonces, hemos interiorizado la convicción de que el progreso económico, medido según el producto interior bruto (PIB), solo es posible con un incremento sostenido del consumo de energía. Aceptando que así ha sido durante décadas, no podemos caer en el error de pensar que es la generación de energía la que impulsa el crecimiento económico.

De hecho, son muchos los países (Reino Unido, Alemania, Dinamarca, Francia…) en los que el PIB sigue subiendo sin que se consuma más energía y, de hecho, reduciendo sus emisiones de dióxido de carbono.

Se está produciendo, pues, el desacoplamiento deseado entre el consumo de energía y el crecimiento económico. En los países avanzados, es la actividad económica la que acaba determinando el consumo de petróleo, gas, carbón o electricidad; no es la oferta de energía la que determina el crecimiento económico.

Renovables y crecimiento

En el contexto actual de transición energética, esta reflexión es necesaria para evitar caer en la trampa de creer que limitando el despliegue de las energías renovables se obtendrá un decrecimiento de la economía, ya que la economía sigue su dinámica propia.

Si la producción de energía renovable no es suficiente, las empresas (y las familias) continuarán consumiendo combustibles fósiles, a pesar de las normativas que se dicten en su contra. Las prohibiciones o limitaciones serán insostenibles si, por ejemplo, conllevan un incremento del paro o una disminución del bienestar.

El crecimiento continuado del consumo de bienes y servicios pone en riesgo la sostenibilidad de la civilización global. Ahora bien, la solución no pasa por limitar el despliegue de las energías renovables. Los problemas derivados del crecimiento económico deben resolverse desde la economía, no desde la energía. Si lo hacemos al revés, o caeremos en el caos social o agravaremos aún más la crisis climática, ya de por sí crítica.

La oposición al despliegue de las energías renovables con el argumento de que la economía debe decrecer es un gran regalo a las compañías petroleras. No está de más recordar que, por suerte o por desgracia, tenemos combustibles fósiles para muchas décadas.

¿El problema no es el petróleo?

Prueba de lo que decimos es el cambio de estrategia reciente de la compañía British Petroleum. En febrero, acordó incrementar la producción de petróleo y reducir las inversiones en energías renovables. Según su CEO, el giro de la compañía viene dictado por una reducción de expectativas de negocio de la división de renovables.

Una decisión que, si marca tendencia, tendrá consecuencias dramáticas, puesto que los acuerdos internacionales no van a la raíz del problema. Por ejemplo, según afirmó el presidente de la COP de Dubái en el 2023, el problema no es el petróleo, sino el CO₂. Lamentablemente, no se vislumbra en el horizonte ningún acuerdo que limite la extracción de combustibles fósiles.

Transición energética y decrecimiento

Una de las condiciones de supervivencia de la civilización pasa por saber vivir mejor con menos. Sin embargo, no intentemos conseguir este objetivo estrangulando la economía con un despliegue insuficiente de energía renovable. Supeditando este despliegue a un decrecimiento de la economía no tomaríamos un atajo, sino que daríamos un rodeo.

Vale la pena recordar, por otro lado, que la transición energética trae consigo un decrecimiento respecto al consumo de los combustibles fósiles en dos aspectos clave. Primero, una mejora substancial de la eficiencia energética asociada con la electrificación, es decir, un decrecimiento energético –por ejemplo, el caso del coche eléctrico–. Y, segundo, una reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero –por ejemplo, los asociados a la generación de electricidad–.

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Pere Roura Grabulosa es miembro del colectivo Renovem-nos

ref. ¿Debe supeditarse la transición energética al decrecimiento económico? – https://theconversation.com/debe-supeditarse-la-transicion-energetica-al-decrecimiento-economico-264291

Del Cholo a Apollo: ¿qué implica que un fondo de inversiones se convierta en accionista mayoritario del Atlético de Madrid?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jose Torres-Pruñonosa, Profesor Titular de Universidad, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

13 de abril de 2024: Partido de Liga entre el Atlético de Madrid y el Girona f.c en el metropolitano. Marta Fernandez Jimenez/Shutterstock

En la Navidad de 2011, la llegada de Diego Pablo, el Cholo, Simeone al banquillo del Atlético de Madrid transformó al club. Desde el primer día, el técnico argentino, que en los noventa del siglo pasado había sido jugador y capitán del club, imprimió de inmediato una mentalidad nueva que ha sido el eje sobre el que ha girado la reconstrucción institucional y deportiva del Atlético de Madrid.

En noviembre de 2025, la evolución del Atlético de Madrid da un paso más –esta vez desde el punto de vista de su estructura de propiedad– con la entrada como accionista mayoritario de Apollo Sports Capital (ASC), una filial del grupo Apollo Global Management, especializada en inversiones en el ámbito deportivo y del entretenimiento.




