¿Quién manda en alta mar? El tratado que cambia las reglas del juego en el océano

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paula Lamo, Profesora e investigadora, Universidad de Cantabria

Oleksandr Matsibura/Shutterstock

El 17 de enero entró en vigor un acuerdo internacional que afecta a más de la mitad del planeta: el Tratado de Alta Mar, conocido también como el Acuerdo sobre la Biodiversidad más allá de la Jurisdicción Nacional. El manuscrito intenta regular quién puede pescar, los trayectos de los grandes buques, el tipo de proyectos que se pueden hacer en el océano profundo y quién se beneficia de los recursos marinos del futuro.

Territorio de nadie y de todos

La alta mar empieza más allá de las 200 millas náuticas de cada país, es decir, a 370,4 kilómetros de la costa. Ocupa alrededor del 64 % de la superficie oceánica, lo que la convierte en la mayor “zona sin dueño” de la Tierra. Cada año la cruzan decenas de miles de buques mercantes y militares. Solo la ruta Asia–Europa mueve millones de contenedores atravesando durante semanas aguas que no pertenecen a ningún Estado. Y buena parte de la pesca industrial a gran escala se hace también allí, lejos de cualquier costa y con un control muy limitado.

Durante décadas, la tecnología aplicada al mar ha corrido más rápido que las normas. Los barcos son hoy auténticas fábricas flotantes. Los arrastreros congelan y procesan el pescado a bordo. Algunos buques portacontenedores miden más de 400 metros y transportan más de 20 000 contenedores en un solo viaje. Y los científicos trabajan con robots a seis mil metros de profundidad. Pero las reglas para proteger esos espacios seguían siendo débiles y fragmentarias.

El Tratado de Alta Mar nace para cambiar eso. No crea un gobierno mundial del océano, pero sí un marco común para conservar y usar de forma sostenible los ecosistemas marinos fuera de las aguas nacionales. La medida más visible es la posibilidad de crear áreas marinas protegidas en alta mar. Hasta ahora, más del 90 % de las áreas protegidas estaban dentro de aguas nacionales y cada país protegía la suya propia. En alta mar apenas había ejemplos, porque nadie tenía autoridad clara para decidir.




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Nuevas reglas de juego

Con el nuevo tratado, los países pueden proponer zonas basándose en criterios científicos. Si se aprueban, se fijarán normas de uso, lo que puede afectar a rutas marítimas, a la pesca o a actividades industriales. El objetivo político es proteger el 30 % del océano antes de 2030. Hoy, menos del 8 % del océano está protegido de alguna forma, y solo una pequeña parte de esa protección es realmente estricta.

Pongamos un ejemplo con una ruta típica entre Shanghái y Rotterdam, caracterizada por una travesía de más de 10 000 millas náuticas (18 520 kilómetros), la mayor parte de ella en alta mar. Si un tramo de ese trayecto atraviesa en el futuro una zona protegida sensible, la naviera podría tener que modificar ligeramente la ruta, reducir velocidad o demostrar que su paso no daña un ecosistema concreto. No es un cambio dramático, pero sí una nueva variable en la planificación, junto al combustible, el tiempo y los costes.

Como novedad, el tratado introduce la evaluación de impacto ambiental en alta mar. Hasta ahora, un proyecto podía ejecutarse en aguas internacionales con requisitos ambientales muy desiguales. Pero con el nuevo marco, cualquier actividad que pueda tener efectos significativos deberá estudiarse antes.

Un buen ejemplo de lo que supone este nuevo requisito se evidencia con los tendidos de los cables submarinos. Hoy existen más de 500 cables que cruzan los océanos y transportan más del 95 % del tráfico mundial de datos. Muchos pasan por zonas profundas poco estudiadas. Con el tratado, antes de colocar un nuevo cable habrá que analizar su impacto sobre fondos marinos, especies sensibles o áreas ecológicas relevantes y justificar las decisiones técnicas.

Lo mismo ocurrirá con campañas pesqueras intensivas o con investigaciones que alteren físicamente el entorno. Ya no bastará con que algo sea posible. Habrá que demostrar que se han considerado alternativas y que los daños se reducen al mínimo.

Este aspecto es de gran relevancia porque está directamente relacionado con los recursos genéticos marinos, de lo que existe muy poco conocimiento.

En el océano existen bacterias de fuentes hidrotermales, algas o organismos de profundidad con propiedades únicas. Algunos compuestos ya se usan en medicamentos contra el cáncer o en cosméticos. Una sola molécula descubierta en el mar puede generar millones de euros.

Hasta ahora, quienes tenía capacidad tecnológica para encontrar esos organismos podía explotarlos casi sin restricciones. Pero el tratado introduce la idea de reparto de beneficios: si esos recursos generan valor comercial, parte de los beneficios deberá compartirse, especialmente con países que no tienen medios para explorar el océano por sí mismos. Eso no frena la investigación, pero sí obliga a documentar mejor el origen de los datos y las muestras.




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Un acuerdo histórico que nos afecta a todos

El tratado también apuesta por la transferencia de tecnología. Vigilar la alta mar no es barato: hacen faltan satélite, sensores, drones, buques patrulla y análisis masivo de datos. En la actualidad, pocos países concentran esa capacidad.

El fin del nuevo acuerdo es que, con cooperación y formación, más Estados puedan participar en la vigilancia y protección del océano, lo que tendrá un impacto directo sobre el transporte marítimo. El 90 % del comercio mundial se mueve por mar, por donde cada día navegan más de 50 000 buques mercantes. La alta mar es su gran autopista.

El tratado no quiere bloquearla, pero sí hacerla compatible con la protección ambiental. ¿Por qué? A medio plazo, algunas rutas podrían atravesar zonas protegidas con normas especiales, obligando a integrar criterios ambientales en la planificación de trayectos, en la velocidad, en el consumo y en las decisiones operativas. También aumentará la importancia de demostrar cumplimiento: no bastará con declarar que se cumplen las normas.




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¿Hay algo que quede exento de regulación con el tratado? Sí: la minería de los fondos marinos, que seguirá siendo competencia de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA). Sin embargo, las evaluaciones de impacto y las áreas protegidas pueden limitar dónde y cómo se podrán hacer esas explotaciones. El mensaje implícito es que ya no todo vale en cualquier parte del océano.

Tras su entrada en vigor, ahora se deben crear órganos de gobierno, comités científicos y sistemas de control. La eficacia dependerá de si se destinan recursos reales a vigilar y hacer cumplir las normas. Sin barcos, satélites y datos, las reglas no trascenderán del papel.

No obstante, con este acuerdo histórico, la alta mar deja de ser el “Lejano Oeste” del planeta. No pasa a tener dueño, pero sí reglas claras para asegurarnos de que el océano sigue existiendo tal y como lo conocemos. Aunque el asunto parece ajeno a nuestro día a día, afecta a lo que comemos, a lo que compramos y a cómo se mueve el mundo. Más de la mitad de la Tierra empieza a tener normas pensadas para durar, no para agotarse. Y eso, aunque ocurra lejos de la costa, nos toca mucho más de cerca de lo que creemos.

The Conversation

Paula Lamo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Limpia, fija… y se pone al día: la actualización del ‘Diccionario de la lengua española’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Iván Ramírez Sánchez, Doctorando en Lenguas y Culturas, Universidad de Jaén

Salón de plenos de la Real Academia Española. RAE, CC BY-NC-ND

El Diccionario de la lengua española es la obra insignia de la Real Academia Española. En 2026 verá la luz su 24.ª edición, coincidiendo con el 300 aniversario del Diccionario de autoridades, el primer diccionario académico, publicado entre 1726 y 1739 y precursor del actual.

Sin embargo, entre 2017 y 2025 se realizaron varias modificaciones en la vigesimotercera edición: enmiendas, adiciones de palabras y acepciones, además de algunas supresiones. Entonces, ¿qué diferencia hay entre las actualizaciones y una nueva edición?

Cómo se actualiza la 23.ª edición (en línea)

Una nueva edición de un diccionario general de lengua, como es el caso del diccionario académico (o DLE), implica una revisión profunda de lo que se conoce como macroestructura –la lista de palabras que se definen– y la microestructura –la información que se proporciona de una determinada palabra–. Podría decirse que la obra se revisa de arriba a abajo y de izquierda a derecha. En el caso de la RAE, este trabajo suele ocupar no menos de ocho o diez años.

