Ver ‘Love Actually’ estas navidades podría ser bueno para su salud

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Vanessa Chávez Peña, Profesora y Coordinadora de prácticas del Máster Universitario en Psicología General Sanitaria, Universidad Europea

Emma Thompson en una escena de _Love Actually_. Working Title

Ya estamos en diciembre, ya es Navidad y ya ha aparecido Love actually en la parrilla televisiva. O tal vez lo haya hecho The Holiday. Incluso puede habérsenos cruzado por ahí Barcelona, noche de invierno. Todas son historias con múltiples personajes en crisis que, risas mediante, acabarán en un final feliz… en plenas fiestas.

Las comedias corales navideñas han consolidado su lugar como un subgénero cinematográfico que combina humor, emoción y múltiples perspectivas sobre las relaciones humanas. Las películas antes mencionadas se han convertido en clásicos recurrentes de la programación en estas fechas gracias a su capacidad de entrelazar historias diversas con un hilo común.

Tráiler de Barcelona, noche de invierno.

Los beneficios del cine

En el artículo “Once alternativas al cine navideño convencional”, publicado en The Conversation en 2022, se indicaba que el cine navideño no era tanto un género como una categoría particular. En ella caben filmes de toda la vida, estrenos ad hoc y clásicos modernos de diferentes registros; comedias, aventuras o dramas. Títulos como ¡Qué bello es vivir!, Los fantasmas atacan al jefe y El día de la bestia, aunque no sean comedias puras, comparten ese tono cálido y colectivo que define estas narrativas.

Por otro lado, en 2022, la Organización Mundial de la Salud informó de que la pandemia de covid-19 había aumentado en un 25 % la prevalencia de la ansiedad y la depresión a nivel mundial. Frente a ello, el entretenimiento audiovisual se convirtió en una vía de escape y regulación emocional. Porque, al final, el arte y la creatividad desempeñan un papel crucial en la resiliencia emocional, actuando como recursos terapéuticos durante situaciones de crisis.

Una mujer joven sonríe delante de un hombre mayor en traje.
¿A quién no le va a gustar ver a Kate Winslet en The Holiday hacerse amiga de un guionista del Hollywood clásico en plena Navidad en Los Ángeles?
Universal Pictures

En este sentido, investigaciones clínicas también han demostrado que el humor tiene un rol especialmente valioso en situaciones de crisis como la pandemia, sobre todo por su impacto positivo en la salud mental durante situaciones adversas. Diversas indagaciones concluyen que la risa ayuda a reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés. El humor funciona como una estrategia eficaz de afrontamiento y puede mejorar el bienestar psicológico general.

Se ha demostrado también que los entrenamientos terapéuticos basados en el humor mejoran significativamente la alegría y reducen síntomas depresivos. Igualmente, refuerzan la capacidad de los pacientes con ansiedad y depresión de afrontar sus emociones. Bajo estas circunstancias, el humor ha demostrado incluso ser un amortiguador eficaz contra el estrés percibido.

Múltiples oportunidades de identificación

En este escenario las comedias corales navideñas –aquellas que entrelazan múltiples historias con un tono festivo y humorístico– han adquirido una relevancia especial como vehículos de conexión emocional, resiliencia y bienestar.

Como dice la Real Academia Española (RAE), una de las acepciones de “coral” se refiere a una obra literaria o cinematográfica que tiene un protagonista plural o colectivo. Por ello, las películas corales en general, sean dramáticas, de acción o de ciencia ficción, permiten, con su multiplicidad de personajes y tramas, que los espectadores se vean reflejados en distintos aspectos y perspectivas de la historia. Así, cada uno puede encontrar en alguna de ellas un reflejo de sus propias vivencias.

Diversos estudios han sugerido que el cine puede ayudar a los pacientes a obtener una “descarga emocional”, es decir, una liberación de emociones intensas que han sido reprimidas, contenidas o acumuladas con el tiempo.

Además, el séptimo arte activa procesos empáticos que favorecen la introspección y el procesamiento emocional. Es una herramienta para integrar dimensiones cognitivas y afectivas, facilitando el desarrollo emocional del espectador.

Sentémonos en el sofá

Esto nos lleva a pensar que el disfrutón cine coral navideño no solo cumple una función recreativa. También se erige como una herramienta psicológica de gran valor en contextos de crisis. Su capacidad para generar emociones positivas, facilitar la identificación emocional y promover la conexión social lo convierte en un recurso relevante para el estudio del bienestar psicológico en la era pospandémica.

Reír juntos, sobre todo en la época navideña, no solo fortalece los lazos entre las personas, sino que también se convierte en el mejor antídoto para disipar la tristeza y llenar el corazón de alegría y esperanza.

Un clásico navideño: Hugh Grant bailando en Love Actually.

Como ocurre con la película Love Actually, donde cada historia detalla que el amor –en todas sus formas– es el mejor regalo, estas películas nos ofrecen el humor como vínculo universal. Además, al reunir a personajes de varias generaciones, el cine coral navideño se convierte en un espacio seguro donde podemos reír, recordar y, sobre todo, sentirnos acompañados.

En un contexto donde la salud mental se ha convertido en una prioridad global, podemos considerar que seguir las peripecias amorosas del primer ministro británico encarnado por Hugh Grant no solo entretiene… sino que también sana. Así que arrebujémonos en el sofá bajo una buena manta y veamos una película.

The Conversation

María Vanessa Chávez Peña no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Ver ‘Love Actually’ estas navidades podría ser bueno para su salud – https://theconversation.com/ver-love-actually-estas-navidades-podria-ser-bueno-para-su-salud-268590

Europa busca reducir la brecha de género en las nóminas a través de la ley de transparencia salarial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura Pérez Ortiz, Profesora de Economía. Grupo de Investigación Socio Economía del Trabajo (SET-LASE), Universidad Autónoma de Madrid

Ink Drop / Shuptterstock

Entre el 17 de noviembre y el 31 de diciembre de 2025 las mujeres europeas trabajarán gratis, según denuncia la UE a través de la campaña #EUEqualPayDay. Esta injusticia se explica porque existe una brecha salarial entre hombres y mujeres del 12 %. Es decir, de media, por cada 100 euros que cobran los hombres las mujeres solo reciben 88. En España, esta brecha es del 9,2 %, según Eurostat.

Para visibilizar este problema, la Unión Europea promulgó la Ley de Transparencia Salarial, que debe trasponerse a la legislación de todos sus Estados miembros y que entrará en vigor en junio de 2026.

¿Por qué las mujeres y los hombres cobran diferente?

La brecha salarial se explica por las siguientes causas:

  • Hay una mayor proporción de mujeres que trabajan a tiempo parcial. El 20,1 % de las mujeres y el 6,7 % de los hombres trabajaron a tiempo parcial en el tercer trimestre de 2025, según la Encuesta de Población Activa. Esta diferencia se debe a que las mujeres siguen asumiendo mayores responsabilidades en las labores de los cuidados. El 27 % de las mujeres y tan solo el 9 % de los hombres que trabajan a tiempo parcial lo hacen para ocuparse de los cuidados y otras obligaciones familiares. Las mujeres solicitan más permisos, excedencias o reducciones de jornada para conciliar la vida personal y la laboral. Como es evidente, cuando una persona trabaja menos horas recibe un salario menor.

  • Los niveles salariales de los sectores masculinizados y feminizados son distintos. Los hombres trabajan más en la industria o la construcción y las mujeres en puestos de trabajo del sector servicios (sanidad, educación, empleo en el hogar, etc.). Este fenómeno se conoce como segregación horizontal. En términos generales, los trabajos feminizados requieren una menor cualificación e incorporan menos innovación tecnológica y, por lo tanto, una menor productividad y remuneración. Asimismo, son trabajos que se valoran menos.

  • Existen diferencias relevantes en las categorías profesionales que ocupan hombres y mujeres. Hay una mayor de presencia de hombres en los puestos de responsabilidad (dirección, gerencia). Por el contrario, hay una mayor representación de mujeres en puestos con menores responsabilidades (administración, puestos técnicos más bajos). Por lo tanto, los salarios son mayores para los hombres que para las mujeres. En este caso se habla de segregación vertical.

Otras razones que explican las brechas salariales son la edad, la formación, la antigüedad en el puesto de trabajo, etc. No obstante, persisten las diferencias salariales aunque se eliminen estas características. La evidencia empírica es abrumadora y se observa a nivel mundial, tanto en los países ricos como en los países en desarrollo.

La remuneración no es igual si el trabajo lo realiza un hombre o una mujer, incluso para el mismo empleo. La cultura organizativa, los estereotipos en los empleos, las diferencias en la flexibilidad y el diseño de complementos o extras salariales son constantes fuentes de discriminación salarial.