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El verano del desencanto

El verano de 2011 marcó un punto de inflexión para el Atlético de Madrid. Concluida la temporada 2010-2011, el argentino Sergio Agüero anunció que su “etapa en el Atlético de Madrid había terminado”, lo que desencadenó una intensa oleada de salidas que se han recordado como “la desbandada”.

En cuestión de semanas se materializó la marcha de figuras como Diego Forlán o David de Gea, mientras el equipo apenas había reforzado su plantilla. Esto generó enormes dudas sobre la capacidad del técnico Gregorio Manzano para afrontar la pretemporada con garantías. Esa conmoción estructural reflejaba, más que un simple mercado de traspasos, una crisis de proyecto, de identidad deportiva y de continuidad en el club rojiblanco. La marcha de los referentes dejó al Atleti debilitado, con un calendario exigente y sin apenas margen de error.

Unos meses después de ese convulso verano, la realidad no era mucho mejor. El Atleti fue eliminado tempranamente de la Copa del Rey por el Albacete Balompié (un equipo de Segunda División) y, al llegar diciembre de 2011, ocupaba una posición cercana a los puestos de descenso.

En ese contexto de crisis deportiva (que amenazaba con volverse estructural) llegó, el 23 de diciembre de 2011, la decisión que marcaría un punto de inflexión para el club: la contratación de Diego Pablo Simeone como nuevo entrenador del equipo.

Primera entrevista del Cholo Simeone como entrenador del Atleti, 27 de diciembre de 2011. Fuente: YouTube, Atlético de Madrid.

La era Simeone: crecimiento y éxitos

La evolución del Atleti durante la era Simeone es un caso ejemplar de simbiosis entre éxito deportivo y crecimiento institucional. Desde su llegada a finales de 2011, el técnico argentino ha conquistado dos Ligas, dos Europa League, dos Supercopas de Europa, una Copa del Rey y una Supercopa de España. Además, ha disputado dos finales de la Liga de Campeones.

Este palmarés –sin precedentes en la historia moderna del club– ha coincidido con una expansión sostenida en sus dimensiones sociales y económicas: el número de socios superó los 140 000 (más del doble que en su primer año) y la facturación pasó de unos 100 millones de euros a rozar los 400 millones.




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El éxito sobre el césped impulsó una marca global que permitió financiar su mudanza del Manzanares al nuevo estadio, el Metropolitano, de la avenida de Arcentales, y situar al club entre las veinte entidades deportivas más valiosas del mundo. Un salto que parecía impensable en el verano de “la desbandada”.

Nueva estructura accionarial

Según el acuerdo anunciado el 10 de noviembre de 2025, ASC se convertirá en el principal propietario del club, aunque sus actuales máximos dirigentes, Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo, seguirán siendo accionistas (minoritarios) y conservarán sus cargos de consejero delegado y presidente, respectivamente.

El pacto contempla una inyección de capital destinada a respaldar los planes de largo plazo del club: reforzar la solidez financiera, la competitividad deportiva y el compromiso con la comunidad. También está el desarrollo de la Ciudad del Deporte, en las inmediaciones de su estadio, que por cuestiones de patrocinio y por lo menos hasta 2033 se llama Riyadh Air Metropolitano.

La nueva propietaria del Atleti es una empresa especializada en inversiones en deporte y entretenimiento. Se trata de un holding de capital permanente; esto es, que no opera con plazos fijos de salida (como los fondos de private equity tradicionales), sino que pretende mantenerse como socio a largo plazo en las entidades deportivas en las que invierte. En el contexto de la operación con el Atlético de Madrid, este perfil encaja con la estrategia anunciada de reforzar la solidez financiera, la competitividad deportiva y el desarrollo de infraestructuras asociadas al club.

Si el propósito último de un fondo como Apollo Sports Capital es crear valor, resulta inevitable preguntarse, ¿qué puede generar más valor para un club de fútbol que ganar la Liga de Campeones?

Éxitos deportivos y ganancias económicas

En la historia reciente, inversores individuales como Roman Abramóvich en el Chelsea o Silvio Berlusconi en el Milan demostraron que la conquista del gran título europeo puede multiplicar tanto el prestigio global como el valor económico de una entidad deportiva.




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Sin embargo, mientras aquellos proyectos se sustentaron en el mecenazgo personal y una lógica de gasto ilimitado, los fondos institucionales como Apollo operan bajo parámetros distintos: buscan estabilidad financiera, sostenibilidad y retornos medibles en el tiempo.

Entonces, la pregunta es si el modelo de capital paciente –en los que la inversión es a largo plazo y no se espera un retorno rápido sino beneficios más sustanciales a futuro– puede compatibilizarse con la naturaleza imprevisible y emocional del fútbol de élite.

