¿Cómo sabe una golondrina cómo fabricar su nido y un oso cuándo hibernar?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lluís Montoliu, Investigador científico del CSIC, Centro Nacional de Biotecnología (CNB – CSIC)

Dos moscas de la fruta apareándose Rhonny dayusasono/Shutterstock

¿Cómo sabe una cigüeña de qué manera debe construir su nido? ¿Cómo saben las madres de la mayoría de especies animales que deben proteger a sus crías y buscar alimento para ellas? ¿Cómo sabe un león o un lobo que debe proteger su territorio de intrusos e invasores? ¿Cómo sabe un oso que tiene que hibernar? ¿Cómo sabe un mamífero recién nacido que rápidamente debe buscar el pezón de la ubre de su madre para empezar a succionar comida? ¿Cómo saben los machos de muchas aves que deben desplegar su plumaje para atraer el interés de las hembras?

Todos estos, y muchos más, son los comportamientos que denominamos “innatos”, que no se aprenden necesariamente sino que se heredan, se transmiten de padres a hijos. Los nuevos individuos que nacen ya llegan al mundo equipados con ellos. ¿Pero cuál es el mecanismo molecular o celular que permite que determinadas conductas se hereden?

Esta es la pregunta que se planteó un equipo de investigadores japoneses de la Universidad de Nagoya y del Instituto de Información y Tecnologías de Comunicación en Kobe. Para resolverla, acudieron a una especie animal que fue una de las primeras en ser usada como modelo experimental en estudios genéticos: la mosca Drosophila.

Para su experimento, descrito en la revista Science, decidieron usar dos especies, Drosophila melanogaster y Drosophila suboscura, cuyo ancestro común vivió hace 30-35 millones de años. Para ponerlo en contexto, el ancestro común más próximo entre macacos Rhesus, Macacca mulatta, y la especie humana, Homo sapiens, vivió hace 25 millones de años.

Cortejar cantando o regalando comida

Pues bien, las dos especies de mosca, D. melanogaster y D. suboscura tienen comportamientos diametralmente distintos durante el cortejo precopulatorio que realiza el macho para atraer el interés de la hembra.

Los machos de la mayor parte de especies de moscas, incluida D. melanogaster, hacen vibrar sus alas y producen un sonido (la “canción nupcial”) para cortejar a las hembras como paso previo a la cópula. Se podría decir que los machos “cantan” para atraer a la hembra. Sin embargo, el cortejo de los machos de D. suboscura es completamente distinto: como paso previo a la cópula, el macho regurgita una gotita de comida y se la ofrece a la hembra.

Los investigadores japoneses se propusieron investigar el substrato genético de este comportamiento innato y se preguntaron si sería posible trasladarlo de algún modo a otra especie de mosca, como D. melanogaster, que no realiza estos obsequios de comida.

Dos moscas en una placa de Petri a cada lado de la imagen
Cortejos nupciales precópula de machos de D. suboscura (izquierda), regurgitando una gota de comida y ofreciéndosela a la hembra, y de machos de D. melanogaster (derecha), haciendo vibrar las alas para producir un sonido agradable a la hembra.
Lluís Montoliu, a partir de los fotogramas de las películas incluidas en el artículo en Science de Tanaka y col. 2025, CC BY-ND

Cambiar el comportamiento conservando los mismos genes

El gen que controla los cortejos nupciales en todos los machos de Drosophila se llama Fru. Este gen codifica la proteína FruM y está presente tanto en D. suboscura como en D. melanogaster. Es este mismo gen el responsable tanto del canto de los machos en D. melanogaster como el de los regalos de comida en D. suboscura. ¿Dónde está, entonces, la diferencia?

La diferencia la encontraron estos investigadores japonesas al analizar en qué neuronas se expresaba el gen Fru. Encontraron que en D. suboscura este gen se expresa en unas pocas neuronas productoras de insulina (apenas 16-18 neuronas). Cuando esto ocurre entonces estas neuronas desarrollan unas proyecciones celulares (neuritas) que las conectan con el centro cerebral que controla los comportamientos de cortejo. Sin embargo, en D. melanogaster el gen Fru no se expresa en estas neuronas productoras de insulina, y éstas tampoco se conectan con el núcleo cerebral controlador de las conductas de cortejos nupciales precópula.

Lo siguiente que hicieron estos científicos japoneses fue generar unas moscas D. melanogaster transgénicas capaces de expresar el gen Fru en las mismas neuronas productoras de insulina. Y entonces sucedió algo increíble: las moscas D. melanogaster que cantaban para atraer a las hembras empezaron a regurgitar gotitas de comida y a ofrecérselas a las hembras, cambiando totalmente su comportamiento innato de cortejo. Es decir, activando un solo gen en un nuevo territorio neuronal distinto consiguieron transferir un comportamiento innato entre dos especies de Drosophila separadas evolutivamente por… ¡más de 30 millones de años!

Lo que diferencia a estas dos especies de Drosophila no es la existencia de genes diferentes, sino la expresión de un mismo gen en distintas células. Si el gen Fru se expresa en neuronas productoras de insulina, los machos de las moscas Drosophila empiezan a regalar gotitas de comida regurgitada a las hembras. Si el gen Fru no se expresa en esas neuronas, entonces los machos solo “canturrean” haciendo vibrar sus alas para el cortejo.

Sin duda estamos ante un ejemplo extraordinario de la enorme relevancia de la epigenética en el comportamiento.

The Conversation

Los contenidos de esta publicación y las opiniones expresadas son exclusivamente las del autor y este documento no debe considerar que representa una posición oficial del CSIC ni compromete al CSIC en ninguna responsabilidad de cualquier tipo.

ref. ¿Cómo sabe una golondrina cómo fabricar su nido y un oso cuándo hibernar? – https://theconversation.com/como-sabe-una-golondrina-como-fabricar-su-nido-y-un-oso-cuando-hibernar-263354

Bolivia estrena ciclo político con dos aspirantes al alza, pero el MAS y Evo Morales pueden movilizar las calles

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carmen Beatriz Fernández, Profesora de Comunicación Política en la UNAV, el IESA y Pforzheim, Universidad de Navarra

Rodrigo Paz (derecha) y Tuto Quiroga (izquierda), candidatos a la presidencia de Bolivia. Asamblea Legislativa Plurinacional/Jallallabolivia, CC BY-SA

El domingo 17, Bolivia votó sus elecciones presidenciales en primera vuelta y, al hacerlo, abrió una nueva etapa de su historia política. La jornada no solo evidenció sorpresas electorales, con un resultado ajustado que aboca a una segunda ronda el 19 octubre entre Rodrigo Paz y Tuto Quiroga, sino que sentó las bases de un cambio de ciclo, con una ciudadanía desencantada y un sistema partidista en mutación.

Las elecciones generales marcaron un punto de inflexión. Por un lado, porque el hasta ahora partido hegemónico, el Movimiento Al Socialismo (MAS), perdió el control del Parlamento tras dos décadas de dominio. Pero además, el voto popular expresó un rechazo contundente tanto al Gobierno de Luis Arce como a las maniobras de Evo Morales.

El referido cambio de ciclo político en el país andino se produce en medio de un malestar social que alcanza niveles récord. Según la consultora Ipsos-Ciesmori, el 94 % de los bolivianos cree que el país va por el camino equivocado (encuesta del tercer trimestre 2024).

Este desencanto se expresó de muchas formas en las urnas, pero una de ellas resulta particularmente reveladora: las cartas estaban echadas tras la enorme distancia entre la percepción ciudadana y la narrativa oficial.

Reconocer a Maduro supuso un lastre

La misma encuesta de Ipsos mostraba que un 84 % de los bolivianos rechaza el reconocimiento que dio el Gobierno de Arce a Nicolás Maduro como ganador de las elecciones venezolanas. Esa decisión política de alinearse con Caracas, impopular y cada vez más percibida como un lastre, contribuyó a socavar al oficialismo. El intento de blindarse en alianzas externas no funcionó en un contexto en el que la mayoría de la ciudadanía exigía soluciones concretas a problemas internos como la inflación, el estancamiento económico o la inseguridad.

La jornada electoral del domingo movilizó a casi ocho millones de bolivianos. El resultado de esta primera vuelta sorprendió porque se impuso con claridad Rodrigo Paz. El aspirante, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora y de la española Carmen Pereira, ni siquiera aparecía en encuestas preliminares y tuvo nula inversión en publicidad digital.

