Biohidrógeno: un combustible clave para América Latina y la transición energética global

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Martha Isabel Cobo Angel, Decana Facultad de Ingeniería, Universidad de La Sabana

wasanajai/Shuttesrtock

La transición energética es el camino que establecen los países para pasar del modelo actual de producción de energía basado en combustibles fósiles, que emiten gases de efecto invernadero, a un nuevo modelo energético descarbonizado que no genere esas emisiones. En la actualidad, los planes de transición energética involucran la masificación de las energías renovables, la electromovilidad, la electrificación de todos los procesos posibles y el uso de hidrógeno de bajas emisiones, conocido como hidrógeno verde.

Éste es un vector energético muy prometedor para descarbonizar, directamente o a través de compuestos derivados de él, procesos industriales y agrícolas, así como el transporte pesado, marítimo y aéreo. El hidrógeno verde se produce utilizando energía limpia, como la solar o eólica, para separar el agua en sus dos componentes: hidrógeno y oxígeno. Y se usa directamente como combustible en motores de combustión interna y turbinas, sin emitir carbono a la atomósfera, o alimentándose a dispositivos electroquímicos que producen electricidad directamente, conocidos como pilas de combustible, que solo emiten agua como subproducto.

El hidrógeno también se puede usar para producir combustibles sintéticos como el e-metanol, el amoníaco verde y los combustibles sostenibles de aviación, reduciendo las emisiones globales de carbono de estos procesos. Sin embargo, el hidrógeno verde es un combustible costoso que sólo se produce mediante electricidad renovable, como solar o eólica. Por eso, los países deben primero masificar las energías renovables y luego construir instalaciones para producirlo.

El potencial y los retos del hidrógeno verde

La producción de hidrógeno verde será costo-efectiva sólo en regiones de alto potencial solar o eólico, como Chile, el norte de África, Medio Oriente y algunas zonas de Asia, pero estos países deben avanzar decididamente en el despliegue de las energías renovables base. Además, este combustible deberá transportarse a las regiones del norte global, con agendas ambiciosas de descarbonización, y a otros países tradicionalmente productores de combustibles fósiles, que deberán reestructurar su economía.

Muchos de estos países, ubicados en la franja del trópico, cuentan además con una gran producción agrícola, lo que puede ayudarles a ser protagonistas de la transición energética global. Sus residuos agroindustriales suponen una fuente estratégica para producir hidrógeno de bajas emisiones y combustibles derivados, como amoníaco, metanol, biojet (usado en aviación) y biohidrógeno.

Este nuevo tipo de hidrógeno es abundante y asequible en muchas regiones, pero aún no figura en la mayoría de las hojas de ruta energéticas ni en las estrategias de importación del norte global. Su producción se basa en tecnologías maduras, ya consolidadas y fiables, y puede incluso alcanzar una emisión netamente negativa de carbono. Es una oportunidad para que países como Colombia, Brasil, India y Malasia, entre otros, impulsen sus economías de hidrógeno mediante soluciones locales, accesibles y alineadas con la transición energética mundial.

Como ejemplo, Colombia podría desarrollar una estrategia de producción energética pionera combinada, con el 37 % de su hidrógeno producido a partir de energías renovables, como la solar y la eólica, y el 63 % restante como biohidrógeno a partir de residuos de su agroindustria, proveyendo de esta forma el 1,2 % del mercado de hidrógeno mundial estimado para 2050.




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Acción en la COP30

Dado que el sector energético es uno de los principales contribuyentes al cambio climático, los planes de transición energética son protagonistas en las discusiones de la cumbre anual sobre el cambio climático (COP), que este año se celebró en Brasil, un país altamente agrícola y con gran potencial para la producción de biohidrógeno.

Durante la COP30, el hidrógeno verde ocupó un lugar central en la agenda energética global, especialmente tras el lanzamiento de la iniciativa Belém 4X, respaldada por 23 países con el objetivo de cuadruplicar la producción y uso de combustibles sostenibles hacia 2035. Esta hoja de ruta incluye biocombustibles avanzados, biogás, combustibles sintéticos e hidrógeno de bajas emisiones.

No obstante, la discusión internacional en torno a esta última categoría estuvo fuertemente orientada hacia el hidrógeno verde generado a partir de energías renovables como la eólica o solar, dejando en un segundo plano al biohidrógeno producto de los desechos agrícolas.




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A pesar de ello, la iniciativa Belém4X reconoció explícitamente los esquemas “biomass-to-x”, que promueven la conversión de biomasas residuales en combustibles de bajas emisiones. Este enfoque abre la puerta a que tecnologías para producir biohidrógeno sean consideradas dentro de las estrategias de descarbonización, especialmente en países con alto potencial agrícola y forestal, lo que permitiría abordar múltiples retos en la lucha contra el cambio climático.

Uno de ellos sería la transición de las economías de países productores de petróleo y agrícolas hacia las de productores de hidrógeno y de combustibles de bajas emisiones. Además, reduciría la incertidumbre económica de implementar compromisos estrictos de reducción de emisiones que limiten su crecimiento económico, como ha expresado India este año.

Este nuevo escenario ofrecerá nuevas oportunidades de ingresos y de industrialización para estos países.

Hacia una transición energética justa

Finalmente, al establecer convenios de oferta y demanda de biohidrógeno desde el sur al norte globales se abordaría dos pilares fundamentales de la COP: la justicia ambiental y la responsabilidad diferenciada. A través de esta última, los grandes emisores de gases de efecto invernadero adquieren la responsabilidad de acompañar la transición energética de los países menos productores pero más afectados por el calentamiento global.

Si bien la COP30 no otorgó un protagonismo directo al biohidrógeno, el marco de acción acordado sí creó un espacio para su desarrollo futuro. Para América Latina –una región rica en recursos de biomasa– este biocombustible podría convertirse en un vector energético clave, complementario al hidrógeno verde producido por la solar y la eólica, así como en una oportunidad para transformar residuos en energía limpia mientras se impulsa el desarrollo rural y la economía circular.

El biohidrógeno es un energético abundante y económico que puede aportar justicia ambiental y responsabilidad diferenciada en la transición energética global. Por ello, debería incluirse cuanto antes.

The Conversation

Martha Isabel Cobo Angel recibe fondos de la Universidad de La Sabana y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia.

Nestor Eduardo Sanchez Ramirez recibe fondos de la Universidad de La Sabana y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia

ref. Biohidrógeno: un combustible clave para América Latina y la transición energética global – https://theconversation.com/biohidrogeno-un-combustible-clave-para-america-latina-y-la-transicion-energetica-global-266739

Generar emociones positivas puede ayudarnos a hacer frente al estrés diario

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maja Wrzesien (she, her), Associate professor (Profesora Permanente Laboral), Universitat de València

Mykhailo Repuzhynskyi/Shutterstock

¿Sabes esos días en los que todo parece estar mal? El despertador no ha sonado, llegas tarde al trabajo, discutes con una amiga y, por si fuera poco, se vierte el café por encima de tu pantalón recién lavado. Estas pequeñas incidencias forman parte del estrés diario que todas y todos experimentamos.

Cuando estamos estresados, a menudo suponemos que la solución pasa, sencillamente, por calmarnos. Pero la realidad es más compleja: la ciencia ha demostrado que utilizamos una gama de estrategias para reducir las sensaciones desagradables que aparecen en momentos vitales difíciles, ya sea suspender un examen, perder algo importante o discutir con una persona querida.

¿Qué revela la ciencia sobre cómo manejar el estrés?

Para gestionar las emociones desagradables, utilizamos distintas estrategias de regulación emocional. Una de ellas es la reestructuración cognitiva, que implica cambiar la forma en que interpretamos una situación estresante, dándole otro sentido.

Otra estrategia común consiste en buscar apoyo social: hablar con alguien de confianza o pedir consejo puede hacer que los problemas resulten más llevaderos.

La aceptación también resulta útil: implica permitirnos reconocer las emociones negativas sin intentar cambiarlas.

Y a veces, basta distraernos, por ejemplo mirando una película divertida, para darnos un respiro mental y recuperar el equilibrio emocional.

