Cambio climático y costas rocosas: el mar está ganando la batalla a los acantilados

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Montserrat Jiménez Sánchez, Catedrática Geodinámica Externa, Universidad de Oviedo

Vista aérea del retroceso de los acantilados por inestabilidad de laderas en la playa de Vallina (Cudillero, Asturias). Fotografía tomada el 20 de julio de 2024. Saúl González Lemos, CC BY-SA

Una de las cuestiones que más nos preocupa actualmente es el cambio global, inducido a escala planetaria por factores naturales y acelerado por la acción humana. Entre sus consecuencias destacan el calentamiento de la atmósfera, el retroceso de los glaciares y el ascenso del nivel del mar. Esta subida ha aumentado de 2,1 milímetros al año en 1993 a 4,5 mm/año en 2023, aunque más frecuentemente se habla de valores en torno a 3,4 mm/año.

Asimismo, se está observando una mayor frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos capaces de modificar la dinámica de los procesos erosivos –que causan la pérdida y el desgaste de la superficie del terreno– en distintas zonas costeras del mundo.

En Europa, se ha calculado que al menos el 25 % de las costas sufren procesos erosivos, especialmente durante los temporales, cuya acción es particularmente evidente en las playas. Por ejemplo, en la playa de Piles (Valencia, España), se cuantificó un retroceso de 40 metros en solo dos semanas (entre el 6 y el 20 de enero de 2020) vinculado a la tormenta Gloria.

Aunque el retroceso puede pasar más desapercibido en los acantilados que en las playas, sus consecuencias son igualmente severas para las comunidades costeras más cercanas y expuestas. De hecho, la frecuencia de los procesos de inestabilidad de ladera en los acantilados parece ir en aumento, involucrando en ocasiones grandes volúmenes de terreno y fenómenos complejos.

La lluvia y las olas desgastan los acantilados

El retroceso de los acantilados en costas rocosas resulta de la inexorable competición entre la energía erosiva del oleaje y la resistencia de las rocas. La acción del mar socava la base de los acantilados provocando diferentes mecanismos de inestabilidad, como desprendimientos y deslizamientos, entre otros. Estos son particularmente intensos en acantilados altamente fracturados o compuestos por rocas que se erosionan fácilmente.

La dinámica del proceso erosivo en costas rocosas está fuertemente influida por factores climáticos como las precipitaciones, la humedad del suelo y la altura del oleaje.

Durante períodos lluviosos, el suelo incrementa su humedad y peso, perdiendo resistencia y aumentando la probabilidad de desestabilizarse. Durante los temporales, la capacidad erosiva del oleaje se incrementa y con ella el número de inestabilidades de ladera en los acantilados.

Todos estos procesos conducen inevitablemente al avance progresivo del mar hacia la tierra ocasionando el retroceso de la línea de costa. El actual contexto de cambio climático sugiere que estos fenómenos serán cada vez más frecuentes e intensos.




Leer más:
Cambio climático: hay que alejar a la gente de algunas zonas costeras (también en España)


Ejemplos en todo el mundo

Para ilustrar el problema, existen ejemplos espectaculares de episodios actuales de dinámica intensa de retroceso de acantilados en distintas zonas del mundo.

Durante el evento de El Niño 2015-2016, el 12 % de los acantilados de un tramo de costa de 300 kilómetros del sur de California (zona de Palos Verdes) llegaron a registrar retrocesos de 10-15 metros.

En el norte de España existe un deslizamiento (Faro de Tazones, Asturias) con un volumen estimado de más de 3 millones de metros cúbicos que se volvió muy activo entre febrero de 2018 y febrero de 2021. Son destacables los desplazamientos superiores a 14 metros en algunos puntos durante el año 2019, coincidiendo con episodios de elevadas precipitaciones (821 mm en 24 horas) y temporales con olas superiores a 9 metros.

Evolución de la pendiente del faro de Tazones ilustrada en las imágenes tomadas por un dron en: a. 2018 y b. 2019. La flecha indica un deslizamiento plano superficial. c. Vista del acantilado desde el mar, en la que se observan algunos bloques desprendidos y árboles.
Domínguez-Cuesta et al., 2021, CC BY

El retroceso de los acantilados se acelera

En distintos sectores costeros de Europa, se han realizado estudios que ponen de manifiesto que las tasas de retroceso actuales son superiores a las de los últimos miles de años.

Así, en la costa de Normandía se han estimado valores entre un 33 % y 57 % más bajos que los medidos actualmente (0,10-0,18 m/año). En la costa de Gran Bretaña se han registrado tasas de retroceso histórico que varían entre 2 y 25 cm/año.

Estas mismas investigaciones –basadas en la combinación de datos históricos, topográficos, geocronológicos, meteorológicos y sensores remotos– subrayan la importancia del clima en la erosión costera y sugieren que, debido al aumento del nivel del mar, la velocidad del retroceso de acantilados podría incrementarse hasta diez veces para finales del siglo XXI.

Ante esta perspectiva, las estrategias de adaptación son esenciales. Para ello, es preciso mejorar nuestra comprensión actual de la evolución de los acantilados y su relación con el cambio climático. Potenciar la investigación para incrementar el conocimiento, fomentar la educación de la ciudadanía y mejorar la ordenación del territorio son fundamentales para anticipar riesgos futuros, proteger vidas e infraestructuras, y promover una gestión costera sostenible. Así se podrá contribuir a mitigar el impacto del calentamiento global en las costas.


Este artículo es fruto de una colaboración con la Cátedra Cambio Climático de la Universidad de Oviedo.


The Conversation

Montserrat Jiménez Sánchez codirige el Proyecto de Investigación RETROCLIFF (PID2021-122472NB-100) financiado por MCIN, AEI y FEDER, UE y dirige el Proyecto de Investigación GEOCANTABRICA (IDE/2024/000753. SEK-25-GRU-GIC-24-072) financiado por SEKUENS-Gobierno del Principado de Asturias y Fondos Europeos.

Laura Rodríguez Rodríguez participa en los proyectos de investigación RETROCLIFF (PID2021-122472NB-100) financiado por MCIN, AEI y FEDER, UE y GEOCANTABRICA (IDE/2024/000753. SEK-25-GRU-GIC-24-072) financiado por SEKUENS-Gobierno del Principado de Asturias y Fondos Europeos.

María José Domínguez Cuesta codirige el Proyecto de Investigación RETROCLIFF (PID2021-122472NB-100) financiado por MCIN, AEI y FEDER, UE y participa en el Proyecto de Investigación GEOCANTABRICA (IDE/2024/000753. SEK-25-GRU-GIC-24-072) financiado por SEKUENS-Gobierno del Principado de Asturias y Fondos Europeos.

ref. Cambio climático y costas rocosas: el mar está ganando la batalla a los acantilados – https://theconversation.com/cambio-climatico-y-costas-rocosas-el-mar-esta-ganando-la-batalla-a-los-acantilados-261025

Nanomedicina: la tecnología de lo diminuto al servicio del diagnóstico y la cura de enfermedades

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Isidoro Martínez González, Científico Titular de OPIs, Instituto de Salud Carlos III

Recreación artística de nanopartículas con fármacos circulando por el torrente sanguíneo. Kateryna Kon/Shutterstock

Cuando pensamos en medicina del futuro, es fácil imaginar hospitales con robots, tratamientos a medida y diagnósticos instantáneos. Lo que pocos saben es que mucho de eso ya está empezando a suceder, en gran parte, gracias a una ciencia que trabaja en lo invisible: la nanotecnología.

La nanotecnología se basa en manipular la materia a escalas diminutas, del orden de los nanómetros (un nanómetro equivale a la milmillonésima parte de un metro). A esa escala, las propiedades de los materiales cambian: lo que no conduce electricidad a tamaño normal puede hacerlo cuando se reduce a nivel nano; lo que es inerte puede volverse reactivo. Y esto abre todo un abanico de posibilidades para la medicina.

¿Por qué esta escala es tan importante para la medicina? Porque muchos procesos biológicos ocurren a nanoescala. Nuestro ADN, las proteínas y otros componentes de nuestras células están todos dentro de este rango de tamaño. Para hacerse una idea, una hebra de ADN mide unos 2 nanómetros de ancho. La nanomedicina utiliza nanomateriales y nanodispositivos que son similares en tamaño a estas moléculas biológicas, lo que les permite interactuar con el cuerpo de maneras altamente específicas.

Lo que ya está ocurriendo: avances actuales de la nanomedicina

Aunque parezca ciencia ficción, muchas aplicaciones de la nanotecnología en medicina ya son una realidad. Uno de los campos más desarrollados es el diagnóstico, especialmente en enfermedades como el cáncer. Gracias a nanopartículas que se adhieren a células tumorales, hoy es posible detectarlas mucho antes que con técnicas tradicionales. Algunas de estas partículas están diseñadas para brillar bajo ciertos tipos de luz, haciendo visibles incluso pequeños tumores que antes pasaban desapercibidos.

