¿Por qué nos hace gracia un rótulo? Pantomima Full y el arte del paratexto

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Javier Soto Zaragoza, Profesor de Literatura Española, Universidad de Almería

Captura del _sketch_ de Pantomima Full sobre los periodistas. Pantomima Full/YouTube

Subieron el primer vídeo a su canal de YouTube hace casi diez años y, desde entonces, el dúo Pantomima Full se ha granjeado un éxito más que considerable. Lo integran los cómicos Rober Bodegas y Alberto Casado, quienes, aunque recientemente han desarrollado espectáculos en directo o la serie Entrepreneurs (2025), se hicieron muy populares por sus sketches humorísticos.

Aseguran en su propia web que en esos breves vídeos retratan “perfiles, costumbres y modas de la sociedad actual y de la gente que habita las ciudades y te viene a dar la chapa con mierdas a las que se han enganchado”. Bodegas y Casado se autodefinen bien y con gracia, pero la realidad es más profunda.

Suelen construir personajes muy definidos por una combinación de vestuario, gestos, muletillas y forma de hablar, de modo que cada vídeo funciona casi como una miniatura social, lo que en literatura llamamos “cuadro de costumbres”. Y ellos lo hacen con un humor tan satírico como certero.

Reírse del vecino (y también de uno mismo)

Una de las razones del éxito de estos sketches está en las dianas a las que apuntan. En sus cuadros de costumbres introducen tipos urbanos reconocidos por todos: el opositor, el que juega al pádel, el crossfitero, el tiktoker, el ofendidito, el divorciado, etc. Y consiguen que nos riamos de ellos, aunque también nos identifiquemos dolorosamente con los personajes que representan.

Ese blanco al que apuntan es casi siempre un estereotipo; es decir, un personaje predecible, marcado por una serie de rasgos repetidos y conocidos. Como el opositor que vive encerrado, el aficionado al pádel que se hace el entendido o el divorciado que trata de vivir una nueva juventud.

Una vez elegido el estereotipo, los Pantomima exageran esos rasgos que lo identifican, por lo que a menudo queda al descubierto una actitud impostada, que es la que genera risa. Así, para retratar a un outsider medio bohemio y cultureta, le hacen decir que no tiene televisión ni redes sociales, que no sabe a qué se dedica Rosalía ni quién es Messi, o que prefiere ir a la filmoteca antes que ver las películas actuales.

Vídeo “Outsider”. YouTube (30/11/2018)

Sin embargo, su humor no debe solo verse y escucharse en estos personajes estereotipados; también debe leerse. La parte más original de su propuesta, y la otra razón de su éxito humorístico, son los comentarios que acompañan a las imágenes.

Un recurso paratextual

El teórico francés Gérard Genette planteó en Palimpsestos (1982) y Umbrales (1987) el concepto de la “paratextualidad”. Como parte de una teoría mayor sobre las relaciones entre los textos, Genette concibió el paratexto para designar todo aquello que forma parte de un texto y lo “rodea”, pero que no es el texto en sí. Es decir, elementos como el título de un libro, un prólogo, las notas al pie, las ilustraciones, la portada, etc.

Genette no contempló el uso del paratexto como un recurso humorístico. Y es muy probable que la mayoría de quienes ven los sketches de Pantomima Full no sepan que existe ni a qué se refiere. Pero es también indiscutible que el dúo cómico ha hecho de este recurso una firma, y que la gente se ríe con él.

En sus vídeos hay dos niveles textuales básicos: lo que los personajes dicen y lo que, de tanto en tanto, aparece escrito en un letrero de unas pocas palabras. Esos rótulos no siguen el discurso del personaje, sino que lo comentan. Y la información que añaden es siempre sarcástica.

Por ejemplo, cuando parodian al estereotipo del “hombre performativo”, el personaje dice en tono serio y reflexivo “me he dado cuenta de que solo había leído a hombres y estoy intentando cambiarlo”. Inmediatamente después se le puede ver leyendo a Gloria Fuertes, junto con un texto sobreimpresionado en la pantalla que da a entender que todo es una pose para ligar.

Fotograma del vídeo en el que un hombre lee un libro de Gloria Fuertes mientras sobre la imagen se dice 'se deconstruye si es lo que te pone'.
Fotograma del vídeo ‘Hombre performativo’ de Pantomima Full.
YouTube

Además, con frecuencia esos letreros hacen humor por duplicado. Primero, comentando con malicia la actitud del personaje. Y segundo, incorporando algún juego de palabras. Es más sencillo comprenderlos que explicarlos, y más teniendo en cuenta que diseccionar un chiste le hace a menudo perder la gracia.

Pero valga como rápido ejemplo el vídeo “Famoso con novela”. En él, un escritor sin aparente calidad literaria “da la turra” con la manida metáfora de que cada libro es una puerta que lleva a un sitio diferente. El rótulo posterior desacredita a este escritor, y no puede tener más mordiente: “artura pereza verte”, en clara reminiscencia sonora y escrita del nombre de Arturo Pérez-Reverte, conocido “aleccionador”.

Estos ejemplos y otros cientos que podrían haberse puesto revelan que, en efecto, los Pantomima Full hacen humor a través del paratexto de sus sketches. No se trata solo de lo que el personaje dice o hace, sino también de lo que aparece escrito y lo comenta desde fuera: un letrero breve que remata, corrige o desmiente la escena y obliga a leerla con otra capa de sentido.

En su _sketch_ sobre cocineros, el protagonista dice '¿Sabes cuál es el plato que más me emociona? Las lentejas de mi abuela'. Después sale el texto que añade 'PUES HAZLAS'.
En su sketch sobre cocineros, el protagonista dice ‘¿Sabes cuál es el plato que más me emociona? Las lentejas de mi abuela’.
Pantomima Full/YouTube

Ahí está la gracia: la imagen y el texto no coinciden del todo, y de esa disonancia nace buena parte del efecto cómico.

Una teoría literaria para todos

Analizar los usos humorísticos del paratexto en Pantomima Full no sirve solo para comprender mejor sus sketches; también permite una reflexión más general. Este caso ejemplifica muy bien cómo la Teoría de la Literatura no es una disciplina extraña encerrada en las universidades y destinada solo a sesudas y complicadas reflexiones literarias. Es también un instrumento útil para comprender los productos culturales con los que convivimos a diario.


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The Conversation

Javier Soto Zaragoza no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué nos hace gracia un rótulo? Pantomima Full y el arte del paratexto – https://theconversation.com/por-que-nos-hace-gracia-un-rotulo-pantomima-full-y-el-arte-del-paratexto-282112

Ricardo Piñero, filósofo: “Somos yonquis de lo extraordinario”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lorena Sánchez, Responsable de Eventos. Editora de Ciencia y Tecnología, The Conversation

El filósofo Ricardo Piñero y el cráneo de René Descartes que se exhibe en el Museo del Hombre en París (Musée de l’Homme), Manuel Castell, CC BY

“A veces pongo en clase de Antropología, a los alumnos de ciencias, la fotografía del cráneo de Descartes”. Así comienza Ricardo Piñero (Pamplona, 1961) a pensar en voz alta sobre una pregunta que de antemano sabemos no va a tener respuesta: ¿qué es un ser humano?

Piñero es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad de Navarra, y una rara avis en múltiples dimensiones; por ejemplo, es un filósofo optimista en tiempos apocalípticos. Parece pertenecer a una tradición intelectual en vías de extinción: la del humanista que cree que la belleza, la conversación y la duda pueden ordenar la experiencia humana sin cinismo. Caballero de inevitable pajarita de lazo y habitante de un pequeño pueblo de Navarra con 50 vecinos y un bosque, donde, dice, “he vuelto a recordar lo que es el ser humano, se me había olvidado”.

El filósofo participará el 17 de julio en el curso La aventura de divulgar ciencia en español, organizado por The Conversation en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), junto a la Universidad de Navarra y las fundaciones Lilly y Areces, bajo el lema Lo humano, primero. Pero antes de emprender viaje a la aventura, conviene saber de qué hablamos cuando hablamos de humanos.

¿Por qué enseña el cráneo de Descartes a sus alumnos?

Mi interés es mostrar a los de ciencias que ese cráneo no es especialmente extraordinario. Visto así, Descartes era un tío normal. A partir de ahí podemos estar de acuerdo en que el ser humano es algo más que su cerebro.