Estas cuatro estrategias, entre muchas otras, nos ayudan a navegar por los altibajos emocionales con mayor eficacia. Pero ¿y si esto sólo es la mitad de la historia? Las últimas investigaciones científicas sugieren que fomentar emociones positivas puede ser tan importante para enfrentarnos al estrés como reducir las emociones desagradables.

¿Cómo ayudan las emociones positivas a soportar las situaciones difíciles?

En 1997, la psicóloga Susan Folkman publicó un estudio longitudinal en el que exploraba la presencia de emociones tanto positivas como negativas durante uno de los acontecimientos más estresantes que la mayoría de nosotros enfrentará en algún momento de la vida: la muerte de una persona querida. Durante dos años, recogió datos sobre los estados emocionales de las personas cuidadoras. Aunque podríamos suponer que los participantes informarían sólo de niveles altos de emociones negativas en una situación así, éstos fueron capaces de experimentar emociones positivas con la misma frecuencia, excepto en el período inmediatamente posterior al fallecimiento.

El hecho de que las personas puedan experimentar al mismo tiempo emociones positivas y negativas, incluso en situaciones de intenso estrés, cuestiona la visión tradicional de cómo hacemos frente a la adversidad. Desde que se descubrió este hecho, han surgido nuevas perspectivas teóricas que demuestran que las emociones positivas no sólo coexisten con el estrés, sino que también desempeñan un papel significativo en cómo las personas se adaptan y recuperan. Sin embargo, hasta ahora no se había explorado cómo la generación de estas emociones positivas influye en la forma de afrontar el estrés.

Nuestro último estudio, publicado en la revista Emotion, aporta pruebas convincentes de que generar emociones positivas tiene un papel mucho más crucial en la gestión del estrés de lo que se pensaba hasta ahora. Seguimos a un grupo de participantes durante dos semanas, preguntándoles tres veces al día a través de una aplicación en el móvil cómo se sentían y qué estrategias usaban para gestionar el estrés cotidiano. Las personas informaban de su nivel percibido de estrés en diferentes situaciones del día, ya fuera una situación tensa en el trabajo, un período de exámenes o la gestión de horarios familiares caóticos.

Lo que encontramos es que, cuando las personas reportaban niveles más altos de estrés, tendían a usar más estrategias para generar emociones positivas en las horas siguientes, lo que a su vez se traducía en más emociones positivas y menos estrés al final del día.

¿Y cómo conseguimos aumentar las emociones positivas en la vida real? Puede ser tan sencillo como saborear los pequeños placeres del momento presente, desde una taza de café caliente por la mañana hasta estirarse sin prisas al despertar, disfrutando del calor de la cama. Puede significar encontrar alegría en momentos cotidianos, como cuando nuestra mascota, de forma juguetona, nos invita a lanzarle la pelota. A veces, se trata simplemente de compartir una sonrisa o una carcajada con alguien que tienes cerca.

El estrés, ya sea intenso o leve, es una parte inevitable de nuestra vida cotidiana. Aun así, estos breves momentos que generan emociones positivas, aparentemente insignificantes, sobre todo en un día estresante, nos ayudan a recuperarnos emocionalmente. Y pueden cambiar el rumbo de un día difícil.

The Conversation

Maja Wrzesien recibe fondos de la Generalitat Valenciana (CISEJI/2022/46) y del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades español (PID2024-162732OA-I00). Es también formadora de atención plena y prácticas contemplativas.

Desirée Colombo recibe fondos desde el contrato Ramón y Cajal RYC2024-050836-I, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y por el Fondo Sociale Europeo Plus (FSE+)

ref. Generar emociones positivas puede ayudarnos a hacer frente al estrés diario – https://theconversation.com/generar-emociones-positivas-puede-ayudarnos-a-hacer-frente-al-estres-diario-271760

No, esas no son Josefa ni Margarita: la historia de una foto que no fue

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elena Lázaro Real, Investigadora colaboradora en el Instituto de Estudios de las Mujeres y de Género, Universidad de Granada

La imagen en cuestión. SC.INAH.SINAFO.FN No. de inventario 453737

A la primera Constitución Española la parieron en Cádiz. Fue en 1812 y la llamaron “La Pepa”. Al primer manifiesto feminista español también lo parieron en Cádiz, en 1857. Aquí, otra Pepa actuó de matrona.

Publicación de 'La mujer en la sociedad' en _El Pénsil Gaditano_.
Publicación de ‘La mujer en la sociedad’ en El Pénsil Gaditano.
Ayuntamiento de Cádiz

Fue Josefa Zapata, fundadora, junto a Margarita Pérez de Celis, de El Pensil Gaditano, el periódico responsable de la publicación de “La mujer y la sociedad”, bautizado en las redes como el primer manifiesto feminista español (con permiso de una tercera Pepa: Josefa Amar y Borbón y su trabajo “Discurso en defensa del talento de las mujeres”, fechado en 1786).

“La mujer y la sociedad” está firmado por Rosa Marina, pseudónimo tras el que se podrían haber ocultado las mismas Zapata y Pérez de Celis. Como no hay acuerdo sobre esto en la comunidad investigadora, dejaremos a Josefa y a Margarita en el papel de “matronas” y no en el de madres de una criatura tan relevante para la construcción de una genealogía del pensamiento feminista español.

La figura de ambas pensadoras comenzó a ser recuperada casi al mismo tiempo que la democracia. En los años 70 del siglo XX, la coincidencia de la tercera ola feminista con el proceso de la Transición fue el caldo de cultivo perfecto para que la historiografía pusiera su vista en las socialistas gaditanas quienes, como muchos de sus contemporáneos, creían posible construir sociedades más igualitarias a través de la educación y el ejercicio de la justicia social.

De aquellos años son los trabajos del historiador y ensayista Antonio Elorza sobre el socialismo utópico español en el que quedan enmarcadas estas dos periodistas. En los noventa y principios de los 2000 la historiografía feminista las termina de sacar del olvido y las convierte en protagonistas centrales de estudios como los de Inmaculada Jiménez Morel, Mónica Bolufer y, probablemente, una de las historiadoras que más profundamente conoce a Josefa Zapata y Margarita Pérez de Celis: Gloria Espigado Tocino, profesora de la Universidad de Cádiz.

Y con esos mimbres académicos llegaron Josefa Zapata y Margarita Pérez de Celis a la cuarta ola feminista y a la divulgación en redes sociales.

Querer poner un rostro

Una búsqueda rápida en internet ofrece no pocas entradas en las que es posible conocer a las dos periodistas y pensadoras gaditanas. Hay textos, pódcast y algún vídeo. Son presentadas como lo que fueron: mujeres que cuestionaron el sistema y defendieron la igualdad entre sexos. Hay pocos detalles sobre sus vidas personales, aunque en algunos contenidos se subraya el hecho de que ninguna de ellas se casara y mantuvieran una amistad romántica, relación muy habitual entre las mujeres que encontraban en otras la seguridad y el espacio para desarrollar sus inquietudes intelectuales y, según estudios queer, sexuales.

Dos mujeres del siglo XIX leen un libro.
La imagen en cuestión.
SC.INAH.SINAFO.FN No. de inventario 453737

En buena parte de esas entradas y contenidos aparece una imagen que permite ponerles cara y reforzar la idea de intimidad entre Josefa Zapata y Margarita Pérez de Celis. Ambas posan de pie muy juntas leyendo un libro que sostiene una de ellas, mientras la otra apoya sus manos sobre los hombros de su compañera. Pero ¿quién es quién? Ninguno de los pies de foto lo explica. Primera red flag.

Los escasos datos biográficos que las historiadoras han logrado documentar dicen que Josefa era 16 años mayor que Margarita. Sin embargo, en la imagen no parece haber una diferencia de edad tan evidente. Segunda red flag.

La verdad de esa imagen

De hecho, esas dos mujeres no son Josefa Zapata ni Margarita Pérez de Celis. Son dos jóvenes burguesas de Ciudad de México (entonces, México D.F.) fotografiadas por el estudio “Cruces y Campas” en 1868. Así consta en la ficha de inventario número 453737 de la Fototeca del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México, facilitada por Juan Carlos Valdez, director de Sistema Nacional de Fototecas de México.