¿Por qué hay que eliminar la brecha salarial?

En primer lugar, la eliminación de la brecha salarial es una cuestión de justicia social y de equidad. Así lo reconocen múltiples agendas internacionales. El Convenio nº 100 sobre igualdad de remuneración de la Organización Internacional del Trabajo y los ODS 5 (Igual de género), ODS 8 (Empleo decente y crecimiento económico) y el ODS 10 (Reducir las desigualdades) de la Agenda 2030 de Naciones Unidas así lo expresan.

Adicionalmente hay razones económicas y monetarias que justifican la eliminación de las diferencias salariales. Si las mujeres perciben salarios inferiores pierden capacidad de compra, repercutiendo negativamente en el crecimiento de la economía, medido a través del PIB.




Leer más:
Indicadores económicos para un mundo en transformación: ¿Qué mide y qué no mide el PIB?


¿Qué proponen la OIT y la UE para reducir la brecha salarial?

El Convenio nº 100 de la OIT es uno de los principales instrumentos para eliminar la brecha salarial.

Una idea central para avanzar en la equiparación salarial es el principio de “igual salario para el mismo trabajo”. Esto significa suprimir la discriminación directa. Pero también hay que asegurar una “remuneración igual por trabajo del mismo valor”, es decir, eliminar la discriminación indirecta que proviene de la desigual participación en el mercado de trabajo.

Para evaluar el valor del trabajo, la OIT propone fijarse en competencias, cualificaciones, responsabilidades, esfuerzo y condiciones de trabajo.

La UE asume estos principios de igualdad de retribución entre trabajadores y trabajadoras por un trabajo igual o de igual valor en el [artículo 157] del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Además, aprobó la Estrategia Europea para la Igualdad de Género 2020-2025 que busca garantizar la igualdad de participación y de oportunidades en el mercado laboral. Esta estrategia establece la necesaria eliminación de la brecha retributiva de género. Finalmente, la Unión Europea ha aprobado la Directiva 2023/970 sobre Transparencia Salarial.

¿Qué hace España para reducir la brecha salarial?

España ya tiene gran parte del trabajo hecho. La Ley de Igualdad de 2007 y el Real Decreto 902/2020, de igualdad retributiva entre mujeres y hombres, introducen gran parte de las exigencias internacionales y de la Directiva de la UE.

También existen herramientas de transparencia retributiva, como la valoración de puestos de trabajo, los registros y las auditorías retributivas. El Instituto de las Mujeres pone todas estas herramientas a disposición en su página web. Además, se han elaborado de forma conjunta por los agentes sociales en la mesa de diálogo social, por lo que su aceptación es mayor.

Implicaciones de la aplicación de la directiva europea

La trasposición de la directiva europea a la legislación española incorporará novedades a la regulación existente. Algunas de ellas son la obligación de introducir una banda salarial en las ofertas de empleo, reforzar las sanciones por incumplimientos o ampliar los seguimientos y revisiones periódicas para los registros retributivos.

Estas medidas contribuirán a la igualdad retributiva, pero también a la igualdad de género y a tener una sociedad más justa para todo el mundo.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Europa busca reducir la brecha de género en las nóminas a través de la ley de transparencia salarial – https://theconversation.com/europa-busca-reducir-la-brecha-de-genero-en-las-nominas-a-traves-de-la-ley-de-transparencia-salarial-268229

¿Por qué no es recomendable descargar la cisterna con la tapa del inodoro levantada?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Rivas González, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología., Universidad de Salamanca

Parkin Srihawong/Shutterstock

Todos hacemos caca es el incuestionable título de un clásico libro infantil escrito por el japonés Taro Gomi. Por desgracia, no todos los inodoros ofrecen una buena descarga para eliminar los restos fecales. Además, el vaciado del inodoro es una fuente potencial de transmisión de microorganismos infecciosos, porque puede generar grandes cantidades de aerosoles que contienen microbios. Ante esa realidad, ¿hay diferencia entre bajar la tapa del inodoro o dejarla levantada?

El dilema es relativamente nuevo. Hacia el año 315 (siglo IV), Roma tenía alrededor de 150 letrinas públicas, a menudo ubicadas cerca de baños públicos, y muchas de ellas contaban con largos bancos de mármol para uso comunitario. En aquel escenario, la socialización prevalecía ante la privacidad. Y continuo siendo de esa manera durante bastantes décadas.

Pasados unos cuantos siglos, la situación ha cambiado mucho, pero aún así, todavía hay más de 3 000 millones de personas en todo el mundo que no tienen acceso a baños seguros y limpios. ¡Más de un tercio de la población mundial! Los cientos de millones de personas que a estas alturas siguen sin disponer de inodoros se ven obligados a defecar en público o al aire libre, por ejemplo, en las cunetas de las calles, entre los arbustos o en aguas abiertas. Esto causa graves problemas de salud pública, al propagar patógenos fecales que contaminan el agua, el suelo y los alimentos, a la vez que genera sentimientos significativos de vulnerabilidad, vergüenza e impotencia, y provoca importantes problemas sociales, especialmente para mujeres y niñas, que se enfrentan a un mayor riesgo de violencia sexual y humillación.

En este contexto tiene sentido que “El retrete es un lugar para la paz y el progreso” fuese el lema del Día Mundial del Retrete en 2024, promovido por la ONU, para destacar el saneamiento seguro como un derecho humano fundamental.

La invención del inodoro con cisterna

Al parecer, el mérito de inventar el precursor del inodoro con cisterna recae en Sir John Harington, ahijado de Isabel I, quien en 1592 diseñó un aparato con una cisterna elevada y un pequeño tubo por el que el agua arrastraba los desechos. Sin embargo, el ingenio fue ignorado durante casi dos siglos. Resurgió con fuerza en 1775, cuando el relojero y mecánico escocés Alexander Cumming resolvió un problema clave, al desarrollar y patentar el tubo de desagüe con forma de “S” (o sifón) situado bajo el retrete, cuya función era crucial para sellar y eliminar de manera efectiva los malos olores.

Además de los malos olores, de los inodoros escapan también aerosoles cargados de microorganismos. Entre otros, diversas especies bacterianas de los géneros Aeromonas, Bacillus, Campylobacter, Clostridium, Escherichia, Klebsiella, Pseudomonas, Salmonella, Serratia, Shigella o Staphylococcus. De hecho, numerosos estudios han demostrado que la descarga del inodoro puede formar estos aerosoles debido al movimiento del agua: burbujeo, remolinos y salpicaduras, provocando la emisión de aerosoles que contienen microorganismos intestinales o urinarios.

El peligro de los baños públicos no ventilados

En 2015, un estudio confirmó la contaminación por Escherichia coli patógena y resistente a los antimicrobianos en 56 baños públicos del área metropolitana de Minneapolis-St. Paul en Minnesota (Estados Unidos).

Los baños públicos no ventilados, o con ventilación insuficiente, plantean un mayor riesgo de infección cruzada. De hecho, las áreas cercanas a todo tipo de inodoros y urinarios suelen presentar una contaminación alta, lo que indica que necesitan regímenes de limpieza estrictos.

La transmisión en estos casos no se previene evitando tocar el retrete o sentarse en él, como solemos pensar. Los microorganismos se pueden transmitir también por acumulación de patógenos en el cuerpo y en la ropa del usuario a través de la aerosolización durante la descarga del inodoro o el urinario, es decir, al tirar de la cisterna. También se puede transmitir por la inhalación directa de aerosoles o la transmisión indirecta tras la deposición de patógenos aerosolizados en diversas superficies del baño como toallas, pastillas de jabón contaminadas, la manija de la cisterna, los grifos o los propios pomos de las puertas.

Muchos patógenos entéricos se encuentran en alta concentración en las heces y, por lo tanto, en los inodoros después de la defecación, particularmente durante episodios de diarrea aguda. Por ejemplo, una persona infectada llega a eliminar hasta 100.000 millones de unidades formadoras de colonias (UFC) de Salmonella y Shigella por heces. Las personas infectadas con virus entéricos pueden eliminar 1 billón de virus por gramo de heces. Tras la descarga, las bacterias y los virus pueden dispersarse en las partes externas del inodoro y otras superficies del baño.

Bajar la tapa del inodoro reduce los aerosoles, pero no los elimina

Varios estudios informan de que bajar la tapa del inodoro reduce la cantidad de gotas visibles y pequeñas durante y después de la descarga entre un 30 % y un 60 %. Por esta razón, los especialistas médicos y de salud pública tradicionalmente han aconsejado cerrar la tapa del inodoro antes de tirar de la cadena. Sin embargo, un problema que a menudo se pasa por alto es que un porcentaje importante de los aerosoles se escapa a través del espacio de aire entre la taza y el asiento, incluso con la tapa cerrada.

