Aprender inglés para enseñarlo: intercambios virtuales para los futuros docentes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cristina Gómez Castro, Profesora Titular de Universidad. Área de inglés, Universidad de León

GroundPicture/Shutterstock

El inglés es el idioma principal de comunicación a nivel internacional. En su etapa de formación en la universidad, los futuros docentes de inglés han de aprovechar todas las oportunidades para mejorar sus destrezas orales y escritas. Además del aprendizaje derivado de las clases que reciben durante el grado, la inmersión lingüística se considera un buen complemento.

La experiencia de estudiar en el extranjero se ha idealizado a menudo como la fórmula para aprender un idioma y su cultura. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando la movilidad física no es una opción para todos? De la misma manera que una cinta de correr en el gimnasio puede suplir la posibilidad de correr al aire libre, existen alternativas para fortalecer esos “músculos del aprendizaje” sin salir de nuestra ciudad.

Los intercambios virtuales son una alternativa eficaz a las estancias presenciales y, siempre que se diseñen y evalúen de forma correcta, pueden ofrecer una experiencia rica y transformadora, preparando a los futuros docentes para un mundo globalizado.

Intercambios virtuales para futuros docentes

Nuestro proyecto de innovación docente se ha centrado en la “internacionalización en casa”, en asignaturas de inglés del Grado en Educación Primaria. Uno de los objetivos del proyecto es que todos los estudiantes participen en experiencias similares a viajar al extranjero sin la necesidad de desplazarse.

Para ello, se han combinado intercambios virtuales que se complementan. Están basados en distintas tareas de colaboración, gamificación y conversaciones con estudiantes de la universidad de Missouri Central en EE UU y con otros hablantes de inglés nativos a través de una plataforma online llamada Conversifi.

En tres cursos del grado (2º, 3º y 4º) se han realizado varias actividades en el marco de estos intercambios virtuales, con algunos elementos en común y algunas diferencias.




Leer más:
Un curso en Estados Unidos, ¿moda o necesidad?


En segundo, utilizamos la plataforma Conversifi. Esta plataforma permite llevar a cabo conversaciones cortas (de unos 15 minutos) con hablantes nativos de inglés sobre temas variados. Los estudiantes realizan su primera conversación en español. De esta manera, refuerzan sus habilidades de enseñanza a la vez que aprenden a utilizar la plataforma. Además, mantienen otras seis conversaciones en inglés sobre temas que el profesor elige según sus necesidades y el contenido de la asignatura. De todas estas eligen una y envían la grabación al profesor.

En tercero, realizamos un proyecto colaborativo con estudiantes de la universidad estadounidense de Missouri Central. Tienen que resolver juntos un escape room en inglés, con retos tanto lingüísticos como culturales. Además, los estudiantes participan en debates mediante videollamadas. En cada videollamada, un estudiante tiene el rol de moderador. Finalmente, diseñan sus propios escape rooms adecuados para utilizar con niños y niñas de entre seis y doce años.

En cuarto, los estudiantes vuelven a utilizar Conversifi. En esta ocasión entablan cuatro conversaciones en inglés de tema libre. Una vez acabadas las conversaciones, escogen una y envían la grabación al profesor. También presentan un análisis lingüístico de una de ellas. Esta reflexión les ayuda a ser más conscientes de su nivel oral de inglés y de su capacidad docente.

Las tareas de cada curso se adaptan, por tanto, a la especialización y nivel de los alumnos.




Leer más:
¿Cómo aprender y enseñar inglés a través de la traducción audiovisual?


Resultados y beneficios clave

Los resultados, tanto del intercambio con Missouri en 3º, como del uso de Conversifi en 2º y 4º, reflejan beneficios múltiples y tangibles:

• Los estudiantes indicaron haber experimentado una mejora significativa en su capacidad comunicativa (leer, hablar, escuchar y escribir). También en sus habilidades digitales, sociales e interculturales, su pensamiento crítico y lateral y su creatividad e iniciativa.

• Aumentaron su motivación para aprender inglés. Mejoraron, además, sus niveles de confianza al interactuar con hablantes nativos, superando el miedo a cometer errores.

• Los estudiantes mostraron gran interés en la utilidad didáctica que tuvieron para ellos los intercambios virtuales y los escape rooms. Comentaron que los incorporarían en su futura enseñanza en Educación Primaria.

• La gran mayoría de los estudiantes afirmaron que las ventajas de realizar estas actividades superaron a las desventajas. Entre estas últimas mencionaron la coordinación horaria o problemas técnicos puntuales.

En resumen, esta metodología no solo mejora las competencias clave de los estudiantes, especialmente el dominio del inglés, sino que también los prepara para aplicar estas dinámicas en sus propias aulas.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Aprender inglés para enseñarlo: intercambios virtuales para los futuros docentes – https://theconversation.com/aprender-ingles-para-ensenarlo-intercambios-virtuales-para-los-futuros-docentes-267803

La rehabilitación del ictus está cambiando: lo que la ciencia recomienda hoy

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Luis Polo Ferrero, Profesor en Fisioterapia, Universidad de Salamanca

Halfpoint/Shutterstock

Decenas de miles de personas sobreviven cada año a un ictus, pero muchas quedan con secuelas que afectan su movilidad, el lenguaje, la memoria o las actividades más básicas del día a día. Hace apenas dos décadas, la rehabilitación se basaba en ejercicios repetitivos y en largos periodos de espera a la “recuperación espontánea”. Hoy sabemos que ese modelo se ha quedado corto.

La ciencia ha demostrado que el cerebro conserva una sorprendente capacidad de reorganización, incluso meses o años después del daño. Y ese hallazgo ha impulsado una transformación profunda en la forma de tratar a los pacientes.

Las guías internacionales más recientes coinciden en un mensaje central: la rehabilitación debe comenzar cuanto antes, ser intensiva, individualizada y mantenerse en el tiempo. Esta es la hoja de ruta que la evidencia recomienda para mejorar la recuperación y la calidad de vida tras un ictus.

Las primeras 48 horas: evaluar rápido y planificar mejor

La recuperación no empieza cuando el paciente llega a casa, sino desde las primeras 24–48 horas tras sufrir el accidente cardiovascular, siempre que esté médicamente estable. En ese breve margen se define gran parte del pronóstico funcional.

Un equipo multidisciplinar —neurólogo, médico rehabilitador, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, logopeda y neuropsicólogo— realiza una valoración completa: movilidad, fuerza, equilibrio, riesgo de aspiración, comunicación, cognición y estado emocional. Para establecer la situación de partida se emplean escalas reconocidas como la NIHSS, la Escala de Rankin Modificada o el Índice de Barthel. Con esos datos se diseña un plan de rehabilitación individualizado que servirá como guía durante las semanas siguientes.

Movilización precoz: un cambio de paradigma

Una de las recomendaciones clave de las guías actuales es la movilización precoz. Comenzar a mover al paciente en las primeras 24–48 horas, siempre con supervisión, reduce complicaciones como neumonía, trombosis venosa profunda o úlceras por presión. Pero además, activa la plasticidad cerebral: cuanto antes se moviliza al paciente, mayores oportunidades hay de reentrenar los circuitos motores. Lo que podría contribuir, aunque de forma variable, a su recuperación funcional

Durante años se pensó que el paciente debía “descansar” después de un ictus. Hoy sabemos que ocurre lo contrario: la intensidad favorece la recuperación, siempre ajustada al estado y a la fatiga, uno de los síntomas más característicos tras el ictus. Por eso, en esta fase se combinan sesiones frecuentes, con muchas repeticiones y centradas en tareas funcionales, pero dosificando el esfuerzo para evitar agotamiento.

Este equilibrio entre intensidad y manejo adecuado de la fatiga permite aprovechar mejor la plasticidad cerebral y avanzar con seguridad en la recuperación de la movilidad y la autonomía.




Leer más:
Vivir para contar un ictus


Tratamiento basado en la evidencia

La fisioterapia actual combina intervenciones orientadas a recuperar movimiento, coordinación y autonomía desde un enfoque plenamente funcional. Uno de sus pilares es el entrenamiento de la marcha en cinta, con o sin soporte de peso, que permite practicar cientos de pasos en un entorno seguro, mejorar la velocidad y corregir patrones asimétricos desde fases tempranas. A ello se suma el uso de robótica y exoesqueletos, que aumentan la repetición de movimientos y facilitan la activación de los circuitos motores necesarios para reorganizar el cerebro.

El entrenamiento se orienta siempre a tareas reales —levantarse, alcanzar objetos o realizar transferencias— porque el cerebro reaprende mejor practicando actividades significativas que ejercicios aislados. Para reducir el riesgo de caídas y mejorar la estabilidad, se incorpora trabajo de equilibrio y fortalecimiento progresivo, combinando ejercicios de control postural con el refuerzo de los principales grupos musculares implicados en la marcha.

La rehabilitación incluye también entrenamiento aeróbico, que mejora la resistencia, reduce la fatiga y potencia la neuroplasticidad; y la reeducación del tronco, esencial para recuperar el control postural en sedestación, es decir, la posición del cuerpo sentado, apoyando el peso sobre la pelvis, y durante las transferencias, los movimientos seguros para cambiar a una persona de una superficie a otra.

Entre las técnicas más innovadoras destaca la terapia en espejo, especialmente útil para el miembro superior, ya que la observación del reflejo del brazo sano activa áreas motoras del lado afectado. El enfoque se completa con el entrenamiento dual, que combina tareas motoras y cognitivas, y con la hidroterapia, que facilita el movimiento gracias a la flotación y permite trabajar movilidad, equilibrio y resistencia en un entorno más accesible.

La repetición es el motor de la neuroplasticidad: cuanto más se practica un movimiento, más se consolidan las redes neuronales asociadas.

En este proceso también es fundamental abordar complicaciones frecuentes que pueden limitar la recuperación. La espasticidad, trastorno del movimiento donde los músculos se tensan o se contraen involuntariamente, se maneja inicialmente con fisioterapia, estiramientos y férulas. Cuando persiste, puede requerir toxina botulínica o fármacos como baclofén, siempre acompañados de ejercicio intensivo.