Gracias a los avances tecnológicos y, en particular, el desarrollo de la informática e internet, es posible actualizar parcialmente los diccionarios. Es lo que hacen, por ejemplo, el Oxford English Dictionary, gestionado en Reino Unido, o el Merriam-Webster, editado en Estados Unidos.

La RAE, con el apoyo de la Asociación de Academias de la Lengua Española –que integra todas las academias que estudian y regulan el uso del español en distintos países hispanohablantes–, empezó a realizar estas actualizaciones en 2017. Desde entonces, entre noviembre y diciembre se han dado a conocer algunos de los principales cambios realizados sobre las versiones en línea del DLE, tanto en web como en aplicación para teléfonos inteligentes y tabletas.

Estos cambios afectan a las palabras (se añaden o se eliminan), las acepciones (aumentan o disminuyen) y las formas complejas, que es el nombre técnico que reciben estructuras del tipo mano izquierda o con la mano en el corazón, que encontraríamos en la entrada mano¹. Todas estas informaciones se amplían –lo que se conoce como adición–, modifican, –denominado en lexicografía como enmienda– o suprimen.

La mayor parte de las adiciones responde a nuevas realidades en la sociedad que se reflejan en el lenguaje y, en particular, en el léxico. Un caso claro es el de la tecnología, pues desde 2017 se han añadido al DLE palabras como clic, mensajear, videollamada, bitcóin, vapeador, cookie o gif, entre otras.

Todos los cambios que se producen en la obra académica están respaldados por datos lingüísticos de diversa procedencia. La documentación de una palabra o un uso concreto se analiza y estudia desde el punto de vista lexicográfico. Esto se hace no solo para describir su utilización, sino también para integrarla en la obra. Hay palabras que en un determinado sentido coinciden con otras, de manera que garantizar la coherencia es fundamental y, a la vez, complejo en una obra que contiene aproximadamente 95 000 entradas y cerca de 200 000 acepciones.

Cambios y novedades: hacia la 24.ª edición

Ese es el estado actual de la 23.ª edición, que se publicó en soporte físico y digital en 2014. Doce años después, la RAE y la ASALE publicarán la 24.ª edición en formato digital, si bien es posible que, con la demanda suficiente, se publique también en papel. Esto quiere decir que, a diferencia de la metodología tradicional, en la que se digitalizaba la obra física terminada, esta edición nace a partir de una base de datos y una estructura electrónica que se visualiza en una página web o en una aplicación. La razón de este cambio viene dada por la tendencia de los usuarios a consultar las versiones electrónicas de los diccionarios.

Portada de la última edición publicada del _Diccionario de la Lengua Española_.
Portada de la última edición publicada del Diccionario de la Lengua Española.
RAE, CC BY-NC-ND

Sin embargo, no solo en el plano técnico hay avances; también en el ámbito lexicográfico habrá cambios significativos. En lexicografía se emplean una serie de marcas para diferenciar palabras de distintos ámbitos, por ejemplo, la zona geográfica. Este tipo de marcas se denominan diatópicas.

Hasta ahora, en el DLE había una distinción entre aquellas palabras propias de los países hispanohablantes y aquellas características de España. En concreto, las primeras se marcaban con una abreviatura del país –Méx. por México, P. Rico por Puerto Rico o Am. para señalar que se usa en general en los países americanos–. Las palabras propias de España recibían marcas concretas por la comunidad autónoma, como And. por Andalucía, Sal. por Salamanca o Can. por Canarias, mientras que la marca Esp. indica que es un sentido general de España.

Esta distinción, fuertemente criticada durante décadas, es una herencia de la tradición en el trabajo lexicográfico de la Academia, que se remonta al siglo XVIII. Desde entonces han existido marcas específicas de regiones de España porque los primeros académicos eran todos españoles y los diccionarios de la RAE de este periodo se centraban en el español de España. No fue hasta el siglo XIX cuando empezó a estudiarse el léxico de los países americanos y las palabras se marcaron consecuentemente.

Banderas de los países hispanohablantes que integran la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Banderas de los países hispanohablantes que integran la Asociación de Academias de la Lengua Española.
ASALE

La próxima edición acabará con esta diferenciación por regiones españolas. La anterior directora del DLE, Paz Battaner, señaló que se revisará la marcación diatópica “como reflejo del espíritu de esta nueva edición: […] se garantizará un tratamiento en pie de igualdad de las palabras usadas en un país o en varios”. En este sentido, la incorporación de la lexicógrafa Dolores Corbella Díaz como académica en el año 2023 responde a la intención de la RAE de prestar más atención al léxico diferencial americano.

La Real Academia Española se fundó en 1713 con el objetivo fundamental de estudiar la lengua en todas sus dimensiones. Desde aquel Diccionario de autoridades han transcurrido tres siglos de avances metodológicos y tecnológicos. La 24.ª edición del Diccionario de la lengua española apunta a ser un hito para la lexicografía hispánica que redundará en el beneficio de todos los que hablamos la lengua española.

The Conversation

Iván Ramírez Sánchez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Irán en su laberinto: conceptos básicos para entender el descontento de la población y el origen de las protestas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto Priego, Profesor Agregado de la Facultad de Derecho- ICADE, Departamento de Dep. Público. Área DIP y RRII, Universidad Pontificia Comillas

Protestas en Irán durante los primeros días de 2026. RTVE

La caída del Muro de Berlín supuso no solo el fin de un sistema político, el comunismo, sino también el colapso de una forma de entender las relaciones internacionales. La intervención del entonces presidente de la URSS, Mijail Gorbachov, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (1988), unida a la retirada de Afganistán, hizo ver a los ciudadanos de Europa del Este que Rusia nunca vendría a ayudar a sus gobernantes cuando hubiera protestas.

Eso significaba que ya no habría más otoños húngaros, primaveras de Praga ni leyes marciales en Polonia. Y, sobre todo, que el sistema podría colapsar si se elevaba la presión en las calles.

Lo vivido en los ochenta en Europa nos recuerda mucho a lo que vemos en Irán en los últimos años. Por un lado, el régimen es incapaz de hacer prosperar la economía y, por otro, su apoyo exterior se desvanece poco a poco. Analicemos estos dos asuntos:

La economía, uno de los grandes problemas del país

La economía iraní está lejos de ser próspera. A pesar de ser un país rico en recursos naturales, la República Islámica de Irán no ha logrado elevar el nivel de vida de sus ciudadanos.

Mientras que la renta per cápita de Irán apenas llega a los 5 000 dólares, sus vecinos ganan entre ocho (Arabia Saudí: 38 000 dólares) y quince veces más (Catar: 70 000 dólares). Además, la economía lleva años estancada y la inflación se ha convertido en el principal problema económico para los iraníes.

En el año 2025 los precios subieron un 42,2 % y los alimentos, un 72 %. Uno de los sectores más afectados por la inflación ha sido el de los comerciantes, quienes han visto reducidos sus ingresos como consecuencia de la pérdida generalizada del poder adquisitivo de los iraníes.

Por ello, a nadie sorprende que las revueltas de diciembre tuvieran su origen en el Bazar Jomeh, una especie de rastro que ocupa cinco plantas de un aparcamiento todos los viernes y al que acuden los habitantes de Teherán.

Fueron precisamente los comerciantes de este bazar quienes protestaron al ver cómo llegaban cada vez menos clientes a sus puestos. La respuesta del gobierno de Teherán no fue muy útil, ya que solo se le ocurrió aumentar en 7 dólares el exiguo subsidio que reciben sus ciudadanos para comprar en tiendas determinadas.

La caída del apoyo desde el exterior

El segundo gran pilar del Irán revolucionario es su apoyo exterior, un sector que también se ha tambaleado en el último año. Si bien es cierto que en 2009, 2014 o 2017 los ayatolás se sentían seguros al reprimir con el apoyo que les brindaba Moscú, desde que Putin se ha embarrado en Ucrania, ese apoyo se siente cada vez más lejano.

Además, en el último año, Irán ha asistido a la caída de regímenes como el sirio, a la captura de Maduro o a la exterminación de Hezbolá y Hamás ante la atónita mirada de un Putin que no puede más que contemplar cómo pierde cada vez más influencia.

Todos estos actores se mantenían en el poder porque gozaban del favor de Moscú, y ese hecho ha sido irrelevante cuando han tenido que hacer frente a su supervivencia.

