Medidas que debería incluir un pacto de Estado para hacer frente a los incendios forestales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Víctor Resco de Dios, Catedrático de Ingeniería Forestal y Cambio Global, Universitat de Lleida

Actuación de la Unidad Militar de Emergencias en el incendio de Tres Cantos (Madrid) el 12 de agosto de 2025. UME

Hace un par de semanas, cuando el azote de los incendios forestales empezaba a golpear el oeste de la península ibérica, propusimos un pacto de Estado para hacer frente al problema de los incendios forestales en España, junto con Paco Castañares, del sector forestal.

El Gobierno ha prometido un Pacto de Estado para la mitigación y adaptación a la Emergencia Climática, y el principal partido de la oposición presentó un plan de Ayuda, Recuperación y Prevención para el Medio Rural y Forestal.

Pero ¿en qué consistiría exactamente un pacto de Estado para hacer frente al problema de los incendios forestales? A continuación, trataré de esbozar algunos de los siete principales aspectos que, bajo nuestro parecer, debería contener.

1. Cultura de riesgo y autoprotección

Debemos establecer una cultura de riesgo, de manera que la ciudadanía sea consciente de los riesgos a los que está expuesta, que sepa cómo autoprotegerse y cómo reaccionar frente a la emergencia a través de:

  • Desarrollo y publicación de una cartografía de riesgo, con mapas de zonas “inflamables” (equivalente a mapas de zonas inundables) y que concrete puntos de reunión, vías de escape y evacuación dado que muchas personas viven, o veranean, en ratoneras sin escapatoria en caso de incendio y sin ser conscientes de ello.

  • Facilitación a la ciudadanía de herramientas que permitan visualizar en tiempo casi real el incendio e información sobre cómo autoprotegerse.

  • Desarrollo y ejecución de los planes de prevención municipal por técnicos cualificados, que incluyan franjas cortafuegos de cientos de metros, coordinados a través de las diputaciones en el caso de ayuntamientos pequeños y con medios escasos.

Cuando la cultura de riesgo ya esté instaurada, junto con las debidas medidas de autoprotección, podemos revisar la legislación para permitir que cada persona elija si prefiere evacuar su casa o quedarse a defenderla, asumiendo el riesgo que eso conlleva, como se hace en Australia y otros países.

2. Prevención y actividad forestal

La literatura científica actual nos indica que para reducir sustantivamente el área quemada en incendios, necesitamos tratar preventivamente el equivalente a 3-5 veces el área quemada, lo que implica un mínimo de un millón de hectáreas al año, a través de un diseño estratégico. Estamos hablando de:

  • Planificar y ejecutar obras de prevención a escala de macizo montañoso, a parte de la necesaria protección municipal y a escalas más locales.

  • Promover mosaicos de vegetación, o “cortafuegos productivos”, que son zonas que combinan distintos tipos de vegetación y permiten casar la rentabilidad de la explotación (castañas, cultivos, olivos…) con la preservación de la biodiversidad y las zonas de escasa inflamabilidad, de baja carga de combustible, sobre todo en puntos críticos.

  • Implementar un ambicioso programa de quemas prescritas, la versión ingenieril de las quemas tradicionales de los pastores, nuevamente para disminuir la carga de combustible en nuestros montes y crear oportunidades para la extinción.




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3. Sistema de alertas

Necesitamos desarrollar un sistema de alerta temprana que avise idealmente 72 horas antes del advenimiento de condiciones adversas para poder preparar tanto a los dispositivos de extinción como a la población sobre posibles evacuaciones o confinamientos.

Este sistema de alerta debe ser desarrollado por expertos en incendios forestales, a partir de los datos que puedan aportar distintas agencias como las meteorológicas o estadísticas.

4. Gestión de la emergencia

El pacto de Estado que necesitamos debe velar por:

  • La incorporación a la cadena de mando de unidades de análisis y planificación de la extinción, ya que los incendios actuales requieren de unidades de inteligencia avanzada. Hasta que eso no se haya logrado, necesitamos hacer frente a las condiciones de emergencia nacional de estos días con, por lo menos, un sistema de soporte en el análisis. Resulta paradójico que a nivel internacional se haya implementado el mecanismo FAST, que permite ese apoyo en inteligencia a países terceros, pero que una estructura parecida aún no se haya aplicado a nivel nacional.

  • A largo plazo, el pacto de Estado debe velar por la homogeneización de los elementos comunes en los dispositivos de extinción, para dar una respuesta efectiva cuando se produzca la próxima emergencia nacional.

  • Mejorar la formación de los bomberos a todos los niveles. En algunas comunidades autónomas, las condiciones laborales es otra de las tareas pendientes.

Paisaje de tierra quemada
Paisaje tras el incendio de Yeres, en León.
UME

5. Restauración

Los megaincendios son la respuesta de los ecosistemas al cambio global que estamos viviendo. La nueva realidad climática impone cambios drásticos sobre algunos paradigmas para adaptar nuestros ecosistemas a un clima cambiante. Esto implica que:

  • Deberemos favorecer el establecimiento de vegetación adaptada al clima futuro que se espera para cada zona, aun cuando eso implique una pérdida de la superficie de bosques cerrados o la incorporación de vegetación no autóctona.

  • Necesitamos unidades de inteligencia que permitan tomar decisiones rápidas sobre cómo abordar la restauración tras múltiples incendios que queman centenares de miles de hectáreas, y agilizar los procedimientos para poder contratar con urgencia las obras de restauración necesarias para evitar las pérdidas de suelo.




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6. Legislación y fiscalidad

Y por último, el pacto de Estado debe disminuir la carga burocrática con la que se encuentra el sector primario y, en particular, las actividades relacionadas con la prevención de incendios y fomentar, a través de incentivos fiscales, la actividad rural y su rentabilidad. Esto conlleva acciones como:

  • Incorporar la singularidad forestal en la Política Agraria Común (PAC), de manera que se puedan dejar sin labrar zonas en riesgo importante de incendios forestales.

  • Reducir (o eliminar) el IVA de las actuaciones de prevención.

  • Priorizar la protección frente a incendios forestales en la implementación española del Pacto Verde, considerando los cambios que sobre el régimen de incendios pueden ejercer, por ejemplo, la transición energética o la legislación sobre restauración .




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  • Revisar a fondo de la legislación actual en materia forestal y rural de manera que se eliminen las trabas a la recuperación de antiguos cultivos y otras medidas que favorezcan la prevención de incendios.

7. Ciencia e innovación

  • Incentivar la mejora e innovación facilitando el acceso en abierto a datos y previsiones meteorológicas y otros datos financiados con dinero público.

  • Dotar a los medios de extinción de capacidad para mapear el avance de los incendios a tiempo real, y poder reconstruir su comportamiento para su posterior estudio.

En una primera aproximación se estima que el coste de poner en marcha estas medidas debería estar cerca de los 3 000 millones de euros, lo que podría suponer menos de la mitad de lo que llevamos este año gastado en extinción (extinguir cuesta unos 19 000 euros por hectárea). El pacto nos hubiera evitado en gran parte la pérdida de vidas humanas e infraestructuras y de las subvenciones asociadas a la declaración de zona catastrófica.

Además, un porcentaje elevado se podría cubrir por capital privado si logramos mejorar la rentabilidad de las explotaciones. Aparte de las medidas aquí propuestas, otras actividades que fomenten los usos energéticos de la biomasa y constructivo de la madera, por poner dos ejemplos, podrían favorecer esta actividad privada.

Los incendios forestales de este año nos recuerdan cómo se están convirtiendo en un problema de protección civil y de salud pública, con importantes consecuencias para la red ferroviaria y el turismo, y que está afectando también a la calidad de las aguas, aparte de su impacto creciente sobre las sociedades y economías rurales. El margen de error es cada vez más estrecho.

The Conversation

Víctor Resco de Dios recibe fondos del MICINN.

ref. Medidas que debería incluir un pacto de Estado para hacer frente a los incendios forestales – https://theconversation.com/medidas-que-deberia-incluir-un-pacto-de-estado-para-hacer-frente-a-los-incendios-forestales-263979

Resiliencia desde abajo: proyectos comunitarios frente al cambio climático en América del Norte

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Alberto Gran Castro, Professor, Universidad de Guadalajara

Huellas de la sequía en la presa de Palote (Guanajato, México). Dany Bejar photography/Shutterstock

Frente a la creciente intensidad de los impactos del cambio climático –inundaciones, sequías prolongadas, incendios forestales, pérdida de biodiversidad y degradación ambiental–, las comunidades más vulnerables tienden a enfrentar desafíos cada vez más complejos para proteger sus territorios y alcanzar condiciones de vida deseables.