El dolor neuropático —incluyendo el hombro doloroso, muy habitual tras un ictus— se trata mediante ejercicio terapéutico, un adecuado posicionamiento del miembro afectado y, en algunos casos, medicación específica o infiltraciones. Finalmente, el riesgo de caídas se reduce combinando entrenamiento del equilibrio, fortalecimiento muscular y una revisión del entorno doméstico para eliminar barreras y peligros.




Leer más:
Neuroplasticidad: el extraordinario poder de nuestro cerebro para transformarse y repararse


El papel de otras especialidades

La rehabilitación del ictus no se limita al ejercicio. Para recuperar la máxima independencia es necesario abordar la vida diaria, la comunicación y la cognición. La terapia ocupacional ayuda a recuperar actividades básicas como vestirse, asearse o manipular objetos, y utiliza técnicas específicas para el miembro superior, como la CIMT o la terapia en espejo. También se encarga de adaptar el entorno y los productos de apoyo para facilitar la autonomía.

La logopedia trabaja tanto la deglución —evaluada siempre antes de la primera comida para evitar aspiraciones— como los problemas de lenguaje y comunicación mediante ejercicios estructurados, apoyos visuales y herramientas tecnológicas.

La neuropsicología aborda las dificultades cognitivas habituales tras el ictus —atención, memoria, funciones ejecutivas o negligencia espacial (cuando la persona deja de prestar atención a un lado del cuerpo)—. Pero también el impacto emocional, como ansiedad o depresión. Eso favorece una recuperación más completa y una mejor adaptación al día a día.

Además, la prevención secundaria desde la rehabilitación es fundamental: controlar la hipertensión, la diabetes, el colesterol, la dieta y la adherencia a la medicación reduce de forma significativa el riesgo de recurrencia. La rehabilitación también implica educación sanitaria: enseñar al paciente y a la familia a identificar señales de alarma y mantener hábitos de vida saludables.

Después del alta: la rehabilitación no se detiene

Cuando el paciente vuelve a casa comienza una fase crucial: la rehabilitación post-alta, que puede realizarse en hospitales de día, centros ambulatorios o directamente en el domicilio. La evidencia señala que la continuidad asistencial marca la diferencia en los resultados. Por eso, las guías recomiendan una transición bien organizada entre el hospital y la comunidad.

La rehabilitación a domicilio es especialmente importante para personas con movilidad reducida, porque permite entrenar en el entorno real: subir escaleras, desplazarse por habitaciones estrechas o ducharse con seguridad. En esta fase, el papel de la familia y los cuidadores es esencial: reciben formación y participan activamente en el proceso.

Rehabilitación a largo plazo: mantener lo ganado

El ictus no es un episodio que termina con el alta médica. Muchos pacientes empeoran a medio plazo si no mantienen un programa de ejercicio y seguimiento. Por eso las guías recomiendan:

  • Programas continuados de actividad física
  • Entrenamiento de fuerza, seguro y eficaz
  • Adaptaciones laborales cuando sea necesario
  • Grupos de apoyo y acompañamiento social

El objetivo no es solo recuperar funciones, sino mantenerlas, prevenir complicaciones y favorecer la reintegración social y laboral.

La revolución tecnológica: robots, realidad virtual y telerehabilitación

La tecnología ha entrado con fuerza en los últimos años, aunque su uso debe ser siempre complementario a la terapia profesional. La robótica permite alcanzar un volumen de repeticiones difícil de lograr con terapia manual y es útil tanto para la marcha como para el miembro superior. Por su parte, la realidad virtual ofrece entornos motivadores y seguros para practicar tareas y mejorar el equilibrio.

La estimulación cerebral no invasiva muestra resultados prometedores aunque aún se utiliza como complemento. Y la tele-rehabilitación ha demostrado ser eficaz en determinados perfiles y reduce desigualdades en pacientes de zonas rurales o con problemas de movilidad.




Leer más:
Tecnología de vanguardia para que los futuros profesionales sanitarios empaticen con sus pacientes


¿Qué caracteriza a una rehabilitación de calidad?

Una rehabilitación eficaz comienza con una valoración completa en las primeras 72 horas, seguida de una movilización segura dentro de las primeras 48. Implica evaluar la disfagia antes de la primera ingesta para evitar complicaciones, diseñar un plan individualizado que acompañe al paciente desde el hospital hasta su vuelta al hogar y asegurar una coordinación fluida con atención primaria y los recursos comunitarios. No se trata solo de aplicar técnicas, sino de construir un proceso continuo, integrado y adaptado a cada persona.

La evidencia es clara: invertir en una rehabilitación temprana, intensiva y sostenida reduce la discapacidad, mejora la independencia y es coste efectivo a largo plazo. El éxito no depende únicamente del tamaño del infarto cerebral, sino de la calidad del proceso rehabilitador y de la continuidad del cuidado.

La rehabilitación del ictus está cambiando gracias a la ciencia. Y ese cambio, ya en marcha, está transformando vidas.

The Conversation

Luis Polo Ferrero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La rehabilitación del ictus está cambiando: lo que la ciencia recomienda hoy – https://theconversation.com/la-rehabilitacion-del-ictus-esta-cambiando-lo-que-la-ciencia-recomienda-hoy-270917

Mocos: ¿asquerosos o prodigiosos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By A. Victoria de Andrés Fernández, Profesora Titular en el Departamento de Biología Animal, Universidad de Málaga

Dmitrii Pridannikov/shutterstock

Pocas imágenes resultan más repulsivas que unas narices mocosas, no será mi yo cívico el que lo niegue. Pero sí que será mi otro yo, el científico, el que sugiera mirar más allá y reflexionar sobre cómo sin los mocos estaríamos muertos.

Sí, aunque cueste creerlo, el mucus (así suena mejor) es la materia física que permite la dinámica vital. Desde esta perspectiva, el moco es vida. Y lo es gracias a unas propiedades físicas fascinantes que le permiten realizar funciones increíblemente variadas y sofisticadas. Tanto es así, que determinados mucus (como el cervical) se han ganado el calificativo de “inteligentes”.

La insospechada física del moco

El mucus es lo que denominamos, aunque suene rarísimo, un material reológico (deformable) de tipo viscoelástico no newtoniano. Esto quiere decir que, a macroescala, se puede comportar indistintamente como un líquido (que fluye) o como un sólido (resistente a la deformación), dependiendo del esfuerzo aplicado. Por el contrario, a nanoescala, se comporta como un fluido de baja viscosidad. Por eso, aunque en reposo sea espeso, la fuerza de una potente tos o un estornudo lo vuelve fluido (ya que se adelgaza por cizallamiento o shear-thinning), lográndose su expulsión.

Esto es posible porque este coloide contiene, además de más de mil proteínas diferentes (entre defensivas, estructurales o factores de crecimiento), muchas moléculas de mucina. Estas glucoproteínas son las responsables de que el mucus, cambiante y pseudoplástico, obre maravillas funcionales. Sin mucus, los mamíferos ni respiraríamos, ni nos alimentaríamos ni, lo que es más sorprendente, nos reproduciríamos.

La mejor de las defensas

Las mucinas forman una red tridimensional, microscópica y muy pegajosa, que atrapa partículas en las entradas de nuestros “agujeros corporales”. Al inspirar, estas auténticas barreras físicas evitan que bacterias, virus, polvo y demás partículas ambientales contacten con las células epiteliales de la mucosa del tracto respiratorio. Las mucinas MUC5AC y MUC5B del moco pulmonar, además, aglutinan estas partículas extrañas y las expulsan al exterior mediante el movimiento ciliar coordinado de bronquiolos, bronquios y tráquea.

Pero no son solo defensores pasivos. Los azúcares de las mucinas (glicanos) alteran la superficie de los microorganismos, impidiendo que se “peguen” a nuestras células. Asimismo, el mucus contiene elementos que neutralizan o destruyen microorganismos, como anticuerpos (la inmunoglobulina A secretora neutraliza patógenos antes de que lleguen a contactar con las células) o enzimas antimicrobianas (la lisozima y otros péptidos dañan o inhiben bacterias y hongos).

Y no solo se trata de una cuestión de narices. En el tracto digestivo, el mucus segregado por las células globosas gastrointestinales nos defiende contra la multitud de patógenos que ingerimos normalmente con los alimentos o con los objetos que nos llevamos a la boca a lo largo del día.

El mucus es un excelente hidratante

El mucus sorprende también por su higroscopía, es decir, por su elevadísima capacidad de captar y retener agua. Se lo debe también a las mucinas, que forman múltiples puentes de hidrógeno con las moléculas de agua, configuran una especie de colchón de hidrogel sobre los epitelios que evita su desecación y amortigua los cambios térmicos y químicos.

Esto es más importante de lo que parece. En primer lugar, porque impide el daño mecánico de los tejidos expuestos al exterior, manteniéndolos lo necesariamente húmedos y lubricados para que sean funcionales. Pensemos en nuestros ojos: la fina capa de mucus superficial retiene una humedad que, junto con el parpadeo, nos asegura el nivel de hidratación necesario para poder ver. Pero también porque protege estructuras internas de la desecación que supone el contacto con el aire.

Me refiero no solo a la cavidad bucal, las fosas nasales, los conductos excretores o las aberturas reproductoras sino, sobre todo, a los órganos específicos de flujo de aire. ¡Qué sería de nuestros conductos respiratorios y de nuestros pulmones sin un mucus hidratador! Pasarían al estado de mojama en pocos minutos y no podríamos respirar.

Pero es más que un protector, porque los gases no difunden si no es a través de un medio fluido continuo donde sus moléculas puedan moverse. De hecho, el coeficiente D de la ley de Fick (J=−D∇c), que rige los procesos de difusión, solo está bien definido dentro de una fase continua que es lo que, precisamente, aporta el mucus. Ahora ya saben por qué los animales de respiración cutánea son tan babosos y tienen una piel tan mucilaginosa. También entenderán por qué nuestros alveolos pulmonares no son más que microbolsas de moco. Así aseguran la difusión del oxígeno hacia los glóbulos rojos de los capilares dispuestos bajo el epitelio respiratorio.

