Geografía del deshielo: playas que narran la historia climática de la Antártida

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lidia Ferri Hidalgo, Investigadora del Proyecto PARANTAR (Ref. PID2020-115269GB-I00), especializada en glaciología y geomorfología glaciar, Universidad de Oviedo

Caminata por una playa polar en en Punta Barnard, Isla Livingston (Antártida). Jordi Rovira (2024)

Hace aproximadamente 20 000 años, durante la última glaciación, la Antártida alcanzó su máxima expansión de hielo. A partir de ese momento comenzó un proceso gradual de derretimiento y retroceso glaciar que, debido al calentamiento global, se ha intensificado notablemente en las últimas décadas

La pérdida de hielo en la Antártida no solo contribuye a aumentar el nivel del mar: también altera las corrientes oceánicas y afecta a los ecosistemas polares. Sin embargo, sus consecuencias no se limitan al océano o al clima. Uno de los efectos menos visibles –pero igual de reveladores– es la elevación del terreno, que ha dejado al descubierto playas levantadas, testigos silenciosos del retroceso glaciar.

El fenómeno del rebote isostático

Cuando una enorme masa de hielo cubre la superficie terrestre, como ocurrió en la última glaciación, su peso deforma la corteza terrestre y la hunde. A medida que los glaciares pierden masa, esa carga disminuye y el terreno comienza a levantarse lentamente. Este fenómeno se conoce como rebote isostático o posglaciar, y sigue activo hoy en día, aunque cada vez ocurre de forma más lenta.

En 1743, el físico Anders Celsius realizó la primera estimación del ascenso del terreno tras la última glaciación en las costas de Suecia. Sabía que allí existían unas rocas donde, siglos atrás, descansaban las focas cerca del mar. Sin embargo, cuando el científico visitó la zona, observó que dichas rocas estaban lejos de la costa, lo que le hizo pensar que el nivel del mar había descendido. En realidad, era el terreno el que se había elevado al liberarse del peso del hielo.

Una de las evidencias más visibles de este ascenso son las llamadas playas levantadas: antiguos niveles de costa que quedaron por encima del mar actual. Estas playas “fósiles” son archivos naturales que registran los cambios pasados del nivel del mar, y con ello, las transformaciones del clima.

Playas levantadas en las Islas Shetland del Sur

Las Islas Shetland del Sur, frente a la península antártica, albergan algunas de las playas levantadas más estudiadas del continente. Desde mediados del siglo XX, exploradores y científicos de distintas disciplinas comenzaron a investigar estas antiguas líneas de costa, conscientes de que conservan la memoria del retroceso glaciar y del ascenso del terreno.

En las principales áreas libres de hielo de estas islas, como la península Byers en la isla Livingston o la península Fildes en la isla Rey Jorge, se conservan varios niveles de playas levantadas. Cada uno guarda pistas sobre cómo el rebote isostático y los pulsos de deshielo transformaron el paisaje en este rincón antártico.

La reconstrucción de esta historia se logra determinando la edad de las playas a través de diversas técnicas de datación. Si bien el método más tradicional ha sido el radiocarbono –aplicado sobre restos orgánicos, como huesos de pingüinos, focas o fragmentos de conchas y algas–, recientemente se han incorporado técnicas más precisas, como la luminiscencia ópticamente estimulada (OSL) y la datación por isótopos cosmogénicos, que permiten datar directamente rocas y sedimentos según el tiempo que llevan expuestos a la luz o a la radiación cósmica.

Gracias a estos métodos se sabe que las playas levantadas que alcanzan entre 15 y 22 metros de altitud sobre el nivel del mar actual en la península Byers se formaron hace aproximadamente entre 9 500 y 8 700 años. Lo que confirma que esta región ya estaba libre de hielo durante el Holoceno medio, una etapa del pasado marcada por condiciones climáticas más cálidas.




Leer más:
El Antropoceno: cuando ciencias y letras convergen


Lo que pasa en la Antártida no se queda en la Antártida

Aunque parezca lejana y aislada, la Antártida influye directamente en el equilibrio del planeta. El deshielo contribuye a la subida del nivel del mar, altera la circulación oceánica y afecta el equilibrio climático global. También afecta, como hemos visto, al levantamiento del terreno.

Estudiar estas playas levantadas no es sólo una forma de entender el pasado, sino una herramienta clave para anticipar nuestro futuro climático. Comprender cómo respondió la corteza terrestre al deshielo en el pasado mejorará la precisión de los modelos actuales que predicen los cambios relativos del nivel del mar y el comportamiento de los glaciares antárticos en un mundo que cada vez se calienta más y más, poniendo en peligro el desequilibrio de la vida.

The Conversation

Lidia Ferri Hidalgo actualmente está contratada en el proyecto de Investigación PARANTAR Ref. PID2020-115269GB-I00, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España.

ref. Geografía del deshielo: playas que narran la historia climática de la Antártida – https://theconversation.com/geografia-del-deshielo-playas-que-narran-la-historia-climatica-de-la-antartida-260775

Antibióticos ‘inteligentes’: ¿puede acabar la IA con la resistencia antimicrobiana?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Tarín Pelló, Farmacéutico especializado en terapias antimicrobianas y modelos de predicción matemáticos, Universidad CEU Cardenal Herrera

isak55/Shutterstock

La resistencia antimicrobiana es uno de los mayores desafíos de la medicina moderna. Cada año aumentan las infecciones y cada vez son más difíciles de tratar. Si no logramos actuar de forma efectiva, en 2050 podría ser la principal causa de muerte a nivel mundial.

Según el informe Global Burden of Disease Study, publicado en The Lancet, en 2019 se estimaron 4,71 millones de muertes asociadas a infecciones resistentes, 1,27 millones de ellas directamente atribuibles a esa causa. Son cifras que reflejan una crisis sanitaria creciente, impulsada no solo por el uso indebido de antibióticos en medicina y ganadería, sino también por la escasez de información sobre este problema de salud en la sociedad y por la falta de desarrollo de nuevos fármacos eficaces.

Diferencia de fases y tiempos entre el desarrollo de fármacos a partir de la síntesis de novo y el método de reposicionamiento de fármacos.

Alternativas a los antibióticos

Ante este panorama, urge encontrar soluciones efectivas. Una de ellas es tratar infecciones sin necesidad de utilizar fármacos antimicrobianos mediante la fagoterapia (el uso de virus que infectan bacterias) o el desarrollo de péptidos antimicrobianos.

Otra estrategia menos conocida es el reposicionamiento de fármacos. Consiste en buscar, con ayuda de la IA y otras técnicas, nuevas aplicaciones terapéuticas para medicamentos o moléculas que ya se encuentran registrados y aprobados. Esto reduce el tiempo y el coste que supone el desarrollo de nuevos fármacos, porque son moléculas que han superado las fases iniciales de seguridad.

¿Antibióticos en antidepresivos?

En lo que se refiere a las enfermedades infecciosas, la estrategia de reposicionamiento ya ha identificado diversas moléculas con actividad antibiótica previamente desconocida. Por ejemplo, algunos antiinflamatorios como el diclofenaco y el ibuprofeno. Nuestra propia investigación ha detectado también esa actividad en antidepresivos y antipsicóticos.

Para este proceso es clave la aplicación de modelos de predicción matemáticos, que pueden anticipar la eficacia de compuestos contra microorganismos resistentes analizando grandes volúmenes de datos biomédicos. Por eso, los modelos que combinan IA y bioinformática son de gran interés para la industria farmacéutica que desarrolla nuevos fármacos.

Simulaciones que ahorran tiempo y recursos

En primer lugar, la IA puede simular interacciones entre fármacos y patógenos a nivel molecular, lo que permite anticipar cómo los microorganismos podrían desarrollar resistencia y ayudar a diseñar antibióticos más robustos. Estas simulaciones ahorran tiempo y recursos, además de proporcionar una comprensión más profunda de los mecanismos de resistencia.