Esta vulnerabilidad, que se expresa en condiciones de exposición y dificultades para el acceso a recursos a la hora de afrontar amenazas, es el “escenario” de los proyectos de base comunitaria que emergen a través de procesos alternativos que buscan atender los efectos del cambio climático desde el conocimiento local, la acción colectiva y el compromiso con la justicia ambiental.

Sin embargo, para que estas iniciativas puedan desarrollarse, escalar y sostenerse en el tiempo, hace falta conjuntar una serie de factores; entre ellos, el apoyo institucional y recursos financieros.

El programa J4Climate: Equidad Ambiental y Resiliencia Climática, impulsado por la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA) –organismo trinacional establecido en el marco del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá–, representa uno de los mecanismos regionales que han reconocido la importancia de fortalecer este tipo de esfuerzos.

A través de convocatorias anuales, J4Climate financia proyectos en la región, priorizando a comunidades indígenas, rurales y marginadas en contextos de alta vulnerabilidad climática.




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Una mirada crítica al programa J4Climate

Aunque estos apoyos han dado lugar a experiencias valiosas, es importante reflexionar críticamente sobre sus alcances y limitaciones. ¿Qué implica financiar la resiliencia comunitaria?

Los recursos de J4Climate provienen de las agencias ambientales de los tres países: el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático de Canadá, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México. Se trata, por tanto, de un instrumento intergubernamental que refleja tanto intereses comunes como tensiones políticas que requieren articulación y negociación entre los países.

Desde una perspectiva comunitaria, este financiamiento representa una oportunidad estratégica, ya que permite dar continuidad a proyectos que, de otro modo, enfrentarían enormes obstáculos para acceder a recursos financieros. Sin embargo, no todos los proyectos comunitarios pueden acceder a este tipo de fondos: las exigencias técnicas, los marcos de evaluación por resultados y los plazos de ejecución corren el riesgo de excluir propuestas que no encajan fácilmente en los formatos institucionales.

Además, temas sensibles –como la defensa del territorio frente a megaproyectos extractivos, la lucha contra el racismo ambiental o la criminalización de defensores– son cuestiones que quedan fuera de los alcances de este tipo de subvenciones.

Esta situación plantea un dilema: el financiamiento que hace posible la acción comunitaria puede, al mismo tiempo, condicionar sus contenidos, temporalidades y formas organizativas. Así, se corre el riesgo de fortalecer sólo aquellas expresiones de acción climática que resultan “compatibles” con las agendas gubernamentales o con las métricas internacionales de impacto, dejando fuera voces, enfoques o conflictos fundamentales para una verdadera justicia ambiental.




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Ejemplos de resiliencia desde el territorio

A pesar de estas tensiones, los proyectos apoyados por J4Climate han demostrado una notable capacidad para articular respuestas concretas al cambio climático. A continuación se presentan dos iniciativas emblemáticas que muestran cómo la acción comunitaria puede generar soluciones sostenibles, culturalmente relevantes y territorialmente arraigadas.

Restauración comunitaria de marismas saladas (Canadá)

Ubicado en el canal Gorge, en la Columbia Británica, este proyecto parte de una premisa clara: los ecosistemas costeros pueden ser aliados clave frente a los impactos del cambio climático, como las inundaciones y los domos de calor (extensas áreas de alta presión que atrapan el aire caliente cerca del suelo).

A través de un proceso participativo de restauración ecológica, se están rehabilitando las marismas saladas para aumentar la resiliencia urbana, promover la biodiversidad nativa y reducir el riesgo de desastres.

Lo destacable es la articulación que se da entre actores comunitarios, científicos y autoridades locales, que permite una gobernanza compartida del territorio. Además, el proyecto incluye actividades educativas y de sensibilización, integrando a diversos sectores sociales y fomentando una cultura de cuidado ambiental desde edades tempranas.

One Water: resiliencia hídrica indígena entre Canadá y México

Esta iniciativa binacional articula comunidades indígenas de Ontario, en Estados Unidos, y del sur de México que enfrentan una problemática común: la escasez y contaminación del agua, agravada por la falta de infraestructura adecuada.

One Water promueve la instalación de sistemas de captación de lluvia, talleres de capacitación y redes de intercambio de saberes entre territorios indígenas.

Más allá de la tecnología implementada, el proyecto destaca por su dimensión intercultural y transfronteriza. Reconoce el derecho al agua como un bien común y no como un recurso mercantil, y promueve la autonomía comunitaria en su gestión. Además, evidencia que los impactos del cambio climático no respetan fronteras, pero que la solidaridad entre pueblos puede ser una respuesta poderosa.




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Hacia una resiliencia transformadora

Los proyectos apoyados por J4Climate son una pequeña muestra del potencial de las comunidades organizadas para hacer frente a los desafíos del cambio climático de forma creativa, pertinente y sostenible. Son ejemplos de cómo la resiliencia va más allá de las respuestas técnicas: implica la articulación de una estrategia política, cultural y ética de cuidado del territorio y la defensa de la vida.

No obstante, también es necesario reconocer los límites de los marcos de financiamiento institucional. La resiliencia no debe entenderse sólo como una capacidad para adaptarse a condiciones adversas, sino también como una posibilidad de transformación estructural que permita la reducción de los contextos de vulnerabilidad en el que se desenvuelven estas iniciativas: de las relaciones con el ambiente, de las formas de gobernanza y de las desigualdades históricas que hacen que algunos territorios afronten los mayores riesgos con los menores recursos.

Por tanto, apoyar la resiliencia comunitaria requiere más que fondos: exige voluntad política, reconocimiento pleno de los derechos de las comunidades y apertura a formas diversas –no siempre cuantificables– de imaginar el futuro.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Resiliencia desde abajo: proyectos comunitarios frente al cambio climático en América del Norte – https://theconversation.com/resiliencia-desde-abajo-proyectos-comunitarios-frente-al-cambio-climatico-en-america-del-norte-261251

Ni dislexia ni autismo: ¿qué es el trastorno del desarrollo del lenguaje y cómo detectarlo?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Anastasiia Ogneva, Profesora ayudante doctora, Universidade de Santiago de Compostela

NadyaEugene/Shutterstock

En los últimos años hemos oído hablar con frecuencia de la dislexia y del autismo, dos trastornos del neurodesarrollo que afectan a muchos niños y que ya forman parte del vocabulario cotidiano de muchas familias y docentes. Pero hay otro trastorno igual de frecuente –o incluso más– que sigue siendo muy poco conocido: el trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL).

El TDL es un trastorno del neurodesarrollo que dificulta el aprendizaje y el uso del lenguaje, sin que haya una causa evidente como pérdida auditiva, discapacidad intelectual o autismo. Puede afectar la comprensión, la expresión, o ambas.

Se estima que este trastorno afecta a entre un 7 y un 10 % de los niños en edad escolar. Sin embargo, muchas veces pasa desapercibido o se confunde con “inmadurez”, “vagancia” o incluso problemas de comportamiento. No es un simple retraso que se resuelva con el tiempo.

Es persistente y, si no se interviene, afecta al rendimiento escolar, las relaciones sociales y la autoestima.

Un trastorno invisible

El TDL se considera un trastorno invisible: no hay rasgos físicos que lo delaten. Muchos niños se manejan bien en conversaciones cotidianas, pero se bloquean cuando el lenguaje se complica, como al leer un libro de texto, escuchar una explicación de ciencias o entender un chiste.




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En el día a día, los padres pueden notar que el niño no entiende frases largas (“pon el vaso encima de la mesa y después tráeme la cuchara”), usa frases muy cortas y omite ciertas palabras (“niño jugar coche” en lugar de “el niño juega con el coche”), o tiene problemas para contar lo que hizo en el recreo.

Históricamente, el TDL ha recibido nombres distintos (“trastorno específico del lenguaje” o TEL, “trastorno mixto receptivo-expresivo”), lo que generó confusión y limitó su visibilidad. El proyecto internacional CATALISE impulsó el uso del término trastorno del desarrollo del lenguaje y criterios más claros para su identificación.

Señales de alerta según la edad

Cada niño con TDL presenta un perfil distinto, pero algunos signos son frecuentes:

  • En la edad preescolar: dificultad para seguir instrucciones, frases muy cortas, problemas para aprender canciones o para contar lo que ha pasado en el día.

  • En la edad escolar: dificultades para comprender textos, usar oraciones complejas, aprender vocabulario nuevo, errores gramaticales y de ortografía frecuentes, o problemas para escribir con coherencia.