En el ámbito del tratamiento, la nanotecnología también está marcando un antes y un después. Un ejemplo es la liberación controlada de fármacos. En lugar de tomar medicamentos que afectan a todo el cuerpo, los investigadores están desarrollando “vehículos nanométricos” capaces de transportar la medicina directamente al órgano o célula enferma. Esto no solo aumenta la eficacia, sino que reduce efectos secundarios (pensemos, por ejemplo, en la pérdida de pelo y las náuseas asociadas con la quimioterapia anticancerígena tradicional).

En enfermedades neurodegenerativas, cardiovasculares o infecciosas, se están probando nuevos métodos basados en nanotecnología para mejorar la administración de tratamientos. Incluso en vacunas (como ocurrió en parte con las vacunas de ARN mensajero contra la covid-19), las nanopartículas de lípidos (pequeñas burbujas de grasa) han sido clave para transportar el material genético hasta las células de forma segura.

Además, se están creando biomateriales “inteligentes” que reaccionan al entorno del cuerpo. Por ejemplo, apósitos que liberan antibióticos solo cuando detectan infección, o implantes que se integran mejor con el tejido humano gracias a recubrimientos nanométricos.

Lo que viene: posibilidades futuras y desafíos

A medida que esta tecnología evoluciona, las posibilidades se multiplican. Una de las más llamativas es el uso de nanorrobots, pequeñas estructuras programables que podrían viajar por el cuerpo humano realizando tareas específicas, como destruir células cancerosas una por una, limpiar arterias obstruidas o reparar tejidos dañados. Aunque suena a ciencia ficción, ya hay prototipos que se mueven por impulsos químicos o magnéticos, y que algún día podrían formar parte de la medicina personalizada del futuro.

También se investiga cómo integrar la nanotecnología con la inteligencia artificial para crear sistemas de diagnóstico autónomos, capaces de identificar una enfermedad en sus primeras fases y actuar de forma inmediata. Esto podría cambiar radicalmente la forma en la que entendemos la salud: pasar de una medicina reactiva (que actúa cuando ya estamos enfermos) a una medicina preventiva y proactiva.

Pero estas promesas también vienen acompañadas de desafíos importantes. Uno de ellos es la seguridad. ¿Qué efectos a largo plazo pueden tener las nanopartículas en el cuerpo? ¿Cómo se eliminan? ¿Pueden acumularse en órganos?

Además, existen dilemas éticos: ¿Quién controla esta tecnología? ¿Podría usarse para modificar genéticamente a una persona sin su consentimiento?

Estas preguntas aún están en debate, y hacen que la regulación y la investigación responsable sean fundamentales. La nanomedicina tiene un potencial enorme, pero necesita avanzar con transparencia, con controles rigurosos y siempre pensando en el beneficio de los pacientes.

Una revolución silenciosa

La nanotecnología en medicina no es solo una promesa futurista, y aunque todavía hay camino por recorrer, lo que está claro es que este campo marcará el rumbo de la medicina en las próximas décadas.

Entender cómo funciona, qué avances se están produciendo y qué preguntas debemos hacernos como sociedad es clave para no quedarnos atrás. Porque lo nano, aunque invisible a simple vista, está cambiando cosas enormes, desde nuestra salud hasta nuestra forma de vivir. Incluso, en un futuro no muy lejano, podría ofrecernos la posibilidad de curarnos incluso antes de llegar a enfermar.

The Conversation

Salvador Resino es Investigador Científico en el Instituto de Salud Carlos III, del cual recibe financiación para llevar a cabo sus proyectos de investigación.

Daniel Sepúlveda Crespo y Isidoro Martínez González no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Nanomedicina: la tecnología de lo diminuto al servicio del diagnóstico y la cura de enfermedades – https://theconversation.com/nanomedicina-la-tecnologia-de-lo-diminuto-al-servicio-del-diagnostico-y-la-cura-de-enfermedades-259551

La aventura de divulgar ciencia ‘al otro lado del río’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By The Conversation España, Editor

Los 70 alumnos y alumnas que han participado en la cuarta edición del Curso de verano de The Conversation ‘La aventura de divulga ciencia en español con éxito’ en el Palacio de la Magdalena (UIMP) con autoridades, ponentes y Jorge Drexler como invitado de honor. UIMP, CC BY

“Clavo mi remo en el agua, llevo tu remo en el mío / Creo que he visto una luz, al otro lado del río.”

Jorge Drexler, “Al otro lado del río”

Con esos versos –entonados a capela por Jorge Drexler ante un aula entregada– se produjo uno de los momentos más conmovedores del curso La aventura de divulgar ciencia en español con éxito, celebrado del 9 al 11 de julio en el Palacio de la Magdalena de Santander. La sede veraniega de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) se convirtió durante tres días en un laboratorio de ideas, gracias a una iniciativa impulsada por The Conversation España, con el respaldo de la Fundación Lilly y la Fundación Ramón Areces.

Lo que allí se vivió fue mucho más que una serie de conferencias y talleres: fue un contagio de conocimiento y entusiasmo por la vida y la ciencia.

Mesa de inauguración del curso
La inauguración corrió a cargo del vicerrector del Campus de Las Llamas de la UIMP Francisco Matorras; Rafael Sarralde, el director general de The Conversation; Manuel Guzmán, Gerente en Fundación Lilly; Carolina Pola, colaboradora del comité científico de la Fundación Ramón Areces, y las codirectoras del curso Elena Sanz y Lorena Sánchez.
UIMP, CC BY

Lenguaje, cerebro y música: la mente en escena

Uno de los momentos más inspiradores fue el encuentro entre el neurofisiólogo y popular divulgador Xurxo Mariño y el músico y médico de formación Jorge Drexler. A medio camino entre el concierto y la charla científica, ambos desplegaron una conversación fascinante sobre cómo emerge la mente humana.

“El oficio del artista consiste en implantar una parte de su mente en otras personas”, explicó Mariño. “No se puede gozar de Beethoven sin ser un poco Beethoven”, respondía Drexler.

“La creatividad ocurre cuando disminuye la actividad de la corteza prefrontal: se apaga el director de orquesta del cerebro y se abren otras conexiones”, decía Xurxo Mariño. Y puso como ejemplo un momento muy concreto: el instante nada más despertar. Drexler, entonces, cantó con ayuda del público la canción que le valió un Óscar en el año 2005, nacida en un estado de duermevela. “Escribí Al otro lado del río a la luz de la mesita de noche”, confesaba.

Genes, mutaciones y el futuro humano

La genetista y catedrática de la Universidad de Barcelona, Gemma Marfany, arrancó la charla inaugural del curso con una afirmación contundente: “El genoma es una máquina perfecta, pero tiene errores”.

La genetista Gemma Marfany
La genetista Gemma Marfany durante una apasionada conversación en Caballerizas, lugar de encuentro de los ponentes en el Palacio de la Magdalena.
The Conversation, CC BY

Gemma Marfany habló de mutaciones, de edición genética con CRISPR –“el bisturí con GPS”– y de los dilemas éticos de la selección genética, que permitirá resolver múltiples enfermedades, pero también rediseñar nuestra especie.

“No queremos ser inmortales, queremos ser eternamente jóvenes”, sentenció, en referencia al sueño (o pesadilla) de modificar el ADN humano para mejorar el cuerpo, la mente y, quizá, el destino.

Con ejemplos como la película Gattaca o la historia de Carlos II el Hechizado, un rey que sufrió la maldición de la endogamia de la Casa de Habsburgo, Marfany dejó claro que la genética explica el pasado y condiciona el porvenir: “si modificas tu ADN, estás cambiando el ADN del futuro”.

Océanos, cosmos y física cuántica: lo que aún no sabemos

En una jornada dedicada a los grandes enigmas de la ciencia, la oceanógrafa Núria Casacuberta Arola habló del mar como “el corazón del clima”, advirtiendo que en lo profundo del océano hay más incógnitas que certezas. “Ha habido más personas en la Luna que en la fosa de las Marianas”, recordó Casacuberta Arola, subrayando el desconocimiento sobre el agua que regula la vida en la Tierra.

Nuria Casacuberta haciendo una exposición
Nuria Casacuberta Arola ha sido galardonada con la Beca de Retorno de la Fundación Ramón Areces, gracias a la cual trasladará sus actividades científicas al Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) en Barcelona. La oceanógrafa propuso en el curso un viaje espacial al fondo de los océanos.
The Conversation, CC BY

El astrofísico David Galadí, profesor de la Universidad de Córdoba, y el físico cuántico Pablo Martínez Ruiz del Árbol, investigador del Instituto de Física de Cantabria, también colocaron al público ante el abismo de lo desconocido.