Igualmente se posibilita la difusión de los alimentos digeridos a través de las vellosidades intestinales. Sin su recubrimiento de mucus, sería inviable nuestra alimentación.

No hay máquina biológica que funciones sin una buena lubricación

La higroscopía del mucus, por otra parte, minimiza el rozamiento y facilita el tránsito de materia a través de los numerosos conductos anatómicos. Pensemos en la dificultad de tragar con la boca seca. Sería de lo más tortuoso (o imposible) el paso de los alimentos hacia el estómago, por no hablar del de las heces a través del recto (¡que se lo digan a los estreñidos!).

Mención aparte merece la función del mucus en los procesos reproductores, desde la cópula (qué sería de nosotros sin un buen mucus vaginal) hasta el alumbramiento de los mamíferos, especialmente el humano, donde algo enorme como un bebé tiene que salir por un estrechísimo y tortuoso canal de parto.

Las excepcionales propiedades lubricantes del mucus no solo facilitan el tránsito de materiales por nuestros aparatos y sistemas, sino que suponen el paraíso de desarrollo para microorganismos que nos ayudan a vivir. Me refiero al mucus intestinal, que sirve de hábitat y fuente de nutrientes para bacterias beneficiosas. Entre otras cosas, porque la microbiota intestinal utiliza los glicanos mucínicos como fuente de energía.

Por otra parte, nosotros no nos arrastramos para ir de un sitio a otro, pero pensemos en los invertebrados reptantes. Un caracol se puede desplazar porque tiene un pie reptador netamente mucoso de adhesión reversible y deslizamiento controlado. Por cierto, de esta capacidad higroscópica nos hemos aprovechado cosméticamente en forma de la famosa baba de caracol, que tan de moda se puso hace unos años.

Nada más sofisticado que el mucus cervical

Y por último, si me permiten la licencia, en el caso del mucus cervical femenino, el que forma el flujo vaginal, podemos hablar de un “mucus inteligente”. Tanto, que sus mucinas MUC5B y MUC5AC son capaces de modificar su estructura y reología en respuesta directa a las hormonas sexuales, regulando así de forma activa el paso de los espermatozoides y, consecuentemente, la fertilidad. Así, la elevación de estrógenos durante nuestra fase ovulatoria vuelve al mucus “fértil” (elástico y fluido), facilitando la natación de los espermatozoides. Por el contrario, la progesterona elevada de la fase lútea densifica el mucus, que se transforma en una densa barrera a patógenos y una auténtica defensa inmunológica.

Visto lo visto, más que asqueroso el moco es una maravilla biológica casi perfecta e, indiscutiblemente, vital. Pero, no se confunda. Continúe reprobando el impresentable gesto de hurgarse la nariz de algunos, por favor.

The Conversation

A. Victoria de Andrés Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Mocos: ¿asquerosos o prodigiosos? – https://theconversation.com/mocos-asquerosos-o-prodigiosos-273127

El estilo pulcro e internacional de la ilustradora Luci Gutiérrez

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Julia Sainz Cortés, Docente universitaria e investigadora, UDIT – Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

Compendio de imágenes del Instagram de Luci Gutiérrez. Luci Gutiérrez/Instagram

Si usted abre una semana cualquiera la revista estadounidense The New Yorker, se encontrará con que la sección “Shouts and Murmurs” la ilustra habitualmente la española Luci Gutiérrez, Premio Nacional en 2023.

Su relación con la publicación neoyorquina se remonta a un viaje que hizo a esa ciudad, tras cursar estudios de ilustradora en la Escola Massana, con el objetivo de aprender inglés. Además de conseguirlo (al menos lo suficiente como para publicar un libro de gramática sobre el idioma), esta experiencia acabó convirtiéndose en una puerta de entrada a la prensa estadounidense. Así comenzó a colaborar con medios de gran prestigio como la revista ya citada, The New York Times y The Wall Street Journal

Gutiérrez, nacida en Barcelona en 1977, ha ilustrado asimismo numerosos libros –desde álbumes infantiles hasta títulos de contenido sexual– y obras más personales en las que explora su visión del mundo y sus propios temores. En varios de estos trabajos, la representación de la mujer y el género como sistema de opresión resultan ejes centrales.

Las ilustradoras en la España del siglo XX

Para contextualizar su lugar en la ilustración española conviene hacer un recorrido histórico.

La visibilidad profesional de las mujeres en ese ámbito se remonta a mediados del siglo XX. Hablamos de autoras nacidas a finales del XIX o principios del XX, como Carmen Barbará o Purita Campos, centradas mayoritariamente en la ilustración infantil o dirigida a público femenino. No obstante, algunas participaron también en trabajos de cartelería con contenido político.

En esta primera ola, encontramos la figura pionera de Núria Pompeia, nacida en 1931. Pompeia introdujo cambios significativos en el discurso icónico y textual y luchó explícitamente por sacar del silencio a las autoras, cuestionando el modelo machista que las había mantenido invisibles.

La situación de la mujer fue un tema transversal de su obra. Uno de sus logros más notables fue conectar con el público femenino, a quien el sector tradicionalmente había relegado a la prensa rosa o a los tebeos para chicas. Pompeia ofrecía representaciones reales de mujeres en cabeceras que hasta entonces no las habían tenido en cuenta.

Viñeta en la que una mujer se dispone a empezar una carrera de salto de vallas con un peso atado a la pierna.
Viñeta de Nuria Pompeia.
Instituto Quevedo de las Artes del Humor.

En este primer grupo se encuentran también ilustradoras autodidactas como Montse Clavé o Marika Vila, fuertemente vinculadas al activismo feminista.

En los años 80 surge una segunda ola de historietistas formadas en estudios artísticos reglados, como Isa Feu, Pilar Herrero, Laura Pérez Vernetti, Marta Guerrero y María Colino. Aunque se distancian de las reivindicaciones feministas explícitas, las mujeres y la sexualidad están fuertemente presentes en su obra.

Su producción destaca por la libertad creativa y estilística. Posiblemente, gracias a su tono erótico logran publicar en revistas de gran tirada y público mayoritariamente masculino como El Jueves o El Víbora. Este desplazamiento hacia la erótica y la pornografía coincide con un clima sociocultural marcado por el hedonismo y el individualismo de los años 80 y 90 en España. Estas décadas se consideran menos políticas y en ellas el feminismo se entendía con frecuencia como algo desfasado.

Llega Luci Gutiérrez

La situación actual de las mujeres en la ilustración ha cambiado sustancialmente, y hoy existe un número notable de ilustradoras de prestigio. Entre ellas se encuentra Luci Gutiérrez, con un estilo personal, clásico y despojado de artificios, centrado en la idea y el concepto.

Su trayectoria revela una preocupación clara por el género como sistema de dominación patriarcal. Esto se ve en la representación de mujeres diversas y, en ocasiones, poderosas o incluso violentas, en línea con su humor negro. Aunque debido a su flexibilidad profesional no puede considerarse una activista en sentido estricto, en sus proyectos personales emerge una mirada crítica hacia las desigualdades.

Esto se percibe, por ejemplo, en dos de sus libros ilustrados: English is not Easy y Las mujeres y los hombres.

Gramática en un libro ilustrado

English is not Easy surge de sus dificultades con el inglés durante su estancia neoyorquina. El libro funciona como un manual lingüístico atípico en el que entremezcla conceptos e ideas que rompen con las convenciones de un compendio de lecciones gramaticales. Su estilo visual se basa en la sencillez formal, el predominio de la línea y una paleta muy controlada. La obra utiliza únicamente el blanco, el negro y el rojo, un recurso cromático habitual en su trayectoria, que en ocasiones complementa con tonos vivos como el verde o el amarillo para enfatizar ciertos elementos.

Portada de English is not easy.

Luci Gutiérrez

En este libro combina ilustraciones inocentes con viñetas de humor negro o gran carga crítica. Un ejemplo destacado es la ilustración dedicada a los posesivos, donde aborda los asesinatos machistas y la percepción de algunas mujeres como propiedad.

El libro incluye numerosas escenas sobre las relaciones entre mujeres y hombres desde ópticas diversas, y destaca la variedad de cuerpos, edades y roles entre los personajes femeninos. Sus figuras apenas incorporan detalles accesorios y carecen de fondos, lo que refuerza la claridad del mensaje mediante poses y gestos expresivos.

Otra constante en su estilo es la combinación entre lo cotidiano y lo monstruoso o fantástico, mediante juegos de escala, hibridaciones y manipulaciones visuales vinculadas al texto. En muchos dibujos aparecen mujeres explorando su sexualidad o retratadas con sus caracteres sexuales expuestos, mientras que el cuerpo masculino se presta con frecuencia al sarcasmo al asociarlo a tópicos de la masculinidad. La temática se aborda con naturalidad y libertad.

Imagen de un hombre vestido y otro desnudo para enseñar el vocabulario en inglés.
Imagen de English Is Not Easy de Luci Gutierrez.
Luci Gutiérrez

En relación con el género como sistema de opresión, Gutiérrez manifiesta una preocupación recurrente por las limitaciones impuestas a los modales femeninos, ya sea representando personajes que se ajustan a los mandatos sociales o mostrando figuras femeninas que realizan acciones consideradas censurables o contrarias a los estereotipos.

Los 70 y el siglo XXI

Las mujeres y los hombres es un tomo diferente, de autoría ajena. Concebido originalmente en los años 1977 y 1978, el libro aborda el machismo y las desigualdades de género para un público infantil y juvenil. Media Vaca lo reeditó en 2015 dentro de la colección “Libros para mañana” considerando que el texto todavía estaba vigente.

Como ilustradora, Gutiérrez incorpora aquí, además del blanco, el negro y el rojo, un tono verde complementario, pero evita adjudicar cada color a un sexo concreto. El texto es directo y didáctico, y su aportación gráfica resulta especialmente significativa por las metáforas visuales que amplifican y contextualizan el mensaje. Una de las ilustraciones más potentes muestra simultáneamente la resistencia de la mujer frente al sistema que la oprime y el mandato de género como una carga para los propios hombres.