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Cómo distinguirlo de otros trastornos

El TDL puede confundirse con otras dificultades del neurodesarrollo, pero hay diferencias importantes:

  • No es dislexia. La dislexia se centra en las dificultades para aprender a leer y escribir, en especial en la decodificación de palabras y las habilidades fonológicas. Por ejemplo, una niña con dislexia puede confundir letras parecidas (b/d, p/q) o leer “casa” como “cata”, aunque luego tenga un vocabulario oral rico y frases bien estructuradas. En cambio, una niña con TDL puede leer correctamente “casa”, pero no comprender lo que significa la frase entera, además de tener un lenguaje oral más limitado y con errores gramaticales.

  • No es autismo. En el TDL las habilidades sociales y la intención comunicativa suelen estar preservadas, aunque el lenguaje sea limitado. Aunque en los primeros años ambas condiciones pueden parecer “niños que hablan tarde”, los estudios muestran que los niños con TDL suelen usar gestos, responder mejor al lenguaje y jugar de forma simbólica, mientras que en el autismo predominan mayores problemas de comprensión, de contacto social y conductas repetitivas.

  • No depende del cociente intelectual no verbal. En el pasado, solo se diagnosticaba TDL si la inteligencia no verbal del niño estaba dentro de la media, como forma de distinguirlo de una discapacidad intelectual general. Hoy sabemos que algunos niños con TDL puntúan algo más bajo en estas pruebas, pero eso no significa que tengan un retraso global. Por eso, los especialistas ya no usan la discrepancia entre capacidad verbal y no verbal como criterio diagnóstico.

Consecuencias a largo plazo

El TDL no desaparece con la edad. Aunque muchos niños mejoran con la intervención, las dificultades suelen acompañarlos en la adolescencia y la adultez. Estudios longitudinales muestran que los jóvenes con TDL tienen más probabilidades de presentar problemas de lectura y escritura (en distinto grado: desde leves hasta persistentes), abandonar antes los estudios, encontrar más barreras en el empleo y sufrir problemas de autoestima y de salud mental.

Esto no significa que el pronóstico sea necesariamente negativo: con diagnóstico temprano y apoyo especializado muchos logran desenvolverse con éxito en la escuela y la vida diaria.

Las intervenciones se centran en reforzar el lenguaje oral y escrito: trabajar vocabulario, gramática y narración con un logopeda, usar apoyos visuales y adaptaciones curriculares en la escuela, y fomentar la lectura compartida y las conversaciones en casa.

En la escuela, los docentes pueden ayudar dando instrucciones claras y cortas, comprobando que el niño ha entendido, usando esquemas o imágenes de apoyo y ofreciendo más tiempo en exámenes y tareas.

En la familia, los padres pueden leer juntos todos los días, ampliar lo que el niño dice modelando frases correctas (si dice “agua aquí”, se le corrige a “sí, el agua está aquí en la mesa”), y animarle a contar historias de su día a día.

¿Por qué importa intervenir temprano?

La intervención temprana es fundamental porque el lenguaje es la base de la lectura, la escritura y el aprendizaje escolar. Cuanto antes se apoye al niño, más fácil será reducir las dificultades futuras. Un niño atendido a los 4–5 años puede progresar notablemente mejor que uno que recibe ayuda a los 9–10, cuando ya arrastra fracaso escolar y frustración.

La detección requiere una evaluación profesional, normalmente realizada por logopedas o especialistas en lenguaje. Pero padres y docentes son quienes primero pueden sospechar: si un niño no avanza en el lenguaje como sus compañeros, si sus frases son muy cortas, si evita participar en conversaciones o se frustra con la lectura, conviene consultar. La intervención temprana es fundamental.

El TDL es frecuente, persistente y, sin embargo, uno de los trastornos del neurodesarrollo menos conocidos. Reconocer sus señales y diferenciarlo de otros problemas es esencial para intervenir a tiempo. Como dicen los expertos del proyecto CATALISE, el lenguaje es la base del aprendizaje, y apoyar a estos niños desde pequeños es la mejor forma de abrirles oportunidades en el futuro.

The Conversation

Anastasiia Ogneva recibe fondos de la Comisión Europea a través del programa Marie Skłodowska-Curie Postdoctoral Fellowships 2022.

ref. Ni dislexia ni autismo: ¿qué es el trastorno del desarrollo del lenguaje y cómo detectarlo? – https://theconversation.com/ni-dislexia-ni-autismo-que-es-el-trastorno-del-desarrollo-del-lenguaje-y-como-detectarlo-262829

Los paleontólogos podrían estar dañando los fósiles con un método que se creía seguro

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mathieu Duval, Adjunct Senior Researcher at Griffith University and La Trobe University, and Ramón y Cajal (Senior) Research Fellow, Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH)

Fósil de una mandíbula humana de 185 000 años de antigüedad encontrada en la cueva MIsliya, Israel. Gerhard Weber, University of Vienna, CC BY-ND

Los fósiles son valiosos archivos del pasado. Conservan detalles sobre los seres vivos de hace miles o cientos de millones de años. Su estudio nos ayuda a comprender la evolución de las especies a lo largo del tiempo y nos permite vislumbrar instantáneas de los entornos y climas del pasado. También pueden revelar las dietas o los patrones migratorios de especies desaparecidas hace mucho tiempo, incluidos nuestros antepasados.

Pero cuando los seres vivos se convierten en roca, discernir esos detalles no es tarea fácil. Una técnica común para estudiar los fósiles es la microtomografía computarizada o micro-CT. Se ha utilizado para encontrar la evidencia más antigua de cáncer de huesos en humanos, para estudiar las huellas del cerebro y los oídos internos en los primeros homínidos y para analizar los dientes de los restos humanos modernos más antiguos fuera de África, entre muchos otros ejemplos.

Sin embargo, nuestro nuevo estudio, publicado este verano en Radiocarbon, muestra que la microtomografía computarizada puede afectar a la conservación de los fósiles y borrar información crucial que contienen, a pesar de que esta tecnología se consideraba no destructiva.

Conservación de especímenes valiosos

Los fósiles son raros y frágiles por naturaleza. Los científicos evalúan constantemente cómo manejarlos dañándolos lo menos posible. Queremos preservar los fósiles para las generaciones futuras en la medida de lo posible, y la tecnología puede ser de gran ayuda en este sentido.

La microtomografía computarizada funciona como las tomografías computarizadas médicas (TC o TAC) que utilizan los médicos para ver el interior del cuerpo humano. Sin embargo, lo hace a una escala mucho menor y con una resolución mayor.
Esto es perfecto para estudiar objetos pequeños, como los fósiles, ya que hace posible obtener imágenes 3D de alta resolución y acceder a la estructura interna de las muestras sin necesidad de cortarlas.

Estos escáneres también permiten obtener copias virtuales de los fósiles, a las que otros científicos pueden acceder desde cualquier parte del mundo. Esto reduce significativamente el riesgo de daños, mientras los originales escaneados pueden permanecer a salvo en una colección de museo, por ejemplo.

Mandíbula del fósil humano Homo antecessor hallado en España. Izquierda: microtomografía computarizada con un plano de corte para visualizar las estructuras internas, los huesos y los dientes. Derecha: reconstrucción en 3D basada en las imágenes de microtomografía computarizada de alta resolución.
Laura Martín-Francés

¿Cómo funciona la microtomografía computarizada?

Esta técnica utiliza rayos X y programas informáticos para producir imágenes de alta resolución y reconstruir los especímenes fósiles con detalle. Normalmente, los paleontólogos utilizan escáneres comerciales para ello, pero las investigaciones más avanzadas pueden utilizar potentes haces de rayos X generados en un sincrotrón (un tipo de acelerador de partículas).

Los rayos X atraviesan el espécimen y son capturados por un detector situado en el otro extremo. Esto permite comprender con gran detalle la materia por la que han atravesado, especialmente la densidad, lo que a su vez proporciona pistas sobre la forma de las estructuras internas, la composición de los tejidos o cualquier contaminación.

El escáner produce una sucesión de imágenes en 2D desde todos los ángulos. A continuación, se utiliza un software informático para “limpiar” estas imágenes de alta resolución y ensamblarlas en una forma tridimensional: una copia virtual del fósil y sus estructuras internas.

Ejemplo de resultados de microtomografía computarizada en un fósil de homínido conocido como Little Foot, procedente del sur de África.

Pero los rayos X no son inocuos

Los rayos X son un tipo de radiación ionizante. Esto significa que tienen un alto nivel de energía y pueden separar los electrones de los átomos (esto se denomina ionización).

En los tejidos vivos, la radiación ionizante puede dañar las células y el ADN, aunque el nivel de daño dependerá de la duración y la intensidad de la exposición.

Sin embargo, a pesar de lo que sabemos sobre el impacto de los rayos X en las células vivas, nunca se ha investigado en profundidad su impacto potencial en los fósiles.

¿Qué revela nuestro estudio?