Según los estudios de la investigadora mexicana Patricia Massé, “Cruces y Campas” se especializó en el retrato de personajes de la burguesía local y en la producción de tarjetas de visita en las que se representaban escenas donde sus protagonistas aparecían en acciones con las que pretendían comunicar su estatus, además de sus gustos y aficiones. No es casual que dos mujeres jóvenes eligiesen ser inmortalizadas en la imagen de esa forma. La lectura –en muchos casos– y la escritura –en una minoría de ellos– fueron la vía de escape para las señoras del XIX que no se conformaban con el rol doméstico que el sistema liberal pretendía otorgarles.

Josefa y Margarita no fueron retratadas juntas –que sepamos–. Pero a buen seguro que, como editoras de los Pensiles, compartieron multitud de veces la misma escena, leyendo y comentando los textos llegados a su redacción. Así que, aunque la imagen difundida no sea real, quizás no resulte tan imposible.

The Conversation

Elena Lázaro Real no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. No, esas no son Josefa ni Margarita: la historia de una foto que no fue – https://theconversation.com/no-esas-no-son-josefa-ni-margarita-la-historia-de-una-foto-que-no-fue-273718

Suplemento cultural: no todos los seres vivos tenemos arte para el arte

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Cultura, The Conversation

Estudio y taller del artista Juan Miro, en el Museo de la Fundación Miró, Palma de Mallorca. Mark Green/Shutterstock

La verdad es que la coincidencia estuvo, cuando menos, simpática. Hace un mes edité para The Conversation una entrevista con la historiadora del arte Estrella de Diego en la que ella consideraba que, de un tiempo a esta parte, se habían superado muchos de los prejuicios del público general hacia el arte abstracto. Y decía, textualmente: “Ahora ya sabemos que no, que su niño no puede pintar un Miró. Ojalá”.

No quiero yo estar tirando de la entrevista con esta sabia mujer todos los suplementos, pero fue inevitable no pensar en ella cuando días más tarde, hablando en un entorno totalmente ajeno a esta publicación, una persona expresó su enfado por la vez que había ido a una exposición de Miró y al ver lo que estaba colgado pensó: “Eso lo podría haber hecho mi hijo”. No sé qué tendrá Miró para ser receptor de tanta ira, pero imagino que el arte contemporáneo todavía tiene un salto que dar a la hora de acercarse a parte del público y explicarle su razón de ser.

Centrándose en una expresión parecida a esa de los niños, Juan Olvido Perea García y Larissa M. Straffon plantearon un estudio para determinar si a la hora de observar cuadros abstractos, los seres humanos sabemos distinguir si su autoría corresponde a una persona o a un animal. Pueden leer en su artículo las conclusiones de su investigación y asumir que no, un mono no puede pintar como un ser humano ni un niño (a no ser que sea un genio precoz) como un artista consolidado, incluso si este se aleja de lo figurativo.

Amenazas de paz

Aunque en el resto del mundo la mayor parte de las fiestas navideñas acaban con el inicio de año, en España estábamos todavía en plenas celebraciones cuando el presidente de Estados Unidos decidió secuestrar al mandatario de Venezuela y causar una conmoción internacional. Las implicaciones sociales, geopolíticas y económicas de esa actuación son muy complejas y en The Conversation hemos ido desgranando todos sus matices.

Pero además, casi dos semanas antes de la incursión habíamos publicado un artículo de Enrique García Riaza, historiador de la Antigüedad, en el que comparaba la paz que Donald Trump preconiza (y cree que merece un Nobel) con la de Augusto, que se pavoneó sin disimulo de sus éxitos como pacificador. Pero, ay, si uno consigue que sus adversarios dejen de pelear a fuerza de amenazarles con su extinción, ¿se sigue considerando eso paz?

Haríamos mucho mejor en echar la vista un poco más atrás, a la antigua Grecia, y rescatar dos conceptos: la isegoria, el derecho a hablar desde la responsabilidad y el compromiso, y la parresía, la libertad de expresarse desde la valentía ética.

Keep Drawing Palestine

Hablando de decir la verdad, incluso cuando esta provoca incomodidad, prestemos nuevamente atención a Gaza. Más de 400 personas han sido asesinadas en la Franja a manos de Israel desde que se anunció el alto el fuego, y 21 niños (incluyendo bebés) han muerto de frío desde el inicio de la ofensiva en 2023, los últimos en estas semanas. Siguen las injusticias en el territorio palestino, pero otras noticias ocupan ya las portadas de los medios.

Por eso Elena Pérez Elena y Francisco Saez de Adana aprovechan su análisis de las viñetas que han informado y denunciado este genocidio en medios y redes sociales para mandar un mensaje: que los ilustradores e historietistas sigan dibujando lo que sucede en Gaza.

Un idioma para unirlos a todos

No parece ser una sorpresa para nadie, después de ver cómo arrasan los artistas latinoamericanos en la península ibérica, pero ahora los datos confirman el éxito de la música de ambos lados del Atlántico. Desde el Observatorio Nebrija del Español, Lourdes Moreno Cazalla ha podido constatar lo que muchos percibimos al poner la radio o abrir las listas de Spotify: cada vez se escucha más música en español, pero esta ya no proviene, mayoritariamente, de España.

El vuelco se explica por múltiples razones y todas ellas tienen un vínculo común: los nacionalismos han dado paso a un sentimiento de identidad compartida basado en el idioma. Y eso, creo, nos enriquece a todos.

Las mujeres que leen y las mujeres que escriben

Yo misma lo anuncié hace quince días. 2026 va a ser el año de la Odisea y Homero. Pero estaríamos equivocados si considerásemos que el padre de la tradición literaria occidental es el primer autor conocido. Porque mucho antes, hace más de 4 000 años, una mujer, Enheduanna, firmó su obra con su propio nombre.

Una osada, si me preguntan. Porque aunque ahora parezca que las mujeres copan las librerías, es una percepción errónea. En 2024 en España, un 39,7 % de los libros con un solo autor estaban escritos por mujeres, frente a un 60,1 % de hombres. Y eso sabiendo que nosotras somos la mayoría del público lector.

Sin embargo, a dos autoras de éxito me remito. Por un lado, la visionaria Margaret Atwood lanzó sus memorias hace un par de meses, una perspectiva de la vida narrada por una señora ya entrada en años. La vejez es, precisamente, un tema recurrente en su obra, y de eso se ocupa el análisis de Daniel Nisa Cáceres, en un momento en el que se oyen voces que enfrentan a unas generaciones con otras. Atwood sabe mucho, porque ha visto mucho, y nunca está de más prestarle atención.

Otra escritora que triunfa entre público y crítica es la argentina Mariana Enriquez, quien ha colocado la literatura de género en un lugar de prestigio hasta ahora poco transitado. ¿Cuál es entonces el secreto de su éxito? Tal vez que utiliza un marco insospechado para hablar de la esencia de los seres, estén vivos o muertos.

Me despido no sin antes recomendar una de las películas más gozosas que se han estrenado en los últimos tiempos: Nouvelle Vague. Estamos en temporada alta para los cinéfilos, así que les deseo una buena visita a las salas.

The Conversation

ref. Suplemento cultural: no todos los seres vivos tenemos arte para el arte – https://theconversation.com/suplemento-cultural-no-todos-los-seres-vivos-tenemos-arte-para-el-arte-273650

La selección: ser humano es crear

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura G. de Rivera, Ciencia + Tecnología, The Conversation

WhataWin/Shutterstock

La ciencia no está solo en los laboratorios o en los últimos avances que retratan las publicaciones científicas. También está en casa, en cada cosa que hacemos y cada cosa que somos. Está escondida entre los magistrales acertijos matemáticos de Alicia en el País de las Maravillas o en cómo funciona el cerebro de los pobres universitarios que están de exámenes por estas fechas… pero también en las mediciones del mar en los confines del mundo o en la cantidad de peso que puede aguantar una hiedra –no es un nombre en clave ni una heroína mitológica, es una planta–. Como la del edificio New Court en Cambridge, que tiene 180 años, 10 metros de alto y pesa unas 12 toneladas, sin contar las raíces.