Pablo Martínez Ruiz del Árbol, investigador del Instituto de Física de Cantabria.
The Conversation, CC BY

Pablo Martínez comparó la física cuántica con el sushi: “para mi padre, que es de un pueblo de La Rioja, la cuántica es como el sushi, algo que te saca de tu zona de confort”. Y el astrofísico David Galadí, con humor y rigor, confesó que quizás en el futuro nos vean como “gente muy lista que llegó a conclusiones equivocadas”.

La ciencia, coincidieron ambos, solo puede actuar con humildad ante lo infinito por descubrir. Porque por cada conocimiento acumulado, “ampliamos lo que sabemos que no sabemos”, matizaba Martínez.

El astrofísico David Galadí describió la incertidumbre en astrofísica para explicar el universo.
The Conversation, CC BY

Corazón, medicina y mentoria: lecciones de una vida

El cardiólogo Valentín Fuster, una de las voces más esperadas, impartió una lección de sabiduría y humanidad en su conversación con la periodista experta en salud Cristina Sáez.

“Con franqueza, soy cardiólogo, pero no entiendo el corazón, un órgano que se mueve cada segundo y no se estropea hasta el final de una vida. He contribuido a entenderlo, pero aún no sabemos realmente cómo funciona: el corazón es un milagro”, confesó.

Valentín Fuster llegó desde Nueva York a Santander. ‘Si hago este viaje es porque considero esencial la divulgación de la ciencia’.
UIMP, CC BY

Valentín Fuster narró su trayectoria desde sus inicios, cuando su camino era el de un tenista profesional. “Un año suspendí una asignatura y mi padre puso fin al tenis. Siempre confié en mi padre. Y siempre he hecho lo que me han dicho las personas en las que he confiado”.

Así comenzó la carrera del hombre que introdujo en el mundo la medicina preventiva, que supo encontrar en el colesterol la razón de los infartos de miocardio, y que peleó contra gigantes hasta conseguir la polipíldora para tratar problemas de corazón. El estudio SECURE, publicado en The New England Journal of Medicine, mostró una disminución del 33 % en la mortalidad cardiovascular en comparación con el tratamiento habitual.

La periodista Cristina Sáez, coautora con Valentín Fuster de su libro de memorias, condujo la conversación.
UIMP, CC BY

Valentín Fuster habló de la importancia de tener un mentor, de la necesidad de cuidar al paciente como un todo –físico y emocional– y de los peligros de una sociedad que promueve el consumo hasta enfermarnos.

Para él, la clave para una vida íntegra está en lo que llama las “cuatro T”: tiempo para reflexionar, talento cultivado con humildad, transmitir positividad y ser un tutor para los demás.

Cristina Saéz mencionó el altruismo de Valentín Fuster en el trato a pacientes de toda condición social: “Para mí no existen nombres, existen personas, porque si miras por dentro, todos somos iguales”, dijo Fuster.

Pero el corazón no es solo un órgano que late: es un icono universal del amor. Y de amor habló el psicólogo y divulgador Luis Muiño, uno de los conductores de Entiende tu mente, el pódcast en español sobre psicología más escuchado del mundo. Muiño narró, por ejemplo, la historia del matrimonio mudo chino. Mudo, porque durante 60 años no se dirigieron la palabra. Entonces alguien les preguntó por qué seguían juntos. Él respondió: “porque la amo”. Y ella: “porque sé lo que piensa”. Luis Muiño abrió un intenso y apasionado debate con el alumnado planteando preguntas como: ¿por qué nos atrae lo prohibido? ¿Qué podemos hacer los ciudadanos del siglo XXI con las hormonas del Paleolítico? ¿Por qué vemos lo que queremos ver cuando amamos?

Luis Muiño desgranando la ciencia del amor.
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Ciencia con alma

El curso se nutrió de expertos, pero también de historias humanas. Como la de una alumna que recordó a su madre con alzhéimer, que solo conecta con el presente cuando canta canciones del pasado, “y entonces se emociona”. O la de otra alumna que trabaja como intérprete en contextos extremos, por ejemplo, cuando a alguien le detienen en un país en conflicto y no habla el idioma. Ella trataba de buscar una metáfora para definir su papel, algo que le pedía Emilio José García, responsable de la unidad de cultura científica del Instituto Astrofísico de Andalucía (IAA) al frente del taller Cómo hacer una charla de divulgación que no se olvide. La alumna buscaba una metáfora para definirse y alguien del publico propuso: “sois ángeles”.

Emilio José García (IAA) ofreciendo las claves para una charla de divulgación que no se olvide.
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También pidió metáforas Estrella Montolío, catedrática de la Universitat de Barcelona, para su taller sobre la ciencia del lenguaje aplicada a la divulgación. Entre las que escribieron los alumnos está: “Los alimentos transgénicos son como Severus Snape, señalados como perversos y malvados, pero en realidad ambos están protegiendo a las personas”.

Estrella Montolío, catedrática de Lengua Española de la Universidad de Barcelona, recogió metáforas científicas en su taller sobre la ciencia del lenguaje aplicada a la divulgación.
The Conversation, CC BY

Herramientas para divulgar

En el curso se entregó al alumnado el libro Comunicando ciencia con ciencia. Promovido por la Fundación Lilly, ha sido elaborado por 36 coautores expertos en comunicación científica.

Marcos Pérez, director de los Museos Científicos de A Coruña y presidente de la Asociación Española de Comunicación Científica (AEC2), Cristina Rico, coordinadora Senior de Programas y Actividades en Fundación Lilly, y Elena Sanz, directora de The Conversation, presentaron el libro Comunicando ciencia con ciencia.
The Conversation, CC BY

Las caras de asombro con mayúscula, y exclamaciones consecutivas, se produjeron durante el taller de uso de inteligencia artificial para divulgar ciencia que impartió Carmen Torrijos, lingüista computacional de Progidioso Volcán. En apenas dos horas, como prometió, hicimos un artículo, gráficos, un pódcast y una presentación en PowerPoint sobre la situación de Isla Calima, un archipiélago inexistente, que Carmen Torrijos presentaba amenazado por el cambio climático, y que sirvió como ejemplo para experimentar lo que las inteligencias artificiales generativas son capaces de hacer.

Carmen Torrijos mostró herramientas de inteligencia artificial aplicables a la divulgación de ciencia.
The Conversation, CC BY

Durante tres días, el curso fue una constelación de voces, ciencia y emociones. Una muestra de que la divulgación científica en español puede ser, además de rigurosa, profundamente humana.

Las codirectoras del curso Elena Sanz y Lorena Sánchez, con Xurxo Mariño y Jorge Drexler en el punto y final de La aventura de divulgar ciencia.
The Conversation, CC BY

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ref. La aventura de divulgar ciencia ‘al otro lado del río’ – https://theconversation.com/la-aventura-de-divulgar-ciencia-al-otro-lado-del-rio-261122

Torre Pacheco: cómo comprender el odio que nace del prejuicio y la deshumanización

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio García Magariño, Investigador de I-Communitas, Institute for Advanced Social Research, Universidad Pública de Navarra

Por mucho odio y violencia que aparezca en los medios al reflejar la actualidad, los seres humanos somos seres sociales interdependientes. La supervivencia del Homo sapiens como especie y la aparición de la civilización han dependido, principalmente, de la colaboración y la solidaridad.

Entonces, ¿qué hace que haya tanto odio, que se generen polos violentos opuestos, que se orquesten cacerías de unos grupos contra otros en un pueblo como Torre Pacheco? Y más importante aún: puesto que la ciencia no solo describe las realidades y sus causas tal cuales son, sino que explora soluciones tras realizar diagnósticos, ¿cómo se puede evitar y reconducir una situación así?

En Torre Pacheco –que nos sirve de muestra, de indicador de algo que lleva tiempo gestándose en España y en otras democracias liberales– confluyen, al menos, tres procesos:

Problemas grandes en lugares pequeños

En primer lugar, la emergencia de “un Torre Pacheco” visibiliza tanto el déficit de gobernanza global, europea y nacional de los flujos migratorios como la poca efectividad de las políticas de integración y de gestión de la diversidad.

Los problemas globales e internacionales se sienten con mayor crudeza en los ámbitos locales: las islas pequeñas son las más afectadas por el cambio climático, el tráfico internacional de diamantes golpea las aldeas de la República Democrática del Congo y la especulación mundial con criptomonedas depende de “criptomineros” asentados en una finca consumiendo gran cantidad de energía.

Hoy es Torre Pacheco, pero mañana puede ser otra localidad como Marcilla, en Navarra, un barrio de Sabadell (Barcelona) o la zona de San Francisco, en Bilbao. La diversidad incrementa la riqueza cultural, pero también trae conflictos si no hay una buena gestión de la diversidad y promoción de la convivencia.

Aquí, las personas, las instituciones y las comunidades son responsables de encontrar un modelo satisfactorio que tenga como umbral mínimo moral el respeto de los derechos humanos.