Utilizando los ajustes estándar de un escáner micro-CT típico, escaneamos varios huesos y dientes –modernos y fósiles– de animales. También medimos su contenido de colágeno antes y después del escaneo.

El colágeno es útil para muchos fines analíticos, como determinar la edad de los fósiles mediante datación por radiocarbono o para el análisis de isótopos estables, un método utilizado para inferir la dieta de las especies extintas, por ejemplo. El contenido de colágeno en los fósiles suele ser mucho menor que en los especímenes modernos, ya que se degrada lentamente con el tiempo.

Después de comparar nuestras mediciones con muestras no escaneadas tomadas de los mismos especímenes, descubrimos dos cosas. En primer lugar, la edad del radiocarbono se mantuvo sin cambios. En otras palabras, el escaneo micro-CT no afecta a la datación por radiocarbono. Esa es la buena noticia.

La mala noticia es que observamos una disminución significativa en la cantidad de colágeno presente. En otras palabras, las muestras escaneadas con microtomografía computarizada tenían aproximadamente un 35 % menos de colágeno que las muestras antes del escaneo.

Esto demuestra que las imágenes micro-CT tienen un impacto nada desdeñable en los fósiles que contienen trazas de colágeno. Aunque esto era de esperar, el impacto no se había confirmado experimentalmente hasta ahora.

Es posible que algunas muestras fósiles no tengan suficiente colágeno después del escaneo micro-CT. Esto las haría inadecuadas para una serie de técnicas analíticas, incluida la datación por radiocarbono.

¿Y ahora qué?

En un estudio anterior, demostramos que la microtomografía computarizada puede “envejecer” artificialmente los fósiles que posteriormente se datan con un método denominado resonancia de espín electrónico. Se utiliza habitualmente para datar fósiles de más de 50 000 años, más allá de lo que puede discernir el método del radiocarbono.

Ambas investigaciones muestran que el escaneo micro-CT puede cambiar de forma significativa e irreversible el fósil y la información que contiene. A pesar de no causar daños visibles, argumentamos que, en este contexto, la técnica ya no debe considerarse no destructiva.

Las imágenes de microtomografía computarizada son muy valiosas en paleontología y paleoantropología, de eso no hay duda. Sin embargo, nuestros resultados sugieren que debe utilizarse con moderación para minimizar la exposición de los fósiles a los rayos X. Existen directrices que los científicos pueden seguir para lograrlo. También será útil compartir libremente los datos para evitar repetir los escáneres del mismo espécimen.

The Conversation

Mathieu Duval recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación española. Actualmente es beneficiario de una beca Ramón y Cajal (RYC2018-025221-I) financiada por MCIN/AEI/10.13039/501100011033 y por «ESF Investing in your future». Este trabajo también forma parte de la subvención española PID2021-123092NB-C22 financiada por MCIN/AEI/10.13039/501100011033/FEDER, UE, y por «FEDER Una forma de hacer Europa».

Laura Martín-Francés recibe fondos de las Acciones Marie Sklodowska-Curie del Noveno Programa Marco de la UE (2021-2027) en el marco del proyecto HORIZON-MSCA-2021-PF-01: 101060482.

ref. Los paleontólogos podrían estar dañando los fósiles con un método que se creía seguro – https://theconversation.com/los-paleontologos-podrian-estar-danando-los-fosiles-con-un-metodo-que-se-creia-seguro-263832

Cómo afectan los incendios forestales a la salud de la población incluso en lugares alejados

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Julio Díaz, Codirector de la Unidad de Referencia de Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano. Profesor de Investigación. ISCIII, Instituto de Salud Carlos III

Ekrem sahin/Shutterstock

Los incendios forestales ocurridos en España en lo que va de 2025 han quemado más de 400 000 hectáreas, superando las 300 000 calcinadas en 2022. La superficie quemada este año supera la suma de lo quemado en los años 2019, 2020, 2021, 2023 y 2024.

Esta combustión de biomasa produce emisiones a la atmósfera de gran cantidad de partículas y gases. En el caso del dióxido de carbono (CO₂), las emisiones como consecuencia de los incendios de 2025 en España superan, según datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios forestales (EFFIS), las 13 megatoneladas y en toda Europa, las 20 megatoneladas. En España estas emisiones serían seis veces superiores a las emitidas como consecuencia de los incendios de 2022.

El dióxido de carbono es el principal gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global. Solamente afecta a la salud humana en el marco del cambio climático, pero estrictamente no puede considerarse un contaminante atmosférico con efectos en la salud.

No ocurre lo mismo con otras sustancias que se emiten también en un incendio forestal y que tienen una clara incidencia en la salud humana a corto plazo. Entre los compuestos generados destaca el material particulado (PM, por sus siglas inglesas), que es bastante tóxico porque contiene hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), benzopireno y reteno.

Impacto en la salud de los incendios forestales

La toxicidad del material particulado emitido durante los incendios se ha investigado recientemente y se ha comprobado que podemos estar subestimando su impacto en la salud humana hasta en un 93 %.

El estudio analizó el efecto de las PM2.5 (partículas con un diámetro menor o igual a 2.5 micrómetros) originadas durante los incendios forestales y concluyó que, para cuantificar su efecto en la mortalidad, hay que tener en cuenta que estas partículas provienen de un incendio forestal y no de emisiones convencionales del tráfico.

¿Hasta dónde llegan las partículas tóxicas de un incendio?

Generalmente, cuando se tienen en cuenta los daños en salud producidos por los incendios forestales, estos suelen centrarse de forma casi exclusiva en la población que ha estado en contacto de forma directa o expuesta en las proximidades del fuego.

Pocas veces se considera que las sustancias generadas pueden recorrer largas distancias, por efecto del desplazamiento horizontal de las masas de aire que las transporta empujadas por los vientos, llegando a recorrer cientos e incluso miles de kilómetros. Por eso, sus posibles impactos en la salud pueden extenderse a lugares bastante alejados del foco del incendio.

Investigaciones recientes han establecido que el humo de estos incendios forestales, al contener también compuestos orgánicos volátiles (COV), pueden favorecer la formación de ozono troposférico (O₃) a grandes distancias del incendio. Por tanto, la calidad del aire puede verse muy deteriorada como consecuencia del aumento de las concentraciones de partículas y de O₃. Así se ha puesto de manifiesto en los altos valores de las concentraciones de contaminantes que se han registrado en algunas localidades españolas como consecuencia de los incendios forestales producidos recientemente.

Por lo tanto, los impactos en la salud se producen no solo por el aumento en las concentraciones del material particulado PM10 –partículas con un diámetro superior a 10 micrómetros– y PM2.5, sino también como consecuencia de la mayor toxicidad de estas partículas y por el aumento de las concentraciones de otros contaminantes generados, como el ozono troposférico.

A lo anterior hay que añadir que las condiciones meteorológicas óptimas para el desarrollo de un incendio forestal también concurren en ocasiones con temperaturas extremadamente altas (olas de calor), por lo que al efecto de la contaminación atmosférica habría que añadir el efecto en la salud de las altas temperaturas.




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Inflamación celular sistémica y estrés oxidativo

Un estudio realizado en España en 2018 sobre el efecto de la combustión de biomasa proveniente de incendios forestales muestra que la mortalidad diaria asociada al material particulado es mayor los días en los que hay transporte aéreo de partículas provenientes de incendios forestales que en aquellos días que no lo hay.

Además, este material particulado no solo tiene efecto a nivel respiratorio. Las partículas más finas depositadas en los pulmones pueden pasar al torrente sanguíneo. Una vez en la sangre, pueden llegar a cualquier parte del cuerpo causando estrés oxidativo. El estrés oxidativo ocurre cuando hay un desequilibrio entre los radicales libres y los antioxidantes en el cuerpo que pueden dañar células y tejidos. Está relacionado con enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades neurodegenerativas y el envejecimiento prematuro.

Además, las partículas pueden originar procesos de inflamación celular sistémica, provocando una cascada de reacciones químicas que elevan los niveles de sustancias inflamatorias y la actividad de células inmunitarias en todo el organismo.




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Más partos prematuros

En el caso de mujeres en estado gestacional, como ejemplo de situación individual vulnerable, las partículas pueden producir hipertensión, afectando al funcionamiento de la placenta, y provocar un parto prematuro. Así se ha demostrado en un estudio publicado en 2020.

El trabajo revela que en los días en los que debido a la dirección de los vientos dominantes llegaban a cierta población partículas provenientes de un incendio forestal, en ese lugar aumentaban los partos prematuros y los nacimientos con bajo peso en relación a los días en los que el aire no contenía estas partículas.