Un tío normal, Descartes. ¿Podría estar de acuerdo también en que lo normal es lo raro?

Esta frase es muy auténtica. A veces somos yonquis de lo extraordinario, pensando que lo atractivo son los rayos y las centellas. Pero si te das cuenta, cada día pasan cosas extremadamente relevantes y muy atractivas en lo cotidiano. La normalidad es realmente lo extraordinario, porque tiene una fecundidad cotidiana que te sobrepasa.

En estos días de tormentas, yo voy fotografiando charcos, me parece alucinante la diversidad biológica e iconográfica que tienen. Los charcos son una metáfora de mi vida, de la vida de las personas.

No sé si me gusta que elija un charco como metáfora de mi vida…

Lo elijo porque la vida, como un charco, es algo que tú no manejas, no es muy controlable. Además, son algo que despreciamos y, sin embargo, reflejan cosas chulísimas: los edificios, los árboles, las hojas… sin olvidar la abundante vida que se genera. Sobre nosotros mismos, tendemos a juzgarnos con mucha severidad por las cosas que no hemos logrado. Sin embargo, en perspectiva, tu vida es mucho más interesante que eso, mucho más fecunda.

Los biólogos han logrado consensuar (más o menos) una definición de lo que es vida. ¿Qué hay de los filósofos? ¿Tienen ustedes una definición sobre lo que es un ser humano?

Llevamos esta pregunta a rastras desde que se fundó la filosofía.

La primera preocupación no fue el ser humano, sino el mundo. Y esa primera filosofía era más abierta que la que luego se hizo. Pero inmediatamente después, a propósito del saber sobre el mundo, comenzó un saber sobre el ser humano. Entonces, las formulaciones empezaron a tener calado con Platón, que lo definía como “un alma caída en un cuerpo”. Luego, Aristóteles tira por tierra a su maestro, nos despoja del alma y dice: “El ser humano es un animal más”. Esto que dice Aristóteles nos sitúa muy bien en el hecho de reconocer nuestra animalidad.

Animales… pero racionales, ¿no?

Sí, pero no solo racionales, somos otras muchas cosas. Como prueba práctica, si examinamos lo que hemos hecho al cabo del día, el 90 % de las decisiones tomadas no son racionales, ni siquiera comportamientos mínimamente razonables.

¿Qué puede haber más que la razón para diferenciarnos de la IA?

Hay otras dimensiones humanas más constitutivas que la mera racionalidad. En primer lugar, me interesa mucho destacar que somos cuerpo, y conocer cómo funciona, pero también me interesa mucho que veamos en nosotros algo que no es bioquímica. Me interesa la capacidad simbólica y la libertad, dimensiones que son tremendamente constitutivas y que se nos escapan entre las manos cuando hablamos de mera racionalidad o mera biología. No es posible, por ejemplo, explicar la libertad desde el punto de vista biológico, ni siquiera desde el punto de vista racional, ni desde la filosofía. Somos mucho, muchísimo más que razón.

¿Qué significa exactamente ese “más”? ¿Es compatible con una visión materialista del ser humano? ¿Está defendiendo una noción espiritual? ¿Cómo dialoga eso con las neurociencias contemporáneas?

Cuando surgió la neuroestética, como posibilidad de ver en el cerebro qué es la belleza, parecía una panacea. Por fin íbamos a saber qué es lo bello. Pero precisamente nos ha enseñado que tú no controlas nada, sino que milisegundos antes de que tomes decisiones más o menos conscientes, en tu cuerpo y en tu alma ya están pasando cosas. Lo mismo ocurrió cuando desciframos el código genético humano. En los años 90 aparecía en los titulares de las revistas científicas con la promesa de haber desentrañado el código de la humanidad. Para mí, esa fotografía de nuestro ADN me parece un cuadro de Mondrian. Vemos el genoma perfectamente dibujado, con sus colorines, pero el ser humano no es solo eso, es mucho más. Con las herramientas que tenemos, cada vez más finas, vamos abriendo más puertas. Y a mí me parece una cosa muy interesante considerar que el ser humano es un ser abierto. Igual que me parece muy interesante que no cerremos los discursos bajo ninguna “línea roja”.

Lo sagrado. Usted señala que Cuadrado negro sobre fondo blanco, de Malévich, es lo mejor que ha hecho el ser humano. ¿Ve lo sagrado dentro de la abstracción en arte?

El Cuadrado negro es una pintura icónica del pintor ucraniano Kazimir Malévich. Hizo al menos cinco versiones. La que se cree última está en el Museo del Hermitage, en San Petersburgo. La de está imagen se encuentra en la Galería Tretiakov, en Moscú.
Wikimedia commons, CC BY

Sí, ese cuadro es para mí de lo mejor que ha hecho el ser humano. Hay un gran parecido de esta obra con uno de esos mapamundis del siglo XVI, en los que ponía: “A partir de este límite hay dragones” (hic sunt dracones). Este cuadro es la vida, la muerte, la luz, la oscuridad, pero también más cosas: es un icono, y un icono no es solo algo que te enseña algo sagrado, es en sí algo sagrado. Yo, que soy un señor medievalista dedicado a bestiarios del siglo XI, puedo decir que fui abducido por Cuadrado negro sobre fondo blanco en el Hermitage como si cayera en un agujero negro.

Malévich quiere recuperar en lo profano un escenario sagrado. Y a mí eso me parece impresionante porque lo hace de una manera simple. Hasta aquí lo profano y aquí lo sagrado.

Yo vivo en ese gozne, en esa intersección, entre lo sagrado y lo profano.

La IA no duda nunca

La incertidumbre es una gran amiga de la filosofía. Nos vacuna constantemente contra la soberbia intelectual. Cuando uno piensa en dudas a lo mejor llega a su cabeza Descartes, ya que hemos comenzado con su cráneo. Pero claro, Descartes duda para dejar de dudar; sin embargo, los escépticos dudan para seguir dudando.

Hay una cita muy filosófica, aunque poco académica, en la canción “El cromosoma” de Javier Krahe: “Es preferible vivir con una duda que con un mal axioma”.

Pero, ¿cuál es el propósito de la duda, para qué nos sirve?

La duda sirve para intentar arañar alguna evidencia. Y digo arañar, no ya siquiera acariciar, que sería fantástico.

A mí no me importa vivir patinando, por dos razones: una, porque de salida creo que efectivamente eso del conocimiento de la verdad es posible.

¿En serio? Tengo que pararle aquí: ¿esto no es nostalgia metafísica? ¿Es posible encontrar la verdad?

Sí, lo que no hay es prisa. No hay un plazo para establecer: “esto a lo que hemos llegado es la verdad”. Pero yo creo que los humanos sí tenemos capacidad para descubrir la verdad.

¿Necesitamos a otros para entender quiénes somos?

Ser corregidos por otros es una clave antropológica de primera necesidad. A veces uno piensa que lo primordial para el ser humano es la nutrición y la reproducción, pero ser corregido por otro está al mismo nivel de necesidad básica.

Yo hago una tríada muy sencilla: somos por otros, somos con otros y somos para otros. Aprendes a ser persona con otros. Y no terminas de ser quien eres si no eres para otros. En la soledad, no eres nadie.

¿Ahí entra la generosidad como un rasgo inequívoco de nuestra especie?

Claro. No vivimos en la cresta de una ola que nos lleva a la hecatombe, no, no. Tenemos una gran capacidad de disfrutar de aquello que conocemos, de aplicarlo, compartirlo, y eso es también desde el punto de vista antropológico, una suerte. Los humanos tenemos algo que, entre comillas, va contra nuestra propia seguridad, que es compartir, la generosidad, la magnanimidad. Y eso nos hace una especie muy valiosa y exitosa.

Es incorregiblemente optimista

Sí. Creo en la potencialidad del ser humano y eso me convierte un poco en optimista. Somos seres muy, muy jugosos.

¿Qué amenaza hoy esa idea magnánima de lo humano?

Una de las cosas que están destruyendo al ser humano es pensar que no tiene límite. Algo que nos perfila de verdad es la conciencia de que somos finitos, limitados, muy limitaditos. No sé si lo humano debe estar lo primero, como propone The Conversation en el curso de la UIMP, pero sí en el centro. A nadie le parece extraño hoy querer recuperar el valor de la naturaleza. Uno se plantea el valor de algo cuando nota riesgo de debilidades o de enfermedades o de carencias severas. Y efectivamente, yo creo que el ser humano tiene que estar en el centro porque, en el momento actual, determinadas cosas que son estructurales están siendo aniquiladas. Debemos recuperar de alguna manera el valor que tiene lo humano.