Paz logró conectar con el malestar social y convertirse en un mensajero más fresco. Su campaña supo leer los signos de un cambio inevitable y, en un gesto audaz, cerró en El Alto, bastión tradicional del MAS. Ese acto simbólico parece haberle abierto las puertas a buena parte del voto indígena, históricamente determinante en Bolivia.

El oficialismo llegó dividido a la contienda. El candidato ungido, Andrónico Rodríguez, no solo cargaba con el desgaste del gobierno de Arce, sino también con la fractura interna del MAS. Evo Morales, en vez de apoyar a su exaliado, llamó al voto nulo. Su apuesta era mostrar que él seguía siendo el verdadero caudillo, incluso si eso significaba disparar contra su propio partido. Casi uno de cada siete bolivianos lo escuchó, con un voto nulo que llegó hasta el 18 %, cuando históricamente ha sido cercano al 5 %, lo cual muestra que Evo conserva cierta capacidad de influencia.

Sin embargo, esa decisión miope se convirtió un búmeran: redujo la representación parlamentaria de su movimiento a niveles ínfimos y dejó en entredicho su capacidad real de movilización.

El parteaguas de 2016

Este desenlace obliga a releer una historia que comenzó en 2016, cuando Evo Morales perdió un referéndum popular que buscaba modificar la Constitución para permitirle un cuarto período de gobierno. Entonces aún tenía alrededor del 60 % de aprobación, pero muchos de sus propios simpatizantes coincidían en que no era correcto cambiar las reglas por el deseo de dos dirigentes, Morales y el vicepresidente Álvaro García, de perpetuarse en el poder.

Bolivia le dijo “no” en voz alta hace nueve años, pero Evo nunca se resignó. Desde entonces, buscó todos los vericuetos posibles para seguir siendo candidato, sin aceptar el veredicto popular.

En la elección del pasado domingo cometió un error estratégico de gran magnitud: pudo haber mantenido un bloque parlamentario fuerte con sus leales, pero prefirió jugar contra el sistema y apostar por el voto nulo. Hoy intenta presentar esa derrota como una victoria narrativa, pero lo cierto es que es muy difícil capitalizar políticamente un voto que niega las opciones en disputa.

Aquí surge una ironía de la historia. En política importa tanto el modo de entrar como en el que se sale. Evo Morales tuvo la oportunidad de despedirse como un líder exitoso y como un demócrata que supo ceder. Prefirió, en cambio, el camino del desgaste y del personalismo.

Un MAS con músculo social

Mientras tanto, el presidente saliente, Luis Arce, parece haber entendido mejor la importancia del legado: cada vez que insiste en que “rescató la democracia” refuerza su propia figura y hunde un poco más la de Evo.

La dimensión parlamentaria del resultado merece un análisis adicional. El MAS quedó reducido a una mínima expresión, sin senadores y con una representación marginal en la cámara baja. Paradójicamente, esto no fortalece la gobernabilidad. La fuerza social y sindical que respalda al MAS sigue siendo mayor que la reflejada en el Parlamento, lo que podría anticipar nuevas tensiones en las calles y en la capacidad de los movimientos sociales para resistir o negociar con el nuevo Gobierno boliviano.

Evo apostó a jugar fuera del sistema, aunque el éxito no le será fácil: ya no es el joven y rebelde líder indígena de hace tres décadas, sino un burócrata desgastado, cegado por el amor propio y la venganza contra Arce.

Lo que se abre a partir de ahora es un escenario inédito. Paz, vencedor en la primera vuelta, se enfrenta al experimentado Tuto Quiroga en la segunda vuelta del 19 de Octubre 2025. Quienquiera que gane deberá gestionar un mandato de cambio en un país exhausto. Tendrá que responder a un electorado que, en un 94 %, pide un rumbo distinto, y lo hará en un contexto en el que los viejos liderazgos han quedado debilitados, pero no desaparecidos.

Poco o nada queda de la figura ascendente que representaba Evo Morales hace dos décadas, pero conserva redes, capital simbólico y la posibilidad de agitar. El MAS ya no es hegemónico, pero su músculo social lo convierte en un actor difícil de ignorar.

Bolivia cierra así una era política y abre otra cargada de incertidumbre. Lo hace, sin embargo, con la convicción ciudadana de que la democracia vale la pena y merece ser defendida. Y esa, al final del día, es la mejor garantía de futuro.

The Conversation

Carmen Beatriz Fernández es partte del Observatorio Complutense de Desinformación, y como tal observadora electoral del proceso boliviano en 2025.

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¿Puede la vegetación recuperarse por sí sola después de un gran incendio?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Manuel Fernández Guisuraga, Associate Professor in Applied Ecology and Remote Sensing, Universidad de León

Troncos ennegrecidos, suelos grises y un silencio abrumador. Este es el desolador panorama que queda tras los grandes incendios forestales, como los ocurridos en las comunidades autónomas de Galicia, Castilla y León y Extremadura durante la catastrófica temporada de incendios en verano de 2025 en España. Pero afortunadamente, la vida empieza a abrirse camino mucho antes de lo que imaginamos.

En cuestión de semanas, los primeros brotes verdes emergen entre las cenizas, transformando el paisaje devastado en un mosaico inesperado de vida. La regeneración natural tras los incendios en ecosistemas propensos al fuego es un proceso fascinante.

Estrategias de las plantas para sobrevivir al fuego

La vegetación de los ecosistemas terrestres de la península ibérica convive con el fuego desde hace miles de años, y muchas especies han desarrollado adaptaciones que les permiten regenerarse tras un incendio.

Algunas se recuperan por rebrote vegetativo a partir de yemas protegidas bajo la corteza, como los alcornoques (Quercus suber), o dispuestas en las raíces, como las encinas (Quercus ilex). Otras, como los brezos rojos (Erica australis), guardan yemas en órganos subterráneos llamados lignotubérculos. Esta estrategia les ayuda a regenerarse muy rápidamente, generando un manto verde que cubre el suelo desnudo en las etapas iniciales posincendio.

También hay especies cuya regeneración depende de la germinación de semillas, ya sea almacenadas en sus estructuras aéreas o en el banco de semillas del suelo. En pinos Mediterráneos como Pinus pinaster o Pinus halepensis, el fuego facilita la apertura de sus piñas y la liberación de semillas que germinan tras las primeras lluvias. Las plántulas se desarrollan en un entorno con menos competencia y abundancia de nutrientes, lo que facilita su establecimiento.

Gracias a estas estrategias, en la mayoría de los incendios de intensidad no muy elevada, la vegetación se recupera de forma natural, sin necesidad de intervención humana.




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¿Cuánto tarda en recuperarse un ecosistema?

La velocidad a la que se recupera la vegetación tras un incendio depende de varios factores, como la intensidad del fuego, la recurrencia de incendios anteriores, el tipo de ecosistema, el clima y las propiedades del suelo.

En los matorrales Mediterráneos, el rebrote puede ser visible en cuestión de semanas. Por ejemplo, en los brezales, la cobertura vegetal puede llegar a recuperarse por completo en menos de una década. En los pinares, en cambio, el proceso es más lento, pues las plántulas tardan años en alcanzar un porte que asegure su supervivencia resistiendo la competencia y la sequía.

En encinares y robledales, el rebrote suele ser vigoroso durante los primeros años, pero el bosque requiere varias décadas para recuperar su estructura y funciones originales.

En general, puede afirmarse que el color verde empieza a dominar cuando la vegetación comienza a regenerarse en meses, pero el regreso a un ecosistema maduro requiere décadas, principalmente en ecosistemas dominados por arbolado.

Qué hacer después de un incendio

La respuesta tras un incendio no debe ser precipitada. Intervenciones apresuradas, como reforestaciones sin una evaluación previa minuciosa, pueden resultar caras y poco eficaces. Las recomendaciones científicas coinciden en que el primer paso debe ser priorizar las zonas afectadas por una alta intensidad del fuego. En ellas, se suelen llevar a cabo actuaciones de emergencia para proteger el suelo frente a la erosión, especialmente en terrenos con fuertes pendientes.

En áreas menos dañadas, donde la respuesta de rebrote o germinación es intensa, lo más recomendable suele ser dejar que el ecosistema se regenere de manera natural y observar su evolución.