Efectos en la salud mental

En el caso de la población general, esta inflamación sistémica y el estrés oxidativo también se han relacionado con el aumento de los ingresos hospitalarios urgentes a corto plazo tanto por causas circulatorias, como especialmente por causas respiratorias, así como con el aumento de ingresos hospitalarios con carácter de urgencia debidos a desórdenes mentales y del comportamiento, ansiedad y depresión.

En estos dos últimos estudios, el efecto que tienen sobre los ingresos hospitalarios el ozono troposférico en particular y las altas temperaturas, en algunas regiones, puede superar al efecto de las partículas. Por ello, ceñir el análisis de los impactos a estas podría estar subestimando el efecto a corto plazo de los incendios forestales en la salud de las personas.




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Adaptación, prevención y respuesta

La evidencia científica sobre cómo afecta el cambio climático a los factores de propagación de los incendios se conoce desde hace más de una década. Poner en marcha planes de monitorización y vigilancia de los riesgos en salud se hace cada vez más necesario en el contexto de la adaptación.

Prevenir los impactos sobre la salud en esta situación de emergencia no se limita a la vigilancia un solo factor ambiental, como el empeoramiento de la calidad del aire por aumento de las concentraciones de material particulado o de ozono, ni a las altas temperaturas. Debemos tener en cuenta el efecto conjunto de todos los factores de riesgo sobre las poblaciones afectadas, incluyendo además otro tipo de consecuencias como las relativas a la salud mental tanto a corto como a largo plazo.

The Conversation

Julio Díaz recibe fondos de Instituto de Salud Carlos III (ENPY 436/21; ENPY204/25) y de FECYT (FCT-24-20138)

Cristina Linares Gil recibe fondos de Instituto de Salud Carlos III (ENPY204/25) y de FECYT (FCT-24-20138)

José Antonio López Bueno no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo afectan los incendios forestales a la salud de la población incluso en lugares alejados – https://theconversation.com/como-afectan-los-incendios-forestales-a-la-salud-de-la-poblacion-incluso-en-lugares-alejados-263834

La IA puede anticipar en minutos las reacciones del mercado a las noticias financieras

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gabriel Lozano Reina, Profesor del Departamento de Organización de Empresas y Finanzas, Universidad de Murcia

insta_photos/Shutterstock

Las emociones que generan las noticias financieras relacionadas con el anuncio de dividendos pueden influir en la cotización de las acciones en el día posterior a la publicación de tales informaciones. De ello ya hablamos en un artículo publicado en 2024.




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Dividendos, noticias financieras y sentimientos: un trío que ayuda a predecir el valor de mercado de una empresa


Ahora, hemos dado un paso más y nos hemos preguntado: ¿Y si en lugar de esperar al día siguiente pudiéramos anticipar la reacción del mercado en cuestión de minutos?

Los anuncios de dividendos: mucho más que cifras

Cuando una empresa anuncia que repartirá dividendos, los inversores no solo miran la cantidad a cobrar. También intentan interpretar el significado de ese anuncio: ¿Es una muestra de solidez financiera, un movimiento para calmar a los accionistas o una señal de que no hay oportunidades de inversión rentables?

Por otra parte, más allá de los números, el tono con el que se comunique la noticia puede marcar la diferencia. Comparemos estos dos titulares:

  • “La compañía X mantiene el dividendo pese a la incertidumbre”.

  • “La compañía X anuncia con optimismo la continuidad del dividendo”.

Ambos informan un mismo hecho, pero según el tono empleado transmiten emociones muy diferentes. Y ese tono es importante porque las emociones que genera influyen en la toma de decisiones de los inversionistas.

ChatGPT como ‘lector’ de noticias

Para medir esas emociones o sentimientos utilizamos ChatGPT, el modelo de lenguaje desarrollado por OpenAI.

En concreto, analizamos 4 682 noticias relacionadas con anuncios de dividendos de 394 empresas del índice S&P 500 (compuesto por 500 grandes empresas que cotizan en la bolsa de Nueva York o el NASDAQ) publicadas entre enero de 2023 y enero de 2024. Le pedimos a ChatGPT que evaluara el tono de cada noticia en una escala de -1 (muy negativo) a +1 (muy positivo) utilizando diferentes instrucciones (prompts).

Así obtuvimos un indicador cuantitativo del sentimiento asociado a cada noticia.




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Cómo convertir a ChatGPT en el asistente perfecto


El tiempo es oro

Nuestros hallazgos fueron claros:

  1. El sentimiento predice el movimiento de la acción: en concreto, las noticias con tono positivo suelen ir seguidas de subidas en el precio del título, mientras que las negativas tienden a asociarse con bajadas.

  2. La ventana de oportunidad es muy corta. Ello implica que el impacto del sentimiento es máximo en las primeras dos horas después de la publicación de la noticia. Tras ello, el efecto tiende a diluirse de forma rápida.

  3. Las estrategias basadas en el sentimiento marcan la diferencia. Invertir en acciones con noticias positivas y vender (o apostar a la baja) cuando las informaciones son negativas genera mejores resultados que las estrategias tradicionales, especialmente en las primeras horas tras el anuncio.

¿Por qué funciona?

En los mercados financieros, las reacciones rápidas suelen estar guiadas por las emociones y la interpretación inmediata de la información, más que por un análisis profundo de los fundamentos de la empresa.

En este contexto, ChatGPT actúa como un sensor, capaz de procesar al instante grandes volúmenes de texto y de detectar matices que a veces pasan desapercibidos incluso para analistas humanos. Aunque no significa que los inversores estén usando directamente esta herramienta, sí refleja que su interpretación se aproxima a la forma en que reaccionan los participantes del mercado bajo presión de tiempo.

Un ejemplo práctico

Imagine que a las nueve y media de la mañana se publica la siguiente noticia:

“La empresa X anuncia un dividendo récord impulsado por sus sólidos resultados trimestrales”.

ChatGPT la clasifica como +0,85 (muy positiva). En los minutos siguientes, la acción empieza a subir, impulsada por el optimismo de los inversores. Una estrategia basada en este tipo de señales podría haber capturado esa subida siempre que se actuara rápido.

Lo que esto significa para el inversor

Para quien invierte en bolsa, estos hallazgos tienen varias implicaciones:

  1. El análisis de sentimiento es una herramienta valiosa para detectar oportunidades a muy corto plazo.

  2. La rapidez de reacción es clave, dado que las oportunidades se evaporan en horas.

  3. Incluso modelos sencillos pueden generar señales útiles si se alimentan con datos de calidad y se aplican de forma consistente.

En cualquier caso, hay que recordar que no hay fórmulas mágicas: el riesgo siempre está presente y estas estrategias no garantizan beneficios.

Nuestros resultados refuerzan una idea fundamental: los mercados no se mueven solo por datos y balances, sino también por emociones colectivas. Herramientas como ChatGPT nos permiten medirlas y actuar sobre ellas, abriendo nuevas posibilidades para entender y anticipar el comportamiento del mercado.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. La IA puede anticipar en minutos las reacciones del mercado a las noticias financieras – https://theconversation.com/la-ia-puede-anticipar-en-minutos-las-reacciones-del-mercado-a-las-noticias-financieras-262919

Caso del ‘streamer’ francés Pormanove: el espectáculo de la humillación bajo el foco de la psicología

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Oliver Serrano León, Director y profesor del Máster de Psicología General Sanitaria de la Universidad Europea de Canarias, Universidad Europea

El _streamer_ Jean Pormanove. Narutovie/Wikimedia Commons, CC BY-SA

La muerte del streamer francés Raphaël Graven (Jean Pormanove) el 18 de agosto durante una emisión en la plataforma de transmisión en directo Kick ha devuelto a primer plano una pregunta incómoda: ¿por qué algunas personas convierten la violencia sobre sí mismas en entretenimiento público y por qué tantos nos quedamos a mirar?

Aunque los indicios apuntan a que el fallecimiento no se debió directamente a los golpes sufridos en emisión, el caso señala algo más amplio: la economía de la humillación en el ecosistema de streaming y redes sociales. En Francia, la Fiscalía ha abierto diligencias para investigar la responsabilidad de la plataforma Kick bajo la normativa europea de servicios digitales.

El sufrimiento ajeno se ha convertido históricamente en espectáculo. Lo distintivo hoy es la inmediatez y monetización: un móvil, una audiencia y un sistema de donaciones bastan para transformar el cuerpo propio en contenido.

El refuerzo es inmediato (visualizaciones, likes, propinas…), y esa recompensa social rápida activa los circuitos de motivación y aprendizaje, volviendo más probable repetir el comportamiento.