Y los ejemplos son miles. Quizá no sepamos que, cada vez que abrimos Google Maps, el buen funcionamiento del GPS depende directamente de la teoría de la relatividad, igual que las imágenes digitales y los paneles solares funcionan gracias al efecto fotoeléctrico, explicado por Einstein en 1905. Pero, si estamos hartos de tecnología y lo que queremos es entender el mundo natural, sobre todo el marino –que, por cierto, tiene una razón para ser salado–, podemos viajar con los calamares y los tiburones para comprender, en la práctica, cómo funciona y para qué sirve la evolución: cómo algunos peces transformaron sus aletas en patas, cómo se las apañan las ballenas para amamantar en el agua, por qué un tiburón produce a lo largo de su vida más de 300 000 dientes o el sorprendente ecosistema que late en una gota del océano.

Es posible que, al sumergirnos en estos artículos, igual que ocurre cuando nos zambullimos en el mar, se nos pase por la cabeza que la naturaleza es una verdadera obra de arte. Y, como la naturaleza somos todos, tal vez por eso, ciencia, arte y vida van tan de la mano. Más allá de la evidente relación entre ellas, artes y ciencias se necesitan. Cuando personas de distintas disciplinas colaboran, producen interpretaciones más profundas, diversas y sensibles de la realidad. No hay más que ver los primeros mapas del mundo, las láminas de historia natural o las bellas neuronas retratadas por Santiago Ramón y Cajal.

Y es que los seres humanos tenemos tantísimas ganas de inventar y crear que no nos detenemos ante nada: imaginamos palabras, cronopios y mancuspias y echamos mano del humor y el ingenio para sobrellevar con un mínimo de dignidad que el mundo digital nos pudra el cerebro… hasta la inteligencia artificial puede servir para crear bellas obras de literatura interactiva y multimedia.

The Conversation

ref. La selección: ser humano es crear – https://theconversation.com/la-seleccion-ser-humano-es-crear-273725

Un nuevo informe de Naciones Unidas alerta de que hemos entrado en “bancarrota hídrica”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Kaveh Madani, Director of the Institute for Water, Environment and Health, United Nations University

El mundo está utilizando tanta agua dulce, en un contexto marcado por el cambio climático, que ha caído en bancarrota hídrica, y muchas regiones ya no pueden recuperarse de las frecuentes escaseces de agua.

Alrededor de 4 000 millones de personas, casi la mitad de la población mundial, viven con una grave escasez de agua durante al menos un mes al año, sin acceso a agua suficiente para satisfacer todas sus necesidades. Y muchas más están viendo las consecuencias del déficit de agua: embalses secos, ciudades que se hunden, malas cosechas, racionamiento de agua, incendios forestales y tormentas de polvo.

Las señales de la crisis hídrica están por todas partes, desde Teherán, donde las sequías y el uso insostenible del agua han agotado los embalses de los que depende la capital iraní, lo que ha avivado las tensiones políticas, hasta Estados Unidos, donde la demanda de agua ha superado el suministro del río Colorado, una fuente crucial de agua potable y riego para siete estados.

Una mujer llena recipientes con agua de un pozo. Detrás de ella, en un paisaje árido, se ven vacas.
Las sequías han dificultado la búsqueda de agua para el ganado y han provocado una malnutrición generalizada en algunas zonas de Etiopía en los últimos años. En 2022, UNICEF estimó que hasta 600 000 niños necesitarían tratamiento por malnutrición grave.
Demissew Bizuwerk/UNICEF Etiopía, CC BY

La bancarrota hídrica no es solo una metáfora del déficit de agua. Es una condición crónica que se desarrolla cuando un lugar utiliza más agua de la que la naturaleza puede reemplazar de forma fiable, y cuando el daño a los activos naturales que almacenan y filtran esa agua, como los acuíferos y los humedales, se vuelve difícil de revertir.

Un nuevo estudio que he dirigido desde el Instituto de la Universidad de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud concluye que el mundo ha superado ya las crisis hídricas temporales. Muchos sistemas hídricos naturales ya no pueden volver a sus condiciones históricas. Estos sistemas se encuentran en un estado de colapso: la quiebra hídrica.

Consecuencias del colapso hídrico

En la quiebra financiera, las primeras señales de alerta suelen parecer manejables: retrasos en los pagos, préstamos y venta de bienes que se esperaban conservar. Luego, la espiral se acelera.

La quiebra hídrica tiene etapas similares.

Al principio, extraemos un poco más de agua subterránea durante los años secos. Utilizamos bombas más grandes y pozos más profundos. Transferimos agua de una cuenca a otra. Drenamos humedales y enderezamos ríos para hacer espacio para granjas y ciudades.




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Entonces aparecen los costes ocultos. Los lagos se reducen año tras año. Los pozos necesitan ser más profundos. Los ríos que antes fluían durante todo el año se vuelven estacionales. El agua salada se filtra en los acuíferos cercanos a la costa. El propio suelo comienza a hundirse.

Así se redujo el mar de Aral entre 2000 y 2011. El lago de agua salada era antes más ovalado y cubría las zonas de color claro hasta la década de 1980, pero el uso excesivo para la agricultura de varios países lo redujo.
NASA

Este último, el hundimiento, suele sorprender a la gente. Pero es un síntoma de la escasez de agua. Cuando se extrae agua subterránea en exceso, la estructura subterránea, que retiene el agua casi como una esponja, puede colapsar. En Ciudad de México, el terreno se hunde unos 25 centímetros al año. Una vez que los poros se compactan, no se pueden rellenar fácilmente.

El informe Global Water Bankruptcy, publicado el 20 de enero de 2026, documenta lo extendido que se está volviendo este fenómeno. La extracción de agua subterránea ha contribuido a un importante hundimiento del terreno en más de 6 millones de kilómetros cuadrados, incluidas zonas urbanas donde viven cerca de 2 000 millones de personas. Yakarta, Bangkok y Ciudad Ho Chi Minh son algunos de los ejemplos más conocidos en Asia.

Un gran sumidero cerca de campos agrícolas.
Un sumidero en el corazón agrícola de Turquía muestra cómo el paisaje puede colapsar cuando se extrae más agua subterránea de la que la naturaleza puede reponer.
Ekrem07/Wikimedia Commons, CC BY

La agricultura es el mayor consumidor de agua del mundo, responsable de aproximadamente el 70 % de las extracciones de agua dulce a nivel mundial. Cuando una región se queda sin agua, la agricultura se vuelve más difícil y más cara. Los agricultores pierden sus puestos de trabajo, aumentan las tensiones y la seguridad nacional puede verse amenazada.




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Alrededor de 3 000 millones de personas y más de la mitad de la producción mundial de alimentos se concentran en zonas donde el almacenamiento de agua ya está disminuyendo o es inestable. Más de 1,7 millones de kilómetros cuadrados de tierras de cultivo irrigadas sufren un estrés hídrico alto o muy alto. Esto amenaza la estabilidad del suministro de alimentos en todo el mundo.

Hileras de docenas de almendros muertos yacen en un campo abierto junto al equipo utilizado para retirarlos.
En California, una grave sequía y la escasez de agua obligaron a algunos agricultores en 2021 a retirar los cultivos que requieren mucho riego, incluidos los almendros.
Robyn Beck/AFP via Getty Images

Las sequías también están aumentando en duración, frecuencia e intensidad a medida que aumentan las temperaturas globales. Más de 1 800 millones de personas, casi uno de cada cuatro seres humanos, se enfrentaron a condiciones de sequía en distintos momentos entre 2022 y 2023.

Estas cifras se traducen en problemas reales: aumento de los precios de los alimentos, escasez de energía hidroeléctrica, riesgos para la salud, desempleo, presiones migratorias, disturbios y conflictos.

¿Cómo hemos llegado a esta situación?

Cada año, la naturaleza proporciona a cada región una cantidad de agua, en forma de lluvia y nieve. Piense en ello como una cuenta corriente. Esa es la cantidad de agua que recibimos cada año para gastar y compartir con la naturaleza.

Cuando la demanda aumenta, podemos recurrir a nuestra cuenta de ahorros. Extraemos más agua subterránea de la que se repone. Robamos la parte de agua que necesita la naturaleza y, en el proceso, drenamos los humedales. Esto puede funcionar durante un tiempo, al igual que la deuda puede financiar un estilo de vida derrochador durante un tiempo.