Hasta aquí, parecemos una especie adorable. Sin embargo: brutalidad, asesinato, conspiraciones, guerra, celos… La lista negra no tiene fin.

Cuando uno entiende antropológicamente la relevancia que tiene el ser humano, se da cuenta de que somos muchas cosas en uno. Incluso aquello que te hace ser peor, eres tú. Y casi todo depende de la medida. La racionalidad en su medida es algo excelentemente valioso; fuera de su medida puede ser patológico. Nuestra capacidad sensorial y nuestra capacidad de tener sentimientos han hecho de nosotros lo que somos. Sin embargo, si tú te pones en modo meramente emotivista, tu vida se convierte en un desastre. Es decir, todo aquello que nos constituye tiene una medida, y el problema es perderla.

¿Los humanos mentimos más que ChatGPT?

La mentira es un temazo, siempre lo fue. La mentira es algo que alguien sabe que es falso y lo quiere colar como verdadero. Es querer dar gato por liebre intencionalmente.

A día de hoy vivimos un mal que vio venir perfectamente Nietzsche, y es confundir los hechos con las interpretaciones. Los humanos no siempre somos buscadores de la verdad, ni vírgenes vestales ni ángeles alados. La desinformación es una herramienta que siempre se ha empleado desde el punto de vista social, político y económico, en la Edad Antigua, en la Edad Media, siempre.

Ahora hay una diferencia de grado. Cuando el sheriff de Nottingham ponía un bando en el bosque tildando a Robin Hood de malhechor, llegaba a muy poca gente; primero, porque muchos no sabían leer. A día de hoy tenemos la tecnología. Esto es lo que ha cambiado básicamente. No los problemas, sino la dimensión de los problemas. La diferencia entre un bando puesto por el sheriff de Nottingham en una plaza y un tuit es numéricamente grande, pero sustancialmente es muy poca.

¿El ser humano sigue siendo entonces una pregunta abierta?

Y me interesa muchísimo que sea así.

Permítame terminar con una pregunta un tanto privada: ¿por qué lleva pajarita?

Porque las corbatas me quedan larguísimas (ríe). Pero además me gustan las pajaritas de lazo por una razón muy sencilla: nunca salen igual y tienen un punto de imperfección, como el moño que lleva mi mujer, o la coleta que usted lleva puesta. Nunca son iguales. Un síntoma de la irrepetibilidad de la vida humana.

The Conversation

ref. Ricardo Piñero, filósofo: “Somos yonquis de lo extraordinario” – https://theconversation.com/ricardo-pinero-filosofo-somos-yonquis-de-lo-extraordinario-282071

El petróleo por las nubes: ¿están los países mejor preparados para afrontar precios de tres dígitos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ulf Thoene, PhD, Profesor Asociado de Ética Empresarial y Organizacional, Negocios Internacionales y Geopolítica, Universidad de La Sabana

Pavel Mikheyev/Shutterstock

Por primera vez en más de una década, los mercados energéticos mundiales atraviesan un período sostenido de alza de los precios del petróleo, impulsado por el estallido de la guerra entre Estados Unidos-Israel e Irán.

Tras el inicio de las hostilidades, a finales de febrero de 2026, el crudo de referencia internacional Brent subió drásticamente, superando brevemente el umbral de 120 dólares por barril, para entrar luego en un período de retrocesos y volatilidad.

Si bien durante la recuperación pospandémica de 2022 el mundo experimentó un breve repunte de los precios del petróleo, la crisis actual se hace eco de un momento más alejado en el tiempo, pero también marcado por problemas estructurales de suministro.

Revueltas en el mundo árabe

Entre 2011 y 2014, la Primavera Árabe desató disturbios civiles localizados e interrupciones en la producción en países como Libia y Siria, mientras que las sanciones internacionales limitaron la producción de Irán. Estas dinámicas mantuvieron los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril durante períodos prolongados.

Las implicaciones macroeconómicas fueron severas: los elevados costes de los combustibles actuaron como un impuesto regresivo sobre el consumo que redujo significativamente los márgenes de beneficio de las empresas –particularmente en los sectores de transporte y manufactura– y, finalmente, desaceleraron el crecimiento económico global.

Sin embargo, estas similitudes superficiales en los precios ocultan profundas diferencias en la mecánica de la crisis de entonces y la de ahora. La distinción más crítica radica en el estado de la infraestructura global y el comercio marítimo. Durante el choque de 2011-2014, las rutas marítimas mundiales permanecieron completamente operativas. En cambio, en la crisis de 2026 el estrecho de Ormuz ha estado cerrado desde finales de febrero.

Ataque a las instalaciones petroleras

El uso de la fuerza militar ha provocado la destrucción física de instalaciones de petróleo y gas altamente complejas, incluidas refinerías de gas natural y plantas de producción de gas natural licuado (GNL). Esta destrucción altera profundamente el panorama de la oferta, transformando un riesgo geopolítico temporal en una escasez física real a largo plazo. Además, en esta nueva era de guerra con drones, controlar los mares y los puntos de estrangulamiento del comercio global se ha vuelto prácticamente imposible.

Otra característica definitoria del episodio actual es la desconexión sin precedentes entre el petróleo físico y la especulación financiera. El mercado global de futuros está cada vez más dominado por los barriles de papel, cuya oferta es perfectamente elástica y altamente sensible al sentimiento de los mercados.




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El precio del petróleo que muestran los mercados financieros no es el que pagan las refinerías


En la era moderna, las redes ejercen un impacto en la información y de ello no escapan los precios del petróleo y la volatilidad del mercado. Las publicaciones no verificadas y los rumores políticos que se propagan rápidamente amplifican las oscilaciones del mercado.

Así, los operadores de futuros pueden estar negociando con escaso conocimiento de los suministros físicos reales de hidrocarburos. Por ejemplo, una reciente y fuerte caída intradiaria en los precios de los futuros parecía completamente injustificada por los fundamentos físicos y, en cambio, se explicaba como pura manipulación del mercado, desencadenada por anuncios en redes sociales.

Crisis de suministros

Las implicaciones económicas secundarias de la crisis de 2026 son mucho más amplias que las de 15 años atrás. Hace más de una década, los elevados precios de la energía, básicamente, alimentaban la inflación general y provocaban un crecimiento más lento. Aunque los costes de los fertilizantes aumentaron (de forma gradual), la siembra de cultivos no enfrentó una amenaza estructural. Hoy, el bloqueo de Ormuz está paralizando a nivel mundial tanto las cadenas de suministro de hidrocarburos como las agrícolas y las tecnológicas.

Esta crisis está afectando a la producción de fertilizantes a base de nitrógeno justo cuando comienza la temporada de cultivos, y el aumento en los precios amenaza directamente al suministro mundial de alimentos. Simultáneamente, se ha visto restringido el abastecimiento mundial de helio, del cual la región del Golfo es un productor importante, un elemento crítico para enfriar los equipos utilizados en la industria global de semiconductores.

¿Preparados para la crisis?

En algunos aspectos, los países están ahora mejor preparados que 15 años atrás para afrontar precios energéticos de tres dígitos. La capacidad institucional de respuesta ha mejorado, las reservas estratégicas de petróleo son significativamente mayores y están mejor coordinadas que décadas atrás. De hecho, para inyectar liquidez al mercado petrolero, la Agencia Internacional de la Energía llevó a cabo recientemente la mayor liberación coordinada de emergencia en la historia. Es difícil imaginar que, pasada esta crisis, las naciones importadoras de petróleo no se vuelvan mucho más proactivas en la planificación y gestión de sus reservas estratégicas nacionales.

Sin embargo, persisten profundos límites a esta preparación. Las reservas estratégicas nacionales son finitas y las vulnerabilidades en las cadenas de suministro de alimentos y tecnología revelan brechas críticas en la preparación mundial para situaciones de crisis.

Un asunto de seguridad nacional

Este choque energético llega en un momento geopolítico decisivo. Estamos presenciando el desmantelamiento activo del comercio globalizado, y el mundo se está dando cuenta de que la seguridad energética es sinónimo de seguridad nacional.

