El Louvre, el museo de arte más grande del mundo, cuenta con aproximadamente medio millón de objetos en su colección, de los cuales unos 30 000 están expuestos, y recibe una media de 8 millones de visitantes al año. Se trata de una cifra considerable a cualquier escala, con mucha gente y muchos objetos que vigilar. Y los domingos son especialmente ajetreados.
En una operación ingeniosamente concebida, cuatro hombres vestidos con chalecos fluorescentes llegaron al Louvre en un camión de plataforma plana a las nueve y media de la mañana del domingo. Rápidamente se pusieron manos a la obra y colocaron una escalera extensible hasta el segundo piso. Tras subirla, cortaron una ventana, entraron en la Galería Apolo y, blandiendo herramientas eléctricas, se llevaron nueve objetos exquisitos.
Los objetos sustraídos eran las joyas reales de Francia, que anteriormente pertenecieron a la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III y mecenas de las artes.
Aquí es donde la cosa se complica para los ladrones: ¿qué se puede hacer con estos objetos de valor incalculable? No pueden llevarlos puestos, ya que son demasiado grandes y llamativos como para pasar desapercibidos, y no pueden venderlos de forma legal, ya que hay imágenes de ellos por toda la red.
Joyas de la emperatriz Eugenia fotografiadas en 2020. La diadema, a la izquierda, y el broche de diamantes en forma de lazo, a la derecha, han sido robados. La corona, en el centro, también fue sustraída, pero ha sido recuperada. Stephanie de Sakutin/AFP via Getty Images
Lo mejor, desde el punto de vista de los ladrones, es desmontar las piezas, fundir los metales preciosos y vender las gemas por separado.
La corona de la emperatriz Eugenia, que los autores se llevaron y posteriormente dejaron caer mientras huían del lugar en motocicletas, contiene ocho águilas de oro, 1 354 diamantes de talla brillante, 1 136 diamantes de talla rosa y 56 esmeraldas. En resumen, se trata de una considerable cantidad de gemas individuales que hay que intentar vender.
El momento lo es todo
Para el Louvre, cualquier robo es un duro golpe. Pone en tela de juicio su seguridad, tanto electrónica como humana. Había cinco miembros del personal de seguridad cerca que actuaron para proteger a los visitantes y las alarmas sonaron, pero todo el robo se completó en siete minutos.
En 2019, un inodoro de oro de 18 quilates titulado America (2016), del artista Maurizio Cattelan, fue robado del palacio de Blenheim, en Inglaterra. Se lo llevaron en cinco minutos y medio. Pesaba 98 kilogramos y funcionaba perfectamente.
En otras palabras, los dos hombres que lo robaron (y que más tarde fueron detenidos y condenados a penas de prisión por sus delitos) trabajaron con rapidez y eficacia. En el momento del robo, se estimaba que el valor de los lingotes de oro ascendía a unos 4,5 millones de euros.
El cuadro de Van Gogh Jardín rectoral en Nuenen en primavera (1884) fue robado del Museo Singer Laren, en los Países Bajos, durante su cierre por la covid en 2020. Fue recuperado a finales de 2023 tras una investigación del detective de arte holandés Arthur Brand.
El robo en 2017 de dos pinturas de Gottfried Lindauer del Centro Internacional de Arte de Auckland (Nueva Zelanda) solo tardó unos minutos en culminar con éxito. Los ladrones irrumpieron en la ventana delantera de la casa de subastas donde se exhibían las pinturas, valoradas en medio millón de euros.
Los retratos fueron recuperados cinco años después a través de un intermediario, con daños menores.
Recuperación de los objetos robados
El cuadro de Picasso La mujer que llora (1937), propiedad de la Galería Nacional de Victoria, en Australia, fue robado de forma notoria por los llamados Terroristas Culturales Australianos en 1986, pero su desaparición no se notó hasta pasados dos días.
Recuperado poco más de dos semanas después, el cuadro fue dejado para que el personal de la galería lo recogiera en una taquilla de la estación de tren de Spencer Street. El motivo del robo era poner de relieve la falta de apoyo financiero a los artistas del Estado de Victoria, pero la verdadera identidad de los ladrones sigue siendo un misterio.
En 1986, 26 pinturas de temática religiosa fueron sustraídas de la galería del monasterio benedictino de New Norcia, en Australia Occidental.
Los ladrones no planificaron bien el robo: no tuvieron en cuenta que tres hombres y el alijo de cuadros no cabían en un Ford Falcon. Los cuadros fueron cortados de sus marcos, aparentemente destrozados. Uno quedó completamente destruido. Los ladrones fueron capturados y acusados.
¿Cuál será el próximo destino del ladrón?
Resulta imposible cuantificarlo, pero algunos dicen que las recuperaciones de obras de arte a nivel mundial son posiblemente tan bajas como el 10 %.
Las pinturas son más difíciles de vender, ya que no se puede cambiar su aspecto físico hasta el punto de que no se reconozcan.
Sin embargo, en el caso de objetos como el inodoro de oro o las joyas, los materiales preciosos y las gemas pueden reutilizarse. El tiempo dirá si se recuperarán las joyas napoleónicas.
Nunca digas nunca jamás. La Gioconda (1503), sin duda la principal atracción del Louvre, fue robada en 1911 y recuperada dos años más tarde. El ladrón, Vincenzo Peruggia, era un operario italiano que trabajaba en el Louvre y fue detenido cuando intentaba venderla.
Ceremonia de regreso a Francia de la Mona Lisa, Roma, 1913. Mondadori via Getty Images
Este último robo en el Louvre pone de relieve la vulnerabilidad de los objetos de las colecciones públicas. Lo irónico es que a menudo se donan a estas instituciones para su custodia.
Los ladrones del domingo sabían lo que buscaban y por qué. No conocemos sus motivos. Sabemos que las joyas robadas forman parte de la historia de Francia y son irreemplazables. Su robo priva a los visitantes de la posibilidad de apreciarlas individualmente por su belleza y manufactura.
Pero una parte de mí no puede evitar pensar en cómo los franceses eran parciales a la hora de apropiarse de obras de arte y objetos preciosos que pertenecían a otros. Así que tal vez este podría ser un caso de déjà vu.
Penelope Jackson no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
En México, cada año nacen alrededor de 200 000 niños prematuros. Cuando son víctimas de abandono al menos 5 790 menores lo fueron entre 2020 y 2024, su enorme vulnerabilidad reduce las probabilidades de que sobrevivan. Y no solo porque su enorme vulnerabilidad les lleva a ingresar en Unidades de Cuidados Intensivos donde tratan de superar importante complicaciones de salud. Además, en esas circunstancias, deben salir adelante sin el acceso a la alimentación con leche materna, tan importante para su recuperación.
No olvidemos que, como señala la OMS, la lactancia materna es la estrategia más efectiva para prevenir la mortalidad infantil y la morbilidad en infantes.
Ante esta carencia, los hospitales recurren a fórmulas lácteas comerciales que, aunque se presentan como una opción para que los bebés salgan adelante, resultan más costosas y no ofrecen los mismos beneficios en los infantes, retrasando su recuperación y encareciendo la atención médica.
La prioridad de un laboratorio: asegurar una alimentación de calidad y segura
Los Bancos de Leche Humana (BLH) pasteurizada, destinados a asegurar el derecho de los recién nacidos a una alimentación segura y oportuna, no logran cubrir las necesidades de alimentación de la red de hospitales y centros de Salud en México. Por este motivo, es indispensable buscar otras alternativas de conservación y disposición de la leche humana para lograr una alimentación de calidad.
El Laboratorio de Investigación Leche Humana (LILH), con sede en el Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI) de la Universidad de Guadalajara, se originó para buscar solución a este problema. Su objetivo es asegurar el derecho de los bebés abandonados o sin acceso a lactancia a una alimentación exclusivamente con leche humana, tal y como marcan la OMS y UNICEF.