Las marcas equivalentes a las de una bañera muestran lo mucho que ha bajado el nivel del agua en un embalse
Las orillas expuesta en la presa de Latyan (cerca de Teherán, Irán) muestra unos niveles de agua significativamente bajos el 10 de noviembre de 2025. El embalse, que suministra parte del agua potable de la capital, ha experimentado un fuerte descenso debido a la prolongada sequía y al aumento de la demanda en la región.
Bahram/Middle East Images/AFP via Getty Images

Esas fuentes de agua a largo plazo están desapareciendo ahora. El mundo ha perdido más de 4,1 millones de kilómetros cuadrados de humedales naturales en cinco décadas. Los humedales no solo retienen el agua. También la limpian, amortiguan las inundaciones y sustentan la flora y la fauna.

La calidad de agua también está disminuyendo. La contaminación, la intrusión de agua salada y la salinización del suelo pueden hacer que el agua esté demasiado sucia y salada para su uso, lo que contribuye a la escasez de agua.

Un mapa muestra que la mayor parte de África, el sur de Asia y gran parte del oeste de los Estados Unidos tienen altos niveles de riesgo relacionados con el agua.
Las puntuaciones generales de riesgo hídrico reflejan el valor agregado de la cantidad de agua, la calidad del agua y los riesgos normativos y de reputación para el suministro de agua. Los valores más altos indican mayores riesgos relacionados con el agua.
Instituto de la Universidad de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud, basado en Aqueduct 4.0, CC BY

El cambio climático está agravando la situación al reducir las precipitaciones en muchas zonas del mundo. El calentamiento aumenta la demanda de agua de los cultivos y la necesidad de electricidad para bombear más agua. También derrite los glaciares que almacenan agua dulce.

A pesar de estos problemas, los países siguen aumentando la extracción de agua para apoyar la expansión de las ciudades, las tierras de cultivo, las industrias y ahora los centros de datos.

No todas las cuencas hidrográficas y naciones están en bancarrota hídrica, pero las cuencas están interconectadas a través del comercio, la migración, el clima y otros elementos clave de la naturaleza. El colapso hídrico en una zona ejercerá más presión sobre otras y puede aumentar las tensiones locales e internacionales.

¿Qué se puede hacer?

La quiebra financiera termina transformando el gasto. La quiebra hídrica necesita el mismo enfoque.

  • Detener la hemorragia: el primer paso es admitir que el balance está roto. Eso significa establecer límites de uso del agua que reflejen la cantidad de agua realmente disponible, en lugar de limitarse a perforar más profundamente y trasladar la carga al futuro.

  • Proteger el capital natural, no solo el agua: proteger los humedales, restaurar los ríos, recuperar la salud del suelo y gestionar la recarga de las aguas subterráneas no son solo algo deseable. Son esenciales para mantener un suministro de agua saludable, al igual que un clima estable.

Una mujer empuja una carretilla con un recipiente lleno de agua dulce. El océano se ve detrás de ella.
En pequeños Estados insulares como Maldivas, el aumento del nivel del mar amenaza el suministro de agua cuando el agua salada penetra en los acuíferos subterráneos y arruina los pozos.
PNUD Maldivas, 2021, CC BY
  • Usar menos, pero hacerlo de forma justa: gestionar la demanda de agua se ha convertido en algo inevitable en muchos lugares, pero los planes de quiebra hídrica que recortan el suministro a los pobres mientras protegen a los poderosos fracasarán. Entre los enfoques serios se incluyen las protecciones sociales, el apoyo a los agricultores para que realicen la transición a cultivos y sistemas que requieran menos agua y la inversión en eficiencia hídrica.

  • Medir lo que importa: muchos países siguen gestionando el agua con información parcial. La teledetección por satélite puede supervisar los suministros y las tendencias del agua y proporcionar alertas tempranas sobre el agotamiento de las aguas subterráneas, el hundimiento del terreno, la pérdida de humedales, el retroceso de los glaciares y el deterioro de la calidad del agua.

  • Planificar para menos agua: la parte más difícil de solucionar la quiebra es psicológica. Nos obliga a abandonar las antiguas referencias. El colapso hídrico requiere rediseñar las ciudades, los sistemas alimentarios y las economías para vivir dentro de nuevos límites antes de que esos límites se estrechen aún más.

Con el agua, al igual que con las finanzas, la bancarrota puede ser un punto de inflexión. La humanidad puede seguir gastando como si la naturaleza ofreciera crédito ilimitado, o puede aprender a vivir dentro de sus medios hidrológicos.

The Conversation

Kaveh Madani no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Un nuevo informe de Naciones Unidas alerta de que hemos entrado en “bancarrota hídrica” – https://theconversation.com/un-nuevo-informe-de-naciones-unidas-alerta-de-que-hemos-entrado-en-bancarrota-hidrica-273850

Experimentos Pitesti y Milgram: ideología y obediencia absoluta para desatar la maldad humana

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco López Cantos, Ciencias de la Comunicación, experto en comunicación pública de la ciencia., Universitat Jaume I

Jack_the_sparow/Shutterstock

El siglo XX fue un espejo terrible al que seguimos asomados para entender algunas formas de dominio total basadas en la ideología y el poder del relato. Destacan episodios escalofriantes de ingeniería social, que tuvieron como finalidad lograr que los individuos siguieran ciegamente mecanismos de obediencia absoluta.

En algunos casos, el objetivo fue la reeducación de disidentes a través de la violencia y la coerción. Otras veces se persiguió poner a prueba la capacidad del ser humano de infligir dolor a sus semejantes mediante un reflejo condicionado, que activa mecanismos de obediencia y sumisión.

Dos hitos de manipulación ideológica

El experimento Pitesti se implementó en una cárcel de Rumanía durante el régimen comunista entre 1949 y 1951. Una década más tarde, en 1961, el experimento Milgram recreó una experiencia de modelado social en un entorno de laboratorio en la Universidad de Yale (EE.UU.).

El experimento Milgram tuvo como finalidad analizar el uso y conformación del poder y la asignación de roles carcelario/preso o dominante/dominado, en un entorno controlado y supervisado por investigadores. Lo acabaron interrumpiendo dada la barbarie de violencia en que se había sumido el entorno carcelario simulado que sirvió para el experimento.

Los experimentos Pitesti y Milgram se desarrollaron en el contexto de irreconciliable confrontación ideológica y crecientes tensiones geopolíticas posteriores a la II Guerra Mundial, en lo que se ha venido denominando Guerra Fría.

Pitesti, una cárcel para “reeducar”

Hacia 1949 se empezó a trasladar a la cárcel de Pitesti, ciudad cercana a Bucarest y capital de la región histórica de Valaquia, a algunos de los presos que se consideraba contrarios a la doctrina del régimen.

Entre ellos se encontraba un grupo de fervientes creyentes que seguían manteniendo su fe cristiana y que, a pesar de todos los recursos que el aparato del Estado había movilizado para erradicar las creencias religiosas y construir una sociedad comunista y laica, seguían sin renunciar a su religión.

El objetivo del experimento Pitesti consistía en reeducar a los prisioneros, alterando su personalidad para obtener de ellos una obediencia absoluta. Existen diferentes estimaciones del número de presos que sufrieron torturas, con cifras que van de los 700 a los 5 000 reclusos.

En paralelo, se establecieron algunas negociaciones con la Iglesia, ya que resultaba más sencillo y práctico mantener a los poderes religiosos contenidos y controlados para utilizar su capacidad de influencia en la población.

El régimen, que por entonces lideraba Gheorghe Gheorghiu-Dej, a quien sucedería Nicolae Ceaușescu tras su muerte en 1965, lo había intentado todo. Adoctrinaban a la población con la censura y la prensa, empleaban la represión y el terror y tenían al poder eclesiástico domesticado. Pero no conseguían convertir a los irreductibles. Y a algunos de ellos los llevaban a Pitesti, a ver si se enderezaban en la cárcel y asumían la doctrina “correcta”.

Personas normales convertidas en torturadores

En Pitesti se utilizaron los métodos de reeducación popular más extremos, tras fracasar otros esfuerzos previos por controlar y adoctrinar a la población mediante el discurso propio del aparato del estado y su ideología.