La guerra en curso está siendo extremadamente costosa, tanto en términos monetarios como de reputación, y amenaza con alterar permanentemente el equilibrio de poder en Oriente Medio. Esta dinámica crea un piso estructural para la subida de los precios de los hidrocarburos.

La era de la energía barata y de fácil acceso probablemente esté llegando a su fin y tratar la seguridad energética como una prioridad estratégica permanente, en lugar de un problema cíclico, resultará esencial en los próximos meses y años.

The Conversation

Ulf Thoene, PhD no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El petróleo por las nubes: ¿están los países mejor preparados para afrontar precios de tres dígitos? – https://theconversation.com/el-petroleo-por-las-nubes-estan-los-paises-mejor-preparados-para-afrontar-precios-de-tres-digitos-281080

Qué se sabe del hantavirus Andes en seis preguntas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alonso Sánchez-Migallón Naranjo, Responsable del Sistema de Vigilancia de Enfermedades Transmisibles de la Región de Murcia (SIVIET-RM), Consejería de Salud de Murcia

Jack_the_sparow/Shutterstock

Un grupo de expertos en epidemiología y salud pública despejan las dudas sobre el patógeno que ha sembrado la inquietud en todo el mundo a la luz de las evidencias disponibles.

1. ¿En qué se diferencia de otros hantavirus?

Los hantavirus son virus conocidos que se transmiten desde animales a personas (zoonosis), alojados de forma natural y asintomática en roedores, insectívoros y murciélagos (reservorios).

En Europa y Asia pueden causar fiebre hemorrágica con afectación renal y tienen una letalidad moderada. En América, sin embargo, pueden afectar a los pulmones y el corazón: es lo que se conoce como síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH), con una mortalidad que oscila entre el 35 y el 50 %, aunque las cifras dependen de los programas de vigilancia y acceso a atención médica temprana.

Entre los distintos hantavirus de América, la variedad Andes –endémica de la región patagónico-andina de Argentina y Chile– es un excepción: se trata del único para el que se ha demostrado la transmisión de persona a persona, aunque es poco frecuente. Su reservorio principal es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), un roedor que no existe fuera de Sudamérica.

2. ¿Cómo se transmite?

La forma más común de infección tiene lugar por inhalación de aerosoles procedentes de las heces, orina o saliva secas de roedores infectados. Esto sucede, normalmente, al limpiar espacios cerrados sin ventilar, realizar actividades agrícolas o forestales o acampar en zonas endémicas de la Patagonia. No se transmite por picaduras de insectos.

Como decíamos, el virus Andes puede contagiarse de persona a persona, y lo hace a través del contacto directo y prolongado con las secreciones de un individuo enfermo: saliva, líquido gingival o semen. El ARN viral se ha detectado en estas secreciones hasta meses después de la recuperación clínica.

Aunque no se propaga por el aire, como el sarampión o el SARS-CoV-2, se han descrito casos en los que la transmisión se produjo, probablemente, mediante inhalación de gotículas o aerosoles provenientes de personas enfermas. La transmisión nosocomial –entre personal sanitario y paciente– está documentada, lo que hace imprescindible el uso de equipos de protección individual (EPI) en el entorno clínico.

El brote de Epuyén (Patagonia argentina) de 2018 ilustra este riesgo con precisión: 34 casos confirmados, 11 fallecidos (mortalidad del 32 %) y un análisis genético que mostró una identidad viral del 99,9 % entre todos los afectados, lo que descartó múltiples exposiciones ambientales independientes y confirmó la transmisión interhumana en eventos sociales de alta densidad.

3. ¿Cuáles son los síntomas y qué tratamiento tiene?

Los síntomas suelen comenzar con fiebre, dolor muscular, escalofríos y dolores de cabeza, similares a los de un cuadro de gripe. Las personas infectadas también pueden sufrir náuseas, vómitos, dolor abdominal o diarrea. Esta fase, llamada prodrómica, se prolonga normalmente entre 3 y 6 días.

Posteriormente, los pacientes pueden presentar una dificultad respiratoria que es susceptible de empeorar, produciendo el SCPH.

A día de hoy no existe una terapia antiviral específica ni una vacuna autorizada. El abordaje clínico se basa fundamentalmente en el tratamiento de soporte (enfocado a aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida), clave para aumentar las posibilidades de supervivencia de los enfermos. Por otra parte, estos deben ser atendidos en hospitales especialmente preparados para atender patologías infecciosas de alto riesgo.

Finalmente, el periodo de incubación varía entre 4 días y 42 días, con una mediana de 18 días. Esto explica por qué los casos del MV Hondius emergieron de forma escalonada, lo que complicó la identificación inicial del brote.

4. ¿Qué riesgo real supone este brote para la población general?

Según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), el riesgo para la ciudadanía española y europea es muy bajo por tres razones:

  1. Las medidas de contención ya están activas: aislamiento de casos, vigilancia de contactos y uso de EPI por el personal sanitario.

  2. La transmisión interhumana del virus Andes no es autosostenida fuera de núcleos de contacto muy estrecho: no se han observado brotes comunitarios amplios sin fuente ambiental persistente.

  3. El ratón colilargo, el reservorio natural del patógeno, no existe en Europa. Sin ese huésped, no puede establecerse ni volverse endémico en el continente.

5. ¿Qué medidas hay que tomar desde el punto de vista de salud pública?

La coordinación internacional es especialmente relevante cuando hay varios países implicados, como ocurre en este evento.

Si bien el aislamiento se debe reservar para las personas enfermas, en las primeras fases del brote resulta prudente recomendar cuarentena estricta a las personas que han sido contacto de un caso de hantavirus. Debe realizarse bajo un protocolo coordinado por la Organización Mundial de la Salud, dado que se trata de personas originarias de 23 países diferentes. El periodo de vigilancia de los contactos debería ser de 42 días desde su última exposición (máximo periodo de incubación descrito para esta enfermedad).

Por otra parte, y dado que los síntomas pueden evolucionar de forma rápida a una enfermedad grave, se recomienda una monitorización estrecha de la aparición de esas manifestaciones.

6. ¿Cómo se pueden evitar situaciones similares en el futuro?

Es importante mejorar la investigación y el conocimiento de los problemas de salud que afectan a regiones remotas. El virus Andes, que se conoce desde 1996, ocasiona infecciones y muertes en las regiones endémicas, y el aumento de casos ha sido vinculado al cambio climático. De hecho, antes del brote actual ya se habían diagnosticado casos importados en Europa.

El problema reside en que es un virus relativamente desconocido fuera de la región endémica y que la transmisión interhumana puede verse facilitada en circunstancias especiales, como la de un crucero, que potencian el contacto y retrasan el diagnóstico. El virus Andes merece atención científica y sanitaria sostenida, pero no pánico. Comprender exactamente qué lo hace singular –y qué no– es el primer paso para comunicarlo con responsabilidad.

Ante la aparición de síntomas compatibles (fiebre y/o dolor muscular) tras visitar una zona con riesgo de transmisión, es importante comunicar al personal sanitario que se ha viajado, para facilitar una detección y atención precoz de la enfermedad. Pero la respuesta no puede limitarse a las fronteras del país afectado: organismos como la OMS, el ECDC, el NICD y las autoridades sanitarias nacionales deben actuar de forma coordinada, siguiendo los acuerdos del Reglamento Sanitario Internacional. Esta coordinación es imprescindible tanto para conocer el alcance real de un brote como para evitar su propagación.

Además, la respuesta inmediata no es suficiente si no va acompañada de un fortalecimiento sostenido de los sistemas de salud a nivel global. La cooperación técnica y el apoyo a proyectos de desarrollo internacional son inversiones que refuerzan la capacidad de las comunidades más vulnerables para detectar y afrontar estos problemas antes de que escapen al control local.


Artículo escrito con el asesoramiento de la Sociedad Española de Epidemiología.


The Conversation

Alonso Sánchez-Migallón Naranjo es coordinador del GT de Vigilancia en Salud Pública de la SEE. Posee participaciones en fondos indexados (Americanos, Globales,…)

Ángela Domínguez García es investigadora del proyecto financiado PI24/00692 del Instituto de Salud Carlos III e investigadora col·laboradora de proyectos europeos: Grant Agreement 101233259-SHIELD y 101233394-HEP-HOP. Es miembro del Consell Assessor de Salut Pública de l’Agència de Salut Pública de Catalunya y miembro del Consell Assessor en Vacunacions de l’Agència de Salut Pública de Catalunya. Es Coordinadora del Grupo de Trabajo de Vacunas e Inmunización de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y miembro de la Comisión Asesora de Comunicación de la SEE.