No podemos olvidarnos de la cada vez más notable debilidad iraní en el exterior. A pesar de los esfuerzos de Teherán, estamos asistiendo al desmontaje del llamado “eje de la resistencia”, con la consiguiente pérdida de aliados tan importantes como Al Assad, Hezbolá o Hamás.

Esta reducción de la carga, lejos de ayudar a estabilizar sus problemas internos, está mostrándonos un Irán incapaz de protegerse de los golpes que Washington y Jerusalén le asestan al unísono y de forma coordinada. En general, los iraníes consideran que su régimen es débil e incapaz de resolver sus problemas internos y externos, por lo que ven en las protestas una forma de hacer que caiga.

Si todo esto fuera poco, el régimen de los ayatolás parece noqueado y la única forma que ha encontrado de responder a los manifestantes es mediante la represión. En las últimas semanas, los Guardianes de la Revolución han segado la vida de más de 3 000 personas, según la televisión estatal, lo que no ha hecho más que radicalizar las demandas de la población.

Posibles escenarios futuros

Los escenarios a corto y medio plazo no parecen halagüeños. Los Guardianes de la Revolución –una rama de las fuerzas armadas iraníes– siguen teniendo un poder muy elevado en las estructuras del Estado y la represión sigue siendo su principal herramienta.

Al igual que en Venezuela, Estados Unidos no parece muy partidario de intervenciones que impliquen un cambio de régimen. La sombra de Irak, Afganistán y Libia sigue siendo muy alargada para Trump, y sus votantes no quieren oír hablar de nuevas aventuras que supongan un gasto extra para el tesoro americano.

Tampoco se prevé una alternativa basada en el Shah, ya que una parte de la población nunca ha vivido fuera del paraguas de los ayatolás y la otra todavía recuerda que episodios como la masacre de plaza Jaleh o el incendio del Cinema Rex fueron la alfombra para la llegada de Jomeinei.

Los dos escenarios más probables son el colapso del régimen o un escenario a la venezolana. El colapso se traduciría en un empecinamiento en la represión y en el empeoramiento de los problemas económicos del país. Si estos dos elementos se mantienen, podríamos ver colapsar la República Islámica de Irán y extender el caos por todo Oriente Medio.

El otro escenario implicaría un pacto con sectores pragmáticos del régimen, que permitiría a Estados Unidos acceder a las reservas de petróleo a cambio de una relajación de las sanciones. Si esto ocurriera, podría llegar una mejora en el nivel de vida de los iraníes lo que, en el fondo, apuntalaría el régimen.

En todo caso, habrá que ver el interés de un Estados Unidos gobernado por alguien que cambia de prioridades cada 24 horas.

Al igual que ocurrió en 1979, Irán necesita un cambio y ese cambio debe suponer una mejora en las condiciones de vida de los iraníes, tanto en lo político como en lo económico.

Hay un proverbio persa que dice “quien conoce la salida, no se pierde en el laberinto”. El problema de Irán es que nadie parece conocer la salida, lo que condena a la población a estar en el laberinto.

The Conversation

Alberto Priego no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Irán en su laberinto: conceptos básicos para entender el descontento de la población y el origen de las protestas – https://theconversation.com/iran-en-su-laberinto-conceptos-basicos-para-entender-el-descontento-de-la-poblacion-y-el-origen-de-las-protestas-273874

Faltan datos sobre salud mental infantil: una ‘app’ para llenar la laguna y mejorar la prevención

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jordi Llabrés Bordoy, Profesor de Psicología, Universitat de les Illes Balears

Budimir Jevtic/Shutterstock

En los últimos años se habla mucho de salud mental, pero los datos siguen centrados casi exclusivamente en la población adulta. En 2025, uno de cada cinco españoles declara haber tenido algún problema emocional o de ansiedad, según el Barómetro Sanitario del Ministerio de Sanidad. Sin embargo, cuando preguntamos por los niños, el silencio estadístico es evidente: faltan datos.

La realidad es que en España no existen registros homogéneos sobre bienestar psicológico infantil, ni estudios que sigan a los mismos niños y niñas a lo largo del tiempo. Las encuestas nacionales apenas incluyen preguntas sobre emociones, relaciones o estrategias de afrontamiento. Y sin datos, es imposible prevenir.

La Organización Mundial de la Salud advierte que la mitad de los trastornos psicológicos aparecen antes de los 14 años, pero solo una minoría recibe atención temprana.

Una brecha invisible: infancia sin indicadores

A nivel autonómico, la comunidad de Illes Balears ha lanzado un plan para reforzar los servicios psicológicos en atención primaria y en centros educativos. Sin embargo, los propios informes oficiales reconocen que faltan indicadores sólidos sobre salud psicológica infantil. Ya lo contamos en la Memoria del Consejo Económico y Social del 2023.

Esa carencia no es solo un problema técnico. Sin información, no se pueden diseñar políticas basadas en la evidencia ni detectar desigualdades entre contextos sociales. Tampoco se podrán centrar nuestros esfuerzos en la prevención de los problemas psicológicos ni en la promoción del bienestar emocional.

Una respuesta desde la investigación: el proyecto GrowinApp

En la Universitat de les Illes Balears (UIB), varios expertos integrados en un equipo multidisciplinar estamos trabajando para llenar ese vacío con el proyecto GrowinApp. Tiene un objetivo claro: mejorar la comprensión y la prevención de los problemas de salud psicológica infantil a partir de datos reales obtenidos en contextos cotidianos.

Concretamente, estamos desarrollando una aplicación móvil que permite obtener esa información y volcarla, completamente anonimizada, a un portal de datos abiertos. A través de la app, familias y profesionales pueden participar en estudios longitudinales (realizados con un mismo grupo de personas a lo largo del tiempo) que ayudan a detectar factores de riesgo y a promover estrategias de regulación emocional adaptativas.

¿Qué hemos aprendido hasta ahora?

En un estudio piloto, realizamos una evaluación momentánea ecológica (EMA) con un grupo de niños y niñas de entre 6 y 12 años junto con sus familias. Los datos obtenidos con una EMA pueden ser más fiables que los obtenidos a través de cuestionarios tradicionales porque en vez de preguntar sobre el pasado (“¿Cómo te has sentido durante la última semana”) se hace, de forma repetida, sobre el presente (“¿Cómo te sientes ahora mismo?”). De este modo, durante una semana, cada familia registró en la aplicación todos los episodios emocionales significativos que vivieron: qué había pasado, cómo se sintieron y qué hicieron para manejarlo. Antes habían contestado cuestionarios sobre comportamiento y temperamento.

Los resultados fueron claros: las estrategias de planificación y revaluación positiva se asociaron con mayor bienestar, mientras que la rumia –dar vueltas una y otra vez a lo mismo– empeoraba el estado emocional, sobre todo en niños con temperamentos más inhibidos o sensibles.

En otra investigación transversal con 302 familias –sin publicar aún– hemos podido comprobar que la manera en que los niños y niñas gestionan sus emociones es clave para entender por qué las experiencias adversas o ciertos rasgos de temperamento pueden afectar a su salud psicológica. La dificultad para regular esas emociones es un mecanismo fundamental que explica la vulnerabilidad, lo que refuerza la necesidad de evaluar y entrenar competencias emocionales en la infancia como estrategia de prevención.

Estos hallazgos coinciden con los estudios recientes sobre flexibilidad emocional, lo cuales subrayan que no hay estrategias universalmente “buenas” o “malas”, sino respuestas más o menos adaptativas según el contexto.

Una plataforma abierta asistida por inteligencia artificial

Sabemos que la retroalimentación, el feedback, es el mejor incentivo para fidelizar a los participantes en este tipo de estudios, así que ya estamos trabajando en la nueva versión de la aplicación.

GrowinApp2 permitirá recoger, analizar y compartir datos sobre salud psicológica infantil con las máximas garantías éticas y de privacidad. En una misma app se podrán recibir informes automáticos y personalizados, comparando sus resultados con los del conjunto de participantes, así como recoger respuestas a cuestionarios tradicionales y realizar evaluaciones momentáneas ecológicas como la que hemos explicado más arriba.

En la misma línea, se integrará un asistente conversacional con inteligencia artificial –entrenado solo con información científica validada– que ofrecerá orientación general y detectará palabras sensibles (por ejemplo, relacionadas con riesgo de daño o violencia), activando protocolos de alerta supervisados por profesionales humanos.