Win-win: aficionados y accionistas

El gran desafío del Atlético de Madrid en esta nueva etapa será armonizar los intereses de sus grupos de interés (stakeholders): los aficionados –la base emocional e histórica del club– aspiran a fichajes ambiciosos, victorias resonantes y, en última instancia, a títulos. Mientras, los nuevos accionistas persiguen la sostenibilidad económica y la creación de valor a largo plazo.

Conciliar ambas dimensiones no es tarea menor, implica redefinir la gobernanza del club para equilibrar pasión y prudencia financiera. El Atlético ya ha sido pionero en la exploración de nuevos modelos de relación con su comunidad: a comienzos de 2020 lanzó, a través de la plataforma socios.com, fan tokens con los que pretendía, mediante la tecnología blockchain, hacer sentir a sus seguidores más partícipes del día a día del club a sus seguidores. No obstante, hoy, esos activos cotizan en valores mínimos, reflejo del escaso papel real que han tenido los tokenistas en la toma de decisiones.

La entrada de Apollo reabre pues el debate sobre cuál debe ser el modelo de gestión más eficiente para un club como el Atleti.




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¿Y ahora qué?

El reto para el Atlético de Madrid es aún más complejo si se enmarca en el ecosistema particular del fútbol español, históricamente dominado por el FC Barcelona y el Real Madrid. Ambos clubes concentran la mayoría de los ingresos comerciales y televisivos, y, además, ejercen una influencia estructural sobre la narrativa mediática e institucional. Su capacidad para duopolizar la atención (y con ello la facturación derivada de patrocinadores, audiencias y derechos de imagen) deja a los demás competidores en una posición desigual y de desventaja.

La trayectoria del Atlético de Madrid en los últimos quince años resume, en buena medida, la transformación del fútbol europeo en una industria global. De la crisis identitaria de 2011 pasando por la consolidación del cholismo hasta la actual entrada de Apollo Sports Capital, el club ha pasado de ser una institución con problemas estructurales a convertirse en un activo financiero de interés internacional.




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Pero esta evolución también plantea una paradoja: cuanto más sólido es el proyecto empresarial más difícil resulta preservar su alma popular. El desafío para el Atleti (y, por extensión, para el fútbol moderno) está en encontrar el punto de equilibrio entre capital y sentimiento, entre el beneficio económico y la pertenencia emocional.

Si lo logra, podrá demostrar que, en el siglo XXI, todavía es posible competir con los gigantes sin perder la esencia de club que, durante más de un siglo, ha hecho latir a varias generaciones de rojiblancos.

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Jose Torres-Pruñonosa es socio del Futbol Club Barcelona.

Benito Pérez-González es socio-abonado del Atlético de Madrid

Raúl Gómez Martínez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Del Cholo a Apollo: ¿qué implica que un fondo de inversiones se convierta en accionista mayoritario del Atlético de Madrid? – https://theconversation.com/del-cholo-a-apollo-que-implica-que-un-fondo-de-inversiones-se-convierta-en-accionista-mayoritario-del-atletico-de-madrid-269363

‘Ego Sum Lux Mundi’: la mística por Rosalía

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raquel Baixauli Romero, Doctora en Historia del Arte, Universitat de València

Fotograma del videoclip de ‘Berghain’, de Rosalía. Rosalía/YouTube

El pasado 20 de octubre, el nuevo álbum de Rosalía, Lux, se presentó como un acto ritual colectivo. En directo desde sus redes sociales, la cantante convocó al público a participar en su anuncio: la portada, el título y la fecha de lanzamiento se revelaron en la madrileña plaza del Callao.

Luego vino “Berghain”, una canción cuya letra y videoclip prometían un imaginario del renacer, en el que la artista se transfigura. El fervor colectivo se ha extendido entre devotos y escépticos, pues todo el mundo parece tener algo que decir.

Ahora, tras tres años en silencio desde Motomami, los cuatro movimientos del nuevo disco nos transportan a un universo de destellos, palomas y santas. Pero ¿qué referencias construyen esta estética?

Ella misma, en recientes entrevistas, confiesa la inspiración: hagiografías de santas de alrededor del mundo y su producción mística. La necesidad de unión con lo sagrado se hace patente desde la portada de Lux. Los labios dorados, la cofia y el hábito blanco que la cubre simbolizan, además, su compromiso con la música.

Rosalía interpreta ‘Reliquia’, canción de su nuevo álbum LUX, en LOS40 Music Awards de 2025.

La mística como espacio para la libertad

Ya en su segundo álbum de estudio, El mal querer, Rosalía ofrecía un discurso visual cargado de referencias a la tradición mariana.