Federico Eduardo Arribas Monzón es miembro de la Sociedad Española de Epidemiologia (SEE). Formo parte del Grupo de trabajo de formacion y empleabilidad de la SEE y miembro de la Comision asesora de comunicación de la SEE. Formo parte del grupo de investigación de Servicios Sanitarios (GRISSA) de Aragón.

Isabel Aguilar Palacio recibe fondos del Instituto de Salud Carlos III y del Gobierno de Aragón para proyectos de investigación y de la Comisión Europea y de la Innovative Health Initiative como experta. Miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

María Isabel Portillo es Investigadora Senior del Instituto de Investigación Sanitaria BioBilzkaia y Secretaria de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Epidemiologia

Maria João Forjaz recibe fondos de investigación del Instituto de Salud Carlos III, en el que es investigadora, através de convocatoria competitivas. Es presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología.

Pello Latasa es vicepresidente de la Sociedad Española de Epidemiología.

Pere Godoy es investigador del CIBERESP y IRBLleida, actualmente IP de los Proyectos PI21/01883 y Project PI18/01751 del Instituto de Salud Carlos III. Es miembro del Consell Assessor en Vacunacions de l’Agència de Salut Pública de Catalunya. Es miembro del Grupo de Trabajo de Vigilancia de la Salud Pública y de Vacunaciones de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y miembro de la Comisión Asesora de Comunicación de la SEE.

ref. Qué se sabe del hantavirus Andes en seis preguntas – https://theconversation.com/que-se-sabe-del-hantavirus-andes-en-seis-preguntas-282613

Brote de hantavirus en un crucero: impacto y reflexión desde la salud pública

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Óscar Zurriaga, Profesor Titular. Dpto. de Medicina Preventiva y Salud Pública (UV). Investigador emérito-Unid. Mixta Investigación Enfermedades Raras FISABIO-UVEG. CIBER Epidemiología y Salud Pública, Universitat de València

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Todo el mundo parece tener una opinión sobre lo que habría que haber hecho y lo que significa el brote de hantavirus del crucero MV Hondius. Los “epidemiólogos de sillón” de la covid-19 han desempolvado su título y están nuevamente en acción.

En contraste, la salud pública aporta información técnica fiable y capacidades contrastadas de gestión poblacional de la situación. También puede contribuir con una reflexión sobre varias de las cuestiones que surgen a raíz de este caso.

¿Qué impacto tiene desde el punto de vista de la salud pública esta situación?

Desde el punto de vista global, estamos ante un brote con implicación en múltiples países:

• Nacionalidades diversas de pasajeros y tripulación

• Escalas del crucero en lugares de diferentes países

• Implicaciones sobre la salud en varios continentes.

Esto justifica la intervención de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Varios países, entre ellos Argentina, punto de partida del crucero, han decidido recientemente abandonar la OMS. En casos como este se pone de manifiesto el papel que juegan tanto una organización internacional como esta como el Reglamento Sanitario Internacional (RSI), en el que se basan las actuaciones que se están realizando. La intervención de España se ha fundamentado, precisamente, en el RSI. Y también en las capacidades técnicas logísticas y sanitarias de nuestro país.

Pero ¿supone esto un incremento del riesgo para España? Hay que recordar que, aunque el riesgo cero para la población no existe, éste se ha evaluado desde el primer momento y ha sido calificado como bajo. El riesgo, con esa calificación, ya está presente, porque entre pasajeros y tripulantes, había 14 personas españolas a bordo. También ha habido implicación de otros españoles como contactos de casos. Hay que añadir, también, que el protocolo preparado para la recepción y remisión a sus países de pasajeros y tripulación se ha elaborado haciendo hincapié en la minimización del riesgo.

¿Y para la población local? Para la población canaria en general, y para la tinerfeña en particular, puede decirse lo mismo que para la española. El director general de la OMS, en la comunicación dirigida específicamente a la población canaria, algo poco habitual, ha recalcado este aspecto.

¿Por qué se ha producido este brote?

La transmisión del hantavirus comienza en los roedores: es una zoonosis. La infección puede producirse al inhalar partículas procedentes de la orina, los excrementos o la saliva de roedores infectados. Pero uno de los hantavirus, el virus Andes, implicado en este brote, puede transmitirse de persona a persona.

Las circunstancias de la infección del caso índice no están confirmadas. Pero parece que estuvo de viaje de observación ornitológica en la Patagonia chilena y argentina, donde el hantavirus y los roedores que pueden transmitirlo están presentes.

Si esto se confirma, estaríamos ante un ejemplo de lo que implica que el turismo se adentre en las áreas donde la fauna no tiene excesivo contacto con las personas y menos con las que no son autóctonas de la región. El ser humano está dejando sin espacio a especies silvestres e incrementando su contacto con ellas. Eso está teniendo cada vez mayores consecuencias para la salud humana y animal.

El impacto en la sociedad

El recuerdo de la pandemia de covid-19 está todavía reciente, y eso se refleja en la atención de los medios ante los riesgos de origen vírico. También han comenzado los bulos y las opiniones generadoras de alarma o desinformación. Conviene hacer un llamamiento a la población para que busque información veraz y contrastada. Y a los profesionales, asistenciales y de salud pública, para que sigan ofreciéndola y formándose en la divulgación científica. Tengamos en cuenta que ofrecer este tipo de información requiere tiempo y la incertidumbre es inherente a la ciencia.

La crispación política y los intereses partidistas han vuelto a estar presentes. A nivel técnico, profesionales de salud pública de administraciones de diferente color político, debaten y llegan a acuerdos. A nivel político, en cambio, parecen resaltarse solo los problemas, reales o no, incrementando la crispación o la confusión. Los decisores políticos tienen la legitimidad democrática de las urnas, pero deberían basar sus actuaciones en las recomendaciones técnicas, teniendo en cuenta también las consideraciones sociales, a las que la salud pública no es ajena.

La solución del problema se está planteando desde la colaboración entre países e instituciones. Este tipo de situaciones no puede afrontarse en solitario por ningún país. Es momento de reivindicar el multilateralismo.

Los turistas con suficientes recursos económicos están accediendo a territorios, como la Antártida, visitada por este crucero, en los que se exponen a riesgos para la salud no habituales, al tiempo que contribuyen a degradar esos lugares. Es necesario reflexionar sobre sus consecuencias y actualizar la regulación sobre ello.

Algunos sectores de la población, y determinados gobiernos, han actuado con miedo, confusión, falta de empatía, insolidaridad y rechazo. Seguramente, si en vez de turistas se hubiera tratado de otro tipo de población, su reacción hubiera podido ser peor aún. La desigualdad en el trato hacia las personas con problemas de salud sigue muy presente.

La preparación en España

Desde el punto de vista asistencial y de coordinación, las Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN) existen en España, pudiendo actuar, si fuera necesario, para el tratamiento de casos confirmados que lo requirieran.

Por parte de la estructura de salud pública, la coordinación de actividades, y la actuación en la búsqueda y seguimiento de los contactos, ya está demostrando la preparación y dedicación de los profesionales de vigilancia en salud pública en las comunidades autónomas y a nivel nacional. Cabe recordar que, si la Agencia Estatal de Salud Pública ya hubiera estado en marcha, y con tiempo de rodaje, habría sido la encargada de coordinar las actuaciones que se están realizando. Seguramente, con respeto a su autonomía de funcionamiento, hubiera podido evitar alguna de las tensiones vividas.

La preparación asistencial y de salud pública en España debe salir reforzada de esta situación.