Como en la versión actual, GrowinApp2 facilitará la publicación de los resultados anonimizados de los estudios que se lleven a cabo en un portal de ciencia abierta, siguiendo los principios FAIR (datos “encontrables”, “accesibles”, “interoperables” y “reutilizables”, por sus siglas en inglés).

En definitiva, avanzar hacia una verdadera protección de la salud psicológica infantil exige un compromiso colectivo. Se debería invertir en sistemas estables de recogida de datos y facilitar que las familias pudieran participar en estudios longitudinales. Con el proyecto GrowinApp, pretendemos pasar de hablar de salud psicológica infantil a medirla, entenderla y actuar sobre ella.

The Conversation

Este artículo es parte del proyecto PID2021-126704OB-I00 financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades / AEI /10.13039/501100011033/ y por FEDER Una manera de hacer Europa.

Alfonso Morillas Romero, Maria Balle Cabot y Maria Àngels Ollers Adrover no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Faltan datos sobre salud mental infantil: una ‘app’ para llenar la laguna y mejorar la prevención – https://theconversation.com/faltan-datos-sobre-salud-mental-infantil-una-app-para-llenar-la-laguna-y-mejorar-la-prevencion-271215

Intervención militar de EE.UU. en México: la duda ahora es cuándo y cómo se producirá

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Arturo Santa Cruz Díaz Santana, Profesor-Investigador especializado en América del Norte, regionalismos y teoría de las RRII, Universidad de Guadalajara

lev radin/Shutterstock

La situación entre México y Estados Unidos continúa tranquila”, rezaba el encabezado de una nota de la Associated Press (AP) publicada hace exactamente 100 años, el 24 de enero de 1926. Hoy en día un encabezado similar es prácticamente impensable.

Desde que Donald J. Trump asumió la presidencia hace un año, la relación entre los dos países ha estado marcada por la hostilidad proveniente del norte del Río Bravo. No en balde, la misma agencia de noticias publicaba el pasado 16 de enero un teletipo con las declaraciones de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum. En ellas, expresaba “un esfuerzo por evitar los rumores de intervención por parte de la administración Trump”.

En este baile, Estados Unidos lleva la iniciativa y su estrategia juega en contra de la inviolabilidad del territorio mexicano y la soberanía el país. Washington ha movido ficha al reclamar que no solo detengan y les entreguen a presuntos miembros de los cárteles, sino también a narcopolíticos. Es decir, a funcionarios públicos coludidos con el narcotráfico. Esto supone un factor de presión añadido para Sheinbaum, ya que algunos de esos narcopolíticos tiene vínculos con Morena, el partido que la llevó a la presidencia, y con el propio Gobierno.

El interrogante que sobrevuela ahora el ambiente no estriba tanto en si habrá algún tipo de acción armada por parte de efectivos estadounidenses en México durante este 2026, sino qué forma adquirirá.

Mas de un siglo bajo amenaza

En 1916, la “expedición punitiva” comandada por el general Pershing penetró en territorio mexicano en búsqueda del líder revolucionario Pancho Villa. Este había asaltado el poblado estadounidense de Columbus y la amenaza de una intervención armada en territorio mexicano parecía real. Hoy en día, más de un siglo después, esa amenaza sigue vigente.

Desde la ilegal incursión de tropas estadounidenses en Venezuela, el presidente Donald Trump ha sugerido en repetidas ocasiones que un ataque armado por parte de las fuerzas armadas de su país puede tener lugar. El mensaje no puede ser más claro: “Algo se tiene que hacer con México”.

El pretexto para las amenazas intervencionistas es ahora el tránsito de drogas de México a Estados Unidos, particularmente de fentanilo. De manera un tanto surrealista, el mandatario estadounidense ha designado a esta sustancia como “arma de destrucción masiva”. La relación bilateral, pues, no está tranquila.

Sheinbaum deja atrás los “abrazos” sin balazos

La respuesta de la presidenta mexicana ha pivotado de forma recurrente sobre dos argumentos. Por un lado están sus repetidas declaraciones oponiéndose a cualquier intervención armada estadounidense en territorio mexicano. Por otro, sus reiteradas alusiones a la intensificación de la cooperación de su gobierno con las autoridades estadounidenses en materia de narcotráfico. Una colaboración que, en opinión de Sheinbaum, está funcionado.

Los decomisos de estupefacientes, así como las detenciones de narcotraficantes y el traslado de 93 líderes del crimen organizado a Estados Unidos son hechos probados. Dichos traslados se han producido mediante procesos legales de extradición o, simplemente, subiendo a los presuntos narcos a un avión.

Este giro en la estrategia contra el crimen organizado ha puesto en evidencia que la cómplice y fallida política de “abrazos, no balazos” del mentor y antecesor de la mandataria, Andrés Manuel López Obrador, ha sido abandonada.

A pesar de ello, queda claro que el tipo de colaboración que Sheinbaum está ofreciendo resulta insuficiente para el Gobierno estadounidense. Lo confirmó el Secretario de Estado, Marco Rubio, este 15 de enero, después del enésimo llamado por parte de la presidenta y su canciller, Juan Ramón de la Fuente, a descartar la vía armada en México. “Los avances graduales para afrontar los desafíos de la seguridad fronteriza son inaceptables”, afirmó Rubio.

Narcopolíticos en el punto de mira

El precio para contener los ataques estadounidenses en territorio mexicano se ha incrementado. No bastan ya las incautaciones y el envío de narcotraficantes a Estados Unidos. El presidente Trump ha reiterado que, en México, personalidades políticas posibilitan e incurren en el trasiego de narcóticos hacia su país. Washington demanda ahora la entrega de dichos funcionarios corruptos, que ciertamente existen.

El problema para la presidenta Sheinbaum es que varios de los posibles candidatos a dejar el país mantienen vínculos cercanos con López Obrador. Y este sigue teniendo una considerable influencia, tanto en Morena, el partido que llevó a Sheinbaum al poder, como en el gobierno que ella preside.

La defenestración de estos narcopolíticos, entre ellos alguien cercano al ex mandatario, y su entrega a las autoridades del vecino país del Norte provocaría seguramente un sismo en el grupo gobernante. Todo parece indicar, sin embargo, que hacia allá se encamina la estrategia que habrá de seguir la presidenta en los próximos meses.

Investigadores y periodistas especializados en narcotráfico han dado a conocer listas de presuntos narcopolíticos. En ellas se citan a varias figuras destacadas de la política mexicana, incluyendo alcaldes, gobernadores y funcionarios federales.

Una posición de fuerza para renegociar el acuerdo comercial T-MEC

Sin embargo, como el propio delincuente convicto que ocupa la Casa Blanca (Trump fue declarado culpable de 34 delitos por un jurado de Nueva York en mayo de 2024) ha dejado ver en más de una ocasión, con él no hay acuerdo que valga. Lo suyo es mover la portería. Así, no sería extraño que el gobierno trumpista utilice el tema de la corrupción en el sistema de justicia mexicano para obtener ventajas en la “revisión” del acuerdo comercial entre los tres países de América del Norte, Canadá, Estados Unidos y México, conocido en este último como T-MEC. El concepto de revisión aparece en las reglas, pero en la práctica se trata más de una renegociación. Es decir, un proceso de hondo calado.

Tampoco sorprendería que el gobierno de Claudia Sheinbaum se vea arrinconado a entregar a algún o algunos políticos con vínculos con cárteles mexicanos de la droga, seis los cuales han sido designados por la administración Trump como organizaciones terroristas internacionales desde febrero de 2025. Este escenario no garantiza el fin de la presión ni de la amenaza de intervención.

No se puede descartar que, a pesar de las nuevas concesiones en materia de detenciones y traslados, el presidente estadounidense siga barajando algún tipo de ataque cinético por parte de las fuerzas armadas de su país.

Es poco probable que se trate de una misión análoga a la realizada en Caracas, en parte por el riesgo que conllevaría para Estados Unidos realizar ese tipo de maniobra en un país con el que tiene más de 3.000 kilómetros de frontera. Pero también es improbable que Washington se conforme con un ataque quirúrgico con drones sobre algún laboratorio de narcóticos.