Relaciones entre inteligencia artificial, machine learning y deep learning y cómo operan estos modelos.

Así, mediante el análisis de grandes bases de datos biomédicos –genes, proteínas, fármacos…–, los modelos basados en aprendizaje automático han predicho la actividad antibacteriana de compuestos como los análogos del péptido mastoparan derivados del veneno de avispa.

Otro enfoque exitoso ha sido la simulación molecular, que predice cómo “se mueve” una molécula al interactuar con la proteína de interés. Esta herramienta permitió identificar las propiedades antimicrobianas de algunos antihipertensivos, como el olmesartán y el valsartán, frente a bacterias patógenas como Pseudomonas aeruginosa o Streptococcus pneumoniae.

Además, los últimos avances exploran metodologías nuevas, como los estudios transcriptómicos (el estudio de genes de un organismo y la expresión de estos en proteínas y metabolitos) y el análisis topológico de datos. Este último, a pesar de tratarse de una estrategia “joven”, ha demostrado su utilidad en la identificación de potenciales antimicrobianos mediante el reposicionamiento de fármacos ya registrados por la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA por sus siglas en inglés).

El potencial del análisis topológico

El análisis topológico de datos es un modelo de predicción matemático que aplica la geometría y la topología; es decir, a partir de los datos disponibles de una molécula crea un mapa, normalmente tridimensional, que recopila toda la información estructural y funcional de dicha molécula. Este método nos ha permitido identificar moléculas con potencial antibiótico tras identificar similitudes estructurales entre proteínas humanas y proteínas de la bacteria Escherichia coli, responsable del 90 % de las infecciones urinarias en todo el mundo.

Los resultados obtenidos mediante simulación por ordenador o análisis computacional nos revelaron posibles direcciones de desarrollo de nuevos antibióticos a partir de la estructura química de algunos antidepresivos, antipsicóticos, antitumorales y antihistamínicos.

Una nueva era en la lucha contra las infecciones

Estos hallazgos refuerzan la idea de que el reposicionamiento de fármacos, combinado con herramientas computacionales, puede ofrecer nuevas soluciones terapéuticas a las infecciones resistentes a los antibióticos conocidos. Con una mejora de precisión de los modelos actuales, sería posible desarrollar de una manera más rápida y eficaz un nuevo arsenal antimicrobiano. Y estaría disponible a una velocidad mayor a la que los microorganismos adquieren las resistencias.

En un contexto donde la resistencia antimicrobiana representa una de las tres mayores amenazas para la salud global, apostar por enfoques basados en IA y modelado computacional no solo es una opción viable, sino una necesidad urgente para garantizar tratamientos efectivos frente a las enfermedades infecciosas.

Es posible que estemos a las puertas de una nueva era en el tratamiento de infecciones, donde, con ayuda de la IA, los antibióticos del futuro sean diseñados y optimizados por ordenador. ¡Ojalá sean “antibióticos inteligentes”!

The Conversation

Antonio Tarín Pelló recibe fondos de Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT).

Beatriz Suay García recibe fondos de Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT).

María Teresa Pérez Gracia recibe fondos de Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT).

Sara Fernández Álvarez recibe fondos de Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT).

ref. Antibióticos ‘inteligentes’: ¿puede acabar la IA con la resistencia antimicrobiana? – https://theconversation.com/antibioticos-inteligentes-puede-acabar-la-ia-con-la-resistencia-antimicrobiana-260112

¿Sigue siendo lujo si todos pueden tenerlo? El dilema de las marcas exclusivas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Veronica Rosendo Rios, Profesora de Marketing, Universidad Pontificia Comillas

Establecimientos de marcas de lujo en el aeropuerto de Estambul (Turquía). Aleksandar_Markov/Shutterstock

¿Es el lujo realmente un privilegio reservado para una minoría selecta? ¿Qué implica democratizar el lujo? Durante siglos, este ha sido un símbolo de exclusividad destinado a satisfacer los gustos y aspiraciones de las élites económicas. Sin embargo, el panorama está cambiando de manera acelerada. En los últimos años, la industria del lujo ha experimentado un crecimiento sin precedentes, alcanzando un valor de 353 000 millones de euros en 2022 y con estimaciones que prevén un aumento del mercado hasta un rango de 540 000 a 580 000 millones de euros para 2030.

Factores como la globalización, los cambios en los patrones de consumo, la digitalización de los mercados, la proliferación de nuevos canales de distribución como el comercio electrónico y el crecimiento de la clase media han impulsado este cambio, permitiendo que marcas emblemáticas como Gucci, Prada y Louis Vuitton amplíen su alcance hacia públicos más amplios y diversos.

Este fenómeno, conocido como “democratización del lujo”, está reconfigurando profundamente la industria, haciendo que bienes y servicios históricamente exclusivos sean cada vez más accesibles.

Esta transformación del mercado ha desempeñado un papel clave en el crecimiento de numerosas marcas de lujo y las ha consolidado como los gigantes globales que conocemos hoy en día. Por ejemplo, los ingresos globales de LVMH, el mayor conglomerado de marcas de lujo mundial, superan los 86 000 millones de facturación anual y se ha multiplicado por siete en las últimas dos décadas (según informes de la compañía). Una parte de este crecimiento, entre otros factores, puede atribuirse a la democratización del lujo.

Un reflejo claro de esta tendencia se observa en la proliferación de outlets de lujo. En estos espacios, marcas tradicionales de prestigio ofrecen productos de alta gama a precios más asequibles, atrayendo a una creciente clase media aspiracional y transformando el mercado del lujo en un espacio más inclusivo.

¿Oportunidad o amenaza?

Para las marcas de lujo el reto está en expandir su alcance –y con ello, en principio, su rentabilidad– sin comprometer la exclusividad que define su identidad. Para los consumidores aspiracionales, esta mayor accesibilidad representa una oportunidad para adquirir bienes que simbolizan estatus y aspiraciones.

Sin embargo, estudios recientes revelan que los consumidores tradicionales de lujo (en contraste con los nuevos consumidores aspiracionales) perciben esta estrategia como una amenaza o “traición” simbólica.

Esta percepción surge de la idea de que las marcas democratizadas ya no reflejan los valores, el estatus o la exclusividad con los que estos consumidores solían identificarse. Por tanto, este fenómeno plantea un nuevo reto estratégico para las marcas, que deben equilibrar la atracción hacia los consumidores aspiracionales sin alienar su base de clientes tradicionales.

Lograr este equilibrio requiere una gestión cuidadosa que contemple las tensiones inherentes entre accesibilidad y exclusividad. Pero ¿es posible satisfacer las expectativas de ambos segmentos de consumidores sin diluir la esencia del lujo?

El desafío de equilibrar exclusividad y accesibilidad

Estas compañías se enfrentan, por tanto, a una paradoja compleja: cómo ampliar su base de clientes sin comprometer la esencia de exclusividad que las define. Ampliar su alcance puede generar nuevas oportunidades de crecimiento de mercado y potencial rentabilidad, pero también conlleva el riesgo de erosionar su valor de marca y atractivo simbólico entre aquellos consumidores que siempre han percibido estos bienes como únicos.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que aunque la democratización del lujo se ha implementado en mercados tanto desarrollados como emergentes, es en estos últimos donde la tensión entre exclusividad y accesibilidad se intensifica. En las economías emergentes, caracterizadas en general por ser sociedades marcadamente jerarquizadas, el consumo de bienes ostentosos prevalece como forma clave de expresión de estatus. Esto plantea un desafío adicional, ya que las estrategias de democratización pueden diluir el poder de señalización social que caracteriza a las marcas de lujo en estos mercados.