Qué empuja a la autoviolencia pública

  1. Recompensas sociales inmediatas. Los likes y donaciones operan como reforzadores potentes y variables: atención hoy, promesa de más mañana. La literatura académica sobre neurociencia social explica cómo esas señales de aprobación social se vinculan a sistemas de recompensa, lo que ayuda a entender por qué algunas conductas extremas se repiten.

  2. Exhibición de la identidad. En un mundo donde parece que todos compiten por llamar la atención, muchos sienten que solo se puede destacar haciendo algo que nadie más se atreve a hacer. En su versión más dañina, eso significa convertir el propio cuerpo en escenario: mostrar cuánto dolor puedes soportar o cuánta vergüenza eres capaz de aguantar, como si el mensaje fuera “yo voy más allá que los demás”.

  3. Sensación de riesgo y búsqueda de intensidad. Parte del fenómeno se relaciona con el sensation seeking (búsqueda de estímulos intensos) y con los desajustes típicos del desarrollo: sistemas de recompensa hiperreactivos con control inhibitorio aún inmaduro (no sólo en adolescentes).

  4. Desinhibición online. La pantalla reduce frenos: anonimato relativo, sensación de impunidad, minimización de la autoridad y “realidad disociada” favorecen lo que algunos investigadores han llamado efecto de desinhibición online.

  5. Autoplacer y erotización del dolor. En algunos casos, la exposición al dolor se entrecruza con el placer (por ejemplo, en formatos de humillación consensuada). Lo problemático es su traslado a las plataformas digitales, donde la búsqueda de límites compite con la búsqueda de atención.

El papel de los espectadores

Nada de esto funciona sin audiencia. Quien se expone lo hace porque alguien mira, comenta y paga. La investigación sobre schadenfreude –disfrutar con el mal ajeno– muestra que el infortunio de otros puede generar placer, sobre todo en contextos competitivos o de antagonismo, lo que ayuda a entender por qué ciertos directos humillantes retienen público durante horas.

Los ejemplos de esta tendencia son numerosos y ayudan a entender que el caso de Raphaël Graven no es aislado. El propio Graven pasó días retransmitiendo en directo a través de Kick mientras sufría vejaciones ante miles de espectadores, lo que ha acabado en investigación fiscal en Francia y ha puesto a la plataforma bajo el foco internacional.

En España, Simón Pérez y Silvia Charro fueron expulsados de esa misma plataforma tras protagonizar emisiones de corte autodegradante a cambio de donaciones, lo que les obligó a buscar refugio en otros espacios digitales.

En cualquier caso, no se trata de un fenómeno nuevo. A mediados de los 2000 se popularizó el llamado happy slapping: grabar agresiones para difundirlas entre iguales. Entonces el centro de la violencia estaba en el otro; hoy, con frecuencia, se ha desplazado hacia uno mismo en clave de performance.

Algo parecido ocurre con los retos virales: ingestión de sustancias no comestibles que han disparado las alertas en centros toxicológicos; desafíos “picantes extremos”, como el de la famosa “spicy chip”, que llevó incluso a retirar el producto tras el fallecimiento de un adolescente con problemas cardíacos; o el cinnamon challenge o reto de la canela –consistente en ingerir una cucharada de canela molida en 60 segundos sin beber agua–: muchos pediatras alertaron de riesgos respiratorios en menores que lo imitaban.

También abundan los riesgos físicos en busca de la foto más impactante. Los selfis en lugares extremos o el rooftopping (colgarse de edificios o estructuras a gran altura) tienen como objetivo captar una imagen más espectacular que la anterior.

En el terreno del streaming, los maratones de horas o incluso días –los llamados subathons extremos– convierten el agotamiento y la pérdida de control en parte de la narrativa del show, donde la humillación aparece como gag recurrente.

Rechazo y atracción al mismo tiempo

El fenómeno se produce en parte porque genera una mezcla de emociones contradictorias: rechazo y atracción a la vez. Esa tensión es adictiva, nos mantiene mirando aunque sepamos que lo que vemos es dañino. También juega un papel la comparación social: al ver a otros “caer”, muchas personas sienten una especie de alivio o de superioridad, como si su propia vida quedara mejor parada en contraste.

A esto se suma el papel de los algoritmos, que premian lo que retiene la atención. Y lo extremo, lo que provoca un shock, siempre retiene más que lo cotidiano.

Pero este fenómeno no es responsabilidad de una sola parte. Los creadores de contenido tienen que contar con herramientas y formación para reconocer límites y con mecanismos de seguridad que les permitan parar antes de que el daño sea irreversible.

Las audiencias, por su parte, pueden decidir no alimentar la maquinaria: no mirar, no compartir y no financiar cuando lo que se ofrece es sufrimiento.

Las plataformas deberían asumir un papel activo, con moderación en vivo y sistemas que interrumpan emisiones peligrosas. De hecho, en la Unión Europea ya se están abriendo vías legales para exigirlo. Y también los medios de comunicación tienen un papel: informar sin glorificar, aportando contexto y evidencia, sin difundir enlaces que puedan incentivar imitaciones.

Un espejo incómodo

El caso de Graven y los ejemplos mencionados no nos hablan sólo de quién hace qué en internet, sino de quiénes somos como público. Si el dolor genera atención y la atención genera ingresos, la pregunta ética ya no es solo “¿hasta dónde se expone quien emite?”, sino “¿hasta dónde contribuimos quienes miramos?”. Convertir la humillación en espectáculo nos empobrece a todos.

The Conversation

Oliver Serrano León no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Caso del ‘streamer’ francés Pormanove: el espectáculo de la humillación bajo el foco de la psicología – https://theconversation.com/caso-del-streamer-frances-pormanove-el-espectaculo-de-la-humillacion-bajo-el-foco-de-la-psicologia-263989

¿Cannabis contra el insomnio?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Guillermo López Lluch, Catedrático del área de Biología Celular. Investigador asociado del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo. Investigador en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes., Universidad Pablo de Olavide

Steve Ikeguchi/Shutterstock

El [cannabis o cáñamo](https://es.wikipedia.org/wiki/Cannabis_(g%C3%A9nero) es conocido por sus efectos sobre el sistema nervioso. Ahora, un estudio publicado por el investigador Arushika Aggarwal y colaboradores en la revista científica Plos Mental Health analiza su uso en el tratamiento del insomnio.

El trabajo se basa en información proveniente del Registro Médico sobre el Cannabis de Reino Unido. Concretamente, en datos de personas que fueron tratadas con productos derivados de Cannabis sativa y que respondieron a una serie de encuestas para determinar su efecto sobre la calidad del sueño, la ansiedad, hábitos de vida o estado de salud general.

Aunque el uso de productos de esta planta –como el hachís o la marihuana– en el tratamiento del insomnio puede llamar la atención, los resultados del estudio en sí son poco prometedores y muestran problemas en el uso de estos compuestos. El más evidente es el desarrollo de tolerancia por parte del sistema nervioso, o lo que es lo mismo, un descenso en la sensibilidad de las células frente a las moléculas activas del cannabis.

Compuestos activos del cannabis

Para entender el efecto en humanos de compuestos farmacológicos provenientes de otros organismos como bacterias, hongos, plantas u otros animales debemos tener en cuenta la relación entre un compuesto y su receptor.

Nuestras células expresan receptores para los compuestos derivados del cannabis conocidos como cannabinoides. El receptor presente en las células del sistema nervioso es el CB1R, mientras que el CB2R está asociado con el sistema inmunitario.

La anandamida, nuestro propio cannabinoide

Estos receptores existen porque nuestro organismo ya produce un compuesto de la familia de los cannabinoides llamado anandamida. La anandamida es un neurotransmisor, es decir, transmite señales entre las neuronas, y lo producen nuestras células. Es nuestro cannabinoide endógeno.

Entre otras funciones, anandamida regula el estado de ánimo, la memoria y la percepción del dolor, y actúa como un vasodilatador.

Aunque nuestro cuerpo sintetiza anandamida de forma natural, también la podemos obtener a partir de algunos nutrientes como el chocolate, la trufa negra, los erizos de mar y las huevas de algunos peces. Tal vez por ella y otros compuestos que encontramos en el chocolate nos resulta tan placentero y relajante tomarlo.

El THC y el sistema nervioso

Los componentes activos del cannabis son el cannabidiol o CBD y el delta⁹-tetrahidrocannabinol o THC.

De los dos, el THC es el que presenta mayor actividad psicoactiva, ya que activa el receptor CB1R. El CBD parece actuar como inhibidor, aunque puede incrementar los niveles de anandamida, produciendo un efecto paradójico, inhibiendo al receptor a la vez que aumenta los niveles del estimulador natural al inhibir su degradación. Por tanto, el CBD nos relajaría porque su efecto inhibidor sobre el receptor quedaría anulado por el aumento de la anandamida.