Para reeducarles en la “virtud”, en este caso del comunismo, les hacían comer y cagar en el mismo recipiente, pisotear y escupir los crucifijos y recibían violentas palizas. Pobres personas en manos de unos transmisores del régimen que, como ocurría en el Holocausto, sentían que solo cumplían ordenes y estaban haciendo lo “correcto”. Incluso algunos eran creativos e imaginaban formas de tortura nuevas. Lo importante era cumplir con los preceptos que marcaba la ideología.

El terror se prolongó hasta 1951. El 12 de julio de ese año, el médico Ion Simionescu, de 67 años, sometido al proceso de reeducación, se arrojó contra el alambre de espino para que los guardias lo mataran. Su muerte se hizo pública y las autoridades iniciaron una investigación. Esta se saldó con la ejecución de algunos implicados y una cortina de humo por parte de la justicia comunista.

Cómo imponer un ideal de sociedad

Pitesti no era un laboratorio de investigación, ni siquiera fue un experimento en sentido estricto, aunque así se ha conocido. Más bien era parte de un proyecto institucional de reeducación moral de las masas. Representaba al régimen comunista y al ideal de sociedad que se pretendía.

Una sociedad en la que los diferentes roles estaban perfectamente establecidos entre quienes ostentaban el poder y el resto. Aquellos que no los asumieran, ya sabían el destino que les esperaba. La cárcel era el lugar asignado a las personas “desviadas” y difíciles de convertir a la ideología del régimen. Todo ello como forma de reeducación, si habían tenido la suerte de no ser aniquilados físicamente antes.

El resultado de tales intentos de ocupar el espacio público, y las mentes de la ciudadanía, utilizando el discurso o la violencia no fue el esperado. Bien al contrario, tras el asesinato de Ceaușescu se produjo una eclosión religiosa inmediata y masiva. A día de hoy, en Rumanía, el 85 % de la población se declara cristiana ortodoxa y practicante, sin distinciones significativas entre franjas de edad.

Milgram y la sumisión social

A diferencia de lo sucedido en Pitesti, el experimento Milgram estaba diseñado para analizar el ejercicio del poder y la sumisión e intentar explicar, desde la psicología social, el Holocausto. Por ello se simuló en unas condiciones de laboratorio, sin que existiera un poder omnisciente como el que sí se daba en Rumanía.

Stanley Milgram, un psicólogo estadounidense, estableció un mecanismo para medir el grado de obediencia a la autoridad. Este se basaba en una experiencia mediante la cual unos voluntarios, reclutados a cambio del pago de cuatro dólares, seguían órdenes que provocaban graves daños a otros mediante descargas eléctricas.

En realidad, las supuestas descargas eléctricas eran simuladas, al igual que el sufrimiento de las víctimas. Pero los verdugos voluntarios desconocían este hecho.

El experimento de Stanley Milgram mostró con crudeza la vigencia de las reflexiones de Hannah Arendt en torno a la banalidad del mal y la irracional condición humana. También pretendía revelar los peligros que supone el uso de la violencia física o simbólica cuando se utiliza para la conformación de discursos políticos extremistas.

De aquellos barros, estos lodos.

En aquellas agitadas décadas posteriores a la segunda guerra mundial, germen de los profundos cambios sociales que llegan hasta la actualidad, se desarrollaron los experimentos Pitesti y Milgram. También se produjeron significativas confrontaciones académicas estrechamente ligadas a las diferentes perspectivas ideológicas propias de los bloques enfrentados. Muestra de ello son los históricos debates entre Noam Chomsky y Michel Focault en torno a la validez de la ciencia frente al poder del discurso. O el que sostuvieron Jean-Paul Sartre y Marcel Camus en relación a la justificación de los medios para la consecución de los fines ideológicos.

Estos debates, y aquellos “experimentos”, nos acercan lecciones de la historia en torno a los nocivos efectos derivados de la simplificación y confrontación ideológica y la ingenua confianza en la eficacia y los efectos de la comunicación y el poder del relato para promover el cambio social.

El lado perverso del relato

Se ha creído ingenuamente que el poder del relato puede servir para implementar masivamente una determinada transformación social, sea de la ideología que sea. Cuando esto sucede, los resultados son impredecibles a corto y medio plazo. Oscilan entre sus efectos narcotizantes y las devastadoras consecuencias gobbelianas de su extensión y adopción irracional. En cualquier caso, sus frutos no son otros que el incremento de la polarización y la confrontación pública.

El exceso del relato y la comunicación siempre es bienvenido como práctica extensiva de carácter cultural, como ficción en sí misma que explora los límites y características de la propia condición humana y la sociedad de cada época. Pero no debería ser una práctica común en el ámbito de la comunicación pública, tal como estamos viendo en estos tiempos en que todo el mundo parece haber asumido que el éxito político y social consiste en “ganar el relato”.

Hay que tener cuidado con los experimentos sociales y la confianza en las bondades de la comunicación para imponer una particular visión ideológica. Resulta bastante sencillo convertir un inocuo club de fans de tal o cual saga literia o cinematográfica en un bastante peligroso club de fanáticos de la ideología de turno que promueve tal relato, o de la opuesta.

Y en las democracias europeas, de larga tradición académica pero cada vez más amenazadas por los extremismos ideológicos, parece que las Humanidades todavía tienen algo que decir frente el progresivo deterioro de la política y el conocimiento. Un deterioro resultado de la extrema simplificación y mitificación del relato académico en torno al poder y bondades de la comunicación.

The Conversation

Francisco López Cantos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Experimentos Pitesti y Milgram: ideología y obediencia absoluta para desatar la maldad humana – https://theconversation.com/experimentos-pitesti-y-milgram-ideologia-y-obediencia-absoluta-para-desatar-la-maldad-humana-244703

Los trabajadores son los guardianes del conocimiento de las organizaciones

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elene Igoa Iraola, Profesora e Investigadora Universitaria, Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad de Deusto

New Africa/Shutterstock

Las cifras hablan por sí solas: se prevé que, en los próximos años, se jubilarán 5,3 millones de trabajadores españoles, mientras que sólo 1,8 millones de jóvenes se incorporarán al mercado laboral.

En las próximas décadas esta descompensación va a generar dificultades a las empresas a la hora de contratar personal, y, además, existe el riesgo de fuga de conocimientos. Esta situación no solo pone de relieve la pérdida de personal cualificado sino que va más allá y recalca la necesidad de preservar la memoria colectiva de las organizaciones.

La memoria colectiva organizacional

Para que una organización sea competitiva en el tiempo es necesario que tenga bien identificados los conocimientos críticos que hacen que su producto o servicio destaque dentro del mercado. En muchas ocasiones, lo que marca la diferencia es el conocimiento tácito que existe en la organización acerca de cómo se realiza una tarea en concreto.

Este conocimiento no está escrito en manuales sino que se transmite entre trabajadores. Se centra en la forma de trabajo y está conformado por el cúmulo de experiencias, prácticas informales, redes de relaciones y valores a la hora de trabajar. Así, la memoria colectiva se construye a lo largo del tiempo, no pertenece a una sola persona y vive en la interacción entre los miembros de la organización. En cómo se hacen las cosas, cómo se toman las decisiones, qué se valora, qué se evita y qué historias se cuentan dentro de la empresa.

Para poder mantener la memoria colectiva organizacional es necesario reconocer que los trabajadores son portadores de conocimiento estratégico y que su experiencia constituye una ventaja competitiva para la organización.

Las organizaciones que entienden esto desarrollan planes de retención del conocimiento, identificando los conocimientos críticos para garantizar que estos no se pierdan cuando alguien se va de la empresa o se jubila. Estas estrategias ponen en valor las aportaciones de los trabajadores porque miran más allá de las tareas que realizan para centrarse en los aportes intangibles de los empleados: sus vivencias, habilidades blandas y aprendizajes informales.