Por esta razón, investigaciones recientes desaconsejan a las marcas globales de lujo aplicar estrategias homogeneizadas de democratización en mercados internacionales. En su lugar, recomiendan que contemplen las complejidades contextuales de cada mercado y adapten las estrategias de democratización a las particularidades locales de los mismos. Este enfoque no solo permite un desempeño óptimo, sino que también evita la posible erosión de su posicionamiento y atractivo global.

En resumen, alcanzar el equilibrio entre accesibilidad y exclusividad requiere estrategias cuidadosamente seleccionadas y un enfoque continuo en la innovación. Estrategias como ediciones limitadas, colaboraciones estratégicas o experiencias personalizadas pueden ser efectivas en determinados casos, pero encontrar el balance adecuado sigue siendo un desafío.

En última instancia, las marcas de lujo deberán explorar nuevas formas de preservar su atractivo distintivo, adaptándose a las dinámicas cambiantes de un mercado cada vez más inclusivo.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Sigue siendo lujo si todos pueden tenerlo? El dilema de las marcas exclusivas – https://theconversation.com/sigue-siendo-lujo-si-todos-pueden-tenerlo-el-dilema-de-las-marcas-exclusivas-247521

‘Aya de Yopougon’ desafía la creencia de que a Occidente no le interesa leer historias africanas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Manuel Gómez Campos, PDI Traducción e Interpretación, Universidad de Córdoba

Fotograma de la adaptación al cine del cómic ‘Aya de Yopougon’. IMDB

La serie de cómics Aya de Yopougon, creada por la marfileña Marguerite Abouet, ha marcado un antes y un después en la literatura escrita por mujeres del África francófona. Esta obra constituye un ejemplo claro de cómo la literatura puede llegar a rincones de todo el mundo y, además, conquistar a un público de edades muy diferentes.

Pero ¿cuáles han sido las claves de su éxito? ¿Cómo llega a nuestras manos? Y, sobre todo, ¿qué tiene Aya para conquistar?

Las barreras de los críticos literarios

Las obras de autoras como Ken Bugul, Fatou Diome o Mariama Bâ se desarrollan en países como Senegal, Mali, Benín o Costa de Marfil, y sus protagonistas son, en su mayoría, africanos, lo cual no debe sorprendernos demasiado.

Fotografía de una mujer negra que sonríe.
La escritora Fatou Diome en 2015.
Claude Truong-Ngoc / Wikimedia Commons, CC BY-SA

No obstante, a lo largo de la historia, la literatura femenina africana francófona ha sido tachada de “local”. Algunos críticos literarios o académicos han considerado que estas obras se centraban demasiado en aspectos africanos y que, por tanto, no iban a interesar a un público más occidental.

Así lo explica la traductora Laura Remei Martínez-Buitrago: “El no-conocimiento es uno de los grandes hándicaps que tienen que lograr vencer. Esta opinión generalizada de las casas editoriales la he visto con muchas obras: demasiado africano para ser aceptado por el mundo occidental, dicen”. Otros críticos literarios han optado por situar y delimitar, en un mismo grupo, a todos los escritores africanos en torno a una “unidad cultural negra” ligada a los problemas del mundo negro.

A modo de ejemplo, la obra de la escritora Aminata Sow Fall, considerada pionera de la literatura femenina africana francófona, tardó tres años en ver la luz. La editorial estimó inicialmente que los occidentales no iban a comprenderla al estar centrada en una cultura local. La autora senegalesa respondió a la editorial que finalmente todo el mundo tiene un origen y, por tanto, un lugar de pertenencia, lo que nos hace a todos locales. Su novela Le Revenant fue rechazada en un primer momento, pero finalmente la misma editorial la publicó en 1976. Afortunadamente, con el tiempo se ha convertido en un clásico de la literatura africana francófona.

Trabas en el negocio

Sin embargo, la barrera de los críticos literarios no es la única que han debido, deben y deberán sobrepasar las autoras. Para que una obra llegue a un público mayor, las escritoras africanas necesitan encontrar editorial.

Un aspecto que puede parecer simple ha generado una compleja desigualdad, como se ha comprobado en el caso de las escritoras beninesas, quienes se han enfrentado a la falta de interés por publicar sus obras incluso en su propio país. Ante esta situación, muchas han optado por editoriales extranjeras para asegurar la difusión de sus textos.

Portada del libro _L'engrenage_ de Hortense Mayaba.
Portada del libro L’engrenage de Hortense Mayaba.
The University of Western Australia

Ejemplo de ello son Gisèle Hountondji, quien prefiere escribir únicamente cuando recibe pedidos procedentes de Europa, u Hortense Mayaba, quien asegura que en Benín no se promueven las obras literarias. Estas autoras han tenido que publicar sus obras en editoriales extranjeras para conseguir que puedan leerse.

Pero ¿acaso la literatura debe mantener siempre un cierto aspecto global para ser de interés? A primera vista, la respuesta podría parecer sencilla, pero el debate es más profundo.

Las historias han traspasado culturas desde tiempos inmemoriales, sin que sus raíces locales impidan su impacto universal. Obras como Cumbres borrascosas de Emily Brontë, ambientada en los paisajes de Yorkshire, en el norte de Inglaterra, o Las uvas de la ira de John Steinbeck, que retrata la migración y las dificultades de Estados Unidos, son ejemplos de narrativas profundamente ligadas a un territorio y una realidad específica, pero que han alcanzado reconocimiento mundial.

Si estas historias han trascendido sus fronteras geográficas y culturales, ¿por qué no sucede lo mismo con ciertas narrativas africanas que reflejan realidades locales?

La recepción de la novela gráfica Aya de Yopougon

Podemos medir el nivel de éxito de una obra, entre muchos otros parámetros, analizando las traducciones que dicha obra ha tenido a otros idiomas. Se considera así que ha llegado, o ha tenido la posibilidad de llegar, a un público mayor.

Portada de un cómic en el que aparecen tres chicas charlando.
Portada de uno de los libros de Aya de Yopougon.
Norma Editorial

La serie de historietas de Aya de Yopougon ha sido traducida a quince lenguas y ha conseguido vender más de 800 000 ejemplares desde su primera publicación en 2005. Este logro la sitúa como una de las obras más vendidas de la literatura africana contemporánea.

Marguerite Abouet, autora de la obra, se dio cuenta que la gente tenía un gran desconocimiento sobre África y que debía explicar su continente, alejándose de los estereotipos. Primero lo hizo a través de un personaje llamado Akissi y después con la protagonista de las historias de Aya de Yopougon. Los relatos pasaron de publicarse como novela a transformarse en novelas gráficas gracias al ilustrador Clément Oubrerie.

Aya es una chica marfileña que vive en uno de los barrios más populares de Abidjan: Yopougon. Las historias cuentan las aventuras de esta joven, sus inseguridades, sus sueños y los de otros personajes del mismo barrio. La serie se caracteriza por representar la vida marfileña sin estereotipos y mostrar la esencia del barrio, siendo un gran ejemplo de una obra que no se centra exclusivamente en lo que los medios de comunicación a menudo reflejan del continente africano: miseria y barbarie.


¿Quiere recibir más artículos como este? Suscríbase a Suplemento Cultural y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Cultura Claudia Lorenzo.


No cabe duda de que una literatura tan creativa y llena de diálogos con referencias culturales, onomatopeyas o expresiones propias de Costa de Marfil plantea una dificultad añadida para su traducción a cualquier otra lengua. Estos retos son propios de numerosas obras literarias llenas de imaginación, neologismos y estilo propio.

Aya de Yopougon es una muy buena manera de que los lectores se acerquen a la cultura marfileña, independientemente de su país de origen. Su reciente adaptación al cine ha ampliado aún más su alcance, y su éxito demuestra que las narrativas africanas pueden tener una proyección internacional sin necesidad de tener que ajustarse a cánones ajenos a su identidad cultural.