La administración Trump está presionando ya para que efectivos estadounidenses acompañen a sus pares mexicanos en operaciones en territorio de México. Hasta hace poco, una operación de tal naturaleza habría sido impensable, pero ya no lo es. El reto para la presidenta Cladua Sheinbaum consisitiría en incrementar la colaboración con Estados Unidos en un orden de magnitud, al tiempo que convence a la ciudadanía de que esto se hace de manera voluntaria y sin violar la soberanía mexicana. Sin duda, resultará complicado encontrar la cuadratura de ese círculo.

La situación entre México y Estados Unidos, al menos durante lo que resta del gobierno del presidente Trump, distará, como decía aquel titular de la AP hace un siglo, de estar tranquila.

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Arturo Santa Cruz Díaz Santana no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Intervención militar de EE.UU. en México: la duda ahora es cuándo y cómo se producirá – https://theconversation.com/intervencion-militar-de-ee-uu-en-mexico-la-duda-ahora-es-cuando-y-como-se-producira-274088

Cuando la prensa calla y las redes hablan: cómo se informa del suicidio en España

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco Javier Olivar de Julián, Doctor en Comunicación. Profesor Universitario Máster SIG y Máster PRL., UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Nicoleta Ionescu/Shutterstock

El primer Plan de Acción para la Prevención del Suicidio ha sido aprobado en 2025. El documento destaca la importancia de una información de calidad sobre este asunto, y los medios de comunicación pueden influir con eficacia en ello. Hace falta que esa información sea rigurosa, ética y responsable y que la cobertura periodística, respaldada por la evidencia, esté alejada del sensacionalismo y avalada por la colaboración de profesionales especializados.

De esta manera, el periodismo puede colaborar para prevenir el suicidio y sensibilizar a la sociedad sobre el sufrimiento de las víctimas.
El plan apunta a prevenir la conducta suicida, a apoyar a las personas en situación de mayor riesgo y a fomentar una cobertura informativa responsable de los medios de comunicación.

El Proyecto MindHealthMedia, de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), analiza la comunicación sobre salud mental. Uno de sus estudios ha analizado la participación en X (antes Twitter) ante causas de mortalidad externa. Concretamente, los investigadores han comparado la repercusión de dos sucesos con víctimas famosas: el suicidio de la actriz Verónica Forqué y el accidente de tráfico del cantante Álex Casademunt.

La participación en X fue mayor en el caso del fallecimiento de Forqué, justo al contrario de lo que sucede en la prensa. Esto generó una conversación orientada a valorar la utilidad de la información.

De la tragedia mediática al debate digital

Analizar cómo los medios de comunicación abordan el suicidio y los accidentes de tráfico es esencial. En España, el primero ha sido en 2021 la principal causa de mortalidad no natural, superando con creces a los siniestros en la carretera. La prensa tradicional ha tendido a informar poco y mal sobre ello, a menudo silenciándolo con el objetivo de evitar un efecto contagio conocido como el “efecto Werther”.

Frente a este silencio mediático, los usuarios de las redes sociales divulgan libremente sus opiniones sobre el suicidio.

El contraste informativo

Estudios previos destacan en la prensa un exceso de noticias sobre accidentes de circulación y un “gran silencio informativo” sobre suicidios. Y cuando informan sobre estos, a menudo lo hacen con rasgos sensacionalistas y sin enfoque preventivo, algo que se intensifica cuando la víctima es famosa.

En este contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido recomendaciones para la redacción de noticias de suicidio que los profesionales del periodismo, a menudo, ignoran.

Sin embargo, en el ámbito digital, y sobre todo en X, el panorama cambia. Como apuntábamos más arriba, el análisis del citado estudio reveló que la conversación generada en X tras la muerte de Verónica Forqué superó en volumen a la de Álex Casademunt. Este hallazgo revela que la prensa tradicional mantuvo el silencio estratégico por el “bien público”. Mientras tanto, en la esfera digital el debate se activaba.

Culpa y prevención

Existen diferencias en las características de los mensajes de los usuarios. Por ejemplo, el suicidio de Forqué promovió una discusión más orientada a la culpabilidad y al enfoque preventivo, variables que no se presentaron en los tuits sobre Casademunt.

Esto sugiere que la muerte por suicidio no solo incitó a los usuarios a proponer medidas de prevención, sino también a aportar ideas para evitar que sucesos similares se repitieran. Mientras, la conversación sobre el accidente de tráfico del cantante se caracterizó por una mayor expresión de emotividad y, además, por una mención más frecuente a la causa del fallecimiento y a la edad de la víctima.

El efecto Papageno en la esfera digital

Desde el punto de vista periodístico, la redacción es fundamental, ya que un mal reportaje podría desencadenar el efecto contagio. En contraste, una noticia de alta calidad puede salvar vidas.

El mayor enfoque preventivo en los tuits sobre Verónica Forqué sugiere que la red social se convierte en un espacio empático y constructivo. Es ahí donde se pueden compartir recursos de prevención. Esto es relevante, ya que también cuestiona que hablar sobre el suicidio pueda provocar un efecto contagio.

Además, la actitud de los medios en el suicidio de la actriz fue denunciada por la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España, lo que remarca la diferencia entre la prensa y el entorno digital.

Sensacionalismo: una constante en la fama

Un rasgo común fue el alto nivel de sensacionalismo, hecho que puede atribuirse a la fama de ambas víctimas. La mención de la causa de la muerte es clave para evaluar dicha actitud sensacionalista. Además, la OMS recomienda evitar este tipo de detalles en casos de suicidio.
En este sentido, se detectó una mención mucho mayor en los tuits sobre Álex Casademunt que en los de Verónica Forqué.

En definitiva, la prensa y X no actúan igual ante el suicidio. En las redes sociales, el accidente de Álex Casademunt generó mensajes emotivos, mientras que el suicidio de Verónica Forqué transmitió un enfoque preventivo.

Esta diferencia de la conversación debe hacernos reflexionar. ¿Qué quiere el público y qué les ofrece la prensa? Tenemos un nuevo Plan de Acción para la Prevención del Suicidio, pero ¿es esto suficiente? El periodismo constructivo y el de soluciones pueden ser dos vías para conseguirlo.

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Francisco Javier Olivar de Julián recibe fondos para esta investigación, que forma parte del proyecto “Producción y consumo de información sobre salud mental en redes sociales. Análisis de aspectos periodísticos, psicológicos, éticos y sociales (MINDHEALTHMEDIA)”, financiado por Ministerio de Ciencia e Innovación CIN/AEI / PID2022-136425OB-I00 y por FEDER “Una manera de hacer Europa”.

Jesús Díaz-Campo recibe fondos para esta investigación, que forma parte del proyecto “Producción y consumo de información sobre salud mental en redes sociales. Análisis de aspectos periodísticos, psicológicos, éticos y sociales (MINDHEALTHMEDIA)”, financiado por Ministerio de Ciencia e Innovación CIN/AEI / PID2022-136425OB-I00 y por FEDER “Una manera de hacer Europa”

Francisco Segado-Boj no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuando la prensa calla y las redes hablan: cómo se informa del suicidio en España – https://theconversation.com/cuando-la-prensa-calla-y-las-redes-hablan-como-se-informa-del-suicidio-en-espana-270551

Las estrategias globales de conservación olvidan a las especies acuáticas de ríos, lagos y arroyos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mayerly Alexandra Guerrero Moreno, Doutoranda em Sociedade, Natureza e Desenvolvimento, Universidade Federal do Oeste do Pará (UFOPA)

A pesar de su importancia ecológica, social y económica, los ecosistemas acuáticos, especialmente los de agua dulce, siguen siendo los más descuidados en las estrategias globales de conservación. Estas aún se caracterizan por criterios limitados y un sesgo a favor de los entornos marinos y las especies carismáticas, dejando fuera gran parte de la diversidad acuática, sobre todo la presente en ríos, lagos y arroyos tropicales.

Esta invisibilidad también se refleja en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, que descuidan la conservación de la biodiversidad de agua dulce, notablemente ausente tanto en el ODS 14 (centrado en los océanos) como en el ODS 15 (centrado en los entornos terrestres).

Afrontar los retos de la conservación acuática exige la diversificación de las especies representadas y la ampliación de los criterios de selección.

¿Qué especies se protegen?

En un estudio recientemente publicado en la revista Water Biology and Security, abordamos esta laguna al examinar la infrarrepresentación de las especies acuáticas, especialmente las de agua dulce, en las estrategias globales de conservación.