En segundo lugar, el prejuicio, el odio de unos grupos hacia otros, la deshumanización del diferente (ya sea racial, nacional o ideológicamente) es la antesala de la violencia.

Las teorías más consolidadas sobre la violencia muestran que los seres humanos tendemos a condolernos con lo que les pasa a otras personas. Sin embargo, cuando percibimos injusticias y dolor ajeno también generamos narrativas de justificación y culpabilización contra quienes las víctimas, lo que disipa esa empatía natural. De lo contrario, ante mucho sufrimiento nos desmoronaríamos, salvo que nos levantáramos a actuar decididamente para atajar dichos males.

El sociólogo noruego y el principal fundador de la disciplina de los estudios sobre la paz y los conflictos, Jonathan Galtung, habla de la violencia cultural. Esta puede dirigirse hacia innumerables direcciones: “los migrantes”, “los de derechas”, “los progres”, “las mujeres”, “los jóvenes”, “los ricos”, “los pobres”, “los del Barcelona” o “los gitanos”.

La Escuela de Frankfurt también hablaba de reificación para describir las categorías de identidad grupal que nos orientan, pero que, con el uso, se cosifican y nos impiden ver a quien está enfrente como igual en dignidad.

El gran problema es que, de un lado, apelamos al sentido común (construido socialmente) para justificar dicho rechazo y, de otro, el odio y el rechazo suelen canalizarse hacia la persona que está objetivamente más oprimida, tiene menos derechos y vive una vida menos digna. En breve, todo prejuicio y odio hacia un grupo contribuye a la violencia más cruel y legitima la opresión económica y estructural de dicho grupo.

Vivir en un clima de crispación permanente

En tercer y último lugar, la polarización de la sociedad –azuzada desde las campañas políticas y las redes desde hace décadas–, la polarización ideológica y la polarización política tienen al menos dos costes: afectan paulatinamente la calidad democrática y alimentan procesos de radicalización violenta de individuos y organizaciones.

La conexión entre polarización y radicalización violenta en Estados Unidos ha sido clara desde hace años, pero en Europa se ha tendido a separar ambos fenómenos y a encomiar el efecto estimulante y movilizador de la polarización político-afectiva.

No obstante, vivir en un clima permanente de crispación, de campaña, de descalificación, de demagogia, de lucha despiadada por llegar al poder o por mantenerlo, nutre los extremos ideológicos e impulsa a personas a unirse a ellos. Y los polos, cuando se tensan demasiado, traspasan los límites de lo estrictamente democrático y pacífico, haciendo aparecer grupos que justifican la violencia desde uno y otro flanco ideológico.

Incluso los diagnósticos que demonizan, desde un espectro, a los colectivos sin estatus legal y los no nativos y, desde el otro, a los ultras, probablemente hayan caído inadvertidamente en dicha lógica polarizada que contribuye a la persistencia del problema. Esta constatación no exime de responsabilidades, sino que evita la simplificación.

Caminos a seguir

En definitiva, mejorar la gobernanza global de los flujos migratorios, las políticas de integración y de gestión de la diversidad; abordar las causas culturales y económicas de los prejuicios, que nos insensibilizan hacia el dolor ajeno; y elevar el debate político y mediático para que se acerque a unos estándares mínimos de decoro, sobresalen como tres de las avenidas más prometedoras, y a largo plazo, que deberían recorrerse.

Y un recordatorio final: cada persona, cada comunidad y cada institución tiene la oportunidad y el deber de contribuir al fortalecimiento de la convivencia pacífica y democrática de una sociedad que cada vez es más diversa, como también lo fue en el pasado.

The Conversation

Sergio García Magariño no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Torre Pacheco: cómo comprender el odio que nace del prejuicio y la deshumanización – https://theconversation.com/torre-pacheco-como-comprender-el-odio-que-nace-del-prejuicio-y-la-deshumanizacion-261324

¿Por qué los migrantes altamente cualificados no logran sentirse parte del país de acogida?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Morillas, Assistant professor in Business and Management (ICADE), Universidad Pontificia Comillas

Branislav Nenin/Shutterstock

Todos los países compiten por atraer a migrantes altamente cualificados: ingenieros, científicos, analistas de datos y otros profesionales cuya experiencia impulsa economías basadas en la innovación. Sin embargo, mientras los programas de visado y los esfuerzos de reclutamiento se vuelven cada vez más competitivos, una pregunta suele pasar desapercibida: ¿qué hace realmente que estos migrantes decidan quedarse en el país de acogida?

En nuestro estudio reciente sobre migrantes profesionales que trabajan en empresas multinacionales líderes afincadas en Copenhague, entrevistamos a 21 migrantes. Cada uno fue entrevistado dos veces para abarcar su vida profesional y personal, con el fin de comprender cómo se desarrollan sus vidas después de obtener empleo.

No nos centramos únicamente en el éxito profesional, sino en cómo sus vidas personales y laborales se entrelazan para moldear su satisfacción a largo plazo.

Los resultados de dicho estudio lanzan una advertencia a países de la Unión Europea: incluso cuando los migrantes altamente cualificados reciben sueldos competitivos, tienen una alta formación y ocupan cargos ejecutivos, muchos aún se sienten a la deriva, socialmente aislados, profesionalmente infravalorados y con dudas sobre si su futuro realmente está en Europa.

Una fuga de cerebros silenciosa puede no deberse a la falta de atracción de talento, sino a la incapacidad de integrarlo de forma significativa.

El nuevo rompecabezas de la migración global

Muchos migrantes altamente cualificados llegan con credenciales ya validadas y experiencia internacional previa. No buscan seguridad básica ni acceso a oportunidades, sino que eligen entre varias buenas opciones. Para muchos, esto implica comparar la vida en Europa con entornos acelerados como Estados Unidos, donde los clústeres tecnológicos y los ecosistemas de investigación de élite siguen siendo muy atractivos.

Lo que importa a estos migrantes ya no es solo el salario o el estatus, sino la posibilidad de vivir una vida donde sus habilidades sean reconocidas, sus voces escuchadas y sus vidas personales no se sacrifiquen por su carrera.

Aquí está la paradoja: incluso cuando los países ofrecen beneficios generosos, protecciones laborales sólidas y autonomía en el trabajo, eso no siempre basta. Muchos siguen sintiéndose, como decía la canción, “extraños en el paraíso”.

Cuatro patrones que moldean su experiencia

En nuestro estudio, identificamos cuatro dinámicas recurrentes que afectan a cómo los migrantes altamente cualificados evalúan sus países de acogida y la decisión quedarse o marcharse:

  • Exclusión pese al empleo. Incluso con empleos bien remunerados, muchos afirman sentirse cultural y socialmente marginados. Las barreras lingüísticas y normas sociales sutiles dificultan la integración. Esto no es solo un asunto social: socava directamente su motivación y lealtad.

  • Flexibilidad como libertad y trampa. Los esquemas laborales flexibles les permiten mantener vínculos transnacionales y gestionar su tiempo de forma autónoma. Pero esa misma libertad conlleva costes: largas jornadas alineadas con husos horarios distantes, vidas sociales erosionadas y progresos laborales estancados.

  • Conciliación entre vida laboral y personal es valiosa pero desigual. Algunos migrantes adoptan nuevas rutinas y priorizan su vida más allá del trabajo. Pero otros encuentran que las expectativas de las directivas o las estructuras corporativas internacionales los atan a cargas laborales intensas, lo que neutraliza los beneficios de culturas laborales progresistas.

  • Los valores importan, pero solo cuando se viven. Muchos migrantes altamente cualificados se sienten atraídos por países que promueven la equidad, la inclusión y la meritocracia. Pero cuando la experiencia diaria no refleja esos ideales, cuando el ascenso se percibe opaco o las normas sociales son rígidas, la desconexión puede empujarlos a mirar hacia otro lugar.

¿Fuga o circulación de cerebros?

Para los países receptores, la fuga de cerebros plantea una preocupación estratégica: ganar la carrera del talento no termina con la contratación. Lo que más importa es la retención, lo cual depende de hasta qué punto las sociedades de acogida y los lugares de trabajo cumplen la promesa de la integración profesional y personal.

Los migrantes altamente cualificados de hoy se mueven por el mundo con facilidad. Si se sienten infrautilizados o culturalmente alienados, no esperan: migran de nuevo, a menudo hacia países donde sus aspiraciones profesionales y valores personales estén más alineados.

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Durante el tiempo que duró este estudio Miguel Morillas trabajó como investigador postdoctoral en la Universidad de Copenhague.