Estrategias para preservar el conocimiento organizacional

Las empresas que prevén la problemática de la pérdida de talento no improvisan, diseñan programas para transferir conocimiento y fortalecer la colaboración intergeneracional. Algunas iniciativas clave incluyen:

  • Plataformas colaborativas: estas herramientas tecnológicas facilitan el intercambio de información, ideas y experiencias entre los empleados. Permiten documentar aprendizajes, compartir buenas prácticas y fomentar el trabajo en red, de modo que el conocimiento no queda aislado en una sola persona o departamento sino que se pone al servicio de toda la organización.

  • Mapas de conocimiento: son una herramienta visual que permite identificar qué conocimientos son críticos para la organización y en qué personas o equipos reside ese saber. Permite detectar brechas, planificar la transferencia de conocimiento y priorizar acciones.

  • Mentoring: emparejar empleados veteranos con profesionales jóvenes favorece el intercambio de conocimiento. Este proceso bidireccional fortalece el aprendizaje y el vínculo intergeneraciones.

  • Procesos de relevo generacional: su planificación garantiza la continuidad del conocimiento, los valores y las competencias clave dentro de la empresa pese a la jubilación de los empleados. Incluyen fases de transferencia, acompañamiento y adaptación.

  • Comunidades de práctica: grupos formados por profesionales que comparten un mismo interés, reto o área de especialización, y que se reúnen de forma periódica para intercambiar soluciones, aprendizajes y buenas prácticas.

Cuidar la memoria y el conocimiento

La implementación de estas estrategias ayuda a una mejor adaptación a las dificultades, especialmente en tiempos de incertidumbre. Las empresas que son capaces de identificar y gestionar su conocimiento crítico hacen del aprendizaje continuo su seña de identidad y son capaces de reinventarse.

El futuro pertenece a las empresas que cuidan la memoria, el conocimiento y a los empleados de la organización porque entienden que su mayor activo no está en sus productos ni en sus servicios, sino en las personas que hacen realidad su propósito organizacional.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Los trabajadores son los guardianes del conocimiento de las organizaciones – https://theconversation.com/los-trabajadores-son-los-guardianes-del-conocimiento-de-las-organizaciones-270655

Cuando la realidad también descarrila: comprender el ‘shock’ y el duelo tras un accidente grave

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Teresa Bobes Bascarán, Profesora asociada en Ciencias de la Salud, Universidad de Oviedo · Psicóloga clínica, SESPA · Investigadora en salud mental (CIBERSAM, ISPA, INEUROPA), Universidad de Oviedo

shisu_ka/Shutterstock, CC BY

Hay sucesos que no sólo interrumpen un trayecto, sino que alteran el mapa interno con el que nos movemos por el mundo. Lo que hasta ese momento era rutina, subir a un tren, confiar en un horario, asumir la seguridad como algo dado, se quiebra de forma abrupta. En cuestión de segundos, lo cotidiano se vuelve amenazante y lo previsible, frágil.

Tras una tragedia colectiva como la ocurrida el pasado domingo con el descarrilamiento y choque de dos trenes en la provincia de Córdoba –por el momento hay 41 fallecidos–, no se detiene únicamente un servicio o una agenda. Se resiente algo más profundo: la percepción de seguridad, la relación con el tiempo y la confianza básica en que el mundo funciona como esperamos. Por eso, el impacto no se limita a quienes estuvieron directamente implicados. Se extiende, de forma silenciosa, a muchas otras personas.

En este contexto, una de las preguntas más frecuentes es si las reacciones emocionales que aparecen como el aturdimiento, el miedo o la sensación de irrealidad son normales. Desde la psicología, la respuesta es clara y basada en la evidencia: sí, lo son.

Una respuesta esperable

El shock psicológico es una reacción automática del organismo ante una amenaza extrema. Desde el punto de vista neurobiológico, se produce una activación intensa de los sistemas de alarma del cerebro, especialmente los relacionados con la respuesta al estrés, lo que puede afectar temporalmente a funciones como la atención, la memoria o la regulación emocional.

En las primeras horas o días tras un accidente grave es frecuente experimentar sensación de irrealidad, dificultades para concentrarse, recuerdos fragmentados, emociones embotadas o muy intensas, alteraciones del sueño o síntomas físicos como temblor y agotamiento. Estas manifestaciones forman parte de lo que se conoce como respuesta aguda al estrés, recogida en los principales manuales diagnósticos y descrita ampliamente en la literatura científica.

La evidencia empírica muestra que entre el 70 y el 80 % de las personas expuestas a una catástrofe presentan este tipo de reacciones iniciales, que en la mayoría de los casos disminuyen de forma progresiva sin necesidad de intervención especializada.

Por qué algunas tragedias impactan más que otras

No todas las tragedias colectivas generan el mismo impacto psicológico. En accidentes de gran magnitud como el que acabamos de vivir en España confluyen varios factores que intensifican la conmoción social:

  • Ruptura de una sensación de seguridad muy asentada. El transporte ferroviario de alta velocidad se percibe como un entorno controlado y seguro. Cuando falla un sistema asociado a la rutina diaria, se resiente la confianza básica en lo previsible.

  • Alta identificación social. Viajar en tren es una experiencia común. Esto favorece la identificación masiva con las víctimas y activa pensamientos del tipo “podría haber sido yo”, que aumentan la intensidad emocional.

  • Carácter súbito e inesperado. Los sucesos repentinos, sin tiempo de anticipación, generan mayor sensación de indefensión y dificultan la integración psicológica inicial.

  • Magnitud humana y exposición continuada. El número de víctimas, la gravedad de los heridos y la repetición de imágenes incrementan la carga emocional, incluso en personas no directamente afectadas.

  • Activación de la memoria colectiva. La investigación sobre el descarrilamiento del tren en Santiago de Compostela en 2013 muestra cómo las tragedias ferroviarias no solo generan impacto inmediato, sino que reactivan duelos previos y emociones latentes a nivel social, amplificando el malestar colectivo.

El impacto indirecto también cuenta

Las investigaciones en trauma psicológico describen el llamado impacto vicario o indirecto. Personas que no han estado presentes pueden experimentar ansiedad, hipervigilancia, miedo persistente o alteraciones del sueño tras una tragedia de gran repercusión.

Se estima que entre un 10 y un 20 % de la población expuesta indirectamente puede presentar malestar clínicamente significativo durante semanas, sin que ello implique un trastorno mental, sino una respuesta humana ante la percepción de amenaza.

El duelo no es un proceso lineal

Para quienes han perdido a un ser querido, el duelo no sigue una secuencia ordenada ni unos plazos fijos. En los primeros momentos suele predominar el aturdimiento; más adelante pueden aparecer tristeza intensa, rabia, culpa o preguntas sin respuesta.

La evidencia indica que alrededor del 10-15 % de las personas en duelo pueden desarrollar complicaciones si concurren factores de riesgo previos o si no cuentan con apoyos adecuados. Por ello, el acompañamiento temprano y respetuoso es un elemento clave de prevención.

La importancia de la intervención comunitaria

La psicología subraya el valor de las intervenciones comunitarias tempranas. Crear espacios de escucha y atención, por ejemplo, en estaciones de tren u otros lugares de tránsito, permite reducir el aislamiento, normalizar reacciones y favorecer la regulación emocional.

Hablar con otros viajeros, compartir experiencias o simplemente estar acompañado actúa como factor protector. Estas intervenciones, basadas en los principios de los primeros auxilios psicológicos, han demostrado ser eficaces para disminuir el malestar y prevenir problemas posteriores.

Cuándo buscar ayuda profesional

En la mayoría de los casos, el malestar disminuye con el paso de las semanas. Sin embargo, si los síntomas persisten, se intensifican o interfieren de forma significativa en la vida cotidiana, la atención psicológica especializada es una herramienta eficaz y necesaria.

Cuando ocurre una tragedia de este tipo, es tentador buscar explicaciones rápidas o exigir una recuperación inmediata. Sin embargo, los procesos psicológicos no siguen la lógica de la urgencia ni de los plazos administrativos. El shock, el duelo y el miedo necesitan tiempo, acompañamiento y contextos seguros para poder elaborarse.

La evidencia científica muestra que la mayoría de las personas logrará integrar lo vivido con el paso de las semanas o los meses. Pero también señala algo igualmente importante: que el apoyo social y comunitario temprano marca una diferencia significativa. Espacios de escucha, presencia sin juicio y recursos accesibles ayudan a que el impacto no se transforme en aislamiento o cronificación del sufrimiento.