En Lux, la cantante explora un camino similar al interpretar libre y desacralizadamente la mística femenina. En sus propias palabras, el proyecto nace del deseo de conectarse con algo superior: “Si tú haces espacio, quizá alguien que está por encima de ti puede llegar y pasar a través de ti”. Y encuentra en el misticismo, en la unión con lo espiritual, un lugar de libertad. Un lugar que permite salir de la ortodoxia y generar otros discursos.

Sin embargo, la artista no inventa nada; la historia de la mística femenina está repleta de ejemplos de mujeres que subvirtieron y distorsionaron las normas eclesiásticas. Más allá de aquellas a las que alude el disco –santa Teresa de Jesús, Hildegarda de Bingen, santa Olga de Kiev, Rabia al Adawiyya o Simone Weil–, existen muchos más nombres, como santa Catalina de Siena o Margarita Porete, condenada a la hoguera en 1310 por la Inquisición. Son mujeres que generaron obras entre lo textual y visual al aproximarse a los preceptos de lo sagrado y subvertir parte de los mandatos.

Interior del vinilo de _LUX_, de Rosalía en el que se forma una cruz con fotografías.
Interior del vinilo de LUX, de Rosalía.
Rosalía

Superada la portada, el interior ofrece nuevas imágenes. Son tomas realizadas por el polifacético Noah Dillon. Algunas de ellas están en el libreto del CD y en el póster cruciforme que incluye el vinilo. Rosalía desnuda, tendida sobre una cama blanca, emula posiciones cristológicas, se desvela y asiste a una lluvia nívea, y termina bañada de luz, en un mundo donde parece no encajar. El momento de unión con lo divino –ese “Dios desciende y yo asciendo, nos encontramos en el medio”– se completa con la escucha.

La espiritualidad en Rosalía parece cumplir la definición de mística salvaje que acuñó el filósofo francés Michel Hulin. Aquella experiencia en la que el sujeto, al margen de cualquier creencia religiosa, “experimenta la impresión de despertarse a una realidad más elevada, de atravesar el velo de las apariencias, de vivir por anticipado algo semejante a una salvación”.

La mística, de esta forma, es propiedad de cualquier persona que ansíe apartarse de una realidad hostil. Y la cantante ofrece su música al mundo –al igual que hicieron las místicas que la precedieron– como gesto de gratitud.

Entre la nada y la luz del mundo

En su primera aparición pública en torno al disco, Rosalía vistió símbolos próximos al poder papal. Ropajes blancos, zapatos rojos y una aureola decolorada en su cabello referenciando la santidad y el poder. En los sucesivos eventos promocionales, ha seguido apostando por esta estela visual.

La puesta en escena en el MNAC (Museu Nacional d’Art de Catalunya) para la presentación en Barcelona se ha convertido en una suerte de performance de purificación y éxtasis. Ella, en el centro de un escenario cubierto de sábanas blancas, se exhibió pasiva al público mientras sonaba su obra. No cantó, no actuó, solo esperó que se produjese la comunión.

En su sinfonía, la artista se presenta como un ser vulnerable, de porcelana. Y, por tanto, humana. Cargada de contradicciones, entre la luz y la ruina. Pero es esa condición la que le permite la experiencia mística. “No soy una santa, pero estoy blessed”, es decir, bendecida. Reivindica el amor como avalancha que alumbra e incluso llega a declararse la luz del mundo. ¿Hay algo más transgresor que colocarse en el papel de Dios?

Al final, Rosalía proyecta la imagen de un ser ambivalente, harta de los mandatos heteronormativos. A ello se suma la posición de volcelcélibe voluntaria– que ha adoptado últimamente. De nuevo, siguiendo la tendencia de muchas místicas, que se apartaban del mundanal ruido en un recogimiento interior.

En Al comienzo era el amor, la filósofa Julia Kristeva ofrece una clave importante. Las experiencias místicas –simplificando mucho– permiten reparar “nuestros malestares de Narcisos heridos”. Sustituyendo al Verbo como principio, el Amor deviene experiencia central en la constitución de la subjetividad humana.

La misma artista ha insistido en las cualidades inmersivas, innovadoras, transformadoras y espirituales del álbum, que responden a una búsqueda de conocimiento trascendente. ¿Qué es si no la luz?

La identificación de Rosalía con la mística, la fusión y la transmisión mediante la palabra cantada tratan de curar una herida: la suya y la nuestra. La de una sociedad cansada de desear, pero todavía esperanzada. Que lucha contra lo mundano y anhela creer que existen otros caminos.

The Conversation

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ref. ‘Ego Sum Lux Mundi’: la mística por Rosalía – https://theconversation.com/ego-sum-lux-mundi-la-mistica-por-rosalia-268157