En muchos casos, apoyar estos procesos mediante la reducción de la competencia resulta muy efectivo. Solo cuando sea necesaria la reforestación, se recomienda recurrir a especies autóctonas resistentes al fuego.

Sin embargo, existen situaciones más críticas. Un caso especialmente delicado es el de las zonas que sufren incendios de alta intensidad en cortos periodos de tiempo. Bajo estas circunstancias, el negro puede seguir dominando el paisaje durante mucho tiempo y, en el mejor de los casos, la regeneración puede desembocar en una conversión del tipo de ecosistema. Esto ocurre porque los árboles jóvenes no llegan a producir semillas y las plantas rebrotadoras acaban agotando sus recursos. Así, un robledal o un pinar maduro pueden transformarse de manera permanente en un matorral. Si el objetivo es recuperar el ecosistema original, pueden ser prioritarias medidas activas de reforestación mediante siembras o plantaciones selectivas.




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Mirando al futuro

Tras un gran incendio no solo debemos pensar en cómo recuperar la vegetación perdida, sino también en cómo preparar el territorio para futuros incendios de gran intensidad. Esto implica favorecer paisajes en mosaico mediante prácticas agrícolas, ganaderas y silvícolas tradicionales, que reduzcan la acumulación de combustible y hagan los incendios más manejables.

En definitiva, la regeneración tras el fuego es un proceso natural, aunque no siempre garantizado. La clave está en comprender que no todos los incendios son iguales. Algunos abren oportunidades para que la vida renazca con fuerza, mientras que otros pueden iniciar una degradación irreversible si no actuamos con inteligencia.

The Conversation

José Manuel Fernández Guisuraga recibe fondos de la Unión Europea, del MITECO, de la Fundación Biodiversidad, de la Junta de Castilla y Leon y de la Universidad de León.

Leonor Calvo Galván recibe fondos de la Unión Europea, del MITECO, de la Fundación Biodiversidad, de la Junta de Castilla y Leon y de la Universidad de León.

ref. ¿Puede la vegetación recuperarse por sí sola después de un gran incendio? – https://theconversation.com/puede-la-vegetacion-recuperarse-por-si-sola-despues-de-un-gran-incendio-263550

Las empresas con buena reputación atraen talento, clientes y dinero

Source: The Conversation – (in Spanish) – By M. Dolores Guerrero-Baena, Profesora Titular de Universidad. Área de Economía Financiera y Contabilidad. Universidad de Córdoba., Universidad de Córdoba

Javier Bermúdez Zayas/Shutterstock

Detrás de más del 99 % del tejido empresarial español no hay grandes corporaciones sino historias de esfuerzo: la panadería de toda la vida, la startup innovadora del compañero de colegio o el taller de confianza de la familia. Estas pymes generan alrededor del 60 % de la riqueza nacional.

Sin embargo, en un mercado globalizado y dominado por grandes empresas que pueden gastar cientos de miles de euros en marketing, ¿cómo pueden competir estas empresas? La respuesta la encontramos en un activo intangible inmensamente poderoso: su reputación.




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La reputación como ventaja competitiva

La reputación empresarial no puede ser vista como un lujo reservado a las grandes multinacionales, sino como una herramienta estratégica y fundamental para la supervivencia y el crecimiento de las pymes.

En los últimos años han aumentado las investigaciones sobre el tema. Este boom no es casual: en un entorno digital, donde la opinión de un cliente puede viralizarse en segundos, gestionar lo que se dice y se piensa de una empresa es más crucial que nunca.

Desde las universidades de Jaén y Córdoba, analizamos más de 260 artículos académicos sobre reputación en pymes. Nuestro objetivo ha sido entender qué sabemos, qué falta por investigar y cómo podemos ayudar a las pymes para aprovechar este superpoder.

Teorías sobre reputación corporativa

La investigación académica se apoya en varias teorías que explican la importancia de la reputación empresarial. Una de las más utilizadas es la teoría de la empresa basada en los recursos y las capacidades, que considera la reputación como un activo estratégico difícil de imitar por la competencia.

También es clave la teoría de las señales, según la cual, una buena reputación funciona como una señal de fiabilidad para clientes, proveedores e inversores. Otra teoría, la de la legitimidad, plantea que la reputación garantiza la aceptación del negocio por parte de la sociedad.

Otra cuestión fundamental para las pymes, y especialmente en las que son empresas familiares, es que la reputación del fundador o de la familia se transfiere directamente a la empresa. Se crea así un vínculo de confianza personal que las grandes corporaciones no pueden copiar.

La reputación también está ligada a dos conceptos:

  1. Identidad corporativa: cómo se ve la empresa por dentro, cómo la perciben sus empleados.

  2. Imagen de marca: cómo se ve la empresa desde fuera.

Cuando identidad corporativa y marca están alineadas, la reputación se fortalece y, generalmente, los beneficios crecen.




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El impacto en el bolsillo

Un reciente estudio del Centro de Finanzas Sostenibles y Responsables de España, en colaboración con la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa, revela que 3 de cada 4 pymes cree que llevar a cabo acciones ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) proporciona beneficios. El principal, la mejora de la reputación.




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Además, no solo se tienen que llevar a cabo esas acciones, sino que también se deben comunicar: “lo que no se cuenta, no cuenta”. Y más cuando la sostenibilidad es una preocupación muy presente en la sociedad.

Una buena reputación tiene efectos económicos tangibles: los clientes están dispuestos a pagar más por productos y servicios de empresas en las que confían. Además, inversores y entidades financieras valoran la reputación como un indicador de confianza. Una buena imagen se traduce en menores costes a la hora de conseguir préstamos y en una mayor facilidad para atraer a inversores, incluso en los mercados bursátiles.

De hecho, para las pymes más grandes que deciden salir a bolsa, la reputación es fundamental. En las ofertas públicas iniciales, donde los inversores no tienen un historial de rendimiento bursátil, la reputación de la empresa influye sobre el éxito de la operación.

Los grupos de interés, la clave

La reputación no se construye en el vacío. Empleados, clientes, proveedores, comunidades locales… los conocidos como stakeholders influyen en cómo se percibe una empresa. Al fin y al cabo, la reputación no es algo que la empresa posea sino una percepción en la mente de sus grupos de interés. Por ello, crearla y mantenerla es vital para la pyme.

El empleado orgulloso de su empresa es el mejor embajador. Una buena reputación como empleador atrae y retiene talento, reduce el absentismo y aumenta la productividad de sus trabajadores. Además, la confianza de los clientes genera lealtad a la marca. En la era digital, gestionar la reputación online a través de las redes sociales y las reseñas es imprescindible para que confíen en ti.




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Invertir en reputación es invertir en futuro

En definitiva, los consumidores valoran la transparencia, el compromiso y el saber hacer de las empresas. De ahí que las pymes no puedan ignorar la importancia de su reputación.

Mientras los gigantes invierten en grandes campañas de comunicación, las pymes cuentan con un superpoder más cercano y auténtico: la implicación personal de sus dueños, su conexión con la comunidad y su capacidad para construir relaciones basadas en la confianza. No se trata de gastar más, sino de gestionar mejor. Y eso empieza por entender que la reputación no es un lujo, sino una necesidad.

Una reputación sólida permite a las pymes diferenciarse, fidelizar clientes, atraer talento y acceder a mejores condiciones de financiación. La buena “fama”, construida sobre la calidad, la confianza y la innovación, es un recurso valioso (y difícil de copiar por la competencia). En un mundo que valora cada vez más la autenticidad, puede que la reputación sea un activo intangible. Pero sus efectos son muy tangibles. Por ello, cuidarla es una de las inversiones más rentables para las pymes.

The Conversation

El estudio publicado en la revista Review of Managerial Science ha sido financiado a través del Proyecto de Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación (Gobierno de España) “La información financiera y no financiera como herramienta en la gestión reputacional” (PID2021-124494NBI00).

ref. Las empresas con buena reputación atraen talento, clientes y dinero – https://theconversation.com/las-empresas-con-buena-reputacion-atraen-talento-clientes-y-dinero-261834

Más allá de Freud: Edipo y Electra en los adolescentes de hoy

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Joan Tahull Fort, Profesor de sociología de la educación, Universitat de Lleida

YAKOBCHUK VIACHESLAV

A los 16 años, Marta no podía soportar a su madre. Todo lo que decía le parecía una crítica. Su forma de vestir, sus opiniones, incluso el modo en que le servía la comida: todo lo interpretaba como juicios personales hacia ella. Era como si estuvieran en una guerra constante donde cualquier frase podía iniciar una discusión.

