Lo que la extinción de una estrella masiva nos enseña sobre el origen de los agujeros negros

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Óscar del Barco Novillo, Profesor asociado. Departamento de Física (área de Óptica)., Universidad de Murcia

Recreación artística de las etapas finales de una estrella masiva que no explota como una supernova, sino que implosiona bajo la acción de la gravedad formando un agujero negro estelar. NASA, ESA, and P. Jeffries (STScI)., CC BY

En la galaxia vecina de Andrómeda, una estrella 13 veces más masiva que el Sol se desvaneció sin dejar rastro de su resplandor característico.

Entre 2014 y 2024, el brillo de M31-2014-DS1 (el nombre técnico de esta estrella supergigante) se redujo a tan solo una diezmilésima parte de su brillo anterior en el rango del visible e infrarrojo cercano. De repente, se hizo prácticamente indetectable para los instrumentos ópticos actuales. ¿Que había pasado?

Agujero negro en directo

En un estudio recientemente publicado en la prestigiosa revista Science, investigadores norteamericanos han dado una explicación a este fenómeno: una transformación no violenta de M31-2014-DS1 en un agujero negro estelar de unas 5 masas solares.

Los nuevos resultados desafían las teorías tradicionales sobre la formación de estos apasionantes objetos astronómicos y abre la posibilidad de que estrellas menos masivas también acaben su existencia en forma de un agujero negro. Además, podrían ayudarnos a identificar agujeros negros estelares en regiones del cosmos sin explosión supernova.

Pero ¿cuáles son las consideraciones actuales sobre la formación de agujeros negros a partir de una estrella masiva?

Una violenta explosión estelar

La vida de una estrella se asemeja a la de un ser vivo: a medida que va envejeciendo, sufre cambios en su estructura y composición.

Mientras una estrella se encuentra en la secuencia principal (donde pasará la mayor parte de su existencia), las reacciones de fusión nuclear en su interior convierten el hidrógeno en helio. Eso genera una presión que contrarresta la propia gravedad estelar.

Equilibrio hidrostático en una estrella perteneciente a la secuencia principal. El flujo de energía desde el interior, debido a la fusión nuclear de hidrógeno en helio, proporciona la presión necesaria para que la estrella no colapse bajo su propia gravedad. Créditos: NASA/CXC/M.Weiss.
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Cuando el combustible se agota, el equilibrio se rompe y la gravedad supera a la presión interna, provocando su colapso. Así, aquellas estrellas entre 15 y 20 veces más masivas que el Sol formarán un agujero negro.

Además, durante el colapso estelar, se genera una gran cantidad de neutrinos (partículas sin carga muy ligeras creadas durante las reacciones de fusión en su núcleo). Como consecuencia, se produce una potente onda de choque que desgarra la estrella en una supernova y expulsa su material estelar al exterior.

En un breve instante de tiempo, estas explosiones de supernova liberan ingentes cantidades de energía, superando incluso a la emisión energética del Sol durante toda su existencia. Su brillo es superior al de su propia galaxia, siendo en ocasiones observables a simple vista.

Imagen de la Nebulosa del Cangrejo registrada por el telescopio espacial James Webb. Formada a partir de los restos de una enorme estrella moribunda que explotó y expulsó sus capas de gas al espacio interestelar (una supernova), está situada a unos 6 500 años luz de nosotros y aún sigue expandiéndose, a una velocidad de unos 1.500 km/s. Créditos: NASA, ESA, CSA, STScI, Tea Temim (Princeton University); Image Processing: Joseph DePasquale (STScI).
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Sin embargo, otra hipótesis plantea un escenario distinto y menos violento para el destino final de una estrella masiva. Nos estamos refiriendo a las supernovas fallidas.

El nacimiento tranquilo de un agujero negro

En ocasiones, durante la fase de colapso, la onda de choque generada es demasiado débil para expulsar violentamente el material estelar hacia el espacio exterior. En este caso, la estrella implosiona de forma serena, convirtiéndose en un agujero negro sin explosión aparente (las denominadas “supernovas fallidas”).

Esta animación muestra la estructura de una estrella masiva colapsando para formar un agujero negro sin explosión de supernova. El agujero negro, oculto en el interior, absorbe gas mientras las capas más externas se van enfriando y brillan en el infrarrojo. Créditos: Keith Miller, Caltech/IPAC – SELab.

¿Qué sucede entonces con las capas de gas más externas? La clave está en las corrientes de convección en el interior de una estrella. Dado que el núcleo es extremadamente caliente y las capas externas mucho más frías, se generan corrientes convectivas que impulsan la circulación de gas entre ambas regiones.

Cuando el núcleo colapsa, el gas exterior sigue en movimiento y las capas más externas son empujadas hacia fuera. Es precisamente este movimiento convectivo el que impide que la mayor parte del material estelar caiga directamente al agujero negro recién formado.

Mecanismos de transferencia de calor en estrellas pertenecientes a la secuencia principal. Nótese las corrientes convectivas de gas en las capas más externas de estrellas como nuestro Sol. Créditos: Wikipedia.
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A medida que el material expulsado se aleja, su temperatura baja y sus átomos y moléculas empiezan a combinarse para formar polvo estelar. Estos granos estelares absorben la energía generada por el gas caliente cercano al agujero negro y la reemiten en forma de radiación infrarroja.

Como resultado, el nuevo objeto astrofísico brilla en un tono rojizo característico, incluso décadas después de la desaparición de la estrella original.

El oscurecimiento progresivo de M31-2014-DS1

Sirio, la estrella más brillante del firmamento, pertenece a la constelación del Can Mayor (también llamada el perro de Orión) y es visible en ambos hemisferios hasta los 60ºN. Créditos: Elaboración propia del autor a partir del programa Stellarium.
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Imaginemos por un momento que la estrella más brillante vista desde la Tierra, Sirio, desapareciera por completo de nuestros cielos. Nos perderíamos un espectáculo singular tanto en las frías noches septentrionales como durante el verano austral.

Algo similar sucedió en la galaxia vecina de Andrómeda. La estrella supergigante roja M31-2014-DS1 se desvaneció sin dejar prácticamente rastro.

Si bien existen estrellas cuyo brillo varía periódicamente, como las variables cefeidas o las binarias eclipsantes, hay muy pocos casos documentados de estrellas cuya intensidad va reduciéndose de forma paulatina hasta ser invisibles a los detectores astronómicos.

En este sentido, los investigadores examinaron los datos recopilados por distintos observatorios espaciales y terrestres entre 2005 y 2023. Entre ellos, destacamos la misión NEOWISE de la NASA o el telescopio terrestre Samuel Oschin del Observatorio Palomar en California.

Los resultados fueron bastante concluyentes. La estrella M31-2014-DS1 comenzó a emitir luz infrarroja en 2014, incrementando su brillo hasta 2016. A partir de entonces, éste disminuyó drásticamente en menos de un año.

Para 2022 y 2023, la estrella casi se había extinguido en longitudes de onda del visible e infrarrojo cercano.

El espectro de luz infrarroja abarcando longitudes de onda entre 0.7 y 1000 micras (en particular, el infrarrojo cercano entre 0.7 y 3 micras, y el infrarrojo medio, entre 3 y 15 micras). Créditos: NASA.
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Lo que queda actualmente de la extinta estrella M31-2014-DS1 solo puede ser detectado en luz infrarroja media y brilla con aproximadamente una décima parte de su intensidad original.

En esta secuencia de imágenes de la estrella M31-2014-DS1, registradas en el visible e infrarrojo cercano por los telescopios Hubble (HST) y Keck en Hawai, la cruz amarilla indica la localización de dicho objeto en el cosmos. Teniendo en cuenta que los tonos en dichas imágenes están invertidos (es decir, tonalidades oscuras representarían más brillo estelar), se puede apreciar una clara disminución del brillo de M31-2014-DS1 en un período de unos 11 años. Créditos: Arxiv.
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Un avance en la búsqueda de agujeros negros

Hasta la fecha, el hallazgo de agujeros negros estelares se había centrado en la búsqueda de restos de supernova. Al tratarse de eventos muy luminosos, su localización en el cosmos resultaba relativamente asequible.

Con estos nuevos resultados, si las supernovas fallidas son realmente comunes en todo el universo, el número de agujeros negros estelares podría ser mucho mayor de lo esperado. Además, tendríamos que replantearnos si la abundancia de los elementos pesados en el universo proviene exclusivamente de las explosiones supernova.