Parece ser que son necesarios datos adicionales sobre el papel de la tapa del inodoro como una medida de control. De lo que no cabe ninguna duda es que la desinfección habitual de todas las superficies del baño es aconsejable para reducir la potencial contaminación viral y bacteriana.

The Conversation

Raúl Rivas González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué no es recomendable descargar la cisterna con la tapa del inodoro levantada? – https://theconversation.com/por-que-no-es-recomendable-descargar-la-cisterna-con-la-tapa-del-inodoro-levantada-271999

Políticas antimujer en Estados Unidos: el laboratorio reaccionario que deberíamos vigilar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miren Gutiérrez, Investigadora, Universidad de Deusto

Las salidas de tono de Donald Trump se viralizan rápidamente, como ocurrió cuando llamó piggy (“cerdita”) a una periodista que le preguntaba sobre sus relaciones con Jeffrey Epstein. Después insultó a otra reportera.

Estos dos episodios dieron la vuelta al mundo. Y es normal que así fuera porque no se trata de anécdotas aisladas, sino de una estrategia que usa la misoginia para silenciar la crítica.

Ponemos mucha atención a lo escandaloso –que lo es–, pero menos en los profundos cambios que se despliegan silenciosamente en EE. UU. contra el bienestar de las mujeres como parte de una ofensiva autoritaria y patriarcal.

El aumento de la mortalidad materno-infantil

En primer lugar, el cierre de los servicios de salud reproductiva ha provocado un aumento de la mortalidad materna e infantil en los estados que han impuesto prohibiciones; la evidencia demuestra que las restricciones tienen un impacto directo en la vida y la salud de las madres

En 2022, con la anulación de la sentencia Roe vs. Wade –que reconocía el derecho constitucional al aborto en 1973–, la Corte Suprema de EE. UU. eliminó la protección constitucional del derecho al aborto, dejando a cada estado la facultad de prohibirlo. Desde entonces, una docena de estados han impuesto vetos casi totales, lo que ha llevado al cierre de clínicas de aborto y a la desaparición de servicios de salud reproductiva en amplias regiones del país.

Estos cierres no solo afectan el acceso al aborto, sino también a la atención prenatal, la anticoncepción, la detección de cáncer y el manejo de complicaciones del embarazo.

Un análisis del Gender Equity Policy Institute muestra que las mujeres que viven en estados con prohibición tienen casi el doble de riesgo de morir durante el embarazo, el parto o en el posparto que las que residen en estados donde el aborto es legal.

Texas, que implementó una prohibición casi total, ofrece un ejemplo extremo. En el primer año bajo la aplicación de esta medida, la mortalidad materna aumentó un 56 %, con disparidades raciales profundas: las mujeres negras tuvieron una tasa de mortalidad materna 2,5 veces mayor que la de las blancas.

Esto viene acompañado de un aumento de la mortalidad infantil. En Texas, las muertes de niños o niñas crecieron un 13 % en el año posterior a la prohibición, con un aumento de los fallecimientos atribuibles a anomalías congénitas graves, lo que sugiere que muchos embarazos que antes se interrumpían por razones médicas ahora se llevan a término, con consecuencias fatales.

Deterioro de la esperanza de vida

Las desigualdades en el acceso a la salud han tenido un impacto en la expectativa de vida de las mujeres negras, especialmente en estados del sur, rurales y segregados, donde la precariedad sanitaria se solapa con el racismo estructural.

Aunque diversos análisis muestran que la esperanza de vida de la población negra ha sido sistemáticamente inferior a la de la población blanca, las mejoras en este área se han estancado.

Cuando se observa la situación de las mujeres negras en condados rurales y estados históricamente segregados, varios estudios muestran que su esperanza de vida media está en un rango de 72,5 a 74,9 años, por debajo de los más de 80 años que alcanzan en promedio la población femenina blanca.

Organizaciones como Black Women’s Health Imperative han documentado cómo la combinación de sesgo racial en la atención, falta de seguro médico, mayores tasas de enfermedades crónicas y barreras para desplazarse para recibir atención se traducen en más muertes evitables y una reducción de años de vida.

Análisis como los del National Partnership for Women & Families documentan cómo las sucesivas administraciones de Trump han impulsado un desmantelamiento de programas orientados a promover la igualdad. Por ejemplo, la eliminación de programas de apoyo a la conciliación ha echado a cientos de miles de mujeres fuera del mercado de trabajo o hacia empleos más precarios, revirtiendo avances logrados en materia de protección frente a la discriminación en el trabajo.

Un eje central de este retroceso ha sido la eliminación o vaciamiento de programas federales de equidad de género. La reinterpretación de normas como la Orden Ejecutiva 11246 –que obligaba a los contratistas federales a aplicar programas de acción afirmativa–, junto con órdenes que paralizan las actividades de promoción de la igualdad, han supuesto la eliminación de mecanismos que promovían la contratación de mujeres y minorías en sectores estratégicos.

La calidad de vida de las familias de bajos ingresos –entre ellas, un elevado porcentaje de mujeres solas– se ha visto afectada por recortes de subvenciones destinadas a cumplir la Fair Housing Act –Ley de Vivivenda Justa–. Investigaciones periodísticas muestran que la Casa Blanca ha ordenado la cancelación de las ayudas que el Departamento de Vivienda destinaba a organizaciones sin ánimo de lucro encargadas de investigar denuncias de discriminación en alquileres e hipotecas. La reducción de esta financiación deja a muchas comunidades sin defensa frente a desalojos injustos, cláusulas abusivas o discriminación por género, raza y discapacidad.

Otras áreas de retroceso

También se han reducido los fondos a programas de apoyo a las víctimas de violencia de género y trata. Un informe del Brennan Center for Justice detalla que se han cancelado cientos de millones de dólares en subvenciones, incluyendo programas que proporcionan servicios a las afectadas.

A su vez, un análisis del Council on Criminal Justice describe cómo estos recortes afectan así mismo la formación de enfermeras forenses que atienden a víctimas de violencia sexual.

Los recortes se combinan con cambios normativos y más condiciones para otorgar ayudas. La revista The New Republic documenta cómo se imponen nuevas normas a las beneficiarias de fondos federales, prohibiendo destinar recursos a programas que aborden la violencia como problema estructural.

En paralelo, se han impulsado medidas que restringen el derecho al voto. El Brennan Center for Justice, que monitorea la legislación electoral, advierte de que varias iniciativas buscan imponer requisitos más estrictos de prueba de ciudadanía y documentación de identidad, lo que privaría del voto a millones de electores que no disponen de pasaporte o certificado de nacimiento actualizado.

Estas exigencias podrían tener un impacto sobre las mujeres que han cambiado de apellido tras el matrimonio o el divorcio, pues muchas no tienen documentos que coincidan con su nombre legal actual: se estima que hasta 69 millones de mujeres están en esta situación.

Organizaciones como la NAACP Legal Defense Fund y la ACLU –Unión Americana de Libertades Civiles– han llevado a los tribunales disposiciones administrativas que intentaban introducir requisitos adicionales de prueba de ciudadanía.

Estos cambios se suman a la reducción de oficinas, horarios y recursos para el voto anticipado o por correo, lo que dificulta el acceso al voto de quienes enfrentan más barreras de tiempo, movilidad y cuidado –como mujeres cuidadoras o trabajadoras con varios empleos–, y se inscriben en una tendencia más amplia de debilitamiento del legado de la Voting Rights Act.

La experiencia estadounidense demuestra que las políticas regresivas tienden a perjudicar a los sectores más vulnerables, especialmente a las mujeres de bajos ingresos.

The Conversation

Miren Gutiérrez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Políticas antimujer en Estados Unidos: el laboratorio reaccionario que deberíamos vigilar – https://theconversation.com/politicas-antimujer-en-estados-unidos-el-laboratorio-reaccionario-que-deberiamos-vigilar-271173

Cómo evitar que nos sepulte la montaña de basura que generamos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Ángel Rodiel, Director de Tecnología, IMDEA MATERIALES

MOHAMED ABDULRAHEEM/Shutterstock

¿Son los españoles adictos a la basura? No a la comida basura, ni a la “telebasura” que nos engancha a muchos por la tarde-noche, sino a la basura en sí: la que llena nuestros vertederos y, más allá, nuestros ríos, mares y nuestro entorno en general.