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Tolerancia, la base de la dependencia

Aunque se ha discutido mucho sobre la dependencia de los cannabinoides, lo cierto es que también inducen tolerancia, es decir, una disminución de la sensibilidad de las células a los cannabinoides que se agrava con el paso del tiempo. Este efecto genera que sea necesaria una mayor cantidad de compuesto para producir el mismo efecto; la clave de la drogodependencia.

El trabajo recién publicado muestra claramente este aumento en la tolerancia. En todos los cuestionarios utilizados con la población de estudio se observó un efecto mayor de los cannabinoides tras un mes de tratamiento, que fue reduciéndose hasta alcanzar niveles previos al tratamiento a los 18 meses. Es decir, al final del estudio la percepción de los participantes fue la misma que antes del tratamiento pese a haber estado tomando los compuestos durante este tiempo y pese a haber aumentado la dosis.

Aunque los autores tratan de explicar este proceso por un posible efecto placebo o por un número limitado de participantes, un total de 124, no se puede descartar el efecto debido a la tolerancia. De hecho, ellos mismos afirman que no se puede descartar.

Bases moleculares de la tolerancia a los fármacos

Cualquiera que dependa de algún fármaco de forma crónica puede darse cuenta de que su cuerpo genera tolerancia. En especial, en los casos de tratamientos con ansiolíticos o analgésicos. Las células necesitan de estímulos para poder actuar de manera coordinada a lo que ocurre en el resto del cuerpo. Estos estímulos dependen de la activación de sus receptores.

Las neuronas necesitan de neurotransmisores para enviar sus señales a otras neuronas u órganos. Los receptores de estos neurotransmisores pueden ser estimulados por sustancias, como los compuestos del cannabis, similares a las que se encuentran naturalmente en nuestro cerebro, pero pueden sufrir modificaciones si la señal es intensa o duradera.

Una de estas modificaciones es la insensibilidad de los receptores o la reducción de estos frente a un estímulo continuo e intenso. Es lo que conocemos como tolerancia por disminución del receptor. Esta tolerancia es muy conocida en el caso de los opioides y es el principio de la narcodependencia a estos. Las células reducen la cantidad de receptores ya que el estímulo es anormalmente alto, de manera que para producir una misma señal y, por tanto, el mismo efecto, necesitan cada vez de más estímulo.

Así, el cuerpo se adapta con el tiempo a los opioides y pierden eficacia, por lo que los pacientes necesitan cada vez más. Este problema se ha dado, por ejemplo, en Estados Unidos con el el exceso de consumo de oxicodona.

La investigación ahora presentada parece resaltar la idea de una posible terapia contra el insomnio en el tratamiento con productos derivados de la marihuana. No obstante, aunque al principio los participantes notaban un efecto positivo, el nulo efecto observado al final del periodo de estudio, pese al incremento en las dosis de CBD o THC, parece un claro signo de que las neuronas estaban perdiendo sensibilidad a los cannabinoides y se estaba generando dependencia.

Tal vez terapias basadas en el incremento del cannabinoide endógeno, la anandamida, serían más interesantes para tratar los problemas de sueño.

The Conversation

Guillermo López Lluch es miembro de la Sociedad Española de Biología Celular, la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, la Society for Free Radical Research y presidente de la International Coenzyme Q10 Association. Las investigaciones realizadas por el autor están financiadas por fondos públicos provenientes del Gobierno de España o del Gobierno Autonómico de Andalucía.

ref. ¿Cannabis contra el insomnio? – https://theconversation.com/cannabis-contra-el-insomnio-263548

El planeta enano Ceres fue un mundo oceánico que pudo estar habitado, según desvela la sonda Dawn de la NASA

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep M. Trigo Rodríguez, Investigador Principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias, Instituto de Ciencias del Espacio (ICE – CSIC)

El planeta enano Ceres se muestra en estas representaciones con colores mejorados, basadas en imágenes de la misión Dawn de la NASA. NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA, CC BY

Es el mayor asteroide del sistema solar, el cuerpo menor nº 1 del cinturón de asteroides. Ceres posee un diámetro cercano al límite de lo que definimos como cuerpo planetario, pero se queda en planeta enano, como Plutón.

La misión Dawn de la NASA orbitó Ceres hace una década, cartografiándolo en todo detalle. Tras múltiples revoluciones de la sonda a su alrededor, con las que obtuvo información sobre su gravedad y topografía, concluyó que este cuerpo planetario está diferenciado internamente, lo que significa que posee capas con composiciones distintas a diferentes profundidades.

El interior del planeta enano Ceres, incluyendo la transferencia de agua y gases desde el núcleo rocoso a un depósito de agua salada. El dióxido de carbono y el metano se encuentran entre las moléculas que transportan energía química bajo la superficie de Ceres.
NASA/JPL-Caltech, CC BY

Un nuevo estudio realizado con los datos que obtuvo la sonda Dawn, publicado en Science Advances y liderado por Samuel W. Courville, de la Universidad Estatal de Arizona y del Jet Propulsion Laboratory desvela que Ceres albergó un océano, con interesantes implicaciones en astrobiología.

Ceres, habitable para la vida microbiana

El nuevo estudio apunta a que Ceres albergó un océano global debajo de la superficie en su historia temprana.

En ese entorno tuvo lugar la interacción entre rocas y agua, generando los minerales que detectó la misión Dawn, fruto de la alteración acuosa.

Considerando la mineralogía superficial de Ceres, combinada con su alta abundancia de carbono, el planeta enano pudo ser habitable para la vida microbiana.

Ceres podría haber sido poblado por organismos similares a los descubiertos en las profundidades de la corteza terrestre y en chimeneas hidrotermales submarinas. Se denominan quimiótrofos porque son capaces de emplear compuestos inorgánicos reducidos, que surgen del interior de un cuerpo planetario, como sustratos para obtener energía y utilizarla en el metabolismo respiratorio.

En los orígenes de Ceres

El nuevo trabajo presenta un detallado modelo de la evolución química y térmica en el ambiente acuático interno de Ceres en sus orígenes. Los autores llegan a la conclusión de que si el interior rocoso alcanzó una temperatura superior a unos 277 °C, los fluidos liberados por las transformaciones de la roca en profundidad habrían promovido condiciones favorables para la habitabilidad de Ceres.

La transformación de los minerales por el proceso de alteración acuosa generó reacciones redox, donde algunos compuestos se oxidan (ceden electrones) y otros se reducen (los aceptan). Si surgió vida en Ceres, los microorganismos podrían haber aprovechado ese desequilibrio redox en el océano como fuente de energía para su metabolismo.

Ese periodo favorable para la vida no es despreciable, dado que pudo extenderse entre ~0.5 y 2 000 millones de años después de la formación del planeta enano.

La hipótesis parece demostrable, particularmente ahora que llevamos décadas estudiando mejor las comunidades de microorganismos quimiótrofos que habitan las profundidades del océano y de la corteza de nuestro planeta.

Ceres como futuro objetivo astrobiológico

Así pues, el nuevo estudio sitúa a Ceres como un interesante objetivo astrobiológico para una misión de retorno de muestras, como propusimos hace unos años.

Ceres es un cuerpo planetario único, ideal para estudiar la evolución posible de mundos oceánicos de unos 1 000 km de radio. Desde hace más de veinte años se sospechaba que su helado interior esconde más agua de la que posee el planeta Tierra. De hecho, en los primeros tiempos estos cuerpos podrían haber representado el tipo más abundante de ambiente habitable en nuestro sistema solar.

A gran profundidad

Sin embargo, encontrar actualmente huellas de esa vida pasada no será tarea fácil. Los estudios realizados por la sonda Dawn revelaron las profundidades a las que esos procesos tuvieron lugar: debajo de la corteza, de unos 40 km de grosor. Allí existe un manto dominado por rocas hidratadas, como las arcillas.

La misma corteza helada ya nos da una idea de la enorme cantidad de agua almacenada en Ceres. Esa agua no sería fácil de reutilizar porque es una compleja mezcla de hielo, sales y minerales hidratados, en proporciones probablemente variables conforme profundizamos en su estructura.

Entre las dos capas todo apunta a que hay acumulado un líquido rico en sales, una especie de salmuera que se extiende hasta los 100 kilómetros de profundidad, reminiscencia del océano existente antaño.

Un posible objetivo astrobiológico podría ser recoger muestras cerca de un entorno cercano a alguno de los criovolcanes que posee Ceres. En lugar de roca fundida, los volcanes de barro salado, o “criovolcanes”, expulsan agua fría y salada a menudo mezclada con barro.