En cambio, con su padre era otra persona: se mostraba dulce, receptiva y buscaba su aprobación constantemente. Para muchos adultos, este tipo de situaciones es solo parte de “la edad del pavo”. Sin embargo, desde una mirada psicológica, estos gestos pueden reflejar un proceso más profundo: una etapa simbólica que todo adolescente atraviesa a su manera.

Se trata del proceso de separación-individuación, conocido en el psicoanálisis clásico como complejo de Edipo o Electra, y que hoy se reinterpreta como una fase natural del desarrollo emocional en la que el adolescente busca diferenciarse psíquicamente de sus figuras parentales. Ya no se concibe necesariamente ligado a la sexualidad o al deseo, sino a la necesidad de construir una identidad autónoma.

Una tensión necesaria para crecer

Este conflicto, originalmente descrito por Freud, suele ubicarse en la primera infancia, pero en la adolescencia se experimenta de nuevo con otros matices. El adolescente deja de ver a sus padres como figuras omnipotentes y comienza a cuestionarlos, compararse con ellos, rivalizar e incluso idealizar.

Hoy, además, este proceso se ve influido por la exposición constante a redes sociales y entornos digitales, donde los adolescentes encuentran nuevos modelos de identidad, valores y formas de relación que pueden chocar o alejarse de los de su familia. Este proceso es conflictivo, pero esencial; representa el primer paso hacia la autonomía emocional y la identidad adulta.




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Redefinición de vínculos

Álex, de 17 años, siempre tuvo una relación cercana con su madre. Pero desde hace un año, cualquier gesto suyo le resulta irritante. La percibe como invasiva, controladora y, sobre todo, incapaz de entenderlo. En cambio, con su padre, que está menos presente, mantiene una relación ambivalente. A veces lo admira profundamente; otras veces lo desafía. Cuando lo supera en algún juego o discusión, siente una victoria que va más allá del momento: es la prueba de que ya no es un niño.

Este tipo de dinámicas, lejos de ser una excepción, son hoy entendidas como expresiones de un cambio estructural en la identidad y la transición a la vida adulta. Es un momento en el que el joven deja de identificarse de manera exclusiva con sus padres para buscar —o crear— sus propios referentes. Este proceso se conoce como redefinición de vínculos primarios y construcción de la autonomía relacional.

Del mito freudiano a la adolescencia de hoy

Freud planteaba que durante la infancia el niño desarrolla un vínculo emocional fuerte con uno de sus progenitores y una rivalidad inconsciente con el otro. Esa tensión se resuelve al aceptar los límites impuestos por la realidad –por ejemplo, la imposibilidad del deseo incestuoso– y al interiorizar figuras de autoridad.

Hoy se sabe que la resolución de estos conflictos no sigue un patrón universal ni sexualizado. Las relaciones familiares son más diversas, incluyendo familias monoparentales, homoparentales y composiciones multigeneracionales. A esto se suman cambios en los modelos de crianza, más dialogantes y menos jerárquicos, que ofrecen a los adolescentes mayor espacio para expresarse, pero también más responsabilidad emocional antes de estar totalmente preparados.




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Límites internos ante la influencia materna o paterna

Lo que no cambia, incluso en los distintos tipos de familias, es que todo adolescente necesita aprender a poner sus propios límites internos –decidir hasta dónde se deja influir–, diferenciarse emocionalmente de sus padres para no vivir bajo su sombra y buscar otras figuras de referencia, dentro o fuera de la familia, que le ayuden a construir su identidad.

Este proceso no es un trastorno, sino un ritual social y psicológico de separación e individuación. Si en la infancia el niño dependía emocionalmente de sus padres, en la adolescencia necesita liberarse de esa dependencia para construir su identidad. El conflicto tiene una función: ayuda a romper los lazos simbólicos de fusión y a establecer una distancia saludable. Y no se da necesariamente con el progenitor del mismo sexo, sino con quien representa la autoridad, el control o la sobreprotección, sea quien sea. En otros casos, aparece una idealización del otro progenitor o de una figura externa, que actúa como espejo de los deseos del adolescente.

Ambos comportamientos, el rechazo y la idealización, pueden combinarse, como en el caso de Marta, que se distancia de su madre mientras idealiza a su padre, pero también pueden darse por separado: hay adolescentes que idealizan al progenitor menos involucrado. Lo esencial no es la forma concreta que adopta, sino la función simbólica: diferenciarse de quien ejerce control y apoyarse en otra figura que ofrezca un espejo para construir la propia identidad.

¿Qué pasa si no se resuelve?

No todos los adolescentes logran atravesar este periodo con facilidad. En algunos casos, especialmente cuando no se da esa rebeldía o se reprime, quedan atrapados en una lealtad inconsciente que les impide despegar. Jóvenes que siguen buscando aprobación excesiva de sus padres o que no se atreven a tomar decisiones por miedo a decepcionarlos pueden estar experimentando una dependencia emocional crónica.

Del mismo modo, quienes eligen parejas con características muy similares a las de sus progenitores, sin cuestionar si eso les hace felices, pueden estar repitiendo patrones no resueltos. Resolver este conflicto no significa romper la relación familiar ni dejar de querer a los padres. Significa redefinir el vínculo desde una posición más simétrica y autónoma.

¿Cómo acompañar esta transición?

La familia tiene un papel central en este proceso. Lejos de juzgar o minimizar los cambios, lo ideal es que los adultos puedan comprender que el conflicto es parte del crecimiento. Algunas estrategias útiles son:

  • Validar las emociones sin juzgar: el malestar adolescente necesita contención, no corrección inmediata.

  • Aceptar la crítica sin personalizarla: cuando un adolescente cuestiona todo, está explorando nuevos valores.

  • Dar espacio sin abandonar: los jóvenes necesitan experimentar el mundo por sí mismos, pero sabiendo que tienen una base segura a la que volver.

  • Poner límites claros pero negociables: la autoridad rígida puede aumentar la rebelión; en cambio, los acuerdos favorecen la responsabilidad.

  • Evitar los triángulos: no es recomendable que un progenitor se alíe con el hijo para criticar al otro; eso refuerza el conflicto y genera más confusión.

En este contexto, las redes sociales y las interacciones digitales también juegan un papel ambivalente: pueden ofrecer apoyo y nuevos referentes positivos, pero también exponen al adolescente a comparaciones constantes y presiones de imagen que afectan su autoestima. Por eso, la escuela, el grupo de amigos y figuras externas son claves para ofrecer modelos de relación saludables y diversos.

Del conflicto al reencuentro: el inicio de un nuevo vínculo

Con el tiempo, Marta, aquella adolescente que discutía con su madre y buscaba refugio en su padre, empezó a cambiar. No fue de un día para otro. Pasaron varias crisis, llantos, distancias y reconciliaciones. Pero un día, ya con 18 años, se sorprendió al notar que disfrutaba conversar con su madre sin pelear. Que su padre ya no era tan “perfecto” como lo veía antes. Y que ella, Marta, podía decidir por sí misma. Ya no necesitaba la aprobación para sentirse válida, ni la rebelión para sentirse libre. Había aprendido a ser ella misma.

De manera similar, Álex también logró dar ese paso. Tras meses de distancias y choques con su madre, empezó a escucharla sin sentirse amenazado y a relacionarse con su padre sin idealizarlo ni competir constantemente. Descubrió que podía pedir consejo sin someterse, y defender sus decisiones sin romper los lazos. Para él, como para tantos adolescentes, resolver este conflicto significó dejar de ser “el hijo de” para empezar a ser él mismo.

El proceso de diferenciación emocional en la adolescencia es un rito de paso. Detrás del caos emocional, las contradicciones y los conflictos, está el nacimiento de un sujeto con identidad propia. Y como todo nacimiento, viene con dolor, desconcierto y también con esperanza. No se trata de eliminar el vínculo con los padres, sino de transformarlo. Pasar de un amor basado en la necesidad a un amor basado en la libertad. Pasar de la obediencia ciega al diálogo. De la imitación a la creación.