Y es que este descubrimiento reescribe cómo algunas de las estrellas más masivas llegan a su fin, sin explosión aparente.

Parece evidente que la extinción de la estrella M31-2014-DS1 supondrá un verdadero avance en astrofísica y que sentará las bases para una mejor comprensión del origen no violento de los agujeros negros estelares.

The Conversation

Óscar del Barco Novillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Lo que la extinción de una estrella masiva nos enseña sobre el origen de los agujeros negros – https://theconversation.com/lo-que-la-extincion-de-una-estrella-masiva-nos-ensena-sobre-el-origen-de-los-agujeros-negros-276206

Así afectan las plantas y los perros a la calidad del aire de nuestras casas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Teresa Baeza Romero, Catedrática de Universidad. Dpto. Química-Física. Escuela de Ingeniería Industrial y Aeroespacial de Toledo. Inamol., Universidad de Castilla-La Mancha

Pixel-Shot/Shutterstock

¿De verdad las plantas limpian el aire de casa? ¿Y es cierto que las mascotas lo empeoran? Son ideas muy extendidas, pero cuando miramos la evidencia científica, la historia cambia bastante. Ni las macetas son purificadores naturales, ni los perros son pequeños emisores peligrosos. Mientras, para sorpresa de algunos, los humanos seguimos siendo los mayores “contaminadores” de nuestro propio hogar.

Las plantas no limpian tanto

La idea de que las plantas limpian el aire viene de estudios realizados en cámaras selladas. En una casa normal, con ventanas, corrientes de aire y volúmenes grandes, ese efecto prácticamente desaparece.

Las revisiones científicas coinciden en que harían falta decenas o, incluso, cientos de plantas por metro cuadrado para notar una reducción apreciable de contaminantes como formaldehído o benceno. Se trata de compuestos orgánicos perjudiciales para nuestra salud que pueden estar presentes en el aire y provienen del tráfico, del humo del tabaco o de materiales de construcción.

El efecto de los jardines verticales interiores

Sin embargo, aquí hay un matiz interesante: los jardines verticales interiores, que concentran muchas plantas en un mismo plano, sí pueden lograr mejoras medibles en ciertas condiciones. Un estudio de 2021 mostró reducciones de CO₂ del 12–17 % y de PM2.5 (partículas de menos de 2,5 micras) del 8–14 % en un pasillo con una pared vegetal frente a otro idéntico sin ella.

En la misma línea, un trabajo de 2026 en un edificio administrativo encontró que, cerca del jardín vertical, disminuía el formaldehído hasta un 40 %, aunque el efecto desaparecía a pocos metros.

Eso sí: estos sistemas requieren buen diseño y mantenimiento. El mismo estudio detectó más esporas de moho en zonas donde la humedad era elevada o el cuidado no era óptimo.

Así, aunque una maceta no limpia significativamente el aire, un jardín vertical grande y bien mantenido, en zonas concretas, sí puede ayudar modestamente.

Además, las plantas aportan beneficios microclimáticos (humedad, confort, pequeñas reducciones térmicas) y efectos psicológicos positivos. Por tanto, no podemos considerarlas como filtros de aire, pero sí como elementos de bienestar.

¿Y los perros? ¿Liberan muchas emisiones contaminantes?

En cuanto a las mascotas, un reciente estudio midió por primera vez las emisiones reales de perros y humanos en una cámara controlada. Según los resultados, un perro grande emite aproximadamente la misma cantidad de CO₂ y amoniaco que un persona adulta, mientras que un ejemplar pequeño genera bastante menos.

En segundo lugar, las partículas que liberan son del mismo orden que las nuestras, salvo en perros muy activos que levantan más polvo.

La principal diferencia es que estos animales aportan microbios del exterior, lo cual aumenta la diversidad microbiana del hogar. Sin embargo, esto no es necesariamente malo, ya que algunos estudios sugieren que puede favorecer nuestro desarrollo inmunitario.

El dato que lo cambia todo: ¿cuánto emitimos los humanos?

Mucho más que cualquier perro… y desde luego más que cualquier planta. Un estudio de 2022 mostró que cada persona emite más de 2 000 microgramos/hora de compuestos orgánicos volátiles, cifra que se duplica cuando hay ozono en el aire exterior, porque reacciona con las grasas de nuestra piel.

Además, al movernos, levantamos polvo, fibras y partículas. Por tanto, el mayor impacto en el aire interior viene de nuestras propias actividades: cocinar, limpiar, ducharnos, usar ambientadores o, simplemente, estar presentes.




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Es importante recalcar que no solo importa cuántas partículas hay, sino cómo reaccionan en nuestro cuerpo. En este sentido, las asociadas a los perros suelen ser más grandes y menos reactivas que las finas de origen urbano o las que generamos al cocinar.

Entonces… ¿mejor tener macetas o mascotas?

No hay que elegir. Las plantas, especialmente si se agrupan en jardines verticales bien diseñados, pueden aportar pequeñas mejoras locales y mucho bienestar. Las mascotas, en realidad, emiten menos de lo que creemos. Y el aire de casa depende mucho más de nosotros que de ellos.

La receta sigue siendo la misma: ventilar, reducir fuentes contaminantes… y disfrutar de una casa con vida.

The Conversation

Esta publicación es parte del proyecto de I+D+i PID2022-139724OB-I00 financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y FEDER, del proyecto SBPLY/23/180225/000194 financiado por la Agencia de Investigación e Innovación de Castilla-la-Mancha, cofinanciado por la Unión Europea y del proyecto 2025-GRIN-38334, financiado por el plan propio de investigación de la UCLM y cofinanciado con fondos FEDER.

ref. Así afectan las plantas y los perros a la calidad del aire de nuestras casas – https://theconversation.com/asi-afectan-las-plantas-y-los-perros-a-la-calidad-del-aire-de-nuestras-casas-277636

El Ozempic y otros fármacos GLP-1 podrían combatir la adicción a todo tipo de sustancias

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ziyad Al-Aly, Clinical Epidemiologist, Washington University in St. Louis

Los medicamentos GLP-1, cada vez más accesibles y asequibles, también podrían estar al alcance de la mano si se demuestra su eficacia para el tratamiento del consumo de sustancias. Michael Siluk/Universal Images Group via Getty Images

Uno de mis pacientes, un veterano que había intentado dejar de fumar durante más de una década, me contó que, tras empezar a tomar un medicamento GLP-1 para su diabetes, perdió el interés por los cigarrillos. No utilizó parches. Tampoco eligió una fecha para dejarlo. Simplemente perdió el interés. Ocurrió sin esfuerzo.

Otro paciente que tomaba uno de estos fármacos para perder peso me explicó que el alcohol había perdido su atractivo, después de años de intentos fallidos por dejarlo.

Personas que luchan contra muchas adicciones, desde los opioides hasta el juego, están compartiendo experiencias similares en la consulta del médico, en las redes sociales y en las sobremesas familiares. Ninguno de ellos comenzó a tomar estos medicamentos para dejar de consumir.

Lo llamativo es que este patrón de personas que pierden sus ansias por una amplia gama de sustancias adictivas no tiene precedentes en la medicina.

El “ruido de la comida” desaparece

Las personas que toman medicamentos GLP-1 a menudo hablan de la desaparición del “ruido de la comida”; es decir, la constante charla mental sobre la comida que dominaba sus días se silenciaba. Es más, mis pacientes contaban que no se trataba solo de la comida: el interés por fumar, beber y consumir drogas, que hace que las personas vuelvan a caer a pesar de sus mejores intenciones de dejarlo, también se estaba silenciando.

Como médico cuyos pacientes suelen tomar medicamentos GLP-1, y como científico que trabaja para responder a cuestiones urgentes de salud pública, soy consciente de que muchas adicciones no tienen un tratamiento aprobado. Los pocos medicamentos que existen están muy infrautilizados y ninguno funciona con todas las sustancias. La idea de que un fármaco que ya toman millones de personas pudiera lograr lo que ningún otro tratamiento contra la adicción ha hecho antes es demasiado importante como para ignorarla.