El criovolcán Ahuna Mons, de 20 km de diámetro y unos 4 km de altura sobre el nivel de la superficie de Ceres.
NASA/JPL/Dawn mission

Los autores del estudio publicado en Science Advances apuntan a que la distancia que recorrería el fluido desde el núcleo rocoso de Ceres sería mayor que la de los sistemas hidrotermales análogos terrestres, y esto podría afectar a la habitabilidad. Los fluidos en el fondo de los océanos terrestres solo necesitan circular hidrotermalmente a profundidades de pocos kilómetros bajo el fondo oceánico, mientras que en Ceres deberían originarse a profundidades de decenas de kilómetros.

Concepto artístico de la estructura sugerida para el interior del asteroide Ceres en base a una imagen topográfica real de la misión Dawn de la NASA.
NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA

Sólo la exploración espacial nos permite conocer la naturaleza y estructura de estos mundos helados. Futuras misiones nos permitirán comprender mejor su papel en el transporte de agua a los planetas rocosos como la Tierra, formados mayoritariamente de cuerpos deshidratados, muy diferentes a Ceres.

The Conversation

Josep M. Trigo Rodríguez recibe fondos del proyecto del Plan Nacional de Astronomía y Astrofísica PID2021-128062NB-I00 financiado por el MICINN y la Agencia Estatal de Investigación.

ref. El planeta enano Ceres fue un mundo oceánico que pudo estar habitado, según desvela la sonda Dawn de la NASA – https://theconversation.com/el-planeta-enano-ceres-fue-un-mundo-oceanico-que-pudo-estar-habitado-segun-desvela-la-sonda-dawn-de-la-nasa-263697

‘Weapons’: el terror que surge a partir de la desconexión moral

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Edward White, PhD Candidate in Psychology, Kingston University

La nueva película del director Zach Cregger, Weapons, líder de taquilla en múltiples territorios, explora la inquietante idea de que los verdaderos monstruos podrían no estar acechando bajo nuestra cama, sino en nuestra mente.

Más allá de ser una simple táctica para asustar, el filme ilustra cómo el cerebro de una persona puede transformar a alguien decente en el villano de la historia de otra persona.

Tras su gran éxito con la película de terror Barbarian (2022), en Weapons Cregger presenta una pesadilla psicológica que sirve como una retorcida exploración del comportamiento humano. Muestra lo rápido que las personas normales pueden convertirse en agentes de crueldad, mientras siguen creyendo que son héroes.

La película comienza con la desaparición de 17 niños de una misma clase, que dejan atrás solo unas imágenes borrosas de las cámaras de seguridad en las que se les ve corriendo como pequeños aviones indefensos. Sin embargo, el verdadero horror se desarrolla cuando la comunidad de Maybrook, una pequeña ciudad de Pensilvania, se sumerge en el caos en lugar de unirse.

Los padres acusan a los profesores, los vecinos desconfían unos de otros y vidas inocentes se ven trastornadas en la búsqueda del culpable. Este colapso se basa en investigaciones psicológicas que muestran cómo el comportamiento humano puede deteriorarse bajo presión.

La psicología detrás de ‘Weapons’

La teoría de la identidad social es un concepto científico que especula con que nuestro cerebro está programado para dividir el mundo en “nosotros” (aquellos que consideramos buenos) y “ellos” (aquellos que percibimos como amenazas). Este proceso se intensifica cuando las personas se enfrentan al miedo o al estrés.

En Weapons, vemos esta teoría en acción a medida que la comunidad se desintegra. La profesora Justine Gandy (Julia Garner) se convierte en un blanco fácil, no por pruebas concretas, sino porque encaja perfectamente en el papel de los otros, “ellos”. Los padres de los niños desaparecidos buscan a alguien a quien vilipendiar, y ella se convierte en el chivo expiatorio de sus miedos.

Esta idea se basa en décadas de investigación que demuestran que incluso las divisiones de grupo más endebles pueden desencadenar un pensamiento vicioso de “nosotros contra ellos”. En experimentos hechos en laboratorios, las personas asignadas a grupos completamente irrelevantes (como “sobreestimadores” frente a “subestimadores”) comienzan inmediatamente a favorecer a su propio grupo y a discriminar al otro.

Aquí es donde las cosas se ponen realmente aterradoras. La película muestra a personajes haciendo cosas horribles convencidos de que están haciendo lo correcto, un fenómeno que los psicólogos denominan “desvinculación moral”.

Piense en ello como un generador de excusas incorporado en su cerebro. Cuando quiere hacer algo que viola sus estándares morales normales, su mente le proporciona justificaciones tales como:

  • “Es por un bien mayor”.

  • “Se lo merecen”.

  • “Todo el mundo lo hace”.

  • “Solo sigo órdenes”.

Investigaciones recientes demuestran que esto no solo se aplica a los villanos de las películas, sino que es la forma en que la gente común se convence a sí misma de que la crueldad está justificada.

Un estudio de 2025 descubrió que cuando las personas están bajo estrés (por ejemplo, al lidiar con la desaparición de unos niños) son mucho más propensas a tomar decisiones frías y calculadas que priorizan los resultados por encima de los principios morales. El cerebro estresado reescribe la ética en tiempo real.

Weapons aprovecha estos y otros inquietantes hallazgos psicológicos. Tomemos, por ejemplo, el controvertido experimento de la prisión de Stanford de 1971, en el que los participantes encargados de hacer de “guardias” adoptaron rápidamente comportamientos sádicos hacia los “prisioneros”. O los igualmente polémicos experimentos de obediencia del psicólogo estadounidense Stanley Milgram, que demostraron cómo personas normales administraban lo que creían que eran descargas eléctricas letales bajo las órdenes de una autoridad.

Ambos se consideran ahora extremadamente poco éticos, y los expertos coinciden en que la realización de tales estudios se prohibiría si se propusiera hoy en día. Estos experimentos fueron tan perjudiciales para sus participantes que condujeron directamente a importantes reformas en la ética de la investigación.

Sin embargo, muchos siguen creyendo que ambos revelaron una verdad escalofriante: casi cualquier persona puede convertirse en “mala” en las circunstancias adecuadas. Es alarmante que, en las pruebas de Milgram, alrededor del 65 % de los participantes llegaran a aplicar descargas eléctricas de voltaje máximo, lo que indica que las personas normales son vulnerables a la manipulación psicológica en entornos grupales.

Weapons presenta esta misma dinámica, pero en el contexto de un barrio suburbano aparentemente idílico.

La trampa de la empatía

Weapons también muestra que las personas que más se preocupan por una situación pueden convertirse en sus principales objetivos. La película no castiga a los personajes por ser crueles, sino por ser amables.

Tomemos como ejemplo a la profesora Justine Gandy (Julia Garner). Su caída no se debe a que sea malvada o incompetente, sino a que se preocupaba demasiado por un alumno desatendido y traspasó los límites invisibles de la relación “adecuada” entre profesor y padre. Su empatía la convierte en una outsider, y los outsiders son chivos expiatorios perfectos. La comunidad transforma su compasión en prueba de su culpabilidad.

Aún más escalofriante es lo que le sucede a Marcus (Benedict Wong), el director de la escuela. En un momento en el que muestra preocupación por un niño, su interés se convierte en algo siniestro. Su empatía es castigada con extremo prejuicio, transformando su decencia humana en malicia y destrucción.

Estudios recientes han explorado el “postureo ético”: cuando las personas muestran indignación moral no porque realmente algo les importe, sino porque les hace quedar bien socialmente. La investigación muestra que las cruzadas morales en línea a menudo tienen poco que ver con ayudar realmente a alguien y todo que ver con la gestión de la imagen personal.

Peor aún, los psicólogos han identificado la “empatía como arma”, que consiste en utilizar el deseo natural de las personas de ayudar a los demás para manipularlas y que apoyen causas perjudiciales. La compasión se convierte en el arma que otra persona utiliza contra nosotros.

Weapons triunfa como película de terror porque no se basa en criaturas sobrenaturales ni en escenas sangrientas. En cambio, nos muestra a los verdaderos monstruos: aquellos en los que nos convertimos cuando nuestra psicología funciona exactamente como la evolución pretende.

La película sugiere que la mayor amenaza para cualquier comunidad no es un mal externo. Es la decisión colectiva de abandonar la empatía, el pensamiento crítico y la decencia humana básica en favor de la guerra tribal y el teatro moral.

Mientras los créditos pasan sobre el sangriento final de la película, nos quedamos con una pregunta incómoda: en una crisis, ¿de qué lado de esa guerra estaríamos? Y lo que es más importante, ¿lo sabríamos siquiera?

The Conversation

Edward White no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Weapons’: el terror que surge a partir de la desconexión moral – https://theconversation.com/weapons-el-terror-que-surge-a-partir-de-la-desconexion-moral-263957