The Conversation

Joan Tahull Fort no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Más allá de Freud: Edipo y Electra en los adolescentes de hoy – https://theconversation.com/mas-alla-de-freud-edipo-y-electra-en-los-adolescentes-de-hoy-262964

Los viajes de Lady Holland y George Eliot, dos británicas en la España del siglo XIX

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Jesús Lorenzo Modia, Catedrática de Filología Inglesa, Universidade da Coruña

‘Un paisaje. Recuerdos de Andalucía, costa del Mediterráneo, junto a Torremolinos’, de Carlos de Haes. Museo del Prado

Estamos a comienzos del siglo XIX, poco después de los sucesos de la Revolución francesa. Es la época de la Regencia en el Reino Unido, un momento en el que se desencadena la guerra de la Independencia española (1808-1814) contra los franceses con el apoyo británico. Hierve el romanticismo y en 1837 comienza la época victoriana, el cenit de la industrialización y del imperio británico.

En estos años, España es un destino común para los europeos que viajan, tanto por su relevancia política y cultural como por su exotismo, además de por su posición estratégica en las rutas a América.

Destaca así la visita de dos mujeres con gran relevancia literaria y política, cuyas experiencias quedaron reflejadas en sus escritos sobre la península.

Alternando con las mentes privilegiadas del país

La primera de las viajeras ilustres sería Elizabeth Vassal Fox (1773-1840), conocida como Lady Holland por su matrimonio con Henry Richard Vassall Fox, tercer barón Holland. Henry, político liberal y uno de los grandes hispanistas de ese período, era además sobrino del ministro de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, Charles Fox.

Lady Holland sobresalió en su tiempo porque reunía en su casa de Londres a las grandes mentes pensantes y políticas del Reino Unido, y a todos los extranjeros que llegaban a la capital británica. Holland House acogió a muchos intelectuales españoles exiliados, como Gaspar Melchor de Jovellanos o José María Blanco White, pero también incluía en sus tertulias a Sir Walter Scott, Lord Byron, Charles Dickens, Thomas Macaulay, Benjamin Disraeli y Robert Southey.

Elizabeth Fox visitó España varias veces, hasta el punto de que escribió un diario hispano, editado por el Earl of Ilchester, que no vio la luz hasta 1910 como The Spanish Journal of Lady Holland.

En Inglaterra consideraban que los viajes al sur de Europa eran terapéuticos, probablemente debido al cambio de aires a climas más secos y calurosos. Por eso, el primer viaje de Lady Holland a la península tuvo como objetivo mejorar la salud de su hijo, aunque también pudo deberse al interés hispanista del matrimonio. De hecho, estuvieron en la península tres años, entre 1802 y 1805, y posteriormente en noviembre de 1808, durante la guerra de la Independencia.

Elizabeth, muy bien conectada con las altas esferas políticas de su país y con la intelectualidad europea, también tenía en España contactos con las élites gobernantes y con los intelectuales del país. De hecho, durante su estancia en A Coruña fue recibida por el cónsul británico de la ciudad y por la familia de la escritora Emilia Pardo Bazán. En su relato se ve que también visitaban con frecuencia a los industriales y comerciantes británicos de las localidades que transitaban.

Pintura de una mujer sentada con un niño pequeño y un perro a los pies.
Retrato de Lady Holland con su hijo, de Louis Gauffier.
Museé Fabre/Wikimedia Commons

Además, el matrimonio acudía invitado por sus pares hispanos a recepciones, bailes, espectáculos taurinos y casas de campo. Como ejemplo podemos citar sus visitas a Jerez de la Frontera, Cádiz y Granada, donde asistieron a un espectáculo de Guaracha con el virrey de México, Miguel José Azanza, o la recepción que les hizo Carlos IV cuando llegan a Aranjuez.

En el texto, la autora destaca también sus visitas a los teatros para disfrutar de las representaciones, en particular de Shakespeare, Lope de Vega y Calderón. En el corral de comedias de la calle de la Cruz de Madrid acudieron a ver una obra del hispanoamericano Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza. Igualmente, Elizabeth menciona su gusto por los poemas burlescos de Quevedo e indica su cambio de idea en relación con Don Quijote de la Mancha, un libro que, en su lectura en Inglaterra, le había resultado monótono y burlesco y ahora lo encuentra perfecto.

La religión también le llamó la atención. En particular, las prácticas de la Inquisición –que, en el momento de su viaje, todavía no se había abolido–. En su texto relata su visita a la cárcel y a las salas del Santo Oficio en Murcia, que no pudo visitar en su totalidad por estar reunidos sus miembros. Cuenta que en ellas vio instrumentos de tortura de hierro y un sambenito, esto es, “una gorra de cartón con dibujos de serpientes, escorpiones y demonios vomitando llamas”.

Asimismo, queda patente su gran interés por disfrutar de los maestros españoles de la pintura, entre ellos Antonio Palomino de Castro y Velasco y Murillo.

Un viaje también para investigar

La segunda británica que paseó por España fue Mary Anne Evans, conocida por su seudónimo George Eliot, autora de, entre otras novelas, Middlemarch y considerada una de las mejores escritoras del período victoriano.

Retrato de la escritora George Eliot.
Retrato de la escritora George Eliot.
Wikimedia Commons

Su viaje y el de Lady Holland son mucho más similares de lo que pueda parecer al inicio, precisamente porque sus circunstancias son diferentes. Los primeros, como hemos visto, se relacionaban con soltura en los círculos políticos e intelectuales. Eliot, décadas más tarde (en 1868), viajó acompañada de su pareja, el filósofo y crítico literario británico George Henry Lewes, una persona también aquejada de mala salud a la que el clima español le venía bien. Como este no estaba separado oficialmente de su esposa (con la que mantenía un matrimonio abierto), la escritora había sido rechazada por su propia familia y tampoco era admitida en las reuniones sociales en Londres, públicas o privadas.

Su respiro era viajar por Europa. Al igual que Elizabeth, Eliot asistió en España a las representaciones teatrales que encontraba en las ciudades que visitaba. La pareja dio cuenta en sus respectivas correspondencias de que buscaban autores españoles concretos cuando llegaban a una librería.

Otro de los elementos coincidentes entre las viajeras es su interés por el arte. Eliot visitó todos los templos y museos en los que podía encontrar obras de los grandes maestros de la pintura española, especialmente en Sevilla, El Escorial y Madrid.

La escritora buscaba inspiración en la cultura española, especialmente para su obra The Spanish Gypsy: A Poem, que publicaría en 1868, tres años después de su viaje. La recepción de este texto, traducido al castellano como La gitanilla española, poema dramático, fue un éxito en el mundo anglosajón. Con motivo del bicentenario del nacimiento de Eliot, en 2020 vio la luz la primera edición en castellano.

Así, estas dos mujeres se trasladaron a España originariamente por problemas de salud de la familia, pero, como demuestran sus publicaciones, también por interés genuino en el país.

The Conversation

María Jesús Lorenzo Modia recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovaciín y Universidades a través del proyecto “Posthuman Intersections in Irish and Galician Literatures” Research Project, MCI and ERDF, ref. PID2022-136251NB-I00. Ella trabaja para la Universidade da Coruña y para la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Galicia

ref. Los viajes de Lady Holland y George Eliot, dos británicas en la España del siglo XIX – https://theconversation.com/los-viajes-de-lady-holland-y-george-eliot-dos-britanicas-en-la-espana-del-siglo-xix-262457

Una encuesta en Gaza revela que aún hay gazatíes que creen en la paz

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ángel Gómez Jiménez, Catedrático de Psicología Social, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

Anas-Mohammed/Shutterstock

Si bien parece que Hamás ha aceptado una propuesta de alto el fuego por parte de Israel, el ejército israelí ha comenzado a prepararse para tomar la ciudad de Gaza. Después del fracaso del alto el fuego de enero y del acuerdo de intercambio de rehenes por prisioneros, y tras meses de una guerra devastadora y despiadada, el futuro de Gaza y de sus 2,1 millones de habitantes parece cada vez más incierto.

Cuando las consecuencias de este conflicto hacen pensar que podría no terminar nunca, que dejará un trauma insuperable o que, en el peor de los casos, alimentará deseos de venganza, un estudio que hemos publicado recientemente en la revista New England Journal of Public Policy muestra que muchos gazatíes siguen albergando la esperanza de alcanzar la paz.

¿Luchar o no luchar?

La investigación fue dirigida por el grupo ARTIS International y el Oxford University Changing Character of War Center, y llevada a cabo por el Palestinian Center for Policy and Survey Research (PSR). El diseño del estudio y el control de los datos estuvieron a cargo de los dos autores que firmamos este artículo.