Mi equipo y yo nos propusimos comprobar si los fármacos GLP-1, entre los que se encuentran el semaglutido (Ozempic y Wegovy) y el tirzepatido (Mounjaro y Zepbound), desarrollados originalmente para la diabetes y luego aprobados para la obesidad, podrían lograr lo que ningún tratamiento para la adicción existente consigue: frenar el deseo en sí mismo. Nuestras pruebas sugieren claramente que pueden hacerlo.

Los investigadores creen que los fármacos GLP-1 actúan sobre las áreas de recompensa del cerebro que son responsables de las ansias de comer.

Base biológica de las ansias

La hormona que imitan estos fármacos, el GLP-1, no solo se produce en el intestino. También está activa en el cerebro, donde los receptores a los que se une se agrupan en regiones que controlan la recompensa, la motivación y el estrés. Es decir, el mismo circuito que se ve secuestrado por la adicción.

En dosis terapéuticas, los fármacos GLP-1 atraviesan la barrera hematoencefálica y atenúan la señalización de la dopamina en el centro de recompensa del cerebro, lo que hace que las sustancias adictivas sean menos gratificantes.

Los fármacos GLP-1 parecen inhibir el deseo de consumir varias sustancias diferentes en múltiples modelos animales. Por ejemplo, los roedores a los que se les administran fármacos GLP-1 beben menos alcohol, se autoadministran menos cocaína y muestran menos interés por la nicotina. Cuando los investigadores administraron semaglutida a monos verdes vervet, unos primates que beben alcohol voluntariamente, los animales bebieron menos sin mostrar signos de náuseas ni cambios en la ingesta de agua. Esto sugiere que el fármaco redujo el valor de recompensa del alcohol.

De los animales a las personas

Para averiguar si estos fármacos tienen un efecto similar en las personas, recurrimos a los registros médicos electrónicos de más de 600 000 pacientes con diabetes tipo 2 del Departamento de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos, una de las bases de datos sanitarias más grandes del mundo.

Diseñamos un estudio que aplicaba el rigor de los ensayos controlados aleatorios, el estándar de referencia en medicina, a datos del mundo real. Comparamos a las personas que comenzaron a tomar medicamentos GLP-1 con las que no lo hicieron, ajustando las diferencias en el historial médico, la demografía y otros factores. Y seguimos a ambos grupos durante tres años.

Mi equipo y yo nos planteamos dos preguntas. En primer lugar, en el caso de las personas que ya luchaban contra la adicción, ¿los medicamentos reducían las sobredosis, las hospitalizaciones relacionadas con las drogas y las muertes? Y en el caso de las personas sin antecedentes de trastorno por consumo de sustancias, ¿los fármacos GLP-1 disminuían el riesgo de desarrollar uno con todas las principales sustancias adictivas (alcohol, opioides, cocaína, cannabis y nicotina)?

Lo que descubrimos fue sorprendente. En el grupo que ya luchaba contra la adicción, hubo un 50 % menos de muertes por consumo de sustancias entre las personas que tomaban medicamentos GLP-1 en comparación con las que no los consumían. También encontramos un 39 % menos de sobredosis, un 26 % menos de hospitalizaciones relacionadas con las drogas y un 25 % menos de intentos de suicidio. En tres años, esto se tradujo en aproximadamente 12 eventos graves menos en total por cada 1 000 personas que tomaban medicamentos GLP-1, incluidas dos muertes menos.

Reducciones de esta magnitud son poco frecuentes en la medicina de las adicciones. Lo más notable es que el hallazgo proviene de medicamentos diseñados inicialmente para la diabetes, que luego se reutilizaron para la obesidad y que no fueron concebidos para tratar la adicción.

Ozempic para prevenir el desarrollo de adicciones

Los fármacos también parecían prevenir el desarrollo de la adicción desde el principio. Entre las personas sin antecedentes de trastorno por consumo de sustancias, las que tomaban fármacos GLP-1 tenían un 18 % menos de riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de alcohol, un 25 % menos de riesgo de trastorno por consumo de opioides y aproximadamente un 20 % menos de riesgo de dependencia de la cocaína y la nicotina. En tres años, esto se tradujo en aproximadamente seis o siete nuevos diagnósticos menos por cada 1 000 usuarios de GLP-1.

Con decenas de millones de personas que ya utilizan fármacos GLP-1, la reducción de las muertes, las sobredosis, las hospitalizaciones y los nuevos diagnósticos podría traducirse en miles de eventos graves evitados cada año.

Evidencia convergente

Nuestros hallazgos coinciden con un conjunto cada vez mayor de pruebas.

Un estudio nacional sueco realizado con 227 000 personas con trastorno por consumo de bebidas alcohólicas reveló que quienes tomaban fármacos GLP-1 tenían un 36 % menos de riesgo de hospitalizaciones relacionadas con el alcohol. Esto supone más del doble de la reducción del 14 % que el mismo estudio encontró con la naltrexona, que era el medicamento más eficaz aprobado para el tratamiento del trastorno por consumo de alcohol en ese análisis. Otros estudios observacionales han relacionado los fármacos GLP-1 con menores tasas de trastornos por consumo de alcohol nuevos y recurrentes, menos diagnósticos y recaídas en el trastorno por consumo de cannabis, menos visitas al médico por dependencia de la nicotina y un menor riesgo de sobredosis de opiáceos.

Mientras tanto, los ensayos controlados aleatorios que evalúan directamente si estos fármacos ayudan a las personas con adicción también se muestran prometedores. En un ensayo, la semaglutida hizo disminuir tanto el deseo como la ingesta de bebidas alcohólicas en personas con trastorno por beber alcohol. En otro, la dulaglutida redujo su consumo. Hay más de una docena de ensayos adicionales ya en marcha o en fase de reclutamiento activo, y hay varios más previstos.

El futuro del tratamiento de las adicciones

Los fármacos GLP-1 son el primer tipo de medicación que muestra beneficios potenciales en múltiples tipos de sustancias simultáneamente. Y a diferencia de los medicamentos para la adicción existentes, que son recetados por especialistas y siguen estando muy infrautilizados, los medicamentos GLP-1 ya son prescritos a gran escala por los médicos de atención primaria. El sistema de distribución para llegar a millones de pacientes ya existe.

La consistencia de la eficacia del GLP-1 en el alcohol, los opioides, la cocaína, la nicotina y el cannabis sugiere que estos fármacos pueden actuar sobre una vulnerabilidad común subyacente a la adicción, y no sobre una vía específica de una sustancia concreta. Si se confirma, esto representaría un cambio fundamental en la forma en que la sociedad entiende la adicción y en cómo la tratan los médicos.

Sin embargo, aún quedan algunas preguntas sin respuesta sobre cómo afectarían estos compuestos a la adicción. Muchas personas que consumen fármacos GLP-1 para tratar la obesidad o la diabetes los dejan de tomar; después, su apetito suele volver y recuperan el peso que habían perdido. Se desconoce si se produciría el mismo efecto rebote con la adicción y qué significaría para una persona en recuperación enfrentarse de nuevo al torrente de ansias. Tampoco está claro si los beneficios persisten tras años de uso continuo o si el cerebro se adapta de forma que atenúa esos efectos.

Además, dado que los fármacos GLP-1 actúan sobre el circuito de recompensa del cerebro –que controla no solo el deseo, sino también la motivación diaria–, su uso prolongado podría, en teoría, atenuar la motivación en algunas personas. Si eso afectaría a la iniciativa, el espíritu competitivo o el rendimiento en el trabajo es algo que, de momento, ignoramos.

Las investigaciones cada vez más numerosas, así como los casos de éxito en la vida real, pintan un futuro brillante para el uso de los fármacos GLP-1 en el tratamiento de las adicciones.

¿Qué vendrá después?

Los fármacos GLP-1 no han sido aprobados para el tratamiento de la adicción y aún no hay pruebas suficientes para recetarlos únicamente con ese fin. Sin embargo, para millones de personas que ya están sopesando la posibilidad de empezar a tomar un fármaco GLP-1 para la diabetes, la obesidad u otra indicación aprobada, es un factor más que vale la pena tener en cuenta.

Un paciente con diabetes que también está tratando de dejar de fumar podría optar razonablemente por un fármaco GLP-1 en lugar de escoger otro medicamento para reducir la glucosa. No porque esté ya aprobado para dejar de fumar, sino porque puede ayudarle a dejarlo, un beneficio que otros compuestos terapéuticos para la diabetes no ofrecen. Y lo mismo se aplica a las personas con obesidad que también luchan contra el alcoholismo.