Durante el tiempo que duró este estudio trabajó como investigador postdoctoral en la Universidad de Copenhague.

ref. ¿Por qué los migrantes altamente cualificados no logran sentirse parte del país de acogida? – https://theconversation.com/por-que-los-migrantes-altamente-cualificados-no-logran-sentirse-parte-del-pais-de-acogida-261315

¿Cómo se puede saber la apariencia de los dinosaurios si solo tenemos sus huesos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Xabier Pereda Suberbiola, Investigador (Paleontología), Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Reconstrucción de un dinosaurio del género ‘Deinonychus’ con su plumaje, tal y como se piensa que era a la luz de los conocimientos actuales. Museo de Historia Natural LWL, en Münster (Alemania). frantic00/Shutterstock

Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curiosos de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com


Pregunta formulada por el curso de 2º de la ESO del Instituto de Educación Secundaria Miguel de Unamuno, en Gasteiz (Álava)


A veces, a los paleontólogos les llaman “cazadores de fósiles”. Sin embargo, George Gaylor Simpson, uno de los paleontólogos más influyentes del siglo XX, decía que “el cazador (o la cazadora) de fósiles no mata, resucita”. Resucitar en el sentido de hacer revivir, aunque sea en sentido figurado, animales extintos.

Es decir, la labor de los paleontólogos consiste en reconstruir mundos pasados a partir de las evidencias conocidas en el registro fósil.

Cómo “resucitar” un dinosaurio en tres pasos

Los fósiles de dinosaurios que estudian los paleontólogos son principalmente de dos clases: restos esqueléticos, como huesos y dientes, y restos indirectos o icnofósiles. En esta última categoría entran las huellas fósiles (icnitas), los excrementos fosilizados (coprolitos), etc. En ocasiones excepcionales, pueden conservarse “partes blandas”: impresiones de la piel o restos orgánicos (tejidos blandos y proteínas).

El primer paso para conocer la apariencia en vida de un dinosaurio es reconstruir el esqueleto a partir de sus huesos y dientes fósiles. Muchas especies están basadas en restos parciales y, a menudo, desarticulados; los esqueletos articulados completos no abundan.

También hay que tener presente que los huesos fósiles pueden estar deformados o alterados debido a la llamada diagénesis (los procesos que experimentan los sedimentos durante su transformación en rocas sedimentarias). Cuando faltan elementos óseos, se tienen en cuenta las partes simétricas del mismo individuo y se completa con información basada en “parientes” vivos, como aves y cocodrilos.

El segundo paso es reconstruir los músculos y tejidos. Las marcas de inserción muscular en los huesos fósiles sirven para averiguar la forma y disposición de los músculos.

Y el paso final consiste en imaginar la apariencia externa del animal, como la piel (con la presencia de escamas o plumas), pero es la parte más especulativa. En ciertos casos, se pueden inferir rasgos que no se han conservado en el registro fósil haciendo una correlación con especies actuales (se llama principio de homología). Por ejemplo, la presencia de plumas en aves y otros dinosaurios terópodos sería un carácter heredado de un ancestro común.

Para realizar todos estos estudios se aplica la anatomía comparada, disciplina que consiste en comparar las semejanzas y diferencias de las estructuras anatómicas entre especies. Los estudios de biomecánica y paleoicnología (huellas fósiles) ayudan a reconstruir el movimiento de los dinosaurios y a deducir cómo se desplazaban y a qué velocidad lo hacían.

Propuesta de reconstrucción del icónico predador Tyrannosaurus rex: esqueleto, musculatura y aspecto externo, según R. J. Palmer, para el juego Saurian.
Urvogel Games, LLC

Reconstruir el paisaje donde vivieron

Llegados a este punto, no basta con reconstruir el aspecto de un dinosaurio: también es importante conocer en qué entorno natural vivió cuando formaba parte de un ecosistema e interaccionaba con otros organismos.

Para ello es necesario identificar otros vestigios del yacimiento y entender el contexto geológico en que este se formó. Su estudio permitirá hacerse una idea del ambiente pasado y reconstruir un “paleopaisaje” con el dinosaurio como parte integrante del mismo.

Pero ¿de qué color eran?

Hasta hace poco, el color de la piel de los dinosaurios era una incógnita. Ahora podemos deducir ese rasgo gracias al estudio de la forma, tamaño y distribución de los melanosomas (pequeños órganos celulares que contienen pigmentos como la melanina, responsable del color cutáneo) mediante técnicas de vanguardia (microscopía electrónica) y comparando con el aspecto de las aves actuales.

Por ejemplo, Anchiornis, un pequeño terópodo, tendría plumas de diferentes colores: grises, blancas, negras, así como un copete rojizo. El plumaje de Microraptor, otro terópodo con plumas en las cuatro extremidades, sería de color oscuro y con un brillo iridiscente, como ocurre en algunos córvidos actuales.

Dinosaurios cuya piel no estaba cubierta de plumas, como el pequeño ceratopsio Psittacosaurus y el anquilosaurio Borealopelta, se han reconstruido atribuyéndoles un cuerpo de color marrón oscuro o rojizo. En ambos casos, lucen un vientre más claro: este patrón cromático, conocido como contrasombra o contracoloración, está presente en muchos animales y sirve para camuflarse.

Modelo del ornitisquio Psittacosaurus con piel escamosa y largos filamentos queratinosos en la cola. Está basado en un fósil del Cretácico Inferior de China (Jehol Biota) conservado en el Museo Senckenberg de Frankfort, en Alemania. El patrón de color o contrasombreado, con la parte dorsal más oscura que la ventral, servía probablemente de camuflaje.
Imagen de Jakob Vinther et al. (2016) en Current Biology

Talento artístico con conocimiento de causa

Con todos los datos, los paleoartistas reviven en sus ilustraciones el aspecto de los dinosaurios y otros seres del pasado. Algunos son paleontólogos o trabajan en colaboración con ellos. Entonces, el talento artístico se combina con los conocimientos científicos para mostrar la posible apariencia en vida de animales que ya no existen.

Dependiendo de la naturaleza fragmentaria del registro fósil y de otros factores, estas obras tendrán siempre una parte de especulación. Las reconstrucciones de dinosaurios conocidos a partir de decenas de esqueletos pertenecientes a individuos en diferentes fases de crecimiento (juveniles, adultos, etc.), como el citado Psittacosaurus, estarán mejor fundamentadas que otras basadas en restos fragmentarios pertenecientes a un único individuo.

Evolución de la imagen de los dinosaurios

La imagen de los dinosaurios ha ido cambiando a lo largo del tiempo, ya que es un reflejo de los conocimientos científicos de cada época. Las primeras reconstrucciones del siglo XIX los muestran como gigantescos lagartos. Para Richard Owen, el inventor del término “dinosaurio” (1842), eran cuadrúpedos corpulentos parecidos a los mamíferos llamados mastodontes, como reflejan los modelos a tamaño natural del Crystal Palace Park, al sur de Londres.

Estatuas del dinosaurio iguanodonte en el Crystal Palace Park, Londres.
Wikimedia Commons, CC BY

La iconografía de la segunda mitad del siglo XIX, basada en descubrimientos hechos en Norteamérica y Europa, representa a terópodos y ornitópodos como formas bípedas con aspecto de canguro. Durante la primera mitad del siglo XX, los esqueletos de dinosaurios montados en los museos los muestran con la cola apoyada en el suelo. Hay que esperar hasta los años 1960-1970, cuando se produjo una revolución conceptual en paleontología llamada “Renacimiento de los dinosaurios”, para tener una imagen más realista de estos animales.

Los esqueletos de los museos y las imágenes de cine y televisión modernas presentan a los dinosaurios en una posición más dinámica, con la columna vertebral horizontal y la cola levantada por encima del suelo.

Estas reconstrucciones tienen en cuenta las más recientes interpretaciones paleontológicas y representan a los dinosaurios como seres activos. En el momento de su estreno (1993), la película Parque Jurásico nos enseñó las reconstrucciones más modernas de la historia.

No obstante, la imagen de algunas criaturas de la saga no ha evolucionado a la par que las interpretaciones paleontológicas. Por ejemplo, los famosos “raptores” siguen teniendo una piel escamosa y prácticamente desprovista de plumas a pesar de que las evidencias fósiles indican que dinosaurios como los dromeosaurios estaban cubiertos de plumas o protoplumas.

Esto demuestra que, aunque el cine puede conseguir que la ciencia resulte más atractiva, los intereses científicos y cinematográficos no son necesariamente los mismos.

Reconstrucción moderna del dromeosaurio Deinonychus por el ilustrador Fred Wierum. A diferencia de los raptores de la saga Parque Jurásico, el cuerpo está cubierto de plumas, reflejo de los últimos descubrimientos en paleontología.
Fred Wierum/Wikimedia Commons

En definitiva, es posible conocer la apariencia de los dinosaurios gracias a los conocimientos científicos que proporcionan los fósiles y a la utilización de técnicas modernas. Cuanto más completos sean los datos, menos especulativa será la reconstrucción. Los paleoartistas ayudan a recrear mundos poblados de aquellos asombrosos animales extintos y otros seres del pasado.


La Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco colabora en la sección The Conversation Júnior.