Nuestro objetivo era examinar los componentes psicosociales de la disposición a luchar. Para ello se entrevistó a una muestra representativa de 500 participantes, en muchos casos procedentes en refugios, y durante días en los que el alto el fuego en enero estaba aparentemente garantizado.

Las encuestas las realizaron investigadores locales con gran experiencia en trabajo de campo y en la detección de respuestas insinceras. Los participantes respondían a un cuestionario que incluía medidas interactivas, en una plataforma que ha resultado de gran utilidad en la recogida de datos en otros contextos, por ejemplo en el conflicto en Siria entre combatientes e ISIS, con terroristas islamistas y miembros de bandas en prisión, o durante el reciente conflicto entre Rusia y Ucrania.

Un conflicto difícil de resolver

El estudio reveló que la simpatía hacia Hamás disminuyó desde los primeros meses de la guerra. Sin embargo, debido al bajo apoyo a otras alternativas políticas, Hamás recuperó gradualmente su influencia sobre Gaza. Además, la guerra, en lugar de suavizar los objetivos políticos de los gazatíes, redujo el apoyo a una solución negociada con Israel.

Los datos también mostraron que los habitantes mantenían un fuerte compromiso con sus valores y con su identidad nacional y religiosa. Este compromiso los predisponía a realizar sacrificios personales si fuera necesario. Mantener valores fundamentales puede empoderar a las personas para enfrentarse a oponentes con recursos mucho mayores, y los habitantes de Gaza no son una excepción.

Por otro lado, de la encuesta se deduce que es improbable que se produzca un avance hacia la paz con Israel que no tenga en cuenta el mantenimiento de los valores fundamentales de los habitantes de Gaza, al menos en un grado mutuamente tolerable.

Cuando la paz es posible

Debido a la dificultad de dar pasos hacia la paz en un conflicto de larga duración como este, nuestro desafío consistió en dar un primer paso para identificar los componentes psicosociales que podrían favorecer un cambio hacia la paz. Para ello, nos basamos en investigaciones previas de negociadores experimentados en conflictos que parecían irresolubles, las cuales sugieren que una auténtica consolidación de la paz requiere la humanización o rehumanización del adversario.

Nuestro estudio ofrecía un escenario propicio para evaluar si la humanización del enemigo podría predecir la disposición de las personas a realizar sacrificios personales por conseguir la paz en tiempos de guerra y, de ser así, explorar qué factores podrían explicar la asociación entre la humanización del oponente y la voluntad por realizar un intenso sacrificio por conseguir la paz con él.

Solo un 10 % de los participantes humanizaba a los israelíes

La paz es difícil de conseguir, pero no imposible. Los resultados mostraron que solo un 10 % de los participantes humanizaba a los israelíes (con una puntuación por encima del punto medio de la escala). Y fueron justo estos participantes los que se mostraron dispuestos a realizar sacrificios por lograr la paz, como perder su trabajo o fuente de ingresos, luchar e incluso morir.

Los gazatíes que humanizan a los israelíes están dispuestos a realizar sacrificios por lograr la paz.
Berit Kessler / Shutterstock

Además, nuestro estudio reveló por qué la humanización del enemigo promueve esta disposición: al humanizar a Israel, los participantes confiaban más en sus ciudadanos, consideraban la consecución de la paz como algo “sagrado” y aumentaban su apoyo a mantener un contacto positivo entre ciudadanos palestinos e israelíes.

Pese a sus limitaciones, este estudio constituye un primer paso importante al señalar posibles vías para que los ciudadanos involucrados en un conflicto de esta magnitud estén dispuestos a alcanzar la paz con su enemigo, así como los mecanismos que podrían facilitarlo.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Una encuesta en Gaza revela que aún hay gazatíes que creen en la paz – https://theconversation.com/una-encuesta-en-gaza-revela-que-aun-hay-gazaties-que-creen-en-la-paz-262258

Los alimentos ultraprocesados podrían no ser el enemigo público número uno de nuestra dieta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Graham Finlayson, Professor of Psychobiology, University of Leeds

JeniFoto/Shutterstock

Los alimentos ultraprocesados se han convertido en perversos villanos en los debates sobre nutrición. A las patatas fritas, las comidas preparadas y los refrescos, entre productos fabricados industrialmente, se les culpa de una amaplia gama de problemas de salud actuales, desde la demencia hasta la obesidad y la epidemia de “adicción a la comida”.

Es más, algunos expertos sostienen que están “formulados específicamente y comercializados de forma agresiva para maximizar el consumo y los beneficios de las empresas”, secuestrando los sistemas de recompensa de nuestro cerebro para hacernos comer más allá de nuestras necesidades.

Los responsables políticos han propuesto intervenciones audaces: etiquetas de advertencia, restricciones de comercialización, impuestos e incluso prohibiciones totales cerca de las escuelas. Pero ¿en qué medida esta urgencia de acabar con los ultraprocesados se basa en pruebas sólidas?

Mis colegas y yo quisimos dar un paso atrás y averiguar qué es lo que realmente hace que a la gente le guste un alimento concreto. Y también qué les impulsa a comer en exceso, no solo a disfrutarlo, sino a seguir comiendo después de haber saciado el hambre. Trabajamos con más de 3 000 adultos del Reino Unido y con más de 400 alimentos cotidianos. Lo que descubrimos cuestiona la narrativa simplista de los alimentos ultraprocesados y ofrece nuevos matices que nos pueden ayudar a avanzar.

Comer por placer en lugar de por hambre

Hay dos conceptos que a menudo se confunden en el discurso sobre la nutrición: que un alimento nos “guste” y que lo comamos en exceso por placer en lugar de por hambre. Por ejemplo, a mucha gente le gusta el sabor de la avena, pero rara vez se da un atracón de avena. No es el caso del chocolate, las galletas y el helado, que además de gustarnos solemos devorar sin saber ponerle fin.

Para nuestra investigación, realizamos tres grandes estudios en línea en los que los participantes calificaron fotos de raciones de alimentos sin marca según cuánto les gustaban y la probabilidad de que comieran en exceso. Los alimentos eran productos reconocibles en una cesta de la compra típica: patatas asadas, manzanas, pasta, pollo, natillas… Más de 400 en total.

A continuación, sopesamos las respuestas teniendo en cuenta tres aspectos: el contenido nutricional de los alimentos (grasa, azúcar, fibra, densidad energética), su clasificación como ultraprocesados según el ampliamente utilizado sistema Nova –un método de clasificación de alimentos que agrupa los alimentos según el grado y la finalidad de su procesamiento– y la percepción que tenían las personas de ellos (dulces, grasos, procesados, saludables, etc.).

Una mirada sesgada de lo que comemos

Algunos resultados eran previsibles: a las personas les gustaban los alimentos que comían más a menudo, y los alimentos ricos en calorías eran más propensos a provocar un consumo excesivo.

Pero la conclusión más sorprendente se derivó del papel de las creencias y las percepciones. El contenido nutricional era importante: las personas calificaban los alimentos ricos en grasas y carbohidratos como más agradables, y los alimentos bajos en fibra y ricos en calorías como más “adictivos”. Pero lo que la gente creía sobre los alimentos también importaba, y mucho.

Percibir un alimento como dulce, graso o muy procesado aumentaba la probabilidad de comer en exceso, independientemente de su contenido nutricional real. Los alimentos que se consideraban amargos o ricos en fibra tenían el efecto contrario.

En una encuesta, pudimos predecir el 78 % de la variación en la probabilidad de que las personas comieran en exceso combinando datos nutricionales (41 %) con creencias sobre los alimentos y sus cualidades sensoriales (otro 38 %). En resumen: nuestras ideas preconcebidas de los alimentos afectan a cómo los comemos tanto como su contenido nutricional real.

Esto nos lleva a los alimentos ultraprocesados. A pesar del intenso escrutinio, clasificar un alimento como “ultraprocesado” aportó muy poco a nuestros modelos predictivos.

Una vez que tuvimos en cuenta el contenido nutricional y la percepción de los alimentos, la clasificación Nova explicaba menos del 2 % de la variación en el gusto y solo el 4 % en el consumo excesivo.