Si ensayos adicionales confirman que su capacidad para reducir eficazmente el deseo de consumir sustancias adictivas, estos fármacos podrían empezar a cerrar una de las brechas terapéuticas más importantes de la medicina. Y el avance más prometedor en materia de adicciones en décadas no habrá surgido de una búsqueda deliberada, sino de pacientes que informan de un beneficio que nadie había previsto.

The Conversation

Ziyad Al-Aly recibe fondos del Departamento de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos.

ref. El Ozempic y otros fármacos GLP-1 podrían combatir la adicción a todo tipo de sustancias – https://theconversation.com/el-ozempic-y-otros-farmacos-glp-1-podrian-combatir-la-adiccion-a-todo-tipo-de-sustancias-277635

¿Puede Estados Unidos cortar el comercio con España? Lo que dice el derecho y lo que podría ocurrir en la práctica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Hernán Núñez Rocha, Profesor e Investigador del área de Derecho Mercantil, Universidad de Alcalá

El presidente español Pedro Sánchez durante su comparecencia institucional del 4 de marzo de 2026, relativa a la guerra de Irán. Fuente: Palacio de La Moncloa.

Las recientes declaraciones de Donald Trump amenazando con “cortar todo el comercio con España” han generado titulares y reacciones políticas inmediatas. Pero más allá del impacto mediático, la afirmación plantea una pregunta interesante desde el punto de vista del derecho y el comercio internacional: ¿es realmente posible que Estados Unidos suspenda el comercio con un país como España?

La respuesta es más compleja de lo que parece.

España no comercia sola: lo hace a través de la Unión Europea

El primer aspecto que suele pasarse por alto en este tipo de debates es cómo funciona jurídicamente el comercio internacional en Europa.

Estados Unidos no comercia con España como un Estado aislado, sino con la Unión Europea, que actúa como una unión aduanera con una política comercial común. Desde la creación del mercado único, en 1993, las decisiones sobre aranceles, acuerdos comerciales o medidas de defensa comercial son una competencia exclusiva de la Unión.

Esto significa que las relaciones comerciales exteriores se gestionan a nivel europeo, no nacional.

De hecho, dentro del propio mercado interior europeo ni siquiera se habla jurídicamente de “exportaciones” entre Estados miembros. Cuando una empresa española vende bienes a Francia, por ejemplo, se trata de una entrega intracomunitaria, no de una exportación. En las estadísticas comerciales, estas operaciones se registran como expediciones desde el país de origen e introducciones en el país de destino.

Esto refleja hasta qué punto, en materia de comercio exterior, la Unión Europea funciona en muchos aspectos como un único espacio económico y jurídico.

No ocurre lo mismo en todos los ámbitos. En cuestiones de seguridad o defensa, por ejemplo, los Estados europeos siguen actuando en gran medida a través de marcos de cooperación intergubernamental o alianzas como la OTAN. En el comercio exterior, en cambio, la Unión Europea sí actúa como un bloque.

Es así que, en la práctica, cualquier medida comercial significativa dirigida contra un país de la Unión Europea afecta inevitablemente al conjunto del mercado europeo.

No será fácil aislar comercialmente a un solo país de Europa

A esta dimensión jurídica se suma una realidad económica: la economía europea funciona en gran medida como una red de producción integrada. Muchos productos que circulan en el comercio internacional incorporan componentes fabricados en distintos países antes de llegar al consumidor final.

Un automóvil ensamblado en Alemania puede incluir piezas producidas en España o en Italia. Un producto agrícola español puede procesarse o distribuirse desde otro país europeo antes de ser exportado.

Este fenómeno –conocido como cadenas globales de valor– caracteriza buena parte del comercio internacional contemporáneo y es especialmente visible en la economía europea, donde el comercio entre Estados miembros forma parte esencial de esas redes productivas.

Esta interdependencia hace que aislar comercialmente a un solo Estado dentro del mercado interior europeo sea mucho más difícil de lo que podría parecer. En economías avanzadas profundamente integradas, separar completamente a un socio comercial del resto de la red económica es mucho más complicado de lo que sugieren los titulares.

El comercio internacional sigue teniendo reglas

Puede parecer una afirmación evidente. Sin embargo, en los últimos años, el sistema de comercio internacional basado en reglas ha sido sometido a fuertes tensiones. Las guerras comerciales, las sanciones económicas y diversas medidas unilaterales han llevado a algunos expertos a preguntarse hasta qué punto las normas multilaterales siguen desempeñando un papel relevante.

Sin embargo, el comercio internacional contemporáneo continúa apoyándose en un conjunto de normas, especialmente las desarrolladas en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Entre sus principios fundamentales se encuentran la no discriminación entre socios comerciales y la prohibición de imponer restricciones arbitrarias al comercio.

Por lo tanto, una suspensión general del comercio contra un socio comercial, plantearía serias dudas desde el punto de vista del derecho comercial internacional.

La respuesta de la UE será determinante

En este contexto, la cuestión decisiva no es solo jurídica o económica, sino también institucional y política a nivel europeo.

Incluso si Estados Unidos intentara aplicar presión comercial selectiva –por ejemplo mediante aranceles punitivos o restricciones a productos– el elemento determinante sería la reacción de la Unión Europea.

Si Bruselas considerara que una medida dirigida contra España afecta al funcionamiento del mercado interior, podría tratar el asunto como un conflicto comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea en su conjunto. En ese caso, el problema dejaría de ser una cuestión bilateral para convertirse en una disputa comercial transatlántica de mayor escala.

El escenario contrario –aceptar que se trate como un asunto que incumbe estrictamente a Washington y Madrid– tendría implicaciones mucho más profundas. Significaría tratar comercialmente a un Estado miembro como si no formara parte de la Unión en un ámbito –la política comercial– que los tratados atribuyen precisamente a la Unión Europea.

Un precedente así no tiene antecedentes claros y afectaría directamente a la coherencia del mercado interior. Por eso, la Comisión Europea recuerda habitualmente que las medidas comerciales dirigidas contra un Estado miembro deben abordarse a nivel europeo.

En última instancia, la viabilidad real de una medida de este tipo dependería de un factor fundamental: la capacidad de la Unión Europea para actuar como un actor comercial único.

Más que un conflicto bilateral

Vista en conjunto, la amenaza de suspender el comercio con España plantea una cuestión que va mucho más allá de una disputa entre dos países. En el contexto del mercado único europeo, una medida de este tipo afectaría inevitablemente al funcionamiento del mercado interior y, por tanto, a la Unión Europea en su conjunto.

Por eso, más que un problema bilateral, un escenario así tendría implicaciones directas para el sistema comercial europeo. En última instancia, la cuestión no es solo si Estados Unidos podría intentar una medida de este tipo, sino si la Unión Europea actuaría como el actor comercial único que sus propios tratados prevén frente a terceros países.

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Hernán Núñez Rocha no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Puede Estados Unidos cortar el comercio con España? Lo que dice el derecho y lo que podría ocurrir en la práctica – https://theconversation.com/puede-estados-unidos-cortar-el-comercio-con-espana-lo-que-dice-el-derecho-y-lo-que-podria-ocurrir-en-la-practica-277551

Calcular antes de observar: el error que nos hizo odiar a las matemáticas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By César Eduardo Aceves Aldrete, Profesor de Tiempo Completo, Departamento de Ingenierías, Centro Universitario de los Altos, Universidad de Guadalajara

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Aprender matemáticas empieza, en realidad, por algo mucho más simple de lo que solemos imaginar: aprender a observar. Observar con atención significa notar qué se repite, qué cambia, qué guarda equilibrio, qué se relaciona con otra cosa. Sin embargo, cuando este paso se salta y se comienza directamente con el cálculo, el aprendizaje pierde sentido: se vuelve mecánico, frágil y distante de la vida cotidiana. De ahí nacen el desinterés, la frustración y la idea, tan común entre muchos, de que las matemáticas son difíciles por naturaleza.

Muchas personas crecen convencidas de que las matemáticas son aburridas, inaccesibles o exclusivas para quienes poseen una inteligencia excepcional. Se relaciona con la creencia de que quien domina esta área es “naturalmente brillante”, mientras que quien no lo logra carece de talento, incluso si destaca en otros ámbitos. Esta visión no solo resulta reduccionista, sino también profundamente injusta: transforma a las matemáticas en un falso filtro de “inteligencia”, en lugar de reconocerlas como una forma de pensamiento que puede cultivarse, desarrollarse y fortalecerse con la práctica y la orientación adecuada.