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Xabier Pereda Suberbiola no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Cómo se puede saber la apariencia de los dinosaurios si solo tenemos sus huesos? – https://theconversation.com/como-se-puede-saber-la-apariencia-de-los-dinosaurios-si-solo-tenemos-sus-huesos-259060

“Siempre ha hecho este calor en verano”: un físico desmonta el bulo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Antonio Aguilar Saavedra, Investigador científico del CSIC en física teórica de partículas elementales, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Temperatura extrema en la ciudad. Quality Stock Arts/Shutterstock

En los últimos años, los veranos son cada vez más calurosos. Hace un par de décadas lo habitual era una ola de calor puntual en julio o agosto. Hoy, se suceden sin apenas tregua desde finales de primavera. Sin embargo, no es raro escuchar frases como “siempre ha hecho este calor en verano”, queriendo con ello transmitir la idea de que no hay diferencia respecto a los veranos de antes.

En la era de la información, es relativamente fácil comprobar si siempre ha hecho el mismo calor en verano. O si, por el contrario, se trata de un bulo interesado. Cualquier persona puede acceder a datos históricos de temperatura en repositorios abiertos, y no hace falta formación específica en meteorología para revisar esos datos. Incluso, con conocimientos de estadística, es posible cuantificar la diferencia. Y hacerlo de forma clara y rigurosa.

La base aérea de Armilla (Granada) como punto de referencia

La temperatura en un lugar específico oscila con el tiempo, y no existe un único criterio para comparar dos períodos prolongados. Sin embargo, si lo que nos interesa es analizar los extremos del calor veraniego, las temperaturas máximas diarias son una buena referencia.

Como ejemplo podemos usar las máximas registradas en la estación meteorológica de la Base Aérea de Armilla (Granada). Esta base se encuentra en el extrarradio de la ciudad, por lo que los efectos urbanos –como el calor generado por el tráfico o las superficies asfaltadas– son mínimos.

El repositorio abierto de AEMET proporciona datos de la estación de Armilla desde enero de 1951. Para el análisis, tomamos los registros desde esa fecha hasta diciembre de 2024. El período comprende 74 años, lo que equivale a unos 27 000 días. Esta muestra es lo bastante amplia como para verificar de forma fiable si las temperaturas registradas avalan la hipótesis “siempre ha hecho calor en verano”. O si por el contrario, ha habido cambios significativos.

Como indicador usaremos la distribución temporal de las máximas extremas. Es decir, los días con las temperaturas más altas registradas en los 74 años analizados. Este indicador tiene dos ventajas: es fácil de interpretar para el público general y permite un análisis cuantitativo.

Si realmente siempre hubiera hecho el mismo calor en verano, estas máximas extremas deberían estar repartidas de forma aproximadamente uniforme a lo largo del periodo. Pero los datos no confirman esa idea. Si tomamos, por ejemplo, el 2 % de los días con las temperaturas más altas (unos 500 días), vemos un aumento claro en la última década.

Distribución de temperaturas máximas extremas (2% superior), en la estación meteorológica de la Base Aérea de Armilla (Granada). En azul se representan los datos medidos (obtenidos de AEMET). En amarillo, un conjunto de pseudo-datos generados a partir de la hipótesis de uniformidad ‘siempre ha hecho calor en verano’. Por claridad, los datos anuales se agrupan en quinquenios. El comportamiento real (en azul)
contrasta claramente con lo que cabría esperar bajo la hipótesis de uniformidad (en amarillo)

La compatibilidad de los datos de temperatura con la hipótesis de uniformidad “siempre ha hecho calor en verano” puede evaluarse con el test de Kolmogorov-Smirnov. Esta prueba nos proporciona el conocido como valor-p: la probabilidad de que, si dicha hipótesis es cierta, se produzca el conjunto de datos medidos. En nuestro caso, es una probabilidad de 3.9 × 10⁻¹³. Es decir: mucho menor que la probabilidad de que toque el Gordo de la Lotería de Navidad dos años seguidos, jugando un único número.

El resultado es análogo al modificar nuestros criterios de comparación. Si, en lugar del 2 % de máximas más altas, consideramos el 5 % (unos 1 300 días), la compatibilidad con la hipótesis baja aún más: 2.8 × 10⁻²⁰. Si tomamos el 1 % (menos de 300 días), la probabilidad sube a 3.3 × 10⁻⁷. Esta variación numérica se explica fácilmente: a nivel estadístico, la compatibilidad entre un conjunto de datos y una hipótesis depende del tamaño de la muestra utilizada. Es un efecto conocido y esperable.

El resultado también se mantiene si agrupamos las temperaturas máximas de dos en dos días: el valor ‑p sigue siendo muy bajo, 2.4 × 10⁻¹⁵. En cualquier caso, está claro que los datos descartan por completo la hipótesis “siempre ha hecho calor en verano”.

Contando días de calor

También se pueden emplear otros criterios. Por ejemplo, contar cuántos días se superan ciertos umbrales de temperatura y comprobar si siguen una distribución uniforme. Los resultados obtenidos con este indicador alternativo apuntan en la misma dirección: en los últimos años, las temperaturas máximas extremas son mucho más frecuentes que en décadas anteriores.

No es difícil imaginar que el resultado es parecido en otras localizaciones. Por ejemplo, podemos repetir el estudio para la estación meteorológica del Puerto de Navacerrada (Madrid). Los resultados tampoco dejan lugar a dudas. Y la compatibilidad con la hipótesis de uniformidad es de 1.5 × 10⁻²⁸. Para ponerlo en perspectiva: acertar tres veces seguidas la Lotería Primitiva con un solo boleto es un millón de veces más probable.

En azul los datos medidos (obtenidos de AEMET en la estación del Puerto de Navacerrada). En amarillo, un conjunto de pseudo-datos generados a partir de la hipótesis de uniformidad ‘siempre ha hecho calor en verano’.

Por otro lado, aunque el alcance temporal de este estudio esté limitado por los datos disponibles (1951-2024), el resultado no deja de ser relevante. Porque más allá del problema del cambio climático global, existe el negacionismo respecto a las medidas de temperatura. Que se resume en frases como “siempre ha hecho calor en verano”.

Como hemos visto, es fácil comprobar que este tipo de afirmaciones interesadas son bulos que no se sostienen en vista de los datos experimentales. Negar que la última década ha sido mucho más calurosa refleja el mismo rigor intelectual que sostener que la Tierra es plana. Es decir, ninguno.

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Juan Antonio Aguilar Saavedra no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. “Siempre ha hecho este calor en verano”: un físico desmonta el bulo – https://theconversation.com/siempre-ha-hecho-este-calor-en-verano-un-fisico-desmonta-el-bulo-260521

La fortaleza del euro frente al dólar y los factores que intervienen en el tipo de cambio

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ramón Núñez Gamallo, Profesor Titular , Universidade da Coruña

El euro se ha revalorizado frente al dólar en los últimos meses. MaxZolotukhin/Shutterstock

Podemos definir el tipo de cambio como el precio de una moneda en términos de otra. Dicho esto, aquí termina la parte fácil del relato, porque esta definición no explica ni el nivel al que se ajusta ese valor de cambio ni por qué varían esos precios.

En cualquier caso, se trata siempre de una relación entre dos monedas: si una gana valor, la otra, necesariamente, lo pierde. Aunque los factores que influyen en el tipo de cambio son diversos y simultáneos, no todos actúan en el mismo sentido. Ahí radica su dificultad.

Paridad cambiaria

El tipo de cambio debe reflejar, aproximadamente, la paridad de compra entre monedas. Así, por ejemplo, al tipo de cambio del 4 de julio de 2025 (1 € = 1,1767 US$) debería ser posible comprar con un euro en la eurozona prácticamente lo mismo que en Estados Unidos con 1,1767 dólares estadounidenses. Esa paridad de compra hace que el tipo de cambio entre el euro y el dólar estadounidense esté en torno a la unidad y no tome valores de, por ejemplo, 1 €:100 US$ o 1 €:1 000 US$ (o viceversa).

Decimos aproximadamente porque, aparte de las comisiones por cambio de moneda, los precios no son los mismos ni en los países que integran la zona euro ni en los Estados Unidos. Nueva York tiene niveles de precios más elevados que Nashville, igual que los precios en París son más elevados que en Lugo. Estamos hablando de una suma de factores (términos agregados) que intervienen en el precio final de la moneda.

Una vez conocida la noción sobre la que se asienta el tipo de cambio, veamos ahora qué otros factores intervienen en el mercado de divisas.

Balanza de pagos y monedas

El intercambio de bienes y servicios está entre los principales componentes de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Esto es, el resumen de todas las transacciones de un país debidas a las exportaciones e importaciones de bienes y servicios.