El trabajo ha sido elaborado por investigadores de instituciones brasileñas e internacionales, entre las que se incluyen la Universidad Federal del Oeste de Pará, la Universidad Federal de Pará, la Universidad de Integración Internacional de la Lusofonía Afro-Brasileña y el Centro de Ciencias del Mar de la Universidad del Algarve.

Hemos llevado a cabo un análisis exhaustivo de la literatura científica para identificar qué especies se utilizan con mayor frecuencia como indicadores para la selección de áreas prioritarias para la conservación, qué entornos acuáticos reciben más atención, qué métodos se emplean y qué criterios orientan la elección de estas especies.

Los grupos más representativos fueron los del filo Chordata, que concentran más del 70 % de las especies analizadas, destacando los peces óseos, los mamíferos acuáticos, los reptiles y las aves.

Entre estos grupos, destaca el predominio de especies carismáticas y de amplia distribución como la tortuga boba (Caretta caretta), el delfín mular (Tursiops truncatus), la tortuga verde (Chelonia mydas) y la nutria europea (Lutra lutra).

Estas especies suelen estar asociadas a estados de conservación preocupantes, como “Vulnerable” (VU), “En peligro” (EN) o “En peligro crítico” (CR), lo que refuerza su papel como símbolos de alerta sobre la pérdida de biodiversidad acuática.

Sin embargo, algunas especies con menor riesgo, como la posidonia oceánica (menor preocupación), también aparecen en la lista, lo que destaca la importancia de otros atributos como el papel ecológico y el valor cultural. La presencia de plantas acuáticas e invertebrados, aunque minoritaria, señala el potencial de ampliar la diversidad taxonómica de las especies insignia e integrar estrategias más inclusivas en la conservación de los ecosistemas acuáticos.

En resumen, los resultados revelan una fuerte concentración en la investigación y la conservación de los entornos marinos y las especies de gran atractivo carismático, como los peces grandes y los mamíferos acuáticos. Por el contrario, las especies de ríos, lagos y arroyos siguen siendo prácticamente invisibles en la producción científica y en las estrategias de conservación analizadas.




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¿Cómo se seleccionan las especies que se protegen?

Además, el estudio identificó que los criterios utilizados para la elección de especies acuáticas como especies emblemáticas para la conservación son, en su mayoría, limitados y se concentran en pocos atributos, lo que restringe el alcance de las estrategias.

Entre los principales criterios destacados se encuentran:

  • Estado de conservación: las especies clasificadas como amenazadas en listas nacionales e internacionales, como la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, se utilizan ampliamente como especies insignia, lo que representa una estrategia de sensibilización frente al riesgo de extinción.

  • Atractivo visual y carisma: los organismos con una apariencia considerada “carismática” o con la que es fácil empatizar, como los delfines, las tortugas, las rayas y los peces grandes, son los más elegidos, incluso cuando su papel ecológico es a veces menos relevante que el de otras especies poco conocidas.

  • Importancia ecológica: algunos estudios destacan el papel funcional de las especies, como su posición trófica o su contribución a la integridad del ecosistema acuático. Sin embargo, este criterio todavía se utiliza poco en comparación con los atributos visuales.

  • Distribución geográfica y endemismo: las especies con distribución restringida o endémicas de regiones amenazadas se han valorado como posibles banderas, pero aparecen con menos frecuencia en las publicaciones analizadas.

  • Importancia cultural y económica: criterios como el valor simbólico para las comunidades tradicionales o la relevancia económica de la especie para la pesca y el turismo aún se consideran raramente, lo que revela una distancia entre la ciencia, las políticas públicas y las realidades locales.

El predominio de criterios visuales o conservacionistas clásicos demuestra una visión limitada sobre el papel de las especies insignia y restringe el potencial transformador de este enfoque en las políticas de conservación. Ante esto, el estudio propone urgentemente una ampliación de los criterios, con una mayor integración de aspectos ecológicos, socioculturales y territoriales.

El desequilibrio geográfico de la investigación científica

A pesar de los avances en la producción académica sobre las especies acuáticas como indicadores de conservación, los datos revelan un fuerte desequilibrio geográfico. La mayoría de los estudios son realizados por instituciones del norte global (América del Norte, Europa y Asia), lo que acentúa el sesgo de los resultados.

Por el contrario, los países tropicales, que son megadiversos y tienen una mayor vulnerabilidad ecológica, tienen una participación reducida, lo que perpetúa la invisibilidad de sus ecosistemas de agua dulce y de las especies que contienen.

Este patrón pone de manifiesto la urgente necesidad de descentralizar la investigación y fortalecer la ciencia producida en el sur global, promoviendo un mayor protagonismo de los investigadores e instituciones locales en la formulación de agendas, metodologías y políticas públicas de conservación. En regiones como la Amazonía, este protagonismo es esencial para que las estrategias reflejen las realidades ecológicas, sociales y culturales específicas de los territorios acuáticos y sean verdaderamente eficaces.

Criterios limitados y distanciamiento de las prácticas locales

Otro dato importante revelado por el estudio es que los criterios empleados para elegir especies acuáticas como banderas siguen siendo restrictivos y poco conectados con los contextos socioculturales locales. Hay un claro predominio de atributos visuales, como el carisma y el atractivo estético, en detrimento de dimensiones como la importancia cultural, económica, religiosa o simbólica para las comunidades que viven a orillas de ríos, lagos y arroyos.

Esta laguna refuerza la distancia entre la ciencia y las prácticas tradicionales, lo que dificulta la construcción de estrategias de conservación más justas, participativas y eficaces. Sin reconocer el valor de las especies para las poblaciones locales, los proyectos de conservación corren el riesgo de imponer soluciones externas, poco arraigadas en los territorios, lo que compromete su legitimidad y sostenibilidad a largo plazo.

Esta investigación representa un paso fundamental para comprender cómo las estrategias de conservación, especialmente el uso de especies insignia, pueden mejorarse desde una perspectiva más inclusiva, diversa y conectada con los territorios acuáticos amazónicos. Al alinear la producción científica con los conocimientos y las demandas de las comunidades tradicionales, la iniciativa busca fortalecer las políticas públicas y las prácticas locales que contribuyen a la protección de la biodiversidad acuática y al desarrollo sostenible de la Amazonía.


El estudio forma parte de las acciones del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Síntesis de la Biodiversidad Amazónica (INCT–SynBiAm), el Programa de Investigación en Biodiversidad de la Amazonia Oriental (PPBio-AmOr) y el Programa Ecológico de Larga Duración de la Amazonia Oriental (PELD-AmOr), que actúan en la articulación entre ciencia, conservación y sostenibilidad en la región.

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Mayerly Alexandra Guerrero Moreno recibe financiación del CNPq y CAPACREAM.

Everton Silva, José Max B. Oliveira-Junior y Leandro Juen no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Las estrategias globales de conservación olvidan a las especies acuáticas de ríos, lagos y arroyos – https://theconversation.com/las-estrategias-globales-de-conservacion-olvidan-a-las-especies-acuaticas-de-rios-lagos-y-arroyos-271790

En busca de la ‘desensibilización’: así funciona la inmunoterapia oral en las alergias a los alimentos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Itziar Eusebio Cartagena, Médico especialista en Alergología, Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús (FIBHNJS)

Lyutikov 713/Shutterstock

Probablemente, alguno de los amigos de sus hijos, sobrinos o nietos, o ellos mismos, sean alérgicos a algún alimento. Es un problema cada vez más habitual y con mayores repercusiones sociales y sanitarias entre los menores.

En la primera infancia, la alergia a la leche de vaca y al huevo es la más frecuente: según las distintas técnicas de evaluación, puede afectar a entre el 0,09 y el 1,84 % de la población pediátrica. Los pacientes tienen el riesgo de sufrir reacciones adversas graves (anafilaxia) o incluso fatales, y deben someterse a dietas de evitación estrictas que se asocian a un empeoramiento en la calidad de vida tanto del niño como de sus familiares.

Detección y tratamiento

Para hacer el diagnóstico, es preciso que el paciente haya experimentado síntomas compatibles, como picor de boca, aparición de habones u otros, en un periodo corto (menos de dos horas) tras la toma de un alimento. Además, se debe confirmar mediante un estudio alergológico, basado en pruebas cutáneas de prick test (aplicación de extractos de alérgenos mediante gotas y punciones superficiales para observar si se producen reacciones en la piel), detección en suero de un anticuerpo determinante en su mecanismo (la inmunoglobulina E –IgE– específica) y, en algunos casos, pruebas de provocación oral, en las que el paciente ingiere cantidades crecientes de un alimento o fármaco.