The Conversation

Manuel Gómez Campos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Aya de Yopougon’ desafía la creencia de que a Occidente no le interesa leer historias africanas – https://theconversation.com/aya-de-yopougon-desafia-la-creencia-de-que-a-occidente-no-le-interesa-leer-historias-africanas-222035

De recibir descargas eléctricas a triturar gusanos: por qué el aburrimiento nos vuelve impredecibles

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Pirla, Profesor Ayudante Doctor, Dept. Organización de Empresas, Universidad de Zaragoza

El filósofo danés Kierkegaard decía que el aburrimiento es el origen del mal. ¿Exageraba o tenía razón? A continuación explicaremos cómo un estado emocional que solemos ignorar podría estar detrás de muchas de nuestras decisiones más cuestionables.

El aburrimiento es un estado emocional desagradable que surge cuando nos enfrentamos a situaciones poco estimulantes. Se caracteriza por una sensación de inquietud, falta de interés y dificultad para mantener la atención en la tarea actual.

Suele ir acompañado de una notable búsqueda de estímulos externos y un aumento en la impulsividad. Es precisamente esta búsqueda impulsiva de estimulación la que puede empujarnos a tomar malas decisiones.

Un claro ejemplo aparece en un experimento publicado en la revista Science. Los investigadores pidieron a un grupo de voluntarios que pasaran 15 minutos en una sala sin nada que hacer más que “entretenerse con sus propios pensamientos”. Durante ese tiempo, los participantes tuvieron la opción de autoadministrarse una descarga eléctrica que previamente habían probado y calificado como desagradable.

De hecho, los voluntarios afirmaron que estarían dispuestos a pagar por evitar recibir otra descarga. Sin embargo, durante los 15 minutos sin poder hacer otra cosa, el 67 % de los hombres y el 25 % de las mujeres se administraron al menos un shock eléctrico (con un participante llegando a la sorprendente cifra de 190 descargas eléctricas en los 15 minutos del estudio).

La escapada a través de los riesgos

En el experimento, la descarga eléctrica funcionaba como una forma de estimulación ante el aburrimiento. En la vida cotidiana, también buscamos maneras de escapar de esta emoción, y una de ellas –quizás la más poderosa– es asumir riesgos.

La mayoría de los riesgos conllevan un componente estimulante. Por eso no sorprende que quienes tienen una mayor propensión a aburrirse muestren una tendencia más elevada a conducir de forma temeraria, participar en conductas sexuales de riesgo o consumir alcohol: todos ellos comportamientos con un evidente potencial dañino.

Esta relación entre aburrimiento y conductas de riesgo resulta especialmente pronunciada entre quienes más tienden a aburrirse: los hombres jóvenes.

Los comportamientos temerarios como respuesta al aburrimiento también son frecuentes en uno de los contextos donde más se experimenta esta emoción: el trabajo. Por ejemplo, varios estudios demuestran que quienes se aburren con mayor frecuencia en el entorno laboral son también más propensos a distraerse, fingir que están ocupados e incluso a sustraer equipamiento o materiales de la empresa.

Aburrimiento y rasgos sádicos

Pero la toma de riesgos no es la única manera de escapar del aburrimiento. Otra vía –igual de poderosa– es buscar estimulación en nuestro entorno social. En algunos casos, esta búsqueda puede traducirse en algo positivo, como cuando encontramos dicha estimulación en la ayuda a los demás.

En otros casos, la búsqueda toma un tinte oscuro. La evidencia científica demuestra que el aburrimiento es especialmente pernicioso cuando se da en ciertos individuos, particularmente aquellos que presentan rasgos sádicos.

Las personas con estos rasgos tienden a disfrutar al causar daño o malestar a los demás, y encuentran divertido o estimulante comportarse de esa forma. Por eso, el aburrimiento en este tipo de individuos se ha relacionado con una variedad de conductas indeseables, que van desde insultar o amenazar en redes sociales, hasta el acoso escolar (bullying) o incluso el maltrato físico en contextos como el cuidado de los hijos.

La evidencia más llamativa fue recogida por el psicólogo alemán Stefan Pfattheicher y sus colaboradores. En este experimento, los investigadores mostraron a un grupo de participantes un vídeo de una cascada durante 20 minutos para inducir aburrimiento. A otro grupo le pusieron un documental sobre los Alpes (de similar duración) pensado para mantener su interés.

Durante los vídeos, los participantes estaban sentados de forma individual frente a una mesa en la que había tres vasos con gusanos vivos y una trituradora de café modificada. Aunque la trituradora había sido alterada para que los animales no sufrieran ningún daño, los participantes fueron informados de que podían usar la máquina para triturar los gusanos si así lo deseaban.

Al termino de los vídeos, solo 1 de los 62 participantes que vio el documental sobre los Alpes intentó triturar un gusano (un 1,6 %). De entre quienes vieron el vídeo de la cascada, 12 de 67 intentaron triturar al menos un gusano (un 17,9 %).

Experimentos con incentivos monetarios

¿Siempre tomamos peores decisiones si estamos aburridos? No necesariamente. Hay situaciones en las que el tedio no nos empuja necesariamente a asumir riesgos ni a comportarnos de manera antisocial.

Por ejemplo, un estudio con 1 300 participantes no encontró que el aburrimiento influyera en la decisión de invertir pequeñas sumas de dinero entre opciones seguras o arriesgadas. De manera similar, otro trabajo con más de 3 500 personas no halló efectos del hastío sobre la generosidad: los participantes no fueron más propensos a donar dinero a otros ni a reducir el pago que estos recibirían por participar en el estudio.

Estos dos últimos estudios comparten ciertas características que los distinguen de los anteriormente citados. Se trata de experimentos con incentivos monetarios reales, en los que la tarea principal consiste en distribuir una pequeña suma de dinero. Es decir, se basan en decisiones que carecen de un valor estimulante importante.

Y es que, si la decisión es ya de por sí aburrida, aburrirnos no nos hace decidir mal.

The Conversation

Sergio Pirla no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. De recibir descargas eléctricas a triturar gusanos: por qué el aburrimiento nos vuelve impredecibles – https://theconversation.com/de-recibir-descargas-electricas-a-triturar-gusanos-por-que-el-aburrimiento-nos-vuelve-impredecibles-261718

Estados Unidos aplicará aranceles del 15  % y ese no es un buen acuerdo para Europa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan de Lucio, Investigador – profesor. Economista, Universidad de Alcalá

Tomas Ragina/Shutterstock

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha logrado una victoria pírrica con el acuerdo arancelario alcanzado con el presidente estadounidense Donald Trump, en un club de golf escocés el último domingo de julio de 2025. Aunque el pacto puede reforzar su posición interna, no representa un beneficio real para la Unión Europea y compromete su capacidad negociadora futura.

Es paradigmático y simbólico que el acuerdo se haya firmado en el Reino Unido, que hace cinco años dejó la UE y sigue sufriendo los efectos comerciales negativos de esta salida, lo que subraya la fragmentación geopolítica en curso.

En virtud del pacto, Estados Unidos mantiene aranceles del 15 % sobre la mayoría de las importaciones procedentes de la UE. A cambio, Europa renuncia a responder con represalias y consigue evitar la entrada en vigor de aranceles del 30 %, anunciados por Trump para el 1 de agosto.

Un pacto con un alto coste para la UE

Ambas partes intentarán rentabilizar políticamente este pacto que, en realidad, supone una pérdida de bienestar para los ciudadanos a ambos lados del Atlántico. Sin embargo, el coste para Europa es doble: renuncia a ejercer su capacidad de respuesta frente a los ataques estadounidenses al comercio libre y el multilateralismo, y muestra su debilidad estratégica de cara a futuras negociaciones, que previsiblemente llegarán. Además, dar carta de naturaleza a la narrativa de Trump y acepta sin grandes contrapartidas un arancel del 50 % sobre las exportaciones europeas de acero y aluminio.