Pues, según las estadísticas, la respuesta es sí: enviamos 223 kg por persona al vertedero al año, más del doble que la media de la Unión Europea. Este dato, entre otros, revela que, aunque avanzamos, la economía española sigue respondiendo a un modelo lineal de “extraer-producir-usar-tirar”, que ya no es viable ni sostenible.

La economía circular: conocida por muchos, lograda por pocos

Durante la última década, España ha avanzado de forma notable en su conciencia pública sobre la economía circular.

Según el último informe de la Fundación COTEC, hoy un 60 % de la población conoce el significado de este concepto, mientras que en 2013 lo hacía solo un 11 %, gracias a la mayor presencia del tema en políticas públicas, empresas y medios.

Para el otro 40 %, clarificamos: la economía circular es aquella en la que el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantiene en la economía durante el mayor tiempo posible, y en la que se reduce al mínimo la generación de residuos.

La transición hacia una economía circular ofrece tanto beneficios ambientales como ventajas económicas y estratégicas más amplias: mayor seguridad de recursos, avances hacia la neutralidad climática, reducción de la contaminación, apoyo a la actividad industrial local, nuevas oportunidades de negocio, creación de empleo, etc.

Sin embargo, el mismo informe advierte que seguimos lejos de lograr un modelo realmente sostenible.

Más allá del volumen de basura que generamos, solo reciclamos el 41 % de los residuos municipales y apenas el 8,5 % de los materiales se reintroduce en la economía.

El reciclaje: un elemento importante, no suficiente

Desde hace muchos años hemos aprendido la importancia de reciclar. Pero ¿hasta qué punto se pueden reciclar los materiales? Porque no todos los tipos de materiales se reciclan igual de bien (¿o mal?).

Los cerámicos (como el hormigón y el cemento, los ladrillos, etc.) constituyen una importante familia de materiales (en volumen, los más utilizados del mundo) y son difícilmente reciclables.

Se fabrican mediante una tecnología denominada sinterización, que hace que, una vez consolidados, no exista una posible vuelta atrás en el proceso de fabricación. Las técnicas de reciclado pasan por moler las cerámicas y utilizar las partículas generadas como “relleno” en otros materiales, siendo el volumen de material reciclado escaso y de poco valor añadido.

El vidrio, primo hermano de las cerámicas, se recicla mejor, alcanzando en Europa tasas superiores al 80 %.

El dilema de los plásticos

Mientras tanto, suele asumirse que los polímeros, lo que conocemos como “plásticos”, son materiales reciclables. Sin embargo, solo una familia de ellos (los termoplásticos) es reciclable. Los plásticos “termoestables”, muchos de ellos resinas utilizadas también para fabricar materiales compuestos, en su gran mayoría no se pueden reciclar.

Y aunque la mayoría de los plásticos con los que convivimos en nuestro día a día son termoplásticos, supuestamente reciclables, menos de un 10 % del plástico producido globalmente es de origen reciclado.

El gran reto de los polímeros es aumentar su reciclabilidad y sustituir sus materias primas (procedentes del petróleo) por materiales que puedan hacerlos biodegradables. Así se conseguirá que su huella de carbono como contaminante se reduzca considerablemente.

Repensar los compuestos

El problema de los materiales compuestos es que combinan plásticos poco reciclables con materiales de refuerzo, en especial fibras, muy difíciles de separar, lo que hace que su reciclaje sea complejo y en muchos casos, poco viable.

En el diseño de nuevos materiales compuestos, si queremos apostar por la circularidad necesitamos, de forma ineludible, pensar en nuevas resinas reciclables, fibras de refuerzo recuperables, recubrimientos que faciliten el desensamblado o estructuras que permitan separar los componentes sin perder propiedades y calidad.

Aprovechar la chatarra

Y, por último, tenemos los metales, posiblemente la familia de materiales con más recorrido en su reciclado y los beneficios asociados. Usando chatarras como materias primas, evitamos tener que recurrir al consumo directo de metales críticos.

La utilización de la chatarra también minimiza de forma considerable la emisión de CO₂ en el desarrollo de una aleación. Un caso muy estudiado es el de las emisiones que se producen al fabricar acero a partir de chatarra o a partir de mineral de hierro, lo que resulta en una reducción de emisiones de entre el 75 y el 80 %.

Sin embargo, nuestro nivel de reciclado en este campo dista mucho de lo deseable. La tasa de recogida de residuos eléctricos y electrónicos en la UE se sitúa en apenas el 37,5 %, muy por debajo del objetivo del 65 %, y la situación respecto a la chatarra no es mucho mejor. En Europa, como término medio, solo se recicla entre el 40 y el 50 % de la chatarra que se genera, siendo el acero la aleación que más se reutiliza (alrededor del 85 %).

Pero ¿qué tiene que ver todo esto con la ciencia e ingeniería de materiales? La respuesta es: todo.

Ingeniería de materiales

El reciclaje, por sí solo, no puede hacer frente al reto que tenemos por delante. Además, es necesario actuar en otras direcciones para mejorar la circularidad.

Ya no vale solo con que el material que se desarrolle e introduzca en el mercado tenga buenas propiedades y tenga bajo coste, es decir “bueno, bonito y barato”. Los materiales deben desarrollarse y diseñarse desde un principio, asegurando que son sostenibles (duraderos, reutilizables y/o refabricables y/o reciclables) y seguros para las personas y el mediambiente.

También debemos seguir desarrollando técnicas de fabricación que consuman menos energía y minimicen la generación de residuos. Por ejemplo, en el caso de aleaciones metálicas, hoy en día existen técnicas de fabricación aditiva que pueden reducir el consumo total de energía entre el 30 y el 60 % frente a tecnologías de fabricación que incluyen más procesos intermedios y mecanizado.

Otro ámbito clave es la extensión de la vida útil de los productos. En un modelo de economía circular, reparar no es un simple gesto opcional, sino una auténtica estrategia de sostenibilidad.

Aquí la ingeniería de materiales investiga soluciones que permiten que los productos duren más y fallen menos a través de recubrimientos anticorrosión; sensores embebidos que detectan daños antes de que sean críticos; materiales que se autorreparen cuando aparecen microgrietas; o herramientas digitales que predicen cuándo una pieza debe ser reparada o sustituida.

La dependencia de materias primas

Si queremos reducir nuestra dependencia de materias primas externas que en muchas ocasiones pone en riesgo las cadenas de suministro de sectores estratégicos, disminuir la presión sobre nuestros ecosistemas y construir una economía competitiva, los materiales deben situarse en el centro de la estrategia.

La buena noticia es que la ciencia e ingeniería de materiales ya está proporcionando soluciones y trabajando en las que necesitamos.

La circularidad no es una opción, es una necesidad crítica. Y si España apuesta con decisión por la investigación, la innovación y la colaboración en el campo de los materiales, podrá conseguir que su economía sea fuerte, resiliente y sostenible.

Es urgente hacer frente a la montaña de basura que generamos, o nos sepultará.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Cómo evitar que nos sepulte la montaña de basura que generamos – https://theconversation.com/como-evitar-que-nos-sepulte-la-montana-de-basura-que-generamos-271877

‘Sadfishing’: exhibir el sufrimiento en las redes sociales para buscar compasión (y reacciones)

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Oliver Serrano León, Director y profesor del Máster de Psicología General Sanitaria, Universidad Europea

aslysun/Shutterstock

Una joven publica en TikTok un vídeo llorando, sin dar muchos detalles. Alguien en Instagram comparte un texto largo sobre una ruptura o una crisis personal. Un influencer cuenta su diagnóstico de salud mental en un directo. Son escenas que se repiten, con distintos rostros y matices, pero una misma dinámica de fondo: mostrar el sufrimiento personal de forma pública, con la intención de recibir consuelo, apoyo o validación. Este comportamiento se conoce como sadfishing.

¿Qué es el sadfishing?

El término sadfishing fue acuñado por la escritora Rebecca Reid en un artículo publicado en 2019, donde analizaba publicaciones emocionales en redes sociales que parecían buscar una respuesta de apoyo masiva. El neologismo, que transforma el término “catfishing” (crear una identidad falsa en redes) cambiando “cat” (gato) por “sad” (triste), hace alusión a la idea de utilizar la tristeza como cebo para atraer atención emocional.

No se trata simplemente de expresar emociones en redes, algo completamente válido y humano. El sadfishing apunta a un uso más estratégico o exagerado del sufrimiento, que genera una respuesta del entorno digital: likes y comentarios de apoyo, interacciones que refuerzan la conducta.