La leche en polvo que elaboran, cuyo procesamiento y distribución tiene una larga vida de anaquel, se caracteriza por ser inocua, sin conservantes ni aditivos, y con características nutricionales y biológicas incomparables a las fórmulas lácteas comerciales. Todo ello cumpliendo estrictamente con las regulaciones nacionales e internacionales vigentes.
Al tratarse de un producto deshidratado que no requiere de una cadena de frío se puede almacenar en espacios reducidos y ser transportado sin problema a cualquier parte de México, lo que brinda muchas ventajas, tanto desde el punto de vista socioeconómico como medioambiental.
Una mayor implicación institucional para salvar más vidas
Con el fin de que esta leche alimente a los niños más vulnerables, el LILH ha donado el producto al Hospital Civil “Fray Antonio Alcalde” de Guadalajara. Allí es frecuente que ingresen bebés que presentan múltiples complicaciones: síndrome de dificultad respiratoria (SDR), sífilis congénita, neumonía, hepatoesplenomegalia, microcefalia, persistencia del conducto arterioso, sepsis bacteriana, displasia broncopulmonar, síndrome de abstinencia neonatal (SAN) en prematuros con exposición a sustancias tóxicas durante el embarazo de sus madres, etc.
Por otra parte, gracias a sus cualidades, la leche humana en polvo sirve para alimentar a neonatos con alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV), intolerancia a la fórmula láctea comercial o enfermedades que afectan a absorción de alimentos, como el síndrome de Bartter. En todos estos casos clínicos se logra una pronta recuperación de los pequeños, disminuyendo su tiempo de estancia en el hospital y evitando el consumo de fórmulas lácteas comerciales.
Como evidencian los resultados, el LILH ofrece a los hospitales una alternativa eficaz y segura para la alimentación con la leche humana en polvo y la rápida recuperación de la población neonatal infantil.
No obstante, el avance de esta iniciativa en un país como México requiere la colaboración de instituciones de gobierno clave, como la Secretaría de Salud y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF). Además de su firme compromiso para subsidiar los gastos de la transformación de la leche humana a polvo, su apoyo es fundamental para poder entablar redes con los Bancos de Leche Humana Pasteurizada y conseguir unificar el proceso de conservación de la leche y su transformación a polvo.
Solo así se podrá salvar la vida de los bebés más vulnerables del país.
Blanca Rosa Aguilar Uscanga no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Source: The Conversation – (in Spanish) – By Luis Carlos Sánchez, Profesor de Economía, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja ; Universidad de Oviedo
Fermín López disputa un balón durante el Barcelona-Villarreal celebrado el pasado 18 de mayo de 2025.Christian Bertrand/Shutterstock
La liga española ha anunciado su intención de jugar un partido fuera de España, en Miami. Concretamente el Villarreal-FC Barcelona, el próximo 20 de diciembre. Numerosas voces se han alzado contra esa medida como aficionados o jugadores.
Las competiciones ligueras están organizadas en dos vueltas donde todos los equipos juegan un partido como local y otro como visitante contra el resto de los rivales. El sistema no es caprichoso. Muchas investigaciones han documentado que los equipos disfrutan de una ventaja cuando juegan en su estadio. Los motivos pueden ser variados: no tienen que desplazarse por lo que pueden estar más descansados o están más acostumbrados al terreno del juego. Pero hay un aspecto que se muestra de vital importancia: el papel de la presión social del público (el jugador n.º 12).
La presión social
Los seres humanos somos sociales y nuestra opinión y comportamiento se ven influidos por el comportamiento del resto. Esta influencia social alcanza a todos los niveles. ¿Por qué los partidos políticos organizan mítines multitudinarios con personas que ya están convencidas de votar a ese partido, o publicitan encuestas internas que les reportan buenos resultados electorales? Algunas investigaciones muestran que los votantes se ven influidos por el apoyo público que perciben que tienen los diferentes candidatos.
De la misma manera, las actuaciones de jugadores y los árbitros se ven influenciados por la presión social de los espectadores que acuden al estadio.
La presión de todo un estadio sobre un árbitro. Escena de la película Matías, juez de línea (La cuadrilla, 1996). Fuente: FlixOlé, YouTube.
Experimento covid-19
Aunque previamente ya se había detectado la ventaja de los equipos que jugaban como locales, resultaba complejo aislar la influencia de la presión social del resto de variables (menos viajes, terreno de juego, etc.). La pandemia permitió testarlo mediante un experimento social al pasar a disputarse las competiciones deportivas sin público.
Una gran cantidad de estudios reflejaron la importancia de la presión social: no contar con público reducía la ventaja de la que disfrutaban los equipos que jugaban como locales.
Ese factor social tenía dos componentes. El primero, la influencia en la motivación de los jugadores al recibir los ánimos de su afición. Durante la crisis del covid-19 las diferencias entre la posesión, los corners lanzados o los tiros a puerta de los equipos locales y los visitantes se reducían.
La participación en el juego de los futbolistas era más similar que cuando los partidos se disputaban con público. Los jugadores locales seguían mostrando una participación mayor, pero la diferencia respecto al desempeño de los visitantes era mucho menor que cuando el partido se disputaba con el estadio lleno de aficionados.
La presión social también afecta al arbitraje. Las investigaciones muestran que los árbitros son más tendentes a mostrar tarjetas y pitar penaltis a los equipos visitantes. Los estudios realizados durante el covid-19 mostraron que ese sesgo se reducía cuando los partidos se disputaban en estadios vacíos.
La presión social para el favorito y para el equipo modesto
Pero esa ventaja no es idéntica para todos los equipos. En un estudio reciente detectamos que la presencia de público local era mucho más importante para los conjuntos más modestos. En cambio, el porcentaje de partidos ganados por parte de equipos claramente favoritos que jugaban como locales apenas variaba, se disputara el partido con público o a puerta cerrada. Los equipos más modestos pasaban de ganar el 25,9 % de los partidos cuando jugaban ante su publico, a solo el 16,4 % cuando lo hacían como locales en su estadio vacío.
La presión social para el árbitro
La presión social no solo afecta a los jugadores: también influye en los árbitros. Una manera de inferir esa influencia es el número de tarjetas amarillas mostradas a los futbolistas. Si cuando los equipos juegan en casa sus rivales reciben más este tipo de amonestaciones, la presencia de los aficionados influía más en los árbitros que cuando el estadio estaba vacío.
Además, los equipos favoritos recibieron más tarjetas cuando jugaban en casa sin aficionados que con público, pues la ausencia de público quitó presión a los árbitros. A pesar de esta menor ventaja arbitral, su calidad les permitió seguir siendo los probables ganadores.
Por otro lado, la presión social en el arbitraje fue más relevante para los equipos modestos. Sin el apoyo de su afición, también sufrieron una acción arbitral menos favorable, lo que impactó más en sus resultados. A diferencia de los favoritos, los conjuntos modestos perdieron más partidos al no contar con la ventaja de la animación de su público.
El caso del Villarreal-Barça y las ligas estadounidenses
Al jugarse en Miami el partido de ida entre el Villarreal y el FC Barcelona, el equipo castellonense vería reducidas sus probabilidades de victoria al no enfrentarse en su campo contra un equipo más fuerte. Por el contrario, las probabilidades de victoria del equipo catalán se incrementarían al disputar el encuentro de ida en un estadio neutral y el de vuelta en su estadio.
Para explicar la decisión de jugar el partido en Miami se toman como referencia los partidos disputados en el extranjero por las ligas estadounidenses de baloncesto o fútbol americano. La diferencia es que dichos partidos corresponden a la fase regular de la competición, compuesta por numerosos encuentros. Sin embargo, los partidos eliminatorios se disputan siempre en Estados Unidos y respetando las ventajas del equipo local.
En una liga como la española todos los partidos son decisivos dado que el título puede decidirse por una diferencia de un punto. Por el contrario, en las ligas estadounidenses los partidos más importantes se juegan en las fases eliminatorias, que se disputan en los estadios habituales de los equipos.
Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
El sociólogo estadounidense Douglas Massey es el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2025 por haber realizado, según el jurado, “aportaciones fundamentales a la comprensión de las migraciones internacionales y sus consecuencias en la segregación urbana y la estratificación social”. A punto de viajar a Asturias, donde nunca ha estado, Massey no se inmuta ante la posibilidad de que el tiempo norteño le reciba con lluvia. “No hay problema, crecí cerca de Seattle”, dice.
Efectivamente, nació en el estado de Washington en 1952. Su familia materna proviene de Finlandia, desde donde se trasladaron a Estados Unidos a principios del siglo XX; por eso siempre ha sentido afinidad por los inmigrantes. Y cuando comenzó a estudiar español (un idioma que sigue hablando), se acercó a la cultura latinoamericana porque sus profesores eran mayoritariamente mexicanos.
Así, Massey ha estudiado específicamente las migraciones mexicanas y centroamericanas hacia Estados Unidos. Fue durante años el codirector –junto a Jorge Durand, de la Universidad de Guadalajara– del Mexican Migration Project: “Cuando terminé mi doctorado, sobre la segregación residencial de los latinos, me presentaron a un estudiante que estaba acabando Antropología. Pasamos un año en México, en el estado de Michoacán, donde el 75 % de los hogares tenían a alguien trabajando en Estados Unidos. Me di cuenta de que sobre el terreno se podía recopilar información muy precisa del proceso migratorio, así que decidí estudiar comunidades específicas y crear una base de datos, que acabó siendo el Mexican Migration Project”.
Tras la jubilación de ambos, el proyecto ha migrado (“como hacemos todos cuando las circunstancias cambian”, añade Massey) de la universidad en la que él enseña desde hace décadas, Princeton, a Brown. Ahora está codirigido por uno de sus antiguos estudiantes, David Lindstrom, y por Silvia Giorguli Saucedo y Jéssica Nájera Aguirre, del Colegio de México, bajo el nombre de Mesoamerican Migration Project.
“Actualmente”, comenta, “el mundo está cambiando muy rápidamente, y no precisamente para bien. La hostilidad hacia los inmigrantes forma parte de una reacción mucho más amplia contra la globalización, con las clases medias y bajas resentidas por la desigualdad que esta ha provocado. Además, han surgido demagogos que se aprovechan de estos sentimientos. La globalización se basaba en la expansión de los mercados y la democracia, y ninguno de los dos se está expandiendo ya, sino que retroceden. Estamos pasando a sistemas políticos más autoritarios y a un sistema comercial en el que los poderosos imponen acuerdos a los países más débiles”.
“Los inmigrantes son un blanco fácil porque son vulnerables, diferentes, y pueden ser presentados como una amenaza para la sociedad. En la historia de Estados Unidos, ha habido muchas reacciones contra la inmigración y siempre coinciden con el aumento de la desigualdad y la inseguridad. Ocurrió en la década de 1840 contra los católicos irlandeses y alemanes, y en la década de 1920 contra los europeos del sur y del este. Ahora los latinos son el grupo racializado marginado”.
Es curioso que se repitan estos ciclos en una nación que fue construida por inmigrantes.
Los estadounidenses son muy malos en historia. Siempre miran hacia delante, no hacia atrás. Si habla con italoamericanos de tercera generación, le contarán que sus padres llegaron legalmente, aprendieron inglés muy rápido y trabajaron para integrarse. Aunque no sea lo que sucedió. A esto se suman el auge de los demagogos y que no ha habido ninguna narrativa contraria. Nadie se ha levantado para decir que los inmigrantes construyeron Estados Unidos y que, si se les da una oportunidad, construirán el Estados Unidos del futuro. Eso es demostrable desde las ciencias sociales, pero todo el mundo tiene miedo de expresarlo.
¿Se está perdiendo la oportunidad de abordar el tema de otra manera desde la política?
Mucha gente de izquierda se mueve hacia la derecha pensando que tal vez así consiga algún compromiso, pero eso nunca funciona. Obama llegó al cargo pensando que podía unir a Estados Unidos y antes incluso de empezar a negociar, reforzó la vigilancia fronteriza y aumentó las deportaciones hasta niveles récord. En su mente pensaba: “Les demostraré que puedo estar más en sintonía con la aplicación de la ley. Entonces concederán alguna reforma migratoria”. Pero eso nunca iba a suceder. Y parece ser la dirección que está tomando la izquierda en todo el mundo. Se creen la retórica de la amenaza en lugar de la retórica de la oportunidad.
Además, la situación migratoria está cambiando.
Nadie está planteando actualmente un argumento humanitario. Lo que solía ser un flujo de trabajadores inmigrantes mexicanos que llegaban a Estados Unidos en busca de oportunidades económicas se está convirtiendo cada vez más en refugiados en busca de asilo. Y la respuesta de la administración Trump es criminalizarlos, tacharlos de parásitos y delincuentes que deben ser exterminados.
¿Qué le gustaría decir a usted, que es experto, sobre este tema?
Los inmigrantes solo se convierten en un problema cuando se intenta impedir algo que ocurre de forma natural. Las personas emigran y lo hacen por buenas razones. Es mejor considerar a los migrantes como un recurso potencial: darles oportunidades y ayudarles a construir la sociedad. La mayor parte de lo que se oye en la esfera pública sobre ellos es falso, se basa en actitudes prejuiciosas y es utilizado por personas que buscan poder e influencia de forma ilegítima. La globalización corre un grave peligro de colapsar, y por eso Donald Trump es tan peligroso: Estados Unidos fue un actor clave en la construcción y el mantenimiento de la economía global y su presidente está haciendo todo lo que puede para destruirla.
Protestas en Los Ángeles, en junio de 2025, contra las redadas y las políticas migratorias del presidente Donald Trump. Sua Sponte Photography/Shutterstock
En un estudio sobre la influencia de la violencia llegaron a la conclusión de que, en México, este no era un factor importante en la migración indocumentada a Estados Unidos.
Lo que descubrimos entonces fue que la violencia en el lugar de origen sí predecía la migración, pero dentro del propio México. Pero hay que tener en cuenta que en aquel momento Estados Unidos estaba abriendo muchas vías legales y la migración ilegal se estaba reduciendo. Sin embargo, los datos cambian muy rápidamente. La violencia es cada vez más un factor de empuje, igual que el cambio climático, tanto desde México como desde otros lugares de América Latina. Mi antigua alumna Filiz Garip, que me sustituyó en Princeton, está analizando datos satelitales sobre modificaciones en el territorio y circunstancias ecológicas y climatológicas que después cruza con las migraciones. Y observa que el número de migrantes globales está aumentando, igual que la proporción de aquellos que lo hacen para escapar de amenazas.
También ha estudiado la discriminación residencial en Estados Unidos.
Cuando empecé a estudiar la segregación latina, había tres grupos básicos: mexicanos en el suroeste, puertorriqueños en el noreste y cubanos en el sur de Florida. En lo referente a discriminación, destacaba el grupo de Puerto Rico. La raza era un factor importante y eso hacía que los procesos de asimilación fuesen más lentos: los portorriqueños se vieron frenados por su baja condición socioeconómica y por mucho racismo. Pero los mexicanos y los cubanos no estaban tan segregados.
Lo que ha cambiado con el tiempo es que la población latina se ha vuelto mucho más numerosa y una gran parte de ella se encuentra en situación irregular. Esta “ilegalidad” se ha convertido en una excusa para demonizarlos y es, además, una enorme barrera para la movilidad social y espacial, lo cual fomenta la guetización: los barrios que albergan a latinos se han llenado de más latinos, por lo que se han aislado aún más. El problema ahora es que la mayoría son padres de ciudadanos estadounidenses. Por lo tanto, incluso cuando estos hijos son residentes legales, beneficiarios permanentes del DACA (que permite que quienes llegaron ilegalmente siendo niños accedan a permisos de trabajo) o ciudadanos nacionalizados, tienen miedo de avanzar demasiado socialmente por temor a llamar la atención sobre sus padres y que les deporten. Es una enorme carga para la próxima generación.