Un par de las imágenes de Las mujeres y los hombres.
Ilustración de Las mujeres y los hombres.
Media Vaca

El libro trata también la desigual participación de las mujeres en la toma de decisiones globales mediante una escena en la que cuatro líderes masculinos se pasan una pelota que simboliza el poder, mientras una mujer apenas logra acercarse. En el ámbito laboral, presenta a cuatro mujeres sosteniendo literalmente una mesa sobre la que descansa un directivo varón, metáfora del trabajo invisible que posibilita el éxito masculino.

Gran parte del contenido se centra en la educación diferenciada, los roles, los juegos y la diferente conducta de los adultos hacia niñas y niños, aspectos que la artista representa con gran precisión expresiva.

Como vemos, la inteligencia, humor e ingenio para traducir ideas en imágenes de Luci Gutiérrez explican el amplio reconocimiento alcanzado.

The Conversation

Este trabajo pertenece al proyecto “Mujeres + diseño (RED-Diseña) / Women + design” (INC-UDIT-2025-PRO20), un proyecto de investigación competitivo interno de UDIT; proyecto liderado por el Grupo de Investigación UDIT de Diseño, Cultura visual y Género (Grupo Genius), perteneciente a la Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología (UDIT) de Madrid (España).

ref. El estilo pulcro e internacional de la ilustradora Luci Gutiérrez – https://theconversation.com/el-estilo-pulcro-e-internacional-de-la-ilustradora-luci-gutierrez-269543

Inteligencia artificial y derechos digitales: ¿progreso o espejismo?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nuria Oliver, Directora de la Fundación ELLIS Alicante y profesora honoraria de la Universidad de Alicante, Universidad de Alicante

La inteligencia artificial (IA) hoy está presente, de manera invisible, en prácticamente todos los ámbitos de nuestra sociedad. Su adopción, a escala masiva, no tiene precedentes y el potencial que nos brinda para tener impacto social positivo es inmenso. De hecho, necesitamos apoyarnos en la IA para abordar los grandes retos del siglo XXI, desde el cambio climático al envejecimiento de la población. Nos puede ayudar, por ejemplo, a detectar tumores antes de que sean visibles al ojo humano en pruebas radiológicas, a reducir el consumo energético de nuestras ciudades, hogares y empresas, o a encontrar patrones en datos científicos que a los humanos nos llevaría décadas descubrir.

Una de las aspiraciones es que la IA nos haga más humanos al liberarnos de tareas repetitivas, mecánicas y de poco valor. Dicha aspiración es posible, pero su consecución no está garantizada. De hecho, si dejamos que la IA tome decisiones por nosotros en exceso, corremos el riesgo de atrofiar nuestras propias habilidades: el pensamiento crítico, la empatía, la creatividad, la comprensión lectora, la capacidad de escribir… Esto puede conducirnos no solo a una dependencia silenciosa, sino a la pérdida de habilidades que nos definen como humanos, como nuestra capacidad para utilizar el lenguaje.

No es la solución para todo

Además, vivimos en un momento de cierto solucionismo tecnológico que nos empuja a recurrir a la IA incluso donde una solución más simple sería más eficaz, entendible y sostenible y también menos arriesgada. Por ejemplo, ¿realmente necesitamos un asistente inteligente para encender las luces de nuestra casa o un modelo complejo para organizar un calendario que podríamos gestionar con una sencilla aplicación? Innovar no es acumular tecnología, sino mejorar de verdad la vida de las personas. En muchos casos, un buen diseño de procesos o una interfaz clara vuelven innecesarios millones de parámetros entrenados con cantidades ingentes de datos y con un consumo energético inmenso.

Una pregunta que surge con frecuencia es si la IA es más inteligente que nosotros, los humanos. Sin duda, no lo es. Los sistemas de IA actuales son excelentes realizando tareas muy concretas como jugar al ajedrez, clasificar imágenes, traducir de un idioma a otro, predecir patrones y generar texto plausible. Probablemente, sean mejores que el mejor de los humanos, pero solo saben hacer dicha tarea: es lo que se conoce como “inteligencia artificial específica”.

Esos mismos sistemas que tanto nos impresionan carecen, entre otras cosas, de comprensión del contexto, de modelo del mundo, de sentido común, de emociones, de capacidad para aprender constantemente y adaptarse, de consciencia… Son programas de ordenador, sin cuerpo y sin experiencia vital en el mundo físico. Y aunque sintamos la necesidad de compararnos, y en algunos casos nos parezca que su inteligencia supera a la nuestra, es importante recordarnos que dicha comparación no tiene sentido. Un debate más productivo es preguntarnos cómo podemos aprovechar las innegables capacidades de la IA para que los humanos desarrollemos todo nuestro potencial.

Original, pero no creativa

El debate se intensifica con la irrupción de las técnicas de IA generativa, capaces de crear imágenes, vídeos, música, texto, código o incluso moléculas de manera automática y casi instantánea. ¿Puede ser la inteligencia artificial creativa? Ese contenido puede ser original y sorprendente, pero no nace de experiencias, emociones o intenciones propias. Es el resultado de procesar y recombinar patrones aprendidos de millones de obras previas. Un pintor humano puede decidir romper con todas sus influencias por una convicción íntima; un modelo de IA, por definición, no tiene convicciones. Eso no significa que no pueda ser útil en procesos creativos: puede inspirar, explorar variaciones y desbloquear ideas, pero su creatividad es instrumental.

La creatividad humana, en cambio, es vivencial: lleva consigo el peso de nuestras historias, ideas, emociones, deseos o miedos. No olvidemos que la expresión creativa humana es mucho más que la obra creativa, producto de dicha creación. La expresión creativa es también el proceso, el mensaje, la intencionalidad, el contexto… elementos fundamentales que no existen cuando un algoritmo de IA generativa produce un poema, una canción o un diseño gráfico, por muy sofisticados que sean.

El entusiasmo colectivo con el que hemos adoptado la inteligencia artificial en nuestra sociedad viene acompañado a menudo por una peligrosa idea: que la IA es siempre sinónimo de progreso, entendido como mejora de la calidad de vida de las personas (de todas, no solo de algunas), así como del resto de seres vivos del planeta y el planeta en sí mismo. Una IA que optimiza la logística de un almacén puede resultar útil, pero si para lograrlo recurre a una vigilancia excesiva, consume cantidades ingentes de agua potable y electricidad y precariza el trabajo humano, ¿podemos llamarlo progreso?

En última instancia, la IA debería evaluarse no por lo impresionante que pueda ser su rendimiento, sino por su impacto en la sociedad.

Además, los sistemas de inteligencia artificial no son perfectos. Adolecen de limitaciones importantes que, entre otras cosas, impactan directamente en los derechos fundamentales de las personas, como son la discriminación, los sesgos y la estereotipación algorítmica; la falta de transparencia, diversidad y veracidad; la violación de la privacidad; la excesiva huella de carbono; la manipulación subliminal de nuestro comportamiento; la difícil reproducibilidad; y las vulnerabilidades de seguridad.

Tomemos, como ejemplo, el reto de la discriminación. Los sistemas de IA actuales están basados en métodos de aprendizaje estadístico que necesitan ser entrenados con cantidades ingentes de datos, datos que en muchos casos reflejan nuestras desigualdades y prejuicios. Por tanto, si no corregimos los sesgos, estereotipos y patrones de discriminación existentes en la sociedad, los algoritmos de IA, entrenados con datos humanos, no solo los replicarán, sino que en muchos casos los amplificarán. Así darán lugar, por ejemplo, a sistemas de contratación que penalizan sin querer a mujeres o minorías, aplicaciones de reconocimiento facial que fallan más en personas con ciertos tonos de piel o sistemas de recomendación que nos encierran en burbujas de información y cámaras de resonancia que refuerzan nuestras propias creencias y prejuicios.

La discriminación automatizada no es más aceptable que la humana; de hecho, puede ser más peligrosa por su inmensa escalabilidad y su aparente –que no real– objetividad matemática. Además, las consecuencias negativas fruto del uso de la IA no solo son resultado de una negligencia o diseño deficiente, sino que también pueden ser intencionales, como cuando se usa la IA para manipular elecciones o vigilar masivamente a la población. Pero en todos los casos, el daño es real.

El código FATEN

El carácter transversal de la IA, es decir, su capacidad para ser aplicada prácticamente en todos los ámbitos y sectores de la sociedad, la dota de un inmenso poder, lo que nos obliga a preguntarnos cómo mitigar sus riesgos, invirtiendo en investigación en inteligencia artificial responsable, acompañando su despliegue en la sociedad con regulaciones sólidas, auditorías independientes y un compromiso ético firme e integrando los derechos digitales desde su concepción. Para recordar qué características debemos exigir a los sistemas de IA me gusta utilizar el acrónimo en inglés FATEN:

  1. F de fairness o justicia. Exigir garantías de no discriminación, sesgos o estereotipación fruto del uso de sistemas de IA.

  2. A de autonomy o autonomía. Según este valor central en la ética occidental, cada persona debería tener la capacidad de decidir sus propios pensamientos y acciones, asegurando por tanto la libre elección, la libertad de pensamiento y de acción. Sin embargo, hoy en día podemos construir modelos computacionales de nuestros deseos, necesidades, personalidad y comportamiento con la capacidad de influir en nuestras decisiones y acciones de manera subliminal, como ha quedado patente en los procesos electorales de Estados Unidos y el Reino Unido. Por ello, deberíamos garantizar que los sistemas inteligentes tomen las decisiones preservando siempre la autonomía y la dignidad humanas.

    La A también es de accountability o atribución de responsabilidad. Es decir, se trata de tener claridad a la hora de atribuir responsabilidad de las consecuencias de las decisiones algorítmicas. Y de augmentation o aumento, de manera que los sistemas de IA se utilicen para aumentar o complementar la inteligencia humana, no para reemplazarla.