Las matemáticas nunca fueron, en esencia, una acumulación de operaciones ni una exhibición de cálculos complejos. No consisten únicamente en resolver ecuaciones o realizar procedimientos interminables para obtener resultados. Hacer matemáticas significa observar el entorno, identificar patrones, analizar relaciones y, a partir de ello, comprender mejor el mundo y tomar decisiones fundamentadas. A través de la observación se construyen ideas como la simetría en una figura, la escala entre dos objetos, la proporcionalidad en una receta o la relación entre distintos sucesos cotidianos.

En busca del patrón oculto

Un ejemplo sencillo permite verlo con claridad. Si se consideran expresiones como 55², 35² y 85², es posible observarlas más allá de ser simples operaciones. Antes de calcular, se pueden examinar sus rasgos comunes: qué comparten, qué cambia entre ellas, qué se repite. Al hacerlo, empiezan a aparecer patrones que permiten anticipar resultados y entender la lógica numérica que hay detrás. El cálculo deja entonces de ser el inicio del proceso y se convierte en una consecuencia de haber observado con atención.

En este caso, las tres cantidades siguientes comparten características evidentes: terminan en 5, están elevadas al cuadrado y están formadas por dos cifras. Reconocer estas coincidencias no es un detalle menor, sino el primer paso para identificar un patrón que simplifica el razonamiento y orienta la estrategia de solución. Esta observación permite descubrir que existe una forma más simple de resolverlas y que ese mismo razonamiento puede aplicarse a otros casos con propiedades similares, como 25², 95² o 15².

Al analizar con atención, surge una regularidad interesante: cuando un número de dos cifras termina en 5 y se eleva al cuadrado, su resultado siempre termina en 25. Lo que cambia es la parte inicial del número, que se obtiene multiplicando la cifra de las decenas por su siguiente. Así, en 35², el 3 se multiplica por 4 y produce 12; al añadir el 25 al final, se obtiene 1225. Lo mismo sucederá con 95², que es 9025, o con 15², que da 225. El resultado no aparece como un truco, sino como la consecuencia de haber detectado un patrón.

También se puede pensar de otra manera: se escribe primero el 25, porque siempre aparecerá al final, y luego se toma la cifra de las decenas, se multiplica por sí misma y se le suma esa misma cifra. En 25², el 2 por 2 da 4; al sumarle 2 se obtiene 6, y al colocar el 25 al final aparece el esperado 625.

Otro caso claro aparece al trabajar con series. Resolverlas suele asociarse con operaciones y procedimientos, pero en muchos casos lo decisivo no es calcular, sino observa con atención y detectar el patrón que las organiza. Una vez que se identifica esa lógica, los elementos siguientes se vuelven previsibles sin necesidad de realizar cuentas.

Las “mates” también son de letras

Tomemos la serie: O, S, S, O, O, S, E, O, E, Z…

A simple vista no parece responder al orden alfabético ni a la formación de palabras. El camino no está en probar operaciones, sino en detenerse a observar y analizar qué podría estar repitiéndose.

Al examinar con calma, aparece la clave: cada letra corresponde a la última del nombre de los números enteros positivos en español: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez. Siguiendo ese patrón, el siguiente término de la serie es la E, que corresponde a once.

Este tipo de hallazgos vuelve a poner en evidencia la misma idea: las matemáticas no comienzan en el cálculo, sino en la observación. Cuando se aprende a observar con atención, los procedimientos dejan de ser instrucciones aisladas y se convierten en herramientas que tienen sentido. Es ahí donde la disciplina recupera su dimensión más humana: no como una serie de reglas que obedecer, sino como una forma de comprender lo que ocurre a nuestro alrededor.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Calcular antes de observar: el error que nos hizo odiar a las matemáticas – https://theconversation.com/calcular-antes-de-observar-el-error-que-nos-hizo-odiar-a-las-matematicas-274927

La guerra contra Irán divide a Europa y deja a España en el extremo crítico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Salvador Sánchez Tapia, Profesor de Análisis de Conflictos y Seguridad Internacional, Universidad de Navarra

Declaración de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, sobre la situación internacional en La Moncloa. Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa. La Moncloa

A nadie se le escapa que los efectos de la operación combinada que Estados Unidos e Israel desencadenaron sobre Irán el pasado 28 de febrero se va a hacer sentir a nivel global de una manera que todavía no podemos vislumbrar. La ofensiva está produciendo una fuerte reacción negativa en los mercados financieros, mientras que el precio del petróleo Brent ha escalado un 25 % desde que comenzó el ataque.

Tras el anuncio iraní de cierre del Estrecho de Ormuz, no es difícil intuir que el mundo entero se va a tener que enfrentar a un entorno económico muy desfavorable en el futuro próximo si el bloqueo es efectivo y se prolonga. Europa no es una excepción.

Varios países de Oriente Medio han sido ya objeto de la represalia iraní. Además, una parte del territorio de la Unión Europea está dentro del alcance de los misiles de largo alcance de la República Islámica y, de hecho, algunas instalaciones militares británicas en Chipre han sido bombardeadas.

Dada la presencia en el sudeste de Europa de fuerzas militares norteamericanas desplegadas para disuadir a Rusia en el marco de la OTAN, la posibilidad de un nuevo ataque de Irán sobre territorio europeo no es, en absoluto, descartable, y podría resultar en una nueva invocación del Artículo 5 del Tratado de Washington –lo que aún no ha sucedido– y en la consecuente implicación de la Alianza Atlántica en la guerra.

Una actitud gris y desigual

Lo quiera o no, por tanto, Europa ya está implicada de alguna forma en este nuevo episodio de violencia. La actitud de la Unión Europea puede calificarse en su conjunto como gris y desigual. Carente de una posición común cohesionada, está manteniendo un perfil bajo, recurriendo a lugares comunes –llamadas a la contención, respeto al derecho internacional, uso de la diplomacia– para, realmente, mantener un equilibrio que satisfaga a todos y no comprometerse en nada.

El contraste de las posturas de los países europeos es muy elocuente y habla, por sí sola, del nivel de cohesión en esta materia del continente en general y de la Unión Europea en particular. Francia, Alemania y Gran Bretaña –país no comunitario–, Estados con una clara vocación de liderazgo regional y que fueron activos en 2015 en el momento de la forja del acuerdo nuclear con Irán, han mostrado su disposición a adoptar medidas defensivas contra la República Islámica. Esto es interpretable como un apoyo a las operaciones norteamericanas.

Grecia se ha unido a ellos, no declarativamente, pero sí despachando dos unidades de la Armada Helénica a las aguas de Chipre para apoyar la defensa del territorio.

Otros países de la Unión guardan un silencio ensordecedor y, en general, se mantienen al margen. Algunos, como las repúblicas bálticas o Polonia, se muestran más cercanos a Estados Unidos, pero sin romper la cautela; otros, como Irlanda o Austria, son más críticos, dentro de la misma línea; y el resto, el bloque mayoritario, prácticamente no se pronuncia. Ninguno de los que albergan bases norteamericanas ha puesto obstáculo alguno a que las fuerzas militares las empleen, o su espacio aéreo, en apoyo a las operaciones.

España aparece sola a un extremo del espectro. El gobierno de España no está de acuerdo con la operación, que considera una violación del derecho internacional. En esto Madrid no es una excepción, pues al menos Irlanda, Austria, y Malta le acompañan en tan categórica apreciación.

España dice en solitario “no a la guerra”

Aquí se acaban las similitudes pues, además de lo anterior, España, en solitario, se ha constituido en el paladín de la oposición a la acción norteamericana, recuperando el eslogan de “no a la guerra” que el Partido Socialista ya empleó en Irak en 2003. Ha pasado de la retórica a la acción, negando a su principal aliado militar el uso de las bases que ocupa en territorio español justo en el momento en que más lo necesita: cuando está librando una guerra para neutralizar una amenaza como la iraní.

La reacción de la administración norteamericana ha sido airada. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha sido especialmente duro al decir que la actitud de España “pone en riesgo las vidas de soldados norteamericanos”.

Lo visto en este caso presenta a España, a ojos de Estados Unidos, como un socio no fiable. Como consecuencia de ello habrá represalias, lo que no es bueno para los intereses nacionales. Para empezar, ya ha amenazado comercialmente a España.