El año pasado estuve en Nueva York y por primera vez vi a familias latinoamericanas mendigando, algo que nunca había visto antes. ¿Qué ha cambiado en el contexto actual?
Las políticas, que ahora son mucho más excluyentes. A principios de los 2000, los migrantes eran mayoritariamente mexicanos y centroamericanos. Estos últimos tenían más dificultades para integrarse, porque no contaban con redes sociales. Los jóvenes, especialmente los adolescentes, eran demasiado mayores para rendir bien en el sistema escolar y fueron quienes acabaron en las calles, en bandas como la Mara Salvatrucha, que nació en Los Ángeles. Pero hay que tener en cuenta que el origen de todo esto había sido la intervención militar y política de Estados Unidos en Centroamérica, que provocó desplazamientos masivos de personas a las que luego no se les proporcionó una vía legal para refugiarse.
Los que vemos actualmente en las calles son venezolanos que no tienen a dónde volver. Tienen derecho, según la legislación estadounidense e internacional, a cruzar la frontera de Estados Unidos y solicitar asilo para que se juzguen sus casos, pero eso no se está haciendo. Sin embargo, no son personas con poca formación. Son inmigrantes que nos vendrían bien, pero no los queremos. Aunque necesitamos mano de obra, aunque tenemos la capacidad de absorberlos, aunque asimilamos e integramos a 1,3 millones de vietnamitas en la década de 1970, ya no hacemos ese tipo de cosas.
¿Tienen los países de acogida capacidad de absorber a más personas de las que afirman?
Sí, una capacidad mucho mayor. Las tasas de fertilidad en Europa son incluso más bajas que en Estados Unidos, la población está envejeciendo muy rápidamente y hay escasez de mano de obra. Los inmigrantes venezolanos no tienen problemas para encontrar trabajo en los puestos más bajos de la escala profesional en España. Se les necesita, pero hay una resistencia alimentada por los miedos. Y las políticas son una locura. Así, acogemos a un montón de solicitantes de asilo, los alojamos y no les dejamos trabajar. Luego les culpamos por utilizar los recursos públicos. Es autodestructivo.
La reacción hacia los inmigrantes siempre tiene un componente económico, ¿no es así?
Es una combinación de estatus socioeconómico, pero también racial. Yo me gradué en el instituto en 1970. En aquella época, sectores enteros de empleo estaban reservados para personas como yo, hombres blancos. Muchos trabajos estaban fuera del alcance de las mujeres. Los negros estaban segregados en ocupaciones de menor categoría y los latinos y asiáticos eran poblaciones minoritarias. Ahora los latinos representan el 14 % de la población. Una gran parte de ellos no tiene estatus legal y otra gran parte son minorías visibles, tienen la piel oscura y rasgos africanos, lo que siempre ha sido una dimensión importante de la estratificación en Estados Unidos.
Un anterior ganador del premio que usted está a punto de recibir, el sociólogo Alejandro Portes, dijo en Asturias que la inmigración a España era tan reciente y había sido tan rápida que no había habido tiempo de desarrollar una cultura racista.
Gran parte de la migración temprana a España, una vez que se unió a la Unión Europea, fue bienvenida. Los turistas alemanes y británicos traían dinero. El mayor problema de integración podría ser con los africanos, por tener piel oscura, pero muchos otros inmigrantes eran hispanohablantes. Con su acogida, España ha sido realmente un modelo para Europa de cómo pagar las deudas de su pasado colonial en América Latina.
Actualmente se habla de aceptar inmigrantes que tengan una “cultura cercana” al lugar de destino.
Tiene sentido pensar en eso como un criterio. Se quiere gente que encaje, lo cual, en el caso de España, es fácil de ver con la migración latinoamericana. Pero moralmente significa dividir a las personas en dignas e indignas. Y, en términos prácticos, se pierde la diversidad que, según muestran las investigaciones en ciencias sociales, es beneficiosa. Si hay homogeneidad, se toman decisiones estúpidas porque nadie las cuestiona. La diversidad hace que la sociedad sea flexible y tenga visión de futuro.
¿Qué bulo le da más miedo en relación con la inmigración?
Trump está tratando de presentar las ciudades estadounidenses como lugares peligrosos en los que el ejército necesita intervenir. Y los inmigrantes y los afroamericanos son una parte importante de ese discurso. Así que envía tropas o al ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) a Chicago, Portland o donde sea. Pero no hay ningún problema real allí que no haya existido durante años y no haya sido gestionado por las autoridades locales. Las intervenciones militares provocan reacciones, y esas reacciones se convierten en justificación para una mayor militarización. Es algo que hicieron los nazis en la Alemania de los años 30.
El otro día leí al escritor mexicano Jorge Volpi decir que, ante la pérdida de esperanza en el mundo actual, que “si alguien todavía tiene esperanza en el futuro, son los migrantes”.
Esperanza y, basándose en ella, motivación para integrarse. No tienen ningún incentivo para ser perezosos y no hacer nada. Quieren trabajar. Quieren salir adelante y que sus hijos también salgan adelante. Y eso es beneficioso para la sociedad.
Uno de los proyectos en los que trabajé con Jorge Durand fue “Milagros en la frontera”. A los dos nos interesaba el arte popular mexicano, así que viajamos al santuario de la Virgen de San Juan de Los Lagos, en los Altos de Jalisco, para ver los retablos que cubren todas las paredes. Cualquier cosa que le pueda pasar a un ser humano acaba ahí expuesta, en una de esas pinturas que dan gracias a la Virgen por un milagro otorgado o un favor recibido. Descubrimos que muchas de ellas tenían que ver con experiencias de la migración a Estados Unidos, así que decidimos crear una colección y reunimos unos 60 retablos, que se expusieron por primera vez en la Ciudad de México. Fue parte de nuestro intento de permitir que los inmigrantes contaran sus propias historias. Cuando Jorge y yo nos jubilamos, dejamos la colección al Museo de Arte de la Universidad de Princeton, que ahora la expone dentro del ala dedicada al arte latinoamericano. Uno de los vigilantes de sala nos dijo que normalmente la gente entra y sale rápidamente de la mayoría de las galerías. Pero, en esa, entran y tardan mucho en salir.
El suelo es la base de la vida del bosque. En él crecen las raíces de las plantas, se almacena el agua y viven millones de seres diminutos que ayudan a mantener el equilibrio del ecosistema. Cuando el fuego lo daña, el bosque tiene muchas más dificultades para recuperarse.
No todos los incendios son iguales. Algunos solo queman las hojas y ramas secas del suelo, sin causar grandes daños. Otros son de alta severidad, y pueden calentar tanto el terreno que acaban destruyendo la materia orgánica y los organismos que viven en él.
El calor puede cambiar el color, la textura y la composición del suelo. También alterar su pH (su grado de acidez o alcalinidad), así como su capacidad para retener agua. En los casos más graves, el suelo queda más suelto y más fácil de arrastrar por la lluvia.
Estas transformaciones hacen que el bosque pierda resiliencia, es decir, su capacidad de recuperarse. Si el suelo se empobrece, las nuevas plantas tienen más dificultades para crecer y el ecosistema se regenera mucho más lentamente.
Aunque no lo parezca, el suelo está lleno de vida. En un puñado de tierra hay millones de microorganismos: bacterias, hongos, insectos diminutos y otros seres que trabajan sin descanso. Son los encargados de descomponer la materia orgánica (como hojas y ramas muertas) y convertirla en nutrientes que las plantas pueden aprovechar. Además, estos organismos ayudan a mantener la estructura del suelo, permitiendo que el agua se filtre y las raíces puedan respirar. Gracias a ellos, el suelo se mantiene fértil y equilibrado.