  3. T de trust o confianza. La confianza es un pilar básico en las relaciones entre humanos e instituciones. La tecnología necesita un entorno de confianza con sus usuarios que cada vez delegan (delegamos) más nuestras vidas a servicios digitales. Para que exista confianza, han de cumplirse tres condiciones: (1) la competencia, es decir, la habilidad para realizar con solvencia la tarea comprometida; (2) la fiabilidad, es decir, la competencia sostenida en el tiempo; y (3) la honestidad y transparencia.

    Por ello, la T también es de transparency o transparencia. Hace referencia a la cualidad de poder entender un modelo o un proceso computacional. Estos serán transparentes si una persona puede observarlos y entenderlos con facilidad.

    Las decisiones algorítmicas pueden ser opacas por tres motivos: intencionalmente, para proteger la propiedad intelectual de los creadores de dichos algoritmos; debido a una falta de conocimiento por parte de los usuarios que les impida entender cómo funcionan los algoritmos y modelos computacionales construidos a partir de los datos; e intrínsecamente, dado que ciertos métodos de aprendizaje por ordenador (por ejemplo, modelos de deep learning o aprendizaje profundo) son extremadamente complejos.

    Asimismo, es imprescindible que los sistemas de inteligencia artificial sean transparentes no solo con relación a qué datos captan y analizan sobre el comportamiento humano y para qué propósitos, sino también respecto a en qué situaciones los humanos están interaccionando con sistemas artificiales (por ejemplo, chatbots) o con otros humanos.

  4. E de education o educación. Es decir, invertir en educación a todos los niveles, empezando por la educación obligatoria. En el libro Los nativos digitales no existen. Cómo educar a tus hijos para un mundo digital (Deusto, 2017) escribí un capítulo llamado “Eruditos Digitales” donde enfatizo la necesidad de enseñar tanto pensamiento computacional desde primero de primaria, como de desarrollar el pensamiento crítico, la creatividad y habilidades de las inteligencias social y emocional.

    Hoy en día no estamos desarrollando estas facultades, pero cada vez van a resultar más importantes para nuestra salud mental y nuestra coexistencia pacífica y armoniosa tanto con la tecnología como con otros humanos y con nuestro planeta. La adopción masiva de herramientas de inteligencia artificial generativa de textos, música, audios o vídeos cuestiona los modelos tradicionales de enseñanza y evaluación, dado que cualquier estudiante puede, en cuestión de segundos, producir redacciones, comentarios, resúmenes o artículos –veraces o no– sobre prácticamente cualquier tema y en cualquier idioma.

    El nivel de competencia de estos sistemas nos ha sorprendido a todos y todas, expertos y legos en la materia. Su falta de rigor y veracidad hace, hoy más que nunca, relevante la necesidad de desarrollar el espíritu crítico y de validar y contrastar la información con fuentes reputadas y solventes.

    Sin duda, cada vez más a menudo, no podremos ni deberemos creer todo lo que leemos, escuchamos o vemos en el mundo digital. La educación también es necesaria para la ciudadanía, los profesionales –sobre todo a aquellos cuyas profesiones están siendo transformadas por la tecnología–, los trabajadores del sector público y nuestros representantes políticos. Una apuesta ambiciosa por la educación en competencias tecnológicas es vital para poder reducir la situación de asimetría en la que nos encontramos inmersos hoy en día: asimetría con respecto al acceso a los datos y, aún más importante, con respecto al acceso al conocimiento experto para saber qué hacer con dichos datos. Comparto las palabras de Marie Curie: “Nada en la vida debería temerse, sino entenderse. Ahora es momento de entender más para así temer menos”.

    La E también es de beneficence o beneficiencia, es decir, maximizar el impacto positivo del uso de la inteligencia artificial, con sostenibilidad, diversidad, honestidad y veracidad. Porque no olvidemos que no todo desarrollo tecnológico es progreso. Y a lo que deberíamos aspirar y en lo que deberíamos invertir es en el progreso, entendido como una mejora en la calidad de vida de las personas, del resto de seres vivos y de nuestro planeta.

    Y de equidad. El desarrollo y crecimiento de internet y de la World Wide Web durante la Tercera y Cuarta Revolución Industrial ha sido sin duda clave para la democratización del acceso al conocimiento. Sin embargo, los principios de universalización del conocimiento y democratización del acceso a la tecnología están siendo cuestionados hoy en día en gran parte por la situación de dominancia extrema de las grandes empresas tecnológicas americanas y chinas. Es el fenómeno llamado “winner takes all” (el ganador se lo lleva todo). Juntos, estos gigantes tecnológicos tienen un valor de mercado de más de 5 millones de millones (billones) de euros y unas cuotas de mercado en EE. UU. de más de un 90 % en las búsquedas de internet (Google), de un 70 % de las redes sociales (Facebook) o de un 50 % del comercio electrónico (Amazon).

    En consecuencia, un elevado porcentaje de los datos sobre el comportamiento humano existentes hoy en día son datos privados, captados, analizados y explotados por estas grandes empresas tecnológicas que conocen no solo nuestros hábitos, necesidades, intereses o relaciones sociales, sino también nuestra orientación sexual o política, nuestros niveles de felicidad, de educación o de salud mental. Por tanto, si queremos maximizar el impacto positivo del desarrollo tecnológico y, en particular, de la inteligencia artificial en la sociedad –dado que dicha inteligencia necesita datos para poder aprender– deberíamos plantearnos nuevos modelos de propiedad, gestión y regulación de los datos. Sin embargo, la complejidad en su aplicación práctica pone de manifiesto la dificultad para definir e implementar el concepto de “propiedad” cuando hablamos de un bien intangible, distribuido, variado, creciente, dinámico y replicable infinitas veces a coste prácticamente cero.

  5. N de non-maleficence o no maleficiencia. Se trata de minimizar el impacto negativo que pueda derivarse del uso de las decisiones algorítmicas. Para ello, es importante aplicar un principio de prudencia, así como garantizar la seguridad, fiabilidad y reproducibilidad de los sistemas, preservando siempre la privacidad de las personas.

Solo cuando respetemos estos requisitos seremos capaces de avanzar y conseguir una inteligencia artificial socialmente sostenible, por y para las personas, ayudándonos a desarrollar nuestro potencial y salvaguardando lo que no queremos perder. Porque el verdadero avance no será el que nos deslumbre con algoritmos más rápidos o modelos más grandes, sino el que nos permita vivir mejor, con más justicia, más libertad, prosperidad y, sobre todo, sin perder lo que nos define como seres humanos.

Precisamente, para contribuir a hacer realidad esa visión es para lo que hemos creado ELLIS Alicante. Les invito a unirse a nuestra causa, apoyando el trabajo de nuestra fundación.


La versión original de este artículo se ha publicado en la Revista Telos, de Fundación Telefónica.


The Conversation

Nuria Oliver no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Inteligencia artificial y derechos digitales: ¿progreso o espejismo? – https://theconversation.com/inteligencia-artificial-y-derechos-digitales-progreso-o-espejismo-272967

Accidente de Adamuz: los sistemas de señalización, claves en la gestión del tráfico de la alta velocidad en España

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Gutiérrez Hita, Profesor titular de Universidad. Economía industrial (transporte, energía, telecomunicaciones), Universidad Miguel Hernández

El trágico accidente en la línea de alta velocidad entre Andalucía y Madrid deja en evidencia la necesidad de actualizar el sistema ferroviario español.

Estos son los hechos: un convoy de la empresa Iryo colisionó con una unidad de Renfe a las 19.45 de la tarde del domingo 18 de enero en la aguja (desvío) de entrada a la estación de Adamuz, en Córdoba. El tren Iryo 6189, procedente de Málaga y con destino Madrid, se había inscrito en el cambio de vías, pero la información actual es que los tres últimos coches saltaron por encima de la aguja. El resultado es que descarrilaron e impactaron con el servicio Alvia 2384 de Renfe, que hacía el trayecto entre Madrid y Huelva en sentido contrario.

La apertura a la competencia

Aunque el mercado español de transporte ferroviario de personas se abrió a nuevos competidores en mayo de 2021, hasta principios de 2023 los únicos trenes que podían circular por el corredor Andalucía-Madrid eran los de la empresa estatal Renfe. La razón es que en esas vías no estaba actualizado el sistema de bloqueo y seguridad.

Tras la presión de los nuevos operadores OUIGO (de la empresa estatal francesa SNCF) e Iryo (propiedad de Trenitalia, AirNostrum y Globalia), que ya estaban presentes en los corredores Madrid-Barcelona y Madrid-Levante, el corredor andaluz se abrió a la competencia. Esto incrementó la frecuencia de paso y amplió la capacidad de elección de los usuarios.

La línea de alta velocidad de Madrid a Andalucía es la más antigua de España (1992). Pese a que se ha mejorado y actualizado en varios puntos, sus sistemas de seguridad necesitan una renovación inmediata.




Leer más:
Liberalización de trenes de pasajeros en España: ¿alta velocidad con alta competencia?


Los sistemas de bloqueo

En los casi 227 000 km de red ferroviaria de la UE conviven mas de 25 lenguajes ferroviarios diferentes y no operables entre sí. Estos sistemas (el LZB aleman, el Crocodrile francés, el BACC italiano, el Asra español, etc.) son los que controlan y hacen posible la circulación segura de los trenes.

En el corredor ferroviario Andalucía-Madrid permanece en activo el sistema alemán de bloqueo LZB, Linienzugbeeinflussung, instalado para la línea de alta velocidad. Aunque eficiente, este sistema es superado por el ERTMS, European Rail Traffic Management System, el método europeo de gestión del tráfico ferroviario que ya está instalado en las líneas más modernas.

Las especificaciones del ERTMS provienen de la Directiva del Consejo de la Unión Europea 96/48/EC. El objetivo es que este sistema sustituya por completo a los sistemas nacionales y que esté plenamente desplegado en todo el territorio de la UE en 2050. El objetivo intermedio es que en 2030 se utilice en los 51 000 km de los nueve corredores principales de la red básica de transporte ferroviario de Europa.