Desde una perspectiva puramente económica, la UE tenía margen para negociar en mejores términos. Las pérdidas de bienestar derivadas de los aranceles estadounidenses no son especialmente elevadas: diversos análisis estiman un impacto de apenas dos o tres décimas del PIB europeo. Una caída moderada, fácilmente compensable mediante el impulso de nuevos acuerdos comerciales ya en marcha con Australia, India o Mercosur.




Leer más:
Los aranceles de Trump: lejía económica para los estadounidenses


Las disputas continuarán, la UE debe prepararse con rapidez

Por el contrario, la Administración Trump puede presentar el pacto como una gran victoria estratégica. Refuerza su narrativa confrontacional y valida su política de fragmentación comercial global, que la UE parece haber asumido al firmar un acuerdo que socava sus principios.

Este acuerdo no implica el final de las disputas comerciales entre Estados Unidos y Europa. Habrá presiones adicionales en sectores concretos (aeronáutico, farmacéutico, semiconductores, defensa, energía, etc.). Más bien se acuerda el inicio de una nueva etapa, en la que se prescinde del multilateralismo y el libre comercio que había impulsado EE. UU. tras la Segunda Guerra Mundial, y la confrontación resulta políticamente beneficiosa para Trump.




Leer más:
Guerras comerciales: lecciones del pasado para un presente incierto


Otras áreas de enfrentamiento

En el plano financiero, el dólar está perdiendo peso como moneda de referencia internacional, lo que representa una oportunidad para que el euro refuerce su posición global.

En el ámbito tecnológico, la UE necesita repensar y reactivar su política industrial, aprovechando este impulso para regular el poder de las grandes plataformas tecnológicas y fomentar un uso de los datos y la información que realmente beneficie a los ciudadanos. Esto no siempre implica restringir su uso, sino garantizar que se utilicen con criterios de transparencia y de generación de valor para los ciudadanos.




Leer más:
Europa necesita una economía más dinámica para generar más innovación y competitividad


En el terreno fiscal, es fundamental avanzar en la imposición justa a las grandes corporaciones, establecer recursos propios a escala europea y consolidar instrumentos de financiación común. La estrategias de autonomía y seguridad en el ámbito internacional también deben revisarse.

La UE debe reforzar su capacidad negociadora para convertirse en un contrapeso global, guiado por valores democráticos, frente a la visión cortoplacista del comercio internacional que encarna la presidencia de Donald Trump.

Pero, por encima de todo, Europa debe ser optimista y proactiva en relación con su capacidad para afrontar los desafíos que plantea el nuevo contexto internacional.

The Conversation

Juan de Lucio no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Estados Unidos aplicará aranceles del 15  % y ese no es un buen acuerdo para Europa – https://theconversation.com/estados-unidos-aplicara-aranceles-del-15-y-ese-no-es-un-buen-acuerdo-para-europa-262084

Todas las mujeres medievales que muestra la ‘Crónica de Castilla’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marija Blašković, Marie Curie Postdoctoral Fellow, Universitat Pompeu Fabra

Teresa de Portugal, centrada, y su hija Urraca Enríquez, a la derecha, en una iluminación del ‘Cartulario del monasterio cisterciense de los Santos Justo y Pastor de Toxos Outos’. ©MCD. Archivos Estatales (España)

La historia no la escribieron, como se dice, los vencedores. Antes que nada, la escribieron los hombres, por lo menos en la Edad Media. Incluso Alfonso X, famoso por sus iniciativas de gran resonancia política, científica y cultural, se mostró poco innovador a la hora de representar a mujeres en su Estoria de Espanna, más pendiente de insistir en la centralización regia que en explorar la representación femenina. Y este hecho no se debe a que hubiese una falta de modelos.

Por ejemplo, las crónicas del reinado de su padre, Fernando III, daban una imagen ejemplar de Berenguela I de Castilla. Ella experimentó tres modos de la reginalidad –consorte, regente y reinante– antes de facilitar la unión definitiva de los reinos de León y Castilla a través de su hijo Fernando III en 1230.

El molinismo y la Crónica de Castilla

De modo similar, otra mujer y madre destacó por su lucha por los derechos sucesorios. A fines del mismo siglo, María de Molina asumió el papel de reina regente cuando su marido Sancho IV, segundogénito de Alfonso X, murió en 1295, dejando atrás a un hijo menor.

Ese fue el contexto de la composición de la Crónica de Castilla, escrita hacia 1300 y patrocinada o inspirada por ella dentro del programa político-cultural mejor conocido como molinismo. Distanciada de la ideología alfonsí, esta obra presta más atención a las relaciones entre la corona y la nobleza. Además, recoge tradiciones épico-legendarias, en particular, las relacionadas con el Cid Campeador.

Dibujo de un rey y una reina.
Fernando II y su esposa la reina Urraca en el ‘Cartulario del monasterio cisterciense de los Santos Justo y Pastor de Toxos Outos’.
©MCD. Archivos Estatales (España)

No sorprende el énfasis puesto en el protagonismo regio en una obra que abarca un poco más de dos siglos de la historia castellano-leonesa, pero sobresale su reconocimiento de la influencia femenina. Así, cuenta que Fernando I, el primer rey representado, debe el territorio castellano a su madre Muniadona (nombrada “reina Elvira” en la obra) y el reinado leonés a los derechos dinásticos de su esposa Sancha.

El caso de su hija Urraca también es curioso, porque está entrelazado con la trayectoria del Cid, junto a quien creció. Esta constelación de personajes luego inspiraría romances sobre el lamento de una Urraca rechazada por el héroe.

Más allá de Castilla

Dibujo de una mujer pensativa sentada con la mano en la cabeza.
Dibujo de Zaida hecho para el libro Mugeres célebres de España y Portugal en el siglo XIX.
Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla

Pese al título (aplicado por nosotros y no por la sociedad en la que fue redactada), esta crónica no se limita al espacio castellano; otros reinos cristianos de la Península forman parte de la narración. También lo hacen figuras singulares como la condesa Aurembiaix, puesta en un contexto militar, o Zaida, musulmana noble cuyo relato del enamoramiento de Alfonso VI se asemeja más a las novelas de caballería que al discurso historiográfico.

Desde el punto de vista religioso, es bastante llamativo que el peor caso que se narra de una mujer poniendo en peligro el orden político sea el de una judía anónima. Durante siete años, Alfonso VIII se olvida de su esposa, del trono, y se “encierra” con ella. Sus vasallos deciden intervenir y la matan, según narra la Crónica. Sin embargo, la amante judía, luego denominada Raquel, sobrevive en la memoria cultural y literaria gracias a Lope de Vega, Antonio Mira de Amescua y Vicente García de la Huerta, sólo por nombrar algunos.

Por si fuera poco, la diversidad de las figuras femeninas en la Crónica se extiende más allá de la península ibérica y Europa. Cabe mencionar a Nugaymath Turquia, arquera negra seguida de doscientos guerreros, o a Zubaidah, dueña original de un sartal de piedras preciosas que llegó de Bagdad a Valencia. Finalmente, y pese a sus tendencias prorregias, la Crónica de Castilla cuenta con un panorama de mujeres de distintos grupos: campesinas, amas, cautivas, damas, santas de la época romana, etc.

Sin duda alguna, la condición femenina afectó a estas representaciones, no siempre capaces de escapar de la mirada androcéntrica en la Edad Media (¿acaso lo hemos conseguido ahora?). No obstante, la elevada presencia de mujeres en la crónica permite explorar sus destrezas políticas y diplomáticas, manifestadas en órdenes, consejos y ruegos, pero también expresadas a través de la resistencia y el silencio.