Cuando se exporta un bien o servicio a un país con una moneda diferente, el país comprador deberá comprar también la divisa del país vendedor para poder pagar su deuda. Así, cuando un país exporta aumenta la demanda de su moneda, por lo que su precio tenderá a subir. Es decir, a apreciarse o revalorizarse.

Del otro lado, el país importador del bien o servicio deberá comprar divisas extranjeras con su propia moneda por lo que aumentará su oferta y su precio tenderá a bajar.

Por tanto, las economías que presentan superávits corrientes permanentes tienen monedas que tienden a ganar valor, mientras que las monedas de las economías con déficits permanentes tenderán a perderlo.

Inflación y divisas

Tomemos en cuenta que los inversores comprarán activos financieros foráneos si, a igualdad de liquidez y riesgo, ofrecen una mayor rentabilidad (mayor interés) que los nacionales.

Llegamos así a la influencia del tipo de interés sobre el tipo de cambio: para adquirir activos financieros de un país habrá que comprar también su divisa y, a lo largo del tiempo, esta tenderá a revalorizarse precisamente en la cuantía del diferencial de tipos de interés.

Veamos ahora qué sucede con la inflación. Ya sabemos que esta supone una pérdida de poder adquisitivo, así que cuando dos economías tienen inflaciones distintas, la que sufre mayor inflación será la que sufra una mayor pérdida de poder adquisitivo y de competitividad.

Esto se traslada rápidamente al tipo de cambio y hace que la moneda del país con mayores subidas de precios experimente una depreciación aproximada, respecto a la moneda del otro país, del diferencial de inflación. Por ejemplo, si la inflación del Reino Unido fuese del 7 % y la de la zona euro de un 4 %, la libra esterlina acabaría sufriendo una depreciación del 3 % respecto al euro.

Otros factores determinantes

También entran en juego las expectativas de los inversores: las rentabilidades esperadas de los activos financieros son determinantes y, además, los distintos países emplean la política monetaria como herramienta para el control de la inflación. Así, ante expectativas de subidas de precios también cabe esperar subidas de tipos de interés y, dependiendo de las intensidades y tiempos de respuesta de las autoridades monetarias, habrá movimientos en el tipo de cambio.

El tipo de cambio también se puede emplear como herramienta de política comercial. Para favorecer sus exportaciones y encarecer sus importaciones, un país puede devaluar su moneda (devaluaciones competitivas). Por otra parte, si la economía es muy competitiva, quizás convenga tener una moneda fuerte para abaratar los aprovisionamientos.

Euro fuerte

La actual fortaleza del euro, basada en la estabilidad de superávit corriente y en el control de la inflación en Europa, se podría explicar más por el comportamiento y expectativas que genera la economía estadounidense.

En los últimos seis meses, el euro se ha revalorizado con respecto al dólar. A mediados de enero, un euro se cambiaba por 1,0198 dólares, y ya hemos visto que, a principios de julio, el cambio era de 1 €=1,1767 USD. Esto supone una revalorización del 15 %.

Al abaratar las exportaciones a la eurozona, esa variación favorecería a los productores estadounidenses, mientras que haría más caros los productos europeos para los consumidores de EE. UU. Por tanto, este nuevo equilibrio monetario serviría a Estados Unidos para reducir su déficit comercial con Europa.

Guerra comercial

La guerra arancelaria de Trump va por ese camino: abaratar su moneda para favorecer sus exportaciones, pero al precio de encarecer sus importaciones y provocar inflación en la economía estadounidense.

El gobierno estadounidense ha resucitado el nacionalismo económico y las políticas comerciales de empobrecimiento del vecino, lo que, sin duda, provocará la reacción de las demás economías en función de su capacidad y fortaleza. Países como Canadá, China o la propia UE han respondido, aunque con distintas estrategias.

Si la economía de EE. UU. es capaz de crecer y generar empleo suficiente bajo estas condiciones, entonces podemos suponer que este abaratamiento de su moneda se podría mantener en el tiempo.

El futuro de las divisas

El dólar es la moneda más empleada en los intercambios económicos internacionales: si pierde valor y comienza a tener un comportamiento errático o volátil, muchos países podrían considerar la opción de emplear otra moneda fuerte para el intercambio internacional. Esto haría que la economía estadounidense perdiese parte de su poder e influencia global. Es la encrucijada en la que se encuentra la Administración Trump, puesto que no se puede tener todo a la vez.

El euro, en cambio, podría ganar mayor protagonismo en el intercambio internacional como moneda de sustitucion del dólar. Y aunque ganaría influencia, este liderazgo no sería gratuito: tendría que soportar una gran presión estadounidense y, además, la economía de la zona euro debería tener una fortaleza mayor que la que tiene actualmente, en especial en los campos de la innovación y el emprendimiento.

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Ramón Núñez Gamallo es militante de base en el PSDG-PSOE.

ref. La fortaleza del euro frente al dólar y los factores que intervienen en el tipo de cambio – https://theconversation.com/la-fortaleza-del-euro-frente-al-dolar-y-los-factores-que-intervienen-en-el-tipo-de-cambio-260532

Concienciados y sostenibles… ¿solo en teoría? Así elige alojamiento la generación Z

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raquel González del Pozo, Personal docente e investigador, Universidad Complutense de Madrid

Boyloso/Shutterstock

Desde el punto de vista del ocio y los viajes, la generación Z, la de los nacidos entre 1995 y 2010, representa una parte cada vez más relevante del turismo mundial. Se estima que, en los próximos años, supondrán más del 20 % de los viajeros internacionales.

Por otra parte, esta generación se suele identificar con causas sociales y medioambientales. Se les asocia con el activismo digital, el reciclaje y el consumo responsable. Pero ¿hasta qué punto estas intenciones se reflejan en sus decisiones cotidianas, como la forma en la que eligen alojamiento cuando viajan?

De lo que se dice a lo que se hace

Aunque muchos jóvenes afirman estar comprometidos con el medioambiente, sus decisiones de viaje no siempre reflejan ese discurso. A la hora de reservar alojamiento en plataformas digitales suelen dar más importancia a aspectos como la limpieza, la comodidad o el estado general del establecimiento que al respeto por el entorno.

En una investigación realizada por la Universidad Complutense de Madrid con jóvenes estudiantes de universidades españolas se determinó qué criterios tienen más peso cuando eligen alojamiento online. Para ello, se les pidió que compararan distintos aspectos, como el trato recibido, las instalaciones, la ubicación o el impacto ecológico del alojamiento. Los resultados fueron claros: la sostenibilidad no es una prioridad.

El respeto al medioambiente queda por detrás de otros factores más visibles y directos como las instalaciones o la limpieza, y tanto hombres como mujeres priorizan elementos que afectan de forma inmediata a su experiencia como viajeros. Eso sí, las mujeres mostraron algo más de sensibilidad hacia el criterio ecológico, aunque no fue suficiente para situarlo entre los más importantes.

Importancia media de cada criterio en la selección de alojamiento (%)
Fuente: elaboración propia

¿Y por qué no eligen lo más sostenible?

Que la sostenibilidad no sea una prioridad a la hora de elegir dónde alojarse no significa que a la generación Z no le importe el medioambiente. Lo que ocurre es que, a la hora de tomar decisiones concretas, influyen otros factores más inmediatos: el precio, la comodidad, la limpieza o la claridad de la información disponible.

En muchos casos, los alojamientos sostenibles no están claramente identificados o no explican qué prácticas ecológicas aplican. A la hora de reservar, habitualmente se desconoce si el alojamiento utiliza energías renovables, si aplica medidas para reducir el consumo de agua o si compensa su huella de carbono. De modo que, si el viajero no encuentra esa información de forma sencilla, es probable que acabe tomando su decisión basándose en otros criterios más visibles.

Además, el presupuesto también juega un papel importante. Muchos jóvenes viajan con recursos limitados y, aunque valoran las prácticas sostenibles, no siempre están dispuestos a pagar más por ellas –o no siempre pueden permitírselo–.

Por otra parte, las agencias y plataformas de reservas de viajes online también influyen. Algunas permiten puntuar criterios como limpieza o atención del personal, pero no incluyen el aspecto ecológico en su sistema de valoraciones. Otras han empezado a incorporar el criterio “eco-friendly, pero todavía es poco visible. Esa falta de coherencia y transparencia entre las diferentes plataformas puede dificultar que la sostenibilidad entre realmente en juego a la hora de elegir.

¿Qué puede hacer el sector turístico?

Los resultados de la investigación apuntan a una idea clara: para conectar con la generación Z no basta con ofrecer alojamientos sostenibles. Hay que comunicarlos mejor. Es necesario explicar de forma clara y sencilla qué prácticas sostenibles utilizan los alojamientos.

Además, las plataformas de viajes pueden ayudar a impulsar decisiones más sostenibles. En este sentido, puede marcar la diferencia:

  • Incluir el criterio ecológico en sus valoraciones.

  • Destacarlo en los filtros de búsqueda.