Pedir ayuda profesional cuando el malestar persiste no es un signo de debilidad, sino una forma de cuidado y de prevención. Porque, tras una experiencia que sacude los cimientos de la normalidad, cuidar la salud mental no es un añadido: es una necesidad.

Cuando la realidad se descarrila, acompañar y dejarse acompañar es una forma de volver a poner las vías.

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Teresa Bobes Bascarán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuando la realidad también descarrila: comprender el ‘shock’ y el duelo tras un accidente grave – https://theconversation.com/cuando-la-realidad-tambien-descarrila-comprender-el-shock-y-el-duelo-tras-un-accidente-grave-273871

Café y tostadas con mermelada, un perfecto desayuno poliploide

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carmen Benítez Benítez, Profesora Ayudante Doctor, Universidad de Sevilla

Muchos de los alimentos en nuestra mesa existen gracias a antiguas mutaciones genéticas en el reino vegetal. The Design Lady / Unsplash. , CC BY-SA

¿Imagina un mundo sin pan tostado ni aroma de café recién hecho por la mañana? Ese desayuno cotidiano solo es posible gracias a una larga historia de mutaciones genéticas acumuladas durante millones de años.

Las mutaciones son cambios en la información (secuencia de nucleótidos) o en la estructura del material genético que, aunque a menudo se asocian con enfermedades o defectos, constituyen, en realidad, la fuente principal de variación sobre la que actúa la evolución. Gracias a ellas, la vida en nuestro planeta ha podido transformarse y diversificarse.

La evolución en la despensa

No todas las mutaciones son pequeñas modificaciones en el ADN. A veces, los cambios ocurren a gran escala y afectan a regiones de gran tamaño o a cromosomas enteros (paquetes de material genético). Estos cambios, conocidos como mutaciones cromosomáticas, han tenido un papel fundamental en la historia evolutiva de las plantas y, en consecuencia, en la enorme diversidad de alimentos que hoy forman parte de nuestra dieta diaria.

En términos simples, estas mutaciones pueden afectar a la composición o el número de los cromosomas, con pérdidas, reordenamientos o intercambios de sus fragmentos.

En algunos casos, pueden multiplicar conjuntos completos de cromosomas, que contienen la información necesaria para el desarrollo de un individuo. La mutación cromosómica que aumenta el nivel de ploidía –número de juegos completos de cromosomas en una célula– se conoce como poliploidía.

Se trata de un proceso común en plantas que ha sido clave durante la evolución de muchos de sus principales linajes (entre ellos, las angiospermas o plantas con flores y frutos). En concreto, es responsable de la aparición de nuevas especies y de la gran variedad de cultivos que hoy sustentan nuestra alimentación.

El efecto gigas

La poliploidía es la condición en la que un organismo posee más de dos juegos completos de cromosomas en sus células. Mientras los seres humanos somos diploides (2x) (con dos copias homólogas de cada cromosoma), muchas plantas son tetraploides (4x), hexaploides (6x) o, incluso, presentan niveles de ploidía todavía mayores.

Este fenómeno puede surgir por errores durante la meiosis –división celular en los organismos de reproducción sexual que reduce la cantidad de cromosomas en los gametos– o por hibridaciones entre diferentes especies. Lejos de ser un problema, la poliploidía suele desencadenar ventajas evolutivas, como plantas más grandes, que llegan antes a la edad adulta o una mejor adaptación a condiciones ambientales cambiantes.

El aumento del tamaño celular y del vigor asociado a esta condición se conoce como el “efecto gigas”. Gracias a él, las plantas poliploides suelen desarrollar hojas más grandes, flores más vistosas y frutos más carnosos, características que las han convertido en aliadas clave para la mejora de la agricultura.

Asimismo, el hecho de tener juegos de cromosomas “de repuesto” se traduce en que las mutaciones genéticas perjudiciales pueden no afectarles tan negativamente como a especies diploides. Ello les ha dotado de una mayor tolerancia al estrés ambiental y colonizar exitosamente entornos hostiles, como hábitats de latitudes y altitudes elevadas.

En nuestro desayuno

Triticum vulgare.
Amédée Masclef en el _Atlas des plantes de France_ (1891).

Muchos de los cultivos más importantes del mundo deben su éxito a antiguos eventos cromosomáticos que los hicieron más resistentes, productivos y sabrosos. El estudio del ADN de plantas ha revelado que casi todas las especies actuales han experimentado, al menos, una duplicación completa de su material genético a lo largo de su historia evolutiva.

El trigo (Triticum aestivum), por ejemplo, es un hexaploide (6x) surgido de la hibridación entre especies de gramíneas distintas. Esta compleja combinación genética le dio granos más grandes y una notable capacidad para adaptarse a diferentes tipos de climas.

Algo similar ocurre con la fresa (Fragaria × ananassa), un octoploide (8x) nacido del cruce entre especies americanas y europeas. Su elevado número de cromosomas, unido al proceso de domesticación y selección humana, ha contribuido a que desarrolle frutos más grandes, jugosos y dulces.

Tampoco podemos olvidar al café arábico (Coffea arabica), un tetraploide (4x) necesario para muchos cada mañana, resultado de un antiguo cruce entre dos especies africanas.

Así que cuando desayunamos tostada de pan de trigo con mermelada de fresa y una taza de café, estamos disfrutando de una auténtica degustación de poliploides.

En nuestro día a día

Asimismo, una de las bebidas más antiguas y apreciadas por la humanidad, la cerveza, está relacionada con la poliploidía. Su ingrediente principal, la cebada (Hordeum vulgare), presenta formas diploides (2x) y tetraploides (4x) que han sido seleccionadas por sus propiedades y su resistencia a condiciones ambientales diversas.

Además, la levadura de la cerveza (Saccharomyces cerevisiae), responsable de la fermentación, puede presentar distintos niveles de ploidía, lo que influye en los aromas y matices de la bebida.

Otras plantas comestibles comunes también tienen un origen poliploide bien documentado, como el plátano y la banana (Musa sp., 3x), la patata (Solanum tuberosum, 4x) o la caña de azúcar (Saccharum officinarum, 8x).

Fruto maduro del algodón.
Michael Bass-Deschenes / Wikimedia Commons., CC BY

La poliploidía, además, se encuentra en otras plantas ampliamente usadas por los humanos con propósitos no alimenticios, como el tabaco (Nicotiana tabacum, 4x) o el algodón (Gossypium sp., 4x).

Mutaciones artificiales

Pero la poliploidía no es solo un fenómeno del pasado. Hoy en día, siguen ocurriendo mutaciones cromosomáticas, tanto de forma natural como inducidas por la acción humana.

Los programas de mejora vegetal la aprovechan para crear cultivos más productivos, resistentes a plagas o adaptados al cambio climático, pues permite combinar en el híbrido características beneficiosas de ambos progenitores.

Un buen ejemplo es el nabicol o colinabo (Brassica napobrassica), un híbrido natural originado en el siglo XVII entre la col (Brassica oleracea) y el nabo (Brassica rapa) y seleccionado para su cultivo por el ser humano. Este cruce combina el material genético de ambas especies, que da lugar a una planta con raíces carnosas, hojas nutritivas y una gran tolerancia al frío.

Como vemos, la poliploidía ha dotado a muchas plantas de características que han resultado ser muy beneficiosas desde el punto de vista de su aprovechamiento agrícola. En consecuencia, buena parte de los alimentos que consumimos a diario son el resultado directo de estos “errores afortunados” de la naturaleza.

The Conversation

Marcial Escudero recibe fondos de la Agencia Estatal de la Investigación (DiversiChrom PID2021-122715NB-I00).

Alegría Montero Ramírez, Ana Valdés Florido, Carmen Benítez Benítez, Inés Gómez Ramos, Joan Cuscó Borràs, Letícia Rodrigues Novaes, Rogelio Sánchez Villegas y Santiago Martín-Bravo no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Café y tostadas con mermelada, un perfecto desayuno poliploide – https://theconversation.com/cafe-y-tostadas-con-mermelada-un-perfecto-desayuno-poliploide-272082