The Conversation

Óscar Zurriaga recibe fondos, obtenidos en concurrencia competitiva, del Instituto de Salud Carlos III, para la realización de proyectos de investigación. Ha sido presidente de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

ref. Brote de hantavirus en un crucero: impacto y reflexión desde la salud pública – https://theconversation.com/brote-de-hantavirus-en-un-crucero-impacto-y-reflexion-desde-la-salud-publica-282594

La conversación docente: cómo usar las evidencias en educación

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Catalán, Editora de Educación, The Conversation

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Me encanta trabajar en The Conversation, pero algunas veces me “amarga” la vida. Por ejemplo, cuando me enteré de que el zumo de frutas no es saludable, y que me podía haber ahorrado el esfuerzo dedicado a preparar zumos de naranja frescos a mis hijas y mi insistencia en que los bebieran enteros y cuanto antes. Así es en buena medida la ciencia y la investigación científica: descubrimientos provisionales, revisables y matizables a medida que mejoran las técnicas y los conocimientos que nos permiten entender más.

¿Qué ocurre en el ámbito educativo? Pues que esta provisionalidad de los resultados es todavía mayor. Las evidencias no son del mismo tipo que los resultados de un análisis clínico para aprobar la comercialización de una medicina, por ejemplo. El “territorio” sobre el que investiga es enormemente complejo (no más ni menos que el aprendizaje humano) y con múltiples factores en juego que se combinan.

Todo esto no resta rigor ni validez a los estudios en este ámbito. Simplemente hace que apliquemos estas evidencias con dos matices fundamentales, como nos explican en su artículo Diego Ardura y Arturo Galán, de la UNED: tener en cuenta su naturaleza probabilística y su dependencia contextual.

Estos expertos en investigación educativa no sólo explican el carácter probabilístico y no determinista de los resultados educativos, sino que apuntan a la importancia en este campo de los metanálisis: investigaciones que analizan de manera crítica un conjunto amplio de estudios sobre un tema concreto, cuyas conclusiones son más robustas porque dependen de un conjunto de trabajos y no solo de uno.

Destaco hoy este artículo ya que nuestra Conversación Docente, y la sección de Educación de The Conversation en general, tienen el objetivo traer las últimas evidencias y descubrimientos a las aulas, pero nunca sentar cátedra de manera categórica. La fantástica labor de tantos especialistas y sus años de trabajo no servirían de mucho si no llegaran a los docentes que, aplicando su capacidad crítica y adaptando a la realidad particular de cada contexto y circunstancia, pueden decidir sobre cómo o si aplicarlo. Eso es educar con evidencias.

Esta quincena hemos hablado también de crear problemas en lugar de solucionarlos, para lograr una comprensión más profunda de las matemáticas; estrategias para acoger de la mejor manera posible a los niños con trastornos y dificultades de desarrollo en las aulas de infantil; la importancia de leer textos complejos y escribir a mano para aprender, incluso en la universidad; cómo inspirar a los alumnos con altas capacidades sin darles sencillamente más cantidad de lo mismo; por qué los problemas de violencia en los centros educativos se deberían prevenir antes de tener que llamar a las fuerzas del orden y cómo mostrarse accesible y cercano para ayudar con el acoso y el ciberacoso en las aulas.

The Conversation

ref. La conversación docente: cómo usar las evidencias en educación – https://theconversation.com/la-conversacion-docente-como-usar-las-evidencias-en-educacion-282511

Suplemento cultural: premios, premios, premios

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Arte y Humanidades, The Conversation

Imagen de la película de Studio Ghibli _Ponyo en el acantilado_. Studio Ghibli

Una versión de este texto se publicó por primera vez en nuestro boletín Suplemento cultural, un resumen quincenal de la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música. Si quiere recibirlo, puede suscribirse aquí.


Como asturiana que soy, cada vez está más cerca mi época favorita del año: los Premios Princesa de Asturias. Todos los otoños (ya, entiendo que he utilizado “cerca” de forma algo optimista), algunas de las mentes más creativas e inteligentes del mundo se dan cita en Oviedo para recibir esos galardones y, sobre todo, para interactuar con el público en decenas de eventos en los que los meros mortales podemos aprender de ellos y celebrar su legado.

La Fundación Princesa de Asturias comenzó la semana pasada a reunir a los jurados que otorgan los premios y, de momento, han concedido dos, que conciernen a este Suplemento de lleno. Por un lado, el de las Artes irá a parar a la multifacética Patti Smith. Y, por el otro, el de Comunicación y Humanidades viajará a Japón, al Studio Ghibli, en los que parece una suerte de segundo galardón de las Artes. Pero, al fin y al cabo, la línea entre las humanidades, la comunicación y el arte es finísima.

Es curioso lo propicio que es para el galardón una de sus reflexiones. Cuenta Smith, en el prólogo de su estupendo libro Éramos unos niños, que esto fue lo que sucedió cuando supo que su íntimo amigo Robert Mapplethorpe había muerto:

“Me quedé inmóvil, paralizada; luego, despacio, como si estuviera inmersa en un sueño, volví a sentarme. En aquel instante, Tosca comenzó la magnífica aria ‘Vissi d’arte’. ‘He vivido para el amor, he vivido para el arte’. Cerré los ojos y entrelacé las manos. La Providencia había dictado cómo sería mi despedida”.

La bullente creatividad de la artista, que toca infinitos palos en un intento constante por expresarse, queda patente en los dos artículos que hemos publicado sobre su figura, esencial en la música y, desde hace unos años, también en la literatura.

Por otro lado, la redondez y aparente amabilidad de las propuestas del Studio Ghibli merecen también un análisis. Porque el color, la fantasía y el optimismo que transpiran sus películas esconden en realidad una forma de mirar el mundo en la que no hay certezas pero sí intención de tender puentes.

El hábito hace al cine

Le he robado vilmente el título al último (y fantástico) libro de Manuela Partearroyo para hablar de vestuario, películas y… dinero. Muchas veces las lecturas en las que una está inmersa resuenan con lo que sucede en el mundo. Y casualmente, su análisis del vestuario en el cine español -y, por asociación, en la historia del país… o viceversa- ha caído en mis manos a la vez que El diablo viste de Prada 2 llegaba a las pantallas.

Además de la taquilla que está haciendo, bastante alegre, merece la pena detenernos en el filme para ver un ejemplo más del vínculo que muchas grandes marcas de ropa han tenido con el cine. Como Partearroyo explica en su investigación, muchas veces colocar una firma concreta en una historia responde más a campañas de marketing que a una necesidad real de incluir ese tipo de vestuario en la caracterización.

No obstante, la moda no deja de ser un espacio más –cotidiano y, por ello, lleno de posibilidades– de expresar creatividad. ¿Es la moda arte? De acuerdo con la propuesta de la última Met Gala, sí. De acuerdo con algunas reflexiones posteriores a la alfombra roja, la referencia pictórica de muchos de los vestidos quedó opacada por la sensación de que quienes los vestían “no iban guapos”. Tampoco fue nunca ese el objetivo inicial.

Las mujeres (y los hombres que las agreden)

En algún momento a todos nos gustaría que los abusos del pasado dejasen de tener eco en el presente pero, lamentablemente, eso todavía no ha sucedido. La investigación de los medievalistas Íñigo Mugueta y Alicia Inés Montero sobre la guerra civil del reino de Navarra demuestra una estrategia consciente de uso y abuso de las mujeres de la nobleza como “arma” contra el enemigo. Algo que está a la orden del día en el mundo actual.

Sin utilizar la violencia ni la coacción, pero también con agresividad latente, se ha abordado la figura de Sydney Sweeney en la última temporada de Euphoria. La recepción del personaje y de la actriz han propiciado juicios masculinos sobre la belleza que llevan siglos determinando la vida de las mujeres.

¿Acaso no es todo arte?

En los comienzos de The Conversation ES, cuando dudábamos de la sección a la que pertenecía un tema, Luis Torrente, antiguo director, decía “Cultura, ¿no? Porque, después de todo, ¿acaso no es todo cultura?”. Siempre me hizo gracia la reflexión porque, efectivamente, puestos a pensar en ello, (casi) todo podría denominarse así. 

Hoy traigo un ejemplo nuevo, porque, si miramos algo de cerca, ¿acaso no es todo arte?

De entrada, si echamos la vista atrás, podemos ver que los conocimientos arqueológicos que tenemos sobre el ser humano están muy entrelazados con las representaciones artísticas que nos dejaron los ancestros. Para cuidarlas y preservarlas, la tecnología ha puesto a nuestra disposición los facsímiles.

Otra disciplina en la que se puede ver nítidamente el vínculo con el arte es la medicina. Durante décadas reputados escultores se dedicaron a la figuración anatómica para hacer que los estudiantes aprendiesen todo sobre el cuerpo humano gracias a sus obras.