La lluvia puede hacer desaparecer siglos de vida en unos días
Después de un incendio, el suelo queda desnudo, sin raíces que lo sujeten ni vegetación que lo proteja. En ese estado, las gotas de lluvia impactan directamente sobre la superficie y pueden arrastrar la tierra cuesta abajo. Este proceso, conocido como erosión, es uno de los mayores peligros después de un fuego.
La consecuencia más grave derivada de este fenómeno es que la capa superior, la más fértil y rica en nutrientes, es también la más fácil de perder.
Formar solo un centímetro de suelo puede tardar entre 100 y 500 años, pero bastan unas pocas tormentas para que desaparezca. Lo que retrasa mucho la recuperación del ecosistema. Sin esa capa fértil las semillas no pueden germinar bien y el bosque tarda mucho más en volver a crecer.
Además, la erosión no solo afecta al bosque quemado. El agua que arrastra el suelo puede llegar a los ríos y embalses, enturbiar el agua, dañar la fauna acuática y reducir la calidad del agua potable. Por eso, las primeras lluvias después del fuego pueden ser casi tan destructivas como el incendio.
Existen diferentes técnicas para evitar que el suelo afectado por un incendio se pierda y para acelerar su recuperación. Una de las más efectivas es el mulch orgánico, una capa de restos vegetales triturados (por ejemplo, de ramas y paja) que se coloca sobre el suelo quemado. Esta cobertura protege la superficie del impacto de la lluvia, reduce la escorrentía del agua (su escurrimiento para llegar a ríos, arroyos o el océano) y mantiene la humedad. Con el tiempo, el material se descompone y enriquece el suelo con nutrientes.
Otra medida útil es colocar fajinas, que son hileras de troncos o ramas colocadas en las laderas siguiendo las curvas del terreno. Estas barreras frenan el agua, retienen la tierra y evitan que el suelo sea arrastrado hacia abajo. También se pueden construir pequeñas barreras en arroyos para evitar que los sedimentos lleguen a los ríos.
Sin embargo, no siempre es necesario intervenir. En algunos casos, el propio ecosistema puede recuperarse por sí solo. Por eso, antes de actuar es importante evaluar la severidad del incendio y decidir dónde hace falta ayudar y dónde es mejor dejar que la naturaleza siga su curso.
El suelo es un recurso muy valioso y difícil de recuperar. La naturaleza tarda siglos en formar unos pocos centímetros de tierra fértil, pero un solo incendio y unas lluvias intensas pueden destruirla en semanas. Proteger el suelo después del fuego no es solo una cuestión ambiental: también es una forma de proteger el agua, los bosques y la vida de las personas que dependen de ellos. Los árboles volverán a crecer, pero solo si el suelo permanece vivo.
Bajo la ceniza, en ese mundo invisible de microorganismos y raíces, se juega el futuro de los bosques.
Elena Marcos Porras recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación (LANDSUSFIRE / PID2022-139156OB-C21)
Rayo Pinto Prieto recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades bajo el programa de ayudas de Formación de Profesorado Universitario (FPU21/00309)
Marta tiene 32 años y una carrera prometedora. Después de meses de esfuerzo, recibe por fin el correo que confirma su ascenso. Salió a celebrarlo con champán, se regaló un reloj carísimo y llenó sus redes sociales con fotos brillantes que parecían decir: “vida perfecta, logrado”. Pero, dos semanas después, a las tres de la madrugada, se dio cuenta de que la euforia ya no estaba. Seguía cansada, ansiosa y con un extraño vacío.
Unos días más tarde aceptó acompañar a un amigo que daba clases de apoyo escolar a adolescentes en riesgo. Nada de selfies, nada de paga, nada de glamour. Y, sin embargo, se empezó a sentir con más energía, más motivada y con una ilusión que no sentía desde hacía tiempo.
La experiencia de Marta ilustra un dilema que todos conocemos: ¿qué pesa más, el placer inmediato o el propósito duradero? La ciencia del bienestar tiene una respuesta clara: el propósito importa, no solo para cómo nos sentimos, sino también para cómo vivimos e incluso para cuánto vivimos.
Las dos caras de la felicidad
La psicología positiva, la rama científica que estudia los determinantes del bienestar y del funcionamiento óptimo, distingue dos formas principales de felicidad.
Por un lado, está la felicidad hedónica, la de las emociones agradables y la satisfacción momentánea. Esa que se mide con escalas como la Positive and Negative Affect Schedule o la Satisfaction With Life Scale. El problema es que está atrapada en lo que los psicólogos llaman adaptación hedónica: cuanto más intenso el estímulo, más rápido el cerebro ajusta su línea base y nos obliga a buscar un estímulo todavía mayor para sentir lo mismo. Por eso, el ascenso de Marta perdió brillo tan rápido, igual que pasa con la adicción a las redes sociales, a las compras o al juego. Es como correr en una cinta de gimnasio: por más que avances, nunca llegas a ningún lado.
La otra cara es la felicidad eudaimónica, que viene de la idea aristotélica de vivir en coherencia con nuestra mejor versión, ética e intelectual. La psicóloga Carol Ryff la tradujo en seis dimensiones muy concretas: autonomía, dominio del entorno, crecimiento personal, relaciones positivas, propósito vital y autoaceptación. Este tipo de felicidad no se mide en subidones, sino en trayectorias de vida que se mantienen a lo largo del tiempo.
El puente motivacional: la SDT
La Teoría de la Motivación Autodeterminada (self determination theory o SDT en inglés) es clave para entender el cambio en Marta. Todos necesitamos cubrir tres necesidades psicológicas básicas:
Autonomía: sentir que elegimos libremente.
Competencia: sentir que somos capaces y eficaces.
Relación: sentirnos conectados con otros.
Cuando estas tres necesidades están satisfechas, la motivación pasa de ser “controlada” (hacer algo por presión, recompensa o imagen) a ser “auténtica” (hacerlo porque tiene sentido para nosotros, porque lo disfrutamos o porque conecta con nuestros valores).
El ascenso de Marta era sobre todo externo: dinero, estatus, aprobación. Por eso, aunque le dio placer momentáneo, no llenó su autonomía ni su sentido de contribución. En cambio, enseñar a adolescentes le dio un combo perfecto: eligió hacerlo por decisión propia (autonomía), se sintió eficaz (competencia) y conectó con sus alumnos (relación). Lo curioso es que, sin paga ni aplausos, esa actividad resultó más transformadora que el ascenso.
Qué dice la ciencia: placer vs. propósito
La evidencia empírica es contundente. La orientación hedónica explica solo una parte de la satisfacción vital, y a menudo se asocia con conflictos de metas y emociones mezcladas. Además, los picos hedónicos no predicen mejor salud ni menor inflamación.
Incluso en cosas cotidianas se nota la diferencia. Un estudio sobre actividad física mostró que caminar por la naturaleza mejora el ánimo (hedonía), pero solo refuerza el sentido de propósito cuando hay motivación autónoma y conexión con el entorno. Es decir, el placer puede ser gasolina rápida o un viaje más profundo, según cómo se viva.
Más allá de la euforia
Cuando comenzó a colaborar en las clases de apoyo, lo que cambió no fue tanto lo externo como lo interno: Marta conectó con algo más profundo que la euforia momentánea. Como hemos explicado antes, este tipo de experiencias eudaimónicas pueden traerle varios beneficios físicos y mentales.
La experiencia de Marta no es solo una anécdota: refleja lo que dice la ciencia del bienestar. El placer puede ser como gasolina rápida que permite hacer 100 metros en pocos segundos; el propósito, en cambio, es el combustible diésel más lento y eficiente que proporciona un viaje duradero que da dirección, salud y sentido a la vida.
Cómo integrar placer y propósito en la vida diaria
El propósito no es un regalo divino reservado a unos pocos, sino que se puede cultivar. Experimentos con intervenciones breves (desde escribir sobre valores personales hasta hacer pequeños actos de servicio semanales) muestran efectos positivos duraderos en vitalidad y sentido.