No todos los ultraprocesados son iguales

Eso no quiere decir que todos los alimentos ultraprocesados sean inofensivos: muchos son ricos en calorías, bajos en fibra y fáciles de consumir en exceso. Pero la etiqueta de “ultraprocesado” es un instrumento poco preciso. Agrupa productos tan distintos como los refrescos azucarados, los cereales enriquecidos o las barritas proteicas.

Algunos de estos productos pueden ser poco saludables, pero otros pueden ser útiles, especialmente para personas mayores con poco apetito, personas con dietas restringidas o aquellas que buscan una nutrición práctica.

El mensaje de que todos los ultraprocesados son malos es demasiado simplista. Las personas no comen basándose únicamente en las etiquetas de los alimentos: comen en función del sabor de los alimentos, cómo les hacen sentir y cómo encajan con sus objetivos de salud, sociales o emocionales.

Basar las políticas en las etiquetas de estos alimentos podría ser contraproducente. Las etiquetas de advertencia podrían alejar a las personas de alimentos que en realidad les benefician, como los cereales integrales, o crear confusión sobre lo que es realmente poco saludable.

En su lugar, recomendamos un enfoque más informado y personalizado:

  • Mejorar la educación alimentaria, ayudando a las personas a comprender qué hace que los alimentos sean satisfactorios, qué provoca los antojos y cómo reconocer sus señales personales de comer en exceso.

  • Reformular con intención, diseñando productos alimenticios que sean agradables y saciantes, en lugar de recurrir a opciones “dietéticas” insípidas o a aperitivos ultraapetecibles.

  • Abordar las motivaciones para comer. No hay que perder de vista que las personas comen por muchas razones más allá del hambre, como por comodidad, conexión y placer. Apoyar hábitos alternativos y maximizar el disfrute podría reducir la dependencia de alimentos de baja calidad.

Lo importante no es si algo viene o no en un paquete

Algunos ultraprocesados sí merecen que nos preocupemos: aquellos ricos en calorías, que se comercializan de forma agresiva y a menudo se venden en porciones excesivas.

Pero etiquetar categorías enteras de alimentos como malos basándose únicamente en su procesamiento pasa por alto la complejidad del comportamiento alimentario. Lo que nos impulsa a comer y a comer en exceso es complicado, pero no imposible de entender. Ahora disponemos de datos y modelos para desentrañar esas motivaciones y ayudar a las personas a adoptar dietas más saludables y satisfactorias.

En última instancia, las características nutricionales y sensoriales de los alimentos, y cómo las percibimos, son más importantes que si algo viene en un paquete o no. Si queremos fomentar buenos hábitos alimenticios, es hora de dejar de demonizar grupos de alimentos y empezar a centrarnos en la psicología que hay detrás de nuestras elecciones.

The Conversation

Graham Finlayson ha recibido financiación de Horizon Europe, UKRI y Slimming World.

James Stubbs es consultor de Slimming World UK. Recibe financiación de UKRI.

ref. Los alimentos ultraprocesados podrían no ser el enemigo público número uno de nuestra dieta – https://theconversation.com/los-alimentos-ultraprocesados-podrian-no-ser-el-enemigo-publico-numero-uno-de-nuestra-dieta-263566

Genética forense para identificar a los “padres” del Cabernet Sauvignon, el Chardonnay y otros vinos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gemma Marfany Nadal, Profesora Catedrática de Genética, Universitat de Barcelona

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El vino forma parte de la cultura mediterránea. El resultado de la fermentación del jugo de uva prensada (agua y alcohol acompañados de compuestos químicos volátiles –como aldehídos, cetonas, ésteres…– o no volátiles –como azúcar, flavonoides, terpenos…– en proporciones muy variables) ha acompañado los rituales, fiestas, comidas y momentos de socialización o descanso de los humanos muy probablemente desde el Paleolítico.

La vid salvaje de la que salían aquellos primeros “vinos” produce sus frutos en racimos. Y aunque sus bayas son mucho más pequeñas que las variedades cultivadas, cuando maduran son dulces. Seguramente, nuestros ancestros de las sociedades cazadoras recolectoras aprendieron pronto que estos racimos eran una fuente de energía muy sabrosa y portable. Y seguramente, el vino se descubrió por azar, tras encontrar el jugo de las uvas muy maduras, con inicio de fermentación alcohólica por las levaduras que hay sobre el hollejo (la piel que recubre la uva).

Rastreando el origen del Cabernet Sauvignon

Cuando disfrutamos de una copa del vino Cabernet Sauvignon pocas veces pensamos cómo se cultiva la cepa de la que se obtienen las uvas productoras. Quizás incluso asumimos, sin decirlo, que todas las cepas del mundo con este nombre son genéticamente la misma cepa, clones idénticos derivados de una única cepa original que, al gustarnos tanto el vino que generaba, decidimos clonar millones y millones de veces, cubriendo millones de hectáreas cultivadas.

Y en efecto, así es. Usamos reproducción asexual para cultivar las vides, reproduciendo una y otra vez al mismo individuo que ya existía originalmente. Como hacemos con las patatas Kennebec o las manzanas Fuji cuando vamos al mercado: consumir el clon del clon del clon de una cadena de clones de una planta original que nos cautivó por su sabor y textura.

Genética forense aplicada al vino

Pero ¿cómo podemos saber cuál es el origen genético de la cepa de Cabernet Sauvignon? ¿Es posible rastrearlo? Una biotecnóloga de plantas de California llamada Carole P. Meredith se hizo esa pregunta en los años noventa. Mediante técnicas de genética forense, empezó identificando y caracterizando secuencias repetidas cortas variables en el genoma de Vitis vinifera, para posteriormente analizar genéticamente distintas cepas de interés comercial y otras cultivadas en las regiones supuestamente de origen, hasta identificar las cepas parentales.

Cual detective forense de una serie televisiva, Meredith descubrió, sin lugar a dudas, que Cabernet Sauvignon (uva tinta) es la hija directa de dos progenitores muy apreciados también: Cabernet franc (uva tinta) y Sauvignon blanc (uva blanca). Muy seguramente, fue una polinización al azar, alrededor del siglo XVII en la región de Burdeos, la que dio lugar a esta apreciada variedad.

Poco después, Meredith y colaboradores identificaron cuáles eran las cepas parentales de la segunda cepa más cultivada en el mundo, la Chardonnay: Pinot noir (uva negra) y una cepa de uva blanca llamada “gouais blanc”, poco apreciada. Esta cepa la trajo de su tierra natal el emperador romano Probo, originario de la provincia centroeuropea de Panonia, y la donó a la Galia para promocionar el cultivo vinícola. Sin embargo, no produce vinos de alta calidad. Ambas vides estaban ampliamente cultivadas en Francia durante la Edad Media y, por tanto, la probabilidad de cruzamiento al azar era alta. De hecho, de estos mismos parentales, además del Chardonnay (uva blanca), también han surgido otras cepas hijas de alto valor enológico, como la Gamay (uva tinta).

Tempranillo y Syrah

Tras estos éxitos de identificación genética, y considerando el gran número de variedades cultivadas en países (algunas muy antiguas), se han realizado estudios genéticos de viñas y variedades actuales, pero también de viñas salvajes y de pepitas encontradas de cultivares más antiguos. Todo ello ha permitido establecer las relaciones genéticas entre distintos tipos de vides.

Por si alguien tiene curiosidad sobre la variedad Tempranillo, tan extendida en la península ibérica bajo distintos nombres, se sabe que esta cepa es hija de un cruzamiento entre la variedad Albillo Mayor (todavía cultivada en el centro de España) y la Benedicto (no muy apreciada, y que probablemente ya no se cultiva).

En cuanto a la variedad Syrah, es de origen francés y no tiene ninguna relación con la ciudad persa de Shiraz, aunque el exotismo de esta improbable relación fue y continúa siendo utilizado como elemento de marketing.

Todo el conocimiento genético que se deriva de las plantas de cultivo que nos interesan debe ser salvaguardado en bancos de germoplasma: allí se almacenan años de selección natural y artificial por humanos para que las plantas cultivadas tengan cualidades especiales para nuestro consumo. En la vid, permite descubrir qué variantes genéticas concretas pueden ser interesantes para determinadas características organolépticas del vino producido o para resistencias naturales a plagas.

La enología del futuro: ¿nuevas cepas producidas por ingeniería genética?