En la actualidad, en España coexiste el nuevo sistema ERTMS con el antiguo sistema LZB, que los trenes modernos leen con una trampa técnica, mediante el uso de módulos STM (Specific Transmission Module).

Posibles causas del accidente

Las causas del accidente aún no están claras, pero es poco probable que sea un fallo del convoy por varias razones: los trenes siniestrados son modernos y nuevos, con poco desgaste, y la última inspección técnica del tren Iryo 6189 se había realizado 4 días antes. Entre otras muchas cosas, se revisa el estado de las pestañas de las ruedas, posibles roturas por estrés, los distintos tipos de freno, etc.

Hasta donde sabemos, también es nueva la infraestructura en ese punto, por lo que la geometría de la vía (curvas, rectas, pendientes, rampas) debe estar en perfectas condiciones. Queda entonces la posibilidad de que la aguja del desvío no haya hecho bien su función.

En todas las estaciones intermedias que no son de gran capacidad (esto excluye a estaciones como Albacete-Los Llanos, que es intermedia pero de gran capacidad, con muchas vías de estacionamiento y múltiples cambios de vía) existen vías de sobrepaso o apartaderos para que los trenes se estacionen y dejen pasar a otros que puedan venir por detrás y sin parada en esa estación.

La unidad de tren Iryo estaba cambiando de vía para estacionarse. Una hipótesis abierta es que el mecanismo de desvío actuó bien en un principio por la señal que manda el sistema STM de lectura del LZB, pero que, por alguna razón, la aguja del desvío se movió a posición “recta” antes de tiempo. Esto habría hecho chocar la rueda derecha de la unidad Iryo, saltando por encima hacia la vía contigua por la fuerza centrífuga y la velocidad, en dirección contraria al desvío, hacia la unidad de Renfe. Esta unidad Alvia se desplazaba en sentido contrario, siendo arrollada desde la cabina y hasta un número indeterminado de coches.

Otra posibilidad es que hubiese un objeto en la vía, pero entonces el tren habría descarrilado desde el principio.

Una insignia de fiabilidad y puntualidad en entredicho

Lo cierto es que la alta velocidad en España es un estandarte de fiabilidad, modernidad y visión de futuro que se ha ido deteriorando poco a poco. Los retrasos han pasado de ser inexistentes a ser de muchos minutos, lo que ha llevado a Renfe a retirar el compromiso de tiempo y devolución del coste del billete.

Los continuos incidentes en la infraestructura gestionada por la empresa estatal ADIF con las catenarias, frenos y enganches (como en el túnel que une Atocha con Chamartín) han menoscabado la confianza del usuario.




Leer más:
La red ferroviaria española necesita inversiones en mantenimiento y no tanto que se construyan nuevas líneas


Por último, los vaivenes políticos han impedido el desarrollo de un plan de viabilidad, modernización y estructura de la red único y consensuado, que proporcione un medio de transporte seguro y acorde con la creciente demanda de servicios ferroviarios, en detrimento del avión para distancias de hasta 800-1 000 kilómetros.

La realidad es que el accidente de Adamuz ha provocado al menos 39 muertos, decenas de heridos y una imagen de deterioro del sistema ferroviario español. Los responsables políticos y técnicos deberán asumir responsabilidades, al margen de idearios y estrategias de supervivencia. Está en juego un transporte usado por un número creciente de usuarios en los sectores de negocios y turismo, y que constituye un aporte importante a la vertebración del país.

The Conversation

Carlos Gutiérrez Hita recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y de la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo de la Generalitat Valenciana.

ref. Accidente de Adamuz: los sistemas de señalización, claves en la gestión del tráfico de la alta velocidad en España – https://theconversation.com/accidente-de-adamuz-los-sistemas-de-senalizacion-claves-en-la-gestion-del-trafico-de-la-alta-velocidad-en-espana-273821

Los sistemas de señalización, claves en la gestión del tráfico de la alta velocidad en España

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Gutiérrez Hita, Profesor titular de Universidad. Economía industrial (transporte, energía, telecomunicaciones), Universidad Miguel Hernández

El trágico accidente en la línea de alta velocidad entre Andalucía y Madrid deja en evidencia la necesidad urgente de actualizar el sistema ferroviario español.

Estos son los hechos: un moderno convoy de la empresa Iryo colisionó con una unidad de Renfe a las 19.45 de la tarde del domingo 18 de enero en la aguja (desvío) de entrada a la estación de Adamuz, en Córdoba. El tren Iryo 6189, procedente de Málaga y con destino Madrid, se había inscrito en el cambio de vía, pero la información actual es que, literalmente, los tres últimos coches saltaron por encima de la aguja desviada que da acceso a la vía que colinda con el andén, dejando la principal expédita. El resultado es que descarrilaron e impactaron con el servicio Alvia 2384 de Renfe –que hacía el trayecto entre Madrid y Huelva en sentido contrario– en un violento choque, sumando sus velocidades, aún desconocidas.

La apertura a la competencia

Aunque el mercado español de transporte ferroviario de personas se abrió a nuevos competidores en mayo de 2021, hasta principios de 2023 los únicos trenes que podían circular por el corredor Andalucía-Madrid eran los de la empresa estatal Renfe. La razón es que en esas vías no estaba actualizado el sistema de bloqueo y seguridad.

Tras la presión de los nuevos operadores OUIGO (de la empresa estatal francesa SNCF) e Iryo (propiedad de Trenitalia y sus socios españoles AirNostrum y Globalia), que ya estaban presentes en los corredores Madrid-Barcelona y Madrid-Levante, el corredor andaluz se abrió a la competencia. Esto incrementó la frecuencia de paso y amplió la capacidad de elección de los usuarios.

La línea de alta velocidad de Madrid a Andalucía es la más antigua de España (1992). Pese a que se ha mejorado y actualizado en varios puntos, sus sistemas de seguridad necesitan una renovación inmediata.




Leer más:
Liberalización de trenes de pasajeros en España: ¿alta velocidad con alta competencia?


Los sistemas de bloqueo

En los casi 227 000 km de red ferroviaria de la UE conviven mas de 25 lenguajes ferroviarios diferentes y no operables entre sí. Estos sistemas (el LZB aleman, el Crocodrile francés, el BACC italiano, el Asra español, etc.) son los que controlan y hacen posible la circulación segura de los trenes.

En el corredor ferroviario Andalucía-Madrid permanece en activo el sistema alemán de bloqueo LZB, Linienzugbeeinflussung, instalado para la línea de alta velocidad. Aunque eficiente, este sistema es superado por el ERTMS, European Rail Traffic Management System, el método europeo de gestión del tráfico ferroviario que ya está instalado en las líneas más modernas.

Las especificaciones del ERTMS provienen de la Directiva del Consejo de la Unión Europea 96/48/EC. El objetivo es que este sistema transeuropeo sustituya por completo a los sistemas nacionales y que esté plenamente desplegado en todo el territorio de la UE en 2050. El objetivo intermedio es que en 2030 se utilice en los 51 000 km de los nueve corredores principales de la red básica de transporte ferroviario de Europa.

En la actualidad, en España coexiste el nuevo sistema ERTMS con el antiguo sistema LZB, que los trenes modernos leen con una trampa técnica, mediante el uso de módulos STM (Specific Transmission Module).

Posibles causas del accidente

Las causas del accidente aún no están claras, pero es poco probable que sea un fallo del convoy por varias razones: los trenes siniestrados son modernos y nuevos, con poco desgaste, y la última inspección técnica del tren Iryo 6189 se había realizado 4 días antes. Entre otras muchas cosas, se revisa el estado de las pestañas de las ruedas, posibles roturas por estrés, los distintos tipos de freno, etc.

Hasta donde sabemos, también es nueva la infraestructura en ese punto, por lo que la geometría de la vía (curvas, rectas, pendientes, rampas) debe estar en perfectas condiciones. Queda entonces la posibilidad de que la aguja del desvío no haya hecho bien su función.

En todas las estaciones intermedias que no son de gran capacidad (esto excluye a estaciones como Albacete-Los Llanos, que es intermedia pero de gran capacidad, con muchas vías de estacionamiento y múltiples cambios de vía) existen vías de sobrepaso o apartaderos para que los trenes se estacionen y dejen pasar a otros que puedan venir por detrás y sin parada en esa estación.

La unidad de tren Iryo estaba cambiando de vía para estacionarse. Una hipótesis abierta es que el mecanismo de desvío actuó bien en un principio por la señal que manda el sistema STM de lectura del LZB, pero que, por alguna razón, la aguja del desvío se movió a posición “recta” antes de tiempo. Esto habría hecho chocar la rueda derecha de la unidad Iryo, saltando por encima hacia la vía contigua por la fuerza centrífuga y la velocidad, en dirección contraria al desvío, hacia la unidad de Renfe. La unidad Alvia se desplazaba en sentido contrario, siendo arroyada desde la cabina y hasta un número indeterminado de coches, como se puede ver en las imágenes difundidas.

Otra posibilidad es que hubiese un objeto en la vía, pero entonces el tren habría descarrilado desde el principio.

Una insignia de fiabilidad y puntualidad en entredicho

Lo cierto es que la alta velocidad en España es un estandarte de fiabilidad, modernidad y visión de futuro que se ha ido deteriorando poco a poco. Los retrasos han pasado de ser inexistentes a ser de muchos minutos, lo que ha llevado a Renfe a retirar el compromiso de tiempo y devolución del coste del billete.

Los continuos incidentes en la infraestructura gestionada por la empresa estatal ADIF con las catenarias, frenos y enganches (como en el túnel que une Atocha con Chamartín) han menoscabado la confianza del usuario.




Leer más:
La red ferroviaria española necesita inversiones en mantenimiento y no tanto que se construyan nuevas líneas


Por último, los vaivenes políticos han impedido el desarrollo de un plan de viabilidad, modernización y estructura de la red único y consensuado, que proporcione un medio de transporte seguro y acorde con la creciente demanda de servicios ferroviarios, en detrimento del avión para distancias de hasta 800-1 000 kilómetros.