He aquí un pequeño kit práctico:
• Revisar metas: ¿las perseguimos para ganar aprobación externa o porque expresan valores internos? Reencuadrar un objetivo extrínseco (“subir de puesto”) en uno intrínseco (“aprender a liderar de forma ética”) cambia por completo la motivación.
• Diseñar contextos con autonomía: en el trabajo o estudios, busquemos espacios donde podamos tomar decisiones reales, recibir retroalimentación útil y construir relaciones significativas.
• Probar microprácticas eudaimónicas: un acto de servicio semanal, aprender algo nuevo por interés genuino o cultivar nuestras fortalezas personales. Son pequeñas semillas que, con el tiempo, florecen en propósito.
• Gestionar el placer con consciencia: saborear con atención plena un alimento que nos resulte delicioso, por ejemplo, o escuchar con toda nuestra atención una música especialmente elegida ayuda a frenar la adaptación hedónica y a disfrutar sin caer en la trampa del “cada vez más”.
El placer sin propósito se desgasta rápido, el propósito sin placer puede volverse árido: la verdadera alquimia aparece cuando satisfacemos autonomía, competencia y relación. No se trata de elegir entre disfrutar o tener sentido: se trata de disfrutar al servicio del propósito. No se trata de apagar los fuegos artificiales, sino de encender una llama que no se consuma con el tiempo.
Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Romero-Castillo, Profesor de Psicobiología e investigador en Neurociencia Cognitiva, Universidad de Málaga
Los elefantes son capaces de formar vínculos afectivos y usar herramientas. Nam Anh, CC BY-NC
En el campo de la ciencia cognitiva, existe una razón importante para estudiar a los elefantes: evitar el antropocentrismo.
En la actualidad, se han reconocido tres especies diferentes: el elefante africano de la sabana (Loxodonta africana), la especie más grande; el elefante de bosque (Loxodonta cyclotis), y el elefante asiático (Elephas maximus). Jorge Romero-Castillo
Los estudios con elefantes son especialmente interesantes, debido a que poseen el mayor encéfalo de entre los animales terrestres. Con ellos, surge la siguiente pregunta: ¿existe correlación entre el tamaño encefálico y las capacidades cognitivas?
Una arquitectura neuronal sorprendente
Se ha comprobado que la abrumadora mayoría de las neuronas del elefante (alrededor del 97,5 %) se concentra en el cerebelo. Allí, estas células nerviosas cumplen funciones sensoriomotoras esenciales para coordinar sus enormes extremidades, la trompa y la precisa musculatura facial.
Sin embargo, el número de neuronas corticales –que participan en los procesos más complejos del pensamiento– es sorprendentemente bajo con relación al volumen de su encéfalo: unos 5 600 millones, apenas algo más del 2 % del total. En cambio, el cerebro humano alberga alrededor de 16 000 millones de neuronas corticales, es decir, el 19 % de todas las que posee.
Tamaño relativo, forma y circunvoluciones superficiales de la corteza cerebral de los cerebros de humanos y elefantes. La estimación común del tamaño absoluto del encéfalo del elefante adulto es de 4700 gramos (entre 4050 y 5220 gramos). Poseen 257 000 millones de neuronas, tres veces más que el cerebro humano promedio, repartidas entre corteza (5,6 mil millones) y cerebelo (251 000 millones). Además, poseen un total de 216 000 millones de otras células. Adaptado de Hart et al. (2008), CC BY
Más arrugas corticales
En esta línea, otro dato fascinante es el grado de plegamiento cortical. La corteza del elefante está plegada sobre sí misma en un índice de 4,18 (mayor que en el ser humano, que es de 2,56). Estos datos indican que dicho plegamiento no se relaciona con el número de neuronas.
Dicho de otro modo: más pliegues no significan más neuronas ni un pensamiento más complejo.
A continuación, una muestra de sus capacidades cognitivas. Algunas son tan llamativas que, en algunos casos, son similares a la de los primates y superiores a las de otras especies no primates.
Memoria de elefante
Los elefántidos recuerdan muy bien las rutas migratorias tradicionales de su especie. Además, son capaces de adaptarse a cambios en el entorno y encuentran nuevos caminos y pozos en entornos áridos cuando es necesario (luego transmitirán este conocimiento entre generaciones). Esto sugiere una capacidad cognitiva excepcional para la navegación espacial y la memoria a largo plazo.
Incluso, pueden recordar la ubicación actual de muchos miembros de la familia. La explicación radica en un desarrollo inusual de su memoria de trabajo, junto a una altísima sensibilidad para los olores.
Comportamiento eusocial en sociedades matriarcales
Las comunidades de elefantes son matriarcales. Durante algún tiempo, varias familias pueden unirse y llegar a establecer grandes manadas para el cuidado cooperativo de las crías. Los machos permanecen en la manada hasta los 13 años, aproximadamente.
Además, distinguen hasta 200 llamadas diferentes que aprenden a través de la observación y la imitación, lo que les permite reconocerse entre integrantes de una misma manada. Este sistema integrado se denomina eusocialidad y da muestras de una estrecha cooperación y solidaridad entre individuos.
Una empatía que deja huella
Jane Goodall (1934-2025) transformó nuestra mirada sobre el reino animal. Con paciencia, respeto y una profunda sensibilidad, fue pionera en reconocer y documentar científicamente los comportamientos cognitivos complejos y los sentimientos de animales no humanos (en su caso, chimpancés). Su empatía también ha dejado en la historia una profunda huella inborrable. Wikipedia, CC BY
Estos gigantes parecen mostrar más empatía que otras especies no primates. Lo demuestra, por ejemplo, un estudio que ha reunido informes recopilados durante un período de treinta y cinco años. En síntesis, los elefantes pueden anticiparse y responder al daño (en sí mismos y en otros individuos). De igual forma, reconocen la peligrosidad de objetos extraños como dardos o lanzas y ayudan a salir de zanjas, sobre todo a las crías.
También subcategorizan a los humanos en grupos, realizando esta clasificación de forma independiente, según el olor o el color.
Sentimientos de duelo
También experimentan sentimientos complejos asociados con la muerte. Durante sus migraciones, al ver los restos de un congénere, muestran curiosidad y se acercan para investigarlo; olfatean y tocan el cuerpo sin vida con la trompa y las patas.
Después, parecen manifestar signos de angustia, tristeza y compasión, lo que disminuye su actividad en general. Es más, a veces, la manada rodea el cadáver, lo protege y lo venera. La evidencia parece clara: están exhibiendo comportamientos de duelo.
La teoría de la mente como autorreconocimiento
La teoría de la mente, capacidad cognitiva que permite atribuir estados mentales tanto al propio individuo como al resto, resulta fundamental para la empatía.
Uno de los elefantes del estudio de Plotnik et al. (2006), con la marca ‘X’ en la parte izquierda de su cabeza. Plotnik et al., 2006., CC BY
Una prueba que valora la teoría de la mente en animales no humanos es la prueba del espejo. Consiste en pintar una marca en forma de X en la cabeza del animal y situarlo frente a un espejo. Si el animal utiliza espontáneamente el espejo para tocarse el punto de su cabeza, esto se considera evidencia de autoconciencia y reconocimiento.
Pues bien, al realizar este experimento con varios elefantes, utilizando una marca visual sin olor, se descubrió que su desempeño es aproximadamente comparable al de los chimpancés.
Este vídeo explica los resultados alcanzados en el estudio realizado por Plotnik et al. (2006) sobre la teoría de la mente en elefantes.
Neuronas de von Economo
Uno de los aspectos neurofisiológicos que se relacionan con la teoría de la mente (y por extensión, con la formación de vínculos sociales y la empatía) son las neuronas de von Economo (VEN).