Los cruzamientos dirigidos tenían sentido durante el siglo XX e inicios del siglo XXI. Sin embargo, ahora que el genoma de la vid está completamente secuenciado, también se puede comparar el genoma de referencia con el de cualquier otra variedad para descubrir qué variantes genéticas nos interesan, de forma que podrían ser introducidas mediante edición genética, sin necesidad de cruzamientos genéticos ni selección posterior de descendientes. ¿Nos esperan nuevas cepas de vinos producidas por ingeniería genética dirigida?

Podemos vaticinar que la enología del futuro se combinará con la biotecnología para la mejora genética de cepas, para la resistencia de estas al cambio climático y a situaciones climáticas extremas, y para elaborar vinos de calidad que puedan presentar características organolépticas similares o muy diferentes a la de los vinos actuales.

Por cierto, que tras abrir la caja de Pandora de la genética de las variedades vinícolas, Carole P. Meredith se retiró de la investigación en el laboratorio y se dedicó a plantar sus propios viñedos y a producir vino Syrah junto a su marido en el valle de Napa, en California. Sus caldos son muy apreciados por los conocedores del buen vino.

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Gemma Marfany Nadal recibe fondos para la investigación en enfermedades raras a partir de convocatorias competitivas del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y del CIBERER. Además, es miembro de la Comisión de Bioética de la UB, miembro de la Comisión Nacional de Bioética de Andorra y Ombudsperson de la Fundació CERCA. También es “síndica de greuges” (ombudsperson) de CIVIC AI.

ref. Genética forense para identificar a los “padres” del Cabernet Sauvignon, el Chardonnay y otros vinos – https://theconversation.com/genetica-forense-para-identificar-a-los-padres-del-cabernet-sauvignon-el-chardonnay-y-otros-vinos-263471

Así eligen los partidos a sus líderes y candidatos en España: ¿debería replantearse?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carles Pamies, Investigador posdoctoral, Instituto de Políticas y Bienes Públicos (IPP), Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Los últimos plenos del Congreso en España y sus acalorados debates ponen de manifiesto que los procedimientos y criterios de selección interna de los líderes y representantes políticos merecen una revisión. Estos, además, volverán al candelero cuando los partidos se preparen para las elecciones varias previstas para 2026 y 2027.

La selección de líderes y candidatos no es un tema menor en democracia, ya que afecta directamente a la calidad de la representación de la ciudadanía (corrupción incluida), las decisiones sobre cuestiones del bien común, la legitimidad de los políticos y los partidos y, en último término, la erosión de la democracia vía desafección y desapego hacia las instituciones.

Existen diferentes tipos de selección que van desde métodos más cerrados (eligen las élites del partido) y centralizados (desde las ejecutivas centrales) a más inclusivos (eligen los militantes o, incluso, los votantes o simpatizantes) y descentralizados (desde los territorios, por ejemplo). En España, la situación es heterogénea, como muestra un vistazo a las normas de selección y configuración de candidaturas.

Primarias, compromisarios y delegados

El PP prima la votación a compromisarios que se adhieren a las distintas listas que compiten. El PSOE usa un abanico de sistemas que van desde las primarias a los delegados para elegir las candidaturas electorales.

Prácticamente desde un inicio, partidos nuevos como Podemos o Ciudadanos hicieron de las primarias un estandarte diferencial, aunque derivaron hacia mecanismos controlados por las elites del partido. Sin embargo, otros partidos también relativamente recientes como Vox, utilizan métodos incluso más cerrados que los de los partidos tradicionales.

Más allá de las normas internas, los partidos tienen una vida social intensa que facilita y condiciona su funcionamiento. Esto explica que los parlamentarios tengan percepciones diferentes acerca de cómo han sido elegidos para ir en las listas.

Desde 2009 les preguntamos sobre esto. Los resultados indican que las formas inclusivas de selección están en retroceso, como muestra el gráfico siguiente.

A la espera de los resultados de la cuarta encuesta a representantes –cuyo trabajo de campo estamos terminando–, parece que la apertura de la selección en los partidos está en declive. No obstante, la selección no suele tener una sola etapa, y no todas las fases son igual de importantes.

Que un candidato sea elegido en última instancia por primarias no significa que estas sean el factor más determinante. A menudo, los líderes salientes nombran públicamente un sucesor, quien tendrá, casi con seguridad, la ventaja comparativa que le otorga el espaldarazo de su mentor. Otras veces, para ajustar los resultados de las primarias a la normativa (a veces por cuestiones de género) intervienen los órganos de los partidos.

¿Por qué los partidos eligen unos métodos de selección u otros? Hay elementos de peso que suelen ponderarse antes de tomar decisiones, así como razones a favor y en contra.

Quienes prefieren las primarias suelen insistir en que estas legitiman la selección al trasladar la decisión al conjunto de militantes, simpatizantes o votantes. Esta ganancia en “legitimidad democrática” puede mejorar la imagen del partido y/o reforzar la implicación de la militancia en la organización.

También se suele argumentar que ese sistema genera efervescencia colectiva entre militantes y simpatizantes de la que se puede derivar un aumento (más o menos temporal) de la expectativa de voto y de la afiliación.

Las primarias se suelen considerar como un instrumento de transparencia en la selección. Los candidatos en liza tienen que exponer ideas y medidas sobre las que en el futuro se les puede pedir que rindan cuentas. Son vistas también como un instrumento de renovación interna y, en este sentido, configuran un supuesto dique a la Ley de Hierro de la Oligarquía, formulada por Robert Michels, la cual establece que todas las organizaciones, incluso aquellas que buscan la democracia o son sus actores principales, inevitablemente desarrollan una estructura oligárquica. La renovación puede facilitar que una facción no se perpetúe en el puesto.

Finalmente, el recurso a las primarias parece encajar bien con el artículo 6 de la Constitución española, que prevé que la estructura y el funcionamiento de los partidos deben ser democráticos.

Fraudes y posibles pucherazos

Aquellos que, por el contrario, se oponen a las primarias, suelen insistir en distintos tipos posibles de fraude que afectan a las nuevas afiliaciones patrocinadas o motivadas por un candidato, a la potencial manipulación de las reglas y a posibles pucherazos. Se suele argumentar que, cuando hay varias candidaturas, se generan divisiones internas difíciles de restañar y que puede haber desequilibrios en la disposición de recursos materiales y financieros de los candidatos.

El posicionamiento del “aparato” del partido puede también afectar el resultado de las primarias que, además, pueden generar desequilibrios en términos de representación. A veces, durante las primarias se favorecen determinados perfiles respecto a otros (por ejemplo, a los varones en detrimento de las mujeres), requiriendo ajustes para encajar las listas con las exigencias legales o las cuotas que menoscaban parte de determinadas visiones de lo que deberían ser las primarias.

A su vez, con este sistema se facilita la intervención de grupos externos con intereses espurios que pretendan hacer avanzar su agenda o potenciar discursos populistas difíciles de adaptar a políticas públicas. Además, queda sin resolver el interrogante de a quién se rinden cuentas cuando se ha sido elegido por un sistema inclusivo y descentralizado.

Los partidos son los guardarraíles de la democracia y responsables últimos de a quién ubican en las instituciones de representación. Como tales, ponderan qué estrategias de selección resultan más útiles para maximizar los retornos en términos tanto electorales, de representación y de manejo de las expectativas e intereses de sus miembros, simpatizantes y potenciales votantes.

Si, además, prestan atención de forma honesta y transparente al tipo de políticos que entran en las instituciones y qué comportamiento promueven con los rivales y con la ciudadanía, podrían evitarse espectáculos como los habituales en la política en España, entre los que se encuentran los recientes debates sobre el currículum de los políticos y las actuaciones posteriores .

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Carles Pamies recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación a través del proyecto “Polarización afectiva en democracias avanzadas: el impacto de las élites políticas en la ciudadanía en España (PID2023-151795NB-I00) dirigido por Leonardo Sánchez Ferrer (UBU) y Xavier Coller (UNED).

Xavier Coller recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación a través del proyecto “Polarización afectiva en democracias avanzadas: el impacto de las élites políticas en la ciudadanía en España (PID2023-151795NB-I00) codirigido con Leonardo Sánchez Ferrer (UBU).

ref. Así eligen los partidos a sus líderes y candidatos en España: ¿debería replantearse? – https://theconversation.com/asi-eligen-los-partidos-a-sus-lideres-y-candidatos-en-espana-deberia-replantearse-261312