Una necesidad de ser vistos (y validados)

Psicológicamente, es posible entender el sadfishing como una forma de búsqueda de validación social. En entornos donde la autoestima se construye (al menos en parte) a través de la respuesta de los demás, mostrar vulnerabilidad puede ser una estrategia para sentirse visto, querido o comprendido, una forma de pedir apoyo emocional y reconocimiento afectivo.

Esta necesidad se relaciona con el concepto de “sostén emocional” o “apoyo contenedor”: la capacidad del entorno (en este caso, digital) para acoger la expresión emocional sin juicio y con empatía. Así, la pertenencia no surge solo de la conexión, sino del reconocimiento de la vulnerabilidad compartida.

Algunas investigaciones también indican que ese uso emocional de las redes sociales está vinculado con la necesidad de regulación emocional y con estilos de apego más ansiosos. Esto sugiere que la relación entre emociones y plataformas digitales es profunda y merece atención clínica y educativa.

También hay un componente cultural. En la era digital, muchas personas han crecido narrando su vida online. Compartir emociones, incluso las dolorosas, se convierte en una extensión de esa narrativa. Las fronteras entre lo público y lo privado, entre lo auténtico y lo performativo, se vuelven borrosas.

¿Autenticidad o estrategia emocional?

El sadfishing plantea preguntas complejas sobre la autenticidad. Algunos casos pueden parecer manipulativos o exagerados, pero juzgar intenciones en un entorno como el digital es difícil. Lo que para un espectador puede parecer una dramatización, para la persona que publica puede constituir una forma genuina de procesar sus emociones.

Desde un punto de vista psicológico, conviene observar el contexto y la frecuencia. Si alguien recurre constantemente a publicar contenido triste para obtener reacciones, podría estar cayendo en un patrón de regulación emocional poco saludable. En cambio, si se trata de una expresión puntual en un momento difícil, podría considerarse una vía válida de catarsis.

Riesgos psicológicos

Aunque compartir emociones puede ser liberador, el sadfishing también tiene riesgos. Uno de ellos es la exposición emocional vulnerable en contextos poco empáticos. Internet no siempre responde con cuidado. Quienes comparten su malestar pueden ser objeto de burla, incredulidad o incluso acoso.

Otro riesgo es la dependencia de la reacción externa. Cuando el alivio emocional depende exclusivamente de la respuesta digital, se debilita la capacidad de autogestión emocional. Esto puede reforzar un ciclo en el que la persona necesita publicar para desahogarse, generando una suerte de “recompensa intermitente” similar a la de otras conductas adictivas.

Este mecanismo también está presente en el uso compulsivo de redes sociales. Diversos estudios en neurociencia han demostrado que estas plataformas activan los mismos circuitos de recompensa que otras adicciones conductuales, especialmente a través del refuerzo social intermitente (como los “me gusta” y los comentarios). Estas investigaciones explican que este tipo de retroalimentación impredecible potencia la conducta repetitiva y difícil de controlar.

Además, el sadfishing puede trivializar problemas serios de salud mental. Cuando todo se convierte en contenido, existe el peligro de reducir el sufrimiento a una narrativa estética o a una marca personal. Algunos expertos han advertido sobre los riesgos de la “hipervisibilidad emocional” entre adolescentes en plataformas como Instagram y TikTok.

Una cultura emocional hiperconectada

Vivimos en una cultura donde la emocionalidad se ha vuelto visible, compartible y muchas veces monetizable. El sadfishing se vela como un síntoma de esa transformación. No es un fenómeno patológico en sí mismo, pero sí refleja cómo las plataformas han cambiado la forma en que nos vinculamos con nuestras emociones y con los demás.

La clave está en fomentar una alfabetización emocional que permita distinguir entre expresión saludable y dependencia digital. Y también en promover espacios (online y offline) donde mostrar vulnerabilidad no sea una estrategia desesperada, sino una posibilidad segura y contenida.

El sadfishing nos recuerda que, tras las pantallas, hay personas buscando alivio, conexión o simplemente ser escuchadas. Como sociedad digital, necesitamos dejar de juzgar rápidamente las formas en que otros expresan su malestar y, en su lugar, abrir conversaciones más empáticas sobre cómo acompañarnos emocionalmente en estos tiempos hiperconectados.

A veces, el llanto en un vídeo no es solo una estrategia: es una pregunta lanzada al vacío, esperando que alguien responda.

The Conversation

Oliver Serrano León no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Sadfishing’: exhibir el sufrimiento en las redes sociales para buscar compasión (y reacciones) – https://theconversation.com/sadfishing-exhibir-el-sufrimiento-en-las-redes-sociales-para-buscar-compasion-y-reacciones-269689

Reciclar metales es un negocio prioritario a nivel ambiental, económico y geopolítico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gumersindo Feijoo Costa, Catedrático de Ingeniería Química. Centro de Excelencia CRETUS de la Red CiGUS, Universidade de Santiago de Compostela

Reciclar aluminio requiere un menor consumo de energía y emite menos gases de efecto invernadero que extraerlo de la naturaleza. Dmitry Markov152/Shutterstock

El acceso a las materias primas siempre ha sido un tema de enorme trascendencia a lo largo de la historia, de forma que ha llegado a causar el auge y caída de imperios. También en el presente. Controlar los yacimientos para la extracción de minerales es una de las fuerzas motrices del momento geopolítico que vivimos.

En consecuencia, la implantación de una verdadera economía circular de los metales es un eje prioritario. Son materiales que durante el reciclaje mantienen intactas sus propiedades fisicoquímicas, pudiendo aplicarlos en la fabricación del mismo tipo de productos del cual se ha originado su chatarra.

El gesto de reciclar una simple lata de aluminio

Un ejemplo de este tipo de materiales es el aluminio. La obtención del aluminio primario (a partir de materias primas vírgenes) necesita de tres grandes etapas:

  1. Extracción de la roca que lo contiene, la bauxita, mediante minería a cielo abierto en regiones tropicales.

  2. Obtención de la alúmina (óxido de aluminio) mediante el proceso Bayer, que se basa en la cocción a alta temperatura de la bauxita con sosa.

  3. Separación del aluminio elemental del óxido mediante cubas electrolíticas con criolita fundida.

Para obtener una tonelada de aluminio primario se necesita un gasto energético de 15 megavatios (lo que consumen unos 5 000 hogares durante un día) y una emisión directa e indirecta de gases de efecto invernadero de 15 toneladas de dióxido de carbono equivalente (aproximadamente, lo que emiten 15 000 coches al recorrer 10 kilómetros).

Esa misma cantidad obtenida a partir de aluminio reciclado reduce drásticamente tanto el consumo de energía como la emisión de gases de efecto invernadero. Así, con el reciclado de tan solo 10 latas de aluminio ya se ahorra la emisión de 1,5 kg de dióxido de carbono equivalente.

Al monetizar estos procesos se visualiza la gran ventaja económica de reciclar. Con la venta de una tonelada de aluminio a unos 2 200 €, el margen de beneficio del aluminio reciclado se puede situar entre 3-5 veces más favorable.




Leer más:
Minería urbana: ¿realidad o leyenda?


Diagrama esquemático de la obtención de aluminio primario (a partir de materias primas vírgenes) y secundario (reciclado). Se indica la energía y emisiones de dióxido de carbono equivalente por cada tonelada de aluminio producido
Diagrama esquemático de la obtención de aluminio primario (a partir de materias primas vírgenes) y secundario (reciclado). Se indica la energía y emisiones de dióxido de carbono equivalente por cada tonelada de aluminio producido.
Gumersindo Feijoo, CC BY-SA

El cobre: un metal muy codiciado

Otro ejemplo es el cobre, un metal que ha sido trascendente en el desarrollo de las civilizaciones e imperios. Fue, además, uno de los primeros metales utilizados por el hombre, y su aleación con estaño en la prehistoria originó la Edad de Bronce.

Fue clave durante el Imperio romano. Estaba presente, por ejemplo, en las transacciones económicas (para acuñar monedas), en la ingeniería (construcción de cañerías) y en las legiones romanas (elaboración de diversas armas). Con la aparición de la siderurgia su valor menguó, pero a partir del siglo XX, con la invención del generador eléctrico por Michael Faraday, nuevamente se aupó al pódium de los metales estratégicos por sus excelentes propiedades en la conductividad eléctrica.

Su valor económico es elevado. El precio de futuros en el mercado internacional ronda los cinco dólares por libra (453,6 gramos). Este valor explica que de forma recurrente existan noticias sobre robos de cable de cobre, sobre todo en las líneas de ferrocarril.

Existen dos grandes sistemas de extracción de cobre: a cielo abierto o minería subterránea; ambas poseen importantes impactos ambientales. Por ello, reciclar este metal es un buen ejemplo de sostenibilidad, ya que puede ser reutilizado indefinidamente sin perder su calidad o propiedades.