La realidad es que en estos momentos hay al menos 39 muertos, decenas de heridos y una imagen de deterioro del sistema ferroviario español. Los responsables políticos y técnicos deberán asumir responsabilidades, al margen de idearios y estrategias de supervivencia. Está en juego un transporte usado por un número creciente de usuarios en los sectores de negocios y turismo, y que constituye un aporte importante a la vertebración del país.

The Conversation

Carlos Gutiérrez Hita recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y de la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo de la Generalitat Valenciana.

ref. Los sistemas de señalización, claves en la gestión del tráfico de la alta velocidad en España – https://theconversation.com/los-sistemas-de-senalizacion-claves-en-la-gestion-del-trafico-de-la-alta-velocidad-en-espana-273821

La conversación docente: enseñar a estudiar eficazmente

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Catalán, Editora de Educación, The Conversation

Kyryk Ivan/shutterstock, CC BY

Una de las frases más escuchadas en un aula podría ser: “¿Esto entra en el examen?”. La mayor preocupación de los estudiantes, desde el día “uno”, son las notas. Pero mientras los docentes y las clases se orientan a dar el contenido que “entra” en el examen, pocas veces se dedica tiempo a enseñar cómo aprenderlo.

Esto deja a muchos estudiantes perdidos, dedicando horas a tareas poco útiles o sencillamente contraproducentes. ¿Cuántas veces hemos sentido, o hemos oído aquello de “es que no me entra”? ¿Por qué a veces por más que lo intentemos no podemos aprendernos algo? La capacidad de concentración, por desgracia, no se enciende con un interruptor ni depende solo de la voluntad.

Noelia Valle, experta y divulgadora de la Universidad Francisco de Vitoria, lo explica con el siguiente ejemplo: “Imagine intentar llenar una botella de agua con una manguera de bomberos a máxima potencia. La mayor parte del agua se derramaría y la botella seguiría medio vacía. Algo muy similar ocurre en nuestro cerebro cuando intentamos aprender por acumulación y por eso todos nos hemos descubierto alguna vez leyendo un texto una y otra vez sin ser capaz de retener nada.”

La frustración de hacer mal un examen, después de pasar muchas horas delante de unos apuntes o un libro, con la falsa impresión de haberlo “entendido” y aprendido todo, es una experiencia común a muchos estudiantes. Para enseñarles a estudiar, necesitamos entender cómo funciona el cerebro, cómo conseguimos acceder a contenido que hemos memorizado, de qué manera lograr que ese contenido no se olvide inmediatamente y esté accesible no sólo en el momento de “vomitarlo” en una hoja de examen, sino mucho después.

No se trata de pasar muchas horas delante de los apuntes. “El cerebro humano no aprende por acumulación, sino por integración”, nos explica esta investigadora y docente, en su interesantísimo artículo sobre la “carga cognitiva” y su papel en el funcionamiento de la memoria de trabajo, verdadera clave del éxito académico. Los docentes tienen un papel fundamental tanto en el material que presentan a sus alumnos como en la manera de ofrecérselo.

Otro fallo común es la “ilusión de conocimiento”: ese exceso de confianza que nos convence de que nos sabemos algo porque lo hemos escuchado en clase o lo hemos leído y lo hemos entendido. ¿A quién no le ha pasado alguna vez? ¿Y quién no ha escuchado a un docente desesperarse porque sus alumnos lo miran explicar pero no apuntan nada? “Total, está en los apuntes virtuales o en el libro”, ¿no?“ Pues no: tomar apuntes, especialmente a mano, es la base fundamental sobre la que construir ese estudio eficaz. No de cualquier forma, claro: la toma de apuntes también es una ciencia.

Otros factores influyen en la eficacia a la hora de estudiar: cuestiones fisiológicas (la disciplina, los descansos, la alimentación y el sueño) y emocionales: la sensación de autoeficiencia, la motivación, la perseverancia… Pero casi nada de esto se explica en clase. Dejamos que espontáneamente los estudiantes vayan descubriendo qué métodos les funcionan mejor, con el resultado que a menudo hasta en la educación superior muchos están todavía dedicando horas y horas a “hincar los codos” cuando podrían usar su cerebro de manera más eficiente.

The Conversation

ref. La conversación docente: enseñar a estudiar eficazmente – https://theconversation.com/la-conversacion-docente-ensenar-a-estudiar-eficazmente-273824

Las múltiples formas de la inteligencia: de la lógica a la belleza

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Santiago Iñiguez de Onzoño, Presidente IE University, IE University

Entre las formas de inteligencia a menudo olvidadas hay una especialmente relevante: la inteligencia estética, entendida como la capacidad de comprender, analizar, producir o crear obras de arte. Gorodenkoff/Shutterstock

Durante más de un siglo, la medida dominante de la inteligencia humana ha sido el (test de cociente intelectual (CI, IQ test)), una herramienta concebida para cuantificar la capacidad de razonamiento a través de la resolución de problemas lingüísticos y lógico-matemáticos.

Inteligencia: una cuestión poliédrica

Sin embargo, un número creciente de académicos y pedagogos ha cuestionado si este enfoque tan reduccionista y limitante logra realmente captar toda la amplitud del potencial humano.

Entre los críticos más influyentes se encuentra Howard Gardner, de la Universidad de Harvard, cuya teoría de las inteligencias múltiples sostiene que las medidas tradicionales no logran dar cuenta de las habilidades cognitivas e interpersonales, igualmente necesarias para el aprendizaje, el desarrollo personal y, por supuesto, el éxito profesional.

Gardner identificó al menos nueve formas distintas de inteligencia: espacial, lingüística, lógico matemática, corporal sinestésica, musical, interpersonal,intrapersonal, naturalista y existencial. Los sistemas educativos, sin embargo, han tendido a enfatizar únicamente las tres primeras, descuidando las demás formas de talento y capacidad.

Las consecuencias de esta omisión son evidentes. Muchos de los emprendedores más exitosos de nuestro tiempo surgieron de contextos no académicos, con escasa formación formal en disciplinas convencionales. Su éxito pone de relieve que el talento suele hallarse en ámbitos que trascienden los parámetros estrechamente definidos de la inteligencia tradicional.

La inteligencia no solo se hereda, se cultiva

Otros investigadores, siguiendo esta línea, desarrollaron la teoría de la inteligencia emocional: la capacidad de percibir, comprender e integrar las emociones de un modo que configure nuestra conducta y nuestras relaciones. Daniel Goleman, que popularizó este concepto, sostiene que la inteligencia emocional no es innata sino cultivada. Habilidades como la autoconciencia, la conciencia social y la gestión de las relaciones pueden desarrollarse mediante una práctica deliberada y, cuando se dominan, enriquecen de forma decisiva el liderazgo.

Todos conocemos a analistas brillantes, dotados de una capacidad intelectual prodigiosa, que carecen de las competencias emocionales necesarias para dirigir equipos, lo que les dificulta alcanzar posiciones de influencia. Del mismo modo, abundan los líderes con un CI promedio que han alcanzado relevancia precisamente porque invirtieron en desarrollar su inteligencia emocional.

La ciencia ha rebatido la creencia de que la inteligencia es enteramente genética. Como ha demostrado Richard Nisbett, catedrático de Psicología en la Universidad de Michigan, cada vez resulta más evidente que la inteligencia puede ser modificada por el entorno.

Los ambientes educativos han evolucionado de tal manera que hacen a las poblaciones más inteligentes, y en formas más diversas, que en el pasado. Los docentes desempeñan un papel decisivo en este proceso. La mayoría de nosotros puede evocar al menos a un maestro o maestra cuya influencia modeló nuestra trayectoria, que reconoció en nosotros un potencial aún oculto y que supo hacer aflorar capacidades que de otro modo habrían permanecido latentes.

Inteligencia, arte, belleza

Entre las formas de inteligencia a menudo olvidadas hay una especialmente relevante: la inteligencia estética, entendida como la capacidad de comprender, analizar, producir o crear obras de arte. Históricamente, una de las formas de cultivarla era el Grand Tour: el viaje por Europa que realizaban los jóvenes aristócratas ingleses en los siglos XVIII y XIX.

Al recorrer Francia e Italia, accedían directamente a distintas culturas, artes y tradiciones, adquiriendo no solo conocimiento, sino también perspectiva, carácter y la capacidad reflexiva necesaria para afrontar la vida adulta.

Schiller: la belleza como fuerza liberadora

En sus “Cartas sobre la educación estética del hombre”, Friedrich Schiller (1759-1805) subrayó este papel de la belleza como fuerza de liberación interior.

Reflexionando sobre los fracasos de la Revolución francesa, Schiller concluyó que la libertad política no podía asegurarse únicamente mediante leyes: requería de una libertad interior, cultivada a través de la experiencia estética.

Schiller describía a la humanidad como dividida entre dos impulsos: el sensible, que nos ata al deseo y al cambio, y el formal, que nos atrae hacia la permanencia y la razón. Esta tensión fragmenta al individuo y desestabiliza la sociedad. Su solución fue el “impulso de juego”, que se manifiesta en la experiencia de la belleza y el arte, en la que los seres humanos son a la vez racionales y sensibles, no sujetos ni a la necesidad ni a la obligación, sino libres.

Para él, la educación estética no era un lujo, sino el fundamento de toda sociedad verdaderamente humana. Sin ella, las revoluciones corren el riesgo de degenerar en violencia o tiranía; con ella, los ciudadanos, formados en la belleza, poseen la armonía interior indispensable para sostener la libertad.

Hume: el poder civilizador de las artes

Una generación antes, David Hume (1711-1776) había defendido de forma similar el poder civilizador de las artes. En su breve ensayo “Sobre la delicadeza del gusto y de la pasión”(1777), distinguía entre dos formas de delicadeza que configuran el carácter humano.