  • Explicar claramente qué hace que un alojamiento sea considerado sostenible.

Sin embargo, en muchas de estas webs la información sobre sostenibilidad sigue siendo poco clara o confusa frente a otros aspectos como el precio o la categoría del alojamiento.

También es fundamental que las opciones sostenibles no se perciban como algo exclusivo o fuera del alcance. La generación Z valora el compromiso ambiental pero también busca viajes accesibles, flexibles y con buena relación calidad-precio. Si el sector turístico consigue que lo ecológico no se vea como un obstáculo sino como una ventaja real, será más fácil que las nuevas generaciones lo integren de forma habitual en su forma de viajar.

Del discurso ecológico a las decisiones reales

De la generación Z se dice que valora la sostenibilidad, pero los resultados muestran que no siempre actúa en consecuencia cuando viaja. Sin embargo, si incluso una generación tan identificada con el medioambiente prioriza otros factores al tomar decisiones, ¿qué se puede esperar del resto?

Quizá el reto no sea solo cambiar la conciencia individual, sino reflexionar sobre cómo se presenta, comunica y facilita la sostenibilidad en todos los niveles. Aunque esta investigación se centra en el turismo, la reflexión es aplicable a muchos otros ámbitos del consumo diario. Si queremos que la sostenibilidad sea algo real, y no solo una idea, necesitamos integrarla de forma clara, visible y accesible en nuestras decisiones del día a día.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Concienciados y sostenibles… ¿solo en teoría? Así elige alojamiento la generación Z – https://theconversation.com/concienciados-y-sostenibles-solo-en-teoria-asi-elige-alojamiento-la-generacion-z-260596

¿Qué fue la ‘tercera España’?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Santiago de Navascués Martínez, Profesor ayudante doctor de Historia Contemporánea, Universidad de Navarra

Manifestación en España contra los reunidos en Múnich. Movimiento Europeo

En junio de 1962, un variado grupo de españoles se reunió en Múnich para celebrar el IV Congreso del Movimiento Europeo, una organización fundada en 1947 que tenía como objetivo promover la integración europea.

Lo que comenzó como un encuentro político terminó como uno de los hitos de la reconciliación nacional más memorables de las últimas décadas: por primera vez en muchos años una mayoría antifranquista dejaba al margen sus diferencias para apostar por un proyecto en común.

El nacimiento de una idea

Cuando se proclamó la Segunda República española en abril de 1931, pocos podían intuir la tragedia que se avecinaba. Para una amplia mayoría de intelectuales –periodistas, escritores, profesores de universidad– la “niña bonita” simbolizaba un saludable cambio político para poner fin a los problemas endémicos de España.

Nombres señeros de la cultura, como José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala, se movilizaron para formar la Agrupación al Servicio de la República con vistas a defender el nuevo régimen. Cuando apenas cinco años más tarde estalló la Guerra Civil, una gran parte de ellos había renegado de él.

En los tres años que duró el conflicto bélico, muchos de ellos se exiliaron en Europa o en América, y desde allí manifestaron posturas diversas sobre la legitimidad de los combatientes. Una de las más reconocibles fue la denominada “tercera España”, un maleable concepto que evocaba un rechazo tanto hacia el militarismo y el fascismo de los sublevados como hacia los métodos de los revolucionarios del lado republicano.

El diplomático Salvador de Madariaga, quien dio mayor difusión a esta posición equidistante, se postuló como mediador por la paz y la reconciliación durante la guerra. Por ello recibió críticas tanto de la izquierda, que lo acusó de traición a la República, como de la derecha, que lo tildó de “lacayo de Londres” y las potencias extranjeras.

Otros, como José Castillejo, pedagogo y profesor de la Institución Libre de Enseñanza, denunciaron el fracaso de la Segunda República por su incapacidad para crear una base social con valores afines, un proyecto en común para los españoles de todos los colores políticos.

La teorización de Madariaga

Para muchos de ellos, la Segunda República fue una república sin republicanos: llegó de forma inesperada en 1931, sin referéndum ni consulta popular, y encontró a sus principales actores políticos divididos. La derecha seguía siendo monárquica y la izquierda, cada vez más influida por el modelo soviético, prefería la vía revolucionaria. Más que un régimen democrático, la República funcionó desde el principio como un proyecto ideológico de ruptura, impulsado por sectores que entendían la legalidad como un instrumento transitorio para consolidar el poder. Los verdaderos republicanos eran minoría, como quedó claro en 1936.

En un contexto europeo marcado por crisis, fascismos y dictaduras, la República fue vista por muchos como un régimen transitorio o indeseable. Para unos fue la antesala de la revolución; para otros, una república burguesa que debía ser destruida. De ahí la sucesión de golpes, huelgas y conspiraciones que acabarían llevándola al colapso.


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La idea de formar una “tercera España”, lejos de ser un simple intento de reconciliación, aspiraba a una mediación activa entre las polaridades de la sociedad española, buscando un espacio intermedio de encuentro y diálogo entre ciudadanos de tendencias diversas.

Para Madariaga, la “tercera España” tenía dos sentidos fundamentales: por un lado, como una clave interpretativa de la historia española que cuestionaba la dicotomía de las “dos Españas” y condenaba explícitamente tanto las sublevaciones de izquierda durante la República como el golpe de Estado de 1936. Por otro lado, y con mayor fuerza en esta etapa, como una actitud proyectiva y una propuesta orientada al ideal de reconciliación y a una solución práctica para la restauración política.

En la posguerra, la variedad de exiliados por oposición al régimen de Franco era insoslayable: monárquicos liberales, republicanos, democratacristianos, socialistas, socialdemócratas, nacionalistas vascos y catalanes. Para superar el franquismo, que se alimentaba de la exclusión de la anti-España, proclamar una reconciliación entre todas estas tendencias era clave.

El exilio y la búsqueda de consenso

Si la tercera España tuvo una cierta operatividad en la vida pública fue siguiendo una nueva vía, clave para distinguirse del aislacionismo franquista tanto como de los bloques comunista y americano que se habían consolidado en la Guerra Fría: la integración en Europa.

En cierto sentido, el aislamiento español había evitado que el país sufriera los embates de las dos guerras mundiales. Pero el ostracismo internacional en los años cincuenta solo perpetuaba un régimen cada vez más anacrónico.

Salvador de Madariaga, líder clave del europeísmo, enfatizó la necesidad de insertar a España en las Comunidades Europeas.

Así, con ocasión de la participación en el IV Congreso del Movimiento Europeo de Múnich en 1962, se consiguió reconciliar simbólicamente a diversos grupos antifranquistas con la vía de consenso. Allí estaban exfalangistas como Dionisio Ridruejo, poumistas como Julián Gorkin, monárquicos como Gil Robles y socialistas como Rodolfo Llopis.

En la clausura del Congreso, Madariaga expresó la sensación compartida de que en la ciudad alemana había terminado simbólicamente la Guerra Civil. El régimen franquista reaccionó con virulencia para evitar que aquella imagen de unidad entre exiliados tomara forma política o simbólica dentro del país. De inmediato calificó el encuentro como una conspiración subversiva, orquestada por “rojos y separatistas”, y desató una campaña de propaganda que lo presentó como un “contubernio antiespañol”. El gobierno sancionó a los participantes españoles con detenciones, destierros internos como el envío forzoso a Canarias, retirada de pasaportes y vigilancia policial.

Sin embargo, Múnich impulsó una cultura de consenso y reconciliación que posteriormente fue recuperada y resignificada durante la Transición española, promoviendo movimientos políticos para aproximar a socialistas y monárquicos en el exilio.

Una lección para el presente

A pesar de que no constituyó una fuerza con capacidad movilizadora de masas ni contó con estructuras formales, la tercera España dejó huella en varias dimensiones.

Por un lado, proporcionó un marco ético alternativo a la confrontación excluyente de la guerra y postuló la coexistencia necesaria de los españoles. Como comentaba socarronamente el escritor Josep Pla, no puede cortarse un queso por la mitad y que una parte sea de bola y la otra de gruyer. Por otro lado, al hacer de la reconciliación un imperativo tras el fratricidio, preparó el terreno para la reforma política. Incubó así los pactos de consenso que cristalizarían en la Constitución de 1978.

Hoy, cuando las sociedades vuelven a experimentar formas de antagonismo extremo, la experiencia de la “tercera España” invita a reconsiderar la viabilidad de un espacio político basado en el diálogo y el reconocimiento mutuo de posiciones antes irreconciliables. Este grupo heterogéneo se unió precisamente en el rechazo al triste fatalismo de las “dos Españas”. Aunque nunca se tradujo en un proyecto político, su legado cultural proporcionó un anteproyecto clave para la convivencia plural en los albores de la España democrática.

The Conversation

Santiago de Navascués Martínez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Qué fue la ‘tercera España’? – https://theconversation.com/que-fue-la-tercera-espana-260137