Distribución filogenética de las neuronas de Von Economo (VEN). Las especies en las que se han observado VEN se indican con subrayado; las especies examinadas sin VEN se indican con cursiva. Adaptado de Hakeem et al., (2008), CC BY
Las VEN se encuentran en regiones prefrontales e insulares del cerebro de ciertos mamíferos, incluidos los humanos. Se caracterizan por tener cuerpos celulares grandes y alargados, junto a un axón largo que se proyecta a regiones distantes del cerebro. Esta morfología parece haber surgido de forma independiente en homínidos, cetáceos y elefantes.
Cabe destacar que, si bien los elefantes poseen VEN, comparten este rasgo solo con otros grupos de cerebros grandes (cetáceos y grandes simios –chimpancés, bonobos, gorilas, orangutanes y humanos–) y no con sus parientes más cercanos.
La especialización de estas neuronas podría ser la consecuencia de una necesidad de transmisión rápida de información social. Quizá, puede ser una característica compartida entre mamíferos de cerebros grandes. Pero, para responder a esta incógnita, sería interesante determinar si jirafas e hipopótamos, por ejemplo, también las poseen.
Uso de herramientas y planificación
A pesar de la importancia histórica del uso de herramientas en elefantes, su nivel y complejidad no se compara con el repertorio altamente coordinado descrito para chimpancés (cuyo cerebro es una décima parte del cerebro del elefante).
Los elefantes pueden llevar en las trompas ramas de árboles para protegerse de las moscas, rascarse con un palo y arrojar palos o piedras a los roedores que compiten por la fruta debajo de un árbol.
Recientemente, se ha analizado por primera vez la capacidad para resolver problemas en ejemplares salvajes asiáticos con un dispositivo de acceso múltiple, una especie de rompecabezas. El éxito obtenido muestra que son capaces de planificar movimientos para resolver problemas complejos y adaptarse a las demandas de su entorno.
A la izquierda, un elefante macho interactuando con una de las cajas del rompecabezas. A la derecha se observa un diagrama del rompecabezas con las puertas cerradas y abiertas: la puerta superior es de empuje, la puerta de en medio es de tiro y la inferior es corredera. Con este método, se evalúa la innovación: la capacidad para descubrir una o más soluciones. De los 44 elefantes que interactuaron con la caja, 11 resolvieron un tipo de puerta, 8 resolvieron dos tipos de puerta y 5 elefantes resolvieron los tres tipos de puerta en todas sus interacciones. Jacobson et al., (2023), CC BY
Más que un privilegio antropocéntrico
En compañía de estos titanes, hemos visto que, más que el tamaño absoluto del cerebro, las capacidades cognitivas parecen relacionarse con factores como la distribución y conexiones de las neuronas, especialmente en la corteza cerebral.
Jorge Romero-Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep Burgaya, Decano de la Facultat de Empresa y Comunicación, Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya
A menudo, lo que mal comienza mal acaba. Diecisiete meses después de su lanzamiento, y tras un sinfín de campañas publicitarias nunca vistas, la opa hostil del BBVA al Banco de Sabadell ha terminado en fracaso tras haber tenido en vilo al sistema financiero español y, de manera especial, a los mercados.
Con la adquisición de un saneado banco mediano, el banco vasco pretendía adquirir una dimensión que le pudiera afrontar una competencia directa con CaixaBank y el Banco Santander. Su fracaso tiene efectos de prestigio más allá de los financieros. Pierde reputación, al salirle mal una apuesta tan arriesgada, y refuerza a sus contrincantes, especialmente al Santander, como referencia sólida para los inversores internacionales.
La estrategia y la promoción de la opa se centró únicamente en poner en valor la dimensión que se adquiriría, sin entender que tanto para los accionistas como para los inversores, no es fundamental el tamaño del banco o que encabece los ránquines sino que sea eficiente, esté saneado y además reparta buenos dividendos. Esas son sus expectativas y el Banco de Sabadell las cumplía con creces. Además, la defensa del banco catalán consistió en compromisos de reparto de beneficios muy atractivos.
La opa quedó cuestionada de entrada no solamente por su carácter hostil y sus formas agresivas, sino por intentar crecer con un buen banco sin pagar un precio atractivo, como una suerte de ganga ante las expectativas de revalorización bursátil que este tenía.
Los accionistas esperaban una segunda vuelta de la oferta, con un precio mucho más atractivo, que ya no ha sido posible al no haber convencido ni siquiera al 30 % del accionariado. El mercado no vislumbró los teóricos beneficios de las sinergias ofrecidas por el BBVA, más allá de una evidente disminución de plantillas con cierre de oficinas y despidos.
Tras el anuncio de la opa fallida, la reacción positiva de la bolsa con relación al BBVA tiene que ver con el compromiso inmediato de repartir dividendos pero también con que los inversores no estaban convencidos ni compartían los hipotéticos beneficios que iba a conllevar toda la operación. Muy especialmente los accionistas extranjeros vieron en este intento de fagocitación una batalla sin mucho sentido económico y financiero.
En busca de gigantes bancarios
Quizás el peor error estratégico fue no considerar los aspectos geopolíticos y sociales de la operación, así como su inconveniente ubicación en el tiempo.
Aunque la UE plantea que Europa necesita gigantes bancarios que puedan competir con los grandes bancos estadounidenses, su enfoque no está dirigido a crear grandes bancos nacionales sino a impulsar fusiones de carácter transnacional dentro del continente. De haber triunfado la fusión entre BBVA y Sabadell la competencia bancaria en España se habría devaluado aún más de lo que ya está.
Pero, además, las fusiones bancarias afectan al tejido social: se pierde la calidad de servicio, disminuye el crédito a las pequeñas empresas y se encarece el dinero.
Cuanto más se ha insistido en la competitividad resultante de la concentración más se ha evidenciado una falta de empatía con los usuarios que ya hemos visto anteriormente en la banca (vale recordar la campaña ciudadana promovida por el médico jubilado valenciano Carlos San Juan para mantener la atención presencial a las personas mayores en las sucursales bancarias) y que afecta a su imagen de marca y su reputación.
Tampoco resultó muy recomendable plantear la opa a tres días de las elecciones autonómicas catalanas. Tras la crisis de 2008 que provocó la pérdida de muchas cajas de ahorro regionales (entre ellas catalanas), la sensación era que el Banco Sabadell era la última entidad financiera ubicada plenamente en este territorio, teniendo en cuenta que CaixaBank juega en otra liga.
Ningún partido político ni organización patronal autonómica iban a dar el visto bueno a la operación. Ni el gobierno central, dada su poca sintonía con la propuesta del BBVA.
De cara al futuro
Jamás una operación de posible compra bancaria había tenido en España la repercusión que ha tenido esta. Fue como si a partir de los mensajes publicitarios, todos, ciudadanos y accionistas, tuviesen que tomar partido. Esta vez el dinero, tan dado al sigilo, también sucumbió al espectáculo.
El fracaso de la operación no implica para las entidades involucradas volver, como si tal cosa, a la casilla de salida.
Más allá de contener el malestar con buenos dividendos, la dirección del BBVA tiene que plantear una estrategia de futuro que le permita recuperar su reputación. No es probable que se salga de la estrategia de crecimiento, pero seguramente ahora tendrá que plantearlo hacia afuera.
Para el Banco Sabadell, los efectos a corto y medio plazo de la opa fallida también serán significativos. Ha comprometido unas remuneraciones insólitas a los accionistas a cambio de descapitalizarse vendiendo el TSB británico al Banco Santander.
El banco vallesano necesita un refuerzo que, por dimensión, lo haga menos opable. Otras instituciones bancarias españolas de menor envergadura –Abanca, Unicaja, Ibercaja– quedan ahora en el punto de mira.
Josep Burgaya no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep M. Trigo Rodríguez, Investigador Principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias, Instituto de Ciencias del Espacio (ICE – CSIC)
Para completar una órbita muy excéntrica, en la que puede llegar a distanciarse 36 000 millones de kilómetros del Sol, este cometa invierte unos 1 350 años. Por eso debemos espabilar e intentar verlo durante el próximo mes, antes de que se vuelva diminuto y se adentre de nuevo en el espacio profundo.