Y por último, ¿qué sería del urbanismo sin el dibujo? Hoy, gracias al trabajo del arquitecto Pier Maria Baldi, acompañante de Cosme III de Médici en su paseíllo por España a finales del siglo XVII, sabemos cómo era la villa de Cadaqués entonces y cómo ha evolucionado hasta ser el destino turístico de moda.

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ref. Suplemento cultural: premios, premios, premios – https://theconversation.com/suplemento-cultural-premios-premios-premios-282079

La selección: Día (cultural) de Europa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Arte y Humanidades, The Conversation

Catedral de Notre Dame desde la parte de atrás, en 2023. Stockbym/Shutterstock

Muchos hablamos de ello, lo blandimos en las discusiones y lo defendemos: la idea de Europa, de que todos compartimos una identidad y unos valores comunes, democráticos, humanísticos, solidarios.

No cabe duda de que el Viejo Continente lleva siglos intentando consolidar un concepto propio. Después de todo, nos decimos, somos la cuna de Grecia y Roma, el germen de la civilización occidental. Aunque algunas de estas afirmaciones respiran excesiva superioridad eurocentrista, el que no fuésemos la única civilización no quiere decir que la identidad europea no sea importante.

Stefan Zweig, uno de los pensadores más europeístas del siglo XX, lo tenía claro, y se suicidó al ver su utopía destrozada en la Segunda Guerra Mundial. Se nos rompe el alma recordando los grandes conflictos bélicos porque fueron nuestros, heridas abiertas en el corazón del Viejo Continente. Cuando tanta muerte y tanta sangre definen la historia de aquello que enarbolamos como propio, ¿qué nos queda?

En el Día de Europa, me gusta pensar que nos queda siempre un vínculo cultural. Y que volviendo a todo lo bueno, bello y bonito que hemos hecho a lo largo de la historia, los europeos mantenemos ese lazo.

A pesar de las diferentes características de cada pueblo y nación, seguimos siendo, efectivamente, el continente de Grecia y Roma. Desde el lenguaje hasta la belleza, pasando por los destinos turísticos, la Antigüedad determina nuestro presente.

Además, las relaciones establecidas en estas tierras a lo largo del tiempo también ayudan a definir esta cultura común. Porque si cruzar el Atlántico fue durante milenios una empresa inasumible, y aventurarse hacia Asia (o más allá del norte de África) era arduo y potencialmente peligroso, moverse por Europa parecía, sin embargo, bastante asequible.

Y vaya si nos movimos. Emigrantes, nobles, viajeros, trashumantes de todo pelaje cruzaron unas fronteras que se desdibujaban cada poco para conocer, curiosear, aprender y mejorar. Y así, el arte, original de cada pueblo, se volvió a su vez un poco universal: pensemos en los estilos medievales –tan particulares y a la vez reconocibles–, en las influencias pictóricas, en la escultura canónica, en el Renacimiento… Los viajes que se realizaron durante milenios ayudaron a que, al final, se conformase una patria cultural europea.

Recordemos también a esos pensadores que reflexionaron localmente y sirvieron de referentes internacionales ante muchos de los problemas que nos afectaban como civilización: la Escuela de Salamanca, analizando la colonización de América; Hannah Arendt, reflexionando sobre el Holocausto; o Nuccio Ordine definiendo, muy al hilo de este texto, la utilidad de lo inútil.

Hoy las alianzas geopolíticas buscan activamente proteger este proyecto cultural. Es comprensible. Después de todo, no hace tanto tiempo y sin haberse cobrado vidas humanas, a todos nos conmocionó ver arder la torre de Notre Dame. Hubo quien calificó de frívolos esos sentimientos. Pero no lo eran. No lamentábamos solo los daños a un edificio, sino a un emblema cultural que, aunque esté en Francia, es, en cierto sentido, de todos.

The Conversation

ref. La selección: Día (cultural) de Europa – https://theconversation.com/la-seleccion-dia-cultural-de-europa-282195

Por qué cada vez hay menos bicicletas y patinetes eléctricos compartidos en las ciudades

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Andres Camacho Donezar, Profesor de Estrategia Empresarial y modelos de negocio, Universidad Pontificia Comillas

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La movilidad compartida se consideró uno de los pilares de la ciudad sostenible. Proponía un cambio sencillo pero transformador: en lugar de poseer un vehículo, accederíamos a ellos temporalmente a través de plataformas digitales. La promesa era un “triple beneficio”: económico (transporte asequible), social (movilidad para todos, independientemente del nivel de ingresos) y ambiental (menos vehículos privados, menos atascos y menos emisiones).

En torno a 2018, varias ciudades españolas se convirtieron en laboratorios de esta visión. Una ola de operadores desplegó flotas de coches eléctricos, patinetes y bicicletas bajo el lema de ofrecer “movilidad verde compartida para todos”. El discurso era inclusivo, la tecnología innovadora y las aspiraciones ambientales ambiciosas. Sin embargo, la fase de entusiasmo duró poco.

Nuestro trabajo, recién publicado, examina cómo han evolucionado estos modelos de movilidad compartida. Para ello, examinamos 10 operadores, con más de 20 entrevistas en profundidad a gestores y expertos en movilidad, además del análisis de 450 noticias.

Cuando el ideal llegó a la calle

A medida que las flotas se expandían, las empresas se enfrentaron a un desafío que los planes de negocio habían subestimado: el mal comportamiento de los usuarios. No se trataba solo de suciedad o desgaste. Fue una crisis operativa de gran escala.

El vandalismo se volvió frecuente: patinetes arrojados a los árboles, códigos QR pintados con spray e incluso vehículos incendiados. El robo también generó pérdidas importantes: baterías y otros componentes de alto valor eran sustraídos para su venta en mercados informales. A ello se sumaba el uso negligente: carreras ilegales, abandono de vehículos en aceras o estacionamientos indebidos que acarreaban elevadas multas municipales.

Las consecuencias financieras fueron severas. Los costes de reposición de baterías llegaron a rozar el millón de euros mensuales en algunos casos, mientras que las primas de seguros se disparaban.




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La lucha por sobrevivir

Para mantenerse a flote, las empresas transformaron rápidamente su modelo. Esta evolución puede describirse en 3 fases.

La primera fue un repliegue territorial. En un movimiento defensivo, las compañías restringieron sus áreas de servicio. Se retiraron de barrios de menor renta, donde el vandalismo era más elevado, y concentraron su actividad en zonas acomodadas o turísticas consideradas “seguras”. Un servicio concebido como universal comenzó a reducir su alcance geográfico y social.

Después llegó el endurecimiento tecnológico. Para contener las pérdidas, las empresas intensificaron el control tecnológico. Incorporaron sensores a bordo, alarmas y sistemas de geolocalización (geofencing) para evitar estacionamientos indebidos. La experiencia de uso se volvió más exigente: los usuarios debían subir fotografías del vehículo correctamente aparcado o enfrentarse a sanciones automáticas. El acceso fácil evolucionó hacia un modelo basado en la supervisión y la disuasión.

Por último, se dio una reducción o salida del mercado. Para muchas compañías, ni siquiera estas medidas fueron suficientes. Algunas declararon la quiebra. Otras abandonaron el modelo dirigido al consumidor final y pivotaron hacia contratos business-to-business, un modelo de negocio que consiste en los servicios que una compañía entrega a otra con el objetivo de mejorar las ventas de los productos y bienes que ofrece, o suscripciones de gama alta. La movilidad compartida dejó de parecer un servicio urbano de carácter público para convertirse en una oferta más exclusiva.




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La degradación del “triple beneficio”

El principal hallazgo que se desprende de esta trayectoria puede describirse como una “degradación triple del valor”. Las decisiones adoptadas para asegurar la viabilidad financiera terminaron erosionando los objetivos originales de sostenibilidad. Por un lado, derivó en una pérdida social: el aumento de precios, los controles de crédito más estrictos y la retirada de barrios vulnerables hicieron que el servicio dejara de ser “para todos” y pasara a dirigirse a un segmento más acomodado. Por otro, en una perdida ambiental. En algunos casos, para reducir costes, se incorporaron vehículos de combustión, alejándose del compromiso inicial con flotas completamente eléctricas.

La viabilidad económica se logró, en ciertos casos, a costa de los componentes socialambientales que justificaban el modelo.