En un escenario de escalada imprevisible, la falta de una posición europea cohesionada puede terminar agravando la vulnerabilidad del continente.
Más que nunca, la crisis pone a prueba la capacidad de Europa para actuar como actor estratégico y no solo como espectador de decisiones ajenas.

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Salvador Sánchez Tapia no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La guerra contra Irán divide a Europa y deja a España en el extremo crítico – https://theconversation.com/la-guerra-contra-iran-divide-a-europa-y-deja-a-espana-en-el-extremo-critico-277568

La salud mental no cabe en un vídeo de 60 segundos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jose Juan Rivero Pérez, Profesor universitario: Intervención psicología de la salud, habilidades del terapeuta en psicología de la salud, experto en psicología positiva, Universidad Europea

PRPicturesProduction/Shutterstock

¿Se puede abordar un problema psicológico en sesenta segundos? Si nos atenemos a algunos vídeos de Instagram y TikTok, podría parecer que sí. Es la trampa de la llamada “psicología de snack” en redes sociales y puede legar a pervertir la terapia real. Sobre todo porque lanza una idea peligrosa: la de que un malestar que lleva años echando raíces en nosotros puede desactivarse con un vídeo de un minuto.

Bajo la bandera de la democratización del bienestar, las redes sociales suelen vender poco más que un espejismo de alivio superficial. Pero la realidad, si miramos las evidencias científicas, no es tan simple. La mente no es una máquina que se repara con un par de instrucciones: es un sistema vivo que necesita tiempo, silencio y, por encima de todo, una mirada humana que nos mantenga vivos.

El fenómeno de la “psicología de snack”

Lo que hoy abunda en Instagram y TikTok es lo que podríamos denominar “comida basura emocional”. Hay profesionales, y lo que es más inquietante, simples creadores de contenido, que lanzan términos como “gaslighting”, “apego ansioso” o “responsabilidad afectiva” al espacio digital sin ningún filtro. Al despojarlas del contexto clínico y de la historia de vida de cada persona, estas palabras se quedan vacías.

Todo ello a carrera problemas nuestro cerebro, que en su intento de ahorrar energía cae rendido ante titulares del tipo: “Tres tips que te mostrarán que tienes un trauma no resuelto”. Lo que sucede es que, al vernos reflejados, liberamos un pico de dopamina. Y creemos que por fin hemos encontrado el nombre de nuestro problema.

Pero es un alivio con trampa. Sin un acompañamiento real, intentamos aplicar recetas genéricas a problemas y heridas muy específicas. El resultado es casi siempre el mismo: un aumento de la insatisfacción y síntomas de ansiedad derivados de un autodiagnóstico digital erróneo.

La trampa de la validación algorítmica

A diferencia de un terapeuta, al algoritmo no le importa la profundidad humana: solo intenta retenernos. Esto pervierte el mensaje: para ser viral hay que ser polarizante y excesivamente simple. Al final, toda la complejidad humana se reduce a una dicotomía infantil. O eres sano, o eres “tóxico”.

Muchos creadores usan este lenguaje para validar nuestras propias resistencias. Los sesgos algorítmicos a menudo refuerzan este tipo de pensamientos que nos impiden confrontar la propia realidad. Si un vídeo nos dice “no le debes nada a nadie” no nos está ayudando a crecer: está apelando a nuestro deseo de huir del conflicto.

En ocasiones, en una consulta real un terapeuta nos puede confrontar con lo que no quieres oír. En TikTok solo vemos lo que nos hace sentir bien a corto plazo para que no dejemos de deslizar el dedo.

Neuroplasticidad vs. ‘reels’

La transformación psíquica real requiere de algo que un reel no puede ofrecer: seguridad biológica y emocional. El cerebro no se reconfigura por leer una frase inspiradora con un fondo bonito. Lo hace a través de la experiencia repetida dentro de un contexto, donde las relaciones entre las personas son fundamentales. La influencia de la digitalización en la neuroplasticidad sugiere que el consumo rápido fragmenta nuestra atención y dificulta los procesos de cambio profundo.

La ciencia es clara: la alianza terapéutica, es decir, ese vínculo entre terapeuta y paciente, es el predictor más fiable del éxito. Es un proceso donde el profesional actúa como un espejo regulador. Así, permite que el paciente integre sus vivencias a través de flujos emocionales imposibles de replicar en una pantalla. En redes la comunicación es unidireccional: el influencer es un emisor que no puede recoger tu angustia, ni entender tus silencios.

Una funcion de psicoeducación primaria

No planteo que haya que borrar nuestras cuentas de redes sociales y volver a las cavernas analógicas. Las redes tienen una función de psicoeducación primaria muy válida y pueden ser la puerta de entrada para buscar ayuda. El error fatal es confundir el mapa (el contenido en redes), con el territorio (la terapia).

La verdadera innovación en salud mental nunca va a ser una nueva app con inteligencia artificial, sino la reivindicación de la pausa. De la posibilidad que genera la terapia en nuestra vida como un proceso vivo, frente al capitalismo digital que secciona esa posibilidad y asegura una rapidez engañosa.

El proceso terapéutico se adapta a nuestra velocidad y en ocasiones es lento, costoso emocionalmente y hasta lo podemos percibir como doloroso. No tiene música de fondo, ni transiciones rápidas. Pero ahí reside su valor: frente a la talla única de esos consejos que nos da Instagram, la terapia ofrece un traje a medida tejido con los hilos de las propias vivencias.

Si alguna vez se ha sentido más vacío tras consumir consejos de autoayuda no es porque usted sea un caso perdido. Es porque estaba intentando saciar una sed profunda con imágenes de agua. Su vida no pide ser clasificada o etiquetada: pide a gritos ser escuchada.

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Jose Juan Rivero Pérez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La salud mental no cabe en un vídeo de 60 segundos – https://theconversation.com/la-salud-mental-no-cabe-en-un-video-de-60-segundos-276029

La lactancia materna: cuando una elección libre se transforma en mandato social

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Patricia Catalá Mesón, Profesora Titular de Universidad del Area de Psicología Social, Universidad Rey Juan Carlos

fizkes/Shutterstock

La lactancia materna suele presentarse como una decisión íntima y puramente biológica. Sin embargo, en la práctica está atravesada por normas culturales, expectativas sociales y discursos institucionales que moldean lo que se considera una “buena maternidad”. Más que un acto individual, se convierte en un espacio donde confluyen ciencia, moral y presión social. Lejos de ser un gesto neutro, la lactancia refleja las tensiones culturales que atraviesan la maternidad; el cuerpo de las mujeres sigue siendo, en muchos sentidos, un territorio regulado por miradas ajenas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener la lactancia hasta los dos años o más, siempre que madre e hijo así lo deseen. Las campañas de salud pública insisten, con razón, en sus ventajas nutricionales e inmunológicas. Pero el consenso científico convive con una dimensión social menos visible: la carga simbólica que recae sobre las mujeres cuando amamantan… o cuando no lo hacen.

El inicio: entre el ideal y la realidad

Durante el embarazo las mujeres reciben un discurso ampliamente difundido: “La lactancia es lo mejor para el bebé”. La afirmación, repetida en hospitales, consultas y conversaciones cotidianas, apenas deja espacio para el matiz. Dar el pecho se asocia no solo a salud, sino también a responsabilidad y compromiso materno. Se presenta como lo natural, lo saludable y casi una obligación moral.

Diversos estudios han señalado cómo el conocido lema “breast is best” (el pecho es mejor) puede derivar en procesos de moralización de las decisiones maternas. Esto desplaza el debate desde la evidencia científica hacia el terreno del juicio social.

La experiencia real es diversa. Hay mujeres que no pueden amamantar por motivos físicos, otras que no desean hacerlo y otras que lo intentan y se enfrentan a dolor, grietas, mastitis y agotamiento.

En muchos contextos, además, los permisos de maternidad resultan insuficientes y los espacios de extracción en los lugares de trabajo son escasos e inadecuados. Se promueve la lactancia, pero no siempre se garantizan las condiciones estructurales para sostenerla. También están aquellas mujeres para quienes la lactancia funciona sin dificultades (sin dolor y sin complicaciones) y que, aun así, deciden no continuar. Porque incluso cuando todo va bien, seguir o dejarlo también es una elección.