Pistas para encontrar el cometa Lemmon en el firmamento
Si nunca hasta ahora ha contemplado un cometa con sus propios ojos y, pese a no saber mucho de estrellas, desea intentar esa hazaña, ¡no desespere! Es posible verlo siguiendo algunas pistas.
La primera recomendación es buscar un entorno oscuro, alejado de las grandes urbes, en el que el cielo sea lo suficientemente oscuro. Elija, a ser posible, una noche despejada con el horizonte oeste libre de obstáculos, alejado de farolas y luminarias.
Lo ideal es empezar la contemplación del cielo justo al anochecer. Cuando comience a ver las primeras estrellas, localice sobre el horizonte noroeste la silueta de la Osa Mayor. Se trata de una agrupación de siete estrellas también conocidas como El Carro, por su forma. Las dos más brillantes las tendremos más al norte y, trazando una linea que las una hacia arriba, nos ayudará a situar ese astro tan famoso conocido como la estrella Polar.
Recorrido del cometa entre las constelaciones visibles al atardecer entre mediados de octubre y noviembre de 2025. Debe interpolarse la posición del cometa con las marcas para las fechas indicadas. La Imagen adaptada por el autor a partir de una carta realizada con el programa Stellarium. Observatorio Astronómico Nacional-IGN
Pues bien, una vez ubicada la Osa Mayor en el firmamento, trace una línea curva a partir de su cola (cuya “última estrella” se denomina Alkaid) hacia la estrella más brillante de esa región celeste: Arturo. Nos va a resultar muy útil encontrarla porque el próximo martes 21 de octubre, coincidiendo con su mayor proximidad a la Tierra (101 millones de kilómetros), el cometa se nos presentará en la constelación de Boyero, cercano a Arturo.
A simple vista o con prismáticos
El cometa Lemmon es perfectamente visible a simple vista en entornos oscuros, sobre todo desde España, México y centroamérica, dado que se desplaza por el hemisferio norte celeste. Alcanzará una magnitud estelar entre la más luminosa estrella Alkaid, en la cola de la Osa Mayor, y la más débil estrella Korneforos, en la constelación de Hércules, aunque podría ser incluso más brillante.
Si nuestro entorno está contaminado lumínicamente, podremos ver el cometa empleando unos prismáticos astronómicos, preferentemente de 7 a 12 aumentos. Lo ideal es apuntarlos sobre la estrella Arturo y desplazarlos hacia Alkaid hasta encontrar el cometa. Podemos repetir ese recorrido con los prismáticos lentamente tantas veces como sea necesario hasta que topemos con una estrella nebulosa dotada de una cola en dirección contraria al Sol.
El cometa y su colorida cola
En las últimas semanas ha crecido exponencialmente el número de imágenes espectaculares del cometa que circulan por las redes. Muchos astrofotógrafos se apasionan por estos objetos, particularmente cuando son astros tan cambiantes.
En el caso del cometa Lemmon, lo más llamativo es que se acerca al Sol y comienza a sublimar sus hielos conforme se calienta su superficie, por lo que en las fotografías vemos que posee una cola azulada llamada iónica, ondulante y capaz de distorsionarse bajo el influjo del viento solar.
El cometa 2025 A6 Lemmon desde la ermita de Santa Bàrbara, Sant Feliu de Buixalleu, Girona. Telescopio Askar FRA400 a 280 mm con un cámera Player One Ares-C PRO. Imagen reproducida con permiso del autor: Pau Montplet i Sanz (ACDAM/AstroMontseny)
La cola se extiende muchos grados desde la envoltura difusa del cometa, llamada coma. Además, es de esperar que el cometa Lemmon desarrolle una cola de polvo producida por las partículas micrométricas contenidas en los hielos que se subliman. Las diminutas motas de polvo reflejan la luz del Sol por lo que, a mayor número de partículas, más luminosa será esa otra cola, más amarillenta y difusa, fácil de distinguir.
En ese mapa celeste del Observatorio Astronómico Nacional (OAN-IGN) comprobamos que el cometa se va desplazando noche tras noche hacia el oeste. A finales de octubre el cometa pasará entre las estrellas Korneforos, segunda estrella más luminosa de la constelación de Hércules, y la estrella Unukalhai, la más destacada de Serpens.
A mediados de noviembre el cometa se irá acercando a Antares, la estrella más luminosa del Escorpión (Scorpius).
En un cielo muy iluminado, los cometas pierden contraste. Por eso, estos días tenemos la excusa perfecta para alejarnos de las grandes ciudades y sumergirnos por unos minutos en la contemplación del cielo y de un cometa único.
Josep M. Trigo Rodríguez recibe fondos del proyecto del Plan Nacional de Astronomía y Astrofísica PID2021-128062NB-I00 financiado por el MICINN y la Agencia Estatal de Investigación.
Muy pronto en la vida comienza nuestra relación con el dinero: desde las primeras monedas dejadas por Ratoncito Pérez a cambio de pequeños dientes de leche (compra-venta) a las pagas de padres y abuelos (rentas). Y bueno es aprender pronto a gestionarlo.
Empoderar para decidir
La educación financiera no es solo cuestión de concienciar y transmitir información, sino de empoderar a las personas para que se sientan capaces de tomar decisiones acertadas de ahorro e inversión.
Más allá de entender conceptos económicos básicos (inflación, tasas de interés, diversificación), la educación financiera también consiste en aprender a aplicar esos conocimientos en la vida cotidiana.
Para invertir es importante conocer y comprender las características de los productos de inversión y ahorro: cuentas, depósitos, fondos, acciones, bonos. Y, para ahorrar de manera consistente en el tiempo, disciplina: anticipar, o al menos monitorizar, y controlar los ingresos y gastos.
La condición humana
Un elemento que dificulta el ahorro es nuestra propia naturaleza: más allá del pensamiento racional, a la hora de tomar decisiones tendemos a elegir el gasto inmediato y su fogonazo de dopamina a postergar la recompensa del ahorro (y sus intereses). Caemos en la tentación del consumo y dejamos el guardar para más adelante.
La cuestión es que la llegada de las tecnologías financieras ha facilitado tanto los pagos que los usuarios han dejado de percibirlos como lo que son: gastos. Apenas un clic en el ordenador o pasar el teléfono inteligente por la terminal de pago aumentan el riesgo de hacer compras impulsivas y, por tanto, hacen caer la capacidad de ahorro.
Educación financiera para reducir la desigualdad y la pobreza
La educación financiera trasciende el bienestar de las familias, se globaliza y participa en la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS). Tres ejemplos:
Es clave para alcanzar el objetivo 1, la erradicación de la pobreza, pues permite tomar decisiones financieras informadas.
La educación financiera de las mujeres es determinante si se quiere alcanzar la igualdad de género (objetivo 4): mejora las perspectivas de autonomía económica y acceso a recursos financieros (préstamos, ahorro, inversión).
El diseño y aplicación de programas de educación financiera puede ayudar a reducir la desigualdad económica (objetivo 10).
Las edades del ahorro
Lo cierto es que las decisiones de ahorro e inversión dependen de factores que van más allá del conocimiento, la racionalidad y la autoconfianza: las necesidades y posibilidades financieras no son las mismas comenzando el propio proyecto vital y profesional que alcanzada ya la edad de retiro.
Pero, además, hay que tomar en cuenta la aversión al riesgo, que va a depender del perfil del inversor (de más arriesgado a más conservador) y determinará qué instrumento financiero se adapta mejor a la relación entre su disposición a perder (riesgo) y sus expectativas de ganancias (rentabilidad).
Llegada la jubilación, haber tenido un ahorro planificado y haber sido capaz de tomar decisiones de inversión adecuadas ayudará a obtener unas rentas que, más allá de la pensión, permitan una buena calidad de vida durante un periodo que cada vez tiende a ser más largo.