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Repensar el futuro de la movilidad compartida

Existe, no obstante, una excepción relevante: los sistemas financiados y gestionados por el sector público, como los servicios municipales de bicicletas compartidas. Al no estar sometidos a la presión inmediata de rentabilidad de inversores privados, pudieron mantener tarifas asequibles y cobertura en toda la ciudad, incluso en zonas de mayor riesgo. Su estructura de gobernanza les permitió priorizar el interés colectivo frente al beneficio a corto plazo.

La experiencia española invita a reflexionar sobre los límites de los modelos de plataforma cuando se enfrentan a realidades sociales complejas y a expectativas financieras exigentes. Si la movilidad compartida quiere recuperar su promesa original de sostenibilidad e inclusión, será necesario reconsiderar el equilibrio entre iniciativa privada y liderazgo público en la provisión de servicios urbanos esenciales.

El sueño verde no desapareció, pero en muchos casos se transformó en un nicho premium. La cuestión ahora es si es posible reconciliar innovación, inclusión y sostenibilidad sin que una dimensión se imponga sobre las demás.

The Conversation

Carmen Valor Martínez recibe fondos de la Unión Europea, Fundación La Caixa y CaixaBank a través del IIT y la Cátedra para una Longevidad Activa y Saludable.

Andres Camacho Donezar no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Por qué cada vez hay menos bicicletas y patinetes eléctricos compartidos en las ciudades – https://theconversation.com/por-que-cada-vez-hay-menos-bicicletas-y-patinetes-electricos-compartidos-en-las-ciudades-276327

De la fruta madura al bloqueo: un siglo de tensiones entre Cuba y EE. UU. explicado paso a paso

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raisiel Damián Rodríguez González, Profesor de Teoría Política y Humanidades en la Facultad de Derecho, Empresa y Gobierno., Universidad Francisco de Vitoria

Raúl Castro y Barack Obama se estrechan la mano durante la Cumbre de las Américas celebrada en Ciudad de Panamá en 2015. Pete Souza/White House, CC BY

Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos suelen analizarse bajo el prisma de la Guerra Fría, pero su naturaleza responde a una tensión histórica que se remonta al siglo XIX.

Ya en 1823, John Quincy Adams, el sexto presidente de Estados Unidos, formuló la “teoría de la fruta madura” argumentando que, por leyes de gravitación política, Cuba acabaría anexionada a la Unión tras separarse de España. Adams veía al Caribe como un apéndice natural del continente:

“Hay leyes de gravitación política, como leyes de gravitación física, y Cuba, separada de España, tiene que gravitar hacia la Unión… No hay territorio extranjero que pueda compararse para los Estados Unidos como la Isla de Cuba. Cuba, casi a la vista de nuestras costas, ha venido a ser de trascendental importancia para los intereses políticos y comerciales de nuestra Unión”.

Sin embargo, a diferencia de Puerto Rico, el destino de Cuba no fue la integración territorial. La isla poseía una identidad nacional forjada en un Ejército Libertador con décadas de experiencia combativa, una industria azucarera de vanguardia y una cohesión cultural que actuó como muro de contención. Una anexión total habría supuesto para Washington una resistencia inasumible.

Mientras Puerto Rico fue asimilado rápidamente como territorio no incorporado, Cuba optó por el ejercicio de la soberanía, forzando a EE. UU. a diseñar un modelo de control indirecto.

La república tutelada y el modelo de subordinación

Este esquema de dominación se definió tras la guerra de 1898 mediante la Enmienda Platt (1901). Este apéndice constitucional otorgaba a Washington el derecho de intervención militar y limitaba la capacidad de la isla para gestionar su deuda o firmar tratados. Bajo esta independencia tutelada, el capital estadounidense fluyó hacia sectores estratégicos, convirtiendo a Cuba en líder industrial azucarero, pero también en un mercado cautivo para las manufacturas del norte.

A mediados del siglo XX, Fulgencio Batista personificó el último intento de estabilizar esta relación asimétrica. Tras su golpe de Estado en 1952, contó con el respaldo total de Washington para garantizar el orden y las inversiones. No obstante, la brutal represión y la corrupción socavaron esta alianza.

En marzo de 1958, el gobierno de Eisenhower impuso un embargo de armas al régimen, una señal crítica que debilitó logísticamente a Batista. Simultáneamente, la opinión pública estadounidense, influenciada por crónicas como la de Herbert Matthews en el New York Times, comenzó a simpatizar con un Fidel Castro visto entonces como un líder idealista que restauraría la democracia.

La ruptura definitiva

El triunfo de la Revolución en 1959 liquidó el sistema republicano y marcó la divergencia definitiva con el modelo puertorriqueño. Lo que inició como una pugna por la soberanía sobre recursos nacionales –con la Reforma Agraria y las nacionalizaciones de 1960–, escaló rápidamente. Para marzo de 1960, Eisenhower ya había aprobado planes encubiertos para derrocar al nuevo Gobierno.

La escalada de tensiones diplomáticas y económicas culminó en la invasión de Playa Girón (1961). La derrota de la brigada mercenaria llevó a Washington a intensificar la presión mediante la Operación Mangosta, un programa de guerra sucia que combinaba sabotajes económicos, espionaje y guerra psicológica para forzar una sublevación interna.

Ante esa amenaza, y con el deseo de alcanzar los favores de la URSS, Castro aceptó el despliegue de misiles nucleares soviéticos, provocando la Crisis de los misiles en 1962, que situó al mundo al borde de la aniquilación. El conflicto se saldó con la promesa de EE. UU. de no intervenir militarmente en la isla, compromiso que ha perdurado, al menos hasta ahora.

Ante la imposibilidad de la vía armada, el bloqueo económico formalizado por Kennedy en 1962 se convirtió en la herramienta de asfixia permanente. Durante décadas, la relación fue una espiral de hostilidad con breves paréntesis, como la apertura de “secciones de intereses” –oficinas que representaban los intereses estadounidenses en Cuba– bajo Jimmy Carter en 1977. Sin embargo, la era Reagan devolvió el conflicto a su punto álgido al incluir a Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo en 1982, una etiqueta que hoy, bajo la influencia de la administración Trump, vuelve a bloquear cualquier normalización financiera.

Giros tras la caída de la URSS

Tras la caída de la URSS, las relaciones experimentaron giros paradójicos. El hito más significativo fue el proceso de normalización iniciado el 17 de diciembre de 2014 por Raúl Castro y Barack Obama. Este “deshielo” restableció relaciones diplomáticas y facilitó viajes y remesas. No obstante, el objetivo estratégico de Obama era claro: influir en una transición hacia el capitalismo cambiando el garrote por métodos de influencia cultural y apoyo al sector privado.

Esta ventana se cerró abruptamente en 2017 con Donald Trump, quien endureció el bloqueo y activó el Título III de la Ley Helms-Burton para castigar a inversores extranjeros. Los intentos iniciales de la administración Biden por retomar la apertura terminaron en parálisis institucional, dejando paso a un clima de tensiones exacerbadas tras el retorno de Trump a la presidencia.

¿Soberanía o anexión?

En el escenario actual, parte de la sociedad cubana vuelve a mirar hacia el norte. Ante el estancamiento y la crisis sistémica derivada de décadas de gestión ineficiente, algunos sectores recuperan el viejo sueño de Adams, viendo en la anexión una salida desesperada. Miami se percibe hoy como una realidad a imitar, movilizando deseos de cambio que cuestionan el proyecto nacional revolucionario.

Sin embargo, es imperativo comprender que la resistencia a la hegemonía extranjera ha sido la constante que ha permitido a Cuba construirse como nación soberana. La posibilidad de convertirse hoy en un territorio libre asociado, como lo es Puerto Rico, no solo transformaría la identidad histórica de la isla, sino que alteraría la geopolítica global: convertiría a la llave del Caribe en un laboratorio de pruebas de nuevos modelos neoliberales y cuestionaría el principio de soberanía que ha sostenido las relaciones internacionales durante el último siglo.

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Raisiel Damián Rodríguez González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. De la fruta madura al bloqueo: un siglo de tensiones entre Cuba y EE. UU. explicado paso a paso – https://theconversation.com/de-la-fruta-madura-al-bloqueo-un-siglo-de-tensiones-entre-cuba-y-ee-uu-explicado-paso-a-paso-282090