Cuando la experiencia no encaja con el ideal (porque duele, porque no funciona o simplemente porque se decide dejarlo), la frustración puede transformarse en culpa. No tanto por lo que ocurre en el cuerpo, sino por la distancia entre lo vivido y lo que se esperaba. Así, lo que debería ser un gesto de cuidado termina convirtiéndose en una medida del compromiso materno.

La duración: siempre bajo examen

Con el paso de los meses el foco cambia, pero el juicio permanece. Si decides dejarlo pronto surgen las preguntas: “¿No es demasiado pronto? Con lo bueno que es…”. Si continúas más allá de lo esperado, también: “¿Todavía le das el pecho? ¿No es ya muy mayor?”.

Paradójicamente, las mujeres que optan por mantener la lactancia más allá del primer o segundo año o que practican lactancia en tándem (amamantando a dos hijos de distintas edades) tampoco quedan al margen de la crítica. En estos casos el debate ya no gira en torno a la salud, sino a la incomodidad social. La edad del niño, la duración y la simultaneidad de las tomas se convierten en objeto de comentario. Es como si existiera una medida implícita de lo normal.

Parece existir un calendario invisible que marca cuándo una madre debería empezar y cuándo debería terminar. Salirse de ese guión, antes o después, implica exponerse a miradas, opiniones y juicios.

La lactancia se convierte así en un terreno de evaluación constante: se cuestiona su ausencia, su interrupción y, en algunos casos, su prolongación. Este fenómeno se inscribe en lo que la socióloga Sharon Hays denominó “maternidad intensiva”. Se trata de un modelo cultural que eleva los estándares de dedicación materna y sitúa sobre las mujeres la responsabilidad principal del bienestar infantil.

La decisión individual queda condicionada por expectativas externas que rara vez reconocen la diversidad de experiencias y contextos. Esa presión no es neutra. La exposición constante a opiniones y expectativas externas puede generar inseguridad, necesidad de justificarse y una sensación persistente de estar haciendo algo mal, incluso cuando la decisión ha sido reflexionada y consciente. Lo íntimo se convierte en un espacio atravesado por la mirada ajena.

El final: el silencio del destete

Tarde o temprano, toda lactancia termina. Sin embargo, su final rara vez recibe la misma atención que su inicio. El destete no es solo una transición alimentaria. Es también el cierre de una etapa de contacto cotidiano, de mirada y de consuelo.

Muchas mujeres describen esta etapa como ambivalente: alivio por recuperar cierta autonomía y, al mismo tiempo, tristeza por cerrar un ciclo.

Esa experiencia casi no se nombra. No hay campañas que acompañen esa transición. Se celebra el inicio de la lactancia, pero el final ocurre en silencio. Muchas madres atraviesan el destete con dudas e inseguridades, preguntándose si han tomado la decisión correcta.

En un contexto donde la lactancia se ha convertido en símbolo de entrega absoluta, dejar el pecho puede sentirse como perder algo más que una práctica. Puede sentirse como dejar de ser imprescindibles.

Recuperar la dimensión de elección

Plantear estas tensiones no implica cuestionar la lactancia en sí misma. Al contrario: supone protegerla de convertirse en un mandato moral. Informar sobre sus beneficios es necesario. Imponerla simbólicamente, no.

Una conversación más amplia debería incorporar no solo recomendaciones sanitarias, sino también condiciones laborales, redes de apoyo y salud mental materna. También debería reconocer que el vínculo entre madre e hijo no se reduce a una práctica concreta ni se mide en meses de lactancia.

Quizá el desafío no sea decidir cuánto tiempo debe durar la lactancia, sino cómo garantizar que cada mujer pueda tomar esa decisión con información, apoyo y sin culpa. Porque una maternidad acompañada no se construye desde la presión, sino desde el respeto a la diversidad de experiencias.

The Conversation

Este artículo se deriva del proyecto I-MARTERNA, financiado por la Comunidad de Madrid y la Universidad Rey Juan Carlos en el marco del convenio para la promoción de la investigación y transferencia de tecnología 2023–2026 (Código: 2023/00423/017, Línea A: Doctores emergentes).

ref. La lactancia materna: cuando una elección libre se transforma en mandato social – https://theconversation.com/la-lactancia-materna-cuando-una-eleccion-libre-se-transforma-en-mandato-social-275174

El feminismo no baila solo, sus demandas necesitan tener en cuenta el contexto social de las mujeres

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josefina Bueno Alonso, Catedrática de Filología Francesa de la Universidad de Alicante. Especialidad Literaturas y culturas francófonas, Universidad de Alicante

Dos mujeres en una manifestación en Madrid. Ismael San José/Shutterstock

“No se puede hablar de un feminismo universal; no se puede disociar la lucha feminista de la lucha social”.

Annie Ernaux

Portada de Tal como existimos, de Kaoutar Harchi.

Virus editorial

¿Es lo mismo ser una mujer blanca, racializada (es decir, que sufre una racialización por su color de piel o su religión) o inmigrante? Para reflexionar sobre el tema, nos adentramos en la novela autobiográfica Tal como existimos de la escritora francesa de origen marroquí Kaoutar Harchi.

Nacida en una familia inmigrada, su escritura está fuertemente marcada por el origen obrero de sus padres y el hecho de ser una mujer musulmana. El libro cuenta sus años de formación, desde la infancia hasta la universidad, y el desarrollo intelectual que forja su conciencia social.

El éxito escolar le permite entrar en la universidad para iniciar sus estudios de sociología. Gracias a eso conoce la teoría de la reproducción, de los sociólogos franceses Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron. Esta explica lo difícil que resulta en realidad el ascenso social porque las desigualdades se siguen transmitiendo de generación en generación a través del sistema educativo y las normas sociales.

La literatura permite que el receptor vea algo de un modo distinto a como lo hacen un documental o el trabajo de un sociólogo. Por ello, este texto va más allá de la singularidad biográfica para poner de manifiesto un “nosotros” que refleja el colectivo al que pertenece –la inmigración magrebí– y sus condiciones de vida.

Migraciones y feminismo

La emigración/inmigración es, como señala el sociólogo Abdelmalek Sayad, un proceso político y social que define a sus individuos por una doble pertenencia que genera a su vez una doble ausencia: no son plenamente reconocidos ni en la sociedad de origen ni en la de destino. La escritura de Harchi se propone así reinsertarlos en la historia, dándoles una vida y un lugar que no tuvieron.

La autora dedica la novela a los padres y madres de la inmigración con el fin de desmontar el mito que los convierte en padres que descuidan a sus hijos e hijas. En su caso, la madre decide llevarla a un colegio católico para sacarla del barrio, convirtiendo el lugar en el gran triunfo de sus padres y, también, en su gran desgracia. La escuela reproduce todas las desigualdades y allí es donde toma conciencia del machismo y el racismo, al ser la única niña musulmana de la clase.

El relato dedica especial atención a su madre y a todas las madres inmigradas, esas que no siempre pueden atender a sus hijos porque están obligadas a cuidar a los hijos de otras. Es una consecuencia del capitalismo racial, un término que la politóloga francesa Françoise Vergès define como “la posibilidad de extraer valor de la explotación de otro que ha sido racializado y que da valor económico al “blanco” en la economía capitalista”. Vergès señala que las luchas feministas no pueden ser universales, ya que deben abordarse teniendo en cuenta las peculiaridades históricas y culturales de las mujeres que proceden de antiguas colonias o de las diásporas.

Harchi también muestra la dominación que sufren las chicas por su origen humilde y su religión musulmana, porque los datos demuestran que las mujeres no viven de la misma forma su condición según la clase social a la que pertenezcan o si son racializadas o no.

Intersección de opresiones

Junto al enfoque sociológico, el texto muestra las identidades complejas, aquellas que concentran en una misma persona varias opresiones. Para comprender este tema, resulta útil el concepto de interseccionalidad, acuñado por la jurista afroamericana Kimberlé Crenshaw.

Crenshaw utilizaba el ejemplo de las trabajadoras negras de la General Motors, quienes sufrían una doble exclusión: sexismo por ser mujeres (y no poder acceder a ciertos puestos) y racismo por ser negras (y no poder siquiera ocupar los mismos empleos que las mujeres blancas).

La interseccionalidad cuestiona el modelo de “La Mujer” universal, y ayuda a comprender las experiencias de las mujeres pobres y racializadas y por extensión, cualquier otra experiencia de dominación producto de la intersección entre el sexo/género, la clase, la raza o la discapacidad. Nos permiten entender la diversidad social y ser más inclusivas.