Otro punto de vista historiográfico

El desfile de mujeres en la Crónica de Castilla se nutrió de diversas tradiciones y leyendas, pero este hecho no invalida la obra como depósito de conocimientos valiosos. Todo lo contrario. Las obras historiográficas no eran meras reescrituras pasivas; sus contenidos se adaptaban a las necesidades y los intereses, a veces divergentes, de los círculos en los que se escribían. Y esta crónica, con 19 manuscritos preservados, es emblemática de la permeabilidad del discurso historiográfico.

Folio de un códice antiguo.
En este folio de la Crónica de Castilla se cuenta cómo Urraca actúa como señora de Zamora.
Bibliothèque nationale de France, CC BY

De hecho, por ser tan distintas, las mujeres de la Crónica de Castilla revelan más de los valores de aquella sociedad que las mujeres idealizadas de la poesía trovadoresca.

No obstante, teniendo en cuenta que no superan el 10 % de los personajes de la obra, su lectura digital puede facilitar el primer contacto. La plataforma FEMIber CrCast permite un recorrido interactivo y matizado por este pasado más femenino, desde los nombres (no) documentados hasta las instancias de violencia realizadas contra o por las mujeres.

Este procedimiento nos permite profundizar nuestros conocimientos sobre varios aspectos de sus vidas y reflexionar sobre las imágenes creadas en una obra tan importante para el imaginario cultural de la Península.


Este artículo surge de la colaboración con la Fundación Ignacio Larramendi, institución centrada en desarrollar proyectos relacionados con el pensamiento, la ciencia y la cultura en Iberoamérica con el objetivo de ponerlos a disposición de todo el público.

Más información aquí.


The Conversation

The project FEMIber has received funding from the European Union’s Horizon 2020 research and innovation programme under the Marie Skłodowska-Curie grant agreement No 101064789.

ref. Todas las mujeres medievales que muestra la ‘Crónica de Castilla’ – https://theconversation.com/todas-las-mujeres-medievales-que-muestra-la-cronica-de-castilla-259297

El ‘efecto umbral’: ¿por qué se nos olvida lo que íbamos a hacer al cambiar de habitación?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Romero-Castillo, Profesor de Psicobiología e investigador en Neurociencia Cognitiva, Universidad de Málaga

Nicoleta Ionescu/Shutterstock

Llega a la cocina con una idea clara, pero al cruzar la puerta, algo se diluye. Ya no recuerda a qué venía. Y se queda unos segundos frente a la nevera, como si el frío pudiera refrescarle la intención que se perdió con el cambio de lugar.

Este fenómeno ha sido estudiado por la psicología cognitiva y es conocido como ‘efecto umbral’ (doorway effect o location updating effect en inglés). Basta con atravesar una puerta para que el cerebro interprete que ha terminado una función y empieza otra.

Podríamos titular a estas viñetas Pienso, luego olvido. Si al cambiar de habitación no recuerda por qué está ahí, medite sobre el ‘efecto umbral’: una especie de genio maligno le espera bajo el umbral de la puerta para intentar sesgar sus recuerdos y que dude de sus propósitos.
Elaboración del autor

Esto ocurre porque nuestra memoria semántica (la que utilizamos para recordar conceptos) funciona mejor cuando está asociada a la memoria episódica (la que usamos para recordar lugares), y esta última se vincula a claves contextuales. Por eso, al volver al contexto original –con algo de disimulo, si hay alguien presente–, solemos recuperar la información perdida.

Una farsa fugaz que bien podría representarse sobre las tablas del icónico y carnavalesco Gran Teatro Falla de Cádiz, frente al que estoy escribiendo estas palabras.

Se abre el telón y aparece gente en traje de buceo

A finales de la década de los años 70, el psicólogo británico Alan Baddeley (mundialmente conocido por sus estudios sobre la memoria) realizó, junto a otros colegas, varios estudios con un reparto curioso.

En su experimento más conocido, le pidió a un equipo universitario de buceo que memorizara listas de palabras en dos entornos distintos: bajo el agua y en tierra firme. Luego, evaluó la capacidad de los participantes para recordar esas palabras, tanto en el mismo entorno de aprendizaje como en el otro. El resultado fue claro: quienes aprendían y recordaban en el mismo lugar (agua-agua o tierra-tierra) obtenían mejores resultados.

Con el tiempo, un popurrí de estudios confirmó que el contexto (e incluso el estado de ánimo) desempeña un papel clave en la memoria.

Cambio de escena: aparece el olvido

O sea, la memoria es como una actriz de teatro que interpretará especialmente bien su papel si el decorado, el vestuario y hasta la iluminación son los mismos que en los ensayos. Pero si no ha estudiado bien el guion, sucumbirá al cambio de escena que provoca atravesar una puerta.

La denominación del ‘efecto umbral’ se utilizó por primera vez en 2011, pero comenzó a estudiarse en 2006. En ese primer estudio, el equipo de investigación pidió a las personas participantes que memorizaran objetos presentes en un espacio virtual y luego se movieran (virtualmente) a otra sala. Descubrieron que, justo al atravesar un umbral, la capacidad para recordar esos objetos se reducía significativamente.

Las múltiples investigaciones posteriores reforzaron que se trataba de un principio general de actualización de la memoria. Además, se demostró que la caída en el rendimiento no se debía a la distancia recorrida ni al tiempo transcurrido, sino al simple hecho de cambiar de “escena”.

Estos resultados apoyan la idea del “modelo de horizonte de eventos”: al modificar el contexto, la información asociada se segmenta y se vuelve menos accesible. El olvido ocurre incluso si simplemente imaginamos que estamos cruzando una puerta.

El acto final que revela la trama

Como se ha ido mostrando a lo largo de todo el artículo, no es la puerta en sí la que nos borra la memoria, sino el cambio de escenario. El cerebro interpreta que comienza un nuevo acto y desvincula, en parte, la información del acto anterior.

En esta línea, varios estudios recientes, realizados con realidad virtual, también han confirmado que lo importante es la transición entre entornos, no el hecho de atravesar un umbral.

Una de las principales causas de esos lapsus parece ser la multitarea. Cuando realizamos varias acciones a la vez, el cerebro reparte su atención como puede y alguna información se queda en el “camerino”. Nuestra capacidad cognitiva es limitada, y cuando cambia el contexto, las tareas que no tienen prioridad pueden desvanecerse.

Un cierre de telón sin la demencia como protagonista

Afortunadamente, estos olvidos cotidianos no indican ningún deterioro grave. Se ha comprobado que afectan por igual a jóvenes y mayores. Esto sugiere que es un efecto secundario de cómo nuestra mente organiza la experiencia, y no una señal de alarma ante una posible demencia.

En este sentido, Nietzsche escribió: “el olvido es una facultad positiva en el más estricto sentido, un guardián, un garante del orden y de la calma”. Si no tuviéramos la capacidad de olvidar, nos sobrecargarían los recuerdos y no nos quedaría espacio para la acción.




Leer más:
¿Qué pasaría si pudiéramos recordarlo absolutamente todo?


De hecho, el ‘efecto umbral’ tiene su lado positivo: cambiar de habitación o estancia nos ayuda a recordar mejor la nueva información. Al modificar las claves contextuales, se actualiza la ubicación y se generan menos interferencias con las tareas previas. Así, el cerebro aprovecha el nuevo entorno para aprender con más claridad.

Además, también existe la posibilidad de quedamos “en blanco” sin cambiar de escena: cuando vemos a una persona especial y profundamente querida en un lugar inesperado y tardamos en reconocerla. Esto ocurre porque el cerebro necesita buscar las pistas de los decorados habituales para que nos encaje. Esta situación tampoco es indicativa de déficit cognitivo: la mente (y el corazón) se está reconstruyendo ante una extraordinaria y hermosa nube de recuerdos.