Reciclar cobre utiliza entre un 70-95 % menos de energía que extraerlo y procesarlo, lo que supone una huella de carbono de entre 0,3-0,5 kilogramos de dióxido de carbono equivalente por kilogramo de cobre producido. En el caso de su extracción, la huella de carbono depende del sistema de minería (a cielo abierto o en pozos), pero oscila entre los 4-5 kilogramos de dióxido de carbono equivalente por kilogramo de cobre.

La chatarra de cobre en el hogar se puede encontrar en el cableado antiguo, tuberías de fontanería o en los electrodomésticos. Reciclar es tan simple como separarlos y llevarlo al centro más próximo para su valorización.

Tierras raras, tierras deseadas

La denominación de tierras raras hace referencia a los 15 elementos químicos del grupo de los lantánidos, junto con el escandio y el itrio, de gran aplicación en los sectores industrial, médico y de defensa. Se utilizan, por ejemplo, para fabricar tecnología láser, lentes de telescopios, bicicletas y coches eléctricos, fibra óptica, televisiones, misiles y equipos de resonancia magnética nuclear.

Su denominación se debe a que inicialmente se encontraron dentro de minerales raros en el subsuelo, y su “problema” no radica en la escasez sino en su acceso porque algunos países acaparan la mayoría de sus reservas. China posee un monopolio del 37 % de las reservas mundiales de tierras raras.

Reciclar estos elementos químicos es una cuestión que supera el ámbito ambiental y económico y pasa al terreno geopolítico, como demuestra la dependencia europea del acceso a estos recursos.




Leer más:
La revolución científica que permitirá acabar con la gran escasez de Europa de tierras raras y la dependencia de China


Solo un 1 % de las tierras raras que se utilizan en componentes electrónicos se reciclan actualmente. Nos encontramos ante un enorme reto de innovación para lograr, por una parte, la reutilización de los productos y, en segundo lugar, la extracción y reciclado de estos materiales tras el fin de vida de los productos. La alternativa no es plausible. Continuar con la minería masiva de las tierras raras conlleva numerosos impactos ambientales

Símbolos químicos de las tierras raras, que incluyen el escandio, itrio y los 15 elementos de la familia de los lantánidos
Símbolos químicos de las tierras raras, que incluyen el escandio, itrio y los 15 elementos de la familia de los lantánidos.
Gumersindo Feijoo, CC BY-SA

Conocer la composición de los productos que utilizamos para consumir responsablemente es una gran fuerza impulsora para que las empresas opten por extender el ciclo de vida de los productos, reparando, reutilizando y, finalmente, reciclando los componentes básicos para introducirlos de nuevo en el ciclo productivo, tal y como propone el modelo de sociedad basado en la economía circular.

The Conversation

Gumersindo Feijoo Costa no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Reciclar metales es un negocio prioritario a nivel ambiental, económico y geopolítico – https://theconversation.com/reciclar-metales-es-un-negocio-prioritario-a-nivel-ambiental-economico-y-geopolitico-269567

Sin permiso y sin nombre: las mujeres que también hicieron ciencia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Iria Bello Viruega, Filología Inglesa, Universitat de les Illes Balears

Ilustración que muestra a Florence Nightingale (1820-1910), impulsora de la ciencia moderna de la enfermería, en un hospital durante la guerra de Crimea. Museo Florence Nightingale

En Una habitación propia (1929), Virginia Woolf imaginó a Judith Shakespeare, la hermana ficticia de William. Igual de talentosa que su hermano, Judith no tuvo acceso a la educación ni a una carrera como escritora. Aislada y frustrada, acabó quitándose la vida.

Aunque inventada, la historia de Judith refleja la de muchas mujeres reales que quisieron participar en el mundo del conocimiento y no pudieron. Una de ellas fue Maria Winkelmann, astrónoma alemana del siglo XVIII.

Winkelmann trabajó junto a su marido, el astrónomo Gottfried Kirch. Una noche, mientras él dormía, observó un cometa que su esposo no había visto. Juntos descubrieron estrellas y compartieron investigaciones. Pero cuando Kirch murió, la Academia de Ciencias de Berlín rechazó la solicitud de Winkelmann para ocupar su puesto, pese a estar cualificada y contar con apoyos. Era mujer. Y eso bastaba para excluirla.

Chocar contra muros

Su caso no fue excepcional. Durante siglos, las mujeres interesadas en la ciencia se encontraron con muros institucionales y sociales. La Royal Society británica, considerada la sociedad científica más antigua del mundo, no admitió a mujeres como miembros de pleno derecho hasta 1945. Las dos primeras fueron la cristalógrafa Kathleen Lonsdale y la microbióloga Marjory Stephenson.

Retrato de Caroline Herschel (1751-1848).
Wikimedia Commons, CC BY

Antes de ellas, incluso las científicas más brillantes solo podían ser “miembros honorarios”, como Caroline Herschel, otra astrónoma que trabajó junto a su hermano y firmaba con su nombre.

Desde la Edad Media, las universidades se habían convertido en guardianas del saber. Pero las puertas estaban cerradas a ellas. En instituciones como Oxford o Cambridge se exigía celibato y se pensaba que las mujeres distraían a los profesores. El acceso a bibliotecas e instrumentos científicos estaba restringido. La ciencia, como profesión y como comunidad, era un mundo de hombres.

Otros caminos hacia el conocimiento

Santa Hildegarda y su comunidad de monjas en una miniatura del siglo XIII.
Wikimedia Commons, CC BY

Paradójicamente, la idea de que las mujeres comenzaron a participar en la ciencia solo en el siglo XX es un mito… del siglo XIX. Las universidades sí estuvieron cerradas hasta bien entrado el siglo XX, pero en épocas anteriores existieron otros caminos hacia el conocimiento. Por ejemplo, algunos monasterios permitieron a mujeres nobles llevar vidas dedicadas al estudio. Mujeres como Hildegarda de Bingen, en el siglo XII, escribieron tratados médicos, filosóficos y musicales.

Con la Reforma protestante, muchos conventos se cerraron, y eso dificultó más el acceso de las mujeres a los centros del saber. Y aunque solemos pensar que la Europa protestante fue más progresista en cuestiones de género, la historia dice lo contrario. Italia, país católico, dio más oportunidades a las mujeres en el ámbito científico. Allí obtuvieron títulos universitarios Bettisia Gozzadini, Elena Cornaro Piscopia, Laura Bassi, Maria Agnesi o Anna Manzolini.

Además, el conocimiento no estaba concentrado solo en las universidades durante el Renacimiento. También florecía en las cortes, donde los príncipes ofrecían mecenazgo a científicos, artistas y filósofos. Las mujeres nobles tenían acceso a estos espacios, y muchas participaron activamente en los círculos intelectuales. La alfabetización entre las clases altas aumentó, y con ella la posibilidad de que las mujeres estudiaran y discutieran ideas.

Más adelante, en el siglo XVIII, surgieron los salones, sobre todo en París, como espacios alternativos de intercambio. Allí, las anfitrionas organizaban encuentros entre científicos, artistas y filósofos. En Inglaterra, el círculo de las Bluestockings –mujeres cultas como Elizabeth Montagu o Frances Boscawen– permitió a algunas mujeres ganar visibilidad en el mundo del pensamiento.

Retroceso en el siglo XIX

Margaret Cavendish, duquesa de Newcastle (1623 -1673).
Wikimedia Commons, CC BY

Sin embargo, con la Revolución Científica llegaron las academias, que comenzaron a sustituir a las cortes como lugares privilegiados de saber. Aunque prometían racionalidad y universalidad, muchas mantuvieron la exclusión de las mujeres. Margaret Cavendish, duquesa de Newcastle, fue invitada a participar en la Royal Society, pero nunca fue admitida. En cambio, algunas academias italianas sí contaron con mujeres como miembros, algo inusual en el resto de Europa.

La profesionalización de la ciencia en el siglo XIX supuso un retroceso. A medida que las universidades se consolidaron como únicos centros científicos y el “científico” se convirtió en profesor universitario, las mujeres quedaron relegadas. Aunque algunas siguieron participando en historia natural, filosofía experimental o medicina, sus contribuciones fueron silenciadas, negadas o firmadas por otros.

¿Por qué fueron tan invisibles? Por al menos tres razones. La primera, la presión social. Filósofos y moralistas defendían que ellas debían quedarse en casa. Con la teoría de la “complementariedad sexual”, se argumentaba que hombres y mujeres eran distintos por naturaleza y no debían competir en el mismo terreno. Una mujer interesada en la ciencia era vista como una anomalía, o incluso como una amenaza.