La delicadeza de la pasión se refiere al grado de intensidad emocional con el que uno vive la fortuna o la desgracia. Quienes sienten con intensidad experimentan la alegría con mayor fuerza, pero también sufren más profundamente la adversidad y la crítica.

Los individuos templados, en cambio, afrontan los altibajos de la vida con ecuanimidad. Hume concluía que, en conjunto, es preferible ser templado que ser apasionado puesto que en la vida predominan la pena y la adversidad sobre el placer y la dicha.

La delicadeza del gusto se cultiva mediante la apreciación de la literatura, la música y las artes. Quienes poseen un gusto refinado experimentan un profundo placer en ellas, mientras que quienes carecen de él permanecen indiferentes. Hume sostenía que la delicadeza del gusto puede contrarrestar los dolores de la pasión. Robustecer nuestro juicio y ampliar nuestra perspectiva, nos enseña a considerar las pequeñas desdichas como triviales, al tiempo que nos proporciona fuentes de alegría bajo nuestro propio control.

Esta idea sigue siendo sorprendentemente actual. El cultivo de la inteligencia estética no solo mejora la resiliencia, sino también las competencias de gestión intercultural. Como observó Hume, no puede persuadirse a quien no está acostumbrado a la música italiana de que esta supera a una melodía escocesa. La apreciación cultural exige exposición, paciencia y formación.

Tanto en la vida profesional como en la personal, el desarrollo conjunto de la delicadeza del gusto fomenta la afinidad intelectual y fortalece los vínculos. Hume incluso señalaba que favorece el amor y la amistad, al volvernos más selectivos en nuestras relaciones y menos dependientes de la compañía de la multitud.

Una educación que enseñe a apreciar y reflexionar

Consideradas en conjunto, la teoría de las inteligencias múltiples, la investigación sobre la inteligencia emocional y las reflexiones filosóficas de Schiller y Hume apuntan hacia una misma conclusión: la educación debe ser más amplia, más profunda y más humana, y preparar a las personas no solo para calcular o analizar, sino también para empatizar, apreciar, reflexionar e imaginar.

En suma, debe cultivar el conjunto pleno de las inteligencias humanas, incluida la estética. Porque al hacerlo no solo se forma a profesionales más educados sino a seres humanos más libres, sabios y resilientes, preparados para afrontar tanto los desafíos de su tiempo como las exigencias intemporales de vivir bien.

The Conversation

Santiago Iñiguez de Onzoño no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Las múltiples formas de la inteligencia: de la lógica a la belleza – https://theconversation.com/las-multiples-formas-de-la-inteligencia-de-la-logica-a-la-belleza-273380

Así puede ayudar la construcción con madera a solucionar el problema de la vivienda y reducir emisiones

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Vicente Oliver Villanueva, Catedrático de universidad en el Instituto Universitario de Tecnologías de la Información y Comunicaciones, Universitat Politècnica de València

Construcción prefabricada con madera CLT de pinos mediterráneos en el campus de la Universitat Politècnica de València. Salvador Gilabert Sanz, CC BY-SA

Mientras el precio de la vivienda sube y el planeta se calienta, una revolución silenciosa está tomando forma en aserraderos e industrias de la madera también en el sur de Europa. La combinación de madera local, corcho natural y sistemas prefabricados está transformando la manera en que construimos: menos emisiones, menos costes logísticos y mayor rapidez.

Proyectos europeos como SUDOE IMIP y Horizon Europe INFORMA demuestran que la vivienda del futuro puede ser sostenible, asequible y basada en recursos renovables gestionados de forma responsable.

La vivienda es hoy una urgencia social, económica y ambiental. Millones de personas buscan un hogar accesible, mientras la construcción sigue siendo uno de los sectores más contaminantes del planeta, responsable del 39 % de las emisiones globales de CO₂.

La paradoja es evidente: edificamos para mejorar la calidad de vida, pero nuestras ciudades contribuyen al deterioro climático. En este contexto, la innovación no pasa solo por las tecnologías digitales, sino también por repensar los materiales con los que construimos. Y una de las soluciones más prometedoras está en nuestros bosques: la madera.

Prestaciones comparables al hormigón o al acero

Durante décadas, la madera fue vista como un material del pasado, ligado a construcciones rurales. Sin embargo, los avances en ingeniería, como la fabricación aditiva o impresión 3D, han revolucionado su papel. Hoy se utiliza en edificios de media y gran altura con prestaciones comparables al hormigón o al acero, pero con una huella ambiental mucho menor. La integración de madera y prefabricación abre un nuevo escenario: construir más rápido, más limpio y barato.

En este marco, el proyecto europeo IMIP, impulsado por entidades de España, Francia y Portugal, ha demostrado que la construcción industrializada con recursos locales es ya una realidad.

En el marco de esta iniciativa, hemos desarrollado paneles modulares prefabricados de madera y corcho que se ensamblan en obra, reduciendo los plazos hasta un 70 % frente a la construcción convencional. En un piloto en Valencia, un edificio experimental se montó en un día. En Espadilla (Castellón), los mismos paneles permitieron rehabilitar viviendas sociales para familias vulnerables, contribuyendo a frenar la despoblación rural. Fabricados en industria con mínimo desperdicio, los módulos ofrecen obras más limpias, rápidas y seguras, con un ahorro medio del 25 % en costes totales.

Tres imágenes que muestran la construcción de una vivienda y esta terminada con paneles de madera en el techo
Rehabilitación de viviendas en Espadilla, Castellón, España (2023), con paneles IMIP.
Salvador Gilabert-Sanz y José Vicente Oliver-Villanueva, CC BY-SA

Madera procedente de gestión forestal sostenible

Pero la innovación no consiste solo en construir mejor. También implica garantizar que la materia prima procede de ecosistemas forestales gestionados de manera sostenible. Aquí se integra el proyecto Horizon Europe INFORMA, centrado en fortalecer la gestión forestal sostenible, especialmente en los bosques mediterráneos.

INFORMA promueve herramientas científicas y modelos de gestión que aumentan la resiliencia de los pinares mediterráneos, reducen el riesgo de incendios, mejoran la biodiversidad y aseguran un suministro estable de madera renovable. Esta gestión activa del territorio forestal es clave para garantizar materias primas de calidad, favorecer el empleo rural y asegurar que la madera utilizada en construcción proviene de bosques bien gestionados.

Los paneles contralaminados de madera o CLT (de Cross Laminated Timber) y SIP (de Structural Insulated Panel) se fabrican con madera de pino resinero (Pinus pinaster), pino carrasco (P. halepensis), pino laricio (P. nigra) y pino negro (P. uncinata), especies autóctonas en España, complementadas con corcho natural. Su uso crea cadenas de valor locales que conectan monte, industria y construcción, reforzando economías rurales y reduciendo la dependencia de materiales importados.

Además, gracias al conocimiento aportado por INFORMA, se promueven prácticas forestales que maximizan la captura de carbono y la provisión continua de madera, vinculando directamente gestión forestal sostenible, adaptación y mitigación climática.

Un sumidero de carbono de larga duración

Los análisis de ciclo de vida en IMIP muestran que las emisiones de los sistemas prefabricados de madera y corcho son más de un 40 % menores que las del ladrillo u hormigón, al tiempo que ofrecen mejores prestaciones térmicas y acústicas. Aquí INFORMA aporta otro elemento decisivo: la madera utilizada en construcción actúa como sumidero de carbono de larga duración, almacenando CO₂ durante décadas.

La evaluación de estos beneficios climáticos demuestra que la madera estructural es uno de los sumideros permanentes más eficientes cuando se integra en edificaciones duraderas. Así, las recientes experiencias en investigación demuestran que la mitigación climática empieza en el monte y se prolonga durante toda la vida útil del edificio.

Beneficios para el planeta y las personas

Esta visión integrada conduce a la arquitectura consciente, basada en su impacto en las personas, el planeta y la prosperidad:

  • Para las personas, madera y corcho permiten espacios saludables con menos compuestos orgánicos volátiles y mejor confort interior.

  • Para el planeta, los materiales son reciclables, renovables y requieren menos energía que cemento o acero.

  • Para la prosperidad, se activan industrias locales, se genera empleo en zonas rurales y se refuerzan economías territoriales. En Espadilla, la rehabilitación con paneles IMIP permitió alojar nuevos vecinos y mantener servicios sociales, demostrando que la innovación ecológica es también una herramienta de cohesión.

La construcción modular en madera tiene un enorme potencial en vivienda social: facilita la producción industrial en serie, reduce costes y se adapta a entornos urbanos y rurales. Su ligereza permite intervenir en edificios existentes sin grandes obras. Países como Austria, Finlandia o Alemania ya la integran en sus políticas públicas. España, con su potencial forestal y con el conocimiento científico e industrial adquirido, dispone de una oportunidad única.

El auge de la industrialización y las tecnologías digitales permite concebir edificios modulares, desmontables y reparables. La madera es ideal para este paradigma. No se trata solo de sustituir materiales, sino de transformar la lógica del sector hacia un modelo circular e inclusivo. La construcción con madera no es nostalgia: es una tecnología climáticamente positiva, capaz de descarbonizar el sector y generar vivienda funcional y asequible.

La transformación ya está en marcha. El reto ya no es tecnológico, sino estratégico: no se trata de si podemos hacerlo, sino de cuándo decidiremos hacerlo de forma generalizada.

The Conversation

José Vicente Oliver Villanueva recibe fondos de Comisión Europea: proyectos Horizon Europe INFORMA y proyecto Interreg SUDOE IMIP

Gilabert-Sanz, Salvador recibe fondos de Comisión Europea: Proyectos Horizon Europe y Proyectos Intereg-Sudoe IMIP, Fondos Feder.

Profesor Agregado de la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona ETSAB en la Universidad Politécnica de Cataluña UPC

Investigador del Grupo de investigación QURBIS de la Etsab, UPC

ref. Así puede ayudar la construcción con madera a solucionar el problema de la vivienda y reducir emisiones – https://theconversation.com/asi-puede-ayudar-la-construccion-con-madera-a-solucionar-el-problema-de-la-vivienda-y-reducir-emisiones-269746