Normalmente, el tratamiento consiste en dejar de consumir la comida causante de la alergia y en proporcionar tanto al paciente como a los familiares educación y entrenamiento para controlar los síntomas en caso de que la persona afectada se exponga al alimento por accidente. Además, hay que monitorizar la evolución de las pruebas alergológicas, ya que un 50-60 % de los niños dejarán de ser alérgicos a los 6-8 años de forma espontánea. En los casos de mayor gravedad, lo más probable es que se trate de una alergia persistente.

La baza de la inmunoterapia

En los últimos años se han desarrollado nuevas estrategias terapéuticas para reducir el riesgo de reacción y reintroducir activamente el alimento causante del problema en la dieta de los pacientes. Entre ellas, la inmunoterapia con alimentos es la más consolidada. Según las guías clínicas internacionales, está indicada para alergia persistente a alimentos con poca probabilidad de resolución espontánea.

Consiste en administrar dosis crecientes del alimento con el fin de incrementar la cantidad de leche o huevo que el paciente puede tomar sin padecer reacciones adversas mientras mantiene el tratamiento. Se puede administrar por 4 rutas: la vía oral, que es la más estudiada y utilizada (y en la que nos centraremos), la vía sublingual y las vías subcutánea y epicutánea (a través de la piel). Estas dos últimas solo se han aplicado en el marco de ensayos clínicos.

Aumento progresivo de la dosis de alimento

El tratamiento de inmunoterapia oral (ITO, a partir de ahora) suele empezar con dosis muy bajas y se incrementa progresivamente en un centro sanitario (“fase de inducción”) hasta llegar a la “desensibilización”. Generalmente, se alcanza con 200-250 ml de leche de vaca o un huevo crudo o poco cocinado, dependiendo del tipo de alergia. Esta etapa puede durar desde unos días a varios meses, ya que algunos protocolos programan aumentos de dosis diarias, mientras que otros, más conservadores, pautan las subidas semanalmente o en mayores intervalos de tiempo.




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Una vez que el paciente es capaz de tomar la dosis diana establecida en la fase de inducción, entraría en la “fase de mantenimiento”. Entonces consumirá el alimento en su domicilio a diario o cada 48 horas para poder comer otros productos que contengan leche o huevo, respectivamente. La fase de mantenimiento es crónica, y el paciente deberá consumir el alimento con la asiduidad establecida para seguir beneficiándose de las ventajas de la terapia.

Eficacia probada

En los estudios publicados sobre la inmunoterapia oral con leche de vaca, por ejemplo, el tratamiento demuestra tasas de eficacia muy superiores a las observadas en pacientes que no lo se someten a él (69,6 % frente a 17,5 %).

Otro punto a valorar es que la eficiencia de la ITO está claramente asociada a la gravedad de la alergia. En una investigación realizada en España, dividieron a niños alérgicos a la leche de vaca en tres grupos según ese criterio (bajos, intermedios y altos). Se vio que cuanto mayor severidad de alergia presentaba el paciente, más dificultades experimentaba para obtener ventajas con el tratamiento y sufría más eventos adversos o reacciones alérgicas. Esto sugiere una correlación inversa entre eficacia de la ITO y valores de alergia/sensibilización.

Por otra parte, algunos estudios han utilizado leche horneada (un tipo de bollería) como un primer paso en la ITO, ya que al desnaturalizar algunas proteínas de la leche de vaca, el calor favorecería la seguridad del tratamiento. Aunque los resultados son alentadores, estos trabajos no son suficientemente concluyentes como para recomendarlo con las mismas garantías que la ITO convencional.

A tener en cuenta

Como cualquier tratamiento, la ITO no carece de efectos adversos. Al estar en contacto con el alimento que produce la alergia, se pueden presentar desde reacciones leves como picor de boca o habones en la piel (las más frecuentes), hasta respuestas graves como anafilaxia, que requiere del uso de adrenalina y asistencia en urgencias. Con menor frecuencia pueden aparecer alteraciones del tracto digestivo como esofagitis eosinofílica, que suele desaparecer al retirar el tratamiento.

Debido a que son más frecuentes las reacciones en la fase de inducción, es muy importante que la inmunoterapia se realice siempre en hospitales o centros médicos con personal sanitario adecuadamente formado. Y además de las respuestas adversas, es importante considerar que la ITO supone un cambio de rutinas muy exigentes al paciente y la familia, para garantizar que el tratamiento posterior en domicilio se lleve a cabo de manera segura.

En definitiva, la inmunoterapia oral se utiliza desde hace varias décadas y ha demostrado una relación riesgo/beneficio ventajosa, ayudando a mejorar la calidad de vida a los pacientes y familiares. Ante la eventualidad de producirse reacciones adversas graves, es muy importante que la fase de inducción siempre se realice en centros especializados y supervisado por equipo sanitario experto.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. En busca de la ‘desensibilización’: así funciona la inmunoterapia oral en las alergias a los alimentos – https://theconversation.com/en-busca-de-la-desensibilizacion-asi-funciona-la-inmunoterapia-oral-en-las-alergias-a-los-alimentos-270107

Los ultraprocesados: el combustible ignorado de la caries y un gran problema de salud pública en México

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Fernanda Yáñez Acosta, Especialista en Odontopediatría / Doctorado en Ciencias de la Educación., Universidad de Guadalajara

aleksandr talancev/Shutterstock

Desde la infancia escuchamos que los dulces y las golosinas causan caries. Y es cierto: el azúcar es el alimento favorito de las bacterias en nuestra boca. Sin embargo, en la actualidad sabemos de la existencia de otro gran enemigo para la salud de nuestros dientes del que apenas se habla: los alimentos ultraprocesados, que están contribuyendo a la actual epidemia de caries a nivel mundial.

¿Qué son realmente los ultraprocesados?

De acuerdo con la clasificación NOVA, un sistema que agrupa los alimentos por su nivel de procesamiento, los “ultraprocesados” son todos aquellos alimentos que han sufrido, a partir de técnicas industriales, alteraciones en su forma natural.

Estos alimentos tienen un alto contenido en sal, azúcar, grasas saturadas y, además, utilizan aditivos como conservadores, texturizantes, saborizantes y edulcorantes para mejorar sus características y apariencia. Al ser ricos en azúcares, alimentan a las millones de bacterias que forman la placa dental o biopelícula dental, que crecen y convierten nuestros “snacks” favoritos en ácidos muy fuertes. Estos ácidos hacen que el pH disminuya.

El pH funciona como una alarma del diente: cuando este baja de 5.5, la alerta suena. Por debajo de ese nivel crítico, el ácido comienza a disolver los minerales que hacen duros a nuestros dientes, un proceso conocido como desmineralización. Con el esmalte deteriorado, la caries tiene vía libre para desarrollarse.




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Los alimentos pegajosos son más dañinos

No solo importa cuántos ultraprocesados consumimos, sino también con qué frecuencia. Al fin y al cabo, cada vez que comemos estos alimentos se activa el ataque ácido. Además, consumirlos de manera rutinaria en edad infantil desplaza de la dieta opciones más saludables y nutritivas, como los alimentos ricos en fibra, esenciales para una dieta equilibrada y para el mantenimiento de una buena salud bucal.

Otro factor de riesgo a tener en cuenta es el tipo de carbohidrato que se consume: cuanto más pegajosa es la consistencia del alimento, más tiempo permanece en boca. Y eso se lo pone aún más fácil a las bacterias que atacan los dientes.

Entre los factores que disminuyen el riesgo de tener caries destacan la higiene oral con una buena técnica de cepillado y uso de hilo dental, que la saliva tenga una buena capacidad protectora y que los dientes se encuentren sanos y fuertes. Además, de una dieta sana y libre de alimentos ultraprocesados. Una manzana, por ejemplo, resulta mucho más saludable ya que, aparte de ser un alimento natural, limpia los dientes por el tipo de consistencia que la caracteriza, a diferencia de una galleta, cuya consistencia pegajosa se adhiere al diente y mantiene un pH ácido por más tiempo.




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El maíz y las legumbres, desplazados

Investigaciones en países como en Brasil y Estados Unidos han identificado que los niños con mayor consumo de ultraprocesados muestran una prevalencia más alta de caries y una menor calidad en la dieta.