The Conversation

Jorge Romero-Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El ‘efecto umbral’: ¿por qué se nos olvida lo que íbamos a hacer al cambiar de habitación? – https://theconversation.com/el-efecto-umbral-por-que-se-nos-olvida-lo-que-ibamos-a-hacer-al-cambiar-de-habitacion-257834

Se puede aprender mejor en la universidad con la inteligencia artificial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Natalia Lara Nieto-Márquez, Profesora e Investigadora en Tecnologías Educativas, Universidad Camilo José Cela

https://www.shutterstock.com/es/image-photo/self-training-focused-millennial-male-student-2566358347

Luisa, una estudiante de grado en la universidad, utiliza ChatGPT como tutor personal. Le pide explicaciones adicionales sobre conceptos complejos (“¿Qué conocimientos previos necesito dominar y por qué son relevantes?” o “¿Cómo se relaciona esta parte nueva del temario con los conocimientos de las anteriores?”) y ejemplos prácticos para profundizar en los trabajos que realiza para clase y estudiar para los exámenes (por ejemplo, le pide que señale los errores conceptuales más frecuentes para autoevaluarse mientras estudia o cómo se podría mejorar y enriquecer la entrega del trabajo para la asignatura).

Martín, estudiante del mismo grado en la universidad, utiliza la IA para pedirle que resuelva los ejercicios de clase. A corto plazo, las entregas de sus tareas son más rápidas, pero cuando llega el examen descubre que su comprensión es superficial porque delegó todo el esfuerzo en la herramienta.

Integridad académica e inteligencia artificial

La inteligencia artificial ha pasado de ser una desconocida a ser un recurso accesible socialmente que está transformando el mundo educativo. El 90 % de los estudiantes universitarios ya utilizan herramientas como ChatGPT en los estudios.

Integrarla en el currículo y en el aula manteniendo la integridad académica obliga a docentes y alumnos a revisar y adaptar sus prácticas.

Esta tecnología puede democratizar el acceso a la educación mediante recursos adaptados a cada estudiante, ayudándoles a superar barreras y a mejorar sus resultados. Pero para que sea así realmente, es imprescindible que su uso sea para potenciar su aprendizaje y no como un sustituto del propio aprendizaje.

Es necesario fomentar habilidades como la metacognición (la capacidad de reflexionar sobre cómo aprendemos) y la autorregulación (nuestra capacidad para gestionar el tiempo, el esfuerzo y dirigir nuestro aprendizaje) para enseñar a los estudiantes a usar la inteligencia artificial para mejorar su rendimiento sin comprometer la integridad académica ni la adquisición de habilidades fundamentales.

Metacognición y aprendizaje autorregulado

En el contexto académico actual, los docentes no solo deben enseñar contenidos: ayudar a los estudiantes a aprender a aprender es fundamental. Es decir, a reflexionar sobre su propio proceso de aprendizaje, y a ser capaces de utilizar la inteligencia artificial como Luisa, y no como Martín.

Como apuntábamos antes, la inteligencia artificial puede potenciar la autorregulación y metacognición de manera que los estudiantes reflexionen sobre su propio aprendizaje y ajusten sus estrategias.

Existen aplicaciones, sistemas de tutoría inteligentes o directamente herramientas como ChatGPT que permiten analizar patrones de estudio de los estudiantes y ofrecen recomendaciones personalizadas. Así, los estudiantes pueden recibir sugerencias de planificación de los tiempos de estudio, qué conceptos reforzar o qué tipos de ejercicios necesitan practicar más según su ritmo y errores.




Leer más:
¿Qué significa autorregularse? La clave para aprender a aprender


Por ejemplo, Luisa ha detectado que aprende mejor con microsesiones diarias de prácticas guiadas y cuestionarios rápidos que genera con la IA. Esta forma de estudiar y la retroalimentación inmediata le ayudan a fijar los conceptos poco a poco. Sin embargo, su compañera Marta, ha descubierto que lo que más le funciona es crear mapas conceptuales y practicar mediante conversaciones con la IA lo que ha ido aprendiendo. Al plasmarlo de forma visual y reformularlo en voz alta, consolida la información y detecta lagunas en su comprensión.

Conversando con estos tutores virtuales, siempre con la guía de un docente, un estudiante puede repasar aquellos conceptos que necesite reforzar o profundizar en el conocimiento de la asignatura. El docente puede apoyar la formulación de preguntas metacognitivas como: “¿Qué puedes interpretar de esta información?” o “¿Cómo podrías utilizar esta información en una nueva situación?”. Al tomar conciencia de cómo aprende, podrá ajustar su forma de estudiar o probar nuevas tácticas de aprendizaje.

El diseño y desarrollo de actividades en el aula a partir de estos procesos fomentan tanto la autoevaluación como el ajuste estratégico del aprendizaje: cada aprendiz puede identificar sus fortalezas y debilidades.

Una manera de profundizar, no un atajo

Se trata de aprender a usar la inteligencia artificial para profundizar en su aprendizaje, y no como un atajo para evitar esfuerzos académicos. La inteligencia artificial facilita el acceso a información y recursos de aprendizaje, y los docentes deben actuar como mediadores entre la tecnología y el estudiante.

Esto significa enseñar a los estudiantes a evaluar críticamente los resultados que obtienen de las herramientas, a cuestionar la veracidad de las fuentes y a reconocer las limitaciones de estas tecnologías.




Leer más:
Talleres prácticos para enseñar a usar la inteligencia artificial a los universitarios


Diseño de actividades en clase

¿Cómo lograrlo en clase? Una estrategia puede ser el diseño de tareas por el docente donde utilizar la IA requiera reflexión. Por ejemplo, pedir a los estudiantes que empleen una herramienta de IA (como Perplexity) para investigar un tema específico de la asignatura, pero luego añadir una presentación en clase de sus hallazgos analizando cómo de confiables les parecieron y cómo verificaron la información. De esta manera, la IA se convierte en el punto de práctica para el aprendizaje profundo y el pensamiento crítico, siendo un medio pero no el fin del camino.




Leer más:
Inteligencia artificial en la universidad: los estudiantes piden nuevas formas de evaluación


Otro ejemplo práctico, a introducir por los profesores, pueden ser los ejercicios de debate donde cada estudiante lleve al aula una respuesta generada con IA sobre una pregunta de la asignatura, y en grupo se analicen esas respuestas, corrigiendo errores y comparando enfoques. Esto les enseña a cuestionar y y mejorar con juicio propio, fortaleciendo su criterio.

Estas actividades no solo guían a los estudiantes hacia un uso más crítico de la tecnología, sino que también destacan la importancia del docente como guía.

Perspectivas para el futuro académico

La inteligencia artificial puede servirnos para transformar la experiencia de aprendizaje en la universidad y la forma en que nos preparamos para un mundo en constante cambio, promoviendo la autonomía y la autoevaluación.

En un mundo donde la tecnología avanza a gran velocidad, aquellos que dominan la inteligencia artificial desde una perspectiva crítica y ética tienen la ventaja de una mentalidad de aprendizaje continuo, indispensable en la era digital.

The Conversation

Natalia Lara Nieto-Márquez recibe fondos de la X Convocatoria de Investigación de la Universidad Camilo José Cela. Este trabajo forma parte del proyecto de investigación con el acrónimo EDUSMART-IA (Estrategias de Aprendizaje Inteligente para un Futuro Académico Sostenible).

ref. Se puede aprender mejor en la universidad con la inteligencia artificial – https://theconversation.com/se-puede-aprender-mejor-en-la-universidad-con-la-inteligencia-artificial-242134

¿Tomamos las decisiones de forma libre?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Diego Emilia Redolar Ripoll, Associate professor, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

Si antes de tomar una decisión dedicamos un rato a pensar racionalmente, eso implica integrar y evaluar múltiples factores, unos externos a la persona y otros de naturaleza interna. Una de las primeras cosas que hacemos en estos casos es sopesar, es decir, comparar el valor de las diferentes opciones entre las que tenemos que elegir. Y a partir de ahí generamos una regla que nos permita seleccionar la alternativa más valiosa en nuestro caso.