La segunda, la clase social. Las mujeres nobles, que no tenían que cuidar directamente de sus hijos ni trabajar, contaban con más tiempo y recursos para estudiar. Por eso muchas de las figuras destacadas eran aristócratas. Margaret Cavendish, por ejemplo, fue escritora, filósofa y pionera en debatir ideas científicas gracias a su posición privilegiada.

Y la tercera razón: el tipo de actividades que realizaban. Muchas mujeres no eran autoras de tratados, pero sí traductoras, editoras, comentaristas o ayudantes. Hoy lo llamaríamos “mediación del conocimiento”. Traducir un texto científico requería conocimientos profundos del tema. Elizabeth Craven, Maria Ardinghelli, Anna Maria Lenngren y otras ayudaron a difundir ideas clave en Europa. Su trabajo fue fundamental, aunque raramente reconocido.

También hubo mujeres que trabajaron junto a maridos, hermanos o padres sin figurar nunca en los créditos como las ya citadas Caroline Herschel o Maria Winkelmann. Eran ayudantes invisibles, sí, pero no inexistentes.

Además, muchas desarrollaron saberes prácticos que hoy consideramos científicos. Las comadronas, por ejemplo, fueron durante siglos las responsables de la atención médica de las mujeres. Y figuras como Florence Nightingale transformaron la enfermería en una profesión científica y moderna.

La historia de las mujeres en la ciencia no es solo la de las que triunfaron, sino también la de todas aquellas que quedaron fuera. Es la historia de las Judith Shakespeare reales. Pero también es la historia de cómo, incluso sin permiso, muchas pensaron, observaron, tradujeron, enseñaron y descubrieron. Y de cómo, poco a poco, dejaron de estar en la sombra.


Este artículo resultó ganador del VI Concurs de Divulgació Científica de la Universitat de les Illes Balears en la categoría Dona i Ciència.


The Conversation

Iria Bello Viruega no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Sin permiso y sin nombre: las mujeres que también hicieron ciencia – https://theconversation.com/sin-permiso-y-sin-nombre-las-mujeres-que-tambien-hicieron-ciencia-269948

Crisis de la vivienda en España: ¿funciona premiar fiscalmente a quien alquila barato?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Albert Navarro García, Profesor titular de Derecho Financiero y Tributario, Universitat de Girona

Óscar González Fuentes / Shutterstock

La tensión en el mercado del alquiler ha aumentado de forma constante en los últimos años. Los precios suben, la oferta de vivienda es escasa y la competencia entre inquilinos es cada vez mayor. Ante esta situación, las Administraciones públicas han buscado nuevas fórmulas para ampliar la oferta de vivienda asequible sin depender exclusivamente de la construcción de nuevo parque público, un proceso lento y que exige grandes inversiones.




Leer más:
La gestión del suelo público y la crisis de la vivienda en España


Por este motivo, los incentivos fiscales dirigidos a propietarios privados han vuelto a ocupar un lugar central en la política de vivienda. La pregunta es evidente: ¿estos incentivos cambian realmente la conducta de los arrendadores en un mercado donde las alternativas, como el alquiler turístico o la venta, resultan más rentables y aparentemente más seguras?

La fiscalidad como herramienta de política de vivienda

La política de vivienda en España está repartida entre diferentes niveles de gobierno. Las comunidades autónomas tienen la competencia exclusiva en esta materia, pero los instrumentos fiscales más relevantes, como el IBI y el IRPF, dependen de los ayuntamientos y del Estado. Esta combinación ha generado un mapa fiscal muy diverso según el territorio.

En este contexto, las Administraciones han recurrido a tres grandes tipos de instrumentos:

  1. Las bonificaciones en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) destinadas a las viviendas que se incorporan a programas públicos de alquiler asequible.

  2. Las reducciones reforzadas del IRPF aplicables a los arrendadores que cumplen determinados requisitos.

  3. Los programas autonómicos que combinan ayudas directas con distintos incentivos fiscales para fomentar el alquiler a precios moderados.

La finalidad común es clara: animar a los pequeños propietarios a ofrecer viviendas en alquiler estable, con precios moderados y contratos de larga duración, evitando el desplazamiento de viviendas hacia usos más lucrativos, pero menos accesibles.




Leer más:
En la cuestión de la vivienda asequible participan pequeños y grandes propietarios, públicos y privados


El IBI: útil, pero insuficiente en solitario

El IBI es uno de los impuestos municipales más relevantes. Su regulación permite que los ayuntamientos bonifiquen hasta un 95 % la cuota cuando la vivienda se incorpora a programas públicos de alquiler asequible. Esta posibilidad, prevista en el artículo 74.6 del texto refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, se ha utilizado con resultados desiguales.

Barcelona es el ejemplo más sólido. Allí, la bonificación del 95 % se acompaña con programas de mediación pública y garantías frente a impagos. Esta combinación ha permitido captar muchas viviendas privadas para alquiler social, generando una vía de acceso estable y con continuidad.

Sin embargo, otros municipios han logrado un impacto mucho más limitado. Málaga es un caso ilustrativo: su bonificación, además de limitarse al 50 %, se aplica exclusivamente a edificios completos de nueva construcción, destinados íntegramente al alquiler con renta limitada. Esto deja fuera a la gran mayoría del parque de viviendas ya existente y, por tanto, reduce el alcance del incentivo. La medida, por sí sola, no puede movilizar vivienda usada que podría incorporarse al alquiler asequible.

Además, los propietarios suelen valorar otros factores que no dependen del IBI: seguridad en el cobro, mediación profesional, seguros frente a impagos o daños, rapidez en los trámites y apoyo administrativo. Si estos elementos no existen, la simple bonificación resulta insuficiente para compensar el riesgo percibido.

El impacto en las finanzas municipales también es relevante. En las grandes ciudades, el coste fiscal se puede asumir mejor. En municipios medianos o pequeños, la pérdida de ingresos complica la aplicación de estas bonificaciones y exige un análisis riguroso de su sostenibilidad presupuestaria.

Reducciones en IRPF: un mecanismo potente pero poco operativo

La Ley 12/2023, de 24 de mayo, por el derecho a la vivienda creó un sistema reforzado de reducciones en el IRPF para el alquiler de vivienda habitual. El incentivo más destacado es una reducción del 90 % del rendimiento neto para nuevos contratos firmados en zonas tensionadas, siempre que exista además una rebaja del precio respecto al contrato anterior.

Sobre el papel, se trata de uno de los incentivos fiscales más ambiciosos diseñados hasta ahora para influir en el mercado del alquiler. Pero, en la práctica, su aplicación real es baja. La razón principal es simple: la reducción del 90 % solo puede aplicarse si la comunidad autónoma declara zonas tensionadas. Sin esa declaración, no puede aplicarse en absoluto. Y la mayoría de las comunidades no lo ha hecho. Entre ellas: Madrid, Comunidad Valenciana, Andalucía y Galicia, que han rechazado la declaración por motivos ideológicos, técnicos, o porque consideran que este modelo no encaja en sus políticas de vivienda.

En la práctica, esto ha dejado desactivado el incentivo en una gran parte de España.

A ello se suma la complejidad técnica de la norma. Para acceder a las reducciones reforzadas se exige acreditar la rebaja del contrato previo, cumplir requisitos formales y asumir posibles comprobaciones fiscales.




Leer más:
El precio razonable del alquiler de vivienda en España depende de la voluntad de los gobiernos autonómicos


Comunidades autónomas: cuándo los incentivos funcionan (y cuándo no)

La experiencia demuestra que los incentivos fiscales solo funcionan cuando se integran en políticas de vivienda coherentes, coordinadas y con recursos suficientes.

El País Vasco es el ejemplo más sólido. Allí se combinan deducciones fiscales relevantes, garantías públicas de cobro y programas profesionalizados como Bizigune o ASAP. Esta estructura ha permitido captar miles de viviendas privadas y reducir notablemente el riesgo para los arrendadores.

En Cataluña, especialmente en municipios como Barcelona, las bonificaciones del IBI se coordinan con mediación pública, seguros frente a impagos y trámites simples. Esta integración explica los resultados positivos en la captación de vivienda.

En cambio, el caso de Andalucía muestra las limitaciones producidas por la falta de coordinación. La Consejería de Fomento reconoce que solo un 8 % de los municipios que tienen vivienda pública de la Junta aplican la bonificación del IBI. Este nivel tan bajo de aplicación revela un desajuste entre administraciones y dificulta que incluso la vivienda pública pueda beneficiarse de los incentivos disponibles.