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No es uno u otro, sino uno más otro

No se trata de una competición entre discriminaciones, sino de entender cómo las opresiones se entrelazan. En el caso de las mujeres de origen o cultura musulmana en Francia –y por extensión en Europa–, no se trata de demostrar que son mujeres por un lado y musulmanas por otro sino mujeres musulmanas de forma permanente. Por ello, es entendible que, en lo que afecta al velo, tal y como señala la socióloga Rose Marie Lagrave:

“Según se viva en un país teocrático como Irán, o en países cuyas constituciones separan la Iglesia del Estado, quitarse el velo es, en el primer caso, un acto de subversión, mientras que, en el segundo, puede ser una reapropiación del estigma que discrimina a las mujeres con velo; en ambos casos, son gestos políticos de autoafirmación”.

Dos mujeres musulmanas pasean por Barcelona.
Dos mujeres musulmanas pasean por Barcelona.
agsaz/Shutterstock

El texto de Kaoutar Harchi, en la frontera de lo literario y lo sociológico, permite dar a conocer discusiones actuales en torno a la inmigración, el racismo o la meritocracia. Introduce un debate dentro del feminismo y apunta que se debe prestar atención a la discriminación que sufren muchas mujeres árabes o musulmanas que viven en Europa y que exigen ser reconocidas como ciudadanas. A la vez, el libro cuestiona la idea eurocéntrica de modernidad e igualdad.

Analizar cómo se entrelazan los diferentes tipos de opresión y la crítica al “feminismo blanco” es el punto de encuentro entre el enfoque interseccional y el feminismo decolonial. Aunque esta perspectiva de estudio ha llegado de manera tardía a España y Francia, es necesario tenerla en cuenta para, por ejemplo, estudiar temas como la brecha salarial no solo entre mujeres y hombres, sino también entre blancas y no blancas. La precariedad de las mujeres racializadas y migrantes no se debe sólo al patriarcado sino a una estructura que las convierte en vulnerables.

Ya lo dijo la filósofa feminista estadounidense Angela Davis:

“No se puede luchar por la igualdad de las mujeres sin reconocer que las mujeres, oprimidas como tales, también lo están por sus orígenes raciales y sociales”.

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Josefina Bueno Alonso no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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La diferenciación planetaria es clave para que surja vida extraterrestre

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep M. Trigo Rodríguez, Investigador Principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias, Instituto de Ciencias del Espacio (ICE – CSIC)

Representación artística Kepler-22b, una supertierra que se encuentra dentro la zona de habitabilidad de su estrella. NASA.

¿Cuáles son las claves para que se forme un planeta apto para la vida? Un nuevo trabajo de investigación liderado por el equipo del astrónomo Craig Walton, de la Universidad de Cambridge, intenta responder a esta pregunta.

Todo comienza con el crecimiento de los planetas metalorrocosos –como la Tierra–, un proceso conocido como diferenciación química planetaria. Los planetas crecen progresivamente a partir de la acreción –adición de materia– de asteroides con entre decenas y cientos de kilómetros de diámetro. El calor retenido tras los impactos, junto al que se produce como consecuencia de la desintegración de elementos radioactivos, participará en el calentamiento interno de los embriones planetarios.

Al final de esa fase, los cuerpos planetarios de alrededor de mil kilómetros de diámetro se funden y tiene lugar la segregación química de sus componentes. Así se forman el núcleo metálico, el manto y la corteza, un proceso de diferenciación en capas que ahora se revela como clave en la capacidad de que un planeta origine organismos vivos.

La tabla periódica de los elementos escalada para evidenciar la abundancia de los elementos en la superficie terrestre. Las casillas son mayores para aquellos más abundantes.
William F. Sheehan/Santa Clara University, CC BY

La diferenciación de los cuerpos planetarios

Esta dinámica conlleva la segregación interna de los elementos químicos en función de sus afinidades. Los metales crean aleaciones con el hierro y, con excepción del abundante níquel, pasan a formar parte de los núcleos planetarios.

El fósforo, un elemento ligero con carácter no metálico y con un papel esencial para la vida, es retenido en el fundido de esos metales. Hasta un 4 % en masa del fósforo es soluble en el sólido rico en hierro que coexiste con el líquido metálico a las altas presiones (del orden de decenas de gigapascales) que se registran en los interiores planetarios.

Sin embargo, pueden cambiar significativamente las temperaturas de fusión y las composiciones de los líquidos y sólidos coexistentes.

La proporción de elementos, un proceso complejo

El nuevo trabajo de Craig Walton nos revela que los elementos básicos para la vida que deben estar presentes en las superficies planetarias están directamente relacionados con una combinación de tres factores:

  • La herencia de la composición global del sistema en el que se formó.

  • La modificación parcial de dicha composición por el proceso de diferenciación del planeta.

  • La partición interna de los elementos entre el núcleo y el manto, en función de la llamada fugacidad del oxígeno. Este concepto se refiere a la cantidad de oxígeno disponible para reaccionar con otros elementos claves, como el hierro y el carbono, que pueden existir en la naturaleza con múltiples estados de valencia.

El azar también juega su papel, dado que los estudios astrofísicos sobre la composición de las estrellas sugieren que existen en la galaxia diferencias químicas significativas. Estas dan lugar a variaciones en las abundancias relativas de los elementos indispensables para la biología.

Dicha “dispersión cosmoquímica” está relacionada con esa variabilidad local en las abundancias galácticas de fósforo y nitrógeno. Hoy en día conocemos unos 6 000 exoplanetas alrededor de otras estrellas, aunque no deberíamos esperar que tuviesen una composición similar a la Tierra.

Para ejemplificarlo, los investigadores crearon una figura (abajo) que muestra la dispersión esperable en las proporciones de fósforo (P) y nitrógeno (N) que acaba estando disponible en el manto de los exoplanetas, porque no todos los sistemas estelares forman planetas con la misma composición.

En las galaxias, de manera natural, se dan variaciones significativas en las abundancias relativas de esos elementos claves para la vida, en relación con los elementos formadores de rocas, de ahí las diferentes posibilidades representadas en la gráfica.

Variaciones en el contenido de fósforo y nitrógeno en el manto de los planetas marcan el futuro astrobiológico de los planetas. Las regiones que representan planetas con escasez de fósforo en el manto en comparación con la Tierra se muestran con un superpuesto de sombreado negro, mientras que las que presentan escasez de nitrógeno se muestran con sombreado blanco. Aquellas que carecen de ambos elementos se muestran con ambos patrones en la esquina inferior izquierda.
Walton et al. (2026)

La receta química de la vida podría ser universal, pero no siempre reproducible

Así, que la vida no sea tan común en la galaxia podría explicarse por esos procesos previos de diferenciación química y por las propias carencias en elementos químicos que se pueden dar en otros entornos planetarios.

Para que surja la vida en otros mundos, los elementos esenciales deben estar allí en el momento justo de consolidación del manto y la corteza. Eso no parece trivial, debido a los procesos geofísicos que a la postre redistribuyen en el interior planetario elementos claves como el fósforo y el nitrógeno. Por tanto, tales procesos actuarían limitando las probabilidades de que la vida floreciese.

Es algo a tener muy en cuenta en la búsqueda de vida remota, cuando se analizan las características químicas de los exoplanetas que van descubriendo. El reto es de primerísima magnitud, por la dificultad de conseguir espectros que permitan inferir los elementos formativos de esas atmósferas durante los tránsitos que algunos planetas sufren al pasar por delante del disco de sus estrellas.

En cualquier caso, ahora que comenzamos a identificar las especies químicas presentes en sus atmósferas, habrá que desarrollar modelos para ver cómo se correlacionan con la composición química de las superficies. Sin perder de vista que el propio azar podría jugar un papel y poner barreras a la vida en otros mundos.

The Conversation

Josep M. Trigo Rodríguez recibe fondos del proyecto del Plan Nacional de Astronomía y Astrofísica PID2021-128062NB-I00 financiado por el MICINN y la Agencia Estatal de Investigación.

ref. La diferenciación planetaria es clave para que surja vida extraterrestre – https://theconversation.com/la-diferenciacion-planetaria-es-clave-para-que-surja-vida-extraterrestre-276659