Ciertas áreas de la corteza prefrontal, como la región dorsolateral y la corteza cingulada anterior, son críticas para escoger porque permiten sopesar el valor a largo plazo de cada opción en las decisiones que tomamos.

Imaginemos que nos piden que elijamos para desayunar entre un pastel de chocolate o un yogur con fruta. Sabemos que el lácteo es la alternativa más saludable, pero puede que el pastel nos atraiga más, dado que su sabor es más gratificante. ¿Gana lo sano o lo sabroso? En 2009, un estudio reveló que la actividad de la corteza prefrontal ventromedial estaba correlacionada con la preferencia por el gusto del alimento, sin importar si era saludable o no. Por el contrario, la actividad de la corteza prefrontal dorsolateral se disparaba cuando el sujeto descartaba un alimento que le resultaba especialmente apetecible, pero que, lamentablemente, no era sano.

Con los resultados de este estudio, podríamos afirmar que la región ventromedial es capaz de analizar el valor de las opciones a corto plazo, mientras que la zona dorsolateral nos ayudaría a incorporar en nuestra decisión consideraciones del valor a largo plazo de las dos opciones. En cierto modo, ambas actúan como si fueran un demonio y un ángel, hablándonos en uno y otro oído durante la toma de decisiones.

¿Y de qué depende que gane el ángel o el demonio? La neurociencia nos dice que hay diversos factores que pueden mover la balanza hacia un lado o el otro: desde las diferencias individuales (lo que tradicionalmente llamamos “fuerza de voluntad” de cada uno), hasta la magnitud del premio (no es lo mismo un pastel de chocolate que un viaje a Islandia, donde sopesamos el gasto que nos supone frente a lo bien que nos lo vamos a pasar), pasando por el estado físico (si estamos más cansados o con más sueño) o emocional (si nos sentimos más tristes o más alegres).

Damos prioridad a lo familiar

Las personas no siempre tomamos las decisiones basándonos en una evaluación racional que sopesa sus costes y beneficios a corto o largo plazo. Muchas se adoptan siguiendo reglas que nos permiten simplificar las situaciones más complejas o difíciles. A falta de más información, solemos decantarnos por la opción más familiar.

Esto nos permite tomar una decisión de una forma más rápida y sencilla, dado que lo familiar se relaciona con la popularidad y otras características positivas. En este sentido, se huye de la ambigüedad y de las situaciones en las que desconocemos las probabilidades de los posibles resultados.

Por ejemplo, imagine que lo único que conocemos del polo es que se trata de un deporte donde dos equipos con cuatro jugadores cada uno, montados a caballo, intentan llevar una pequeña pelota hacia la portería del rival. Resulta que acudimos a un experimento en la universidad y nos piden que apostemos una cantidad nada despreciable de dinero por uno de los equipos que se enfrenta en un partido de polo. ¿Cómo escogemos?

En situaciones de ambigüedad como esta, en la que debemos tomar una decisión casi sin datos, se activan la corteza orbitofrontal (porción que queda por encima de los ojos) y regiones laterales de la corteza prefrontal. La primera se enciende, seguramente, debido a que vivimos la situación como algo aversivo, que no nos gusta y nos desconcierta. En el caso de las regiones laterales de la corteza prefrontal, su activación refleja la necesidad de plantearnos las probabilidades para construir una regla de decisión: no se tiene información, pero, aun así, se buscan posibles indicios sobre los que sustentar la elección.

Pulsar botones del cerebro para entender la generación de ideas

Existen técnicas que, de forma no invasiva, nos permiten activar o inactivar regiones corticales durante unos minutos para hacer pruebas cognitivas y analizar cómo afecta el aumento o la disminución de la excitabilidad de las neuronas de esas regiones. Son las denominadas “técnicas de estimulación cerebral no invasiva”.

Imaginemos que tenemos la hipótesis de que determinada región de la corteza cerebral es crítica para el cálculo aritmético. La podemos inhibir con este tipo de técnicas y, a continuación, hacer pruebas en las que el participante tenga que demostrar sus habilidades de cálculo. Si la región es cardinal para esa función, el voluntario lo hará peor que cuando realice estas tareas sin estimulación (de hecho, este experimento lo llevamos a cabo en nuestro laboratorio, pero ahora esta historia no viene al caso).

Pues bien, la investigación sobre estimulación cerebral no invasiva ha empezado a examinar de forma empírica los efectos del razonamiento sobre la creatividad, algo importante en la toma de decisiones. En este sentido, algunos estudios han demostrado que la inhibición de diferentes regiones laterales de la corteza prefrontal disminuye los mecanismos de control cognitivo, lo que facilita la generación de ideas creativas. Es decir, si se inhibe el funcionamiento de determinadas regiones cerebrales, podemos aumentar la creatividad de esas personas.

En 2021, un equipo de investigadores llevó a cabo un estudio en el que incrementaban la excitabilidad de las neuronas de la corteza prefrontal con el objetivo de analizar cómo afectaba a la generación de ideas novedosas en función de las demandas de la tarea. Los participantes tenían que leer frases a las que les faltaba la última palabra, y se les pedía que la completaran con un final poco común pero apropiado. Se observó que cuando se activaba la corteza prefrontal, aumentaba la adecuación y disminuía la novedad (y, por lo tanto, la creatividad) de las respuestas de los participantes.

Ese mismo año, llevamos a cabo un experimento en nuestro laboratorio para analizar cómo la inhibición de determinadas regiones de la corteza prefrontal modificaba la toma de decisiones de riesgo. Propusimos a los participantes que hinchasen un globo. Cada vez que soplaban iban ganando dinero que después se llevarían a casa. No obstante, cada globo estaba programado de forma aleatoria para explotar con un determinado número de insuflaciones.

Así vimos que inhibir zonas dorsolaterales de la corteza prefrontal hacía que los participantes se arriesgaran más, pero los resultados parecían depender de su personalidad. Es decir, no todos nos comportamos igual cuando tomamos decisiones en circunstancias de riesgo. En parte, esto se explica por el funcionamiento de regiones implicadas en el control cognitivo (que incluye todas las funciones ejecutivas superiores, incluido el razonamiento), pero también por la personalidad de cada uno.

La razón sin emoción es como un general sin ejército

Por último, las emociones también pueden influir en las decisiones que tomamos, cómo esbozamos el futuro o a qué prestamos atención y, después, recordamos. ¿Qué pinta, entonces, la razón? Emoción y razón han de ir de la mano, deben estar en equilibrio. La razón puede ayudar a generar nuevas respuestas emocionales que sean capaces de sustituir los sentimientos que ya tenemos, potenciándolos o añadiendo argumentos que los modifiquen y adapten a la situación que vivimos o al contexto social y normativo en el que nos encontramos. En los pacientes que presentan lesiones en regiones cerebrales críticas para las emociones, los procesos racionales se ven menoscabados a medida que el procesamiento de la información emocional no es correcto.

En palabras de Ignacio Morgado, “la razón sin emoción es como un general sin ejército; la emoción sin razón es como un coche sin frenos”.


La versión original de este artículo ha sido publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.


The Conversation

José A. Morales García colabora con Telos, la revista que edita Fundación Telefónica.

ref. ¿Tomamos las decisiones de forma libre? – https://theconversation.com/tomamos-las-decisiones-de-forma-libre-262074