En México, durante revisiones médicas realizadas en escuelas de educación básica, se detectó que el 59 % de los niños y niñas presentan caries, lo que evidencia la magnitud del problema. El consumo creciente de alimentos ultraprocesados en el país tiene profundas consecuencias en los ámbitos social, cultural y económico, especialmente entre las poblaciones más vulnerables.

El aumento de la ingesta de estos alimentos en comunidades indígenas, rurales y de bajos recursos se ha convertido en una señal de debilidad económica y desigualdad social. Por un lado, su consumo excesivo desplaza la dieta tradicional mexicana (basada en alimentos naturales como maíz, legumbres, frutas y verduras), lo que supone una pérdida de las raíces alimentarias.

Además, la inserción de la mujer en el sector laboral ha modificado la dinámica familiar, llevando a un mayor consumo de estos productos, ya que son percibidos como fáciles y rápidos de obtener.

Lo más preocupante es que, más allá de la salud bucal, el consumo frecuente de ultraprocesados desde temprana edad incrementa el peso y el desarrollo de enfermedades crónico-degenerativas, como la hipertensión y la diabetes, tercera causa de muerte en México.

Para colmo, el cambio en los hábitos alimenticios impacta directamente el presupuesto familiar y el gasto público en salud. Entre 2006 y 2022, el gasto de las familias mexicanas en alimentos ultraprocesados creció un 20.5 %,, mientras que el gasto en alimentos no procesados apenas subió un 0.5 %. Este aumento no hace más que agravar la pobreza.

Aumentan la obesidad y la diabetes

Estos cambios en los hábitos de consumo se traduce, además, en un costo en enfermedades. Como ya adelantábamos, el consumo de ultraprocesados está ligado al aumento de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y, por supuesto, caries. Y el manejo de estas condiciones representa un fuerte gasto económico en cuidados, atención y tratamientos, afectando tanto a las familias como al sector sanitario. Sin duda, la prevención de la enfermedad es más barata que atenderla.

El consumo de alimentos ultraprocesados es un problema multifacético que puede traducirse un desplazamiento cultural alimentario, un aumento en el gasto familiar que contribuye a la pobreza en poblaciones vulnerables y un incremento en los problemas de salud que exigen altos costos de atención. Revertir esta epidemia es una necesidad urgente.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Los ultraprocesados: el combustible ignorado de la caries y un gran problema de salud pública en México – https://theconversation.com/los-ultraprocesados-el-combustible-ignorado-de-la-caries-y-un-gran-problema-de-salud-publica-en-mexico-270018

¿Por qué cuando subimos una montaña hace más frío?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ibai Ieltxu Rico Lozano, Profesor en el Grado en Geografía y Ordenación del Territorio de la EHU / Glaciólogo / Guía de Montaña UIAGM, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Cuanto más subimos, más cerca del Sol estamos. Entonces, ¿por qué hace más frío? Peter Fitzpatrick / Unsplash., CC BY

Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curiosos de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com


Pregunta formulada por el curso de 3º de la ESO de Aranzadi Ikastola. Bergara (Gipuzkoa)


Imagínate que estás escalando una montaña en el Himalaya. Si miras hacia abajo, a lo lejos, ves frondosos bosques; mientras que si miras hacia arriba, ves cada ves más nieve y más glaciares. Cuanto más asciendes, más notas cómo baja la temperatura. ¿Te ha pasado alguna vez? Tal vez te has dado cuenta de que ocurre incluso en verano y en días soleados…

A primera vista puede parecer extraño: al subir, estamos ligeramente más cerca del Sol, así que ¿no debería hacer más calor? Sin embargo, la realidad es justo la contraria. Para entender por qué, necesitamos conocer mejor cómo se calienta la atmósfera, qué es la presión del aire y cómo se comportan los gases.

¿Cómo se calienta el aire realmente?

Empecemos descartando una idea muy común. Aunque al subir una montaña nos alejamos del centro de la Tierra, la diferencia de distancia al Sol es mínima. La Tierra está a unos 150 millones de kilómetros del Sol, y una montaña de varios kilómetros de altura no cambia nada a esa escala. Por tanto, el descenso de temperatura no se debe a estar “más lejos” o “más cerca” del Sol.

Otra clave fundamental es entender que el aire no se calienta directamente por el Sol. La radiación solar atraviesa la atmósfera casi sin calentarla y llega hasta el suelo. El suelo absorbe esa energía y luego la emite en forma de calor (radiación infrarroja), haciendo que suba la temperatura del aire que está en contacto con él.
Por eso, el aire más caliente suele encontrarse cerca de la superficie terrestre y no en las capas altas de la atmósfera.

La presión atmosférica y la densidad

La atmósfera es una mezcla de gases que tienen masa y, por tanto, peso. A nivel del mar, el aire soporta el peso de toda la columna de aire que tiene encima, lo que produce una alta presión atmosférica.
A medida que subimos en altitud, hay menos aire por encima, así que la presión disminuye. Esto hace que el aire sea menos denso, es decir, que sus moléculas estén más separadas.

Y resulta que la densidad del aire es clave para la temperatura. Cuando las moléculas de un gas están más juntas, chocan más entre sí y pueden transferir mejor la energía térmica. En cambio, cuando están más separadas, almacenan menos energía térmica.

El enfriamiento adiabático

Hemos visto, entonces, que cuando una masa de aire asciende, la presión externa disminuye. Como consecuencia, el aire se expande. Al expandirse, el gas realiza trabajo (empuja el aire que lo rodea) y utiliza parte de su energía interna para ello. El resultado es una disminución de la temperatura, incluso, aunque no se pierda calor hacia el exterior. Este proceso se llama enfriamiento adiabático y es uno de los mecanismos más importantes de la meteorología.

En términos aproximados, cuando el aire asciende sin intercambiar calor con el entorno y si que se produzca condensación, su temperatura desciende unos 9,8 °C por cada 1 000 metros (es lo que se llama gradiente adiabático seco).

Sin embargo, en la atmósfera real, lo habitual es que, durante el proceso de ascenso, se condense parte del vapor de agua que existe. En este caso, el descenso medio es de unos 6,5 °C por cada 1 000 metros, lo que se conoce como gradiente térmico vertical.

Menos efecto “manta” en altura

El aire actúa como un aislante térmico. Cuanto más denso es, mejor retiene el calor. En las zonas bajas, la atmósfera funciona como una especie de manta que impide que el calor del suelo se escape rápidamente al espacio.

En las montañas, al haber menos aire, este efecto es mucho menor. El calor se pierde con mayor facilidad, especialmente, durante la noche. Esto explica por qué las temperaturas nocturnas en alta montaña pueden ser extremadamente bajas.

El papel del suelo, la nieve y el viento

El tipo de superficie también influye. En las montañas, es frecuente encontrar roca desnuda, suelos pobres o nieve. La nieve tiene un alto albedo –medida de la capacidad de una superficie para reflejar la radiación solar–. Es decir, refleja gran parte de la radiación solar que recibe. Así, al reflejar más energía y absorber menos, el suelo se calienta poco y transmite menos calor al aire.

Por otro lado, en altura, suele haber más viento debido a las diferencias de presión y a la ausencia de obstáculos. El viento no reduce la temperatura real del aire, pero sí aumenta la pérdida de calor del cuerpo humano al eliminar la capa de aire caliente que rodea la piel. Esto provoca una sensación térmica de frío mayor, aunque los grados sean los mismos.

¿Existen excepciones?

Sí. En algunas situaciones se produce una inversión térmica, en la que el aire frío queda atrapado en los valles y el aire más cálido se sitúa por encima. En estos casos, puede hacer más frío abajo que en lo alto de la montaña. Sin embargo, estas situaciones son temporales y no cambian la regla general.

Lo habitual es que haga más frío al subir una montaña y, como hemos visto, esto ocurre porque la atmósfera se comporta de forma diferente con la altura: la presión disminuye, el aire se expande y se enfría, hay menos capacidad para retener calor y el suelo aporta menos energía térmica. Un excelente ejemplo de cómo las leyes de la física y la química influyen directamente en nuestra vida cotidiana.


La Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco colabora en la sección The Conversation Júnior.


The Conversation

Ibai Ieltxu Rico Lozano no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué cuando subimos una montaña hace más frío? – https://theconversation.com/por-que-cuando-subimos-una-montana-hace-mas-frio-273527