La fiscalidad acompaña pero no sustituye las políticas de vivienda

Los incentivos fiscales pueden contribuir a aumentar la oferta de alquiler asequible, pero solo cuando funcionan dentro de una estrategia global. La evidencia muestra que la fiscalidad no transforma el mercado por sí sola. Para que sea eficaz, necesita apoyarse en una gestión pública profesionalizada, y ofrecer seguridad jurídica y garantías reales a los propietarios.

Sin coordinación institucional, programas estables e inversión pública, los incentivos se convierten en medidas aisladas con poco impacto. La fiscalidad puede orientar comportamientos y apoyar la política de vivienda, pero no puede reemplazarla. Es un complemento necesario, no una solución suficiente.

The Conversation

Albert Navarro García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Crisis de la vivienda en España: ¿funciona premiar fiscalmente a quien alquila barato? – https://theconversation.com/crisis-de-la-vivienda-en-espana-funciona-premiar-fiscalmente-a-quien-alquila-barato-271330

El colonialismo visual: cómo la fotografía moldeó la mirada sobre los pueblos indígenas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Ángel Puig-Samper Mulero, Profesor de Investigación ad honorem en el Instituto de Historia del CSIC, Departamento de Historia de la Ciencia., Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Indígenas de Seris Sonora (México) retratados por Alfredo Laurent en 1865. Archivo de la Soc. anthropologique de Paris, déposées au Muséum national d’Histoire naturelle. 155_07_0097

Desde su aparición en el siglo XIX, la fotografía se convirtió en una herramienta poderosa para documentar el mundo. Pero más allá de su función técnica, también fue un instrumento de poder. En pleno auge del colonialismo europeo, las imágenes capturadas por fotógrafos –profesionales y aficionados– ayudaron a construir una visión del “otro” que reforzaba estereotipos, jerarquías raciales y narrativas de dominación.

Durante la expansión colonial, las cámaras en manos de fotógrafos profesionales, soldados, misioneros, funcionarios y colonos registraron escenas de territorios y poblaciones sometidas. Estas imágenes no solo ilustraban relatos de viajes o informes oficiales, sino que también alimentaban la curiosidad y el control simbólico desde las metrópolis. La fotografía parecía ofrecer una “verdad objetiva”, pero en realidad reflejaba los prejuicios y aspiraciones del mundo occidental.

El “otro” en el espacio y en el tiempo

En el siglo XIX, Occidente construyó dos figuras del “otro”: el salvaje espacial, vinculado a tierras lejanas, y el humano prehistórico, asociado a un pasado remoto. Estas representaciones se difundieron en revistas ilustradas, novelas, exposiciones universales y museos, consolidando una visión racista que justificaba la exclusión social de los pueblos no occidentales.

Niños puertorriqueños en traje de domingo, de Strohmeyer & Wyman. 1900
Niños puertorriqueños en traje de domingo, de Strohmeyer & Wyman. 1900.
Archivo General de Puerto Rico ADQ.87-04-92

En América Latina, esta mirada colonial tuvo continuidad incluso después de la independencia. En países como México, Argentina, Chile, Perú o Brasil, la fotografía se usó para representar a indígenas y afrodescendientes en el marco de los proyectos de construcción nacional. La antropología, que crecía como disciplina científica, se apoyó en la imagen para clasificar y estudiar la “diferencia cultural”. Así, muchos países latinoamericanos se convirtieron en laboratorios visuales donde se buscaba definir tipos raciales y culturales, a menudo desde una perspectiva eurocéntrica.

Incluso fotógrafos locales adoptaron esta mirada colonial hacia sus propias comunidades indígenas, como ocurrió en Estados Unidos, Australia, Argentina o Chile. La colonialidad no solo se expresaba en quién tomaba las fotos, sino también en cómo se miraba y representaba al otro.

Francia: ciencia, fotografía y jerarquías raciales

Paul Broca por Pierre Petit.
Biblioteca Nacional de Francia Gallica

En Francia, desde mediados del siglo XIX, se consolidaron dos grandes escuelas antropológicas que usaron la fotografía como herramienta científica. La primera, liderada por Paul Broca, fundó la Sociedad de Antropología de París en 1859 y promovió una visión biologicista de la humanidad. La antropometría –medición del cuerpo humano– y la craneometría –medición del cráneo– eran centrales para establecer jerarquías raciales. La fotografía ayudaba a documentar estos estudios, mostrando rostros de frente y perfil, como si fueran fichas científicas.

La segunda escuela, encabezada por Jean Louis Armand de Quatrefages, también se interesó por los artefactos culturales y las costumbres de las civilizaciones “primitivas”. En 1878 se fundó el Museo de Etnografía de Trocadero, antecedente del actual Museo del Hombre, dedicado exclusivamente a la diversidad cultural.

Ambas corrientes compartían la idea de que las razas humanas podían ordenarse en una jerarquía natural. A veces se manifestaron voces muy radicales en significar la desigualdad racial, alineadas con la escuela antropológica poligenista norteamericana que encabezaban Samuel Morton, George Glidden y Josiah Nott.

Colonos de Guinea con mujeres y niña.
Colonos de Guinea con mujeres y niña.
Archivo General de la Administración, Alcalá de Henares, 33-00797-00030-034-r

En otras ocasiones, voces diferentes defendían la posible igualdad de las distintas razas, o al menos su capacidad para progresar al considerar que las influencias ambientales, más que la herencia, eran las responsables de la diferencias raciales. Así sucedió con los hombres de la Sociedad de Etnografía Oriental y Americana. En este contexto, la fotografía antropológica se convirtió en una disciplina auxiliar para “probar” la existencia de tipos raciales distintos y estables.

Roland Bonaparte y los “zoos humanos”

Uno de los personajes más activos en la fotografía antropológica fue el príncipe Roland Bonaparte, sobrino nieto de Napoleón. Bonaparte reunió una vasta colección de imágenes, muchas tomadas por él mismo o por fotógrafos contratados. En 1882, por ejemplo, Pierre Petit fotografió a los kaliña en el Jardín de Aclimatación de París, y al año siguiente se sumaron retratos de indígenas de la Araucanía chilena, Ceilán y Siberia.

El Jardín de Aclimatación se convirtió en un escenario de exhibiciones humanas, siguiendo el modelo del empresario alemán Carl Hagenbeck, que había mostrado a un grupo de lapones en Hamburgo en 1874. En París, se presentaron africanos, inuits, fueguinos (kawésqar), cingaleses, mapuches, calmucos siberianos y nativos americanos, entre otros. Estas exhibiciones mezclaban espectáculo y ciencia, y eran documentadas con rigor fotográfico por Bonaparte y sus colaboradores.

Las imágenes se publicaban en revistas como La Nature o L’Illustration, y mostraban a los indígenas en poses estandarizadas, con adornos y armas, reforzando su exotismo. En 1885, Bonaparte fotografió a un grupo de aborígenes australianos que habían sido parte de un “zoo humano” organizado por R. A. Cunningham. De los nueve que iniciaron la gira, solo cuatro llegaron vivos a París, donde fueron alojados en el Jardín de Aclimatación y actuaron en el Folies-Bergère.

Roland Bonaparte, Australianos en Folies Berger. 1885.
Roland Bonaparte, Australianos en Folies Berger. 1885.
Archivo de la Soc. anthropologique de Paris, déposées au Muséum national d’Histoire naturelle 155_08_0096

Estas prácticas, aunque hoy nos resultan inaceptables, fueron parte de una lógica colonial que usaba la imagen para clasificar, exhibir y controlar. La fotografía no solo capturaba rostros: construía discursos, jerarquías y fronteras entre “nosotros” y “ellos”.

La fotografía fue mucho más que una técnica de registro: fue una herramienta de poder que ayudó a consolidar el imaginario colonial. Desde los estudios antropológicos en París hasta los retratos de indígenas en América Latina, las imágenes contribuyeron a definir al “otro” como objeto de estudio, espectáculo o subordinación. Hoy, revisar este legado visual nos permite entender cómo se construyeron las desigualdades.


Este artículo surge de la colaboración con la Fundación Ignacio Larramendi, institución centrada en desarrollar proyectos relacionados con el pensamiento, la ciencia y la cultura en Iberoamérica con el objetivo de ponerlos a disposición de todo el público.

Más información aquí.


The Conversation

Miguel Ángel Puig-Samper Mulero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El colonialismo visual: cómo la fotografía moldeó la mirada sobre los pueblos indígenas – https://theconversation.com/el-colonialismo-visual-como-la-fotografia-moldeo-la-mirada-sobre-los-pueblos-indigenas-269530